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Res. 00553-2025 Sala Primera de la Corte · Sala Primera de la Corte · 27/03/2025
OutcomeResultado
The Chamber denied the cassation appeal, upheld the refusal to extend environmental approval, and ordered the claimant to pay the costs of the cassation proceedings.La Sala declaró sin lugar la casación, confirmó la validez de la denegatoria de la prórroga de viabilidad ambiental y condenó a la actora al pago de las costas de esa instancia.
SummaryResumen
The First Chamber denied Coming Undone Ltda.’s cassation appeal against the judgment upholding MINAE’s refusal to extend environmental approval for construction of a residence on land located within Las Baulas National Marine Park. Although the parcel remains privately owned because it has not been purchased, donated, or expropriated, that circumstance does not remove its status as an Environmentally Fragile Area or the environmental consequences arising from its location. The dispute concerned neither the parcel’s formal incorporation into state property nor an obligation to expropriate it, but the legality of refusing an extension of environmental approval. The Chamber held that property rights are subject to limitations serving the social interest and that the State must apply the precautionary principle to protect the park, its ecosystem, and threatened species. It also upheld the award of costs because the claimant failed to establish grounds for an exemption and did not prove that MINAE’s administrative decision was invalid.La Sala Primera declaró sin lugar el recurso de casación promovido por Coming Undone Ltda. contra la sentencia que confirmó la negativa del MINAE de prorrogar la viabilidad ambiental para construir una vivienda en una finca situada dentro de los límites del Parque Nacional Marino Las Baulas. Aunque el inmueble continúa siendo propiedad privada porque no ha sido comprado, donado ni expropiado, esa circunstancia no elimina su condición de Área Ambientalmente Frágil ni las consecuencias ambientales derivadas de su ubicación. La controversia no versaba sobre la incorporación registral del terreno al patrimonio estatal ni sobre la obligación de expropiarlo, sino sobre la legalidad de denegar una prórroga ambiental. La Sala sostuvo que el derecho de propiedad admite limitaciones de interés social y que el Estado debe aplicar el principio precautorio para proteger el parque, su ecosistema y las especies amenazadas. También confirmó la condena en costas porque la actora no acreditó una causal de exoneración.
Key excerptExtracto clave
The documents mentioned do not support the conclusion that the property is not located within an Environmentally Fragile Area; they merely show that it is privately owned but lies within the boundaries of a National Park. Although the evidence submitted—official letter ACT-OR-DR-DL-982-17 of the Tempisque Conservation Area, dated July 19, 2017—states that the property has not been purchased, donated, or expropriated, that statement alone provides no basis for avoiding the consequences arising from the land’s location within the National Park’s boundaries. Regarding the application of Annex 3 to Decree No. 31849, although the property has not been purchased, expropriated, or donated, its application is proper because the parcel must be understood to be located in an Environmentally Fragile Area, given that it lies within the boundaries of a National Park, even though it is privately owned. That is, the fact that the extension of environmental approval for construction on the property was denied because it lies within the Park’s boundaries does not, by itself, violate the rights alleged by the appellant. Rather, the denial falls within the protection and conservation measures required for such land—as indicated by SINAC and SETENA—and prioritizes and prevents the destruction of spaces that are indispensable for preserving plant and animal species.Los documentos que se mencionaron, no llevan a concluir que el inmueble no se ubica dentro de un Área Ambientalmente Frágil, únicamente, se denota de los mismos que, son propiedad privada, pero, dentro de los límites de un Parque Nacional. Si bien, la prueba aportada oficio ACT-OR-DR-DL-982-17 del Área de Conservación Tempisque, de fecha 19 de julio de 2017, indica que la propiedad no ha sido comprada, donada ni expropiada, esa simple declaración no da pie a alejarse de las consecuencias que conlleva que el terreno esté dentro de los límites del Parque Nacional. Ahora bien, en cuanto a la aplicación del Anexo 3 del Decreto no 31849, si bien la propiedad no ha sido comprada, expropiada o donada, es menester indicar que, sí es correcta su aplicación en tanto se debe entender que la finca está ubicada en un Área Ambientalmente Frágil, en razón de que se encuentra dentro de los límites de un Parque Nacional, aun cuando sea propiedad de un particular. Es decir, el hecho de que, la prórroga de viabilidad ambiental haya sido denegada para la construcción dentro de dicha propiedad, por encontrarse dentro de los límites del Parque, por sí mismo, no constituye la violación a los derechos que aduce el recurrente, por estar dentro de los márgenes de protección y conservación que se requieren para dichos terrenos -según lo indicado por el SINAC y SETENA-, si no, prioriza y previene la destrucción de espacios que, se tornan indispensables para la preservación de especies de flora y fauna.
Pull quotesCitas destacadas
"Comprendiéndose que, el punto medular no es si la propiedad es o no privada, sino, el alcance que se tiene para la protección ambiental de esa porción de terreno -principio precautorio-."
"The central issue is therefore not whether the property is privately owned, but the extent of the environmental protection applicable to that portion of land—the precautionary principle."
Considerando V
"Comprendiéndose que, el punto medular no es si la propiedad es o no privada, sino, el alcance que se tiene para la protección ambiental de esa porción de terreno -principio precautorio-."
Considerando V
"Ante ese panorama, no se está frente a una situación en la cual se esté infringiendo el Derecho de Propiedad, más bien, El Estado está haciendo uso de sus facultades y obligaciones de proteger el ambiente en una zona, donde la propia Sala Constitucional ha dispuesto que debe ser protegida (Resolución no 18529 – 2008 de la Sala Constitucional)."
"Under these circumstances, there is no infringement of the right to property; rather, the State is exercising its powers and duties to protect the environment in an area that the Constitutional Chamber itself has held must be protected (Constitutional Chamber Decision No. 18529-2008)."
Considerando V
"Ante ese panorama, no se está frente a una situación en la cual se esté infringiendo el Derecho de Propiedad, más bien, El Estado está haciendo uso de sus facultades y obligaciones de proteger el ambiente en una zona, donde la propia Sala Constitucional ha dispuesto que debe ser protegida (Resolución no 18529 – 2008 de la Sala Constitucional)."
Considerando V
"La prueba en autos demuestra que la sentencia atacada no analiza con detenimiento si la naturaleza de lo reclamado permite colegir que el debate era necesario para dilucidar a quién asistía el Ordenamiento."
"The evidence in the record shows that the challenged judgment does not carefully examine whether the nature of the claim permits the conclusion that litigation was necessary to determine which party was supported by the legal order."
Considerando III, alegato de la recurrente
"La prueba en autos demuestra que la sentencia atacada no analiza con detenimiento si la naturaleza de lo reclamado permite colegir que el debate era necesario para dilucidar a quién asistía el Ordenamiento."
Considerando III, alegato de la recurrente
"Se declara sin lugar el recurso de casación formulado por la parte actora, quien debe sufragar las costas generadas con su ejercicio."
"The cassation appeal filed by the claimant is denied, and the claimant must pay the costs generated by its filing."
Por tanto
"Se declara sin lugar el recurso de casación formulado por la parte actora, quien debe sufragar las costas generadas con su ejercicio."
Por tanto
Full documentDocumento completo
Document Review *180077071027CA* Case File 18-007707-1027-CA Decision 000553-F-S1-2025 FIRST CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at eleven twenty-six on veintisiete de marzo de dos mil veinticinco.
Proceedings on the merits (proceso de conocimiento) 18-007707-1027-CA, declared to involve purely legal issues (de puro derecho), before the Contentious-Administrative and Civil Court of the Treasury, Second Judicial Circuit, San José, Goicoechea (composed of judges Rosa Cortés Morales, Paulo André Alonso Soto, and Laura García Carballo), brought by COMING UNDONE LTDA., corporate identification number 3-102-484-155, represented by José Pablo Arce Piñar, identity card number 1-1166-0942, in his capacity as manager with the powers of a general attorney-in-fact (apoderado generalísimo) of the company, against the State, represented by Deputy State Attorney Gloria Elena Solano Martínez, identity card number 1-836-342. The National System of Conservation Areas (SINAC), represented by Executive Director Grettel Vega Arce, identity card number 2-604-180, participates as an interested third party (tercero interesado). The following attorneys act as special litigation counsel (apoderados especiales judiciales): for the plaintiff, Federico Peralta Bedoya, identity card number 1-1043-088; and for SINAC, Maureen Solís Retana, identity card number 1-934-358, and Roger Francisco Gutiérrez Vindas, identity card number 4-131-704.
