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Res. 01469-2011 Sala Primera de la Corte · Sala Primera de la Corte · 30/11/2011

Rejection of Appeals Against Annulment of the Crucitas ProjectRechazo de casaciones contra la anulación del Proyecto Crucitas

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OutcomeResultado

DeniedSin lugar

The First Chamber denied all cassation appeals and left standing the judgment annulling the principal approvals for the Crucitas Mining Project, cancelling the concession, and ordering full reparation of the environmental damage.La Sala Primera rechazó todos los recursos de casación y mantuvo la sentencia que anuló las autorizaciones centrales del Proyecto Minero Crucitas, canceló la concesión y ordenó la reparación integral del daño ambiental.

SummaryResumen

The First Chamber rejected the cassation appeals filed by Industrias Infinito S.A., the State, the National System of Conservation Areas, and the company employees’ solidarity association against the judgment concerning the Crucitas Mining Project. Because the challenged judgment was not vacated, its principal determinations remained in effect: annulment of the environmental approval and its amendment, the mining concession, the land-use-change authorization, and the executive decree declaring the project to be in the public interest and nationally beneficial. The cancellation of the mining concession, the joint obligation to provide full reparation for environmental damage caused by clear-cutting, and the award of costs likewise remained standing. The Chamber deemed it unnecessary to consider additional grounds of absolute nullity raised by the claimants because such review would have been appropriate only if the judgment had been vacated. It also distinguished the lower court’s incidental observations about a government attorney’s conduct from the ratio decidendi reviewable on cassation.La Sala Primera rechazó los recursos de casación interpuestos por Industrias Infinito S.A., el Estado, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación y la asociación solidarista de empleados de la empresa contra la sentencia relativa al Proyecto Minero Crucitas. Al no anular el fallo recurrido, permanecieron firmes sus determinaciones principales: la nulidad de la viabilidad ambiental, su modificación, la concesión de explotación minera, la autorización de cambio de uso del suelo y el decreto que declaró el proyecto de interés público y conveniencia nacional. También subsistieron la cancelación de la concesión minera, la obligación solidaria de reparar integralmente los daños ambientales ocasionados por la tala rasa y la condena en costas. La Sala consideró innecesario examinar otros motivos de nulidad absoluta planteados por los actores, pues ese análisis solamente habría procedido si la sentencia hubiera sido casada. Asimismo, distinguió las observaciones incidentales del Tribunal sobre la actuación de un procurador de la ratio decidendi susceptible de control en casación.

Key excerptExtracto clave

LXIV. In view of the foregoing, the cassation appeals must be rejected, with costs borne by those who filed them (Article 150(3) of the Code of Administrative Procedure). Likewise, regarding the request by the claimant and the active supporting party that this Chamber examine the grounds of absolute nullity alleged in Nombre223537’s complaint, that would have been appropriate only if the challenged judgment had been vacated, which did not occur; those determinations are therefore unnecessary. THEREFORE The cassation appeals filed by Industrias Infinito Sociedad Anónima, the State, the National System of Conservation Areas, and the Solidarity Association of Employees of Industrias Infinito S.A. are denied, with each appellant bearing its own costs.LXIV. En virtud de lo expuesto, se impone el rechazo de los recursos de casación, con sus costas a cargo de quienes lo formularon (artículo 150 inciso 3) del CPCA). Asimismo, en cuanto a la solicitud de la parte actora y la coadyuvante activa para que esta Sala analice los motivos de nulidad absoluta alegados en la demanda de Nombre223537 , ello sería procedente, únicamente, en caso de que se hubiera anulado la sentencia impugnada, lo que no ocurrió, por lo que dichos pronunciamientos devienen en innecesarios. POR TANTO Se declaran sin lugar los recursos de casación interpuestos por Industrias Infinito Sociedad Anónima, el Estado, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación y la Asociación Solidarista de Empleados de Industrias Infinito S.A.; con las costas a cargo de cada uno de ellos.

Pull quotesCitas destacadas

  • "En consecuencia, al ser tales apreciaciones ajenas a la ratio decidendi del proceso, no resultan pasibles del recurso de casación."

    "Consequently, because those observations are unrelated to the ratio decidendi of the proceeding, they are not subject to cassation review."

    Considerando LXII

  • "En consecuencia, al ser tales apreciaciones ajenas a la ratio decidendi del proceso, no resultan pasibles del recurso de casación."

    Considerando LXII

  • "De esta forma, la condenatoria en costas al vencido procede por el hecho de serlo; en tanto que la exoneración, es una facultad del juzgador."

    "Thus, an award of costs against the losing party follows from the fact of having lost, whereas exemption from costs is a matter within the judge’s discretion."

    Considerando LXIII

  • "De esta forma, la condenatoria en costas al vencido procede por el hecho de serlo; en tanto que la exoneración, es una facultad del juzgador."

    Considerando LXIII

  • "Distinto ocurre cuando el juez las impone al perdidoso, pues se limita a emplear la regla general contemplada en el artículo de cita."

    "The situation is different when the judge imposes costs on the losing party, because the judge merely applies the general rule established in the cited article."

    Considerando LXIII

  • "Distinto ocurre cuando el juez las impone al perdidoso, pues se limita a emplear la regla general contemplada en el artículo de cita."

    Considerando LXIII

  • "Sin embargo, en parecer de los suscritos, la indebida inaplicación de los preceptos que permiten la exoneración de costas, infringe, sin duda, el Ordenamiento Jurídico y, en concreto, las normas que la autorizan, ya sea por error o inadecuada apreciación de los jueces en el conflicto específico."

    "In the undersigned judges’ view, however, the improper failure to apply the provisions allowing exemption from costs undoubtedly violates the legal system and, specifically, the rules authorizing that exemption, whether through error or an inadequate judicial assessment of the particular dispute."

    Nota de los magistrados González Camacho y Escoto Fernández, apartado II

  • "Sin embargo, en parecer de los suscritos, la indebida inaplicación de los preceptos que permiten la exoneración de costas, infringe, sin duda, el Ordenamiento Jurídico y, en concreto, las normas que la autorizan, ya sea por error o inadecuada apreciación de los jueces en el conflicto específico."

    Nota de los magistrados González Camacho y Escoto Fernández, apartado II

Full documentDocumento completo

Sections

Procedural marks

*080012821027CA* RES: 001469-F-S1-2011 SALA PRIMERA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, at nine hours on treinta de noviembre de dos mil once.

Consolidated ordinary proceedings (procesos de conocimiento acumulados) brought before the Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda. expediente n.° 08-001282-1027-CA, brought by the Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre, represented by its president and vice president, both vested respectively with general powers of attorney without monetary limitation (apoderados generalísimos sin límite de suma), Nombre223534, single, occupation not stated, resident of Alajuela, and Nombre159956, biologist; against the ESTADO, represented by its counsel Mauricio Castro Lizano, marital status not stated, resident of Heredia, and its deputy counsel Susana Fallas Cubero, marital status and domicile not stated; the SISTEMA NACIONAL DE ÁREAS DE CONSERVACIÓN, represented by its executive director, Nombre80047, single, business administrator; and against INDUSTRIAS INFINITO SOCIEDAD ANÓNIMA, represented by its attorneys-in-fact vested with general powers of attorney without monetary limitation, Nombre223535, geologist, resident of Alajuela, and Nombre223536, British citizen, engineer; and expediente n.° 10-001721-1027-CA, an ordinary proceeding brought by Nombre223537, divorced, biologist; against INDUSTRIAS INFINITO SOCIEDAD ANÓNIMA and the ESTADO.

Participating as an active supporting party (coadyuvante activo) is the Asociación Norte por la Vida, represented by its president, vested with general power of attorney without monetary limitation, Nombre223538, agricultural technician, resident of San Carlos; and as a passive supporting party (coadyuvante pasivo), the Asociación Solidarista de Empleados de Industrias Infinito, represented by its president, vested with general power of attorney without monetary limitation, Nombre223539, biologist, resident of Palmares. Also appearing as special litigation counsel (apoderados especiales judiciales) are: for the plaintiff association, attorneys Bernal Gamboa Mora, single, and Luis Daniel González Aguiluz, legally separated; for co-plaintiff Nombre223537, attorneys Álvaro Sagot Rodríguez, resident of Palmares, and Edgardo Vinicio Araya Sibaja, resident of San Carlos; for co-defendant Industrias Infinito S.A., attorneys Nombre56978, resident of Heredia, Rubén Hernández Valle, Sergio Artavia Barrantes, and Federico Sosto López, the latter two residents of Tres Ríos; for co-defendant Sistema Nacional de Áreas de Conservación, attorney Óscar Eduardo Romero Aguilar, resident of Heredia; for the active supporting party, attorney Edgardo Vinicio Araya Sibaja, resident of San Carlos; and for the passive supporting party, attorney José Manuel Echandi Meza, resident of Heredia. All natural persons are of legal age and, except as otherwise stated, married, attorneys, and residents of San José.

FINDINGS OF FACT 1. Based on the facts it alleged and the legal provisions it cited, the plaintiff association in expediente n.° 08-001282-1027-CA brought an ordinary proceeding seeking a judgment declaring: “1… that Resolutions (sic) Nº Nombre223540 and Nº 170-2008-SETENA, Resolution N° 217 of the Dirección de Geología y Minas of MINAET, and Decree N° 34801-MINAET, together with all related acts or actions, are inconsistent with the legal system cited above; (sic) the complete annulment of these decrees and of the Proceeding (sic); and That (sic) the Public Administration, through the President of the Republic and the minister (sic) of environment (sic), be ordered to refrain from adopting or implementing any decree, directive, or agreement of a similar nature that could harm the environment and the aforementioned public interest, thereby definitively bringing an end to any mining project in Las Crucitas. 2.

I further request that the State be ordered to pay the damages caused and the costs of these proceedings.” Likewise, at folio 59 it requests: “…an urgent interim measure (medida cautelar provisionalísima) suspending all activity relating to the entire mining project in Las Crucitas, because the Sala Constitucional only halted the clearing of the forest by suspending the effects of Decree Nº 34801-MINAET; while this action is pending, the mining company may continue erecting the mine buildings, and if this claim is upheld because of unlawful conduct by certain officials, and if the mining company’s good faith were established in a possible claim by that company, the Government would be required to compensate the mining company for the cost of those buildings; moreover, allowing it to continue constructing the mine facilities while preventing only the clearing of the forest makes no sense, because it is being permitted to build something it will never be able to use, or which in some manner legitimizes future forest clearing, in contravention of the environmental precautionary principle (principio precautorio ambiental). It is therefore vitally important to suspend all activity relating to this mining project.” It also requests payment of ¢200.000 colones for non-pecuniary harm (daño moral).

2. The Sistema Nacional de Áreas de Conservación denied the claim without raising any defenses.

3. The State answered the complaint as set forth at folios 572 a 586 and raised the defenses of lack of a legal right (falta de derecho) and lack of standing to sue (falta de legitimación ad causam activa). Likewise, at folio 797 it responded to the interim measure and raised the preliminary defense (defensa previa) of res judicata (cosa juzgada), which was decided by interlocutory ruling.

4. Co-defendant Industrias Infinito S.A. answered as set forth at folios 493 a 510 and raised the preliminary defenses of failure to exhaust administrative remedies (falta de agotamiento de la vía administrativa), limitation (prescripción), and acquiesced act (acto consentido).

5. By Resolution n.° 1377-2010 de las 18 horas 25 minutos del 16 de abril de 2010, the Tribunal Contencioso Administrativo ordered: “… (1) The suspension of the effects of Decreto Ejecutivo Número 34801-MINAE (sic); (2) that Nombre101208, in his capacity as Ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, Nombre160530, in her capacity as Directora Ejecutiva del Sistema Nacional de Áreas de Conservación, and Nombre56978, in his capacity as special litigation counsel for Industrias Infinito Sociedad Anónima, or whoever may hold their offices, immediately refrain from enforcing or applying the provisions of Decreto Ejecutivo Número 34801-MINAE (sic), particularly the granting of tree-cutting permits to Industrias Infinito Sociedad Anónima and the development of infrastructure works in Protection Areas (Áreas de Protección), as provided for in the Proyecto Minero Crucitas approved by Resolution N° Nombre223540 de las 09:25 horas del día 12 de diciembre del (sic) 2005; (3) that Nombre56978, in his capacity as special litigation counsel for Industrias Infinito Sociedad Anónima, or whoever may hold his (sic) offices (sic), refrain from undertaking any action or omission intended to disregard or fail to comply with the orders in this resolution; and (4) within three business days, inform and demonstrate to this Court, through suitable means, what specific measures have been taken to comply with the interim orders issued by this Court.” Subsequently, in Resolution n.° 1476-2010, de las 16 horas 7 minutos del 23 de abril de 2010, the Case-Management Judge confirmed the interim measure established in Resolution n.° 1377-2010; and, finally, in Resolution n.° 281-2010 de las 16 horas del 15 de junio de 2010, the Tribunal de Apelaciones affirmed the interim measure in all respects and supplemented it with provisions concerning the implementation of mitigation measures (medidas de mitigación).

6. For his part, the plaintiff in expediente n.° 10-001721-1027-CA brought an ordinary proceeding seeking a judgment declaring: “I. … the inconsistency with the legal system and consequent complete absolute nullity (nulidad absoluta) of the following administrative acts and other related actions: 1. Resolution (sic) N° Nombre223540 de las 9 horas 25 minutos del 12 de diciembre del (sic) 2005, which granted environmental viability (viabilidad ambiental) to the Proyecto Minero Crucitas, and related acts. 2. Official Letter (sic) of INTA N° DST-773-2006 del 4 de octubre del (sic) 2006, which stated that development of the Proyecto Minero Crucitas would not cause the soils to lose their productive capacity, and related acts. 3. Report (sic) ASA-013-2008-SETENA del 14 de enero del (sic) 2008, of the Departamento de Auditoría y Seguimiento Ambiental of SETENA, and related acts. 4. Resolution (sic) N° Nombre223541 del 4 de febrero del (sic) 2008, which approved the modification of the Proyecto Minero Crucitas, and related acts. 5.

Resolution (sic) N° R-217-2008-MINAE de las 15 horas del 21 de abril del (sic) 2008, which granted the mining concession (concesión de explotación minera) to Industrias Infinito S.A., and related acts. 6. Decreto Ejecutivo N° 34801-MINAET del 13 de octubre del (sic) 2008, which declared the Proyecto Minero Crucitas to be in the public interest and of national benefit (conveniencia nacional), and related acts. 7. Resolution (sic) N° 244-2008-SCH de las 9 horas 5 minutos del 17 de octubre del (sic) 2008 of the Área de Conservación Arenal-Huetar Norte, through the Subregión San Carlos-Los Chiles, which authorized land-use change (cambio de uso de suelo) in forest areas, agricultural-use areas without forest, and plantation areas, and related acts. II.- Based on the facts alleged and the legal grounds to be set forth, it is requested that the limits and rules imposed by the legal system and the facts be established for the Executive Branch’s exercise of the authority provided in articles 19, inciso b), 34, y 3 inciso m), de la Ley Forestal to declare a project of infrastructure to be of national benefit when its social benefits exceed its socio-environmental costs, in accordance with the corresponding technically substantiated balancing assessment.

III. That the Administration be ordered to require the co-defendant to provide full restoration (reparación in integrum) for all environmental impacts or damage caused by the physical implementation of the administrative acts from which illegitimate individual rights arose. IV. That the State be ordered to refrain from adopting or carrying out any administrative conduct capable of affecting the diffuse interests (intereses difusos) and legally protected interests whose protection we plaintiffs seek. V. That the State and, jointly and severally, the co-defendant be ordered, in principle and with the amount to be determined subsequently (en abstracto), to pay the damages caused by the adoption and physical implementation of the conduct. VI. That the defendants be ordered to pay both categories of costs of these proceedings.” 7. The State’s representative requested the consolidation of proceedings 08-001282-1027-CA and 10-001721-1027-CA; and, in Resolution n.° 2631-2010 de las 9 horas del 20 de julio de 2010, Judge Lourdes Vargas Castillo ruled: “Proceeding 10-001721-1027-CA is hereby consolidated with the proceeding being heard under expediente No. 08-1282-1027-CA.

