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Res. 04245-2001 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 23/05/2001

Rejection of unconstitutionality action against Mining Code RegulationRechazo de acción de inconstitucionalidad contra Reglamento al Código de Minería

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OutcomeResultado

Rejected on the meritsRechazo por el fondo

The Constitutional Chamber dismisses the unconstitutionality action, holding that the Mining Code Regulation does not violate the Political Constitution.La Sala Constitucional desestima la acción de inconstitucionalidad, considerando que el Reglamento al Código de Minería no viola la Constitución Política.

SummaryResumen

The Constitutional Chamber rejected on the merits the unconstitutionality action filed against Executive Decree 29300-MINAE, the Regulation to the Mining Code. The plaintiffs raised four objections: (a) that the regulation changed the legal name of the Directorate of Geology, Mines and Hydrocarbons to Directorate of Geology and Mines, leaving hydrocarbons unprotected; (b) that it required an environmental impact study before applying for a concession, altering the procedural moment set by the Mining Code; (c) that it created special procedures for mining by municipalities and the State not provided for in the law; and (d) that it granted time limits for compliance with labor obligations, violating public-order norms. The Chamber dismissed all grounds: the first because hydrocarbons had been transferred to the Directorate General of Hydrocarbons by a later law; the second because the prior environmental impact assessment requirement is grounded in multiple constitutional and legal provisions; the third because the claim of regulatory overreach is a matter of administrative legality for the contentious-administrative jurisdiction; and the fourth because it fell outside environmental matters, so the plaintiffs lacked standing. The action was rejected in its entirety.La Sala Constitucional rechazó por el fondo la acción de inconstitucionalidad interpuesta contra el Decreto Ejecutivo 29300-MINAE, Reglamento al Código de Minería. Los accionantes alegaban cuatro vicios: (a) que el reglamento cambiaba la denominación legal de la Dirección de Geología, Minas e Hidrocarburos a Dirección de Geología y Minas, desprotegiendo la materia de hidrocarburos; (b) que exigía el estudio de impacto ambiental como requisito previo a la solicitud de concesión, modificando el momento procesal fijado por el Código de Minería; (c) que creaba procedimientos especiales para la actividad minera de municipalidades y del Estado no previstos en la ley; y (d) que otorgaba plazos para el cumplimiento de obligaciones laborales, transgrediendo normas de orden público. La Sala desestimó todos los motivos: el primero porque la materia de hidrocarburos fue transferida a la Dirección General de Hidrocarburos por ley posterior; el segundo porque el requisito previo de evaluación de impacto ambiental encuentra sustento en múltiples normas constitucionales y legales; el tercero porque la denuncia de extralimitación reglamentaria es un problema de legalidad administrativa que corresponde a la jurisdicción contencioso‑administrativa; y el cuarto porque escapaba a la materia ambiental y, por tanto, los accionantes carecían de legitimación para impugnarlo. La acción fue rechazada en todos sus extremos.

Key excerptExtracto clave

IV.- … The requirement set forth in Article 29 of the challenged Decree—the obligation to prepare an environmental impact study as a prerequisite for filing an application for a permit or concession with the National Mining Registry—does not contradict or modify the Mining Code. Numerous provisions in the national legal system require, as an indispensable condition for starting activities, works, or projects that alter or destroy environmental elements or generate toxic or hazardous waste, prior approval of the environmental impact assessment. This requirement is grounded in Articles 11, 21, 50, and 89 of the Political Constitution, in numerous international instruments that are binding and fully enforceable, including the Rio Convention on Environment and Development, in Articles 92 to 97 of the Biodiversity Law No. 7788, Articles 17, 14‑28, 31, 38, 44, 45, 56‑72, 83, 88‑89, 99, 98, and 101 of the Organic Environmental Law No. 7554, in subsection 6(b) of the Soil Use, Management, and Conservation Law No. 7779, Article 41 of the Hydrocarbons Law No. 7399, in Articles 3, 6.2, 101, 102, and 103 of the Mining Code, and in Articles 11, 239, and 240 of the General Public Administration Law. Amidst all these provisions, it is worth noting that under Article 3 of the Mining Code itself, any exploration permit or exploitation concession requires prior analysis and approval of the environmental impact study or assessment, so the regulation is not contrary to the law. … V.- … the Constitutional Chamber considers that the issue of the regulatory provision relates exclusively to the violation of the principle of administrative legality arising from Articles 11, 49, 121, and 140 of the Constitution, and what is requested is that the Chamber uphold the principle of legality by declaring a violation of legal precepts by the challenged provisions. However, this task has been assigned by the Constituent itself to the contentious-administrative jurisdiction, as follows from Article 49 of the Political Constitution, which requires a systematic interpretation of the constitutional text and an understanding that questions of legality must be brought before that jurisdiction, in order to maintain the uniform distribution of competencies and respect for all the rules that make up the Political Constitution.IV.- … El requisito establecido en el artículo 29 del Decreto cuestionado, y que consiste en la obligación de elaborar un estudio de impacto ambiental como trámite previo a la presentación de la solicitud de permiso o concesión al Registro Nacional Minero, no contradice ni modifica el Código de Minería. En el ordenamiento jurídico nacional existen numerosas normas que exigen, como requisito indispensable para iniciar actividades, obras o proyectos que alteren o destruyan elementos del ambiente o generen residuos, materiales tóxicos o peligrosos, la aprobación previa de la evaluación de impacto ambiental. Este requisito encuentra sustento en los artículos 11, 21, 50 y 89 de la Constitución Política, en numerosos instrumentos internacionales que son de obligado acatamiento y gozan de plena ejecutoriedad, entre ellos la Convención de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en los artículos 92 a 97 de la Ley de la Biodiversidad, número 7788, artículos 17, 14 - 28, 31, 38, 44, 45, 56 a 72, 83, 88 a 89, 99, 98 y 101 de la Ley Orgánica del Ambiente, número 7554, en el numeral 6 b) de la Ley de Uso, Manejo y Conservación de Suelos, número 7779, Artículo 41 de la Ley de Hidrocarburos, número 7399, en los numerales 3, 6.2, 101, 102 y 103 del Código de Minería y en los artículos 11, 239 y 240 de la Ley General de la Administración Pública. En medio de todas estas normas, vale la pena puntualizar que según el propio artículo 3 del Código de Minería, todo permiso de exploración o concesión de explotación requiere de previo el análisis y la aprobación del estudio o evaluación de impacto ambiental, por lo que el reglamento no es contrario a la ley. … V.- … el Tribunal Constitucional considera que el problema de la norma reglamentaria tiene que ver exclusivamente con la violación del principio de legalidad administrativa que se desprende de los artículos 11, 49, 121 y 140 Constitucionales y lo que se pide a la Sala es que haga prevalecer el principio de legalidad al declarar la existencia de una violación de preceptos legales por parte de las disposiciones impugnadas. Pero resulta, que esa labor ha sido asignada por el propio Constituyente a la jurisdicción contencioso administrativa, según se desprende del artículo 49 de la Constitución Política, lo cual obliga a interpretar de forma sistemática el texto constitucional y entender que las cuestiones de legalidad han de someterse a la citada jurisdicción, ello con el fin de mantener esa uniforme distribución de las competencias y el respeto de todas las reglas que conforman la Constitución Política.

