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Res. 00524-2016 Tribunal de Apelación de Sentencia Penal III Circuito Judicial de Alajuela San Ramón · Tribunal de Apelación de Sentencia Penal III Circuito Judicial de Alajuela San Ramón · 20/06/2016

Partial annulment of civil judgment against municipality for denying construction approvals in communal areasNulidad parcial de condena civil a municipalidad por denegación de visados en áreas comunales

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OutcomeResultado

Partially grantedParcialmente con lugar

Seven grounds of the appeal by the Municipality of Heredia are upheld, and the civil judgment is partially annulled, setting aside the damages, costs and interest awards, and the dismissal of the municipality's civil suit; partial remand is ordered.Se declaran con lugar siete motivos del recurso de apelación de la Municipalidad de Heredia y se anula parcialmente la sentencia condenatoria civil, dejando sin efecto las sumas por daños, costas e intereses, y la declaratoria sin lugar de la demanda civil municipal; se ordena reenvío parcial.

SummaryResumen

The Court of Appeals partially annuls a civil judgment against the Municipality of Heredia. The case involves the segregation and sale of lots in communal facility areas of the Las Cumbres Urbanization. The municipality had denied construction approvals, arguing the land was inalienable public domain. The trial court deemed the denial illegitimate, applied positive silence, and ordered the municipality to pay damages to the buyer. On appeal, the appellate court upholds seven grounds raised by the municipality: it holds that communal areas designated in official maps are public domain protected by the principle of inmatriculation, requiring no registration; that positive silence does not apply in urban development matters or to public domain property; that the municipality acted in fulfillment of a legal duty to protect those assets; and that the lower ruling lacked adequate reasoning and ignored the municipality's plausible grounds for litigating. The civil condemnation, costs, and dismissal of the municipality's civil action are set aside, with partial remand ordered.El Tribunal de Apelación anula parcialmente una sentencia condenatoria civil contra la Municipalidad de Heredia. El caso surge de la segregación y venta de lotes en áreas de facilidades comunales de la Urbanización Las Cumbres. La municipalidad había denegado visados y permisos de construcción para esos lotes, argumentando que eran bienes demaniales e inalienables. El tribunal de juicio consideró que la denegatoria fue ilegítima, aplicó silencio positivo y condenó a la municipalidad a pagar daños al comprador afectado. En apelación, el tribunal superior declara con lugar siete motivos de la municipalidad: concluye que las áreas comunales fijadas en planos oficiales son bienes de dominio público protegidos por el principio de inmatriculación, sin necesidad de inscripción registral; que el silencio positivo no opera en materia urbanística ni sobre bienes demaniales; que la municipalidad actuó en cumplimiento de un deber legal al proteger esos bienes; y que el fallo carecía de fundamentación adecuada y no analizó la plausible razón para litigar. Se anulan la condena civil contra la municipalidad, las costas y la declaratoria sin lugar de su demanda civil, ordenando reenvío parcial.

Key excerptExtracto clave

“It is clearly derived from these judicial rulings that, in urban development matters, regarding permits, approvals and authorizations, positive silence does not operate; therefore, the administered party is not entitled to invoke that institution in the absence of a response from the municipal entity[...]. Green areas, park zones or communal facility areas of a development, described in the official plans, are demanial, inalienable, imprescriptible and unattachable assets, under the custody and administration of municipal corporations. Furthermore, by virtue of the principle of inmatriculation, such communal assets enjoy legal protection from the moment they are set and described in the official plans, without requiring formal transfer or deed in favor of the municipal corporation.” “Consequently, the first, second, third, fourth, fifth, sixth and seventh grounds of the appeal filed by the Municipality of Heredia are upheld. Therefore, the challenged judgment is partially annulled[...]”“De estas últimas sentencias judiciales se deriva con claridad, que en materia urbanística, en lo concerniente a permisos, visados y autorizaciones no opera el silencio positivo, por lo que el administrado no está legitimado para invocar dicho instituto en ausencia de respuesta del ente municipal[...]. Las áreas verdes, o zonas de parques o de facilidades comunales de una urbanización, que están descritas en los planos oficiales son bienes demaniales, inalienables, imprescriptibles e inembargables, que están bajo la tutela y administración de las corporaciones municipales. Asimismo, en virtud del principio de inmatriculación, dichos bienes comunales gozan de protección legal desde el momento en que quedan fijados y descritos en los planos oficiales de una urbanización, sin ser necesario su traspaso formal o escritural en favor de la corporación municipal.” “En consecuencia, se declaran con lugar los motivos primero, segundo, tercero cuarto, quinto, sexto y sétimo del recurso de apelación interpuesto por la Municipalidad de Heredia. Por tanto, se anula parcialmente la sentencia impugnada[...]”

Pull quotesCitas destacadas

  • "Las áreas verdes, o zonas de parques o de facilidades comunales de una urbanización, que están descritas en los planos oficiales son bienes demaniales, inalienables, imprescriptibles e inembargables, que están bajo la tutela y administración de las corporaciones municipales."

    "Green areas, park zones or communal facility areas of a development, described in the official plans, are demanial, inalienable, imprescriptible and unattachable assets, under the custody and administration of municipal corporations."

    Considerando IV

  • "Las áreas verdes, o zonas de parques o de facilidades comunales de una urbanización, que están descritas en los planos oficiales son bienes demaniales, inalienables, imprescriptibles e inembargables, que están bajo la tutela y administración de las corporaciones municipales."

    Considerando IV

  • "En materia urbanística, en lo concerniente a permisos, visados y autorizaciones no opera el silencio positivo, por lo que el administrado no está legitimado para invocar dicho instituto en ausencia de respuesta del ente municipal."

    "In urban planning matters, regarding permits, approvals and authorizations, positive silence does not apply; therefore, the administered party is not entitled to invoke that institution in the absence of a response from the municipal entity."

    Considerando IV

  • "En materia urbanística, en lo concerniente a permisos, visados y autorizaciones no opera el silencio positivo, por lo que el administrado no está legitimado para invocar dicho instituto en ausencia de respuesta del ente municipal."

    Considerando IV

  • "De conformidad con el principio de inmatriculación o innecesaria inscripción del dominio público, su existencia y publicidad se da con independencia de su registro, porque se presume su titularidad por parte del Estado."

    "In accordance with the principle of inmatriculation or unnecessary registration of public domain, its existence and publicity occurs independently of its registration, because ownership by the State is presumed."

    Considerando III

  • "De conformidad con el principio de inmatriculación o innecesaria inscripción del dominio público, su existencia y publicidad se da con independencia de su registro, porque se presume su titularidad por parte del Estado."

    Considerando III

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Sections

Procedural marks

II.Regarding the appeal filed by the Municipalidad de Heredia. The appellant entity raises eight grounds for appeal, in seven of which it challenges the reasoning of the judgment, insofar as the civil action brought by the municipal entity was dismissed and, conversely, a civil judgment was entered against said municipal corporation. In summary, the appellant's arguments are summarized as follows. In the first ground of the appeal, it alleges disagreement with the weighing of the evidence, due to non-observance of the rules of sound judgment. It objects that the judgment's reasoning arbitrarily and disproportionately established that the Municipalidad de Heredia was the cause of the damages claimed by [[Nombre1] ] and determined that the event generating such damages was the illegal conduct and irregular functioning of the municipality, for failing to approve (visar) the plans for the segregated lots of the Urbanización [Dirección1] Cumbres and for unjustifiably denying the construction permits (permisos de construcción). It states that the Trial Panel held that the problem arose because the Municipality did not grant, within the established timeframe, the approvals (visados) of the plans for the lots acquired by the plaintiff [[Nombre1] ], which resulted in the application of tacit approval (silencio positivo) and, therefore, the denial of the approval (visado) and the construction permits (permisos de construcción) by the local Municipality was illegitimate conduct. It argues that this reasoning outlined in the judgment is wrong and violates the rules of sound judgment because the evidence presented leads to a different conclusion, namely, that the municipal entity acted in accordance with the law and in defense and protection of public domain assets (bienes demaniales). It alludes to the fact that the genesis of the investigated facts begins at the moment when the Urbanización Las Cumbres project was presented to the Municipalidad de Heredia, with a site design (diseño de sitio) where the developer committed to transferring the public areas to the Municipality, in accordance with the provisions of Articles 32, 40, 43, 44, and 45 of the Ley de Planificación Urbana. This site design was approved by the Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo and was presented to the cadastre, constituting what is called a site design or official map (mapa oficial), which occurred back in 1990. It adds that the fourth stage of that project, which is the one of interest for the specific case, was approved by those same entities in 1997, as accredited by documentary and testimonial evidence, without a single piece of evidence indicating that this site design underwent any modification. It states that from the moment the Municipalidad de Heredia approved the site design of the Las Cumbres urban development project, which had been previously approved by the INVU, the transfer of the community facility areas (áreas de facilidades comunales) indicated in the site design is consolidated, and they therefore become public domain assets. It details that the communal areas (áreas comunales), which are public in nature, were already part of the public domain because they were duly delimited in the official map (mapa oficial) and later in the cadastral mosaic, which were identified in the project as community facility areas (áreas de facilidades comunales), meaning no person could dispose of those lands, and to reclassify them (desafectarlos) requires the approval of a law. It criticizes that the Trial Court erroneously and arbitrarily considered that the accused [Nombre2], who was the project developer, could modify the communal areas (áreas comunales), because the Municipality had not received the works, and according to the Trial Panel's estimation, there was no impediment to making whatever modifications the developer wanted. It argues that the Procuraduría General de la República, in opinion C-059-2002 of February 25, 2002 – from which it transcribes an excerpt – established the inalienability of common areas (áreas comunes) in urban development projects. It adds that, based on this error, the Trial Court considered that the surveyor and accused [Nombre3] could segregate lots that belonged to the communal area, and that the defendant and notary [Nombre4] was empowered to record, in the public deed of segregation, a notarial statement of plan approval (visado de planos) by tacit approval (silencio positivo). Furthermore, it objects that the Trial Court resolved that a causal link exists between the damages claimed by the plaintiff [[Nombre1] ] and the municipal action of denying the approval (visado) of the plans and, consequently, the construction permits (permisos de construcción), which it deems an illegal basis, because what existed was illicit conduct by the three accused. It also objects to the Trial Court's interpretation of the regulation for the national control of subdivisions (fraccionamientos) and urbanizations, since this regulation establishes that the modification of common areas (áreas comunes) must be approved by both entities, the INVU and the municipality, and that in the specific case, the modification proposed by the developer did not have the approval of the municipal corporation. It adds that, despite the Trial Court having found it proven in the judgment that the INVU, induced by error, authorized the modification of the site design, because the nature of the lots to be segregated was modified, and that due to this authorization, the Catastro Nacional, also induced by error, modified the nature of said lots, despite these circumstances, the judgment established that the party that caused the damages alleged by the civil plaintiff [[Nombre1] ] was the Municipalidad de Heredia, by estimating that said Municipal entity could not refuse to grant the plan approvals (visados de planos) and construction permits (permisos de construcción) requested by the civil plaintiff [[Nombre1] ] and, based on said reasoning, condemned the municipal entity to pay exorbitant sums for moral damages (daño moral) in favor of the civil plaintiff. It requests that the judgment be annulled and a new trial be ordered. In the second ground, the appellant argues that the Heredia Court incorrectly applied the regulations relating to tacit approval (silencio positivo), by maintaining that, in the specific case, when the municipal corporation did not grant the respective plan approval (visado de planos) requested by Licenciado [Nombre5] within the time established by law, tacit approval (silencio positivo) took effect, and therefore it was the obligation of the public entity to grant the respective construction permits (permisos de construcción). It indicates that, under this same reasoning, the Trial Court concluded that notary [Nombre4] was correct in authorizing public deed number 123, in which he attested to the municipal approval (visado municipal) of several cadastral plans, by tacit approval (silencio positivo) in application of the provisions of Article 34 of the Ley de Planificación Urbana. It argues that the sentencing Court's argument is wrong, because tacit approval (silencio positivo) does not operate automatically (de oficio), and there must be an administrative act that recognizes the existence of the tacit approval (silencio positivo), for which reason notary [Nombre6], having not filed said petition before the municipal entity, could not attest to the existence of tacit approval (silencio positivo) for the granting of municipal approvals (visados municipales). It adds that, in this case, tacit approval (silencio positivo) did not apply, because the lots for which the municipal approval (visado municipal) was sought constituted public domain areas, these being the green areas (zonas verdes) and community facility areas (áreas de facilidades comunales) that the developer must set aside in every urban development project. It argues that the Court, by disregarding the regulations and jurisprudence that govern tacit approval (silencio positivo), erroneously established that the actions of [Nombre7], [Nombre8], and [Nombre9] were correct and that, therefore, said lands could be segregated and registered in the Registro Nacional as private property. In the third ground of the appeal, non-observance of Articles 11, 190, 195, and 196 of the Ley General de Administración Pública is alleged. It points out that, in accordance with the evidence presented, it can be deduced with meridian clarity that both the accused [Nombre8] and her family nucleus knew the legal nature of the lots they intended to sell to the victim [[Nombre1] ], that is, that they were communal areas (áreas comunales) and that they belonged to the Municipalidad de Heredia. It argues that, in an erroneous weighing of the evidence, the Court concludes that the only party responsible for the damages caused to [[Nombre1] ] is the municipal corporation, without taking into consideration that, in this case, the exemption from liability established in Article 190 of the Ley General de Administración Pública applies, since what generated the damages to the victim [[Nombre1] ] was the action of a third party, specifically [Nombre2], who could not dispose of the lands that had been transferred to the Municipality for community purposes. It states that the genesis of the problem was the illegitimate conduct of [Nombre2] in segregating public domain assets and disposing of them illegally. It adds that there are also other third parties responsible for the eventual damages caused to Mr. [[Nombre1] ], such as the surveyor [Nombre9] and the notary [Nombre4], who participated in the segregation process of the areas destined for community facilities (facilidades comunales). It argues that the municipal corporation, by not granting the approval (visado) of the plans or the construction permits (permisos de construcción), acted in compliance with a legal duty that required it to protect public domain assets, which in this case were represented by the four lots that were sold to [[Nombre1] ]. In the fourth ground of the appeal, it objects to the award of costs for attorney's fees for the civil damages action instituted by [[Nombre1] ]. The appellant argues that, in this case, there was a plausible reason to litigate, which is established in Article 222 of the Código Procesal Civil, a principle also embodied in Article 267 of the Código Procesal Penal. It objects that the Trial Court did not analyze whether a plausible reason to litigate existed, since the judgment only indicates that, as the municipal entity was unsuccessful, the award of costs must be imposed. It adds that a plausible reason to litigate did exist, since the Municipality had to exercise all actions within its reach to protect public domain assets. In the fifth complaint, it objects to the award of costs imposed against the Municipalidad de Heredia on the occasion of the civil damages action filed by the municipality against [Nombre2] and [Nombre3]. It reiterates that the Municipalidad de Heredia litigated in good faith, an aspect that was not analyzed in the ruling, and that, on the contrary, without any analysis, it was ordered to pay attorney's fees in the amount of 4,961,291,598 colones in favor of each of the civil defendants. It adds that the Trial Court did not weigh that the municipal action was based on an investigation conducted by the Ministerio Público, which concluded in an accusation against the civil defendants, an accusation that even passed the preliminary hearing phase, in which the criminal judge considered that sufficient probability existed to order the case to trial. It states that the Municipalidad de Heredia acted in good faith, as it relied on the facts that the prosecuting entity's investigation had been able to demonstrate; moreover, it filed the civil actions under the protection of Article 169 of the Constitución Política and Articles 1 and 3 of the Código Municipal, which require it to defend public domain assets. In the sixth ground, it objects to the civil judgment by which the municipal entity's obligation to pay the sum of three million colones for material damages (daño material) is established, which is not justified by the evidence received during the adversarial proceedings. It argues that there is a lack of reasoning for this point, because it is impossible to extract the reason why that sum of money is awarded, if the same judgment establishes that the four lots are registered in the name of the civil plaintiff [[Nombre1] ]. In the seventh ground, it challenges the award for moral damages (daño moral) in favor of the plaintiff [[Nombre1] ], which was set at the disproportionate sum of thirty million colones. It indicates that the Trial Court erroneously considered that the damages to the detriment of [[Nombre10] ] originated in the chain of acts carried out by the Municipalidad de Heredia. It states that no causal link exists between the damage caused to [[Nombre1] ] and the action of the municipal entity, which was compliant with the regulations and jurisprudence that govern urban planning law (derecho urbanístico). As all the grounds are related to the manner in which the civil aspects debated in the adversarial proceedings were resolved, they will be resolved jointly.

III.The first, second, third, fourth, fifth, sixth, and seventh grounds are granted. Due to the significance derived from the topics related to the claims made, it is necessary to clarify several concepts that are of interest for the specific case, in order to clarify the meaning of each one. In general terms, this matter responds to a series of events that have occurred in relation to the construction of the Urbanización Las Cumbres, located in Heredia. The controversy specifically arises with respect to the community facility area (área de facilidades comunales), designated for the fourth stage of the aforementioned urban development project. According to the charged facts, a series of actions occurred through which the land use (uso de suelo) of those communal lands was changed and, subsequently, several segregations and sales of lots that held that status took place (see the accusation added to folios 1376 through 1401 of volume three of the main file). In this regard, the provisions of the Ley de Planificación Urbana are of interest, which establishes that every developer (urbanizador) shall freely cede to public use both the areas intended for roads and those corresponding to parks and community facilities (facilidades comunales) (Article 40). Likewise, the cited legislation has established that the official map (mapa oficial), together with the plans or the cadastre that complement it, shall constitute a special, reliable registry of the ownership and designation (afectación) to the public domain of the lands or spaces already ceded for public uses (Article 43). Complementing the above, Article 1 of the cited legislation defines the official map (mapa oficial) as the plan or set of plans in which the exact position of the layouts of public roads and areas to be reserved for community uses and services is indicated. Additionally, the principle of [Placa1] has been established at the legal level as a protective mechanism for communal public domain areas, which is embodied in Article 44 of the cited regulation, and establishes that municipal ownership over the areas of streets, squares, gardens, parks, or other open spaces for general public use is constituted by that very purpose and its registration in the Registro de la Propiedad may be dispensed with if it appears on the official map (mapa oficial). Regarding these legal precepts, the jurisprudence of the Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia has established the following: "For the purposes of this proceeding, the evidence is clear, at least for the purpose of rejecting the plaintiff's claim to be granted construction permits (permisos de construcción). It is reiterated, the municipal action is in accordance with the law, because constructions are intended on lands designated for public use since before their registration. In this regard, it must be noted that it was not indispensable for such assets to be registered in the name of the Municipality or for the transfer to be formally made, as the appellant claims; first, because there was an agreement materialized in the original plans of the Urbanization. Second, a formal transfer is not indispensable according to the principle of [Placa1]. This Chamber has stated on the matter: ‘In accordance with the principle of [Placa1] or unnecessary registration of the public domain, its existence and publicity occur independently of its registration, because its ownership by the State is presumed. Thus, the public domain regime exists per se. The publicity of this type of assets is material, not necessarily formal or registral. The public domain asset, by its nature, does not require registral inscription ....’ (Judgment No. 001259-F-S1-2009 at 10:50 a.m. on December 10, 2009). Third, its constitution on the official maps (mapas oficiales) of the urbanization and the canton, as set forth, was sufficient for it to be considered part of the public domain, according to Article 44 of the Ley de Planificación Urbana, which establishes: ‘Municipal ownership over the areas of streets, squares, gardens, parks, or other open spaces for general public use is constituted by that very use and its registration in the Registro de la Propiedad may be dispensed with if it appears on the official map (Mapa Oficial)…’. In this case, being on the official map of the Urbanization, the property indicated herein was consolidated, and therefore the Municipality was correct in denying the permit that is the subject of this process. For these reasons, there is also no improper weighing of the evidence alleged regarding the lack of transfer of the lots to the Municipality. The Urbanization exists in the Municipality's plans and territorial planning, so it is unnecessary to analyze whether it is finished or not. Article 40 ibidem must be respected regarding the existence of a sector intended for a park, as the improper hierarch originally stated. That is, before and after the subdivision (fraccionamiento). A part of its extension must be dedicated to green areas (zonas verdes); furthermore, the national legal system mandatorily requires it, and it is the duty of the Municipalities to protect them. This Chamber has expressed: ‘…in accordance with the provisions of Articles 37 of the Ley de Construcciones and 43 and 44 of the Ley de Planificación Urbana, parks constitute public domain assets whose essential purpose, under the terms of Article 50 of the Constitución Política, is to provide people with green spaces (áreas verdes) for recreation, as a way to guarantee them the enjoyment of spaces that allow them to have a good quality of life and, therefore, to fully develop as human beings in freedom’… Added to the above, the trial court judges are correct when they mention that this conclusion is consistent with Articles 37 of the Ley de Construcciones and 43 and 44 of the Ley de Planificación Urbana, from which the generic designation (afectación) of parks to the public domain can be extracted" (Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, Judgment Number 896 at 9:30 a.m. on August 4, 2015). Also, for a better understanding of the issues discussed in the appeal, it is indispensable to reference what the Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia has indicated through Resolution No. 4205-96, in which it considered that Article 40 of the Ley de Planificación Urbana establishes the obligation, on the part of the developer (urbanizador) or subdivider (fraccionador), to freely cede to municipal entities a portion of land for the use of public roads, parks, and community facilities (facilidades comunales), in proportion to the land being urbanized or subdivided, without it being understood that this signifies a sacrifice or confiscation against the developer or that it contravenes Article 45 of the Constitution. Likewise, in that ruling, the Sala Constitucional asserted the following: "XXII. The green areas (áreas verdes) intended for public use, by virtue of their use and nature, are part of the community's heritage and must remain under the jurisdiction of municipal entities so that they administer them as public domain assets, thus participating in the legal regime of these assets, which makes them inalienable, imprescriptibly, and unattachable, that is, they cannot be the object of private property by the developer (urbanizador) or subdivider (fraccionador), as provided in Article 40 of the Ley de Planificación Urbana. (...)". For its part, Section III of the Tribunal Contencioso Administrativo, in Judgment No. 840 at 3:40 p.m. on March 4, 2010, indicated, in relevant part, the following: "IV.- ON GREEN ZONES (ZONAS VERDES) OR COMMUNAL ASSETS (BIENES COMUNALES).- Green zones (zonas verdes) are understood to be those areas resulting from urban development projects, originating from the charge imposed on the developer (urbanizador) (or developer) in Article 40 of the Ley de Planificación Urbana, to ‘freely’ cede to municipal entities a portion of land - between five and twenty percent of the land allocated to the project - for the use of public roads, parks, and community facilities (facilidades comunales), the cost of which is transferred to the value of the resulting parcels or lots. Thus, they ‘nominally’ belong to the municipalities (insofar as they hold the bare title of the property), but in a strict sense, they are classified as communal assets (bienes comunales), insofar as they are intended for neighborhood use, precisely because their (constitutional) basis is the provision of minimum services for the urbanization phenomenon - which roughly implies the ‘creation of cities’ - as has been clearly and precisely stated by the Sala Constitucional in various pronouncements. ‘XX. The free cession to municipalities of lands to be subdivided or urbanized is made to allocate certain services for the community on them, such as public roads and green zones (zonas verdes), the latter - which are the ones of interest to us - will be used to build parks, gardens, educational centers, sports and recreational areas.’" Likewise, the duty of local governments, in the exercise of municipal autonomy, to oversee compliance with urban planning regulations has been recognized at the jurisprudential level, for which the Tribunal Contencioso Administrativo, Section III, established the following: "The Municipalities of the Republic are responsible for ensuring that cities and other towns meet the necessary conditions of safety, health, comfort, and beauty in their public roads, in the buildings and constructions erected on their lands, without prejudice to the powers that the laws grant on these matters to other administrative bodies. Thus, the ‘police power’ is the competence recognized to the Administration, so that, based on a law, it regulates and oversees an activity, in order to ensure public order, health, tranquility, the safety of persons, as well as the moral, political, and economic organization of society; an attribution by virtue of which the imposition of restrictions on the enjoyment of fundamental rights is reasonable, insofar as its justification is found precisely in the consideration that fundamental rights are limited by those of other persons, since they must coexist with each and every one of the other fundamental rights. Thus, the measures that the State adopts with the purpose of protecting safety, health, and tranquility are of public social interest, manifested through the police power, understood as the regulatory power over the enjoyment of rights and the fulfillment of constitutional duties. (In this sense, one can consult Judgments Number 401-91, at two in the afternoon on February twentieth, and 619-91, at two forty-five in the afternoon on March twenty-second, both resolutions from nineteen ninety-one, and [Telf1], at three twenty in the afternoon on April ninth, two thousand three, from the Sala Constitucional.)" (Tribunal Contencioso Administrativo, Judgment Number 716 at 4:50 a.m. on October 25, 2010). The cited regulations and the reviewed jurisprudential precedents allow this Panel of Judges to reach the following conclusions of interest for the resolution of the case at hand. The green areas (áreas verdes), or park zones or community facility zones (zonas de facilidades comunales) of an urbanization, which are described in the official plans, are public domain assets (bienes demaniales), inalienable, imprescriptibly, and unattachable, which are under the protection and administration of municipal corporations. Likewise, by virtue of the principle of [Placa1], said communal assets enjoy legal protection from the moment they are fixed and described in the official plans of an urbanization, without it being necessary for their formal or deed-based transfer in favor of the municipal corporation. That is, in accordance with the principle of [Placa1] or unnecessary registration of the public domain, its existence and publicity occur independently of its registration, because its ownership by the State is presumed. Thus, the public domain regime exists per se. Moreover, and because it constitutes another of the topics raised in the appeal and which is relevant for the resolution of the claim's object, it is necessary to invoke what the Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia has indicated regarding the scope of municipal tacit approval (silencio positivo municipal) and its limitations concerning urban planning law (derecho urbanístico). In this regard, that Chamber of Cassation indicated: "VI.- The first ground revolves around two points: municipal tacit approval (silencio positivo municipal), and the classification of industrial establishments, specifically, in considering that the activity it wishes to develop is one of those classified as harmless. Regarding the first, Articles 330 and 331 of the LGAP provide: ‘330. 1. The silence of the Administration shall be understood as positive when expressly so established or when it involves authorizations or approvals that must be granted in the exercise of oversight and tutelage functions. 2. Silence shall also be understood as positive when it involves requests for permits, licenses, and authorizations. 331. 1. The period for tacit approval (silencio positivo) to arise shall be one month, starting from when the body receives the request for approval, authorization, or license with the legal requirements.’ In this understanding, Canon 80 of the CM stipulates: ‘The municipality must resolve license applications within a maximum period of thirty calendar days, counted from their submission. Once the term has expired and the requirements are met without any response from the municipality, the applicant may establish their activity.’"

