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Res. 00277-2008 Tribunal Contencioso Administrativo Sección II · Tribunal Contencioso Administrativo Sección II · 28/08/2008
OutcomeResultado
The lower court's ruling is reversed; the defense of lack of right is upheld, and the action brought by the succession is declared inadmissible, confirming the municipality's denial of the transfer of occupation and license in the maritime terrestrial zone.Se revoca la sentencia de primera instancia, acoge la excepción de falta de derecho y declara improcedente la acción de la sucesión actora, confirmando la denegatoria municipal del traspaso de la ocupación y patente en la zona marítimo terrestre.
SummaryResumen
The Contentious Administrative Court addresses the claim by the heirs of historical occupiers of a plot in the maritime terrestrial zone (ZMT) of Playas del Coco, who, following a civil judgment that annulled a simulated sale between private parties, requested the Municipality of Carrillo to transfer an alleged concession and liquor license. The court overturns the lower court ruling that had granted the claim. It finds that the predecessors never held a formal concession or lease over the ZMT, but merely a precarious right of occupation, which is intuito personae, non-transferable to third parties or heirs, and does not generate subjective rights. It notes that the civil court order initially compelling the municipality was revoked by the same court, and that the municipality was not a party to those proceedings. It concludes that the municipal denial of the transfer is lawful, as occupation is a temporary tolerance that cannot be transformed into a concession through judicial means without meeting the requirements of Law 6043, particularly continuous and peaceful occupation. The defense of lack of right is upheld and the action is declared inadmissible.El Tribunal Contencioso Administrativo analiza la pretensión de la sucesión de ocupantes históricos de un terreno en la zona marítimo terrestre (ZMT) de Playas del Coco, quienes, tras una sentencia civil que anuló una venta simulada entre particulares, solicitaron a la Municipalidad de Carrillo el traspaso de una supuesta concesión y patente de licores. El tribunal revoca la sentencia de primera instancia que había dado lugar a la demanda. Determina que los causantes nunca tuvieron una concesión o arrendamiento formal sobre la ZMT, sino un mero derecho de ocupación precaria, el cual es intuito personae, no transmisible a terceros ni herederos, y no genera derechos subjetivos. Señala que la orden del juez civil que inicialmente compelía al municipio fue revocada por el mismo órgano, y que el municipio no fue parte en ese proceso. Concluye que la denegatoria municipal al traspaso es conforme a derecho, pues la ocupación es una tolerancia temporal que no puede transformarse en concesión por vía judicial si no se cumplen los requisitos de la Ley 6043, especialmente la continuidad y la pacificidad de la ocupación. Acoge la excepción de falta de derecho y declara improcedente la acción.
Key excerptExtracto clave
Since the right of occupation held by the deceased at the time was non-transferable to third parties, their successors cannot claim a subjective right they do not possess, much less force the Municipality of Carrillo to issue acts contrary to the legal order. Consequently, the municipality’s denial of the transfer of a concession right over the maritime terrestrial zone, as well as the national and foreign liquor license, is in accordance with the law and contains no defect in its grounds, content, or purpose. This Court cannot accept the petitioners’ claim; doing otherwise would entail ordering actions contrary to the law and regulations governing the matter under scrutiny. It is legally certain that the deceased held only the condition of occupants within the maritime terrestrial zone during their lifetime, a right that is not transferable to third parties. Therefore, any legal act intended to transfer it is absolutely null and void. Being a precarious right, it confers no subjective rights; ergo, the petitioning succession lacks any right to its claims. Accepting the contrary would breach the legal framework governing administrative conduct, so the appeal filed to this effect must be granted.Al ser el derecho de ocupación que tenían Nombre70705 y Nombre70706, en su momento, no trasmisible a terceros, no puede venir su sucesión a pretender un derecho subjetivo que no tiene, y menos aún que tal situación sujete a la Municipalidad de Carrillo, al dictado de actos contrarios al ordenamiento jurídico, por lo que la denegatoria realizada por parte del ente territorial, en cuanto al traspaso de un derecho de concesión sobre la zona marítimo terrestre, así como la patente de licores nacionales y extranjeros numero Placa11511, es conforme al ordenamiento juridico, no hay vicio alguno, en su motivo contenido y fin. No siendo para este Tribunal de recibo la pretensión de la sucesión actora, aceptar lo contrario implica ordenar actuaciones contrarias a la Ley y los reglamentos que rigen la materia sometida a escrutinio de esta autoridad judicial. Con certeza jurídica, se establece que los señores Nombre70705 y Nombre70706, lo que ostentaban en vida, era la condición de ocupantes dentro de la zona marítimo terrestre, derecho que no es susceptible de transmisión a terceros, por consiguiente, todo acto jurídico tendiente a traspasarla deviene en absolutamente nulo, que al ser un derecho en precario, no confiere derechos subjetivos, ergo carece de derecho la sucesión actora sobre sus pretensiones, aceptar lo contrario implicaría quebrantar el bloque de legalidad que cubre la conducta administrativa, por lo que debe acogerse el recurso formulado en este sentido.
Pull quotesCitas destacadas
"la condición de ocupante no puede generar derecho de propiedad ni de posesión alguno, ya que al ser la zona marítimo terrestre parte del dominio publico, no puede ser objeto de posesión ni prescribirse positivamente con el transcurso del tiempo, conforme lo dispone el articulo 7 de la Ley 6043."
"the condition of occupier cannot generate any right of property or possession, since the maritime terrestrial zone is part of the public domain; it cannot be the object of possession nor be acquired by positive prescription over time, as provided by Article 7 of Law 6043."
Considerando VIII
"la condición de ocupante no puede generar derecho de propiedad ni de posesión alguno, ya que al ser la zona marítimo terrestre parte del dominio publico, no puede ser objeto de posesión ni prescribirse positivamente con el transcurso del tiempo, conforme lo dispone el articulo 7 de la Ley 6043."
Considerando VIII
"el ocupante, es aquella persona que se encontraba ubicada en la zona restringida de la Zona Marítimo Terrestre y que al momento de entrar en vigencia la Ley 6043 del 2 de marzo de 1977, no contaba con un contrato de arrendamiento a su favor."
"the occupier is that person who was located in the restricted area of the Maritime Terrestrial Zone and who, at the time Law 6043 of March 2, 1977 came into force, did not hold a lease contract in their favor."
Considerando VIII
"el ocupante, es aquella persona que se encontraba ubicada en la zona restringida de la Zona Marítimo Terrestre y que al momento de entrar en vigencia la Ley 6043 del 2 de marzo de 1977, no contaba con un contrato de arrendamiento a su favor."
Considerando VIII
"los permisos de uso (ocupación en precario) son actos administrativos unilaterales... No pueden ser transmisible de manera alguna, a terceros, la condición de ocupante..."
"use permits (precarious occupation) are unilateral administrative acts... The condition of occupier may in no case be transferred to third parties..."
Considerando VIII
"los permisos de uso (ocupación en precario) son actos administrativos unilaterales... No pueden ser transmisible de manera alguna, a terceros, la condición de ocupante..."
Considerando VIII
"todo acto jurídico tendiente a traspasarla deviene en absolutamente nulo."
"any legal act intended to transfer it becomes absolutely null and void."
Considerando VIII
"todo acto jurídico tendiente a traspasarla deviene en absolutamente nulo."
Considerando VIII
Full documentDocumento completo
Case File No. 02-100332-388-CI Case File No. 02-100332-388-CI Proceeding/ Ordinary Plaintiff/ Nombre65838, Estates of Nombre70705 and Nombre70706 Notices/ Lic. Carlos Montero Barrantes fax 2665-08-28 Defendant/Municipalidad de Carrillo Notices/ Lic. Jorge Chavarría Ordóñez mailbox 136 Interested Party/ Nombre70707 Notices/ Lic. William Mora Rojas fax Telf1083 No. 277- 2008 SECOND SECTION OF THE ADMINISTRATIVE AND CIVIL COURT OF THE TREASURY, SECOND JUDICIAL CIRCUIT, GOICOECHEA, at fifteen hours and ten minutes on the twenty-eighth day of August, two thousand eight.- ORDINARY proceeding heard before the Administrative and Civil Court of the Treasury, brought by the CONSOLIDATED ESTATES (SUCESIONES ACUMULADAS) of Nombre70705 AND Nombre70706, both Nombre70706, represented by their Nombre9362 Nombre65838, single, homemaker, identity card number CED52822, resident of Dirección7903, against the MUNICIPALIDAD DE CARRILLO GUANACASTE, represented by Mayor Nombre62280, married, attorney, identity card number CED46087, resident of Santa Ana.- The interested party is Nombre70707, married, merchant, identity card number CED52823, resident of Playas del Coco.
RESULTS
Judge Jiménez Quesada, drafting; and, WHEREAS (CONSIDERANDO)
The list of proven facts contained in the judgment under review is replaced with the following: 1- The Civil Court of Santa Cruz, Guanacaste, by judgment rendered at 8.00 hours on March 16, 1998, ordered: POR TANTO: Based on the foregoing, Articles 28, 39, 41, and 45 of the Constitution; Articles 10, 11, 20, and 21 of the Preliminary Title of the Civil Code; Articles 328, 330, 627, 837 et seq., 1007, 1008, 1022, 1023, and 1034 of the Civil Code; Articles 1, 102, and 221 of the Code of Civil Procedure; and Article 536 of the Commercial Code, the following is hereby declared: A) ORDINARY ACTION OF THE CONSOLIDATED ESTATES OF Nombre70706 AND Nombre70705, represented by Nombre65838, against Nombre70707, Nombre70710, and Nombre70709 . ., represented by the first-named parties: The defenses of lack of legal entitlement (falta de derecho) and statute of limitations (prescripción) raised by the defendants are rejected, and the ORDINARY ACTION IS GRANTED as follows: FIRST) The contract executed by deed granted in Playas del Coco before Notary Wilber Villavicencio Pizarro at seven hours on November twenty-eighth, nineteen eighty-five, between Nombre70705 and Nombre70706, on the one hand, and Nombre70707, on the other, is not a sale with a right of repurchase (venta con pacto de retroventa), but rather a loan of money in the amount of two hundred fifty thousand colones.
SECOND) In the foregoing deed, by which the leasehold right (derecho de arrendamiento) in the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre) of Playas del Coco and municipal liquor license number c-forty-six were sold with a right of repurchase for the stated amount, those rights constitute security for performance of the money-loan agreement entered into between the parties. THIRD) Because it is a simulated transaction (acto negocial simulado) lacking intent, the contract of sale with a right of repurchase between the parties is vitiated by absolute nullity (nulidad absoluta). FOURTH) The co-defendants Nombre70707 and Nombre70710, personally and as representatives of Nombre70709 . ., are required to return to the plaintiff estate, through the execution of a public deed, the concession (concesión) in the maritime-terrestrial zone of Playas del Coco, located at Dirección7904, , bounded on the north by a public street, on the south by municipal land, Bar Bohio, and on the west by Bar Papagayo, where the establishment Bar y Marisquería Cocos is currently located, as well as municipal license number c-forty-six for domestic and foreign liquor and a restaurant, originally issued in the name of Nombre70706, within ONE MONTH after this judgment becomes final, with the warning that, in the event of noncompliance, this Court shall effectuate it by certified judgment or judicial order.
FIFTH) The defendants are jointly and severally liable for the damages caused to the plaintiff estate, consisting of the inability to use and benefit from the aforementioned concession and municipal liquor license, as well as the profits that would have been earned had the business been managed with reasonable diligence from the date of the act declared null until actual payment, to be determined in proceedings for enforcement of judgment (ejecución de sentencia). SIXTH) The defendant company Nombre70709 . . is required to deliver to the plaintiff estate the lot it occupies as lessee, identified in the second factual allegation of the complaint, and, in the event of opposition, this Court shall enforce such delivery. SEVENTH) The defendants shall bear attorneys’ fees and procedural costs (costas personales y procesales). Any relief not expressly granted is denied. B) COUNTERCLAIM (RECONVENCIÓN) OF Nombre70707, Nombre70710, AND Nombre70709 . ., represented by Nombre70707 and Nombre70710, against the CONSOLIDATED ESTATES OF Nombre70705 AND Nombre70706, represented by Nombre65838.
The defense of lack of active and passive standing (falta de personería ad causam activa y pasiva) is rejected, and the defense of lack of legal entitlement is partially upheld solely with respect to the ALTERNATIVE claim in the counterclaim. The counterclaim is partially granted as follows: All principal claims in the counterclaim are rejected, and the alternative claims are PARTIALLY granted as follows: FIRST) The plaintiff estate is required to return to Nombre70709, the current owner of the business Bar y Marisquería Cocos, the sum of two hundred fifty thousand colones, together with interest at the statutory rate from the date this judgment becomes final until actual payment. SECOND) The plaintiff estate is required to pay for the useful and necessary improvements (mejoras útiles y necesarias) made by the defendants, as of the date notice of this action was served, to the establishment located on the property subject to the disputed concession, in an amount to be determined in proceedings for enforcement of judgment.
THIRD) The plaintiff estate must compensate the owners of the establishment Bar y Marisquería Nombre70709 for the value of its image, clientele, quality, and name as of the date notice of this action was served, to be appraised by an expert in proceedings for enforcement of judgment. FOURTH) The counterclaim is resolved without a special award of costs. Any relief not expressly granted in the counterclaim is denied. (see certified photocopies at folios 8 through 44, complaint, folios 307 through 314, and answer thereto, folios 363 through 376); 2- The Second Superior Civil Court, Second Section of San José, by judgment Nº 192 rendered at 14.20 hours on June 19, 1998, upon hearing the appeal from the judgment cited in the preceding fact, affirmed the ruling; and the First Chamber of the Supreme Court of Justice, in judgment Nº 491-F-00 rendered at 15.25 hours on June 28, 2000, denied the appeal in cassation (recurso de casación), with costs assessed against the unsuccessful party (see complaint, answer thereto, and certified photocopies at folios 45 through 96); 3- At ordinary session Nº 126 of March 11, 1986, resolution Nº 7, the Municipal Council ordered the transfer to Nombre70707 and Nombre70711 of a right of occupancy (derecho de ocupación) within the public zone of Playas del Coco, held in the name of Nombre70706 or Nombre70706, concerning the land on which the business known as Bar y Marisquería Cocos operates.
