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OJ-031-2007 · 12/04/2007
OutcomeResultado
The Attorney General's Office concludes that the bill is constitutional and viable, imposing ancillary fines on legal entities without creating direct or strict criminal liability.La Procuraduría concluye que el proyecto de ley es constitucional y viable, al imponer multas accesorias a personas jurídicas sin crear responsabilidad penal directa ni objetiva.
SummaryResumen
The Attorney General's Office reviews a bill that amends Articles 56 and 345 of the Penal Code and Article 55 of the Anti-Corruption Law to impose fines on legal entities when their representatives commit corruption offenses or transnational bribery. The opinion concludes that the reforms are constitutionally viable: they do not establish direct criminal liability for legal persons nor strict liability, but rather an ancillary monetary sanction in proceedings where the individual is criminally convicted. It also approves the repeal of Article 343 bis of the Penal Code due to duplication, and the addition of an enforceable title for fine collection. The opinion is issued only as a collaboration and does not bind the Legislative Assembly.La Procuraduría General de la República analiza un proyecto de ley que reforma los artículos 56 y 345 del Código Penal y el artículo 55 de la Ley contra la Corrupción, para imponer multas a personas jurídicas cuando sus representantes cometan delitos de corrupción o soborno transnacional. El dictamen concluye que las reformas son constitucionalmente viables, pues no establecen responsabilidad penal directa para las personas jurídicas ni responsabilidad objetiva, sino una sanción económica accesoria en procesos donde se condene penalmente al individuo. También avala derogar el artículo 343 bis del Código Penal por duplicidad normativa y añadir un título ejecutivo para el cobro de multas. La opinión se emite como colaboración y no obliga a la Asamblea Legislativa.
Key excerptExtracto clave
In that vein, for the application of this type of criminal provisions in a specific case to be appropriate, there must be sufficient evidence proving the culpable participation of the director, administrator, manager, legal representative, or employee of a legal entity in the illegal act under investigation, such that only in those cases where a direct and personally reproachable link to those individuals is determined can criminal liability be attributed to the legal entity. In this context, this Office endorses the proposed reform, since it does not seek to establish criminal liability for legal entities, nor strict liability for their managers or partners, but rather an economic sanction within criminal proceedings, parallel to the criminal liability attributed individually to their representatives or employees. All of the foregoing is without prejudice to any civil liability that may be demanded of the legal entity.En ese orden de ideas, para que proceda la aplicación de este tipo de normas penales en un caso concreto, debe existir suficiente prueba que acredite la participación culpable del director, administrador, gerente, apoderado o empleado de una persona jurídica con el hecho ilícito sujeto a investigación, de tal manera que sólo en aquellos casos en que se determine una relación directa y personalmente reprochable a éstos individuos, se podrá establecer responsabilidad penal a la persona jurídica. En este contexto, esta Representación avala la reforma propuesta, ya que no se pretende establecer una responsabilidad penal de personas jurídicas, ni una responsabilidad objetiva para sus administradores o socios, sino una sanción económica dentro de un proceso penal, paralela a la responsabilidad penal que se le haya acreditado, individualmente, a sus representantes o empleados. Todo ello, sin perjuicio de la responsabilidad civil que pudiera serle exigible a la persona jurídica.
Pull quotesCitas destacadas
"Esta Representación avala la reforma propuesta, ya que no se pretende establecer una responsabilidad penal de personas jurídicas, ni una responsabilidad objetiva para sus administradores o socios, sino una sanción económica dentro de un proceso penal, paralela a la responsabilidad penal que se le haya acreditado, individualmente, a sus representantes o empleados."
"This Office endorses the proposed reform, since it does not seek to establish criminal liability for legal entities, nor strict liability for their managers or partners, but rather an economic sanction within criminal proceedings, parallel to the criminal liability attributed individually to their representatives or employees."
Opinión sobre los artículos 1 y 2 del proyecto
"Esta Representación avala la reforma propuesta, ya que no se pretende establecer una responsabilidad penal de personas jurídicas, ni una responsabilidad objetiva para sus administradores o socios, sino una sanción económica dentro de un proceso penal, paralela a la responsabilidad penal que se le haya acreditado, individualmente, a sus representantes o empleados."
Opinión sobre los artículos 1 y 2 del proyecto
"El artículo 39 de nuestra Constitución Política indica: «A nadie se hará sufrir pena sino por delito, cuasidelito, o falta, sancionados por ley anterior y en virtud de sentencia firme dictada por autoridad competente, previa oportunidad concedida al indiciado para ejercer su defensa y mediante la necesaria demostración de culpabilidad.»"
"Article 39 of our Political Constitution states: ‘No one shall be made to suffer a penalty except for a crime, quasi-crime, or misdemeanor punishable by prior law and by virtue of a final judgment rendered by competent authority, after an opportunity for the accused to exercise his defense and upon the necessary demonstration of guilt.’"
Consideraciones sobre el principio de culpabilidad
"El artículo 39 de nuestra Constitución Política indica: «A nadie se hará sufrir pena sino por delito, cuasidelito, o falta, sancionados por ley anterior y en virtud de sentencia firme dictada por autoridad competente, previa oportunidad concedida al indiciado para ejercer su defensa y mediante la necesaria demostración de culpabilidad.»"
Consideraciones sobre el principio de culpabilidad
"En ese orden de ideas, para que proceda la aplicación de este tipo de normas penales en un caso concreto, debe existir suficiente prueba que acredite la participación culpable del director, administrador, gerente, apoderado o empleado de una persona jurídica con el hecho ilícito sujeto a investigación… solo en aquellos casos en que se determine una relación directa y personalmente reprochable a éstos individuos, se podrá establecer responsabilidad penal a la persona jurídica."
"In that vein, for the application of this type of criminal provisions in a specific case to be appropriate, there must be sufficient evidence proving the culpable participation of the director, administrator, manager, legal representative, or employee of a legal entity in the illegal act under investigation… only in those cases where a direct and personally reproachable link to those individuals is determined can criminal liability be attributed to the legal entity."
Criterio sobre la interpretación constitucional
"En ese orden de ideas, para que proceda la aplicación de este tipo de normas penales en un caso concreto, debe existir suficiente prueba que acredite la participación culpable del director, administrador, gerente, apoderado o empleado de una persona jurídica con el hecho ilícito sujeto a investigación… solo en aquellos casos en que se determine una relación directa y personalmente reprochable a éstos individuos, se podrá establecer responsabilidad penal a la persona jurídica."
Criterio sobre la interpretación constitucional
Full documentDocumento completo
Legal Opinion: 031 - J of 04/12/2007 OJ-031-2007 April 12, 2007 Licenciado Alexander Mora Mora President Comisión Permanente de Asuntos Jurídicos Asamblea Legislativa Dear Sir:
By assignment and with the approval of the Attorney General of the Republic, Ana Lorena Brenes Esquivel, we are pleased to respond to your official communication number CJ-51-02-07 dated February 19, 2007, by which this Procuraduría General is requested to provide a technical-legal opinion regarding the bill called "Reform to articles 56 and 345 of the Criminal Code, Law No. 4573 and to article 55 of the Law against Corruption and Illicit Enrichment in Public Function, Law No. 8422 and repeal of article 343 bis of the Criminal Code," legislative file No. 16.511.
