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Res. 01797-2012 Sala Tercera de la Corte · Sala Tercera de la Corte · 05/12/2012
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*100000980016PE* *100000980016PE* Res: 2012-1797 SALA TERCERA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las nueve horas y treinta minutos del cinco de diciembre del dos mil doce.
Visto el Recurso de Casación interpuesto en la presente causa seguida contra E., por el delito de Difamación, en perjuicio de Comercializadora de Concreto y Asfalto Comcoa S.A.; y;
Considerando:
I.En memorial visible de folios 1258 a 1322, de fecha 17 de setiembre de 2012, la licenciada Gloria Navas Montero, defensora particular de E., interpone recurso de casación, contra la resolución del Tribunal de Apelación de Sentencia del Segundo Circuito Judicial de San José, sede Goicoechea, Nº 2012-1551, de las 15:05 horas, del 8 de agosto de 2012, que en lo conducente decidió: “Se rechaza la prueba ofrecida por ambas partes. Se declara parcialmente con lugar el recurso de la licenciada Gloria Navas Montero, defensora particular del encartado E.. Por mayoría, se revoca la sentencia, únicamente, en lo relativo a la condena en costas por las absolutorias penales que se dictaron en favor del querellado y se fija por este concepto la suma de doscientos mil colones. Por mayoría, se declaran sin lugar todos los demás extremos del recurso de la defensa. Por unanimidad se rechaza el recurso del licenciado Juan Diego Castro Fernández, en su condición de abogado de la parte querellante. La cojueza Chinchilla Calderón salva parcialmente su voto”. Fundamenta el recurso en los artículos 468 y 470 del Código Procesal Penal.
II.Objeto del recurso de casación. De la lectura integral del escrito de interposición formulado por la licenciada Gloria Navas Montero, se observa el planteamiento sin enumerar de cuatro motivos, en ese orden, el primero versa sobre el presunto quebranto del principio de imparcialidad (Cfr. Folios 1261 a 1297), el segundo lo denomina “Condenatoria por un hecho de difamación de persona jurídica” (Cfr. Folios 1297 a 1305), el tercer alegato concierne al extremo de la condena civil en abstracto (Cfr. Folios 1305 a 1316), y en el último se refiere al tema de la acción civil (Cfr. Folios 1316 a 1322). En su primera queja reprocha la errónea aplicación e interpretación de los numerales 57, 58 y 59 del Código Procesal Penal, en relación con el incumplimiento de lo estipulado en el artículo 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos; 14.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; 10 de la Declaración Universal de Derechos Humanos; 26 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, 39 y 41 de la Constitución Política; inciso
III.Segundo motivo de casación. Reclama que la resolución del Tribunal de Apelación de Sentencia menoscabó el debido proceso, las reglas de la sana crítica (Cfr. Folios 1300 a 1303), artículos 142 del Código Procesal Penal; 39 y 41 de la Constitución Política, al confirmarse la condenatoria por un ilícito de difamación de persona jurídica, que surgió de la entrevista radial de 13 de agosto de 2010. Asegura que los jueces, fuera del entorno probatorio, hicieron interpretaciones contra su defendido, con la intención de infringir “el buen nombre y la reputación de una empresa”. Sobre el agravio señala: “.. es reiterado al denegar el tribunal la prueba para mejor resolver la que contenía dos resoluciones del Tribunal Contencioso Administrativo que declaró que el tema de la viabilidad ambiental estaba mal otorgado, que los permisos no estaban a derecho y entre ellos, el tema fundamental relacionado con los hechos que significaron una condenatoria, estaba inmerso en los aspectos del PACTO SOCIAL y participación de la comunidad de San Rafael de Ojo de Agua”.
(Lo destacado con mayúscula pertenece al texto de origen). Prueba que constaba en los autos, aportada por la parte querellante, misma que no fue calificada de pertinente por los administradores de justicia del Segundo Circuito Judicial de San José, que rechazó la existencia de una causa de justificación en lo que versa al ejercicio legítimo de un derecho. Solicita anular el fallo y se dicte la absolutoria del imputado, ante la vulneración del numeral 153 del Código Penal, porque no se afectó la reputación, crédito o confianza de la empresa denunciante. En el tercer motivo, se denuncia una motivación fáctica insuficiente y contradictoria, en lo que concierne a la condena de la acción civil resarcitoria en abstracto por daño económico, lo anterior de conformidad con los artículos 142, 112 y 184 de Código Procesal Penal. Manifiesta la defensora privada, que la decisión de mayoría genera indefensión, al imponer la obligación de cancelar en abstracto el daño supuestamente causado, pese a que el interesado no logró acreditarlo (Cfr.