(see certification dated June 24, 2003, folio 360 of the principal case file, and the testimony of witness Nombre70712 at folios 473 and 474, front side of both); 4- The establishment located in the public zone to which this matter refers, known as “Bar y Marisquería Cocos” and used for the sale of liquor and food, has held a liquor license in the name of Nombre70705 since before January 16, 1978 (same evidence); 5- At ordinary session N° 125, held on March 06, 1986, resolution N° 5, the Municipal Council of Carrillo approved an application to transfer the liquor and restaurant license from Nombre70705 to Nombre70707 and Nombre70710, concerning the business known as “Bar y Marisquería Cocos” (see folios 1 through 4 and 50 of the administrative case file); 6- By document dated June 13, 2001, Nombre65838 requested that the defendant comply with the order of the Mixed-Jurisdiction Court of Santa Cruz, issued at eight hours on February two, two thousand one, requiring the Municipal Council of Carrillo to transfer into Nombre65838’s name the concession and liquor license concerning the land and premises occupied by the business known as “Bar y Marisquería Cocos” (see folio 441 of the principal case file and 660 of the appellate record); 7- At ordinary session N° 12-2001, held on March 20, resolution N° 4, subsection 1, the Municipal Council of Carrillo ordered that the application submitted by the plaintiff to transfer the concession and liquor license into the plaintiff’s name be referred to the Legal Advisory Office (see folio 446); 8- By ruling issued at fifteen hours ten minutes on March twenty-six, two thousand one, the Mixed-Jurisdiction Court of Santa Cruz revoked the ruling identified in fact 6, stating instead that, pursuant to the judgment being enforced, Nombre70707 must appear before a Notary Public within eight days to execute the required transfers (see folio 669 of the appellate record); 9.- On June 13, 2001, the plaintiff again submitted to the Office of the General Secretary of the Municipalidad de Carrillo an application seeking compliance with the judgment ordered by the Court of Santa Cruz (see folios 436 through 442): 10.- At ordinary session N° 36-01, held on September 11, 2001, resolution N° 5, subsection 5, the Municipal Council of Carrillo denied the plaintiff’s application (see folios 229 through 232); 11.- On January 12, 1998, taxpayer 01813 (Nombre70707) paid the Municipalidad de Carrillo twenty-two thousand six hundred ninety-one colones and sixty céntimos for occupancy of a lot in the maritime zone (see cash receipt number 49682 at folio 9 of the administrative record); 12.- The Municipalidad de Carrillo was not a party (defendant) to ordinary proceeding Nº93-100184-388-CI, conducted before the Civil Court of Santa Cruz, Guanacaste (see folio 545 of the appellate record).-
The following are deemed unproven for purposes of resolving this dispute: a) that the Department of the Maritime-Terrestrial Zone of the Municipalidad de Carrillo contains a record of a concession or lease agreement within the public zone of Playas del Coco, distrito Sardinal, Cantón Carrillo, provincia de Guanacaste, in the name of Nombre70705 and Nombre70706 (no evidence was offered); b) that domestic and foreign liquor license Nº C-46 is held in the name of the deceased Nombre70705 and Nombre70706 or their estate (the record).
Before conducting its final analysis of this matter, this Court must note that, contrary to the interpretation of the Trial Judge, this proceeding is not one for enforcement of a judgment, even though the basis of the plaintiff’s claim is a judicial decision; rather, this is an ordinary proceeding in which the plaintiff seeks the transfer of an alleged right of “concession or lease” over a lot located in the maritime-terrestrial zone and liquor license number (c-46), which is used at Bar y Restaurante los Nombre70709, located on that lot. The dispute (litis) therefore concerns the denial issued by the defendant municipal entity in response to the application of the plaintiff estate, arising from the right granted by Judicial Judgment in the civil proceeding conducted before the Civil Court of Santa Cruz, in which the Municipalidad de Carrillo was never joined as a defendant or interested party. This, therefore, shall be the subject matter of the present proceeding.
The appellant contends that the judgment under appeal contains defects such as: a) erroneous assessment and weighing of the evidence; b) lack of congruence between the complaint and the judgment under appeal, because the latter orders the return of a concession to its holders, Nombre70706 and Nombre70705; c) insufficient or deficient grounds for the judgment, because the claims are proper to an enforcement proceeding and not an ordinary proceeding. No concession or lease exists in the plaintiff’s name, and therefore a nonexistent right cannot be transferred; the Judge’s ruling violates the substantive law governing the matter; d) the Judge’s judgment confuses the terms concession and lease, which are entirely distinct legal institutions, thereby creating a new right in favor of the estate outside the law.-
The plaintiff requests in these proceedings that the “Municipalidad de Carrillo be required to transfer, pursuant to an order issued by the Juzgado Civil de Santa Cruz, to the consolidated estates (sucesiones acumuladas) of Nombre70705 and Nombre70706, the maritime-terrestrial zone concession (concesión de la zona marítimo terrestre) and national and foreign liquor license (patente de licores nacionales y extranjeros) number C-46.” The claimant bases her right and demand against the territorial authority on a first-instance judgment (Sentencia Judicial de Primera Instancia) issued by the Juzgado Mixto de Santa Cruz and affirmed by the Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, which voids a contract entered into between Nombre70705 and Nombre70706 and the interested party herein, Nombre70707. The plaintiff requests that, as ordered by the aforementioned judicial body in its ruling of eight hours on dos de febrero del dos mil uno (folio 660, second-instance record), the defendant Municipalidad transfer to the estate the concession and liquor license in the names of Nombre70705 and Nombre70706, concerning the land and premises occupied by the business known as “Bar y Marisquería Cocos.” In this manner, the plaintiff seeks to mislead not only the territorial authority but also this judicial authority by asserting that her right arises from the final judgment (sentencia firme) issued at first instance in the civil jurisdiction (sede Civil), which forms the basis of this claim, and that, upon enforcement thereof, that same judicial authority ordered the Municipalidad to comply and, consequently, to transfer a concession right into her name.
However, the claimant estate and its legal counsel omit from this Court information of the utmost importance: in civil enforcement proceeding (proceso de ejecución civil) number 93-100184-388-CI, the defendant Municipalidad was never a party, and there is no causal nexus (nexo de causalidad) requiring it to comply with that judicial ruling, because the ordered conduct must be performed by private parties and not by the territorial administration. The plaintiffs cloak their asserted right in the order of the Juzgado Civil de Santa Cruz issued at eight hours on dos de febrero del dos mil uno (folio 660, second-instance record), which directs the Concejo Municipal de Carrillo to transfer into their name the concession and liquor license concerning the land and premises occupied by the business known as “Bar y Marisquería Cocos” (see folio 441 of the principal case file), a right that in fact cannot be granted by the Municipalidad, much less by this collegiate body.
Although it is indisputably true that the aforementioned order directs the Municipalidad to take action, it is also true, as shown in the record, that after that order was issued and following the motions filed by the defendant in the enforcement proceeding (Mr. Nombre70707), that judicial authority corrected the error by revoking said ruling through an order issued at “quince horas diez minutos del veintiséis de marzo del año dos mil uno,” stating that, pursuant to the judgment being enforced, Mr. Nombre70707 was the person required to appear before a Notary Public within eight days to execute the transfers required by the judicial judgment. This rendered ineffective and without legal effect what had initially been ordered of the Municipalidad de Carrillo, namely, the transfer of the concession right. For that procedure to occur in accordance with the judicial ruling forming the basis of these proceedings, the opposing party—that is, the estate of Nombre70705 and Nombre70706—was required to pay the agreed amount (return to Nombre70709, the current owner of the business Bar y Marisquería Cocos, the sum of doscientos cincuenta mil colones together with interest at the statutory rate from the date this judgment became final until actual payment, and pay for the useful and necessary improvements made by the defendants, as of the date notice of this complaint was served, to the establishment located on the property subject to the disputed concession).
Those matters or determinations do not belong in this litigation but in the enforcement proceeding pending before the Juzgado Mixto de Santa Cruz, and this Tribunal cannot express an opinion concerning compliance with them. The judicial order on which the plaintiff relies in requesting that the Municipalidad make the transfer was revoked, as duly established in the record (folio 669 of the second-instance record); therefore, the defendant Municipalidad is under no legal obligation to make a transfer that has not been ordered by a judicial body. This request is therefore inadmissible, because the plaintiff seeks to mislead the Municipalidad by claiming that a final ruling or judicial order required it to transfer a purported concession when, in fact, that order was revoked by the same judicial body. That circumstance was never communicated to the local government (at least there is no evidence that it was), for the sole purpose of having the transfer carried out unlawfully. This collegiate body cannot cloak the plaintiff’s conduct with legality, rule contrary to what another judicial body has ordered, much less order conduct contrary to law, as explained below:
The claimants request that “the Municipalidad de Carrillo annul, in the administrative case file (expediente administrativo) it maintains, the transfer made of the maritime-terrestrial zone and license Placa11511. The Municipalidad is required to make the aforementioned transfer because the concession in the maritime-terrestrial zone predates the entry into force of the Ley Sobre la Zona marítimo Terrestre and therefore constitutes a vested right (derecho adquirido) that cannot be annulled or revoked by the Municipalidad de Carrillo. The aforementioned transfer is a necessary and mandatory act for enforcing the final first-instance judgment.” The representative of the claimant estates refers to an alleged concession right over part of the maritime-terrestrial zone. In these proceedings, however, the documentary and testimonial evidence has established beyond any doubt that what existed in the names of Nombre70705 and Nombre70706 was an occupancy right (derecho de ocupación) within the Zona Marítimo Terrestre, as certified by the Municipalidad de Carrillo at folio 360 of the principal case file (which has not been challenged as false or inaccurate).
This circumstance is confirmed by the testimony of Nombre70712 (folios 473 and 474), and the plaintiff has not demonstrated that what they held was a concession right. It is established that, at ordinary session Nº 126 of 11 de marzo de 1986, resolution Nº 7, the Concejo Municipal de Carrillo, as requested at the time by Ms. Nombre70706, ordered the transfer into the names of Nombre70707 and Nombre70711 of an occupancy right that she then held within the public zone (zona pública) of Playas del Coco, relating to the land on which the business known as Bar y Marisquería Cocos operates. Thus, no concession right exists or has ever existed in the name of the claimant estate. What Doña Nombre70706 held at that time was merely occupancy within the public zone, not a concession right as the plaintiffs have sought to have this Tribunal find; as stated, that right was registered in favor of Nombre70707 and Nombre70711 pursuant to the contractual transaction entered into between them.
In due course, and for reasons unrelated to these proceedings, the Juzgado Mixto de Santa Cruz voided the contract by judgment, requiring the occupancy right to revert to its original owner upon fulfillment of the obligations incumbent on the claimant estate. Accordingly, the only matter that may be addressed before the Municipalidad de Carrillo is precisely, albeit redundantly stated, any right that the claimant estate may have regarding the occupancy right once held by Nombre70705 and Nombre70706, but never any right arising from a concession or lease agreement (contrato de arrendamiento). As repeatedly stated, the record has demonstrated exhaustively that the deceased did not hold a concession or lease agreement in their names within the public zone. Indeed, as the appellant states, the first-instance judge confuses an occupancy right with a concession. This is untenable and must be corrected by this authority, because a concession is the lawful means of using the public zone, whereas occupancy is merely a precarious right (derecho en precario) arising from the territorial administration’s mere tolerance, intended to safeguard any non-subjective rights (derechos no subjetivos) that an occupant may assert within the maritime-terrestrial zone in view of the wide variety of legal instruments enacted concerning the occupancy and planning of that zone.
This matter will be analyzed in the following recital (considerando), based on the premise that the only issue that may be addressed at this stage is the occupancy right held at that time by Nombre70705 and Nombre70706, together with any benefits that may arise from it.
Although the public-ownership regime (régimen dominical) governing the maritime-terrestrial zone began to develop during the colonial period with the Real Cédula del 15 de octubre de 1754, in Costa Rica as an independent country it began in the century before last with the promulgation of Decreto Ley Nº 162 del 28 de junio de 1828, under which its dedication to State property (afectación al patrimonio del Estado) arose solely as a means of promoting and protecting the country’s fishing, maritime, and salt-production activities. In the same vein, the Reglamentos Generales de la Hacienda Pública de 1839, 1858 y 1868 were promulgated, among which Ley Nº 7 del 31 de agosto de 1868 is notable for reaffirming the inalienable nature of the maritime-mile lands. Although the Código General de 1841 addressed the public ownership (dominialidad) of the maritime-terrestrial zone strip, no regulation had expressly established its public-domain status (demanialidad); this was achieved by the Ley de Aguas, de 1884, specifically through its article 20.
That dedication to public ownership (afectación dominical) was subsequently confirmed and developed through later regulations, culminating in Ley Nº 6043, de 2 de marzo de 1977, the statute currently in force, article one of which declares that the maritime-terrestrial zone is subject to the public domain. Nevertheless, this historical classification of the strip under examination as public domain is also endorsed by opinions of the Procuraduría General de la República and by national case law in various rulings of the Sala Constitucional, the Sala I, and the Tribunal Superior Contencioso Administrativo, as follows and transcribed for these purposes:
“Thus, since the first decades of the last century, under the designation maritime mile, Costa Rica has protected this strip of land, even granting it the status of public domain...” (Opinion C-100-95 issued by the PGR on 10 de mayo de 1995).
“The Sala accepts the argument that, indeed, the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre) is public-domain property (bien de dominio público), under the terms of Article 261 of the Código Civil, which provides: ‘Public things are those that, by law, are permanently allocated to any service of general utility, and those that everyone may use because they have been made available for public use. The public-domain status (carácter demanial) of the maritime-terrestrial zone (or seashore, as it was formerly called) has been recognized since time immemorial, and Roman law itself recognizes that status as “res communes” and “extra comercium.” In our country, the public nature of that strip has been clearly recognized since the last century, as an extension of State ownership over the marine area adjacent to the national territory, where it exercises its sovereignty. It must be borne in mind that the Constitución Política, in Article 121, subsection 14), although using the sociological term “nation,” inherited from the Constitución de 1871, grants the Asamblea Legislativa the power to “designate” State property for public use, and therefore clearly encompasses the situation under examination, since the challenged legislation was enacted under its authority—not only the most recent legislation (No. 6043), but all legislation that previously regulated this matter.’ (Sala Constitucional, voto Nº 447-91 de las quince horas treinta minutos del veintiuno de febrero de 1991).
IV.The maritime-terrestrial zone is, and always has been—it bears repeating—part of the public domain. Its current legal regime is that established by Ley No. 6043 del 2 de marzo de 1977, its amendments, and its regulations...” (Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, resolución Nº 007-93 de las quince horas cinco minutos del 20 de enero de 1993).
“VI.- Consistent with the foregoing, the maritime-terrestrial zone forms part of the national patrimony, belongs to the State, and is inalienable and not subject to acquisition by prescription (imprescriptible). Its protection is an obligation of the State and its institutions—including, of course, the corresponding Municipalidades—and even of all inhabitants of the country. Its use and exploitation are subject to the provisions of Ley No. 6043 sobre la Zona Marítimo Terrestre.” (Tribunal Superior Contencioso Administrativo, Sección Tercera en sentencia Nº 128-2001, de las 08:00 horas del 16 de febrero del 2001).
With respect to the legislative development governing the territorial extent of the maritime-terrestrial zone, it should be noted that, since Decreto Ley Nº 162 del 28 de junio de 1828, it has been stipulated that the protected strip, or the strip designated as public domain, would extend one mile inland from the coast. However, it was only upon the amendment of the Código Fiscal by Ley Nº 11 del 22 de octubre de 1926 that its extent was specified for the first time as one thousand six hundred seventy-two meters from the ordinary high-tide line (pleamar ordinaria) along the coasts of both seas and five hundred meters along both banks of rivers. This measurement remained in effect until 1942, when, through Ley Nº 19 del 11 de noviembre, the protected area along the Atlantic coast was withdrawn from the public domain (desafectó) except for two hundred meters measured from the ordinary high-tide line; for reasons of legislative parity, the same was done on the Pacific coast through Ley No 201 del 26 de agosto de 1943, in its first article.
This resulted in one thousand four hundred seventy-two meters being withdrawn from the public-domain regime (régimen dominical), at which time that land became susceptible to private appropriation. That change was ratified in Ley de Tierras y Colonización del 14 de octubre de 1961 and Ley Forestal del 25 de noviembre de1969. With the enactment of Ley de Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre del 22 de abril de 1970, public-domain protection over this strip was weakened even further by encouraging the appropriation of land within one hundred fifty meters of the strip currently known as the restricted zone (zona restringida), leaving only the fifty meters measured from the ordinary high-tide line as inalienable. It was precisely Ley 6043 that restored and consolidated the two-hundred-meter protected area, as stipulated in Article 9, which also places under the maritime-terrestrial-zone regime islands, islets, and offshore rocks, as well as any land or natural formation rising above ocean level within the country’s territorial sea.