And, Article 81 of the same code, in correspondence with provision 331 of the LGAP, establishes in relevant part: "The municipal license referred to in the preceding article may only be denied when… the establishment has not fulfilled the legal and regulatory requirements or when the activity, by reason of its physical location, is not permitted by the laws or, failing that, by the current municipal regulations." Consequently, rule 330 of the LGAP establishes the prerequisites for the positive silence (silencio positivo) of the Administration to take effect, which is recognized by precept 80 of the CM. For its part, provision 331 of the LGAP stipulates that it occurs after one month (without a response) from the receipt of the filing in which approval, authorization, or granting of a license or permit is sought, provided that the requirements imposed by the legal system are met; requirements also demanded by cardinal 81 of the CM. Hence, it does not operate unrestrictedly or automatically; rather, it must comply with regulatory demands. Furthermore, as the Court indicated, jurisprudentially, both the Constitutional Chamber and this Collegiate Body have held that in the operation of this figure, there are limits in environmental and urban planning matters. This Chamber rejected the application of this figure in a case where a concession on an island was being discussed because it is a public domain asset of an environmental nature, stating: "…that the jurisprudence of the Constitutional Chamber of the Supreme Court of Justice has been clear and constant in denying the possibility of positive silence (silencio positivo) being configured in relation to environmental matters and public domain assets (in this regard, among many others, see votes from that jurisdictional body number 1886 of 9:12 a.m. on April 7, 1995, and 2063 of 2:45 p.m. on February 14, 2007)" No. 771 of 4:00 p.m. on November 18, 2008. In the subexamine case, the Court ruled: "It is fundamental to indicate that positive silence (silencio positivo) generates an administrative act favorable for all purposes, that is, when the formal requirements demanded and the prerequisites established in the rule are met, a favorable conduct with full legal effects arises. The foregoing, unlike negative silence, whose consequence is merely procedural, that is, to consider the applicant's petition denied when the deadline of one or two months has elapsed, depending on whether it is in the constitutive or appellate phase of the administrative procedure. Thus, it only has procedural effects to facilitate the interested parties' access to a subsequent means of challenge... Now, precisely due to the particularity of generating a favorable act, positive silence (silencio positivo) requires the concurrence of two conditioning prerequisites: 1) That the application filed before the Administration meets all the requirements demanded by the current regulations; 2) That the period of one month elapses without a response having been given to it. Consequently, for its applicability, not only is an omission by the Administration in response to an applicant's filing required, and that this inactivity is sanctioned with positive silence (silencio positivo), but also compliance with all the requirements and demands that the legal system establishes in relation to the filed petition... However, it must be noted that jurisprudentially it has been established that – in matters of authorizations and permits – there are exceptions to the application of the figure of positive silence (silencio positivo). Thus, in what is relevant, constitutional jurisprudence has repeatedly indicated that in environmental and urban planning matters, positive silence (silencio positivo) is inapplicable (in this regard, see judgments No. 6836-93, 5506-94, [Telf2], [Telf3], all from the Constitutional Chamber, as well as decision No. 0397-F-2001, issued by the First Chamber of the Supreme Court of Justice). This is so because the constitutional principles of Environmental Law are applicable to Urban Planning Law, which regulates matters concerning territorial planning (which includes the delimitation of the content of urban property and the exercise of the urban planning function as a public power), since both integrate the legal concept of the environment, and therefore, compromise the fundamental right to a healthy and ecologically balanced environment...". Thus, for the adjudicators, which this Chamber endorses, what is paramount is that in the matter under analysis, the exercise of public powers in environmental and urban planning matters is at stake" (Bold and underlining added. Judgment of the First Chamber of the Supreme Court of Justice number 1195 of 9:45 a.m. on September 18, 2013). This position has also been reiterated by the Administrative Litigation Tribunal, which stated in relevant part: "IV.- Regarding the administrative silence provided for in Law 8220 in urban planning matters and in the specific case. Indeed, Law 8220 created a system of guarantees in favor of the applicant, aimed at eliminating the unhealthy practice of the Administration repeatedly requesting different requirements from applicants, which caused delays and obstacles to the procedures and filings presented before the various public offices. The same legal text is clear in providing the procedure for the applicant to invoke positive silence (silencio positivo) when the Administration does not resolve their filing in a timely manner, having complied with all legal requirements. Notwithstanding the foregoing, in matters of construction licenses, this regulation is not applicable, for the reasons explained below. Positive silence (silencio positivo) in the scope of application in favor of applicants involves the pre-existence of a subjective right, the exercise of which is subject to prior compliance with the requirements demanded by the legal system. Due to the exceptional nature of this figure, the general rule is that the silence of the Administration is understood as negative, except in cases expressly indicated by ordinary law. However, the administrative act that arises in light of positive silence (silencio positivo) must conform to the legality framework, since the absence of its essential prerequisites implies its non-existence. Administrative inactivity cannot constitute a reason to harm the current legality and constitutionality framework. Therefore, positive silence (silencio positivo) cannot operate when any of the requirements established by the legal system are omitted, even if the responsible body or official does not rule within the established deadlines, leaving the interested party, in any case, the possibility of seeking protection before the Constitutional Court, demanding an express administrative response. However, in urban planning matters, the jurisprudence of the Constitutional Chamber, which is binding 'erga omnes' and a source of law (Article 7 of the LGAP), has established the inapplicability of positive silence (silencio positivo). As that same Court indicated in judgment No. 2003-03656, in which it stated: 'Like two sides of the same coin: the natural environment and the urban environment. It is thus intended to be a more human environment, that is, an environment that is not only healthy and ecologically balanced but also a symbolic reference and giver of national, regional, or local identity. Thus, the fundamental right to a healthy and ecologically balanced environment - widely developed by constitutional jurisprudence - will encompass both its natural parts and its artificial parts, the latter understood as the human habitat, what is built by man, i.e., the urban, so that they remain free from all contamination, both because of the effects and repercussions it may have on the health of people and other living beings, and because of the intrinsic value of the environment. In a similar vein, the First Chamber of the Supreme Court of Justice in judgment No. 000507-F-04 in which it indicated: the notion of property is fully and perfectly amalgamated with the constitutional right to the environment, which with equal intensity and hierarchy, is proclaimed by the constitutional body in its precept 50. Therefore, it is not difficult to infer urban planning regulation as an intermediary between property and the environment, since, after all, it is the gray, regulatory, and building-focused reverse side of the latter subject matter. Environment and urban planning thus constitute areas of Law that, due to their limiting role, define the precise contour of the right to property, that is, its essential content. In full accordance with the foregoing, Decreto Ejecutivo N. 32565-MEIC states that positive silence (silencio positivo) is not applicable to licenses or permits in which "...by legal or jurisprudential provision...", its inapplicability has been established (Article 27 of the Decree). It is for this reason that the invocation of positive silence (silencio positivo) by the appellant is legally incorrect, since the figure contemplated in Law 8220 and invoked for the purpose of considering his right to build as constituted does not govern the obtaining of construction licenses, as they are an essential component of administrative acts regulated by urban-environmental law, which makes it necessary in all cases that there be an express ruling by the Administration regarding the granting of the license once all legal prerequisites have been met." (Administrative Litigation Tribunal, Section III, resolution of 03:30 hours on March 31, 2014). From these last judicial decisions, it is clearly derived that in urban planning matters, concerning permits, approvals (visados), and authorizations, positive silence (silencio positivo) does not operate, and therefore the applicant is not entitled to invoke said mechanism in the absence of a response from the municipal entity to a request for a procedure related to a municipal approval (visado municipal) or a construction permit. Now, it is pertinent to analyze how these normative and jurisprudential provisions were applied by the Trial Court when resolving the case submitted for its discussion, which will be developed in the following whereas clause.

IV.It is necessary to specify that the judgment was challenged only by the Municipalidad de Heredia, in its dual capacity as plaintiff and civil defendant, regarding the manner in which the Trial Court resolved the various civil claims filed by the different parties involved in the process subject to this litigation. Regarding the criminal liability of the various civil defendants, this Chamber will not issue any type of analysis since that aspect was not challenged by any of the duly constituted parties within the criminal proceedings. From the operative part of the judgment, it is clearly deduced that the Trial Court declared the civil action for compensation filed by the Municipalidad de Heredia without merit. Instead, it ordered said Municipal corporation to pay the following amounts: "6) The defense of LACK OF RIGHT raised by the MUNICIPALIDAD DE HEREDIA is rejected, and consequently, the CIVIL ACTION FOR COMPENSATION filed by [Name [Name11]] against the MUNICIPALIDAD DE HEREDIA is partially granted, an entity which is ordered to pay the amount of EXACTLY THREE MILLION SEVEN HUNDRED THOUSAND COLONES (¢3,700,000.00) for MATERIAL DAMAGE, and the amount of EXACTLY THIRTY MILLION COLONES (¢30,000,000.00) for MORAL DAMAGE, for a total civil judgment amounting to the sum of EXACTLY THIRTY-THREE MILLION, SEVEN HUNDRED THOUSAND COLONES (¢33,700,000.00); likewise, in this particular case, the MUNICIPALIDAD DE HEREDIA is ordered to pay procedural costs in the sum of EXACTLY TWO MILLION TWO HUNDRED THIRTY-TWO THOUSAND COLONES (¢2,232,000.00); all of these payable to [Name [Name11]]. The Plaintiff's request for payment of retroactive interest is denied. 7) The request for restitution of things to their previous state and the request for nullity of all public instruments, plans, and registry entries related to the properties of the Heredia district, real folio numbers: 153993-000, 176396-000, 176397-000, 176398-000, 176399-000, and 176400-000, are denied. 8) Interest on said payments that the MUNICIPALIDAD DE HEREDIA must make shall accrue from the date this judgment becomes final until its effective cancellation, calculated in accordance with the interest rate set by the Banco Nacional de Costa Rica for 6-month certificates of deposit. Given that the sums granted in this judgment are liquid and enforceable, if the condemned party does not cancel them by simple order of this Court within fifteen days of this resolution becoming final, the creditor parties must resort to the corresponding execution proceeding." (textual copy from folios 2394 and 2395). The Trial Chamber also ordered that the Municipal Corporation pay the personal costs for the civil action filed in favor of [Name2] and [Name3]. To support this position, the Trial Court structured its reasoning on the following arguments, which - in summary - state: i) There is no evidence that the Las Cumbres project was received by the Municipalidad de Heredia; rather, in the administrative file of the same municipality, there are multiple evidentiary elements that the entity rejected the receipt of the works on several occasions. ii) At the date of the events, the procedure carried out by the developer company of the urban project to modify the area of communal facilities was justly applicable, thereby originating several individual plans with land use for construction. iii) Once the INVU authorized the land-use change, the plans were registered in the cadastre, so the request for approval (visado) managed by [Name5] on January 18, 2000, before the municipality was admissible. iv) The Municipalidad de Heredia omitted a response to the filing made by [Name5] regarding the request for approvals (visados) and thereby caused the positive silence (silencio positivo) to take effect, meaning that from that moment it was the municipality's obligation to grant the construction permits for the lots that arose from the land-use change approved by the INVU. v) Positive silence (silencio positivo) implies that, upon compliance with the requirements requested for the filing by the applicant and in the absence of a response from the Administration, the citizen considers the filing approved. This is because the aim is to provide legal certainty and thereby protect the constitutional principle of prompt and thorough justice, protected under numeral 41 of our Magna Carta. Therefore, in the absence of a response from the Administration, the legal system provides that requests for licenses, permits, and authorizations be resolved without delay through positive silence (silencio positivo). vi) The lands in question never became part of the public domain sphere; they always were and continue to be private property. vii) Since the use of those spaces was not made effective by the municipality, the principle of [Placa1] cannot be invoked, which does not operate simply because those areas are shown on a cadastral plan and a site design, but rather the municipal entity must receive the works and also proceed with their registration before the Property Registry, and the Municipalidad de Heredia has not complied with either of those two procedures. viii) Modifications to authorized urban developments only require a new approval from the Instituto de Vivienda y Urbanismo, without the need for approval from the Municipality. In accordance with what was developed in the preceding whereas clause, those arguments put forth by the Trial Court are incorrect. Our legal system has recognized that areas designated for parks, streets, and communal facilities that are described in the official plans of urbanizations constitute public domain assets, which are protected by the principle of [Placa1]; therefore, their protection does not require their registration at the registry level or their transfer in favor of the municipal corporations. This aspect, which was central to an adequate resolution of the case, was incorrectly applied by the Trial Court, since the trial judges considered that for the assets designated as communal facility areas to be considered public domain assets, it was necessary for the municipality to receive the urban works, as well as for said lands to be registered in the name of the municipal entity, in addition to the need – in the Trial Chamber's opinion – to demonstrate the use of those areas by the public entity or the residents of the urbanization. That reasoning outlined by the Trial Court contradicts the systematic and reiterated interpretation that the First Chamber of the Supreme Court of Justice has given to Articles 40, 42, 43, 44, and 45 of the Ley de Planificación Urbana, as developed in the preceding whereas clause. Additionally, another error in the reasoning of the lower Court lies in the fact that it did not provide a basis for why that site design approved since 1997 by the INVU and the Municipalidad de Heredia could not be considered the official map referred to by the Ley de Planificación Urbana in Articles 1 and 40. Nor did the Trial Court analyze whether the argument presented by the municipal corporation was correct, in which it was maintained that at the time the developer submitted the application for the modification of the fourth stage of the Las Cumbres project to the INVU, it concealed from that public entity that those lands were already designated for communal facilities. On this aspect, the challenged judgment is completely lacking, so the reasoning provided does not allow us to know what information the developer company presented to the INVU to obtain the land-use change. Furthermore, the judgment did not provide a basis as to whether it was procedurally correct from a normative standpoint to vary the designation of those areas that were intended for communal areas in the urban plans of said project. In this regard, and without further basis, the Court held that the developer could request the modifications it deemed pertinent, as it was private property, without analyzing the scope of Articles 261 and 262 of the Civil Code, which establish the regime to which public lands are subject. The Court's argument in considering that the approval by the municipal corporation of any modification to the Las Cumbres urban project was not necessary is also unfounded, because the Ley de Planificación Urbana in its Article 15 provides: "In accordance with the precept of Article 169 of the Political Constitution, the competence and authority of municipal governments to plan and control urban development within the limits of their jurisdictional territory is recognized. Consequently, each of them shall provide what is appropriate to implement a regulatory plan and the related urban development regulations in the areas where it must govern, without prejudice to extending all or some of their effects to other sectors where qualified reasons exist to establish a specific controlling regime." In this sense, it is unknown what basis the Trial Court used to indicate that the approval of the municipal corporation was not necessary for the modification of the original design of the fourth stage of the Las Cumbres Project. Likewise, by provision of law, it is also the competence of the municipality to approve the land use for the lands located in its locality, in accordance with the provisions of Article 28 of the Ley de Planificación Urbana. Another deficiency in the judgment is circumscribed to the fact that the Trial Court indicated, without significant basis, that the Municipal Corporation arbitrarily refused to receive the fourth stage of the Las Cumbres project, without considering whether the various reasons given by the municipal corporation to deny the receipt of such works were valid. Note that in this sense, the judgment simply cited several circumstances that the Municipality had set forth in writing to reject the works, without indicating why those reasons were not reasonable, when each one of those reasons was related to the lack of essential urban works. Finally, as already indicated, the Trial Court started from another mistaken premise, by considering that in matters of construction permits and urban approvals (visados urbanísticos), positive silence (silencio positivo) applied, when on the contrary, according to the preceding reviews of the Constitutional Chamber and the First Chamber of the Supreme Court of Justice, in said matter positive silence (silencio positivo) does not apply; rather, on the contrary, faced with the silence of the administration, it must be understood that a negative silence has taken effect, and therefore, the filing concerning a permit, authorization, or approval (visado) is understood to be denied. Because a mistaken premise was used, the Trial Court erroneously concluded that the procedure used to segregate the lots located in the areas designated for communal facilities was correct. All these incorrect reasonings were used by the Trial Court to deny the civil action for compensation brought by the Municipalidad de Heredia, as well as to deny the corporate entity's claim for the restitution of things to their original state and the nullity of the public documents related to the lots subject to the litigation. In addition, they were used to order the municipal entity to pay the patrimonial and moral damage and the respective interest in favor of [Name [Name11]], as well as to order the municipal corporation to pay the costs in favor of [Name2] and [Name3]. Likewise, the judgment lacks adequate reasoning, as the sentence is sparse regarding the reasons and parameters used to set the amounts awarded for moral damage and material damage. Additionally, the judges also did not explain why there would be no plausible reason to litigate on the part of the local government of Heredia, and on the contrary, the adjudicators simply ordered the condemnation in costs. Consequently, the first, second, third, fourth, fifth, sixth, and seventh grounds of the appeal filed by the Municipalidad de Heredia are granted. Therefore, the challenged judgment is partially annulled in the following respects: 1) the civil judgment that fell to the detriment of the Municipalidad de Heredia and in favor of the plaintiff [Name [Name11]], rendering void the sums awarded for patrimonial damage, moral damage, costs, and interest. 2) the judgment for costs and payment of interest ordered against the Municipalidad de Heredia and in favor of [Name2] and [Name3]. 3) the declaration without merit of the civil lawsuit filed by the Municipalidad de Heredia. It is ordered that the case file be remitted to the Court of origin so that, with a new panel, it proceeds to adjudicate the aspects annulled in this judgment. In all other respects, the judgment remains intact."

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APPEAL OF JUDGMENT filed in the present case against [Name1], C.C. [Name2], of legal age, Costa Rican, identity card number CED1, for a crime of IDEOLOGICAL FALSEHOOD and MINOR FRAUD to the detriment of [Name [Name3]]; a crime of FRAUD and a crime of IDEOLOGICAL FALSEHOOD to the detriment of [Name [Name4]], four crimes of MAJOR FRAUD and four crimes of IDEOLOGICAL FALSEHOOD to the detriment of [[Name5]]; a crime of STELLIONATE to the detriment of the Municipalidad de Heredia. [Name6], of legal age, Costa Rican, CED2, for a crime of MAJOR FRAUD and a crime of IDEOLOGICAL FALSEHOOD to the detriment of [Name [Name4]] and the Public Trust. [Name7], of legal age, Costa Rican, bearer of identity card number CED3, for a crime of FRAUD, a crime of STELLIONATE, and a crime of IDEOLOGICAL FALSEHOOD to the detriment of the Municipalidad de Heredia and the Public Trust. [Name8], of legal age, Costa Rican, identity card number CED4, for six crimes of IDEOLOGICAL FALSEHOOD, one crime of MAJOR FRAUD, and one crime of STELLIONATE to the detriment of the Municipalidad de Heredia and the Public Trust. [Name9], of legal age, Costa Rican, bearer of identity card number CED5, for a crime of MAJOR FRAUD and a crime of IDEOLOGICAL FALSEHOOD to the detriment of [[Name10]]. Judges Adriana Escalante Moncada, Yadira Godínez Segura, and [Name11] participate in the decision of the appeal. Appearing in the appeal of judgment are [Name12], in his capacity as Mayor of the Municipalidad de Heredia and as plaintiff and civil defendant, and licensed attorney [Name13], in his capacity as private lawyer for the accused [Name1].

RESULTANDO:

I.- That through judgment number 162-2015 of ten o'clock on Monday, the twentieth of April of two thousand fifteen, the Trial Court of Heredia resolved: "POR TANTO: In accordance with the foregoing and Articles 39 and 41 of the Political Constitution; 8 subsection 2) of the American Convention on Human Rights; 11 of the Universal Declaration of Human Rights, 1 to 25, 30 subsection b), 31 to 33, 37 to 42, 70, 71, 75 to 80, 82, 111 to 116, 119 to 124, 141 to 143, 180 to 184, 265 to 270, 326, 360 to 366, 368, and 492 of the Criminal Procedure Code; 1, 30, 31, 45, 103, 216, 217, 366, 367, and 372 of the Penal Code; 632, 1045, and 1048 of the Civil Code; 221 to 223 of the Civil Procedure Code; 122, 124, and 125 of the 1941 Penal Code, which are current rules on civil liability, pursuant to Law Number 4891 of November 8, 1971; 17 and 44 of Decreto Ejecutivo N° 20307-J Tariff of Fees for Professional Legal and Notary Services; 190, 330, and 331 of the General Public Administration Law; 2, 3, 7, 8, 10 subsection 2), 13, 32 to 34, and 40 to 44 of the Urban Planning Law N°4240; 24 of the National Cadastre Law N°6545; 19, 21, 57, and 81 of the Regulation of the National Cadastre Law N°34331; Chapter II, III, and VI of the Regulation for the National Control of Subdivisions and Urbanizations; 13 subsection p) of the Municipal Code, 11 of the Regulation for the Practice of Topography and Land Surveying Decreto Ejecutivo N° 21 of February 26, 1970; this Court, unanimously and with the totality of the votes cast, resolves the issues raised during deliberation: 1) [Name1] is absolved of all penalty and liability for SEVEN crimes of IDEOLOGICAL FALSEHOOD, SEVEN crimes of FRAUD, and ONE crime of USE OF A FALSE DOCUMENT; which had been attributed to her by the Public Prosecutor's Office and the Plaintiff to the detriment of the PUBLIC TRUST, [Name [Name14]], [Name [Name3]], [Name [Name4]], INVERSIONES AGRÍCOLAS DON FAVIO DE HEREDIA S.A., and [Name15]; by reason of the foregoing, the request for pretrial detention made by the Public Prosecutor's Office against the accused is denied. The CIVIL ACTION FOR COMPENSATION filed by [[Name5]] against the civil co-defendant [Name1] is declared WITHOUT MERIT IN ALL ITS ASPECTS. As there was plausible reason to litigate, this particular is resolved with no special order as to costs. The CIVIL ACTION FOR COMPENSATION filed by the MUNICIPALIDAD DE HEREDIA against the civil co-defendant [Name16] is declared WITHOUT MERIT IN ALL ITS ASPECTS, and the MUNICIPALIDAD DE HEREDIA is ordered to pay costs in the amount of four million nine hundred sixty-one thousand, two hundred ninety-one colones, with fifty-eight céntimos (¢4,961,291.58); payable to [Name1]. 2) [Name8] is absolved of all penalty and liability for ONE crime of IDEOLOGICAL FALSEHOOD and ONE crime of FRAUD that had been attributed to him to the detriment of the PUBLIC TRUST, [Name [Name14]], [Name [Name3]], [Name [Name4]], INVERSIONES AGRÍCOLAS DON FAVIO DE HEREDIA S.A., and [Name15] by the Public Prosecutor's Office. The CIVIL ACTION FOR COMPENSATION filed by the MUNICIPALIDAD DE HEREDIA against the civil co-defendant [Name17] is declared WITHOUT MERIT IN ALL ITS ASPECTS, and the MUNICIPALIDAD DE HEREDIA is ordered to pay costs in the amount of four million nine hundred sixty-one thousand, two hundred ninety-one colones, with fifty-eight céntimos (¢4,961,291.58); payable to [Name8]. 3) [Name18] is absolved of all penalty and liability for ONE crime of FRAUD that had been attributed to him by the Public Prosecutor's Office to the detriment of [[Name10]]. 4) [Name6] is absolved of all penalty and liability for the crimes of IDEOLOGICAL FALSEHOOD, USE OF A FALSE DOCUMENT, and FRAUD that had been attributed to him by the Public Prosecutor's Office and the Plaintiff to the detriment of the PUBLIC TRUST and [[Name5]].