Folios 1306 a 1308). Solicita a la Sala rechazar la acción civil por el daño material y se proceda a condenar al querellante y actor civil al pago de costas (Cfr. Folios 1310 a 1316). En el último reproche, indica que el Tribunal de Apelación, por unanimidad, acoge su sexto motivo de apelación, que versa sobre la acción civil, sin embargo por mayoría se establecen unas consecuencias diversas al voto de minoría (Cfr. Folio 1317), que violentan los numerales 142, 221, 222 y 267 párrafo primero del Código Procesal Penal, al tratarse de un extremo ineficaz. Enfatiza que el querellante y actor civil fue vencido en sus pretensiones, así expone: “Los jueces no emitieron ningún criterio sustentado en relación con la razón pausible para litigar que autorizara la no condenatoria en costas tanto en los aspectos civiles de las absolutorias como en la denegatoria del reclamo por el daño moral y el Tribunal de Apelación cometió igual yerro al no valorar la impugnación formulada y resolver mediante un pronunciamiento igualmente errado en cuanto a su razonamiento y conclusión”.
Solicita declarar con lugar el reclamo, se ordene la ineficacia de lo dirimido por los jueces de apelación y se decrete el pago de las costas personales y procesales, derivadas de las absolutorias en lo civil de tres hechos, en su momento atribuidos a su patrocinado, aunado a las costas debido a la denegatoria por daño moral. De previo a dirimir la procedencia o no, de tales quejas, es relevante realizar las siguientes ponderaciones. En virtud de la promulgación de la Ley número 8837, de Creación del Recurso de Apelación de la Sentencia, Otras Reformas al Régimen de Impugnación e Implementación de Nuevas Reglas de Oralidad en el Proceso Penal, difundida en La Gaceta número 111, Alcance 10-A, en vigencia desde el 9 de diciembre de 2011, el legislador determinó garantizar el derecho de apelación y audiencia de una manera más diáfana, instaurando una instancia que reexamine de forma integral el fallo, función encomendada a los Tribunales de Apelación de la Sentencia Penal, con el fin de controlar la legalidad y la justicia, de las decisiones tomadas por los Tribunales de Juicio.
En ese sentido, estimó necesario reestructurar el recurso de casación, instituyendo disposiciones normativas que precisen los requisitos formales para la admisibilidad de tales impugnaciones, conservando su competencia principalmente para unificar la interpretación del derecho, ejerciendo la tutela judicial efectiva sobre la legalidad de los pronunciamientos del Tribunal de apelación de la sentencia. Al respecto, el numeral 467 del Código Procesal Penal, reseña: “El recurso de casación procederá contra las resoluciones dictadas por los tribunales de apelación de sentencia, que confirmen total o parcialmente, o bien resuelvan en definitiva, la sentencia dictada por el tribunal de juicio”. En otras palabras, será inadmisible el alegato de casación que invoque un menoscabo de la resolución emitida por el tribunal de juicio, pues solamente resultan impugnables las decisiones del tribunal de apelación de la sentencia penal.
En otro orden, el artículo 468 de la ley penal adjetiva estipula los reclamos que facultan la interposición del recurso, a saber; “a) Cuando se alegue la existencia de precedentes contradictorios dictados por los tribunales de apelación de sentencia, o de estos con precedentes de la Sala de Casación Penal. b) Cuando la sentencia inobserve o aplique erróneamente un precepto legal sustantivo o procesal.” Requisitos sine qua non, que de seguido se valoraran para definir la suerte de estos tres alegatos de casación planteados. Por las razones que se dirán, los motivos resultan inadmisibles. De conformidad con nuestro ordenamiento jurídico, los motivos incoados deben rechazarse de plano, porque no se ajustan a los supuestos taxativos previstos, nótese que la impugnación olvida vincular las ineludibles disposiciones normativas que exige el legislador con los reparos que invoca. En ese sentido, el ordinal 469 del Código Procesal Penal advierte: “Interposición.
