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Res. 01646-2018 Tribunal de Apelación de Sentencia Penal II Circuito Judicial de San José · Tribunal de Apelación de Sentencia Penal II Circuito Judicial de San José · 20/11/2018

Limitation Period for the Crime of Land-Use ChangePrescripción del delito de cambio de uso del suelo

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OutcomeResultado

DeniedSin lugar

The prosecution’s appeal was denied and the acquittal upheld because the charged land-use change was an instantaneous offense with permanent effects and the criminal action was time-barred.Se rechazó la apelación del Ministerio Público y se mantuvo la absolución porque el cambio de uso del suelo imputado era un delito instantáneo de efectos permanentes y la acción penal había prescrito.

SummaryResumen

The Court of Criminal Sentence Appeals denied the Public Prosecutor’s appeal and upheld the acquittal of three defendants charged with offenses against natural resources. It held that illegal land-use change under Article 61(c) of the Forestry Law is not necessarily a continuing offense. When the charge alleges specific acts of tree cutting, forest removal, and harm to a spring—but no structures, crops, or other activities continuously maintaining the prohibited conduct—the crime is completed when the land’s forest character is changed. The persistence of environmental harm does not, by itself, make the offense continuing. Because the maximum penalty was three years and the limitation period was reduced to eighteen months following the first formal accusation, prosecution had become time-barred in 2009, before the next interrupting procedural act. The trial judgment had also identified uncertainty regarding the location of the events, the affected property, and the defendants’ participation. The appellate court therefore found no basis to disturb the acquittal and denied the prosecution’s appeal.El Tribunal de Apelación rechazó el recurso del Ministerio Público y confirmó la absolución de tres imputados por delitos contra los recursos naturales. Determinó que el cambio ilegal de uso del suelo, sancionado por el artículo 61 inciso c) de la Ley Forestal, no es necesariamente un delito permanente: cuando la acusación atribuye actos concretos de tala, eliminación de bosque y afectación de una naciente, sin obras, cultivos u otras actividades que mantengan continuamente la conducta típica, el delito se consuma al cambiar la naturaleza forestal del terreno. La prolongación del daño ambiental no convierte por sí sola la infracción en permanente. Como la pena máxima era de tres años y, tras la primera imputación formal, el plazo se redujo a dieciocho meses, la acción penal había prescrito en 2009, antes del siguiente acto interruptor. Además, la sentencia de juicio había identificado dudas sobre el lugar de los hechos, la propiedad afectada y la participación de los acusados. Por ello, la apelación fiscal fue declarada sin lugar.

Key excerptExtracto clave

Grammatically, the distinction must be drawn between the verb “to change” and the verb “to use”: the former is performed once, after which the nature of the thing has been transformed (the land ceases to be forest), while the latter entails an activity that may indeed continue over time (the land in its new condition may be used indefinitely). This conceptual difference therefore makes it possible to classify the offense at issue as a resulting-state offense, or an instantaneous offense with permanent effects; that is, although it produces an unlawful situation, it is completed at a single moment, when the nature of the land is changed. Nor does the fact that harm to nature is prolonged make this a continuing offense. On this point, the Criminal Cassation Court held: “The continuing nature of an offense does not arise from the prolongation of the harm (…) because every offense may affect legally protected interests and therefore cause harm that may continue over time, as with homicide, where the harm caused by death is prolonged, and likewise bodily injury, which may even leave permanent disabilities, yet both are instantaneous-action offenses. Thus, if prolonged harm were the distinguishing criterion for continuing offenses, typical instantaneous offenses would have to be considered continuing offenses.” Criminal Cassation Court, Decision No. 812-2002.Gramaticalmente la diferenciación que debe hacerse es entre el verbo "cambiar" y el verbo, "usar" en tanto el primero se ejecuta una sola vez y ya la naturaleza de la cosa se transmutó (el suelo deja de ser bosque), el segundo verbo implica una actividad que efectivamente puede prolongarse en el tiempo (la nueva naturaleza del suelo puede ser usada en forma indefinida), por ello, esta diferencia conceptual permite ubicar al delito que aquí nos ocupa como un delito de estado o instantáneo de efectos permanentes, es decir, un delito que aunque produce una situación antijurídica se consuma en un solo momento, cuando se produce el cambio de la naturaleza del suelo. Tampoco el hecho que el perjuicio a la naturaleza lo sea en forma prolongada hace que estemos ante un delito permanente, para ello podemos indicar la jurisprudencia del Tribunal de Casación Penal cuando resolvió: “La naturaleza de permanente de un delito no se la da la prolongación del perjuicio (…) pues todo delito puede afectar bienes jurídicos, y por ende, producir un perjuicio que se puede prolongar en el tiempo, como el homicidio donde el perjuicio ocasionado con la muerte será prolongado, así mismo las lesiones, que hasta pueden dejar incapacidades permanentes, y sin embargo ambos son delitos de acción instantánea. Por lo que si el criterio distintivo de los delitos permanentes fuera (…) el perjuicio prolongado, tendríamos que los típicos delitos instantáneos serían permanentes”. Tribunal de Casación Penal, voto Nº 812-2002.

Pull quotesCitas destacadas

  • "La confusión que existe entonces, es considerar que este delito necesariamente es permanente, comparándolo incluso con el delito de usurpación."

    "The confusion, then, lies in considering this offense necessarily continuing, even comparing it to the crime of usurpation."

    Considerando III

  • "La confusión que existe entonces, es considerar que este delito necesariamente es permanente, comparándolo incluso con el delito de usurpación."

    Considerando III

  • "En otras palabras: el delito de cambio de uso de suelo tiene una pena igual a la del delito de aprovechamiento de productos forestales."

    "In other words, the crime of land-use change carries the same penalty as the crime of exploiting forest products."

    Considerando III

  • "En otras palabras: el delito de cambio de uso de suelo tiene una pena igual a la del delito de aprovechamiento de productos forestales."

    Considerando III

  • "Independientemente de la clasificación que se otorga por la doctrina, lo cierto es que la acusación describió hechos en un ámbito temporal muy bien definido, sin que se pueda extraer de ellos una acción continúo del orden delictivo por parte del imputado."

    "Regardless of the doctrinal classification adopted, the fact remains that the charge described events within a clearly defined time frame, from which no continuous criminal conduct by the defendant can be inferred."

    Considerando III

  • "Independientemente de la clasificación que se otorga por la doctrina, lo cierto es que la acusación describió hechos en un ámbito temporal muy bien definido, sin que se pueda extraer de ellos una acción continúo del orden delictivo por parte del imputado."

    Considerando III

  • "Se declara sin lugar el recurso planteado por el representante del Ministerio Público."

    "The appeal filed by the representative of the Public Prosecutor’s Office is denied."

    Por tanto

  • "Se declara sin lugar el recurso planteado por el representante del Ministerio Público."

    Por tanto

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Sections

Procedural marks

Decision: 2018-1646 Case file: 07-201594-0485-PE(15) TRIBUNAL DE APELACIÓN DE SENTENCIA PENAL. Segundo Circuito Judicial de San José. Goicoechea, at eight thirty-five a.m. on twentieth November two thousand eighteen.- APPEAL filed in the present proceedings brought against Nombre01, of legal age, Costa Rican, identity card number CED01, born in Limón on 21 April 1981, son of Nombre02 and Nombre03, single, employed as an agricultural laborer, resident of Limón, Guácimo, Guayacán; Nombre04, of legal age, Costa Rican, identity card number CED02, born in San José on 12 December 1954, son of Nombre05 and Nombre06, married, employed as a farmer, resident of Dirección01; and Nombre07, of legal age, Costa Rican, identity card number CED03, born in Limón on 20 August 1971, son of Nombre08 and Nombre09, single, employed as a construction laborer, resident of Limón, Guácimo, Guayacán; for the offenses of ILLEGAL FELLING OF TREES and OTHERS, to the detriment of NATURAL RESOURCES. Judges Laura Gabriela Murillo Mora and Ana Isabel Solís Zamora and Judge Alfredo Araya Vega participated in deciding the appeal. Attorney Luis Grijalba Alfaro appeared before this Court on behalf of the Ministerio Público, Fiscalía de Pococí, and attorney José Salazar Monge appeared as public defender for co-defendant Nombre07.

BACKGROUND:

I.By judgment number 31-2018, issued at seven forty-five a.m. on twenty-fifth January two thousand eighteen, the Tribunal Penal del Segundo Circuito de la Zona Atlántica, Guápiles, ruled: “POR TANTO: In accordance with the foregoing, Articles 39 and 41 of the Constitución Política; 1, 9, 30 to 33, 265, 267, 360, 361, 363, 364, 365, and 366 of the Código Procesal Penal; and Articles 58 and 61 of the Ley Forestal, Nombre01, Nombre04, and Nombre07 are ACQUITTED of all punishment and liability for the offenses of Illegal Felling of Trees, Use of Forest Resources (Aprovechamiento de recursos forestales), Land-Use Change (Cambio de uso de Suelo), and Encroachment upon a Protected Area (Invasión de una zona protegida), to the detriment of NATURAL RESOURCES, with which they had been charged by the Ministerio Público and the Procuraduría General de la República. Any precautionary measure (medida cautelar) imposed on the defendants by virtue of these proceedings is hereby lifted. The Civil Claim for Damages (Acción Civil Resarcitoria) brought by the Procuraduría General de la República against Nombre01, Nombre04, and Nombre07 is dismissed. No special award of costs is entered in either the criminal or civil proceedings. The chainsaws seized are ordered forfeited to the State. Notice shall be given by reading.” (sic).