Pull quotesCitas destacadas

  • "Tratándose de la protección del ambiente, el interés típicamente difuso que legitima al sujeto para accionar, se transforma, en virtud de su incorporación al elenco de los derechos de la persona humana, convirtiéndose en un verdadero "derecho reaccional", que, como su nombre lo indica, lo que hace es apoderar a su titular para "reaccionar" frente a la violación originada en actos u omisiones ilegítimos."

    "In the field of environmental protection, the typically diffuse interest that legitimizes a person to bring suit is transformed, by virtue of its incorporation into the catalog of human rights, becoming a genuine 'reactional right,' which, as its name indicates, empowers its holder to 'react' to violations caused by unlawful acts or omissions."

    Considerando I

  • "Tratándose de la protección del ambiente, el interés típicamente difuso que legitima al sujeto para accionar, se transforma, en virtud de su incorporación al elenco de los derechos de la persona humana, convirtiéndose en un verdadero "derecho reaccional", que, como su nombre lo indica, lo que hace es apoderar a su titular para "reaccionar" frente a la violación originada en actos u omisiones ilegítimos."

    Considerando I

  • "…el requisito establecido en el artículo 29 del Decreto cuestionado, y que consiste en la obligación de elaborar un estudio de impacto ambiental como trámite previo a la presentación de la solicitud de permiso o concesión al Registro Nacional Minero, no contradice ni modifica el Código de Minería."

    "…the requirement set forth in Article 29 of the challenged Decree—the obligation to prepare an environmental impact study as a prerequisite for filing an application for a permit or concession with the National Mining Registry—does not contradict or modify the Mining Code."

    Considerando IV

  • "…el requisito establecido en el artículo 29 del Decreto cuestionado, y que consiste en la obligación de elaborar un estudio de impacto ambiental como trámite previo a la presentación de la solicitud de permiso o concesión al Registro Nacional Minero, no contradice ni modifica el Código de Minería."

    Considerando IV

  • "…esa labor ha sido asignada por el propio Constituyente a la jurisdicción contencioso administrativa, según se desprende del artículo 49 de la Constitución Política, lo cual obliga a interpretar de forma sistemática el texto constitucional y entender que las cuestiones de legalidad han de someterse a la citada jurisdicción…"

    "…this task has been assigned by the Constituent itself to the contentious-administrative jurisdiction, as follows from Article 49 of the Political Constitution, which requires a systematic interpretation of the constitutional text and an understanding that questions of legality must be brought before that jurisdiction…"

    Considerando V

  • "…esa labor ha sido asignada por el propio Constituyente a la jurisdicción contencioso administrativa, según se desprende del artículo 49 de la Constitución Política, lo cual obliga a interpretar de forma sistemática el texto constitucional y entender que las cuestiones de legalidad han de someterse a la citada jurisdicción…"

    Considerando V

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Sections

Procedural marks

Case File 01-003062-0007-CO Case: 01-003062-0007-CO Decision: 2001-04245 CONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at fifteen hours and one minute on veintitrés de mayo del dos mil uno.- Constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad) filed by Nombre33927, of legal age, Attorney, single, resident of San José, holder of identity card number CED15475, and Florinia Ramírez Villalobos, of legal age, single, Attorney, resident of Heredia, holder of identity card number CED15476; against Executive Decree number 29300-MINAE, which is the Regulations to the Mining Code (Reglamento al Código de Minería).- Background:

