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Res. 03855-2016 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 15/03/2016

Constitutionality of Tourist Marina Concessions in WetlandsConstitucionalidad de concesiones marinas turísticas en humedales

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OutcomeResultado

DeniedSin lugar

The Chamber denied the unconstitutionality claim against articles 1 and 5 of Law 7744, holding that the wetland exclusions and prior environmental requirements comply with the Constitution and international treaties.La Sala declara sin lugar la acción de inconstitucionalidad contra los artículos 1 y 5 de la Ley 7744, al considerar que las exclusiones de humedales y los requisitos ambientales previos son conformes con la Constitución y los tratados internacionales.

SummaryResumen

The Constitutional Chamber dismissed the unconstitutionality claim against articles 1 and 5 of the Tourist Marina Concession and Operation Law 7744, as amended by Law 8969. Plaintiffs argued the law allowed concessions in wetlands, violating Ramsar and environmental principles. The Chamber held the norm does exclude three wetland types from concessions: mangroves, those with coral ecosystems, and those part of State Natural Heritage. Wetlands on private property are not automatically state heritage but enjoy special protection (requiring EIA and subject to restrictions). Regarding article 5, it clarified the Potential Environmental Viability is an initial requirement before CIMAT, never a substitute for the definitive Environmental License required under article 8 for the municipal concession. Therefore, the law does not breach constitutional articles 7 and 50 or the cited international treaties.La Sala Constitucional rechazó la acción de inconstitucionalidad contra los artículos 1 y 5 de la Ley 7744 de Concesión y Operación de Marinas Turísticas, reformada por la Ley 8969. Los accionantes alegaban que la ley permitía concesiones en humedales, violando la Ramsar y los principios ambiental y precautorio. La Sala concluyó que la norma sí exceptúa tres tipos de humedales de las concesiones: manglares, aquellos con ecosistemas coralinos y los que forman parte del Patrimonio Natural del Estado. Los humedales en propiedad privada no son automáticamente patrimonio estatal, pero gozan de protección especial (requieren EsIA y están sujetos a limitaciones). Respecto al artículo 5, aclaró que la Viabilidad Ambiental Potencial es un requisito inicial ante CIMAT, nunca sustituto de la Licencia Ambiental definitiva exigida por el artículo 8 para obtener la concesión municipal. Por tanto, la ley no infringe los artículos 7 y 50 constitucionales ni los convenios internacionales citados.

Key excerptExtracto clave

This Chamber observes that the 'Convention on Wetlands of International Importance especially as Waterfowl Habitat' (Ramsar Convention), approved by Law No. 7224 of April 9, 1991, does not impose an obligation to prohibit concessions in wetlands. Thus, it cannot be concluded that granting concessions in wetlands for the construction of tourist marinas or docks, in itself, constitutes a violation of the obligations acquired by the Costa Rican State under said Convention. Likewise, the possibility of granting concessions for the construction, administration and operation of tourist marinas and docks cannot be considered, as such, a downgrade in the legally established level of protection, since there is no specific legal regime for wetlands as a general category that absolutely and generally prohibits the possibility of being granted in concession. Nevertheless, it is valid for the legislator to establish the prohibition of granting concessions in certain types of wetlands, as in this case, as explained below. C) Regarding the exceptions made by the challenged norm to certain wetlands that CANNOT be granted in concession: This Chamber, through several rulings, examined the bill that gave rise to the questioned law based on the facultative consultations submitted (see rulings 2008-015760, 2009-017511, 2010-012026 and 2010-018702). Specifically on the issue of wetlands and the principle of progressivity of human rights in environmental matters, for not excluding them from the prohibition on marina construction, see the decision in ruling 2010-018702 at 15:27 on November 10, 2010 (Constitutional Chamber composed of Justices Calzada, Mora, Armijo, Cruz, Castillo, Abdelnour and Hernández G.), where it was resolved that it was unconstitutional to protect some areas and not others, without a technical criterion to support it, as it is harmful to the precautionary principle and the principle of progressivity of the scope of protection of fundamental rights.esta Sala observa que de la “Convención relativa a los humedales de importancia internacionales especialmente como hábitat de aves acuáticas” (Convención Ramsar), aprobada por Ley número 7224 de 9 de abril de 1991, no se desprende la obligación de prohibición de la concesión en humedales. Así que no se puede concluir que la concesión en humedales para la construcción de marinas o atracaderos turísticos, por si misma, constituye una violación a las obligaciones adquiridas en dicha Convención por el Estado costarricense. De igual forma, la posibilidad de dar concesiones para la construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos no puede considerarse, en cuanto tal, una desmejora en el nivel de tutela jurídicamente establecido, pues no existe un régimen jurídico propio de los humedales como categoría general que prohíba de forma absoluta y general la posibilidad de ser dados en concesión. Pese a ello, es válido que el legislador establezca la prohibición de dar en concesión cierto tipo de humedales, como en este caso, según se explica a continuación. C) Sobre las excepciones que hace la norma impugnada a ciertos humedales que NO pueden ser dados en concesión: Esta Sala, mediante varios votos, procedió a examinar el proyecto de ley que dio origen a la ley cuestionada según las consultas facultativas presentadas (véanse los votos números 2008-015760, 2009-017511, 2010-012026 y 2010-018702). Propiamente sobre el tema de los humedales y el principio de progresividad de los derechos humanos en materia ambiental, por no excluirlos de la prohibición de construcción de marinas, véase lo resuelto en el voto número 2010-018702 de las 15:27 horas del 10 de noviembre del 2010 (Sala Constitucional integrada por los Magistrados Calzada, Mora, Armijo, Cruz, Castillo, Abdelnour y Hernández G.), donde se resolvió que resultaba inconstitucional proteger unas zonas y otras no, sin un criterio técnico que así lo sustente, pues ello resulta lesivo del principio precautorio y del principio de progresividad del ámbito de tutela de los derechos fundamentales.

Pull quotesCitas destacadas

  • "no existe un régimen jurídico propio de los humedales como categoría general que prohíba de forma absoluta y general la posibilidad de ser dados en concesión."

    "there is no specific legal regime for wetlands as a general category that absolutely and generally prohibits the possibility of being granted in concession."

    Considerando V.B

  • "no existe un régimen jurídico propio de los humedales como categoría general que prohíba de forma absoluta y general la posibilidad de ser dados en concesión."

    Considerando V.B

  • "resultaba inconstitucional proteger unas zonas y otras no, sin un criterio técnico que así lo sustente, pues ello resulta lesivo del principio precautorio y del principio de progresividad del ámbito de tutela de los derechos fundamentales."

    "it was unconstitutional to protect some areas and not others, without a technical criterion to support it, as it is harmful to the precautionary principle and the principle of progressivity of the scope of protection of fundamental rights."

    Considerando V.C (citando voto 2010-018702)

  • "resultaba inconstitucional proteger unas zonas y otras no, sin un criterio técnico que así lo sustente, pues ello resulta lesivo del principio precautorio y del principio de progresividad del ámbito de tutela de los derechos fundamentales."

    Considerando V.C (citando voto 2010-018702)

  • "La Viabilidad Ambiental Potencial (VAP) de SETENA es un requisito para que el CIMAT inicie el estudio del anteproyecto y emita posteriormente una resolución sobre la viabilidad técnica... pero nunca un requisito suficiente para el otorgamiento, ni de la Viabilidad Técnica de CIMAT ni de la concesión municipal."

    "The Potential Environmental Viability (VAP) from SETENA is a requirement for CIMAT to begin the study of the preliminary project and subsequently issue a resolution on technical viability... but never a sufficient requirement for the granting of either CIMAT's Technical Viability or the municipal concession."

    Considerando VII

  • "La Viabilidad Ambiental Potencial (VAP) de SETENA es un requisito para que el CIMAT inicie el estudio del anteproyecto y emita posteriormente una resolución sobre la viabilidad técnica... pero nunca un requisito suficiente para el otorgamiento, ni de la Viabilidad Técnica de CIMAT ni de la concesión municipal."

    Considerando VII

Full documentDocumento completo

Procedural marks

**CONSTITUTIONAL CHAMBER** **Ruling No. 03855 - 2016** **Date of Ruling:** March 15, 2016, at 4:10 p.m.

**Case File:** 12-011423-0007-CO **Drafted by:** Fernando Cruz Castro **Type of Matter:** Action of unconstitutionality **Constitutional Review:** Rejection ruling **Analyzed by:** CONSTITUTIONAL CHAMBER **Ruling with separate note** **Relevance Indicators** **Relevant ruling** **Key ruling** **Related Rulings** **Content of Interest:** **Type of content:** Majority vote **Branch of Law:** 1. POLITICAL CONSTITUTION WITH JURISPRUDENCE **Topic:** 050- Environment **Subtopics:** NOT APPLICABLE.

**Topic:** ACTION OF UNCONSTITUTIONALITY **Subtopics:** NOT APPLICABLE.

“this Chamber observes that the ‘Convention on Wetlands of International Importance especially as Waterfowl Habitat’ (Convención Ramsar), approved by Law number 7224 of April 9, 1991, does not entail an obligation to prohibit concessions in wetlands. Thus, it cannot be concluded that concessions in wetlands for the construction of marinas or tourist docks, in itself, constitutes a violation of the obligations acquired by the Costa Rican State under said Convention. Similarly, the possibility of granting concessions for the construction, administration, and operation of marinas and tourist docks cannot be considered, as such, a diminishment in the legally established level of protection, since there is no specific legal regime for wetlands as a general category that absolutely and generally prohibits the possibility of being granted in concession. Despite this, it is valid for the legislator to establish the prohibition of granting concessions for certain types of wetlands, as in this case, as explained below. C) Regarding the exceptions made by the challenged rule to certain wetlands that CANNOT be granted in concession: This Chamber, through several rulings, proceeded to examine the bill that gave rise to the challenged law according to the facultative consultations submitted (see rulings numbers 2008-015760, 2009-017511, 2010-012026, and 2010-018702). Specifically on the issue of wetlands and the principle of progressivity of human rights in environmental matters, for not excluding them from the prohibition of building marinas, see the decision in ruling number 2010-018702 of 3:27 p.m. on November 10, 2010 (Constitutional Chamber composed of Magistrates Calzada, Mora, Armijo, Cruz, Castillo, Abdelnour, and Hernández G.), where it was resolved that it was unconstitutional to protect some areas and not others, without a technical criterion to support it, as this is harmful to the precautionary principle and the principle of progressivity in the scope of protection of fundamental rights”. Ruling 003855-16 ... See more **Content of Interest:** **Strategic Themes:** Political Constitution, Development of Principles **Type of content:** Majority vote **Branch of Law:** 3. MATTERS OF CONSTITUTIONALITY CONTROL **Topic:** ENVIRONMENT **Subtopics:** NOT APPLICABLE.

AUTHORIZATION TO GRANT CONCESSIONS IN NAVIGABLE LAKES, RIVERS, RESERVOIRS, AND CANALS. Articles 1 and 5 of the law entitled: Modification of Several Articles of Law No. 7744. Concession and Operation of Tourist Marinas. No. 8969 ... See more **Content of Interest:** **Type of content:** Majority vote **Branch of Law:** 3. MATTERS OF CONSTITUTIONALITY CONTROL **Topic:** ENVIRONMENT **Subtopics:** NOT APPLICABLE.

003855-16. ENVIRONMENTAL OMISSION IN THE CONCESSIONS LAW. Articles 1 and 5 of the law entitled: Modification of Several Articles of Law No. 7744. Concession and Operation of Tourist Marinas. No. 8969 ... See more **Text of the ruling** *120114230007CO* **Exp: 12-011423-0007-CO** **Res. No. 2016003855** **CONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE.** San José, at four-ten in the afternoon on March fifteenth, two thousand sixteen.

Action of unconstitutionality brought by Alejandra Arguedas Arguedas, of legal age, single, student, resident of Atenas, identification number 1-1447-583; Laura Sofía Chacón Bolaños, of legal age, single, student, resident of San Pablo de Heredia, identification number 4-209-848; Roberto Carmona Pérez, of legal age, single, student, resident of Heredia, identification number 1-1439-045; Beatriz Solís Worsfold, Patricia Madrigal Cordero, of legal age, married once, attorney, resident of la Uruca, identification number 1-577-719, Jennifer Granados Chavarría, of legal age, single, student, resident of Villas de Ayarco, identification number 1-1381-645, and Ignacio Mora Barboza, of legal age, single, student, resident of Guadalupe, identification number 1-1394-106, seeking declaration that Articles 1 and 5 of the law entitled “Modification of Several Articles of Law No. 7744, Concession and Operation of Tourist Marinas” are unconstitutional, deeming them contrary to Articles 7 and 50 of the Political Constitution, the principle of non-regression in environmental matters, Articles 1, 3, and 4 of the Convention on Wetlands of International Importance especially as Waterfowl Habitat (Convención Ramsar), Articles 204, 205, and 206 of the United Nations Convention on the Law of the Sea, as well as Article 12 of the Convention for the Protection and Development of the Marine Environment and its Protocol on Cooperation to Combat Oil Spills in the Wider Caribbean Region. Also participating in the proceeding were the representative of the Office of the Attorney General of the Republic (Procuraduría General de la República) and the representative of the Inter-Institutional Commission for Marinas and Tourist Docks (CIMAT).

**Whereas:** 1.- In a written submission received at the Chamber Secretariat at 2:41 p.m. on August 30, 2012, the claimants summarily request that Articles 1 and 5 of the law entitled “Modification of Several Articles of Law No. 7744, Concession and Operation of Tourist Marinas” be declared unconstitutional, deeming them contrary to Articles 7 and 50 of the Political Constitution, the principle of non-regression in environmental matters, Articles 1, 3, and 4 of the Convention on Wetlands of International Importance especially as Waterfowl Habitat (Convención Ramsar), Articles 204, 205, and 206 of the United Nations Convention on the Law of the Sea, as well as Article 12 of the Convention for the Protection and Development of the Marine Environment and its Protocol on Cooperation to Combat Oil Spills in the Wider Caribbean Region. The claimants challenge the constitutionality of Article 1 of the law in question, deeming that it violates Articles 7 and 50 of the Political Constitution, because the legislator did not establish, within the exceptions of the law, the “wetlands” that encompass “estuaries and mangroves”, thereby leaving them unprotected and eligible to be the object of concessions for tourist marinas, despite being a marine reserve, thus harming the right to a healthy and balanced environment and the international treaties our country has signed, such as the Convention on Wetlands of International Importance especially as Waterfowl Habitat (Convención Ramsar), in its Articles 1, 3, and 4. Furthermore, they consider that the principle of non-regression in environmental matters is harmed, which implies in this case that limitations and exceptions such as those indicated must be based on technical studies, which does not occur here, there being no technical justification on the part of the legislators for not having excluded wetlands from exploitation in this sense, as was done with other protected areas. Likewise, they indicate that Article 5 is unconstitutional and violates the right to a healthy environment, in that only a “potential environmental viability (viabilidad ambiental potencial)” is required prior to requesting the concession for a tourist marina from the respective Municipality, which is insufficient to guarantee that a negative effect on the environment will not occur and harms the precautionary principle, as said assessment lacks the necessary elements to determine the real impacts on the area to be exploited. This prior identification and assessment of its environmental impacts is essential to adopt effective measures to stop negative impacts or at least mitigate them, so not requiring them prior to the concession harms Articles 204, 205, and 206 of the United Nations Convention on the Law of the Sea, as well as Article 12 of the Convention for the Protection and Development of the Marine Environment and its Protocol on Cooperation to Combat Oil Spills in the Wider Caribbean Region.

2.- To substantiate the standing they hold to bring this action of unconstitutionality, they state that it stems from the existence of diffuse interests, as the alleged violation is of the right to a healthy and ecologically balanced environment.

3.- By resolution at 10:35 a.m. on September 6, 2012, the action was given course, granting a hearing to the Office of the Attorney General of the Republic (Procuraduría General de la República) and to the representative of the Inter-Institutional Commission for Marinas and Tourist Docks (CIMAT).

4.- The edicts referred to in the second paragraph of Article 81 of the Law of Constitutional Jurisdiction were published in numbers 194, 195, and 196 of the Judicial Bulletin (Boletín Judicial), of October 8, 9, and 10, 2012.