II.Attorney Luis Grijalba Alfaro, on behalf of the Ministerio Público, Fiscalía de Pococí, filed an appeal against the foregoing ruling.

III.Following the corresponding deliberation in accordance with Article 465 of the Código Procesal Penal, the Court considered the issues raised in the appeal.

IV. The relevant statutory requirements have been observed throughout the proceedings

Appellate Criminal Judgment Judge Murillo Mora drafts the decision; and,

CONSIDERING:

I.This matter is decided by the judges whose signatures appear at the foot of this judgment, in accordance with the decision of the Consejo Superior at session 89-18 of 11 October 2018, Article XLVII, which approved the formation of special temporary panels (secciones emergentes) within the Tribunal de Apelación de Sentencia Penal del Segundo Circuito Judicial de San José, pursuant to the powers granted to that Council by Article 81 of the Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) to remedy the circumstances of judicial offices that are not current with their caseloads; and through the “Plan de descongestionamiento del Tribunal de Apelación Penal Segundo Circuito Judicial de San José,” which forms part of a project of institutional interest directed by the Presidencia de la Corte, with the sponsorship of the Consejo Superior, to address the oldest matters pending before this judicial office, as objectively determined by the date on which they were filed, through the application of Articles 44 and 81 of the LOPJ, Circular de Corte Plena 16-2015, and subsection 10.1 of the Plan de Vacaciones del Período 2017-2018.

It was established that this remedial plan would operate between 1 November and 15 December 2018 in an effort to resolve, it bears repeating, the oldest pending matters, consistent with the principle of prompt and effective justice (principio de justicia pronta y cumplida) set forth in Articles 41 of the Constitución Política and 4 of the Código Procesal Penal. It is important to emphasize that this plan does not affect the principle of the natural judge (principio de juez natural), because: i) the law expressly provides that, “Due to the volume of work and the required efficiency of the public administration of justice, the Corte may appoint additional members of the courts, either temporarily or permanently” (Article 46 of the LOPJ); ii) the same statutory text further provides that, in multi-judge courts, members of the different panels may substitute for one another for justified reasons, such as, in this case, providing the service more efficiently and reducing the backlog in accordance with the guidelines of an institutional plan (see Article 33 of the Ley Orgánica del Poder Judicial); iii) this is not a court or panel of judges specially appointed for a specific case, whether ad hoc or ex post facto, but rather the court previously established in accordance with the Constitución Política and preexisting laws to hear these matters under objective criteria, such as age of the matter and the priority to be given to matters involving persons in custody or older adults (see Articles 35 of the Constitución Política; 10 of the Declaración Universal de Derechos Humanos; 26 of the Declaración Americana de los Derechos Humanos; 14.1 of the Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; 8.1 of the Convención Americana sobre Derechos Humanos; 3 of the Código Penal; and 33, 46, and 93 of the Ley Orgánica del Poder Judicial); and iv) in any event, appeals in which evidence was presented orally during the proceedings or in which an oral hearing (vista) was held and grounds were expanded shall be decided by the same judges who received that evidence or conducted the oral hearing, as provided in the final paragraph of Article 464 of the Código Procesal Penal.-

II.As the sole ground for the appeal from the judgment, the prosecution challenges the assessment of the evidence (valoración de la prueba), alleging a violation of the rules of sound judicial reasoning (reglas de la sana crítica) and inadequate reasoning (incorrecta fundamentación). Essentially, the objections concern several points, which may be divided as follows: (i) Nombre10’s testimony was not properly assessed because his credibility was discounted even though it was clear that vegetation was being removed from the forest area, as stated in the report after table number 2, in addition to the seizure of the chainsaws; nevertheless, it was concluded that everything was merely an inference by Mr. Nombre10. (ii) To discount Mr. Nombre10’s credibility, it was stated that Mr. Nombre11 never reported seeing trees fall, but that what led them to the defendants was the sound of the chainsaws.

That circumstance, however, was never mentioned in the report. Nevertheless, Mr. Nombre11 was deemed credible even though that information did not appear in the report; and, following the Court’s reasoning, Mr. Nombre10 should likewise have been deemed credible, because each witness was credible and stated what he remembered. (iii) The Court stated that it was required to acquit because of the inadequate and incomplete investigation conducted in the case, as no analysis had been performed concerning the operators’ period of employment. However, the Court failed to provide reasons for that statement, assigning unspecified evidentiary weight to investigative steps that the prosecution did not undertake but that would do nothing to negate the offenders’ participation, regardless of whether they had been hired or were working on their own account. (iv) Article 19 of the Ley Forestal prohibits land-use change in forested areas (áreas boscosas), an offense that is continuing in nature (delito permanente) and is not completed at a single point in time.

The judge therefore erred “[...] by stating that the defendants’ participation in the land-use change over several days could not be proven; however, this is not required, as they need not have participated for two or more days. Rather, it was evident that their conduct as co-perpetrators (co autores), regardless of whether they felled all the trees that were lying on the ground, is not relevant to attributing responsibility to them for committing the offense at that time, and the charge includes the time when the act occurred within the stated period” (see folio 447).

III.The appeal (recurso de apelación) must be denied. The judgment contains a proper assessment of the evidence and statement of reasons. The reasons given by the court below for rendering the acquittal are as follows: (i) the indictments (both that of the Public Prosecutor’s Office and that of the Office of the Attorney General of the Republic) identify two different places where the events occurred: the prosecution stated that they occurred in the sector known as El Aguacate, district of El Bosque, canton of Guácimo, while the Office of the Attorney General stated that they occurred in the district of La Rita, canton of Pococí, many kilometers apart. (ii) The report appearing at folio 1 does not clearly establish the name of the person (natural or legal) who owned the property at that time; (iii) Nombre10 and Nombre11 stated that they had witnessed clear-cutting (tala rasa) at the scene, characteristic of a land-use change (cambio de uso del suelo) process; however, it was never established with certainty who owned or currently owns the property where the event occurred.

(iv) The land-registry report for the property registered in the province of Limón under the real-property folio and registration-number system states that the property was in the canton of Pococí, District of La Rita; that is, it is a different property from the one visited on 28 de junio by S.I.N.A.C. officials. It adds that “[...] the significance of this confusion regarding the properties lies in the fact that the Private Criminal Complaint and Civil Action (Querella y Acción Civil) concern the event that occurred on the property in La Rita and not the events that occurred in El Bosque de Guácimo; and that, according to the Private Criminal Complaint and the Civil Claim for Damages (Acción Civil Resarcitoria), the criminal acts attributed to the three defendants in this case occurred in La Rita” (cfr. folio 439). Thus, it reiterates that the entire adversarial proceeding concerned the property located in Guácimo rather than the property in La Rita de Pococí, and that the territorial location of the events is entirely different from that found proven by the court.

(v) There is reasonable doubt regarding the defendants’ participation in the charged offenses of land-use change and encroachment upon the protection zone (zona de protección) of a stream; although they were found at the site in flagrante delicto engaging in the illegal harvesting of timber (aprovechamiento ilegal de la madera) (an offense for which the statute of limitations had expired), it cannot be established that they repeatedly and continuously carried out the land-use change, because it cannot be proven that the three men detained on 28 de junio de 2007 were the same individuals who, during the preceding weeks, had cut down trees in the secondary forest, disturbed the understory, and encroached upon the protected zone of the stream named “Nombre12.” Those are the court’s reasons. The appellant’s claims are confined to two principal points: (a) the erroneous assessment of the testimonial evidence, specifically the testimony of the witness Nombre10; and (b) the court’s conclusion that it could not be established that the defendants’ conduct continued for several days does not eliminate liability for the charged offense.

Nevertheless, apart from the claims comprising the challenge, it is especially important to note that, although it is not an issue raised by the appellant, the statute of limitations (prescripción) is a matter that the court below analyzed and that this appellate panel, as part of a comprehensive review of the judgment, cannot overlook. On this point, the court below stated that the statute of limitations had expired for the offense of illegal harvesting of forest resources (aprovechamiento ilegal de recursos forestales): “[...] It is clear that there was an offense involving the illegal harvesting of forest resources, which the defendants themselves acknowledged committing; however, from the standpoint of criminal law, the statute of limitations for that offense has expired. That criminal conduct is punishable by a maximum term of three years pursuant to article 61 of the Ley Forestal. Those three years must be treated as the limitation period for the criminal prosecution (prescripción de la acción penal) pursuant to article 31 of the Code of Criminal Procedure (Código Procesal Penal).

However, the defendants’ investigative statements (indagatorias)—Nombre01 (22 de febrero de 2008, de folio 30 a folio 32), Nombre04 (22 de febrero de 2008, de folio 33 a folio 35) and Nombre07 (4 de marzo de 2008, de folio 37 a folio 39)—caused the three-year limitation period for the criminal prosecution to be reduced to eighteen months under article 33 of the Code of Procedure, such that the limitation period in the case would expire for each defendant on 22 de Agosto del año 2009 for defendants Nombre01 and Nombre04, and on 4 de setiembre for Nombre07. Accordingly, because the next procedural act that interrupted the running of the limitation period occurred on 22 de febrero del año 2013, when the order scheduling the preliminary hearing was issued, it is clear that the criminal prosecution was already time-barred by then and that, pursuant to article 30 of the Code of Criminal Procedure, the criminal prosecution was extinguished.