THE CIVIL ACTION FOR DAMAGES filed by [Name5] against the civil co-defendant [Name19] is DECLARED WITHOUT MERIT IN ALL ITS EXTREMES. Given that there was a plausible reason to litigate, this particular issue is resolved without a special order as to costs. 5) [Name7] is acquitted of all penalty and liability for ONE crime of IDEOLOGICAL FALSEHOOD and ONE crime of FRAUD which, to the detriment of PUBLIC FAITH and [Name [Name3]], the Public Prosecutor's Office had been attributing to her. 6) The objection of LACK OF STANDING raised by the MUNICIPALITY OF HEREDIA is rejected and, consequently, the CIVIL ACTION FOR DAMAGES filed by [Name [Name14]] against the MUNICIPALITY OF HEREDIA is partially granted, an entity which is ordered to pay the amount of EXACTLY THREE MILLION SEVEN HUNDRED THOUSAND COLONES (¢3,700,000.00) for MATERIAL DAMAGE, and the amount of EXACTLY THIRTY MILLION COLONES (¢30,000,000.00) for MORAL DAMAGE, for a total civil judgment amounting to the sum of EXACTLY THIRTY-THREE MILLION, SEVEN HUNDRED THOUSAND COLONES (¢33,700,000.00); likewise, on this particular matter, the MUNICIPALITY OF HEREDIA is ordered to pay procedural costs in the sum of EXACTLY TWO MILLION TWO HUNDRED THIRTY-TWO THOUSAND COLONES (¢2,232,000.00); all of these payable to [Name [Name14]]. The request by the Private Prosecutor for payment of retroactive interest is rejected. 7) The request for restitution of things to their prior state and the request for annulment of all public instruments, plans, and registry entries related to the properties of the Heredia district, real folio numbers: 153993-000, 176396-000, 176397-000, 176398-000, 176399-000 and 176400-000, are rejected. 8) Interest on said payments that the MUNICIPALITY OF HEREDIA must make, is established from the date this judgment becomes final and until its effective payment, calculated in accordance with the interest rate set by the Banco Nacional de Costa Rica for six-month certificates of deposit. Given that the sums granted in this judgment are liquid and payable, if the condemned party does not pay them upon the simple order of this Court within fifteen days of this ruling becoming final, the creditor parties must resort to the corresponding execution proceeding. 9) The immediate cessation of any precautionary measure that all those charged have been subject to by reason of this proceeding is ordered. 10) The costs of the criminal proceeding are to be borne by the State. The sixteen hundred hours of April twenty-seventh, two thousand fifteen, is set for the integral reading of this judgment" (sic).

II.- That against the preceding pronouncement, [Name12], in his capacity as Mayor of the Municipality of Heredia and as civil plaintiff and defendant, and attorney [Name13], in his capacity as private attorney for the accused [Name1], filed an appeal of the judgment.

III.- In response to the request of the appellant, who requested an oral hearing, it was held on August 11, two thousand fifteen, at 13:30 hours, with the participation of the same appellate judges who sign this ruling, as well as defense counsel [Name20], defense counsel [Name21], and the representative of the Municipality of Heredia, attorney [Name22]. In said hearing, no grounds or arguments were expanded upon, nor was evidence produced.

IV.- That having verified the respective deliberation in accordance with the provisions of Article 465 of the Code of Criminal Procedure, the Sentence Appeals Court of the Third Judicial Circuit of Alajuela, San Ramón, proceeded to hear the appeal.

V.- That in the proceedings, the pertinent legal requirements have been observed.

Drafted by Sentence Appeals Judge [Name23]; and,

WHEREAS:

I.On May 19, 2015, [Name12], in his capacity as Mayor of the Municipality of Heredia and as civil plaintiff and defendant, filed an appeal of the judgment against ruling number 162-2015 issued by the Trial Court of Heredia at 10:00 hours on April 20, 2015. The judgment was also challenged by attorney [Name13] in his capacity as private attorney for the accused [Name24] [Name25].

II.Regarding the appeal filed by the Municipality of Heredia. The appellant entity formulates eight grounds for appeal, seven of which challenge the reasoning of the judgment, insofar as the civil action filed by the municipal entity was rejected and, in contrast, a condemnatory civil judgment was entered against said municipal corporation. In summary, the appellant's arguments are summarized as follows. In the first ground of the appeal, it alleges disagreement with the assessment of the evidence, due to non-observance of the rules of sound criticism. It objects that the judgment's reasoning arbitrarily and disproportionately established that the Municipality of Heredia was the cause of the damages claimed by [[Name5]] and determined that the generating event of such damages was the illicit conduct and irregular functioning of the municipality, for not approving the plans for the lots segregated from the Las Cumbres Urbanization and for unjustifiably denying the construction permits. It affirms that the Panel of Judges held that the problem arose because the Municipality did not grant, within the established timeframe, the approvals (visados) of the plans for the lots acquired by the plaintiff [[Name5]], which resulted in the application of positive silence (silencio positivo) and therefore, the denial of the approval and construction permits by the local Municipality was illegitimate conduct. It states that this reasoning outlined in the judgment is mistaken and violates the rules of sound criticism because the evidence produced leads to a different conclusion, which is that the municipal entity acted in accordance with the law and in defense and protection of public domain assets. It alludes to the fact that the genesis of the investigated facts begins at the moment the Las Cumbres Urbanization project was presented to the Municipality of Heredia, with a site design where the developer committed to transferring the public areas to the Municipality, in accordance with the provisions of the Urban Planning Law in Articles 32, 40, 43, 44, and 45. That site design was approved by the Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) and was presented to the cadastre, constituting what is called a site design or official map, which occurred since 1990. It adds that the fourth stage of that project, which is the one of interest for the specific case, was approved by those same entities in 1997, as was proven with documentary and testimonial evidence, without there being a single evidentiary element indicating that this site design underwent any modification. It affirms that as of the moment the Municipality of Heredia gave its approval to the site design for the Las Cumbres urban development project, which had been previously approved by INVU, the delivery of the community facility areas indicated in the site design was consolidated, and therefore they became public domain assets. It details that the community areas, which are public in nature, were already part of the public domain because they were duly delimited in the official map and later in the cadastral mosaic, which were identified in the project as community facility areas, for which reason no person could dispose of those lands, and to disaffect them requires the approval of a law. It censures that the Trial Court erroneously and arbitrarily considered that the accused [Name1], who was the developer of the project, could modify the community areas, because the Municipality had not received the works, and according to the Panel of Judges' estimation, there was no impediment to making any modifications the developer wanted. It maintains that the Procuraduría General de la República, in opinion C-059-2002 of February 25, 2002 – from which it transcribes an excerpt –, established the inalienability of common areas in urban development projects. It adds that from this error, the Trial Court considered that the surveyor and accused [Name8] could segregate lots that belonged to the communal area, as well as that the charged party and notary [Name26] was empowered to record in the public deed of segregation a notarial certification of plan approval by positive silence. Furthermore, it objects that the Trial Court decided that there is a causal link between the damages claimed by the plaintiff [[Name5]] and the municipal action of denying approval of the plans and consequently the construction permits, which it considers to be illegal reasoning, because what existed was illicit conduct by the three accused persons. It also objects to the interpretation the Trial Court made of the regulation for national control of subdivisions (fraccionamientos) and urbanizations, since this regulation establishes that the modification of common areas must be approved by both entities, both INVU and the municipality, and that in the specific case, the modification proposed by the developer did not have the approval of the municipal corporation. It adds that despite the Trial Court having found it proven in the judgment that INVU, induced into error, authorized the modification of the site design, because the nature of the lots to be segregated was modified, and that due to this authorization, the Catastro Nacional, also induced into error, modified the nature of said lots, but despite those circumstances, the judgment established that the damages alleged by the civil plaintiff [[Name5]] were caused by the Municipality of Heredia, upon considering that said Municipal entity could not refuse to grant the plan approvals (visados) and construction permits requested by the civil plaintiff [Name [Name14]], and based on said reasoning, ordered the municipal entity to pay exorbitant sums for moral damages in favor of the civil plaintiff. It requests that the judgment be annulled and the respective remittal for a new trial be ordered. In the second ground, the appellant maintains that the Trial Court of Heredia applied the regulations related to positive silence (silencio positivo) incorrectly, by holding that in the specific case, since the municipal corporation did not grant the respective plan approval (visado) requested by attorney [Name27] within the timeframe established by law, positive silence operated, and therefore it was the obligation of the public entity to grant the respective construction permits. It indicates that under this same reasoning, the Trial Court concluded that the notary [Name26] acted correctly in authorizing public deed number 123, in which he attested to the municipal approval of several cadastral plans, by positive silence in application of the provisions of Article 34 of the Urban Planning Law. It maintains that the sentencing court's argument is mistaken, because positive silence does not operate automatically (de oficio), and there must be an administrative act recognizing the existence of positive silence, for which reason notary [Name19], not having filed said petition before the municipal entity, could not attest to the existence of positive silence for the granting of municipal approvals. It adds that in this case, positive silence did not apply, because the lots over which municipal approval was sought constituted public domain areas, being the green zones and community facility areas that the developer must set aside in every urban development project. It maintains that the Court, by disregarding the regulations and jurisprudence governing positive silence, erroneously established that the actions of [Name28], [Name29], and [Name30] were correct and that therefore said lands could be segregated and registered in the Registro Nacional as private property. In the third ground of the appeal, non-observance of Articles 11, 190, 195, and 196 of the General Public Administration Law is alleged. It points out that according to the evidence produced, it is deduced with crystal clarity that both the accused [Name29] and her family nucleus knew the legal nature of the lots they intended to sell to the victim [[Name5]], that is, that they were communal areas belonging to the Municipality of Heredia. It maintains that in a mistaken assessment of the evidence, the Court concludes that the only party responsible for the damages caused to [[Name5]] is the municipal corporation, without taking into consideration that in this case, the exemption from liability established in Article 190 of the General Public Administration Law applies, since what generated the damages to the victim [[Name5]] was the action of a third party, specifically [Name1], who could not dispose of the lands that had been transferred to the Municipality for community use. It affirms that the genesis of the problem was the illegitimate conduct of [Name1] in segregating public domain assets and illegally disposing of them. It adds that there are also other third parties responsible for the eventual damages caused to Mr. [[Name5]], such is the case of the surveyor [Name30] and the notary [Name26], who participated in the segregation process of the areas destined for community facilities. It maintains that the municipal corporation, by not granting the approval of the plans nor the construction permits, acted in compliance with a legal duty that required it to protect public domain assets, which in this case were represented by the four lots that were sold to [[Name5]]. In the fourth ground of the appeal, it objects to the order to pay legal fees as costs arising from the civil action for damages brought by [[Name5]]. The appellant argues that in this case, there was a plausible reason to litigate, which is established in Article 222 of the Code of Civil Procedure, a principle also embodied in Article 267 of the Code of Criminal Procedure. It objects that the Trial Court did not analyze whether there was a plausible reason to litigate, since the judgment only indicates that as the municipal entity was defeated, the order to pay costs must be imposed. It adds that a plausible reason to litigate did exist, since the Municipality had to exercise all actions within its reach to protect public domain assets. In the fifth claim, it objects to the order to pay costs imposed against the Municipality of Heredia, on the occasion of the civil action for damages filed by the municipality against [Name1] and [Name8]. It reiterates that the Municipality of Heredia litigated in good faith, an aspect that was not analyzed in the ruling, and on the contrary, without any analysis, they were ordered to pay lawyer fees in the sum of 4,961,291,598 colones in favor of each of the civil defendants. It adds that the Trial Court did not weigh that the municipal action was based on an investigation conducted by the Public Prosecutor's Office, which concluded in an accusation against the civil defendants, which even survived the preliminary hearing, a phase in which the criminal judge considered that there was sufficient probability to order the opening of the trial. It affirms that the Municipality of Heredia acted in good faith, as it relied on the facts that the prosecutorial entity's investigation had been able to demonstrate; furthermore, it filed the civil actions under the protection of the provisions of Article 169 of the Political Constitution and Articles 1 and 3 of the Municipal Code, which require it to defend public domain assets. In the sixth ground, the civil judgment is objected to, which establishes the municipal entity's obligation to pay the sum of three million colones for material damage, which is not justified by the evidence received in the contradictory proceeding. It maintains there is a lack of reasoning for this extreme, because it is not possible to extract the reason why that sum of money is granted, if the same judgment establishes that the four lots are registered in the name of the civil plaintiff [Name [Name14]]. In the seventh ground, the judgment for moral damages in favor of the plaintiff [Name [Name14]] is challenged, which was set at the disproportionate sum of thirty million colones. It indicates that the Trial Court erroneously considered that the damages to the detriment of [[Name31]] originated from the chain of acts carried out by the Municipality of Heredia. It affirms that there is no causal link between the damage caused to [Name [Name14]] and the action of the municipal entity, which was in accordance with the regulations and jurisprudence governing urban development law. As all the grounds are related to the manner in which the civil aspects debated in the contradictory proceeding were resolved, they will be addressed jointly.

III.The first, second, third, fourth, fifth, sixth, and seventh grounds are granted. Due to the significance derived from the topics related to the claims formulated, it is necessary to clarify several concepts that are of interest for the specific case, in order to clarify the meaning of each one. In general terms, this matter corresponds to a series of events that have occurred in connection with the construction of the Las Cumbres Urbanization, located in Heredia. The controversy specifically arises regarding the community facility area (área de facilidades comunales), destined for the fourth stage of the aforementioned urban development project. According to the charged facts, a series of actions occurred through which the land use (uso de suelo) of those community lands was changed, and subsequently several segregations and sales of lots that held that status took place (see accusation attached at folios 1376 to 1401 of the third volume of the principal file). In this regard, the provisions of the Urban Planning Law are of interest, which establishes that every developer will cede free of charge for public use both the areas destined for roads and those corresponding to parks and community facilities (Article 40). Likewise, the cited legislation has established that the official map, together with the plans or the cadastre that complements it, will constitute a special reliable registry regarding ownership and dedication to public domain of the lands or spaces already dedicated to public uses (Article 43). In complement to the above, Article 1 of the cited legislation defines the official map as the plan or set of plans that accurately indicates the position of the layouts of public roads and areas to reserve for community uses and services. Additionally, the principle of [Placa1] has been established at the legal level as a protection mechanism for public domain community areas, which is enshrined in numeral 44 of the cited regulation, and establishes that municipal dominion over the areas of streets, plazas, gardens, parks, or other open spaces for general public use, is constituted by that very purpose and its registration in the Property Registry may be dispensed with if it is recorded on the official map. Regarding these legal precepts, the jurisprudence of the First Chamber of the Supreme Court of Justice has established the following: “For the purposes of this proceeding, the evidence is clear, at least in order to reject the plaintiff's claim that she be granted construction permits. We reiterate, the municipal action is in accordance with the law, because constructions are intended to be built on lands destined for public use since before their registration. In this regard, it should be noted that it was not essential that such assets be registered in the name of the Municipality or that the transfer occur formally as the cassation appellant argues; first, because there was an agreement that materialized in the original plans of the Urbanization. Second, the formal transfer is not essential according to the principle of immatriculation (inmatriculación). This Chamber has stated on this matter: “In accordance with the principle of immatriculation or unnecessary registration of public domain, its existence and publicity occur independently of its registration, because its ownership by the State is presumed. Thus, the public domain regime (régimen demanial) is per se. Publicity for this type of assets is material, not necessarily formal or registry-based. Public domain assets, by their nature, do not require registry inscription ....” (judgment no. 001259-F-S1-2009 of 10 hours 50 minutes of December 10, 2009). Third, it was sufficient that their constitution in the official maps of the urbanization and the canton, as discussed, for them to be considered part of the public domain according to Article 44 of the Urban Planning Law which establishes: “Municipal dominion over the areas of streets, plazas, gardens, parks, or other open spaces for general public use, is constituted by that same use and its registration in the Property Registry may be dispensed with if it is recorded on the Official Map…”. In this case, by being on the official map of the Urbanization, the property indicated herein was consolidated, and therefore the Municipality acted correctly in denying the permit that is the object of this proceeding. For these reasons, there is also no improper assessment of evidence accused regarding the lack of transfer of the lots to the Municipality. The Urbanization exists in the plans and territorial ordering of the Municipality, making it unnecessary to analyze whether it is finalized or not. Ordinal 40 ibidem must be respected regarding the existence of a sector destined for a park, as the improper hierarch stated at the time. That is, before and after the subdivision (fraccionamiento). A part of its extension must be dedicated to green zones; moreover, the national legal system commands it inescapably, and it is the duty of the Municipalities to protect them. This Chamber has expressed: “…in accordance with the provisions of ordinals 37 of the Construction Law and 43 and 44 of the Urban Planning Law, parks constitute public domain assets “whose essential purpose, according to the provisions of Article 50 of the Political Constitution, is to grant people green areas for recreation, as a way to guarantee them the enjoyment of spaces that allow them to have a good quality of life and therefore, fully develop as human beings in freedom”… In addition to the above, the lower court judges are correct when they mention that this conclusion is consistent with ordinals 37 of the Construction Law and 43 and 44 of the Urban Planning Law, from which the generic dedication of parks to the public domain can be extracted” (First Chamber of the Supreme Court of Justice, judgment number 896 of 9:30 hours of August 4, 2015). Also, for a better understanding of the issues discussed in the appeal, it is essential to refer to what the Constitutional Chamber of the Supreme Court of Justice has indicated through resolution No. 4205-96, in which it considered that Article 40 of the Urban Planning Law establishes the obligation to cede, free of charge to municipal entities, a portion of land for use as public roads, parks, and community facilities, borne by the developer or subdivider, in proportion to the land being urbanized or subdivided, without this being understood to mean a sacrifice or confiscation against the developer or that it contravenes Article 45 of the Constitution. Likewise, in said ruling, the Constitutional Chamber asserted the following: "XXII. Green areas destined for public use, by virtue of their use and nature, are part of the community's heritage and must remain under the jurisdiction of municipal entities so that they can administer them as public domain assets, with which they participate in the legal regime of these assets, which makes them inalienable, imprescriptible, and unattachable, that is, they cannot be the object of private property by the developer or subdivider, as provided by Article 40 of the Urban Planning Law. (...)" . For its part, Section III of the Contentious-Administrative Tribunal, in judgment No. 840 of 15:40 hours of March 4, 2010, stated, in what is relevant, the following: "IV.- REGARDING GREEN ZONES OR COMMUNAL ASSETS.- Green zones are considered those areas resulting from urban development projects, which originate from the charge imposed on the developer (or builder) in Article 40 of the Urban Planning Law, to cede "free of charge" to municipal entities a portion of land -between five and twenty percent of the land dedicated to the project-, for use as public roads, parks, and community facilities, the cost of which is transferred to the value of the resulting parcels or lots. It is thus how they "nominally" belong to the municipalities (insofar as they hold the bare ownership of the asset), but in a strict sense they are classified as communal assets, insofar as they are destined for neighborhood use, precisely because of its (constitutional) basis, the provision of the minimum services of the urbanization phenomenon -which broadly implies the "creation of cities"-, as the Constitutional Chamber has clearly and precisely specified in various pronouncements. "XX. The free cession to municipalities of lands to be subdivided or urbanized, is done to destine in them certain services for the community, such as public roads and green zones, the latter -which are of interest to us- will be used to build parks, gardens, educational centers, sports, and recreational zones”. Equally, it has been recognized at the jurisprudential level, the duty of local governments, in the exercise of municipal autonomy, to oversee compliance with urban development regulations, for which the Contentious-Administrative Tribunal, Section III, established the following: "The Municipalities of the Republic are responsible for ensuring that cities and other populations meet the necessary conditions of safety, healthiness, comfort, and beauty in their public roads, in the buildings and constructions erected on lands thereof, without prejudice to the powers that the laws grant in these matters to other administrative bodies. Thus, the "police power" is the competence recognized to the Administration, so that, based on a law, it regulates and governs an activity, in order to ensure public order, health, tranquility; the safety of persons, as well as the moral, political, and economic organization of society; an attribution, by virtue of which, the imposition of restrictions on the enjoyment of fundamental rights is reasonable, insofar as its justification lies precisely in the consideration that fundamental rights are limited by those of other persons, since they must coexist with each and every one of the other fundamental rights. With which, the measures that the State adopts with the purpose of protecting safety, health, and tranquility, are of public social interest, which manifest through the police power, understood as the regulatory faculty over the enjoyment of rights and the fulfillment of constitutional duties. (In this sense, one can consult judgments number 401-91, at fourteen hundred hours of February twentieth, and 619-91, at fourteen forty-five hours of March twenty-second, both, resolutions of nineteen ninety-one, and [Telf1], at fifteen twenty hours of April ninth, two thousand three, of the Constitutional Chamber.)” (Contentious-Administrative Tribunal, judgment number 716 of 4:50 hours of October 25, 2010). The cited regulations and the reviewed jurisprudential precedents allow this Chamber of Judges to reach the following conclusions of interest for the resolution of the case presented. The green areas, or park zones, or community facility areas of an urbanization, which are described in the official plans, are public domain assets (bienes demaniales), inalienable, imprescriptible, and unattachable, which are under the guardianship and administration of municipal corporations. Likewise, by virtue of the principle of [Placa1], said communal assets enjoy legal protection from the moment they are established and described in the official plans of an urbanization, without the need for their formal or deed transfer in favor of the municipal corporation being necessary. That is, in accordance with the principle of [Placa1] or unnecessary registration of the public domain, its existence and publicity occur independently of its registration, because its ownership by the State is presumed. Thus, the public domain regime (régimen demanial) is per se. On the other hand, and because it constitutes another of the topics raised in the appeal and which is relevant to the resolution of the object of the claim, it is necessary to bring to bear what the First Chamber of the Supreme Court of Justice has indicated regarding the scope of municipal positive silence (silencio positivo) and its limitations concerning urban development law. In this regard, that Cassation Chamber indicated: “VI.- The first ground revolves around two points, municipal positive silence (silencio positivo), and the classification of industrial establishments, properly, insofar as it considers that the activity it wishes to develop is one of those cataloged as harmless. Regarding the first, numerals 330 and 331 of the LGAP, provide: “330. 1.