  1. 1By a filing received by the Office of the Clerk of the Chamber at ten hours and forty-six minutes on treinta de marzo del dos mil uno, the petitioners request that Executive Decree number 29300-MINAE, published in La Gaceta number 54 on 16 de marzo del 2001, which is the Regulations to the Mining Code, be declared unconstitutional because they consider it contrary to Articles 9, 11, 50, 56, 121 subsection 1), and 140 subsections 3) and 18) of the Political Constitution. They argue that the challenged decree, which repeals Executive Decree number 15442-MIEN, exceeds its regulatory authority by expanding concepts, functions, and powers and by modifying the terms established in the Mining Code; such modifications may be made only through statutory amendment. Consequently, it violates the principles of legality (principios de legalidad) and hierarchy of norms (jerarquía de las normas) established in our Political Constitution.They argue: a) That Articles 3, 8, 15, 17, 18, 24 subsection b), 57, 77, 90 and following of the Mining Code provide for the existence of the Dirección de Geología, Minas e Hidrocarburos, the name by which that institutional body is identified. However, the challenged Regulations establish a different concept for that directorate, which is called the Dirección de Geología y Minas in Articles 2 3, 5, 19, 33, 44, 53, 77, 98, 123, 148 and the following and related provisions; they consider this contrary to the provisions of the law and further contend that hydrocarbons, as well as the powers inherent in that field, are left unaddressed. b) That Article 34 of the Mining Code (concerning the obligations of the holder of an extraction concession (concesionario de una explotación)) provides that the concession holder must submit a comprehensive environmental impact study (estudio completo de impacto ambiental) in accordance with Articles 97, 101, and 102 of that body of law, it being understood that this obligation arises once the concession has been granted.Nevertheless, Article 29 of the challenged Regulations modifies the foregoing by making submission of the environmental impact study a prerequisite to filing the application, with noncompliance penalized by summary rejection (rechazo ad portas) of the application. This also demonstrates an excess of regulatory authority (extralimitación reglamentaria), because it changes the procedural stage established by law for submission of that requirement and makes the procedure more burdensome by requiring expenses to be incurred from the outset. c) That the referenced decree regulates new situations that were not addressed in the law, such as the creation of special procedures for the mining activities of the Municipalidades and the Instituciones Autónomas, governed beginning with Article 109 of the challenged decree, and for the mining activities of the State and its contractors, governed beginning with Article 136. d) That it also contravenes rules of public order (normas de orden público), such as those relating to labor relations and working conditions established in international conventions, the Código de Trabajo, and the Reglamento de Seguridad e Higiene Industrial, which clearly establish employer obligations beginning when work commences. The challenged provisions, however, grant time limits for compliance with those rules, as reflected in Articles 68, 69, and 81 of the challenged decree.
  2. 2To establish their standing (legitimación) to bring this constitutional challenge, they state that, because the matter is environmental, a diffuse interest (interés difuso) exists.
  3. 3Article 9 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional authorizes the Chamber, at any time and even upon filing, to summarily dismiss (rechazar de plano) or dismiss on the merits (rechazar por el fondo) any application submitted for its consideration that is manifestly inadmissible, when it considers that sufficient grounds exist to dismiss it, or when it is merely a reiteration or reproduction of an identical or similar prior application that was dismissed.

Justice Piza Escalante writes for the Court; and,

Whereas:

I.Standing of the petitioners. This Court considers that the petitioners have proper standing to proceed directly through this avenue (that is, without the need for a prior proceeding), because, as they argue, citizens generally have a legitimate interest in adequate protection of the environment. It may therefore properly be said that a diffuse interest exists in relation to the right to a healthy and ecologically balanced environment, insofar as the latter has been understood (both in legal scholarship and in constitutional case law) as the interest that every person has, in connection with personal circumstances, in a particular right or legal situation, but which may extend to members of a particular category who are equally affected, as previously stated in judgment 3705-93, at fifteen hours on treinta de julio de mil novecientos noventa y tres:

“In environmental law, the procedural prerequisite of standing tends to extend and expand to such a degree that it necessarily requires abandonment of the traditional concept. As a general matter, every person must be understood to be capable of being a party, and that person’s right does not arise from property titles, rights, or specific causes of action that might be exercised under the rules of conventional law. Instead, that person’s participation in the proceeding reflects what modern legal scholars call a diffuse interest, through which the original standing of a person with a legitimate interest, or even a mere interest, spreads among all members of a particular category of persons who are thus equally affected by the unlawful acts that infringe their rights. In matters involving environmental protection, the typically diffuse interest that gives a person standing to bring an action is transformed, by virtue of its inclusion among human rights, into a true ‘reactive right’ (derecho reaccional), which, as its name indicates, empowers its holder to ‘react’ to a violation arising from unlawful acts or omissions.”

