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Res. 00423-2018 Tribunal Agrario · Tribunal Agrario · 22/05/2018
OutcomeResultado
The Agrarian Court upholds the lower court's ruling recognizing the plaintiff's factual possession of land within the Northern Border Strip, without prejudice to the State's rights, rejecting the appeals of the Attorney General and the co-defendant.El Tribunal Agrario confirma la sentencia de instancia que reconoce la posesión de hecho de la actora sobre un terreno dentro de la Faja Fronteriza Norte, sin perjuicio de los derechos del Estado, y rechaza los reclamos de la PGR y el codemandado.
SummaryResumen
The Agrarian Court upholds the judgment that recognized the factual possession in favor of the plaintiff, who was wrongfully dispossessed of land located within the Northern Border Strip Wildlife Refuge, a state-owned public domain asset. The court analyzes the dual nature of the strip as both a national security asset and State Natural Heritage. It rejects the appeal by the Attorney General’s Office, which argued that no possessory protection can be granted to individuals without state authorization. The court distinguishes between conflicts against the State, where an administrative real right is required, and conflicts between private parties, where an effective remedy must be provided to avoid violence and abuse. Based on FAO guidelines on land governance, the historical reality of informal occupation, and Civil Code articles 263 and 317, the court rules that mere factual possession can be protected between private parties without prejudice to the State’s rights, provided peaceful and public possession for more than ten years and an illegitimate dispossession are proven.El Tribunal Agrario confirma la sentencia que reconoció la posesión de hecho a favor de la actora, quien fue despojada indebidamente de un terreno ubicado dentro del Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo Norte (Faja Fronteriza Norte, FFN), bien demanial del Estado. El tribunal analiza la doble afectación de la FFN como bien demanial por razones de soberanía y como Patrimonio Natural del Estado. Rechaza la apelación de la Procuraduría General de la República (PGR), que sostenía que ninguna tutela posesoria puede concederse a particulares sin autorización estatal, por tratarse de un bien de dominio público. El tribunal distingue entre conflictos frente al Estado, donde se requiere un derecho real administrativo, y conflictos entre privados, donde debe darse una solución efectiva para evitar la violencia y el abuso. Con base en las directrices de la FAO sobre gobernanza de la tierra, la realidad histórica de ocupación informal en la zona y los numerales 263 y 317 del Código Civil, resuelve que procede tutelar la mera tenencia o posesión de hecho entre privados, sin perjuicio de los derechos del Estado, cuando se acredite una posesión pacífica y pública por más de diez años y el despojo haya sido ilegítimo.
Key excerptExtracto clave
According to the Attorney General’s thesis, private individuals, in order to obtain protection for acts or work carried out on public domain assets that are not for common use, must necessarily hold an administrative real right; if they do not, because they lack State authorization, their actions cannot generate any legitimate right. This absolute statement cannot be endorsed by this Court, as situations exist, such as those analyzed in this proceeding, that must be resolved objectively and in light of the specific circumstances of the case. Therefore, that statement is admissible against the State. However, when the conflict arises between private parties, even if the occupation is illegal or unauthorized, the legal system must provide an accurate, effective, and reasonable response that prevents violence, abuse of rights, and the 'law of the strongest'. Furthermore, regarding the administration of the Northern Border Strip, one must bear in mind, when resolving legal conflicts between private parties over occupation or tenure, the history and reality of the area and the existence of unauthorized uses that have occurred for decades, which is publicly known; a situation that the Costa Rican State has tolerated for various reasons, as recognized in the legal instruments cited below. Therefore, the recognition of factual possession or mere tenure expressed in the operative part of the appealed judgment, in favor of the plaintiff and without prejudice to the State's rights, is an ideal solution consistent with what the Costa Rican legal system allows to avoid violence and abuse in that area, provided the State does not exercise its powers to recover lands where informal possession exists.De acuerdo con la tesis de la Procuraduría, las personas privadas, para obtener tutela por actos o labores realizadas en bienes de dominio de dominio público que no sean de uso común, necesariamente deben ostentar un derecho real administrativo; si no es así, por no tener autorización del Estado, lo que hagan no les puede generar derecho legítimo alguno. Esta última afirmación, tan absoluta, este Tribunal no la puede avalar por existir situaciones, como las que se analizan en este proceso, que deben ser resueltas objetivamente y atendiendo a las circunstancias del caso concreto. Por ello, esa afirmación frente al Estado es admisible jurídicamente. Pero cuando el conflicto surge entre personas privadas, aunque la ocupación sea ilegal o no autorizada, el ordenamiento jurídico debe dar una respuesta acertada, efectiva y razonable, que evite la violencia, el abuso del derecho y la “ley del más fuerte”. Además, en lo que concierne a la administración de la FFN, no puede dejar de tenerse presente, para resolver los conflictos jurídicos entre personas privadas por su ocupación o tenencia, la historia y realidad de la zona y la existencia de usos no autorizados que se han dado por décadas, lo cual es de conocimiento público; situación que el Estado costarricense ha tolerado por diversos motivos, como se reconoce en los instrumentos legales que se citarán posteriormente. Por ende, el reconocimiento de la posesión o tenencia de hecho que se expresa en el por tanto de la sentencia impugnada, a favor de la actora y sin perjuicio de los derechos del Estado, es una solución idónea y conforme a lo que el ordenamiento jurídico costarricense posibilita para evitar situaciones de violencia y abuso en esa zona, siempre que el Estado no ejerza sus facultades de recuperación de los terrenos en los cuales existe una posesión informal.
Pull quotesCitas destacadas
"Pero cuando el conflicto surge entre personas privadas, aunque la ocupación sea ilegal o no autorizada, el ordenamiento jurídico debe dar una respuesta acertada, efectiva y razonable, que evite la violencia, el abuso del derecho y la “ley del más fuerte”."
"But when the conflict arises between private parties, even if the occupation is illegal or unauthorized, the legal system must provide an accurate, effective, and reasonable response that prevents violence, abuse of rights, and the 'law of the strongest'."
Considerando VI
"Pero cuando el conflicto surge entre personas privadas, aunque la ocupación sea ilegal o no autorizada, el ordenamiento jurídico debe dar una respuesta acertada, efectiva y razonable, que evite la violencia, el abuso del derecho y la “ley del más fuerte”."
Considerando VI
"Por ende, el reconocimiento de la posesión o tenencia de hecho que se expresa en el por tanto de la sentencia impugnada, a favor de la actora y sin perjuicio de los derechos del Estado, es una solución idónea."
"Therefore, the recognition of factual possession or mere tenure expressed in the operative part of the appealed judgment, in favor of the plaintiff and without prejudice to the State's rights, is an ideal solution."
Considerando X
"Por ende, el reconocimiento de la posesión o tenencia de hecho que se expresa en el por tanto de la sentencia impugnada, a favor de la actora y sin perjuicio de los derechos del Estado, es una solución idónea."
Considerando X
"El modo de usar y de aprovecharse de las cosas públicas se rige por los respectivos reglamentos administrativos; pero las cuestiones que surjan entre particulares, sobre mejor derecho o preferencia al uso y aprovechamiento de las cosas públicas, serán resueltas por los tribunales."
"The manner of using and benefiting from public things is governed by the respective administrative regulations; but disputes that arise between private parties, regarding better right or preference in the use and enjoyment of public things, shall be resolved by the courts."
Considerando X (Art. 263 Código Civil)
"El modo de usar y de aprovecharse de las cosas públicas se rige por los respectivos reglamentos administrativos; pero las cuestiones que surjan entre particulares, sobre mejor derecho o preferencia al uso y aprovechamiento de las cosas públicas, serán resueltas por los tribunales."
Considerando X (Art. 263 Código Civil)
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VI.- ON THE PUBLIC DOMAIN STATUS (DEMANIALIDAD) OF THE NORTHERN BORDER STRIP. Given the position of the PGR, which in summary denies that any type of protection can be granted to possession exercised by private persons in such zone, when they do not have state authorization to occupy it, it is important to briefly refer to two topics that contextualize the socio-legal reality of that zone and explain why its appeal is not appropriate in light of the specific case analyzed. The first deals with the public domain status of the Northern Border Strip (Franja Fronteriza Norte, hereinafter FFN) and the second with the tenure and governance of that zone, because the problems and deficiencies of its state administration, dating back many decades, have fostered its legal and illegal occupation, and this undeniably generates conflicts between private persons, to which the legal system must provide a suitable solution. The FFN is a public domain asset (bien demanial) by dual designation. It is so by provision of the Ley de Tierras y Colonización of October 14, 1961 (in force in what has not been repealed or reformed by Ley 9036 of May 11, 2012, which Transforms the Instituto de Desarrollo Agrario (IDA) into the Instituto de Desarrollo Rural (Inder). Said regulation maintained the designation that dates back to the late 19th century, as highlighted by the Procuraduría in its arguments, based on reasons of sovereignty and national security. And starting from Decreto 22962 of February 15, 1994, it is also designated as State Natural Heritage (Patrimonio Natural del Estado), upon being declared a wildlife refuge (refugio de vida silvestre), called "Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo Norte" (articles 13, 14 and 15 Ley Forestal 7575). Said Corridor is administered by the Ministry of Environment and Energy (Minae), specifically by the National System of Conservation Areas (Sinac), except for the Peñas Blancas sector, whose administration corresponds to the now Instituto de Desarrollo Rural, according to Ley 7774 of May 21, 1998, which "segregates Lands from the Wildlife Refuge of the Northern Border" and Dictamen C-223-2015 of August 19, 2015 of the PGR. Public domain assets (bienes demaniales) are subject to a special regime and are destined for purposes of public utility; they are administered by a public legal entity. They are imprescriptible, inalienable, unseizable, and unappropriable; they are usually not registered, as the principle of initial registration prevails for them (articles 121-4 Constitución Política, 154 Ley General de la Administración Pública, 261 to 263 Código Civil. Rulings of Sala Primera 189 of March 3, 2011; Sala Constitucional 18483 of December 19, 2007). "Its ultimate objective is to fully achieve the common good. This is the main reason to justify the existence of an impediment, at least in principle, to the free disposition of this category of goods. The special regime that shelters them, however, does not cover all public goods equally; the greater, lesser, or non-existent coverage will depend on the type of good in question. That is why public law doctrine speaks of various types of goods that belong to the State" (Sala Constitucional 3821 of April 24, 2002). On public domain assets (bienes demaniales), as indicated by the Procuraduría, with which this Tribunal agrees, real rights of a private nature cannot be acquired, with their basic characteristics and attributes (inherence, enforceability, publicity, exclusion, pursuit, priority, and others). But according to their nature and the purpose of the designation, there may be common use (e.g., on beaches, public streets, and others) or a privative use. In light of the latter, real rights of an administrative nature could be held and protected in favor of private persons when they use and occupy them with state authorization (granted through permits or concessions). According to the Procuraduría's thesis, private persons, in order to obtain protection for acts or work carried out on public domain assets (bienes de dominio público) that are not for common use, must necessarily hold an administrative real right; if this is not the case, for not having State authorization, whatever they do cannot generate any legitimate right for them. This last assertion, so absolute, cannot be endorsed by this Tribunal because there are situations, such as those analyzed in this proceeding, that must be resolved objectively and taking into account the circumstances of the specific case. Therefore, that assertion against the State is legally admissible. But when the conflict arises between private persons, even if the occupation is illegal or unauthorized, the legal system must provide an accurate, effective, and reasonable response that prevents violence, abuse of right, and the "law of the strongest". Furthermore, regarding the administration of the FFN, the history and reality of the zone and the existence of unauthorized uses that have occurred for decades, which is a matter of public knowledge, cannot be ignored in order to resolve legal conflicts between private persons over its occupation or tenure; a situation that the Costa Rican State has tolerated for various reasons, as recognized in the legal instruments that will be cited later. Therefore, brief reference will be made to the concepts of tenure and governance in land use and to state duties in this regard. VII.- ON THE TENURE AND GOVERNANCE OF THE FFN. "Land tenure is the relationship, whether legally or customarily defined, among people, as individuals or groups, with respect to land (for convenience, 'land' is used here to encompass other natural resources, such as water and trees). Land tenure is an institution, i.e., a set of rules invented by societies to regulate behavior. The rules of tenure define how rights of property over land may be assigned within society. They define how access is granted to the rights to use, control, and transfer land, as well as the pertinent responsibilities and limitations. In other words, land tenure systems determine who can use which resources, for how long, and under what circumstances. Land tenure is an important part of social, political, and economic structures. It is multidimensional in nature, bringing into play social, technical, economic, institutional, legal, and political aspects that are often overlooked but must be taken into account. Land tenure relationships may be well defined and enforceable before an official judicial court or through customary structures within a community. In other cases, they may be relatively poorly defined, with ambiguities that lend themselves to abuses" (FAO, Land tenure and rural development. Land Tenure Studies Series No. 3, 2003, p. 9). Land governance is a broader concept that complements the former. "...It includes the rules, processes, and organizations through which decisions are made regarding the use and control of land, the way decisions are implemented and enforced, and the manner in which competing interests over land are managed. The concept encompasses statutory, customary, and religious institutions. Likewise, it includes State structures such as, for example, bodies dealing with land matters, courts, and ministries responsible for land, as well as non-statutory agents, such as traditional bodies and unofficial bodies. The concept of governance covers both the legal and regulatory framework for land as well as traditional and informal practices that enjoy social legitimacy. Land governance primarily deals with power and the political economy of land. The power structure of society is reflected in the rules of land tenure; at the same time, the quality of governance can affect the distribution of power in society. Tenure is the relationship between people with respect to land and its resources. These rules define the way in which access is granted to the rights to use, control, and transfer land, as well as the responsibilities and restrictions derived... Weak land governance is the cause of many tenure-related problems" ([Nombre1], and others. Towards better land governance, in Land Tenure Working Paper, FAO, No. 11, 2009, pp. 1 and 2, 9). VI.- The Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO) issued in 2012 the "Voluntary Guidelines on the Responsible Governance of Tenure of Land, Fisheries and Forests in the Context of National Food Security". In these, it is explained that "the eradication of hunger and poverty and the sustainable use of the environment depend in large measure on how people, communities, and other groups gain access to land, fisheries, and forests. The livelihoods of many, particularly poor rural populations, are based on secure and equitable access to and control over these resources. They are the source of food and shelter, the basis of social, cultural, and religious practices, and a central factor in economic growth... Tenure systems determine who can use which resources, for how long, and under what conditions. These systems can be based on written policies and laws, but equally on unwritten customs and practices. Tenure systems are exposed to increasing tensions given the demand to guarantee food security for a growing world population, under circumstances in which the availability of land, fishery resources, and forests is reduced by environmental degradation and climate change. Insecure tenure rights translate into increased vulnerability, hunger, and poverty, and can lead to conflicts and environmental degradation when competing users struggle to secure control over these resources... Governance of tenure is a crucial element in determining whether people, communities, and other groups manage to acquire those rights and related duties that allow them to use and control land, fisheries, and forests and under what modalities they manage to do so. Many tenure-related problems arise as a consequence of weak governance; and attempts to address tenure problems are affected by the quality of governance. Weak governance has adverse effects on social stability, the sustainable use of the environment, investments, and economic growth. People can be condemned to live a life of hunger and poverty if they lose their tenure rights over their homes, land, fisheries, and forests and their livelihoods, due to corruption in tenure practices, or the fact that implementing bodies do not protect their rights. People can even lose their lives when poor governance of tenure leads to violent conflicts. Responsible governance of tenure, on the contrary, promotes sustainable social and economic development that can help eradicate poverty and food insecurity and encourages responsible investment." VIII.- These Guidelines explain and contemplate relevant aspects for understanding and resolving conflicts such as the one analyzed in this case, because although the FFN is a public domain asset (bien demanial), it has historically been occupied and used, informally or without authorization, for the development of agricultural and livestock activities in a large part of its extension, given the nature of the land and the administration policies for that zone that the State established in the past. In section 3A of the "Guiding Principles of the responsible governance of tenure", called "General Principles", it is highlighted in point 3.1 paragraphs 4 and 5 and also in point 25.4, that States should "provide access to justice to deal with infringements of legitimate tenure rights. They should provide everyone, through resort to judicial authorities or other instruments, an effective and accessible means for the resolution of disputes over tenure rights, and to execute resolutions within short deadlines and at affordable costs. States should provide prompt and just redress where tenure rights are expropriated for reasons of public utility." And "prevent tenure disputes, violent conflicts and corruption. They should take active measures to prevent tenure disputes from arising and escalating into violent conflicts. They should endeavor to prevent corruption in all its forms, at all levels and in all settings." As point 4.9 of "Rights and responsibilities related to tenure", reiterated and expanded upon in point 21 on "Resolution of disputes over tenure rights", it is indicated: "4.9 States should provide access, through impartial and competent judicial and administrative bodies, to means that allow for the timely, affordable, and effective resolution of disputes over tenure rights, including alternative means for such solutions, and should provide effective procedural remedies for this purpose, which may include a right of appeal, as appropriate. Procedural remedies should be applied promptly and may include restitution, indemnity, compensation, and reparation. States should endeavor to ensure that vulnerable and marginalized persons have access to such means, in line with paragraphs 6.6 and 21.6. States should ensure that any person whose human rights are violated in the context of tenure has access to such dispute resolution means and procedural remedies." In the section called "Legal recognition and allocation of tenure rights and duties", which addresses the governance of tenure of land, fisheries, and forests in relation to the legal recognition of tenure rights of indigenous peoples and other communities with customary tenure systems, as well as informal tenure rights; and the initial allocation of tenure rights over land, fisheries, and forests that are owned or under the control of the public sector, it is recommended that States establish safeguards. Among them, it is worth highlighting the numbered 7.6, which says: "When legal recognition of tenure rights is not possible, States should prevent forced evictions that contravene their existing obligations under national and international law, in accordance with the principles of these Guidelines." In section 10, referring to "Informal tenure", it is highlighted: "10.1 Where informal tenure to land, fisheries and forests exists, States should acknowledge it in such a way that said tenure respects the formal rights in force under national law and in a way that recognizes the reality of the situation and promotes social, economic and environmental well-being... 10.6 Where legal recognition of informal tenure is not possible, States should prevent forced evictions that contravene their existing obligations under national and international law, in accordance with the relevant provisions of Section 16." Although referring to the right of property, FAO differentiates the formal and the informal depending on whether something is expressly recognized by the State and can be protected through legal means. The informal will be that which lacks official recognition and protection. In some cases, informal rights are illegal, i.e., they represent an infraction of the law, and in cases of illegal tenure, it is recognized that in many cases these arise due to deficiencies in the legislative system. "Extralegal" situations may also occur, i.e., not against the law but also not recognized by it (FAO at http://www.fao.org/docrep/005/y4307s/y4307s05.htm). Finally, it should be emphasized that security of land tenure is the certainty that a person's rights will be recognized by others and will receive protection against specific challenges. IX.- In Costa Rica, Decreto Ejecutivo 35959 of April 07, 2010 "Declares the solution of the land tenure problem in rural territories occupied by peasants and rural workers to be of public interest". And Decreto 35849 of February 8, 2010 declares of "Public Interest the Interinstitutional Commission of the Zone of the Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo Norte and other Territories of the Northern Zone of Costa Rica". In its preamble, it recognizes the land tenure problem of that zone, which is of very old date, by considering: "I. That the problem of legal insecurity of the inhabitants and settlers located within the territories that make up the Zone of the Costa Rican Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo, proves to be a priority for the State, since it is the State's function to ensure the conservation of renewable natural resources, especially those that collaborate in the well-being and better social, economic, political, and ecological development of the region's inhabitants... III.- That many of the inhabitants and settlers who live in said zones, not only reside on said lands, but that the same, due to their nature and location, have contributed and currently contribute, to taking sustenance to thousands of families through rural tourism as a means of subsistence. IV.- That it is the duty of the State through institutions such as the Ministry of Environment, Energy and Telecommunications, to resolve the land tenure problem of the inhabitants and settlers who are within the territories located within the Zone of the Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo. V.- That various legal interpretations endanger the existence and permanence of Costa Rican farmers and rural workers, promoting the uprooting and cultural extinction of said settlements, for which reason an evaluation study must be urgently promoted to determine the environmental, social, and economic relevance of the Zone of the Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo, the result of which will reflect the need and basis for a proposal to remove the designation (desafectación) of said territory by law." In that same sense, Decreto 33407 of October 4, 2006, had recognized: "I.- That the cantons of Los Chiles, Upala, Guatuso of the North-North Region, as border localities with Nicaragua and access points from other Northern Central American countries, are characterized by a complex socioeconomic reality, of citizen security and land tenure, that necessitate special attention from the Central Government and its institutions to address said problem in an integral manner... V.- That these cantons constitute the zones of greatest poverty in said Region, characterized by low health indices, little access to decent housing, high unemployment rates, scarce educational opportunities, a conflictive migratory and citizen security situation by virtue of their proximity to the country's northern border zone, as well as deficient basic services vital for life, making better human development of their inhabitants impossible. VI.- That the main gap for the human development of these three border cantons has been the absence of an entity that knows the true dimension of such a problem, making it difficult to coordinate actions aimed at integrating the different actors of society." X.- In accordance with what has been explained about the recommendations and obligations that the cited Guidelines establish on land tenure and governance, not only for the State, but also for the civil sector, to resolve conflicts such as the one presented in this case, the historic problem of land tenure in the FFN must be borne in mind. In this regard, our legal system establishes that courts must provide a response - timely, reasonable, and well-founded - to all conflicts presented to them, even those for which there is no express or typified rule. This is provided for in constitutional numeral 41 and in Article 5 of the Ley Orgánica del Poder Judicial No. 8 of November 29, 1937, which state: "41.- By resorting to the laws, everyone must find reparation for the injuries or damages they have received to their person, property, or moral interests. Justice must be administered promptly, thoroughly, without denial, and in strict conformity with the laws." "5.-... The courts may not excuse themselves from exercising their authority or from ruling in matters within their jurisdiction for lack of a rule to apply and must do so in accordance with the written and unwritten norms of the legal system, according to the hierarchical scale of its sources." This is emphasized because the PGR, by requesting in its appeal that the lawsuit be declared without merit and considering it inappropriate for it to be resolved "without prejudice to the rights of the State," because the plaintiff exercises an unauthorized occupation of a sector of the FFN, proposes an option that does not actually resolve the conflict between private parties and that ignores the reality of the informal or illegal tenure of such zone. Note in this case the plaintiff in her lawsuit acknowledges that she exercises tenure over a public domain asset (bien demanial) but claims she has been improperly evicted by another private person, who is legally in no better a situation than her. Allowing situations that are abusive or even violent to arise between private parties to occupy public domain assets (bienes demaniales) over which the State has also not timely exercised the recovery of possession (note in this matter the PGR did not exercise the primary exclusionary intervention and participated only as a legal third party), even when informal or even illegal tenure of a public domain asset (bien demanial) is at stake, would be promoting or endorsing more ungovernance than already exists in the FFN and would cause private persons to use improper means, force, or violence to occupy those lands. This is not permitted by our Constitución Política or international treaties, as provided for in numeral 8.1 of the Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) ("Every person has the right to be heard, with due guarantees and within a reasonable time, by a competent, independent, and impartial judge or court, previously established by law, in the substantiation of any criminal accusation brought against them, or for the determination of their rights and obligations of a civil, labor, fiscal, or any other nature") and article XVIII of the Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre ("Every person may resort to the courts to assert their rights. Likewise, they must have a simple and brief procedure by which justice will protect them against acts of authority that violate, to their detriment, any of the fundamental rights constitutionally enshrined"). Likewise, numeral 263 of the Código Civil provides: "The manner of using and taking advantage of public things shall be governed by the respective administrative regulations; but questions that arise between individuals, regarding better right or preference to the use and enjoyment of public things, shall be resolved by the courts" (the emphasis is not from the original). The cited regulations not only empower but oblige the courts to provide a reasonable and proportional solution, protected by what the legal system safeguards, to prevent unjust or abusive situations originated in conflicts between private persons over land tenure in the FFN. Furthermore, bear in mind in this regard that, as concluded in the FAO documents previously analyzed, "when land governance is weak, the powerful can dominate disputes over scarce land resources," which goes against the principles of sustainable development and the goals of a social Rule of Law State. Therefore, the recognition of the de facto possession or tenure expressed in the ordering portion (por tanto) of the appealed judgment, in favor of the plaintiff and without prejudice to the rights of the State, is a suitable solution and in accordance with what the Costa Rican legal system makes possible to prevent situations of violence and abuse in that zone, provided that the State does not exercise its powers to recover lands on which informal possession exists. This is on the understanding that said tenure has been carried out peacefully, publicly, and without detriment to natural resources. As well as, that the actions of the defendant, against whom it is claimed carried out a despoilment (despojo), does not hold a "better right or legal situation" compared to the plaintiff, such as would be, for example, having an administrative real right in their favor. In other words, what the Procuraduría intends with the possession argued in the appeal is for the possession of the land to be kept by a private person who, without legitimate cause, despoiled another of a tenure they had been exercising peacefully and publicly for more than ten years, as was established as proven, aside from the fact that thereby the former would be unduly and causelessly enjoying what the other has carried out on the land (crops, constructions, etc.), given that they entered thanks to an agreement with the plaintiff's ex-spouse, with whom the plaintiff had situations of domestic violence. Denying the plaintiff the right to claim restitution of tenure or de facto possession, and given that the State also did not prove having carried out any legal action to recover possession of that land so that it does not remain in the hands of private persons (note it also did not file the primary exclusionary intervention action in this proceeding), would result in the tenure of the asset remaining in the hands of the defendant, who also does not hold an administrative real right nor is in a better legal situation than the plaintiff. On the other hand, as indicated by the cited norm 263 of the Código Civil, a solution must be given to conflicts between individuals related to preference in the use of public domain assets (bienes demaniales). That norm is applicable to cases such as the present one, even if an informal possession by the plaintiff is involved, not necessarily illegal, given the historical context of land tenure and governance in the FFN. Therefore, what is stated in the first grievance of the PGR, referring to the appealed judgment infringing the principles of due process, procedural equality, congruence, and fulfillment of the essential elements of the ruling, is inappropriate. The trial judge, in the sixth considerando (Considerando VI), explains that it is a public domain asset (bien demanial) and the reason why the plaintiff's claim for better right of possession must be analyzed based on the characteristics of that type of asset. For this reason, the ordering portion (por tanto) does not grant a right of possession to the plaintiff, but rather simply protects the de facto possession or mere tenure that she has exercised for more than ten years, publicly and peacefully. This is possible to recognize in an ordinary proceeding such as the present one, because de facto possession is protected by the legal system, even in situations of bad faith. While the preferred route for this is the summary interdictal proceeding, there is no legal impediment to an ordinary proceeding granting protection to the tenure exercised over a public domain asset (bien demanial), under the regulations that allow recovering the de facto possession exercised over a property when an illegitimate despoilment (despojo) carried out by another private person has occurred (articles 282, 305, 307, 309, 313, 317, 325 of the Código Civil).