This necessarily entails the defendants’ acquittal of the offense of harvesting forest resources on privately owned land, as well as the offense of felling trees, which was subject to the same determination; and, in view of the violation of the principle of congruence (principio de congruencia), as explained above, the Civil Claim for Damages brought by the Office of the Attorney General of the Republic against Nombre01, Nombre04 and Nombre07 must likewise be denied” (cfr. folio 443 vuelto y 444). Now, the reason the Prosecutor’s Office seeks to advance its theory that this is an offense of land-use change, defined and punishable under article 61 inciso c) of the Ley Forestal, is that it mistakenly considers that the statute of limitations would not have expired for this offense, a theory that is incorrect for the reasons set forth below. The cited article provides: “A term of imprisonment of one month to three years shall be imposed upon anyone who: a) Harvests one or more forest products on private property without a permit from the State Forestry Administration, or who, despite having a permit, fails to comply with its terms. b) Acquires or processes forest products without complying with the requirements established in this law. c) Carries out activities involving a change in land use contrary to the provisions of article 19 of this law.

In the foregoing cases, the products shall be seized and placed at the disposal of the competent judicial authority. d) Removes forest products from private or State-owned property or transports forest products obtained in that manner.” In other words, the offense of land-use change carries the same penalty as the offense of harvesting forest products. The prosecution’s error may have arisen long ago and persisted throughout the years during which this case has been pending, that is, since the year 2007. By the year 2010, the Public Prosecutor’s Office had requested dismissal (sobreseimiento) on statute-of-limitations grounds (see folio 160), but the request was denied by the criminal court judge on the following ground: “[...] this is an offense with permanent effects (delito de efectos permanentes) within the meaning of the Code of Criminal Procedure, for which no limitation period runs until the effects of the offense cease, a matter that the Public Prosecutor’s Office has neither clarified nor established so as to determine whether those effects have ceased; this has been recognized in abundant case law from our Criminal Courts, particularly the Tribunal de Casación Penal de San José, including judgment N°549-2007 de las 8:55 horas del 25/05/2007 [...]” (cfr. folio 161).

Nevertheless, Prosecutor Luis Fernando Vindas Vargas maintained that position in a filing dated 24 de enero de 2011, stating that the “[...] consummated state does not extend over time, since the offense was consummated (consumo) by the mere act of carrying it out; however, even if one were to adopt the view that land-use change is an offense with permanent effects, which is incorrect, nevertheless classifying the conduct described in the case file at issue under this criminal provision would mean acting or ruling on presumptions rather than facts [...]” (cfr. folio 170). Subsequently, the Deputy Prosecutor of the Agricultural and Environmental Prosecutor’s Office recommended that the case file be returned to the Public Prosecutor’s Office so that an on-site inspection (inspección ocular) could be added to the investigation, warning that if, following that inspection, “[...] no plantation, civil-engineering work, or other development is found that prevents the natural regeneration of the forest ecosystem, the Prosecutor could request dismissal of the land-use change offense, a criminal offense that, as the Criminal Court Judge states, has permanent effects, because the possible placement of such structures affects the legally protected interest day after day, and the limitation period for the criminal prosecution will begin to run only when they are removed and the site is cleared” (cfr. folio 177).

It should be noted that the Public Prosecutor’s Office’s indictment does not refer to the placement of any structure or to any new plantation or development that would prevent the ecosystem’s regeneration; it states only that, between enero a junio de 2007, “[...] in order to carry out the indicated land-use change, the defendants proceeded to fell several trees of various commercial species [...] likewise, the secondary forest was eliminated and a spring (naciente) located at the site was affected, causing environmental damage [...]” (cfr. folio 192). The confusion, therefore, lies in treating this offense as necessarily permanent and even comparing it to the offense of unlawful occupation (usurpación) (it should be noted that, when denying the statute-of-limitations request, the criminal court judge even cited a judgment of the former Tribunal de Casación de San José concerning the offense of unlawful occupation, specifically 549-2007).

The issue concerning instantaneous or permanent offenses (delitos instantáneos o permanentes) has long been analyzed, including criticism of the reference in article 33 of the Code of Criminal Procedure to “offenses with permanent effects.” In this regard, this appellate court, differently constituted, endorsed the former Court of Cassation’s position on this issue and observed: “In judgment number 436-2000 of the former Tribunal de Casación Penal de San José, issued by Judges Llobet, Quesada and Nombre13, whose position is adopted here (with a dissent by the last-named judge, although on other matters), the following was stated regarding offenses with permanent effects (which, moreover, were previously and erroneously equated in the cited provision with continued offenses, an error that has recently been corrected): ‘In Voto 327-2000, the Court of Cassation ruled on the offense of bodily injury and on the provision stating that, for offenses with permanent effects, the limitation period begins to run when the permanence ceases (Art. 32 of the Code of Criminal Procedure).

That judgment correctly rejected the proposition that offenses involving bodily injury could be regarded as offenses with permanent effects for statute-of-limitations purposes (...) The regulation of the statute of limitations in the Code of Criminal Procedure is deficient, which has led to serious interpretive problems. Legal scholarship refers to continuous or permanent offenses, whereas the Code used the concepts of continued offenses or offenses with permanent effects, employing both concepts contrary to proper legal terminology. It should be noted that the Criminal Code, in its Art. 77, provided for continued offenses, adopting not a theory of “unity of offense,” but rather one of “concurrence of offenses,” which is in fact a particular form of real concurrence carrying a more favorable penalty. By referring to a continued offense in its regulation of the statute of limitations, the Code of Criminal Procedure appears to adopt a theory of “unity of offense,” which is incorrect. It appears, instead, that the intended reference was to continuous or permanent offenses.’”

In this regard, the 1970 Criminal Code stated that “The limitation period for criminal prosecution (prescripción de la acción penal) begins to run (...) for continuing offenses (delitos permanentes), from the day on which their continuation or permanence ceased (...)”. The regulation in the draft Code of Criminal Procedure, published by the Corte Suprema de Justicia in December 1995, was consistent with that of the Criminal Code (Art. 38 paragraph 1); inexplicably, however, the wording of the article was later changed, referring in a technically imprecise manner to “continued offenses or offenses with permanent effects” (delitos continuados o de efectos permanentes), while retaining the statement that the limitation period begins to run when the continuation or permanence ceases. Legal scholarship refers, on the one hand, to continuous or continuing offenses or, on the other, to instantaneous offenses, and identifies instantaneous offenses with permanent effects as a category of the latter.

The draft Code of Criminal Procedure, in the version published in December 1995, referred, like the 1970 Criminal Code, to continuing offenses, whereas, for no apparent reason, the approved text of the Code referred to offenses with permanent effects, apparently with the intention of encompassing offenses of unlawful occupation (usurpación), which had prompted debate regarding the limitation period in the case law of the Tribunal de Casación Penal. The interpretation of the concept of offenses with permanent effects used in the Code of Criminal Procedure must relate to the doctrine of limitation itself. Accordingly, offenses such as homicide, bodily injury, theft, and robbery cannot be deemed not to begin accruing time toward the limitation period until the permanence ceases, since this would mean that the limitation period would never begin to run for a completed homicide, extremely serious bodily injuries (“permanent disability,” “loss”), or, in principle, completed serious bodily injuries (“persistent impairment”).

The same could be said regarding theft or robbery offenses in which the stolen property has not been recovered. The same would apply to negligent bodily injury associated with extremely serious or serious bodily injury in terms of the severity of the injury, as occurred in the present matter, in which there was a 2% loss of general organic capacity. Clearly, that is not the meaning of the Code, because it would render those offenses not subject to any limitation period, contrary to the prescribed limitation periods. Furthermore, legal scholarship has rejected classifying offenses involving bodily injury (and homicide) within the ambiguous category of offenses with permanent effects, since the defining feature of the latter is the persistence of the harm as an unlawful effect, which is not present in bodily injury offenses (Cf. Cousiño Mac. Iver. Derecho Penal Chileno. Tomo I. Santiago de Chile, 1975, pp. 318-319).” The same applies to the offense of receiving property of suspicious origin, which is completed upon receipt of the property, everything thereafter being merely a consequence of that act and not, as occurs with continuous offenses (which are not the same as continued offenses, neither of which exists here), an offense in which the perpetrator continues carrying out the acts of execution each day (as in kidnapping).