5.- The Office of the Attorney General of the Republic (Procuraduría General de la República) submitted its report. It states that: The challenged regulations. The claimants bring this action against Articles 1 and 5 of Law number 8969 of July 7, 2011; however, this law only has four articles and three transitory provisions. There is an error regarding the law and the numerals challenged, both in the filing brief and in the resolution giving course to the action. From the brief, it is clear that the rules the claimants intend to challenge are not Articles 1 and 5 of Law number 8969 of July 7, 2011, which is a law that introduced several modifications to Law number 7744 of December 19, 1997. Law number 8969, in its Article 1, modified the title of Law number 7744; and in its Article 2, it modified, among others, Articles 1 and 5 of that law, that is, number 7744, which is the “Law of Concession and Operation of tourist marinas and docks”. The correct approach, considering the wording and texts transcribed in the filing brief, is to consider Articles 1 and 5 of the “Law of Concession and Operation of tourist marinas and docks”, number 7744 of December 19, 1997, as challenged since, as is obvious, such articles are worded in accordance with the reforms introduced by Law number 8969. Regarding the claimants' standing and the admissibility of the action. For alleging non-conformity with Article 50 of the Constitution, which, by guaranteeing the right to a healthy and ecologically balanced environment, protects collective interests, the standing of the claimants does not require individual and direct harm. Therefore, the admissibility requirement of the first paragraph of Article 75 of the Law of Constitutional Jurisdiction is unnecessary. On the merits of the action. On the non-inclusion of wetlands. The Law of Concession and Operation of tourist marinas and docks, number 7744 of December 19, 1997, and its reforms, have never included wetlands within the areas where concessions cannot be granted. This is relevant to the alleged violation of the principle of non-regression, regarding which it must first be pointed out that constitutional jurisprudence has not yet made an express recognition of this principle. In any case, and in relation to this point, the reform introduced to Article 1 did not exclude wetlands because they have never been included as part of the areas in which concessions for marinas or tourist docks cannot be granted. In this sense, there has been no diminishment in the regulation and, consequently, there is no violation of the so-called principle of non-regression, should such a principle be derived from Article 50 of the Constitution itself or from Chapter XVII of the Free Trade Agreement between the United States, Central America, and the Dominican Republic. That said, it is appropriate to analyze whether the non-inclusion of wetlands is inconsistent with the State's duty to protect and safeguard the environment established in Article 50 of the Constitution. The “Convention on Wetlands of International Importance especially as Waterfowl Habitat” (Convención Ramsar), ratified by Law number 7224 of April 9, 1991, establishes the following definition of wetlands: “Article 1.- For the purpose of this Convention, wetlands are areas of marsh, fen, peatland or water, whether natural or artificial, permanent or temporary, with water that is static or flowing, fresh, brackish or salt, including areas of marine water the depth of which at low tide does not exceed six metres. For the purpose of this Convention, waterfowl are birds ecologically dependent on wetlands.” The determination and eventual inclusion in the list of a wetland by a signatory State entails the generic obligation to protect it; however, nowhere does the Ramsar Convention oblige that these be subject to a specific legal conservation regime. In other words, the Ramsar Convention imposes on the States Parties a generic obligation of conservation and protection of wetlands, granting them a margin of discretion regarding the appropriate legal regime for this purpose. It does not establish – and this is especially important for the action – a prohibition on productive activities being carried out in wetlands in a general or specific manner. On the contrary, the Convention requires the States Parties that the management of wetlands be governed by the principle of the rational exploitation of their resources. The foregoing means that, from the provisions of the Ramsar Convention (Convención Ramsar), it cannot be concluded that the authorization for the construction of marinas or tourist docks, in itself, constitutes a violation of the obligations acquired by the Costa Rican State under said Convention. However, the fact is that within the framework defined by the Ramsar Convention (Convención Ramsar), the Costa Rican State decided not to permit concessions for the construction, administration, and operation of marinas and tourist docks in a specific type of wetland: mangroves. Mangroves are wetlands due to their characteristics. As we will see later, according to national regulations, wetlands are ecosystems dependent on aquatic environments, and the mangrove is merely a plant species (tree) that depends on brackish aquatic environments, as understood by the Regulation to the Wildlife Conservation Law (LCVS) number 7317 of October 30, 1992, Executive Decree 32633 of March 10, 2005. But, furthermore, and in accordance with the provisions of Decree number 22550-MIRENEM of September 14, 1993, coastal mangroves are declared wetlands as protected wildlife areas, that is, as a management category. Furthermore, if a specific wetland contains a coral ecosystem, such concessions cannot be granted either. Moreover, those wetlands that the State defines as Protected Wildlife Areas (ASP) are excluded as areas where these types of concessions can be granted, in accordance with the provisions of Article 32 of the Organic Environmental Law (LOA) number 7554 of October 4, 1995, and Article 58 of the Biodiversity Law (LB) number 7788 of April 30, 1998. All the foregoing derives from what is established in Article 1 of Law number 7744, particularly regarding wetlands when these have been declared as ASP. This Constitutional Chamber has repeatedly established that protected wildlife areas, as such, form part of the natural heritage of the State in accordance with the provisions of Article 13 of the Forestry Law (Ley Forestal) number 7575 of February 13, 1996 (Judgment of the Constitutional Chamber (Sala Constitucional), number 2008-016975 of two fifty-three in the afternoon on November twelfth, two thousand eight.) This means that if a wetland is declared by the State as a specific management category of a protected wildlife area, whether by law or in exercise of the power attributed to the Executive Branch by Article 37 of the LOA, concessions for the construction, administration, and operation of marinas and tourist docks cannot be granted therein. But, furthermore, this means that it is not possible to grant this type of concessions in marine reserves and in the marine management areas defined by Article 70 of the Regulation to the Biodiversity Law, Executive Decree number 34433-MINAE of March 11, 2008, since both are protected wildlife areas. The claimants also indicate disagreement with the provisions of Articles 6 and 22 of the Convention on Biological Diversity, approved by Law number 7416 of June 30, 1994. This Attorney General's Office does not see how the provisions of Article 1 of Law number 7744 could be inconsistent with what is regulated in the transcribed articles of the Convention on Diversity. What was said in relation to the Ramsar Convention can be replicated regarding the Convention on Biological Diversity. It cannot be inferred from the cited provisions that the possibility of granting concessions for the construction, administration, and operation of marinas and tourist docks, in itself, implies a breach of the obligations and commitments entered into by the Costa Rican State upon signing and ratifying the Convention. Both numerals establish the obligation of the States Parties to protect biodiversity and to incorporate said protection and sustainable use into their “… national strategies, plans, or programs” and to apply the Convention to the marine environment. As has been explained, Article 1 of Law number 7744 establishes exceptions regarding the possibility of granting concessions in wetlands, precisely to safeguard biodiversity and its sustainable use. In accordance with the foregoing, Article 1 of Law number 7744 is not only not inconsistent with the Ramsar Convention and the Convention on Biological Diversity, but neither is it inconsistent with Article 50 of the Constitution. That is, the Political Constitution does not contain specific rules on wetlands. The superior-ranking regulation that contains provisions on wetlands is, precisely, the Ramsar Convention, which, according to our system of constitutionality control, forms part of the constitutionality parameter for lower-ranking regulations. Therefore, and having analyzed the corresponding Ramsar Convention (Convención Ramsar), a provision like the one challenged must be evaluated based on the level of protection and safeguard that ordinary law already grants to wetlands, because it does so based on and in fulfillment of the mandate established in Article 50 of the Constitution. The legal regime of wetlands can be very varied to the extent that they can form part of almost any ASP, according to the management categories that the LOA establishes in its Article 32. But, furthermore, other provisions are applicable to wetlands, such as, for example, the Water Law number 276 of August 27, 1942. The LCVS defines wetlands according to their physical characteristics (marshes, swamps, peatlands, etc.) and the LOA according to their biotic characteristics, as it indicates that they are ecosystems that depend on aquatic regimes. In any case, these are not contradictory but rather complementary definitions. It could be said that to the LCVS definition, which is similar to that of the Ramsar Convention, one would have to add that wetlands are or contain ecosystems that depend on aquatic regimes. Now, national legislation, apart from defining them, does not contain a specific legal regime for wetlands as a general category. From this point of view, the possibility of granting concessions for the construction, administration, and operation of marinas and tourist docks does not imply, as such, a diminishment in the legally established level of protection. It should be noted that, for the case of marinas, the respective concession requires the prior completion of an environmental impact assessment (EIA) (estudio de impacto ambiental, EsIA), and for the case of docks, an Environmental Management Plan, as inferred from Article 8, subsection d) of Law number 7744. The potential for such diminishment would have to be analyzed based on the specific legal regime to which the wetlands are subject. In this sense, the legal protection regime granted to a specific wetland would be of special importance if it forms part of an ASP or if the wetland itself constitutes an ASP as a management category (Article 32, g of the LOA). But, as already noted, Article 1 of Law number 7744 excludes ASPs from the moment it does not permit granting concessions within the natural heritage of the State. Furthermore, Article 1 of the cited law refers to two cases in which wetlands would be excluded, even if they are not declared as ASP or do not form part of an ASP or are not subject to a special protection regime of any kind. This refers to mangroves and those wetlands that contain coral ecosystems. Consequently, and in accordance with the foregoing, this Attorney General's Office (Procuraduría General), in its capacity as an advisory body to the Constitutional Chamber (Sala Constitucional), considers that Article 1 of Law number 7744 of December 19, 1997, is not inconsistent with Articles 7 and 50 of the Constitution, provided it is understood that the impossibility of granting concessions for the construction, administration, and operation of marinas and tourist docks within the natural heritage of the State includes all protected wildlife areas and not only national parks and biological reserves. On navigable lakes, rivers, reservoirs, and canals. Another objection the claimants raise concerns the possibility established in Article 1 of Law number 7744 of granting concessions for the construction, administration, and operation of tourist docks in navigable lakes, rivers, reservoirs, and canals. In relation to this, the claimants do not explain why the possibility of granting such concessions constitutes a violation of the cited international conventions and Article 50 of the Constitution. In any case, it is worth noting that the construction of tourist docks in navigable lakes, rivers, reservoirs, and canals is no different from the construction of other types of docks, wharves, or ports, which has always occurred to facilitate communication and transportation by fluvial and lacustrine means, and whose construction is the responsibility of the Ministry of Public Works and Transport (MOPT), in accordance with the provisions of Article 1, subsection c) of Law number 4786 of July 5, 1971, and its reforms. It must be considered that concessions for constructing, administering, and operating tourist docks could not be granted in navigable lakes, rivers, reservoirs, and canals that are located in any type of protected wildlife area, pursuant to the provisions of the second paragraph of Article 1 of Law number 7744. Moreover, it must be kept in mind that prior to granting the respective concession, by virtue of what is established in Article 8 of Law number 7744, environmental viability (license) (VLA) (viabilidad (licencia) ambiental) granted by the National Environmental Technical Secretariat (SETENA) must have been obtained. That said, this Attorney General's Office (Procuraduría General) does not consider that the possibility of granting concessions for constructing, administering, and operating tourist docks in navigable lakes, rivers, reservoirs, and canals is contrary to the cited international conventions or to the provisions of Article 50 of the Constitution. On the Environmental Impact Assessment (Evaluación de Impacto Ambiental). The claimants consider that the provisions of Article 5, subsection c) of Law number 7744 of December 19, 1997, are inconsistent with the provisions of Article 50 of the Constitution; Article 14 of the Convention on Biological Diversity; Articles 204 to 206 of the United Nations Convention on the Law of the Sea; and Article 12 of the Convention for the Protection and Development of the Marine Environment and its Protocol on Cooperation to Combat Oil Spills in the Wider Caribbean Region. The need to conduct an environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental) for any human activity that may alter, pollute, or damage the environment is a manifestation of the preventive principle that this Constitutional Chamber has reiterated in jurisprudence (Sala Constitucional, Judgment number 2003-06311 of July 3, 2003). In principle, and also as indicated by this Chamber, said assessment must be prior to carrying out the activity in question, as indicated in Article 17 of the LOA. In judgment number 2008-015760 of 2:30 p.m. on October 22, 2008, in which it addressed a legislative consultation regarding the bill for the Law whose articles are challenged here, this Chamber stated on this topic: “This Constitutional Tribunal, in extensive jurisprudence, has reiterated that such preventive assessments are an unavoidable requirement for guaranteeing the environment, in concordant application of Articles 21, 50, and 89 of the Political Constitution. Note that, specifically, Article 50 of the Fundamental Rule provides that it is the State's responsibility to guarantee, defend, and preserve every human being's right to ‘a healthy and ecologically balanced environment.’ Even before the constitutional reform of Article 50, this Tribunal emphasized the requirement of environmental assessment studies, conceived as technical studies in environmental matters, prior to the granting of rights in activities that could potentially harm the environment.” The claimants interpret that what is regulated in Article 5, subsection c) of Law number 7744 is contrary to Article 50 and, consequently, to the conventional regulations they cite, which refer to the need to carry out environmental assessment processes. In this regard, they understand that the rule allows for obtaining the respective concession for the construction, administration, and operation of marinas and tourist docks with only the obtainment of the potential environmental viability (VAP) (viabilidad ambiental potencial) before SETENA, which does not constitute a complete and sufficient assessment of the environmental impact of a marina or tourist dock. In reality, the challenged regulation does not establish what the claimants interpret. The challenged Article 5 regulates matters related to the procedure before the Inter-Institutional Commission for Marinas and Tourist Docks (CIMAT). This Commission is the competent body to grant favorable technical viability to marina and tourist dock projects. This technical viability is, by provision of Article 8 of Law number 7744, an indispensable and prior requirement for initiating the concession application before the respective Municipality. Regarding the environmental assessment, the challenged Article 5, subsection c) indicates that, for obtaining technical viability, the initial environmental viability (VAP) (viabilidad ambiental inicial) must be processed before SETENA, following the procedure for an initial environmental assessment (evaluación ambiental inicial, EIA). That is, the VAP is a requirement for obtaining technical viability, not for obtaining the concession, as the claimants erroneously interpret. To obtain the respective concession, it is necessary to have processed and obtained the respective environmental viability (license) (VLA) before SETENA, which is not the VAP required for obtaining the technical viability granted by CIMAT. What the cited Article 8 requires is an environmental viability (license) (VLA) (viabilidad (licencia) ambiental). For marinas and tourist docks, the VLA is obtained through a complete and sufficient environmental impact assessment (EIA) (evaluación de impacto ambiental), in accordance with the provisions of the General Regulation on Environmental Impact Assessment (EIA) Procedures, Executive Decree number 31849 of May 24, 2004. It must be kept in mind that this regulation establishes two types of procedures: those of an initial nature and those through which the VLA is granted, which are the definitive environmental impact assessment procedures. Again, it is important to understand that Article 5, subsection c) of Law number 7744 requires an initial environmental viability obtained through an also initial environmental assessment procedure. But Article 8, subsection d) of that same Law requires, prior to granting the concession, the obtainment of an environmental viability (license) (VLA) (viabilidad (licencia) ambiental) obtained through a definitive environmental impact assessment, not an initial one. Annex 2 (Anexo 2) of the General Regulation on Environmental Impact Assessment (EIA) Procedures establishes that tourist marinas are Type A activities and tourist docks are Type B1 activities, according to the classification of potential environmental impact (IAP) made by the regulation in its Article 6. Type A activities are categorized as high IAP and B1 as high to moderate IAP, according to this same numeral.

Article 27 of the aforementioned regulation requires, for activities classified as high IAP, that is, category A activities, the completion of an environmental impact study (EsIA) to obtain the VLA, which is the most rigorous instrument. This means that, to obtain a VLA as a prerequisite for processing a concession for the construction, administration, and operation of a tourist marina, as required by Article 8, subsection d) of Law number 7744, it is necessary to first complete an EsIA. On the other hand, the processing of a concession for the construction, administration, and operation of a tourist dock, although it does not require an EsIA, does require the prior completion of an EIA through an environmental assessment document D-1 and the application of an Environmental Management Plan as an instrument, as established by Articles 9 and 20 of the SETENA Regulation, Executive Decree number 31849 of May 24, 2004. Consequently, for both marinas and tourist docks, prior to obtaining a concession, it is necessary to obtain an environmental viability (license) (VAL) obtained through a complete environmental assessment (evaluación ambiental completa), not of a preliminary or initial nature as the plaintiffs interpret it. Whereby Law number 7744 complies with the constitutionality parameters regarding environmental assessment defined by constitutional jurisprudence and contained in constitutional Article 50 and the international conventions on the matter. This issue was already addressed by this Constitutional Chamber when resolving three legislative consultations that were formulated at the time in relation to the bill processed under legislative file number 14,836, which was finally approved as Law number 7744. In the judgment that resolved the first consultation, number 2008-015760 at 2:30 p.m. on October 22, 2008, this Chamber indicated that, as Articles 9 and 9 bis of the bill were drafted, there were conflicts with the Constitution because it established that the environmental assessment was subsequent to the granting of the concession. Faced with a first attempt to correct this situation by the Legislative Assembly, the Chamber indicated, when resolving a second legislative consultation in judgment number 2009-017511 at 2:39 p.m. on December 18, 2009, that the noted defect persisted, although in an attenuated form. On this occasion, the Chamber indicated that it was not sufficient to require the environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental) of the respective project as a requirement for granting the concession, but that prior granting by SETENA of the environmental viability (license) (VLA) was necessary. Finally, the Legislative Assembly modified the bill once more. Specifically, it did so with respect to subsection d) of Article 8 and provided for requiring a copy of the environmental viability (license) (VLA) granted by SETENA as a requirement for granting the concession. Given this new wording, this Constitutional Chamber indicated in judgment number 2010-012026 at 12:46 p.m. on July 9, 2010, that the noted constitutional defect had been resolved. That is, by requiring in the bill the environmental license (VLA) as a prerequisite to granting the respective concession, the requirement of constitutional Article 50 regarding the necessary environmental assessment as a manifestation of the preventive principle was met. It is worth noting that the wording of Article 8, subsection d) that this Constitutional Chamber analyzed in judgment number 2010-012026 is, in relation to the requirement of the environmental license, exactly the same as that of Law number 7744. Article 8 of Law number 7744, in its subsection d), requires a copy of the environmental viability (license) VLA granted by SETENA as a requirement to process and eventually obtain a concession. That is, this is an issue on which this Chamber has already ruled to the effect that, with the provisions of Article 8, subsection d) of Law number 7744, the requirement of constitutional Article 50 and, additionally, of the international instruments regarding the assessment of the environmental impact (impacto ambiental) of construction, administration, and operation projects for tourist marinas and docks is satisfied. By reason of the foregoing, this Office of the Attorney General also does not consider that on this point, Article 5, subsection c) of Law number 7744 of December 19, 1997, is contrary to or inconsistent with constitutional Article 50 or the cited international instruments. Conclusions. Based on all the foregoing, and in its capacity as an advisory body to the Constitutional Chamber, this Office of the Attorney General of the Republic recommends dismissing this action in its entirety and declaring it without merit.

6.- SUSANA OROZCO BLANCO submits her report, in her capacity as President of the Interinstitutional Commission for Tourist Marinas and Docks (Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos, CIMAT), and indicates in summary that: a) Article 1 of Law No. 7744 (amended by Law No. 8969) extends the prohibition on the construction of tourist marinas and docks in coral ecosystems and the natural heritage of the State (patrimonio natural del Estado). The Natural Heritage of the State is composed of protected wilderness areas (áreas silvestres protegidas) (which include wetlands as established in the Organic Environmental Law) and other forests and forest lands or lands suitable for forestry (terrenos forestales o de aptitud forestal) belonging to the State or public institutions. See also that in another action this same norm was challenged, file no. 10-013699-0007-CO. This Commission considers that Article 1 of Law No. 7744 is not contrary to Articles 7 and 50 of the Political Constitution, since Wetlands, although not expressly indicated, are indeed included within the exception of the Natural Heritage of the State referred to in the second paragraph of the article in question; b) Article 8.d) of Law No. 7744 clearly establishes that for the interested party to submit a concession application to the Municipality, they must provide a copy of the Environmental Viability issued by SETENA. In accordance with the procedure established in Law 7744, the potential environmental viability (viabilidad ambiental potencial) is a prerequisite that the interested party must provide to initiate proceedings before the CIMAT, so that this Commission begins the study of the preliminary project (anteproyecto) and subsequently issues a resolution on the technical viability of the proposal. The CIMAT issues the technical viability resolution once all legal and technical requirements have been met, among them the Environmental Viability issued by SETENA, and both constitute indispensable requirements that the interested party must present to the Municipality to initiate the respective concession process; c) They consider that Articles 1 and 5 of Law No. 7744 do not violate Articles 7 and 50 of the Political Constitution, since although Wetlands are not expressly cited in Article 1, they are indeed included within the exception of the Natural Heritage of the State referred to in the second paragraph. On the other hand, although Article 5 establishes the potential environmental viability to initiate proceedings before the CIMAT, the Law in its Article 8 does require that the interested party must have the Environmental Viability from SETENA, prior to initiating the concession application before the Municipality. Finally, it recommends that a hearing be granted to MINAET.

7.- By means of a resolution at 3:18 p.m. on October 31, 2012, the hearings granted to the Office of the Attorney General of the Republic and the representative of the Interinstitutional Commission for Tourist Marinas and Docks (CIMAT) were deemed answered.

8.- By means of a resolution of the Investigating Magistrate at 11:12 a.m. on January 28, 2014, the material error contained in the resolution at 10:35 a.m. on September 6, 2012, was corrected, so that it is understood that the articles being challenged are 1 and 5 of Law No. 7744 and not of Law No. 8969.

9.- By means of a resolution of the Investigating Magistrate at 11:45 a.m. on August 25, 2015, the following evidence was requested for a better resolution: 1) From the EXECUTIVE DIRECTOR of the National System of Conservation Areas (Sistema Nacional de Áreas de Conservación, SINAC), so that they may rule on the allegations expressed by the plaintiffs in this action, and specifically indicate whether wetlands (regardless of their type) are considered part of the natural heritage of the State. 2) From the OFFICE OF THE ATTORNEY GENERAL OF THE REPUBLIC, so that it may clarify its position as to whether wetlands (regardless of their type) are considered part of the natural heritage of the State, particularly taking into account what was indicated by that entity in Opinion C-339-2004 of November 17, 2004, when defining said heritage.

10.- Regarding the above evidence, ANA LORENA BRENES ESQUIVEL reports, in her capacity as Attorney General of the Republic, in summary that: From the text of opinion C-339-2004, it is concluded that wetlands are considered part of the Natural Heritage of the State: those that have been declared a protected wilderness area or are comprised within one are contemplated in the third paragraph; others, as forest lands or lands suitable for forestry, are contemplated in the fourth paragraph (if located in inalienable areas), or in the fifth paragraph (if located in national reserves or State farms). That opinion does not limit the Natural Heritage of the State to wetlands declared as protected wilderness areas or comprised in any category or management, but also contemplates wetlands considered technically as forest lands or lands suitable for forestry, and which, because they are in inalienable areas, national reserves, or lands belonging to the Public Administration, form part of it in accordance with Article 13 of the Forestry Law. This Office of the Attorney General, in numerous opinions and pronouncements, has shared the constitutional jurisprudence that includes protected wilderness areas (including wetlands) as a component of the Natural Heritage of the State. The Office of the Attorney General has also ruled on the specific inclusion of wetlands within the Natural Heritage of the State, just as the Constitutional Chamber has done when it indicates that all wetlands that are on State property form part of that heritage (Voto 2011-016938). There could be wetlands not considered part of the Natural Heritage of the State because they are not in one of its two components: a protected wilderness area or forest land. Note the wide range of humid ecosystems contemplated in Decree No. 35803-MINAET, Criterios técnicos para la identificación, clasificación y conservación de humedales (folio 93 of the digital file).

11.- Regarding the above evidence, JULIO JURADO FERNANDEZ reports, in his capacity as Executive Director of the National System of Conservation Areas (SINAC) of the Ministry of Environment and Energy (Ministerio de Ambiente y Energía, MINAE), indicating in summary that: a) The Law on Concession and Operation of Tourist Marinas and Docks, before the proposed modification, had not expressly contemplated areas where concessions could not be granted; however, it contemplated that in those sites where they were granted, the environment and natural resources of the zone must be protected. The amendment introduced to Article 1 did not specifically exclude all wetlands from the possibility of granting concessions for marinas and docks; however, the limitation imposed by the norm that the Ministry imposes a restriction on those that form part of the Natural Heritage of the State. In this sense, there has been no deterioration in the regulation and, consequently, there is no violation of the so-called principle of non-regression, since with the current wording, wetlands considered as Natural Heritage of the State are expressly safeguarded; b) For both marinas and tourist docks, prior to obtaining a concession, it is necessary to obtain an environmental viability (license) (VAL) obtained through a complete environmental assessment, not of a preliminary or initial nature as the plaintiffs interpret it. Whereby the challenged law complies with the constitutional parameters contained in constitutional Article 50; c) Article 1 of Law 7744 is not only inconsistent with the Ramsar Convention and the Convention on Biological Diversity, but neither is it so with respect to Constitutional Article 50. Because said article establishes exceptions regarding the possibility of granting concessions in wetlands; d) Article 40 of the Organic Environmental Law defines wetlands. The Law declares wetlands and their conservation to be of public interest, because they are of multiple use, whether or not they are protected by laws governing this matter. According to the Ramsar Convention, States define wetlands that are of international importance and urges them to establish legal regimes for conservation in wetlands. There are wetland ecosystems that, by interest of the Executive Branch, are established as protected wilderness areas, which means that in these cases, concessions cannot be granted for the construction, administration, and operation of tourist marinas and docks. Thus, the legal regime for wetlands can be very varied to the extent that they can form part of almost any protected wilderness area. There is a difference that deserves to be pointed out: the Wildlife Conservation Law defines wetlands according to their physical characteristics and the Organic Environmental Law according to their biotic characteristics, complementary definitions. In principle, the execution of works such as the possibility of granting concessions for the construction, administration, and operation of tourist marinas and docks does not imply, as such, a deterioration in the level of legally established protection. Take into account that, in the case of marinas, the respective concession requires the prior completion of an environmental impact study (estudio de impacto ambiental, EIA), and in the case of docks, an Environmental Management Plan, as is inferred from Article 8.d) of Law 7744. Furthermore, Article 1 of said law refers to two cases in which wetlands would be excluded, even if they are not declared Protected Wilderness Areas or do not form part of a Protected Wilderness Area or are not subject to a special protection regime of any kind. These are mangroves and those wetlands that contain coral ecosystems. Consequently, Article 1 of Law 7744 is not inconsistent with constitutional Articles 7 and 50, as long as it is understood that the impossibility of granting concessions for the construction, administration, and operation of tourist marinas and docks in the Natural Heritage of the State includes all protected wilderness areas and not only national parks and biological reserves, as the plaintiffs indicate. e) Regarding wetlands on private property versus the Natural Heritage of the State: based on resolution 2011-016938 of this Chamber, it has been interpreted that wetlands located within private property also form part of the Natural Heritage of the State. But that interpretation does not conform to the legal system. Article 13 of the Forestry Law establishes the concept of Natural Heritage of the State, so wetland ecosystems located on private property registered in the name of a private subject cannot be considered included within the concept of Natural Heritage of the State. So it is legally erroneous to affirm that all continental and marine wetlands are natural heritage of the State. f) Conclusions: 1. Articles 1 and 5 of Law 7744 do not violate the right to a healthy environment and the principles of reasonableness and proportionality. Article one, because it prohibits the granting of concessions for marinas and docks in those wetlands that form part of the Natural Heritage of the State; and the second, insofar as it contemplates the completion of an adequate and complete environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental), so there is no violation of the principle of prevention. 2. On public domain lands where wetlands are located, whether as an ecosystem or in the condition of a protected wilderness area, they form part of the Natural Heritage of the State, subject to the restriction of not granting concessions for marinas and docks. Under this condition, those wetlands located on private lands do not correspond to the Natural Heritage of the State and, therefore, are not administered by SINAC. 3. The foregoing does not detract from the fact that wetlands and their conservation, by legal provision, are declared of public interest, whether or not they are protected by laws governing the matter. This does not mean that all wetlands are Natural Heritage of the State nor are they subject to the established restriction of uses. 4. The authorization for the construction of tourist marinas or docks, in itself, does not constitute a violation of the obligations acquired by the Costa Rican State within the framework of the Ramsar Convention. The Costa Rican State, through legal provisions, decides not to permit the concession for the construction, administration, and operation of tourist marinas and docks in specific sites such as those classified as Natural Heritage of the State. (folio 104 of the digital file).

12.- By means of a certification from the Secretary of the Constitutional Chamber, it appears that at 9:15 a.m. on February 11, 2016, the oral hearing scheduled in accordance with the provisions of Article 10 of the Law of Constitutional Jurisdiction began.

13.- In the proceedings, the prescriptions of law have been complied with.

Drafter: Magistrate Cruz Castro; and,

Considering:

I.- Object of the challenge.- The plaintiffs file this action against Articles 1 and 5 of Law number 7744 "Concession and Operation of Tourist Marinas" (Concesión y operación de Marinas Turísticas), of December 19, 1997, amended according to the reforms introduced by Law number 8969. Which provide:

"Article 1.-Concession In public domain areas such as the maritime-terrestrial zone and/or the adjacent area permanently covered by the sea, areas adjacent to coastal cities, with the exception of lands that present open spaces for common use, concessions may be granted for the construction, administration, and operation of tourist marinas and docks, in accordance with the provisions of this Law. Mangrove areas, national parks, and biological reserves are excepted from this provision. Likewise, concessions will not be granted for the construction and operation of tourist marinas and docks in areas where coral ecosystems exist.

