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Res. 00045-2016 Tribunal Contencioso Administrativo Sección IV · Tribunal Contencioso Administrativo Sección IV · 06/05/2016

Environmental Injunction Annulled for Administrative DelayAnulación de medida cautelar ambiental por dilación administrativa

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OutcomeResultado

Partially grantedParcialmente con lugar

Resolution 1284-11-TAA was annulled because the injunction was unlawfully prolonged without timely proceedings, the State was ordered to pay damages to be quantified during enforcement, and the officials’ personal liability was denied.Se anuló la resolución 1284-11-TAA por la prolongación ilegítima de la medida cautelar sin procedimiento oportuno, se condenó al Estado a indemnizar los daños liquidables en ejecución de sentencia y se rechazó la responsabilidad personal de los funcionarios.

SummaryResumen

The Administrative Litigation Court partially granted Amelias South Pacific Dreams S.R.L.’s claim against the State and annulled the resolution suspending construction at the Osa Mountain Village project. Although an environmental injunction may be adopted preventively and is judicially reviewable when it has independent effects, the Court found it unlawful to maintain the measure for years without timely commencing the administrative proceeding it was intended to support. That unjustified delay transformed an originally instrumental injunction into a self-executing measure contrary to the legal system. The State must compensate the company for harm caused by the administrative act, with the amount to be determined during enforcement proceedings, and pay both categories of litigation costs. Claims against the individual officials were denied because the company failed to prove willful misconduct or gross negligence sufficient to establish their personal joint liability. The judgment did not finally determine whether the project caused environmental harm; that substantive issue remained for the administrative proceeding subsequently initiated by the Environmental Administrative Tribunal.El Tribunal Contencioso Administrativo declaró parcialmente con lugar la demanda de Amelias South Pacific Dreams S.R.L. contra el Estado y anuló la resolución que había suspendido las obras del proyecto Osa Mountain Village. Aunque una medida cautelar ambiental puede dictarse preventivamente y constituye un acto impugnable cuando produce efectos propios, el Tribunal estimó ilegítimo mantenerla durante años sin iniciar oportunamente el procedimiento administrativo al que debía servir. Esa dilación convirtió la cautela, originalmente instrumental, en una medida autosatisfactiva y contraria al ordenamiento jurídico. El Estado deberá indemnizar los daños y perjuicios derivados de los efectos del acto, cuya cuantía se determinará en ejecución de sentencia, y pagar ambas costas. La demanda contra los funcionarios fue rechazada porque la empresa no demostró dolo o culpa grave que permitiera atribuirles responsabilidad personal solidaria. El fallo tampoco resolvió definitivamente si el proyecto produjo daños ambientales, cuestión reservada al procedimiento administrativo iniciado posteriormente por el Tribunal Ambiental Administrativo.

Key excerptExtracto clave

The objection that the act was not subject to challenge must be rejected because administrative litigation may be brought not only against final or definitive acts, but also against acts that, although not final or definitive, have independent effects. In this Chamber’s view, the act issued by the Environmental Administrative Tribunal through Resolution No. Placa20398, although an injunction, has independent effects because it ordered construction to be suspended and is therefore subject to challenge in this jurisdiction. Moreover, the Administration’s unjustified delay in maintaining its effects for a period that, in our judgment, rendered the injunction unlawful caused it to become self-executing. The objection based on lack of a current interest must also be rejected. Although the challenged resolution was suspended under the terms of the order previously issued in judicial proceedings, that order merely adjusted the effects of the administrative injunction and did not replace it. The Administration has therefore not deprived the measure itself of its effects in any way; because it continues to have legal effects, the interest in reviewing its legality and conformity with the legal system has not lapsed.En cuanto a la excepción de acto no susceptible de impugnación, esta se debe rechazar en razón de que la acción contenciosa administrativa no solamente contra los actos finales o definitivos sino también contra aquellos que si bien no son finales o definitivos, si posean efectos propios, en criterio de esta Cámara el acto dictado por el Tribunal Ambiental Administrativo por resolución No. Placa20398, si bien se trata de una medida cautelar, posee efectos propios, por cuanto ordenó la suspensión de las obras y por ende es susceptible de impugnación en esta vía, debiéndose sumar a ello que incluso con causa en la dilación injustificada por la que la Administración ha mantenido sus efectos por un período de tiempo que estimamos tornó ilegítima la cautela, la misma devino en autosatisfactiva. En cuanto a la falta de interés actual, también se debe rechazar en razón de que la resolución impugnada si bien fue suspendida según el texto del auto en su momento dictado en sede judicial, lo fue solamente en modulación de los efectos de la cautela administrativa y no en sustitución de ella, en este sentido, la misma como tal no ha sido vaciada en sus efectos en modo alguno por la Administración, de manera que al ser un acto que mantiene sus efectos jurídicos no ha decaído por ende el interés en analizar su legalidad y conformidad con el ordenamiento jurídico.

Pull quotesCitas destacadas

  • "El fundamento del onus probandi radica en un viejo aforismo de derecho que expresa que "lo normal se presume, lo anormal se prueba". Por tanto, quien invoca algo que rompe el estado de normalidad, debe probarlo ("affirmanti incumbit probatio": a quien afirma, incumbe la prueba)."

    "The basis of the burden of proof lies in an old legal maxim stating that “what is normal is presumed; what is abnormal must be proven.” Therefore, whoever alleges something that disrupts the normal state of affairs must prove it (“affirmanti incumbit probatio”: the burden of proof lies with the person who asserts)."

    Considerando IX

  • "El fundamento del onus probandi radica en un viejo aforismo de derecho que expresa que "lo normal se presume, lo anormal se prueba". Por tanto, quien invoca algo que rompe el estado de normalidad, debe probarlo ("affirmanti incumbit probatio": a quien afirma, incumbe la prueba)."

    Considerando IX

  • "Lamentablemente, no encontrándose acreditado el dolo o la culpa grave no es posible derivar responsabilidad solidaria alguna."

    "Because willful misconduct or gross negligence was not established, no joint liability may be imposed."

    Considerando IX

  • "Lamentablemente, no encontrándose acreditado el dolo o la culpa grave no es posible derivar responsabilidad solidaria alguna."

    Considerando IX

  • "Por lo expuesto, esta Cámara es del criterio que efectivamente, el Tribunal Ambiental, al no haber gestionado de manera oportuna el procedimiento administrativo correspondiente, generó daños y perjuicios"

    "For these reasons, this Chamber finds that the Environmental Tribunal caused damages by failing to pursue the corresponding administrative proceeding in a timely manner."

    Considerando IX

  • "Por lo expuesto, esta Cámara es del criterio que efectivamente, el Tribunal Ambiental, al no haber gestionado de manera oportuna el procedimiento administrativo correspondiente, generó daños y perjuicios"

    Considerando IX

  • "En consecuencia, se anula por resultar disconforme con el ordenamiento jurídico, la resolución N° 1284-11-TAA del 29 de noviembre de 2011, del Tribunal Ambiental Administrativo"

    "Consequently, Resolution No. 1284-11-TAA of November 29, 2011, issued by the Environmental Administrative Tribunal, is annulled because it is contrary to the legal system."

    Por tanto

  • "En consecuencia, se anula por resultar disconforme con el ordenamiento jurídico, la resolución N° 1284-11-TAA del 29 de noviembre de 2011, del Tribunal Ambiental Administrativo"

    Por tanto

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Sections

Procedural marks

ADMINISTRATIVE LITIGATION COURT ADMINISTRATIVE LITIGATION COURT Main Line 2545-0003. Fax 2545-0033. Email ...01 Second Judicial Circuit of San José, Dirección05 ( ) CASE FILE: 12-000729-1027-CA ORDINARY PROCEEDING PLAINTIFF: AMELIAS SOUTH PACIFIC DREAMS S.R.L.

DEFENDANTS: THE STATE, Nombre112576, JACKLYN RIVERA WONG AND GABRIELA NÁJERA OCAMPO.

No. 045-2016-IV.

ADMINISTRATIVE LITIGATION AND CIVIL TREASURY COURT. FOURTH SECTION. SECOND JUDICIAL CIRCUIT OF SAN JOSÉ. Dirección01, Annex Building A, at nueve horas del seis de mayo de dos mil dieciséis.

Ordinary administrative litigation proceeding brought by AMELIAS SOUTH PACIFIC DREAMS S.R.L., legal entity identification number CED89124, represented by its general attorney-in-fact with unlimited authority (apoderado generalísimo sin límite de suma), Mr. Nombre112575, bearing only one surname by virtue of his nationality, of legal age, married, a professor, resident of San Isidro de Pérez Zeledón, United States passport number 304311591, against THE STATE; Mr. Nombre112576, of legal age, married, an attorney, identification number CED89125; and Ms. GABRIELA NÁJERA OCAMPO, of legal age, single, a biologist specializing in biotechnology, identification number CED89126, and Ms. JACKLYN RIVERA WONG, of legal age, single, a forestry engineer, identification number CED89127. Attorneys Jorge A. Ferrandino Orias, Bar Membership No. 1611, and Manrique Jiménez Meza, Bar Membership 2407, appear as special litigation counsel (apoderados judiciales especiales) for the plaintiff company. Attorney Gloria Solano Martínez appears on behalf of the State, and Attorney Noemy Zulay Linkemer Fonseca, Bar Membership No. 3464, appears on behalf of Ms. Nájera Ocampo and Ms. Rivera Wong.

BACKGROUND:

I.By a filing received on 02 de julio de 2012, counsel for the plaintiff company instituted an ordinary proceeding, the claims in which were specified at the preliminary hearing held on 14 de noviembre de 2013, seeking a judgment declaring: “...a) That the measure suspending construction work on the Osa Mountain Village project, ordered by the Administrative Environmental Tribunal through Resolution No. 1284-11-TAA at 14:05 on 29 de noviembre de 2011, constitutes administrative conduct contrary to the legal system and is therefore absolutely null and void, because the report supporting that measure, authored by officials Gabriela Nájera Ocampo and Jaklyn Rivera Wong through official letter TAA-DT-155-11 of 5 de octubre de 2011, contains false and untruthful information regarding alleged environmental damage detected at the project that does not exist, as was established at the oral and public hearing concerning the interim relief (medida cautelar) held on 31 de mayo del año en curso through abundant documentary, technical, and testimonial evidence, and as will be confirmed in this proceeding. b) That, because the information provided to the Environmental Tribunal in the report authored by the two officials was neither accurate nor truthful, and with the involvement of the President of that collegiate body, Attorney Nombre112576, who was present during the prior site visits but maliciously did not sign the report even though its text identified him as an attendee, the Tribunal was induced to adopt an absolutely null, void, and unjustified precautionary measure (medida precautoria), because the report cited significant environmental damage that had not been proven and that the reporting officials described only as ‘apparent,’ ‘probable,’ or ‘alleged,’ thereby depriving the report of scientific rigor and of the seriousness and conclusiveness required of a document of this nature, particularly because, with regard to publicly owned water resources (recurso de aguas de dominio público), only the Water Directorate of MINAET has legal authority to certify their existence and impairment. c) That Resolution No. 1284-11-TAA, issued by the Administrative Environmental Tribunal, is also absolutely null and void because it was improperly served at a location that is not the registered and legal domicile of the company I represent, was addressed to a person who is not the legal representative of Amelias South Pacific Dreams S.R.L., and, furthermore, purportedly grants an opportunity to submit rebuttal evidence (pruebas de descargo) to a person identified in its POR TANTO as ‘Nombre112577,’ who is entirely unknown to the company I represent and is not a legal representative of the company, thereby violating the rules of due process and the right of defense. d) That, through statements made to the newspaper LA TEJA in its edition of 26 de octubre de 2011, Attorney Nombre112576, in his capacity as President of the Administrative Environmental Tribunal, clearly prejudged the matter and committed malfeasance (prevaricó) concerning alleged liability for environmental damage occurring in the Región de Osa and attributed to the company I represent and to the Osa Mountain Village Project, for which reason he should have recused himself from any investigation or decision related to that project; therefore, by attending the site visits and issuing Resolution No. 1284-11- TAA of 29 de noviembre de 2011, which he signed together with his fellow Tribunal members, he rendered all such acts absolutely null and void pursuant to Articles 230 through 238 of the Ley General de la Administración Pública.

For this reason, both the inspections conducted and the subsequent resolutions issued are absolutely null, invalid, and ineffective pursuant to those provisions. e) That the motion for recusal (gestión de recusación) filed by the company I represent against the President of the Administrative Environmental Tribunal should have been decided by the challenged official under the terms, within the time limits, and subject to the conditions established in Articles 230 through 238 of the LGAP and that, because this was not done, the Administrative Litigation Court must grant the recusal and notify the Administration so that, based on those provisions, the appropriate administrative sanctions may be imposed and everything done may be declared absolutely null and void. f) That both the State and the defendant officials, in accordance with the cited rules governing joint and several liability (responsabilidad solidaria), are directly and jointly and severally liable for the damages and losses caused to the company I represent by the suspension of construction work on the project developed by my principal and identified as Osa Mountain Village, and that they are required to compensate the company I represent jointly and severally for those damages, with the defendant officials being liable through their personal assets together with the State, given their conduct; accordingly, this action must be noted against the properties registered in their names in the Real Property Registry and in the National Registry’s Movable Property and Vehicle Ownership Registry, by means of a court order that this Tribunal is respectfully requested to issue for that purpose. g) That the defendants must jointly and severally pay the company I represent the damages and losses detailed in the attached summary table, whose total amount is seiscientos setenta y cinco millones de colones exactos, plus the applicable statutory interest, calculated on the basis of the benchmark deposit rate established by the Banco Nacional de Costa Rica for six-month certificates of deposit, from the date on which those damages and losses began to accrue until the date of actual payment; in any event, those damages and losses shall be quantified during enforcement of the judgment (ejecución de sentencia), and the amounts shall be indexed as provided in numeral 123, subsections 1) and 2), of the Código Procesal Contenciosos Administrativo. h) That the State, primarily, and the defendants, subsidiarily, shall be required to publish, on the official website and in a newspaper of nationwide circulation, in a prominent location, a retraction of the information attributing to the company I represent and to the project it developed the occurrence of significant environmental damage, under the same terms and conditions in which the news item was disseminated through those media. i) That the defendants must pay both categories of costs (ambas costas) of this action, as well as the procedural costs and attorneys’ fees (costas procesales y personales) associated with the interim relief that was partially granted....” (See folios 82 through 84 of the court file and digital record).

II.By order issued at 14:43 on 24 de octubre de 2012, the complaint was formally served (se dio traslado de la demanda). (See folio 91 of the court file).

III.By a filing received on 11 de diciembre de 2012, co-defendants Gabriela Nájera Ocampo and Jacklyn Rivera Wong denied the complaint and, in their defense, raised the affirmative defense of lack of legal entitlement (excepción de falta de derecho). (See folios 261 through 296 of the court file). By a filing received on 24 de enero de 2013, counsel for the State denied the complaint and, in its defense, raised the affirmative defenses that the act was not subject to challenge (acto no susceptible de impugnación), lack of legal entitlement, and lack of a present interest (falta de interés actual). (See folios 410 through 433 of the court file). By a filing received on 19 de julio de 2013, Mr. Nombre112576 denied the complaint and, in his defense, raised the affirmative defense of lack of legal entitlement. (See folios 464 through 484 of the court file).

IV.By order issued at 11:30 on 18 de setiembre de 2013, the plaintiff company was granted an opportunity to respond to the answer to the complaint and the affirmative defenses raised. (See folio 487 of the court file).

V.The preliminary hearing was held on 14 de noviembre de 2013 and 04 de marzo de 2014. (See folios 490 through 496 and 528 through 535 of the court file and the digital record).

VI. The judicial inspection (reconocimiento judicial) was conducted beginning at 08:00 on 13 de abril de 2016

VII.The oral and public trial was held on 15 de abril de 2016, at which counsel for the State offered additional evidence to assist the Court in reaching a decision (prueba para mejor resolver). (Digital record held by this Tribunal).

VIII.The statutory requirements have been observed throughout the proceeding, and no defects capable of invalidating the proceedings are apparent. This judgment is rendered within the plazo de quince días hábiles established in Article 111 of the Código Procesal Contencioso Administrativo for complex matters, following the required deliberation and by unanimous decision. Judges Muñoz Chacón and Ramírez Córdoba join in the decision.

Opinion authored by Reporting Judge Salas Leitón.

CONSIDERING:

I. EVIDENCE FOR BETTER ADJUDICATION (PRUEBA PARA MEJOR RESOLVER)

At the oral and public trial hearing, the State Attorney representing the State offered, as evidence for better adjudication, a copy of Resolution No. 375-16-TAA of 14:20 hours on 12 de abril de 2016, whereby administrative proceedings (procedimiento administrativo) were instituted against the claimant company based on Report TAA-DT-155-1 of 05 de octubre de 2011, which was considered by the Tribunal Ambiental Administrativo in issuing the precautionary measure (medida cautelar) under No. 1284-11-TAA of 14:05 hours on 29 de noviembre de 2011, which was challenged in these proceedings. In this regard, Article 50 of the Código Procesal Contencioso Administrativo provides that, after the complaint and the response have been filed, no further documents shall be admitted except: a) Those dated after those pleadings, b) Those that could not previously have been submitted for reasons not attributable to the interested party, and c) Those that, although not forming the basis of the complaint, serve to rebut the defendant’s defenses or constitute supplementary evidence (prueba complementaria).

It further provides that documents submitted after the complaint and the response and before the conclusion of the preliminary hearing shall be served on the opposing party, which shall have a period of three business days to respond; their admissibility shall be decided in the judgment. Documents submitted after that hearing may be considered by the court only if they are admitted as evidence for better adjudication. The document submitted by the State’s counsel falls within this circumstance, namely, Resolution 375-16-TAA of 14:20 hours on 12 de abril de 2016, whereby the Tribunal Ambiental Administrativo instituted administrative proceedings against the claimant company for the alleged violations of environmental legislation identified in the precautionary measure under Resolution No. 1284-11-TAA. Thus, although these proceedings challenge the imposition of the precautionary measure, the ruling of the Tribunal Ambiental Administrativo in Resolution 375-16-TAA is directly related to the matter challenged in these proceedings and postdates the filing of the complaint and the response.

Considered on that basis, the submitted document meets the admissibility criterion; therefore, after assessing its bearing on these proceedings, it is deemed admissible because it provides evidence that may assist in better adjudication, and it is accordingly admitted.

II. CLAIMS OF THE PLAINTIFF (ALEGATO DE LA PARTE ACTORA)

The plaintiff (parte actora) states, insofar as relevant and by way of summary, that the Administrative Environmental Tribunal, relying on report TAA-DT-155-11 of October 5, 2011, issued a precautionary measure (medida cautelar) through resolution No. 1284-11-TAA at 14:05 hours on November 29, 2011, notice of which was served on December 20, 2011, ordering the plaintiff company to halt any activity, work, or project of the Osa Mountain Village Project that affected the environment, pursuant to the complaint filed by officials of that Office. They allege that the order issued by the Administrative Environmental Tribunal is based on false facts for the reasons detailed below: i) Officials Gabriela Nájera Ocampo and Jacklyn Rivera Wong visited the construction site on August 29, 2011, accompanied by Mr. Nombre112576, and issued report TAA-DT-155-11 dated October 5, 2011, stating in subsection c) that several buildings of different sizes and styles were under construction at the site, all located along the edge—less than 10 meters away—of the remaining forest ecosystem.

This is entirely false because the project is located on pastureland and scrubland, which for many years had been used to grow corn and tiquizque, and therefore no forested area exists there, as can be verified from the official maps and photographs submitted by the plaintiff. In item e), they state that soil was visibly being carried toward the naturally lower-lying topographic areas and/or those created by anthropogenic earthworks (movimientos de tierra), causing sedimentation in nearby water bodies. This is also false because the Conservation Areas System stated in official letter ACOSA-DRFS-OF-296-2011 of December 13, 2011, that the plaintiff company had committed no violation of Article 33 of the Ley Forestal with respect to public-domain watercourses (cauces de dominio público), and that no soil was being carried toward nearby water bodies. It is therefore untrue that the construction work was affecting that resource; on the contrary, the work was performed in strict compliance with the guidelines issued by INVU, which, pursuant to its legal authority, established the setback areas (zonas de retiro) for quebrada Cruz.

In subsection f), the officials stated that no wastewater treatment plant could be seen under construction at the site and therefore assumed that the buildings intended for residential use would have septic tanks. This is also false because the project provided for the construction of a treatment plant, which was temporarily halted because of the ordered suspension of work. Once the Administrative Litigation Tribunal granted precautionary relief, however, the Municipalidad de Osa approved the construction plans, and by the time the complaint was filed, construction was already far advanced. Furthermore, the officials, acting in bad faith, omitted from the report that each building already had an installed biodigester in which wastewater was treated, constituting a scientific wastewater-treatment solution equivalent to that provided by a treatment plant, such that the wastewater would undergo two stages of treatment.

The most serious aspect of the report is that, in subsections h) and i), the officials distort official data and alter geographic sheets for the sole purpose of harming the developers, conduct that could constitute ideological falsehood (falsedad ideológica) committed in the performance of public duties. The plaintiff company’s representative states that the report asserted that the construction project was located at coordinates 09-01-31,04”w 093-30”35-26 and that, according to the report, the buildings were surrounded by a forested area. The officials also stated that they observed nearby slopes resulting from earthworks and land-use change (cambio de uso de suelo), which had been revegetated with platanillas. This is likewise false because no part of the project is located at the stated coordinate. The report further alleges that buildings exist at coordinates N9/01”25,51”W083-30”39,86” and N09-01”18,05”W083-30”46,18”, which are also false locations because those latitudes are geographically far from the land occupied by the project.

The officials maliciously cite Atlas digital 2008, ITCR, and the Ecomapas 2000 land-cover map prepared by INBIO; using altered cartographic-location data, they place the land under construction in the “Hoja Changuena” on an official Instituto Geográfico Nacional sheet, which does indeed encompass land suited to forestry and constitutes a protected reserve. The project, however, is being developed in the “Hoja Coronado,” which does not encompass forested areas. ii) In the conclusions section, the officials stated in subsection 3.a) that “the project appears to have changed the use of the land by removing the forest system to establish roads and construct buildings.” This is reckless because officials who are presumed to be qualified to report established facts allege that a change occurred, yet they reach conclusions such as asserting a land-use change and the removal of a forest ecosystem that never existed at the site, relying on a supposed appearance rather than concrete evidence.

In items 3.b) and 3.c) of their conclusions, they report an alleged encroachment (invasión) upon protection areas (áreas de protección) surrounding water bodies that they characterize as topographic depressions, without considering that responsibility for determining with certainty whether they constitute public-domain waters lies with MINAET’s Water Directorate. Based on those “appearances,” which amount to nothing more than speculation or assumptions that have no place in a technical report because of the serious consequences arising from it, the Administrative Environmental Tribunal imposed a precautionary measure based on the statements in that report. iii) They allege that the officials recommended adopting legal measures to “minimize and correct potential environmental impacts” and assessing environmental damage (daño ambiental) resulting from the “encroachment upon the protection area and the land-use change.” These recommendations are manifestly improper because if, as the officials stated, the alleged events merely appear to be occurring and environmental harm is only possible, with no degree of certainty that it is actually occurring, then there is no factual or legal basis for taking legal measures to assess alleged environmental damage caused by a hypothetical encroachment upon a protection area surrounding water bodies whose existence has not been determined by MINAET’s Water Directorate.

They conclude that resolution No. 1284-11-TAA at 14:05 hours on November 29, 2011, issued by the Administrative Environmental Tribunal, which imposed as a precautionary measure the suspension of all construction work on the project from December 20, 2011, through June 2012, was technically based on report TAA-DT-155-11 and that the Administrative Tribunal’s decision is therefore founded on false facts—not only because the coordinates were altered, but also because of false, contrived, and distorted conclusions intended to twist the actual truth of the facts, as well as on presumptions and appearances that do not correspond to what is truly occurring at the project. Based on the facts described, the plaintiff’s representative requests, as part of the relief sought (pretensiones), a judgment declaring that the suspension of the OSA MOUNTAIN VILLAGE project ordered by the Administrative Environmental Tribunal through resolution No. 1284-11-TAA at 14:05 hours on November 29, 2011, is contrary to the legal system and therefore absolutely null and void.

Based on the facts presented and the legal grounds cited, the plaintiff company’s representative seeks to impose financial liability (responsabilidad patrimonial) on the defendants on the following grounds:

  • 1)The suspension of all construction work on the project between December 2011 and June 2012 caused losses and damages (daños y perjuicios) that were difficult or impossible to remedy because a considerable quantity of goods and supplies purchased for construction accumulated and seriously deteriorated.
  • 2)Because the work was halted, visits by the many domestic and foreign tourists who came to its facilities each day, purchased shares in the project, or acquired facilities within it through progress payments were interrupted, causing the project’s cash flow to be frozen.
  • 3)Programs with schools and secondary schools in the area were halted; students had been visiting the project to learn about self-sustaining projects.
  • 4)Approximately one hundred workers had to be dismissed, causing harm to them and their families because they lost their wage income.
  • 5)The challenged conduct harmed their relationships with suppliers because, once the work was halted and cash flow suspended, they were compelled to suspend payments on debts owed to their suppliers.
  • 6)Because the project was conceived and authorized for the sale of lots and buildings of ecological-tourism interest, numerous options to purchase project property were successfully placed on the international market, and advance payments were received that the plaintiff was compelled to refund to purchasers because the work was halted, placing it in breach of contract (incumplimiento contractual). In addition, communications were received from prospective purchasers stating that they would not make the investment because of the publication posted by the Administrative Environmental Tribunal on its website and the false information its president provided to the newspaper La Teja, resulting in reversed sales totaling approximately two million dollars. For its part, the State’s representative stated by way of summary that the plaintiff company acquired property No. 32506 in the Province of Puntarenas subject to the forestry restrictions encumbering it. It acknowledges that the property is geographically located on the “Coronado” cartographic sheet; that, through resolution No. 530-2010 of March 8, 2010, SETENA granted environmental feasibility (viabilidad ambiental); that the Municipalidad de Osa granted construction permits No. 780-2010, 169, 200 and 201; and that the plaintiff obtained a water concession (concesión de aguas) through resolution No. 718-AGUAS-MINAET. It denies, however, that the project was developed in strict compliance with its authorization and in harmony with the environment. It alleges that, in addition to the irregularities identified by the Administrative Environmental Tribunal, SETENA also identified several violations, including the unauthorized cutting of trees, encroachment upon protection areas surrounding water bodies and forest areas, improper waste disposal, erosion problems, and the placement of buildings at sites not covered by the environmental feasibility approval. Accordingly, through resolutions No. 887-2012 of March 28, 2012, and 1348-2012, of May 24, 2012, an investigative body (órgano investigativo) was ordered to assess whether sanctioning proceedings (procedimiento sancionador) should be initiated against the developer and the person responsible. It acknowledges that, based on report TAA-DT-155-11, the Administrative Environmental Tribunal issued resolution 1284-11-TAA, but denies that the project is located on pastureland and tacotales, asserting instead that it is located in a forested area.

With respect to report TAA-DT-155-11, it states that the report refers to sedimentation entering bodies of water, but that those bodies must be identified by the Dirección de Aguas. With respect to official letter ACOSA-DRFS-OF-296-2011, it is not true that it states that there is no transport of soil resources into nearby bodies of water, since what it says is that there is no violation of artículo 33) of the Ley Forestal with respect to quebrada Cruz, and no assessment was made regarding Quebrada Sin Nombre, identified by the Dirección de Aguas in official letter DA-0034-2012. At the time of the inspection that led to report TAA-DT-155-11, it was determined that 4 residential structures were already in use and the treatment plant specified in resolution 530-2010-SETENA had not been built. Two of the points recorded by GPS are located within the project area, which lies in a forested area; it is therefore presumed that a land-use change (cambio de uso de suelo) occurred.

Accordingly, it reiterates that the project is indeed located in a forested area and presumes that a land-use change occurred. Regarding the alleged nullity of service of notice (nulidad de la notificación), counsel for the State indicated that this issue was moot because the plaintiff acknowledged receipt of notice. It states that the works have not been completely halted, first because of the interim relief (medida cautelar) ordered by the Court and because officials from Área de Conservación de OSA determined on 01 de febrero de 2012 that the measure imposed by the Tribunal Ambiental was being violated. Furthermore, the plaintiff himself prevented the continuation of the proceeding by denying officials access to the project. It alleges failure to state a legal right (falta de derecho), given the State’s obligation to protect the right to a healthy and ecologically balanced environment, and that, pursuant to artículos 108 y 111 de la Ley Orgánica del Ambiente, the Tribunal Ambiental has jurisdiction to adjudicate violations of environmental legislation and, under artículo 19 de su Reglamento, may impose interim measures ordering the total or partial cessation of the acts giving rise to the complaint or ex officio investigation, or their suspension or closure, in order to prevent environmental damage that would be difficult or impossible to remedy, and may ultimately, once the proceeding has been conducted, impose the corresponding penalties, as provided in artículo 99 de la LOA.

All of this is consistent with the State’s obligation to protect and safeguard the environment. In environmental matters, the adoption of interim measures is important under the precautionary principle (principio precautorio) proclaimed by the ONU on Environment and Development and adopted by Costa Rica in artículo 11 de la Ley de Biodiversidad. Thus, in cases where there is a risk of environmental harm, even if there is no certainty that it will occur, the Tribunal Ambiental is empowered to order any interim measures it deems appropriate. It adds that, under artículo 109 de la Ley de Biodiversidad, the burden of proof (carga de la prueba) is reversed, and the regulated party must prove the absence of prohibited pollution, degradation, or adverse effects. It further states that technical report TAA-DT-155-11 is correct and that the interim measure is fully justified because it was the plaintiff company’s responsibility to demonstrate that no adverse effects had occurred, which it failed to do either in the administrative proceedings or in the judicial proceedings, since the evidence it submitted does not establish the absence of environmental harm.

Although the reference to the “Changuena” map sheet was mistaken, this had no practical consequences for locating the project, and its coordinates are correct because, according to official letter ACOSA-DRFVS-DF-0061-2013, two of the points questioned in the report are indeed located within the project area. Thus, the report prepared on the basis of the photographs from 2005 and the information provided by Instituto Geográfico Nacional is correct; the project is located in a forested area, not in pastures, scrublands, or secondary-growth thickets, as the plaintiff claims. Given the forested nature of the area adjacent to the project, it may be presumed that vegetation was removed and the land use changed in order to develop it, as stated in the challenged report, particularly when the reports and inspections conducted by SETENA are taken into account, in which the unauthorized felling of several trees and encroachment into forested areas were confirmed, as stated in official letter SG-ASA-1314-2011 SETENA and technical report ASA-515-2012.

Sediment transport and the possible encroachment into buffer zones (áreas de protección) of the bodies of water located within the project were confirmed not only by the technical staff of the Tribunal Ambiental but also by the project’s own environmental manager (regente ambiental); moreover, SETENA verified the existence of stormwater drains discharging into forested areas without any protective measures to prevent erosion. The Tribunal does not have jurisdiction to determine whether or not a body of water is in the public domain; the report stated that an opinion on that issue should be requested from the Dirección de Aguas, which indicated in official letter DA-034-2012 that two natural depressions were identified at the site, namely an unnamed stream and quebrada Cruz, the former being a tributary of the latter. Although official letter ACOSA-DRFS-OF-296-2011 states that there is no violation of artículo 33) de la Ley Forestal with respect to quebrada Cruz, the same issue was not assessed with respect to the unnamed stream, nor does the letter state that no sediment was transported into that stream.

It therefore remains to be determined whether that stream was adversely affected. It was also established that the developer did not build the treatment plants required by the resolution granting environmental viability (viabilidad ambiental), even though 4 residential structures were already in use at the time of the inspection; in addition, improper management of waste and construction materials was observed within the project area. In view of the violations identified, counsel for the State argues that the Tribunal Ambiental was empowered to issue the interim measure because it was the State, acting through that Tribunal, fulfilling its role as guarantor of the right to a healthy and ecologically balanced environment and was therefore obligated to order any measure necessary to prevent further serious and irreversible damage. Counsel for the State also maintained that there was a lack of a current legal interest (falta de interés actual) because the administrative proceeding had complied with all legal requirements.

Regarding the improper service of notice alleged by the plaintiff, counsel states that the company’s attorney acknowledged receipt of notice of all actions taken, as reflected in the filing dated 1 de febrero de 2012, and, by acknowledging receipt, exercised the right of defense. Regarding the denied motion to recuse (recusación) Nombre112576, counsel states that because the proceeding was in its preliminary phase, pursuant to artículo 20) del Reglamento de Procedimiento del Tribunal Ambiental, that body was entitled not yet to recognize the respondent as a party. As to the complaint regarding the absence of a second level of review (segunda instancia), this is because artículo 111 de la LOA precludes that possibility, and the procedure followed was therefore correct. Finally, counsel alleges that the claim for damages (daños y perjuicios) is unfounded because the requirements for strict liability (responsabilidad objetiva) have not been met.

First, this is a preliminary investigation in which an interim measure was ordered to ensure the effectiveness of the final decision and, above all, to prevent damage that would be difficult or impossible to remedy. Thus, no final decision has been issued, and the plaintiff may claim the alleged damages only after the administrative proceeding has concluded and the final decision has been issued. Nevertheless, even if it were deemed appropriate to assess those damages, the claims would still be unfounded because: 1) There is evidence that the plaintiff failed to comply with environmental commitments undertaken as part of the project’s environmental viability, and therefore cannot claim civil liability (responsabilidad civil) against the State for imposing the interim measure intended to prevent damage. 2) The plaintiff likewise cannot claim alleged liability for alleged damage caused by the Tribunal Ambiental while acting in the discharge of its duties, when that damage was caused by the plaintiff’s own violations.

Thus, the Tribunal’s action, which the plaintiff now alleges caused it harm, was prompted by its own violations, and the plaintiff is under a duty to bear that harm and cannot seek to hold the State liable; in any event, liability could at most arise from lawful conduct (responsabilidad por conducta lícita), and pursuant to artículo 194 de la LGAP, a claim for payment of lost earnings would not be admissible, since the relief sought constitutes lost profits (lucro cesante), not actual damage. The plaintiff also failed to establish a causal nexus (nexo causal) between the conduct potentially attributable to the State and the alleged damage sustained, and an exemption from liability (eximente de responsabilidad) known as “fault of the victim” (culpa de la víctima) applied because it was the plaintiff’s own conduct that caused the damage it now claims. In any event, the amounts sought for legal representation, professional fees paid, and expenses incurred in delivering documents to the Tribunal Ambiental are not damages; at most, if a judgment in the plaintiff’s favor were entered, they would have to be assessed as litigation costs and attorneys’ fees (costas procesales y personales).

The debts owed to CONDECO from 16 de diciembre de 2011 to 30 de mayo de 2012 are not admissible because the project was not halted, as it was confirmed on primero de febrero de 2012 that the project was operating. The invoices from Hacienda Grande cover enero a julio de 2012, by which time resolution No. 306-2012 of the Tribunal Contencioso, which partially lifted the stop-work order, had already been issued. The amounts sought as damages according to the memorandum signed by the head of the company’s Accounting Department actually constitute the project’s fixed expenses and were not caused by the ordered suspension; moreover, they include expenses from 15 de diciembre de 2011 to 31 de mayo de 2012, a period encompassing times during which the project was not halted. Regarding the claim for damages arising from sales that were rescinded, counsel states that the evidence submitted consists of statements by the attorney for Sociedad Amelias Pacific Dreams and mere estimates by Gary Curt Morris.

As to the objective non-pecuniary harm (daño moral objetivo) caused to Amelias South Pacific, counsel argues that this type of damage is awarded only when supporting evidence has been submitted, and therefore cannot be recognized in the absence of such evidence. For their part, counsel for co-defendants Gabriela Nájera Ocampo and Jacklyn Rivera Wong stated, insofar as relevant and by way of summary: 1) The visit to the Project initiated administrative case file 377-11-02-TAA, and therefore their actions took place during a preliminary stage. Their report was submitted to the TAA as supporting material so that its members could determine whether an interim measure should be imposed to protect the environment; during the investigation, an effort would be made to determine and verify facts that the State is obligated to investigate in order to establish that the works do not adversely affect natural resources.

  • 2)That they never certified the existence of environmental damage at the site, since doing so was not within their authority, and that Report TAA-DT-155-11 recommended minimizing potential environmental impacts, a situation that raises a question that must be clarified by the competent authorities, moving from presumption to confirmation and attribution, which properly occurs during the proceedings and is carried out by the TAA. Furthermore, the recommendations section of technical report TAA-DT-155-11 never states that construction work should be suspended, because that is not among their functions but falls within the authority of the TAA, as indicated by Article 108 of the LOA and Article 111 of the Regulations on Procedures of the Environmental Tribunal (Reglamento de Procedimientos del Tribunal Ambiental), which establish the possibility that the Tribunal may impose interim measures (medidas cautelares) to prevent environmental damage; nor did they ever recommend applying damage-mitigation or compensation measures, and the report consistently refers to potential environmental impacts.

That the entry stating “Hoja Changüina por Nombre88542” was due to a correctable clerical error (error material) that entails no further legal consequence and that, in any event, it was a nonbinding report prepared for the issuance of a corresponding final decision by the TAA. That there was no bad faith, willful misconduct (dolo), or gross negligence (culpa grave) on their part, all of which should have been proven before imposing the liability sought against them. For his part, Mr. Nombre112576 stated: That in resolution 887-2012-SETENA, following the inspection conducted on 27 de febrero de 2012, the Secretaría Técnica Ambiental stated that the project was not being carried out in harmony with nature, but rather that there were environmental impacts, which is consistent with the interim measure imposed by the Tribunal Ambiental. Thus, environmental approval (viabilidad ambiental) is not a “license to do as one pleases,” since it is sometimes disregarded.

