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Res. 00128-2017 Tribunal Contencioso Administrativo Sección V · Tribunal Contencioso Administrativo Sección V · 04/12/2017
OutcomeResultado
The Court retroactively annulled Decree 26750-MINAE with erga omnes effect because it allowed an oil concession to become final without a prior comprehensive assessment of its environmental impacts, reinstated the former regulations upon finality of the judgment, and ordered the State to pay costs.El Tribunal anuló con efectos erga omnes y retroactivos el Decreto 26750-MINAE por permitir que una concesión petrolera adquiriera firmeza sin una evaluación integral previa de sus impactos ambientales, restableció la normativa anterior al quedar firme la sentencia y condenó al Estado en costas.
SummaryResumen
The Administrative Litigation Court declared Executive Decree 26750-MINAE absolutely null because it divided the environmental impact assessment for hydrocarbon exploration and exploitation into two phases and allowed the concession award to become final upon approval of the assessment for the initial prospecting phase. The Court found that this framework weakened environmental prevention, conflicted with the Hydrocarbons Law, and lacked sufficient technical and scientific justification under Costa Rica’s geological and environmental conditions. It emphasized that the Administration must have a comprehensive understanding of potential impacts before activities capable of affecting the environment begin, and that purely economic considerations cannot justify reduced protection of the right to a healthy and ecologically balanced environment. The judgment gave the annulment erga omnes, declaratory, and retroactive effect from February 27, 1998, while preserving rights acquired in good faith. Once the ruling became final, Article 2 and Title X of the prior Hydrocarbons Law Regulation were to regain their original force.El Tribunal Contencioso Administrativo declaró la nulidad absoluta del Decreto Ejecutivo 26750-MINAE, que permitía dividir en dos fases la evaluación de impacto ambiental para la exploración y explotación de hidrocarburos y otorgaba firmeza a la adjudicación con la aprobación del estudio correspondiente a la primera fase de prospección. Consideró que ese esquema debilitaba la prevención ambiental, contrariaba la Ley de Hidrocarburos y carecía de una justificación técnica y científica suficiente para las condiciones geológicas y ambientales de Costa Rica. El Tribunal destacó que la Administración debe conocer integralmente los posibles impactos antes de iniciar actividades capaces de afectar el ambiente y que las consideraciones económicas no justifican reducir la tutela del derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. La nulidad se declaró con efectos erga omnes, declarativos y retroactivos al 27 de febrero de 1998, preservando los derechos adquiridos de buena fe. Además, se restableció, una vez firme la sentencia, la vigencia del artículo 2 y del título X del anterior Reglamento a la Ley de Hidrocarburos.
Key excerptExtracto clave
V.X.- In accordance with the foregoing considerations, this Court finds that Executive Decree 26750-MINAET of February 27, 1998, is vitiated by absolute nullity because its content is contrary to the provisions of the Hydrocarbons Law, since it makes the concession award final without possessing a comprehensive assessment of the environmental impact of the corresponding exploration and conflicts with the environmental principles expressly recognized in the Biodiversity Law, thereby weakening the protection of a healthy and balanced environment. Furthermore, there is no sufficient statement of reasons supporting the repeal of Article 2 and all of Title X of the Regulations to the Hydrocarbons Law, Articles 266 through 283 (Executive Decree No. 24735, published in La Gaceta No. 230 of December 4, 1995), provisions that governed the preparation of a more comprehensive and explicit environmental impact study in protection of the public environmental interest. The Decree at issue established the use of phased EIAs according to the stage or phase in which the interested party was operating, creating a division that the law did not authorize, omitting their required completion before the development of works or activities, and allowing an initial prospecting stage that does not necessarily determine actual environmental impacts because it is not considered a fieldwork phase. It thus established a consequence not provided for by law: that the statutory requirements would be deemed satisfied and the award would become final solely on the basis of the first-phase EIA. The defenses of expiration, lack of a current interest, and lack of legal entitlement are rejected. Consequently, the complaint is granted in its entirety, and the Court rules: (a) Executive Decree 26750-MINAE of February 27, 1998 (Regulation for Conducting Environmental Impact Studies for Hydrocarbon Exploration and Exploitation Contracts), published in Official Gazette No. 53 of March 17, 1998, is declared absolutely null; (b) this declaration has erga omnes and declaratory effects and is retroactive to February 27, 1998, without prejudice to rights acquired in good faith from its entry into force until this judgment becomes final; the judgment shall be published in full in the official gazette La Gaceta at the State’s expense; (c) the effects of this judgment are tailored so that Article 2 and all of Title X of the Regulations to the Hydrocarbons Law, Articles 266 through 283 (Executive Decree No. 24735, published in La Gaceta No. 230 of December 4, 1995), regain their original force once this judgment becomes final; and (d) the State is ordered to pay both personal and procedural costs.V.X.- De conformidad con las anteriores consideraciones, es criterio de este Tribunal que el decreto ejecutivo 26750-MINAET de 27 de febrero de 1998 se encuentra viciado de nulidad absoluta , en tanto su contenido resulta contrario a las disposiciones de la Ley de Hidrocarburos, dado que otorga firmeza a la adjudicación de la concesión sin tener la integralidad del impacto ambiental de la exploración respectiva y los principios ambientales que son expresamente reconocidos en la Ley de Biodiversidad, al implicar un debilitamiento de la protección de un ambiente sano y equilibrado y además no se advierte una motivación suficiente que fundamente la derogatoria de lo dispuesto en el artículo segundo y todo el Titulo X del Reglamento a la Ley de Hidrocarburos, artículos 266 al 283 (Decreto Ejecutivo Nº 24735 publicado en La Gaceta Nº 230 de 4 de diciembre de 1995), normativa que venía a reglamentar la elaboración de un estudio de impacto ambiental de manera más integral y explícito, en protección del interés público ambiental. El Decreto que nos ocupa, estableció la aplicación de los EIA de forma fraccionada según la etapa o fase en la que se este operando por parte del interesado, determinando una división que la norma no autorizaba, omitiendo además la utilización de la característica de ser previos al desarrollo de las obras o actividades y dejando que en una primera etapa de prospección en la que no necesariamente se determinan aspectos de impacto ambiental propiamente dichos, al considerarse que no se está en una fase que implique trabajo de campo, todo ello estableciendo un efecto no determinado en las leyes, como lo es que con solo el EIA de la primera fase se tengan por cumplidos los requisitos de ley y se de como firme el acto de adjudicación. Se rechazan las excepciones de caducidad, falta de interés actual y la falta de derecho. En consecuencia se declara con lugar la demanda en todos sus extremos y se resuelve: a) Se declara la nulidad absoluta del Decreto 26750-MINAE de 27 de febrero de 1998 (Reglamento para la realización de estudios de impacto ambiental para los contratos de exploración y explotación de hidrocarburos) publicado en el Diario Oficial Nº 53 de 17 de marzo de 1998 . b) Esta declaratoria tiene efectos erga omnes y declarativos y es retroactiva al 27 de febrero de 1998, debiéndose respetar los derechos adquiridos de buena fe desde su entrada en vigencia y hasta la firmeza de esta resolución, la cual deberá ser publicada íntegramente en el diario oficial La Gaceta, con cargo al Estado . c) Se dimensiona esta sentencia en el sentido de que el artículo segundo y todo el Titulo X del Reglamento a la Ley de Hidrocarburos, artículos 266 al 283 (Decreto Ejecutivo Nº 24735 publicado en La Gaceta Nº 230 de 4 de diciembre de 1995) recobran su vigencia original, lo cual se dará a partir de que esta sentencia quede firme. d) Se condena en ambas costas personales y procesales al Estado.
Pull quotesCitas destacadas
"Considera este Tribunal que el decreto cuestionado implica un debilitamiento de la prevención necesaria de eventuales consecuencias negativas necesarias con motivo de la prospección y exploración petrolera, al dividir el EIA en dos fases y establecer la firmeza de la concesión con solo la primera y sin que se demuestre en autos de manera fehaciente que con la nueva regulación se mantendrá o mejorará la protección del ambiente establecida en la regulación derogada por la misma."
"This Court considers that the challenged decree weakens the prevention required against possible adverse consequences of oil prospecting and exploration by dividing the EIA into two phases and making the concession final on the basis of the first phase alone, without conclusive evidence in the record that the new rules would maintain or improve the environmental protection established by the regulations they repealed."
Considerando V.VII
"Considera este Tribunal que el decreto cuestionado implica un debilitamiento de la prevención necesaria de eventuales consecuencias negativas necesarias con motivo de la prospección y exploración petrolera, al dividir el EIA en dos fases y establecer la firmeza de la concesión con solo la primera y sin que se demuestre en autos de manera fehaciente que con la nueva regulación se mantendrá o mejorará la protección del ambiente establecida en la regulación derogada por la misma."
Considerando V.VII
"La evaluación del impacto ambiental en materia de biodiversidad debe efectuarse en su totalidad aun cuando el proyecto esté programado para realizarse en etapas"
"The environmental impact assessment concerning biodiversity must be conducted in its entirety even when the project is planned to be carried out in stages."
Considerando V.VIII, cita del artículo 94 de la Ley de Biodiversidad
"La evaluación del impacto ambiental en materia de biodiversidad debe efectuarse en su totalidad aun cuando el proyecto esté programado para realizarse en etapas"
Considerando V.VIII, cita del artículo 94 de la Ley de Biodiversidad
"En todo caso una consideración de pura naturaleza económica no puede devenir en un debilitamiento de protección del derecho a un ambiente sano y equilibrado."
"In any event, a consideration of a purely economic nature cannot result in weakened protection of the right to a healthy and balanced environment."
Considerando V.IX
"En todo caso una consideración de pura naturaleza económica no puede devenir en un debilitamiento de protección del derecho a un ambiente sano y equilibrado."
Considerando V.IX
"la necesidad de que la administración deba contar, de previo al inicio de las actividades que pudieran tener impacto en el ambiente, el panorama claro a efectos de tomar todas las previsiones necesarias."
"the need for the Administration, before activities that could affect the environment begin, to possess a clear overall picture so that it may adopt all necessary precautions."
Considerando V.VIII
"la necesidad de que la administración deba contar, de previo al inicio de las actividades que pudieran tener impacto en el ambiente, el panorama claro a efectos de tomar todas las previsiones necesarias."
Considerando V.VIII
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CASE FILE: CED90332- MATTER: ORDINARY PROCEEDING PLAINTIFF: Nombre59020 DEFENDANT: THE STATE PASSIVE INTERVENOR: MALLON OIL COMPAÑY S.A.
128-2017-V.
TRIBUNAL CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO, SECCIÓN QUINTA, SEGUNDO CIRCUITO JUDICIAL DE SAN JOSÉ. Goicoechea, at eleven hours on cuatro de diciembre de dos mil diecisiete.
Ordinary proceeding (proceso de conocimiento) brought by Nombre59020, of legal age, divorced, biologist, resident of San Pablo de Heredia, and holder of identity card CED87771, represented by Denis Rubie Castro, of legal age, attorney, bar identification number CED90333, against THE STATE, represented by Alonso Arnesto Moya, of legal age, attorney, resident of San José, holder of Costa Rican Bar Association identification number 9674, in his capacity as State Attorney, together with passive intervenor (coadyuvante pasivo) MALLON OIL COMPANY, SUCURSAL COSTA RICA, represented by its General Attorney-in-Fact Pedro Oller Taylor, of legal age, married once, attorney, resident of Santa Ana, and holder of identity card CED90334, represented by Mariano Mercado Castro and Roberto Esquivel Cerdas, both of legal age and attorneys, in their capacity as Special Judicial Attorneys-in-Fact.
RESULTS
Those claims were ratified at the preliminary hearing held on once de enero de 2013, read to the parties during the oral trial hearing, and again confirmed by the plaintiff.
Drafted by Judge Nombre113118, with the affirmative votes of Judges Nombre113722 and Nombre12754,
CONSIDERATIONS
I.Regarding the plaintiff’s theory of the case and principal arguments: Upon review of the complaint, the plaintiff bases the claims on the following arguments:
1. That Decreto Ejecutivo Nº 26750-MINAE de 27 de febrero de 1998 is null because the President of the Republic, José María Figueres Olsen, and Minister René Castro Salazar acted contra legem and with misuse of authority (desviación de poder) when they issued it, repealing Title X of the Reglamento a la Ley de Hidrocarburos (Placa21119 de 29 de setiembre de 1995), which governed the performance of environmental impact assessments (Estudios de Impacto Ambiental, EIA) for hydrocarbon exploration and exploitation.
2. That Article 266 of the repealed regulation required the contractor to have an EIA before execution of the award instrument (acto adjudicatorio), and that assessment had to be updated periodically.
3. That the challenged decree divided the EIA into two phases based on the progress of the activities, with the first stage covering prospecting and the second covering intensive exploration. Approval of phase I of the EIA would be an indispensable and sufficient requirement for the award instrument to become final. The plaintiff states that the first phase does not involve high-impact activity; consequently, developers submit as their EIA only preliminary descriptions of the exploration activities to be conducted at that stage, without thoroughly addressing the environmental impacts that the petroleum project as a whole will produce, the procedures for mitigating them during implementation, or restoration measures.
4. That the “two most recent” cases processed under those regulations were those of MKJ Xplotation Inc. and Mallon Oil; the former submitted a geophysical marine seismic-reflection study, while Mallon Oil submitted a document entitled: “Proyecto de recopilación y análisis de información para la fase I de prospección petrolera en la región huetar norte y huetar atlántico de Costa Rica,” which the plaintiff considers to be merely a desk-based activity for analyzing existing regional scientific information.
5. That neither document includes an environmental assessment of the petroleum activity itself and that, accordingly, by application of the challenged decree, both companies maintain that the State became obligated to permit performance of the concession agreement in the case of MKJ and to enter into a concession agreement with Mallon Oil.
6. That officials Figueres and Castro used their lawful authority to perform a discretionary administrative act, purportedly for a public purpose—the protection of the environment—but with an evident misuse of authority, weakening and declining to apply the State’s environmental controls for the private benefit of the petroleum companies, which could thus demand the execution of concession agreements without the corresponding obligation to obtain the necessary prior approval of a comprehensive and complete EIA.
7. That the challenged regulations create an extremely serious environmental risk for the country, in violation of the public interest, because petroleum activity has historically been associated with serious accidents that cause irreversible ecological damage.
8. That the challenged decree deregulated or relaxed environmental controls over petroleum activity in Costa Rica.
9. That the decree is contrary to Articles 2, 31 subsection f), and 41 of the Ley de Hidrocarburos; Article 50 of the Constitución Política; Article 14 subsection 1 of the Convención sobre diversidad biológica; the preventive and precautionary environmental principles; and Article 17 of the Ley Orgánica del Ambiente, all of which require submission and approval of an EIA before activities that cause environmental impact begin.
10. That the Sala Constitucional had already addressed the matter before the promulgation of Decreto 26750 in judgment 6240-93, when deciding a nonmandatory consultation (consulta facultativa) concerning the Ley de Hidrocarburos bill, a position reiterated by that same Sala in judgment 1221-2002 after the challenged decree was issued, when it held Article 41 of the Ley de hidrocarburos partially unconstitutional.
11. That in petroleum exploration and exploitation cases, such as voto 205-2010, the Sala Constitucional has reiterated its position that an EIA is mandatory.
12. That subsequent to the challenged decree, the Ley de Biodiversidad was enacted, Article 94 of which provides that the environmental impact assessment (evaluación del impacto ambiental, EIA) must be conducted in its entirety even when the project is scheduled to be carried out in stages; in the claimant’s view, this leaves no doubt whatsoever as to the mandatory nature of the EIA, entailing an implied repeal (derogatoria tácita) due to supervening illegality (ilegalidad sobreviniente).
13. That beginning in the 1990s, the ethic of environmental responsibility gained considerable strength, leading to the incorporation of principles from the Rio Declaration; the country ratified the Convention on Biological Diversity and other important international legal instruments; Article 50 of the Constitución Política was also amended to introduce the fundamental right to a healthy and ecologically balanced environment, paving the way for constitutional doctrine and case law on the environment and for the domestic enactment of legislation such as the Ley Orgánica del ambiente and the Ley de Biodiversidad.
14. That President of the Republic Pacheco de la Espriella, in the inaugural address of his term of office on 8 de mayo de 2002, established an indefinite moratorium on all oil-exploration activity.
15. That the company MJK, known as Harken, using the challenged regulations, obtained the execution of the concession agreement (contrato de concesión) for the exploration and exploitation of hydrocarbons in Costa Rica on 12 de agosto de 1999, corresponding to oil tender (licitación petrolera) 1-97; for that purpose, Nombre3456 approved only the geophysical marine seismic-reflection study covering a surface area of 507 km, used during the first prospecting phase (fase primera de prospección), as a result of which the company was required to provide an environmental bond (garantía ambiental) of merely $7.995, which did not correspond to the actual and potential risk posed by the oil exploration and exploitation it intended to undertake.
16. That the geophysical study is merely an academic exercise describing an exploratory procedure, which the claimant considers insufficient to execute and render final a concession agreement covering an area of 5633 km2 without an EIA.
17. That the agreement with the company Herken was suspended because of former President Pacheco’s moratorium and because Nombre3456 ultimately rejected the EIA submitted after the agreement had been executed, prompting that company to allege breach by the State and claim compensation of $57.000 million, thereby confirming the warning issued by the Sala Constitucional in 1993.
18. That by Resolution Nº R-105-MINAE, published in the Diario Oficial Nº 73 of 13 de abril de 2000, oil concession Nº 2 was awarded to Mallon Oil for the exploration and exploitation of blocks 5, 5, 7,8,9 and 10 of the 27 blocks into which the country was divided; the agreement has still not been executed because of various administrative and judicial challenges (recursos administrativos y judiciales) brought by civil society and the developer.
19. That Mallon Oil has not submitted an EIA and that, in its case and under the terms of the challenged decree, what Nombre3456 reviewed and approved was a document describing a desk-based activity (actividad de gabinete), regarding which the Director de Hidrocarburos warned Nombre3456 that it did not constitute a field method of the type contemplated in Article 1 of decreto 26750.
20. That, nevertheless, it states, the company is applying pressure through political and legal channels to compel the government of Costa Rica to execute the concession agreement. Finally, it states that those two cases are the practical result of applying the challenged decree.
II.The State’s theory of the case and its principal arguments: Upon reviewing the answer to the complaint (contestación de la demanda), the defendant bases its response to the claims on the following arguments:
1. That the challenged administrative action (actuación administrativa) is supported by Article 16 of the Ley General de la Administración Pública with respect to technical and scientific parameters and compliance with the principles of reasonableness and proportionality.
2. That it is true that the Executive Branch, comprising then-President José María Figueres and Ministro de Ambiente y Energía René Castro, promulgated Decreto Ejecutivo 26750-MINAE on 27 de febrero de 1998 and that it repealed Title X of the regulations implementing the Ley de Hidrocarburos, but it denies that the decree challenged herein eliminates, “contra Leggem,” the developers’ obligation to submit an environmental impact study (estudio de impacto ambiental) before executing the agreement, because the study was instead divided into two stages so that the information concerning environmental effects and mitigation measures (medidas de mitigación) would correspond to the work actually performed in the field.
3. That this arrangement, as stated by the Colegio de Geólogos, far from causing environmental harm, ensures that implementation of the exploitation project is adapted to environmental requirements at each stage of the process.
4. That, given the particular characteristics of a hydrocarbon exploration-and-exploitation project, it is not feasible to conduct an environmental impact study in areas where either no activities will be carried out or there is insufficient knowledge to do so.
5. That it rejects the assertion that the purpose of the decree is to relax contractual authorization of concessions by setting aside the State’s mandatory environmental oversight, which it considers to be the claimant’s subjective assessments unsupported by competent evidence (prueba idónea).
6. That the purpose of the decree in question, as stated in its recitals (considerandos), was to comply with the legal and constitutional obligations to protect the environment by establishing a procedure for assessing the environmental impact of the activities as each one is carried out.
7. That it does not admit that officials Figueres Olsen and Castro Salazar acted through misuse of power (desviación de poder), because this is an assessment rather than a fact and, moreover, the accusation is made without submitting any kind of evidence.
8. That it is not true that the EIA is deferred until the second phase, since the decree clearly requires an environmental impact study for prospecting phase I; indeed, in judgment 205-2010, the Sala Constitucional stated that the phase I study is a genuine EIA and is sufficient to begin the prospecting phase, with additional studies being required as the work progresses.
9. That the claimant has not established that, in every other country where oil-related activity is conducted, all companies are required to submit a comprehensive EIA that includes, from the outset, an assessment of every possible stage.
10. That no international rule requires an EIA for activities that do not affect the environment, as is the case with the first prospecting stage of a concession for hydrocarbon exploration and exploitation.
11. That the decree requires concession holders (concesionarios) to submit more than one EIA, which amounts to greater environmental scrutiny and protection than if only one were submitted.
12. That it does not admit the alleged supervening unconstitutionality (inconstitucionalidad sobreviniente), because it is a subjective assertion that has not been brought before the Sala Constitucional pursuant to the jurisdiction conferred by Article 10 of the Constitución Política; it further states that this is a conjecture by the claimant that is unsupported by law.
13. That the challenged provision is consistent with science and technology, as explained by the Colegio de Geólogos in the report it issued on the matter.
14. That the claimant selectively reads Resolution 205-2010 of the Sala Constitucional by failing to mention that, contrary to what the claimant suggests, that Chamber expressly states that requiring an EIA for phase I is consistent with the precautionary principle (principio precautorio).
15. That it is true that the Executive Branch executed an agreement for hydrocarbon exploration and exploitation with MKJ Xploration Inc. on 12 de agosto de 1999, which it considers wholly irrelevant to this proceeding because these are settled legal situations (situaciones jurídicas consolidadas) regarding which the claimant has made no request, except for the allegation of supervening unconstitutionality, and because, in any event, the claimant’s action would be time-barred (caduca) due to the passage of time.
16. That, in that case, an EIA was required, submitted, and approved by Nombre3456, and the requirement was therefore duly satisfied.
17. That it denies the existence of any international commercial arbitration in which MKJ seeks to bring an international claim against the State of Costa Rica; although a notice of intent to arbitrate was submitted several years ago, it was withdrawn by the company itself, and no such arbitration currently exists.
18. That Mallon Oil was awarded the concession for oil exploration and exploitation in blocks 5,6,7,8,9,10 and that the agreement has not yet been executed, but these facts bear no relation to the relief sought in this proceeding, since the award to that company was not challenged by the claimant and could not now be challenged because of the time elapsed since the award date of 13 de abril de 2000.
19. That it raises the defense of EXPIRATION (CADUCIDAD), stating that decreto 26750-MINAE was signed on 27 de febrero de 1998 and published in Diario Oficial Nº 53 of 17 de marzo de 1998; it is an act that became final before the enactment of the CPCA and, pursuant to Transitory Provision III of that Code, the rules governing the nullity of administrative acts (nulidad de los actos administrativos) would be those in force on that date—namely, in this case, Article 20 of the LRJCA in relation to Article 175 of the LGAP—and therefore the expiration period is four years.
20. That, pursuant to precedents of the Tribunal Contencioso itself and the Sala Primera, an action challenging an act of general application (acto de carácter general) must be filed within the four-year period established in Article 175 of the LGAP; it further states that expiration would apply even under the current legislation.
21. That the claimant does not challenge any act of individual application (acto de aplicación individual) that is within a valid challenge period, such that the claim would not be time-barred.
22. That, with respect to RES JUDICATA (COSA JUZGADA), the claimant alleges a violation of the right to a healthy and ecologically balanced environment and a violation of the precautionary principle, matters regarding which the Sala Constitucional has already determined that approval of an EIA for phase I does not infringe those rights, as is apparent from Resolution 205-2010; it therefore considers that the complaint must be declared inadmissible. 23. That there is NO CURRENT INTEREST (FALTA DE INTERÉS ACTUAL), because through Decreto Ejecutivo Nº 36693-MINAET, published in the Diario Oficial of 19 de agosto de 2011, the Executive Branch decreed a nationwide moratorium on oil exploitation for a period of three years, and therefore there is no possibility that the challenged articles will be applied.
24. That current interest is a necessary prerequisite for the issuance of a judgment, as stated by the Sala Primera in Resolution Nº 900-S1-2011; accordingly, resolution of the matter would not serve to protect the right allegedly infringed, because there is no possible scenario in which the challenged decree could be applied.
25. That it alleges FAILURE TO STATE A LEGALLY VALID CLAIM (FALTA DE DERECHO), asserting that the claimant proceeds from two mistaken premises: first, that decreto 26750 does not require an EIA before the award of hydrocarbon exploration and exploration rights; and second, that the environmental-study methodology proposed by the decree does not adequately protect the environment.
III.The supporting party’s theory of the case and its principal arguments: Upon reviewing the answer to the complaint, the supporting party (coadyuvante) bases its response to the claims on the following arguments:
1. That it is not true that the challenged decree is tainted by illegality due to misuse of power (desviación de poder). It states that the plaintiff’s position stems from a lack of knowledge of petroleum operations and that the theory advanced in the complaint is nonsensical and illogical and is not followed anywhere in the world.
2. That, in the case of the party it represents, an environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental, EIA) would be required for one-quarter of the national territory, which is technically impossible and financially disproportionate and would cause excessive and wholly unnecessary disturbance to the environment.
3. That, in hydrocarbon exploration activities, by their very nature, the preliminary stages determine and condition the characteristics of the subsequent stages, including the geographic location where the resulting field activities will be conducted within the concession area granted.
4. That the challenged decree created a means of adapting the regulations, which the plaintiff mistakes for an improper relaxation of environmental oversight.
5. That the decree does not at any time exempt companies from their obligation to conduct an environmental impact assessment; it merely specifies different times for conducting such assessments. Nor does it authorize the execution of a contract without conducting an environmental impact assessment; instead, it requires assessments to be conducted at each stage of the exploration and exploitation processes, rather than conducting a single assessment that could be overly general and technically imprecise.
6. That, when the contract is executed, neither the State nor the company knows in advance the locations within the concession area where all field activities will be conducted. It therefore considers that the decree correctly divides exploration activities, from a technical standpoint, into two phases: prospecting (prospección) and intensive exploration.
7. That the Sala Constitucional itself has deemed it appropriate to protect the environment by using a funnel-type analysis, that is, an analysis conducted in stages.
IV.Subject matter of the proceeding: In accordance with the parties’ arguments and the reasoning presented at trial, this Court finds that the subject matter of the proceeding is to determine whether the challenged administrative action (conducta administrativa) may be affected by defects rendering it absolutely null and void (nulidad absoluta).
V.I.- Proven facts: The following facts relevant to the resolution of this matter are deemed proven:
a.- Costa Rica is divided into blocks for petroleum exploration purposes (testimony of Nombre114232 ) b.- The challenged administrative action divided the environmental impact study (estudio de impacto ambiental) required to conduct petroleum exploration into separate stages. (testimony of Nombre114232 and Allan Astorga Gatgens) c.- The concession becomes final upon completion of the environmental impact study for the prospecting phase. (testimony of Nombre114232 and Allan Astorga Gatgens) d.- Prospecting differs from petroleum exploration. (testimony of Nombre114232 and Allan Astorga Gatgens) e.- All stages relating to petroleum prospecting, exploration, and exploitation have different environmental impacts. (testimony of Nombre114232 and Allan Astorga Gatgens) f.- Prospecting may involve “desk-based” or field activities. (testimony of Nombre114232 and Allan Astorga Gatgens) g.- It is indeed appropriate to conduct an environmental impact study for the entire area subject to prospecting and subsequent exploration. (testimony of Nombre114232 ) V.II.- Unproven facts: The following material facts are deemed unproven:
V.III.- The asserted time bar (caducidad): The State’s counsel asserts that this case is time-barred, on the ground that the challenged Decreto was published in the Diario Oficial Nº 53 of 17 de marzo de 1998 and that, because it is an act that became final before the promulgation of the Código Procesal Contencioso Administrativo, the applicable law is the law in force on that date, namely Article 175 of the Ley General de la Administración Pública, which established a four-year period. Counsel argues that because no individual implementing act is challenged in this case, the applicable four-year period had already elapsed by the date the complaint was filed. In this respect, this Court finds that counsel for the defendant is incorrect. As is clear from the text of the challenged regulations, they do not have instantaneous effects; rather, their effects are continuing in nature. Accordingly, that administrative action may be challenged for as long as it continues to produce effects, and a complaint seeking its annulment and future inapplicability may therefore be filed within a period beginning when the respective effects cease.
Moreover, it must be borne in mind that this is an administrative act of general application, namely an executive decree, which may be challenged for as long as its effects remain in force. Because it purports to regulate petroleum exploration, which may be conducted at any time rather than instantaneously if the act’s effects remain in force, it is evident that this case falls within those circumstances. Although Article 40 of the Código Procesal Contencioso Administrativo currently regulates the time bar in the manner described, the fact remains that the same conclusion regarding the doctrine of continuing effects may be reached under the legislation previously applicable to this jurisdiction pursuant to Transitory Provision III of the Código Procesal Contencioso Administrativo, because Article 21.2 of the Ley Reguladora de la Jurisdicción Contenciosa Administrativa provided as follows: “Article 21.- 1.
A contentious-administrative action shall not be admitted with respect to: a) Acts expressly consented to or not challenged in a timely and proper manner, acts reproducing prior acts that are already final or conclusive, and acts confirming those consented to; and b) Decisions that exhaust administrative remedies as a prerequisite to judicial proceedings. 2. In all cases, challenges to the acts referred to in subsection a) of the preceding paragraph shall be admitted when such acts are null and void as a matter of law and are continuing to produce effects, but solely for purposes of their annulment and future inapplicability.” (emphasis added). In the case under review, this is an act of general application that does not require any specific action for its direct application; it was signed on 27 de febrero de 1998 and published in the Diario Oficial on 17 de marzo siguiente, and it has remained in force and continued to produce effects.
Finally, it must be taken into account that this case involves a fundamental right—the right to a healthy and ecologically balanced environment—which, by its nature, would not be subject to time bars or statutes of limitations (prescripción), without prejudice to the provisions of Article 35 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional concerning that issue. Consequently, the asserted time-bar defense must be rejected.
V.IV.- General considerations on environmental protection (tutela del ambiente): The right of all inhabitants of the Republic to a healthy and balanced environment, as one of the so-called third-generation rights, was duly incorporated as a second paragraph of Article 50 of the Political Constitution, pursuant to Ley No.7412 de 3 de junio de 1994, which provides as follows: “Every person has the right to a healthy and ecologically balanced environment. Accordingly, every person has standing to report acts that infringe that right and to seek reparation for the harm caused. The State shall guarantee, defend, and preserve that right. The law shall determine the corresponding liabilities and penalties.” Prior to the approval of this constitutional amendment, our Constitutional Chamber had already established the protection and preservation of the environment as a fundamental right by deriving it from the right to health drawn from Article 21 of the Political Constitution and from Articles 69 and 89 thereof, concerning the State’s protection of natural beauty and the rational use of land.
In this connection, voto 6240-93, de las catorce horas del veintiséis de noviembre de mil novecientos noventa y tres, stated as follows: “V.)- Human life is possible only in solidarity with the nature that sustains and supports us, not only by providing physical nourishment but also psychological well-being: this constitutes the right of all citizens to live in an environment free from pollution, which is the foundation of a just and productive society. Thus, Article 21 of the Political Constitution provides: ‘Human life is inviolable.’ It is undeniably from this constitutional principle that the right to health and to physical, mental, and social well-being arises, a human right that is inextricably linked to the right to health and to the State’s obligation to protect human life. Likewise, from a psychological and intellectual standpoint, a person’s state of mind also depends on nature; therefore, since the landscape also becomes a useful space for rest and leisure, its preservation and conservation are mandatory.
This latter aspect is protected by Article 89 of the Constitution, which literally states: ‘The cultural purposes of the Republic include protecting natural beauty, preserving and developing the Nation’s historical and artistic heritage, and supporting private initiatives for scientific and artistic progress.’ Protecting nature from an aesthetic standpoint does not mean commercializing it or turning it into a commodity; it means educating citizens so that they learn to appreciate the aesthetic landscape for its intrinsic value” (sentencia número 3705-93, de las quince horas del treinta de julio de mil novecientos noventa y tres). “XIII.- The term ‘natural beauty’ was the term used when the Constitution was promulgated (7 de noviembre de 1949), and it has now developed into a specialized field of law: environmental law, which recognizes the need to preserve the environment not merely as a cultural purpose, but as a vital necessity for every human being.
In this regard, the concept of the right to a healthy environment extends beyond recreational or cultural interests, which are also important aspects of life in society, and furthermore constitutes an essential requirement for life itself. [...] Thus, it is clear that there is no longer any doubt regarding the constitutional protection of the right to health, arising from the right to life, and therefore of a right to a healthy environment. By way of example, we may cite judgments 1580- 90; 1833-91, 2362-91; 2728-91; 2233-93; 4894-93; which have recognized the right to health and to a healthy environment as an individual constitutionally protected right.” Following the approval of the aforementioned constitutional amendment, our Constitutional Chamber further developed these concepts when it stated, among other things, in voto Nº 2007-018044 de las nueve horas y cuarenta y uno minutos del catorce de diciembre del dos mil siete: “Protection of environmental rights, a duty of the State.