Opinion authored by Justice Leiva Poveda
CONSIDERING
I.According to the factual findings (elenco fáctico) of the judgment, on 24 de agosto de 2012, the Environmental Technical Secretariat (SETENA) granted environmental approval (viabilidad ambiental) (for a 2-year period) for the construction of a dwelling on property 5-24809-000 (survey plan G-402382-1980). On 22 de agosto de 2014, the plaintiff company requested an extension of that approval. On 03 de setiembre de 2015, the Regional Director of the Tempisque Conservation Area, through certification no 1143-2015, stated that survey plan G-402382-1980, according to the location determined by the Area’s Geographic Information System, lies within the boundaries of Parque Nacional Marino Las Baulas. On 01 de junio de 2016, the National Technical Secretariat denied the extension of the approval. On 17 de junio de 2016, the plaintiff filed a motion for reconsideration with an appeal in the alternative (recurso de revocatoria con apelación en subsidio) against the aforementioned decision. The motion for reconsideration was denied. Regarding the appeal, on 11 de setiembre de 2017, the Ministry of Environment and Energy, through decision no 320-2017-MINAE, denied the appeal.
II.Coming Undone LTDA. (represented by José Pablo Arce Piñar) brought this ordinary proceeding (ordinario) against the State (represented by Deputy State Attorney Gloria Elena Solano Martínez), requesting that administrative conduct and decision no R-320-2017-MINAE, issued by the Ministry of Environment and Energy at 10:05 on 11 de junio de 2017, as well as the related acts, be declared contrary to the legal system, null and unlawful, so that they may not be applied in the future. It also requested that the defendant be ordered to pay costs. The State opposed the complaint. It raised the preliminary defense of expiration (caducidad). As a defense on the merits (excepción de fondo), it asserted lack of legal entitlement (falta de derecho). First-instance judgment No 96-2020-VIII, issued at 11 hours 10 minutes on 24 de agosto de 2020 by the Contentious-Administrative and Civil Court of the Treasury, Second Judicial Circuit, San José, Goicoechea, ruled: “The defense of expiration is denied.
The defense of lack of legal entitlement raised by the State is sustained. The complaint brought against it by Coming Undone Limitada is dismissed. The plaintiff is ordered to pay all costs of the proceedings, plus the corresponding interest, which shall begin to accrue once the decision setting those costs becomes final, in favor of the State.” Dissatisfied with the ruling, the plaintiff filed an appeal in cassation (recurso de casación) before this Chamber based on seven arguments. The first, third, sixth, and seventh arguments were admitted for consideration on the merits and are addressed herein.
Cassation on Substantive Grounds
III.First. It is alleged that the substance of the following documents was disregarded: a. land-registry certification for property 5-422809-000; b. official letter number ACT-OR-DR-DL-982-17 from the acting director of the Tempisque Conservation Area Regional Office; and c. decision R-638-2003-MINAE dated 17 de noviembre de 2003. It contends that, in concluding that the place where the property is located is an Environmentally Fragile Area (Área Ambientalmente Frágil), the Court failed to conduct an adequate analysis of the documents in the case file. This is because there is evidence establishing that the property is privately owned and has not been purchased, donated, or expropriated; therefore, it should not be deemed part of the National State Heritage (Patrimonio Nacional del Estado), a Protected Wildlife Area (Área Silvestre Protegida), or a National Park. It states that exhibit number 4 submitted with the complaint—official letter ACT-OR-DR-DL-982-17 from the Tempisque Conservation Area, dated 19 de julio de 2017—clarifies that the property is not among those acquired by the State within the National Park.
Likewise, decision R-638-2003-MINAE of 17 de noviembre de 2003 shows that, in a similar case, MINAE granted an appeal and ordered what was then MINAE’s Single-Window Office—whose current jurisdiction belongs to SINAC and is distributed among the various Conservation Areas—to indicate that properties do not form part of State Protected Wildlife Areas when they have neither been purchased nor expropriated. The Registry certification also establishes that there is no lien, designation, or restriction whatsoever associated with Parque Nacional Marino Las Baulas or any other type of Protected Wildlife Area. It alleges that the Court disregarded the existing documentary evidence demonstrating that this is private property and does not form part of a Protected Wildlife Area, because it has not been purchased, donated, or expropriated; consequently, it cannot form part of the National State Heritage either, such that the provisions of Anexo 3 of Decreto 31849 cannot be applied to classify it as an Environmentally Fragile Area from a juridical or legal standpoint.
It explains: “And this clarification is made because neither counsel nor our client has ever questioned the ecological importance of the area. Indeed, within the framework of its social and environmental function, our client submitted a housing project that complied with all technical and environmental requirements, strictly adhering to the general guidelines issued by SETENA specifically for this area, governed by administrative decisions 1410-01-SETENA and their respective amendments, ultimately obtaining environmental feasibility (viabilidad ambiental, VLA) and approval from the SERVICIO NACIONAL DE AGUAS SUBTERRÁNEAS, RIEGO Y AVENAMIENTO (SENARA).” In view of the foregoing, it reiterates that the property does not form part of the National Park and therefore cannot be treated as an Environmentally Fragile Area, because it has not been donated, purchased, or expropriated. It alleges a violation of sections 41.3, 41.5, 45.1, and 45.2 of the Code of Civil Procedure—applicable by virtue of the cross-reference in section 220 of the Code of Administrative Litigation Procedure—together with Article 82(4) of the Code of Administrative Litigation Procedure (reasoned evaluation of evidence (sana crítica)).
As a consequence of the alleged errors in the assessment of evidence identified above, it specifies that sections 264, 266, 268, 277, 295, and 324 of the Civil Code were infringed with respect to the attributes, scope, protection, and redress of the right to property and its incidents, which were violated by the judgment on the merits. It also contends that section 37 of the Organic Environmental Law was infringed insofar as it provides: “…privately owned properties affected pursuant to this article because they are located within national parks, biological reserves, wildlife refuges, forest reserves, and protective zones shall be included within State protected areas only from the time they have been paid for or lawfully expropriated, unless they voluntarily submit to the Forestry Regime (Régimen Forestal).” Likewise, in its view, section 2 of the Law Creating Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste was infringed because its substance was disregarded; it quotes the following from that section: “…private lands included within those boundaries shall be subject to expropriation and shall not be deemed part of Parque Nacional Marino Las Baulas until they have been acquired by the State through purchase, donation, or expropriation; in the meantime, the owners shall enjoy the full exercise of the incidents of ownership.” Lastly, it asserts that sections 11, 13, and 16 of the General Public Administration Law were infringed because they establish that such provisions cannot be repealed or disapplied in specific cases, requiring administrative action to conform to unequivocal scientific or technical rules and elementary principles of justice, which were not observed in this case, and because the judge failed to review whether the actions taken were lawful.
Third. Improper application of section 193 of the Code of Administrative Litigation Procedure due to the failure to apply the provisions permitting an exemption from costs. It states: “The evidence in the record demonstrates that the challenged judgment does not carefully examine whether the nature of the relief sought supports the conclusion that litigation was necessary to determine which party was supported by the legal system. The Court fails to examine whether the matter submitted for its consideration was indispensable to obtaining legal security and certainty.” It asserts that there was no bad faith in this case, but rather an effort to obtain legal security and certainty by seeking to demonstrate that the administrative decisions were contrary to law because they included private property within a Protected Wildlife Area without any intervening purchase, donation, or expropriation, contrary to the provisions of sections 2 of Ley 7524 and 37, third paragraph, of the Organic Environmental Law.
Sixth. It alleges an improper interpretation of section 193 of the Code of Administrative Litigation Procedure. This is because, after deeming the plaintiff to be the unsuccessful party, the Court applied the general rule without considering procedural good faith or sufficient grounds for litigating. It contends that the defendant has exhibited pathological and unlawful conduct by disregarding its client’s subjective rights and legitimate interests. Seventh. It contends that sections 7, 39, 41, and 45 of the Constitution and Articles 81 and 21 of the American Convention on Human Rights were violated. It mentions the dual approach to property: a) private property and b) deprivations of and restrictions on the exercise of the right to property. It asserts that both Article 45 of the Constitution and Article 21 of the American Convention on Human Rights protect private property. Accordingly, it has no doubt that exceptions are subject to statutory reservation (reserva legal).