Regarding his statements to Diario La Teja, he states that providing this type of public accountability is, in fact, among the obligations of the Tribunal Ambiental, as held in Constitutional Chamber decision No. 2008-9711, since all he did was report on an environmental sweep (barrida ambiental) and the cases under investigation, because the environment is a matter of public concern. That notice of an interim measure is a preliminary act whose purpose is environmental protection, as also stated by the Constitutional Chamber in decision 2009-819, when it held that even closure of the project does not infringe any fundamental right, since such a measure is imposed to prevent any proceedings subsequently initiated from becoming futile and premature. Regarding the invalidity of service of notice alleged by the plaintiff company, he maintains that, in the relationship between the environment and humankind, the environment is the weaker party; hence the emergence of the in dubio pro natura principle (principio indubio pro natura) and the preventive principle (principio preventivo).

Requiring personal service upon the company’s representative would render the interim measure unenforceable, because service would be impossible; national case law has therefore concluded that, in such cases, service at the site is sufficient to prevent the environmental damage from continuing. That his visit to the project occurred because the Tribunal conducted an operation under the environmental sweeps program, but that he was not responsible for processing the case file (expediente). That according to the FONAFIFO 2000 and 2005 maps, the property had a forestry vocation (vocación forestal), and land-use change (cambio de uso de suelo) was therefore impermissible; accordingly, he adopts the statements set forth in Report TAA-DT-155-11. That, pursuant to Article 111) of the LOA, the function of the Tribunal Ambiental is to hear, process, and adjudicate, on its own initiative or at a party’s request, complaints concerning acts or omissions that violate or threaten to violate environmental legislation, and for that purpose Article 99) provides for the possibility of imposing interim measures.

With respect to the streams (quebradas), he states that technical report TAA-DT-155-11 is in no way inconsistent with Report DA-34-2012 of the Dirección de Aguas, which states that two natural depressions and one unnamed permanent stream were identified at the site. That under Article 50) of the Constitution, the Costa Rican State guarantees Costa Ricans a healthy and ecologically balanced environment, and the Tribunal Ambiental, as part of the State, is responsible for safeguarding that right. It was within the framework of this obligation that the Tribunal Ambiental issued resolution 377-11-02 at 14:05 hours on 29 de noviembre de 2011, establishing as an interim measure “the suspension of any activity, work, or project undertaken by the Osa Mountain Village project that affects the environment,” in order to prevent damage that would be difficult or impossible to remedy and to protect natural resources and biodiversity.

That the technical basis that raised doubts within the Tribunal regarding environmental damage and required it to apply the precautionary principle (principio precautorio) was technical report No. TAA-DT-155-11, which stated that a land-use change had occurred through the removal of the forest ecosystem for the construction of roads and buildings, compounded by the failure to build wastewater treatment plants; this amounted to more than a reasonable doubt and justified the actions of the Tribunal Ambiental. That the appeals filed were answered in a timely manner. That there is no evidence of the alleged economic loss and that, when the interim measure was imposed, they did not have construction permits. Mr. Nombre112576 states that the interim measure ordered the suspension of tree felling because the respective permits had not been obtained, the removal of material waste, and the construction of treatment plants, and that the company’s suspension of the entire project was not a decision of the Tribunal but rather of those in charge of the project themselves.

In his arguments on the merits, he maintains, insofar as relevant, that the Tribunal Ambiental, as a collegiate body, based resolution 1284-11-TAA on technical report TAA-DT-155-11. That the resolution of the Tribunal Ambiental did not suspend the entire project, but only those works affecting the environment, namely the land-use change, the removal of forest systems to build roads and structures, and compliance with the requirements concerning wastewater treatment plants. That what he stated in Diario La Teja was, “...Nombre112576 detailed the cases under investigation...,” and he mentioned the companies that were in fact under investigation; he does not understand what harm this could have caused, since the Tribunal has an obligation to provide information. Moreover, from the time he was recused (recusado), he never again decided any matter involving the company, and his participation in the inspection was due to the Tribunal’s conducting an environmental sweep during those days; furthermore, the motion for recusal (recusación) was decided in accordance with law.

That the plaintiff company’s allegation that he prejudged the matter (adelanto de criterio) is unfounded, since all he said was, “...Nombre112576 detailed the cases under investigation…,” and the plaintiff company was indeed among those under investigation, which is what he stated. That from the time he was recused, he never again decided any matter related to the company. That the administrative environmental proceedings (proceso ambiental administrativo) are informal, and it is therefore unnecessary to apply the formality principles governing other branches of law; the Chamber has held that what is essential in environmental matters is prompt action by the Administration to halt damage that may become irreparable if action is not taken swiftly. In any event, the plaintiff filed an appeal upon being notified, and therefore was not denied an opportunity to defend itself (indefensión). That the Tribunal did not act in bad faith and, on the contrary, acted in accordance with environmental law.

That he did not draft the technical report and acted in his capacity as an Environmental Judge. That the engineers prepared their report based on criteria supporting their observations. That, by operation of law (Article 111) of the LOA), the decisions of the Tribunal Ambiental Administrativo are not subject to appeal. Co-defendant Nombre112576 concludes by stating that the Osa Mountain Village project has had environmental problems, which were corroborated by other authorities, including the following: 1) Resolution 887-2012-SETENA ordered the establishment of an investigative body regarding the alleged instances of noncompliance (no conformidades). 2) The ruling of the Tribunal Contencioso granting the interim measure stated that trees could not be cut as part of the continued implementation of the project unless the respective authorizations had been obtained. The treatment plant was to be placed into operation; and what happened to the untreated water—where does it go, to a river or a stream?

The plaintiff company was also ordered to place geotextile sheeting in the area where it had carried out earthworks (movimientos de tierra) and to plant ground cover (coberturas) using vetiver and manicillo in order to stop runoff (escorrentía). It was therefore clear that the project was not in perfect harmony with the environment.

II. PROVEN FACTS

The following relevant facts are material to the issuance of this judgment:

  • 1)By official letter No. A-35 ARQ. TRIB. 2009 dated 26 de marzo de 2009, Fernando Jiménez Martínez, Architect for the Municipalidad de OSA, stated that the land use (uso de suelo) of the property located in that Canton, recorded under Cadastral Plan (Plano Catastrado) No. P-027383-1975, is within a homogeneous zone in which the construction of hotel and residential projects is permitted. (See folio 151 of Volume I, SETENA).
  • 2)By resolution No. 530-2010-SETENA, at 09:40 on 16 de marzo del 2010, the Secretaría Técnica Ambiental approved Environmental Assessment Form D1 (Formulario de Evaluación Ambiental D1), the Environmental Management Plan (Plan de Gestión Ambiental, PGA), and the Environmental Commitments Affidavit (DJCA) for the Osa Mountain Village project submitted by Amelias South Pacific Dreams S.R.L., for property registration No. Placa20396, located in Puerto Cortés de Osa, Puntarenas, cadastral plan No. P-027383-1975, map sheet Nombre88542 at a scale of 1:50000, coordinates 330000 N--517000 E, permitting the construction of houses, tourist cabins, a condominium hotel, conference center, restaurants, swimming pools, spa, and shops, within an area of 180,000 M2, of which only 46,644 M2 would be affected by the project. (See folios 201 through 216 of the SETENA case file, Volume I).
  • 3)By resolution No. R-0718-2010-AGUAS-MINAET issued at 13:55 on 18 de agosto de 2010, the Dirección de Aguas del Ministerio del Ambiente y Energía granted Sociedad Amelias South Pacific Dreams S.R.L., legal entity identification number CED89124, a 10-year surface-water-use concession (concesión de aprovechamiento de aguas superficiales) to draw 7.00 liters per second from the “Quebrada sin Nombre,” for use on its property recorded under real-property folio No. 032506-000. (See folios 228 and 227 of the SETENA case file, Volume 1).
  • 4)By official letter SG-ASA-1313-2011-SETENA, dated 05 de setiembre de 2011, the Secretaría General del SETENA asked Área de Conservación Osa to certify whether property No. Placa20397, with cadastral plan No. P-27383-1975, had permits for tree cutting and to conduct a visit to the project to determine the stream setback area (área de retiro de quebradas) and whether forest areas had been encroached upon. (See folio 248 of Volume I, SETENA).
  • 5)By official letter TAA-DT-155-11 dated 05 de octubre de 2011, addressed to Licenciado Alexis Madrigal Chaves of the Departamento Técnico del Tribunal Ambiental Administrativo, Biologist Gabriéla Nájera Ocampo and Engineer Jacklyn Rivera Wong, both officials of that Department, reported that on 29 de agosto de 2011 they had conducted an ex officio on-site inspection of the Osa Mountain Village Project, concluding: a. The project apparently carried out land-use change (cambio en el uso de suelo), removing the forest ecosystem to establish roads and buildings. b. It must be determined whether the topographic depressions constitute bodies of water and, if so, their nature, according to the Dirección de Aguas del MINAET. c. If so, there would be an encroachment upon the protection area (área de protección) of the identified bodies of water, and they therefore recommended: a. That the legal department of this Tribunal take the corresponding legal measures to minimize and correct the possible environmental impacts. b. That the relevant institutions be asked to conduct an economic valuation of the environmental damage (valoración económica del daño ambiental), as applicable, arising from the encroachment upon the protection area and the land-use change. (See folios 1 through 3 of the administrative case file).
  • 6)By resolution No. 1284-11-TAA, issued at 14:05 on 29 de noviembre de 2011 and served on 16 de diciembre de 2011, the Tribunal Ambiental Administrativo, based on report No. TAA-DT-155-11 and Articles 50) of the Constitution, 17 and 111), subsection b), of the Ley Orgánica del Ambiente, 11.2 and 45 of the Ley de Biodiversidad, and 19 and 70 of the Ley Forestal, ordered an interim measure (medida cautelar) consisting of the suspension of any activity, work, or project affecting the environment until a final administrative act was issued or until that Tribunal ordered the measure lifted; it also ordered that reports on compliance with the interim measure be requested from Engineer Etilma Morales, or whoever held her position as Director of Área de Conservación de Osa. (See folios 99 through 107 and 119 of the administrative case file).
  • 7)By official letter TAA-DT-219-11 dated 16 de diciembre de 2011, addressed to Engineer Jorge Bonilla Cervantes of the Departamento Técnico del Tribunal Ambiental Administrativo, Engineer Jacklyn Rivera Wong reported that on 06 de diciembre de 2011 she had conducted an ex officio on-site inspection of the Osa Mountain Village Project together with Engineer Francisco Vargas Salazar of the Dirección de Aguas, for the purpose of locating the spring (naciente) within the property, concluding that as of that date the project was operating and that there was a possible encroachment upon the protection area of a spring, depending on the determination of the Dirección de Aguas; she recommended taking legal measures to minimize and correct the possible environmental impacts. (See folios 114 and 115 of the administrative case file).
  • 8)On 21 de diciembre de 2011, Mr. Gary Curt Morris, special attorney-in-fact (apoderado especial) for the Osa Mountain Village development firm, filed a motion for nullity of the proceedings (incidente de nulidad de actuaciones) and of resolution No. Placa20398. (See folios 121 through 124 of the administrative case file).
  • 9)In a memorandum dated 22 de diciembre de 2011, Licenciado Martín González Vargas, Legal Advisor to ACOSA-SINAC, reported that he had visited the project and confirmed that no work crews were working there. (See folios 145, 146, 147 and 148 of the administrative case file).
  • 10)By official letter DA-0034-2012 dated 6 de enero de 2012, Engineer Francisco Vargas Salazar of the Dirección de Aguas informed the Tribunal Ambiental that he had inspected the Osa Mountain Village project and that two depressions had been identified at the site through which stormwater from the project flows; the existence of a permanent stream, a tributary of Quebrada Cruz, was also established. (See folios 139 through 142 of the administrative case file).
  • 11)On 01 de febrero de 2012, Mr. Gary Curt Morris, special attorney-in-fact for the Osa Mountain Village development firm, filed a motion for recusal (incidente de recusación) against Mr. Nombre112576, on the ground that, in the plaintiff’s view, Mr. Nombre112576 had prejudged the matter in an opinion provided to Diario La Teja in its 26 de octubre de 2011 edition. The recusal motion was denied by resolution No. 169-12-TAA, issued at 09:06 on 10 de febrero de 2012. That resolution was challenged by the plaintiff company’s attorney-in-fact on 20 de febrero de 2012. The application was denied by resolution 291-12-TAA, issued at 14:50 on 15 de marzo de 2012. (See folios 149 through 154, 162 through 168, 179 through 181, and 183 through 186 of the administrative case file).
  • 12)By official letter ACOSA-DRFVS-DCP-OF-035-12 dated 02 de febrero de 2012, Technician Freddy Zúñiga Baltodano of the Departamento de Control y Protección del Área de Conservación OSA informed the Tribunal Ambiental that work on the Osa Mountain Village Project had not been suspended as required by the interim measure imposed through resolution No. 1284-1102-TAA. (See folios 172 through 178 of the administrative case file).
  • 13)In a filing submitted on 20 de febrero de 2012, the plaintiff company’s representative filed a motion for reconsideration with a subsidiary appeal (recurso de revocatoria con apelación en subsidio) against resolution No. Placa20399, issued at 09:06 on 10 de febrero de 2012, which had denied the motion to recuse Mr. Nombre112576. (See folios 242 through 244 of the administrative case file).
  • 14)In technical report No. ASA-515-2012 dated 27 de febrero de 2012, Engineers Mario Céspedes Pereira and Víctor Guzmán Arguedas informed SETENA of the visit conducted at the project on 01 de setiembre de 2011 and of the following instances of noncompliance: Tree cutting without permits from the Autoridad Forestal del Estado (AFE); waste scattered throughout the project area; encroachment upon the 50-meter protection area of Quebrada Cruz due to a terrace built near Dirección13616. Stormwater discharge from house No. 31 into areas of apparent forest without measures to prevent erosion. The project did not have a water concession for the intake from Quebrada Cruz, and it was recommended that an investigation proceeding be instituted to determine whether a Directing Body (Órgano Director) should be convened. (See folios 294 through 303 of the SETENA case file, Volume II).
  • 15)On 21 de marzo de 2012, the development company’s representative filed an appeal based on denial of admissibility (recurso de apelación por inadmisión) against the resolution that had declared inadmissible the motion for reconsideration with a subsidiary appeal filed against resolution No. 162-12-TAA-del 10 de febrero de 2012. (See folios 234 and 235 of the administrative case file).
  • 16)By resolution No. 291-12-TAA, issued at 14:50 on 15 de marzo de 2012, the Tribunal Ambiental declared inadmissible the motion for reconsideration with a subsidiary appeal filed by the plaintiff company’s representative against resolution No. 169-12-TAA, dated 10 de febrero de 2012. (See folios 237 through 240 of the administrative case file).
  • 17)By official letter DAJ-492-2012, dated 26 de marzo de 2012, the Dirección de la Asesoría Jurídica informed the plaintiff company’s representative that, pursuant to Article 111.d) of the Ley Orgánica del Ambiente, the resolutions of the Tribunal Ambiental are not subject to a higher-level administrative appeal because, by operation of law, that Tribunal exhausts administrative remedies (agota la vía administrativa). (See folio 258 of the administrative case file).
  • 18)By resolution No. 306-2012, issued at 08:00 on 07 de junio de 2012, the Tribunal Procesal Contencioso Administrativo partially granted interim relief by suspending the effects of resolution No. 1284-11-TAA for areas not located within the following zones: a) The area designated as forest according to the current land-use map submitted to SETENA in connection with the environmental-viability (viabilidad ambiental) proceeding. b) The area extending 50 meters from the stream known as Quebrada Cruz. c) The area corresponding to 4 residential structures located, according to report TAA-DT-155-11, at coordinates N09 grados, 01 31,04 y W83 grados 30, 36,26; and, as security for the interim relief (contracautela), it ordered: I) No trees may be cut as part of the project’s continuation unless the appropriate permits have been obtained from Área de Conservación de Osa. II) The wastewater treatment system approved for the project must be constructed and placed into operation immediately. III) Installation of drainage ditches and discharge areas must be completed to control erosion. IV) Areas where earthworks (movimientos de tierra) were carried out must be protected with geotextile sheeting, and ground covers such as vetiver and manicillos must be planted. (See folios 189 through 203 of the administrative case file).
  • 19)By resolution No. 1019-12-TAA, issued at 14:50 on 8 de noviembre de 2012, the Tribunal Ambiental Administrativo corrected the clerical error (error material) contained in resolution 1284-11-TAA, which stated “Nombre112577” so that it would correctly read “Nombre112575,” and denied the challenge filed against that resolution. (See folios 211 through 218 of the administrative case file).
  • 20)As of the date this judgment was issued, the Tribunal Ambiental Administrativo had not issued the final administrative act in the administrative proceeding brought against the Osa Mountain Village Project under case file No. 377-11-02 .TAA. (From the record).
  • 21)The project was suspended as an interim measure by the Tribunal Ambiental Administrativo between 21 de diciembre de 2011 (the date on which resolution No. 1284-11-TAA was served on the development company) and 07 de junio de 2012, for a total of 5 months and 17 days.
  • 22)The project was inspected by the Tribunal Ambiental Administrativo as part of the environmental sweep conducted during 2011 in fila costeña. (From the record).
  • 23)That Mr. Nombre112576 stated to the newspaper La Teja that the cases under investigation included only the Osa Mountain Village Project. (See folio 154 of the administrative record (expediente administrativo)).

III. REGARDING UNPROVEN FACTS

The following is deemed unproven, given the manifest absence of evidence to that effect: Sole fact: That, in performing their duties as officials of the Tribunal Ambiental Administrativo, officials Nombre112576, Gabriéla Nájera Ocampo, and Jacklyn Rivera Wong acted with intent (dolo) or gross negligence (culpa grave) in the proceedings reviewed in the present case. (There is no evidence to that effect).

IV. ON THE PUBLIC-LIABILITY REGIME (RÉGIMEN DE RESPONSABILIDAD PÚBLICA)

Counsel for the plaintiff company claims that the State and the co-defendants incurred financial liability (responsabilidad patrimonial), alleging, insofar as relevant: That the suspension of all construction work on the project by Resolution No. Placa20398 caused the plaintiff damages and losses (daños y perjuicios) that were difficult or impossible to remedy, because, in addition to the fact that during the suspension of the work between diciembre de 2011 and junio de 2012 there was a considerable accumulation of goods and supplies purchased for construction, which suffered serious deterioration, the project’s cash flow was also frozen because visits by domestic and foreign tourists—who visited its facilities daily and in considerable numbers, purchased shares in the project, or acquired facilities within it by making progress payments—were interrupted. In addition to the programs with local elementary and secondary schools, students visited them to receive instruction about self-sufficient projects; moreover, one hundred workers, and consequently their families, lost their wage income because they had to be laid off for the entire period during which the work was suspended.

They also allege that the challenged conduct caused them harm in their dealings with suppliers, because when the work was suspended and cash flow ceased, they were compelled to suspend payments on debts owed to their suppliers. Since the project was conceived and authorized for the sale of lots and buildings of ecological-tourism interest, a large number of options to purchase project properties were successfully placed on the international market, and advance payments were received that they were compelled to return to the buyers because of the suspension of the work, placing them in breach of contract (incumplimiento contractual). They also received communications from prospective buyers stating that they would not make the investment because of the publication posted by the Environmental Tribunal (Tribunal Ambiental) on its website and the false information provided by its president to the newspaper La Teja, which resulted in reversed sales totaling approximately two million dollars.

Based on the foregoing, the plaintiff company claims financial liability for the damages and losses that it asserts were caused by the administrative action and that it will quantify during the judgment-enforcement phase (fase de ejecución de sentencia). With respect to liability for damages caused by the Administration’s normal, abnormal, lawful, or unlawful conduct, we must note that Article 49) of the Political Constitution (Constitución Política) established that the purpose of the Administrative Litigation Jurisdiction (Jurisdicción Contenciosa Administrativa) is to “...guarantee the lawfulness of the administrative function of the State, its institutions, and every other public-law entity. Misuse of power (desviación de poder) shall constitute grounds for challenging administrative acts. The law shall protect, at a minimum, the subjective rights (derechos subjetivos) and legitimate interests (intereses legítimos) of governed persons (administrados).” Regarding this Jurisdiction and its purpose, the Constitutional Chamber (Sala Constitucional) has stated in consistent case law (jurisprudencia): “...This provision forms part of a concept—in its modern sense—introduced into Costa Rican political law by the Constitution of 1949, namely, judicial review of public acts.

(...) The concept was strengthened by the amendment introduced by law #3124 de 25 de junio de 1963, which also permitted challenges to the Administration’s discretionary acts, which were not contemplated in the original wording of Article 49, under which the administrative-litigation jurisdiction was limited to reviewing the ‘exercise of regulated powers.’ The purpose of the constituent legislator was to establish in Costa Rican constitutional law a new and genuine subjective right in favor of citizens, guaranteeing their defense in the event that government authorities exceeded their powers.” (Voto No. 5686-95 de 15:30 de 18 de octubre de 1995, referring to voto 3905-94 de 15:57 de 3 de agosto de 1994). On this same subject, it also stated: “...Our Political Constitution does not explicitly enshrine the principle of the financial liability of public administrations for unlawful injuries (lesiones antijurídicas) caused to governed persons in the exercise of the administrative function.

Nevertheless, this principle is implicitly contained in Constitutional Law (Derecho de la Constitución), as it may be inferred from a systematic and contextual interpretation of several constitutional provisions, principles, and values. Indeed, Article 9°, paragraph 1°, of the Political Charter (Carta Política) provides that ‘The Government of the Republic is (...) responsible (...)’, thereby taking as established the liability of the principal public entity, or State, and its various bodies. (...) Article 11°, for its part, establishes in its first paragraph the ‘(...) Criminal liability (...)’ of public officials, and the second paragraph refers to ‘(...) Personal liability of officials in the performance of their duties (...).’ Article 34 of the Political Constitution protects ‘acquired property rights’ and ‘consolidated legal situations,’ which can be effectively and genuinely protected only through a broad administrative-liability system with no immune or exempt areas when they are infringed by public administrations in the conduct of their public affairs or performance.

Article 41 thereof provides that ‘By resorting to the law, everyone shall obtain redress for injuries or damages suffered in their person, property, or non-economic interests (...)’; this provision imposes upon the author of and party responsible for the harm the duty to compensate for unlawful injuries actually suffered by governed persons as a consequence of the exercise of the administrative function through affirmative conduct by action or negative conduct by omission on the part of public entities. It thereby becomes the constitutional cornerstone for the legislative development of a strict and direct liability system (sistema de responsabilidad objetiva y directa), in which compensation does not depend on a moral and subjective finding of fault regarding a public official’s conduct based on willful misconduct or negligence, but solely and exclusively on the fact that the person has actually suffered ‘(...) injuries or damages (...) to their person, property, or non-economic interests (...)’; that is, an unlawful injury that the person has no duty to bear and for which, consequently, the person must be compensated.

(...) The constitutional text recognizes (...) that special sacrifices or individual burdens that a governed person has no duty to bear or tolerate, even if arising from lawful activity (...), must be compensated. Article 49, paragraph 1°, of the Political Constitution, insofar as it implicitly recognizes legal personality and, consequently, the possibility of suing public entities in court when they fail to fulfill their obligations, constitutes a clear foundation for administrative liability. For its part, the final paragraph of the aforementioned Article 49 provides that ‘The law shall protect, at a minimum, the subjective rights and legitimate interests of governed persons,’ one of the principal means of guaranteeing those rights and interests being a strict, direct, broad, and comprehensive administrative-liability regime. (...). The principle of the administrative liability of public entities and their officials is supplemented by the constitutional enshrinement of the principle of equality in bearing public burdens (Articles 18 and 33), which prevents the imposition upon governed persons of an individual or special burden or sacrifice that they have no duty to bear, and by the principle of social solidarity (Article 74), under which, if the administrative function is exercised and performed for the benefit of the community, the community must bear the unlawful injuries caused to one or more governed persons and unfairly borne by them.

Finally, it must be taken into consideration that the Political Constitution recognizes an unnamed or atypical fundamental right of governed persons to the proper functioning of public services, which is clearly inferred, through an a contrario sensu interpretation, from the relationship among Articles 140, subsection 8°, 139, subsection 4°, and 191 of the Fundamental Law, insofar as they respectively set forth the normative standards of the administrative function, such as the ‘proper functioning of administrative services and offices,’ the ‘proper operation of the Government,’ and the ‘efficiency of the Administration.’ This fundamental right to the proper functioning of public services requires public entities to act efficiently and effectively in exercising their powers and providing public services and, naturally, imposes the corresponding obligation to compensate for damages and losses caused when that constitutional guarantee is violated.

It is therefore evident that the original constituent authority implicitly incorporated the principle of the liability of public administrations, which, as such, must serve all public authorities and legal practitioners as a standard for interpreting, applying, supplementing, and defining the entire legal system. Under this understanding, a fundamental corollary of the constitutional principle of administrative liability is the impossibility of the ordinary legislature exempting or releasing any public entity from liability for any unlawful injury caused to the property and non-property sphere of governed persons by its normal or abnormal functioning or by its lawful or unlawful conduct.” (Sala Constitucional Voto No. 5207-2004 de las 14 horas y 55 minutos del 18 de mayo del 2004). Accordingly, pursuant to what the original constituent authority established in Article 49 of the Constitution (Carta Magna), the ordinary Legislature enacted the Administrative Litigation Procedure Code (Código Procesal Contencioso Administrativo), Articles 1 and 2 of which reiterate that this jurisdiction has the purpose of “protecting every person’s legal situations, guaranteeing or restoring the lawfulness of any conduct of the Public Administration subject to Administrative Law, and hearing and deciding the various aspects of the legal-administrative relationship, including matters concerning the financial liability of the Public Administration and its officials.” It is reiterated that the Administrative Litigation Jurisdiction, in addition to hearing matters concerning the lawfulness of acts of the Public Administration, also hears matters concerning its liability, based on Articles 11, 9, and 41 of our Constitution, insofar as they respectively provide that officials are mere custodians of the law and may not arrogate to themselves functions or powers that the legal system does not grant them (principle of legality (Principio de legalidad)); that “The Government of the Republic is popular, representative, participatory, alternating, and responsible.

It is exercised by the people and by three distinct Powers that are independent of one another”; and that “By resorting to the law, everyone shall obtain redress for injuries or damages suffered in their person, property, or non-economic interests. (...).” In addition to the liability regime established in the cited provisions, the General Law of Public Administration (Ley General de la Administración Pública) also established a strict-liability regime consistent with Articles 11, 9, 41, and 49 of the Constitution. Thus, Article 190.1) of the General Law of Public Administration provides that the Administration shall be liable for all damages caused by its lawful or unlawful, normal or abnormal functioning, except in cases of force majeure, fault of the victim, or the act of a third party.

Regarding the liability regime (régimen de responsabilidad) established in the Ley General de la Administración Pública, the Sala Primera has reiterated in its case law: “...Accordingly, the Public Administration must assume liability for the damage it causes, unless a proven exonerating cause (causal exonerativa) exists. Consequently, recognition thereof requires three essential elements:

  • 1)an act or omission arising from the function or conduct of the Public Administration, whether active or omissive, formal or material, normal or abnormal, lawful or unlawful;
  • 2)injury or the existence of legally wrongful damage (daño antijurídico), consisting of conduct by act or omission that violates the legal system, which injury must be certain, effective, actual, assessable, and individually identifiable, rather than hypothetical, pursuant to section 196 of the Ley General de la Administración Pública; and
  • 3)a causal nexus (nexo causal), meaning a direct cause-and-effect relationship between the alleged act and the damage sustained that substantiates the resulting harm, without any grounds excluding causation. The causes that break the causal nexus include force majeure (fuerza mayor), understood as an act of nature that is extraneous, external, unforeseeable, and unavoidable; fault of the victim (culpa de la víctima), which occurs when the victim, through the victim’s own actions or inexcusable carelessness, negligence, or recklessness, causes the injury, places himself or herself in a position conducive to its occurrence, and assumes the risk and its harmful effects while foreseeing the contingency or possibility thereof; and an act of a third party (hecho de un tercero), which is the act or omission of a person outside the triangular relationship among the Administration, the public official, and the affected party, without whose participation the harmful event would not have occurred (Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia: número 025-F-99 de las 14:15 horas del 22 de enero de 1999, número 589-F-99 de las 14:20 horas del 1 de octubre de 1999, y la número 252-F-01 de las 16:15 horas del 28 de marzo del 2001). Regarding public officials, it should be noted that their liability to third parties is governed by the provisions of sections 199 through 202 of the Ley General de la Administración Pública. Those sections establish that a public official shall be personally liable when acting with intent (dolo) or gross negligence (culpa grave) in the performance of, or in connection with, his or her duties and functions; this is, in fact, subjective liability (responsabilidad subjetiva), not strict liability (responsabilidad objetiva). It should be recalled that, under subjective liability, the claimant must prove that the person who caused the damage acted with intent or negligence (culpa). Intent is understood as deceit, fraud, or simulation carried out maliciously with the purpose of harming someone; that is, the deliberate will to commit an offense while knowing its unlawful nature and the damage it may cause. Negligence, for its part, occurs when a person causes damage to another through negligent, reckless, or unskilled conduct. In cases of subjective liability, the burden of proof (carga de la prueba) rests on the person asserting such liability, pursuant to article 317 of the Código Procesal Civil. It should now be noted that, alongside the liability of the Administration under a strict-liability regime, in which the claimant need prove only the Administration’s conduct, whether active or omissive, and the resulting damage, with both elements connected by a causal nexus—and need not prove intent or negligence—the Ley General de la Administración Pública established, beginning with article 199, a regime governing the liability of its officials to third parties, provided that they acted with intent or gross negligence. Thus, with respect to public officials, it established a subjective-liability regime vis-à-vis third parties. It should further be noted that the negligence required for a public official to be liable to third parties is not just any degree of negligence, but gross negligence. Therefore, if the official acted with mere negligence, he or she will not be liable to third parties. Gross negligence is understood as conduct in which an official acts with clear disregard for the rules of science or technology or for established procedures; in all cases, the person asserting this type of liability must prove that the official acted with intent or negligence and, in the latter case, that the negligence was gross. The damage eligible for compensation (daños susceptibles de reparación) must now be examined. The Sala Primera stated the following regarding damage: “...IV. Damage constitutes one of the prerequisites for noncontractual civil liability (responsabilidad civil extracontractual), because the duty to compensate arises only when there has been a harmful unlawful act that injures a legally relevant interest capable of protection under the legal system. Damage, in the legal sense, comprises any impairment, loss, or detriment to a person’s property or non-property legal sphere, resulting in the injured party’s deprivation of a legally protected interest whose preservation could objectively have been expected had the harmful event not occurred. Under this reasoning, there is no civil liability without damage, just as there is no damage without an injured party. Moreover, only damage that is proven as to its reality or existence is compensable damage (daño indemnizable), this being a question of fact entrusted to the sound discretion of the adjudicator. In short, damage is the detrimental difference suffered by the victim, determined by comparing the situation before the unlawful act with the situation afterward. V.- The expressions ‘damage’ and ‘losses’ are often used indiscriminately. These two concepts must be clarified and distinguished. Damage consists of the loss inflicted upon the injured party, or actual loss (damnum emergens), whereas losses consist of the profit or benefit that was frustrated or not received, or lost profits (lucro cesans), which could reasonably and probably have been expected had the unlawful act not occurred. VI.- Not every instance of damage gives rise to an obligation to compensate. For that purpose, the following characteristics must essentially coincide for it to constitute ‘compensable damage’ (daño resarcible): A) It must be certain, actual, and effective, and not merely contingent or hypothetical; it cannot be based on assumed or conjectural occurrences. Damage does not lose this characteristic if its quantification is uncertain, indeterminate, or difficult to assess or prove. Nor should certainty be confused with present occurrence, because compensation for certain but future damage is permissible. Likewise, future damage should not be confused with lost profits or losses, because the former refers to damage that arises as a necessary consequence of the causal or damage-producing event; that is, its repercussions have not yet materialized when the proceedings are commenced. As regards the magnitude or amount, that is, the seriousness, of the damage, this is a matter of concern solely to the injured party; nevertheless, the law cannot entertain claims based on insignificant harm arising from excessive sensitivity. B) There must be injury to a legally relevant interest deserving protection. Thus, there may be both a directly and an indirectly injured party: the former is the victim of the harmful event, while the latter consists of the victim’s successors. C) It must have been caused by a third party and must remain uncompensated; that is, if it has been remedied by the responsible party or a third party, such as an insurer, it no longer exists. D) There must be a causal relationship between the unlawful act and the damage. VII.- The categories of damage include, first, damage to property and bodily injury (daño corporal), the former affecting the material things or assets comprising a person’s estate, while the latter affects bodily and physical integrity. In legal doctrine, the generic designation of material or property damage (daño material o patrimonial) commonly encompasses the specific categories of bodily injury and material damage in the strict sense. The latter appears to be the more appropriate expression, because bodily injury commonly affects the injured party’s property interests, including payment for medical treatment, hospitalization expenses, medication, and so forth, as well as earnings lost when the injury has rendered the person unable to perform his or her usual occupation, among other losses. This distinction originated in Roman law, which distinguished between damage inflicted directly upon things (damnun) and damage that injured an individual’s physical person (injuria). In the case of property damage, the resulting impairment can be valued economically...” (Voto N°112 de las 14 horas 15 minutos del 15 de julio de 1992). Pursuant to the cited legislation and case law, it follows from articles 11, 9, and 41 of the Constitución Política and articles 11 and 190 of the Ley General de la Administración Pública that Costa Rica has enshrined a system of joint and several strict liability (responsabilidad solidaria y objetiva), under which the Administration must be liable for all damage caused by its lawful, unlawful, normal, or abnormal operation, unless there is an exemption from liability, such as force majeure, fault of the victim, or an act of a third party. A public official shall be liable to third parties when acting with intent or gross negligence, and any person asserting this type of liability must prove that the official acted with intent or gross negligence and that the damage is actual, effective, assessable, and individually identifiable, as well as that a causal nexus exists between the administrative conduct and the damage. Thus, merely alleging damage is insufficient; its existence and the causal nexus connecting it to the conduct or omission of the responsible entity must be conclusively demonstrated.

V. REGIME OF NULLITIES OF THE ADMINISTRATIVE ACT (acto administrativo)

Counsel for the plaintiff company alleges that officials Gabriela Nájera Ocampo and Jacklyn Rivera Wong conducted a visit to the construction site on 29 de agosto de 2011, accompanied by Mr. Nombre112576. After conducting the visit, they issued report TAA-DT-155-11 dated 5 de octubre de 2011. The representatives of the plaintiff company allege that the report stated that several buildings of different sizes and styles were under construction at the site, all located at the edge of (less than 10 meters from) the remaining forest ecosystem, which is entirely false because the project is located on pastureland and scrubland that had been used for many years to grow corn and tiquizque, and therefore no forested area exists, as can be verified through the official maps and photographs submitted. It states that the officials also indicated in this report that soil was clearly being carried toward the topographically lower areas created naturally and/or through anthropogenic earthworks (movimientos de tierra), causing sedimentation in nearby bodies of water, which is likewise false, since the Sistema de Áreas de Conservación, in official communication ACOSA-DRFS-OF-296-2011 dated 13 de diciembre de 2011, indicates that the party represented by it committed no violation of Article 33 of the Ley Forestal with respect to publicly owned watercourses (cauces de dominio público), and that there was likewise no transport of soil toward nearby bodies of water; consequently, it is untrue that the construction works were affecting that resource.

On the contrary, the works were carried out in strict compliance with the guidelines issued by INVU, which, pursuant to its legal authority, established the setback areas (zonas de retiro) from quebrada Cruz. It further states that, in the report prepared, the officials indicated that no wastewater treatment plant was observed under construction at the site and that, for that reason, they assumed that the buildings intended for residential use would instead have septic tanks. This is also false because the project contemplated the construction of a treatment plant, work on which was temporarily halted due to the ordered suspension of construction; however, once the interim relief (medida cautelar) was granted by the Tribunal Contencioso, the Municipalidad de Osa approved the construction plans, and by the time the complaint was filed its construction was already far advanced. Moreover, acting in bad faith, the officials omitted from the report that each building already had a biodigester installed in which wastewater is treated, constituting a scientific wastewater-treatment solution equivalent to that provided by a treatment plant, such that the wastewater would be treated twice.

They also warn that the most serious aspect of the report is that it misrepresents official data and alters geographic maps solely to harm the developers, conduct that could constitute false statements in an official document (falsedad ideológica) committed in the performance of public duties. Counsel for the plaintiff company states that the report asserted that the construction project is located at coordinates 09-01-31,04”w 093-30”35-26, and that, according to the report, the buildings are surrounded by a forested area; the officials stated that they observed nearby slopes resulting from earthworks and land-use change (cambio de uso de suelo), on which platanillas had been replanted. This is also false because no part of the project is located at the stated coordinate. The report alleges that buildings are also located at coordinates N9/01”25,51”W083-30”39,86” and N09-01”18,05”W083-30”46,18”, which are likewise false locations because these latitudes are geographically far from the lands occupied by the project.

