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Res. 01039-2013 Sala Primera de la Corte · Sala Primera de la Corte · 14/08/2013

State liability for failure to install highway safety barriersResponsabilidad del Estado por omisión de barreras de seguridad vial

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OutcomeResultado

Partially grantedParcialmente con lugar

The First Chamber partially grants the State's appeal and denies CONAVI's, overturning only the material damages amount to deduct the 1% ROP contribution (reducing it from ₡17,588,281.08 to ₡17,397,103.86). It upholds the joint liability for moral damages, the order for CONAVI to install guardrails, and the joint and several liability between the State and CONAVI.La Sala Primera acoge parcialmente el recurso del Estado y rechaza el del CONAVI, anulando solo la cuantía por daño material para descontar el 1% del aporte al ROP (reducción de ¢17.588.281,08 a ¢17.397.103,86). Mantiene la condena solidaria por daño moral, la orden al CONAVI de instalar barreras de contención y la responsabilidad solidaria entre Estado y CONAVI.

SummaryResumen

The First Chamber of the Supreme Court hears the cassation appeals filed by the State and the National Roads Authority (CONAVI) against a judgment that held them jointly liable for a driver's death on the Florencio del Castillo highway. The deceased crashed into the rigid base of a public lighting pole. The trial court found that although the primary cause was the driver's excessive speed (65% liability), CONAVI was also at fault (35%) for failing to act on a 2003 technical audit report from the University of Costa Rica warning of the severe collision danger and recommending protective barriers. The First Chamber upholds the joint liability for moral and material damages but adjusts the latter by deducting the worker's contribution to the Mandatory Pension Fund. The order for CONAVI to install the containment barrier is also upheld. The ruling establishes that neglecting road maintenance and safety duties, despite technical warnings, triggers the Administration's pecuniary liability.La Sala Primera de la Corte Suprema conoce los recursos de casación del Estado y el Consejo Nacional de Vialidad (CONAVI) contra la sentencia que los condenó solidariamente por la muerte de un conductor en la autopista Florencio del Castillo. El fallecido colisionó contra la base rígida de un poste de alumbrado público. El tribunal había determinado que, aunque la causa principal del accidente fue el exceso de velocidad del conductor (65% de responsabilidad), existió una omisión culposa del CONAVI (35%) al no atender desde 2003 un informe de auditoría técnica de la Universidad de Costa Rica que advertía del grave peligro de colisión de dichos postes y recomendaba instalar barreras de protección. La Sala Primera confirma la condena solidaria del Estado y CONAVI por daño moral y material, pero modifica este último al descontar el aporte del trabajador al Régimen Obligatorio de Pensiones. Además, mantiene la orden al CONAVI de instalar la barrera de contención. El fallo establece que la omisión en el deber de mantenimiento y seguridad vial, pese a advertencias técnicas, genera responsabilidad patrimonial de la Administración.

Key excerptExtracto clave

…there is indeed an omission by [CONAVI] … the reckless driving of Mr. [driver] does not erase CONAVI's omission, but CONAVI's omission does not erase Mr. [driver]'s reckless driving either. So both must be considered co-responsible … after balancing both factors, both causes, the reckless conduct … weighs much more heavily than the omission … // …the OIJ evidence regarding speed … was indeed considered by the Court, but to determine the degree of fault attributable to CONAVI … the order to install a safety barrier … only affects the Council … Where joint liability does exist between them is in the payment of material and moral damages … // …there is no doubt that the excessive speed … was assessed by the Court, which determined it was an important cause of the accident … it would be contrary to the principles of reasonableness, proportionality … to consider that the Council's omission to fulfill its duty of care and road maintenance, to mitigate a risk that a specialized entity warned about since 2003, had no causal impact … Through its omission … the Council failed to help mitigate the damage or consequences……sí hay una omisión de [CONAVI] … la conducción temeraria de don [conductor] no suprime la omisión de [CONAVI], pero la omisión de [CONAVI], tampoco suprime la conducción temeraria de don [conductor]. De manera que ambos deben tenerse como corresponsables … compensados ambos factores, ambas causas, pesa más, bastante más la conducta temeraria… frente a la omisión… // …la probanza del OIJ sobre la velocidad … sí fue tomada en consideración por el Tribunal, pero para determinar el grado de culpa que tenía el [CONAVI] … la orden de instalación de una barrera de seguridad … solo afecta al Consejo … En lo que sí existe una responsabilidad solidaria entre ambos es en el pago del daño material y moral… // …no cabe duda de que el exceso de velocidad … sí fue valorado por el Tribunal, el cual determinó que fue una causa importante del accidente … resultaría opuesto a los principios de razonabilidad, proporcionalidad … considerar que la omisión del Consejo de cumplir con su deber de cuidado y mantenimiento de las vías, de mitigar un riesgo que un ente especializado advirtió desde el año 2003, no tuviera incidencia causal … Con su conducta omisiva … el Consejo no ayudó a mitigar los daños o consecuencias…

Pull quotesCitas destacadas

  • "…no cabe duda de que el exceso de velocidad por parte de [conductor] sí fue valorado por el Tribunal, el cual determinó que fue una causa importante del accidente…"

    "…there is no doubt that the excessive speed of [driver] was assessed by the Court, which determined it was an important cause of the accident…"

    Considerando XXIII

  • "…no cabe duda de que el exceso de velocidad por parte de [conductor] sí fue valorado por el Tribunal, el cual determinó que fue una causa importante del accidente…"

    Considerando XXIII

  • "…lo menos que pudo realizar el [CONAVI] al surgir en marzo de 2003, una recomendación expresa sobre el riesgo de las estructuras, era instalar mecanismos de seguridad en la vía, como barreras de impacto o muros de contención."

    "…the least [CONAVI] could have done when an express recommendation about the structures' risk arose in March 2003 was to install safety mechanisms on the road, such as impact barriers or retaining walls."

    Considerando XXIII

  • "…lo menos que pudo realizar el [CONAVI] al surgir en marzo de 2003, una recomendación expresa sobre el riesgo de las estructuras, era instalar mecanismos de seguridad en la vía, como barreras de impacto o muros de contención."

    Considerando XXIII

  • "…la obligación del mantenimiento de las vías públicas … correspondía en este caso, al Ministerio de Obras Públicas y Transportes (hoy por intermedio de sus órganos desconcentrados), y al no hacerlo, no sólo incurre en anormalidad e ilicitud por incumplimiento de sus obligaciones jurídico materiales, sino además porque en forma directa, atenta y pone en peligro la vida…"

    "…the obligation to maintain public roads … fell in this case to the Ministry of Public Works and Transport (now through its deconcentrated bodies), and by failing to do so, it not only incurs in abnormality and illegality for breaching its legal-material duties, but also directly endangers lives…"

    Considerando XXIV

  • "…la obligación del mantenimiento de las vías públicas … correspondía en este caso, al Ministerio de Obras Públicas y Transportes (hoy por intermedio de sus órganos desconcentrados), y al no hacerlo, no sólo incurre en anormalidad e ilicitud por incumplimiento de sus obligaciones jurídico materiales, sino además porque en forma directa, atenta y pone en peligro la vida…"

    Considerando XXIV

  • "…no se trata de corregir las omisiones, negligencias o descuidos de las partes en cuanto a la carga probatoria que les incumbe…"

    "…it is not about correcting the parties' omissions, negligence or carelessness regarding their evidentiary burden…"

    Considerando VI

  • "…no se trata de corregir las omisiones, negligencias o descuidos de las partes en cuanto a la carga probatoria que les incumbe…"

    Considerando VI

Full documentDocumento completo

Sections

Procedural marks

*090028671027CA* Res. 001039-F-S1-2013 FIRST CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at eight thirty-five in the morning on catorce de agosto de dos mil trece.

Ordinary proceeding (proceso de conocimiento) brought before the Contentious-Administrative and Civil Court of the Treasury by Nombre229490, widow, homemaker, resident of Alajuela, in her dual capacity as plaintiff and as the mother exercising parental authority over the minors Nombre229491 and Nombre229491; against COMPAÑÍA NACIONAL DE FUERZA Y LUZ, represented by its general judicial attorney-in-fact (apoderado general judicial), Guillermo Sánchez Williams; CONSEJO NACIONAL DE VIALIDAD, represented by its deputy executive director, Carlos Solís Murillo, business administrator; and the STATE, represented by counsel for the State (procurador), Luis Diego Flores Zúñiga, whose personal particulars and address are not stated. PATRONATO NACIONAL DE LA INFANCIA was admitted as an intervening party (coadyuvante), represented by its executive president, Nombre128173, divorced, psychologist. Nombre229492, homemaker and resident of Cartago, and Nombre229493, divorced, salesperson and resident of Cartago, are listed as beneficiaries of the damages sought.

Also appearing as special judicial attorneys-in-fact (apoderados especiales judiciales) are Nombre23579 for the plaintiff, whose marital status is not stated; Henry López Esquivel, Francisco Cabezas Murillo, and Nombre229494, resident of Heredia, for CNFL; Nombre105421, divorced and resident of Alajuela, and Nombre15051, resident of Heredia, for CONAVI; and Nombre229495 for PANI, whose marital status is not stated. The natural persons are of legal age and, subject to the qualifications stated above, are married attorneys and residents of San José.

BACKGROUND

  1. 1Based on the facts she alleged and the legal provisions she cited, the plaintiff instituted an ordinary proceeding, seeking a judgment declaring: “1. … that this Ordinary Proceeding is granted in all respects. 2. That it be declared that the poles installed by Compañía Nacional de Fuerza y Luz along Dirección13198 pose a serious danger in the event of a collision, given their rigidity and lack of protection and signage, thereby unacceptably increasing the risk of an accident with fatal consequences. 3. That it be declared that the failure of Nombre1220 and the State to supervise the proper performance of the work carried out by Compañía Nacional de Fuerza y Luz to illuminate Dirección5540 allowed the poles to be installed to the detriment of the right to mobility and freedom of movement under the safest possible conditions, which they are legally required to guarantee. 4. That Compañía Nacional de Fuerza y Luz, Nombre1220, and the State be declared jointly and severally liable for the damages and losses caused as a consequence of their unlawful, abnormal, and inefficient conduct, for which they must bear financial liability: the first, for placing poles with rigid bases and without any protection or signage on Dirección13198; Nombre1220 and the State, for failing to supervise the proper performance of the work carried out to illuminate Florencio del Castillo.As specified in the provisional assessment contained in this complaint. Consisting of: – For Economic Loss (Perjuicios): 194,610.432 Ciento noventa y cuatro millones seiscientos diez mil cuatrocientos treinta y dos colones. – For Subjective Non-Pecuniary Damage (Daño Moral Subjetivo): 200,000.000 Doscientos millones de colones. – For Psychological Harm (Daño Psicológico): 50,000.000 Cincuenta millones de colones. For a total of: 444,610.432 Cuatrocientos cuarenta y cuatro millones seiscientos diez mil cuatrocientos treinta y dos colones. 5. That CONAVI, the State, and Compañía Nacional de Fuerza y Luz be ordered to perform an affirmative obligation (obligación de hacer), consisting of designing and installing a protection and prevention system against collisions with the bases of the lighting poles on Dirección24741 (). 6. That Compañía Nacional de Fuerza y Luz be ordered to perform an affirmative obligation consisting of ensuring that lighting poles along any highway have flexible, breakaway, or frangible bases.If this is not possible and a rigid base consisting of a concrete box had to be (sic) installed, it shall install a protection and prevention system against collisions with the bases of the lighting poles. 7. That the defendants be held jointly and severally liable for payment of the procedural costs and attorneys’ fees (costas procesales y personales) of this proceeding.”
  2. 2The attorneys-in-fact for the defendant entities denied the claims. CNFL raised the defenses (excepciones) of failure to state a legal right (falta de derecho), lack of standing as a defendant (falta de legitimación pasiva), and statute of limitations (prescripción); Nombre1220 raised the defenses of statute of limitations and failure to state a legal right; the State’s representative, in turn, raised the defenses of statute of limitations, lack of legal interest (falta de interés), and failure to state a legal right.
  3. 3Mr. Flores Zúñiga stated that he would not agree to conciliation (conciliación), and that procedure was therefore dispensed with.
  4. 4At 13 horas 30 minutos del 31 de mayo de 2010, the preliminary hearing (audiencia preliminar) began, at which time the representatives of both parties addressed the Court.
  5. 5The Contentious-Administrative Court, Fourth Section, composed of Judges Ileana Sánchez Navarro and Lilliana Quesada Corella and Judge Julio Cordero Mora, ruled in judgment no. 346-2011 de las 14 horas 50 minutos del 13 de setiembre de 2011: “The new facts alleged by the State during the preliminary hearing are declared inadmissible. The defense of failure to state a legal right asserted by Compañía Nacional de Fuerza y Luz is granted; accordingly, as regards that defendant, the complaint is dismissed, making it unnecessary to rule on the remaining defenses it raised. The statute-of-limitations defense raised by Consejo Nacional de Vialidad is denied. The defenses of statute of limitations, lack of legal interest, lack of standing as a defendant, and lack of standing as a plaintiff (falta de legitimación activa) raised by the State are denied. The defense of failure to state a legal right raised by both Consejo Nacional de Vialidad and the State is partially granted, and any relief not expressly awarded to the plaintiff shall be deemed denied.Consequently, the complaint is partially granted, and any relief not expressly awarded shall be deemed denied. Consejo Nacional de Vialidad and the State are held jointly and severally liable for payment, as pecuniary damage (daño material), of diecisiete millones quinientos ochenta y ocho mil doscientos ochenta y un colones, (sic) con ocho céntimos (₵17.588.281,08), to Nombre229490, Nombre229491, and Nombre229491; during enforcement of the judgment (ejecución de sentencia), that amount shall be adjusted for inflation from 7 de noviembre de 2007 until the date of actual payment and shall be distributed equitably among the three beneficiaries of this compensation. Consejo Nacional de Vialidad and the State are held jointly and severally liable to pay Nombre229490 the sum of doce millones de doscientos cincuenta mil colones (₵12.250.000,00); Nombre229491 the sum of catorce millones de colones (₵14.000.000,00); Nombre229491 the sum of catorce millones de colones (₵14.000.000,00); Nombre229493 the sum of tres millones quinientos mil colones (₵3.500.000,00); and Nombre229492 the sum of tres millones quinientos mil colones (₵3.500.000,00).All those amounts are awarded as subjective non-pecuniary damage and shall be adjusted for inflation during enforcement of the judgment from the date this ruling becomes final until the date of actual payment. Consejo Nacional de Vialidad is ordered to construct and install, within seis meses after this judgment becomes final, a safety barrier (barrera de contención) on Dirección24742, specifically along the section between Terra Mall (sic) and Pasoca, both in the CARTAGO–San José direction and in the San José–Cartago direction. Consejo Nacional de Vialidad and the State are held jointly and severally liable for both categories of costs incurred in this proceeding. Because sufficient grounds for litigation are deemed to have existed, this judgment is issued without a specific award of costs against the plaintiff in relation to the claims brought against Compañía Nacional de Fuerza y Luz. The State’s request that certified records be forwarded to Ministerio Público regarding Nombre229496 is denied.”
  6. 6The representatives of the State and Nombre1220 each filed an appeal on points of law (recurso de casación), stating the grounds on which they rely to challenge the Court’s position.
  7. 7The statutory requirements have been observed in the proceedings before this Chamber.

Opinion authored by Justice León Feoli

CONSIDERING

I.The special judicial attorney-in-fact of Ms. Nombre229490 argued in the complaint giving rise to these proceedings that, in marzo de 2003, the Technical Road Safety Audit of the Laboratorio Nacional de Modelos y Materiales Estructurales (hereinafter Nombre109293 or the Laboratory) issued the “Florencio del Castillo Highway Technical Road Safety Audit Report,” which, in section 5.6, entitled “Presence of Obstacles and Other Roadside Hazards,” stated, insofar as relevant, that: “Rural and interurban highways must have a completely clear zone of sufficient width on both sides of the roadway. For this clear zone to be sufficiently wide and safe, there must be wide shoulders, the ditches and side slopes must have a gentle gradient, and there must also be no dangerous obstacles within that zone… some elements that restrict the highway’s clear zone are:… Public utility poles…” (emphasis in the complaint).

In that same audit, he noted, the Laboratory stated that the lighting poles installed by the Compañía Nacional de Fuerza y Luz (the Company, Fuerza y Luz, or CNFL in subsequent references) along the entire roadway substantially improved nighttime visibility. However, he criticized, the study warns that “the poles were not installed with flexible, breakaway, or frangible bases, but with a rigid base consisting of a concrete box. The bases of the lighting poles pose a serious collision hazard because of their location and rigidity.” For this reason, he emphasized, the proposed recommendations include: “Design and install a protection and prevention system for potential collisions with the bases of the roadway lighting poles.” He added that, on 9 de noviembre de 2007, Mr. Nombre229497 died when the vehicle in which he was traveling to work, driven by Nombre229496, collided with the poured-concrete base supporting one of the poles installed along that highway.

He stated that Ms. Nombre229490, as the surviving spouse and mother of the minors Nombre229491 and Nombre229491, both Nombre229491, initiated probate proceedings (proceso sucesorio), in which the deceased’s parents, Nombre229492 and Nombre229493, also appear as presumed heirs. By an order issued at 8 hours 12 minutes on 13 de octubre de 2008, the Juzgado Civil de Cartago appointed Ms. Nombre229490 as provisional executor (albacea provisional), a position she accepted on 23 de octubre de 2008 through an order issued at 15 hours 3 minutes by that same court. As a consequence of the death of Mr. Nombre229497, he added, a series of pecuniary losses and damages (daños y perjuicios patrimoniales) arose, as well as subjective non-pecuniary harm (daño moral subjetivo) to each member of his family, consisting of Ms. Nombre229490, his two daughters, and his parents. The non-pecuniary harm (daño moral), he explained, resulted from the anguish, unhappiness, and grief they experienced.

He emphasized that, because of the event, the deceased’s wife and two daughters display a series of emotional aftereffects that even warrant psychological treatment at the Hospital de San Carlos. He stated that the alleged losses and damages, including the non-pecuniary harm, arose as a direct and immediate consequence “of the unlawful, abnormal, and inefficient conduct” of CNFL and the Consejo Nacional de Vialidad (the Council or Nombre1220 hereinafter), which departed from the recommendations issued by the Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca) concerning the placement of public utility poles in the document entitled Manual de Diseños Geográficos de las Carreteras Regionales, and because they disregarded the recommendations in the Technical Road Safety Audit report issued by Nombre109293, which recommended designing and installing a protection and prevention system for potential collisions with the bases of the roadway’s public-lighting poles.

He stated that the deceased was the principal provider for the family unit and that his death brought about a radical change in Nombre229490’s life because she had to relocate and seek employment, a situation aggravated by the fact that she has neither a university education nor work experience. He argued that this situation also affected the deceased’s parents, as they witnessed their son’s family and their granddaughters having to move from Cartago to San Carlos because of the economic and emotional circumstances they faced.

II.Based on the foregoing, she sued Fuerza y Luz, Conavi, and the State, requesting that the judgment declare: a) The complaint is granted. b) The lighting poles installed by the defendant administrative authorities along the Florencio del Castillo highway pose a serious hazard in the event of a collision because of their rigidity and the absence of protection and signage. c) The Council and the State failed to supervise the proper performance of the work carried out to illuminate the Florencio del Castillo highway. d) The co-defendants are jointly and severally liable for the losses and damages caused as a consequence “of their unlawful, abnormal, and inefficient conduct.” e) The co-defendants are ordered to design and install a protection and collision-prevention system at the bases of the lighting poles along the Florencio del Castillo highway. f) The Company must install lighting poles along any highway using flexible, breakaway, or frangible bases or, failing that, erect a protection and collision-prevention system around the bases of the structures. g) Both categories of litigation costs (ambas costas del proceso) shall be borne jointly and severally by the co-defendants.

She prudently estimated the losses and damages as follows: ¢194.610.432,00 for consequential losses (perjuicios), ¢200.000.000,00 for subjective non-pecuniary harm (¢40.000.000,00 for each family member), and ¢50.000.000,00 for psychological harm (¢10.000.000 per person). The defendants opposed the complaint. The Council raised the defenses of lack of legal entitlement (falta de derecho) and the statute of limitations (prescripción); the State raised lack of passive standing (legitimación pasiva), lack of interest, lack of legal entitlement, and the statute of limitations; and the Company raised lack of legal entitlement and lack of passive standing. The Tribunal upheld the defense of lack of legal entitlement asserted by Fuerza y Luz and therefore dismissed the complaint against it. It rejected the statute-of-limitations defenses raised by the Council and the State, as well as the defenses of lack of interest and lack of passive and active standing (legitimación pasiva y activa) raised by the latter.

It partially upheld the defense of lack of legal entitlement asserted by both the Council and the State, with the defense being deemed rejected to the extent relief was awarded to the plaintiff. Consequently, it partially granted the complaint. It ordered the Council and the State, jointly and severally, to pay:

  • 1)To the plaintiff and her daughters, as compensation for material damage (daño material), the sum of ¢17.588.281,08, an amount to be distributed equally among the three beneficiaries and indexed during enforcement of the judgment (ejecución de sentencia) from 7 de noviembre de 2007 until the date of actual payment.
  • 2)For the subjective non-pecuniary harm caused to Nombre229490, the sum of ¢12.250.000,00; to both Nombre229491 and Nombre229491, the amount of ¢14.000.000,00 each; and to Nombre229492 and Nombre229493, the sum of ¢3.500.000,00 each; these amounts must be indexed during enforcement of the judgment from the date the decision becomes final until actual payment.
  • 3)Both categories of litigation costs. In addition, it ordered the Council to construct and install, within six months from the date the judgment becomes final, a crash barrier (barrera de contención) at Dirección13198 (on the section between Dirección3257 and Pasoca), in both the Cartago–San José and San José–Cartago directions. The parties ordered to pay filed appeals on points of law (recurso de casación) alleging procedural and substantive violations.

III.Before analyzing the grounds of challenge, it must be noted that, to avoid unnecessary repetition, both appeals will be considered jointly because the objections raised in each are related and concern the same issues. Only the State’s representative asserts grounds for cassation based on violations of procedural rules. This is not so with respect to the arguments on the merits; nevertheless, it must also be noted that, regarding those raised by the State, this Chamber reorganized and reclassified them because on several occasions they addressed identical challenges, were scattered, or did not correspond to the stated ground of error.

IV.At this stage, the State’s representative offers, as evidence to assist the court in reaching a decision (prueba para mejor resolver), a recent marriage certificate for the plaintiff, a copy of the Reglamento de Invalidez Vejez y Muerte de la Caja Costarricense de Seguro Social, report DAE-580-11 issued sua sponte by that institution, online studies from the Instituto Nacional de Estadísticas y Censos and the Universidad de Costa Rica, and the testimony of his assistant Nombre160993. The possibility of introducing evidence in cassation proceedings is expressly regulated by the CPCA in two circumstances: 1.- Documents that the parties may submit while the appeal is being processed “…upon swearing that they had no prior knowledge thereof, concerning facts that are new and subsequent to the challenged judgment” (canon 145, first subsection). 2.- Evidence whose admission is discretionary for the competent adjudicative body, whether this Chamber or the Tribunal de Casación de lo Contencioso Administrativo (cardinal 148, subsection 1 ibídem).

In the latter circumstance, its admission depends solely and exclusively on the decision-making body because this power is granted to clarify any factual issue it considers relevant or pertinent that cannot be inferred from the evidentiary record (acervo probatorio) submitted. As has been repeatedly stated, it is evidence for the judge, not for the parties; the judge decides its appropriateness and necessity; and it is subject to discretionary assessment, such that the judge may dispense with it without issuing an express ruling. Even the failure to rule on it does not cause a denial of the right of defense (indefensión), because there is no duty to obtain or reject it, and it is therefore entirely beyond review at this stage. In this case, it is clear that the documents offered do not satisfy the requirements of subsection 1) of provision 145 ídem, particularly CCSS document no. DAE-580-11, dated 27 de setiembre de 2011.

This is a mandatory formal requirement under which anyone offering documents while an appeal on points of law is being processed must swear that they had no prior knowledge of them and that they concern facts that are new and subsequent to the challenged judgment. That provision does not distinguish among the reasons why the applicant was unaware of such documentary evidence concerning new facts occurring after the challenged decision. In such a case, whether the documents existed before that decision or were issued or became known afterward, the oath is nevertheless required and must therefore be provided. Here, the proponent omitted it, thereby rendering the offer of the described evidence inadmissible. Even assuming that requirement could be waived, this Chamber finds that sufficient evidence exists to decide the challenges brought by the two defendants, such that the evidence the appellant seeks to introduce to assist the court is unnecessary.

Most of it could have been offered at the appropriate procedural stage, but was not; accepting it would remedy the appellant’s own lack of diligence, which is improper. A separate recital (considerando) will address this point below because it is an issue raised in the appeal. For the same reason, subsequent discussion will explain why the testimony of assistant Nombre160993 is immaterial and lacks relevance. Consequently, the evidence offered to assist the court in reaching a decision must be declared inadmissible.

Violation of procedural rules

V.In its first argument, the State’s counsel alleges a violation of due process (debido proceso) and the right of defense (derecho de defensa). According to counsel, the Court did not exercise the authority conferred upon it by Article 50 of the Administrative Litigation Procedural Code (Código Procesal Contencioso Administrativo, CPCA) regarding untimely documentary evidence (prueba documental extemporánea) that may be admitted to aid adjudication (para mejor resolver), pursuant to Article 82 subsection 1) of the same body of law. In that regard, counsel notes that official letter no. AGP-362 from the Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), no. CPCE-JD-746-10, and the publication in La Gaceta no. 125 of 29 de junio de 2010 were rejected. The reason for their rejection, counsel alleges, was the time at which they were submitted; however, counsel states that the Court failed to consider that they were intended to challenge the expert evidence (prueba pericial) presented at trial.

In counsel’s view, the judges cannot disregard the fact that an expert opinion (experticia) may be contested after it becomes known. Counsel states that the evidence from the mathematical expert witness (perito matemático) was presented at the hearing of 19 de julio de 2011, and that the evidence rejected was offered at the continued hearing on the following 3 de agosto. Counsel insists that the Court must leave open the possibility of presenting new evidence (material probatorio) if circumstances warrant it. Articles 94 subsection 7) and 105 subsection 1) ibídem, counsel adds, establish that expert evidence is provided partly in writing and disclosed to the litigants, and is supplemented orally during trial, thereby providing an opportunity to request clarifications and additions. In counsel’s view, the Court erroneously interpreted the cited provisions by concluding that evidence may not be introduced once the parties have become fully acquainted with the expert report (peritaje).

Such a restrictive interpretation, counsel charges, violates the right of defense and does not contribute to ascertaining the substantive truth (verdad real). In this regard, counsel adds that the expert witness stated that he had been compelled to issue his report on the basis of a Reglamento approved by the Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas de Costa Rica (CPCE), under threat of disciplinary sanction. That fact, counsel explains, was not in the record and, therefore, the State should have been afforded the opportunity to submit rebuttal evidence (prueba de rebate). Along these lines, counsel states that the CCSS certification was introduced to rebut the mathematical expert opinion (pericia matemática), because, according to the expert witness’s oral report, both the life annuity (renta vitalicia) and the commuted annuity or compensation (renta conmutada o indemnización) likewise seek to replace income that the deceased’s dependents ceased to receive.

In counsel’s view, the opposing party would not have been left without an adequate defense (indefensión), because, pursuant to Article 50 subsection 2), the Court could have granted it three business days to address the evidence introduced by the State. Thus, counsel argues, the Court violated that provision by failing to apply it, as well as Article 100 subsection 1) paragraph e) ibídem. Counsel also considers Article 94 subsection 7) ibídem—in relation to the right of defense—to have been violated because the written report of the OIJ expert was not disclosed to the parties sufficiently in advance, but only one day before the expert witness was questioned. Counsel explains that the report was delivered on the first day of trial and her testimony was taken the next day, at which time they had to conduct the examination without adequate preparation. In light of the foregoing, counsel emphasizes that there was no time to review the written report, prepare the examination, and obtain evidence for the defense.

Counsel stresses that the purpose of requiring the parties to receive the written expert reports after the preliminary hearing (audiencia preliminar) and before trial—as provided by the rule—is to enable them to exercise their right of defense. That opportunity, counsel asserts, did not exist, having been denied by the Court, which, counsel states, constitutes a violation of the right of defense.

VI.On 3 de agosto de 2011, during the third day of trial, the State representative filed a motion requesting the admission, among other documents, of official letter AGP-362 of 22 de julio de 2011, which states that the plaintiff receives a survivor’s pension (pensión por muerte) from the CCSS; the letter from the Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas, CPCE-JD-746-10 of 2 de diciembre de 2010, which mentions aspects of the Regulations on which the expert relied in preparing his report; and the publication in La Gaceta no. 125 of 29 de junio de 2010 concerning a proposed law, in connection with the technical authorships of Nombre109293. The Court summarily rejected them. It rejected the CCSS official letter because the expert stated that he had not analyzed the pension factor in his report and also because that document had been produced after the specialist’s testimony. It held that compensation for death (indemnización por muerte) is one matter and a pension is another.

Regarding the CPCE official letter, the judges indicated that it had been issued on 2 de diciembre de 2010, before the expert was questioned extensively on that matter; therefore, it was untrue that, prior to the questioning, the State was unaware of the existence of the regulations used in the expert examination (experticia). Regarding the La Gaceta document, the judges established that it was dated 29 de junio de 2010 and that the preliminary hearing (audiencia preliminar) was held on primero de julio de 2010, that is, after its publication, and therefore its existence was already known (continuation of the oral and public trial on 3 de agosto de 2011 beginning at 9 hours 30 minutes). The State filed a motion for reconsideration (recurso de revocatoria), requesting that the documentation be analyzed in the judgment. The Court denied it. In this specific case, the representative of the Procuraduría states that the documents were submitted for the purpose of challenging the expert opinion (dictamen pericial).

However, this Chamber observes that all the documents mentioned by the appellant existed before the expert gave his testimony on 19 de julio de 2011; consequently, their admission was improper, particularly because the State representative did not explain why they had not been submitted earlier. It should be recalled that section 50 of the CPCA provides that, after the complaint and answer have been filed, only documents dated after those pleadings and documents that could not previously have been submitted for reasons not attributable to the interested party may be admitted. As the Court correctly noted, the State representative already knew of the written report prepared by the mathematical actuary when the questioning took place; therefore, it is untrue that he was unable to challenge it, since he knew beforehand the technical criteria used by the professional. The judicial record (expediente judicial) shows that the report was served on 26 de noviembre de 2010 (folio 616) and that the testimony was given on 19 de julio de 2011 (folio 676).

In addition, it must be noted that admitting that evidence (probanza) at that stage of the proceedings—after the expert’s testimony—would not only have placed the plaintiff at a disadvantage by leaving her without an adequate opportunity to defend herself (indefensión), but would also have caused an unjustified delay in continuing the trial, which would have entailed not only unnecessarily suspending the proceedings but also taking the professional’s testimony again. This is even more apparent considering that the matters challenged by the State attorney had already been raised by the parties, both during the questioning of the expert and in the complaint. Regarding the CCSS official letter, it was known to all that the deceased had been a salaried employee, and therefore his eligibility for a survivor’s pension was evident. The same applies to the CPCE document, which the Procuraduría requested from that entity on 22 de noviembre de 2010, that is, after the preliminary hearing and before the oral and public trial of 19 de julio de 2011.

It was not even a document that arose from the discussions at trial; rather, the State already knew of it but failed to submit it in a timely manner during the witness’s deposition, the appropriate procedural stage for doing so, as follows from an analysis of section 105 of the CPCA. For its part, the La Gaceta publication is dated 29 de junio de 2010, so it could have been submitted even during the preliminary hearing that continued on primero de julio de ese año, rather than waiting until the trial on 3 de agosto de 2011; accordingly, its submission was also improper. Thus, each of the documents submitted constituted evidence that should have been offered during the preliminary hearing, or at least before the expert was questioned, and not on the third day of trial. Notwithstanding the foregoing, it must also be noted that, in any event, the Court is responsible for determining in each case whether to admit evidence to assist in adjudication (prueba para mejor resolver); merely proposing it is therefore insufficient for its admission.

Even if such evidence is admitted, the judgment will determine whether it is assessed as evidentiary material, as may be inferred from sections 50 and 110 of the applicable Code. Regarding evidence to assist in adjudication, this Chamber has stated: “it is not intended to correct the parties’ omissions, negligence, or oversights regarding their respective burdens of proof (carga probatoria), or to remedy deficiencies in their defense techniques, because under such circumstances equality between the litigants would be seriously impaired and the judge’s impartiality would be compromised. Accordingly, when ordering such evidence, the right of each person involved in the litigation to present a defense at trial must be respected. Instead, it must be introduced solely for the purpose of clarifying points of uncertainty or doubt that may arise after weighing the evidence submitted by the litigants…” (decision no. 000213-F-S1-2008 of 8 hours 20 minutes on 25 de marzo de 2008).

In general terms, it is inappropriate to attempt to reopen the trial by offering evidence that should have been submitted and introduced at the corresponding procedural stage. Granting this request would enable the parties to cure their omissions regarding evidence that they could have offered at the proper time but did not. Evidence to assist in adjudication is a power granted to the judge, who may admit it if deemed relevant or decline to do so; it is not a means of remedying the parties’ deficiencies. Regarding the report of the OIJ expert, the alleged violation does not exist, because section 94 of the CPCA provides only that all parties must be notified of the expert report (informe pericial), without specifying a time limit. What matters under that provision is that the expert report be furnished to the parties. Moreover, the litigants had sufficient opportunity to question the expert during the trial.

Indeed, during questioning, a sequence of photographs supplied by the OIJ itself was admitted at the State representative’s request as evidence to assist in adjudication, so that the expert could supplement her opinion under section 105 of the CPCA (beginning at 15:15 hours on 20 de julio de 2011). It is also important to emphasize, on this final point, that the State Attorney does not clearly explain how service of the expert report harmed him, since analysis of the judgment shows that the report was instrumental in establishing that the driver of the wrecked vehicle had been speeding, a fundamental aspect of the State’s defense. Furthermore, from the outset the parties knew of the existence of extensive evidence, including technical evidence, and therefore the introduction of an expert report that had been ordered at trial since 25 de abril de 2011 should not be considered unexpected. Nor was there any denial of an adequate opportunity to present a defense, since this report was based primarily on evidence already in the record, such as Police Report no. 163-SDURU-07 prepared by the OIJ de La Unión on 9 de noviembre de 2007 (folios 243 to 247, which is part of the documentary evidence admitted on behalf of the State on primero de julio de 2010 during the preliminary hearing).

For all these reasons, this Chamber finds that there was no denial of an adequate opportunity to present a defense or violation of the right-of-defense principle (principio de defensa) alleged by the appellant in cassation (casacionista); accordingly, the objection must be rejected.