II.Subject matter of the challenge (objeto de la impugnación). This constitutional challenge raises four specific objections to Executive Decree number 29300-MINAE, published in La Gaceta number 54 on 16 de marzo del 2001, which is the Regulations to the Mining Code, namely: a) That Articles 3, 8, 15, 17, 18, 24 subsection b), 57, 77, 90 and following of the Mining Code provide for the existence of the Dirección de Geología, Minas e Hidrocarburos, the name by which that institutional body is identified. However, the challenged Regulations establish a different concept for that directorate, which is called the Dirección de Geología y Minas in Articles 2 3, 5, 19, 33, 44, 53, 77, 98, 123, 148 and the following and related provisions; they consider this contrary to the provisions of the law and further contend that hydrocarbons, as well as the powers inherent in that field, are left unaddressed. b) That Article 34 of the Mining Code (concerning the obligations of the holder of an extraction concession) provides that the concession holder must submit a comprehensive environmental impact study in accordance with Articles 97, 101, and 102 of that body of law, it being understood that this obligation arises once the concession has been granted.

Nevertheless, Article 29 of the challenged Regulations modifies the foregoing by making submission of the environmental impact study a prerequisite to filing the application, with noncompliance penalized by summary rejection of the application. This also demonstrates an excess of regulatory authority, because it changes the procedural stage established by law for submission of that requirement. c) That the referenced decree regulates new situations that were not addressed in the law, such as the creation of special procedures for the mining activities of the Municipalidades and the Instituciones Autónomas, governed beginning with Article 109 of the challenged decree, and for the mining activities of the State and its contractors, governed beginning with Article 136. d) That it also contravenes rules of public order, such as those relating to labor relations and working conditions established in international conventions, the Código de Trabajo, and the Reglamento de Seguridad e Higiene Industrial, which clearly establish employer obligations beginning when work commences.

The challenged provisions, however, grant time limits for compliance with those rules, as reflected in Articles 68, 69, and 81 of the challenged decree. Each of these grounds will be analyzed individually.

III.As their first ground, the petitioners argue that Executive Decree number 29300-MINAE, which is the new Regulations to the Mining Code, is contrary to the law because, by referring to the Dirección de Geología y Minas instead of the Dirección de Geología, Minas e Hidrocarburos, which is the name used by the law, it leaves the field of hydrocarbons unprotected. This argument is inadmissible. Although it is true that the Mining Code, Law No. 6797 of veintidós de octubre de mil novecientos ochenta y dos, refers to the Dirección de Geología, Minas e Hidrocarburos, beginning in mil novecientos noventa y cuatro, the year in which Law No. 7399, known as Ley de Hidrocarburos, was enacted, this subject matter became the responsibility of the Dirección General de Hidrocarburos. The purpose of that law is, as provided in its Article 2: “…to develop, promote, regulate, and oversee the exploration and exploitation of petroleum deposits and of any other hydrocarbon substances, regardless of the physical state in which they are found; it also seeks to preserve and protect the environment in order to ensure its rational use and safeguard the interests of the State…” (Article 2 of Law 7399). Thus, hydrocarbons are not left unprotected under our legal system, as the petitioners erroneously and baselessly claim; this ground is therefore inadmissible.

IV.In their second argument, the petitioners allege that the challenged regulation changes the procedural stage established by the Mining Code (Código de Minería) for submission of the environmental impact study (estudio de impacto ambiental), because Article 29 provides that said study must be completed before filing an application with the National Mining Registry (Registro Nacional Minero) for an exploration permit or an exploitation concession, whereas Article 34 of the Mining Code requires said study from concession holders. This argument is likewise without merit. The requirement established in Article 29 of the challenged Decree, which consists of the obligation to prepare an environmental impact study as a prerequisite to filing an application for a permit or concession with the National Mining Registry, neither contradicts nor modifies the Mining Code. The national legal system contains numerous provisions that require prior approval of the environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental) as an indispensable condition for commencing activities, works, or projects that alter or destroy elements of the environment or generate waste or toxic or hazardous materials.

This requirement is grounded in Articles 11, 21, 50 and 89 of the Political Constitution, in numerous international instruments that are mandatory and fully enforceable, including the Rio Convention on Environment and Development, in Articles 92 to 97 of the Biodiversity Law, number 7788, Articles 17, 14 - 28, 31, 38, 44, 45, 56 to 72, 83, 88 to 89, 99, 98 and 101 of the Organic Law of the Environment, number 7554, in section 6 b) of the Law on Soil Use, Management and Conservation, number 7779, Article 41 of the Hydrocarbons Law, number 7399, in sections 3, 6.2, 101, 102 and 103 of the Mining Code, and in Articles 11, 239 and 240 of the General Law of Public Administration. Among all these provisions, it is worth emphasizing that, under Article 3 of the Mining Code itself, every exploration permit or exploitation concession requires prior analysis and approval of the environmental impact study or assessment; therefore, the regulation is not contrary to the law.

For its part, this Chamber has recognized the validity and importance of the requirement at issue. Thus, in judgment number 6240-93, of catorce horas del veintiséis de noviembre de mil novecientos noventa y tres, the Chamber found unconstitutional a provision requiring environmental impact studies after approval of the concession, stating as follows:

“XX.- All these international instruments are mandatory and fully enforceable insofar as their provisions do not require further legislative development and, therefore, must be respected by the Hydrocarbons Bill, since their normative rank is superior. Consequently, Article 41, paragraph 2, of the Bill, which requires environmental impact studies after approval of the exploration or exploitation concession, particularly in the case of private parties, is contrary to constitutional aims, purposes, and obligations in environmental matters, insofar as the contract, once executed, creates rights in favor of the interested party. The Chamber therefore considers Article 41, para. 2, unconstitutional in this respect…” For the reasons stated in this recital (considerando), we therefore find no violation of the Political Constitution, and the petition is likewise unfounded as to this issue.