The officials maliciously cite Atlas digital 2008, ITCR, and the Ecomapas 2000 land-cover map prepared by INBIO; they locate the land under construction using altered cartographic-location data, stating that, according to an official Instituto Geográfico Nacional map sheet, the land is cartographically located on the “Hoja Changuena,” which does in fact encompass land suited for forestry and is a protected reserve. The project, however, is being developed on the “Hoja Coronado,” which does not encompass forested areas. In the conclusions section, the officials stated that “the project has apparently carried out a land-use change by removing the forest system to establish roads and buildings.” This is reckless because land-use change is alleged by officials who are presumed to be qualified to report verified facts, yet they reach conclusions such as asserting that there was a land-use change and the removal of a forest ecosystem that has never existed at the site, relying on a supposed appearance rather than concrete evidence.

In their conclusions, they report an alleged encroachment upon protection areas (áreas de protección) surrounding certain bodies of water that they characterize as topographic depressions, without considering that responsibility for determining with certainty whether those waters are publicly owned rests with the Dirección de Aguas del MINAET. On the basis of those “appearances,” which amount to nothing more than speculation or assumptions that have no place in a technical report because of the serious consequences arising from it—including the issuance of interim relief by the Tribunal Ambiental Administrativo, which relied upon the statements in the report—the plaintiff alleges that the officials recommended adopting legal measures to “minimize and remedy possible environmental impacts” and assessing environmental damage arising from the “encroachment upon the protection area and the land-use change.” Those recommendations are clearly improper because, if the matters described by the officials are merely apparent and the environmental impact is only possible, with no degree of certainty that it is occurring, there is no factual or legal basis for taking legal measures to assess alleged environmental damage caused by a hypothetical encroachment upon the protection area surrounding bodies of water whose existence has not been determined by the Dirección de Aguas of MINAET.

They conclude that Resolution No. 1284-11-TAA issued at 14:05 on 29 de noviembre de 2011 by the Tribunal Ambiental Administrativo, which imposed, as interim relief, the suspension of all construction work on the project from 20 de diciembre de 2011 through June 2012, was technically based on report TAA-DT-155-11 and that the decision of that Administrative Tribunal is therefore based on false facts—not only because the coordinates were altered, but also because its conclusions were false, contrived, and distorted in an effort to twist the actual truth of the facts—as well as on presumptions and appearances that do not correspond to what is actually occurring at the project. Based on the facts described, counsel for the plaintiff requests, as part of its claims for relief, a judgment declaring that the interim suspension of the OSA MOUNTAIN VILLAGE project ordered by the Tribunal Ambiental Administrativo through Resolution No. 1284-11-TAA issued at 14:05 on 29 de noviembre de 2011 is inconsistent with the legal system and therefore absolutely null and void (nulidad absoluta).

This Chamber understands that the alleged nullity (nulidad) therefore lies in the absence of grounds (falta de motivo) for the challenged administrative act and that, consequently, its content—the interim relief—should not have been ordered. For this reason, before addressing the merits of the matter, the Court will analyze the subject of nullities in administrative law. Referring to the statutory regime of nullities provided for in the Ley General de la Administración (Article 158 et seq.), this Section of the Court has held in repeated judgments—including, among many others, No. 43-2016-IV—that the absence or defect of any requirement of an administrative act, expressly or implicitly required by the legal system, constitutes a defect (vicio) therein. It has further stated that an administrative act that is substantially inconsistent with the legal system is invalid, while clarifying that nonmaterial violations do not invalidate the act.

This means that an administrative act may contain two types of violations: material and nonmaterial. The former determine the invalidity of the act, which, depending on the seriousness of the violation committed, takes the form of relative nullity (nulidad relativa) or absolute nullity, whereas the latter do not render the act invalid but do give rise to the disciplinary liability of the responsible public servant. Accordingly, the validity of an administrative act is established by the complete and proper satisfaction and presence of its constituent elements, both formal and substantive. National legal scholarship, as well as the LGAP, distinguishes these elements as formal and substantive. The formal elements include the person or body issuing the act, the procedure, and the form, while the substantive or material elements are the grounds, content, and purpose. The first formal element of an administrative act is the issuing person or body (sujeto).

This is the author of the act: the public official, administrative body, or administrative entity that issues an administrative act and that must, in turn, satisfy a series of requirements, such as appointment to office (investidura), jurisdiction (competencia), and incumbency (titularidad). Appointment to office is the appointment or election of a person to public office or public employment (in this regard, Articles 111 et seq. of the LGAP). It is the authority to act in the name and on behalf of the State and to attribute to the State the effects of that person’s conduct. It may arise through election or appointment. It becomes effective upon assumption of office. Eduardo Ortiz defines jurisdiction “as the precise measure of the amount of legally authorized means available to the State, in a specific case, to pursue a particular purpose.” Jurisdiction means the quantum of powers and duties conferred upon a particular administrative entity.

Jurisdiction is the body of authority and powers attributed to a particular administrative body in relation to the others, since its basis lies in the plurality of bodies comprising the Public Administration and the allocation of the various functions among them (Articles 59 and 129 of the LGAP). Lastly, incumbency means that the public official must not only have jurisdiction but must also be the incumbent vested with that jurisdiction. An incumbent has been understood to mean a person who holds an office, profession, or occupation by personal right or permanent appointment, with all requisite qualifications and security of tenure, as distinguished from a person called upon to hold it provisionally. The second formal element of an administrative act is the procedure. The Public Administration has the power to issue administrative acts unilaterally, which may even annul or revoke the individual rights (derechos subjetivos) of private parties.

This power of administrative self-enforcement (autotutela) has been limited by the legal system. That limitation consists of the Public Administration’s obligation to follow a procedure when issuing an administrative act. An administrative procedure (procedimiento administrativo) is a linked series of procedural acts directed toward an end. An administrative procedure has one fundamental purpose: to ascertain the actual truth underlying the grounds that will serve as the basis for the final administrative act. The procedure is the method by which an act is produced (Articles 214, 216, 224, 225, 308, and 320 of the LGAP).

However, where such a proceeding is intended to impose a sanction or, in some manner, an adverse act (acto de gravamen), whether by imposing an obligation or the loss of a status or right, the act initiating that proceeding must be duly communicated to the affected party. This communication is accomplished in two ways: service of notice (notificación) or publication (publicación). Acts of general application are communicated by publication, and specific acts by service of notice—Article 240 of the General Law of Public Administration (Ley General de la Administración Pública)—; however, when the interested party’s address for service is unknown or incorrect through that party’s own fault, the act must be communicated by publication, in which case it shall be deemed communicated five days after such publication (Article 242 LGAP). Service of notice is the means by which the initiation of the proceeding is communicated directly and personally to the party affected by or addressed in the final act, and it constitutes a fundamental requirement of legal certainty (seguridad jurídica) and substantive due process (debido proceso sustancial).

Service of notice is a legal duty of the Administration, the purpose of which is to ensure that affected parties obtain true, actual, and complete knowledge of the institution of an administrative proceeding (procedimiento administrativo) against them and of its consequences. Undoubtedly, proper service of notice is another manifestation of the elements comprising due process, which the Sala Constitucional has defined as follows: a) serving the charges on the affected party, which entails communicating the alleged facts individually, specifically, and promptly; b) allowing unrestricted access to the administrative record (expediente administrativo); c) granting a reasonable period to prepare a defense; d) granting a hearing and allowing the submission of any evidence deemed appropriate to support the defense; e) stating the grounds for decisions that conclude the proceeding; and f) recognizing the right to appeal the sanctioning decision (resolución sancionatoria)” (Voto número 5469-95 de las dieciocho horas tres minutos del cuatro de octubre de mil novecientos noventa y cinco).

It should be noted that, pursuant to Article 223 LGAP, only the omission of substantial procedural formalities shall render the proceedings null and void, substantial formalities being understood as those whose proper observance would have prevented or changed the final decision in material respects, or whose omission caused a denial of the right of defense (indefensión). Procedural defects (vicios del procedimiento), therefore, are those caused by failure to observe the required procedural formalities, insofar as the omission or absence of such a formality prevents or changes the final decision or causes a denial of the right of defense. The third formal element of an administrative act (acto administrativo) is its form, which is the manner in which the administrative act is externalized or expressed. Pursuant to Article 134 LGAP, an administrative act must be expressed in writing, unless its nature or the circumstances require a different form (see 136 LGAP and 146 Constitución Política).

This formal element gives rise to the Administration’s obligation to adequately justify its decisions by stating the grounds (motivación) for its acts, insofar as the statement of grounds means the explanation, legal basis, or justification provided by the Administration when issuing an administrative act. It has been stated that: “To state the grounds for an administrative act is to trace the decision contained therein to a rule of law that authorizes that decision or from whose application it arises. Therefore, stating the grounds for an act requires, first, establishing the facts taken into consideration and bringing those facts within the scope of a legal rule; and, second, explaining how that legal rule requires the decision adopted in the operative part of the act.” (Eduardo García de Enterría y Tomás Ramón Fernández; “Curso de Derecho Administrativo”, Tomo I, Editorial Civitas, Madrid, 1997, p. 556).

The Sala Constitucional has stated: “The statement of grounds for administrative acts must be understood as the reasons that public authorities must provide for the content of the act they issue, taking into account the factual and legal grounds and the purpose sought by the decision. In consistent case law, this court has held that stating the grounds for administrative acts is a requirement of the constitutional principle of due process, as well as of the right of defense, and entails reference to facts and legal grounds so that the governed party (administrado) knows the reasons for which that party is to be sanctioned or for which a request affecting that party’s interests or even subjective rights (derechos subjetivos) is denied (Voto 7924-99). With respect to the substantive or material elements of an administrative act, the ground (motivo) (Article 133 LGAP) is the legal prerequisite, the conditioning fact that gives rise to the administrative act.

Thus, the ground for an administrative act constitutes the circumstance or conditioning fact underlying the issuance of an administrative act; in other words, it constitutes the rationale for the administrative act—that which requires or permits its issuance. It may consist of a legal act or legal fact contemplated by the legal rule. The content of the act, meanwhile, constitutes its legal effect or operative part—what it commands, orders, or provides. It is the change that the act introduces into the legal order. It is the part of the act that provides for a sanction, authorization, permit, or concession (Article 132 LGAP). The last of the substantive or material elements is the purpose (fin). The Public Administration has a single mission: satisfying the public interest. The public interest is satisfied in various ways, one of which is through the issuance of administrative acts. In principle, every administrative act, as the specific exercise of a general power (competencia genérica), is understood to aim at satisfying the common interest.

It is therefore stated that the purpose of the administrative act is the satisfaction of the public interest, which constitutes the general purpose of every administrative act; its specific purpose, in turn, is the satisfaction of the public interest entrusted to that power (Article 131 LGAP). Article 166 LGAP provides: “An act shall be absolutely null and void (nulidad absoluta) when one or more of its constituent elements are entirely absent, either factually or legally.” Accordingly, where the existence of the elements of the act cannot be established, the legality-review function (función contralora de legalidad) requires the administrative provision to be declared null and void in such cases, a matter that will be analyzed below in relation to the specific case.

VI. PRECAUTIONARY MEASURES (MEDIDAS CAUTELARES) IN GENERAL

In accordance with the facts alleged by the plaintiffs (parte actora), which form the basis of their claim, they request that the judgment declare that the provisions of Resolution No. 1284-11-TAA, issued at 14:05 hours on 29 de noviembre de 2011 by the Tribunal Ambiental Administrativo, are incompatible with the legal system. That resolution established, as a precautionary measure, the suspension of all construction work on the project as of 20 de diciembre de 2011, based on Report TAA-DT-155-11, which contains false facts, such as the alteration of the coordinates, as well as false, contrived, and distorted conclusions intended to twist the actual truth of the facts, and on presumptions and appearances purporting to reflect what is actually occurring in the project. Thus, the plaintiffs contend that the facts supporting the Tribunal Ambiental Administrativo’s imposition of the precautionary measure did not occur in reality and that, consequently, the measure ordered by that Tribunal must be annulled.

In view of the allegations concerning the precautionary measure, this Tribunal considers it appropriate to address, first, precautionary measures in general and, in the preceding recital (considerando), precautionary measures in environmental matters. First, we must consider the characteristics of precautionary measures. In this regard, the Sala Constitucional has identified as one of their characteristics that interim relief (justicia cautelar) responds to the need to guarantee the constitutional principle of prompt and effective justice by preserving the actual conditions essential for the issuance and enforcement of the judgment (Resolución 7190-1994, issued at 15:24 hours on 6 de diciembre). Another characteristic, as indicated, is their ancillary nature (instrumentalidad), which means that the purpose of ordering a precautionary measure is provisionally to protect and secure the subject matter of the proceedings and the effectiveness of the judgment.

Legal scholarship has stated that the purpose of interim relief is not to declare a fact or liability, establish a legal relationship, enforce an order and satisfy an undisputed right, or resolve a dispute, but rather to prevent the harm that litigation may cause or that may arise from an abnormal situation (Gallegos Fedriani, Nombre41. Las medidas cautelares contra la Administración Pública. 2 ed. Buenos Aires, Argentina: Ábaco, 2006). Thus, precautionary measures arise to guarantee the right to effective judicial protection (tutela judicial efectiva) in view of the inherent and necessary duration of judicial or administrative proceedings intended to ensure due process (debido proceso). The ancillary nature of a precautionary measure stems from the aim of ensuring the effectiveness of the final administrative decision. This entails that such measures may be sought only in connection with proceedings that are about to be initiated or are already pending; they terminate when the principal proceedings conclude; and they produce a set of effects that generally coincide only partially with those of the final decision, although they may coincide with it entirely, subject to the provisional nature inherent in such measures.

Another characteristic of precautionary measures is their provisional nature (provisionalidad), since they are temporary rather than final and terminate when the administrative or judicial decision is issued. Because of that provisional nature, precautionary measures may be modified or even revoked as the circumstances that warranted their issuance change. Urgency is also one of their characteristics. Where an abnormal situation exists, urgency justifies the legal system’s permitting the principle of legality to yield to the primacy of the principle of necessity, in order to prevent harm or injury to litigants or, for example, in environmental matters. Given the compelling need to prevent harm or injury in an abnormal situation, the legal system authorizes the issuance of precautionary measures without hearing the opposing party (inaudita altera parte), before the commencement of proceedings (ante causam), and on an extremely provisional basis (provisionalísimas).

The basic prerequisites for imposing a precautionary measure, which are essential and indispensable for such a measure to be warranted, are considered under legal scholarship to be the following: Risk arising from delay (periculum in mora): Although this is an indeterminate legal concept (concepto jurídico indeterminado), it encompasses not only the risk posed by delay in issuing the principal decision but also the risk that the decision on the merits may become ineffective. Likelihood of success on the merits (apariencia de buen derecho, fumus boni iuris): This consists of a hypothetical assessment of probability or plausibility derived not only from the seriousness of the claim but also from the likelihood that the principal issue will be upheld; in this regard, that initial appearance of seriousness is deemed sufficient to satisfy this requirement. Balancing of the interests at stake (ponderación de intereses en juego): To determine whether precautionary measures are warranted, it is necessary to weigh whether the asserted individual right is opposed by a public interest that would make the request burdensome.

In granting or denying any precautionary measure, particular consideration must be given to the principle of proportionality, weighing the potential harm to the public interest, the harm and losses caused to third parties by the measure, and the measure’s ancillary and provisional characteristics, so that the entity’s substantive operations are not impaired and the legal position of third parties is not seriously affected. For this purpose, it must be verified that the relief sought in the proceedings—administrative proceedings in this case—is neither reckless nor manifestly lacking in seriousness. This constitutes a preliminary assessment of the merits to determine whether the matter presents what legal scholarship and case law—as indicated above—have termed a likelihood of success on the merits, or fumus boni iuris. Finally, in keeping with the same line of reasoning, the imposition of a precautionary measure must be examined in light of the principle of proportionality by balancing the interests at stake: the individual’s circumstances, on the one hand, and the public interest and the interests of third parties who may be affected by the adoption of the precautionary measure, on the other.

Regarding precautionary measures adopted in administrative proceedings (sede administrativa), it is appropriate to cite what the Sala Primera stated in its Resolution No. 199, issued at 15:30 hours on 04 de febrero de 2010: “...The subject of precautionary measures has been analyzed primarily in the context of judicial proceedings (proceso jurisdiccional). Nevertheless, in exercising its functions, and particularly in connection with the administrative proceedings (procedimientos administrativos) that it must conduct to issue administrative acts (actos administrativos) affecting the legal sphere of individuals (artículo 308 de la Ley General de la Administración Pública), the Public Administration is in a position similar to that of judicial bodies. That is, in certain cases involving administrative proceedings, it becomes necessary to prevent harm that would be impossible or difficult to remedy while the final decision is pending.

From this perspective, the general framework governing precautionary measures in administrative litigation (proceso contencioso administrativo), as well as their scope, characteristics, and requirements, applies, mutatis mutandi, in administrative proceedings. Along these lines, the Ley General de la Administración Pública provides for the possibility of suspending the effects of an administrative act, notwithstanding the principle of immediate enforceability (principio de ejecutoriedad), when its enforcement could cause harm that would be difficult or impossible to remedy. However, this should not be understood to mean that suspension is the only measure available to the Administration. The absence of broader regulation of the subject does not mean that the precautionary framework (régimen cautelar) is exhausted by an application for suspension (incidente de suspensión). On the contrary, that authority is inherent in the conduct of administrative proceedings, and the competent body may therefore adopt any measures it considers appropriate without thereby violating the principle of legality.

It is an implied power (potestad implícita), authorized by the regulation of the public purposes—which always derive from the legal system—that the corresponding administrative proceedings are intended to achieve, upon which that power depends and to which it is subject. In environmental matters, this authorization is strengthened insofar as every person’s fundamental right to a ‘healthy and ecologically balanced environment’ is recognized, together with the State’s constitutional duty to ‘guarantee, defend, and preserve that right’ (ordinal 50 de la Carta Magna)...”. Thus, precautionary measures in both judicial and administrative proceedings have the same characteristics and requirements described above when adopted by the active Administration (Administración activa) within administrative proceedings, and there is no substantial difference between the requirements for measures adopted in administrative proceedings and those adopted in judicial proceedings.

VII. PRECAUTIONARY MEASURES (MEDIDAS CAUTELARES) IN ENVIRONMENTAL MATTERS

Regarding the application of precautionary or preventive measures (medidas cautelares o precautorias) in favor of the environment, this section of the Court considers it appropriate to recall what was stated in judgment No. 04399-2010 of 10:40 on 14 de diciembre de 2010, which, because of its importance, is quoted at length: “...It is well known that Article 50 of the Political Constitution enshrines every person’s fundamental right to a healthy and ecologically balanced environment. That provision entrusts the State with the duty to guarantee, defend, and preserve that fundamental right. The development of this constitutional provision is extensively regulated in international instruments and in various provisions of our country’s domestic legislation. Legal scholarship and international law have established a series of universal guiding principles in environmental matters, which give this area of the legal system a distinctive character and its own legal framework.

Those principles include the principle of equality, the principle of sustainability, the polluter-pays principle, the principle of broad standing to sue (legitimación procesal amplia), the principle of restoration of damage, the principle of public participation, the prevention principle, and the precautionary principle. Of all these, the prevention principle and the precautionary principle are of particular relevance to the present case. The former concerns cases in which there is a scientific opportunity to measure risks and recommend measures for managing the activity; the latter, also known as the principle of prudent avoidance, is set forth and regulated in the United Nations Conference on Environment and Development, Rio Declaration (1992), Principle 15 of which literally provides: “Principle 15.- In order to protect the environment, States shall widely apply the precautionary approach according to their capabilities.

Where there is a threat of serious and irreversible damage, lack of absolute scientific certainty shall not be used as a reason for postponing cost-effective measures to prevent environmental degradation.” In our legislation, this principle is incorporated into Article 11 of Biodiversity Law No. 7788, which provides: “Criteria for applying this Law. The following shall be criteria for applying this Law: 1.- Precautionary or pro natura criterion: Where there is a danger or threat of serious or imminent damage to the elements of biodiversity and the knowledge associated with them, the absence of scientific certainty shall not be used as a reason for postponing the adoption of effective protective measures.” The Constitutional Chamber has described the precautionary principle as follows: “properly understood, the precautionary principle concerns the adoption of measures not because the facts giving rise to the risk are unknown, but because there is no certainty that such facts will actually produce harmful effects on the environment.” (decision N° 3480-03, at 14:02 on 2 de mayo del 2003).

The Chamber emphasized that “in environmental matters, ex post facto enforcement is ineffective because, once the biologically and socially harmful consequences have already occurred, punishment may have moral significance but will scarcely compensate for the damage caused to the environment” (decision N° 17618-08, at 11:51 on 5 de diciembre del 2008). It is important to point out that the precautionary principle constitutes a standard for determining the legality of administrative conduct (conductas administrativas). On that subject, Dr. Aldo Milano states that “a large proportion of hazardous activities are subject to an administrative-police regime (régimen de policía administrativa), which is manifested in the granting or denial of administrative authorizations. This gives rise to disputes concerning such decisions, either because it is believed that granting authorization in a specific case violates the Precautionary Principle, or because, when authorization is denied or made conditional on the basis of that principle, the affected party considers the decision unlawful.” Thus, referring to a specific case from French case law, he explains that the decision challenged in administrative litigation (contencioso administrativo) constitutes the final step in the lengthy procedure for assessing the safety of the activity in question, and that legal scholarship views the precautionary principle as a source of law that requires the Administration to act in a particular manner, such that failure to follow that procedure will result in the final act adopted being deemed null and void (see Milano, Aldo.

“El Principio Precautorio”, 2005, p. 55 a 58). One procedural consequence of applying the precautionary principle is the reversal of the burden of proof (inversión de la carga de la prueba), an issue expressly regulated in Article 109 of the Biodiversity Law, which provides: “The burden of proving the absence of unauthorized pollution, degradation, or adverse effects shall fall on the person requesting approval, permission, or access to biodiversity, or on the person accused of having caused environmental damage.” This provision must be read in close conjunction with Article 5 of the same Law, which states that the provisions of that legislation shall serve as the framework for interpreting the other rules governing the subject matter of that Law. This means that, in environmental matters, the classic rule that “the claimant must prove the claim” is displaced, and the theory of the shifting burden of proof (carga dinámica de la prueba) assumes a predominant role.

Under that theory, “the burden is shifted to the person who, by virtue of that person’s particular circumstances, is better positioned to introduce the evidence into the proceedings, regardless of whether that person is the claimant or the defendant” (regarding the shifting burden of proof, see judgment of the First Chamber of the Supreme Court of Justice N° 212-2008 at 8:15 on 25 de marzo del 2008). This position is accepted in environmental-law scholarship, which has stated as follows: “In environmental proceedings, particularly as a function of the precautionary principle, the conventional allocation of the burden of proof is modified (under which the governing principle is that ‘any person who alleges a fact as a claim or defense bears the burden of proving it’), and the doctrine of dynamic evidentiary burdens (cargas dinámicas probatorias) comes into play, in furtherance of precaution, as a means of alleviating the extremely difficult task of producing impossible evidence that, in certain circumstances, was imposed indiscriminately on one of the parties (claimant or defendant) through a misunderstanding of the sacrosanct a priori rules governing the allocation of proof.

Finally, the foregoing changes in the field of environmental proceedings require recognition of a ‘true environmental procedural law,’ whether or not it is regarded as an autonomous branch of law; moreover, the scientific and technical complexity of environmental cases, which demand unprecedented solutions to equally unprecedented problems, makes it advisable, as a mechanism for overcoming traditional legal structures, to establish courts specializing in environmental matters as guarantors of the effective application of the precautionary principle.” (Martínez, María Paulina. “El principio precautorio”. In Protección Ambiental, Argentina, 2008, p. 122). Closely related to this procedural variation, legal scholarship emphasizes the active role of the Judge in environmental matters and states in this regard: “But it was Law N° 25.675 (LGA) that enshrined unprecedented innovations concerning judicial powers to manage proceedings and gather evidence (potestades judiciales ordenatorias e instructorias), giving the adjudicator a fully active and inquisitorial role as guarantor of the application of the precautionary principle in proceedings seeking to preserve the natural balance (see Article 32 LGA), without this entailing any violation of the principle of congruence (principio de congruencia).

(...) it is concluded that no areas are immune from the normative force of the Constitution and environmental rules, particularly the General Environmental Law, which constitute environmental public policy (orden público ambiental) and confer broad powers—including the power to review even technical matters—allowing the precautionary principle to be made fully operative at every stage of the procedural course, in a concrete and unquestionably comprehensive effort to uphold the right to effective judicial protection.” (idem, Martínez, p. 117). The role that legal scholarship assigns to the Judge in environmental matters is consistent with the model established for the Administrative-Litigation Judge by the Political Constitution and the Administrative Litigation Procedure Code. The Biodiversity Law, whose provisions apply to the rest of the legal system in environmental matters, expressly provides in Article 108 that “in biodiversity matters and until an environmental jurisdiction is established, every dispute shall fall within the exclusive jurisdiction of the administrative-litigation courts,” except in cases involving neither an administrative act nor public property.

Having established this jurisdiction, it should be recalled that the administrative-litigation jurisdiction possesses broad oversight powers under Article 49 of the Political Constitution, which enable it to exercise both subjective review—consisting of protecting the substantive legal positions (situaciones jurídicas sustanciales) of persons subject to the Administration, including subjective rights and legitimate interests—and objective review, consisting of guaranteeing the legality of the administrative function of the entire Public Administration, whether through actions or omissions. Article 1° of the Administrative Litigation Procedure Code reproduces the content of Article 49 of the Constitution and states that the purpose of the administrative-litigation jurisdiction is to protect every person’s legal positions, guarantee or restore the legality of any conduct by the Public Administration governed by administrative law, and hear and decide the various aspects of the legal-administrative relationship (relación jurídico-administrativa) (Nombre25641, Ernesto.

“Manual del Proceso Contencioso Administrativo, 2008, p.29). National legal scholarship reaffirms the broad oversight role of the Administrative-Litigation Judge in our legal system, stating as follows: “When the provision permits review of the ‘administrative function,’ it unequivocally adopts a broad model of oversight under which the Judge is empowered to review administrative conduct in its entirety. Indeed, the provision decisively eliminates any limitation constructed around the subject matter of administrative litigation because, by placing the whole ‘administrative function’ under the Judge’s supervisory eye, it extends the jurisdictional scope to every administrative function, behavior, or form of conduct. It should be noted that the administrative-litigation jurisdiction is not assigned review of administrative ‘activity’ or ‘action,’ much less merely of the ‘administrative act,’ but rather of the ‘function,’ which is, not coincidentally, all-encompassing, comprising not only all of these but also the entire sphere of administrative inaction.

By assigning the Judge review of the ‘function,’ the article allows the Judge to legally analyze any of the functions inherent to it and any form in which its administrative conduct manifests itself. The Court may review both affirmative action and omissions. Provided that the conduct is administrative and the review takes place within the legal framework, there is, or should be, no sphere exempt from judicial review; such review may and must be complete, with no immunity whatsoever as to its subject matter.

(...) In this regard, the constituent power provides us with a new final safeguard, an additional security measure guaranteeing full and universal review, because, in addition to subjecting the administrative function (función administrativa) to judicial review of legality (control jurisdiccional de legalidad), it allows the Judge to determine whether or not that function is consistent with the purposes that justify it.” (González, Oscar. El Nuevo Proceso Contencioso-Administrativo, 2006, p.426). Accordingly, the legal rules, principles, and institutions referenced in that judgment must be regarded as the legal framework within which the issues and arguments put forward by the parties in these proceedings will be analyzed and resolved, together with the evidence presented during the hearing.

VIII. ON THE MERITS OF THE MATTER (SOBRE EL FONDO DEL ASUNTO)

The plaintiff company requests that the judgment declare absolutely null and void resolution No. 1284-11-TAA of 14:05 hours on November 29, 2011, whereby the Tribunal Ambiental Administrativo imposed an interim measure (medida cautelar) consisting of the “suspension of any activity, work, or project affecting the environment” being carried out as part of the “Osa Mountain Village” project. It alleges that said resolution is absolutely null and void because it was based on report TAA-DT-155-11, signed by officials Gabriela Nájera Ocampo and Jacklyn Rivera Wong, in which they stated that the project had apparently involved a land-use change (cambio en el uso de suelo), eliminating the forest ecosystem to establish roads and buildings located less than 10 meters from that ecosystem. They stated that there had allegedly been an encroachment upon protection areas (áreas de protección) surrounding certain bodies of water, because soil was being washed toward the lower-lying areas established naturally by the topography and/or created by anthropogenic earthworks (movimientos de tierra), causing sedimentation in nearby bodies of water, which would have to be identified by the competent institutional body (Dirección de Aguas).

They further stated that construction of the wastewater treatment plant had not been detected and that, based on those apparent circumstances, the officials recommended establishing legal measures to minimize and remedy the possible environmental impacts and to determine their economic value. Finally, the plaintiff alleges that the officials may have engaged in conduct constituting ideological falsehood (falsedad ideológica) committed in the performance of public duties, solely for the purpose of harming the project developers, because they stated that the buildings were located at the coordinates shown on the “hoja Changuena,” where protected forest areas do exist, when in fact they are located at the coordinates shown on the “hoja Coronado,” where there are no forested areas and the land had instead been used to grow corn and tiquizque. It maintains that the Tribunal Ambiental thus imposed an interim measure based on false facts, not only because the coordinates had been altered, but also because the report was based on false, contrived, and distorted conclusions intended to misrepresent the true facts.

Based on those events, counsel for the plaintiff company claims patrimonial liability of the State (responsabilidad patrimonial del Estado) and of the co-defendants, alleging that the suspension of all construction work on the project by resolution No. 1284-11-TAA caused the project developer damages (daños y perjuicios), because during the suspension of the work there was a substantial accumulation of goods and supplies purchased for construction, which seriously deteriorated, as well as a freeze in the project’s cash flow because visits by Costa Rican and foreign tourists—who visited its facilities daily and in considerable numbers, purchased shares in the project, or purchased facilities within it by making progress payments—were interrupted. In addition, as part of programs involving schools and high schools in the area, students visited the project to learn about self-sufficient projects; moreover, one hundred workers, and consequently their families, lost their wage income because they had to be dismissed for the entire period during which the work remained suspended.

The plaintiff also alleges that the challenged conduct harmed its relationships with its suppliers because, once the work was suspended and cash flow ceased, it was compelled to suspend payments on debts owed to them. Because the project had been conceived and authorized for the sale of lots and buildings intended for ecological tourism, a large number of purchase options for project properties had been placed on the international market, and advance payments had been received that the plaintiff was compelled to refund to purchasers as a result of the suspension of the work, placing it in breach of contract. It also received notices from prospective purchasers stating that they would not make the investment because of the publication made by the Tribunal Ambiental on its website and the false information provided by its president to the newspaper La Teja, resulting in reversed sales totaling approximately two million dollars.

In view of the foregoing, the plaintiff company estimated the damages, on a prudent basis, at ¢675,000,000.00 (six hundred seventy-five million colones), which in any event would be quantified during the judgment-enforcement stage (fase de ejecución de sentencia). Thus, the plaintiff company developed a project known as “Osa Mountain Village” on its property, and by resolution No. 530-2010 of March 8, 2010, issued at 09:40 on March 16, 2010, the Secretaría Técnica Ambiental approved the Environmental Assessment Form D1 (Formulario de Evaluación Ambiental D1), the Environmental Management Plan (Plan de Gestión Ambiental, PGA), and the DJCA for the Osa Mountain Village project submitted by Amelias South Pacific Dreams S.R.L., for property registration No. Placa20396, located at Dirección8288 , , registered survey plan No. P-027383-1975, map sheet Nombre88542 at a scale of 1:50000, coordinates 330000 N--517000 E, authorizing the construction of houses, tourist cabins, a condo-hotel, a conference center, restaurants, swimming pools, a spa, and shops within an area of 180,000 M2, of which only 46,644 M2 would be affected by the project.

Furthermore, in official letter No. A-35 ARQ. TRIB. 2009 of March 26, 2009, the architect of the Municipalidad de OSA, Fernando Jiménez Martínez, informed the developer that the property’s land use was within a homogeneous zone in which hotel and residential projects were permitted, and for those purposes the Municipalidad de Osa issued construction permits No. 780-2010, 169, 200 and 201. The officials of the Tribunal Ambiental Administrativo also prepared Technical Report No. TAA-DT-155-11 of October 05, 2011, stating that a visit had been made to the project and that possible violations of environmental legislation had been identified because the developer company had apparently changed the land use by eliminating forest ecosystem to construct roads and buildings, and that the Dirección de Aguas was to determine whether the topographic depressions found there constituted bodies of water.

The Tribunal Ambiental took this report into consideration and, by resolution No. 1284-11-TAA, issued at 14:05 hours on November 29, 2011, imposed an interim measure consisting of the “suspension of any activity, work, or project affecting the environment” being carried out as part of the “Osa Mountain Village” project. This was therefore an interim measure based on the provisions of Article 111.b) of the Ley Orgánica del Ambiente concerning jurisdiction over environmental protection, and Article 11) of the Ley de Biodiversidad, which authorizes that Administrative Tribunal to impose interim measures in administrative proceedings (sede administrativa) to protect the environment, pursuant to the precautionary principle (principio precautorio), or in dubio pro natura. Accordingly, when the Tribunal Ambiental becomes aware, on its own initiative or at the request of a party through a complaint, of a possible environmental impact, it may lawfully impose this type of measure through administrative proceedings.

Indeed, as stated supra, the active Administration may impose interim measures to prevent harm that would be difficult or impossible to remedy while the final administrative act (acto final) is pending, provided, of course, that such measures serve as instruments for that purpose in connection with a formal administrative proceeding from which that final act is to be issued. With respect to the environment, as stated supra, this authority is reinforced in environmental matters by recognition of every person’s fundamental right to a “healthy and ecologically balanced environment” and, concomitantly, the State’s constitutional duty to “guarantee, defend, and preserve that right” (ordinal 50 of the Carta Magna). (Sala Primera Voto No. 199 of 15:30 hours on February 04, 2010). However, the general framework governing interim measures in administrative judicial proceedings (proceso contencioso administrativo), as well as their scope, characteristics, and requirements, applies mutatis mutandis to administrative proceedings.

These characteristics include instrumentality (instrumentalidad), which consists of ensuring the effectiveness of the final administrative decision and means that such measures may be imposed only in connection with proceedings that are about to be initiated or are already underway, and that they expire when the principal proceeding ends. An interim measure is provisional by nature; such measures are temporary rather than final and expire when the administrative or judicial decision is issued. They are also urgent, a characteristic justified by the existence of an abnormal situation in which the legal system allows the principle of legality to yield to the primacy of the principle of necessity, in order to prevent harm or loss to litigants or, for example, to the environment. The basic prerequisites for their imposition are risk arising from delay (periculum in mora), meaning the danger created by delay in issuing the principal decision and, consequently, the potential ineffectiveness of the decision on the merits; an appearance of a valid legal claim (fumus boni iuris), consisting of a hypothetical assessment of probability or plausibility derived not only from the seriousness of the claim but also from the likelihood that the principal issue will be decided favorably; and, finally, a balancing of the interests at stake (ponderación de intereses en juego), meaning an assessment of whether the asserted subjective right is opposed by a public interest that would make the requested relief unduly burdensome.

In the present case, officials Gabriela Nájera and Jacklyn Rivera Wong recorded in their Technical Report No. TAA-DT-155-11 of October 05, 2011, that a visit had been made to the project on August 29, 2011, and that possible violations of environmental legislation had been identified because the developer company had apparently changed the land use by eliminating forest ecosystem to construct roads and buildings, and that the Dirección de Aguas was to determine whether the topographic depressions found there constituted bodies of water. The Tribunal Ambiental took this report into consideration and, by resolution No. 1284-11-TAA, issued at 14:05 hours on November 29, 2011, imposed an interim measure consisting of the “suspension of any activity, work, or project affecting the environment.” The measure was served on December 21, 2011, and partially lifted by the Tribunal Procesal Contencioso Administrativo through resolution No. 306-2012 of 08:00 hours on June 07, 2012.

The Tribunal Procesal Contencioso Administrativo partially granted interim relief by suspending the effects of resolution No. 1284-11-TAA with respect to areas not located within the following zones: a) The area designated as forest according to the current land-use map submitted to SETENA for purposes of processing environmental viability (viabilidad ambiental). b) The area extending 50 meters from the so-called quebrada Cruz. c) The area corresponding to 4 residential buildings located, according to report TAA-DT-155-11, at coordinates N09 degrees, 01 31,04 and W83 degrees 30, 36,26. As countersecurity (contracautela), it ordered: I) No trees may be cut as a result of continuing the project unless the required permits have been obtained from the Área de Conservación de Osa. II) The wastewater treatment system approved for the project must be constructed and placed into operation immediately.

  • III)Complete the installation of drainage ditches and discharge areas to control erosion. IV) Protect the areas where earthworks (movimientos de tierra) were carried out with geotextile tarps and plant ground covers such as vetiver and manicillos. Accordingly, the Project remained suspended pursuant to the precautionary measure (medida cautelar) ordered by resolution 1284-11-TAA, from 21 de diciembre de 2011 to 07 de junio de 2012, for 5 months and 17 days. Now, although it was stated that, should the Tribunal Ambiental Administrativo find irregularities that could lead to the imposition of precautionary measures under the national legal framework for environmental protection, including the Ley Orgánica del Ambiente and the Ley de Biodiversidad, among them the suspension of the works, it nevertheless should have initiated the corresponding administrative proceeding (procedimiento administrativo) in order to guarantee due process (debido proceso) as a means of safeguarding and granting the right of defense (derecho de defensa), which is inherent therein, given that acting without the support of a resolution issued after conducting a proceeding to verify the factual circumstances underlying the grounds for the act would constitute conduct contrary to the legal system and, as such, absolutely null and void.