The Ministry of Environment, Energy, and Telecommunications (Minaet) is excepted from this provision, which may not grant a concession for any asset that forms part of the natural heritage of the State, in accordance with Articles 13 and 14 of the Forestry Law, No. 7575, and its amendments.

Concessions may also be granted for the construction, administration, and operation of tourist docks in lakes, rivers, reservoirs, and navigable channels.

The municipality of the locality shall be the competent authority to grant the concession. In case of an express request from the respective municipality to state institutions, these must provide technical advice. Regarding concessions requested in the Gulf of Papagayo Tourist Project, the competent authority to grant them shall be the Costa Rican Tourism Institute (Instituto Costarricense de Turismo, ICT), in accordance with the Regulatory Law for the Development and Execution of the Gulf of Papagayo Tourist Project, No. 6758, of June 4, 1982.

The institutions of the Costa Rican State must supervise and oversee, within their respective spheres of competence and periodically, the operation and functioning of tourist marinas and docks.

The concession shall be granted while protecting the environment and the natural resources of the zone." "Article 5.-Procedure before the Interinstitutional Commission for Marinas and Tourist Docks (Cimat) The party interested in constructing, administering, and operating a tourist marina or a tourist dock must have the favorable technical viability (viabilidad técnica) of Cimat. The interested party must submit the application, which shall include at least the following information:

  • a)The formal application with the general data of the applicant.
  • b)The plans of the preliminary project and their respective preliminary studies.
  • c)The Potential Environmental Viability (Viabilidad Ambiental Potencial, VAP), granted by the National Technical Secretariat (Secretaría Técnica Nacional, Setena), processed through an Initial Environmental Assessment (Evaluación Ambiental Inicial, EAI) following the current procedure.
  • d)A basic economic profile of the preliminary project, detailing the investment and the analysis of the costs and benefits intended to be made.
  • e)A certification issued by an authorized public accountant, regarding the financial capacity of the company. In addition, they must submit a sworn statement that they will have qualified personnel to develop the project.

CIMAT shall assign a file number to the application and must issue the corresponding duly reasoned administrative resolution on technical viability, within a maximum period of forty-five working days, extendable for an equal period only once. Within the first twenty working days, the Commission may request from the interested party, only once, the clarifications and additions it deems necessary. For this, the interested party shall have a period of fifteen working days, extendable for an equal period only once, to comply with CIMAT's requirements. The period given to the interested party shall suspend the period granted to CIMAT to issue its resolution. Within the remaining period, the Commission must notify the decision to the interested party personally.

For the fulfillment of CIMAT's functions, a one-stop shop is created pursuant to Law No. 8220, Protection of Citizens from Excessive Requirements and Administrative Procedures. In the case of the Environmental Impact Assessment Procedure processed before SETENA, both entities, SETENA and CIMAT, shall establish, by regulation, a procedure for joint technical and environmental coordination, so that the environmental variable is incorporated into the project, in a manner that avoids the repetition of procedures and favors the simultaneous processing of both processes.

The favorable technical viability for the preliminary project shall authorize the interested party to continue with the concession application process before the municipality.

Against CIMAT's administrative resolutions, appeals for reconsideration (revocatoria) and appeal (apelación) may be filed, under the terms and conditions established in the General Law of Public Administration and related laws.

The appeal must be filed before the head of the ICT. The resolution issued by said entity shall exhaust the administrative route, which does not constitute an impediment to resorting to the jurisdictional route.

CIMAT shall always have the duty to issue its administrative resolution regarding technical viability within the established time. Failure to comply with this duty shall be considered a serious fault of service, according to the disciplinary and administrative provisions of the body." The plaintiffs consider that the challenged regulation is inconsistent with constitutional Articles 7 (inconsistent with the Convention Relating to Wetlands of International Importance RAMSAR Convention; with the Convention for the Protection and Development of the Marine Environment and its Protocol Concerning Cooperation in Combating Oil Spills in the Wider Caribbean Region; with the Free Trade Agreement between the United States, Central America, and the Dominican Republic CAFTA-DR; with the Convention on Biological Diversity; and with the United Nations Convention on the Law of the Sea) and 50 (right to the environment); and also with the principle of non-regression contained in Chapter 17 of the Free Trade Agreement between the United States, Central America, and the Dominican Republic. In this regard, they raise three specific objections:

  • 1)Non-exclusion of wetlands from areas to be concessioned: They consider that Article 1 of the "Law on Concession and Operation of Tourist Marinas and Docks," number 7744 of December 19, 1997, and its amendments, is unconstitutional by failing to exclude wetlands from the areas in which concessions can be granted for the construction and operation of tourist marinas and docks. This implies the possibility of granting concessions in the Marine Management Areas established in Article 70 of the Regulation to the Biodiversity Law (LB), number 7788 of April 30, 1998.
  • 2)Unconstitutionality due to the possibility of granting concessions in lakes, rivers, reservoirs, and navigable channels: They consider that the possibility established in the norm to grant concessions for the construction, administration, and operation of tourist docks in lakes, rivers, reservoirs, and navigable channels is unconstitutional.
  • 3)Unconstitutionality for requiring only the Potential Environmental Viability: They consider that Article 5, subsection c) is unconstitutional because it provides that the respective concession may be granted solely with the so-called Potential Environmental Viability (VAP), processed before the National Environmental Technical Secretariat (SETENA) and presented before the Interinstitutional Commission for Marinas and Tourist Docks (CIMAT), a procedure through which the entirety of the project to be carried out is not assessed.

II.- The rules of standing in actions of unconstitutionality.- Article 75 of the Law of Constitutional Jurisdiction regulates the prerequisites that determine the admissibility of unconstitutionality actions, requiring the existence of a pending matter to be resolved at the administrative or judicial level in which the unconstitutionality is invoked, a requirement that is not necessary in the cases provided for in the second and third paragraphs of that article, that is, when, by the nature of the norm, there is no individual or direct injury; when it is based on the defense of diffuse interests or those that concern the community as a whole, or when it is filed by the Attorney General of the Republic, the Comptroller General of the Republic, the Attorney General of the Republic, or the Ombudsman, in these latter cases, within their respective spheres of competence. According to the first of the assumptions provided for in paragraph 2 of Article 75 of the Law of Constitutional Jurisdiction, the challenged norm must not be susceptible to concrete application, which would subsequently allow the challenge of the application act and its consequent use as a base matter. Secondly, the possibility of resorting in defense of "diffuse interests" is provided for, which are those whose ownership belongs to groups of people not formally organized but united by a certain social need, a physical characteristic, their ethnic origin, a certain personal or ideological orientation, the consumption of a certain product, etc. The interest, in these cases, is diffused, diluted (diffuse) among an unidentified plurality of subjects. This Chamber has enumerated various rights to which it has given the qualifier of "diffuse," such as the environment, cultural heritage, defense of the territorial integrity of the country, sound management of public spending, and the right to health, among others. On the other hand, the enumeration made by the Constitutional Chamber is not exhaustive. Finally, when paragraph 2 of Article 75 of the Law of Constitutional Jurisdiction speaks of interests "that concern the community as a whole," it refers to the legal goods explained in the previous lines, that is, those whose ownership rests with the very holders of sovereignty, in each of the inhabitants of the Republic. It is not, therefore, that any person may resort to the Constitutional Chamber in protection of any interests (popular action), but rather that every individual may act in defense of those goods that affect the entire national community, without it being valid in this field either to attempt any exhaustive enumeration.

III.- The standing of the plaintiffs in this case.- Based on what was stated in the previous paragraph, it is clear that the plaintiffs possess sufficient standing to challenge the unconstitutionality of the contested norms, without it being necessary for them to have a prior matter that serves as a basis for this action. The foregoing because they appear in defense of an interest that concerns the national community as a whole, such as the right to enjoy a healthy environment. Precisely because the environment is at stake, this Chamber understands that we are facing an action that seeks the protection of interests that concern the national community as a whole, therefore the plaintiffs are perfectly legitimized to act directly, in light of the provisions of paragraph 2 of Article 75 of the Law of Constitutional Jurisdiction. It concerns, in effect, a matter whose constitutionality is appropriate to review in this venue. Furthermore, the plaintiffs fulfilled the requirements stipulated in numerals 78 and 79 of the Law of Rite.

In conclusion, this action is admissible, and therefore we must immediately proceed to discuss the object and merits of the matter.

IV.- On the methodology for analyzing the action.- To facilitate the study of the challenged regulations, each of the arguments presented by the claimants will be analyzed in the following recitals.

V.- On the non-exclusion of wetlands from areas subject to concession.- The claimants consider that Article 1 of the “Ley de Concesión y Operación de marinas y atracaderos turísticos,” number 7744 of December 19, 1997, and its amendments, is unconstitutional because it does not exclude wetlands from the areas where concessions may be granted for the construction and operation of tourist marinas and docks. That is, it would be an unconstitutionality by omission. For its part, the Procuraduría General de la República indicates that there is no unconstitutionality because the rule has remained the same, so there has been no impairment, nor therefore a violation of the principle of non-regression. It also indicates that the RAMSAR Convention does not imply that the State must exclude wetlands from concessions or subject them to a particular regime, and that in any case, there are 3 types of wetlands that the rule excludes from being granted in concession (mangroves, wetlands that are protected wild areas, and wetlands with coral ecosystems). The representative of CIMAT indicates that Article 1 of Law No. 7744 is not contrary to Articles 7 and 50 of the Constitución Política, since Wetlands, although not expressly indicated, are indeed included within the exception of the State's Natural Heritage (Patrimonio Natural del Estado) referred to in the second paragraph of the article in question. Finally, the representative of SINAC indicates that only wetlands located on State lands are considered part of the State's Natural Heritage, excluding those found on private property. In this regard, this Chamber observes two issues. On one hand, our Legal System does not contain its own legal regime for wetlands as a general category that absolutely and generally prohibits the possibility of them being granted in concession. On the other hand, the rule in question does make exceptions for the granting of concessions in certain wetlands. But before examining these two aspects, remember the importance that this Chamber has recognized in its jurisprudence for wetlands. A) On wetlands and their environmental, cultural, and economic importance.- As this Chamber indicated in ruling 2009-014288 at 15:19 hours on September 9, 2009, it has referred to the relevance of these ecosystems and their protection in rulings 2001-12817 at 10:28 hours on December 14, 2001, and 2007-6246 at 19:30 hours on May 8, 2007, among others, noting that wetlands are considered among the most productive ecosystems in the world. In the Ramsar Convention, signed on February 2, 1971, a wetland is defined as: "Areas of marsh, fen, peatland or water, whether natural or artificial, permanent or temporary, with water that is static or flowing, fresh, brackish or salt, including areas of marine water the depth of which at low tide does not exceed six metres." In Costa Rica, the Ley Orgánica del Ambiente, in Article 40, has defined them as: "Ecosystems dependent on aquatic regimes, natural or artificial, permanent or temporary, lentic or lotic, fresh, brackish or salt, including marine extensions up to the posterior limit of phanerogams or reefs, or in their absence, up to six meters deep at low tide." The importance of wetlands is not only due to biodiversity and those processes that develop on an ecological scale, but also because they provide support functions and essential products for human communities in the developing and industrialized world. According to doctrine and scientific studies, the term wetlands encompasses a great variety of ecosystems with very different characteristics; they can be classified into seven landscape units: estuaries, open coasts, floodplains, freshwater marshes, lakes, peatlands, and flood forests; or into saltwater wetlands, freshwater wetlands, or artificial wetlands. Each is formed by a series of physical, chemical, and biological components, such as soils, water, animal and plant species, and nutrients. The processes among these components and within each of them allow the wetland to perform functions, such as flood control and storm protection, and generate products, such as wildlife, fisheries, and forest resources; they purify water and stabilize the coastline. Not all characteristics are present in every wetland; few perform all functions in the same way. Furthermore, they present very valuable attributes such as biological diversity and the uniqueness of cultural heritage. It is the combination of these functions, products, and attributes of the ecosystems that makes wetlands important to society. Through the storage of precipitation and the uniform release of runoff, wetlands can diminish the destructive onslaught of floods and rivers, so the conservation of natural deposits can avoid the construction of dams and reservoirs. Their vegetation can stabilize the coastline by reducing the energy of waves, currents, or other erosive forces, while at the same time, with plant roots, holding bottom sediments in place, which can prevent both the erosion of valuable agricultural or inhabited lands and property damage. Wetlands remove nutrients, improve water quality, and help prevent eutrophication, which can avoid the need to build water treatment systems. On the other hand, many support the life of dense populations of fish, livestock, or wildlife that feed on their nutrient-rich waters or substrate, or else graze on their lush pastures. The hydrological, nutrient, and matter cycles, and the energy flows of wetlands, can stabilize local climatic conditions, particularly rainfall and temperatures, which influences both agricultural activities and those based on natural resources, as well as the stability of natural ecosystems and the wetland itself. They also contribute to recreation, fisheries, agricultural resources, and tourism, as well as the direct use of the forest resources they generate, in a significant number of goods, ranging from firewood, construction timber, and bark, among timber products, to resins and medicines, which are "secondary" non-timber forest products. They are even important as a genetic reserve for certain plant species – such as rice. This is why several international instruments, most notably the Convention on Wetlands or Ramsar Convention, signed by our country according to Law No. 7224 on April 9, 1991, and published in the official Gazette (Diario Oficial la Gaceta) on May 8 of the same year, deal with their protection. The Convention is an intergovernmental treaty that provides a framework for international cooperation towards the conservation and wise use of wetlands. The Convention proclaims the duty of States to protect – for the sake not only of their own interests, but of international interests – these ecosystems, for which countries have the obligation to develop national policies aimed at the conservation of these environments in their land-use policies, and each member country, according to the Convention, must include at least one site on the List of Wetlands of International Importance. For its part, our national legislation develops this commitment in some laws such as the Ley Orgánica del Ambiente, Law No. 7554 of September 28, 1995, which in Article 32 empowered the Executive Branch to include Wetlands in the different management categories of protected wild areas, which are under the administration of the Ministry of Environment, Energy and Telecommunications (MINAET) - with the collaboration of the municipalities - and declares them and their conservation to be of public interest. B) On the lack of an absolute prohibition against wetlands being granted in concession: Certainly, this Chamber observes that from the "Convention on Wetlands of International Importance especially as Waterfowl Habitat" (Ramsar Convention), approved by Law number 7224 of April 9, 1991, the obligation to prohibit concessions in wetlands does not arise. Thus, it cannot be concluded that concessions in wetlands for the construction of tourist marinas or docks, in and of themselves, constitute a violation of the obligations acquired under said Convention by the Costa Rican State. Similarly, the possibility of granting concessions for the construction, administration, and operation of tourist marinas and docks cannot be considered, as such, an impairment of the legally established level of protection, because there is no legal regime specific to wetlands as a general category that absolutely and generally prohibits the possibility of them being granted in concession. Despite this, it is valid for the legislature to establish the prohibition of granting certain types of wetlands in concession, as in this case, as explained below. C) On the exceptions made by the challenged rule for certain wetlands that CANNOT be granted in concession: This Chamber, through several rulings, proceeded to examine the bill that gave rise to the questioned law according to the optional constitutionality reviews submitted (see rulings number 2008-015760, 2009-017511, 2010-012026, and 2010-018702). Specifically on the issue of wetlands and the principle of progressiveness of human rights in environmental matters, for not excluding them from the prohibition on marina construction, see the holding in ruling number 2010-018702 at 15:27 hours on November 10, 2010 (Sala Constitucional composed of Justices Calzada, Mora, Armijo, Cruz, Castillo, Abdelnour, and Hernández G.), where it was resolved that it was unconstitutional to protect some areas and not others, without a technical criterion to support it, as this is harmful to the precautionary principle and the principle of progressiveness of the scope of protection of fundamental rights. It was literally stated:

"I III.- On the merits.- Regarding the first aspect consulted, the deputies consider that the amendment to Article 1 of the current Ley de Concesión y Operación de Marinas Turísticas, Law number 7744, is unconstitutional by not including other management categories of protected wild areas in the prohibition on building marinas, such as forest reserves, protective zones, national wildlife refuges, wetlands, natural monuments, marine reserves, and marine management areas, which in their opinion damages the principle of progressiveness of human rights, especially in environmental matters.

(…)

To have a clear picture of the ecosystems not included in the stated exception, we will proceed to give an approximate definition of each one:

- Forest Reserves (Reservas Forestales): …

- Protective Zones (Zonas Protectoras): …

- Wildlife Refuges (Refugios de Vida Silvestre): …

-Wetlands (Humedales): An ecosystem dependent on aquatic regimes, natural or artificial, permanent or temporary, lentic or lotic, fresh, brackish or salt, including marine extensions up to the posterior limit of seagrass or coral reefs or, in their absence, up to six meters deep at low tide. Their objective is to protect floodable ecosystems of biological and economic importance.

-Natural Monuments (Monumentos Naturales): …

-Marine reserves or Fishery resource reserves; …

From the above, it is notorious that these ecosystems have been protected both nationally and internationally, by recognizing the need for special protection, and this Court has so resolved: (…)(see ruling No. 2007-8098 and 1999-2788) (…)

The foregoing constitutes an evolutionary interpretation in the protection of the environment in accordance with Constitutional Law, which does not admit a regression to its detriment. Indeed, current legislation does not exempt these ecosystems from the possibility of being granted in concession for tourist marinas; however, this does not in any way validate that such omission is consistent with the environmental protection that must be guaranteed in accordance with Article 50 of the Constitución Política. It is therefore not justified to protect these areas in harmony with the purposes already stated, only for some areas later to be exempted from the possibility of being granted in concession and others not, without a technical reasoning, without assessing whether they will be affected as a result. The absence of this criterion violates the precautionary principle in environmental matters (…)

Thus, the precautionary principle finds application insofar as there is a lack of certainty regarding the damage to be produced and the mitigation or repair measures that must be implemented, since having certainty about the type or magnitude of the environmental damage that may occur and the measures to be adopted at each moment eliminates any doubt and, consequently, it would be improper to apply the precautionary principle. In other words, the precautionary principle must be applied in cases of reasonable doubt or uncertainty, but not when there is certainty about the type of damage and the measures to be adopted, since by its very nature, the application of this principle is unfeasible. However, in the present case, this assessment is missing. Certainly, each concession will previously require an environmental impact study evaluated by SETENA; notwithstanding the above, some of these ecosystems, for example marine reserves, are areas that were protected precisely with the intention that no extractive activity be carried out in this area and that it also not be affected by any type of pollution (engine leaks, noise pollution, light pollution, etc.), so that flora and fauna regenerate over time, until their populations reach the maximum number of specimens possible at that site; which is totally incompatible with the concession of a tourist marina due to the effects that will evidently alter it. Other cited ecosystems may not necessarily require an absolute ban on all activity, but any authorization in that sense must be assessed and anticipated. As already indicated, it is unreasonable to protect some areas and not others without a technical criterion to support it, as this is harmful to the precautionary principle and the principle of progressiveness of the scope of protection of fundamental rights. (…)" (highlighting does not correspond to the original).

I Thus then, in this resolution, the Chamber concluded that protecting some areas and not others, without a technical criterion to support it, was harmful to the precautionary principle and the principle of progressiveness of the scope of protection of fundamental rights. Now, from a reading of the challenged rule, it is confirmed that the legislature corrected the error pointed out in the previous ruling and proceeded to exempt some wetlands from the possibility of being granted in concession. As indicated by the Procuraduría General de la República in its report, the claimants are incorrect, and the challenged rule does establish three types of exceptions for wetlands that cannot be granted in concession, namely: mangrove wetlands, wetlands with coral ecosystems, and wetlands that form part of the State's Natural Heritage, in accordance with Articles 13 and 14 of the Ley Forestal, and which are under the supervision of the Ministry of Environment, Energy and Telecommunications (Minaet). The rest of the wetlands, not included in these exceptions, could be granted in concession, including those that, being on public domain property, are administered by the various municipalities or by the Instituto Costarricense de Turismo, under the terms established by the challenged Law itself. But even so, this in no way means that they are left unprotected, since, for marinas, the respective concession requires the prior completion of an environmental impact assessment (EsIA), and for docks, an Environmental Management Plan, as derived from Article 8, subsection d) of Law number 7744. Furthermore, the activities that can be developed in them, despite the concession, are subject to certain limitations, as will be discussed. In this sense, it is appropriate to make a relevant clarification: Although not all wetlands form part of the State's Natural Heritage (PNE), but only those located on public domain property - since wetlands can exist on private property - all wetlands are of public interest and are subject to a special legal protection regime. Thus, regardless of their location (on public or private domain property), wetlands are of public interest. It is clear, then, that the only wetlands considered part of the State's Natural Heritage (patrimonio natural del Estado) are those found on public domain property, regardless of whether they have been recognized as protected wild areas. In other words, despite not being declared protected wild areas, wetlands within public domain property are part of the State's Natural Heritage, with the exception that will be discussed. See what this Chamber established through ruling number 2011-016938 at 14:37 hours on December 7, 2011 (Sala Constitucional composed of Justices Armijo, Mora, Cruz, Rueda, Pacheco, Araya, and Ulate), when it clearly indicates that wetlands found on State properties are part of the State's Natural Heritage, even if they have not been declared protected wild areas:

I "… the first thing that must be said is that the claimant is incorrect when he affirms that there are mangroves or wetlands that do not form part of the State's Natural Heritage. More specifically, it is clear, according to the normative judgment elements cited by the parties, including the claimant, that all wetlands located on State properties (belonging to any entity, organ, or state body) form part of that heritage (…) - firstly - it is not true that the wetland ecosystems that form part of that public heritage are only those that have a declaration as a protected wild area (…) VI.- CONCLUSION. The State's Natural Heritage is a legal asset, defined and individualized in our legal system, whose lands that comprise it under environmental legislation do not need a declaration as a protected wild area to be subject to protection by the Administration …" (Highlighting does not correspond to the original).

I This position was recently ratified by ruling number 2014-001170 at 14:30 hours on January 29, 2014 (Sala Constitucional composed of Justices Armijo, Jinesta, Cruz, Castillo, Rueda, Hernández, and Salazar) when it was stated:

I "VIII.- A wetland is a wetland, regardless of whether it has been declared by the State or not. (…) In other words, the State's declaration is not an essential element for a piece of land to be a wetland, objectively speaking. This Sala Constitucional has insisted in its jurisprudence on the State's duty to protect wetlands even when they have not been declared. Thus, in ruling No. 2009 – 014288 at 15:19 hrs. on September 9, 2009, it was indicated:

I "(…) If the State has an interest in declaring a wetland ecosystem and its area of influence or buffer zone as a Protected Wild Area (Área Silvestre Protegida), it must comply with the requirements established in the Ley Orgánica del Ambiente, empowering the State to expropriate or pay for private lands. However, this does not imply discarding the existence and protection of wetland ecosystems, just because they are not declared as a Protected Wild Area, or because they are on private property. This is why the challenged rule, by establishing that wetlands must be created by executive decree, is contrary to the provisions of the Ramsar Convention, which oblige the protection of these valuable ecosystems, which provide countless environmental services to society, whether they have been subjected to a special management category by the governing body of natural resources—which in some cases implies their expropriation—or whether they are private property. The obligation of reasonable and rational use of these ecosystems concerns both the State and private individuals, so provisions such as the challenged one constitute an obstacle incompatible with the fulfillment of the Convention's purposes by the Costa Rican State (…) In accordance with the stated constitutional norms and principles, this Tribunal considers that the challenged rule, insofar as it requires the creation of wetlands by executive decree, is not consistent with the obligation to effectively and appropriately protect these ecosystems, as required by the Constitución Política. The provision constitutes an obstacle to the application of the protection regime in force in other provisions of legal rank, such as those established by the Ley Orgánica del Ambiente, which is not consistent with the stated constitutional precepts that provide them protection (…)" (emphasis does not belong to the original).

