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Res. 01777-2021 Sala Segunda de la Corte · Sala Segunda de la Corte · 04/08/2021

Salary differential for prohibition to director not heading procurementDiferencia salarial por prohibición a director no titular de proveeduría

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OutcomeResultado

DeniedSin lugar

The cassation appeal filed by the employee is dismissed, and the first-instance judgment denying the payment of the prohibition salary differential is affirmed.Se declara sin lugar el recurso de casación interpuesto por el trabajador y se confirma la sentencia de primera instancia que denegó el pago de la diferencia salarial por prohibición.

SummaryResumen

The Second Chamber of the Supreme Court of Justice of Costa Rica reviews a claim by a former employee of Banco Nacional seeking a 10% differential in the “prohibition” salary supplement provided by Articles 14 and 15 of the Law against Corruption and Illicit Enrichment in Public Service (Law No. 8422). The plaintiff, who held the position of director of a unit that supervised procurement, argued that his duties entitled him to the 65% of the base salary for the prohibition instead of the 55% he received for exclusive dedication. The Court holds that the list of positions in the law is exhaustive and does not include a director who merely supervises procurement, but only the “holders of procurement” or direct heads of that unit. It reviews the legislative history and regulations to confirm that the legislator’s intent was to restrict the benefit to those actually heading the procurement office. The appeal is dismissed, and the award of costs against the employee is upheld.La Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica analiza el reclamo de un exempleado del Banco Nacional que solicitó el pago de una diferencia del 10 % en el plus salarial por concepto de prohibición, establecido en los artículos 14 y 15 de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública (Ley n.° 8422). El actor, quien ocupó el cargo de director de una dependencia que supervisaba la proveeduría institucional, alegó que por sus funciones debía recibir el 65 % sobre el salario base correspondiente a la prohibición, en lugar del 55 % que percibía por dedicación exclusiva. La Sala concluye que la lista de cargos contemplados en la ley es taxativa y no incluye al director con funciones de supervisión sobre proveeduría, sino únicamente a los “titulares de proveeduría” o jefes directos de esa unidad. Revisa el debate legislativo y la reglamentación para confirmar que la intención del legislador fue limitar el beneficio a quienes ocupan efectivamente la jefatura de la proveeduría. Declara sin lugar el recurso de casación y confirma la condena en costas al trabajador.

Key excerptExtracto clave

This Chamber in a similar case stated: “[…] Article 27 of the regulation to that legal body clarified that, for the purposes of the mention in Article 14 of the law regarding department directors and sub-directors, it must be understood exclusively to refer to the person or persons who hold a head position in the procurement offices of the public sector. Finally, it should be mentioned that the legislative intent was to recognize the prohibition payment restrictively and not generally, as the plaintiff has attempted to portray it.” “It is clear that the legislative intent was to impose the prohibition on the heads of procurement and not on all persons holding the position of director or sub-director of any department.” “The foregoing makes it clear that the purpose of the rule is to recognize economic compensation to the heads or chiefs of the procurement area, which in the case of the defendant Bank, according to the job manual and the testimonies of Mr. [Name 014] and Ms. [Name 015], corresponds to the Institutional General Procurement Officer.”Esta Sala en un caso similar expuso que: “[…] el ordinal 27 del reglamento a ese cuerpo legal, aclaró que, para efectos de la mención que el numeral 14 de la ley hace, en cuanto a los directores y subdirectores de departamento, debe entenderse referida exclusivamente a la persona o personas que ocupen un puesto de jefatura en las proveedurías del sector público. Finalmente, debe mencionarse que el espíritu de quien legisló, era reconocer el pago de prohibición de forma restrictiva y no de forma general, tal y como el actor ha querido hacerlo ver." "Queda claro que el espíritu de quien legisló era imponer la prohibición para los titulares de proveeduría y no para todas las personas que ocuparan el cargo de director y subdirector de cualquier departamento." "Lo anterior deja claro que el fin de la norma es reconocer una compensación económica a los titulares o jefes del área de proveeduría, que en el caso del Banco demandado, según el manual de puestos, así como los testimonios del señor [Nombre 014] y la señora [Nombre 015], corresponde a la Proveedora General Institucional."

Pull quotesCitas destacadas

  • "Al excluir la prohibición, la posibilidad para ejercer otro u otros empleos, se exige que su creación y compensación económica, sea decretada vía reserva de ley, conforme lo señala el artículo 19 de la Ley General de la Administración Pública; pues conlleva un impedimento legal que limita un derecho fundamental -el ejercicio liberal de la profesión- para cuyo desempeño se encuentra debidamente habilitada y certificada la persona trabajadora."

    "When the prohibition is imposed, eliminating the possibility of exercising other employment, its creation and economic compensation must be decreed through legal reserve, as indicated in article 19 of the General Public Administration Law; since it entails a legal impediment that limits a fundamental right —the liberal exercise of the profession— for which the worker is duly qualified and certified."

    Considerando IV

  • "Al excluir la prohibición, la posibilidad para ejercer otro u otros empleos, se exige que su creación y compensación económica, sea decretada vía reserva de ley, conforme lo señala el artículo 19 de la Ley General de la Administración Pública; pues conlleva un impedimento legal que limita un derecho fundamental -el ejercicio liberal de la profesión- para cuyo desempeño se encuentra debidamente habilitada y certificada la persona trabajadora."

    Considerando IV

  • "Queda claro que el espíritu de quien legisló era imponer la prohibición para los titulares de proveeduría y no para todas las personas que ocuparan el cargo de director y subdirector de cualquier departamento."

    "It is clear that the legislative intent was to impose the prohibition on the heads of procurement and not on all persons holding the position of director or sub-director of any department."

    Considerando V

  • "Queda claro que el espíritu de quien legisló era imponer la prohibición para los titulares de proveeduría y no para todas las personas que ocuparan el cargo de director y subdirector de cualquier departamento."

    Considerando V

  • "no es posible calificar al señor [Nombre 001] como litigante de buena fe y, en vista de que ha resultado vencido en sus pretensiones, lo procedente es mantener la condenatoria impuesta en estos gastos."

    "it is not possible to qualify Mr. [Name 001] as a good-faith litigant, and since he has been unsuccessful in his claims, the proper course is to uphold the award of costs imposed."

    Considerando VI

  • "no es posible calificar al señor [Nombre 001] como litigante de buena fe y, en vista de que ha resultado vencido en sus pretensiones, lo procedente es mantener la condenatoria impuesta en estos gastos."

    Considerando VI

Full documentDocumento completo

Sections

Procedural marks

Supreme Court of Justice SECOND CHAMBER File: 17-000779-1178-LA Resolution: 2021-001777 SECOND CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at eleven hours forty minutes on the fourth of August of two thousand twenty-one.

Ordinary proceeding followed before the Labor Court of the First Judicial Circuit of San José, by [Name 001], retiree, resident of Heredia, against the BANCO NACIONAL DE COSTA RICA, represented by its general judicial attorney María Isabel Bonilla Herrera, lawyer, resident of Cartago. Both of legal age and married.