El recurso de casación será interpuesto bajo sanción de inadmisibilidad, ante el tribunal que dictó la resolución, dentro del plazo de quince días de notificada, mediante escrito o cualquier otro registro reglamentariamente autorizado. Deberá estar debidamente fundado y citará, con claridad, las disposiciones legales que se consideren inobservadas o erróneamente aplicadas, o bien, la mención y el contenido de los precedentes que se consideren contradictorios; en todo caso, se indicará cuál es el agravio y la pretensión. Deberá indicarse, por separado, cada motivo con sus fundamentos. Fuera de esta oportunidad no podrá aducirse otro motivo”. (Lo destacado con negrita no pertenece al texto de origen). Además, el precepto 471 de ese mismo cuerpo de leyes, advierte: “Admisibilidad y trámite. La Sala de Casación declarará inadmisible el recurso cuando no se cumplan los requisitos legales para su interposición, según lo establece el artículo 470 anterior; además, cuando la resolución no sea recurrible, la parte no tenga el derecho de recurrir, cuando el recurso tenga como finalidad modificar los hechos probados o cuando el recurso sea absolutamente infundado, en cuyo caso lo declarará así y devolverá las actuaciones al tribunal de origen..”.
(Lo resaltado no es suplido). En el caso concreto se evidencia que los tres argumentos propuestos por el patrocinio letrado de E. son inadmisibles, por informales, al no adecuarlos a las causales taxativas contenidas en el artículo 468 de la ley penal adjetiva, razón suficiente para su lógico rechazo ad portas. A groso modo, véase que en ellos se invoca la infracción al debido proceso: a-) por presunta insuficiencia y contradicción de exposición de motivos, en las circunstancias de modo, tiempo y lugar del cuadro fáctico confirmado, en lo atinente a un delito de difamación de persona jurídica (Cfr. Folio 1297), b-) por el rechazo de prueba para mejor resolver (Cfr. Folio 1303), y c-) por la condena de costas en abstracto (Cfr. Folio 1306), siendo que en estos, como ya se adelantó, no se mencionan la existencia de precedentes contradictorios, ni la inobservancia o errónea aplicación de la ley sustantiva o procesal de lo resuelto por el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal.
Desatinos que tornan las quejas en absolutamente infundadas, según las disposiciones normativas 469 y 471 del Código Procesal Penal. A su vez, de la estructura argumentativa en cuestión, se deriva el claro interés de la impugnante en modificar el cuadro fáctico, en franco quebranto del principio de intangibilidad de los hechos demostrados, al discrepar los juicios de valor efectuados por los jueces de apelación, en lo que atañe a los hechos y a las pruebas evaluadas que confirman la pena por un ilícito de difamación de persona jurídica, olvidando que el recurso de casación no es una tercera instancia, porque a la luz de la Ley número 8837, su análisis ante esta Cámara, gira en torno a la legalidad de lo dirimido; al convertirse tal recurso en extraordinario y formalista, donde no es viable llevar a cabo un nuevo estudio de la situación fáctica, ni de la prueba incorporada, pues esa labor ha sido encomendada por el Poder Legislativo a los Tribunales de Apelación de Sentencia, según los numerales 458, 459, 462 y 465 de CPP (ver en similar sentido, sentencia 2012-957, de las 11:23 horas, del 26 de junio de 2012, Sala Tercera, de la Corte Suprema de Justicia). Por todo lo anterior, colige esta Sala que los motivos visibles de folios 1297 a 1322 son inadmisibles, según lo estipulan los artículos 437, 439, 467, 468 y 471 del Código Procesal Penal.
Por Tanto:
Se admite para su trámite únicamente el primer motivo del recurso de casación interpuesto por la defensa particular de E.R.J, titulado “quebranto al principio de imparcialidad”, visible de folios 1261 a 1297. De conformidad con los artículos 471 y 472 del Código Procesal Penal, se convoca a las partes, a una audiencia oral para que informen sobre sus pretensiones respecto a tal motivo de casación interpuesto en el presente proceso penal. El acto se realizará a las 08:30 horas del 15 de enero de 2013, en la Sala de vistas de Casación, ubicado en el segundo piso del edificio de la Corte Suprema de Justicia. Se declaran inadmisibles los restantes alegatos formulados, de folios 1297 a 1322. Notifíquese.
José Manuel Arroyo G.
Jesús Ramírez Q.
Magda Pereira V.
Carlos Chinchilla S.