Following the amendment of Article 50 of the Constitution, which expressly enshrined environmental rights as a fundamental right, the State’s obligation to guarantee, defend, and protect this right was also established in unequivocal terms, thereby making the State the guarantor of the protection and safeguarding of the environment and natural resources. Under this provision, in conjunction with Articles 20, 69, and 89 of the Political Constitution, the State’s responsibility to exercise an oversight and governing function in this area was derived, as provided by the constitutional rule itself under discussion, a function developed by environmental legislation. Thus, the constitutional mandate establishes the State’s duty to guarantee, defend, and preserve that right. ‘Prima facie, to guarantee means to secure and protect the right against any risk or need; to defend means to bar, prohibit, and prevent any activity that infringes the right; and to preserve means action aimed at safeguarding the right in advance against potential dangers so that it may endure for future generations.
The State must adopt the dual conduct of acting and refraining from acting: on the one hand, it must refrain from itself infringing the right to a healthy and ecologically balanced environment; and on the other, it must undertake the task of prescribing the measures that will allow compliance with constitutional requirements’ (sentencia número 9193-2000, de las dieciséis horas veintiocho minutos del diecisiete de octubre del dos mil)....the control and oversight of environmental matters and activities constitute an essential function of the State pursuant to Article 50 of the Constitution, insofar as its third paragraph provides, as relevant here: ‘The State shall guarantee, defend, and preserve that right’; this is consistent with the constitutional principle established in the second paragraph of Article 9 of the Political Constitution, which expressly prohibits the Branches of Government from delegating the exercise of their own functions, particularly when those functions are essential.
Thus, with respect to environmental protection, the functions of governance, control, and oversight of environmental matters fall to the State through its various administrative agencies.” (Emphasis added.) Thus, on the basis of Article 50 of the Constitution, protection of the environment is a duty of the State, and the exercise of control and oversight measures in this area gives effect to the rule’s mandate when it states that “The State shall guarantee, defend, and preserve that right,” because it imposes mandatory conduct for the protection of the citizens’ corresponding right. At the international level, reference must also be made to various international instruments directed toward the same objectives. These include Principles 15, 16, and 17 of the Rio Declaration, adopted at the United Nations Conference on Environment and Development held in Río de Janeiro in junio de 1992, which provided: “In order to protect the environment, States shall widely apply the precautionary approach (criterio de precaución) according to their capabilities.
Where there is a threat of serious or irreversible harm, lack of full scientific certainty shall not be used as a reason for postponing cost-effective measures to prevent environmental degradation.” “National authorities should endeavor to promote the internalization of environmental costs and the use of economic instruments, taking into account the principle that the polluter should, in principle, bear the costs of pollution, with due regard to the public interest and without distorting international trade and investment.” “An environmental impact assessment (evaluación del impacto ambiental) shall be undertaken as a national instrument for any proposed activity that is likely to have a significant adverse impact on the environment and is subject to a decision by a competent national authority.” Furthermore, Article 11 of the Additional Protocol to the American Convention on Human Rights in the Area of Rights establishes: “Right to a Healthy Environment.
Everyone shall have the right to live in a healthy environment and to have access to basic public services. The States Parties shall promote the protection, preservation, and improvement of the environment.” Additionally, the Stockholm Declaration on the Human Environment provided in this regard: “Man has the fundamental right to freedom, equality, and the enjoyment of adequate living conditions in an environment of a quality that permits a life of dignity and well-being, and bears a solemn responsibility to protect and improve the environment for present and future generations.” In addition, mention must be made of the Convenio sobre Diversidad Biológica approved by Ley 7416 de 30 de junio de 1994, Article 1.2 of the Declaración sobre el Derecho al Desarrollo adopted through resolución 41-128 de 4 de diciembre de 1986 by the General Assembly of the United Nations, and the Convención para la Protección de la Flora, Fauna y Bellezas Escénicas Naturales de los países de America, approved by Ley 3763 de 19 de octubre de 1976, among others.
In the legislative sphere, a series of laws has been enacted, including the Ley de Conservación de la Vida Silvestre, the Ley de Biodeversidad, and the Ley Orgánica del Ambiente, which serve as additional statutory pillars for protecting the right to a healthy environment, insofar as they require compliance with a series of duties by both the State and citizens, together with the complementary application of a series of novel interpretive criteria. Specifically, Article 11 of the Ley de Biodiversidad establishes preventive and precautionary criteria in this area. The provision states as follows: “Criteria for applying this law. The criteria for applying this law are: 1.- Preventive criterion (criterio preventivo): It is recognized that anticipating, preventing, and addressing the causes of biodiversity loss or threats to it are vitally important. 2.- Precautionary criterion or in dubio pro natura (criterio precautorio o indubio pro natura): Where there is a danger or threat of serious or imminent harm to elements of biodiversity and the knowledge associated with them, the absence of scientific certainty shall not be used as a reason for postponing the adoption of effective protective measures. 3.- Environmental public-interest criterion (criterio de interés público ambiental): The use of elements of biodiversity must safeguard future generations’ development options, food security, ecosystem conservation, the protection of human health, and improvement of citizens’ quality of life. 4.- Integration criterion (criterio de integración): The conservation and sustainable use of biodiversity must be incorporated into sectoral and intersectoral plans, programs, activities, and strategies so that they are integrated into the development process.” The stated obligations are particularly stringent for public entities, as indicated by Article 45 of the aforementioned Law, which provides: “Responsibility for environmental security (seguridad ambiental).
The State has an obligation to prevent any risk or danger that threatens the continued existence of ecosystems. It must also prevent, mitigate, or remedy environmental harm that threatens life or diminishes its quality.
The civil liability (responsabilidad civil) of the holders of, or persons responsible for, managing genetically modified organisms for losses and damages caused is established in the Ley Orgánica del Ambiente, the Código Civil, and other applicable laws. Criminal liability (responsabilidad penal) is prescribed in the existing legal system (ordenamiento jurídico).” In accordance with the foregoing, the public-interest nature of environmental protection (tutela del ambiente) is evident, and, consequently, the Sala Constitucional has ruled repeatedly on the so-called precautionary principle (principio precautorio) and its scope, as shown by the following quotation, which states, insofar as relevant: “ORIGIN, CONTENT, AND SCOPE OF THE PRECAUTIONARY PRINCIPLE. Since its inception, the precautionary principle has taken into account the fallibility of human understanding and the possibility that errors may be made.
In the second half of the 1970s, the German federal government formulated the ‘Vorsorgeprinzip’ principle, stating that ‘an environmental policy cannot be fully consolidated merely by eliminating imminent dangers and repairing damage that has occurred. A precautionary environmental policy further requires that natural resources be protected and that demands placed upon them be managed carefully,’ and used it to justify implementing policies against acid rain and pollution of the North Sea. The principle appeared on the international stage through the North Sea agreements (Bremen 1984, London 1987, Den Haag 1990, and Esbjerg 1995 Declarations). Thus, the 1984 Bremen Declaration (First International Conference on the Protection of the North Sea) refers to the need to adopt timely preventive measures in the face of insufficient knowledge. Subsequently, the 1987 London Declaration (Second International Conference on the Protection of the North Sea) proclaimed the principle of safeguarding the North Sea ecosystem by reducing, at the source, polluting emissions of substances that are persistent, toxic, and liable to accumulate, through the use of the best available technology and other appropriate measures.
This approach would be particularly applicable when there is reason to presume that such substances may cause harm or adverse effects to living marine resources, even when there is no scientific evidence proving the link between the emissions and the effects (principle of precautionary action). This latter declaration provided that ‘(…) a precautionary approach is necessary, which may require the adoption of measures (…) even before a causal relationship has been established by absolutely clear scientific evidence (…).’ Thereafter, the principle was incorporated into various multilateral treaties and international declarations, such as the 1987 Montreal Protocol on Substances that Deplete the Ozone Layer; the 1990 Bergen Declaration on Sustainable Development in the ECE Region, adopted by representatives of European countries and Canada; the 1992 Convention on Biological Diversity; the 1992 Framework Convention on Climate Change; the 1992 Treaty on European Union; the 1992 Convention for the Protection of the Marine Environment of the North-East Atlantic; the 1994 Helsinki Convention on the Protection of the Marine Environment of the Baltic Sea; the 1994 Agreement on the Application of Sanitary and Phytosanitary Measures (SPS Agreement) of the World Trade Organization (WTO); the 1995 Washington Action Programme for the Protection of the Marine Environment from Land-Based Activities; the London Convention on dumping at sea, originally adopted in 1992, pursuant to amendments adopted in 1997 for the protection of the marine ecosystem; the 2000 United Nations Protocol on Biosafety under the Convention on Biological Diversity of Montreal; the 2000 Cartagena Protocol on Biosafety; and the 2000 Communication from the European Union on the Precautionary Principle.
Likewise, the precautionary principle rapidly acquired a general scope—including natural resources, ecosystems, the fisheries and forestry sectors, and biological diversity—and was no longer limited solely to toxic substances. Thus, the Bergen Declaration (1990) stated that ‘Where there are threats of serious or irreversible damage, the lack of absolute scientific certainty must not be used as a reason for postponing measures to prevent environmental degradation.’ Similarly, Principle 15 of the Rio Declaration on Environment and Development (3-14 June 1992) provided as follows: ‘In order to protect the environment, States shall widely apply the precautionary approach according to their capabilities. Where there is a danger of serious or irreversible damage, the lack of absolute scientific certainty shall not be used as a reason for postponing cost-effective measures to prevent environmental degradation.’ The precautionary principle thus acquired even an ethical dimension—concerning science and technology—that guides States’ policies on the environment, health, trade, food security, and sustainable development generally.
Despite the uncertainty surrounding the definition or conceptualization of the precautionary principle, from a general perspective it requires that, when environmental risks are uncertain, unforeseeable, and cannot be disregarded, a failure to regulate through omission or inaction is unjustified. Simply put, a state of scientific or technological uncertainty—owing to the lack, insufficiency, or inadequacy of available scientific information and knowledge concerning the causation, magnitude, probability, and nature of the harm—combined with the possibility or threat of serious and irreversible harm is, or must be, equivalent to precautionary or anticipatory action, which may even include prohibiting or eliminating certain products, activities, or substances. The foregoing entails an objective risk assessment (evaluación objetiva del riesgo) and an assessment of the cost-benefit relationship of the omission or precautionary action in light of the available scientific evidence, making it possible to conclude that such evidence is insufficient, absent, or inadequate; consequently, the precautionary principle cannot justify the adoption of arbitrary and potentially discriminatory measures.
Moreover, applying the precautionary principle does not entail freezing the state of affairs existing when the relevant actions are adopted so as to prevent progress and innovation, since intervention or restrictive measures must remain in force only while the scientific information remains incomplete or inconclusive and the risk of harm remains serious and irreversible; accordingly, they may be reviewed periodically in light of scientific progress. Likewise, when restrictive or intervention measures are ordered, the principle of proportionality (principio de proporcionalidad) must be respected, so that such measures are proportionate to the level of protection and the magnitude of the potential or possible harm. The precautionary principle is grounded in the fact that the environment and ecosystems lack the capacity to absorb or withstand certain activities, products, or substances, and it therefore seeks to anticipate harm and protect human health and the environment.
(…).” (Resolución N° 17747-2006, de las 14:37 horas del 11 de diciembre del 2006). Consistent with the foregoing line of reasoning, voto 474-2005 de 11 horas 20 minutos del 12 de octubre de 2005 of the Sección Segunda of the Tribunal Contencioso Administrativo refers to a series of interpretive criteria (criterios de interpretación) to be followed in environmental matters, as follows: “(…) It should be added to the foregoing that, in keeping with the most modern legal scholarship and prevailing environmental principles, Costa Rican legislation—including the Ley Orgánica del Ambiente and the Ley de Biodiversidad, to cite only the most recent—incorporates a series of interpretive criteria, such as the preventive criterion (criterio preventivo), the precautionary criterion or in dubio pro natura (criterio precautorio o indubio pro natura), the environmental public-interest criterion (interés público ambiental), and the integration criterion (criterio de integración).
Of these, the first two are particularly significant, and the following has been stated regarding them: ‘… One of the guiding principles of Environmental Law is the precautionary principle, also known as the principle of prudent avoidance (evitación prudente). This principle is embodied in the United Nations Conference on Environment and Development, or Rio Declaration, which literally states: “Principle 15.—In order to protect the environment, States shall widely apply the precautionary approach according to their capabilities. Where there is a danger of serious and irreversible damage, the lack of absolute scientific certainty shall not be used as a reason for postponing cost-effective measures to prevent environmental degradation.” Within the domestic legal system, Article 11 of the Ley de Biodiversidad (No. 7788 del 30 de abril de 1998) establishes the following principles as interpretive parameters (parámetros hermenéuticos): “1.—Preventive criterion: It is recognized that anticipating, preventing, and addressing the causes of biodiversity loss or threats to biodiversity is of vital importance. 2.—Precautionary criterion or in dubio pro natura: When there is a danger or threat of serious or imminent harm to components of biodiversity and the knowledge associated with them, the absence of scientific certainty shall not be used as a reason for postponing the adoption of effective protective measures.” In Voto de esta Sala No. 1250-99 de las 11:24 horas del 19 de febrero de 1999 (reiterado en los Votos Nos. 9773-00 de las 9:44 horas del 3 de noviembre del 2000, 1711-01 de las 16:32 horas del 27 de febrero del 2001 y 6322-03 de las 14:14 horas del 3 de julio del 2003), this Court held as follows: “(...) Prevention seeks to anticipate adverse effects and ensure the protection, conservation, and proper management of resources.
Consequently, the guiding principle of prevention (principio rector de prevención) is based on the need to take and implement every precautionary measure necessary to avoid or contain potential harm to the environment or human health. Thus, where there is a risk of serious or irreversible harm—or uncertainty in that regard—a precautionary measure must be adopted, and the activity in question may even be postponed. This is because, in environmental matters, ex post coercive action (coacción a posteriori) is ineffective: once socially harmful biological consequences have occurred, punishment may have moral significance but will scarcely compensate for the damage caused to the environment.” Subsequently, in Voto No. 3480-03 de las 14:02 horas del 2 de mayo del 2003, this Court stated: “Properly understood, the precautionary principle concerns the adoption of measures not when the facts giving rise to risk are unknown, but when there is no certainty that such facts will actually produce adverse effects on the environment.” In the case of groundwater (aguas subterráneas) contained in aquifers (mantos acuíferos) and recharge and discharge areas (áreas de carga y descarga), the precautionary principle (principio precautorio), or the in dubio pro natura principle (principio de indubio pro natura), means that when there are no studies or reports prepared in accordance with the unambiguous and precisely applicable rules of science and technology that make it possible to reach a state of absolute certainty regarding the harmlessness of the activity intended to be carried out in relation to the environment, or when such studies or reports contradict one another, the entities and bodies of the centralized and decentralized administration must refrain from authorizing, approving, or permitting any new application or application for modification, suspend those under consideration until the uncertainty has been resolved, and, at the same time, adopt all measures aimed at protecting and preserving such groundwater in order to guarantee the right to a healthy and ecologically balanced environment.
In essence, the sound environmental management of groundwater requires protecting the resource before it is contaminated or degraded” (Constitutional Chamber, judgment 2004-1923, cited above).- The foregoing supports the conclusion that, in this case, an overriding public interest is indeed at stake, manifested in the need to protect water resources by every means available to the country and through the imposition of reasonable and appropriate measures to prevent their deterioration or contamination (…)”.- In accordance with the foregoing provisions and citations, it may be determined that the analysis of any case related to environmental matters must not disregard the existence of the principles examined above, insofar as they guide the exercise of public functions and the conduct of private parties and are implicit in the constitutional provision and constitutional law (derecho de la Constitución) itself.
The consideration of environmental matters, therefore, may not disregard the foregoing as sources; accordingly, the ordinary analysis of the situation must be transcended so that, in every decision, the sui generis principles established ut supra serve as the basis for administrative acts (actos administrativos). In the specific case of judicial work within the contentious-administrative jurisdiction (jurisdicción contencioso administrativa), however, the use of the aforementioned provisions must be integrated with the principle of legality (principio de legalidad) itself and with verification of the principles and rules specific to administrative law (derecho administrativo). Neither may be analyzed independently, nor may either be disregarded; both must be integrated into the adjudicator’s own analysis. It is evident that both the original and derivative constituent powers, as well as the legislature, have placed special emphasis on environmental protection, without, however, disregarding the duties entrusted to the contentious-administrative jurisdiction as the body responsible for reviewing the legality of administrative action.
Additionally, the provisions laid down by the Constitutional Chamber itself concerning the State’s obligations in this area cannot be disregarded. Thus, ruling number 2010-14180 of 14:35 on 25 de agosto de dos mil diez stated: “... III.- Obligations of the State in environmental matters. The State’s role as guarantor of the preservation of a healthy and ecologically balanced environment derives from the aforementioned Article 50 of the Constitution. This obligation entails, in the terms stated by the Chamber on other occasions, including judgment number 2001-13295 of doce horas seis minutos del veintiuno de diciembre del dos mil uno, among others: ‘...that the State must take every technically possible measure to ensure that the activity it approves will not cause environmental harm. Although the determination of the competent State body is itself a technical matter, the duty to issue a determination and the requirement of rigor are legal matters.
In general terms, the State’s duty to guarantee the right to a healthy environment is not limited to satisfying a mere zzal requirement within the tendering process (proceso licitatorio). The Constitution does not require merely compliance with certain formalities, but rather the use, as stated, of every legally and factually possible means to preserve the environment.’ (See, to the same effect, resolution number 05906-99 of dieciséis horas quince minutos del veintiocho de julio de mil novecientos noventa y nueve). That duty, as the same judgment recognizes, falls more specifically upon the Secretaría Técnica Nacional Ambiental, the respondent herein: ‘The environmental concern of the Ministerio del Ambiente y Energía is practically limited to environmental impact studies (estudios de impacto ambiental), whose approval lies with SETENA. In other words, Nombre3456 bears the State’s entire duty to guarantee a healthy and ecologically balanced environment, as Article 50 of the Constitution provides.
Given such an important responsibility, it would be reasonable to expect the technical and administrative strength of the competent body.’ (See judgment number 2001-13295 of doce horas seis minutos del veintiuno de diciembre del dos mil uno). It is in this sense that, in environmental matters, any omission by the State that results in a deterioration of environmental conditions is especially serious (as may be inferred from judgments number 9735-00 of nueve horas seis minutos del tres de noviembre del dos mil and number 1645-02 of once horas cuatro minutos del quince de febrero del dos mil dos, among others). For the foregoing reason, that supplementary analysis must be conducted in this decision.- V.V.- General considerations regarding the nullity (nulidad) of an administrative act (acto administrativo): The Public Administration acts primarily through the issuance of legal acts, understood as declarations of intent, judgment, or knowledge capable of producing legal effects vis-à-vis third parties, for the purpose of creating, modifying, or extinguishing the rights or duties of regulated persons (administrados).
Such administrative acts appear in our legal system as the clearest exercise of the administrative function and, for that reason, our Ley General de la Administración Pública requires them to contain a series of constituent elements, both formal and substantive, for their full validity and effectiveness. The formal elements of an administrative act include the authority (competencia) of the body responsible for issuing it, the appointment and legal standing (investidura y legitimación) of the public official issuing the act, and compliance with certain requirements governing that official’s expression of intent, principally its reasonableness, proportionality, freedom from mistake, fraud, and duress, and adherence to technical and scientific rules. Regarding this last aspect, for purposes of this decision, paragraph 2 of Article 130 of the Ley General de la Administración Pública is particularly relevant insofar as it provides as follows: “A mistake shall not constitute a defect (vicio) in the administrative act; however, when it concerns other elements thereof, the absence of such elements shall render the act defective, in accordance with this law.” Under this provision, a mistake in an administrative act may so impair the act as to entail the absence of one of its formal or substantive elements.
The substantive elements of an administrative act may be identified as follows: a) Grounds (motivo), understood as the factual and legal background and predicates underlying the necessity, timeliness, advisability, and legitimacy of the administrative act. b) Content (contenido), consisting of the operative or declarative portion of every act. c) Public purpose (fin público) sought through the issuance of the corresponding administrative act, as the result pursued on the basis of the act’s grounds. Specifically, regarding the grounds for an administrative act, it should be noted that paragraph 1 of Article 133 of the Ley General de la Administración Pública provides that this element must “... be lawful and exist as it was taken into account in issuing the act.” In this regard, Ernesto Jinesta Lobo, in Tratado de Derecho Administrativo, Tomo I, has stated as follows: “... grounds or cause shall be absent when the facts invoked as background and as justification for its issuance are false, or when the law invoked and applied to the factual circumstances does not exist—for example, if the law or regulation on which it is based has been repealed, modified, amended, or annulled as unconstitutional.
An administrative act, whether mandatory or discretionary, must always be based on facts that are certain, true, and existing, as well as on the law currently in force; otherwise, grounds will be lacking....” Because the grounds are the antecedent from which the administrative act arises, they are of fundamental importance in any analysis of a specific situation, both to verify their very existence and to determine their correlation with the content of the act, in accordance with paragraph 1 of Article 132 of the Ley General de la Administración Pública. Regarding the content of the act, the aforementioned Law provides: “Article 132.- 1. The content must be lawful, possible, clear, and precise, and shall encompass all factual and legal issues arising from the grounds, even if they have not been debated by the interested parties. 2. It must also be proportionate to the legal purpose and correspond to the grounds, when both are regulated. 3.
When the grounds are not regulated, the content must be, even if imprecisely. 4. Its adaptation to the purpose may be achieved through the discretionary inclusion of conditions, time limits, and stipulations, provided that, in addition to possessing the characteristics of the content indicated above, the latter are legally compatible with its regulated portion.” In keeping with the foregoing, the existence and completeness of the indicated elements of the administrative act—together with those identified above—are evidence of its validity and conformity with the legal system. Paragraph 1 of Article 158 of the Ley General de la Administración Pública provides in this regard: “The absence or defect of any requirement of the administrative act, whether expressly or implicitly required by the legal system, shall constitute a defect therein.” The consequence of the potential invalidity of an administrative act, whether due to the absence or imperfection of one of its elements, is the act’s absolute or relative nullity (nulidad o anulabilidad).
In this regard, Eduardo Ortiz Ortiz, in Nulidades del Acto Administrativo en la Ley General de la Administración Pública (Costa Rica), describes the scope of absolute nullity (nulidad absoluta) as follows: “i) A void act constitutes personal misconduct by the public official who issued it; ii) It is not presumed lawful and may not be enforced; iii) It is intrinsically ineffective; iv) Its enforcement constitutes an unlawful administrative act (vía de hecho), against which injunctive relief (protección interdictal) is available; v) Peaceful disobedience of a void act is permitted, although resistance to it is not; vi) Compulsory enforcement of a void act gives rise to civil liability on the part of the Administration and civil, administrative, and potentially criminal liability on the part of the responsible public official or officials; vii) The defect from which it suffers cannot be cured....” Accordingly, it is incumbent upon the adjudicator to verify the actual existence of all elements of the administrative act, since they will determine its potential capacity to produce legal effects.
Thus, when the plaintiff in a proceeding identifies defects giving rise to nullity in a specific administrative act, the proper course is to determine whether the aforementioned elements are present in the particular case or whether, on the contrary, one of them is lacking, whether formally or substantively. This must always take into account the particular nature of the act and the subjective legal situations (situaciones jurídicas subjetivas) created under its authority, as a necessary prerequisite for the aforementioned analysis.
V.VI.- On the merits: a) Plaintiff’s position: The plaintiff challenges the contested action, considering that it weakens the protection of a healthy and ecologically balanced environment, insofar as it repealed Title X of the Reglamento a la Ley de Hidrocarburos (Placa21119 de 29 de setiembre de 1995) and divided the environmental impact assessment (estudio de impacto ambiental, EIA) required in this field into two phases. b) Position of the defendant and the supporting intervenor (coadyuvante): The State’s counsel and the supporting intervenor company contend, in general terms, that the provisions of the challenged decree are consistent with the technical standards and reasonableness inherent in this field. They state that what was done was to divide the study into two stages, so that the information concerning the effects on the environment and the mitigation measures would correspond to the work actually performed on the land. c) The Court’s position: Having analyzed the evidence admitted and presented at trial, this Court finds that the plaintiff’s claim is well founded, for the following reasons: The plaintiff seeks the annulment of Executive Decree N° 26750-MINAE dated 27 de febrero de 1998, which states verbatim as follows: “THE PRESIDENT OF THE REPUBLIC AND THE MINISTRY OF THE ENVIRONMENT AND ENERGY, In exercise of the powers conferred by Article 140, subsections 3) and 18), of the Political Constitution and Articles 27 and 28 of the Ley General de Administración Pública, in relation to Chapter XXI of the Ley Orgánica del Ambiente, and Whereas: 1°—It is essential to harmonize environmental protection with oil-exploration processes in order to achieve the rational use of environmental resources, foster economically and environmentally sustainable development, and ensure the proper management of nonrenewable natural resources. 2°—There is a recognized need for appropriate legal rules to ensure that human activities have a positive effect on the environment. 3°—The creation of rules promoting appropriate technology transfer and national scientific development must be encouraged, without detriment to the environment. 4°—Article 40 of Ley N° 7399: Ley de Hidrocarburos de Costa Rica declares oil and gas exploration, production, and transportation, as well as the activities and works required for their performance, to be in the public interest. 5°—Both Article 41 of the Ley de Hidrocarburos de Costa Rica and Article 17 of the Ley Orgánica del Ambiente declare the need to prepare environmental impact assessments for such activities and to review and periodically update them as the corresponding oil-exploration and production work progresses. 6°—The logic governing the development of oil-exploration activities and experience with the country’s specific conditions demonstrate and justify the environmental need to define the sequence of their component phases.
Por tanto, HEREBY DECREE: Article 1°—For purposes of applying this decree, and as a supplement to the relevant definition appearing in Article 2 of the Reglamento a la Ley de Hidrocarburos, the terms mentioned herein shall have the following meanings: Oil Prospecting (Prospección Petrolera): A regional geological, geochemical, and/or geophysical evaluation of a concession area, in which the methodology used, whether indirectly or directly, makes it possible to obtain approximate assessments of hydrocarbon potential without employing techniques capable of causing significant environmental impacts at specific sites. These methods include the following: basic geological mapping; collection of geological and/or geochemical samples by manual methods (using a geological hammer and other hand-held instruments, such as portable drills, whose use does not require road construction, the movement of heavy machinery, or prior preparation of the land to be prospected in terrestrial areas, or direct activities involving the installation, operation, and/or submersion of heavy equipment or machinery in marine or underwater environments); geophysical methods such as seismic surveying (reflection and/or refraction), gravimetry, magnetometry, resistivity methods, magnetotelluric methods, and any others whose application is limited to the use of hand-held instruments and whose operation requires neither machinery nor the opening of trails or roads nor exploratory drilling in terrestrial areas, or direct activities involving the installation, operation, and/or submersion of heavy equipment or machinery in marine or underwater environments, unless there has been a prior assessment and express authorization from the SECRETARIA TÉCNICA NACIONAL AMBIENTAL for their use in these activities.
Intensive Oil Exploration (Exploración Petrolera Intensiva): A localized or specific evaluation, within an area, of a potential hydrocarbon reservoir by methods that include civil works, earthworks (movimientos de tierra), removal of vegetation cover (cobertura vegetal), and other actions that make it possible to apply geological, geophysical, and geochemical techniques whose implementation causes environmental impacts in that area. The methods and/or techniques included in this phase consist of well drilling and any other geological, geochemical, or geophysical exploration method that makes it possible to determine the economic value and characteristics of the deposit. The application of these techniques does require the use of heavy machinery and specialized equipment whose field use entails opening trails and roads, as well as establishing camps with a total area exceeding 200 m2 in terrestrial areas and/or accommodating 15 persons, or direct activities involving the installation, operation, and/or submersion of heavy equipment or machinery in marine or underwater environments.
Article 2°—The Environmental Impact Assessment for hydrocarbon exploration shall be divided into at least two phases, in accordance with the exploration program to be carried out as the activities progress. Article 3°—The minimum phases of the environmental impact assessment referred to in Article 2 are: a) Phase I: prospecting; b) Phase II: intensive exploration. Article 4°—Approval of Phase I of the environmental impact assessment shall be the essential and sufficient requirement for the award of an oil concession to become final, as required by Article 41 of the Ley de Hidrocarburos. Article 5°—The SECRETARIA TÉCNICA NACIONAL AMBIENTAL shall be the body responsible for establishing the terms of reference for the environmental impact assessment and approving it for each of the aforementioned exploration phases and for hydrocarbon production, in accordance with its internal procedural guidelines.
Article 6°—No concession holder may proceed from Phase I to Phase II without the proper environmental assessment by the SECRETARIA TÉCNICA NACIONAL AMBIENTAL and a prior request from the Dirección General de Hidrocarburos. Article 7°—Title X of the Reglamento a la Ley de Hidrocarburos, which includes Articles N° 266 through N° 283, inclusive, is hereby repealed. Article 8°—This decree shall take effect upon its signature.” The plaintiff’s challenge is based primarily on the fact that the aforementioned rules repeal, as stated in Article 7 cited above, Title X of the Reglamento a la Ley de Hidrocarburos, which provided as follows: “TITLE X. Environmental Protection. Environmental Impact Assessment (EIA). Article 266.—Before the award instrument is signed, the contractor shall submit the EIA, which, if the contract is signed, shall be updated periodically as the work corresponding to the hydrocarbon exploration and production periods progresses, as stipulated in Article 41 of the Ley de Hidrocarburos.
The Environmental Impact Assessment shall be updated annually or at the request of MIRENEM. Article 267.—In accordance with Article 31 e) of the Law, the successful bidder shall provide a performance bond (garantía de cumplimiento) to ensure proper performance of the contract and protection of the environment and natural resources. The percentage of the performance-bond amount allocated to environmental and natural-resource protection shall be recommended by CONEIA in coordination with DGH and shall be specified in the bidding documents (cartel de licitación). Article 268.—The contractor shall submit the EIA report to MIRENEM for the area subject to the award, as stipulated in Article 41 of the Law. The EIA is a document assessing the environmental impact of the activity and addresses matters requiring the involvement of professionals from various Natural Science disciplines, including Biology, Geology, Oceanography, Geography, Forestry Engineering, Geophysics, Agronomic Engineering, Civil Engineering, Surveying Engineering, and Chemical Engineering, among others.
The EIA shall be prepared by qualified technical professionals in accordance with PE standards. Article 269.—The EIA shall be submitted to CONEIA with nine complete copies and shall include at least the information and documents listed below: A. EIA IN TERRESTRIAL AREAS. 1. Introduction. 1.1. Project justification: economic, financial, technical, social, and environmental objectives and scope; targets. 1.2. General information regarding the natural or legal person that will conduct the hydrocarbon exploration and production activities. 1.3. Professional qualifications and experience of the interdisciplinary team that prepared the EIA and of the contractor. 2. Project location: 2.1. General geographic description: a. Administrative territorial location (identification of block numbers and delimitation by coordinates of the area and its zone of influence). b. Location in relation to the population centers or cities included within the study area and its zone of influence. c. Access roads and their condition. d. Productive activities. e. Watercourses. f. Location map of the area subject to contracting, at a scale of 1: 200.000. g. Other relevant features, such as infrastructure works, transmission lines, natural geographic features, etc. h. Schedule of project activities, including objectives, targets, scope, and possible future modifications. 3.
A description of the project: 3.1. Methods to be used in the project and a stage-by-stage description of the procedures, systems, and techniques to be implemented. 3.2. Technical requirements: means and instruments to be used. 3.3. Expected output: volume (in the case of production). 3.4. Exploration and production methodology. 3.5. An updated geographic map containing relevant hydrographic details, infrastructure, human settlements, etc. This map may be prepared with reference to the project’s pre-operational conditions, at a scale appropriate to its dimensions (1:200.00Ü or 1:100.000). 3.6. Land-use map (mapa del uso del suelo) with an updated base aerial photograph, at a minimum scale of 1:50.000. 3.7. Other matters to be included in this information: existing access roads or routes that must be constructed; stabilization methods, plans, etc. This description shall be accompanied by photographs, graphics, plans, maps, sketches, blocks, diagrams, geological profiles, graphic models, flowcharts, topographic profiles, and activity schedules, each with the corresponding details, as well as any other information useful for describing the project and its stages. 4.
Direct and indirect impacts of the project on the natural and human environment. The different stages of the exploration and production project, as well as the construction of works, shall be considered. 4.1. Impact on the natural environment. a. Geomorphology (slopes). b. Soils. c. Climatology/air quality. d. Surface water/groundwater hydrology. e. Vegetation. f.