I.- Scope of this pronouncement.
As is well known to you, given that the request formulated by the Comisión Permanente de Asuntos Jurídicos does not conform to the procedure for requesting legal opinions (dictámenes), established in Article 4 of the Organic Law of the Procuraduría General de la República, the following comments are not binding on the consulting institution. Consequently, this pronouncement is a legal opinion (opinión jurídica) issued by this Advisory Body, as a collaboration with the Comisión de Asuntos Jurídicos, in view of the delicate work under your charge.
Likewise, and as has been indicated on other occasions, "...since this does not fall under the scenarios contemplated by Article 157 of the Regulations of the Asamblea Legislativa (consultation with the Tribunal Supremo de Elecciones, the Universidad de Costa Rica, the Poder Judicial, or an autonomous institution), the request at hand is not subject to the eight-business-day deadline that said article stipulates" (see, among others, legal opinion No. OJ-097-2001 of July 18, 2001).
II.- Purpose of the bill under study.
The bill under study promotes, in the first place, a reform to Article 345 of the Criminal Code, "Punishment of the Corruptor," with the intention of adding a second paragraph to said article, to the effect that: "If the perpetrator were the director, administrator, manager, legal representative (apoderado), or employee of a legal entity (persona jurídica) and committed the crime in relation to the exercise of functions inherent to their position, the legal entity shall be imposed a fine of twenty to one thousand base salaries (salarios base), without prejudice to the civil liability that may be demanded of the legal entity, according to the provisions of this Code or those indicated by special laws. In these cases, if the crime had been committed in relation to an award process in a public procurement (contratación pública), the penalty may be up to ten percent of the amount of the award, whichever is greater." The foregoing, with the purpose of incorporating economic sanctions against legal entities (personas jurídicas), when it is demonstrated that their representatives or employees have engaged in acts of corruption.
As a second point, a reform is proposed to numeral 55 of the Law against Corruption and Illicit Enrichment in Public Function, "Transnational Bribery," with the aim of adding a third paragraph to said numeral, whose text states: "If the corruptor were the director, administrator, manager, legal representative, or employee of a legal entity and committed the crime in relation to the exercise of functions inherent to their position, the legal entity shall be imposed a fine of twenty to one thousand base salaries, without prejudice to the civil liability that may be demanded of the legal entity, according to the provisions of this Code or those indicated by special laws (same as the reform to the Criminal Code). In these cases, if the crime had been committed in relation to an award process in a public procurement, the penalty may be up to ten percent of the amount of the award, whichever is greater." This reform strictly mirrors the proposed reform for Article 345 of the Criminal Code.
Furthermore, the bill adds in its Article Three a final paragraph to numeral 56 of the Criminal Code, "Failure to Pay the Fine Penalty," which regulates that: "If it involves a fine imposed on a legal entity, the conviction (sentencia condenatoria) shall constitute an executory title (título ejecutivo), which shall be executed through the corresponding legal avenue in case of non-compliance." On the other hand, Article Four of the bill proposes to repeal numeral 343 bis of the Criminal Code, "Offering or Granting of Gift or Retribution," arguing that it is appropriate because the spirit pursued by the numeral is already regulated in the current text of Article 55 of the Law against Corruption and Illicit Enrichment in Public Function, "Transnational Bribery." Additionally, Article Five of the bill regulates the issue of the protection of persons who in good faith report the acts of corruption described in this legislative proposal, by the corresponding authorities in accordance with the legal mechanisms provided for such purpose.
Finally, the bill in its Article Six clarifies that: "the expression 'base salary' (salario base) in the reforms made by this Law is that defined by Article 2 of Law No. 7377." III.- Opinion of the Procuraduría General de la República on the merits of the matter consulted.
As is known, the Costa Rican legal system, while admitting the application of the theory of strict liability (responsabilidad objetiva) in various matters, such as civil, labor, tax, and administrative, to name a few, excludes it by definition from criminal matters.
Article 39 of our Political Constitution states:
"No one shall be made to suffer a penalty except for a crime (delito), quasi-crime (cuasidelito), or misdemeanor (falta), sanctioned by prior law and by virtue of a final judgment (sentencia firme) issued by a competent authority, after the opportunity has been granted to the accused (indiciado) to exercise their defense and through the necessary demonstration of guilt (culpabilidad)." It is precisely through this article that the principle of subjective guilt (culpabilidad subjetiva) is established as a sine qua non requirement to consider an action capable of producing criminal liability.
In the same vein, the Criminal Code develops this principle in Section V, called culpability (culpabilidad), with Article 30 expressly providing that:
"No one can be sanctioned for an act expressly defined in the law unless they have performed it with intent (dolo), fault (culpa), or preterintention (preterintención)." That is, the commission of the unjust act must be personally reproachable to the subject for a penalty or sanction to be imposed; conversely, if the active subject (understood as an individual) cannot be subjected to a judgment of reproach for their actions, they cannot be penalized.
On this point, the Sala Tercera of the Corte Suprema de Justicia, through resolution number 00030-1992 at ten hours and thirty minutes on January seventeenth, nineteen hundred and ninety-two, has indicated that:
"...with regard to criminal matters, strict liability (responsabilidad objetiva) is not admitted (although it is debated that certain institutions in this area of law retain such a characteristic to some extent - e.g., 'preterintentional' crimes and so-called 'result-qualified' crimes). The foregoing means that there cannot be a crime without the necessary demonstration of guilt (culpabilidad) (this is the so-called principle of culpability (culpabilidad), which at the level of criminality (tipicidad) implies that the conduct, to be considered criminal, must be at least fault-based (culposa); and at the level of culpability, that there is no crime if the injustice is not reproachable to the perpetrator)..." In this sense, we can affirm that the Costa Rican penal system is based on personal or subjective imputability, in which the personal participation of the accused in the events under process must necessarily be demonstrated, to enable the imposition of a sanction of a criminal nature.
The normative principles indicated supra allow for the regulation of criminal liability and define the class or type of subjects that can be recipients of a sanction; they refer to those individuals with the cognitive and volitional capacity to consent to being juridically subjected to a penalty.