Doris Arias M.
CBADILLAB *100000980016PE*
*100000980016PE* *100000980016PE* Res: 2012-1797 SALA TERCERA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las nueve horas y treinta minutos del cinco de diciembre del dos mil doce.
Visto el Recurso de Casación interpuesto en la presente causa seguida contra E., por el delito de Difamación, en perjuicio de Comercializadora de Concreto y Asfalto Comcoa S.A.; y;
Considerando:
I.En memorial visible de folios 1258 a 1322, de fecha 17 de setiembre de 2012, la licenciada Gloria Navas Montero, defensora particular de E., interpone recurso de casación, contra la resolución del Tribunal de Apelación de Sentencia del Segundo Circuito Judicial de San José, sede Goicoechea, Nº 2012-1551, de las 15:05 horas, del 8 de agosto de 2012, que en lo conducente decidió: “Se rechaza la prueba ofrecida por ambas partes. Se declara parcialmente con lugar el recurso de la licenciada Gloria Navas Montero, defensora particular del encartado E.. Por mayoría, se revoca la sentencia, únicamente, en lo relativo a la condena en costas por las absolutorias penales que se dictaron en favor del querellado y se fija por este concepto la suma de doscientos mil colones. Por mayoría, se declaran sin lugar todos los demás extremos del recurso de la defensa. Por unanimidad se rechaza el recurso del licenciado Juan Diego Castro Fernández, en su condición de abogado de la parte querellante. La cojueza Chinchilla Calderón salva parcialmente su voto”. Fundamenta el recurso en los artículos 468 y 470 del Código Procesal Penal.
II.Objeto del recurso de casación. De la lectura integral del escrito de interposición formulado por la licenciada Gloria Navas Montero, se observa el planteamiento sin enumerar de cuatro motivos, en ese orden, el primero versa sobre el presunto quebranto del principio de imparcialidad (Cfr. Folios 1261 a 1297), el segundo lo denomina “Condenatoria por un hecho de difamación de persona jurídica” (Cfr. Folios 1297 a 1305), el tercer alegato concierne al extremo de la condena civil en abstracto (Cfr. Folios 1305 a 1316), y en el último se refiere al tema de la acción civil (Cfr. Folios 1316 a 1322). En su primera queja reprocha la errónea aplicación e interpretación de los numerales 57, 58 y 59 del Código Procesal Penal, en relación con el incumplimiento de lo estipulado en el artículo 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos; 14.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; 10 de la Declaración Universal de Derechos Humanos; 26 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, 39 y 41 de la Constitución Política; inciso
III.Segundo motivo de casación. Reclama que la resolución del Tribunal de Apelación de Sentencia menoscabó el debido proceso, las reglas de la sana crítica (Cfr. Folios 1300 a 1303), artículos 142 del Código Procesal Penal; 39 y 41 de la Constitución Política, al confirmarse la condenatoria por un ilícito de difamación de persona jurídica, que surgió de la entrevista radial de 13 de agosto de 2010. Asegura que los jueces, fuera del entorno probatorio, hicieron interpretaciones contra su defendido, con la intención de infringir “el buen nombre y la reputación de una empresa”. Sobre el agravio señala: “.. es reiterado al denegar el tribunal la prueba para mejor resolver la que contenía dos resoluciones del Tribunal Contencioso Administrativo que declaró que el tema de la viabilidad ambiental estaba mal otorgado, que los permisos no estaban a derecho y entre ellos, el tema fundamental relacionado con los hechos que significaron una condenatoria, estaba inmerso en los aspectos del PACTO SOCIAL y participación de la comunidad de San Rafael de Ojo de Agua”.
(Lo destacado con mayúscula pertenece al texto de origen). Prueba que constaba en los autos, aportada por la parte querellante, misma que no fue calificada de pertinente por los administradores de justicia del Segundo Circuito Judicial de San José, que rechazó la existencia de una causa de justificación en lo que versa al ejercicio legítimo de un derecho. Solicita anular el fallo y se dicte la absolutoria del imputado, ante la vulneración del numeral 153 del Código Penal, porque no se afectó la reputación, crédito o confianza de la empresa denunciante. En el tercer motivo, se denuncia una motivación fáctica insuficiente y contradictoria, en lo que concierne a la condena de la acción civil resarcitoria en abstracto por daño económico, lo anterior de conformidad con los artículos 142, 112 y 184 de Código Procesal Penal. Manifiesta la defensora privada, que la decisión de mayoría genera indefensión, al imponer la obligación de cancelar en abstracto el daño supuestamente causado, pese a que el interesado no logró acreditarlo (Cfr.