As can be seen, this public-domain zone has been subject to several regulations; however, its designation has not always been directed in the same manner or toward the same purposes. Thus, during the colonial period, the public-domain status of the maritime-terrestrial zone arose primarily from an interest in safeguarding the territory and protecting those whose customary occupation was the extraction of marine products. It must be remembered that pirate invasions of American territory were frequent at that time, and our territory was significantly affected on several occasions. Accordingly, the promulgation of Real Cédula del 15 de octubre de 1754 and Ley del 4 de enero de 1813 sought to designate the strip under consideration as public domain in order to protect the territory more effectively—which at that time formed part of the Corona Española—and to promote marine-extraction activities.
In Costa Rica as a Republic, the first laws addressing the matter gave priority to agricultural and livestock use, pursuant to Ley 162 de 28 de junio de 1828 and, subsequently, Articles 6 and 62 of Ley sobre Terrenos Baldíos de 1939, from which it can be seen that the entire public strip, except for the two hundred meters adjacent to the ordinary high-tide line, was devoted to agricultural and livestock use. Article 7 of Ley de Tierras y Colonización de 1961 also treats the maritime-terrestrial zone as part of the State’s agricultural property. It was not until the late 1960s that greater interest began to develop in the urban and tourism development of this public-domain strip. This was reflected in the proliferation of contracts for such uses, which were granted at that time by the Instituto de Tierras y Colonización (currently known as Instituto de Desarrollo Agrario). It was not, however, until the enactment of Ley de Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre de 1970, in its first article, that this urban-tourism use was assigned to the strip under consideration.
There is no doubt that Ley 4558 sought to shift the maritime-terrestrial zone away from its pronounced agricultural and livestock use and toward tourism. This Law had serious adverse consequences in its application, resulting in the indiscriminate and abusive private appropriation and titling of the maritime-terrestrial zone. Consequently, considerable concern arose within the Asamblea Legislativa over the possibility of losing State ownership of this public-domain property, leading to the suspension of Ley 4558, the repeal of its transitory provision III, and its definitive abolition through Ley Nº 6043 del 2 de marzo de 1977, which is the legislation currently in force. In general terms, this law and its Reglamento are directed more toward tourism development that is planned and environmentally sustainable, making use of the natural beauty of our coasts to attract investment in both recreational and residential infrastructure, as well as tourists.
A substantial difference from the previous legislation is therefore apparent: although Ley 4558 provided for tourism use, as noted above, it was more oriented toward settlement or urbanization of the zone, whereas the current regulation seeks virtually to eliminate that possibility—or at least the manner in which it previously occurred—retaining only the possibility of classifying areas according to whether they are intended for tourism, thereby allowing development that is either tourism-oriented or predominantly agricultural and livestock-related, fishing-related, or industrial, according to the intrinsic characteristics of each location. It is Nombre40338 the legislature’s intent that the maritime-terrestrial zone be public-domain property and therefore not susceptible to private appropriation in any form, and that the regime governing its exploitation be confined to the provisions of the legislation in force.
In this regard, Articles 1, 7, 20, 23, and 53 of the cited Law may be referenced. Another situation reflected in this legislation is its sense of national ownership, which reveals a preference for the management and exploitation of the maritime-terrestrial zone to be undertaken primarily by nationals, further limiting the possibility that foreigners might, by reason of their economic circumstances, acquire control to any degree over our beaches. Articles 31, 47, 57, and 70 of the Law provide evidence of this. Thus, if the current legislation has reflected anything in relation to its predecessors, it is that lessons have been learned from past mistakes and from the need to adapt the legislation to the current circumstances of each coastal region, whose needs vary from one place to another, without overlooking the global context in which we are immersed.
The prevailing position in legal scholarship holds that use permits (permisos de uso)—precarious occupancy (ocupación en precario)—are unilateral administrative acts (actos administrativos unilaterales). Some authors, such as Nombre33033, go further and conclude that, as a legal act (acto jurídico), a permit is bilateral because its issuance is the product of the express intentions of the applicant and the Administration; as a legal transaction (negocio jurídico), however, it is unilateral because the permit holder (permisiario) has no rights enforceable against the State. Such permits are also precarious in nature, referring to the possibility that the Administration may unilaterally revoke the permit or occupancy at any time for reasons of necessity or the general interest (in this regard, see sentencia de Sala Constitucional, Nº 2306-91, de las 14:45 horas del 6 de noviembre de 1991).
This precarious nature is based on the fact that the use permit or occupancy merely constitutes tolerance by the Administration and may therefore be revoked at any time. Under Article 154 of Ley General de la Administración Pública, such revocation will not give rise to a claim for compensation against the Administration when it is carried out for duly demonstrated reasons of expediency and advisability. Furthermore, the revocation decision must be neither abrupt nor arbitrary, and in every case a reasonable period must be granted for compliance. Legal scholarship accepts that use permits or occupancies within the maritime-terrestrial zone do not create a subjective right (derecho subjetivo) in favor of their beneficiaries, but rather a legitimate interest (interés legítimo). It must be made clear that these permits are merely authorizations to carry out simple acts whose effects do not significantly affect the property being used.
Accordingly, only minor works whose characteristics allow their easy and rapid removal should be permitted; structures permanently affixed to the land are not allowed because such installations would obstruct the effective implementation of planned land-use regulation (ordenamiento planificado). The Procuraduría General de la República, through oficio Nº C-100-95, emitido el 10 de mayo de 1995, concluded as follows in this regard:
“Accordingly, within our country’s maritime-terrestrial zone, only use permits meeting two essential requirements may be allowed: a) they must not affect the zone’s natural conditions or impede the free enjoyment of the public zone (zona pública), and b) their implementation must not in any way restrict the future implementation of a regulatory plan (plan regulador).” However, the administrative act (acto administrativo) granting the permit or right of occupancy (ocupación) must state the reasons on which it is based, as must the decision denying it; those reasons must concern the public interest that led to the decision. With regard to lease agreements entered into before its enactment, it provides that they remain valid under the same terms and conditions as agreed, but upon their expiration, or if an extension is agreed upon, they must be amended in accordance with the new regulations in force, pursuant to its first transitional provision.
The foregoing applies provided that they were submitted to the Instituto Costarricense de Turismo within six months following the entry into force of the cited Law; otherwise, they shall be deemed terminated pursuant to the second transitional provision. The situation of occupants (ocupantes) is different, since under our legislation occupant status applies to persons who were located within the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre) and did not have a lease agreement when Ley de la Zona Marítimo Terrestre Nº 6043 del 2 de marzo de 1977 was enacted, without there being any act of the Administration recognizing that status. The law grants those known as occupants of the public zone (zona pública), (restricted zone (zona restringida)), special preferential treatment (but on equal terms) to convert that occupancy into a concession right (derecho de concesión), provided that the occupant has possessed the land openly, undisturbedly, peacefully, and continuously within the restricted portion of the maritime-terrestrial zone, without this entailing improvements.
The legislature did not intend to establish this status permanently, but merely as a matter of tolerance until the occupancy is brought into conformity with the legal system; in other words, the category of occupant is used temporarily while the granting of a concession remains legally possible. This status (occupant) has been subject to multiple interpretations because it is not regulated in a manner consistent with the cited Law, which has given rise to improper practices and unlawful transactions. The occupant’s legal status is that of a precarious right (derecho en precario); therefore, it could never be confused with, or asserted as conferring, rights that only an owner may possess, since owners, by virtue of their status, do not require a concession. Nor may occupants be treated as lessees of the maritime-terrestrial zone, since they are expressly regulated under transitional provisions I and II of the aforementioned rule; in their case, the rule refers not to a concession agreement but to the extension of lease agreements predating its enactment, which must be amended in accordance with the laws in force.
Nor may or should occupants be confused with persons who clandestinely entered the public-domain zone (zona demanial), since after the enactment of this Law such conduct is prohibited under Article 12 thereof. We must therefore conclude that an occupant is a person who was located within the restricted zone of the maritime-terrestrial zone and who, when Ley 6043 del 2 de marzo de 1977 entered into force, did not have a lease agreement in his or her favor. The legal provision under examination also creates a status very similar to that of an occupant, known as a “settler” (poblador), who, pursuant to section 70, is a Costa Rican citizen by birth who has resided continuously in the zone for more than 10 years, as certified by the Registro Electoral, provided it is demonstrated that this is his or her only property. This status is not relevant for present purposes and therefore is not analyzed on the merits. Continuing with Ley de la Zona Marítimo Terrestre, Article 48 refers, albeit not expressly, to occupants by providing:
“The regulations implementing this Law shall establish the procedure for processing applications, the forms of concession, the fee (canon) payable in each zone according to its circumstances and, in particular, the different circumstances of settlers or inhabitants of the zone and of persons who are not settlers or inhabitants, as well as any other provisions deemed necessary to regulate relations between the Municipalities and concession holders (concesionarios).” It may be inferred from the foregoing that both occupants (ocupantes) and settlers (pobladores) constitute the exceptional regime under Ley 6043. The regulations implementing the cited law (Decreto 7841-P) provided, in the third paragraph of section 45, who could hold occupant status, as follows: “those who, while not being settlers, have constructed or built in the zone on unlawfully possessed parcels (those who do not have a lease agreement in their name issued prior to Ley 5602), but it also eliminates payment for improvements; nevertheless, it reinstates the privilege granted through Article 44 of that Law.” Having said that, occupant status cannot create any property or possessory right whatsoever, since the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre), being part of the public domain (dominio público), cannot be possessed or acquired by adverse possession (prescribirse positivamente) through the passage of time, as provided in Article 7 of Ley 6043.
This characteristic of immunity from prescription (imprescriptibilidad) results in the legal impossibility of exercising possession over the inalienable strip of land; thus, when this provision grants priority for the award of a concession (concesión), it refers in a Nombre40338 and express manner to the occupant of the land who had possessed it quietly, publicly, peacefully, and continuously. In the case before us, these requirements are readily verifiable. It may therefore be stated that the occupation by the estate (sucesión) of Nombre70705 and Nombre70706 has not been continuous, because that status was transferred to Mr. Nombre70707, who in turn exercised acts over it, as demonstrated by one of the payments made to the Municipalidad de Carrillo on 12 de enero de 1998, as taxpayer 01813, through which he paid, for occupation of a lot in the maritime zone, the sum of twenty-two thousand six hundred ninety-one colones and sixty céntimos (see cash receipt number 49682 at folio 9 of the administrative record (legajo administrativo)); and much less was it peaceful, as demonstrated by the extensive litigation to which it has been subject in the various judicial proceedings, including the present proceeding, as well as the amparo proceedings (recursos de amparo) and administrative claims concerning it.
Under these circumstances, occupant status does not apply to the estate of Nombre40338 and Nombre70706. Now then, as indicated above, in creating the legal status of occupant, the legislature did not intend to consolidate that precarious situation permanently; on the contrary, it was established as an alternative solution based merely on tolerance while the respective planning is undertaken by the municipal entity through the legal instrument known as the Regulatory Plan (Plan Regulador) for the zone, pursuant to Transitory Provision VII of the Law under consideration, which provides: “Municipalities having jurisdiction over the maritime-terrestrial zone shall charge its occupants the fee (canon) established by the Law. The charge shall be assessed according to use and based on the current appraisal by the Dirección General de Tributación Directa. This authorization shall be provisional until the development plan for the respective zone enters into force and shall create no right whatsoever for occupants with respect to a concession.” The purpose of the provision is to extinguish the precarious occupation of the maritime-terrestrial zone obtained outside the Law (without lease agreements, as in the case before us, where nothing more than a right of occupation has been demonstrated), so that these portions of land may fulfill their public-domain purpose and so that, in those cases where a benefit is sought from them, this is done in accordance with the Law, that is, through the only legally available means—a concession agreement (contrato de concesión).
Article 75 of the aforementioned Law further establishes that occupants are not even entitled to improvements if the use of the parcel does not conform to the local Regulatory Plan, meaning that any building constructed without this legal authorization is classified as contrary to law, since the only buildings that may lawfully be permitted are those arising from a lease agreement predating the suspension of Ley 4558 (Ley de la Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre de 22 de abril de 1970), or an extension thereof, because with the entry into force of Ley 6043, del 2 de marzo de 1977, such construction was declared unlawful unless the local Regulatory Plan had been issued or, failing that, unless it was undertaken pursuant to a concession agreement for the public zone (zona pública). Furthermore, any act carried out before the cited provision entered into force on land within the maritime-terrestrial zone not subject to a lease agreement is invalid pursuant to section 71, which states that all acts, contracts, agreements, and provisions carried out or adopted after the enactment of Ley 5602 that were contrary to its provisions are absolutely null and void (de 4 de noviembre de 1974).
It therefore goes without saying that any action carried out after that date with respect to the aforementioned maritime-terrestrial zone is entirely invalid, including the issuance of licenses (patentes). As to such licenses, it has been clearly established that they must be awarded by public auction (remate público) and that the municipal entity is responsible for determining the number of liquor establishments that may be authorized within its jurisdiction. Although the issuance of commercial licenses and retail liquor licenses through the granting of licenses is a power of the Municipality, it is not permissible when the application seeks to conduct an activity within the commonly used Public Zone, in which private parties are generally prohibited from exercising any right or occupation. Article 63, in relation to Article 20 of Ley 6043 del 2 de marzo de 1977, penalizes any official who grants concessions or occupancy permits (permisos de ocupación) contrary to its provisions or related laws; that circumstance also falls within the grounds for denial of licenses established by the Código Municipal, because the activity is not permitted by law given the property’s physical location, public ownership, and designated purpose.
(Regarding the responsibility of local governments for the improper use of licenses, see Constitutional Court judgment number 6469-97.) Accordingly, the plaintiff cannot claim, as she does, an acquired individual right (derecho subjetivo adquirido) based on a precarious right of occupation and a license obtained under the stated circumstances. The only individual right available to an occupant would be priority with respect to a concession application, provided that the requirements are met and the use is compatible with that predetermined by the Regulatory Plan for the sector. This privilege granted by the Law has had a harmful effect, because since then rights of occupation have been sold indiscriminately, without purchasers clearly understanding that these rights of occupation cannot be transferred in any manner. As stated, the objective of Ley 6043 del 2 de marzo de 1977 is to afford special treatment to those who qualify as occupants or settlers for the purpose of extinguishing those categories, not perpetuating them over time.
It is therefore not possible for third parties who do not personally qualify as occupants to retain that status in the future. The conditions specific to an occupant cannot be applied to third parties, since the interest that led to the creation of that status ceased to exist when the occupation was transferred. Occupancy permits are granted intuitu personae, that is, as stated, by reason of the individual’s personal qualities and circumstances, and there is no express provision authorizing their transfer to heirs. For the foregoing reasons, occupant status cannot be transferred in any manner to third parties; moreover, this follows from the unlawfulness arising at its inception (the absence of a lease agreement), as well as from the fact that Ley 6043 does not provide that occupant status may be traded, although it does so with respect to rights under a concession agreement. The foregoing analysis inevitably leads to the conclusion that occupant status cannot be transferred.