Now, classical criminal doctrine considers that: "The moral person cannot be an active subject of a crime. This quality can only be held by a natural person, for only they are capable of executing the actions or incurring the omissions that can legitimately fall within the scope of criminal law; it does not reside simply in the fact that certain situations produce harmful consequences for individuals or society. The rationale of the penalty is very different and essentially human in nature: it is only directed at and applied to those who are susceptible to retribution and prevention. Only the natural person possesses the attributes of intelligence and will that these purposes of the penalty presuppose: moral persons do not possess them." [1] Despite this position of classical criminal doctrine and the fact that, as a thesis of principle, our criminal legal system excludes strict liability (responsabilidad objetiva) as a sanctioning parameter, the truth is that it contains scattered exceptions with respect to strict liability, where some norms establish the possibility of transferring liability for the commission of a crime to the representatives of legal entities (personas jurídicas) or collective entities. Such is the case of Article 227 of the Criminal Code, which defines the crime of Usurpation of Public Domain Property and provides, where relevant:
"Article 227: (…) If the usurpations provided for in this article were perpetrated in the name of or under the instructions of a society or company, criminal liability shall be attributed to its Manager or Administrator, without prejudice to the fact that the civil indemnification shall also fall upon the society or company." This provision has been analyzed by our highest constitutional controller in its Voto 6361 at 15:03 hours on December 1, 1993, specifying that: "(…) The consultation is resolved by indicating that the fourth paragraph of Article 227 of the Criminal Code is not in itself unconstitutional, but it must be interpreted that for its application to a specific case, the judge must establish whether sufficient evidence exists to accredit the culpable participation of the administrator or manager of the society or company in the act under investigation, so that only in those cases where they find a direct and personally reproachable connection to the latter, their criminal liability may be determined." In the same sense, one must understand the reform made in 2004, through Law No. 8422, to Article 354 of the Criminal Code of Costa Rica regarding the crime of embezzlement (peculado), by establishing, where applicable:
"Article 354: (…) It shall also be applicable to private individuals and to the managers, administrators, or legal representatives of private organizations, beneficiaries, subsidized entities, donees, or concessionaires, regarding the public assets, services, and funds that they exploit, custody, administer, or possess under any title or management modality." Strict liability is also instituted as a variant inherent to ecological crime, in Article 130 of the Wildlife Conservation Law which indicates that:
"Article 130.- In the case of the illicit acts covered by this Law, when legal entities (personas jurídicas) are involved, the liability shall extend to their legal representative." Another example can be found in the Ley Forestal which contemplates the same situation in Article 57:
"Article 57.- The infractions of this law, in accordance with this title, constitute crimes. In the case of the illicit acts covered by this law, when legal entities are involved, the liability shall extend to their legal representatives…" From the foregoing, it is concluded that, in our legal system, the legislator has established several exceptions to the theory of subjective liability (responsabilidad subjetiva), which governs criminal matters. However, as already noted, within the Costa Rican constitutional framework, these norms must be interpreted in the sense that the active subject of the crime cannot be the entities or legal entities (personas jurídicas), but rather the individuals who, in their name and on their behalf, performed the criminal acts, if there is evidence that affirms or verifies the participation of these individuals, as set forth in Articles 1 and 2 of this bill.
In this vein, for the application of this type of criminal norms to a specific case to proceed, sufficient evidence must exist to accredit the culpable participation of the director, administrator, manager, legal representative, or employee of a legal entity in the illicit act under investigation, such that only in those cases where a direct and personally reproachable relationship to these individuals is determined, can criminal liability be established against the legal entity (persona jurídica).
III.I.- Analysis of the proposed reforms.
Our country has, as a member of the international community, signed a series of instruments aimed at combating corruption, assuming commitments to carry out concrete actions for the elimination of this scourge. Among these instruments are the Inter-American Convention against Corruption and the United Nations Convention against Corruption.
For the full compliance with the obligations contained in these International Treaties, mainly those that address the issue of combating corruption, it is imperative to modify and adjust our national laws, in order to provide an adequate solution to the problem.
Consistent dogmatic conceptions must be developed, for example in the case of criminal liability of legal entities (personas jurídicas), especially if criminal law is resorted to, making it necessary to overcome the difficulties related to the criminal principle of culpability (culpabilidad), and establish clear rules aimed at ensuring comprehensive liability of legal entities, regarding the determination of responsibilities, obligations, and sanctions.
We are clear that nowadays many corruption crimes are fundamentally committed by legal entities, with very complex internal organizations that use their officers or employees in general to fulfill their corrupt policies. In this regard, the author Günter Heine refers to the problem indicating that:
"The current issues of criminal policy are, for example, economic crime, money laundering, liability for defective products, criminal environmental protection. These areas are basically permeated by models of collective conduct, with companies, as typical elements of modern industrial society, being the agents of social development. Accordingly, the real influence of associations, companies, and banks is in the foreground of criminal policy. But if one resorts to traditional Criminal Law to identify the perpetrators inside companies, innumerable difficulties will be found.
A central problem results from the dispersion of operational activities, information possession, and decision-making power. Our traditional Criminal Law presupposes these three aspects united in the same person. Now, the possibility of a private individual being a perpetrator disappears in modern forms of organization, due to the decentralization and functional differentiation of competencies." [2] Consequently, the reform bill submitted for our consideration is not only consistent with the international commitments assumed by our country, but is also a necessary tool to confront modern economic crime.
III.I. I.- Articles 1 and 2.
Without further preamble, we will proceed to the analysis of the first two articles of the referred bill, which seeks to introduce, as we indicated, within the text of Article 345 of the Criminal Code – "Punishment of the Corruptor" – and Article 55 of the Law against Corruption and Illicit Enrichment in Public Function – "Transnational Bribery" – the following reform:
"If the perpetrator were the director, administrator, manager, legal representative, or employee of a legal entity (persona jurídica) and committed the crime in relation to the exercise of functions inherent to their position, the legal entity shall be imposed a fine of twenty to one thousand base salaries (salarios base), without prejudice to the civil liability that may be demanded of the legal entity, according to the provisions of this Code or those indicated by special laws. In these cases, if the crime had been committed in relation to an award process in a public procurement (contratación pública), the penalty may be up to ten percent of the amount of the award, whichever is greater." The highlighting is not from the original.
In the first place, this Representation considers that with the recent ratification by the Costa Rican State of the United Nations Convention against Corruption [3], the proposal under study would precisely come to fulfill one of the international obligations acquired by our country upon signing said Convention.
In this regard, numeral 26 of the aforementioned convention indicates: "…Liability of legal entities 1. Each State Party shall take such measures as may be necessary, consistent with its legal principles, to establish the liability of legal entities for participation in the crimes established in accordance with this Convention. 2. Subject to the legal principles of the State Party, the liability of legal entities may be criminal, civil or administrative. 3. Such liability shall be without prejudice to the criminal liability of the natural persons who have committed the crimes. 4. Each State Party shall, in particular, ensure that legal entities held liable in accordance with this article are subject to effective, proportionate and dissuasive criminal or non-criminal sanctions, including monetary sanctions." It is noted that, from the analysis of the text intended to be added to numerals 345 of the Criminal Code and 55 of the Law against Corruption and Illicit Enrichment in Public Function, we see one of the commitments acquired by Costa Rica upon ratifying the United Nations Convention against Corruption fulfilled.