Physical consolidation shall take place when both proceedings are at the same procedural stage, and both shall thereafter be processed under expediente No. 08-1282-1027-CA. This resolution shall be entered and served in expediente No. 10-001721-1027-CA.” 8. Co-defendant Industrias Infinito S.A. denied the claim and raised the preliminary defenses of res judicata, expiration of the filing period (caducidad), and acts not subject to challenge (actos no susceptibles de impugnación), as well as the defenses of lack of standing, lack of interest, and lack of a legal right.

9. The State denied the claim and raised the defenses of inadmissibility of the action (inadmisibilidad de la acción), expiration of the filing period, res judicata, and lack of a legal right.

10. The Sistema Nacional de Áreas de Conservación answered as set forth at folios 2025 a 2031 and raised the preliminary defenses of expiration of the filing period and res judicata, as well as the defenses of lack of interest, lack of a legal right, and lack of standing.

11. The active supporting party Asociación Norte por la vida entered an appearance in the proceeding at folio 435.

12. The Instituto Latinoamericano de Derechos Humanos y Paz Social S.A. participated as a passive supporting party until its exclusion from the proceeding was ordered during the oral trial held del 4 de octubre al 22 de noviembre de 2010.

13. The Employees’ Solidarist Association of Industrias Infinito S.A., in its capacity as a passive intervenor (coadyuvante pasivo), entered an appearance in the proceedings at folio 2015 and raised the defense of res judicata (cosa juzgada).

14. The preliminary hearing (audiencia preliminar) was held on 17 de junio, 11 de agosto y 14 de setiembre, all in 2010. On the last date, Judge Alexander Castillo Aguilar, by decision n.° 3483-2010, ruled on the preliminary defenses (defensas previas) of failure to exhaust administrative remedies (falta de agotamiento de la vía administrativa), acts not subject to challenge (actos no susceptibles de impugnación), and substantive res judicata (cosa juzgada material), reserving the preliminary defenses of expiration (caducidad) and statute of limitations (prescripción) for the decision on the merits.

15. In the oral and public trial held from 4 de octubre al 22 de noviembre de 2010, the Administrative Litigation Court partially vacated the hearing of 11 de agosto de 2010 and admitted the Employees’ Solidarist Association of Industrias Infinito S.A. as a passive intervenor in the proceedings.

16. During the hearing held on 22 de octubre de 2010, the plaintiffs and the active intervenor (coadyuvante activo) orally alleged a second new fact (hecho nuevo), which was joined to the one submitted in writing by the plaintiff company on 15 de junio de 2010. Both facts were subjected to adversarial proceedings (contradictorio) during the oral and public trial.

17. The Administrative Litigation Court, Section IV, composed of Judges Eduardo González Segura, Grace Loaiza Sánchez, and David Fallas Redondo, in oral judgment n.° 4399-2010 at 16 hours on 14 de diciembre de 2010, ruled: “The new fact alleged by the Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre concerning the lack of approval by the Colegio de Ingenieros Químicos and the absence of a Chemical Engineer’s signature on the plans and flow diagrams for the Proyecto Minero Crucitas is admitted. The new fact alleged by the plaintiffs and their intervenor concerning the existence of a public road in the area of the Proyecto Minero Crucitas, which the defendant company proposes to use for construction of the tailings pond, is admitted. The defense of acts not subject to challenge raised by Industrias Infinito Sociedad Anónima is sustained solely in relation to official letters number DST-773-2006, issued by the Instituto Nacional de Innovación y Transferencia Agropecuaria on 4 de octubre de 2006, and number ASA-013-2008-SETENA, issued by the Departamento de Auditoría y Seguimiento Ambiental of the Secretaría Técnica Nacional Ambiental on 14 de enero de 2008.

Consequently, the complaint filed by Nombre223537 is declared inadmissible solely with respect to its claims for annulment (pretensiones anulatorias) of official letters DST-773-2006 and ASA-013-2008-SETENA, cited above. The preliminary defenses of res judicata, expiration, and the so-called ‘inadmissibility of the action’ raised by the State are denied. The preliminary defenses of res judicata, expiration, statute of limitations, acquiesced act (acto consentido), and, insofar as it was not sustained, acts not subject to challenge, raised by Industrias Infinito Sociedad Anónima, are denied. The preliminary defenses of res judicata and expiration raised by the Sistema Nacional de Áreas de Conservación are denied. The defenses of absence of a legal right (falta de derecho), lack of standing to sue (falta de legitimación activa), and lack of interest (falta de interés) raised by the defendants in relation to the claims seeking annulment of decisions number 3638-2005-SETENA, number 170-2008-SETENA, number R-217-2008-MINAE, number 244-2008-SCH, and Decreto Ejecutivo number 34801-MINAET are denied.

The defense of lack of standing to sue raised by the State in relation to the claim for nonpecuniary damages (daño moral) asserted by the Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre is sustained. With respect to claims numbered 2 and 4 in Nombre223537’s complaint, appearing at 1517 volume III of the judicial case file (expediente judicial), the defense of absence of a legal right is sustained, and the defenses of lack of standing to sue and lack of interest raised by the co-defendants are denied. The defenses of absence of a legal right, lack of standing to sue, and lack of interest raised by the co-defendants with respect to the claims for compensation for damage asserted by Nombre223537, contained in claims numbered 3 and 5 of its complaint at folio 1517 of volume III of the judicial case file, are denied. Nombre14412 of the foregoing, the complaints filed by the Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre and Nombre223537 are partially upheld and, consequently, the following is ordered: Decisions number 3638-2005-SETENA, number 170-2008-SETENA, number R-217-2008-MINAE, number 244-2008-SCH, and Decreto Ejecutivo number 34801-MINAET are annulled.

Defendants Industrias Infinito Sociedad Anónima, the State, and the Sistema Nacional de Áreas de Conservación are ordered to provide full remediation (reparación integral) of the environmental damage caused by the clear-cutting (tala rasa) carried out on properties belonging to Industrias Infinito Sociedad Anónima after decision N°244-2008-SCH was issued; such damage shall be determined during the judgment-enforcement phase (fase de ejecución de sentencia), taking the following into account for such purposes: the environmental damage sustained shall be determined through expert evidence (prueba pericial), which shall contain the recommendations necessary for the full remediation of the affected area; likewise, the sum required for full remediation of the impacted area shall be quantified by an expert, and once it has been set by the enforcement judge (juez ejecutor), that sum shall be deposited in the State’s single treasury account, in a client account created specifically for that purpose, which shall be identified by the objective and purpose for which it was created, and the account holder shall be the Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, which shall allocate the established sum exclusively to carrying out the remediation and restoration work in the affected area.

With respect to co-defendants the State and the Sistema Nacional de Áreas de Conservación, the Ministerio de Hacienda shall make budgetary provision for the sums ultimately established during enforcement of the judgment, in order to guarantee the availability of funds to effect the aforementioned remediation. Industrias Infinito Sociedad Anónima shall cooperate with and permit all activities aimed at carrying out the remediation ordered herein. This judgment shall be communicated to the Ministerio de Hacienda, the Área de Servicios Públicos Generales y Ambientales of the Contraloría General de la República, the Área de Derecho Agrario-Ambiental of the Procuraduría General de la República, and the Defensoría de los Habitantes de la República, for action within their respective purviews. The interim relief (medida cautelar) ordered through decisions N°1377-2010 at 18:25 hours on 16 de abril del 2010 and N°1476-2010, at 16:07 hours on 23 de abril del 2010, shall remain in effect until this judgment becomes final.

The Registro Nacional Minero is ordered to cancel the concession granted to Industrias Infinito Sociedad Anónima, which was processed as mining case file N°2594. This judgment shall be communicated to the Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones so that the corresponding administrative proceeding (procedimiento administrativo) (sic) may be initiated against Nombre110793, Nombre78804 (sic) Francisco Castro Muñoz, and Nombre223542. This judgment shall be communicated to the Ministerio Público so that it may determine whether or not it is appropriate to pursue criminal proceedings against any of the following persons: Nombre44592, Roberto Dobles Mora, Nombre22026, Nombre110793, Nombre78804, Nombre223542, Nombre223268, and Nombre223535. The Fiscalía del Colegio de Abogados y Abogadas shall be notified so that the conduct of attorney Sergio Artavia Barrantes in these proceedings may be investigated.

The State, the Sistema Nacional de Áreas de Conservación, and Industrias Infinito Sociedad Anónima are ordered to pay both categories of costs (ambas costas). Pursuant to numeral 130, subsection 3), of the Código Procesal Contencioso Administrativo, this judgment is ordered published in full in the official gazette La Gaceta, at the State’s expense.” 18. The State, the special litigation counsel (apoderados especiales judiciales) for Industrias Infinito S.A., the Sistema Nacional de Áreas de Conservación, and the Employees’ Solidarist Association of Industrias Infinito S.A. file appeals on points of law (recursos de casación), expressly stating the grounds on which they rely to refute the Court’s position.

19. In the proceedings before this Chamber, the statutory requirements have been observed.

Justice Escoto Fernández drafts the opinion, except for Considerando LXIII, which is drafted by Justice León Feoli WHEREAS (CONSIDERANDO)

I.According both to the factual account derived from the judicial and administrative case files and to the undisputed facts deemed proven in the challenged judgment, on December 13, 1999, Industrias Infinito Sociedad Anónima (hereinafter, Industrias Infinito, IISA, the concessionaire, or the company—also identified in the appealed judgment as “the developer”), filed an application with the Directorate of Geology and Mines (Dirección de Geología y Minas; hereinafter, DGM) seeking a mining concession (concesión minera) over a 10-square-kilometer area of its property, located at the cartographic coordinates north: 315.000-319.000, east: 499.000-502.000, situated in Dirección24290 , ; , ; the village of Crucitas; in the province of Alajuela. In official letter n.° DGM-DC-2085-2001 of November 26, 2001, the coordinator of the DGM’s Northern Zone, geologist Nombre223543, informed the Director General of Geology and Mines, among other matters, that, based on the extraction methodology (Fortuna, Botija, and Fuentes open pits) and the hydrogeological studies conducted in the area to be mined, the maximum extraction elevations would extend down to 75 meters above sea level (masl).

Likewise, the recommended operating term was 10 years. By resolution n.° R-578-2001-MINAE at 9 hours on December 17, 2001, the Executive Branch granted Nombre223267 the requested concession for the mining of gold, silver, copper, and associated minerals. The technical basis for this act was the aforementioned official letter DGM-DC-2085-2001. On March 12, 2002, the environmental impact study (estudio de impacto ambiental; hereinafter, EsIA) for the Crucitas Mining Project (hereinafter, the Project) was submitted to the Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena). Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE, which declared a nationwide moratorium on open-pit metallic gold mining, was published in La Gaceta n.° 112 on June 12, 2002. The first transitory provision states: “All proceedings related to the exploration and open-pit mining of gold that are pending before the Dirección de Geología y Minas and the Secretaría Técnica Nacional Ambiental on the date of publication of this executive decree shall be suspended.

Any right acquired before the publication of this decree shall be respected.” Nombre223541 scheduled the public hearing (audiencia pública)—provided for in Articles 3 and 22 of the Ley Orgánica del Ambiente (LOA)—for July 31, 2004, from 8 to 16 hours at Dirección24291 . In decision n.° 2004-13414 at 9 hours 29 minutes on November 26, 2004, the Constitutional Chamber of the Supreme Court of Justice granted the amparo petition (recurso de amparo) filed by Messrs. Nombre99082 and Nombre140257 . Consequently, it annulled the aforementioned resolution n.° R-578-2001-MINAE, which had granted IISA the mining concession. It found that Article 50 of the Political Constitution had been violated because no prior EsIA had been conducted. The operative part stated: “[…] all without prejudice to what is determined by the environmental impact study.” In resolution n.° 2237-2005-SETENA at 14 hours 15 minutes on August 30, 2005, Setena concluded that the EsIA submitted in 2002 and its annex complied with that body’s requirements; and required Industrias Infinito to appoint an environmental manager (regente ambiental), prepare a logbook (bitácora), and prepare a series of documents concerning its environmental commitments.

Likewise, in resolution n.° Nombre223540 at 9 hours 25 minutes on December 12, 2005, it granted the Project environmental feasibility approval (viabilidad ambiental); the relevant portion of the operative part stated: “Seventh: […] Total project area: 305,90 ha. Project description: The project consists of mining and processing gold-bearing minerals. Mineral extraction is proposed in the surface layer, or saprolite, in plots of 21 ha each year, until 6 plots have been completed. The project has been designed for a period of 10 years, including 18 months of construction, 6 years of operation, and 18 months for the project’s technical closure period. […] Eighth: This feasibility approval shall remain valid for a period of two years for extraction to begin. If extraction does not begin within the prescribed time, the provisions of the legislation in force shall be applied. […]” In addition, Nombre223541 classified the Project as having high potential environmental impact, that is, as Class A. In resolution DST-773-06 of October 4, 2006, the Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria (INTA), based on the EsIA and the environmental commitments undertaken in the sworn statements (declaraciones juradas) submitted by Nombre223544 to Nombre223541 and INTA, determined, among other points, that the productive capacity of the soils would not be lost, provided that all the technical management activities detailed in those statements were fully carried out.

On May 30, 2007, Nombre223544 requested that the DGM validate resolution R-578-2001-MINAE (which had granted the concession but was annulled by the Constitutional Chamber on November 26, 2004). To that end, it argued that the EsIA had already been approved by Nombre223541 in resolution n.° 3638-2005-SETENA. On December 6, 2007, Nombre223544 submitted to Nombre223541 a document entitled: “Environmental Assessment of Proposed Changes to the Project,” requesting approval of a series of changes that it had made to the Project. The principal modifications included the following: the extraction area was reduced from 126,4 hectares (ha) to 50 ha; with respect to the process lithology and extraction method, approval had been granted for mining saprolite using heavy machinery, whereas the proposal was to mine both saprolite and hard rock using explosives and heavy machinery. Furthermore, at the Project’s closure, the plan had been to create a tailings pond (laguna de relaves) and undertake reforestation with native and commercial species; under the proposed change, the plan was to create the tailings pond together with Fortuna Lake and undertake complete reforestation with native species.

Nombre223541 approved the described modification in resolution n.° 170-2008 at 12 hours 50 minutes on February 4, 2008, stating, insofar as relevant: “[…] The original project contemplated extracting the saprolite corresponding to the deposit’s upper layer, to a depth of 15 m, because this entailed a lower extraction cost; however, due to changes in the price of gold on the international market and the company’s inability to comply with the standard required by Canada (the destination market for the final product), which does not permit the inclusion of ‘inferred or estimated’ mineral resources because of their low levels of reliability, the developer requests, as part of the changes, authorization to extract not only the saprolite but also the hard rock, where the likelihood of a larger quantity of gold increases; this entails working at average depths of 67 m and reducing the extraction area from 126,4 ha to 50 ha.

The area to be affected corresponds to the already identified sectors known as ‘Cerro Botija’ and ‘Cerro Fortuna.’ / Hard-rock extraction entails the use of blasting (voladuras) to ensure the proper advance of extraction blocks and the appropriate shaping of the slopes of the open-pit walls; accordingly, Industrias Infinito S.A. undertakes to engage a company certified in this type of activity so that it is performed safely and effectively.” Through resolution n.° R-217-2008-MINAE at 15 hours on April 21, 2008, the Executive Branch applied the legal mechanism of conversion (conversión)—provided for in Article 189 of the Ley General de la Administración Pública (LGAP)—to resolution n.° R-578-2001-MINAE (annulled by the Constitutional Chamber in decision 2004-13414); consequently, it granted the mining concession to Industrias Infinito. The relevant portion of the operative part stated: “[…] Third: The material to be mined is gold, silver, copper, and associated minerals […] Fourth: The concession is conditioned upon compliance with the Work Plan and the technical conditions issued by geologist Nombre223543 in official letters DGM-DC-320-2001 of March 14, 2001, and DGM-DC-2085-2001 of November 26, 2001.

It must also comply with the environmental conditions approved by Nombre223541 and the commitments undertaken before INTA. Fifth: The concessionaire shall fulfill the obligations imposed on it by law and comply with the directives issued to it by the Dirección de Geología y Minas and SETENA.” In addition, through Decreto Ejecutivo 34492-MINAE, published in La Gaceta n.º 107 on June 4, 2008, it repealed n.° 30477-MINAE of 2002, which had declared the nationwide moratorium on open-pit metallic mining. Likewise, in Decreto n.° 34801-MINAET, published in La Gaceta n.° 201 on October 17, 2008, it declared the Project to be in the public interest and nationally beneficial (conveniencia nacional), stating, insofar as relevant: “Article 2°- By virtue of this declaration, the developer, with prior authorization from the appropriate office of the Sistema Nacional de Áreas de Conservación, may proceed to cut down trees (including species whose cutting is prohibited) and develop infrastructure works in protected areas (áreas de protección), as indicated in the project. / Article 3°- The developer shall comply with each of the compensation measures provided for in Considerando IX.