The prosecution’s claim that this should be deemed an offense with permanent effects merely reveals an excessive zeal to prosecute because even the present possession of the property may be unlawful and punishable, and this provided grounds for allowing the proceeding to continue as to the second act charged. Therefore, because under the prosecution’s criterion all offenses would have “permanent effects” and would not be subject to any limitation period, to the detriment of the most basic rules of criminal-law interpretation (article 1 of the Criminal Code), the prosecution’s appeal must be denied” (Judgment number 2013-1364, issued at 15:42 on 26 de junio de 2013). In this case, it should be noted that the Deputy Prosecutor himself, Mr. Nombre14, qualifies and conditions the nature of the offense by stating that if “a plantation, civil works, or any development preventing the natural regeneration of the forest ecosystem cannot be found, the Prosecutor could request dismissal (sobreseimiento) of the land-use change (Cambio de Uso de Suelo) offense,” because that offense, he asserts, has “permanent effects” only if “the possible placement of such works affects the legally protected interest (bien jurídico tutelado) day after day, and the limitation period for criminal prosecution will begin to run only when they are removed and the site is cleared.” In this case, the entire charge centered on the felling of trees proven to have occurred on one particular day, revealing that an unlawful situation was not maintained by the will of the perpetrators; that is, the offense was completed when the trees were felled.

Thus, for purposes of applying the rules governing limitation periods, this offense was also time-barred. Following the same line of reasoning, in a case similar to the present one, whose discussion—although extensive—is worth reproducing, the criminal offense at issue was analyzed and the same conclusion was reached: “[...] as legal scholarship clearly provides, instantaneous offenses with permanent effects are completed when the conduct constituting the offense has been exhausted, regardless of whether the effects of that offense continue over time. Interpreting section 32 of the Code of Criminal Procedure as set forth above gives it coherence, remedying the inaccuracies committed by the legislature through a harmonious and systematic interpretation of the procedural legal order and aligning the subject of the regulation with the prevailing scholarly position on this issue. In light of the foregoing, it is necessary to consider the criminal offense at issue here, specifically as it concerns land-use change, in order to establish the nature of the operative verb (verbo típico) and determine its classification within those conceptual categories.

Accordingly, our attention must focus on sections 19 and 61 subsection c) of the Ley Forestal. The first of those articles provides: “On forest-covered land, changing the use of the land or establishing forest plantations shall not be permitted” (emphasis added). The specific criminal provision, in turn, provides: “A term of imprisonment of one month to three years shall be imposed on anyone who: ... c) Carries out activities involving a change in land use, contrary to the provisions of article 19 of this law” (emphasis not in the original). As can be seen, the activity of changing land use is a discrete activity confined to a particular moment. It is readily understood that once the nature of an area that was forest has been changed and the area converted into pasture, cropland, or any other similar use, the prohibited act of changing the nature of the land use is not repeated merely because the activity for which the land-use change was undertaken or required continues.

Grammatically, the distinction must be drawn between the verb “to change” and the verb “to use”: the former is performed only once, after which the nature of the thing has already been transformed (the land ceases to be forest), whereas the latter entails an activity that may indeed continue over time (the land in its new condition may be used indefinitely). This conceptual distinction makes it possible to classify the offense at issue here as a status offense (delito de estado), or an instantaneous offense with permanent effects; that is, an offense that, although it produces an unlawful situation, is completed at a single moment, when the change in the nature of the land occurs. In view of the foregoing, we consider the Trial Court’s reasoning in support of the finding that the matter was time-barred to be correct: “In the present case, Nombre15. has been charged, both by the Public Prosecutor’s Office and through the private prosecution (querella) filed by the Procuraduría General de la República, with violating the Ley forestal under articles 58 and 61, the former carrying a sentence of three months to three years and the latter a sentence of one month to three years.

Based on the foregoing, and considering article 31 of the Code of Criminal Procedure, which establishes the limitation periods for criminal prosecution, the unlawful acts under investigation, in view of the penalties prescribed for them, become time-barred after three years have elapsed. Under section 33 of the same Code, which establishes the grounds for tolling (interrupción) the limitation periods for criminal prosecution, that three-year period is reduced by half, that is, to one and a half years or eighteen months. In this case, the first formal accusation of the acts against the accused, Nombre15., occurred during the preliminary examination (indagatoria), which appears at folios 62 and 63 and was conducted on veinte de octubre del dos mil ocho. Taking subsection 1) of article 33 into account, the first formal accusation of the charged acts is the first ground for tolling the limitation period for criminal prosecution.

Therefore, one and a half years, or eighteen months, must be counted from the date of the preliminary examination until the second ground for tolling, namely the ruling convening the preliminary hearing for the first time, which in this specific case occurred on diecinueve de julio de dos mil diez, as recorded at folio 195. If we add the eighteen-month limitation period to the date of the preliminary examination, veinte de octubre de dos mil ocho, that period expired on veinte de abril de dos mil diez. Because the preliminary hearing was scheduled on diecinueve de julio de dos mil diez, by that date the mandatory limitation period had already elapsed by a considerable margin. In addition, it should be noted that the Public Prosecutor’s Office’s charging instrument is dated veintiséis de agosto de dos mil nueve (folios 143 to 182), and the case file was not forwarded until siete de mayo de dos mil nueve (see reverse of folio 194), from which it follows that the case was already time-barred when the case file was received by the Criminal Court.

It was argued that the accused’s preliminary statement was supplemented on siete de setiembre de dos mil nueve at folio 104 and that the limitation period for criminal prosecution was therefore tolled again as of that date, but this is incorrect. First, the law does not state that every examination of the accused constitutes a ground for tolling the limitation period. Second, although that folio is titled a supplement to the preliminary examination, it is not actually a supplement, because Mr. Nombre15. was not being accused of acts different from those already attributed to him and investigated. Rather, the defendant Nombre15. voluntarily appeared before the Prosecutor’s Office to make a statement or declaration he had not previously made; accordingly, it cannot be treated as a supplement to the preliminary examination, much less as a ground for tolling the limitation period for criminal prosecution.

The State’s representative argued that the case was not time-barred because it involved a continuing offense. This Chamber does not share that view, because determining whether an offense is instantaneous or continuing requires analyzing not only the act performed by the offender, but also the moment when the unlawful act was completed. An instantaneous offense is completed at the moment the result occurs, without creating an unlawful situation that continues over time. In relation to it, it is completed (sic) at the moment the result occurs, without that result bringing about the creation of a lasting unlawful situation.

A continuing offense (delito permanente) entails maintaining an unlawful situation (situación antijurídica) for a certain duration through the will of the perpetrator, and such maintenance continues to fulfill the elements of the offense (tipo), such that the offense continues to be consummated until the unlawful situation is abandoned; this means that the rule is being violated for as long as the accused (encartado) continues to engage in the unlawful conduct. In the case before us, the accused Nombre15. was alleged to have carried out clear-cutting (tala rasa) in a forest area, causing economic and social harm, and also to have subsequently burned the soil in the area he ordered to be deforested and planted tiquizque, thereby consummating an unlawful land-use change (cambio ilegal de uso de suelo). Those actions attributed to the accused were consummated when he performed the alleged conduct.

It should be noted that the offense of deforestation or illegal logging (tala ilegal) is consummated when the perpetrator cuts or orders the cutting of trees without the corresponding permit or within a protection zone (zona de protección); this is accomplished through a single act, and therefore the conduct is not performed or maintained over a period of time. Rather, the cutting of trees is carried out at a single point in time, and thus the offense of illegal logging, including logging within a protection zone, is an instantaneous offense (delito instantáneo) consummated at the moment the result occurs. The same is true of land-use change, which is consummated when the perpetrator carries out the act that causes the change to the land; in this specific case, it was consummated when the land’s forest condition was altered and the land was used for agriculture. Nor does the fact that the harm to nature is prolonged mean that this is a continuing offense.

In this regard, we may cite the case law (jurisprudencia) of the Criminal Cassation Court (Tribunal de Casación Penal), which held: “The continuing nature of an offense is not established by the prolongation of the harm (…) because every offense may affect legally protected interests (bienes jurídicos) and, consequently, cause harm that may continue over time, as in homicide, where the harm caused by death will be prolonged, and likewise in cases of bodily injury, which may even result in permanent disabilities; nevertheless, both are offenses involving instantaneous conduct. Therefore, if the distinguishing criterion for continuing offenses were (…) prolonged harm, offenses typically regarded as instantaneous would have to be considered continuing offenses.” Tribunal de Casación Penal, voto Nº 812-2002. On that basis, the violations of the Ley Forestal attributed to Nombre15. would not constitute a continuing offense because, although the harm to natural resources continues over time, that is not a fundamental element or characteristic for determining whether an offense is continuing or instantaneous; rather, as stated, the relevant considerations are the perpetrator’s conduct, its continuation, and the moment of consummation.

In view of all the foregoing, because the statutory limitation period (plazo de prescripción) has elapsed, the criminal prosecution (acción penal) is declared extinguished. Consequently, because the statute-of-limitations defense (excepción de prescripción) was reserved for consideration on the merits in the judgment due to the close relationship between the facts attributed to Mr. Nombre15. and those attributed to the accused Nombre16., the appropriate ruling at this procedural stage is to ACQUIT the defendant Nombre15. of all punishment and liability for THREE OFFENSES IN VIOLATION OF THE LEY FORESTAL, to the detriment of NATURAL RESOURCES, because the criminal prosecution is time-barred.” (Compare the judgment from the reverse of folio 259 through the reverse of folio 260). As can be seen, the trial court’s reasoning follows criteria similar to those set out above and leads to the conclusion that, without any doubt, the offense of land-use change was time-barred; therefore, the decision reached in this case was indeed correct.