It is clear, as was also stated, that the Tribunal Ambiental may order any precautionary measures it deems appropriate to prevent environmental damage that would be impossible or difficult to remedy; however, such measures must satisfy the requirements imposed by the legal system, namely, they must be instrumental and provisional in nature and must balance the public interests involved. A precautionary measure, however, cannot continue indefinitely or replace the proceeding intended to determine whether a final act (acto final) having specific content should be issued. Indeed, it is noted that from notification of the precautionary measure on 16 de diciembre de 2011 until 12 de abril de 2016, the date on which the initial act (acto inicial) in the administrative proceeding was issued through resolution 375-16-TAA, according to the evidence obtained to facilitate adjudication (prueba para mejor proveer), not only was the administrative proceeding not initiated, but, consequently, no final act was issued.

The measure imposed by resolution No. 1284-11-TAA was precautionary in nature under the indubio pro natura principle and was justified at the time because it sought to prevent alleged harm to the environment. Note, however, that the Tribunal Ambiental did not immediately initiate the administrative proceeding to determine the alleged harm to the environment and any resulting penalty, but instead kept the measure in effect for more than 4 years. Although the measure imposed by resolution No. 1284-11-TAA was precautionary in nature under the indubio pro natura principle and was justified at the time because it sought to prevent alleged harm to the environment, the Tribunal Ambiental did not immediately initiate the administrative proceeding to determine the alleged harm to the environment and any resulting penalty. It was through resolution No. 375-16-TAA of 14:20 hours on 12 de abril de 2016 that the administrative proceeding against the plaintiff company was instituted for the purpose of determining the alleged environmental damage, that is, more than 4 years later, and the precautionary measure thereby lost its instrumental nature.

This Chamber also notes that if, according to report TAA-DT-155-11, the grounds for imposing the precautionary measure were a land-use change (cambio en el uso de suelo), involving the cutting of trees for the construction of roads and structures, and the need for the Dirección de Aguas to determine the nature of topographic depressions on the land, application of the precautionary measure should have been limited to those areas rather than ordering the “suspension of any activity, work, or project that affects the environment,” thereby affecting the entire project and revealing the measure to be disproportionate and unreasonable. Regarding the assessment of the legality of imposing precautionary measures, this Section of the Tribunal recently stated in judgment No. 43-2010 of 13:30 hours on 29 de abril de 2016: “...not only must the concurrence of both the formal and substantive elements involved in its issuance be weighed, but it must also be subject to an examination of reasonableness.

German legal scholarship clearly identified its components, namely: legitimacy, suitability, necessity, and proportionality in the strict sense. These have already been developed and recognized by our constitutional case law, which states: ‘...Legitimacy means that the objective sought by the challenged act or provision must not, at a minimum, be legally prohibited; suitability indicates that the challenged state measure must be capable of effectively achieving the intended objective; necessity means that, among several measures equally capable of achieving that objective, the competent authority must choose the one that least affects the individual’s legal sphere; and proportionality in the strict sense provides that, in addition to the requirement that the rule be suitable and necessary, what it orders must not be disproportionate to the intended objective, that is, it must not impose something that cannot reasonably be “required” of the individual ...’ (Judgment number 03933-98, at nine hours and fifty-nine minutes on doce de junio de mil novecientos noventa y ocho).

Subsequently, judgment number 08858-98, at sixteen hours and thirty-three minutes on quince de diciembre de mil novecientos noventa y ocho, set forth the guidelines for analyzing both administrative acts and generally applicable rules: ‘Thus, an act restricting rights is reasonable when it satisfies three conditions: it is necessary, suitable, and proportional. The necessity of a measure refers directly to the existence of a factual basis making it necessary to protect some asset or set of assets belonging to the community—or to a particular group—through the adoption of a differentiating measure. In other words, if such action is not taken, important public interests will be harmed. If the restriction is unnecessary, it likewise cannot be considered reasonable and therefore constitutionally valid. Suitability, in turn, entails an assessment of whether the type of restriction to be adopted fulfills the purpose of addressing the identified need.

The unsuitability of the measure would indicate that other mechanisms may exist that address the existing need more effectively, some of which could achieve the proposed purpose without restricting the enjoyment of the right in question. Proportionality, for its part, calls for a necessary comparison between the purpose pursued by the act and the type of restriction imposed or sought to be imposed, so that the restriction is not substantially greater than the benefit it is intended to secure for the community. Of the last two elements, it could be said that the first is based on a qualitative assessment, whereas the second is based on a quantitative comparison of the two objects analyzed.’ Accordingly, the circumstance that gave rise to or prompted the Tribunal Ambiental to order the precautionary measure was that described in report TAA-DT-155-11, namely, a land-use change, the cutting of trees for the construction of roads and structures, and the need for the Dirección de Aguas to determine the nature of topographic depressions on the land; therefore, it was not reasonable to order the ‘suspension of any activity, work, or project that affects the environment.’ The measure was unreasonable because, although the Tribunal Ambiental is, in principle, legally empowered to adopt a measure necessary to protect the environment, the precautionary suspension of any work or project affecting the environment in the terms stated was unreasonable, since the matters questioned in technical report TAA-DT-155-11 were highly specific.

Note that the suspension meant that, for a period of 5 months and 17 days, construction of any work was halted, even if it did not affect the environment. Thus, the measure was not only unreasonable but also disproportionate, since it was not until 5 years later that the Tribunal Ambiental, through resolution No. 375-16-TAA of 14:20 hours on 12 de abril de 2016, instituted the administrative proceeding against the plaintiff company for the purpose of determining possible environmental damage; no final act has been issued, and it is only recently, without any justification whatsoever, that it has sought to initiate the corresponding administrative proceeding. The corollary of the foregoing is that the complaint must be partially granted, subject to the limitations set forth below.

IX. REGARDING THE CLAIMS

The plaintiff company requested that the judgment declare: “...a) That the suspension of construction work (suspensión de los trabajos constructivos) on the Osa Mountain Village project, ordered by the Tribunal Ambiental Administrativo through Resolution No. 1284-11-TAA at 14:05 on 29 de noviembre de 2011, constitutes administrative conduct inconsistent with the legal order (ordenamiento jurídico) and is therefore absolutely void (absolutamente nula), because the report supporting that decision, authored by officials Gabriela Nájera Ocampo and Jaklyn Rivera Wong through official communication TAA-DT-155-11 of 5 de octubre de 2011, contains false and untruthful information regarding alleged environmental damage (daños ambientales) detected at the project that does not exist, as was proven at the oral and public hearing concerning the interim measure (medida cautelar), held on 31 de mayo del año en curso, through abundant documentary, technical, and testimonial evidence, and as will be confirmed in these proceedings....” As stated supra, although the Tribunal Ambiental may, in the exercise of its powers, impose prima facie interim measures before the commencement of an administrative proceeding (procedimiento administrativo) when the environment may have been affected, such measures must be reasonable, proportionate, and, above all, ancillary, because they depend upon an administrative proceeding that the Tribunal Ambiental is concurrently required to conduct.

In the present case, by Resolution No. 1284-11-TAA at 14:05 on 29 de noviembre de 2011, the Tribunal Ambiental ordered, as an interim measure, the “cessation of any activity, work, or project that affects the environment”; nevertheless, it was not until 12 de abril de 2016—that is, more than 4 years after the measure was imposed—that the Tribunal commenced the administrative proceeding to which the interim measure was ancillary. In this regard, this Court finds that the plaintiff’s claim on this point must be granted in part because, although it cannot be concluded that the officials’ statements were false, in our view the interim measure was disproportionate: it ordered, in general terms, the cessation of any activity, work, or project affecting the environment, whereas the co-defendants’ report was very specific regarding the land-use change (cambio en el uso de suelo) that they stated had occurred to construct roads and buildings.

The Tribunal Ambiental should therefore have defined and identified the roads and buildings to which the interim measure applied, but it failed to do so in the resolution. Moreover, in the report signed by the officials, they recommended determining the nature of two depressions for the purpose of establishing whether they were publicly owned bodies of water (cuerpos de agua de dominio público)—streams, rivers, springs (nacientes), etc. Second, this Chamber finds that Resolution 1284-11-TAA—although it came into legal existence within the framework of the authority granted to the Tribunal Ambiental by the Ley Orgánica del Ambiente and the Ley de Biodiversidad—lost its ancillary nature because of the passage of time and the failure to conduct the administrative proceeding needed to determine the substantive truth of the facts (verdad real de los hechos), namely, whether the alleged damage was occurring.

As stated supra, although interim measures may be imposed in administrative proceedings, their requirements do not differ from those governing interim measures imposed in judicial proceedings. Measures imposed in administrative proceedings must likewise be ancillary—that is, dependent upon an administrative proceeding—and cease upon issuance of the final decision (acto final). Nevertheless, as noted, it was not until 12 de abril de 2016, through Resolution No. Placa20400, that the Tribunal Ambiental commenced the administrative proceeding, more than 4 years after imposing the interim measure, and no final decision has yet been issued. Nor do we find any intervening reasons that would have justified the delay in commencing the proceeding required to make the relevant determination. In the view of this Court, this was clearly disproportionate, unjustified, and arbitrary, insofar as it altered the preventive purpose of the measure, transforming it into a self-executing remedy, an abuse, if not a misuse of power (desviación de poder).

It must be noted that the assertion seeking to suggest that the interim measure adopted by the Tribunal Ambiental remained in effect until another measure was adopted in the present case, including as a result of the order issued by the Tribunal Contencioso Administrativo under N° 306-2012 at 08:00 hours on 07 de junio del año 2012, is incorrect. The correct conclusion is that the judicial action merely adjusted the effects of an interim measure that has remained in effect since it was adopted and was still in effect on the date of this judgment. Thus, at this stage, once the administrative proceeding was finally commenced slightly more than 4 years after the protective measure had been adopted, and only as a result of the processing of this judicial case, maintaining the measure produces the same effect as the cancellation or revocation of the administrative authorizations (actos administrativos habilitantes) permitting development of the project, particularly in light of how it affected a business such as the one undertaken by the plaintiff company after it had obtained all the authorizations required by the legal order.

We must add that the business was described as one under which, among other things, real property would be marketed by offering it to the public within a specified period, potentially even before infrastructure had been built on it, as a financing mechanism. Since this way of operating constitutes a lawful commercial activity, the administration’s maintenance of the effects of the interim measure adopted on 16 de diciembre de 2011, without commencing the proceeding for slightly more than 4 years, altered its purpose, rendering it unlawful and grossly violative of the plaintiff’s rights of defense and due process (debido proceso). To explain: if the formal purpose of the measure—irrespective of the fact that this is an environmental matter—was, as it can only be understood, to secure the effects of a final decision determining whether the company’s actions violated the legal order and whether, as a result, it caused environmental damage that must be remedied, it is clear that the proceeding from which that administrative act (acto administrativo) was to issue, and in which the plaintiff company would exercise its defense, should have been commenced within a reasonable period of time, under penalty of impairing those rights.

In the view of this Chamber, the conduct of the Tribunal Ambiental in maintaining the effects of this preventive measure (medida precautoria) for more than 4 years without commencing the proceeding was, in the first instance, unjustified, arbitrary, and a misuse of power, having lost sight of the purpose of the protective measure. The measure lost its meaning if its purpose was to secure an administrative act that the Tribunal showed no interest in issuing, considering that, over a period of more than 4 years, substantially the same result was obtained as would have been expected from a final administrative act of a deprivative nature—namely, one determining that the company had violated the legal order and unlawfully caused harm to the environment—given the severity with which the measure, through the passage of time, affected a business that possessed, and still possesses today, all necessary authorizations.

We further note that there is no indication of any justification for the failure, over a clearly disproportionate and irrational period, to commence the proceeding to which the protective measure was supposed to be ancillary. This situation contravenes the rules governing interim relief (justicia cautelar) and prompt and effective administrative justice (justicia administrativa pronta y cumplida); consequently, the measure imposed was, in this respect, inconsistent with the legal order because it became a kind of permanent resolution of a possible environmental impact that, to date, has been neither confirmed nor ruled out through due process. In light of the foregoing, there is no alternative but to declare the challenged Resolution No. 1284-11-TAA of the Tribunal Ambiental Administrativo inconsistent with the legal order and, consequently, to annul it in all its effects and lift this Court’s interim measure established through Resolution No. 306-2012, at 08:00 hours on 07 de junio de 2012, which adjusted the effects of the interim measure annulled herein.

As claim b), counsel for the plaintiff company requests: “... b) That, because the information supplied to the Tribunal Ambiental in the report authored by the two officials, with the participation of the presiding officer of that collegial body, Lic. Nombre112576, who was present during the prior site visits but maliciously did not sign the report even though its text identified him as an attendee, was neither true nor accurate, the Tribunal was induced to adopt an absolutely void and unjustified preventive measure because the report cited significant, unverified environmental damage that the informants characterized only as ‘apparent,’ ‘probable,’ or ‘alleged,’ thereby depriving the report of scientific rigor and of the seriousness and conclusiveness required of a document of this kind, especially because, with respect to publicly owned water resources, only the Dirección de Aguas del MINAET has legal authority to certify their existence and impairment....” In summary, counsel for the plaintiff company seeks a declaration that the officials misled the Tribunal Ambiental by identifying significant, unverified environmental damage in their report.

That claim is unfounded, first, because report TAA-DT-155-11 of 5 de octubre de 2011 has no independent legal effects, given that, by its nature, it does not constitute at any level an act through which the competent administrative body may be said to have determined that its contents correspond to reality. The administrative proceeding whose commencement within a reasonable period we find lacking was precisely the proceeding from which a challengeable act (acto impugnable) in this regard should have emerged. Second, it was the Tribunal Ambiental that, by virtue of its jurisdiction, was required to determine the truth of the alleged damage described in the report, something it has not done to date; nor can we understand what prevented it from determining the truth of that alleged damage. Nevertheless, it failed to do so during the 4 years and 5 months following its imposition of the interim measure through Resolution No. 1284-11-TAA, as modified by this Court through Resolution No. 306-12, which this Court is annulling for the reasons stated supra.

It further requests: “...c) That Resolution No. 1284-11-TAA, issued by the Tribunal Ambiental Administrativo, is also absolutely void because it was improperly served (notificada) at a location that is not my client’s registered and legal domicile (domicilio social y legal), was addressed to a person who is not the legal representative (personero legal) of Amelias South Pacific Dreams S.R.L., and, moreover, purportedly grants an opportunity to submit exculpatory evidence (pruebas de descargo) to a person identified in its POR TANTO as ‘Nombre112577,’ who is entirely unknown to my client and is not the company’s legal representative, thereby violating the rules of due process and the right of defense....” Without prejudice to the fact that, given the manner in which we rule, the argument is unavailing, it was not a disputed fact that service of notice (notificación) was effected at the construction site and came to the attention of the plaintiff, to the extent that it was even able to file an administrative appeal against it.

Moreover, the ground alleged as a basis for the nullity of the service of resolution No. 1284-11-TAA was, in fact, cured by the representative of the plaintiff company. We find as a proven fact that the aforementioned resolution was served on 16 de diciembre de 2011 (See folio 119 of the administrative record), and on 21 de diciembre de 2011, Mr. Gary Curt Morris, special attorney-in-fact for the development company Osa Mountain Village, filed a motion to annul the proceedings and resolution No. 1284-11-TAA. (See folios 121 through 124 of the administrative record), thereby acknowledging service and curing any defect in the communication of the administrative act (acto administrativo). In this regard, Article 247 of the Ley General de la Administración Pública provides: “... 1. Communication made by an inappropriate means, outside the proper place, or omitting any part whatsoever of the provisions of the act shall be absolutely null and shall be deemed effected at the time the party or interested person takes action before the competent directing body, thereby acknowledging notice, expressly or implicitly. 2.

Communication defective due to any other omission shall be relatively null and shall be deemed valid and properly made if the party or interested person does not seek its annulment within ten days after it was effected....” With respect to the inclusion of the name “Nombre112577 ”, it is evident, in the absence of any evidence permitting a finding to the contrary, that this resulted from a clerical error (error material) that did not affect any right of the plaintiff and was corrected under the terms of Article 157 of the LGAP by resolution No. 1019-12-TAA, at 14:50 hours on 8 de noviembre de 2012, by the Tribunal Ambiental Administrativo. (See folios 211 through 218 of the administrative record). For the foregoing reasons, this claim is denied. It also requested: “...d) That, by virtue of the statements made to the newspaper LA TEJA in its edition of 26 de octubre de 2011, Lic. Nombre112576, in his capacity as President of the Tribunal Ambiental Administrativo, manifestly prejudged the matter and committed breach of official duty (prevaricato) regarding alleged liability for environmental damage occurring in the Región de Osa and attributed to my client and the Proyecto Osa Mountain Village, for which reason he should have recused himself from any investigation or decision related to that project; consequently, through his presence during the visits made to the site and the issuance of resolution No. 1284-11- TAA of 29 de noviembre de 2011, which he signed together with his fellow members of the Tribunal, he rendered all such acts absolutely null pursuant to Articles 230 through 238 of the Ley General de la Administración Pública.

For this reason, both the inspections conducted and the subsequent resolutions issued are absolutely null, invalid, and ineffective under those provisions...e) That the motion for recusal (recusación) filed by my client against the President of the Tribunal Ambiental Administrativo should have been decided by the challenged official under the terms, time limits, and conditions established in Articles 230 through 238 of the LGAP and that, because this was not done, the recusal should be granted by the Tribunal Contenciosos Administrativo and communicated to the Administration so that, pursuant to those provisions, the corresponding administrative sanctions may be imposed and the actions taken may be declared absolutely null....” These claims must also be denied. Indeed, as established by the evidence, the presence of Mr. Nombre112576 on 29 de agosto de 2011 at the site where the project was being developed resulted from what was described as an “environmental sweep” (“barrida ambiental”) conducted by that Tribunal, which the official so identified without thereby departing from the truth or, as applicable, without any intent to affect specifically any of the persons subject to that oversight activity; that circumstance, as such, did not render Mr.

Nombre112576’s participation in that Tribunal Administrativo unlawful. Moreover, we must consider that the precautionary measure (medida cautelar) was imposed by resolution No. 1284-11- TAA of 29 de noviembre de 2011; the motion for recusal was subsequently filed by Mr. Gary Curt Morris on 01 de febrero de 2012 and denied by resolution No. 169-12-TAA at 09:06 hours on 10 de febrero de 2012. Furthermore, from the time the precautionary measure was ordered, Mr. Nombre112576 did not participate in any administrative act issued by the Tribunal Ambiental; accordingly, neither the alleged breach of official duty nor prejudgment could have occurred, and it has not yet been determined whether his client caused any environmental damage. Moreover, procedurally speaking, a recusal is not decided by the challenged official, because Article 234) of the LGAP provides that, in the case of collegiate bodies (órganos colegiados), the recusal is heard by the remaining members of the collegiate body, if enough members remain to constitute a quorum; otherwise, it shall be decided by the superior of the body, if there is one, or, failing that, by the Presidente de la República.

In the present case, the recusal was decided by the other members of the body. It further requested: “...f) That both the State and the defendant officials, pursuant to the cited rules on joint and several liability (responsabilidad solidaria), are directly and jointly and severally liable for the damages (daños y perjuicios) caused to my client by the suspension of construction work on the project developed by my principal and identified as Osa Mountain Village, and that they are required to compensate my client jointly and severally for those losses, with the defendant officials being liable from their personal assets together with the State, given their conduct; accordingly, notice of this action must be recorded against the properties appearing in their names in the Registro Público Inmobiliario and in the Registro de Muebles y de la Propiedad de Vehículos del Registro Nacional, by means of an order to be issued by that Tribunal for such purpose... g) That the defendants must jointly and severally pay my client the damages detailed in the attached summary table thereof, the total amount of which is seiscientos setenta y cinco millones de colones exactos, plus the applicable statutory interest, calculated on the basis of the basic deposit rate established by the Banco Nacional de Costa Rica for six-month certificates of deposit, from the date on which such damages began to accrue until the date of actual payment; such damages shall, in any event, be quantified during enforcement of the judgment (ejecución de sentencia), and the amounts shall be indexed as provided in numeral 123, subsections 1) and 2), of the Código Procesal Contenciosos Administrativo.

With respect to these claims, the representative of the plaintiff company seeks to hold the State and the officials Gabriela Nájera Ocampo, Jacklyn Rivera Wong, and Nombre112576 jointly and severally liable for the damages that, it alleges, the suspension of construction work on the Osa Mountain Village project caused its client. It requested that such damages be quantified during the judgment-enforcement phase. For the sake of clarity, these claims must be analyzed separately. To that end, we shall first examine the joint and several liability claimed against the officials in their personal capacities. As stated supra, the Ley General de la Administración Pública, beginning with Article 199), indeed provides for the possibility of establishing the liability of public officials toward third parties. As noted, however, this possibility arises only when the official has acted with willful misconduct (dolo) or gross negligence (culpa grave).

It therefore concerns subjective liability (responsabilidad subjetiva), under which the party asserting it must necessarily prove the willful misconduct or gross negligence with which the official acted. In the present case, the plaintiff company has not established gross negligence or willful misconduct sufficient to give rise, as a matter of law, to the plaintiff’s right to seek a joint and several judgment against the officials in their personal capacities for the damages it alleges were caused to it. It must be recalled that, under Article 317 of the Código Procesal Civil in relation to Article 220 of the Código Procesal Contencioso Administrativo, a party is required to prove its allegations, which has not occurred here. The relationship between the two articles gives rise to what is known as onus probandi (or burden of proof (carga de la prueba)), a Latin expression for the legal principle identifying who is required to prove a particular fact before the courts.

The basis of onus probandi lies in an old legal maxim stating that “what is normal is presumed; what is abnormal must be proven.” Therefore, whoever asserts something that departs from the normal state of affairs must prove it (“affirmanti incumbit probatio”: the burden of proof rests on the person who affirms). Essentially, this maxim means that the burden or task of proving a proposition must fall upon the person who departs from the normal state of affairs (the person who claims to possess a new truth concerning a matter). It should be recalled that the liability sought is based on willful or grossly negligent conduct, which, in the plaintiff company’s view, gave rise to the damages claimed. Regrettably, because willful misconduct or gross negligence has not been established, no joint and several liability may be imposed. As for the liability sought from the State for the imposition of the precautionary measure, this Tribunal considers that it has indeed been established that the project remained halted from 16 de diciembre de 2011, the date on which the precautionary measure was served, through the present date, even though the administrative proceeding (procedimiento administrativo) in relation to which that measure was intended to serve as an instrument has not been commenced.

This is without prejudice to the fact that on 07 de junio de 2012, the Tribunal, acting in its judicial capacity, by resolution No. 306-2012, partially granted precautionary relief by modifying the effects of resolution No. 1284-11-TAA as provided therein, so that the suspension of the works would be understood to extend to areas not located within the following zones: a) Area designated as forest according to the current land-use map submitted to SETENA for processing environmental feasibility (viabilidad ambiental). b) Area measuring 50 metros from the stream known as quebrada Cruz. c) Area corresponding to 4 residential structures located, according to report TAA-DT-155-11, at coordinates N09 grados, 01 31,04 and W83 grados 30, 36,26; the precautionary measure remained in effect for 5 meses y 17 días and, after 06 de junio de 2012, over the zones identified in paragraphs a, b, and c above.

In light of the foregoing, this Chamber finds that the Tribunal Ambiental, by failing to process the corresponding administrative proceeding in a timely manner, did indeed cause damages; however, as requested by the plaintiff, the damages caused by this situation must be quantified during the judgment-enforcement phase and shall be limited to any damages arising from the harmful effects that may have been caused to the plaintiff by the actions taken following the imposition of the precautionary measure, from the date it was adopted through the date on which this judgment becomes final.

Finally, it requested: “...h) That the State, in the first instance, and the defendants, subsidiarily, be required to publish, on the official website and in a newspaper of nationwide circulation, in a prominent location, a retraction of the information that attributed to my client and to the project developed by it the production of significant environmental damage, under the same terms and conditions in which the news was disseminated through those media. i) That the respondents be ordered to pay both sets of costs in this action, as well as the procedural costs and attorney’s fees associated with the partially granted interim relief (medida cautelar)...”. As indicated in the proven facts, what can be established from the publication appearing at folio 154 of the administrative record (expediente administrativo) is that Mr. Nombre112576 stated that the Osa Mountain Village Project was among those under investigation, which was true; however, it was not established that he said that this particular project was causing significant environmental damage, and therefore this claim must also be rejected.

Furthermore, it should be noted that whether such information is accurate should properly be determined as a result of the administrative proceeding (procedimiento administrativo) that the administration has only recently initiated against the plaintiff, which, moreover, is not an action being challenged in the present case. Furthermore, it should be noted that whether such information is accurate should properly be determined as a result of the administrative proceeding that the administration has only recently initiated against the plaintiff, which, moreover, is not an action being challenged in the present case.

X. REGARDING THE AFFIRMATIVE DEFENSES (excepciones) RAISED

In their defense, the respondents raised the affirmative defenses of an act not subject to challenge (acto no susceptible de impugnación), lack of legal entitlement (falta de derecho), and lack of present interest (falta de interés actual). As to the defense of an act not subject to challenge, it must be rejected because a contentious-administrative action (acción contenciosa administrativa) may be brought not only against final or definitive acts, but also against acts that, although not final or definitive, have independent effects. In the opinion of this Chamber, the act issued by the Tribunal Ambiental Administrativo through Resolution No. Placa20398, although an interim measure (medida cautelar), has independent effects because it ordered the suspension of the works and is therefore subject to challenge in these proceedings. Moreover, due to the unjustified delay through which the Administration maintained its effects for a period of time that, in our view, rendered the interim relief unlawful, it became a self-satisfying measure (autosatisfactiva).

The defense of lack of present interest must likewise be rejected because, although the challenged resolution was suspended pursuant to the text of the order issued at the time in judicial proceedings, this merely adjusted the effects of the administrative interim relief and did not replace it. Accordingly, the Administration has in no way deprived it, as such, of its effects; therefore, because it is an act that retains its legal effects, the interest in examining its legality and conformity with the legal system has not lapsed. Finally, regarding the alleged lack of legal entitlement, this defense is upheld when the claimant is not entitled to the substantive legal position asserted, a circumstance that applies with respect to co-defendants Nombre112576 , Gabriela Nájera Ocampo and Jacklyn Rivera Wong; the claim against them is therefore dismissed. It is partially upheld against the State for the reasons stated supra, and to that extent the claim shall be deemed denied in all respects on which no express ruling is made.

XI. REGARDING COSTS

With respect to costs (costas), the rule established by the Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia under Articles one hundred ninety-three et seq. of the Código Procesal Contencioso Administrativo is that the losing party is ordered to pay costs solely by virtue of having lost. There are two exceptions: when there were grounds for litigating and when the action was not reckless or abusive. In this case, in the Tribunal’s judgment, the interim measure issued was inconsistent with the legal system and therefore void, for the reasons explained, insofar as it was directed against the State. The State is therefore ordered to pay the claimant company both categories of costs incurred as a consequence of the processing of this case. The amount payable in costs shall be determined by the competent judge during the judgment-enforcement phase (ejecución de sentencia), upon application by the claimant. Because there were sufficient grounds for litigating in view of the harm caused by the actions taken in part by the respondent public officials, although without willful misconduct and/or gross negligence, we find that, as to them, the judgment shall be rendered without a specific award of costs, and it is so declared.

POR TANTO:

The affirmative defenses of an act not subject to challenge and lack of present interest are rejected. The defense of lack of legal entitlement is upheld with respect to co-defendants Nombre112576 , Gabriela Nájera Ocampo and Jacklyn Rivera Wong and, exclusively to that extent, the claim is dismissed in all respects. The claim is declared partially granted insofar as it was brought against the State, and shall be deemed denied as to everything that is granted. Consequently, Resolution N° 1284-11-TAA of 29 November 2011, issued by the Tribunal Ambiental Administrativo, is annulled because it is inconsistent with the legal system, and this Tribunal’s interim measure No. 306-2012, issued at 08:00 hours on 07 June 2012, is therefore lifted. The State alone shall compensate the claimant for the damages (daños y perjuicios) caused by the effects produced by the administrative act in question, which shall be quantified during enforcement of the judgment. Both categories of costs of the proceedings shall be borne by the State, and the corresponding amount shall be determined during the judgment-enforcement phase. Insofar as the claim was brought against co-defendants Gabriela Nájera Ocampo and Jacklyn Rivera Wong, both categories of costs shall be borne by the claimant company. Let notice be served.

José Iván Salas Leitón Felipe Córdoba Ramírez Francisco Javier Muñoz Chacón.

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DEMANDADO: EL ESTADO, Nombre112576 , JACKLYN RIVERA WONG Y GABRIELA NÁJERA OCAMPO.

No. 045-2016-IV.

TRIBUNAL CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO Y CIVIL DE HACIENDA. SECCIÓN CUARTA. SEGUNDO CIRCUITO JUDICIAL DE SAN JOSÉ. Dirección01 , Edificio Anexo A, a las nueve horas del seis de mayo de dos mil dieciséis.

Proceso ordinario contencioso administrativo promovido por la sociedad AMELIAS SOUTH PACIFIC DREAMS S.R.L., cédula jurídica número CED89124, representada por su apoderado generalísimo sin límite de suma, el señor Nombre112575 , de un solo apellido en virtud de su nacionalidad, mayor, casado, profesor, vecino de San Isidro de Pérez Zeledón, pasaporte estadounidense número 304311591 contra el ESTADO, el señor Nombre112576 , mayor, casado, Abogado, cédula CED89125 y las señoras GABRIELA NÁJERA OCAMPO, mayor, soltera, Bióloga con énfasis en Biotecnología, cédula CED89126 y JACKLYN RIVERA WONG , mayor, soltera, Ingeniera Forestal, cédula CED89127. Intervienen como apoderados judiciales especiales de la sociedad actora los Licenciados Jorge A. Ferrandino Orias carné No. 1611 y el Licenciado Manrique Jiménez Meza, carné 2407. En representación del Estado la Licenciada Gloria Solano Martínez y en representación de las señoras Nájera Ocampo y Rivera Wong la Licenciada Noemy Zulay Linkemer Fonseca, carné No. 3464.

RESULTANDO:

I.Por escrito recibido el día 02 de julio de 2012, la representación de la sociedad actora planteó proceso ordinario, cuyas pretensiones se precisaron en la audiencia preliminar celebrada el día 14 de noviembre de 2013, para que en sentencia se declare: "...a) Que la medida de suspensión de los trabajos constructivos del proyecto Osa Mountain Village, ordenada por el Tribunal Ambiental Administrativo mediante la Resolución No. 1284-11-TAA de las 14:05 del 29 de noviembre de 2011, constituye una disconformidad de la conducta administrativa con el ordenamiento jurídico y que, por ende, es absolutamente nula, porque el informe que dio sustento a esa disposición, cuyas autoras lo son las funcionarias Gabriela Nájera Ocampo y Jaklyn Rivera Wong, mediante el oficio TAA-DT-155-11 del 5 de octubre de 2011, contiene información falsa y no veraz, sobre supuestos daños ambientales detectados en el proyecto que son inexistentes, tal y como quedó probado en la audiencia oral y pública de la medida cautelar celebrada el 31 de mayo del año en curso, con abundante prueba documental, técnica y testimonial y que será ratificado en el presente proceso. b) Que, al resultar no cierta ni veraz la información suministrada al Tribunal Ambiental, en el informe autoría de las dos funcionarias y con la intervención del Presidente de este órgano colegiado, el Lic. Nombre112576 , quien estuvo presente en las visitas realizadas previamente al sitio, pero que maliciosamente no firmó el informe, aunque en su texto se le señaló como asistente, se indujo al Tribunal a adoptar una medida precautoria absolutamente nula e injustificada, porque en el informe se señalaban daños ambientales significativos no comprobados y que los informantes calificaron como solamente "aparentes", "probables" o "supuestos", lo cual le resta rigor científico al informe y la seriedad y contundencia que un documento de este tipo demanda, especialmente porque en materia del recurso de aguas de dominio público, solamente la Dirección de Aguas del MINAET tiene facultades legales para certificar su existencia y afectación. c) Que, además, la resolución No. 1284-11-TAA, dictada por el Tribunal Ambiental Administrativo es absolutamente nula, además, porque fue indebidamente notificada en un sitio que no es el domicilio social y legal de mi representada, dirigida a una persona que no es el personero legal de Amelias South Pacific Dreams S.R.L. y porque, además, concede una supuesta oportunidad de presentar pruebas de descargo a una persona que identifica en su POR TANTO como "Nombre112577 ", quien es totalmente desconocido para mi representada y no es personero legal de la empresa, habiéndose violado con ello las reglas del debido proceso y del derecho de defensa. d) Que por las declaraciones rendidas al Periódico LA TEJA, en su edición del 26 de octubre de 2011, el Lic. Nombre112576 , en su condición de Presidente del Tribunal Ambiental Administrativo incurrió en un evidente adelanto de criterio y prevaricó con respecto a una supuesta responsabilidad por daños ambientales ocurridos en la Región de Osa y atribuidos a mi representada y al Proyecto Osa Mountain Village, razón por la cual debió separarse de cualquier investigación o resolución relacionada con el proyecto en mención, por lo que con su presencia en las visitas realizadas al sitio y el dictado de la resolución No. 1284-11- TAA del 29 de noviembre de 2011, que suscribió con sus compañeros del Tribunal, introdujo una nulidad absoluta a todos esos actos conforme a lo dispuesto en los artículos 230 a 238 de la Ley General de la Administración Pública.

Por este motivo, tanto las inspecciones realizadas como el dictado de las resoluciones posteriores resultan absolutamente nulas, inválidas e ineficaces conforme a lo dispuesto en esta normativa. e) Que la gestión de recusación promovida por mi representada en contra del Presidente del Tribunal Ambiental Administrativo, debió haber sido resuelta por el funcionario recusado en los términos, plazos y condiciones establecidas en los artículos 230 a 238 de la LGAP y que, como así no se hizo, la recusación debe declararse con lugar por parte del Tribunal Contenciosos Administrativo y comunicado a la Administración para que, con fundamento en esa normativa, se impongan la sanciones administrativas que correspondan y se declare la nulidad absoluta de lo actuado. f) Que, tanto el Estado, como los funcionarios accionados, de conformidad con las normas de responsabilidad solidaria invocadas, son directa y solidariamente responsables de los daños y perjuicios irrogadas a mi representada por las suspensión de los trabajos constructivos del proyecto desarrollado por mi poderdante e identificado como Osa Mountain Village y que están obligados a resarcir a mi representada solidariamente, por esos extremos, debiendo los funcionarios demandados responder con su patrimonio personal conjuntamente con el Estado, dadas las conductas desplegadas, por lo que la presente demanda debe ser anotada al margen de los bienes que aparezcan inscritos a su nombre en el Registro Público Inmobiliario y en el Registro de Muebles y de la Propiedad de Vehículos del Registro Nacional, mediante mandamiento que ese Tribunal se servirá emitir al respecto. g) Que los accionados deben pagar a mi representada solidariamente, los daños y perjuicios que se detallan en el cuadro anexo sumario de los mismos, cuyo monto total asciende a la suma de seiscientos setenta y cinco millones de colones exactos, más los intereses legales pertinentes, calculados éstos con base en la tasa básica pasiva establecida por el Banco Nacional de Costa Rica para los certificados de depósito a plazo de seis meses, desde la fecha en que los mismos empezaron a generarse y hasta la fecha efectiva de su pago, daños y perjuicios que, en todo caso, serán liquidados en ejecución de sentencia, sumas que deberán ser indexadas conforme a lo previsto por el numeral 123, incisos 1) y 2) del Código Procesal Contenciosos Administrativo. h) Que el Estado en primera instancia y de manera subsidiaria los demandados; quedan obligados a publicar en el sitio oficial de internet y en un periódico de circulación nacional, en un lugar destacado, una retractación de la información que atribuyó a mi representada y al proyecto desarrollado por ella, la producción de daños ambientales significativos en los mismos términos y condiciones en que la noticia fue difundida en esos medios. i) Que los accionados deben pagar ambas costas de la presente acción, así como las costas procesales y personales de la medida cautelar acogida parcialmente...". (Ver folios del 82 al 84 del expediente judicial y respaldo digital).

II.Por auto de las 14:43 horas del 24 de octubre de 2012, se dio traslado de la demanda. (Ver folio 91 del expediente judicial).

III.Por escrito recibido el día 11 de diciembre de 2012, las codemandadas Gabriela Nájera Ocampo y Jacklyn Rivera Wong contestaron negativamente la demanda y en su defensa opusieron la excepción de falta de derecho. (Ver folios del 261 al 296 del expediente judicial). Por escrito recibido el día 24 de enero de 2013, la representación del Estado contestó negativamente la demanda y en su defensa opuso las excepciones de acto no susceptible de impugnación, falta de derecho y falta de interés actual. (Ver folios del 410 al 433 del expediente judicial). Por escrito recibido el día 19 de julio de 2013, el señor Nombre112576 contestó negativamente la demanda y en su defensa opuso la excepción de falta de derecho. (Ver folios del 464 al 484 del expediente judicial).