It argues that, from a human-rights perspective, the right to property is understood as a right free from arbitrary government interference. It argues: “For its part, the right to restitution is conceived as a remedy applicable to property unlawfully taken, which is of great relevance in light of the confusion created by the judgment being challenged.” It states that various international declarations and conventions introduce rules pertaining to the right to private property and may be considered in this case to broaden and supplement the scope of Article 45 of the Constitution. It refers to Article 17 of the Universal Declaration of Human Rights, Article XXIII of the American Declaration of the Rights and Duties of Man, Article 5 of the International Convention on the Elimination of All Forms of Racial Discrimination, Article 21 of the American Convention on Human Rights, and Article 5 of the Declaration on the Human Rights of Individuals Who are not Nationals of the Country in which They Live. It concludes that the judgment also violates Article 8 of the American Convention on Human Rights, as well as sections 7, 39, and 41 of the Political Constitution.
IV.In the judgment under appeal, the Court concluded that the matter did not concern expropriation or the denial of a permit because the property was public-domain property (bien demanial), but rather the need to adapt to the property’s new status—as a property located within the boundaries of Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste—which, moreover, was not in dispute. It cited Articles 10, 46.1, and 65 of the General Regulations on Environmental Impact Assessment Procedures (Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental). It stated that the plaintiff did not dispute the location of the property—certification 1143-2015. It held: “Given the uncontested fact that the land is located within a national park, as shown by the aforementioned certification, it was impossible to grant the party’s request to build a dwelling; accordingly, the decision complies with the law.” With respect to the plaintiff’s allegations that its right to property had been violated, the Court found that no such violation had been established, because the SETENA decision shows that the property is located within an Environmentally Fragile Area, a finding that was not challenged.
The Court explained: “It must be recalled that the right to property is not unrestricted; it is subject to limitations in the social interest, as provided in the second paragraph of Article 45 of the Political Constitution, and expropriation would be warranted only where such limitations render that right nugatory, which is likewise not at issue in this matter. The Court adds that the plaintiff may pursue the appropriate administrative proceedings concerning the land’s status as an Environmentally Fragile Area, so that the legally proper determination may be made. Consequently, the plaintiff is also incorrect with respect to the alleged substantive defect in the challenged administrative act.”
V.For the examination and resolution of this case, it is necessary to clearly understand the claims at issue in these proceedings, namely, the annulment of administrative act (acto administrativo) resolution number R-320-2017-MINAE of 10 hours 05 minutes on 11 de setiembre de 2017, signed by the Minister of Environment and Energy (MINAE), which decided the appeal from the denial of a request to extend the environmental feasibility approval or environmental permit (viabilidad o licencia ambiental) for the construction of a dwelling on a property located in the province of Guanacaste. Some of the grounds alleged for annulment were the act’s failure to satisfy formal requirements, such as the failure to indicate the remedies available against the resolution issued by MINAE and the lack of a statement of reasons (motivación), because the letter submitted on 29 de agosto de 2017 was not taken into account when it was issued; in that letter, the Área de Conservación Tempisque stated that the property is not part of Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste.
Likewise, the substantive grounds set forth in the complaint for annulment of the challenged administrative act included the contention that, until the property is expropriated, SETENA must grant environmental feasibility approval in accordance with the special regulations that conferred that prerogative upon it, provided that the requirements of the technical-administrative environmental impact assessment procedure (procedimiento técnico-administrativo de la Evaluación de Impacto Ambiental, EIA) are met; it may not refuse to grant the requested approval, nor may the precautionary principle (principio precautorio) be applied because of uncertainty regarding the location of the land, when it is precisely MINAE that would be responsible for conducting any expropriation proceedings. Regarding the first ground of cassation (casación), because the appellant alleges a violation of the contents of the registry certification for property 5-422809-000, official letter number ACT-OR-DR-DL-982-17 from the acting director of the Regional Office of Área de Conservación Tempisque, and resolution R-638-2003-MINAE dated 17 de noviembre de 2003, these documents shall be analyzed to determine whether, had they been interpreted and assessed according to sound judicial discretion (sana crítica), as claimed by the appellant, a result different from that reached by the Court could have been found.
The registry certification for property 5-422809-000 shows that it is registered in the name of Coming Undone Limitada, a fact relevant to the resolution of the case and not disputed in the proceedings. With respect to document ACT-OR-DR-DL-982-17, the judgment refers to it in proven fact number 11) and reproduces its contents verbatim. As relevant to this resolution, that document states: “It is correct that the property bearing real-property folio registration number 5-42809 and cadastral plan number G402382-1980 is currently located within the established boundaries of Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste. I also clarify that, as of today, the property has not been expropriated by the State; therefore, the property you own does not form part of the properties acquired by the State within the National Park, because the legal studies and cadastral map of the National Park are currently being prepared, and Área de Conservación cannot proceed until these expropriation studies have been completed.” Finally, regarding resolution R-638-2003-MINAE dated 17 de noviembre de 2003, which was submitted as evidence, this Chamber observes upon reviewing it that, in that particular case, the appeal concerned the approval of plans (visado de planos) and the determination of whether the five properties at issue were located within the boundaries of Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste.
In conclusion, in light of the case and the appellant’s claims, the cited evidence is not capable of altering the appealed judgment. The reasons are explained below. The documents mentioned do not support the conclusion that the property is not located within an Environmentally Fragile Area (Área Ambientalmente Frágil); they merely show that the land is privately owned but lies within the boundaries of a National Park. Although official letter ACT-OR-DR-DL-982-17 from Área de Conservación Tempisque, dated 19 de julio de 2017, states that the property has not been purchased, donated, or expropriated, that statement alone provides no basis for disregarding the consequences arising from the land’s location within the boundaries of the National Park. As for resolution R-638-2003-MINAE, as stated, it does not address an issue similar to the one being litigated in this case because that proceeding resolved the location of five privately owned parcels in relation to the boundaries of Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste and did not concern environmental feasibility approvals or permits for construction—as this case does.
Consequently, it is unrelated to the facts of these proceedings and therefore is not evidence capable of altering the Court’s ruling. Regarding the application of Anexo 3 of Decreto no 31849, although the property has not been purchased, expropriated, or donated, its application is indeed proper because the property must be understood to be located within an Environmentally Fragile Area, since it lies within the boundaries of a National Park, even though it is privately owned. It should be noted that the trial judgment stated: “Regarding the plaintiff’s allegations concerning the violation of its property right, it has not been established that such a violation occurred, insofar as SETENA’s resolution indicates that the property is located within an Environmentally Fragile Area, a matter that was likewise not challenged, and therefore some type of development might, in principle, be possible.
It must be recalled that the right to property is not unrestricted; it is subject to limitations in the social interest, as provided in the second paragraph of article 45 of the Constitución Política, and expropriation would be appropriate only when those limitations render that right ineffective, which is likewise not at issue in this matter. The Court adds that the plaintiff may pursue the appropriate administrative proceedings regarding the land’s designation as an Environmentally Fragile Area, so that the legally appropriate determination may be made.” In other words, the land’s location within an Environmentally Fragile Area has not been at issue in these proceedings and therefore cannot be analyzed at this stage. Furthermore, although a violation of section 37 of the Ley Orgánica del Ambiente is alleged, that provision states: “[…] privately owned properties affected pursuant to this article because they are located in national parks, biological reserves, wildlife refuges, forest reserves, and protective zones shall be included within State-protected areas only once they have been paid for or lawfully expropriated, unless they voluntarily submit to the Forest Regime (Régimen Forestal).” Nevertheless, article 17 of that same Law provides: “Environmental impact assessment.
Human activities that alter or destroy elements of the environment or generate waste or toxic or hazardous materials shall require an environmental impact assessment by the Secretaría Técnica Nacional Ambiental created under this Law. Prior approval by that body shall be an indispensable requirement for commencing the activities, works, or projects. Laws and regulations shall specify which activities, works, or projects require an environmental impact assessment.” In other words, ownership of the property by the plaintiff does not exempt it from environmental impact assessment or from the consequences arising from such assessments because, as the quoted provision makes clear, if it is determined that the activity will cause environmental harm, the environment must be protected by the State. Likewise, Anexo 3 of Decreto no 31849 states: “The assessment of whether the Project Area (Área del Proyecto, AP) is located within an AAF must be undertaken by the Developer from the Project’s initial stages.
The fact that the AP forms part of an AAF does not necessarily constitute a prohibition or impediment to the development of the project, work, or activity, unless the legislation in force so provides. In such a case, awareness of that circumstance must lead the Developer to identify the technical environmental constraints and promote a design for the project, work, or activity that enables those technical constraints to be overcome.” Accordingly, the appealed judgment did not violate the cited provisions because, even though the property is not registered as State-owned, the fact that it is located within the boundaries of the National Park limits its use insofar as the provisions of Environmental Law (Derecho Ambiental) must be observed. It is clear that what was sought in these proceedings was the annulment of the MINAE act denying the extension of the environmental feasibility approval period, based on the determination that the property, although privately owned, is located within the boundaries of Parque Nacional Marino Las Baulas.