Under these circumstances, the appropriate course is to deny the ground for cassation (motivo de casación) raised by the representative of the Ministerio Público. Regardless of the classification assigned by legal scholarship, the fact remains that the charging instrument (acusación) described events within a very clearly defined timeframe, from which no continuing criminal conduct by the defendant can be inferred.” (Tribunal de Apelación de Sentencia Penal del III Circuito Judicial de Alajuela, judgment number 00438-2012 at 11:30 on June 1, 2012). It is therefore clear that there is no need to address the appellant’s arguments on the merits, when it is evident that, in any event, the criminal prosecution had been time-barred since 2009 with respect to all the accused: August 22 for Nombre01 and Nombre04, and September 4 for Nombre07. Accordingly, the appropriate course is to deny the appeal.

THEREFORE:

The appeal filed by the representative of the Public Prosecutor’s Office is denied. NOTICE SHALL BE GIVEN.- Laura Gabriela Murillo Mora Ana Isabel Solís Zamora Alfredo Araya Vega Judges of the Criminal Judgment Appeals Court Case File: 07-201594-0485-PE(15) Defendant: Nombre01 et al.

Victim: Natural resources Offense: Illegal felling of trees and other offenses Nombre17 Case File: 07-201594-0485-PE(15) - JUDGMENT 2018-1646 - p.: 1

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Resolución: 2018-1646 TRIBUNAL DE APELACIÓN DE SENTENCIA PENAL. Segundo Circuito Judicial de San José. Goicoechea, al ser las ocho horas treinta y cinco minutos, del veinte de noviembre de dos mil dieciocho.- RECURSO DE APELACIÓN interpuesto en la presente causa seguida contra Nombre01, mayor, costarricense, cédula de identidad número CED01, nacido en Limón, el 21 de abril de 1981, hijo de Nombre02 y Nombre03, soltero, de oficio peón agrícola, vecino de Limón, Guácimo, Guayacán; Nombre04, mayor, costarricense, cédula de identidad número CED02, nacido en San José, el 12 de diciembre de 1954, hijo de Nombre05 y Nombre06, casado, de oficio agricultor, vecino de Dirección01 y Nombre07, mayor, costarricense, cédula de identidad número CED03, nacido en Limón, el 20 de agosto de 1971, hijo de Nombre08 y Nombre09, soltero, de oficio peón de construcción, vecino de Limón, Guácimo, Guayacán; por el delito de TALA ILEGAL DE ÁRBOLES y OTROS, en perjuicio de LOS RECURSOS NATURALES. Intervienen en la decisión del recurso las juezas Laura Gabriela Murillo Mora, Ana Isabel Solís Zamora y el juez Alfredo Araya Vega. Se apersonaron en esta sede el licenciado Luis Grijalba Alfaro, en representación del Ministerio Público, Fiscalía de Pococí y el licenciado José Salazar Monge, en calidad de defensor público del co-imputado Nombre07.

RESULTANDO:

I.Que mediante sentencia número 31-2018, de las siete horas cuarenta y cinco minutos del veinticinco de enero de dos mil dieciocho, el Tribunal Penal del Segundo Circuito de la Zona Atlántica, Guápiles, resolvió: "POR TANTO: De conformidad con lo expuesto, artículos 39 y 41 de la Constitución Política, 1, 9, 30 a 33, 265, 267, 360, 361, 363, 364, 365 y 366 del Código Procesal Penal, artículos 58 y 61 de la Ley Forestal, se ABSUELVE de toda pena y responsabilidad a Nombre01, Nombre04 y Nombre07 por los delitos de Tala ilegal de árboles, Aprovechamiento de recursos forestales, Cambio de uso de Suelo e Invasión de una zona protegida que en daño de LOS RECURSOS NATURALES , le venía atribuyendo el Ministerio Público y la Procuraduría General de la República. Se ordena el levantamiento de cualquier medida cautelar que pese sobre los imputados en virtud de esta causa. Se declara sin lugar la Acción Civil Resarcitoria incoadas por La Procuraduría General de la República en contra de Nombre01, Nombre04 y Nombre07 Se falla sin especial condenatoria en costas tanto en lo penal como en lo civil. Se ordena el comiso a favor del Estado de las motosierras secuestradas.Notifíquese mediante lectura." (sic).

II.Que contra el anterior pronunciamiento, el licenciado Luis Grijalba Alfaro, en representación del Ministerio Público, Fiscalía de Pococí, interpuso recurso de apelación.

III.Que verificada la deliberación respectiva de conformidad con lo dispuesto por el artículo 465 del Código Procesal Penal, el Tribunal se planteó las cuestiones formuladas en el recurso de apelación.

IV. Que en los procedimientos se han observado las prescripciones legales pertinentes

Redacta la jueza de Apelación de Sentencia Penal Murillo Mora; y,

CONSIDERANDO:

I.Se procede a resolver el presente asunto, por las personas juzgadoras que firman al pie de esta sentencia, de conformidad con lo dispuesto por el Consejo Superior en la sesión 89-18 del 11 de octubre de 2018, artículo XLVII, que aprobó la conformación de secciones emergentes en el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal del Segundo Circuito Judicial de San José, conforme a las atribuciones que el artículo 81 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) le da ese Consejo para remediar la situación de los despachos que no se encuentren al día; y mediante el "Plan de descongestionamiento del Tribunal de Apelación Penal Segundo Circuito Judicial de San José", que se circunscribe dentro de un proyecto de interés institucional, que dirige la Presidencia de la Corte, con el patrocinio del Consejo Superior, para dar atención a los asuntos de más antigüedad de este despacho (lo que se determina objetivamente conforme a la fecha en que ingresaron al mismo), mediante la aplicación de los artículos 44 y 81 de la LOPJ, la Circular de Corte Plena 16-2015 y el inciso 10.1 del Plan de Vacaciones del Período 2017-2018.

Se dispuso que este plan remedial se ha de desarrollar entre el 1 de noviembre y el 15 de diciembre de 2018, para procurar que se resuelvan los asuntos de más antigüedad –se reitera–, lo que se conforma al principio de justicia pronta y cumplida (artículos 41 de la Constitución Política y 4 del Código Procesal Penal). Es importante subrayar que este plan no afecta el principio de juez natural, porque: i) la ley dispone expresamente que "En razón del volumen de trabajo y la obligada eficiencia del servicio público de la justicia, la Corte podrá nombrar más integrantes de los tribunales, en forma temporal o definitiva" (articulo 46 de la LOPJ); ii) porque el mismo texto legal dispone además que en los tribunales colegiados, los integrantes de sus diferentes secciones pueden sustituirse recíprocamente por motivo justificado (como lo es, en este caso, brindar el servicio con mayor eficiencia y reducir la mora conforme a los lineamientos de un plan institucional, cfr. artículo 33 de la Ley Orgánica del Poder Judicial); iii) porque no se trata de un tribunal o de jueces designados especialmente para un caso concreto, ad-hoc o ex post facto, sino del tribunal establecido con anterioridad, de acuerdo a la Constitución Política y leyes preexistentes, para conocer de estos asuntos, conforme a criterios objetivos, como lo son la antigüedad y la prioridad que corresponde dar a los asuntos en que hay personas detenidas o adultos mayores (cfr. artículos 35 de la Constitución Política; 10 de la Declaración Universal de Derechos Humanos; 26 de la Declaración Americana de los Derechos Humanos; 14.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos; 3 del Código Penal, 33, 46 y 93 de la Ley Orgánica del Poder Judicial); y iv) porque, en todo caso, las apelaciones en cuyo trámite se evacuó prueba oralmente o medió una audiencia oral (vista) en la que se hayan ampliado fundamentos, serán resueltas por los mismos jueces que la hayan recibido o celebrado la audiencia oral, conforme a lo dispuesto en el párrafo final del artículo 464 del Código Procesal Penal.-

II.Como único motivo del recurso de apelación de sentencia, la fiscalía alega inconformidad con la valoración de la prueba por violación a las reglas de la sana crítica e incorrecta fundamentación. Básicamente, los reclamos tienen que ver con varios puntos que pueden dividirse así: (i) que no se valoró de manera correcta el testimonio de Nombre10, pues se le restó credibilidad cuando quedó claro que se estaba en proceso de eliminación de la vegetación del área de bosque, tal y como se indicó en el informe, después del cuadro número 2, aunado al decomiso de motosierras, pero se concluyó que todo era una deducción de don Nombre10. (ii) Que para restarle credibilidad a don Nombre10, se dijo que el señor Nombre11 nunca refirió haber visto árboles caer, pero lo que los llevó hasta los imputados fue el sonido de las motosierras, pero en el informe nunca se mencionó tal circunstancia, sin embargo se le dio credibilidad a don Nombre11 aunque esa información no constara en el informe y, siguiendo la argumentación del tribunal, también se le debió dar credibilidad a don Nombre10, pues cada testigo es verosímil y dijo lo que recordó.

(iii) El tribunal dijo que debía absolver por la pobre e incompleta investigación que se llevó en la causa, al no haber realizado un análisis sobre el período de contratación de los operarios, sin embargo tal afirmación no la fundamenta al atribuirle fuerza probatoria que no menciona a diligencias de investigación que no realizó la fiscalía, pero que en nada vendrían a eliminar la participación de los infractores, hayan sido contratados o trabajaren por cuenta propia. (iv) El artículo 19 de la Ley Forestal prohíbe el cambio de uso del suelo en áreas boscosas, delito que es permanente y no se agota en un solo momento, de manera que el juez comete un error "[...] al indicar que no se puede probar la participación de los imputados, por varios días en el cambio de suelo, pero no se requiere, que hayan participado dos días o más, sino que resultó evidente que su actuar como co autores, independientemente de si talaron todos los árboles que estaban caídos, no es relevante para achacarles la responsabilidad en ese momento de estar cometiendo el delito, y la acusación incluye, en período de tiempo el momento del hecho" (cfr. folio 447).