For the monitoring and oversight thereof, it shall submit a report to the appropriate office of the Sistema Nacional de Áreas de Conservación, which, in turn, shall certify compliance.” In resolution n.º 244-2008-SCH at 9 hours 5 minutes on October 17, 2008, the Área de Conservación Arenal-Huetar Norte (ACAHN) approved the land-use change (cambio de uso de suelo) requested by Nombre223267 and the resulting cutting of 12.391 trees, with a volume of 17.218,78 cubic meters, on land owned by the concessionaire, distributed across 191,77 ha covered by forest, 66,94 ha of agricultural land—with no forest—and 4,17 ha of planted areas; it included detailed technical specifications for the trees to be cut in the various zones. Implementation began that same month, sometime between a Friday and Monday, although the exact date was not specified. Separately, road 2-10-104, located in the canton of San Carlos, locality of Crucitas, is registered in the road network as a cantonal road and defined as a junction with national route 227 Moravia Crucitas; it is also shown on map sheet n.° 3348 IV of the Instituto Geográfico Nacional, first and second editions of 1962 and 1988, respectively.

On March 10, 2009, the concessionaire applied to the DGM for the establishment of a permanent-occupation mining easement (servidumbre minera de ocupación permanente) covering an area of 4 ha 3.333,25 square meters, which would encompass part of the aforementioned cantonal road, for the purpose of locating the Project’s tailings pond there. During the initial proceeding (because an economic appraisal of the land to be affected was required), the head of the Registro Nacional Minero asked the Dirección General de Tributación Directa to conduct the corresponding appraisal (avalúo). Nevertheless, in official letter n.° ATA-551-2009 of September 22, 2009, the Administración Tributaria de Alajuela declined to process it because, as public-domain property (bien de dominio público), “[…] it must necessarily be legally closed and de-designated from public use […]”. The route of the aforementioned cantonal road was modified by adding a new section; for that reason, the San Carlos cantonal road-network maps show both its original route and the new section, each identified by n.° 2-10-104.

II.On 19 de noviembre de 2008, the representative of the Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre (hereinafter Apreflofas) filed plenary proceedings (proceso de conocimiento) (identified as number 08-001282-1027-CA) against the State and Industrias Infinito (folio 39 of volume I of the court record). In an order issued at 9 hours 24 minutes on 16 de febrero de 2009, the Tribunal Procesal Contencioso Administrativo ordered that the Sistema Nacional de Áreas de Conservación (hereinafter Sinac; see folio 366) be joined as a party to the proceedings (integrar la litis). On 15 de junio de 2010, Mr. Nombre223537 also filed plenary proceedings against the State and Industrias Infinito (folio 1493), which were assigned number 10-001721-1027-CA. In interlocutory order (auto) n.° 2631-2010 issued at 9 hours on 20 de julio de 2010 (folio 1675), that court ordered the consolidation (acumulación) of the two proceedings, which continued under the number assigned to the first. The plaintiffs concur in requesting that the following administrative decisions (resoluciones administrativas) be declared null and void in the judgment:

  • 1)n.° Nombre223540, issued at 9 hours 25 minutes on 12 de diciembre de 2005, which granted the Project environmental viability (viabilidad ambiental);
  • 2)n.° Nombre223541 of 4 de febrero de 2008, whereby the modifications to the Project were approved, both issued by Setena;
  • 3)n.° R-217-2008-MINAE, issued at 15 hours on 21 de abril de 2008 by the Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE, now Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones –MINAET-), which ordered the conversion (conversión) of the act annulled by the Sala Constitucional and granted the concession (concesión); as well as Decreto Ejecutivo 34801-MINAET of 13 de octubre de 2008, whereby the Project was declared to be in the public interest and of national benefit (conveniencia nacional). Nombre223384 further sought payment of ¢200.000,00 as non-pecuniary damages (daño moral) (folio 59). Mr. Nombre223537, for his part, also sought annulment of official letter INTA DST-773-2006 of 4 de octubre de 2006 issued by INTA; report ASA-013-2008-SETENA of 14 de enero de 2008 issued by the Departamento de Auditoría y Seguimiento Ambiental of Setena; and decision 244-2008-SCH, issued at 9 hours 5 minutes on 17 de octubre de 2008 by ACAHN, which authorized the land-use change (cambio de uso de suelo). He likewise requested that the limits, rules, and factual prerequisites imposed by the Costa Rican legal system for exercising the authority established in articles 3 subsection m), 19 subsection b), and 34 of the Ley Forestal be defined, so that the Executive Branch may declare a project to be of national benefit where its social benefits exceed its socio-environmental costs, in accordance with the corresponding technically substantiated assessment. He further requested that the Administration be required to demand that Nombre223267 make full restitution (“in integrum”) for the environmental impacts or damage caused by the physical implementation of the challenged administrative acts. He also requested that the State be ordered to refrain from adopting or implementing any administrative conduct capable of affecting the diffuse interests (intereses difusos) and legally protected interests (bienes jurídicos) for which he seeks protection. He further requested that it be held jointly and severally liable (solidariamente), together with the co-defendant company, for an unliquidated award (condena en abstracto) covering the damages caused by the adoption and physical implementation of the challenged acts. Lastly, he requested that the defendant party be ordered to pay the costs and attorneys’ fees (costas) of the proceedings (folio 1517). The co-defendants, acting independently, opposed the plaintiffs’ claims. They raised the preliminary defenses (defensas previas) of failure to exhaust administrative remedies (falta de agotamiento de la vía administrativa), acquiescence in the act (acto consentido), acts not subject to challenge, res judicata (cosa juzgada), forfeiture through expiration of the statutory period (caducidad), and limitation (prescripción), as well as the defenses on the merits (defensas de fondo) of lack of a legal right, interest, and active and passive standing on the merits (legitimación ad causam activa y pasiva). The State also asserted as a preliminary defense what it termed the “inadmissibility of the action.” In a filing submitted on 7 de octubre de 2009, the Asociación Norte por la Vida appeared as an intervenor in support of the plaintiffs (coadyuvante activa). Likewise, on 20 de abril de 2010, the Instituto Latinoamericano de los Derechos Humanos y la Paz Social Sociedad Anónima appeared as an intervenor in support of the defendants (coadyuvante pasivo); however, on 4 de octubre de 2010, during the oral and public trial hearing, the Tribunal partially annulled the case-management judge’s ruling insofar as it had granted that corporation’s intervention in support of the defendants, and excluded it from the proceedings. On that occasion, after hearing the representative of the Asociación Solidarista de Empleados de Industrias Infinito S.A. (Asocrucitas), the Tribunal accepted it as an intervenor in support of the defendants, and it raised the defenses of lack of a legal right, interest, and standing. In decision n.° 3483-2010 of 14 de septiembre de 2010 (folio 2089 vuelto), the case-management judge rejected the preliminary defenses of failure to exhaust administrative remedies, acts not subject to challenge, and substantive res judicata (cosa juzgada material); the remaining defenses— forfeiture and limitation—were reserved for determination in the judgment. At the trial hearing, the defendant party renewed the defenses of acts not subject to challenge and res judicata. The Tribunal partially granted the complaints as follows: A) it annulled decisions numbers 3638-2005-SETENA, 170-2008-SETENA, R-217-2008-MINAE, and 244-2008-SCH, as well as Decreto Ejecutivo 34801-MINAET. B) It ordered the co-defendants to provide full remediation (reparación integral) for the environmental damage caused by the clear-cutting (tala rasa) carried out on the properties of Industrias Infinito after decision 244-2008-SCH was issued, with the extent of that damage to be determined during the judgment-enforcement phase (fase de ejecución de sentencia). C) For enforcement purposes, it ordered that consideration be given to the environmental damage sustained, which must be determined with the assistance of expert evidence (prueba pericial) containing the recommendations necessary to remediate the affected area and establishing the quantum required for that purpose; once the amount has been set by the enforcement judge, it shall be deposited into the State’s single treasury account, in a client account created for that purpose and identified by its object and intended use. MINAET shall be the account holder and shall be required to use the funds exclusively for work to remediate and restore the affected area. D) With respect to the co-defendants State and Sinac, it directed that the Ministerio de Hacienda make budgetary provision for the amount ultimately established. E) Industrias Infinito, for its part, shall cooperate with and permit all activities intended to carry out the ordered remediation. F) It directed that the judgment be brought to the attention of the Ministerio de Hacienda, the Área de Servicios Públicos Generales y Ambientales de la Contraloría General de la República, the Área de Derecho Agrario-Ambiental de la Procuraduría General de la República, and the Defensoría de los Habitantes so that they may take the actions falling within their respective authority. G) It ordered the Registro Nacional Minero to cancel the concession granted to Industrias Infinito and processed under expediente number 2594. H) It ordered that the judgment be communicated to:
  • 1)MINAET, for the purpose of initiating the corresponding administrative proceedings against Nombre110793 , Nombre78804 and Nombre223542 ;
  • 2)the Ministerio Público, to determine whether criminal proceedings should be brought against Nombre44592 , Roberto Dobles Mora, Nombre22026 , Nombre110793 , Nombre78804 , Nombre223542 , Nombre223268 and Nombre223535 ; and
  • 3)the prosecution office of the Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica, for the purpose of investigating the conduct of its member Sergio Artavia Barrantes during the proceedings. I) It ordered the defendant party to pay both categories of litigation costs.

III.Dissatisfied with the judgment, the Instituto Latinoamericano de los Derechos Humanos y la Paz Social Sociedad Anónima; Nombre22026 together with Nombre110793 ; Nombre78804 together with Nombre223542 ; Nombre223268 ; Nombre223535 ; IISA; Sinac; Nombre223264; and the State filed appeals on points of law (recursos de casación). Nevertheless, interlocutory order n.° 1355-A-S1-2011, issued at 12 hours 20 minutes on 25 de octubre de 2011, dismissed those filed by the aforementioned Instituto and by Nombre22026 , Nombre110793 , Nombre78804 , Nombre223542 , Nombre223268 and Nombre223535 . The State’s appeal was admitted in its entirety, while those of Industrias Infinito, Sinac, and Asocrucitas were admitted in part. Before examining them, it should be noted that the appeals filed—particularly those of Nombre223267 and Asocrusitas—are presented in an unclear manner that required this Chamber to restructure them.

It was therefore necessary to reorder and recharacterize both the procedural and substantive grounds of appeal (which had previously been admitted), taking into account the relief sought, the rules governing appeals on points of law, and the grounds provided for in the Código Procesal Contencioso Administrativo (CPCA). All repetitive arguments are likewise omitted. Nombre223267 is advised that, under the rules governing appeals on points of law and pursuant to provisions 137, 138 and 150 ejúsdem, defects arising from violations of procedural rules must necessarily—given the consequence attributed to them, namely remand (reenvío)—be decided first. Only if those claims do not succeed—that is, once the proper conduct of the proceedings has been verified—may the claims alleging violations of substantive law be examined.

IV.In briefs filed on 22 de noviembre de 2011 (folios 4841 et seq.), the plaintiffs and the supporting intervener on the plaintiffs’ side (coadyuvante activa) address the admitted grounds of the appeals on points of law (recursos de casación) filed by the co-defendants and the supporting intervener on the defendants’ side (coadyuvante pasiva). As to the appeal filed by Industrias Infinito, they explain that it essentially repeats the response to the complaint that it submitted. It lacks relevance and legal skill. It disregards the Court’s investigatory powers and the principles governing administrative judicial proceedings (proceso contencioso administrativo). It systematically repeats the same five arguments it advanced throughout the proceedings. It ignores the judgment’s lines of reasoning. It is disrespectful toward the judges. Finally, it exhibits “padding,” totaling 1185 pages and containing extensive, poorly refined comparative tables, unnecessary annexes and incomplete citations, as well as partial transcripts of testimony without indicating the time and date thereof.

As to the procedural defects, they invoke the principle of “preclusion” (preclusividad) as their principal ground of opposition. Under articulo 137 inciso 2) del CPCA, they state, an appeal on points of law based on procedural grounds may be invoked only by a party that was prejudiced and provided that it sought correction of the defect. In this case, they assert, the appellant did not timely challenge any of the defects it now outlines. Notwithstanding the foregoing, they address and oppose the procedural claims by topic and subtopic; thus, they contest the matters concerning:

  • 1)The judges’ partiality during questioning and their handling of witnesses, referring to the allegations concerning: 1.1) the belligerence of Judge Fallas, 1.2) the introduction of facts not raised by the parties, 1.3) inquisitorial questioning, 1.4) the unjustified restriction of Nombre223267’s defense, and 1.5) the rejection of evidence on the court’s own motion (prueba para mejor proveer), the refusal to allow substitution of a witness, and the taking of testimony that Industrias Infinito had withdrawn.
  • 2)The acceptance, without debate, of new facts not advanced by the parties, relating to: 2.1) the error in identifying tree species, 2.2) the depth limit, 2.3) the public road, 2.4) the absence of official approval (visado); on this point, they also oppose the claims concerning 2.5) inconsistency between the facts alleged in the complaints and those found proven, 2.6) fragmentation of facts, 2.7) violation of the principles of equality of arms and good faith between the parties, 2.8) dismissal of Nombre223384’s complaint, and 2.9) abusive consolidation of proceedings.
  • 3)The claim that the judgment is contrary to the prevailing technical and scientific position, specifically regarding: 3.1) reversal of the burden of proof, 3.2) the assessments of the evidence concerning: 3.2.1) the environmental impact on the aquifer, 3.2.2) the cost-benefit assessment, 3.2.3) the use of explosives, 3.2.4) the destruction of cyanide, 3.2.5) the tailings pond (laguna de relaves), 3.2.6) modification of the project, and 3.2.7) the potential for acid drainage.
  • 4)The lack of reasoning or arbitrary reasoning in the ruling.
  • 5)The acceptance of the fact concerning the public road.
  • 6)Errors in the judgment’s “presentation.”
  • 7)Conflict with res judicata (cosa juzgada). As to IISA’s substantive objections, they reject those as well: 1) the “second general ground,” they contend, reiterates the res judicata argument, which they likewise reject. 2) Under the “third general ground,” they address the following matters: 2.1) the precautionary principle (principio precautorio), 2.2) the discrepancy between Nombre223541 and the DGM, 2.3) the removal of the public road from the public domain (desafectación), 2.4) the mining moratorium decree (Decreto de moratoria a la minería), 2.5) the extension of environmental viability (viabilidad), 2.6) the public hearing concerning modifications to the project, 2.7) the scope of the exploration permit, the Decreto de moratoria, and the principle of non-retroactivity, 2.8) expiration of environmental viability, 2.9) modification of the project and the need for a new environmental impact study (estudio de impacto ambiental, EsIA), 2.10) conversion of the concession act (acto de concesión) and the principle of preservation of administrative acts, 2.11) the public interest and the project’s national desirability, 2.12) the public domain and its removal therefrom, 2.13) acts not subject to challenge, 2.14) negligence in identification and damage caused by land-use change (cambio de uso de suelo), and 2.15) diagrams of the chemical processes. Regarding Sinac’s appeal on points of law, they oppose the grounds invoked. As to the violations of procedural rules, they contest both the first ground of disagreement—conflict with res judicata—and the second—lack of reasoning in the challenged judgment—because the legal provisions supporting the conclusion that the other acts cannot be challenged in that jurisdiction are not clearly and specifically identified. Likewise, among the alleged violations of substantive rules, they challenge the third admitted ground of disagreement, concerning the improper application or interpretation of legal rules, or failure to apply them, on the basis that the decision was contrary to voto n.° 6922-2010 de la Sala Constitucional. They also challenge the fourth ground, concerning the disregard of evidence (preterición de prueba) from administrative file AH01-PM03-2008 when resolución n.° 244-2008-SHC was analyzed in relation to the clear-cutting (tala rasa) of trees. They similarly object to the appellant entity’s assertion that the Court criticized the failure to take Decreto Ejecutivo n.° 25700-MINAE into account, since what the Court stated was that species protected from cutting under that Decreto exist in the area where the cutting occurred. They also challenge Sinac’s allegation concerning the improper assessment of the testimony of Nombre223545 and Nombre223268 to justify, respectively, the alleged errors in identifying tree species and the haste with which the cutting work was performed. They further oppose the claim concerning the award of costs because, in their view, Sinac lacked sufficient grounds to litigate, given that defects in the authorizations issued by that institution were proven. As to the State’s challenge, the plaintiffs and the supporting intervener on their side contest the grounds asserted and request their rejection. Specifically, they oppose the first claim of conflict with res judicata and the alleged direct violation of law through erroneous interpretation, failure to apply, and improper application. Within this objection, they state, the Procurator’s grounds of disagreement should be rejected with respect to: first point, the matter concerning proven fact 32, addressed in considerando XV, namely the nullity of Decreto Ejecutivo n.° 34801-MINAET, with the allegation that the procedure established in artículo 361 de la LGAP should have been followed for its promulgation because it was a generally applicable administrative act (acto administrativo de alcance general). Second section, the matters stated in considerando XVI, which found that resolución n.° 244-2008-SCH, issued by Área de Conservación Arenal-Huetar Norte, was vitiated by misuse of power (desviación de poder), because it allowed the cutting of threatened species or species protected from cutting, based on an absolutely null act: Decreto Ejecutivo n.° 34801-MINAET; and further because environmental damage had been caused and the liability of Nombre223267 and the State was established. Third subsection, the matters stated by Tribunal Contencioso in considerando XII of the challenged judgment, declaring resolución n.° Nombre223541 null based on the violation of artículo 223 de la LGAP because a new EsIA was not required, as mandated by preceptos 17 de la Ley Orgánica del Ambiente (LOA) y 3 del Código de Minería; the precautionary principle, set forth in norma 11 de la Ley de Biodiversidad, served as the basis for that requirement. It was also declared null because no public hearing was held. Fourth point, the challenge to the Court’s statement in considerando XII of the challenged judgment that the Project’s environmental viability, granted by resolución n.° 3638-2005-SETENA, had expired when n.° 170-2008-SETENA was issued. Fifth subsection, in which the State objects to the Court’s finding, under proven facts 9 and 10 of the challenged judgment and further developed in considerando XI, that resoluciones 3638-2005-SETENA, Nombre223541 y R-217-2008-MINAE violated the principle that a rule may not be derogated from in an individual case (principio de inderogabilidad singular de la norma), because Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE (Decreto de moratoria) was not applied. In addition, they note, the State’s representatives dispute the judges’ finding that resolución n.° R-578-2001-MINAE could not be converted because it had been annulled by Sala Constitucional and the moratorium remained in force; they add that this also disregarded the precautionary principle. Sixth point, the State’s challenge to the Court’s ruling under proven facts 43, 45, 46 and 53 of the challenged judgment, developed in considerando XVII, in which it found that resoluciones 3638-2005-SETENA, Nombre223541 y R-217-2008-MINAE are null because construction of the tailings pond permanently affects a public road that has not been removed from the public domain. Seventh, the objection to the nullity declared because the flow diagrams describing the Project’s chemical process lacked the signature and seal of a chemical engineer—proven fact 55 and considerando XXIX. Eighth, the Procurator’s assertion that artículo 189 de la LGAP was violated when resolución R-217-2008-MINAE was annulled because the doctrine of conversion of an administrative act (instituto de la conversión del acto) was not accepted. Finally, ninth, they also express disagreement with the Procurator’s assertions concerning the alleged violation of statutory provisions governing the activities of Procuraduría General de la República. As to Nombre223264’s appeal, the plaintiffs and the supporting intervener on their side assert that both general grounds alleging violations of substantive rules (artículo 138 inciso c) del CPCA) must be rejected. They consider the allegations to constitute disagreement with the assessment of the evidence in the challenged judgment. In other words, they amount to an indirect violation of law through improper assessment or disregard of evidence (inciso a) del numeral indicado). Consequently, they assert, the appeal is improperly grounded. They refer specifically both to the first ground invoked, “improper application of the precautionary principle,” and to the appellant’s second objection, “improper application and interpretation of legal rules concerning the cost-benefit balance.” As a general request made with respect to all the appeals filed, the plaintiffs ask that, should this Chamber deem it appropriate to decide the appeals based on violations of substantive rules, it analyze the grounds of absolute nullity (nulidad absoluta) alleged in Nombre223537’s complaint, on which the Court did not rule and which are summarized, in particular, in the discussion of the appeals filed by Industrias Infinito and the State.

Violation of procedural rules

V.First challenge. In points 1.1., 1.3, 2.5., and 5.2. of its appeal, under different designations, Industrias Infinito essentially alleges bias on the part of the Court. It contends that the judges in this matter were biased, as evidenced by Judge Fallas’s political militancy and his public statements on the Internet opposing former president Nombre44592 and his administration, from which the Court’s ideological position may be inferred in proceedings concerning acts issued by that Administration. The Court should therefore have recused itself. More specifically, the aforementioned judge mixed his political and ideological views with his duties as a member of the Court. It recounts that, since April 2007, on the website “Tribuna Democrática,” this judge expressed views opposing the Nombre223535 Administration. It partially transcribes what it claims is an excerpt from a publication dated 3 de agosto de 2007 concerning the Free Trade Agreement with the United States of America (Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de Norteamérica, TLC).

It lists other websites where, it says, similar statements may be read. It alleges that this position adverse to the Nombre223535 administration is reflected in the judgment, when it states that the detected illegalities and declared nullities were intended to secure approval of the project, and infers from this a possible concurrence of wills to move it forward; on that basis, it was deemed appropriate to notify the Ministerio Público of the involvement of Nombre44592, Roberto Dobles Mora, Nombre22026, Nombre110793, Nombre78804, Nombre223542, Nombre223268, and Nombre223535, so that it could determine whether proceedings should be brought against them. It asserts that, given that ideology, it is unsurprising that the Court characterized the conduct of the Poder Ejecutivo without legal or evidentiary support, going so far as to include officials in their personal capacities. It maintains that the Court’s impartiality was compromised because the proceedings concerned acts issued by an Administration that Fallas Redondo openly opposed.

In its view, rules 31 of the LOPJ, 49 subsection 6), and 51 of the CPC, which it cites as having been violated, required the Court to recuse itself from hearing this case. In support of its position, it reproduces legal scholarship on the subject. Nombre223267 also argues that the bias is reflected in “the Court’s deliberate failure to recognize res judicata (cosa juzgada) (…), the introduction in the judgment of new facts and decisive arguments not alleged by the plaintiffs, reliance on nonexistent evidence and contradiction of the evidence entered into the record, excessive participation in questioning the witnesses (…) and deciding issues not raised by the parties” (point 1.1. of the appeal). It further alleges excessive involvement and a loss of objectivity in the admission and taking of evidence (recepción y evacuación de la prueba). It discusses the role of the judge in an oral procedural system and the requirement of impartiality.

It states that, in the procedural system, the questioning of witnesses by both parties constitutes the essence of the evidentiary dialectic; specifically, provision 107 of the CPCA allows the members of the Court to question witnesses. It clarifies, however, that their role and status as a neutral third party prevent them from becoming inquisitors who engage in lengthy, unsettling, and abusive questioning, which, it asserts, is precisely what occurred in this case. This is evident, it says, in the issues concerning the depth of extraction and the impact on the lower aquifer. It partially transcribes the testimony of Nombre223543 and asserts that this testimony shows that the extraction issue was developed by Judge Fallas, even though it was not an issue developed by the plaintiff. By way of example, Nombre223543 testified that the official letter approving feasibility imposed a technical condition: a maximum extraction depth down to an elevation of 75 msnm, which was incorporated into the concession instrument, accepted by the party she represented, and whose breach would result in cancellation of the exploitation right.

It explains that, during the plaintiffs’ questioning, the authorized depth was not a matter of interest because it was understood to be a technical limitation; nevertheless, it asserts, Judge Fallas questioned this expert witness on the matter, even though it was neither included in the complaint nor developed by the plaintiffs. It explains that the same occurred with witness Nombre149057 (whose testimony it also partially reproduces), who was called to testify as to whether the “project would have a negative impact on groundwater”; nevertheless, Judge Fallas questioned him about the depth of extraction, which, it insists, was not at issue in the complaint, and the questioning technique was not the most effective way to address such a technical subject. The Court’s active role is also evident in the manner in which Judge Loaiza addressed the issue of the public road, beginning when it was introduced during Nombre223268’s testimony, and in the questioning of Nombre223542, who was questioned beyond the factual circumstance for which the witness had been called and was even ordered to state an opinion in advance concerning the application for an easement (servidumbre).

It cites judgment 1730-2010 of the Sala Constitucional concerning bias and the taking of evidence, provisions 82.1 of the CPCA, 316 of the CPC, and 180 of the CPP, and decision 140-2000 of the Sala Tercera. It states that all the foregoing examples demonstrate that the Court acted with bias, exceeded its powers by taking the place of the parties, lacked objectivity, and violated the right of defense, the defense strategy, and the principle of procedural equality; this reveals that it had already adopted a position at the outset of the hearing (point 1.3. of the appeal). It complains that there was inquisitorial questioning and improper interruptions during witness testimony. It again reproduces judgment 1793-2010 of the Sala Constitucional. It objects to the inquisitorial questioning of witnesses, which was challenged by the defendants during the hearing. It states that the administrative-litigation judge (juez contencioso) is responsible for presiding over the hearing, but not for assuming a leading or inquisitorial role in questioning witnesses.

In this case, it warns, the judges subjected the defendants’ witnesses to a lengthy and tortuous questioning process, which was challenged by counsel for the defendants, particularly counsel for IISA. It transcribes “some of the interventions” concerning this issue that occurred during the testimony of Nombre223546, Nombre223268, Nombre223545, and Nombre223547. It recounts that, on those occasions, objections were raised based on respect for the right of defense, equality between the parties, impartiality, and the existence of harassment because the witnesses were prevented from testifying spontaneously and without interruption. It says that the Court interrupted the witnesses during their spontaneous testimony and while the parties were asking questions, conducted two rounds of questioning in violation of article 107.2 of the CPCA, and suggested to the witnesses that they were contradicting themselves without giving them an opportunity to clarify.

Regarding the second round of questions, Nombre223267 asked whether the parties would be entitled to question the witnesses and transcribes the Court’s ruling denying them that opportunity. Nor were the parties permitted to ask questions so that the witnesses could clarify confusing matters remaining after the Court’s questions. All of this disregarded the dignity of the witnesses, spontaneous testimony, and the right of defense. It adds that the Court could not berate or question witnesses regarding their credibility or contradictions, but instead was required to assess the testimony in accordance with the rules of sound judicial discretion (sana crítica) (artículo 82.4 del CPCA). It cites decision 521-2008 of the Sala Tercera (point 2.5, of the appeal). It further alleges that there was a “wholly novel and creative hearing conducted by the Judges without an opportunity to respond.” It charges that, during the hearing, the Court abused its powers and, under the pretext of ascertaining the substantive truth (verdad real), created a factual basis different from that presented by the plaintiffs and contested by Nombre223267, “directing the questioning along the lines that enabled them to prove the facts they themselves had constructed, in flagrant violation of the principles of consistency (congruencia), impartiality, and due process.” As “examples of the Court’s creative and innovative approach,” it cites the following reproductions concerning the taking of evidence: a) Judge Loaiza’s questioning of witnesses: Nombre110793 regarding the environmental bond (garantía ambiental), Nombre223547 regarding soils, Nombre223543 regarding field visits, Nombre223545 regarding the forest, and Nombre24687 regarding explosives; and b) Judge Fallas’s questioning of witness Nombre24687 regarding that final subject (explosives).

From this, it asserts, it follows that the members of the Court “were conducting a different proceeding based on their own facts and presumptions, which they attempted to prove (sic) as the trial progressed,” thereby violating the right of defense (point 5.2. of the appeal).

VI.From the foregoing account, it follows that Nombre223267 alleges bias on the part of the Tribunal based on two circumstances: A) Judge Fallas’s failure to comply with the duty to recuse himself (obligación de inhibirse); B) excessive prominence and loss of objectivity in the taking of evidence (evacuación de la prueba). Regarding the allegations concerning Judge David Fallas Redondo arising from publications he made on the Internet, in which he expresses a critical position on the approval of the TLC, this Chamber must state the following. Freedom of expression is a fundamental right enshrined both in the Political Constitution (provision 28) and in the Universal Declaration of Human Rights (provision 19). The former provides: “No one may be harassed or persecuted for expressing opinions or for any act that does not violate the law. / Private actions that do not harm morals or public order or cause injury to third parties are beyond the reach of the law. / Nevertheless, clergy members or laypersons may not engage in political propaganda in any form by invoking religious grounds or using religious beliefs as a means.” The latter, in turn, provides: “Everyone has the right to freedom of opinion and expression; this right includes freedom from interference because of one’s opinions and the freedom to seek, receive, and impart information and opinions through any media and regardless of frontiers.” With respect to judges, this right is limited in political-electoral matters, as well as in relation to matters they are called upon to hear.

Regarding the former, Article 9 of the LOPJ provides, insofar as relevant: “All officials and employees of the Judiciary are prohibited from: […] 5. Participating in any political-electoral process, except by casting their vote in general elections. / 6. Taking an active part in meetings, demonstrations, and other political-electoral or partisan activities, even when such activities are permitted to other citizens.” The Electoral Code (both in its current and former wording), in turn, establishes that justices and officials who administer justice may not participate in political-party activities, attend political clubs or meetings, use the authority or influence of their offices for the benefit of political parties, display party emblems on their homes or vehicles, or make any other kind of partisan display; consequently, they may exercise only the right to cast their vote on election day (provisions 146 of the version currently in force and 88 of the repealed version).

It follows from the foregoing that those who administer justice are not barred from expressing opinions on matters of interest to them, particularly matters of national concern; rather, subject to the limitation already noted, they are protected by the aforementioned freedom of expression. Clearly, exercising that right entails that, if they are called upon to decide a specific issue on which they have expressed an opinion, they are obligated to recuse themselves from hearing that proceeding, without prejudice to any motion for recusal (recusación) that one of the parties may file. The foregoing is a clear consequence of the principle of impartiality and of the provisions of provision 8, subsection 3, in conjunction with Article 191, both of the LOPJ, which state that judges may not express, or even privately insinuate, their opinion concerning matters they are called upon to decide or hear.

Likewise, it should be noted that this is one of the grounds for disqualification and recusal (inhibición y recusación) provided for in the Code of Civil Procedure, which applies supplementarily to contentious-administrative proceedings (proceso contencioso administrativo). Irrespective of when such statements are made, it is clear that the determining consideration is to prevent a judge from participating in the resolution of a matter on which the judge has already expressed an opinion, regardless of whether those statements were made before or after the proceeding was instituted. Failure to comply with this mandate constitutes an extremely serious offense and must be reported to the Ministerio Público. A prejudgment (adelanto de criterio) may also, in some cases, be evidence of a judge’s bias; to that extent, it would constitute a reason for the judge to withdraw from the case in order to safeguard the principle of impartiality arising from canons 35, 39, 41, 42, and 154 of the Constitution and recognized in mandate 8.1 of the American Convention on Human Rights, which provides: “Every person has the right to a hearing, with due guarantees and within a reasonable time, by a competent, independent, and impartial judge or tribunal previously established by law, in the substantiation of any accusation of a criminal nature made against that person or for the determination of that person’s rights and obligations of a civil, labor, fiscal, or any other nature.” In light of the foregoing, this Chamber finds no impropriety whatsoever on the part of Judge Fallas Redondo in the present matter.

His statements cannot be classified as falling within the prohibition established by the aforementioned bodies of law and, to that extent, fall within the essential content of his fundamental right to freedom of expression, which is enjoyed by all inhabitants of the Republic. It should be noted that all the publications cited by the appellant concern the controversy that arose over the approval of the TLC and the political orientation of the aforementioned judge. Nevertheless, there is no basis whatsoever for concluding that he expressed an opinion on the legality of the concession. Seeking to equate this issue with the TLC entails an excessive extension of the limitations imposed on judges, by virtue of their office, with respect to their freedom of expression, as well as of the grounds for disqualification provided for in the legal system. From another perspective, this adjudicative body finds no evidence confirming that the judge in question holds convictions that could specifically prevent him from rendering an impartial judgment and thereby lead to a defective decision.