It has never been argued before MINAE that the property is not located within the boundaries of Parque Nacional Marino Las Baulas. The mere fact that the property is privately owned does not mean that it is not within the Park’s boundaries. Moreover, as previously stated, the fact that the property has not been expropriated, donated, or purchased does not limit the State’s authority to safeguard the areas in question when the corresponding studies so determine. Nevertheless, it is appropriate to clarify that this ruling does not prejudge the plaintiff’s ability to seek expropriation of the land through the applicable procedures and pursuant to section 37 of the Ley Orgánica del Ambiente, so that the circumstances of the particular case may be assessed and the legally appropriate decision rendered; it must be made clear that none of this was at issue in these proceedings. Furthermore, regarding the violation of section 2 of the Ley de Creación del Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste alleged by the appellant, which provides: “[…] privately owned lands included within that boundary shall be subject to expropriation and shall be considered part of Parque Nacional Marino Las Baulas only once acquired by the State through purchase, donation, or expropriation; until then, the owners shall enjoy the full exercise of the attributes of ownership,” that provision has not been violated, because the property at issue has not been deemed part of the National Park; rather, it is located within its boundaries.
Thus, the issuance of the act challenged in these proceedings, which resulted in the appealed judgment, does not determine whether the property is or is not part of the National Park; instead, it concerns the environmental feasibility assessments requested by the appellant. It is on the cited legal basis that the extension was denied, as maintained by the Ministerio de Ambiente y Energía and the Court that issued the appealed judgment, and not, as the appellant contends, on the basis of an attempt to incorporate into the Park a property that has not been expropriated, purchased, or donated. Accordingly, the documentary evidence alleged to have been improperly assessed was evaluated in light of the applicable regulations. It is understood that the central issue is not whether the property is privately owned, but rather the extent of the environmental protection afforded to that portion of land—the precautionary principle.
The Constitutional Chamber, by Resolution no 18529-2008, which concerned certain environmental approvals (viabilidades ambientales) granted by SETENA within Parque Nacional Marino Las Baulas, held: “VI.- Thus, the environmental approvals granted individually by SETENA are not sufficient, in the judgment of this Constitutional Court, to provide the protection required by the environment in the area at issue. It is clear that neither the environmental impact that construction within Parque Nacional Marino Las Baulas and its buffer zone would have on water for human consumption, the treatment of sewage and wastewater, and wildlife, nor the manner in which lights, human presence, noise, and nautical equipment would affect the turtles and their entire ecosystem, has been assessed comprehensively. Based on the precautionary principle (principio precautorio) applicable in environmental matters, this Chamber construes the foregoing as posing a potential risk to the park’s entire ecosystem.
This is further confirmed by the MINAE report, which states that one of the threats to the leatherback turtle population is uncontrolled tourism and urban development on nesting beaches and that the urban development proposed for Playa Grande and Ventanas is far from sustainable development (report at folio 226).” Consequently, this does not involve violations of sections 41.3, 41.5, 45.1, and 45.2 of the Código Procesal Civil—which the appellant stated were applicable by virtue of the reference in section 220 of the Código Procesal Contencioso Administrativo—in conjunction with article 82, subsection 4), of the Código Procesal Contencioso Administrativo (reasoned evaluation of the evidence (sana crítica)); nor sections 264, 266, 268, 277, 295, and 324 of the Código Civil; nor article 37 of the Ley Orgánica del Ambiente; nor article 2 of the Ley de Creación del Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste; nor articles 11, 13, and 16 of the Ley General de la Administración Pública, because the protection afforded to that National Park is constitutional in status and was granted because of the need to preserve the flora and fauna it contains.
The claim will therefore be denied. Regarding the third and sixth arguments. In those grounds for appeal, the appellant contends that section 193 of the Código Procesal Contencioso Administrativo was improperly applied because the appellant was not exempted from costs (costas). In the appellant’s view, the judgment contains no analysis of whether the dispute was necessary to determine which party was supported by the legal system. The appellant asserts that the judgment does not analyze procedural good faith (buena fe procesal) or sufficient grounds for litigation (motivo suficiente para litigar), and instead applies the general rule. The appellant states that there was no bad faith in its conduct because it sought to clarify the legal security and certainty of the Public Administration’s actions, since its property had been included in the Protected Wildlife Area (Área Silvestre Protegida) without purchase, donation, or expropriation (contrary to section 2 of Ley 7524 and article 37 of the Ley Orgánica del Ambiente).
Nevertheless, the judgment held: “Because the action was dismissed and no ground justifying an exemption was found, the plaintiff is ordered to pay both categories of costs incurred in the action, together with the corresponding interest, which shall begin to accrue once the ruling setting those costs becomes final, in favor of the State.” —emphasis not in the original—. First, the quoted passage shows that the Court did state that it found no grounds for applying the exemptions, since the plaintiff was the unsuccessful party in the proceeding. Second, although the appellant alleges in this appeal that it acted in good faith, it has not identified the acts of good faith that would allow this Chamber to conclude that this ground for exemption should apply. It should be noted that the complaint was denied because it is contrary to environmental law; moreover, the appellant describes factual circumstances in its complaint that are unrelated to its request as support for its position.
As to the claim that it had sufficient grounds for litigation, neither the conviction with which it litigated nor its belief that its theory of the case was correct is sufficient, because it is clear that the plaintiff failed to substantiate any of its allegations concerning the invalidity of the act issued by the Ministerio de Ambiente y Energía. Consequently, given the manner in which the case was decided and the analysis of the substantive arguments raised in this appeal, this Chamber does not consider such an exemption warranted. Both grounds of error must therefore be rejected. Regarding the seventh argument. As to the domestic and international provisions that the appellant identifies as having been violated, based on the inviolability of the Right to Property, those provisions cannot be deemed violated in isolation from the circumstances of this specific case. To reach that conclusion, it must be recalled that the act challenged in this proceeding was issued by the Ministerio de Ambiente y Energía and concerns the denial of an extension of an environmental approval for the construction of a dwelling on private property located within the boundaries of Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste.
Under those circumstances, this is not a situation in which the Right to Property is being infringed. Rather, the State is exercising its powers and fulfilling its obligations to protect the environment in an area that the Constitutional Chamber itself has ruled must be protected (Resolution no 18529 – 2008 of the Constitutional Chamber). The property has been determined to serve a social interest for the purpose of protecting the flora and fauna of that area, including species that are endangered. Regarding that Park, the Constitutional Chamber held in Resolution no 10578 – 2007: “The explanatory statement to Ley N° 7524 clearly indicates that the absolute conservation and protection of the leatherback turtle and its nesting habitat constitute the primary purpose for creating Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste. It states that our country contains one of the three areas in the world where the leatherback sea turtle (Dermochelys coriace) nests and reproduces.
This area is of enormous importance, considering that the ‘IUCN Red List of Threatened Species’ classifies the leatherback turtle as critically endangered ( http://www.iucnredlist.org/) . Other turtle species also nest in the area, including the olive ridley turtle (Lepidochelys olivacea), the black turtle or toras (chelonia agassizi), and the hawksbill turtle (Eratmochelus imbricata). Several endangered species of flora and fauna are also found there: plants (mangroves and guayacán, mahogany, and pochote trees), animals (deer, howler monkeys, and pumas), birds (white and roseate herons, falcons, and hawks), saurians (caimans and American crocodiles), and boas, the largest known reptile. According to the Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora—CITES—( http://www.cites.org/eng/app/appendices.shtml), the leatherback turtle—the largest in the world—is endangered.
Furthermore, the park’s mangroves are covered by the Convention on Wetlands of International Importance—RAMSAR—(http://www.ramsar.org/sitelist.doc) and are essential as habitats for waterbirds and breeding grounds for various marine and forest species. It is therefore clear from the foregoing that the existence and protection of this park are essential from the standpoint of environmental conservation and protection.” In other words, the fact that the extension of the environmental approval for construction on that property was denied because the property lies within the Park’s boundaries does not, in itself, constitute a violation of the rights alleged by the appellant. Rather, the denial falls within the protections and conservation measures required for those lands—as indicated by SINAC and SETENA—and prioritizes and prevents the destruction of areas that are essential to preserving species of flora and fauna.