III.El recurso de apelación debe ser declarado sin lugar. La sentencia contiene una correcta valoración de prueba y fundamentación. Las razones que da el a quo para el dictado de la sentencia absolutoria son las siguientes: (i) que las acusaciones (tanto la del Ministerio Público como la de la Procuraduría General de la República) presentan dos diferentes lugares donde ocurren los hechos: la fiscalía indicó que ocurrieron en el sector denominado El Aguacate, distrito El Bosque, cantón de Guácimo y la Procuraduría indicó que se dieron en el distrito La Rita, cantón de Pococí, a muchos kilómetros de distancia uno del otro. (ii) que el informe que rola a folio 1 no es claro al establecer el nombre de la persona (física o jurídica) que fuera el propietario del inmueble en esos momentos; (iii) que Nombre10 y Nombre11 manifestaron haber sido testigos de una tala rasa en el sitio del suceso, propia de un proceso de cambio de suelo, sin embargo nunca se tuvo certeza sobre quiénes eran o son actualmente los dueños de la propiedad donde se dio el hecho.

(iv) Que en el informe registral de la propiedad inscrita en la provincia de Limón, al sistema de folio real matrícula se dice que la finca estaba en el cantón de Pococí, Distrito La Rita, es decir, se trata de una propiedad diferente a aquella que fue visitada el 28 de junio por parte de los funcionarios de S.I.N.A.C. Agrega que "[...] lo relevante de esta confusión de propiedades estriba en que la Querella y la Acción Civil, se dirigen al hecho acaecido en la finca de la Rita y no a los acontecimientos que se dan en el Bosque de Guácimo y; que según la Querella y la Acción Civil Resarcitoria, es en el lugar, en La Rita, donde se dan las acciones delincuenciales que se achacan a los tres imputados de esta causa" (cfr. folio 439). Así, reitera que todo el contradictorio giró en torno a la finca ubicada en Guácimo y no en la de La Rita de Pococí y la circunscripción territorial de los eventos es totalmente distinta a la que queda por acreditada para el tribunal.

(v) Que existe una duda razonable sobre la participación de los imputados en los delitos de cambio de uso de suelo e invasión de una zona de protección de una quebrada que se acusó, e incluso fueron encontrados en el sitio en flagrante delito de aprovechamiento ilegal de la madera (delito que se encuentra prescrito), pero no puede asegurarse que ellos realizaran de forma reiterada y constante el cambio de uso del suelo, pues no se puede comprobar que los tres hombres detenidos el 28 de junio de 2007 fueron los mismos que por semanas antes cortaron los árboles del bosque secundario e intervinieron el sotobosque e invadieron la zona protegida de la quebrada de nombre "Nombre12". Hasta aquí las razones del tribunal. Los reclamos del impugnante se circunscriben a dos puntos principales: (a) la errónea valoración de la prueba testimonial, específicamente el del testigo Nombre10, y (b) la conclusión del tribunal de que no se podía afirmar que la acción de los imputados haya sido por varios días no elimina la responsabilidad en el delito acusado.

Sin embargo, al margen de los reclamos que integran la impugnación, es de especial relevancia anotar que, aunque no sea un tema que el recurrente mencione, la prescripción es un aspecto que el a quo analizó y que esta cámara de apelación, como parte de un examen integral de la sentencia, no puede soslayar. En cuanto a este punto, el a quo se refirió a que el delito de aprovechamiento ilegal de recursos forestales se encontraba prescrito: "[...] Claro está que hay un delito de aprovechamiento ilegal de recursos forestales que los mismos imputados reconocieron haber cometido, sin embargo, desde el punto de vista penal, ese delito está prescrito. Dicha delincuencia se sanciona con una pena máxima de tres años según el artículo 61 de la Ley Forestal. Estos tres años deben considerarse como tiempo de prescripción de la acción penal según el artículo 31 del Código Procesal Penal. Sin embargo, las indagatorias de los encartados Nombre01 (22 de febrero de 2008, de folio 30 a folio 32), Nombre04 (22 de febrero de 2008, de folio 33 a folio 35) y; Nombre07 (4 de marzo de 2008, de folio 37 a folio 39), provocaron que el plazo de tres años para que se diera la prescripción de la acción penal, se redujera a dieciocho meses, al tenor del artículo 33 del Código de rito, por lo que la causa prescribiría para cada imputado en fechas 22 de Agosto del año 2009, encartados Nombre01 y Nombre04 y, 4 de setiembre para Nombre07.

Por lo anterior y siendo que el siguiente acto procesal que interrumpió el cómputo de la prescripción fue el 22 de febrero del año 2013 con el auto que señaló la convocatoria a la audiencia preliminar, es claro que ya para ese momento la acción penal se encontraba prescrita y por ello al tenor del artículo 30 del Código Procesal Penal, se extinguió la acción penal. Ello implica la necesaria absolutoria para los imputados por el delito de aprovechamiento de recursos forestales en terrenos privados, además del delito de Tala de árboles que sufría la misma consideración y; atendiendo a la violación del principio de congruencia, según se argumentó líneas antes, igualmente se debe declarar sin lugar la acción civil resarcitoria incoada por la Procuraduría General de la República en contra de Nombre01, Nombre04 y Nombre07" (cfr. folio 443 vuelto y 444). Ahora bien, la razón por la que la Fiscalía intenta hacer valer su tesis de que se está en la presencia de un delito de cambio de uso de suelo, previsto y sancionado por el artículo 61 inciso c) de la Ley Forestal, es porque erradamente considera que a este delito no lo habría alcanzado la prescripción, tesis que no es correcta por lo que a continuación se expondrá.

El artículo referido, dispone: "Se impondrá prisión de un mes a tres años a quien: a) Aproveche uno o varios productos forestales en propiedad privada, sin el permiso de la Administración Forestal del Estado, o a quien, aunque cuente con el permiso, no se ajuste a lo autorizado. b) Adquiera o procese productos forestales sin cumplir con los requisitos establecidos en esta ley. c) Realice actividades que impliquen cambio en el uso de la tierra, en contra de lo estipulado en el artículo 19 de esta ley. En los casos anteriores, los productos serán decomisados y puestos a la orden de la autoridad judicial competente. d) Sustraiga productos forestales de una propiedad privada o del Estado o transporte productos forestales obtenidos en la misma forma". En otras palabras: el delito de cambio de uso de suelo tiene una pena igual a la del delito de aprovechamiento de productos forestales. Posiblemente el error en el que incurre la fiscalía se presentó desde hace mucho tiempo y se ha venido arrastrando a lo largo de los años durante los que esta causa se ha venido tramitando, o sea, desde el año 2007.

Ya para el año 2010 el Ministerio Público había solicitado el sobreseimiento por prescripción (ver folio 160) pero tal solicitud fue rechazada por el juez penal con el siguiente argumento: "[...] se está ante un delito de efectos permanentes en los términos del Código Procesal Penal, donde no corre plazo prescriptivo, hasta que cesen los efectos del delito, aspecto que no ha sido aclarado o establecido por el Ministerio Público para conocer si tales efectos cesaron o no; así lo ha reconocido abundante jurisprudencia de nuestros Tribunales Penales, en especial el Tribunal de Casación Penal de San José, así en la sentencia N°549-2007 de las 8:55 horas del 25/05/2007 [...]" (cfr. folio 161). No obstante, el Fiscal Luis Fernando Vindas Vargas mantuvo el criterio en escrito de fecha 24 de enero de 2011, indicando que el "[...] estado consumativo no se extiende en el tiempo, pues con solo la acción de ejecución se consumo (sic), sin embargo si fuese la tesitura de que el cambio de uso de suelo es un delito de efectos permanentes, lo cual no es correcto, pero sin embargo calificar con este tipo penal la conducta descrita en el expediente de marras, seria (sic) actuar o resolver sobre presunciones y no hechos [...]" (cfr. folio 170).

Posteriormente, el Fiscal Adjunto de la Fiscalía Agrario Ambiental recomienda que los autos regresen al Ministerio Público a fin de que se incorpore a la investigación una inspección ocular y advierte que, si con posterioridad a dicha inspección "[...] no se logra encontrar una plantación, una obra civil o cualquier desarrollo que impida la regeneración natural del ecosistema bosque, el Fiscal podría solicitar el sobreseimiento por el delito de Cambio de Uso de Suelo, tipo penal que tal y como lo manifiesta el señor Juez Penal, es de efectos permanentes, pues la eventual colocación de tales obras afectan el bien jurídico tutelado día con día y será hasta el momento en que éstas se retiren y se libere el sitio que la prescripción de la acción penal comience a correr" (cfr. folio 177). Nótese que la acusación del Ministerio Público no se refiere a ninguna colocación de obras o una nueva plantación o desarrollo que imposibilite la regeneración del ecosistema, únicamente refiere que entre los meses de enero a junio de 2007, "[...] para realizar el cambio de uso de suelo indicado, los encartado procedieron a talar varios árboles de diversas especies comerciales [...] asimismo, se eliminó el bosque secundario y se afectó una naciente que existe en el lugar, causando un daño ambiental [...]" (cfr. folio 192).