Drafted by Judge Aguirre Gómez; and,

CONSIDERING:

I. BACKGROUND

In the complaint, the plaintiff stated that he worked for the Banco Nacional de Costa Rica, hereinafter the defendant Bank, from August 8, 1983, until July 9, 2016, the date on which he retired. He stated that he served as [Name 005] from June 23, 2014, until the date of his retirement, a position that had that name until December 2015, when due to a restructuring it changed and was renamed [Value 001]. He added that he acted as supervisor of several institutional dependencies and that among his assigned functions was being the manager and person responsible for administrative contracting of institutional impact, both at the operational and customer service levels, in accordance with the provisions of Article 13 of the Position Manual number [Value 002], approved by the Board of Directors of the defendant Bank in session number 11,865 of October 8, 2013. He alleged that his employer had recognized, since 2005, a salary bonus for prohibition (prohibición) equivalent to sixty-five percent (65%) additional on the base salary, for the category of Operations Director; however, after his entry into said position, he was informed that he was only entitled to a salary incentive of fifty-five percent (55%) for the item of exclusive dedication (dedicación exclusiva).

He said that he initiated an administrative claim for the remaining ten percent (10%), but through official letter number [Value 003], of July 4, 2016, the payment of the claimed difference was denied. He requested that the lawsuit be granted in all its requested claims and that the defendant Bank be ordered to pay him: five million colones for the ten percent (10%) difference in the payment of the prohibition bonus, seventeen million colones for differences in the settlement of labor benefits, legal interest and indexation from the judgment until effective payment, as well as the costs of the action. The general judicial attorney of the defendant entity answered the action negatively. In summary, she argued that the plaintiff was not entitled to the difference in the prohibition bonus payment, since numerals 14 and 15 of the Law against Corruption and Illicit Enrichment in the Public Function exhaustively determine the positions that have the right to receive the respective economic compensation for prohibition.

In that sense, she highlighted that the position held by the plaintiff was not within the assumptions of the norm. Furthermore, she stated that this position was paid a salary benefit for exclusive dedication. Therefore, she invoked the defenses of payment and lack of right. The Labor Court of the First Judicial Circuit of San José, through judgment number 734, at 14:30 hours on April 12, 2019, dismissed the lawsuit, upheld the defenses filed in the answer to the complaint, and ordered the plaintiff to pay the costs of the action. It set the personal costs at the prudential sum of five hundred thousand colones.

II. CASSATION APPEAL

Disagreeing with the provisions of the first-instance judgment, the plaintiff presents the following grievances. First, he asserts that the ruling violated labor principles and principles of interpretation of public law norms. Then, he considers that there is an improper assessment and preterition of evidence in the section of proven facts. On this point, he disagrees with the third and fourth proven facts, as he believes that the judge credited that the position of [Name 005] is different from that of the General Procurement Office (Proveeduría General), although the judgment does not substantiate what the operational "difference" between these two positions consists of. Jointly, he claims that the judge a quo omitted to assess the position manual of the defendant Bank, which clearly details that the hierarchical superior of the Procurement Office is [Name 005]. In the same sense, he maintains that the functions, competencies, and responsibilities assigned in the regulatory norm were operationally identical to the nature of his subordinate's position –the procurement officer.

In his view, the testimonial evidence confirms that in practice the plaintiff shared powers and competencies with the procurement officer. He claims that these omissions and interpretations violate due process, as well as the principle of the primacy of objective reality. Therefore, he considers the judgment to be unjust and vitiated by nullity. He also states that the judge considered a fact as not proven that was neither raised nor contested, since the additional payment was not sought for being the holder of the position of General Procurement Officer but for being [Name 005] in charge of the procurement area. In his opinion, his claims are distorted and the object of the dispute is diverted, causing him economic harm, because that fact was used to undermine the assessment of the fundamental evidence and to resolve that if the nomenclature of the position was not that of "Procurement Officer," then he was not entitled to claim the ten percent adjustment for the prohibition item.

Moreover, he expresses that the judgment literally follows the employer's opinion number [Value 004] to support the reasons why he was not entitled to the economic compensation for prohibition, but explains that said opinion is based exclusively on the functions he had as a member of the bidding committee and subcommittee, leaving aside the functions and competencies inherent to the position of [Name 005], that is, the direct hierarchical superior of the procurement office. Furthermore, he adds that the judgment does not resolve his specific case because both Law No. 8422 and its regulations provide that: "[…] The heads or persons in charge of the areas, units, or dependencies of procurement of the public sector shall also be covered by this prohibition" and therefore, he maintains that his hierarchical position as director of the procurement dependency, according to the organizational structure and the cited regulations of the defendant Bank, makes him a creditor of the claimed salary bonus.

In that sense, he disagrees with the judge's decision and invokes an infringement of the principle of congruence and the absolute nullity of the ruling. In addition to the above, he alleges an incorrect application of the regulations, specifically the rules of interpretation contained in Article 10 of the Civil Code, as well as what is regulated in Article 14 of Law No. 8422, since in his judgment these norms recognize the payment of prohibition to the directors and subdirectors of the Procurement Department. He insists that the judge's interpretation goes against the purpose of the norm and violates the right to effective judicial protection. Based on these arguments, he requests that the appealed judgment be annulled, that the claims of the lawsuit be granted, and that the defendant Bank be ordered to pay the costs of the action. Likewise, he requests that if the judgment is confirmed, he be relieved of the payment of costs for litigating in good faith.

III. REGARDING THE APPEAL ON PROCEDURAL GROUNDS

The plaintiff requests the nullity of the ruling, arguing that the trial judge confused the object of the process and resolved an aspect not submitted for debate. He emphasizes that he never sought the claimed additional payment for being the holder of the position of General Procurement Officer, but rather for holding the position of [Name 005], that is, the hierarchical superior of the General Procurement Officer. Article 587 of the Labor Code allows the cassation appeal for defects of procedural order, under the assumptions exhaustively regulated therein. Subsection 2 provides as a ground for cassation on form the incongruence of the judgment or absolute obscurity of that final part, establishing as an admissibility requirement the exhaustion of the procedure for addition and clarification. In any case, although the appellant did not comply with this requirement, this Chamber does not perceive the error pointed out in the appeal, since, as accredited in proven facts 1 and 2, Mr. [Name 001] held the position of [Name 005] at the defendant Bank from June 23, 2014, until July 9, 2016, the date on which he retired.

Furthermore, note that precisely the defense of the defendant Bank was that the item under discussion corresponded only to the head of the General Procurement Office. In any case, from the reading of the grievances expressed on this aspect, it is interpreted that the claimant's arguments refer to an improper appreciation of the evidence and the interpretation of the regulations by the judge, which constitutes a defect of substantial order that will be analyzed in the following considering paragraph, in accordance with the principles of simplicity and informality that govern the labor process (Articles 421 and 426 ibidem).

IV. REGARDING THE PRINCIPLE OF LEGALITY

The payment of prohibition made by the administration to a servant constitutes an economic compensation – which forms part of the salary – to compensate for the impossibility dictated by the Law, not the service contract, to freely exercise their profession outside the position held, and it is not within the official's powers to request or renounce it, as it is consubstantial to the service relationship by legal provision; that is, the employer has no discretion to impose and pay it. In our country, historically some public sector servants have found themselves unable, by virtue of the institution of prohibition, to exercise their profession privately (as an example, see among many others, numerals 118 -formerly 113- of the Code of Tax Norms and Procedures; 9 and 244 of the Organic Law of the Judicial Branch; Article 34 of the General Law of Internal Control and 14 of the Law against Corruption and Illicit Enrichment).