As the Court stated in its judgment: “The Court further notes that the plaintiff may pursue the appropriate administrative proceedings concerning the land’s status as an Environmentally Fragile Area (Área Ambientalmente Frágil), so that the legally appropriate determination may be made.” This is because the relief sought in this proceeding did not include an order requiring the State to expropriate the property at issue, or the delimitation of the Park to determine whether the property is in fact located within its boundaries. Accordingly, this argument is also without merit and will be denied.
VI.In view of the foregoing, the appeal in cassation (recurso de casación) filed by the plaintiff shall be denied. Pursuant to paragraph 3) of Article 150 of the Contentious-Administrative Procedure Code (Código Procesal Contencioso Administrativo), the moving party shall bear the costs incurred in pursuing this proceeding.
THEREFORE
The appeal in cassation filed by the plaintiff is denied, and the plaintiff shall bear the costs incurred in pursuing it. DRUDIN.
Luis Guillermo Rivas Loaiciga Rocío Rojas Morales Damaris Vargas Vásquez Jorge Leiva Poveda Carlos Guillermo Zamora Campos Telephone numbers: (506) 2295-3658 or 2295-3659, email: [email protected]
Revisión del Documento *180077071027CA* Res. 000553-F-S1-2025 SALA PRIMERA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las once horas veintiseis minutos del veintisiete de marzo de dos mil veinticinco .
Proceso de conocimiento 18-007707-1027-CA, declarado de puro derecho, ante el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, Segundo Circuito Judicial, San José, Goicoechea (integrado por las personas juzgadoras Rosa Cortés Morales, Paulo André Alonso Soto y Laura García Carballo), interpuesto por la compañía COMING UNDONE LTDA. cédula de persona jurídica 3-102-484-155, representada por José Pablo Arce Piñar, cédula de identidad 1-1166-0942, en su calidad de gerente con facultades de apoderado generalísimo de la compañía, contra el Estado, representado por la Procuradora Adjunta Gloria Elena Solano Martínez, cédula de identidad 1-836-342. Interviene como tercero interesado, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), representado por la Directora Ejecutiva Grettel Vega Arce, cédula de identidad 2-604-180. Actúan como apoderados especiales judiciales, los siguientes profesionales en derecho: por la parte actora: Federico Peralta Bedoya, cédula de identidad 1-1043-088; y por el SINAC: Maureen Solís Retana, cédula de identidad 1-934-358 y Roger Francisco Gutiérrez Vindas, cédula de identidad 4-131-704.
Redacta el magistrado Leiva Poveda
CONSIDERANDO
I.Según el elenco fáctico de la sentencia, en fecha 24 de agosto de 2012, la Secretaría Técnica Ambiental (SETENA), otorgó viabilidad ambiental (período de 2 años), para la construcción de una casa de habitación en la finca 5-24809-000 (plano G-402382-1980). En fecha 22 de agosto de 2014, la sociedad actora, solicitó una prórroga para dicha viabilidad. En fecha 03 de setiembre de 2015, el Director Regional del Área de Conservación del Tempisque, mediante la certificación no 1143-2015, consignó que, el plano G-402382-1980, según la ubicación realizada por el Sistema de Información Geográfica del Área, está dentro de los límites del Parque Nacional Marino Las Baulas. El 01 de junio de 2016, la Secretaría Técnica Nacional, denegó la prórroga de viabilidad. El 17 de junio de 2016, la parte actora interpuso recurso de revocatoria con apelación en subsidio, contra la resolución citada. El recurso de revocatoria se denegó. En cuanto a la apelación, en fecha 11 de setiembre de 2017, el Ministerio de Ambiente y Energía, mediante resolución no 320-2017-MINAE, rechaza el recurso de apelación.
II.La sociedad Coming Undone LTDA (representada por José Pablo Arce Piñar), interpuso el presente ordinario en contra de El Estado (representado por la Procuradora Adjunta Gloria Elena Solano Martínez), solicitando se declare contraria al ordenamiento jurídico, y nula e ilegítima la conducta y resolución de la administración pública no R-320-2017-MINAE, dictada por el Ministerio de Ambiente y Energía a las 10:05 del 11 de junio de 2017, así como los actos conexos, para su inaplicabilidad futura. Asimismo, peticionó la condena al pago de las costas a la parte demandada. El Estado contestó en forma negativa la demanda. Interpuso la defensa previa de caducidad. Como excepción de fondo interpuso la de falta de derecho. Mediante sentencia de primera instancia No 96-2020-VIII de las 11 horas 10 minutos del 24 de agosto de 2020, dictada por el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, Segundo Circuito Judicial, San José, Goicoechea, se dispuso: “Se rechaza la excepción de caducidad.
Se acoge la excepción de falta de derecho opuesta por el Estado. Se rechaza la demanda opuesta en su contra por la compañía Coming Undone Limitada. Se condena a la actora al pago de ambas costas del proceso, más sus respectivos intereses, los cuales empezarán a correr a partir de la firmeza de la resolución que los fije, en favor del Estado.” Inconforme la parte actora, con lo resuelto, incoó recurso de casación con siete argumentos ante esta Sala, admitiéndose para el análisis de fondo los argumentos primero, tercero, sexto y sétimo, los cuales, se conocen en esta oportunidad.
Casación por razones de fondo
III.Primero. Aduce, se violenta el contenido de los documentos: a. certificación registral de la finca 5-422809-000, b. oficio número ACT-OR-DR-DL-982-17 del director a.i. de la Regional del Área de Conservación Tempisque y c. resolución R-638-2003-MINAE de fecha 17 de noviembre de 2003. Considera que, el Tribunal al concluir que, el lugar donde se sitúa el inmueble es un Área Ambientalmente Frágil, no realizó un análisis adecuado de las piezas del expediente. Ello en razón de que, existen elementos de prueba con los cuales se constata, el inmueble es propiedad privada y no ha sido comprada, donada ni expropiada, por lo que no debe ser considerada como Patrimonio Nacional del Estado, Área Silvestre Protegida, ni Parque Nacional. Expone, con la prueba número 4 aportada con la demanda -oficio ACT-OR-DR-DL-982-17 del Área de Conservación Tempisque, de fecha 19 de julio de 2017, donde se aclara que no forma parte de los inmuebles adquiridos por el Estado en el Parque Nacional. - Así como la resolución R-638-2003-MINAE de 17 de noviembre de 2003, donde, en un caso similar, el MINAE, acoge un recurso de apelación y ordena a la entonces Ventanilla Única del MINAE -competencia actual del SINAC, repartida en las diferentes Áreas de Conservación-, indicar que las propiedades no forman parte de las Áreas Silvestres Protegidas Estatales, por no haber sido este comprado, ni expropiado, así como la certificación del Registro, donde se constata que no existe gravamen, afectación o limitación alguna relacionada con el Parque Nacional Marino Las Baulas, ni ningún otro tipo de Área Silvestre Protegida.
Acusa, el Tribunal deja de lado la prueba documental existente, donde consta que se está frente a una propiedad privada y, no forma parte de ASP, pues no ha sido comprada, donada ni expropiada, por lo que tampoco podría ser parte del PNE, y así poder aplicar lo dispuesto en el Anexo 3 del Decreto 31849, para ser considerada un Área Ambiental Frágil, desde el plano jurídico o legal. Explica: “Y es que se hace la aclaración ya que esta representación, ni nuestra representada, nunca hemos cuestionado la importancia ecológica de la zona, es más, dentro del marco de la función social y ambiental nuestra representada presentó un proyecto habitacional que cumplía con todos los condicionantes técnico-ambientales, acoplándose estrictamente los lineamientos generales emitidos por la SETENA para esta zona en especial, regulados mediante las resoluciones administrativas 1410-01-SETENA y sus respectivas reformas hasta llegar a obtener la VLA y la aprobación del SERVICIO NACIONAL DE AGUAS SUBTERRÁNEAS, RIEGO Y AVENAMIENTO (SENARA).” En razón de lo anterior, reitera, el bien no forma parte del Parque Nacional, por ende, no se le puede tener como un Área Ambiental Frágil, pues, no ha sido donado, comprado o expropiado.