VII.Second. The appellant alleges a violation of the right of defense (derecho de defensa) through infringement of subsections 3) and 4) of section 100 of the CPCA because, in his view, the organizational problems of the Poder Judicial cannot be shifted to the litigants in a manner that impairs the principle of concentration of oral proceedings (principio de concentración del proceso oral). He asserts that, in 2011, the oral stage of the trial was conducted on 19 and 20 de julio, continued on 3 and 5 de agosto, and concluded on 23 de ese mes. He argues that the purpose of the principles of unity and concentration (principio de unidad y concentración) is to ensure that the parties and judges remain focused on the case, without distractions, so that they can retain what occurred in their memories. He maintains, however, that because of the prolonged adjournments, their recollection of what had occurred faded, resulting in an unjust judgment; all of this, he contends, violated the right of defense and due process (debido proceso).

VIII.In the present matter, the oral and public trial was conducted over several days, but this was not due to neglect by the Court, but rather to the number of testimonies, statements, and expert examinations (peritajes) that had to be received. Indeed, this Chamber finds that this is a complex proceeding which, on cassation appeal (casación), entails a detailed examination of the various items of evidence in order to guarantee a fair and equitable judgment. An analysis of the trial proceedings shows that the judges had to make an effort to organize the Court’s schedule and thereby avoid unnecessary delays, but in making their determinations they always sought to have the testimony and expert examinations taken in a single hearing so as to avoid impairing the principle of unity and concentration of evidence (principio de unidad y concentración probatoria). An example of the foregoing can be seen in the testimony of the expert witness (testigo-perito) Nombre229498, which lasted an entire day of hearings, even continuing until 21 hours on 3 de agosto de 2011.

For each witness, the hearings were conducted without interruption and over several sessions to avoid infringing the principles analyzed, pursuant to section 100 of the CPCA. Although the first two days of trial proceeded normally (19 y 20 de julio de 2011), it is also true that, on three occasions, the trial could not continue on consecutive days (3, 5 y 23 de agosto de ese mismo año); nevertheless, in the view of this Chamber, this is not grounds for nullifying the judgment for two specific reasons. First, because none of these periods of suspension exceeded, between hearings, the 15 business days referred to in section 100, subsection 5), ibídem, which would constitute grounds for declaring everything done and decided null and void by operation of law (nulidad de pleno derecho). Second, because at each hearing the judges followed the previously agreed order for receiving the evidence, without breaks or interruptions that would have made it impossible to consider it at the respective hearing.

Far from impairing the right of defense (derecho de defensa), this strengthened it, because each of the parties had sufficient opportunity to question the witnesses and prepare its defense. To reiterate, neither was the principle of unity and concentration of evidence impaired, since the testimony was received at the respective duly convened hearings, without interruptions or complications that would cast doubt on its truthfulness and credibility. Likewise, the closing-argument stage (etapa de conclusiones) was conducted in the expected chronological order and in a single proceeding, on 23 de agosto de 2011. Furthermore, the same judges remained throughout the proceeding. Whether or not the judgment is fair is a matter that must be challenged through the violations established in section 138 of the Contentious-Administrative Procedure Code (Código Procesal Contencioso) (cassation appeal for violation of substantive rules (casación por violación de normas sustantivas)), and not through this objection, because it is foreseeable that, in matters of this kind that have been declared complex, the trial will last several days, which, it bears emphasizing, at no time exceeded the 15 business days established in the Code itself.

This, from the outset, rules out any possible violation of due process (debido proceso) or infringement of procedural rules punishable by absolute nullity (nulidad absoluta) (section 137, subsections b) and h), ibídem). Finally, it should be added that, during a recess or suspension, the relevant Code permits not only the judges but also counsel for the parties to participate or intervene in other trials or hearings (section 101, subsection 3). Accordingly, the objection must be rejected.

IX.In the third ground of appeal (agravio), it is similarly argued that the right of defense was infringed, this time by virtue of the Court’s interpretation of article 109, ibídem, because it unreasonably reduced the time allotted for closing arguments, thereby prejudicing the State, which was unable to present a complete analysis of the evidence—particularly, it adds, the evidence of the mathematical expert—as well as the rules applicable to the case. It emphasizes that the trial lasted 5 days, that is, 40 hours of taking evidence, and therefore limiting the closing arguments to 1 hour was disproportionate.

X.In current contentious-administrative proceedings (proceso contencioso administrativo), conducted through oral hearings, in addition to the principles of oral proceedings, transparency, immediacy, adversarial process, substantive truth, and concentration, the judge must ensure compliance with the principle of procedural expediency (celeridad procesal). To that end, the judge must moderate the discussion by preventing irrelevant and unjustifiably prolonged interventions and rejecting requests that are manifestly improper or dilatory, while always respecting the parties’ right of defense (articles 85, 97, 99, subsection 2), and 109 of the CPCA, and 57, 62, subsection 10), and 73, subsection 14), of the Reglamento Autónomo de Organización y Servicio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y Civil de Hacienda). In the specific case, taking into account that five parties participated, this Chamber finds that a period of one hour for presenting closing arguments was more than sufficient to preserve the unity of the proceeding, since, had that time been exceeded, the challenged procedural stage could not have been concluded on 23 de agosto de 2011, which could have entailed a breach of the principle of unity and concentration, as well as the principle of procedural fairness (equidad procesal).

Moreover, from the beginning of the trial, the parties knew that the maximum time allotted for presenting closing arguments was 40 minutes, extendable if necessary (resolution of 8 de julio de 2011 appearing at folios 652 al 653). The Court’s determination was duly communicated sufficiently in advance to allow the litigants to prepare their final arguments properly. From this standpoint, there was no surprise, much less a denial of the opportunity to defend oneself (indefensión), because the parties were required to conduct themselves in accordance with the rules previously established by the Court. With this understanding, counsel had to prepare their presentations within the allotted time. The time originally granted for presenting closing arguments was even extended to one hour for all litigants. Each of these case-management measures (medidas de ordenación) adopted by the judges, including the establishment of a maximum time for presenting closing arguments (section 109 CPCA), was intended, as stated, to protect the principles underlying oral proceedings, including the principle of procedural expediency, and also to place the parties on an equal footing at this procedural stage so that all would have equality of arms (igualdad de armas) when presenting their final positions; consequently, the right of defense was not infringed.

Notwithstanding the foregoing, the State’s representative fails to explain clearly and precisely how the time limitation to which he refers adversely affected him, since arguments concerning the mathematical expert examination were in fact presented. In this regard, during the final portion of his presentation, he described the reasons why he opposed the mathematical expert’s opinion (dictamen), and therefore it is not true that he had no opportunity to do so, particularly when the Court told him, just as it had told the plaintiff, not to worry about the time, to “remain calm,” and to present his ideas without haste (al ser las 17 horas 41 minutos del día 23 de agosto de 2011). He was not cut off; on the contrary, his time was extended from 40 minutes to one hour, which was sufficient and considerably longer than is customary in oral proceedings, because the amount of testimony and the existing evidence were taken into account.

Finally, at the conclusion of the State’s presentation, there was no express request by the State Attorney (Procurador) for an extension of the allotted time to analyze the mathematical expert examination; on the contrary, it bears emphasizing that the mathematical report was extensively challenged during that period (closing-argument hearing beginning at 18 hours). The foregoing leads to the conclusion that the objection must be dismissed because the alleged due-process violation did not occur.

XI.In the fourth challenge (censura), it is claimed that section 95, subsection 1), ibídem, was violated by finding that there was a diffuse interest (interés difuso) in seeking the design and installation of a containment barrier along section no. 4 of the Florencio del Castillo highway, an interest which, it asserts, was not alleged by the plaintiff. In this regard, it argues that article 10, subsection 1. c), of the CPCA was violated by finding that such a diffuse interest existed. It further argues that the cited section 95 was infringed by treating as property damage (daño material) what the complaint sought as consequential losses (perjuicios). In both instances, it concludes, the parties should have been given an opportunity to be heard (audiencia), and the failure to do so created a defect requiring nullification (vicio de nulidad).

XII.The appellant in cassation (casacionista) places the grievance under the category of violation of due process (debido proceso) and the right of defense (derecho de defensa) because, in his view, in both situations raised, the Court should have suspended the hearing for five business days if it considered that the claim (pretensión) needed to be modified or clarified. In his opinion, the plaintiff never alleged a diffuse interest (interés difuso) in connection with the construction of a protective guardrail at Dirección13198, and that issue therefore should have been corrected. Note that in the fifth prayer for relief in the complaint, she expressly requested that “…CONAVI, the State, and Compañía Nacional de Fuerza y Luz be ordered to comply with an affirmative obligation (obligación de hacer), consisting of the design and installation of a protection and prevention system to guard against collisions with the bases of lighting poles…” (folio 26).

No modifications were made to that claim during the preliminary hearing (audiencia preliminar). For that reason, in its judgment, the Court found that Nombre1220 was required to “…conduct its activities in accordance with road-safety criteria, one of which is to ensure the safe passage of drivers… it must…. comply with the technical recommendation issued by Nombre109293 concerning section number four of its study, between Pasoca and Terramall, consisting of the installation there of a guardrail or containment barrier in the Cartago-to-San José direction and in the San José-to-Cartago direction…” (Considerando XII beginning at 16 hours 36 minutes of the judgment-delivery hearing). Based on the foregoing quotation, it is clear that the plaintiff expressly requested the installation of a protective barrier at Dirección13198 (in the area of the accident where her husband died). When ruling on the defense of lack of standing (falta de interés) raised by the State, the Court held that the Code of Contentious-Administrative Procedure (Código Procesal Contencioso Administrativo) provides for actions based on diffuse interests and that, in this case, any potential user of Dirección13198 had an interest in traveling on a road that was as safe as possible; the plaintiffs therefore did have standing with respect to that issue (during delivery of the judgment beginning at 16 hours 46 minutes).

Contrary to the appellant’s assertion, the claim under review did not warrant suspending the hearing; instead, it had to be examined and legally characterized in the judgment because, as set forth in the complaint and argued during the proceedings, its content and scope were entirely clear within the possibilities established in canon 10 subsection

  • 1)of the CPCA. If the State’s representatives disagreed with that claim, they should have said so when answering the complaint or during the preliminary hearing. At those stages, however, they neither objected nor requested the modification now sought, which is sufficient grounds to reject the grievance pursuant to canon 137 subsection
  • 2)of the CPCA. In addition, it must be noted that, in any event, the State lacks standing to raise this grievance because, as the judges explained, that affirmative obligation “is imposed only on Nombre1220 and not on the State, because what is ordered here does fall within the technical functions assigned by law to Conavi, not to the State.” Regarding the other point, it must be noted that the complaint clearly requested and itemized as “economic property damage (daño material económico)” an amount that it also called “loss resulting from death (perjuicio por la muerte),” consisting of the spouse’s lost salary during the period corresponding to his life expectancy (folio 9). Regardless of how the plaintiff characterized this claim, the grievance raised by the Procuraduría General de la República (PGR) is without merit for the same reasons stated above, particularly because it never timely objected to the plaintiff’s characterization of her claims; accordingly, pursuant to cardinal 137 subsection
  • 2)ibídem, the objection must be rejected. In any event, if the issue was extensively argued, it is ultimately for the Court to characterize the claim, whether as property damage or loss. The grievance must therefore be rejected because neither the alleged violation of due process nor the alleged nullity (nulidad) is evident.

XIII.Fifth. He explains that the right of defense was infringed, thereby violating article 111 subsection 1) ibídem, because notice of the judgment was given orally. He argues that when the complexity of the matter requires detailed consideration of numerous items of evidence, the judgment must be issued in writing. He asserts that the time limit for the parties to file an appeal in cassation (recurso de casación) is adversely affected when they must obtain a DVD or CD recording of the judgment and, instead of reading it, transcribe it in order to learn what was decided, thereby reducing the time provided under cardinal 139 subsection 1) ibídem to prepare their defense. In this matter, he maintains, the digital recording was not provided to the State until 19 de setiembre de 2011, whereas the reading took place on the preceding day 13; he therefore alleges a violation of canon 111 subsection 1 of the CPCA.

XIV.In this regard, it should be emphasized that, under the procedural model adopted by the CPCA, which is based on partial orality (oralidad parcial), as well as under various provisions of its articles and of the Reglamento Autónomo de Organización y Servicio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y Civil de Hacienda, approved by the Corte Plena, a written judgment is not always required. Of particular relevance is canon 57 of the cited Code, which appears in Chapter I, “Rules Applicable to All Proceedings,” of Title V, “Procedural Activity,” and expressly provides: “Every ruling issued at any stage of the proceedings, whether oral or written, must be duly reasoned.” Even if one takes the position that the phrase “whether oral or written” refers to rulings issued at different stages of the proceedings and not specifically to the judgment, the fact remains that the provision merely addresses the form in which it is issued, without distinguishing the type of ruling involved, by stating—as the rationale of the rule—that it “…must be duly reasoned.” This follows from the logical reasoning that what matters is that reasons be provided.

Moreover, note that numeral 111, found in Chapter VII, “Oral and Public Trial,” of Title V, does not specify how the judgment must be issued; therefore, in light of that purported omission, this principle applies. For its part, the Reglamento Autónomo de Organización y Servicio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y Civil de Hacienda provides in numeral 83, “Form and Content of the Judgment,” found in Chapter III, “Operation of the Court,” of Title II, “Specific Provisions”: “1) The judgment shall be delivered orally and duly recorded using the corresponding technological means possessed and made available by the Poder Judicial. When strictly necessary, it may be issued in writing.//When transcription is indispensable for its enforcement, only the necessary portions shall be transcribed. …” (emphasis not in the original). In other words, oral delivery is recognized as a method of issuing the judgment.

Analysis of the Code shows that the legislature expressly provided otherwise in only five instances: a) article 92, subsection 5, which, referring to the defenses under cardinal 66 ibídem that result in the inadmissibility of the proceedings (inadmisibilidad del proceso), literally states: “…in this case, the full text of the judgment must be set forth in writing within five days following the hearing.” (Underlining not in the original); b) canon 130 subsection 3), concerning the effects of a judgment annulling an administrative act of general scope (acto administrativo de alcance general), which, because of the effects it produces, must, once final, be “…published in full in the official gazette La Gaceta, …” (Underlining not in the original); c) numeral 149 subsection 2), concerning a cassation judgment (sentencia en casación) whose drafting is particularly complex, which imposes the duty to communicate the “…full content.” of the judgment.

The foregoing also applies in the situation addressed by subsection 3) of that provision; d) provision 153 subsection 3), concerning an appeal in cassation in the interest of the Legal System (recurso de casación en interés del Ordenamiento Jurídico), which establishes the duty to publish the judgment issued “…in a special section of the official gazette La Gaceta …”; and e) ordinal 154, concerning the extraordinary appeal for review (recurso extraordinario de revisión). This Chamber has so held in judgments no. 206-2009 of 16 hours 20 minutes on 26 de febrero de 2009, 380-2009 of 9 hours on 20 de abril of the same year, and, more recently, no. 0000352-F-S1-2012 of 9 hours 30 minutes on 15 de marzo de 2012. Moreover, there is no violation of due process because oral judgments, pursuant to canon 88 of the CPCA, are deemed served upon their delivery at the hearing convened for that purpose.

Separately, there is no evidence that the digital recording of the judgment was not provided to the State’s representatives on the day of the hearing. In any event, even if that were true, there is no indication that it caused any prejudice: first, because, pursuant to article 23 of the Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República (Ley 6815), the State requested an extension of the deadline for filing the appeal, which this Chamber granted (folios 808 and 810 of this file); and second, because the appeal was ultimately filed in a timely and proper manner on 7 de octubre de 2010. Accordingly, the appellant’s grievance must be rejected.

Violation of substantive rules (normas sustantivas)

XV.In its first objection, the State refers to the alleged omission by Nombre1220 and the death of Mr. Nombre229497. It argues that the Tribunal did not assess the evidence in the record in accordance with sound judicial reasoning (sana crítica). a) The Central American Manual of Standards for the Geometric Design of Regional Highways and the Central American Manual of Uniform Provisions for Traffic Control, published by the Secretaría de integración Centroamericana in 2000 and 2001. According to the judges, it notes, under domestic technical provisions, each country must determine how lighting poles are to be constructed and where they are to be located. However, it states, the challenged judgment cites no Costa Rican technical provision that would reveal the basis for determining that the Consejo violated such a provision when locating the lighting poles. Instead, it recounts, the opinion of engineer Nombre229498 was adopted, as set forth in the Road Safety Technical Audit report for the Florencio del Castillo highway, prepared by Nombre109293 in 2003.

It emphasizes that Mr. Nombre229498 testified that the country has no official technical standard indicating how poles must be installed and that international standards are therefore used. What was overlooked, it states, is that Mr. Nombre229498 said that, in the report, he used both the Traffic Control Manual and the Highway Design Manual, “the AASHTO and European ones.” It adds: “Indeed, an analysis of this technical evidence shows that sections 2.1.23 of the Manual and 7.2.6 of its Annexes A, B, and E, as well as sections 4.3.1, 4.8, 8.2.7, and 8.3.6, provide solid and technically acceptable guidance regarding the most desirable solutions (section 1.2 of the cited Design Manual) for the placement of public lighting in our country, which the Tribunal disregarded.” Thus, it states, contrary to sound judicial reasoning, the Tribunal not only failed to apply the unequivocal criteria accepted at the Central American level, but also failed to observe that the sole opinion it relied upon, that of engineer Nombre229498, applied those criteria.

In this regard, it reinforces its argument by transcribing the sections that, it says, were disregarded. It asserts that the Central American technical criteria establish that, to prevent vehicles leaving the roadway from striking the support structure of lighting poles on a divided road with lanes 3.6 meters wide, the desirable lateral clearance (claro lateral) from the roadway would be 1.80 meters and the minimum would be 0.50 meters. It emphasizes that Mr. Nombre229498 stated that the aforementioned manuals did not govern lateral clearance, but rather that international technical criteria did, under which poles must be 6 meters from the roadway. Nevertheless, this criterion on which the Tribunal relied is contradicted by documents and testimony from civil engineers. In another section of the appeal, still in connection with this ground for challenge, it specifies that, by failing to understand that the aforementioned manuals form part of the unequivocal rules of science and technology applicable in the country regarding the location of poles, the Tribunal violated section 16 of the Ley General de la Administración Pública (LGAP) through failure to apply it.

Similarly, it explains, that same provision was violated by finding that those rules were embodied in Mr. Nombre229498’s 2003 report. In this regard, it argues that sections 5 and 6 of the Ley de Simplificación y Eficiencia Tributarias (Ley no. 8114) were also infringed by treating the Road Safety Technical Audit contained in Mr. Nombre229498’s report as a technical standard, since it considers that the audit limits discretion, whereas under those provisions Nombre109293’s authority concerns the quality, not the safety, of roads. It asserts that, although the judges acknowledge that the laboratory’s report is not binding, they give it that effect by treating noncompliance with it as though it were a mandate imposed by the legal system. It also alleges that Article 128 of the CPCA was violated through improper application by finding an omission to comply with the recommendation to design and install barriers in “sector 4” of Dirección5540, since, for that provision, a finding of administrative inaction (inactividad) requires the existence of a limit or mandate imposed by the legal system.

It argues that engineer Nombre229498’s report was neither a mandate nor a limitation imposing obligations on Nombre1220 before the accident. It was a technical opinion that the Administration did not adopt and that has been disputed by the CNFL’s forensic and engineering expert evidence. b) Nombre193, the OIJ’s Sección de Ingeniería Forense, concluded with respect to the location of pole no. 106 that the minimum distance for installing poles was 1.80 meters and that the pole had been installed at 3.40 meters; therefore, at the time of the accident, it “was geometrically well positioned.” But that expert opinion, it warns, was likewise not properly assessed by the Tribunal, either for purposes of finding that engineer Nombre229498’s opinion had been disputed or for establishing, based on the manuals, that the pole that was struck had been installed in accordance with unequivocal technical criteria.

It comments that, in his testimony, Mr. Nombre229498 sought to challenge the opinion of the aforementioned Sección de Ingeniería Forense by maintaining that the lateral clearance free of lighting poles under section 7.2.6 of the Manual de Dispositivos Uniformes was 3.65 meters because there was no shoulder (espaldón). This, it notes, contradicts Mr. Nombre229498’s report—folio 22—according to which the speed limit established for the area took the condition of the shoulder into account, since, according to forensic engineering, there is a shoulder. c) It states that engineers Nombre229499 and Mynor Navarro Alfaro testified that the Manual Centroamericano provides for lighting poles to be installed at least 0.50 meters from the roadway. It continues that Mr. Guillermo added that the Manual recommends a greater setback for poles because United States statistics indicate that accidents occur at 1.2 meters.

In response to questions from the plaintiff, he stated that, in practice, Fuerza y Luz installs poles 0.50 meters from the road, as is customary. According to its argument, the CNFL engineers are highly experienced professionals; nevertheless, it states, the Tribunal did not consider, in accordance with sound judicial reasoning, this technical opinion rebutting that of Mr. Nombre229498. Thus, it reiterates, the opinion of Mr. Nombre229498 on which the adjudicatory body based its conclusions was disputed by the OIJ expert report, the expert witness’s testimony, and the testimony of the Compañía’s engineers, which show that it cannot be established that the lighting poles on the Florencio del Castillo highway fail to maintain the lateral setback required by science and technology. d) In its view, another aspect the Tribunal failed to assess according to sound judicial reasoning was the recommended width of the “dividing median” (mediana separadora) on four-lane regional, urban, or suburban arterial highways, the category in which Mr.

Nombre229498 placed the Florencio del Castillo highway. According to the Manual de Diseño Geométrico, it emphasizes, the measurement is a minimum of 3 meters and a maximum of 4.3 meters. It therefore maintains that the recommended Central American width for the “median or central dividing strip” (mediana o franja separadora central) is consistent with the requirement that lighting-pole setbacks be 1.8 meters. It argues that this is an unequivocal criterion at the Central American level that the Tribunal disregarded. This, it explains, is relevant when it is considered that the plaintiff’s entire theory of the case rests on the electrical poles’ inconsistency with both Sieca manuals, as identified by engineer Nombre229498 in 2003. It counters that the Laboratorio’s recommendation is premised on the installation of containment barriers (barreras de contención) or a protective system because the poles were improperly located.

It then partially reproduces Mr. Nombre229498’s report before stating that, along those lines, the recommendation for a protection and prevention system arose from the location of the poles. In its view, the criterion in section 2.1.23 of the Manual de Dispositivos Uniformes was set aside, contrary to sound judicial reasoning, to establish an omission by Conavi for failing to conform to the individual opinion of Mr. Nombre229498, thereby overlooking that containment barriers themselves constitute a hazard. It alleges infringement of sections 1, 3, and 5 of the Ley de Creación del Consejo de Vialidad (Ley no. 7798) by requiring Conavi to design and install containment barriers based on Mr. Nombre229498’s report without considering the unequivocal scientific and technical criteria in the Manuales Centroamericanos, the CNFL expert witnesses, and the forensic expert evidence. e) It reproaches the judges for failing to find as a proven fact that the speed limit in the area was 60 KPH, thereby disregarding, it asserts, communications no. DGIT-SV 138-2010 and Placa43125 from the Dirección General de Ingeniería de Tránsito.

The recommendation to design and install containment barriers was not assessed in light of the OIJ expert evidence, according to which the death resulted from excessive speed and would have occurred even if barriers had been present. According to the aforementioned communications, which it criticizes the Tribunal for failing to consider, the speed limit in the San José-Cartago direction, on section no. 4, is 40 KPH. This is relevant, it explains, because Mr. Nombre229498 stated in his oral testimony that installing barriers was not warranted on roads with a speed limit of 40 KPH. It continues that Mr. Nombre229498’s report should not have been assessed as a conclusive, unequivocal technical opinion. Similarly, it objects that the testimony of expert witness Nombre229500 was not evaluated under the rules of sound judicial reasoning when he stated that the environmental, vehicle, and driver factors are the three elements that must be interconnected in order to prevent or minimize a traffic incident.

Nevertheless, it alleges, the Tribunal found that Nombre1220 did not conduct its activities in accordance with section 16 of the LGAP, under which acts contrary to the unequivocal rules of science or technology may under no circumstances be issued. In its view, that provision was misapplied because the Tribunal believed that those rules depended on the subjective opinion of engineer Nombre229498. It reiterates that the true cause of the accident was excessive speed, but that the judges did not properly assess the technical evidence, which was itself based on traffic police reports and reports from the OIJ personnel who responded to the incident. As stated in the expert report, it recounts, if the pole had not been installed at that location, the dynamics of the vehicle’s trajectory could have resulted in more deaths, since it was traveling uncontrolled toward the opposing lane. Consistent with the foregoing, it also reproaches the Tribunal for disregarding the Cosevi documents at folios 474 to 480, according to which the driver of the vehicle in which the deceased was traveling had several violations arising from five collisions, as well as the evidence from that same body dated 3 de agosto de 2011, establishing that, during that year, the driver had committed 3 speeding violations of 90 KPH at that location.

XVI.In connection with the foregoing claims of error, Nombre1220, for its part, alleges a violation of substantive rules (normas sustantivas) through the improper application of the constitutional principles of reasonableness, proportionality, legal certainty, and equality. According to its argument, the Court established that neither the Geometric Design Manual for Traffic Control Devices nor the Geometric Design Manual for Regional Highways is binding on the Costa Rican State. It states that the Court justified this conclusion by indicating that both instruments set forth “suggestions” aimed at harmonizing road-construction design criteria. Similarly, it adds, the Court stated that the recommendations issued by the Laboratory through the “Road Safety Audit Report for the Florencio del Castillo Highway,” pursuant to sections 5 and 6 of Ley no. 8114, are likewise neither binding nor mandatory for Conavi.

It asserts that the Administration is not required to follow the guidance provided by either Sieca or Nombre109293 because they issue only desirable recommendations and suggestions, which each country must evaluate in accordance with its domestic provisions and technical criteria when deciding whether to implement them. The intent, it adds, is for the recommendations to be considered together with each country’s domestic criteria. Pursuant to the principle of legality (principio de legalidad), established in section 11 of the LGAP, it states that because those instruments—the manuals and the report—do not form part of the legal system, the Administration is not required to follow their recommendations. It argues that they cannot be ordered to comply with a recommendation—however valid it may be—if it does not constitute a rule of domestic law. It contends that Nombre1220 has, in any event, followed many of the manuals’ recommendations because it considers their implementation beneficial to improving the country’s road infrastructure.

Its actions, it notes, are consistent with the unequivocal rules of science and technology (reglas unívocas de la ciencia y la técnica). Nevertheless, it explains, failure to apply the aforementioned section 16 cannot give rise to liability based on measures that are not mandatory. It emphasizes that the Administration’s actions must be consistent with the rules of science and technology, but as applied to a duly authorized act. It stresses that, by finding that the Council was required to follow Nombre109293’s recommendations pursuant to the aforementioned section 16, the Court also violated the principle of equality enshrined in section 33 of the Constitución Política, because Article 16 was not applied in the same manner to the actions undertaken by the CNFL. It emphasizes that, contrary to the Court’s finding, Nombre1220 did comply with the aforementioned section 16, because there is sufficient technical justification for the location where the streetlight poles were installed.

It states that the testimonial evidence shows that a Council engineer selected the poles’ current location because of a “stormwater drainage system (sistema de alcantarillado de aguas pluviales)” running through the center of the median in the section between Pasoca and Terramall. It notes that the OIJ expert determined that the poles were properly located in accordance with chapter 7.2.6, Sign Placement, of SIECA’s Central American Manual on Uniform Traffic Control Devices. Therefore, it states, the aforementioned section 16 was not violated because, it emphasizes, expert evidence established that the poles were properly located from a technical standpoint and even complied with the SIECA manuals.

XVII.In this first argument, the failure to consider (preterición) several items of evidence is alleged. In general terms, the State’s representative contends that the judges failed to analyze the Central American Manual of Uniform Traffic Control Devices, as well as the Central American Manual of Standards for the Geometric Design of Regional Highways, published by the Secretariat for Central American Integration in 2000 and 2001. He states that those manuals should have been analyzed, particularly since Engineer Nombre229498 used them in preparing his report. Regarding the applicability of these international instruments, the Court held as follows: “…it should be stated at the outset that, although the Central American Manuals invoked by the plaintiff (that is, the Central American Manual for the Geometric Design of Regional Highways and the Central American Manual of Uniform Traffic Control Devices) were issued by the Secretariat for Central American Economic Integration, they are not binding on the Costa Rican State.

This is because both manuals indicate from the outset that they offer suggestions intended to harmonize criteria for highway construction and design and for traffic-control signs… the provisions of the aforementioned manual are in no way binding on the State of Costa Rica, nor are those concerning traffic-control signs… it must not be forgotten that the standards under discussion do not bind the countries; rather, each of them will determine, in accordance with its domestic technical provisions, how streetlight poles are constructed and where they are placed…” (judgment delivered beginning at 15 hours 25 minutes). Upon reviewing the aforementioned documents, the Court is correct in finding that, at least, these Central American standards are not binding on the Costa Rican State. Thus, the Central American Manual of Environmental Standards for Highway Design, Construction, and Maintenance contains a body of recommendations specifically concerning the need for uniform standards for highway construction in Central America.

Consistent with the philosophy of the Manual itself, these standards “must not become a straitjacket or create conflicts in their application by the countries; rather, they must provide sound and technically acceptable guidance regarding the most desirable solutions for the geometric design of regional highways” (chapter I, point 1.2 concerning the Rationale for a Manual of Standards for the Geometric Design of Regional Highways). All these design standards were conceived for use by designers in proposing the best technical solution applicable to each road project, taking into account future traffic projections, the physical obstacles to be overcome, customary maintenance practices, and the resources available to carry out the proposed works. In themselves, however, they constitute an ideal or model to be followed rather than a mandatory requirement. The Manual under review itself even states that its purpose is not for the proposals to serve as a “recipe book for immediate application,” but rather as a reference, and that each particular case must therefore be evaluated.

It should be recalled here that the standards under examination arose from the lack of national and regional research in Central America concerning the particular requirements and local characteristics applicable to the geometric design of highways. Consequently, the Sectoral Council of Central American Ministers of Transportation (Comitran) undertook to unify criteria based on the deliberate selection of the most widely recognized international practices, such as those of the “American Association of State Highway and Transportation Officials” (Aashto, American Association of State Highway and Transportation Officials), the Transportation Research Board (TRB), and the Institute of Transportation Engineers (ITE), as well as technical contributions from the Federal Highway Administration (FHA) and the European Union itself. But it also states that none of its standards should replace the road designer’s sound discretion and explicit judgment, which must be expressly substantiated in each case.

Its provisions thus constitute mere recommendations for the countries of the region regarding road safety (seguridad vial). The Central American Manual of Uniform Traffic Control Devices, for its part, arose because the regulations in force until 2000 were outdated, having already been in effect for more than 40 years. The Central American Road Signs Manual, as the original annex to the Central American Agreement on Uniform Road Signs, was approved in 1958 and officially adopted by each country at a later date; therefore, the changes experienced in the region in recent times rendered those road-signage regulations incomplete and outdated. These rules, however, are likewise mere recommendations intended to improve road safety on Central American highways; reduce unnecessary delays caused by traffic congestion; and provide road users with timely and complete guidance in a uniform manner in any country of the region (chapter 1, point 1.2.

Objectives of the Manual). This is explained by the simple fact that each country’s domestic legislation contains its own statutes and regulations governing traffic circulation and its corresponding system of fines for violations. Therefore, in applying that Manual, primary consideration must be given to the driving rules, control devices, and other authorizations or restrictions established within each country’s legal framework. Accordingly, the document under review is very clear in chapter I on general provisions, point 1.4 concerning legal aspects, section 1.4.1 on the general legal framework and placement authority, stating that “…the provisions of this Manual apply insofar as they do not conflict with the traffic rules in force in any of the countries of the Central American region...”. Based on the foregoing, it may be concluded that the manuals cited by the appellant in cassation (casacionista) are indeed not strictly applicable in Costa Rica.

They may be applied, but those responsible for implementing them must justify and demonstrate that they represent the best criterion, particularly since numerous international recommendations and techniques exist for road construction and for the installation of signs and other roadway devices. Accordingly, none of the State’s and Nombre1220’s claims of error seeking analysis of the standards contained in both manuals can be accepted. Furthermore, it must be added that, during the hearing and closing arguments, all the co-defendants (co-demandadas) insisted as their principal defense on this issue that the standards in the manuals were not applicable in Costa Rica; they therefore cannot now seek to have them used to justify Nombre1220’s conduct (during the closing-argument stage, Fuerza y Luz at 15:17, Nombre1220 at 16:34, and the State at 17:00 on 23 de agosto de 2011). The State even expressly rejected the applicability of the Central American Manual of Uniform Traffic Control Devices, stating that it was irrelevant to the present case.

Regardless of the foregoing, it bears repeating that the judges declined to apply it as a mandatory standard because its provisions are merely suggestions for the States; thus, in one way or another, the defenses raised by the respondent parties on the issue had been addressed. From that perspective, the co-defendants requested that the international instruments not be applied, and the Court agreed; consequently, there was no reason to analyze their provisions. Likewise, most of the expert witnesses (testigos peritos) stated that, when the lighting fixtures were installed, they were unaware of the manuals’ existence; it was therefore ruled out that the manuals had supplied the technical criterion used. Another reason not to undertake the analysis of the rules sought—at least with respect to the Office of the Attorney General—is that the order to install a safety barrier in sector four of the highway affects only the Council, not the State.

The two are jointly and severally liable (responsabilidad solidaria) for payment of pecuniary and non-pecuniary damages (daño material y moral), but that issue will be analyzed in another section. For the reasons stated, the argument concerning failure to consider the manuals is without merit. Consequently, the arguments concerning the OIJ expert’s report (raised by both appellants in cassation), the testimony of engineers Nombre229499 and Mynor Navarro Alfaro regarding the placement of the poles, and any claim concerning the recommended width of the dividing median (mediana separadora) on four-lane highways, whether regional, urban, or suburban arterial highways, are likewise untenable, since the appellants in cassation based those arguments on standards from the Central American Manual for Highway Design, which, as explained, does not apply to the present matter.

XVIII.Regarding the construction of safety barriers (barreras de seguridad) and the speed limits that, according to the State’s representatives, were not analyzed by the Court (as stated in official letters DGIT-SV 138-2010 and DGIT-SV-284-2010), this Chamber concludes that the State lacks standing in this respect, since it is not apparent how the Court’s order affects it, given that the obligation to build the guardrails (barandas) rests exclusively with Conavi, which must cover the cost from its budget pursuant to sections 3 and 4 of its Establishing Law (Ley de Creación) (Law no. 7798). In any event, as to engineer Nombre229498’s alleged contradiction concerning the proposition that protective barriers (barreras de protección) should not exist in a 40KPH zone, it must be noted that, curiously, at folio 530 of the case file (expediente), the official letter in question contains a photograph—which was not challenged—of the right-hand side of the roadway (calzada) in the San José - Cartago direction near Terramall, showing a protective barrier at the edge of the roadway together with a 40KPH restricted-speed sign; therefore, the engineer’s statement would not prevent Nombre1220 from constructing the barrier in question.