The silence of the Administration shall be understood as positive when expressly so established or when it concerns authorizations or approvals that must be granted in the exercise of oversight and tutelage functions. 2. The silence shall also be understood as positive when it concerns requests for permits, licenses, and authorizations. 331. 1. The time limit for positive silence to arise shall be one month, starting from when the body receives the request for approval, authorization, or license with the legal requirements.” In this understanding, canon 80 of the CM stipulates: “The municipality must resolve license requests within a maximum period of thirty calendar days, counted from their submission. Once the term has expired and the requirements have been met without any response from the municipality, the applicant may establish their activity.” And, article 81 ibidem, in correspondence with provision 331 of the LGAP, in what is of interest establishes: “The municipal license referred to in the preceding article may only be denied when… the establishment has not fulfilled the legal and regulatory requirements or when the activity, due to its physical location, is not permitted by laws or, failing that, by current municipal regulations.” Consequently, rule 330 of the LGAP establishes the preconditions for the positive silence of the Administration to operate, which is recognized by precept 80 of the CM. For its part, provision 331 of the LGAP stipulates that it occurs after one month (without response), from the receipt of the filing through which approval, authorization, or granting of a license or permit is sought, provided that the requirements imposed by the legal system are met; those also required by cardinal 81 of the CM. Hence, it does not operate unrestrictedly or automatically but must comply with the regulatory requirements. Furthermore, as the Court has indicated, jurisprudentially, both the Constitutional Chamber and this Collegiate Body have held that in the application of this figure there are limits in environmental and urban planning matters. This Chamber rejected the application of this figure in a matter where the concession on an island was discussed because it was a public domain asset of an environmental nature, noting: “…that the jurisprudence of the Constitutional Chamber of the Supreme Court of Justice has been clear and constant in denying the possibility that positive silence may be configured in relation to environmental matters and public domain assets (in this regard, reference may be made, among many others, to the votes of that jurisdictional body numbers 1886 of 9 hours 12 minutes on April 7, 1995 and 2063 of 14 hours 45 minutes on February 14, 2007)” No. 771 of 16 hours on November 18, 2008. In the subexamine, the Court held: “It is fundamental to indicate that positive silence generates an estimatory administrative act for all purposes, that is, when the required formal requirements and the preconditions established in the rule are met, a favorable conduct with full legal effects is born. The foregoing, unlike negative silence, whose consequence is merely procedural, that is, having the petition of the administered party deemed denied when the period of one or two months has elapsed, depending on whether one is in the constitutive or appellate phase of the administrative procedure. Thus, it only has procedural effects to facilitate the interested parties' access to a subsequent avenue of challenge... Now then, precisely due to the particularity of generating a favorable act, positive silence presupposes the concurrence of two conditioning prerequisites: 1) That the request submitted to the Administration meets all the requirements demanded by current regulations; 2) That the period of one month elapses without a response to it. Consequently, for its admissibility, not only is an omissive conduct on the part of the Administration necessary in the face of a request from the administered party and that this inactivity be sanctioned with positive silence, but also the fulfillment of all the requirements and demands that, in relation to the formulated filing, the legal system provides… Nevertheless, it must be noted that, jurisprudentially, it has been established that – in matters of authorizations and permits – there are exceptions to the application of the figure of positive silence. Thus, in what is of interest, constitutional jurisprudence has repeatedly indicated that in environmental and urban planning matters, positive silence is inapplicable (in this sense, reference may be made to rulings No. 6836-93, 5506-94, [Telf2], [Telf3], all from the Constitutional Chamber, as well as ruling No. 0397-F-2001, issued by the First Chamber of the Supreme Court of Justice). This is so because the constitutional principles of Environmental Law are applicable to Urban Planning Law, which regulates matters concerning territorial planning (which includes the delimitation of the content of urban property and the exercise of the urban planning function as a public power), since both integrate the legal concept of environment, and therefore, they compromise the fundamental right to a healthy and ecologically balanced environment...”. Thus, for the adjudicators, which this Chamber endorses, what is paramount is that in the matter under analysis, one is facing the exercise of public powers in environmental and urban planning matters” (The bold and underline are supplied. Judgment of the First Chamber of the Supreme Court of Justice number 1195 of 9:45 hours on September 18, 2013). This position has also been reiterated by the Contentious-Administrative Tribunal, which in what is of interest indicated: “IV.-Regarding the administrative silence provided for in Law 8220 in urban planning matters and in the specific case. Indeed, Law 8220 created a system of guarantees in favor of the administered party, aimed at eliminating the unhealthy practice of the Administration, of repeatedly asking the administered parties for different requirements, which sought delays and obstacles in the procedures and filings submitted before the various public offices. The same legal text is clear in providing the procedure for the administered party to invoke positive silence when the Administration does not resolve their filing in a timely manner, having met all legal requirements. Notwithstanding the foregoing, in matters of construction permits, this regulation is not applicable, for the reasons explained below. Positive silence in the scope of application in favor of the administered parties, includes the pre-existence of a subjective right whose exercise is subject to the prior fulfillment of the requirements demanded by the legal system. Due to the exceptional nature of this figure, the general rule is that the silence of the Administration is understood as negative, except in cases expressly indicated by ordinary law. However, the administrative act that arises in light of positive silence must be in accordance with the bloc of legality, since in the absence of its essential prerequisites, it implies its non-existence. Administrative inactivity cannot become a reason to harm the bloc of legality and constitutionality in force. Therefore, positive silence cannot operate when some of the requirements established by the legal system are omitted, even if the responsible body or official does not rule within the established deadlines, leaving in any case the interested party the possibility of seeking protection before the Constitutional Court, demanding an express administrative response. However, in urban planning matters, the jurisprudence of the Constitutional Chamber, which is binding \"erga omnes\" and a source of law (article 7 of the LGAP), has established the inapplicability of positive silence. As indicated by that same Court in judgment N. 2003-03656 in which it indicated: “Like two sides of the same coin: the natural environment and the urban environment. It is thus that a more human environment is sought, that is, an environment that is not only healthy and ecologically balanced, but also as a symbolic reference and giver of national, regional, or local identity. Thus, the fundamental right to a healthy and ecologically balanced environment - widely developed by constitutional jurisprudence - will comprise both its natural parts and its artificial parts, meaning by such, the human habitat, what is built by man, that is, the urban, so that they remain free from all contamination, both for the effects and repercussions it may have on the health of people and other living beings, and for the intrinsic value of the environment. In a similar sense, the First Chamber of the Supreme Court of Justice in judgment N° 000507-F-04 in which it indicated: the notion of property amalgamates in a full and perfect manner with the constitutional right of the environment, which with equal intensity and hierarchy, the constitutional body proclaims in its precept 50. Therefore, it is not difficult to infer urban planning regulation as an intermediary between property and environment, since ultimately, it is the gray, ordering, and building obverse of the latter matter. Environment and urban planning thus constitute areas of Law that, due to their limiting role, delimit the precise contour of the property right, that is, its essential content. In full accordance with the foregoing, Executive Decree N. 32565-MEIC indicates that positive silence is not applicable to licenses or permits in which \"...by legal or jurisprudential provision...\", its inapplicability has been established (article 27 of the Decree). It is for this reason that the invocation of positive silence by the appellant is legally incorrect, since the figure contemplated in Law 8220 and invoked so that their right to build be considered constituted, does not govern for obtaining construction permits, as they are an essential component of administrative acts regulated by urban-environmental law, which makes it necessary in all cases that there be an express ruling by the Administration, regarding the granting of the license once all legal preconditions have been met.” (Contentious-Administrative Tribunal, Section III, resolution of 03:30 hours on March 31, 2014). From these latest judicial judgments, it is clearly derived that in urban planning matters, regarding permits, approvals, and authorizations, positive silence does not operate, so the administered party is not legitimized to invoke said institution in the absence of a response from the municipal entity, to the request for a procedure related to a municipal approval or a construction permit. Now then, it is necessary to analyze how these normative and jurisprudential provisions were applied by the Trial Court when resolving the case submitted for its discussion, which will be developed in the following considerando.

IV.It is necessary to specify that the judgment was challenged only by the Municipality of Heredia, in its dual capacity as plaintiff and civil defendant, due to the manner in which the Trial Court resolved the various civil claims raised by the different parties intervening in the process subject to this litis. Regarding the criminal liability of the various civil defendants, this Chamber will not issue any type of analysis since that aspect was not challenged by any of the duly constituted parties within the criminal summary. From the operative part of the judgment, it is clearly deduced that the Trial Court declared without merit the civil action for damages filed by the Municipality of Heredia. Instead, it condemned said Municipal corporation to pay the following claims: “6) The objection of LACK OF RIGHT raised by the MUNICIPALITY OF HEREDIA is rejected and consequently, the CIVIL ACTION FOR DAMAGES filed by [Name [Name14]] against the MUNICIPALITY OF HEREDIA is partially granted, an entity which is condemned to pay the amount of THREE MILLION SEVEN HUNDRED THOUSAND EXACT COLONES (¢3,700,000°°) for MATERIAL DAMAGE, and the amount of THIRTY MILLION EXACT COLONES (¢30,000,000°°) for MORAL DAMAGE, for a total civil condemnation amounting to the sum of THIRTY-THREE MILLION, SEVEN HUNDRED THOUSAND EXACT COLONES (¢33,700,000°°); likewise, in this particular, the MUNICIPALITY OF HEREDIA is condemned to pay procedural costs in the sum of TWO MILLION TWO HUNDRED THIRTY-TWO THOUSAND EXACT COLONES (¢2,232,000°°); all of these payable in favor of [Name [Name14]]. The Plaintiff’s request for payment of retroactive interest is denied. 7) The request for restitution of things to their prior state and the request for nullity of all public instruments, plans, and registry entries related to the properties of the Heredia district real folios numbers: 153993-000, 176396-000, 176397-000, 176398-000, 176399-000 and 176400-000 is denied. 8) The interest on said payments that the MUNICIPALITY OF HEREDIA must make shall be set from the finality of this judgment and until its effective cancellation, calculated in accordance with the interest rate set by the Banco Nacional de Costa Rica for 6-month certificates of deposit. Given that the sums granted in this judgment are liquid and exigible, if the condemned party does not pay them by the simple order of this Court within fifteen days of the finality of this resolution, the creditor parties must resort to the corresponding execution route.” (verbatim copy from folios 2394 and 2395). The Trial Chamber also ordered that the Municipal Corporation must pay the personal costs for the civil action filed in favor of [Name1] and [Name8]. To support this position, the Trial Court structured its reasoning on the following arguments that - in summary - express: i) There is no proof that the Las Cumbres project was received by the Municipality of Heredia; rather, in the administrative file of the municipality itself, there are multiple probative elements that the entity rejected the reception of the works on several occasions. ii) As of the date of the facts, the procedure carried out by the developing company of the urban project to modify the community facilities area was precisely applicable, thereby originating several individual plans with land use (uso de suelo) to build. iii) Once the INVU authorized the land-use change (cambio de uso del suelo), the plans were registered in the cadastre, so the request for approval managed by [Name27] on January 18, 2000, before the municipality, was admissible. iv) The Municipality of Heredia omitted a response to the filing raised by [Name27] regarding the request for approvals and thereby caused positive silence to operate, meaning that from that moment it was the municipality's obligation to grant the construction permits for the lots that arose from the land-use change approved by the INVU. v) Positive silence implies that upon fulfillment of the requirements requested for the filing by the administered party and in the absence of a response from the Administration, the citizen has the filing deemed approved. This is because what is sought is to provide legal certainty and thereby protect the constitutional principle of prompt and complete justice protected in numeral 41 of our magna carta. Therefore, in the absence of a response from the Administration, the legal system provides that requests for licenses, permits, and authorizations be resolved without delay through positive silence. vi) The lands in question never became part of the public domain sphere; they always were and continue to be private property. vii) Since the use of those spaces by the municipality was not made effective, the principle of [Placa1] cannot be alleged, which does not operate simply because those areas are reflected in a cadastral plan and a site design, but rather the municipal entity must receive the works, in addition to proceeding with their registration before the Property Registry, and the Municipality of Heredia has not complied with either of those two procedures. viii) Modifications to authorized urban developments only require a new approval from the Instituto de Vivienda y Urbanismo, without it being necessary to have approval from the Municipality. In accordance with what was developed in the preceding considerando, those arguments put forward by the Trial Court are incorrect. Our legal system has recognized that the areas destined for parks, streets, and community facilities that are described in the official plans of the urbanizations constitute demanial assets, which are protected by the principle of [Placa1], therefore their registration at the registry level or their transfer in favor of the municipal corporations is not necessary for their protection. This aspect, which was central to an adequate resolution of the case, was erroneously applied by the Trial Court, since the judges of instance considered that for the assets destined for community facility areas to be considered demanial, it was necessary that the municipality receive the urban works, as well as that said lands be registered in the name of the municipal entity, besides it being necessary - in the Trial Chamber's criterion - that the use of those areas by the public entity or the residents of the urbanization be demonstrated. That reasoning outlined by the Trial Court contradicts the systematic and reiterated interpretation that the First Chamber of the Supreme Court of Justice has given to articles 40, 42, 43, 44, and 45 of the Urban Planning Law, as developed in the preceding considerando. Additionally, another error in the reasoning of the Trial Court a quo lies in that it did not provide grounds for why that site design approved since 1997 by the INVU and the Municipality of Heredia could not be considered as the official map referred to by the Urban Planning Law in articles 1 and 40. Nor did the Trial Court analyze whether the argument put forward by the municipal corporation was correct, in which it was argued that at the time the developer presented the filing for the modification of the fourth stage of the Las Cumbres project to the INVU, it was concealed from that public entity that those lands were already destined for community facilities. On this aspect, the challenged judgment is completely silent, so the reasoning provided does not allow one to know what information the developing company presented to the INVU to obtain the land-use change. Furthermore, the judgment also did not provide grounds for whether, from a normative point of view, it was admissible to vary the affectation of those zones that were destined for community areas in the urban plans of said project. In this regard, and without greater foundation, the Court held that the developer could request the modifications it deemed pertinent, because it concerned private property, without analyzing the scope of articles 261 and 262 of the Civil Code that establish the regime to which public lands are subject. The argument of the Court in considering that approval by the municipal corporation of any modification to the Las Cumbres urban project was not necessary is also unfounded, this because the Urban Planning Law in its article 15 provides: “In accordance with the precept of article 169 of the Political Constitution, the competence and authority of municipal governments to plan and control urban development, within the limits of their jurisdictional territory, is recognized. Consequently, each one of them shall provide what is appropriate to implement a regulatory plan, and the related urban development regulations, in the areas where it must govern, without prejudice to extending all or some of its effects to other sectors, where qualified reasons exist to establish a specific controlling regime.” In this sense, it is unknown what the basis was that the Trial Court used to indicate that approval by the municipal corporation was not necessary for the modification of the original design of the fourth stage of the Las Cumbres Project. Likewise, by provision of law, it is also the municipality's competence to approve the land use for the lands located in its locality in accordance with the provisions of article 28 of the Urban Planning Law. Another shortcoming in the judgment is circumscribed to the fact that the Trial Court indicated, without greater foundation, that the Municipal corporation arbitrarily refused to receive the fourth stage of the Las Cumbres project, without pondering whether the various reasons that the municipal corporation had given to deny the reception of such works were valid. Note that in this sense, the judgment simply cited several circumstances that the Municipality had set forth in writing to reject the works, without indicating why those reasons were not reasonable, when each of those reasons were related to the lack of essential urban works. Finally, as already indicated, the Trial Court started from another mistaken premise, by considering that in matters of construction permits and urban approvals positive silence operated, when on the contrary, in accordance with the precedents reviewed from the Constitutional Chamber and the First Chamber of the Supreme Court of Justice, in said matter positive silence does not operate; rather, on the contrary, in the face of the administration's silence, it must be understood that a negative silence operated and that, therefore, the filing raised concerning a permit, authorization, or approval is deemed denied. Because a mistaken premise was used, the Trial Court concluded in an erroneous manner that the procedure used to segregate the lots that were located in the areas destined for community facilities was correct. All these misguided reasonings were used by the Trial Court to deny the civil action for damages brought by the Municipality of Heredia, as well as to deny the corporate entity's claim for the restitution of things to their original state and the nullity of the public documents related to the lots subject to the litis. Furthermore, they were used to condemn the municipal entity to pay patrimonial and moral damages and the respective interest in favor of [Name [Name14]], as well as to condemn the municipal corporation to pay the costs in favor of [Name1] and [Name8]. Likewise, the judgment lacks adequate reasoning, since the judgment is sparse regarding the reasons and parameters used to set the amounts awarded for moral damage and material damage; additionally, the judges also did not explain why there would not be a plausible reason for the local government of Heredia to litigate, and on the contrary, the adjudicators simply ordered the condemnation in costs. Consequently, the first, second, third, fourth, fifth, sixth, and seventh grounds of the appeal filed by the Municipality of Heredia are granted. Therefore, the challenged judgment is partially annulled in the following respects: 1) the civil condemnation that fell to the detriment of the Municipality of Heredia and in favor of the plaintiff [Name [Name14]], rendering null and void the sums awarded for patrimonial damage, moral damage, costs, and interest. 2) the condemnation in costs and payment of interest ordered against the Municipality of Heredia and in favor of [Name1] and [Name8]. 3) the declaration without merit of the civil lawsuit filed by the Municipality of Heredia. It is ordered that the case file be sent to the Court of origin so that with a new composition they may proceed with the substantiation of the items annulled in this judgment. In all other respects, the judgment remains unaltered.

V.Due to the manner in which the previous claims were resolved, a ruling regarding the last ground of the appeal filed by the Municipality of Heredia is omitted for lack of interest, which for the purposes of the challenge was again titled as third ground of appeal and in which an eventual violation of the principles of concentration and immediacy is alluded to. By virtue of the annulment ordered in the preceding considerando, it is unnecessary to address the appeal formulated by attorney [Name32], in his capacity as defender of [Name1], and in which he objected to the amount awarded for costs in favor of his represented party. In all other respects, the judgment remains unaltered.

POR TANTO

The first, second, third, fourth, fifth, sixth, and seventh grounds of the appeal filed by the Municipality of Heredia are granted. The challenged judgment is partially annulled in the following respects: 1) the civil condemnation that fell to the detriment of the Municipality of Heredia and in favor of the plaintiff [[Name5]], rendering null and void the sums awarded for patrimonial damage, moral damage, costs, and interest. 2) the condemnation in costs and payment of interest ordered against the Municipality of Heredia and in favor of [Name1] and [Name8]. 3) the declaration without merit of the civil lawsuit filed by the Municipality of Heredia. It is ordered that the case file be sent to the Court of origin so that with a new composition they may proceed with the substantiation of the items annulled in this judgment. A ruling regarding the last ground of the appeal filed by the Municipality of Heredia is omitted, which for the purposes of the challenge was again titled as third ground of appeal. By virtue of the annulment ordered in considerando IV of the judgment, it is unnecessary to address the appeal formulated by attorney [Name32]. In all other respects, the judgment remains unaltered. Let it be notified.

Adriana Escalante Moncada [Name11] [Name33] Appellate Sentence Judges Criminal Case No.: 04-001858-369-PE For: Fraud and others Against: [Name34] and others Victim: [[Name5]] and others [Name35] Classification prepared by the JURISPRUDENTIAL INFORMATION CENTER of the Judicial Branch. Reproduction and/or distribution for profit prohibited.

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Tribunal de Apelación de Sentencia Penal III Circuito Judicial de Alajuela San Ramón Clase de asunto: Recurso de apelación Analizado por: CENTRO DE INFORMACIÓN JURISPRUDENCIAL Sentencia con datos protegidos, de conformidad con la normativa vigente Contenido de Interés:

Tipo de contenido: Voto de mayoría Rama del Derecho: Derecho Procesal Penal Tema: Acción civil resarcitoria Subtemas:

Negación de visado de planos y permisos de construcción ante modificación de las áreas comunes sin aprobación de la municipalidad. Nulidad de sentencia condenatoria y de la declaratoria sin lugar interpuesta por el ente municipal.

Tema: Municipalidad Subtemas:

Negación de visado de planos y permisos de construcción ante modificación de las áreas comunes sin su aprobación. Nulidad de condena civil en su perjuicioy de la declaratoria sin lugar de la acción civil resarcitoria interpuesta.

Tema: Urbanismo municipal Subtemas:

Negación de visado de planos y permisos de construcción ante modificación de las áreas comunes sin su aprobación. Nulidad de condena civil en perjuicio de la municipalidad y de la declaratoria sin lugar de la acción civil resarcitoria interpuesta.

Tema: Edificación urbana Subtemas:

Negación de visado de planos y permisos de construcción ante modificación de las áreas comunes sin aprobación de la municipalidad. Nulidad de condena civil en perjuicio de la municipalidad y de la declaratoria sin lugar de la acción civil resarcitoria interpuesta.

Tema: Fraccionamiento y urbanización Subtemas:

Negación de visado de planos y permisos de construcción ante modificación de las áreas comunes sin aprobación de la municipalidad. Nulidad de condena civil en perjuicio de la municipalidad y de la declaratoria sin lugar de la acción civil resarcitoria interpuesta.

Tema: Urbanismo Subtemas:

Negación de visado de planos y permisos de construcción ante modificación de las áreas comunes sin aprobación de la municipalidad. Nulidad de condena civil en perjuicio de la municipalidad y de la declaratoria sin lugar de la acción civil resarcitoria interpuesta.

Tema: Parques urbanos, jardines y zonas verdes Subtemas:

Negación de visado de planos y permisos de construcción ante modificación de las áreas comunes sin aprobación de la municipalidad.

Tema: Silencio administrativo Subtemas:

Inaplicabilidad del silencio positivo para otorgar permisos o licencias constructivas.

Tema: Silencio positivo Subtemas:

Inaplicabilidad para otorgar permisos o licencias constructivas.