In this regard, it is worth highlighting the provisions of articles 305 and 313, 317, 318, 319 cited: “305- The owner and the possessor, of whatever class they may be, can defend their property or possession by repelling force with force or by resorting to the competent authority.”-“313.- The protection of the authority to the possessor who is disturbed or molested in their possession, in no way affects questions of property or of better right to possess.” “317.- The possessor, of whatever class, also has the right to reclaim possession of which they have been unduly deprived, and once restored to it, they are considered, for the purposes of prescription (prescribir), as if they had not been dispossessed. Possession may not be taken in a violent manner, not even by the one to whom it legally corresponds; while the current possessor opposes, it must be claimed judicially.” “318.- To be restored to the enjoyment of a right, it is enough that the possessor proves the fact of possession and of having been illegally deprived of it” (the underlining is not from the originals). These norms allow for the defense of de facto possession (posesión de hecho) or mere tenancy (mera tenencia) and are applicable to situations such as the one raised and demonstrated by the plaintiff, who has no conflict with the State but with another private person, who seeks to dispossess her of the tenancy (tenencia) she has exercised for more than ten years over the property in dispute. Note the plaintiff, although she uses the phrase “unique and legitimate possessor with rights” in her first claim, in the same complaint (fact one and petition five) acknowledges that the land is within the “[Dirección1] ”. Therefore, it is evident, from the comprehensive analysis of the complaint, that at no time did the plaintiff claim any right against the State, but only defended herself from an unjust and abusive situation against another private person who dispossessed her of the tenancy (tenencia) she has exercised for more than 10 years over the disputed area. The trial judge, in turn, safeguards the State’s rights over that sector as public domain property (bien demanial), by resolving “without detriment to the rights of the State.” In this way, the matter is not resolved with the authority of res judicata in relation to or to the detriment of the State, and furthermore, a legally pertinent solution is provided to a conflict between private persons regarding the use of that public domain property (bien demanial), as explained in the preceding recitals (considerandos). The argument that neither party had authorization from SINAC to validly occupy land within the cited national refuge and therefore do not hold administrative real rights (derechos reales administrativos) or valid possession under title of owners, is true and was duly explained in the appealed judgment. But that does not mean that, based on that situation, the exception of lack of right (falta de derecho) must be upheld and the complaint denied. In accordance with what has been extensively explained in both the appealed judgment and the preceding recitals (considerandos), what is resolved pertains to the current or momentary tenancy (tenencia) or possession (posesión) of the real property in dispute in relation to private persons. This property is being used or currently occupied by one of them, even though it is a public domain property (bien demanial), without the State having sought, as owner, to recover the attribute of possession over that sector, or at least, that was not demonstrated in the proceeding. This situation deserves and must be protected to prevent greater lack of governance in the FFN and to combat situations of violence or abuse between private persons. It is also not true that the contested ruling disregarded or omitted to address what was argued by the PGR regarding the public domain nature (demanialidad) of that area or that it was resolved as if that were not a party. In recitals (considerandos) V (which was not numbered), VI, and VII, that issue is analyzed and therefore, without incurring in infra petita, given what is integrally derived from the complaint itself, the trial judge explains that she cannot recognize the plaintiff as the legitimate possessor of the property in dispute in the terms requested by her, but in order to resolve the conflict, without detriment to the rights of the State, upholds the complaint so that she recovers the tenancy (tenencia) of the property from which she was unduly dispossessed, but without granting her any real right (derecho real). As for what is argued in the second grievance (agravio) regarding the existence of a wetland (humedal) on the property in dispute, it is also not a reason to vary what was resolved. This was acknowledged in the proven facts of the appealed judgment, and what was resolved does not imply that any real right (derecho real) is being granted to the plaintiff over that zone, nor does it harm the equilibrium of that ecosystem. Nor was it demonstrated that what was carried out by the plaintiff over more than 10 years of tenancy (tenencia) has affected said wetland (humedal) or the provisions of article 32 of the Ley Orgánica del Ambiente. As explained, the PGR’s appeal is not receivable. However, in view of its arguments, it is pertinent to clarify that the protection (tutela) granted to the plaintiff is only for mere tenancy (mera tenencia) or de facto possession (posesión de hecho). Consequently, as permitted by article 592 of the Código de Trabajo, the operative part (parte dispositiva) of the appealed judgment shall be clarified, so that it reads in points 1 and 3 “de facto possession (posesión de hecho)”. " ... See more Other References: Decretos Ejecutivos No. 35959 of 07 April 2010, No. 35849 of 8 February 2010, No. 33407 of 4 October 2006.
Citations of Legislation and Doctrine Related Judgments Sustainable Development Goals Sign Document *160001260298AG* ORDINARIO ACTOR/A:
[Nombre1] ELENA MASIS CALERO DEMANDADO/A:
[Nombre3] JAVIER GARCIA CASTRO VOTO N° 423-F-2018 TRIBUNAL AGRARIO. SEGUNDO CIRCUITO JUDICIAL DE SAN JOSÉ.- At eighteen hours and zero minutes on the twenty-second of May of two thousand eighteen.- PROCESO ORDINARIO established by [Nombre1] , of legal age, divorced, domestic worker, resident of Los Chiles, identification card CED1 - - ; against [Nombre2] , of legal age, widower, merchant, identification card CED2 , resident of Pavón de Los Chiles; and [Nombre3] , of legal age, divorced, day laborer, identification card CED3 , resident of Los Chiles, Alajuela. The PROCURADURÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA (PGR) intervenes in the proceeding as an interested party, represented by Silvia Quesada Casares, of legal age, attorney, resident of San José, identification card CED4 . Acting in the proceeding as public agrarian defender of the plaintiff is Ignacio Rodríguez Sancho, and as special judicial attorney-in-fact for the defendant [Nombre2] is Dania Josefina Valverde Núñez, bar association number two thousand six hundred thirty-five. This proceeding is processed before the Juzgado Agrario of the Segundo Circuito Judicial de Alajuela, San Carlos.- R E S U L T A N D O:
1.- The plaintiff filed an ordinary complaint, estimated in the sum of twelve million colones, so that in judgment it be declared: " 1.- That the undersigned is the unique and legitimate possessor with rights of the area of land claimed and described in fact one of this action, from which I was disturbed and dispossessed of possession, with intentions of appropriation by the co-defendant [Nombre2] . 2.- That the co-defendant [Nombre2] is an illegitimate possessor of the land claimed in this action, from which he illegitimately dispossessed me, and that they have full knowledge that the only legal possessor of the land was the undersigned, because I made this known to the co-defendants when I observed them within the land. 3.- That it be declared that the undersigned has a better right of possession over the land, in relation to the co-defendants, and that I am the unique and legitimate possessor of the land described in fact one of this action. 4.- That consequently, the private documents of Option to Purchase, between [Nombre3] , designated seller, and [Nombre2] , designated buyer, dated 5 July 2013, and Public Deed 152 of the protocol of notary public Elizabeth Corella González, at 10:00 hours on the third of October of two thousand thirteen, must be annulled, given that they are illegal. 5.- That both documents sought to be annulled were made contrary to the law, since the land negotiated in those documents is located within the called [Dirección1] Fronterizo [Dirección2] in [Dirección3] which makes it inalienable.- 6.- The defendant must consequently be ordered to vacate immediately and restore to me the area of land he is dispossessing me of, which is described in fact one of this action, and he must refrain in the future from disturbing the possession exercised by the undersigned over that area of the litis, under warning of facing criminal proceedings for the crime of disobedience to Authority if he disobeys. 7.- That the Juzgado Contravencional de Los Chiles or the Fuerza Pública of the command of Los Chiles be ordered to place the undersigned in effective possession of the land, at the moment the eviction is carried out. 8.- That the co-defendants be condemned to pay procedural and personal costs in case of opposition to this action" (described folder, file 17/08/16 1:19:06 p.m., images 1 to 8).- 2.- In resolution of 22 August 2016, the complaint is served and the Procuraduría General de la República was recognized as an interested party.- 3.- The defendant [Nombre2] opposed the complaint and raised the exceptions of lack of jurisdiction (already resolved), lack of right (falta de derecho), lack of active and passive standing, lack of procedural personality of the plaintiff and the defendant, and prescription (these last two rejected in interlocutory judgment 141-AS-2016). In resolution of 26 September 2016, [Nombre3] was declared in default, but he appeared in the proceeding and participated in the oral hearing (writings folder: file 21/09/16 10:34:11 a.m.).- 4.- Judge Ana Milena Castro Elizondo, of the Juzgado Agrario of the Segundo Circuito Judicial de Alajuela, in judgment 155-S-2017 of 16 November 2017, resolved: “POR TANTO: The exceptions of lack of right (falta de derecho), and lack of active and passive standing raised by the defendant [Nombre2] are rejected. The complaint filed by [Nombre1] against [Nombre2] and [Nombre3] is partially UPHELD, denying what is expressly not granted. In order to resolve the conflict between private individuals and without detriment to the rights of the State, 1. With respect to the co-defendants [Nombre2] and [Nombre3] , [Nombre1] is recognized as the possessor of the land in dispute, namely: land for agriculture and wetland (humedal), located in El Achiotal de Los Chiles, [Dirección4] Los Chiles of the Province of Alajuela, a farm measuring approximately ten thousand seventy-two square meters bounded to the north by National plains, to the south by [Dirección5] , to the west by [Dirección6] Miranda and to the east by [Dirección7] . 2.- The private documents of Option to Purchase, between [Nombre3] , designated seller, and [Nombre2] , designated buyer, dated 5 July 2013, and Public Deed 152 of the protocol of notary public Elizabeth Corella González, at 10:00 hours on the third of October of two thousand thirteen, are declared null and void. 3- Defendant [Nombre2] is ordered to vacate the land subject of the dispute and restore it to the plaintiff, as well as to refrain from disturbing the possession she exercises over that area of the litis, under warning of facing criminal proceedings for the crime of disobedience to Authority if he disobeys. Said co-defendant is granted a term of FIFTEEN DAYS to proceed to vacate the real property voluntarily, otherwise a forced eviction of the real property will proceed. It is resolved without special condemnation in costs" (associated documents folder, file 16/11/17 8:04:03 a.m.).- 5.- The plaintiff [Nombre2] and the PGR file an appeal with express indication of the reasons they rely on to refute the thesis of the trial court. They provided to the Court a special judicial power of attorney in favor of [Nombre4] (writings folder, files 20/11/17 2:20:11 p.m. and 21/11/17 7:01:31 a.m.).- 6.- In the substantiation of the proceeding, the legal prescriptions have been observed, and there are NO errors or omissions capable of producing the nullity of the ruling.- Written by Judge Alpízar Rodríguez;
CONSIDERANDO
I.- Regarding the documents provided as evidence for better provision (prueba para mejor proveer) by the appealing defendant. He offers in the appeal what he claims are three pages of a report that he says are from the IDA file, where it is indicated that the possessor was [Nombre3] , who sold to him, not the plaintiff. Given the content of the appeal, there are no valid reasons to admit this evidence, as it is unnecessary for the clarification of the facts (articles 52 of the Ley de Jurisdicción Agraria and 502 of the Código de Trabajo, applied supplementarily, according to Temporary Provision I of Law 9443. See in this regard vote 728 of 4 October 2007 of the Sala Primera). Furthermore, the appellant does not justify why he did not offer said documentary evidence in a timely manner, when he answered the complaint, if they were documents he claims appear in an administrative file. Subsequently, in a brief filed before this Court on 4 December 2017, he offers, for better resolution, a copy of a criminal file and requests that SINAC be asked, from the person in charge of the Census and Population Management Plan of El Achiotal, which he assures “he understands is in Decree to be signed and executed (sic) where it is recorded that [the appellant] is the accredited holder in that plot and that is what will happen for the processing before Inder.” He does not clarify what should be requested from SINAC, but in any case, if they are documents, the party should and could have provided them, as he does not justify having any legal impediment to obtain them. Regarding the documents of the criminal proceeding he refers to, they deal with facts that cannot influence or vary the cause and object of this litigation, so there is no reason to admit them. Note also that they were not offered in a timely manner in the first instance, without there being any impediment to doing so, according to the dates of those documents and that of the appealed judgment.
II.- The Court shares the proven facts, as they are supported by the evidence provided in the court records, with the following modifications and additions. To fact three, add: The Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo Norte, created by Decreto Ejecutivo 22962 of 15 February 1994, comprises the border corridor formed by the lands along the border with Nicaragua from Punta [Dirección8] on the Caribbean Sea to Bahía Salinas on the Pacific Ocean, with a width of two thousand meters. Said corridor is also affected as public domain property (bien demanial) by the provisions of the Ley de Tierras y Colonización, which gives continuity to the affectation dating from the end of the 19th century. To fact four: The crops grown were for subsistence (cassava, corn, beans, tiquizque, and fruit trees of soursop, coconut, and others). To fact ten: The first-instance possessory judgment was revoked because the interdict was time-barred. Added as an evidentiary element of fact six: divorce judgment 346-2014 of the Juzgado de Familia de San Carlos of 27 May 2014, point five of the “por tanto”.
III.- The following are considered unproven facts: 1/. The activities carried out by the plaintiff in the sector in dispute, both before divorcing Mr. [Nombre3] and after, have affected the ecosystemic equilibrium of the wetland (humedal) located in the northern sector of the area. 2/. The plaintiff or the defendants had authorization from the State (the respective Conservation Area of SINAC or the former Instituto de Desarrollo Agrario), prior to their entry onto the land, to exercise their tenancy (tenencia) or to remain on it.
IV.- This Court hears the appeals filed by the defendant [Nombre2] and the PGR against judgment 155 of 16 November 2017, in which the complaint was partially upheld, declaring the plaintiff [Nombre1] , in order to “resolve the conflict between private individuals and without detriment to the rights of the State”, with respect to the co-defendants [Nombre2] and [Nombre3] , as the possessor of the land in dispute; the private option to purchase documents between [Nombre3] and [Nombre2] dated 5 July 2013, and Public Deed 152 of the protocol of notary Elizabeth Corella González of 3 October 2013 were annulled; and defendant [Nombre2] was ordered to vacate the land subject of the dispute and restore it to the plaintiff, as well as to refrain from disturbing her possession (associated documents folder, file 16/11/17 8:04:03 a.m.).- In a brief filed before this Court on 4 December 2017, the appellant attempts to expand upon and explain arguments from the appeal and offers documentary evidence for better resolution, which was not admitted. The additional arguments he attempts to present in that brief are also not acceptable, as they are untimely. In agrarian matters, there is no term to expand upon grievances (agravios); all must be raised in the appeal presented within the term granted to appeal (articles 59 and 60 of the Ley de Jurisdicción Agraria) (vote 927 of 31 August 2011). The appeal of the PGR will be analyzed first, and then that of the co-defendant [Nombre2].
V.- APPEAL OF THE PGR. It presents the following grievances (agravios): 1) Infringement of the principles of due process, procedural equality, congruence, and compliance with the essential elements of the ruling. Violation of procedural norms in accordance with articles 22 subsection ch) of the Ley de Jurisdicción Agraria, 98 subsection 2) and 155 paragraph 1) and subsection 3.e) of the Código Procesal Civil. It explains that judgment 155-2017 has as a proven fact that the litigated real property is public domain (demanial), because it is located within the Refugio de Vida Silvestre Corredor Fronterizo Norte, in which it indicates there is a wetland (humedal) in the northern sector. It highlights that in the sixth recital (considerando) it was indicated that because it is a public domain property (bien demanial), any agreements made by private individuals regarding that zone are null, and any activity carried out by the plaintiff or the defendant, without State authorization, does not generate any legitimate right for them. For this reason, it states, the sale documents signed between [Nombre3] and [Nombre2] were annulled. However, it complains, the complaint is partially upheld, and [Nombre1] is declared “possessor of the land” and it is ordered to restore the litigated land for “agriculture” and “wetland (humedal)”, “without detriment to the rights of the State”. This is not shared. It indicates that it was recognized as an interested party in resolution of 22 August 2016, and from its appearance brief of 1 September of this year, it was indicated that the claim to declare the plaintiff as possessor of the litigated land was not receivable because it is a public domain property (viento del dominio público). This is based on Law 30 of 22 June 1888; article 510-5) of the Código Fiscal, reformed by laws 11 of 22 October 1926 149 16 August 29; article 10 of Law 13 of 10 January 1939: article 7-f) e i) of the Ley de Tierras y Colonización; Decreto 22962 of the Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo Norte, which constitutes Patrimonio Natural del Estado, according to the Ley Forestal 7575, articles 13, 14 and 15, which maintained the provisions of forestry laws 4465 and 7554. Therefore, it indicates the exception of lack of right (falta de derecho) was raised. That it was a public domain property, it states, was reiterated in the brief of 16 December 2016, when the technical report of the Área de Conservación Arenal Huetar Norte, number SINAC- ACAHN-FGH-1110-2016, was provided, which supports proven fact 3) of the appealed judgment and is upheld in recital (considerando) II, III and IV. It adds that in the conclusions of 20 January 2017, they pointed out that neither the plaintiff nor the defendants had authorization from SINAC to validly occupy land within the cited national refuge, in accordance with article 18 of the Ley Forestal. Since they do not hold administrative real rights (derechos reales administrativos) or valid possession under title of owners, the exception of lack of right (falta de derecho) should be upheld. Those arguments, it says, were overloaded in the second recital (considerando) of the appealed judgment, because only the position of the plaintiff and the appearing co-defendant was summarized. Therefore, the judgment infringes the cited principles, given that the proceeding was resolved as if the State had not been a party, without analyzing the substantive issues raised by the PGR (articles 22-h) of the Ley de Jurisdicción Agraria, 98-2) and 155 of the Código Procesal Civil). Regarding incongruence, it emphasizes that it implies that the incidents and substantive issues raised by all parties must be analyzed, to guarantee due process. It cites in support votes of the Sala Primera 127-2008, 126-2009, 947-2009, 215-2016. It also highlights vote 225-2016 of this body, which annulled a judgment that disregarded the State’s position as an interested party, in relation to claims affecting its natural heritage, and it transcribes paragraphs of that ruling. Therefore, it considers that the litigation was resolved without consideration of the State's objections regarding the impossibility of recognizing rights to the parties over its natural heritage. The phrase “without detriment to the rights of the State,” finds no explanation. The State being a party to the proceeding, the plaintiff was still declared the possessor of the land, totally located within the Refuge on [Dirección9] . 2) Breach of substantive norms due to lack of application. It reiterates that the same norms cited in the previous grievance (agravio) are infringed and adds that article 32-f of the Ley Orgánica del Ambiente was not applied, which includes wetlands (humedales) as protected wild areas, under the administration of MINAE, being part of the natural heritage of the State with the attributes of articles 13, 14 and 15 of the Ley Forestal (articles 32, 38 and 40 of Law 7554 and 39-i) of the Ley Forestal; votes of the Sala Constitucional 5399-93, [Telf1], 9158-1998, [Telf2], [Telf3], [Telf4], 16975-2008, 14288-2009). It highlights that it maintained this position in its briefs of 1 September 2016, 16 December of that year, and 20 January 2017. As was proven, it says, the parties to the proceeding do not hold the authorization required by article 18 of the Ley Forestal to validly occupy lands of the cited refuge. It is contrary to law to declare that the plaintiff is the possessor of the land and to order restitution in her favor. It requests that the judgment be revoked and the exception of lack of right (falta de derecho) be upheld (writings folder: file 21/11/2017 07:01:31).