Nor did the alleged failure to consider evidence (preterición de prueba) occur because, as will be discussed below, the OIJ evidence concerning the speed at which the vehicle was being driven, as well as the speeding tickets certified as having been issued to the driver, Nombre229496, was indeed considered by the Court, but for the purpose of determining the degree of fault (grado de culpa) attributable to Nombre1220 and the State. The foregoing has no bearing whatsoever on the obligation now incumbent upon Nombre1220 to erect a containment barrier (barrera de contención) in the area, because the speed at which Nombre229496 was driving was not a road-related factor that the judges were required to consider when issuing the order. This is because the need for a containment barrier arises not only from a specific accident, but also from a technical report (informe técnico) prepared by a recognized laboratory in the country.

Although the duty was given concrete effect through the plaintiff’s claim (pretensión de la actora), it must be recalled that the recommendation had existed since 2003, after Nombre109293 conducted a risk study or audit (estudio de riesgo o auditoría) of Dirección13198. Liability (responsabilidad) for the consequences of the accident—where the Court was indeed required to assess the vehicle’s speed—is one matter, while the duty arising from an omission by the Administration (omisión de la Administración) is quite another, particularly because there was a technical opinion (dictamen técnico) indicating the danger posed by posts with rigid bases along the Florencio del Castillo highway in sector four Pasoca - Terramall. These are two different issues that were duly analyzed by the Court: one is the Council’s omission, and the other is the Administration’s degree of fault, which was mitigated to some extent because of the excessive speed at which the crashed vehicle was traveling.

XIX.That said, the appellants must understand that the award for the material and emotional harm caused to the family of the deceased was not imposed solely because of the placement of the poles, but primarily because of the failure to implement the recommendations issued by Nombre109293 in Marzo de 2003 in the “Technical Road Safety Audit Report for the Florencio del Castillo Highway” (“Informe de Auditoría Técnica de Seguridad Vial Carretera Florencio del Castillo”), since section four of that roadway (between Pasoca and Terramall) required urgent attention because of the risk created by the obstacles present there, specifically the streetlight poles with rigid bases. The expert witness and author of the report, Mr. Nombre229498, sufficiently addressed this matter during the trial. Although it is true that, even today, these recommendations are not mandatory, as follows from the analysis of Articles 5 and 6 of Ley 8114, they nevertheless constitute a valid and reliable technical standard, supported by a laboratory of the Universidad de Costa Rica (specifically, an academic research unit affiliated with the Escuela de Ingeniería Civil of that university).

Pursuant to section 16 of the LGAP, in this particular case they constitute unequivocal technical rules (reglas unívocas de la técnica) that Nombre1220 should have implemented, or at least analyzed, in its actions in order to determine what type of measures would mitigate the risk described therein. Although the report postdates the placement of the poles, which dates back to the beginning of 2002, the Council should, in one way or another, have acted upon the recommendations set forth therein, particularly because none of them was disproportionate or excessive: they did not require the structures to be replaced or relocated; rather, the recommended solution was to implement safety mechanisms (protective barriers or retaining walls), which can even be seen in other sections of that roadway or on other national highways, such as the San José – Caldera highway (as examined at trial). This Chamber finds it significant that the final paragraph of section 5 of Ley 8114 provides that the Laboratory shall report the final results of the technical audits conducted, for “such legal action as may be appropriate,” to the Asamblea Legislativa, the Ministerio de la Presidencia, the Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), the Contraloría General de la República, and the Defensoría de los Habitantes.

Once MOPT was notified, the Council was automatically deemed to have received notice of the report and therefore should have taken the necessary actions to address the warning, instead of simply filing away or disregarding the document on the pretext that it was not binding. The foregoing is particularly relevant because the matter involves road safety and requires urgent attention, given the presence of obstacles on the roadway that pose a danger to drivers and passengers, regardless of the speed at which the former are traveling. Speed is an aspect that will always be relevant to issues of liability, but it does not automatically absolve the State of fault, as will be discussed in the following considerations. Having established the foregoing, it must be added that, in preparing the report, Mr. Nombre229498 conducted, as he explained at trial, a site study and measurements, and applied a series of international technical standards and recommendations, principally those of Asshto.

At no point has Nombre1220 discredited that study by presenting other technical and specialized standards; indeed, even today, such evidence is conspicuously absent from the case file. The argument that the placement of the poles was dictated by a “stormwater sewer system” (“sistema de alcantarillado de aguas pluviales”) running through the center of the median in the section between Pasoca and Terramall is insufficient to demonstrate that its actions followed technical rules within the meaning of section 16 of the LGAP. First, because this was instead a circumstance or instruction that arose during the contracting process, requiring Fuerza y Luz to place the poles closer to the roadway as determined at that time by the Council’s engineers; this was even contrary to the opinion of the Compañía’s specialists. The testimony of Mr. Nombre229499, head of the Compañía’s Departamento de Alumbrado Público in 2002, was decisive on this point.

He stated that, during the performance of the contract, a supervising engineer from Nombre1220 was responsible for determining how the poles were to be installed; that CNFL intended to place them in the center, but the Council determined that this was not possible because there was a drain there; and that the Compañía generally follows MOPT’s instructions (statements on 5 de agosto de 2011 at 12 horas 30 minutos and 12 horas 42 minutos). For this reason, the Trial Court absolved CNFL of liability, holding: “The Fuerza y Luz engineers were clear in maintaining that a person designated by Nombre1220 to supervise this project was indeed responsible, and that this Conavi official, whose name was not ascertained, determined where the poles were to be placed, explaining that they were not erected in the exact center of the median because drains run through it, which justified installing them at a location closer to the edge of the highway on one of the two sides of the center.

This being so, and it being clear that Fuerza y Luz neither determined nor, under the agreement, could determine the placement of the poles, but that Nombre1220 did so, we therefore conclude that the Compañía’s conduct bears no relationship in this case to causing the death of Mr. Nombre229501 …” (delivery of the judgment at 15 horas 30 minutos). Second, this Chamber reiterates that, when these proceedings were instituted, the problem did not lie exclusively in the placement of the poles or in the material from which they were constructed, but in the failure to address a problem of which the Laboratory had warned since 2003. The technical standard that the Council was required to establish concerned whether or not installing a protective barrier was advisable. It never did so; consequently, the recommendation, and the technical methodology employed by Nombre109293 on which it was based, remains decisive in this regard.

Only if the Administration had produced a persuasive report would the solutions proposed by the Laboratory have become secondary, because there would then have been a better technical assessment of the identified problem—an issue that, in any event, the Trial Court must evaluate in each particular case. To date, however, the Laboratory’s assessment is the only one available in this matter, and its report conclusively states: “the poles were not installed with flexible, breakaway, or frangible bases, but with a rigid base consisting of a concrete box. The bases of the lighting poles pose a serious collision hazard because of their location and rigidity” (page 27 of the report). The risk of collision along that section is imminent and requires urgent attention, which is why Nombre109293 recommends: “Design and install a protection and prevention system for potential collisions with the bases of the roadway lighting poles…” (page 30, chapter 5.6 of the report).

The study therefore indicates the importance of constructing containment barriers. For these reasons, the Laboratory’s report is vital in establishing the liability of the State and its agency Conavi for failing to comply with the recommendations examined, compliance with which would likely have reduced the fatal consequences of at least this accident in that specific section of the highway. Accordingly, the Trial Court was correct when it stated: “In this matter, a technical assessment was available, namely the Nombre109293 report, and there is no record of any other document issued at any time that contradicts the Nombre109293 report. In other words, we have a technical document prepared by engineers and validated by a specialized laboratory at a prestigious university that maintains such a specialized laboratory. And that technical assessment has never been refuted by anyone. Thus, the only evidence available concerning the risk is precisely that audit report.

That audit report specifies that, in the fourth section of the Florencio del Castillo highway, as previously described, there is a high risk of collision and a high risk that such a collision will produce fatal consequences. That warning was issued in 2003...” (at 15 horas 34 minutos according to the recording of the delivery of the judgment). That was the technical standard applied by the Trial Court in reaching its conclusion. It is consistent with the law and may be characterized as the technical rule applicable to the circumstances under review, since Costa Rica has no express legal provision governing how lighting poles must be installed on national highways, the type of structures to be used, or the protective systems that must be provided. This means that the only existing technical assessment is the one establishing that their current placement is hazardous. Furthermore, the study relied on the assessment of professionals in the field and considered the roadway’s characteristics and traffic behavior, leaving no doubt as to its impartiality and credibility as a source of unequivocal technical rules.

In addition, the expert witness stated categorically in his testimony that foreign principles and techniques had been consulted in preparing the report. He emphasized the application of the technical standards of Aashto and the European Union, rather than the recommendations in the Central American manuals, as the State contends, because, Mr. Nombre229498 asserted, the latter are rules established for installing traffic-sign poles, not lighting poles, which must follow different standards (at 13:15, 17:48, 18:25; 18:44, 20:00 and 20:45 horas on 3 de agosto de 2011). Although it could be argued that the international standards used by the Laboratory are also recommendations, it bears emphasizing that their inclusion in the Laboratory’s report—which is also the only technical assessment concerning the Florencio del Castillo highway—automatically makes them a technical standard for this particular case, which Nombre1220 should at least have analyzed for such legal action as might be appropriate.

This audit gained prominence because of the accident in which Nombre229497 and Nombre229502 died, but it should have been addressed as early as 2003. Those consequences were expressly forewarned by Nombre109293 in the documentation challenged here, which Nombre1220 simply ignored. Accordingly, there was no improper disregard of evidence (preterición de prueba), at least with respect to the Council’s failure to address the risks on the roadway; nor was there any violation of sections 16 of the LGAP, 5 and 6 of Ley 8114, or 128 of the CPCA. The appellants’ grounds for challenge must therefore be rejected.

XX.In the second ground of grievance, again alleging failure to consider and improper assessment of evidence (preterición e indebida valoración de prueba), the State’s counsel addresses the items corresponding to pecuniary losses (perjuicios). It notes that, according to the Court, the death of Mr. Nombre229497 resulted in the loss of means of support for Ms. Nombre229490 and her daughters, Nombre229491 and Nombre229491. In its view, that loss did not occur and, if it did, it was only partial, based on the documentary evidence that was not considered, namely certification no. SOA-00272-2010 of January 26, 2010, issued by the Instituto Nacional de Seguros (hereinafter the INS or the Instituto), and the previously cited official letter from the CCSS no. AGP-362 of July 22, 2011. It states that the judges deemed it proven that the average monthly net salary received by Nombre229497 during the last year of his life was ¢325.154,25; that the co-plaintiffs received a proportional indemnity of ¢2.000.000,00 from the INS; and that they receive a widow’s and orphan’s pension of ¢206.337,60.

However, it adds, the Court did not consider that such income does not diminish the plaintiffs’ right to receive additional compensation for Conavi’s alleged omission, because the first arose from the application of compulsory insurance and the other because the deceased had been contributing to social security. The documents establishing the payments by the INS and the CCSS were improperly assessed because, it explains, they should have served as proof that the loss of income did not occur to the extent deemed proven when determining the quantum of the pecuniary losses. It adds that the three sources of income, whether lump-sum or lifetime payments, have the same purpose or object. It specifies that the income Mr. Nombre229497 distributed among his dependents during his lifetime was replaced in two ways: through the indemnity received as a result of his death in a fixed amount, and through a lifetime pension for the widow and a temporary pension for the orphans, amounting to 50% and 30% of the victim’s salary.

It argues that the Court should not have deemed the claimed pecuniary losses, calculated at 75% of the salary that Nombre229497 would have earned during his lifetime, to have been confirmed by the report of the mathematical expert Nombre37311, particularly considering that, as he acknowledged in his oral report, he performed the calculation without taking into account the INS indemnity and the CCSS pension.

XXI.On this specific point, the judges ruled as follows: “We have already established that, in our view, there was concurrent fault (concurrencia de culpas) between Nombre1220’s omission in complying with Nombre109293’s technical requirements to make acceptable the risk created by the placement of public-lighting poles on Dirección13198, and Nombre229496’s reckless and irresponsible driving, as causes of Nombre229497’s death … notwithstanding the concurrent fault indicated above, the liability of Nombre1220 and Nombre229496 is not identical; rather, the latter’s liability is much greater than the former’s, to such an extent that, in our view, it accounts for 65% of the total cause of Mr. Nombre229497’s death, while Nombre1220 bears the remaining 35% … the death of Mr. Nombre229497 resulted in a loss of ¢50.252.231.67 for Ms. Nombre229490, Nombre229491 and Nombre229491. This amount corresponds to the material damage (daño material) actually suffered by the three aforementioned plaintiffs … of that amount, Nombre1220 must answer only to the extent of its liability; that is, of the total amount, Nombre1220 is required to pay only 35%.

On this basis … the Consejo Nacional de Vialidad and the State are held jointly and severally liable (solidariamente) for payment, as material damages, of the sum of ¢17. 588.281,08 in favor of Nombre229490, Nombre229491 and Nombre229491, which amount must, during enforcement of the judgment (ejecución de sentencia), be adjusted for inflation from November 7, 2007 until the date of actual payment and must be distributed equitably among the three beneficiaries of this indemnity … the State’s argument concerning the pension received by Ms. Nombre229490 and her daughters from the Caja Costarricense de Seguro Social cannot be entertained. This is because that pension derives from the Disability, Old Age and Death scheme, and its sole basis is the death of a person who had been contributing to that scheme. In other words, the pension is attributable to the social-security system still in force in Costa Rica and is not based on the material damage suffered by the deceased’s widow and daughters …

Finally … the Instituto Nacional de Seguros made a payment in favor of the three aforementioned persons, but that payment resulted from the application of compulsory motor-vehicle insurance. Its basis is therefore also entirely different from the indemnity established herein, making it equally irrelevant for purposes of the right to compensation for material damage …” (Considerando XI beginning at 16:11 of the delivery of the judgment). The State alleges failure to consider INS certification no. SOA-00272-2010 and CCSS official letter no. Placa43126, which respectively establish that the plaintiff received a proportional indemnity of ¢2.000.000,00 from the Instituto and that they receive a widow’s and orphan’s pension of ¢206.337,60. In fact, it should be recalled that the second document was excluded during the hearing, so there could be no failure to consider it; as to the first, the allegation concerns improper assessment.

First, the money received by the plaintiff and her daughters from the CCSS as death and orphan’s insurance arises from social insurance for the benefit of all workers, as a fundamental principle of the system of social rights and guarantees, which operates on the basis of compulsory contributions from the State, employers, and workers. This system is broadly protected under provision 73 of the Constitución Política, provisions 1, 2, 3 of the Ley Constitutiva de la CCSS, and provision 2 of the Reglamento del Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte. It therefore constitutes a compensation system different from the one at issue here. The amount awarded by the Court constitutes compensation imposed on the Administration for pecuniary harm resulting from an omission, as protected under provision 41 of the Carta Magna and provision 190 of the LGAP. In that regard, the latter provision states: “1. The Administration shall be liable for all damage caused by its lawful or unlawful, normal or abnormal operation, except in cases of force majeure (fuerza mayor), fault of the victim (culpa de la víctima), or an act of a third party (hecho de un tercero) …”.

This concerns compensation for the material damage and pecuniary losses caused to the deceased’s family, which, until these proceedings, had not been determined under the terms of provision 196 ibídem. The other compensation system is a right of insured persons and their beneficiaries arising solely from the fact that they contributed to the CCSS scheme. Compulsory motor-vehicle insurance (seguro obligatorio para vehículos automotores, SOA), for its part, is also different from the indemnity claimed by the plaintiff, since it arises by operation of law, namely the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres (Ley 7331, in force at the time of the accident), which vehicle owners must keep in force by paying a premium set by the Instituto. The SOA covers injury to and death of persons who are victims of a traffic accident, regardless of whether the driver was at fault. This insurance is collected annually and is a prerequisite for obtaining the vehicle circulation permit (provisions 38, 40 and 48 ibídem).

This indemnity is therefore different from the liability regime established in the Ley General de la Administración Pública, which compensates for damages and pecuniary losses caused to private parties by the lawful or unlawful, normal or abnormal operation of the State and its bodies (strict liability (responsabilidad objetiva)). That compensation is not provided for under the foregoing schemes, which operate automatically upon the occurrence of the event giving rise to them: the first, as a right of workers and their beneficiaries arising solely from contributions to the system; and the second, as insurance against the undeniable risk involved in driving a motor vehicle. Accordingly, the judgment did not improperly assess the INS certification, as the appellant in cassation (casacionista) alleges, and the ground of grievance must therefore be rejected.

XXII.In its third argument, the Attorney General’s Office alleges a violation of the constitutional rules or principles of reasonableness, proportionality, and equality. Regarding Conavi’s percentage of liability, it states that the Court found that the Council’s omission did not create a danger warranting equating it with the recklessness, lack of skill, and rashness of the driver, Nombre229496, and therefore attributed to the latter 65% liability for his conduct in connection with the death of Mr. Nombre229497. It asserts that the administrative omission was overstated in order to impose greater liability than was appropriate. It emphasizes that the expert report and the oral testimony of the OIJ Forensic Engineering Section were clearly not taken into account. It reiterates that the Court failed to find that the cause of death was the excessive speed at which Mr. Nombre229496 was driving. It considers the driver’s negligence, lack of skill, and rashness to be the exclusive or determining factor in nearly 100% of Mr.

Nombre229497’s death. It argues that the location of the utility pole was not a 35% contributing cause of Mr. Nombre229497’s death, as the judges found. The vehicle had recently passed its technical vehicle inspection, and according to the official traffic report, the testimony of Mr. Nombre229503, and the OIJ report, the roadway was dry, flat, and straight, and it was daytime; therefore, the sole cause was the conduct of Mr. Nombre229498. It states that, according to the testimony of Nombre229500, the recommended approach is to take into account stopping, reaction, or braking distance; thus, the appropriate maneuver upon encountering a dead dog was to reduce speed, brake, and swerve around it; move into the right lane; or pass over it with the vehicle centered. Nevertheless, it criticizes, he maneuvered by entering the green area without braking. It states that Mr. Nombre229496 was driving at 90 KPH in an area where the speed limit is 60 KPH.

According to engineer Nombre229498, it states, that limit seeks to mitigate the consequences of a collision, and the established speed even took into account the condition of the shoulder, stopping sight distance, and pedestrian activity. It emphasizes that the forensic expert evidence (pericia forense) referred to several points, including that a car traveling at 60 KPH could have swerved around the dog, whereas at a higher speed the driver would have seen a shadow; speed was the cause of the outcome; at the permitted speed there would have been no deaths or damage; and all drivers know that this is the speed limit in front of Terramall. In light of the foregoing, it considers it unreasonable that the Court absolved the driver of 35% of his liability for Mr. Nombre229497’s death when it should have attributed to him, if not total liability of 100%, at least liability greater than 65%, because even with barriers, the death would have occurred.

In this connection, it considers that the Central American Agreement on Road Traffic, approved by Law no. Placa43127, Articles 3, 3.7, 3.8, and 4, was violated through failure to apply it, because the Court relieved Nombre229496 of 35% of his obligation to drive without endangering or harming persons and to maintain a reasonable speed within the posted limits. It also alleges a violation of Article 7, second paragraph, of Traffic Law no. 7331, because Mr. Nombre229496 was liable for the loss and damage (daños y perjuicios). Separately from the foregoing, it contends that provisions 3 of Law no. 7798 and 12 of the CPCA were violated through erroneous interpretation by finding that the State must bear civil liability jointly with Conavi for the omission attributed to the Council. The same applies to Articles 199 through 202 and 1046 of the Civil Code, based on the finding that the two are jointly and severally liable (solidaridad) for such responsibility.

It explains that if the legislature decided to grant Conavi legal personality, endow it with independent assets, and give it the freedom to contract separately, the State cannot be held accountable for Conavi’s omissions within the scope of its authority. It argues that established facts 5 through 8 show that the Council contracted with CNFL for the installation of lighting on Dirección3536 and that the agreement included oversight of road-safety matters. It consequently alleges an erroneous interpretation of Articles 1, 3, and 5 of Law no. 7798/98 and 12.2 of the CPCA. In its view, the Court confused the subsidiary liability (responsabilidad subsidiaria) that may fall upon the State when a public legal entity lacks sufficient assets to fulfill its obligation with the situation addressed by the aforementioned provision 12.2, which is not intended to dispense with the determination of whether such assets are sufficient.

It adds that merely having standing as a defendant (legitimación pasiva) in a proceeding does not mean that one must be held liable on the claim. Along the same lines, it states that the meaning of Articles 199 through 202 of Law no. 6227 was misconstrued, because they are not intended to establish joint and several liability for non-contractual civil liability (responsabilidad civil extracontractual) between the State as a legal person and an entity vested with legal personality. Rather, it states, they provide that liability for actions performed by public servants in the name and on behalf of the organization upon which they depend shall in every case be attributed to that organization, which is not what applies in the other situation. It alleges the improper application of Article 1046 of the Civil Code because the legal system governing Administrative activity is independent of civil law, pursuant to provisions 3 and 9 of Law 6227, which were violated through failure to apply them.

It clarifies that this provision governs the obligation to repair loss and damage jointly and severally arising from criminal offenses and in cases of participation as a perpetrator or accomplice, none of which applies in this matter. Finally, in addition to what was stated at the beginning of this objection, in a brief filed on October 10, 2011, which constitutes an expansion of the appeal, it states that the Court indirectly violated Article 190 of Law 6227 by ascribing civil liability to the State and the Council for a nonexistent technical omission and by failing to find that the causal link (nexo causal) had been broken by the act of a third party, namely Mr. Nombre229496’s reckless driving, when attributing to them 35% liability for the death of Mr. Nombre229497. It adds that there is no causal link of such magnitude to State conduct, and it is clear that what occurred did not cause a violation and damage in the amount awarded.

In connection with the foregoing allegations, Nombre1220 criticizes the Court’s determination identifying it, together with the State, as 35% liable for the death of Mr. Nombre229497. It states that the Court acknowledges that the accident was caused by the act of a third party, namely the driver of the vehicle in which the deceased was traveling. It states that a lack of skill in the course of reckless driving caused the fatal outcome. It explains that the body of evidence showed that Nombre229496 disregarded the permitted speed and that excessive speed caused the loss of control of the vehicle and its collision with the utility pole. It states that, at trial, expert witness Gaudy Vega was asked “whether a guardrail—in view of the speed at which the vehicle was traveling—would have prevented the fatal outcome, and her answer was no.” In its view, it was established that there is no certainty that Mr.

Nombre229497 would not have died even if a guardrail had been in place. It therefore warns that the party that created the risk was not the Council, but rather the reckless driving “of an irresponsible driver.” It supports its argument with provision 190 of the LGAP. It states that, according to the judges, a defense to liability (eximente de responsabilidad) exists in the form of the act of a third party. It therefore argues that there is no reason to seek to attribute to Nombre1220 35% liability for the death of Nombre229497, particularly because the Court based its judgment against it on uncertain circumstances that were not proven at trial. In its view, there is no causal link connecting the Council’s conduct to the accident.

XXIII.The appellants in cassation (casacionistas) allege a violation of the constitutional principles of reasonableness, proportionality, and equality with respect to the degree of liability attributed to them; however, in essence, once the arguments are properly organized, the objection also concerns improper assessment of the evidence and direct violation of legal rules because, in their view, the evidence cited clearly indicates that Nombre229496 is solely responsible for the damages claimed by the plaintiff. This is due to the excessive speed at which he was driving the vehicle on the day of the accident. Regarding this point, the judges stated the following in the reasoning of the judgment: “The condition in which the vehicle was left, the description of the event, the absence of braking, and also—and this is important—Nombre229496’s own admission that he had received several traffic citations, including several for speeding, reveal that he was indeed traveling at a very high speed.

The area in which he was traveling has a maximum speed limit of 60 KPH… Now, although Mr. Nombre229496 tries to deny it, the truth is that he was traveling far above the permitted speed; the excessive speed is evident from his inability to control the vehicle. It is not credible that, at a maximum speed of 60 KPH, the vehicle would have moved as he described… there can be no doubt that Mr. Nombre229496 far exceeded those 60 KPH… what occurred was a loss of control of the vehicle as a direct consequence of excessive speed. But other vehicles had passed at that time, that morning, and the dog had been there, so the alleged element of unforeseeability arising from an inability to see it cannot be understood except in light of the excessive speed established by Ms. Gaudy, which, based on the other evidence already mentioned, we deem credible…” (judgment delivered at 15 hours 51 minutes). Thus, there is no doubt that the Court did consider Nombre229496’s excessive speed, determining that it was an important cause of the accident that occurred in front of Terramall on 9 de noviembre de 2007.

That human factor described by expert witness Nombre229500 was considered by the judges, since there was abundant evidence in that regard. This evidence included the “Forensic Analysis Report” (“Dictamen de Análisis Criminalístico”) prepared by Gaudy Vega of the OIJ, as well as her testimony at trial; the records of Nombre229496’s speeding citations; the testimony of the bus “dispatcher,” Nombre229504, who was at the scene on the day of the event; and the numerous photographs showing the condition of the motor vehicle after the impact. Accordingly, the judges determined that “…there was indeed an omission by Nombre1220, but driving, and the person solely responsible for driving, was Nombre229496. Consequently, this Court concludes that there was a concurrence of causes (concurrencia de causas) in producing the fatal outcome. On the one hand, there was the omission by Nombre1220; on the other, Mr.

Nombre229496’s driving… Mr. Nombre229496’s reckless driving does not negate Nombre1220’s omission, but neither does Nombre1220’s omission negate Mr. Nombre229496’s reckless driving. Accordingly, both must be deemed jointly responsible for establishing the causal link (nexo causal) between what occurred—the omission and the driving—and the resulting death of Mr. Nombre229497. Now, this concurrence of causes is not equal; both parties are not equally responsible. It is true that Nombre1220 failed to address a risk identified by Universidad de Costa Rica, but the fact remains that, proportionally speaking, it has not been established that this is an area of constant collisions. Collisions do occur; there is indeed a risk; it is indeed high; and it can indeed produce fatal outcomes, but neither is it a danger of such magnitude that it can be equated with Nombre229496’s recklessness, lack of skill, and rashness.

What we are saying, in other words, is that, when both factors and both causes are weighed against each other, the reckless conduct of Nombre229496 carries more—considerably more—weight than the omission by Nombre1220…” (judgment delivered at 15 hours 58 minutes). It should be noted that, in the Court’s view, there was comparative fault (concurrencia de culpas), since, on the one hand, as analyzed in preceding recitals (considerandos), there was Nombre1220’s omission and failure to comply with the recommendations issued by the UCR and, on the other, the reckless and negligent driving of a third party (Nombre229496). Based on the foregoing, this Chamber finds that the representatives of the State and the Council are incorrect, since Mr. Nombre229496’s conduct was extensively analyzed and, furthermore, was not the sole and exclusive cause of the damage claimed here. On the contrary, it would be inconsistent with the principles of reasonableness and proportionality, as well as the rules of logic and experience, to conclude that the Council’s failure to fulfill its duty of care and road maintenance, and to mitigate a risk about which a specialized entity had warned it since 2003, had no causal bearing on the death of Mr.

Nombre229497. It bears emphasizing that, through its omission, the Council failed to help mitigate the harm or consequences of this accident, considering that the rigid-base poles installed in sector four of the highway constitute genuine “shields” or “blades” to the detriment of vehicles traveling through the area. It was established that, in the event of a collision, the outcomes would be fatal because their foundations and anchoring make them “unbreakable.” The judgment does not question the construction methods, perhaps because there was indeed no clear rule requiring them to be installed in a particular manner; nor did the report recommend replacing the poles with poles having breakaway bases. Nevertheless, the very least Nombre1220 could have done when, in marzo de 2003, an express recommendation was issued concerning the risk posed by the structures was to install highway safety mechanisms, such as impact barriers or retaining walls.

Accordingly, it is reasonable to find fault on the part of the State and Nombre1220, although to a lesser degree, since the principal cause of the accident was the driver’s reckless driving (act of a third party (hecho de un tercero)). This Chamber has previously established that the existence of a defense excluding liability (eximente de responsabilidad), whether force majeure (fuerza mayor), fault of the victim (culpa de la víctima), or an act of a third party, does not mean that the Administration is automatically released from all liability for reparation of the harm caused (see resolution no. 001084-F-S1-2011 de las 8 horas 35 minutos del 8 de setiembre de 2011). The foregoing applies to this case because it was not only the driver’s negligence that contributed to the death of Mr. Nombre229497, but also the conditions created and tolerated by the Council, since its omissions in the exercise of its powers—specifically, its failure to install the necessary and sufficient road-safety measures—made it easier for the vehicle in which the accident victims were traveling to crash violently into the structure.

Given the speed of the motor vehicle, the consequences might have been the same, but that is a fact that cannot be determined with certainty and that does not relieve the State and Nombre1220 of their road-maintenance duty. Accordingly, the apportionment of liability for the harm (graduación del daño) made by the Court is also proportionate to the facts established, and it would therefore be neither fair nor equitable to reduce the percentage of fault assigned to the State and the Council. Their omission did contribute to the accident, as did the conduct of the driver, Nombre229496. Thus, there was no failure to consider the cited evidence (preterición de la prueba), nor any violation of the provisions of Ley 3148, 7 de la Ley 7331, and 190 de la LGAP.

XXIV.The other issue raised in the objection, namely, joint and several liability (responsabilidad solidaria) between the State and Conavi, was substantiated by the Court as follows: “The instrumental legal personality (personalidad jurídica instrumental) granted to Nombre1220 is for administering funds and entering into contracts; it is not for committing or causing harm. Thus, when the performance of its functions is at issue, it is entirely understandable that Nombre1220 may assume its responsibilities on its own; however, when it exceeds its functions and enters the nonfunctional sphere, it must be held liable as the agency that it is, even though it has maximum deconcentration (desconcentración máxima), together with the entity to which it is attached. In this case, although it is true that it is attached to the Ministerio de Obras Públicas y Transportes and that the Ministerio de Obras Públicas is not an entity, whereas the Central State is, it is clear that an agency with maximum deconcentration from another agency is linked, under an attribution criterion established by law, to the entity to which the Ministry belongs—in this case, the Poder Ejecutivo and the Central State…

Article 12 of the Código Procesal Contencioso Administrativo provides for the joint participation of an agency with instrumental personality and the entity to which it belongs—in this case, Nombre1220 and the State—precisely because the conduct of the deconcentrated agency (órgano desconcentrado) possessing instrumental legal personality may extend beyond its functions, requiring it to be held liable together with another party, in this case the State… Had we found Nombre1220 liable here solely for a failure to perform its functions, an error in managing its budget, an error in a contract, or a mistake of that kind, we would have had no difficulty imposing liability exclusively on Nombre1220. However, where an administered party (administrado) has suffered harm such as that proven here, which is wholly unlawful, we cannot exclude the State’s joint and several liability in these circumstances.

That liability derives from Article 190 of the Ley General de la Administración Pública because, vis-à-vis the administered party in cases involving harmful acts, the Administration is a single entity, even though the specific party that caused the harm is Nombre1220…” (final hearing at 16 hours 3 minutes). By express provision of subsection 2) of section 12 of the CPCA, when proceedings are brought against conduct by an administrative agency that has been granted instrumental legal personality, that agency must also be treated as a defendant, together with the State or the entity to which it is attached, as applicable. From this perspective, the rule is that, given its particular characteristics and for purposes of representation, the “agency-person” (órgano-persona) must, to that extent, be treated in the same manner as a decentralized entity participating in the proceedings, insofar as it possesses instrumental legal personality.

The foregoing applies, however, only where the alleged conduct falls within the scope of the deconcentrated authority (competencia desconcentrada) for which legal personality was granted. In this regard, section 12.2 of the CPCA, referred to above, must be understood as a mechanism for preventing a determination, after proceedings have concluded, that the conduct does not fall within the authority exercised by the agency under the protection of the instrumental personality granted to it; in that event, it becomes essential for the State, as the overarching entity, to be held jointly and severally liable with the agency. On this point, reference may be made to this Chamber’s ruling 1202-A-S1-2009, which stated: “The underlying purpose of the provision is to spare the administered party the problem of determining whether the agency’s action (or omission) was undertaken in the exercise of authority covered by its instrumental legal personality or outside that authority—that is, for example, subject to the direction of the head of the entity within whose structure it is situated.

In short, what matters is the existence of an injury to the administered party’s legal sphere and the corresponding duty to provide redress. In the victim’s interest, the provision requires that both the agency and the entity be joined in the litigation (lite), so that any judgment granting relief may be enforced against the assets of whichever party is found liable. If the appearance of both were not required, the judgment would be ineffective because it could not compel a party that had not defended its own interests in the proceedings to pay compensation. In other words, the procedural mandate merely requires that both the agency possessing legal personality and the State or entity to which it belongs be included in the judicial dispute. It then falls to the judge, in accordance with the substantive rules, to determine whether the challenged act, conduct, or inaction occurred under that personality and thereby establish whether the agency must answer from its own funds or whether the entity or the State must bear the duty to provide redress.” Ley 7798 states that the Council is an “agency with maximum deconcentration, attached to the Ministerio de Obras Públicas y Transportes.

The Council shall have instrumental and budgetary legal personality (personalidad jurídica instrumental y presupuestaria) to administer the Fondo de la red vial nacional and to enter into the contracts and loans necessary for the performance of its functions, in accordance with this Law…”. In this matter, the State itself, through its agency Conavi, placed the passengers of the vehicle involved in the accident at imminent risk of death. Although that risk materialized as a result of the reckless conduct of the driver Nombre229496 , it also materialized because of the failure to construct safety barriers along the side of the road. In the same ruling of this Chamber cited in the preceding recital (considerando) (no. 001084-F-S1-2011 of 8 hours 35 minutes on 8 de setiembre de 2011), this Chamber held that, in cases such as this one, the Administration’s degree of liability is evident, since the obligation to maintain public roads and construct pedestrian bridges falls, in this case, upon the Ministerio de Obras Públicas y Transportes (today through its deconcentrated agencies); by failing to do so, it not only engages in abnormal and unlawful conduct by breaching its substantive legal obligations (obligaciones jurídico materiales), but also directly endangers the lives not only of pedestrians but also of drivers and passengers, who, in the absence of the specified physical infrastructure, are compelled to undertake unexpected maneuvers or, worse still, are exposed to unnecessary risks, such as colliding with an immovable obstacle on the roadway, regardless of their speed.