Nor does the conduct attributed to Judge Fallas Redondo fall within the specific provisions of the Code of Judicial Ethics, specifically numeral 9, subsection 1). There is no evidence that, before the present matter, that judicial officer had adopted specific positions or engaged in specific conduct concerning the open-pit mining concession or, in particular, the concession at issue here. What emerges is that, like any judge, once the evidence had been taken and the legal arguments concluded, he fulfilled his duty to reach a particular decision, which might not be shared by all parties, participants, or supporting intervenors (coadyuvantes). It bears repeating that neither the transcription nor the summary contained in Industrias Infinito’s appeal supports an inference, even indirectly, that before being assigned the case or during its processing this judge expressed any opinion regarding Proyecto Minero Crucitas in general, much less prejudged how he would rule; accordingly, there is no indication of bias on his part.

In any event, even setting aside the preceding arguments, it must be noted that at no time during the proceeding, including the oral and public trial, did the appellant file the corresponding motion for recusal alleging that Judge Fallas Redondo should not sit on the Tribunal charged with hearing this matter. Under Article 137.2 of the CPCA, this demonstrates the informality of the claim. Under that provision, for a procedural defect (vicio procesal) to be reviewable in cassation (casación), the party must have sought its correction through the avenues provided by the legal system.

VII.Regarding the second segment of the claim (point B), concerning the Tribunal’s prejudice during the evidentiary phase (etapa de evacuación probatoria), the following should be noted. As this Chamber has stated, the Contentious-Administrative Procedure Code introduced paradigmatic changes in contentious-administrative justice. Along these lines, it incorporates oral proceedings (oralidad) as a means or mechanism for administering justice and, with them, their inherent principles, such as adversarial proceedings (contradicción), immediacy (inmediatez), and concentration of evidence (concentración de la prueba). The new contentious-administrative regime adopts a mixed system combining written and oral proceedings; it introduces an oral process conducted through hearings. The new process focuses on the person. It provides the tools necessary to humanize and democratize the judicial system. The constitutional tenets of justice, due process, and effective judicial protection (tutela judicial efectiva) serve as guides throughout every procedural stage.

In short, the aim is to realize the values inherent in a democratic state governed by the rule of law. To that end, the search for substantive truth (verdad real) was established as the guiding principle of the entire proceeding and, consequently, of the conduct of the procedural actors, particularly the judges. In this regard, see, mutatis mutandis, judgments of this Chamber numbers 290-F-SI-2009 of 10:30 a.m. on March 20, 2009, and 1357-F-SI-2010 of 2:09 p.m. on November 4, 2010. Viewed through this lens, the court’s case-management powers (poderes ordenatorios), as well as its authority concerning evidentiary matters, are strengthened in comparison with those traditionally found in other jurisdictions where written proceedings predominate. Consequently, judges play a leading role not only in conducting hearings and streamlining the proceeding generally, but also in receiving and ordering evidence.

With regard to how witness testimony and expert-witness testimony (testimonial pericial) are to be taken, the court shall moderate the examination, preventing the witness from answering misleading, leading, or irrelevant questions; it shall ensure that questioning takes place without undue pressure and without offending the dignity of any person; after the witness’s account, it shall permit direct examination, first by the party who offered the witness, then by the other parties in the order it deems appropriate, and finally by the members of the Tribunal itself (mandate 107, subsections 2 and 3). Upon completion of the taking of evidence, provision 109 states, the Tribunal shall set the time during which the parties may present their closing arguments. Likewise, to clarify the substantive truth of the disputed facts, the case-management judge (juez tramitador) may, on the court’s own motion, order the admission of any evidentiary material that was not offered (provision 93.3).

Similarly, the Tribunal may order the reopening of the arguments when it considers it necessary to receive new evidence or supplement evidence already admitted (Article 110.1); along the same lines, the cassation body (órgano casacional) has the authority to order any evidence or measure needed to better decide the case (norm 148.1).

VIII.As relevant to the matter at hand, after reviewing the videos of the testimony cited by the appellant company, this Chamber concludes that its allegations are unfounded. It is apparent that, in response to the various rulings issued by the Tribunal on its own motion or as a result of the parties’ objections and requests for directions, the representatives of Nombre223267 did not file the corresponding motion for reconsideration (recurso de revocatoria), except for the one implicitly made during the examination of Nombre223543, which was tacitly granted when attorney Bernal Gamboa Mora, Apreflofas’s legal representative, was ordered to narrow his question (see the video file at 10:35:00 on October 12, 2010). Accordingly, under subsection 2 of canon 137 of the CPCA, the claims raised were procedurally barred (precluyeron) and therefore may not now be asserted in cassation; the claim at issue must consequently be rejected.

IX.Without prejudice to the foregoing, and for the sake of completeness, the following must be noted. With regard to the complaint concerning interruptions by the Court during the spontaneous statements of witnesses and expert witnesses, as well as during the examinations conducted by the parties, although that circumstance is evident in the videos, it did not result in any denial of the right of defense (indefensión) or nullity (nulidad) that must be declared. Article 107, paragraph 2, of the Code governing this matter provides that, following the testimony, the party who offered the witness shall conduct the direct examination, followed by the other parties in the order the Court deems appropriate and, lastly, by the judges. Although this does not entail absolute rigidity during the taking of evidence (práctica probatoria), since a degree of flexibility consistent with the particular dynamics of this type of evidentiary means (medio de convicción) and, in general, of a mixed hearing-based proceeding (proceso mixto por audiencias) must be recognized, the fact remains that the Court must abide by the provisions of this rule.

This provision seeks to define or organize the course of the trial, beginning with questioning by the party that offered the evidence. However, if, in order to ascertain the substantive truth (verdad real), expedite the proceedings, or prevent certain relevant matters from being forgotten, the Court considers it useful to request clarification or ask a question, it is reasonable for it to intervene, thereby avoiding disruption of the witness’s train of thought and preventing the witness from having to make unnecessary repetitions later. Likewise, the fact that the judges question a deponent on more than one occasion cannot be deemed a violation of the right of defense, since the members of the Court may conduct questioning as often as they deem appropriate in order to ascertain the substantive truth. In this litigation (lite), the judges, through their questions, sought to fulfill that mandate, since they confined themselves to the subject matter of the proceeding and, in particular, to the matters under discussion.

Thus, the so-called “second round of questions” (that is, allowing a judge to resume questioning after his or her turn had ended) does not imply any partiality on the part of the Court or result in any denial of IISA’s right of defense, particularly since its counsel did not raise a proper objection. In this regard, it should be noted that this issue was expressly raised by the company’s representatives during the testimony of attorney Nombre223542 (see the corresponding video file at 13:54:00 on November 2, 2010); in response, Judge Eduardo González Segura clarified that the matter did not involve a second series of questions, but rather the taking of court-ordered evidence to better adjudicate the matter (prueba para mejor resolver), which was why the judges questioned the witness first. Thus, even on that occasion, the judges adhered to the literal wording of section 107 of the CPCA. In this regard, one of the attorneys for the defendant company made the following request to the Court: “Mr.

Presiding Judge, we have a request before the witness enters. The Court has indicated the possibility of conducting a second round of questions under Article 107. What we wish to ask is whether, if the Court conducts a second round of questions, notwithstanding what the provision states, we will be given an opportunity to conduct further examination or to ask about matters that we deem pertinent to our strategy. Excuse me, there was a directive from the Court stating that the parties were not permitted to question twice, the parties, but we therefore wanted to know whether, in this case, if that opportunity for a second round of questions were used, we would or would not be permitted to ask questions.” The Court ruled as follows: “[…] what 107 provides, since you cite that provision, is that after the testimony concludes, direct examination will be permitted; the party who offered the witness will begin and the other parties will continue, in the order the Court deems appropriate; the members of the Court may then question the witness.

In fact, because this is court-ordered evidence to better adjudicate the matter, the Court began and the parties were then given an opportunity to ask questions. There is no second round of questions, or at least none has been ordered. The Court has not ordered one; it is simply that, because the Court questioned the witness first, given that this was court-ordered evidence to better adjudicate the matter, if the parties’ questions were to raise some issue requiring clarification, the same procedure normally followed when the Court is left with a doubt after your questions would apply. That is why the Court complies with 107, which requires it to question the witness last, but no round of questions would thereby be opened, nor has the Court so ordered. Thus, don Mauricio was already given an opportunity and did not wish to ask any questions; neither did don Óscar or Industrias Infinito; don José Manuel was not present; we proceeded to don Edgardo, and don Bernal remains.

Therefore, there is no such round, or at least none has been ordered, and consequently there is none […]” The representative of the defendant company clarified that “[…] my question, Mr. Presiding Judge, was not whether one had been ordered; it was whether, since the Court would be questioning twice, we would have [an opportunity], but I understand from the instructions that there is none and that the decision not to allow a second round remains in effect.” The Court stated: “No, no, no. In fact, the Court would comply with 107 insofar as it questions the witness at the end only if doubts remain based on what you or the parties have asked; but the Court questioned the witness first because it was court-ordered evidence to better adjudicate the matter. The normal, usual system established in the Code has not changed. Well, I believe the point has been clarified.” The representatives of Industrias Infinito expressed no disagreement whatsoever and, much less, filed the corresponding motion for reconsideration (recurso de revocatoria); therefore, as already stated, they cannot now raise the issue on cassation appeal (casación).

Similarly, during the testimony of geologist Nombre223546, the State’s representative made the following request for direction (see the video file of October 7, 2010, at 12:11:25): “[…] Mr. Presiding Judge, in accordance with the right of defense, I wish to make the following observation: the page having already been identified, it is indeed page 2212; recital II refers to the environmental assessment of proposed changes to Proyecto Minero Crucitas. During the questioning and further questioning by the parties, the Court established that no questions should be asked because she stated that she was unaware of these changes. The question is whether the Court itself can observe this rule and whether the parties, in invoking the right of defense, may make these observations.” The Court ruled as follows: “Very well, don Mauricio, with regard to your request for direction, the Court rules as follows.

From this point forward, the parties must clearly understand that the Court does and will continue to do what it has done throughout the trial: it will ask whatever questions are necessary in accordance with the principle of substantive truth, which is our guiding principle. Accordingly, if we have a witness—and our clear limitation lies in the witness’s qualifications—who is an expert witness, it is clear to the Court that the witness is an expert on the subject; and because the witness is an expert on the subject, the Court is interested in learning, based on that expertise and knowledge, what the witness has to say regarding the relevant facts. Accordingly, it will ask this or any other expert witness whatever it considers relevant to deciding the matter. This would not constitute a violation of the right of defense, insofar as the Court has broad case-management and procedural-ordering powers (potestades de dirección y ordenación), and the parties’ right of defense is guaranteed with respect to their examinations, so that there is a balance between you, ensuring both that this party does not introduce through its examination matters that could prejudice you and that you likewise do not lead the witness.

But the Court—the Court is impartial as to both you and the witness—and the Court is making use of doña Nombre223546’s expertise as a geologist to ask her, as an expert, about other matters of interest to it in connection with the proceeding. At least from the standpoint of impartiality, there is no right of defense that, in the Court’s judgment, could be infringed. That is the course we will follow. We will not refrain from asking whatever questions are relevant to our decision in the matter, because that is our constitutional and legal duty. We will indeed guarantee balance in the adversarial proceedings (contradictorio), because otherwise each party could ask whatever it wished and introduce matters that would confuse the witness, and that would, so to speak, somehow contaminate or cloud the evidence. But the Court finds no violation, and from this point forward that is the direction: the Court will ask questions, and that is why it questions witnesses last, so that, based on the matters you introduce and those we identify in the evidence, we can question the witness.

It is important to make clear here that, although the witness said—indicated—that she did not participate in the modifications, that is different from our now wishing to ask her, in her capacity as an expert, to give us her opinion on particular matters, bearing in mind that she did not participate, and that fact will be taken into account in the judgment. But our interest as a Court—indeed, our constitutional and legal duty—is to ascertain the substantive truth, and we will make use of all available elements, including the witnesses who are here, to pursue that principle. That will be the direction from this point forward, so that you may bear it in mind.” None of the parties objected; on the contrary, the requesting party, the Procurator, stated: “Mr. Presiding Judge, I appreciate the Court’s having taken the time to consider this matter.” It is therefore clear that the parties accepted the manner established by the Court for its participation in the examination of expert witnesses, and their opportunity to challenge it was consequently foreclosed (precluyó).

X.In a different vein, and for the sake of completeness, after analyzing the evidence cited by the appellant in support of the grievance, this Chamber determines that the Court likewise displayed neither bias nor excessive assertiveness, but at all times acted in a balanced manner, guaranteeing all parties the right of defense. In this regard, it even intervened on its own initiative during the questioning of the plaintiff’s witnesses; moreover, it admonished both the representatives of Nombre223267 and the State and those of the plaintiff. By way of example, during the questioning of geologist Nombre223268, see the video file at 16:35:00 on October 8, 2010, it corrected attorney Gabriela Cuadrado Quesada, representative of Nombre223537, because of her conduct during the hearing and instructed her not to repeat it. Likewise, when attorney Edgardo Araya Sibaja, representative of the supporting intervenor on the plaintiff’s side (coadyuvante activa), introduced the new fact at the hearing held on October 22, 2010, see the video file at 19:58:35, the Court admonished him because of the imprecise manner in which he did so, requiring him to remain consistent in his statements.

Moreover, on several occasions, either at the defendant’s request or on its own initiative, it disallowed questions posed by the plaintiffs to witnesses or expert witnesses (testigos-peritos); for example, during the presentation by geologist Nombre223268, the Court, on its own initiative, rejected as irrelevant the question posed by attorney Araya Sibaja (20:12:50). Likewise, because it was repetitive and following an objection by the State, it excluded another question posed by the same attorney (21:59:29). On that same occasion, in response to an intervention by attorney Artavia concerning the possibility of not asking the expert witness to leave the courtroom, the Presiding Judge stated: “[…] regarding what don Sergio raised, […] these measures that are adopted as the proceedings unfold are prompted by circumstances that arise, circumstances that were not anticipated; situations have arisen that require the Court, in accordance with its authority, to take the measure of asking the witness to leave, even if, in your view, the objection is merely formal, precisely to prevent you, through conduct we have observed, from influencing the witness’s answer.

This is within the Court’s authority, because the Court must ensure the greatest possible impartiality, transparency, and spontaneity from all witnesses. That is why it has made this decision. It is not that the decision necessarily had to be made at the outset or can never be made again; no, no, the rules are flexible, the proceedings are flexible, and circumstances will arise that require us to make decisions. These are not predetermined rules that are simply always applied or never applied; thus, that is why we have made this decision. It strikes us as highly self-serving for you now to say, in order not to prejudice your witness, that the question is leading or repetitive, because if that were so, you would have done so from the outset.” He further added: “[…] Not at all; we do not believe whatsoever that there is the imbalance you seek to portray between your witness and the plaintiffs’ witnesses, because the length of time the witness has been here is merely circumstantial.

That is, if she has been sitting here for so many hours, it is because all the parties appear—and precisely as part of their right of defense—to be interested in asking her about certain matters, given that she was familiar with all the environmental impact studies (estudios de impacto ambiental), the annexes, served as the environmental manager (regente ambiental), and had previously been a consultant. Therefore, the Court cannot limit the time available for the parties to ask questions. Just as you had sufficient and ample time to question the witness, so must the other parties; thus, we cannot limit that right. It is purely circumstantial. Similarly, if you needed to ask a witness for the plaintiff whatever questions you needed to ask, provided they were appropriate in the Court’s judgment, you would also have to be given the necessary time. But there is no prejudicial treatment of one party’s witness to your detriment and for the benefit of others, because the Court cannot allow that.

That is, it cannot be so. I must therefore point this out to you because, from the standpoint of transparency, it is important for the Court to clarify this circumstance. It is not at all as you portray it, and I hope you understand that clearly. Those are the instructions from this point forward; these are circumstances that arose in the course of the proceedings.” Along the same lines, Judge Fallas added: “[…] don Sergio, a short while ago you made a statement that genuinely concerns me. You raised the possibility, or left open the possibility, that this witness was being treated differently, and you said that she was yours, or belonged to your side, the party you represent. First, let us recall that, according to what was discussed at the preliminary hearing, doña Nombre223268 is a witness common to all parties. Look, and I am going to be very transparent about this: I believe everyone here is tired; it has been an arduous day for everyone, including doña Nombre223268.