However, the economic compensation to remunerate that prohibition arose from the enactment of Law No. 5867 of December 15, 1975. Subsequently, a series of laws were issued through which the recognition of that economic compensation was extended to the majority of officials who, by reason of their positions, had a specific prohibition on the exercise of their profession (see among many others, Laws No. 6008 of November 9, 1976; 6222 of May 2, 1978; 6451 of August 1, 1980; 6999 of September 3, 1985; 9097 of August 18, 1988; 6995 of July 22, 1985; 6982 of December 19, 1984; 7015 of November 22, 1985; 7018 of December 20, 1985; 7097 of August 18, 1988; 7111 of December 12, 1988; 7108 of November 8, 1988; 7333 of May 5, 1993; 7896 of July 30, 1999; 8292 of July 31, 2002 and 8422 of October 6, 2004). By excluding prohibition, the possibility to hold another or other employments, it is required that its creation and economic compensation be decreed via legal reserve, as indicated by Article 19 of the General Law of Public Administration; because it entails a legal impediment that limits a fundamental right – the liberal exercise of the profession – for whose performance the worker is duly qualified and certified.

It thus differs from the exclusive dedication regime, through which the administration, for reasons of public interest, and by agreement with the servant, seeks to have personnel dedicated exclusively and permanently to the state function, making them a suitable and more efficient workforce, contracting with the professional-level official for their exclusive services, voluntarily, in exchange for a salary bonus. In this way, administrative action is subject to the principle of legality – Articles 11 of the Political Constitution and of the General Law of Public Administration – which means that it is forbidden to do what is not authorized by law. Therefore, only those obligations that are expressly authorized by one of the written sources of the legal system can be considered legitimate and effectively enforceable (in the same sense, see among others, the votes of this Chamber numbers 17, at 10:00 hours on January 25, 2006; 1257, at 9:40 hours on December 4, 2015; 886, at 14:10 on August 10, 2016; 170, at 9:40 hours on February 20, 2019 and 306, at 10:05 hours on March 13, 2019; among others).

V. REGARDING THE SPECIFIC CASE

The plaintiff disagrees with the judge's interpretation, as he considers that the defendant Bank owes him a ten percent (10%) difference for prohibition. He alleges that his position falls within the assumptions regulated in Law No. 8422. Regarding the case at hand, numerals 14 and 15 of the Law against Corruption and Illicit Enrichment in the Public Function contemplate that incompatibility of the public officials exhaustively listed therein to freely exercise the professions they hold (Article 14), as well as the economic compensation in return for that restriction or limitation (Article 15). Thus, Article 14 establishes: "Prohibition against exercising liberal professions. The following may not exercise liberal professions: the President of the Republic, the Vice Presidents, the Magistrates of the Judicial Branch and the Supreme Electoral Tribunal, the Ministers, the Comptroller General and the Deputy Comptroller General of the Republic, the Ombudsperson and the Deputy Ombudsperson, the Attorney General and the Deputy Attorney General of the Republic, the General Regulator of the Republic, the Attorney General of the Republic, the Vice Ministers, the Senior Officers, the Executive Presidents, the Managers and the Administrative Directors of decentralized entities, autonomous institutions, semi-autonomous institutions and public enterprises, the Superintendents of financial, securities and pension entities, their respective Intendents, as well as the Municipal Mayors and the Deputy Managers and Deputy Administrative Directors, the Internal Comptrollers and Deputy Comptrollers, the Internal Auditors and Deputy Auditors of the Public Administration, as well as the Department Directors and Subdirectors and the heads of procurement (proveeduría) of the Public Sector.

The other professions that the official holds are included within this article, even if they do not constitute a requirement to hold the respective public position./ The exceptions to the preceding prohibition are teaching in higher education centers outside of ordinary working hours and attending to matters in which the affected official, their spouse, partner, or any of their relatives by consanguinity or affinity up to the third degree inclusive is a party. In such cases, the normal and impartial performance of the position must not be affected; nor shall it occur in matters handled within the same public entity or Branch of Government in which they work" (emphasis added). On the other hand, numeral 15 provides: "Economic compensation for the prohibition against exercising liberal professions. Unless a special remuneration regime exists for the public official, the economic compensation for the application of the preceding article shall be equivalent to sixty-five percent (65%) on the base salary set for the specific position category." This law was regulated by Executive Decree No. 32333 of April 12, 2004, and Article 27 provided: "[…] The heads or persons in charge of the areas, units, or dependencies of procurement (proveeduría) of the public sector shall also be covered by this prohibition.

For this purpose, the mention that Article 14 of the Law makes regarding the directors and subdirectors of department must be understood as referring exclusively to the person or persons who hold a headship position in the procurement offices of the public sector. The other professions that the official holds are included within this article, even if they do not constitute a requirement to hold the respective public position." As explained above, the list set forth in the cited articles is exhaustive, which means that positions not included in it cannot be added. From that perspective, it is necessary to specify whether the plaintiff held any of the positions regulated in the cited regulations. In the present matter, it is an uncontested fact that the appellant was [Name 005] of the Banco Nacional de Costa Rica. In said position, according to the Organizational Manual of the defendant Bank, the answer to the complaint, and the testimonial evidence produced, he was responsible for the supervision of the Directorate of Logistics of Material Resources, of which the procurement section forms part.

Thus, the plaintiff considers that his employment situation is typified within the assumptions of Article 14 of Law No. 8422, specifically as head of the procurement area, and therefore, he claims that he should have been compensated with the prohibition item, equivalent to sixty-five percent (65%) on the base salary set for his category, and not with the fifty-five percent (55%) that was paid to him for exclusive dedication. However, the judicial representation of the defendant Bank contested the worker's position and explained that according to the opinions of the Legal Directorate, the payment of prohibition only corresponds to the holder or holders of the position of head of procurement, that is, to the General Procurement Officer, and not to any other official, even when their duties are related to said section. In the first-instance judgment, the judge resolved that: "[…] by the type of position or post that he has and held at the Bank, he was already recognized a 55% for exclusive dedication, this being the correct item that he should have received, that is to say, exclusive dedication.

This is because the positions established by regulation, Article 14 of the Law against Corruption and Illicit Enrichment in the Public Function, clearly and precisely establishes which positions are paid, but even knowing the regulation, he still seeks to be paid prohibition, given that the plaintiff's position is not framed within the positions of said regulation […]" (Sic.) The plaintiff disagrees with that interpretation and alleges incorrect regulatory application. In his view, the functions exercised as hierarchical superior of the procurement area are in clear correspondence with what is established in Article 14 of the cited regulation. In the same sense, he states that the decision of the judge a quo is contrary to the purpose of the law, that is, to preserve the principle of probity in the public sector and thereby prevent corruption. He adds that in the operational reality of the position, he performed functions, competencies, and responsibilities identical in nature to the position of his subordinate, the General Procurement Officer.