In this regard, it must be emphasized that Article 2 of Ley 3155, entitled “Ley Orgánica del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT),” provides, insofar as relevant: “The purpose of the Ministerio de Obras Públicas y Transportes is to: a) Plan, construct, and improve highways and roads. Maintain highways and collaborate with the Municipalidades in maintaining local roads. Regulate and control rights-of-way (derechos de vía) for existing or proposed highways and roads. Regulate, control, and oversee traffic and transportation on public roads.” For its part, section 4 of Ley 7798 establishes: “The objectives of the Consejo Nacional de Vialidad shall be as follows: a) To plan, schedule, administer, finance, carry out, and oversee the preservation and construction of the national road network, in accordance with the programs prepared by the Dirección de Planificación del Ministerio de Obras Públicas y Transportes…”.

Section 24 thereof states: “Every public works project financed by the Consejo Nacional de Vialidad shall be carried out on the basis of a highway and road construction and maintenance management system (…) the road-safety component (seguridad vial) must be considered and incorporated before its implementation, in accordance with the details to be established by regulation and in coordination among agencies and entities. Road safety must include measures for the safe passage of pedestrians, including at-grade and grade-separated crossings; protection for the safe movement of pedestrians along the road; bays for public transportation stops; bicycle routes, where applicable; and adequate roadway visibility, including the removal of obstacles from the roads and their rights-of-way, as well as any other measures prescribed by the Reglamento. To safeguard road safety, consideration must be given to the urban environment through which the roads pass (…) as well as all other elements, technical specifications, standards, and procedures that ensure the greatest possible safety for pedestrians and drivers…”.

Based on this explanatory and regulatory framework, the State and Nombre1220 bear a degree of liability in this matter, which they must satisfy jointly and severally pursuant to section 190 of the LGAP, since this constitutes an evident abnormal operation of the Administration (funcionamiento anormal de la Administración) falling outside the conduct expected of an agency-person. Accordingly, the objection concerning the improper application of sections 12.2 of the CPCA, 3 of Ley 7798, and 199 to 202 of the LGAP must be rejected.

XXV.In its fourth objection, the State contends that the expert opinion (experticia) of the mathematical actuary expert witness (perito actuario matemático), Nombre37311, was not assessed in accordance with the rules of sound judicial discretion (sana crítica). In his oral testimony, the expert stated that the calculation was based on regulations in whose drafting he had participated and which had been approved by the Colegio de Ciencias Económicas, and that he was required to apply them in order to avoid disciplinary sanctions. However, according to official letter no. CPCE-JD-746-10 of 2 de diciembre de 2010, the regulations on which the expert relied had not even been published, because they were undergoing adjustment and review for approval. It objects that the expert relied on Draft Regulations for Actuarial Calculations, which do not constitute rules of the Colegio. Among its legal observations or criticisms of the Regulations, it argues that, pursuant to Article 3 thereof, they were based on the civil-liability rules (responsabilidad civil) of provision 130 of the Código Penal de 1941, which was repealed by Ley no. Placa43128, “without mentioning its amendment by Ley 4891.” Without applying sound judicial discretion, it asserts, the Court deemed reasonable the expert’s proposal, and that of his Regulations, to award compensation equal to 75% of the salary, given that the deceased had been the household’s sole source of income.

Nevertheless, it argues that, for child support (pensión alimentaria), no more than 50% of a salary may be subject to liability under provision 172.3 of the Código de Trabajo. It further notes that section 6 of the Regulations on which the mathematical expert’s report was based provides for the use of the Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) 2000 mortality rate, without considering that this is the rate applicable at birth. The Court, it comments, deemed proven a salary without social-security contributions, but erred by failing to deduct the mandatory 1.5% contribution imposed on all salary income under section 5 of the Ley Orgánica del Banco Popular y de Desarrollo Comunal (Ley 4351); the net amount should therefore have been set at ¢321.019,18 rather than ¢325.154,25. It bases its contention that the expert report was not assessed in accordance with sound judicial discretion on the failure to limit economic dependency (dependencia económica) to age 18, or age 25 if the daughters were studying, as provided in section 173.5 of the Código de Familia and section 12 of the Reglamento del Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte.

In the same vein, it states that it makes no sense for the Regulations to provide for compensation to economic dependents (dependientes económicamente) (Article 2), yet for the expert not to apply the deceased’s CCSS retirement age under Article 5 of the Reglamento del Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte (65 años). The Court, it asserts, did not properly assess the report in this respect, because its calculation extended through age 76,2 años and included the commutation factor (factor de conmutación) of 17,21. For these reasons, in its view, the adjudicating body should have denied all weight and effect to the mathematical expert report submitted in writing and to the oral testimony supplementing it. By failing to do so, it asserts, the Court disregarded the rules of sound judicial discretion in its assessment because, had the losses (perjuicios) existed, it should have left their calculation to the judgment-enforcement stage (fase de ejecución de sentencia), with a new expert opinion worthy of credence.

The foregoing, it reproaches, constitutes improper application of provision 196 of the LGAP, because the existence of losses should not have been deemed established on the basis of the mathematical expert’s report while disregarding the INS certification and the cited official letters CPCE-JD-746-10 and CCSS AGP-362, at least not in the amount awarded. At the end of its brief, it summarizes the alleged failure to apply section 172. 3 of the Código de Trabajo, because the mathematical expert opinion was erroneously interpreted as allowing compensation equal to 75% of the salary, even though this was inconsistent with the deceased’s needs while alive and could not have represented a household contribution greater than 50% of that income. It also alleges failure to apply section 173. 5 of the Código de Familia, because the mathematical expert’s opinion was erroneously interpreted as permitting the compensation awarded to the deceased’s minor daughters to take account of his income after they reached the age of majority or age 25 if they continued studying. Lastly, it alleges failure to apply section 5 of Ley 4351 by not deducting the mandatory 1.5% contribution imposed on salary income.

XXVI.As previously clarified, official letter no. CPCE-JD-746-10 of 2 de diciembre de 2010, which addresses aspects of the Regulations on which the expert based his report, was rejected as evidence to assist the court in reaching a decision (prueba para mejor resolver) during the oral and public trial because the Court found that, although the document was dated 2 de diciembre de 2010, it was not introduced into the proceedings on 19 de julio de 2011, when the expert was questioned extensively on matters related to his expert opinion, specifically the Regulations used in preparing it. The judges therefore found it untrue that, before that questioning, the State had been unaware of the existence of the Regulations used in the report. Through this objection, the appellant (recurrente) seeks to introduce the document into the proceedings once again. However, as examined in recital VI (considerando VI) of this judgment, the evidence had been requested by the Procuraduría from the CPCE as early as 22 de noviembre de 2010—that is, after the preliminary hearing and before the oral and public trial commenced on 19 de julio de 2011.

It was therefore not a document that arose as a result of the trial proceedings, but one already known to the State. Although obtained by that representation before trial, it was not submitted in advance or at least during the expert witness’s testimony, which was the proper procedural opportunity to do so under section 105 of the CPCA. That is the appropriate opportunity to challenge expert reports, not afterward, once that procedural stage has been foreclosed (precluida). Notwithstanding the foregoing, the judges briefly examined the State’s criticism of the expert opinion concerning the fact that the calculation method used had not been adopted by the Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas. As to that argument, they found: “…in fact, this is not relevant to the present matter because the assumptions presented by the expert are reasonable regardless of whether or not they are set forth in regulations, and this Court therefore does not depart from the expert opinion….” In this regard, it should be noted that any analysis of the binding force (vinculatoriedad) of the Regulations and the validity of their provisions should not have been undertaken, first, because no evidence on that issue had been duly introduced; second, because this would have denied the opposing party an adequate opportunity to defend itself (indefensión); and third, because that was not the subject matter of the proceedings, since the Procurador was in fact challenging not only the expert report but also a substantial portion of the provisions of the cited instrument.

The latter issue must be the subject of separate proceedings. The expert prepared his report on the basis of the rules and guidelines imposed on him by the Colegio. For this Chamber, there is no evidence to the contrary; indeed, an analysis of the report shows that the criteria used were authorized by an internal Commission of the Colegio. As the specialist himself stated during the trial, he did not know whether the Junta Directiva had approved them, but he did know that they were rules developed during 2008 at a forum held by the CPCE in response to the numerous requests made by the Poder Judicial, because there was a shortage of experts in the field, financial rather than actuarial bases were being used, and other factors were affecting expert opinions (oral and public trial at 11 horas 39 minutos on 19 de julio de 2011). Regardless of whether the criterion used had been approved by the Colegio’s Junta Directiva, it contains technical bases and formulas developed within the Colegio; indeed, according to his testimony at trial, the expert, who had 38 años of experience, had taught a course on the subject.

Those unrefuted facts give the calculation sufficient validity and credibility, and the State’s criticisms are therefore rejected. For purposes of the present matter, the provisions of those Regulations for Actuarial Calculations for Authorized CPCE Experts constitute, more than a legal instrument, unified technical criteria or foundations for preparing mathematical expert reports. In addition, compliance with them is mandatory for actuaries (statements made by Mr. Nombre37311 during the trial held on 19 de julio de 2011 at 11 horas 46 minutos). They constitute rules that the Colegio requires experts to follow, and noncompliance could subject a member to disciplinary liability (responsabilidad disciplinaria). It should be emphasized that there is no other report, nor did the State expressly request that a new calculation be performed, which further strengthens the legitimacy of the challenged document.

As a consequence of all the foregoing, the challenges to the liability rules; the total percentages of the deceased’s salary used for compensation purposes (point 3.d of the report); and the rates of the Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) that were used are matters that must be rejected in these proceedings, since they are guidelines established by the CPCE itself through its professional association, no evidence duly introduced into the proceedings proves otherwise, and still less is there technical evidence showing that the rules applied are erroneous. In any event, it bears repeating that the proper procedural opportunity to challenge Mr. Nombre37311’s expert opinion with valid evidence was on the date of the trial, during the expert’s examination. Nevertheless, the State’s representatives did not submit documentation demonstrating that the percentages, indices, and results of the expert opinion were inconsistent with the technical criteria applied.

They attempted to do so after that hearing, on 3 de agosto de 2011, when they unexpectedly submitted documentation that had been in their possession since 2010. Notwithstanding the foregoing, this Chamber considers that the challenged Regulations could be reviewed in separate proceedings, but not in these proceedings, where their binding force was sufficiently demonstrated not only as to the expert but also as to all mathematical actuaries belonging to the Colegio. Accordingly, all of the State’s grounds of grievance (agravios) concerning the validity and application of the cited Regulations must be rejected.

XXVII.Elsewhere in his statement of grounds, the Procurador argues that the Tribunal accepted as proven a salary without social security contributions; nevertheless, he states, the judges erred by failing to deduct the mandatory 1.5% contribution levied on all wage income pursuant to section 5 of Ley 4351. In the judgment, the judges held as follows: “…the first thing that occurred with don Nombre229497’s salary was that the contributions he was required to make to support the solidarity-based social security system were deducted from it; that is, the amounts that he was required to contribute… to the disability, old-age, and death pension system, or IVM system, and to the sickness and maternity insurance system, or SEM, both administered by the Caja Costarricense de Seguro Social, must be subtracted. Once that subtraction is made, the net salary due to the deceased is obtained, and it is this amount—that is, the net salary—from which the actual impact on his widow and daughters may be determined.

In this case, however, the expert did not deduct those social security charges from the salary earned by don Nombre229497 when performing his calculations, but instead used the gross amounts reported to the Caja Costarricense de Seguro Social… the calculation yields ¢353.428,58, which is the amount the expert uses as the starting point for his calculations. However, for the reasons we explained a moment ago, this initial figure for don Nombre37311 is erroneous, because it improperly included as net salary two items that the worker does not receive in cash… namely, the contribution to the disability, old-age, and death system and the contribution to the sickness and maternity insurance system. Therefore, that is not part of what he materially contributed to the household…” (judgment delivered at 16 hours 15 minutes). Up to this point, it may be said that the Tribunal clearly understood the issue and even deducted the contributions to the disability, old-age, and death pension system, as well as the contribution to the sickness and maternity insurance system.

Section 5 of Ley 4351 provides that the workers’ fund (fondo de trabajo) shall consist of two types of contributions: “a)… a monthly ½% of the compensation, whether wages or salaries, payable by employers, the Branches of Government, and all public institutions; and b)… a monthly 1% of the compensation, whether wages or salaries, payable by workers. Employers shall deduct the workers’ contributions and deposit them with the Bank in the manner and within the time limits established by the Regulations to this law.” Under this provision, the worker’s mandatory savings amount to 1%, not 1.5%, because the remaining ½% is contributed by the employer. Ley de Protección al Trabajador, no 7983, which in one way or another supplemented these savings, also established mechanisms to expand coverage and strengthen the CCSS Disability, Old-Age, and Death System as the principal solidarity-based system for protecting workers.

To that end, the Mandatory Supplementary Pension System (Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias, ROP) was created as an individual capitalization system whose contributions are recorded and monitored through the CCSS Centralized Collection System and administered by the pension fund operators selected by the workers. The resources used to finance the ROP include: “…a) The one percent (1%) established in subsection b) of article 5 of Ley Orgánica del Banco Popular y de Desarrollo Comunal, No. 4351, de 11 de julio de 1969, after expiration of the period established by article 8 of that law. b) Fifty percent (50%) of the employer contribution established in subsection a) of article 5 of Ley Orgánica del Banco Popular y de Desarrollo Comunal, No. 4351, de 11 de julio de 1969, after expiration of the period established by article 8 of that same law…” (article 13 Ley 7983). It is therefore clear that don Nombre229497 was indeed required to contribute 1% to this system, which the expert should have taken into account when calculating the compensatory amounts.

This was an omission by the expert that the judges likewise failed to recognize, and the State’s argument is therefore well-founded. Accordingly, the amount awarded by the Tribunal for pecuniary damages (daño material) must be modified so that the 1% the worker was required to contribute to the ROP is taken into account. Regardless of the absence of evidence of this contribution and the fact that it was not raised at trial, the Procurador’s ground of appeal is well-founded because this issue is entirely different from the expert’s application of regulations: it concerns a percentage that the employer is legally required to deduct from employees or officials. Nevertheless, as the judges correctly state, the expert’s error can be remedied because the record contains, at page 607 of the court file, the CCSS contribution report, and because the expert clearly explained the method to be used to calculate the damages.

Each gross monthly salary listed in that document must be taken, and the corresponding IVM, SEM, and ROP contributions must be subtracted from each, thereby yielding 12 amounts, one for each month from noviembre de 2006 to octubre de 2007 (the final year of don Nombre229497’s life). The 12 figures resulting from the subtraction of those contributions are added together and divided by the number of months (that is, by 12), yielding ¢321.619,96. The same steps used by the expert are then followed. The deceased’s average salary during the year preceding his death amounts to ¢3.859.439,52. From that amount, the 75% corresponding, according to the expert, to the percentage used to support his family is calculated. That calculation yields ¢2.894.579,64. That figure must then be multiplied by the so-called commutation factor (factor de conmutación) used by the expert based on the table at page 611.

As the Tribunal correctly analyzes, if the variables at page 611 are used and applied to a person who was 36 years old at the time of his death, as was don Nombre229497, the commutation factor is 17,1721. This calculation shows that, as of the time of his death—that is, as of 7 de noviembre de 2007—the death of don Nombre229497 caused the claimants a loss of ¢49.706.011,03, rather than ¢50.252.231.67 as determined by the Tribunal. Of that amount, the appellants in cassation (casacionistas) must pay the three beneficiaries, in equal shares, 35%, namely ¢17.397.103,86. This is itemized as follows:

PERIOD SALARY SEM CONTRIBUTION IVM CONTRIBUTION ROP (1%) NET 01/11/2006 340.313,00 18.717,00 8.508,00 3.403,13 309.684,87 01/12/2006 329.519,00 18.124,00 8.238,00 3.295,19 299.861,81 01/01/2007 344.263,00 18.934,00 8.607,00 3.442,63 313.279,37 01/02/2007 343.960,00 18.918,00 8.599,00 3.439,60 313.003,4 01/03/2007 343.960,00 18.918,00 8.599,00 3.439,60 313.003,4 01/04/2007 343.809,00 18.909,00 8.595,00 3.438,09 312.866,91 01/05/2007 343.960,00 18.918,00 8.599,00 3.439,60 313.003,4 01/06/2007 343.960,00 18.918,00 8.599,00 3.439,60 313.003,4 01/07/2007 377.152,00 20.743,00 9.429,00 3.771,52 343.208,48 01/08/2007 375.943,00 20.677,00 9.399,00 3.759,43 342.107,57 01/09/2007 377.152,00 20.743,00 9.429,00 3.771,52 343.208,48 01/10/2007 377.152,00 20.743,00 9.429,00 3.771,52 343.208,48 Total ¢3.859.439,57 Monthly average ¢321.619,96 75% Support ¢2.894.579,64 Commutation Factor 17,1721 Result ¢49.706.011,03 35% Liability ¢17.397.103,86 Accordingly, the judgment must be modified only with respect to the total compensation for pecuniary damages because the calculation did not take into account the worker’s 1% contribution to the Mandatory Pension Fund (Fondo Obligatorio de Pensiones), which would yield ¢17.397.103,86 rather than the ¢17.588.281,08 ordered by the Tribunal.

XXVIII.In its fifth objection, concerning the non-pecuniary damages (daño moral) awarded in the judgment, the State contends that the Tribunal failed to assess the circumstances of the case in accordance with the principles of reasonableness and equality when it found that subjective non-pecuniary damages (daño moral subjetivo) of ¢80.000.000 had been caused to the deceased’s two daughters, ¢35.000.000,00 to the widow, and ¢20.000.000,00 to the parents. It emphasizes that the valuation of the non-pecuniary damages, rather than redressing the alleged unlawful injury caused, artificially inflates the damages so that the State and Nombre1220 must cover what, under ordinary circumstances, they would have had to bear had full liability been attributed to them. It stresses that the circumstances described do not reasonably, proportionately, and equitably justify compensation of the magnitude awarded, since the limits of judicial discretion were exceeded.

It states that consideration should have been given to the fact that the plaintiffs’ living conditions were not significantly affected because they continued to receive the CCSS pension. Emotionally, it notes, the daughters have had the support of their mother and grandparents, and there is no direct evidence of the impact upon them. It adds that, three years after the death, the widow remarried, giving the minors a new father figure. It explains that the activity attributed to the State and Conavi was not directed toward causing the alleged harm, because, it observes, the allegation concerns negligence based on a technical judgment regarding road safety. It contends that the compensation awarded is unjust because it is excessive, transforming what should have been adequate compensation into an irrational benefit and thereby violating articles 190 and 196 of the LGAP through failure to apply them.

Article 190, it asserts, because there is no causal link (nexo causal) between the State’s conduct and what occurred; moreover, no damage in the amount awarded was sustained. Article 196, because it requires that the damage be actual, and, it adds, damage in the amount awarded cannot be considered established. It characterizes the total amount awarded for non-pecuniary damages (in the amount of ¢47.500.000,00) as disproportionate, inequitable, and unreasonable; therefore, it asserts, the challenged judgment is arbitrary because, in addition to violating the principles of law, it constituted an abuse of power.

XXIX.From the preceding whereas clause (considerando), it is apparent that the appellant is dissatisfied, first, with the award of non-pecuniary damages (daño moral) and, second, with the amount awarded for subjective non-pecuniary damages (daño moral subjetivo). Accordingly, the central issue in the appeal (recurso) is to determine whether non-pecuniary damages are appropriate and, if so, whether the sums awarded to each claimant under that head are consistent with the evidence in the case record (autos), the rules of sound rational judgment (sana crítica racional), the legal system, and the principles of proportionality and reasonableness invoked. Referring to this type of damage, this Chamber has stated that it is associated with states of anguish, discouragement, frustration, helplessness, insecurity, despair, anxiety, sorrow, unease, and disappointment, among others. Their common denominator is emotional suffering or distress, since such damage occurs when an individual’s sphere of non-economic interests is harmed (in this regard, judgments no. 269 of 9 hours 10 minutes on 23 de abril de 2004 and 845 of 10 hours 5 minutes on 23 de noviembre de 2007 may be consulted).

Because it entails an unjust disturbance of a person’s emotional state, it does not require direct evidence but may be inferred from factual presumptions (presunciones humanas). In this regard, it has been held: “With respect to proof of non-pecuniary damages, the governing principle is as follows: their existence and severity must be established, a burden borne by the victim; however, it has been accepted that such proof may be obtained through presumptions of fact (presunciones de hombre) inferred from circumstantial evidence (indicios), since the unlawful causative event reveals the non-pecuniary damage, because when the psyche, health, physical integrity, honor, privacy, etc. are harmed, the damage may readily be inferred; thus, it is said that proof of non-pecuniary damage exists ‘in re ipsa’…” (judgment no. 112 of 14 hours 15 minutes on 15 de julio de 1992, cited in decision no. 000096-F-S1-2009 of 16 hours on 29 de enero de 2009).

On some occasions, commission of the negligent act alone is sufficient for the damage to arise, according to the prudent assessment of the trial judges (jueces de mérito), when they are able to infer the damage on the basis of circumstantial evidence. Along the same lines, it has stated: “…A factual presumption is a logical judgment by the judge whereby a fact is considered probable on the basis of general maxims of experience, which indicate the normal manner in which things and events occur…” (judgment no. 878-F-2007 of 8 hours 15 minutes on 14 de diciembre de 2007).

XXX.In this matter, the Court found an award of subjective non-pecuniary damages appropriate because Nombre229490, Nombre229491 and Nombre229491, both surnamed Nombre229491, as well as Nombre229493 and Nombre229492, demonstrated emotional harm resulting from the loss of their husband, father, and son, respectively. On that basis, it ruled: “…we consider that, given the severity and intensity of the damage, the subjective emotional harm suffered by the minors Nombre229491 should, in principle, be compensated by the damages they requested, namely, the sum of ¢40.000.000,00 for each of them. As for señora Nombre229490, because her subjective emotional harm was somewhat less intense than that of her daughters, we consider that, in principle, she is entitled to damages of ¢35.000.000,00. It must be recalled, however, that both Nombre1220 and Nombre229496 caused this damage and that the former is liable for only 35% of the damage; therefore, that is the percentage that Nombre1220 must cover jointly and severally (solidariamente) with the State, as already indicated, for the subjective emotional harm caused to the three aforementioned plaintiffs.

In the case of the parents of don Nombre229497, señor Nombre229493 and señora Jeanette Agüero Céspedes, this Court finds that only doña Nombre229490 made a brief reference to what their son’s death meant for them, as señora Nombre229490 stated that he is retired and she is a homemaker, making it impossible for them to provide financial assistance to their granddaughters. We therefore find that they were indeed affected, since it may reasonably be concluded that they suffered upon losing their son, but the evidence available in these proceedings establishes only distress that was significantly less than that of their former daughter-in-law and their granddaughters. We therefore consider that, in principle, each of them is entitled to damages of ¢10.000.000 de colones for the subjective non-pecuniary damages suffered, of which amount Nombre1220, jointly and severally with the State, is liable for only 35%…” (delivery of the judgment beginning at 16 hours 28 minutes).

In the view of this Chamber, irrespective of the circumstantial evidence, which is sufficient in itself, there is additional evidence demonstrating the anguish, suffering, fear, insecurity, and depression experienced by the plaintiffs as a result of the death of their husband, father, and son. Doña Nombre229490 and her daughter Nombre229491 testified that the deceased did, in fact, have a very good relationship with them and with his parents, Nombre229493 and Nombre229492. Señora Nombre229491 gave a detailed account of the emotional and financial difficulties they experienced, particularly since she had lived as husband and wife with Nombre229497 from the age of 18 (she was 31 at the time of his death). As is apparent from her testimony, the death of the minors’ father dealt them a severe emotional blow; they had to change their lives radically, primarily because of the difficult financial situation they faced and because they moved their residence from Cartago to San Carlos.

Also noteworthy is the change of school that the young Nombre229491 had to make. Indeed, at trial, the minor stated that after turning 15, it had become harder to acknowledge and accept the death of her father (at 16 hours 28 minutes on 19 de julio de 2011). She described how difficult it had been to see her mother working after the accident, since before the accident she had always stayed at home with them. Based on both statements, the suffering experienced by the younger daughter of doña Nombre229490 was also established, as she still asks about her father because she was only two years old when he died. It may also be inferred from doña Nombre229490’s statements that the deceased’s parents suffer, although to a lesser degree. Nevertheless, their status as older adults cannot be overlooked. There is a direct relationship between the non-pecuniary damage caused to the family of don Nombre229497 and the omissions of the State and Conavi.

The foregoing means that, in setting each of those amounts for subjective non-pecuniary damages, the adjudicators relied both on factual presumptions and on the evidence in the case record, consisting of the statements of doña Nombre229490 and Nombre229491. The emotional pain arising from the unexpected loss of a loved one who was a fundamental pillar of the family unit—an excellent husband, father, and son—is undeniable, particularly because it resulted from a driver’s reckless conduct and the failure of a State body to heed the recommendations and warnings concerning the danger existing on the route toward Cartago. It is beyond dispute that this loss caused distress that the family of don Nombre229497 will face with great difficulty for the rest of their lives. The argument that the plaintiff remarried cannot be accepted, because this does not discredit the suffering she experienced at the time; moreover, that event forms part of the recovery process to which doña Nombre229490 and her daughters are entitled, although they will never regain their father’s presence.

As a result of all the foregoing, this adjudicatory body finds the amount awarded reasonable and proportionate in light of the emotional suffering, emotional harm, insecurity, and sadness experienced by the deceased’s family and still perceptible in his minor daughters. Nombre1220 and the State are jointly and severally liable for only 35% of those amounts. Considering the amounts corresponding to each person, they are commensurate with the pain caused and appropriate to their suffering. Thus, the net sums that Nombre5059 and the Council must pay to Nombre229490 (¢12.250.000), Nombre229491 (¢14.000.000,00), Nombre229491 (¢14.000.000,00), Nombre229493 (¢3.500.000), and Nombre229492 (¢3.500.000,00) are consistent with the criteria and parameters of proportionality and reasonableness, as they are balanced and correspond to the injury inflicted, namely, the death of a loved one. These sums are fair, proportionate, rational, and consistent with the legal system, as a means of compensating for the harm inflicted upon the inner emotional sphere of the immediate family members of don Nombre229497. For the reasons stated, the appeal on points of law (recurso de casación) concerning the amount of compensation awarded for subjective non-pecuniary damages must be dismissed.

XXXI.In light of the foregoing reasoning and findings, the appeal filed by the Consejo Nacional de Vialidad must be dismissed, and the appeal filed by the State is partially granted. Consequently, the Court’s judgment is vacated insofar as it awarded pecuniary damages (daño material) without deducting from the calculations the 1% contribution made by señor Nombre229497 to the Fondo Obligatorio de Pensiones. In its place, ruling on the merits (resolviendo por el fondo), the State and Conavi shall jointly and severally pay the sum of ¢17.397.103,86 to Nombre229490, Nombre229491, and Nombre229491. In all other respects, the judgment under appeal remains undisturbed.

POR TANTO

The evidence offered by the State to assist the Court in reaching a decision (prueba para mejor resolver) is denied. The appeal filed by the Consejo Nacional de Vialidad is dismissed. The State’s appeal is partially granted. The challenged judgment is vacated only insofar as it awarded pecuniary damages without deducting from the calculations the 1% contribution made by señor Nombre229497 to the Fondo Obligatorio de Pensiones. In its place, ruling on the merits, the State and Conavi shall jointly and severally pay, as pecuniary damages, the sum of ¢17.397.103,86 to Nombre229490, Nombre229491, and Nombre229491.

Anabelle León Feoli Luis Guillermo Rivas Loáiciga Román Solís Zelaya Nombre11387 Carmenmaría Escoto Fernández Nombre165468

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*090028671027CA* Res. 001039-F-S1-2013 SALA PRIMERA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las ocho horas treinta y cinco minutos del catorce de agosto de dos mil trece.

Proceso de conocimiento establecido en el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda por Nombre229490 , viuda, ama de casa, vecina de Alajuela, en su doble condición como actora y como madre en ejercicio de las menores, Nombre229491 y Nombre229491 ; contra la COMPAÑÍA NACIONAL DE FUERZA Y LUZ, representada por su apoderado general judicial, Guillermo Sánchez Williams, el CONSEJO NACIONAL DE VIALIDAD, representado por su subdirector ejecutivo, Carlos Solís Murillo, administrador de empresas, y el ESTADO, representado por el procurador, Luis Diego Flores Zúñiga, no indica calidades, ni domicilio. Se tuvo como coadyuvante al PATRONATO NACIONAL DE LA INFANCIA, representado por su presidenta ejecutiva, Nombre128173 , divorciada, psicóloga. Figuran como beneficiarios de los daños solicitados Nombre229492 , ama de casa, vecina de Cartago, y Nombre229493 , divorciado, vendedor, vecino de Cartago. Figuran además como apoderados especiales judiciales, de la actora, Nombre23579 , no indica estado civil; por la CNFL, Henry López Esquivel, Francisco Cabezas Murillo, Nombre229494 , vecina de Heredia; por el CONAVI, Nombre105421 , divorciada, vecina de Alajuela, Nombre15051 , vecina de Heredia; y por el PANI, Nombre229495 , no indica estado civil. Las personas físicas son mayores de edad, y con las salvedades hechas, casados, abogados y vecinos de San José.

RESULTANDO

  1. 1Con base en los hechos que expuso y disposiciones legales que citó, el actor estableció proceso de conocimiento, para que en sentencia se declare: "1. … con lugar en todos sus extremos el Presente Proceso de Trámite Común. 2. Que se declare que la instalación de postes que la Compañía Nacional de Fuerza y Luz hizo a lo largo de la Dirección13198 , representan un grave peligro en caso (sic) colisión, dada su condición de rigidez y ausencia de protección y señalamiento, por lo que aumentan de manera inaceptable el riesgo de sufrir un accidente de fatales consecuencias. 3. Que se declare que la omisión en la labor de fiscalización por parte del Nombre1220 y del Estado en la ejecución correcta de los trabajos desarrollados para la iluminación de la Dirección5540 por parte de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz, permitió que se instalaran los postes en detrimento del derecho a la movilidad y libertad de tránsito en las mejores condiciones de seguridad, que están obligados a garantizar por ley. 4.Que se declare que con responsables solidariamente por los daños y perjuicios ocasionados como consecuencia de su actuación ilícita, anormal e ineficiente y por lo que deben responder patrimonialmente la Compañía Nacional de Fuerza y Luz, el Nombre1220 y el Estado por su conducta ilícita, anormal e ineficiente, la primera por ubicar postes con bases rígidas y sin ninguna protección ni señalamientos en la Dirección13198 . El Nombre1220 y el Estado por omisión en su labor de fiscalizar la ejecución correcta de los trabajos desarrollados para la iluminación de la Florencio del Castillo. Especificados en la estimación provisional de esta demanda. Consistente en: - Por Perjuicios: 194,610.432 Ciento noventa y cuatro millones seiscientos diez mil cuatrocientos treinta y dos colones. – Por Daño Moral Subjetivo: 200,000.000 Doscientos millones de colones. – Por Daño Psicológico: 50,000.000 Cincuenta millones de colones.Para un total de: 444,610.432 Cuatrocientos cuarenta y cuatro millones seiscientos diez mil cuatrocientos treinta y dos colones. 5. Que se ordene al CONAVI, al Estado y a la Compañía Nacional de Fuerza y Luz a cumplir con una obligación de hacer, consistente en el diseño e instalación de un sistema de protección y prevención, ante colisiones en las bases de los postes del alumbrado de la Dirección24741 () . 6. Que se le ordene a la Compañía Nacional de Fuerza y Luz a cumplir con una obligación de hacer, consistente en que los postes de iluminación a lo largo de cualquier carretera deben ser con bases flexibles, rompibles o quebradizas. En caso de que no sea posible y se le daba (sic) fijar una base rígida conformada por un cajón de hormigón, instale un sistema de protección y prevención, ante colisiones en las bases de los postes del alumbrado. 7. Que se condene a los demandados solidariamente, al pago de las costas procesales y personales, del presente proceso.”
  2. 2Los apoderados de los entes demandados contestaron negativamente. El CNFL interpuso las excepciones de falta de derecho, falta de legitimación pasiva y prescripción; el Nombre1220 opuso las excepciones de prescripción, y falta de derecho; por su parte, el representante estatal interpuso las de prescripción, falta de interés y falta de derecho.
  3. 3El licenciado Flores Zúñiga, expresó la negativa por conciliar, por lo que se prescindió de dicha trámite.
  4. 4Al ser las 13 horas 30 minutos del 31 de mayo de 2010 inició la audiencia preliminar, oportunidad en que hicieron uso de la palabra los representantes de ambas partes.
  5. 5El Tribunal Contencioso Administrativo, Sección Cuarta, integrada por las Juezas Ileana Sánchez Navarro y Lilliana Quesada Corella y el Juez Julio Cordero Mora, en sentencia no. 346-2011 de las 14 horas 50 minutos del 13 de setiembre de 2011, resolvió: “Se declaran inadmisibles los hechos nuevos propuestos por el Estado durante la audiencia preliminar. Se acoge la defensa de falta de derecho incoada por la Compañía Nacional de Fuerza y Luz, por lo que, en lo que respecta a esa demanda, se declara sin lugar la demanda, deviniendo entonces innecesario pronunciarse respecto de las restantes excepciones que opuso. Se rechaza la excepción de prescripción opuesta por el Consejo Nacional de Vialidad. Se rechazan las excepciones de prescripción, falta de interés, falta de legitmación pasiva y falta de legitimación activa opuestas por el Estado. Se acoge parcialmente la excepción de falta de de derecho opuesta tanto por el Consejo Nacional de Vialidad como por el Estado, entendiéndose denegada en lo no expresamente concedido a la parte actora.En consecuencia, se declara parcialmente con lugar la demanda, entendiéndose denegada en lo que no se conceda expresamente. Se condena solidariamente al Consejo Nacional de Vialidad y al Estado, a pagar, por concepto de daño material, la suma de diecisiete millones quinientos ochenta y ocho mil doscientos ochenta y un colones, (sic) con ocho céntimos (₵17.588.281,08), a favor de Nombre229490 , Nombre229491 y Nombre229491 , monto que en ejecución de sentencia deberá ser indexado desde el 7 de noviembre de 2007 y hasta la fecha de su efectivo pago y deberá ser distribuido equitativamente entre las tres beneficiarias de esta indemnización. Se condena solidariamente al Consejo Nacional de Vialidad y al Estado a pagar a Nombre229490 , la suma de doce millones de doscientos cincuenta mil colones (₵12.250.000,00); a Nombre229491 , la suma de catorce millones de colones (₵14.000.000,00); a Nombre229491 , la suma de catorce millones de colones (₵14.000.000,00); a Nombre229493 , la suma de tres millones quinientos mil colones (₵3.500.000,00); a Nombre229492 , la suma de tres millones quinientos mil colones (₵3.500.000,00); correspondiendo todos esos montos por concepto de daño moral subjetivo, los cuales serán indexados en ejecución de sentencia desde la fecha de firmeza de este fallo hasta la fecha de efectivo pago.Se condena al Consejo Nacional de Vialidad a construir e instalar, en el plazo de seis meses contados a partir de la firmeza de la presente sentencia, una barrera de contención en la Dirección24742 , específicamente en el tramo comprendido entre Terra Mall (sic) y Pasoca, tanto en el sentido CARTAGO – San José como en el sentido San José – Cartago. Se condena solidariamente al Consejo Nacional de Vialidad y al Estado, al pago de ambas costas por el presente proceso. Por estimarse que hubo motivo suficiente para litigar, se dicta esta sentencia sin especial condenatoria en costas contra la parte actora en relación con las pretensiones dirigidas contra la Compañía Nacional de Fuerza y Luz. Se rechaza la petición del Estado para que se testimonien piezas ante el Ministerio Público contra Nombre229496 .”
  6. 6Los representantes del Estado y del Nombre1220 formulan sendos recursos de casación indicando las razones en que se apoyan para refutar la tesis del Tribunal.
  7. 7En los procedimientos ante esta Sala se han observado las prescripciones de ley.