Terrestrial fauna, habitats, niches, populations, communities. g. Other ecosystems (e.g., mangroves). h. Landscape/quality. i. Increased natural hazards. j. Flooding. k. Threatened or endangered species. l. Acceleration of erosion/sedimentation processes. m. Environmental pollution (generation/increase: air, soil, water, noise). n. Alteration of migratory patterns (fauna in general). 4.2. Impact on the human environment. a. Location and distribution of human settlements. b. Infrastructure and basic services. c. Environmental pollution/sanitation (synergistic effects). d. Effects on public health. e. Occupational risks (workplace health/safety). f. Effects on transportation modes and routes. g. Effects related to recreation and tourism. 5. The project’s unavoidable, reversible, or irreversible adverse effects. 5.1. Environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental, EIA) for exploration. a. Chemicals to be used, their quantities, and their toxicological aspects, both for humans and for flora and fauna. b. Water control, acidity or alkalinity, and physicochemical aspects. c. Control of the explosives to be used. d. Characteristics of the facilities to be constructed. 5.2.
Environmental impact assessment for drilling. a. Drilling operations, type of machinery, and uses of drilling muds. b. Description of the works to be carried out and their operating system. c. Earthworks design (diseño del movimiento de tierras). d. Characteristics of the facilities. 5.3. Environmental impact assessment for production. a. Maps showing the location of waste materials. b. Drilling equipment to be used and other types of machinery. c. Sites designated for the temporary disposal of soil, where warranted. d. Safety systems, slope stability, and fluid containment and control systems. e. Discharge quality controls. f. Flowchart and description of the treatment plant. g. Storage and transportation systems. All submitted documentation must comply with the existing regulations of the Colegios Profesionales. 6. A physical, biological, and human baseline assessment of the contracted area. 6.1.
Effects on vegetation in general and particularly on areas to be deforested. 6.2. Effects on soils and the programs necessary to control erosion. 6.2.1. Regional geology, comprising an overall description and analysis, as well as graphic and cartographic representations of structural geology, stratigraphy, seismology, and volcanology. 6.2.2. Local geology in cases involving well development and the area of specific works. 6.2.3. Regional geopedology, comprising an overall description and analysis and graphic and cartographic representations of land-use capability according to natural characteristics, using the Centro Científico Tropical methodology. 6.2.4. Detailed geopedology in cases involving well development and the area of specific works. 6.2.5. Regional climatology, comprising an overall description and graphic and cartographic representations of meteorology, precipitation, temperature, winds, radiation, and evapotranspiration (relative humidity). 6.2.6.
Local climatology (parameters similar to the foregoing). The information submitted must be processed and include graphs. 6.3. Effects on the quality of inland, groundwater, and marine waters, as well as the necessary pollution-control programs. 6.3.1. Regional hydrology, comprising an overall description and analysis and graphic and cartographic representations of: a. Surface waters: water networks, runoff regime, sediment transport, physicochemical characteristics of the water (quality), areas with water-resource potential, water use, and local hydrology for specific project works. b. Groundwater: geological conditions, water balance, characteristics of the aquifer or aquifers in the area, physicochemical properties of the water (quality), and other matters. c. Lakes and wetlands. Dimensions, dynamics, and environmental conditions. 6.3.2. Study of control programs for coastal areas. 6.4.
Effects on flora and fauna. 6.4.1. Terrestrial environment, comprising: quality; regional flora and fauna; general description; vegetation—description and type—stratification, floristic composition, actual vegetation profile, density, succession, and ecotones; existing fauna; migratory species; and threatened or endangered species. 6.4.2. Aquatic environment, comprising water quality and aquatic flora and fauna. 6.5. Effects on populations and human settlements. 6.5.1. Landscape quality, comprising absorption capacity/fragility, recreation, and tourism (existing/potential). 6.5.2. Human environment (local and cantonal), comprising: human settlements and predominant productive activities; employment conditions and workforce characteristics; historical and archaeological heritage located in the area; existing infrastructure and basic services; health and sanitation; occupational health; education; energy; communications; transportation; municipal requirements and services (business licenses and permits); public safety; and institutional and legal matters (support/restrictions). 7.
Quantities of waste and plans for its management and disposal. 7.1. Objectives and scope of the plan. 7.2. Justification of the schedule. 7.3. Budget for the environmental restoration plan, by phase and in total. 7.4. Graphic and cartographic representation of the area: during the pre-operational phase (state of the environment), upon completion of the project (state of the environment), and with the proposed restoration plan (environmental protection), using photographs, topographic profiles, block diagrams, and other graphic media. 7.5. Actions or programs benefiting the community carried out by the contractor. 7.6. The Plan must contain: a chronological restoration program (proposed actions) and a monitoring program (control and follow-up methods). 8. Mitigation measures and contingency plans to prevent, detect, and control harmful effects on terrestrial ecosystems. 8.1. Detailed description of actions intended to mitigate impacts and of corrective measures. 8.2.
Plan for monitoring and controlling alterations to the biocenosis. 9. A program establishing protection zones around hydrocarbon exploration and production areas to minimize harmful effects on natural resources and the environment in general. 10. Potential effects on archaeological and cultural resources. 10.1. Historical and archaeological heritage. 10.2. Sociocultural characteristics of the inhabitants. 11. Adverse effects on economic and social activities in the contracted areas. 11.1. Existing productive activities. 11.2; Employment structure/workforce characteristics. 11.3. Local economy. 12. Environmental impacts on the project. These are local- and regional-level environmental impacts and temporary or permanent contingencies. 12.1. Physical and biotic environment. Effects of: a. Natural hazards. b. Flooding/flash floods. c. Seismic events/earthquakes. d. Volcanic eruptions. e. Mass movements: landslides, subsidence, etc. f. Climatic disturbances. g. Fires (from natural causes). h. Invasions/infestations (wildlife). 13.
Comprehensive project evaluation based on at least one of the following techniques: checklist, environmental assessment sheets, matrices, flowcharts, graphic models, or interrelationship trees. 14. Cost-benefit analysis and comparative cost analysis of the activity. Investment in the project and possible breakdown. 15. Sworn declaration before a notary of compliance with the actions proposed in the environmental impact assessment and submission of the guarantees. B. ENVIRONMENTAL IMPACT ASSESSMENT IN MARINE AREAS. 1. Introduction. 1.1.; 1.2; 1.3 same as the environmental impact assessment for terrestrial areas. 2. Project location. 2.1. General Geographic Description a. same as point 2.1.a. of the environmental impact assessment for terrestrial areas. b. Location in relation to populations or cities in coastal areas and their area of influence. c. Productive fishing activities. d. Same as point 2.1.f. of the environmental impact assessment for terrestrial areas. e. Same as point 2.1.g. of the environmental impact assessment for terrestrial areas. f. Same as point 2.1.h. of the environmental impact assessment for terrestrial areas. 3.
Project description: 3.1.; 3.2.; 3.3.; 3.4.; same as the environmental impact assessment for terrestrial areas. 3.5. General map of the area graphically showing the planned operations, scale 1:100 000. 3.6. Works related to the project that will be constructed on land: location and description. This description must be accompanied by photographs, graphics, plans, maps, sketches, block diagrams, geological profiles, graphic models, flowcharts, topographic profiles, and an activity schedule, each with the corresponding details, as well as any other information useful for describing the project and its stages. 4. Direct and indirect impact of the project on the natural and human environment. The different stages of the exploration project, as well as the construction of works, shall be considered. 4.1. Impact on the natural environment. a. Marine environment. b. Coastal areas: estuaries, coastal lagoons, beaches, sandbanks, deltas, mangroves, reefs, etc. 4.2.
Impact on the human environment. a. On fishing activity. b. In coastal areas. 5. The project’s unavoidable, reversible, or irreversible adverse effects. 5.1. Environmental impact assessment for exploration. a., b., c. same as points 5.1.a., b., c. of the environmental impact assessment for terrestrial areas. d. Facilities to be constructed in coastal areas. 5.2. Environmental impact assessment for drilling. a. Characteristics of the platform to be used, type of machinery, and use of drilling muds. b. Same as point 5.2.b. of the environmental impact assessment for terrestrial areas. 5.3. Environmental impact assessment for production. a. Same as point 5.3.b. of the environmental impact assessment for terrestrial areas. b. Safety system to be used, waste control, and treatment systems. c. Same as point 5.3.e. of the environmental impact assessment for terrestrial areas. d. Same as point 5.3.f. of the environmental impact assessment for terrestrial areas. e. Same as point 5.3.g. of the environmental impact assessment for terrestrial areas.
All submitted documentation must comply with the existing regulations of the Colegios Profesionales. 6. A physical, biological, and human baseline assessment of the contracted area. 6.1. Effects on marine flora and fauna. 6.2. General characterization of the region’s current oceanographic and sedimentological environments, both in the marine area and in the coastal area of influence. It must show the general dynamics of marine currents. a. Effects of the project on coastal terrestrial areas. 6.2.1.-6.2.6. same as points 6.2.1.-6.2.6. of the environmental impact assessment for terrestrial areas. The information submitted must be processed and include graphs. 6.3. Effects on marine waters. 6.3.1. General oceanography of the contracted area. 6.3.2. Hydrogeological characteristics of the related coastal areas. 6.3.3. Control programs in coastal areas. 6.4. Effects on populations and human settlements in coastal and island areas. 7.
Quantities of waste and plans for its management and disposal. a., b., c., same as points 7.a., 7.b., 7.c. of the environmental impact assessment for terrestrial areas. d. Graphic and cartographic representation of the coastal area: during the pre-operational phase (state of the environment) and with the proposed restoration plan (environmental protection), using photographs, topographic profiles, block diagrams, and other graphic media. e. Same as point 7.e. of the environmental impact assessment for terrestrial areas. f. The plan must contain: a chronological restoration program (proposed actions) and a monitoring program (method of control and follow-up) for coastal areas. 8. Mitigation measures and contingency plans to prevent, detect, and control harmful effects on marine and coastal ecosystems. a., b., same as points 8.a., 8.b. of the environmental impact assessment for terrestrial areas. c. Equipment available for preventing and mitigating hydrocarbon spills. 9.
A program for establishing protection zones (zonas de protección) around hydrocarbon exploration and production areas that minimize harmful effects on natural resources and on the general environment of marine and coastal zones. 10. The potential effects on archaeological and cultural resources in marine, island, and coastal zones. a. b. Same as the environmental impact assessment (estudio de impacto ambiental, EIA) for the terrestrial zone, points 10.a., 10.b. 11. Adverse effects on economic and social activities in the contract areas. a.,b.,c. Same as the environmental impact assessment for the terrestrial zone, points 11.a.,11.b.,11.c. 12. Environmental impact on the project. This concerns local- and regional-level environmental impacts and temporary or permanent contingencies. 12.1. Physical and biotic environment. Effects of: a. Same as the environmental impact assessment for the terrestrial zone, point 12.1.a. b. Seismic events/earthquakes/tsunamis c. Same as the environmental impact assessment for the terrestrial zone, point 12.1.d. d. Same as the environmental impact assessment for the terrestrial zone, point 12.1.f. e. Red tides. 13.
Comprehensive assessment of the project based on at least one of the following techniques: checklists, environmental data sheets, matrices, flowcharts, graphic models, and interrelationship trees. 14. Cost-benefit analysis and comparative-cost analysis of the activity. Investment in the project and possible breakdown thereof. 15. Sworn statement (declaración jurada), executed before a notary, regarding compliance with the actions proposed in the environmental impact assessment and the provision of guarantees. Article 270.—For mixed contract areas containing both offshore and onshore blocks, the contractor shall submit 2 separate environmental impact assessment reports, one for the onshore blocks and another for the offshore blocks. Article 271.—The contractor is required to submit to the DGH the annual contingency plan (plan de contingencia) for oil spills and emergencies. Environmental-impact monitoring.
Article 272.—The contractor shall conduct regular inspections to prevent impacts and shall implement control measures in accordance with the provisions of the environmental impact assessment and as approved by CONEIA. When necessary, additional or alternative measures shall be initiated to reduce unforeseen impacts. Environmental audits. Article 273.—During exploration and production operations, external environmental audits (auditorías ambientales externas) shall be conducted at the contractor’s expense, in accordance with the environmental impact assessment and as approved by CONEIA. Archaeological sites and buildings. Article 274.—Archaeological sites shall be avoided during seismic operations in order to prevent adverse impacts. Article 275.—Before operations begin, personnel shall be informed about the significance of the region, what constitutes an archaeological site, how to recognize one, and the proper procedure for reporting a potential archaeological site.
Article 276.—Any archaeological discovery shall be reported immediately to MIRENEM, and no activity shall be undertaken until instructions are received from that Ministry. Waste management. Article 277.—The management of all types of waste shall be supervised during operations, and records thereof shall be maintained. Article 278.—An inventory shall be prepared of the volumes of hydrocarbons or potential pollutants stored at camps, aboard vessels or boats, or transported in tankers. Article 279.—All hydrocarbons that cannot be reused shall be burned in a properly lined burn pit (if necessary, they shall be mixed with household waste to ensure complete combustion). Article 280.—If there is a threat of water contamination, the competent authorities and the local population shall be notified. Reports of environmental accidents and claims. Article 281.—The contractor is responsible for reporting environmental accidents.
Article 282.—The following shall be considered environmental accidents: a) Oil leaks and improper waste disposal. b) Failure to comply with previously approved environmental standards or procedures. c) Unauthorized cutting or removal of vegetation. d) Loss of biota. e) Contamination or degradation of natural resources. Article 283.—An appropriate field procedure shall be established to facilitate the timely implementation of corrective measures....” Pursuant to the provisions of both regulatory instruments, namely the one challenged in these proceedings and the repealed one, it is apparent that, as the provision under review states, “Article 4°—Approval of Phase I of the environmental impact study (estudio de impacto ambiental) shall be the indispensable and sufficient requirement for the award of a petroleum concession to become final, as required by article 41 of the Ley de Hidrocarburos.” (emphasis added).
The foregoing is contrary to articles 31 and 41 of the Ley de Hidrocarburos, insofar as they provide as follows: “ARTICLE 31.- Contracts for hydrocarbon exploration and production shall be executed by the Executive Branch and shall stipulate, at a minimum, the following: f) The environmental impact study, which shall be evaluated and approved by the Ministry of Natural Resources, Energy and Mines.” “ARTICLE 41.- Exploration and production activities shall comply with all legal and regulatory standards and requirements concerning environmental protection and the restoration of renewable natural resources.” The original wording of the latter provision was declared contrary to constitutional law pursuant to judgment 1221-2002 of 6 de febrero de 2002, which ruled as follows: “I.- Merits. The challenge in this case concerns article 41 of the Ley de Hidrocarburos, number 7399 of 3 de mayo de 1994, the full text of which reads: “Article 41.- Exploration and production activities shall comply with all legal and regulatory standards and requirements concerning environmental protection and the restoration of renewable natural resources.
To ensure the rational use of natural resources and protect their current and future uses, the Ministry of Natural Resources, Energy and Mines shall make every award conditional upon approval of an environmental impact study of the relevant activities. The selected bidder shall submit that study within four months after notice of the respective decision. The Ministry of Natural Resources, Energy and Mines shall have two months from its submission to evaluate the aforementioned study. If it approves the study, the award shall become final and the contract shall be executed. If the study is incomplete or deficient, the Ministry shall grant the interested party a period of up to two months to correct it. If it is not completed or corrected to the satisfaction of the Ministry of Natural Resources, Energy and Mines, or if the study is not submitted, the award shall be deemed nonexistent for all legal purposes.
Environmental impact studies shall be conducted by qualified specialists in accordance with Executive Branch regulations. The environmental impact analysis shall include at least the following: a) A description of the project. b) Its direct and indirect impact on the natural and human environment. c) The project’s unavoidable, reversible, or irreversible adverse effects. ch) A physical, biological, and human assessment, which shall include: 1.- Effects on vegetation in general and, in particular, on areas to be deforested. 2.- Effects on soils and the programs necessary to control soil erosion. 3.- Effects on the quality of inland, groundwater, and marine waters, as well as the programs necessary for pollution control. 4.- Effects on flora and fauna. 5.- Effects on populations and human settlements. d) Quantities of waste and plans for its management and disposal. e) Mitigation measures (medidas de mitigación) and contingency plans to prevent, detect, and control harmful effects on marine and terrestrial ecosystems. f) A program for establishing protection zones around hydrocarbon exploration and production areas that minimize harmful effects on natural resources and on the environment in general. g) Potential effects on archaeological and cultural resources. h) Adverse effects on economic and social activities.
The aforementioned study shall be reviewed and updated periodically as the work corresponding to the exploration and production periods progresses.” III.- Precedents on the matter. Indeed, the petitioner is correct in recalling that the Chamber had already had an opportunity to rule on the challenged provision when it formed part of the then-proposed Ley de Hidrocarburos, legislative file number 9573. On that occasion, in judgment 6240-93 issued at 14:00 hours on 26 de noviembre de 1993, it stated the following in this regard: “XII.- ENVIRONMENTAL PROTECTION: Article 26 of the Bill does not require the Public Administration to conduct technical environmental studies guaranteeing Costa Ricans that their right to a healthy environment will not be disturbed or infringed by the exploration and production of natural hydrocarbon resources before granting a concession to a private natural or legal person.
Instead, the Bill takes the reverse approach: granting the concession and then requiring studies of the effect those activities will have on the environment. More seriously, however, it provides no direct consequence for failure to comply with those requirements, leaving the decision on the matter to the unfettered discretion of the competent officials. The Chamber considers that the issue must be analyzed from a constitutional perspective in order to guarantee protection of the right to a healthy environment, which is broadly recognized and protected by this jurisdiction and expressly contemplated by article 89 of the Constitution, which provides: “The cultural purposes of the Republic include: protecting natural beauty, preserving and developing the Nation’s historical heritage, and supporting private initiative for scientific and artistic progress.’ XIII.- The term ‘natural beauty’ was used when the Constitution was promulgated, (7 de noviembre de 1949) and has since developed into a specialized field of law: environmental law, which recognizes the need to preserve the environment not merely as a cultural objective but as a vital necessity for every human being.
In this sense, the concept of a right to a healthy environment extends beyond recreational or cultural interests, which are also important aspects of life in society, and constitutes an essential prerequisite for life itself. No rational conclusion can arise from denying our fragility as living beings who depend on the environment for our own subsistence and that of future generations. XIV.- This second perspective on environmental matters makes it possible to endow traditional individual rights with the conditions necessary for their full enjoyment and exercise, especially the right to life, which is particularly reinforced by our constitutional article 21, declaring it inviolable. Thus, from the need for the full enjoyment of human rights arise rules directly derived from fundamental rights—understood as those already enshrined in the constitutional text—that operate as instrumental conditions for their preservation and exercise. Accordingly, the conditions necessary to protect fundamental rights themselves become genuine independent rights that may be enforced autonomously from those fundamental rights.
They are true subconstitutional norms (normas subconstitucionales), as legal scholarship calls them, arising from the harmonious interpretation of constitutional law; for example, the genus–species relationship between freedom of commerce and freedom of contract, as developed by the Full Court acting as a constitutional court in the judgment of 26-8-82. The latter, as a consequence of the former, is an indispensable condition for its exercise and yet, at the same time, an autonomous right. XV.- We may therefore affirm that the right to life and the State’s obligation to “protect natural beauty,” contained in Articles 21 and 89 of the Constitution, give rise to other rights requiring protection and of equal rank, such as the rights to health and to a healthy environment, without which the former either could not be exercised or their enjoyment would be severely limited. XVI.- The right to health, as a human right, was recognized by the Chamber in early judgments, such as #56-90, which declared that right inalienable; and judgment #1755-90, which stated: “In the present case, the right to health is at stake, a fundamental human right—to the extent that life depends largely on respect for it—such that, pursuant to Articles 10 and 48 of our Political Constitution and the Constitutional Jurisdiction Law (Ley de la Jurisdicción Constitucional), the subject matter of this appeal... does indeed fall within the mandatory jurisdiction of this court, insofar as it involves the alleged violation of a constitutional right...” It is therefore clear that there is no longer any doubt regarding the constitutional protection of the right to health, derived from the right to life and, through it, the right to a healthy environment.
By way of illustration, we may cite judgments 1580-90; 1833-91; 2362-91; 2728-91; 1297-92; 2233-93; 4894-93; which have recognized the rights to health and to a healthy environment as individual rights protected by the Constitution. XVII.- Within this logical process of integrating and developing constitutional values, using their logical and systematic interpretation (interpretación lógico sistemática) as a legal instrument, the amendment to Article 48 of the Constitution enacted in 1989 singularly expanded the catalog of human rights eligible for judicial protection by expressly referring us to international law contained in international human-rights instruments duly signed, approved, and ratified by our country. This supranational legal order (ordenamiento jurídico supranacional) must be incorporated into the analysis of the consulted Bill by virtue of the rank superior to statutes conferred upon it by Article 7° of the Constitution.
XVIII.- Indeed, Costa Rica has signed numerous international instruments that protect our ecological wealth and that, domestically, constitute fully applicable legislation—and are directly judicially enforceable—in the present case, particularly because of the possibility of exploiting hydrocarbon resources in areas outside the national-parks regime. It is therefore essential to determine which other areas or biosystems would be off-limits to this activity or in which other requirements must be met. XIX.- First, we may cite the following as directly relevant to the matter before us: A) The “CONVENTION ON THE PREVENTION OF MARINE POLLUTION BY DUMPING OF WASTES AND OTHER MATTER,” signed in Mexico D.F. on 29 de diciembre de 1972 and approved by the Legislative Assembly through law #5566 of 13 de agosto de 1974, which prevents “pollution of the sea through the dumping of wastes and other matter that may endanger human health, harm biological resources and human life, reduce opportunities for recreation, or interfere with other legitimate uses of the sea” (Art. 1°), the substances being specified in the First Annex, paragraph 5° of which includes various hydrocarbon derivatives.
The Convention requires permits from the coastal State to dump certain authorized wastes. B) The “CONVENTION FOR THE PROTECTION AND DEVELOPMENT OF THE MARINE ENVIRONMENT AND ITS PROTOCOL CONCERNING COOPERATION IN COMBATING OIL SPILLS IN THE WIDER CARIBBEAN REGION,” opened for signature in Cartagena de Indias on 24 de marzo de 1983 and in Bogotá from 25 de marzo de 1983 to 23 de marzo de 1984; approved by the Legislative Assembly through law #7227 of 12 de abril de 1991, whose purpose is “to prevent, reduce, and control pollution of the Convention area and to ensure sound environmental management.” Of particular note is Article 10, which assigns special importance to “rare or fragile ecosystems, as well as the habitat of depleted, threatened, or endangered species”; and the States Parties undertake to establish protected areas. Article 12 requires them to “develop technical and other guidelines to assist with the planning of their major development projects,” serving to prevent pollution of the marine environment.
C).- The “VIENNA CONVENTION FOR THE PROTECTION OF THE OZONE LAYER,” adopted in Vienna on 22 de marzo de 1985, approved by law #7228 of 22 de abril de 1991, and its “MONTREAL PROTOCOL ON SUBSTANCES THAT DEPLETE THE OZONE LAYER,” signed in Montreal on 16 de setiembre de 1987 and approved by law #7223 of 2 de abril de 1991, which protect “human health and the environment against adverse effects resulting or likely to result from human activities that modify or are likely to modify the ozone layer.” CH).- The “UNITED NATIONS CONVENTION ON THE LAW OF THE SEA,” signed in Montego Bay on 10 de diciembre de 1982 and approved by law #7291, published on 15 de julio de 1992, which regulates matters concerning the exploitation of natural resources on the continental shelf. D). “CONVENTION ON WETLANDS OF INTERNATIONAL IMPORTANCE ESPECIALLY AS WATERFOWL HABITAT,” signed in Ramsar on 2 de febrero de 1971 and approved by law #7224 of 2 de abril de 1991, which protects wetlands (humedales), understood as “areas of marsh, fen, peatland, or water, whether natural or artificial, permanent or temporary, with water that is static or flowing, fresh, brackish, or salt, including areas of marine water whose depth at low tide does not exceed six meters”; as well as waterfowl, meaning those birds that depend on wetland areas.
(Art. 1°) E).- The “CONVENTION CONCERNING THE PROTECTION OF THE WORLD CULTURAL AND NATURAL HERITAGE,” signed in Paris on 23 de noviembre de 1972 and approved by law #5980 of 23 de octubre de 1966, which imposes an obligation to conserve cultural heritage, defined as the protection of monuments of outstanding universal value, such as caves; groups of buildings; and sites such as works of nature. It also declares physical or biological formations constituting the habitat of threatened animal and plant species to be natural heritage. f).- The “CONVENTION ON NATURE PROTECTION AND WILDLIFE PRESERVATION IN THE WESTERN HEMISPHERE.” Adopted in Washington on 3 de marzo de 1973 and approved by law #3763 of 19 de octubre de 1976, it defines the distinctions among national parks, natural reserves, natural monuments, and strict wilderness reserves, and prohibits altering the boundaries of national parks except by law and exploiting their resources for commercial purposes.
With respect to strict wilderness reserves, it permits uses compatible with them. (Arts.1 and 2). G).- “INDIGENOUS AND TRIBAL PEOPLES CONVENTION IN INDEPENDENT COUNTRIES,” of the I.L.O. Known as Convention #169, which introduced amendments to the previous #107. This Convention gives indigenous communities preference regarding the exploitation of natural resources located within the territories belonging to them. XX.- All these international instruments must be complied with and are fully enforceable insofar as their provisions do not require further legislative development; accordingly, they must be respected by the Hydrocarbons Bill because their normative rank is superior. Consequently, Article 41 paragraph 2° of the Bill, which requires environmental impact studies (estudios de impacto ambiental) after approval of an exploration or exploitation concession, particularly in the case of private parties, is contrary to constitutional aims, purposes, and obligations in environmental matters, since the contract, once signed, creates rights in favor of the interested party.
The Chamber therefore considers Article 41 para. 2° unconstitutional in this respect.” This criterion, then expressed by the Chamber in its advisory capacity, has been reaffirmed—even recently—in judgment number 2001-04245 at 15:01 hours on 23 de mayo del 2001. IV.- Application to the present case. Article 101 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional establishes that, in matters involving legislative consultation—as addressed pursuant to the preceding Considerando—the opinion issued by the Constitutional Chamber shall be binding only insofar as it establishes the existence of unconstitutional procedures in the bill under consultation. However, the final paragraph adds that, in all cases, “the opinion does not preclude the possibility that the challenged provision or provisions may subsequently be contested through constitutional review procedures,” which is precisely the situation presented in the sub examine, and the Constitutional Chamber finds no reason to depart from the position maintained in the aforementioned decisions.
Thus, there can be no doubt that the provision enacted by the legislature as part of the final text of the Ley de Hidrocarburos does in fact carry the defects previously identified in the bill, the constitutional incompatibility of which would be beyond dispute. V.- Conclusion. In the present analysis, the Court is convinced that the declaration of invalidity must extend not only to the challenged second paragraph of Article 41, but also to the paragraphs that follow it, which develop and are a direct consequence of that paragraph. In this regard, there should be no concern that the annulment of these provisions could be interpreted as making the environmental impact study (estudio de impacto ambiental, EIA) requirement unnecessary as part of the procedure for the respective concessions. On the contrary, the first paragraph of the provision, which remains intact, reaffirms the requirement that “exploration and exploitation activities must comply with all statutory and regulatory rules and requirements concerning environmental protection and the restoration of renewable natural resources.” In this respect, the remainder of the legal system adequately fills the resulting gap through provisions that do not allow the need for environmental impact studies to be disregarded, beginning with Article 31, subsection f), of the Ley de Hidrocarburos itself, which requires such a study and does not contain the defect identified in Article 41.
Furthermore, we may also cite the relevant provisions of other statutes, such as La Ley de la Contratación Administrativa, la Ley de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos, Ley General de Concesión de Obras Públicas con Servicios Públicos; la Ley de uso, manejo y conservación de suelos; la Ley de Biodiversidad and, most particularly, la Ley Orgánica del Ambiente. It is therefore absolutely clear that the ruling issued herein cannot lead to the omission of these critically important studies prior to the granting of the applicable permits or concessions. Por tanto: The action is GRANTED. Accordingly, the second and subsequent paragraphs of Article 41 of the Ley de Hidrocarburos, number 7399 of 3 de mayo de 1994, are annulled. This judgment shall have declaratory and retroactive effect as of the effective date of the annulled provision, without prejudice to rights acquired in good faith.
This ruling shall be communicated to the Legislative and Executive Branches. A summary of this ruling shall be published in the Diario Oficial La Gaceta, and its full text shall be published in the Boletín Judicial. Notice shall be given.” (emphasis added). As is apparent from the provisions under review, the challenged administrative act (acto administrativo) allows the decision awarding the oil-exploration concession (acto adjudicatorio de la concesión de exploración petrolera) to become final—with the creation of individual legal rights in favor of the concessionaire—upon approval of phase 1 of the EIA alone, even though the record clearly shows that this first phase lacks the comprehensive and integrated analysis required of a complete EIA. This weakens the prior measures for controlling oil prospecting and exploration activities, contrary to Article Two and the entirety of Title X of the Reglamento a la Ley de Hidrocarburos, Articles 266 through 283 (Decreto Ejecutivo Nº 24735 publicado en La Gaceta Nº 230 de 4 de diciembre de 1995), which were repealed by the challenged provision.
In this regard, two considerations must be taken into account: a) Oil prospecting is not a numerus clausus list of activities, and it is not true that it cannot per se pose a risk to the environment. In this regard, the challenged provision defines it as follows: “Oil Prospecting: A regional geological, geochemical and/or geophysical assessment of a concession area in which the methodology employed, whether indirectly or directly, makes it possible to obtain approximate assessments of hydrocarbon potential without implementing techniques that may produce significant environmental impacts at specific sites. The following are included among these methods: basic geological mapping; collection of geological and/or geochemical samples by manual methods (using a geological hammer and other manual instruments, such as portable drills, whose use does not require the construction of roads, the mobilization of heavy machinery, or prior preparation of the land to be prospected in the terrestrial area, or direct activities involving the installation, operation and/or submersion of heavy equipment or machinery in marine or underwater environments); geophysical methods such as seismic methods (reflection and/or refraction), gravimetry, magnetometry, resistivity methods, magnetotelluric methods, and any others whose application is restricted to the use of manual instruments and whose operation does not require the use of machinery, the clearing of trails or roads, or exploratory drilling in the terrestrial area, or direct activities involving the installation, operation and/or submersion of heavy equipment or machinery in marine or underwater environments, unless there is a prior assessment and express authorization from the SECRETARIA TÉCNICA NACIONAL AMBIENTAL for their implementation in these activities.” (emphasis added).
As is apparent, more intensive activities could indeed be used, which the decree makes subject to express authorization from SETENA. Consequently, some of these measures might not be addressed in the EIA for the prospecting phase and might later be carried out despite not having been previously considered in the respective study. b) The challenged administrative conduct expressly provides that: “Article 3—The minimum phases covered by the environmental impact study referred to in Article 2 are: a) Phase I: prospecting; b) Phase II: intensive exploration. Article 4—Approval of Phase I of the environmental impact study shall be the indispensable and sufficient requirement for the decision awarding an oil concession to be declared final, as required by Article 41 of the Ley de Hidrocarburos.” As is apparent from both provisions, mere approval of the prospecting phase of the EIA would create an individual right in favor of the concessionaire, since the respective award decision would thereby become final.
Although Article 6 of the challenged act states that “No concessionaire may proceed from Phase I to Phase II without the proper environmental assessment by the SECRETARIA TÉCNICA NACIONAL AMBIENTAL and a prior request from the Dirección General de Hidrocarburos,” it should be noted that it leaves open the specific terms under which the environmental impact study will be conducted, unlike the repealed regulations, insofar as it provided that “The SECRETARIA TÉCNICA NACIONAL AMBIENTAL shall be the body responsible for establishing the terms of reference for the environmental impact study and approving it for each of the aforementioned exploration phases and for hydrocarbon exploitation, in accordance with its internal procedural guidelines.” As is evident, this latter provision leaves the terms of reference for preparing the EIA to the discretion of Nombre3456, unlike Article Two of the executive decree and the entirety of Title X of the Reglamento a la Ley de Hidrocarburos, Articles 266 through 283 (Decreto Ejecutivo Nº 24735 publicado en La Gaceta Nº 230 de 4 de diciembre de 1995), which stated that it had to contain at least the following: “Article 268.—The contractor shall submit the EIA report to MIRENEM for the area subject to the award, as stipulated in Article 41 of the Law.
The EIA is a document assessing the environmental impact of the activity and contains matters requiring the involvement of professionals from various Natural Sciences disciplines, such as Biology, Geology, Oceanography, Geography, Forestry Engineering, Geophysics, Agronomic Engineering, Civil Engineering, Surveying Engineering, and Chemical Engineering, among others. The EIA shall be prepared by qualified technical professionals in accordance with PE standards. Article 269.—The EIA shall be submitted to CONEIA in nine complete copies and shall include at least the information and documents indicated below: A. EIA IN TERRESTRIAL AREAS. 1. Introduction. 1.1. Project justification: economic, financial, technical, social, and environmental objectives and scope; goals. 1.2. General information on the natural or legal person that will conduct the hydrocarbon exploration and exploitation activities. 1.3.
