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30/01/2025

Extradition upheld for conspiracy and money laundering in cryptocurrency operationConfirmación de extradición por conspiración y lavado de activos en operación con criptomonedas

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OutcomeResultado

Appeal deniedSin lugar el recurso

Extradition to the United States for conspiracy, money laundering, and concealment is upheld, conditioned on assurances from the requesting state.Se confirma la extradición a Estados Unidos por conspiración, lavado de dinero y encubrimiento, condicionada a garantías del Estado requirente.

SummaryResumen

The Criminal Appeals Court confirms the extradition of a Mexican national to the United States for conspiracy to commit money laundering and concealment of money laundering related to drug trafficking. The defense argued due process violations, lack of an official translation, incomplete statutes, and the denial of evidence—including access to electronic devices to prove the legality of cryptocurrency transactions. The court rejected the appeal, holding that the bilateral treaty requirements were met: the documentation provided sufficient basis for dual criminality, identity of the defendant, and timeliness of prosecution. It emphasized that the merits belong to the requesting state and that the evidentiary requests were irrelevant at this stage. Surrender was conditioned on assurances against the death penalty or life imprisonment, and compliance with the specialty principle.El Tribunal de Apelación de Sentencia Penal confirma la extradición de un ciudadano mexicano a Estados Unidos, requerido por conspiración para lavado de dinero y encubrimiento de lavado de dinero, vinculado al narcotráfico. La defensa alegó violaciones al debido proceso, falta de traducción oficial, normas incompletas y denegación de prueba, incluyendo la apertura de dispositivos electrónicos para demostrar la licitud de sus operaciones con criptomonedas. El tribunal rechazó los recursos al considerar que se cumplieron los requisitos del Tratado bilateral: la documentación aportó los elementos necesarios para verificar la doble incriminación, la identidad del reclamado, y la vigencia de la acción penal. Sostuvo que el análisis de fondo corresponde al país requirente y que la prueba ofrecida era impertinente en esta etapa. Condicionó la entrega a garantías de no aplicación de pena de muerte o cadena perpetua, y al respeto del principio de especialidad.

Key excerptExtracto clave

It must be borne in mind that extradition proceedings are special in nature, by which, through a reasoned decision, the requested State surrenders to the requesting State a person sought to stand trial or serve a sentence. It is a jurisdictional proceeding to verify requirements and formalities, as held by the Santa Cruz Criminal Appeals Court in ruling 511-2023; therefore, the requests of counsel for the defendant are improper and useless for the purposes of this extradition proceeding, because the intervention of the requested State is limited to verifying formal—not substantive—requirements, since the criminal case faced by [Name 001] is proceeding in the United States of America, and it is before that country’s authorities that the production of the requested evidence must be sought, and to whose order the seized items shall be made available.Debe tenerse presente que el procedimiento de extradición es uno de naturaleza especial, mediante el cual, a través de resolución considerada, el Estado requerido entrega al Estado requirente a una persona que es solicitada para que bien sea sometida a un proceso judicial o para que cumpla una pena que le fuera impuesta. Se trata de un proceso jurisdiccional de constatación de requisitos y formas, como bien fue considerado por el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de Santa Cruz en el voto 511-2023, de allí que, la gestión del abogado del solicitado resulta improcedente e inútil a los efectos del presente proceso de extradición, porque la intervención del Estado requerido se limita a la verificación de requisitos formales, no sustantivos, en el tanto la causa penal que debe enfrentar [Nombre 001] se tramita en los Estados Unidos de América, por lo que es ante las autoridades de ese país que se debe promover la producción de la prueba gestionada y a cuya orden serán puestos cada uno de los artículos incautados.

Pull quotesCitas destacadas

  • "El proceso de extradición, a diferencia del resto de procesos penales, no aborda el tema de fondo sino solo las garantías que rodean su juzgamiento en el Estado que pretende a una persona para verificar si la cooperación internacional que tiende a la entrega de quien es buscado por otro país —ya sea para ser juzgado o para ejecutar una sanción impuesta— es procedente o no."

    "Extradition proceedings, unlike other criminal proceedings, do not address the merits but only the safeguards surrounding trial in the State seeking a person, in order to verify whether international cooperation aimed at surrendering the individual sought by another country—either for trial or to serve a sentence—is appropriate or not."

    Considerando II.1

  • "El proceso de extradición, a diferencia del resto de procesos penales, no aborda el tema de fondo sino solo las garantías que rodean su juzgamiento en el Estado que pretende a una persona para verificar si la cooperación internacional que tiende a la entrega de quien es buscado por otro país —ya sea para ser juzgado o para ejecutar una sanción impuesta— es procedente o no."

    Considerando II.1

  • "La intervención del Estado requerido se limita a la verificación de requisitos formales, no sustantivos."

    "The requested State’s intervention is limited to verifying formal, not substantive, requirements."

    Considerando III

  • "La intervención del Estado requerido se limita a la verificación de requisitos formales, no sustantivos."

    Considerando III

  • "Se declara sin lugar el recurso de apelación interpuesto por el licenciado Piedra Figueroa en defensa de los intereses de [Nombre 001]. En consecuencia, se confirma la extradición a ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA del ciudadano mexicano [Nombre 001] por los hechos referidos en la solicitud, calificados como los delitos de conspiración, lavado de dinero y encubrimiento del delito de lavado de dinero relacionado con narcotráfico, reiterándose que dicha medida queda supeditada a la entrega, por el Estado requirente y dentro del plazo otorgado por el a quo, de las promesas relativas a que: a) no se juzgara al extraditable por hechos y delitos distintos a los aquí autorizados... b) No le aplicará... cadena perpetua o pena de muerte... c) No se le someterá a tratamientos crueles, inhumanos o degradantes..."

    "The appeal filed by attorney Piedra Figueroa on behalf of [Name 001] is denied. Consequently, the extradition to the UNITED STATES OF AMERICA of Mexican citizen [Name 001] for the acts described in the request, classified as conspiracy, money laundering, and concealment of money laundering related to drug trafficking, is confirmed, reiterating that this measure is conditional upon the requesting State providing, within the time limit set by the lower court, assurances that: a) the extradited person will not be tried for acts or offenses other than those authorized herein... b) He shall not be subjected... to life imprisonment or the death penalty... c) He shall not be subjected to cruel, inhuman, or degrading treatment..."

    Por Tanto

  • "Se declara sin lugar el recurso de apelación interpuesto por el licenciado Piedra Figueroa en defensa de los intereses de [Nombre 001]. En consecuencia, se confirma la extradición a ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA del ciudadano mexicano [Nombre 001] por los hechos referidos en la solicitud, calificados como los delitos de conspiración, lavado de dinero y encubrimiento del delito de lavado de dinero relacionado con narcotráfico, reiterándose que dicha medida queda supeditada a la entrega, por el Estado requirente y dentro del plazo otorgado por el a quo, de las promesas relativas a que: a) no se juzgara al extraditable por hechos y delitos distintos a los aquí autorizados... b) No le aplicará... cadena perpetua o pena de muerte... c) No se le someterá a tratamientos crueles, inhumanos o degradantes..."

    Por Tanto

Full documentDocumento completo

Procedural marks

Resolution: 2025-165 Case File: 24-000057-0016-PE (14) CRIMINAL SENTENCE APPEALS COURT. Second Judicial Circuit of San José. Goicoechea, at three twenty-eight in the afternoon of January thirtieth, two thousand twenty-five.

APPEAL filed within the EXTRADITION PROCESS initiated by THE GOVERNMENT OF THE UNITED STATES OF AMERICA against [Name 001], who is of legal age, Mexican, with passport number [Value 001], born in Mexico, on May 21, 1985, son of [Name 002] and [Name 003], in a common-law union, computer systems engineer. Participating in the decision on the appeals are judges Kathya Jiménez Fernández, Rosaura Chinchilla Calderón, and Ivette Carranza Cambronero. Appearing in this venue were attorney Greivin David Piedra Figueroa, private counsel for the accused; attorney José Enrique Castro Marín, representing the Procuraduría General de la República; and attorneys Laura Monge Cantero and Elías Carranza Maxera, representing the Public Prosecutor's Office (Ministerio Público); and,

WHEREAS:

I.- That by judgment number 922-2024 at 11:30 a.m. on October 9, 2024, the Criminal Trial Court of the First Judicial Circuit of San José resolved: "THEREFORE: The evidence offered by the professional Greivin Piedra Figueroa is rejected. The extradition of [Name 001] is ordered, as requested by the Embassy of the United States of America. Once this judgment is final and the strict formalities are completed, through diplomatic channels, the ruling shall be communicated to the Requesting State, and the extraditable person [Name 001] together with the seized property shall be placed at the disposal of the authorities of the United States of America, so that they may carry out the process for his departure from the country. A period of one month is granted for the presentation of the promises and guarantees indicated in Considering V of this resolution, and from that point, a period of two months is granted to make it effective. Said period shall be computed from the moment the Requesting Government has formal knowledge that the extraditable person is at its disposal. The costs of the process are to be borne by the Costa Rican State. Once the procedures established after the judgment becomes final are completed, proceed with the handover of the extraditable person to the migration authorities and they, in turn, with the handover to the international authorities of the Government of the United States of America. Send the respective official communications to the corresponding national authorities. The extraditable person [Name 001] is in pretrial detention (detención provisional) and shall remain so until his formal handover, in order to execute what is hereby agreed upon, unless the superior court, should this decision be appealed, orders otherwise. NOTIFY. Maribel Bustillo Piedra Judge. Criminal Trial Court of the First Judicial Circuit of San José." (sic, files 306-317).

II.- That, against the preceding ruling, attorney Greivin David Piedra Figueroa, private counsel for the extraditable person, filed an appeal.

III.- That, having verified the respective deliberation in accordance with the provisions of Article 465 of the Code of Criminal Procedure (Código Procesal Penal), the court considered the issues raised in the appeal.

IV.- That in the proceedings, the relevant legal prescriptions have been observed.

Judge Jiménez Fernández writes; and,

CONSIDERING:

I.- Procedural Matters. (A) Admissibility and Jurisdiction. Attorney Greivin David Piedra Figueroa, as private counsel for the extraditable person (subjective specificity), filed an appeal against the judgment issued in the case file, a decision that is challengeable through this means (objective specificity). This challenge was raised through a reasoned brief and was delivered to the lower court within the legal period [three business days, Article 9 paragraph g), Extradition Law No. 4795 (Ley de Extradición No. 4795)] since the judgment was notified on October 10, 2024, and the appeal was filed on October 15, 2024. Therefore, it must be admitted. (B) Oral Hearing. The appellant requested the holding of an oral hearing with the presence of his client, which was scheduled and held on January 9, 2025, with the presence of all the parties and by the court composed of these same judges. Both the defense, as the appellant, and the specialized prosecutor's Office of Technical Advice and International Relations (Oficina de Asesoría Técnica y Relaciones Internacionales, hereinafter OATRI) and the representative of the Procuraduría General de la República reiterated the arguments that appear in writing. At that proceeding, the extraditable person decided to make a final statement as follows: "Well, first of all, I want to thank the judges (sic) for this opportunity to be able to appear and be heard. I also thank everyone present and I would like to make some important contributions to the assessments held by the people who accuse me and, in this case, handle the extradition matter. First of all, I would like to tell you that, as a tourist, as a foreigner, as a Mexican citizen, I obviously feel my basic rights and individual guarantees have been violated by spending seven months deprived of liberty, without the opportunity for someone to hear me and put my version in context. They say well that whoever controls the narrative controls the truth. So I believe it is important that you hear my side of the story so that you can form a complete and correct criterion. I want to start by saying that I find the nonchalant manner in which the extradition process or proceeding is conducted here in Costa Rica very surprising, where it seems not to matter being detained and deprived of liberty indefinitely. Because it occurs to the United States to say that I have a connection to a money laundering organization in an ambiguous and malicious way, which is totally false. Here I want to make a note and explain why the correct and complete translation from English to Spanish is important. I am a computer systems engineer, I speak three languages: English, Spanish, French, German. I have studied languages, and the origin of English is Germanic, where many words have interpretation of concepts, unlike Spanish, which is of Latin origin, and in Spanish we have specific words for each and every thing that exists. Therein lies the importance of why things must be translated: to begin with, English and Spanish have different language origins. The detention you mention, where I supposedly had the opportunity to speak with a judge and where you assume my rights were not violated, allow me to tell you how it happened: they arrested me, they took me to what is known as the 'voochos' of the first circuit. They took me up and told me with three sheets in hand and a packet of another 20 sheets, which were only bank deposit records of the money they seized from me and the goods they took from me, that it said I had an international detention order for money laundering crimes. The judge... obviously, as a foreigner and having no acquaintances, contacts, or any person with whom to communicate to request a private defense, I requested a public defender, who, in front of the police, similar to this, they sat facing the prosecutor's assistant, a judge, and another couple of people who were there, whom I don't remember who they were or what they were doing. There I asked, listen, Mr. Attorney: is this our private meeting where I can discuss the matter with you so you can properly advise me? Just like that, in front of the judges and everyone, he said yes, this is our private meeting. Ah, thanks. That's when I understood your concept of what a public and private defense is. Where he only explained to me, he told me, sir ([Name 001]), you have two options: either you take the abbreviated version and go without question to the United States to face those supposed charges, or you request ordinary extradition, where you have the right for the Requesting State to demonstrate what it is saying and for it to be analyzed by a Costa Rican judge and decided by a Costa Rican judge whether or not to extradite you. Evidence that to date I have not received and have not seen provided, adding the fact that as a computer systems engineer, with 15 years of experience in financial consulting and in financial technology systems in Mexico, I have had the pleasure and privilege of advising international companies like Santander, like Banco Pichincha of Ecuador, like BBV Bancomer, for whom, by the way, I developed their first electronic banking platform in Mexico in 2009, Scotiabank, of Canadian origin, the UN, an International Cooperation Organization, and I also developed a Cryptocurrency exchange in Mexico under the law that governs in our country for the use of crypto assets, which is the Fintech Law published in 2019 in Mexico. It is worth saying that Mexico is one of the only five countries that have Fintech regulation and law. The first country to issue it was England; the second country to issue it was the State, sorry, the country of China. The third country in the world to issue it was Mexico; the fourth was Singapore; the fifth was El Salvador; and as far as I know, I believe Uruguay just issued its Fintech Law as well, which regulates and controls the use of crypto assets. It is important for you to know that the Mexican Fintech Law for the management of crypto assets considers money laundering prevention mechanisms so evolved and so technological that few countries have them. The United States doesn't even have something of that nature. In Mexico, for you to have an account with crypto assets, you need to pass blacklists from the UFAC, from the FBI, from Hacienda, of nationally and internationally politically exposed persons, of known front men. You have to send regulatory reports every day, every month, of all the amounts that an account or a person uses. Our company in Mexico, which by the way is called Clu KLU Vitrus, if you’d like to Google them, legally incorporated in Mexico, offers services for POS terminals, cards, electronic transfers, electronic invoicing. Mexico has had mandatory electronic invoicing since 2009, when you... What Mexico does is cross-reference your electronic invoicing against your bank movements systematically, without human intervention, and determine if you have received, if you have earned 100 pesos, but your bank accounts show income of 300, you automatically receive a notice asking for an explanation and payment of the corresponding taxes. In the United States, which has more than 400 banks, an electronic transfer can take up to three days. In Mexico, an electronic transfer takes seconds between institutions, and you can do it to an account number or you can do it to a cell phone number, similar to the Sinpe Móvil that you have here in Costa Rica, which today Costa Rica debates how they are going to supervise the Sinpe Móvil. Mexico has had it solved since 2009. It's also important for me to give you a bit of context on why the judge wrongly denied my request for an official and complete translation of the documents and the applicable law. Simply and easily because, as the prosecutor well comments, it seems to me that the United States money laundering law is so broad that it considers ecological crimes, a law referring to tigers and elephants in Africa, but nowhere does it mention cryptocurrencies, nowhere. In that law so broad, that is why it is important that the complete law should have been delivered and explained. Not in addition to that, what is considered a 'love all activity,' a financial transaction, thanks to my defender, attorney Greivin, who brought me the complete US money laundering law, retrieved from the page he mentioned, it says and mentions and specifies what a financial transaction is, which has absolutely nothing to do with cryptocurrencies, which is what I received in this case in Mexico, and which is the service I provide in my country, under the laws that my country offers for those services. In Mexico, cryptocurrency exchanges are legal. You mention that you have no way of knowing if I was in the United States or not. I offered my passport, where all the stamps of all the countries I have visited in the last 10 years are, which my valid passport has, and on the last visit I made, the United States is stamped on July 13, 2016, when I visited Las Vegas. Aside from that, I have not set foot on the land and soil of the United States again. So yes, yes, you did have a way of knowing if I was in the United States or not. Here is my passport, but it was not accepted as evidence either. Also, that part that was omitted, from our point of view and our defender's, maliciously considers something called—and I came to know and understand here—extraterritoriality of the law (extraterritorialidad de la ley), because I asked, how is it possible that I, being Mexican, living in Mexico, performing my economic activity in Mexico, having clients for my financial service in Mexico, a foreign country can accuse me of something that I have nothing to do with their country? And it turns out that the extraterritoriality of the law, which was not sent in its translation and was not included in what they presented, considers that to be able to prosecute a foreign person for a money laundering crime, the transaction must meet two things: one, exceed 10,000 USD and, two, that part of the financial transaction must have occurred on American soil, on United States soil. I did not make any financial transaction in the United States. I did not receive money in the United States. I received absolutely nothing in the United States. I received cryptocurrencies, which were purchased by a provider certified in the United States to sell crypto assets, and I received a cryptographic transaction which, it should be noted, under United States laws is not considered legal tender, so it is not a financial transaction. Mexican law, which does consider giving a criterion to the use of cryptocurrencies, considers them an agreement of wills between private individuals, to the degree that in Mexico one can buy a house or real estate with cryptocurrencies. Why? Because the notary only needs to certify that the seller and the buyer agree that a bitcoin is worth what the house being purchased is worth. And if the seller agrees to receive a bitcoin as a form of payment for their property, that is acceptable. That is something that countries are far from being able to achieve regulation of that nature. I also wanted to convey to you that my service, the financial service I offer to my clients in Mexico, to my Mexican clients in Mexico, is not only not a crime in my country, but the evidence that the United States claims to have—recordings, videos, seizures, bank records—I would be delighted for them to present it, because that would give me the opportunity to demonstrate to them that they have absolutely nothing to do with me. And that is necessary because that evidence is necessary because to determine the probability of the indication of commission, as required by Article 37 of the Political Constitution, with judgment 11568 of 2015 of July 31, 2015, of the Constitutional Chamber (Sala Constitucional) says that evidence must be presented here. In summary, and apologizing for the dramatization I will make, it is as if the United States accuses me of being the terrorist in charge of the September 11 attack on the Twin Towers. It claims to have evidence, but sends none. In Mexico, we call that the famous 'I have no evidence, but I also have no doubts' and offer an affidavit by the same person accusing me that he was, he is the culprit, and Costa Rica has not had the slightest consideration and respect for my dignity, my individual guarantees, the presumption of innocence, the right to be heard, the right to have access to a translation or an interpreter, when a language is not understood, the right to have evidence, the right to present it, and simply arrests me. I ask you, as evidence, for the unlocking of my cell phone and my computer equipment, explaining why it is relevant: because it is easy for me to demonstrate that what you say is false. It is as simple as pulling up the contract that I have signed with the cryptocurrency provider company in the United States, where it states that the responsibility for the law and taxes related to cryptocurrencies in the United States is the responsibility of the company in the United States that sells and facilitates them, and that the responsibility for cryptocurrencies and their use in Mexico, in accordance with Mexican law, is the responsibility of our company, as well as the payment of the corresponding taxes on that activity, with things so extensive that I am not going to list them. But just to mention how, by providing for double taxation, if taxes were already paid for the purchase of crypto assets in the United States, it is no longer necessary to pay the tax in Mexico, or concepts like the capital repatriation tax that exists in Mexico. And more things. Oh, it would also be very easy for me to demonstrate that if you say that I bought crypto assets in the United States with cash of illicit origin, I would like you to show me where you can buy cryptocurrencies with cash in the United States. In the United States, it is impossible to buy crypto assets with cash: it must always be done through an electronic transfer. And they have a concept, in their tax law, of something called 'season and accounting,' which means that a company, in order to be able to buy a crypto asset, must have sufficient years, the sufficient historical monetary transaction volume, to purchase a crypto asset transaction and the justification for why it is buying them, before being able to send them anywhere in the world. And also to tell you that the cryptographic transactions we receive from our clients all have a name, all are traceable, all are auditable and public. Any person can verify them without the need for greater technical knowledge or special requests from any regulatory entity. And why is this important? Because maliciously, in the translation, they mention that I have wallets in my name. No, I can demonstrate to you with that access that said wallet in my name has been canceled since 2020, and that these cryptographic transactions mentioned in that accusation never had a relationship with that wallet that is in my name, but rather are in the name and account of a third party, who is my client, who complies with all Mexican law to have crypto assets in our country, such as identifying themselves, proving the origin of their resources, the money laundering prevention law, and our tax law. Finally, and by virtue of not delaying this collegiate body further, I would like to reiterate, vehemently and being very respectful, that this process has been unjust and violative of all my most basic rights under the American Convention on Human Rights and, of course, I ask you to grant the appeal and annul the extradition judgment and let me return to Mexico, please. And I will explain to you, finally, what the great difference of this process is, which to you seems to be a simple formality, as if you were buying a puppy or a farm animal. And that is that it is very different to defend myself against the supposed accusations that the United States Government has against me from freedom and from my country, than to defend myself deprived of liberty as a foreigner, without apparent basic rights and taken, as they say vulgarly here—which is this word I learned—'by axe' to another country to comply with a law that nowhere does it say even applies to me, such as the extraterritoriality of their law with which they want to accuse me. And finally, addressing the identification detail you mentioned in the initial detention, the photograph presented as identification is a photograph taken in Costa Rica upon my arrival, to begin with, and two, you say that I am Mexican-Nicaraguan, which is a lie, I am only Mexican. And in the 10 days available to present evidence, Nicaragua could never answer me whether a namesake with my Nicaraguan national name existed so as to present it as evidence, because I am only Mexican, to great honor. I believe that would be all, thank you" (cf. digital recording from counter 58:17 to 1:20:10). (C) On the Evidence Offered by Attorney Piedra Figueroa. During the oral proceeding, the defense submitted an official translation and requested it be accepted as evidence, to collate with the one on file and sent by the Government of the United States of America, specifically, the classification of the conduct attributed to his client and the complete text of the law. With the final statement of the extraditable person [Name 001], it was requested, both in the exercise of material and technical defense, that the copy of the passport be admitted, showing the last date he entered the country where his prosecution is requested. On this point, both attorneys for the opposing party (from the Public Prosecutor's Office and the Procuraduría) indicated that this second translation was unnecessary because the Extradition Treaty with the United States allows the request to be accompanied by the translation or, failing that, to be performed by the Government of Costa Rica. It is resolved. Being pertinent and useful for the resolution of the case and to guarantee an effective right of defense, in accordance with Article 462, third paragraph, of the Code of Criminal Procedure, the indicated documentation is admitted (official translation and certified copy of the extraditable person's passport) which has been added to files 444 through 498 and 502 through 519. It is not ordered to bring it to the knowledge of the parties by virtue of the fact that such act was carried out during the hearing held, and there they were warned that it was the moment to pronounce on it, which they did.

II.- Content of the appeal. In point number 1) of the appeal brief, a violation of Article 9 of the Extradition Treaty signed between the governments of Costa Rica and the United States of America, Law 7146 published in La Gaceta 95 of May 21, 1990, is alleged. The defense indicates that the documentation provided by the requesting State does not comply with Article 9, subparagraphs b), c) and d) (regarding evidence, text of the crime, penalty and regulation on the statute of limitations), and this has been made known since it was granted a hearing. After referring to the principle of identity of the norm which, if it does not exist, would not allow extradition, it indicates that the transcription provided is not as extensive as the original text and contains normative elements that are not mentioned, being mutilated, such as, for example, "unlawful activity y financial transaction" (cf. appeal). It adds that the judgment under appeal stated that the facts are "conspiracy to commit the crime of money laundering and concealment of the crime of money laundering" (page 14, lines 6 and 7), however, the lower court then merely indicates that, regarding that situation, the requesting party was very clear and the omitted parts of the law do not apply to the case, so the complete text was unnecessary. It argues that, in the response to the summons, the trial court was made aware that the cited Extradition Treaty, in its Article 2, paragraph 2, does not exclude the obligation to provide the norm for verification of identity, since it has sui generis normative and descriptive elements and, despite this, it was held that it was not necessary to have the complete wording. The appellant wonders how the court determined that the figure of conspiracy is homologous to attempt in Costa Rican legislation if the text was never provided. The unknowns generated from the case file suggest that it was the judge's private knowledge (actually it is a female judge) that was prioritized to reach such a conclusion, above the information provided to the process; if it had already referred that the facts constituted "conspiracy to commit the crime of money laundering and concealment of the crime of money laundering" (page 14, lines 6 and 7 of the contested judgment), in which part of the factual hypothesis (page 14, lines 19 to 31 and page 15, lines 1 to 20) do the crimes of "prohibited acts, asset forfeiture (extinción de dominio)" fit, and what is their equivalent in Costa Rican legislation? The validity of the previous questions allows one to infer, says the defense, that the resolution lacks support. In relation to the documentation on "evidence showing that the person claimed is the person accused or convicted" [Article 9, paragraph 3) subparagraph b) of the Extradition Treaty], the defense attorney maintains that, being incomplete, this requirement is also not met and the obligation to interpret each treaty in good faith is disregarded. It cites Article 31 of the Vienna Convention on the Law of Treaties (Law number 7615 published in La Gaceta 164 of August 29, 1996). To this statement it adds that the photograph on file (Annex D-1) was taken of its client on the day he was detained at the Juan Santamaría airport. From its perspective, the requesting government has not provided any telephone or personal conversations, text messages, videos, physical evidence, or any banking or financial record that can be considered "evidence." Therefore, the appellant considers that this, together with the laxity with which it is resolved in the lower court, disregards Constitutional Article 37 and the right to defense, the support for which it bases on a partial transcription of Judgment No. 11568-2015 of the Constitutional Chamber to say that it is unknown what the probative elements leading to the proven indication are. And this state of defenselessness increases, in the appellant's opinion, because, without major justification (only because it would exceed its competence), the evidence offered by its client was rejected. Another question refers to the absence of an official translation. In this sense, it cites that the court rejected this because the motion did not state how the documents provided in English and Spanish (translation included by the requesting government) differed, which, in its opinion, does not eliminate the fact that the requirement was not met. At the oral hearing, the aforementioned professional reiterated such arguments. Opinion of the Attorney General's Office (Procuraduría General de la República). Attorney José Enrique Castro Marín argues that the appellant is mistaken in the numbering regarding point 16 of the affidavit supporting the extradition request issued by Gary Todd Bradbury, Assistant United States Attorney, United States Attorney's Office for the Eastern District of Kentucky, since this refers to the statute of limitations and not to the criminal offense, so it is not understood what the defender intends. He adds that the copy of the entire regulation was unnecessary and that this was adequately settled by the judge, since the subparagraphs not provided referred to other situations not charged against the extraditable person. He indicates that the requesting State provided the legal provisions applicable to the case and indicated the following: “Exhibit C contains the applicable portions of the laws and cases describing the offenses for which [Name 001] is charged, the statute of limitations, and the penalties he faces if convicted. Ellipses and asterisks are used to indicate the portions of the laws that are omitted because those portions do not apply to the case against [Name 001]” (sic. cf. appeal). In the indictment made by the requesting State, on pages 223 to 232 of the main case file, count one refers to Sec. 1956 (h) of Title 18 of the U.S. Code, Conspiracy to Commit Money Laundering; counts three and four allude to Sec. 1956 (a) (1) (B) (i) of Title 18 of the U.S. Code (Concealment Money Laundering), and this is what served as the basis for the analysis of the principle of double criminality. The deciding court interpreted that the requirement established in Article 9 of the bilateral treaty, regarding providing the norm, is limited to there being total synchronization between the charges imputed and the conduct described in the regulations provided, whether complete or not, and the defender has not demonstrated—beyond a claim of nullity for nullity's sake—that the absence of the other paragraphs caused him real harm. Regarding the identification of the extraditable person, he considers that the documentation is complete and the affidavits are valid (this, with support from Voto No. 789-F-96 of the former Criminal Cassation Court of San José) and matters related to the collection of evidence are the competence of the requesting State, regardless of the fact that such evidence is mentioned in the extradition request (which he reproduces). He also requests that the claim based on the lack of an official translation be rejected, since Article 9, paragraph 6) of the bilateral treaty expressly states that the requesting party must present the documentation and the respective translation, leaving the possibility for it to be done by one State or the other, without requiring an official one (he cites in support, judgment No. 2002-909, of November 2002. USA vs. ANDERSON, of the former Criminal Cassation Court of San José). For all the foregoing, he requests the rejection of the complaints. Opinion of the Public Prosecutor's Office (Ministerio Público). For prosecutor Elías Carranza Maxera, of the Office of Technical Advice and International Relations (Oficina de Asesoría Técnica y Relaciones Internacionales, hereinafter OATRI) of the Attorney General's Office (Fiscalía General de la República), the Criminal Court of San José acted correctly in considering it unnecessary to provide the entirety of the applicable regulations for the case, since the requesting Government indicates that the untranscribed subparagraphs referred to other situations that are not related to the case against the extraditable person. Furthermore, according to the presented indictment, count one attributed to the extraditable person refers to Section 1956 (h) of Title 18 of the Penal Code of the United States of America; meanwhile counts three and four relate to Section 1956 (a) (1) (B) (i) of Title 18 of the Penal Code of the United States of America, conduct that is typified in the norm mentioned by the requesting State and which served as the basis for the lower court to review the principle of double criminality. Therefore, he considers that there is mere disagreement with what was resolved; the judgment fulfills an adequate analysis, so the claim must be rejected. He adds that the criminal court makes the equivalence in Costa Rican criminal norms, by stating the following: “…These are criminal acts that find their counterpart in Costa Rican legislation, in the crime of illicit association (asociación ilícita) of Article 281 of the Penal Code, which punishes with a prison sentence of one to six years anyone who takes part in an association of two or more persons to commit crimes, for the mere fact of being a member of the association, and in money laundering (legitimación de capitales) under Law 8204, Law on Narcotics, Psychotropic Substances, Drugs of Unauthorized Use, Related Activities, Money Laundering and Financing of Terrorism...” Regarding the evidence, he mentions that, indeed, affidavits were provided, but they are not the only ones and those requested by the defense must be examined at trial, not in this proceeding, being useful in Costa Rica only to assess probability. It has already been stated that affidavits are sufficient indications to be weighed when rendering the judgment (Criminal Cassation Court, Voto No. 0210-1996, of 11:25 a.m. on April 18, 1996). For the foregoing reasons, he requests that the allegations be dismissed. The claims are not admissible. Before explaining why this must be so, it is of interest to begin with a broad theoretical reference to what the extradition process is and the principles that govern it, because the appellant party seems to assume that the requirements of an extradition are disconnected from the principles it safeguards, which is false. Furthermore, this account is necessary insofar as respect for due process in an extradition is limited to the verification of formal matters and is not a judgment on the merits or not of the evidence regarding the crime pursued, a judgment that must be made, if those principles are met, in the requesting country. Therefore, the extraditable person [Name 001] is wrong to seek the application of due process for a judgment on the merits in extradition cases, since, it must be reiterated, this process aims only to safeguard guarantees so that such judgment does not violate human rights. In this context, it is important to start from the abstract framework of this figure. 1) Generalities and principles of the special procedure. Firstly, it must be reiterated (as the lower court judge already indicated) that the extradition process, unlike the rest of criminal proceedings, does not address the substantive issue but only the guarantees surrounding the trial in the State that seeks a person, to verify if the international cooperation aimed at the surrender of someone sought by another country—whether to be tried or to execute an imposed sentence—is admissible or not. However, this does not prevent some evidentiary matters from being analyzed, with greater or lesser depth, depending on the country in question, the treaties signed with it, its political-legal system and the risk the person may face from the surrender, as well as the theoretical soundness of the trial system. In other words, it seeks to establish whether, with the surrender to the requesting State, the latter is capable of satisfying, or not, the minimum guarantees for the trial of the person or, in the event they have been sentenced, if those guarantees were observed in that instance and if the execution of the sentence would likewise proceed in conformity. Therefore, strictly speaking, the rules of sound judgment for ruling out authorship (as invoked by the defense) do not apply to this process, as these are characteristic of a system for evaluating substantive elements and are not always accepted as valid by all States, since there are countries where judgment according to conscience operates, through juries or with rules for the appraisal of certain evidence, and, although those systems are different from ours, they are equally valid. To that extent, one State cannot impose its trial system on another, but only ensure that, whatever it may be, it respects basic rules of public rights and freedoms established in international treaties signed and ratified by both the requesting and the requested State, as well as the minimum rights in force in the country where the detention of the requested person occurs. Now, in an extradition process, the State can have an active or passive position (depending on whether it requests someone outside its borders or another country asks for someone located within its own), the extradition can be voluntary-simplified or forced (according to the willingness, or lack thereof, of the requested person to travel to the country seeking them), it can be a requested or spontaneous extradition (depending on whether the State where the person is located offers them to another or is asked for them), among other modalities (in transit, re-extradition) which, for now, are not important for this matter. The guarantees and requirements to be verified depend on each of those types of extradition. In this case, Costa Rica was requested to surrender a Mexican citizen who has decided to undergo the ordinary procedure, so we are facing a passive, requested, and forced extradition. With that understanding, when resolving the request, some principles are applicable, referring, for example, to the legislation to be applied, and general issues relating to the hierarchy of sources and respect for basic rules of Public International Law are analyzed, for example, the following: A) Pacta sunt servanda and reciprocity. Article 27 of the Vienna Convention on the Law of Treaties (signed and ratified by Costa Rica through Law No. 7615 of July 24, 1996) stipulates the principle of pacta sunt servanda, according to which States cannot invoke their domestic legislation (of any rank, even constitutional) to disregard a treaty, so such agreements acquire a supra-constitutional rank, without it being necessary for now to examine the validity of the reservation that Costa Rica made to that text at the time of its signing, but which, by subsequent binding votes of the Constitutional Chamber (numbers 3435-92, 2313-95, 1319-97, 4356-98 and 6830-98), was rendered void when it was stipulated there, on behalf of the Costa Rican State, that human rights treaties prevail over the Political Constitution when they grant more or give greater coverage to rights (unilateral declaration and international custom as sources of international public law). Furthermore, pursuant to Articles 7, 48 of the Political Constitution and 73, subparagraph d) of the Law of Constitutional Jurisdiction, international human rights instruments are a parameter of constitutionality (although with infra-constitutional and supra-legal rank) and Article 31 of the constitutional text itself stipulates that extradition shall be regulated by law and treaties. Based on this premise, to examine an extradition request, the first source of the legal system to be considered is the treaties (multi- or bilateral), because, if that order were not followed, it would lead to the absurdity that what is decided internally on extradition would be imposed on other States that did not participate in the issuance of that internal law, to the detriment of what is stipulated in their legal systems or, even, in the agreements. Only in the absence of an agreement is national law applied. In synthesis, the Costa Rican Extradition Law (Ley de Extradición), No. 4795 of July 16, 1971, is a subsidiary source to the respective treaty and must be read not in its historical textuality, but according to the (evolutionary) interpretation conferred upon it by the Constitutional Chamber when examining that regulation against Constitutional Law and through binding erga omnes jurisprudence pursuant to the provisions of Article 13 of the Law of Constitutional Jurisdiction. This is stipulated in Article 1 of said law when indicating: “Article 1.- In the absence of treaties, both the conditions and the procedure and the effects of extradition shall be determined by this law, which shall also apply to aspects not provided for by treaties.” (Emphasis added). As in this case, the Inter-American Convention on Extradition was only signed or ratified by Costa Rica (in force according to Law No. 7953 of December 21, 1999) but it was not by the USA, only the Extradition Treaty signed between the Governments of Costa Rica and the United States of America, approved in our country by Law No. 7146 of April 30, 1990, published in La Gaceta No. 95 of May 21, 1990, must be taken as a basis for hearing the petition, and the requirements stipulated therein must be exhausted. Then the Political Constitution applies and, only afterwards, the domestic law. Furthermore, Article 33 of the Inter-American Convention on Extradition (which, as already stated, applies only to Costa Rica) clearly indicates that it does not render multilateral or bilateral treaties ineffective. B) Respect for the principle of non-refoulement. Although such a condition of the claimed person has not been alleged, it is important to remember that this principle prohibits the State receiving refugees from returning them to a country where they would be at risk of being persecuted for “race, religion, nationality, membership of a particular social group or political opinion.” It is stipulated in Article 33 of the 1951 Convention Relating to the Status of Refugees, later expanded by the 1967 Protocol Relating to the Status of Refugees [to which Costa Rica acceded on March 28, 1978]. C) Principles relating to the person subject to extradition. Among these are: c.1) Exclusion of nationals, unless a treaty or constitutional norm allows it: The Theory of the State (on which the theory of legal norms is built) proceeds from the premise that the three constitutive, basic elements of every modern State are population, territory, and sovereignty. Thanks to the latter (vested in the people), the normative apparatus is built to regulate the States of Law, in which countries define their limits and contours regarding the other notions: the territory and the population to which the rules are applicable. Regarding the population, in turn, the notion of citizenship arises to regulate the attainment of full political rights in contrast to those who, living in the territory, have them but reduced (persons who have not reached the age provided by each State for this, migrant or foreign persons in general, national persons without political rights due to judicial disqualification, etc.) and matters such as the way of obtaining nationality and the traditional systems for determining a person's affiliation with respect to a State are understood: ius soli or right of soil, which determines that a person acquires the nationality of the place where they are born; ius sanguinis or right of blood, according to which a person can obtain nationality through the blood tie of their parents, so that if the parents have a different nationality from the place of birth of the son or daughter, it can be transmitted to them; ius optandi or right of option, which applies when a person has the discordant possibility of choosing between the nationality of birth and that of their parents, but can only have one and it is they who must make the decision; ius domicilii or right of domicile, when the person habitually resides in a territory different from the one that granted them original nationality, and alludes to the entire issue of naturalization and, more recently, ius honoris or recognition that some countries grant to certain personalities (for Costa Rica, Article 14.6 of the Political Constitution). In Public International Law, moreover, rules concerning statelessness (persons without nationality and without the protection of any State) are provided for, and both in that area and in domestic law, regulations concerning humanitarian issues arise. Thus, once the nationality of a person is determined according to any of those systems (regulated in the founding charters of each country), the States, in addition, issue a series of rules to apply their legislation, so that legal systems are (totally or partially) applicable to those persons who possess their nationality, obtained by any of the previous forms that the respective legal system provides, regardless of whether the persons are or are not in the territory. Thus, for Criminal Law, as will be explained later, the notions of active and passive nationality arise, allowing, respectively, the application of the laws of a State to the active subject who commits a crime (or to the victim thereof), even if the acts are committed outside the territory of that State (for Costa Rica, Article 6.3 and 6.4 of the Penal Code). Hence, as it is possible to judge in the territory its nationals who commit crimes abroad or also judge subjects, whatever their nationality or territory of illegal commission, who attack the legal rights of its nationals, most constitutional systems opt to prohibit the surrender of their citizens to other countries as a way to maintain roots and without fostering impunity. It is worth advancing here that, for this reason, the extraditable person can be tried in the United States of America, even if they claim they were not in that territory when committing the alleged act attributed to them, without there being any irregularity in this, since each country, in the exercise of its sovereignty, has different rules to regulate the extraterritoriality of crimes according to their effects, victims, type of offenses, etc. Even more, Article 3 of the bilateral treaty applicable here provides: “Jurisdiction. Extradition shall be granted for any extraditable offense, regardless of where the act or acts constituting it were committed” (Emphasis added). Therefore, the delivery of the passport made by the extraditable person at the hearing held to verify the last date of stay in the requesting State lacks relevance for decision-making purposes because, as stated, this is not an impediment to applying the law of the requesting country. In Costa Rica, the issue linking the commission of the act and nationality is addressed in Article 32 of the Political Constitution, which indicates: “No Costa Rican may be compelled to leave the national territory.” For its part, the definition of who are Costa Ricans is provided in Articles 13 to 18 of said Constitution—and is developed in the Law of Options and Naturalizations No. 1155 and its reforms—using several of the systems mentioned and with its own regulations. The prohibition on the surrender of nationals has, as the only exception to date, the surrender of persons to the International Criminal Court to be tried by that tribunal and only for war crimes, crimes against humanity, genocide and aggression. This was made possible—by a 5-2 majority vote and through a binding erga omnes criterion (except for itself and as stipulated in Article 13 of the Law of Constitutional Jurisdiction)—by the Constitutional Chamber in Voto number 2000-9685 when hearing a constitutional consultation issued during the ratification process of the Rome Statute of the International Criminal Court. Note that, according to that vote, the exception applies not to the category of crimes (universal crimes: which can be tried by any State) but to the nature of the international justice body, so the extradition of nationals for universal crimes to other countries would not be permissible. Although there is a draft constitutional reform of that provision on the matter, legislative file 23701 endorsed by a unanimous vote of the Constitutional Chamber number 2024-026373, it has not been approved in all the debates and legislative terms required to be incorporated into the Magna Carta. The issue is addressed in Article 8 of the Extradition Treaty signed between the Governments of Costa Rica and the United States of America (Law No. 7146 of April 30, 1990), which also provides for some particularities that are not necessary to develop, since the person claimed is of Mexican nationality and, to that extent, there is no impediment and there is a normative possibility to decide their surrender to the requesting country. None of this changes because the request indicated that, in addition to Mexican nationality, they could have Nicaraguan nationality, since, although the latter has not been demonstrated, there is also no element to consider that it is a case of mistaken identity and the applicable rules remain the same. c.2) Exclusion of political asylees and refugees (Article 4 of the bilateral treaty Costa Rica-United States of America): Asylum comes from the Greek “asylos” and means “inviolable sanctuary.” Historically, it is linked to nomadic tribes and later to the protection given to persons in temples. With the emergence of modern States (15th and 16th centuries), the temple was replaced by the territory and the Church by the State, and some variants began to be recognized: political asylum (which, in turn, is divided into territorial asylum, referring to the protection a State provides in its territory to nationals or residents of another State, where they are persecuted for political reasons, and diplomatic asylum, understood as that same protection but in its legations, warships, military or official aircraft and camps) and humanitarian asylum, which, following subsequent normative developments, came to be called refuge and has its own regulatory framework, to which reference was already made pages ago. In the case under study, no situation related to political interests has been alleged, nor is an asylum application being processed. It has also not been raised, nor demonstrated, that the extraditable person meets the condition of a refugee, so it is not necessary to delve into the point, although it is important to indicate that refuge, unlike asylum (of which the former is a humanitarian derivative: Cfr. Chinchilla Rojas, Laura. Extradition and non refoulement in Costa Rica. Investigaciones Jurídicas S.A., 2016, p. 133 and following, but without specific regulations), is not a status granted by the State, but rather the former is acquired, so to speak, de facto, when the person enters a territory if they allege forced departure and persecution from the other country. The receiving State intervenes only to formalize or recognize the status already acquired upon crossing the border, or to lift it if it determines that the alleged persecution is not valid, but, in any case, the subject is required to carry out the procedures before the receiving State for this, none of which has been raised in this matter. The 1951 Convention Relating to the Status of Refugees [to which Costa Rica acceded on March 28, 1978], later expanded by the 1967 Protocol Relating to the Status of Refugees [to which Costa Rica also acceded on March 28, 1978], defines a refugee (Article 1.A.2) as any person who “…owing to well-founded fear of being persecuted for reasons of race, religion, nationality, membership of a particular social group or political opinion, is outside the country of his nationality and is unable or, owing to such fear, is unwilling to avail himself of the protection of that country; or who, not having a nationality and being outside the country of his former habitual residence as a result of such events, is unable or, owing to such fear, is unwilling to return to it.” And, in the Costa Rican case, the procedure for that recognition is adopted by the General Law of Migration and Foreigners No. 8764 and its reforms (Article 106 and following). In any case, the 1951 Convention Relating to the Status of Refugees regulates the cessation of that protection when the person, even if they had the condition of a refugee, voluntarily re-avails themselves of the protection of the country of their nationality (Article 1.C.1). In the case under study, issues of political persecution have not been raised; it was even stated that [Name 001] entered Costa Rica as a tourist, as stated at the oral hearing before this chamber, meaning this regulation is not applicable to them. The study of the background determines not only that we are not facing any of the indicated restrictions regarding the requested person, but that, contrary to what the appellant claims, the requesting government, through Notes Verbales No.