“II. Del recurso interpuesto por la Municipalidad de Heredia . La entidad recurrente, formula ocho motivos de apelación, de los cuales en siete de ellos se adversa la fundamentación de la sentencia, en el tanto se rechazó la acción civil interpuesta por la entidad municipal y en contraposición recayó una sentencia condenatoria en lo civil contra dicha corporación municipal. En síntesis, los alegatos de la apelante se resumen de la siguiente manera. En el primer motivo del recurso alega inconformidad con la valoración de la prueba, por inobservancia a las reglas de la sana crítica. Objeta que en la fundamentación de la sentencia se estableció de manera arbitraria y desproporcionada que la Municipalidad de Heredia fue la causante de los daños reclamados por [[Nombre1] ] y determinó que el hecho generador de tales daños, fue el comportamiento ilícito y funcionamiento irregular del municipio, por no visar los planos de los lotes segregados de la Urbanización [Dirección1] Cumbres y por denegar injustificadamente los permisos de construcción. Afirma que el Colegio de Jueces sostuvo que la problemática surgió a raíz de que la Municipalidad no otorgó en el tiempo establecido los visados de los planos de los lotes adquiridos por el actor [[Nombre1] ], lo cual trajo como consecuencia que se aplicara el silencio positivo y por lo tanto la denegatoria del visado y los permisos de construcción por parte de la Municipalidad local, fue una conducta ilegítima. Refiere que ese razonamiento esbozado en la sentencia es equivocado y vulnera las reglas de la sana crítica porque la prueba evacuada lleva a una conclusión diferente, cual es que la entidad municipal actuó ajustada a derecho y en defensa y protección de los bienes demaniales. Alude a que la génesis de los hechos investigados parte del momento en el cual se le presentó a la Municipalidad de Heredia el proyecto Urbanización Las Cumbres, con un diseño de sitio donde la desarrolladora se comprometía a trasladar al Municipio las áreas públicas, de conformidad con lo que establece la Ley de Planificación Urbana en los artículos 32, 40, 43, 44 y 45. Ese diseño de sitio fue aprobado por el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo y fue presentado al catastro constituyéndose lo que se llama diseño de sitio o mapa oficial, lo cual ocurrió desde 1990. Añade que la cuarta etapa de ese proyecto y que es la que resulta de interés para el caso concreto, fue aprobada por esas mismas entidades en 1997, según se acreditó con la prueba documental y testimonial, sin que exista un solo elemento probatorio que indique que ese diseño de sitio sufrió alguna modificación. Afirma que a partir de que la Municipalidad de Heredia le dio el visto bueno al diseño del sitio del proyecto urbanístico Las Cumbres, el cual había sido previamente aprobado por el INVU, se consolida la entrega de las áreas de facilidades comunales que están indicadas en el diseño de sitio y por lo tanto pasan a ser bienes de dominio público. Detalla que las áreas comunales, las cuales son de naturaleza pública, ya formaban parte del dominio público porque estaban debidamente delimitadas en el mapa oficial y luego en el mosaico del catastro, las cuales se identificaron en el proyecto como áreas de facilidades comunales, por lo cual ninguna persona podía disponer de esos terrenos, y para desafectarlos se requiere de la aprobación de una ley. Fustiga que el Tribunal de Juicio en forma errada y arbitraria, consideró que la imputada [Nombre2] , quien era la desarrolladora del proyecto, podía modificar las áreas comunales, porque la Municipalidad no había recibido las obras y según estimó el Colegio de Jueces no existía ningún impedimento para que se hicieran las modificaciones que el desarrollador quisiera. Sostiene que la Procuraduría General de la República en el criterio C-059-2002 del 25 de febrero de 2002 –del cual transcribe un extracto-, estableció la inalienabilidad de las áreas comunes en los proyectos urbanísticos. Añade que a partir de este error, el Tribunal de Juicio estimó que el topógrafo e imputado [Nombre3] , podía segregar lotes que pertenecían al área comunal, así como que el encartado y notario [Nombre4] estaba facultado para plasmar en la escritura pública de segregación, una razón notarial de visado de planos por silencio positivo. Además, objeta que el Tribunal de Juicio resolvió que existe un nexo de causalidad entre los daños que reclamó el actor [[Nombre1] ] y la actuación municipal de negar el visado de los planos y consecuentemente los permisos de construcción, lo cual estima es una fundamentación ilegal, porque lo que existió fue una conducta ilícita de los tres imputados. También objeta la interpretación que hizo el Tribunal de Juicio del reglamento para el control nacional de fraccionamientos y urbanizaciones, ya que esta normativa establece que la modificación de las áreas comunes, debe ser aprobada por ambas entidades, tanto el INVU como por la municipalidad, y que en el caso concreto la modificación planteada por la desarrolladora, no contó con la aprobación de la corporación municipal. Añade que a pesar de que en la sentencia el Tribunal de Juicio tuvo por demostrado que el INVU, inducido en error autorizó la modificación del diseño de sitio, debido a que se le modificó la naturaleza a los lotes a segregar y que debido a esta autorización, el Catastro Nacional, también inducido en error modificó la naturaleza de dichos lotes, pero a pesar de esas circunstancias en sentencia se estableció que quien provocó los daños alegados por el actor civil [[Nombre1] ], lo fue la Municipalidad de Heredia, al estimar que dicho ente Municipal no se podía negar a otorgar los visados de planos y los permisos de construcción peticionados por el actor civil [[Nombre1] ] y con base en dicho razonamiento condenó al ente municipal a pagar sumas exorbitantes por daño moral en favor del actor civil. Solicita se anule la sentencia y se ordene el respectivo juicio de reenvío. En el segundo motivo sostiene el apelante, que el Tribunal de Heredia aplicó de forma equivocada la normativa relativa al silencio positivo, al sostener que en el caso concreto, al no otorgar la corporación municipal el respectivo visado de planos solicitado por el licenciado [Nombre5] , en el tiempo establecido por ley, operó el silencio positivo, y por ende era obligación de la entidad pública otorgar los respectivos permisos de construcción. Indica que bajo este mismo razonamiento, el Tribunal de Juicio concluyó que el notario [Nombre4] hizo bien al autorizar la escritura pública número 123, en la cual dio fe del visado municipal de varios planos catastrados, por silencio positivo en aplicación de lo establecido en el artículo 34 de la Ley de Planificación Urbana. Sostiene que el argumento del Tribunal sentenciador es equivocado, porque el silencio positivo no opera de oficio, y debe existir un acto administrativo que reconozca la existencia del silencio positivo, por lo cual el notario [Nombre6] al no haber presentado dicha gestión ante el ente municipal, no podía dar fe de la existencia del silencio positivo para el otorgamiento de los visados municipales. Añade que en este caso no operaba el silencio positivo, porque los lotes sobre los que se pretendía el visado municipal, constituían áreas de dominio público, al ser estas las zonas verdes y de facilidades comunales que el desarrollador debe dejar en todo proyecto urbanístico. Sostiene que el Tribunal al inobservar la normativa y jurisprudencia que regula el silencio positivo, estableció de forma equivocada que las actuaciones de [Nombre7] , [Nombre8] y [Nombre9] , fueron correctas y que por ende dichos terrenos podían ser segregados e inscritos en el Registro Nacional como bienes privados. En el tercer motivo del recurso se alega inobservancia a los artículos 11, 190, 195 y 196 de la Ley General de Administración Pública. Señala que de conformidad con la prueba evacuada, se deduce con meridiana claridad que tanto la imputada [Nombre8] como su núcleo familiar, conocían de la naturaleza jurídica de los lotes que le pretendían vender al ofendido [[Nombre1] ], es decir que eran áreas comunales y que les pertenecían a la Municipalidad de Heredia. Sostiene que en una valoración equivocada de la prueba, el Tribunal concluye que la única responsable de los daños causados a [[Nombre1] ] es la corporación municipal, sin tomar en consideración que en este caso aplica la eximente de responsabilidad que establece el artículo 190 de la Ley General de Administración Pública, ya que lo que generó los daños al ofendido [[Nombre1] ] lo fue la actuación de un tercero, específicamente de [Nombre2] , quien no podía disponer de los terrenos que habían sido entregados a la Municipalidad para destino comunal. Afirma que la génesis de la problemática fue la conducta ilegítima de [Nombre2] . al segregar bienes de dominio público y disponer de manera ilegal de ellos. Añade que también existen otros terceros responsables de los eventuales daños ocasionados al señor [[Nombre1] ], tal es el caso del topógrafo [Nombre9] y del notario [Nombre4] , quienes participaron en el proceso de segregado de las áreas destinadas a facilidades comunales. Sostiene que la corporación municipal, al no otorgar el visado de los planos ni de los permisos de construcción, actuó en cumplimiento de un deber legal que le exigía proteger los bienes de dominio público, que en este caso estaban representados en los cuatro lotes que fueron vendidos a [[Nombre1] ]. En el cuarto motivo del recurso objeta la condenatoria en costas por honorarios de abogado por la acción civil resarcitoria instaurada por [[Nombre1] ]. Refiere el apelante, que en este caso existió una razón plausible para litigar, la cual está establecida en el artículo 222 del Código Procesal Civil, principio que también se recoge en el artículo 267 del Código Procesal Penal. Objeta que el Tribunal de Juicio no analizó si existía una razón plausible para litigar, ya que la sentencia lo único que indica es que al resultar vencida la entidad municipal, debe imponerse la condenatoria en costas. Agrega que sí existió una razón plausible para litigar, ya que la Municipalidad tenía que ejercer todos las acciones que estuvieran a su alcance para proteger los bienes de dominio público. En el quinto reclamo, objeta la condenatoria en costas que recayó contra la Municipalidad de Heredia, con ocasión de la acción civil resarcitoria interpuesta por el municipio contra [Nombre2] y [Nombre3] . Reitera que la Municipalidad de Heredia litigó de buena fe, aspecto que no fue analizado en el fallo, y por el contrario sin ningún análisis se les impuso el pago de los honorarios de abogados por la suma de 4.961.291,598 colones en favor de cada uno de los demandados civiles. Añade que el Tribunal de Juicio no ponderó que la actuación municipal, se basó en una investigación realizada por el Ministerio Público, la cual concluyó en una acusación contra los demandados civiles, la cual incluso superó la audiencia preliminar, fase en la cual el juez penal estimó que existía la probabilidad suficiente para ordenar la apertura a juicio. Afirma que la Municipalidad de Heredia actuó de buena fe, ya que se amparó a los hechos que la investigación del ente fiscal había podido demostrar, además planteó las acciones civiles al amparo de lo preceptuado por el artículo 169 de la Constitución Política y 1 y 3 del Código Municipal, que le exigen defender los bienes de dominio público. En el sexto motivo se objeta la condenatoria civil mediante la cual se establece la obligación del ente municipal de pagar la suma de tres millones de colones por daño material, el cual no se justifica con la prueba recibida en el contradictorio. Sostiene que existe una falta de fundamentación de este extremo, porque no se logra extraer cuál es el motivo por el que se otorga esa suma de dinero, si en la misma sentencia se establece que los cuatro lotes están inscritos a nombre del actor civil [[Nombre1] ]. En el sétimo motivo, se adversa la condenatoria por daño moral en favor del actor [[Nombre1] ], la cual se fijó en la suma desproporcionada de treinta millones de colones. Indica que el Tribunal de Juicio de forma errónea estimó que los daños en perjuicio de [[Nombre10] ] se originaron en la cadena de actos realizados por la Municipalidad de Heredia. Afirma que no existe ningún nexo de causalidad entre el daño ocasionado a [[Nombre1] ] y la actuación del ente municipal, la cual estuvo apegada a la normativa y jurisprudencia que regulan la materia de derecho urbanístico. Por estar todos los motivos relacionados con la forma en cómo se resolvieron los aspectos civiles debatidos en el contradictorio, se resolverán de forma conjunta.

III.Con lugar los motivos primero, segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto y sétimo. Por la trascendencia derivada de los tópicos relacionados con los reclamos formulados, es necesario precisar varios conceptos que resultan de interés para el caso concreto, para así clarificar el significado de cada uno de ellos. En términos generales, este asunto responde a una serie de acontecimientos que se han presentado en relación con la construcción de la Urbanización Las Cumbres, ubicada en Heredia. La controversia específicamente surge en lo que respecta al área de facilidades comunales, destinada para la cuarta etapa del citado proyecto urbanístico. Según los hechos acusados, se dieron una serie de acciones mediante las cuales se les cambió el uso de suelo a esos terrenos comunales y posteriormente se dieron varias segregaciones y ventas de lotes que tenían esa condición (ver acusación que corre agregada a folios del 1376 al 1401 del tomo tercero del legajo principal). En este sentido resulta de interés lo preceptuado por la Ley de Planificación Urbana, la cual establece que todo urbanizador cederá gratuitamente al uso público tanto las áreas destinadas a vías como las correspondientes a parques y facilidades comunales (artículo 40). Asimismo, la citada legislación ha establecido que el mapa oficial, junto con los planos o el catastro que lo complemente, constituirá registro especial fehaciente sobre propiedad y afectación a dominio público de los terrenos o espacios ya entregados a usos públicos (artículo 43). En complemento de lo anterior, el artículo 1 de la citada legislación, define el mapa oficial, como el plano o conjunto de planos en el que se indica con exactitud la posición de los trazados de las vías públicas y áreas a reservar para usos y servicios comunales. Adicionalmente, se ha establecido a nivel legal, el principio de [Placa1] como un mecanismo de protección de las áreas comunales de dominio público, el cual está recogido en el numeral 44 de la citada normativa, y establece que el dominio municipal sobre las áreas de calles, plazas, jardines, parques u otros espacios abiertos de uso público general, se constituye por ese mismo destino y puede prescindirse de su inscripción en el Registro de la Propiedad, si consta en el mapa oficial. Sobre estos preceptos legales la jurisprudencia de la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia ha establecido lo siguiente: “A los efectos de este proceso, la prueba es clara, al menos a fin de rechazar la pretensión de la actora de que se le concedan los permisos de construcción. Se insiste, la actuación municipal se encuentra acorde a derecho, por cuanto se quieren realizar construcciones sobre terrenos destinados a uso público desde antes de su inscripción. Al respecto, cabe indicar que no resultaba indispensable que tales bienes fueran inscritos a nombre del Ayuntamiento o que el traspaso se diera formalmente como aduce la casacionista; primero, porque sí hubo un convenio que se materializó en los planos originales de la Urbanización. Segundo, el traspaso formal no es indispensable según el principio de inmatriculación. Ha dicho esta Sala sobre el particular: “De conformidad con el principio de inmatriculación o innecesaria inscripción del dominio público, su existencia y publicidad se da con independencia de su registro, porque se presume su titularidad por parte del Estado. De que manera que, el régimen demanial es per se. La publicidad en este tipo de bienes es material, no necesariamente formal o registral. El bien de dominio público, por su naturaleza, no necesita de la inscripción registral ....” ( sentencia no. 001259-F-S1-2009 de las 10 horas 50 minutos del 10 de diciembre de 2009). Tercero, bastaba su constitución en los mapas oficiales de la urbanización y del cantón, según se expuso, para que se tuviera como parte del dominio público según el artículo 44 de la Ley de Planificación Urbana que establece: “El dominio municipal sobre las áreas de calles, plazas, jardines, parques u otros espacios abiertos de uso público general, se constituye por ese mismo uso y puede prescindirse de su inscripción en el Registro de la Propiedad, si consta en el Mapa Oficial…”. En este caso, al estar en el mapa oficial de la Urbanización, se consolidó la propiedad aquí indicada, por lo que hizo bien el Ayuntamiento en negar el permiso objeto de este proceso. Por tales razones tampoco existe la indebida valoración de prueba acusada respecto de la falta de traspaso de los lotes a la Municipalidad. La Urbanización existe en los planos y ordenación territorial de la Municipalidad, por lo que resulta innecesario analizar si se encuentra finalizada o no. Debe de respetarse el ordinal 40 ibidem en torno a la existencia de un sector destinado para parque tal y como lo expuso en su momento el jerarca impropio. Esto es, antes y después del fraccionamiento. Una parte de su extensión, debe dedicarse a zonas verdes, es más, el ordenamiento jurídico patrio lo manda de manera ineludible, y es deber de las Municipalidades su protección. Ha expresado esta Sala: “…de conformidad con lo dispuesto en los ordinales 37 de la Ley de Construcciones y 43 y 44 de la Ley de Planificación Urbana, los parques constituyen bienes de dominio público “cuya finalidad esencial al tenor de lo dispuesto en el artículo 50 de la Constitución Política, es la de otorgar a las personas áreas verdes de esparcimiento, como una forma de garantizarles el disfrute de espacio que les permitan tener una buena calidad de vida y por ende, desarrollarse plenamente como seres humanos en libertad”… Aunado a lo anterior, llevan razón los juzgadores de instancia cuando mencionan que esta conclusión resulta consecuente con los ordinales 37 de la Ley de Construcciones y 43 y 44 de la ley de Planificación Urbana, de los que se puede extraer la afectación genérica de los parques al demanio público” (Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, sentencia número 896 de las 9:30 horas del 4 de agosto de 2015). También, para una mejor comprensión de los temas discutidos en el recurso de apelación, se hace indispensable hacer referencia a lo que ha señalado la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia mediante la resolución No. 4205-96, en la cual consideró que el artículo 40 de la Ley de Planificación Urbana establece la obligación de ceder gratuitamente a los entes municipales una porción de terreno para uso de las vías públicas, parques y facilidades comunales, a cargo del urbanizador o fraccionador, en proporción al terreno que se urbanice o fracciones, sin que deba entenderse que ello signifique un sacrificio o confiscación en contra del urbanizador o bien que contravenga el artículo 45 constitucional. De igual manera en dicho fallo, aseveró la Sala Constitucional, lo siguiente: "XXII. Las áreas verdes destinadas al uso público, en virtud de su uso y naturaleza, es parte del patrimonio de la comunidad y deben quedar bajo la jurisdicción de los entes municipales para que los administre como bienes de dominio público, con lo cual participan del régimen jurídico de estos bienes, que los hace inalienables, imprescriptibles e inembargables, es decir, no pueden ser objeto de propiedad privada del urbanizador o fraccionador, tal y como lo dispone el artículo 40 de la Ley de Planificación Urbana. (...)" . Por su parte, la Sección III, del Tribunal Contencioso Administrativo, en sentencia No. 840 de las 15:40 horas del 4 de marzo del 2010, señaló en lo que interesa lo siguiente: "IV.-DE LAS ZONAS VERDES O BIENES COMUNALES.- Por zonas verdes se tienen aquellas áreas resultantes de proyectos urbanísticos, que tiene su origen en la carga que se impone al urbanizador (o desarrollador) en el artículo 40 de la Ley de Planificación Urbana, de ceder "gratuitamente" a los entes municipales una porción de terreno -entre el cinco y el veinte por ciento del terreno que se dispone al proyecto-, para uso de las vías públicas, parques y facilidades comunales, cuyo costo se traslada al valor de las parcelas o lotes resultantes. Es así como "nominalmente" pertenecen a las municipalidades (en tanto ostentan la nuda propiedad del bien), pero que en sentido estricto se califican como bienes comunales, en tanto están destinadas al aprovechamiento vecinal, precisamente por cuanto su fundamento (constitucional), la dotación de los servicios mínimos del fenómeno de la urbanización -que a grosso modo implica la "creación de ciudades"-, según lo ha precisado de manera clara y precisa la Sala Constitucional en diversos pronunciamientos. "XX. La cesión gratuita a las municipalidades de terrenos a fraccionar o urbanizar, se hace para destinar en ellos ciertos servicios para la comunidad, como lo son las vías públicas y las zonas verdes, éstas últimas-que son las que nos interesan- se utilizarán para construir parques, jardines, centros educativos, zonas deportivas y de recreo”. De igual se ha reconocido a nivel jurisprudencial, el deber que tienen los gobiernos locales, en el ejercicio de la autonomía municipal de vigilar por el cumplimiento de la normativa urbanística, para lo cual el Tribunal Contencioso Administrativo, Sección III, estableció lo siguiente: "Las Municipalidades de la República son las encargadas de que las ciudades y demás poblaciones reúnan las condiciones necesarias de seguridad, salubridad, comodidad, y belleza en sus vías públicas, en los edificios y construcciones que en terrenos de las mismas levanten sin perjuicio de las facultades que las leyes conceden en estas materia a otros órganos administrativos. Así, el "poder de policía" es la competencia que se le reconoce a la Administración, para que, con fundamento en una ley, ésta regule y reglamente una actividad, a fin de asegurar el orden público, la salubridad, la tranquilidad; la seguridad de las personas, así como la organización moral, política y económica de la sociedad; atribución, en virtud de la cual, la imposición de restricciones al goce de los derechos fundamentales, resulta razonable, en tanto su justificación se encuentra precisamente en la consideración de que los derechos fundamentales se encuentran limitados por los de las demás personas, toda vez que deben coexistir con todos y cada uno de los otros derechos fundamentales. Con lo cual, las medidas que el Estado adopte con la finalidad de proteger la seguridad, la salubridad y tranquilidad, son de interés público social, que se manifiestan por medio del poder de policía, entendida como la facultad reguladora del goce de los derechos y del cumplimiento de los deberes constitucionales. (En este sentido, se pueden consultas las sentencias número 401-91, de las catorce horas del veinte de febrero y 619-91, de las catorce horas cuarenta y cinco minutos del veintidós de marzo, ambas, resoluciones de mil novecientos noventa y uno y [Telf1], de las quince horas veinte minutos del nueve de abril del dos mil tres, de la Sala Constitucional.)” (Tribunal Contencioso Administrativo, sentencia número 716 de las 4:50 horas del 25 de octubre de 2010). La normativa citada y los precedentes jurisprudenciales reseñados permiten a esta Cámara de Juzgadoras, arribar a las siguientes conclusiones de interés para la resolución del caso planteado. Las áreas verdes, o zonas de parques o de facilidades comunales de una urbanización, que están descritas en los planos oficiales son bienes demaniales, inalienables, imprescriptibles e inembargables, que están bajo la tutela y administración de las corporaciones municipales. Asimismo, en virtud del principio de [Placa1], dichos bienes comunales gozan de protección legal desde el momento en que quedan fijados y descritos en los planos oficiales de una urbanización, sin ser necesario su traspaso formal o escritural en favor de la corporación municipal. Es decir, de conformidad con el principio de [Placa1] o innecesaria inscripción del dominio público, su existencia y publicidad se da con independencia de su registro, porque se presume su titularidad por parte del Estado. De manera que el régimen demanial es per se. Por otra parte, y por constituir otro de los tópicos planteados en el recurso y el cual resulta de relevancia para la resolución del objeto del reclamo, es necesario traer a colación lo que ha indicado la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, en lo atinente a los alcances del silencio positivo municipal y sus limitaciones en lo que concierne al derecho urbanístico. Al respecto aquella Cámara de Casación indicó:“VI.- El primer motivo gira en torno a dos extremos, el silencio positivo municipal, y la clasificación de los establecimientos industriales, propiamente, en cuanto estima, la actividad que desea desarrollar es de las que se catalogan como inofensivas. Respecto al primero, los cardinales 330 y 331 de la LGAP, disponen: “330. 1. El silencio de la Administración se entenderá positivo cuando así se establezca expresamente o cuando se trate de autorizaciones o aprobaciones que deban acordarse en el ejercicio de funciones de fiscalización y tutela. 2. También se entenderá positivo el silencio cuando se trate de solicitudes de permisos, licencias y autorizaciones. 331. 1. El plazo para que surja el silencio positivo será de un mes, a partir de que el órgano reciba la solicitud de aprobación, autorización o licencia con los requisitos legales”. En esta inteligencia, el canon 80 del CM, estipula: “La municipalidad deberá resolver las solicitudes de licencia en un plazo máximo de treinta días naturales, contados a partir de su presentación. Vencido el término y cumplidos los requisitos sin respuesta alguna de la municipalidad, el solicitante podrá establecer su actividad”. Y, el artículo 81 ibídem, en correspondencia con la disposición 331 de la LGAP, en lo de interés establece: “La licencia municipal referida en el artículo anterior solo podrá ser denegada cuando… el establecimiento no haya llenado los requisitos legales y reglamentarios o cuando la actividad, en razón de su ubicación física, no esté permitida por las leyes o, en su defecto, por los reglamentos municipales vigentes”. En consecuencia, la norma 330 de la LGAP, establece los presupuestos para que opere el silencio positivo de la Administración, que reconoce el precepto 80 del CM. Por su parte, la disposición 331 de la LGAP, estipula que se produce después de un mes (sin respuesta), de recibida la gestión en la que pretende se aprueba, autorice u otorgue una licencia o permiso, siempre y cuando se cumplan los requisitos impuestos por el ordenamiento jurídico; los que también exige el cardinal 81 del CM. De ahí, que no opere de manera irrestricta o automática si no que debe acatar las exigencias normativas. Además, según lo señaló el Tribunal, jurisprudencialmente, tanto la Sala Constitucional, como este Órgano Colegiado han dispuesto que en la actuación de esta figura existen límites en materia ambiental y urbanística. Esta Cámara rechazó la aplicación de esta figura en un asunto donde se discutía la concesión en una isla por ser un bien de dominio público y de naturaleza ambiental, señalando: “…que la jurisprudencia de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia ha sido clara y constante en el sentido de denegar la posibilidad de que se configure el silencio positivo en relación con la materia ambiental y con los bienes de dominio público (al respecto, pueden consultarse, entre muchos otros, los votos de ese órgano jurisdiccional números 1886 de las 9 horas 12 minutos de 7 de abril de 1995 y 2063 de las 14 horas 45 minutos del 14 de febrero del 2007)” No. 771 de 16 horas del 18 de noviembre de 2008. En el subexamine, el Tribunal dispuso: “Es fundamental indicar que el silencio positivo genera un acto administrativo estimatorio para todos los efectos, es decir, cumpliéndose los requisitos formales exigidos y los presupuestos establecidos en la norma, nace una conducta favorable con plenos efectos jurídicos. Lo anterior a diferencia del silencio negativo, cuya consecuencia es únicamente procesal, esto es, tener por denegada la petición del administrado cuando hayan transcurrido el plazo de uno o dos meses, según se esté en fase constitutiva o recursiva del procedimiento administrativo. Así, únicamente tiene efectos procesales para facilitar a los interesados el acceso a una vía de impugnación posterior... Ahora bien, precisamente por la particularidad de generar un acto favorable, el silencio positivo supone la concurrencia de dos presupuestos condicionantes: 1) Que la solicitud presentada ante la Administración cumpla con todos los requisitos exigidos por la normativa vigente; 2) Que transcurra el plazo de un mes sin que se haya respuesta a aquélla. En consecuencia, para su procedencia no sólo es necesaria una conducta omisiva de parte de la Administración ante una solicitud del administrado y que esa inactividad esté sancionada con el silencio positivo, sino además el cumplimiento de todos los requisitos y exigencias que en relación a la gestión formulada, el ordenamiento jurídico disponga… Con todo, debe señalarse que, jurisprudencialmente se ha establecido que –en materia de autorizaciones y permisos- existen excepciones a la aplicación de la figura del silencio positivo. Así, en lo que interesa, la jurisprudencia constitucional ha señalado en forma reiterada que en materia ambiental y urbanística, el silencio positivo resulta inaplicable (en este sentido pueden consultarse las sentencias No. 6836-93, 5506-94, [Telf2], [Telf3], todas de la Sala Constitucional, así como el fallo No. 0397-F-2001, dictado por la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia). Ello es así porque al Derecho Urbanístico, que regula lo atinente a la ordenación del territorio (que comprende la delimitación del contenido de la propiedad urbana y el ejercicio de la función urbanística como potestad pública), le son aplicables los principios constitucionales del Derecho Ambiental, toda vez que ambos integran el concepto jurídico de ambiente, y por ello, comprometen el derecho fundamental a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado...”. Así, para los juzgadores, lo cual avala esta Cámara, lo primordial es que en el asunto de análisis, se está ante el ejercicio de potestades públicas en materia ambiental y urbanística” (La negrita y el subrayado son suplidos. Sentencia de la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia número 1195 de las 9:45 horas del 18 de setiembre de 2013). Esta posición también ha sido reiterada por el Tribunal Contencioso Administrativo, el cual en lo que interesa señaló: “IV.-Sobre el silencio administrativo previsto en la Ley 8220 en materia urbanística y en el caso concreto. En efecto, la Ley 8220 creó un sistema de garantías a favor del administrado, tendiente a eliminar la malsana práctica de la Administración, de pedir una y otra vez distintos requisitos a los administrados, lo cual procuraba atrasos y obstáculos a los trámites y gestiones planteados ante las distintas oficinas públicas. El mismo texto legal es claro a disponer del procedimiento para que el administrado invoque el silencio positivo cuando la Administración no resuelva su gestión oportunamente, habiéndose cumplido con todos los requisitos de ley. No obstante lo anterior, en materia de licencias constructivas, esta regulación no es aplicable, por las razones que de seguido se explican. El silencio positivo en el ámbito de aplicación a favor de los administrados, comprende la preexistencia de un derecho subjetivo cuyo ejercicio queda sujeto al previo cumplimiento de los requisitos exigidos por el ordenamiento jurídico. Debido a la excepcionalidad de esta figura, la regla general es que el silencio de la Administración se entiende negativo, salvo los casos expresamente indicados por la ley ordinaria. Sin embargo, el acto administrativo que surge a la luz del silencio positivo debe ser conforme con el bloque de legalidad, pues ante la ausencia de sus presupuestos esenciales, supone la inexistencia del mismo. La inactividad administrativa no puede constituirse en un motivo para lesionar el bloque de legalidad y constitucionalidad vigentes. Por ello, no puede operar el silencio positivo cuando se omitan algunos de los requisitos establecidos por el ordenamiento jurídico, aunque el órgano o funcionario encargado no se pronuncie dentro de los plazos establecidos, quedando en todo caso al interesado la posibilidad de acudir en amparo ante el Tribunal Constitucional, exigiendo respuesta administrativa expresa. SIn embargo, en materia urbanística, la jurisprudencia de la Sala Constitucional, que es vinculante "erga omnes" y fuente de derecho (artículo 7 de la LGAP), ha establecido la inaplicabilidad del silencio positivo. Como lo indicó ese mismo Tribunal en la sentencia N. 2003-03656 en la que indicó: “Como las dos caras de una misma moneda: el ambiente natural y el ambiente urbano. Es así como se pretende un ambiente más humano, es decir, un ambiente que no sólo sea sano y ecológicamente equilibrado, sino también como un referente simbólico y dador de identidad nacional, regional o local. Así, el derecho fundamental a tener un ambiente sano y ecológicamente equilibrado -desarrollado ampliamente por la jurisprudencia constitucional- comprenderá, tanto sus partes naturales, como sus partes artificiales, entendiéndose por tales, el hábitat humano, lo construido por el hombre, sea, lo urbano, de manera que se mantengan libres de toda contaminación, tanto por los efectos y repercusiones que puede tener en la salud de las personas y demás seres vivientes, como por el valor intrínseco del ambiente. En similar sentido la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia en la sentencia N° 000507-F-04 en que indicó: la noción de propiedad se amalgama de manera plena y perfecta con el derecho constitucional del medio ambiente, que con igual intensidad y jerarquía, proclama el cuerpo constitucional en su precepto 50. Por ello, no es difícil inferir la regulación urbanística como intermedia entre propiedad y ambiente, pues al fin y al cabo, es el anverso gris, ordenatorio y edificativo de ésta última materia. Ambiente y urbanismo se constituyen así en áreas del Derecho que por su rol limitante, delimitan el contorno preciso del derecho de propiedad, es decir, su contenido esencial. En plena concordancia con lo anterior, el Decreto Ejecutivo N. 32565-MEIC señala que el silencio positivo no resulta aplicable a las licencias o permisos en que "...por disposición legal o jurisprudencial...", se haya establecido su inaplicabilidad (artículo 27 del Decreto). Es por ello que la invocación del silencio positivo por parte del apelante, resulta jurídicamente incorrecta, pues la figura contemplada en la Ley 8220 e interpelada a efecto de que se considere constituido su derecho a construir, no rige para la obtención de licencias constructivas al ser ellas un componente esencial de los actos administrativos regulados por el derecho urbano-ambiental, lo que hace necesario en todos los casos, que exista pronunciamiento expreso por parte de la Administración, respecto del otorgamiento de la licencia una vez cumplidos todos los presupuestos legales.” (Tribunal Contencioso Administrativo, Sección III, resolución de las 03:30 horas del 31 de marzo de 2014). De estas últimas sentencias judiciales se deriva con claridad, que en materia urbanística, en lo concerniente a permisos, visados y autorizaciones no opera el silencio positivo, por lo que el administrado no está legitimado para invocar dicho instituto en ausencia de respuesta del ente municipal, ante la solicitud de un trámite relacionado con un visado municipal o un permiso de construcción. Ahora bien, corresponde analizar cómo fueron aplicadas estas disposiciones normativas y jurisprudenciales, por el Tribunal de Juicio al momento de resolver el caso sometido a su discusión, lo cual se desarrollará en el considerando siguiente.