Aduce, la violación de los numerales 41.3, 41.5, 45.1 y 45.2 del Código Procesal Civil -aplicables por remisión del numeral 220 del Código Procesal Contencioso Administrativo-, en conjunto con el artículo 82 inciso 4) del Código Procesal Contencioso Administrativo (sana crítica). Como consecuencia de los aparentes errores de valoración de prueba señalados, especifica la infracción de los numerales 264, 266, 268, 277, 295 y 324 del Código Civil, respecto de los atributos, alcance, defensa y reparación del derecho de propiedad y sus atributos, violentados con la sentencia de mérito. También, considera la infracción del numeral 37 de la Ley Orgánica del Ambiente, en tanto dispone: “…fincas particulares afectadas según lo dispuesto por este artículo, por encontrarse en parques nacionales, reservas biológicas, refugios de vida silvestre, reservas forestales y zonas protectoras, quedarán comprendidas dentro de las áreas protegidas estatales solo a partir del momento en que se hayan pagado o expropiado legalmente, salvo cuando en forma voluntaria se sometan al Régimen Forestal.” Asimismo, a su parecer, se infringió el numeral 2 de la Ley de Creación del Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste, pues fue ignorado su contenido, trascribiendo de dicho numeral: “…terrenos privados comprendidos en esa delimitación será susceptibles de expropiación y se considerarán parte del Parque Nacional Marino Las Baulas, hasta tanto no sea adquiridos por el Estado, mediante compra, donaciones o expropiaciones; mientras tanto los propietarios gozarán del ejercicio pleno de los atributos del dominio” Por último, afirma, se dio la infracción de los numerales 11, 13 y 16 de la Ley General de la Administración Pública, pues establecen la imposibilidad de derogar o desaplicar en caso concretos, sujetando su actuar a las reglas unívocas de la ciencia o de la técnica, a principios elementales de justicia, situación que no fue atendida en este caso y a juez por no controlar la conformidad con lo actuado.
Tercero. Indebida aplicación del artículo 193 del Código Procesal Contencioso Administrativo, al omitirse la aplicación de disposiciones de exoneración de costas. Indica: “La prueba en autos demuestra que la sentencia atacada no analiza con detenimiento si la naturaleza de lo reclamado permite colegir que el debate era necesario para dilucidar a quién asistía el Ordenamiento. El Tribunal omite analizar si el asunto sometido a su análisis era indispensable para buscar seguridad y certeza jurídica.” Aduce, en el caso no hubo mala fe, sino la búsqueda de seguridad y certeza jurídica al intentar al hacer ver que las resoluciones administrativas no estaban ajustadas a derecho ya que sin mediar compra, donación o acto expropiatorio se incluye la propiedad privada dentro de un ASP, siendo contrario a lo preceptuado en los artículos 2 de la Ley 7524 y 37 párrafo tercero de la Ley Orgánica del Ambiente.
Sexto. Acusa indebida interpretación del numeral 193 del Código Procesal Contencioso Administrativo. Ello por cuanto, al tener a la parte actora como vencida, aplica la regla general y no analiza la buena fe procesal y el motivo suficiente para litigar. Aduce, se ha notado una conducta patológica y antijurídica de la demandada, quien ha irrespetado los derechos subjetivos e intereses legítimos de su representada. Sétimo. Considera, se violentaron los numerales 7, 39, 41 y 45 Constitucional, 81 y 21 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Menciona el enfoque dual de la propiedad: a) propiedad privada y b) privaciones y limitaciones al ejercicio del derecho de propiedad. Aduce, tanto el artículo 45 Constitucional, como el 21 de la Convención Americana Sobre los Derechos Humanos, amparan la propiedad privada. Ante ello, no le cabe duda que, las excepciones se encuentran sujetas a reserva legal.
Arguye, desde la perspectiva de los Derechos Humanos se habla de un derecho de propiedad libre de interferencias gubernamentales arbitrarias. Argumenta: “Por su parte, el derecho de restitución, se concibe como un remedio aplicable a la propiedad tomada ilegalmente, lo cual es de gran interés a raíz de la confusión que se genera con la sentencia que está siendo impugnada.”. Menciona que, hay diversas declaraciones y convenciones internacionales que introducen normativa atinente al derecho de propiedad privada, y pueden ser tomados en cuenta en el caso, para ampliar, integrar los alcances del artículo 45 Constitucional. Hace referencia al artículo 17 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo XXIII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, artículo 5 de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial, artículo 21 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, Artículo 5 de la Declaración sobre los Derechos Humanos de los Individuos que no son Nacionales del País donde viven. Concluye, en la sentencia también se violenta el artículo 8 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, así como los numerales 7, 39 y 41 de la Constitución Política.
IV.El Tribunal en la sentencia recurrida concluyó que, no se trata de un tema de expropiación, ni de que se haya denegado la licencia por tratarse de un bien demanial, sino de adaptación de la nueva condición de la propiedad (un bien dentro de los límites del Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste), la cual, además, no se está discutiendo. Mencionó los artículos 10, 46.1 y 65 del Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental. Adujo que, la parte actora no cuestionó la ubicación de la propiedad -certificación 1143-2015-. Indicó: “Ante el hecho incontrovertido de la ubicación del terreno, dentro de un parque nacional, según consta en la mencionada certificación, era imposible acceder a la solicitud de la parte, en cuanto a construir una casa de habitación, por lo que la resolución está ajustada a derecho.” Respecto de los alegatos de la parte actora en cuanto a la violación de su derecho de propiedad, el Tribunal consideró que, no se acreditó, pues, en la resolución de la SETENA se observa que, la finca está en un Área Ambientalmente Frágil, lo cual, no fue impugnado.
El Tribunal explicó: “Debe recordarse que el derecho de propiedad no es irrestricto, está sometido a limitaciones de interés social, según se prevé en el mismo artículo 45 de la Constitución Política, en su párrafo segundo, y que únicamente en cuanto las limitaciones hagan nugatorio ese derecho, procedería la expropiación, lo cual tampoco está siendo discutido en este asunto. Agrega el Tribunal, que la actora puede gestionar lo correspondiente en vía administrativa, para gestionar lo relativo a la condición del terreno como Área Ambientalmente Frágil, y que se determine lo que en derecho corresponda. Consecuentemente, tampoco lleva razón la demandante, en cuanto al vicio de fondo del acto impugnado.”
V.Para el estudio y solución del caso, necesariamente debe tenerse claridad respecto de las pretensiones del proceso que nos ocupa, siendo esto la nulidad del acto administrativo resolución número R-320-2017-MINAE de las 10 horas 05 minutos del 11 de setiembre de 2017, suscrita por el Ministro de Ambiente y Energía (MINAE), el cual resolvió la apelación de una denegatoria de solicitud de prórroga de la viabilidad o licencia ambiental para la construcción de una casa de habitación, en una finca ubicada en la provincia de Guanacaste. Parte de sus alegatos de nulidad eran la falta de requisitos formales del acto, tales como, la falta de indicación de los recursos que procedían contra la resolución emitida por el MINAE y la falta de motivación, por no tomar en consideración para su emisión la carta presentada en fecha 29 de agosto de 2017, en donde el Área de Conservación Tempisque, indica que la propiedad no es parte del Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste.
Asimismo, como aspectos de fondo que expuso en su demanda para la nulidad del acto administrativo impugnado está que, mientras no sea expropiado, SETENA debe otorgar la viabilidad ambiental de acuerdo con la normativa especial que le otorgó esa prerrogativa y siempre que se cumpla con los requisitos del procedimiento técnico-administrativo de la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) y, no puede negarse a otorgar lo requerido ni procede la aplicación del principio precautorio, por una duda en la ubicación del terreno, cuando es justamente el MINAE a quien le correspondería llevar un eventual proceso de expropiación. En cuanto al primer argumento de casación. Al acusarse la infracción del contenido de la certificación registral de la finca 5-422809-000, el oficio número ACT-OR-DR-DL-982-17 del director a.i. de la Regional del Área de Conservación Tempisque y la resolución R-638-2003-MINAE de fecha 17 de noviembre de 2003, se procede con el análisis de los mismos con la finalidad de identificar si al haberse interpretado y valorado a la luz de la sana crítica, conforme a los reclamos del recurrente, existía la posibilidad de apreciar un resultado distinto al que arribó el Tribunal.
En cuanto a la certificación registral de la finca 5-422809-000, se puede observar, se encuentra inscrita a nombre de Coming Undone Limitada, dato relevante para la solución del caso, el cual no fue controvertido en el proceso. Respecto del documento ACT-OR-DR-DL-982-17, la sentencia hace referencia al mismo en el hecho probado número 11), y, transcribe literalmente el contenido del mismo. Para lo de interés en esta resolución, dicho documento indica: “Es correcto que la finca con matrícula de folio real 5-42809 con plano catastro número G402382-1980, se encuentra ubicada actualmente dentro de los límites establecidos del Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste, también le aclaro que al día de hoy el inmueble no ha sido expropiada (sic) por parte del Estado, por lo cual la finca de su propiedad, no forma parte de los inmuebles adquiridos por el Estado en el Parque Nacional, debido a que actualmente se encuentra realizado (sic) los estudios legales y el mapa catastral del Parque Nacional y hasta tanto no se tenga estos estudios de expropiación no puede continuar por parte del Área de Conservación.” Y, por último, en cuanto a la resolución R-638-2003-MINAE de fecha 17 de noviembre de 2003, aportada como prueba, esta Sala al darle lectura denota que, en ese caso particular, el recurso trataba acerca de un visado de planos, y, la determinación de si las cinco fincas en cuestión, se encontraban dentro de los límites del Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste.