I Now then, the remaining wetlands that were not exempted from the rule in question may be granted in concession, but even so, it must be understood that they are subject to special legal protection. This is because the issue goes beyond which wetlands can and cannot be granted in concession, but rather the protection that the State is obliged to provide to all of them in general. Neither private property nor the concession excludes rules and protocols of preventive protection (tutela preventiva) to which any private property where a wetland exists, or the concessionaire of a wetland, must submit. As this Chamber has stated on previous occasions (see ruling number 2014-01170), all wetlands, whether or not declared by the State, whether or not they form part of protected wild areas, or even those on private property, must be protected. That protection consists not only of the need that, prior to the concession, for marinas, the prior completion of an environmental impact assessment (EsIA) is required, and for docks, an Environmental Management Plan. But also, solely by way of example and without excluding other types of protection established in other rules, to comply with the provisions that define the prohibited conduct established by the Ley de Conservación de Vida Silvestre, namely:

I -draining, drying, filling, or eliminating lakes, non-artificial lagoons, and other wetlands, declared or not as such, without prior authorization from SINAC (Article 98), -discharging wastewater, black water, sludge, waste, or any polluting substance into springs, rivers, streams, permanent or non-permanent creeks, lakes, lagoons, marshes, and natural or artificial reservoirs, estuaries, peat bogs, swamps, wetlands, fresh, brackish, or salt waters, into their channels or their respective protection areas (Article 128), -fishing in inland waters - rivers, rivulets, and streams up to their mouth, lakes, lagoons, reservoirs, estuaries, and other wetlands -, of national property, using explosives, crossbows, cast nets, seine nets, multiple lines, trammel nets, or any other method that endangers the continuity of the species; fishing in inland waters, using poisons, lime, or pesticides; -harming the populations of target fishing species, incidentally captured species, and the ecosystems on which they depend to carry out their biological functions, such as marine, coastal-marine, coral, rocky ecosystems, mangroves, rivers, estuaries, and seagrass beds; -extracting or destroying, without authorization, plants or their products in official protection areas or in duly authorized private areas (Article 90) -the invasion of wetlands and their protection areas, even penalizing it criminally (Article 58 of the Ley Forestal).

I Thus then, regarding whether the questioned regulation effectively includes, and therefore does not exclude, wetlands from the areas that can be granted in concession for the construction of docks and marinas, from the proceedings and inquiries carried out in this case file, three positions are observed: the claimants consider that since wetlands are not expressly excluded, it is automatically understood that they can be granted in concession; the Procuraduría General de la República considers that there are 3 types of wetlands that the rule excludes from being granted in concession (mangroves, wetlands that are protected wild areas, and wetlands with coral ecosystems); and the President of the Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos CIMAT considers that Wetlands, although not expressly indicated, are indeed included within the exception of the State's Natural Heritage referred to in the second paragraph of the article in question. For this Chamber, the position of the PGR and CIMAT is the correct one, although with certain corrections that will be discussed. The challenged rule is excluding three types of wetlands from being able to be granted in concession, contrary to how the claimants interpret it. The legislature did proceed to make certain concession exceptions for some types of wetlands, namely: mangrove wetlands, wetlands with coral ecosystems, and wetlands within the State's Natural Heritage, for being public domain property, whether or not they have been declared protected wild areas – this is the correction regarding what the PGR and the CIMAT state -. In this sense, no unconstitutionality is observed. It being understood that the remaining wetlands, whether those on private property, or those that can be granted in concession because they are not exempted (wetlands that can be concessioned by the various Municipalities or the Instituto Costarricense de Turismo, as is the case of the marine system wetland whose depth is up to six meters from the low tide line), are equally protected by legislation, since not only prior to the concession is an environmental impact assessment (EsIA) required for marinas, and for docks, an Environmental Management Plan. But also, the type of activities that can be developed in them are limited. Consequently, and in accordance with what has been said, this Sala Constitucional considers that Article 1 of Law number 7744 of December 19, 1997, is not unconstitutional in the stated terms.

VI.- On the authorization to grant concessions in lakes, rivers, reservoirs, and navigable channels.- The claimants consider that the possibility established in Article 1 of Law number 7744 to grant concessions for the construction, administration, and operation of tourist docks in lakes, rivers, reservoirs, and navigable channels is unconstitutional. However, as indicated by the Procuraduría General de la República, they do not explain how this violates international conventions and Article 50 of the Constitution. Furthermore, it is understood that the construction of tourist docks in lakes, rivers, reservoirs, and navigable channels is done to facilitate communication and transport by river and lake means, and their construction is the responsibility of the Ministerio de Obras Públicas y Transportes, in accordance with the provisions of Article 1, subsection c) of Law number 4786 of July 5, 1971, and its amendments. Moreover, clearly, concessions could not be granted to construct, administer, and operate tourist docks in lakes, rivers, reservoirs, and navigable channels that are located within protected wild areas of any type, due to the provisions of the second paragraph of Article 1 of Law number 7744. In summary, because the claimants did not properly substantiate this argument, because the possibility of granting concessions to construct, administer, and operate tourist docks in lakes, rivers, reservoirs, and navigable channels is not per se unconstitutional, and because all protected wild areas are excluded in any case, the action is declared without merit regarding this aspect.

VII.- On the environmental impact assessment.- The claimants consider that the provisions of Article 5, subsection c) of Law number 7744 are unconstitutional because they interpret that the rule allows obtaining the respective concession for the construction, administration, and operation of tourist marinas and docks merely by obtaining the potential environmental feasibility (viabilidad ambiental potencial, VAP) from SETENA, which does not constitute a complete and sufficient evaluation of the environmental impact of a tourist marina or dock.

In their report, the Office of the Attorney General of the Republic and CIMAT indicate that, in reality, the questioned regulation does not establish what the plaintiffs interpret, because the potential environmental feasibility (viabilidad ambiental potencial, VAP) before SETENA is a requirement for obtaining the technical feasibility (viabilidad técnica) from CIMAT, not for obtaining the concession, as the plaintiffs erroneously interpret. Furthermore, CIMAT indicates that it issues the technical feasibility resolution once all legal and technical requirements have been met, among them the Environmental Feasibility (Viabilidad Ambiental) granted by SETENA, and both constitute indispensable requirements that the interested party must present to the Municipality to initiate the respective concession process. In this regard, this Chamber observes that the plaintiffs are indeed making an erroneous interpretation and that the potential environmental feasibility (VAP) from SETENA is only an initial requirement, but it is not sufficient for obtaining the concession. Certainly, the bill that gave rise to this law established that a Potential Environmental Feasibility (VAP) from SETENA was sufficient for the concession. However, on the occasion of subsequent reforms, this situation was resolved. As this Chamber stated on all occasions when this aspect was consulted (see votes numbers 08-015760, 09-017511 and 2010-012026) when resolving three legislative consultations that were at the time formulated regarding the bill processed under legislative file number 14.836, which was finally approved as Law number 7744, it was unconstitutional to place the administrative authorization or concession before the assessment of the environmental effects of the activity. In the judgment that resolved the first consultation, number 2008-015760 of 14:30 hours on October 22, 2008, this Chamber pointed out that, as articles 9 and 9 bis of the bill were drafted, there were conflicts with the Constitution because it established that the environmental assessment was subsequent to the granting of the concession. Faced with a first attempt by the Legislative Assembly to correct this situation, the Chamber pointed out, when resolving a second legislative consultation in judgment number 2009-017511 of 14:39 hours on December 18, 2009, that the indicated defect persisted, although in an attenuated form. On this occasion, the Chamber pointed out that it was not enough to require the environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental) of the respective project as a requirement for granting the concession, but rather the prior granting by SETENA of the environmental feasibility (license) (viabilidad (licencia) ambiental, VLA) was necessary. Finally, the Legislative Assembly modified the bill once more. Specifically, it did so regarding subsection d) of article 8 and ordered that a copy of the environmental feasibility (license) (VLA) granted by SETENA be required as a requirement for granting the concession. Faced with this new wording, this Constitutional Chamber indicated in judgment number 2010-012026 of 12:46 hours on July 9, 2010, that the indicated constitutional defect had been resolved. In this regard, this Chamber indicated in the cited judgment:

"Therefore, the establishment of the environmental license (VLA) does not entail any injury to the right to a healthy and ecologically balanced environment in accordance with what was previously held by the Chamber, given that it guarantees a more demanding control regarding environmental obligations and an assessment of the environmental consequences that a project may entail. The modification corresponds to the Chamber's observations in the transcribed precedent, in light of instruments previously regulated in environmental regulations, hence it is unnecessary to consult the Municipalities, if it is a previously regulated figure, which implies a license and whose administrative legal content requires an approval process in the different modalities of Environmental Impact Assessment (Evaluación de Impacto Ambiental, EIA) granted by SETENA. Executive Decree No. 31849-MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC, General Regulation on Environmental Impact Assessment (EIA) Procedures, establishes, in the second paragraph of article 11, that:

"Scope of the EIA process before Setena. Compliance with the EIA procedure does not exempt the developer of an activity, work, or project from the process to be completed before other Administration authorities, in accordance with current competencies and regulations, nor from fulfilling their obligations or responsibilities arising from their management.

However, obtaining the Potential Environmental Feasibility (VAP) would enable the developer of the activity, work, or project to initiate process management before other entities, both public and private, with the understanding that the initiation of activities as defined in this Regulation could only occur with the Environmental Feasibility (License), which would be obtained only upon completion of the respective phase of the EIA process, and upon full and complete compliance with the terms of reference and guidelines that SETENA has requested. Said Technical Secretariat, in the document it issues regarding the Initial Environmental Assessment, must indicate the technical and legal reasons why it will not grant the VAP for a specific activity, work, or project." (the underlining and bold highlighting is not from the original). " From all the above, and from what CIMAT reports when it indicates that "We consider it necessary to clarify that CIMAT issues the technical feasibility resolution once all legal and technical requirements have been met, among them the Environmental Feasibility (License) (VLA) granted by SETENA, and both constitute indispensable requirements that the interested party must present to the Municipality to initiate the respective concession process." (folio 04 of the report of this action), this Chamber understands that the Potential Environmental Feasibility (VAP) from SETENA is a requirement for CIMAT to begin the study of the preliminary project and subsequently issue a resolution on the technical feasibility of the proposal. However, for CIMAT to issue the technical feasibility resolution, the Environmental Feasibility granted by SETENA must be available. So the Potential Environmental Feasibility (VAP) from SETENA and the Environmental Feasibility from SETENA are requirements for the Technical Feasibility from CIMAT, and then all of them are requirements for the municipal concession, as is evident from article 8 of the same law. The Potential Environmental Feasibility (VAP) from SETENA is only a prior requirement for Technical Feasibility, but never a sufficient requirement for the granting of either the Technical Feasibility from CIMAT or the municipal concession. See again, article 5, but in concordance with article 8:

"Article 5.-Process before the Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos (Cimat) The interested party in building, managing, and operating a tourist marina or a tourist dock must have the favorable technical feasibility from Cimat. The interested party must submit the application that will include, at least, the following information:

  • a)(…).
  • b)(…).
  • c)The Potential Environmental Feasibility (VAP), granted by the Secretaría Técnica Nacional (Setena), processed through an Initial Environmental Assessment (Evaluación Ambiental Inicial, EAI) via the current procedure." "Article 8.-Process for the concession contract Upon notification of the administrative resolution on the favorable technical feasibility from Cimat, the interested party may go to the municipality, in order to process the obtaining of the concession contract to develop a marina or a tourist dock, according to the requirements of this law.

To initiate the concession application process, the interested party must meet the following requirements:

  • a)Written application before the respective municipality, accompanied by a certified copy of the administrative file processed before Cimat, with the certified copy of the preliminary project plans. The cost of the copy shall be borne by the interested party.
  • b)Present the administrative resolution on the favorable technical feasibility granted by Cimat, on the preliminary project for the construction and operation of the marina or tourist dock to be developed.
  • c)Certification issued by a certified public accountant, on the financial capacity of the company.
  • d)Copy of the Environmental Feasibility (License) (VLA), granted by Setena." (The highlighting is not from the original) Article 5, subsection c) of Law number 7744 requires an initial environmental feasibility obtained through an also initial environmental assessment procedure. But article 8, subsection d) of that same Law requires, prior to granting the concession, the obtaining of an environmental feasibility (license) (VAL) obtained through a definitive, not initial, environmental impact assessment (EsIA), provided that the nature of the activity so requires, since in other cases, in accordance with the current legal system, and depending on the type of activity, other requirements are needed, such as: forecasts-environmental management plan, in the case of tourist docks, or a sworn statement of environmental commitments, in the case of ramps or fixed or floating structures, etc. Consequently, for both marinas and tourist docks, prior to obtaining a concession, it is necessary to obtain an environmental feasibility (license) (VAL) obtained through a complete environmental assessment, not of a preliminary or initial nature as the plaintiffs interpret. Thereby, Law number 7744 complies with the constitutionality parameters regarding environmental assessment defined by constitutional jurisprudence and contained in article 50 of the Constitution and international conventions on the matter, since it is understood that, prior to carrying out the activity in question, and to granting the concession, the final Environmental Feasibility or VAL must have been issued. For this type of feasibility, as stated in judgment number 2008-015760 of 14:30 hours on October 22, 2008, in which a legislative consultation was addressed regarding the bill for the Law whose articles are challenged here, this Chamber noted on this topic:

"This Constitutional Court in extensive jurisprudence has reiterated that such preventive assessments are an unavoidable guarantee requirement for the environment, in concordant application of articles 21, 50 and 89 of the Political Constitution. Note that, specifically, article 50 of the Fundamental Norm provides that it is the State's responsibility to guarantee, defend, and preserve the right of every human being to 'a healthy and ecologically balanced environment.' Even prior to the constitutional reform of article 50, this Court highlighted the requirement for environmental assessment studies, conceived as technical studies in environmental matters, prior to the granting of rights in activities that could potentially harm the environment." In summary, for the reasons stated, this Chamber considers that subsection c) of article 5 of Law number 7744 is not contrary to or inconsistent with article 50 of the Constitution or the cited international instruments, because from article 8, subsection d) of that same Law, it is understood that, prior to granting the concession, the obtaining of a definitive environmental feasibility (license) (VAL) must be available, and not the initial one, as the plaintiffs understand.

VIII.- Conclusions.- 1) Article 1 of Law number 7744 of December 19, 1997, is not inconsistent with articles 7 and 50 of the Constitution. Two corollaries arising from it: ONE: that the norm establishes three types of exceptions for wetlands that therefore cannot be granted in concession for the construction, management, and operation of marinas and tourist docks: mangrove wetlands, wetlands with coral ecosystems, and wetlands that form part of the Natural Heritage of the State (Patrimonio Natural del Estado) (whether or not declared protected wilderness areas) under the responsibility of MINAE in the terms of articles 13 and 14 of the Forest Law (Ley Forestal), except in the case of a type of marine system wetland, which is one whose depth is up to six meters from the low tide, which are not part of the Natural Heritage of the State, although they are subject to the special legal regime that protects wetlands and are public domain assets. TWO: the rest of the wetlands that may be granted in concession, and even those within private property, are equally protected by legislation, since not only prior to the concession is an environmental impact study (EsIA) required, for the case of marinas, and for the case of docks, an Environmental Management Plan, etc. But also, the type of activities that can be developed in them are limited. 2) Because the plaintiffs did not properly substantiate this argument, since the possibility of granting concessions to build, manage, and operate tourist docks in lakes, rivers, reservoirs, and navigable canals is not per se unconstitutional, and since all protected wilderness areas are in any case excluded, the action is dismissed regarding this aspect. 3) Subsection c) of article 5 of Law number 7744 is not contrary to or inconsistent with article 50 of the Constitution or the cited international instruments, because from article 8, subsection d) of that same Law, it is understood that, prior to granting the concession, the obtaining of a definitive environmental feasibility (license) (VAL) must be available, and not the initial one, as the plaintiffs understand.

Therefore:

The action is declared WITHOUT MERIT in all its extremes, taking note of what is indicated in the last recital. Judge Rueda Leal records a note.

Ernesto Jinesta L.

President.

Fernando Cruz C. Fernando Castillo V.

Paul Rueda L. Nancy Hernández L.

Luis Fernando Salazar A. José Paulino Hernández G.

Note from Judge Rueda Leal. While I fully share the reasoning set forth in this vote, I consider it necessary to emphasize two points. The first relates to the environmental assessment instruments for marinas and docks. The resolution mentions that the instrument for the assessment of marina projects would be the Environmental Impact Study (Estudio de Impacto Ambiental); on the other hand, docks would require an Environmental Management Plan. In this regard, it must be highlighted that the determination of the appropriate instrument for the environmental assessment of a project is established in the General Regulation on Environmental Impact Assessment Procedures. Thus, the competent authorities must evaluate each case and determine the instrument normatively provided for the mentioned assessment.

The second topic that must be clarified refers to the existence of wetlands on private lands. Certain statements made by the parties during the oral hearing suggested confusion regarding the management of such wetlands, hence it is pertinent to comment on the point. The judgment at hand has emphasized the environmental importance of wetlands and clearly exposed the treatment they receive at the conventional and jurisprudential level. It is clear: there is a public interest in their adequate preservation. In the case of wetlands located on State properties, this translates into their inclusion as Natural Heritage of the State and their protection in accordance with the norms that regulate wetlands on public lands. However, when a wetland is located on private property, it does not mean that the land where the wetland is located becomes the property of the State or is automatically incorporated into its Heritage. Such a wetland will be one on private property, and said property will not lose its private character due to harboring a wetland. This only implies that the wetland will be subject to the normatively established limitations and protections, due to the public interest in its conservation. Therefore, the General Regulation on Environmental Impact Assessment Procedures, the Wildlife Conservation Law, and other norms referring to the protection of wetlands are fully applicable—in pertinent part.

Paul Rueda L.

EACJ/802/FCC.

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It is a faithful copy of the original - Taken from Nexus.PJ on: 09-05-2026 05:28:15.

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Tema: ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD Subtemas:

NO APLICA.

“esta Sala observa que de la “Convención relativa a los humedales de importancia internacionales especialmente como hábitat de aves acuáticas” (Convención Ramsar), aprobada por Ley número 7224 de 9 de abril de 1991, no se desprende la obligación de prohibición de la concesión en humedales. Así que no se puede concluir que la concesión en humedales para la construcción de marinas o atracaderos turísticos, por si misma, constituye una violación a las obligaciones adquiridas en dicha Convención por el Estado costarricense. De igual forma, la posibilidad de dar concesiones para la construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos no puede considerarse, en cuanto tal, una desmejora en el nivel de tutela jurídicamente establecido, pues no existe un régimen jurídico propio de los humedales como categoría general que prohíba de forma absoluta y general la posibilidad de ser dados en concesión. Pese a ello, es válido que el legislador establezca la prohibición de dar en concesión cierto tipo de humedales, como en este caso, según se explica a continuación. C) Sobre las excepciones que hace la norma impugnada a ciertos humedales que NO pueden ser dados en concesión: Esta Sala, mediante varios votos, procedió a examinar el proyecto de ley que dio origen a la ley cuestionada según las consultas facultativas presentadas (véanse los votos números 2008-015760, 2009-017511, 2010-012026 y 2010-018702). Propiamente sobre el tema de los humedales y el principio de progresividad de los derechos humanos en materia ambiental, por no excluirlos de la prohibición de construcción de marinas, véase lo resuelto en el voto número 2010-018702 de las 15:27 horas del 10 de noviembre del 2010 (Sala Constitucional integrada por los Magistrados Calzada, Mora, Armijo, Cruz, Castillo, Abdelnour y Hernández G.), donde se resolvió que resultaba inconstitucional proteger unas zonas y otras no, sin un criterio técnico que así lo sustente, pues ello resulta lesivo del principio precautorio y del principio de progresividad del ámbito de tutela de los derechos fundamentales”. Sentencia 003855-16 ... Ver más Contenido de Interés:

Temas Estrategicos: Constitución Política,Desarrollo de Principios Tipo de contenido: Voto de mayoría Rama del Derecho: 3. ASUNTOS DE CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD Tema: AMBIENTE Subtemas:

NO APLICA.

AUTORIZACION PARA DAR EN CONCESION LAGOS, RIOS, EMBALSES Y CANALES NAVEGABLES. Artículos 1 y 5 de la ley denominada: Modificación a varios artículos de la Ley No. 7744. Concesión y Operación de Marinas Turísticas. No. 8969 ... Ver más Contenido de Interés:

Tipo de contenido: Voto de mayoría Rama del Derecho: 3. ASUNTOS DE CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD Tema: AMBIENTE Subtemas:

NO APLICA.

003855-16. OMISIÓN EN MATERIA AMBIENTAL EN LA LEY DE CONCESIONES. Artículos 1 y 5 de la ley denominada: Modificación a varios artículos de la Ley No. 7744. Concesión y Operación de Marinas Turísticas. No. 8969 ... Ver más *120114230007CO* Res. Nº 2016003855 SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las dieciséis horas y diez minutos de quince de marzo de dos mil dieciséis.

Acción de inconstitucionalidad promovida por Alejandra Arguedas Arguedas, mayor, soltera, estudiante, vecina de Atenas, con cédula 1-1447-583; Laura Sofía Chacón Bolaños, mayor, soltera, estudiante, vecina de San Pablo de Heredia, cédula de identidad 4-209-848; Roberto Carmona Pérez, mayor, soltero, estudiante, vecino de Heredia, con cédula 1-1439-045; Beatriz Solís Worsfold, Patricia Madrigal Cordero, mayor, casada una vez, abogada, vecina de la Uruca , cédula 1-577-719, Jennifer Granados Chavarría, mayor, soltera, estudiante, vecina de Villas de Ayarco, cédula 1-1381-645, e Ignacio Mora Barboza, mayor, soltero, estudiante, vecino de Guadalupe, cédula número 1-1394-106, para que se declaren inconstitucionales los artículos 1 y 5 de la ley denominada “Modificación de varios artículos de la Ley No. 7744, Concesión y Operación de Marinas Turísticas”, por estimarlos contrarios a los artículos 7 y 50 de la Constitución Política , del principio de no regresión en materia ambiental, de los artículos 1, 3 y 4 de la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas (Convención Ramsar), de los artículos 204, 205 y 206 de la Convención de la Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, así como del artículo 12 del Convenio para la Protección y Desarrollo del Medio Marino y su Protocolo de Cooperación para Combatir los Derrames de Hidrocarburos en la Región del Gran Caribe. Intervinieron también en el proceso el representante de la Procuraduría General de la República , y el representante de la Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos CIMAT.