IV.Por auto de las 11:30 horas del 18 de setiembre de 2013 se dio audiencia de la contestación de la demanda y excepciones opuestas a la sociedad actora. (Ver folio 487 del expediente judicial).

V.Que la audiencia preliminar se celebró los días 14 de noviembre de 2013 y 04 de marzo de 2014. (Ver folios del 490 al 496 y del 528 al 535 del expediente judicial y respaldo digital).

VI. Que el reconocimiento judicial se realizó a partir de las 08:00 horas del 13 de abril de 2016

VII.Que el juicio oral y público se llevó a cabo el día 15 de abril de 2016, ofreciendo la representación estatal prueba para mejor resolver. (Respaldo digital en poder de este Tribunal).

VIII.En el procedimiento se han seguido las prescripciones de ley y no se observan vicios capaces de invalidar lo actuado. Se dicta esta sentencia dentro del plazo de quince días hábiles establecido en el artículo 111 del Código Procesal Contencioso Administrativo para los asuntos complejos, previa deliberación de rigor y por unanimidad. Concurren con su voto los jueces Muñoz Chacón y Ramírez Córdoba.

Redacta el Juez Ponente Salas Leitón .

CONSIDERANDO:

I. PRUEBA PARA MEJOR RESOLVER

En la audiencia de juicio oral y público, la señora Procuradora representante del Estado, ofreció con carácter de prueba para mejor resolver, copia de la resolución No. 375-16-TAA de las 14:20 horas del 12 de abril de 2016, mediante la cual se estableció el procedimiento administrativo contra la empresa actora tomando como base el informe TAA-DT-155-1 del 05 de octubre de 2011, el cual fue considerado por el Tribunal Ambiental Administrativo para dictar la medida cautelar bajo No. 1284-11-TAA de las 14:05 horas del 29 de noviembre de 2011 y que se cuestionó en el presente proceso. Al respecto, el artículo 50 del Código Procesal Contencioso Administrativo, dispone que después de la demanda y la contestación, no se admitirán más documentos salvo: a) Los de fecha posterior a dichos escritos, b) Los que no haya sido posible aportar con anterioridad, por causas que no sean imputables a la parte interesada, c) Los que, no siendo fundamento de la demanda, sirvan para combatir excepciones del demandado o constituyan una prueba complementaria.

Se indica, además, que de los documentos presentados después de la demanda y la contestación y antes de concluida la audiencia preliminar, se dará traslado a la contraparte por un plazo de tres días hábiles; sobre su admisibilidad se resolverá en sentencia. Los que se presenten después de dicha audiencia solo podrán ser valorados por el órgano jurisdiccional, en caso de ser admitidos como prueba para mejor resolver. Bajo tal circunstancia se encuentra el documento aportado por la representación del Estado, a saber, la resolución 375-16-TAA, de las 14:20 horas del 12 de abril de 2016, mediante la cual el Tribunal Ambiental Administrativo inició el procedimiento administrativo contra la empresa actora por las supuestas faltas a la legislación ambiental que se indicó en la medida cautelar bajo resolución No. 1284-11-TAA. Así, si bien en el presente proceso se cuestiona la imposición de la medida cautelar; lo dispuesto por el Tribunal Ambiental Administrativo en la resolución 375-16-TAA, tiene una relación directa con lo que en este proceso se cuestionó y es de fecha posterior a la presentación y contestación de la demanda.

Considerada bajo esa premisa, el documento aportado encuadra bajo criterio de admisión, por lo que, valorado su incidencia en el presente proceso, se estima que resulta admisible al aportar elementos probatorios que permitan una mejor resolución, por lo que se admite.

II. ALEGATO DE LA PARTE ACTORA

La parte actora manifiesta en lo que interesa y a manera de síntesis que el Tribunal Ambiental Administrativo tomando como base el informe TAA-DT-155-11 del 5 de octubre de 2011, emitió la medida cautelar bajo resolución No. 1284-11-TAA de las 14:05 horas del 29 de noviembre de 2011, notificada el día 20 de diciembre de 2011, en la que le ordenó a la sociedad actora paralizar cualquier actividad, obra o proyecto que afecte el medio ambiente, por parte del Proyecto Osa Mountain Village, de acuerdo a la denuncia presentada por funcionarios de ese Despacho. Acusan que lo dispuesto por el Tribunal Ambiental está fundamentada en hechos falsos en razón de lo que se detalla: i) Que las funcionarias Gabriela Nájera Ocampo y Jacklyn Rivera Wong realizaron una visita al sitio de construcción el día 29 de agosto de 2011 contando con el acompañamiento del señor Nombre112576 y rindieron el informe TAA-DT-155-11 de fecha 5 de octubre de 2011, indicando en el acápite c), que en el lugar se encontraron varias edificaciones en construcción de diferentes dimensiones y estilos todas ubicadas al borde (menos de 10 metros) del ecosistema boscoso remanente, lo cual es absolutamente falso ya que el proyecto está ubicado en terrenos de potrero y charrales y desde muchos años atrás dedicados a la siembra de maíz y tiquizque por lo que no existe área boscosa, situación que se puede constatar con los mapas oficiales y fotografías que aportó.

Que en el punto e) indican que era evidente el arrastre del recurso suelo hacia las partes más baja topográficamente establecidas de forma natural y/o por los movimientos de tierra antropogénicos, lo que causa sedimentación hacia los cuerpos de agua cercanos, lo cual es también falso, ya que el Sistema de Áreas de Conservación en el oficio ACOSA-DRFS-OF-296-2011 del 13 de diciembre de 2011, indica que no existe de parte de su representada ninguna infracción al artículo 33 de la Ley Forestal, con respecto a los cauces de dominio público, así como que tampoco existe arrastre del recurso suelo hacia los cuerpos de agua cercanos, de manera que no es cierto que las obras constructivas estén afectando dicho recurso y que por el contrario, las obras se hicieron en estricto apego a los lineamientos concedidos por el INVU, y que conforme a sus atribuciones legales estableció las zonas de retiro de la quebrada Cruz.

Que en el acápite f) los funcionarios señalaron que en el lugar no se observa lo construcción de una planta de tratamiento para las aguas residuales y que por ello asumen que las construcciones destinadas a uso habitacional contarán entonces con tanques sépticos, lo cual es falso también porque el proyecto previó la construcción de una planta de tratamiento, la cual se paralizó momentáneamente por la suspensión de obras que se ordenó, pero una vez que se otorgó la medida cautelar por parte del Tribunal Contencioso, la Municipalidad de Osa visó los planos constructivos y al momento de la presentación de la demanda su construcción ya estaba muy adelantada, aunado a que los funcionarios de mala fe dejaron de señalar en el informe que en cada construcción existe un biodigestor ya instalado, en el que se tratan las aguas residuales, lo cual constituye una solución científica al tratado de las aguas residuales al igual que la que proporciona una planta de tratamiento, con lo que se tratarían doblemente las aguas residuales.

Que lo más grave del informe es que en los acápites h) e i) tergiversan datos oficiales, alterando hojas geográficas con el único afán de perjudicar a los desarrolladores y podrían constituir una falsedad ideológica cometida en razón de la función pública. Y es que la representación de la empresa actora manifiesta que en el informe se afirmó que el proyecto constructivo se ubica en las coordenadas 09-01-31,04”w 093-30”35-26, edificaciones que según el informe se encuentra rodeada de un área boscosa, señalando las funcionarias que observaron taludes cercanos producto de los movimientos de tierra y el cambio de uso de suelo, los cuales cuentan con revegetación de platanillas, lo cual también es falso, ya que ninguna zona del proyecto está ubicada en la coordenada indicada. Que el informe acusa que también hay edificaciones en las coordenadas N9/01”25,51”W083-30”39,86” y N09-01”18,05”W083-30”46,18” las cuales también son ubicaciones falsas por cuanto estas latitudes se encuentran geográficamente lejos de donde se encuentran las tierras ocupadas por el proyecto.

Que maliciosamente los funcionarios señalan como Atlas digital 2008, ITCR y el mapa de cobertura Ecomapas 2000 elaborado por el INBIO; ubican los terrenos en construcción utilizando datos alterados de localización cartográfica, señalando que los terrenos se ubican cartográficamente según una hoja oficial del Instituto Geográfico Nacional en la “Hoja Changuena” la cual ciertamente comprende terrenos con vocación boscosa y es una reserva protegida; sin embargo el proyecto se desarrolla en la “Hoja Coronado”, donde no se comprenden áreas boscosas. ii) Que en el apartado de conclusiones los funcionarios indicaron en el acápite 3.a) que “en apariencia el proyecto ha realizado un cambio en el uso de suelo eliminando el sistema boscoso para el establecimiento de caminos y las construcciones” lo cual es temerario pues se acusa de un cambio por parte de funcionarios que se suponen están capacitados para informar sobre hechos ciertos, no obstante llegan a conclusiones como lo es afirmar un cambio de uso de suelo y de eliminar un ecosistema boscoso que nunca ha existido en sitio, alegando una supuesta apariencia y no en pruebas concretas.

Que en los puntos 3.b) y 3.c) de sus conclusiones, informan sobre una supuesta invasión a áreas de protección de unos cuerpos de aguas que ellos afirman son depresiones topográficas, sin tomar en consideración que a quien le corresponde establecer si se trata de aguas de dominio público con certeza es a la Dirección de Aguas del MINAET. Que con base en esas “apariencias” que no son más que divagaciones o suposiciones que en un informe técnico no tienen cabida por las consecuencias graves que de él se derivan, como lo fue el establecimiento de una medida cautelar por parte del Tribunal Ambiental Administrativo, el cual tomó como fundamento lo dicho en el informe. iii) Alegan que los funcionarios recomendaron adoptar las medidas legales para “minimizar y corregir las posibles afectaciones ambientales” y la valoración del daño ambiental por la “invasión del área de protección y el cambio de uso de suelo”, recomendaciones que a todas luces son improcedentes porque si lo expuesto por los funcionarios está sucediendo en apariencia y la afectación ambiental solo es posible pero no existe ningún grado de certeza de que se esté produciendo, entonces no existe fundamento fáctico o legal para que se tomen medidas legales para valorar un supuesto daño ambiental producido por una hipotética invasión del área de protección de cuerpos de agua, cuya existencia no ha sido determinada por la Dirección de Aguas de MINAET.

Concluyen que la resolución No. 1284-11-TAA de las 14:05 horas del 29 de noviembre de 2011 del Tribunal Ambiental Administrativo mediante la cual se estableció como medida cautelar la suspensión de todos los trabajos constructivos el proyecto a partir del 20 de diciembre de 2011 y hasta el mes de junio de 2012, al tener como base técnico el informe TAA-DT-155-11, la decisión de ese Tribunal Administrativo está sustentada en hechos falsos no solamente por la alteración de las coordenadas, sino también en conclusiones falsas, amañadas y tergiversadas con el afán de torcer la verdad real de los hechos, así como en presunciones y apariencias que corresponden a lo que verdaderamente sucede en el proyecto. Con base en los hechos descritos la representación de la actora solicita como parte de sus pretensiones que se declare en sentencia que la medida cautelar de suspensión del proyecto OSA MOUNTAIN VILLAGE ordenada por el Tribunal Ambiental Administrativo por resolución No. 1284-11-TAA de las 14:05 horas del 29 de noviembre de 2011, es disconforme con el ordenamiento jurídico y por ende absolutamente nula. Por los hechos expuestos y los fundamentos jurídicos que indicó la representación de la sociedad actora reclama responsabilidad patrimonial de los accionados con base en los siguientes argumentos:

  • 1)Que la paralización de todos los trabajos constructivos en el proyecto entre diciembre de 2011 y junio de 2012, le ocasionó daños y perjuicios de difícil o imposible reparación, al producirse una acumulación considerable de bienes e insumos adquiridos para la construcción los cuales sufrieron un grave deterioro.
  • 2)Que por la paralización de las obras, se interrumpió la visita de turistas nacionales y extranjeros que diariamente y en considerable cantidad visitaban sus instalaciones, compraban acciones del proyecto o adquirían instalaciones dentro del mismo pagando contra avance de obra, lo que les causó la congelación del flujo de caja del proyecto.
  • 3)Que se paralizaron programas con Escuelas y Colegios de la zona, ya estudiantes les visitaban para instruirlos sobre proyectos autosuficientes.
  • 4)Que alrededor de cien trabajadores debieron ser despedidos, lo que les causó un daño a ellos y a sus familias, pues perdieron su ingreso salarial.
  • 5)Que la conducta impugnada les generó daños con sus proveedores pues al ver paralizadas las obras y suspenderse el flujo de caja, se vieron en la obligación de suspender los pagos por deudas con sus proveedores.
  • 6)Que como el proyecto fue concebido y autorizado para la venta de lotes y de construcciones de interés turístico ecológico, se logró colocar en el plano internacional una gran cantidad de opciones de venta de los bienes del proyecto, recibiendo adelanto de dineros que se vieron en la obligación de devolver a los compradores por la paralización de las obras, lo que les colocó en una situación de incumplimiento contractual, además que se recibieron notas de posibles compradores manifestándose en contra de realizar la inversión en razón de la publicación que hizo el Tribunal Ambiental en su página web y la información falsa que hizo su presidente en el periódico La Teja, lo cual significó una reversión de ventas que ronda los dos millones de dólares. Por su parte la representación del Estado indicó a manera síntesis: Que la sociedad actora adquirió la propiedad No. 32506 de la Provincia de Puntarenas con las limitaciones forestales que pesan sobre ella. Admite que la propiedad se encuentra geográficamente en la hoja cartográfica “Coronado”, y que por resolución No. 530-2010 del 8 de marzo de 2010, la Setena le otorgó la viabilidad ambiental y que la Municipalidad de Osa le otorgó los permisos de construcción No. 780-2010, 169, 200 y 201 y obtuvo una concesión de aguas por resolución No. 718-AGUAS-MINAET. Sin embargo rechaza que el desarrollo del proyecto se haya hecho en estricto apego a lo autorizado y en armonía con el ambiente. Acusa que además de las irregularidades detectadas por el Tribunal Ambiental, la Setena también ha detectado varios incumplimientos como la corta de árboles sin permiso, la invasión de áreas de protección de cuerpos de agua y de áreas de bosque, inadecuada disposición de desechos y problemas de erosión y la ubicación de construcciones en sitios no contemplados por la viabilidad ambiental, por lo que por resoluciones No. 887-2012 del 28 de marzo de 2012 y 1348-2012, del 24 de mayo de 2012, se ordenó un órgano investigativo que valorara la necesidad de iniciar un procedimiento sancionador contra el desarrollador y su responsable. Acepta que con base en el informe TAA-DT-155-11, el Tribunal Ambiental dictó la resolución 1284-11-TAA, pero que no es cierto que el proyecto se ubique en áreas de potrero y tacotales, sino que se ubica en un área boscosa. Con respecto al informe TAA-DT-155-11, indica que en el se hace alusión a la sedimentación hacia los cuerpos de agua, pero que éstos deben ser definidos por la Dirección de Aguas. Con respecto al oficio ACOSA-DRFS-OF-296-2011, no es cierto que en el se indique que no hay arrastre del recurso suelo hacia los cuerpos de agua cercanos, ya que en él lo que se dice es que no hay infracción al artículo 33) de la Ley Forestal con respecto a la quebrada Cruz, y no se valoró con respecto a la Quebrada Sin Nombre, determinada por la Dirección de Aguas en el oficio DA-0034-2012. Que al momento de la inspección que dio paso al informe TAA-DT-155-11, se determinó que ya habían 4 construcciones con fines habitacionales funcionando y no se había construido la planta de tratamiento que se indicó en la resolución 530-2010-SETENA. Que dos de los puntos tomados con GPS se ubican en el área del proyecto y este se encuentra en una zona boscosa con lo que se presume que ha habido un cambio en el uso de suelo, por lo que reitera que el proyecto sí se ubica en una zona boscosa y presume ha habido un cambio de uso de suelo. En cuanto a la nulidad de la notificación alegada, la representación Estatal señaló que ello carece de interés toda vez que el actor se dio por notificado. Indica que las obras no están paralizadas del todo, en primer lugar por la medida cautelar dictada por el Tribunal y porque funcionarios del Área de Conservación de OSA determinaron el 01 de febrero de 2012, que la medida impuesta por el Tribunal Ambiental se estaba incumpliendo. Además que el propio actor impidió la continuación del procedimiento al impedir el ingreso de funcionarios al proyecto. Alega que existe una falta de derecho en razón de la obligación del Estado de proteger el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado y que el Tribunal Ambiental conforme a lo que indican los artículos 108 y 111 de la Ley Orgánica del Ambiente es competente para conocer de la violación a la legislación ambiental y de acuerdo al artículo 19 de su Reglamento puede imponer las medidas cautelares ordenando la paralización total o parcial de los actos que originan la denuncia o investigación oficiosa, o la suspensión, o clausura, lo anterior para evitar daños ambientales de difícil o imposible reparación, y finalmente una vez tramitado el proceso imponer las sanciones respectivas, según lo dispone el artículo 99 de la LOA. Todo ello de conformidad con la obligación del Estado de proteger y tutelar el medio ambiente. Y en materia ambiental es importante la adopción de medidas cautelares de acuerdo al principio precautorio proclamado por la ONU sobre Medio Ambiente y Desarrollo, adoptado por Costa Rica en el artículo 11 de la Ley de Biodiversidad. De esta forma, en los casos en que exista peligro de producirse al ambiente, aunque no exista certeza de su concreción, el Tribunal Ambiental, se encuentra facultado para dictar las medidas cautelares que estime pertinentes. Agrega que de acuerdo al artículo 109 de la Ley de Biodiversidad, la carga de la prueba se invierte y le corresponde probar al administrado la ausencia de contaminación, degradación o afectación no permitidas. Indica además que, el informe técnico TAA-DT-155-11 es correcto y la medida cautelar se encuentra plenamente justificada en razón de que a quien le corresponde demostrar que no había afectación era a la empresa actora, situación que no hizo ni en sede administrativa, ni en sede judicial, ya que la que aporta no logra demostrar la no afectación del medio. Que si bien existe una equivocación al indicar la hoja “Changuena”, ello no tuvo consecuencias prácticas al ubicar el proyecto, y que su ubicación en cuanto a las coordenadas es correcta, ya que conforme al oficio ACOSA-DRFVS-DF-0061-2013, dos de los puntos cuestionados en el informe, sí se localizan en el área del proyecto, de forma que es correcto el informe levantado según las fotografías del año 2005 y lo indicado por el Instituto Geográfico Nacional; el proyecto se ubica en una zona boscosa y no de potreros, charrales o tacotales, como lo indica la actora. Que dada la naturaleza boscosa que se ubica al lado del proyecto, es presumible que para su desarrollo se eliminara vegetación y se cambiara el uso de suelo, tal y como se consignó en el informe cuestionado, mas si se toma en cuenta los informes e inspecciones realizadas por la Setena en la que se constató la tala de varios árboles sin permiso y la invasión de áreas boscosas según se indicó en el oficio SG-ASA-1314-2011 SETENA y en el informe técnico ASA-515-2012. Que el arrastre de sedimentos y la posible invasión de áreas de protección de los cuerpos de agua ubicados en el proyecto, fue constatada no sólo por los técnicos del Tribunal Ambiental, sino también por el propio regente ambiental del proyecto, aunado a que la Setena verificó la existencia de desagües de aguas pluviales en áreas boscosas sin ninguna medida de protección para evitar la erosión. Que el Tribunal no es competente para determinar si un cuerpo de agua es o no de dominio público; en el informe se dijo que dicho criterio debía ser solicitado a la Dirección de Aguas, indicando esta Dirección en el oficio DA-034-2012, que en lugar se determinó la existencia de dos depresiones naturales, una quebrada sin nombre y la quebrada Cruz, siendo la primera, afluente de la segunda y que en el oficio ACOSA-DRFS-OF-296-2011, si bien se indica que no hay violación a lo que dispone el artículo 33) de la Ley Forestal con respecto a la quebrada Cruz, sin embargo eso mismo no se valoró con respecto a la quebrada sin nombre, ni se indica que no ha habido arrastre a esta última quebrada, de forma que queda pendiente de determinar si hay afectación con respecto a esta quebrada y que también quedó demostrado que el desarrollador no construyó las plantas de tratamiento a las que lo obligó la resolución que le otorgó la viabilidad ambiental, no obstante que al momento de la inspección ya habían 4 construcciones con fines habitacionales en uso, aunado a que en el área del proyecto se constató un mal manejo de desechos y materiales de construcción. Por los incumplimientos señalados, la representación del Estado alega que el Tribunal Ambiental se encontraba facultado para emitir la medida cautelar, ya que se trata del Estado a través de ese Tribunal cumpliendo su papel de garante del derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado y por ende obligado a dictar cualquier medida que fuese necesaria para evitar la producción de nuevos daños que resultasen graves e irreversibles. También sostuvo la representación Estatal que se dio una falta de interés actual porque el procedimiento administrativo ha cumplido con todas las exigencias legales. En cuanto a la indebida notificación acusada por la actora, señala que el apoderado de la empresa se dio por notificado de todo lo actuado de acuerdo al escrito de fecha 1 de febrero de 2012, y al darse por notificado ejercitó su derecho de defensa. En cuanto a la recusación denegada contra el señor Nombre112576 , indica que por encontrarse el procedimiento en fase preliminar, de acuerdo al artículo 20) del Reglamento de Procedimiento del Tribunal Ambiental; dicho organismo estaba facultado para no tener aún como parte al denunciado. En cuanto a la queja con respecto a la inexistencia de una segunda instancia, ello se debe a que el artículo 111 de la LOA, niega tal posibilidad, por lo que el procedimiento seguido es el correcto. Finalmente alega que el reclamo por daños y perjuicios resulta improcedente porque no se configura responsabilidad objetiva. En primer lugar porque se está frente a una investigación preliminar que, para garantizar la eficacia del acto final y sobre todo evitar daños de difícil o imposible reparación, se dictó una medida cautelar, de manera que no se ha dictado acto final, y es hasta que se finalice el procedimiento administrativo y con el dictado del acto final, en que el actor podrá reclamar por los supuestos daños, sin embargo en el caso de que se considere que resulte procedente entrar a valorarlos, también resultan improcedentes, en razón de que: 1) Hay prueba que la actora incumplió compromisos ambientales adquiridos en la viabilidad ambiental del proyecto, por lo cual no puede reclamar responsabilidad civil del Estado por la imposición de la medida cautelar impuesta para evitar daños. 2) Que no es dable entonces, que el actor reclame una supuesta responsabilidad, por unos supuestos daños generados por el Tribunal Ambiental actuando en el ejercicio de sus obligaciones, por daños que el mismo actor provocó por sus incumplimientos, de forma que la actuación del Tribunal y que el actor alega ahora que le generó daños, fue provocada por sus propios incumplimientos, de forma que el actor está en el deber de soportarlos, y no puede exigir responsabilidad del Estado o en todo caso lo sería a lo sumo por responsabilidad por conducta lícita, y de acuerdo al artículo 194 de la LGAP no procedería pretensión de pago de ganancias dejadas de percibir, toda vez que lo pretendido constituye un lucro cesante y no un daño propiamente dicho. Que tampoco acreditó el actor un nexo causal entre la conducta virtualmente achacable al Estado y los supuestos daños sufridos y que lo que se dio fue una eximente de responsabilidad denominada “culpa de la víctima”, pues fue la propia actora con su actuar quien propició el daño que ahora reclama. Que en todo caso, los daños que pretende por concepto de defensa legal ejercida, honorarios profesionales pagados, gastos por entrega de documentos al Tribunal Ambiental, no son daños sino que a lo sumo ante una sentencia estimatoria se deben liquidar como costas procesales y personales. Que las deudas con la empresa CONDECO del 16 de diciembre de 2011 al 30 de mayo de 2012, no resulta precedentes, porque el proyecto no se paralizó, pues el primero de febrero de 2012, se constató que el proyecto estaba operando. Que las facturas con Hacienda Grande, van de enero a julio de 2012, cuando ya se había dictado la resolución del Tribunal Contencioso No. 306-2012, que levantó parcialmente la orden de paralización. Que los montos pretendidos por daños de acuerdo a la nota firmada por la Jefe del Dpto. de Contabilidad de la empresa; en realidad constituyen gastos fijos del proyecto, y no son producto de la suspensión ordenada, aunado a que se incluyen gastos del 15 de diciembre de 2011 al 31 de mayo de 2012, período que abarca momentos durante los cuales el proyecto no fue paralizado. Sobre la reclamación de daños por las ventas que fueron dejadas sin efecto, señala que la prueba aportada consiste en el dicho del apoderado de la Sociedad Amelias Pacific Dreams y de simples estimaciones del señor Gary Curt Morris. En cuanto al daño moral objetivo producido a la empresa Amelias South Pacific, alega que este tipo de daño se paga solamente cuando se haya aportado prueba, de manera que si no se aporta resulta imposible su reconocimiento. Por su parte la representación de las codemandadas Gabriela Nájera Ocampo y Jacklyn Rivera Wong, señaló en lo que interesa y a manera de resumen: 1) Que la visita realizada al Proyecto, dio inició al expediente administrativo 377-11-02-TAA, de manera que su actuación se enmarcó dentro de una etapa preliminar. Que su informe pasó a conocimiento del TAA como insumo, para que sean sus integrantes, los que determinen la posibilidad de establecer una medida cautelar en protección del medio ambiente y será en el curso de la investigación que se procure la determinación y comprobación de hechos que el Estado está en obligación de investigar, para determinar que las obras no afectan los recursos naturales. 2) Que nunca certificaron la existencia de daños ambientales en el sitio, dado que no era su competencia y que en el Informe TAA-DT-155-11 se recomendó minimizar las posibles afectaciones ambientales, situación que plantea una duda que debe ser aclarada por las instancias competentes, pasando de la presunción a la confirmación e imputación lo que se hace propiamente en el proceso y por parte del TAA. Y que el informe técnico TAA-DT-155-11, en ningún momento se señala en el apartado de recomendaciones que se suspendiera los trabajos constructivos, ello por cuanto no es parte de sus funciones, sino competencia del TAA, tal y como lo indica el artículo 108 de la LOA y 111 del Reglamento de Procedimientos del Tribunal Ambiental, los cuales establecen la posibilidad de que el Tribunal establezca medidas cautelares con el fin de evitar daños ambientales y nunca recomendaron la aplicación de medidas de mitigación o resarcimiento de daños y el informe siempre se refiere a posibles afectaciones ambientales. Que la consignación que se dijo de la Hoja Changüina por Nombre88542 se debió a un error material, subsanable y que no conlleva mayor consecuencia jurídica, y que en todo caso se trató de un informe no vinculante y de preparación para el dictado de un acto final correspondiente al TAA. Que no ha habido mala fe de su parte, ni dolo, ni culpa grave, lo cual debió probarse para endilgársele la responsabilidad que se les exige. Por su parte el señor Nombre112576 indicó: Que en la resolución 887-2012-SETENA, luego de la inspección realizada el día 27 de febrero de 2012, la Secretaría Técnica Ambiental señaló que el proyecto no se estaba llevando en armonía con la naturaleza, sino que existían afectaciones al ambiente, lo cual es concordante con la medida cautelar impuesta por el Tribunal Ambiental. De forma que la viabilidad ambiental no es “patente de corso”, pues en ocasiones se irrespeta. En cuanto a sus declaraciones brindadas al Diario La Teja, señala que el rendir este tipo de cuentas más bien, es parte de las obligaciones del Tribunal Ambiental, y así quedó indicado en el voto de la Sala Constitucional No. 2008-9711, ya que lo que hizo fue informar sobre una barrida ambiental y los casos que se investigaban, por tratarse el ambiente de un tema que importa a la colectividad. Que la notificación de una medida cautelar, se trata de un acto previo, cuyo fin es, la protección ambiental, y así lo indicó también la Sala Constitucional en el voto 2009-819, cuando manifestó que aún el cierre del proyecto, no atenta contra ningún derecho fundamental, ya que su imposición es para evitar que el procedimiento que se inicie resulte inútil y precipitado. En cuanto a la nulidad de la notificación que acusa la empresa actora, sostiene que en la relación ambiente-hombre; el ambiente es la parte débil, de ahí que surge el principio indubio pro natura y el principio preventivo, y pretender que se deba notificar personalmente al representante de la sociedad, tornaría inaplicable la medida cautelar pues sería imposible realizar la notificación, por ello es que la jurisprudencia nacional se ha decantado que en estos casos basta con notificar en el sitio y que el daño ambiental no prosiga. Que su visita el proyecto obedeció a que el Tribunal realizó un operativo dentro del programa de barridas ambientales, pero que no le correspondió tramitar el expediente. Que de acuerdo a los mapas FONAFIFO 2000 y 2005, el inmueble tenía una vocación forestal, por lo que no es permitido el cambio de uso de suelo, de manera que hace suyas las manifestaciones indicadas en el Informe TAA-DT-155-11. Que la función del Tribunal Ambiental conforme al artículo 111) de la LOA es conocer, tramitar y resolver, de oficio o a instancia de parte, las denuncias por comportamientos que activos u omisivos que violen o amenacen con violar las normas de la legislación ambiental y para ello el artículo 99) prevé la posibilidad de aplicar medidas cautelares. Con respecto a las quebradas, indica que el informe técnico TAA-DT-155-11, en nada es contradictorio con el Informe DA-34-2012, de la Dirección de Aguas, en el que se dice que en el lugar se determinaron dos depresiones naturales, y una quebrada permanente sin nombre. Que el Estado costarricense en el artículo 50) de la Constitución le garantiza al costarricense un ambiente sano y ecológicamente equilibrado y es el Tribunal Ambiental como parte del Estado el encargado de velar por tal derecho. Y fue en el marco de esta obligación que el Tribunal Ambiental dictó la resolución 377-11-02 de las 14:05 horas del 29 de noviembre de 2011, estableciendo como medida cautelar “la paralización de cualquier actividad, obra o proyecto que afecte el medio ambiente, por parte del proyecto Osa Mountain Village”, con el fin de evitar daños de difícil o imposible reparación y proteger los recursos naturales y la biodiversidad. Que la base técnica que generó dudas al Tribunal sobre el daño ambiental y que obligó a aplicar el principio precautorio, fue el informe técnico No. TAA-DT-155-11, en el que se indicó que se había dado un cambio en el uso del suelo, eliminando el ecosistema boscoso para el establecimiento de los caminos y las construcciones, aunado a que no se habían construida plantas de tratamiento para las aguas residuales, y esto es mas que una duda razonable que justificó la actuación del Tribunal Ambiental. Que los recursos incoados fueron contestados oportunamente. Que no hay evidencia de la pérdida económica alegada, y para el momento en que se impone la medida cautelar, no contaban con los permisos de construcción. Indica el señor Nombre112576 , que lo que dispuso la medida cautelar, fue la suspensión de la tala de árboles por no contar con los permisos respectivos, la limpieza de los residuos materiales y la construcción de las plantas de tratamiento, y que la empresa paralizara toda la obra, no fue una decisión del Tribunal, sino de los propios encargados del proyecto. En las valoraciones de fondo, sostiene en lo que interesa que, el Tribunal Ambiental como órgano colegiado sustentó la resolución 1284-11-TAA en el informe técnico TAA-DT-155-11. Que la resolución del Tribunal Ambiental no suspendió todo el proyecto, sino solamente de aquellas obras que afectasen el medio ambiente, siendo esto el cambio de uso de suelo, la eliminación de sistemas boscosos para establecer caminos y construcciones y cumplir con las plantas de tratamiento de aguas residuales. Que lo que indicó en el Diario La Teja, fue “...Nombre112576 detalló que los casos investigados...”, e hizo mención de las empresas que efectivamente estaban siendo investigadas, y que no entiende que daño podría haberle causado esto, pues es parte de la obligación que tiene el Tribunal de informar, además que desde que fue recusado, nunca más resolvió nada que tuviera que ver con la empresa y que el hecho de que hubiese participado de la inspección, se debió a que el Tribunal realizó en esos días una barrida ambiental, además que la recusación fue resuelta como en derecho corresponde. Que el adelanto de criterio que acusa la empresa actora no es tal, toda vez que lo único que manifestó fue “...Nombre112576 detalló que los casos investigados…”, y ciertamente la empresa actora estaba dentro de las investigadas, y eso fue lo que manifestó. Que desde que fue recusado, nunca mas resolvió nada relacionada con la empresa. Que el proceso ambiental administrativo es informal, por lo que no es requisito aplicar los principios de formalidad de otras ramas del derecho, y que la Sala ha sostenido que lo indispensable en materia ambiental es la actuación de la Administración en forma pronta, para detener un daño que puede convertirse en irreparable si no se actúa con prontitud y que en todo caso, el actor recurrió cuando fue notificado, de manera que no se le generó indefensión. Que el Tribunal no actuó de mala fe, y por el contrario está apegada al derecho ambiental. Que no redactó el informe técnico, y que su actuación fue como Juez Ambiental. Que fueron las Ingenieras quienes hicieron su informe con base a criterios sustentando sus observaciones. Que por disposición de Ley (artículo 111) de la LOA), las resoluciones del Tribunal Ambiental Administrativo son irrecurribles. Finaliza el codemandado Nombre112576 señalando que el proyecto Osa Mountain Village ha tenido problemas ambientales, lo cual fue corroborado por otras instancias, entre éstas, tenemos: 1) En la Resolución 887-2012-SETENA, se ordenó la conformación de un órgano investigativo por las supuestas no conformidades. 2) En el fallo del Tribunal Contencioso que otorgó la medida cautelar, se le indicó que no podía cortar árboles con motivo de la continuación en la ejecución del proyecto, salvo que contaran con las respectivas autorizaciones. Poner en operación la planta de tratamiento, y que pasó con las aguas no tratadas, hacia donde van, hacía un río o una quebrada?. Además se le ordenó a la empresa actora que, en el lugar donde realizó movimientos de tierra, colocara lonas geotextiles, y sembrar coberturas con vetiver y manicillo, a fin de detener la escorrentía. De manera que quedó claro que el proyecto no estaba en perfecta armonía con el ambiente.