Folios 1306 a 1308). Solicita a la Sala rechazar la acción civil por el daño material y se proceda a condenar al querellante y actor civil al pago de costas (Cfr. Folios 1310 a 1316). En el último reproche, indica que el Tribunal de Apelación, por unanimidad, acoge su sexto motivo de apelación, que versa sobre la acción civil, sin embargo por mayoría se establecen unas consecuencias diversas al voto de minoría (Cfr. Folio 1317), que violentan los numerales 142, 221, 222 y 267 párrafo primero del Código Procesal Penal, al tratarse de un extremo ineficaz. Enfatiza que el querellante y actor civil fue vencido en sus pretensiones, así expone: “Los jueces no emitieron ningún criterio sustentado en relación con la razón pausible para litigar que autorizara la no condenatoria en costas tanto en los aspectos civiles de las absolutorias como en la denegatoria del reclamo por el daño moral y el Tribunal de Apelación cometió igual yerro al no valorar la impugnación formulada y resolver mediante un pronunciamiento igualmente errado en cuanto a su razonamiento y conclusión”.
Solicita declarar con lugar el reclamo, se ordene la ineficacia de lo dirimido por los jueces de apelación y se decrete el pago de las costas personales y procesales, derivadas de las absolutorias en lo civil de tres hechos, en su momento atribuidos a su patrocinado, aunado a las costas debido a la denegatoria por daño moral. De previo a dirimir la procedencia o no, de tales quejas, es relevante realizar las siguientes ponderaciones. En virtud de la promulgación de la Ley número 8837, de Creación del Recurso de Apelación de la Sentencia, Otras Reformas al Régimen de Impugnación e Implementación de Nuevas Reglas de Oralidad en el Proceso Penal, difundida en La Gaceta número 111, Alcance 10-A, en vigencia desde el 9 de diciembre de 2011, el legislador determinó garantizar el derecho de apelación y audiencia de una manera más diáfana, instaurando una instancia que reexamine de forma integral el fallo, función encomendada a los Tribunales de Apelación de la Sentencia Penal, con el fin de controlar la legalidad y la justicia, de las decisiones tomadas por los Tribunales de Juicio.
En ese sentido, estimó necesario reestructurar el recurso de casación, instituyendo disposiciones normativas que precisen los requisitos formales para la admisibilidad de tales impugnaciones, conservando su competencia principalmente para unificar la interpretación del derecho, ejerciendo la tutela judicial efectiva sobre la legalidad de los pronunciamientos del Tribunal de apelación de la sentencia. Al respecto, el numeral 467 del Código Procesal Penal, reseña: “El recurso de casación procederá contra las resoluciones dictadas por los tribunales de apelación de sentencia, que confirmen total o parcialmente, o bien resuelvan en definitiva, la sentencia dictada por el tribunal de juicio”. En otras palabras, será inadmisible el alegato de casación que invoque un menoscabo de la resolución emitida por el tribunal de juicio, pues solamente resultan impugnables las decisiones del tribunal de apelación de la sentencia penal.
En otro orden, el artículo 468 de la ley penal adjetiva estipula los reclamos que facultan la interposición del recurso, a saber; “a) Cuando se alegue la existencia de precedentes contradictorios dictados por los tribunales de apelación de sentencia, o de estos con precedentes de la Sala de Casación Penal. b) Cuando la sentencia inobserve o aplique erróneamente un precepto legal sustantivo o procesal.” Requisitos sine qua non, que de seguido se valoraran para definir la suerte de estos tres alegatos de casación planteados. Por las razones que se dirán, los motivos resultan inadmisibles. De conformidad con nuestro ordenamiento jurídico, los motivos incoados deben rechazarse de plano, porque no se ajustan a los supuestos taxativos previstos, nótese que la impugnación olvida vincular las ineludibles disposiciones normativas que exige el legislador con los reparos que invoca. En ese sentido, el ordinal 469 del Código Procesal Penal advierte: “Interposición.