VI.- ON THE PUBLIC DOMAIN NATURE (DEMANIALIDAD) OF THE [Dirección10] . Given the PGR’s position, which in summary denies that any type of protection (tutela) can be given to the possession exercised by private persons in such zone, when they do not have state authorization to occupy it, it is important to briefly address two topics, which contextualize the socio-legal reality of that zone and explain why its appeal is not applicable based on the specific case analyzed. The first deals with the public domain nature (demanialidad) of the Faja Fronteriza Norte (hereinafter FFN) and the second with the tenancy (tenencia) and governance of that zone, because the problems and deficiencies of its state administration, dating back many decades, have led to its legal and illegal occupation, and this undeniably generates conflicts between private persons, to which the legal system must provide a suitable solution. The FFN is public domain property (bien demanial) by double affectation. It is so by provision of the Ley de Tierras y Colonización of 14 October 1961 (in force in what has not been repealed or reformed by Law 9036 of 11 May 2012, which Transforms the Instituto de Desarrollo Agrario (IDA) into the Instituto de Desarrollo Rural (Inder)). Said regulation maintained the affectation dating from the end of the 19th century, as highlighted by the Procuraduría in its allegations, which is based on reasons of sovereignty and national security. And since Decreto 22962 of 15 February 1994, it is also affected as Patrimonio Natural del Estado, being declared a wildlife refuge, called “Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo Norte” (articles 13, 14 and 15 Ley Forestal 7575). Said Corridor is administered by the Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), specifically by the Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), except for the sector of Peñas Blancas, whose administration corresponds to the now Instituto de Desarrollo Rural, according to Law 7774 of 21 May 1998, which “segregates Lands from the Refugio de Vida Silvestre of the Frontera Norte” and Dictamen C-223-2015 of 19 August 2015 of the PGR. Public domain properties (demaniales) are subject to a special regime and are destined for public utility purposes; they are administered by a public legal entity. They are imprescriptible, inalienable, unseizable, and unappropriable; they are usually not registered, as the principle of inmatriculation prevails for them (articles 121-4 Constitución Política, 154 Ley General de la Administración Pública, 261 to 263 Código Civil. Votes of the Sala Primera 189 of 3 March 2011; Sala Constitucional 18483 of 19 December 2007). “Their final objective is to fully achieve the common good. This is the main reason to justify the existence of an impediment, at least in principle, to the free disposition of this category of property. The special regime that shelters them, however, does not cover all public property equally; the greater, lesser, or non-existent coverage will depend on the type of property involved. It is for this reason that the doctrine of Public Law speaks of various types of property belonging to the State” (Sala Constitucional 3821 of 24 April 2002). On public domain property (demaniales), as pointed out by the Procuraduría, with which this Court agrees, real rights of a private nature, with their basic characteristics and attributes (inherence, enforceability, publicity, exclusion, pursuit, priority, and others) cannot be acquired. But according to their nature and the purpose of the affectation, there can be common use (e.g., on beaches, public streets, and others) or a private use. In relation to the latter, real rights of an administrative nature (derechos reales de naturaleza administrativa) could be held and protected in favor of private persons when they use and occupy them with state authorization (granted through permits or concessions). According to the PGR’s thesis, private persons, to obtain protection (tutela) for acts or works carried out on public domain property that is not for common use, necessarily must hold an administrative real right (derecho real administrativo); if this is not the case, because they lack State authorization, what they do cannot generate any legitimate right for them. This last affirmation, so absolute, cannot be endorsed by this Court because there are situations, such as those analyzed in this proceeding, which must be resolved objectively and attending to the circumstances of the specific case. Therefore, that affirmation against the State is legally admissible. But when the conflict arises between private persons, even if the occupation is illegal or unauthorized, the legal system must provide a correct, effective, and reasonable response that avoids violence, abuse of right, and the “law of the strongest.” Furthermore, regarding the administration of the FFN, one cannot fail to keep in mind, when resolving legal conflicts between private persons over its occupation or tenancy (tenencia), the history and reality of the zone and the existence of unauthorized uses that have occurred for decades, which is public knowledge; a situation that the Costa Rican State has tolerated for various reasons, as recognized in the legal instruments that will be cited later. Therefore, brief reference will be made to the concepts of tenancy (tenencia) and governance in land use and to the state duties in this regard.
VII.- ON THE TENANCY (TENENCIA) AND GOVERNANCE OF THE FFN. “Land tenure (tenencia de la tierra) is the relationship, defined in legal or customary form, between people, as individuals or groups, with respect to the land (for convenience, “land” is used here to encompass other natural resources, such as water and trees). Land tenure (tenencia de la tierra) is an institution, that is, a set of rules invented by societies to regulate behavior. The rules on tenure define how property rights to land can be allocated within society. They define how access is granted to the rights to use, control, and transfer land, as well as the pertinent responsibilities and limitations. In other words, land tenure (tenencia de la tierra) systems determine who can use which resources, for how long, and under what circumstances. Land tenure (tenencia de la tierra) is an important part of social, political, and economic structures. It is multidimensional in nature, as it brings into play social, technical, economic, institutional, legal, and political aspects that are often overlooked but must be taken into account. Land tenure (tenencia de la tierra) relationships may be well defined and enforceable before an official judicial court or through customary structures within a community. In other cases, they may be relatively less defined, with ambiguities lending themselves to abuse” (FAO, Land Tenure and Rural Development. Land Tenure Studies Series No. 3, 2003, p. 9). Land governance is a broader concept that complements the previous one. “…It includes the norms, processes, and organizations through which decisions are made regarding the use and control of land, the way decisions are executed and enforced, and the way in which competing interests relating to land are managed.
The concept encompasses statutory, customary, and religious institutions. It also includes State structures such as, for example, bodies dealing with land-related matters, courts and ministries responsible for land, as well as non-statutory actors, such as traditional bodies and unofficial bodies. The concept of governance covers both the legal and regulatory framework for land and traditional and informal practices that enjoy social legitimacy. Land governance is primarily about power and the political economy of land. The power structure of society is reflected in land tenure norms; at the same time, the quality of governance can affect the distribution of power in society. Tenure is the relationship among people with respect to land and its resources. These norms define the way in which access is granted to the rights to use, control, and transfer land, as well as the derived responsibilities and restrictions… Weak land governance is the cause of many tenure-related problems” ([Name5], et al. Towards better land governance, in Land Tenure Working Paper, FAO, No. 11, 2009, pp. 1, 2, 9).
VI.- The Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO, for its acronym in English), issued in 2012 the “Voluntary Guidelines on the Responsible Governance of Tenure of Land, Fisheries and Forests in the Context of National Food Security.” These explain that “the eradication of hunger and poverty and the sustainable use of the environment depend in large measure on how people, communities and others gain access to land, fisheries and forests. The livelihoods of many, particularly the rural poor, are based on secure and equitable access to and control over these resources. They are the source of food and shelter; the basis for social, cultural and religious practices; and a central factor in economic growth… Tenure systems determine who can use which resources, for how long, and under what conditions. These systems may be based on written policies and laws, but also on unwritten customs and practices. Tenure systems are facing increasing strains as the need to guarantee food security for a growing world population mounts, under circumstances in which the availability of land, fishery resources and forests is reduced by environmental degradation and climate change. Insecure tenure rights translate into increased vulnerability, hunger and poverty, and can lead to conflict and environmental degradation when competing users fight to secure control of these resources… Tenure governance is a crucial element in determining whether people, communities and others are able to acquire those rights and related duties that allow them to use and control land, fisheries and forests and under what modalities they do so. Many tenure-related problems arise as a consequence of weak governance, and attempts to address tenure problems are affected by the quality of governance. Weak governance has adverse effects on social stability, sustainable use of the environment, investments and economic growth. People can be condemned to a life of hunger and poverty if they lose their tenure rights over their homes, land, fisheries and forests and their livelihoods, due to corruption in tenure practices, or to the fact that implementing bodies do not protect their rights. People may even lose their lives when poor tenure governance leads to violent conflicts. Responsible governance of tenure, conversely, promotes sustainable social and economic development that can help eradicate poverty and food insecurity and encourages responsible investment.” VIII.- These Guidelines explain and contemplate relevant aspects for understanding and resolving conflicts such as the one analyzed in this case, because although the FFN is public domain property (bien demanial), historically it has been occupied and used, informally or without authorization, for the development of agricultural activities across much of its area, given the nature of the land and the administration policies for that zone that the State established in the past. In section 3A of the “Guiding principles of responsible tenure governance,” titled “General principles,” it is highlighted in point 3.1, paragraphs 4 and 5, and also in point 25.4, that States should “provide access to justice to address violations of legitimate tenure rights. They should provide everyone, through recourse to judicial authorities or other instruments, with an effective and accessible means for resolving conflicts over tenure rights, and enforce resolutions within short timeframes and at affordable costs. States should provide prompt and just compensation when tenure rights are expropriated for reasons of public utility.” And “prevent tenure-related disputes, violent conflicts and corruption. They should take active measures to prevent tenure disputes from arising and from escalating into violent conflicts. They should strive to prevent corruption in all its forms, at all levels and in all settings.” As point 4.9 of the “Rights and responsibilities related to tenure,” reiterated and expanded in point 21 on “Resolution of disputes over tenure rights,” states: “4.9 States should provide access, through impartial and competent judicial and administrative bodies, to means enabling timely, affordable and effective resolution of disputes over tenure rights, including alternative means for such resolution, and should provide effective procedural remedies for this purpose, which may include a right of appeal, as appropriate. Procedural remedies should be applied promptly and may include restitution, indemnity, compensation and reparation. States should strive to ensure that vulnerable and marginalized persons have access to such means, in line with paragraphs 6.6 and 21.6. States should ensure that any person whose human rights are violated in the context of tenure has access to such means of dispute resolution and procedural remedies.” In the section titled “Legal recognition and allocation of tenure rights and duties,” which addresses governance of tenure of land, fisheries and forests in relation to the legal recognition of tenure rights of indigenous peoples and other communities with customary tenure systems, as well as informal tenure rights; and the initial allocation of tenure rights over land, fisheries and forests that are owned or under control of the public sector, it is recommended that States establish safeguards. Among them, it is worth highlighting number 7.6, which states: “When legal recognition of tenure rights is not possible, States should prevent forced evictions that contravene their existing obligations under national and international law, in accordance with the principles of these Guidelines.” In section 10, referring to “Informal tenure,” it is highlighted: “10.1 When informal tenure to land, fisheries and forests exists, States should recognize it in such a way that said tenure respects existing formal rights under national law and in a manner that recognizes the reality of the situation and promotes social, economic and environmental well-being… 10.6 When legal recognition of informal tenure is not possible, States should prevent forced evictions that contravene their existing obligations under national and international law, in accordance with the relevant provisions of Section 16.” While referring to the right of property, the FAO differentiates the formal from the informal based on whether something is expressly recognized by the State and can be protected through legal means. The informal is that which lacks official recognition and protection. In some cases, informal rights are illegal, that is, they represent an infraction of the law, and in the case of illegal tenure, it is recognized that in many cases these arise from deficiencies in the legislative system. “Extralegal” situations may also arise, that is, not against the law but also not recognized by it (FAO at http://www.fao.org/docrep/005/y4307s/y4307s05.htm). Finally, it should be noted that security of land tenure is the certainty that a person's rights will be recognized by others and will receive protection against specific challenges.
IX.- In Costa Rica, Executive Decree (Decreto Ejecutivo) 35959 of April 7, 2010 “Declares the solution to the problem of land tenure in rural territories occupied by peasants and rural workers to be of public interest.” And Decree (Decreto) 35849 of February 8, 2010 declares “The Interinstitutional Commission for the Northern Border Corridor National Wildlife Refuge Zone and other Territories of the Northern Zone of Costa Rica to be of Public Interest.” In its preamble, it recognizes the land-tenure problem of that zone, which is of very long standing, considering: “I. That the problem of legal insecurity of the inhabitants and settlers located within the territories that make up the Costa Rican Northern Border Corridor National Wildlife Refuge Zone, proves to be a priority for the State, since it is the function of the State to ensure the conservation of renewable natural resources, especially those that contribute to the well-being and better social, economic, political and ecological development of the region’s inhabitants… III.-That many of the inhabitants and settlers who live in said zones, not only reside on said lands, but they themselves, by their nature and location, have contributed and currently contribute to bringing sustenance to thousands of families through rural tourism as a means of subsistence. IV.- That it is the duty of the State through institutions such as the Ministry of Environment, Energy and Telecommunications, to resolve the land-tenure problem of the inhabitants and settlers who are within the territories located within the Northern Border Corridor National Wildlife Refuge Zone. V.-That diverse legal interpretations endanger the existence and permanence of Costa Rican farmers and rural workers, promoting the uprooting and cultural extinction of said settlements, therefore an evaluation study must be urgently promoted to determine the environmental, social and economic relevance of the Northern Border Corridor National Wildlife Refuge Zone, the result of which reflects the need and basis for a proposal to disaffect said territory by law.” In the same vein, Decree (Decreto) 33407 of October 4, 2006, had recognized: “I.- That the cantons of Los Chiles, Upala, Guatuso in the North-North Region, as border localities with Nicaragua and with access from other countries in northern Central America, are characterized by a complex socioeconomic, citizen security and land-tenure reality, which obliges special attention from the Central Government and its institutions to address said problem in a comprehensive manner… V.- That these cantons constitute the areas of greatest poverty in said Region, characterized by low health indices, little access to decent housing, high unemployment rates, scarce educational opportunities, a conflictive migratory and citizen security situation by virtue of their proximity to the country's northern border zone, as well as deficient basic services vital for life, which make a better human development of their inhabitants impossible. VI.- That the main gap for the human development of these three border cantons has been the absence of an entity that understands this problem in its true dimension, making it difficult to coordinate the actions aimed at integrating the different actors of society.” X.- In accordance with what has been explained regarding the recommendations and obligations that the cited Guidelines establish on land tenure and governance, not only for the State, but also for the civil sector, to resolve conflicts such as the one presented in this case, one must bear in mind the historic problem of land tenure in the FFN. In this regard, our legal system establishes that courts must provide a response—timely, reasonable, and well-founded—to all conflicts presented to them, even those for which no express or typified norm exists. This is provided for in constitutional article 41 and article 5 of the Organic Law of the Judicial Branch (Ley Orgánica del Poder Judicial) No. 8 of November 29, 1937, which state: “41.- Resorting to the laws, everyone must find reparation for the injuries or damages they have received to their person, property or moral interests. Justice must be rendered promptly, completely, without denial and in strict conformity with the laws.” “5.-… The courts may not excuse themselves from exercising their authority or from ruling on matters within their competence due to a lack of applicable norm and must do so in accordance with the written and unwritten norms of the legal system, according to the hierarchical scale of their sources.” This is highlighted because the PGR, by requesting in its appeal that the lawsuit be dismissed and considering it improper to resolve “without prejudice to the rights of the State,” because the plaintiff exercises an unauthorized occupation of a sector of the FFN, proposes an option that does not in reality resolve the conflict between private parties and that ignores the reality of informal or illegal tenure in that zone. Note that in this case the plaintiff in her lawsuit acknowledges that she exercises tenure over public domain property (bien demanial) but claims that she has been improperly evicted (desalojada) by another private person, who legally is not in a better situation than she is. Allowing abusive or even violent situations to arise between private parties to occupy public domain property over which the State has not timely exercised recovery of possession either (note in this matter the PGR did not exercise the principal preclusive intervention and participated only as a legal third party), even when informal or even illegal tenure of public domain property is involved, would be to foster or endorse more misgovernance than already exists in the FFN and to generate situations where private persons use improper means or force or violence to occupy those lands. This is not permitted by our Political Constitution or by international treaties, as provided in article 8.1 of the American Convention on Human Rights (Pact of San José) (“Every person has the right to be heard, with due guarantees and within a reasonable time, by a competent, independent and impartial judge or court, previously established by law, in the substantiation of any criminal accusation filed against them, or for the determination of their rights and obligations of a civil, labor, fiscal or any other nature”) and Article XVIII of the American Declaration of the Rights and Duties of Man “Every person may resort to the courts to enforce their rights. Likewise, they must have available a simple and brief procedure by which justice protects them against acts of authority that violate, to their detriment, any of the constitutionally enshrined fundamental rights”). Likewise, article 263 of the Civil Code (Código Civil) provides: “The manner of using and taking advantage of public things is governed by the respective administrative regulations; but questions that arise between private parties, regarding better right or preference to the use and taking advantage of public things, shall be resolved by the courts” (emphasis not in original). The cited regulations not only empower but oblige the courts to provide a reasonable and proportional solution, grounded in what the legal system protects, to prevent unjust or abusive situations originating from conflicts between private persons over land tenure in the FFN. Bear in mind in this regard, moreover, that as concluded in the FAO documents previously analyzed “when land governance is weak, the powerful can dominate disputes over scarce land resources,” which goes against the principles of sustainable development and the goals of a social State governed by the rule of law (Estado social de Derecho). Therefore, the recognition of the possession or de facto tenure expressed in the operative part (por tanto) of the challenged judgment, in favor of the plaintiff and without prejudice to the rights of the State, is an adequate solution and in accordance with what the Costa Rican legal system makes possible to prevent situations of violence and abuse in that zone, provided that the State does not exercise its powers to recover lands where informal possession exists. This is on the understanding that such tenure was carried out peacefully and publicly and without detriment to natural resources. Also, that the conduct of the defendant party, against whom the claim of dispossession (despojo) is made, does not hold a “better right or legal situation” compared to the plaintiff party, as would be, for example, having an administrative real right in their favor. In other words, what the Attorney General's Office seeks through the possession posited in the appeal is for the possession of the land to be maintained with a private person who, without legitimate cause, dispossessed another of a tenure that the latter had been exercising peacefully and publicly for more than ten years, as was deemed proven, aside from the fact that through this the former would be unduly enjoying and without cause what the other has done on the land (crops, constructions, etc.), given that she gained entry thanks to an agreement with the plaintiff's ex-husband, with whom she had situations of domestic violence. Denying the plaintiff the right to claim restitution of de facto tenure or possession, and given that the State also did not demonstrate having taken any legal action to recover possession of that land so that it does not remain in the hands of private persons (note it also did not file the principal preclusive intervention action in this proceeding), would result in maintaining the tenure of the property in the hands of the defendant, who likewise holds no administrative real right nor is in a better legal situation than the plaintiff. On the other hand, as indicated by the cited article 263 of the Civil Code, a solution must be provided to conflicts between private parties related to preference in the use of public domain property (bienes demaniales). That norm is applicable to cases such as the present one, even if the plaintiff's informal possession is involved, not necessarily illegal, given the historical context of land tenure and governance in the FFN. Therefore, the argument put forth in the first grievance of the PGR, regarding the challenged judgment violating the principles of due process, procedural equality, congruence, and compliance with the essential elements of the ruling, is improper. The trial court judge in the sixth recital (considerando) explains that it is public domain property and the reason why the plaintiff's claim of a better possessory right must be analyzed based on the characteristics of that type of property. For this reason, the operative part does not grant a possessory right to the plaintiff, but simply protects the de facto possession or mere tenure that she has exercised for more than ten years, publicly and peacefully. This can be recognized in an ordinary proceeding such as the present one, because de facto possession is protected by the legal system, even in situations of bad faith. While the preferred route for this is the summary interdictal proceeding, there is no legal impediment to an ordinary proceeding granting protection to the tenure exercised over public domain property, under the regulations that allow recovery of de facto possession exercised over an immovable property when an illegitimate dispossession (despojo) carried out by another private person has occurred (articles 282, 305, 307, 309, 313, 317, 325 of the Civil Code). In this regard, it is worth highlighting the provisions of the cited articles 305 and 313, 317, 318, 319: “305- The owner and the possessor, of whatever class they may be, may defend their property or possession by repelling force with force or by resorting to the competent authority.”- “313.- The protection afforded by the authority to the possessor who finds themselves disturbed or molested in their possession does not in any way affect questions concerning property or a better right to possess.” “317.- The possessor, of whatever class they may be, also has the right to reclaim the possession of which they have been unduly deprived, and once restored to it, they are considered, for the purposes of prescription, as if they had not been dispossessed. Possession may not be taken in a violent manner, not even by the person to whom it legally corresponds; while the current possessor opposes it, it must be reclaimed judicially.” “318.- To be restored in the enjoyment of a right, it is sufficient that the possessor prove the fact of possession and of having been deprived of it illegally” (underlining not in originals). These norms allow the defense of de facto possession or mere tenure and are applicable to situations such as that raised and demonstrated by the plaintiff party, who has no conflict with the State but with another private person who wishes to dispossess her of the tenure she has exercised for more than ten years over the property in dispute. Note that the plaintiff party, although using the phrase “unique and legitimate possessor with rights” in her first claim, in the same complaint (hecho one and petition five) acknowledges that the land is within the [Dirección11] “[Dirección12].” Therefore, it is evident, from a comprehensive analysis of the complaint, that at no time did the plaintiff claim any right against the State, but only sought to defend herself against an unjust and abusive situation perpetrated by another private person who dispossessed her of the tenure she has exercised for more than 10 years over the disputed area. The trial judge at the same time protects the State's rights over that sector as public domain property, by resolving “without detriment to the rights of the State.” In that manner, the matter is not resolved with the authority of res judicata in relation to or to the detriment of the State, and furthermore, a legally pertinent solution is provided to a conflict between private persons in relation to the use of that public domain property, as explained in the preceding recitals. The argument that neither party had authorization from SINAC to validly occupy land within the cited national refuge and therefore neither holds administrative real rights nor valid possession as owners is true and was duly explained in the challenged judgment. But that does not mean that based on that situation, the objection of lack of right must be sustained and the lawsuit dismissed. According to what has been amply explained both in the challenged judgment and in the preceding recitals, what is resolved has to do with the current or momentary tenure or possession of the real property in dispute in relation to private persons. That property is being used or occupied currently by one of them, even though it is public domain property, without the State having sought, as owner, to recover the attribute of possession over that sector, or at least that was not demonstrated in the proceeding. This situation deserves and must be protected to prevent further misgovernance in the FFN and to combat situations of violence or abuse between private persons. It is also not true that the appealed ruling disregarded or omitted to refer to what was argued by the PGR regarding the public domain nature of that zone, or that it was resolved as if it were not a party. In recitals V (which was not numbered), VI and VII, that topic is analyzed, and for that reason, without incurring in infra petita, given what is integrally derived from the complaint itself, the trial judge explains that she cannot recognize the plaintiff as the legitimate possessor of the property in dispute in the terms requested by her, but in order to solve the conflict, without detriment to the rights of the State, she sustains the complaint so that she recovers the tenure of the property of which she was improperly dispossessed, but without granting her any real right. As for what was argued in the second grievance regarding the existence of a wetland on the property in dispute, that is also no reason to vary what was resolved. This was recognized in the proven facts of the challenged judgment and what was resolved does not imply that any real right is being granted to the plaintiff over that zone, nor is the balance of that ecosystem harmed. It was also not demonstrated that what was carried out by the plaintiff during the more than 10 years of tenure affected said wetland or the provisions of article 32 of the Organic Environmental Law (Ley Orgánica del Ambiente). As explained, the PGR's appeal is not to be upheld. However, in light of its arguments, it is pertinent to clarify that the protection granted to the plaintiff is solely for the mere tenure or de facto possession. Consequently, as permitted by article 592 of the Labor Code (Código de Trabajo), the operative part of the challenged judgment shall be clarified, so that points 1 and 3 read “de facto possession (posesión de hecho).” XI.- APPEAL OF CO-DEFENDANT [Name2] QUIROZ. They set forth the following grievances, which are summarized to facilitate their analysis, but it is noted that in some sentences the ideas are incomplete or incomprehensible: A) They complain that the challenged judgment did not properly weigh the evidence. They indicate it is not clear and objective in analyzing the evidence and in discrediting their witnesses, who are the only objective ones and not relatives. They consider that the confession of co-defendant [Name3] was used against them to determine that their interests were always the care of their wife's plot. They say the sale and the payment they made, through which they possessed the land until a few months ago when criminal complaints were filed, are not analyzed. They affirm that both the plaintiff and their witnesses invaded the property, “remaining in it contrary to the status the farm had” and their property was destroyed and stolen, contrary to what was ordered by the judicial authority and taking the property by force. They maintain that their rights are denied, despite having turned to the law and won interdicts, as well as having demonstrated the purchase and possession. B) They accept that although Achiotal is within public domain property, they say it is also true that they are lands that SINAC will transfer to INDER. They assert that as possessor, in lists that they have not managed to get certified, they are the one who appears on the final list. Current momentary possession proven, in prior proceedings, “provided as evidence and your own when you go with the evidence.” They offer three pages of a report they say are from the IDA file, where it is indicated that the possessor was [Name3], who sold to them, not their wife who is the plaintiff. But now, they agree to their detriment, whereby they receive with the judgment the land and the money, which is improper and poorly resolved. They clarify they became aware of their documents recently, due to the criminal proceedings being pursued for usurpation against the plaintiff and the witnesses who seized the property. C) They indicate it is on record that the plaintiff and the other defendant were separated, in the copies regarding domestic violence. For this reason, they deem the Assize judge's assertion that they were caring for the property on behalf of the plaintiff to be audacious and unfounded. Furthermore, the one who was registered before the IDA was the other defendant, who sold to them. That they divorced in 2014 is not an element that should influence this proceeding. It was never considered marital property. They assert this is how the intention to take away their domain and harm them is manifested; this cannot be upheld. If the other defendant was registered as the beneficiary possessor and was the one who sold to them, their life cannot be set against their public and notorious possession, declared in other proceedings, effective on the site. They indicate that the plaintiff may have sown, cultivated, and others, when she lived before 2007 with her husband, but she does not give them possession. Having proven that it was [Name3] who possessed, by the IDA registry, the sale document and the witnesses, and the price paid, and the current momentary possession since the sale in 2013, it is sufficient for it to be declared in their favor, as it should be. D) They reiterate, if a sale that allowed them to possess the property, made by the holder registered with the IDA, no proof, by presumption, can give credibility to the contrary. The arguments outlined by the lady judge must be applied to them and not to the plaintiff. In no way can it be assured that they possess by mere tolerance, which is not true. They claim the judge there did not apply “criteria of logic and common sense.” E) They refute that it makes no sense to consider the ninth and tenth points as proven facts, since in the end what prevails is that the possessor was them and not the plaintiff.