In the second place, from the study of the reform proposed in the first two articles of the bill, three basic requirements can be extracted for the sanction or fine established for the legal entity (persona jurídica) to be imposed. Firstly, that a punishable act is committed; secondly, that the crime is committed by the director, administrator, manager, legal representative, or employee of the legal entity in relation to the exercise of functions inherent to their position; and thirdly, that a competent jurisdictional authority declares that said act is criminal and has it as proven.
Taking into account the previous considerations, it is clear that the proposed reform does not seek to establish exclusive criminal liability for legal entities (personas jurídicas), but rather a sanction or fine accessory to the criminal conviction, in those judicial proceedings where a penalty is imposed on the director, administrator, manager, legal representative, or employee of the legal entity, who has committed the crime of corruption penalty or transnational bribery.
In this vein, an option is proposed so that, in the criminal venue, companies that operate with corrupt policies are sanctioned with a fine for the actions that their officers individually carry out, precisely in fulfillment of said policies.
In this context, this Representation endorses the proposed reform, since it does not seek to establish criminal liability for legal entities (personas jurídicas), nor strict liability for their administrators or partners, but rather an economic sanction within a criminal proceeding, parallel to the criminal liability that has been individually accredited to their representatives or employees. All of the above, without prejudice to the civil liability that may be demanded from the legal entity.
III.I. II.- Article 3.
Article 3 of the bill under study seeks to add a final paragraph to Article 56 of the Criminal Code, "Failure to Pay the Fine Penalty," regulating that:
"Article 56: … If it involves a fine imposed on a legal entity (persona jurídica), the conviction (sentencia condenatoria) shall constitute an executory title (título ejecutivo), which shall be executed through the corresponding legal avenue in case of non-compliance." In relation to the matter, Article 438, paragraph 7) of the Code of Civil Procedure indicates, where relevant:
"Article 438.- Executory titles. The following are executory titles: …7.- All kinds of documents that, by special laws, have executory force…" By virtue of the foregoing, we are within the legal assumption established in paragraph 7) of said article, meaning the conviction that establishes a fine against a legal entity has the force and validity of an executory title. In this regard, it is important to note that the most agile mechanism for judicial collection is the executory proceeding (vía ejecutiva), so that in case of non-compliance by the debtor, one may proceed, in an Executory Proceeding, to demand payment.
In this sense, it is considered that the proposed reform is appropriate; in fact, it would generate savings in time and resources when collecting the established fine, in case of non-payment.
III.I. III.- Article 4.
The present numeral proposes to repeal Article 343 bis of the Criminal Code, "Offering or Granting of Gift or Retribution," as this conduct is now regulated in numeral 55 of the Law against Corruption and Illicit Enrichment in Public Function.
In this regard, it is fundamental to indicate that the incorporation of the crime of transnational bribery into our legal system constitutes a great effort to criminalize such conduct at the regional level, and hints at the importance of the regulation for the purposes of combating corruption.
It is important, for the purposes of determining the need and suitability of the repeal of numeral 343 bis, to analyze whether the conduct criminalized in said article is effectively contained in the text of Article 55 of the Law against Corruption and Illicit Enrichment in Public Function.
As a preliminary matter, it is convenient to analyze both texts, and for this purpose their current content is transcribed below:
"Article 343 bis - Whoever offers or grants, directly or indirectly, a gift, retribution, or other undue advantage to any public official of another State, to perform or omit any act in the exercise of their functions, shall be punished with imprisonment from two to six years. (As added by the sole article of Law No. 8115 of December 18, 2001) " "Article 55.—Transnational Bribery. Whoever offers or grants, to a public servant of another State or of an international organization or entity, directly or indirectly, any gift, retribution, or other undue advantage, in exchange for said official, in the exercise of their functions, performing or omitting any act or, improperly asserting before another official the influence derived from their position, shall be sanctioned with imprisonment from two to eight years. The penalty shall be from three to ten years, if the bribery (soborno) is carried out to make the official perform an act contrary to their duties. The same penalty shall apply to whoever receives the mentioned gift, retribution, or advantage." Precisely, from the study of both norms, it can be determined that the conduct criminalized by Article 343 bis is effectively regulated, in the same sense, in the text of Article 55 of the Law against Corruption and Illicit Enrichment in Public Function, "Transnational Bribery." In fact, the text of numeral 55 of the aforementioned law establishes a greater penalty —at its upper end— than that regulated in Article 343 bis which is intended to be repealed.
Understood in this way, it is worth noting that this Advisory Body considers it timely and necessary to maintain a single rule regulating the issue of transnational bribery, with the purpose of respecting the principle of legal certainty (seguridad jurídica) that governs our legal system.
Likewise, the proposed repeal corrects the incongruity of the numbering resulting from Article 345 of the Criminal Code, when it indicates that the penalties established in the five previous articles —specifically referring to the crimes of improper bribery, proper bribery, aggravated corruption, acceptance of gifts for a completed act, and corruption of judges— shall be applicable to whoever gives or promises a public official a gift or undue advantage. Given that, with the incorporation into the Criminal Code of Article 343 bis, any legal operator could misinterpret the text of numeral 345 of the code under study and consider that the penalty established in Article 340 is not applicable to the assumption indicated in Article 345 ibid.
In this vein, it can be concluded that the proposal to repeal Article 343 bis of the current Criminal Code is appropriate, because the crime of transnational bribery, regulated in both numerals, would remain in force in the text of Article 55 of the Law against Corruption and Illicit Enrichment in Public Function, "Transnational Bribery," with a greater penalty, and the illicit conduct would be regulated in a single norm.
III.I. IV.- Article 5.
The article under study regulates the issue of the protection, by the corresponding authorities, of persons who in good faith report the acts of corruption described in this bill, in accordance with the legal mechanisms provided for such purpose.
In relation to the matter, it is crucial to mention that both the United Nations Convention against Corruption and the Inter-American Convention against Corruption regulate the protection of the good-faith whistleblower, in the sense that each State Party shall consider incorporating into its domestic legal system appropriate measures to provide protection to those who report acts of corruption.
In such a way, the proposed reform would also be fulfilling one of the obligations acquired by the country upon ratifying both international conventions.
Furthermore, we consider that while it is important for the State to incorporate into its current legal system a norm regulating the issue of protection for the person who in good faith reports acts of corruption, it is fundamental to establish the suitable mechanisms to make said protection effective.
III.I. V.- Article 6 The proposal establishes that: "the expression 'base salary' (salario base) in the reforms made by this Law is that defined by Article 2 of Law No. 7377." It is timely to indicate that the expression "base salary" (salario base) is that defined by Law No. 7337 of May 5, 1993, and not as stated in this article, "7377." IV.- Conclusion.
In accordance with the foregoing, this Representation concludes that:
Given that the Procuraduría General de la República, as a body operating the law and, in some way, overseeing the legality, proportionality, and rationality of the laws, is responsible for verifying —when we are granted a hearing— that bills for legislative reforms comply with the teleological proposal that drives them and are also respectful of the constitutional order.