Redacta la magistrada León Feoli

CONSIDERANDO

I.El apoderado especial judicial de la señora Nombre229490 , argumentó en la demanda origen de este proceso, que en marzo de 2003, la Auditoría Técnica de Seguridad Vial del Laboratorio Nacional de Modelos y Materiales Estructurales (en lo sucesivo Nombre109293 o el Laboratorio), emitió el “Informe de Auditoría Técnica de Seguridad Vial Carretera Florencio del Castillo”, el cual, en el punto 5.6 denominado “Presencia de Obstáculos y otros Peligros Laterales” en lo conducente señaló que: “Las carreteras rurales e interurbanas deben poseer una zona completamente despejada y de ancho suficiente para ambos lados de la calzada. Para que esta zona despejada posea un ancho suficiente y sea segura deben existir espaldones anchos, las cunetas y los taludes laterales deben tener una pendiente suave y además, no debe existir ningún obstáculo peligroso en esa zona… algunos elementos que limitan la zona despejada de la carretera, son:….

Postes de servicio público…” (lo resaltado es del escrito de demanda). En esa misma auditoría, acotó, el Laboratorio indicó que los postes de iluminación instalados por la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (la Compañía, Fuerza y Luz o CNFL en futuras referencias) a lo largo de toda la vía, mejoraron notablemente la visibilidad nocturna. Sin embargo, criticó, el estudio advierte que “los postes no se instalaron con bases flexibles, rompibles o quebradizas, sino con una base rígida conformada por un cajón de hormigón. Las bases de los postes de iluminación representan un grave peligro de colisión, dada su ubicación y condición de rigidez”. Por este motivo, exaltó, entre las recomendaciones propuestas se encuentra: “Diseñar e instalar un sistema de protección y prevención ante eventuales condiciones en las bases de los postes del alumbrado de la vía”. Agregó, el 9 de noviembre de 2007, el señor Nombre229497 falleció cuando el vehículo en que se dirigía a su trabajo y era conducido por Nombre229496 , colisionó contra la base de concreto chorreada que sirve de soporte a uno de los postes instalados en esa carretera.

Indicó, la señora Nombre229490 , en su condición de cónyuge supérstite, madre de las menores Nombre229491 y Nombre229491, ambas Nombre229491 , presentó proceso sucesorio, donde además figuran como presuntos herederos, los padres del occiso, señores Nombre229492 y Nombre229493 . Mediante resolución de las 8 horas 12 minutos del 13 de octubre de 2008, el Juzgado Civil de Cartago, nombró como albacea provisional, a la señora Nombre229490 , cargo que fue aceptado el 23 de octubre de 2008 a través de resolución de las 15 horas 3 minutos de ese mismo Despacho. Consecuencia de la muerte de don Nombre229497 , añadió, se ocasionó una serie de daños y perjuicios patrimoniales, así como un daño moral subjetivo a cada uno de los miembros de su familia, constituida por doña Nombre229490, sus dos hijas y sus padres. El daño moral, explicó, debido a la angustia, infelicidad y aflicción vividas. Resaltó que debido al acontecimiento, la esposa del fallecido y sus dos hijas, evidencian una serie de secuelas emocionales que incluso ameritan tratamiento psicológico en el Hospital de San Carlos.

Indicó, los daños y perjuicios alegados (incluido el moral), surgieron como consecuencia directa e inmediata “de la actuación ilegal, anormal e ineficiente” de la CNFL y del Consejo Nacional de Vialidad (el Consejo o Nombre1220 en adelante), que se apartaron de las recomendaciones brindadas por la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca) para la colocación de los postes de servicio público, en el documento denominado Manual de Diseños Geográficos de las Carreteras Regionales y porque desatendieron recomendaciones del informe de Auditoria Técnica de Seguridad Vial brindada por Nombre109293, el cual recomendó diseñar e instalar un sistema de protección y prevención ante eventuales colisiones en las bases de los postes del alumbrado público de la vía. Dijo, el occiso era el principal proveedor del núcleo familiar y su muerte generó un cambio radical en la vida de Nombre229490 , debido a que tuvo que cambiar su domicilio y buscar empleo, lo cual se agravó porque no posee estudios universitarios ni experiencia laboral.

Esta situación, esgrimió, también afectó a los padres del fallecido, ya que vieron cómo la familia de su hijo y nietas, tuvieron que trasladarse de Cartago a San Carlos en virtud de la situación económica y emocional vivida.

II.En razón de lo expuesto, demandó a Fuerza y Luz, al Conavi, al Estado y solicitó que en sentencia se declare: a) Con lugar la demanda. b) Los postes de alumbrado instalados por las administraciones demandadas a lo largo de la carretera Florencio del Castillo representan un grave peligro en caso de colisión, debido a su rigidez, ausencia de protección y de señalamiento. c) La falta de fiscalización por parte del Consejo y del Estado en la ejecución correcta de los trabajos desarrollados en la iluminación de la Florencio del Castillo. d) La responsabilidad solidaria de las co-demandadas, por los daños y perjuicios causados, como consecuencia “de su actuación ilícita, anormal e ineficiente”. e) Se ordene a las co-demandadas a diseñar e instalar un sistema de protección y prevención ante colisiones, en las bases de los postes del alumbrado de la vía Florencio del Castillo. f) La Compañía debe instalar postes de iluminación a lo largo de cualquier carretera con base flexible, rompible o quebradiza, o en su defecto, que erija un sistema de protección y prevención ante colisiones en las bases de las estructuras. g) Ambas costas del proceso de forma solidara a cargo de los co-demandadas.

Los daños y perjuicios los estimó prudencialmente de la siguiente forma: ¢194.610.432,00 por concepto de perjuicios, ¢200.000.000,00 de daño moral subjetivo (¢40.000.000,00 para cada uno de los familiares) y ¢50.000.000,00 por el daño psicológico (¢10.000.000 por persona). Las demandadas contestaron negativamente. El Consejo interpuso las defensas de falta de derecho y prescripción; el Estado las de falta de: legitimación pasiva, interés, derecho y prescripción; por su parte la Compañía las de falta de: derecho y legitimación pasiva. El Tribunal acogió la defensa de falta de derecho alegada por Fuerza y Luz, por lo que declaró sin lugar la demanda. Rechazó las excepciones de prescripción opuestas por el Consejo y el Estado, así como las de falta de: interés, legitimación pasiva y activa, alegadas por este último. Acogió parcialmente la excepción de falta de derecho aducida tanto por el Consejo como por el Estado, entendiéndose denegada en lo concedido a la parte actora. En consecuencia, declaró parcialmente con lugar la demanda. Condenó solidariamente al Consejo y al Estado a pagar:

  • 1)A la actora y a sus hijas, por concepto de daño material, la suma de ¢17.588.281,08, monto que deberá ser distribuido equitativamente entre las tres beneficiarias e indexado en la vía de ejecución de sentencia, desde el 7 de noviembre de 2007 hasta la fecha de su efectivo pago.
  • 2)En virtud del daño moral subjetivo causado a Nombre229490 , la suma de ¢12.250.000,00; tanto a Nombre229491 como a Nombre229491 el monto de ¢14.000.000,00 para cada una de ellas; a Nombre229492 y a Nombre229493 , la cifra de ¢3.500.000,00 para cada uno; montos que deben indexarse en ejecución de sentencia desde la fecha de firmeza del fallo hasta su efectivo pago.
  • 3)Ambas costas del proceso. Por otro lado, condenó al Consejo a construir e instalar, en el plazo de seis meses contados a partir de la firmeza de la sentencia, una barrera de contención en la Dirección13198 (en el tramo comprendido entre Dirección3257 y Pasoca), tanto en sentido Cartago – San José como San José - Cartago. Las condenadas formulan recurso de casación por quebrantos procesales y sustantivos.

III.De previo al análisis de los agravios, debe advertirse que para evitar reiteraciones innecesarias, ambos recursos serán conocidos conjuntamente, debido a que los reparos de uno y otro se encuentran relacionados y gravitan sobre los mismos temas. Por vulneración de normas procesales solo la representación estatal interpone motivos de casación. No así en los alegatos de fondo, empero, también debe advertirse que en los del Estado, esta Sala procedió a ordenarlos y recalificarlos, puesto que en varias ocasiones versaban sobre idénticos cuestionamientos, estaban dispersos o no correspondían al agravio señalado.

IV.La representación del Estado, ofrece en esta instancia como prueba para mejor resolver, una certificación de matrimonio reciente de la actora, copia del Reglamento de Invalidez Vejez y Muerte de la Caja Costarricense de Seguro Social, el informe de oficio DAE-580-11 de esa institución, estudios web del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos y de la Universidad de Costa Rica, así como el testimonio de su asistente Nombre160993 . La eventualidad de incorporar prueba en casación, está regulada expresamente por el CPCA en dos supuestos: 1.- Documentos que pueden aportar las partes durante el trámite del recurso “…que jure no haber conocido con anterioridad, sobre hechos nuevos y posteriores a la sentencia recurrida” (canon 145, apartado primero). 2.- La que resulta facultativa, para la instancia que corresponda, sea esta Sala o el Tribunal de Casación de lo Contencioso Administrativo (cardinal 148, inciso 1 ibídem).

En este supuesto, su incorporación depende única y exclusivamente del órgano decisor, por tratarse de una facultad que se le otorga con la finalidad de aclarar alguna cuestión fáctica que considere relevante o pertinente y que no se logre colegir del acervo probatorio ofrecido. Como se ha reiterado, es prueba del juez y no de las partes; es él quien decide su conveniencia y necesidad; y corresponde a una valoración discrecional, de la que puede prescindir sin necesidad de que se resuelva expresamente. Incluso, el omitir pronunciamiento no genera indefensión, ya que no existe el deber de recabarla o rechazarla, de modo tal que es absolutamente ajena al control en esta sede. En este caso, es claro que los documentos ofrecidos no cumplen con lo establecido en el inciso 1) del precepto 145 ídem, especialmente el documento de la CCSS no. DAE-580-11 que es de fecha 27 de setiembre de 2011. Se trata de un requisito formal de carácter imperativo, en virtud del cual, quien ofrezca documentos durante el trámite del recurso de casación, debe jurar no haberlos conocido con anterioridad y que sean sobre hechos nuevos y posteriores a la sentencia recurrida.

No discrimina esa norma el motivo por el que el gestionante no conoció de esa documental relativa a hechos novedosos, acaecidos luego del fallo impugnado. En ese caso, ya sea que los documentos existiesen antes de esa resolución o que se emitieron o conocieron con posterioridad, lo cierto es que el juramento se exige y, en tal predicado, ha de observarse. En la especie, el proponente lo omite, con lo cual hace improcedente el ofrecimiento de la prueba reseñada. Aún en la hipótesis de que se dispensara ese mandato, estima esta Sala que existen suficientes elementos de convicción para resolver las impugnaciones planteadas por las dos demandadas, de modo que la prueba que para mejor proveer gestiona el recurrente, resulta ser innecesaria. La mayoría pudo ofrecerla en el momento procesal oportuno, pero no lo hizo, de ser aceptada significaría paliar su propia incuria, lo cual no resulta procedente.

Sobre este punto se dedicará más adelante un considerando aparte por ser objeto del recurso. Por la misma razón, en próximas referencias se analizará por qué motivo resulta intrascendente y falto de interés el testimonio del asistente Nombre160993 . En consecuencia, procede declarar inadmisible la prueba para mejor resolver ofrecida.

Violación de normas procesales

V.En su primer planteamiento, la representación estatal aduce violación del debido proceso y derecho de defensa. Según comenta, el Tribunal no ejerció la potestad que le confiere el artículo 50 del Código Procesal Contencioso Administrativo (CPCA) sobre la prueba documental extemporánea que puede ser admitida para mejor resolver, conforme al numeral 82 inciso 1) del mismo cuerpo normativo. En ese sentido, apunta, fue rechazado el oficio no. AGP-362 de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el no. CPCE-JD-746-10 y la publicación de La Gaceta no. 125 del 29 de junio de 2010. La razón para el rechazo, alega, fue el momento cuando se aportaron, empero, no se valoró, dice, que pretendía combatir la prueba pericial evacuada en el debate. Los jueces, opina, no pueden desconocer que la experticia puede ser controvertida después de ser conocida. Señala, esa probanza del perito matemático se presentó en la audiencia de 19 de julio de 2011 y la probanza que se rechazó fue ofrecida en la audiencia de continuación el 3 de agosto siguiente.

Insiste, el Tribunal debe dejar abierta la posibilidad de presentar nuevo material probatorio si las circunstancias lo ameritan. Los artículos 94 inciso 7) y 105 inciso 1) ibídem, agrega, establecen que la prueba pericial se brinda en parte por escrito y se pone en conocimiento de los contendientes, complementado en forma oral durante el juicio, con lo cual, acota, se tiene la oportunidad de pedir aclaraciones y adiciones. En su criterio, el Tribunal interpretó erróneamente las normas citadas, al entender que no es posible introducir prueba una vez que las partes hayan conocido en su totalidad el peritaje. Una interpretación tan restrictiva, endilga, vulnera el derecho de defensa y no contribuye a la investigación de la verdad real. En este sentido, agrega, el perito aseguró que se vio obligado a rendir su informe con base en un Reglamento aprobado por el Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas de Costa Rica (CPCE) bajo pena de sanción disciplinaria.

Ese elemento, explica, no constaba y por ende, debió dársele la oportunidad al Estado de aportar prueba de rebate. En esta línea, expresa, la certificación de la CCSS fue introducida para rebatir la pericia matemática, pues, según el informe oral del perito, la renta vitalicia y la renta conmutada o indemnización, pretenden igualmente suprimir ingresos dejados de percibir por los dependientes del occiso. En su parecer, no se causaba indefensión a la contraparte, porque el Tribunal podía conforme al artículo 50 inciso 2), dar traslado por tres días hábiles para que se refiriera a la probanza introducida por el Estado. De esta forma, expone, infringió esa normativa por falta de aplicación y el artículo 100 inciso 1) párrafo e) ibídem. Además, estima vulnerado el precepto 94 inciso 7) ibídem –en relación al derecho de defensa-, porque el informe escrito de la experta del OIJ no fue puesto en conocimiento de las partes con la antelación requerida, sino un día antes de realizarse el interrogatorio de la perito.

Explica, el primer día del debate se entregó el informe y al siguiente se recibió la declaración, momento en el cual, sin la preparación adecuada debieron hacer el interrogatorio. De conformidad con lo anterior, exalta, no hubo plazo para conocer el informe escrito, preparar el interrogatorio y conseguir pruebas de defensa. Recalca, el propósito de que las partes tengan conocimiento del informe escrito de las experticias después de la audiencia preliminar y antes del juicio –como prevé la norma-, es para que puedan ejercer su derecho de defensa. Esa oportunidad, asegura, no existió, siendo suprimida por el Tribunal, lo cual, indica, constituye una violación de derecho de defensa.

VI.El 3 de agosto de 2011, durante el tercer día de juicio, el representante estatal presentó una solicitud para que se admitieran entre otros documentos, el oficio AGP-362 del 22 de julio de 2011 en el que consta que la actora recibe una pensión por muerte por parte de la CCSS; el del Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas, CPCE-JD-746-10 de 2 de diciembre de 2010 que menciona aspectos del Reglamento en que se basó el perito para realizar su informe, y la publicación de La Gaceta no. 125 del 29 de junio de 2010 sobre un proyecto de Ley, en relación con las autorías técnicas de Nombre109293. El Tribunal los rechazó de plano. El oficio de la CCSS, porque el perito indicó que no había analizado el factor pensión en su informe, además porque ese documento había sido producido después de la declaración del especialista. Consideró, un aspecto es el tema de indemnización por muerte y otro el de pensión.

En cuanto al oficio del CPCE, indicaron que fue realizado el 2 de diciembre de 2010 antes de que el perito fuera interrogado ampliamente sobre ese aspecto, por lo que no era cierto que previo al interrogatorio, el Estado desconocía la existencia del reglamento utilizado en la experticia. En relación con el documento de La Gaceta, los juzgadores establecieron que es del 29 de junio de 2010 y la audiencia preliminar se llevó a cabo el primero de julio de 2010, sea después de la publicación, por lo que ya se tenía conocimiento de su existencia (continuación del juicio oral y público el 3 de agosto de 2011 a partir de las 9 horas 30 minutos). El Estado interpuso recurso de revocatoria solicitando que la documentación fuera analizada en sentencia. El Tribunal lo denegó. En el caso concreto, dice el representante de la Procuraduría, que los escritos fueron presentados con la finalidad de cuestionar el dictamen pericial, sin embargo, esta Cámara observa que todos los escritos mencionados por el recurrente existían desde antes de que el perito rindiera su declaración el 19 de julio de 2011, por lo cual su admisión resultaba improcedente, máxime que el representante estatal no justificó por qué no fueron presentados con anterioridad.

Recuérdese, que el cardinal 50 del CPCA establece que después de la demanda y la contestación, solo se podrán admitir aquellos documentos de fecha posterior a dichos escritos y los que no haya sido posible aportar con anterioridad por causa que no sea imputable a la parte interesada. Como bien indica el Tribunal, el representante estatal ya conocía sobre el informe escrito del actuario matemático cuando se realizó el interrogatorio, por lo cual no es cierto que no lo pudo combatir, cuando de antemano sabía el criterio técnico utilizado por el profesional. Consta en el expediente judicial, que el traslado del informe se hizo el 26 de noviembre de 2010 (folio 616) y la declaración es del 19 de julio de 2011 (folio 676). Aunado a lo anterior, debe señalarse que la admisión de esa probanza a esas alturas del proceso (después de la declaración del perito) implicaría no solo una desventaja para la parte actora, pues le causaría indefensión, sino también un retardo injustificado en la continuación del debate que no solo implicaría suspender el proceso innecesariamente, sino también volver a recibir la declaración del profesional.

Lo anterior se acentúa si se considera que los temas que el procurador cuestiona, ya habían sido manifestados por las partes, no solo durante el interrogatorio del perito, sino también en la demanda. En relación con el oficio de la CCSS, era un hecho conocido por todos que el fallecido era asalariado, por lo cual resultaba evidente la procedencia de una pensión por muerte. Igual sucede con el escrito del CPCE que fue solicitado por la Procuraduría a ese ente el 22 de noviembre de 2010, sea después de la audiencia preliminar y antes del juicio oral y público del 19 de julio de 2011. No se trataba ni siquiera de un documento que surgió a raíz de las discusiones del debate, sino que ya era de conocimiento del Estado, pero que no lo aportó oportunamente durante la deposición del testigo, momento procesal adecuado para ello, según se desprende del análisis del canon 105 del CPCA. Por su parte, la publicación en La Gaceta es de fecha 29 de junio de 2010, por lo que su presentación se pudo haber hecho incluso durante la audiencia preliminar que se continuó el primero de julio de ese año y no hasta el 3 de agosto de 2011 en el juicio, por lo que también deviene improcedente.

De este modo, cada uno de los escritos presentados, es prueba que debió ofrecerse durante la audiencia preliminar o al menos antes del interrogatorio al perito y no durante el tercer día de juicio. Sin perjuicio de lo anterior, hay que señalar que de todos modos, será el Tribunal el que en cada caso, valore la admisión de prueba para mejor resolver, por lo que no basta su proposición para que sea admitida; incluso aún aceptada dicha probanza, será en el fallo que se determine si es valorada como elemento probatorio, así se infiere de los cardinales 50 y 110 del Código de la materia. Sobre la prueba para mejor resolver, ha dicho esta Sala, que: “no se trata de corregir las omisiones, negligencias o descuidos de las partes en cuanto a la carga probatoria que les incumbe o bien subsanar deficiencias en las técnicas de defensa, dado que en esta hipótesis se vería seriamente lesionada la igualdad entre los litigantes y comprometería la imparcialidad del juzgador.

De ahí que al ordenarla, deba respetarse la garantía de defensa en juicio de cada uno de los involucrados en el litigio. Así, por el contrario, debe ser introducida con el único objeto de esclarecer puntos de incertidumbre o de duda que puedan surgir luego de ponderar los elementos aportados por los litigantes…” (fallo no. 000213-F-S1-2008 de las 8 horas 20 minutos del 25 de marzo de 2008). En términos generales, no es oportuno intentar, mediante el ofrecimiento de probanzas que debieron aportarse y practicarse en la etapa procesal correspondiente, abrir de nuevo el debate. Darle cabida a esta petición, significaría que las partes estén en la posibilidad de subsanar sus omisiones respecto de la prueba que pudieron haber ofrecido en su oportunidad y no lo hicieron. La prueba para mejor resolver corresponde a una facultad concedida al juez, quien si la estima pertinente la admite o no, no es un medio para suplir deficiencias de las partes.

Respecto del informe de la perito del OIJ, no existe la violación apuntada, porque la norma 94 del CPCA lo único que dispone es que el informe pericial debe ser puesto en conocimiento de todas las partes, sin indicar un plazo al respecto. Lo importante, al tenor del precepto, es que el peritaje sea remitido a las partes. Asimismo, los litigantes dispusieron del espacio suficiente para preguntar a la experta durante el debate, incluso, durante el interrogatorio, al representante estatal le fue admitida para mejor resolver, una secuencia de fotografías que el propio OIJ le suministró y con la finalidad de que la perito adicionara su dictamen en los términos del cardinal 105 del CPCA (a partir de las 15:15 horas del 20 de julio de 2011). También es importante resaltar en este último punto, que el Procurador no explica con claridad de qué forma le perjudicó el traslado del peritaje, si del análisis de la sentencia se deduce que este informe fue fundamental para acreditar el exceso de velocidad conque manejaba el conductor del vehículo siniestrado, aspecto fundamental en la defensa del Estado.

Además, desde un inicio las partes conocían la existencia de abundante prueba, entre esta la técnica, por lo cual no debe considerarse espontánea la incorporación de un peritaje que fue ordenado en juicio desde el 25 de abril de 2011. Asimismo, tampoco existe la indefensión alegada, ya que este informe se basó en su mayoría por los elementos probatorios que ya existían en el expediente, como el Informe policial no. 163-SDURU-07 realizado por el OIJ de La Unión el 9 de noviembre de 2007 (folios 243 al 247 que es parte de la prueba documental admitida al Estado el primero de julio de 2010 durante la audiencia previa). Por todas estas razones, estima esta Cámara, no existe la indefensión y violación al principio de defensa alegado por el casacionista, por lo cual el reparo ha de rechazarse.

VII.Segundo. Alega vulneración del derecho de defensa, por quebranto de los incisos 3) y 4) del ordinal 100 del CPCA, puesto que en su criterio, los problemas de organización del Poder Judicial no pueden trasladarse a los contendientes, de modo que afecte el principio de concentración del proceso oral. Aduce, en el año 2011, el juicio tuvo una tramitación en su fase oral los días 19 y 20 de julio, continuó el 3 y 5 de agosto, finalizando el 23 de ese mes. Arguye, la finalidad del principio de unidad y concentración, es que las partes y los jueces, estén avocados al conocimiento del asunto, sin distractores, con el objeto de permitirles retener en su memoria lo ocurrido. Sin embargo, manifiesta, debido a las prolongadas suspensiones, el recuerdo de lo acaecido se diluyó provocando un fallo injusto, todo lo cual, lesionó el derecho de defensa y del debido proceso.

VIII.En el presente asunto, el juicio oral y público se desarrolló durante varios días, pero ello no se debió a la incuria del Tribunal, sino a la cantidad de testimonios, declaraciones y peritajes que había que recibir. De hecho, esta Sala comprueba que este es un proceso complejo que en casación conlleva el examen detallado de los diferentes elementos probatorios, con la finalidad de garantizar un fallo justo y equitativo. Del análisis del debate se observa que los jueces han tenido que realizar un esfuerzo para ordenar la agenda del Tribunal y evitar con ello dilaciones innecesarias, pero siempre en sus determinaciones, trataron de que los testimonios y peritajes fueran practicados en una sola audiencia para evitar que con ello se afecte el principio de unidad y concentración probatoria. Ejemplo de lo anterior se observa con el testimonio del testigo-perito Nombre229498 , el cual duró todo un día de audiencia, incluso hasta las 21 horas del 3 de agosto de 2011.

Con cada deponente, las audiencias se realizaron sin interrupciones y durante varias sesiones para evitar infringir los principios analizados, esto en los términos del canon 100 del CPCA. Si bien los dos primeros días del debate se desarrollaron con normalidad (19 y 20 de julio de 2011), también es cierto que su continuación, en tres ocasiones, no pudo ser en días consecutivos (3, 5 y 23 de agosto de ese mismo año); sin embargo, en criterio de esta Cámara, esto no es motivo de nulidad del fallo por dos razones concretas. En primer término porque ninguno de estos lapsos de suspensión sobrepasó, entre cada audiencia, los 15 días hábiles que menciona el cardinal 100 inciso 5) ibídem, supuesto para declarar la nulidad de pleno derecho de todo lo actuado y resuelto. En segundo término, porque en cada audiencia, los jueces han seguido el orden en la recepción de la prueba acordado previamente, sin cortes ni interrupciones que hagan imposible su conocimiento en la audiencia respectiva.

Esto, lejos de afectar el derecho de defensa lo fortalece, ya que cada una de las partes contó con espacio suficiente para realizar preguntas a los declarantes y para preparar su defensa. Se reitera, tampoco el principio de unidad y concentración probatoria se han visto lesionados, ya que los testimonios fueron recibidos en las audiencias respectivas y debidamente convocadas, sin interrupciones ni vicisitudes que hagan dudar de su veracidad y credibilidad. De igual forma la etapa de conclusiones fue desarrollada dentro del orden cronológico esperado y en un solo acto, el 23 de agosto de 2011. Además, hubo identidad física en los juzgadores. Si el fallo es justo o no, ese es un aspecto que debe ser atacado mediante las violaciones que estatuye el Código Procesal Contencioso en el cardinal 138 (casación por violación de normas sustantivas) y no mediante este reparo, puesto que es previsible que en este tipo de asuntos declarados complejos, el juicio dure varios días, los cuales, se insiste, en ningún momento sobrepasaron los 15 días hábiles establecidos en el propio Código, lo que de entrada descarta la eventual violación del debido proceso o la lesión de normas procesales que se sanciona con nulidad absoluta (precepto 137 incisos b) y h) ibídem).

Finalmente, debe añadirse que durante el tiempo del receso y suspensión, el Código de la materia permite no solo a los jueces, sino también a los abogados de las partes, que participen o intervengan en otros juicios o audiencias (ordinal 101 inciso 3). Así las cosas, lo que procede es el rechazo del reparo.

IX.En el tercer agravio, sostiene, de igual forma se infringió el derecho de defensa, ahora en virtud de la interpretación dada por el Tribunal al artículo 109 ibídem, al reducir de forma irrazonable el tiempo para conclusiones, perjudicando al Estado, porque no pudo introducir el análisis completo de la prueba, en especial, añade, la del perito matemático, así como las normas aplicables al caso. Resalta, el juicio demoró 5 días, es decir 40 horas de recepción de prueba, por lo que reducir las conclusiones a 1 hora no tiene proporción.

X.En el proceso contencioso administrativo actual, desarrollado a través de audiencias orales, además de los principios de oralidad, transparencia, inmediatez, contradicción, verdad real, concentración, el juez debe procurar que se respete el de celeridad procesal. Para ello, debe moderar la discusión, impidiendo intervenciones impertinentes e injustificadamente prolongadas, rechazar las solicitudes notoriamente improcedentes o dilatorias, pero respetando siempre el derecho de defensa de las partes (artículos 85, 97, 99 inciso 2), 109 del CPCA y 57, 62 inciso 10), 73 inciso 14) del Reglamento Autónomo de Organización y Servicio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y Civil de Hacienda). En el caso concreto, tomando en consideración que eran cinco las partes intervinientes, estima esta Sala que el plazo de una hora para emitir conclusiones es más que suficiente para lograr esa unidad del acto, ya que de haberse sobrepasado ese tiempo, la etapa procesal cuestionada no se hubiera podido terminar ese 23 de agosto de 2011 lo que eventualmente significaría un quebranto a ese principio de unidad y concentración, así como al de equidad procesal.

Ahora, desde el inicio del juicio las partes estaban enteradas que el plazo máximo para exponer las conclusiones era de 40 minutos, prorrogable de ser necesario (resolución del 8 de julio de 2011 visible a folios 652 al 653). Esa determinación del Tribunal fue debidamente informada con antelación suficiente para que los litigantes prepararan adecuadamente sus alegatos finales. No se observa sorpresa y mucho menos indefensión desde ese punto de vista, puesto que las partes debían sujetar su actuación a las reglas previamente establecidas por el Tribunal. Los abogados en este entendido, han de preparar sus exposiciones en el tiempo para ello establecido. Incluso el plazo otorgado originalmente para emitir conclusiones se extendió hasta en una hora para todos los litigantes. Ahora, cada una de estas medidas de ordenación adoptadas por los jueces, incluidas el establecimiento de un tiempo máximo para emitir alegatos de cierre (precepto 109 CPCA), tienden como se indicó, a proteger los postulados de la oralidad, incluido el principio de celeridad procesal, así como también a equiparar la participación de las partes en esta etapa procesal, con la finalidad de que todos dispongan de igualdad de armas para emitir sus criterios finales, razón por la cual el derecho de defensa no se vería vulnerado.

Sin perjuicio de lo dicho, el representante estatal omite explicar de forma clara y precisa, de qué manera le afectó la limitación del tiempo a que hace referencia, ya que las conclusiones sobre el peritaje matemático sí fueron planteadas. En este sentido, durante la última parte de su intervención, describió las razones por las cuales se oponía al dictamen del perito matemático, por lo cual no es cierto que no tuvo espacio para ello, máxime cuando el Tribunal le indicó al igual que lo hizo con la parte actora que no se preocupara por el tiempo, que “tenga calma” que expusiera tranquilamente sus ideas (al ser las 17 horas 41 minutos del día 23 de agosto de 2011). No se le cortó, por el contrario, se amplió de 40 minutos a una hora, tiempo suficiente y mucho más amplio que el acostumbrado en un proceso oral, puesto que se tomó en cuenta la cantidad de testimonios y la prueba existente. Finalmente, tampoco se observa al final de la intervención estatal, la solicitud expresa del Procurador para obtener una extensión del plazo otorgado con el fin de analizar el peritaje matemático; por el contrario, se insiste, el informe matemático sí fue ampliamente cuestionado durante esa espacio (audiencia de conclusiones a partir de las 18 horas). Lo anterior conduce a que el reparo deba ser desestimado por no presentarse la violación al debido proceso apuntada.

XI.Reclama, en la cuarta censura, se transgredió el numeral 95 inciso 1) ibídem, al estimarse que hay un interés difuso para reclamar el diseño y colocación de una barrera de contención en el tramo no. 4 de la autopista Florencio del Castillo, el cual, asevera, no fue aducido por la actora. En este sentido, alega transgredido el artículo 10 inciso 1. c) del CPCA al estimar la existencia de ese interés difuso. También se lesionó el canon 95 citado, expone, al considerar como daño material lo que en demanda se exigió como perjuicios. En ambos supuestos, concluye, debió darse audiencia a las partes y al no hacerlo, generó un vicio de nulidad.

XII.El casacionista ubica el agravio dentro del apartado de violación del debido proceso y el derecho de defensa, porque a su entender, en los dos supuestos reclamados, el Tribunal debía suspender la audiencia por cinco días hábiles si consideraba que la pretensión debía ajustarse o aclararse. En su criterio, la actora nunca adujo un interés difuso en relación con la construcción de una baranda de protección en la Dirección13198 , por lo cual ese extremo debió ser corregido. Nótese que en la petitoria quinta de la demanda, solicitó expresamente que “…se le ordene al CONAVI, al Estado y a la Compañía Nacional de Fuerza y Luz a cumplir con una obligación de hacer, consistente en el diseño e instalación de un sistema protección y prevención, ante colisiones en las bases de los postes del alumbrado…” (folio 26). Durante la audiencia preliminar no se realizaron ajustes a esa pretensión. Por tal motivo, en sentencia, el Tribunal estimó que Nombre1220 debía “…desarrollar sus actividades en observancia de criterios de seguridad vial y siendo uno de estos el de garantizar el adecuado transitar de los conductores… debe…. cumplir la recomendación técnica emitida por Nombre109293 en relación con la sección número cuatro de su estudio, entre Pasoca y Terramall, consistente en la colocación en la misma de una baranda o barrera de contención en el sentido Cartago y San José y en el sentido San José Cartago…” (Considerando XII a partir de las 16 horas 36 minutos de la audiencia de dictado).

De acuerdo a lo transcrito, es claro que la parte accionante sí solicitó expresamente la colocación de una barrera de protección en la Dirección13198 (en la zona del accidente donde murió su esposo). Ahora bien, a la hora de resolver la defensa de falta de interés planteada por el Estado, el Tribunal dispuso que el Código Procesal Contencioso Administrativo prevé la acción por intereses difusos y que en este caso, había un interés de cualquier eventual usuario de la Dirección13198 en transitar por una vía lo más segura posible, por lo que sí gozaban de interés los actores en cuanto a ese extremo (durante la emisión del fallo a partir de las 16 horas 46 minutos). La pretensión analizada no merecía suspender la audiencia como alega el casacionista, por el contrario, debía ser analizada y calificada en la sentencia, ya que en los términos expuestos en la demanda y discutida en el proceso, no generaba ninguna duda sobre su contendido y alcances, dentro de las posibilidades establecidas en el canon 10 inciso

  • 1)del CPCA. Si la representación del Estado se encontraba disconforme con esa pretensión, así debió manifestarlo al contestar la demanda o durante la audiencia preliminar, sin embargo en esas etapas, no se opuso o solicitó el ajuste ahora pretendido, lo cual deviene en motivo suficiente para el rechazo del agravio al tenor de lo establecido en el canon 137 inciso
  • 2)del CPCA. Sumado a lo anterior, debe indicarse que de todos formas, el agravio del Estado carece de interés, ya que esa obligación de hacer, explicaron los jueces: “pesa solo sobre el Nombre1220 y no sobre el Estado pues lo ordenado aquí sí se encuentra dentro de las funciones técnicas asignadas por ley a Conavi, no al Estado”. En torno al otro punto, debe señalarse que en la demanda, claramente se solicitó y desglosó como “daño material económico”, un monto que a la vez denominó “perjuicio por la muerte” consistente en la no percepción del salario de su conyugue durante el periodo acorde con su expectativa de vida (folio 9). Independientemente de la calificación que la demandante le diera a esta pretensión, el agravio de la Procuraduría General de la República (PGR) no es de recibo, por las mismas razones establecidas anteriormente, sobre todo porque en ningún momento se opuso oportunamente a la calificación que la actora hizo de sus pretensiones, por lo que según el cardinal 137 inciso
  • 2)ibídem el reparo debe rechazarse. En todo caso, si el tema fue ampliamente discutido, es al Tribunal a quien corresponde en definitiva calificar la pretensión, sea esta un daño material o un perjuicio. De esta forma, el agravio ha de ser rechazado, ya que no se observa la violación al debido proceso ni la nulidad apuntada.