Regarding the topic under discussion, this Chamber, in a similar case, stated that: "[…] Article 27 of the regulation to that legal body clarified that, for purposes of the mention that numeral 14 of the law makes, regarding the directors and subdirectors of department, it must be understood as referring exclusively to the person or persons who hold a headship position in the procurement offices (proveedurías) of the public sector. Finally, it must be mentioned that the spirit of those who legislated was to recognize the payment of prohibition in a restrictive manner and not in a general manner, as the plaintiff has tried to make it seem. This was reflected in the discussion record of Law Project 13715, motion via 137 of the text of Article 15, which later became Article 14 of Law 8422. For example, Deputy Avendaño Calvo expressed: '…if we approve this as it is, because it is referring to the directors and subdirectors of department and logically there is an enormous number of department directors and subdirectors, they would have to be equalized at sixty-five percent, as it is here, which represents a very strong expenditure.

Therefore, it would be important to keep that in mind when voting on the proposal…' (folio 158). Deputy Arce Salas stated: '…Truly, Deputy Avendaño makes us think. The problem here is not having the valuation. By now creating, even with the proposal of Deputy Chinchilla, the directors and subdirectors of department, what happens in some institution in which there are departments of departments and directors and subdirectors (…) it could rather drag us into a budgetary situation in many institutions, because how many directors and subdirectors there will be in some institutions…' (folio 158). For her part, Deputy Gloria Valerín Rodríguez asked: '…I want to ask, because I read this article and the motion you present, which of all the officials, from the long list of officials mentioned in this article including directors and subdirectors of department—which is what you want to remove, I understand—does not currently have some law that mandates the prohibition of the position…' (folio 166), to which Deputy Guillermo Malavassi Calvo answered: '…precisely, directors and subdirectors of department and heads of procurement of the public sector.

The heads do not have it… The directors and subdirectors of department per se here in the Assembly…' (folio 166). It is clear that the spirit of those who legislated was to impose the prohibition for the heads of procurement and not for all persons holding the position of director and subdirector of any department. In this regard, Deputy Laura Chinchilla Miranda explained: '…Fellow deputies, trying to recount what the origin of this drafting was, about which the Movimiento Libertario is tabling a motion, to point out that in reality what was added via motion, and this servant was the author, was the concept of heads of procurement (proveeduría) (…) given that the topic of procurement offices is highly sensitive when talking about corruption issues in the public sector, those of us who have been at the head of State institutions, almost the first thing we do is request the controls through which public sector purchases are made, because it is precisely the main, primary focus where the possibilities of corruption in the public sector originate…' (folio 168).

Further on in the record, Deputy Valerín Rodríguez asserted: '…Prohibition is a figure of a different character. Prohibition is a much more serious burden imposed on whoever holds a public position, by virtue of the fact that the exercise of that profession is considered highly contradictory to the interest managed by the public institution. From that point of view, it seems to me that, not so much the directors and subdirectors, but yes the heads of procurement, should be removed from any professional exercise that could generate a conflict of interest between the institution they represent and the position they are exercising…' (folio 176) […]" (emphasis is original) (see resolution 327, at 9:15 on April 13, 2012). The foregoing makes it clear that the purpose of the norm is to recognize an economic compensation for the holders or heads of the procurement area, which in the case of the defendant Bank, according to the position manual, as well as the testimonies of Mr. [Name 014] and Mrs. [Name 015], corresponds to the Institutional General Procurement Officer.

However, in the case of the position held by Mr. [Name 001], despite the fact that he acted as [Name 016] and therefore of the General Procurement Officer, his responsibility was from the administrative area. It is for this reason that the appellant is not correct in his allegations, since there is a clear difference both in the nomenclature and in the assigned functions between the positions of [Name 005] and the position of General Procurement Officer, insofar as the former was responsible for managing the administrative contracting and approving low-value or direct contracting depending on the stipulations in the regulations of the Tender Committee of Banco Nacional de Costa Rica and the Administrative Contracting Law, while the General Procurement Officer was responsible for all administrative contracting processes of the banking entity, including the purchase of goods and services, direct purchases, preparation of bidding documents, study of offers as well as the assignment of the competent body – depending on the amount – to award the bids (see the position manual of the defendant Bank and the testimonial evidence of Mrs. [Name 017]).

On this point, it is worth noting that, according to the testimonial evidence produced, the plaintiff awarded direct purchases of lower value when the General Procurement Officer was out of the office on vacation, sick leave, or when the latter assigned them to him, but the responsibility for the study and, in the first instance, for approving or awarding purchases was precisely the person holding the procurement position, not [Name 005] (minute 17:04 to 17:20, from 30:58 to 32:37, from 42:20 to 42:44 and from 25:30 to 53:10). Likewise, at the administrative level, according to the testimonies of Mr. [Name 018] and [Name 019], the direct head of the procurement officer was the person in charge of the Directorate of Logistics of Material Resources, who, like the plaintiff, had powers to award direct purchases of low value or direct contracting jointly with the Procurement Officer or with [Name 005]; however, both agreed that the only person in charge of the functions inherent to the position contemplated in numeral 14 of Law number 8422 was the General Procurement Officer of the defendant Bank, despite the fact that both [Name 005] and the Director of Logistics of Material Resources had supervision and a direct relationship with that section (listen to minute 28 and following of the oral hearing).

Consequently, it is not possible to place Mr. [Name 001] as a creditor of the prohibitive regime that, by legal reserve, is regulated in the cited Article 14, and therefore, the payment of the difference sought by the appellant cannot be recognized. In this order of ideas, the Chamber does not find that the judge incurred in an inadequate interpretation of the cited norms, nor of the evidence provided to the case file, for which reason the appealed judgment must be confirmed.

VI. ON COSTS

The appellant objects to the award of costs and seeks exoneration from these expenses. In labor matters, the issue of costs is regulated in articles 562 to 564 of the Labor Code. Pursuant to the provisions of article 562 of the Labor Code, the general rule is that the losing party in litigation must be ordered to pay the costs of the proceeding. However, the following article indicates the scenarios for exemption from the payment of this item, which are: having litigated with evident good faith; the claims having partially succeeded; when there is reciprocal defeat. Nevertheless, the request contained in the appeal seeking to exempt the plaintiff from the payment of those expenses for having litigated in good faith is not admissible, given that the defendant Bank, from the moment it assumed the position of [Name 005], notified the plaintiff that, by regulatory provision, said position was not among the exhaustive scenarios provided for in article 14 of the Law against Corruption and Illicit Enrichment in Public Service, nor among those contemplated within the development of this rule in article 27 of the respective Regulation.

Furthermore, through the opinion of June 28, 2016, the administration responded to the claim filed by the petitioner, in which he demanded the difference of ten percent (10%) between the prohibition regime and the exclusive dedication regime, and clearly explained that, since the prohibition figure has a restrictive nature, without an expansive interpretation being possible on the matter, his position was not found among the scenarios on the list set forth by the legislator in article 14 of Law number 8422. Nevertheless, the plaintiff filed this lawsuit attempting to have the jurisdiction make an expanded interpretation of an exhaustive rule, in evident contradiction to what was indicated by the Comptroller General of the Republic and by the case law of this body. For this reason, it is considered that it is not possible to qualify Mr. [Name 001] as a good-faith litigant and, in view of the fact that he has been defeated in his claims, the appropriate course is to uphold the award imposed for these expenses, as established in article 562 ibid.

VII. FINAL CONSIDERATION

In accordance with the foregoing, the appeal must be declared without merit, as the Chamber finds no factual or legal basis to vary the appealed judgment.