(Case numbers) 2024-0061 and 2024-00744, requested, in a substantiated and documented manner, the extradition of [Name 001], who is under investigation in the United States District Court for the Eastern District of Kentucky (the same authority that ordered his arrest) for the offenses of conspiracy to commit the offense of money laundering and concealment of the offense of money laundering and, in addition, provided—as will be discussed further below—the required, necessary, and suitable documentation to establish the identity of the person sought; which supports the existence of a legitimate criminal proceeding in the United States against [Name 001] and a formal charge that bears similarity to Costa Rican legislation. c.3) Protection of minors: The United Nations Convention on the Rights of the Child, although part of the responsibility paradigm, establishes principles of comprehensive child protection, diversification of sanctions, and differentiated capacity according to age ranges, etc. As the majority of countries in the world have subscribed to it and because, in signatory countries, it has a rank superior to domestic regulations and is specific to this population group, it prevails over domestic regulations and general treaties (thus 30.5 and following of the Vienna Convention on the Law of Treaties). These regulations substantially affect issues such as the principle of legality in extradition (minimum penalties for extraditable offenses), maximum imposable penalties, etc. In any event, [Name 001] is a person over 18 years of age, so nothing regulated therein applies to him, therefore the absence of reference in the judgment does not affect the decision reached. c.4) Protection of persons for humanitarian reasons: Although there is no general rule on the matter in Public International Law, some extradition treaties allude to this topic. However, the Treaty under study and applicable to this case makes no mention of this possibility. D) Principles relating to the punishable act. d.1) Legality. This precept is set forth in Article 2 of the aforementioned bilateral Treaty, in the following terms: “(…) Offenses that will give rise to extradition. 1) An offense shall be considered extraditable if it is punishable under the laws of both Contracting Parties with a deprivation of liberty penalty whose maximum limit is greater than one year or with another more severe penalty. 2) Extradition shall also be granted for the attempt to commit, for participation in the commission of, any of the offenses stipulated in paragraph 1) of this Article. Likewise, extradition shall be granted for the illicit association contemplated in Costa Rican legislation regarding any offense stipulated by paragraph 1) of this Article, or for the conspiracy provided for in the legislation of the United States of America regarding the mentioned offenses. 3) For the purposes of this article, extradition shall be granted: a) Regardless of whether or not the laws of both Contracting Parties classify the offense in the same category of offenses or use the same or different terminology to designate it, or b) Regardless of whether the offense is one for which the Federal Law of the United States requires, for the existence of jurisdiction of a Federal Court of the United States, proof of interstate transportation, the use of the mail or other means affecting interstate or international commerce, or that the offense had some effect on said mail or commerce. 4) When extradition is granted for an extraditable offense, it may likewise be granted for any other offense specified in the extradition request, even when this other offense is punishable by deprivation of liberty for a period of less than one year in either of the two States, provided it meets the requirements to be extraditable.” As a general rule, regardless of the designation of the criminal offense to be applied, it must be punishable under both legislations and, as will be seen in the corresponding section related to the requirements provided, this is fully satisfied. d.2) Non-extinction of the criminal action by amnesty: Although there is a trend toward the proscription of the use of this institution in International Law and the Inter-American Court of Human Rights does not accept pardon or amnesty for serious crimes against human rights (see, among others, I/A Court H.R., "Case of the Massacres of El Mozote and surrounding areas v. El Salvador", merits, reparations and costs, judgment of October 25, 2012), none of that applies to this case, as the act attributed to the extraditable person does not form part of those offenses alluded to by the international court and nothing has been alleged related to the topic (provided for in numeral 6.1 of the treaty under the generic name of pardon), therefore it will not be explored in depth nor does the fact that the lower court judgment did not even mention it affect the resolution reached, as the hypothetical incorporation of the argument does not change the operative part resolved. d.3) Extinction of the criminal action by statute of limitations: This applies, in principle, based on the legislation of both countries (requesting and requested), with two exceptions: the first: the character of imprescriptibility that other human rights treaties may grant to certain offenses (genocide, crimes against humanity) because, being special treaties, they displace general treaties. In the present matter, such imprescriptible offenses are not at issue, therefore no pronouncement on this point is required. The second exception concerns specific provisions in the treaties. In the present matter, the analysis of the statute of limitations is governed solely by the legislation of one of the States, the requesting State, because the bilateral treaty so provides in Article 7, which states: “Statute of Limitations. Extradition shall not be granted when the criminal action or the application of the penalty for the offense giving rise to the request has prescribed according to the laws of the Requesting State” (Emphasis added). As will be seen in the corresponding section, from the documentation provided, it does not appear that the illicit acts for which Mr. [Name 001] is sought are time-barred in the United States of America (which acts here as the requesting State), therefore the principle is not violated. d.4) Specialty: This postulate requires that the surrender is made only to try the offense(s) for which the request is approved and the surrender of the person claimed is ordered, excluding those for which extradition is denied, hence the importance of the court expressly ruling on each and every one contained in the request, with the exception that the bilateral treaty under analysis provides for an exception, which is the one established in Article 2.4 of the agreement, according to which if there is an extraditable offense, even if others are not solely because of the amount of the abstract penalty provided, the latter may be analyzed (if only that requirement were missing): “ARTICLE 2. Offenses that will give rise to extradition. (…) 4) When extradition is granted for an extraditable offense, it may likewise be granted for any other offense specified in the extradition request, even when this other offense is punishable by deprivation of liberty for a period of less than one year in either of the two States, provided it meets the requirements to be extraditable…” In this case, as will be evidenced further on, the surrender of [Name 001] for the trial of all the conduct for which he has been sought will be appropriate, with the limitations imposed regarding penalties. The requesting State may try subsequent acts committed by the person once they are in its territory and, for those acts prior to extradition that are later discovered, it must manage re-extradition if it is not covered by any of the exceptions stipulated in those same instruments. Specifically, Article 16 of the bilateral agreement applicable to this case indicates that the person extradited under this Treaty shall be detained, tried, or punished in the territory of the Requesting State only for: "a) The offense for which the extradition has been granted. b) A less serious offense based on the same facts set forth in the extradition request that results from a change in the legal classification of the offense. c) An offense committed after the extradition. d) Any offense for which the detention, prosecution, or punishment of the person is permissible by the Requested State. For the purposes of this paragraph, the Requested State may request the submission of the documents mentioned in Article 9.” (Emphasis added). This framework needs to be analyzed in greater depth later, when the topic of the provided requirements and some of the appellant's arguments are revisited. E) Principles governing the penalty. By virtue of [Name 001] being sought to be subjected to criminal proceedings and trial, at the time of imposing the penalty, should he be found responsible for the offenses charged, the following principles must be respected: e.1) Exclusion of the death penalty (or conditional surrender upon its non-execution). According to Article 5 of the bilateral treaty, if the acts are sanctioned by a measure of this nature, the extradition request may be rejected or it may be required that it not be executed. It has not been alleged, nor demonstrated, that this is an applicable penalty and, if it were, that does not preclude the approval of the proceeding, but the surrender must be conditioned on the existence of a promise that it will not be applied. e.2) Exclusion of life imprisonment or a penalty exceeding the maximum amount of the requested State, in this case, 50 years of imprisonment. Likewise, the prohibition of applying torture, cruel, inhuman, or degrading treatment. It has also not been alleged, nor demonstrated, that any of this could apply. However, if life imprisonment is provided for, that does not preclude the approval of the proceeding, but the surrender must be conditioned on the existence of a promise that it will not be applied, all of which was addressed in Recital (Considerando) IV of the appealed judgment. e.3) That the penalty has not prescribed. In this case, it is not operative, as this institution arises when the person has already been sentenced and that has not occurred here, where what must be ensured is that the criminal action is in force and, especially, that the person claimed has not been tried for an identical factual framework (principle of non bis in ídem). F). Principles relating to due process: Both bilateral or multilateral extradition treaties and other human rights conventions (universal, such as the International Covenant on Civil and Political Rights, or regional, such as the American Convention on Human Rights, which have been signed and ratified by Costa Rica) contemplate a series of minimum guarantees for the trial of persons, which must be respected by the States that are parties to those legal frameworks, which is not the case for the requesting State but is for Costa Rica, without the bilateral agreement leaving without effect those other international instruments to which the country is a signatory, unless there is a specification to the contrary, which is not observed in the text under study. Apart from that, Costa Rica is respectful of the procedural and individual guarantees that delimit state action and, to that extent, respects, among other international instruments, the International Covenant on Civil and Political Rights, which states:

1. All persons are equal before the courts and tribunals of justice. Every person shall have the right to be heard publicly and with due guarantees by a competent, independent, and impartial tribunal, established by law, in the substantiation of any criminal charge brought against them (…) 3. During the proceeding, every person accused of a crime shall have the right, in full equality, to the following minimum guarantees: a) To be informed without delay, in a language they understand and in detail, of the nature and causes of the charge brought against them; b) To have adequate time and means for the preparation of their defense and to communicate with a defender (defensor) of their own choosing; c) To be tried without undue delay; d) To be present at the proceeding and to defend themselves personally or be assisted by a defender (defensor) of their own choosing; to be informed, if they do not have a defender (defensor), of the right they have to one, and, whenever the interest of justice so requires, to have a public defender (defensor de oficio) appointed for them, free of charge, if they lack sufficient means to pay for one (…) f) To be assisted free of charge by an interpreter, if they do not understand or speak the language used in the tribunal; g) Not to be compelled to testify against themselves or to confess guilt. (…) 7. No one shall be tried or punished for a crime for which they have already been convicted or acquitted by a final judgment (sentencia firme) in accordance with the law and criminal procedure of each country. (Parts of the text that are not of interest for the decision on the claims are omitted).

Thus, and without prejudice to the discussion that, in other sections of this decision, has been or will be made regarding the complaints raised —such as, for example, that the extraditable person was not allowed to give his version of the facts, which is dismissed because a space for that was indeed provided, whether or not it was used by said person or whether the conditions for doing so were to his liking or not, as evidenced in the document that records the notification of charges and the advisement of his rights— it has been verified that the minimum rules have been observed in the proceeding against [Nombre 001] who, being Mexican, handles the same idiomatic rules of Costa Rican justice, and the rest of the documents provided by the requesting State were translated into Spanish for him, without, as will be stated, substantial variations being observed in the idiomatic translations of the texts. On the other hand, Mr. [Nombre 001] has had technical defense (public and private), and although not all of his evidentiary offers have been accepted but only those relevant to the proceeding before us, such action does not contravene the invoked norm, which refers to the final trial process and not to the extradition process. On this point, other specific aspects of the matter are: f.1) Exclusion of trial by special, extraordinary, special, or ad hoc courts: This refers to respect for the principle of a lawful or natural judge, or better yet, court, and prevents surrender when the bodies requesting the person for trial have been constituted irregularly (without a formal law, or to hear facts prior to those for which such courts came into force, among other scenarios). The body requesting the extraditable person is jurisdictional, belongs to the State of Kentucky, and the respective official has held the position since 2013, according to the sworn statement provided, without there being any element indicating that, in the creation of the body to which he belongs, this provision has been disregarded. f.2) Exclusion of military jurisdiction: prevents surrender when the bodies requesting the person for trial are military courts. This situation is foreseen in multiple and reiterated pronouncements of the Inter-American Court of Human Rights, which has limited military jurisdiction solely to hearing disciplinary offenses of the Army and has indicated that it is not applicable when members of the military corps commit crimes affecting the citizenry or the State in general [cf. among others, Castillo Petruzzi et al. vs. Perú. Merits, reparations and costs. Judgment of May 30, 1999, paragraph 128: «128. The Court notes that military jurisdiction has been established by various legislations for the purpose of maintaining order and discipline within the armed forces. Indeed, this functional jurisdiction reserves its application to military personnel who have incurred in a crime or offense within the exercise of their functions and under certain circumstances (…) The transfer of jurisdiction from ordinary justice to military justice (…) involves excluding the natural judge from hearing these cases. (…) When military justice assumes jurisdiction over a matter that should be heard by ordinary justice, the right to a natural judge is affected and, a fortiori, due process, which, in turn, is intimately linked to the very right of access to justice»]. It should be remembered that with the emergence of modern States, ecclesiastical and military jurisdictions coexisted alongside civil or ordinary jurisdiction, and the latter has persisted in many places, with excessive powers that, nevertheless, have been considered contrary to the American Convention on Human Rights, which is binding on Costa Rica as a signatory thereto. None of that has been alleged or invoked in this matter. The body requesting the extraditable person is, as already stated, a court of ordinary justice and, thus, is foreign to military jurisdiction. f.3) Guarantees of independence of the Judicial Branch. This derives from the principle of due process. In Costa Rica, this has been captured by vote number 2015-11568 of the Constitutional Chamber (Sala Constitucional) when indicating, in recital (Considerando) VIII of the majority: «…among the essential conditions for the protection of personal liberty is the need for an independent justice system that guarantees the objectivity and impartiality of judges, a condition without which the defense of liberty against the exercise of the state's punitive power would be nugatory.» This means that, in those totalitarian, authoritarian, or failed democracies or States, where there is no true independence of the Judicial Branch, it is not possible to allude to the rest of the guarantees. Although there is a siege on modern democracies, even the oldest ones, through the "capture" of their courts and the fracturing of the republican vision of separation of powers (lawfare processes), in this specific case such a thing has not been alleged or demonstrated. f.4) Prohibition of trial in absentia: this is also derived from vote number 2008-12145 (among many others) of the Costa Rican Constitutional Chamber (Sala Constitucional), although for the Inter-American Commission on Human Rights, trials in absentia or by default (similar but not equivalent concepts) are consistent with the American Convention on Human Rights if an adequate system for reviewing the conviction and crediting the time of detention for extradition against the sentence is subsequently guaranteed (thus in Sheik Sahib Tajudeen vs. Costa Rica, Case 10.289, Report 2/1992, February 4, 1992, https://www.refworld.org/jurisprudence/caselaw/iachr/1992/en/15992, points 17.C and 17.E). The position of the Costa Rican Constitutional Chamber (Sala Constitucional) leads to the absurdity that, if the requesting State is asked for a promise to retry the person in their presence, such State would generate double prosecution for the same act, violating the principle of non bis in idem, and if it does not give said promise, extradition is not granted. It must be clear that there are legal systems that do allow such trial in absentia without undermining defense rights, because the subject is specifically and personally notified of the existence of the proceeding and the evidence against them, as well as the possibilities of exercising their material and technical defense, and it is they who decide whether or not to use such rights. Be that as it may, constitutional case law is internally binding, but regardless of this, it must be added that [Nombre 001] has been claimed to be subjected to a trial that has not yet occurred, which clearly dispels any doubt in this regard. f.5) Principle of prohibition of non bis in idem or res judicata and predominance of one's own jurisdiction: In the event that the facts had been tried, whether in the requesting State, the requested State, or a third party (when permitted by the rules of territoriality, nationality, or others), regardless of the outcome (and with the sole exception of fraudulent res judicata to be declared by the Pre-Trial Chamber of the International Criminal Court for crimes against humanity, genocide, war crimes, or aggression), extradition cannot be granted again for the same events. Nor when the requested State has previously denied the extradition requested by the same requesting State for the same facts. These are two differentiated assumptions: one concerning the merits and the other concerning the extradition procedure. This rule is contained in numerals 4.1 and 18 of the Inter-American Convention on Extradition —deposited by Costa Rica on May 2, 2000—. The lower court ruling grants the referenced extradition for laundering of monetary instruments (money laundering or legitimization of capital), attempt and criminal association of money laundering (illicit association), and prohibited acts (drug trafficking), because, although asset forfeiture (extinción de dominio) is included on folio 18 of the lower court ruling when referring to the crimes for which [Nombre 001] is claimed and the request is granted, it should be noted that this is only a civil or administrative consequence of the crimes and not an illicit act in itself, without there being any notice that the requested facts alluding to these conducts have been tried in the requesting country or in a different one, such as Mexico, the country of origin of [Nombre 001] and in which, according to his statement, the company through which he made the negotiations and financial investments that are branded as fraudulent and illicit operates. This principle is adopted by the bilateral Treaty in numeral 6 and establishes that extradition shall not be granted when the claimed person has been convicted or has served the sentence, with some exceptions that, since the main rule (of having been previously tried) does not apply, it is senseless to examine. It must be remembered that, from the emergence of Modern States in the 15th and 16th centuries, three essential elements emerge upon which the state institution is built and the differentiation between domestic and international law is made: population, territory, and sovereignty. Consequently, each State defines a territory over which it will exercise, exclusively and exclusionarily, its sovereignty, which will manifest itself in the trial of crimes committed by its inhabitants. Thus arises the principle of absolute territoriality, according to which laws are only applied to what happens within the territory of that State, a determination that includes the continental shelf and the insular shelf, as well as the airspace and the natural or geographic sea, the territorial sea, and the patrimonial sea. This definition, in the national case, is outlined in numerals 5 and 6 of the Political Constitution. In State Theory, it would soon be seen that the merely territorial reference was insufficient for the protection of the interests of each State, and exceptions are generated such as: i. the principle of active nationality (according to which the laws of the country can be applied to the person who holds its nationality, even if they commit acts outside its territory, provided they are brought before it); ii. the principle of passive nationality (the act to the detriment of victims of the country's nationality can be tried in the State to which they belong, even if it did not happen in its territory, provided the perpetrator is brought before it); iii. the principle of territoriality by extension or flag principle (the laws of the State to which a vessel or aircraft belongs or is registered are applied when the act occurs on board); iv. the principle of real or protective defense (even if the event occurs outside the territory or is committed by persons foreign to the involved country and victims are of a different nationality, if it affects the security or economy of a State —among other cases—, the affected State can try the subject if they are or are brought to its territory, a topic on which the prosecution of the subject requested here is apparently based); and, more recently, v. the principle of universal jurisdiction (it no longer matters where the act was committed or the nationality of the accused or the victim; nor who is affected, but rather any State can try certain acts provided they are crimes against humanity, genocide, war crimes, or aggression established in the Rome Statute of the International Criminal Court, of which both Costa Rica and the requesting State are signatories, as these are events repugnant to all humanity). In the present matter, none of the parties has alleged —nor can it be inferred from the documentation provided— that [Nombre 001] has been subjected to a prior extradition process in the United States or any other country (including Costa Rica) for the same facts, so this requirement is safeguarded. Nor has it been alleged that he has been sentenced for the events for which he is claimed, so the lack of development of that element would not generate harm either. Finally, there is also no evidence that any proceeding is being pursued against him in our country that would prevent, except by a criterion of expediency, surrender to the requesting country (by predominance or attraction of one's own jurisdiction). Having examined these principles, it is appropriate to now relate them to the documentary requirements demanded by the respective treaty and to the specific arguments of the appellant, which will be done immediately. 2) Compliance with requirements for processing extradition. In a broad, sufficient, and clear manner, the lower court detailed what the formalities were that the procedure must meet, based on the applicable international instrument and for the purpose of protecting the principles listed above. In this regard, it highlighted: "(...) Article 09 of the Treaty of Extradition between Costa Rica and the United States of America states what the requirements are that the extradition request must contain as well as the required documents, as follows: 'Processing of Extradition and Required Documents. 1) The extradition request shall be made by a diplomatic agent of the Requesting State, or failing that, by a consular agent of that State. 2) The extradition request must contain: a) Information concerning the identity of the person claimed and the place where they may be found, if known. b) A brief statement of the facts relevant to the case. 3) The extradition request must be accompanied by documents containing: a) A detailed explanation of the facts relevant to the case. b) Evidence demonstrating that the person claimed is the accused or convicted person. c) The text and an explanation of the law defining the offense and the corresponding penalty. d) The text and an explanation of the law determining the statute of limitations for the criminal action and the corresponding penalty. 4) When the extradition request relates to a person who has not yet been sentenced, it must be accompanied by: a) A copy of the document formulating the charges or an equivalent document issued by a judge or judicial authority. b) The documentation that, according to the laws of the Requested State, is necessary to justify the detention and prosecution of the person claimed if the offense had been committed in that State. 5) When the extradition request refers to a convicted person, it must be accompanied by a copy of the sentence or a statement from the competent judicial authority of the Requesting State that the person has been convicted. 6) All documents submitted by the Requesting State must be translated, either in the Requesting State or the Requested State, into the language of the Requested State' (sic., cf. recital (Considerando) III, boldface added). To then detail one by one and dispel any doubt about the identification of the extraditable subject (which will be addressed in a subsequent section) as well as to rule out any defect that would make it impossible to process or address the international request. To this end, the documentation provided by the requesting State was examined, which consisted of the following elements, among others: i) Diplomatic Note (Nota verbal) No. 0061-2024 of June 7, 2024, from the Embassy of the United States of America in Costa Rica, requesting the provisional arrest, for extradition purposes, of [Nombre 001], Alias “[Nombre 004]”. (See folios 2 to 6 and 12 to 16 in English and folios 7 to 11 and 17 to 21 in Spanish of the main file). ii) Diplomatic Note (Nota verbal) No. 0074-2024 of August 6, 2024, from the Embassy of the United States of America in Costa Rica, formally requesting the extradition of [Nombre 001], alias [Nombre 004]. (See folios 163 to 165 in English and folios 166 to 168 in Spanish of the main file). iii) Apostille document (see folio 169 in English of the main file). iv) Certification from the Department of Justice of the United States of America, indicating that Jorge Kotelanski holds the position of Acting Associate Director of the Office of International Affairs, Criminal Division, Department of Justice of the United States of America in Washington, DC (see folio 170 in English and folio 210 in Spanish of the main file). v) Certificate issued by Jorge Kotelanski, Acting Associate Director of the Office of International Affairs, Criminal Division, Department of Justice of the United States of America, which is an original sworn statement and evidence identified from A through D; the translation into Spanish, performed by Gary Todd Bradbury, Assistant United States Attorney, United States Attorney's Office for the Eastern District of Kentucky, which was sworn on July 15, 2024, before Matthew A. Stinnett, District Judge of the Eastern District of Kentucky (see folio 171 in English and folio 211 in Spanish of the main file). vi) Sworn Statement issued by Gary Todd Bradbury, Assistant United States Attorney, in the United States Attorney's Office for the Eastern District of Kentucky, which contains the charges and applicable laws of the United States of America, a summary of the facts charged against the extraditable person, and his identification (See folios 172 to 180 in English and folios 212 to 220 in Spanish of the main file). vii) Formal Indictment (Auto de Acusación formal) from the United States District Court for the Eastern District of Kentucky, against the extraditable person [Nombre 001], alias [Nombre 004]. (labeled "A", folios 182 to 188 in English and folios 222 to 233 in Spanish of the main file). viii) Arrest warrant issued by the United States District Court for the Eastern District of Kentucky, issued against the extraditable person (exhibit "B" at folios 189 to 190 in English and folios 234 to 236 in Spanish of the main file). ix) Texts of the substantive laws, the statute of limitations for the criminal action, and the sanctions applicable to the charges attributed to [Nombre 001] (exhibit "C", at folios 191 to 199 in English and folios 237 to 245 in Spanish of the main file). x) Sworn Statement (exhibit labeled "D"), issued by Jeremy C. Fitch, Special Agent of the Drug Enforcement Administration, Department of Justice of the United States of America, summarizing the evidence, investigations, and identification of the extraditable person (see folios 200 to 207 in English and folios 246 to 253 in Spanish of the main file). xi) Photograph of the extraditable person ([Nombre 001]) (Annex "D-1", folios 208 to 209 and folios 254 to 255 of the main file). On this point, the lower court reaffirmed that the formal extradition request (translated into Spanish by Gary Todd Bradbury) contains the charges and applicable laws of the United States, the summary of the facts charged against the extraditable person, and his identification (folios 172 to 180 in English and folios 212 to 220 in Spanish). Likewise, it clarified that the nature of this procedure is not to determine the responsibility of [Nombre 001] (which is why it was not appropriate to provide the evidence on the merits or analyze it), but rather to verify whether the requirements for granting extradition are met and whether there is, prima facie, a basis for trial. On this aspect (as will be addressed in the following recital (considerando)), it should be anticipated that for this "review of requirements," the court is obliged to verify compliance with the formalities proposed by the current regulations (treaty, national Political Constitution, and, subsidiarily, applicable laws), insofar as these allow for demonstrating compliance with the guarantee or principle they protect, in order to verify that the proceeding followed against [Nombre 001] in the United States of America is a legitimate jurisdictional process, that the attributed facts correspond to a criminal conduct previously sanctioned in both Costa Rica and the requesting country, and that the delivery request is not a screen for purposes other than facilitating an investigation, trial, or serving of a sentence in the requesting State, without having to guarantee a "conviction" in said trial, as the challenging party seems to understand, but only a fair trial that can also result in a dismissal of charges, which is why the evidence on the merits (regarding whether the alleged financial transactions were made or not within the framework of what is possible in the requesting country) will be a matter to be elucidated at trial and not in this venue. For this purpose, compliance with the principles governing these types of processes was additionally corroborated, widely alluded to above, although in the lower court ruling the analysis was much more reduced, without such a thing causing harm because, hypothetically incorporating the scrutiny of each and every one of those indicated, the decision is not modified insofar as there is no transgression of any of them. So, when resolving at the lower court, compliance with the indispensable requirements contained in the Treaty of Extradition between Costa Rica and the United States of America, the international conventions regarding fundamental rights, the national Magna Carta, and, subsidiarily, the Law of Extradition (cf. folios 8-11, digital judgment) was ensured. This is precisely what has been weighed in the appealed judgment, regardless of the fact that the request to provide all the evidence proposed by the defense was not addressed (such as opening electronic devices seized from the extraditable person), since, indeed, that is an investigative diligence related to the merits of what will be tried in the requesting country that is not the responsibility of the requested State and which, therefore, must be requested in the trial on the merits and not in this one, so its rejection does not in any way violate said principles. On the other hand, it is questioned that the requesting government did not provide telephone or personal conversations, text messages, videos, physical evidence, or bank or financial records that could be considered "evidence." However, as will be seen later, there are sworn statements from judicial officials (prosecutors) stating that they have such material, and such statements are considered legitimate for extradition purposes, as they attest that surveillance, seizures, and interventions related to the attributed acts were carried out against [Nombre 001] and other implicated parties not subject to this request, so any evidentiary or defensive diligence in this regard must be managed before the competent authority, which is not the Costa Rican one, because the elements provided to date are suitable for the purposes of addressing the state request for trial and considering that this, regardless of the final result it may have, is a legitimate state act and not arbitrary persecution. 3) Other arguments of the appellants. In addition to some of the issues already examined, the appealing party questions other topics, namely: 3.1) Regarding the identity of the requested person. For the defense, there are doubts as to whether [Nombre 001] is really the person the United States government seeks to prosecute, because the photograph added to the record was taken, as they relate, at the Juan Santamaría International Airport, just at the time of [Nombre 001]'s arrest. Furthermore, the request mentions that the person they seek has two nationalities (Nicaraguan and Mexican), when Michael is only Mexican. Indeed, as deduced from the record, the formal request is submitted on August 13, 2024 (cf. f. 162), and the photograph of the claimed person is attached to it (cf. f. 209, Annex D-1), while the arrest of [Nombre 001] occurred on June 13 of that same year (cf. f.50), which allows for reasonably admitting that the photograph provided by the requesting country corresponds to the one taken at the time of his arrest. However, such a circumstance in no way modifies the link between [Nombre 001] and the proceeding, for the following reasons: a) Since June 10, 2024 (that is, before his arrest in Costa Rica), in the diplomatic note (not yet formalized), the requesting country indicates the full name, nationality, and identification number of the person whose extradition is sought, specifically providing his passport number G 16617273, his name [Nombre 001], and his Mexican nationality (cf. f. 6 and 11). b) Upon being arrested by Costa Rican authorities, his identification data is taken, this on June 13, 2024, on which occasion [Nombre 001] provided that same information (cf. f.50). c) When contrasting the passport image (which the defense provided on the day of the oral hearing held before this chamber), it is verified that its characteristics coincide with the mentioned photograph, and, additionally, the identification data are corroborated. That is, the passport with which [Nombre 001] entered national territory bears the same number and name as the person claimed before the arrest. Hence, his individualization and identification did not arise at the moment of his apprehension but rather already existed from the investigation in the requesting country and coincides with the features of the person for whom capture was ordered by resolution No. 939-2024 issued by the Criminal Tribunal of the First Judicial Circuit of San José on June 10, 2024 (cf. f. 27). In other words, there is identity between the person investigated in the USA, the one who entered the country, the one detained, and the one subjected to this process, as deduced from the foreign request, the passport, and the photograph, which, in addition, are consistent with the data contained in the police report at folio 45 and those provided by the extraditable person in his statement for identification purposes (cf. f. 50). In this way, validly and legitimately, it is confirmed that the claimed person responds to the name of [Nombre 001], of legal age, Mexican citizen, passport of that country number [Valor 001], born on May 21, 1985, 39 years old, son of [Nombre 002] and [Nombre 003], in common-law union with Mariana Espitia Díaz, systems engineer, with no domicile in Costa Rica, who, moreover, has never denied being the person who carried out acts related to bitcoin transactions, which are the requested events, to the point that he gave an extensive talk on their regulation in both Mexico and the United States of America. It is true that in the translation of note No. 2024-0061 (f. 7) it is indicated that [Nombre 001] possesses two nationalities, Nicaraguan and Mexican, but although the former has not been proven, the truth of the matter is that among them is Mexican, which is the one corresponding to [Nombre 001], which, besides not being denied by the defendant, appears to be a minor error when recording the data, especially since the detention and extradition procedure were not carried out in Nicaragua (where that mistake could indeed have other effects) but in a different country. Hence, any margin of doubt regarding the fact that the person whose extradition is requested by the US government coincides with the person detained in Costa Rica for extradition purposes is eliminated. 3.2) Controversy over the translation of documents. Another of the topics questioned, and in which the argument is also not receivable, refers to the lack of an official translation performed by the Costa Rican government, through the Ministry of Foreign Affairs (Cancillería). It is worth recalling subsection 6) cited from the bilateral Treaty between Costa Rica and the United States, which says: "All documents submitted by the Requesting State must be translated, either in the Requesting State or in the Requested State, into the language of the Requested State" (emphasis added). Here the issue raised is resolved in the same way the lower court (a quo) addressed it, because, indeed, the existing bilateral treaty provides for the possibility of translation by the requesting State, as has been done in this case, without requiring an additional formality for that translation, so no irregularity exists. Furthermore, the case law of this same court of appeals (though composed of Judges A.l. Jiménez, A.I. Solís, and Judge R. Gullock, in a criterion shared by this chamber) has referred to the matter in resolution No. 2014-2214 issued in another passive extradition proceeding brought by the Government of the United States of America, stating: “(...) Regarding the pseudo-translation, which they argue, because in their opinion it is not official, this reproach is also not receivable. The appellants incorrectly interpret the norm of Article 9, subsection 6) of the Extradition Treaty of Costa Rica (…) all documents translated into Spanish are found (…) it is specified that they are certified copies of the originals, which is also recorded at the end of each of those duly sealed documents. The originals of these translated documents are at folios (…) in English. On the other hand, from a reading of Article 9, subsection 6 of the Treaty of Extradition between Costa Rica and the United States, it is clearly established that the translation may be done in the Requesting State or in the Requested State. In this case, they were submitted through diplomatic channels, certified as a true copy of the original and duly sealed by the Consulate General of Costa Rica in Washington D.C., so the errors argued by the defenders of the extraditable person are non-existent.” That is, the cited treaty does not require the translation to be official, as this is regulated by an internal law of Costa Rica (Law of Official Translations and Interpretations No.