She is here not because the Court wants her to be here, but because you filed a request to have her testimony moved forward. You stated that she was an essential witness and submitted documentation showing that she was leaving the country, which is the essential circumstance. If she were not leaving the country, we could readily have decided to divide the questioning so that everyone remained on an equal footing, but this is an exceptional circumstance, truly outside all the parameters to which we are accustomed. Therefore, if we are here at this hour, it is not because of any particular treatment of the witness, much less of the attorneys. And there is something else, don Sergio: I do not recall how long you spent questioning her, but it was well over an hour. Everyone else may do so as well. You were allowed to do so under these circumstances affecting the witness, and we must guarantee the same opportunity to the others.

Therefore, this is not a whim of the Court; it is not a situation involving doña Nombre223268 personally, but rather her particular circumstances: she is leaving the country on Monday for several weeks, according to the documentation you submitted to us.” This Chamber agrees with the Court’s assessment. There was no imbalance or unequal treatment in that particular case or with respect to the remaining persons who testified. The time taken to receive the testimony of one witness or expert witness rather than another was not attributable to any hidden purpose on the Court’s part or to an intention to harass or intimidate them, but rather to their respective areas of expertise and the particular knowledge each possessed regarding the circumstances. It should be noted that Ms. Nombre223268 is a geologist with a master’s degree in hydrogeology and served as the Project’s environmental consultant and environmental manager; attorney Nombre223542 is the head of the National Mining Registry and was responsible for processing the easement (servidumbre) requested by IISA; Ms.

Nombre223543 was an official of the Directorate of Geology and Mines, was tasked with analyzing the Project’s original study in her capacity as a geologist, and was the person who established, as a technical condition, the elevation of 75 meters above sea level (metros sobre el nivel del mar, msnm) as the extraction limit; Mr. Nombre149057, also a specialist in hydrogeology, participated in the assessment of the Project’s hydrogeological conditions, both for the environmental impact study (estudio de impacto ambiental, EsIA) and its annex and for the modification; Ms. Nombre223546, a former Setena official, examined the EsIA submitted by Industrias Infinito; and Mr. Nombre223547 is an agricultural engineer with a master’s degree in soil science and an INTA official who was asked to submit a report on the possible loss of soil capability at the Project. Moreover, the fact that geologist Nombre223268’s presentation lasted more than 15 hours, as the judges properly stated, was due to her imminent departure from the country, a circumstance that she herself brought to the Court’s attention, asking it to continue the questioning so that she could devote the hours on Saturday and Sunday to preparing for the trip (23:44:03 on October 8, 2010).

It should also be noted that, while receiving attorney Nombre223542’s testimony, attorney Artavia Barrantes stated (see video file at 15:35:22): “[…] doña Nombre22026 raised with me her concern about how she could be assured—and she is going to appear voluntarily tomorrow—but how she could be assured that she would not receive the same treatment or the same arrest and imprisonment order that doña Nombre22026 received. So I told her that I could not assure her of that; it was the Court that would have to tell me whether it had ordered her detention or arrest, presumably in a ruling of which we were unaware. Therefore, it seems to me that, as attorneys, within the duties of courtesy and professional service we provide, including to witnesses, we must assure them that they will not suffer any discourteous treatment or treatment unworthy of a human being, and that she will not also end up sleeping tonight in OIJ cells, leaving me in an unprofessional position by assuring her of something I did not know I could assure her of, because I did not know whether the Court had ordered it.

That is the reason why, as a matter of courtesy and as a professional duty of mine—not to protect, but to inform witnesses—I raised the possibility that, in this case, a coercive measure (medida de coacción) might be imposed against her.” In response, the Court ruled: “[…] The Court would also add, as it has done on other occasions, don Sergio, that, in the Court’s view, your statements once again constitute disrespectful assertions toward the Court, yet again and repeatedly, because you once again invoke matters that, first, are already procedurally foreclosed (precluidos), and second, you speak of degrading treatment and imprisonment, suggesting a form of arbitrariness by the Court regarding which we had already admonished you, stating that we would not accept such assertions. The Court has at no time and in no manner acted arbitrarily; we have already emphasized that point and ruled on the particular matter, yet you again insist on suggesting indignity and on portraying as less than dignified the treatment you claim the Court accords witnesses, with the understanding and reaffirmation that the witnesses belong to the proceedings as a whole, not to one party. […]” As a result of the statement by the representative of Nombre223267, the Court was compelled to state its impartial position, without any of that party’s counsel expressing disagreement with that pronouncement.

This Chamber also observes that, on that same occasion, at 13:54:00 hours, attorney José Manuel Echandi, counsel for the supporting intervenor on the defendant’s side (coadyuvante pasiva), having not been present when his turn came to question the witness, requested permission to do so at that time, which the Court granted. Lastly, it bears emphasizing that on October 12, 2010, the Court firmly admonished attorneys Álvaro Sagot and Bernal Gamboa, stating that they were required to provide Ms. Nombre223543 with adequate food, and instructed all parties in those same terms so that the situation would not recur (video file, 14:51:48). In this Chamber’s view, none of the foregoing constituted a failure to observe the duty of impartiality; nor was there any torturous, inquisitorial, or abusive treatment. It remains to be mentioned, moreover, that this Chamber disagrees with the assertion that the maximum extraction depth down to the elevation of 75 msnm was immaterial because it had not been included in the complaint.

This is because the impact on the lower aquifer was expressly raised in Mr. Nombre223537’s complaint; see facts 20 and 21, as that limitation was intended to protect it. Furthermore, with regard to Judge Loaiza’s questioning of attorney Nombre223542, counsel for the plaintiff company likewise raised no objection whatsoever and therefore cannot assert one now on cassation (see the video file from 9:53:04 to 10:42:10).

XI.Lastly, it should be noted that in the section entitled “1.1. Grounds for recusal (motivo de inhibitoria) and loss of the judges’ impartiality and independence,” in addition to the alleged bias arising from statements made by Judge Fallas, the following are raised as further claims: “the introduction into the judgment of new facts and decisive arguments not alleged by the plaintiffs, reliance on nonexistent evidence and contradiction of the evidence entered in the record (autos), excessive participation in the examination of witnesses (…) and adjudication of issues not raised by the parties.” Nevertheless, they provide no specifics, and the appellant on cassation (casacionista) merely mentions them. Thus, because it does not explain what those allegations consist of, this Chamber finds itself compelled, by reason of that informality.

XII.Second procedural ground (cargo por la forma). In points 3.1., 7.1. and 7.2. of its appeal (impugnación), Nombre223267 argues, in essence, that two complaints or adjudicatory proceedings (procesos de conocimiento) involving very different facts were consolidated (acumularon) in this case. It states that the Tribunal based the suspension of the time-bar periods (plazos de caducidad) on the first complaint, namely, the one filed by Nombre223384, even though it did not meet the requirements for it to be deemed to set forth “legal facts,” but instead included references to news reports published in newspapers, most of which were undisputed (which is why the defendants objected). It presents a table comparing the factual allegations in that complaint with those that the Tribunal deemed proven, from which it concludes that the latter concern the issuance of “public acts or facts.” Accordingly, it adds, Nombre223384’s complaint should have been dismissed.

Consequently, it asserts, the defense based on expiration of the limitation period (excepción de caducidad) raised against Mr. Nombre223537’s complaint should have been sustained and that complaint should also have been dismissed, since it was filed to cure the deficiencies of the first complaint, in open evasion of law (fraude de ley) and in violation of the principle of good faith. It provides a chart concerning the facts alleged in the second complaint and those found proven in the judgment (point 3.1. of Nombre223267’s appeal; it should be noted that the other argument made under this ground is examined below, when the issue of the inconsistency (incongruencia) of this judgment is analyzed, because it concerns an alleged departure by the Tribunal from the facts set forth in the complaints and defined as disputed at the preliminary hearing). Under the heading “7.2. Violation of the principle of loyalty between the parties,” it states that all participants in proceedings must conduct themselves in a manner consistent with the dignity of Justice, the respect owed by litigants to one another, and loyalty and good faith; hence, the Tribunal must prevent procedural fraud (fraude procesal), collusion, and any unlawful or dilatory conduct.

In this matter, it explains, Nombre223384’s complaint contained no disputed facts, because the circumstances described therein did not meet the requirements as to manner, time, and place, and because they had not been characterized as such (disputed). It reproduces the plaintiff’s conclusions. It is clear, it says, that Nombre223384’s complaint was dismissed but rendered invisible by the Tribunal, and the entire weight of the proceedings was placed on Nombre223537’s complaint. It asks this Chamber to dismiss the complaint and award damages, all on the basis of evasion of law. Lastly, under the heading “7.3. Abusive consolidation of proceedings.” It reiterates that Nombre223537’s complaint was intended to cure the defects in Nombre223384’s complaint and that this constitutes procedural fraud. Once Nombre223384’s complaint had been “implicitly dismissed,” Nombre223537’s complaint should have been rejected as time-barred.

It adds that consolidation is not merely a factual matter that the judgment must address; rather, the Tribunal must rule on each and every fact, argument, item of evidence, and claim for relief in both complaints, which it failed to do in this case, thereby violating the principle of congruence (point 7.3. of IISA’s appeal).

XIII.In the ground under consideration, IISA’s counsel challenges the rejection of the time-bar defense, specifically with respect to the complaint filed by Nombre223537, because, in its view, that rejection was based on the ordered consolidation of the adjudicatory proceedings conducted under numbers 08-0012182-1027-CA (filed by Nombre223384) and 10-001721-1027-CA (by Nombre223537), even though that complaint was filed to cure the deficiencies in Nombre223384’s complaint, in evasion of law and violation of the principle of good faith, for which reason the time-bar defense should have been sustained. First, that position is surprising because, in the filing submitted by its attorneys-in-fact with full powers, appearing at folios 1672 and 1673 of the judicial record (expediente judicial), in connection with the hearing granted by the case-management judge in the ruling issued at 9 hours 42 minutes on 24 de junio de 2010 (folio 1664), it expressly stated its agreement with the consolidation of both proceedings.

Likewise, that position is confirmed by the fact that it raised no objection whatsoever to Order n.° 2631-2010 of the Tribunal Contencioso Administrativo, issued at 9 hours on 20 de julio de 2010, whereby that consolidation was ordered (folios 1675 and 1676 of the same record). Thus, the assertion now made on cassation (casación) cannot be entertained (artículo 137 inciso 2) del CPCA). In any event, as the Tribunal ruled, resolución 3638-2005-SETENA became final before the CPCA entered into force; therefore, pursuant to its transitorio III, the rules governing its challenge are those of the legislation in force at that time, namely, section 175 of the LGAP, which established a four-year limitation period for challenging absolutely void acts (actos absolutamente nulos). Accordingly, that period had not elapsed. With respect to the other acts issued in 2008, the one-year period prescribed by artículo 39 del CPCA had likewise not expired.

Moreover, specifically with regard to acto R-217-2008-MINAE de las 15 horas del 21 de abril de 2008 (whereby the concession was granted and which is challenged in both complaints), because it has continuing effect, its operation has not yet ceased. Therefore, pursuant to provisions 40 ibíd and 175 of the LGAP, as currently worded, calculation of the period required for the claim to become time-barred has not even begun; consequently, the time-bar defense raised is unfounded. Lastly, the following remains to be clarified. The Tribunal, it bears repeating, held that, pursuant to transitorio III del CPCA, acts that became final before that body of law entered into force are governed by the legislation then in effect. It explained that resolución 3638-2005-SETENA was issued in 2005, when artículo 175 de la LGAP established a four-year limitation period for challenging absolutely void acts; therefore, if that period had not elapsed with respect to that act, neither had it elapsed with respect to the acts issued in 2008.

It is thus abundantly clear that, contrary to Nombre223544’s assertion, the Tribunal did not order any suspension of the limitation period; it merely applied transitorio III del CPCA in conjunction with the cited section of the LGAP, on the understanding that a challenged administrative act (acto administrativo) had become final before the aforementioned Code entered into force. Lastly, the mere reference to an alleged inconsistency must also be rejected, because it does not explain what that inconsistency consists of and, to that extent, the argument is procedurally defective (in any event, the appellant is referred to considerando XLVI of this judgment, which specifically resolves the defect of inconsistency). In light of the foregoing, this ground must be rejected.

XIV.Third procedural defect. The appellants in cassation claim “disobedience” of res judicata (cosa juzgada). Nombre223267 asserts that, with respect to the Project and the related administrative acts, the Sala Constitucional issued judgments n.° 5315-1998, 7882-2002, 13414-2004, 7973-2007, 17155-2009 and 6922-2010, which, pursuant to article 13 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional (hereinafter LJC), are binding erga omnes except upon itself, as to both their operative and reasoning portions. It asserts that rulings granting and denying amparo petitions (recursos de amparo) have that character. The contrary, it continues, would undermine the principle of legal certainty and call into question that Tribunal’s “status as the supreme judicial body” within the country’s judicial structure. It states that, when a violation of the right to a healthy and ecologically balanced environment is invoked, that Sala must analyze its technical and legal manifestations and must therefore examine the technical studies and opinions submitted as grounds for the concession or authorization act; thus, it conducts a review of constitutionality and legality.

Regarding the Project, it continues, the Tribunal Constitucional adjudicated, in the various amparo proceedings brought and with the force of substantive res judicata (cosa juzgada material), all the facts and claims in the present proceeding. To that end, it presents a comparative table organized by topic, whose content, it says, comprises the factual framework of the decisions mentioned supra and of the judgment under appeal. From a comparison of the rulings, it concludes that, in “both proceedings,” the plaintiffs, the facts (except for three introduced as new), the evidence, and the alleged defects are the same; that is, there is substantial identity of parties, cause, and subject matter, or at least identity of subject matter and cause in 90% of the topics addressed. The Sala, it states, determined that the concession and environmental viability (viabilidad ambiental) decisions, as well as the decree declaring the Project to be of national interest and the tree-cutting permit, were issued in accordance with law and that none contained defects of unconstitutionality or illegality, for which purpose it analyzed technical studies and expert testimony.

Therefore, it indicates, the Tribunal Contencioso cannot maintain that the Sala Constitucional ruled only on the alleged violation of canon 50 of the Carta Magna, because its review also addressed the alleged defects of illegality invoked. It reproaches that, accordingly, that judicial body was barred from hearing the same facts and grounds by virtue of the res judicata established in article 42 of the Constitución Política and, consequently, from ruling differently from the Tribunal Constitucional’s decision, pursuant to provisions 13 of the LJC and 8.2 of the Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ). Allowing an individual subject to administrative authority (administrado) to be subjected to two or three proceedings, it emphasizes, violates the constitutional principles against being prosecuted multiple times for the same facts and of legal certainty, particularly because, when potentially conflicting rulings exist—as in the present matter—the citizen cannot be certain of the decision and will not know which one is correct.

It further asserts that the principle of procedural equality is violated because the allegedly injured party who loses in the constitutional jurisdiction would have the right to resort on two or more occasions to another jurisdiction, whereas the “ordinary citizen” has only one avenue. It reproduces vote n.° 799-F-SI-2009 of this Sala, which establishes that, to determine whether res judicata exists, both the operative and reasoning portions must be examined. For its part, Sinac, in the grounds it identifies as the first and third, argues that the Tribunal rejected the res judicata defense in relation to judgment n.° 6922-2010 issued by the Sala Constitucional pursuant to the amparo petition filed by Edgar Vinicio Araya Sibaja on behalf of Unión Norte por la Vida against Minaet, Nombre223541 and IISA, in which Mr. Nombre223537 also appeared. It reports that the Sala partially granted the petition upon finding that the environmental impact study (estudio de impacto ambiental, EsIA) had been approved without the prior opinion of Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (Senara), an issue that had been remedied during the proceeding; it also clarified that the declaration did not annul the study or return the procedure to an earlier stage.

It further states that the Sala analyzed the alleged impact on water resources, the almendro amarillo, the lapa verde, acid drainage, the use of explosives, the requirements of the EsIA, the grounds for Decreto Ejecutivo n.° 34801-MINAET, the conversion of the mining concession administrative act, and the criteria and technical studies endorsed by the state authorities, among other matters. The aforementioned defense, it maintains, is grounded in the principle of legal certainty provided for in article 41 of the Constitución Política and entails the irrevocability of the judgment, making the existence or nonexistence of the legal relationship declared, created, modified, or extinguished by judicial decision indisputable in another proceeding. It clarifies that, in this case, the defense was raised “beyond” the civil-law perspective, because it does not concern ordinary or expedited proceedings, but rather the binding effects of the Sala Constitucional’s decisions, pursuant to canons 11 and 13 of the LJC.