POR TANTO:

The appeal filed is declared without merit.

Orlando Aguirre Gómez Julia Varela Araya Luis Porfirio Sánchez Rodríguez Jorge Enrique Olaso Álvarez Roxana Chacón Artavia Res: 2021001777 SLYNCH/mrg 2 Telephones: 2295-3671, 2295-3676, 2295-3675 and 2295-4406. Facsimile: 2234-71-41. Electronic Mail: [email protected]. and [email protected]

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*170007791178LA* Corte Suprema de Justicia Res: 2021-001777 SALA SEGUNDA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las once horas cuarenta minutos del cuatro de agosto de dos mil veintiuno.

Proceso ordinario seguido ante el Juzgado de Trabajo del Primer Circuito Judicial de San José, por [Nombre 001], pensionado, vecino de Heredia, contra el BANCO NACIONAL DE COSTA RICA, representado por su apoderada general judicial licenciada María Isabel Bonilla Herrera, abogada, vecina de Cartago. Ambos mayores y casados.

Redacta el Magistrado Aguirre Gómez; y,

CONSIDERANDO:

I. ANTECEDENTES

En el escrito de demanda el actor indicó que laboró para el Banco Nacional de Costa Rica, en adelante Banco demandado, desde el 8 de agosto de 1983 hasta el 9 de julio de 2016, fecha en que se pensionó. Manifestó que se desempeñó como [Nombre 005] del 23 de junio de 2014 hasta la fecha de su jubilación, cargo que tuvo ese nombre hasta el mes de diciembre de 2015, pues por una reestructuración varió y pasó a llamarse [Valor 001]. Añadió que fungía como supervisor de varias dependencias institucionales y dentro de las funciones asignadas estaba ser el gestor y responsable de las contrataciones administrativas de impacto institucional, tanto a nivel operativo como de servicio al cliente, lo anterior conforme a lo dispuesto en el artículo 13 del Manual de Puestos número [Valor 002], aprobado por la Junta Directiva del Banco demandado en sesión número 11.865 del 08 de octubre de 2013. Alegó que su patrono reconocía desde el año 2005 un plus salarial por concepto de prohibición equivalente al sesenta y cinco por ciento (65%) adicional sobre el salario base, a la categoría de Director de Operaciones, sin embargo, después de su ingreso en dicho cargo se le comunicó que únicamente le correspondía un incentivo salarial del cincuenta y cinco por ciento (55%) por el rubro de dedicación exclusiva.

Dijo que inicio un reclamo administrativo por el restante diez por ciento (10%), pero mediante oficio número [Valor 003], del 4 de julio de 2016, se le denegó el pago de la diferencia reclamada. Solicitó que se declare con lugar demanda en todos los extremos pretendidos y se ordene al Banco demandado a pagarle: cinco millones de colones por diferencia del diez por ciento (10%) en el pago del plus de prohibición, diecisiete millones de colones por diferencias en la liquidación de las prestaciones laborales, los intereses legales e indexación a partir de la sentencia y hasta el efectivo pago, así como ambas costas de la acción. El apoderado general judicial de la entidad accionada contestó negativamente la acción. En síntesis, argumentó que al accionante no le correspondía la diferencia en el pago del plus de prohibición, pues los numerales 14 y 15 de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública taxativamente determina los puestos que tienen derecho a recibir la retribución económica respectiva por concepto de prohibición.

En ese sentido, resaltó que el cargo desempeñado por el actor no estaba dentro de los supuestos de la norma. Además, invocó las excepciones de pago y falta de derecho. El Juzgado de Trabajo del Primer Circuito Judicial de San José, mediante sentencia número 734, de las 14:30 horas del 12 de abril de 2019, declaró sin lugar la demanda, acogió las defensas formuladas en la contestación de la demanda y condenó al promovente al pago de ambas costas. Fijó las personales en la suma prudencial de quinientos mil colones.

II. RECURSO DE CASACIÓN

Inconforme con lo dispuesto en la sentencia de primera instancia, la parte actora presenta los siguientes agravios. En primer lugar, asegura que el fallo quebrantó principios laborales y de interpretación de las normas de derecho público. Luego, considera que existe una indebida valoración y preterición de la prueba en el apartado de hechos probados. En este punto, se muestra disconforme con los hechos probados tercero y cuarto, pues estima que la persona juzgadora acredita que el puesto de [Nombre 005] es diferente al de Proveeduría General, aunque en la sentencia no fundamenta en que consiste la “diferencia” operativa entre esos dos cargos. Conjuntamente, reclama que la jueza a quo omitió valorar el manual de puestos del Banco demandado que detalla claramente que el superior jerárquico de la Proveeduría es [Nombre 005]. En igual sentido, sostiene que las funciones, competencias y responsabilidades asignadas en la norma reglamentaria eran idénticas en lo operativo a la naturaleza del puesto de su subalterna –la proveedora-.

En su parecer, la prueba testimonial ratifica que en la práctica el actor compartía facultades y competencias con la proveedora. Reclama que dichas omisiones e interpretaciones son violatorias del debido proceso, así como del principio de la primacía de la realidad objetiva. Por ello, considera que el fallo es injusto y viciado de nulidad. También, expone que la persona juzgadora tuvo por no probado un hecho no planteado ni controvertido, ya que no se pretendía el pago adicional por ser el titular del puesto de Proveedor General sino por ser [Nombre 005] a cargo del área de proveeduría. En su criterio, se tergiversa sus pretensiones y se desvía el objeto de la litis causándole un perjuicio económico, porque ese hecho fue utilizado para menoscabar la valoración de las pruebas fundamentales y dirimir que si la nomenclatura del puesto no era la de “Proveedor”, entonces, no tenía derecho para el reclamar el ajuste del diez por ciento por el rubro de prohibición.

Por otra parte, expresa que la sentencia sigue literalmente el dictamen patronal número [Valor 004] para fundamentar las razones por las cuales no le correspondía la retribución económica por concepto de prohibición, pero, explica que dicho dictamen se basa exclusivamente en las funciones que tenía como integrante del comité y subcomité de licitaciones, dejando de lado las funciones y competencias propias del cargo de [Nombre 005], o sea el superior jerárquico directo de la proveeduría. Además, añade que la sentencia no resuelve su caso en concreto porque tanto en la Ley Nº 8422 como su reglamento disponen que: “[…] También quedarán cubiertos por esta prohibición los jefes o encargados de las áreas, unidades o dependencias de proveeduría del sector público” y por ello, sostiene que por su posición jerárquica como director de la dependencia de proveeduría, según la estructura organizativa y el citado reglamento del Banco demandado, lo convierten en acreedor del plus salarial reclamado.

En ese sentido, discrepa de la decisión de la jueza e invoca una infracción al principio de congruencia y la nulidad absoluta del fallo. Aunado a lo anterior, alega una incorrecta aplicación de la normativa, específicamente de las reglas de interpretación contenidas en el artículo 10 del Código Civil, así como de lo regulado en el artículo 14 de Ley Nº 8422, pues a su juicio en esas normas se reconoce el pago de prohibición a los directores y subdirectores del Departamento de Proveeduría. Insiste en que la interpretación de la persona juzgadora va en contra de la finalidad de la norma y quebranta el derecho de tutela judicial efectiva. Con base en esos argumentos, solicita que se anule la sentencia impugnada, se declare con lugar las pretensiones de la demanda y se condene al Banco demandado al pago de ambas costas. De igual forma, pide que en caso de confirmarse la sentencia se releve del pago de costas por litigar de buena fe.