Resultando:

1.- Por escrito recibido en la Secretaría de la Sala a las 14:41 horas del 30 de agosto del 2012, los accionantes solicitan en resumen que se declare la inconstitucionalidad de los artículos 1 y 5 de la ley denominada “Modificación de varios artículos de la Ley No. 7744, Concesión y Operación de Marinas Turísticas”, por estimarlos contrarios a los artículos 7 y 50 de la Constitución Política , del principio de no regresión en materia ambiental, de los artículos 1, 3 y 4 de la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas (Convención Ramsar), de los artículos 204, 205 y 206 de la Convención de la Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, así como del artículo 12 del Convenio para la Protección y Desarrollo del Medio Marino y su Protocolo de Cooperación para Combatir los Derrames de Hidrocarburos en la Región del Gran Caribe. Los accionantes cuestionan la constitucionalidad del artículo 1 de la ley en cuestión, por estimar que violenta los artículos 7 y 50 de la Constitución Política , ya que el legislador no estableció dentro de las excepciones de la ley, los "humedales" que abarcan los "esteros y manglares", dejándolos de este modo, desprotegidos y habilitados para ser objeto de concesión de marinas turísticas, a pesar de tratarse de una reserva marina, lesionando con ello el derecho a un ambiente sano y equilibrado y los tratados internacionales que ha suscrito nuestro país, como la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas (Convención Ramsar), en sus artículos 1, 3 y 4. Por otro lado, consideran que se lesiona el principio de no regresión en materia ambiental, que implica en este caso que las limitaciones y excepciones como las indicadas, estén basadas en estudios técnicos, lo que no ocurre en este caso, al no existir justificación técnica por parte de los legisladores, para no haber excluido a los humedales de la explotación en este sentido, como sí se hizo con otras áreas protegidas. Asimismo, señalan que el artículo 5 es inconstitucional y violenta el derecho a un ambiente sano, en tanto sólo se requiere de una "viabilidad ambiental potencial" previo a solicitarse la concesión de una marina turística ante la Municipalidad respectiva, lo cual resulta insuficiente para garantizar que se produzca un efecto negativo en el ambiente y lesiona el principio precautorio, al no tener dicha valoración los elementos necesarios para determinar los impactos reales del área a explotar. Esta identificación y valoración previa de sus impactos ambientales es esencial para poder adoptar medidas efectivas a fin de detener los impactos negativos o al menos mitigarlos, por lo que de no requerirse previamente a la concesión se lesiona los artículos 204, 205 y 206 de la Convención de la Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, así como el artículo 12 del Convenio para la Protección y Desarrollo del Medio Marino y su Protocolo de Cooperación para Combatir los Derrames de Hidrocarburos en la Región del gran Caribe.

2.- A efecto de fundamentar la legitimación que ostentan para promover esta acción de inconstitucionalidad, señalan que proviene de la existencia de interese difusos, en cuanto lo alegado es la violación del derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado.

3.- Por resolución de las 10:35 horas del 06 de setiembre del 2012 se le dio curso a la acción, confiriéndole audiencia a la Procuraduría General de la República , y al representante de la Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos CIMAT.

4.- Los edictos a que se refiere el párrafo segundo del artículo 81 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional fueron publicados en los números 194, 195 y 196 del Boletín Judicial, de los días 08, 09 y 10 de octubre del 2012.

5.- La Procuraduría General de la República rindió su informe. Señala que: La normativa impugnada. Los accionantes interponen esta acción contra los artículos 1 y 5 de la Ley número 8969 de 07 de julio del 2011; sin embargo esta ley sólo tiene cuatro artículos y tres transitorios. Hay un error en relación con la ley y los numerales que se tienen como impugnados, tanto en el escrito de interposición como en la resolución que le da curso a la acción. Del escrito se desprende que las normas que los accionantes pretenden impugnar no son los artículos 1 y 5 de la Ley número 8969 de 07 de julio del 2011, que es una ley que introdujo varias modificaciones a la ley número 7744 de 19 de diciembre de 1997. La Ley número 8969, en su artículo 1, modificó el título de la Ley número 7744; y en su artículo 2 modificó, entre otros, los artículos 1 y 5 de esa ley, es decir, la número 7744 que es la “Ley de Concesión y Operación de marinas y atracaderos turísticos”. Lo correcto, en atención a la redacción y textos transcritos en el escrito de interposición, es tener por impugnados los artículos 1 y 5 de la “Ley de Concesión y Operación de marinas y atracaderos turísticos”, número 7744 de 19 de diciembre de 1997 ya que, como resulta obvio, tales artículos están redactados de conformidad con las reformas introducidas por la Ley número 8969. Sobre la legitimación de los accionantes y la admisibilidad de la acción. Por alegar disconformidad con el artículo 50 constitucional, que en tanto garantiza el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado tutela intereses colectivos, la legitimación de los accionantes no requiere de lesión individual y directa. Por lo tanto, el requisito de admisibilidad del párrafo primero del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional es innecesario. Sobre el fondo de la acción. Sobre la no inclusión de los humedales. Ley de Concesión y Operación de marinas y atracaderos turísticos”, número 7744 de 19 de diciembre de 1997, y sus reformas, nunca ha contemplado dentro de las áreas donde no se pueden dar concesiones, los humedales. Lo dicho es relevante frente a la alegada violación del principio de no regresión, en relación con el cual lo primero que hay que señalar es que aún la jurisprudencia constitucional no ha hecho un reconocimiento expreso de ese principio. En todo caso y en relación con este punto, la reforma introducida al artículo 1 no excluyo a los humedales porque estos nunca han estado contemplados como parte de las áreas en las cuales no pueden darse concesiones para marinas o atracaderos turísticos. En este sentido, no ha habido desmejora en la regulación y, en consecuencia, no hay violación al llamado principio de no regresión, en caso de que tal principio sea derivado del propio artículo 50 constitucional o del capítulo XVII del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana. Dicho lo anterior, corresponde analizar si la no inclusión de los humedales es disconforme con el deber estatal de protección y tutela del ambiente establecido en el artículo 50 constitucional. La “Convención relativa a los humedales de importancia internacionales especialmente como hábitat de aves acuáticas” (Convención Ramsar), ratificada por Ley número 7224 de 9 de abril de 1991, establece la siguiente definición sobre humedales: “Artículo 1.- En el sentido de la presente Convención , los humedales son extensiones de marismas, pantanos, turberas o aguas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas incluyendo las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros. A los efectos de la presente convención, las aves acuáticas son aquellas que, ecológicamente, dependen de las zonas húmedas.” La determinación y eventual inclusión en lista de un humedal por parte de un Estado firmante conlleva la obligación genérica de protegerlo; sin embargo, en ninguna parte la Convención Ramsar obliga a que estos sean sometidos a determinado régimen jurídico de conservación. En otras palabras, la Convención Ramsar impone a los Estados partes una genérica obligación de conservación y protección de los humedales, dándoles a estos un margen de discrecionalidad sobre el régimen jurídico adecuado para ello. No establece –y esto tiene especial importancia de cara a la acción- una prohibición para que en los humedales se realicen actividades productivas en forma general o específica. Al contrario, la Convención exige de los Estados partes que la gestión de los humedales se rija por el principio de la explotación racional de sus recursos. Lo anterior significa que, de lo dispuesto en la Convención Ramsar , no se puede concluir que la autorización para la construcción de marinas o atracaderos turísticos, por si misma, constituye una violación a las obligaciones adquiridas en dicha Convención por el Estado costarricense. Ahora bien, lo cierto es que en el marco definido por la Convención Ramsar , el Estado costarricense decidió no permitir la concesión para la construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos en un tipo específico de humedal: los manglares. Los manglares son humedales por sus características. Como veremos más adelante, según la normativa nacional, los humedales son ecosistemas dependientes de medios acuáticos, y el mangle no es más que una especie vegetal (árbol) que dependen de medios acuáticos salubres, tal y como lo entiende el Reglamento a la Ley de Conservación de Vida Silvestre (LCVS) número 7317 de 30 de octubre de 1992, Decreto Ejecutivo 32633 del 10 de marzo del 2005. Pero, además, y de conformidad con lo establecido en el Decreto número 22550-MIRENEM de 14 de setiembre de 1993, los manglares de los litorales están declarados humedales como área silvestre protegida, es decir, como categoría de manejo. Además, si en un determinado humedal hay un ecosistema coralino, tampoco se pueden dar dichas concesiones. Por otra parte, están excluidos, como áreas donde se pueden dar este tipo de concesiones, aquellos humedales que el Estado defina como Áreas Silvestres Protegidas (ASP), de conformidad con lo que establece el artículo 32 de la Ley Orgánica del Ambiente (LOA) número 7554 de 4 de octubre de 1995 y 58 de la Ley de Biodiversidad (LB) número 7788 de 30 de abril de 1998. Todo lo anterior se desprende de lo que establece el artículo 1 de la Ley número 7744, en particular lo relativo a los humedales cuando estos han sido declarados como ASP. Esta Sala Constitucional en forma reiterada ha establecido que las áreas silvestres protegidas, en cuanto tales, forman parte del patrimonio natural del Estado de conformidad con lo que establece el artículo 13 de la Ley Forestal número 7575 de 13 de febrero de 1996 (Sentencia de la Sala Constitucional , número 2008-016975 de las catorce horas y cincuenta y tres minutos del doce de noviembre del dos mil ocho.) Esto quiere decir que si un humedal es declarado por el Estado como categoría específica de manejo de área silvestre protegida, sea por ley o en ejercicio de la potestad atribuida al Poder Ejecutivo por el artículo 37 de la LOA , no se pueden dar concesiones para construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos en el mismo. Pero, además, esto significa que no es posible dar este tipo de concesiones en las reservas marinas y en las áreas marinas de manejo definidas por el artículo 70 del Reglamento a la Ley de Biodiversidad, Decreto Ejecutivo número 34433-MINAE de 11 de marzo de 2008, por cuanto unas como otras son áreas silvestres protegidas. Los accionantes también señalan disconformidad con lo dispuesto en los artículos 6 y 22 del Convenio sobre Diversidad Biológica, aprobado por Ley número 7416 del 30 de junio de 1994. No ve esta Procuraduría General como lo dispuesto en el artículo 1 de la Ley número 7744 pueda ser disconforme con lo regulado en los artículos transcritos del Convenio sobre Diversidad. Lo dicho en relación con el Convenio Ramsar puede ser replicado a propósito del Convenio sobre Diversidad Biológica. De las disposiciones citadas no se extrae que la posibilidad de dar concesiones para la construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos, en cuanto tal, impliquen un quebranto a las obligaciones y compromisos contraídos por el Estado costarricense al firmar y ratificar el Convenio. Ambos numerales establecen la obligación de los Estados partes de proteger la biodiversidad y de asumir dicha protección y utilización sostenible en sus “…estrategias, planes o programas nacionales” y de aplicar el Convenio al medio marino. Tal y como se ha explicado, el artículo 1 de la Ley número 7744 establece excepciones respecto a la posibilidad de dar concesiones en los humedales, precisamente en resguardo de la biodiversidad y su utilización sostenible. De conformidad con lo dicho, el artículo 1 de la Ley número 7744 no sólo no es disconforme con la Convención Ramsar y el Convenio sobre Diversidad Biológica, sino que tampoco lo es respecto del artículo 50 constitucional. Es decir, la Constitución Política no contiene normas específicas sobre humedales. La norma de rango superior a la ley que contiene disposiciones sobre humedales es, precisamente, la Convención Ramsar que, según nuestro sistema de control de constitucionalidad, forma parte del parámetro de constitucionalidad de las normas de rango inferior. Por lo tanto, y analizado lo correspondiente a la Convención Ramsar , una disposición como la impugnada debe valorarse a partir del nivel de tutela y protección que la ley ordinaria ya otorga a los humedales, porque lo hace con fundamento y en cumplimiento del mandato establecido en el artículo 50 constitucional. El régimen jurídico de los humedales puede ser muy variado en la medida en que estos pueden formar parte de casi que cualquier ASP, según las categorías de manejo que la LOA establece en su artículo 32. Pero, además, a los humedales le son aplicables otras disposiciones, como por ejemplo, la Ley de Aguas número 276 de 27 de agosto de 1942. La LCVS define a los humedales según sus características físicas (marismas, pantanos, turberas, etc.) y la LOA según sus características bióticas, pues señala que son ecosistemas que dependen de regímenes acuáticos. En todo caso, no se trata de definiciones contradictorias sino complementarias. Podría decirse que a la definición de la LCVS , que es similar a la de la Convención Ramsar , habría que añadirle que los humedales son o contienen ecosistemas que dependen de regímenes acuáticos. Ahora bien, la legislación nacional, aparte de definirlo, no contiene un régimen jurídico propio de los humedales como categoría general. Desde este punto de vista, la posibilidad de dar concesiones para la construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos no implica, en cuanto tal, una desmejora en el nivel de tutela jurídicamente establecido. Tómese en cuenta que, para el caso de la marinas, la respectiva concesión requiere de la realización previa de un estudio de impacto ambiental (EsIA), y para el caso de los atracaderos un Plan de Gestión Ambiental, según se desprenden del artículo 8, inciso d) de la Ley número 7744. La eventualidad de que tal desmejora se dé habría que analizarla a partir del régimen jurídico específico a que están sometidos los humedales. En este sentido, tendría especial importancia el régimen legal de protección que se le otorga a un determinado humedal en el caso de que forme parte de una ASP o constituya el propio humedal un ASP en tanto categoría de manejo (artículo 32, g de la LOA ). Pero, como ya se ha señalado, el artículo 1 de la Ley número 7744 excluye a las ASP desde el momento en que no permite otorgar concesiones en el patrimonio natural del Estado. Además, el artículo 1 de la citada ley hace referencia a dos casos en que se verían excluidos los humedales, aunque no estén declarados como ASP o no formen parte de un ASP o no estén sometidos a un régimen especial de protección de cualquier índole. Se trata de los manglares y de aquellos humedales que contengan ecosistemas coralinos. En consecuencia, y de conformidad con lo dicho, esta Procuraduría General, en su condición de órgano asesor de la Sala Constitucional , considera que el artículo 1 de la Ley número 7744 de 19 de diciembre de 1997, no es disconforme con los artículos 7 y 50 constitucionales, siempre y cuando se entienda que la imposibilidad de dar concesiones para la construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos en el patrimonio natural del Estado incluye a todas las áreas silvestres protegidas y no sólo a los parques nacionales y a las reservas biológicas . Sobre los lagos, ríos, embalses y canales navegables. Otro de los reparos de los accionantes hacen tiene que ver con la posibilidad establecida en el artículo 1 de la Ley número 7744 de dar concesiones para la construcción, administración y explotación atracaderos turísticos en lagos, ríos, embalses y canales navegables. En relación con esto, los accionantes no explican porque la posibilidad de dar tales concesiones constituye una violación a los convenios internacionales citados y al artículo 50 constitucional. En todo caso, conviene señalar que la construcción de atracaderos turísticos en lagos, ríos, embalses y canales navegables, no es distinta a la construcción de otro tipo de atracaderos, muelles o puertos que siempre se ha dado para facilitar la comunicación y el transporte por medios fluviales y lacustres, y cuya construcción está a cargo del Ministerio de Obras Públicas y Transportes, de conformidad con lo que establece el artículo 1, inciso c) de la Ley número 4786 de 5 de julio de 1971, y sus reformas. Hay que tomar en cuenta que no podrían darse concesiones para construir, administrar y explotar atracaderos turísticos en lagos, ríos, embalses y canales navegables que estén en áreas silvestres protegidas de ningún tipo, por lo que dispone el segundo párrafo del artículo 1 de la Ley número 7744. Además, téngase presente que previo a dar la concesión respectiva, en razón de lo que establece el artículo 8 de la Ley número 7744, debe haber obtenido la viabilidad (licencia) ambiental (VLA) otorgada por la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA). Dicho lo anterior, esta Procuraduría General no considera que la posibilidad de dar concesiones para construir, administrar y explotar atracaderos turísticos en lagos, ríos, embalses y canales navegables, sea contrario a los convenios internacionales citadas ni a lo dispuesto en el artículo 50 constitucional. Sobre la Evaluación de Impacto Ambiental. Los accionantes estiman que lo dispuesto en el artículo 5, inciso c) de la Ley número 7744 de 19 de diciembre de 1997, es disconforme con lo dispuesto en el artículo 50 constitucional; artículo 14 del Convenio sobre Diversidad Biológica; artículos 204 a 206 de la Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar; y artículo 12 del Convenio para la Protección y Desarrollo del Medio Marino y su Protocolo de Cooperación para combatir los derrames de hidrocarburos en la región del Gran Caribe. La necesidad de realizar una evaluación de impacto ambiental de toda actividad humana que pueda alterar, contaminar o dañar el ambiente es manifestación del principio preventivo que esta Sala Constitucional, en reiterada jurisprudencia (Sala Constitucional, Sentencia número 2003-06311 de 3 de julio de 2003). En principio, y también como lo ha señalado esta Sala, dicha evaluación debe ser previa a la realización de la actividad de que se trate, tal y como lo señala el artículo 17 de la LOA. En sentencia número 2008-015760 de las 14:30 horas del 22 de octubre de 2008, en la cual evacuó una consulta legislativa a propósito del proyecto de ley de la Ley cuyos artículos aquí se impugnan, sobre este tema esta Sala señaló: “Este Tribunal Constitucional en amplia jurisprudencia ha reiterado que dichas evaluaciones preventivas son un requisito ineludible de garantía al ambiente, en aplicación concordante de los artículos 21, 50 y 89 de la Constitución Política. Nótese que, específicamente, el artículo 50 de la Norma Fundamental dispone que le corresponde al Estado garantizar, defender y preservar el derecho de todo ser humano a “un ambiente sano y ecológicamente equilibrado”. Incluso, con anterioridad a la reforma constitucional del artículo 50, este Tribunal resaltó la exigencia de los estudios de evaluación ambiental, concebidos como estudios técnicos en materia ambiental, de previo al otorgamiento de derechos en actividades que, eventualmente, lesionen el medio ambiente.” Los accionantes interpretan que lo regulado en el artículo 5, inciso c) de la Ley número 7744 es contrario al artículo 50 y, por añadidura, a la normativa convencional que citan, la cual refiere a la necesidad de llevar a cabo procesos de evaluación ambiental. Al respecto, entienden que la norma permite la obtención de la respectiva concesión para la construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos con sólo la obtención de la viabilidad ambiental potencial (VAP) ante la SETENA , lo que no constituye una evaluación completa y suficiente del impacto ambiental de una marina o atracadero turístico. En realidad, la normativa cuestionada no establece lo que los accionantes interpretan. El artículo 5 impugnado regula lo relacionado con el trámite ante la Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos (CIMAT). Esta Comisión es la competente para otorgar viabilidad técnica favorable a los proyectos de marinas y atracaderos turísticos. Esta viabilidad técnica es, por disposición del artículo 8 de la Ley número 7744, requisito indispensable y previo para iniciar, ante la Municipalidad respectiva, la solicitud de concesión. En relación a la evaluación ambiental, el artículo 5, inciso c) impugnado señala que, para la obtención de la viabilidad técnica, debe tramitarse ante la SETENA la viabilidad ambiental inicial (VAP), siguiendo el procedimiento propio de una evaluación ambiental inicial (EIA). Es decir, la VAP es un requisito para la obtención de la viabilidad técnica, no para la obtención de la concesión, como erróneamente lo interpretan los accionantes. Para la obtención de la concesión respectiva es necesario haber tramitado ante la SETENA , y obtenido, la respectiva viabilidad o licencia ambiental, que no es la VAP necesaria para la obtención de la viabilidad técnica que otorga la CIMAT. Lo que exige el citado artículo 8 es una viabilidad (licencia) ambiental (VLA). Para el caso de las marinas y atracaderos turísticos, la VAL se obtiene por medio de una evaluación de impacto ambiental (EIA) completa y suficiente, de conformidad con lo que establece el Reglamento General sobre Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), Decreto Ejecutivo número 31849 de 24 de mayo de 2004. Hay que tener presente que este reglamento establece dos tipos de procedimientos: los de carácter inicial y aquellos en razón de los cuales se otorga la VAL que son los procedimientos de evaluación de impacto ambiental definitivos. Nuevamente, es importante entender que el artículo 5, inciso c) de la Ley número 7744 exige una viabilidad ambiental inicial obtenida por medio de un procedimiento de evaluación ambiental también inicial. Pero que el artículo 8, inciso d) de esa misma Ley exige, previo a dar la concesión, la obtención de una viabilidad (licencia) ambiental (VAL) obtenida por medio de una evaluación de impacto ambiental definitiva, no inicial. El Anexo II del Reglamento General sobre Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) establece que las marinas turísticas son actividades tipo A y los atracaderos turísticos son actividades tipo B1, según la clasificación que hace el reglamento del impacto ambiental potencial (IAP) en su artículo 6. Las actividades tipo A son categorizadas como de alto IAP y las B1 como de alto a moderado IAP, según este mismo numeral. El artículo 27 del citado reglamento exige para las actividades clasificadas como de alto IAP, es decir, las de categoría A, la realización de un estudio de impacto ambiental (EsIA) para la obtención de la VLA , que es el instrumento más riguroso. Esto quiere decir que, para la obtención de una VLA como requisito previo para tramitar una concesión para la construcción, administración y explotación de una marina turística, según lo exige el artículo 8, inciso d) de la Ley número 7744, es necesario realizar previamente un EsIA. Por otra parte, el trámite de una concesión para la construcción, administración y explotación de un atracadero turístico, si bien no requiere de un EsIA, si requiere de la realización previa de una EIA por medio de un documento de evaluación ambiental D-1 y la aplicación de un Plan de Gestión Ambiental como instrumento, según lo establecen los artículos 9 y 20 del Reglamento de la SETENA , Decreto Ejecutivo número 31849 de 24 de mayo de 2004. En consecuencia, tanto para las marinas como para los atracaderos turísticos, previamente a la obtención de una concesión es necesario obtener una viabilidad (licencia) ambiental (VAL) obtenida por medio de una evaluación ambiental completa, no de carácter preliminar o inicial como lo interpretan los accionantes. Con lo cual la Ley número 7744 cumple con los parámetros de constitucionalidad en punto a la evaluación ambiental definidos por la jurisprudencia constitucional y contenidos en el artículo 50 constitucional y los convenios internacionales sobre la materia. Este tema ya fue abordado por esta Sala Constitucional al resolver sobre tres consultas legislativas que en su momento le fueron formuladas en relación con el proyecto de ley tramitado bajo expediente legislativo número 14. 836, que finalmente se aprobó como Ley número 7744. En la sentencia que resolvió la primera consulta, la número 2008-015760 de las 14:30 horas del 22 de octubre de 2008, esta Sala señaló que, tal y como estaban redactados los artículos 9 y 9 bis del proyecto, había roces con la Constitución por cuanto se establecía que la evaluación ambiental era posterior al otorgamiento de la concesión. Ante un primer intento por corregir esta situación por parte de la Asamblea Legislativa , la Sala señalo, al resolver una segunda consulta legislativa en la sentencia número 2009-017511 de 14:39 horas de 18 de diciembre de 2009, que el vicio apuntado persistía aunque de forma atenuada. En esta ocasión, la Sala señaló que no era suficiente exigir como requisito para el otorgamiento de la concesión, la evaluación de impacto ambiental del respectivo proyecto, sino que era necesario el otorgamiento previo por parte de la SETENA de la viabilidad (licencia) ambiental (VLA). Finalmente, la Asamblea Legislativa modificó el proyecto de ley una vez más. Específicamente lo hizo respecto del inciso d) del artículo 8 y dispuso exigir copia de la viabilidad (licencia) ambiental (VLA) otorgada por la SETENA como requisito para el otorgamiento de la concesión. Ante esta nueva redacción esta Sala Constitucional señaló en sentencia número 2010-012026 de las 12:46 horas del 9 de julio del 2010, que el vicio de constitucionalidad apuntado había quedado solventado. Es decir, que al exigirse en el proyecto de ley la licencia ambiental (VLA) como requisito previo al otorgamiento de la concesión respectiva, se cumplía con la exigencia del artículo 50 constitucional en punto a la necesaria evaluación ambiental como manifestación del principio preventivo. No está por demás señalar que la redacción del artículo 8, inciso d) que esta Sala Constitucional analizó en la sentencia número 2010-012026 es, en relación con la exigencia de la licencia ambiental, exactamente igual a la de la Ley número 7744. El artículo 8 de la Ley número 7744, en su inciso d), exige copia de la viabilidad (licencia) ambiental VLA otorgada por la SETENA como requisito para tramitar y eventualmente obtener una concesión. Es decir, este es un tema sobre el cual ya esta Sala se ha pronunciado en el sentido de que, con lo dispuesto en el artículo 8, inciso d) de la Ley número 7744, se satisface la exigencia del artículo 50 constitucional y, por añadidura, de los instrumentos internacionales en lo que tiene que ver con la evaluación del impacto ambiental de los proyectos de construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos. En razón de lo dicho, esta Procuraduría General tampoco considera que en este punto el artículo 5, inciso c) de la Ley número 7744 de 19 de diciembre de 1997 sea contraria o disconforme con el artículo 50 constitucional o los instrumentos internacionales citados. Conclusiones. Con fundamento en todo lo expuesto, y en la condición de órgano asesor de la Sala Constitucional , esta Procuraduría General de la República recomienda desestimar esta acción en todos sus extremos y declararla sin lugar.