XII.- Given that several grievances of the appellant [Name2] object to the manner in which the evidence was assessed by the trial judge, it must be borne in mind that numeral 54 of the Agrarian Jurisdiction Law (Ley de la Jurisdicción Agraria) establishes the system of free evidentiary assessment. This requires the court to study and select the sources of evidence obtained, in order to establish their efficacy for resolving the conflict submitted to its knowledge, through perception, representation or reconstruction, and deductive or inductive reasoning. The court must express the principles of equity or law upon which it bases its criterion. "The system of free assessment of evidence surpasses the classic system of legal proof as well as that of sound criticism (sana crítica), which govern in the civil process. The manner in which the agrarian process has been conceived allows the judge to broadly assess the facts alleged by the parties. Said system is not arbitrary; on the contrary, in the free assessment of evidence, it must be reasoned, critical, based on logic, experience, and psychology. In the reasoning of the ruling, the judge must set forth the grounds of conviction that lead him to resolve in the terms that he does. Unlike the legal tariff system, in which evidence is assessed subject to prior legal rules, and even the admissibility of evidence must be previously indicated by the Legal Order, in the system of free assessment the judge has freedom to admit evidence according to his criterion” (votes 398 of June 6, 2001, of the First Chamber. In the same sense, votes 206 of March 26, 1999, 46 of April 26, 1995; 66 of February 6, 2009, and 364 of May 28, 2009, of the Agrarian Court and 3657 of May 7, 2003, of the Constitutional Chamber).
XIII.- Grievance A is not receivable. The appellant claims that the evidence was not duly weighed and that credit was taken away from his witnesses, who are the only objective ones and not relatives. But, contrary to his statement, the challenged judgment explains in a precise and objective manner, which this Court shares, in the third and fourth considerandos, the reasons why the statements of [Name6], [Name7], and [Name8] were assessed as credible and useful, which contain no exaggerated assertions, nor imprecisions, nor are they contradictory among themselves or with the rest of the evidentiary material; this was not the case with that of [Name9]. This witness confirms the sale of the land made by [Name3] to [Name2] and recounts facts about what happened after Mr. [Name2] entered. What is not credible in his account is denying that the plaintiff had it before that and denying that agricultural work was carried out. His account is evidently complacent in favoring Mr. [Name2], as he tries to highlight what the latter did or improved but denies facts relating to what happened before he was on the land. [Name10], for her part, did not know the plaintiff and is the daughter of Mr. [Name2], and although at the end she accepts she has an interest in the land because her father offered it to her to live on, her account contributes few data of use for resolving the conflict, given that she refers basically to the business of the sale of the land in dispute, made by Mr. [Name3] to [Name2], the problems between them because of that, and what they have done after her father entered the land. The witnesses offered by the plaintiff confirmed in a credible manner how she entered the land; who held tenure over it and how, especially after the marital problems with her ex-spouse; and they narrate what they know from when the problems arose over the property with the other co-defendant. As for some of them being relatives of the plaintiff, that situation alone does not detract from their credibility, given that in the context and conditions in which human relations currently develop, it is generally the relatives and close friends of the parties who know or may come to know in greater detail the acts and situations in which they participate (see in this regard votes of the Second Chamber 2001 of February 2, 2001, 182 of June 14, 1996, 49 of February 9, 1996, and 177 of June 30, 1999). The relationship of kinship or close friendship implies that a cautious analysis of such statements must be made, which it is recorded was done in the challenged judgment, according to the explanations provided in the cited considerandos. As for the confession and party statement of the co-defendant [Name3], the appellant claims it was used against him to determine that his interests were always the care of his wife's parcel, without analyzing the sale and the payment he made, by which he possessed the land for a few months, before the plaintiff and her witnesses "invaded" the property. Said evidentiary element is cited as a source in the proven facts six, seven, and eight, but not as the sole element. In his statement, in what is of interest to highlight, the co-defendant [Name3] relates that the plaintiff acquired the land in dispute; he clarifies that a committee delivered it to her, but that they were married when that happened. He accepted he planted and cared for it with her when they were a couple and that he sold it without her consent, when he was desperate and they had problems, because [Name1] threw him out (sic) of where he was living and also wanted to throw him out of the land in dispute, and that left him in a crisis. And the other co-defendant insisted a lot that he sell it to him, even though he explained to him that the person he had to speak with was the plaintiff and that it was a border zone (fronterizo) land, but he accepted taking on the problem even though the land was not his. He clarifies he only sold the improvements (mejoras) because he knew it was within the border strip (franja fronteriza). He relates that he also had problems with the co-defendant because he did not pay him everything agreed upon and because of that he told him he would not hand over the parcel until he paid him, but then he caused him harm through other people and out of fear he went to another place (audio folder in associated documents: file 14/12/2016 08:17:29). The assessment of that evidence as the basis for the referred proven facts is correct, given its content, since as indicated in fact five, Mr. [Name3] and the plaintiff worked on the land together, while they were a couple, but after the marital problems, the cited co-defendant remained on the land by her tolerance, not exclusively. Furthermore, as explained in the appealed judgment, the sale referred to by the appellant is absolutely null and therefore cannot produce legal effects regarding third parties (articles 627, 631 of the Civil Code). If the appellant delivered any money to Mr. [Name3], based on that act, he may claim the return of the sum through the pertinent channel. What is not admissible is his position of giving value to that act to justify the eviction that affected the tenure exercised by the plaintiff over the property. Due to the manner in which it was resolved, with support from the analyzed evidence, no right has been denied to the appellant either, who in any case, it is clarified, would have no real right over the land either because it is a public-domain asset (bien demanial), even though he may have bought it, through a null sale, from Mr. [Name3]. Finally, the fact that he may have "won" (sic) an interdictal proceeding not only confers no right upon him due to the nature of that summary proceeding in which no rights of any kind are discussed or granted, as established in numeral 457 of the Civil Procedure Code, applied supplementarily. But furthermore, it is not true that the interdictal proceeding in which he participated against the plaintiff was declared in his favor, since it was denied due to expiry (caducidad), as ordered in vote 245-F-2016 of this Court.
XIII.- Nor is what was argued in a confused manner in grievance B) admissible, regarding the fact that even though "Achiotal" is within public-domain assets (bienes demaniales), which he assures are lands that SINAC transferred to INDER and that because he is listed in a report that he has not managed to have certified, he is the one who appears as possessor. In the sixth considerando of this judgment, the public-domain nature (naturaleza demanial) of the zone where the land under litigation is located and who is responsible for its administration is explained. As for the appellant appearing on a list, the purpose for which and by whom it was made not being explained, this is not proof of any tenure, much less does it confer any right upon him in relation to the land in dispute. Regarding what proved the current momentary possession, in the previous processes, without specifying which ones, leading to the conclusion that it refers to interdict 13-000307-298AG, that is also not true. In the first instance, in the proven facts of the interdictal judgment of March 28, 2014, the plaintiff was considered the current or momentary possessor. Vote 245-F-2016, of this Court, revoked that judgment but for reasons of form, by declaring it expired. The argument that Mr. [Name3] and the plaintiff are in agreement to harm him since they keep the land and the money, which is improper and poorly resolved, is also not receivable. As was explained to him, the trial judgment declares the sale in which he participated absolutely null; therefore, he cannot seek to obtain benefits of any kind through it. And regarding the money he claims to have handed over, he may resort to the pertinent channel to claim its return from the person who received it. His argument that the plaintiff and the other co-defendant have a plot against him is also not credible, given that there is no evidence whatsoever that confirms that assertion. On the contrary, what exists are elements that demonstrate that the marriage ended in divorce and there were even complaints for domestic violence, which reflect a difficult relationship between the parties. The evidence offered for better resolution was not admitted.
XIV.- What was alleged in argument C) is unfounded. What was held as proven regarding the fact that Mr. [Name3] remained on the land in the plaintiff's name after the separation is neither daring nor unfounded, since the tenure he exercised on that land was never exclusive, neither during the relationship as a couple nor after that. That conclusion derives from what emerges from the testimonial, confessional, and documentary evidence analyzed in an integrated manner and with criteria of logic and reasonableness. What was set forth in proven fact six of the challenged judgment, regarding the fact that before divorcing that gentleman performed the work jointly with the plaintiff and later continued inhabiting the property with her consent or tolerance, as it was agreed upon divorcing, but not exclusively, was confirmed by witnesses [Name1] and [Name6]. Take into account also that the co-defendant [Name3] and the plaintiff had conflicts that generated complaints for domestic violence and that is why she explains in her proceedings that she went to live elsewhere. Witnesses [Name8] and [Name7] also explained, in relation to the land in dispute, that after the divorce they agreed that Mr. [Name3] would remain on it by the plaintiff's tolerance, not exclusively, which can be explained because they had a daughter in common, who was five years old in 2005 as narrated in the judgment of May 16, 2005, issued in case file 05-110052-323VD of the Contraventional Court of Los Chiles, which is confirmed in the divorce judgment 354 of May 27, 2014, issued by the Family Court of San Carlos. Another fact that confirms the plaintiff's statement and that the appellant accepts is that said gentleman, when he stayed on the land, did not do so in a dwelling house, but in an uninhabitable shed, which only had the zinc roof intact (fact two of the response). Regarding his reference to the land under litigation not being a community property asset (bien ganancial), that is true, but it is not a fact that was used in the challenged judgment to resolve the conflict; indeed, in the divorce judgment they expressly do not qualify it in that way and they merely clarify that they exercise tenure in that zone. His affirmation that based on this argument "the intention to withdraw his dominion and harm him" is manifested, and that Mr. [Name3]'s life cannot be opposed to his public and notorious possession, if the latter was the one who appeared registered as possessor, is also not understood. His argument that the cultivation carried out by the plaintiff before 2007, when she lived with her ex-husband, do not grant her tenure of the asset —since it was [Name3] who possessed, due to the IDA registration, the sale document, the witnesses, the price paid, and the current momentary possession since the sale in 2013, which he considers sufficient for the claim to be declared in his favor— is an erroneous and unfounded conclusion, according to the evidence and what has been analyzed. It is highlighted in this regard that in the cited judgment 354-2014 issued by the Family Court of San Carlos in divorce case file 13-000706-924FA (point 5 of the por tanto), the plaintiff and Mr. [Name3] referred to the land under litigation and the situation it was in given the existence of interdict 13-000308-298 AG and accepted that in the event the claim was upheld, the possession of the parcel would remain with both of them in equal parts. With that, Mr. [Name3] acknowledged that the tenure of that land was not exclusively his, which demonstrates that what was claimed by the plaintiff had a basis in the way both had de facto possessed the asset before those processes and undermines the position of the defendant-appellant that Mr. [Name3] was the sole possessor of that sector.
XV.- In the claim identified as [Name11], he reiterates that value must be given to the sale that allowed him to possess the property, since it was made by the registered titleholder with the IDA. Apart from the fact that this was not demonstrated, it has already been explained that it is a null sale that produces no legal effects. Regarding the fact that what was concluded by the trial judge should be applicable to him and not to the plaintiff, the appellant is not correct, since what was claimed by her was proven; on the contrary, it was convincingly demonstrated, not by indicia. As for it making no sense to include proven facts nine and ten of the challenged judgment since in the end what prevails is that the possessor was he and not the plaintiff (grievance E), it is a respectable but not correct appreciation. Such facts refer to the result of the judgments issued in interdictal proceeding 13-000307-298AG, facts that are important to know as precedents for this process.
XVI.- In his penultimate grievance (F) he points out that the entire town of Achiotal is in the same circumstance, within the zone of influence of the Arenal Huerta Norte Conservation Area (Área de Conservación Arenal Huerta Norte), but that there is within it a decision drawn up (sic) by SINAC-INDER with the possessors, which he asks be requested because he currently appears on the list and that allows his possession to be declared, which the State representatives should have indicated. He clarifies he is not asking that the public-domain character (demanialidad) be ignored, but rather that possession of that public-domain asset (bien demanial) be declared in his favor, because a special regulation exists for the use of the zone and he has been included in it by virtue of the transfer from the possessor, who was not the plaintiff, the whole thing being a ruse to defraud his rights. His argumentation is unfounded and furthermore was not demonstrated. The fact that an entire town is in the same situation does not imply that he may therefore receive the benefit he requests. The fact that a list possibly appeared, whose origin and purposes are not clear, nor when it was made, as already explained, confers no type of right upon him and is not useful evidence to demonstrate tenure or de facto possession over a public-domain asset (bien demanial).
XVII.- Finally, he asks that it be considered, for purposes of the disturbance, that the plaintiff invaded the property a couple of months ago and remains on it, which is why criminal complaints were filed (grievance G). Even if those events actually happened, it does not change what was resolved since they would be events that cannot vary the cause or object of this litigation, and furthermore, that situation would not invalidate that the defendant-appellant dispossessed the plaintiff of the tenure she exercised, based on a cause that had no validity, such as the null sale of a public-domain asset (bien demanial). Therefore, none of the arguments of defendant [Name2] are receivable to vary what was resolved.
XVIII.- In accordance with the foregoing, regarding the appeal, it is appropriate to confirm the appealed judgment.
POR TANTO
Regarding the appeal, the appealed judgment is confirmed. It is clarified that in points one and three of the por tanto, it refers to “de facto possession or mere tenure” (posesión de hecho o mera tenencia).