III. DEL RECURSO POR RAZONES PROCESALES

La parte actora solicita la nulidad del fallo, argumentando que la juzgadora de instancia confundió el objeto del proceso y resolvió un aspecto no sometido a debate. Enfatiza que nunca pretendió el pago adicional reclamado por ser el titular del puesto de Proveedor General, sino por ostentar el cargo de [Nombre 005], o sea el superior jerárquico de la Proveedora General. El ordinal 587 del Código de Trabajo admite el recurso de casación por vicios de orden procesal, en los supuestos que ahí se regulan de manera taxativa. El inciso 2° prevé como motivo de casación por la forma la incongruencia de la sentencia u oscuridad absoluta de esta última parte, estableciendo como requisito de admisibilidad que el agotamiento del trámite de adición y aclaración. En todo caso, a pesar de que la parte recurrente no cumplió con este requisito, esta Sala no advierte el error apuntado en el recurso impugnatorio, pues, conforme se tuvo por acreditado en los hechos probados 1° y 2°, el señor [Nombre 001] ocupó el puesto de [Nombre 005] en el Banco accionado desde el 23 de junio de 2014 y hasta el 09 de julio de 2016, fecha en que se pensionó.

Además, nótese que justamente la defensa del Banco demandado fue que el rubro en discusión correspondía sólo al encargado de la Proveeduría General. En todo caso, de la lectura de los agravios expuestos sobre este aspecto, se interpreta que los argumentos del reclamante están referidos a una indebida apreciación de las pruebas y la interpretación de la normativa por parte de la persona juzgadora, lo que constituye un vicio de orden sustancial que se analizará en el siguiente considerando, conforme a los principios de sencillez e informalismo que rigen el proceso laboral (ordinales 421 y 426 ídem).

IV. DEL PRINCIPIO DE LEGALIDAD

El pago de prohibición que hace la administración a un servidor constituye una compensación económica -que conforma el salario- para retribuirle la imposibilidad que dicta la Ley, no el contrato de servicio, de ejercer su profesión en forma liberal fuera del puesto desempeñado y no está dentro de las facultades del funcionario solicitarla o renunciarla, por ser consubstancial a la relación de servicio por disposición legal, o sea, el patrono no tiene discrecionalidad para imponerla y pagarla. En nuestro país históricamente algunos servidores y servidoras del sector público se han encontrado imposibilitados, en virtud del instituto de la prohibición, para el ejercicio profesional privado (a modo de ejemplo, véase entre muchos otros, los numerales 118 -antes 113- del Código de Normas y Procedimientos Tributarios; 9 y 244 de la Ley Orgánica del Poder Judicial; artículo 34 de la Ley General de Control Interno y 14 de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito).

No obstante, la compensación económica para retribuir esa prohibición surgió a partir de la promulgación de la Ley n° 5867 del 15 de diciembre de 1975. Posteriormente se emitieron una serie de leyes mediante las cuales se extendió el reconocimiento de esa retribución económica a la mayoría de funcionarios y funcionarias que tuviesen, en razón de sus cargos, una prohibición específica para el ejercicio de la profesión (véase entre muchas otras, las Leyes n°s 6008 del 9 de noviembre de 1976; 6222 del 2 de mayo de 1978; 6451 del 1 de agosto de 1980; 6999 del 3 de setiembre de 1985; 9097 del 18 de agosto de 1988; 6995 del 22 de julio de 1985; 6982 del 19 de diciembre de 1984; 7015 del 22 de noviembre de 1985; 7018 del 20 de diciembre de 1985; 7097 del 18 de agosto de 1988; 7111 del 12 de diciembre de 1988, 7108 del 8 de noviembre de 1988; 7333 del 5 de mayo de 1993; 7896 del 30 de julio de 1999, 8292 del 31 de julio de 2002 y 8422 del 6 de octubre de 2004).

Al excluir la prohibición, la posibilidad para ejercer otro u otros empleos, se exige que su creación y compensación económica, sea decretada vía reserva de ley, conforme lo señala el artículo 19 de la Ley General de la Administración Pública; pues conlleva un impedimento legal que limita un derecho fundamental -el ejercicio liberal de la profesión- para cuyo desempeño se encuentra debidamente habilitada y certificada la persona trabajadora. Difiere así, del régimen de dedicación exclusiva, mediante el cual la administración, por razones de interés público, y por convenio con el servidor, busca contar con un personal dedicado exclusiva y permanentemente a la función estatal que lo convierta en una fuerza de trabajo idónea y más eficiente, contratando con el funcionario de nivel profesional sus servicios exclusivos, de manera voluntaria, a cambio de un plus salarial. De esta forma la actuación administrativa está sujeta al principio de legalidad -ordinales 11 de la Constitución Política y de la Ley General de la Administración Pública-, lo que conlleva a que le esté vedado realizar lo que no se encuentre autorizado en la ley.

Por ello, sólo se pueden considerar legítimas y efectivamente exigibles, aquellas obligaciones que expresamente se autorizan por alguna de las fuentes escritas del ordenamiento jurídico (en igual sentido véanse entre otros, los votos de esta Sala números 17, de las 10:00 horas del 25 de enero de 2006; 1257, de las 9:40 horas del 4 de diciembre de 2015; 886, de las 14:10 del 10 de agosto de 2016; 170, de 9:40 horas del 20 de febrero de 2019 y 306, de las 10:05 horas del 13 de marzo de 2019; entre otras ).

V. SOBRE EL CASO CONCRETO

El actor se muestra disconforme con la interpretación de la persona juzgadora, por cuanto considera que el Banco demandado le adeuda una diferencia del diez por ciento (10%) por concepto de prohibición. Alega que su cargo está dentro de los supuestos regulados en la Ley n° 8422. En torno al caso que nos ocupa, los numerales 14 y 15 de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública contemplan aquella incompatibilidad de los funcionarios públicos y las funcionarias públicas ahí enumerados de forma taxativa, para ejercer liberalmente las profesiones que ostentan (artículo 14), así como la retribución económica en contraprestación a esa restricción o limitación (artículo 15). Así, el artículo 14 establece: “ Prohibición para ejercer profesiones liberales. No podrán ejercer profesiones liberales, el presidente de la República, los vicepresidentes, los magistrados del Poder Judicial y del Tribunal Supremo de Elecciones, los ministros, el contralor y el subcontralor generales de la República, el defensor y el defensor adjunto de los habitantes, el procurador general y el procurador general adjunto de la República, el regulador general de la República, el fiscal general de la República, los viceministros, los oficiales mayores, los presidentes ejecutivos, los gerentes y los directores administrativos de entidades descentralizadas, instituciones autónomas, semiautónomas y empresas públicas, los superintendentes de entidades financieras, de valores y de pensiones, sus respectivos intendentes, así como los alcaldes municipales y los subgerentes y los subdirectores administrativos, los contralores y los subcontralores internos, los auditores y los subauditores internos de la Administración Pública, así como los directores y subdirectores de departamento y los titulares de proveeduría del Sector Público.