We consider that this bill falls within the parameters of legality and is consistent with the constitutional framework.
In the manner set forth, we hereby render the pronouncement of the Procuraduría General de la República regarding the consultation submitted for our study.
Receive the expressions of our highest consideration and esteem.
Sincerely,
Lic. Gilberth Calderón Alvarado Procurador de la Ética Pública Licda. Yansi Arias Valverde Abogada de Procuraduría GCA/YAV/rga [1] Nuñez Ricardo. Derecho Penal Argentino, Buenos Aires. 1959. p. 216, in Santiago Nino, Carlos. Los límites de la Responsabilidad Penal, Una teoría liberal del delito. Edt. Astrea, Buenos Aires, Argentina. 1980. p.407. [2] Günter Heine. La responsabilidad penal de las empresas: evolución internacional y consecuencias nacionales. En www.unifr.ch/derechopenal/anuario/96/hei96.html. In the same vein, see Ayala Gomes. Criminalidad Económica en España. [3] This Convention was ratified by Article 1 of Decreto Ejecutivo No. 33540 of January 9, 2007.
Opinión Jurídica : 031 - J del 12/04/2007 OJ-031-2007 12 de abril de 2007 Licenciado Alexander Mora Mora Comisión Permanente de Asuntos Jurídicos Asamblea Legislativa Estimado señor:
Por encargo y con la aprobación de la señora Procuradora General de la República, Ana Lorena Brenes Esquivel, nos es grato responder a su atento oficio número CJ-51-02-07 de fecha 19 de febrero de 2007, mediante el cual se solicita a esta Procuraduría General que vierta criterio técnico-jurídico en relación con el proyecto de ley denominado Reforma a los artículos 56 y 345 del Código Penal, Ley N° 4573 y al artículo 55 de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública, Ley N° 8422 y derogatoria del artículo 343 bis del Código Penal, expediente legislativo N° 16.511.
I.- Alcances del presente pronunciamiento.
Tal y como es de su estimable conocimiento, en vista de que la gestión formulada por la Comisión Permanente de Asuntos Jurídicos no se ajusta al procedimiento de solicitud de dictámenes, establecido en el artículo 4º de la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República, los comentarios siguientes no obligan a la institución consultante. En consecuencia, este pronunciamiento es una opinión jurídica que emana de este Órgano Asesor, como una colaboración a la Comisión de Asuntos Jurídicos, atendiendo a la delicada labor a su cargo.
Asimismo, y como ya se ha indicado en otras oportunidades, “…al no estarse en los supuestos que prevé el artículo 157 del Reglamento de la Asamblea Legislativa (consulta al Tribunal Supremo de Elecciones, la Universidad de Costa Rica, el Poder Judicial o una institución autónoma), a la solicitud que nos ocupa no le es aplicable el plazo de ocho días hábiles que dicho artículo dispone” (véase, entre otras, la opinión jurídica No. OJ-097-2001 de 18 de julio del 2001).
II.- Pretensión del proyecto bajo estudio.
El proyecto de Ley objeto de estudio, promueve en primer término una reforma al artículo 345 del Código Penal, “Penalidad del corruptor”, con la intención, de que se adicione un segundo párrafo a dicho artículo, en el sentido de que: “ Si el autor fuere el director, administrador, gerente, apoderado o empleado de una persona jurídica y cometiere el delito en relación con el ejercicio de funciones propias de su cargo, a la persona jurídica le será impuesta una multa de veinte a mil salarios base, sin perjuicio de la responsabilidad civil que pudiera serle exigible a la persona jurídica, según las disposiciones de este Código o las que señalen las leyes especiales. En estos casos, si el delito hubiere sido cometido en relación con un proceso de adjudicación en una contratación pública, la pena podrá ser hasta de un diez por ciento del monto de la adjudicación, lo que fuere mayor.”. Lo anterior, con el propósito de incorporar sanciones de carácter económico a las personas jurídicas, cuando se demuestre que sus representantes o empleados han incurrido en actos de corrupción.
Como segundo punto, se plantea una reforma al numeral 55 de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública, “Soborno transnacional”, con el fin de adicionar un tercer párrafo a dicho numeral, cuyo texto indica que:“ Si el corruptor fuere el director, administrador, gerente, apoderado o empleado de una persona jurídica y cometiere el delito en relación con el ejercicio de funciones propias de su cargo, a la persona jurídica le será impuesta una multa de veinte a mil salarios base, sin perjuicio de la responsabilidad civil que pudiera serle exigible a la persona jurídica, según las disposiciones de este Código o las que señalen las leyes especiales (igual a la reforma al Código Penal). En estos casos, si el delito hubiere sido cometido en relación con un proceso de adjudicación en una contratación pública, la pena podrá ser hasta de un diez por ciento del monto de la adjudicación, lo que fuere mayor.”, reforma que guarda estricta similitud con la propuesta de reforma planteada para el artículo 345 del Código Penal.
Además, el proyecto adiciona en su artículo tercero, un párrafo final al numeral 56 del Código Penal, “Incumplimiento en el pago de la pena de multa”, donde se regula que: “Si se trata de una multa impuesta a una persona jurídica, la sentencia condenatoria constituirá título ejecutivo, que será ejecutado en la vía legal correspondiente en caso de incumplimiento.” Por otra parte, el artículo cuarto del proyecto propone derogar el numeral 343 bis del Código Penal, “Ofrecimiento u otorgamiento de dádiva o retribución”, argumentándose que es procedente por cuanto el espíritu perseguido por el numeral ya se encuentra regulado en el texto actual del artículo 55 de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública, “Soborno transnacional”.
Adicionalmente, el artículo quinto del proyecto regula el tema de la protección de las personas que de buena fe denuncien los actos de corrupción descritos en el presente propuesta legislativa, por parte de las autoridades correspondientes conforme a los mecanismos legales previstos para tal efecto.
Finalmente, el proyecto en su artículo sexto aclara que: “la expresión “salario base” en las reformas hechas por esta Ley, es la definida por el artículo 2 de la Ley N.° 7377.” III.- Criterio de la Procuraduría General de la República sobre el fondo del asunto consultado.
Como es sabido, el ordenamiento jurídico costarricense, si bien admite la aplicación de la teoría de la responsabilidad objetiva en varias materias, como la civil, laboral, fiscal y administrativa, por citar algunas, la excluye por definición de la materia penal.
El artículo 39 de nuestra Constitución Política indica:
“A nadie se hará sufrir pena sino por delito, cuasidelito, o falta, sancionados por ley anterior y en virtud de sentencia firme dictada por autoridad competente, previa oportunidad concedida al indiciado para ejercer su defensa y mediante la necesaria demostración de culpabilidad.” Es precisamente por medio de este articulado que se establece el principio de culpabilidad subjetiva como requisito sine quo non para considerar que una acción sea capaz de producir responsabilidad penal.