XIII.Quinto. Explica, se atentó contra el derecho de defensa, violando con ello el artículo 111 inciso 1) ibídem, porque la notificación del fallo se hizo de forma oral. Alega, cuando la complejidad del asunto demanda la consideración pormenorizada de múltiples elementos probatorios, este debe darse por escrito. Asegura, el plazo para que las partes recurran en casación se ve afectado, cuando deben obtener una grabación en DVD o CD de la sentencia, para proceder no a su lectura, sino a su transcripción a fin de enterarse de lo dispuesto, reduciendo el tiempo que informa el cardinal 139 inciso 1) ibídem para preparar la defensa. En este asunto, sostiene, el soporte digital no le fue entregado al Estado, sino hasta el 19 de setiembre de 2011, cuando la lectura fue el día 13 anterior, por lo cual acusa vulnerado el canon 111 inciso 1 del CPCA.

XIV.Sobre el particular, debe resaltarse que a partir del modelo de proceso que adopta el CPCA, con una línea fundada en la oralidad parcial, así como de diferentes disposiciones en su articulado y en el Reglamento Autónomo de Organización y Servicio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y Civil de Hacienda, aprobado por la Corte Plena, no siempre debe mediar una sentencia escrita. De interés, el canon 57 del Código de cita, que se ubica dentro del capítulo I “Normas aplicables a todos los procesos”, del Título V “Actividad Procesal”, expresamente establece: “Toda resolución dictada en cualquiera de las etapas del proceso, sea oral o escrita, deberá estar debidamente motivada.”. Aún y cuando se tome posición de que la expresión “sea oral o escrita”, está referida a las resoluciones que se emitan en diferentes etapas del proceso y no propiamente a la sentencia, cierto es que el precepto se limita a calificar la forma del dictado, sin diferenciar el tipo de resolución que trate, al señalar; razón de la norma, que “…deberá estar debidamente razonada”.

Lo anterior, a partir del razonamiento lógico de que lo que interesa es que se motiven. Incluso, nótese como el numeral 111 ubicado en el capítulo VII “Juicio Oral y Público”, del Título V, no dispone de qué manera debe dictarse la sentencia, por lo que ante esa presunta omisión, procede aplicar ese principio. Por su parte, el Reglamento Autónomo de Organización y Servicio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y Civil de Hacienda, preceptúa en el numeral 83 “De la forma y contenido de la sentencia”, ubicado en el Capítulo III “Del funcionamiento del Tribunal” del Título II “Disposiciones específicas”. Establece “1) La sentencia será dictada en forma oral, consignándola debidamente en los medios tecnológicos correspondientes que posea y disponga el Poder Judicial. Cuando sea estrictamente necesario podrá dictarse en forma escrita.//Cuando resulte imprescindible transcribirla para su ejecución, sólo se consignarán los aspectos necesarios. …” (lo resaltado no es del original).

En otras palabras, la oralidad está contemplada como una forma, para la emisión de la sentencia. Del análisis del Código se desprende que solo en cinco casos, el legislador, expresamente dispuso lo contrario: a) artículo 92, inciso 5, que refiriéndose a las defensas del cardinal 66 ibídem que conlleven a la inadmisibilidad del proceso, literalmente dice: “...en este caso, deberá consignar, por escrito, el texto íntegro del fallo, en el plazo de los cinco días posteriores a la realización de la audiencia.” (El subrayado no es del original); b) canon 130 inciso 3), sobre los efectos de la sentencia anulatoria de un acto administrativo de alcance general, respecto de la cual, por los efectos que produce, una vez firme debe ser “…publicada íntegramente en el diario oficial La Gaceta, …” (El subrayado no es del original); c) numeral 149 inciso 2), respecto de la sentencia en casación cuya redacción tenga una particular complejidad, impone el deber de comunicar el “…contenido total.” de la sentencia.

Lo anterior, también es aplicable en el supuesto del inciso 3) de esa norma; d) precepto 153 inciso 3), referido al recurso de casación en interés del Ordenamiento Jurídico, que establece el deber de publicar la sentencia que se dicte “…en una sección especial del diario oficial La Gaceta …”; e) ordinal 154 referente al recurso extraordinario de revisión. Así lo ha considerado esta Sala en los fallos no. 206-2009 de las 16 horas 20 minutos del 26 de febrero de 2009, 380-2009 de las 9 horas del 20 de abril del mismo año y recientemente en el no. 0000352-F-S1-2012 de las 9 horas 30 minutos del 15 de marzo de 2012. Por lo demás, tampoco existe violación del debido proceso porque las sentencias verbales, según el canon 88 del CPCA, quedan notificadas con su dictado en la audiencia convocada al efecto. En otro orden de ideas, no existe prueba de que el soporte digital de la sentencia, no fue suministrado el día de la audiencia a la representación estatal.

De todos modos, aunque eso sea cierto, no se observa que ese evento le haya causado perjuicio, primero, porque en aplicación del artículo 23 de la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República (Ley 6815), el Estado solicitó ampliación del plazo para presentar el recurso el cual le fue otorgado por esta Sala (folios 808 y 810 de esta carpeta); segundo, porque el recurso finalmente fue interpuesto en tiempo y forma el 7 de octubre de 2010. En este entendido, lo que procede es el rechazo del agravio del recurrente.

Violación de normas sustantivas

XV.En el primer reparo, el Estado se refiere a la supuesta omisión del Nombre1220 y la muerte del señor Nombre229497 . Arguye, el Tribunal no valoró conforme a la sana crítica la probanza existente en autos. a) El Manual Centroamericano de Normas para el Diseño Geométrico de Carreteras Regionales y el Manual Centroamericano de Disposiciones Uniformes para el Control de Tránsito, publicados por la Secretaría de integración Centroamericana en los años 2000 y 2001. Para los jueces, de acuerdo a las disposiciones técnicas internas, anota, cada país debe determinar cómo se construyen los postes de alumbrado y donde se ubican. Sin embargo, dice, en el fallo impugnado no hay cita de ninguna disposición técnica de Costa Rica, que permita saber en cuál se fundó para determinar que el Consejo la violentó al momento de situar los postes de alumbrado. En su lugar, reseña, se asumió el criterio del ingeniero Nombre229498 , vertido en el informe de Auditoría Técnica de Seguridad Vial de la carretera Florencio del Castillo, elaborado por Nombre109293 en el 2003.

Enfatiza, el señor Nombre229498 declaró que en el país no hay norma técnica oficial que indique como deben colocarse los postes, por lo que se usan las internacionales. Lo que se obvió, expresa, es que el señor Nombre229498 expresó que en el informe usó tanto el Manual para el Control de Tránsito, cuanto el Manual de Diseño de Carreteras, “el de la AASHTO y europeos.” Adiciona, “De hecho del análisis de esta prueba técnica, resulta que en los apartados 2.1.23 del Manual y 7.2.6 de su Anexo A, B y E; cuanto de los apartados 4.3.1; 4.8 y 8.2.7 y 8.3.6, se brinda una guía sólida y técnicamente aceptable sobre las soluciones más deseables (apartado 1.2 del Manual de Diseño citado) para la colocación del alumbrado público en nuestro país, que el Tribunal pretirió.” De este modo, refiere, contrario a la sana crítica, el Tribunal no solo omitió utilizar los criterios unívocos aceptados a nivel centroamericano, sino que también dejó de observar que el único criterio empleado, el del Ingeniero Nombre229498, los utilizó.

En tal sentido, refuerza su planteamiento con la transcripción de los apartados que dice, fueron preteridos. Asevera, de los criterios técnicos centroamericanos se desprende que, para evitar que quienes se salgan de la ruta lleguen a impactar la estructura de soporte de postes de alumbrado en una vía dividida con carriles de 3.6 metros de ancho, el claro lateral deseable hacia la calzada sería de 1.80 metros y el mínimo de 0.50 metros. Resalta, don Nombre229498 afirmó que los manuales aludidos no regulaban el claro lateral, sino criterios técnicos internacionales, según los cuales, los postes deben estar a 6 metros de la vía. Empero, este criterio en que se basa el Tribunal, se contradice con documentos y deposiciones de ingenieros civiles. En otro apartado del recurso, siempre en relación con este agravio, especifica, al no entender el Tribunal que los manuales dichos forman parte del contenido de las reglas unívocas de la ciencia y la técnica aplicable al país en torno a la ubicación de los postes, violentó por falta de aplicación el cardinal 16 de la Ley General de la Administración Pública (LGAP).

En igual sentido, expone, se vulneró esa misma normativa al entenderse que esas reglas constan en el informe del señor Nombre229498 del año 2003. En este sentido, critica, también se transgreden los ordinales 5 y 6 de la Ley de Simplificación y Eficiencia Tributarias (Ley no. 8114), al atribuirle a la Auditoría Técnica de Seguridad Vial contenida en el informe del señor Nombre229498 , carácter de norma técnica, pues estima que limita la discrecionalidad, cuando conforme a esas disposiciones, la competencia de Nombre109293 hace relación a la calidad no a la seguridad de la vías. Asevera, pese a que los jueces reconocen que el informe de ese laboratorio no tiene carácter vinculante, le dan ese efecto al acusar su incumplimiento como si se tratara de un mandato impuesto por el ordenamiento. Imputa también violentado por indebida aplicación el artículo 128 del CPCA, al estimar la existencia de una omisión de cumplir la recomendación de diseñar e instalar barreras en el “sector 4” de la Dirección5540 , ya que para la norma es necesario para considerar una inactividad, la existencia de un límite o mandato impuesto por el ordenamiento.

El informe del Ingeniero Nombre229498, arguye, ni es un mandato, ni un límite que impusiera al Nombre1220 obligaciones, previo al accidente. Se trata de un criterio técnico que no adoptó la Administración y que ha sido controvertido con la pericia forense y de ingeniería de la CNFL. b) Nombre193, la Sección de Ingeniería Forense del OIJ, concluyó en punto a la ubicación del poste no. 106, que la distancia mínima de colocación de los postes es de 1.80 metros y el poste estaba colocado a 3.40 metros, por lo que en el momento del accidente “se encontraba geométricamente bien situado”. Pero ese dictamen, advierte, tampoco ha sido valorado debidamente por el Tribunal, no solo para entender controvertido el criterio del Ingeniero Nombre229498, sino para instaurar con base en los manuales, que el poste impactado estaba colocado de acuerdo a criterios técnicos unívocos. Comenta, don Nombre229498 en su deposición pretendió cuestionar el criterio de la Sección de Ingeniería Forense aludida, al sostener que el claro lateral sin postes de alumbrado del apartado 7.2.6 del Manual de Dispositivos Uniformes, era el de 3.65 metros, porque no había espaldón.

Lo anterior, alude, contradice el informe del señor Nombre229498 –folio 22-, según el cual, el límite de velocidad fijado en la zona tuvo en cuenta la condición del espaldón, dado que, para la ingeniería forense si hay espaldón. c) Afirma, los ingenieros Nombre229499 y Mynor Navarro Alfaro, en sus deposiciones señalaron que el Manual Centroamericano prevé la colocación de los postes de alumbrado a un mínimo de 0.50 metros de la calzada. Continúa, don Guillermo agregó que el Manual recomienda una distancia mayor de retiro del poste porque la estadística de Estados Unidos, refiere que los accidentes se producen a 1.2 metros. Ante preguntas de la actora, indicó que en la práctica, Fuerza y Luz instala los postes a 0.50 metros de la carretera, siendo lo acostumbrado. Según señala, los ingenieros de la CNFL son profesionales de basta experiencia, sin embargo, dice, el Tribunal conforme a la sana crítica, no consideró ese criterio técnico que rebate el del señor Nombre229498 .

De este modo, reitera, el criterio de don Nombre229498 en que basó sus conclusiones el órgano decisor fue controvertido con el informe pericial del OIJ, las declaraciones de la perito y los ingenieros de la Compañía, de los cuales se desprende que no es posible establecer que la colocación de los postes de alumbrado en la autopista Florencio del Castillo no guardan el retiro lateral exigido por la ciencia y la técnica. d) En su parecer, otro aspecto que no valoró el Tribunal con sana crítica, fue el ancho recomendado para la “mediana separadora” en autopistas de cuatro carriles, regionales, urbanas o troncales suburbanas, como ubicó el señor Nombre229498 a la Florencio del Castillo. Según el Manual de Diseño Geométrico, destaca, la medida es de un mínimo de 3 metros y máximo de 4.3 metros. En razón de ello, aduce, el ancho recomendado a nivel centroamericano para la “mediana o franja separadora central”, es conteste con la exigencia de que los retiros de los postes de alumbrado se hallen a 1.8 metros.

Se trata, argumenta, de un criterio unívoco a nivel centroamericano que el Tribunal pretirió. Lo anterior, explica, es relevante si se considera que toda la teoría del caso de la parte actora, descansa sobre la inconsistencia del posteado eléctrico con base en ambos manuales del Sieca, advertidos por el ingeniero Nombre229498 en el 2003. La recomendación del Laboratorio, refuta, parte de que se coloquen barreras de contención o un sistema de protección en virtud de la indebida colocación de los postes. De seguido reproduce de forma parcial el informe de don Nombre229498, para luego señalar que, en esa línea, la recomendación de un sistema de protección y prevención obedece a la ubicación de los postes. A su entender, el criterio del apartado 2.1.23 del Manual de Dispositivos Uniformes se dejó de lado, contrariando la sana crítica, para establecer la existencia de una omisión de Conavi, al no ajustarse al criterio unipersonal del señor Nombre229498 , olvidando con ello, que las barreras de contención constituyen un peligro en sí mismas.

Alega infracción de los cánones 1, 3 y 5 de la Ley de Creación del Consejo de Vialidad (Ley no. 7798) al imponer al Conavi, el diseño e instalación de barreras de contención con base en el informe de don Nombre229498 y sin considerar los criterios unívocos de la ciencia y la técnica de los Manuales Centroamericanos, testigos peritos de la CNFL y pericia forense. e) Los juzgadores, recrimina, no tuvieron como hecho demostrado que la velocidad permitida en la zona es de 60 KPH, pretiriendo, afirma, los oficios de la Dirección General de Ingeniería de Tránsito no. DGIT-SV 138-2010 y Placa43125. La recomendación de diseñar e instalar barreras de contención no fue valorada con base en la pericia del OIJ, según la cual, la muerte se produjo por exceso de velocidad e igual hubiera sucedido con barreras. Según los oficios mencionados, los cuales, critica, no fueron atendidos por el Tribunal, la velocidad permitida en el sentido San José -Cartago, en el tramo no. 4, es de 40 KPH.

Esto es relevante, explica, porque el señor Nombre229498 en su declaración oral consideró que en las vías cuya velocidad permitida fuera de 40 KPH no se justificaba la instalación de barreras. Continúa, el informe de don Nombre229498 no debió ser valorado como un criterio técnico unívoco concluyente. En igual sentido, protesta, no se apreció bajo las reglas de la sana crítica, el testimonio del testigo perito Nombre229500 , al señalar que el factor ambiente, vehículo y conductor son los tres elementos que deben estar conectados para que el hecho de tránsito se evite o minimice. No obstante, alega, para el Tribunal Nombre1220 no ajustó su actividad a la norma 16 de la LGAP, según la cual, en ningún caso podrían dictarse actos contrarios a las reglas unívocas de la ciencia o de la técnica. En su criterio, esa disposición fue mal aplicada, al creer que estas reglas dependen del criterio subjetivo del ingeniero Nombre229498.

Reitera la verdadera causa del accidente fue el exceso de velocidad, pero los jueces no valoraron adecuadamente la prueba técnica, basada a su vez en informes de la policía de tránsito e informes del OIJ que atendió el suceso. Como se afirmó en la pericia, si el poste no hubiera estado colocado en ese lugar, relata, la dinámica de la trayectoria del automóvil se hubiera traducido con posibilidad de más muertes, dado que, se dirigía sin control hacia el carril contrario. Al hilo de lo expuesto, también recrimina preterido los documentos del Cosevi de folios 474 a 480, según los cuales, el conductor del vehículo en que viajaba el occiso tenía varias infracciones por cinco colisiones, así como la prueba de ese mismo órgano del 3 de agosto de 2011, que establecía que en ese año, presentaba 3 excesos de velocidad de 90 KPH en el lugar.

XVI.Relacionado con los agravios anteriores, el Nombre1220 por su lado, acusa violación de normas sustantivas por la indebida aplicación de principios constitucionales de razonabilidad, proporcionalidad, seguridad jurídica e igualdad. Según comenta, el Tribunal estableció que tanto el Manual de Diseño Geométrico de Dispositivos de Tránsito como el de Diseño Geométrico de las Carreteras Regionales, no son vinculantes para el Estado costarricense. Lo anterior, dice, lo justificó indicando que en ambos instrumentos se señalan “sugerencias” tendientes a la armonización de criterios de construcción de diseño de carreteras. En igual sentido, agrega, manifestó que las recomendaciones emitidas por el Laboratorio mediante el “Informe de Auditoría de Seguridad Vial de la Carretera Florencio del Castillo”, conforme a los numerales 5 y 6 de la Ley no. 8114, tampoco son vinculantes ni de acatamiento obligatorio para el Conavi.

Asegura, la Administración no se encuentra obligada a acatar las indicaciones realizadas tanto por el Sieca como por Nombre109293, porque en ellos, lo que se emiten son solo recomendaciones y sugerencias deseables, que cada uno de los países conforme a sus disposiciones y criterios técnicos internos deben valorar para optar por su aplicación. Lo que se pretende, añade, es que las recomendaciones sean conjugadas con los criterios internos de cada país. En atención al principio de legalidad, establecido en el canon 11 de la LGAP, expresa, al no formar esos instrumentos parte del ordenamiento jurídico (los manuales y el informe), no es obligatorio que la Administración acate sus recomendaciones. Articula, no se les puede condenar a obedecer una recomendación –por válida que sea-, si esta no constituye una norma del ordenamiento interno. Arguye, Nombre1220 de todos modos ha acatado muchas de las recomendaciones de los manuales, por estimar que su aplicación contribuye al mejoramiento de la infraestructura vial del país.

Sus actuaciones, anota, se encuentran en concordancia con las reglas unívocas de la ciencia y la técnica. Empero, explica, no es posible condenar la no aplicación del cardinal 16 de cita, a soluciones que no son de carácter obligatorio. Enfatiza, es preciso entender que las actuaciones de la Administración tienen que estar en concordancia con las reglas de la ciencia y la técnica, pero aplicándose a un acto debidamente autorizado. Exalta, al considerar el Tribunal que el Consejo sí debía acatar las recomendaciones de Nombre109293 en aplicación de la norma 16 mencionada, también se lesionó el principio de igualdad consagrado en el numeral 33 de la Constitución Política, ya que no se aplicó de igual forma el artículo 16 a las actuaciones desarrolladas por la CNFL. Resalta, contrario a lo advertido por el Tribunal, Nombre1220 sí cumplió con lo establecido en el canon 16 de cita, pues hay justificación técnica suficiente sobre el lugar donde se colocaron los postes del alumbrado público.

Expresa, de la prueba testimonial se desprende que un ingeniero de Consejo decidió la ubicación de los postes en el lugar donde se encuentran en atención a un “sistema de alcantarillado de aguas pluviales” que pasa en el centro de la medianera en el sector comprendido entre Pasoca y Terramall. Anota, la perito del OIJ estableció que los postes se encontraban bien situados conforme lo dispone el capítulo 7.2.6 de Posición de las Señales del Manual Centroamericano de Dispositivos Uniformes para el Control del Tránsito del SIECA. Por ello, dice, no se infringió el cardinal 16 citado, al existir, acentúa, prueba pericial que determinó que los postes técnicamente se encontraban bien ubicados, cumpliendo incluso con los manuales del SIECA.

XVII.En este primer planteamiento, se endilga la preterición de varios medios de prueba. En términos generales alega el representante estatal, los jueces omitieron analizar el Manual Centroamericano de Disposiciones Uniformes para el Control de Tránsito, así como el Manual Centroamericano de Normas para el Diseño Geométrico de Carreteras Regionales, publicados por la Secretaría de Integración Centroamericana en los años 2000 y 2001. Dice, esos manuales debían ser analizados, máxime que el Ingeniero Nombre229498 los utilizó para realizar su informe. En torno a la aplicación de estos instrumentos internacionales, el Tribunal estableció lo siguiente: “…debe indicarse desde ya, que los Manuales Centroamericanos invocados por la parte actora (es decir, el Manual Centroamericano de Diseño Geométrico para las Carreteras Regionales y el Manual Centroamericano de Dispositivos Uniformes para el Control del Tránsito) si bien es cierto son emitidos por la Secretaría de Integración Económica Centroamericana, los mismos no son vinculantes para el Estado costarricense.

Esto porque desde el inicio, en ambos manuales se indica que lo que ofrecen son sugerencias tendientes a la armonización de criterios de construcción y de diseño de carreteras y de signos de control del tránsito… no hay vinculación alguna para el Estado de Costa Rica en lo que respecta a las disposiciones del referido manual, ni tampoco para el atinente a los signos de control del tránsito… no puede olvidarse que las normas de comentario no vinculan a los países; por lo que son cada uno de estos, los que conforme a las disposiciones técnicas internas, los que van a determinar cómo se construyen los postes de alumbrado público y dónde se ubican…” (dictado de la sentencia a partir de las 15 horas 25 minutos). Al analizarse los documentos referidos, lleva razón el Tribunal cuando establece que al menos estas normas centroamericanas no son vinculantes para el Estado costarricense. Así, el Manual Centroamericano de Normas Ambientales para el Diseño, Construcción y Mantenimiento de Carreteras, lo que contiene es un cúmulo de recomendaciones referidas específicamente a la necesidad de contar con normas uniformes para la construcción de las carreteras en Centroamérica.

Siguiendo la filosofía del propio Manual, estas normas “no deben constituirse en una camisa de fuerza ni generar conflictos en su aplicación por los países, antes bien deben ofrecer una guía sólida y técnicamente aceptable sobre las soluciones más deseables para el diseño geométrico de las carreteras regionales” (capítulo I, punto 1.2 sobre la Justificación de un Manual de Normas para el Diseño Geométrico de las Carreteras Regionales). Todos estos patrones de diseño se idearon para ser utilizados por el diseñador y así proponer la mejor solución técnica aplicable a cada proyecto vial, teniendo a la vista las proyecciones del tránsito futuro, las dificultades físicas a superar, las prácticas habituales del mantenimiento y las disponibilidades de recursos para la ejecución de las obras propuestas. Pero en sí constituyen más que un imperativo de acatamiento obligatorio, un ideal o modelo a seguir.

Incluso el propio Manual que se analiza afirma, que su objetivo no es que las propuestas sirvan de “recetario de aplicación inmediata”, sino de referencia, por lo que deberá valorarse cada caso concreto. Aquí es necesario recordar que las normas de estudio, surgieron debido a la carencia de investigaciones nacionales y regionales en Centroamérica, sobre los requerimientos particulares y las características locales aplicables al diseño geométrico de las carreteras por lo que el Consejo Sectorial de Ministros de Transporte de Centroamérica (Comitran), se dio a la tarea de unificar criterios con base en la selección deliberada de las prácticas internacionales más reconocidas como las de la propia “American Association of State Highway and Transportation Officials” (Aashto, Asociación Americana de Funcionarios de Carreteras Estatales y Transporte), el Transportation Research Board (TRB) y el Institute of Transportation Engineers (ITE), aportes técnicos de la Federal Highway Administration (FHA) o de la propia Unión Europea.

Pero también establece, que ninguna de sus normas debe sustituir el buen criterio y el juicio explícito del diseñador vial, lo cual debe ser expresamente sustentado en cada caso. De esta forma, sus disposiciones constituyen simples recomendaciones para los países de la región en el tema de la seguridad vial. Por otra parte, el Manual Centroamericano de Dispositivos Uniformes para el Control de Tránsito surge por la antigüedad de la normativa que estuvo vigente hasta el año 2000, la cual ya sobrepasaba los 40 años. El Manual de Señales Viales Centroamericano, como anexo original del Acuerdo Centroamericano sobre Señales Viales Uniformes, fue aprobado en 1958 y oficialmente adoptado por cada país en una fecha posterior, por lo que ante los cambios vividos en la región durante los últimos tiempos, hicieron que esa normativa en materia de señalamiento vial resultara incompleta y desactualizada.

Pero estas reglas, también son meras recomendaciones que procuran mejorar la seguridad vial en las carreteras centroamericanas; reducir las demoras innecesarias provocadas por congestionamiento en el tránsito y suministrar una orientación oportuna y completa a los usuarios de las vías en forma uniforme en cualquiera de los países de la región (capítulo 1, punto 1.2. Objetivos del Manual). Lo anterior se explica, por la simple razón de que la legislación local de cada país tiene sus propias leyes y reglamentos sobre circulación de tránsito y el respectivo régimen de multas por infracciones, por lo cual, para la aplicación de ese Manual, deben ser consideradas en primer término, aquellas reglas de conducción, dispositivos de control y demás autorizaciones o restricciones establecidas en el marco jurídico de cada país. Es así como el documento analizado, es muy claro en el capítulo I de disposiciones generales, punto 1.4 sobre aspectos legales, apartado 1.4.1 del marco jurídico general y autoridad de colocación, en que “…lo prescrito en este Manual es aplicable en la medida que no contradiga las reglas de tránsito vigentes en cualquiera de los países de la región centroamericana...”.

Según lo expuesto hasta ahora, se puede concluir que en efecto, los manuales citados por el casacionista no son de aplicación estricta para Costa Rica. Pueden ser aplicados, pero los encargados de su implementación deben justificar y demostrar que son el mejor criterio, máxime cuando a nivel internacional existen múltiples recomendaciones y técnicas para la construcción de vías e instalación de señales y otros dispositivos en carretera. Así las cosas, cualquier agravio de la representación del Estado y del Nombre1220 tendiente al análisis de las normas de ambos manuales, no son de recibo. Además, hay que agregar que durante el debate y las conclusiones, todas las co-demandadas insistieron como defensa principal en cuanto a este tema, que las normas de los manuales no eran de aplicación en Costa Rica, por lo que no pueden pretender hasta ahora, que sean utilizadas para justificar la actuación de Nombre1220 (durante la etapa de conclusiones Fuerza y Luz al ser las 15:17, el Nombre1220 a las 16:34 y el Estado a las 17:00 del 23 de agosto de 2011).

Incluso, el Estado descartó textualmente la aplicación del Manual Centroamericano de Disposiciones Uniformes para el Control de Tránsito al decir que este no interesaba para el presente caso. Pero independientemente de lo anterior, se insiste, los jueces se inclinaron por su no aplicación como norma de acatamiento obligatorio ya que sus preceptos son solo sugerencias para los Estados, por lo que de una u otra forma, aquellas defensas de las partes accionadas sobre el tema habían sido atendidas. Desde esa perspectiva, las co-demandadas solicitaron la no aplicación de los instrumentos internacionales y así lo reconoció el Tribunal, por lo que el análisis de su articulado carecía de interés. Así mismo, la mayor parte de los testigos peritos manifestaron que al momento de instalar las luminarias, desconocían la existencia de los manuales, por lo cual se descartó que este fuera el criterio técnico utilizado.

Otro motivo por lo que no se debe entrar al análisis de las reglas que pretende, al menos en cuanto a la Procuraduría, es que la orden de instalación de una barrera de seguridad en el sector cuatro de la carretera, solo afecta al Consejo, no así al Estado. En lo que sí existe una responsabilidad solidaria entre ambos es en el pago del daño material y moral, pero ese es un punto que será analizado en otro apartado. Por las razones dichas, el alegato sobre preterición de los manuales es improcedente. Consecuencia de lo anterior, tampoco resultan comprensibles los argumentos en torno al informe de la perito del OIJ (de ambos casacionistas), a los testimonios de los ingenieros Nombre229499 y Mynor Navarro Alfaro en relación a la ubicación de los postes; y tampoco, cualquier planteamiento sobre el ancho recomendado para la mediana separadora en autopistas de cuatro carriles, regionales, urbanas o troncales suburbanas; ya que para ello, los casacionistas se fundamentaron en normas del Manual Centroamericano para el Diseño de Carreteras, el cual como se explicó, no es de aplicación en el presente asunto.

XVIII.En relación con la construcción de barreras de seguridad y los límites de velocidad que la representación estatal dice, no fueron analizados por el Tribunal (según los oficios DGIT-SV 138-2010 y DGIT-SV-284-2010), esta Sala concluye que el Estado carece de interés en este aspecto, ya que no se observa como la orden del Tribunal le afecta, si la obligación de construir las barandas recae exclusivamente en el Conavi, la cual tendrá que afrontar con su presupuesto según lo que disponen los cardinales 3 y 4 de su Ley de Creación (Ley no. 7798). De todos modos, sobre la supuesta contradicción del ingeniero Nombre229498 en torno a que en una zona de 40KPH no deben existir barreras de protección, debe decirse que extrañamente a folio 530 del expediente, en el oficio cuestionado, rola una fotografía (no impugnada) del sector derecho de la vía en el sentido San José - Cartago por Terramall, en la que se observa en el borde de la calzada, una barrera de protección con una señal de velocidad restringida de 40KPH, por lo que la manifestación del ingeniero no sería obstáculo para que el Nombre1220 construya la barrera cuestionada.

La preterición de prueba indicada tampoco se presenta, pues, como se verá más adelante, la probanza del OIJ sobre la velocidad con la que era conducido el vehículo, así como la que certifican los partes por exceso de velocidad que tenía el conductor Nombre229496 , sí fue tomada en consideración por el Tribunal, pero para determinar el grado de culpa que tenía el Nombre1220 y el Estado. Lo anterior, en nada influye sobre la obligación que ahora pesa sobre Nombre1220 de edificar una barrera en la zona, porque la velocidad con la que manejaba Nombre229496 , no era un aspecto o factor vial que debía ser tomado en consideración por los jueces a la hora de imponer la orden. Esto debido a que la necesidad de una barrera de contención, no surge únicamente de un percance concreto, sino también de un informe técnico de un Laboratorio reconocido del país. Si bien es cierto, el deber se materializa con la pretensión de la actora, debe recordarse que la recomendación existía desde el año 2003, después de que Nombre109293 realizó un estudio de riesgo o auditoría de la Dirección13198 .

Una cosa es la responsabilidad por las consecuencias del accidente donde el Tribunal sí debía valorar la velocidad del automotor, y otra muy distinta es el deber que surge ante una omisión de la Administración, máxime que de por medio existía un dictamen técnico que indicaba la peligrosidad de los postes con bases rígidas a la orilla de la carretera Florencio del Castillo en el sector cuatro Pasoca - Terramall. Son dos cuestiones diferentes que se encuentran debidamente analizadas por el Tribunal, una es la omisión del Consejo y la otra el grado de culpa de la Administración que en cierta forma fue atenuado, debido al exceso de velocidad con la que viajaba el vehículo siniestrado.

XIX.Ahora bien, la condena por el daño material y moral causado a la familia del occiso, deben entender los recurrentes, no se hace únicamente por la colocación de los postes, sino principalmente, por la falta de aplicación de las recomendaciones dadas por Nombre109293 en Marzo de 2003 en el “Informe de Auditoría Técnica de Seguridad Vial Carretera Florencio del Castillo”, ya que la sección cuatro de esa vía (entre Pasoca y Terramall), presentaba un nivel urgente de atención por el riesgo que generaban los obstáculos presentes en ella, concretamente los postes de alumbrado público con bases rígidas. Aspecto que el propio perito y autor del informe, don Nombre229498 refirió suficientemente durante el debate. Si bien es cierto, hasta el día de hoy estas recomendaciones tampoco son de acatamiento obligatorio según se desprende del análisis de los artículos 5 y 6 la Ley 8114, sí constituyen un criterio técnico válido y veraz, respaldado por un laboratorio de la Universidad de Costa Rica (exactamente una unidad académica de investigación adscrita a la Escuela de Ingeniería Civil de esa institución universitaria).

De conformidad con el cardinal 16 de la LGAP para el caso concreto, sí son reglas unívocas de la técnica que en sus actuaciones, el Nombre1220 debió implementar o al menos analizar, para decidir qué tipo de medidas mitigarían el riesgo ahí descrito. Aunque el informe sea de fecha posterior a la colocación de los postes, que datan desde inicios del año 2002, el Consejo debió de una u otra forma, atender las recomendaciones ahí establecidas, máxime que ninguna de ellas era desproporcional o exagerada, ya que no se establecía que las estructuras debían ser cambiadas o reubicadas, la solución recomendada era implementar mecanismos de seguridad (barreras de protección o muros de contención), que incluso se observan en otros sectores de la vía o en otras carreteras nacionales como la de San José – Caldera (según lo analizado en el debate). Considera esta Cámara, que no en vano la Ley 8114 establece en el último párrafo del cardinal 5, que el Laboratorio informará para lo “que en derecho corresponda”, a la Asamblea Legislativa, al Ministerio de la Presidencia, al Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), a la Contraloría General de la República y a la Defensoría de los Habitantes, el resultado final de las auditorias técnicas realizadas.

Al informarse al MOPT, el Consejo automáticamente se daba por comunicado del informe, por ende, debió tomar las acciones necesarias para atender la advertencia y no simplemente archivar o hacer caso omiso del escrito, bajo el pretexto de que no es vinculante. Lo anterior toma relevancia si se considera que de por medio se encuentra un tema se seguridad vial que requiere urgente atención, debido a que existen obstáculos en la vía que representan un peligro para los conductores y pasajeros, independientemente de la velocidad con la que circulen los primeros, ya que este es un aspecto que siempre influirá en temas de responsabilidad, pero que no exime automáticamente al Estado de culpa como se analizará en las próximas consideraciones. Supuesto lo anterior, hay que agregar, que para la elaboración del informe, el señor Nombre229498 realizó, según explicó en el juicio, un estudio del sitio, mediciones y se utilizaron una serie de criterios y recomendaciones técnicas internacionales, principalmente los de la Asshto.