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Tribunal Agrario Clase de asunto: Proceso ordinario agrario Analizado por: CENTRO DE INFORMACIÓN JURISPRUDENCIAL Sentencias Relacionadas Contenido de Interés:
Temas Estrategicos: Ambiental Objetivos de Desarrollo Sostenible: Fin de la pobreza (Obj 1) Tipo de contenido: Voto de mayoría Rama del Derecho: Derecho Agrario Tema: Posesión agraria Subtemas:
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"VI.- SOBRE LA DEMANIALIDAD DE LA FAJA FRONTERIZA NORTE. Dada la posición de la PGR, que en resumen niega se pueda dar ningún tipo de tutela a la posesión ejercida por personas privadas en tal zona, cuando no cuenten con autorización estatal para ocuparla, es importante referirse brevemente dos temas, que contextualizan la realidad socio-jurídica de esa zona y explican por qué no es procedente su apelación en función del caso concreto analizado. El primero trata sobre la demanialidad de la Faja Fronteriza Norte (en adelante FFN) y el segundo sobre la tenencia y gobernanza de esa zona, porque los problemas y deficiencias de su administración estatal, que datan de hace muchas décadas, han propiciado su ocupación legal e ilegal y esto innegablemente genera conflictos entre personas privadas, a las que el ordenamiento jurídico debe dar una solución idónea. La FFN es un bien demanial por doble afectación. Lo es por disposición de la Ley de Tierras y Colonización de 14 de octubre de 1961 (vigente en lo no derogado o reformado por Ley 9036 de 11 de mayo de 2012, que Transforma el Instituto de Desarrollo Agrario (IDA) en el Instituto de Desarrollo Rural (Inder). Dicha normativa mantuvo la afectación que data desde finales del siglo XIX, como lo resalta la Procuraduría en sus alegatos, que se basa en razones de soberanía y seguridad nacional. Y a partir del Decreto 22962 de 15 de febrero de 1994, se afecta también como Patrimonio Natural del Estado, al ser declarada refugio de vida silvestre, denominado “Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo Norte” (artículos 13, 14 y 15 Ley Forestal 7575). Dicho Corredor es administrado por el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), específicamente por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), salvo el sector de Peñas Blancas, cuya administración corresponde al ahora Instituto de Desarrollo Rural, según Ley 7774 de 21 de mayo de 1998, que “segrega Terrenos del Refugio de Vida Silvestre de la Frontera Norte” y el Dictamen C-223-2015 de 19 de agosto de 2015 de la PGR. Los bienes demaniales están sometidos a un régimen especial y están destinados a fines de utilidad pública; son administrados por una persona jurídica pública. Son imprescriptibles, inalienables, inembargable e inapropiables; usualmente no están registrados, pues prima para ellos el principio de inmatriculación (artículos 121-4 Constitución Política, 154 Ley General de la Administración Pública, 261 a 263 Código Civil. Votos de la Sala Primera 189 de 3 marzo 2011; Sala Constitucional 18483 de 19 diciembre 2007). “Su objetivo final es alcanzar, plenamente, el bien común. Es ésta la principal razón para justificar la existencia de un impedimento, por lo menos en principio, para la libre disposición de esta categoría de bienes. El régimen especial que los cobija, sin embargo, no alcanza por igual a todos los bienes públicos; la mayor, menor o inexistente cobertura dependerá del tipo de bien de que se trate. Es por ello que la doctrina del Derecho público habla de diversos tipos de bienes que pertenecen al Estado” (Sala Constitucional 3821 de 24 de abril de 2002). Sobre bienes demaniales, como lo señala la Procuraduría, con lo cual concuerda este Tribunal, no se pueden adquirir derechos reales de naturaleza privada, con sus características y atributos básicos (inherencia, oponibilidad, publicidad, exclusión, persecución, prioridad y otros). Pero de acuerdo con su naturaleza y el fin de la afectación, puede darse un uso común (v.g en playas, calles públicas y otros) o un uso privativo. En función del último, podrían ostentarse y tutelarse, a favor de las personas privadas, derechos reales de naturaleza administrativa cuando los utilicen y ocupen con la autorización estatal (otorgada a través de permisos o concesiones). De acuerdo con la tesis de la Procuraduría, las personas privadas, para obtener tutela por actos o labores realizadas en bienes de dominio de dominio público que no sean de uso común, necesariamente deben ostentar un derecho real administrativo; si no es así, por no tener autorización del Estado, lo que hagan no les puede generar derecho legítimo alguno. Esta última afirmación, tan absoluta, este Tribunal no la puede avalar por existir situaciones, como las que se analizan en este proceso, que deben ser resueltas objetivamente y atendiendo a las circunstancias del caso concreto. Por ello, esa afirmación frente al Estado es admisible jurídicamente. Pero cuando el conflicto surge entre personas privadas, aunque la ocupación sea ilegal o no autorizada, el ordenamiento jurídico debe dar una respuesta acertada, efectiva y razonable, que evite la violencia, el abuso del derecho y la “ley del más fuerte”. Además, en lo que concierne a la administración de la FFN, no puede dejar de tenerse presente, para resolver los conflictos jurídicos entre personas privadas por su ocupación o tenencia, la historia y realidad de la zona y la existencia de usos no autorizados que se han dado por décadas, lo cual es de conocimiento público; situación que el Estado costarricense ha tolerado por diversos motivos, como se reconoce en los instrumentos legales que se citarán posteriormente. Por ello, brevemente se hará referencia a los conceptos de tenencia y gobernanza en el uso de la tierra y a los deberes estatales al respecto. VII.- SOBRE LA TENENCIA Y GOBERNANZA DE LA FFN. “Tenencia de la tierra es la relación, definido en forma jurídica o consuetudinaria, entre personas, en cuanto individuos o grupos, con respecto a la tierra (por razones de comodidad, “tierra” se utiliza aquí para englobar otros recursos naturales, como el agua y los árboles). La tenencia de la tierra es una institución, es decir, un conjunto de normas inventadas por las sociedades para regular el comportamiento. La regla sobre la tenencia definen de qué manera pueden asignarse dentro de la sociedad de los derechos de propiedad de la tierra. Definen cómo se otorga el acceso a los derechos de utilizar, controlar y transferir la tierra, así como las pertinentes responsabilidades y limitaciones. En otras palabras, los sistemas de tenencia de la tierra determinan quién puede utilizar qué recursos, durante cuánto tiempo y bajo qué circunstancias. La tenencia de la tierra es una parte importante las estructuras sociales, políticas y económicas. Es de carácter multidimensional, ya que hace entrar en juego aspectos sociales, técnicos, económicos, institucionales, jurídicos y políticos que muchas veces son pasados por alto pero que deben tenerse en cuenta. Las relaciones de tenencia de la tierra pueden estar bien definidas y ser exigibles ante un tribunal judicial oficial o mediante estructuras consuetudinarias dentro de una comunidad. En otros casos, pueden estar relativamente más definidas, con ambigüedades que se prestan a abusos” (FAO, tenencia de la tierra y desarrollo rural. Serie Estudios sobre la tenencia de la tierra Nº3, 2003, pág 9). La gobernanza de la tierra es un concepto más amplio, que complementa el anterior. “…Incluye las normas, procesos y organizaciones mediante las cuales se adoptan las decisiones relativas al uso y el control de la tierra, la forma en que se ejecutan e imponen las decisiones, y la manera en que se gestionan intereses contrapuestos relativos a la tierra. El concepto abarca instituciones estatutarias, consuetudinarias y religiosas. Asimismo, incluye estructuras del Estado como, por ejemplo, organismos que se ocupan de cuestiones relativas a la tierra, tribunales y ministerios responsables de la tierra, así como agentes no estatutarios, como órganos tradicionales y organismos no oficiales. El concepto de gobernanza cubre tanto el marco jurídico y normativo para la tierra como las prácticas tradicionales e informales que cuentan con legitimidad social. La gobernanza de la tierra trata principalmente del poder y la economía política de la tierra. La estructura de poder de la sociedad se refleja en las normas de tenencia de la tierra; al mismo tiempo, la calidad de la gobernanza puede afectar a la distribución del poder en la sociedad. La tenencia es la relación entre personas respecto a la tierra y sus recursos. Estas normas definen la forma en la que se concede el acceso a los derechos para usar, controlar y transferir la tierra, así como las responsabilidades y restricciones derivadas… Una gobernanza débil de la tierra es la causa de muchos problemas relacionados con la tenencia” ([Nombre1] , y otros. Hacia una mejor gobernanza de la tierra, en Documento de trabajo sobre la tenencia de la tierra, FAO, Nº 11, 2009, pág 1 y 2, 9). VI.- La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés), emitió en el 2012 las “Directrices voluntarias sobre la Gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad alimentaria nacional”. En tales se explica que “la erradicación del hambre y la pobreza y el uso sostenible del medio ambiente dependen en gran medida de la forma en que las personas, las comunidades y otros grupos consiguen acceder a la tierra, la pesca y los bosques. Los medios de vida de muchos, particularmente las poblaciones rurales pobres, se basan en un acceso seguro y equitativo a estos recursos y en su control. Son la fuente de alimento y refugio, la base de las prácticas sociales, culturales y religiosas, y un factor central en el crecimiento económico… Los sistemas de tenencia determinan quiénes pueden usar qué recursos, por cuánto tiempo y en qué condiciones. Estos sistemas pueden cimentarse en políticas y leyes escritas, pero igualmente en costumbres y prácticas no escritas. Los sistemas de tenencia están expuestos a tensiones crecientes ante la exigencia de garantizar la seguridad alimentaria para una población mundial en aumento, en circunstancias en que la disponibilidad de tierras, de recursos pesqueros y de bosques se ve reducida por la degradación ambiental y el cambio climático. Unos derechos de tenencia inseguros se traducen en un aumento de la vulnerabilidad, el hambre y la pobreza, y pueden conducir a conflictos y a la degradación ambiental cuando los usuarios en competencia luchan por asegurarse el control de estos recursos… La gobernanza de la tenencia es un elemento crucial para determinar si las personas, comunidades y otros grupos consiguen adquirir aquellos derechos y deberes conexos que les permiten utilizar y controlar la tierra, la pesca y los bosques y con arreglo a qué modalidades los consiguen. Muchos problemas relacionados con la tenencia surgen a consecuencia de una débil gobernanza; y los intentos de abordar los problemas de tenencia se ven afectados por la calidad de la gobernanza. Una gobernanza débil tiene efectos adversos en la estabilidad social, la utilización sostenible del medio ambiente, las inversiones y el crecimiento económico. Las personas pueden verse condenadas a vivir una vida de hambre y pobreza si pierden sus derechos de tenencia sobre sus hogares, la tierra, la pesca y los bosques y sus medios de vida, debido a la corrupción en las prácticas de tenencia, o al hecho de que los organismos de ejecución no protegen sus derechos. Las personas pueden incluso perder la vida cuando una gobernanza deficiente de la tenencia conduce a conflictos violentos. La gobernanza responsable de la tenencia, por el contrario, promueve el desarrollo social y económico sostenible que puede ayudar a erradicar la pobreza y la inseguridad alimentaria y alienta la inversión responsable”. VIII.- En esas Directrices se explican y contemplan aspectos relevantes para entender y resolver conflictos como el analizado en este caso, pues aunque la FFN sea un bien demanial, históricamente ha sido ocupado y usado, de manera informal o no autorizada para el desarrollo de actividades agropecuarias en gran parte de su extensión, dada la naturaleza de la tierra y las políticas de administración de esa zona que en el pasado estableció el Estado. En el aparte 3A de los “Principios rectores de la gobernanza responsable de la tenencia”, denominado “Principios generales”, se destaca en el punto 3.1 párrafos 4 y 5 y también en el punto 25.4, que los Estados deben “proporcionar acceso a la justicia para hacer frente a las violaciones de los derechos legítimos de tenencia. Deberían proporcionar a todos, mediante el recurso a las autoridades judiciales o a otros instrumentos, una vía eficaz y accesible para la resolución de los conflictos sobre los derechos de tenencia, y poner en ejecución las resoluciones en plazos breves y a costos asequibles. Los Estados deberían proporcionar una reparación rápida y justa cuando los derechos de tenencia se expropien por motivos de utilidad pública. Y “prevenir las disputas relacionadas con la tenencia, los conflictos violentos y la corrupción. Deberían tomar medidas activas para evitar que surjan disputas por la tenencia y deriven en conflictos violentos. Deberían tratar de impedir la corrupción en todas sus formas, en todos los niveles y en todos los ámbitos”. Como punto 4.9 de los “Derechos y responsabilidades relacionados con la tenencia”, reiterado y ampliado en el punto 21 sobre “Solución de controversias sobre derechos de tenencia” se indica: “4.9 Los Estados deberían proporcionar acceso, por conducto de órganos judiciales y administrativos imparciales y competentes, a medios que permitan dar solución oportuna, asequible y eficaz a las controversias sobre los derechos de tenencia, incluidos los medios alternativos para dichas soluciones, y deberían proporcionar recursos procesales eficaces para ello, entre los que podrá encontrarse un derecho de apelación, según proceda. Los recursos procesales deberían aplicarse con prontitud y podrán incluir la restitución, la indemnización, la compensación y la reparación. Los Estados deberían esforzarse para garantizar que las personas vulnerables y marginadas tienen acceso a tales medios, en consonancia con los párrafos 6.6 y 21.6. Los Estados deberían asegurar que cualquier persona cuyos derechos humanos se violen en el contexto de la tenencia tenga acceso a tales medios de resolución de las controversias y recursos procesales”. En el apartado denominado “Reconocimiento jurídico y asignación de derechos y deberes de tenencia”, que aborda la gobernanza de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en relación con el reconocimiento jurídico de los derechos de tenencia de los pueblos indígenas y otras comunidades con sistemas consuetudinarios de tenencia, además de los derechos de tenencia informales; y la asignación inicial de derechos de tenencia sobre la tierra, las pesquerías y los bosques que son propiedad o se encuentran bajo control del sector público, se recomienda que los Estados establezcan salvaguardas. Entre ellas cabe destacar las numerada 7.6, que dice: “Cuando no sea posible un reconocimiento legal de los derechos de tenencia, los Estados deberían impedir los desalojos forzosos que contravengan a sus obligaciones existentes en el marco del derecho nacional e internacional, de conformidad con los principios de las presentes Directrices”. En el apartado 10, referido a “Tenencia informal” se destaca: “10.1 Cuando exista la tenencia informal de tierras, pesquerías y bosques, los Estados deberían reconocerla de tal manera que dicha tenencia respete los derechos formales vigentes con arreglo a la legislación nacional y de forma que se reconozca la realidad de la situación y se fomente el bienestar social, económico y medioambiental… 10.6 Cuando no sea posible un reconocimiento legal de la tenencia informal, los Estados deberían impedir los desalojos forzosos que contravengan a sus obligaciones existentes en el marco del derecho nacional e internacional, de conformidad con las disposiciones pertinentes de la Sección 16. Aunque haciendo referencia al derecho de propiedad, la FAO diferencia lo formal e informal en función de si algo es reconocido expresamente por el Estado y puede ser protegido a través de medios legales Lo informal será lo que carece de reconocimiento y protección oficial. En algunos casos, los derechos informales son ilegales, es decir, representan una infracción a la ley y tratándose de tenencia ilegal, se reconoce en que en muchos casos se producen por deficiencias del sistema legislativo. También pueden presentarse situaciones “extralegales”, es decir, no contra la ley pero tampoco reconocidas por ella (FAO en http://www.fao.org/docrep/005/y4307s/y4307s05.htm). Finalmente, debe destacarse que la seguridad de la tenencia de la tierra es la certeza de que los derechos de una persona serán reconocidos por los demás y recibirán protección frente a impugnaciones específicas. IX.- En Costa Rica, el Decreto Ejecutivo 35959 de 07 abril 2010 “Declara de interés público la solución de la problemática de tenencia de la tierra en territorios rurales ocupados por campesinos y trabajadores rurales”. Y el Decreto 35849 de 8 de febrero de 2010 declara de “Interés Público la Comisión Interinstitucional de la Zona del Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo Norte y demás Territorios de la Zona Norte de Costa Rica”. En su preámbulo reconoce el problema de tenencia de la tierra de esa zona, que es de muy vieja data, al considerar: “I. Que el problema de la inseguridad jurídica de los habitantes y pobladores que se ubican dentro de los territorios que conforman la Zona del Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo costarricense, resulta ser una prioridad para el Estado, ya que es función del mismo velar por la conservación de los recursos naturales renovables, especialmente aquellos que colaboran en el bienestar y mejor desarrollo social, económico, político y ecológico de los pobladores de la región… III.-Que muchos de los habitantes y pobladores que viven en dichas zonas, no sólo habitan en dichos terrenos, sino que los mismos, por su naturaleza y ubicación han contribuido y contribuyen actualmente, a llevar el sustento a miles de familias a través del turismo rural como medio de subsistencia. IV.- Que es deber del Estado a través de las instituciones como el Ministerio de Ambiente Energía y Telecomunicaciones, resolver la problemática de tenencia de la tierra de los habitantes y pobladores que están dentro de los territorios que se ubican dentro de la Zona del Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo. V.-Que diversas interpretaciones legales ponen en peligro la existencia y permanencia, de los agricultores y trabajadores rurales costarricenses, promoviendo el desarraigo y extinción cultural de dichos poblados, por lo que se debe promover con urgencia un estudio de evaluación que determine la relevancia de carácter ambiental, social y económica de la Zona del Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo, cuyo resultado refleje la necesidad y fundamento para una propuesta de desafectación vía ley de dicho territorio”. En ese mismo sentido, el Decreto 33407 de 4 de octubre de 2006, había reconocido: “I.- Que los cantones de Los Chiles, Upala, Guatuso de la Región Norte Norte, en tanto localidades fronterizas con Nicaragua y de acceso desde otros países del norte centroamericano, se caracterizan por una compleja realidad socioeconómica, de seguridad ciudadana y tenencia de la tierra, que obligan una atención especial por parte del Gobierno Central y sus instituciones para abordar dicha problemática en una forma integral… V.- Que estos cantones, constituyen las zonas de mayor pobreza de dicha Región, caracterizadas por los bajos índices de salud, poco acceso a vivienda digna, alta tasas de desempleo, escasas oportunidades de educación, conflictiva situación migratoria y de seguridad ciudadana en virtud de su cercanía a la zona fronteriza del norte del país, así como servicios básicos vitales para la vida deficitarios, que imposibilitan un mejor desarrollo humano de sus habitantes. VI.- Que el principal vacío para el desarrollo humano de estos tres cantones fronterizos, ha sido la ausencia de un ente que conozca en su verdadera dimensión tal problemática, por lo que se hace difícil coordinar las acciones tendientes a integrar los diferentes actores de la sociedad”. X.- Conforme a lo explicado sobre las recomendaciones y obligaciones que las Directrices citadas establecen sobre tenencia y gobernanza de la tierra, no sólo para el Estado, sino también para el sector civil, para resolver conflictos como el presentado en este caso, debe tenerse presente el histórico problema de la tenencia de la tierra en la FFN. Al respecto, nuestro ordenamiento jurídico establece que los tribunales deben dar una respuesta –oportuna, razonable y fundamentada- a todos los conflictos que se les presenten, aun a aquellos para los cuales no exista norma expresa o tipificada. Así lo disponen los numerales 41 constitucional y 5 de la Ley Orgánica del Poder Judicial Nº 8 de 29 de noviembre de 1937, que expresan: “41.- Ocurriendo a las leyes, todos han de encontrar reparación para las injurias o daños que hayan recibido en su persona, propiedad o intereses morales. Debe hacérseles justicia pronta, cumplida, sin denegación y en estricta conformidad con las leyes”. “5.-… Los tribunales no podrán excusarse de ejercer su autoridad o de fallar en los asuntos de su competencia por falta de norma que aplicar y deberán hacerlo de conformidad con las normas escritas y no escritas del ordenamiento, según la escala jerárquica de sus fuentes”. Esto se resalta porque la PGR, al solicitar en su recurso se declare sin lugar la demanda y considerar improcedente que se resuelva “sin perjuicio de los derechos del Estado”, por ejercer la accionante una ocupación no autorizada de un sector de la FFN, propone una opción que no soluciona en realidad el conflicto entre privados y que desconoce la realidad de la tenencia informal o ilegal de tal zona. Nótese en este caso la actora en su demanda reconoce que ejerce la tenencia de un bien demanial pero reclama que ha sido desalojada indebidamente por otra persona privada, que legalmente no está en una mejor situación que ella. Permitir que entre privados se puedan dar situaciones abusivas o incluso violentas para ocupar bienes demaniales sobre los cuales el Estado tampoco ha ejercido oportunamente la recuperación de la posesión (nótese en este asunto la PGR no ejerció la intervención principal excluyente y participó solo como tercero legal), aun cuando esté de por medio la tenencia informal o hasta ilegal de un bien demanial, sería propiciar o avalar más ingobernanza de la que ya existe en la FFN y generar que las personas privadas utilicen medios indebidos o la fuerza o violencia para ocupar esos terrenos. Ello no lo permite nuestra Constitución Política ni los tratados internacionales, tal y como se dispone en los numerales 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (“Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter”) y artículo XVIII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre “Toda persona puede ocurrir a los tribunales para hacer valer sus derechos. Asimismo debe disponer de un procedimiento sencillo y breve por el cual la justicia lo ampare contra actos de la autoridad que violen, en perjuicio suyo, alguno de los derechos fundamentales consagrados constitucionalmente”). Asimismo, el numeral 263 del Código Civil dispone: “El modo de usar y de aprovecharse de las cosas públicas se rige por los respectivos reglamentos administrativos; pero las cuestiones que surjan entre particulares, sobre mejor derecho o preferencia al uso y aprovechamiento de las cosas públicas, serán resueltas por los tribunales” (lo destacado no es del original). La normativa citada no sólo faculta sino que obligan a los tribunales a dar una solución razonable y proporcional, amparada en lo que el ordenamiento jurídico tutela, para evitar situaciones injustas o abusivas originadas en conflictos entre personas privadas por la tenencia de la tierra en la FFN. Téngase presente al respecto, además, que como se concluye en los documentos de la FAO antes analizados “cuando la gobernanza de la tierra es débil, los poderosos pueden dominar las disputas por los recursos de tierra escasos”, lo cual va en contra de los principios del desarrollo sostenible y los fines de un Estado social de Derecho. Por ende, el reconocimiento de la posesión o tenencia de hecho que se expresa en el por tanto de la sentencia impugnada, a favor de la actora y sin perjuicio de los derechos del Estado, es una solución idónea y conforme a lo que el ordenamiento jurídico costarricense posibilita para evitar situaciones de violencia y abuso en esa zona, siempre que el Estado no ejerza sus facultades de recuperación de los terrenos en los cuales existe una posesión informal. Esto en el entendido que esa tenencia se haya realizado en forma pacífica y pública y sin detrimento los recursos naturales. Así como, que la actuación de la parte demandada, contra la cual se reclama realizó un despojo, no ostente un “mejor derecho o situación legal” frente a la parte actora, como lo sería por ejemplo contar con un derecho real administrativo a su favor. En otras palabras, lo que pretende la Procuraduría con la posesión planteada en la apelación, es que se mantenga en la posesión del terreno a una persona privada que sin causa legítima despojo a otra de una tenencia que venía ejerciendo de forma pacífica y pública, por más de diez años, según se tuvo por probado, aparte de que con ello la primera estaría disfrutando indebidamente y sin causa de lo que la otra ha realizado en el terreno (cultivos, construcciones, etc.), dado que ingresó gracias a un acuerdo con el ex-esposo de la actora, con quien está tuvo situaciones de violencia doméstica. Negar a la actora reclamar la restitución de la tenencia o posesión de hecho y dado que el Estado tampoco demostró haber realizado ninguna acción legal para recuperar la posesión de ese terreno de manera que no quede en manos de personas privadas (nótese tampoco interpuso en este proceso la acción de intervención principal excluyente), tendría como resultado que se mantuvieran la tenencia del bien en manos del demandado, quien tampoco ostenta un derecho real administrativo ni está en mejor situación legal que la demandante. Por otro lado, como lo indica la citada norma 263 del Código Civil, debe darse una solución a los conflictos entre particulares relacionados con la preferencia en el uso de los bienes demaniales. Esa norma resulta aplicable a casos como el presente, aunque esté de por medio una posesión informal de la parte actora, no necesariamente ilegal, dado el contexto histórico de la tenencia y gobernanza de la tierra en la FFN. Por ello, resulta improcedente lo expuesto en el agravio primero de la PGR, referido a que la sentencia impugnada infringe los principios del debido proceso, igualdad procesal, congruencia y cumplimiento de los elementos esenciales del fallo. La juzgadora de instancia en el considerando sexto explica es un bien demanial y el motivo por el cual el reclamo de mejor derecho de posesión de la actora, debe ser analizado en función de las características de ese tipo de bien. Por ello el por tanto no concede un derecho de posesión a la actora, sino que tutela simplemente la posesión de hecho o mera tenencia que ella ha ejercido por más de diez años, en forma pública y pacífica. Ello es posible de reconocer en un proceso ordinario como el presente, pues la posesión de hecho es tutelada por el ordenamiento jurídico, aún en situaciones de mala fe. Si bien la vía de preferencia para ello es la sumaria interdictal, no existe impedimento legal para que un ordinario no se le otorgue tutela a la tenencia que se ejerce sobre un bien demanial, bajo la normativa que permite recuperar la posesión de hecho que se ejerce sobre un inmueble cuando ha ocurrido un despojo ilegítimo realizado por otra persona privada (artículos 282, 305, 307, 309, 313, 317, 325 del Código Civil). Al respecto, vale resaltar lo dispuestos por los numeral 305 y 313, 317, 318, 319 citados: “305- El propietario y el poseedor, de cualquiera clase que sean, pueden defender su propiedad o posesión repeliendo la fuerza con la fuerza o recurriendo a la autoridad competente”.-“313.- La protección de la autoridad al poseedor que se viere inquietado o molestado en su posesión, no afecta en nada a las cuestiones sobre propiedad o sobre mejor derecho de poseer”. “317.- El poseedor, de cualquiera clase que sea, tiene también derecho para reclamar la posesión de que ha sido indebidamente privado, y una vez repuesto en ella se considera, para los objetos de prescribir, como si no hubiera sido desposeído. No podrá tomarse la posesión de una manera violenta, ni por aquel a quien legalmente corresponde; mientras el actual poseedor se oponga, debe reclamarse judicialmente”. “318.- Para ser restituido en el goce de un derecho, basta que el poseedor pruebe el hecho de la posesión y de haber sido privado de ella ilegalmente” (lo subrayado no es de los originales). Esas normas permiten la defensa de la posesión de hecho o mera tenencia y son de aplicación a situaciones como la planteada y demostrada por la parte actora, que no tiene conflicto con el Estado sino con otra persona privada, que quiere despojarla de la tenencia que ella ha ejercido por más de diez años sobre el bien en litigio. Nótese la parte demandante, aunque utiliza la frase “única y legítima poseedora con derechos” en su primera pretensión, en el mismo escrito de demanda (hecho uno y petitoria cinco) reconoce que el terreno está dentro del “[Dirección1] ”. Por ende, resulta evidente, del análisis integral de la demanda, que en ningún momento la actora pretendió ningún derecho frente al Estado, sino sólo defenderse de una situación injusta y abusiva frente a otra persona privada que la despojo de la tenencia que ha ejercido por más de 10 años sobre el área en disputa. La jueza de instancia a la vez tutela los derechos del Estado sobre ese sector como bien demanial, al resolver “sin detrimento los derechos del Estado”. De esa manera no se resuelve con autoridad de cosa juzgada en relación ni en perjuicio del Estado y además se brinda una solución legalmente pertinente a un conflicto entre personas privadas en relación con el uso de ese bien demanial, conforme se explicó en los considerandos anteriores. El argumento de que ninguna de las partes tenía autorización del SINAC para ocupar válidamente un terreno dentro del citado refugio nacional y por ende no ostentan derechos reales administrativos ni posesión válida a título de dueños, es cierto y así fue debidamente explicado en la sentencia impugnada. Pero ello no significa que en función de esa situación deba acogerse la excepción de falta derecho y denegarse la demanda. De acuerdo con lo ampliamente explicado tanto la sentencia impugnada, como en los considerandos anteriores, lo que se resuelve tiene que ver con la tenencia o posesión actual o momentánea del inmueble en litigio en relación con personas privadas. Ese bien siendo utilizado u ocupado actualmente por una de ellas, aunque sea un bien demanial, sin que el Estado haya procurado, como propietario, recuperar el atributo de posesión sobre ese sector o al menos eso no quedó demostrado en el proceso. Esa situación merece y debe ser tutelada para evitar mayor ingobernanza en la FFN y combatir situaciones de violencia o abuso entre personas privadas. Tampoco es cierto que en el fallo recurrido se haya desatendido ni obviado referirse a lo argumentado por la PGR sobre el carácter demanial de esa zona ni que se haya resuelto como si tal no fuese parte. En los considerandos V (que no se numeró), VI y VII se analiza ese tema y por ello, sin incurrir en infra petita, dado lo que en forma integral se deriva de la propia demanda, la jueza de instancia explica que no puede reconocer a la accionante como legítima poseedora del bien en litigio en los términos solicitados por ella, pero con el fin de solucionar el conflicto, sin detrimento los derechos del Estado, acoge la demanda para que recupere la tenencia del bien del cual fue despojada indebidamente, pero sin otorgarle ningún derecho real. En cuanto a lo argumentado en el segundo agravio respecto de la existencia de un humedal en el bien en litigio, tampoco es motivo para variar lo resuelto. Ello fue reconocido en los hechos probados de la sentencia impugnada y lo resuelto no implica que se le esté otorgando algún derecho real a la actora sobre esa zona ni tampoco se perjudique el equilibrio de ese ecosistema. No se demostró tampoco que con lo realizado por la accionante en los más de 10 años de tenencia, se haya afectado dicho humedal ni lo dispuesto en el numeral 32 de la Ley Orgánica del Ambiente. Conforme lo explicado, el recurso de la PGR no es de recibo. Sin embargo, en función de sus argumentos, es pertinente aclarar que la tutela concedida a la actora es solo por la mera tenencia o posesión de hecho. Por consiguiente, conforme lo permite el numeral 592 del Código de Trabajo, se aclarará la parte dispositiva de la sentencia impugnada, para que se lea en los puntos 1 y 3 “posesión de hecho”. " ... Ver más Otras Referencias: Decretos Ejecutivos No. 35959 de 07 de abril de 2010, No. 35849 de 8 de febrero de 2010, No. 33407 de 4 de octubre de 2006.