En ese mismo sentido, el Código Penal desarrolla este principio en la Sección V, denominada culpabilidad, siendo que expresamente el artículo 30 dispone que:
"Nadie puede ser sancionado por un hecho expresamente tipificado en la ley sino lo ha realizado por dolo, culpa o preterintención" Es decir la realización del hecho injusto debe ser personalmente reprochable al sujeto para que pueda imponérsele una pena o sanción; en sentido contrario, si al sujeto activo (entiéndase un individuo) no se le puede hacer el juicio de reproche por su actuación, no podrá sancionársele penalmente.
Sobre este punto la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, mediante resolución número 00030-1992 de las diez horas con treinta minutos del diecisiete de enero de mil novecientos noventa y dos ha indicado que:
“…en lo que se refiere a la materia penal no se admite la responsabilidad objetiva (aún cuando se discute que ciertas instituciones de esa área del derecho conservan en alguna medida tal característica -por ej. los delitos "preterintencionales" y los llamados delitos "calificados por el resultado"). Lo anterior significa que no puede existir delito sin la necesaria demostración de culpabilidad (es el llamado principio de culpabilidad, que a nivel de tipicidad implica que la conducta para ser típica, debe ser al menos culposa; y a nivel de culpabilidad, que no hay delito si el injusto no es reprochable al autor)…” En ese sentido, podemos afirmar que el sistema penal costarricense está basado en la imputabilidad personal o subjetiva, en la que necesariamente se debe demostrar la participación personal del imputado en los hechos objeto del proceso, para posibilitar la imposición de una sanción de naturaleza penal.
Los principios normativos indicados supra, permiten regular la responsabilidad penal y delimitan la clase o tipo de sujetos que pueden ser destinatarios de una sanción, se refiere a aquellos individuos con capacidad cognoscitiva y volitiva para consentir en sujetarse jurídicamente a una pena.
Ahora bien, la doctrina penal clásica, considera que:
“La persona moral no puede ser sujeto activo de un delito. Esta calidad sólo la puede tener la persona física, pues sólo ella es capaz de ejecutar las acciones o incurrir en las omisiones que legítimamente pueden entrar en el ámbito de derecho penal, no reside simplemente en el hecho de que ciertas situaciones producen consecuencias perjudiciales para los individuos o la sociedad. La razón de la pena es otra muy distinta y de carácter esencialmente humano: sólo se dirige y aplica a quienes son susceptibles de retribución y prevención. Únicamente la persona física tiene los atributos de inteligencia y voluntad que presuponen esas finalidades de la pena: las personas morales no lo poseen.” [1] No obstante ante esta posición de la doctrina penal clásica y que, como tesis de principio, nuestro ordenamiento jurídico penal excluye la responsabilidad objetiva como parámetro sancionador, es lo cierto que el mismo contiene dispersas, excepciones con respecto a la responsabilidad objetiva, en donde algunas normas establecen la posibilidad de trasladar la responsabilidad de la comisión de un delito a los representantes de las personas jurídicas o colectivas, tal es el caso del artículo 227 del Código Penal, que tipifica el delito de Usurpación de Bienes de Dominio Público y dispone en lo que interesa:
“Artículo 227:
(…) Si las usurpaciones previstas en este artículo se hubieran perpetrado en nombre o por instrucciones de una sociedad o compañía, la responsabilidad penal se atribuirá a su Gerente o Administrador, sin perjuicio de que la indemnización civil recaiga también sobre la sociedad o compañía”.
Esta disposición ha sido analizada por nuestro máximo contralor constitucional en su Voto. 6361 de las 15:03 horas del 1 de diciembre de 1993, precisando que:
“ (…) Se evacúa la consulta indicando que el párrafo cuarto del artículo 227 del Código Penal no es en sí mismo inconstitucional, pero debe interpretarse que para su aplicación a un caso concreto el juzgador debe establecer si existe prueba suficiente que acredite la participación culpable del administrador o gerente de la sociedad o compañía con el hecho que se investiga, de tal forma que sólo en aquellos casos en que encuentre una relación directa y personalmente reprochable a éste, podrá acordarse su responsabilidad penal”.
En igual sentido se debe entender la reforma hecha en el año 2004, mediante Ley N° 8422, al artículo 354 del Código Penal de Costa Rica en lo referente al delito de peculado, al establecer, en lo conducente:
“Artículo 354:
(…) También será aplicable a los particulares y a los gerentes, administradores o apoderados de las organizaciones privadas, beneficiarios, subvencionados, donatarios o concesionarios, en cuanto a los bienes, servicios y fondos públicos que exploten, custodien, administren o posean por cualquier título o modalidad de gestión”.
También se instituye la responsabilidad objetiva como variante propia del delito ecológico, en el artículo 130 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre el cual indica que:
“Artículo 130.- En el caso de los actos ilícitos comprendidos en esta Ley, cuando se trate de personas jurídicas, la responsabilidad se extenderá a su representante legal”.
Otro ejemplo se puede encontrar en la Ley Forestal que contempla la misma situación en el artículo 57:
“Artículo 57.- Las infracciones a la presente ley, de acuerdo con este título constituyen delitos.
En el caso de los actos ilícitos comprendidos en esta ley, cuando se trate de personas jurídicas, la responsabilidad se extenderá a sus representantes legales…” De lo anterior se concluye que, en nuestro ordenamiento jurídico el legislador ha realizado varias excepciones a la teoría de la responsabilidad subjetiva, que rige en materia penal. No obstante, como ya se apuntó, en el marco constitucional costarricense, estas normas deben interpretarse en el sentido de que no puede ser sujeto activo del delito las entidades o personas jurídicas, sino los individuos que en su nombre y representación realizaron los actos delictivos, si existe prueba que afirme o compruebe la participación de éstos, tal y como se plantea en los artículos 1 y 2 del presente proyecto de Ley.
En ese orden de ideas, para que proceda la aplicación de este tipo de normas penales en un caso concreto, debe existir suficiente prueba que acredite la participación culpable del director, administrador, gerente, apoderado o empleado de una persona jurídica con el hecho ilícito sujeto a investigación, de tal manera que sólo en aquellos casos en que se determine una relación directa y personalmente reprochable a éstos individuos, se podrá establecer responsabilidad penal a la persona jurídica.
III.I.- Análisis de las reformas planteadas.
Nuestro país ha suscrito, como miembro de la comunidad internacional, una serie de instrumentos tendientes al combate de la corrupción. Asumiendo compromisos para llevar a cabo acciones concretas para la eliminación de este flagelo. Entre estos instrumentos se encuentran la Convención Interamericana contra la Corrupción y la Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción.
Para el cabal cumplimiento de las obligaciones contenidas en estos Tratados Internacionales, principalmente aquellas que abordan el tema de combate contra la corrupción, resulta imperativo modificar y ajustar nuestras leyes nacionales, a fin de dar una adecuada solución al problema.