The judgments issued by that Tribunal, it emphasizes, are binding erga omnes and have the force and authority of res judicata, and therefore prevail over the contentious-administrative jurisdiction (jurisdicción contencioso administrativa). It cites vote n.° 240-I-95 of the Sala Constitucional insofar as it states that its rulings have res judicata effect with respect to all “issues decided,” even when they were not raised by the parties, as well as vote n.° 15957-2006. Along those lines, it continues, mandate 8.2 of the LOPJ prohibits officials who administer justice from interpreting or applying rules or acts in a manner contrary to the precedents or case law of the Sala Constitucional, without distinguishing between judgments granting or denying relief. Pursuant to the maxim “no distinction should be made where the law makes none,” it states, the Tribunal Contencioso could not examine the grievances raised by the plaintiffs because they had been decided by the constitutional review body in judgment n.° 6922-2010, which analyzed issues of legality.

It stresses that it is irrelevant whether or not the amparo petition was granted, whether the jurisdiction of the Tribunal Constitucional should have been limited to determining the violation of fundamental rights, whether both jurisdictions have constitutional status, and whether their jurisdiction differs, because the fact remains that vote n.° 6922-2010 heard and resolved the same objections raised against identical conduct. Thus, it states, in proven facts 53, 54, 55, 56, 58, 62, 70 and 71 of the constitutional ruling, the administrative procedure conducted before the Oficina Subregional San Carlos, Los Chiles, of ACAHN was analyzed, as were both the constitutionality and legality of the actions relating to land-use change (cambio de uso de suelo), and it was concluded that the procedure complied with the legislation in force. It also recounts that facts 20, 22, 24, 25, 26, 29, 64, 65, 66, 80 and 93 of the same vote addressed: the nature of the forest existing within the Project, the necessity of the cutting, the almendro amarillo, the nature of the lands to be reforested and the areas of forest cover (cobertura boscosa), the absence of primary forest, and the effectiveness of the proposed mitigation measures (medidas de mitigación).

It insists that the Sala Constitucional’s decision is binding erga omnes and that the identity of elements between the decision it issued and the one under appeal is therefore immaterial, because the res judicata status of the former, it states, is not based on the requirements of the Código Procesal Civil (CPC), but on provisions 11 and 13 of the LJC and 8.1 of the LOPJ. Finally, it adds that, although Sinac did not have access to judgment n.° 730-2009 of the Sección Sexta del Tribunal, affirmed by the Tribunal de Casación—which is cited in the judgment now under appeal—it must be understood that those decisions bear no relation to the particular circumstances of the specific case, because they were issued in a different context, in which the Sala Constitucional did not analyze the legality of the issues disputed in this forum. The State, in the sole defect it alleges on procedural grounds, explains that the challenged judgment impairs the res judicata effect of Sala Constitucional rulings n.° 6922-2010, 14009-2010 and 17292-2008, which, with identity of parties, cause, and subject matter, addressed the relief sought in the present case.

It partially reproduces decisions n.° 69-2009 of the Tribunal Contencioso and 799-F-SI-2009 of this Sala. It observes that res judicata was also violated through the failure to apply articles 13 of the LJC and 162 and 163 of the CPC. Article 13 was violated because the erga omnes effect of the Sala Constitucional’s judgments was disregarded; namely, the legal and technical grounds stated by that Tribunal regarding a particular act cannot be disregarded or interpreted differently by another judicial body, which precludes their renewed analysis because, pursuant to mandates 162 and 163 of the CPC, those grounds are unalterable. The Sala Constitucional, it continues, examined the constitutional validity and, therefore, also the ordinary legality of the administrative acts that the Tribunal Contencioso declared null; this required a degree of evidentiary analysis through which the identity necessary for res judicata is fully established.

It states that the adjudicative body found that there was no identity between the amparo proceeding and the contentious-administrative proceeding, and that the former is highly expedited, in contrast to the latter, which was conducted through oral hearings. It disagrees with the foregoing because, in its view, the former afforded ample opportunity for adversarial proceedings through written reports, the judicial inspection conducted, and the oral hearing that extended over several days, during which statements were taken from various professionals who also gave opinions in this matter. Thus, it states, the Tribunal disregarded the grounds on which the Sala Constitucional relied, including the evidentiary elements, which were binding upon it. It emphasizes that the first discrepancy concerns the legal nature and requirements of Decreto Ejecutivo 34801. In the judgment under appeal, it explains, it was concluded that this Reglamento lacks adequate grounds and fails to comply with provision 361 of the LGAP.

Nevertheless, it maintains that the Sala Constitucional had analyzed the elements of adequate reasoning through an examination of the requirements of constitutionality and due process, which likewise required a review of legality. Along those lines, it cites recitals (considerandos) XCIV and XCV of vote 6922-2010. Specifically, it recounts, in recital IX that Sala ruled that it was improper to subject the procedure for issuing the Decreto in question to article 361 of the LGAP. In support of its position, it also transcribes ruling n.° 17292-2008 of that Cámara. Another violation of the binding nature of the Tribunal Constitucional’s judgment, it explains, is the examination of act 244-2008-SCH, because the adjudicators found that it reflects a misuse of power (desviación de poder) by allowing the felling of threatened or protected species and by relying on an absolutely null act (Decreto 34801); they then inferred from the felling environmental damage for which all co-defendants were held jointly and severally liable.

Declaring that official communication null, it states, entails disregarding the fact that the Sala Constitucional found it to be fully consistent with the cited Decreto, as shown by recitals XCIII, XCIV, CXIV, CXV and CXVI of its ruling, which it reproduces.

A third instance of noncompliance with the constitutional judgment, it states, is found in the conclusions concerning acts 3638-2005-SETENA, Nombre223541, and R-217-2008-MINAE, which it deemed contrary to the principle prohibiting singular derogation of a rule (principio de inderogabilidad singular de la norma), on the ground that Decreto 30477-MINAET del 5 de junio de 2002, which ordered the suspension of pending proceedings for the granting of mining concessions (concesiones de explotación), had not been applied, and it understood that it was not until 4 de junio de 2008 that the State lifted the moratorium on open-pit gold mining. It further recounts that the precedent was violated insofar as it stated that act R-578-2001-MINAE could not be converted through the conversion of an administrative act (conversión del acto), considering that it had been annulled by the Constitutional Chamber and had been issued while the moratorium was in effect, in disregard of the precautionary principle (principio precautorio), and insofar as it held that the “[…] defect that rendered the first concession act absolutely invalid was not an element inherent in the second act issued through resolution R-217-2008-MINAE, since, apparently, the existence of an Environmental Impact Study (Estudio de Impacto Ambiental) was the reason invoked by the Administration to apply conversion to the first act […]”.

Nevertheless, it states, although R-578-2001-MINAE was annulled by the Constitutional Chamber in voto 13414-2004, the fact remains that the operative part (parte resolutiva) also provided that such annulment was “[…] without prejudice to what may be determined by the environmental impact study […]”, an aspect that the same Court also revisited in resolution no. 6922-2010, considerando LV. Thus, it explains, in the absence of the complete hydrogeological study (estudio hidrogeológico) by Senara, the Chamber did not annul the Environmental Impact Study (Estudio de Impacto Ambiental, EsIA) or the environmental feasibility approval (viabilidad) granted, because that body confirmed the Project’s environmental feasibility, as stated in considerando LXIX. Nombre193, although in judgment 14009-2010 the Constitutional Court held that, in relation to the Project, the moratorium was a question of legality subject to dispute before the ordinary courts (jurisdicción ordinaria), in voto 6922-2010 it recognized the administrative proceedings (procedimientos administrativos) initiated before DGM and SETENA prior to the entry into force of Decreto 30477 (considerando XXIII).

Along those lines, it continues, the appealed judgment disregards the defined scope of the annulment (dimensionamiento de la nulidad) ordered in the constitutional proceedings. It also alleges a violation of res judicata (cosa juzgada), because the Court considered the resolution void due to the omission of a new Environmental Impact Study, even though the Constitutional Chamber declared that those alleged errors did not exist and that the approval process before Nombre223541 had been duly completed (in that regard, considerandos XXXII, XXXIII, XXXIV, XXXV, XXXVIII, XXXIX, XL y XLIII). Lastly, among the substantive defects (vicios sustantivos) it asserts, Nombre223264 intermingles a procedural claim (reclamo procesal) alleging disregard of res judicata. Thus, it alleges that there are judgments of the Constitutional Chamber, including n.° 6922-2010, whose facts and considerations exclude application of the precautionary principle to the Project.

It maintains that the aforementioned decision confirms the Administration’s actions in a detailed and unequivocal manner. To that end, it quotes from that judgment proven facts 68, 87, 88, 89 y 90 and also quotes in part from considerandos XC, XCII, XCIV, XCVII, XCVIII, XCIX, C, CIII y CIV of that resolution, emphasizing the final two, which established that Decreto 34801 demonstrates that work was performed making it possible to determine, through technical instruments evaluated by DGM and SETENA, that the socioeconomic benefits exceeded the potential environmental costs; that is, “[…] because this is a technical determination, it concerns a matter of ordinary legality that has already been decided by the competent entities in each case […]”. It quotes part of the aforementioned judgment insofar as it stated that there is no “[…] international significance of a risk of aquifer contamination […]”.

It recounts that the Court also found that the benefits were not of national interest and that employment and the payment of taxes are matters that, in themselves, do not entail a substantial difference from other commercial activities that are carried out and do not require a declaration in such terms. By contrast, it specifies, the Constitutional Chamber recognized that the Environmental Impact Study establishes that the northern region is an area in which conditions make it difficult to develop certain productive activities and that, by virtue of the Project, various social-investment activities had been undertaken: donations for infrastructure, basic services, benefits to the population’s physical and mental health, training in trades and the use of tools, as well as “[…] forms of community organization […]”. Lastly, it states that the constitutional judgment determined that the hard-rock extraction method had been widely publicized among residents, because information about it had been made available to sectors of the seven communities comprising the area of influence (área de influencia).

XV.In this regard, the Contentious-Administrative Court (Tribunal Contencioso) ruled that, although constitutional judgments 6922-2010 and 14009-2010, which it characterized as dismissals, determined that the challenged conduct did not entail a violation of fundamental rights, this did not mean that such conduct was free from defects of legality (vicios de legalidad). It emphasized that the two analyses differ, as they are conducted under different parameters and by different bodies. It stated that the amparo proceeding (amparo) in which judgment 6922-2010 was issued had been brought by the Asociación Norte por la Vida, and that, in this case, that organization participated as an intervenor (coadyuvante), not as a party. It further noted that the amparo proceeding that concluded with judgment 14009-2010 had been brought by Nombre99082 and Nombre191492, neither of whom is a party to these proceedings.

The decision of the Sala Constitucional does not share an identity of subject matter, parties, or cause of action with the matters adjudicated in these proceedings; it therefore rejected the defense of res judicata (cosa juzgada). It added that Article 55 of the LJC provides for the consequences of the dismissal of an amparo proceeding, stipulating that such dismissal does not prejudge other forms of liability that the interested party may pursue through separate actions. In any event, it added, in those decisions the Constitutional Court left open the possibility for the issues addressed by the judgment now under appeal to be heard within the contentious-administrative jurisdiction (sede contencioso administrativa). It further noted that rulings 5315-1998, 7882-2002, and 13414-2004 were issued before the acts challenged in these proceedings were adopted and therefore cannot constitute res judicata, since the acts challenged in this matter did not even exist when those rulings were issued.

Likewise, Sala Constitucional resolution 7973-2007 merely denied a party’s application in the amparo proceeding that had previously concluded with judgment 13414-2004 of that same adjudicatory body and therefore does not have res judicata effect; and ruling 17155-2009 of that Chamber concerns an action of unconstitutionality (acción de inconstitucionalidad) and thus likewise does not share an identity of parties or subject matter.

XVI.Distinction between material res judicata (cosa juzgada material) and the binding effect beyond the parties (vinculatoriedad extra-partes) of a judgment. Material res judicata and the binding effect of a decision on persons are distinct manifestations of the effectiveness that the Costa Rican legal system recognizes in a judgment. The former, rooted in the Constitution (Articles 34 and 42 of the Constitution, from which the principle of legal certainty derives), precludes the controversy already resolved by the competent judicial body from being litigated again, meaning that the decision is immutable and final. It was incorporated—explicitly or implicitly—by the legislature into various bodies of procedural law, including provisions 162, 163 and 164 of the CPC, 11 of the Code of Criminal Procedure (Código Procesal Penal, CPP), and 9 of the LJC (the latter authorizes the Sala Constitucional to summarily dismiss any application that replicates an identical prior one).

It is an institution of a procedural nature; nevertheless, it applies to the substantive legal relationship and therefore requires complete identity between the controversy decided and the one subsequently raised—that is, identity of the parties, subject matter, and cause of action. Along these lines, in judgment n.° 985-F-S1-2009 at 11 hours 5 minutes on 18 de setiembre de 2009, this Chamber reiterated that res judicata arises when “[…] two proceedings conducted before the courts are identical as to the parties, subject matter, and cause of action. From the subjective standpoint, the final judgment binds and obligates the participants, who are legally precluded from submitting the dispute anew to another body. The subject matter and cause of action, in turn, are the objective criteria on the basis of which it must be determined whether material res judicata exists in a specific case. The former consists of what is claimed; that is, it comprises ‘the right recognized, declared, or modified in the judgment in relation to one or more specific things, or the legal relationship declared, as applicable’ (judgment 740 at 14 hours 45 minutes on 1 de diciembre de 1999, reiterated by citation in judgments 933 at 9 hours 40 minutes on 24 de noviembre de 2006 and 710 at 14 hours 15 minutes on 23 de octubre de 2008).

The latter, also known as causa petendi, is identified as the basis for the relief sought; it is ‘the factual ground stated in the complaint as the basis of the claim. It is [sic] composed of the body of facts alleged as the basis of the complaint’ (judgment of this Chamber 740 at 14 hours 45 minutes on 1 de diciembre de 1999, reiterated by citation in judgments 933 at 9 hours 40 minutes on 24 de noviembre de 2006 and 710 at 14 hours 15 minutes on 23 de octubre de 2008).” From another perspective, the binding effect of a judgment concerns not the parties to the dispute (since it is clear that the ruling of the competent body binds them, their controversy having already been finally decided), but other persons not party to the proceedings who are expressly designated by a constitutional or statutory provision. As relevant to these proceedings, this principle is recognized with respect to final decisions adopted by the Sala Constitucional.

Thus, provision 13 of the LJC states: “The case law and precedents of the constitutional jurisdiction are binding erga omnes, except upon itself.” The wording of this provision may lead to confusion regarding the object of its binding effect because of its apparent breadth. Nevertheless, when read together with the first provision of the same body of law—which defines its subject-matter jurisdiction—and Article 8 subsection 1), third paragraph, of the LOPJ, it is established that this effect applies only to rulings concerning Constitutional Law (Derecho de la Constitución). Put more simply, it applies to that body’s interpretations of the body of constitutional law (bloque de constitucionalidad). It is clear that the jurisdiction of that Court—and its demarcation from the jurisdiction vested in the administrative litigation courts—is a matter distinct from the binding effect of its judgments; it nevertheless informs or defines the object of that effect.

Accordingly, because that Court is responsible for safeguarding fundamental rights and freedoms (provision 48 of the Constitution), reviewing the constitutionality of provisions of any nature and of acts governed by Public Law, and resolving jurisdictional disputes among the Branches of Government (provision 10 ibidem)—or, equivalently, ruling on constitutional disputes and challenges—its explanations of Constitutional Law are binding on those who apply or interpret legal matters and on all persons, whether natural or legal, public or private. Consideration must now be given to the possibility that the Constitutional Court may interpret provisions below the constitutional level. In such a case, what that body establishes neither restricts nor binds the other courts (including, of course, the administrative litigation courts), because its binding effect, as stated, is limited to matters of a constitutional nature and significance (again, matters falling within its jurisdiction).

In this same vein, in judgment n.° 1000-F-SI-2010 at 9 hours 35 minutes on 26 de agosto de 2010, this Chamber stated that “[…] precedents issued by the constitutional jurisdiction are binding solely with respect to the interpretation of the scope of fundamental rights and constitutional provisions, but not with respect to matters of statutory legality […]”. See, to the same effect, decision n.° 226-F-SI-2008 at 15 hours 26 minutes on 14 de marzo de 2008. The Sala Constitucional itself has also stated: “[…] as provided in the final paragraph of Article 8.1 of the Organic Law of the Judiciary, when constitutional precedents or case law exist for deciding the case, the judge is required to interpret and apply the provisions or acts at issue in accordance with those precedents or case law, even if doing so requires declining to apply statutes or other provisions that are incompatible with them, provided, of course, that the same circumstances or factual scenarios are involved, such that the situation before the Judge is identical to that resolved by the constitutional precedent or case law.