8142) which only has internal effects, not extraterritorial ones, and therefore cannot be imposed on the requesting country, in addition to the fact that the Treaty, of higher rank, allows for something else. Coupled with this, it must be noted that the literal comparison between the translation provided by the defense and the one originating from the requesting State is practically identical, except for the order of some phrases or words or the use of other synonyms, but, in essence, they do not reveal any contradiction or falsity whatsoever, nor has the proponent of the evidence specified any. It is worth noting that every formality seeks to preserve a right but is never an end in itself, so that no nullity is appropriate when there is no harm even if there has been a failure to comply with forms (pas de nullite sans grief), but the appellant seems to rely on the respect for formalities for their own sake without attending to what these safeguard, which, in this case, is compliance with the principles indicated above, regarding which no specific violation has been alleged. On the other hand, if the interest of the party appealing regarding the translation was to have the legal provisions in their complete description, it is also verified that those supporting the request coincide and that the remainder of the ones not copied are not applicable to the case, as reported by the requesting authority itself and will be explored in depth immediately. Hence, no procedural irregularity should be decreed on this point. 3.3) Formal accusation and typical characterization. One of the topics being questioned relates to the description (incomplete according to the defense) of the legal provision applicable to the factual framework attributed to [Nombre 001], since the articles listed in the request do not reference all the subsections or parts that comprise it. To demonstrate that the foregoing generates no grievance whatsoever, it is of interest beforehand to reproduce the facts attributed to [Nombre 001], classified according to the request and the challenged decision as the crimes of criminal association (asociación para delinquir) and money laundering (lavado de activos) which, it is worth noting in advance, have their equivalent (both in name and content, as will be elaborated on later) in Costa Rican legislation, thereby verifying compliance with the principle of dual criminality (doble identidad) to be addressed in greater detail further on. According to the documentation attached to the petition, this matter arises from the investigation carried out by the police authorities of the requesting country, who identified an organization (of which [Nombre 001] presumably, with a degree of probability, formed part and held a leadership position) dedicated to money laundering (MLO for its acronym in English: Money Laundering Organization) based in Guadalajara and Mexico City which, between the years 2021 and 2024, organized the collection, delivery, and electronic or cryptocurrency transfer of proceeds from the sale of narcotics from the United States to organizations dedicated to drug trafficking in Mexico. [Nombre 001], due to his position in the criminal group, would have been responsible for directing, managing, and supervising the money laundering activities and, on the occasion thereof, negotiated or co-negotiated more than 100 monetary contracts in the United States, for a total of ten million dollars. As a result of the inquiries, according to the request, it was verified that drug trafficking organizations offered the extraditable person and his accomplices a contract to collect, in a specific city in the requesting country, proceeds from the sale of fentanyl, cocaine, methamphetamine, and heroin. The extraditable person would then see if the organization could collect the cash in the United States. A member of the network was cooperating witness one (CW-1) and reported on the contracts to the police authorities, and an undercover agent would act as the courier, tasked with collecting the cash. CW-1 and the extraditable person communicated through encrypted communication applications. The legally obtained exchanges showed that CW-1 provided the extraditable person with the telephone number of the courier in charge of collecting the specified amount of money and a serial number copied from a specific bill (paper currency) in order to authenticate and confirm the identity of each person involved. [Nombre 001] would then pass this information to the organization dedicated to drug trafficking based in Mexico, and a U.S. subsidiary of the same would communicate with the courier to establish the exchange, to later send the money to specific bank accounts or to cryptocurrency wallet addresses that the extraditable person provided. Some of the cryptocurrency wallet addresses were in accounts under the real name of [Nombre 001] and he coordinated this in numerous states of the United States of America, including Kentucky. Therefore, it is on the basis of this formal accusation that the request is made and resolved at the instance level, which is not refuted because the requested person's passport does not contain stamps or records of entry into the requesting State in the years indicated (as argued by the defense at the hearing) since, as described in the preceding lines, he was not the only person belonging to the criminal organization; he acted as a leader and among his functions was distributing roles and not necessarily traveling to the United States of America to collect or deliver illicit goods or money, but rather generating coordinations and electronic movements. Hence, the defense thesis is not as solid or compelling as intended to displace the probable link of [Nombre 001] to the criminal group. Now then, in Nota verbal N°0074-2024, on folios 163 to 168, in which the extradition of [Nombre 001] is formally requested, the necessary information is provided to corroborate that the described facts and those for which extradition is requested are punishable under the laws of the United States and national laws; they are sanctioned with deprivation of liberty, not with capital punishment, and are extraditable according to numeral 2 of the bilateral treaty. It has been insistently questioned that the sworn statements are insufficient to support a request of this nature. Nevertheless, the defense loses sight, first, that such documentation is supported by the existence of a formal criminal charge and, second, that they have been admitted as evidence susceptible to consideration by the requested State for the purpose of determining the appropriateness of the request and the surrender of the claimed individual. Importantly, the following proofs are available: a certification from the Department of Justice of the United States, titled "certificate", which attests to the sworn statement given by Assistant United States Attorney, Gary Todd Bradbury, before a magistrate judge of the Eastern District of Kentucky, and which makes it possible to demonstrate that he compiled the evidence provided and identified from "A" to "D" in support of the extradition proceeding (folio 211 to 220). In said document, the attestations of the prosecution representative are made known, and he informs that he is aware of the charges and evidence against the extraditable person in five cases being processed on the occasion of the investigation of a money laundering organization responsible for the collection and repatriation of large amounts of cash proceeds from the sale of drugs in the United States of America for members of the organization in Mexico. An explanation is also given of what the criminal procedure is in that country, then going on to indicate that on May 03, 2024, a federal grand jury convened in the Eastern District of Kentucky filed a formal accusation against [Nombre 001] for the crimes of criminal conspiracy to commit money laundering offenses and concealment of money laundering, which led to the issuance of an international arrest warrant against the extraditable person. There is also a sworn statement from an officer of the Drug Enforcement Administration (DEA for its acronym in English) that links the requested person to the mentioned facts and crimes (folios 247 et seq.). Regarding the sworn statements provided as evidence, it must also be remembered that they have been endorsed by national jurisprudence and can be used to establish the existence of the proceeding and evidence linking the extraditable person to the process. That line, without any modification, has been followed by national courts since pronouncements issued by the former Court of Criminal Cassation (Tribunal de Casación Penal) which held that such documentation "...constitutes a sufficient evidentiary element." (Tribunal de Casación Penal of San José, vote No. 0210-1996, at 11:25 a.m. on April 18, 1996. Judges M. Pereira and A.E. Sáenz, and Judge F. Cruz). Thus, their consideration in the ruling generates no defect. 3.4) As far as the legal provisions regarding the facts are concerned, the principles of legality and identity of the norm or dual criminality (doble incriminación), alluded to extensively in the first part of this recital, apply. According to these precepts, the conduct must be among those that the bilateral treaty contemplates, but, additionally, it must be a crime in both the requesting country and the requested country, both at the time of the request and at the time of surrender. In that sense, the Treaty between the Government of Costa Rica and that of the United States of America incorporates this precept in the following terms (in what is of interest here) provided for in Article 3: "Extradition shall be granted for any extraditable offense, regardless of where the act or acts constituting it were committed" and, subsequently, in Article 4, it specifies which are the offenses not subject to extradition (those related to political persecution, of a military nature, etc., none of which is discussed here). So that all others would be extraditable, according to the hierarchy of the rules that governs, the minimum penalty limit being one year of imprisonment or a more severe sanction for the first offense since, if alongside it there are others with lesser penalties, the treaty does allow for their surrender and trial if only that is the missing requirement, as already explained. In any case, the crime of money laundering (blanqueo o legitimación de capitales o lavado de dinero) (laundering of monetary instruments, according to the formal request and the arrest warrant) is sanctioned in Title 21, sections 1956 (a) (1) (B) (i) and 1956 (h) of the Code of the United States: "Section 1956 of Title 18 of the Code of the United States Laundering of monetary instruments (a)(1) Whoever, knowing that the property involved in a financial transaction represents the proceeds of some form of unlawful activity, conducts or attempts to conduct such a financial transaction which in fact involves the proceeds of specified unlawful activity: (B) knowing that the transaction is designed in whole or in part (i) to conceal or disguise the nature, the location, the source, the ownership, or the control of the proceeds of specified unlawful activity shall be sentenced to [...] imprisonment for not more than twenty years [...] (h) Any person who conspires to commit any offense defined in this section or section 1957 shall be subject to the same penalties as those prescribed for the offense the commission of which was the object of the conspiracy." One of the unlawful activities in that country is drug trafficking (tráfico de drogas o estupefacientes) sanctioned in Section 841 of Title 21 of the Code of the United States with a prison sentence that shall not be less than 10 years nor more than life imprisonment. That, as well as criminal conspiracy (asociación ilícita para delinquir) (which is the abstract figure comparable to conspiracy in that country or the aforementioned "criminal conspiracy"), are also regulated in Costa Rica. The first, under the name of money laundering (legitimación de capitales), is provided for in numeral 69 of the Law on Narcotics, Psychotropic Substances, Drugs of Unauthorized Use, Related Activities, Money Laundering, and Financing of Terrorism No. 8204, as follows:

Article 69- Shall be punished with a prison sentence of eight to twenty years:

  • a)Any person who acquires, invests, administers, exploits, gives the appearance of legitimacy, converts, mixes, transfers, transforms, transfers or transmits assets of economic interest, virtual assets and their rights, knowing or foreseeing and accepting as possible that these originate, directly or indirectly, in a criminal activity, committed by him or third persons, or performs any other act, including possession and use, to hide or conceal the illicit origin or to help the person who has participated in the infractions to evade the legal consequences of their acts.
  • b)Any person who hides, secures, guards or conceals the true nature, origin, location, destination, exploitation, movement or rights over the assets or their property, including virtual assets, knowing or foreseeing and accepting as possible that they proceed, directly or indirectly, from a criminal activity, committed by him or any third person.

The penalty shall be ten to twenty years of prison, when the assets of economic interest, including virtual assets, originate in any of the criminal activities related to terrorism, the financing of terrorist acts and terrorist organizations, illicit trafficking of narcotic drugs, psychotropic substances, money laundering (legitimación de capitales), diversion of precursors, essential chemical substances and related criminal activities, as well as criminal activities related to human trafficking, against the environment, fraud against the public treasury, smuggling, tax and customs offenses, corruption or actions that harm the public function and probity.

[...] These acts may be prosecuted and tried independently of whether the statute of limitations for the criminal activity from which the assets of economic interest referred to herein originate has expired." (Boldface added).

That provision (which is the one currently in force) was introduced by a legal reform carried out through Law No. 10373 of September 20, 2023, but, as will be evidenced by the transcription of the immediately preceding rule (which was the one in force on the date of the requested facts), the typical description or penalty did not change and there was no significant modification regarding the sanctioned conduct, thus corroborating that this offense is also punishable in Costa Rica and was so at the time of the facts, regardless of the recent reform. The previous description states: "Article 69.- Shall be punished with a prison sentence of eight (8) to twenty (20) years: a) Any person who acquires, converts or transmits assets of economic interest, knowing that these originate from a crime that, within its range of penalties, can be punished with a prison sentence of four (4) years or more, or performs any other act to hide or conceal the illicit origin, or to help the person who has participated in the infractions to evade the legal consequences of their acts. b) Any person who hides or conceals the true nature, origin, location, destination, movement or rights over the assets or their property, knowing that they proceed, directly or indirectly, from a crime that within its range of penalties can be punished with a prison sentence of four (4) years or more. The penalty shall be ten (10) to twenty (20) years of prison, when the assets of economic interest originate in any of the crimes related to illicit trafficking of narcotic drugs, psychotropic substances, money laundering (legitimación de capitales), diversion of precursors, essential chemical substances and related crimes, conducts classified as terrorist, in accordance with current legislation or when the purpose is the financing of terrorist acts and terrorist organizations." (The highlighting is added). That text was introduced by Law No. 8719 ("Law for the Strengthening of Legislation against Terrorism"), of March 4, 2009. This body of articles had the particularity of expanding the criminal spectrum it regulated, since its Article 1, (...) mentions, in the fourth and fifth paragraphs: "Furthermore, financial activities are regulated and sanctioned, in order to prevent the penetration of capital from serious crimes and all procedures that may serve as means to legitimize (legitimar) said capital. For the purposes of this Law, a serious crime shall be understood as conduct that constitutes an offense punishable by deprivation of liberty of at least four years, or a more severe penalty" (boldface supplied). Likewise, in Supplement (Alcance) No. 29 to La Gaceta No. 143, on July 24, 2009, the Law against Organized Crime No. 8754 was published, in whose Article 1 it was indicated: "(...) For the entire penal system, a serious crime is one that within its range of penalties can be punished with prison of four years or more" (boldface supplied). Regarding this regulation, it is worth commenting that it defined ‘serious crime’ as one punishable by a penalty of four years or more, regardless of where in the punitive scale that amount fell (minimum or maximum limit), but rather it sufficed that the act could be punished with such a sanction. Finally, Article 2, point 1, subsection a) of the Law for the Strengthening of Legislation against Terrorism, No. 8719 of March 4, 2009 (published in La Gaceta No. 52 of March 16, 2009, and in force since then), changed the name of the law at issue so that, henceforth, it would be called "Law on narcotic drugs, psychotropic substances, unauthorized drugs, related activities, money laundering (legitimación de capitales) and financing of terrorism," reforming, through said law, the content of Article 1, where the reference and definition of 'serious crime' is suppressed in order to, instead, broadly establish that, with said law: "Furthermore, financial activities are regulated and sanctioned, in order to prevent money laundering (legitimación de capitales) and actions that may serve to finance terrorist activities, as established in this Law." Meanwhile, in Article 2, point 1, subsection b) of the referred Law No. 8719 of March 4, 2009, the content of provision 69 was modified (...). This latter regulation regulated, unnecessarily given the definition of "serious crime," chain money laundering (legitimación de capitales en cadena) (proceeding from a crime of that same prior nature) and a legislative errata was made to correct some internal defects (see publication in La Gaceta No. 63 of March 31, 2009). What matters from the foregoing account is that as of January 11, 2002, in Costa Rica, the punitive spectrum was expanded to sanction money laundering (legitimación de capitales) from "serious crimes" and this term was legally defined (a normative-legal element of the criminal type) as any crime that had a minimum limit of four years of prison, which was maintained until March 15, 2009. As of March 16, 2009, money laundering (legitimación de capitales) can originate from any crime punishable by prison of four years or more, regardless of whether or not that is the minimum or maximum limit of the sanction, but rather it sufficed that, in the abstract punitive range, this is one of the possible penalties to impose. (Cf. Resolution No. 2024-1185 cited). Since the sale of drugs has always carried a penalty greater than eight years, whatever the applicable regulation in the country given the date of the requested facts, the dual criminality requirement (doble incriminación) is maintained. Note, then, that the offense of money laundering (legitimación de capitales) in Costa Rica, in force at the date of the facts attributed to the extraditable person, referred to another crime, which must have the characteristic of being serious. Therefore, to verify whether or not there was dual criminality (doble incriminación) regarding the specific classification of money laundering (blanqueo de capitales), it must be remembered that this principle does not allude to the same nomen iuris and other names may be used to denominate it. For this reason, the lower court had to analyze what the prior crime was from which the capital sought to be laundered was accused of originating and its penalty, in order to verify if the requirements of that criminal type were met. In this case, it is said that the capital came from drug sales and this crime does form part of both internal regulations related to money laundering (legitimación) for the intended period and, in both cases, it is an offense that exceeds that penalty amount. That is also extracted from the comprehensive reading of the appealed judgment when reference is made, properly, to the fact that among the evidence and the international accusation there are telephone conversations, seizure of drugs and money that link [Name 001] with that activity and the subsequent illegal placement of the profits, so that there is sufficient evidence to typically classify, in the requesting and requested country, the conduct attributed to [Name 001] (cf. pages 314-315 of the physical file). To demonstrate the importance of that linkage, it is relevant to recall the following:

"§1. The crime of money laundering (legitimación de capitales) is defined, by the majority doctrine, as a relational or linking crime (not as an autonomous crime), that is, it requires a connection with a prior criminal act (Cf. GÓMEZ-BENÍTEZ, José Manuel. Technical and criminal policy reflections on the crime of money laundering (lavado de capitales). Cuadernos de Política Criminal No. 91, 2007, pp. 5-26 and BAJO FERNÁNDEZ, Miguel and BACIGALUPO, Silvina. Criminal policy and money laundering (blanqueo de capitales). Marcial Pons, 2009 and the authors referred to therein). This prior act can be defined by the legislator in very diverse ways (alluding to a list of crimes, to the seriousness of the sanctions or, in much broader terms, assuming any other crime as possible) but it is necessary that it exists and that means that —if it is attributed to a particular subject— he must have been tried and found definitively responsible (en firme) for the crime (unless this has not been possible due to personal circumstances, grounds for exemption from penalty, in which case the demonstration of the criminal wrong (injusto penal) will suffice, provided this is not incompatible with the specific legislation of each country). Only when that direct accusation is not possible (either because the perpetrator was not identified, because he died or because the criminal action was extinguished for certain reasons, excluding the statute of limitations (prescripción) of the criminal action because the validity of said action in both legislations is necessary, for the purposes of that assessment, unless there is a rule to the contrary, which here there is not), said prior act can be demonstrated, within the trial regarding money laundering (legitimación de capitales), obviously based on the evidentiary rules of the country that is judging. As has been indicated, this is so in general terms and without ignoring that there are modern tendencies that, to circumvent the evidentiary issue of the prior 'serious crime' (in singular), prefer to allude, on the one hand, to 'criminal activity' (which implies shifting the emphasis on the level of prior accreditation that the different strata of the Theory of Crime must have, according to the system followed), making it possible for the crime to be committed by the same agent of the preceding event (which is not possible if it is considered a relational crime) and, on the other hand, to give this crime the nature of an autonomous offense, establishing a differentiated protected legal interest (bien jurídico) (which is no longer the administration of justice as usually happens in concealment crimes but rather the socio-economic order) which, some doctrinal sector has condemned forcefully: '...this perspective, generally unconfessed openly and camouflaged under the generic formula of protecting the socio-economic order, has led to legal and interpretative perversions, which have not only led to an abusive application of the money laundering (lavado de capitales) criminal types, but also, and paradoxically, have reduced the effectiveness of the criminal types in relation to their criminal political interest. The first perversion of this criminal political idea consists in the expansion of the predicate crimes (delitos base) of money laundering (lavado de capitales) to any crime, not even serious and including tax fraud. The second, related to the previous one and, like the previous one, based on the unconfessed attempt to evade the requirements of proof in Criminal Procedural Law, has to do with the loss of safe contours of the typical element that the perpetrator acts with knowledge that the assets subject to money laundering (lavado) have their origin in a crime' (Cf. GÓMEZ-BENÍTEZ, José Manuel. Technical and criminal policy reflections on the crime of money laundering (lavado de capitales). Cuadernos de Política Criminal No. 91, 2007, pp. 5-26. Also on the website: www.revistas.uexternado.edu.co/index.php/derpen/article/.../98, p. 66). (...) Additionally, it is necessary to point out that, if the countries in which the prior act was committed (understood as 'crime' or 'criminal activity,' which is not just a question of terminology but, as indicated, has important legal consequences) and the money laundering (legitimación) act being judged are different, dual identity or dual criminality (doble identidad o doble incriminación) must exist, that is, the prior act, from which the capital sought to be laundered is said to originate, must also be a crime in that country where the said money laundering (legitimación) is judged and, unless there is express legislation that regulates it otherwise, it must not be time-barred (prescrito) in either of the two. In this regard, the national doctrine states: 'The prior act from which the object of economic interest derives, in turn the material object of the crime of money laundering (legitimación de capitales), must be at least typical and unlawful (antijurídico), that is, provided for as a crime in a criminal law and not covered by a ground for justification (causa de justificación), without it being necessary for it to be culpable (limited accessoriness (accesoriedad limitada)), that is, it does not require that the act be committed culpably by the prior perpetrator nor that it be punishable in general, save for exceptions. The German §261 StGB explicitly says that the object of economic interest must come from a 'rechtswidrige Tat' (unlawful act). The death of the prior perpetrator of a typical and unlawful act (típico y antijurídico) has no influence in relation to (sic) the prosecution of the crime of money laundering (legitimación de capitales). The prior act must be sufficiently concretized and determined. The prior act, which is apt to connect with the crime of money laundering (legitimación de capitales), must be punishable in the Costa Rican jurisdiction and if it is situated outside the national territory and (sic) it must be equally punishable in the foreign jurisdiction. When the prior act is time-barred (prescribió), the question arises as to whether prosecution for the crime of money laundering (legitimación de capitales) is possible. (...) Some German authors consider that if the prior act is time-barred (prescrito), it is an irrelevant fact for the prosecution of the crime of money laundering (legitimación de capitales). However, the majority German doctrine and almost all of the Swiss doctrine consider that when the prior act is already time-barred (prescrito), a conviction for the crime of money laundering (legitimación de capitales) is not possible. The reason for the above is that the crime of money laundering (legitimación de capitales) is a crime related (conexo) to the prior crime and if the State renounced its prosecution, it is not possible to prosecute the related crime (...) It is not necessary that the perpetrator of the prior act be known or that he is alive or, when he resided abroad, that there is a final judgment (sentencia firme) condemning the prior act or that it be prosecuted by the competent foreign authorities (...) The establishment of proof of the prior act can be done by final judgment (sentencia firme), if it was known by a competent authority. If this proof is lacking, the typical and unlawful nature (carácter típico y antijurídico) of the prior act, which is a normative element of the money laundering (legitimación de capitales) criminal type, can be proven. This proof must be made by the judge hearing the case of the money laundering (legitimación de capitales) crime in the country according to the criteria of evidentiary freedom (libertad probatoria) and the free assessment of evidence (libre valoración de la prueba). In any case, the establishment of the prior act by the national judge as a normative element of the criminal type of laundering legitimization (legitimación de lavado) (sic) does not imply issuing a judgment on national soil regarding the prior act that occurred abroad' (CASTILLO GONZÁLEZ, Francisco. The crime of money laundering (legitimación de capitales). Editorial Jurídica Continental, San José, 2012, 1st edition, pp. 91-94; highlighting supplied). A thesis that, in principle and except as will be stated, this Chamber shares, with the warnings that although German legislation may require a criminal wrong (injusto penal) for the prior act, this is not unanimous in all legal systems since many allude to 'crime' and it will be necessary to adhere to what each one regulates (...) On the other hand, both crimes, that is, the base act and the linking crime, must have a logical relationship between them, since, no matter how much a prior act is criminal in two different legal systems and meets all the legal provisions to be validly considered as a preceding act (that is, that it has the minimum penalty amount or is on the list of those enunciated as such by the legislator), if there is no logical connecting link between the prior event and the subsequent one, it would be wrong to try to impose any sanction: 'The nature of the union between the asset suitable for money laundering (blanqueo) and the prior act is another of the problems to be resolved. One doctrinal sector admits that the connection between the two must be of a causal type. This seems logical insofar as the assets susceptible to being laundered must have their origin, their cause, in a prior criminal act, to derive from it (...) it seems then necessary to set limits, that is, to determine the criteria that produce the breaking of the causal union. This way of reasoning leads us to the analysis of a series of criteria, as a result of which an interruption of the causal link can occur, determining that the assets can no longer be considered as originating from the prior act. This need for limitation is linked to the fact that the question of origin would ground a regressus ad infinitum, in principle inadmissible. An essential part of the legal economy could be considered contaminated in a short period of time as a consequence of an excessively broad and unlimited interpretation of the criterion of origin. This situation has been criticized by the Swiss doctrine for being contrary to the constitutional guarantee of property acquired in good faith' (BLANCO CORDERO, Isidoro. The crime of money laundering (blanqueo de capitales). Aranzadi, 3rd edition, 2012, p. 341). This obliges, both to establish prior objective limits to the possession of the presumably laundered object, and subsequent ones, a topic for which the theories of the equivalence of conditions, adequacy and objective imputation have been used to, in cases of mixture of licit and illicit assets, determine if total contamination, total decontamination, partial contamination, etc. applies. In what interests us here, for now, it is clear that, for example, if a millionaire drives drunk in his country and that conduct is punishable by imprisonment, the fact that he transfers millionaire sums of money to another country, however much he may intend to evade the criminal (fine) or civil (liability) consequences derived from that driving, could not be considered money laundering (legitimación de capitales), since the money did not originate in the crime, but rather pre-existed and, therefore, the evasion of responsibility cannot be sanctioned using the crime at issue. On the other hand, by virtue of the principles of innocence and non bis in ídem, if the prior act was prosecuted abroad and the accused person was acquitted or the judgment demonstrated that the offense (ilícito) was not committed, it is not feasible for it to constitute the basis for a subsequent money laundering (legitimación de capitales) charge, nor is it possible for national courts to hear it again, with new evidence or by re-evaluating in a different way the evidence weighed there, because the principle of res judicata (cosa juzgada material) guaranteed both by our Political Constitution (provision 42) and by the international instruments on human rights signed by the country would be affected (see Articles 8.4 of the American Convention on Human Rights and 14.7 of the International Covenant on Civil and Political Rights). That, in general terms, since it is necessary to make a specific analysis of the criminal type applicable to the factual species submitted to our knowledge, to determine if all those doctrinal criteria can be extrapolated to domestic law and if the selected criminal type contains other important elements (principle of legality) (…)" (Cf. Resolution No. 2024-1185, of 14:00 hours on July 11, 2024, Judges R. Chinchilla, I. Carranza and K. Jiménez in which, in turn, other precedents on this subject are referenced).

The above analysis of dual criminality (doble incriminación) in money laundering (legitimación de capitales) and its particular characteristics must be outlined for the purposes of this decision and for the clarity of the extradition to be executed, since the lower court does not do so, but that omission does not invalidate the ruling insofar as the hypothetical incorporation of the foregoing argument does not change the decision. [Name 001] is attributed with laundering (legitimar) profits from drugs. Both money laundering (legitimación) and drug trafficking are crimes in the United States of America and in Costa Rica. In neither of the two countries has the criminal action expired and in both, they have penalties that allow the use of the Extradition Treaty at issue and although the requesting state does not provide that this first crime of drug trafficking has been tried and already has a final judgment (sentencia firme), that does not prevent, according to the doctrine cited, it from being demonstrated in the trial to be brought against [Name 001]. This being the case, since it is clear from the factual framework to be judged by the Requesting State that the economic profits and illicit investments originate from actions related to a drug trafficking crime, the typical description alluded to is satisfied. In summary, extradition requests based on money laundering (legitimación de capitales) issues have an additional difficulty because the crime itself implies carrying out a dual criminality (doble incriminación) scrutiny (of the legislation where the capital originated and that in which it is intended to be laundered) and added to this is the dual criminality (doble incriminación) of extradition (of the requesting country or where the capital was presumably laundered versus the requested country). Add to this, in the national case, the plurality of criminal types applicable, depending on the origin of the assets sought to be laundered. Graphically it is expressed as follows:

Similarly, the crime of illicit association (criminal association or conspiracy to commit a felony according to the legislation of the Requesting State, Article 18 USC Ch, 19) according to the formal request and arrest warrant, is sanctioned in our legal system, in provision 281 of the Penal Code with a prison sentence of one to six years. This punishes anyone who forms part of a group of two or more persons dedicated to committing crimes, which is the conduct similar to that referred to by the requesting state in the same regulations provided. In view of the objection of the defense based on the fact that the Requesting State did not transcribe the substantive rule in its entirety, this chamber agrees with the reasoning given by the trial court in the sense that it was not necessary since the international request is limited to a crime of conspiracy and money laundering (lavado de dinero) and specifies the criminal types and the applicable subsections in accordance with its action, so that no violation of the right to defense prevails since the rest of the non-transcribed rule is not being applied to this case. Now, the defense has asked, "in what part of the factual hypothesis (page 14, lines 19 to 31 and page 15, lines 1 to 20) do the crimes of 'prohibited acts, asset forfeiture (extinción de dominio), fit and what is their equivalent in Costa Rican legislation?" (thus in the appeal). In this regard, the initial request (pages 7 et seq.) must be revisited, as well as the formal indictment 524-CR-44-K—EBA (which is attached on pages 0216 and 0223 et seq., all those pieces with different wording, but identical content, accusation and legal classification) to establish that the surrender of [Name 001] has been requested for the crimes of conspiracy and concealment for money laundering (lavado de dinero) (cf. pp. 216-217, points 13, 14 and 15 of the charges attributed to [Name 001]), which are identified with money laundering (lavado de dinero) or legitimization of capital (legitimación de capitales) according to national nomenclature and was explained in previous lines. Additionally, in sections numbered 14 and 15 it is specified that "counts three and four of the indictment charge [Name 001] with crimes of concealment of money laundering (lavado de dinero). With respect to these serious crimes, the United States must demonstrate that [Name 001] (1) conducted a financial transaction that involved the proceeds of an illegal activity; (2) knew that the assets involved were the proceeds of an illegal activity and (3) knew that the transaction was designed in whole or in part to conceal the source, ownership, or control of the proceeds. The maximum prison sentence for each violation of section 1956(a)(1)(B)(i) of title 21 [sic] of the United States Code, as charged in counts three and four of the formal indictment, is a sentence of 20 years of imprisonment (...) 18. The formal indictment also includes asset forfeiture (extinción de dominio) allegations against [Name 001] pursuant to section 853 of title 21 of the United States Code and section 982 of title 18 of the United States Code. Asset forfeiture (extinción de dominio) is a consequence of conviction on the charges alleged in the formal indictment and is not a charge in itself. The asset forfeiture (extinción de dominio) allegation is included in the formal indictment primarily to notify the accused of the asset forfeiture (extinción de dominio) provisions. The applicable portions of the asset forfeiture (extinción de dominio) laws are included in Exhibit C" (cf. p. 218 of the formal indictment, highlighting supplied). Therefore, as the foreign accusation indicates, asset forfeiture (extinción de dominio) does not constitute criminal conduct in itself but rather one more consequence of the attributed illegality if this is proven, without it being a sanction prohibited by our legal system for the purposes of denying extradition. In this sense, the requesting government provided the regulation of this institution [Sec. 853 of tit. 21 of the US Cod. Sec. 982(a)(1) of tit. 18 of the US Cod., cf. page p. 0231)] and indicated that [Name 001] and Daniel Gordiano Valenzuela (who is not the subject of this process) would lose, in favor of the State, all assets involved in the mentioned infractions and among them it cites: the money, at least $20,000,000 (20 million dollars) and adds "If any of the assets indicated above, as a result of any act or omission of the accused: (A) cannot be located upon the exercise of due diligence; (B) has been transferred or sold, or deposited with a third party; (C) has been placed beyond the jurisdiction of the court; (D) has substantially diminished in value or has been commingled with other property such that it cannot be divided without difficulty, the United States shall be entitled to effect the asset forfeiture (extinción de dominio) of substitute assets, as provided in sec. 853(p) of tit. 21 of the US Cod." (cf. p. 0232). This institution, in Costa Rica, is regulated as confiscation (comiso) in Article 110 of the Penal Code which, in what is relevant, states: "…The crime produces the loss in favor of the State of the instruments with which it was committed and of the things or values derived from its commission, or that constitute for the agent a benefit (provecho) derived from the same crime, except for the right that the victim or third parties have over them…" There is also a similar provision in the Organized Crime Law No. 8454 regarding emerging capital that states:

Article 20.- Cause of the estate "The Comptroller General of the Republic, the Ministry of Finance, the ICD or the Public Prosecutor's Office may denounce, before the Civil Treasury Court for Summary Matters, the increase of capital without apparent lawful cause, with a retrospective view of up to ten years, of any public official or person under private law, natural or legal.

Once the complaint is received, the Court will give a hearing to the interested party for a term of twenty business days to answer and present evidence; in the same resolution, it will order, as a precautionary measure, the seizure of assets, their registral immobilization and that of all kinds of financial products. Against the precautionary measure, only an appeal without suspensive effect may be filed, which must be lodged within twenty-four hours before the Collegiate Contentious-Administrative Court, which will resolve without further process and with priority over any other matter." Article 22.- Sanctions "The person, natural or legal, who cannot justify their estate or the emerging increases, shall be condemned to the loss of the emerging estate, fines and the costs of the investigation.

For the purposes of the tax assessment, the illicit cause of the estate or the emerging increase is irrelevant.

The judgment will be executed promptly by the court of first instance; to this end, it may order the presentation of assets, their seizure, their registral transfer and the disposal of all kinds of financial products. These assets shall be delivered to the ICD, so that it may proceed as provided by this law." The constitutionality of these provisions has been the subject of consultation before the Constitutional Chamber (Sala Constitucional) because they are considered to conflict with articles 28, 34, 39, 40, 41, 45, 121 subsection 20) and 167 of the Political Constitution, as well as article 22 of the United Nations Convention against Transnational Organized Crime (Palermo Convention) and, repeatedly, in votes numbers No. 2015-018946 of 11:02 hours on December 2, 2015, and 01691-2016 of February 3, 2016, it has indicated, in what is of interest for this resolution, that the right to property is not violated. Specifically, the last-mentioned resolution indicates: "(…) XII.- Regarding the alleged violation of the right to property. The consultant considers that the rules violate the right to property regulated in article 45 of the Political Constitution. This is because said constitutional norm states that property is inviolable and that only for duly proven public interest and with prior compensation, is it possible to deprive someone of theirs. The Chamber considers that the right to property is not affected, because whoever acquires assets illicitly or derived from illicit activities does not have the protection and recognition of the State, such that they do not consolidate their right to property, the ownership (dominio) they exercise being only apparent, as it has an original defect that is not susceptible to validation and that enables the State to distort it at any time. (...) Among the essential requirements for the execution of an act or contract, there is undoubtedly the just or lawful cause. Asset forfeiture (extinción de dominio) reaffirms the application and recognition of the right to property, in the understanding that assets acquired through illicit activities do not acquire legitimacy nor can they enjoy legal protection. Legitimately acquired private property is a fundamental right protected by the Constitution, the law, and international law. Its recognition is subject to compliance with its social function, public order, and general welfare. Consequently, this right cannot be recognized when it involves assets obtained from illicit activities, and therefore it is considered that there is no violation of the provisions of article 45 of the Political Constitution" (sic. Cf. Res. 01691-2016).