El recurso de casación será interpuesto bajo sanción de inadmisibilidad, ante el tribunal que dictó la resolución, dentro del plazo de quince días de notificada, mediante escrito o cualquier otro registro reglamentariamente autorizado. Deberá estar debidamente fundado y citará, con claridad, las disposiciones legales que se consideren inobservadas o erróneamente aplicadas, o bien, la mención y el contenido de los precedentes que se consideren contradictorios; en todo caso, se indicará cuál es el agravio y la pretensión. Deberá indicarse, por separado, cada motivo con sus fundamentos. Fuera de esta oportunidad no podrá aducirse otro motivo”. (Lo destacado con negrita no pertenece al texto de origen). Además, el precepto 471 de ese mismo cuerpo de leyes, advierte: “Admisibilidad y trámite. La Sala de Casación declarará inadmisible el recurso cuando no se cumplan los requisitos legales para su interposición, según lo establece el artículo 470 anterior; además, cuando la resolución no sea recurrible, la parte no tenga el derecho de recurrir, cuando el recurso tenga como finalidad modificar los hechos probados o cuando el recurso sea absolutamente infundado, en cuyo caso lo declarará así y devolverá las actuaciones al tribunal de origen..”.
(Lo resaltado no es suplido). En el caso concreto se evidencia que los tres argumentos propuestos por el patrocinio letrado de E. son inadmisibles, por informales, al no adecuarlos a las causales taxativas contenidas en el artículo 468 de la ley penal adjetiva, razón suficiente para su lógico rechazo ad portas. A groso modo, véase que en ellos se invoca la infracción al debido proceso: a-) por presunta insuficiencia y contradicción de exposición de motivos, en las circunstancias de modo, tiempo y lugar del cuadro fáctico confirmado, en lo atinente a un delito de difamación de persona jurídica (Cfr. Folio 1297), b-) por el rechazo de prueba para mejor resolver (Cfr. Folio 1303), y c-) por la condena de costas en abstracto (Cfr. Folio 1306), siendo que en estos, como ya se adelantó, no se mencionan la existencia de precedentes contradictorios, ni la inobservancia o errónea aplicación de la ley sustantiva o procesal de lo resuelto por el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal.
Desatinos que tornan las quejas en absolutamente infundadas, según las disposiciones normativas 469 y 471 del Código Procesal Penal. A su vez, de la estructura argumentativa en cuestión, se deriva el claro interés de la impugnante en modificar el cuadro fáctico, en franco quebranto del principio de intangibilidad de los hechos demostrados, al discrepar los juicios de valor efectuados por los jueces de apelación, en lo que atañe a los hechos y a las pruebas evaluadas que confirman la pena por un ilícito de difamación de persona jurídica, olvidando que el recurso de casación no es una tercera instancia, porque a la luz de la Ley número 8837, su análisis ante esta Cámara, gira en torno a la legalidad de lo dirimido; al convertirse tal recurso en extraordinario y formalista, donde no es viable llevar a cabo un nuevo estudio de la situación fáctica, ni de la prueba incorporada, pues esa labor ha sido encomendada por el Poder Legislativo a los Tribunales de Apelación de Sentencia, según los numerales 458, 459, 462 y 465 de CPP (ver en similar sentido, sentencia 2012-957, de las 11:23 horas, del 26 de junio de 2012, Sala Tercera, de la Corte Suprema de Justicia). Por todo lo anterior, colige esta Sala que los motivos visibles de folios 1297 a 1322 son inadmisibles, según lo estipulan los artículos 437, 439, 467, 468 y 471 del Código Procesal Penal.
Por Tanto:
Se admite para su trámite únicamente el primer motivo del recurso de casación interpuesto por la defensa particular de E.R.J, titulado “quebranto al principio de imparcialidad”, visible de folios 1261 a 1297. De conformidad con los artículos 471 y 472 del Código Procesal Penal, se convoca a las partes, a una audiencia oral para que informen sobre sus pretensiones respecto a tal motivo de casación interpuesto en el presente proceso penal. El acto se realizará a las 08:30 horas del 15 de enero de 2013, en la Sala de vistas de Casación, ubicado en el segundo piso del edificio de la Corte Suprema de Justicia. Se declaran inadmisibles los restantes alegatos formulados, de folios 1297 a 1322. Notifíquese.
José Manuel Arroyo G.
Jesús Ramírez Q.
Magda Pereira V.
Carlos Chinchilla S.
Doris Arias M.
CBADILLAB *100000980016PE*
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