V.As their third ground, the petitioners allege that the challenged decree governs new situations that were not addressed in the law, such as the creation of special procedures for mining activities conducted by Municipalities and Autonomous Institutions, governed beginning with Article 109 of the challenged decree, and for mining activities conducted by the State and its contractors, governed beginning with Article 136. Regarding this argument, the petitioners merely state that the constitutional violation consists in the Mining Code’s failure to provide for those procedures and that the regulation therefore violates the law and the provisions of subsection 3) of Article 140 of the Political Constitution. In this regard, the Constitutional Court considers that the issue raised by the regulatory provision relates exclusively to a violation of the principle of administrative legality (principio de legalidad administrativa) arising from Constitutional Articles 11, 49, 121 and 140, and that the Chamber is being asked to uphold the principle of legality by declaring that the challenged provisions violate statutory provisions.

However, the Constituent Assembly itself assigned that function to the administrative litigation jurisdiction (jurisdicción contencioso administrativa), as follows from Article 49 of the Political Constitution. This requires the constitutional text to be interpreted systematically and questions of legality to be submitted to that jurisdiction, in order to preserve this uniform allocation of powers and respect for all the rules comprising the Political Constitution. Obviously, any challenge such as the one raised here implicitly entails a violation of the Political Constitution, because the entire legal system derives from it; nevertheless, the Constitution itself clearly establishes an allocation of jurisdiction intended to guarantee citizens a means of protecting the various classes of rights and interests they possess. Thus, the Political Constitution provides for the administrative litigation and labor jurisdictions (Articles 49 and 70 of the Political Constitution), and the constitutional jurisdiction must be situated within that context, with the understanding that its jurisdiction complements, rather than overlaps with, those jurisdictions for purposes of protecting citizens (to the same effect, judgment number 3379-96, of diez horas y cincuenta y siete minutos del cinco de julio de mil novecientos noventa y seis). For these reasons, this ground of the petition is inadmissible and must be so declared.

VI.As their fourth and final ground of challenge, the petitioners state that Executive Decree number 29300-MINAE “violates public-order bodies of law, such as those concerning labor relations and working conditions set forth in international conventions, the Labor Code, and the Occupational Safety and Hygiene Regulations, which clearly establish employer obligations from the commencement of work. The challenged provisions grant periods for compliance with those rules, as reflected in Articles 68, 69 and 81 of the challenged decree….” However, given the standing (legitimación) held by the petitioners, the foregoing challenge is inadmissible because it falls outside the scope of environmental matters.

VII.Conclusion. For the reasons stated regarding each of the issues analyzed, the Chamber considers that Executive Decree number 29300-MINAE, which is the Regulation to the Mining Code, published in La Gaceta number 54 on 16 de marzo del 2001, does not violate Articles 9, 11, 50, 56, 121 subsection 1), and 140 subsections 3) and 18) of the Political Constitution. Consequently, the action must be dismissed, as it hereby is.

Por tanto:

The action is dismissed on the merits.

R. E. Piza E.

Chief Justice <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> Eduardo Sancho G. Carlos M. Arguedas R.

<![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> Adrián Vargas B. Susana Castro A.

<![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> Manrique Jiménez M. Alejandro Batalla B.

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Res: 2001-04245 SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las quince horas con un minuto del veintitrés de mayo del dos mil uno.- Acción de inconstitucionalidad promovida por Nombre33927, mayor, Abogado, soltero, vecino de San José, portador de la cédula de identidad número CED15475 y Florinia Ramírez Villalobos, mayor, soltera, Abogada, vecina de Heredia, con cédula número CED15476; contra el decreto Ejecutivo número 29300-MINAE, que es el Reglamento al Código de Minería.-

Resultando:

  1. 1Por escrito recibido en la Secretaría de la Sala a las diez horas y cuarenta y seis minutos del treinta de marzo del dos mil uno, los accionantes solicitan que se declare la inconstitucionalidad del Decreto Ejecutivo número 29300-MINAE, publicado en La Gaceta número 54 del 16 de marzo del 2001, que es el Reglamento al Código de Minería, por estimarlo contrario a lo dispuesto en los artículos 9, 11, 50, 56, 121 inciso 1), 140 incisos 3) y 18) de la Constitución Política. Alegan que el decreto cuestionado, mediante el cual se deroga el Decreto Ejecutivo número 15442-MIEN, se extralimita, al ampliar conceptos, funciones y competencias, y al modificar los términos contemplados en el Código de Minería; modificaciones que sólo son posibles por medio de una reforma de ley. Consecuentemente, se violan los principios de legalidad y de jerarquía de las normas establecidos en nuestra Constitución Política.Alegan: a) Que en los artículos 3, 8, 15, 17, 18, 24 inciso b), 57, 77, 90 y siguientes del Código de Minería se contempla la existencia de la Dirección de Geología, Minas e Hidrocarburos, nomenclatura con la que se identifica a dicho organismo institucional. Sin embargo, en el Reglamento impugnado se establece para dicha dirección un concepto distinto y se pasa a llamar Dirección de Geología y Minas en los artículos 2 3, 5, 19, 33, 44, 53, 77, 98, 123, 148 siguientes y concordantes; estiman que lo anterior es contrario a lo estipulado por la ley, y además, se deja al descubierto la materia de hidrocarburos, así como las competencias inherentes a esa materia. b) Que el Código de Minería en su artículo 34 (referido a las obligaciones del concesionario de una explotación) estipula que el concesionario deberá presentar un estudio completo de impacto ambiental de conformidad con los artículos 97, 101 y 102 de ese cuerpo legal, en el entendido de que dicha obligación se da una vez que se ha otorgado la concesión.No obstante, el artículo 29 del reglamento cuestionado, modifica lo anterior de modo que la presentación del estudio de impacto ambiental se establece como una cuestión previa a la presentación de la solicitud, y se sanciona su incumplimiento con el rechazo ad portas de la solicitud. Lo anterior, también evidencia una extralimitación reglamentaria, pues se cambia el momento procesal establecido por la ley para la presentación de ese requisito, y hace más gravoso el procedimiento porque desde un inicio obliga a incurrir en gastos. c) Que el referido decreto regula situaciones nuevas que no han sido ventiladas en la ley, tal es el caso de la creación de procedimientos especiales como los de la actividad minera de las Municipalidades y de las Instituciones Autónomas, regulada a partir del artículo 109 del decreto cuestionado, y el referido a la actividad minera del Estado y sus contratistas que se regula a partir del artículo 136. d) Que además se transgreden cuerpos normativos de orden público como los atinentes a las relaciones laborales y a las condiciones de trabajo contemplados en los convenios internacionales, en el Código de Trabajo y el Reglamento de Seguridad e Higiene Industrial; donde claramente se establecen obligaciones patronales a partir de que se inician las labores. Siendo que las normas impugnadas otorgan plazos para el cumplimiento de esas normas, tal y como se refleja en los artículos 68, 69 y 81 del decreto cuestionado.
  2. 2A efecto de fundamentar la legitimación que ostentan para promover esta acción de inconstitucionalidad, señalan que por tratarse de material ambiental existe un interés difuso.
  3. 3El artículo 9 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional faculta a la Sala a rechazar de plano o por el fondo, en cualquier momento, incluso desde su presentación, cualquier gestión que se presente a su conocimiento que resulte ser manifiestamente improcedente, o cuando considere que existen elementos de juicio suficientes para rechazarla, o que se trata de la simple reiteración o reproducción de una gestión anterior igual o similar rechazada.

Redacta el magistrado Piza Escalante; y,

Considerando:

I.Legitimación de los accionantes. Considera este Tribunal que los accionantes se encuentran debidamente legitimados para accionar en esta vía en forma directa (esto es sin necesidad de un asunto previo), toda vez que tal y como lo alegan existe un interés legítimo de los ciudadanos en general respecto de la protección adecuada del medio ambiente, con lo cual bien puede decirse que se trata de la existencia de un interés difuso en relación con el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado en tanto éste ha sido entendido (tanto por la doctrina como por la jurisprudencia constitucional) como el interés que toda persona tiene en relación a circunstancias personales con un derecho o situación jurídica determinada, pero que puede extenderse a los miembros de una determinada categoría que resultan igualmente afectados, como se señaló con anterioridad en la sentencia 3705-93, de las quince horas del treinta de julio de mil novecientos noventa y tres:

"En el derecho ambiental, el presupuesto procesal de la legitimación tiende a extenderse y ampliarse en una dimensión tal, que lleva necesariamente al abandono del concepto tradicional, debiendo entender que en términos generales, toda persona puede ser parte y que su derecho no emana de títulos de propiedad, derechos o acciones concretas que pudiera ejercer según las reglas del derecho convencional, sino que su actuación procesal responde a lo que los modernos tratadistas denominan el interés difuso, mediante el cual la legitimación original del interesado legítimo o aún del simple interesado, se difunde entre todos los miembros de una determinada categoría de personas que resultan así igualmente afectadas por los actos ilegales que los vulneran. Tratándose de la protección del ambiente, el interés típicamente difuso que legitima al sujeto para accionar, se transforma, en virtud de su incorporación al elenco de los derechos de la persona humana, convirtiéndose en un verdadero "derecho reaccional", que, como su nombre lo indica, lo que hace es apoderar a su titular para "reaccionar" frente a la violación originada en actos u omisiones ilegítimos."

II.Objeto de la impugnación. En la presente acción de inconstitucionalidad se plantean cuatro impugnaciones concretas en contra del Decreto Ejecutivo número 29300-MINAE, publicado en La Gaceta número 54 del 16 de marzo del 2001, y que es el Reglamento al Código de Minería, a saber: a) Que en los artículos 3, 8, 15, 17, 18, 24 inciso b), 57, 77, 90 y siguientes del Código de Minería se contempla la existencia de la Dirección de Geología, Minas e Hidrocarburos, nomenclatura con al que se identifica a dicho organismo institucional. Sin embargo, en el Reglamento impugnado se establece para dicha dirección un concepto distinto y se pasa a llamar Dirección de Geología y Minas en los artículos 2 3, 5, 19, 33, 44, 53, 77, 98, 123, 148 siguientes y concordantes; estiman que lo anterior es contrario a lo estipulado por la ley, y además, se deja al descubierto la materia de hidrocarburos, así como las competencias inherentes a esa materia. b) Que el Código de Minería en su artículo 34 (referido a las obligaciones del concesionario de una explotación) estipula que el concesionario deberá presentar un estudio completo de impacto ambiental de conformidad con los artículos 97, 101 y 102 de ese cuerpo legal, en el entendido de que dicha obligación se da una vez que se ha otorgado la concesión.