Professional qualifications and experience of the interdisciplinary team that prepared the EIA and of the contractor. 2. Project location: 2.1. General geographic description: a. Administrative territorial location (identification of block numbers, boundaries by coordinates, and the area of influence). b. Location in relation to the population centers or cities included within the study area and its area of influence. c. Access roads and their condition. d. Productive activities. e. Watercourses. f. Location map of the area subject to the contract at a scale of 1: 200.000. g. Other relevant features, such as infrastructure works, transmission lines, natural landforms, etc. h. Project activity schedule, including objectives, goals, scope, and possible future modifications. 3. A description of the project: 3.1. Methods to be used in the project, with a stage-by-stage description of the procedures, systems, and techniques to be implemented. 3.2.
Technical requirements: means and instruments to be used. 3.3. Expected output: volume (in the case of exploitation). 3.4. Exploration and exploitation methodology. 3.5. An updated geographic map showing relevant hydrographic details, infrastructure, human settlements, etc. This map may be prepared based on the project’s pre-operational conditions, at a scale appropriate to its dimensions (1:200.00Ü or 1:100.000). 3.6. Land-use map with an updated aerial photograph as its base, at a minimum scale of 1:50.000. 3.7. Other matters to be included in this information: existing access roads or routes that must be constructed; stabilization methods, plans, etc. This description shall be accompanied by photographs, graphs, plans, maps, sketches, blocks, diagrams, geological profiles, graphic models, flowcharts, topographic profiles, and activity schedules, each with the corresponding details, as well as any other information useful for describing the project and its stages. 4.
Direct and indirect impact of the project on the natural and human environment. The different stages of the exploration and exploitation project, as well as the construction of works, shall be considered. 4.1. Impact on the natural environment. a. Geomorphology (slopes). b. Soils. c. Climatology/air quality. d. Surface/groundwater hydrology. e. Vegetation. f. Terrestrial fauna, habitats, niches, populations, communities. g. Other ecosystems (e.g., mangroves). h. Landscape/quality. i.
Promotion of natural hazards. j. Flooding. k. Threatened or endangered species. l. Acceleration of erosion/sedimentation processes. m. Environmental pollution (generation/increase: air, soil, water, noise). n. Alteration of migratory patterns (fauna in general). 4.2. Impact on the human environment. a. Location and distribution of human settlements. b. Infrastructure and basic services. c. Environmental pollution/sanitation (synergistic effects). d. Effects on public health. e. Occupational risks (occupational health/safety). f. Effects on transportation modes and routes. g. Effects related to recreation-tourism. 5. The project’s unavoidable, reversible, or irreversible adverse effects. 5.1. Environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental, EIA) for exploration. a. Chemicals to be used, their quantities, and their toxicological aspects, both for human beings and for flora and fauna. b. Water control, acidity or basicity, and physicochemical aspects. c. Control of the explosives to be used. d. Characteristics of the facilities to be constructed. 5.2.
EIA for drilling. a. Drilling operations, type of machinery, and uses of drilling muds. b. Description of the works to be carried out and their operating system. c. Earthworks design (diseño del movimiento de tierras). d. Characteristics of the facilities. 5.3. EIA for production. a. Maps showing the location of waste materials. b. Drilling equipment to be used and other types of machinery. c. Sites designated for the temporary disposal of soil, if warranted. d. Safety systems, slope stability, and fluid containment and control systems. e. Quality controls for discharges. f. Flowchart and description of the treatment plant. g. Storage and transportation systems. All documentation submitted must comply with the regulations in force within the Professional Associations (Colegios Profesionales). 6. A physical, biological, and human assessment of the contracted area. 6.1. Effects on vegetation in general and particularly on areas to be deforested. 6.2.
Effects on soils and the programs required to control soil erosion. 6.2.1. Regional geology, comprising a description and overall analysis, as well as graphic and cartographic representations of structural geology, stratigraphy, seismology, and volcanology. 6.2.2. Local geology in cases involving well development and in the area of specific works. 6.2.3. Regional geopedology, comprising a description and overall analysis and graphic and cartographic representations of land-use capability according to natural characteristics, using the methodology of the Centro Científico Tropical. 6.2.4. Detailed geopedology in cases involving well development and in the area of specific works. 6.2.5. Regional climatology, comprising an overall description and graphic and cartographic representations of meteorology, precipitation, temperature, winds, radiation, and evapotranspiration (relative humidity). 6.2.6.
Local climatology (parameters similar to those above). The information submitted must be processed and accompanied by graphs. 6.3. Effects on the quality of inland, groundwater, and marine waters, as well as the necessary pollution-control programs. 6.3.1. Regional hydrology, comprising an overall description and analysis and graphic and cartographic representations of: a. Surface waters: drainage networks, runoff regime, sediment transport, physicochemical characteristics of the water (quality), areas with water-resource potential, water use, and local hydrology of specific project works. b. Groundwater: geological conditions, water balance, characteristics of the aquifer or aquifers in the area, physicochemical properties of the water (quality), and other matters. c. Lakes and wetlands. Dimensions, dynamics, and environmental conditions. 6.3.2. Study of control programs for coastal areas. 6.4.
Effects on flora and fauna. 6.4.1. Terrestrial environment, comprising: quality; regional flora and fauna; general description; vegetation—description and type—stratification, floristic composition, actual vegetation profile, density, successions, and ecotones; existing fauna; migratory species; and threatened or endangered species. 6.4.2. Aquatic environment, comprising water quality and aquatic flora and fauna. 6.5. Effects on populations and human settlements. 6.5.1. Landscape quality, comprising absorption capacity/fragility, recreation, and tourism (existing/potential). 6.5.2. Human environment (local and cantonal), comprising: human settlements and predominant productive activities; employment conditions and characteristics of the labor force; historical-archaeological heritage located in the area; existing infrastructure and basic services; public health and sanitation; occupational health; education; energy; communications; transportation; municipal requirements and services (business licenses and permits); public safety; and institutional and legal aspects (support/restrictions). 7.
The quantities of waste and plans for its management and disposal. 7.1. Objectives and scope of the plan. 7.2. Justification of the schedule. 7.3. Budget for the environmental restoration plan, by phase and in total. 7.4. Graphic and cartographic representation of the area: during the pre-operational phase (state of the environment), upon completion of the project (state of the environment), and with the proposed restoration plan (environmental protection), using photographs, topographic profiles, block diagrams, and other graphic media. 7.5. Actions or programs benefiting the community that are carried out by the contractor. 7.6. The Plan must contain: a chronological restoration program (proposed actions) and a monitoring program (control and follow-up methods). 8. Mitigation measures and contingency plans to prevent, detect, and control harmful effects on terrestrial ecosystems. 8.1. Detailed description of actions intended to mitigate the impact and of corrective actions. 8.2.
Plan for monitoring and controlling alterations to the biocenosis. 9. A program establishing protection zones around hydrocarbon exploration and production areas to minimize harmful effects on natural resources and the environment in general. 10. Potential effects on archaeological and cultural wealth. 10.1. Historical-archaeological heritage. 10.2. Sociocultural characteristics of the inhabitants. 11. Adverse effects on economic and social activities in the contracted areas. 11.1. Existing productive activities. 11.2. Employment structures/characteristics of the labor force. 11.3. Local economy. 12. Environmental impacts on the project. These are local- and regional-level environmental impacts and temporary or permanent contingencies. 12.1. Physical and biotic environment. Effects of: a. Natural hazards. b. Flooding/flood surges. c. Seismic events/earthquakes. d. Volcanic eruptions. e. Mass movements: landslides, subsidence, etc. f. Climatic disturbances. g. Fires (from natural causes). h. Infestations/plagues (wildlife). 13.
Comprehensive evaluation of the project based on at least one of the following techniques: checklist, environmental assessment forms, matrices, flowcharts, graphic models, and interrelationship trees. 14. Cost-benefit analysis and comparative-cost analysis of the activity. Investment in the project and possible breakdown thereof. 15. Sworn declaration before a notary attesting to compliance with the actions proposed in the EIA, and submission of the guarantees. B. EIA IN MARINE AREAS. 1. Introduction. 1.1.; 1.2; 1.3 same as the EIA for terrestrial areas. 2. Project location. 2.1. General Geographic Description. a. Same as the EIA for terrestrial areas, item 2.1., a. b. Location in relation to populations or cities in coastal areas and their area of influence. c. Fishing-related productive activities. d. Same as the EIA for terrestrial areas, item 2.1., f. e. Same as the EIA for terrestrial areas, item 2.1., g. f. Same as the EIA for terrestrial areas, item 2.1., h. 3.
Project description: 3.1.; 3.2.; 3.3.; 3.4.; same as the EIA for terrestrial areas. 3.5. General map of the area graphically showing the planned operations, at a scale of 1:100 000. 3.6. Onshore works to be constructed in connection with the project: location and description. This description must be accompanied by photographs, graphics, plans, maps, sketches, block diagrams, geological profiles, graphic models, flowcharts, topographic profiles, and an activity schedule, each with the corresponding details, as well as any other information useful for describing the project and its stages. 4. Direct and indirect impact of the project on the natural and human environment. The various stages of the exploration project, as well as the construction of works, are considered. 4.1. Impact on the natural environment. a. Marine environment. b. Coastal areas: estuaries, coastal lagoons, beaches, sandbanks, deltas, mangroves, reefs, etc. 4.2.
Impact on the human environment. a. On fishing activity. b. In coastal areas. 5. The project’s unavoidable, reversible, or irreversible adverse effects. 5.1. EIA for exploration. a., b., c. same as the EIA for terrestrial areas, items 5.1. a., b., c. d. Facilities to be constructed in coastal areas. 5.2. EIA for drilling. a. Characteristics of the platform to be used, type of machinery, and use of drilling muds. b. Same as the EIA for terrestrial areas, item 5.2. b. 5.3. EIA for production. a. Same as the EIA for terrestrial areas, item 5.3. b. b. Safety system to be used, waste control, and treatment systems. c. Same as the EIA for terrestrial areas, item 5.3. e. d. Same as the EIA for terrestrial areas, item 5.3. f. e. Same as the EIA for terrestrial areas, item 5.3. g. All documentation submitted must comply with the regulations in force within the Professional Associations. 6. A physical, biological, and human assessment of the contracted area. 6.1.
Effects on marine flora and fauna. 6.2. General characterization of the region’s current oceanographic and sedimentological environments, both in the marine area and in the coastal area of influence. It must show the overall dynamics of marine currents. a. The project’s effects on coastal land areas. 6.2.1.-6.2.6. same as the EIA for terrestrial areas, items 6.2.1.-6.2.6. The information submitted must be processed and accompanied by graphs. 6.3. Effects on marine waters. 6.3.1. General oceanography of the contracted area. 6.3.2. Hydrogeological characteristics of the related coastal areas. 6.3.3. Control programs in coastal areas. 6.4. Effects on populations and human settlements in coastal and island areas. 7. The quantities of waste and plans for its management and disposal. a., b., c., same as the EIA for terrestrial areas, items 7.a., 7.b., 7.c. d. Graphic and cartographic representation of the coastal area: during the pre-operational phase (state of the environment) and with the proposed restoration plan (environmental protection), using photographs, topographic profiles, block diagrams, and other graphic media. e. Same as the EIA for terrestrial areas, item 7.e. f. The plan must contain: a chronological restoration program (proposed actions) and a monitoring program (method of control and follow-up) for coastal areas. 8.
Mitigation measures and contingency plans to prevent, detect, and control harmful effects on marine and coastal ecosystems. a., b., same as the EIA for terrestrial areas, items 8.a., 8.b. c. Equipment available for preventing and mitigating hydrocarbon spills. 9. A program establishing protection zones around hydrocarbon exploration and production areas to minimize harmful effects on natural resources and the environment in general in marine and coastal areas. 10. Potential effects on archaeological and cultural wealth in marine, island, and coastal areas.
a. b. Same as the environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental, EIA) for the onshore area, items 10.a., 10.b. 11. Adverse effects on economic and social activities in the contract areas. a.,b.,c. Same as the EIA for the onshore area, items 11.a.,11.b.,11.c. 12. Impact of the environment on the project. These are local- and regional-level environmental impacts and temporary or permanent contingencies. 12.1. Physical and biotic environment. Effects of: a. Same as the EIA for the onshore area, item 12.1.a. b. Seismic events/earthquakes/tsunamis c. Same as the EIA for the onshore area, item 12.1.d. d. Same as the EIA for the onshore area, item 12.1.f. e. Red tides. 13. Comprehensive project assessment based on at least one of the following techniques: checklists, environmental worksheets, matrices, flowcharts, graphical models, and interrelationship trees. 14. Cost-benefit analysis and comparative cost analysis of the activity.
Investment in the project and possible breakdown thereof. 15. Sworn statement (declaración jurada), executed before a notary, attesting to compliance with the actions proposed in the EIA and the guarantees....” It is the opinion of this Professional Association that the foregoing replaces regulated administrative conduct (conducta administrativa reglada) with respect to its content with the approval of a discretionary act (acto discrecional), thereby undermining the necessary legal certainty (seguridad jurídica) that must exist in this field and leaving open the possibility of relaxing the factors to be considered in each phase of the matter under review. Although witness Astorga Gatgens refers to the existence of a guide for environmental impact assessment studies, it is evident that specific regulations governing petroleum exploration and exploitation, having the rank of an executive decree (decreto ejecutivo), were found only in the regulations repealed by the decree at issue in these proceedings.
The foregoing is contrary to the public environmental interest and, as will be indicated below, is inconsistent with the provisions of the Ley de Hidrocarburos themselves. Moreover, although witness Nombre114232 states that prospecting may involve “desk-based” activities, she also acknowledges that it may involve field activities, which means that intervention in the environment must be anticipated, as she indicates with respect to “seismic surveying,” which, according to the witness, may occur “... sometimes...,” as may the so-called “prospecting wells....” Although prospecting is broader and exploration more limited, this does not rule out the fact that implementing the former will generate greater risks of subsequent environmental impact when moving on to exploration; nevertheless, as indicated above, upon mere approval of the EIA for phase 1, the concession award decision (acto de adjudicación de la concesión) would already become final.
For the foregoing reasons, this Court finds that it is improper for the concession award decision to become final upon mere approval of phase 1 of the environmental impact study (estudio de impacto ambiental), given that there would be no integrated and comprehensive assessment of the kind required for a more invasive and intensive stage such as the exploration phase, and yet a subjective right (derecho subjetivo) would be created in favor of the concessionaire. It should be noted that witness Astorga Gatgens states that the purpose of the challenged act was to avoid issuing a blank check, because under the previous regulations, environmental viability (viabilidad ambiental) initially authorized the possibility of exploration in all its phases. However, it must be noted that the repealed regulations clearly established that the corresponding EIA study “... if the contract is signed, shall be updated periodically...,” thereby providing for situations such as those described by the witness in his testimony.
Furthermore, there is no indication that the preexisting regulations posed a risk to the country’s interests if the Secretaría Técnica Ambiental properly implemented the regulations repealed by the annulled administrative conduct. Consequently, it has not been demonstrated that the challenged provision is more protective of the environment than the repealed provision; on the contrary, the Court finds that it increases the risk to the public interest in terms of its consequences.
V.VII.- Furthermore, it must be noted that Article 31 of the Ley de Hidrocarburos provides as follows: “ARTICLE 31.- Contracts for the exploration and exploitation of hydrocarbons shall be executed by the Executive Branch and shall stipulate, at a minimum, the following: a) The purpose, application, and contracted area. b) The terms and conditions under which the work shall be performed during the exploration period, which shall include, at a minimum, the drilling of one exploratory well per year beginning in the second year, as well as budgets, the relinquishment of areas, and the provision of information. c) The terms and conditions governing the work during the exploitation period, which shall include matters related to the technical control of operations, budgets, production, royalties, use of gas, and provision of information; when circumstances so warrant, the parties may review and adjust them. ch) The maximum term, rights, obligations, conditions, penalties, and liability of the parties. d) Income tax. e) The performance bond (garantía de cumplimiento) to be furnished by the successful bidder in order to ensure proper performance of the contract and protection of the environment and natural resources.
The amount of the bond shall be established in the bidding specifications (cartel), based on the proposed minimum program and an assessment of the potential environmental damage that the program may cause. The successful bidder shall furnish this bond within two months following the finality of the award decision (firmeza del acto de adjudicación). f) The environmental impact study (estudio de impacto ambiental, EIA), which shall be evaluated and approved by the Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas.” As is apparent from the cited provision, the existence of an environmental impact study—not merely one phase thereof—is a condition of the concession contract (contrato de concesión); it is therefore evident that the challenged conduct is contrary to the cited Article 31. If the statutory provision is obsolete or inappropriate, the proper course is to pursue its amendment through the corresponding legal channels, by means of the will of the representatives of the sovereign, rather than to attempt to nullify its effects through merely formal administrative conduct of lower rank, since the challenged decree purports to violate the principles of regularity of the legal order and hierarchy of sources.
It is also appropriate to point out the risks entailed in allowing the concession to become final based solely on phase 1, since the contracting company could well invoke in its favor the doctrine that one may not contradict one’s own prior acts (principio de intangibilidad de los actos propios) in order to claim that the right to proceed to the project’s subsequent phases has been incorporated into its legal sphere. As previously stated, the statutory provisions identified in the preceding recital (considerando) were intended to establish that the EIA must precede the execution of the respective contract, so that the administration could consider the findings of the assessment when adopting the contractual and/or implementation measures necessary to minimize or avoid adverse effects on the environment. This follows the precautionary principle (principio precautorio), which has been specifically established to protect the environment because, as noted, harm to this common good of humanity could be wholly irreversible; the State must therefore maintain a proactive protective stance rather than allow the impact to occur and then attempt to restore what has been damaged.
The decree under review not only omitted the word “prior,” which should have been included so that the implementing regulation would conform to the laws, but the division of the EIA into stages may also be interpreted to mean—as has been mentioned in this case—that during the prospecting stage (etapa de prospección) it would not be necessary to conduct a genuine, comprehensive environmental impact study, based on the understanding that no fieldwork occurs during that phase and that it would therefore be irrelevant to identify potential future effects. This Court must reaffirm its conviction that environmental protection has been weakened, since the challenged administrative conduct repealed Article 266 of Decreto 24735, which provided: “Before execution of the award instrument, the contractor shall submit the EIA, which, if the contract is executed, shall be updated periodically as the work corresponding to the periods of hydrocarbon exploration and exploitation progresses, as stipulated in Article 41 of the Ley de Hidrocarburos.
The Environmental Impact Study shall be updated annually or at the request of MIRENEM.” As is apparent from this last provision, it did require a comprehensive study before the contract became final, which is consistent with the provisions of the Ley de Hidrocarburos itself. In this regard, the foregoing must be analyzed in light of Article 46 of the same body of law, which establishes the following as grounds for “termination” (caducidad) of the contract: “a) Failure to comply with the obligations and conditions stipulated in the contract.” Consequently, it is evident that requiring a prior comprehensive EIA is consistent with the objectives of the provision, given that the EIA forms part of the executed concession contract and that noncompliance with it would result in termination of the respective contractual relationship. Accordingly, this Court reaffirms its conviction that the challenged decree is void, both with respect to its provisions concerning the EIA and with respect to its repeal of regulations that were more consistent with the public environmental interest.
All of the foregoing is based on Article 11, subsections 1) and 2), of the Ley de la Biodiversidad, number 7788, of thirty April nineteen ninety-eight, which provides, insofar as relevant: “Criteria for applying this law. The criteria for applying this law are: 1.- Preventive criterion (criterio preventivo): It is recognized that anticipating, preventing, and addressing the causes of biodiversity loss or threats to biodiversity is of vital importance. 2.- Precautionary criterion, or in dubio pro natura (criterio precautorio o in dubio pro natura): Where there is a danger or threat of serious or imminent harm to elements of biodiversity and the knowledge associated with them, the absence of scientific certainty shall not be used as a reason to postpone the adoption of effective protective measures.” (emphasis added), as well as on the reversal of the burden of proof (inversión de la carga de la prueba) established in Article 109 of the Ley de Biodiversidad, which provides that, in environmental proceedings, the burden of proof shall rest on the person requesting authorization, a license, or a permit to use or exploit natural resources, or on the violator, for the purpose of demonstrating that the person did not cause the harm or that the person’s activity will not harm the environment, in the following terms: “Burden of proof: The burden of proving the absence of unauthorized pollution, degradation, or adverse effects shall rest on the person requesting approval or a permit for access to biodiversity, or on the person accused of having caused environmental damage.” This Court considers that the challenged decree weakens the prevention required in view of potential adverse consequences arising from petroleum prospecting and exploration by dividing the EIA into two phases and allowing the concession to become final based solely on the first phase, without reliable proof in the record that the new regulations will maintain or improve the environmental protection established by the regulations they repealed.
V.VIII.- Furthermore, it is this Court’s view that it has not been reliably demonstrated that the substance of the challenged administrative conduct is based on technical and scientific criteria and parameters. Neither the documentary evidence submitted to the record nor the testimony of the witnesses establishes that, under the geological and environmental conditions existing in our country, the environmental impact study may be divided in the manner prescribed by the challenged decree or that the respective award decision may become final based solely on the EIA for the corresponding initial prospecting phase. Furthermore, it must be emphasized that the national legislature, following the same previously established course of protection, enacted Ley de Biodiversidad, Nº 7788, Article 94 of which provides: “Stages of the environmental impact assessment (evaluación del impacto ambiental).
An environmental impact assessment concerning biodiversity must be conducted in its entirety even when the project is scheduled to be carried out in stages.” This demonstrates that, in this higher-ranking provision, the State reaffirmed the commitment arising from the previously cited legislation, to such an extent that the subsequent provision now clarifies that projects may be carried out in stages or phases, but that the EIA must be considered a single assessment in its entirety. This is consistent with the foregoing discussion concerning the administration’s need, before activities that could affect the environment begin, to have a clear overall picture so that it may adopt all necessary precautions.
V.IX.- With respect to the argument made by the company participating as a supporting respondent (coadyuvante pasivo), which objects to the obligation to conduct a complete EIA from the outset of a project on grounds of economic and technical impossibility, it must be noted that this assertion was not proven in the record, either by the supporting respondent or by the State’s representatives. In any event, a consideration of a purely economic nature cannot result in weakening protection of the right to a healthy and ecologically balanced environment.
V.X.- In accordance with the foregoing considerations, it is this Court’s view that Executive Decree 26750-MINAET of 27 February 1998 is vitiated by absolute nullity (nulidad absoluta), because its content is contrary to the provisions of the Ley de Hidrocarburos: it allows the concession award to become final without a comprehensive assessment of the environmental impact of the respective exploration and disregards the environmental principles expressly recognized in the Ley de Biodiversidad, thereby weakening the protection of a healthy and ecologically balanced environment. Moreover, there is no sufficient statement of reasons (motivación) supporting the repeal of the provisions of Article Two and the entirety of Title X of the Reglamento a la Ley de Hidrocarburos, Articles 266 through 283 (Decreto Ejecutivo Nº 24735 published in La Gaceta Nº 230 of 4 December 1995), which regulated the preparation of an environmental impact study in a more comprehensive and explicit manner in order to protect the public environmental interest.
The decree at issue established the use of EIAs on a fragmented basis according to the stage or phase in which the interested party was operating, thereby imposing a division not authorized by law. It also omitted the requirement that they be completed before the works or activities began and permitted an initial prospecting stage—which does not necessarily identify environmental-impact matters as such, because it is deemed not to involve fieldwork—to produce an effect not contemplated by law: namely, that the statutory requirements would be deemed satisfied and the award decision would become final based solely on the EIA for the first phase.
V.XI- On the limitation of the effects (dimensionamiento) of the nullity of the regulations governing the preparation of environmental impact studies (estudios de impacto ambiental) for hydrocarbon exploration and exploitation contracts (decreto ejecutivo 26750-minae). Pursuant to Articles 130 subsection 3) and 131 subsection 3) of the Code of Administrative Litigation Procedure (Código Procesal Contencioso Administrativo), in the interest of legal certainty, this Court is empowered to limit the nullity of an administrative act of general scope, such as the Regulations challenged herein, as to time, territory, and subject matter. Therefore, since absolute nullity has been ordered with respect to Decreto 26750-MINAE, and pursuant to section 171 of the General Law of Public Administration (Ley General de la Administración Pública), this declaration shall have ¿erga omnes? effect, shall be purely declaratory, and shall be retroactive to the date of the act, without prejudice to rights acquired in good faith.
Accordingly, this Court must reaffirm those effects in this judgment and must further determine that, because the annulled Decree amended Article Two of the Regulations to the Hydrocarbons Law (Reglamento a la Ley de Hidrocarburos) (Decreto 24735 published in La Gaceta Nº 230 of 4 de diciembre de 1995) and repealed Title X of those Regulations, which included Articles 266 through 283, those provisions shall, as a result of the nullity ordered in this judgment, regain their force. The foregoing shall occur, of course, once this judgment becomes final, and the judgment shall be published in full in the official gazette La Gaceta, at the State’s expense (Article 130 subsection 3 in fine of the Code of Administrative Litigation Procedure).
VI.Defenses: In addition to the defenses already resolved during the proceedings, as stated in the operative portion (parte resolutiva) of this judgment, the defenses on the merits are hereby resolved as follows: 1) Regarding the alleged lack of a current legal interest: It is argued in this regard that, through Decreto Ejecutivo número 36693-MINAET published in La Gaceta of 19 de agosto de 2011, the Executive Branch decreed a nationwide moratorium on oil exploitation for a period of three years; therefore, the State’s counsel contends that there is currently no possibility of applying the Regulations challenged herein. The defense asserted is unfounded because the existence of a condition precedent (condición suspensiva) imposed upon the act by a subsequent act neither eliminates the legal effects of the challenged act nor deprives the plaintiff of its interest in having the asserted nullity adjudicated. This is because the moratorium is temporary, which means that the challenged Regulations have not ceased to be in force; consequently, the defense raised must be rejected. E) Regarding lack of legal entitlement (falta de derecho): In view of the disposition reached herein, this defense must be rejected in its entirety.
VII.Costs. Pursuant to section 193 of the Code of Administrative Litigation Procedure, litigation and attorneys’ costs (costas procesales y personales) constitute a burden imposed upon the unsuccessful party by virtue of having lost. Waiver of such an award is permissible only when, in the Court’s judgment, there was sufficient cause to litigate or when the judgment is rendered on the basis of evidence whose existence was unknown to the opposing party. In this case, the Court finds that no exculpatory ground exists; therefore, the costs must be borne by the State.
THEREFORE
The defenses of expiration (caducidad), lack of a current legal interest, and lack of legal entitlement are rejected. Consequently, the complaint is granted in its entirety, and it is ordered as follows: a) Decreto 26750-MINAE of 27 de febrero de 1998 (Regulations Governing the Preparation of Environmental Impact Studies for Hydrocarbon Exploration and Exploitation Contracts) published in the Official Gazette Nº 53 of 17 de marzo de 1998 is declared absolutely null and void. b) This declaration has erga omnes and declaratory effects and is retroactive to 27 de febrero de 1998; rights acquired in good faith from its entry into force until this decision becomes final shall be respected, and this decision shall be published in full in the official gazette La Gaceta, at the State’s expense. c) The effects of this judgment are limited such that Article Two and all of Title X of the Regulations to the Hydrocarbons Law, Articles 266 through 283 (Decreto Ejecutivo Nº 24735 published in La Gaceta Nº 230 of 4 de diciembre de 1995), shall regain their original force once this judgment becomes final. d) The State is ordered to pay both attorneys’ costs and litigation costs.
Nombre113118 Nombre113722 Nombre12754 Nombre113118, DECIDING JUDGE Nombre12754, DECIDING JUDGE Nombre113722 , DECIDING JUDGE
ASUNTO: PROCESO DE CONOCIMIENTO ACTOR: Nombre59020 DEMANDADO: EL ESTADO COADYUVANTE PASIVO: MALLON OIL COMPAÑY S.A.
128-2017-V.
TRIBUNAL CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO, SECCIÓN QUINTA, SEGUNDO CIRCUITO JUDICIAL DE SAN JOSÉ. Goicoechea, a las once horas del cuatro de diciembre de dos mil diecisiete.
Proceso de conocimiento interpuesto por Nombre59020 , mayor, divorciado, biólogo, vecino de San Pablo de Heredia y portador de la cédula de identidad CED87771, representado por Denis Rubie Castro, mayor de edad, abogado, carné número CED90333 contra el ESTADO, representado por Alonso Arnesto Moya, mayor, abogado, vecino de San José, portador del carné del Colegio de Abogados de Costa Rica número 9674, en su condición de Procurador, junto con el coadyuvante pasivo MALLON OIL COMPANY, SUCURSAL COSTA RICA, representada por su Apoderado Generalísimo Pedro Oller Taylor, mayor, casado una vez, abogado, vecino de Santa Ana y portador de la cédula de identidad CED90334, representada por Mariano Mercado Castro y Roberto Esquivel Cerdas, ambos mayores de edad, abogados en su condición de Apoderados Especiales Judiciales.
RESULTANDO
Las indicadas pretensiones fueron ratificadas en audiencia preliminar del día once de enero de 2013, y leídas a las partes durante la audiencia de juicio oral, y nuevamente confirmadas por la parte actora .
3 .- Que el Juez Tramitador de este despacho en resolución número 933-2012 de las 11:20 horas del 29 de mayo de 2012, resolvió rechazar la defensa previa de Litis Consorcio pasivo necesario y además, admitió como coadyuvante a la empresa Mallon Oil Company, Sucursal Costa Rica (Folios 479 a 482 del expediente judicial). La representación del Estado presentó el 5 de junio de 2012 recurso de Apelación contra la resolución que declaró sin lugar la defensa de litis Consorcio, siendo que el Tribunal de Apelaciones de lo Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, en resolución 604-2012 de las 11:05 horas del 5 de octubre de 2012, confirmó la resolución recurrida (Folio 501 del expediente judicial).
Redacta el Juez Nombre113118 , con el voto afirmativo de los jueces Nombre113722 y Nombre12754 ,
CONSIDERANDO
I.Sobre la teoría del caso de la parte actora y sus principales razonamientos : Que de una revisión de la demanda, la parte actora funda sus pretensiones en los siguientes argumentos:
1. Que el Decreto Ejecutivo Nº 26750-MINAE de 27 de febrero de 1998, es nulo al considerar que el Presidente de la República José María Figueres Olsen y el Ministro René Castro Salazar, emitieron contra legem y con desviación de poder, derogando el título X del Reglamento a la Ley de Hidrocarburos (Placa21119 de 29 de setiembre de 1995), mediante el cual se regulaba la realización de Estudios de Impacto Ambiental (EIA) para la exploración y explotación de hidrocarburos.
2. Que el artículo 266 del reglamento derogado establecía la obligación del contratista de contar con un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) previo a la firma del acto adjudicatorio, estudio que debía actualizar periódicamente.
3. Que el decreto que se impugna, dividió el EIA en dos fases en concordancia con el avance de las actividades, siendo la primera etapa la de prospección y la segunda la de exploración intensiva. Que la aprobación de la fase I del EIA será requisito indispensable y suficiente para que el acto adjudicatorio quede firme. Manifiesta que la primera fase no implica actividad de alto impacto, por lo que los desarrolladores aportan como EIA solo las descripciones preliminares de las actividades exploratorias que se realizarán en esa etapa, sin profundizar en los impactos ambientales que producirá el proyecto petrolero en su conjunto, ni los procedimientos para su mitigación durante la ejecución o las acciones de recuperación.
4. Que los "dos últimos" casos tramitados bajo esa normativa sea los casos de MKJ Xplotation Inc. y Mallon Oil, las que presentaron un estudio geofísico de reflexión sísmica marina en el primer caso y Mallon Oil presentó un documento denominado: "Proyecto de recopilación y análisis de información para la fase I de prospección petrolera en la región huetar norte y huetar atlántico de Costa Rica", lo cual considera es una simple actividad de gabinete para analizar la información científica regional ya existente.
5. Que ninguno de los dos documentos comprende la evaluación ambiental de la actividad petrolera propiamente dicha y con ello, en aplicación del decreto impugnado, ambas empresas sostienen que el Estado quedó obligado a permitir la ejecución del contrato de concesión en el caso de la empresa MKJ y de suscribir un contrato de concesión con Mallon Oil.
6. Que los funcionarios Figueres y Castro utilizaron sus competencias legítimas para realizar un acto administrativo discrecional supuestamente con un fin público (la protección del medio ambiente), pero con evidente desviación de poder debilitando y desaplicando los controles ambientales del Estado en interés privado de las empresas petroleras, pudiendo exigir estas la firma de contratos de concesión sin la correlativa obligación de contar con la aprobación previa necesaria del EIA integral y completo.
7. Que con la normativa impugnada se ocasiona un gravísimo riesgo ambiental al país, con violación al interés público, ya que la actividad petrolera históricamente está ligada a graves accidentes que provocan daños ecológicos irreversibles.
8. Que con el decreto impugnado se desregularizó o flexibilizaron los controles ambientales de la actividad petrolera en Costa Rica.