En conclusión, las pruebas indicadas, a la luz del caso y los reclamos de la parte recurrente, no tienen la virtud de modificar el fallo recurrido. Se procede a explicar. Los documentos que se mencionaron, no llevan a concluir que el inmueble no se ubica dentro de un Área Ambientalmente Frágil, únicamente, se denota de los mismos que, son propiedad privada, pero, dentro de los límites de un Parque Nacional. Si bien, la prueba aportada oficio ACT-OR-DR-DL-982-17 del Área de Conservación Tempisque, de fecha 19 de julio de 2017, indica que la propiedad no ha sido comprada, donada ni expropiada, esa simple declaración no da pie a alejarse de las consecuencias que conlleva que el terreno esté dentro de los límites del Parque Nacional. Ahora, en relación con la resolución R-638-2003-MINAE, la misma como se dijo, no trata acerca de un tema similar al que se ventila en este caso, debido a que, en el mismo se dilucidó, la ubicación de cinco terrenos propiedad privada en relación con los límites del Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste, y no tenía relación con viabilidad o licencias ambientales para construcción -como ocurre en este caso-; en consecuencia, no existe relación con los hechos de este proceso y por ende, no es prueba que tenga la virtud de modificar lo resuelto por el Tribunal.
Ahora bien, en cuanto a la aplicación del Anexo 3 del Decreto no 31849, si bien la propiedad no ha sido comprada, expropiada o donada, es menester indicar que, sí es correcta su aplicación en tanto se debe entender que la finca está ubicada en un Área Ambientalmente Frágil, en razón de que se encuentra dentro de los límites de un Parque Nacional, aun cuando sea propiedad de un particular. Nótese que, en la sentencia de primera instancia se indicó: “En cuanto a los alegatos de la parte actora en cuanto a la violación de su derecho de propiedad, no ha quedado acreditado que esto suceda, en el tanto de la resolución de la SETENA se desprende que la finca está en un Área Ambientalmente Frágil, aspecto que tampoco fue impugnado, por lo que en principio podría haber algún tipo de desarrollo. Debe recordarse que el derecho de propiedad no es irrestricto, está sometido a limitaciones de interés social, según se prevé en el mismo artículo 45 de la Constitución Política, en su párrafo segundo, y que únicamente en cuanto las limitaciones hagan nugatorio ese derecho, procedería la expropiación, lo cual tampoco está siendo discutido en este asunto.
Agrega el Tribunal, que la actora puede gestionar lo correspondiente en vía administrativa, para gestionar lo relativo a la condición del terreno como Área Ambientalmente Frágil, y que se determine lo que en derecho corresponda.”. Es decir, la ubicación del terreno en un Área Ambientalmente Frágil, no ha sido objeto de este proceso y por ello, no es susceptible de ser analizado en esta etapa. Unido a lo anterior, si bien se acusa la infracción del numeral 37 de la Ley Orgánica del Ambiente; en cuanto indica: “ […] fincas particulares afectadas según lo dispuesto por este artículo, por encontrarse en parques nacionales, reservas biológicas, refugios de vida silvestre, reservas forestales y zonas protectoras, quedarán comprendidas dentro de las áreas protegidas estatales solo a partir del momento en que se hayan pagado o expropiado legalmente, salvo cuando en forma voluntaria se sometan al Régimen Forestal.” No obstante, el artículo 17 de esa misma Ley indica: “Evaluación de impacto ambiental.
Las actividades humanas que alteren o destruyan elementos del ambiente o generen residuos, materiales tóxicos o peligrosos, requerirán una evaluación de impacto ambiental por parte de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental creada en esta ley. Su aprobación previa, de parte de este organismo, será requisito indispensable para iniciar las actividades, obras o proyectos. Las leyes y los reglamentos indicarán cuáles actividades, obras o proyectos requerirán la evaluación de impacto ambiental.” Es decir, la titularidad de la finca (propiedad de la parte actora), no es una limitante para el sometimiento de la misma a la evaluación de impacto ambiental y, por ende, a los resultados que conllevan estas, pues, es claro, en cuanto al numeral transcrito que, si se determina que, la actividad va a generar daños al medio ambiente, este debe ser protegido por El Estado. Asimismo, del Anexo 3 del Decreto no 31849, se lee: “La evaluación de sí el Área del Proyecto (AP) se localiza dentro de un AAF debe ser realizada ya por el Desarrollador desde las fases iniciales del Proyecto.
El hecho de que el AP forma parte de un AAF no representa necesariamente la prohibición o impedimento para el desarrollo del proyecto, obra o actividad, salvo que la legislación vigente así lo establezca. En este caso, el conocimiento de esa situación debe hacer que el Desarrollador identifique las limitantes técnicas ambientales y promueva un diseño de su proyecto, obra o actividad de forma tal que puedan superar dichas limitantes técnicas.” Entonces, las infracciones a los numerales no se dieron en la sentencia recurrida en razón de que, aun cuando la finca registralmente no sea propiedad del Estado, por el hecho de que se encuentre dentro de los límites del Parque Nacional, queda limitado el uso de la misma en tanto se debe cumplir con las disposiciones del Derecho Ambiental. Es claro, en el proceso lo que se peticionó fue la nulidad del acto del MINAE, en razón de la denegatoria de la prórroga del plazo de viabilidad ambiental, por haberse determinado que la finca, a pesar de ser propiedad particular, está ubicada dentro de los límites del Parque Nacional Marino Las Baulas.
Nunca se ha cuestionado ante el MINAE que la propiedad no se encuentra dentro de los límites del Parque Nacional Marino Las Baulas. El solo hecho de que, la finca sea propiedad privada no conlleva a que no está dentro de los límites del Parque. Ahora bien, que la finca no haya sido expropiada, donada o comprada, como se indicó anteriormente, no pone límites al Estado, para salvaguardar las áreas en cuestión, cuando así sea definido tras los estudios correspondientes. No obstante, es oportuno señalar que, lo aquí resuelto no prejuzga sobre la posibilidad de la parte de actora para solicitar, mediante los procedimientos correspondientes, y con base en el numeral 37 de la Ley Orgánica del Ambiente, la expropiación del terreno, a efectos de que se valoren las circunstancias del caso concreto, para que se resuelva lo que en Derecho corresponda, debiendo quedar claro que nada de ello fue el objeto de este proceso.
Por otra parte, en cuanto a la infracción del numeral 2 de la Ley de Creación del Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste, señalada por el recurrente, en cuanto dispone: “[…] terrenos privados comprendidos en esa delimitación será susceptibles de expropiación y se considerarán parte del Parque Nacional Marino Las Baulas, hasta tanto no sea adquiridos por el Estado, mediante compra, donaciones o expropiaciones; mientras tanto los propietarios gozarán del ejercicio pleno de los atributos del dominio”, no ha sido infringido, pues no se ha considerado que la finca en cuestión es parte del Parque Nacional, sino que, se encuentra dentro de los límites del mismo. Siendo así la emisión del acto que mediante este proceso se impugnó y dio como resultado la sentencia recurrida, se aleja de establecer si la finca es o no parte del Parque Nacional, más bien, está relacionado con las evaluaciones de viabilidad ambiental solicitadas por quien recurre.
Es al margen legal citado que, no se extiende la prórroga, como lo ha sostenido el Ministerio de Ambiente y Energía, y el Tribunal que emitió la sentencia recurrida, y no, como lo ha entendido el recurrente, al expresar que se intenta introducir como parte del Parque una propiedad que no ha sido expropiada, comprada o donada. De esa forma, las pruebas documentales que se consideran mal valoradas, fueron apreciadas a la luz de la normativa correspondiente. Comprendiéndose que, el punto medular no es si la propiedad es o no privada, sino, el alcance que se tiene para la protección ambiental de esa porción de terreno -principio precautorio-. La Sala Constitucional mediante resolución no 18529-2008, la cual se trataba de algunas viabilidades ambientales otorgadas por SETENA dentro del Parque Nacional Marino Las Baulas, dispuso: “VI.- De esta forma, las viabilidades ambientales otorgadas de forma individual por SETENA no resultan suficiente a criterio de este Tribunal Constitucional para la protección que el ambiente de la zona en cuestión requiere.