These civil or administrative measures or sanctions are admitted, precisely, with the objective of preventing money laundering (legitimación de capitales) and the financing of terrorism, in observance of the Convention on Narcotic Drugs, Drugs and Psychotropic Substances (Ley No. 7198 of September 25, 1990), which imposes the international obligation to prevent the conversion or transfer of assets "suspected" of originating from crimes related to drug trafficking. They also seek to prevent the concealment or disguising of the nature, origin, location, destination, movement, or ownership of assets related to that illicit activity (cf. article 3.1.b of the Convention). Likewise, the International Convention for the Suppression of the Financing of Terrorism (approved by Ley No. 8257 of May 2, 2002), establishes the international obligation to apply measures to detect or monitor the physical cross-border transportation of cash and bearer negotiable instruments (article 18.2.b). The foregoing account determines that asset forfeiture (extinción de dominio) over assets of illicit origin or related assets is also regulated in the Costa Rican system and the requesting State may make use of it provided that due process is complied with. It is also questioned, by the defender, whether it is viable to subject his client to trial for the illicit act of "prohibited acts" according to North American legislation, Section 841 of title 21 of the United States Code. The first thing that must be pointed out is that this norm is identical to the regulation of article 58 of the Ley sobre estupefacientes, sustancias psicotrópicas de uso no autorizado, actividades conexas, legitimación de capitales y financiamiento al terrorismo (Ley No. 8204). Let us see:

«(a) Unlawful acts. Except as authorized by this title, it shall be unlawful for any person knowingly or intentionally: (1) to manufacture, distribute, dispense, or possess with intent to manufacture, distribute, or dispense, a controlled substance; (b) Penalties. Except as otherwise provided [...], any person who violates subsection (a) of this section shall be sentenced as follows: (I) (A) In the case of a violation of subsection (a) of this section involving (i) 1 kilogram or more of a mixture or substance containing a detectable amount of heroin (ii) 5 kilograms or more of a mixture or substance containing a detectable amount of (II) cocaine, its salts, optical and geometric isomers, and salts of isomers; (…) (vi) 400 grams or more of a mixture or substance containing a detectable amount of N-phenyl-N-[1-(2-phenylethyl)-4-piperidinyl]propanamide or 100 grams or more of a mixture or substance containing a detectable amount of any compound structurally analogous to N-phenyl-N-[1-(2-phenylethyl)-4-piperidinyl]propanamide (viii) 50 grams or more of methamphetamine, its salts, isomers, and salts of isomers; such person shall be sentenced to a term of imprisonment which may not be less than 10 years or more than life [...]» (Emphasis added).

For its part, the cited numeral 58 of national legislation punishes with imprisonment of eight to fifteen years anyone who trades, distributes, supplies, manufactures, elaborates, refines, transforms, extracts, cultivates, produces, stores, or sells drugs, substances, or products related to this law or cultivates plants from which these products or substances are obtained (...). So that, if against the requested subject the accusation describes the following: "(…) ii) [Name 001], by his position in the criminal group, was responsible for directing, managing, and supervising money laundering activities and on the occasion thereof, negotiated or co-negotiated more than 100 monetary contracts in the United States, for a total of ten million dollars. iii) As a result of the investigations, it was verified that drug trafficking organizations offered the extraditable person and his accomplices a contract to collect, in a specific city of the requesting country, profits from the sale of fentanyl, cocaine, methamphetamine, and heroin. The extraditable person would then see if the organization could collect the cash in the United States (…)", it is not only verified that the monies he is accused of illicitly obtaining and placing originate from a serious crime, but it will be legally viable to try him for the connection with a criminal organization dedicated to drug trafficking. In what is of interest here, for now, it is clear that the money or investments made by the extraditable person originate from a crime related to drug trafficking, and it is not extracted from the records that this prior act has been acquitted, so the requirement of the aforementioned criminal types is met. 3.5) Regarding the statute of limitations (prescripción) of the criminal conduct. The dogmatic aspect of this principle has already been explained and, for the specific case, the appealed judgment indicated: "(...) the sworn statement (declaración jurada) of the acting assistant prosecutor contains a clear and detailed explanation of the facts attributed to the requested person, the legal classification, and on the issue of the statute of limitations (prescripción). Regarding the latter, article 07 of the Extradition Treaty between the United States and Costa Rica establishes that, in dealing with the statute of limitations (prescripción) of both the criminal action and the penalty, the law of the requesting State governs. On this, in the sworn statement (declaración jurada) presented by the indicated assistant prosecutor, it is explained that the statute of limitations law requires that the accused be formally charged within five years from the date on which the crime or crimes were committed and once the formal accusation has been filed before a federal district court, as occurs in the case of [Name 001], the statute of limitations (prescripción) is interrupted and ceases to run. He justifies said provision in that it seeks to prevent an accused from hiding from justice and remaining a fugitive for a prolonged period of time. Regarding the institute of the statute of limitations (prescripción), it is also reported that, in dealing with continuous crimes such as criminal association (asociación delictuosa), it begins to apply upon the conclusion or consummation of the crime, not the date it began. For the case being investigated against the extraditable person, it is alluded that it has not prescribed, given that the formal accusation was filed on May 3, 2024, and the criminal infractions occurred between the years 2021 and May 2024, for which [Name 001] was formally charged within the specified five-year period, and in this regard, on folio 240 the text of the law contained in section 3282 of Title 18 of the United States Code, Offenses not punishable by death, is provided. In this way, upon verifying the filing date of the formal accusation presented by the federal grand jury in light of the reading of the factual species charged, it is noted, as stated in the sworn statement (declaración jurada), that the facts are not time-barred in the requesting country, this court therefore considering that the documents provided by the Government of the United States are suitable and sufficient to satisfy the requirements of article 09 of the extradition treaty, without additional information being required. Regarding the sworn statement (declaración jurada) of assistant prosecutor Gary Todd Bradbury of the United States Attorney's Office for the Eastern District of Kentucky before a trial court judge of the Eastern District of Kentucky and all its content, it is noted that it is a formal legal act, duly judicialized in that country, so it must be considered as suitable and sufficient evidence for the legal purposes of the bilateral treaty. In this line, for a long time jurisprudence has considered that the sworn statement (declaración jurada) provided as evidence, in an extradition proceeding by the United States of America: "...constitutes a sufficient indiciary element." (Criminal Cassation Court of San José, vote number 0210-1996 of 11:25 hours on April 18, 1996)" (sic. Cf. written judgment, emphasis supplied). In this case, the criminal types to be applied as well as the statute of limitations rules have been presented, verifying that, as argued by the trial court, the conduct has not prescribed and the requesting State may apply the penalties as appropriate and respecting the aforementioned principles. One of the challenges from the defense has consisted of the fact that the description of the applicable criminal types and the translation provided by the requesting State does not contemplate all the subsections and conduct provided for and that this analysis was not carried out in a broad and detailed manner by the lower court (a quo), which limited itself to examining the fulfillment of requirements, the formal accusation, the sworn statements (declaraciones juradas), among them the one given by the prosecutor in charge of the case and DEA officer Jeremy C. Fitch, and the connection established between [Name 001] and an organization dedicated to drug trafficking (from which the monies he subsequently placed on the market presumably originate). However, the appealed resolution, although very simple and succinct, as has been indicated, addresses the essential issues to verify fulfillment of requirements, validity, and legality of the accusation, to classify the species and verify that the charged conduct for which the surrender of [Name 001] is requested is also sanctioned in Costa Rican legislation; that it is not time-barred, and to note the guarantees and principles that the requesting State must respect. Furthermore, express reference is made to the documentation containing the laws duly promulgated and in force when the facts were committed, which are added from folio 239 to 245 and at the time the formal accusation was issued (cf. Exhibit "C", from folios 191 to 199 in English and folios 237 to 245 in Spanish of the main court file (expediente principal)). For the reasons stated, the claims made must be rejected.

III.- In point number 2), the defense alludes to a breach of the procedure applied to the extraditable person as provided in article 9), subsection e) of Law 5991 (Ley de Extradición) in relation to numeral "8 subsections 1), 2), subsections c), f)" of the American Convention on Human Rights (ACHR). It considers that, although the law establishes that a period of 10 days will be granted to the party to offer evidence and sets another equal period to evacuate it, the judge decided to reject the accused's statement and denied this possibility, thus violating the right to be heard with due guarantees. On the subject, it argues that, when comparing the procedure of domestic law with the conventionality control that must be carried out, it is concluded, in its view undoubtedly, that it has not been fulfilled by denying the right to a hearing and the unlocking of his seized computer and cell phone, to determine the atypicality of the facts and that the "transaction" element does not fit into the use of cryptocurrencies or virtual currencies. It reiterates, then, that domestic regulations conflict with the external legal framework and, consequently, the applied norm is illegitimate. The defense seeks to have both claims granted, the ineffectiveness of the challenged resolution, the release of its client ordered, and the return of his belongings (electronic devices and money). Opinion of the Procuraduría General de la República. For attorney Castro Marín, it is clear that the procedure for extradition is different from the ordinary one, and the treatment of evidence is also different since there is no prejudgment about the guilt of the extraditable person, which is solely the competence of the requesting State, so the allegation is not admissible. Opinion of the Public Prosecutor's Office. Prosecutor Carranza Maxera opines that the lower court (a quo) did the right thing in denying the evidence that the defense sought to gather, as it would have greatly hindered the course of the procedure and, furthermore, it is not necessary to analyze whether in this case the requirements for granting extradition are met. It will be in an eventual trial on U.S. soil where the extraditable person may discuss whether their activity was lawful or not and whether or not we are in the presence of an agent provocateur. The claims are not admissible. The defense's approach is directed in two directions: i) On the one hand, the incompatibility of the procedure provided in article 9°, subsection e) of Law 5991 (Ley de Extradición) and applied to [Name 001], with the American Convention on Human Rights (Law 4534) and, ii) on the other, that the opportunity was not granted to its client to testify; to evacuate evidence; and to unlock electronic devices. Regarding the first question, the appellant is partially correct in the sense that the adjudicating body must carry out a serious and rigorous analysis of the minimum requirements established, but not in accordance with the Costa Rican Ley de Extradición, but rather in accordance with the bilateral treaty, which is the applicable regulation in this case, and with observance of all procedural guarantees including those established in other treaties in force in the country, including the ACHR (of which the United States of America is not a party), which, as explained above, have been complied with. This has been established by the Constitutional Chamber (Sala Constitucional) in several precedents, among them, ruling No. 11568-2015, of July 31, 2015, in which it calls for the protection of personal liberty and for compliance with the guarantees of due process related to that right (this same constitutional body has developed this since ruling No. 1739-92, which addresses the principles of due process and frames within them the right to justice understood as, "the existence and availability of a system of administration of justice, that is to say, a set of suitable mechanisms for the exercise of the jurisdictional function of the State - declaring the disputed right or restoring the violated one, interpreting and applying it impartially in specific cases; which comprises, in turn, a set of independent judicial bodies specialized in that exercise, the availability of that apparatus to resolve conflicts and correct the wrongs that social life originates, in a civilized and effective manner, and the guaranteed access to that justice for all persons, under conditions of equality and without discrimination.") It is thus made clear that the objectivity and impartiality of the judges called to resolve the case must be guaranteed, and, for this reason, the adjudicating court that intervenes in an extradition process must not exercise a mechanical review of the requirements demanded by the law or the Extradition Treaty in those cases where there is a bilateral relationship with the requesting country. On the contrary, the jurisdictional body is compelled to examine the documentation and verify that it is a formal, objective, and legitimate request and accusation, which meets the constitutional and legal requirements and, always, to guarantee the exercise of the defense of the extradited person. Furthermore, Article 19 of the Political Constitution states that: "Foreigners have the same individual and social duties and rights as Costa Ricans, with the exceptions and limitations that this Constitution and the laws establish," which means that the condition of "nationality" does not justify any differentiated treatment. Thus, the postulate that Human Rights constitute a universal legal framework of mandatory compliance for States is admitted and materialized, which obliges recognition of the dignity of every human being and that, as such, enjoys a series of rights, without any discrimination, and on this the Constitutional Chamber (Sala Constitucional) has said that Human Rights conventions and instruments have supra-constitutional validity and self-executing application. That is, Human Rights instruments as a source of applicable law derive from the Political Constitution, which gives them normative force of its same hierarchy, and even superior when they grant greater guarantees to persons (cf. ruling No. 2313-95 of 4:18 p.m. on May 9, 1995, and ruling No. 2002-10693 of November 7, 2002, in which the Constitutional Chamber reiterates that, pursuant to Article 48 of the Political Constitution, “all international human rights instruments have been elevated to constitutional rank, and consequently these must be incorporated into the interpretation of the Constitution”). Additionally, it must be remembered that it has also been admitted, via constitutional means, the self-executing nature of the norms contained in Human Rights conventions, that is, their postulates can be invoked as applicable law by national courts once ratified (as in the advisory opinion of the Inter-American Court of Human Rights OC-7/86 of August 26, 1986, and the Mauricio Herrera vs. Costa Rica case, of July 2, 2004). Nevertheless, it cannot be ignored that the processing of an extradition is carried out under rules that qualify as a special procedure of collaboration or international assistance through which one State (requesting) requests another State (requested) to surrender a person in order to subject them to a criminal process that is being pursued in its country, or to serve a sentence that was imposed as a consequence of a criminal process. This "special" characterization has been recognized via constitutional means, for example, in ruling No. 08261-2008, which stated the following: "This Chamber, on different occasions, has indicated that extradition is an act of international legal assistance and is nothing other than the means of making possible the presence of the accused in a criminal process in another country that requires it. Its foundation, then, lies in the solidarity of States and the need to overcome the limitations imposed on the persecution and punishment of crimes by the principle of territoriality, which prevents applying criminal law to acts that occurred outside the country in which the alleged offender has sought refuge. This act of international cooperation between States, due to the problems of territoriality, distance, difference in cultures and legal systems, is endowed with a series of procedures and regulations that seek to overcome the obstacles that may arise due to these differences, while simultaneously seeking to reconcile and enforce the legal systems of both countries, including the norms for the protection of the rights of the alleged offender. Precisely these noted differences mean that the detention and sending of the accused person to the courts of justice is regulated differently from the detention of an alleged offender in one's own country" (sic. highlighting added). In light of this, it is indeed the case that the requested State is obliged to review compliance with the requirements and principles that inform this matter, as stated in previous lines, to then determine whether the formulated request proceeds and to surrender the requested person, but it is not empowered to carry out a preliminary investigation, unlock equipment, or receive witnesses regarding the facts charged. From this perspective, which is the same as that of the lower court, no defect is observed in the processing of this matter, and it can rather be concluded that the appellant throws a criticism into the air with which it seeks to make believe that its client's human rights were violated, when what it really shows is that it disagrees that the review of the electronic devices seized from the extraditable person was not ordered. Despite this, no incompatibility is denoted in the processing followed in this case with what is established at the constitutional or conventional level, not only because ([Name 001]) was given the opportunity to testify (which he decided not to do initially, although he did so in this venue); to choose whether he desired a voluntary or ordinary extradition (opting for the latter), this being duly advised, as recorded in the data identification record on folio 50; he was assigned a public defender (attorney Arturo Cruz Volio) and then the one of his confidence was admitted, attorney Randall Céspedes Zúñiga (cf. f. 94 and 96), who was later replaced by attorney Greivin Piedra Figueroa (current defender who assumed the process in the state it was in, cf. f. 264 and 265). It goes without saying that all these professionals, in their opportunity, have had unrestricted access to the summary proceedings. Hence, the defense's reproach has no basis. Also, when following the procedure established in numeral 9 of the Ley de Extradición (in the absence of an express norm in the treaty), a hearing was granted for 20 days (the first 10 to offer evidence and the others to evacuate it) by resolution at 10:45 a.m. on August 20, 2024 (cf. f. 256). Although in the response to that summons, the defense requested that an official translation of the documentation provided by the requesting government be incorporated; questioned as incomplete the precepts related to the statute of limitations and legal provisions that sanction the conduct attributed to [Name 001]; requested a space to take a statement from its client; and requested the unlocking of the electronic devices seized from its client (cf. fls. 282 et seq.) and, these requests were rejected in their entirety, the truth of the matter is that upon being offered again in the hearing held by this jurisdictional body, its petition was partially addressed (the extensive version of [Name 001] was heard and the official translation provided in a printed document was admitted) and even the certified copy of the passport required to support the extraditable person's statement was admitted, none of which changes the lower court's result. The only thing that has not been accepted is the unlocking of the electronic devices seized from the requested person, as this is a diligence proper to the court of the requesting State that will carry out its incorporation into the process. That is, this procedure has had the required jurisdictional control; it has complied with each of the phases and respected national and international norms when resolving the legal situation of [Name 001]. The foregoing, within the framework of an institute or instrument of international cooperation that facilitates the prosecution or serving of a sentence of a person to a foreign State (the requesting one), to which certain obligations or commitments are imposed that it must accept with the sole purpose of guaranteeing dignified, egalitarian treatment protected by Human Rights. In the specific case, as anticipated in a preceding recital (considerando), the evidence and indications were provided that reasonably suggest that the requested person has committed a crime in the requesting country or, at least, its effects have been produced there. Thus, not only is the existence of a duly substantiated lower court judgment corroborated, but it also conforms to the merit of the documentation provided by the requesting State, aspects with which the legality of the state action as well as what was resolved is verified. Regarding the second topic, which is a reiteration of what was raised in the previous phase and which was resolved, the lower court indicated: "(...) I. Regarding the evidence offered by the intervenors. The evidence offered by the Government of the United States of America, the Public Prosecutor's Office, and the Procuraduría General de la República must be admitted and assessed for the purposes of issuing this ruling, insofar as they are relevant to the extradition process being processed. Not so with respect to the evidence requested to be evacuated by the professional Piedra Figueroa in his capacity as defense attorney for [Name 001], insofar as what is sought exceeds the competence of this court and serves no purpose for the process. It must be borne in mind that the extradition procedure is one of a special nature, through which, by means of a reasoned resolution, the requested State surrenders to the requesting State a person who is requested to either be subjected to a judicial process or to serve a sentence that was imposed on them. It is a jurisdictional process of verification of requirements and forms, as was well considered by the Sentencing Criminal Appeals Court of Santa Cruz in ruling 511-2023, hence, the requested person's attorney's request is improper and useless for the purposes of this extradition process, because the intervention of the requested State is limited to the verification of formal, not substantive, requirements, insofar as the criminal case that [Name 001] must face is processed in the United States of America, so it is before the authorities of that country that the production of the requested evidence must be promoted, and at whose order each of the seized articles will be placed. Corollary of what has been indicated, the innocence or guilt of the extraditable person and how to determine it is a problem that must be elucidated before the courts of the requesting State, because the legal situation of the requested person is in no way the object of the extradition process (see No. 664-02 and 681-02 of the Criminal Cassation Court)…”. (Cf. digital judgment). As indicated in previous lines, this is a special procedure in which the evacuation of evidence is not intended to counteract or discuss the existence or not of the accusation made by the requesting State, which was what was intended with such evidence, so granting the right to offer evidence is not the same as the obligation to evacuate all evidence offered when it is impertinent to the matter in dispute, which is not the trial on the merits but rather the guarantees for that trial to be adequate. In this case, the evidence requested to be evacuated must be offered before the competent authority processing the case in the requesting State, as the evidence examined in this process will be useful insofar as it allows verification of the requirements, probability, and legal existence of the investigation, not to establish, as the appellant intends, the existence of the crime motivating the procedure, and it will be said State which, in accordance with its regulations, decides what is appropriate. In any case, even hypothetically admitting the allegation that [Name 001] has not been heard or has not been given such an opportunity for material defense, such omission was remedied when this chamber granted him, without any limitation, that possibility at the end of the requested hearing, so it is not true that his right to intervention has been violated. It is a different matter that there are restrictions regarding access to the evidence contained in the electronic devices that were seized from him, as such devices must be opened and manipulated by authorized specialist technicians from the requesting country (if that proceeds according to its legislation), but likewise, if his wish is to offer exculpatory evidence that is in his country of origin and where his business operates, nothing prevents him, through his lawyer and relatives (since even, as reported by the defense counsel, the father traveled from Mexico to Costa Rica to attend the hearing), from gathering the elements required to support his theory of innocence. However, such evidence will not be discussed in Costa Rican judicial courts. The other elements of evidence mentioned by attorney Piedra Figueroa, and which he considers are missing in the present case, may be analyzed and contested within an eventual debate in the Courts of the requesting State. As such, no infringement of the right to defense is detected, and the claims must be rejected, without prejudice to the exercise of the powers granted by the Law of Constitutional Jurisdiction (Ley de la Jurisdicción Constitucional) to interested parties or to those who feel affected in the application of the law, to file an action of unconstitutionality against the legal provisions they consider conflicting with the guarantees provided by an international convention or treaty.

IV.- Regarding the request for release and return of electronic devices (cell phone and computer) and consequences of what has been decided. (A) Indeed, the extraditable person has been detained since June 13, 2024, and, to date, according to resolution No. 2024-1219 of August 8, 2024, he remains in that condition, as in that last decision, deprivation of liberty was ordered for the time this case lasts, which is appropriate in accordance with articles 11 of the Treaty between Costa Rica and the United States of America and 7 of the domestic Ley de Extradición, since both documents allow for the provisional detention of the extraditable person in a manner differentiated from what is required in ordinary processes (cf. rulings numbers 00926-94 and 15378-2003, Constitutional Chamber (Sala Constitucional)). Additionally, it must be indicated that it is not for this jurisdictional authority to modify the restrictive measure or order the release requested, as it stems from a principle of international cooperation that obliges guaranteeing the subjection to the process of the requested person and their effective surrender once compliance with the procedures and requirements demanded for it has been verified, which could be affected in the case of a foreign person, without roots (employment or family) in this country since, indeed, he has said he enters as a tourist, lives in Mexico, and carries out his financial operation there. Although we do not agree that, by legal provision and even by a binding jurisdictional criterion developed by the Constitutional Chamber (Sala Constitucional) in ruling No. 1832-2000 (which, in the relevant part, established: “…the Ley de Extradición is absolutely clear in that the appeal remedy in extradition processes is only admissible against the resolution that grants or denies it, so this procedural remedy is inadmissible against the resolution that decrees or extends the detention, in accordance with the principle of objective strict legality of remedies"), the precautionary measure of deprivation of liberty has no appeal, at least when it is issued for the first time, a topic on which this chamber has established discrepancy, the truth is that by virtue of what has been decided at this time, that commitment to facilitate the delivery of the justiciable person to the requesting State governs (thus, Article 12 of the bilateral treaty, which indicates that the requested person will not be released until the extradition has been definitively decided, unless the law of the requested State stipulates it or this treaty orders the release) and such possibility is maintained by binding jurisprudence even for this court (Article 13 of the Law of Constitutional Jurisdiction (Ley de la Jurisdicción Constitucional)). Consequently, the petition must be rejected. (B) The return of the electronic devices is not warranted by virtue of the fact that they could contain elements relevant to the investigation and determination of the facts, but this may be determined once the requesting State carries out the formal, legal diligences with guaranteed right of intervention of the defense to unlock them and extract the information relevant to the case. Thus, they will be surrendered together with the justiciable person to the requesting government and it will be in that country where a decision on their utility and destination is made in accordance with the provisions for seizure and by the law of asset forfeiture and the articles expressly indicated in the extradition request, as well as instruments, valuable objects, documents, and other evidence concerning the crime (Article 18 of the bilateral Extradition Treaty at hand). (C) As a consequence of what has been decided, upon rejecting the appeal, the extradition of Mexican citizen [Name 001] to the United States of America is appropriate so that he may be tried solely for the crimes of conspiracy, money laundering, and concealment of the crime of money laundering related to drug trafficking or prohibited acts as provided in the legislation of the requesting country or others subsequent to his arrival in the country, without being able to be tried for previous or different acts without prior authorization from the Costa Rican State. Given that the lower court judgment refers, for matters of promises, to its recital (considerando) V, but precisely that one is not found in its recital section, it is advisable to clarify said resolution in the sense that, prior to the surrender, the government of the United States of America must submit, within the period granted by the lower court (a quo), promises that: a) the extraditable person will not be tried for acts and crimes different from those authorized herein, unless these are acts subsequent to their arrival in U.S. territory or re-extradition is processed in accordance with the rules prevailing in the treaty, nor will they be extradited to a third country without the prior approval of Costa Rica. b) The extraditable person will not be subject, if found guilty of the acts charged, to life imprisonment or the death penalty; rather, if such sanctions are applicable, they must be commuted to the immediately lower penalty. c) They will not be subjected to cruel, inhuman, or degrading treatment in the processing of the case against them. Likewise, this decision shall be communicated to the Embassy of the United Mexican States because the person to be surrendered is of that nationality, this solely for informational purposes.

THEREFORE (POR TANTO):

The documents on folios 444 to 498 and 502 to 519 are admitted as evidence. The appeal filed by attorney Piedra Figueroa in defense of the interests of [Name 001] is declared without merit. Consequently, the extradition to the UNITED STATES OF AMERICA of Mexican citizen [Name 001] is confirmed for the acts referred to in the request, classified as the crimes of conspiracy, money laundering, and concealment of the crime of money laundering related to drug trafficking, reiterating that said measure is subject to the delivery, by the requesting State and within the period granted by the lower court (a quo), of the promises that: a) the extraditable person will not be tried for acts and crimes different from those authorized herein, unless these are acts subsequent to their arrival in U.S. territory or re-extradition is processed in accordance with the rules prevailing in the treaty, nor will they be extradited to a third country without the prior approval of Costa Rica. b) The extraditable person will not be subject, if found guilty of the acts charged, to life imprisonment or the death penalty; rather, if such sanctions are applicable, they must be commuted to the immediately lower penalty. c) They will not be subjected to cruel, inhuman, or degrading treatment in the processing of the case against them. Likewise, this decision shall be communicated to the Embassy of the United Mexican States because the person to be surrendered is of that nationality, this solely for informational purposes. NOTIFY and communicate this decision to the Embassy of the United Mexican States for informational purposes.

Kathya Jiménez Fernández Rosaura Chinchilla Calderón Ivette Carranza Cambronero Sentencing Criminal Appeals Judges Docket: 24-000057-0016-PE (14) Requested Person: [Name 001] Proceedings: Extradition Requests: United States of America imatarrita Docket: 24-00057-0016-PE (14) - pg.: 1

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Resolución: 2025-165 TRIBUNAL DE APELACIÓN DE SENTENCIA PENAL. Segundo Circuito Judicial de San José. Goicoechea, a las quince horas con veintiocho minutos del treinta de enero de dos mil veinticinco.

RECURSO DE APELACIÓN interpuesto dentro del PROCESO DE EXTRADICIÓN formulado por EL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA contra [Nombre 001], quien es mayor de edad, mexicano, con pasaporte número [Valor 001], nacido en México, el 21 de mayo de 1985, hijo de [Nombre 002] y de [Nombre 003], en unión libre, ingeniero en sistemas. Intervienen en la decisión de los recursos, las juezas Kathya Jiménez Fernández, Rosaura Chinchilla Calderón e Ivette Carranza Cambronero. Se apersonaron en esta sede el licenciado Greivin David Piedra Figueroa defensor particular del imputado, el licenciado José Enrique Castro Marín en representación de la Procuraduría General de la República, la licenciada Laura Monge Cantero y el licenciado Elías Carranza Maxera en representación del Ministerio Público y,

RESULTANDO:

I.- Que mediante sentencia número 922-2024 de las 11:30 horas del 09 de octubre de 2024, el Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de San José, resolvió: "POR TANTO: Se rechaza la prueba ofrecida por el profesional Greivin Piedra Figueroa. Se ordena la extradición de [Nombre 001], como lo ha solicitado la Embajada de los Estados Unidos de América. Firme esta sentencia y cumplidos los trámites de rigor, por los medios diplomáticos, comuníquese el fallo al Estado requirente y el extraditable [Nombre 001] junto con los bienes incautados, será puesto a disposición de las autoridades de los Estados Unidos de América, a fin de que lleven a cabo el trámite de salida del país. Se confiere el plazo de un mes para la presentación de las promesas y garantías indicadas en el Considerando V de esta resolución y a partir de ello, se concede el plazo de dos meses para hacerlo efectivo. Dicho plazo se computará a partir del momento en que el gobierno requirente tenga formal conocimiento que el extraditable se encuentra a su orden. Son los gastos del proceso a cargo del Estado costarricense. Cumplidos los trámites establecidos luego de la firmeza de la sentencia, procédase con la entrega del extraditable a las autoridades de migración y éstos, a su vez, con la entrega a las autoridades internacionales del Gobierno de los Estados Unidos de América. Envíese los oficios respectivos a las autoridades nacionales correspondientes. El extraditable [Nombre 001] se encuentra en detención provisional y así continuará hasta su formal entrega, a fin de ejecutar lo aquí acordado y si el superior en caso de recurrirse esta decisión no dispone algo diferente. NOTIFÍQUESE. Maribel Bustillo Piedra Jueza. Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de San José.” (sic, folios 306-317).

II.- Que, contra el anterior pronunciamiento, interpuso recurso de apelación el licenciado Greivin David Piedra Figueroa, defensor particular del extraditable.

III.- Que, verificada la deliberación respectiva de conformidad con lo dispuesto por el artículo 465 del Código Procesal Penal, el tribunal se planteó las cuestiones formuladas en el recurso de apelación.

IV.- Que en los procedimientos se han observado las prescripciones legales pertinentes.

Redacta la jueza Jiménez Fernández; y,

CONSIDERANDO:

I.- Cuestiones procesales. (A) Admisibilidad y competencia. El licenciado Greivin Piedra Figueroa, como defensor particular del extraditable (taxatividad subjetiva), interpuso recurso de apelación contra la sentencia dictada en autos, decisión que es impugnable por esta vía (taxatividad objetiva). Esta impugnación se planteó mediante escrito motivado y fue entregado ante el órgano de instancia dentro del plazo legal [tres días hábiles, artículo 9 inciso g), Ley de Extradición No. 4795] pues la sentencia fue notificada el 10 de octubre de 2024 y el recurso se presentó el 15 de octubre de 2024. Por ello debe admitirse. (B) Audiencia oral. El apelante solicitó la celebración de una audiencia oral con presencia de su representado, la que se señaló y efectuó el 09 de enero de 2025 con la presencia de todas las partes y por el tribunal integrado por estas mismas juezas. Tanto la defensa, en condición de recurrente, como la fiscalía especializada Oficina de Asesoría Técnica y Relaciones Internacionales (en adelante OATRI) y el representante de la Procuraduría General de la República reiteraron los argumentos que constan por escrito. En ese acto, el extraditable decidió realizar una manifestación final en el siguiente sentido: “Bueno, antes que nada, quiero agradecerles a los jueces (sic) por esta oportunidad de poderme presentar y ser escuchado. Este, les agradezco también a todos los presentes y me gustaría hacer algunas aportaciones importantes a las apreciaciones que tiene la gente que me acusa y en este caso lleva el caso de la extradición. Primero que nada quisiera decirles que, como turista, como extranjero, como ciudadano mexicano, obviamente siento violentados mis derechos básicos y garantías individuales al pasar siete meses privado de la libertad, sin la oportunidad de que alguien me escuche y ponga en contexto mi versión. Bien dicen que quién controla la historia controla la verdad. Entonces creo que es importante que escuchen mi parte de la historia para que puedan formar un criterio completo y correcto. Quiero empezar diciendo que me es muy sorprendente la forma despreocupada con la que se lleva el proceso o el juicio de extradición aquí en Costa Rica, donde parece no importar ser detenido y privado de la libertad indefinidamente. Porque a los Estados Unidos se le ocurre decir que tengo un vínculo con una organización de lavado de dinero de forma ambigua y maliciosa, lo que es totalmente falso. Ahí quiero hacer una anotación y contestarle el por qué es importante la traducción correcta y completa del inglés al español. Soy ingeniero en sistemas computacionales, hablo tres idiomas: inglés, español, francés, alemán. He estudiado lenguas y el origen del inglés es germánico, donde muchas palabras tienen interpretación de conceptos, a diferencia del español, que es de origen latino y en español tenemos palabras específicas para todas y cada una de las cosas que existen. Ahí la importancia de por qué tienen que ser traducidas las cosas: de entrada el inglés y el español tienen orígenes diferentes de lengua para empezar. La detención que usted comenta, donde tuve supuesta oportunidad de hablar con un juez y donde usted supone que no se violentaron mis derechos, permítame comentarle cómo fue: me detuvieron, me llevaron a lo que se le conoce como los vochos del primer circuito. Me subieron y me dijeron con tres hojas en la mano y un paquete de otras 20 hojas, que solo eran depósitos bancarios del dinero que me incautaron y los bienes que me quitaron, que decía que yo tenía una orden de detención internacional por crímenes de lavado de dinero, el juez, obviamente yo como extranjero y al no tener conocidos ni contactos ni persona alguna con quien comunicarme para pedir una defensa, este, de carácter privado, solicité un defensor público, quien, frente a los policías, similar a esto, se sentaron frente a la asistente del fiscal, un juez y otro par de personas que estaban ahí, que no recuerdo quiénes eran ni qué hacían. Ahí le pregunté, oiga, señor abogado: ¿esta es nuestra reunión privada en donde yo puedo discutir con usted el tema para que me asesore correctamente? Así, enfrente de las jueces y de todos me dijo, sí, esta es nuestra reunión privada. Ah, gracias. Ahí entendí su concepto de lo que es una es una defensa este pública y privada. Donde sólo me explicó, me dijo, señor ([Nombre 001]), usted tiene dos opciones: o agarra la versión abreviada y se va sin preguntar a Estados Unidos a enfrentar esos supuestos cargos o pide la extradición ordinaria, donde usted tiene derecho a que el Estado requirente demuestre lo que está diciendo y sea analizado por un juez de Costa Rica y decidido por un juez de Costa Rica si lo extraditan o no. Pruebas que a la fecha no he recibido y no he visto aportando el hecho de que como ingeniero en sistemas computacionales, con 15 años de experiencia en consultoría financiera y en sistemas tecnológicos financieros en México, he tenido el gusto y el placer de asesorar empresas internacionales como Santander, como el Banco Pichincha del Ecuador, como BBV, a Bancomer a quien, por cierto, le desarrollé en su primer banca electrónica en México en el año 2009, a Scotiabank, de origen canadiense, a la ONU, Organismo Internacional de Cooperación, y así también desarrollé un exchange de Criptomonedas en México bajo la ley que rige en nuestro país, el uso de criptoactivos, que es la ley fintech publicada en el año 2019 en México. Cabe decir que México es uno de los únicos cinco países que tienen regulación y ley fintech. El primer país en emitirla fue Inglaterra, el segundo país en emitirla fue el Estado, perdón, el país de China. El tercer país en el mundo en emitirla fue México, el cuarto fue Singapur, el quinto fue El Salvador y hasta donde me quedé, creo que Uruguay. Acaba de emitir también su ley fintech que regula y controla el uso de los criptoactivos. Es importante que sepan que la ley mexicana fintech de manejo de criptoactivos considera mecanismos de prevención al lavado de dinero, tan evolucionados y tan tecnológicos que pocos países lo tienen. Incluso Estados Unidos no tiene algo de esa naturaleza. En México, para tú poder tener una cuenta con criptoactivos, necesitas pasar listas negras de la UFAC, de la del FBI, de Hacienda, de personas políticamente expuestas a nivel nacional e internacional, de testaferros conocidos. Tienes que mandar reportes regulatorios de todos los días, de todos los meses, de todos los montos que una cuenta una persona utiliza. Nuestra empresa en México, que por cierto se llama Clu KLU Vitrus, si gustan googlearlas constituidas legalmente en México, ofrece servicios de datáfonos, tarjetas, transferencias electrónicas, facturación electrónica. México tiene facturación electrónica obligatorias desde el año 2009, cuando tú… México lo que hace es cruzar tu facturación electrónica contra tus movimientos bancarios de forma sistemática, sin intervención humana y definir si tú has recibido, has ganado 100 pesos, pero tus cuentas bancarias muestran ingresos por 300 en automático te llega un avisaba pidiéndote explicación y el pago de los impuestos correspondientes en Estados Unidos, que tiene más de 400 bancos. Una transacción, una transferencia electrónica puede tomar hasta tres días, en México una transferencia electrónica toma segundos entre instituciones y lo puedes hacer a un número de cuenta o lo puedes hacer a un número de celular similar al sinpe móvil que ustedes tienen aquí en Costa Rica, que hoy Costa Rica debate cómo van a fiscalizar los sinpe móvil. México lo tiene resuelto desde el año 2009. Me es importante también darles un poco de contexto de por qué la jueza tuvo a mal el negar mi solicitud de traducción oficial y completa con los documentos y la norma de la ley aplicable. Simple y sencillamente porque, como bien lo comenta el señor fiscal, me parece que la ley de lavado de dinero de Estados Unidos es tan amplia que considera delitos ecológicos, una ley referente a los tigres y a los elefantes en África, pero en ningún lado menciona las criptomonedas, en ninguno. En esa ley tan amplia he ahí la importancia de por qué la ley completa tendría que haber sido entregada y explicada. No adicional a eso, lo que se considera un love all activity, una transacción financiera gracias a que mi defensor, el licenciado Greivin, me trajo la ley completa de lo que es el lavado de dinero para Estados Unidos, recuperado de la página que mencionó, dice y menciona y especifica lo que es una transacción financiera que no tiene absolutamente nada que ver con criptomonedas, que es lo que yo recibí, en este caso en México, y que es el servicio que yo proporciono en mi país, bajo las leyes que mi país ofrece para esos servicios en México, los exchange de criptomoneda son legales. Menciona que usted no tiene forma de saber si yo estuve o no en Estados Unidos. Yo ofrecí mi pasaporte, donde están todos los sellos de todos los países que he visitado los últimos 10 años, que tiene mi pasaporte de vigencia y en la última visita que yo hice, Estados Unidos está sellada el día 13 de julio de 2016, que yo visité Las Vegas de ahí en fuera no he vuelto a pisar tierra y suelo de Estados Unidos. Entonces sí, sí, tenían forma de saber si yo estuve o no en Estados Unidos. Aquí está mi pasaporte, pero tampoco lo recibieron como una prueba. También esa parte que omitieron, desde nuestro punto de vista y de nuestro defensor, maliciosamente considera algo que se llama y yo vine a conocer y entender aquí, extraterritorialidad de la ley, porque yo preguntaba, ¿cómo es posible que yo al ser mexicano, vivir en México, desempeñar mi actividad económica en México, tener clientes de mi servicio financiero en México, un país extranjero me puede acusar de algo que yo no tengo nada que ver con su país? y resulta que la extraterritorialidad de la ley, que no mandaron en su traducción y no mandaron en lo que presentaron, considera que para poder enjuiciar a una persona extranjera por un delito de lavado de dinero, la transacción, uno necesita cumplir con dos cosas: uno, superar los 10000 USD y, dos, qué parte de la transacción financiera hubiese sucedido en suelo americano, en suelo de los Estados Unidos. Yo no hice ninguna transacción financiera en Estados Unidos. Yo no recibí dinero en Estados Unidos. Yo no recibí absolutamente nada en Estados Unidos. Yo recibí criptomonedas, que fueron compradas por un proveedor certificado en los Estados Unidos para vender criptoactivos y recibí una transacción criptográfica que, cabe destacar, que en las leyes de Estados Unidos no está considerada como una moneda de curso legal, entonces no es una transacción financiera. La ley mexicana, que sí considera darle un criterio al uso de las criptomonedas, las considera un acuerdo de voluntades entre particulares, al grado que en México uno puede comprar una casa o un bien inmueble con criptomonedas. ¿Por qué? Porque el notario únicamente necesita certificar que el vendedor y el comprador están de acuerdo en que un bitcoin vale lo que la casa que está comprando. Y si el vendedor está de acuerdo en recibir un bitcoin como forma de pago por su bien, eso es aceptable. Eso, hay países que están lejos de poder llegar a una regulación de esa naturaleza. También quisiera transmitirles que mi servicio, el servicio de financiero que yo ofrezco a mis clientes en México, a mis clientes mexicanos en México, no solo no es delito en mi país, sino que las pruebas que dice tener Estados Unidos, grabaciones, videos, decomisos, registros bancarios, yo estaría encantado de que los presentaran porque eso me daría la oportunidad de yo demostrarles que no tienen absolutamente nada que ver conmigo sale. Y eso es necesario porque esas pruebas son necesarias porque para determinar la probabilidad del indicio de comisión, como exigencia del artículo 37 de la Constitución Política, con la sentencia 11568 del 2015 del 31 de julio de 2015 de la Sala Constitucional dice que las pruebas son necesarias que estén aquí. En resumen y disculpándome por la dramatización que haré, es como si Estados Unidos me acusa de ser el terrorista encargado del ataque del 11 de septiembre de las Torres Gemelas. Dice tener pruebas, pero no manda a ninguna. En México eso lo llamamos el famoso no tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas y ofrezco una declaración jurada por la misma persona que me está acusando de que él fue, él es el culpable y Costa Rica no ha tenido la más mínima consideración y respeto a mi dignidad, a mis garantías individuales, a la presunción de inocencia, al derecho de ser escuchado, al derecho a tener acceso a una traducción o un intérprete, cuando no se comprende un idioma, al derecho a tener pruebas, al derecho a desahogarlas y simplemente me arresta. Yo le pido como muestra de las pruebas la apertura de mi celular y mi equipo de cómputo, contestando por qué es relevante, porque para mí es fácil demostrar que lo que ustedes dicen es falso: es tan sencillo como sacar el contrato que yo tengo suscrito con la empresa proveedora de criptomonedas en el país de Estados Unidos, donde consta que la responsabilidad de la ley y de los impuestos relacionados a las criptomonedas en Estados Unidos es responsabilidad de la empresa, en Estados Unidos, que las vende y las facilita, y que la responsabilidad de las criptomonedas y de su uso en México, conforme a la ley en México, es responsabilidad de nuestra compañía, así como el pago de impuestos correspondiente a ese, a esa actividad con cosas tan extensas. Y que no voy a enumerar. Pero solo por mencionar cómo, previendo la doble tributación, si ya se pagaron impuestos por la compra de los criptoactivos en Estados Unidos, ya no es necesario pagar el impuesto en México o conceptos como el impuesto a la repatriación de capitales que existe en México. Y más cosas. Ah, también sería muy fácil para mí demostrar que si ustedes dicen que yo compré criptoactivos en Estados Unidos, con dinero de origen ilícito en efectivo, quisiera que me mostraran dónde se compran criptomonedas en Estados Unidos con efectivo. En Estados Unidos es imposible comprar criptoactivos con efectivo: se tiene que hacer a través de una transferencia electrónica siempre. Y tienen un concepto, en su ley fiscal, de algo que les llaman season and accounting, que significa que una empresa puede, para poder comprar un criptoactivo, tiene que tener los años suficientes, el volumen de movimiento monetario histórico suficiente, para comprar una transacción de criptoactivos y la justificación de por qué los está comprando, previo a poderlos enviar a cualquier parte del mundo. Y también decirles que las transacciones criptográficas que recibimos de nuestros clientes, todas, tienen nombre, todas son rastreables, todas son auditables y públicas. Cualquier persona las puede verificar sin necesidad de mayor conocimiento técnico ni solicitudes especiales a ninguna entidad regulatoria. ¿Y esto por qué es importante? Porque maliciosamente, en la traducción, mencionan que yo tengo carteras, wallets, a mi nombre. No, que yo les puedo demostrar con esa apertura, que dicha wallet a mi nombre, está cancelada desde el año 2020, y que estas transacciones criptográficas mencionadas en esa acusación nunca tuvieron relación con esa wallet que está a mi nombre, sino están a nombre y cuenta de un tercero, que es mi cliente, que cumple con toda la ley mexicana para tener criptoactivos en nuestro país, como identificarse, comprobar el origen de sus recursos, la ley de prevención al lavado de dinero y nuestra ley fiscal. Finalmente, y en virtud de no demorar más a este órgano colegiado, quisiera reiterarles, de manera vehemente y siendo muy respetuoso, que este proceso ha sido injusto y violatorio a todos mis derechos más básicos a la Convención Americana de Derechos Humanos y, por supuesto, que les pido que se declare a lugar el recurso y se anule la sentencia de extradición y me dejen regresarme a México, por favor. Y le voy a explicar, por último, cuál es la gran diferencia de este proceso, que para ustedes parece ser un simple trámite, como si estuvieran comprando un perrito o un animal de granja. Y es que es muy diferente defenderse de las supuestas acusaciones que tiene el Gobierno de Estados Unidos en mi contra, desde la libertad y desde mi país, a defenderme privado de libertad como extranjero, sin aparentes derechos básicos y llevado a, como dicen vulgarmente aquí, que es esta palabra que aprendí, a hacha a otro país a cumplir una ley que en ningún lado dice que siquiera me aplica, como se llama la extraterritorialidad de su ley con la que me quieren acusar. Y finalmente por último, atendiendo al detalle de la identificación que usted menciona en la detención inicial, la fotografía presentada como identificación es una fotografía tomada en el país de Costa Rica a mi llegada para empezar y dos, dicen que yo soy mexicano-nicaragüense, cosa que es mentira, yo solo soy mexicano. Pero en 10 días que se tiene para desahogar las pruebas, Nicaragua jamás me pudo contestar si existía un homónimo con mi nombre nacional nicaragüense como para presentarlo como una prueba, porque yo solo soy mexicano a mucha honra, creo que eso sería todo, se los agradezco” (cfr. grabación digital de contador 58:17 a 1:20:10). (C) Sobre la prueba ofrecida por el licenciado Piedra Figueroa. Durante la celebración de la diligencia oral, la defensa entregó una traducción oficial y solicitó se tuviera como prueba, para cotejar con la que consta en autos y fuera remitida por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, propiamente, la tipificación de la conducta atribuida a su representado y redacción completa de la norma. Con la manifestación final del extraditable [Nombre 001] se gestionó, tanto en ejercicio de la defensa material como técnica, que se admitiera la copia del pasaporte en el que consta la última fecha en que ingresó al país en el cual se le solicita para juzgamiento. Al punto, ambos abogados de la parte contraria (de la Fiscalía y de la Procuraduría) señalaron que esa segunda traducción era innecesaria porque el Tratado de Extradición con los Estados Unidos permite que la solicitud se acompañe de la traducción o, en su defecto, se practique por el gobierno de Costa Rica. Se resuelve. Por resultar pertinente y útil para la resolución del caso y garantizar un derecho de defensa efectivo, de conformidad con el artículo 462 tercer párrafo del Código Procesal Penal se admite la documentación indicada (traducción oficial y copia certificada del pasaporte del extraditable) que ha sido agregada en folios 444 al 498 y del 502 al 519. No se ordena ponerla en conocimiento de las partes en virtud de que tal acto se efectuó durante la audiencia celebrada y allí mismo se les advirtió que era el momento para pronunciarse, lo cual hicieron.

II.- Contenido del recurso de apelación. En el punto número 1) del escrito de impugnación se alega un quebranto al artículo 9 del Tratado de Extradición suscrito entre los gobiernos de Costa Rica y los Estados Unidos de América, ley 7146 publicada en La Gaceta 95 del 21 de mayo de 1990. Indica la defensa que la documentación aportada por el Estado requirente no cumple con el artículo 9 inciso b), c) y d) (respecto de pruebas, texto del delito, pena y regulación sobre la prescripción), y así se ha hecho saber desde que se le concedió audiencia. Tras referirse al principio de identidad de la norma que, de no existir, no permitiría dar la extradición, indica que la transcripción que se aportó no es lo amplia que es el texto original y que contiene elementos normativos que no se mencionan, al estar mutilada, como por ejemplo, "unlawful activity y financial transaction" (cfr. recurso). Agrega que la sentencia que se recurre señaló que los hechos son "conspiración para cometer el delito de lavado de dinero y encubrimiento del delito de lavado de dinero" (página 14 renglones 6 y 7), sin embargo, luego el a quo se limita a indicar que, respecto de esa situación, el requirente fue muy claro y las partes omitidas de la ley no se aplican al caso, por lo que era innecesario el texto completo. Aduce que, en la contestación del emplazamiento, se hizo ver al tribunal juzgador que el Tratado de Extradición de cita, en su artículo 2, inciso 2 no excluye la obligación de aportar la norma para verificación de la identidad, ya que posee elementos normativos y descriptivos sui generis y, a pesar de ello, se sostuvo que no era necesario contar con la redacción completa. Se pregunta quien recurre cómo hizo el tribunal para establecer que la figura de la conspiración es homóloga de la tentativa en la legislación costarricense si nunca se aportó el texto. Las incógnitas que se generan a partir de los autos hacen pensar que fue el conocimiento privado del juzgador (en realidad se trata de una juzgadora) lo que se antepuso para arribar a tal conclusión, por encima de la información aportada al proceso; si ya había referido que los hechos eran constitutivos de "conspiración para cometer el delito de lavado de dinero y encubrimiento del delito de lavado de dinero" (página 14, renglones 6 y 7 de la sentencia impugnada), ¿en qué parte de la hipótesis fáctica (página 14, renglón del 19 al 31 y página 15, renglones del 1 al 20) se encuadran los delitos de "actos prohibidos, extinción de dominio”, y cuál es su equivalente en la legislación costarricense? La vigencia de los anteriores cuestionamientos permite colegir, dice la defensa, que la resolución carece de sustento. En relación con la documentación sobre "pruebas que demuestren que la persona reclamada es la persona acusada o condenada" [artículo 9, inciso 3) sub Inciso b) del Tratado de Extradición], sostiene el defensor que, al estar incompleta, también se incumple con ese requisito y se inobserva la obligación de interpretar de buena fe cada tratado. Cita el artículo 31 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados (Ley número 7615 publicada en la Gaceta 164 del 29 de agosto de 1996). A esta afirmación añade que la fotografía que rola en autos (anexo D-1) fue tomada a su cliente el día en que es detenido en el aeropuerto Juan Santamaría. Desde su perspectiva, el gobierno reclamante no ha aportado ni conversaciones telefónicas ni personales, mensaje de texto, videos, prueba física, registro bancario o financiero alguno que pueda considerarse "prueba." Entonces, considera el apelante, esto, unido a la laxitud con que se resuelve en instancia, inobserva el numeral 37 constitucional y el derecho de defensa, cuyo apoyo lo funda en una transcripción parcial de la sentencia No. 11568-2015 de la Sala Constitucional para decir que se desconocen cuáles son las probanzas que llevan al indicio comprobado. Y ese estado de indefensión aumenta, en criterio de quien recurre, porque, sin mayor justificación (solo porque desbordaría su competencia), se rechazó la prueba ofrecida por su patrocinado. Otro cuestionamiento se refiere a la ausencia de una traducción oficial. En tal sentido, cita que el tribunal le rechazó esta por cuanto no se decía, en la gestión, en qué diferían los documentos aportados en inglés y español (traducción incluida por el gobierno de requirente) lo cual, en su criterio, no elimina el que no se haya cumplido con el requisito. En la audiencia oral el citado profesional reiteró tales argumentos. Criterio de la Procuraduría General de la República. El licenciado José Enrique Castro Marín aduce que el apelante se equivoca en la numeración sobre el punto 16 de la declaración jurada que apoya la solicitud de extradición emitida por Gary Todd Bradbury, Fiscal Auxiliar de los Estados Unidos, Fiscalía de los Estados Unidos para el Distrito Este de Kentucky pues esta hace referencia a la prescripción y no al tipo penal, por lo que no se comprende que es lo que pretende el defensor. Agrega que la copia de la normativa total era innecesaria y que eso fue zanjado adecuadamente por quien juzgó, ya que los incisos no aportados se referían a otros supuestos no imputados al extraditable. Indica que el Estado requirente entregó las disposiciones legales aplicables al caso e indicó lo siguiente: “La prueba C contiene las partes aplicables de las leyes y los casos que describen los delitos por los que se imputa a [Nombre 001], la ley de prescripción y las sanciones que enfrenta si lo condenan. Las elipsis y los asteriscos se utilizan para indicar las partes de las leyes que se omiten porque estas partes no se aplican al caso contra [Nombre 001]” (sic. cfr. recurso). En la acusación efectuada por el Estado requirente, a folio 223 a 232 del expediente principal, el cargo uno está referido a la Sec. 1956 (h) del tít. 18 del Cód. de los EE.UU., Asociación delictuosa de lavado de dinero; los cargos número tres y cuatro aluden a la Sec. 1956 (a) (1) (B) (i) del tít. 18 del Cód. de los EE.UU. (encubrimiento de lavado de dinero), y esto es lo que sirvió de base el análisis del principio de doble incriminación. El tribunal decisor interpretó que la exigencia que establece el artículo 9° del tratado bilateral, acerca de hacer llegar la norma, se circunscribe a que exista total sincronización entre los cargos imputados y las conductas descritas en las normativas dadas, sean estas completas o no y el defensor no ha demostrado –más allá de un reclamo de una nulidad por la nulidad misma— que la ausencia de los demás parágrafos le causó un verdadero gravamen. Respecto de la identificación del extraditable, estima que la documentación está completa y las declaraciones juradas son válidas (esto, con apoyo en el voto No. 789-F-96 del otrora Tribunal de Casación Penal de San José) y lo relacionado con la evacuación de las pruebas es competencia del Estado requirente, al margen de que sí se mencionan tales probanzas en la solicitud de extradición (las cuales reproduce). También solicita rechazar el reclamo basado en que no se practicó una traducción oficial, pues el artículo 9 inciso 6) del tratado bilateral dice expresamente que el requirente debe presentar la documentación y la respectiva traducción, dejando la posibilidad de que la realice uno u otro Estado, sin que se exija la oficial (cita en apoyo, la sentencia No. 2002-909, de noviembre de 2002. USA vs. ANDERSON, del antiguo Tribunal de Casación Penal de San José). Por todo lo anterior, gestiona el rechazo de las quejas. Criterio del Ministerio Público. Para el fiscal Elías Carranza Maxera, de la Oficina de Asesoría Técnica y Relaciones Internacionales de la Fiscalía General de la República (en adelante OATRI), el Tribunal Penal de San José hizo lo correcto al considerar innecesario el aporte de la totalidad de la normativa aplicable al caso, ya que el Gobierno requirente indica que los incisos no transcritos se referían a otros supuestos que no guardan relación con el caso que se sigue al extraditable. Además, según la acusación presentada, el cargo uno que se le atribuye al extraditable está referido a la Sección 1956 (h) del título 18 del Código Penal de los Estados Unidos de América; por su parte el cargo tres y cuatro se relacionan con la Sección 1956 (a) (1) (B) (i) del título 18 del Código Penal de los Estados Unidos de América, conductas que están tipificadas en la norma que mencionó el Estado requirente y las cuales sirvieron de base para que el a quo revisara el principio de doble incriminación, por lo que estima que existe mera disconformidad con lo resuelto, la sentencia cumple con un análisis adecuado, por lo que debe rechazarse el reclamo. Agrega que el tribunal penal hace la equiparación en normas penales costarricenses, al disponer lo siguiente: “…Se trata de conductas delictivas que encuentran su homólogo en la legislación costarricense, en el delito de asociación ilícita del artículo 281 del Código Penal que sanciona con pena de prisión de uno a seis años a quien tome parte de una asociación de dos o más personas para cometer delitos, por el solo hecho de ser miembro de la asociación y de legitimación de capitales de la Ley 8204, Ley sobre Estupefacientes, Sustancias Psicotrópicas, Drogas de uso no autorizado, actividades conexas, Legitimación de Capitales y Financiamiento al Terrorismo...” Respecto de las pruebas menciona que, en efecto, se aportaron declaraciones juradas, pero que no son las únicas y que las que solicita la defensa deben evacuarse en el juicio, no en este proceso, resultando útiles en Costa Rica únicamente para valorar probabilidad. Ya se ha dicho que las declaraciones juradas son indicios suficientes para ponderar al dictar la sentencia (Tribunal de Casación Penal, voto No. 0210-1996, de las 11:25 horas del 18 de abril de 1996). Por las anteriores razones, solicita se declaren sin lugar los alegatos. Los reclamos no son procedentes. De previo a explicar por qué ello debe ser así, es de interés iniciar con una referencia teórica amplia a lo que es el proceso de extradición y los principios que lo rigen por cuanto la parte apelante parecen partir de que los requisitos de una extradición están desconectados de los principios que con ella se tutelan, lo que es falso. Además, ese recuento es necesario en la medida en que el respeto al debido proceso en una extradición se limita a la verificación de temas formales y no es un juicio sobre el mérito o no de las pruebas de cara al delito perseguido, juicio este que debe hacerse, si se cumplen aquellos principios, en el país requirente, de modo que hace mal el extraditable [Nombre 001] en pretender la aplicación del debido proceso para el juzgamiento de fondo en casos de extradición pues, se insiste, este proceso pretende únicamente salvaguardar las garantías para que aquel juzgamiento no sea violatorio de derechos humanos. En ese contexto es importante partir del marco abstracto de esta figura. 1) Generalidades y principios del procedimiento especial. En primer lugar, debe reiterarse (como ya lo indicara la jueza de instancia) que el proceso de extradición, a diferencia del resto de procesos penales, no aborda el tema de fondo sino solo las garantías que rodean su juzgamiento en el Estado que pretende a una persona para verificar si la cooperación internacional que tiende a la entrega de quien es buscado por otro país —ya sea para ser juzgado o para ejecutar una sanción impuesta— es procedente o no. Sin embargo, esto no impide que deba analizarse, con mayor o menor profundidad, algunos temas probatorios, según el país de que se trate, los tratados con este rubricados, su sistema político-jurídico y el riesgo que pueda correr la persona derivado de la entrega, así como la solidez teórica del sistema de enjuiciamiento. En otras palabras, se busca establecer si, con la entrega al Estado requirente, este está en capacidad de satisfacer, o no, las garantías mínimas para el juzgamiento de la persona o, en caso de que haya sido sentenciada, si en tal acontecer se observaron aquellas y en la ejecución de la pena de igual manera se procedería de conformidad. Por ello, en estricto sentido, no aplican a este proceso las reglas de la sana crítica para el descarte de la autoría (como lo invoca la defensa) pues estas son propias de un sistema de valoración de los elementos de fondo y que no siempre son asumidas como válidas por todos los Estados, pues hay países en donde opera el juzgamiento en conciencia, mediante jurados o con reglas de tasación de ciertas pruebas y, aunque esos son sistemas distintos al nuestro, son igualmente válidos. En esa medida, un Estado no puede imponer a otro su sistema de juzgamiento, sino solo velar porque, cualquiera que este sea, respete reglas básicas de derechos y libertades públicas establecidas en tratados internacionales suscritos y ratificados tanto por el Estado requirente como por el requerido, así como los derechos mínimos vigentes en el país en que se da la detención de la persona solicitada. Ahora bien, en un proceso de extradición el Estado puede tener una posición activa o pasiva (según que este solicite a alguien fuera de sus fronteras u otro país le pida a quien esté ubicado en las suyas), la extradición puede darse de forma voluntaria-simplificada o forzosa (de acuerdo con la voluntariedad, o falta de ella, de la persona solicitada de trasladarse al país que la pretende), tratarse de una extradición requerida o espontánea (según que el Estado en donde se encuentra la persona la ofrezca a otro o a este se la pidan), entre otras modalidades (en tránsito, reextradición) que, por ahora, no son importantes para este asunto. De cada uno de esos tipos de extradición dependen las garantías y requisitos que deben verificarse. En este caso, a Costa Rica se le solicitó la entrega de un ciudadano mexicano que ha decidido someterse al trámite ordinario, por lo que nos encontramos ante una extradición pasiva, requerida y forzosa. En ese entendido, al momento de resolver la solicitud rigen algunos principios referidos, por ejemplo, a la legislación a aplicar y se analizan temas generales relativos a la jerarquía de las fuentes y al respeto de reglas básicas del Derecho Internacional Público, por ejemplo, los siguientes: A) Pacta sunt servanda y reciprocidad. El numeral 27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados (suscrito y ratificado por Costa Rica mediante ley No. 7615 del 24 de julio de 1996) estipula el principio pacta sunt servanda según el cual los Estados no pueden invocar su legislación interna (de cualquier rango, incluso constitucional) para desaplicar un tratado, por lo que tales convenios adquieren un rango supra constitucional, sin que por ahora sea necesario examinar el valor de la reserva que a ese texto hiciera Costa Rica al momento de su firma, pero que, por votos posteriores vinculantes de la Sala Constitucional (números 3435-92, 2313-95, 1319-97, 4356-98 y 6830-98), quedó sin efecto al estipularse allí, en nombre del Estado costarricense que los tratados de derechos humanos prevalecen sobre la Constitución Política cuando conceden más u otorgan mayor cobertura a los derechos (declaración unilateral y costumbre internacional como fuentes del derecho público internacional). Además, conforme a los numerales 7, 48 de la Constitución Política y 73 inciso d) de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, los instrumentos internacionales sobre derechos humanos son parámetro de constitucionalidad (aunque con rango infra constitucional y supra legal) y el mismo numeral 31 del texto constitucional estipula que la extradición será regulada por la ley y los tratados. A partir de esta premisa, para examinar una solicitud de extradición la primera fuente del ordenamiento jurídico a considerar son los tratados (multi o bilaterales), pues, de no seguirse ese orden, se caería en el absurdo de que lo decidido internamente sobre extradición se le impondría a otros Estados que no participaron en la emisión de esa ley interna, en detrimento de lo estipulado en sus ordenamientos jurídicos o, incluso, en los pactos. Solo a falta de convenio se aplica la ley nacional. En síntesis, la Ley de Extradición costarricense, No. 4795 del 16 de julio de 1971 es una fuente subsidiaria al tratado respectivo y debe leerse no en su textualidad histórica, sino conforme a la interpretación (evolutiva) que le fue confiriendo la Sala Constitucional al examinar esa normativa frente al Derecho de la Constitución y a través de jurisprudencia vinculante erga omnes al tenor de lo preceptuado por el numeral 13 de la Ley de la Jurisdicción Constitución. Así lo estipula el numeral 1 de dicha ley al indicar: “Artículo 1º.- A falta de tratados, tanto las condiciones como el procedimiento y los efectos de la extradición, estarán determinados por la presente ley, que se aplicará también a los aspectos que no hayan sido previstos por los tratados.” (El destacado es agregado). Como en este caso la Convención Interamericana de Extradición solo fue suscrita o ratificada por Costa Rica (vigente según ley No. 7953 del 21 de diciembre de 1999) pero no lo fue por EUA, solo debe tomarse como base, para conocer la petición, el Tratado de Extradición suscrito entre los Gobiernos de Costa Rica y de los Estados Unidos de América, aprobado en nuestro país por Ley N° 7146 del 30 de abril de 1990, publicado en La Gaceta N° 95 del 21 de mayo de 1990 y deben agotarse los requerimientos ahí estipulados. Luego cabe aplicar la Constitución Política y, solo después, la ley interna. Además, el numeral 33 de la Convención Interamericana de Extradición (que ya se dijo aplica solo a Costa Rica) claramente señala que esta no deja sin efecto tratados multilaterales o bilaterales. B) Respeto al principio non refoulement o no devolución. Aunque no se ha alegado tal condición de la persona reclamada es de importancia recordar que este principio prohíbe al Estado que recibe refugiados, devolverlos a un país en el que correrían el riesgo de ser perseguidos por «raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social particular o de sus opiniones políticas.» Se encuentra estipulado en el artículo 33 de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, ampliada luego por el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados de 1967 [a la que se adhirió Costa Rica el 28 de marzo de 1978]. C) Principios relativos al sujeto a extraditar. Entre estos se encuentran: c.1) Exclusión de nacionales, salvo tratado o norma constitucional que lo posibilite: La Teoría del Estado (sobre la que se cimenta la teoría de las normas jurídicas) parte de que los tres elementos constitutivos, básicos, de todo Estado moderno son la población, el territorio y la soberanía. Gracias a la última (depositada en el pueblo) se construye el aparato normativo para regular los Estados de Derecho en los cuales los países definen sus límites y contornos respecto de las otras nociones: el territorio y la población a la que las reglas resultan aplicables. En lo que atañe a la población, a su vez, surge la noción de ciudadanía para regular la obtención de derechos políticos plenos en contraposición de quienes, habitando en el territorio, los tienen pero reducidos (personas que no han alcanzado la edad prevista por cada Estado para ello, personas migrantes o extranjeras en general, personas nacionales sin derechos políticos por proscripción judicial, etc.) y se comprenden temas como la forma de obtención de la nacionalidad y los sistemas tradicionales para hacer la filiación de una persona respecto a un Estado: ius soli o derecho de suelo que determina que la persona adquiere la nacionalidad del sitio de donde nace; el ius sanguinis o derecho de sangre según la cual la persona puede obtener la nacionalidad por el vínculo consanguíneo de sus padres de modo que si estos tienen una diversa a la del sitio de nacimiento del hijo o hija, la misma les puede ser transmitida; el ius optandi o derecho de optar que aplica cuando una persona tiene la posibilidad discordante de elegir entre la nacionalidad de nacimiento y la de sus padres, pero solo puede tener una y es ella quien debe tomar la decisión; el ius domicili o derecho al domicilio cuando la persona habita regularmente en un territorio diferente a aquel le otorgó la nacionalidad originaria y alude a todo el tema de la naturalización y más recientemente el ius honoris o reconocimiento que algunos países hacen a algunas personalidades (para Costa Rica el numeral 14.6 de la Constitución Política). En el Derecho Internacional Público, además, se prevén las reglas concernientes a la apatridia (personas sin nacionalidad y sin protección de ningún Estado) y tanto en esa materia como en el derecho interno surgen regulaciones concernientes a temas humanitarios. Pues bien, determinada la nacionalidad de una persona según cualquiera de esos sistemas (regulados en las cartas fundantes de cada país), los Estados, además, emiten una serie de reglas para aplicar su normativa, de modo que los sistemas jurídicos son (total o parcialmente) aplicables a aquellas personas que posean su nacionalidad, obtenida por cualquiera de las anteriores formas que el respectivo ordenamiento prevea, con independencia de si la personas se encuentran o no en el territorio. Así, para el caso del Derecho Penal, como luego se explicará, surgen las nociones de nacionalidad activa y pasiva que permiten, respectivamente, aplicar las leyes de un Estado al sujeto activo que comete un delito (o a la víctima de este), aunque los hechos se cometan fuera del territorio de ese Estado (para Costa Rica el artículo 6.3 y 6.4 del Código Penal). De allí que, como es posible juzgar en el territorio a sus nacionales que cometan delitos en el extranjero o también juzgar a los sujetos, cualquiera que sea la nacionalidad o territorio de comisión ilícita, que ataquen bienes jurídicos de sus nacionales, la mayoría de los sistemas constitucionales opten por prohibir la entrega a otros países de sus ciudadanos y ciudadanas como forma de mantener los arraigos y sin propiciar la impunidad. Valga adelantar acá que, por ello, es que el extraditable puede ser juzgado en Estados Unidos de Norteamérica, aunque alegue que no estuviera en ese territorio al cometer el presunto hecho que se le atribuye, sin que en eso exista ninguna irregularidad, pues cada país, en ejercicio de su soberanía, tiene reglas diversas para regular la extraterritorialidad de los delitos según los efectos de estos, las víctimas, el tipo de ilícitos, etc. Aún más, el numeral 3 del tratado bilateral de aplicación acá dispone: “Jurisdicción. Se concederá la extradición por cualquier delito extraditable, sin importar el lugar donde el hecho o los hechos que lo constituyan hayan sido cometidos” (El destacado se agrega). Por ende, carece de relevancia para efectos decisorios la entrega del pasaporte que hiciera el extraditable en la audiencia celebrada para verificar la última fecha de permanencia en el estado requirente pues, como se dijo, ello no es un impedimento para aplicar la ley del país requirente. En Costa Rica, el tema que liga la comisión del hecho y la nacionalidad se trata en el numeral 32 de la Constitución Política que indica: “Ningún costarricense podrá ser compelido a abandonar el territorio nacional”. Por su parte, la definición de quiénes son costarricenses la prevén los numerales 13 a 18 de dicha Constitución —y se desarrolla en la Ley de Opciones y Naturalizaciones No. 1155 y sus reformas— usando varios de los sistemas dichos y con las propias regulaciones. La prohibición de entrega de nacionales tiene, como única excepción hasta esta fecha, la entrega de personas a la Corte Penal Internacional para ser enjuiciadas por tal tribunal y solo por crímenes de guerra, lesa humanidad, genocidio y agresión. Esto por así posibilitarlo —por voto de mayoría 5-2 y mediante criterio vinculante erga omnes (salvo para sí misma y según lo estipulado en el artículo 13 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional)— la Sala Constitucional en el voto número 2000-9685 al conocer una consulta de constitucionalidad emitida en el trámite de la ratificación del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Nótese que, según ese voto, la excepción aplica no a la categoría de delitos (crímenes universales: que pueden ser juzgados por cualquier Estado) sino a la naturaleza del órgano de justicia internacional, de modo que no cabría la extradición de nacionales por crímenes universales a otros países. Aunque hay un proyecto de reforma constitucional de aquella disposición sobre el particular, expediente legislativo 23701 avalado mediante voto unánime de la Sala Constitucional número 2024-026373, este no se ha aprobado en todos los debates y legislaturas que requiere para incorporarse a la Carta Magna. El tema es abordado en el artículo 8 del Tratado de Extradición suscrito entre los Gobiernos de Costa Rica y de los Estados Unidos de América (Ley N° 7146 del 30 de abril de 1990) en donde también se prevén algunas particularidades que no es necesario desarrollar por cuanto la persona que se reclama es de nacionalidad mexicana y en ese tanto no hay ningún impedimento y existe posibilidad normativa para decidir su entrega al país requirente. Nada de ello cambia porque en la solicitud se haya indicado que, además de la nacionalidad mexicana, podía tener la nicaragüense pues, aunque esto último no se ha demostrado, no hay tampoco ningún elemento para considerar que se trate de un error de identidad y las reglas aplicables siguen siendo las mismas. c.2) Exclusión de asilados políticos y refugiados (artículo 4 del tratado bilateral Costa Rica-Estados Unidos de América): Asilo viene del griego “asylos» y significa “santuario inviolable”. Históricamente está ligado a tribus nómadas y posteriormente a la protección que se daba a las personas en templos. Con el surgimiento de los Estados modernos (siglos XV y XVI) se sustituye el templo por el territorio y la Iglesia por el Estado y se empiezan a reconocer algunas variantes: el asilo político (que, a su vez, se divide en asilo territorial referente a la protección que un Estado brinda en su territorio a las personas nacionales o residentes de otro Estado, en donde son perseguidas por motivos políticos y el diplomático entendido como esa misma protección pero en sus legaciones, navíos de guerra, aeronaves militares u oficiales y campamentos) y el asilo humanitario que, ante la evolución normativa posterior, pasa a denominarse refugio y cuenta con su propio marco regulatorio al que ya se hizo alusión páginas atrás. En el caso en estudio, no se ha alegado situación alguna relacionada con intereses políticos o que esté en trámite una solicitud de asilo. Tampoco se ha planteado, ni demostrado, que el extraditable reúna la condición de refugiado, de modo que no es necesario ahondar en el punto, aunque sí es importante indicar que el refugio, a diferencia del asilo (del que aquel es un derivado, humanitario, de este: Cfr. Chinchilla Rojas, Laura. Extradición y non refoulement en Costa Rica. Investigaciones Jurídicas S.A., 2016, pág. 133 y siguientes, pero sin regulaciones específicas), no es un estatus que se conceda por el Estado, sino que el primero se adquiere, por decirlo de alguna forma, de facto, al ingresar la persona a un territorio si alega la salida forzada y la persecución del otro país. El Estado receptor interviene, solo, para oficializar o reconocer el estatus ya adquirido al cruzar la frontera o para levantarlo si determina que la persecución alegada no es válida, pero, en todo caso, se requiere que el sujeto efectúe los trámites ante el Estado receptor para ello, nada de lo cual se ha planteado en este asunto. La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 [a la que se adhirió Costa Rica el 28 de marzo de 1978] ampliada luego por el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados de 1967 [a la que también se adhirió Costa Rica el 28 de marzo de 1978] define a la persona refugiada (artículo 1.A.2) como toda aquella “…perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él.” Y, en el caso costarricense, el procedimiento para ese reconocimiento lo recepta la Ley General de Migración y Extranjería No. 8764 y sus reformas (artículos 106 y siguientes). En todo caso, la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 regula la cesación de esa protección cuando la persona, aunque hubiese tenido la condición de refugiada, se acogiera voluntariamente a la protección del país de su nacionalidad (artículo 1.C.1). En el caso en estudio no se ha planteado temas de persecución política, incluso se dijo que [Nombre 001] ingresó como turista a Costa Rica, conforme lo manifestó en la audiencia oral ante esta cámara, de donde esta normativa no le resulta aplicable. El estudio de los antecedentes determina no solo que no nos encontramos ante alguna restricción de las indicadas respecto de la persona requerida sino que, contrario a lo que afirma el apelante, el gobierno requirente, mediante Notas Verbales No. 2024-0061 y 2024-00744, solicitó, de manera fundada y documentada, la extradición de [Nombre 001], a quien se le investiga en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Este de Kentucky (misma autoridad que ordenó su arresto) por los delitos de conspiración para cometer el delito de lavado de dinero y encubrimiento del delito de lavado de dinero y, además, aportó —como se profundizará luego— la documentación exigida, necesaria e idónea para establecer la identidad de la persona requerida; la que sustenta la existencia de un proceso penal y legítimo en los Estados Unidos contra [Nombre 001] y una imputación formal que guarda identidad con la legislación costarricense. c.3) Protección a personas menores de edad: La Convención de Derechos del Niño de las Naciones Unidas, aunque parte del paradigma de la responsabilidad, establece principios de protección integral de la niñez, diversificación sancionatoria y de capacidad diferenciada según rangos etarios, etc. Como la mayoría de los países el mundo la han suscrito y por tener esta, en los países signatarios, rango superior a la normativa interna y ser específica para este grupo poblacional, predomina sobre normativa interna y tratados generales (así 30.5 y siguientes de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados). Esta normativa incide sustancialmente en temas como el principio de legalidad en la extradición (penas mínimas para delitos extraditables), penas máximas imponibles, etc. En todo caso, [Nombre 001] es una persona mayor de 18 años de edad, de modo que nada de lo allí regulado le es aplicable, de donde la ausencia de referencia en la sentencia no afecta lo decidido. c.4) Protección de personas por razones humanitarias: Aunque no hay una regla general al respecto en el Derecho Internacional Público, algunos tratados de extradición aluden a esta temática. Sin embargo, el Tratado en estudio y aplicable a este caso no hace alusión a esta posibilidad. D) Principios relativos al hecho punible. d.1) Legalidad. Este precepto, está recogido en el artículo 2 del Tratado bilateral mencionado, en los siguientes términos: “(…) Delitos que darán lugar a la extradición. 1) Un delito será considerado extraditable si el mismo está sancionado por las leyes de ambas Partes Contratantes con pena de privación de libertad cuyo extremo máximo es superior a un año o con otra pena más severa. 2) La extradición también se concederá por la tentativa de cometer, por la participación en la comisión, de cualquiera de los delitos estipulados en el párrafo 1) de este Artículo. Igualmente, será concedida la extradición por la asociación ilícita contemplada en la legislación costarricense respecto de cualquier delito estipulado por el párrafo 1) de este Artículo, o por la conspiración prevista en la legislación de los Estados Unidos de América respecto a los delitos mencionados. 3) Para los fines de este artículo, la extradición será concedida: a) Independientemente de que las leyes de ambas Partes Contratantes clasifiquen o no al delito en la misma categoría de delitos o usen la misma o distinta terminología para designarlo, o b) Independientemente de que el delito sea uno respecto del cual la Ley Federal de los Estados Unidos requiera, para la existencia de la jurisdicción de un Tribunal Federal de los Estados Unidos, prueba de transporte interestatal, del uso del correo o de otros medios que afecten el comercio interestatal o internacional, o de que el delito haya tenido algún efecto sobre dicho correo o comercio. 4) Cuando se conceda la extradición por un delito extraditable, podrá ser concedida igualmente por cualquier otro delito especificado en la solicitud de extradición, aun cuando este otro delito sea punible con privación de libertad por un período menor de un año en cualquiera de los dos Estados, siempre y cuando reúna los requisitos para ser extraditable.” Como regla general, independientemente de la denominación del tipo penal a aplicar, este debe estar sancionado en ambas legislaciones y, como se verá en el apartado correspondiente relacionado con los requisitos aportados, este se cumple a cabalidad. d.2) No extinción de la acción penal por amnistía: Aunque hay una tendencia a la proscripción del uso de este instituto en el Derecho Internacional y la Corte Interamericana de Derechos Humanos no acepta el indulto o amnistía para graves crímenes contra derechos humanos (ver, entre otros Corte IDH, "Caso Masacres de El Mozote y lugares aledaños Vs. El Salvador", fondo, reparaciones y costas, sentencia del 25 de octubre de 2012), nada de ello aplica a este caso, pues el hecho que se le atribuye al extraditable no forma parte de esos delitos aludidos por la corte internacional y no se ha alegado nada relacionado con el tema (previsto en el numeral 6.1 del tratado bajo el nombre genérico de indulto), por lo que no se profundizará al respecto ni incide en lo resuelto el que la sentencia de instancia ni siquiera lo haya mencionado, pues la incorporación hipotética de la argumentación no varía el dispositivo resuelto. d.3) Extinción de la acción penal por prescripción: Esto aplica, en principio, partiendo de la legislación de ambos países (requirente y requerido), con dos salvedades: la primera: el carácter de imprescriptible que otros tratados de derechos humanos puedan darles a ciertos delitos (genocidio, crímenes de lesa humanidad) pues, al ser estos especiales, desplazan a los tratados generales. En el presente asunto no está en juego ese tipo de delitos imprescriptibles, por lo que no debe hacerse ningún pronunciamiento al respecto. La segunda salvedad tiene que ver con previsiones específicas en los tratados. En el presente asunto, el análisis de la prescripción se supedita solo a la legislación de uno de Estados, el requirente, porque así lo establece el tratado bilateral en el artículo 7 que indica: “Prescripción. No se concederá la extradición cuando la acción penal o la aplicación de la pena por el delito que motiva la solicitud hayan prescrito según las leyes del Estado Requirente” (El destacado es agregado). Como se verá en el apartado correspondiente, del aporte de la documentación efectuado no se desprende que los ilícitos por los que se requiere al señor [Nombre 001] estén prescritos en Estados Unidos de Norteamérica (que aquí figura como Estado requirente), por lo que no se vulnera el principio. d.4) De especialidad: Este postulado impone que la entrega se hace solo para juzgar el o los delitos por los que se avala la solicitud y ordena la entrega de la persona reclamada y quedan excluidos los cuales deniega la extradición, de allí la importancia de que el tribunal se pronuncie expresamente sobre todos y cada uno de los contenidos en la solicitud, con la salvedad de que el tratado bilateral que se analiza prevé una excepción y es la establecida en el artículo 2.4 del convenio, según el cual si hay un delito extraditable aunque otros no lo sean solo por el monto de la pena abstracta prevista, estos últimos sí pueden analizarse (si solo ese requisito faltase): “ARTÍCULO 2. Delitos que darán lugar a la extradición (…) 4) Cuando se conceda la extradición por un delito extraditable, podrá ser concedida igualmente por cualquier otro delito especificado en la solicitud de extradición, aun cuando este otro delito sea punible con privación de libertad por un período menor de un año en cualquiera de los dos Estados, siempre y cuando reúna los requisitos para ser extraditable…” En este caso, como se evidenciará más adelante, procederá la entrega de [Nombre 001] para el juzgamiento de todas las conductas por las que ha sido requerido con las limitaciones impuestas respecto de penas. El Estado requirente puede juzgar los hechos posteriores cometidos por la persona una vez que está en su territorio y, para los anteriores a la extradición que se descubran, debe gestionar la reextradición si no está amparado a ninguna de las salvedades estipuladas en esos mismos instrumentos. Propiamente, el artículo 16 del convenio bilateral aplicable a este caso señala que la persona extraditada en virtud del presente será detenida, juzgada o sancionada en el territorio del Estado Requirente solamente por "a) El delito por el cual la extradición ha sido concedida. b) Un delito de menor gravedad basado en los mismos hechos que figuran en la solicitud de extradición que resulte de un cambio en la calificación legal del delito. c) Un delito cometido después de la extradición. d) Cualquier delito respecto del cual proceda la detención de la persona, su procesamiento o su sanción por parte del Estado Requerido. Para los propósitos de este párrafo, el Estado Requerido puede solicitar la presentación de los documentos mencionados en el Artículo 9.” (El destacado es agregado). Este marco es necesario analizarlo con mayor profundidad más adelante, cuando se retome el tema de los requisitos aportados y algunos de los argumentos del apelante. E) Principios que rigen la pena. En virtud de que se requiere a [Nombre 001] para ser sometido a proceso penal y juicio, al momento de imposición de pena, de encontrarse responsable de los delitos que se le endilgan, deberán respetarse los siguientes principios: e.1) Exclusión de pena de muerte (o entrega condicionada a su no ejecución). Conforme al artículo 5 del tratado bilateral, de sancionarse los hechos con una medida de esta naturaleza, puede rechazarse la solicitud de extradición o exigirse que la misma no sea ejecutada. No se ha alegado, ni demostrado, que esta sea una pena aplicable y, de serlo, eso no excluye que se avale la gestión, pero la entrega sí debe supeditarse a la existencia de promesa de que no se aplicará. e.2) Exclusión de cadena perpetua o de una pena que supere el monto máximo del Estado requerido, en este caso, 50 años de prisión. Asimismo, la prohibición de aplicar torturas, tratos crueles, inhumanos o degradantes. Tampoco se ha alegado, ni demostrado, que algo de esto pueda aplicarse. Sin embargo, de estar prevista la cadena perpetua, eso no excluye que se avale la gestión pero la entrega debe supeditarse a la existencia de promesa de que no se le aplicará, todo lo cual se abordó en el considerando IV de la sentencia recurrida. e.3) Que la pena no haya prescrito. En este caso no opera, pues este instituto surge cuando la persona ya ha sido sentenciada y ello no ha ocurrido aquí, en donde lo que debe vigilarse es que esté vigente la acción penal y, especialmente que la persona reclamada no haya sido juzgada por idéntico marco fáctico (principio non bis in ídem). F). Principios relativos al debido proceso: Tanto los tratados bilaterales o multilaterales de extradición, como el resto de convenciones sobre derechos humanos (universales como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, o regionales, como la Convención Americana sobre Derechos Humanos, las cuales han sido suscritas y ratificadas por Costa Rica) contemplan una serie de garantías mínimas para el juzgamiento de las personas, las que deben ser respetadas por los Estados que formen parte de esos marcos jurídicos, que no es el caso del Estado requirente pero sí de Costa Rica, sin que el acuerdo bilateral deje sin efecto esos otros instrumentos internacionales de los que el país es signatario, salvo que haya especificación en contrario, que no se observa en el texto bajo estudio. Al margen de ello, Costa Rica es respetuosa de las garantías procesales e individuales que delimitan la actuación estatal y en ese tanto respeta, entre otros instrumentos internacionales, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos que refiere:

«1. Todas las personas son iguales ante los tribunales y cortes de justicia. Toda persona tendrá derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías por un tribunal competente, independiente e imparcial, establecido por la ley, en la substanciación de cualquier acusación de carácter penal formulada contra ella (…) 3. Durante el proceso, toda persona acusada de un delito tendrá derecho, en plena igualdad, a las siguientes garantías mínimas: a) A ser informada sin demora, en un idioma que comprenda y en forma detallada, de la naturaleza y causas de la acusación formulada contra ella; b) A disponer del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de su defensa y a comunicarse con un defensor de su elección; c) A ser juzgado sin dilaciones indebidas; d) A hallarse presente en el proceso y a defenderse personalmente o ser asistida por un defensor de su elección; a ser informada, si no tuviera defensor, del derecho que le asiste a tenerlo, y, siempre que el interés de la justicia lo exija, a que se le nombre defensor de oficio, gratuitamente, si careciere de medios suficientes para pagarlo (…) f) A ser asistida gratuitamente por un intérprete, si no comprende o no habla el idioma empleado en el tribunal; g) A no ser obligada a declarar contra sí misma ni a confesarse culpable. (…) 7. Nadie podrá ser juzgado ni sancionado por un delito por el cual haya sido ya condenado o absuelto por una sentencia firme de acuerdo con la ley y el procedimiento penal de cada país.» (Se suprimen partes del texto que no son de interés para la decisión de los alegatos).

Así las cosas, y sin perjuicio del desarrollo que, en otros apartados de esta resolución, se ha hecho o hará respecto de las quejas planteadas —como por ejemplo que al extraditable no se le permitió rendir su versión sobre los hechos, lo cual se descarta porque sí se previó el espacio para ello, haya sido usado o no por dicha persona o hayan sido de su agrado o no las condiciones para hacerlo, según se constata en el documento que da cuenta del traslado de cargos y de la imposición de sus derechos— se ha verificado que se han observado las reglas mínimas en el proceso seguido contra [Nombre 001] quien, al ser mexicano, maneja las mismas reglas idiomáticas de la justicia costarricense y el resto de los documentos aportados por el estado requirente le fueron traducidos al español, sin que, como se dirá, se observen variaciones sustanciales en los traslados idiomáticos de los textos. Por otro lado, el señor [Nombre 001] ha contado con defensa técnica (pública y particular) y aunque no se han aceptado todos sus ofrecimientos de prueba sino solo los relevantes para el trámite que nos ocupa, en tal proceder no hay contravención a la norma invocada, la cual alude al proceso final de juzgamiento y no al de extradición. En este punto, otros aspectos específicos de la materia son: f.1) Exclusión de juzgamiento por tribunales de excepción, extraordinarios, especiales o ad hoc: Se trata del respeto al principio de juez, o mejor tribunal, legal o natural e impide la entrega cuando los órganos que solicitan a la persona para el juzgamiento han sido constituidos irregularmente (sin ley formal, o para conocer hechos anteriores a aquellos en los que tales tribunales entraron en vigor, entre otros supuestos). El órgano que requiere al extraditable es jurisdiccional, pertenece al Estado de Kentucky y el funcionario respectivo se ha mantenido en el puesto desde el año 2013, según la declaración jurada que se aporta, sin que exista elemento alguno que indique que, en la creación del órgano al que pertenece se haya inobservado esta disposición. f.2) Exclusión de jurisdicción militar: impide la entrega cuando los órganos que solicitan a la persona para el juzgamiento son tribunales militares. Se prevé esta situación en múltiples y reiterados pronunciamientos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ha limitado la jurisdicción militar solo al conocimiento de faltas disciplinarias del Ejército y ha indicado que esta no es aplicable en tanto los integrantes del cuerpo castrense cometan delitos que afecten a la ciudadanía o al Estado en general [cfr. entre otros Caso Castillo Petruzzi y otros vs. Perú. Fondo, reparaciones y costas. Sentencia del 30 de mayo de 1999, párrafo 128: «128. La Corte advierte que la jurisdicción militar ha sido establecida por diversas legislaciones con el fin de mantener el orden y la disciplina dentro de las fuerzas armadas. Inclusive, esta jurisdicción funcional reserva su aplicación a los militares que hayan incurrido en delito o falta dentro del ejercicio de sus funciones y bajo ciertas circunstancias (…) El traslado de competencias de la justicia común a la justicia militar (…) supone excluir al juez natural para el conocimiento de estas causas. (…) Cuando la justicia militar asume competencia sobre un asunto que debe conocer la justicia ordinaria, se ve afectado el derecho al juez natural y, a fortiori, el debido proceso, el cual, a su vez, encuéntrase íntimamente ligado al propio derecho de acceso a la justicia»]. Recuérdese que ante el surgimiento de los Estados modernos coexistieron, con la jurisdicción civil o común, la eclesiástica y la militar y esta última ha subsistido en muchas partes, con competencias excesivas que, sin embargo, se han considerado contrarias a la Convención Americana sobre Derechos Humanos que obliga a Costa Rica, en tanto signataria de ella. Nada de eso se ha alegado o invocado en este asunto. El órgano que requiere al extraditable es, como ya se dijo, un tribunal de la justicia ordinaria y, así, es ajeno a la jurisdicción militar. f.3) Garantías de independencia del Poder Judicial. Esto deriva del principio del debido proceso. En Costa Rica así lo ha recogido el voto número 2015-11568 de la Sala Constitucional al indicar, en el considerando VIII de mayoría: «…entre las condiciones esenciales para la tutela de la libertad personal, está, la necesidad de que exista un sistema de justicia independiente que garantice la objetividad e imparcialidad de los jueces, condición sin la cual sería nugatoria la defensa de la libertad frente al ejercicio del poder punitivo del estado.» Eso significa que, en aquellos estados totalitarios, autoritarios o con democracias o Estados fallidos, en donde no hay una verdadera independencia del Poder Judicial, no es posible aludir al resto de garantías. Aunque hay un asedio a las democracias modernas, aún a las de más vieja data, mediante la “toma” de sus tribunales y el resquebrajamiento de la visión republicana de división de poderes (procesos de lawfare), para el caso concreto tal cosa no se ha alegado ni demostrado. f.4) Prohibición de juzgamiento en ausencia: así se extrae, también, del voto número 2008-12145 (entre otros muchos) de la Sala Constitucional costarricense, aunque para la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los juicios en ausencia o rebeldía (conceptos similares, pero no equivalentes) son acordes con la Convención Americana sobre Derechos Humanos si se garantiza, posteriormente, un adecuado sistema de revisión de la condena y el abono a la pena del tiempo de detención por la extradición (así en Sheik Sahib Tajudeen vs. Costa Rica, Caso 10.289, informe 2/1992, 4 de febrero de 1992, https://www.refworld.org/jurisprudence/caselaw/iachr/1992/en/15992, puntos 17.C y 17.E). La posición de la Sala Constitucional costarricense conduce al sinsentido de que, si se le pide al Estado requirente promesa de volver a juzgar en presencia a la persona, tal Estado generaría una doble persecución por el mismo hecho violando el principio non bis in ídem y, si no da la citada promesa, no se otorga la extradición. Debe tenerse claro que hay sistemas jurídicos que sí posibilitan ese juzgamiento en ausencia sin menoscabo de los derechos de defensa, pues se le impone al sujeto, de forma específica y personal, de la existencia del proceso y de las pruebas en su contra, así como de las posibilidades de ejercer su defensa tanto material como técnica y es ella quien decide si usa o no tales derechos. Como quiera que sea, la jurisprudencia constitucional es vinculante internamente, pero, al margen de ello, debe agregarse que [Nombre 001] se ha reclamado para someterlo a un juzgamiento que aún no se ha dado, con lo que, a todas luces, se despeja cualquier duda al respecto. f.5) Principio de prohibición de non bis in ídem o cosa juzgada y predominio de la propia jurisdicción: En caso de que los hechos hubiesen sido juzgados, tanto en el Estado requirente como en el requerido o en un tercero (cuando así lo permitan las reglas de territorialidad, nacionalidad u otras), con independencia de su resultado (y con la sola excepción de la cosa juzgada fraudulenta a declarar por la Sala de Cuestiones Preliminares de la Corte Penal Internacional para los crímenes de lesa humanidad, genocidio, de guerra o de agresión), no puede concederse nuevamente la extradición por los mismos sucesos. Tampoco cuando el Estado requerido haya denegado previamente la extradición solicitada por el mismo Estado requirente por los mismos hechos. Se trata de dos presupuestos diferenciados: uno atinente al fondo y otro al trámite de la extradición. Esta regla está contenida en los numerales 4.1 y 18 de la Convención Interamericana de Extradición —depositada por Costa Rica el 02 de mayo de 2000—. En la sentencia de instancia se acoge la extradición referida por lavado de instrumentos monetarios (blanqueo o legitimación de capitales), tentativa y asociación delictuosa de lavado de dinero (asociación ilícita) y actos prohibidos (tráfico de drogas), pues, aunque la extinción de dominio se incluye en folio 18 del fallo de instancia, cuando se hace referencia a los delitos por los que se reclama a [Nombre 001] y se acoge la solicitud, debe advertirse que esa es solo una consecuencia civil o administrativa de los delitos y no un ilícito en sí mismo, sin que se tenga noticia de que los hechos requeridos alusivos a esas conductas hayan sido juzgados en el país requirente o en uno distinto, como podría ser México, país de origen de [Nombre 001] y en el que, según su dicho, opera la compañía a través de la que hizo las negociaciones e inversiones financieras que se tildan de fraudulentas e ilícitas. Este principio lo acoge el Tratado bilateral en el numeral 6 y establece que no se concederá la extradición cuando la persona reclamada haya sido condenada o haya cumplido la pena, con algunas excepciones que, como no opera la regla principal (de haber sido juzgado antes), carece de sentido examinar. Debe recordarse que, a partir del surgimiento de los Estados Modernos en los siglos XV y XVI, emergen tres elementos esenciales sobre los cuales se construye la institución estatal y se hace la diferenciación entre derecho interno e internacional: población, territorio y soberanía. En consecuencia, cada Estado define un territorio sobre el cual va a ejercer, en forma exclusiva y excluyente, su soberanía, la que se va a manifestar en el juzgamiento de los delitos cometidos por los y las habitantes de él. Surge así el principio de territorialidad absoluta según el cual las leyes solo se aplican a lo que suceda dentro del territorio de ese Estado, determinación esa que comprende tanto la plataforma continental y el zócalo insular, como el espacio aéreo y el mar natural o geográfico, el territorial y el patrimonial. Esa definición, en el caso nacional, se esboza en los numerales 5 y 6 de la Constitución Política. En la Teoría del Estado pronto se vería que la referencia meramente territorial resultaba insuficiente para la tutela de los intereses de cada Estado y se van generando excepciones como: i. el principio de nacionalidad activa (según el cual las leyes del país pueden serle aplicadas a la persona que ostente su nacionalidad, aunque cometa actos fuera de su territorio, siempre que se haga llegar a él); ii. el de nacionalidad pasiva (el hecho en perjuicio de víctimas de la nacionalidad del país se puede juzgar en el Estado al que ellas pertenecen, aunque no sucediera en su territorio, siempre que se haga llegar este a su autor); iii. el de territorialidad por extensión o principio de la bandera (se aplican las leyes del Estado al que pertenezca o esté matriculado un buque o aeronave en donde suceda el hecho); iv. el de protección real o defensa (aunque el evento se produzca fuera del territorio o lo cometan personas ajenas al país involucrado y sean víctimas personas de una nacionalidad diferente, si afecta la seguridad o la economía de un Estado —entre otros supuestos—, el Estado afectado puede juzgar al sujeto si se encuentra o hace llegar a su territorio, tema en el que aparentemente se basa la persecución del sujeto aquí requerido) y, más recientemente v. el principio de jurisdicción universal (ya no interesa dónde se cometió el hecho ni la nacionalidad del acusado ni de la víctima; tampoco quién resulta afectado, sino que cualquier Estado puede juzgar ciertos hechos siempre que se trate de crímenes de lesa humanidad, genocidio, crímenes de guerra o agresión establecidos en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional del que tanto Costa Rica es signataria, pues estos son eventos repugnantes a toda la humanidad). En el presente asunto, ninguna de las partes ha alegado —ni de la documentación aportada puede colegirse— que [Nombre 001] haya sido sometido a un proceso de extradición previo en Estados Unidos o cualquier otro país (incluida Costa Rica) por los mismos hechos, de donde ese presupuesto está a resguardo. Tampoco se ha alegado que él haya sido sentenciado por los sucesos por los que se le reclama, por lo que tampoco la falta de desarrollo de ese elemento generaría agravio. Finalmente, tampoco hay evidencia que contra él se siga algún proceso en nuestro país que impida, salvo criterio de oportunidad, la entrega al país que lo solicita (por predominio o atracción de la propia jurisdicción). Examinados esos principios conviene relacionarlos, ahora sí, con los requisitos documentales exigidos por el tratado respectivo y con los alegatos puntuales de la parte apelante, lo que se hará enseguida. 2) Cumplimiento de requisitos para tramitar la extradición. De manera amplia, suficiente y clara el órgano de instancia detalló cuáles eran las formalidades que debe reunir la gestión basándose en el instrumento internacional aplicable y con el fin de tutelar aquellos principios atrás enumerados. En tal sentido destacó: "(...) El artículo 09 del Tratado de Extradición entre Costa Rica y los Estados Unidos de América, señala cuáles son los requisitos que debe contener la solicitud de extradición así como los documentos requeridos, de la siguiente manera: "Tramitación de la Extradición y Documentos Requeridos. 1) La solicitud de extradición será formulada por un agente diplomático del Estado Requirente, o en defecto de éste, por un agente consular de ese Estado. 2) La solicitud de extradición deberá contener: a) La información concerniente a la identidad de la persona reclamada y el lugar donde pueda encontrarse, si se conociere. b) Una breve relación de los hechos pertinentes al caso. 3) La solicitud de extradición deberá venir acompañada de documentos que contengan: a) Una reclamada es la persona acusada o condenada. c) El texto y una explicación sobre la ley que define el delito y la pena correspondientes. d) El texto y una explicación sobre la ley que determine la prescripción de la acción penal y de la pena correspondiente. 4) Cuando la solicitud de extradición se relacione con una persona que aún no ha sido sentenciada, deberá ir acompañada de: a) Una copia del documento en donde se formulen los cargos o un documento equivalente dictado por un juez o por una autoridad judicial. b) La documentación que, de acuerdo con las leyes del Estado Requerido, sea necesaria para justificar la detención y el enjuiciamiento de la persona reclamada si el delito se hubiera cometido en ese Estado. 5) Cuando la solicitud de extradición se refiera a una persona condenada, deberá ir acompañada de una copia de la condena o una declaración de la autoridad judicial competente del Estado Requirente de que la persona ha sido condenada. 6) Todos los documentos presentados por el Estado Requirente deberán traducirse, ya sea en el Estado Requirente o en el Estado Requerido, en el idioma del Estado Requerido" (sic., cfr. considerando III, se agrega negritas). Para luego, detallar uno a uno y despejar cualquier duda acerca de la identificación del sujeto extraditable (lo que se retomará en un apartado siguiente) así como descartar algún vicio que imposibilite dar trámite o atender la gestión internacional. Para ello, se examinó la documentación aportada por el Estado requirente, que consistió en los siguientes elementos, entre otros: i) Nota verbal N° 0061-2024 de 7 de junio del 2024, proveniente de la Embajada de los Estados Unidos de América en Costa Rica, mediante la cual se solicita la detención provisional, con fines de extradición, de [Nombre 001] Alias “[Nombre 004]”. (Ver folios 2 al 6 y del 12 al 16 en idioma inglés y del 7 al 11 y del 17 al 21 en idioma español del expediente principal). ii) Nota verbal N° 0074-2024 de fecha 06 de agosto del 2024, proveniente de la Embajada de los Estados Unidos de América en Costa Rica, mediante la cual se solicita formalmente la extradición de [Nombre 001], alias [Nombre 004]. (Ver folios 163 a 165 en idioma inglés y folios del 166 a 168 en idioma español del expediente principal). iii) Documento de apostilla (ver folio 169 en idioma inglés del América, en la cual indican que Jorge Kotelanski, desempeña el cargo de Director Asociado Interino de la Oficina de Asuntos Internacionales, División de lo Penal, Departamento de Justicia de los Estados Unidos de América en Washington, DC (ver folio 170 en idioma inglés y folio 210 en idioma español del expediente principal). v) Certificado extendido por Jorge Kotelanski, Director Asociado Interino de la Oficina de Asuntos Internacionales, División de lo Penal, Departamento de Justicia de los Estados Unidos de América, que es declaración jurada original y pruebas identificadas desde A hasta D; la traducción al español, practicada por Gary Todd Bradbury, Fiscal Auxiliar de los Estados Unidos, Fiscalía de los Estados Unidos de América para el Distrito Este de Kentucky, que fue jurada el 15 de julio de 2024, ante Matthew A. Stinnett, Juez de Primera Instancia del Distrito Este de Kentucky (ver folio 171 en idioma inglés y folio 211 en idioma español del expediente principal). vi) Declaración Jurada emitida por Gary Todd Bradbury, Fiscal Auxiliar de los Estados Unidos, en la Fiscalía de los Estados Unidos para el Distrito Este de Kentucky, la cual contiene los cargos y las leyes aplicables de los Estados Unidos de América, resumen de los hechos que se imputan al extraditable y su identificación (Ver folios 172 a 180 en idioma inglés y folios 212 al 220 en idioma español del expediente principal). vii) Auto de Acusación formal del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos de América, para el Distrito Este de Kentucky, contra el extraditable [Nombre 001], alias [Nombre 004]. (rotulada "A", folios 182 a 188 en idioma inglés y folios 222 al 233 en idioma español del expediente principal). viii) Orden de aprehensión librada por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos de América, para el Distrito Este de Kentucky, seguida contra el extraditable (prueba "B" de folios 189 a 190 en idioma inglés y folios 234 al 236 en idioma español del expediente principal). ix) Textos de las leyes sustantivas, de la prescripción de la acción penal y las sanciones que se aplican a los cargos que se le atribuyen a [Nombre 001] (prueba "C", de folios 191 a 199 en inglés y folios 237 al 245 en español del expediente principal). x) Declaración Jurada (prueba rotulada "D"), emitida por Jeremy C. Fitch, Agente Especial de la Administración para el Control de Drogas, Departamento de Justicia de los Estados Unidos de América, que resume las pruebas, investigaciones y la identificación del extraditable (ver folios 200 a 207 en idioma inglés y del 246 al 253 en idioma español del expediente principal). xi) Fotografía del extraditable ([Nombre 001]) (Anexo "D-1", folios 208 a 209 y del 254 al 255 del expediente principal). Sobre el punto, el tribunal de instancia reafirmó que la solicitud formal de extradición (traducida al español por Gary Todd Bradbury) contiene los cargos y las leyes aplicables de los Estados Unidos, el resumen de los hechos que se imputan al extraditable y su identificación (folios 172 a 180 en idioma inglés y folios 212 al 220 en idioma español). Asimismo, aclaró que la naturaleza de este procedimiento no es determinar la responsabilidad de [Nombre 001] (razón por la cual no era procedente el evacuar la prueba del tema de fondo o analizarla), sino constatar si se cumplen los requisitos para conceder la extradición y si hay, prima facie, bases para el juicio. Sobre este aspecto (como se abordará en considerando siguiente) cabe anticipar que para esa "revisión de requisitos" el tribunal está obligado a revisar que se cumpla con las formalidades propuestas por la normativa vigente (tratado, Constitución Política nacional y, subsidiariamente, las leyes aplicables), en tanto estas permitan evidenciar el cumplimiento de la garantía o principio que tutelan a fin de verificar que el que se sigue a [Nombre 001] en Estados Unidos de Norteamérica se trate de un proceso jurisdiccional legítimo, que los hechos atribuidos se adecuen a una conducta delictiva previamente sancionada tanto en Costa Rica como en el país requirente y que la petición de entrega no sea una mampara con fines distintos a facilitar una investigación, juzgamiento o cumplimiento de pena en el Estado requirente, sin que deba garantizarse una “condena” en dicho juzgamiento, como parece entenderlo la parte impugnante, sino solo un juzgamiento justo que puede resultar, también, en una liberación de cargos, razón por la que la prueba de fondo (relativa a si las supuestas transacciones financieras se hicieron o no dentro del marco de lo posible en el país requirente será un tema a dilucidar en el juicio y no en esta sede). Para ello, se corroboró adicionalmente, el cumplimiento de principios que rigen en este tipo de procesos, ampliamente aludidos atrás, aunque en la sentencia de instancia su análisis fue mucho más reducido, sin que tal cosa genere perjuicio pues, incorporándose hipotéticamente el escrutinio de todos y cada uno de los indicados, no se modifica lo resuelto en el tanto no hay transgresión a ninguno de ellos. De modo que, al resolver en instancia, se veló por el cumplimiento de los requisitos indispensables contenidos en el Tratado de Extradición entre Costa Rica y Estados Unidos de Norteamérica, los convenios internacionales referentes a derechos fundamentales, la Carta Magna nacional y, subsidiariamente, la Ley de Extradición (cfr. fls. 8-11, sentencia digital). Esto es precisamente, lo que se ha ponderado en la sentencia recurrida al margen de que no se atendiera la gestión de evacuación de toda la prueba planteada por la defensa (tal como apertura de aparatos electrónicos decomisados al extraditable) pues, en efecto, eso es una diligencia de investigación relativa al fondo de lo que será juzgado en el país requirente que no compete al Estado requerido y que, por ende, debe solicitarse en el proceso de fondo y no en este, de donde su rechazo no violenta en nada los principios dichos. Por otro lado, se cuestiona que el gobierno reclamante no hubiese aportado conversaciones telefónicas ni personales, mensajes de texto, videos, prueba física, registros bancarios o financieros que puedan considerarse "prueba”. No obstante, como se verá posteriormente, sí hay declaraciones juradas de funcionarios judiciales (fiscales) que dan cuenta que se tiene ese material y tales declaraciones se consideran legítimas para efectos de extradición, pues dan fe de que contra [Nombre 001] y otros implicados que no son objeto de esta solicitud se realizaron seguimientos, decomisos e intervenciones relacionadas con los hechos atribuidos, de modo que cualquier diligencia probatoria o defensiva al respecto deberá gestionarse ante la autoridad competente, que no es la costarricense, pues los elementos suministrados a la fecha son idóneos para efectos de atender la solicitud estatal de juzgamiento y considerar que este, al margen del resultado final que pueda tener, es un acto estatal legítimo y no de persecución arbitraria. 3) Otros alegatos de los apelantes. Además de algunos de los temas ya examinados, quien recurre cuestiona otros tópicos, a saber: 3.1) Sobre la identidad de la persona requerida. Para la defensa, existen dudas acerca de si es realmente [Nombre 001] la persona que busca enjuiciar el gobierno de los Estados Unidos porque la fotografía que se agregó a los autos fue tomada, según refieren, en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, justo en el momento de la detención de [Nombre 001]. Además, en la solicitud se menciona que la persona a quien buscan tiene dos nacionalidades (nicaragüense y mexicana) cuando Michael es solo mexicano. En efecto, según se deprende de los antecedentes, la solicitud formal se presenta el 13 de agosto de 2024 (cfr. f. 162) y a esta se anexa la fotografía de la persona que se reclama (cfr. f. 209, anexo D-1), mientras que la detención de [Nombre 001] ocurre el 13 de junio de ese mismo año (cfr. f.50), lo que permite admitir, razonablemente, que la fotografía suministrada por el país requirente corresponde a la que fue tomada en el momento de su detención. No obstante, tal circunstancia en nada modifica la vinculación [Nombre 001] con el proceso por lo siguiente: a) Desde el 10 de junio de 2024 (es decir antes de su detención en Costa Rica) en la nota verbal (todavía no formalizada) el país requirente indica cuál es el nombre completo, nacionalidad y número de identificación de la persona de la que se pretende la extradición, propiamente se aporta su número de pasaporte G 16617273, su nombre [Nombre 001] y la nacionalidad mexicana (cfr. f. 6 y 11). b) Al ser detenido por las autoridades costarricenses, se le toman su datos de identificación, esto el 13 de junio de 2024 ocasión en la que [Nombre 001] suministra esa misma información (cfr. f.50). c) Al contrastar la imagen del pasaporte (que la defensa aportó el día de la audiencia oral celebrada ante esta cámara) se constata que sus característica coinciden con la fotografía mencionada y, además, se corroboran los datos de identificación. Es decir el pasaporte con que ingresa [Nombre 001] a territorio nacional tiene la misma numeración y nombre de la persona reclamada antes de la detención. De ahí que su individualización e identificación no surge el momento de su aprehensión sino que ya estaba desde la investigación en el país requirente y coincide con los rasgos de la persona respecto de la que se ordena su captura mediante resolución No. 939-2024 emitida por el Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de San José el 10 de junio de 2024 (cfr. f. 27). En otras palabras, entre la persona investigada en EUA, la que ingresa al país, la detenida y sometida a este proceso hay identidad, según se colige de la gestión extranjera, el pasaporte y fotografía que, además, concuerdan con los datos que constan en el informe policial de folio 45 y los que da en su declaración el extraditable para efectos de identificación (cfr. f. 50). De esta manera, válida y legítima, se confirma que la persona reclamada responde al nombre de [Nombre 001], mayor de edad, ciudadano mexicano, pasaporte de ese país número [Valor 001], nacido el 21 de mayo de 1985, 39 años de edad, hijo de [Nombre 002] y de [Nombre 003], en unión libre con Mariana Espitia Díaz, ingeniero en sistemas, sin domicilio en Costa Rica quien, además, nunca ha negado ser la persona que desarrolló hechos relacionados con movimientos en bitcoins, que son los sucesos requeridos, al punto que dio una amplia charla de su regulación tanto en México como en Estados Unidos de Norteamérica. Es cierto que en la traducción de la nota No. 2024-0061 (f. 7) se indica que [Nombre 001] posee dos nacionalidades, la nicaragüense y la mexicana, pero aunque lo primero no se ha demostrado, lo cierto del caso es que entre ellas figura la mexicana, que es la que corresponde a [Nombre 001], lo que, además de no ser negado por el justiciable, pareciera un error irrelevante al consignar los datos, máxime que la detención y gestión de extradición no se hace en Nicaragua (en donde ese yerro sí podría tener otros efectos) sino en un país distinto. De ahí que se elimina cualquier margen de duda respecto de la persona que se solicita extraditar por parte del gobierno estadounidense coincide con la que se encuentra detenida en Costa Rica con fines de extradición. 3.2) Controversia sobre la traducción de los documentos. Otro de los tópicos cuestionados, y en los que el alegato tampoco es de recibo, se refiere a la inexistencia de una traducción oficial realizada por el gobierno costarricense, a través de la Cancillería. Conviene retomar el inciso 6) citado del Tratado bilateral entre Costa Rica y Estados Unidos que dice: "Todos los documentos presentados por el Estado Requirente deberán traducirse, ya sea en el Estado Requirente o en el Estado Requerido, en el idioma del Estado Requerido" (se agrega el destacado). Aquí se resuelve el tema planteado, de la misma forma en que lo abordó el a quo, pues, en efecto, el tratado bilateral existente prevé la posibilidad de traducción por parte del Estado requirente tal como se ha hecho en este caso, sin que exija una formalidad adicional para esa traducción, por lo que ninguna irregularidad concurre. A más abundamiento, la jurisprudencia de este mismo tribunal de apelación (aunque integrado por las juezas A.l. Jiménez, A.I. Solís y el juez R. Gullock en un criterio compartido por este colegio) se ha referido al tema en la resolución No. 2014-2214 dictada en otro proceso de extradición pasiva promovido por el Gobierno de los Estados Unidos de América diciendo: “(...) En cuanto a la pseudo traducción, que argumentan, porque en su criterio, la misma no es oficial, tampoco es de recibo este reproche. Los recurrentes interpretan la norma del artículo 9 inciso 6) del Tratado de Extradición de Costa Rica de manera incorrecta (…) se encuentran todos los documentos traducidos al español (…) se específica que son copias certificadas de los originales, lo que también consta al final de cada uno de esos documentos debidamente sellados. Los originales de estos documentos traducidos se encuentran en los folios (…) en idioma inglés. Por otra parte, de una lectura del artículo 9 inciso 6 del Tratado de Extradición entre Costa Rica y Estados Unidos, se establece claramente que la traducción puede hacerse en el Estado Requirente o en el Estado Requerido. En este caso, se presentaron por la vía diplomática, certificados como copia fiel del original y debidamente sellados por el Consulado General de Costa Rica en Washington D.C., por lo que los yerros que argumentan los defensores del extraditable son inexistentes.” Es decir, el tratado de cita no requiere que la traducción sea oficial pues esto lo regula una ley interna de Costa Rica (Ley de Traducciones e interpretaciones oficiales No. 8142) que solo tiene efectos internos, no extraterritoriales y por ello no se le puede imponer al país requirente, a más de que el Tratado, de rango superior, posibilita otra cosa. Unido a esto, debe señalarse que la comparación literal entre la traducción que aporta la defensa, con la que proviene del Estado requirente es prácticamente idénticas, salvo en el orden de algunas frases o palabras o la utilización de otros sinónimos, pero, en lo esencial, no evidencian contradicción o falsedad alguna y tampoco esto lo ha concretado el oferente de la prueba. Valga indicar que toda formalidad busca preservar un derecho pero nunca es un fin en sí mismo, de modo que ninguna nulidad cabe cuando no hay perjuicio aunque haya incumplimiento de formas (pas de nullite sans grief) pero el apelante parece basarse en el respeto de las formalidades por sí mismas consideradas sin atender a lo que estas tutelan que, en este caso, es el cumplimiento de los principios supra señalados respecto de los cuales ninguna violación específica ha sido alegada. Por otro lado, si el interés de quien recurre en la traducción era para que se contase con las normas jurídicas en su descripción completa pues también se verifica que coinciden las que sustentan la solicitud y que el resto de las no copiadas no son aplicables al caso, según reportó la misma autoridad requirente y se profundizará enseguida. De ahí que ninguna irregularidad procesal debe decretarse en este extremo. 3.3) Acusación formal y adecuación típica. Uno de los tópicos que se cuestiona tiene relación con la descripción (incompleta según la defensa) de la previsión legal aplicable al marco fáctico que se endilga a [Nombre 001] pues, los artículos consignados en la solicitud no refieren todos los incisos o apartados que la componen. Para evidenciar que lo anterior no genera agravio alguno, de previo, interesa reproducir los hechos que se atribuyen a [Nombre 001], calificados según la solicitud y la decisión impugnada como delitos de asociación para delinquir y lavado de activos los cuales, vale adelantar que tienen su homólogo (tanto en nombre como en contenido, según se ahondará luego) en la legislación costarricense, con lo que se verifica el cumplimiento del principio de doble identidad a abordar con mayor detalle más adelante. Según la documentación adjunta a la petición, este asunto nace a partir de la investigación realizada por las autoridades policiales del país requirente, quienes identificaron una organización (de la que presuntamente, con grado de probabilidad, formaba parte [Nombre 001] y ocupaba un puesto de liderazgo) dedicada al lavado de dinero (MLO por sus siglas en inglés: Money Laundering Organization) con sede en Guadalajara y Ciudad de México que, entre los años 2021 y 2024 organizó la recolección, entrega y transferencia electrónica o en criptomonedas, de ganancias provenientes de la venta de narcóticos desde los Estados Unidos a organizaciones dedicadas al narcotráfico en México. [Nombre 001], por su posición en el grupo criminal, habría sido el responsable de dirigir, gestionar y supervisar las actividades de lavado de dinero y con ocasión de ello, negoció o co-negoció más de 100 contratos monetarios en los Estados Unidos, por un total de diez millones de dólares. Como resultado de las pesquisas, según la solicitud, se verificó que organizaciones narcotraficantes ofrecían al extraditable y a sus cómplices un contrato para recoger, en una ciudad específica del país requirente, ganancias por la venta de fentanilo, cocaína, metanfetamina y heroína. El extraditable vería entonces si la organización podría recoger el efectivo en los Estados Unidos. Un miembro de la red era el testigo cooperante uno (CW-1 por sus siglas en inglés) e informaba a las autoridades policiales sobre los contratos, y un agente encubierto actuaría como el mensajero, encargado de recoger el dinero en efectivo. El CW-1 y el extraditable se comunicaron a través de aplicaciones de comunicación cifradas. Los intercambios obtenidos legalmente mostraron que el CW-1 proporcionó al extraditable el número de teléfono del mensajero encargado de recoger la cantidad especificada de dinero y un número de serie copiado de un billete específico (papel moneda) con el fin de autenticar y confirmar la identidad de cada involucrado. [Nombre 001] luego pasaría esta información a la organización encargada de narcotráfico con sede en México, y una filial estadounidense de la misma se comunicaría con el mensajero para establecer el intercambio, para luego enviar el dinero a cuentas bancarias específicas o a direcciones de billeteras de criptomonedas que el extraditable proporcionaba. Algunas de las direcciones de billeteras de criptomonedas estaban en cuentas con el nombre verdadero de [Nombre 001] y esto lo coordinó en numerosos estados de los Estados Unidos de América, incluido en ellos Kentucky. Entonces, es sobre la base de esta acusación formal que se plantea la solicitud y se resuelve en instancia, la cual no se desvirtúa porque en el pasaporte de la persona requerida no consten sellos o registros de ingreso al Estado requirente en los años indicados (según argumentó la defensa en la audiencia) pues, como se describe líneas antes, no era la única persona perteneciente a la organización criminal, él fungía como líder y entre sus funciones estaba distribuir roles y no necesariamente desplazarse hasta los Estados Unidos de Norteamérica a recoger o dejar mercancías ilícitas o dinero, sino generar coordinaciones y movimientos electrónicos. De ahí que la tesis defensiva no es lo sólida ni contundente que se pretende para desplazar la probable vinculación de [Nombre 001] al grupo delictivo. Ahora bien, en la Nota verbal N°0074-2024, de folios 163 a 168 en que se solicita, de manera formal, la extradición de [Nombre 001] se aporta la información necesaria para corroborar que los hechos descritos y por los cuales se requiere la extradición son punibles según las leyes de los Estados Unidos y las nacionales; están sancionados con privación de libertad, no con penas capitales y son susceptibles de extradición según el numeral 2 del tratado bilateral. Se ha cuestionado insistentemente que las declaraciones juradas resultan insuficientes para apoyar una solicitud como esta. No obstante, pierde de vista la defensa, primero, que tal documentación se respalda en la existencia de un requerimiento penal formal y, segundo, que han sido admitidas como indicios susceptibles de ponderación por parte del Estado requerido con el objetivo de determinar la procedencia de la solicitud y de la entrega del sujeto reclamado. De importancia, se tienen estas probanzas: una certificación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, titulado “certificado”, que da fe de la declaración jurada dada por fiscal auxiliar de los Estados Unidos, Gary Todd Bradbury, ante un juez de primera instancia del Distrito Este de Kentucky, y que permite evidenciar que recopiló las pruebas aportadas e identificadas desde "A" hasta "D" en apoyo de la gestión de extradición (folio 211 a 220). En dicho documento, se pone en conocimiento los atestados del representante de la fiscalía e informa conocer de los cargos y pruebas contra el extraditable en cinco casos que se tramitan con ocasión de la investigación de una organización de lavado de dinero responsable de la recaudación y repatriación de grandes cantidades de ganancias en efectivo provenientes de la venta de drogas en los Estados Unidos de Norteamérica para miembros de la organización en México. Se hace, también, una explicación de lo que es el procedimiento penal en aquel país, para luego indicar que el día 03 de mayo de 2024, un gran jurado federal convocado en el Distrito Este de Kentucky presentó una acusación formal contra [Nombre 001] por los delitos de asociación delictuosa para cometer delitos de lavado de dinero y encubrimiento de lavado de dinero, lo que motivó el giro de una orden de detención internacional contra el extraditable. También se cuenta con una declaración jurada de un oficial de la Administración de Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés) que relaciona al requerido con los hechos y delitos mencionados (folios 247 y ss). En cuanto a las declaraciones juradas aportadas como prueba, debe recordarse también que han sido avaladas por la jurisprudencia nacional y pueden utilizarse para establecer la existencia del proceso y prueba que liga al extraditable al proceso. Esa línea, sin modificación alguna, han seguido los tribunales patrios desde pronunciamientos emitidos por el otrora Tribunal de Casación Penal que sostuvo que tal documentación "...constituye un elemento indiciario suficiente." (Tribunal de Casación Penal de San José, voto No. 0210-1996, de las 11:25 horas del 18 de abril de 1996. Juezas M. Pereira y A.E. Sáenz, y el juez F. Cruz). Así las cosas, su ponderación en el fallo no genera vicio alguno. 3.4) En lo que a las previsiones legales de los hechos se refiere, rigen los principios de legalidad y de identidad de la norma o doble incriminación aludidos con amplitud en la primera parte de este considerando. Según estos preceptos la conducta deberá estar dentro de las que el tratado bilateral contempla, pero, además, debe ser delito tanto en el país requirente como en el requerido, tanto en el momento de la solicitud como de la entrega. En ese sentido, el Tratado entre el Gobierno de Costa Rica y el de Estados Unidos de Norteamérica recoge este precepto en los siguientes términos (en lo que aquí es de interés) que prevé el artículo 3: "Se concederá la extradición por cualquier delito extraditable, sin importar el lugar donde el hecho o los hechos que lo constituyan hayan sido cometidos" y, de seguido, en el artículo 4, puntúa cuáles son los delitos no susceptibles de extradición (los relacionados con persecución política, sea de naturaleza militar, etc. nada de lo cual se discute acá). De modo que todos los demás serían extraditables, de acuerdo con la jerarquía de las normas rige, siendo el límite mínimo de pena el año de prisión u otra sanción más severa para el primer delito pues, si junto a este hay otros con sanciones menores, el tratado sí posibilita su entrega y juzgamiento si solo ese es el requisito faltante, como ya se (lavado de instrumentos monetarios, según la solicitud formal y la orden de arresto) está sancionado en el Título 21, secciones 1956 (a) (1) (B) (i) y 1956 (h) del Código de los Estados Unidos: “Sección 1956 del título 18 del Código de los Estados Unidos Lavado de instrumentos monetarios (a)(1) Quien quiera que, sabiendo que los bienes involucrados en una transacción representan las ganancias de algún tipo de actividad ilegal, lleva a cabo o transacción financiera tal que, de hecho, implica las ganancias de la actividad ilegal especificada: (B) sabiendo que la transacción está diseñada en su totalidad o en parte (i) para ocultar o encubrir la naturaleza, la ubicación, la fuente de control de las ganancias de la actividad ilegal especificada será sentenciado a [...] prisión por no más de veinte años [...] (h) Cualquier persona que se una en una asociación delictuosa para cometer un delito definido en esta sección o en la sección 1957 estará sujeta a las mismas sanciones que las prescritas para el delito cuya comisión fue el objeto de la asociación delictuosa” Una de las actividades ilegales en dicho país es el tráfico de drogas o estupefacientes sancionado en la Sección 841 del Título 21 del Código de los Estados Unidos con pena de prisión que no podrá ser inferior a 10 años ni superior a cadena perpetua. Ese, tanto como el de asociación ilícita para delinquir (que es la figura abstracta equiparable a la conspiración en aquel país o a la antes mencionada “asociación delictuosa”), están normados también en Costa Rica. El primero, bajo el nombre de legitimación de capitales está previsto en el numeral 69 de la Ley sobre estupefacientes, sustancias psicotrópicas, drogas de uso no autorizado, actividades Conexas, legitimación de capitales y financiamiento al terrorismo No. 8204, de la siguiente forma:

«Artículo 69- Será sancionado con pena de prisión de ocho a veinte años:

  • a)Quien adquiera, invierta, administre, aproveche, otorgue apariencia de legitimidad, convierta, mezcle, traslade, transforme, transfiera o transmita bienes de interés económico, activos virtuales y sus derechos, sabiendo o previendo y aceptando como posible que estos se originan, directa o indirectamente, en una actividad delictiva, cometida por él o terceras personas, o realice cualquier otro acto, incluyendo la posesión y la utilización, para ocultar o encubrir el origen ilícito o para ayudar a la persona que haya participado en las infracciones a eludir las consecuencias legales de sus actos.
  • b)Quien oculte, asegure, custodie o encubra la verdadera naturaleza, el origen, la ubicación, el destino, el aprovechamiento, el movimiento o los derechos sobre los bienes o la propiedad de estos, incluyendo los activos virtuales, sabiendo o previendo y aceptando como posible que proceden, directa o indirectamente, de una actividad delictiva, cometida por él o cualquier tercera persona.

La pena será de diez a veinte años de prisión, cuando los bienes de interés económico, incluidos los activos virtuales, se originen en alguna de las actividades delictivas relacionadas con el terrorismo, el financiamiento de actos de terrorismo y de organizaciones terroristas, el tráfico ilícito de estupefacientes, sustancias psicotrópicas, legitimación de capitales, desvío de precursores, sustancias químicas esenciales y actividades delictivas conexas, así como las actividades delictivas relacionadas con la trata de personas, contra el ambiente, el fraude a la hacienda pública, el contrabando, las tributarias y aduaneras, la corrupción o las acciones que lesionen la función pública y la probidad.

[…[ Estos hechos podrán perseguirse y juzgarse con independencia de que haya acaecido la prescripción de la actividad delictiva del cual provienen los bienes de interés económico aquí referidos.» (Negritas añadidas).

Ese numeral (que es el actualmente vigente) fue introducido por una reforma legal efectuada mediante la ley N° 10373 del 20 de setiembre del 2023 pero, como se evidenciará con la transcripción de la norma inmediata anterior (que era la vigente para la fecha de los hechos requeridos), la descripción típica o pena no cambiaron y no hubo una modificación significativa respecto de la conducta sancionada, de manera que así se corrobora que este ilícito también es punible en Costa Rica y lo era para el momento de los hechos, independientemente de la reforma reciente. La descripción previa, señala: «Artículo 69.- Será sancionado con pena de prisión de ocho (8) a veinte (20) años: a) Quien adquiera, convierta o transmita bienes de interés económico, sabiendo que estos se originan en un delito que, dentro de su rango de penas, puede ser sancionado con pena de prisión de cuatro (4) años o más, o realice cualquier otro acto para ocultar o encubrir el origen ilícito, o para ayudarle a la persona que haya participado en las infracciones, a eludir las consecuencias legales de sus actos. b) Quien oculte o encubra la verdadera naturaleza, el origen, la ubicación, el destino, el movimiento o los derechos sobre los bienes o la propiedad de estos, a sabiendas de que proceden, directa o indirectamente, de un delito que dentro su rango de penas puede ser sancionado con pena de prisión de cuatro (4) años o más. La pena será de diez (10) a veinte (20) años de prisión, cuando los bienes de interés económico se originen en alguno de los delitos relacionados con el tráfico ilícito de estupefacientes, sustancias psicotrópicas, legitimación de capitales, desvío de precursores, sustancias químicas esenciales y delitos conexos, conductas tipificadas como terroristas, de acuerdo con la legislación vigente o cuando se tenga como finalidad el financiamiento de actos de terrorismo y de organizaciones terroristas.» (El destacado es añadido). Ese texto se introdujo por ley No. 8719 (“Ley de Fortalecimiento de la Legislación contra el Terrorismo”), del 04 de marzo de 2009. Este articulado tuvo la particularidad de ampliar el espectro delictual que regulaba, pues su artículo 1, (…) menciona, en los párrafos cuarto y quinto "Además se regulan y sancionan las actividades financieras, con el fin de evitar la penetración de capitales provenientes de delitos graves y de todos los procedimientos que puedan servir como medios para legitimar dichos capitales. Para los efectos de esta Ley, por delito grave se entenderá la conducta que constituya un delito punible con una privación de libertad de cuatro años, como mínimo, o una pena más grave" (se suplen las negritas). Asimismo, en el Alcance Nº 29 a La Gaceta Nº 143, el 24 de julio de 2009 se publicó la Ley contra la Delincuencia organizada Nº 8754, en cuyo artículo 1 se indicaba: "(…) Para todo el sistema penal, delito grave es el que dentro de su rango de penas pueda ser sancionado con prisión de cuatro años o más" (se suplen las negritas). De esa normativa cabe comentar que definió ‘delito grave’ como aquel reprimido con una penalidad de cuatro años o superior, sin importar en cuál rango de la escala punitiva estuviera ese monto (extremo mínimo o máximo), sino bastando que el hecho pudiera ser reprimido con tal sanción. Por último, el artículo 2°, punto 1, aparte a) de la Ley de Fortalecimiento de la Legislación contra el Terrorismo, N° 8719 de 4 de marzo de 2009 (publicada en La Gaceta Nº 52 del 16 de marzo de 2009 y vigente desde entonces), varió el nombre de la ley que nos ocupa para que, en adelante, se denominara "Ley sobre estupefacientes, sustancias psicotrópicas, drogas de uso no autorizado, actividades conexas, legitimación de capitales y financiamiento al terrorismo" reformándose, por dicha ley, el contenido del artículo 1, en donde se suprime la referencia y definición de 'delito grave' para, en su lugar, establecer ampliamente que, con dicha ley: "Además, se regulan y sancionan las actividades financieras, con el fin de evitar la legitimación de capitales y las acciones que puedan servir para financiar actividades terroristas, tal como se establece en esta Ley." Por su parte, en el artículo 2°, punto 1, aparte b) de la referida Ley N° 8719 de 4 de marzo de 2009, se modificó el contenido del numeral 69 (…). En esta última normativa se reguló, innecesariamente dada la definición de "delito grave", la legitimación de capitales en cadena (procedente de un delito de esa misma naturaleza anterior) y se efectuó una errata legislativa para corregir algunos defectos internos (ver publicación en La Gaceta N° 63 del 31 de marzo del 2009). Lo que interesa del anterior recuento es que a partir del 11 de enero de 2002, en Costa Rica, se amplió el espectro punitivo para sancionar la legitimación de capitales provenientes de "delitos graves" y se definió jurídicamente este término (elemento normativo-jurídico del tipo penal) como todo aquel delito que tuviera un extremo mínimo de cuatro años de prisión, lo que se mantuvo hasta el 15 de marzo de 2009. A partir del 16 de marzo de 2009 la legitimación de capitales puede provenir de cualquier delito sancionado con prisión de cuatro años o más, sin importar si ese es, o no, el extremo mínimo o máximo de la sanción, sino bastando que, en el rango punitivo abstracto, esa sea una de las posibles penas a imponer. (Cfr. resolución No. 2024-1185 citada). Como la venta de drogas siempre ha tenido una penalidad superior a ocho años, cualquiera que sea la normativa aplicable en el país dada la fecha de los hechos requeridos, la doble incriminación se mantiene. Nótese, entonces, que el ilícito de legitimación de capitales en Costa Rica, vigente para la fecha de los hechos atribuidos al extraditable, remitía a otro delito, que debe tener la característica de ser grave, Entonces, para verificar si había o no doble incriminación respecto del encuadre específico de blanqueo de capitales, debe recordarse que este principio no alude al mismo nomen iuris y pueden usarse otros nombres para denominarlo. Por ello, el órgano de instancia debía analizar cuál era el delito previo del que se acusa que provenían los capitales que pretendían legitimarse y la penalidad de este a fin de verificar si se cumplía con los requisitos de ese tipo penal. En este caso, se dice que el capital provenía de ventas de drogas y este delito sí forma parte de ambas normas internas relacionadas con la legitimación para el periodo pretendido y, en ambos casos, es un ilícito que supera aquel monto de pena. También eso se extrae de la lectura integral de la sentencia impugnada cuando se hace alusión, propiamente, a que entre las pruebas y la imputación internacional se cuenta con conversaciones telefónicas, incautación de drogas y dineros que vinculan a [Nombre 001] con esa actividad y la posterior colocación ilegal de las ganancias, de modo que se cuenta con los indicios suficientes para adecuar típicamente, en el país requirente y el requerido, las conductas atribuidas a [Nombre 001] (cfr. fls 314-315 del expediente físico). Para evidenciar la importancia de ese ligamen, es de interés recordar lo siguiente:

«§1. El delito de legitimación de capitales es definido, por la doctrina mayoritaria, como un delito de relación o de enlace (no como un delito autónomo), es decir, que requiere la conexión con un hecho delictivo previo (Cfr. GÓMEZ-BENÍTEZ, José Manuel. Reflexiones técnicas y de política criminal sobre el delito de lavado de capitales. Cuadernos de Política Criminal Nº 91, 2007, págs. 5-26 y BAJO FERNÁNDEZ, Miguel y BACIGALUPO, Silvina. Política criminal y blanqueo de capitales. Marcial Pons, 2009 y los autores allí referidos). Este hecho previo puede ser definido por el legislador de muy diversas maneras (aludiendo a un listado de delitos, a la gravedad de las sanciones o, en términos mucho más amplios, asumiendo como posible cualquier otro delito) pero es necesario que exista y eso significa que —de atribuírsele a un sujeto en particular— éste haya sido juzgado y encontrado responsable, en firme, del delito (salvo que ello no haya sido posible por circunstancias personales, eximentes de pena, en cuyo caso bastará la demostración del injusto penal, siempre y cuando ello no sea incompatible con la legislación específica de cada país). Solo cuando no sea posible esa imputación directa (ya sea porque no se identificó al autor, porque éste falleció o porque la acción penal se extinguió por ciertos motivos, excluida la prescripción de la acción penal porque es necesaria la vigencia de dicha acción en ambas legislaciones, a los efectos de esa valoración, salvo norma en contrario, que aquí no la hay), dicho hecho previo puede ser demostrado, dentro del juicio referente a la legitimación de capitales, obviamente a partir de las reglas probatorias del país que juzga. Como se ha indicado, esto es así en términos generales y sin desconocer que hay tendencias modernas que, para soslayar el tema probatorio del 'delito grave' previo (en singular), prefieren aludir, por un lado, a 'actividad delictiva' (lo que implica desplazar el acento en el nivel de acreditación previo a que han de tener los diferentes estratos de la Teoría del Delito, según el sistema que se siga), posibilitando que el delito sea cometido por el mismo agente del evento precedente (lo que no es posible de considerarse delito de relación) y, por el otro, a darle a este delito una naturaleza de ilícito autónomo, estableciendo un bien jurídico diferenciado (que ya no es la administración de justicia como suele suceder en los delitos de encubrimiento sino el orden socio-económico) lo cual, algún sector doctrinal ha condenado en forma contundente: "...esta perspectiva generalmente inconfesada abiertamente y camuflada bajo la fórmula genérica de la protección al orden socioeconómico, ha conducido a perversiones legales e interpretativas, que no solo han llevado a una aplicación abusiva de los tipos de lavado de capitales, sino que, además y paradójicamente, han restado eficacia a los tipos penales con relación a su interés político criminal. La primera perversión de esta idea político criminal consiste en la ampliación de los delitos base del lavado de capitales a cualquier delito, ni siquiera grave e incluido el fraude fiscal. La segunda, relacionada con la anterior y, al igual que la anterior, basada en la inconfesada pretensión de eludir las exigencias de la prueba en Derecho procesal penal, tiene que ver con la pérdida de contornos seguros del elemento típico de que el autor actúe con conocimiento de que los bienes objeto del lavado tienen su origen en un delito" (Cfr. GÓMEZ-BENÍTEZ, José Manuel. Reflexiones técnicas y de política criminal sobre el delito de lavado de capitales. Cuadernos de Política Criminal Nº 91, 2007, págs. 5-26. También en el sitio web: www.revistas.uexternado.edu.co/index.php/derpen/article/.../98, pág. 66). (…) Adicionalmente, es preciso señalar que, de ser diferentes los países en los que se cometió el hecho previo (entiéndase 'delito' o 'actividad delictiva' lo que no es solo cuestión de terminología sino que, como se indicó, tiene importantes consecuencias jurídicas) y el hecho de legitimación juzgado, debe darse la doble identidad o doble incriminación, es decir, que el hecho previo, del que se dice proviene el capital que se busca legitimar, debe ser delito también en aquel país en donde se juzga la referida legitimación y, salvo que haya legislación expresa que lo regule de otro modo, no debe estar prescrito en ninguno de los dos. Al respecto señala la doctrina nacional: "El hecho previo del cual deriva el objeto de interés económico, a su vez objeto material del delito de legitimación de capitales, debe ser al menos típico y antijurídico, es decir, previsto como delito en una ley penal y que no esté amparado a una causa de justificación, sin que sea necesario que sea culpable (accesoriedad limitada), es decir, que no requiere que el hecho sea cometido culpablemente por el autor previo ni que sea punible en general, salvo excepciones. El §261 StGB alemán dice antijurídico). La muerte del autor previo, típico y antijurídico no tiene influencia con relación a (sic) la persecución del delito de legitimación de capitales. El hecho previo debe ser lo suficientemente concretizado y determinado. El hecho previo, que es apto para conectarse con el delito de legitimación de capitales debe ser punible en la jurisdicción costarricense y si se sitúa fuera del territorio nacional y (sic) tiene que se (sic) punible igualmente en la jurisdicción extranjera. Cuando el hecho previo prescribió se plantea la pregunta de si es posible la persecución por el delito de legitimación de capitales. (…) Algunos autores alemanes consideran que si el hecho previo está prescrito es un hecho irrelevante para la persecución por el delito de legitimación de capitales. Sin embargo, la doctrina mayoritaria alemana y la casi totalidad de la doctrina suiza consideran que cuando el hecho previo ya está prescrito no es posible una condenatoria por el delito de legitimación de capitales. La razón de lo anterior es que el delito de legitimación de capitales es un delito conexo con el delito previo y si el Estado renunció a la persecución de éste no es posible perseguir el delito conexo (...) No es necesario que el autor del hecho previo sea conocido o que viva o, cuando radicó en el extranjero, que haya sentencia firme que condene el hecho previo o que éste sea perseguido por las autoridades extranjeras competentes (...) El establecimiento de la prueba del hecho previo puede hacerse por sentencia firme, si fue conocido por una autoridad competente. Si ésta prueba falta puede probarse el carácter típico y antijurídico del hecho previo, que es un elemento normativo del tipo de legitimación de capitales. Esta prueba debe hacerla el juez que conoce en el país del delito de legitimación de capitales conforme a los criterios de la libertad probatoria y de la libre valoración de la prueba. En todo caso el establecimiento del hecho previo por el juez nacional como un elemento normativo del tipo penal de legitimación de lavado (sic) no implica dictar una sentencia en el suelo nacional sobre el hecho previo ocurrido en el extranjero" (CASTILLO GONZÁLEZ, Francisco. El delito de legitimación de capitales. Editorial Jurídica Continental, San José, 2012, 1ª edición, págs. 91-94; se suplen los destacados). Tesis que, en principio y salvo en lo que se dirá, esta Cámara comparte, con las advertencias de que si bien la legislación alemana puede requerir un injusto penal para el hecho previo, ello no es unánime en todos los ordenamientos pues muchos aluden a 'delito' y habrá de estarse a lo que cada una regule (…) Por otra parte, ambos delitos, es decir el hecho base con el delito de enlace, deben de tener una relación lógica entre sí, pues, por mucho que un hecho previo sea delictivo en dos ordenamientos diferentes y se cumplan todas las previsiones legales para considerarlo válidamente como hecho precedente (es decir, que tenga el monto mínimo de pena o esté en la lista de los enunciados como tales por el legislador), si no hay un nexo lógico de conexión entre el evento previo y el posterior mal se haría con pretender alguna sanción: "La naturaleza de la unión entre el bien apto para el blanqueo y el hecho previo es otro de los problemas a resolver. Un sector doctrinal admite que la conexión entre ambos ha de ser de tipo causal. Ello parece lógico en la medida en que los bienes susceptibles de ser blanqueados han de tener su origen, su causa, en un hecho delictivo previo, derivarse de él (...) parece entonces necesaria la fijación de límites, esto es, la determinación de los criterios que producen la ruptura de la unión causal. Esta manera de razonar nos conduce al análisis de una serie de criterios, a consecuencia de los cuales se pueda producir una interrupción del nexo causal, determinando que los bienes no puedan ser considerados ya procedentes del hecho previo. Esta necesidad de limitación va unida al hecho de que la cuestión de la procedencia fundamentaría un regresus ad infinitum en principio no admisible. Se podría llegar a considerar contaminada en un plazo corto de tiempo una parte esencial de la economía legal como consecuencia de una interpretación excesivamente amplia y sin limitaciones del criterio de la procedencia o del origen. Esta situación ha sido criticada por la doctrina suiza por ser contraria a la garantía constitucional de la propiedad adquirida de buena fe" (BLANCO CORDERO, Isidoro. El delito de blanqueo de capitales. Aranzadi, 3ª edición, 2012, pág. 341). Ello obliga, tanto a establecer límites objetivos previos a la tenencia del objeto presuntamente blanqueado, como posteriores, tema para el cual se han usado las teorías de la equivalencia de las condiciones, de la adecuación y de imputación objetiva para, en supuestos de mezcla de bienes lícitos e ilícitos, determinar si aplica la contaminación total, la descontaminación total, la contaminación parcial, etc. En lo que acá interesa, por ahora, es claro que, por ejemplo, si un millonario conduce ebrio en su país y esa conducta es sancionada con prisión, el que traslade millonarias sumas de dinero a otro país, por mucho que pretenda evadir las consecuencias penales (multa) o civiles (responsabilidad) derivadas de aquella conducción, no podría considerarse que sea una legitimación de capitales, pues el dinero no tenía origen en el delito, sino que preexistía y, entonces, la evasión de responsabilidad no puede sancionarse usando el delito que nos ocupa. Por otra parte, en virtud de los principios de inocencia y non bis in ídem, si el hecho previo fue enjuiciado en el extranjero y la persona acusada fue absuelta o la sentencia tuvo por demostrado que el ilícito no se cometió, no es factible que se constituya como base para una posterior legitimación de capitales, ni es posible que los tribunales nacionales lo vuelvan a conocer, con nueva prueba o revalorando en forma distinta la ahí ponderada, porque se afectaría el principio de cosa juzgada material garantizado tanto por nuestra Constitución Política (numeral 42) como por los instrumentos internacionales sobre derechos humanos suscritos por el país (ver los artículos 8.4 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y 14.7 del Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos). Eso, en términos generales, pues hay que hacer un análisis específico del tipo penal aplicable a la especie fáctica sometida a nuestro conocimiento, para determinar si todos esos criterios doctrinales son extrapolables al derecho interno y si, el tipo penal seleccionado contiene otros elementos importantes (principio de legalidad) (…)» (Cfr. resolución No. 2024-1185, de las 14:00 horas de 11 de julio de 2024, juezas R. Chinchilla, I. Carranza y K. Jiménez en que, a su vez, se referencian otras precedentes sobre este tema).

El anterior análisis de la doble incriminación en la legitimación de capitales y sus características particulares debe reseñarse para efectos de esta decisión y de claridad de la extradición a ejecutar, pues no lo hace el a quo, pero esa omisión no invalida lo resuelto en la medida en que la incorporación hipotética del argumento anterior no cambia la decisión. A [Nombre 001] se le atribuye legitimar ganancias provenientes de drogas. Tanto la legitimación como el tráfico de drogas son delitos en Estados Unidos de Norteamérica y en Costa Rica, En ninguno de los dos países ha fenecido la acción penal y en ambos tienen penas que permiten el uso del Tratado de extradición que nos ocupa y si bien el estado requirente no aporta que ese primer delito de tráfico de estupefacientes haya sido juzgado y tenga ya sentencia firme, eso no impide, conforme a la doctrina citada, que se demuestre en el juicio a desplegar contra [Nombre 001]. Así las cosas, al desprenderse del marco fáctico a juzgar por el Estado requirente que las ganancias económicas e inversiones ilícitas provienen de acciones relacionadas con un delito de narcotráfico, se cumple con la descripción típica aludida. En síntesis, las solicitudes de extradición basadas en temas de legitimación de capitales tienen una dificultad adicional pues, el delito por sí mismo implica hacer un escrutinio de doble incriminación (de la legislación donde se originó el capital y de aquella en donde se pretende legitimar) y a eso se suma la doble incriminación de la extradición (del país requirente o donde presuntamente se legitimó el capital frente al país requerido). Agréguesele, en el caso nacional, la pluralidad de tipos penales aplicables, según el origen de los bienes que pretenden legitimarse. Gráficamente se expresa así:

De igual manera el delito de asociación ilícita (asociación delictuosa o conspiración para delinquir según legislación del Estado requirente, artículo 18 USC Ch, 19) según la solicitud formal y orden de arresto, se sanciona en nuestro ordenamiento jurídico, en el numeral 281 del Código Penal con pena de prisión de uno a seis años. Allí se reprime a quien forme parte de grupo de personas de dos o más dedicado a cometer delitos, que es la conducta similar a la referida por el estado requirente en la misma normativa aportada. Ante la inconformidad de la defensa sustentada en que el Estado requirente no transcribió la norma sustantiva en su totalidad, concuerda esta cámara con el fundamento dado por el tribunal de instancia en el sentido de que no era necesario desde que el requerimiento internacional se limita a un delito de conspiración y lavado de dinero y especifica los tipos penales y los incisos aplicables de acuerdo con su gestión, de modo que ninguna violación al derecho de defensa impera pues el resto de la norma no transcrita no se está aplicando a este caso. Ahora bien, la defensa se ha preguntado ¿en qué parte de la hipótesis fáctica (página 14, renglón del 19 al 31 y página 15, renglones del 1 al 20) se encuadran los delitos de "actos prohibidos, extinción de dominio, y cuál es su equivalente en la legislación costarricense?” (así en el recurso). Al respecto, debe retomarse la solicitud inicial (folios 7 y ss), así como la acusación formal 524-CR-44-K—EBA (que corre agregada en folios 0216 y 0223 y ss., todas esas piezas con distinta redacción, pero idéntico contenido, imputación y calificación jurídica) para establecer que se ha gestionado la entrega de [Nombre 001] por los delitos de conspiración y encubrimiento para el lavado de dinero (cfr. fls. 216-217, puntos 13,14 y 15 de los cargos atribuidos a [Nombre 001]), que se identifican con el lavado de dinero o legitimación de capitales conforme la nomenclatura nacional y se expuso en líneas previas. Adicionalmente, en los apartados numerados 14 y 15 se especifica que “los cargos tres y cuatro de la acusación imputan a [Nombre 001] delitos de encubrimiento de lavado de dinero. Con respecto a estos delitos graves, los Estados Unidos deben demostrar que [Nombre 001] (1) realizó una transacción financiera que involucró las ganancias de una actividad ilegal; (2) sabía que los bienes involucrados eran las ganancias de una actividad ilegal y (3) sabía que la transacción estaba diseñada total o parcialmente para ocultar la fuente, la titularidad o el control de las ganancias. La pena máxima de prisión por cada infracción de la sección 1956(a)(l )(B)(i) del título 21 [sic] del Código de los Estados Unidos, según se imputa en los cargos tres y cuatro de la acusación formal, es una pena de 20 años de reclusión (…) 18. La acusación formal también incluye alegatos de extinción de dominio contra [Nombre 001] conforme a la sección 853 del título 21 del Código de los Estados Unidos y la sección 982 del título 18 del Código de los Estados Unidos. La extinción de dominio es una consecuencia de la condena por los cargos alegados en la acusación formal y no es un cargo en sí mismo. El alegato de extinción de dominio se incluye en la acusación formal principalmente para notificar al acusado de las disposiciones de extinción de dominio. Las partes aplicables de las leyes de extinción de dominio se incluyen en la Prueba C” (cfr. f. 218 de la acusación formal, se suplen destacados). Entonces, como lo indica la acusación extranjera, no constituye la extinción de dominio una conducta delictiva en sí misma sino que una consecuencia más de la ilicitud atribuida si esta fuere comprobada, sin que se trate de una sanción prohibida por nuestro ordenamiento para los efectos de negar la extradición. En tal sentido, el gobierno requirente suministró la regulación de este instituto [Sec. 853 del tit. 21 del Cod. de los EE. UU. Sec. 982(a)(1) del tit. 18 del Cod. de los EE.UU, folio cfr. f. 0231)] e indicó que [Nombre 001] y Daniel Gordiano Valenzuela (que no es objeto de este proceso) perderían, a favor del Estado, todos los bienes involucrados en las infracciones mencionadas y entre ellos cita: el dinero, al menos $20.000.000 (20 millones de dólares) y añade "Si alguno de los bienes indicados anteriormente, como resultado de cualquier acto u omisión de los acusados: (A) no puede ubicarse en el ejercicio de la diligencia debida; (B) ha sido transferido o vendido, o depositado en poder de un tercero; (C) ha sido colocado fuera de la jurisdicción del tribunal; (D) ha disminuido sustancialmente su valor o se ha integrado con otro bien de manera que no puede dividirse sin dificultad, los Estados Unidos tendrán derecho a realizar la extinción de dominio de bienes sustitutos, según lo dispuesto en la sec. 85 3(p) del tit. 21 del C 6d.de los EE. UU” (cfr. f. 0232). Este instituto, en Costa Rica está regulado como comiso en artículo 110 del Código Penal que, en lo que interesa, dispone: “…El delito produce la pérdida a favor del Estado de los instrumentos con que se cometió y de las cosas o los valores provenientes de su realización, o que constituyan para el agente un provecho derivado del mismo delito, salvo el derecho que sobre ellos tengan el ofendido o terceros…” También hay una previsión similar en la Ley de Delincuencia Organizada No. 8454 respecto de los capitales emergentes que indica:

Artículo 20.- Causa del patrimonio “La Contraloría General de la República, el Ministerio de Hacienda, el ICD o el Ministerio Público podrán denunciar, ante el Juzgado Civil de Hacienda de Asuntos Sumarios, acerca del incremento de capital sin causa lícita aparente, con una retrospectiva hasta de diez años, de cualquier funcionario público o persona de derecho privado, física o jurídica.