6.- Rinde su informe SUSANA OROZCO BLANCO, en su calidad de Presidenta de la Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos, CIMAT y señala en resumen que: a) El artículo 1 de la Ley no.7744 (reformado por la Ley no.8969) amplía la prohibición para la construcción de marinas y atracaderos turísticos en ecosistemas coralinos y el patrimonio natural del Estado. El patrimonio Natural del Estado lo integran las áreas silvestres protegidas (en el que se incluyen los humedales según lo establecido en la Ley Orgánica del Ambiente) y los demás bosques y terrenos forestales o de aptitud forestal del Estado o instituciones públicas. Véase además que en otra acción se cuestionó esta misma norma, expediente no.10-013699-0007-CO. Esa Comisión considera que el artículo 1 de la Ley no.7744 no es contraria a los artículos 7 y 50 de la Constitución Política , toda vez que los Humedales, aunque no se indican expresamente, sí están incluidos dentro de la excepción del Patrimonio Natural del Estado a que hace referencia el segundo párrafo del artículo en cuestión; b) El artículo 8.d) de la Ley no.7744 establece claramente que para que el interesado pueda presentar solicitud de concesión ante la Municipalidad , deberá aportar copia de la Viabilidad Ambiental otorgada por la SETENA. De acuerdo con el procedimiento previsto en la Ley 7744, la viabilidad ambiental potencial es un requisito previo que debe aportar el interesado para iniciar los trámites ante el CIMAT, a fin de que esa Comisión inicie el estudio del anteproyecto y emita posteriormente una resolución sobre la viabilidad técnica de la propuesta. El CIMAT emite la resolución de viabilidad técnica en tanto se hayan cumplido con todos los requisitos legales y técnicos, entre ellos la Viabilidad Ambiental otorgada por SETENA, y ambos constituyen requisitos indispensables que debe presentar el interesado ante la Municipalidad para iniciar el trámite de la concesión respectiva; c) Consideran que los artículos 1 y 5 de la Ley no.7744 no violan los artículos 7 y 50 de la Constitución Política , toda vez que si bien los Humedales no se citan expresamente en el artículo 1, estos si están incluidos dentro de la excepción del Patrimonio Natural del Estado a que hace referencia el párrafo segundo. Por otro lado, si bien el artículo 5 establece la viabilidad ambiental potencial para iniciar los trámites ante la CIMAT , la Ley en su artículo 8 sí exige que el interesado debe contar con la Viabilidad Ambiental de SETENA; previo al inicio de la solicitud de concesión ante la Municipalidad. Finalmente recomienda que se otorgue audiencia al MINAET.

7.- Mediante resolución de las 15:18 horas del 31 de octubre del 2012 se tuvieron por contestadas las audiencias conferidas a la Procuraduría General de la República, y al representante de la Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos CIMAT.

8.- Mediante resolución del Magistrado Instructor de las 11:12 horas del 28 de enero del 2014 se corrigió el error material contenido en la resolución de las 10:35 horas del 06 de setiembre del 2012, para que se entienda que los artículos que se impugnan son los 1 y 5 de la Ley No.7744 y no de la Ley No.8969.

9.- Mediante resolución del Magistrado Instructor de las 11:45 horas del 25 de agosto del 2015 se solicitó la siguiente prueba para mejor resolver: 1) Al DIRECTOR EJECUTIVO del Sistema Nacional de Áreas de Conservación, a fin de que se pronuncie sobre los alegatos que expresan los accionantes en esta acción, y en concreto se indique si los humedales (cualquiera que sea su tipo) son considerados como parte del patrimonio natural del Estado. 2) A la PROCURADURIA GENERAL DE LA REPUBLICA , a fin de que aclare su posición en cuanto a si los humedales (cualquiera que sea su tipo) son considerados como parte del patrimonio natural del Estado, particularmente tomando en cuenta lo indicado por esa entidad en el Dictamen C-339-2004 17 de noviembre del 2004 cuando define dicho patrimonio.

10.- Sobre la prueba anterior, informa ANA LORENA BRENES ESQUIVEL, en su calidad de Procuradora General de la República , en resumen que: Del texto del dictamen C-339-2004 se concluye que los humedales son considerados parte del Patrimonio Natural del Estado: los que hayan sido declarados como área silvestre protegida o estén comprendidos en una, están contemplados en el párrafo tercero; otros, en tanto terrenos forestales o de aptitud forestal están contemplados en el párrafo cuarto (si se ubican en áreas inalienables), o en el párrafo quinto (si se localizan en reservas nacionales o fincas del Estado). En ese dictamen no se circunscribe el Patrimonio Natural del Estado a los humedales declarados como áreas silvestres protegidas o comprendidos en alguna categoría o manejo, sino que también se contempla a los humedales considerados terrenos forestales o de aptitud forestal técnicamente, y que, por estar en áreas inalienables, reservas nacionales, o terrenos pertenecientes a la Administración Pública , lo integran conforme al artículo 13 de la Ley Forestal. Esa Procuraduría, en numerosos dictámenes y pronunciamientos ha compartido la jurisprudencia constitucional que incluye las áreas silvestres protegidas (entre ellas los humedales) como un componente del Patrimonio Natural del Estado. La Procuraduría también se ha pronunciado sobre la inclusión específica de los humedales dentro del Patrimonio Natural del Estado, al igual que lo ha hecho la Sala Constitucional cuando indica que todos los humedales que se encuentren en propiedad del Estado forman parte de ese patrimonio (voto 2011-016938). Podría haber humedales no considerados como parte del Patrimonio Natural del Estado por no estar en alguno de sus dos componentes: área silvestre protegida o terreno forestal. Nótese la amplia gama de ecosistemas húmedos contemplada en el Decreto no.35803-MINAET, Criterios técnicos para la identificación, clasificación y conservación de humedales (folio 93 del expediente digital).

11.- Sobre la prueba anterior, informa JULIO JURADO FERNANDEZ, en su calidad de Director Ejecutivo del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) indica en resumen que: a) La Ley de Concesión y Operación de Marinas y Atracaderos Turísticos, antes de la modificación propuesta no había contemplado de manera expresa áreas donde no se pudiera otorgar concesiones, sin embargo contemplaba que en aquellos sitios donde se otorgara se debía resguardar el ambiente y los recursos naturales de la zona. La reforma introducida al artículo 1 no excluyó a todos los humedales de manera específica de la posibilidad de otorgar concesiones para marinas y atracaderos, sin embargo la limitación que impone la norma de que el Ministerio si impone una restricción sobre aquellos que integren el Patrimonio Natural del Estado. En este sentido, no ha habido desmejora en la regulación y, en consecuencia, no hay violación al llamado principio de no regresión, pues con la redacción actual quedan expresamente salvaguardados los humedales considerados Patrimonio Natural del Estado; b) Tanto para las marinas como para los atracaderos turísticos, previamente a la obtención de una concesión es necesario obtener una viabilidad (licencia) ambiental (VAL) obtenida por medio de una evaluación ambiental completa, no de carácter preliminar o inicial como lo interpretan los accionantes. Con lo cual la ley impugnada cumple con los parámetros de constitucional y contenidos en el artículo 50 constitucional; c) El artículo 1 de la ley 7744 no sólo no es disconforme con la Convención Ramsar y el Convenio sobre Diversidad Biológica, sino que tampoco lo es respecto del artículo 50 Constitucional. Pues dicho artículo establece excepciones respecto a la posibilidad de dar concesiones en los humedales; d) El artículo 40 de la Ley Orgánica del Ambiente define los humedales. La Ley declara de interés público los humedales y su conservación, por ser de uso múltiple, estén o no protegidos por leyes que rijan esta materia. De acuerdo a la Convención Ramsar , los Estados definen los humedales que son de importancia internacional y los insta a que establezcan en los humedales regímenes jurídicos de conservación. Existen ecosistemas de humedal que por interés del Poder Ejecutivo son establecidos como áreas silvestres protegidas, lo cual significa que en estos casos no se pueden dar concesiones para construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos. Así el régimen jurídico de los humedales puede ser muy variado en la medida en que estos pueden formar parte de casi de cualquier área silvestre protegida. Existe una diferencia que merece ser apuntada, la Ley de Conservación de Vida Silvestre define a los humedales según sus características físicas y la Ley Orgánica del Ambiente según sus características bióticas, definiciones complementarias. En principio la realización de obras tales como la posibilidad de dar concesiones para la construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos no implica, en cuanto tal, una desmejora en el nivel de tutela jurídicamente establecido. Tómese en cuanta que, para el caso de las marinas, la respectiva concesión requiere de la realización previa de un estudio de impacto ambiental (EIA) y para el caso de los atracaderos un Plan de Gestión Ambiental, según se desprende del artículo 8.d) de la Ley 7744. Además, el artículo 1 de dicha ley hace referencia a dos casos en que se verían excluidos los humedales, aunque no estén declarados como Areas Silvestres Protegidas o no formen parte de un Area Silvestre Protegida o no estén sometidos a un régimen especial de protección de cualquier índole. Se trata de los manglares y de aquellos humedales que contengan ecosistemas coralinos. En consecuencia, el artículo 1 de la Ley 7744 no es disconforme con los artículos 7 y 50 constitucionales, siempre y cuando se entienda que la imposibilidad de dar concesiones para la construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos en el Patrimonio Natural del Estado incluye a todas las áreas silvestres protegidas y no sólo a los parques nacionales y a las reservas biológicas, como señala los accionantes. e) Sobre los humedales en propiedad privada versus el Patrimonio Natural del Estado: a partir de la resolución 2011-016938 de esta Sala, se ha interpretado que los humedales localizados dentro de propiedad privada también integran el Patrimonio Natural del Estado. Pero esa interpretación no se ajusta al ordenamiento. El artículo 13 de la Ley Forestal establece el concepto de Patrimonio Natural del Estado, así que los ecosistemas de humedal localizados en propiedad privada inscrita a nombre de un sujeto privado no pueden considerarse incluidos dentro del concepto de Patrimonio Natural del Estado. Así que es jurídicamente erróneo afirmar que todos los humedales continentales y marinos son patrimonio natural del Estado. f) Conclusiones: 1. Los artículos 1 y 5 de la Ley 7744 no violenta el derecho a un ambiente sano y los principios de razonabilidad y proporcionalidad. El artículo primero, por cuanto prohíbe el otorgamiento concesiones para marinas y atracaderos en aquellos humedales que formen parte del Patrimonio Natural del Estado; y, el segundo, en cuanto contempla la realización de la evaluación de impacto ambiental adecuada y completa, por lo que no se da una violación al principio de prevención. 2. En terrenos de dominio público donde se ubiquen humedales sea como ecosistema o en condición de área silvestre protegida forman parte del Patrimonio Natural del Estado, sujetos a la restricción de no otorgar concesiones para marinas y atracaderos. Bajo esta condición aquellos humedales ubicados en terrenos particulares no corresponden a Patrimonio Natural del Estado y, por ende, no son administrados por SINAC. 3. Lo anterior no demerita que los humedales y su conservación por disposición legal son declarados de interés público, estén o no protegidos por leyes que rijan la materia. Esto no significa que todos los humedales sean Patrimonio Natural del Estado ni estén sujetos a la restricción de usos establecida. 4. La autorización para la construcción de marinas o atracaderos turísticos, por si misma, no constituye una violación a las obligaciones adquiridas por el Estado costarricense en marco de la Convención Ramsar. El Estado costarricense, mediante disposiciones legal quien decide no permitir la concesión para la construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos en sitios específicos como lo son los clasificados como Patrimonio Natural del Estado. (folio 104 del expediente digital).

12.- Mediante constancia del Secretario de la Sala Constitucional aparece que a las 09:15 horas del 11 de febrero del 2016 se dio inicio a la audiencia oral señalada de conformidad con lo dispuesto en el artículo 10 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional.

13.- En los procedimientos se ha cumplido las prescripciones de ley.

Redacta el Magistrado Cruz Castro; y,

Considerando:

I.- Objeto de la impugnación.- Los accionantes interponen esta acción contra los artículos 1 y 5 de la Ley número 7744 “Concesión y operación de Marinas Turísticas”, de 19 de diciembre de 1997, modificados según las reformas introducidas por la Ley número 8969. Los cuales disponen:

“Artículo 1.-Concesión En las áreas de dominio público como en la zona marítimo-terrestre y/o el área adyacente cubierta permanentemente por el mar, áreas adyacentes a las ciudades costeras, a excepción de los terrenos que presenten espacios abiertos de uso común, podrán otorgarse concesiones para la construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos, de conformidad con lo dispuesto en la presente Ley. Se exceptúan de esta disposición las áreas de manglar, los parques nacionales y las reservas biológicas. Igualmente, no se otorgarán concesiones para la construcción y operación de marinas y atracaderos turísticos en áreas donde existan ecosistemas coralinos.

Se exceptúa de esta disposición al Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (Minaet), el cual no podrá concesionar ningún bien que forme parte del patrimonio natural del Estado, de conformidad con los artículos 13 y 14 de la Ley forestal, N.º 7575, y sus reformas.

También podrán otorgarse concesiones para la construcción, administración y explotación de atracaderos turísticos en lagos, ríos, embalses y canales navegables.

La municipalidad del lugar será la autoridad competente para otorgar la concesión. En caso de petición expresa de la municipalidad respectiva a las instituciones estatales, estas deberán brindar el asesoramiento técnico. En cuanto a las concesiones que se soliciten en el Proyecto Turístico Golfo de Papagayo, la autoridad competente para otorgarlas será el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), de conformidad con la Ley Reguladora de Desarrollo y Ejecución del Proyecto Turístico Golfo de Papagayo, N.º 6758, de 4 de junio de 1982.

Las instituciones del Estado costarricense deberán supervisar y fiscalizar, en los ámbitos de su competencia y en forma periódica, la operación y el funcionamiento de las marinas y los atracaderos turísticos.

La concesión se otorgará resguardando el ambiente y los recursos naturales de la zona.” “Artículo 5.-Trámite ante la Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos (Cimat) El interesado en construir, administrar y explotar una marina turística o un atracadero turístico deberá contar con la viabilidad técnica favorable de la Cimat. El interesado deberá presentar la solicitud que incluirá, al menos, la siguiente información:

  • a)La solicitud formal con los datos generales del solicitante.
  • b)Los planos del anteproyecto y sus respectivos estudios preliminares.
  • c)La Viabilidad Ambiental Potencial (VAP), otorgada por la Secretaría Técnica Nacional (Setena), gestionada por medio de una Evaluación Ambiental Inicial (EAI) mediante el procedimiento vigente.
  • d)Un perfil económico básico del anteproyecto, con el detalle de la inversión y el análisis de los costos y beneficios que se pretenden realizar.
  • e)Una certificación extendida por un contador público autorizado, sobre la capacidad financiera de la empresa. Además , deberá presentar una declaración jurada de que contará con el personal calificado para desarrollar el proyecto.

La Cimat asignará un número de expediente a la solicitud y deberá emitir la correspondiente resolución administrativa debidamente fundamentada sobre la viabilidad técnica, en un plazo máximo de cuarenta y cinco días hábiles, prorrogable por un plazo igual por una única vez. Dentro de los primeros veinte días hábiles, la Comisión podrá solicitarle al interesado, por una única vez, las aclaraciones y adiciones que considere necesarias. Para ello, el interesado tendrá un plazo de quince días hábiles prorrogables por un plazo igual por una única vez, para cumplir los requerimientos de la Cimat. El plazo dado al interesado suspenderá el período concedido a la Cimat para emitir su resolución. Dentro del plazo restante, la Comisión deberá notificar la decisión al interesado en forma personal.

Para el cumplimiento de las funciones de la Cimat , se crea una ventanilla única según la Ley N.º 8220, Protección al Ciudadano del Exceso de Requisitos y Trámites Administrativos. En el caso del procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental tramitado ante la Setena , ambas entidades, la Setena y la Cimat , establecerán, vía reglamento, un procedimiento de coordinación técnica y ambiental conjunto, para que se incorpore la variable ambiental dentro del proyecto, de manera que evite la repetición de trámites y favorezca la tramitología simultánea de ambos procesos.

La viabilidad técnica favorable al anteproyecto facultará al interesado para continuar con el trámite de solicitud de concesión ante la municipalidad.

Contra las resoluciones administrativas de la Cimat se podrán interponer los recursos de revocatoria y apelación, en los términos y las condiciones establecidos en la Ley General de la Administración Pública y leyes conexas.

El recurso de apelación deberá ser interpuesto ante el jerarca del ICT. Lo resuelto por dicho ente dará por agotada la vía administrativa, lo que no constituye impedimento para acudir a la vía jurisdiccional.

La Cimat tendrá siempre el deber de emitir su resolución administrativa en relación con la viabilidad técnica, en el tiempo establecido. El incumplimiento de este deber será considerado falta grave de servicio, según las disposiciones disciplinarias y administrativas del órgano.” Los accionantes consideran que la normativa impugnada es disconforme con los artículos 7 (disconformes con la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Convención RAMSAR; con el Convenio para la Protección y Desarrollo del Medio Marino y su Protocolo de Cooperación para Combatir los Derrames de Hidrocarburos en la Región del Gran Caribe; con el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana CAFTA-DR; con el Convenio de Diversidad Biológica; y con el Convenio de la Naciones Unidas sobre Derecho del Mar) y 50 (derecho al ambiente) constitucionales; y además al principio de no regresión contenido en el capítulo 17 del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana. Al respecto, realizan tres reparos concretos:

  • 1)No exclusión de humedales de áreas a concesionar: Consideran que el artículo 1 de la “Ley de Concesión y Operación de marinas y atracaderos turísticos”, número 7744 de 19 de diciembre de 1997, y sus reformas, es inconstitucional al no excluir a los humedales de las áreas en las cuales se pueden dar concesiones para la construcción y operación de marinas y atracaderos turísticos. Lo cual implica la posibilidad de que se den concesiones en la Áreas Marinas de Manejo establecidas en el artículo 70 del Reglamento a la Ley de Biodiversidad (LB), número 7788 de 30 de abril de 1998.
  • 2)Inconstitucionalidad por la posibilidad de otorgar concesiones en lagos, ríos, embalses y canales navegables: Estiman que es inconstitucional la posibilidad establecida en la norma de otorgar concesiones para la construcción, administración y explotación de atracaderos turísticos en lagos, ríos, embalses y canales navegables.
  • 3)Inconstitucionalidad por exigir solamente la Viabilidad Ambiental Potencial : Consideran que el artículo 5, inciso c) es inconstitucional porque dispone que la concesión respectiva puede ser otorgada únicamente con la denominada Viabilidad Ambiental Potencial (VAP), tramitada ante la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA) y presentada ante Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos (CIMAT), procedimiento por medio del cual no se evalúa la totalidad del proyecto a realizar.

II.- Las reglas de legitimación en las acciones de inconstitucionalidad.- El artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional regula los presupuestos que determinan la admisibilidad de las acciones de inconstitucionalidad, exigiendo la existencia de un asunto pendiente de resolver en sede administrativa o judicial en el que se invoque la inconstitucionalidad, requisito que no es necesario en los casos previstos en los párrafos segundo y tercero de ese artículo, es decir, cuando por la naturaleza de la norma no haya lesión individual o directa; cuando se fundamente en la defensa de intereses difusos o que atañen a la colectividad en su conjunto, o cuando sea presentada por el Procurador General de la República , el Contralor General de la República , el Fiscal General de la República o el Defensor de los Habitantes, en estos últimos casos, dentro de sus respectivas esferas competenciales. De acuerdo con el primero de los supuestos previstos por el párrafo 2° del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional , la norma cuestionada no debe ser susceptible de aplicación concreta, que permita luego la impugnación del acto aplicativo y su consecuente empleo como asunto base. En segundo lugar, se prevé la posibilidad de acudir en defensa de "intereses difusos", que son aquellos cuya titularidad pertenece a grupos de personas no organizadas formalmente, pero unidas a partir de una determinada necesidad social, una característica física, su origen étnico, una determinada orientación personal o ideológica, el consumo de un cierto producto, etc. El interés, en estos casos, se encuentra difuminado, diluido (difuso) entre una pluralidad no identificada de sujetos. Esta Sala ha enumerado diversos derechos a los que les ha dado el calificativo de "difusos", tales como el medio ambiente, el patrimonio cultural, la defensa de la integridad territorial del país, el buen manejo del gasto público, y el derecho a la salud, entre otros. Por otra parte, la enumeración que ha hecho la Sala Constitucional no es taxativa. Finalmente, cuando el párrafo 2° del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional habla de intereses "que atañen a la colectividad en su conjunto", se refiere a los bienes jurídicos explicados en las líneas anteriores, es decir, aquellos cuya titularidad reposa en los mismos detentadores de la soberanía, en cada uno de los habitantes de la República. No se trata por ende de que cualquier persona pueda acudir a la Sala Constitucional en tutela de cualesquiera intereses (acción popular), sino que todo individuo puede actuar en defensa de aquellos bienes que afectan a toda la colectividad nacional, sin que tampoco en este campo sea válido ensayar cualquier intento de enumeración taxativa.