Siendo claro que se ha evaluado de forma integral el impacto ambiental que producirían las construcciones dentro del Parque Nacional Marino Las Baulas ni dentro de su zona de amortiguamiento en cuanto al agua de consumo humano, el tratamiento de las aguas negras y servidas, la vida silvestre; ni cómo afectarían las luces, la presencia humana, el ruido, el equipo náutico a las tortugas y todo su ecosistema. Lo anterior es interpretado por esta Sala, con fundamento en el principio precautoria que opera en materia ambiental, como un riesgo potencial a todo el ecosistema del parque, lo cual se reitera cuando el informe del MINAE indica que una de las amenazas para la población de la tortuga baula es el desarrollo turístico y urbanístico sin control en las playas de anidación y que el desarrollo urbanístico planteado para Playa Grande y Ventanas dista mucho de ser un desarrollo sostenible (informe al folio 226).” Consecuentemente, no estamos ante la violaciones de los numerales 41.3, 41.5, 45.1 y 45.2 del Código Procesal Civil -las cuales indicó la parte recurrente son aplicables por remisión del numeral 220 del Código Procesal Contencioso Administrativo-, en conjunto con el artículo 82 inciso 4) del Código Procesal Contencioso Administrativo (sana crítica), ni 264, 266, 268, 277, 295 y 324 del Código Civil, tampoco el artículo 37 de la Ley Orgánica del Ambiente, o 2 de la Ley de Creación del Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste y 11, 13 y 16 de la Ley General de la Administración Pública, pues la protección que se le está otorgando a dicho Parque Nacional es de rango constitucional y ha sido concedido en razón de la necesidad de preservar la flora y fauna que el mismo contiene.
Por ende, el reclamo se denegará. En relación con los argumentos tercero y sexto. En dichos motivos del recurso, considera, se aplicó de forma indebida el numeral 193 del Código Procesal Contencioso Administrativo, pues, se omitió aplicarle exoneración en costas. A su parecer, en la sentencia no se observa el análisis de si el debate fue necesario para definir a quien le asistía el ordenamiento jurídico. Expone que, en la sentencia, no se analiza la buena fe procesal y el motivo suficiente para litigar y aplica la regla general. Señala, no hubo mala fe en su actuar, pues intentó esclarecer la seguridad y certeza jurídica de la actuación de la Administración Pública, al no mediar compra, donación o expropiación en la inclusión de su finca en el Área Silvestre Protegida (contrario al numeral 2 de la Ley 7524 y 37 de la Ley Orgánica del Ambiente). No obstante, en la sentencia, se dispuso: “Al haber sido declarada sin lugar y no encontrar ninguna causal que justifique la eximente, se condena a la actora al pago de ambas costas de la acción, más sus respectivos intereses, los cuales empezarán a correr a partir de la firmeza de la resolución que los fije, en favor del Estado.” -el resaltado no es del original-.
En primer lugar, se denota de lo transcrito que, el Tribunal sí hace mención a que no encontró razones para aplicar las eximentes, pues la parte actora fue la vencida en el proceso. En segundo lugar, si bien, alega en este recurso que, actuó de buena fe, no se ha señalado cuáles fueron sus actos de buena fe que, le permitan a esa Sala concluir que se debe aplicar dicho motivo de eximente, nótese, la demanda se denegó pues, la misma es contraria al ordenamiento ambiental, además, hace ver situaciones fácticas en su demanda que no tienen relación con su petición para fundamentar su tesis. En cuanto a que tenía motivo suficiente para litigar, no es suficiente la convicción con la cual litigó, ni el convencimiento de que su teoría del caso era acertada, pues es claro que, la parte actora no alcanzó a acreditar ninguno de sus alegatos relativos a la invalidez del acto dictado por el Ministerio de Ambiente y Energía.
Consecuentemente, por la forma como se resolvió y del análisis de los argumentos de fondo de este recurso, no estima esta Sala que, proceda tal exoneración. Por lo anterior, procede el rechazo de ambos agravios. En relación con el sétimo argumento. En cuanto a la normativa nacional e internacional señalada por el recurrente como infringida, fundamentada en la inviolabilidad del Derecho de Propiedad, las mismas, no se pueden considerar violentadas al margen de este caso específico. Para llegar a esa conclusión, es necesario recordar que, el acto que se impugna en este proceso proviene del Ministerio de Ambiente y Energía, en razón de, la denegatoria de una prórroga de viabilidad ambiental, para la construcción de una casa de habitación en una propiedad privada que, está dentro de los límites del Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste. Ante ese panorama, no se está frente a una situación en la cual se esté infringiendo el Derecho de Propiedad, más bien, El Estado está haciendo uso de sus facultades y obligaciones de proteger el ambiente en una zona, donde la propia Sala Constitucional ha dispuesto que debe ser protegida (Resolución no 18529 – 2008 de la Sala Constitucional).
Se ha definido que, la propiedad es de interés social con la finalidad de la protección de flora y fauna de esa zona que, inclusive, se encuentran en peligro de extinción. En cuanto a dicho Parque la Sala Constitucional en resolución no 10578 – 2007, dispuso: “En la exposición de motivos de la Ley N° 7524 se señala claramente que la conservación y protección absolutas de la Tortuga Baula y su hábitat de anidación, constituyen el fin principal de la creación del Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste. Se indica que en nuestro país se encuentra una de las tres áreas del mundo donde anida y se reproduce la tortuga marina Baula (Dermochelys coriace). Esta área reviste una enorme importancia si se considera que la “Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Mundial para la Naturaleza” clasifica a la tortuga baula en la categoría de especies en peligro crítico ( http://www.iucnredlist.org/) .
Asimismo, en el área anidan también otras especies de tortugas como la carpintera (Lepidochelys olivacea), la tortuga negra o toras (chelonia agassizi) y la tortuga de carey (Eratmochelus imbricata). También se encuentran varias especies de flora y fauna en peligro de extinción (mangles, árboles de guayacán, caoba y pochote), animales (venados, congos, leones breñeros), aves (garzas blancas y rosadas, halcones y gavilanes), saurios (caimán y el cocodrilo americano), y boas, el reptil de mayor tamaño conocido. Según la Convención para el Comercio Internacional de especies amenazadas de flora y fauna -CITES- ( http://www.cites.org/eng/app/appendices.shtml) la tortuga Baula -la más grande del mundo-, se encuentra en peligro de extinción. Por otra parte, los manglares del parque se encuentran dentro de la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional –RAMSAR- (http://www.ramsar.org/sitelist.doc), y son fundamentales como hábitats de aves acuáticas y áreas de reproducción de diferentes especies marinas y forestales.
Es claro entonces a partir de lo expuesto, que la existencia y protección de este parque es fundamental desde el punto de vista de conservación y protección al medio ambiente.” Es decir, el hecho de que, la prórroga de viabilidad ambiental haya sido denegada para la construcción dentro de dicha propiedad, por encontrarse dentro de los límites del Parque, por sí mismo, no constituye la violación a los derechos que aduce el recurrente, por estar dentro de los márgenes de protección y conservación que se requieren para dichos terrenos -según lo indicado por el SINAC y SETENA-, si no, prioriza y previene la destrucción de espacios que, se tornan indispensables para la preservación de especies de flora y fauna. Como lo indicó el Tribunal en la sentencia: “Agrega el Tribunal, que la actora puede gestionar lo correspondiente en vía administrativa, para gestionar lo relativo a la condición del terreno como Área Ambientalmente Frágil, y que se determine lo que en derecho corresponda.”, pues, en este proceso no se peticionó la obligatoriedad del Estado de expropiar la finca objeto del proceso, ni la delimitación del Parque para definir si la propiedad realmente se encuentra o no dentro de sus límites. Por ende, el argumento tampoco es procedente y se denegará.
VI.En mérito de lo expuesto, se declarará sin lugar el recurso de casación interpuesto por la parte actora. A tenor de lo dispuesto por el acápite 3) del artículo 150 del Código Procesal Contencioso Administrativo, la parte promovente deberá sufragar las costas generadas con el ejercicio de esta instancia.
POR TANTO
Se declara sin lugar el recurso de casación formulado por la parte actora, quien debe sufragar las costas generadas con su ejercicio. DRUDIN.
Luis Guillermo Rivas Loaiciga Rocío Rojas Morales Damaris Vargas Vásquez Jorge Leiva Poveda Carlos Guillermo Zamora Campos
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