II. HECHOS PROBADOS

De importancia para el dictado de esta sentencia, se tienen los siguientes hechos de relevancia:

  • 1)Por oficio No. A-35 ARQ. TRIB. 2009 del 26 de marzo de 2009, el Arquitecto de la Municipalidad de OSA Fernando Jiménez Martínez indicó que el uso de suelo de la propiedad ubicada en ese Cantón con Plano Catastrado No. P-027383-1975 se encuentra en una zona homogénea en el que se permite la construcción de proyectos hoteleros y residenciales. (Ver folio 151 del Tomo I Setena).
  • 2)Por resolución No. 530-2010-SETENA, a las 09:40 del 16 de marzo del 2010, la Secretaría Técnica Ambiental aprobó el Formulario de Evaluación Ambiental D1, el Plan de Gestión Ambiental (PGA) y la DJCA del proyecto Osa Mountain Village presentado por la sociedad Amelias South Pacific Dreams S.R.L., para la propiedad matrícula No. Placa20396, ubicada en Puerto Cortés de Osa, Puntarenas, plano catastrado No. P-027383-1975, hoja cartográfica Nombre88542 en escala 1:50000, coordenadas 330000 N--517000 E, permitiendo la construcción de casas, cabañas turísticas, un condohotel, centro de conferencias, restaurantes, piscinas, spa, tiendas, en un área de 180,000 M2 siendo únicamente 46,644 M2 los afectados por el proyecto. (Ver folios del 201 al 216 del expediente Tomo I Setena).
  • 3)Por resolución No. R-0718-2010-AGUAS-MINAET de las 13:55 horas del 18 de agosto de 2010, la Dirección de Aguas del Ministerio del Ambiente y Energía, otorgó por el plazo de 10 años a la Sociedad Amelias South Pacific Dreams S.R.L., cédula jurídica CED89124 concesión de aprovechamiento de aguas superficiales para tomar de la "Quebrada sin Nombre" 7.00 litros por segundo, para ser utilizada en su finca folio real No. 032506-000. (Ver folio 228 y 227 del expediente Tomo 1 del SETENA).
  • 4)Por oficio SG-ASA-1313-2011-SETENA , del 05 de setiembre de 2011, la Secretaría General del Setena, le solicitó al Área de Conservación Osa certificar si la finca No. Placa20397 con plano catastrado No. P-27383-1975, poseía permisos para la corta de árboles y realizara una visita al proyecto para determinar el área de retiro de quebradas y si existía invasión a áreas de bosque. (Ver folio 248 del Tomo I Setena ).
  • 5)Que por oficio TAA-DT-155-11 del 05 de octubre de 2011, dirigido al Licenciado Alexis Madrigal Chaves del Departamento Técnico del Tribunal Ambiental Administrativo, la Bióloga Gabriéla Nájera Ocampo y la Ingeniera Jacklyn Rivera Wong ambas funcionarias de ese Departamento; le informaron que el 29 de agosto de 2011 realizaron una inspección de oficio "in situ" al Proyecto Osa Mountain Village, concluyendo: a. En apariencia el proyecto ha realizado un cambio en el uso de suelo, eliminando el ecosistema boscoso para el establecimiento de los caminos y las construcciones. b. Se debe determinar si las depresiones topográficas corresponden a cuerpos de agua y la naturaleza de los mismos según la Dirección de Aguas del MINAET. c. De ser así habría una invasión al área de protección de los cuerpos de agua definidos y recomendaron en razón de ello: a. Realizar las medidas legales correspondientes por el departamento legal de este Tribunal para minimizar y corregir las posibles afectaciones ambientales. b. Solicitar a las instituciones correspondientes la valoración económica del daño ambiental según corresponda por la invasión del área de protección y el cambio de uso de suelo. (Ver folios del 1 al 3 del expediente administrativo).
  • 6)Por resolución No. 1284-11-TAA, de las 14:05 horas del 29 de noviembre de 2011, notificada el 16 de diciembre de 2011, el Tribunal Ambiental Administrativo; con base en el informe No. TAA-DT-155-11, y en los artículos 50) constitucional, 17 y el 111) inciso b) de la Ley Orgánica del Ambiente, 11.2 y 45 de la Ley de Biodiversidad y 19 y 70 de la Ley Forestal; dispuso imponer una medida cautelar consistente en la paralización de cualquier actividad, obra o proyecto que afecte el medio ambiente y hasta tanto se dicte el acto final o hasta que ese Tribunal ordenase su levantamiento y dispuso solicitar informes de cumplimiento de la medida cautelar a la Ing. Etilma Morales o a quien ocupase su puesto como Directora del Área de Conservación de Osa. (Ver folios del 99 al 107 y 119 del expediente administrativo).
  • 7)Que por oficio TAA-DT-219-11 del 16 de diciembre de 2011, dirigido al Ingeniero Jorge Bonilla Cervantes del Departamento Técnico del Tribunal Ambiental Administrativo; la Ingeniera Jacklyn Rivera Wong le informa que el 06 de diciembre de 2011, realizó una inspección de oficio "in situ" al Proyecto Osa Mountain Village junto con el Ingeniero Francisco Vargas Salazar de la Dirección de Aguas a efectos de encontrar la naciente de aguas dentro de la propiedad de concluyendo que a esa fecha el proyecto se encuentra operando, y que existe posible invasión del área de protección de una naciente, dependiendo del criterio de la Dirección de Aguas, y recomienda realizar las medidas legales para minimizar y corregir las posibles afectaciones ambientales. (Ver folios del 114 y 115 del expediente administrativo).
  • 8)El día 21 de diciembre de 2011, el señor Gary Curt Morris apoderado especial de la firma desarrolladora Osa Mountain Village, planteó incidente de nulidad de actuaciones y de la resolución No. Placa20398. (Ver folios del 121 al 124 del expediente administrativo).
  • 9)Por nota de fecha 22 de diciembre de 2011, el Licenciado Martín González Vargas, Asesor Legal de ACOSA-SINAC visitó el proyecto y constató que no se encontraba equipo de trabajadores laborando. (Ver folio 145, 146, 147 y 148 del expediente administrativo).
  • 10)Por oficio DA-0034-2012 del 6 de enero de 2012, el Ingeniero Francisco Vargas Salazar, de la Dirección de Aguas informó al Tribunal Ambiental que, realizó una inspección al proyecto Osa Mountain Village, y en el sitio se determinaron dos depresiones por las cuales escurren aguas pluviales propias del proyecto, además se determina la existencia de una quebrada permanente, afluentes de Quebrada Cruz. (Ver folios del 139 al 142 del expediente administrativo).
  • 11)El día 01 de febrero de 2012, el señor Gary Curt Morris apoderado especial de la firma desarrolladora Osa Mountain Village, planteó incidente de recusación contra el señor Nombre112576 , en razón de que en criterio de la actora el señor Nombre112576 adelantó criterio en opinión dada al Diario La Teja en su edición del 26 de octubre de 2011. Recusación que fue rechazada por resolución No. 169-12-TAA de las 09:06 horas del 10 de febrero de 2012. Resolución que fue recurrida por el apoderado de la empresa actora el día 20 de febrero de 2012. Gestión que fue rechazada por resolución 291-12-TAA, de las 14:50 horas del 15 de marzo de 2012. (Ver folios del 149 al 154, del 162 al 168, del 179 al 181 y del 183 al 186 del expediente administrativo).
  • 12)Por oficio ACOSA-DRFVS-DCP-OF-035-12 del 02 de febrero de 2012, el Técnico Freddy Zúñiga Baltodano, del Departamento de Control y Protección del Área de Conservación OSA informó al Tribunal Ambiental que las Obras en el Proyecto Osa Mountain Village no se habían suspendido tal y como lo dispuso la medida cautelar impuesta por resolución No. 1284-1102-TAA. (Ver folios del 172 al 178 del expediente administrativo).
  • 13)Por escrito presentado el día 20 de febrero de 2012, el representante de la empresa actora presentó recurso de revocatoria con apelación en subsidio contra la resolución No. Placa20399 de las 09:06 horas del 10 de febrero de 2012, mediante la cual se rechazó la gestión de recusación contra el señor Nombre112576 . (Ver folios del 242 al 244 del expediente administrativo).
  • 14)Por informe técnico No. ASA-515-2012 del 27 de febrero de 2012, suscrito por los Ingenieros Mario Céspedes Pereira y Víctor Guzmán Arguedas, comunican al SETENA sobre la visita realizada al proyecto el día 01 de setiembre de 2011 y de los siguientes incumplimientos: Corta de árboles sin permisos de la Autoridad Forestal del Estado (AFE), desechos dispersos en toda el área del proyecto, invasión a área de protección de 50 metros de la Quebrada Cruz, debido a una terraza construida cerca de la Dirección13616 . . Desague de aguas pluviales de la casa No. 31 en áreas de aparente bosque sin medidas para evitar erosión. No contaba con concesión de agua de la toma de la Quebrada Cruz y se recomendó instaurar un proceso de investigación para determinar si procede o no la apertura de un Órgano Director. (Ver folios del 294 al 303 del expediente Tomo II Setena).
  • 15)Que el día 21 de marzo de 2012, el representante de la empresa desarrolladora planteó recurso de apelación por inadmisión contra la resolución que declaró inadmisible el recurso de revocatoria con apelación incoados contra la resolución No. 162-12-TAA-del 10 de febrero de 2012. (Ver folios 234 y 235 del expediente administrativo).
  • 16)Por resolución No. 291-12-TAA de las 14:50 horas del 15 de marzo de 2012, el Tribunal Ambiental declaró inadmisible el recurso de revocatoria con apelación en subsidio interpuesto por el representante de la empresa actora contra la resolución No. 169-12-TAA, del 10 de febrero de 2012. (Ver folios del 237 al 240 del expediente administrativo).
  • 17)Por oficio DAJ-492-2012, del 26 de marzo de 2012, la Dirección de la Asesoría Jurídica le comunica al representante de la empresa actora que de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 111.d) de la Ley Orgánica del Ambiente, las resoluciones del Tribunal Ambiental carecen de recurso en alzada, en virtud de que es por ley que ese Tribunal quien agota la vía administrativa. (Ver folio 258 del expediente administrativo).
  • 18)Por resolución No. 306-2012 de las 08:00 horas del 07 de junio de 2012, el Tribunal Procesal Contencioso Administrativo otorgó parcialmente medida cautelar suspendiendo los efectos de la resolución No. 1284-11-TAA para las áreas que no se encuentran dentro de las siguientes zonas: a) Área destinada a bosque conforme al mapa de uso actual de suelo presentado a conocimiento de la SETENA para el trámite de la viabilidad ambiental. b) Área de 50 metros contado a partir de la denominada quebrada Cruz. c) Área correspondiente a 4 construcciones habitacionales ubicadas, según el informe TAA-DT-155-11, en las coordenadas N09 grados, 01 31,04 y W83 grados 30, 36,26 y como contracautela ordenó: I) No cortar árboles con motivo de la continuación del proyecto excepto que cuente con los permisos del Área de Conservación de Osa. II) Construir y poner en operación de manera inmediata el sistema de tratamiento de aguas residuales aprobado para el proyecto. III) Concluir con la instalación de cunetas y áreas de desfogue para controlar la erosión. IV) Proteger con lonas geotextiles las zonas donde realizó movimientos de tierra y sembrar coberturas como vetiver y manicillos. (Ver folios del 189 al 203 del expediente administrativo).
  • 19)Por resolución No. 1019-12-TAA, de las 14:50 horas del 8 de noviembre de 2012, el Tribunal Ambiental Administrativo, subsanó el error material contenido en la resolución 1284-11-TAA en cuanto consignó "Nombre112577 " para que se leyera correctamente "Nombre112575 " y rechazó la gestión recursiva planteada contra dicha resolución. (Ver folios del 211 al 218 del expediente administrativo).
  • 20)Que a la fecha del dictado de la presente sentencia, el Tribunal Ambiental Administrativo no ha emitido el acto final dentro del procedimiento administrativo tramitado contra el Proyecto Osa Mountain Village bajo expediente No. 377-11-02 .TAA. (De los autos).
  • 21)Que el proyecto fue paralizado cautelarmente por el Tribunal Ambiental Administrativo entre el 21 de diciembre de 2011 (fecha en que fue notificada la empresa desarrolladora la resolución No. 1284-11-TAA) y el 07 de junio de 2012, para un total de 5 meses y 17 días.
  • 22)Que el proyecto fue objeto de una fiscalización por parte del Tribunal Ambiental Administrativo, como parte de la barrida ambiental llevada a cabo durante el año 2011 en la fila costeña. (De los autos).
  • 23)Que el señor Nombre112576 indicó al Diario La Teja, que entre los caso investigados se encontraba el Proyecto Osa Mountain Village, únicamente. (Ver folio 154 del expediente administrativo).

III. SOBRE HECHOS NO PROBADOS

Se tienen como tales, ante la ausencia manifiesta de prueba en ese sentido: Único: Que los funcionarios Nombre112576 , Gabriéla Nájera Ocampo y Jacklyn Rivera Wong, en el ejercicio de sus funciones como funcionarios del Tribunal Ambiental Administrativo, hayan actuado con dolo o culpa grave en las gestiones analizadas en la presenta causa. (No hay prueba en ese sentido).

IV. SOBRE EL RÉGIMEN DE RESPONSABILIDAD PÚBLICA

La representación de la sociedad actora reclama responsabilidad patrimonial del Estado y los codemandados alegando en lo que interesa: Que la paralización de todos los trabajos constructivos en el proyecto mediante resolución No. Placa20398, le ocasionó a la actora daños y perjuicios de difícil o imposible reparación, pues además de que durante la suspensión de las obras entre diciembre de 2011 y junio de 2012, se produjo una acumulación considerable de bienes e insumos adquiridos para la construcción los cuales sufrieron un grave deterioro, además de la congelación del flujo de caja del proyecto debido a que se interrumpió la visita de turistas nacionales y extranjeros que diariamente y en considerable cantidad visitas sus instalaciones, compran acciones del proyecto o adquieren instalaciones dentro del mismo pagando contra avance de obra. Además de los programas con Escuelas y Colegios de la zona, estudiantes les visitaban para instruirlos sobre proyectos autosuficientes, además de que cien trabajadores y por ende sus familias perdieron su ingreso salarial ya que debieron ser despedidos durante todo el tiempo que las obras estuvieron paralizadas.

Acusan también que la conducta impugnada les generó daños con sus proveedores pues al ver paralizadas las obras y suspenderse el flujo de caja, se vieron en la obligación de suspender los pagos por deudas con sus proveedores. Que como el proyecto fue concebido y autorizado para la venta de lotes y de construcciones de interés turístico ecológico, se logró colocar en el plano internacional una gran cantidad de opciones de venta de los bienes del proyecto, recibiendo adelanto de dineros que se vieron en la obligación de devolver a los compradores por la paralización de las obras, lo que les colocó en una situación de incumplimiento contractual, además que se recibieron notas de posibles compradores manifestándose en contra de realizar la inversión en razón de la publicación que hizo el Tribunal Ambiental en su página web y la información falsa que hizo su presidente en el periódico La Teja, lo cual significó una reversión de ventas que ronda los dos millones de dólares.

Con base en lo expuesto la empresa actor reclama responsabilidad patrimonial, por los daños y perjuicios que asegura la actuación administrativa le ocasionó y que liquidará en fase de ejecución de sentencia. Con respecto a la responsabilidad por daños ocasionados por conducta normal, anormal, legítima o ilegítima de la Administración, debemos indicar que el artículo 49) de la Constitución Política estableció como objeto de la Jurisdicción Contenciosa Administrativa el de "...garantizar la legalidad de la función administrativa del Estado, de sus instituciones y de toda otra entidad de derecho público. La desviación de poder será motivo de impugnación de los actos administrativos. La ley protegerá, al menos, los derechos subjetivos y los intereses legítimos de los administrados". Sobre esta Jurisdicción y su objeto, la Sala Constitucional ha indicado en reiterada jurisprudencia: "...Esta norma, forma parte de un concepto -en su acepción moderna- introducido al derecho político costarricense por la Constitución de 1949, cual es el de la fiscalización judicial de los actos públicos.

(...) El concepto fue reforzado por la reforma introducida mediante ley #3124 de 25 de junio de 1963 que permitió impugnar también los actos discrecionales de la administración, no contemplados dentro de la redacción original del artículo 49 que limitó la jurisdicción contencioso-administrativa a fiscalizar el "uso de facultades regladas". El propósito del legislador constituyente fue situar en el derecho constitucional costarricense, un nuevo y verdadero derecho subjetivo en favor de los ciudadanos, que garantizara su defensa en caso de extralimitaciones de los gobernantes". (Voto No. 5686-95 de 15:30 de 18 de octubre de 1995, haciendo referencia al voto 3905-94 de 15:57 de 3 de agosto de 1994). Sobre este mismo tema también señaló: “...Nuestra Constitución Política no consagra explícitamente el principio de la responsabilidad patrimonial de las administraciones públicas por las lesiones antijurídicas que, en el ejercicio de la función administrativa, le causen a los administrados.

Empero, este principio se encuentra implícitamente contenido en el Derecho de la Constitución, siendo que puede ser inferido a partir de una interpretación sistemática y contextual de varios preceptos, principios y valores constitucionales. En efecto, el artículo 9°, párrafo 1°, de la Carta Política dispone que “El Gobierno de la República es (...) responsable (...)” , con lo cual se da por sentada la responsabilidad del ente público mayor o Estado y sus diversos órganos (...) El ordinal 11°, de su parte, establece en su párrafo primero la “(...) Responsabilidad penal (...)” de los funcionarios públicos y el segundo párrafo nos refiere la “(...) Responsabilidad personal para los funcionarios en el cumplimiento de sus deberes (...)”. El artículo 34 de la Constitución Política ampara los “derechos patrimoniales adquiridos” y las "situaciones jurídicas consolidadas", los cuales solo pueden ser, efectiva y realmente, amparados con un sistema de responsabilidad administrativa de amplio espectro sin zonas inmunes o exentas cuando sean vulnerados por las administraciones públicas en el despliegue de su giro o desempeño público.

El numeral 41 ibídem, estatuye que “Ocurriendo a las leyes, todos han de encontrar reparación para las injurias o daños que hayan recibido en su persona, propiedad o intereses morales (...)” , este precepto impone el deber al autor y responsable del daño de resarcir las lesiones antijurídicas efectivamente sufridas por los administrados como consecuencia del ejercicio de la función administrativa a través de conductas positivas por acción o negativas por omisión de los entes públicos, con lo cual se convierte en la piedra angular a nivel constitucional para el desarrollo legislativo de un sistema de responsabilidad objetiva y directa en el cual el resarcimiento no depende del reproche moral y subjetivo a la conducta del funcionario público por dolo o culpa, sino, única y exclusivamente, por habérsele infringido o recibido, efectivamente, “(...) injurias o daños (...) En su persona, propiedad o intereses morales (...)”, esto es, una lesión antijurídica que no tiene el deber de soportar y, por consiguiente, debe serle resarcida.

(...) se reconoce (...) por el texto fundamental que los sacrificios especiales o las cargas singulares que el administrado no tiene el deber de soportar o tolerar, aunque devengan de una actividad lícita (...) deben resarcirse. El artículo 49, párrafo 1°, de la Constitución Política en cuanto, de forma implícita, reconoce la personalidad jurídica y, por consiguiente, la posibilidad de demandar en estrados judiciales a los entes públicos, cuando incumplan con sus obligaciones constituye un claro basamento de la responsabilidad administrativa. De su parte el párrafo in fine del ordinal 49 ya citado dispone que “La ley protegerá, al menos, los derechos subjetivos y los intereses legítimos de los administrados”, siendo que una de las principales formas de garantía de éstos lo constituye un régimen de responsabilidad administrativa objetivo, directo, amplio y acabado.(...). El principio de responsabilidad administrativa de los entes públicos y de sus funcionarios resulta complementado con la consagración constitucional del principio de igualdad en el sostenimiento de las cargas públicas (artículos 18 y 33) que impide imponerle a los administrados una carga o sacrificio singular o especial que no tienen el deber de soportar y el principio de la solidaridad social (artículo 74), de acuerdo con el cual si la función administrativa es ejercida y desplegada en beneficio de la colectividad, es ésta la que debe soportar las lesiones antijurídicas causadas a uno o varios administrados e injustamente soportadas por éstos.

Finalmente, es menester tomar en consideración que la Constitución Política recoge un derecho fundamental innominado o atípico que es el de los administrados al buen funcionamiento de los servicios públicos, el que se infiere claramente de la relación de los numerales, interpretados, a contrario sensu, 140, inciso 8°, 139, inciso 4° y 191 de la Ley fundamental en cuanto recogen, respectivamente, los parámetros deontológicos de la función administrativa tales como el “buen funcionamiento de los servicios y dependencias administrativas”, “buena marcha del Gobierno” y “eficiencia de la administración”. Este derecho fundamental al buen funcionamiento de los servicios públicos le impone a los entes públicos actuar en el ejercicio de sus competencias y la prestación de los servicios públicos de forma eficiente y eficaz y, desde luego, la obligación correlativa de reparar los daños y perjuicios causados cuando se vulnere esa garantía constitucional.

De esta forma, queda en evidencia que el constituyente originario recogió de forma implícita el principio de la responsabilidad de las administraciones públicas, el que, como tal, debe servir a todos los poderes públicos y operadores del Derecho como parámetro para interpretar, aplicar, integrar y delimitar el entero ordenamiento jurídico. Bajo esta inteligencia, un corolario fundamental del principio constitucional de la responsabilidad administrativa lo constituye la imposibilidad para el legislador ordinario de eximir o exonerar de responsabilidad a algún ente público por alguna lesión antijurídica que le cause su funcionamiento normal o anormal o su conducta lícita o ilícita a la esfera patrimonial y extrapatrimonial de los administrados.” (Sala Constitucional Voto No. 5207-2004 de las 14 horas y 55 minutos del 18 de mayo del 2004). De conformidad entonces con lo que estableció el constituyente originario, en el artículo 49 de la Carta Magna; el Legislador ordinario emitió el Código Procesal Contencioso Administrativo y en sus artículos 1 y 2 se reitera que esta jurisdicción tiene por objeto "tutelar las situaciones jurídicas de toda persona, garantizar o restablecer la legalidad de cualquier conducta de la Administración Pública sujeta al Derecho Administrativo, así como conocer y resolver los diversos aspectos de la relación jurídico-administrativa, correspondiéndole conocer las cuestiones de responsabilidad patrimonial de la Administración Pública y sus funcionarios".

Se reitera que, la Jurisdicción Contencioso Administrativa, además de conocer sobre la legalidad de los actos de la Administración Pública, conoce también sobre la responsabilidad de ésta, con base en lo señalado en los artículos 11, 9 y 41 de nuestra Carta Magna, en tanto disponen respectivamente que los funcionarios son simples depositarios de la ley y no pueden atribuirse funciones o competencias que el ordenamiento no les da (Principio de legalidad). Que "El Gobierno de la República es popular, representativo, participativo, alternativo y responsable. Lo ejercen el pueblo y tres Poderes distintos e independientes entre sí". Así como que " Ocurriendo a las leyes, todos han de encontrar reparación para las injurias o daños que hayan recibido en su persona, propiedad o intereses morales. (...)". Aunado al régimen de responsabilidad previsto en la normativa citada, tenemos además que la Ley General de la Administración Pública estableció un régimen de responsabilidad objetiva acorde con lo establecido en los artículos 11, 9, 41 y 49 constitucionales.

De esta forma el artículo 190.1) de la Ley General de la Administración Pública, dispone que la Administración responderá por todos los daños que cause su funcionamiento legítimo o ilegítimo, normal o anormal, salvo fuerza mayor, la culpa de la víctima o el hecho de un tercero. En cuanto al régimen de responsabilidad establecido en la Ley General de la Administración Pública la Sala Primera ha reiterado en su jurisprudencia: "...De forma tal que la Administración Pública debe asumir los daños que cause, salvo causal exonerativa acreditada. En consecuencia para su reconocimiento se requiere de tres requisitos esenciales:

  • 1)actuación u omisión derivada de la función o conducta de la Administración Pública omisiva o activa, formal o material, normal o anormal, lícita o ilícita.
  • 2)Lesión o existencia de un daño antijurídico , una conducta por acción u omisión que infringe el ordenamiento jurídico, lesión que debe ser cierta, efectiva, real, evaluable, individualizable, y no hipotética, conforme lo dispuesto por el numeral 196 de la Ley General de la Administración Pública, y
  • 3)el nexo causal , la existencia de la relación directa de causa a efecto entre el hecho que se imputa y el daño producido que legitimen el perjuicio producido, sin causales de exclusión del nexo de causalidad. En cuanto a las causas que rompen el nexo de causalidad, están la fuerza mayor, la cual se entiende como un hecho de la naturaleza, extraño, exterior, imprevisible e inevitable, también opera la culpa de la víctima, que acontece cuando por su propio accionar, o por su descuido, negligencia e imprudencia inexcusable, se provoca la lesión, se coloca en una posición propicia para ello, asume el riesgo y sus efectos nocivos previendo la eventualidad o posibilidad de la contingencia y el hecho de un tercero, que es la acción u omisión de una persona ajena a la relación triangular entre la Administración-funcionario y afectado, sin cuya participación no se hubiera producido el hecho lesivo (Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia: número 025-F-99 de las 14:15 horas del 22 de enero de 1999, número 589-F-99 de las 14:20 horas del 1 de octubre de 1999, y la número 252-F-01 de las 16:15 horas del 28 de marzo del 2001). En cuanto a los funcionarios públicos, indicar que su responsabilidad ante terceros, se rige por lo estipulado en los numerales 199 a 202 de la Ley General de la Administración Pública. En estos artículos se estableció que el funcionario público responderá en forma personal cuando haya actuado con dolo o culpa grave en el ejercicio de sus deberes y funciones o con ocasión del mismo, tratándose en realidad de una responsabilidad subjetiva, no objetiva. Recordemos que, en la responsabilidad subjetiva, se debe acreditar por parte de quien la reclama, que el sujeto causante del daño, actuó con dolo o culpa, entiendo el dolo, como el engaño, fraude o simulación llevados a cabo maliciosamente con la intención de dañar a alguien, es decir, la voluntad deliberada de cometer un delito, a sabiendas de su carácter delictivo y del daño que puede causar. Por su parte, la culpa se da cuando el sujeto comete un daño a otro, pero por su actuar negligente, imprudente o sin pericia. En el caso de la responsabilidad subjetiva, la carga de la prueba recae sobre el sujeto que reclama este tipo de responsabilidad, conforme a lo que dispone el artículo 317 del Código Procesal Civil. Ahora, nótese que la Ley General de la Administración Pública, paralelamente a la responsabilidad de la Administración bajo un régimen de responsabilidad objetiva, en el que el reclamante únicamente tiene que acreditar la conducta (activa u omisiva) de la Administración y el resultado daño, unidos ambos extremos por un nexo de causalidad (no el dolo, ni la culpa); estableció a partir del artículo 199 un régimen de responsabilidad de sus funcionarios ante terceros, eso sí; siempre y cuando estos hayan actuado con dolo o culpa grave. De manera que con respecto a los funcionarios públicos, estableció frente a los terceros un régimen de responsabilidad subjetiva. Ahora, nótese que la culpa exigida para que el funcionario sea responsable ante terceros no es cualquier culpa, sino una culpa grave. De manera que si el funcionario actuó con una simple culpa, no será responsable ante terceros. La culpa grave, se entiende como aquellas actuaciones en las que, el funcionario actúa con un claro desprecio con respecto a las reglas de la ciencia o la técnica o a los procedimientos y en todo caso, se requiere que quien reclama este tipo de responsabilidad acredite que el funcionario actuó con dolo o culpa pero que esta culpa sea grave. Corresponde ahora analizar los daños susceptibles de reparación. La Sala Primera manifestó sobre el daño: “...IV. El daño constituye uno de los presupuestos de la responsabilidad civil extracontractual, por cuanto el deber de resarcir solamente se configura si ha mediado un hecho ilícito dañoso que lesione un interés jurídicamente relevante, susceptible de ser tutelado por el ordenamiento jurídico. El daño, en sentido jurídico, constituye todo menoscabo, pérdida o detrimento de la esfera jurídica patrimonial o extrapatrimonial de la persona (damnificado), el cual provoca la privación de un bien jurídico, respecto del cual era objetivamente esperable su conservación de no haber acaecido el hecho dañoso. Bajo esta tesitura, no hay responsabilidad civil si no media daño, así como no existe daño si no hay damnificado. Por otra parte, sólo es daño indemnizable el que se llega a probar (realidad o existencia), siendo ello una cuestión de hecho reservada al prudente arbitrio del juzgador. En suma, el daño constituye la brecha perjudicial para la víctima, resultante de confrontar la situación anterior al hecho ilícito con la posterior al mismo. V.- En muchas ocasiones se utilizan indiscriminadamente las expresiones "daños" y "perjuicios". Es menester precisar y distinguir ambos conceptos. El daño constituye la pérdida irrogada al damnificado (damnum emergens), en tanto el perjuicio está conformado por la ganancia o utilidad frustrada o dejada de percibir (lucro cesans), la cual era razonable y probablemente esperable si no se hubiese producido el hecho ilícito. VI.- No cualquier daño da pie a la obligación de resarcir. Para tal efecto, han de confluir, básicamente las siguientes características para ser un "daño resarcible": A) Debe ser cierto; real y efectivo, y no meramente eventual o hipotético, no puede estar fundado en realizaciones supuestas o conjeturales. El daño no pierde esta característica si su cuantificación resulta incierta, indeterminada o de difícil apreciación o prueba; tampoco debe confundirse la certeza con la actualidad, pues es admisible la reparación del daño cierto pero futuro; asimismo, no cabe confundir el daño futuro con el lucro cesante o perjuicio, pues el primero está referido a aquél que surge como una consecuencia necesaria derivada del hecho causal o generador del daño, es decir, sus repercusiones no se proyectan al incoarse el proceso. En lo relativo a la magnitud o monto (seriedad) del daño, ello constituye un extremo de incumbencia subjetiva única del damnificado, empero el derecho no puede ocuparse de pretensiones fundadas en daños insignificantes, derivadas de una excesiva susceptibilidad. B) Debe mediar lesión a un interés jurídicamente relevante y merecedor de amparo. Así puede haber un damnificado directo y otro indirecto: el primero es la víctima del hecho dañoso, y el segundo serán los sucesores de la víctima. C) Deberá ser causado por un tercero, y subsistente, esto es, si ha sido reparado por el responsable o un tercero (asegurador) resulta insubsistente. D) Debe mediar una relación de causalidad entre el hecho ilícito y el daño. VII.- Dentro de las clases de daños, se encuentra en primer término el daño material y el corporal, siendo el primero el que incide sobre las cosas o bienes materiales que conforman el patrimonio de la persona, en tanto el segundo repercute sobre la integridad corporal y física. En doctrina, bajo la denominación genérica de daño material o patrimonial, suelen comprenderse las específicas de daño corporal y de daño material, en sentido estricto. La segunda parece ser la expresión más feliz, pues el daño corporal suele afectar intereses patrimoniales del damnificado (pago de tratamiento médico, gastos de hospitalización, medicamentos, etc.), ganancias frustradas si el daño lo ha incapacitado para realizar sus ocupaciones habituales (perjuicios), etc. Esta distinción nació en el Derecho Romano, pues se distinguía entre el daño inferido a las cosas directamente (damnun) y el que lesionaba la personalidad física del individuo (injuria). En el daño patrimonial el menoscabo generado resulta ser valorable económicamente...” (Voto N°112 de las 14 horas 15 minutos del 15 de julio de 1992). De conformidad con la normativa y jurisprudencia citada, tenemos entonces que de los artículos 11, 9 y 41 de la Constitución Política, 11 y 190 de la Ley General de la Administración Pública, en Costa Rica se consagró un sistema de responsabilidad solidaria y objetiva, por la que la Administración deberá responder por todos los daños que cause su funcionamiento legítimo, ilegítimo, normal o anormal, salvo que concurra una eximente de responsabilidad como, fuerza mayor, culpa de la víctima o hecho de un tercero. Que el funcionario será responsable frente a terceros, cuando actúe con dolo o culpa grave, debiendo quien reclame este tipo de responsabilidad acreditar (carga de la prueba) que el funcionario actuó con dolo o culpa grave y que el daño sea real, efectivo, evaluable e individualizable y que entre la conducta administrativa y el daño exista un nexo causal, de forma que no es suficiente invocar un daño, sino que se debe demostrar fehacientemente su existencia y el nexo de causalidad que le une con la conducta u omisión del ente responsable.

V. DEL RÉGIMEN DE NULIDADES DEL ACTO ADMINISTRATIVO

La representación de la empresa actora acusa que las funcionarias Gabriela Nájera Ocampo y Jacklyn Rivera Wong realizaron una visita al sitio de construcción el día 29 de agosto de 2011 contando con el acompañamiento del señor Nombre112576 . Que una vez realizada la visita, rindieron el informe TAA-DT-155-11 de fecha 5 de octubre de 2011. Acusan los representantes de la sociedad actora que en dicho informe se indicó que en el lugar se encontraron varias edificaciones en construcción de diferentes dimensiones y estilos todas ubicadas al borde (menos de 10 metros) del ecosistema boscoso remanente, lo cual es absolutamente falso ya que el proyecto está ubicado en terrenos de potrero y charrales y desde muchos años atrás dedicados a la siembra de maíz y tiquizque por lo que no existe área boscosa, situación que se puede constatar con los mapas oficiales y fotografías que aportó. Manifiesta que en este informe también se indicó por parte de los indicados funcionarios que era evidente el arrastre del recurso suelo hacia las partes más baja topográficamente establecidas de forma natural y/o por los movimientos de tierra antropogénicos, lo que causa sedimentación hacia los cuerpos de agua cercanos, lo cual es también falso, ya que el Sistema de Áreas de Conservación en el oficio ACOSA-DRFS-OF-296-2011 del 13 de diciembre de 2011, indica que no existe de parte de su representada ninguna infracción al artículo 33 de la Ley Forestal, con respecto a los cauces de dominio público, así como que tampoco existe arrastre del recurso suelo hacia los cuerpos de agua cercanos, de manera que no es cierto que las obras constructivas estén afectando dicho recurso y que por el contrario la obras se hicieron en estricto apego a los lineamientos concedidos por el INVU, que conforme a sus atribuciones legales estableció las zonas de retiro de la quebrada Cruz.

Señala también que en el informe levantado indicaron los funcionarios que en el lugar no observa lo construcción de una planta de tratamiento para las aguas residuales y que por ello asumen que las construcciones destinadas a uso habitacional contarán entonces con tanques sépticos, lo cual es falso también porque el proyecto previó la construcción de una planta de tratamiento, la cual se paralizó momentáneamente por la suspensión de obras que se ordenó pero una vez que se otorgó la medida cautelar por parte del Tribunal Contencioso, la Municipalidad de Osa visó los planos constructivos y al momento de la presentación de la demanda su construcción ya estaba muy adelantada, aunado a que los funcionarios de mala fe dejaron de señalar en el informe que en cada construcción existe un biodigestor ya instalado, en el que se tratan las aguas residuales, lo cual constituye una solución científica al tratado de las aguas residuales al igual que la que proporciona una planta de tratamiento, con lo que se tratarían doblemente las aguas residuales.

También advierten que lo más grave del indicado informe es que tergiversan datos oficiales, alteran hojas geográficas con el único afán de perjudicar a los desarrolladores y podrían constituir una falsedad ideológica cometida en razón de la función pública. Y es que la representación de la empresa actora manifiesta que en el informe se afirmó que el proyecto constructivo se ubica en las coordenadas 09-01-31,04”w 093-30”35-26, edificaciones que según el informe se encuentra rodeada de un área boscosa, señalando los funcionarios que observaron taludes cercanos producto de los movimientos de tierra y el cambio de uso de suelo, los cuales cuentan con revegetación de platanillas, lo cual también es falso, ya que ninguna zona del proyecto está ubicada en la coordenada indicada. Que el informe acusa que también hay edificaciones en las coordenadas N9/01”25,51”W083-30”39,86” y N09-01”18,05”W083-30”46,18” las cuales también son ubicaciones falsas por cuanto estas latitudes se encuentran geográficamente lejos de donde se encuentran las tierras ocupadas por el proyecto.

Que maliciosamente los funcionarios señalan como Atlas digital 2008, ITCR y el mapa de cobertura Ecomapas 2000 elaborado por el INBIO; ubican los terrenos en construcción utilizando datos alterados de localización cartográfica, señalando que los terrenos se ubican cartográficamente según una hoja oficial del Instituto Geográfico Nacional en la “Hoja Changuena” la cual ciertamente comprende terrenos con vocación boscosa y es una reserva protegida; sin embargo el proyecto se desarrolla en la “Hoja Coronado”, donde no se comprenden áreas boscosas. Que en el apartado de conclusiones los funcionarios indicaron que “en apariencia el proyecto ha realizado un cambio en el uso de suelo eliminando el sistema boscoso para el establecimiento de caminos y las construcciones” lo cual es temerario pues se acusa de un cambio de uso de suelo por parte de funcionarios que se suponen están capacitados para informar sobre hechos ciertos, no obstante llegan a conclusiones como lo es afirmar un cambio de uso de suelo y de eliminar un ecosistema boscoso que nunca ha existido en sitio, alegando una supuesta apariencia y no en pruebas concretas.

Que en sus conclusiones informan sobre una supuesta invasión a áreas de protección de unos cuerpos de aguas que ellos afirman son depresiones topográficas, sin tomar en consideración que a quien le corresponde establecer si se trata de aguas de dominio público con certeza es a la Dirección de Aguas del MINAET. Que con base en esas “apariencias” que no son más que divagaciones o suposiciones que en un informe técnico no tienen cabida por las consecuencias graves que de él se derivan, como lo fue el establecimiento de una medida cautelar por parte del Tribunal Ambiental Administrativo, el cual tomó como fundamento lo dicho en el informe. Alegan que los funcionarios recomendaron adoptar las medidas legales para “minimizar y corregir las posibles afectaciones ambientales” y la valoración del daño ambiental por la “invasión del área de protección y el cambio de uso de suelo”, recomendaciones que a todas luces son improcedentes porque si lo expuesto por los funcionarios está sucediendo en apariencia y la afectación ambiental solo es posible pero no existe ningún grado de certeza de que se esté produciendo, entonces no existe fundamento fáctico o legal para que se tomen medidas legales para valorar un supuesto daño ambiental producido por una hipotética invasión del área de protección de cuerpos de agua, cuya existencia no ha sido determinada por la Dirección de Aguas de MINAET.

Concluyen que la resolución No. 1284-11-TAA de las 14:05 horas del 29 de noviembre de 2011 del Tribunal Ambiental Administrativo mediante la cual se estableció como medida cautelar la suspensión de todos los trabajos constructivos el proyecto a partir del 20 de diciembre de 2011 y hasta el mes de junio de 2012, al tener como base técnico el informe TAA-DT-155-11, la decisión de ese Tribunal Administrativo está sustentada en hechos falsos no solamente por la alteración de las coordenadas, sino también en conclusiones falsas, amañadas y tergiversadas con el afán de torcer la verdad real de los hechos, así como en presunciones y apariencias que corresponden a lo que verdaderamente sucede en el proyecto. Con base en los hechos descritos la representación de la actora solicita como parte de sus pretensiones que se declare en sentencia que la medida cautelar de suspensión del proyecto OSA MOUNTAIN VILLAGE ordenada por el Tribunal Ambiental Administrativo por resolución No. 1284-11-TAA de las 14:05 horas del 29 de noviembre de 2011, es disconforme con el ordenamiento jurídico y por ende absolutamente nula.

Esta Cámara entiende que la alegada nulidad radica entonces en una falta de motivo del acto administrativo cuestionado y que por ello el contenido (medida cautelar) no debió dictarse. Es por esto que el tribunal de previo a referirse al fondo del asunto, analizará el tema de las nulidades en materia administrativa. Esta Sección del Tribunal, refiriéndose al régimen legal de las nulidades previsto en la Ley General de la Administración (artículo 158 y siguientes) ha sostenido en reiteradas sentencias ---entre otras muchas--- la No. 43-2016-IV; que la falta o defecto de algún requisito del acto administrativo, expresa o implícitamente exigido por el ordenamiento jurídico constituirá un vicio de éste. Manifestando a continuación, que será inválido el acto administrativo sustancialmente disconforme con el ordenamiento jurídico, precisando que las infracciones insustanciales no invalidarán el acto.

Lo que significa que en un acto administrativo se pueden presentar dos tipos de infracciones: sustanciales e insustanciales, siendo las primeras de ellas las que determinan la invalidez del acto, que se manifiesta, dependiendo de la gravedad de la violación cometida, en nulidad relativa o absoluta y, las insustanciales que no producen la invalidez del acto, pero si responsabilidad disciplinaria del servidor agente. En tal sentido, la validez del acto administrativo se verifica con el cumplimiento y presencia en forma perfecta de los elementos que lo constituyen, tanto formales como sustanciales. Estos elementos a que hacemos referencia, la doctrina nacional, como la LGAP, los distingue entre formales y sustanciales. Entre los elementos formales se encuentran el sujeto, procedimiento y la forma, y en los sustanciales o materiales son, el motivo, contenido y fin. El primer elemento formal del acto administrativo es el sujeto.