9. Que el decreto es contrario a los artículos 2, 31 inciso f) y 41 de la Ley de Hidrocarburos; 50 de la Constitución Política; 14 inciso 1 de la Convención sobre diversidad biológica; el principio ambiental preventivo y precautorio; el artículo 17 de la Ley Orgánica del Ambiente, todas las cuales obligan la presentación y aprobación del EIA de previo al inicio de actividades que causen impacto ambiental.
10. Que la Sala Constitucional ya se había pronunciado antes de la promulgación del decreto 26750 en la sentencia 6240-93 al conocer consulta facultativa sobre el proyecto de la Ley de Hidrocarburos, posición que fue reiterada por la misma Sala en la sentencia 1221-2002 con posterioridad al decreto impugnado, cuando estableció la inconstitucionalidad parcial del artículo 41 de la Ley de hidrocarburos.
11. Que en casos de exploración y explotación petrolera, como el voto 205-2010, la Sala Constitucional ha reiterado su posición sobre la obligatoriedad del EIA.
12. Que posterior al decreto que se impugna, se aprobó la ley de Biodiversidad en la cual en su artículo 94 en el cual se indica que la evaluación del impacto ambiental debe efectuarse en su totalidad aun cuando el proyecto esté programado para realizarse en etapa, lo cual a criterio del actor no deja duda alguna de la obligatoriedad del EIA, lo que implica una derogatoria tácita por ilegalidad sobreviniente.
13. Que a partir de las década de los noventas surgió con fuerza la ética de responsabilidad ambiental, llegándose a recepcionar contenidos de la Declaración de Río, ratificando el país la Convención sobre diversidad biológica y otros importantes instrumentos jurídicos internacionales, además se reformó el artículo 50 de la Constitución Política introduciendo el derecho fundamental de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, dando pie a la doctrina y jurisprudencia constitucional del ambiente y la promulgación interna de legislación como la Ley Orgánica del ambiente y la Ley de Biodiversidad.
14. Que el Presidente de la República Pacheco de la Espriella en su discurso inaugural de su período de gobierno el 8 de mayo de 2002, estableció una moratoria indefinida de toda actividad de exploración petrolera.
15. Que a la empresa MJK conocida como Harken, utilizando el reglamento impugnado, logró la firma del contrato de concesión para la exploración y explotación de hidrocarburos en Costa Rica el 12 de agosto de 1999, correspondiente a la licitación petrolera 1-97, siendo que Nombre3456 aprobó para ello sólo el estudio geofísico de reflexión sísmica marina en 507 km de superficie usado en la fase primera de prospección, con lo cual apenas se solicitó a la empresa una garantía ambiental de $7.995, sin que ello corresponda al riesgo real y potencial de la exploración y explotación petrolera que pretende realizar.
16. Que el estudio geofísico es una simple actividad académica para describir un procedimiento exploratorio, lo que considera no es suficiente para suscribir y dejar firme un contrato de concesión que abarca una extensión de 5633 km2, sin que exista un EIA.
17. Que el contrato con la empresa Herken se suspendió debido a la moratoria del expresidente Pacheco y que Nombre3456 rechazara eventualmente el EIA presentado en fecha posterior a la suscripción del contrato, lo que provocó que dicha empresa acuse el incumplimiento del Estado, reclamando una indemnización de $57.000 millones, lo que reafirma la advertencia de la Sala Constitucional desde 1993.
18. Que por resolución Nº R-105-MINAE publicada en el diario oficial Nº 73 del 13 de abril de 2000, se adjudicó la concesión petrolera Nº 2 a la compañía Mallon Oil para la exploración y explotación de los bloques 5, 5, 7,8,9 y 10 de los 27 bloques en que se dividió el país, contrato del cual aún no ha sido posible su firma debido a diversos recursos administrativos y judiciales de la sociedad civil y del desarrollador.
19. Que la empresa Mallon Oil no ha presentado un EIA, y lo que Nombre3456 conoció y aprobó en su caso, en los términos del decreto impugnado, fue un documento que describe una actividad de gabinete, sobre la cual el Director de Hidrocarburos advirtió a Nombre3456 que no constituyen métodos de campo tales como lo que prevé el artículo 1 del decreto 26750.
20. Que no obstante, expresa, la empresa está presionando por lo medios políticos y jurídicos para obligar al gobierno de Costa Rica a suscribir el contrato de concesión. Finalmente indica que esos dos casos son el resultado práctico de la aplicación del decreto impugnado.
II.Sobre la teoría del caso del Estado y sus principales razonamientos: Que de una revisión de la contestación de la demanda, la parte demandada funda su contestación a las pretensiones en los siguientes argumentos:
1. Que la actuación administrativa cuestionada se encuentra amparada al artículo 16 de la Ley General de la Administración Pública en torno a los parámetros técnicos, científicos y apegados a los principios de razonabilidad y proporcionalidad.
2. Que es cierto que el Poder Ejecutivo integrado por el entonces Presidente José María Figueres y el Ministro de Ambiente y Energía René Castro, promulgaron el Decreto Ejecutivo 26750-MINAE el 27 de febrero de 1998 y que éste derogó el título X del reglamento a la Ley de Hidrocarburos, pero niega que el decreto aquí impugnado elimine "contra Leggem" la obligación de los desarrolladores de presentar un estudio de impacto ambiental de previo a la suscripción del contrato, pues lo que se hizo fue dividir el estudio en dos etapas, de tal forma que la información sobre la afectación al ambiente y las medidas de mitigación sean acordes con los trabajos que efectivamente se realicen en el terreno.
3. Que dicha situación, como lo indica el Colegio de Geólogos, lejos de producir un daño al ambiente, asegura que la realización del proyecto de explotación se ajuste a las necesidades ambientales según cada etapa del proceso.
4. Que dadas las características peculiares de un proyecto de exploración-explotación de hidrocarburos, no es viable efectuar un estudio de impacto ambiental en áreas donde o no se va a desarrollar actividades o no se tiene el nivel de conocimiento para ello.
5. Que rechaza que la finalidad del decreto sea flexibilizar la autorización contractual de las concesiones, desaplicando el control ambiental obligatorio del Estado, lo que considera son valoraciones subjetivas del actor no acompañadas de prueba idónea.
6. Que la finalidad del decreto en mención, expresada en los considerandos incluidos dentro del mismo, estuvo orientada a cumplir con las obligaciones legales y constitucionales de protección al ambiente estableciendo un procedimiento para la evaluación del impacto ambiental de las actividades según se desarrollan cada una de ellas.
7. Que no admite que los funcionarios Figueres Olsen y Castro Salazar hayan actuado con desviación de poder, por tratarse de una valoración y no un hecho, además que la acusación se efectúa sin aportar ningún tipo de prueba.
8. Que no es cierto que el EIA quede relegado a la segunda fase, toda vez que el decreto es claro en exigir un estudio de impacto ambiental para la fase I de prospección, incluso la Sala Constitucional en sentencia 205-2010 se refirió indicando que el estudio de la fase I es un verdadero EIA y que es suficiente para comenzar la fase de prospección, debiendo exigirse adicionales conforme avancen las obras.
9. Que el actor no acredita que en todos los demás países en los que se desarrolla actividad petrolera, a todas las empresas se las exija un EIA integral, que abarque desde el mismo inicio una valoración de todas las eventuales etapas.
10. Que no existe una norma internacional que oblige a la realización de un EIA en actividades que no poducen una afectación en el ambiente, como lo es la primera etapa de prospección de una concesión para la exploración y explotación de hidrocarburos.
11. Que el decreto obliga a los concesionarios a presentar más de un EIA lo que se traduce en una mayor exigencia y custodia ambiental, que si solo se presentara uno.
12. Que no admite la supuesta inconstitucionalidad sobreviniente, al tratarse de un comentario subjetivo que no ha sido elevados ante la Sala Constitucional en virtud de la competencia que deriva del artículo 10 constitucional y además indica es una conjetura no ajustada a derecho del actor.
13. Que la norma impugnada resulta ajustada a la ciencia y la técnica, según lo explicó el Colegio de Geólogos en el informe que rindió al respecto.
14. Que el actor hace una lectura parcializada de la resolución 205-2010 de la Sala Constitucional al no mencionar que contrario a lo que insinúa, esa Sala expresamente señala que requerir el EIA para la fase I resulta acorde con el principio precautorio.
15. Que es cierto que el Poder Ejecutivo firmó con la empresa MKJ Xploration Inc. el 12 de agosto de 1999 un contrato de exploración y explotación de hidrocarburos, lo que considera no tiene ninguna relevancia para este proceso, pues se trata de situaciones jurídicas consolidadas, sobre las cuales no existe ninguna petición por parte del actor, salvo la inconstitucionalidad sobrevenida y que en todo caso su acción estaría caduca por el paso del tiempo.
16. Que en ese caso se obligó a un EIA que fue presentado y aprobado por Nombre3456 por lo que el requisito fue debidamente cumplido.
17. Que niega que exista un arbitraje comercial internacional en el que la empresa MKJ pretenda demandar internacionalmente al Estado de Costa Rica, que si bien se presentó una intención de arbitraje hace unos años, fue retirado por la misma empresa, por lo que no existe en la actualidad tal.
18. Que se adjudicó a la empresa Mallon Oil para la exploración y explotación petrolera de los bloques 5,6,7,8,9,10 y que el contrato aun no se ha firmado, pero que estos hechos no guardan relación con la pretensión del proceso, pues la adjudicación a dicha empresa no fue impugnada por el actor, no podría ser por el tiempo transcurrido, desde la fecha de adjudicación el 13 de abril de 2000.
19. Que alega la CADUCIDAD, en el tanto indica que el decreto 26750-MINAE fue firmado el 27 de febrero de 1998 y publicado en el Diario Oficial Nº 53 de 17 de marzo de 1998, se trata de un acto que adquirió firmeza antes de la promulgación del CPCA y que de conformidad con el transitorio III de ese código, el régimen de nulidad de los actos administrativos sería el régimen vigente para esa fecha, sea para el caso el artículo 20 de la LRJCA en relación con el artículo 175 de la LGAP, por lo cual el plazo de caducidad es de cuatro años.
20. Que de conformidad con antecedentes del mismo Tribunal Contencioso y de la Sala Primera, para impugnar un acto de carácter general el proceso debe interponerse dentro del plazo de cuatro años establecido en el numeral 175 de la LGAP; incluso indica que la caducidad sería aplicable con la normativa actual.
21. Que el acto no impugna ningún acto de aplicación individual que est é dentro de un plazo de impugnación válido a los efectos de que su pretensión no se encuentre caduca.
22. Que en cuanto a la COSA JUZGADA, al aducir el actor la violación al derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado y una violación al principio precautorio, sobre los cuales la Sala Constitucional ya determinó que la aprobación de un EIA para la fase I no violenta esos derechos, según se desprende de la resolución 205-2010, por lo cual considera la demanda debe declararse inadmisible. 23. Que hay FALTA DE INTERÉS ACTUAL en el tanto mediante Decreto Ejecutivo Nº 36693-MINAET publicada en el Diario Oficial del 19 de agosto de 2011, el Poder Ejecutivo decretó una moratoria nacional para la explotación petrolera por un plazo de tres años, por lo cual no existe posibilidad de que se de aplicación de los artículos impugnados.
24. Que el interés actual es un presupuesto necesario para el dictado de una sentencia, según lo ha indicado así la Sala Primera en resolución Nº 900-S1-2011, así la resolución del asunto no es útil para tutelar el derecho que se pretende lesionado, al no existir ningún escenario posible en el cual se pueda considerar la aplicación del decreto cuestionado.
25. Que alega la FALTA DE DERECHO, considerando que el actor parte de dos premisas equivocadas, la primera que el decreto 26750 no exige un EIA de previo a la adjudicación de la exploración y exploración de hidrocarburos y segundo que la metodología de estudio ambiental propuesta por el decreto no permite proteger debidamente al ambiente.
III.Sobre la teoría del caso del coadyuvante y sus principales razonamientos: Que de una revisión de la contestación de la demanda, el coadyuvante funda su contestación a las pretensiones en los siguientes argumentos:
1. Que no es cierto que el decreto impugnado esté viciado de ilegalidad por desviación de poder. Indica que el planteamiento de actor parte del desconocimiento de la actividad petrolera y que la tesis seguida en la demanda es un sin sentido y carente de lógica, y no ocurre en ninguna parte del mundo.
2. Que en el caso de su representada se exigiría la realización de un EIA de una cuarta parte del territorio nacional, lo que es técnicamente imposible y financieramente desproporcionado, lo que estaría provocando una perturbación excesiva al medio ambiente, absolutamente innecesario.
3. Que en la actividad de exploración de hidrocarburos, por su naturaleza, las etapas previas van determinando y condicionado las características de las etapas siguientes, incluyendo la localización geográfica de donde se realizarán en consecuencia las actividades de campo, dentro del área de concesión otorgada.
4. Que el decreto impugnado creó una manera de adecuar la normativa, lo que confunde el actor con una falsa flexibilización del control ambiental.
5. Que en ningún momento el decreto exime a las empresa de su obligación de realizar un EIA, simplemente señala momentos diferentes para realizarlos, ni tampoco se está autorizando la firma de un contrato sin la realización de un EIA, sino más bien se está pidiendo que estos se hagan en cada etapa de los procesos exploratorios y de explotación, en lugar de hacer uno solo que podría ser muy general y técnicamente impreciso.
6. Que al momento de la firma del contrato, ni el Estado, ni la empresa conocen de antemano las localizaciones dentro del área de concesión donde se realizarán todas las actividades de campo, por eso considera que el decreto de manera correcta, desde el punto de vista técnico, divide la actividad exploratoria en dos fases la prospección y la exploración intensiva.
7. Que la misma Sala Constitucional ha considerado adecuado proteger al ambiente utilizando un análisis de tipo embudo, sea por etapas.
IV.Sobre el objeto del proceso: De conformidad con los argumentos de las partes y los razonamientos en juicio, este Tribunal estima que el objeto del proceso será determinar la eventual existencia de vicios de nulidad absoluta en la conducta administrativa objetada.
V.I.- Sobre los hechos probados: De relevancia para la resolución del presente asunto, se tienen por demostrados, los siguientes hechos:
a.- Que Costa Rica se encuentra dividida en bloques para efectos de exploración petrolera (declaración testimonial de Nombre114232 ) b.- Que la conducta administrativa objetada dividió la realización del estudio de impacto ambiental necesario para poder realizar exploración petrolera. (declaración testimonial de Nombre114232 y Allan Astorga Gatgens) c.- Que la concesión adquiere firmeza con el estudio de impacto ambiental de la fase de prospección. (declaración testimonial de Nombre114232 y Allan Astorga Gatgens) d.- Que la prospección es diferente a la exploración petrolera. (declaración testimonial de Nombre114232 y Allan Astorga Gatgens) e.- Que todas las etapas relacionadas con la prospección, exploración y explotación petrolera tienen impactos diferentes en el ambiente. (declaración testimonial de Nombre114232 y Allan Astorga Gatgens) f.- Que la prospección puede implicar actividades "de gabinete" o de campo. (declaración testimonial de Nombre114232 y Allan Astorga Gatgens) g.- Que sí resulta procedente realizar un estudio de impacto ambiental para toda el área objeto de prospección y posterior exploración. (declaración testimonial de Nombre114232 ) V.II.- Sobre los hechos no probados: Se tienen como no demostrados, los siguientes hechos de importancia:
V.III.- Sobre la caducidad alegada : La representación del Estado aduce la caducidad en este caso, fundándose en que el Decreto impugnado fue publicado en el Diario Oficial Nº 53 de 17 de marzo de 1998, y que por tratarse de un acto que adquirió firmeza previo a la Promulgación del Código Procesal Contencioso Administrativo, la normativa aplicable lo es la vigente a esa fecha, sea el 175 de la Ley General de la Administración Pública que establecía un plazo de cuatro años y que al ser que en la especie no se impugna ningún acto de aplicación individual, a la fecha de la presentación de la demanda ya estarían superados los cuatro años aplicables. Al respecto, es criterio de este Tribunal que no lleva razón la representación de la parte demandada. Como se advierte del texto de la normativa cuestionada, la misma no posee efectos instantáneos, sino que se caracteriza porque los mismos tienen un carácter continuado.
Así las cosas, dicha conducta administrativa puede ser impugnada mientras continúe surtiendo efectos y por ende, procede la demanda para efectos de su anulación e inaplicabilidad a futuro, con un plazo para interponer el proceso, a partir de la cesación de los respectivos efectos. A mayor abundamiento, debe tomarse en consideración que estamos en presencia de un acto administrativo de carácter general, sea un decreto ejecutivo, que puede ser impugnado, en tanto prevalezcan los efectos del mismo. Al pretender regularse en el mismo, el tema de exploración petrolera, la cual de mantenerse los efectos del acto, puede realizarse en cualquier momento y no de manera instantánea, es evidente que estamos en dichos supuestos. Si bien actualmente, el artículo 40 del Código Procesal Contencioso Administrativo regula la caducidad en el sentido expuesto, lo cierto es que, con la normativa anteriormente aplicable a esta jurisdicción por disposición del Transitorio III del Código Procesal Contencioso Administrativo, es posible arribar a la misma conclusión sobre la tesis de los efectos continuados, ya que el numeral 21.2 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Contenciosa Administrativa, disponía lo siguiente: "Artículo 21.- 1.
No se admitirá la acción contencioso-administrativa respecto de: a) Los actos consentidos expresamente o por no haber sido recurridos en tiempo y forma, los que sean reproducción de otros anteriores ya definitivos o firmes, y los confirmatorios de los consentidos; y b) Las resoluciones que pongan término a la vía administrativa como previa a la judicial. 2. En todo caso, se admitirá la impugnación contra los actos a que se refiere el inciso a) del párrafo anterior, cuando fueren nulos de pleno derecho y estén surtiendo efectos; pero ello únicamente para fines de su anulación e inaplicabilidad futura". (el destacado es nuestro). En el caso en examen estamos en presencia de un acto de alcance general que no requiere conducta específica para su aplicación directa, siendo así que el mismo fue rubricado el 27 de febrero de 1998 y publicado en el Diario Oficial el día 17 de marzo siguiente, siendo así que ha estado vigente y ha continuado surtiendo efectos.
Finalmente, debe tomarse en cuenta que, en la especie está involucrado un derecho fundamental -ambiente sano y ecológicamente equilibrado-, el cual por su naturaleza, no estaría sujeto a plazos de caducidad o prescripción - sin perjuicio de lo establecido en el artículo 35 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, sobre ese tema-. En consecuencia, debe disponerse el rechazo de la excepción de caducidad planteada.
V.IV.- Consideraciones generales sobre la tutela del ambiente: El derecho de todos los habitantes de la República a un ambiente sano y equilibrado, como uno de los denominados derechos de tercera generación, fue debidamente incorporado como un segundo párrafo del artículo 50 de la Constitución Política, de conformidad con la Ley No.7412 de 3 de junio de 1994, en tanto establece lo siguiente: "Toda persona tiene derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Por ello, está legitimada para denunciar los actos que infrinjan ese derecho y para reclamar la reparación del daño causado. El Estado garantizará, defenderá y preservará ese derecho. La ley determinará las responsabilidades y las sanciones correspondientes". De previo a la aprobación de esta reforma constitucional, ya nuestra Sala Constitucional había establecido la protección y preservación del medio ambiente como un derecho fundamental, al derivarlo del derecho a la salud extraído del artículo 21 de la Constitución Política y de los artículos 69 y 89 de ésta, relacionados con la protección del Estado de las bellezas naturales y la explotación racional de la tierra.
En este orden de ideas, el voto 6240-93, de las catorce horas del veintiséis de noviembre de mil novecientos noventa y tres, señaló lo siguiente: " V.)- La vida humana sólo es posible en solidaridad con la naturaleza que nos sustenta y nos sostiene, no sólo para alimento físico, sino también como bienestar psíquico: constituye el derecho que todos los ciudadanos tenemos de vivir en un ambiente libre de contaminación, que es la base de una sociedad justa y productiva. Es así como el artículo 21 de la Constitución Política señala: «La vida humana es inviolable.» Es de este principio constitucional de donde innegablemente se desprende el derecho a la salud, al bienestar físico, mental y social, derecho humano que se encuentra indisolublemente ligado al derecho de la salud y a la obligación del Estado de proteger de la vida humana. Asimismo, desde el punto de vista psíquico e intelectual, el estado de ánimo depende también de la naturaleza, por lo que también al convertirse el paisaje en un espacio útil de descanso y tiempo libre es obligación su preservación y conservación.
Aspecto este último que está protegido en el artículo 89 constitucional, el cual literalmente dice: «Entre los fines culturales de la República están: proteger las bellezas naturales, conservar y desarrollar el patrimonio histórico y artístico de la Nación, y apoyar la iniciativa privada para el progreso científico y artístico». Proteger la naturaleza desde el punto de vista estético no es comercializarla ni transformarla en mercancía, es educar al ciudadano para que aprenda a apreciar el paisaje estético por su valor intrínseco" (sentencia número 3705-93, de las quince horas del treinta de julio de mil novecientos noventa y tres). " XIII.- El término «bellezas naturales» era el empleado al momento de promulgarse la Constitución (7 de noviembre de 1949) que hoy se ha desarrollado como una especialidad del derecho: el derecho ambiental que reconoce la necesidad de preservar el entorno no como un fin cultural únicamente, sino como una necesidad vital de todo ser humano.
En este sentido, el concepto de derecho al ambiente sano, supera los intereses recreativos o culturales que también son aspectos importantes de la vida en sociedad, sino que además constituye un requisito capital para la vida misma. [...] De manera que es claro que ya no existe duda sobre la protección constitucional del derecho a la salud jalonado del derecho a la vida y por allí de un derecho al ambiente sano. A manera de ejemplo podemos citar las sentencias 1580- 90; 1833-91, 2362-91; 2728-91; 2233-93; 4894-93; que han reconocido el derecho a la salud y a un ambiente sano, como un derecho individual constitucionalmente protegido" Con posterioridad a la aprobación de la reforma constitucional en mención, nuestra Sala Constitucional ha venido a profundizar estos conceptos, al indicar en su voto Nº 2007-018044 de las nueve horas y cuarenta y uno minutos del catorce de diciembre del dos mil siete, entre otros, lo siguiente: "Tutela del derecho ambiental, un deber Estatal.
A partir de la reforma del artículo 50 constitucional, en la cual se consagró expresamente el derecho ambiental como un derecho fundamental, se estableció también -en forma terminante- la obligación del Estado de garantizar, defender y tutelar este derecho, con lo cual, el Estado se constituye en el garante en la protección y tutela del medio ambiente y los recursos naturales. Es a tenor de esta disposición, en relación con los artículos 20, 69 y 89 de la Constitución Política, que se derivó la responsabilidad del Estado de ejercer una función tutelar y rectora en esta materia, según lo dispone la propia norma constitucional en comentario, función que desarrolla la legislación ambiental. Es así como el mandato constitucional establece el deber para el Estado de garantizar, defender y preservar ese derecho. "Prima facie garantizar es asegurar y proteger el derecho contra algún riesgo o necesidad, defender es vedar, prohibir e impedir toda actividad que atente contra el derecho, y preservar es una acción dirigida a poner a cubierto anticipadamente el derecho de posibles peligros a efectos de hacerlo perdurar para futuras generaciones.
El Estado debe asumir un doble comportamiento de hacer y de no hacer; por un lado debe abstenerse de atentar él mismo contra el derecho a contar con un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, y por otro lado, debe asumir la tarea de dictar las medidas que permitan cumplir con los requerimientos constitucionales" (sentencia número 9193-2000, de las dieciséis horas veintiocho minutos del diecisiete de octubre del dos mil)....el control y fiscalización de la materia y actividad ambiental se constituye en una función esencial del Estado según lo dispuesto en el artículo 50 de la Constitución, en tanto dispone en lo que interesa en el párrafo tercero: " El Estado garantizará, defenderá y preservará ese derecho "; lo cual resulta concordante con el principio constitucional establecido en el párrafo segundo del artículo 9 de la Constitución Política, que expresamente prohíbe a los Poderes del Estado la delegación del ejercicio de funciones que le son propias, máxime cuando se constituyen en esenciales.
De esta manera, tratándose de la protección ambiental, las funciones de rectoría, control y fiscalización de la materia ambiental, corresponden al Estado, a cargo de las diversas dependencias administrativas". (El destacado es nuestro) Es así como con base en el artículo 50 constitucional, la tutela del ambiente es un deber del Estado, siendo así que el ejercicio de medidas de control y fiscalización en dicha materia, es la materialización del mandato de la norma, cuando ésta señala que "El Estado garantizará, defenderá y preservará ese derecho", dado que impone conductas de cumplimiento obligatorio para la tutela del correlativo derecho de los ciudadanos. En el ámbito internacional, es menester tambien hacer referencia a diferentes instrumentos internacionales orientados hacia los mismos objetivos, entre ellos, podemos determinar, los principios 15, 16 y 17 de la Declaración de Río adoptada en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, llevada a cabo en Río de Janeiro, en junio de 1992, dispuso: "Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades.
Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente" "Las autoridades nacionales deberían procurar fomentar la internalización de los costos ambientales y el uso de instrumentos económicos, teniendo en cuenta el criterio de que el que contamina debe, en principio, cargar con los costos de la contaminación, teniendo debidamente en cuenta el interés público y sin distorsionar el comercio ni las inversiones internacionales. "Deberá emprenderse una evaluación del impacto ambiental, en calidad de instrumento nacional, respecto de cualquier actividad propuesta que probablemente haya de producir un impacto negativo considerable en el medio ambiente y que esté sujeta a la decisión de una autoridad nacional competente".
Por otra parte, el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos en su artículo 11 establece “Derecho a un medio ambiente sano. Toda persona tiene derecho a vivir en un medio ambiente sano y a contar con servicios públicos básicos. Los Estados Partes promoverán la protección, preservación y mejoramiento del medio ambiente”. Adicionalmente, la Declaración de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano dispuso al respecto: “El hombre tiene el derecho fundamental a la libertad, la igualdad y el disfrute de condiciones de vida adecuadas en un medio ambiente de calidad tal que le permita llevar una vida digna y gozar de bienestar, y tiene la solemne obligación de proteger y mejorar el medio ambiente para las generaciones presentes y futuras”. De manera complementaria, no puede obviarse mencionar el Convenio sobre Diversidad Biológica aprobado por Ley 7416 de 30 de junio de 1994, el artículo 1.2 de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo adoptada en resolución 41-128 de 4 de diciembre de 1986 en Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, y la Convención para la Protección de la Flora, Fauna y Bellezas Escénicas Naturales de los países de America, aprobada por Ley 3763 de 19 de octubre de 1976, entre otros.
Ya dentro del campo legislativo, se ha emitido una serie de legislación, como por ejemplo, la Ley de Conservación de la Vida Silvestre, la Ley de Biodeversidad y la Ley Orgánica del Ambiente, como otros pilares normativos en materia de protección del derecho a un medio ambiente sano, en tanto que establece el cumplimiento de una serie de deberes tanto para el Estado como para los ciudadanos, con la aplicación complementaria de una serie de novedosos criterios de interpretación. Concretamente en el caso del artículo 11 de la Ley de Biodiversidad, dispone criterios preventivos y precautorios en la materia. Así la norma dispone lo siguiente: "Criterios para aplicar esta ley. Son criterios para aplicar esta ley: 1.- Criterio preventivo: Se reconoce que es de vital importancia anticipar, prevenir y atacar las causas de la pérdida de la biodiversidad o sus amenazas. 2.- Criterio precautorio o indubio pro natura: Cuando exista peligro o amenaza de daños graves o inminentes a los elementos de la biodiversidad y al conocimiento asociado con estos, la ausencia de certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces de protección. 3.- Criterio de interés público ambiental: El uso de los elementos de la biodiversidad deberá garantizar las opciones de desarrollo de las futuras generaciones, la seguridad alimentaria, la conservación de los ecosistemas, la protección de la salud humana y el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos. 4.- Criterio de integración: La conservación y el uso sostenible de la biodiversidad deberán incorporarse a los planes, los programas, las actividades y estrategias sectoriales e intersectoriales, para los efectos de que se integren al proceso de desarrollo".
Las obligaciones señaladas son especialmente marcadas en el caso de los entes públicos, tal y como lo indica el artículo 45 de la referida Ley, al señalar: "Responsabilidad en materia de seguridad ambiental El Estado tiene la obligación de evitar cualquier riesgo o peligro que amenace la permanencia de los ecosistemas. También deberá prevenir, mitigar o restaurar los daños ambientales que amenacen la vida o deterioren su calidad. La responsabilidad civil de los titulares o responsables del manejo de los organismos genéticamente modificados por los daños y perjuicios causados, se fija en la Ley Orgánica del Ambiente, el Código Civil y otras leyes aplicables. La responsabilidad penal se prescribe en el ordenamiento jurídico existente" De conformidad con lo anterior, resulta evidente el carácter de interés público que reviste la tutela del ambiente y como consecuencia de ello, la Sala Constitucional se ha pronunciado en reiteradas ocasiones en relación con el denominado principio precautorio y sus alcances, tal y como se desprende de la cita que se hace a continuación, que en lo que interesa dice: "ORIGEN, CONTENIDO Y ALCANCE DEL PRINCIPIO PRECAUTORIO.
El principio precautorio, desde su origen, tiene en consideración la falibilidad de la comprensión humana y la posibilidad de cometerse errores. En la segunda mitad de la década de los 70 del siglo pasado el gobierno federal de Alemania enunció el principio "Vorsorgeprinzip", al indicar que "no se consolida totalmente una política ambiental sólo mediante la eliminación de los peligros inminentes y la reparación del daño ocurrido. Una política ambiental precautoria requiere además que los recursos naturales sean protegidos y que las demandas sobre los mismos se manejen con cuidado" habiéndolo empleado para justificar la implementación de políticas contra la lluvia ácida y la contaminación del Mar del Norte. El principio aparece en el escenario internacional con los Tratados del Mar del Norte (Declaraciones de Bremen 1984, Londres 1987, Den Haag 1990 y Esbjerg 1995). Así, en la Declaración de Bremen de 1984 (Primera Conferencia Internacional sobre Protección del Mar del Norte) se refiere la necesidad de adoptar medidas preventivas oportunas ante el nivel insuficiente de los conocimientos.
Posteriormente, en la Declaración de Londres de 1987 (Segunda Conferencia Internacional sobre la Protección del Mar del Norte), se proclamó el principio para salvaguardar el ecosistema del Mar del Norte a través de la reducción de emisiones contaminantes de sustancias que son persistentes, tóxicas y susceptibles de acumulación en la fuente, mediante el uso de la mejor tecnología disponible y otras medidas apropiadas. Opción que resultaría de especial aplicación cuando mediara razón para presumir que tales sustancias pueden causar algún daño o efectos nocivos en los recursos marinos vivos, junto cuando no haya evidencia científica que pruebe el vínculo entre las emisiones y los efectos (principio de acción precautoria). En esta última declaración se dispuso que "(…) es necesario un criterio de precaución que pueda exigir la adopción de medidas (…) incluso antes de que se haya establecido una relación causal mediante pruebas científicas absolutamente manifiestas (…)".
Con posterioridad, el principio es recogido en diversos tratados multilaterales y declaraciones internacionales tales como el Protocolo de Montreal sobre sustancias que debilitan la capa de ozono de 1987, la Declaración de Bergen sobre el Desarrollo Sustentable en la región de la CEE adoptada por los representantes de países europeos y Canadá de 1990, el Convenio sobre la Diversidad Biológica de 1992, el Convenio Marco de Cambio Climático de 1992, el Tratado de la Unión Europea de 1992, el Convenio para la Protección del Medio Ambiente Marino del Atlántico Nororiental de 1992, el Convenio de Helsinki sobre protección del medio ambiente marino en el Báltico de 1994, Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (Acuerdos MSF) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) de 1994, el Programa de Acción de Washington para la Protección del Medio Marino de las actividades realizadas en Tierra de 1995, el Convenio de Londres sobre vertimientos al Mar, originalmente de 1992, en virtud de una enmiendas adoptadas en 1997 para la protección del ecosistema marino y el Protocolo de Naciones Unidas sobre Seguridad de la Biotecnología del Convenio sobre la Diversidad Biológica de Montreal en el 2000, el Protocolo de Cartagena de Bioseguridad de 2000 y la Comunicación de la Unión Europea sobre el Principio Precautorio de 2000.
Del mismo modo, el principio precautorio rápidamente asumió un enfoque general -que incluye los recursos naturales, ecosistemas, sector pesquero y forestal y la diversidad biológica- y no sólo circunscrito a las sustancias tóxicas. Así en la Declaración de Bergen (1990) se indico que "Cuando haya amenazas de daño serio o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no debe usarse como razón para posponer la adopción de medidas que prevengan la degradación ambiental". Del mismo modo, la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (3-14 junio de 1992), en su principio 15, dispuso lo siguiente: "Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente".