It is Nombre70705 that the plaintiff estate cannot claim rights over an occupation and license that it never held, because those who held occupant status at the relevant time were the now-deceased Nombre70705 and Nombre70706; because that status cannot be transferred even to heirs, it ceased to exist upon the occupants’ deaths. Accordingly, any legal act intended to transfer it is completely null and void, since alleged third-party purchasers cannot assume that special occupant status. Furthermore, there is no evidence whatsoever that a concession exists or ever existed in the name of the plaintiff estate or of Nombre70705 and Nombre70706. It is therefore impossible for the defendant Municipality lawfully to create an individual right—a concession agreement—even pursuant to a judicial judgment, from a non-transferable right of occupation in favor of persons who, as demonstrated, do not qualify as occupants.
The plaintiff cannot claim inheritance rights (derechos sucesorios) over a nonexistent concession, since no one may transfer by acts inter vivos, much less mortis causa, that which he or she does not possess. In the matter sub judice (sub-lite), it has been more than demonstrated that Nombre70705 and Nombre70706 never had a concession agreement in their favor over the Zona Marítimo Terrestre; what they held during their lifetimes was a right of occupation, and because that right is not transferable, this Court cannot grant a right that is not held, contrary to all existing laws and regulations governing the Zona Marítimo Terrestre. Furthermore, in support of the ruling, reference must be made to judgment number 317-F-2008 of the Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, issued at nine ten a.m. on dos de mayo de dos mil ocho, which states, insofar as relevant:
“..... Continuing with the analysis of the aforementioned statutory provision, if there is no occupant, the principle at issue applies. In accordance with the foregoing, it is critically important to determine who must be considered an ‘occupant’ (ocupante) of land located in the restricted zone (zona restringida). Should that concept be equated with that of a possessor (poseedor)? After analyzing the provision at issue jointly and harmoniously with the remaining articles of the aforementioned Law and the provisions of its Regulations, this Chamber concludes that the answer must be no. Pursuant to Article 1 of the Law under consideration, the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre) forms part of the national patrimony, belongs to the State, and is inalienable and not subject to acquisitive prescription (imprescriptible). It bears repeating that private parties may make use of the restricted zone only through concessions (concesiones) (Article 39).
In this regard, under Article 12, the unauthorized holding (tenencia) of land located there is prohibited: ‘In the maritime-terrestrial zone, it is prohibited, without proper legal authorization, to exploit the existing flora and fauna, demarcate boundaries with fences, paths, or in any other manner, erect buildings or installations, cut down trees, extract products, or undertake any other type of development, activity, or occupation.’ Article 13 sanctions unlawful possession or holding as follows: ‘As soon as the authorities of the corresponding jurisdiction and the respective municipalities become aware of the violations referred to in the two preceding articles, they shall, following an inquiry conducted for that purpose if deemed necessary, proceed to evict the violators and destroy or demolish the structures, alterations, or installations constructed by them, without any liability whatsoever on the part of the authority or municipality.
The cost of demolition or destruction shall be charged to the owner of the structure or installation. All of the foregoing is without prejudice to any applicable criminal penalties.’ Nevertheless, under Article 6, privately owned property lawfully acquired in the maritime-terrestrial zone is recognized: ‘The provisions of this Law shall not apply to areas of cities located along the coasts, to properties lawfully registered in the names of private parties, or to properties whose legitimacy is recognized by law.’; however, pursuant to Article 8, such lands are declared to be of public utility for expropriation purposes: ‘The maritime-terrestrial zone is hereby declared to be of public utility so that lots, parcels, or improvements located therein that have been sold, acquired, or held as property by private parties may be recovered for the national patrimony through expropriation.’ Likewise, in Transitory Provisions I and II, the Law in question maintains the validity and effectiveness of lease agreements (contratos de arrendamiento) executed under the prior legislation, provided that certain requirements are met: ‘Transitory Provision I.- Concessions or lease agreements granted pursuant to prior laws, subject to the exceptions established herein, shall pass under the control of the respective municipalities and shall continue under the same terms and conditions under which they were entered into; however, upon their expiration, and if an extension is approved, they shall be amended in accordance with the provisions of this Law.
The foregoing applies to the maritime-terrestrial zone. Transitory Provision II.- Within the first six months after this Law takes effect, the municipalities and the Instituto de Tierras y Colonización shall send the Instituto Costarricense de Turismo copies of the agreements or concessions they have granted in the maritime-terrestrial zone, without prejudice to the interested parties also submitting their agreements to this Institute within that period, all for purposes of registration therein. If that period expires without those agreements having been submitted, they shall be invalid and deemed terminated./ If no agreements were issued, any existing supporting documents must be submitted./ In all cases, proof that the respective fees (cánones) are current must be attached. The absence of such proof shall constitute evidence that the fees have not been paid./ For purposes of this transitory provision, the original documents or photocopies thereof, signed by the interested party or by the representative of the corresponding entity, may be submitted.’ Consequently, the legal status of occupant referred to in Article 44 in question does not refer to owners, because they do not need a concession to enjoy the use and benefits of their land; nor does it refer to lessees of properties located in the maritime-terrestrial zone whose agreements were granted pursuant to the prior regulations, because, as just discussed, specific provisions govern them, on the understanding that they are extensions of those agreements; still less does it refer to persons who unlawfully entered that zone, as this is expressly prohibited by Article 12, as noted above.
The proper interpretation is that ‘occupant’ means all persons who were settled in the restricted zone but did not hold a concession when Ley 6043 was enacted. It is therefore a special or exceptional regime, and it is not the only such regime established by that legislation. In this regard, as noted above, Article 6, quoted above, excludes areas of cities located along the coasts; furthermore, Article 70 created the legal status of settler (poblador), who is afforded the possibility of remaining on the properties occupied by such settlers until the zone is planned, at which time they may be relocated and compensated for their improvements (mejoras). That article provides: ‘Settlers in the maritime-terrestrial zone who are Costa Rican by birth and have resided there for more than ten years, as established through information from the local Guardia de Asistencia Rural authority or certification from the Registro Electoral concerning the applicant’s domicile, may remain in possession of their respective lots, provided that the lot is their only property.
However, they must comply with the planning requirements for the zone, for which purpose they may be relocated and compensated for their improvements in accordance with this Law. In all cases, the public zone (zona pública) must be respected.’ The foregoing conclusion—that, by using the term ‘occupant,’ the Law refers to a special regime—is confirmed by Article 48: ‘Concessions shall be granted for a term of no less than five and no more than twenty years and shall state the fee to be paid and the manner of payment. That fee replaces the property tax./ The Regulations to this Law shall establish the procedure for processing applications, the types of concession, the fee payable in each zone according to its circumstances and, in particular, according to the differing circumstances of settlers or residents and of those who are neither, as well as any other provisions deemed necessary to govern relations between municipalities and concessionaires.’ (Emphasis added); when that provision states: ‘... and of those who are neither ...,’ it refers to occupants.
Article 75 of the Regulations is more explicit in implementing the preceding statutory provision: ‘Settlers in the maritime-terrestrial zone who are Costa Rican by birth and have continuously resided there for more than ten years, as established through information from the local Guardia de Asistencia Rural authority or certification from the Registro Electoral concerning the applicant’s domicile, may remain in possession of their respective lots, provided that the lot is their only property, and may be relocated in accordance with the planning for the zone after compensation for their improvements. In all cases, the public zone must be respected. / When the period of residence is less than ten years, settlers may apply for a concession over the parcel (predio), provided that it does not include any portion of the public zone. If improvements exist in the public zone, the provisions of Article 73(e) of the Regulations shall apply, and the provisions of Article 74 of the Regulations shall apply if the improvements are located in the restricted zone. / Persons who are not settlers and who have constructed or built in the restricted zone on unlawfully possessed parcels shall not be entitled to compensation for improvements. / They may, however, apply for a concession over the parcel and, if it is granted, they shall not be charged for the use and enjoyment of those improvements.
Concession applications submitted by occupants of the maritime-terrestrial zone shall have priority over all others.’ When this provision refers in its third paragraph to ‘unlawfully possessed parcels,’ as noted above, it must be understood to mean that the person is in the maritime-terrestrial zone without a lease agreement or concession legitimizing that person’s presence—that is, as an occupant. It is important to note that this provision reiterates the rule established in Article 44 of the Law, to the effect that ‘... Concession applications submitted by occupants of the maritime-terrestrial zone shall have priority over all others,’ which further supports the position adopted. Likewise, Transitory Provision VII of the Law clearly establishes the provisional or precarious nature of the occupation, which may be equated with mere tolerance under general law (derecho común): ‘Transitory Provision VII.- Municipalities with jurisdiction over the maritime-terrestrial zone shall charge its occupants the fee established by this Law./ The fee shall be charged according to the use and the current appraisal by the Dirección General de la Tributación Directa.
This authorization shall be provisional until the development plan for the respective zone takes effect and shall create no rights whatsoever for occupants with respect to a concession.’ (Emphasis added). In light of the provisions of this transitory rule, it is Nombre70705 that the State allows those persons—occupants—to remain in the coastal zone until concessions can be granted, that is, until the zoning plan (plan regulador) for the zone is issued (Articles 70 and Transitory Provision VII of the Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre; and Article 57 of its Regulations). Their status is so precarious that, pursuant to Article 75 of the Regulations, they are not entitled to compensation for improvements, although their concession applications do have priority, provided that the proposed use of the land is compatible with the use contemplated in the planning for that sector. Moreover, because the maritime-terrestrial zone forms part of the national patrimony belonging to the State and is inalienable and not subject to acquisitive prescription—as reflected in Article 7 of the Law, which states that land located in the maritime-terrestrial zone ‘... may not be the subject of possessory-title proceedings (informaciones posesorias), and private parties may neither appropriate it nor register it in their names through this or any other means.’—it is legally impossible to derive possessory rights (derechos posesorios) over that zone.
Consequently, the terminology used in Article 44 of the Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre is appropriate: it refers to a mere occupant and not to a possessor. Furthermore, that status as an occupant cannot be transferred to third parties because it entails special conditions held only by those persons—the occupants—and therefore any legal act intended to transfer it is absolutely null and void. To hold otherwise would violate the aforementioned provisions of the Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre and its Regulations.
XXII.The record shows, in accordance with the foregoing established facts numbered 9, 10, and 12, that Nombre34289 and Nombre70713 filed their application for a concession (concesión) over the disputed land with the Municipalidad de Nicoya on July 12; the plaintiff company did so on September 28, and Mr. Nombre70713 on October 23, all dates being in 1989. Furthermore, although this was not deemed proven, the appellate judges state in recital X (considerando X) of the judgment under appeal (folio 1029) that both parties propose the same type of use for the disputed land, namely agricultural and livestock activities; they further state that the area in which the disputed land is located is a non-tourism area (which was acknowledged by the plaintiff company at folios 17 verso, 176, and 185, and by the defendants in their answer to the complaint at folio 232). In light of the discussion in the preceding recital, because two applications for a concession were filed over the same land located in the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre), for the same use or purpose, falling within the priorities established by the Regulations to the Law on the Maritime-Terrestrial Zone (Reglamento a la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre) (Article 57, subsection (b), paragraph 1), it must be determined whether either applicant may be deemed an occupant (ocupante).
In this regard, it is Nombre70705 that the plaintiff company does not meet the necessary conditions because, as may be inferred from the allegations in its complaint—facts identified as the second, third, fourth, fifth, and ninth—it claims to have acquired from defendants Nombre34289 and Nombre70713 the possessory right (derecho de posesión) over the disputed land on February 21, 1989, a legal transaction (negocio jurídico) that, as noted in the preceding section, is absolutely null (absolutamente nulo); moreover, as established in the foregoing proven fact numbered 7, it entered the disputed land approximately in March 1989. The aforementioned defendants likewise do not meet that requirement because, as reiterated, based on the specified established facts and as analyzed in the preceding recitals, when they filed their application for a concession they were no longer occupying the land; therefore, they do not satisfy the requirement of continuous “possession” (posesión) under Article 44 of the Law on the Maritime-Terrestrial Zone (Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre).
Because the right of occupation (derecho de ocupación) that Nombre70705 and Nombre70706 held at the relevant time could not be transferred to third parties, their estate cannot now claim a subjective right (derecho subjetivo) that it does not possess, much less require the Municipalidad de Carrillo to issue acts contrary to the legal system. Accordingly, the territorial authority’s denial of the transfer of a concession right over the maritime-terrestrial zone, as well as of national and foreign liquor license number Placa11511, complies with the legal system and contains no defect whatsoever in its grounds, content, or purpose. This Court cannot uphold the plaintiff estate’s claim; to accept otherwise would entail ordering actions contrary to the laws and regulations governing the matter under scrutiny by this judicial authority.
It is established with legal certainty that Nombre70705 and Nombre70706, during their lifetimes, held the status of occupants within the maritime-terrestrial zone, a right that cannot be transferred to third parties. Consequently, any legal act intended to transfer it is absolutely null. Because it is a precarious right (derecho en precario), it confers no subjective rights; therefore, the plaintiff estate has no right to the relief sought. To accept otherwise would entail violating the body of legality (bloque de legalidad) governing administrative conduct, and the appeal filed on this ground must therefore be granted.
This Court finds that the circumstances contemplated in Article 98 of the Law Regulating Administrative Litigation Jurisdiction (Ley Reguladora de la Jurisdicción Contenciosa Administrativa) are present; accordingly, judgment is entered without a special award of costs.
POR TANTO
With respect to the matters under appeal, the appealed decision is REVERSED solely insofar as it rejected the defense of lack of legal entitlement (falta de derecho), granted the complaint, and ordered the Municipalidad de Carrillo to pay both sets of costs; in its place, the defense of lack of legal entitlement is upheld and the action is declared INADMISSIBLE in all respects. The matter is decided without a special award of costs. In all other respects, the decision is affirmed. NOTICE SHALL BE GIVEN.- Cristina Víquez Cerdas Nombre66641 Sady Jiménez Quesada
Proceso/ Ordinario Actor/ Nombre65838 , Sucesión de Nombre70705 y Nombre70706 Notificaciones/ Lic. Carlos Montero Barrantes fax 2665-08-28 Demandado/Municipalidad de Carrillo Notificaciones/ Lic. Jorge Chavarría Ordóñez casillero 136 Interesado/ Nombre70707 Notificaciones/ Lic. William Mora Rojas fax Telf1083 Nº 277- 2008 SECCIÓN SEGUNDA TRIBUNAL CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO Y CIVIL DE HACIENDA, SEGUNDO CIRCUITO JUDICIAL, GOICOECHEA, a las quince horas diez minutos del veintiocho de agosto del dos mil ocho.- Proceso ORDINARIO tramitado ante el Juzgado Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, por SUCESIONES ACUMULADAS de Nombre70705 Y Nombre70706 ambos Nombre70706 , representadas por su Nombre9362 Nombre65838 , soltera, ama de casa, cédula de identidad numero CED52822, vecina de Dirección7903 , , contra la MUNICIPALIDAD DE CARRILLO GUANACASTE, en la persona del señor Alcalde Nombre62280 , casado, abogado, cédula de identidad numero CED46087 vecino de Santa Ana.- Como interesado el señor Nombre70707 , casado, comerciante, cédula de identidad numero CED52823, vecino de Playas del Coco.