Corresponde al autor del acto. Es el funcionario público, órgano o ente administrativo que dicta un acto administrativo, el cual debe a su vez contar con una serie de requisitos, tales como: investidura, competencia y titularidad. La investidura es el nombramiento o la elección de una persona en un cargo o empleo público (en tal sentido artículos 111 y siguientes LGAP). Es la potestad para actuar a nombre y por cuenta del Estado y dirigir a éste el efecto de su conducta. Esta puede darse por elección o nombramiento. Se hace efectiva con la toma de posesión del cargo. Eduardo Ortiz define a la competencia "como la medida exacta de la cantidad de medios legalmente autorizados en favor del Estado, dentro de un caso concreto para perseguir un fin determinado". La competencia significa la cantidad de poderes y deberes dispuestos en favor de un determinado ente administrativo. La competencia es el complejo de facultades y poderes atribuido a un determinado órgano administrativo con relación a los demás, pues el fundamento de la competencia radica en la pluralidad de órganos que integran la Administración Pública y la distribución de las distintas funciones entre ellas (artículos 59 y 129 LGAP).

Finalmente la titularidad, implica que el funcionario público no sólo debe ser competente, sino además debe ser el titular de la competencia. Por titular se ha entendido aquel que ejerce un cargo, profesión u oficio, por derecho propio o nombramiento definitivo, con la plenitud de requisitos y estabilidad, a diferencia del llamado a ocuparlo provisionalmente. El segundo elemento formal del acto administrativo es el procedimiento. La Administración Pública cuenta con la facultad de emitir actos administrativos en forma unilateral, que incluso pueden llegar a anular o revocar derechos subjetivos de los particulares. Este poder de autotutela ha sido limitado por el ordenamiento jurídico. Ese límite lo constituye la obligación de la Administración Pública de seguir un procedimiento para emitir el acto administrativo. El procedimiento administrativo es una serie concatenada de actos procedimentales tendentes a un fin.

El procedimiento administrativo tiene un objeto fundamental, la averiguación de la verdad real del motivo que va a servir de base al acto administrativo final. El procedimiento se trata del modo de producción de un acto (artículos 214, 216, 224, 225, 308 y 320 LGAP). Ahora bien, en el caso que tal procedimiento tenga por objeto la imposición de una sanción, o de alguna manera un acto de gravamen, sea que imponga una obligación o la pérdida de una condición o derecho, se requiere que el acto de inicio de tal procedimiento sea debidamente comunicado al afectado. Esta comunicación se logra de dos maneras: notificación o publicación. Se comunican por publicación los actos generales y por notificación los concretos –artículo 240 Ley General de la Administración Pública-, sin embargo, cuando se ignore o esté equivocado el lugar para notificaciones al interesado por culpa de éste, deberá comunicársele el acto por publicación, en cuyo caso la comunicación se tendrá por hecha cinco días después de ésta última (artículo 242 LGAP).

La notificación es el modo de comunicar al afectado o destinatario del acto final, de manera directa y personal, el inicio del procedimiento, lo que constituye un requisito fundamental para la seguridad jurídica y el debido proceso sustancial. La notificación es un deber jurídico de la Administración, cuya finalidad es asegurar el verdadero, real e íntegro conocimiento por parte de los afectados del establecimiento de un procedimiento administrativo en su contra y de sus consecuencias. Indudablemente, la debida notificación constituye una manifestación más de los elementos que integran el debido proceso, los que ha definido la Sala Constitucional de la siguiente manera: a) hacer traslado de cargos al afectado, lo cual implica comunicar en forma individualizada, concreta y oportuna los hechos que se imputan; b) permitirle el acceso irrestricto al expediente administrativo, c) concederle un plazo razonable para la preparación de su defensa, d) concederle la audiencia y permitirle aportar toda prueba que considere oportuna para respaldar su defensa; e) fundamentar las resoluciones que pongan fin al procedimiento; f) reconocer su derecho a recurrir contra la resolución sancionatoria” (Voto número 5469-95 de las dieciocho horas tres minutos del cuatro de octubre de mil novecientos noventa y cinco).

Valga señalar que al tenor del artículo 223 LGAP, solo causará la nulidad de lo actuado, la omisión de formalidades sustanciales del procedimiento, entendiendo como tal, la formalidad cuya realización correcta hubiera impedido o cambiado la decisión final en aspectos importantes, o cuya omisión causare indefensión. Se tiene entonces, que los vicios del procedimiento son los causados al inobservarse la debida ritualidad de éste, en tanto con la omisión o ausencia de esa formalidad se impida o cambie la decisión final o que se cause indefensión. El tercer elemento formal del acto administrativo es la forma, que es la manera como se exterioriza o manifiesta el acto administrativo. De conformidad con el artículo 134 de la LGAP, el acto administrativo deberá expresarse por escrito, salvo que su naturaleza o las circunstancias exijan forma diversa (ver 136 LGAP y 146 Constitución Política). Deriva de este elemento formal, la obligación de la Administración de justificar adecuadamente sus decisiones, por medio de la motivación de sus actos, en tanto la motivación significa la explicación, fundamentación o justificación que la Administración brinda en el dictado de un acto administrativo.

Se ha dicho que “Motivar un acto administrativo es reconducir la decisión que en el mismo se contiene a una regla de derecho que autoriza tal decisión o de cuya aplicación surge. Por ello motivar un acto obliga a fijar, en primer término, los hechos de cuya consideración se parte y a incluir tales hechos en el supuesto de una norma jurídica; y, en segundo lugar, a razonar como tal norma jurídica impone la resolución que se adopta en la parte dispositiva del acto.” (Eduardo García de Enterría y Tomás Ramón Fernández; “Curso de Derecho Administrativo”, Tomo I, Editorial Civitas, Madrid, 1997, p. 556). La Sala Constitucional ha manifestado: "En cuanto a la motivación de los actos administrativos se debe entender como la fundamentación que deben dar las autoridades públicas del contenido del acto que emiten, tomando en cuenta los motivos de hecho y de derecho, y el fin que se pretende con la decisión.

En reiterada jurisprudencia, este tribunal ha manifestado que la motivación de los actos administrativos es una exigencia del principio constitucional del debido proceso así como del derecho de defensa e implica una referencia a hechos y fundamentos de derecho, de manera que el administrado conozca los motivos por los cuales ha de ser sancionado o por los cuales se le deniega una gestión que afecta sus intereses o incluso sus derechos subjetivos (Voto 7924-99). Respecto de los elementos materiales o sustanciales del acto administrativo, tenemos que el motivo (artículo 133 LGAP) es el presupuesto jurídico, el hecho condicionante que da génesis al acto administrativo. De tal manera que el motivo del acto administrativo constituye el supuesto o el hecho condicionante de la emisión de un acto administrativo, en otros términos, constituye la razón de ser del acto administrativo, lo que obliga o permite su emisión.

Puede consistir en un acto o un hecho jurídico previsto por la norma jurídica. En tanto que el contenido del acto, constituye el efecto jurídico o la parte dispositiva del acto, lo que manda, ordena o dispone. Es el cambio que introduce en el mundo jurídico. Es la parte del acto que dispone una sanción, una autorización, permiso, concesión (artículo 132 LGAP). El último de los elementos sustanciales o materiales es el Fin. La Administración Pública tiene un cometido único, la satisfacción del interés público. Esa satisfacción del interés público se logra de diversas maneras, siendo una de ellas a través de la emisión de actos administrativos. En principio se entiende que todo acto administrativo, como ejercicio concreto de una competencia genérica, tiende a la satisfacción del interés común. Por ello se afirma, que el fin del acto administrativo en consecuencia será la satisfacción del interés público, que constituye el fin general de todo acto administrativo y a su vez, el fin específico será la satisfacción del interés público que está a cargo de esa competencia (artículo 131 LGAP).

Dispone el artículo 166 LGAP: “Habrá nulidad absoluta del acto cuando falten totalmente uno o varios de sus elementos constitutivos, real o jurídicamente”. De manera que al no constarse la existencia de los elementos del acto, dentro de la función contralora de legalidad no queda más que declarar en esos casos la nulidad de la disposición administrativa, situación que se analizará en el caso concreto más adelante.

VI. DE LAS MEDIDAS CAUTELARES EN GENERAL

De conformidad con los hechos alegados por la parte actora, y que fundamentan su demanda, solicitan que en sentencia se decrete la disconformidad con el ordenamiento jurídico de lo dispuesto en el resolución No. 1284-11-TAA, de las 14:05 horas del 29 de noviembre de 2011 del Tribunal Ambiental Administrativo, mediante la cual se estableció como medida cautelar la suspensión de todos los trabajos constructivos el proyecto a partir del 20 de diciembre de 2011, por sustentarse en el informe TAA-DT-155-11 el cual contiene hechos falsos, tales como la alteración de las coordenadas, además de conclusiones falsas, amañadas y tergiversadas con el afán de torcer la verdad real de los hechos, así como en presunciones y apariencias que corresponden a lo que verdaderamente sucede en el proyecto. De esta forma lo que sostienen los actores es que los hechos que sustentaron el establecimiento de la medida cautelar por parte del Tribunal Ambiental Administrativo no se dieron en la realidad y que por ello lo dispuesto por parte de ese Tribunal como medida cautelar debe anularse.

Por los hechos acusados en torno a la medida cautelar, este Tribunal considera oportuno referirse en primer término sobre las medidas cautelares en general y en el considerando precedente sobre las medidas cautelares en materia ambiental. En primer término debemos considerar las características de las medidas cautelares. Al respecto la Sala Constitucional, ha señalado como una de sus características, es que la justicia cautelar responde a la necesidad de garantizar el principio constitucional de una justicia pronta y cumplida, al conservar las condiciones reales indispensables para la emisión y ejecución de la sentencia (Resolución 7190-1994, de las 15:24 horas del 6 de diciembre). Otra de sus características según se indicó, es su instrumentalidad , el cual establece que el fin de la fijación de una medida cautelar es proteger y garantizar, provisionalmente el objeto del proceso y la efectividad de la sentencia.

La doctrina ha indicado que la justicia cautelar no tiene como fin declarar un hecho o una responsabilidad, ni la de constituir una relación jurídica, ni ejecutar un mandato y satisfacer el derecho que se tiene sin ser discutido, ni dirimir un litigio, sino prevenir los daños que el litigio pueda acarrear o que puedan derivarse de una situación anormal (Gallegos Fedriani, Nombre41. Las medidas cautelares contra la Administración Pública . 2 ed. Buenos Aires, Argentina: Ábaco, 2006). Así, las medidas cautelares surgen para garantizar el derecho a una tutela judicial efectiva frente a la duración propia y necesaria del proceso jurisdiccional o administrativo que pretende satisfacer el debido proceso. La instrumentalidad de la medida cautelar deviene de la pretensión de aseguramiento de la eficacia de la resolución administrativa definitiva. Tiene como implicación que sólo pueden interponerse frente a un proceso por incoarse o en curso, se extinguen cuando el proceso principal termina y constituyen un conjunto de efectos, que por lo general coinciden sólo parcialmente con los efectos de la resolución final, aunque puede llegar a coincidir con ella totalmente, pero con la condición de provisionalidad propios de éstas medidas.

Otra de las características de las medidas cautelares es su provisionalidad por cuanto, son transitorias y no definitivas, sino que se extinguen al dictarse la resolución administrativa o judicial. En razón de esa provisionalidad, las medidas cautelares pueden ser modificadas y hasta revocadas; según varíen las circunstancias que motivaron su otorgamiento. También como característica tenemos su urgencia, la cual se justifica en la existencia de una situación de anormalidad, el ordenamiento posibilita la derogación del principio de legalidad por la primacía del principio de necesidad, a efecto de evitar que se cause un daño o perjuicio a los justiciables o en materia ambiental por ejemplo. Dada la imperiosa necesidad de evitar daños o perjuicios, ante una situación de anormalidad, el ordenamiento faculta para que se dicten medidas cautelares inaudita altera parte, ante causam y provisionalísimas.

Ahora, los presupuestos básicos para la imposición de la medida cautelar esenciales e indispensables para la procedencia de una medida cautelar, de los cuales, considera según el desarrollo doctrinario son: El peligro en la demora (periculum in mora): Si bien este consiste en un concepto jurídico indeterminado, éste, no sólo consiste en el peligro de la tardanza de la resolución principal, sino que también conlleva al peligro de la inutilidad de la resolución de mérito. La apariencia de buen derecho (fumus boni iuris): Consiste en un juicio hipotético de probabilidad o verosimilitud derivada no solo de la seriedad de la demanda, sino de la probabilidad del acogimiento de la cuestión principal; en tal sentido se considera que bastará con esa apariencia inicial de seriedad, para que se tenga por cumplido este requisito. La ponderación de intereses en juego: Para la procedibilidad de las medidas cautelares, debe ponderarse si frente al derecho subjetivo pretendido existe o no un interés público contrapuesto que convierta en gravosa la petición planteada.

Para otorgar o denegar alguna medida cautelar, se deberá considerar, especialmente, el principio de proporcionalidad, ponderando la eventual lesión al interés público, los daños y los perjuicios provocados con la medida a terceros, así como los caracteres de instrumentalidad y provisionalidad, de modo que no se afecte la gestión sustantiva de la entidad, ni se afecte en forma grave la situación jurídica de terceros, verificando al efecto que la pretensión del proceso en este caso administrativo, no sea temeraria o, en forma palmaria, carente de seriedad, lo que constituye una valoración preliminar del fondo para determinar si existe en el caso en cuestión lo que la doctrina y la jurisprudencia --como supra se indicó---, han llamado apariencia de buen derecho o fumus boni iuris. Finalmente bajo la misma línea de pensamiento, el establecimiento de la medida cautelar debe analizarse a la luz del principio de proporcionalidad, realizando una ponderación de los intereses en juego, es decir, entre la circunstancia del particular, por un lado y el interés público y por otro los intereses de terceros que puedan verse afectados con la adopción de la medida cautelar.

En cuanto a las medidas cautelares adoptadas en sede administrativa conviene citar lo que al respecto señaló la Sala Primera en su resolución No. 199 de las 15:30 horas del 04 de febrero de 2010: "...El tema de las medidas cautelares ha sido analizado, primordialmente, a partir del proceso jurisdiccional, sin embargo, la Administración Pública, en el ejercicio de sus funciones, y en particular, en relación con los procedimientos administrativos que debe seguir para la emisión de actos administrativos que inciden sobre la esfera jurídica de los particulares (artículo 308 de la Ley General de la Administración Pública), se ubica en una situación similar a la de los órganos jurisdiccionales. Esto es, de cara al procedimiento administrativo, en determinados casos surge la necesidad de evitar que se produzca un daño de imposible o difícil reparación en tanto se adopta la decisión final. Desde esta perspectiva, el marco general de las medidas cautelares en el proceso contencioso administrativo, así como sus alcances, características y requisitos, resulta aplicable, mutatis mutandi, en sede administrativa.

En esta línea, la Ley General de la Administración Pública prevé la posibilidad de suspender los efectos del acto administrativo, a pesar del principio de ejecutoriedad, cuando su ejecución pueda causar daños de difícil o imposible reparación. No obstante, no debe entenderse que esta es la única medida con que cuenta la Administración. La ausencia de una regulación más amplia del tema no conlleva a que el régimen cautelar se agote en el incidente de suspensión. Por el contrario, dicha facultad es consustancial a la tramitación del procedimiento administrativo, por lo que el órgano competente puede adoptar aquellas medidas que considere oportunas, sin que por ello vulnere el principio de legalidad. Se trata de una potestad implícita, habilitada por la regulación de los fines públicos (los cuales siempre se derivan del ordenamiento jurídico) cuya consecución busca el respectivo procedimiento administrativo del cual pende, y a los cuales se encuentra supeditado.

En materia ambiental, esta habilitación se ve reforzada en tanto se reconoce el derecho fundamental de toda persona a un “ambiente sano y ecológicamente equilibrado” y concomitantemente, el deber constitucional del Estado de “garantizar, defender y preservar ese derecho” (ordinal 50 de la Carta Magna)...". De esta forma, las medidas cautelares tanto en sede judicial como en sede administrativa, tienen las mismas características y requisitos expuestos para su adopción por parte de la Administración activa dentro de un procedimiento administrativo, sin que haya una diferencia sustancial con respecto a las que adoptan en esa sede, en cuanto a sus requisitos; a las que se adoptan en sede judicial.

VII. DE LAS MEDIDAS CAUTELARES EN MATERIA AMBIENTAL

Sobre la aplicación de medidas cautelares o precautorias a favor del medio ambiente, esta sección del Tribunal considera pertinente traer a colación lo que se dijo en la sentencia No. 04399-2010 de las 10:40 horas del 14 de diciembre de 2010 y que por su importancia se cita en extenso: "...De todos es conocido que la Constitución Política en su numeral 50 consagra el derecho fundamental de toda persona a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Dicha norma le encarga al Estado el deber de garantizar, defender y preservar ese derecho fundamental. El desarrollo de esa disposición constitucional se encuentra ampliamente regulado en instrumentos internacionales y en sendas disposiciones de la legislación interna de nuestro país. La doctrina y el Derecho Internacional se han encargado de consagrar una serie de principios rectores en materia ambiental que son de carácter universal, y que le otorgan a este ámbito del ordenamiento una singularidad y un régimen propio, pudiendo enumerarse dentro de dichos principios los siguientes: principio de igualdad, principio de sustentabilidad, principio del que contamina paga, principio de legitimación procesal amplia, principio de restauración del daño, principio de participación ciudadana, principio preventivo y principio precautorio.

De todos ellos interesa destacar para el caso concreto los principios preventivo, referido a aquellos casos en que exista oportunidad científica de medir los riesgos y recomendar medidas para el manejo de la actividad, y el principio precautorio o principio de la evitación prudente, éste último que se encuentra contenido y regulado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, Declaración de Río (1992), cuyo Principio 15 literalmente dispone: “Principio 15.- Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave e irreversible , la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente.” En nuestra legislación, encontramos recogido dicho principio en el artículo 11 de la Ley de Biodiversidad N° 7788, que al efecto dispone: “Criterios para aplicar a esta ley.

Son criterios para aplicar a esta ley: 1.- Criterio precautorio o pro natura: Cuando exista peligro o amenaza de daños graves o inminentes a los elementos de la biodiversidad y al conocimiento asociado con éstos, la ausencia de certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces de protección.” La Sala Constitucional ha descrito el principio precautorio de la siguiente manera: “bien entendido el principio precautorio, el mismo refiere a la adopción de medidas, no ante el desconocimiento de hechos generadores de riesgo, sino ante la carencia de certeza respecto de que tales hechos efectivamente producirán efectos nocivos en el ambiente.” (resolución N° 3480-03, de las 14:02 horas del 2 de mayo del 2003), destacando la Sala que “en materia ambiental la coacción a posteriori resulta ineficaz, por cuanto de haberse producido ya las consecuencias biológicas y socialmente nocivas, la represión podrá tener una trascendencia moral, pero difícilmente compensará los daños ocasionados al ambiente” (resolución N° 17618-08, de las 11:51 horas del 5 de diciembre del 2008).

Es importante hacer ver que el principio precautorio constituye un parámetro de legalidad de las conductas administrativas, y sobre ese particular, el doctor Aldo Milano señala que “gran parte de las actividades riesgosas están sujetas a un régimen de policía administrativa, lo cual se manifiesta en el otorgamiento o la negativa de autorizaciones de ese mismo carácter. Esto hace que se planteen conflictos relacionados con tales decisiones, sea porque se estima que al otorgarse en un caso concreto la autorización, se quebranta el Principio Precautorio o bien, porque al ser denegada o condicionada con sustento en aquél, el afectado estima ilegítima la decisión.” Así, aludiendo a un caso concreto de la jurisprudencia francesa, indica que la decisión atacada en lo contencioso administrativo constituye el último paso en el largo procedimiento de evaluación de la inocuidad de la actividad de que se trate, y que la doctrina encuentra en el principio precautorio una fuente de derecho que impone una forma determinada de actuar de la Administración, de modo que –en caso de no respetarse esa forma de actuar- procedimiento- se estimará la nulidad del acto final que se adopte (ver Milano, Aldo.

“El Principio Precautorio”, 2005, p. 55 a 58). Una consecuencia procesal que produce la aplicación del principio precautorio, es la inversión de la carga de la prueba, aspecto que está expresamente regulado en el artículo 109 de la Ley de Biodiversidad, que dispone: “La carga de la prueba, de la ausencia de contaminación, degradación o afectación no permitidas, corresponderá a quien solicite la aprobación, el permiso o acceso a la biodiversidad o a quién se le acuse de haber ocasionado daño ambiental”, norma que debe verse en estrecha relación el artículo 5 de la misma Ley, que señala que lo establecido en esa legislación servirá de marco de interpretación del resto de las normas que regulan la materia objeto de dicha Ley. Esto quiere decir que en materia ambiental se rompe el clásico esquema de que “quién demanda debe probar”, y adquiere un papel preponderante la teoría de la carga dinámica de la prueba, según la cual, “se traslada la carga a quién, a raíz de su situación personal, se halla en mejores condiciones para acercar la probanza al proceso, sin que importe si es el actor o el demandado” (sobre la carga dinámica de la prueba puede consultarse la sentencia de la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia N° 212-2008 de las 8:15 horas del 25 de marzo del 2008).

Esta posición es aceptada por la doctrina del derecho ambiental, que en ese sentido ha indicado lo siguiente: “En el proceso ambiental, especialmente en función del principio precautorio, se produce una modificación en la carga de la prueba de encuadre clásico (según la cual es principio “que todo el que alega un hecho como pretensión o defensa tiene la carga de probarlo”) y cobra vida, en función de la precaución, la doctrina de las cargas dinámicas probatorias como paliativo para aligerar la ímproba tarea de producir pruebas diabólicas que, en ciertos supuestos, se hacían recaer sin miramientos sobre las espaldas de alguna de las partes (actor o demandado), por malentender las sacrosantas reglas apriorísticas de distribución de la prueba. Finalmente, las modificaciones señaladas en el ámbito del proceso ambiental imponen hablar de un “verdadero derecho procesal ambiental”, sea considerado como una rama autónoma o no; y la complejidad científico-técnica de los casos ambientales, que demandan soluciones inéditas a problemas también inéditos, imponen como mecanismo superador de las estructuras tradicionales del derecho la conveniencia de contar con fueros especializados en la materia ambiental como garantes de la aplicación efectiva del principio de precaución.” (Martínez, María Paulina.“El principio precautorio”.

En Protección Ambiental, Argentina, 2008, p. 122). En íntima relación con esta variante procesal, la doctrina resalta el rol activo del Juez de frente a un asunto de carácter ambiental, y al respecto señala lo siguiente: “Pero fue la Ley N° 25.675 (LGA) la que consagró innovaciones inéditas en materia de potestades judiciales (ordenatorias e instructorias), otorgándole al enjuiciador un rol completamente activo e inquisidor como garante de la aplicación del principio precautorio en aquellos procesos en los que se busca la preservación del equilibrio natural (ver artículo 32 LGA), sin que ello implique quiebre alguno del principio de congruencia. (...) se concluye que no existen áreas inmunes a la fuerza normativa de la Constitución y de las normas ambientales, particularmente la Ley General del Ambiente, que constituyen un orden público ambiental, que confieren amplias facultades, incluso de revisión de cuestiones hasta de índole técnica, que le permiten dar plena operatividad al principio precautorio en cada paso del iter procesal, en una tarea concreta y sin duda alguna macroscópica en pos del derecho a una efectiva tutela judicial efectiva.” (idem, Martínez, p. 117).

Este papel que la doctrina le asigna al Juez de frente a asuntos de carácter ambiental, no está disociado del modelo que la Constitución Política y el Código Procesal Contencioso Administrativo le otorgaron al Juez Contencioso Administrativo. La Ley de Biodiversidad, cuyas normas son aplicables a resto del ordenamiento en materia ambiental, dispone expresamente en su artículo 108 que “en materia de biodiversidad y mientras no exista jurisdicción ambiental, toda controversia será competencia exclusiva de la jurisdicción contencioso-administrativa”, excepto aquellos casos donde no medie un acto administrativo ni del dominio público. Fijada esta competencia, debemos recordar que la jurisdicción contencioso-administrativa goza de una amplia potestad de fiscalización, dada por el artículo 49 de la Constitución Política, que le permite ejercer un control tanto subjetivo, consistente en la tutela de las situaciones jurídicas sustanciales de los administrados (derechos subjetivos e intereses legítimos), como objetivo, consistente en garantizar la legalidad de la función administrativa de toda la Administración Pública (sean acciones u omisiones).

El artículo 1° del Código Procesal Contencioso Administrativo reproduce el contenido del artículo 49 constitucional y señala que la jurisdicción contencioso administrativa tiene por objeto tutelar las situaciones jurídicas de toda persona, garantizar o restablecer la legalidad de cualquier conducta de la Administración Pública sujeta al Derecho administrativo, así como conocer y resolver los diversos aspectos de la relación jurídico-administrativa (Nombre25641, Ernesto. “Manual del Proceso Contencioso Administrativo, 2008, p.29). La doctrina nacional reafirma el amplio carácter fiscalizador del Juez contencioso administrativo en nuestro ordenamiento, al indicar lo siguiente: “Cuando la norma permite el control de la “función administrativa”, adopta sin ambages una fórmula amplia de fiscalización, en la que el Juez queda facultado para el control de la totalidad de la conducta administrativa.

En efecto, el precepto rompe de tajo con cualquier limitación construida alrededor del objeto contencioso administrativo, pues cuando inserta la generalidad de la “función”administrativa dentro del ojo supervisor del Juez, abre el abanico jurisdiccional respecto de cualquier función, comportamiento o conducta administrativa. Nótese que no se atribuye a la jurisdicción contenciosa el control de la “actividad” o “acción” administrativa, ni mucho menos del “acto administrativo”, sino de la “función”, que no por casualidad, resulta omnicomprensiva no sólo de todas ellas, sino también de todo el ámbito de la inactividad. Cuando el artículo asigna al Juez el control de la “función”, está permitiendo que éste analice jurídicamente cualquiera de las funciones que a ella le son propias, cualquiera de sus conductas en cualquiera de sus manifestaciones administrativas. Puede controlar el Tribunal, tanto la actuación activa como la omisiva.

Siempre que la conducta sea administrativa y que el control se realice dentro del marco jurídico, no existe o no debe existir, esfera exenta de control jurisdiccional; su revisión puede y debe ser completa, sin inmunidad alguna en el objeto. (...) En este aspecto el constituyente nos ofrece un nuevo broche de cierre, una puerta de seguridad adicional como garantía del control pleno y universal, pues además de sujetar la función administrativa al control jurisdiccional de legalidad, permite al Juez comprobar si aquella se encuentra o no ajustada a los fines que la justifican.” (González, Oscar. El Nuevo Proceso Contencioso-Administrativo, 2006, p.426). Ahora, las normas, principios e instituciones jurídicas que se referenciaron en dicha sentencia se deben considerar como el marco jurídico dentro del cual serán analizados y resueltos los temas y argumentos esbozados por las partes en el presente proceso, así como la prueba que fue evacuada durante el debate.

VIII. SOBRE EL FONDO DEL ASUNTO

La empresa actora solicita que en sentencia se declare la nulidad absoluta de la resolución No. 1284-11-TAA de las 14:05 horas del 29 de noviembre de 2011, por la que el Tribunal Ambiental Administrativo le impuso una medida cautelar consistente en la "paralización de cualquier actividad, obra o proyecto que afecte el medio ambiente", que se desarrollase en el proyecto “ Osa Mountain Village”. Acusan que dicha resolución es nula de manera absoluta, porque se fundamentó en el informe TAA-DT-155-11, suscrito por las funcionarias Gabriela Nájera Ocampo y Jacklyn Rivera Wong, en el que indicaron que el proyecto en apariencia se realizó un cambio en el uso de suelo, eliminando el sistema boscoso para el establecimiento de caminos y construcciones ubicadas a menos de 10 metros del ecosistema boscoso. Que se había dado una supuesta invasión a áreas de protección de unos cuerpos de agua ya que se daba un arrastre del recurso suelo hacia las partes más bajas topográficamente establecidas de forma natural y/o por los movimientos de tierra antropogénicos, lo que causaba sedimentación hacia los cuerpos de agua cercanos los cuales deberían ser definidos por el órgano institucional competente (Dirección de Aguas).

Que no se había detectado la construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales y que con base en esas apariencias, las funcionarias recomendaron establecer las medidas legales para minimizar y corregir las posibles afectaciones ambientales y su valoración económica. Finalmente indican que las funcionarias podrían haber incurrido en conductas constitutivas de una falsedad ideológica cometida en razón de la función pública y con el único afán de perjudicar a los desarrolladores del proyecto, ya que indicaron que las construcciones se encuentran en las coordenadas "hoja Changuena", donde si hay áreas boscosas protegidas; cuando en la realidad se ubican en las coordenadas ubicadas en la "hoja Coronado", donde no hay zonas boscosas, sino que eran dedicadas a la siembra de maíz y tiquizque. Sostienen que de esta manera, el Tribunal Ambiental impuso una medida cautelar basada en hechos falsos, no sólo, por la alteración de las coordenadas, sino además, porque el informe está sustentado en conclusiones falsas, amañadas, tergiversadas, con el afán de torcer la verdad real de los hechos.

Con base en dichos hechos, la representación de la sociedad actora reclama responsabilidad patrimonial del Estado y de los codemandados alegando que la paralización de todos los trabajos constructivos en el proyecto mediante resolución No. 1284-11-TAA, le ocasionó a la firma desarrolladora del proyecto daños y perjuicios ya que durante la suspensión de las obras, se produjo una acumulación considerable de bienes e insumos adquiridos para la construcción los cuales sufrieron un grave deterioro, además de la congelación del flujo de caja del proyecto debido a que se interrumpió la visita de turistas nacionales y extranjeros que diariamente y en considerable cantidad visitaba sus instalaciones, compraban acciones del proyecto o adquirían instalaciones dentro del mismo pagando contra avance de obra. Además de los programas con Escuelas y Colegios de la zona, estudiantes les visitaban para instruirlos sobre proyectos autosuficientes, además de que cien trabajadores y por ende sus familias perdieron su ingreso salarial ya que debieron ser despedidos durante todo el tiempo que las obras estuvieron paralizadas.

Acusan también que la conducta impugnada les generó daños con sus proveedores, pues al ver paralizadas las obras y suspenderse el flujo de caja, se vieron en la obligación de suspender los pagos por deudas con sus proveedores. Que como el proyecto fue concebido y autorizado para la venta de lotes y de construcciones de interés turístico ecológico, se logró colocar en el plano internacional una gran cantidad de opciones de venta de los bienes del proyecto, recibiendo adelanto de dineros que se vieron en la obligación de devolver a los compradores por la paralización de las obras, lo que les colocó en una situación de incumplimiento contractual, además que se recibieron notas de posibles compradores manifestándose en contra de realizar la inversión en razón de la publicación que hizo el Tribunal Ambiental en su página web y la información falsa que hizo su presidente en el periódico La Teja, lo cual significó una reversión de ventas que ronda los dos millones de dólares.

Por lo anterior la empresa actora estimó prudencialmente los daños y perjuicios, en la suma de ¢675,000,000.00 (seiscientos setenta y cinco millones de colones), daños y perjuicios que en todo caso, serían liquidados en la fase de ejecución de sentencia. Tenemos entonces, que la sociedad actora desarrolló un proyecto denominado "Osa Mountain Village", en su propiedad y por resolución No. 530-2010 del 8 de marzo de 2010, de las 09:40 del 16 de marzo del 2010, la Secretaría Técnica Ambiental aprobó el Formulario de Evaluación Ambiental D1, el Plan de Gestión Ambiental (PGA) y la DJCA del proyecto Osa Mountain Village presentado por la sociedad Amelias South Pacific Dreams S.R.L., para la propiedad matrícula No. Placa20396, ubicada en Dirección8288 , , plano catastrado No. P-027383-1975, hoja cartográfica Nombre88542 en escala 1:50000, coordenadas 330000 N--517000 E, permitiendo la construcción de casas, cabañas turísticas, un condohotel, centro de conferencias, restaurantes, piscinas, spa, tiendas, en un área de 180,000 M2 siendo únicamente 46,644 M2 los afectados por el proyecto.

Además, por oficio No. A-35 ARQ. TRIB. 2009 del 26 de marzo de 2009, el Arquitecto de la Municipalidad de OSA, Fernando Jiménez Martínez, le indicó a la desarrolladora que el uso de suelo de la propiedad se encontraba en una zona homogénea en el que se permitía la construcción de proyectos hoteleros y residenciales y para estos efectos, la Municipalidad de Osa le otorgó los permisos de construcción No. 780-2010, 169, 200 y 201. Tenemos también que las funcionarias del Tribunal Ambiental Administrativo, levantaron el Informe Técnico No. TAA-DT-155-11 del 05 de octubre de 2011, indicando que se realizó una visita al Proyecto y que se determinaron posibles incumplimientos con respecto a la legislación ambiental, por cuanto en apariencia se había dado un cambio por parte de la sociedad desarrolladora en el uso del suelo, eliminando ecosistema boscosa para construir caminos y construcciones y determinar por parte de la Dirección de Aguas, si las depresiones topográficas que se encontraron, correspondían a cuerpos de agua.

Este informe lo toma en consideración el Tribunal Ambiental y mediante resolución No. 1284-11-TAA, de las 14:05 horas del 29 de noviembre de 2011 impone una medida cautelar consistente en la "paralización de cualquier actividad, obra o proyecto que afecte el medio ambiente", que se desarrollase en el proyecto “Osa Mountain Village”. Se trató entonces de una medida cautelar con base en lo que establece el artículo 111.b) de la Ley Orgánica del Ambiente, en cuanto a las competencias en materia de protección al medio ambiente y al artículo 11) de la Ley de Biodiversidad, que habilita a ese Tribunal Administrativo a imponer medidas cautelares en sede administrativa en protección del medio ambiente, en aplicación del principio precautorio o indubio pro natura. De esta forma, es administrativamente viable que, cuando el Tribunal Ambiental, de oficio o a instancia de parte (denuncia) se entere de una posible afectación al medio ambiente, imponga este tipo de medida.

Y es que tal, y como supra se indicó, la Administración activa puede acudir al establecimiento de medidas cautelares a efectos de evitar daños de difícil o imposible reparación, en tanto se adopta el acto final, claro está, en la medida que resulten instrumentales para ello, con ocasión del trámite de un procedimiento administrativo formal del que haya de emanar tal acto final. Y con respecto al medio ambiente, tal y como se indicó supra, en materia ambiental, esta habilitación se ve reforzada en tanto se reconoce el derecho fundamental de toda persona a un “ambiente sano y ecológicamente equilibrado” y concomitantemente, el deber constitucional del Estado de “garantizar, defender y preservar ese derecho” (ordinal 50 de la Carta Magna). (Sala Primera Voto No. 199 de las 15:30 horas del 04 de febrero de 2010). Sin embargo, el marco general de las medidas cautelares en el proceso contencioso administrativo, así como sus alcances, características y requisitos, resulta aplicable, mutatis mutandi, en sede administrativa, entre estos, la instrumentalidad que consiste en el aseguramiento de la eficacia de la resolución administrativa definitiva y tiene como implicación que sólo pueden imponerse frente a un proceso por incoarse o en curso, que se extingue cuando el proceso principal termina.

Es provisional por naturaleza, son transitorias y no definitivas, sino que se extinguen al dictarse la resolución administrativa o judicial. Son además urgentes, la cual se justifica en la existencia de una situación de anormalidad, el ordenamiento posibilita la derogación del principio de legalidad por la primacía del principio de necesidad, a efecto de evitar que se cause un daño o perjuicio a los justiciables o en materia ambiental por ejemplo. Los presupuestos básicos para su imposición es el peligro en la demora (periculum in mora) o peligro por la tardanza de la resolución principal y por ende la inutilidad de la resolución de mérito. Apariencia de buen derecho (fumus boni iuris), consiste en un juicio hipotético de probabilidad o verosimilitud derivada no solo de la seriedad de la demanda, sino de la probabilidad del acogimiento de la cuestión principal y finalmente la ponderación de intereses en juego, lo que significa, el ponderar si frente al derecho subjetivo pretendido existe o no un interés público contrapuesto que convierta en gravosa la petición planteada.