Se deben desarrollar, por ejemplo para el caso de la responsabilidad penal de las personas jurídicas, concepciones dogmáticas consistentes, sobre todo, si se recurre al derecho penal, siendo necesario superar las dificultades relacionadas con el principio penal de culpabilidad, y establecer normas claras, tendientes a asegurar una responsabilidad integral de las personas jurídicas, en cuanto a la fijación de responsabilidades, obligaciones y sanciones.
Estamos claros que hoy en día muchos de los delitos de corrupción son cometidos fundamentalmente por personas jurídicas, con organizaciones internas muy complejas, que utilizan a sus personeros o empleados en general para cumplir con sus políticas corruptas. Al respecto, el autor Günter Heine se refiere a la problemática indicando que:
“Los temas actuales de la política criminal son, por ejemplo, la criminalidad económica, el lavado de dinero, la responsabilidad por productos defectuosos, la protección penal del medio ambiente. Estos ámbitos están básicamente impregnados de modelos de conducta colectiva, siendo las empresas, en tanto elementos propios de la sociedad industrial moderna, los agentes del desarrollo social. De acuerdo con esto, la influencia real de las asociaciones, empresas y bancos se encuentra en el primer plano de la política criminal. Pero si se recurre al Derecho penal tradicional para identificar a los autores al interior de las empresas, se encontrarán innumerables dificultades.
Un problema central resulta de la dispersión de las actividades operativas, de la posesión de la información y del poder de decisión. Nuestro Derecho penal tradicional presupone estos tres aspectos reunidos en una misma persona. Ahora bien, la posibilidad de que un particular sea autor desaparece, en las modernas formas de agrupación, en razón de la descentralización y la diferenciación funcional de las competencias.” [2] En consecuencia, el proyecto de reforma que se somete a nuestra consideración, no sólo es consecuente con los compromisos internacionales asumidos por nuestro país, sino además es una herramienta necesaria para enfrentar la moderna criminalidad económica.
III.I. I.- Artículos 1 y 2.
Sin más preámbulo, pasaremos al análisis de los dos primeros artículos del proyecto de ley remitido, el cual pretende introducir, como lo señaláramos, dentro de la literalidad del artículo 345 del Código Penal –Penalidad del Corruptor- y el 55 de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública –Soborno transnacional- la siguiente reforma:
“Si el autor fuere el director, administrador, gerente, apoderado o empleado de una persona jurídica y cometiere el delito en relación con el ejercicio de funciones propias de su cargo, a la persona jurídica le será impuesta una multa de veinte a mil salarios base, sin perjuicio de la responsabilidad civil que pudiera serle exigible a la persona jurídica, según las disposiciones de este Código o las que señalen las leyes especiales. En estos casos, si el delito hubiere sido cometido en relación con un proceso de adjudicación en una contratación pública, la pena podrá ser hasta de un diez por ciento del monto de la adjudicación, lo que fuere mayor.” El destacado no es del original.
En primer término, esta Representación considera que con la reciente ratificación del Estado costarricense de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción[3], la propuesta en estudio vendría, precisamente, a darle cumplimiento a una de las obligaciones internacionales adquiridas por nuestro país al suscribir dicha Convención.
Al respecto, indica el numeral 26 del convenio supra indicado:
“… Responsabilidad de las personas jurídicas 1. Cada Estado Parte adoptará las medidas que sean necesarias, en consonancia con sus principios jurídicos, a fin de establecer la responsabilidad de personas jurídicas por su participación en delitos tipificados con arreglo a la presente Convención.
2. Con sujeción a los principios jurídicos del Estado Parte, la responsabilidad de las personas jurídicas podrá ser de índole penal, civil o administrativa.
3. Dicha responsabilidad existirá sin perjuicio de la responsabilidad penal que incumba a las personas naturales que hayan cometido los delitos.
4. Cada Estado Parte velará en particular por que se impongan sanciones penales o no penales eficaces, proporcionadas y disuasivas, incluidas sanciones monetarias, a las personas jurídicas consideradas responsables con arreglo al presente artículo.” Nótese que, del análisis del texto que se pretende adicionar a los numerales 345 del Código Penal y 55 de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública, vemos cumplido uno de los compromisos adquiridos por Costa Rica al momento de ratificar la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción.
En segundo término, del estudio de la reforma planteada en los dos primeros artículos del proyecto se pueden extraer tres requisitos básicos para que se imponga la sanción o multa establecida para la persona jurídica. En primer lugar que se cometa un hecho punible; en segundo lugar que el delito sea cometido por el director, administrador, gerente, apoderado o empleado de la persona jurídica; en relación con el ejercicio de funciones propias de su cargo y en tercer lugar, que una autoridad jurisdiccional competente declare que ese hecho es delictivo y lo tenga por demostrado.
Teniendo en cuenta las anteriores consideraciones, es claro que la reforma planteada, no pretende establecer una responsabilidad penal exclusiva para las personas jurídicas, sino una sanción o multa accesoria a la condena penal, en aquellos procesos judiciales en que se imponga una pena al director, administrador, gerente, apoderado o empleado de la persona jurídica, que haya cometido el delito de penalidad del corruptor o soborno transnacional.
En ese orden de ideas, se propone una opción para que en sede penal las empresas que operan con políticas corruptas, sean sancionadas con una multa por las acciones que sus funcionarios individualmente llevan a cabo, en cumplimiento, precisamente, de dichas políticas.
En este contexto, esta Representación avala la reforma propuesta, ya que no se pretende establecer una responsabilidad penal de personas jurídicas, ni una responsabilidad objetiva para sus administradores o socios, sino una sanción económica dentro de un proceso penal, paralela a la responsabilidad penal que se le haya acreditado, individualmente, a sus representantes o empleados. Todo ello, sin perjuicio de la responsabilidad civil que pudiera serle exigible a la persona jurídica.
III.I. II.- Artículo 3.
El artículo 3 del proyecto en estudio, pretende adicionar un párrafo final al artículo 56 del Código Penal, “Incumplimiento en el pago de la pena de multa”, donde se regula que “Artículo 56:
… Si se trata de una multa impuesta a una persona jurídica, la sentencia condenatoria constituirá título ejecutivo, que será ejecutado en la vía legal correspondiente en caso de incumplimiento.” Con relación al tema, el artículo 438 inciso 7) del Código Procesal Civil señala en lo que interesa:
“Artículo 438.-Títulos ejecutivos. Son títulos ejecutivos:
…7.- Toda clase de documentos que, por leyes especiales, tengan fuerza ejecutiva…” En virtud de lo anterior, nos encontramos dentro del supuesto legal establecido en el inciso 7) de dicho artículo, por lo que la sentencia condenatoria que establece una multa a una persona jurídica, tiene la fuerza y la validez de un título ejecutivo. Al respecto, es importante señalar que el mecanismo más ágil para el cobro judicial es la vía ejecutiva, por lo que en caso de incumplimiento por parte del deudor se podrá proceder, en un Proceso Ejecutivo, a la exigibilidad del pago.