RESULTANDO
Redacta la Jueza Jiménez Quesada; y,
CONSIDERANDO
Se sustituye la lista de hechos probados que contiene el fallo en estudio por la siguiente: 1- Que el Juzgado Civil de Santa Cruz, Guanacaste, por sentencia de 8.00 horas del 16 de marzo de 1998, dispuso: POR TANTO: Por lo expuesto, artículos 28, 39, 41, 45 Constitucional, 10, 11, 20, 21 del Título Preliminar del Código Civil, 328, 330, 627, 837 siguientes, 1007, 1008, 1022, 1023, 1034 del Código Civil, 1, 102, 221 del Código Procesal Civil, artículo 536 del Código de Comercio se declara lo siguiente: A) DEMANDA ORDINARIA DE SUCESORIOS ACUMULADOS DE Nombre70706 Y Nombre70705 representados por Nombre65838 contra Nombre70707 , Nombre70710 y Nombre70709 . . representada por los primeros: Se rechazan las excepciones falta de derecho y prescripción opuesta por los demandados y se declara CON LUGAR DEMANDA ORDINARIA de la siguiente forma: PRIMERO) El contrato llevado a cabo en escritura otorgada en Playas del Coco ante el notario Wilber Villavicencio Pizarro a las siete horas del veintiocho de noviembre de mil novecientos ochenta y cinco entre Nombre70705 , Nombre70706 por una parte y por la otra Nombre70707 no es una venta con pacto de retroventa sino un arrendamiento de dinero por la suma de doscientos cincuenta mil colones.
SEGUNDO) En la escritura anterior en la cual se vende con pacto de retroventa por la suma indicada, el derecho de arrendamiento en la zona marítimo terrestre de Playas del Coco y la patente municipal de licores número c-cuarenta y seis, es una garantía de cumplimiento del contrato de préstamo de dinero suscrito entre las partes. TERCERO) Por tratarse de un acto negocial simulado, carente de voluntad, el contrato de venta con pacto de retroventa entre las partes esta viciado de nulidad absoluta. CUARTO) Los codemandados Nombre70707 , Nombre70710 en lo personal y como representantes de Nombre70709 . . están obligados a devolver a la sucesión actora mediante el otorgamiento de escritura pública, la concesión en la zona marítima terrestre de Playas del Coco, ubicada en Dirección7904 , , linda al norte con calle pública, sur con terreno municipal, bar Bohio y oeste con Bar Papagayo en donde hoy se encuentra el establecimiento Bar y Marisquería Cocos, así como la patente municipal de licores nacionales- extranjeros y restaurante número c-cuarenta y seis, otorgada inicialmente a nombre de Nombre70706 en el término de UN MES de la firmeza de esta sentencia, bajo el apercibimiento que en caso de omisión se hará mediante ejecutoria o mandamiento por este despacho.
QUINTO) Los demandados están obligados a pagar solidariamente los perjuicios ocasionados a la Sucesión actora, consistente en el no uso y aprovechamiento de la concesión mencionada y patente municipal de licores, así como la ganancia dejada de percibir administrado el negocio con mediana diligencia desde la fecha del acto declarado nulo hasta a su efectivo pago a determinar en ejecución de sentencia. SEXTO) La sociedad demandada Nombre70709 . . esta obligada a entregar a la sucesión actora el lote que ocupa como arrendataria identificado en el hecho segundo de la demanda y en caso de oposición lo ejecutara este despacho judicial. SEPTIMO) Son las costas personales y procesales a cargo de los demandados. Lo no expresamente concedido esta denegado. B) RECONVENCION DE Nombre70707 , Nombre70710 Y Nombre70709 . . representada por Nombre70707 y Nombre70710 contra SUCESORIOS ACUMULADOS DE Nombre70705 Y Nombre70706 representada por Nombre65838 .
Se rechaza la falta de personería ad causam activa y pasiva y se acoge parcialmente la falta de derecho únicamente en cuanto a la petición SUBSIDIARIA de la contrademanda. Se declara parcialmente con lugar reconvención de la siguiente forma: Se rechazan todas las pretensiones principales de la reconvención, y se acogen PARCIALMENTE las subsidiarias así: PRIMERO) La sucesión actora esta obligada a devolver a Nombre70709 , actual propietaria del negocio Bar y Marisquería Cocos, la suma de doscientos cincuenta mil colones junto con los intereses al tipo de ley desde la firmeza de esta sentencia a su efectivo pago. SEGUNDO) La sucesión actora esta obligada a pagar las mejoras útiles y necesarias realizadas en el establecimiento ubicado en el inmueble objeto de la concesión en litigio por los demandados a la fecha de notificación de esta demanda, a determinar en ejecución de sentencia. TERCERO) La sucesión actora deberá reconocer a los dueños del establecimiento Bar y Marisquería Nombre70709 el valor de imagen, clientela, calidad y nombre a la fecha de notificación de esta demanda, tasable mediante pericial en ejecución de sentencia.
CUARTO) Sobre la reconvención se resuelve sin especial condenatoria en costas. Lo no expresamente concedió en la reconvención esta denegado. (ver fotocopias certificadas de folios 8 a 44, escrito de demanda, folios 307 a 314, y su contestación, folios 363 a 376); 2- Que el Tribunal Superior Segundo Civil, Sección Segunda de San José, por sentencia Nº 192 de 14.20 horas de 19 de junio de 1998, al conocer en apelación la sentencia citada en el hecho que antecede, confirmó lo resuelto; y la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, en sentencia Nº 491-F-00 de 15.25 horas de 28 de junio de 2000, declaró sin lugar el recurso de casación, con sus costas a cargo del perdidoso (ver escrito de demanda, su contestación, y fotocopia certificadas de folios 45 a 96); 3- Que en sesión ordinaria Nº 126, del 11 de marzo de 1986, acuerdo Nº 7, el Concejo Municipal, dispuso traspasar a los señores Nombre70707 y Nombre70711 , un derecho de ocupación dentro de la zona pública de Playas del Coco, a nombre de Nombre70706 o Nombre70706 , relativa al terreno donde se encuentra en funcionamiento el negocio denominado Bar y Marisquería Cocos.
(ver constancia de 24 de junio de 2003, folio 360 del expediente principal y declaración del testigo Nombre70712 , a folios 473 y 474 ambos frente); 4- Que el establecimiento ubicado en zona pública a que se refiere este asunto, denominado "Bar y Marisquería Cocos" destinado a la venta de licor y comida, cuenta con una patente de licores a nombre de Nombre70705 , desde antes de 16 de enero de 1978 (misma prueba); 5- Que el Concejo Municipal de Carrillo, en sesión ordinaria N° 125, celebrada el 06 de marzo de 1986, acuerdo N° 5, aprobó solicitud de traspaso de patente de licores y restaurante, de Nombre70705 a favor de Nombre70707 y Nombre70710 , referida al negocio denominado "Bar y Marisquería Cocos" (ver folios 1 a 4 y 50 del expediente administrativo); 6- que mediante documento fechado 13 de junio del 2001, Nombre65838 , solicitó al demandado que conforme lo dispuso el Juzgado Mixto de Santa Cruz, por auto de las ocho horas del dos de febrero del dos mil uno, que el Concejo Municipal de Carrillo, debe traspasar a su nombre la concesión y patente de licores, referente el terreno y local que ocupa el negocio denominado "Bar y Marisquería Cocos" (ver folio 441 del expediente principal y 660 legajo de segunda instancia); 7- Que en sesión ordinaria N° 12-2001, celebrada el 20 de marzo, acuerdo N° 4, inciso 1, el Concejo Municipal de Carrillo dispuso enviar a Asesoría Legal, la solicitud presentada por la parte actora para traspasar a su nombre la concesión y patente de licores (ver folio 446); 8- Que mediante resolución de las quince horas diez minutos del veintiséis de marzo del año dos mil uno, el Juzgado Mixto de Santa Cruz, revoca la resolución indicada en el hecho 6, indicando entonces que debe el señor Nombre70707 , conforme al fallo que se ejecuta, comparecer dentro de ocho días, ante Notario Público con el fin de verificar los traspasos requeridos ( ver folio 669 del legajo de segunda instancia); 9.- que el 13 de junio de 2001, la actora presentó nuevamente ante la Secretaría General de la Municipalidad de Carrillo, solicitud para que se diera cumplimiento a lo ordenado en sentencia por el Juzgado de Santa Cruz (ver folios 436 a 442): 10.- que el Concejo Municipal de Carrillo, en sesión ordinaria N° 36-01, celebrada el 11 de septiembre del 2001, acuerdo N° 5, inciso 5, dispuso denegar la solicitud de la actora (ver folios 229 a 232); 11.- Que en fecha 12 de enero de 1998, el contribuyente 01813 (Nombre70707 ), pagó a la Municipalidad de Carrillo por concepto de ocupación lote zona marítima, la suma de veintidós mil seiscientos noventa y un colones con sesenta céntimos (ver recibo de dinero numero 49682 de folio 9 del legajo administrativo); 12.- Que la Municipalidad de Carrillo, no fue parte (demandada) dentro del proceso ordinario Nº93-100184-388-CI, tramitado en el Juzgado Civil de Santa Cruz, Guanacaste (ver folio 545 del legajo de segunda instancia).-
Se tienen como tales para la resolución de este litigio: a) que en el Departamento de Zona Marítimo Terrestre de la Municipalidad de Carrillo, exista registro de un contrato concesión o arrendamiento dentro de la zona pública de Playas del Coco, distrito Sardinal, Cantón Carrillo, provincia de Guanacaste, a nombre de Nombre70705 y Nombre70706 (no se procuró prueba); b) Que la patente de licores nacionales y extranjeros Nº C-46 se encuentre a nombre de los fallecidos Nombre70705 y Nombre70706 o de su sucesión (los autos)
Debe, este Tribunal antes de realizar el análisis final del presente asunto, indicar que este proceso contrario a lo interpretado por el señor Juez de Primera Instancia, no es un proceso de ejecución de una sentencia, aún y cuando la base del reclamo de la actora sea un fallo judicial, sino que nos encontramos frente a un juicio ordinario en donde lo que se requiere por parte de la actora, es el traspaso de un supuesto derecho de "concesión o arrendamiento” de un lote ubicado sobre la zona marítimo terrestre y la patente de licor numero (c-46) que se explota en el Bar y Restaurante los Nombre70709 ubicado en el lote. Por lo que la litis versa sobre la denegatoria realizada por el ente Municipalidad demando, ante el requerimiento de la sucesión accioante, derivado del derecho otorgado por Sentencia Judicial, dentro del proceso Civil tramitado ante el Juzgado Civil de Santa Cruz, en nunca se tuvo como parte demandada o interesado a la Municipalidad de Carrillo. Será entonces éste el objeto del presente proceso.
Estima el inconforme, que la sentencia recurrida contiene vicios tales como: a) errónea apreciación y valoración de la prueba, b) de falta de correlación entre la demanda y la sentencia apelada, ya que ésta ordena la devolución de una concesión a los titulares Nombre70706 y Nombre70705 ; c) insuficiente o deficiente fundamentación del fallo, ya que las pretensiones son propias de un proceso de ejecución y no de un ordinario. Que no existe una concesión ni un arrendamiento a nombre de la actora, por lo que no puede traspasarse un derecho que no existe; lo resuelto por el Juzgador es con infracción al derecho de fondo que rige la materia; d) que el Juez en la sentencia confunde los términos concesión con arrendamiento, que son institutos jurídicos completamente diferentes, de manera que el Juez constituye un derecho nuevo a favor de la sucesión al margen de la Ley.-
Se tiene que la actora solicita dentro de este proceso que la "Municipalidad de Carrillo se encuentra obligada a traspasar mediante mandamiento del Juzgado Civil de Santa Cruz a las sucesiones acumuladas de Nombre70705 y Nombre70706 , la concesión de la zona marítimo terrestre y la patente de licores nacionales y extranjeros numero C-46". Basa la accionante su derecho y exigencia al ente territorial, en una Sentencia Judicial de Primera Instancia dictada por el Juzgado Mixto de Santa Cruz, confirmada por la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, la cual anula un contrato realizado entre los señores Nombre70705 y Nombre70706 y el aquí interesado Nombre70707 . Solicita la actora, que la Municipalidad demandada, conforme lo dispuso el órgano judicial citado mediante resolución de las ocho horas del dos de febrero del dos mil uno, (folio 660 Legajo de segunda instancia) traspase a nombre de la sucesión la concesión y patente de licores a nombre de Nombre70705 y Nombre70706 , referente el terreno y local que ocupa el negocio denominado "Bar y Marisquería Cocos".
Pretende de esta forma la actora, hacer incurrir en error no solo al ente territorial, sino a esta autoridad judicial, al indicar que su derecho se deriva de la sentencia firme dictada en primera instancia en sede Civil, base del presente reclamo, que a la hora de ser ejecutada, esa misma autoridad judicial es la que ordena que la Municipalidad cumpla, y consecuentemente ordene el traspaso de un derecho que concesión a su nombre. Pero omite la sucesión accionante así como su director legal, a este Despacho, datos de suma importancia, como, que dentro del proceso de ejecución civil numero 93-100184-388-CI, el ente Municipalidad demandado nunca fue parte, no existiendo un nexo de causalidad, que la obligue a cumplir con lo indicado en ese fallo jurisdiccional, ya que la conducta ordenada debe ser cumplida por particulares y no por la administración territorial. Solapa su derecho las actoras en lo dispuesto por el Juzgado Civil de Santa Cruz, por auto de las ocho horas del dos de febrero del dos mil uno, (folio 660 Legajo de segunda instancia), donde se le ordena al Concejo Municipal de Carrillo, que debe traspasar a su nombre la concesión y patente de licores, referente el terreno y local que ocupa el negocio denominado "Bar y Marisquería Cocos" (ver folio 441 del expediente principal), derecho que efectivamente no puede ser otorgado por el ente Municipal y menos aún por este órgano colegiado, ya que aún y cuando es una verdad irrefutable que el auto antes indicado, ordena realizar una conducta a la Municipalidad, es lo cierto también que según consta en autos, con posterioridad al dictado de dicha orden y ante los recursos formulados por el demandado dentro del proceso de ejecución (señor Nombre70707 ), esa autoridad jurisdiccional, enmienda el yerro producido, revocando la resolución dicha por auto de las "quince horas diez minutos del veintiséis de marzo del año dos mil uno", indicando que es el señor Nombre70707 , conforme al fallo que se ejecuta, él que debe comparecer dentro del término de ocho días, ante Notario Público, a fin de verificar los traspasos requeridos en la sentencia judicial, dejando con ello sin efecto ni contenido legal lo ordenado a la Municipalidad de Carrillo, en un inicio a saber: el traspaso del derecho de concesión, ya que para que este trámite se diera conforme lo indica el pronunciamiento judicial base de este proceso, debía la contraparte o sea la sucesión de Nombre70705 y Nombre70706 , pagar lo pactado (devolver a Nombre70709 , actual propietaria del negocio Bar y Marisquería Cocos, la suma de doscientos cincuenta mil colones junto con los intereses al tipo de ley desde la firmeza de esta sentencia a su efectivo pago, pagar las mejoras útiles y necesarias realizadas en el establecimiento ubicado en el inmueble objeto de la concesión en litigio por los demandados a la fecha de notificación de esta demanda), situaciones o verificaciones que no son propias de este litigio, sino del proceso de Ejecución que se tramita ante el Juzgado Mixto de Santa Cruz, no siendo posible, para este Tribunal emitir criterio respecto de su cumplimiento.