IV.Es necesario precisar que el fallo fue impugnado únicamente por la Municipalidad de Heredia, en su doble condición de actora y demandada civil, por la forma en cómo el Tribunal de Juicio resolvió los diversos extremos civiles planteados por las distintas partes intervinientes en el proceso objeto de esta litis. En lo que respecta a la responsabilidad penal de los diversos demandados civiles, esta Cámara no emitirá ningún tipo de análisis ya que ese aspecto no fue impugnado por ninguna de las partes debidamente constituidas dentro de la sumaria penal. De la parte dispositiva del fallo se deduce con claridad que el Tribunal de Juicio declaró sin lugar la acción civil resarcitoria incoada por la Municipalidad de Heredia. En cambio condenó a dicha corporación Municipal al pago de los siguientes extremos: “6) Se rechaza la excepción de FALTA DE DERECHO planteada por la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA y consecuentemente, se declara parcialmente con lugar la ACCIÓN CIVIL RESARCITORIA incoada por [Nombre [Nombre11]] en contra la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA, entidad a la cual se le condena al pago del monto de TRES MILLONES SETECIENTOS MIL COLONES EXACTOS (¢3,700.000°°) por concepto de DAÑO MATERIAL, y al monto de TREINTA MILLONES DE COLONES EXACTOS (¢30,000.000°°) por concepto de DAÑO MORAL, para un total de condena civil que asciende a la suma de TREINTA Y TRES MILLONES, SETECIENTOS MIL COLONES EXACTOS (¢33,700.000°°); asimismo, se condena en éste particular a la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA al pago de costas procesales en la suma de DOS MILLONES DOSCIENTOS TREINTA Y DOS MIL COLONES EXACTOS (¢2,232.000°°); todos éstos pagaderos a favor de [Nombre [Nombre11]]. Se rechaza la solicitud del Querellante de pago de intereses retroactivos. 7) Se rechaza la solicitud de restitución de las cosas a su estado anterior y la solicitud de nulidad de todos los instrumentos públicos, planos y asientos registrales relacionados con las fincas del partido de Heredia folios reales números: 153993-000, 176396-000, 176397-000, 176398-000, 176399-000 y 176400-000. 8) Los intereses sobre dichos pagos que deberá realizar la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA, se fijan a partir de la firmeza de ésta sentencia y hasta su efectiva cancelación, calculados los mismos de conformidad con la tasa de interés fijada por el Banco Nacional de Costa Rica para los certificados a plazo de 6 meses. En virtud de que las sumas acogidas en la presente sentencia son líquidas y exigibles, si la parte condenada no las cancelara con la simple orden de éste Tribunal a partir de los quince días de la firmeza de ésta resolución, deberán las partes acreedoras acudir a la vía de ejecución correspondiente.” (copia textual de folios 2394 y 2395). También dispuso la Cámara de Juicio que la Corporación Municipal debía pagar las costas personales por la acción civil interpuesta en favor de [Nombre2] y [Nombre3] . Para sustentar esta posición el Tribunal de Juicio estructuró su razonamiento en los siguientes argumentos que -en resumen- expresan: i) No existe prueba de que el proyecto Las Cumbres, haya sido recibido por la Municipalidad de Heredia, más bien en el expediente administrativo de la misma municipalidad, se encuentran múltiples elementos probatorios de que el ente rechazó en varias oportunidades la recepción de las obras. ii) Para la fecha de los hechos procedía justamente, el trámite que llevó a cabo la empresa desarrolladora del proyecto urbanístico, para modificar el área de facilidades comunales, originando con ello varios planos individuales con uso de suelo para construir. iii) Una vez que el INVU autorizó la modificación del uso de suelo, los planos se inscribieron en el catastro, por lo que era procedente la solicitud de visado gestionada por [Nombre5] en fecha 18 de enero del 2000, ante la municipalidad. iv) La Municipalidad de Heredia omitió respuesta ante la gestión planteada por [Nombre5] sobre la solicitud de visados y provocó con eso que operara el silencio positivo, siendo que a partir de ese momento era obligación de la municipalidad otorgar los permisos de construcción para los lotes que surgieron a raíz de la modificación de uso de suelo que aprobó el INVU. v) El silencio positivo implica que ante el cumplimiento de los requisitos solicitados para la gestión por parte del administrado y ante la falta de repuesta de la Administración, el ciudadano tiene por aprobada la gestión. Esto debido a que lo que se busca es brindar certeza jurídica y de ese modo proteger el principio constitucional de justicia pronta y cumplida amparado en el numeral 41 de nuestra carta magna. Por lo tanto ante la ausencia de respuesta de la Administración, el ordenamiento jurídico prevé que las solicitudes de licencias, permisos y autorizaciones sean resueltas sin retraso por medio del silencio positivo. vi) Los terrenos en cuestión nunca entraron a formar parte de la esfera del dominio público, siempre fueron y siguen siendo propiedad privada. vii) Al no hacerse efectivo el uso de esos espacios por parte del municipio, no puede alegarse el principio de [Placa1], el cual no opera simplemente porque esas áreas están plasmadas en un plano de catastro y en un diseño de sitio, sino que debe el ente municipalidad recibir las obras, además de proceder con su inscripción ante el Registro de la Propiedad, siendo que la Municipalidad de Heredia, no ha cumplido con ninguno de esos dos procedimientos. viii) Las modificaciones a los desarrollos urbanísticos autorizados, solo requieren de una nueva aprobación por parte del Instituto de Vivienda y Urbanismo, sin que sea necesario una aprobación por parte de la Municipalidad. Conforme con lo desarrollado en el considerando precedente, esos argumentos esgrimidos por el Tribunal de Juicio son incorrectos. Nuestro sistema jurídico ha reconocido que las áreas destinadas a parques, calles y facilidades comunales que se encuentran descritas en los planos oficiales de las urbanizaciones, constituyen bienes demaniales, los cuales se encuentran protegidos por el principio de [Placa1], por lo que no es necesario para su protección su inscripción a nivel registral o su traspaso en favor de las corporaciones municipales. Este aspecto que era medular para una adecuada resolución del caso, fue aplicado de forma errada por el Tribunal de Juicio, ya que las personas juzgadoras de instancia estimaron que para que los bienes destinados a áreas de facilidades comunales se consideraran demaniales, era necesario que la municipalidad recibiera las obras urbanísticas, así como que dichos terrenos fueran inscritos a nombre de la entidad municipal, amen de que era necesario, -en criterio de la Cámara de Juicio- que se demostrara el uso de esas áreas por parte del ente público o de los vecinos de la urbanización. Ese razonamiento esbozado por el Tribunal de Juicio contradice la interpretación sistemática y reiterada que la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia le ha dado a los artículos 40, 42, 43 y 44 y 45 de la Ley de Planificación Urbana, conforme se desarrolló en el considerando precedente. Adicionalmente, otro error en el razonamiento del Tribunal a quo, radica en que no fundamentó, por qué aquel diseño de sitio aprobado desde 1997, por el INVU y la Municipalidad de Heredia, no podía ser considerado como el mapa oficial al que alude la Ley de Planificación Urbana en los artículos 1 y 40. Tampoco, analizó el Tribunal de Juicio, si era correcto el argumento que expuso la corporación municipal, en el cual se sostuvo que para el momento en que el desarrollador presentó ante el INVU la gestión para la modificación de la cuarta etapa del proyecto Las Cumbres, se le ocultó a aquella entidad pública que esos terrenos estaban ya destinados a facilidades comunales. Sobre este aspecto el fallo impugnado es completamente ayuno, por lo que el razonamiento vertido no permite conocer cuál fue la información que presentó la empresa desarrolladora ante el INVU para obtener la modificación del uso de suelo. Además tampoco se fundamentó en la sentencia, si era procedente desde el punto de vista normativo, variar la afectación de aquellas zonas que se encontraban destinadas a áreas comunales en los planos urbanísticos de dicho proyecto. Al respecto, y sin mayor fundamento, el Tribunal sostuvo que el desarrollador podía solicitar las modificaciones que estimara pertinente, por tratarse de una propiedad privada, sin entrar a analizar los alcances de los artículos 261 y 262 del Código Civil que establecen el régimen al que están sujetos los terrenos públicos. También es infundado el argumento del Tribunal al estimar que no era necesaria la aprobación por parte de la corporación municipal de cualquier modificación al proyecto urbanístico Las Cumbres, esto por cuanto la Ley de Planificación Urbana en su artículo 15 dispone “Conforme al precepto del artículo 169 de la Constitución Política, reconócese la competencia y autoridad de los gobiernos municipales para planificar y controlar el desarrollo urbano, dentro de los límites de su territorio jurisdiccional. Consecuentemente,cada uno de ellos dispondrá lo que proceda para implantar un plan regulador, y los reglamentos de desarrollo urbano conexos, en las áreas donde deba regir, sin perjuicio de extender todos o algunos de sus efectos a otros sectores, en que priven razones calificadas para establecer un determinado régimen contralor.” En este sentido, se desconoce cuál fue el sustento que utilizó el Tribunal de Juicio, para indicar que no era necesaria la aprobación por parte de la corporación municipal, para la modificación del diseño original de la cuarta etapa del Proyecto Las Cumbres. De igual manera, por disposición de ley también es competencia de la municipalidad aprobar el uso de suelo para los terrenos ubicados en su localidad de conformidad con lo dispuesto por el artículo 28 de la Ley de Planificación Urbana. Otra falencia en el fallo, se circunscribe a que el Tribunal de Juicio, indicó sin mayor fundamento, que la corporación Municipal de forma arbitraria se negó a recibir la cuarta etapa del proyecto Las Cumbres, sin entrar a ponderar si eran válidas las diversas razones que había dado la corporación municipal, para denegar la recepción de tales obras. Nótese que en este sentido, la sentencia simplemente citó varias circunstancias que había plasmado la Municipalidad por escrito para rechazar las obras, sin indicar por qué esos motivos no eran razonables, cuando cada uno de esos motivos estaban relacionados con la falta de obras urbanísticas esenciales. Finalmente, como ya se indicó, el Tribunal de Juicio partió de otra premisa equivocada, al estimar que en materia de permisos constructivos y visados urbanísticos operaba el silencio positivo, cuando por el contrario, conforme con los precedentes reseñados de la Sala Constitucional y la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, en dicha materia no opera el silencio positivo, sino que por el contrario ante el silencio de la administración, se debe entender que operó un silencio negativo y que por ello la gestión planteada relativa a un permiso, autorización o visado se entiende denegada. Debido a que se utilizó una premisa equivocada, el Tribunal de Juicio concluyó de forma errada que era correcto el procedimiento que se utilizó para segregar los lotes que estaban situados en las áreas destinadas a facilidades comunales. Todos estos razonamientos desacertados fueron utilizados por el Tribunal de Juicio, para denegar la acción civil resarcitoria instaurada por la Municipalidad de Heredia, así como para denegar la pretensión del ente corporativo para que se restituyera las cosas a su estado original y la nulidad de los documentos públicos relacionados con los lotes objeto de la litis. Además fueron usados para condenar al ente municipal al pago del daño patrimonial, moral y los intereses respectivos en favor de [Nombre [Nombre11]], así como para condenar a la corporación municipal al pago de las costas en favor de [Nombre2] y de [Nombre3] . De igual manera, el fallo carece de una adecuada fundamentación, ya que la sentencia es escueta en cuanto a las razones y parámetros utilizados para fijar los montos otorgados por daño moral y daño material, adicionalmente, tampoco los jueces explicaron por qué no existiría una razón plausible para litigar por parte del gobierno local de Heredia, y por el contrario simplemente los juzgadores dispusieron de la condenatoria en costas. En consecuencia, se declaran con lugar los motivos primero, segundo, tercero cuarto, quinto, sexto y sétimo del recurso de apelación interpuesto por la Municipalidad de Heredia. Por tanto, se anula parcialmente la sentencia impugnada en los siguientes extremos: 1) la condenatoria civil que recayó en perjuicio de la Municipalidad de Heredia y en favor del actor [Nombre [Nombre11]], dejándose sin efecto las sumas otorgadas por concepto de daño patrimonial, daño moral, costas e intereses. 2) la condenatoria en costas y pago de intereses dictada en contra de la Municipalidad de Heredia y en favor de [Nombre2] y [Nombre3] . 3) la declaratoria sin lugar de la demanda civil interpuesta por la Municipalidad de Heredia. Se ordena remitir los autos ante el Tribunal de origen para que con una nueva integración procedan a la sustanciación de los extremos anulados en este fallo. En lo demás permanece incólume la sentencia.”

... Ver más Citas de Legislación y Doctrina Sentencias Relacionadas PODER JUDICIAL TRIBUNAL DE APELACIÓN DE SENTENCIA DEL TERCER CIRCUITO JUDICIAL DE ALAJUELA, SAN RAMÓN Tel: 2456-9069 tapelacion-sra @Poder-Judicial.go.cr Fax: 2456-90-29 _____________________________________________________________________________________ Res: 2016-00524 TRIBUNAL DE APELACIÓN DE SENTENCIA DEL TERCER CIRCUITO JUDICIAL DE ALAJUELA, SECCIÓN TERCERA. San Ramón, a las once horas treinta minutos (11:30 a.m.) del veinte de junio de dos mil dieciséis.

RECURSO DE APELACIÓN DE SENTENCIA interpuesto en la presente causa seguida contra [Nombre1] , C.C. [Nombre2] , mayor de edad, costarricense, cédula de identidad número CED1, por un delito de FALSEDAD IDEOLÓGICA y ESTAFA MENOR en perjuicio de [Nombre [Nombre3]]; un delito de ESTAFA y un delito de FALSEDAD IDEOLÓGICA en perjuicio de [Nombre [Nombre4]], cuatro delitos de ESTAFA MAYOR y cuatro delitos de FALSEDAD IDEOLÓGICA en perjuicio de [[Nombre5] ]; un delito de ESTELIONATO en perjuicio de la Municipalidad de Heredia. [Nombre6] , mayor de edad, costarricense, CED2 , por un delito de ESTAFA MAYOR y un delito de FALSEDAD IDEOLÓGICA en perjuicio de [Nombre [Nombre4]] y la Fe Pública. [Nombre7] , mayor de edad, costarricense, portador de la cédula de identidad número CED3, por un delito de ESTAFA, un delito de ESTELIONATO y un delito de FALSEDAD IDEOLÓGICA en perjuicio de la Municipalidad de Heredia y la Fe Pública. [Nombre8] , mayor de edad, costarricense, cédula de identidad número CED4, por seis delitos de FALSEDAD IDEOLÓGICA, un delito de ESTAFA MAYOR y un delito de ESTELIONATO en perjuicio de la Municipalidad de Heredia y la Fe Pública. [Nombre9] , mayor de edad, costarricense, portador de la cédula de identidad número CED5, por un delito de ESTAFA MAYOR y un delito de FALSEDAD IDEOLÓGICA en perjuicio de [[Nombre10] ] . Intervienen en la decisión del recurso, las juezas Adriana Escalante Moncada, Yadira Godínez Segura y [Nombre11] . Se apersonan en apelación de sentencia, [Nombre12] , en su condición de Alcalde de la Municipalidad de Heredia y en calidad de actor y demandado civil y el licenciado [Nombre13] en su condición de abogado particular de la imputada [Nombre1] .

RESULTANDO:

I.- Que mediante sentencia número 162-2015 de las diez horas del día lunes veinte de abril del dos mil quince, el Tribunal de Juicio de Heredia, resolvió: "POR TANTO: De conformidad con lo expuesto y artículos 39 y 41 de la Constitución Política; 8 inciso 2) de la Convención Americana de Derechos Humanos; 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, 1 al 25, 30 inciso b), 31 al 33, 37 al 42, 70, 71, 75 al 80, 82, 111 al 116, 119 al 124, 141 al 143, 180 al 184, 265 al 270, 326, 360 al 366, 368 y 492 del Código Procesal Penal; 1, 30, 31, 45, 103, 216, 217, 366, 367 y 372 del Código Penal; 632, 1045 y 1048 del Código Civil; 221 al 223 del Código Procesal Civil; 122,124 y 125 del Código Penal de 1941, que son reglas vigentes sobre responsabilidad civil, según Ley Número 4891 del 8 de noviembre de 1971; 17 y 44 del Decreto Ejecutivo N° 20307-J Arancel de Honorarios por Servicios Profesionales de Abogacía y Notariado; 190, 330 y 331 de la Ley General de Administración Pública; 2, 3, 7, 8, 10 inciso 2), 13, 32 al 34 y 40 al 44 de la Ley de Planificación Urbana N°4240; 24 de la Ley de Catastro Nacional N°6545; 19, 21, 57 y 81 del Reglamento de la Ley de Catastro Nacional N°34331; Capítulo II, III y VI del Reglamento para el Control Nacional de Fraccionamiento y Urbanizaciones; 13 inciso p) del Código Municipal, 11 del Reglamento para el Ejercicio de la Topografía y la Agrimensura Decreto Ejecutivo N° 21 del 26 de febrero de 1970; éste Tribunal por unanimidad y con la totalidad de los votos emitidos, resuelve las cuestiones planteadas durante la deliberación: 1) Se absuelve de toda pena y responsabilidad a [Nombre1] por SIETE delitos de FALSEDAD IDEOLÓGICA, SIETE delitos de ESTAFA, y UN delito de USO DE DOCUMENTO FALSO; que se le venían atribuyendo por el Ministerio Público y la parte Querellante en perjuicio de la FE PUBLICA, [Nombre [Nombre14]], [Nombre [Nombre3]], [Nombre [Nombre4]], INVERSIONES AGRÍCOLAS DON FAVIO DE HEREDIA S.A. y [Nombre15] ; en razón de lo anterior se deniega la solicitud de prisión preventiva que hiciera el Ministerio Público en contra de la imputada. Se declara SIN LUGAR EN TODOS SUS EXTREMOS LA ACCIÓN CIVIL RESARCITORIA incoada por [[Nombre5] ] en contra de la codemanda civil [Nombre1] . Por haber mediado razón plausible para litigar, se resuelve éste particular sin especial condenatoria en costas. Se declara SIN LUGAR EN TODOS SUS EXTREMOS LA ACCIÓN CIVIL RESARCITORIA planteada por la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA en contra de la codemandada civil [Nombre16] y se le condena a la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA al pago de las costas por un monto de cuatro millones novecientos sesenta y un mil, doscientos noventa y un colones, con cincuenta y ocho céntimos (¢4,961.291.58); pagaderos a favor de [Nombre1] . 2) Se absuelve de toda pena y responsabilidad a [Nombre8] por UN delito de FALSEDAD IDEOLÓGICA y UN delito de ESTAFA que se le venía atribuyendo en perjuicio de la FE PÚBLICA, [Nombre [Nombre14]], [Nombre [Nombre3]], [Nombre [Nombre4]], INVERSIONES AGRÍCOLAS DON FAVIO DE HEREDIA S.A. y [Nombre15] por parte del Ministerio Público. Se declara SIN LUGAR EN TODOS SUS EXTREMOS LA ACCIÓN CIVIL RESARCITORIA planteada por la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA en contra del codemandado civil [Nombre17] y se le condena a la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA al pago de costas por un monto de cuatro millones novecientos sesenta y un mil, doscientos noventa y un colones, con cincuenta y ocho céntimos (¢4,961.291.58); pagaderos a favor de [Nombre8] . 3) Se absuelve de toda pena y responsabilidad a [Nombre18] por UN delito de ESTAFA que en perjuicio de [[Nombre10] ] le venía atribuyendo el Ministerio Público. 4) Se absuelve de toda pena y responsabilidad a [Nombre6] por los delitos de FALSEDAD IDEOLÓGICA, USO DE DOCUMENTO FALSO y ESTAFA que en perjuicio de la FE PÚBLICA y [[Nombre5] ] le venían atribuyendo el Ministerio Público y la parte Querellante. Se declara SIN LUGAR EN TODOS SUS EXTREMOS LA ACCIÓN CIVIL RESARCITORIA incoada por [[Nombre5] ] en contra del codemando civil [Nombre19] . Por haber mediado razón plausible para litigar, se resuelve éste particular sin especial condenatoria en costas. 5) Se absuelve de toda pena y responsabilidad a [Nombre7] por UN delito de FALSEDAD IDEOLÓGICA y UN delito de ESTAFA que en perjuicio de la FE PÚBLICA y [Nombre [Nombre3]] le venía atribuyendo el Ministerio Público. 6) Se rechaza la excepción de FALTA DE DERECHO planteada por la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA y consecuentemente, se declara parcialmente con lugar la ACCIÓN CIVIL RESARCITORIA incoada por [Nombre [Nombre14]] en contra la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA, entidad a la cual se le condena al pago del monto de TRES MILLONES SETECIENTOS MIL COLONES EXACTOS (¢3,700.000°°) por concepto de DAÑO MATERIAL, y al monto de TREINTA MILLONES DE COLONES EXACTOS (¢30,000.000°°) por concepto de DAÑO MORAL, para un total de condena civil que asciende a la suma de TREINTA Y TRES MILLONES, SETECIENTOS MIL COLONES EXACTOS (¢33,700.000°°); asimismo, se condena en éste particular a la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA al pago de costas procesales en la suma de DOS MILLONES DOSCIENTOS TREINTA Y DOS MIL COLONES EXACTOS (¢2,232.000°°); todos éstos pagaderos a favor de [Nombre [Nombre14]]. Se rechaza la solicitud del Querellante de pago de intereses retroactivos. 7) Se rechaza la solicitud de restitución de las cosas a su estado anterior y la solicitud de nulidad de todos los instrumentos públicos, planos y asientos registrales relacionados con las fincas del partido de Heredia folios reales números: 153993-000, 176396-000, 176397-000, 176398-000, 176399-000 y 176400-000. 8) Los intereses sobre dichos pagos que deberá realizar la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA, se fijan a partir de la firmeza de ésta sentencia y hasta su efectiva cancelación, calculados los mismos de conformidad con la tasa de interés fijada por el Banco Nacional de Costa Rica para los certificados a plazo de 6 meses. En virtud de que las sumas acogidas en la presente sentencia son líquidas y exigibles, si la parte condenada no las cancelara con la simple orden de éste Tribunal a partir de los quince días de la firmeza de ésta resolución, deberán las partes acreedoras acudir a la vía de ejecución correspondiente. 9) Se ordena el cese inmediato de cualquier medida cautelar que hayan venido soportando todos los encartados en razón de éste proceso. 10) Son los gastos del proceso penal a cargo del Estado. Se señalan las dieciséis horas del veintisiete de abril del dos mil quince para la lectura integral de ésta sentencia" (sic) .