Dentro del presente artículo quedan comprendidas las otras profesiones que el funcionario posea, aunque no constituyan requisito para ocupar el respectivo cargo público./De la prohibición anterior se exceptúan la docencia en centros de enseñanza superior fuera de la jornada ordinaria y la atención de los asuntos en los que sean parte el funcionario afectado, su cónyuge, compañero o compañera, o alguno de sus parientes por consaguinidad o afinidad hasta el tercer grado inclusive. En tales casos, no deberá afectarse el desempeño normal e imparcial del cargo; tampoco deberá producirse en asuntos que se atiendan en la misma entidad pública o Poder del Estado en que se labora” (el resaltado es agregado). Por otra parte, el numeral 15 dispone: “Retribución económica por la prohibición de ejercer profesiones liberales. Salvo que existe un régimen especial de remuneración para el funcionario público, la compensación económica por la aplicación del artículo anterior será equivalente a un sesenta y cinco por ciento (65%) sobre el salario base fijado para la categoría del puesto específica”.

Esta ley fue reglamentada mediante Decreto Ejecutivo n° 32333 del 12 de abril de 2004 y en el artículo 27 dispuso “[…] También quedarán cubiertos por esta prohibición los jefes o encargados de las áreas, unidades o dependencias de proveeduría del sector público. Para tal efecto, la mención que el artículo 14 de la Ley, hace en cuanto a los directores y subdirectores de departamento, debe entenderse referida exclusivamente a la persona o personas que ocupen un puesto de jefatura en las proveedurías del sector público. Dentro del presente artículo quedan comprendidas las otras profesiones que el funcionario posea, aunque no constituyan requisito para ocupar el respectivo cargo público”. Como se no pueden agregarse puestos que no estén incluidos en ella. Desde esa perspectiva, es necesario precisar sí el actor desempeñó algunos de los puestos regulados en la normativa citada. En el presente asunto, es un hecho no controvertido que el recurrente fue [Nombre 005] del Banco Nacional de Costa Rica.

En dicho puesto, según el Manual Organizacional del Banco demandado, la contestación de la demanda y la prueba testimonial practicada, le correspondía la supervisión de la Dirección de Logística de Recursos Materiales, de la cual forma parte la sección de proveeduría. Así las cosas, el demandante estima que su situación laboral se tipifica dentro de los supuestos del artículo 14 de la Ley n.° 8422, específicamente como jefe del área de proveeduría, y por ello, reclama que debía retribuirsele con el rubro de prohibición, equivalente a un sesenta y cinco por ciento (65%) sobre el salario base fijado para su categoría, y no con el cincuenta y cinco por ciento (55%) que se le canceló por concepto de dedicación exclusiva. Sin embargo, la representación judicial del Banco demandado debatió la posición del trabajador y explicó que según los dictámenes de la Dirección Jurídica el pago de la prohibición únicamente le corresponde al titular o titulares del cargo de jefe de la proveeduría, o sea a la Proveedora General, y no a ningún otro funcionario, aún cuando sus labores se relacionen con dicha sección.

En la sentencia de primera instancia, la persona juzgadora resolvió que: “[…] por el tipo de cargo o puesto que tiene y desempeñaba en el Banco ya se le reconocía un 55% por dedicación exclusiva, siendo que este es el rubro correcto que debió recibir, es decir dedicación exclusiva. Esto por cuanto los puestos establecidos por normativa, artículo 14 de Ley contra la Corrupción y Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública, establece en forma clara y precisa, cuales puestos se les paga, más sin embargo conociendo la normativa, aun así pretende que se le pague prohibición, siendo que el puesto del actor, no está enmarcado dentro de los puestos de dicha normativa […]”(Sic.) La parte actora discrepa de esa interpretación y alega la incorrecta aplicación normativa. En su parecer, las funciones ejercidas como superior jerárquico del área de proveeduría está en clara correspondencia con lo establecido en artículo 14 de la citada normativa.

En igual sentido, manifiesta que la decisión de la jueza a quo es contraria a la finalidad de de la ley, o sea preservar el principio de probidad en el sector público y con ello prevenir la corrupción. Añade que en la realidad operativa del puesto desempeñaba funciones, competencias y responsabilidades idénticas en la naturaleza del puesto de su subalterno el Proveedor General. En cuanto al tema en discusión, esta Sala en un caso similar de la mención que el numeral 14 de la ley hace, en cuanto a los directores y subdirectores de departamento, debe entenderse referida exclusivamente a la persona o personas que ocupen un puesto de jefatura en las proveedurías del sector público. Finalmente, debe mencionarse que el espíritu de quien legisló, era reconocer el pago de prohibición de forma restrictiva y no de forma general, tal y como el actor ha querido hacerlo ver. Así quedó plasmado en el acta de discusión del proyecto de Ley 13715, moción vía 137 del texto del artículo 15, que luego pasó a ser el 14 de la Ley 8422.

Por ejemplo, el diputado Avendaño Calvo expresó: ‘…si nosotros aprobamos esto así como está, porque está haciendo referencia a los directores y subdirectores de departamento y lógicamente hay una enorme cantidad de directores y subdirectores de departamento, se tendrían que equiparar en un sesenta y cinco por ciento, tal como está aquí, lo que representa una erogación sumamente fuerte. Por tanto, sería importante tener en cuenta eso al votar la propuesta…’ (folio 158). El diputado Arce Salas manifestó: ‘…De verdad, el diputado Avendaño nos pone a pensar. El problema aquí es no tener la valoración. Al crear ahora, incluso con la propuesta de la diputada Chinchilla, los directores y subdirectores de departamento, qué pasa en alguna institución en las cuales hay departamento de departamentos y directores y subdirectores (…) podría más bien arrastrarnos a una situación de orden presupuestario en muchas instituciones, porque cuántos directores y subdirectores habrá en algunas instituciones…’ (folio 158).

Por su lado, la diputada Gloria Valerín Rodríguez consultó: ‘…Quiero preguntarle, porque leo este artículo y la moción que ustedes presentan ¿Cuál de todos los funcionarios, de la larga lista de funcionarios mencionados en este artículo incluido los directores y subdirectores de departamento- que es lo que ustedes quieren sacar, entiendo, no tiene en la actualidad alguna ley que le mande la prohibición del cargo…’ (folio 166), a lo que el diputado Guillermo Malavassi Calvo contestó: ‘…precisamente, directores y subdirectores de departamento y titulares de proveeduría del sector público. No la tienen los titulares…Los directores y subdirectores de departamento per se aquí en la Asamblea…’ (folio 166). Queda claro que el espíritu de quien legisló era imponer la prohibición para los titulares de proveeduría y no para todas las personas que ocuparan el cargo de director y subdirector de cualquier departamento.

Al respecto la diputada Laura Chinchilla Miranda explicó: ‘…Compañeras diputadas y compañeros diputados, tratando de hacer un recuento cuál fue el origen de esta redacción, acerca de la que está mocionando el Movimiento Libertario, señalarles que en realidad lo que se agregó vía moción y esta servidora fue la autora, fue el concepto de titulares de proveeduría (…) siendo que el tema de las proveedurías, es altamente sensible cuando se habla de temas de la corrupción en el sector público, quienes hemos estado al frente de instituciones del Estado, casi que lo primero que hacemos es solicitar los controles, mediante los cuales se ejercen las compras del sector público, porque es precisamente, el foco principal, primario en donde se originan las posibilidades de corruptelas en el sector público…’ (folio 168). Más adelante en el acta, la diputada Valerín Rodríguez aseveró ‘…La prohibición es una figura de carácter diferente.