Citas de Legislación y Doctrina Sentencias Relacionadas Objetivos de Desarrollo Sostenible Firmar Documento *160001260298AG* ORDINARIO ACTOR/A:
[Nombre1] ELENA MASIS CALERO DEMANDADO/A:
[Nombre3] JAVIER GARCIA CASTRO VOTO N° 423-F-2018 TRIBUNAL AGRARIO. SEGUNDO CIRCUITO JUDICIAL DE SAN JOSÉ.- A las dieciocho horas y cero minutos del veintidós de mayo de dos mil dieciocho.- PROCESO ORDINARIO establecido por [Nombre1] , mayor, divorciada, de oficios domésticos, vecina de Los Chiles, cédula CED1 - - ; contra [Nombre2] , mayor, viudo, comerciante, cédula CED2 , vecino de Pavón de Los Chiles; y [Nombre3] , mayor, divorciado, jornalero, cédula CED3 , vecino de Los Chiles, Alajuela. Interviene en el proceso como parte interesada la PROCURADURÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA (PGR), representada por Silvia Quesada Casares, mayor, abogada, vecina de San José, cédula CED4 . Actúa en el proceso como defensor público agrario de la parte actora, Ignacio Rodríguez Sancho, y como apoderada especial judicial del demandado [Nombre2], Dania Josefina Valverde Núñez, colegiada dos mil seiscientos treinta y cinco. Este proceso es tramitado ante el Juzgado Agrario del Segundo Circuito Judicial de Alajuela, San Carlos.- R E S U L T A N D O:
1.- La parte actora planteó demanda ordinaria, estimada en la suma de doce millones de colones para que en sentencia se declare: " 1.- Que la suscrita soy la única y legítima poseedora con derechos del área del terreno que se reclama y se escribe en el hecho primero de esta acción, sobre el cual fui perturbada y despojada de la posesión, con intenciones de apropiamiento por parte del coaccionado [Nombre2] . 2.- Que el coaccionado [Nombre2] es poseedor ilegítimo del terreno que se reclama con esta acción, sobre el cual me despojo ilegítimamente y que tienen pleno conocimiento de que la única poseedora legal del terreno era la suscrita, porque así se lo hice saber a los coaccionados cuando los observé dentro del terreno. 3.- Que se declare que la suscrita tengo mejor derecho de posesión sobre el terreno, en relación con los codemandados y que soy la única y legítima poseedora del terreno que describe en hecho primero de esta acción. 4.- Que consecuentemente, los documentos privados de Opción de Venta, entre [Nombre3] , denominado vendedor y [Nombre2] , denominado comprador, de fecha 5 de julio del 2013 y la Escritura Pública 152 del protocolo de la notaria pública Elizabeth Corella González, a las 10:00 horas del tres de octubre del dos mil trece se deben anular, dado que son ilegales. 5.- Que ambos documentos que se solicita anular fueron hechos contrarios al derecho, pues el terreno que se negoció en esos documentos se localiza dentro del llamado [Dirección1] Fronterizo [Dirección2] en [Dirección3] lo que lo convierte en inalienable.- 6.- Se deberá por consiguiente ordenar al accionado que desaloje inmediatamente y me restituya el área de terreno que me está despojando, la cual se describe en el hecho primero de esta acción y que debe de abstenerse en lo sucesivo de perturbar la posesión que ejerce la suscrita sobre esa área de la litis, bajo apercibimiento de seguírsele causa penal por el delito de desobediencia a la Autoridad si desobedece. 7.- Que se ordene por medio del Juzgado Contravencional de Los Chiles o la Fuerza Pública del comando de Los Chiles, poner en efectiva posesión del terreno a la suscrita, al momento que se lleve a cabo el desalojo. 8.- Que se le condene al coaccionados al pago de las costas procesales y personales en caso de oposición a la presente acción" (carpeta descritos, archivo 17/08/16 1:19:06 p.m., imágenes de la 1 a 8).- 2.- En resolución de 22 de agosto de 2016 se da el traslado de la demanda y se tuvo como parte interesada a la Procuraduría General de la República.- 3.- El demandado [Nombre2] se opuso a la demanda e interpuso las excepciones de incompetencia de la jurisdicción (ya resuelta), falta de derecho, falta de legitimación activa y pasiva, falta de personalidad procesal del actor y de la demandada y prescripción (estas dos últimas rechazadas en auto-sentencia 141-AS-2016). En resolución de 26 de setiembre de 2016 se declaró rebelde a [Nombre3] , pero tal se apersonó al proceso y participó en el juicio verbal (carpeta de escritos: archivo 21/09/16 10:34:11 a.m.).- 4.- La Jueza Ana Milena Castro Elizondo, del Juzgado Agrario del Segundo Circuito Judicial de Alajuela, en sentencia 155-S-2017 de 16 de noviembre de 2017, resolvió: “POR TANTO: Se rechazan las de falta de derecho, falta de legitimación activa y pasiva interpuestas por el demandado [Nombre2] . Se declara parcialmente CON LUGAR la demanda interpuesta [Nombre1] contra [Nombre2] y [Nombre3] , denegándose en lo expresamente no concedido. Con el fin de resolver el conflicto entre particulares y sin detrimento de los derechos del Estado, 1. Respecto a los co-demandados [Nombre2] y [Nombre3] , se reconoce a [Nombre1] como poseedora del terreno, en litis, a saber: terreno de agricultura y de humedal, sito en El Achiotal de Los Chiles, [Dirección4] Los Chiles de la Provincia de Alajuela, finca mide aproximadamente diez mil setenta y dos metros cuadrados linda al norte llanos Nacionales, al sur [Dirección5] , al oeste [Dirección6] Miranda y al este [Dirección7] . 2.- Se declaran nulos los documentos privados de Opción de Venta, entre [Nombre3] , denominado vendedor y [Nombre2] , denominado comprador, de fecha 5 de julio del 2013 y la Escritura Pública 152 del protocolo de la notaria pública Elizabeth Corella González, a las 10:00 horas del tres de octubre del dos mil trece. 3- Se le ordena al demandado [Nombre2] , el desalojo del terreno objeto de litigio y la restitución del mismo a la actora, así como abstenerse de perturbar la posesión que ejerce sobre esa área de la litis, bajo apercibimiento de seguírsele causa penal por el delito de desobediencia a la Autoridad si desobedece. Se le otorga a dicho co-demandado un plazo de QUINCE DÍAS, para proceder a desocupar el inmueble de forma voluntaria, caso contrario se procederá al desalojo forzoso del inmueble. Se resuelve sin especial condenatoria en costas" (carpeta de documentos asociados, archivo 16/11/17 8:04:03 a.m.).- 5.- El actor [Nombre2] y la PGR interponen recurso de apelación con indicación expresa de las razones en que se apoyan para refutar la tesis del juzgado de instancia. Aportó ante el Tribunal poder especial judicial a favor de [Nombre4] (carpeta de escritos, archivos 20/11/17 2:20:11 p.m. y 21/11/17 7:01:31 a.m.).- 6.- En la substanciación del proceso se han observado las prescripciones legales y NO existen errores u omisiones capaces de producir la nulidad del fallo.- Redacta la jueza Alpízar Rodríguez;
CONSIDERANDO
I.- Sobre los documentos aportados como prueba para mejor proveer por la parte demandada apelante. Ofrece en la apelación lo que afirma son tres hojas de un informe que dice son del expediente del IDA, donde se indica que el poseedor era [Nombre3] , quien le vendió, no la actora. Dado el contenido del recurso, no existen razones válidas para admitir esa prueba, al ser innecesaria para el esclarecimiento de los hechos (artículos 52 de la Ley de Jurisdicción Agraria y 502 del Código de Trabajo, aplicado supletoriamente, según Transitorio I de la Ley 9443. Ver al respecto el voto 728 de 4 de octubre de 2007 de la Sala Primera). Además, no justifica el apelante por qué no ofreció dicha documental oportunamente, cuando contestó la demanda, si eran documentos que afirma constan en un expediente administrativo. Posteriormente, en memorial presentado ante esta Sede, el 4 de diciembre de 2017, ofrece para mejor resolver copia de un expediente penal y pide se solicite al SINAC, a la encargada del Plan de Manejo de Censo y Población del Achiotal, lo cual asegura que "entiende está en Decreto para ser firmado y ejecutado (sic) donde consta que es [el apelante] el acreditado en esa parcela como titular y es lo que pasará para el trámite ante el Inder. No aclara qué es lo que se debe solicitar al SINAC, pero en todo caso, si son documentos la parte debió y pudo haberlos aportado, pues no justifica que tenga algún impedimento de orden legal para obtenerlos. En cuanto a los documentos del proceso penal que refiere, tratan sobre hechos que no pueden influir ni variar la causa y objeto de este litigio, por lo que no existe razón para admitirles. Nótese además, tampoco fueron ofrecidos oportunamente en primera instancia, sin que existiese impedimento para ello, según las fechas de esos documentos y la de la sentencia impugnada.
II.- El Tribunal comparte los hechos probados, por tener sustento en la prueba aportada en autos, con las siguientes modificaciones y adiciones. Al hecho tercero adiciónese: El Refugio nacional de vida silvestre Corredor Fronterizo Norte, creado mediante Decreto Ejecutivo 22962 de 15 de febrero de 1994, comprende el corredor fronterizo conformado por los terrenos comprendidos a lo largo de la frontera con Nicaragua desde Punta [Dirección8] en el Mar Caribe hasta Bahía Salinas en el Océano Pacífico, con un ancho de dos mil metros. Dicho corredor está además afectado como bien demanial por lo dispuesto en la Ley de Tierras y Colonización, que da continuidad a la afectación que data de finales del siglo XIX. Al hecho cuarto: Los cultivos realizados fueron de subsistencia (yuca, maíz, frijoles, tiquizque y árboles frutales de guanábana, coco y otros). Al hecho décimo: Se revocó la sentencia interdictal de primera instancia por estar caduca la demanda.Se agrega como elemento probatorio del hecho sexto: sentencia de divorcio 346-2014 del Juzgado de Familia de San Carlos del 27 de mayo del 2014, punto quinto del por tanto.
III.- Se tiene como hechos indemostrados los siguientes: 1/. Las actividades realizadas por la actora en el sector en litigio, tanto antes de divorciarse del señor [Nombre3] como luego de ello, hayan afectado el equilibrio ecosistémico del humedal ubicado en el sector norte del área. 2/. La actora ni los demandados hayan contado con autorización del Estado (Área de conservación respectiva del SINAC o el antes Instituto de Desarrollo Agrario), previo a su ingreso al terreno, para ejercer su tenencia o para mantenerse en él.
IV.- Conoce este Tribunal los recursos de apelación interpuestos por la parte demandada [Nombre2] y la PGR contra la sentencia 155 de 16 de noviembre de 2017, en la cual se declaró parcialmente con lugar la demanda, por lo que se declaró a la actora [Nombre1] , con el fin de “resolver el conflicto entre particulares y sin detrimento de los derechos del Estado”, respecto de los co-demandados [Nombre2] y [Nombre3] , poseedora del terreno en litigio; se anularon los documentos privados de opción de venta entre [Nombre3] y [Nombre2] , de fecha 5 de julio del 2013 y la Escritura Pública 152 del protocolo de la notaria Elizabeth Corella González de 3 de octubre de 2013; se ordenó al demandado [Nombre2] desalojar el terreno objeto de litigio y restituirlo a la actora, así como abstenerse de perturbar su posesión (carpeta de documentos asociados, archivo 16/11/17 8:04:03 a.m.).- En memorial presentado ante esta Sede, el 4 de diciembre de 2017, el apelante intenta ampliar y explicar argumentos del recurso de apelación y ofrece prueba documental para mejor resolver, la cual no fue admitida. Tampoco resulta atendible los argumentos adicionales que pretende presentar en ese memorial, por extemporáneos. En materia agraria no existe plazo para ampliar agravios; todos deben interponerse en el recurso que se presente en el plazo conferido para apelar (artículos 59 y 60 de la Ley de Jurisdicción Agraria) (voto 927 de 31 de agosto de 2011). Se analizará primero lo que concierne al recurso de la PGR y luego el del codemandado [Nombre2].
V.- RECURSO DE LA PGR. Expone los siguientes agravios: 1) Infracción a los principios del debido proceso, igualdad procesal, congruencia y cumplimiento de los elementos esenciales del fallo. Violación de normas procesales de acuerdo con los artículos 22 inciso ch) de la Ley de Jurisdicción Agraria, 98 inciso 2) y 155 párrafo 1) e inciso 3.e) del código procesal civil. Explica, la sentencia 155-2017 tiene como hecho probado que el inmueble litigio es demanial, por ubicarse dentro del Refugio de Vida Silvestre Corredor Fronterizo Norte, en el cual indica existe un humedal en el sector norte. Resalta, en el considerando sexto se indicó que por ser un bien demanial, los convenios que hayan realizado los particulares respecto a esa zona son nulos, y cualquier actividad realizada por la actora o el demandado, sin autorización del Estado, no le genera derecho legítimo alguno. Por ello, dice se anularon los documentos de venta suscritos entre [Nombre3] y [Nombre2] . No obstante, reclama, se acoge parcialmente la demanda y se declara a [Nombre1] “poseedora del terreno” y se ordena restituirle el terreno litigio de “agricultura” y “humedal”, “sin detrimento los derechos del Estado”. Eso no se comparte. Indica se le tuvo como parte interesada en resolución del 22 de agosto de 2016, y desde su escrito apasionamiento del 1 de septiembre de este año, se indicó no era de recibo la pretensión de declarar al actora poseedora del terreno litigio por tratarse de un viento del dominio público. Ello con base en la Ley 30 de 22 de junio de 1888; artículo 510-5) del Código Fiscal, reformado por leyes 11 de 22 de octubre de 1926 149 16 de agosto 29; artículo 10 de Ley 13 de 10 de enero de 1939: articuló 7-f) e i) de la Ley de tierras y colonización; Decreto 22962 del Refugio nacional de vida silvestre Corredor fronterizo Norte, el cual constituye Patrimonio natural del Estado, según la Ley Forestal 7575, artículos 13,14 y 15, que mantuvo lo dispuesto en las leyes forestales 4465 y 7554. Por eso indica la invocan a excepción de falta derecho. El que se trataba de un bien del dominio público, expresa, fue reiterado memorial del 16 de diciembre de 2016, cuando se aportó al informe técnico del Área de conservación Arenal Huetar Norte, número SINAC- ACAHN-FGH-1110-2016, que sustenta el hecho probado 3) de la sentencia recurrida y se acoge en el considerando II, III y IV. Agrega, en las conclusiones del 20 de enero de 2017, señalaron que la actora ni los demandados tenían autorización del SINAC, para ocupar válidamente un terreno dentro del citado refugio nacional, conforme al artículo 18 de la Ley Forestal. Como no ostentan derechos reales administrativos ni posesión válida a título de dueños, deba acogerse la excepción de falta derecho. Esos argumentos, dice fueron agobiados en el considerando segundo de la sentencia impugnada, porque sólo se resumió la postura de la parte ascendente y del codemandado apersonado. Por ello, la sentencia infringe los principios citados, dado que se resolvió el proceso como si el Estado no hubiese sido parte, sin analizar las cuestiones de fondo planteadas por la PGR (artículos 22-h) de la Ley de Jurisdicción Agraria, 98-2) y 155 del Código Procesal Civil). En cuanto a la incongruencia, resalta implica que se deben analizar las incidencias y cuestión de fondo planteada por todas las partes, para garantizar el debido proceso. Cito su apoyo los votos de la Sala Primera 127-2008,126-2009, 947-2009, 215-2016. Resalta también el voto 225-2016 de este órgano, él anuló una sentencia que desatendió la posición del Estado como parte interesada, en relación con las pretensiones que afectan su patrimonio natural y transcribe párrafos de ese fallo. Por ello considera que se resolvió litigio sin consideración de las objeciones del Estado relativas a la imposibilidad de reconocer derecho a las partes sobre su patrimonio natural. La frase “sin detrimento los derechos del Estado”, no encuentra explicación. Siendo el Estado parte del proceso, aun así se declaró a la actora poseedora del terreno inscribir localizados en su totalidad dentro del Refugio en la [Dirección9] . 2) Quebranto de normas sustantivas por falta aplicación. Reiteradas se infringen las mismas normas y cada en el agravio anterior y agrega que se desaplicó el artículo 32-f de la Ley orgánica del ambiente, que incluye a los humedales como áreas silvestres protegidas, bajo administración del MINAE, al ser parte patrimonio natural del Estado con los atributos de los artículos 13,14 y 15 de la Ley Forestal (artículos 32.38 y 40 de la Ley 7554 y 39-i) de la Ley Forestal; votos de la Sala Constitucional 5399-93, [Telf1], 9158-1998, [Telf2], [Telf3], [Telf4], 16975-2008, 14288-2009). Resalta esa posición la mantuvo en sus memoriales de 1 de septiembre de 2016, 16 de diciembre de ese año y 20 de enero de 2017. Conforme se probó, dice las partes del proceso no ostentan la autorización exigida por el artículo 18 de la Ley Forestal para ocupar válidamente terrenos del refugio citado. Es contraria al derecho, declarar que la actora después hora del terreno y ordenar a su favor la restitución. Pide se revoque la sentencia y sacó a la excepción de falta derecho (carpeta de escritos: archivo 21/11/2017 07:01:31).
VI.- SOBRE LA DEMANIALIDAD DE LA [Dirección10] . Dada la posición de la PGR, que en resumen niega se pueda dar ningún tipo de tutela a la posesión ejercida por personas privadas en tal zona, cuando no cuenten con autorización estatal para ocuparla, es importante referirse brevemente dos temas, que contextualizan la realidad socio-jurídica de esa zona y explican por qué no es procedente su apelación en función del caso concreto analizado. El primero trata sobre la demanialidad de la Faja Fronteriza Norte (en adelante FFN) y el segundo sobre la tenencia y gobernanza de esa zona, porque los problemas y deficiencias de su administración estatal, que datan de hace muchas décadas, han propiciado su ocupación legal e ilegal y esto innegablemente genera conflictos entre personas privadas, a las que el ordenamiento jurídico debe dar una solución idónea. La FFN es un bien demanial por doble afectación. Lo es por disposición de la Ley de Tierras y Colonización de 14 de octubre de 1961 (vigente en lo no derogado o reformado por Ley 9036 de 11 de mayo de 2012, que Transforma el Instituto de Desarrollo Agrario (IDA) en el Instituto de Desarrollo Rural (Inder). Dicha normativa mantuvo la afectación que data desde finales del siglo XIX, como lo resalta la Procuraduría en sus alegatos, que se basa en razones de soberanía y seguridad nacional. Y a partir del Decreto 22962 de 15 de febrero de 1994, se afecta también como Patrimonio Natural del Estado, al ser declarada refugio de vida silvestre, denominado “Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo Norte” (artículos 13, 14 y 15 Ley Forestal 7575). Dicho Corredor es administrado por el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), específicamente por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), salvo el sector de Peñas Blancas, cuya administración corresponde al ahora Instituto de Desarrollo Rural, según Ley 7774 de 21 de mayo de 1998, que “segrega Terrenos del Refugio de Vida Silvestre de la Frontera Norte” y el Dictamen C-223-2015 de 19 de agosto de 2015 de la PGR. Los bienes demaniales están sometidos a un régimen especial y están destinados a fines de utilidad pública; son administrados por una persona jurídica pública. Son imprescriptibles, inalienables, inembargable e inapropiables; usualmente no están registrados, pues prima para ellos el principio de inmatriculación (artículos 121-4 Constitución Política, 154 Ley General de la Administración Pública, 261 a 263 Código Civil. Votos de la Sala Primera 189 de 3 marzo 2011; Sala Constitucional 18483 de 19 diciembre 2007). “Su objetivo final es alcanzar, plenamente, el bien común. Es ésta la principal razón para justificar la existencia de un impedimento, por lo menos en principio, para la libre disposición de esta categoría de bienes. El régimen especial que los cobija, sin embargo, no alcanza por igual a todos los bienes públicos; la mayor, menor o inexistente cobertura dependerá del tipo de bien de que se trate. Es por ello que la doctrina del Derecho público habla de diversos tipos de bienes que pertenecen al Estado” (Sala Constitucional 3821 de 24 de abril de 2002). Sobre bienes demaniales, como lo señala la Procuraduría, con lo cual concuerda este Tribunal, no se pueden adquirir derechos reales de naturaleza privada, con sus características y atributos básicos (inherencia, oponibilidad, publicidad, exclusión, persecución, prioridad y otros). Pero de acuerdo con su naturaleza y el fin de la afectación, puede darse un uso común (v.g en playas, calles públicas y otros) o un uso privativo. En función del último, podrían ostentarse y tutelarse, a favor de las personas privadas, derechos reales de naturaleza administrativa cuando los utilicen y ocupen con la autorización estatal (otorgada a través de permisos o concesiones). De acuerdo con la tesis de la Procuraduría, las personas privadas, para obtener tutela por actos o labores realizadas en bienes de dominio de dominio público que no sean de uso común, necesariamente deben ostentar un derecho real administrativo; si no es así, por no tener autorización del Estado, lo que hagan no les puede generar derecho legítimo alguno. Esta última afirmación, tan absoluta, este Tribunal no la puede avalar por existir situaciones, como las que se analizan en este proceso, que deben ser resueltas objetivamente y atendiendo a las circunstancias del caso concreto. Por ello, esa afirmación frente al Estado es admisible jurídicamente. Pero cuando el conflicto surge entre personas privadas, aunque la ocupación sea ilegal o no autorizada, el ordenamiento jurídico debe dar una respuesta acertada, efectiva y razonable, que evite la violencia, el abuso del derecho y la “ley del más fuerte”. Además, en lo que concierne a la administración de la FFN, no puede dejar de tenerse presente, para resolver los conflictos jurídicos entre personas privadas por su ocupación o tenencia, la historia y realidad de la zona y la existencia de usos no autorizados que se han dado por décadas, lo cual es de conocimiento público; situación que el Estado costarricense ha tolerado por diversos motivos, como se reconoce en los instrumentos legales que se citarán posteriormente. Por ello, brevemente se hará referencia a los conceptos de tenencia y gobernanza en el uso de la tierra y a los deberes estatales al respecto.