II.- Que contra el anterior pronunciamiento, [Nombre12] , en su condición de Alcalde de la Municipalidad de Heredia y en calidad de actor y demandado civil y el licenciado [Nombre13] en su condición de abogado particular de la imputada [Nombre1] , interpusieron recurso de apelación de sentencia.

III.- En atención a la solicitud del recurrente, quien solicitó audiencia oral, ésta fue celebrada el 11 de agosto de dos mil quince a las 13:30 horas, con la participación de los mismos jueces de apelación que firman la presente resolución, así como el defensor licenciado [Nombre20] , la defensora licenciada [Nombre21] y la representante de la Municipalidad de Heredia la licenciada [Nombre22] . En dicha audiencia no se ampliaron motivos ni argumentos, tampoco se evacuó prueba IV.- Que verificada la deliberación respectiva de conformidad con lo dispuesto por el artículo 465 del Código Procesal Penal, el Tribunal de Apelación de Sentencia del III Circuito Judicial de Alajuela, San Ramón, procedió a conocer del recurso.

V.- Que en los procedimientos se han observado las prescripciones legales pertinentes.

Redacta la jueza de apelación de sentencia [Nombre23] ; y,

CONSIDERANDO:

I.El 19 de mayo de 2015, [Nombre12] , en su condición de Alcalde de la Municipalidad de Heredia y en calidad de actor y demandado civil, presentó recurso de apelación de sentencia contra el fallo número 162-2015 emitido por el Tribunal de Heredia a las 10:00 horas del 20 de abril de 2015. También impugnó la sentencia el licenciado [Nombre13] en su condición de abogado particular de la imputada [Nombre24] [Nombre25] .

II.Del recurso interpuesto por la Municipalidad de Heredia . La entidad recurrente, formula ocho motivos de apelación, de los cuales en siete de ellos se adversa la fundamentación de la sentencia, en el tanto se rechazó la acción civil interpuesta por la entidad municipal y en contraposición recayó una sentencia condenatoria en lo civil contra dicha corporación municipal. En síntesis, los alegatos de la apelante se resumen de la siguiente manera. En el primer motivo del recurso alega inconformidad con la valoración de la prueba, por inobservancia a las reglas de la sana crítica. Objeta que en la fundamentación de la sentencia se estableció de manera arbitraria y desproporcionada que la Municipalidad de Heredia fue la causante de los daños reclamados por [[Nombre5] ] y determinó que el hecho generador de tales daños, fue el comportamiento ilícito y funcionamiento irregular del municipio, por no visar los planos de los lotes segregados de la Urbanización Las Cumbres y por denegar injustificadamente los permisos de construcción. Afirma que el Colegio de Jueces sostuvo que la problemática surgió a raíz de que la Municipalidad no otorgó en el tiempo establecido los visados de los planos de los lotes adquiridos por el actor [[Nombre5] ], lo cual trajo como consecuencia que se aplicara el silencio positivo y por lo tanto la denegatoria del visado y los permisos de construcción por parte de la Municipalidad local, fue una conducta ilegítima. Refiere que ese razonamiento esbozado en la sentencia es equivocado y vulnera las reglas de la sana crítica porque la prueba evacuada lleva a una conclusión diferente, cual es que la entidad municipal actuó ajustada a derecho y en defensa y protección de los bienes demaniales. Alude a que la génesis de los hechos investigados parte del momento en el cual se le presentó a la Municipalidad de Heredia el proyecto Urbanización Las Cumbres, con un diseño de sitio donde la desarrolladora se comprometía a trasladar al Municipio las áreas públicas, de conformidad con lo que establece la Ley de Planificación Urbana en los artículos 32, 40, 43, 44 y 45. Ese diseño de sitio fue aprobado por el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo y fue presentado al catastro constituyéndose lo que se llama diseño de sitio o mapa oficial, lo cual ocurrió desde 1990. Añade que la cuarta etapa de ese proyecto y que es la que resulta de interés para el caso concreto, fue aprobada por esas mismas entidades en 1997, según se acreditó con la prueba documental y testimonial, sin que exista un solo elemento probatorio que indique que ese diseño de sitio sufrió alguna modificación. Afirma que a partir de que la Municipalidad de Heredia le dio el visto bueno al diseño del sitio del proyecto urbanístico Las Cumbres, el cual había sido previamente aprobado por el INVU, se consolida la entrega de las áreas de facilidades comunales que están indicadas en el diseño de sitio y por lo tanto pasan a ser bienes de dominio público. Detalla que las áreas comunales, las cuales son de naturaleza pública, ya formaban parte del dominio público porque estaban debidamente delimitadas en el mapa oficial y luego en el mosaico del catastro, las cuales se identificaron en el proyecto como áreas de facilidades comunales, por lo cual ninguna persona podía disponer de esos terrenos, y para desafectarlos se requiere de la aprobación de una ley. Fustiga que el Tribunal de Juicio en forma errada y arbitraria, consideró que la imputada [Nombre1] , quien era la desarrolladora del proyecto, podía modificar las áreas comunales, porque la Municipalidad no había recibido las obras y según estimó el Colegio de Jueces no existía ningún impedimento para que se hicieran las modificaciones que el desarrollador quisiera. Sostiene que la Procuraduría General de la República en el criterio C-059-2002 del 25 de febrero de 2002 –del cual transcribe un extracto-, estableció la inalienabilidad de las áreas comunes en los proyectos urbanísticos. Añade que a partir de este error, el Tribunal de Juicio estimó que el topógrafo e imputado [Nombre8] , podía segregar lotes que pertenecían al área comunal, así como que el encartado y notario [Nombre26] estaba facultado para plasmar en la escritura pública de segregación, una razón notarial de visado de planos por silencio positivo. Además, objeta que el Tribunal de Juicio resolvió que existe un nexo de causalidad entre los daños que reclamó el actor [[Nombre5] ] y la actuación municipal de negar el visado de los planos y consecuentemente los permisos de construcción, lo cual estima es una fundamentación ilegal, porque lo que existió fue una conducta ilícita de los tres imputados. También objeta la interpretación que hizo el Tribunal de Juicio del reglamento para el control nacional de fraccionamientos y urbanizaciones, ya que esta normativa establece que la modificación de las áreas comunes, debe ser aprobada por ambas entidades, tanto el INVU como por la municipalidad, y que en el caso concreto la modificación planteada por la desarrolladora, no contó con la aprobación de la corporación municipal. Añade que a pesar de que en la sentencia el Tribunal de Juicio tuvo por demostrado que el INVU, inducido en error autorizó la modificación del diseño de sitio, debido a que se le modificó la naturaleza a los lotes a segregar y que debido a esta autorización, el Catastro Nacional, también inducido en error modificó la naturaleza de dichos lotes, pero a pesar de esas circunstancias en sentencia se estableció que quien provocó los daños alegados por el actor civil [[Nombre5] ], lo fue la Municipalidad de Heredia, al estimar que dicho ente Municipal no se podía negar a otorgar los visados de planos y los permisos de construcción peticionados por el actor civil [Nombre [Nombre14]] y con base en dicho razonamiento condenó al ente municipal a pagar sumas exorbitantes por daño moral en favor del actor civil. Solicita se anule la sentencia y se ordene el respectivo juicio de reenvío. En el segundo motivo sostiene el apelante, que el Tribunal de Heredia aplicó de forma equivocada la normativa relativa al silencio positivo, al sostener que en el caso concreto, al no otorgar la corporación municipal el respectivo visado de planos solicitado por el licenciado [Nombre27] , en el tiempo establecido por ley, operó el silencio positivo, y por ende era obligación de la entidad pública otorgar los respectivos permisos de construcción. Indica que bajo este mismo razonamiento, el Tribunal de Juicio concluyó que el notario [Nombre26] hizo bien al autorizar la escritura pública número 123, en la cual dio fe del visado municipal de varios planos catastrados, por silencio positivo en aplicación de lo establecido en el artículo 34 de la Ley de Planificación Urbana. Sostiene que el argumento del Tribunal sentenciador es equivocado, porque el silencio positivo no opera de oficio, y debe existir un acto administrativo que reconozca la existencia del silencio positivo, por lo cual el notario [Nombre19] al no haber presentado dicha gestión ante el ente municipal, no podía dar fe de la existencia del silencio positivo para el otorgamiento de los visados municipales. Añade que en este caso no operaba el silencio positivo, porque los lotes sobre los que se pretendía el visado municipal, constituían áreas de dominio público, al ser estas las zonas verdes y de facilidades comunales que el desarrollador debe dejar en todo proyecto urbanístico. Sostiene que el Tribunal al inobservar la normativa y jurisprudencia que regula el silencio positivo, estableció de forma equivocada que las actuaciones de [Nombre28] , [Nombre29] y [Nombre30] , fueron correctas y que por ende dichos terrenos podían ser segregados e inscritos en el Registro Nacional como bienes privados. En el tercer motivo del recurso se alega inobservancia a los artículos 11, 190, 195 y 196 de la Ley General de Administración Pública. Señala que de conformidad con la prueba evacuada, se deduce con meridiana claridad que tanto la imputada [Nombre29] como su núcleo familiar, conocían de la naturaleza jurídica de los lotes que le pretendían vender al ofendido [[Nombre5] ], es decir que eran áreas comunales y que les pertenecían a la Municipalidad de Heredia. Sostiene que en una valoración equivocada de la prueba, el Tribunal concluye que la única responsable de los daños causados a [[Nombre5] ] es la corporación municipal, sin tomar en consideración que en este caso aplica la eximente de responsabilidad que establece el artículo 190 de la Ley General de Administración Pública, ya que lo que generó los daños al ofendido [[Nombre5] ] lo fue la actuación de un tercero, específicamente de [Nombre1] , quien no podía disponer de los terrenos que habían sido entregados a la Municipalidad para destino comunal. Afirma que la génesis de la problemática fue la conducta ilegítima de [Nombre1] . al segregar bienes de dominio público y disponer de manera ilegal de ellos. Añade que también existen otros terceros responsables de los eventuales daños ocasionados al señor [[Nombre5] ], tal es el caso del topógrafo [Nombre30] y del notario [Nombre26] , quienes participaron en el proceso de segregado de las áreas destinadas a facilidades comunales. Sostiene que la corporación municipal, al no otorgar el visado de los planos ni de los permisos de construcción, actuó en cumplimiento de un deber legal que le exigía proteger los bienes de dominio público, que en este caso estaban representados en los cuatro lotes que fueron vendidos a [[Nombre5] ]. En el cuarto motivo del recurso objeta la condenatoria en costas por honorarios de abogado por la acción civil resarcitoria instaurada por [[Nombre5] ]. Refiere el apelante, que en este caso existió una razón plausible para litigar, la cual está establecida en el artículo 222 del Código Procesal Civil, principio que también se recoge en el artículo 267 del Código Procesal Penal. Objeta que el Tribunal de Juicio no analizó si existía una razón plausible para litigar, ya que la sentencia lo único que indica es que al resultar vencida la entidad municipal, debe imponerse la condenatoria en costas. Agrega que sí existió una razón plausible para litigar, ya que la Municipalidad tenía que ejercer todos las acciones que estuvieran a su alcance para proteger los bienes de dominio público. En el quinto reclamo, objeta la condenatoria en costas que recayó contra la Municipalidad de Heredia, con ocasión de la acción civil resarcitoria interpuesta por el municipio contra [Nombre1] y [Nombre8] . Reitera que la Municipalidad de Heredia litigó de buena fe, aspecto que no fue analizado en el fallo, y por el contrario sin ningún análisis se les impuso el pago de los honorarios de abogados por la suma de 4.961.291,598 colones en favor de cada uno de los demandados civiles. Añade que el Tribunal de Juicio no ponderó que la actuación municipal, se basó en una investigación realizada por el Ministerio Público, la cual concluyó en una acusación contra los demandados civiles, la cual incluso superó la audiencia preliminar, fase en la cual el juez penal estimó que existía la probabilidad suficiente para ordenar la apertura a juicio. Afirma que la Municipalidad de Heredia actuó de buena fe, ya que se amparó a los hechos que la investigación del ente fiscal había podido demostrar, además planteó las acciones civiles al amparo de lo preceptuado por el artículo 169 de la Constitución Política y 1 y 3 del Código Municipal, que le exigen defender los bienes de dominio público. En el sexto motivo se objeta la condenatoria civil mediante la cual se establece la obligación del ente municipal de pagar la suma de tres millones de colones por daño material, el cual no se justifica con la prueba recibida en el contradictorio. Sostiene que existe una falta de fundamentación de este extremo, porque no se logra extraer cuál es el motivo por el que se otorga esa suma de dinero, si en la misma sentencia se establece que los cuatro lotes están inscritos a nombre del actor civil [Nombre [Nombre14]]. En el sétimo motivo, se adversa la condenatoria por daño moral en favor del actor [Nombre [Nombre14]], la cual se fijó en la suma desproporcionada de treinta millones de colones. Indica que el Tribunal de Juicio de forma errónea estimó que los daños en perjuicio de [[Nombre31] ] se originaron en la cadena de actos realizados por la Municipalidad de Heredia. Afirma que no existe ningún nexo de causalidad entre el daño ocasionado a [Nombre [Nombre14]] y la actuación del ente municipal, la cual estuvo apegada a la normativa y jurisprudencia que regulan la materia de derecho urbanístico. Por estar todos los motivos relacionados con la forma en cómo se resolvieron los aspectos civiles debatidos en el contradictorio, se resolverán de forma conjunta.

III.Con lugar los motivos primero, segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto y sétimo. Por la trascendencia derivada de los tópicos relacionados con los reclamos formulados, es necesario precisar varios conceptos que resultan de interés para el caso concreto, para así clarificar el significado de cada uno de ellos. En términos generales, este asunto responde a una serie de acontecimientos que se han presentado en relación con la construcción de la Urbanización Las Cumbres, ubicada en Heredia. La controversia específicamente surge en lo que respecta al área de facilidades comunales, destinada para la cuarta etapa del citado proyecto urbanístico. Según los hechos acusados, se dieron una serie de acciones mediante las cuales se les cambió el uso de suelo a esos terrenos comunales y posteriormente se dieron varias segregaciones y ventas de lotes que tenían esa condición (ver acusación que corre agregada a folios del 1376 al 1401 del tomo tercero del legajo principal). En este sentido resulta de interés lo preceptuado por la Ley de Planificación Urbana, la cual establece que todo urbanizador cederá gratuitamente al uso público tanto las áreas destinadas a vías como las correspondientes a parques y facilidades comunales (artículo 40). Asimismo, la citada legislación ha establecido que el mapa oficial, junto con los planos o el catastro que lo complemente, constituirá registro especial fehaciente sobre propiedad y afectación a dominio público de los terrenos o espacios ya entregados a usos públicos (artículo 43). En complemento de lo anterior, el artículo 1 de la citada legislación, define el mapa oficial, como el plano o conjunto de planos en el que se indica con exactitud la posición de los trazados de las vías públicas y áreas a reservar para usos y servicios comunales. Adicionalmente, se ha establecido a nivel legal, el principio de [Placa1] como un mecanismo de protección de las áreas comunales de dominio público, el cual está recogido en el numeral 44 de la citada normativa, y establece que el dominio municipal sobre las áreas de calles, plazas, jardines, parques u otros espacios abiertos de uso público general, se constituye por ese mismo destino y puede prescindirse de su inscripción en el Registro de la Propiedad, si consta en el mapa oficial. Sobre estos preceptos legales la jurisprudencia de la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia ha establecido lo siguiente: “A los efectos de este proceso, la prueba es clara, al menos a fin de rechazar la pretensión de la actora de que se le concedan los permisos de construcción. Se insiste, la actuación municipal se encuentra acorde a derecho, por cuanto se quieren realizar construcciones sobre terrenos destinados a uso público desde antes de su inscripción. Al respecto, cabe indicar que no resultaba indispensable que tales bienes fueran inscritos a nombre del Ayuntamiento o que el traspaso se diera formalmente como aduce la casacionista; primero, porque sí hubo un convenio que se materializó en los planos originales de la Urbanización. Segundo, el traspaso formal no es indispensable según el principio de inmatriculación. Ha dicho esta Sala sobre el particular: “De conformidad con el principio de inmatriculación o innecesaria inscripción del dominio público, su existencia y publicidad se da con independencia de su registro, porque se presume su titularidad por parte del Estado. De que manera que, el régimen demanial es per se. La publicidad en este tipo de bienes es material, no necesariamente formal o registral. El bien de dominio público, por su naturaleza, no necesita de la inscripción registral ....” ( sentencia no. 001259-F-S1-2009 de las 10 horas 50 minutos del 10 de diciembre de 2009). Tercero, bastaba su constitución en los mapas oficiales de la urbanización y del cantón, según se expuso, para que se tuviera como parte del dominio público según el artículo 44 de la Ley de Planificación Urbana que establece: “El dominio municipal sobre las áreas de calles, plazas, jardines, parques u otros espacios abiertos de uso público general, se constituye por ese mismo uso y puede prescindirse de su inscripción en el Registro de la Propiedad, si consta en el Mapa Oficial…”. En este caso, al estar en el mapa oficial de la Urbanización, se consolidó la propiedad aquí indicada, por lo que hizo bien el Ayuntamiento en negar el permiso objeto de este proceso. Por tales razones tampoco existe la indebida valoración de prueba acusada respecto de la falta de traspaso de los lotes a la Municipalidad. La Urbanización existe en los planos y ordenación territorial de la Municipalidad, por lo que resulta innecesario analizar si se encuentra finalizada o no. Debe de respetarse el ordinal 40 ibidem en torno a la existencia de un sector destinado para parque tal y como lo expuso en su momento el jerarca impropio. Esto es, antes y después del fraccionamiento. Una parte de su extensión, debe dedicarse a zonas verdes, es más, el ordenamiento jurídico patrio lo manda de manera ineludible, y es deber de las Municipalidades su protección. Ha expresado esta Sala: “…de conformidad con lo dispuesto en los ordinales 37 de la Ley de Construcciones y 43 y 44 de la Ley de Planificación Urbana, los parques constituyen bienes de dominio público “cuya finalidad esencial al tenor de lo dispuesto en el artículo 50 de la Constitución Política, es la de otorgar a las personas áreas verdes de esparcimiento, como una forma de garantizarles el disfrute de espacio que les permitan tener una buena calidad de vida y por ende, desarrollarse plenamente como seres humanos en libertad”… Aunado a lo anterior, llevan razón los juzgadores de instancia cuando mencionan que esta conclusión resulta consecuente con los ordinales 37 de la Ley de Construcciones y 43 y 44 de la ley de Planificación Urbana, de los que se puede extraer la afectación genérica de los parques al demanio público” (Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, sentencia número 896 de las 9:30 horas del 4 de agosto de 2015). También, para una mejor comprensión de los temas discutidos en el recurso de apelación, se hace indispensable hacer referencia a lo que ha señalado la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia mediante la resolución No. 4205-96, en la cual consideró que el artículo 40 de la Ley de Planificación Urbana establece la obligación de ceder gratuitamente a los entes municipales una porción de terreno para uso de las vías públicas, parques y facilidades comunales, a cargo del urbanizador o fraccionador, en proporción al terreno que se urbanice o fracciones, sin que deba entenderse que ello signifique un sacrificio o confiscación en contra del urbanizador o bien que contravenga el artículo 45 constitucional. De igual manera en dicho fallo, aseveró la Sala Constitucional, lo siguiente: "XXII. Las áreas verdes destinadas al uso público, en virtud de su uso y naturaleza, es parte del patrimonio de la comunidad y deben quedar bajo la jurisdicción de los entes municipales para que los administre como bienes de dominio público, con lo cual participan del régimen jurídico de estos bienes, que los hace inalienables, imprescriptibles e inembargables, es decir, no pueden ser objeto de propiedad privada del urbanizador o fraccionador, tal y como lo dispone el artículo 40 de la Ley de Planificación Urbana. (...)" . Por su parte, la Sección III, del Tribunal Contencioso Administrativo, en sentencia No. 840 de las 15:40 horas del 4 de marzo del 2010, señaló en lo que interesa lo siguiente: "IV.-DE LAS ZONAS VERDES O BIENES COMUNALES.- Por zonas verdes se tienen aquellas áreas resultantes de proyectos urbanísticos, que tiene su origen en la carga que se impone al urbanizador (o desarrollador) en el artículo 40 de la Ley de Planificación Urbana, de ceder "gratuitamente" a los entes municipales una porción de terreno -entre el cinco y el veinte por ciento del terreno que se dispone al proyecto-, para uso de las vías públicas, parques y facilidades comunales, cuyo costo se traslada al valor de las parcelas o lotes resultantes. Es así como "nominalmente" pertenecen a las municipalidades (en tanto ostentan la nuda propiedad del bien), pero que en sentido estricto se califican como bienes comunales, en tanto están destinadas al aprovechamiento vecinal, precisamente por cuanto su fundamento (constitucional), la dotación de los servicios mínimos del fenómeno de la urbanización -que a grosso modo implica la "creación de ciudades"-, según lo ha precisado de manera clara y precisa la Sala Constitucional en diversos pronunciamientos. "XX. La cesión gratuita a las municipalidades de terrenos a fraccionar o urbanizar, se hace para destinar en ellos ciertos servicios para la comunidad, como lo son las vías públicas y las zonas verdes, éstas últimas-que son las que nos interesan- se utilizarán para construir parques, jardines, centros educativos, zonas deportivas y de recreo”. De igual se ha reconocido a nivel jurisprudencial, el deber que tienen los gobiernos locales, en el ejercicio de la autonomía municipal de vigilar por el cumplimiento de la normativa urbanística, para lo cual el Tribunal Contencioso Administrativo, Sección III, estableció lo siguiente: "Las Municipalidades de la República son las encargadas de que las ciudades y demás poblaciones reúnan las condiciones necesarias de seguridad, salubridad, comodidad, y belleza en sus vías públicas, en los edificios y construcciones que en terrenos de las mismas levanten sin perjuicio de las facultades que las leyes conceden en estas materia a otros órganos administrativos. Así, el "poder de policía" es la competencia que se le reconoce a la Administración, para que, con fundamento en una ley, ésta regule y reglamente una actividad, a fin de asegurar el orden público, la salubridad, la tranquilidad; la seguridad de las personas, así como la organización moral, política y económica de la sociedad; atribución, en virtud de la cual, la imposición de restricciones al goce de los derechos fundamentales, resulta razonable, en tanto su justificación se encuentra precisamente en la consideración de que los derechos fundamentales se encuentran limitados por los de las demás personas, toda vez que deben coexistir con todos y cada uno de los otros derechos fundamentales. Con lo cual, las medidas que el Estado adopte con la finalidad de proteger la seguridad, la salubridad y tranquilidad, son de interés público social, que se manifiestan por medio del poder de policía, entendida como la facultad reguladora del goce de los derechos y del cumplimiento de los deberes constitucionales. (En este sentido, se pueden consultas las sentencias número 401-91, de las catorce horas del veinte de febrero y 619-91, de las catorce horas cuarenta y cinco minutos del veintidós de marzo, ambas, resoluciones de mil novecientos noventa y uno y [Telf1], de las quince horas veinte minutos del nueve de abril del dos mil tres, de la Sala Constitucional.)” (Tribunal Contencioso Administrativo, sentencia número 716 de las 4:50 horas del 25 de octubre de 2010). La normativa citada y los precedentes jurisprudenciales reseñados permiten a esta Cámara de Juzgadoras, arribar a las siguientes conclusiones de interés para la resolución del caso planteado. Las áreas verdes, o zonas de parques o de facilidades comunales de una urbanización, que están descritas en los planos oficiales son bienes demaniales, inalienables, imprescriptibles e inembargables, que están bajo la tutela y administración de las corporaciones municipales. Asimismo, en virtud del principio de [Placa1], dichos bienes comunales gozan de protección legal desde el momento en que quedan fijados y descritos en los planos oficiales de una urbanización, sin ser necesario su traspaso formal o escritural en favor de la corporación municipal. Es decir, de conformidad con el principio de [Placa1] o innecesaria inscripción del dominio público, su existencia y publicidad se da con independencia de su registro, porque se presume su titularidad por parte del Estado. De manera que el régimen demanial es per se. Por otra parte, y por constituir otro de los tópicos planteados en el recurso y el cual resulta de relevancia para la resolución del objeto del reclamo, es necesario traer a colación lo que ha indicado la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, en lo atinente a los alcances del silencio positivo municipal y sus limitaciones en lo que concierne al derecho urbanístico. Al respecto aquella Cámara de Casación indicó:“VI.- El primer motivo gira en torno a dos extremos, el silencio positivo municipal, y la clasificación de los establecimientos industriales, propiamente, en cuanto estima, la actividad que desea desarrollar es de las que se catalogan como inofensivas. Respecto al primero, los cardinales 330 y 331 de la LGAP, disponen: “330. 1. El silencio de la Administración se entenderá positivo cuando así se establezca expresamente o cuando se trate de autorizaciones o aprobaciones que deban acordarse en el ejercicio de funciones de fiscalización y tutela. 2. También se entenderá positivo el silencio cuando se trate de solicitudes de permisos, licencias y autorizaciones. 331. 1. El plazo para que surja el silencio positivo será de un mes, a partir de que el órgano reciba la solicitud de aprobación, autorización o licencia con los requisitos legales”. En esta inteligencia, el canon 80 del CM, estipula: “La municipalidad deberá resolver las solicitudes de licencia en un plazo máximo de treinta días naturales, contados a partir de su presentación. Vencido el término y cumplidos los requisitos sin respuesta alguna de la municipalidad, el solicitante podrá establecer su actividad”. Y, el artículo 81 ibídem, en correspondencia con la disposición 331 de la LGAP, en lo de interés establece: “La licencia municipal referida en el artículo anterior solo podrá ser denegada cuando… el establecimiento no haya llenado los requisitos legales y reglamentarios o cuando la actividad, en razón de su ubicación física, no esté permitida por las leyes o, en su defecto, por los reglamentos municipales vigentes”. En consecuencia, la norma 330 de la LGAP, establece los presupuestos para que opere el silencio positivo de la Administración, que reconoce el precepto 80 del CM. Por su parte, la disposición 331 de la LGAP, estipula que se produce después de un mes (sin respuesta), de recibida la gestión en la que pretende se aprueba, autorice u otorgue una licencia o permiso, siempre y cuando se cumplan los requisitos impuestos por el ordenamiento jurídico; los que también exige el cardinal 81 del CM. De ahí, que no opere de manera irrestricta o automática si no que debe acatar las exigencias normativas. Además, según lo señaló el Tribunal, jurisprudencialmente, tanto la Sala Constitucional, como este Órgano Colegiado han dispuesto que en la actuación de esta figura existen límites en materia ambiental y urbanística. Esta Cámara rechazó la aplicación de esta figura en un asunto donde se discutía la concesión en una isla por ser un bien de dominio público y de naturaleza ambiental, señalando: “…que la jurisprudencia de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia ha sido clara y constante en el sentido de denegar la posibilidad de que se configure el silencio positivo en relación con la materia ambiental y con los bienes de dominio público (al respecto, pueden consultarse, entre muchos otros, los votos de ese órgano jurisdiccional números 1886 de las 9 horas 12 minutos de 7 de abril de 1995 y 2063 de las 14 horas 45 minutos del 14 de febrero del 2007)” No. 771 de 16 horas del 18 de noviembre de 2008. En el subexamine, el Tribunal dispuso: “Es fundamental indicar que el silencio positivo genera un acto administrativo estimatorio para todos los efectos, es decir, cumpliéndose los requisitos formales exigidos y los presupuestos establecidos en la norma, nace una conducta favorable con plenos efectos jurídicos. Lo anterior a diferencia del silencio negativo, cuya consecuencia es únicamente procesal, esto es, tener por denegada la petición del administrado cuando hayan transcurrido el plazo de uno o dos meses, según se esté en fase constitutiva o recursiva del procedimiento administrativo. Así, únicamente tiene efectos procesales para facilitar a los interesados el acceso a una vía de impugnación posterior... Ahora bien, precisamente por la particularidad de generar un acto favorable, el silencio positivo supone la concurrencia de dos presupuestos condicionantes: 1) Que la solicitud presentada ante la Administración cumpla con todos los requisitos exigidos por la normativa vigente; 2) Que transcurra el plazo de un mes sin que se haya respuesta a aquélla. En consecuencia, para su procedencia no sólo es necesaria una conducta omisiva de parte de la Administración ante una solicitud del administrado y que esa inactividad esté sancionada con el silencio positivo, sino además el cumplimiento de todos los requisitos y exigencias que en relación a la gestión formulada, el ordenamiento jurídico disponga… Con todo, debe señalarse que, jurisprudencialmente se ha establecido que –en materia de autorizaciones y permisos- existen excepciones a la aplicación de la figura del silencio positivo. Así, en lo que interesa, la jurisprudencia constitucional ha señalado en forma reiterada que en materia ambiental y urbanística, el silencio positivo resulta inaplicable (en este sentido pueden consultarse las sentencias No. 6836-93, 5506-94, [Telf2], [Telf3], todas de la Sala Constitucional, así como el fallo No. 0397-F-2001, dictado por la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia). Ello es así porque al Derecho Urbanístico, que regula lo atinente a la ordenación del territorio (que comprende la delimitación del contenido de la propiedad urbana y el ejercicio de la función urbanística como potestad pública), le son aplicables los principios constitucionales del Derecho Ambiental, toda vez que ambos integran el concepto jurídico de ambiente, y por ello, comprometen el derecho fundamental a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado...”. Así, para los juzgadores, lo cual avala esta Cámara, lo primordial es que en el asunto de análisis, se está ante el ejercicio de potestades públicas en materia ambiental y urbanística” (La negrita y el subrayado son suplidos. Sentencia de la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia número 1195 de las 9:45 horas del 18 de setiembre de 2013). Esta posición también ha sido reiterada por el Tribunal Contencioso Administrativo, el cual en lo que interesa señaló: “IV.-Sobre el silencio administrativo previsto en la Ley 8220 en materia urbanística y en el caso concreto. En efecto, la Ley 8220 creó un sistema de garantías a favor del administrado, tendiente a eliminar la malsana práctica de la Administración, de pedir una y otra vez distintos requisitos a los administrados, lo cual procuraba atrasos y obstáculos a los trámites y gestiones planteados ante las distintas oficinas públicas. El mismo texto legal es claro a disponer del procedimiento para que el administrado invoque el silencio positivo cuando la Administración no resuelva su gestión oportunamente, habiéndose cumplido con todos los requisitos de ley. No obstante lo anterior, en materia de licencias constructivas, esta regulación no es aplicable, por las razones que de seguido se explican. El silencio positivo en el ámbito de aplicación a favor de los administrados, comprende la preexistencia de un derecho subjetivo cuyo ejercicio queda sujeto al previo cumplimiento de los requisitos exigidos por el ordenamiento jurídico. Debido a la excepcionalidad de esta figura, la regla general es que el silencio de la Administración se entiende negativo, salvo los casos expresamente indicados por la ley ordinaria. Sin embargo, el acto administrativo que surge a la luz del silencio positivo debe ser conforme con el bloque de legalidad, pues ante la ausencia de sus presupuestos esenciales, supone la inexistencia del mismo. La inactividad administrativa no puede constituirse en un motivo para lesionar el bloque de legalidad y constitucionalidad vigentes. Por ello, no puede operar el silencio positivo cuando se omitan algunos de los requisitos establecidos por el ordenamiento jurídico, aunque el órgano o funcionario encargado no se pronuncie dentro de los plazos establecidos, quedando en todo caso al interesado la posibilidad de acudir en amparo ante el Tribunal Constitucional, exigiendo respuesta administrativa expresa. SIn embargo, en materia urbanística, la jurisprudencia de la Sala Constitucional, que es vinculante "erga omnes" y fuente de derecho (artículo 7 de la LGAP), ha establecido la inaplicabilidad del silencio positivo. Como lo indicó ese mismo Tribunal en la sentencia N. 2003-03656 en la que indicó: “Como las dos caras de una misma moneda: el ambiente natural y el ambiente urbano. Es así como se pretende un ambiente más humano, es decir, un ambiente que no sólo sea sano y ecológicamente equilibrado, sino también como un referente simbólico y dador de identidad nacional, regional o local. Así, el derecho fundamental a tener un ambiente sano y ecológicamente equilibrado -desarrollado ampliamente por la jurisprudencia constitucional- comprenderá, tanto sus partes naturales, como sus partes artificiales, entendiéndose por tales, el hábitat humano, lo construido por el hombre, sea, lo urbano, de manera que se mantengan libres de toda contaminación, tanto por los efectos y repercusiones que puede tener en la salud de las personas y demás seres vivientes, como por el valor intrínseco del ambiente. En similar sentido la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia en la sentencia N° 000507-F-04 en que indicó: la noción de propiedad se amalgama de manera plena y perfecta con el derecho constitucional del medio ambiente, que con igual intensidad y jerarquía, proclama el cuerpo constitucional en su precepto 50. Por ello, no es difícil inferir la regulación urbanística como intermedia entre propiedad y ambiente, pues al fin y al cabo, es el anverso gris, ordenatorio y edificativo de ésta última materia. Ambiente y urbanismo se constituyen así en áreas del Derecho que por su rol limitante, delimitan el contorno preciso del derecho de propiedad, es decir, su contenido esencial. En plena concordancia con lo anterior, el Decreto Ejecutivo N. 32565-MEIC señala que el silencio positivo no resulta aplicable a las licencias o permisos en que "...por disposición legal o jurisprudencial...", se haya establecido su inaplicabilidad (artículo 27 del Decreto). Es por ello que la invocación del silencio positivo por parte del apelante, resulta jurídicamente incorrecta, pues la figura contemplada en la Ley 8220 e interpelada a efecto de que se considere constituido su derecho a construir, no rige para la obtención de licencias constructivas al ser ellas un componente esencial de los actos administrativos regulados por el derecho urbano-ambiental, lo que hace necesario en todos los casos, que exista pronunciamiento expreso por parte de la Administración, respecto del otorgamiento de la licencia una vez cumplidos todos los presupuestos legales.” (Tribunal Contencioso Administrativo, Sección III, resolución de las 03:30 horas del 31 de marzo de 2014). De estas últimas sentencias judiciales se deriva con claridad, que en materia urbanística, en lo concerniente a permisos, visados y autorizaciones no opera el silencio positivo, por lo que el administrado no está legitimado para invocar dicho instituto en ausencia de respuesta del ente municipal, ante la solicitud de un trámite relacionado con un visado municipal o un permiso de construcción. Ahora bien, corresponde analizar cómo fueron aplicadas estas disposiciones normativas y jurisprudenciales, por el Tribunal de Juicio al momento de resolver el caso sometido a su discusión, lo cual se desarrollará en el considerando siguiente.