La confusión que existe entonces, es considerar que este delito necesariamente es permanente, comparándolo incluso con el delito de usurpación (nótese que incluso el juez penal al rechazar la solicitud de prescripción citó una sentencia del entonces Tribunal de Casación de San José que se refería al delito de usurpación, específicamente la 549-2007). El tema relacionado con delitos instantáneos o permanentes, ha sido analizado desde vieja data, criticando incluso la referencia que hace el Código Procesal Penal en su artículo 33 a "delitos de efectos permanentes". En este sentido, este tribunal de apelación, con diferente integración, ha avalado la tesis del antiguo Tribunal de Casación en cuanto a este tema, advirtió: "En el voto del antiguo Tribunal de Casación Penal de San José, número 436-2000 emitido por los jueces Llobet, Quesada y Nombre13 y que aquí se comparte (con voto salvado del último, aunque en otros aspectos), se indicó en torno a los delitos de efectos permanentes (que, inclusive, anteriormente se equiparaban, erróneamente, en la citada norma, con los continuados, lo que recientemente ha sido modificado): " El Tribunal de Casación en el voto 327-2000 se pronunció con respecto al delito de lesiones y a la norma que indica que en los delitos de efectos permanentes la prescripción empieza a correr a partir del momento en que cesa la permanencia (Art. 32 del Código Procesal Penal).

En dicho voto se negó, en forma acertada, que los delitos de lesiones pudieran estimarse como delitos de efectos permanentes para los efectos de la prescripción (...) La regulación que se hizo de la prescripción en el Código Procesal Penal es deficiente, lo que ha llevado a graves problemas interpretativos. En doctrina se habla de delitos continuos o permanentes, mientras que el Código utilizó el concepto de delitos continuados o de efectos permanentes, usando ambos conceptos de manera contraria a la técnica jurídica. Nótese que el Código Penal en su Art. 77 previó los delitos continuados, siguiendo al respecto no un criterio de una “unidad de delito”, sino de un “concurso de delitos”, siendo en realidad una clase particular de concurso material con una penalidad más beneficiosa. El Código Procesal Penal al hacer referencia al delito continuado en la regulación de la prescripción pareciera seguir un concepto de “unidad de delito”, lo que es incorrecto.

Más bien en apariencia se quiso hacer referencia a los delitos continuos o permanentes. En este sentido indicaba el Código Penal de 1970 que “La prescripción de la acción penal comienza a correr (...) para los delitos permanentes, desde el día en que cesó su continuación o permanencia (...)”. La regulación en el proyecto de Código Procesal Penal, publicado por la Corte Suprema de Justicia en diciembre de 1995, coincidía con la del Código Penal (Art. 38 párrafo 1), resultando que inexplicablemente luego se le cambió de redacción al artículo, haciéndose referencia de una manera poco técnica a los delitos “continuados o de efectos permanentes” y manteniéndose la mención a que la prescripción empieza a correr a partir del momento en que cesa la continuación o permanencia. La doctrina hace referencia por un lado a los delitos continuos o permanentes o por otro lado a los delitos instantáneos y como una categoría de éstos menciona los delitos instantáneos de efectos permanentes.

El proyecto de Código Procesal Penal en su versión publicada en diciembre de 1995 hacía mención, al igual que el Código Penal de 1970, a los delitos permanentes, mientras que sin ninguna razón en el texto aprobado del Código se hizo referencia a los delitos de efectos permanentes, aparentemente con la intención de comprender los delitos de usurpación, los que habían suscitado discusión en cuanto a la prescripción en la jurisprudencia del Tribunal de Casación Penal. La interpretación del concepto de delitos de efectos permanentes, utilizada en el Código Procesal Penal, debe tener relación con el instituto mismo de la prescripción. Por ello mismo no podría estimarse que delitos como el homicidio, las lesiones, el hurto y robo no iniciarán el conteo de la prescripción sino hasta que cese la permanencia, ya que ello implicaría que dicha prescripción nunca empezaría a correr en el homicidio consumado, ni en las lesiones gravísimas (“incapacidad permanente”, “ pérdida”) y en principio tampoco en las lesiones graves consumadas (“debilitación persistente”).

Lo mismo cabría afirmar con respecto a los delitos de hurto o robo en que no se haya recuperado el objeto sustraído. En ese sentido cabría decir en relación con las lesiones culposas vinculadas con las lesiones gravísimas o graves en cuanto a la magnitud de la lesión, tal y como ocurre en el presente asunto en que se produjo una pérdida de la capacidad general orgánica del 2%. Es claro que ese no es el sentido del Código, ya que con ello se convertiría en imprescriptibles dichos delitos, en contra de los plazos de prescripción que se contemplan. A ello se agrega que la doctrina ha negado que pueda catalogarse a los delitos de lesiones (y a los de homicidio) en la equívoca categoría de los delitos de efectos permanentes, puesto que la característica de éstos es la subsistencia del daño como un efecto injusto, lo que no se presenta en las lesiones (Cf. Cousiño Mac. Iver. Derecho Penal Chileno.

Tomo I. Santiago de Chile, 1975, pp. 318-319)." Lo mismo cabe decir respecto al delito de receptación de cosas de procedencia sospechosa, el cual se consuma con la recepción del bien, siendo el resto una mera consecuencia de dicho acto y no, como sucede en los delitos continuos (que no es lo mismo que continuados, que tampoco se da en la especie), en donde el sujeto activo sigue desplegando los actos ejecutivos cada día (como en el secuestro). La pretensión fiscal de que se considere este como un delito de efectos permanentes solo revela un afán persecutorio desmedido porque, inclusive, la posesión actual de la cosa puede ser ilícita y sancionada y ello dio pie a que se aceptara efectuar el proceso por el hecho segundo de la acusación. Por ello, dado que de aplicar el criterio fiscal todos los delitos tendrían "efectos permanentes" y serían imprescriptibles, en detrimento de las más elementales normas de interpretación penal (artículo 1 del Código penal), procede rechazar el recurso fiscal" (Sentencia número 2013-1364 de las 15:42 horas del 26 de junio de 2013).

En este caso, nótese que el mismo Fiscal Adjunto, licenciado Nombre14 hace la salvedad y condiciona la naturaleza del delito, a que si no se "logra encontrar una plantación, una obra civil o cualquier desarrollo que impida la regeneración natural del ecosistema bosque, el Fiscal podría solicitar el sobreseimiento por el delito de Cambio de Uso de Suelo", pues ese delito (afirma) es de "efectos permanentes", únicamente si "la eventual colocación de tales obras afectan el bien jurídico tutelado día con día y será hasta el momento en que éstas se retiren y se libere el sitio que la prescripción de la acción penal comience a correr". En este caso, toda la acusación giró en torno a la tala de árboles demostrada un día en particular, lo que revela que no se mantuvo una situación antijurídica por voluntad de los agentes, o sea, el delito se consumó al momento de la tala de árboles, de allí que, para los efectos de aplicación de las normas que rigen la prescripción, este delito también se encontraba prescrito.

Siguiendo la misma línea argumentativa, en un caso similar al actual, cuya cita -aunque extensa- conviene transcribir, se analizó el tipo penal en cuestión, llegándose a la misma conclusión: "[...] conforme lo dispone claramente la doctrina, los delitos instantáneos de efectos permanentes, se consuman en el momento del agotamiento de la acción típica, con independencia de que los efectos de ese delito se extendieran en el tiempo. Al interpretar como se ha expuesto el numeral 32 del Código Procesal Penal se le brinda coherencia, salvando las imprecisiones cometidas por el legislador en una interpretación armónica y sistemática del ordenamiento jurídico procesal, además de que se pone en concordancia el objeto de regulación con la posición doctrinal dominante en este aspecto. En orden a lo dicho es necesario tener en consideración el tipo penal que aquí nos ocupa, concretamente en lo que se refiere al cambio de uso de suelo, con el objetivo de establecer la naturaleza del verbo típico y discriminar la clasificación del mismo dentro de esas categorías conceptuales.

Es así como nuestra atención debe fijarse en los numerales 19 y 61 inciso c) de la Ley Forestal, el primero de dichos artículos dispone: "En terrenos cubiertos de bosque, no se permitirá cambiar el uso del suelo, ni establecer plantaciones forestales" (la negrita es suplida). Por su parte el tipo penal en específico dispone: "Se impondrá prisión de un mes a tres años a quien: ... c) Realice actividades que impliquen cambio en el uso de la tierra, en contra de lo estipulado en el artículo 19 de esta ley" (la negrita no pertenece al original). Como puede verse la actividad de cambiar el uso del suelo es una actividad puntual y circunscrita a un momento determinado, fácilmente puede entenderse que una vez que cambia la naturaleza de un área que era bosque y el mismo se convierte en repasto, cultivo o cualquier otra actividad similar, la acción típica de cambiar la naturaleza del uso del terreno no se reitera con el hecho de que se prolongue la actividad para la que se efectuó o fue necesario el cambio del uso del suelo.