III.- La legitimación de los accionantes en este caso.- A partir de lo dicho en el párrafo anterior, es claro que los actores ostentan legitimación suficiente para demandar la inconstitucionalidad de las normas impugnadas, sin que para ello resulte necesario que cuenten con un asunto previo que les sirva de base a esta acción. Lo anterior porque acuden en defensa de un interés que atañe a la colectividad nacional en su conjunto, como lo es el derecho a gozar de un ambiente sano. Precisamente por estar en juego el ambiente es que esta Sala entiende que estamos ante una acción que pretende la tutela de intereses que atañen a la colectividad nacional en su conjunto, por lo que los actores se encuentran perfectamente legitimados para accionar en forma directa, a la luz de lo que dispone el párrafo 2° del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. Se trata, en efecto, de materia cuya constitucionalidad procede revisar en esta vía. Además, los actores cumplieron los requisitos estipulados en los numerales 78 y 79 de la Ley de rito. En conclusión, la presente acción es admisible, por lo que debe entrarse de inmediato a discutir el objeto y el fondo del asunto.

IV.- Sobre la metodología de análisis de la acción.- Para facilitar el estudio de la normativa impugnada, en los considerandos siguientes se analizarán cada uno de los argumentos expuestos por los accionantes.

V.- Sobre la no exclusión de los humedales de las áreas a concesionar.- Los accionantes considera que el artículo 1 de la “Ley de Concesión y Operación de marinas y atracaderos turísticos”, número 7744 de 19 de diciembre de 1997, y sus reformas, es inconstitucional al no excluir a los humedales de las áreas en las cuales se pueden dar concesiones para la construcción y operación de marinas y atracaderos turísticos. Es decir, se trataría de una inconstitucionalidad por omisión. Por su parte la Procuraduría General de la República indica que no hay inconstitucionalidad por cuanto la norma ha permanecido igual así que no ha habido desmejora ni por tanto violación al principio de no regresión. Indica además que de la Convención RAMSAR no se desprende que el Estado deba excluir a los humedales de las concesiones o someterlos a un régimen particular, y que de todas formas existen 3 tipos de humedales que la norma excluye de dar en concesión (manglares, humedales que sean áreas silvestres protegidas y humedales con ecosistemas coralinos). El representante del CIMAT indica que el artículo 1 de la Ley no.7744 no es contraria a los artículos 7 y 50 de la Constitución Política , toda vez que los Humedales, aunque no se indican expresamente, sí están incluidos dentro de la excepción del Patrimonio Natural del Estado a que hace referencia el segundo párrafo del artículo en cuestión. Finalmente, el representante del SINAC indica que sólo los humedales que están en terrenos del Estado se consideran parte del Patrimonio Natural del Estado, excluyéndose a los que se encuentran en propiedad privada. Al respecto, esta Sala observa dos cuestiones. Por un lado, nuestro Ordenamiento Jurídico no contiene un régimen jurídico propio de los humedales como categoría general que prohíba de forma absoluta y general la posibilidad de ser dados en concesión. Por otro lado, la norma en cuestión sí hace excepciones para el otorgamiento de concesiones en ciertos humedales. Pero antes de examinar estos dos aspectos, recuérdese la importancia que esta Sala ha reconocido en su jurisprudencia a los humedales. A) Sobre los humedales y su importancia ambiental, cultural y económica.- Tal como esta Sala lo indicó mediante 2009-014288 de las 15:19 horas del 09 de setiembre del 2009, se ha referido a la relevancia de estos ecosistemas y su protección, en las sentencias 2001-12817 de las 10:28 horas del 14 de diciembre del 2001 y 2007-6246 de las 19:30 horas del 8 de mayo del 2007, entre otras, señalando que los humedales son considerados de los ecosistemas más productivos del mundo. En la Convención de Ramsar, suscrita el 2 de febrero de 1971, el humedal es definido como: “Extensiones de marismas, pantanos, turberas o aguas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluyendo las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros”. En Costa Rica, la Ley Orgánica del Ambiente en el artículo 40, los ha definido como: “Ecosistemas con dependencia de regímenes acuáticos, naturales o artificiales, permanentes o temporales, lénticos o lóticos, dulces, salobres o salados, incluyendo extensiones marinas hasta el límite posterior de fanerógamas o arrecifes, o en su ausencia, hasta seis metros de profundidad en marea baja”. La importancia de los humedales no lo es sólo en función de la biodiversidad y de las que se desarrollan a escala ecológica, sino porque proveen de funciones de apoyo y productos esenciales para las comunidades humanas en el mundo en desarrollo e industrializado. Según la doctrina y estudios científicos, el término humedales comprende una gran variedad de ecosistemas, con características muy distintas, se pueden clasificar en siete unidades paisajísticas: estuarios, costas abiertas, llanuras de inundación, pantanos de agua dulce, lagos, turberas y bosques de inundación; o en humedales de agua salada, de agua dulce o humedales artificiales. Cada uno está formado por una serie de componentes físicos, químicos y biológicos, tales como suelos, agua, especies de animales, vegetales y nutrimentos. Los procesos entre estos componentes y dentro de cada uno de ellos, permiten que el humedal desempeñe funciones, como el control de inundaciones y la protección contra tormentas, y que se generen productos, como la vida silvestre, pesquería y recursos forestales, purifican el agua y estabilizan la línea de la costa. No todas las características están presentes en cada humedal, pocos desempeñan todas las funciones de la misma manera. Además, presentan atributos muy valiosos como la diversidad biológica y la singularidad del patrimonio cultural. Es la combinación de estas funciones, productos y atributos de los ecosistemas la que hace que los humedales sean importantes para la sociedad. Mediante el almacenamiento de las precipitaciones y la liberación uniforme de la escorrentía, los humedales pueden disminuir la embestida destructiva de las crecidas y los ríos, por lo que la conservación de los depósitos naturales puede evitar la construcción de presas y embalses. Su vegetación puede estabilizar la línea costera mediante la reducción de la energía de las olas, corrientes u otras fuerzas de erosión, al mismo tiempo que con las raíces de las plantas, sostiene los sedimentos del fondo en su lugar, lo que puede prevenir tanto la erosión de valiosas tierras agrícolas o habitadas, como el daño a la propiedad. Los humedales que remueven nutrientes, mejoran la calidad del agua y ayudan a prevenir la eutrofización, lo que puede evitar la necesidad de construir sistemas de tratamiento del agua. Por otro lado, muchos sostienen la vida de densas poblaciones de peces, ganado o vida silvestre, que se alimentan de sus aguas ricas en nutrientes o de su sustrato, o bien comen en sus exuberantes pastizales. Los ciclos hidrológicos, de nutrientes y de materia, y los flujos de energía de los humedales, pueden estabilizar las condiciones climáticas locales, en particular, las precipitaciones y las temperaturas, lo que influye tanto en las actividades agrícolas como en aquellas basadas en los recursos naturales, como en la estabilidad de los ecosistemas naturales y en el mismo humedal. Coadyuvan además en la recreación, pesquerías, recurso agrícola y el turismo, así como en el aprovechamiento directo de los recursos forestales que generan en un importante número de bienes, que van desde leña, madera para la construcción y corteza, entre los productos maderables, hasta resinas y medicinas, que son productos forestales “secundarios” no maderables. Son incluso importantes como reserva genética de ciertas especies vegetales –como el arroz-. Es por ello que varios instrumentos internacionales, entre los que destaca la Convención sobre los Humedales o Convención de Ramsar, suscrita por nuestro país según Ley No. 7224 el 9 de abril de 1991 y publicada en el Diario oficial la Gaceta el 8 de mayo del mismo año, se ocupan de su protección. La Convención es un tratado intergubernamental que ofrece un marco de referencia para la cooperación internacional en pro de la conservación y uso racional de los humedales. La Convención proclama el deber de los Estados de proteger –en aras no solamente de sus propios intereses, sino de intereses internacionales- estos ecosistemas, por lo que los países tienen la obligación de desarrollar políticas nacionales que tiendan a la conservación de estos ambientes en sus políticas del uso de la tierra y cada país miembro de acuerdo a la Convención , debe incluir por lo menos un sitio en la Lista de Humedales de Importancia Internacional. Por su parte, nuestra legislación nacional desarrolla tal compromiso en algunas leyes como la Ley Orgánica del Ambiente, ley Nº 7554 de 28 de setiembre de 1995, la cual en el artículo 32, facultó al Poder Ejecutivo a incluir a los Humedales en las distintas categorías de manejo de las áreas silvestres protegidas, que están bajo la administración del Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (MINAET) -con la colaboración de las municipalidades- y los declara de interés público, así como a su conservación. B) Sobre la no prohibición absoluta de que humedales puedan ser dados en concesión: Ciertamente esta Sala observa que de la “Convención relativa a los humedales de importancia internacionales especialmente como hábitat de aves acuáticas” (Convención Ramsar), aprobada por Ley número 7224 de 9 de abril de 1991, no se desprende la obligación de prohibición de la concesión en humedales. Así que no se puede concluir que la concesión en humedales para la construcción de marinas o atracaderos turísticos, por si misma, constituye una violación a las obligaciones adquiridas en dicha Convención por el Estado costarricense. De igual forma, la posibilidad de dar concesiones para la construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos no puede considerarse, en cuanto tal, una desmejora en el nivel de tutela jurídicamente establecido, pues no existe un régimen jurídico propio de los humedales como categoría general que prohíba de forma absoluta y general la posibilidad de ser dados en concesión. Pese a ello, es válido que el legislador establezca la prohibición de dar en concesión cierto tipo de humedales, como en este caso, según se explica a continuación. C) Sobre las excepciones que hace la norma impugnada a ciertos humedales que NO pueden ser dados en concesión: Esta Sala, mediante varios votos, procedió a examinar el proyecto de ley que dio origen a la ley cuestionada según las consultas facultativas presentadas (véanse los votos números 2008-015760, 2009-017511, 2010-012026 y 2010-018702). Propiamente sobre el tema de los humedales y el principio de progresividad de los derechos humanos en materia ambiental, por no excluirlos de la prohibición de construcción de marinas, véase lo resuelto en el voto número 2010-018702 de las 15:27 horas del 10 de noviembre del 2010 (Sala Constitucional integrada por los Magistrados Calzada, Mora, Armijo, Cruz, Castillo, Abdelnour y Hernández G.), donde se resolvió que resultaba inconstitucional proteger unas zonas y otras no, sin un criterio técnico que así lo sustente, pues ello resulta lesivo del principio precautorio y del principio de progresividad del ámbito de tutela de los derechos fundamentales. Literalmente se dijo:

“III.- Sobre el fondo.- En cuanto al primer aspecto consultado, los diputados estiman que la reforma al artículo 1 de la Ley vigente de Concesión y Operación de Marinas Turísticas, Ley número 7744, resulta inconstitucional, al no incluir otras categorías de manejo de áreas silvestres protegidas en la prohibición de construir marinas, como serían las reservas forestales, zonas protectoras, refugios nacionales de vida silvestre, humedales, monumentos naturales, reservas marinas y áreas marinas de manejo, lo cual a su criterio lesiona el principio de progresividad de los derechos humanos, especialmente en materia ambiental.

(…)

Para tener un claro panorama de los ecosistemas no incluidos en la excepción señalada, se procederá a dar una definición aproximada de cada uno de ellos:

- Reservas Forestales: …

- Zonas Protectoras: …

- Refugios de Vida Silvestre: …

-Humedales: Ecosistema con dependencia de regímenes acuáticos, naturales o artificiales, permanentes o temporales, lénticos o lóticos, dulces, salobres o salados, incluyendo las extensiones marinas hasta el límite posterior de fanerógamas marinas o arrecifes de coral o, en su ausencia, hasta seis metros de profundidad en marea baja. Tienen como objetivo proteger ecosistemas inundables de importancia biológica y económica.

-Monumentos Naturales: …

-Reservas marinas o Reservas de recursos pesqueros; …

De lo anterior resulta notorio, que estos ecosistemas han sido protegidos tanto a nivel nacional como internacional, al reconocer la necesidad de una especial tutela, y así lo ha resuelto este Tribunal: (…)(ver sentencia No. 2007-8098 y 1999-2788) (…)

Lo anterior constituye una interpretación evolutiva en la tutela del ambiente conforme al Derecho de la Constitución , que no admite una regresión en su perjuicio. En efecto, la legislación actualmente no exceptúa a estos ecosistemas de la posibilidad de ser dados en concesión para marinas turísticas, sin embargo, esto no valida en modo alguno que tal omisión resulte acorde a la protección ambiental que debe garantizarse de conformidad con el artículo 50 de la Constitución Política. No se justifica entonces, que se protejan estas áreas en armonía con los fines ya señalados, para que posteriormente sin un razonamiento técnico se exceptúen de la posibilidad de ser dadas en concesión algunas zonas y otras no, sin valorar si con ello van a resultar afectadas. La ausencia de este criterio, violenta el principio precautorio en materia ambiental (…)

De tal forma, el principio precautorio encuentra aplicación en la medida que se carezca de certeza en cuanto al daño a producir y las medidas de mitigación o reparación que deben implementarse, pues al tenerse certeza sobre el tipo o magnitud del daño ambiental que puede producirse y de las medidas que deberán adoptarse en cada momento, se elimina todo sesgo de duda y, por consiguiente, resultaría impropio dar aplicación al principio precautorio. Dicho de otro modo, el principio precautorio debe ser aplicado en supuestos de duda razonable o incerteza, mas no cuando se tiene certeza del tipo de daño y de las medidas que deban adoptarse, ya que por su propia naturaleza resulta inviable la aplicación de este principio. Sin embargo, en el presente caso se echa de menos esta valoración. Ciertamente, cada concesión requerirá de previo un estudio de impacto ambiental evaluado por parte de SETENA, no obstante lo anterior, algunos de estos ecosistemas, por ejemplo las reservas marinas, son áreas que fueron protegidas precisamente con la intención de que en esta zona no se realice ninguna actividad extractiva y no se vea afectada tampoco, por ningún tipo de contaminación (escapes de motores, contaminaciones acústicas, contaminaciones luminosas, etc.), para que la flora y la fauna se vayan regenerando a lo largo del tiempo, hasta que sus poblaciones alcancen el mayor número de ejemplares que pueda haber en ese sitio; lo cual es totalmente excluyente con la concesión de una marina turística por los efectos que evidentemente lo alterarán. Otros ecosistemas de los citados puede ser que no requieran necesariamente una veda absoluta de toda actividad, pero cualquier autorización en ese sentido debe ser valorada y anticipada. Como ya se indicó, resulta irrazonable proteger unas zonas y otras no sin un criterio técnico que así lo sustente, pues ello resulta lesivo del principio precautorio y del principio de progresividad del ámbito de tutela de los derechos fundamentales. (…)” (resaltado no corresponde al original).

Así entonces, en esta resolución la Sala concluyó que proteger unas zonas y otras no sin un criterio técnico que así lo sustente, resultaba lesivo del principio precautorio y del principio de progresividad del ámbito de tutela de los derechos fundamentales. Ahora bien, de la lectura de la norma impugnada se constata que el legislador, corrigió el error apuntado en la sentencia anterior, y procedió a excepcionar algunos humedales de la posibilidad de ser dados en concesión. Tal como lo indica la Procuraduría General de la República en su informe, los accionantes no llevan razón, y la norma impugnada sí establece tres tipos de excepciones a humedales que no puedan ser dados en concesión, a saber a: humedales manglares, humedales con ecosistemas coralinos y humedales que forman parte del patrimonio natural del Estado, de conformidad con los artículos 13 y 14 de la Ley Forestal , y que están bajo la supervisión del Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (Minaet). El resto de humedales, no contenidos en dichas excepciones, sí podrían ser dados en concesión, incluidos aquellos que, estando en bienes de dominio público, son administrados por las distintas municipalidades o por el Instituto Costarricense de Turismo, en los términos en que la misma Ley impugnada lo establece. Pero aún así, ello no significa en modo alguno, que queden desprotegidos, por cuanto, para el caso de las marinas, la respectiva concesión requiere de la realización previa de un estudio de impacto ambiental (EsIA), y para el caso de los atracaderos un Plan de Gestión Ambiental, según se desprenden del artículo 8, inciso d) de la Ley número 7744. Además, las actividades que se pueden desarrollar en ellos, pese a la concesión, están sujetas a ciertas limitaciones, según se dirá. En este sentido conviene realizar una precisión relevante: Aunque no todos los humedales forman parte del patrimonio natural del Estado (PNE), sino sólo aquellos que están en bienes de dominio público -pues pueden existir humedales en propiedad privada- todos los humedales son de interés público y están sometidos a un régimen jurídico especial de protección. Así que, independientemente de su ubicación (en bienes de dominio público o privado), los humedales son de interés público. Queda claro entonces que, los únicos humedales que se consideran parte del patrimonio natural del Estado son aquellos que se encuentran en bienes de dominio público, independiente de que hayan sido reconocidos como áreas silvestres protegidas. En otras palabras, pese a no ser declarados como áreas silvestres protegidas, los humedales que están dentro de bienes de dominio público, son parte del patrimonio natural del Estado, con la excepción que se dirá. Véase lo que esta Sala estableció mediante el voto número 2011-016938 de las 14:37 horas del 07 de diciembre del 2011 (Sala Constitucional integrada por los Magistrados Armijo, Mora, Cruz, Rueda, Pacheco, Araya y Ulate), cuando claramente indica que los humedales que se encuentren en propiedades del Estado son parte del Patrimonio Natural del Estado, aunque no hayan sido declarados áreas silvestres protegidas:

“… lo primero que debe decirse es que no lleva razón el accionante cuando afirma que hay manglares o humedales que no forman parte del Patrimonio Natural del Estado. Más concretamente, está claro, de acuerdo con los elementos normativos de juicio que citan las partes, incluyendo a la accionante, que todos los humedales que se encuentren en propiedades del Estado (que pertenezcan a cualquier ente, órgano u organismo estatal), forman parte de ese patrimonio (…) -en primer lugar- no es cierto que los ecosistemas de humedales que forman parte de ese patrimonio público, son solo, los que cuentan con una declaratoria de área silvestre protegida (…) VI.- CONCLUSIÓN. El Patrimonio Natural del Estado es un bien jurídico, definido e individualizado en nuestro ordenamiento jurídico, cuyos terrenos que lo conforman según la legislación ambiental, no necesitan de una declaratoria de área silvestre protegida para ser objeto de protección por parte de la Administración …” (Resaltado no corresponde al original).

Posición que es ratificada recientemente mediante el voto número 2014-001170 de las 14:30 horas del 29 de enero de 2014 (Sala Constitucional integrada por los Magistrados Armijo, Jinesta, Cruz, Castillo, Rueda, Hernández y Salazar) cuando se dijo:

“VIII.- Un humedal lo es, independientemente que haya sido declarado por el Estado o no. (…) En otras palabras, la declaratoria del Estado no es un elemento esencial para que un terreno sea un humedal, objetivamente hablando. Esta Sala Constitucional ha insistido en su jurisprudencia, en el deber del Estado de proteger los humedales aún cuando no hayan sido declarados. Así, en la sentencia No. 2009 – 014288 de las 15:19 hrs. de 9 de setiembre de 2009, se indicó:

“(…) Si el Estado tiene interés en declarar un ecosistema de humedal y su zona de influencia o amortiguamiento como Área Silvestre Protegida, debe cumplir los requisitos establecidos en la Ley Orgánica del Ambiente, facultando al Estado a expropiar o pagar los terrenos privados. Sin embargo, ello no implica descartar la existencia y protección de los ecosistemas del humedal, solo porque no están declarados como Área Silvestre Protegida, o por estar en propiedad privada. Es por ello que la norma impugnada, al establecer que los humedales deben ser creados por decreto ejecutivo, resulta contraria a las disposiciones de la Convención de Ramsar, que obligan a la protección de estos valiosos ecosistemas, que brindan sinnúmero de servicios ambientales a la sociedad, ya sea que hayan sido sometidas a una categoría especial de manejo por el ente rector de los recursos naturales, lo que en algunos casos implica su expropiación o bien se trate de propiedad privada. La obligatoriedad de uso razonable y racional de estos ecosistemas atañe tanto al Estado como a los particulares, por lo que disposiciones como la impugnada constituyen un obstáculo incompatible con el cumplimiento de los fines de la Convención por parte del Estado Costarricense (…) De conformidad con las normas y principios constitucionales señalados, estima este Tribunal que la norma impugnada, en tanto exige la creación de los humedales por decreto ejecutivo, no es acorde con la obligación de tutelar eficaz y apropiadamente estos ecosistemas, según lo exige la Constitución Política. La disposición constituye un obstáculo para la aplicación del régimen de protección vigente en otras disposiciones de rango legal, como las que establece la Ley Orgánica del Ambiente, lo que no es acorde con los preceptos constitucionales señalados que les brindan protección (…)” (el énfasis no pertenece al original).