Es así como el principio precautorio adquirió, incluso, una dimensión ética - de la ciencia y tecnología- que orienta las políticas ambientales, de salud, comercio, seguridad alimentaria y, en general, de desarrollo sostenible de los Estados. Pese al halo de incertidumbre que existe al definir o conceptuar el principio precautorio, desde una perspectiva general, impone que cuando los riesgos ambientales son inciertos, imprevisibles y no desatendibles por una omisión o inacción de regulación ésta resulta injustificada. Dicho simplemente, la suma de un estado de incertidumbre científica o tecnológica -ante la carencia, insuficiencia o inadecuación de la información y conocimientos científicos disponibles acerca de la causalidad, magnitud, probabilidad y naturaleza de la lesión- y la posibilidad o amenaza de un eventual daño serio e irreversible es igual o debe ser equivalente a una acción precautoria o anticipada, la que puede tener por contenido, incluso, la prohibición o eliminación de determinados productos, actividades o sustancias.
Lo anterior supone una evaluación objetiva del riesgo y de la relación costo-beneficio de la omisión o acción precautoria a la luz de la evidencia científica disponible que permita concluir que ésta es insuficiente, ausente o inadecuada, de modo que el principio precautorio no puede justificar la adopción de medidas arbitrarias y eventualmente discriminatorias. De otra parte, la aplicación del principio precautorio no supone una fosilización del estado de cosas vigente, al momento de adoptar las acciones pertinentes, que impida el progreso y la innovación, puesto que, las medidas de intervención o restricción deben mantenerse vigentes en tanto la información científica sea incompleta o no concluyente y el riesgo de lesión sea serio e irreversible, por lo que admiten su revisión periódica a la luz del progreso científico. Asimismo, al disponerse las medidas de restricción o intervención se debe respetar el principio de proporcionalidad, de modo que sean proporcionadas al nivel de protección y a la magnitud del daño potencial o eventual.
El principio precautorio tiene sustento en que el medio ambiente y los ecosistemas no tienen la capacidad de asimilar o resistir ciertas actividades, productos o sustancias, de modo que busca anticiparse al daño y proteger la salud humana y el medio ambiente. (…).” (Resolución N° 17747-2006, de las 14:37 horas del 11 de diciembre del 2006). En el anterior orden de idea, el voto 474-2005 de 11 horas 20 minutos del 12 de octubre de 2005 de la sección segunda del Tribunal Contencioso Administrativo hace referencia a una serie de criterios de interpretación a seguir en materia ambiental de la siguiente manera: “(…) A lo anterior cabe agregar, que a tono con la más moderna doctrina y los principios ambientales en boga, la legislación costarricense -entre las que están la Ley Orgánica del Ambiente y la Ley de Biodiversidad, por citar sólo las más recientes-, recoge una serie de criterios de interpretación, como el preventivo , el precautorio o indubio pro natura , el del interés público ambiental , y el de integración .
De ellos, resultan especialmente significativos los dos primeros, y sobre los cuales se ha indicado lo siguiente: "… Uno de los principios rectores del Derecho Ambiental lo constituye el precautorio o de evitación prudente. Este principio se encuentra recogido en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo o Declaración de Río, la cual literalmente indica “Principio 15.- Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente”. En el ordenamiento jurídico interno la Ley de Biodiversidad (No. 7788 del 30 de abril de 1998), en su artículo 11 recoge como parámetros hermenéuticos los siguientes principios: “1.- Criterio preventivo: Se reconoce que es de vital importancia anticipar, prevenir y atacar las causas de la pérdida de biodiversidad o sus amenazas. 2.- Criterios precautorio o indubio pro natura: Cuando exista peligro o amenaza de daños graves o inminentes a los elementos de la biodiversidad y al conocimiento asociado con estos, la ausencia de certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces de protección”.
En el Voto de esta Sala No. 1250-99 de las 11:24 horas del 19 de febrero de 1999 (reiterado en los Votos Nos. 9773-00 de las 9:44 horas del 3 de noviembre del 2000, 1711-01 de las 16:32 horas del 27 de febrero del 2001 y 6322-03 de las 14:14 horas del 3 de julio del 2003) este Tribunal estimó lo siguiente: “(...) La prevención pretende anticiparse a los efectos negativos, y asegurar la protección, conservación y adecuada gestión de los recursos. Consecuentemente, el principio rector de prevención se fundamenta en la necesidad de tomar y asumir todas las medidas precautorias para evitar contener la posible afectación del ambiente o la salud de las personas. De esta forma, en caso de que exista un riesgo de daño grave o irreversible –o una duda al respecto-, se debe adoptar una medida de precaución e inclusive posponer la actividad de que se trate. Lo anterior debido a que en materia ambiental la coacción a posteriori resulta ineficaz, por cuanto de haberse producido ya las consecuencias biológicas socialmente nocivas, la represión podrá tener una trascendencia moral, pero difícilmente compensará los daños ocasionados en el ambiente”.
Posteriormente, en el Voto No. 3480-03 de las 14:02 horas del 2 de mayo del 2003, este Tribunal indicó que “Bien entendido el principio precautorio, el mismo se refiere a la adopción de medidas no ante el desconocimiento de hechos generadores de riesgo, sino ante la carencia de certeza respecto de que tales hechos efectivamente producirán efectos nocivos en el ambiente”. Para el caso de las aguas subterráneas contenidas en los mantos acuíferos y áreas de carga y descarga, el principio precautorio o de indubio pro natura, supone que cuando no existan estudios o informes efectuados conforme a las regla unívocas y de aplicación exacta de la ciencia y de la técnica que permitan arribar a un estado de certeza absoluta acerca de la inocuidad de la actividad que se pretende desarrollar sobre el medio ambiente o éstos sean contradictorios entre sí, los entes y órganos de la administración central y descentralizada deben abstenerse de autorizar, aprobar o permitir toda solicitud nueva o de modificación, suspender las que estén en curso hasta que se despeje el estado dubitativo y, paralelamente, adoptar todas las medidas tendientes a su protección y preservación con el objeto de garantizar el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado.
En esencia, una gestión ambiental segura de las aguas subterráneas pasa por proteger el recurso antes de su contaminación o degradación" (Sala Constitucional, sentencia 2004-1923, ya citada).- Lo expuesto permite afirmar que en la especie, sí está de por medio un interés público preponderante, que se manifiesta en la necesidad de proteger el recurso hídrico, con todos los medio al alcance del país, y mediante la imposición de medidas razonables y pertinentes para evitar su deterioro o contaminación (…)”.- De conformidad con las anteriores normas y citas, se puede determinar que el análisis de cualquier caso relacionado con el tema ambiental, no debe obviar la existencia de los analizados principios, en tanto que son orientadores en el ejercicio de la función pública y de la actuación de los privados y se encuentran implícitos en la norma constitucional y el propio derecho de la Constitución.
El tratamiento entonces de los temas relacionados con el tema ambiental no podrá obviar usar como fuentes lo señalado, siendo así que debe trascenderse del análisis común de la situación, a efecto de que en toda decisión graviten como origen de los actos administrativos los principios sui generis establecidos ut supra. En el caso concreto de la labor jurisdiccional en materia contencioso administrativa, no obstante, el uso de las normas indicadas debe integrarse al propio principio de legalidad y a la verificación de los principios y normas propias del derecho administrativo. Ni uno ni otro pueden analizarse de manera independiente, ni uno ni otro debe obviarse, ambas deben integrarse en el análisis propio del Juzgador. Es evidente que tanto el constituyente originario como derivado, asimismo el legislador, han dado un especial énfasis a la protección del ambiente, mas sin obviar los deberes depositados en la jurisdicción contencioso administrativa, en cuanto a verificadores de la legalidad de la actuación administrativa.
Adicionalmente, no puede obviarse lo dispuesto por la propia Sala Constitucional respecto de las obligaciones del Estado en la materia. Así, el voto número 2010-14180 de las 14:35 horas del 25 de agosto de dos mil diez, indicó: "... III.- Obligaciones del Estado en materia ambiental. Deriva del citado artículo 50 de la Constitución, el carácter de garante que ostenta el Estado de la conservación de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Esta obligación implica, en los términos en que lo ha dicho la Sala en otras ocasiones como en la sentencia número 2001-13295 de las doce horas seis minutos del veintiuno de diciembre del dos mil uno, entre otras: “...que el Estado debe tomar todas las medidas técnicas posibles para asegurarse que la actividad que aprueba no causará daños al ambiente. Si bien el pronunciamiento del órgano estatal encargado es en sí un asunto técnico, el deber de pronunciarse y la exigencia de rigurosidad es un asunto jurídico.
En términos generales, el deber estatal de garantizar el derecho a un ambiente sano no se reduce a satisfacer un simple requisito zzal dentro del proceso licitatorio. La Constitución no exige solo cumplir con ciertas formalidades, sino utilizar como se dijo todos los medios jurídica y fácticamente posibles para preservar el ambiente.” (ver en el mismo sentido la resolución número 05906-99 de las dieciséis horas quince minutos del veintiocho de julio de mil novecientos noventa y nueve). Deber que, según lo reconoce esa misma sentencia, recae con mayor especificidad sobre la Secretaría Técnica Nacional Ambiental, aquí recurrida: “La preocupación ambiental del Ministerio del Ambiente y Energía se reduce prácticamente a los estudios de impacto ambiental, cuya aprobación está en manos de SETENA. Es decir, en Nombre3456 recae todo el deber del Estado de garantizar un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, como indica el artículo 50 constitucional.
Ante tan importante responsabilidad, sería razonable esperar la fortaleza técnica y administrativa del órgano encargado.”(ver sentencia número 2001-13295 de las doce horas seis minutos del veintiuno de diciembre del dos mil uno). Es en este sentido que, en materia ambiental, resulta especialmente grave toda conducta omisiva estatal que tenga como resultado un desmejoramiento de las condiciones del medio ambiente (así se deduce de las sentencias número 9735-00 de las nueve horas seis minutos del tres de noviembre del dos mil y número 1645-02 de las once horas cuatro minutos del quince de febrero del dos mil dos, entre otras). Es por lo anterior, que dicho análisis complementario debe realizarse en la presente resolución.- V.V.- Consideraciones generales sobre la nulidad del acto administrativo: La Administración Pública, se manifiesta fundamentalmente mediante la emisión de actos jurídicos, entendidos éstos como declaraciones de voluntad, juicio o conocimiento capaces de producir un efecto jurídico hacia terceros, con el fin de provocar el nacimiento, modificación o extinción de derechos o deberes por parte de los administrados.
Dichos actos administrativos se presentan en nuestro ordenamiento como el más claro ejercicio de la función administrativa y por dicha razón, nuestra Ley General de la Administración Pública, exige que cuenten con una serie de elementos constitutivos, tanto formales como materiales, para su plena validez y eficacia. Como elementos formales del acto administrativo, encontramos tanto la competencia del órgano responsable de su emisión, como la investidura y legitimación del servidor que emite el acto y el cumplimiento de determinados requisitos en la emisión de la voluntad de éste, sea su razonabilidad, proporcionalidad, la ausencia de error, dolo y violencia en la voluntad y la sujeción a las reglas de la técnica y la ciencia, fundamentalmente. Con respecto a este último aspecto, para efectos de la presente resolución, resulta de especial relevancia lo señalado en el párrafo 2 del artículo 130 de la Ley General de la Administración Pública, en tanto indica lo siguiente: "El error no será vicio del acto administrativo pero cuando recaiga sobre otros elementos del mismo, la ausencia de éstos viciará el acto, de conformidad con esta ley".
De conformidad con esta disposición, la existencia de error en un acto administrativo puede viciar de tal modo un acto administrativo que implique la inexistencia de uno de sus elementos, tanto formales como materiales. Como elementos materiales del acto administrativo, se pueden determinar los siguientes: a) Motivo, entendido como los antecedentes y presupuestos de hecho y derecho que fundamentan la necesidad, oportunidad, conveniencia y legitimidad del acto administrativo. b) Contenido, el cual consiste en la parte dispositiva o declarativa de todo acto c) Fin público buscado con la emisión del correspondiente acto administrativo, como resultado perseguido en función del motivo del acto. Concretamente, con respecto al motivo del acto administrativo, es menester acotar que el párrafo 1 del artículo 133 de la Ley General de la Administración Pública señala que dicho elemento deberá "... ser legítimo y existir tal y como ha sido tomado en cuenta para dictar el acto" .
En este orden de ideas, Ernesto Jinesta Lobo en el Tratado de Derecho Administrativo, Tomo I, ha señalado lo siguiente: "... habrá ausencia de motivo o causa cuando los hechos invocados como antecedentes y que justifican su emisión son falsos, o bien, cuando el derecho invocado y aplicado a la especie fáctica no existe -v.g. si la ley o el reglamento que le dan sustento se encuentran derogados, modificados, reformados o anulados por inconstitucionales-. El acto administrativo, sea reglado o discrecional, debe siempre fundamentarse en hechos ciertos, verdaderos y existentes, lo mismo que en el derecho vigente, de lo contrario faltará el motivo..." En virtud de que el motivo es el antecedente que da a luz el acto administrativo, para efectos de cualquier análisis de una situación concreta, reviste una importancia fundamental, tanto para verificar su existencia misma, como para determinar su correlación con el contenido del acto, de conformidad con lo señalado en el párrafo 1 del artículo 132 de la Ley General de la Administración Pública.
Con relación al contenido del contenido del acto, la indicada Ley dispone: "Artículo 132.- 1. El contenido deberá de ser lícito, posible, claro y preciso y abarca todas las cuestiones de hecho y derecho surgidas del motivo, aunque no hayan sido debatidas por las partes interesadas. 2. Deberá ser, además, proporcionado al fin legal y correspondiente al motivo, cuando ambos se hallen regulados. 3. Cuando el motivo no esté regulado el contenido deberá estarlo, aunque sea en forma imprecisa. 4. Su adaptación al fin se podrá lograr mediante la inserción discrecional de condiciones, términos y modos, siempre que, además de reunir las notas del contenido arriba indicadas, éstos últimos sean legalmente compatibles con la parte reglada del mismo". En el anterior orden de ideas, la existencia y perfección de los indicados elementos del acto administrativo - junto con los señalados ut supra- son evidencia de su validez y conformidad con el ordenamiento jurídico.
El párrafo 1 del artículo 158 de la Ley General de la Administración Pública indica al respecto: "La falta o defecto de algún requisito del acto administrativo, expresa o implícitamente exigido por el ordenamiento jurídico constituirá un vicio de éste." La consecuencia de la eventual invalidez de un acto administrativo, sea por la inexistencia o imperfección de uno de los elementos del acto, es la nulidad o anulabilidad del acto. En este sentido, Eduardo Ortiz Ortiz en obra Nulidades del Acto Administrativo en la Ley General de la Administración Pública (Costa Rica) señala los alcances de la nulidad absoluta de la siguiente manera: " i) El acto nulo configura una falta personal del servidor agente; ii) No se presume legítimo ni puede ser ejecutado; iii) Es intrínsicamente ineficaz iv) Su ejecución es una vía de hecho, contra la cual hay protección interdictal; v) Es permitida la desobediencia pacífica del acto nulo, aunque no la resistencia al mismo; vi) La ejecución coactiva del acto nulo genera responsabilidad civil de la Administración y civil, administrativa y eventualmente penal del servidor o servidores responsables, vii) El vicio que padece es insubsanable...." .
Por lo anterior, corresponde al juzgador verificar la efectiva existencia de todos los elementos del acto administrativo, en tanto que éstos serán determinantes para su potencial aptitud de emitir efectos jurídicos. Lo anterior, en tanto que cuando la parte actora en un proceso advierte vicios de nulidad en un acto administrativo concreto, lo procedente es determinar si en el caso en particular concurren los supracitados elementos o si por el contrario, se carece de alguno de ellos, sea tanto en el aspecto formal como sustancial. Lo anterior, tomando siempre en consideración la naturaleza propia del acto y las situaciones jurídicas subjetivas que se generan a su amparo, como presupuesto necesario del referido análisis.
V.VI.- Sobre el fondo: a) Criterio de la parte actora: La parte actora objeta la conducta impugnada, habida cuenta que estima que la misma debilita la protección de un ambiente sano y equilibrado, en tanto que significó la derogatoria del título X del Reglamento a la Ley de Hidrocarburos (Placa21119 de 29 de setiembre de 1995) y la división del estudio de impacto ambiental necesario en la materia en dos fases. b) Criterio de la parte demandada y coadyuvante: La representación Estatal y la sociedad coadyuvante invocan en términos generales que lo dispuesto en el decreto objetado es acorde con la técnica y la razonabilidad propia de la materia. Que lo realizado lo que se hizo fue dividir el estudio en dos etapas, de tal forma que la información sobre la afectación al ambiente y las medidas de mitigación sean acordes con los trabajos que efectivamente se realicen en el terreno. c) Criterio del Tribunal: Hecho un análisis de la prueba admitida y evacuada en juicio estima este Tribunal que lleva razón el actor en su pretensión, por los siguientes motivos: La parte actora solicita la nulidad del decreto ejecutivo N° 26750-MINAE de fecha 27 de febrero de 1998 que literalmente indica lo siguiente: "El PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA Y EL MINISTERIO DEL AMBIENTE Y ENERGÍA, En uso de las facultades que confieren el artículo 140 incisos 3) y 18) de la Constitución Política y los artículos.27 y 28 de la Ley General de Administración Pública, en relación con el capítulo XXI de la Ley Orgánica del Ambiente y Considerando: 1°—Que es indispensable armonizar el ambiente con los procesos de exploración petrolera, con el fin de lograr la utilización racional de los elementos ambientales, para propiciar un desarrollo económico y ambiental mente sostenible, y un adecuado manejo de los recursos naturales no renovables. 2°—Que se ha visto la necesidad de contar con normas jurídicas adecuadas para que la incidencia de las actividades humanas en el medio ambiente sea positiva. 3°—Que se debe fomentar la creación de normas que procuren la adecuada transferencia tecnológica y desarrollo científico nacional, sin menoscabo del ambiente. 4°—Que el artículo 40 de la Ley N° 7399: Ley de Hidrocarburos de Costa Rica, declara de interés público la exploración, la explotación, el transporte de hidrocarburos, y las actividades y obras que su ejecución requiera. 5°—Que tanto el artículo 41 de la Ley de Hidrocarburos de Costa Rica como el artículo 17 de la Ley Orgánica del Ambiente declaran la necesidad de elaborar estudios de impacto ambiental para dichas actividades, y de revisarlos y actualizarlos periódicamente, conforme se avance en los trabajos correspondientes de exploración y de explotación petrolera. 6°—Que la lógica del desarrollo de las actividades de exploración petrolera y la experiencia en las condiciones específicas del país, indican y justifican la necesidad ambiental de definir la secuencia de fases que la componen.
Por tanto, DECRETAN: Artículo 1°—Para los fines de la aplicación del presente decreto, y en complemento de la definición que al respecto, aparece en el Reglamento a la Ley de Hidrocarburos en su artículo 2, los términos que se mencionan aquí tendrán los siguientes significados: Prospección Petrolera: Evaluación regional de carácter geológico, geoquímico y/o geofísico de una área concesionada, en la cual la metodología empleada ya sea de forma indirecta, o directa, permite obtener valoraciones aproximativas del potencial de hidrocarburos, sin que se implementen técnicas que puedan producir impactos ambientales significativos sobre sitios específicos. Son incluidos como parte de estos métodos los siguientes: cartografíado geológico básico; colecta de muestras geológicas y/o geoquímicas, por métodos manuales (utilizando martillo geológico y otros instrumentos manuales, tales como perforadoras portátiles; cuya aplicación no requiera de la construcción de caminos, movilización de maquinaria pesada, o preparación previa del terreno a prospectar, en el área terrestre, o bien de actividades directas de instalación, operación, y/o inmersión de equipos o maquinarias pesadas en ambientes marinos o subacuáticos), métodos geofísicos tales como sísmica (reflexión y/o refracción), gravimetría, magnetometría, métodos de resistividad, magnetotelúricos, y aquellos otros cuya aplicación se restringa al uso de instrumentos manuales cuya labor no requiere de la aplicación de maquinaria, ni la apertura de trochas, ni caminos, ni perforaciones exploratorias en el área terrestre, o bien de actividades directas de instalación, operación, y/o inmersión de equipos o maquinarias pesadas en ambientes marinos o subacuáticos a no ser que exista una evaluación previa y una autorización expresa de la SECRETARIA TÉCNICA NACIONAL AMBIENTAL para su implementación en estas actividades.
Exploración Petrolera Intensiva: Evaluación localizada o específica en una área de un potencial reservorio hidrocarburífero por métodos que incluyen obras civiles, movimientos de tierra, remoción de cobertura vegetal y otras acciones que permiten aplicar técnicas geológicas, geofísicas y geoquímicas, cuya implementación representa la generación de impactos ambientales sobre la misma. Los métodos y/o técnicas incluidas en esta fase corresponden con perforación de pozos, y cualquier otro método de exploración geológica, geoquímica y geofísica que permita establecer el valor económico del yacimiento y sus características. La aplicación de estas técnicas si requiere del uso de maquinaria pesada y la aplicación de equipos particulares cuyo uso en campo, implica la apertura de trochas y caminos, así como la implementación de campamentos cuya área total supera los 200 m2 en el área terrestre y/o para 15 personas, o bien de actividades directas de instalación, operación y/o inmersión de equipos o maquinarias pesadas en ambientes marinos o subacuáticos.
Artículo 2°—El Estudio de Impacto Ambiental para exploración de hidrocarburos será dividido al menos en dos fases, en concordancia con el programa de exploración que se desarrollará conforme al avance de las actividades. Artículo 3°—Las fases mínimas que comprende el estudio de impacto ambiental a que se refiere el artículo 2 son: a) Fase I: prospección b) Fase II: exploración intensiva. Artículo 4°—La aprobación de la Fase I del estudio de impacto ambiental será el requisito indispensable y suficiente para que el acto adjudicatorio de una concesión petrolera sea declarado en firme, según lo requiere el artículo 41 de la Ley de Hidrocarburos. Artículo 5°—La SECRETARIA TÉCNICA NACIONAL AMBIENTAL será el órgano encargado de establecer los términos de referencia para el estudio de impacto ambiental, y de su aprobación para cada una de las fases de exploración mencionadas, y para la explotación de hidrocarburos, de acuerdo con sus directrices internas de procedimiento.
Artículo 6°—Ningún concesionario podrá pasar de la Fase I a la Fase II sin la debida valoración ambiental por parte de la SECRETARIA TÉCNICA NACIONAL AMBIENTAL, y previa solicitud de la Dirección General de Hidrocarburos. Artículo 7°—Se deroga el Título X del Reglamento a la Ley de Hidrocarburos, el cual incluye los artículos del N° 266 al N° 283 inclusive. Artículo 8°—Rige a partir de su firma." El juicio de reproche de la parte actora estriba fundamentalmente en el tanto que la indicada normativa deroga, tal y como indica el artículo 7 supracitado, el título X del Reglamento a la Ley de Hidrocarburos que indicaba lo siguiente: "TITULO X. De la protección ambiental Del Estudio de Impacto Ambiental (EIA). Artículo 266.—El contratista presentará previo a la firma del acto adjudicatorio, el EIA, que en caso de la firma del contrato será actualizado periódicamente, conforme avancen los trabajos correspondientes a los períodos de exploración y explotación de los hidrocarburos según lo estipulado en el artículo 41 de la Ley de Hidrocarburos.
La actualización del Estudio de Impacto Ambiental se hará cada año o a solicitud del MIRENEM. Artículo 267.—De conformidad con lo estipulado en el artículo 31 e) de la Ley, el adjudicatario deberá rendir garantía de cumplimiento a efecto de asegurar la correcta ejecución del contrato y la protección del ambiente y de los recursos naturales. El porcentaje del monto de la garantía de cumplimiento que corresponde a la protección del ambiente y los recursos naturales, será recomendado por la CONEIA en acuerdo con la DGH y será definido en el cartel de licitación. Artículo 268.—El contratista tendrá que presentar el informe de EIA al MIRENEM para el área objeto de adjudicación, según lo estipulado en el artículo 41 de la Ley. El EIA es un documento de evaluación del impacto ambiental de la actividad y contiene aspectos que requieren de la intervención de profesionales de diversas disciplinas en Ciencias Naturales como: Biología, Geología, Oceanografía.
Geografía, Ingeniería Forestal, Geofísica, Ingeniería en Agronomía, Ingeniería Civil, Ingeniería en Topografía e Ingeniería Química entre otros. El EIA deberá ser efectuado por técnicos calificados, conforme a las normas del PE. Artículo 269.—El EIA se presentará con nueve copias completas ante la CONEIA y deberá comprender al menos la información y los documentos que se indican a continuación: A. EIA EN ZONAS TERRESTRES. 1. Introducción. 1.1. Justificación del proyecto: objetivos y alcances económicos, financieros, técnicos, sociales y ambientales; metas. 1.2. Información general de la persona física o jurídica que realizará las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos. 1.3. Calificación profesional y experiencia del equipo interdisciplinario que elaboró el EIA y contratista. 2. Ubicación del proyecto: 2.1. Descripción geográfica general: a. Ubicación territorial administrativa (identificación de número de bloques, delimitación por coordenadas de y su zona de influencia). b. Situación en relación con las poblaciones o ciudades incluidas dentro de área de estudio y su zona de influencia. c. Vías de acceso y estado de las mismas. d. Actividades productivas. e. Cauces de agua. f. Mapa de ubicación del área sujeto a la contratación a escala 1: 200.000. g. Otros aspectos de interés, tales como obras de infraestructura, líneas de transmisión, accidentes geográficos naturales, etc. h. Cronograma de actividades del proyecto, con objetivos, metas, alcances y posibles modificaciones futuras. 3.
Una descripción del proyecto: 3.1. Métodos a utilizar en el proyecto, descripción por etapas de los procedimientos, sistemas y técnicas que se implementarán. 3.2. Requisitos técnicos: medios e instrumentos a utilizar. 3.3. Rendimientos esperados: volumen (en caso de explotación). 3.4. Metodología de la exploración y explotación. 3.5. Mapa geográfico actualizado que contenga los detalles hidrográficos, infraestructura, asentamientos humanos, etc. de importancia. Este mapa puede elaborarse teniendo en cuenta la situación pre-operacional del proyecto, a una escala apropiada a las dimensiones del mismo (1:200.00Ü ó 1:100.000). 3.6. Mapa del uso del suelo con actualización de fotografía área de base, mínimo escala 1:50.000. 3.7. Otros aspectos que deberá contener esta información: vías de acceso existentes o cambios que deben construirse: métodos de estabilización, planos, etc. Acompañar esta descripción con fotografías, gráficos, planos, mapas, croquis, bloques, diagramas, perfiles geológicos, modelos gráficos, diagramas de flujo, perfiles topográficos, cronogramas de actividades, cada uno con los detalles correspondientes, además de toda otra información útil en la descripción del proyecto y sus etapas. 4.
Impacto directo e indirecto del proyecto sobre el ambiente natural y humano. Se consideran las diferentes etapas del proyecto de exploración y explotación, así como de construcción de obras. 4.1. Impacto sobre el ambiente natural. a. Geomorfología (taludes). b. Suelos. c. Climatología/calidad de aire. d. Hidrología superficial/subterránea. e. Vegetación. f. Fauna terrestre, habitáis, nichos, poblaciones, comunidades. g. Otros ecosistemas (p.e. manglares). h. Paisaje/calidad. i. Fomento de amenazas naturales. j. Inundaciones. k. Especies amenazadas o en vías de extinción. l. Aceleración en procesos de erosión/sedimentación. m. Contaminación ambiental (generación/aumento: aire, suelo, agua, sónica). n. Alteración de patrones migratorios (fauna en general). 4.2. Impacto sobre el ambiente humano. a. Localización y distribución de asentamientos humanos. b. Infraestructura y servicios básicos. c. Contaminación/saneamiento ambiental (sinergismos). d. Efectos en la salud pública. e. Riesgos ocupacionales (salud/seguridad laboral). f. Efectos en medios y vías de transporte. g. Efectos relacionados con recreación - turismo. 5.
Los efectos adversos inevitables, reversibles o irreversibles, del proyecto. 5.1. EIA para exploración. a. Químicos a emplearse, cantidades y aspectos lexicológicos de los mismos, tanto para el ser humano como para la flora y la fauna. b. Control de aguas, de acidez o basicidad y aspectos físico químicos. c. Control de explosivos a emplearse. d. Características de instalaciones a construirse. 5.2. EIA para perforación. a. Perforaciones, tipo de maquinaria, usos de los lodos de perforación. b. Descripción de las obras a realizarse y sistema operacional de las mismas. c. Diseño del movimiento de tierras. d. Características de instalaciones. 5.3. EIA para explotación. a. Mapas de ubicación de materiales de desecho. b. Equipo de perforación a utilizarse y otro tipo de maquinaria. c. Lugares destinados para disposición temporal de suelos, si lo amerita el caso. d. Sistemas de seguridad, estabilidad de taludes y sistemas de represamiento y control de fluidos. e. Controles de calidad de los vertidos. f. Flujorama y descripción de planta de tratamiento. g. Sistemas de almacenamiento y transporte.
Toda la documentación presentada debe cumplir con las regulaciones existentes en los Colegios Profesionales. 6. Un diagnóstico físico, biológico y humano del área contratada. 6.1. Los efectos sobre la vegetación en general y sobre las áreas por deforestar en especial. 6.2. Los efectos sobre los suelos y los programas necesarios para controlar su erosión. 6.2.1. Geología regional que comprenderá descripción y análisis global, así como representación gráfica y cartográfica de: geología estructural, estratigrafía, sismología, vulcanología. 6.2.2. Geología local en los casos de desarrollo de pozos y de la zona de obras específicas. 6.2.3. Geopedología regional que comprenderá descripción y análisis global y representación gráfica y cartográfica de: capacidad de uso según características naturales, metodología del Centro Científico Tropical. 6.2.4. Geopedología detallada en los casos de desarrollo de pozos y de la zona de obras específicas. 6.2.5.
Climatología regional que comprenderá la descripción global y representación gráfica y cartográfica de: meteorología, precipitación, temperatura, vientos, radiación y evapotranspiración (humedad relativa). 6.2.6. Climatología local (parámetros similares al anterior). La información presentada debe estar procesada y con gráficos. 6.3. Los efectos sobre la calidad de las aguas continentales, subterráneas, marinas así como los programas necesarios de control de contaminación. 6.3.1. Hidrología regional que comprenderá la descripción y análisis global y representación gráfica y cartográfica de: a. Aguas superficiales: redes hídricas, régimen de escorrentía, arrastre de sedimentos, características físico-químicas del agua (calidad), zonas con potencial hídrico, uso de las aguas, hidrología local de obras específicas del proyecto. b. Aguas subterráneas: condiciones geológicas, balance hídrico, características del acuífero o acuíferos de la zona, propiedades físico-químicas del agua (calidad) y otros. c. Lagos y pantanos.
Dimensiones, dinámica, condiciones ambientales. 6.3.2. Estudio de los programas de control sobre las zonas costeras. 6.4. Los efectos sobre la flora y la fauna. 6.4.1. Ambiente terrestre que comprenderá: calidad, flora y fauna de la región, descripción general, vegetación - descripción y tipo- estratificación, composición florística, perfil real de vegetación, densidad, sucesiones y ecotonos, fauna existente, especies migratorias, especies amenazadas en vías de extinción. 6.4.2. Ambiente acuático que comprenderá: calidad de agua, flora y fauna acuática. 6.5. Los efectos sobre las poblaciones y los asentamientos humanos. 6.5.1. Calidad de paisaje que comprenderá: capacidad de absorción/fragilidad, recreación, turismo (existente/potencial). 6.5.2. Ambiente humano (local y cantonal) que comprenderá: asentamientos humanos y actividades productivas predominantes, situación de empleo y características de la fuerza laboral, patrimonio histórico-arqueológico que se encuentre en el área, infraestructura y servicios básicos existentes, salud salubridad, salud ocupacional, educación, energía, comunicaciones, transporte, requisitos y servicios municipales (patentes y permisos), seguridad pública, aspectos institucionales y legales (de apoyo/restricciones). 7.
Las cantidades de los desechos y los planes para su manejo y disposición. 7.1. Objetivos y alcances del plan. 7.2. Justificación de la programación. 7.3. Presupuesto del plan de recuperación del medio ambiente, por fases y total. 7.4. Representación gráfica y cartográfica del área: en la fase preoperacional (estado del ambiente), al finalizar el proyecto (estado del ambiente), con el plan de recuperación propuesto (protección del ambiente), utilizando fotografías, perfiles topográficos, bloques diagrama y otros medios gráficos. 7.5. Acciones o programas que beneficien a la comunidad realizados por el contratista. 7.6. El Plan debe contener: programa cronológico de recuperación (acciones propuestas), programa de monitoreo (formas de control y seguimiento). 8. Las medidas de mitigación y los planes de contingencia, para prevenir, detectar y controlar los efectos nocivos sobre los ecosistemas terrestres. 8.1.