En ese sentido, se considera que la reforma planteada es procedente, incluso, generaría un ahorro de tiempo y recursos al momento de cobrar la multa establecida, en caso de no pago.
III.I. III.- Artículo 4.
El presente numeral propone derogar el artículo 343 bis del Código Penal, “Ofrecimiento u otorgamiento de dádiva o retribución”, por encontrarse ya regulada esta conducta en el numeral 55 de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública.
Al respecto, es fundamental indicar que la incorporación del delito de soborno transnacional a nuestro ordenamiento jurídico, constituye un gran esfuerzo por tipificar dicha conducta a nivel regional, y deja entrever la importancia que tiene la regulación para efectos del combate de la corrupción.
Es importante, para efectos de determinar la necesidad e idoneidad de la derogatoria del numeral 343 bis, analizar si la conducta tipificada en dicho artículo se encuentra contenida efectivamente en el texto del artículo 55 de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública.
De primer orden, resulta conveniente el análisis de ambos textos, y con este fin se transcribe seguidamente el contenido actual de ellos:
“Artículo 343 bis - Será reprimido con prisión de dos a seis años quien ofreciere otorgare directa o indirectamente, dádiva, retribución u otra ventaja indebida a cada funcionario público de otro Estado, para que realice u omita cualquier acto en el ejercicio de sus funciones.
(Así adicionado por el artículo único de la Ley No. 8115 de 18 de diciembre de 2001) “ “Artículo 55.—Soborno transnacional. Será sancionado con prisión de dos años a ocho años, quien ofrezca u otorgue, a un servidor público de otro Estado o de un organismo o entidad internacional, directa o indirectamente, cualquier dádiva, retribución u otra ventaja indebida, a cambio de que dicho funcionario, en el ejercicio de sus funciones, realice u omita cualquier acto o, indebidamente haga valer ante otro funcionario la influencia derivada de su cargo. La pena será de tres a diez años, si el soborno se efectúa para que el funcionario ejecute un acto contrario a sus deberes.
La misma pena se aplicará a quien reciba la dádiva, retribución o ventaja mencionadas.” Precisamente, del estudio de ambas normas se puede determinar que la conducta tipificada por el artículo 343 bis se encuentra regulado, efectivamente en el mismo sentido, en el texto del artículo 55 de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública, “Soborno transnacional”. Inclusive, el texto del numeral 55 de la ley supra indicada establece una sanción mayor -en su extremo superior- a la regulada en el 343 bis que se pretende derogar.
En ese entendido, vale la pena acotar que este Órgano consultivo considera oportuno y necesario mantener una única norma que regule el tema del soborno transnacional, con el propósito de respetar el principio de seguridad jurídica que rige nuestro ordenamiento jurídico.
Asimismo, con la derogatoria propuesta se corrige la incongruencia de la numeración que resulta del artículo 345 del Código Penal, al indicar éste que las penas establecidas en los cinco artículos anteriores – refiriéndose concretamente a los delitos de cohecho impropio, cohecho propio, corrupción agravada, aceptación de dádivas por un acto cumplido y corrupción de jueces- serán aplicables al que dé o prometa al funcionario público una dádiva o la ventaja indebida. Siendo que, con la incorporación al Código Penal del artículo 343 bis, cualquier operador del derecho podría mal interpretar el texto del numeral 345 del código en estudio y considerar que la pena establecida en el artículo 340 no es aplicable al supuesto indicado en el artículo 345 ibid.
En este orden de ideas, se puede concluir que la propuesta de derogar el artículo 343 bis del Código Penal vigente es procedente por cuanto el delito de soborno transnacional, regulado en ambos numerales, continuaría vigente en el texto del artículo 55 de la Ley contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito en la Función Pública, “Soborno transnacional”, con una sanción mayor y se regularía la conducta ilícita en una única norma.
III.I. IV.- Artículo 5.
El artículo sujeto a estudio, regula el tema de la protección, por parte de las autoridades correspondientes, de las personas que de buena fe denuncien los actos de corrupción descritos en el presente proyecto, conforme a los mecanismos legales previstos para tal efecto.
En relación con el tema, es trascendental hacer mención que tanto la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, como la Convención Interamericana contra la Corrupción regulan la protección del denunciante de buena fe, en el sentido de que cada Estado Parte considerará la posibilidad de incorporar en el ordenamiento jurídico interno medidas apropiadas para proporcionar protección a los denunciantes de actos de corrupción.
De tal manera que, con la reforma propuesta se estaría, también, dando cumplimiento a una de las obligaciones adquiridas por el país al momento de ratificar ambos convenios internacionales.
Además, consideramos que si bien es importante que el Estado incorpore dentro de su ordenamiento jurídico vigente, una norma que regule el tema de la protección a la persona que de buena fe denuncie actos de corrupción, es fundamental establecer los mecanismos idóneos para hacer efectiva dicha protección.
III.I. V.- Artículo 6 La propuesta establece que: “la expresión “salario base” en las reformas hechas por esta Ley, es la definida por el artículo 2 de la Ley N.° 7377.” Es oportuno indicar que, la expresión “salario base” es la definida por la Ley N° 7337 de 5 de mayo de 1993 y no como se consigna en el presente artículo “7377”.
IV.- Conclusión.
Conforme lo antes expuesto, esta Representación concluye que:
Siendo que a la Procuraduría General de la República, como órgano operador del derecho y de alguna manera fiscalizador de la legalidad, proporcionalidad y racionalidad de las leyes, le corresponde verificar –cuando se nos cursa audiencia- que los proyectos de reformas legislativas, cumplan con la propuesta teleológica que los anima y que también sean respetuosos del ordenamiento constitucional.
Consideramos que el presente proyecto de ley se encuentra dentro de los parámetros de legalidad, y es acorde con el marco constitucional.
En la forma expuesta, dejamos rendido el pronunciamiento de la Procuraduría General de la República, respecto a la consulta sometida a nuestro estudio.
Reciba las muestras de nuestra mayor consideración y estima.
Atentamente,
Lic. Gilberth Calderón Alvarado Licda Yansi Arias Valverde Procurador de la Ética Pública Abogada de Procuraduría GCA/YAV/rga [1] Nuñez Ricardo. Derecho Penal Argentino, Buenos Aires. 1959. p. 216, en Santiago Nino, Carlos. Los límites de la Responsabilidad Penal, Una teoría liberal del delito. Edt. Astrea, Buenos Aires, Argentina. 1980. p.407.
[2] Günter Heine. La responsabilidad penal de las empresas: evolución internacional y consecuencias nacionales. En www.unifr.ch/derechopenal/anuario/96/hei96.html.
En igual sentido ver Ayala Gomes. Criminalidad Económica en España.
[3] Esta Convención fue ratificada por el artículo 1 del Decreto Ejecutivo N° 33540 del 9 de enero de 2007.
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