No obstante, en el artículo 29 del reglamento cuestionado, se modifica lo anterior de modo que la presentación del estudio de impacto ambiental se establece como una cuestión previa a la presentación de la solicitud, y se sanciona su incumplimiento con el rechazo ad portas de la solicitud. Lo anterior, también evidencia una extralimitación reglamentaria, pues se cambia el momento procesal establecido por la ley para la presentación de ese requisito. c) Que el referido decreto regula situaciones nuevas que no han sido ventiladas en la ley, tal es el caso de la creación de procedimientos especiales como los de la actividad minera de las Municipalidades y de las Instituciones Autónomas, regulada a partir del artículo 109 del decreto cuestionado, y el referido a la actividad minera del Estado y sus contratistas que se regula a partir del artículo 136. d) Que además se transgreden cuerpos normativos de orden público como los atinentes a las relaciones laborales y a las condiciones de trabajo contemplados en los convenios internacionales, en el Código de Trabajo y el Reglamento de Seguridad e Higiene Industrial; donde claramente se establecen obligaciones patronales a partir de que se inician las labores.

Siendo que las normas impugnadas otorgan plazos para el cumplimiento de esas normas, tal y como se refleja en los artículos 68, 69 y 81 del decreto cuestionado. Cada uno de estos motivos será analizado en forma individualizada.

III.Como primer motivo, los accionantes alegan que el Decreto Ejecutivo número 29300-MINAE, que es el nuevo Reglamento al Código de Minería es contrario a la ley, porque al hablar de Dirección de Geología y Minas, en lugar de la Dirección de Geología, Minas e Hidrocarburos, que es la denominación que da la ley, desprotege la materia de hidrocarburos. Este alegato improcedente. Si bien es cierto que el Código de Minería, Ley No. 6797 de veintidós de octubre de mil novecientos ochenta y dos, se refiere a la Dirección de Geología, Minas e Hidrocarburos, a partir de mil novecientos noventa y cuatro, año en que se promulgó la Ley No. 7399, denominada Ley de Hidrocarburos, ésta materia paso a ser competencia de la Dirección General de Hidrocarburos. El propósito de dicha ley es, según lo dispone en su artículo segundo: "… desarrollar, promover, regular y controlar la exploración y la explotación de los depósitos de petróleo y de cualesquiera otras sustancias hidrocarburadas, sin importar el estado físico en que se encuentren; además, se propone preservar y proteger el ambiente, a fin de asegurar su uso racional y garantizar los intereses del Estado…" (artículo 2 de la Ley 7399). Tenemos entonces que en nuestro ordenamiento jurídico no está desprotegida la materia de hidrocarburos, como errónea e infundadamente señalan los accionantes, por ello este motivo es improcedente.

IV.En su segundo alegato, lo recurrentes acusan que el reglamento impugnado cambia el momento procesal establecido por el Código de Minería para la presentación del estudio de impacto ambiental, pues en el artículo 29 se dispone que dicho estudio debe ser previo a la presentación de la solicitud ante el Registro Nacional Minero de un permiso de exploración o de una concesión de explotación, mientras que en el artículo 34 del Código de Minería se exige dicho estudio a los concesionarios. Este motivo tampoco es de recibo. El requisito establecido en el artículo 29 del Decreto cuestionado, y que consiste en la obligación de elaborar un estudio de impacto ambiental como trámite previo a la presentación de la solicitud de permiso o concesión al Registro Nacional Minero, no contradice ni modifica el Código de Minería. En el ordenamiento jurídico nacional existen numerosas normas que exigen, como requisito indispensable para iniciar actividades, obras o proyectos que alteren o destruyan elementos del ambiente o generen residuos, materiales tóxicos o peligrosos, la aprobación previa de la evaluación de impacto ambiental.

Este requisito encuentra sustento en los artículos 11, 21, 50 y 89 de la Constitución Política, en numerosos instrumentos internacionales que son de obligado acatamiento y gozan de plena ejecutoriedad, entre ellos la Convención de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en los artículos 92 a 97 de la Ley de la Biodiversidad, número 7788, artículos 17, 14 - 28, 31, 38, 44, 45, 56 a 72, 83, 88 a 89, 99, 98 y 101 de la Ley Orgánica del Ambiente, número 7554, en el numeral 6 b) de la Ley de Uso, Manejo y Conservación de Suelos, número 7779, Artículo 41 de la Ley de Hidrocarburos, número 7399, en los numerales 3, 6.2, 101, 102 y 103 del Código de Minería y en los artículos 11, 239 y 240 de la Ley General de la Administración Pública. En medio de todas estas normas, vale la pena puntualizar que según el propio artículo 3 del Código de Minería, todo permiso de exploración o concesión de explotación requiere de previo el análisis y la aprobación del estudio o evaluación de impacto ambiental, por lo que el reglamento no es contrario a la ley.