Descripción detallada de acciones tendientes a mitigar el impacto y acciones correctivas. 8.2. Plan de vigilancia y control de alteraciones de la biocenosis. 9. Un programa de establecimiento de zonas de protección, en los alrededores de las áreas de exploración y de explotación de hidrocarburos, que minimicen los efectos nocivos sobre los recursos naturales y sobre el ambiente en general. 10. Los posibles efectos sobre la riqueza arqueológica y cultural. 10.1. Patrimonio histórico- arqueológico. 10.2. Características socioculturales de los habitantes. 11. Los efectos adversos sobre las actividades económicas y sociales en las áreas de contratación. 11.1. Actividades productivas existentes. 11.2; Estructuras del empleo/características de la fuerza laboral. 11.3.Economía local. 12. Impactos del ambiente sobre el proyecto. Se trata de impactos del ambiente a nivel local y regional, eventualidades temporales o permanentes. 12.1.
Ambiente físico y biótico. Efectos de: a. Amenazas naturales. b. Inundaciones-avenidas. c. Sismos/terremotos. d. Erupciones volcánicas. e. Remociones en masa: deslizamientos, hundimientos, etc. f. Perturbaciones climáticas. g. Incendios (por causas naturales). h. Invasiones/plagas (fauna silvestre). 13. Evaluación integral del proyecto con base en al menos una de las siguientes técnicas: lista de verificación, fichas ambientales, matrices, diagramas de flujo, modelos gráficos, árboles de interelaciones. 14. Análisis costo beneficio y costo comparativo de la actividad. Inversión en el proyecto y posible desglose. 15. Declaración jurada del cumplimiento de las acciones propuestas en el EIA ante un notario y presentación de las garantías. B. EIA EN ZONAS MARINAS. 1. Introducción. 1.1.; 1.2; 1.3 ídem al EIA zonas terrestres. 2. Ubicación del proyecto. 2.1. Descripción Geográfica General a. ídem al EIA zona terrestre punto 2.1., a. b. Situación en relación con las poblaciones o ciudades en áreas costeras y su zona de influencia. c. Actividades productivas pesqueras. d. Idem al EIA zona terrestre punto 2.1., f. e. Idem al EIA zona terrestre punto 2.1., g. f. Idem al EIA zona terrestre punto 2.1., h. 3.
Descripción del proyecto: 3.1.; 3.2.; 3.3.; 3.4.; ídem al EIA zona terrestre. 3.5. Mapa general del área que indique gráficamente las operaciones planeadas, escala 1:100 000. 3.6. Obras que se construirán en tierra relacionadas con el proyecto: ubicación y descripción. Se deberá acompañar esta descripción con fotografías, gráficos, planos, mapas, croquis, bloques diagramas, perfiles geológicos, modelos gráficos, diagramas de flujo, perfiles topográficos, cronograma de actividades, cada uno con los detalles correspondientes, además de toda otra información útil en la descripción del proyecto y sus etapas. 4. Impacto directo e indirecto del proyecto sobre el ambiente natural y humano. Se consideran las diferentes etapas del proyecto de exploración, así como de construcción de obras. 4.1. Impacto sobre el ambiente natural. a. Ambiente marino. b. Áreas costeras: esteros, lagunas marinas, playas, bancos arenosos, deltas, manglares, arrecifes, etc. 4.2.
Impacto sobre el ambiente humano. a. En la actividad pesquera b. En zonas costeras. 5. Los efectos adversos inevitables, reversibles o irreversibles del proyecto. 5.1. EIA para exploración. a.,b.,c. idem al EIA zona terrestre puntos 5.1. a.,b.,c.d. Instalaciones a construir en áreas costeras. 5.2. EIA para perforación. a. Características de plataforma a utilizarse, tipo de maquinaria, uso de lodos de perforación. b. ídem al EIA zona terrestre punto 5.2. b. 5.3. EIA para explotación. a. ídem al EIA zona terrestre punto 5.3. b. b. Sistema de seguridad a utilizarse, control de desechos, sistemas de tratamiento. c. ídem al EIA zona terrestre punto 5.3. e. d. ídem al EIA zona terrestre punto 5.3. f. e. ídem al EIA zona terrestre punto 5.3. g. Toda la documentación presentada debe cumplir con las regulaciones existentes en los Colegios Profesionales. 6. Un diagnóstico físico, biológico y humano del área contratada. 6.1.
Efectos sobre flora y fauna marina. 6.2. Caracterización general de los ambientes oceanógraficos y sedimentológicos actuales de la región, tanto del área marina como de la zona costera de influencia. Debe mostrar la dinámica general de las corrientes marinas. a. Los efectos sobre las área terrestres costeras del proyecto. 6.2.1.- 6.2.6. idem al EIA zona terrestre puntos 6.2.1.-6.2.6. La información presentada debe estar procesada y con gráficos. 6.3. Efectos sobre las aguas marinas. 6.3.1. Oceanografía general del área contratada. 6.3.2. Características hidrogeológicas de las áreas costeras relacionadas. 6.3.3. Programas de control en las áreas costeras. 6.4. Efectos sobre poblaciones y asentamientos humanos de las áreas costeras e insulares. 7. Las cantidades de desechos y planes para su manejo y disposición. a.,b.,c., idem al EIA zona terrestre puntos 7.a.,7.b.,7.c. d. Representación gráfica y cartográfica del área costera: en la fase preoperacional (estado de ambiente), con el plan de recuperación propuesto (protección del ambiente), utilizando fotografías, perfiles topográficos, bloques diagrama y otros medios gráficos. e. ídem al EIA zona terrestre punto 7.e. f. El plan debe contener: programa cronológico de recuperación (acciones propuestas), programa de monitoreo (forma de control y seguimiento), para las áreas costeras. 8.
Las medidas de mitigación y los planes de contingencia, para prevenir, detectar y controlar los efectos nocivos sobre los ecosistemas marinos y costeros. a.,b., idem al EIA zona terrestre puntos 8.a., 8.b. c. equipo con que se cuenta para prevención y mitigación de derrames de hidrocarburos. 9. Un programa de establecimiento de zonas de protección, en los alrededores de las áreas de exploración y explotación de hidrocarburos, que minimicen los efectos nocivos sobre los recursos naturales y sobre el ambiente en general de las zonas marinas y costeras. 10. Los posibles efectos sobre la riqueza arqueológica y cultural en las zonas marinas, insulares y costeras. a. b. ídem al EIA zona terrestre puntos 10.a., 10.b. 11. Los efectos adversos sobre las actividades económicas y sociales en las áreas de contratación. a.,b.,c. ídem al EIA zona terrestre puntos 11.a.,11.b.,11.c. 12. Impacto del ambiente sobre el proyecto.
Se trata de impactos del ambiente a nivel local y regional, eventualidades temporales o permanentes. 12.1. Ambiente físico y biótico. Efectos de: a. ídem al EIA zona terrestre punto 12.1.a. b. Sismos/terremotos/tsunamis c. ídem al EIA zona terrestre punto 12.1.d. d. ídem al EIA zona terrestre punto 12.1.f. e. Mareas rojas. 13. Evaluación integral del proyecto con base en al menos una de las siguientes técnicas: listas de verificación, fichas ambientales, matrices, diagramas de flujo, modelos gráficos, árboles de interrelaciones. 14. Análisis costo beneficio y costo comparativo de la actividad. Inversión en el proyecto y posible desglose. 15. Declaración jurada del cumplimiento de las acciones propuestas en el EIA ante un notario y de las garantías. Artículo 270.—Para las áreas contratadas mixtas con bloques tanto marinos como terrestres, el contratista deberá presentar 2 informes de EIA, uno para los bloques terrestres y otro para los bloques marinos, por separado.
Artículo 271.—El contratista tiene la obligación de presentar a la DGH, el plan de contingencia anual para derrames de petróleo y emergencias. Del monitoreo del impacto ambiental. Artículo 272.—El contratista efectuará verificaciones regulares para la prevención del impacto y tomará medidas de control de acuerdo con lo estipulado por el EIA y aprobado por la CONEIA. Cuando sea necesario, se iniciarán medidas adicionales o alternativas para reducir impactos no previstos. De las auditorías ambientales. Artículo 273.—Durante las operaciones de exploración y explotación se llevarán a cabo auditorías ambientales externas, cuyo costo será cubierto por el contratista, de acuerdo con el EIA y aprobado por la CONEIA. De los lugares arqueológicos y edificios. Artículo 274.—En la operación sísmica se deberá evitar los lugares arqueológicos para prevenir el impacto negativo. Artículo 275.—El personal será informado antes de iniciar la operación, sobre el significado de la región, lo que constituye un sitio arqueológico, cómo reconocer uno y el procedimiento adecuado para reportar un posible sitio arqueológico.
Artículo 276.—Todo hallazgo arqueológico, deberá ser reportarlo inmediatamente al MIRENEM y no se esperará a efectuar ninguna actividad, hasta tanto no se reciban instrucciones de este Ministerio. Manejo de desechos. Artículo 277.—El manejo de toda clase de desechos debe ser supervisados durante la ejecución de operaciones, y se llevará un registro de estos. Artículo 278.—Deberá prepararse un inventario de los volúmenes de hidrocarburos o posibles contaminantes almacenados en los campamentos, embarcaciones, lanchas o transportados en tanqueros. Artículo 279.—Todos los hidrocarburos que no puedan ser rehusados deberán ser quemados en una fosa de quema recubierta adecuadamente (si es necesario, se mezclarán con basura doméstica para asegurarse que ocurra una combustión completa). Artículo 280.—En caso de amenaza de contaminación del agua, deberán ser notificadas las autoridades competentes y la población local.
De los informes de accidentes ambientales y reclamos. Artículo 281.—Es responsabilidad del contratista informar de los accidentes ambientales. Artículo 282.— Se considerará como casos de accidentes ambientales, los siguientes: a) Fugas de aceites, disposición impropia de desechos. b) Incumplimiento de las normas o procedimientos ambientales previamente aprobados. c) Cortes o remociones no autorizadas de vegetación. d) Pérdida de Biota. e) Contaminación o deterioro de los recursos naturales. Artículo 283.—Se deberá definir un procedimiento adecuado, en el campo, que facilite la aplicación a tiempo de las medidas correctivas...." De conformidad con lo establecido en ambos cuerpos normativos, tanto el impugnado en este proceso, como el derogado, se advierte que tal y como establece la norma de análisis "Artículo 4°—La aprobación de la Fase I del estudio de impacto ambiental será el requisito indispensable y suficiente para que el acto adjudicatorio de una concesión petrolera sea declarado en firme, según lo requiere el artículo 41 de la Ley de Hidrocarburos." (el destacado es nuestro).
Lo anterior deviene contrario a lo dispuesto en el artículo 31 y 41 de la Ley de Hidrocarburos, en tanto establecen lo siguiente: "ARTICULO 31.- Los contratos para la exploración y la explotación de hidrocarburos los suscribirá el Poder Ejecutivo y como mínimo estipularán, lo siguiente: f) El estudio de impacto ambiental, el cual deberá ser evaluado y aprobado por el Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas." "ARTICULO 41.- Las actividades de exploración y de explotación deben cumplir con todas las normas y los requisitos legales y reglamentarios sobre la protección ambiental y la recuperación de los recursos naturales renovables". La redacción original de esta última norma fue declarada contraria al derecho de la Constitución, de conformidad con el artículo 1221-2002 de 6 de febrero de 2002, que resolvió lo siguiente: "I.- Sobre el fondo. Se impugna en este caso el artículo 41 de la Ley de Hidrocarburos, número 7399 de 3 de mayo de 1994, cuyo texto completo reza: "Artículo 41.- Las actividades de exploración y de explotación deben cumplir con todas las normas y los requisitos legales y reglamentarios sobre la protección ambiental y la recuperación de los recursos naturales renovables.
Con el objeto de garantizar un aprovechamiento racional de los recursos naturales y de proteger sus usos actuales y futuros, el Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas otorgará toda adjudicación condicionada a que se apruebe un estudio del impacto ambiental de sus actividades. El oferente seleccionado deberá presentar ese estudio dentro de los cuatro meses siguientes a que se le notifique la resolución respectiva. Para evaluar el estudio mencionado, el Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas dispondrá de un plazo de dos meses, contados a partir de su presentación. Si aprueba el estudio, la adjudicación se tendrá por definitiva y se procederá a firmar el contrato. Si el estudio está incompleto o deficiente, el ministerio le concederá al interesado un plazo hasta de dos meses para que lo corrija. De no completarse o corregirse a satisfacción del Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas o si el estudio no se presenta la adjudicación se tendrá como inexistente para todos los efectos legales.
Los estudios de impacto ambiental deberán ser efectuados por técnicos calificados, conforme a las normas del Poder Ejecutivo. El análisis del impacto ambiental deberá incluir, por lo menos, lo siguiente: a) Una descripción del proyecto. b) Su impacto, directo e indirecto, sobre el ambiente natural y el humano. c) Los efectos adversos inevitables, reversibles o irreversibles, del proyecto. ch) Un diagnóstico físico, biológico y humano, que deberá incluir: 1.- Los efectos sobre la vegetación, en general, sobre las áreas por deforestar, en especial. 2.- Los efectos sobre los suelos y los programas necesarios para controlar su erosión. 3.- Los efectos sobre la calidad de las aguas continentales, subterráneas y marinas, así como los programas necesarios para el control de la contaminación. 4.- Los efectos sobre la flora y la fauna. 5.- Los efectos sobre las poblaciones y los asentamientos humanos. d) Las cantidades de los desechos y los planes para su manejo y disposición. e) Las medidas de mitigación y los planes de contingencia para prevenir, detectar y controlar los efectos nocivos sobre los ecosistemas marinos y terrestres. f) Un programa de establecimiento de zonas de protección, en los alrededores de las áreas de exploración y de explotación de los hidrocarburos, que minimicen los efectos nocivos sobre los recursos naturales y sobre el ambiente en general. g) Los posibles efectos sobre la riqueza arqueológica y cultural. h) Los efectos adversos sobre las actividades económicas y sociales.
El citado estudio se revisará y se actualizará periódicamente, conforme avancen los trabajos correspondientes a los períodos de exploración y de explotación." III.- Precedentes sobre la materia. En efecto, lleva razón el accionante al recordar que la Sala ya tuvo oportunidad de pronunciarse sobre la norma impugnada cuando era parte del entonces proyecto de Ley de Hidrocarburos, expediente legislativo número 9573. En esa ocasión y mediante resolución 6240-93 de las 14:00 horas del 26 de noviembre de 1993, se indicó sobre el particular: "XII.- SOBRE LA PROTECCION DEL AMBIENTE: El artículo 26 del Proyecto, no exige a la Administración Pública estudios técnicos en materia ambiental que garanticen a los costarricenses que su derecho a un ambiente sano no será perturbado o conculcado por la actividad de exploración y explotación de los recursos naturales hidrocarburados, de previo a otorgar la concesión a una persona física o jurídica privada.
En su lugar el Proyecto escoge la vía inversa: otorgar la concesión y luego exigir los estudios sobre el efecto que esas actividades producirán en el ambiente. Pero lo más grave es que no se prevé una consecuencia directa del incumplimiento de esas exigencias, dejando a merced del libre arbitrio de los funcionarios competentes, la decisión sobre el punto. Estima la Sala que el tema debe ser analizado desde la perspectiva constitucional en aras de garantizar la protección del derecho a un ambiente sano ampliamente reconocido y protegido por esta jurisdicción y expresamente contemplado por el artículo 89 de la Constitución que establece: "Entre los fines culturales de la República están: proteger las bellezas naturales, conservar y desarrollar el patrimonio histórico de la Nación, y apoyar la iniciativa privada para el progreso científico y artístico.' XIII.- El término 'bellezas naturales' era el empleado al momento de promulgarse la Constitución, (7 de noviembre de 1949) que hoy se ha desarrollado como una especialidad del derecho; el derecho ambiental que reconoce la necesidad de preservar el entorno no como un fin cultural únicamente, sino como una necesidad vital de todo ser humano.
En este sentido, el concepto de un derecho al ambiente sano, supera los intereses recreativos o culturales que también son aspectos importantes de la vida en sociedad, sino que además constituye un requisito capital para la vida misma. Ningún resultado racional puede producir la negación de nuestra fragilidad como seres animados, dependientes del entorno para nuestra subsistencia y la de generaciones futuras. XIV.- De esta segunda visión del tema ambiental, se hace posible revestir a los derechos individuales clásicos de las condiciones necesarias para su pleno disfrute y ejercicio, en especial del derecho a la vida particularmente reforzado por nuestro artículo 21 constitucional, que la declara inviolable. Así, de la necesidad de disfrutar plenamente de los derechos humanos, surgen normas directamente derivadas de las fundamentales –entendidas como las ya consagradas en el texto constitucional– que operan como condiciones instrumentales para su preservación y ejercicio.
Por ello las condiciones necesarias para la protección de los derechos fundamentales, se constituyen en verdaderos derechos independientes y exigibles con autonomía de aquéllos. Son verdaderas normas subconstitucionales como las denomina la doctrina, surgidas de la interpretación armónica del derecho de la Constitución; como por ejemplo la relación género–especie entre la libertad de comercio y la libertad de contratación según lo desarrolló la Corte Plana en funciones de tribunal constitucional, en la sentencia de 26-8-82. La segunda como consecuencia de la primera, es una condición indispensable para su ejercicio y sin embargo un derecho autónomo a la vez. XV.- Por ello podemos afirmar que del derecho a la vida y de la obligación estatal de 'proteger las bellezas naturales' contenidos en los artículos 21 y 89 de la Constitución, surgen otros derechos de obligada protección e igual rango como son los de la salud y a un ambiente sano, en ausencia de los cuales o no sería posible el ejercicio de los primeros, o su disfrute se vería severamente limitado.
XVI.- El derecho a la Salud, como derecho humano, fue reconocido por la Sala en tempranas sentencias, como la #56-90 que declaró ese derecho como irrenunciable; y la sentencia #1755-90 en la que se dijo: 'En el presente caso, está de por medio del derecho a la Salud, derecho fundamental del ser humano –en la medida en que la vida depende en gran parte de su respecto– de tal forma que conforme a nuestra Constitución Política, artículos 10 y 48, y la Ley de la Jurisdicción Constitucional, la materia objeto del presente recurso... sí se constituye en objeto de obligado conocimiento de esta instancia, en la medida en que involucra la presunta violación de un derecho constitucional...' De manera que es claro que ya no existe duda sobre la protección constitucional del derecho a la salud jalonado del derecho a la vida y por allí de un derecho al ambiente sano. A manera de ilustración podemos citar las sentencias 1580-90; 1833-91; 2362-91; 2728-91; 1297-92; 2233-93; 4894-93; que han reconocido el derecho a la salud y a un ambiente sano, como un derecho individual constitucionalmente protegido.
XVII.- Dentro de este proceso lógico de integración y desarrollo de los valores constitucionales, empleando como instrumento jurídico la interpretación lógico sistemática de los mismos, la enmienda al artículo 48 de la Constitución operada en 1989, ha ampliado de manera singular el catálogo de derechos humanos susceptibles de protección judicial al remitirnos expresamente al derecho internacional contenido en los instrumentos internacionales sobre derechos humanos, debidamente suscritos, aprobados y ratificados por nuestro país. Ordenamiento jurídico supranacional que debemos integrar al análisis del Proyecto de Ley consultado en virtud del rango superior a las leyes que le otorga el artículo 7° de la Constitución. XVIII.- En efecto, Costa Rica ha suscrito numerosos instrumentos internacionales que protegen nuestra riqueza ecológica y que en el fuero interno, son legislación plenamente aplicable –y de exigibilidad judicial directa– al caso sobre todo por la posibilidad de explotar los recursos hidrocarburados en otras áreas no parte del régimen de parques nacionales.
Por ello resulta imprescindible revisar qué otras áreas o biosistemas estarían vedados a esta actividad o en los que es necesario cumplir otras exigencias. XIX.- En Primer término podemos citar como directamente atinente a la materia que nos ocupa: A) El 'CONVENIO SOBRE LA PREVENCION DE LA CONTAMINACION DEL MAR POR VERTIMIENTO DE DESECHOS Y OTRAS MATERIAS', Firmado en México D.F. el 29 de diciembre de 1972 y aprobado por la Asamblea Legislativa por ley #5566 de 13 de agosto de 1974 que impide 'la contaminación del mar por el vertimiento de desechos y otras materias que puedan constituir peligro para la salud humana, dañar los recursos biológicos y la vida humana, reducir las posibilidades de esparcimiento o entorpecer otros usos legítimos del mar' (art. 1°), materias especificadas en el Anexo Primero que en su inciso 5° incluye diferentes derivados de los hidrocarburos. El Convenio exige permisos del Estado ribereño para verter ciertos desechos autorizados.
C).- El 'CONVENIO DE VIENA PARA LA PROTECCION DE LA CAPA DE OZONO', Adoptado en Viena el 22 de marzo de 1985, aprobado por ley #7228 de 22 de abril de 1991, y su 'PROTOCOLO DE MONTREAL RELATIVO A LAS SUSTANCIAS AGOTADORAS DE LA CAPA DE OZONO' suscrito en Montreal el 16 de setiembre de 1987 y aprobado por ley #7223 de 2 de abril de 1991, que protegen 'la salud humana y el medio ambiente contra los efectos adversos resultantes o que puedan resultar de las actividades humanas que modifiquen o puedan modificar la capa de ozono.' CH).- La 'CONVENCION DE LA ONU SOBRE DERECHO DEL MAR', suscrita en Montego Bay el 10 de diciembre de 1982 y aprobada por ley #7291, publicada el 15 de julio de 1992, que regula lo concerniente a la explotación de los recursos naturales en la plataforma continental. D). CONVENCION RELATIVA A LOS HUMEDALES DE IMPORTANCIA INTERNACIONAL ESPECIALMENTE COMO HABITAT DE AVES ACUATICAS', suscrito en Ramsar el 2 de febrero de 1971 y aprobado por ley #7224 de 2 de abril de 1991, por el que se protegen los humedales entendidos como 'extensiones de marismas, pantanos, tueberas o aguas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas incluyendo las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros'; así como a las aves acuáticas que son aquellas que dependen de las zonas húmedas.
(Art. 1°) E).- La 'CONVENCION PARA LA PROTECCION DEL PATRIMONIO CULTURAL Y NATURAL' Suscrita en París el 23 de noviembre de 1972 y aprobada por ley #5980 de 23 de octubre de 1966, por la que se obliga a la conservación del patrimonio cultural, definido como la protección de monumentos de un valor excepcional universal como cavernas; de conjuntos de edificaciones; de lugares como obras de la naturaleza. Además declara patrimonio natural a las formaciones físicas o biológicas que constituyan el hábitat de especies animales y vegetales amenazadas. f).- La 'CONVENCION PARA LA PROTECCION DE LA FLORA, DE LA FAUNA Y DE LAS BELLEZAS ESCENICAS NATURALES DE LOS PAISES DE AMERICA'. Adoptada en Washington el 3 de marzo de 1973 y aprobada por ley #3763 de 19 de octubre de 1976, que define las diferencias entre los parques nacionales, reservas naturales, los monumentos naturales, las reservas de regiones vírgenes y prohibe alterar los límites de los parques nacionales sino es por ley y explotar sus riquezas con fines comerciales.
En cuanto a las reservas de regiones vírgenes permite un uso compatible con las mismas. (arts.1 y 2). G).- 'CONVENIO SOBRE PUEBLOS INDIGENAS Y TRIBALES EN PAISES INDEPENDIENTES', de la O.I.T. Conocido como convenio #169 que introdujo reformas al anterior #107. Este convenio otorga preferencia a las comunidades indígenas en cuanto a la explotación de las riquezas naturales que existan dentro de los territorios que les pertenecen. XX.- Todas estos instrumentos internacionales son de obligado acatamiento y gozan de plena ejecutoriedad en tanto sus normas no precisen de mayor desarrollo legislativo y por ende deben ser respetadas por el Proyecto de Ley sobre Hidrocarburos en tanto el rango normativo de aquéllos es superior. En consecuencia lo dispuesto por el artículo 41 párrafo 2° del Proyecto que exige los estudios de impacto ambiental después de aprobada la concesión de exploración o explotación sobre todo en caso de particulares, es contraria a los fines, propósitos y obligaciones constitucionales en materia ambiental, en tanto el contrato una vez suscrito crea derechos en favor del interesado.
Por ello estima la Sala que el artículo 41 prf. 2° es inconstitucional en este aspecto." Este criterio, que fue vertido entonces por la Sala en función consultiva, ha sido reafirmado –recientemente incluso– en sentencia número 2001-04245 de las 15:01 horas del 23 de mayo del 2001. IV.- Aplicación al presente caso. El artículo 101 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional establece que en materia de consulta legislativa –como la que se evacuó conforme al Considerando anterior– el dictamen que emita la Sala solo será vinculante en cuanto establezca la existencia de trámites inconstitucionales del proyecto consultado. Sin embargo, el párrafo final agrega que, en todo caso, "el dictamen no precluye la posibilidad de que posteriormente la norma o normas cuestionadas puedan ser impugnadas por las vías de control de constitucionalidad", que es la situación exacta que se presenta en el sub examine, sin que aprecie la Sala motivo alguno para variar el criterio sostenido en las mencionadas resoluciones.
De manera que no cabe duda de que la norma que promulgó el legislador como parte del texto final de la Ley de Hidrocarburos efectivamente arrastra los vicios previamente apuntados al proyecto y sobre cuya inconformidad constitucional no habría discusión. V.- Conclusión. Ahora bien, en el presente análisis, surge la convicción de que la declaratoria de ilegitimidad que recaiga debe extenderse no sólo al párrafo segundo del artículo 41 cuestionado, sino también a los siguientes, que son desarrollo y consecuencia directa del señalado. Al respecto, debe indicarse que no ha de preocupar que la anulación de estos preceptos se pueda interpretar como que con su ausencia se torne innecesario el requisito del estudio de impacto ambiental como parte del trámite de las respectivas concesiones. Por el contrario, el párrafo primero de la norma, que queda intacto, reafirma la necesidad de que "las actividades de exploración y de explotación deben cumplir con todas las normas y los requisitos legales y reglamentarios sobre la protección ambiental y la recuperación de los recursos naturales renovables".
Y, en este sentido, el restante ordenamiento jurídico viene a suplir adecuadamente el vacío creado, mediante disposiciones que no permiten ignorar la necesidad de los estudios de impacto ambiental, comenzando por el artículo 31, inciso f), de la propia Ley de Hidrocarburos, que lo exige y que no contiene el vicio apuntado al ordinal 41. Y podemos citar también, a mayor abundamiento, lo señalado sobre el particular en otros cuerpos legales, tales como La Ley de la Contratación Administrativa, la Ley de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos, Ley General de Concesión de Obras Públicas con Servicios Públicos; la Ley de uso, manejo y conservación de suelos; la Ley de Biodiversidad y, muy especialmente, la Ley Orgánica del Ambiente. De manera que queda absolutamente en claro que el pronunciamiento que aquí se hace no puede conducir a la omisión de estos importantísimos estudios, de previo al otorgamiento de los permisos o concesiones del caso.
Por tanto: Se declara CON LUGAR la acción. En consecuencia, se anulan los párrafos segundo y siguientes del artículo 41 de la Ley de Hidrocarburos, número 7399 de 3 de mayo de 1994. Esta sentencia tiene efectos declarativos y retroactivos a la fecha de vigencia de la norma anulada, sin perjuicio de derechos adquiridos de buena fe. Comuníquese este pronunciamiento a los Poderes Legislativo y Ejecutivo. Reséñese este pronunciamiento en el Diario Oficial La Gaceta y publíquese íntegramente en el Boletín Judicial. Notifíquese." (el destacado es nuestro). Como se advierte de las normas de análisis, el acto administrativo objetado permite que el acto adjudicatorio de la concesión de exploración petrolera adquiera firmeza - con la generación de situaciones jurídicas subjetivas en favor del concesionario - con la sola aprobación de la fase 1 del EIA, siendo así que de los autos se evidencia con claridad que dicha primera fase carece del análisis integral e integrado que requiere un EIA completo.
Con lo anterior, se ralentiza las medidas previas de control de la actividad de prospección y exploración petrolera, confrontado con lo establecido en el artículo segundo y todo el Titulo X del Reglamento a la Ley de Hidrocarburos, artículos 266 al 283 (Decreto Ejecutivo Nº 24735 publicado en La Gaceta Nº 230 de 4 de diciembre de 1995), derogados por la norma objetada. En este sentido, debe tomarse dos consideraciones: a) La prospección petrolera no es una serie de actividades numeros clausus y no es cierto que la misma per se no pueda implicar riesgo al ambiente. En este sentido, la norma cuestionada indica que la misma es: "Prospección Petrolera: Evaluación regional de carácter geológico, geoquímico y/o geofísico de una área concesionada, en la cual la metodología empleada ya sea de forma indirecta, o directa, permite obtener valoraciones aproximativas del potencial de hidrocarburos, sin que se implementen técnicas que puedan producir impactos ambientales significativos sobre sitios específicos.
Son incluidos como parte de estos métodos los siguientes: cartografíado geológico básico; colecta de muestras geológicas y/o geoquímicas, por métodos manuales (utilizando martillo geológico y otros instrumentos manuales, tales como perforadoras portátiles; cuya aplicación no requiera de la construcción de caminos, movilización de maquinaria pesada, o preparación previa del terreno a prospectar, en el área terrestre, o bien de actividades directas de instalación, operación, y/o inmersión de equipos o maquinarias pesadas en ambientes marinos o subacuáticos), métodos geofísicos tales como sísmica (reflexión y/o refracción), gravimetría, magnetometría, métodos de resistividad, magnetotelúricos, y aquellos otros cuya aplicación se restringa al uso de instrumentos manuales cuya labor no requiere de la aplicación de maquinaria, ni la apertura de trochas, ni caminos, ni perforaciones exploratorias en el área terrestre, o bien de actividades directas de instalación, operación, y/o inmersión de equipos o maquinarias pesadas en ambientes marinos o subacuáticos a no ser que exista una evaluación previa y una autorización expresa de la SECRETARIA TÉCNICA NACIONAL AMBIENTAL para su implementación en estas actividades." (el destacado es nuestro).
Como se advierte, sí podría existir el uso de actividades más intensivas, las el decreto las condiciona a una autorización expresa de la SETENA. Con lo anterior, bien podría no tomarse algunas de estas medidas en el EIA para la fase de prospección y luego ser realizadas, a pesar de no haber sido tomadas en consideración previamente en el respectivo estudio. b) La conducta administrativa objetada establece expresamente que "Artículo 3°—Las fases mínimas que comprende el estudio de impacto ambiental a que se refiere el artículo 2 son: a) Fase I: prospección b) Fase II: exploración intensiva. Artículo 4°—La aprobación de la Fase I del estudio de impacto ambiental será el requisito indispensable y suficiente para que el acto adjudicatorio de una concesión petrolera sea declarado en firme, según lo requiere el artículo 41 de la Ley de Hidrocarburos". Como se advierte de ambas normas, con la mera aprobación de la fase del EIA para la prospección, ya se estaría generando un derecho subjetivo a favor del concesionario, en tanto que con el mismo, el respectivo acto adjudicatorio adquiriría firmeza.
Si bien, el artículo 6 del acto objetado indica que "Ningún concesionario podrá pasar de la Fase I a la Fase II sin la debida valoración ambiental por parte de la SECRETARIA TÉCNICA NACIONAL AMBIENTAL, y previa solicitud de la Dirección General de Hidrocarburos.", es de advertir que el mismo deja abiertos los términos propios en que se realizará el estudio de impacto ambiental, a contrario de la normativa derogada, en tanto dispuso que "La SECRETARIA TÉCNICA NACIONAL AMBIENTAL será el órgano encargado de establecer los términos de referencia para el estudio de impacto ambiental, y de su aprobación para cada una de las fases de exploración mencionadas, y para la explotación de hidrocarburos, de acuerdo con sus directrices internas de procedimiento". Como se evidencia, esta última disposición deja a criterio de la Nombre3456 los términos de referencia para la elaboración del EIA a contrario del decreto ejecutivo artículo segundo y todo el Titulo X del Reglamento a la Ley de Hidrocarburos, artículos 266 al 283 (Decreto Ejecutivo Nº 24735 publicado en La Gaceta Nº 230 de 4 de diciembre de 1995), que indicaba que el mismo, al menos debía poseer lo siguiente: "Artículo 268.—El contratista tendrá que presentar el informe de EIA al MIRENEM para el área objeto de adjudicación, según lo estipulado en el artículo 41 de la Ley.
El EIA es un documento de evaluación del impacto ambiental de la actividad y contiene aspectos que requieren de la intervención de profesionales de diversas disciplinas en Ciencias Naturales como: Biología, Geología, Oceanografía. Geografía, Ingeniería Forestal, Geofísica, Ingeniería en Agronomía, Ingeniería Civil, Ingeniería en Topografía e Ingeniería Química entre otros. El EIA deberá ser efectuado por técnicos calificados, conforme a las normas del PE. Artículo 269.—El EIA se presentará con nueve copias completas ante la CONEIA y deberá comprender al menos la información y los documentos que se indican a continuación: A. EIA EN ZONAS TERRESTRES. 1. Introducción. 1.1. Justificación del proyecto: objetivos y alcances económicos, financieros, técnicos, sociales y ambientales; metas. 1.2. Información general de la persona física o jurídica que realizará las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos. 1.3.