La prohibición es una carga muchísimo más grave que se impone a quien ejerce un cargo público, en virtud de que se considera que el ejercicio de esa profesión es altamente contradictorio con el interés que maneja la institución pública. Desde ese punto de vista, me parece que, no tanto los directores y los subdirectores, pero sí los titulares de proveeduría , deberían salirse de cualquier ejercicio profesional que pueda generar un conflicto de intereses entre la institución a la que representan y el cargo que están ejerciendo…’ (folio 176) […]” (el resaltado es propio) (véase la resolución 327, de las 9:15 del 13 de abril de 2012). Lo anterior deja claro que el fin de la norma es reconocer una compensación económica a los titulares o jefes del área de proveeduría, que en el caso del Banco demandado, según el manual de puestos, así como los testimonios del señor [Nombre 014] y la señora [Nombre 015], corresponde a la Proveedora General Institucional.

Sin embargo, en el caso del puesto que ostentó el señor [Nombre 001], a pesar que fungía como [Nombre 016] y por ende de la Proveedora General, su responsabilidad era desde el área administrativa. Es por esa razón que no lleva razón el recurrente en sus alegatos, pues existe una clara diferencia tanto en la nomenclatura como en las funciones asignadas entre los puestos de [Nombre 005] y el cargo de Proveedor o Proveedora General, en tanto el primero era responsable de gestionar las contrataciones administrativas y de aprobar las contrataciones de escasa cuantía o directas dependiendo de lo estipulado en el reglamento del Comité de Licitaciones de Banco Nacional de Costa Rica y la Ley de Contratación Administrativa, mientras que la Proveedora General era la responsable de todos procesos de contratación administrativa de la entidad bancaria, incluyendo la compra de bienes y servicios, compras directas, confección de los carteles de licitación, estudios de ofertas así como la asignación del órgano competente –dependiendo de la cuantía- para adjudicar las licitaciones (véase el manual de puestos del Banco demandado y la prueba testimonial de la señora [Nombre 017]).

En este punto cabe resaltar que, según la prueba testimonial practicada, el accionante adjudicaba las compras directas de menor cuantía cuando la Proveedora General se encontraba fuera de la oficina por vacaciones, incapacidad o cuando esta última se las asignaba, pero la responsabilidad en el estudio y, en primera instancia, de aprobar o adjudicar las compras era precisamente la persona titular de la proveeduría, no [Nombre 005] (minuto 17:04 al 17:20, del 30:58 al 32:37, del 42:20 al 42:44 y del 25:30 al 53:10). De igual forma, a nivel administrativo, según los testimonios del señor [Nombre 018] y [Nombre 019], la jefatura directa de la proveedora era el encargado de la Dirección de Logística de Recursos Materiales, el cual al igual que el actor tenía facultades para adjudicar compras directas de escasa cuantía o contrataciones directas en forma conjunta con la Proveedora o con [Nombre 005], sin embargo, ambos coincidieron en que la única persona a cargo de las funciones propias del puesto contemplado en el numeral 14 de la Ley número 8422 era la Proveedora General del Banco demandado, a pesar de que tanto [Nombre 005] como el Director de Logística de Recursos Materiales tenían supervisión y relación directa con esa sección (escuchar el minuto 28 y siguientes de la audiencia oral).

Consecuentemente, no resulta posible ubicar al señor [Nombre 001] como acreedor del régimen prohibitivo que por reserva de ley se regula en el citado artículo 14, y por ende, no puede reconocérsele el pago de la diferencia pretendida por el recurrente. En ese orden de ideas, no encuentra la Sala que la persona juzgadora haya incurrido en una inadecuada interpretación de las normas citadas, ni de la prueba aportada a los autos, por lo que la sentencia recurrida debe ser confirmada.

VI. SOBRE LAS COSTAS

El impugnante reprocha la condenatoria en costas y solicita la exoneración de estos gastos. En materia laboral, el tema de las costas está regulado en los artículos 562 al 564 del Código de Trabajo. Según lo dispuesto en el artículo 562 del Código de Trabajo, la regla general es que a la parte vencida en juicio se le deben imponer las costas del proceso. No obstante, en el numeral siguiente se indican los supuestos de exención del pago de este rubro, las cuales son: se haya litigado con evidente buena fe; las proposiciones hayan prosperado parcialmente; cuando haya vencimiento recíproco. Sin embargo, la petición contenida en el recurso tendente a que se dispense al actor del pago de esos gastos por haber litigado de buena fe no resulta procedente, toda vez que el Banco demandado, desde el momento en que asumió el cargo de [Nombre 005], comunicó al demandante que ese puesto por disposición normativa no estaba en los supuestos taxativos previstos en el artículo 14 de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública, ni tampoco en los que se contemplan dentro del desarrollo que se hace de esta norma en el numeral 27 del Reglamento respectivo.

Además, por medio el dictamen del 28 de junio de 2016, la administración contestó el reclamo planteado por el promovente, en el cual exigía la diferencia de un diez por ciento (10%) entre el régimen de prohibición y el de dedicación exclusiva, y claramente le explicó que al tener la figura de prohibición un carácter restrictivo, sin que al efecto pueda hacerse una interpretación ampliativa sobre el tema, su cargo no se encontraba en los supuestos de la lista prevista por el legislador en el artículo 14 de la Ley número 8422. No obstante, el accionante formuló la presente demanda intentando que la jurisdicción realice una interpretación ampliada de una norma taxativa, en evidente contradicción a lo señalado por la Contraloría General de la República y por la jurisprudencia de este órgano. Por ello, se estime que no es posible calificar al señor [Nombre 001] como litigante de buena fe y, en vista de que ha resultado vencido en sus pretensiones, lo procedente es mantener la condenatoria impuesta en estos gastos, conforme lo establece el artículo 562 ibídem.

VII. CONSIDERACIÓN FINAL

De conformidad con lo expuesto, procede declarar sin lugar el recurso, pues no encuentra la Sala sustento fáctico o legal para variar el fallo recurrido.

POR TANTO:

Se declara sin lugar el recurso interpuesto.

Orlando Aguirre Gómez Julia Varela Araya Luis Porfirio Sánchez Rodríguez Jorge Enrique Olaso Álvarez Roxana Chacón Artavia Res: 2021001777 SLYNCH/mrg 2 Correos Electrónicos: [email protected]. y [email protected]

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        • Ley 8292 General Law on Internal Control
        • Ley 8422 Law against Corruption and Illicit Enrichment in Public Office
        • Decreto Ejecutivo 32333 Regulation to the Law against Corruption and Illicit Enrichment in Public Office
        • Ley 4755 Tax Code of Norms and Procedures

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        • Ley 8292 Ley General de Control Interno
        • Ley 8422 Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública
        • Decreto Ejecutivo 32333 Reglamento a la Ley Contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la
        • Ley 4755 Código de Normas y Procedimientos Tributarios

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