El Nombre1220 en ningún momento ha desacreditado ese estudio, mediante la implementación de otro tipo de criterios técnicos y especializados, es más, hasta el día de hoy esa prueba se extraña en el expediente. El argumento de que la ubicación de los postes responde a un criterio o “sistema de alcantarillado de aguas pluviales” que pasa en el centro de la medianera en el sector comprendido entre Pasoca y Terramall, no es suficiente para demostrar que en su actuación se siguieron reglas de la técnica en los términos del cardinal 16 de la LGAP. Primero, porque ello más bien fue una circunstancia u orden que surgió en la contratación, para que Fuerza y Luz colocara los postes más cerca de la vía según lo que determinaron en ese momento los ingenieros del Consejo; esto incluso en contra del criterio de los especialistas de la Compañía. Sobre este punto fue determinante el testimonio del señor Nombre229499 , jefe del Departamento de Alumbrado Público de la Compañía en el año 2002, el cual manifestó que en el proceso de ejecución del contrato, hubo un ingeniero supervisor del Nombre1220 encargado de definir la forma de colocar los postes; que la CNFL los iba a ubicar en el centro, pero el Consejo estableció que eso no era posible porque ahí había un desagüe; y, que la Compañía por lo general cumple las instrucciones del MOPT (declaraciones el día 5 de agosto de 2011 al ser las 12 horas 30 minutos y 12 horas 42 minutos).

Por esta razón es que el Tribunal exoneró de responsabilidad a la CNFL al disponer que: “Fueron claros los ingenieros de Fuerza y Luz, al sostener que fue, efectivamente, una persona designada por Nombre1220 para supervisar esta obra, y fue ese funcionario de Conavi, de quien no se supo el nombre, quien dispuso donde debían ubicarse los postes explicando que no se levantaron en el justo centro de la mediana, porque allí atraviesan desagües, razón que justificó la construcción de los mismos en un sitio más próximo al borde de la carretera hacia uno de los dos lados del centro. Siendo esto así y teniendo claro que Fuerza y Luz no fue la que determinó ni tampoco podía determinar por el convenio, la ubicación de los postes sino que, quien lo hizo fue Nombre1220, entonces derivamos de ello, que la conducta de la Compañía no guarda, en este caso, ninguna relación con la causación de la muerte de don Nombre229501 …” (dictado de la sentencia al ser las 15 horas 30 minutos).

En segundo lugar, esta Sala insiste, el problema al momento de entablarse este proceso, no radica exclusivamente en la ubicación de los postes, ni el material con el que están construidos, sino en la falta de atención de un problema advertido por el Laboratorio desde el 2003. Siendo que el criterio técnico que el Consejo debía demostrar, lo es sobre la conveniencia o no de instalar una barrera de protección, el cual nunca se demostró, por lo que la recomendación y con base en ella, la técnica empleada por Nombre109293 sigue siendo determinante al respecto. Solo en caso de existir algún informe convincente por parte de la Administración, es que las soluciones dadas por el Laboratorio pasarían a segundo plano, pues, habría un mejor criterio en relación con la problemática advertida, aspecto que de todos modos será el Tribunal el que lo debe valorar en cada caso concreto. Pero hasta el momento, el único criterio en este asunto es el del Laboratorio, y ese informe es concluyente en señalar que: “los postes no se instalaron con bases flexibles, rompibles o quebradizas, sino con una base rígida conformada por un cajón de hormigón.

Las bases de los postes de iluminación representan un grave peligro de colisión, dada su ubicación y condición de rigidez” (página 27 del informe). El riesgo por colisión en ese trayecto es inminente y requiere atención urgente, por eso es que Nombre109293 recomienda “Diseñar e instalar un sistema de protección y prevención ante eventuales colisiones en las bases de los postes del alumbrado de la vía…” (página 30, capítulo 5.6 del informe). De ahí la importancia, se infiere del estudio, de construir barreras de contención. Debido a estas razones, el informe del Laboratorio resulta vital para acreditar la responsabilidad del Estado y de su órgano Conavi, por no acatar las recomendaciones analizadas, lo cual seguramente habría disminuido las consecuencias fatales al menos de este accidente en ese sector específico de la carretera. Así las cosas, lleva razón el Tribunal cuando indicó que “En el presente asunto se contó con un criterio técnico cual es el informe de Nombre109293 y no consta ningún otro documento, que se haya vertido en otro momento, que desautorice el informe de Nombre109293.

Es decir, tenemos un documento técnico elaborado por ingenieros, validado por un laboratorio especializado de una universidad de reconocido prestigio que además cuenta con ese laboratorio especializado. Y ese criterio técnico en ningún momento ha sido desvirtuado por nadie. De manera que lo único con que se cuenta en relación con el riesgo, es precisamente ese informe de auditoría. Y en ese informe de auditoría se precisa que en la sección cuarta de la carretera Florencio del Castillo en los términos ya indicados, hay un alto riesgo de colisión y un alto riesgo de que esa colisión acarree resultados fatales. Advertencia que se hizo en el año 2003...” (al ser las 15 horas 34 minutos según soporte del dictado de la sentencia). Ese fue el criterio técnico utilizado por el Tribunal para llegar a su conclusión, el cual es conforme a derecho y se puede encasillar como la regla técnica aplicable al supuesto que se examina, ya que en Costa Rica no existe norma legal expresa que establezca cómo se deben colocar los postes de iluminación en las carreteras nacionales, el tipo de estructuras a emplearse, ni los sistemas de protección que deben disponer.

Ello dice que el único criterio técnico existente es el que establece que su ubicación actual es riesgosa. Por lo demás, el estudio consideró mediante el criterio de profesionales en el tema, las características y comportamiento de la vía, por lo que no deja duda de su imparcialidad y credibilidad como reglas unívocas de la técnica. Además, el perito fue tajante en su deposición, que para elaborar el informe, se acudió a principios y técnicas extranjeras. Insistió en la implementación de los criterios técnicos de la Aashto y de la Unión Europea, no en las recomendaciones de los manuales centroamericanos como alega el Estado, porque estos últimos aseguró don Nombre229498, son reglas que se establecieron para la colocación de los postes de las señales de tránsito, no para los de luminaria, los cuales deben seguir otros criterios (al ser las 13:15, 17:48, 18:25; 18:44, 20:00 y 20:45 horas del día 3 de agosto de 2011).

Si bien es cierto, se podría indicar que las normas internacionales utilizadas por el Laboratorio también son recomendaciones, se resalta que al estar contempladas en el informe del Laboratorio, el cual es además el único criterio referente a la carretera Florencio del Castillo, automáticamente lo convierten en criterio técnico para un caso concreto, que el Nombre1220 al menos debió analizar para lo que en derecho corresponda. Esta auditoría, trascendió debido a la ocurrencia del percance donde murió Nombre229497 y Nombre229502 , pero desde el año 2003 debió ser atendida. Esas consecuencias fueron advertidas expresamente por Nombre109293 en la documentación que aquí se cuestiona y que Nombre1220 simplemente ignoró. De este modo, no se observa la preterición de prueba alegada, al menos en torno a la omisión del Consejo de atender los riesgos en la vía; tampoco la vulneración de los ordinales 16 de la LGAP, 5, 6 de la Ley 8114, ni el 128 del CPCA, por lo que los agravios de los recurrentes han de rechazarse.

XX.En el segundo agravio, siempre por preterición e indebida valoración de prueba, la representación estatal se manifiesta sobre los rubros correspondientes a los perjuicios. Señala, para el Tribunal, el deceso del señor Nombre229497 implicó para doña Nombre229490 y sus hijas, Nombre229491 y Nombre229491, la pérdida de los medios de subsistencia. En su criterio, ese detrimento no operó y de existir, sería solo parcial con base en la prueba documental preterida y que responde a la certificación del Instituto Nacional de Seguros (el INS o el Instituto en adelante) no. SOA-00272-2010 del 26 de enero de 2010 y el oficio de la CCSS no. AGP-362 del 22 de julio de 2011 anteriormente citado. Los juzgadores, manifiesta, tuvieron como hechos probados que el salario líquido promedio mensual que recibía Nombre229497 en el último año de vida era de ¢325.154,25; que las co-actoras recibieron una indemnización alícuota de ¢2.000.000,00 por parte del INS; y, que reciben una pensión por viudez y orfandad de ¢206.337,60.

Pero el Tribunal, agrega, no consideró que dichas rentas no menoscaban el derecho de las demandantes a recibir un resarcimiento adicional por la supuesta omisión del Conavi, pues, la causa de la primera, es la aplicación del seguro obligatorio y la otra, porque el occiso estaba cotizando para la seguridad social. Se valoraron de forma indebida los documentos que establecieron los pagos del INS y la CCSS, porque a partir de ellos, explica, debió tenerse por acreditado que la pérdida de ingresos no existió en la magnitud que se tuvo por demostrado para fijar el quantum de los perjuicios. Acota, las tres rentas, conmutadas o vitalicias tienen el mismo fin u objeto. Puntualiza, los ingresos que en vida distribuía el señor Nombre229497 entre sus dependientes se suplieron de dos formas: por la indemnización recibida debido a la muerte en un monto fijo, y la otra, por una pensión vitalicia para la viuda y temporal para las huérfanas en un porcentaje de 50% y 30% del salario de la víctima.

Dice, el Tribunal no debió tener por confirmado a partir del informe del perito matemático Nombre37311 , la existencia de los perjuicios reclamados por el 75% del salario que hubiera devengado en vida Nombre229497 , máxime, si se tiene en cuenta, como lo reconoció en su informe oral, que hizo un cálculo sin considerar la existencia de la indemnización del INS y la pensión de la CCSS.

XXI.En este punto específico, los jueces resolvieron lo siguiente: “Ya hemos establecido que en nuestro criterio hay una concurrencia de culpas entre la omisión del Nombre1220 de acatar las disposiciones técnicas de Nombre109293 para tornar aceptable el riesgo creado por la colocación de los postes de alumbrado público en la Dirección13198 y la conducción temeraria e irresponsable de Nombre229496 como causas de la muerte de Nombre229497 … pese a la concurrencia indicada la responsabilidad del Nombre1220 y de Nombre229496 no es idéntica, sino que la de este último es mucho mayor que la del primero a tal punto que para nosotros significa 65% de la causa total de la muerte del señor Nombre229497 , mientras que el Nombre1220 asume el 35% restante… el fallecimiento de don Nombre229497 significó para doña Nombre229490, Nombre229491 y Nombre229491 , la pérdida de ¢50.252.231.67. Este monto es el que corresponde al daño material efectivamente sufrido por las tres actoras dichas… de la cifra dicha, Nombre1220 solo debe responder en la medida de su responsabilidad, es decir del monto total a Nombre1220 solo le corresponde pagar el 35%.

Partiendo de esto… se condena solidariamente al Consejo Nacional de Vialidad y al Estado, a pagar por concepto de daño material, la suma de ¢17. 588.281,08 a favor de Nombre229490 , Nombre229491 y Nombre229491 , monto que en ejecución de sentencia deberá ser indexado desde el 7 de noviembre de 2007 hasta la fecha de su efectivo pago y deberá ser distribuido equitativamente entre las tres beneficiarias de esta indemnización…. el alegato del Estado en relación con la pensión que reciben la señora Nombre229490 y sus hijas, que es de la Caja Costarricense de Seguro Social deviene inatendible. Esto por cuanto dicha pensión deriva del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte y la causa de la misma, es la sola muerte de una persona que estuviese cotizando para el régimen indicado. Es decir, la pensión obedece al sistema de seguridad social aún imperante en Costa Rica y no tiene como causa el daño material vivido por la viuda e hijas del fallecido…

Finalmente… el Instituto Nacional de Seguros efectuó un pago a favor de las tres personas dichas, pero ese pago es por la aplicación del seguro obligatorio automotor. De manera que la causa del mismo es también, completamente diferente a la indemnización que aquí se ha establecido, por lo que deviene igualmente intrascendente para los efectos del derecho al resarcimiento del daño material…” (Considerando XI a partir de las 16:11 del dictado de sentencia). El Estado aduce preterición de la certificación del INS no. SOA-00272-2010 y del oficio de la CCSS no. Placa43126 donde consta, respectivamente, que la demandante recibió una indemnización alícuota de ¢2.000.000,00 por parte del Instituto, y que reciben una pensión por viudez y orfandad de ¢206.337,60. En realidad, el segundo documento, recuérdese, fue rechazado durante el debate por lo que no podría existir preterición; y en torno al primero sería una indebida valoración lo que se acusa.

En primer término, el dinero que recibe la actora y sus hijas por parte de la CCSS como seguro por muerte y orfandad, obedece al seguro social en beneficio de todos los trabajadores, como principio fundamental del régimen de derechos y garantías sociales, el que funciona sobre la base de la contribución forzosa del Estado, patronos y trabajadores. Este régimen se encuentra tutelado ampliamente en el canon 73 de la Constitución Política, 1, 2, 3 de la Ley Constitutiva de la CCSS, 2 del Reglamento del Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte. De manera que responde a un sistema compensatorio distinto del que aquí se discute. El monto concedido por el Tribunal obedece a una indemnización patrimonial de la Administración por conducta omisiva, que se encuentra tutelado en el canon 41 de la Carta Magna y 190 de la LGAP. Al respecto, esta última norma establece: “1. La Administración responderá por todos los daños que cause su funcionamiento legítimo o ilegítimo, normal o anormal, salvo fuerza mayor, culpa de la víctima o hecho de un tercero…”.

Se trata del resarcimiento del daño material y los perjuicios provocados a la familia del fallecido y que, hasta este proceso, no había sido determinado en los términos del cardinal 196 ibídem. El otro sistema de compensación, es un derecho del asegurado y sus beneficiarios por el solo hecho de cotizar para el régimen de la CCSS. Por su lado, el seguro obligatorio para vehículos automotores (SOA), también es distinto a la indemnización reclamada por la actora, puesto que surge por imperativo legal, a saber de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres (Ley 7331, vigente al momento del accidente) el cual deben mantener vigente los propietarios de los vehículos por medio del pago de una prima que fija el Instituto. El SOA cubre la lesión y la muerte de las personas, víctimas de un accidente de tránsito, exista o no responsabilidad del conductor. Este seguro se cobra anualmente y es requisito para obtener el permiso de circulación del vehículo (preceptos 38, 40 y 48 ibídem).

Esta indemnización por lo tanto, es diferente del régimen de responsabilidad establecido en la Ley General de la Administración Pública, el cual indemniza daños y perjuicios causados al administrado por funcionamiento legítimo o ilegítimo, normal o anormal del Estado y sus órganos (responsabilidad objetiva). Ese resarcimiento no se encuentra contemplado por los regímenes anteriores, los cuales operan de pleno derecho al acontecer el evento que los originó; el primero como un derecho de los trabajadores y sus beneficiarios por el solo hecho de cotizar para el sistema; y el segundo como un seguro por el riesgo innegable que involucra la conducción de un vehículo automotor. Así las cosas, la sentencia no valoró indebidamente la certificación del INS como alega el casacionista, por lo que el agravio debe ser rechazado.

XXII.En su tercer planteamiento, la Procuraduría endilga violación de las normas o principios constitucionales de razonabilidad, proporcionalidad e igualdad. Sobre el porcentaje de responsabilidad del Conavi, enuncia, el Tribunal consideró que la omisión del Consejo no generó un peligro como para equipararlo al atrevimiento, la impericia y la temeridad del conductor Nombre229496 , por lo que le atribuyó a este último un 65% de responsabilidad por su conducta, respecto al fallecimiento del señor Nombre229497 . Asegura, se sobredimensionó la omisión administrativa para achacarle una responsabilidad mayor de la que correspondía. Es evidente, enfatiza, no se tomó en cuenta el informe pericial y la deposición oral de la Sección de Ingeniería Forense del OIJ. Reitera, el Tribunal no apreció que la causa del deceso fue el exceso de velocidad con la que conducía don Nombre229496 . Considera, la imprudencia, impericia y temeridad del conductor, es el factor exclusivo o determinante casi en un 100% de la muerte del señor Nombre229497.

La ubicación del poste, alega, no es el detonante en un 35% de la muerte del señor Nombre229497 como lo apreciaron los juzgadores. El vehículo recientemente había pasado la revisión técnica vehicular, y conforme al parte oficial de tránsito, el testimonio del señor Nombre229503 y el informe del OIJ, la calzada estaba seca, es plana, recta y era de día, de manera que la única causa fue el proceder del señor Nombre229498. Refiere, según el testimonio de Nombre229500 , lo que se aconseja es tomar en cuenta la distancia de parada, reacción o frenado; así, la maniobra frente a un perro muerto era reducir la velocidad, frenar y esquivarlo; pasarse al carril derecho; o haber pasado con el carro centrado. Sin embargo, critica, maniobró invadiendo la zona verde sin freno. Menciona, el señor Nombre229496 manejaba a una velocidad de 90 KPH, en una zona que está regulada en 60 KPH. Para el ingeniero Nombre229498 , expresa, ese límite trata de reducir las consecuencias ante una colisión, incluso la velocidad fijada tuvo en cuenta la condición del espaldón, distancia de visibilidad de parada y la actividad peatonal.

La pericia forense, destaca, refirió varios aspectos como que: un auto a 60 KPH podía esquivar el perro, a mayor velocidad vería una sombra; la velocidad fue la causa del desenlace; a la velocidad permitida no hay muertes ni daños; y, que todos los conductores saben que frente a Terramall esa es la velocidad. Ante lo anterior, considera irrazonable que el Tribunal haya exonerado al conductor de su responsabilidad en la muerte del señor Nombre229497 en un 35% cuando debió acusarle sino una responsabilidad total del 100%, una mayor al 65% porque aún con las barreras, se hubiera producido la muerte. En relación con esto, estima infringido por falta de aplicación, el Acuerdo Centroamericano sobre Circulación por Carretera, aprobado por la Ley no. Placa43127, artículos 3, 3.7, 3.8 y 4, por cuanto el Tribunal exoneró en un 35% a Nombre229496 de su obligación de conducir sin causar peligro o daños a las personas y de mantener una velocidad racional dentro de los límites señalados.

También el ordinal 7 párrafo segundo de la Ley de Tránsito no. 7331, porque el responsable de los daños y perjuicios era el señor Nombre229496 . Al margen de lo anterior, recrimina vulnerados por errónea interpretación los preceptos 3 de la Ley no. 7798 y 12 del CPCA, al estimar que el Estado debe responder civilmente con el Conavi, por la omisión achacada al Consejo. Así como los numerales 199 a 202 y 1046 del Código Civil por apreciarse que existe una solidaridad en materia de responsabilidad entre ambos. Reseña, si el legislador dispuso otorgarle personalidad a Conavi, dotándolo de un patrimonio independiente y darle libertad para contratar de forma separada, no es posible atribuirle al Estado las omisiones de aquél en el marco de su competencia. Argumenta, en los hechos demostrados del 5 al 8, está acreditado que el Consejo contrató a la CNFL para la colación del alumbrado de la Dirección3536 y que lo convenido incluía la supervisión de los aspectos de seguridad vial.

En consecuencia, imputa errónea interpretación de los artículos 1, 3 y 5 de la Ley no. 7798/98 y 12.2 del CPCA. En su parecer, el Tribunal confundió la responsabilidad subsidiaria que puede corresponder al Estado, cuando una persona jurídica pública carece de patrimonio suficiente para hacer frente a su deber, con el supuesto de la norma 12.2 mencionada que no pretende suplir la averiguación de esa suficiencia. Agrega, no porque se tenga legitimación pasiva en un proceso, se ha de tenerse que responder por la acción. En ese mismo orden de ideas, dice se confundió el sentido de los cardinales 199 a 202 de la Ley no. 6227, que no están dirigidos a establecer una solidaridad en la responsabilidad civil extracontractual entre el Estado persona y un órgano persona. Lo que prevén, señala, es la imputación en todo caso a la organización de la cual dependen los servidores por lo actuado en su nombre y cuenta, que no es lo que opera en el otro caso.

Acusa aplicación indebida del canon 1046 del Código Civil porque el ordenamiento jurídico que regula la actividad de la Administración es independiente del derecho civil, conforme a las normas 3 y 9 de la Ley 6227 violadas por falta de aplicación. Esa norma, aclara, regula la obligación de reparar de forma solidaria los daños y perjuicios por ilícitos penales y en caso de participación como autor o cómplice, lo cual no se da en el presente asunto. Finalmente, en adición de lo expresado al inicio del reparo, mediante escrito presentado el 10 de octubre de 2011, que corresponde a una ampliación del recurso, dice, el Tribunal violó en forma indirecta el artículo 190 de la Ley 6227, al sindicarle al Estado y al Consejo una responsabilidad civil por una omisión técnica inexistente y al no estimar roto el nexo causal por el hecho de un tercero, la conducción temeraria del señor Nombre229496 , cuanto al atribuirle un porcentaje del 35% de responsabilidad en la muerte del señor Nombre229497.

Agrega, no existe nexo causal de tal gravedad con la conducta estatal y es claro que lo acontecido no ha producido una infracción y daño de la cuantía fijada. Vinculado a los anteriores alegatos, el Nombre1220 censura el criterio del Tribunal al señalarlo junto con el Estado, como responsable en un 35% de la muerte de don Nombre229497 . Dice, el Tribunal reconoce que la causa del accidente fue provocada por el hecho de un tercero, sea, el conductor del vehículo en que viajaba el occiso. Menciona, fue la falta de pericia dentro de una conducción temeraria la que provocó el fatal desenlace. Del elenco probatorio, detalla, se demostró que Nombre229496 irrespetó la velocidad permitida y fue el exceso de velocidad, lo que provocó el descontrol del carro y la colisión con el poste. En la sala de juicio, enuncia, se le preguntó a la perito Gaudy Vega “si una baranda de protección -considerando la velocidad que llevaba el vehículo- hubiera evitado el fatal desenlace, y su respuesta fue no”.

En su criterio, se demostró que no hay certeza de que aun existiendo la baranda de protección, el señor Nombre229497 no hubiera fallecido. Por ello, advierte, el que creó el riesgo no fue el Consejo, sino el manejo temerario “de un conductor irresponsable”. Refuerza su alegato con la norma 190 de la LGAP. Indica, para los jueces, se presenta una eximente de responsabilidad como lo es el hecho de un tercero. De este modo, argumenta, no hay razón para querer atribuir al Nombre1220 la responsabilidad en un 35% por la muerte de Nombre229497 , máxime que el Tribunal argumentó su condena en situaciones inciertas no comprobadas en el debate. A su entender, no hay nexo causal que relacione la actuación de Consejo con el percance.

XXIII.Los casacionistas recriminan violación de principios constitucionales de razonabilidad, proporcionalidad e igualdad, respecto del grado se responsabilidad que se les endilga, pero en el fondo, luego de ordenados los planteamientos, el reparo también es por indebida valoración de la prueba y violación directa de normas, porque a su entender, la probanza citada es clara en señalar que Nombre229496 es el único responsable por los daños reclamados por la actora. Esto debido al exceso de velocidad con la que desplazaba el vehículo el día del siniestro. En relación con este punto, en las consideraciones del fallo los juzgadores establecieron lo siguiente: “La forma como queda el vehículo, la descripción del evento, la ausencia de frenado y también, aquí es importante, la propia admisión que hizo Nombre229496 sobre tener varios partes, incluidos varios por exceso de velocidad nos revela que efectivamente el viajaba a muy alta velocidad.

La zona en que el viajaba tiene un limite máximo de 60 KPH… Ahora, don Nombre229496 aunque trate de negarlo, lo cierto es que viajaba a mucho más de la velocidad permitida, el exceso de velocidad se aprecia por la imposibilidad de controlar el vehículo. No es creíble que el vehículo a una velocidad máxima de 60 KPH describa el movimiento como el lo narró… no cabe la menor duda que esos 60 KPH fueron más que irrespetados por don Nombre229496 … lo que sucedió fue un descontrol del vehículo como consecuencia directa del exceso de velocidad. Pero habían pasado otros vehículos en ese momento, en esa mañana, y el perro estuvo ahí de manera que el supuesto efecto de imprevisibilidad de no poder verlo no se entiende, salvo por el exceso de velocidad que acreditó doña Gaudy y que con base en los otros elementos de prueba ya mencionados estimamos que es creíble…” (dictado de la sentencia al ser las 15 horas 51 minutos).

De esta forma, no cabe duda de que el exceso de velocidad por parte de Nombre229496 sí fue valorado por el Tribunal, el cual determinó que fue una causa importante del accidente que sucedió en frente de Terramall aquel 9 de noviembre de 2007. Ese factor humano descrito por el testigo perito Nombre229500 , fue considerado por los jueces, puesto que existía abundante prueba al respecto. En ese sentido se tiene el “Dictamen de Análisis Criminalístico” rendido por Gaudy Vega del OIJ, así como su deposición en juicio; las constancias de partes por exceso de velocidad de Nombre229496 ; el testimonio del “chequeador” de buses, Nombre229504 , que se encontraba en el sitio el día del suceso; así como las múltiples fotografías que muestran como quedó el automotor después del impacto. En razón de lo anterior, los juzgadores determinaron que “…sí hay una omisión de Nombre1220, pero el conducir y el único responsable de la conducción es Nombre229496 .

Así las cosas, este Tribunal llega a concluir que hay una concurrencia de causas en la producción del resultado fatal. Por un lado la omisión del Nombre1220 por otro lado la conducción de don Nombre229496 … La conducción temeraria de don Nombre229496 no suprime la omisión de Nombre1220, pero la omisión de Nombre1220, tampoco suprime la conducción temeraria de don Nombre229496 . De manera que ambos deben tenerse como corresponsables en el establecimiento del nexo causal entre lo sucedido, la omisión y conducción, y el resultado muerte de don Nombre229497 . Ahora, esta concurrencia de causas no es equitativa, no es por ambas partes igual, es cierto que hay una omisión de Nombre1220 en la atención de un riesgo señalado por la Universidad de Costa Rica, pero lo cierto del caso es que proporcionalmente hablando, aquí no se ha acreditado que esa sea una zona de colisión constante. Hay colisiones, sí hay riesgo, sí es alto, sí puede producir resultados fatales, pero tampoco es un peligro de tal magnitud, como para equipararlo al atrevimiento, a la impericia y a la temeridad de Nombre229496 .

Lo que estamos diciendo en otras palabras es que compensados ambos factores, ambas causas, pesa más, bastante más la conducta temeraria de Nombre229496 , frente a la omisión de Nombre1220...” (dictado de la sentencia al ser las 15 horas 58 minutos). Obsérvese que para el Tribunal existe una concurrencia de culpas, ya que por un lado, como se analizó en considerandos anteriores, existe la omisión y desatención de Nombre1220 de acatar las recomendaciones dadas por la UCR y por el otro, la conducción temeraria e imprudente de un tercero (Nombre229496 ). Según lo expuesto, considera esta Sala que no lleva razón la representación del Estado y del Consejo, ya que la conducta de don Nombre229496 sí fue ampliamente analizada, y además, no ha sido la única y exclusiva causa productora del daño que aquí se reclama. Por el contrario, resultaría opuesto a los principios de razonabilidad, proporcionalidad, a las reglas de la lógica y la experiencia, considerar que la omisión del Consejo de cumplir con su deber de cuidado y mantenimiento de las vías, de mitigar un riesgo que un ente especializado advirtió desde el año 2003, no tuviera incidencia causal en la muerte de don Nombre229497 .

Con su conducta omisiva, se recalca, el Consejo no ayudó a mitigar los daños o consecuencias de este accidente, tomando en cuenta que los postes de bases rígidas colocados en el sector cuatro de la carretera, constituyen verdaderos “escudos” o “cuchillas” en perjuicio de los vehículos que por ahí transiten. En caso de colisión, se demostró, los desenlaces serían fatales debido a su cimentación y anclaje que los vuelve “irrompibles”. No se cuestiona en la sentencia los métodos de construcción, quizás porque en efecto, no había norma clara que obligara a instalarlos de determinada forma, tampoco se estaba aconsejando en el informe una sustitución de los postes por otros de bases quebradizas, pero lo menos que pudo realizar el Nombre1220 al surgir en marzo de 2003, una recomendación expresa sobre el riesgo de las estructuras, era instalar mecanismos de seguridad en la vía, como barreras de impacto o muros de contención.

De este modo, es razonable que la culpa del Estado y el Nombre1220 exista, pero esta es de menor grado, ya que en efecto la causa principal del percance fue la conducción temeraria del conductor (hecho de un tercero). Ya ha establecido esta Sala en asuntos precedentes, que el hecho de que exista una eximente de responsabilidad, llámese fuerza mayor, culpa de la víctima o hecho de un tercero, no implica que automáticamente la Administración queda liberada de toda responsabilidad en cuanto a la reparación del daño ocasionado (al respecto se puede consultar la resolución no. 001084-F-S1-2011 de las 8 horas 35 minutos del 8 de setiembre de 2011). Lo anterior es aplicable al caso, puesto que no solo la imprudencia del conductor fue lo que incidió en la muerte del señor Nombre229497 , sino también las condiciones creadas y toleradas por el Consejo, toda vez que las omisiones en el ejercicio de sus competencias, concretamente el no instalar las medidas de protección vial, necesarias y suficientes, facilitaron que el vehículo donde viajaban las víctimas del accidente chocaran aparatosamente con la estructura.

Debido a la velocidad del automotor, tal vez las consecuencias hubieran sido las mismas, pero ese es un hecho que no se puede saber con exactitud, y que tampoco exime al Estado y al Nombre1220 de su deber de mantenimiento vial. Así, las cosas, la graduación del daño realizada por el Tribunal también resulta proporcional a los hechos demostrados, por lo que no sería justo y equitativo disminuir el porcentaje de culpa del Estado y el Consejo. Su actuación omisiva sí tuvo incidencia en el percance al igual que la del conductor Nombre229496 . De este modo, no existe la preterición de la prueba apuntada, la vulneración de las normas de la Ley 3148, 7 de la Ley 7331 y 190 de la LGAP.

XXIV.El otro tema del reparo, sea la responsabilidad solidaria entre el Estado y el Conavi, el Tribunal la fundamentó de la siguiente forma: “La personalidad jurídica instrumental que se concede a Nombre1220 es para administrar fondos y celebrar contratos, no es para cometer daños, no es para causar daños, de manera que, cuando se trate del cumplimiento de sus funciones, es perfectamente entendible que Nombre1220 pueda asumir sus responsabilidades por sí solo, pero en lo que extralimita sus funciones y cae en el ámbito no funcional, debe responder como órgano que es, aunque tenga desconcentración máxima, con aquél ente al cual está adscrito. En este caso, si bien es cierto la adscripción es al Ministerio de Obras Públicas y Transportes y el Ministerio de Obras Públicas no es un ente, sino que el Estado Central lo es, está claro que el órgano de desconcentración máxima de otro órgano pues está vinculado en un criterio de imputación por disposición normativa al ente al cual pertenece el Ministerio, en este caso al Poder Ejecutivo y al Estado Central… en el artículo 12 del Código Procesal Contencioso Administrativo se prevé la participación conjunta entre el órgano con personalidad instrumental y el ente al cual pertenece, en este caso Nombre1220 y Estado, precisamente por la posibilidad de que la conducta del órgano desconcentrado que goza de personalidad jurídica instrumental, sea más allá de sus funciones y tenga que responder con otro sujeto, en este caso el Estado…

Si hubiéramos determinado aquí una responsabilidad de Nombre1220, únicamente en el incumplimiento de sus funciones, un error en el manejo de su presupuesto, un error en un contrato, un equívoco de ese tipo, no tendríamos ningún problema en sentarle la responsabilidad exclusivamente al Nombre1220. Pero, frente a un administrado por un daño como el que aquí se ha demostrado que es totalmente ilícito, no podemos excluir la solidaridad del Estado en estos supuestos. Solidaridad que deriva del artículo 190 de la Ley General de la Administración Pública pues frente al administrado en hechos dañosos, la Administración es una sola, aunque el causante concreto del daño sea Nombre1220…” (audiencia final al ser las 16 horas 3 minutos). Por disposición expresa del inciso 2) del numeral 12 del CPCA, cuando el proceso se instaure contra una conducta de un órgano administrativo al cual le ha sido otorgado personalidad jurídica instrumental, también se debe considerar como parte demandada a este, junto con el Estado o al ente al cual se encuentre adscrito, según corresponda.

Dentro de esta perspectiva, la regla es que la figura del “órgano-persona”, dada sus particularidades, y para efectos de representación, debe ser, en ese tanto, asimilado a la participación dentro del proceso de un ente descentralizado, en la medida en que ostentan una personalidad jurídica instrumental. Pero lo anterior resulta de aplicación, únicamente, en tanto la conducta que se le imputa se encuentre dentro del ámbito de la competencia desconcentrada y respecto de la cual, se le otorgó personalidad jurídica. En este sentido, lo dispuesto en el numeral 12.2 del CPCA a que se hizo referencia, debe ser entendido como un mecanismo mediante el cual se evite que, luego de un proceso, se determine que la conducta no se encuentra dentro de la competencia que ejerce el órgano con la cobertura de la personalidad instrumental que le fue otorgada, por lo que ahí sí se hace indispensable que responda el Estado solidariamente con el órgano en su calidad de ente mayor.

Sobre este punto, puede citarse lo dispuesto por esta Sala en el voto 1202-A-S1-2009, en el que se indicó: “La idea que subyace en la norma es la de evitar al administrado el problema de definir si la actuación (o conducta omisiva) del órgano, lo fue en ejercicio de una competencia cubierta por la personalidad jurídica instrumental, o bien, fuera de ella, es decir, sometida por ejemplo, a dirección del jerarca del ente en cuya estructura está inserto. En suma, lo relevante es la existencia de una lesión a la esfera jurídica del administrado y el correlativo deber reparador. En interés de la víctima, la norma dispone traer el órgano y el ente a la lite, a fin de que la eventual sentencia estimatoria pueda ejecutarse contra el patrimonio del que resulte responsable. De no exigirse la comparecencia de ambos, el fallo sería ineficaz, pues no podría obligar a indemnizar a quien no ha ejercido la defensa de sus propios intereses en el proceso.

Dicho de otro modo, el mandato procesal ordena únicamente que se incorpore a la discusión judicial, tanto al órgano con personalidad como al Estado u ente al que pertenece. Corresponde luego al juez o jueza, con arreglo a las normas sustantivas, determinar si el acto, conducta o indolencia cuestionados se desarrolló o no bajo personalidad, estableciendo de este modo, si es el órgano el que debe responder con su propio peculio, o si es el ente o el Estado a quien debe atribuirse el deber de reparar.” La ley 7798 dice que el Consejo es un “órgano con desconcentración máxima, adscrito al Ministerio de Obras Públicas y Transportes. El Consejo tendrá personalidad jurídica instrumental y presupuestaria para administrar el Fondo de la red vial nacional, así como para suscribir los contratos y empréstitos necesarios para el ejercicio de sus funciones, de conformidad con la presente ley…”. En este asunto, el propio Estado a través de su órgano Conavi, colocó en una situación de inminente riesgo de muerte a los pasajeros del vehículo accidentado, un riesgo que se si bien se vio materializado con la conducta imprudente del conductor Nombre229496 , también lo fue por la omisión de construir barreras de seguridad a un costado de la vía.