En el presente caso, las funcionarias Gabriela Nájera y Jacklyn Rivera Wong, consignaron en su Informe Técnico No. TAA-DT-155-11 del 05 de octubre de 2011, que se realizó una visita al Proyecto el día 29 de agosto de 2011 y se determinaron posibles incumplimientos con la legislación ambiental, por cuanto en apariencia se había dado un cambio por parte de la sociedad desarrolladora en el uso del suelo, eliminando ecosistema boscosa para construir caminos y construcciones y determinar por parte de la Dirección de Aguas, si las depresiones topográficas que se encontraron, correspondían a cuerpos de agua. Este informe es tomado en consideración por el Tribunal Ambiental y mediante resolución No. 1284-11-TAA, de las 14:05 horas del 29 de noviembre de 2011 impone una medida cautelar consistente en la "paralización de cualquier actividad, obra o proyecto que afecte el medio ambiente", la cual es notificada el 21 de diciembre de 2011 y es parcialmente levantada por el Tribunal Procesal Contencioso Administrativo por resolución No. 306-2012 de las 08:00 horas del 07 de junio de 2012, el Tribunal Procesal Contencioso Administrativo otorgó parcialmente medida cautelar suspendiendo los efectos de la resolución No. 1284-11-TAA para las áreas que no se encuentran dentro de las siguientes zonas: a) Área destinada a bosque conforme al mapa de uso actual de suelo presentado a conocimiento de la SETENA para el trámite de la viabilidad ambiental. b) Área de 50 metros contado a partir de la denominada quebrada Cruz. c) Área correspondiente a 4 construcciones habitacionales ubicadas, según el informe TAA-DT-155-11, en las coordenadas N09 grados, 01 31,04 y W83 grados 30, 36,26 y como contracautela ordenó: I) No cortar árboles con motivo de la continuación del proyecto excepto que cuente con los permisos del Área de Conservación de Osa.

  • II)Construir y poner en operación de manera inmediata el sistema de tratamiento de aguas residuales aprobado para el proyecto. III) Concluir con la instalación de cunetas y áreas de desfogue para controlar la erosión. IV) Proteger con lonas geotextiles las zonas donde realizó movimientos de tierra y sembrar coberturas como vetiver y manicillos. De esta manera el Proyecto estuvo paralizado de acuerdo a la medida cautelar dictada mediante resolución 1284-11-TAA; del 21 de diciembre de 2011 al 07 de junio de 2012, por 5 meses y 17 días. Ahora, sin bien se manifestó que, en el supuesto que el Tribunal Ambiental Administrativo, encontrara anomalías que pudieran provocar la imposición de medidas cautelares conforme al ordenamiento nacional tutelar del medio ambiente, entre ellas, la Ley Orgánica del Ambiente y la Ley de Biodiversidad, entre ellas, la suspensión de las obras; no obstante debió iniciar, el procedimiento administrativo correspondiente, con la finalidad de garantizar el debido proceso como medio para asegurar y otorgar el derecho de defensa, consustancial a aquel, dado que actuar sin el respaldo de una resolución dictada, luego de la sustanciación de un procedimiento que verifique el supuesto de hecho que da fundamento al motivo del acto, implicaría una actuación contraria al ordenamiento jurídico y en tal sentido, absolutamente nula.

Claro está, como se dijo también, que el Tribunal Ambiental, puede dictar las medidas cautelares que estime pertinentes para evitar daños de imposible o difícil reparación al medio ambiente, sin embargo estas medidas deben cumplir con los requisitos que el ordenamiento le exige, a saber, tener un carácter instrumental, provisional y de ponderación de los intereses públicos, pero no podría una medida cautelar perpetuarse en el tiempo, ni sustituir el procedimiento tendiente a la determinación de la procedencia del dictado del acto final con determinado contenido. Y es que se advierte que desde la notificación de la medida cautelar, el día 16 de diciembre de 2011 al 12 de abril de 2016, correspondiente a la fecha del dictado del acto inicial del procedimiento administrativo mediante resolución 375-16-TAA, esto de acuerdo a la prueba para mejor proveer, no solamente dejó de darse inicio al procedimiento administrativo, sino que además y en consecuencia, no se dictó el acto final.

La medida impuesta por la resolución No. 1284-11-TAA, tenía una naturaleza cautelar bajo el principio indubio pro natura y se justificó en su momento por cuanto prevenía una presunta afectación al medio ambiente, nótese que sin embargo el Tribunal Ambiental no inicio inmediatamente el procedimiento administrativo a fin de determinar la supuesta afectación al medio ambiente y su eventual sanción, sino que la mantuvo por más de 4 años, y si la medida impuesta por la resolución No. 1284-11-TAA, tenía una naturaleza cautelar bajo el principio indubio pro natura, si bien se justificó en su momento por cuanto prevenía una presunta afectación al medio ambiente, sin embargo el Tribunal Ambiental no inicio inmediatamente el procedimiento administrativo a fin de determinar la supuesta afectación al medio ambiente y su eventual sanción, siendo que fue por resolución No. 375-16-TAA de las 14:20 horas del 12 de abril de 2016, mediante la cual se estableció el procedimiento administrativo contra la empresa actora a efectos de determinar los supuestos daños ambientales, sea, más de 4 años después, perdiendo de esta forma la medida cautelar su instrumentalidad.

También advierte esta Cámara, que si la causa de la imposición de la medida cautelar de acuerdo al informe TAA-DT-155-11, fue un cambio en el uso de suelo, cortando árboles para la construcción de caminos y construcciones y se determinara por parte de la Dirección de Aguas la naturaleza de depresiones topográficas en el terreno; se debió limitar la aplicación de la medida cautelar a esas áreas y no disponer la "paralización de cualquier actividad, obra o proyecto que afecte el medio ambiente", resultado así afectado todo el proyecto, lo que revela una medida desproporcionada e irrazonable. Y es que sobre la valuación de la legalidad sobre la imposición de medidas cautelares, recientemente esta Sección del Tribunal señaló en la sentencia No. 43-2010 de las 13:30 horas del 29 de abril de 2016: "...no solo debe ponderarse, la concurrencia de los elementos, tanto formales como materiales, que confluyen en su dictado, sino que además, debe ser objeto de un examen de razonabilidad.

La doctrina alemana, logró identificar, de una manera muy clara sus componentes, cuales son: legitimidad, idoneidad, necesidad y proporcionalidad en sentido estricto. Los que ya fueron desarrollados y reconocidos por nuestra jurisprudencia constitucional, al decir: "...La legitimidad se refiere a que el objetivo pretendido con el acto o disposición impugnado no debe estar, al menos, legalmente prohibido; la idoneidad indica que la medida estatal cuestionada deber ser apta para alcanzar efectivamente el objetivo pretendido; la necesidad significa que entre varias medidas igualmente aptas para alcanzar tal objetivo, debe la autoridad competente elegir aquella que afecte lo menos posible la esfera jurídica de la persona; y la proporcionalidad en sentido estricto dispone que aparte del requisito de que la norma sea apta y necesaria, lo ordenado por ella no debe estar fuera de proporción con respecto al objetivo pretendido, o sea, no le sea "exigible" al individuo ..." (Sentencia número 03933-98, de las nueve horas cincuenta y nueve minutos del doce de junio de mil novecientos noventa y ocho).

Posteriormente, la sentencia número 08858-98, de las dieciséis horas con treinta y tres minutos del quince de diciembre de mil novecientos noventa y ocho, se indicaron las pautas para su análisis, tanto de los actos administrativos como de las normas de carácter general: "Así, un acto limitativo de derechos es razonable cuando cumple con una triple condición: es necesario, idóneo y proporcional. La necesidad de una medida hace directa referencia a la existencia de una base fáctica que haga preciso proteger algún bien o conjunto de bienes de la colectividad -o de un determinado grupo- mediante la adopción de una medida de diferenciación. Es decir, que si dicha actuación no es realizada, importantes intereses públicos van a ser lesionados. Si la limitación no es necesaria, tampoco podrá ser considerada como razonable, y por ende constitucionalmente válida. La idoneidad , por su parte, importa un juicio referente a si el tipo de restricción a ser adoptado cumple o no con la finalidad de satisfacer la necesidad detectada.

La inidoneidad de la medida nos indicaría que pueden existir otros mecanismos que en mejor manera solucionen la necesidad existente, pudiendo algunos de ellos cumplir con la finalidad propuesta sin restringir el disfrute del derecho en cuestión. Por su parte, la proporcionalidad nos remite a un juicio de necesaria comparación entre la finalidad perseguida por el acto y el tipo de restricción que se impone o pretende imponer, de manera que la limitación no sea de entidad marcadamente superior al beneficio que con ella se pretende obtener en beneficio de la colectividad. De los dos últimos elementos, podría decirse que el primero se basa en un juicio cualitativo, en cuanto que el segundo parte de una comparación cuantitativa de los dos objetos analizados." De acuerdo con ello, se tiene que la circunstancia que originó o motivó el dictado de la medida cautelar por parte del Tribunal Ambiental fue lo señalado en el informe TAA-DT-155-11, a saber, un cambio en el uso de suelo, corta de árboles para la construcción de caminos y construcciones y se determinara por parte de la Dirección de aguas la naturaleza de depresiones topográficas en el terreno, por lo que no resulta razonable se ordenara la "paralización de cualquier actividad, obra o proyecto que afecte el medio ambiente".

Medida que no resulta razonable, puesto que si bien, en principio, el Tribunal Ambiental, está legalmente facultado a adoptar una medida necesaria en aras de proteger el medio ambiente, sin embargo el ordenar precautoriamente la paralización de cualquier obra o proyecto que afecte el medio ambiente en los términos dichos resulta irrazonable toda vez que los puntos cuestionados en el informe técnico TAA-DT-155-11 fueron muy concretos. Nótese que la paralización significó por un lapso de 5 meses y 17 días de la construcción de cualquier obra, aún cuando ésta no afectase el medio ambiente, con lo que la medida no resultó no solamente irrazonable sino que también desproporcionada, pues fue hasta 5 años después que el Tribunal Ambiental por resolución No. 375-16-TAA de las 14:20 horas del 12 de abril de 2016, estableció el procedimiento administrativo contra la empresa actora a efectos de determinar los posibles daños ambientales y sin que se haya dictado el acto final y es hasta recién data y sin que medie justificación alguna, que ha pretendido dar inicio al procedimiento administrativo correspondiente. Corolario de lo anterior, es que se debe acoger parcialmente la demanda con las limitaciones que de seguido se indican.

IX. SOBRE LAS PRETENSIONES

La empresa actora solicitó que en sentencia se declare: "...a) Que la medida de suspensión de los trabajos constructivos del proyecto Osa Mountain Village, ordenada por el Tribunal Ambiental Administrativo mediante la Resolución No. 1284-11-TAA de las 14:05 del 29 de noviembre de 2011, constituye una disconformidad de la conducta administrativa con el ordenamiento jurídico y que, por ende, es absolutamente nula, porque el informe que dio sustento a esa disposición, cuyas autoras lo son las funcionarias Gabriela Nájera Ocampo y Jaklyn Rivera Wong, mediante el oficio TAA-DT-155-11 del 5 de octubre de 2011, contiene información falsa y no veraz, sobre supuestos daños ambientales detectados en el proyecto que son inexistentes, tal y como quedó probado en la audiencia oral y pública de la medida cautelar celebrada el 31 de mayo del año en curso, con abundante prueba documental, técnica y testimonial y que será ratificado en el presente proceso....".

Tal y como se indicó supra, si bien el Tribunal Ambiental puede imponer en el ejercicio de sus competencias mediadas cautelares prima facie de previo al establecimiento de un procedimiento administrativo cuando se pueda haber dado una afectación al medio ambiente; este tipo de medidas debe ser razonable, proporcional y sobre todo instrumental, pues penden del proceso administrativo que paralelamente debe sustanciar obligatoriamente el Tribunal Ambiental. En el presente caso tenemos que, el Tribunal Ambiental por resolución No. 1284-11-TAA de las 14:05 del 29 de noviembre de 2011, dispuso como medida cautelar la "paralización de cualquier actividad, obra o proyecto que afecte el medio ambiente", y sin embargo, a la es hasta el día 12 de abril de 2016, es decir, mas de 4 años de impuesta la medida, que el Tribunal da inicio al procedimiento administrativo, del cual la medida cautelar era instrumental.

Al respecto considera este Tribunal que con respecto a lo pretendido por la parte actora en cuanto a este extremo se debe acoger parcialmente, ello en razón de que, si bien no se puede concluir que lo indicado por las funcionarias sea falso; en nuestro criterio, la medida cautelar resultó desproporcionada, pues ordenó la paralización de cualquier actividad, obra o proyecto que afectara el medio ambiente en términos generales, y el informe de las codemandadas fue muy específico en cuanto al cambio en el uso de suelo que indicaron para construir caminos y edificaciones, debiendo el Tribunal Ambiental, delimitar e identificar sobre que caminos y cuales edificaciones aplicaba la medida cautelar, sin embargo en la resolución no lo hizo. Por otro lado, en el informe que suscriben las funcionarias, lo que recomiendan, es que se determine la naturaleza de dos depresiones a efectos de determinar si eran o no, cuerpos de agua de dominio público (quebradas, ríos, nacientes, etc).

En segundo lugar, esta Cámara considera que la resolución 1284-11-TAA ---si bien nació a la vida jurídica en el marco de lo que le permite la Ley Orgánica del Ambiente y la Ley de Biodiversidad al Tribunal Ambiental---, perdió su instrumentalidad en razón del tiempo transcurrido y no sustanciación del procedimiento administrativo, a efectos de determinar (verdad real de los hechos) si se estaban dando los daños acusados. Y es que tal y como se indicó supra las medidas cautelares, si bien pueden se impuestas en sede administrativa, sus requisitos no difieren de la medidas cautelares impuestas en sede judicial. De esta manera las medidas impuestas en sede administrativa también deben ser instrumentales, sea que penden de un procedimiento administrativo, y cesan con el dictado del acto final; no obstante como se indicó, no es sino hasta el 12 de abril de 2016, mediante resolución No. Placa20400, en que el Tribunal Ambiental inició el procedimiento administrativo, sea mas de 4 años después de establecer la medida cautelar y mucho menos se ha dictado el acto final, sin que encontremos razones que mediando, hayan justificado una dilación para dar inicio al procedimiento necesario para determinar lo propio, que a todas luces y en criterio de este Tribunal, resultó desproporcional, injustificado y arbitrario en la medida que mutó la finalidad de la precaución, tornándola autosatisfactiva, un abuso, sino desviación de poder.

Debe hacerse ver que no es correcta la afirmación a partir de la cual se pretende hacer entender, que la medida cautelar adoptada por el Tribunal Ambiental permaneció surtiendo efectos hasta que fue adoptada otra dentro de la presente causa, con ocasión incluso, del auto dictado por el Tribunal Contencioso Administrativo bajo el N° 306-2012 de las 08:00 horas del 07 de junio del año 2012. Lo correcto es decir que lo actuado jurisdiccionalmente únicamente constituyó una modulación de los efectos de una medida cautelar, que sigue surtiendo sus efectos desde que fue adoptada y aún a la fecha del dictado de la presente sentencia. Véase entonces, que afirmar a estas alturas una vez iniciado el procedimiento administrativo, algo más de 4 años después de adoptada la cautela y sólo con ocasión de la tramitación de la presente causa judicial, lleva con sigo el mismo efecto que habría de producir la cancelación o revocatoria de aquellos actos administrativos habilitantes para desarrollar el proyecto, máxime en el marco de cómo afectó la misma un negocio como el emprendido por la compañía actora, una vez que logró contar en su totalidad con las autorizaciones que el ordenamiento jurídico le imponía.

Debemos adicionar que descrito el negocio, como uno conforme el cual entre otras cosas, se habrían de comercializar inmuebles ofertándolos al público en determinado plazo, incluso previo encontrarse edificadas infraestructuras sobre el mismo si se quiere, como mecanismo de financiamiento, siendo esa forma de obrar constitutiva de una actividad comercial lícita, el haber mantenido la administración surtiendo los efectos de aquella medida cautelar adoptada desde el día 16 de diciembre de 2011, sin haber dado inicio al procedimiento durante algo más de 4 años, mutó su propósito, deviniendo este en ilegítimo y groseramente violatorio de los derechos de defensa y debido proceso en cabeza de la actora. Nos explicamos indicando que si el propósito de la medida a nivel formal y con independencia de que nos encontramos frente a un tema ambiental, lo era como únicamente podríamos entenderlo, el asegurar los efectos de un acto final conforme el que habría de determinarse si la empresa infringió con sus acciones o no el ordenamiento jurídico y si con ocasión de ello, provocó daños ambientales que deban ser reparados, es claro que el procedimiento del que habría de emanar aquel acto administrativo en que se procuraría que la compañía actora ejerciere su defensa, debía de haberse iniciado dentro de un período de tiempo razonable so pena de afectar esos derechos.

En criterio de esta cámara, la conducta adoptada por parte del Tribunal Ambiental a partir de haber mantenido los efectos de esta medida precautoria por más de 4 años sin haber dado inicio el procedimiento constituye un actuación injustificada en un primer nivel, arbitraria y en desviación de poder, habiendo perdido de vista el propósito de la cautela. La misma perdió sentido si del aseguramiento del acto administrativo que no tuvo interés en dictar se trata, si se toma en cuenta que durante un período de más de 4 años, prácticamente se obtuvo el mismo resultado que habría de esperarse de un acto administrativo final de corte hablatorio, esto es, el de uno que haya determinado que la empresa infringió el ordenamiento jurídico y causó daños ilegítimamente al medio ambiente por la intensidad con que la medida por el transcurso del tiempo afectó al negocio que contaba y cuenta aún hoy en día con la totalidad de las habilitaciones necesarias, a lo que agregamos que ninguna justificación se observa que haya mediado para que por un plazo a todas luces desproporcionado e irracional no se diera inicio al procedimiento para el que la cautela debía ser instrumental, situación que contraviene el régimen de la justicia cautelar y la justicia administrativa pronta y cumplida y por ende la medida impuesta resultó en este sentido disconforme con el ordenamiento jurídico, pues se tornó como una especie de resolución permanente a una posible afectación al medio ambiente, que a la fecha no se confirmó, ni descartó a través del debido proceso.

Por lo expuesto no queda mas que declarar disconforme con el ordenamiento jurídico la resolución impugnada No. 1284-11-TAA del Tribunal Ambiental Administrativo y por ende se anula en todos sus efectos y por ende se levanta la medida cautelar de este Tribunal mediante resolución No. 306-2012, de las 08:00 horas del 07 de junio de 2012 que moduló los efectos de la medida cautelar que aquí se anula. Como pretensión b) la representación de la empresa actora solicita: "... b) Que, al resultar no cierta ni veraz la información suministrada al Tribunal Ambiental, en el informe autoría de las dos funcionarias y con la intervención del Presidente de este órgano colegiado, el Lic. Nombre112576 , quien estuvo presente en las visitas realizadas previamente al sitio, pero que maliciosamente no firmó el informe, aunque en su texto se le señaló como asistente, se indujo al Tribunal a adoptar una medida precautoria absolutamente nula e injustificada, porque en el informe se señalaban daños ambientales significativos no comprobados y que los informantes calificaron como solamente "aparentes", "probables" o "supuestos", lo cual le resta rigor científico al informe y la seriedad y contundencia que un documento de este tipo demanda, especialmente porque en materia del recurso de aguas de dominio público, solamente la Dirección de Aguas del MINAET tiene facultades legales para certificar su existencia y afectación...".

De esta forma, la representación de la empresa actora en síntesis lo que pretende es que se indique que las funcionarias indujeron a error al Tribunal Ambiental, porque señalaron en su informe daños ambientales significativos no comprobados. Tal pretensión no resulta procedente, en primer lugar porque el informe TAA-DT-155-11 del 5 de octubre de 2011, carece de efectos propios, si se toma en cuenta que en ningún nivel por su naturaleza, constituye un acto del que pueda decirse que el órgano administrativo competente, haya determinado que su contenido corresponde con la realidad. Justamente el procedimiento administrativo que extrañamos haya dado inicio dentro de un plazo razonables, sería aquel del que habría de emerger un acto impugnable en este sentido. En segundo lugar, es el Tribunal Ambiental quien por competencia debía, sin que lo haya hecho a la fecha, de determinar la veracidad de los supuestos daños indicados en el informe, sin embargo no lo ha logrado sin que podamos comprender qué se lo ha impedido determinar la veracidad de los supuestos daños indicados en el informe, sin embargo no lo hizo luego de 4 años y 5 meses de haber impuesto la medida cautelar por resolución No. 1284-11-TAA, con las modificaciones que hizo este Tribunal por resolución No. 306-12, y que por las razones supra expuestas Tribunal está anulando.

También solicita que: "...c) Que, además, la resolución No. 1284-11-TAA, dictada por el Tribunal Ambiental Administrativo es absolutamente nula, además, porque fue indebidamente notificada en un sitio que no es el domicilio social y legal de mi representada, dirigida a una persona que no es el personero legal de Amelias South Pacific Dreams S.R.L. y porque, además, concede una supuesta oportunidad de presentar pruebas de descargo a una persona que identifica en su POR TANTO como "Nombre112577 ", quien es totalmente desconocido para mi representada y no es personero legal de la empresa, habiéndose violado con ello las reglas del debido proceso y del derecho de defensa...". Sin perjuicio de que por la forma en que fallamos el alegato resulta estéril, en la medida que no resultó un hecho controvertido el que la notificación se realizó en el sitio de la construcción y fue del conocimiento por la actora, al grado que en su contra pudo incluso recurrir administrativamente.

Por otro lado, el motivo que se acusa como causal de nulidad de la notificación de la resolución No. 1284-11-TAA, en realidad se subsanó por parte de la representación de la empresa actora. Tenemos como un hecho probado que la indicada resolución se notificó el día 16 de diciembre de 2011 (Ver folio 119 del expediente administrativo) y el día 21 de diciembre de 2011, el señor Gary Curt Morris apoderado especial de la firma desarrolladora Osa Mountain Village, planteó incidente de nulidad de actuaciones y de la resolución No. 1284-11-TAA. (Ver folios del 121 al 124 del expediente administrativo), con lo que se dio por notificado y así subsanó cualquier vicio en la comunicación del acto. En este sentido el artículo 247 de la Ley General de la Administración Pública, señala: "... 1. La comunicación hecha por un medio inadecuado, o fuera del lugar debido, u omisa en cuanto a una parte cualquiera de la disposición del acto, será absolutamente nula y se tendrá por hecha en el momento en que gestione la parte o el interesado, dándose por enterado, expresa o implícitamente, ante el órgano director competente. 2.

La comunicación defectuosa por cualquier otra omisión será relativamente nula y se tendrá por válida y bien hecha si la parte o el interesado no gestiona su anulación dentro de los diez días posteriores a su realización...". En cuanto a la consignación del nombre "Nombre112577 ", resulta evidente no mediando elemento de convicción alguno que permita afirmar lo contrario, que ello obedeció a un error material que no afectó derecho alguno de la actora y fue subsanado en los términos que lo indica el artículo 157 de la LGAP, por resolución No. 1019-12-TAA, de las 14:50 horas del 8 de noviembre de 2012, el Tribunal Ambiental Administrativo. (Ver folios del 211 al 218 del expediente administrativo). Por lo señalado se rechaza este extremo pretendido. También solicitó: "...d) Que por las declaraciones rendidas al Periódico LA TEJA, en su edición del 26 de octubre de 2011, el Lic. Nombre112576 , en su condición de Presidente del Tribunal Ambiental Administrativo incurrió en un evidente adelanto de criterio y prevaricó con respecto a una supuesta responsabilidad por daños ambientales ocurridos en la Región de Osa y atribuidos a mi representada y al Proyecto Osa Mountain Village, razón por la cual debió separarse de cualquier investigación o resolución relacionada con el proyecto en mención , por lo que con su presencia en las visitas realizadas al sitio y el dictado de la resolución No. 1284-11- TAA del 29 de noviembre de 2011, que suscribió con sus compañeros del Tribunal, introdujo una nulidad absoluta a todos esos actos conforme a lo dispuesto en el los artículos 230 a 238 de la Ley General de la Administración Pública.

Por este motivo, tanto las inspecciones realizadas como el dictado de las resoluciones posteriores resultan absolutamente nulas, inválidas e ineficaces conforme a lo dispuesto en esta normativa...e) Que la gestión de recusación promovida por mi representada en contra del Presidente del Tribunal Ambiental Administrativo, debió haber sido resuelta por el funcionario recusado en los términos, plazos y condiciones establecidas en los artículos 230 a 238 de la LGAP y que, como así no se hizo, la recusación debe declararse con lugar por parte del Tribunal Contenciosos Administrativo y comunicado a la Administración para que, con fundamento en esa normativa, se impongan la sanciones administrativas que correspondan y se declare la nulidad absoluta de lo actuado...". Estos extremos también se deben rechazar. Y es que conforme a lo que ha quedado acreditado, la presencia del señor Nombre112576 el día 29 de agosto de 2011, en el lugar donde se desarrolla el proyecto obedeció a lo que se quiso identificar como una "barrida ambiental" realizada por ese Tribunal , lo que así fue identificado por el funcionario sin faltar con ello a la verdad o en su caso, sin que haya mediado intención de afectar específicamente a alguno de los sujetos objeto de esa actividad de control, circunstancia que como tal no tornó ilegítima la actuación del señor Nombre112576 en ese Tribunal Administrativo.

Por otro lado, debemos considerar que la medida cautelar impuesta fue por resolución No. 1284-11- TAA del 29 de noviembre de 2011, luego la gestión de recusación fue planteada por el señor Gary Curt Morris, el día 01 de febrero de 2012, y rechazada por resolución No. 169-12-TAA de las 09:06 horas del 10 de febrero de 2012. Aunado a ello tenemos que desde que se dictó la medida cautelar, el señor Nombre112576 , no intervino en ningún acto administrativo dictado por el Tribunal Ambiental, de forma que no pudo darse, ni el prevaricato, ni adelanto de criterio acusado, ni a la fecha se ha determinado aún si su representada cometió o no un daño al medio ambiente. Por otro lado la recusación, procesalmente hablando no es resuelta por el recusado, ya que el artículo 234) de la LGAP señala que para el caso de los órganos colegiados, quien conoce la recusación lo lo son los miembros restantes del órgano colegiado, si los hubiere suficientes para formar quórum; de lo contrario, resolverá el superior del órgano, si lo hubiere, o, en su defecto, el Presidente de la República.

En el presente caso, quienes resolvieron la recusación lo fue el resto de los compañeros del órgano. Solicitó además. "...f) Que, tanto el Estado, como los funcionarios accionados, de conformidad con las normas de responsabilidad solidaria invocadas, son directa y solidariamente responsables de los daños y perjuicios irrogados a mi representada por las suspensión de los trabajos constructivos del proyecto desarrollado por mi poderdante e identificado como Osa Mountain Village y que están obligados a resarcir a mi representada solidariamente , por esos extremos, debiendo los funcionarios demandados responder con su patrimonio personal conjuntamente con el Estado, dadas las conductas desplegadas, por lo que la presente demanda debe ser anotada al margen de los bienes que aparezcan inscritos a su nombre en el Registro Público Inmobiliario y en el Registro de Muebles y de la Propiedad de Vehículos del Registro Nacional, mediante mandamiento que ese Tribunal se servirá emitir al respecto... g) Que los accionados deben pagar a mi representada solidariamente, los daños y perjuicios que se detallan en el cuadro anexo sumario de los mismos, cuyo monto total asciende a la suma de seiscientos setenta y cinco millones de colones exactos, más los intereses legales pertinentes, calculados éstos con base en la tasa básica pasiva establecida por el Banco Nacional de Costa Rica para los certificados de depósito a plazo de seis meses, desde la fecha en que los mismos empezaron a generarse y hasta la fecha efectiva de su pago, daños y perjuicios que, en todo caso, serán liquidados en ejecución de sentencia , sumas que deberán ser indexadas conforme a lo previsto por el numeral 123, incisos 1) y 2) del Código Procesal Contenciosos Administrativo.

En estos extremos, la representación de la empresa actora solicita responsabilidad solidaria del Estado y los funcionarios Gabriela Nájera Ocampo, Jacklyn Rivera Wong y Nombre112576 , por los daños y perjuicios que acusó, le causó a su representada la suspensión de los trabajos constructivos en el proyecto Osa Mountain Village. Daños y perjuicios que solicitó liquidar en la fase de ejecución de sentencia. Para claridad de todos, estos extremos se deben analizar por separado. Para ello analizaremos en primer lugar la responsabilidad solidaria reclamada a los funcionarios en lo personal. Tal y como se indicó supra, efectivamente la Ley General de la Administración Pública a partir del artículo 199) previo la posibilidad de establecer responsabilidad de los funcionarios ante terceros. Ahora como se dijo, esta posibilidad se da, siempre y cuando el funcionario haya actuado con dolo o culpa grave.

Se refiere entonces a una responsabilidad de carácter subjetiva, en el que necesariamente se debe demostrar por parte de quien la reclama, demostrar el dolo o la culpa grave con la que ha actuado el funcionario. En el presente caso, la empresa actora no acredita la culpa grave o el dolo, que haga surtir a la vida jurídica, el derecho de la parte actora a reclamar solidariamente se condene a los funcionarios en lo personal, por los daños y perjuicios, que acusa se le generó. Es de recordar que a la sombra de lo normados por el artículo 317 del Código Procesal Civil con relación al 220 del Código Procesal Contencioso Administrativo es obligación de la parte probar su dicho, lo que en la especie no se configura. De la relación de ambos artículos se deriva lo que se conoce como el onus probandi (o carga de la prueba) expresión latina del principio jurídico que señala quién está obligado a probar un determinado hecho ante los tribunales.

El fundamento del onus probandi radica en un viejo aforismo de derecho que expresa que "lo normal se presume, lo anormal se prueba". Por tanto, quien invoca algo que rompe el estado de normalidad, debe probarlo ("affirmanti incumbit probatio": a quien afirma, incumbe la prueba). Básicamente, lo que se quiere decir con este aforismo es que la carga o el trabajo de probar un enunciado debe recaer en aquel que rompe el estado de normalidad (el que afirma poseer una nueva verdad sobre un tema). Recuérdese que la responsabilidad solicitada se sustenta en la conducta dolosa o con culpa grave, los que en criterio de la empresa actora determinaron los daños y perjuicios solicitados. Lamentablemente, no encontrándose acreditado el dolo o la culpa grave no es posible derivar responsabilidad solidaria alguna. En cuanto a la responsabilidad que exige del Estado por la imposición de la medida cautelar, este Tribunal considera que efectivamente se ha determinado que el proyecto estuvo paralizado entre el día 16 de diciembre de 2011, fecha en la que se le notificó la medida cautelar y a la fecha, incluso no habiéndose dado inicio al procedimiento administrativo en relación con el cual debía de haber resultado instrumental a su objeto, esto sin perjuicio de que el 07 de junio de 2012, el Tribunal en sede jurisdiccional por resolución No. 306-2012, otorgó parcialmente medida cautelar modulando los efectos de la resolución No. 1284-11-TAA según así se dispuso, para que la suspensión de las obras se entendiese que alcanzaban las áreas que no se encuentran dentro de las siguientes zonas: a) Área destinada a bosque conforme al mapa de uso actual de suelo presentado a conocimiento de la SETENA para el trámite de la viabilidad ambiental. b) Área de 50 metros contado a partir de la denominada quebrada Cruz. c) Área correspondiente a 4 construcciones habitacionales ubicadas, según el informe TAA-DT-155-11, en las coordenadas N09 grados, 01 31,04 y W83 grados 30, 36,26; manteniéndose la medida cautelar por el lapso de 5 meses y 17 días, y luego del 06 de junio de 2012, sobre las zonas señaladas en los puntos a,b y c acá indicadas.

Por lo expuesto, esta Cámara es del criterio que efectivamente, el Tribunal Ambiental, al no haber gestionado de manera oportuna el procedimiento administrativo correspondiente, generó daños y perjuicios, sin embargo conforme a lo que se solicitó la parte actora; los daños y perjuicios ocasionados por esta situación, deberán liquidarse en la fase de ejecución de sentencia y que se limitan a los posibles daños y perjuicios generados por los efectos dañosos que puedan haber surgido en contra de la actora con ocasión de los desplegados a partir de la imposición de la medida cautelar desde su adopción y a la fecha de la firmeza de la presente sentencia. Finalmente solicitó: "...h) Que el Estado en primera instancia y de manera subsidiaria los demandados; quedan obligados a publicar en el sitio oficial de internet y en un periódico de circulación nacional, en un lugar destacado, una retractación de la información que atribuyó a mi representada y al proyecto desarrollado por ella, la producción de daños ambientales significativos en los mismos términos y condiciones en que la noticia fue difundida en esos medios. i) Que los accionados deben pagar ambas costas de la presente acción, así como las costas procesales y personales de la medida cautelar acogida parcialmente...".

Tal y como se indicó en los hechos probados, lo que se tiene conforme a la publicación que rola a folio 154 del expediente administrativo, es que el señor Nombre112576 , señaló que, entre los investigados se encontraba el Proyecto Osa Mountain Village, situación que fue cierta, más no se acreditó que dijera que ese proyecto en específico estuviera produciendo daños ambientales significativos, razón por la cual también se debe rechazar este extremo. Por otro lado, debe tomarse nota de que sobre la certeza o no de información como esa, lo propio habría de ser determinado como fruto del procedimiento administrativo que recién ha iniciado la administración en contra de la actora, que además, no es actuación objeto de impugnación dentro de la presente causa. Por otro lado, debe tomarse nota de que sobre la certeza o no de información como esa, lo propio habría de ser determinado como fruto del procedimiento administrativo que recién ha iniciado la administración en contra de la actora, que además, no es actuación objeto de impugnación dentro de la presente causa.

X. SOBRE LAS EXCEPCIONES PRESENTADAS

Los accionados opusieron en su defensa las excepciones de acto no susceptible de impugnación, falta de derecho y falta de interés actual. En cuanto a la excepción de acto no susceptible de impugnación, esta se debe rechazar en razón de que la acción contenciosa administrativa no solamente contra los actos finales o definitivos sino también contra aquellos que si bien no son finales o definitivos, si posean efectos propios, en criterio de esta Cámara el acto dictado por el Tribunal Ambiental Administrativo por resolución No. Placa20398, si bien se trata de una medida cautelar, posee efectos propios, por cuanto ordenó la suspensión de las obras y por ende es susceptible de impugnación en esta vía, debiéndose sumar a ello que incluso con causa en la dilación injustificada por la que la Administración ha mantenido sus efectos por un período de tiempo que estimamos tornó ilegítima la cautela, la misma devino en autosatisfactiva.

En cuanto a la falta de interés actual, también se debe rechazar en razón de que la resolución impugnada si bien fue suspendida según el texto del auto en su momento dictado en sede judicial, lo fue solamente en modulación de los efectos de la cautela administrativa y no en sustitución de ella, en este sentido, la misma como tal no ha sido vaciada en sus efectos en modo alguno por la Administración, de manera que al ser un acto que mantiene sus efectos jurídicos no ha decaído por ende el interés en analizar su legalidad y conformidad con el ordenamiento jurídico. Finalmente el cuanto a la falta de derecho alegada, señalar que esta excepción se acoge cuando al actor no le corresponde la situación material reclamada, circunstancia que se da con respecto a los codemandados Nombre112576 , Gabriela Nájera Ocampo y Jacklyn Rivera Wong y por ende con respecto a ellos se rechaza la demanda. Se acoge parcialmente contra el Estado, en razón de lo indicado supra y en ese tanto, entiéndase denegada la demanda en todo aquello que no se haga pronunciamiento expreso.

XI. SOBRE LAS COSTAS

En lo que refiere a las costas, la regla que ha marcado la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia a partir de los artículos ciento noventa y tres y siguientes del Código Procesal Contencioso Administrativo es la condena al vencido por el solo hecho de serlo. Dos son las excepciones al respecto, cuando existen motivos para litigar y cuando la acción no ha sido temeraria o abusiva. En este caso, a juicio del Tribunal, la medida cautelar dictada resultó disconforme con el ordenamiento jurídico y nula en ese tanto por las razones que se explicaron en lo que fue dirigida en contra del Estado por lo que se le condena al mismo al pago en favor de la sociedad actora, de ambas costas generadas como consecuencia de la tramitación de la presente causa. La determinación de lo correspondiente a las costas en cuanto a su importe, habrá de ser fijado por el juez competente en la fase de ejecución de sentencia a ruego de la actora. Por haber mediado motivos suficientes para litigar en función de las afectaciones que las actuaciones aunque sin dolo y/o culpa grave fueron desplegadas en parte por los funcionarios públicos accionados, estimamos con respecto a ellos, la sentencia se habrá de dictar sin especial condenatoria en constas y así se declara.

POR TANTO:

Se rechazan las excepciones de acto no susceptible de impugnación y falta de interés actual. Se acoge la excepción de falta de derecho en relación con los codemandados Nombre112576 , Gabriela Nájera Ocampo y Jacklyn Rivera Wong y exclusivamente en ese tanto, sin lugar a demanda en todos sus extremos. Se declara parcialmente con lugar la demanda en lo que fue dirigida en contra del Estado, entendiéndose denegada en todo aquello que sea concedido. En consecuencia, se anula por resultar disconforme con el ordenamiento jurídico, la resolución N° 1284-11-TAA del 29 de noviembre de 2011, del Tribunal Ambiental Administrativo y por ende se levanta la medida cautelar de este Tribunal No. 306-2012, de las 08:00 horas del 07 de junio de 2012. Deberá el Estado exclusivamente reconocer los daños y perjuicios causados a la actora con causa en los efectos desplegados por el acto administrativo relacionado, los que se liquidarán en ejecución de sentencia. Son ambas costas del proceso a cargo del Estado, cuyo importe habrá de ser determinado en lo correspondiente, en la fase de ejecución de sentencia. En lo que la demanda fue interpuesta en contra de los codemandadas Gabriela Nájera Ocampo y Jacklyn Rivera Wong, son ambas costas a cargo de la empresa actora. Notifíquese.

José Iván Salas Leitón Felipe Córdoba Ramírez Francisco Javier Muñoz Chacón.

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    • Environmental Procedure — Amparo, TAA, Administrative RemediesProcedimiento Ambiental — Amparo, TAA, Remedios Administrativos

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