Calificación profesional y experiencia del equipo interdisciplinario que elaboró el EIA y contratista. 2. Ubicación del proyecto: 2.1. Descripción geográfica general: a. Ubicación territorial administrativa (identificación de número de bloques, delimitación por coordenadas de y su zona de influencia). b. Situación en relación con las poblaciones o ciudades incluidas dentro de área de estudio y su zona de influencia. c. Vías de acceso y estado de las mismas. d. Actividades productivas. e. Cauces de agua. f. Mapa de ubicación del área sujeto a la contratación a escala 1: 200.000. g. Otros aspectos de interés, tales como obras de infraestructura, líneas de transmisión, accidentes geográficos naturales, etc. h. Cronograma de actividades del proyecto, con objetivos, metas, alcances y posibles modificaciones futuras. 3. Una descripción del proyecto: 3.1. Métodos a utilizar en el proyecto, descripción por etapas de los procedimientos, sistemas y técnicas que se implementarán. 3.2.
Requisitos técnicos: medios e instrumentos a utilizar. 3.3. Rendimientos esperados: volumen (en caso de explotación). 3.4. Metodología de la exploración y explotación. 3.5. Mapa geográfico actualizado que contenga los detalles hidrográficos, infraestructura, asentamientos humanos, etc. de importancia. Este mapa puede elaborarse teniendo en cuenta la situación pre-operacional del proyecto, a una escala apropiada a las dimensiones del mismo (1:200.00Ü ó 1:100.000). 3.6. Mapa del uso del suelo con actualización de fotografía área de base, mínimo escala 1:50.000. 3.7. Otros aspectos que deberá contener esta información: vías de acceso existentes o cambios que deben construirse: métodos de estabilización, planos, etc. Acompañar esta descripción con fotografías, gráficos, planos, mapas, croquis, bloques, diagramas, perfiles geológicos, modelos gráficos, diagramas de flujo, perfiles topográficos, cronogramas de actividades, cada uno con los detalles correspondientes, además de toda otra información útil en la descripción del proyecto y sus etapas. 4.
Impacto directo e indirecto del proyecto sobre el ambiente natural y humano. Se consideran las diferentes etapas del proyecto de exploración y explotación, así como de construcción de obras. 4.1. Impacto sobre el ambiente natural. a. Geomorfología (taludes). b. Suelos. c. Climatología/calidad de aire. d. Hidrología superficial/subterránea. e. Vegetación. f. Fauna terrestre, habitáis, nichos, poblaciones, comunidades. g. Otros ecosistemas (p.e. manglares). h. Paisaje/calidad. i. Fomento de amenazas naturales. j. Inundaciones. k. Especies amenazadas o en vías de extinción. l. Aceleración en procesos de erosión/sedimentación. m. Contaminación ambiental (generación/aumento: aire, suelo, agua, sónica). n. Alteración de patrones migratorios (fauna en general). 4.2. Impacto sobre el ambiente humano. a. Localización y distribución de asentamientos humanos. b. Infraestructura y servicios básicos. c. Contaminación/saneamiento ambiental (sinergismos). d. Efectos en la salud pública. e. Riesgos ocupacionales (salud/seguridad laboral). f. Efectos en medios y vías de transporte. g. Efectos relacionados con recreación - turismo. 5.
Los efectos adversos inevitables, reversibles o irreversibles, del proyecto. 5.1. EIA para exploración. a. Químicos a emplearse, cantidades y aspectos lexicológicos de los mismos, tanto para el ser humano como para la flora y la fauna. b. Control de aguas, de acidez o basicidad y aspectos físico químicos. c. Control de explosivos a emplearse. d. Características de instalaciones a construirse. 5.2. EIA para perforación. a. Perforaciones, tipo de maquinaria, usos de los lodos de perforación. b. Descripción de las obras a realizarse y sistema operacional de las mismas. c. Diseño del movimiento de tierras. d. Características de instalaciones. 5.3. EIA para explotación. a. Mapas de ubicación de materiales de desecho. b. Equipo de perforación a utilizarse y otro tipo de maquinaria. c. Lugares destinados para disposición temporal de suelos, si lo amerita el caso. d. Sistemas de seguridad, estabilidad de taludes y sistemas de represamiento y control de fluidos. e. Controles de calidad de los vertidos. f. Flujorama y descripción de planta de tratamiento. g. Sistemas de almacenamiento y transporte.
Toda la documentación presentada debe cumplir con las regulaciones existentes en los Colegios Profesionales. 6. Un diagnóstico físico, biológico y humano del área contratada. 6.1. Los efectos sobre la vegetación en general y sobre las áreas por deforestar en especial. 6.2. Los efectos sobre los suelos y los programas necesarios para controlar su erosión. 6.2.1. Geología regional que comprenderá descripción y análisis global, así como representación gráfica y cartográfica de: geología estructural, estratigrafía, sismología, vulcanología. 6.2.2. Geología local en los casos de desarrollo de pozos y de la zona de obras específicas. 6.2.3. Geopedología regional que comprenderá descripción y análisis global y representación gráfica y cartográfica de: capacidad de uso según características naturales, metodología del Centro Científico Tropical. 6.2.4. Geopedología detallada en los casos de desarrollo de pozos y de la zona de obras específicas. 6.2.5.
Climatología regional que comprenderá la descripción global y representación gráfica y cartográfica de: meteorología, precipitación, temperatura, vientos, radiación y evapotranspiración (humedad relativa). 6.2.6. Climatología local (parámetros similares al anterior). La información presentada debe estar procesada y con gráficos. 6.3. Los efectos sobre la calidad de las aguas continentales, subterráneas, marinas así como los programas necesarios de control de contaminación. 6.3.1. Hidrología regional que comprenderá la descripción y análisis global y representación gráfica y cartográfica de: a. Aguas superficiales: redes hídricas, régimen de escorrentía, arrastre de sedimentos, características físico-químicas del agua (calidad), zonas con potencial hídrico, uso de las aguas, hidrología local de obras específicas del proyecto. b. Aguas subterráneas: condiciones geológicas, balance hídrico, características del acuífero o acuíferos de la zona, propiedades físico-químicas del agua (calidad) y otros. c. Lagos y pantanos.
Dimensiones, dinámica, condiciones ambientales. 6.3.2. Estudio de los programas de control sobre las zonas costeras. 6.4. Los efectos sobre la flora y la fauna. 6.4.1. Ambiente terrestre que comprenderá: calidad, flora y fauna de la región, descripción general, vegetación - descripción y tipo- estratificación, composición florística, perfil real de vegetación, densidad, sucesiones y ecotonos, fauna existente, especies migratorias, especies amenazadas en vías de extinción. 6.4.2. Ambiente acuático que comprenderá: calidad de agua, flora y fauna acuática. 6.5. Los efectos sobre las poblaciones y los asentamientos humanos. 6.5.1. Calidad de paisaje que comprenderá: capacidad de absorción/fragilidad, recreación, turismo (existente/potencial). 6.5.2. Ambiente humano (local y cantonal) que comprenderá: asentamientos humanos y actividades productivas predominantes, situación de empleo y características de la fuerza laboral, patrimonio histórico-arqueológico que se encuentre en el área, infraestructura y servicios básicos existentes, salud salubridad, salud ocupacional, educación, energía, comunicaciones, transporte, requisitos y servicios municipales (patentes y permisos), seguridad pública, aspectos institucionales y legales (de apoyo/restricciones). 7.
Las cantidades de los desechos y los planes para su manejo y disposición. 7.1. Objetivos y alcances del plan. 7.2. Justificación de la programación. 7.3. Presupuesto del plan de recuperación del medio ambiente, por fases y total. 7.4. Representación gráfica y cartográfica del área: en la fase preoperacional (estado del ambiente), al finalizar el proyecto (estado del ambiente), con el plan de recuperación propuesto (protección del ambiente), utilizando fotografías, perfiles topográficos, bloques diagrama y otros medios gráficos. 7.5. Acciones o programas que beneficien a la comunidad realizados por el contratista. 7.6. El Plan debe contener: programa cronológico de recuperación (acciones propuestas), programa de monitoreo (formas de control y seguimiento). 8. Las medidas de mitigación y los planes de contingencia, para prevenir, detectar y controlar los efectos nocivos sobre los ecosistemas terrestres. 8.1.
Descripción detallada de acciones tendientes a mitigar el impacto y acciones correctivas. 8.2. Plan de vigilancia y control de alteraciones de la biocenosis. 9. Un programa de establecimiento de zonas de protección, en los alrededores de las áreas de exploración y de explotación de hidrocarburos, que minimicen los efectos nocivos sobre los recursos naturales y sobre el ambiente en general. 10. Los posibles efectos sobre la riqueza arqueológica y cultural. 10.1. Patrimonio histórico- arqueológico. 10.2. Características socioculturales de los habitantes. 11. Los efectos adversos sobre las actividades económicas y sociales en las áreas de contratación. 11.1. Actividades productivas existentes. 11.2; Estructuras del empleo/características de la fuerza laboral. 11.3.Economía local. 12. Impactos del ambiente sobre el proyecto. Se trata de impactos del ambiente a nivel local y regional, eventualidades temporales o permanentes. 12.1.
Ambiente físico y biótico. Efectos de: a. Amenazas naturales. b. Inundaciones-avenidas. c. Sismos/terremotos. d. Erupciones volcánicas. e. Remociones en masa: deslizamientos, hundimientos, etc. f. Perturbaciones climáticas. g. Incendios (por causas naturales). h. Invasiones/plagas (fauna silvestre). 13. Evaluación integral del proyecto con base en al menos una de las siguientes técnicas: lista de verificación, fichas ambientales, matrices, diagramas de flujo, modelos gráficos, árboles de interelaciones. 14. Análisis costo beneficio y costo comparativo de la actividad. Inversión en el proyecto y posible desglose. 15. Declaración jurada del cumplimiento de las acciones propuestas en el EIA ante un notario y presentación de las garantías. B. EIA EN ZONAS MARINAS. 1. Introducción. 1.1.; 1.2; 1.3 ídem al EIA zonas terrestres. 2. Ubicación del proyecto. 2.1. Descripción Geográfica General a. ídem al EIA zona terrestre punto 2.1., a. b. Situación en relación con las poblaciones o ciudades en áreas costeras y su zona de influencia. c. Actividades productivas pesqueras. d. Idem al EIA zona terrestre punto 2.1., f. e. Idem al EIA zona terrestre punto 2.1., g. f. Idem al EIA zona terrestre punto 2.1., h. 3.
Descripción del proyecto: 3.1.; 3.2.; 3.3.; 3.4.; ídem al EIA zona terrestre. 3.5. Mapa general del área que indique gráficamente las operaciones planeadas, escala 1:100 000. 3.6. Obras que se construirán en tierra relacionadas con el proyecto: ubicación y descripción. Se deberá acompañar esta descripción con fotografías, gráficos, planos, mapas, croquis, bloques diagramas, perfiles geológicos, modelos gráficos, diagramas de flujo, perfiles topográficos, cronograma de actividades, cada uno con los detalles correspondientes, además de toda otra información útil en la descripción del proyecto y sus etapas. 4. Impacto directo e indirecto del proyecto sobre el ambiente natural y humano. Se consideran las diferentes etapas del proyecto de exploración, así como de construcción de obras. 4.1. Impacto sobre el ambiente natural. a. Ambiente marino. b. Áreas costeras: esteros, lagunas marinas, playas, bancos arenosos, deltas, manglares, arrecifes, etc. 4.2.
Impacto sobre el ambiente humano. a. En la actividad pesquera b. En zonas costeras. 5. Los efectos adversos inevitables, reversibles o irreversibles del proyecto. 5.1. EIA para exploración. a.,b.,c. idem al EIA zona terrestre puntos 5.1. a.,b.,c.d. Instalaciones a construir en áreas costeras. 5.2. EIA para perforación. a. Características de plataforma a utilizarse, tipo de maquinaria, uso de lodos de perforación. b. ídem al EIA zona terrestre punto 5.2. b. 5.3. EIA para explotación. a. ídem al EIA zona terrestre punto 5.3. b. b. Sistema de seguridad a utilizarse, control de desechos, sistemas de tratamiento. c. ídem al EIA zona terrestre punto 5.3. e. d. ídem al EIA zona terrestre punto 5.3. f. e. ídem al EIA zona terrestre punto 5.3. g. Toda la documentación presentada debe cumplir con las regulaciones existentes en los Colegios Profesionales. 6. Un diagnóstico físico, biológico y humano del área contratada. 6.1.
Efectos sobre flora y fauna marina. 6.2. Caracterización general de los ambientes oceanógraficos y sedimentológicos actuales de la región, tanto del área marina como de la zona costera de influencia. Debe mostrar la dinámica general de las corrientes marinas. a. Los efectos sobre las área terrestres costeras del proyecto. 6.2.1.- 6.2.6. idem al EIA zona terrestre puntos 6.2.1.-6.2.6. La información presentada debe estar procesada y con gráficos. 6.3. Efectos sobre las aguas marinas. 6.3.1. Oceanografía general del área contratada. 6.3.2. Características hidrogeológicas de las áreas costeras relacionadas. 6.3.3. Programas de control en las áreas costeras. 6.4. Efectos sobre poblaciones y asentamientos humanos de las áreas costeras e insulares. 7. Las cantidades de desechos y planes para su manejo y disposición. a.,b.,c., idem al EIA zona terrestre puntos 7.a.,7.b.,7.c. d. Representación gráfica y cartográfica del área costera: en la fase preoperacional (estado de ambiente), con el plan de recuperación propuesto (protección del ambiente), utilizando fotografías, perfiles topográficos, bloques diagrama y otros medios gráficos. e. ídem al EIA zona terrestre punto 7.e. f. El plan debe contener: programa cronológico de recuperación (acciones propuestas), programa de monitoreo (forma de control y seguimiento), para las áreas costeras. 8.
Las medidas de mitigación y los planes de contingencia, para prevenir, detectar y controlar los efectos nocivos sobre los ecosistemas marinos y costeros. a.,b., idem al EIA zona terrestre puntos 8.a., 8.b. c. equipo con que se cuenta para prevención y mitigación de derrames de hidrocarburos. 9. Un programa de establecimiento de zonas de protección, en los alrededores de las áreas de exploración y explotación de hidrocarburos, que minimicen los efectos nocivos sobre los recursos naturales y sobre el ambiente en general de las zonas marinas y costeras. 10. Los posibles efectos sobre la riqueza arqueológica y cultural en las zonas marinas, insulares y costeras. a. b. ídem al EIA zona terrestre puntos 10.a., 10.b. 11. Los efectos adversos sobre las actividades económicas y sociales en las áreas de contratación. a.,b.,c. ídem al EIA zona terrestre puntos 11.a.,11.b.,11.c. 12. Impacto del ambiente sobre el proyecto.
Se trata de impactos del ambiente a nivel local y regional, eventualidades temporales o permanentes. 12.1. Ambiente físico y biótico. Efectos de: a. ídem al EIA zona terrestre punto 12.1.a. b. Sismos/terremotos/tsunamis c. ídem al EIA zona terrestre punto 12.1.d. d. ídem al EIA zona terrestre punto 12.1.f. e. Mareas rojas. 13. Evaluación integral del proyecto con base en al menos una de las siguientes técnicas: listas de verificación, fichas ambientales, matrices, diagramas de flujo, modelos gráficos, árboles de interrelaciones. 14. Análisis costo beneficio y costo comparativo de la actividad. Inversión en el proyecto y posible desglose. 15. Declaración jurada del cumplimiento de las acciones propuestas en el EIA ante un notario y de las garantías...". Es criterio de este Colegio que con lo anterior, se abandona la existencia de una conducta administrativa reglada en cuanto a su contenido, hacia la aprobación de un acto discrecional en donde se ralentiza la seguridad jurídica necesaria que se debe poseer en la materia y se deja abierta la posibilidad de flexibilizar los elementos a tomar en consideración para cada una de las fases en la materia objeto de análisis.
Si bien el testigo Astorga Gatgens habla de la existencia de una guía de estudios de evaluación de estudios de impacto ambiental, es evidente que una regulación específica en la materia de exploración y explotación petrolera con rango de decreto ejecutivo solo se encontraba contemplada en la normativa derogada por el decreto objeto del presente proceso. Lo anterior, es contrario al interés público ambiental y resulta contrario, como se indicará posteriormente a las disposiciones mismas de la Ley de Hidrocarburos. Por otra parte, si bien la testigo Nombre114232 indica que la prospección puede tener actividades de "gabinete", también reconoce que puede implicar actividades de campo, con lo cual se debe prever intervención el ambiente, tal y como indica respecto de la "sísmica", en donde la deponente señala que la misma puede darse "... a veces..." y los denominados "pozos de prospección..." A pesar de que la prospección es más amplio y la exploración más restringida, no excluye que la consecuencia de la implementación de la primera generará mayores riesgos de impacto ambiental posterior al pasar a la exploración, a pesar de lo cual, tal y como se ha indicado, con la mera aprobación del EIA para la fase 1, ya el acto de adjudicación de la concesión estaría firme.
En razón de lo anterior, estima este Tribunal que no es procedente que con la mera aprobación de la fase 1 del estudio de impacto ambiental el acto de adjudicación de la concesión adquiera la condición de firme, habida cuenta que no se estaría contando con la valoración integrada e integral que requiere un estudio en una fase más invasiva e intensa como es la fase exploratoria y a pesar de ello, se estaría generando un derecho subjetivo a favor del concesionario. Resulta necesario indicar que el testigo Astorga Gatgens refiere que el propósito del acto objetado era evitar dar un cheque en blanco, dado que con la normativa anterior, la viabilidad ambiental habilitaba dar de primera entrada, la posibilidad de exploración en todas sus fases. No obstante, es menester indicar que la normativa derogada claramente establecía que el respectivo estudio de EIA "... en caso de la firma del contrato será actualizado periódicamente...", con lo cual se preveía situaciones como las descritas por el testigo en su deposición.
Adicionalmente, no se advierte que la normativa preexistente significara un riesgo para el interés del país, si la Secretaría Técnica Ambiental implementara adecuadamente la normativa derogada por la conducta anulada . Consecuentemente, no se ha demostrado que la norma objetada sea más protectora del ambiente que la derogada y por el contrario, se estima que incrementa riesgo en cuanto a sus consecuencias, respecto del interés público.
V.VII.- A mayor abundamiento, es menester indicar que el artículo 31 de la Ley de Hidrocarburos, indica lo siguiente: "ARTICULO 31.- Los contratos para la exploración y la explotación de hidrocarburos los suscribirá el Poder Ejecutivo y como mínimo estipularán, lo siguiente: a) El objeto, la aplicación y el área contratada. b) Los términos y las condiciones mediante los cuales se realizarán los trabajos, durante el período de exploración, deberán incluir, como mínimo, la perforación de un pozo exploratorio por año, a partir del segundo año, así como los presupuestos, la devolución de áreas y el suministro de la información. c) Los términos y las condiciones de los trabajos, durante el período de explotación, deberán incluir lo relacionado con el control técnico de las operaciones, los presupuestos, la producción, la regalía, el aprovechamiento del gas y el suministro de la información y cuando las circunstancias lo ameriten, las partes podrán revisarlos y ajustarlos. ch) La duración máxima, los derechos, las obligaciones, las condiciones, las sanciones y la responsabilidad de las partes. d) El impuesto sobre la renta. e) La garantía de cumplimiento, que deberá rendir el adjudicatario, a efecto de asegurar la correcta ejecución del contrato y la protección del ambiente y de los recursos naturales.
El monto de la garantía se definirá en el cartel, de acuerdo con el programa mínimo propuesto y la ponderación del eventual daño ambiental que ese programa pueda generar. Esta garantía deberá rendirla el adjudicatario, dentro de los dos meses siguientes a la firmeza del acto de adjudicación. f) El estudio de impacto ambiental, el cual deberá ser evaluado y aprobado por el Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas". Como se advierte de la norma indicada, es condición para el contrato de concesión la existencia de un estudio de impacto ambiental, no de una fase del mismo, por lo que es evidente que la conducta objetada es contraria al artículo 31 citado. Si la disposición legal es obsoleta o improcedente, lo correcto es tramitar su modificación por los cauces legales correspondientes, mediante la voluntad de los representantes del soberano, mas no intentar hacer nugatorios sus alcances mediante una mera conducta administrativa formal de rango inferior, en tanto que el decreto objetado lo que hace es pretender violentar el principio de regularidad del ordenamiento jurídico y de jerarquía de las fuentes.
No es óbice señalar los riesgos que entraña admitir la firmeza de la concesión con la sola fase 1 de la concesión, en tanto que bien podría la empresa contratista alegar en su favor el principio de intangibilidad de los actos propios para pretender que se encuentra incorporada a su esfera jurídica el derecho de que se continúe a las siguientes fases del proyecto. Tal y como se ha indicado, las normas legales apuntadas en el considerando anterior, se inclinaron a determinar que el EIA fuese previo a la firma del contrato respectivo, ello con el fin de que la administración pudiese tomar en cuenta lo que en la evaluación realizada se determinara, para así tomar las disposiciones contractuales y o de ejecución necesarias para minimizar o evitar las afectaciones al medio ambiente, ello siguiendo la idea del principio precautorio, que ha sido especialmente determinado en protección al ambiente, pues como se ha indicado, una afectación a este bien de la humanidad podría ser totalmente irreversible, de allí que el Estado deba mantener una actitud de defensa previa y no dejar que suceda el impacto y luego intentar rehabilitar lo dañado.
En el Decreto que se analiza, no solo se omitió la palabra previo, la cual debió ser tomada en cuenta para que el desarrollo reglamentario fuese acorde con las Leyes, sino que además, la interpretación que puede darse de la división del EIA en etapas, es que, como se ha mencionado en este caso, en la etapa de prospección no sería necesario realizar un verdadero estudio de impacto ambiental integral, ello derivado de que se entienda que en esa fase no hay trabajo de campo y por lo tanto no sería relevante indicar las posibles afectaciones a futuro. Es menester reafirmar la convicción de este Tribunal respecto del debilitamiento de la protección ambiental, en tanto que la conducta administrativa cuestionada derogó el artículo 266 del Decreto 24735 y que indicaba: "El contratista presentará previo a la firma del acto adjudicatorio, el EIA, que en caso de la firma del contrato será actualizado periódicamente, conforme avancen los trabajos correspondientes a los períodos de exploración y explotación de los hidrocarburos según lo estipula el artículo 41 de la Ley de Hidrocarburos.
La actualización del Estudio de Impacto Ambiental se hará cada año o a solicitud del MIRENEM". Como se advierte de esta última norma, la misma sí preveía la existencia de un estudio integral previo a la firmeza del contrato, lo cual resulta acorde con las disposiciones mismas de la Ley de Hidrocarburos. En este orden de ideas, debe analizarse lo anterior, tomando en consideración el artículo 46 del mismo cuerpo normativo que dispone como causal de "caducidad" del contrato: "a) El incumplimiento de las obligaciones y de las condiciones estipuladas en el contrato". Consecuentemente, es evidente que la existencia de un EIA integral previo resulta razonable con los objetivos de la norma, habida cuenta que el mismo forma parte del contrato de concesión rubricado y su incumplimiento generaría el fenecimiento de la respectiva relación contractual. Por lo anterior, se reafirma la convicción de este Tribunal respecto de que el decreto cuestionado está viciado de nulidad, tanto por lo que dispone en cuanto al EIA como respecto de la derogatoria de una normativa, más acorde con el interés público ambiental.
Todo lo anterior, fundado en el artículo 11 incisos 1) y 2) de la Ley de la Biodiversidad, número 7788, del treinta de abril de mil novecientos noventa y ocho, que en lo que interesa dispone: "Criterios para aplicar esta ley. Son criterios para aplicar esta ley: 1.- Criterio preventivo: Se reconoce que es de vital importancia, anticipar, prevenir y atacar las causas de la pérdida de la biodiversidad o sus amenazas. 2.- Criterio precautorio o in dubio pro natura: Cuando exista peligro o amenaza de daños graves o inminentes a los elementos de la biodiversidad y al conocimiento asociado con estos, la ausencia de certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces de protección." (lo destacado es nuestro) y por el principio de inversión de la carga de la prueba establecido en el artículo 109 de la Ley de Biodiversidad, el cual dispone que la carga de la prueba en los procedimientos ambientales corresponderá a quien solicita la autorización, licencia o permiso de uso o aprovechamiento de recursos naturales, o al infractor, a fin de demostrar que él no causó el daño, o que su actividad no generará daño al ambiente, en los siguientes términos: "Carga de la prueba: La carga de la prueba, de la ausencia de contaminación, degradación o afectación no permitida, corresponderá a quien solicite la aprobación, el permiso de acceso a la biodiversidad a quien se le acuse de haber ocasionado daño ambiental".
Considera este Tribunal que el decreto cuestionado implica un debilitamiento de la prevención necesaria de eventuales consecuencias negativas necesarias con motivo de la prospección y exploración petrolera, al dividir el EIA en dos fases y establecer la firmeza de la concesión con solo la primera y sin que se demuestre en autos de manera fehaciente que con la nueva regulación se mantendrá o mejorará la protección del ambiente establecida en la regulación derogada por la misma.
V.VIII.- Por otra parte, es criterio de este Tribunal que no se ha demostrado de manera fehaciente que el contenido de la conducta administrativa cuestionada sea fundada en criterios y parámetros técnicos y científicos. Tanto la prueba documental aportada a los autos como la declaración de los testigos no evidencian que en el caso de nuestro país, con las condiciones geológicas y ambientales existentes en él, se pueda dividir el estudio de impacto ambiental en la forma prevista en el decreto cuestionado y además que el acto de adjudicación respectivo pueda adquirir firmeza con el solo EIA de la respectiva primera fase de prospección. A mayor abundamiento, es menester destacar que el legislador nacional, siguiendo la misma línea de protección ya marcada, promulga la Ley de Biodiversidad, Nº 7788 en la que en su artículo 94 indica "Etapas de la evaluación del impacto ambiental. La evaluación del impacto ambiental en materia de biodiversidad debe efectuarse en su totalidad aun cuando el proyecto esté programado para realizarse en etapas", lo que demuestra que el Estado retoma en esa norma superior el compromiso que deriva de la normativa legal anterior ya indicada, a tal extremo que, ahora en la norma posterior, se aclara la posibilidad de realizar proyectos en etapas o fases, pero que el EIA debe considerarse uno en su totalidad, lo que guarda relación con lo dicho anteriormente en torno a la necesidad de que la administración deba contar, de previo al inicio de las actividades que pudieran tener impacto en el ambiente, el panorama claro a efectos de tomar todas las previsiones necesarias.
V.IX.- Con respecto al argumento de la empresa coadyuvante pasivo, objetando la obligación de realizar un EIA completo desde el inicio de un proyecto por un aspecto de imposibilidad económica y técnica, es de indicar que esa aseveración no fue probada en autos, ni por la coadyuvante, ni por la representación estatal. En todo caso una consideración de pura naturaleza económica no puede devenir en un debilitamiento de protección del derecho a un ambiente sano y equilibrado.
V.X.- De conformidad con las anteriores consideraciones, es criterio de este Tribunal que el decreto ejecutivo 26750-MINAET de 27 de febrero de 1998 se encuentra viciado de nulidad absoluta , en tanto su contenido resulta contrario a las disposiciones de la Ley de Hidrocarburos, dado que otorga firmeza a la adjudicación de la concesión sin tener la integralidad del impacto ambiental de la exploración respectiva y los principios ambientales que son expresamente reconocidos en la Ley de Biodiversidad, al implicar un debilitamiento de la protección de un ambiente sano y equilibrado y además no se advierte una motivación suficiente que fundamente la derogatoria de lo dispuesto en el artículo segundo y todo el Titulo X del Reglamento a la Ley de Hidrocarburos, artículos 266 al 283 (Decreto Ejecutivo Nº 24735 publicado en La Gaceta Nº 230 de 4 de diciembre de 1995), normativa que venía a reglamentar la elaboración de un estudio de impacto ambiental de manera más integral y explícito, en protección del interés público ambiental.
El Decreto que nos ocupa, estableció la aplicación de los EIA de forma fraccionada según la etapa o fase en la que se este operando por parte del interesado, determinando una división que la norma no autorizaba, omitiendo además la utilización de la característica de ser previos al desarrollo de las obras o actividades y dejando que en una primera etapa de prospección en la que no necesariamente se determinan aspectos de impacto ambiental propiamente dichos, al considerarse que no se está en una fase que implique trabajo de campo, todo ello estableciendo un efecto no determinado en las leyes, como lo es que con solo el EIA de la primera fase se tengan por cumplidos los requisitos de ley y se de como firme el acto de adjudicación.
V.XI- Sobre el dimensionamiento de la nulidad del reglamento para la realización de estudios de impacto ambiental para los contratos de exploración y explotación de hidrocarburos (decreto ejecutivo 26750-minae). De conformidad con lo dispuesto en los artículos 130 inciso 3) y 131 inciso 3) del Código Procesal Contencioso Administrativo, en aras de la seguridad jurídica, este Tribunal se encuentra facultado para dimensionar en el tiempo, espacio y materia la nulidad de un acto administrativo de alcance general como lo es el Reglamento aquí impugnado, por ello, al ser la nulidad absoluta dispuesta contra el Decreto 26750-MINAE, y de conformidad con el numeral 171 de la Ley General de la Administración Pública, esta declaratoria tendrá efecto ¿erga omnes? puramente declarativo y retroactivo a la fecha del acto, sin perjuicio de los derechos adquiridos de buena fe, por lo que debe este Tribunal reafirmar en esta sentencia dichos efectos y además, determinar que al haber modificado el Decreto anulado el artículo segundo del Reglamento a la Ley de Hidrocarburos (Decreto 24735 publicado en la Gaceta Nº 230 del 4 de diciembre de 1995) y al haber derogado el Título X de dicho Reglamento que incluía los artículos del 266 al 283, los mismos ante la nulidad decretada en esta sentencia, restablecerían su vigencia.
Lo anterior, claro está, una vez que quede firme la presente sentencia, la cual deberá ser publicada íntegramente en el diario oficial La Gaceta, con cargo al Estado (artículo 130 inciso 3 in fine del Código Procesal Contencioso Administrativo).
VI.Defensas: De manera adicional a las defensas ya resueltas en la etapa de trámite tal y como se indica en la parte resolutiva de esta sentencia, se procede a resolver sobre las defensas de fondo opuestas de la siguiente manera: 1) Sobre la falta de interés actual alegada : En ese sentido se aduce que mediante Decreto Ejecutivo número 36693-MINAET publicado en La Gaceta del 19 de agosto de 2011, el Poder Ejecutivo decretó una moratoria nacional para la explotación petrolera por el plazo de tres años, por lo que considera la representación estatal no habría en este momento posibilidad de aplicar el Reglamento aquí impugnado. Al respecto, no resulta procedente la defensa opuesta, habida cuenta que la existencia de una condición suspensiva en el contenido del acto por un acto posterior, no elimina los efectos jurídicos del acto objetado ni le resta el interés de la parte actora en que se tramitara y resolviera la nulidad planteada. Lo anterior, en tanto que la moratoria es temporal, lo que indica que el Reglamento impugnado no ha perdido vigencia alguna y por ello, la defensa presentada debe ser rechazada. E) Sobre la falta de derecho: Por la forma como se resuelve, procede su rechazo en todos sus extremos.
VII.Costas. De conformidad con el numeral 193 del Código Procesal Contencioso Administrativo, las costas procesales y personales constituyen una carga que se impone a la parte vencida por el hecho de serlo. La dispensa de esta condena solo es viable cuando hubiere, a juicio del Tribunal, motivo suficiente para litigar o bien, cuando la sentencia se dicte en virtud de pruebas cuya existencia desconociera la parte contraria. En la especie, estima este Tribunal, no se da causa eximente alguna, por lo que las costas deben ser cargadas al Estado.
POR TANTO
Se rechazan las excepciones de caducidad, falta de interés actual y la falta de derecho. En consecuencia se declara con lugar la demanda en todos sus extremos y se resuelve: a) Se declara la nulidad absoluta del Decreto 26750-MINAE de 27 de febrero de 1998 (Reglamento para la realización de estudios de impacto ambiental para los contratos de exploración y explotación de hidrocarburos) publicado en el Diario Oficial Nº 53 de 17 de marzo de 1998 . b) Esta declaratoria tiene efectos erga omnes y declarativos y es retroactiva al 27 de febrero de 1998, debiéndose respetar los derechos adquiridos de buena fe desde su entrada en vigencia y hasta la firmeza de esta resolución, la cual deberá ser publicada íntegramente en el diario oficial La Gaceta, con cargo al Estado . c) Se dimensiona esta sentencia en el sentido de que el artículo segundo y todo el Titulo X del Reglamento a la Ley de Hidrocarburos, artículos 266 al 283 (Decreto Ejecutivo Nº 24735 publicado en La Gaceta Nº 230 de 4 de diciembre de 1995) recobran su vigencia original, lo cual se dará a partir de que esta sentencia quede firme. d) Se condena en ambas costas personales y procesales al Estado.
Nombre113118 Nombre113722 Nombre12754 Nombre113118 , JUEZ/A DECISOR/A Nombre12754 , JUEZ/A DECISOR/A Nombre113722 , JUEZ/A DECISOR/A
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