VII.- SOBRE LA TENENCIA Y GOBERNANZA DE LA FFN. “Tenencia de la tierra es la relación, definido en forma jurídica o consuetudinaria, entre personas, en cuanto individuos o grupos, con respecto a la tierra (por razones de comodidad, “tierra” se utiliza aquí para englobar otros recursos naturales, como el agua y los árboles). La tenencia de la tierra es una institución, es decir, un conjunto de normas inventadas por las sociedades para regular el comportamiento. La regla sobre la tenencia definen de qué manera pueden asignarse dentro de la sociedad de los derechos de propiedad de la tierra. Definen cómo se otorga el acceso a los derechos de utilizar, controlar y transferir la tierra, así como las pertinentes responsabilidades y limitaciones. En otras palabras, los sistemas de tenencia de la tierra determinan quién puede utilizar qué recursos, durante cuánto tiempo y bajo qué circunstancias. La tenencia de la tierra es una parte importante las estructuras sociales, políticas y económicas. Es de carácter multidimensional, ya que hace entrar en juego aspectos sociales, técnicos, económicos, institucionales, jurídicos y políticos que muchas veces son pasados por alto pero que deben tenerse en cuenta. Las relaciones de tenencia de la tierra pueden estar bien definidas y ser exigibles ante un tribunal judicial oficial o mediante estructuras consuetudinarias dentro de una comunidad. En otros casos, pueden estar relativamente más definidas, con ambigüedades que se prestan a abusos” (FAO, tenencia de la tierra y desarrollo rural. Serie Estudios sobre la tenencia de la tierra Nº3, 2003, pág 9). La gobernanza de la tierra es un concepto más amplio, que complementa el anterior. “…Incluye las normas, procesos y organizaciones mediante las cuales se adoptan las decisiones relativas al uso y el control de la tierra, la forma en que se ejecutan e imponen las decisiones, y la manera en que se gestionan intereses contrapuestos relativos a la tierra. El concepto abarca instituciones estatutarias, consuetudinarias y religiosas. Asimismo, incluye estructuras del Estado como, por ejemplo, organismos que se ocupan de cuestiones relativas a la tierra, tribunales y ministerios responsables de la tierra, así como agentes no estatutarios, como órganos tradicionales y organismos no oficiales. El concepto de gobernanza cubre tanto el marco jurídico y normativo para la tierra como las prácticas tradicionales e informales que cuentan con legitimidad social. La gobernanza de la tierra trata principalmente del poder y la economía política de la tierra. La estructura de poder de la sociedad se refleja en las normas de tenencia de la tierra; al mismo tiempo, la calidad de la gobernanza puede afectar a la distribución del poder en la sociedad. La tenencia es la relación entre personas respecto a la tierra y sus recursos. Estas normas definen la forma en la que se concede el acceso a los derechos para usar, controlar y transferir la tierra, así como las responsabilidades y restricciones derivadas… Una gobernanza débil de la tierra es la causa de muchos problemas relacionados con la tenencia” ([Nombre5] , y otros. Hacia una mejor gobernanza de la tierra, en Documento de trabajo sobre la tenencia de la tierra, FAO, Nº 11, 2009, pág 1 y 2, 9).
VI.- La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés), emitió en el 2012 las “Directrices voluntarias sobre la Gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad alimentaria nacional”. En tales se explica que “la erradicación del hambre y la pobreza y el uso sostenible del medio ambiente dependen en gran medida de la forma en que las personas, las comunidades y otros grupos consiguen acceder a la tierra, la pesca y los bosques. Los medios de vida de muchos, particularmente las poblaciones rurales pobres, se basan en un acceso seguro y equitativo a estos recursos y en su control. Son la fuente de alimento y refugio, la base de las prácticas sociales, culturales y religiosas, y un factor central en el crecimiento económico… Los sistemas de tenencia determinan quiénes pueden usar qué recursos, por cuánto tiempo y en qué condiciones. Estos sistemas pueden cimentarse en políticas y leyes escritas, pero igualmente en costumbres y prácticas no escritas. Los sistemas de tenencia están expuestos a tensiones crecientes ante la exigencia de garantizar la seguridad alimentaria para una población mundial en aumento, en circunstancias en que la disponibilidad de tierras, de recursos pesqueros y de bosques se ve reducida por la degradación ambiental y el cambio climático. Unos derechos de tenencia inseguros se traducen en un aumento de la vulnerabilidad, el hambre y la pobreza, y pueden conducir a conflictos y a la degradación ambiental cuando los usuarios en competencia luchan por asegurarse el control de estos recursos… La gobernanza de la tenencia es un elemento crucial para determinar si las personas, comunidades y otros grupos consiguen adquirir aquellos derechos y deberes conexos que les permiten utilizar y controlar la tierra, la pesca y los bosques y con arreglo a qué modalidades los consiguen. Muchos problemas relacionados con la tenencia surgen a consecuencia de una débil gobernanza; y los intentos de abordar los problemas de tenencia se ven afectados por la calidad de la gobernanza. Una gobernanza débil tiene efectos adversos en la estabilidad social, la utilización sostenible del medio ambiente, las inversiones y el crecimiento económico. Las personas pueden verse condenadas a vivir una vida de hambre y pobreza si pierden sus derechos de tenencia sobre sus hogares, la tierra, la pesca y los bosques y sus medios de vida, debido a la corrupción en las prácticas de tenencia, o al hecho de que los organismos de ejecución no protegen sus derechos. Las personas pueden incluso perder la vida cuando una gobernanza deficiente de la tenencia conduce a conflictos violentos. La gobernanza responsable de la tenencia, por el contrario, promueve el desarrollo social y económico sostenible que puede ayudar a erradicar la pobreza y la inseguridad alimentaria y alienta la inversión responsable”.
VIII.- En esas Directrices se explican y contemplan aspectos relevantes para entender y resolver conflictos como el analizado en este caso, pues aunque la FFN sea un bien demanial, históricamente ha sido ocupado y usado, de manera informal o no autorizada para el desarrollo de actividades agropecuarias en gran parte de su extensión, dada la naturaleza de la tierra y las políticas de administración de esa zona que en el pasado estableció el Estado. En el aparte 3A de los “Principios rectores de la gobernanza responsable de la tenencia”, denominado “Principios generales”, se destaca en el punto 3.1 párrafos 4 y 5 y también en el punto 25.4, que los Estados deben “proporcionar acceso a la justicia para hacer frente a las violaciones de los derechos legítimos de tenencia. Deberían proporcionar a todos, mediante el recurso a las autoridades judiciales o a otros instrumentos, una vía eficaz y accesible para la resolución de los conflictos sobre los derechos de tenencia, y poner en ejecución las resoluciones en plazos breves y a costos asequibles. Los Estados deberían proporcionar una reparación rápida y justa cuando los derechos de tenencia se expropien por motivos de utilidad pública. Y “prevenir las disputas relacionadas con la tenencia, los conflictos violentos y la corrupción. Deberían tomar medidas activas para evitar que surjan disputas por la tenencia y deriven en conflictos violentos. Deberían tratar de impedir la corrupción en todas sus formas, en todos los niveles y en todos los ámbitos”. Como punto 4.9 de los “Derechos y responsabilidades relacionados con la tenencia”, reiterado y ampliado en el punto 21 sobre “Solución de controversias sobre derechos de tenencia” se indica: “4.9 Los Estados deberían proporcionar acceso, por conducto de órganos judiciales y administrativos imparciales y competentes, a medios que permitan dar solución oportuna, asequible y eficaz a las controversias sobre los derechos de tenencia, incluidos los medios alternativos para dichas soluciones, y deberían proporcionar recursos procesales eficaces para ello, entre los que podrá encontrarse un derecho de apelación, según proceda. Los recursos procesales deberían aplicarse con prontitud y podrán incluir la restitución, la indemnización, la compensación y la reparación. Los Estados deberían esforzarse para garantizar que las personas vulnerables y marginadas tienen acceso a tales medios, en consonancia con los párrafos 6.6 y 21.6. Los Estados deberían asegurar que cualquier persona cuyos derechos humanos se violen en el contexto de la tenencia tenga acceso a tales medios de resolución de las controversias y recursos procesales”. En el apartado denominado “Reconocimiento jurídico y asignación de derechos y deberes de tenencia”, que aborda la gobernanza de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en relación con el reconocimiento jurídico de los derechos de tenencia de los pueblos indígenas y otras comunidades con sistemas consuetudinarios de tenencia, además de los derechos de tenencia informales; y la asignación inicial de derechos de tenencia sobre la tierra, las pesquerías y los bosques que son propiedad o se encuentran bajo control del sector público, se recomienda que los Estados establezcan salvaguardas. Entre ellas cabe destacar las numerada 7.6, que dice: “Cuando no sea posible un reconocimiento legal de los derechos de tenencia, los Estados deberían impedir los desalojos forzosos que contravengan a sus obligaciones existentes en el marco del derecho nacional e internacional, de conformidad con los principios de las presentes Directrices”. En el apartado 10, referido a “Tenencia informal” se destaca: “10.1 Cuando exista la tenencia informal de tierras, pesquerías y bosques, los Estados deberían reconocerla de tal manera que dicha tenencia respete los derechos formales vigentes con arreglo a la legislación nacional y de forma que se reconozca la realidad de la situación y se fomente el bienestar social, económico y medioambiental… 10.6 Cuando no sea posible un reconocimiento legal de la tenencia informal, los Estados deberían impedir los desalojos forzosos que contravengan a sus obligaciones existentes en el marco del derecho nacional e internacional, de conformidad con las disposiciones pertinentes de la Sección 16. Aunque haciendo referencia al derecho de propiedad, la FAO diferencia lo formal e informal en función de si algo es reconocido expresamente por el Estado y puede ser protegido a través de medios legales Lo informal será lo que carece de reconocimiento y protección oficial. En algunos casos, los derechos informales son ilegales, es decir, representan una infracción a la ley y tratándose de tenencia ilegal, se reconoce en que en muchos casos se producen por deficiencias del sistema legislativo. También pueden presentarse situaciones “extralegales”, es decir, no contra la ley pero tampoco reconocidas por ella (FAO en http://www.fao.org/docrep/005/y4307s/y4307s05.htm). Finalmente, debe destacarse que la seguridad de la tenencia de la tierra es la certeza de que los derechos de una persona serán reconocidos por los demás y recibirán protección frente a impugnaciones específicas.
IX.- En Costa Rica, el Decreto Ejecutivo 35959 de 07 abril 2010 “Declara de interés público la solución de la problemática de tenencia de la tierra en territorios rurales ocupados por campesinos y trabajadores rurales”. Y el Decreto 35849 de 8 de febrero de 2010 declara de “Interés Público la Comisión Interinstitucional de la Zona del Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo Norte y demás Territorios de la Zona Norte de Costa Rica”. En su preámbulo reconoce el problema de tenencia de la tierra de esa zona, que es de muy vieja data, al considerar: “I. Que el problema de la inseguridad jurídica de los habitantes y pobladores que se ubican dentro de los territorios que conforman la Zona del Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo costarricense, resulta ser una prioridad para el Estado, ya que es función del mismo velar por la conservación de los recursos naturales renovables, especialmente aquellos que colaboran en el bienestar y mejor desarrollo social, económico, político y ecológico de los pobladores de la región… III.-Que muchos de los habitantes y pobladores que viven en dichas zonas, no sólo habitan en dichos terrenos, sino que los mismos, por su naturaleza y ubicación han contribuido y contribuyen actualmente, a llevar el sustento a miles de familias a través del turismo rural como medio de subsistencia. IV.- Que es deber del Estado a través de las instituciones como el Ministerio de Ambiente Energía y Telecomunicaciones, resolver la problemática de tenencia de la tierra de los habitantes y pobladores que están dentro de los territorios que se ubican dentro de la Zona del Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo. V.-Que diversas interpretaciones legales ponen en peligro la existencia y permanencia, de los agricultores y trabajadores rurales costarricenses, promoviendo el desarraigo y extinción cultural de dichos poblados, por lo que se debe promover con urgencia un estudio de evaluación que determine la relevancia de carácter ambiental, social y económica de la Zona del Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo, cuyo resultado refleje la necesidad y fundamento para una propuesta de desafectación vía ley de dicho territorio”. En ese mismo sentido, el Decreto 33407 de 4 de octubre de 2006, había reconocido: “I.- Que los cantones de Los Chiles, Upala, Guatuso de la Región Norte Norte, en tanto localidades fronterizas con Nicaragua y de acceso desde otros países del norte centroamericano, se caracterizan por una compleja realidad socioeconómica, de seguridad ciudadana y tenencia de la tierra, que obligan una atención especial por parte del Gobierno Central y sus instituciones para abordar dicha problemática en una forma integral… V.- Que estos cantones, constituyen las zonas de mayor pobreza de dicha Región, caracterizadas por los bajos índices de salud, poco acceso a vivienda digna, alta tasas de desempleo, escasas oportunidades de educación, conflictiva situación migratoria y de seguridad ciudadana en virtud de su cercanía a la zona fronteriza del norte del país, así como servicios básicos vitales para la vida deficitarios, que imposibilitan un mejor desarrollo humano de sus habitantes. VI.- Que el principal vacío para el desarrollo humano de estos tres cantones fronterizos, ha sido la ausencia de un ente que conozca en su verdadera dimensión tal problemática, por lo que se hace difícil coordinar las acciones tendientes a integrar los diferentes actores de la sociedad”.
X.- Conforme a lo explicado sobre las recomendaciones y obligaciones que las Directrices citadas establecen sobre tenencia y gobernanza de la tierra, no sólo para el Estado, sino también para el sector civil, para resolver conflictos como el presentado en este caso, debe tenerse presente el histórico problema de la tenencia de la tierra en la FFN. Al respecto, nuestro ordenamiento jurídico establece que los tribunales deben dar una respuesta –oportuna, razonable y fundamentada- a todos los conflictos que se les presenten, aun a aquellos para los cuales no exista norma expresa o tipificada. Así lo disponen los numerales 41 constitucional y 5 de la Ley Orgánica del Poder Judicial Nº 8 de 29 de noviembre de 1937, que expresan: “41.- Ocurriendo a las leyes, todos han de encontrar reparación para las injurias o daños que hayan recibido en su persona, propiedad o intereses morales. Debe hacérseles justicia pronta, cumplida, sin denegación y en estricta conformidad con las leyes”. “5.-… Los tribunales no podrán excusarse de ejercer su autoridad o de fallar en los asuntos de su competencia por falta de norma que aplicar y deberán hacerlo de conformidad con las normas escritas y no escritas del ordenamiento, según la escala jerárquica de sus fuentes”. Esto se resalta porque la PGR, al solicitar en su recurso se declare sin lugar la demanda y considerar improcedente que se resuelva “sin perjuicio de los derechos del Estado”, por ejercer la accionante una ocupación no autorizada de un sector de la FFN, propone una opción que no soluciona en realidad el conflicto entre privados y que desconoce la realidad de la tenencia informal o ilegal de tal zona. Nótese en este caso la actora en su demanda reconoce que ejerce la tenencia de un bien demanial pero reclama que ha sido desalojada indebidamente por otra persona privada, que legalmente no está en una mejor situación que ella. Permitir que entre privados se puedan dar situaciones abusivas o incluso violentas para ocupar bienes demaniales sobre los cuales el Estado tampoco ha ejercido oportunamente la recuperación de la posesión (nótese en este asunto la PGR no ejerció la intervención principal excluyente y participó solo como tercero legal), aun cuando esté de por medio la tenencia informal o hasta ilegal de un bien demanial, sería propiciar o avalar más ingobernanza de la que ya existe en la FFN y generar que las personas privadas utilicen medios indebidos o la fuerza o violencia para ocupar esos terrenos. Ello no lo permite nuestra Constitución Política ni los tratados internacionales, tal y como se dispone en los numerales 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) (“Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter”) y artículo XVIII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre “Toda persona puede ocurrir a los tribunales para hacer valer sus derechos. Asimismo debe disponer de un procedimiento sencillo y breve por el cual la justicia lo ampare contra actos de la autoridad que violen, en perjuicio suyo, alguno de los derechos fundamentales consagrados constitucionalmente”). Asimismo, el numeral 263 del Código Civil dispone: “El modo de usar y de aprovecharse de las cosas públicas se rige por los respectivos reglamentos administrativos; pero las cuestiones que surjan entre particulares, sobre mejor derecho o preferencia al uso y aprovechamiento de las cosas públicas, serán resueltas por los tribunales” (lo destacado no es del original). La normativa citada no sólo faculta sino que obligan a los tribunales a dar una solución razonable y proporcional, amparada en lo que el ordenamiento jurídico tutela, para evitar situaciones injustas o abusivas originadas en conflictos entre personas privadas por la tenencia de la tierra en la FFN. Téngase presente al respecto, además, que como se concluye en los documentos de la FAO antes analizados “cuando la gobernanza de la tierra es débil, los poderosos pueden dominar las disputas por los recursos de tierra escasos”, lo cual va en contra de los principios del desarrollo sostenible y los fines de un Estado social de Derecho. Por ende, el reconocimiento de la posesión o tenencia de hecho que se expresa en el por tanto de la sentencia impugnada, a favor de la actora y sin perjuicio de los derechos del Estado, es una solución idónea y conforme a lo que el ordenamiento jurídico costarricense posibilita para evitar situaciones de violencia y abuso en esa zona, siempre que el Estado no ejerza sus facultades de recuperación de los terrenos en los cuales existe una posesión informal. Esto en el entendido que esa tenencia se haya realizado en forma pacífica y pública y sin detrimento los recursos naturales. Así como, que la actuación de la parte demandada, contra la cual se reclama realizó un despojo, no ostente un “mejor derecho o situación legal” frente a la parte actora, como lo sería por ejemplo contar con un derecho real administrativo a su favor. En otras palabras, lo que pretende la Procuraduría con la posesión planteada en la apelación, es que se mantenga en la posesión del terreno a una persona privada que sin causa legítima despojo a otra de una tenencia que venía ejerciendo de forma pacífica y pública, por más de diez años, según se tuvo por probado, aparte de que con ello la primera estaría disfrutando indebidamente y sin causa de lo que la otra ha realizado en el terreno (cultivos, construcciones, etc.), dado que ingresó gracias a un acuerdo con el ex-esposo de la actora, con quien está tuvo situaciones de violencia doméstica. Negar a la actora reclamar la restitución de la tenencia o posesión de hecho y dado que el Estado tampoco demostró haber realizado ninguna acción legal para recuperar la posesión de ese terreno de manera que no quede en manos de personas privadas (nótese tampoco interpuso en este proceso la acción de intervención principal excluyente), tendría como resultado que se mantuvieran la tenencia del bien en manos del demandado, quien tampoco ostenta un derecho real administrativo ni está en mejor situación legal que la demandante. Por otro lado, como lo indica la citada norma 263 del Código Civil, debe darse una solución a los conflictos entre particulares relacionados con la preferencia en el uso de los bienes demaniales. Esa norma resulta aplicable a casos como el presente, aunque esté de por medio una posesión informal de la parte actora, no necesariamente ilegal, dado el contexto histórico de la tenencia y gobernanza de la tierra en la FFN. Por ello, resulta improcedente lo expuesto en el agravio primero de la PGR, referido a que la sentencia impugnada infringe los principios del debido proceso, igualdad procesal, congruencia y cumplimiento de los elementos esenciales del fallo. La juzgadora de instancia en el considerando sexto explica es un bien demanial y el motivo por el cual el reclamo de mejor derecho de posesión de la actora, debe ser analizado en función de las características de ese tipo de bien. Por ello el por tanto no concede un derecho de posesión a la actora, sino que tutela simplemente la posesión de hecho o mera tenencia que ella ha ejercido por más de diez años, en forma pública y pacífica. Ello es posible de reconocer en un proceso ordinario como el presente, pues la posesión de hecho es tutelada por el ordenamiento jurídico, aún en situaciones de mala fe. Si bien la vía de preferencia para ello es la sumaria interdictal, no existe impedimento legal para que un ordinario no se le otorgue tutela a la tenencia que se ejerce sobre un bien demanial, bajo la normativa que permite recuperar la posesión de hecho que se ejerce sobre un inmueble cuando ha ocurrido un despojo ilegítimo realizado por otra persona privada (artículos 282, 305, 307, 309, 313, 317, 325 del Código Civil). Al respecto, vale resaltar lo dispuestos por los numeral 305 y 313, 317, 318, 319 citados: “305- El propietario y el poseedor, de cualquiera clase que sean, pueden defender su propiedad o posesión repeliendo la fuerza con la fuerza o recurriendo a la autoridad competente”.-“313.- La protección de la autoridad al poseedor que se viere inquietado o molestado en su posesión, no afecta en nada a las cuestiones sobre propiedad o sobre mejor derecho de poseer”. “317.- El poseedor, de cualquiera clase que sea, tiene también derecho para reclamar la posesión de que ha sido indebidamente privado, y una vez repuesto en ella se considera, para los objetos de prescribir, como si no hubiera sido desposeído. No podrá tomarse la posesión de una manera violenta, ni por aquel a quien legalmente corresponde; mientras el actual poseedor se oponga, debe reclamarse judicialmente”. “318.- Para ser restituido en el goce de un derecho, basta que el poseedor pruebe el hecho de la posesión y de haber sido privado de ella ilegalmente” (lo subrayado no es de los originales). Esas normas permiten la defensa de la posesión de hecho o mera tenencia y son de aplicación a situaciones como la planteada y demostrada por la parte actora, que no tiene conflicto con el Estado sino con otra persona privada, que quiere despojarla de la tenencia que ella ha ejercido por más de diez años sobre el bien en litigio. Nótese la parte demandante, aunque utiliza la frase “única y legítima poseedora con derechos” en su primera pretensión, en el mismo escrito de demanda (hecho uno y petitoria cinco) reconoce que el terreno está dentro del [Dirección11]“[Dirección12] ”. Por ende, resulta evidente, del análisis integral de la demanda, que en ningún momento la actora pretendió ningún derecho frente al Estado, sino sólo defenderse de una situación injusta y abusiva frente a otra persona privada que la despojo de la tenencia que ha ejercido por más de 10 años sobre el área en disputa. La jueza de instancia a la vez tutela los derechos del Estado sobre ese sector como bien demanial, al resolver “sin detrimento los derechos del Estado”. De esa manera no se resuelve con autoridad de cosa juzgada en relación ni en perjuicio del Estado y además se brinda una solución legalmente pertinente a un conflicto entre personas privadas en relación con el uso de ese bien demanial, conforme se explicó en los considerandos anteriores. El argumento de que ninguna de las partes tenía autorización del SINAC para ocupar válidamente un terreno dentro del citado refugio nacional y por ende no ostentan derechos reales administrativos ni posesión válida a título de dueños, es cierto y así fue debidamente explicado en la sentencia impugnada. Pero ello no significa que en función de esa situación deba acogerse la excepción de falta derecho y denegarse la demanda. De acuerdo con lo ampliamente explicado tanto la sentencia impugnada, como en los considerandos anteriores, lo que se resuelve tiene que ver con la tenencia o posesión actual o momentánea del inmueble en litigio en relación con personas privadas. Ese bien siendo utilizado u ocupado actualmente por una de ellas, aunque sea un bien demanial, sin que el Estado haya procurado, como propietario, recuperar el atributo de posesión sobre ese sector o al menos eso no quedó demostrado en el proceso. Esa situación merece y debe ser tutelada para evitar mayor ingobernanza en la FFN y combatir situaciones de violencia o abuso entre personas privadas. Tampoco es cierto que en el fallo recurrido se haya desatendido ni obviado referirse a lo argumentado por la PGR sobre el carácter demanial de esa zona ni que se haya resuelto como si tal no fuese parte. En los considerandos V (que no se numeró), VI y VII se analiza ese tema y por ello, sin incurrir en infra petita, dado lo que en forma integral se deriva de la propia demanda, la jueza de instancia explica que no puede reconocer a la accionante como legítima poseedora del bien en litigio en los términos solicitados por ella, pero con el fin de solucionar el conflicto, sin detrimento los derechos del Estado, acoge la demanda para que recupere la tenencia del bien del cual fue despojada indebidamente, pero sin otorgarle ningún derecho real. En cuanto a lo argumentado en el segundo agravio respecto de la existencia de un humedal en el bien en litigio, tampoco es motivo para variar lo resuelto. Ello fue reconocido en los hechos probados de la sentencia impugnada y lo resuelto no implica que se le esté otorgando algún derecho real a la actora sobre esa zona ni tampoco se perjudique el equilibrio de ese ecosistema. No se demostró tampoco que con lo realizado por la accionante en los más de 10 años de tenencia, se haya afectado dicho humedal ni lo dispuesto en el numeral 32 de la Ley Orgánica del Ambiente. Conforme lo explicado, el recurso de la PGR no es de recibo. Sin embargo, en función de sus argumentos, es pertinente aclarar que la tutela concedida a la actora es solo por la mera tenencia o posesión de hecho. Por consiguiente, conforme lo permite el numeral 592 del Código de Trabajo, se aclarará la parte dispositiva de la sentencia impugnada, para que se lea en los puntos 1 y 3 “posesión de hecho”.