Se tiene que la orden judicial, sobre la cual la actora, solicita a la Municipalidad realizar el traspaso, según fue debidamente demostrado en autos, (folio 669 del legajo de segunda instancia) fue revocada, y por tanto no se encuentra la Municipalidad demanda en obligación legal de realizar un traspaso que no ha sido ordenado por un órgano judicial. Deviene, entonces esta petitoria de improcedente, ya que la actora, pretende hacer incurrir en error al ente Municipal, al afirmar que por resolución firme u orden judicial, se encontraba obligada a realizar el traspaso de una supuesta concesión, cuando en verdad dicha orden fue revocada por el mismo órgano jurisdiccional, situación que en ningún momento, le es comunicada al gobierno local, (al menos no se tiene constancia de ello), con el único fin de que se realizará el traspaso en forma ilegal, no puede este órgano colegiado, cobijar con el velo de la legalidad la actuación realizada por la actora y disponer contrario a lo ordenado por otro órgano jurisdiccional y menos aún ordenar una actuación contra derecho, según se dirá:
Solicitan las accionantes, que debe "la Municipalidad de Carrillo anular en el expediente administrativo que llevan el traspaso realizado de la zona marítimo terrestre y la patente Placa11511. Que la Municipalidad se encuentra obligada a realizar el traspaso referido ya que la concesión en la zona marítimo terrestre fue antes de que entrará en vigencia la Ley Sobre la Zona marítimo Terrestre, por lo que tiene un derecho adquirido el cual no puede ser anulado o revocado por la Municipalidad de Carrillo. Que el traspaso referido es un acto necesario y obligatorio para darle ejecutoriedad a la sentencia de primera instancia firme.- Refiere la representación de las sucesiones actoras, un supuesto derecho de concesión sobre parte de la zona marítimo terrestre, sin embargo dentro de este proceso, ha quedado demostrado sin duda alguna, por medio de la prueba documental y testimonial que lo que existía a nombre de Nombre70705 y Nombre70706 , era un derecho de ocupación dentro de la Zona Marítimo Terrestre, ello según constancia de la Municipalidad de Carrillo, visible a folio 360 del expediente principal, (la cual no ha sido de argüida de falsa o inexacta), situación que es ratificada por la declaración testimonial de Nombre70712 (folio 473 y 474), donde no ha demostrado la parte actora, que lo que tenía era un derecho de concesión.
Se constata que en la sesión ordinaria Nº 126, del 11 de marzo de 1986, acuerdo Nº 7, el Concejo Municipal de Carrillo, conforme lo solicitó en su momento la señora Nombre70706 , ordena traspasar a nombre de los señores Nombre70707 y Nombre70711 , un derecho de ocupación que ostentaba en ese momento dentro de la zona pública de Playas del Coco, relativa al terreno donde se encuentra funcionando el negocio denominado Bar y Marisquería Cocos. Entonces no existe, ni ha existido un derecho de concesión a nombre de la sucesión actora, con lo que doña Nombre70706 contaba, en ese entonces, era con una mera ocupación en la zona pública, y no con un derecho de concesión como han pretendido los actores, que entienda este Tribunal, derecho que como se indico se inscribió a favor de Nombre70707 y Nombre70711 , ante el negocio contractual realizado entre ambos. En su oportunidad, y por situaciones ajenas a este proceso, el Juzgado Mixto de Santa Cruz, por sentencia anula el contrato, debiendo el derecho de ocupación volver al propietario original, previo cumplimiento de obligaciones inherentes a la sucesión actora.
Siendo así, lo único que puede discutirse ante la Municipalidad de Carrillo es precisamente, valga la redundancia el derecho que pueden tener la sucesión actora sobre ese derecho de ocupación que ostentó en su momento Nombre70705 y Nombre70706 , pero nunca derecho alguno sobre un contrato de concesión o arrendamiento, ya que como se insiste, en autos se ha demostrado hasta la saciedad que los fallecidos, no contaban con una concesión o contrato de arrendamiento dentro de la zona pública a su nombre. Efectivamente, tal y como lo indica el apelante, el Juez de instancia, confunde el derecho de ocupación con una concesión, situación inviable y que procede enmendar esta autoridad, ya que efectivamente la concesión es la forma legal de hacer uso de la zona pública, mientras que la ocupación es tan solo un derecho en precario que se da por mera tolerancia de la administración territorial, con el fin de dar resguardo a los derechos no subjetivos, que puede pretender un ocupante dentro de la zona marítimo terrestre y ante la gran variedad de instrumentos jurídicos que se han promulgado sobre la ocupación y planificación de la zona marítimo terrestre.
Situación que se analizará en el siguiente considerando, teniendo como premisa que lo único que se puede discutir en este estadio, es el derecho de ocupación que tenían Nombre70705 y Nombre70706 en aquel momento, así como los beneficios que de éste pueden derivarse.
El régimen dominical de la zona marítimo terrestre aunque comienza a gestarse desde la época colonial con la Real Cédula del 15 de octubre de 1754, en Costa Rica como país independiente, inicia en el siglo antepasado, con la promulgación del Decreto Ley Nº 162 del 28 de junio de 1828, cuya afectación al patrimonio del Estado surge solo como un medio de fomento y protección de las actividades: pesqueras, marineras y salinas del país. En ese mismo sentido se promulgan el Reglamentos Generales de la Hacienda Pública de 1839, 1858 y 1868, distinguiéndose entre los tres, la Ley Nº 7 del 31 de agosto de 1868, que reafirma el carácter irrenunciable de los terrenos de la milla marítima. A pesar de que es con el Código General de 1841, que se refirió a la dominialidad de la franja de la zona marítimo terrestre, no se había dado una regulación tendiente a estipular expresamente su demanialidad, lo cual se logra con la Ley de Aguas, de 1884, propiamente por su artículo 20.
Afectación dominical que va a ser confirmada y desarrollada por regulaciones posteriores, hasta llegar a la Ley Nº 6043, de 2 de marzo de 1977, norma que rige en la actualidad, la cual en su artículo primero declara el sometimiento de la zona marítimo terrestre al dominio público. No obstante, esta alusión histórica de la franja en estudio al dominio público es también homologada por pronunciamientos de la Procuraduría General de la República y la jurisprudencia nacional, en diversas resoluciones tanto de la Sala Constitucional como de la Sala I y el Tribunal Superior Contencioso Administrativo en el siguiente sentido y que para los efectos se transcriben así:
“Así es como, ya desde las primeras décadas del siglo pasado, y bajo la denominación de milla marítima, existe en Costa Rica un resguardo de esta faja de terreno, dándosele incluso el carácter de dominio público...” (Dictamen C-100-95 emitido por la PGR el 10 de mayo de 1995).
"La Sala acoge la tesis de que en efecto, la zona marítimo terrestre es un bien de dominio público, en los términos del artículo 261 del Código Civil que dispone: "Son cosas públicas las que por ley están destinadas de un modo permanente a cualquier servicio de utilidad general, y aquellas de que todos pueden aprovecharse por estar entregadas al uso público. El carácter demanial de la zona marítimo terrestre (o ribera marina como se le denominó antiguamente) se reconoce desde tiempo inmemorial, y el Derecho Romano mismo recoge ese status, como "res communes" y "extra comercium". En nuestro medio, con toda claridad desde el siglo pasado se ha reconocido el carácter público de esa franja, como una prolongación de la propiedad del Estado en la zona marina adyacente al territorio nacional, en la que ejerce su soberanía. Debe tenerse presente que la Constitución Política, en su artículo 121 inciso 14), aunque utilizando el término sociológico de "nación" que venía desde la Constitución de 1871, otorga a la Asamblea Legislativa la facultad de "afectar" bienes del Estado al uso público, de manera que cobija claramente la situación de examen, desde que bajo su amparo se dictó la legislación impugnada, no sólo está última (No. 6043), sino todas las que en el pasado regularon esta materia.” (Sala Constitucional, voto Nº 447-91 de las quince horas treinta minutos del veintiuno de febrero de 1991).
IV.La zona marítimo terrestre es y siempre ha sido, se repite, de dominio público. Su actual régimen jurídico es el establecido por la Ley No. 6043 del 2 de marzo de 1977, sus reformas, y su reglamento...” (Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, resolución Nº 007-93 de las quince horas cinco minutos del 20 de enero de 1993).
"VI.- Correlativamente a lo dicho, la zona marítimo terrestre constituye parte del patrimonio nacional, pertenece al Estado y es inalienable e imprescriptible. Su protección es obligación del Estado y sus instituciones –incluidas por supuesto las Municipalidades correspondientes- e incluso de todos los habitantes del país. Su uso y aprovechamiento están sujetos a las disposiciones de la Ley No. 6043 sobre la Zona Marítimo Terrestre." (Tribunal Superior Contencioso Administrativo, Sección Tercera en sentencia Nº 128-2001, de las 08:00 horas del 16 de febrero del 2001).
En lo que respecta al desarrollo normativo de la prolongación territorial de la zona marítimo terrestre, se destaca que desde el Decreto Ley Nº 162 del 28 de junio de 1828, se ha estipulado que la franja de protección o la afectada al dominio público tendrá una longitud de una milla desde la costa. Sin embargo es a partir de la reforma al Código Fiscal mediante la Ley Nº 11 del 22 de octubre de 1926, que se precisa por primera vez la extensión en mil seiscientos setenta y dos metros a partir de la pleamar ordinaria a lo largo de las costas de ambos mares y de quinientos metros a lo largo de ambos márgenes de los ríos. Esta medida se mantuvo hasta 1942, en donde por medio de la Ley Nº 19 del 11 de noviembre, se desafectó el área protegida a doscientos metros a partir de la pleamar ordinaria para la costa del Atlántico; y por motivos de paridad normativa se hizo lo mismo en el Pacifico, mediante la Ley No 201 del 26 de agosto de 1943, en su artículo primero, lo que significó la desafectación de mil cuatrocientos setenta y dos metros del régimen dominical, siendo en ese momento susceptibles de ser apropiables por particulares.
Tal modificación se ratificó en la Ley de Tierras y Colonización del 14 de octubre de 1961, y en la Ley Forestal del 25 de noviembre de1969. Con la promulgación de la Ley de Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre del 22 de abril de 1970, se debilitó aún más la protección dominical sobre esta franja, al fomentar la apropiación de tierras dentro de los ciento cincuenta metros de la faja que actualmente se conoce como zona restringida, dejando solo los cincuenta metros contados desde la pleamar ordinaria como inalienable. Es precisamente con la Ley 6043 que se retoma y se consolida la medida de los doscientos metros de protección, mediante lo estipulado en su artículo 9, que además incluye bajo el régimen de zona marítimo terrestre a las islas, islotes y peñascos marítimos, así como toda tierra o formación natural que sobresalga del nivel del océano dentro del mar territorial del país.
Como se ha podido denotar son varias las regulaciones que se han efectuado entorno a esta zona dominical, sin embargo, no siempre esta afectación ha sido orientada de la misma forma o con los mismos fines. Así tenemos que en la época colonial, la dominicalidad de la zona marítimo terrestre nace fundamentalmente por un interés de resguardar el territorio y proteger quienes como ocupación habitual se dedicaban a extraer productos marinos. Debemos recordar que en aquella época las invasiones piratas en territorio americano eran frecuentes, siendo el nuestro sensiblemente afectado en varias ocasiones. Por lo que con las difusiones de la Real Cédula del 15 de octubre de 1754, y la Ley del 4 de enero de 1813, se busca afectar al dominio público a la franja en estudio para proteger de una forma más eficiente al territorio -que en ese momento formaba parte de la Corona Española y promover las actividades extracción marina.
En Costa Rica como República, las primeras normas que trataron el tema, le dieron preponderancia al uso agropecuario, ello según la Ley 162 de 28 de junio de 1828, posteriormente los artículos 6 y 62 de la Ley sobre Terrenos Baldíos de 1939, en los que se puede denotar que la totalidad de la franja pública, salvo los doscientos metros contiguos a la pleamar ordinaria, estaba dedicada a uso agropecuario. El artículo 7 de la Ley de Tierras y Colonización de 1961, considera también a la zona marítimo terrestre como parte de la propiedad agrícola del Estado. Es hasta finales de los años sesenta, que empieza a gestarse un mayor interés por el desarrollo urbano y turístico de esta franja dominical, lo que se manifestó con la propagación de contratos para estos usos, otorgados en ese entonces, por el Instituto de Tierras y Colonización (actualmente se le conoce como Instituto de Desarrollo Agrario).
Pero no es sino con la promulgación de la Ley de Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre de 1970, en su artículo primero, que se logra darle este uso urbano-turístico a la franja en estudio. Sin lugar a dudas con la Ley 4558, se busco darle un giro al marcado uso agropecuario que tenía la zona marítimo terrestre y darle un sentido turístico a la misma. Esta Ley tuvo grandes consecuencias negativas en su aplicación dándose la apropiación particular de la zona marítimo terrestre de forma indiscriminada y abusiva en su titulación. Por lo que surgió un gran desasosiego por parte de la Asamblea Legislativa ante la posibilidad de perder el dominio Estatal sobre este bien dominical, lo que llevó a suspender la Ley 4558, la derogatoria de su transitorio III y su abolición definitiva se da mediante la Ley Nº 6043 del 2 de marzo de 1977, que es la legislación vigente. Esta ley junto con su Reglamento, en términos generales apuntan más a un desarrollo turístico de forma planificada y sostenible con el ambiente, explotando las bellezas naturales de nuestras costas atrayendo inversión tanto en infraestructura de recreo y habitación, como de turistas.
Por lo que se observa gran diferencia respecto con la normativa anterior, puesto que la Ley 4558 como se pudo denotar presentaba un uso aunque turístico era más encaminado en la población o urbanización de la zona, mientras que la regulación vigente intenta prácticamente hacer olvidar esta posibilidad o por lo menos de la forma como se dio, rescatando solo la posibilidad de clasificar las zonas conforme a su disposición turística o no turística, generando la posibilidad de realizar un desarrollo ya sea turístico o predominantemente agropecuario, pesquero o industrial, según las características intrínsecas de cada lugar. Es Nombre40338 la intención del legislador de que la zona marítimo terrestre es un bien de dominio público, por ende no es susceptible de apropiación particular de ninguna forma y su régimen de aprovechamiento se encuentra circunscrito a lo que establezca la normativa vigente.
Al respecto se puede citarse los artículos 1, 7, 20, 23 y 53 de la citada Ley. Otra situación que refleja esta normativa es el sentido de pertenencia que posee, en donde se evidencia una preferencia porque el manejo y el aprovechamiento de la zona marítimo terrestre sea ejecutado de forma prioritaria por nacionales, alejando aun más la posibilidad de que extranjeros, en razón de sus condiciones económicas puedan en algún grado adueñarse de nuestras playas. Evidencia de ello son los artículos 31, 47, 57 y 70 de la Ley. Por lo que si algo ha reflejado la legislación actual en relación a sus antecesoras es que se ha aprendido de los errores cometidos y de la necesidad que existe de adaptar la normativa a la situación actual que vive cada región costera, cuyas necesidades varían de un lugar a otro, sin dejar de lado la coyuntura mundial en la que estamos inmersos.