Ahora bien, el resto de humedales que no fueron excepcionados de la norma en cuestión, pueden ser dados en concesión, pero aún así, debe entenderse que están sujetos a una protección jurídica especial. Ello por cuanto la cuestión va más allá de cuáles humedales pueden y cuáles no pueden ser dados en concesión, sino la protección que el Estado está obligado a darles a todos en general. Ni la propiedad privada ni la concesión excluyen normas y protocolos de tutela preventiva a la que debe someterse toda propiedad privada en donde haya un humedal o el concesionario de un humedal. Como ha dicho esta Sala en anteriores oportunidades (véase el voto número 2014-01170), todos los humedales, sean o no declarados por el Estado, formen parte o no de áreas silvestres protegidas, o aún los que están en propiedad privada, deben ser protegidos. Esa protección consiste, no sólo en la necesidad que, de previo a la concesión se requiere, para el caso de la marinas, la realización previa de un estudio de impacto ambiental (EsIA), y para el caso de los atracaderos un Plan de Gestión Ambiental. Sino además, sólo a modo de ejemplo y sin excluir otro tipo de protección establecido en otras normas, acatar las disposiciones que definen las conductas prohibidas que establece la Ley de Conservación de Vida Silvestre, a saber:

-drenar, secar, rellenar o eliminar lagos, lagunas no artificiales y los demás humedales, declarados o no como tales sin previa autorización del SINAC (Artículo 98), -arrojar aguas servidas, aguas negras, lodos, desechos o cualquier sustancia contaminante en manantiales, ríos, quebradas, arroyos permanentes o no permanentes, lagos, lagunas, marismas y embalses naturales o artificiales, esteros, turberas, pantanos, humedales, aguas dulces, salobres o saladas, en sus cauces o en sus respectivas áreas de protección (Artículo 128), -pescar en aguas continentales -ríos, riachuelos y quebradas hasta su desembocadura, lagos, lagunas, embalses, esteros y demás humedales-, de propiedad nacional, empleando explosivos, arbaletas, atarrayas, chinchorros, líneas múltiples, trasmallo o cualquier otro método que ponga en peligro la continuidad de las especies; pescar en aguas continentales, empleando venenos, cal o plaguicidas; -dañar a las poblaciones de especies objetivo de la pesca, a las especies capturadas incidentalmente y a los ecosistemas de los cuales estas dependen para llevar a cabo sus funciones biológicas, como ecosistemas marinos, marino costeros, coralinos, rocosos, manglares, ríos, esteros, estuarios y bancos de pastos; -extraer o destruir, sin autorización, las plantas o sus productos en áreas oficiales de protección o en áreas privadas debidamente autorizadas (Artículo 90) -la invasión de humedales y sus áreas de protección, sancionando incluso penalmente (artículo 58 de Ley Forestal).

Así entonces, respecto de si la normativa cuestionada efectivamente incluye, y por lo tanto, no excluye, a los humedales de las áreas que se pueden dar en concesión para la construcción de atracaderos y marinas, de las diligencias e indagaciones realizadas en este expediente se observan tres posiciones: los accionantes consideran que al no estar excluidos expresamente los humedales, automáticamente se entiende que sí se pueden dar en concesión; la Procuraduría General de la República considera que existen 3 tipos de humedales que la norma excluye de dar en concesión (manglares, humedales que sean áreas silvestres protegidas y humedales con ecosistemas coralinos); y la Presidenta de la Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos CIMAT considera que los Humedales, aunque no se indican expresamente, sí están incluidos dentro de la excepción del Patrimonio Natural del Estado a que hace referencia el segundo párrafo del artículo en cuestión. Para esta Sala, la posición de la PGR y del CIMAT, es la correcta, aunque con ciertas correcciones que se dirán. La norma impugnada está excluyendo a tres tipos de humedales de poder ser dados en concesión, a diferencia de cómo lo interpretan los accionantes. El legislador sí procedió a realizar ciertas excepciones de concesión a unos tipos de humedales, a saber: humedales manglares, humedales con ecosistemas coralinos y humedales que estén dentro del Patrimonio Natural del Estado, por ser bienes de dominio público, hayan sido o no declarados áreas silvestres protegidas–esta es la corrección respecto de lo que indica la PGR y el CIMAT-. En ese sentido no se observa inconstitucionalidad alguna. Entendiéndose que, el resto de humedales, sean los que estén en propiedad privada, o aquellos que sí pueden ser dados en concesión por no estar excepcionados (humedales que sí pueden ser concesionados por las distintas Municipalidades o el Instituto Costarricense de Turismo, como es el caso del humedal del sistema marino cuya profundidad es hasta seis metros a partir de la bajamar) están igualmente protegidos por la legislación, pues no sólo de previo a la concesión se requiere de un estudio de impacto ambiental (EsIA), para el caso de las marinas, y para el caso de los atracaderos, un Plan de Gestión Ambiental. Sino además, el tipo de actividades que se pueden desarrollar en ellos, son limitadas. En consecuencia, y de conformidad con lo dicho, esta Sala Constitucional considera que el artículo 1 de la Ley número 7744 de 19 de diciembre de 1997 no es inconstitucional en los términos dichos.

VI.- Sobre la autorización para dar concesiones en lagos, ríos, embalses y canales navegables.- Los accionantes consideran que es inconstitucional la posibilidad establecida en el artículo 1 de la Ley número 7744 de dar concesiones para la construcción, administración y explotación atracaderos turísticos en lagos, ríos, embalses y canales navegables. Sin embargo, tal como lo indica la Procuraduría General de la República , no explican cómo ello viola los convenios internacionales y al artículo 50 constitucional. Además, se entiende que la construcción de atracaderos turísticos en lagos, ríos, embalses y canales navegables, se da para facilitar la comunicación y el transporte por medios fluviales y lacustres, y cuya construcción está a cargo del Ministerio de Obras Públicas y Transportes, de conformidad con lo que establece el artículo 1, inciso c) de la Ley número 4786 de 5 de julio de 1971, y sus reformas. Además, claramente, no podrían darse concesiones para construir, administrar y explotar atracaderos turísticos en lagos, ríos, embalses y canales navegables que estén en áreas silvestres protegidas de ningún tipo, por lo que dispone el segundo párrafo del artículo 1 de la Ley número 7744. En síntesis, por no haber fundamentando debidamente este argumento los accionantes, al no ser per se inconstitucional la posibilidad de dar concesiones para construir, administrar y explotar atracaderos turísticos en lagos, ríos, embalses y canales navegables, y al estar de todas formas excluidos todas las áreas silvestres protegidas, se declara sin lugar la acción en cuanto a este aspecto.

VII.- Sobre la evaluación de impacto ambiental.- Los accionantes estiman que lo dispuesto en el artículo 5, inciso c) de la Ley número 7744 es inconstitucional por cuanto interpretan que la norma permite la obtención de la respectiva concesión para la construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos con sólo la obtención de la viabilidad ambiental potencial (VAP) ante la SETENA , lo que no constituye una evaluación completa y suficiente del impacto ambiental de una marina o atracadero turístico. En su informe la Procuraduría General de la República y el CIMAT indican que, en realidad, la normativa cuestionada no establece lo que los accionantes interpretan, pues la viabilidad ambiental potencial (VAP) ante la SETENA es un requisito para la obtención de la viabilidad técnica del CIMAT, no para la obtención de la concesión, como erróneamente lo interpretan los accionantes. Además, el CIMAT indica que, emite la resolución de viabilidad técnica en tanto se hayan cumplido con todos los requisitos legales y técnicos, entre ellos la Viabilidad Ambiental otorgada por SETENA, y ambos constituyen requisitos indispensables que debe presentar el interesado ante la Municipalidad para iniciar el trámite de la concesión respectiva. Al respecto, esta Sala observa que en efecto los accionantes están realizando una interpretación errónea y que la viabilidad ambiental potencial (VAP) de SETENA, es solamente un requisito inicial, pero no basta para la obtención de la concesión. Ciertamente el proyecto de ley que dio origen a esta ley, establecía que para la concesión bastaba una Viabilidad Ambiental Potencial (VAP) de SETENA. Sin embargo, con ocasión de las reformas posteriores, dicha situación quedó saldada. Tal como lo dijo esta Sala en todas las ocasiones en que este aspecto fue consultado (véanse los votos números 08-015760, 09-017511 y 2010-012026) al resolver sobre tres consultas legislativas que en su momento le fueron formuladas en relación con el proyecto de ley tramitado bajo expediente legislativo número 14.836, que finalmente se aprobó como Ley número 7744, resultaba inconstitucional anteponer la autorización administrativa o concesión, a la evaluación de los efectos ambientales de la actividad. En la sentencia que resolvió la primera consulta, la número 2008-015760 de las 14:30 horas del 22 de octubre de 2008, esta Sala señaló que, tal y como estaban redactados los artículos 9 y 9 bis del proyecto, había roces con la Constitución por cuanto se establecía que la evaluación ambiental era posterior al otorgamiento de la concesión. Ante un primer intento por corregir esta situación por parte de la Asamblea Legislativa , la Sala señaló, al resolver una segunda consulta legislativa en la sentencia número 2009-017511 de 14:39 horas de 18 de diciembre de 2009, que el vicio apuntado persistía aunque de forma atenuada. En esta ocasión, la Sala señaló que no era suficiente exigir como requisito para el otorgamiento de la concesión, la evaluación de impacto ambiental del respectivo proyecto, sino que era necesario el otorgamiento previo por parte de la SETENA de la viabilidad (licencia) ambiental (VLA). Finalmente, la Asamblea Legislativa modificó el proyecto de ley una vez más. Específicamente lo hizo respecto del inciso d) del artículo 8 y dispuso exigir copia de la viabilidad (licencia) ambiental (VLA) otorgada por la SETENA como requisito para el otorgamiento de la concesión. Ante esta nueva redacción esta Sala Constitucional señaló en sentencia número 2010-012026 de las 12:46 horas del 9 de julio del 2010, que el vicio de constitucionalidad apuntado había quedado solventado. Al respecto indicó esta Sala en la citada sentencia:

“Por lo anterior, el establecimiento de la licencia (VLA) ambiental no conlleva lesión alguna al derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado de conformidad con lo sostenido con anterioridad por la Sala , dado que garantiza un control más exigente de cara a las obligaciones ambientales y una valoración sobre las consecuencias ambientales que puede acarrear un proyecto. La modificación corresponde a las observaciones de la Sala en el precedente trascrito, a la luz de instrumentos previamente regulados en la normativa ambiental, de ahí que resulta innecesario hacer la consulta a las Municipalidades, si se trata de una figura previamente regulada, que implica una licencia y cuyo contenido jurídico administrativo, exige un proceso de aprobación en las diferentes modalidades de Evaluación de Impacto Ambiental que otorga la SETENA. El propio Decreto Ejecutivo No. 31849-MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC, Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) establece, en el párrafo segundo del artículo 11, que:

“Alcance del trámite de EIA ante la Setena. El cumplimiento del procedimiento de EIA no exime al desarrollador de una actividad, obra o proyecto, del trámite a cumplir ante otras autoridades de la Administración , de conformidad con las competencias y normativa vigentes, ni de cumplir con sus obligaciones o responsabilidades que de su gestión deriven.

Sin embargo, la obtención de la Viabilidad Ambiental Potencial (VAP) habilitaría al desarrollador de la actividad, obra o proyecto para iniciar gestiones de trámites ante otras entidades tanto públicas como privadas, en el entendido de que, el inicio de actividades tal y como se define en este Reglamento, podría darse únicamente con la Viabilidad (Licencia) Ambiental, la cual se obtendría hasta que se finalice con la respectiva fase del proceso de EIA, y cumpla de forma cabal e integra con los términos de referencia y lineamientos que la SETENA ha solicitado. Dicha Secretaría Técnica, en el documento que emita respecto a la Evaluación Ambiental Inicial , deberá indicar las razones técnicas y legales por las que no otorgará no otorgará (sic) la VAP a una actividad, obra o proyecto determinado”. (lo subrayado y resaltado en negrita no es del original). “ De todo lo anterior, y de lo que informa CIMAT cuando indica que “Consideramos necesario aclarar que la CIMAT emite la resolución de viabilidad técnica en tanto se hayan cumplido con todos los requisitos legales y técnicos, entre ellos la Viabilidad (Licencia) Ambiental (VLA) otorgada por SETENA, y ambos constituyen requisitos indispensables que debe presentar el interesado ante la Municipalidad para iniciar el trámite de la concesión respectivo.” (folio 04 del informe de esta acción), esta Sala entiende que la Viabilidad Ambiental Potencial (VAP) de SETENA es un requisito para que el CIMAT inicie el estudio del anteproyecto y emita posteriormente una resolución sobre la viabilidad técnica de la propuesta. Sin embargo, para que el CIMAT emita la resolución de viabilidad técnica debe contarse con la Viabilidad Ambiental otorgada por SETENA. Así que la Viabilidad Ambiental Potencial (VAP) de SETENA y la Viabilidad Ambiental de SETENA son requisitos para la Viabilidad Técnica de CIMAT, y luego todos ellos son requisitos para la concesión municipal, conforme se desprende del artículo 8 de la misma ley. Siendo la Viabilidad Ambiental Potencial (VAP) de SETENA solamente un requisito previo para la Viabilidad Técnica , pero nunca un requisito suficiente para el otorgamiento, ni de la Viabilidad Técnica de CIMAT ni de la concesión municipal. Véase de nuevo, el artículo 5, pero en concordancia con el artículo 8:

“Artículo 5.-Trámite ante la Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos Turísticos (Cimat) El interesado en construir, administrar y explotar una marina turística o un atracadero turístico deberá contar con la viabilidad técnica favorable de la Cimat. El interesado deberá presentar la solicitud que incluirá, al menos, la siguiente información:

  • a)(…).
  • b)(…).
  • c)La Viabilidad Ambiental Potencial (VAP), otorgada por la Secretaría Técnica Nacional (Setena), gestionada por medio de una Evaluación Ambiental Inicial (EAI) mediante el procedimiento vigente.” “Artículo 8.-Trámite para el contrato de concesión A partir de la notificación de la resolución administrativa sobre la viabilidad técnica favorable de la Cimat , el interesado podrá acudir a la municipalidad, a fin de tramitar la obtención del contrato de concesión para desarrollar una marina o un atracadero turístico, según los requerimientos de esta ley.

Para iniciar el trámite de solicitud de concesión, el interesado deberá cumplir los siguientes requisitos:

  • a)Solicitud escrita ante la municipalidad respectiva, acompañada de una copia certificada del expediente administrativo tramitado ante la Cimat , con la copia certificada de los planos del anteproyecto. El costo de la copia correrá por cuenta del interesado.
  • b)Presentar la resolución administrativa sobre la viabilidad técnica favorable concedida por la Cimat , sobre el anteproyecto de edificación y explotación de la marina o atracadero turístico por desarrollar.
  • c)Certificación extendida por un contador público autorizado, sobre la capacidad financiera de la empresa.
  • d)Copia de la Viabilidad (Licencia) Ambiental (VLA), otorgada por la Setena.” (Lo resaltado no es del original) El artículo 5, inciso c) de la Ley número 7744 exige una viabilidad ambiental inicial obtenida por medio de un procedimiento de evaluación ambiental también inicial. Pero el artículo 8, inciso d) de esa misma Ley exige, previo a dar la concesión, la obtención de una viabilidad (licencia) ambiental (VAL) obtenida por medio de una evaluación de impacto ambiental definitiva, no inicial, siempre y cuando la naturaleza de la actividad así lo exija, pues en otros casos, conforme al ordenamiento jurídico vigente, y dependiendo del tipo de actividad, se requieren de otras exigencias, tales como: pronósticos-plan de gestión ambiental, cuando se trata de atracaderos turísticos, o una declaración jurada de compromisos ambientales, cuando se trata de rampas o muebles fijos o flotantes, etc. En consecuencia, tanto para las marinas como para los atracaderos turísticos, previamente a la obtención de una concesión es necesario obtener una viabilidad (licencia) ambiental (VAL) obtenida por medio de una evaluación ambiental completa, no de carácter preliminar o inicial como lo interpretan los accionantes. Con lo cual la Ley número 7744 cumple con los parámetros de constitucionalidad en punto a la evaluación ambiental definidos por la jurisprudencia constitucional y contenidos en el artículo 50 constitucional y los convenios internacionales sobre la materia, pues se entiende que, de previo a la realización de la actividad de que se trate, y de otorgar la concesión, debe hacerse dado la Viabilidad Ambiental final o VAL. Pues este tipo de viabilidad, tal como se dijo en sentencia número 2008-015760 de las 14:30 horas del 22 de octubre de 2008, en la cual evacuó una consulta legislativa a propósito del proyecto de ley de la Ley cuyos artículos aquí se impugnan, sobre este tema esta Sala señaló:

“Este Tribunal Constitucional en amplia jurisprudencia ha reiterado que dichas evaluaciones preventivas son un requisito ineludible de garantía al ambiente, en aplicación concordante de los artículos 21, 50 y 89 de la Constitución Política. Nótese que, específicamente, el artículo 50 de la Norma Fundamental dispone que le corresponde al Estado garantizar, defender y preservar el derecho de todo ser humano a “un ambiente sano y ecológicamente equilibrado”. Incluso, con anterioridad a la reforma constitucional del artículo 50, este Tribunal resaltó la exigencia de los estudios de evaluación ambiental, concebidos como estudios técnicos en materia ambiental, de previo al otorgamiento de derechos en actividades que, eventualmente, lesionen el medio ambiente.” En síntesis, en razón de lo dicho, esta Sala considera que el inciso c) del artículo 5 de la Ley número 7744 no es contraria o disconforme con el artículo 50 constitucional o los instrumentos internacionales citados, por cuanto del artículo 8, inciso d) de esa misma Ley se entiende que, de previo a dar la concesión, debe contarse con la obtención de una viabilidad (licencia) ambiental (VAL) definitiva, y no la inicial, como entienden los accionantes.

VIII.- Conclusiones.- 1) El artículo 1 de la Ley número 7744 de 19 de diciembre de 1997, no es disconforme con los artículos 7 y 50 constitucionales. Desprendiéndose de ella dos corolarios: UNO: que la norma establece tres tipos de excepciones para humedales que por lo tanto no pueden ser dados en concesión para la construcción, administración y explotación de marinas y atracaderos turísticos: humedales manglares, humedales con ecosistemas coralinos y humedales que formen parte del Patrimonio Natural del Estado (sean o no declarados áreas silvestres protegidas) a cargo del Mínate en los términos de los artículos 13 y 14 de la Ley Forestal, salvo el caso de un tipo de humedad del sistema marino, sea aquel cuya profundidad es hasta seis metros a partir de la baja mar, que no son parte del Patrimonio Natural del Estado, aunque sí están sujetos al régimen jurídico especial que protege a lo humedades y son bienes de dominio público. DOS: el resto de humedales que pueden ser dados en concesión, y aún aquellos dentro de propiedad privada, están igualmente protegidos por la legislación, pues no sólo de previo a la concesión se requiere de un estudio de impacto ambiental (EsIA), para el caso de las marinas, y para el caso de los atracaderos, un Plan de Gestión Ambiental, etc. Sino además, el tipo de actividades que se pueden desarrollar en ellos son limitadas. 2) Por no haber fundamentando debidamente este argumento los accionantes, al no ser per se inconstitucional la posibilidad de dar concesiones para construir, administrar y explotar atracaderos turísticos en lagos, ríos, embalses y canales navegables, y al estar de todas formas excluidos todas las áreas silvestres protegidas, se declara sin lugar la acción en cuanto a este aspecto. 3) El inciso c) del artículo 5 de la Ley número 7744 no es contraria o disconforme con el artículo 50 constitucional o los instrumentos internacionales citados, por cuanto del artículo 8, inciso d) de esa misma Ley se entiende que, de previo a dar la concesión, debe contarse con la obtención de una viabilidad (licencia) ambiental (VAL) definitiva, y no la inicial, como entienden los accionantes.

Por tanto:

Se declara SIN lugar la acción en todos sus extremos, tomándose nota de lo indicado en el último considerando. El Magistrado Rueda Leal consigna nota.

Ernesto Jinesta L.

Presidente.

Fernando Cruz C. Fernando Castillo V.

Paul Rueda L. Nancy Hernández L.

Luis Fernando Salazar A. José Paulino Hernández G.

Nota del Magistrado Rueda Leal. Si bien comparto plenamente el razonamiento expuesto en este voto, considero necesario hacer hincapié en dos puntos. El primero de ellos se relaciona con los instrumentos de evaluación ambiental para marinas y atracaderos. Se menciona en la resolución que el instrumento para la evaluación de los proyectos de marinas sería el Estudio de Impacto Ambiental; por otro lado, los atracaderos requerirían un Plan de Gestión Ambiental. Al respecto, debe resaltarse que la determinación del instrumento adecuado para la evaluación ambiental de un proyecto se encuentra establecida en el Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental. Así, las autoridades competentes deberán valorar cada caso y determinar el instrumento normativamente previsto para la evaluación mencionada.

El segundo tema que debe ser aclarado se refiere a la existencia de humedales en terrenos privados. Ciertas manifestaciones de las partes realizadas durante la audiencia oral permitieron entrever confusión en torno al manejo de dichos humedales, de ahí que sea pertinente comentar el punto. La sentencia de marras ha hecho énfasis en la importancia ambiental de los humedales y expuso con claridad el tratamiento que reciben a nivel convencional y jurisprudencial. Es claro: existe un interés público en su adecuada preservación. Tratándose de humedales ubicados en propiedades del Estado, ello se traduce en su inclusión como Patrimonio Natural del Estado y su protección de acuerdo con las normas que regulan a los humedales en terrenos públicos. Sin embargo, cuando el humedal se encuentra en una propiedad privada, no significa que el terreno donde se ubica el humedal pase a pertenecer al Estado o sea incorporado automáticamente a su Patrimonio. Semejante humedal será uno en propiedad privada y dicha propiedad no perderá su carácter privado por el hecho de albergar un humedal. Ello únicamente implica que el humedal estará sometido a las limitaciones y protecciones establecidas normativamente, debido al interés público en su conservación. En ese tanto, son plenamente aplicables –en lo atinente- el Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental, la Ley de Conservación de Vida Silvestre y demás normas referidas a la protección de humedales.

Paul Rueda L.

EACJ/802/FCC.

Clasificación elaborada por SALA CONSTITUCIONALdel Poder Judicial. Prohibida su reproducción y/o distribución en forma onerosa.

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Implementing decreesDecretos que afectan

    TopicsTemas

    • Environmental Procedure — Amparo, TAA, Administrative RemediesProcedimiento Ambiental — Amparo, TAA, Remedios Administrativos

    Concept anchorsAnclajes conceptuales

      Spanish key termsTérminos clave en español

      This document cites

      • Res. 17783-2021 Sala Constitucional Controlled intervention in wetlands for public infrastructure — constitutional interpretation of Decree 39838-MINAE
      • Res. 28467-2023 Sala Constitucional Expansion of Pochotal Lagoon Wetland
      • Res. 00206-2018 Tribunal Agrario Wetlands on private property are not automatically part of the State's Natural Heritage
      • Res. 01062-2019 Tribunal Agrario Jurisdiction over possessory claims on public-domain wetlands
      • Ley 7744 Law on Concession and Operation of Tourist Marinas and Docks

      Este documento cita

      • Res. 17783-2021 Sala Constitucional Intervención controlada en humedales para infraestructura pública — interpretación constitucional del Decreto 39838-MINAE
      • Res. 28467-2023 Sala Constitucional Ampliación del Humedal Laguna Pochotal
      • Res. 00206-2018 Tribunal Agrario Humedales en propiedad privada no integran automáticamente el Patrimonio Natural del Estado
      • Res. 01062-2019 Tribunal Agrario Definición de competencia en conflictos posesorios sobre humedales demaniales
      • Ley 7744 Ley de Concesión y Operación de marinas y atracaderos turísticos

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