La selección deberá considerar como mínimo lo siguiente:
- a)Identificación de amenazas: Es la determinación de los elementos físicos del entorno que pueden generar un evento peligroso, con potencial de daño para la infraestructura y la interrupción eventual de los sistemas de producción de bienes y servicios. El análisis debe considerar el criterio de multi-amenaza, la desagregación de las diversas variables que conforman las amenazas y los posibles eventos asociados. En el caso de las amenazas geodinámicas, hidrometeorológicas y climáticas, deben considerarse los efectos de la variabilidad climática (el análisis de datos históricos) y las proyecciones de cambio climático (análisis a futuro) para determinar el potencial daño.
Las amenazas deben ser calificadas por su severidad y frecuencia mediante el uso de escalas numéricas o porcentuales para ponderar la posible incidencia en términos de daño y/o pérdida probable. Para determinar periodos de retorno de los eventos se tomará en cuenta los datos históricos de eventos actuales y las proyecciones; esta información es relevante para seleccionar y priorizar las medidas de adaptación pertinentes para la resiliencia de la infraestructura.
- b)Evaluación de la valores de la infraestructura afectable que se encuentra en el área de influencia de la amenaza, según distribución espacial y temporal de su intensidad y que, para el caso específico de esta norma, se refiere a la infraestructura que está siendo objeto de evaluación.
La exposición representa un primer criterio de valoración para determinar las obras y medidas necesarias para la protección de la infraestructura y representa el nivel más básico de análisis de riesgo que se puede elaborar.
- c)Evaluación de la vulnerabilidad: Es por una parte, la determinación de los factores de fragilidad (en algunas metodologías se usan conceptos como susceptibilidad o sensibilidad para referir algunos de los componentes de la evaluación de la vulnerabilidad) de la infraestructura que está bajo evaluación, que permitan ponderar el comportamiento probable de esta, al ser impactada por un evento dañino.
Esta evaluación debe desarrollarse con un enfoque sistémico, considerando otros elementos del entorno que pueden ser afectados, tales como otra infraestructura dependiente y medios de vida que pueden tener efecto en el bienestar de la población; debe incluir necesariamente el número de vidas humanas que se pueden perder y los posibles impactos directos e indirectos, en término de indicadores económicos y financieros.
Por otra parte, la evaluación de vulnerabilidad debe incluir el análisis de la capacidad adaptativa; esta debe consistir en la valoración de las condiciones de desarrollo de la obra en todo el ciclo de vida, que dificultan o favorecen la operación eficiente de la infraestructura y en el servicio final que debe prestar. Este elemento de evaluación debe aportar información para apoyar la toma de decisión sobre alternativas de gestión gerencial, que garanticen la vida útil de las obras y la continuidad de los servicios.
- d)Estimación del riesgo: Es la ponderación matemática de las pérdidas probables de la infraestructura y a otros elementos del sistema social y ambiental que se le asocia, como resultado del impacto directo o indirecto de la materialización de la amenaza. La evaluación del riesgo debe tomar en cuenta datos históricos de los eventos y pérdidas ocurridas y la elaboración de escenarios sobre comportamientos futuros de las amenazas y sus impactos en la infraestructura.
Para la selección de la herramienta a aplicar, las instituciones a cargo de la construcción de infraestructura pública deberán considerar, además, el tipo o naturaleza de infraestructura que esté bajo su competencia y, argumentar técnicamente que la metodología utilizada garantiza el conocimiento adecuado del riesgo y la efectiva materialización de medidas de adaptación que procuren el aumento de las condiciones de resiliencia en la infraestructura pública.