La posición dominante de la doctrina establece que los permisos de uso (ocupación en precario) son actos administrativos unilaterales. Algunos autores, como Nombre33033, van más allá, concluyendo, que el mismo, como acto jurídico es bilateral, puesto que su difusión es producto de las voluntades expresas del solicitante y de la Administración; y como negocio jurídico es unilateral, debido a que el permisiario carece de derechos frente al Estado. Asimismo, dichos permisos poseen un carácter precario, aludiendo a la posibilidad de que la Administración en cualquier momento revoque unilateralmente dicho permiso u ocupación, por razones de necesidad o de interés general (en este sentido ver sentencia de Sala Constitucional, Nº 2306-91, de las 14:45 horas del 6 de noviembre de 1991). Tal precariedad se funda en que el permiso de uso u ocupación solo constituye una tolerancia de la Administración, por lo que puede ser revocado en cualquier momento.
De acuerdo con el artículo 154 de la Ley General de la Administración Pública, esta revocación no generará cobro indemnizatorio a la Administración, cuando se haga por razones de oportunidad y conveniencia debidamente demostradas. Además, el acto revocatorio no debe ser intempestivo ni arbitrario y deberá darse en todos los casos un plazo prudencial para su cumplimiento. Es aceptado por la doctrina que los permisos de uso u ocupaciones dentro de la zona marítimo terrestre no generan a favor de sus beneficiarios un derecho subjetivo sino más bien un interés legitimo. Se debe dejar claro, que estos permisos son solo autorizaciones para realizar actos sencillos cuyos efectos no incidan de manera significativa en el bien utilizado, por lo que solo deben consentirse obras menores cuyas condiciones permitan su fácil y rápida remoción, no se permiten construcciones con carácter de adherencia permanente al terreno, por cuanto dichas instalaciones vendrían a obstaculizar la implementación efectiva del ordenamiento planificado. La Procuraduría General de la República, mediante oficio Nº C-100-95, emitido el 10 de mayo de 1995, en este sentido concluyó:
“De manera que, para la zona marítimo terrestre de nuestro país, solamente podrían admitirse permisos de uso que reúnan dos características esenciales: a) que no afecten las condiciones naturales de la zona ni entorpezcan el libre aprovechamiento de la zona pública, y b) su ejecución no limite en absoluto la futura implementación de un plan regulador”.
Ahora bien, el acto administrativo por el que se concede el permiso u ocupación debe ser motivado, al igual que la resolución que lo deniega; dicha motivación debe girar en torno al interés público por el cual se llego a tal decisión. En lo tocante a los contratos de arrendamiento con anterioridad a su promulgación, estipula que estos son válidos, en los mismos términos y condiciones en que fueron convenidos, pero a su vencimiento, o de acordarse su prórroga éstos deberán modificarse con arreglo a la nueva normativa vigente, según su transitorio primero, lo anterior siempre y cuando hayan sido remitidos al Instituto Costarricense de Turismo dentro de los seis meses posteriores a la entrada en vigencia de la Ley de cita, caso contrario se tendrán por extinguidos conforme al transitorio segundo. Diferentes es la situación de los ocupantes, ya que en nuestra legislación la condición de ocupante nace dirigida a aquellas personas que se encontraban ubicadas en la zona marítimo terrestre y que no contaban con un contrato de arrendamiento al momento de dictarse la Ley de la Zona Marítimo Terrestre Nº 6043 del 2 de marzo de 1977, sin que exista un acto de la Administración en el que se reconozca tal situación.
A los llamados ocupantes de la zona pública,(restringida) la ley les otorga un tratamiento especial de preferencia (pero en igualdad de condiciones) para convertir esa ocupación en un derecho de concesión, siempre y cuando el ocupante del terreno lo haya poseído en forma pública, quieta, pacifica, continua sobre la cosa restringida de la Zona Marítimo Terrestre y sin implicar mejoras. El legislador no pretendió consolidar tal figura de forma permanente, sino una simple tolerancia, en el tanto se produce su conformidad con el ordenamiento jurídico, en otras palabras, la categoría de ocupante se utiliza de forma temporal mientras sea jurídicamente posible el otorgamiento de la concesión. Esta figura (ocupante) ha sido objeto de múltiples interpretaciones, ya que no se encuentra ajustada en armonía con la Ley de cita, lo que ha dado lugar a prácticas viciadas y negocios ilícitos. La naturaleza jurídica del ocupante, es de un derecho en precario y por tanto jamás podrían confundirse ni pretenderse derechos que solo puede tener quién es propietario, ya que estos por su condición no requieren de una concesión.
Tampoco pueden tratarse como arrendatarios de la zona marítimo terrestre, ya son sujeto expreso de regulación conforme al transitorio I y II de la norma supra citada, ya que en su caso, no se habla del contrato de concesión sino de la prorroga, de contratos de arrendamiento anteriores a su promulgación, los cuales deben ser modificados en concordancia con las leyes vigentes. Tampoco puede ni deben confundirse con aquellas personas que se introdujerón en la zona demanial de manera clandestina, ya que con posterioridad a esta Ley, dicha actuación se encuentra prohibida conforme a su artículo 12. Entonces debemos, concluir que el ocupante, es aquella persona que se encontraba ubicada en la zona restringida de la Zona Marítimo Terrestre y que al momento de entrar en vigencia la Ley 6043 del 2 de marzo de 1977, no contaba con un contrato de arrendamiento a su favor. La norma legal en estudio también crea una figura muy parecida al ocupante denominada "poblador", que conforme al numeral 70, es persona costarricense por nacimiento, con mas de 10 años de residencia continua en la zona, con certificación del Registro Electoral, siempre y cuando se demuestre que es su única propiedad, figura que para los efectos no es de importancia y por tanto no se realiza un análisis de fondo. Continuando la Ley de la Zona Marítimo Terrestre, hace referencia aunque no de forma expresa al ocupante en su artículo 48 al indicar:
" El reglamento de esta Ley establecerá la forma de tramitar la solicitud, las modalidades de concesión, el canon a pagar en cada zona de acuerdo con sus circunstancias y en forma especial, con las diferentes situaciones de los pobladores o habitantes de la zona, y quienes no lo sean, así como cualesquiera otras disposiciones que se estimen necesarias, para regular las relaciones entre las Municipalidades y los concesionarios".
De lo anterior puede extraerse que tanto los ocupantes como los pobladores constituyen el régimen excepcional de Ley 6043. El reglamento de la norma citada (Decreto 7841-P), dispuso en su numeral 45 párrafo tercero, quienes podían ostentar la condición de ocupantes de la siguiente forma: “quienes no siendo pobladores hayan construido o edificado en la zona en predios ilegalmente poseídos, (aquellos que no tienen un contrato de arrendamiento a su nombre, extendido con anterioridad a la Ley 5602), pero además suprime el pago de mejoras, sin embargo retoma el privilegio otorgado mediante el articulo 44 de su Ley. Dicho lo anterior se tiene que la condición de ocupante no puede generar derecho de propiedad ni de posesión alguno, ya que al ser la zona marítimo terrestre parte del dominio publico, no puede ser objeto de posesión ni prescribirse positivamente con el transcurso del tiempo, conforme lo dispone el articulo 7 de la Ley 6043.
Esta característica de imprescriptibilidad redunda en la imposibilidad jurídica de ejercer posesión sobre la franja de terreno inalienable, por lo que esta norma, cuando otorga la preeminencia, para otorgar una concesión, se refiere en forma Nombre40338 y expresa al ocupante del terreno que hubiera poseído, éste en forma quieta, pública, pacífica y continúa. Requisitos, que para el caso que nos ocupa, son de fácil constatación. Entonces puede afirmarse que la ocupación de la sucesión de Nombre70705 y Nombre70706 no ha sido continua, por cuanto esa condición fue trasladada al señor Nombre70707 , quién a su vez ejercitó actos sobre la misma, tal y como se demuestra por medio de uno de los pagos realizados a la Municipalidad de Carrillo con fecha 12 de enero de 1998, como contribuyente 01813, donde cancela por concepto de ocupación lote zona marítima, la suma de veintidós mil seiscientos noventa y un colones con sesenta céntimos (ver recibo de dinero numero 49682 de folio 9 del legajo administrativo); y menos aún pacífica, ello se demuestra por medio de la gran actividad litigiosa, de que ha sido objeto, en los diferentes procesos judiciales, incluyendo el que nos ocupa, además de los recursos de amparo y reclamos administrativos que versan a su alrededor.
Ante estas circunstancias, no le es aplicable la condición de ocupante a la sucesión de Nombre40338 y Nombre70706 . Ahora bien, tal y como se indico líneas atrás, el legislador al crear la figura del ocupante, no pretende consolidar su situación precaria de forma permanente, por el contrario se da como una solución alterna, de mera tolerancia mientras se produce la respectiva planificación por parte del ente Municipal, por medio del instrumento legal denominado Plan Regulador de la zona, ello conforme al transitorio VII, de la Ley en tratamiento, el cual dispone: “Las municipalidades con jurisdicción en la zona marítimo terrestre cobraran un canon que establece la Ley para los ocupantes de la misma. El cobro se hará de acuerdo al uso y con el avalúo actual de la dirección General de Tributación Directa. Esta autorización tendrá el carácter de provisional hasta tanto no entre en vigencia el plan de desarrollo para la respectiva zona y no produce derecho alguno para los ocupantes en lo que a concesión se refiere”.
El fin de la norma es extinguir la ocupación precaria de la zona marítimo terrestre, obtenidas al margen de la Ley (sin contar con los contratos de arrendamiento como es el caso que nos ocupa en donde no se ha demostrado, mas que un derecho de ocupación) para que estas porciones de terreno, cumplan su destino demanial, y para que en aquellos casos que se dese obtener un beneficio de ella, se realice conforme a la Ley, o sea por el único medio legal posible (contrato de concesión). Por su parte el artículo 75 de la tan mencionada Ley, establece también que los ocupantes, ni siquiera tienen derecho a las mejoras, si el uso de la parcela no esta conforme al plan regulador local, lo que conlleva a decir que cualquier edificación que se haya realizado sin este amparo de legalidad, es clasificada como contraria a ella, por cuanto solo pueden ser permitidas en forma lícita, aquellas que se deriven de un contrato de arrendamiento previo a la suspensión de la Ley 4558 (Ley de la Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre de 22 de abril de 1970) o prórroga de este, ya que con la puesta en vigencia la Ley 6043, del 2 de marzo de 1977, se decreta su ilicitud, si no ha sido emitido el plan regulador local o en su defecto si no son realizadas al amparo de un contrato de concesión de la zona pública.
A mayor, abundamiento, se tiene que todo acto realizado antes de la vigencia de la norma de cita, en terrenos de la zona marítimo terrestre no sujetos a contrato de arrendamiento, carecen de validez, conforme al numeral 71, al indicar: que son absolutamente nulos todos los actos, contratos, acuerdos y disposiciones realizados o tomados a partir de la promulgación de la Ley 5602 y que fueren contrario a sus disposiciones (de 4 de noviembre de 1974). De mas esta decir entonces que cualquier actuación realizada después de esta fecha a la referida la zona marítimo terrestre, carece de toda validez, incluyendo el otorgamiento de patentes. Ya que sobre, estas, se ha establecido claramente que el medio para otorgarlas es el remate público y que es soporte del ente Municipal fijar el número de establecimientos de licores que pueden ser autorizados dentro de su circunscripción. Si bien el otorgamiento de licencias de comercio y para la venta de licores al menudeo con expedición de patentes es atribución de la Municipalidad, ello no procede cuando la solicitud tiene por fin una actividad a desarrollar dentro de la Zona Pública, de uso común, en la cual por regla esta prohibido a los particulares ejercer cualquier derecho u ocupación.
El articulo 63 en relación con el 20 de la Ley 6043 del 2 de marzo de 1977, sanciona al funcionario que otorgare concesiones o permisos de ocupación contra sus disposiciones o Leyes conexas, situación que a la vez se enmarca dentro de los supuestos de denegatoria de licencias que prevé el Código Municipal, por ser una actividad no permitida por Ley, dada la ubicación física, titularidad de pública y destino del bien. (Sobre la responsabilidad de los gobiernos locales en el uso indebido de las patentes puede verse la sentencia Constitucional numero 6469-97). Siendo así, no puede alegar la actora como lo hace un derecho subjetivo adquirido sobre un derecho de ocupación en precario, y sobre una patente obtenida bajo las circunstancias indicadas, el único derecho subjetivo con que cuenta un ocupante, sería el de prioridad sobre una solicitud de concesión, siempre y cuando se reúnan los requisitos y el uso sea compatible con el predeterminado por el Plan Regulador del sector.
Privilegio otorgado por la Ley, que ha causado un efecto nocivo, ya que desde entonces se ha dado una indiscriminada venta de los derechos de ocupación, sin que se tenga claro, por parte de los adquirentes que estos derechos de ocupación no son sujeto de transmisión alguna. Como se dijo la meta de la Ley 6043 del 2 de marzo de 1977, es darle un trato especial a quiénes reúnen la condición de ocupantes o pobladores, con el fin de extinguir estas figuras, no para perpetuarlas en el tiempo, no es posible entonces, que terceros ajenos a la particularidad de ocupante, puedan continuar hacia el futuro con esa condición. No es posible aplicar a terceros las condiciones propias del ocupante, ya que el interés que provocó su nacimiento, dejó de existir desde el momento en que se dió la transmisión de la ocupación. Los permisos de ocupación se otorgan intuito persona, como se dijo en razón de las calidades y condiciones personales, no existiendo norma expresa que autorice su traspaso a herederos.
No puede ser transmisible de manera alguna, a terceros, la condición de ocupante, por lo expuesto, pero además por la ilícitud acaecida en su nacimiento (inexistencia de un contrato de arrendamiento), amén de que la Ley 6043 no preceptúa que pueda darse comercio sobre la condición de ocupante, como si lo hace sobre los derechos del contrato de concesión. El ejercicio anterior conlleva ineludiblemente a decir que la condición de ocupante no puede ser transmisible, es Nombre70705 que la sucesión actora, no puede alegar derechos sobre una ocupación y patente que nunca ha tenido, ya que la condición de ocupante, quién la ostentaba, en su momento fueron los hoy fallecidos Nombre70705 y Nombre70706 , y al no ser ésta transmisible ni a los herederos, deja de existir con el deceso de los ocupantes, siendo así, todo acto jurídico tendiente a trasmitirla es completamente nulo ya que los supuestos terceros adquirentes no pueden sustituir esa condición especial de ocupante.
Amén de ello, no hay prueba alguna, de que exista o haya existido una concesión a nombre de la sucesión actora o de Nombre70705 y Nombre70706 , por lo que se hace imposible que en forma licita, la Municipalidad demandada, pueda crear un derecho subjetivo (contrato de concesión), aún al amparo de una sentencia judicial, proveniente de un derecho de ocupación no transmisible, a favor de personas, que no cumplen como se demostró con la condición de ocupantes. No puede la actora, alegar derechos sucesorios sobre una concesión inexistente, ya que nadie puede trasmitir por actos inter-vivos y menos aún por mortis causa- lo que no se tiene. En el sub-lite, esta más que demostrado que los señores Nombre70705 y Nombre70706 , nunca tuvieron un contrato de concesión a su favor sobre la Zona Marítimo Terrestre, que lo que obtentaban en vida era un derecho de ocupación y al no ser este susceptible de transmisión, no puede este Tribunal otorgar un derecho que no se posee, en contrario a toda la normativa existente y referente al tema de la Zona Marítimo Terrestre.