XI.- RECURSO DEL CODEMANDADO [Nombre2] QUIROZ. Expone los siguientes agravios, que se resumen para facilitar su análisis, pero se resalta que en algunas frases las ideas son incompletas o incomprensibles: A) Reclama en la sentencia impugnada no se ponderó las pruebas debidamente. Indica no es clara y objetiva al analizar la prueba y restarle crédito a sus testigos, que son los únicos objetivos y no parientes. Considera se usó en su contra la confesional del codemandado [Nombre3] y para determinar que sus intereses siempre fueron el cuidado de la parcela de su esposa. Dice no se analiza la venta y el pago que el efectuó, por el cual poseyó el terreno hasta hace unos meses que se cursaron demandas penales. Afirma tanto la actora como sus testigos invadieron el inmueble, “permaneciendo en el (sic) contrario al estatus que tenía la finca” y sus bienes fueron destruidos y sustraídos, en contra del ordenado por la autoridad judicial y tomando por la fuerza el bien. Sostiene le niegan sus derechos, pese a que acudió a la ley y gano interdictos, así como demostró la compra y posesión. B) Acepta que si bien el Achiotal está dentro de bienes demaniales, dice que también es cierto que son terrenos que el SINAC trasladará al INDER. Asegura que como poseedor, en listados que no ha logrado se certifiquen, es quien figura en la lista final. Comprobada la posesión momentánea actual, en los procesos anteriores, “aportados como prueba y el suyo miso (sic) cuando se va con la prueba”. Ofrece tres hojas de un informe que dice son del expediente del IDA, donde se indica que el poseedor era [Nombre3] , quien le vendió, no su esposa la que es actora. Pero ahora, se ponen de acuerdo en su perjuicio, con lo cual reciben con la sentencia el terreno y el dinero, lo cual es impropio y mal resuelto. Aclara tuvo conocimiento de sus documentos en forma reciente, por los procesos penales que se cursa por usurpación contra la actora y los testigos que se apoderaron del bien. C) Indica consta que la actora y el otro demandado estaban separados, en las copias de violencia doméstica. Por ello califica de osada y sin fundamento la afirmación de la A quo de que se cuidaba en nombre de la actora. Además, quien estaba registrado ante el IDA, era el otro demandado, quien le vendió. El que se divorciaran desde el 2014 no es un elemento que deba influir en ese proceso. Nunca se tuvo como bien ganancial. Asegura es así como se manifiesta, la intención de sustraer su dominio y perjudicarle; ello no puede ser de recibo. Si el otro demandado era registrado como beneficiario poseedor y fue quien le vendió, su vida no puede ser opuesta ante mi posesión pública y notoria y declarada en otros procesos, efectiva en el lugar. Indica, que la actora puede haber sembrado, cultivado y otros (sic), cuando vivió antes del 2007 con su esposo, pero ella no le da la posesión. Comprobado que era [Nombre3] quien poseía, por el registro del IDA, el documento de venta y los testigos, y el precio pagado, y la posesión momentánea actual desde la venta en el 2013, es suficiente para que se declare a su favor (sic), como debe ser. D) Reitera, si una venta que le permitió poseer el inmueble, hecha por el titular registrado en el IDA, ninguna probanza, por presunción puede dar crédito a lo contrario. Los argumentos que esboza la señora jueza deben ser aplicados a él y no a la actora. De modo alguno puede asegurarse que posee por mera tolerancia, lo cual no es cierto. Reclama ahí la juzgadora no aplicó “criterio de lógica y sentido común”. E) Refuta no tiene sentido tener como hecho probado el punto noveno y el décimo, pues al final lo que prevalece es el poseedor era él y no la actora. F) Señala que todo el pueblo de Achiotal está en la misma circunstancia, dentro de la zona de influencia del Área de conservación arenal Huerta Norte, pero hay dentro de ella una decisión levantada (sic) por el SINAC-INDER con los poseedores. Pide solicitar ello (sic), porque aparece actualmente en la lista y así debe declararse su posesión y debieron indicarlo los representantes del Estado. Aclara no pide que se obvie la demanialidad, sino que se declare la posesión de ese bien demanial, porque existe una regulación especial del uso de la zona y él ha estado incluido en ello en virtud del traslado del poseedor, que no era la actora. Afirma ello es un ardid para defraudar sus derechos. G) Pide se considere para efectos de la perturbación que la actora invadió la finca hace un par de meses y permanece en ella, por lo que se interpusieron demandas penales. Solicita se revoque la sentencia y reitera ofrece para mejor resolver las tres hojas aportadas (carpeta de escritos: archivo 20/11/2017 02:20:11).
XII.- Dado que varios agravios del apelante [Nombre2] objetan la forma como se apreció la prueba por la jueza de instancia, debe tenerse presente que el numeral 54 de la Ley de la Jurisdicción Agraria establece el sistema de la libre valoración probatoria. Ello exige al tribunal estudiar y seleccionar las fuentes de prueba obtenidas, a fin de establecer su eficacia para resolver el conflicto sometido a su conocimiento, a través de la percepción, la representación o reconstrucción y el razonamiento deductivo o inductivo. El tribunal debe expresar los principios de equidad o de derecho sobre los cuales basa su criterio. "El sistema de la libre valoración de la prueba supera el clásico sistema de la prueba legal así como el de la sana crítica, que rigen en el proceso civil. La forma como ha sido concebido el proceso agrario le permite al juez valorar ampliamente los hechos alegados por las partes. Dicho sistema no es arbitrario, por el contrario en la libre valoración de la prueba la misma deber ser razonada, crítica, basarse en la lógica, la experiencia y la sicología. En la motivación del fallo el juez debe exponer los motivos de convicción que lo llevan a resolver en los términos que lo hace. A diferencia del sistema de tarifa legal, en el cual las pruebas se aprecian con sujeción a reglas legales previas, e incluso la admisibilidad de pruebas debe estar previamente señalado por el Ordenamiento Jurídico, en el sistema de libre apreciación el juez tiene libertad para admitir pruebas conforme a su criterio” (votos 398 de 6 de junio del 2001 de la Sala Primera. En igual sentido votos 206 de 26 de marzo de 1999, 46 del 26 de abril de 1995; 66 del 6 de febrero de 2009 y 364 de 28 de mayo del 2009 del Tribunal Agrario y 3657 del 7 de mayo de 2003 de la Sala Constitucional).
XIII.- El agravio A no es de recibo. Reclama el apelante no se ponderó las pruebas debidamente y se le restó crédito a sus testigos, que son los únicos objetivos y no parientes. Pero, contrario su dicho, en la sentencia impugnada se explica en forma precisa y objetiva, lo cual comparte este Tribunal, en los considerandos tercero y cuarto, las razones por las cuales se apreció como creíble y útil las declaraciones de [Nombre6] , [Nombre7] y [Nombre8] , que no contienen aseveraciones exageradas ni imprecisiones ni son contradictorias entre sí ni con el resto del material probatorio; ello no sucedió así con la de [Nombre9] . Este testigo, confirma lo de la venta del terreno que hizo [Nombre3] a [Nombre2] y relata hechos sobre lo sucedido luego de que ingresó el señor [Nombre2]. En lo que no es creíble su relato es en negar que antes de tal lo haya tenido la actora y en negar que se hicieran labores de agricultura. Su relato se evidencia complaciente a favorecer al señor [Nombre2], pues trata de resaltar lo que tal hizo o mejoró pero niega hechos en relación con lo sucedido antes de que tal estuviese en el terreno. [Nombre10] por su parte, no conocía a la actora y es hija del señor [Nombre2] y aunque al final acepta tiene interés en el terreno porque su papá se lo ofreció para vivir, su relato aporta pocos datos de utilidad para resolver el conflicto, dado que se refiere básicamente al negocio de la venta del terreno en litigio, que hizo el señor [Nombre3] a [Nombre2], los problemas entre ellos por eso y lo que han hecho luego de que su papá ingresó al terreno. Las personas testigas ofrecidas por la demandante confirmaron en forma creíble cómo ella ingresó al terreno; quién y como se ejercía la tenencia sobre tal, especialmente luego de los problemas conyugales con su ex-esposo; y narran lo que conocen a partir de que se presentaron los problemas por el inmueble con el otro codemandado. En cuanto a que algunas de ellas fuesen familiares de la actora, esa situación por sí sola, no les resta credibilidad, dado que en el contexto y condiciones en que se desarrollan las relaciones humanas actualmente, por lo general, son los parientes y amistades cercanas de las partes quienes conocen o pueden llegar a conocer con mayor detalle los actos y situaciones en que tales participan (ver al respecto votos de la Sala Segunda 2001 de 2 de febrero de 2001, 182 de 14 de junio de 1996, 49 de 9 de febrero de 1996, y 177 de 30 de junio de 1999). La relación de parentesco o amistad cercana lo que implica es que debe hacerse un análisis cauteloso de tales declaraciones, lo cual consta se hizo en la sentencia impugnada, conforme las explicaciones brindadas en los considerandos citados. En cuanto a la confesional y declaración de parte del codemandado [Nombre3] , el apelante reclama se usó en su contra para determinar que sus intereses siempre fueron el cuidado de la parcela de su esposa, sin analizarse la venta y el pago que el efectuó, por el cual poseyó el terreno por unos meses, antes de que la actora y sus testigos “invadieran” el inmueble. Dicho elemento probatorio se cita como fuente en los hechos probados sexto, séptimo y octavo, pero no como único elemento. En su declaración, en lo que interesa resaltar, el codemandado [Nombre3] refiere que el terreno en litigio lo adquirió la actora; aclara a ello se lo entregó un comité pero que estaban casados cuando eso sucedió. Aceptó él sembraba y cuidaba con ella cuando eran pareja y que lo vendió sin su consentimiento, cuando estaba desesperado y tuvieron problemas, porque [Nombre1] lo sacó (sic) de donde vivía y también lo quería sacar del terreno en litigio y eso lo dejó a él en una crisis. Y el otro codemandado le insistía mucho en que se lo vendiera, pese a que le explicó que con quien tenía que hablar era con la actora y que era un terreno fronterizo, pero él aceptó hacerse cargo del problema aunque el terreno no fuese de él. Aclara solo vendió las mejoras porque sabía que estaba dentro de la franja fronteriza. Refiere que tuvo problemas también con el codemandado porque no le pagó todo lo convenido y por eso le dijo que no le entregaba la parcela hasta que le parcela, pero luego le hizo daños por medio de otras personas y por temor él se fue a otro lugar (carpeta de audio en documentos asociados: archivo14/12/2016 08:17:29). La valoración de esa prueba como fundamento de los hechos probados referidos, es correcta, dado su contenido, pues como se indica en el hecho quinto, el señor [Nombre3] y la actora, hicieron trabajos en el terreno en conjunto, mientras fueron pareja, pero luego de los problemas conyugales, el codemandado citado se mantuvo en el terreno por tolerancia de ella, no en forma exclusiva. Además, tal y como se explicó en la sentencia apelada, la venta a que hace referencia el recurrente es absolutamente nula y por ende no puede surtir efectos legales respecto de terceras personas (artículos 627, 631 del Código Civil). Si el recurrente entregó algún dinero al señor [Nombre3] , en función de ese acto, puede a través de la vía pertinente reclamarlo la devolución de la suma. Lo que no es admisible es su posición de darle valor a ese acto para justificar el desalojo que afectó la tenencia que ejercía la actora sobre el inmueble. Por la forma como se resolvió, con sustento la prueba analizada, tampoco se le ha negado derecho alguno al apelante, que en todo caso se aclara no tendría tampoco derecho real sobre el terreno por ser un bien demanial, aunque lo haya comprado, a través de una venta nula, al señor [Nombre3] . Finalmente el que hubiese “ganado” (sic) un proceso interdictal, no sólo no le confiere derecho alguno por la naturaleza de ese sumario en el cual no se discute ni otorgan derechos de ningún tipo, según lo establecido en el numeral 457 del Código Procesal Civil, aplicado supletoriamente. Pero además no es cierto que se haya declarado a su favor el proceso interdictal en el cual participó frente a la actora pues tal fue denegado por caducidad, según se dispuso en el voto 245-F-2016 de este Tribunal.
XIII.- Tampoco es procedente lo argumentado en forma confusa el agravio B) sobre que si bien el “Achiotal” está dentro de bienes demaniales, que asegura son terrenos que el SINAC trasladó al INDER y que por estar él enlistado en un informe que no ha logrado se certifiquen, es quien figura como poseedor. En el sexto considerando de esta sentencia se explica la naturaleza demanial de la zona donde se ubica el terreno objeto de litigio y a quién corresponde su administración. En cuanto a que el apelante aparezca en un listado, que no explica con qué fin se hizo y por quién, ello no es prueba de tenencia alguna, ni mucho menos le confiere algún derecho en relación con el terreno en litigio. Con respecto a qué probó la posesión momentánea actual, en los procesos anteriores, sin especificar cuáles, por lo que se concluye se trata del interdicto 13-000307-298AG, tampoco es cierto. En primera instancia, en los hechos probados de la sentencia interdictal de 28 de marzo 2014, se consideró poseedora actual o momentánea a la actora. El voto 245-F-2016, de este Tribunal, revocó esa sentencia pero por razones de forma, al declararla caduca. Tampoco es de recibo el argumento de que el señor [Nombre3] y la actora estén de acuerdo para perjudicarlo pues se quedan con el terreno y el dinero, lo cual es impropio y está mal resuelto. Como se le explicó, la sentencia de instancia declara la venta en la que participó absolutamente nula, por ende no puede pretender obtener beneficios de ningún tipo a través de ella. Y con respecto al dinero que alega entregó, puede acudir a la vía pertinente a reclamar su devolución a la persona que lo recibió. No es creíble tampoco su argumento de que la actora y el otro codemandado tenga un complot en su contra, dado que no existe prueba alguna que confirme esa aseveración. Por el contrario, lo que existen son elementos que demuestran que el matrimonio terminó en divorcio e incluso hubo denuncias por violencia doméstica, que reflejan una relación difícil entre las partes. La prueba ofrecida para mejor resolver no fue admitida.
XIV.- Lo alegado en el argumento C) resulta improcedente. Lo tenido por probado con respecto a que el señor [Nombre3] se mantenía en el terreno a nombre de la actora luego de la separación, no es osado ni infundado, pues nunca la tenencia que ejerció en ese terreno fue en forma exclusiva, ni durante la relación de pareja ni luego de eso. Esa conclusión se deriva de lo que se desprende de la prueba testimonial, confesional y documental analizar en forma integral y con criterios de lógica y razonabilidad. Lo expuesto en el hecho probado sexto de la sentencia impugnada, con respecto a que antes de divorciarse ese señor realizaba los trabajos en forma conjunta con la actora y luego continuó habitando el inmueble con anuencia o tolerancia de ella, pues así fue acordado al divorciarse, pero no en forma exclusiva, fue confirmado por los testigos [Nombre1] y [Nombre6]. Tómese en cuenta además que el codemandado [Nombre3] y la actora tuvieron conflictos que generaron denuncias por violencia doméstica y por eso ella explica en sus gestiones que fue a vivir a otro lugar. Los testigos [Nombre8] y [Nombre7] explicaron además, en relación con el terreno en litigio, que ellos acordaron luego del divorcio que el señor [Nombre3] permaneciese en tal por tolerancia de la actora, no con exclusividad, lo cual se puede explicar porque tenían una hija en común, que tenía cinco años de edad en el 2005 según se narra en la sentencia de 16 de mayo de 2005, emitida en el expediente 05-110052-323VD del Juzgado Contravencional de Los Chiles, lo que se confirma en la sentencia de divorcio 354 de 27 de mayo de 2014 emitida por el Juzgado de Familia de San Carlos. Otro dato que confirma el dicho de la actora y que el apelante acepta, es que dicho señor, cuando se quedaba en el terreno, no lo hacía en una casa de habitación, sino en una bodega inhabitable, que solo tenía bien el techo de zinc (hecho segundo de la contestación). Con respecto a su referencia de no ser el terreno objeto de litigio un bien ganancial, ello es cierto, pero no es un dato que haya sido utilizado en la sentencia impugnada para resolver el conflicto, incluso en la sentencia de divorcio expresamente no lo califican de esa manera y aclaran tan solo que ellos ejercen tenencia en esa zona. No se entiende tampoco su afirmación de que con base en este alegato se manifiesta “la intención de sustraer su dominio y perjudicarle” y que la vida del señor [Nombre3] no le puede ser opuesta a su posesión pública y notoria, si tal era quien aparecía registrado como poseedor. Su argumento de que los cultivos realizados por la actora antes del 2007, cuando vivió con su ex esposo, no le otorgan la tenencia del bien -pues era [Nombre3] quien poseía, por el registro del IDA, el documento de venta, los testigos, el precio pagado, y la posesión momentánea actual desde la venta en el 2013, lo cual considera suficiente para que se declare a su favor la demanda-, es una conclusión errada e infundada, conforme a la prueba y lo analizado. Se resalta al respecto que en la citada sentencia 354-2014 emitida por el Juzgado de Familia de San Carlos en el expediente de divorcio 13-000706-924FA (punto 5 del por tanto), la actora y el señor [Nombre3] hicieron referencia al terreno objeto en litigio y a la situación en que se encontraba dada la existencia del interdicto 13-000308-298 AG y aceptaron que en caso de que la demanda fuese acogida, la posesión de la parcela le quedaría a los dos por partes iguales. Con ello el señor [Nombre3] reconoció que la tenencia de ese terreno no era suya exclusivamente, lo que demuestra que lo reclamado por la actora tenía fundamento en la forma como ambos había poseído de hecho el bien antes de esos procesos y desvirtúa la posición del demandado apelante de ser el señor [Nombre3] el único poseedor de ese sector.
XV.- En el reclamo identificado como [Nombre11], reitera se le debe dar valor a la venta que le permitió poseer el inmueble, pues la hizo el titular registrado en el IDA. Aparte que ello no fue demostrado, ya se explicó que se trata de una venta nula que no surte efectos legales. Con respecto a que lo concluido por la jueza de instancia debe serle aplicable a él y no la actora, no lleva razón el apelante pues lo reclamado por ella se probó; por el contrario, se demostró fehacientemente, no con indicios. En cuanto a que no tiene sentido incluir los hechos probados noveno y décimo de la sentencia impugnada pues al final lo que prevalece es que el poseedor era él y no la actora (agravio E), es una apreciación respetable pero no correcta. Tales hechos se refieren al resultado de las sentencias dictadas en el proceso interdictal 13-000307-298AG, datos que son importantes conocer como precedentes de este proceso.
XVI.- En su penúltimo agravio (F) señala que todo el pueblo de Achiotal está en la misma circunstancia, dentro de la zona de influencia del Área de Conservación Arenal Huerta Norte, pero hay dentro de ella una decisión levantada (sic) por el SINAC-INDER con los poseedores, lo cual pide se solicite porque aparece actualmente en la lista y ello permite declarar su posesión, lo cual debieron indicar los representantes del Estado. Aclara no pide se obvie la demanialidad, sino que se declare a su favor la posesión de ese bien demanial, porque existe una regulación especial del uso de la zona y él ha estado incluido en ello en virtud del traslado del poseedor, que no era la actora, siendo todo un ardid para defraudar sus derechos. Su argumentación es infundada y además no fue demostrada. El que todo un pueblo esté en la misma situación no implica que por ello pueda recibir el beneficio que solicita. El que eventualmente apareciera un listado, del cual no se tiene claro cuál es su origen y fines, ni tampoco cuando se realizó, ya se explicó no le confiere ningún tipo de derecho y no es prueba útil para demostrar tenencia o posesión de hecho sobre un bien demanial.
XVII.- Finalmente pide se considere, para efectos de la perturbación, que la actora invadió la finca hace un par de meses y permanece en ella, por lo que se interpusieron demandas penales (agravio G). Aunque esos hechos efectivamente hayan sucedido, no cambia lo resuelto pues se trataría de sucesos que no pueden variar la causa ni objeto de este litigio y además esa situación no enervaría que el demandado apelante despojo a la actora de la tenencia que ella ejercía, con fundamento en una causa que no tenía validez, como lo es la venta nula de un bien demanial. Por ende ninguno de los argumentos del demandado [Nombre2] resultan de recibo para variar lo resuelto.
XVIII.- De conformidad con lo expuesto, en lo apelado, procede confirmar la sentencia recurrida.
POR TANTO
En lo apelado, se confirma la sentencia recurrida. Se aclara que en los puntos uno y tres del por tanto se trata de “posesión de hecho o mera tenencia”.
*CHZAU43HJTAY61* [Nombre12] - JUEZ/A DECISOR/A *JRDP1HSKH2O61* [Nombre13] - JUEZ/A DECISOR/A *HIKYBSVBMBO61* [Nombre14] - JUEZ/A DECISOR/A Clasificación elaborada por CENTRO DE INFORMACIÓN JURISPRUDENCIALdel Poder Judicial. Prohibida su reproducción y/o distribución en forma onerosa.
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