En el mismo fallo de esta Sala citado en el considerando anterior (no. 001084-F-S1-2011 de las 8 horas 35 minutos del 8 de setiembre de 2011), esta Sala consideró que en casos como el presente, resulta evidente el grado de responsabilidad de la Administración, pues la obligación del mantenimiento de las vías públicas y la construcción de puentes peatonales, corresponde en este caso, al Ministerio de Obras Públicas y Transportes (hoy por intermedio de sus órganos desconcentrados), y al no hacerlo, no sólo incurre en anormalidad e ilicitud por incumplimiento de sus obligaciones jurídico materiales, sino además porque en forma directa, atenta y pone en peligro la vida no solo de los transeúntes sino también de los conductores y pasajeros, quienes sin la existencia de la obra material indicada, se ven en la necesidad de realizar maniobras inadvertidas o peor aún, se exponen a riesgos innecesarios como chocar contra un obstáculo irrompible en carretera, sea cual sea la velocidad.

En este sentido, hay que resaltar que el artículo 2 de la Ley 3155 denominada “Ley Orgánica del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT)” dispone, en lo que interesa que: “El Ministerio de Obras Públicas y Transportes tiene por objeto: a) Planificar, construir y mejorar las carreteras y caminos. Mantener las carreteras y colaborar con las Municipalidades en la conservación de los caminos vecinales. Regular y controlar los derechos de vía de las carreteras y caminos existentes o en proyecto. Regular, controlar y vigilar el tránsito y el transporte por los caminos públicos.” Por su parte el precepto 4 de la Ley 7798, establece: “Serán objetivos del Consejo Nacional de Vialidad los siguientes: a) Planear, programar, administrar, financiar, ejecutar y controlar la conservación y la construcción de la red vial nacional, en concordancia con los programas que elabore la Dirección de Planificación del Ministerio de Obras Públicas y Transportes…”.

El 24 ibídem, pregona: “Toda obra pública financiada por el Consejo Nacional de Vialidad se realizará con fundamento en un sistema de administración de construcción y mantenimiento de carreteras y caminos (…) se deberá considerar e incorporar el componente de seguridad vial antes de su ejecución, de conformidad con el detalle que se efectuará de manera reglamentaria y en forma coordinada entre órganos y entes. Como parte de la seguridad vial deberán incorporarse prevenciones para el paso seguro de peatones, incluidos aquellos a nivel y a desnivel, la protección para el tránsito seguro de peatones longitudinal a la vía, las bahías para las paradas de transporte público, las ciclorutas, en los casos que corresponda, y la adecuada visibilidad de las vías, incluida la eliminación de obstáculos en ellas y en el derecho de vía de estas y cualquier otro que disponga el Reglamento. Para salvaguardar la seguridad vial, deberá tomarse en consideración e el entorno urbano que atraviesen las vías (…) así como todos los otros elementos, las especificaciones técnicas, las normas y los procedimientos que garanticen la mejor seguridad vial de los peatones y conductores…”.

Con base en este marco explicativo y normativo, es que el Estado y el Nombre1220 tienen un grado de responsabilidad en este asunto, el cual deben sufragar solidariamente de conformidad con lo establecido en el canon 190 de la LGAP, ya que se trata de un evidente funcionamiento anormal de la Administración fuera de la conducta esperada del órgano persona. Así las cosas, el reproche referente a la indebida aplicación de los cardinales 12.2 del CPCA, 3 de la Ley 7798 y 199 a 202 de la LGAP debe ser rechazado.

XXV.En el cuarto reparo, el Estado expresa que la experticia del perito actuario matemático, Nombre37311 , no se apreció conforme a la sana crítica, al afirmar el experto en su deposición oral, que el cálculo se basaba en un reglamento en cuya redacción había participado y que había aprobado el Colegio de Ciencias Económicas, viéndose obligado a aplicarlo para no recibir una sanción disciplinaria, cuando lo cierto, es que de acuerdo al oficio no. CPCE-JD-746-10 de 2 de diciembre de 2010, el Reglamento en que se basó el perito ni siquiera había sido publicado, ya que estaba en proceso de ajuste y revisión para ser aprobado. Protesta, el perito se basó en un Proyecto de Reglamento de Cálculos Actuariales que no es norma del Colegio. Dentro de las observaciones jurídicas o críticas que realiza al Reglamento, arguye, se basó según su artículo 3, en las reglas de responsabilidad civil del canon 130 del Código Penal de 1941, el cual fue derogado por la Ley no. Placa43128, “sin mencionar su modificación por Ley 4891”.

Sin una sana crítica, afirma, el Tribunal estimó razonable la proposición del perito y su Reglamento de indemnizar un 75% del salario, dada la condición del fallecido al ser la única fuente de ingresos del núcleo familiar. No obstante, alega, por pensión alimentaria, el salario no puede responder por más del 50%, según el precepto 172.3 del Código de Trabajo. Asimismo, menciona, el numeral 6 del Reglamento en que se basó el informe del perito matemático, prevé el uso de la tasa de mortalidad del 2000 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), sin considerarse que es la que corresponde al nacer. El Tribunal, comenta, tuvo como hecho probado un salario sin las contribuciones a la seguridad social, pero se equivocó al no deducir el 1.5% de contribución obligatoria que pesa sobre todo ingreso salarial según el cardinal 5 de la Ley Orgánica del Banco Popular y de Desarrollo Comunal (Ley 4351), por lo que debió fijarse el líquido en ¢321.019,18 y no en ¢325.154,25.

Fundamenta el hecho de no haberse apreciado conforme a la sana crítica el informe pericial, al no limitarse la dependencia económica a los 18 o 25 años si las hijas estaban estudiando, según lo preceptuado en el cardinal 173.5 del Código de Familia y 12 del Reglamento del Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte. En igual sentido, indica, no tiene sentido que el Reglamento considere la indemnización a los dependientes económicamente (artículo 2) y que el perito no limitara la edad de jubilación por la CCSS del occiso, conforme al artículo 5 del Reglamento del Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte (65 años). El Tribunal, asevera, no apreció debidamente el informe en este aspecto, pues comprendió en el cálculo la edad de hasta 76,2 años que incluye el factor de conmutación de 17,21. Por estas razones, en su criterio, el órgano sentenciador tenía que restarle todo valor y eficacia al peritaje matemático presentado por escrito y a la declaración oral que lo complementó.

Al no hacerlo, afirma, irrespetó las reglas de la sana crítica en su valoración, ya que de haber existido los perjuicios, asienta, debió dejar su estimación a la fase de ejecución de sentencia con un nuevo peritaje que mereciera credibilidad. Lo expuesto, recrimina, representa aplicación indebida de la norma 196 de la LGAP, puesto que no debió tenerse por acreditada la existencia de perjuicios con base en el informe del perito matemático y con preterición de la certificación del INS y los Oficios CPCE-JD-746-10 y CCSS AGP-362 citados, no al menos en la cuantía fijada. Al final del escrito, resume, falta de aplicación del ordinal 172. 3 del Código de Trabajo, al interpretar erróneamente con la pericia matemática rendida que es posible indemnizar con el 75% del salario, cuando no es acorde con las necesidades en vida del occiso y que no podía significar un aporte al hogar superior al 50% de dicho ingreso.

El numeral 173. 5 del Código de Familia por falta de aplicación, al interpretar erróneamente con el perito matemático, que la indemnización de las hijas menores del occiso, pueda considerar los ingresos de este después de alcanzada la mayoridad o los 25 años si continúan estudiando. El cardinal 5 de la Ley 4351 al no deducir el 1.5% de contribución obligatoria que pesa sobre el ingreso salarial.

XXVI.Como se aclaró anteriormente, el oficio no. CPCE-JD-746-10 de 2 de diciembre de 2010 que trata aspectos del Reglamento en que se basó el perito para realizar su informe, fue rechazado como prueba para mejor resolver durante el juicio oral y público, porque el Tribunal estimó que ese documento, pese a estar fechado 2 de diciembre de 2010, no fue incorporado al proceso el 19 de julio de 2011, cuando el perito fue interrogado ampliamente sobre temas relacionados con su peritaje, concretamente sobre el Reglamento utilizado en la experticia. Los jueces consideraron así, que no era cierto que antes del interrogatorio, el Estado desconocía la existencia del reglamento utilizado en el informe. Mediante el reparo, pretende el recurrente incorporar nuevamente el escrito al proceso, empero, como se analizó en el considerando VI de este fallo, la probanza fue solicitada por la Procuraduría al CPCE desde el 22 de noviembre de 2010, sea después de la audiencia preliminar y antes del juicio oral y público iniciado el 19 de julio de 2011, por lo que en efecto, no se trataba de un documento que surgió a raíz del debate, sino que ya era de conocimiento del Estado.

Pese a ser preparado por esa representación previo al debate, no se aportó de antemano o al menos durante la deposición del testigo perito, momento procesal adecuado para ello según reza el cardinal 105 del CPCA. Esa es la oportunidad para discutir los informes periciales, no después cuando la etapa ya se encuentra precluida. No obstante lo anterior, los juzgadores analizaron brevemente la crítica de la representación estatal a la pericia, sobre el punto de que el procedimiento de cálculo utilizado no ha sido adoptado por el Colegio de Profesionales en Ciencias Económicas. Sobre ese alegato, estimaron: “…en realidad ello no es relevante para el presente asunto, pues, los supuestos que expuso el perito son razonables independientemente de que estén contemplados o no en un reglamento, razón por la cual este Tribunal no se separa de la pericia…”. Al respecto, debe indicarse que cualquier análisis sobre la vinculatoriedad del Reglamento y la validez de sus normas no debía ser valorado, en primer término, porque no había prueba debidamente aportada sobre ello; segundo, esto causaría indefensión a la contraparte; tercero, tampoco ese era el objeto del proceso, puesto que en realidad, el Procurador no solo está cuestionando el informe pericial, sino buena parte de las normas del citado instrumento.

Esto último debe ser objeto de otro proceso. Ahora, el perito rindió su informe con base en las reglas y directrices que le fueron impuestas por el Colegio. Para esta Cámara, no hay prueba que indique lo contrario, es más, del análisis del informe se desprende que los criterios utilizados fueron autorizados por una Comisión a lo interno del Colegio. Como el propio especialista informó durante el juicio, no sabía si la Junta Directiva lo había aprobado, pero sí conocía que eran reglas que surgieron durante el año 2008 en un foro realizado por el CPCE, debido a los múltiples planteamientos que había realizado el Poder Judicial, ya que faltaban expertos en la materia, se utilizaban bases financieras y no actuariales, entre otros factores que afectaban las pericias (juicio oral y público al ser las 11 horas 39 minutos del 19 de julio de 2011). El criterio utilizado, independientemente si se encuentra aprobado o no por la Junta Directiva del Colegio, contiene bases y fórmulas técnicas que surgieron en el seno del Colegio, incluso el perito de 38 años de experiencia, según narró en el debate, brindó un curso sobre el particular.

Esos datos no desvirtuados, hacen que el cálculo tenga suficiente validez y credibilidad, por lo que las críticas del Estado no son recibo. Para los efectos del presente asunto, las normas de ese Reglamento para Cálculos Actuariales para Peritos Autorizados del CPCE, constituyen más que un instrumento jurídico, criterios o fundamentos técnicos unificados para la elaboración de informes periciales matemáticos. Aunado a lo anterior, también son de acatamiento obligatorio para los actuarios (manifestaciones del señor Nombre37311 durante el juicio realizado el 19 de julio de 2011 al ser las 11 horas 46 minutos). Es norma que el Colegio exige a los peritos, y su desacato podría generar responsabilidad disciplinaria del agremiado. Cabe resaltar que no existe otro informe, o la solicitud expresa del Estado de realizar un nuevo cálculo, por lo que la legitimidad del documento cuestionado es aún mayor.

Consecuencia de todo lo anterior, es que los cuestionamientos a las reglas de responsabilidad; los porcentajes totales del salario del occiso que se toman para efectos de la indemnización (punto 3.d del informe); así como las tasas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) utilizadas, son aspectos que deben ser desestimados en este proceso, puesto que se trata de directrices regladas por el propio CPCE a través de su gremio, no hay prueba debidamente aportada al proceso que pruebe lo contrario, mucho menos prueba técnica que indique que las reglas empleadas son erróneas. De todos modos, se insiste, era hasta el día del debate, al momento del interrogatorio del perito, el momento procesal oportuno para discutir, con elementos de prueba válidos, el peritaje del señor Nombre37311 . No obstante, la representación estatal no presentó la documentación que demuestre que los porcentajes, índices y resultados del peritaje no corresponden con el criterio técnico utilizado.

Esto se intentó después de esa audiencia, el 3 de agosto de 2011, cuando de forma intempestiva presentó documentación que disponía desde el año 2010. No obstante lo anterior, esta Sala estima que el Reglamento cuestionado sí podría ser objeto de revisión en otro proceso, pero no en este donde su vinculatoriedad quedó suficientemente demostrada, no solo para el perito, sino para todos los actuarios matemáticos agremiados al Colegio. En razón de lo anterior, todos los agravios del Estado que se refieren a la validez y aplicación de la citada reglamentación deben ser rechazados.

XXVII.En otra parte de su exposición de motivos, el Procurador alega que el Tribunal tuvo como hecho probado un salario sin las contribuciones a la seguridad social, pero aún así, comenta, los jueces se equivocaron al no deducir el 1.5% de contribución obligatoria que pesa sobre todo ingreso salarial según el cardinal 5 de la Ley 4351. En la sentencia, los juzgadores establecieron lo siguiente: “…lo primero que sucedía con el salario de don Nombre229497, es que del mismo se descontaban las cuotas que debía aportar para el sostenimiento del régimen solidario de seguridad social, es decir, deben restarse los montos que correspondía aportar… para el régimen de pensiones por invalidez, vejez y muerte o régimen de IVM; y para el seguro de enfermedad y maternidad o SEM, ambos de la Caja Costarricense de Seguro Social. Luego de efectuada tal resta, se obtiene el salario líquido que correspondía al fallecido y es esta, o sea el salario líquido, la suma a partir de la cual puede determinarse la afectación real para su viuda e hijas.

Pues bien, sucede que en este caso, el perito no descontó esas cargas sociales del salario devengado por don Nombre229497 a la hora de efectuar sus cálculos, sino que partió de las sumas brutas reportadas a la Caja Costarricense de Seguro Social… la operación nos arroja como resultado la suma de ¢353.428,58, que esa es la suma que utiliza el perito, como punto de partida para efectuar sus cálculos. Sucede, que por las razones que expusimos hace un ratito, esta cifra inicial de don Nombre37311 es errónea, pues indebidamente incluyó como salario neto dos rubros que el trabajador no recibe en efectivo… que son la cuota para el régimen de invalidez, vejez y muerte y la cuota para el seguro de enfermedad y maternidad. De manera que no es eso parte de lo que aportaba materialmente a la casa…” (dictado de la sentencia al ser las 16 horas 15 minutos). Hasta aquí se puede decir que el Tribunal tuvo claro el punto, incluso descontó las cuotas del régimen de pensiones por invalidez, vejez y muerte, así como la del seguro de enfermedad y maternidad.

Ahora bien, establece el cardinal 5 de la Ley 4351, sobre el fondo de trabajo, que se formará por dos tipos de aportes: “a)… del ½ % mensual sobre las remuneraciones, sean salarios o sueldos que deben pagar los patronos, los Poderes del Estado y todas las instituciones públicas; y b)… del 1% mensual sobre las remuneraciones, sean salarios o sueldos que deben pagar los trabajadores. Los patronos deducirán a los trabajadores su aporte y deberán depositarlo en el Banco en la forma y plazos que determine el Reglamento de esta ley”. Según esta norma, el ahorro obligatorio que realiza el trabajador es de un 1% y no de un 1,5% ya que el ½% restante lo realiza el patrono. La Ley de Protección al Trabajador, no 7983, que de una y otra forma vino a complementar este ahorro, también estableció mecanismos para ampliar la cobertura y fortalecer el Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte de la CCSS como principal sistema de solidaridad en la protección de los trabajadores.

En este sentido, se creó el Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias (ROP), que es un sistema de capitalización individual, cuyos aportes serán registrados y controlados por medio del Sistema Centralizado de Recaudación de la CCSS y administrados por medio de las operadoras elegidas por los trabajadores. Entre los recursos con los cuales se financia el ROP se encuentran: “…a) El uno por ciento (1%) establecido en el inciso b) del artículo 5 de la Ley Orgánica del Banco Popular y de Desarrollo Comunal, No. 4351, de 11 de julio de 1969, luego de transcurrido el plazo fijado por el artículo 8 de esa ley. b) El cincuenta por ciento (50%) del aporte patronal dispuesto en el inciso a) del artículo 5 de la Ley Orgánica del Banco Popular y de Desarrollo Comunal, No. 4351, de 11 de julio de 1969, luego de transcurrido el plazo fijado por el artículo 8 de esa misma ley…” (artículo 13 Ley 7983).

De este modo, queda claro que don Nombre229497 , efectivamente debía aportar un 1% a este sistema, que debía ser considerado por el perito a la hora de extraer los montos indemnizatorios. Lo anterior constituye una omisión de parte del perito y que los jueces tampoco apreciaron, lo cual hace que lleve razón el Estado en su alegato. Así las cosas, el monto correspondiente al daño material otorgado por el Tribunal debe ser modificado, para que en su lugar se tome en consideración el 1% que debía aportar el trabajador al ROP. Independientemente de que no exista prueba de este aporte y que tampoco se haya alegado en el juicio, lleva razón el Procurador en su agravio, ya que este es un aspecto totalmente distinto a la aplicación de un reglamento por parte del perito, puesto que se trata de un porcentaje que por imperativo legal, el patrono debe descontar a los empleados o funcionarios. Sin embargo, como bien establecen los juzgadores, este error del perito se puede subsanar ya que existe la prueba de folio 607 del expediente judicial que es el estudio de cuotas de la CCSS y debido a que el perito explicó claramente, cómo es el método que se debe utilizar para calcular los daños.

Lo que hay que hacer es tomar cada salario mensual bruto consignado en el documento dicho, y restarle a cada uno, las cuotas correspondientes de IVM, SEM y ROP obteniéndose así los 12 montos, uno por cada mes desde noviembre de 2006 a octubre de 2007 (último año de vida de don Nombre229497). Las 12 cifras resultantes de la operación de restar los aportes dichos, se suman y se dividen entre la cantidad de meses (es decir entre 12) y dan como resultado ¢321.619,96. A continuación se siguen los mismos pasos del perito. La suma correspondiente al salario promedio del occiso durante el año previo a su muerte, es de ¢3.859.439,52. A ese monto, se le extrae el 75% que corresponde, según el perito, al porcentaje de manutención de su familia. Esa operación da como resultado ¢2.894.579,64. Lo que procede ahora es multiplicar esa cifra por el denominado factor de conmutación que utilizó el perito con base en la tabla de folio 611.

Como bien lo analiza el Tribunal, si se utilizan esas variables de folio 611 y se aplican para una persona que al momento de su muerte tenía 36 años de edad como era el caso de don Nombre229497, el factor de conmutación es de 17,1721. Esta operación da como resultado que para el momento de su muerte, es decir, para el 7 de noviembre de 2007, el fallecimiento de don Nombre229497 significó para las reclamantes, la pérdida de ¢49.706.011,03 y no ¢50.252.231.67 como resolvió el Tribunal. De ese monto los casacionistas deben pagar a las tres beneficiarias de forma equitativa, el 35%, sea ¢17.397.103,86. Lo anterior se desglosa en el siguiente esquema:

PERIODO SALARIO CUOTA SEM CUOTA IVM ROP (1%) NETO 01/11/2006 340.313,00 18.717,00 8.508,00 3.403,13 309.684,87 01/12/2006 329.519,00 18.124,00 8.238,00 3.295,19 299.861,81 01/01/2007 344.263,00 18.934,00 8.607,00 3.442,63 313.279,37 01/02/2007 343.960,00 18.918,00 8.599,00 3.439,60 313.003,4 01/03/2007 343.960,00 18.918,00 8.599,00 3.439,60 313.003,4 01/04/2007 343.809,00 18.909,00 8.595,00 3.438,09 312.866,91 01/05/2007 343.960,00 18.918,00 8.599,00 3.439,60 313.003,4 01/06/2007 343.960,00 18.918,00 8.599,00 3.439,60 313.003,4 01/07/2007 377.152,00 20.743,00 9.429,00 3.771,52 343.208,48 01/08/2007 375.943,00 20.677,00 9.399,00 3.759,43 342.107,57 01/09/2007 377.152,00 20.743,00 9.429,00 3.771,52 343.208,48 01/10/2007 377.152,00 20.743,00 9.429,00 3.771,52 343.208,48 Total ¢3.859.439,57 Mensual promedio ¢321.619,96 75 % Manutención ¢2.894.579,64 Factor de Conmutación 17,1721 Resultado ¢49.706.011,03 35 % Responsabilidad ¢17.397.103,86 De este modo, la sentencia se debe modificar solamente en torno al monto total que corresponde a indemnización por el daño material, ya que en su cálculo, no se consideró el aporte del trabajador de un 1% al Fondo Obligatorio de Pensiones, el cual daría como resultado ¢17.397.103,86 y no ¢17.588.281,08 como dispuso el Tribunal.

XXVIII.En el quinto reparo, relacionado con el daño moral concedido en la sentencia, el Estado considera que el Tribunal no apreció conforme a los principios de razonabilidad e igualdad las circunstancias del caso, al considerar que se causó un daño moral subjetivo de ¢80.000.000 a las dos hijas del occiso, de ¢35.000.000,00 a la viuda y de ¢20.000.000,00 a los padres. Exalta, el monto en que se valoró el daño moral, más allá de reprochar la supuesta lesión antijurídica causada, eleva artificialmente el daño con el objeto de que el Estado y el Nombre1220 deban cubrir lo que en términos ordinarios hubieran tenido que asumir si se les hubiese endilgado la total responsabilidad. Resalta, las circunstancias expuestas no justifican de forma razonable, proporcional y equitativa, una indemnización de la magnitud que se estableció, puesto que transgredió los límites del arbitrio judicial. Se debió considerar, indica, que las condiciones de vida de las actoras no se vieron significativamente afectadas merced a la pensión de la CCSS que continuaron recibiendo.

En lo emocional, alude, las hijas han contado con el apoyo de su madre y abuelos, de cuya afectación no hay prueba directa. Agrega, tres años después del deceso, la viuda contrajo nupcias, teniendo las menores una nueva figura que hace las veces de la paterna. Detalla, la actividad que se le atribuye al Estado y al Conavi, no estuvo dirigida a la causación del daño reclamado, pues, se trata, apunta, de la imputación de un descuido basado en un criterio técnico sobre la seguridad vial. Acota, el resarcimiento conferido es injusto por excesivo, convirtiendo lo que debió ser una compensación adecuada, en un beneficio irracional, violando con ello por falta de aplicación los artículos 190 y 196 de la LGAP. El 190, asegura, porque no existe nexo causal entre la conducta estatal y lo acontecido, añade, no se produjo un daño de la cuantía fijada. El 196, porque exige que el daño sea efectivo y en el monto otorgado, agrega, no puede tenerse por cierto.

Califica la suma total otorgada por concepto de daño moral (en el monto de ¢47.500.000,00) como desproporcionada, inequitativa e irrazonable, por ello, afirma, el fallo impugnado resulta arbitrario, dado que, además de transgredir los principios del derecho, incurrió en exceso de poder.

XXIX.Del considerando anterior se observa que el recurrente se encuentra disconforme en un primer momento por la condena del daño moral, y en un segundo estadio con el monto otorgado por concepto de daño moral subjetivo. De manera que el punto fundamental del recurso estriba en determinar si es procedente el daño moral y de ser así, si las sumas concedidas a cada uno de los reclamantes por ese extremo, se ajusta a las pruebas constantes en autos, a las reglas de la sana crítica racional, al ordenamiento jurídico y a los principios de proporcionalidad y razonabilidad aducidos. Esta Cámara, refiriéndose a este tipo de daño, ha indicado que se asocia a los estados de angustia, desánimo, frustración, impotencia, inseguridad, desesperación, zozobra, ansiedad, pena, intranquilidad, desilusión, entre otros. Su común denominador es el sufrimiento o la aflicción emocional, pues se verifica cuando se lesiona la esfera de interés extrapatrimonial del individuo (al respecto pueden consultarse las sentencias no. 269 de las 9 horas 10 minutos del 23 de abril de 2004 y 845 de las 10 horas 5 minutos del 23 de noviembre de 2007).

Al suponer una perturbación injusta de las condiciones anímicas, no requiere prueba directa, sino que puede inferirse a partir de presunciones humanas. En este sentido se ha estimado: “En lo referente a la prueba del daño moral el principio es el siguiente: debe acreditarse su existencia y gravedad, carga que le corresponde a la víctima, sin embargo se ha admitido que tal prueba se puede lograr a través de presunciones de hombre inferidas de los indicios, ya que, el hecho generador antijurídico pone de manifiesto el daño moral, pues cuando se daña la psiquis, la salud, la integridad física, el honor, la intimidad, etc. es fácil inferir el daño, por ello se dice que la prueba del daño moral existe "in re ipsa"…” (sentencia no. 112 de las 14 horas 15 minutos del 15 de julio de 1992 citada en el fallo no. 000096-F-S1-2009 de las 16 horas del 29 de enero de 2009). Basta, en algunas ocasiones, con la realización del hecho culposo para que de este surja el daño, conforme a la prudente apreciación de los jueces de mérito, cuando les es dable inferir el daño con fundamento en la prueba de indicios.

En la misma línea, ha dicho: “…La presunción humana es un juicio lógico del juez, en virtud del cual se considera probable un hecho, con fundamento en las máximas generales de la experiencia, que indican cuál es el modo normal como suceden las cosas y los hechos…” (sentencia no. 878-F-2007 de las 8 horas 15 minutos del 14 de diciembre de 2007).

XXX.En este asunto, el Tribunal estimó procedente el daño moral subjetivo, porque Nombre229490 , Nombre229491 y Nombre229491 ambas de apellidos Nombre229491 , así como Nombre229493 y Nombre229492 demostraron una afectación emocional debido a la partida de su esposo, padre e hijo respectivamente. En este entendido, dispuso: “…consideramos que por la severidad e intensidad del daño, la afectación moral subjetiva de las menores Nombre229491 debe ser compensada en principio con la indemnización requerida por ellas, es decir, la suma de ¢40.000.000,00 para cada una de ellas. Por su parte, para la señora Nombre229490 , siendo su afectación moral subjetiva un poco menos intensa que la de sus hijas consideramos que en principio le corresponde una indemnización de ¢35.000.000,00. Sin embargo, debe recordarse que los causantes de este daño son tanto Nombre1220 como Nombre229496 , y que el primero solo responde por el 35% del daño, razón por la cual es ese porcentaje el que debe cubrir Nombre1220 solidariamente con el Estado, según se indicó ya por la afectación moral subjetiva generada a las tres actoras dichas.

En el caso de los padres de don Nombre229497 , el señor Nombre229493 y la señora Jeanette Agüero Céspedes, estima este Tribunal que solo doña Nombre229490 hizo una referencia leve a lo que para ellos implicó el fallecimiento de su hijo, pues la señora Nombre229490 manifestó que él es pensionado y ella es ama de casa resultándoles imposible asistir económicamente a sus nietas. Estimamos pues que sí hubo una afectación para ellos, pues es dable considerar que sufrieron al perder a su hijo, pero la prueba con que se cuenta en este proceso, solo permite establecer una aflicción significativamente menor que la de su ex nuera y sus nietas. Por lo que consideramos que en principio para cada uno de ellos, procede una indemnización de ¢10.000.000 de colones, por el daño moral subjetivo sufrido, monto del cual el Nombre1220 solidariamente con el Estado responde tan solo en un 35%...” (emisión de la sentencia a partir de las 16 horas 28 minutos).

Para esta Cámara, independientemente de los indicios, que ya de por sí son suficientes, por la muerte del señor Nombre229497 , existe prueba adicional que demuestra la angustia, padecimientos, temores, inseguridad y depresión que vivieron los actores, a raíz de la muerte de su esposo, padre e hijo. Doña Nombre229490 y su hija Nombre229491, declararon que el fallecido, efectivamente mantenía una muy buena relación con ellas y con sus padres Nombre229493 y Nombre229492 . La señora Nombre229491 narró ampliamente las dificultades emocionales y económicas que vivieron, máxime que desde los 18 años de edad convivía en matrimonio con Nombre229497 (al momento de la muerte tenía 31 años). El deceso del padre de las menores, se desprende de su declaración, representó un duro golpe emocional para ellas, tuvieron que cambiar radicalmente de vida, debido principalmente a la difícil situación económica que atravesaron y porque realizaron un traslado de domicilio desde Cartago a San Carlos.

Sobresale también el cambio de escuela que tuvo que realizar la joven Nombre229491. Incluso en el juicio, la menor manifestó que después de cumplir 15 años, ha sido más duro reconocer y aceptar la muerte de su progenitor (al ser las 16 horas 28 minutos del 19 de julio de 2011). Expresó lo difícil que ha sido ver trabajar a su madre después del accidente puesto que antes del percance, siempre pasaba en la casa con ellas. Con vista en ambas declaraciones, también quedó demostrado el sufrimiento que vive la menor de las hijas de doña Nombre229490, quien aún pregunta por su papá porque apenas tenía dos años cuando se dio el fallecimiento. Los padres del occiso, se infiere de las declaraciones de doña Nombre229490, también sufren, aunque en menor medida. Sin embargo, tampoco se puede dejar de lado su condición de adultos mayores. Existe relación directa entre ese daño moral causado a la familia de don Nombre229497 y la conducta omisiva del Estado y el Conavi.

Lo anterior dice, que los juzgadores a la hora de fijar cada una de esas sumas por concepto de daño moral subjetivo, se fundamentaron tanto en presunciones humanas como en las pruebas constantes en autos, las cuales corresponden a las declaraciones de doña Nombre229490 y de Nombre229491 . Resulta innegable el dolor emocional que conlleva la pérdida inesperada de un ser querido que representaba un pilar fundamental dentro del núcleo familiar, siendo este un excelente esposo, padre e hijo, sobre todo, por el actuar imprudente de un conductor y por la omisión de un órgano del Estado en atender las recomendaciones y advertencias de peligro que existen en la ruta hacia Cartago. Es incuestionable que esa pérdida produjo una aflicción que con gran dificultad deberán enfrentar por el resto de su vida la familia de don Nombre229497. No resulta de recibo el argumento de que la actora contrajo nuevas nupcias, ya que no es una causa que desacredite el sufrimiento que en su momento vivió, además de que este hecho forma parte del proceso de recuperación a que tiene derecho doña Nombre229490 y sus hijas, quienes nunca recuperaran la figura de su padre.

Consecuencia de todo lo expuesto, para este órgano decisor, el monto otorgado resulta razonable y proporcional debido al sufrimiento moral, afectación emocional, inseguridad y tristeza que la familia del fallecido vivió y que aún se percibe en las hijas menores. Sobre esos montos responden solidariamente el Nombre1220 y el Estado tan solo en un 35%. Tomándose los montos que corresponde a cada uno, estos resultan acordes al dolor causado, los cuales son adecuados a sus padecimientos. De esta forma, las sumas netos que deben pagar el Nombre5059 y el Consejo a Nombre229490 (¢12.250.000), a Nombre229491 (¢14.000.000,00), a Nombre229491 (¢14.000.000,00), a Nombre229493 (¢3.500.000) y a Nombre229492 (¢3.500.000,00) resultan conformes a los presupuestos y parámetros de proporcionalidad y razonabilidad, al guardar equilibrio y relación con la lesión infringida que es la muerte de un ser querido.

Estas sumas son justas, proporcionadas, racionales, acordes al ordenamiento jurídico, ello como mecanismo de compensación del daño infringido en la esfera interna emocional de los familiares directos de don Nombre229497. Por lo expresado, habrá de rechazarse el recurso de casación formulado en lo referente al monto de la indemnización concedido por concepto de daño moral subjetivo.

XXXI.En mérito de lo razonado y expuesto, procede rechazar el recurso del Consejo Nacional de Vialidad y se acoge parcialmente el formulado por el Estado. En consecuencia, se anula el fallo del Tribunal, en cuanto otorgó el daño material sin descontar en los cálculos, el 1% correspondiente al aporte que realizaba el señor Nombre229497 al Fondo Obligatorio de Pensiones. En su lugar, resolviendo por el fondo, el Estado y el Conavi, deberán pagar solidariamente la suma de ¢17.397.103,86 a favor de Nombre229490 , Nombre229491 y Nombre229491 . En lo demás, se mantiene incólume la sentencia recurrida.

POR TANTO

Se deniega la prueba para mejor resolver ofrecida por el Estado. Se rechaza el recurso interpuesto por el Consejo Nacional de Vialidad. Se acoge parcialmente el del Estado. Se anula el fallo impugnado solo en cuanto otorgó el daño material sin descontar en los cálculos, el 1% correspondiente al aporte que realizaba el señor Nombre229497 al Fondo Obligatorio de Pensiones. En su lugar, resolviendo por el fondo, el Estado y el Conavi, deberán pagar solidariamente por concepto de daño material la suma de ¢17.397.103,86 a favor de Nombre229490 , Nombre229491 y Nombre229491 .

Anabelle León Feoli Luis Guillermo Rivas Loáiciga Román Solís Zelaya Nombre11387 Carmenmaría Escoto Fernández Nombre165468

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        • Ley 7331 Traffic Law on Public Land Routes
        • Ley 7983 Constitutive Law of the Costa Rican Social Security Fund
        • Ley 3155 Law creating the Ministry of Public Works and Transport
        • Ley 7798 National Road Council Creation Law (CONAVI)
        • Ley 8508 Contentious-Administrative Code
        • Constitución Política 0 (Asamblea Nacional Constituyente, 07/11/1949) Right to a Healthy and Ecologically Balanced Environment — Article 50 of the Political Constitution

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        • Ley 6227 Ley General de la Administración Pública
        • Ley 7331 Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres
        • Ley 7983 Ley Constitutiva de la Caja Costarricense de Seguro Social CCSS
        • Ley 3155 Ley de creación del Ministerio de Obras Públicas y Transportes
        • Ley 7798 Ley de Creación del Consejo de Vialidad (CONAVI)
        • Ley 8508 Código Procesal Contencioso-Administrativo
        • Constitución Política 0 (Asamblea Nacional Constituyente, 07/11/1949) Derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado — Artículo 50 de la Constitución Política

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