Para mayor abundamiento, sobre lo resuelto debe citarse la sentencia de la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, numero 317-F-2008, de las nueve horas diez minutos del dos de mayo de dos mil ocho, que en lo que interesa manifiesta:
"..... Siguiendo con el análisis del aludido artículo legal, en caso de no existir ningún ocupante, resulta de aplicación el postulado de mérito. De conformidad con lo expuesto, cobra importancia cardinal determinar a quién debe considerarse “ocupante” del terreno ubicado en la zona restringida. ¿Debe equipararse tal concepto al de poseedor? Esta Sala, después de analizar la norma en estudio, de manera conjunta y armónica con el resto del articulado de la susodicha Ley, y lo dispuesto en su Reglamento, concluye que la respuesta debe ser negativa. De conformidad con el artículo primero de la Ley en estudio, la zona marítima terrestre constituye parte del patrimonio nacional, pertenece al Estado y es inalienable e imprescriptible. Sólo por medio de concesiones, se reitera, los particulares pueden aprovecharse de la zona restringida (artículo 39). En este sentido, a tenor del numeral 12, la tenencia no autorizada de terrenos ahí ubicados es prohibida: “En la zona marítimo terrestre es prohibido, sin la debida autorización legal, explotar la flora y fauna existentes, deslindar con cercas, carriles o en cualquier otra forma, levantar edificaciones o instalaciones, cortar árboles, extraer productos o realizar cualquier otro tipo de desarrollo, actividad u ocupación.” El ordinal 13 sanciona la posesión o tenencia ilegítima de la siguiente forma: “ Las autoridades de la jurisdicción correspondiente y las municipalidades respectivas, tan pronto tengan noticia de las infracciones a que se refieren los dos artículos anteriores, procederán, previa información levantada al efecto, si se estimare necesaria, al desalojo de los infractores y a la destrucción o demolición de las construcciones, remodelaciones o instalaciones realizadas por aquellos, sin responsabilidad alguna para la autoridad o la municipalidad.
El costo de la demolición o destrucción se cobrará al dueño de la construcción o instalación. Todo lo anterior sin perjuicio de las sanciones penales que procesan. ” Empero, al socaire de su ordinal 6, se reconoce la propiedad privada, legítimamente adquirida, en la zona marítimo terrestre: “ Las disposiciones de esta ley no se aplicarán a las áreas de las ciudades situadas en los litorales, ni a las propiedades inscritas, con sujeción a la ley, a nombre de particulares, ni a aquellas cuya legitimidad reconozcan las leyes. ”; sin embargo, según lo dispone el canon 8, esos terrenos son declarados de utilidad pública para efectos de expropiación: “ Se declara de utilidad pública la zona marítimo terrestre a efecto de que los lotes, parcelas o mejoras ubicados en ella, que hubieren sido vendidos, adquiridos o poseídos en propiedad, por particulares, puedan rescatarse para el patrimonio nacional por medio de expropiación. ” Asimismo, la Ley de comentario, en sus transitorios I y II, mantiene la validez y vigencia de los contratos de arrendamiento celebrados al amparo de la anterior legislación, siempre que se cumplan con algunos requisitos: “ Transitorio I.- Las concesiones o contratos de arrendamiento otorgados con fundamento en leyes anteriores, salvo las excepciones aquí establecidas, pasarán a control de las municipalidades respectivas y continuarán en los mismos términos y condiciones en que fueron convenidos, pero a su vencimiento y si fuere acordada su prórroga, se modificarán con arreglo a las normas de esta ley.
Lo anterior referido a la zona marítimo terrestre. Transitorio II.- Las municipalidades y el Instituto de Tierras y Colonización deberán remitirle al Instituto Costarricense de Turismo dentro de los seis primeros meses de la vigencia de esta ley, copias de los contratos o concesiones que hubieren otorgado en zona marítimo terrestre, sin perjuicio de que los interesados presenten, también en ese plazo, sus contratos a este Instituto, todo para efectos de su registro en el mismo. Vencido ese término sin haberse presentado dichos contratos, carecerán de validez y se tendrán como extinguidos./ Si no se hubieren extendido contratos deberán presentarse los comprobantes que existieren./ En todo caso deberá adjuntarse constancia de que se está al día en el pago de los cánones respectivos. La ausencia de esa constancia será comprobación de que los cánones no se han satisfecho./ Para los efectos de este transitorio podrán presentarse los originales de los documentos o copias fotostáticas de los mismos, suscritas por el interesado o por el representante de la entidad correspondiente. ” La figura del ocupante, señalada en el artículo 44 de comentario, por consiguiente, no hace alusión a los propietarios, pues éstos no necesitan de una concesión para usufructuar sus terrenos; tampoco a los arrendatarios de inmuebles ubicados en la zona marítimo terrestre, cuyo contrato fue otorgado de conformidad con la normativa anterior, puesto que, como se acaba de analizar, existen disposiciones específicas que los regulan, en el entendido de que se trata de prórrogas de los convenios; menos aún, se refiere a personas introducidas en dicha zona de manera ilícita, por estar expresamente prohibido por el artículo 12, según se apuntó.
La interpretación válida es la de considerar “ocupante” a todas aquellas personas que, asentadas en la zona restringida, no contaban con una concesión al momento de promulgarse la Ley 6043. Se trata, en consecuencia, de un régimen especial o de excepción, el cual no es el único en esa normativa. Al respecto, según se apuntó, en el trascrito artículo 6, fueron excluidas las áreas de las ciudades situadas en los litorales; además, en el ordinal 70 se creó la figura del poblador, a quien se le brinda la posibilidad de permanecer en las heredades por ellos ocupados, hasta que se produzca la planificación de la zona, momento en el cual pueden ser reubicados e indemnizadas sus mejoras. Dispone dicho artículo: “ Los pobladores de la zona marítimo terrestre, costarricenses por nacimiento, con más de diez años de residencia en ella, según información de la autoridad de la Guardia de Asistencia Rural local o certificación del Registro Electoral sobre el domicilio del solicitante, podrán continuar en posesión de sus respectivos lotes siempre que fuere su única propiedad.
Sin embargo, deberán sujetarse a la planificación de la zona, a cuyo efecto podrán ser reubicados e indemnizadas su mejoras de acuerdo con esta ley. En todo caso deberá respetarse la zona pública. ” La conclusión indicada, de que con la expresión “ocupante” la Ley hace referencia a un régimen especial, es confirmado por lo dispuesto en el numeral 48: “ Las concesiones se otorgarán por un plazo no menor de cinco ni mayor de veinte años y deberán indicar el canon a pagar y su forma de pago. Ese canon sustituye el impuesto territorial./ El reglamento de esta ley establecerá la forma de tramitar la solicitud, las modalidades de la concesión, el canon a pagar en cada zona de acuerdo con sus circunstancias y, en forma especial, con la diferente situación de los pobladores o habitantes y quienes no lo sean , así como cualesquiera otras disposiciones que se estimaren necesarias para regular las relaciones entre las municipalidades y los concesionarios. ”(Lo subrayado no es del original); al indicar dicha disposición: “... y quienes no lo sean ...” alude a los ocupantes.
Más explícito resulta el numeral 75 del Reglamento, al desarrollar la anterior disposición legal: “ Los pobladores de la zona marítimo terrestre, costarricenses por nacimiento, con más de diez años de residencia continua en ella, según información de la autoridad de la Guardia de Asistencia Rural local o certificación del Registro Electoral sobre el domicilio del solicitante podrán continuar en posesión de sus respectivos lotes siempre que fuere su única propiedad, pudiendo ser reubicados de acuerdo con la planificación de la zona, previa indemnización de las mejoras. En todo caso deberá respetarse la zona pública. / Cuando el período de residencia sea inferior a diez años, los pobladores podrán solicitar concesión sobre el predio, siempre que no se incluya parte alguna de la zona pública. Si existieren mejoras en la zona pública, se aplicará lo dispuesto en el inciso e), artículo 73 del reglamento, y las disposiciones del artículo 74 del reglamento si las mejoras estuvieren ubicadas en la zona restringida. / Quienes no siendo pobladores hayan construido o edificado en la zona restringida en predios ilegalmente poseídos, no tendrán derecho al pago de mejoras. / Sin embargo podrán solicitar concesión sobre el predio y, si se les otorgare, no se les cobrará por el uso y disfrute de esas mejoras.
Las solicitudes de concesiones que hagan los ocupantes de la zona marítimo terrestre tendrán prioridad sobre los demás. ” Cuando esta disposición, en su párrafo tercero, hace referencia a “ predios ilegalmente poseídos ”, según se ha apuntado, debe entenderse que la persona se encuentra en la zona marítimo terrestre sin contrato de arrendamiento o concesión que la legitime, es decir, como ocupante. Es importante hacer notar que esta norma reitera lo preceptuado en el ordinal 44 de la Ley, en el sentido de que “... Las solicitudes de concesiones que hagan los ocupantes de la zona marítimo terrestre tendrán prioridad sobre los demás .”, lo cual abona a favor de la tesis sustentada. Asimismo, el transitorio VII de la Ley es diáfano al establecer el carácter provisional, o precario, de la ocupación, la cual puede ser equiparada a la mera tolerancia del derecho común: “ Transitorio VII.- Las municipalidades con jurisdicción en la zona marítimo terrestre cobrarán el canon que establece esta ley para los ocupantes de la misma./ El cobro se hará de acuerdo con el uso y con el avalúo actual de la Dirección General de la Tributación Directa.
Esta autorización tendrá carácter provisional, hasta tanto no entre en vigencia el plan de desarrollo para la respectiva zona y no produce derecho alguno para los ocupantes en lo que a concesión se refiere. ”(Lo subrayado no es del original). A la luz de lo expuesto en esta norma transitoria, es Nombre70705 que el Estado permite la permanencia de esas personas –ocupantes- en la zona costera hasta tanto sea posible el otorgamiento de concesiones, sea, cuando se emita el plan regulador de la zona (artículos 70, Transitorio VII de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre; y 57 de su Reglamento). Su condición es tan precaria que, de conformidad con el artículo 75 reglamentario, no tienen derecho al pago de las mejoras, aunque sí el de prioridad de sus solicitudes de concesión, siempre que el uso proyectado en el terreno sea compatible con el previsto en la planificación del sector. Por otro lado, al constituir la zona marítimo terrestre parte del patrimonio nacional perteneciente al Estado, inalienable e imprescriptible, lo cual es recogido por el numeral 7 de la ley, al indicar que los terrenos ubicados en la zona marítimo terrestre “ ... no pueden ser objeto de informaciones posesorias y los particulares no podrán apropiarse de ellos ni legalizarlos a su nombre, por éste u otro medio. ”; implica la imposibilidad jurídica de derivar derechos posesorios sobre dicha zona.
En consecuencia, la terminología utilizada por el artículo 44 de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre es la adecuada, es decir, se refiere al mero ocupante y no al poseedor. Además, dicha condición de ocupante no puede ser transmitida a terceros, por cuanto reviste especiales condiciones que sólo esas personas –los ocupantes- tienen; por consiguiente, todo acto jurídico tendiente a traspasarla deviene en absolutamente nulo. Aceptar lo contrario implicaría quebrantar lo dispuesto por los artículos antes indicados de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre y su reglamento.
XXII.En autos, de conformidad con lo dispuesto en los hechos probados antecedidos con los números 9, 10 y 12, los señores Nombre34289 y Nombre70713 presentaron ante la Municipalidad de Nicoya su solicitud de concesión sobre el terreno en litigio el día 12 de julio; por su parte la sociedad actora lo hizo el día 28 de septiembre y don Nombre70713 el 23 de octubre, todas las fechas de 1989. Por otro lado, aunque no se tuvo por acreditado, los juzgadores de segunda instancia, en el considerando X de la sentencia recurrida (folio 1029), señalan que ambas partes plantean el mismo tipo de uso para el terreno en litigio, el cual consiste en la actividad agropecuaria; además, que la zona en donde se ubica el terreno en litigio es no turística (lo cual fue aceptado por la sociedad actora a folios 17 vuelto, 176 y 185, y por los demandados en su contestación a la demanda a folio 232). A la luz de lo expuesto en el considerando anterior, al haberse presentado dos solicitudes de concesión sobre el mismo terreno ubicado en la zona marítimo terrestre y con el mismo uso o destino, enmarcado dentro de las prioridades establecidas por el Reglamento a la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre (artículo 57 inciso b) apartado 1), se deberá analizar si alguno de los solicitantes puede ser considerado como ocupante.
En este sentido, es Nombre70705 que la sociedad actora no reúne las condiciones necesarias, pues, según se desprende de lo consignado en su demanda –hechos identificados como segundo, tercero, cuarto, quinto y noveno- lo aducido por ella es haber adquirido de los demandados Nombre34289 y Nombre70713 el derecho de posesión sobre el terreno en litigio el día 21 de febrero de 1989, negocio jurídico que, según se anotó en el apartado anterior, resulta absolutamente nulo; además, según lo acreditado en el hecho demostrado antecedido con el número 7, su ingreso en el terreno en litigio se produjo, aproximadamente, en el mes de marzo de 1989. Por su parte, dichos accionados tampoco reúnen tal característica; ello por cuanto, se reitera, con base en los indicados hechos probados, y según fue analizado en considerandos precedentes, al momento de presentar su solicitud de concesión ya no se encontraban ocupando el terreno; ergo, no reúnen la condición de “posesión” continua, según lo previsto en el artículo 44 de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre.
Al ser el derecho de ocupación que tenían Nombre70705 y Nombre70706 , en su momento, no trasmisible a terceros, no puede venir su sucesión a pretender un derecho subjetivo que no tiene, y menos aún que tal situación sujete a la Municipalidad de Carrillo, al dictado de actos contrarios al ordenamiento jurídico, por lo que la denegatoria realizada por parte del ente territorial, en cuanto al traspaso de un derecho de concesión sobre la zona marítimo terrestre, así como la patente de licores nacionales y extranjeros numero Placa11511, es conforme al ordenamiento juridico, no hay vicio alguno, en su motivo contenido y fin. No siendo para este Tribunal de recibo la pretensión de la sucesión actora, aceptar lo contrario implica ordenar actuaciones contrarias a la Ley y los reglamentos que rigen la materia sometida a escrutinio de esta autoridad judicial.
Con certeza jurídica, se establece que los señores Nombre70705 y Nombre70706 , lo que ostentaban en vida, era la condición de ocupantes dentro de la zona marítimo terrestre, derecho que no es susceptible de transmisión a terceros, por consiguiente, todo acto jurídico tendiente a traspasarla deviene en absolutamente nulo, que al ser un derecho en precario, no confiere derechos subjetivos, ergo carece de derecho la sucesión actora sobre sus pretensiones, aceptar lo contrario implicaría quebrantar el bloque de legalidad que cubre la conducta administrativa, por lo que debe acogerse el recurso formulado en este sentido.
Estima este Tribunal, que nos encontramos en presencia de los supuestos del 98 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Contenciosa Administrativa, por lo que se dicta sin especial condenatoria en costas.
POR TANTO
En lo que es objeto de recurso se REVOCA la resolución recurrida, únicamente en cuanto rechazó la defensa de falta de derecho, declaró con lugar la demanda y condenó a la Municipalidad de Carrillo al pago de ambas costas, para en su lugar, acoger la falta de derecho y decretar la IMPROCEDENCIA de la acción en todos sus extremos. Se resuelve sin especial condenatoria en costas. En lo demás se confirma. NOTIFÍQUESE.- Cristina Víquez Cerdas Nombre66641 Sady Jiménez Quesada
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