Recibida la denuncia, el Juzgado dará audiencia al interesado por el término de veinte días hábiles para contestar y evacuar la prueba; en la misma resolución ordenará, como medida cautelar, el secuestro de bienes, su inmovilización registral y de toda clase de productos financieros. Contra la medida cautelar solo cabrá recurso de apelación sin efecto suspensivo, el cual deberá ser interpuesto en el plazo de veinticuatro horas ante el Tribunal Colegiado Contencioso Administrativo, que resolverá sin más trámite y con prioridad sobre cualquier otro asunto.” Artículo 22.- Sanciones “La persona, física o jurídica, que no pueda justificar su patrimonio o los incrementos emergentes, será condenada a la pérdida del patrimonio emergente, las multas y las costas de la investigación.

Para los efectos de la fijación impositiva, resulta irrelevante la causa ilícita del patrimonio o del incremento emergente.

El fallo será ejecutado a la brevedad por el juzgado de primera instancia; para ello, podrá disponer la presentación de bienes, su secuestro, su traspaso registral y la disposición de toda clase de productos financieros. Estos bienes se entregarán al ICD, a fin de que proceda conforme lo dispuesto por esta ley.” La constitucionalidad de estas disposiciones ha sido objeto de consulta ante la Sala Constitucional por considerarse que riñe con los artículos 28, 34, 39, 40, 41, 45, 121 inciso 20) y 167 de la Constitución Política, así como el artículo 22 de la Convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (Convenio de Palermo) y, de forma reiterada, en los votos números No. 2015-018946 de las 11:02 horas del 2 de diciembre de 2015 y 01691-2016 del 03 de febrero de 2016 ha señalado, en lo que es de interés para esta resolución, que no se violenta el derecho a la propiedad. En concreto indica la última resolución mencionada: “(…) XII.- Sobre la alegada violación al derecho de propiedad. Considera la consultante que las normas vulneran el derecho de propiedad regulado en el artículo 45 de la Constitución Política. Ello por cuanto, dicha norma constitucional señala que la propiedad es inviolable y que solamente por interés público debidamente comprobado y previa indemnización, es posible privar a alguien de la suya. Considera la Sala que no resulta afectado el derecho de propiedad, porque quien adquiere bienes ilícitamente o derivados de actividades ilícitas, no tiene la protección y reconocimiento del Estado, de manera que no consolida su derecho de propiedad, siendo el dominio que ejerce solo es aparente, por tener un vicio originario que no es susceptible de convalidación y que habilita al Estado a desvirtuarlo en cualquier momento. (...) Dentro de los requisitos esenciales para la celebración de un acto o contrato, sin duda se encuentra la causa justa o lícita. La extinción de dominio reafirma la aplicación y reconocimiento del derecho de propiedad, en el entendido de que los bienes adquiridos por actividades ilícitas no adquieren legitimidad ni pueden gozar de protección legal. La propiedad privada adquirida legítimamente es un derecho fundamental protegido por la Constitución, la ley y el derecho internacional. Su reconocimiento está sujeto al cumplimiento de su función social, al orden público y al bienestar general. En consecuencia, este derecho no puede ser reconocido cuando se trate de bienes obtenidos de actividades ilícitas y en consecuencia se estima que no existe una vulneración a lo dispuesto en el artículo 45 de la Constitución Política” (sic. Cfr. Res. 01691-2016).

Estas medidas o sanciones de carácter civil o administrativo se admiten, precisamente, con el objetivo de evitar la legitimación de capitales y la financiación del terrorismo, con observancia de la Convención sobre Estupefacientes, Drogas y Sustancias Psicotrópicas (Ley No. 7198 de 25 de septiembre de 1990), que impone la obligación internacional de impedir la conversión o transferencia de bienes “sospechosos” de provenir de delitos relacionados con el narcotráfico. También persiguen evitar la ocultación o el encubrimiento de la naturaleza, origen, la ubicación, el destino, el movimiento o la propiedad de bienes relacionados con esa actividad ilícita (cfr. artículo 3.1.b de la Convención). De igual manera la Convención Internacional para la Represión de la Financiación del Terrorismo (aprobada por Ley No. 8257 de 2 de mayo de 2002), establece la obligación internacional de aplicar medidas a fin de descubrir o vigilar el transporte transfronterizo físico de dinero e instrumentos negociables al portador (artículo 18.2.b). El recuento anterior determina que la extinción de dominio sobre bienes de origen ilícito o relacionados, también se regula en el sistema costarricense y el Estado requirente podrá hacer uso de él siempre que se cumpla con el debido proceso. También se cuestiona, por parte del defensor, si es viable someter a su representado a juicio por el ilícito de “actos prohibidos” según la legislación norteamericana, Sección 841 del título 21 el Código de los Estados Unidos. Lo primero que debe señalarse es que esta norma guarda identidad con la regulación del artículo 58 de la Ley sobre estupefacientes, sustancias psicotrópicas de uso no autorizado, actividades conexas, legitimación de capitales y financiamiento al terrorismo (Ley No. 8204). Veamos:

«a) Actos ilegales. Excepto según lo autorizado por este título, será ilegal que cualquier persona a sabiendas o intencionalmente: (1) fabrique, distribuya, dispense o posea con la intención de fabricar, substancia controlada; (b) Sanciones. Excepto que se disponga otra cosa [...], toda persona que viole el inciso (a) de esta sección será sentenciada de la siguiente manera: (I) (A) En el caso de una infracción del inciso (a) de esta sección que implique (i) 1 kilogramo o más de una mezcla o sustancia que contenga una cantidad detectable de heroína (ii) 5 kilogramos o más de una mezcla o sustancia que contenga una cantidad detectable de (II) cocaína, sus sales, isomeros ópticos y geométricos, y sales de isómeros; (…) (vi) 400 gramos o más de una mezcla o sustancia que contenga una cantidad detectable de N-fenil [(1-2-feniletil) 4-piperidinil]propanamida o 100 gramos < sustancia que contenga una cantidad detectable de cualquier comp N-fenil-N-[l-(2-feniletil)-4-piperidinil] propanamida o 100 gramos o más de una mezcla o sustancia que contenga una cantidad detectable de cualquier compuesto químico análogo a la N-fenil- piperidinil] (viii) 50 gramos o más de metanfetamina, sus sales, isómeros y sales, ióomeros sus sales o sales de isómeros; dicha persona será condenada a una pena de prisión que no podrá ser inferior a 10 años ni superior a cadena perpetua [...]» (El destacado es agregado).

Por su parte, el numeral 58 citado, de la legislación nacional, sanciona con prisión de ocho a 15 años a quien comercie, distribuye, suministre, fabrique, elabore, refine, transforme, extraiga, cultive, produzca, almacene o venda drogas, sustancias o productos relacionados con esta ley o cultive plantas de las que se obtienen esos productos o sustancias (…). De modo que, si contra el sujeto reclamado se describe en la acusación lo siguiente: “(…) ii) [Nombre 001], por su posición en el grupo criminal, era responsable de dirigir, gestionar y supervisar las actividades de lavado de dinero y con ocasión de ello, negoció o co-negoció más de 100 contratos monetarios en los Estados Unidos, por un total de diez millones de dólares. iii) Como resultado de las pesquisas, se verificó que organizaciones narcotraficantes ofrecían al extraditable y a sus cómplices un contrato para recoger, en una ciudad específica del país requirente, ganancias por la venta de fentanilo, cocaína, metanfetamina y heroína. El extraditable vería entonces si la organización podría recoger el efectivo en los Estados Unidos (…)” no solo se verifica que los dineros que se le endilga obtener y colocar ilícitamente provienen de un delito grave, sino que será legalmente viable que se le juzgue por el ligamen con una organización criminal dedicada al narcotráfico. En lo que acá interesa, por ahora, es claro que, el dinero o las inversiones que hizo el extraditable tiene origen en un delito relacionado con el narcotráfico y no se extrae de los autos que ese hecho previo haya sido absuelto, de modo que se cumple con la exigencia de los tipos penales aludidos. 3.5) Sobre la prescripción de las conductas delictivas. El aspecto dogmático de este principio ya se explicó y, para el caso concreto, la sentencia impugnada indicó: "(...) la declaración jurada del fiscal auxiliar actuante contiene una explicación clara y detallada de los hechos que se atribuyen al requerido, la calificación legal y sobre el tema de la prescripción. Respecto a esto último, el artículo 07 del Tratado de Extradición entre Estados Unidos y Costa Rica, establece que, en tratándose de la prescripción tanto de la acción penal como de la pena, rige la ley del Estado requirente. Sobre ello, en la declaración jurada presentada por el indicado fiscal auxiliar, se explica que la ley de prescripción exige que se impute formalmente al acusado dentro de los cinco años posteriores a la fecha en que se cometió el delito o delitos y una vez que se ha presentado la acusación formal ante un tribunal federal de distrito, como ocurre en el caso de [Nombre 001], la prescripción se interrumpe y deja de correr. Dicha disposición la justifica en que con ello se pretende evitar que un acusado se esconda de la justicia y permanezca como fugitivo por un período prolongado de tiempo. Respecto al instituto de la prescripción se informa además que, en tratándose de delitos continuados como la asociación delictuosa, comienza a aplicarse al concluir o consumarse el delito, no la fecha en que comenzó. Para el caso que se investiga contra el extraditable, se alude que no ha prescrito, dado que la acusación formal se presentó el día 3 de mayo de 2024 y las infracciones penales ocurridas se dieron entre los años 2021 y mayo de 2024, por lo que [Nombre 001] fue imputado formalmente dentro del plazo de los cinco años especificados y al respecto, en el folio 240 se aporta el texto de la ley contenido en la sección 3282 del Título 18 del Código de los Estados Unidos, Delitos no sancionados con la pena capital. De esta forma, al constatar la fecha de presentación de la acusación formal presentada por el gran jurado federal de cara a la lectura de la especie fáctica imputada, se advierte, como se afirmó en la declaración jurada, que los hechos no están prescritos en el país requirente, estimando este tribunal por tanto, que los documentos aportados por el Gobierno de los Estados Unidos resultan idóneos y suficientes para satisfacer los requisitos del artículo 09 del tratado de extradición, sin que se requiera información adicional. Sobre la declaración jurada del fiscal auxiliar Gary Todd Bradbury de la Fiscalía de los Estados Unidos para el Distrito Este de Kentucky ante un juez de primera instancia del Distrito Este de Kentucky y todo su contenido, se advierte que se trata de un acto jurídico formal, debidamente judicializado en aquel país, por lo que debe considerarse como prueba idónea y suficiente a los efectos jurídicos del tratado bilateral. En esa línea, desde vieja data la jurisprudencia ha estimado que la declaración jurada aportada como prueba, en un trámite de extradición por parte de los Estados Unidos de América: "...constituye un elemento indiciario suficiente." (Tribunal de Casación Penal de San José, voto número 0210-1996 de las 11:25 horas del 18 de abril de 1996)" (sic. Cfr sentencia escrita, se suplen destacados). En este caso, se han presentado los tipos penales a aplicar así como las reglas de prescripción, verificándose que, conforme lo argumenta el tribunal de instancia no han prescrito las conductas y el Estado requirente podrá aplicar las penas según corresponda y respetando los principios aludidos. Uno de los cuestionamientos de la defensa ha estribado en que la descripción de los tipos penales aplicables y la traducción aportada por el Estado requirente no contempla todos los incisos y conductas previstas y que este análisis no fue realizado de manera amplia y detallada por el a quo, que se limitó a examinar el cumplimiento de requisitos, la imputación formal, las declaraciones juradas, entre ellas la que rindió el fiscal encargado del caso y el oficial de la DEA Jeremy C. Fitch, y el ligamen que se estableció entre [Nombre 001] y una organización dedicada al tráfico de drogas (de donde presuntamente provienen los dineros que posteriormente colocó en el mercado). Sin embargo, la resolución impugnada, aunque muy sencilla y escueta, como se ha indicado, aborda los temas esenciales para constatar cumplimiento de requisitos, vigencia y legalidad de la imputación, calificar la especie y verificar que las conductas acusadas y por las que se requiere la entrega de [Nombre 001] están sancionadas en la legislación costarricense también; que no estén prescritas, y en advertir las garantías y principios que debe respetar el Estado requirente. Además, se hace referencia expresa a la documentación en que constan las leyes debidamente promulgadas y vigentes cuando se cometieron los hechos, las cuales constan agregadas de folio 239 a 245 y en el momento que se emitió la acusación formal (cfr. prueba "C", de folios 191 a 199 en inglés y folios 237 al 245 en español del expediente principal). Por las razones expuestas, los reclamos formulados deben ser rechazados.

III.- En el punto número 2), la defensa alude a un incumplimiento del procedimiento aplicado al extraditable según dispuesto en el artículo 9) inciso e) de la ley 5991 (Ley de Extradición) frente al numeral "8 incisos 1), 2), incisos c), f)" de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH). Estima que, si bien la ley se establece que se concederá un plazo de 10 días a la parte para que ofrezca pruebas y fija otro tanto igual para evacuarlas, la juzgadora decidió rechazar la declaración del imputado y denegó esta posibilidad, de modo que se conculcó el derecho a ser oído con las debidas garantías. Sobre el tema aduce que, al cotejar el procedimiento de la ley interna con el control de convencionalidad que debe efectuarse, se concluye, de manera indubitable a su modo de ver, que el mismo no se ha cumplido al denegarse el derecho de audiencia y la apertura de su computadora y teléfono celular decomisados, para determinar la atipicidad de los hechos y que el elemento "transacción" no encuadra en el uso de criptomonedas o monedas virtuales. Reitera, entonces, que la normativa interna riñe con el bloque de legalidad externo y, en consecuencia la norma aplicada es ilegítima. Pretende la defensa se declare con lugar ambos reclamos, la ineficacia de la resolución impugnada, se ordene la libertad de su representado y devuelvan las pertenencias (aparatos electrónicos y dinero). Criterio de la Procuraduría General de la República. Para el licenciado Castro Marín es claro que el procedimiento para la extradición es distinto al ordinario y el tratamiento de la prueba también lo es desde que no se prejuzga sobre la culpabilidad del extraditable, lo cual es solo competencia del Estado requirente, de modo que el alegato no es de recibo. Criterio del Ministerio Público. Opina el fiscal Carranza Maxera, que el a quo hizo lo correcto al denegar la prueba que solicitaba recabar la defensa, pues hubiese entorpecido enormemente el curso del procedimiento y, además, no es necesaria para analizar si en el presente caso se cumplen los requisitos para conceder la extradición. Será en un eventual juicio en suelo estadounidense, donde el extraditable podrá discutir si su actividad era o no lícita y si en el presente caso estamos en la presencia o no de un agente provocador. Los reclamos no son de recibo. El planteamiento defensivo se dirige en dos direcciones: i) Por un lado, la incompatibilidad del procedimiento dispuesto en el artículo 9° inciso e) de la ley 5991 (Ley de Extradición) y aplicado a [Nombre 001], con la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Ley 4534) y, ii) por otro, el que no se conceda la oportunidad a su representado de declarar; de evacuar prueba y de abrir aparatos electrónicos. Respecto del primer cuestionamiento asiste parcialmente razón al recurrente en el sentido de que el órgano juzgador debe realizar un serio y riguroso análisis de los requisitos mínimos que se establecen, pero no de acuerdo con la Ley de Extradición costarricense, sino conforme con el tratado bilateral que es la normativa que aplica en este caso, y con observancia de todas las garantías procesales incluidas las establecidas en el resto de tratados vigentes en el país, incluida la CADH (de la que Estados Unidos de Norteamérica no forma parte) que, como se explicó anteriormente, sí se han cumplido. Así lo ha establecido la Sala Constitucional en varios antecedentes, entre ellos, el voto No. 11568-2015, de 31 de julio de 2015, en el que se llama a proteger la libertad personal y a cumplir las garantías del debido proceso relacionadas con ese derecho (así lo ha desarrollado este mismo órgano constitucional desde la sentencia No. 1739-92, que aborda los principios del debido proceso y que enmarca dentro de ellos el derecho a la justicia entendido como, “la existencia y disponibilidad de un sistema de administración de la justicia, valga decir, de un conjunto de mecanismos idóneos para el ejercicio de la función jurisdiccional del Estado -declarar el derecho controvertido o restablecer el violado, interpretándolo y aplicándolo imparcialmente en los casos concretos; lo cual comprende, a su vez, un conjunto de órganos judiciales independientes especializados en ese ejercicio, la disponibilidad de ese aparato para resolver los conflictos y corregir los entuertos que origina la vida social, en forma civilizada y eficaz, y el acceso garantizado a esa justicia para todas las personas, en condiciones de igualdad y sin discriminación.") Se deja claro así, que debe garantizarse la objetividad e imparcialidad de los jueces y juezas llamados a resolver el caso y, por tal razón, el tribunal juzgador que interviene en un proceso de extradición no debe ejercer una revisión mecánica de los requisitos exigidos por la ley o el Tratado de Extradición en aquellos casos que exista relación bilateral con el país requirente. Por el contrario, el órgano jurisdiccional está compelido a examinar la documentación y comprobar que se trata de una solicitud y acusación formal, objetiva y legítima, que reúne los requisitos constitucionales y legales y, siempre sí, garantizar el ejercicio de la defensa del extraditado. Además, el artículo 19 de la Constitución Política dice que: "Los extranjeros tienen los mismos deberes y derechos individuales y sociales que los costarricenses, con las excepciones y limitaciones que esta Constitución y las leyes establecen" lo que significa que la condición "nacionalidad" no justifica trato diferenciado alguno. Así se admite y materializa el postulado de que los Derechos Humanos constituyen un marco jurídico universal de acatamiento obligatorio para los Estados, que obliga a reconocer la dignidad de todo ser humano y que, como tal, goza de una serie de derechos, sin discriminación alguna y en eso la Sala Constitucional ha dicho que las convenciones e instrumentos de Derechos Humanos tienen validez supraconstitucional y aplicación autoejecutable. Es decir, los instrumentos de Derechos Humanos como fuente del derecho aplicable deriva de la Constitución Política que les da fuerza normativa de su misma jerarquía, e incluso superior cuando otorgan mayores garantías a las personas (cfr. voto No. 2313-95 de las 16:18 hrs. de 9 de mayo de 1995, y voto No. 2002-10693 de 7 de noviembre de 2002 en que la Sala Constitucional reitera que, conforme al artículo 48 de la Constitución Política “todos los instrumentos internacionales sobre derechos humanos han sido elevados a rango constitucional, y por consiguiente estos deben ser incorporados en la interpretación de la Constitución”. Adicionalmente, ha de recordarse que se ha admitido, vía constitucional también, el carácter autoejecutivo de las normas contenidas en las convenciones de Derechos Humanos, es decir, sus postulados pueden invocarse como derecho aplicable por los tribunales nacionales una vez ratificadas (así en opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derecho Humanos OC-7/86 de 26 de agosto de 1986, y caso Mauricio Herrera vs. Costa Rica, del 2 de julio de 2004). No obstante, no puede obviarse que la tramitación de una extradición se lleva a cabo bajo reglas que califican como un procedimiento especial de colaboración o de asistencia internacional por medio del cual un Estado (requirente) solicita a otro Estado (requerido) la entrega de una persona a fin de someterla a un proceso penal que se sigue en su país, o bien, para que cumpla la pena que le fue impuesta como consecuencia de un proceso de naturaleza penal. Esa caracterización "especial" se ha reconocido vía constitucional, por ejemplo, en el voto No. 08261-2008 que se dijo lo siguiente: “Esta Sala, en diferentes oportunidades ha señalado que la extradición es un acto de asistencia jurídica internacional y no es otra cosa que el medio de hacer posible la presencia del imputado en un proceso penal en otro país que lo requiere. Su fundamento pues, está en la solidaridad de los Estados y la necesidad de superar las limitaciones que impone a la persecución y castigo de los delitos el principio de territorialidad, que impide aplicar la ley penal a hechos ocurridos fuera del país en que ha buscado refugio el presunto delincuente. Este acto de cooperación internacional entre Estados, debido a los problemas de territorialidad, distancia, diferencia de culturas y sistemas jurídicos, está dotado de una serie de trámites y regulaciones que buscan superar los obstáculos que se puedan presentar debido a estas diferencias, a la vez que se busca conciliar y hacer respetar los ordenamientos jurídicos de ambos países, incluyendo las normas de protección a los derechos del presunto delincuente. Precisamente estas diferencias anotadas, hacen que la detención y envío de la persona acusada a los tribunales de justicia, esté regulada en forma distinta a la detención de un presunto delincuente en el propio país” (sic. destacado se agrega). Frente a esto es que, en efecto, el Estado requerido está obligado a revisar el cumplimiento de los requisitos y principios que informan esta materia, según lo dicho en líneas previas, para luego determinar si procede la solicitud formulada y hacer entrega de la persona requerida, pero no está facultado para realizar una investigación preliminar, abrir equipos o recibir testigos sobre los hechos que se imputan. Desde esta óptica, que es la misma del tribunal de instancia, ningún vicio se observa en la tramitación de este asunto pudiendo concluirse, más bien, que el recurrente lanza al aire una crítica con la que pretende hacer creer que a su defendido se le violentaron derechos humanos, cuando lo que realmente evidencia es que está inconforme con el que no se haya ordenado la revisión de los aparatos electrónicos que le fueron decomisados al extraditable. Pese a ello, ninguna incompatibilidad se denota en la tramitación seguida en este caso con lo establecido a nivel constitucional ni convencional, no solo porque a ([Nombre 001]) se le dio la oportunidad de declarar (lo cual decidió no hacer al inicio aunque sí lo efectuó en esta sede); elegir si deseaba una extradición voluntaria u ordinaria (optando por esta última), esto debidamente asesorado, conforme consta en acta de identificación de datos de folio 50; se le asignó un defensor público (licenciado Arturo Cruz Volio) y luego se admitió el de su confianza, licenciado Randall Céspedes Zúñiga (cfr. f. 94 y 96), quien luego fue sustituido por el licenciado Greivin Piedra Figueroa (actual defensor que asumió el proceso en el estado en que se encontraba, cfr. f. 264 y 265). Sobra decir que todos esos profesionales, en su oportunidad, han tenido acceso a la sumaria de manera irrestricta. De ahí que el reproche defensivo no tiene asidero. También, al seguirse el procedimiento establecido en el numeral 9 de la Ley de Extradición (a falta de norma expresa en el tratado) se concedió audiencia por 20 días (los primeros 10 para ofrecer prueba y los otros para evacuarla) mediante resolución de las 10:45 horas del 20 de agosto de 2024 (cfr. f. 256). Aunque en la respuesta a ese emplazamiento la defensa gestionó se incorporara una traducción oficial de la documentación aportada por el gobierno requirente; cuestionó de incompletos los preceptos relacionados con la prescripción y previsiones legales que sancionan las conductas atribuidas a [Nombre 001]; solicitó un espacio para tomar declaración a su patrocinado y pidió la apertura de los aparatos electrónicos decomisados a su defendido (cfr. fls. 282 y ss) y, le fueron rechazadas esas gestiones en su totalidad, lo cierto del caso es que al ser nuevamente ofrecidas en la audiencia celebrada por este órgano jurisdiccional su petición fue parcialmente atendida (se escuchó la versión amplia [Nombre 001] y se admitió la traducción oficial que aportó en documento impreso) e incluso, se admitió la copia certificada del pasaporte requerida para afianzar la declaración del extraditable, nada de lo cual cambia el resultado de instancia. Lo único que no se ha aceptado es la apertura de los aparatos electrónicos decomisados a la persona reclamada, pues es una diligencia propia del tribunal del Estado reclamante que efectuará su incorporación al proceso. Es decir, este procedimiento ha tenido el control jurisdiccional exigido; ha cumplido con cada una de las fases y respetado las normas nacionales e internacionales al momento de resolver la situación jurídica de [Nombre 001]. Lo anterior, en el marco de un instituto o instrumento de cooperación internacional que facilita el juzgamiento o cumplimiento de pena de una persona a un Estado extranjero (el requirente), al que se le imponen ciertas obligaciones o compromisos que debe aceptar con el único fin de garantizar un trato digno, igualitario y amparado a los Derechos Humanos. En el caso concreto, conforme se anticipó en considerando precedente, se aportaron las pruebas e indicios que sugieren, razonablemente, que la persona requerida ha cometido delito en el país requirente o, al menos, allá ha producido sus efectos. De modo que no solo se corrobora la existencia de una sentencia de instancia debidamente fundamentada, sino que se ajusta al mérito de la documentación aportada por el Estado requirente, aspectos con los que se verifica la legalidad de la gestión estatal así como de lo resuelto. En cuanto al segundo tópico, que es una reiteración de lo que planteó en la fase previa y que le fue resuelto, el tribunal de instancia indicó: “(...) I. Sobre la prueba ofrecida por los intervinientes. La prueba ofrecida por el Gobierno de los Estados Unidos de América, el Ministerio Público y la Procuraduría General de la República deben ser admitidas y valoradas a los efectos del dictado de este fallo, en el tanto resultan atinentes al proceso de extradición que se tramita. No así en cuanto a la prueba solicitada para evacuar por parte del profesional Piedra Figueroa en su condición de abogado defensor de [Nombre 001], en el tanto lo gestionado desborda la competencia de este tribunal y no cumple ninguna finalidad a los efectos del proceso. Debe tenerse presente que el procedimiento de extradición es uno de naturaleza especial, mediante el cual, a través de resolución considerada, el Estado requerido entrega al Estado requirente a una persona que es solicitada para que bien sea sometida a un proceso judicial o para que cumpla una pena que le fuera impuesta. Se trata de un proceso jurisdiccional de constatación de requisitos y formas, como bien fue considerado por el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de Santa Cruz en el voto 511-2023, de allí que, la gestión del abogado del solicitado resulta improcedente e inútil a los efectos del presente proceso de extradición, porque la intervención del Estado requerido se limita a la verificación de requisitos formales, no sustantivos, en el tanto la causa penal que debe enfrentar [Nombre 001] se tramita en los Estados Unidos de América, por lo que es ante las autoridades de ese país que se debe promover la producción de la prueba gestionada y a cuya orden serán puestos cada uno de los artículos incautados. Corolario de lo indicado, la inocencia o culpabilidad del extraditable y su forma de determinarla, es un problema que deben elucidar ante los tribunales del Estado requirente, porque la situación jurídica de la persona solicitada de manera alguna es objeto del proceso de extradición (ver No. 664-02 y 681-02 del Tribunal de Casación Penal)…”. (Cfr. sentencia digital). Tal como se indicó en líneas previas, este es un procedimiento especial en el que la evacuación de pruebas no está referida para contraatacar o discutir la existencia o no de la imputación que hace el Estado requirente, que era lo pretendido con tal prueba, de modo que otorgar el derecho a ofrecer prueba no es lo mismo que obligación de evacuar toda la ofrecida cuando esta es impertinente para el tema en disputa, que no es el juzgamiento de fondo sino las garantías para que ese juzgamiento sea adecuado. En este caso, las pruebas que se solicita evacuar deberán ser ofrecidas ante la autoridad competente que tramita el proceso en el Estado requirente pues la prueba que se examina en este proceso será útil en la medida que permita verificar los requisitos, probabilidad y existencia legal de la investigación no para establecer, como pretende el apelante, la existencia del delito que motiva la gestión y será dicho Estado quien, en atención a su normativa, decida lo procedente. En todo caso, aun admitiendo hipotéticamente el alegato de que [Nombre 001] no ha sido escuchado o no se le ha dado tal oportunidad de defensa material, tal omisión se vio subsanada cuando esta cámara le concedió, sin limitación alguna, esa posibilidad al finalizar la audiencia solicitada, de modo que no es cierto que se haya violentado su derecho de intervención. Otra cosa distinta es que existan restricciones en cuando al acceso a la prueba que contienen los dispositivos electrónicos que se le decomisaron, pues tales aparatos deberán ser abiertos y manipulados por técnicos especialistas y autorizados del país requirente (si eso procediere conforme a su legislación), pero de igual manera, si su deseo es ofrecer prueba de descargo que se encuentra en su país de origen y donde tiene la operación de su empresa, nada impide que, mediante su abogado y familiares (pues incluso, según informó el defensor el padre se desplazó desde México a Costa Rica para asistir a la audiencia) reúnan los elementos que requiera para sustentar su tesis de inocencia. Empero, tales probanzas no será en estrados judiciales costarricenses que se discutan. Los demás elementos de prueba mencionados por el licenciado Piedra Figueroa y que considera se echan de menos en el presente caso, podrán ser analizados y controvertidos dentro de un eventual debate en los Tribunales del Estado requirente. Así las cosas, ninguna infracción al derecho de defensa se detecta y los reclamos deben ser rechazados, sin perjuicio del ejercicio de las facultades que otorga la Ley de la Jurisdicción Constitucional a los interesados o a quienes se sientan afectados en la aplicación de la ley, a plantear la acción de inconstitucionalidad contra las disposiciones legales que estimen reñidas con las garantías dispuestas por una convención o tratado internacional.

IV.- Respecto de la solicitud de libertad y devolución de aparatos electrónicos (teléfono celular y computadora) y consecuencias de lo decidido. (A) En efecto, el extraditable está detenido desde el día 13 de junio de 2024 y, a la fecha, según resolución No. 2024-1219 del 08 de agosto de 2024, se mantiene en esa condición pues en esa última decisión se ordenó la privación de libertad por el tiempo que dure la tramitación de esta causa, lo cual es procedente de conformidad con los artículos 11 del Tratado entre Costa Rica y los Estados Unidos de Norteamérica y 7 de la Ley de Extradición interna, pues ambos documentos permiten que se efectúe la detención provisional del extraditable de modo diferenciado a como se exige en procesos ordinarios (cfr. votos números 00926-94 y 15378-2003, Sala Constitucional). Adicionalmente, debe indicarse que no corresponde a esta autoridad jurisdiccional modificar la medida restrictiva u ordenar la libertad que se solicita, desde que se parte de un principio de colaboración internacional que obliga a garantizar la sujeción al proceso de la persona reclamada y su efectiva entrega una vez verificado el cumplimiento de los trámites y requisitos exigidos para ello, lo cual podría verse afectado al tratarse de una persona extranjera, sin arraigo (laboral ni familiar) en este país pues, incluso, ha dicho que ingresa como turista, vive en México y allá desempeña su operación financiera. Aunque no se concuerda con que, por disposición legal y hasta por un criterio jurisdiccional vinculante desarrollado por la Sala Constitucional en el voto No. 1832-2000 (que, en lo conducente estableció: “…la Ley de Extradición es absolutamente clara en cuanto a que el recurso de apelación en los procesos de extradición cabe únicamente contra la resolución que la concede o deniega, por lo que resulta inadmisible este remedio procesal en contra de la resolución que decreta o prorroga la detención, atendiendo al principio de taxatividad objetiva de los recursos") la cautela privativa de libertad no tenga recurso, al menos cuando se dicta por primera vez, tema sobre el que esta cámara ha establecido la discrepancia, lo cierto es que en virtud de lo decidido en este momento rige aquel compromiso de facilitar al Estado requirente la entrega del justiciable (así, el artículo 12 del tratado bilateral, que indica que la persona solicitada no será puesta en libertad hasta que haya sido resuelta definitivamente la extradición, a menos que la ley del Estado requerido lo estipule o este tratado disponga la libertad) y tal posibilidad se mantiene por la jurisprudencia vinculante aun para este tribunal (artículo 13 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional). En consecuencia, la petición debe ser rechazada. (B) No ha lugar a devolver los aparatos electrónicos en virtud de que los mismos podrían contener elementos relevantes para la investigación y determinación de los hechos, pero esto podrá determinarse una vez que el Estado requirente realice las diligencias formales, legales y con garantía de derecho de intervención de la defensa para abrirlos y extraer la información relevante para el caso. De modo que serán entregados junto al justiciable al gobierno requirente y será en aquel país donde se decida sobre su utilidad y destino de acuerdo con lo previsto para el decomiso y por la ley de extinción de dominio y los artículos que expresamente se indican en la solicitud de extradición, así como instrumentos, objetos de valor, documentos y demás pruebas concernientes al delito (artículo 18 del Tratado de Extradición bilateral que nos ocupa). (C) Consecuencia de lo decidido, al rechazarse el recurso, resulta procedente la extradición del ciudadano mexicano [Nombre 001] a los Estados Unidos de Norteamérica a fin de que sea juzgado únicamente por los delitos de conspiración, lavado de dinero y encubrimiento del delito de lavado de dinero relacionado con narcotráfico o actos prohibidos según previsión en la legislación del país requirente u otros posteriores a su llegada al país, sin que pueda serlo por hechos anteriores o distintos sin autorización previa del estado costarricense. Dado que la sentencia de instancia remite, para temas de promesas, a su considerando V pero, justamente ese no se encuentra en su parte considerativa, conviene aclarar dicha resolución en el sentido de que, de previo a la entrega, el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica deberá remitir, dentro del plazo otorgado por el a quo, promesas de que: a) no se juzgará al extraditable por hechos y delitos distintos a los aquí autorizados, salvo que se trate de hechos posteriores a su arribo a territorio norteamericano o que se tramite la reextradición conforme a las reglas imperantes en el tratado ni será extraditado a un tercer país sin el aval previo de Costa Rica. b) No le aplicará al extraditable, de resultar culpable por los hechos que se le endilgan, cadena perpetua o pena de muerte, sino que, de ser procedentes tales sanciones, estas deberán serle conmutadas por la inmediata inferior. c) No se le someterá a tratamientos crueles, inhumanos o degradantes en la tramitación del proceso en su contra. Asimismo, esta decisión deberá serle comunicada a la Embajada de Estados Unidos Mexicanos por ser de esa nacionalidad la persona a entregar, esto solo para efectos meramente informativos.

POR TANTO:

Se admiten como prueba los documentos de folios 444 a 498 y de 502 a 519. Se declara sin lugar el recurso de apelación interpuesto por el licenciado Piedra Figueroa en defensa de los intereses de [Nombre 001]. En consecuencia, se confirma la extradición a ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA del ciudadano mexicano [Nombre 001] por los hechos referidos en la solicitud, calificados como los delitos de conspiración, lavado de dinero y encubrimiento del delito de lavado de dinero relacionado con narcotráfico, reiterándose que dicha medida queda supeditada a la entrega, por el Estado requirente y dentro del plazo otorgado por el a quo, de las promesas relativas a que: a) no se juzgara al extraditable por hechos y delitos distintos a los aquí autorizados, salvo que se trate de hechos posteriores a su arribo a territorio norteamericano o que se tramite la reextradición conforme a las reglas imperantes en el tratado ni será extraditado a un tercer país sin el aval previo de Costa Rica. b) No le aplicará al extraditable, de resultar culpable por los hechos que se le endilgan, cadena perpetua o pena de muerte, sino que, de ser procedentes tales sanciones, estas deberán serle conmutadas por la inmediata inferior. c) No se le someterá a tratamientos crueles, inhumanos o degradantes en la tramitación del proceso en su contra. Asimismo, esta decisión deberá serle comunicada a la Embajada de Estados Unidos Mexicanos por ser de esa nacionalidad la persona a entregar, esto solo para efectos meramente informativos. NOTIFÍQUESE y comuníquese esta decisión a la Embajada de los Estados Unidos Mexicanos para efectos informativos.

Kathya Jiménez Fernández Rosaura Chinchilla Calderón Ivette Carranza Cambronero Juezas de apelación de sentencia penal Requerido: [Nombre 001] Proceso: Extradición Requiere: Estados Unidos de América imatarrita

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    Concept anchorsAnclajes conceptuales

      Spanish key termsTérminos clave en español

      This document cites

      • Ley 8204 Law on Narcotics, Psychotropic Substances, Unauthorized Drugs, Related Activities, Money Laundering, and Terrorism Financing
      • Ley 7615 Law Approving the Vienna Convention on the Law of Treaties
      • Ley 4573 Penal Code — Law 4573

      Este documento cita

      • Ley 8204 Ley sobre estupefacientes, sustancias psicotrópicas, drogas de uso no autorizado, actividades conexas, legitimación de capitales y financiamiento al terrorismo
      • Ley 7615 Ley de Aprobación de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados
      • Ley 4573 Código Penal — Ley 4573

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