Por su parte, esta Sala ha reconocido la validez e importancia del requisito en cuestión, así en la sentencia número 6240-93, de las catorce horas del veintiséis de noviembre de mil novecientos noventa y tres, la Sala estimó la inconstitucionalidad de una norma que exigía los estudios de impacto ambiental después de la aprobación de la concesión, al respecto dijo lo siguiente:

"XX.- Todas estos instrumentos internacionales son de obligado acatamiento y gozan de plena ejecutoriedad en tanto sus normas no precisen de mayor desarrollo legislativo y por ende deben ser respetadas por el Proyecto de Ley sobre Hidrocarburos en tanto el rango normativo de aquéllos es superior. En consecuencia lo dispuesto por el artículo 41 párrafo 2° del Proyecto que exige los estudios de impacto ambiental después de aprobada la concesión de exploración o explotación sobre todo en caso de particulares, es contraria a los fines, propósitos y obligaciones constitucionales en materia ambiental, en tanto el contrato una vez suscrito crea derechos en favor del interesado. Por ello estima la Sala que el artículo 41 prf. 2° es inconstitucional en este aspecto…" De las razones expuestas en este considerando tenemos, entonces, que no se constata ninguna violación a la Constitución Política, por lo que el recurso, en cuanto a este extremo, es igualmente improcedente.

V.Como tercer motivo, acusan los accionantes que el decreto impugnado regula situaciones nuevas que no han sido ventiladas en la ley, tal es el caso de la creación de procedimientos especiales como los de la actividad minera de las Municipalidades y de las Instituciones Autónomas, regulado a partir del artículo 109 del decreto cuestionado, y el referido a la actividad minera del Estado y sus contratistas que se regula a partir del artículo 136. En cuanto a éste argumento los accionantes se limitan a señalar que la violación constitucional consiste en que el Código de Minería no prevé esos procedimientos y que, por ello, el reglamento viola la ley y lo dispuesto en el inciso 3) del artículo 140 de la Constitución Política. Sobre este particular, el Tribunal Constitucional considera que el problema de la norma reglamentaria tiene que ver exclusivamente con la violación del principio de legalidad administrativa que se desprende de los artículos 11, 49, 121 y 140 Constitucionales y lo que se pide a la Sala es que haga prevalecer el principio de legalidad al declarar la existencia de una violación de preceptos legales por parte de las disposiciones impugnadas.

Pero resulta, que esa labor ha sido asignada por el propio Constituyente a la jurisdicción contencioso administrativa, según se desprende del artículo 49 de la Constitución Política, lo cual obliga a interpretar de forma sistemática el texto constitucional y entender que las cuestiones de legalidad han de someterse a la citada jurisdicción, ello con el fin de mantener esa uniforme distribución de las competencias y el respeto de todas las reglas que conforman la Constitución Política. Obviamente, cualquier impugnación como la que se plantea, lleva implícita una violación de la Constitución Política, dado que de ella se deriva todo el ordenamiento jurídico, pero existe claramente establecido en la propia Constitución, un reparto de competencias con el fin de garantizar al ciudadano una manera de proteger las distintas clases de derechos e intereses que posee. De esta forma se regulan en la Constitución Política, las jurisdicciones contenciosa y de trabajo (artículos 49 y 70 de la Constitución Política) y es dentro de ese contexto que debe incrustarse la jurisdicción constitucional, en el entendido de que su competencia se complementa y no se superpone a las señaladas, a los fines de protección del ciudadano (en igual sentido la sentencia número 3379-96, de las diez horas y cincuenta y siete minutos del cinco de julio de mil novecientos noventa y seis). Por lo dicho, este motivo del recurso es inadmisible y así debe ser declarado.

VI.Como cuarto y último motivo de impugnación los recurrentes señalan que el Decreto Ejecutivo número 29300-MINAE, "transgrede cuerpos normativos de orden público como los atinentes a las relaciones laborales y a las condiciones de trabajo contemplados en los convenios internacionales, en el Código de Trabajo y el Reglamento de Seguridad e Higiene Industrial; donde claramente se establecen obligaciones patronales a partir de que se inician las labores. Siendo que las normas impugnadas otorgan plazos para el cumplimiento de esas normas, tal y como se refleja en los artículos 68, 69 y 81 del decreto cuestionado…". Sin embargo, en virtud de la legitimación que tienen los accionantes la anterior impugnación resulta inadmisible, toda vez que escapa a la materia ambiental.

VII.Conclusión. Por las razones expuestas en cada uno de los temas analizados, la Sala considera que el Decreto Ejecutivo número 29300-MINAE, que el Reglamento al Código de Minería, publicado en La Gaceta número 54 del 16 de marzo del 2001, no transgrede lo dispuesto en los artículos 9, 11, 50, 56, 121 inciso 1), 140 incisos 3) y 18) de la Constitución Política. En consecuencia, procede desestimar la acción, como en efecto se hace.

Por tanto:

Se rechaza por el fondo la acción.

R. E. Piza E.

<![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> Eduardo Sancho G. Carlos M. Arguedas R.

<![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> Adrián Vargas B. Susana Castro A.

<![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> Manrique Jiménez M. Alejandro Batalla B.

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