Gramaticalmente la diferenciación que debe hacerse es entre el verbo "cambiar" y el verbo, "usar" en tanto el primero se ejecuta una sola vez y ya la naturaleza de la cosa se transmutó (el suelo deja de ser bosque), el segundo verbo implica una actividad que efectivamente puede prolongarse en el tiempo (la nueva naturaleza del suelo puede ser usada en forma indefinida), por ello, esta diferencia conceptual permite ubicar al delito que aquí nos ocupa como un delito de estado o instantáneo de efectos permanentes, es decir, un delito que aunque produce una situación antijurídica se consuma en un solo momento, cuando se produce el cambio de la naturaleza del suelo. En vista de lo dicho consideramos correcta la argumentación ofrecida por el Tribunal de Juicio al sustentar la prescripción diciendo: "En el presente caso, se le ha acusado al aquí endilgado Nombre15., por el Ministerio Público como por medio de querella presentada por la Procuraduría General de la República, la infracción a la Ley forestal con base en el artículo 58 y 61, cuyas penas se encuentran de los tres meses a tres años el primero y de un mes a tres años el segundo.

Con base en lo anterior y si tomamos en cuenta el artículo 31 del Código Procesal Penal que indica los plazos de prescripción de la acción penal y la penalidad establecida para los ilícitos investigados prescriben después de transcurrido tres años, y en concordancia con el numeral 33 del mismo cuerpo legal, donde se dispone las causas de interrupción de los plazos de la prescripción de la Acción Penal, dicho plazo, de tres años, se reduce a la mitad, sea en año y medio o dieciocho meses. Ahora bien, tenemos que la primera imputación formal de los hechos al acusado Nombre15. se da con la indagatoria, la cual consta a folios 62 y 63 y fue recibida el día veinte de octubre del dos mil ocho, si tomamos en cuenta el inciso 1) del artículo 33, la primera imputación formal de los hechos acusados, es la primera causa de interrupción de la prescripción de la acción Penal, por lo que, se debe tomar año y medio o dieciocho meses a partir de la fecha de la indagatoria, hasta la segunda causa de interrupción, que sería la resolución cuando se convoca por primera vez a la audiencia preliminar, que en caso concreto lo fue el día diecinueve de julio de dos mil diez, según consta a folio 195.

De la fecha de la indagatoria veinte de octubre de dos mil ocho le sumamos los dieciocho meses para que prescriba la causa, ese evento se suscita el veinte de abril de dos mil diez y si el señalamiento de la audiencia preliminar lo fue el diecinueve de julio de dos mil diez, ya para esa fecha el plazo fatídico de la prescripción sobradamente ha trascurrido. Aunado a lo anterior, debemos de citar que la acusación del Ministerio Público es de fecha veintiséis de agosto de dos mil nueve (folios 143 a 182) y la sumaria fue pasada hasta el siete de mayo de dos mil nueve, (ver folio 194 vuelto) de lo que se colige que ya cuando la sumaria es recibida por el Juzgado Penal la causa estaba prescrita. Se alegó que existe una ampliación de la declaración indagatoria del imputado en fecha siete de setiembre de dos mil nueve a folio 104 y es a partir de esa fecha que se interrumpe nuevamente la prescripción de la acción penal, pero ello no es así, primero porque la ley no indica que cada vez que se indague al imputado es una causa de interrupción de la prescripción y por otro lado, si vemos dicho folio lo titulan como ampliación de la indagatoria, pero en realidad no es una ampliación toda vez que no se le están imputando al señor Nombre15. hechos diferentes a los que ya se le habían atribuido e investigado, más bien el encartado Nombre15. se presenta voluntariamente a la Fiscalía a realizar una manifestación o declaración que no había realizado, por lo que no se puede tener como una ampliación de la indagatoria ni mucho menos como causa de interrupción de la acción penal.

Argumentó el representante del Estado que la causa no estaba prescrita por encontrarnos ante un delito permanente, argumento que esta Cámara no comparte toda vez que para poder determinar si nos encontramos ante un delito instantáneo o permanente, hay que analizar no solo la acción realizado (sic) por el infractor sino que también el momento de consumación del ilícito. En cuanto al delito instantáneo, éste se consuma en el instante en que se produce el resultado, sin que crea una situación antijurídica a través del tiempo. Con relación se consuma (sic) en el instante en que se produce el resultado, sin que éste determine la creación de una situación antijurídica duradera. El delito permanente supone el mantenimiento de una situación antijurídica de cierta duración por la voluntad del autor y dicho mantenimiento sigue realizando el tipo, por lo que el delito se sigue consumando hasta que se abandona la situación antijurídica, lo que significa que mientras se esté realizando la acción ilícita del encartado se está infringiendo la norma.

En el caso que nos ocupa, al encartado Nombre15. se le atribuyó que realizó una tala raza en un área de bosque causando un daño patrimonial y social, además que en dicha área que ordeno deforestar posteriormente quemó el suelo y realizó una siembra de tiquizque, consumando así un cambio ilegal de uso de suelo. Esas acciones atribuidas al encartado se consumaron en el momento en que realizó la supuesta acción. Véase que el delito de deforestación o tala ilegal se consume en el momento en que el agente activo corta u ordena cortar los árboles sin el permiso respectivo o en zona de protección, la cual se realiza en una sola acción, por lo que dicha acción no la realiza o se mantiene realizando por un lapso de tiempo, sino que la tala de árboles se ejecuta en un solo momento, por lo el delito de tala ilegal, y en zona de protección es un delito instantáneo que se consuma en el instante en que se produce el resultado, lo mismo sucede con el cambio de uso de suelo, que se consuma en el momento en que el agente activo realiza la acción que produce ese cambio en el suelo, que en caso concreto se consume en el momento en que se modifica un estado de bosque del suelo y lo utilizan para la agricultura.

Tampoco el hecho que el perjuicio a la naturaleza lo sea en forma prolongada hace que estemos ante un delito permanente, para ello podemos indicar la jurisprudencia del Tribunal de Casación Penal cuando resolvió: “La naturaleza de permanente de un delito no se la da la prolongación del perjuicio (…) pues todo delito puede afectar bienes jurídicos, y por ende, producir un perjuicio que se puede prolongar en el tiempo, como el homicidio donde el perjuicio ocasionado con la muerte será prolongado, así mismo las lesiones, que hasta pueden dejar incapacidades permanentes, y sin embargo ambos son delitos de acción instantánea. Por lo que si el criterio distintivo de los delitos permanentes fuera (…) el perjuicio prolongado, tendríamos que los típicos delitos instantáneos serían permanentes”. Tribunal de Casación Penal, voto Nº 812-2002. Con base a ello, las infracciones a la ley forestal atribuidas al endilgado Nombre15. no sería un delito permanente, puesto que si bien el perjuicio a los recursos naturales se prolongan a través del tiempo, no es un elemento o característica fundamental para determinar si el delito es permanente o instantáneo, sino que como se indicó es la acción del autor, la permanencia de él y el momento de consumación.

Por todo lo expuesto, al haber transcurrido el plazo fatídico de la prescripción, declarándose extinguida la acción penal y en consecuencia, al haberse dejado la excepción de prescripción para el análisis de fondo de la sentencia, para la íntima relación en que se encontraban los hechos atribuidos a don Nombre15. con los endilgados al encartado Nombre16., en este momento procesal lo que corresponde es ABSOLVER de toda pena y responsabilidad al imputado Nombre15. por TRES DELITOS DE INFRACCIÓN A LA LEY FORESTAL en perjuicio de LOS RECURSOS NATURALES, al haber prescrito la acción penal". (Confrontar sentencia de folio 259 vuelto a 260 vuelto). Tal y como puede verse, la línea argumentativa del tribunal de juicio discurre por criterios similares a los expuesto anteriormente y conllevan a concluir que, sin lugar a ninguna duda, el delito de cambio de uso del suelo se encontraba prescrito, por lo que en efecto es correcta la decisión tomada en este caso.

Ante dicha situación lo procedente es declarar sin lugar el motivo de casación interpuesto por la representación del Ministerio Público. Independientemente de la clasificación que se otorga por la doctrina, lo cierto es que la acusación describió hechos en un ámbito temporal muy bien definido, sin que se pueda extraer de ellos una acción continúo del orden delictivo por parte del imputado.” (Tribunal de Apelación de Sentencia Penal del III Circuito Judicial de Alajuela, sentencia número 00438-2012 de las 11:30 horas del 1 de junio de 2012). Es claro entonces, que no resulta necesario referirse a los reclamos que, por el fondo, realiza el recurrente, cuando es evidente que, en todo caso, la acción penal se encontraba prescrita desde el año 2009 para todos los encartados: el 22 de agosto para Nombre01 y Nombre04, y el 4 de setiembre para Nombre07. Así las cosas, lo procedente es declarar sin lugar el recurso.

POR TANTO:

Se declara sin lugar el recurso planteado por el representante del Ministerio Público. NOTIFÍQUESE.- Laura Gabriela Murillo Mora Ana Isabel Solís Zamora Alfredo Araya Vega Juezas y juez de Apelación de Sentencia Penal Imputado: Nombre01 y otros Ofendido: Los recursos naturales Delito: Tala ilegal de árboles y otros Nombre17

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