IV.Es necesario precisar que el fallo fue impugnado únicamente por la Municipalidad de Heredia, en su doble condición de actora y demandada civil, por la forma en cómo el Tribunal de Juicio resolvió los diversos extremos civiles planteados por las distintas partes intervinientes en el proceso objeto de esta litis. En lo que respecta a la responsabilidad penal de los diversos demandados civiles, esta Cámara no emitirá ningún tipo de análisis ya que ese aspecto no fue impugnado por ninguna de las partes debidamente constituidas dentro de la sumaria penal. De la parte dispositiva del fallo se deduce con claridad que el Tribunal de Juicio declaró sin lugar la acción civil resarcitoria incoada por la Municipalidad de Heredia. En cambio condenó a dicha corporación Municipal al pago de los siguientes extremos: “6) Se rechaza la excepción de FALTA DE DERECHO planteada por la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA y consecuentemente, se declara parcialmente con lugar la ACCIÓN CIVIL RESARCITORIA incoada por [Nombre [Nombre14]] en contra la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA, entidad a la cual se le condena al pago del monto de TRES MILLONES SETECIENTOS MIL COLONES EXACTOS (¢3,700.000°°) por concepto de DAÑO MATERIAL, y al monto de TREINTA MILLONES DE COLONES EXACTOS (¢30,000.000°°) por concepto de DAÑO MORAL, para un total de condena civil que asciende a la suma de TREINTA Y TRES MILLONES, SETECIENTOS MIL COLONES EXACTOS (¢33,700.000°°); asimismo, se condena en éste particular a la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA al pago de costas procesales en la suma de DOS MILLONES DOSCIENTOS TREINTA Y DOS MIL COLONES EXACTOS (¢2,232.000°°); todos éstos pagaderos a favor de [Nombre [Nombre14]]. Se rechaza la solicitud del Querellante de pago de intereses retroactivos. 7) Se rechaza la solicitud de restitución de las cosas a su estado anterior y la solicitud de nulidad de todos los instrumentos públicos, planos y asientos registrales relacionados con las fincas del partido de Heredia folios reales números: 153993-000, 176396-000, 176397-000, 176398-000, 176399-000 y 176400-000. 8) Los intereses sobre dichos pagos que deberá realizar la MUNICIPALIDAD DE HEREDIA, se fijan a partir de la firmeza de ésta sentencia y hasta su efectiva cancelación, calculados los mismos de conformidad con la tasa de interés fijada por el Banco Nacional de Costa Rica para los certificados a plazo de 6 meses. En virtud de que las sumas acogidas en la presente sentencia son líquidas y exigibles, si la parte condenada no las cancelara con la simple orden de éste Tribunal a partir de los quince días de la firmeza de ésta resolución, deberán las partes acreedoras acudir a la vía de ejecución correspondiente.” (copia textual de folios 2394 y 2395). También dispuso la Cámara de Juicio que la Corporación Municipal debía pagar las costas personales por la acción civil interpuesta en favor de [Nombre1] y [Nombre8] . Para sustentar esta posición el Tribunal de Juicio estructuró su razonamiento en los siguientes argumentos que -en resumen- expresan: i) No existe prueba de que el proyecto Las Cumbres, haya sido recibido por la Municipalidad de Heredia, más bien en el expediente administrativo de la misma municipalidad, se encuentran múltiples elementos probatorios de que el ente rechazó en varias oportunidades la recepción de las obras. ii) Para la fecha de los hechos procedía justamente, el trámite que llevó a cabo la empresa desarrolladora del proyecto urbanístico, para modificar el área de facilidades comunales, originando con ello varios planos individuales con uso de suelo para construir. iii) Una vez que el INVU autorizó la modificación del uso de suelo, los planos se inscribieron en el catastro, por lo que era procedente la solicitud de visado gestionada por [Nombre27] en fecha 18 de enero del 2000, ante la municipalidad. iv) La Municipalidad de Heredia omitió respuesta ante la gestión planteada por [Nombre27] sobre la solicitud de visados y provocó con eso que operara el silencio positivo, siendo que a partir de ese momento era obligación de la municipalidad otorgar los permisos de construcción para los lotes que surgieron a raíz de la modificación de uso de suelo que aprobó el INVU. v) El silencio positivo implica que ante el cumplimiento de los requisitos solicitados para la gestión por parte del administrado y ante la falta de repuesta de la Administración, el ciudadano tiene por aprobada la gestión. Esto debido a que lo que se busca es brindar certeza jurídica y de ese modo proteger el principio constitucional de justicia pronta y cumplida amparado en el numeral 41 de nuestra carta magna. Por lo tanto ante la ausencia de respuesta de la Administración, el ordenamiento jurídico prevé que las solicitudes de licencias, permisos y autorizaciones sean resueltas sin retraso por medio del silencio positivo. vi) Los terrenos en cuestión nunca entraron a formar parte de la esfera del dominio público, siempre fueron y siguen siendo propiedad privada. vii) Al no hacerse efectivo el uso de esos espacios por parte del municipio, no puede alegarse el principio de [Placa1], el cual no opera simplemente porque esas áreas están plasmadas en un plano de catastro y en un diseño de sitio, sino que debe el ente municipalidad recibir las obras, además de proceder con su inscripción ante el Registro de la Propiedad, siendo que la Municipalidad de Heredia, no ha cumplido con ninguno de esos dos procedimientos. viii) Las modificaciones a los desarrollos urbanísticos autorizados, solo requieren de una nueva aprobación por parte del Instituto de Vivienda y Urbanismo, sin que sea necesario una aprobación por parte de la Municipalidad. Conforme con lo desarrollado en el considerando precedente, esos argumentos esgrimidos por el Tribunal de Juicio son incorrectos. Nuestro sistema jurídico ha reconocido que las áreas destinadas a parques, calles y facilidades comunales que se encuentran descritas en los planos oficiales de las urbanizaciones, constituyen bienes demaniales, los cuales se encuentran protegidos por el principio de [Placa1], por lo que no es necesario para su protección su inscripción a nivel registral o su traspaso en favor de las corporaciones municipales. Este aspecto que era medular para una adecuada resolución del caso, fue aplicado de forma errada por el Tribunal de Juicio, ya que las personas juzgadoras de instancia estimaron que para que los bienes destinados a áreas de facilidades comunales se consideraran demaniales, era necesario que la municipalidad recibiera las obras urbanísticas, así como que dichos terrenos fueran inscritos a nombre de la entidad municipal, amen de que era necesario, -en criterio de la Cámara de Juicio- que se demostrara el uso de esas áreas por parte del ente público o de los vecinos de la urbanización. Ese razonamiento esbozado por el Tribunal de Juicio contradice la interpretación sistemática y reiterada que la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia le ha dado a los artículos 40, 42, 43 y 44 y 45 de la Ley de Planificación Urbana, conforme se desarrolló en el considerando precedente. Adicionalmente, otro error en el razonamiento del Tribunal a quo, radica en que no fundamentó, por qué aquel diseño de sitio aprobado desde 1997, por el INVU y la Municipalidad de Heredia, no podía ser considerado como el mapa oficial al que alude la Ley de Planificación Urbana en los artículos 1 y 40. Tampoco, analizó el Tribunal de Juicio, si era correcto el argumento que expuso la corporación municipal, en el cual se sostuvo que para el momento en que el desarrollador presentó ante el INVU la gestión para la modificación de la cuarta etapa del proyecto Las Cumbres, se le ocultó a aquella entidad pública que esos terrenos estaban ya destinados a facilidades comunales. Sobre este aspecto el fallo impugnado es completamente ayuno, por lo que el razonamiento vertido no permite conocer cuál fue la información que presentó la empresa desarrolladora ante el INVU para obtener la modificación del uso de suelo. Además tampoco se fundamentó en la sentencia, si era procedente desde el punto de vista normativo, variar la afectación de aquellas zonas que se encontraban destinadas a áreas comunales en los planos urbanísticos de dicho proyecto. Al respecto, y sin mayor fundamento, el Tribunal sostuvo que el desarrollador podía solicitar las modificaciones que estimara pertinente, por tratarse de una propiedad privada, sin entrar a analizar los alcances de los artículos 261 y 262 del Código Civil que establecen el régimen al que están sujetos los terrenos públicos. También es infundado el argumento del Tribunal al estimar que no era necesaria la aprobación por parte de la corporación municipal de cualquier modificación al proyecto urbanístico Las Cumbres, esto por cuanto la Ley de Planificación Urbana en su artículo 15 dispone “Conforme al precepto del artículo 169 de la Constitución Política, reconócese la competencia y autoridad de los gobiernos municipales para planificar y controlar el desarrollo urbano, dentro de los límites de su territorio jurisdiccional. Consecuentemente,cada uno de ellos dispondrá lo que proceda para implantar un plan regulador, y los reglamentos de desarrollo urbano conexos, en las áreas donde deba regir, sin perjuicio de extender todos o algunos de sus efectos a otros sectores, en que priven razones calificadas para establecer un determinado régimen contralor.” En este sentido, se desconoce cuál fue el sustento que utilizó el Tribunal de Juicio, para indicar que no era necesaria la aprobación por parte de la corporación municipal, para la modificación del diseño original de la cuarta etapa del Proyecto Las Cumbres. De igual manera, por disposición de ley también es competencia de la municipalidad aprobar el uso de suelo para los terrenos ubicados en su localidad de conformidad con lo dispuesto por el artículo 28 de la Ley de Planificación Urbana. Otra falencia en el fallo, se circunscribe a que el Tribunal de Juicio, indicó sin mayor fundamento, que la corporación Municipal de forma arbitraria se negó a recibir la cuarta etapa del proyecto Las Cumbres, sin entrar a ponderar si eran válidas las diversas razones que había dado la corporación municipal, para denegar la recepción de tales obras. Nótese que en este sentido, la sentencia simplemente citó varias circunstancias que había plasmado la Municipalidad por escrito para rechazar las obras, sin indicar por qué esos motivos no eran razonables, cuando cada uno de esos motivos estaban relacionados con la falta de obras urbanísticas esenciales. Finalmente, como ya se indicó, el Tribunal de Juicio partió de otra premisa equivocada, al estimar que en materia de permisos constructivos y visados urbanísticos operaba el silencio positivo, cuando por el contrario, conforme con los precedentes reseñados de la Sala Constitucional y la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, en dicha materia no opera el silencio positivo, sino que por el contrario ante el silencio de la administración, se debe entender que operó un silencio negativo y que por ello la gestión planteada relativa a un permiso, autorización o visado se entiende denegada. Debido a que se utilizó una premisa equivocada, el Tribunal de Juicio concluyó de forma errada que era correcto el procedimiento que se utilizó para segregar los lotes que estaban situados en las áreas destinadas a facilidades comunales. Todos estos razonamientos desacertados fueron utilizados por el Tribunal de Juicio, para denegar la acción civil resarcitoria instaurada por la Municipalidad de Heredia, así como para denegar la pretensión del ente corporativo para que se restituyera las cosas a su estado original y la nulidad de los documentos públicos relacionados con los lotes objeto de la litis. Además fueron usados para condenar al ente municipal al pago del daño patrimonial, moral y los intereses respectivos en favor de [Nombre [Nombre14]], así como para condenar a la corporación municipal al pago de las costas en favor de [Nombre1] y de [Nombre8] . De igual manera, el fallo carece de una adecuada fundamentación, ya que la sentencia es escueta en cuanto a las razones y parámetros utilizados para fijar los montos otorgados por daño moral y daño material, adicionalmente, tampoco los jueces explicaron por qué no existiría una razón plausible para litigar por parte del gobierno local de Heredia, y por el contrario simplemente los juzgadores dispusieron de la condenatoria en costas. En consecuencia, se declaran con lugar los motivos primero, segundo, tercero cuarto, quinto, sexto y sétimo del recurso de apelación interpuesto por la Municipalidad de Heredia. Por tanto, se anula parcialmente la sentencia impugnada en los siguientes extremos: 1) la condenatoria civil que recayó en perjuicio de la Municipalidad de Heredia y en favor del actor [Nombre [Nombre14]], dejándose sin efecto las sumas otorgadas por concepto de daño patrimonial, daño moral, costas e intereses. 2) la condenatoria en costas y pago de intereses dictada en contra de la Municipalidad de Heredia y en favor de [Nombre1] y [Nombre8] . 3) la declaratoria sin lugar de la demanda civil interpuesta por la Municipalidad de Heredia. Se ordena remitir los autos ante el Tribunal de origen para que con una nueva integración procedan a la sustanciación de los extremos anulados en este fallo. En lo demás permanece incólume la sentencia.

V.Debido a la forma en como se resolvieron los anteriores reclamos, por carecer de interés se omite pronunciamiento en relación con el último motivo del recurso planteado por la Municipalidad de Heredia, el cual para efectos de la impugnación fue titulado nuevamente como tercer motivo de apelación y en el que se alude a una eventual violación a los principios de concentración e inmediación. En virtud de la anulatoria dispuesta en el considerando anterior, resulta innecesario entrar a conocer del recurso de apelación formulado por el licenciado [Nombre32] , en su condición de defensor de [Nombre1] y en cual objetaba el monto otorgado por concepto de costas en favor de su representada. En lo demás permanece incólume el fallo.

POR TANTO

Se declara con lugar los motivos primero, segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto y sétimo del recurso de apelación interpuesto por la Municipalidad de Heredia. Se anula parcialmente la sentencia impugnada en los siguientes extremos: 1) la condenatoria civil que recayó en perjuicio de la Municipalidad de Heredia y en favor del actor [[Nombre5] ], dejándose sin efecto las sumas otorgadas por concepto de daño patrimonial, daño moral, costas e intereses. 2) la condenatoria en costas y pago de intereses dictada en contra de la Municipalidad de Heredia y en favor de [Nombre1] y [Nombre8] . 3) la declaratoria sin lugar de la demanda civil interpuesta por la Municipalidad de Heredia. Se ordena remitir los autos ante el Tribunal de origen para que con una nueva integración procedan a la sustanciación de los extremos anulados en este fallo. Se omite pronunciamiento en relación con el último motivo del recurso planteado por la Municipalidad de Heredia, el cual para efectos de la impugnación fue titulado nuevamente como motivo tercero de apelación. En virtud de la anulatoria dispuesta en el considerando IV del fallo, resulta innecesario entrar a conocer del recurso formulado por el licenciado [Nombre32] . En lo demás permanece incólume el fallo. Notifíquese.

Adriana Escalante Moncada [Nombre11] [Nombre33] í Juezas de Apelación de Sentencia Causa Penal N°: 04-001858-369-PE Por: Estafa y otros Contra: [Nombre34] y otros Ofendido: [[Nombre5] ] y otros [Nombre35] Clasificación elaborada por CENTRO DE INFORMACIÓN JURISPRUDENCIALdel Poder Judicial. Prohibida su reproducción y/o distribución en forma onerosa.

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Implementing decreesDecretos que afectan

    TopicsTemas

    • Subdivision and Fraccionamiento — Decreto 6411 and Forest LotsSubdivisión y Fraccionamiento — Decreto 6411 y Lotes Boscosos

    Concept anchorsAnclajes conceptuales

    • Ley de Planificación Urbana Art. 40
    • Ley de Planificación Urbana Art. 43
    • Ley de Planificación Urbana Art. 44
    • Ley de Planificación Urbana Art. 1
    • Ley General de Administración Pública Arts. 330-331
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