This is also so because Article 13 of the Law on Constitutional Jurisdiction establishes that ‘the case law and precedents of the constitutional jurisdiction are binding erga omnes,’ since they set forth how acts subject to public law and legislation generally may be understood in accordance with Constitutional Law. Furthermore, this same provision applies, in principle, to the Sala Constitucional itself by virtue of Article 9( [sic] of the Law on Constitutional Jurisdiction, whether for purposes of dismissing as inadmissible or deciding on the merits any action or application filed before it, subject to the qualification—and this is obvious given that it is the Constitutional Court itself—that its case law and precedents bind it insofar as it does not find grounds to modify its own holdings or criteria. As necessarily follows, if Constitutional Law comprises not only constitutional values, principles, and provisions, but also other constitutional standards (instruments of international law, practices secundum constitutionem, etc.) and the case law produced by the Sala Constitucional in the exercise of its jurisdiction, which necessarily becomes incorporated at the same normative level as that which it interprets or applies, the Chamber may and must, in the exercise of its jurisdiction, be capable of adapting its own interpretations when circumstances warrant” (underlining added).

Finally, this Chamber deems it necessary to note that the binding effect of a constitutional judgment does not depend on whether it grants or denies relief, as the judges stated in the challenged judgment, because that proposition cannot be inferred from provision 55 of the LJC. In this regard, that provision states: “The denial of an application for amparo does not prejudge any liability that the author of the injury may have incurred. The injured party or the Administration, as applicable, may bring or pursue the appropriate actions or apply the pertinent measures.” (Underlining not in the original). It follows that the provision governs a different factual matter: the potential liability of the author of the injury, not whether the judgment is binding. Along these same lines, the Administrative Litigation Court of Cassation held: “[…] reviewable before the administrative litigation courts are both cases in which the constitutional court has denied or dismissed the application for amparo or habeas corpus on the ground that the challenged conduct is not directly contrary to Constitutional Law—since in such a case no determination is made regarding the legality of the act or conduct, a matter within the exclusive purview of the administrative litigation judges—and cases in which, after the inconsistency with the Constitution has been declared, the litigant deems it appropriate to contest whether the actions conform to the body of statutory law (bloque de legalidad).

In such cases, the individual may resort to the administrative litigation courts to assert any subjective rights or legitimate interests and request a determination in that forum as to whether the challenged conduct or acts are contrary to the legal system. Accordingly, the interpretation advanced by the defendant—that all judgments issued by the Sala Constitucional produce res judicata—is invalid, because the analysis performed by that decision-making body differs from that performed by the Tribunal Contencioso Administrativo” (decision n.° 107-F-SI-2010 at 8 hours 30 minutes on 30 de abril de 2010; underlining not in the original).

XVII.Before analyzing the claim, it is appropriate to clarify that the judgment under appeal, based on three main lines of argument, declared null and void the decisions No. 3638-2005-SETENA, Nombre223541, and R-217-2008-MINAE; Decreto n.° 34801-MINAET; and act 244-2008-SCH. With respect to the first three, it found that their nullity resulted from the failure to apply Decreto n.° 30477-MINAE, which established the moratorium on open-pit gold mining and whose first transitional provision provided that pending exploration and exploitation proceedings were suspended. It also considered other grounds which, although it did not expressly characterize them in those terms, this Chamber identifies as subsidiary or secondary grounds for nullity. Thus, it stated that decision 170-2008-SETENA was null and void as to its factual basis (motivo) and procedure because a new environmental impact study (estudio de impacto ambiental, EsIA) was not requested to assess the changes to the project; likewise, because no public hearing was convened regarding the proposed changes; and, furthermore, because the environmental viability (viabilidad ambiental) approval (3638-2008-SETENA) had expired when it was issued.

It added that, in issuing it, Nombre223541 failed to perform the duties imposed by Articles 84(a) of the LOA and 2 of the Mining Code (Código de Minería, CM), by omitting a technical and scientific analysis of the proposed changes, particularly their impacts and the mitigation and compensation measures. Regarding decision R-217-2008, it added that conversion (conversión) could not be applied to decision R-578-2001-MINAE. It also held that the three aforementioned decisions were null and void because they omitted any reference to the existence of a cantonal public road that had not been withdrawn from public use (desafectado) and over which the tailings pond (laguna de relaves) would be partially constructed. Moreover, those decisions lacked a statement of reasons (motivación) and a factual basis with respect to the assessment of the social component, which affected the cost-benefit analysis.

Similarly, it found that decisions No. Nombre223541 and R-217-2008-MINAE were null and void because of: noncompliance with the maximum extraction elevation imposed by the DGM, which entailed intersecting the lower aquifer; Nombre223541’s failure to provide a technical analysis of the proposed changes concerning explosives, cyanide destruction, mitigation and compensation measures, and drainage potential (the technical study submitted by Nombre223267 was, moreover, merely a draft). They were also null and void because the precautionary principle (principio precautorio) was breached, since uncertainty existed regarding the risks posed by the tailings pond. Finally, with respect to No. Nombre223540 and Nombre223541, it stated that they were defective because the flowcharts describing the Project’s chemical process lacked the signature and seal of the Chemical Engineer responsible for the process.

Regarding the defects in Decreto n.° 34801-MINAET, the Administrative Litigation Court ruled that: a) the procedure for issuing general provisions was not followed, and not even the required preliminary administrative proceeding was conducted; b) it contained a defect in its factual basis due to the absence of a balancing of social benefits against socio-environmental costs; and c) the statement of reasons provided was insufficient. Lastly, it found that decision 244-2008-SCH was null and void because: a) it failed to take into account that certain species were protected from harvesting under Decreto Ejecutivo n.° 25700; b) it did not correctly identify the species or individual specimens; and c) it was based on Decreto n.° 34801, which is an absolutely null and void act (acto absolutamente nulo).

XVIII.Regarding the ground of appeal (agravio), it should be noted that the reason for which the Court declared null and void the concession act (acto de concesión) (R-217-2008-MINAE) and the interlocutory acts having independent legal effect (actos de trámite con efecto propio)—namely, the environmental viability approval and the authorization of changes (3638-2005-SETENA and R-170-2008-SETENA, respectively)—was, as emphasized above, the failure to apply Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE, a defect whose examination falls within the jurisdiction of the ordinary courts. Indeed, the Constitutional Chamber itself held in Voto 14009-2010 that, although that Decree was in force when act R-217-2008 was issued, the examination of its violation is a question of legality. It stated as follows: “In this regard, although this Chamber confirms that Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE (issued on 12 de junio del 2002 and repealed on 04 de junio del 2008) was indeed still in force on 20 de mayo del 2008 (the date on which decision R-217-2008-MINAE was issued), and that said decree provided that acquired rights (derechos adquiridos) would be respected, examining and assessing whether a mining concession violates an executive decree is not a matter of constitutionality but of legality.” (Underlining not in the original).

Accordingly, because the Constitutional Chamber did not examine the matter, having found it to be a question of legality, neither res judicata (cosa juzgada) nor the binding effect of any ruling arises with respect to this issue. Now, irrespective of the grounds for nullity invoked by the Administrative Litigation Court concerning the declaration of national desirability and public interest (declaratoria de conveniencia nacional e interés público), as well as the land-use change (cambio de uso de suelo) and authorization to fell trees (Decreto 34801 and decision 244-2008-SCH), the fact remains that their validity depends on that of the concession act (which will be analyzed when the substantive defects are examined beginning with recital (considerando) LII). Therefore, insofar as they are concerned and from this perspective, neither res judicata nor binding effect can exist.

XIX.Fourth ground of appeal for breach of procedural rules. Counsel for Industrias Infinito alleges several grounds of denial of the right to a defense (indefensión). First: Reversal of the burden of proof (carga de la prueba). It asserts that the burden of proof was improperly reversed. It states that constitutional due process (debido proceso constitucional) applies to every proceeding in which individual rights are affected; the changes made to procedural principles (principios procesales) in pursuit of the substantive truth (verdad real) do not entail violating the parties’ rights of defense. It considers that the right to a healthy environment (derecho a un ambiente sano) does not prevail over the right to due process (derecho al debido proceso); therefore, it cannot be asserted that the governing principles of proceedings are modified by that right. It argues that the case at issue was submitted to the contentious-administrative jurisdiction (jurisdicción contenciosa) and, consequently, to the principles governing it, without special rules being created on account of its subject matter.

It notes that the judgment established the existence of a special “environmental” proceeding and of “environmental procedural law” (derecho procesal ambiental). It insists that the Court stated that, in this field, the traditional evidentiary framework is displaced and that the doctrine of the shifting burden of proof (teoría de la carga dinámica de la prueba) assumes a predominant role, erroneously citing for that purpose judgment no. 212-2008 of this Chamber, which it partially transcribes. In its view, all of the foregoing contravenes provisions 49, 152 and 153 of the Political Constitution, the LOPJ and the CPCA, the latter statute expressly establishing the duties of the claimant to offer the corresponding evidence (article 58.1), of the defendant to submit the evidence pertaining to it (provision 64.2), and of the judge to order and conduct all proceedings necessary to determine the relevant facts (rule 82.1).

It further contends that this violates due process and the right of defense, the function and purpose of the preliminary hearing (audiencia preliminar), and alters the disputed facts; in particular, it breaches provisions 92.2, 94.3 and 110.1 thereof (insofar as they establish, respectively, that it is at the preliminary hearing that the parties may offer other evidence, grant the judge the authority to order sua sponte the admission of any evidence not offered that the judge deems useful for clarifying the disputed facts, and grant the Court the authority to order the reopening of the proceedings if it deems it necessary to receive new evidence or expand upon the evidence already admitted). It reproduces provision 317 of the CPC and summarizes the similar provision of the CPP. It explains that the CPCA contains no similar rule; nevertheless, the requirements of provisions 58.1.f, 64.2, 82.1, 92.2 and 110.1 must be taken into account; their underlying rationale, it emphasizes, is that the judge is called upon to determine the substantive truth of the facts, such that the burden of proof rests with the judge.

It presents a chart from which it concludes that the claimant’s witnesses testified on more than one technical matter and for 10 hours 52 minutes, while the defendants’ witnesses testified on one particular subject (except Nombre223268 ) and for approximately 70 hours. The closing arguments of the claimant and supporting party (coadyuvante) also lasted 5 hours, while those of the defendant lasted more than 10 hours. It continues that the principle of the shifting burden of proof (principio de la carga dinámica de la prueba) does not mean that the entire burden is transferred to the defendant; both parties must cooperate and produce the evidence necessary for the judge to reach a conviction. It asserts that, although legal scholarship recognizes that the principle governing the burden of proof must be examined in light of the principles of continuity, normality, difficulty, and cooperation or good faith, as well as the party’s proximity to the sources of evidence, in the absence of evidence the tripartite rule of provision 317 of the CPC does have an effect.

Under the shifting-burden doctrine, it continues, consideration must be given to which party was better positioned to prove the disputed fact and to the reasons why the party bearing the burden failed to submit the evidence. It states that, under the CPCA, the judge is called upon to determine the substantive truth of the facts and, in this context, “the burden of proof rests with the judge.” The reversal of the burden of proof undermined the function and purpose of the preliminary hearing because, if the burden is to be reversed, the judge must give notice of that fact at the hearing. It warns that the Court did not reverse the burden of proof until the judgment, contrary to what had been decided at the preliminary hearing. Had it known this at the preliminary hearing, it “might have submitted other evidence and even changed its defense and evidentiary strategy,” meaning that due process, the right of defense, and its defense strategy were violated (section 2.1. of IISA’s appeal).

Under the title “2.9. Reversal of the burden of proof and probatio diabolica (prueba diabólica),” it reiterates the provisions of rule 317 of the CPC and that the CPCA contains no regulation in that regard. It cites an apparent judgment of this Chamber that it does not identify. It states: “As indicated and demonstrated in Section 2.1 of this appeal regarding the burden of proof, my client more than adequately and generously discharged its obligation to produce evidence (…)”; immediately thereafter, it partially reproduces, by subject, what it calls the “most important conclusions from the witnesses’ testimony,” namely the testimony of Nombre223268 , Nombre110793 , Nombre24687 , Nombre223548 , Nombre223545 , Nombre22026 , Nombre223549 , Nombre223547 and Nombre223550 . Thus, it asserts that, through experts in each field, it demonstrated that the claimants’ assertions were speculation contrary to the opinions of professionals, as was also shown by the documentary evidence, specifically the EsIA and its annex, the document “Environmental Assessment of the Changes to the Project” and the Technical and Economic Feasibility Study.

It presents a chart of the evidence offered in Nombre223267’s answer to the complaint, organized according to the claimants’ allegations in their complaints. It thus observes that it is clear that, even though Nombre223267 was not required to prove anything because it did not bear the burden, it produced abundant evidence establishing that the claimants’ assertions were untrue. Accordingly, although reversal of the burden of proof was improper and therefore violated due process, the fact remains that it “produced abundant evidence (…) to demonstrate that those assertions were untrue” (section 2.9. of the appeal). Under the heading “2.10. Impossibility of proving a negative fact and impossibility of reversing the burden of proof,” Nombre223267 alleges that, despite having diligently discharged its evidentiary duty, the Court required it to prove an impossible fact: that an engineering project would not potentially cause environmental damage, even though it was for the claimants to prove their assertions.

The impossibility, it maintains, lies in the fact that the claimant parties were responsible for proving their allegations. In any event, it continues, there was abundant evidence refuting them. Reversing the burden of proof when such reversal is unwarranted, as in this case, in violation of article 317 of the CPC, results in “genuinely impossible probatio diabolica.” In sum, it states that, in this case:

  • 1)the burden could not be reversed,
  • 2)there was nothing impossible for the claimant to prove, and
  • 3)there was evidence disproving the claimant’s assertions. It concludes that there was no basis for reversing the burden of proof and that the judicially recognized reversal rule did not apply. It mentions judgments no. 503-2010 and 212-2008 of this Chamber. The reversal of the burden of proof resulted in a violation “of due process, the presumption of innocence (principio de inocencia), and the burden of proof.” It also alleges a breach of the principle of equality of arms (principio de igualdad de armas), which, it explains, is fundamental to adversarial proceedings (contradictorio) and consists of recognizing the same means of claim and defense, identical opportunities, and identical burdens regarding evidence and challenges. It argues that this principle is enshrined in provision 98 subsection 2) of the CPC. It charges that this principle was infringed in these proceedings by the judgment’s reversal of the burden of proof and by its finding that the dynamics of the oral system make it reasonable and logical for the parties, during examination, not to adhere strictly to the formulation of their facts, since the claims for relief define the limit. It concludes that the Court’s partiality and its introduction of new facts and arguments placed Nombre223267 in an unequal position and therefore render the judgment null and void (section 7.2).

XX.First, it should be clarified that, in environmental matters, there is a reversal of the burden of proof (inversión de la carga de la prueba), pursuant to the express provision of section 109 of the Ley de Biodiversidad, which states verbatim: “The burden of proving the absence of unauthorized pollution, degradation, or harm shall rest upon the person requesting approval, permission, or access to biodiversity, or upon the person accused of having caused environmental damage.” Accordingly, the argument that notice of this reversal should have been given at the preliminary hearing (audiencia preliminar) is unavailing, since it is clear that its application derives from the statutory text itself and not from a decision of the Court. In any event, it is noted that the appellant does not specify what the alleged prejudice consisted of, but merely maintained that, perhaps, had she been forewarned, she would have changed her defense strategy.

In addition, Nombre223267 asserts that it submitted the evidence necessary to refute the claimant’s allegations, from which it follows that no prejudice whatsoever was caused to that company. Lastly, it must be noted that Nombre223267 does not explain what the alleged violation of the constitutional provisions consists of, nor does it even identify which articles of the LOPJ and the CPCA were violated; therefore, no ruling may be issued on the matter. The same applies to its assertion that it demonstrated the falsity or inaccuracy of the claimant’s statements. This is a claim alleging an indirect violation of law (quebranto indirecto de ley). Nevertheless, it is procedurally defective because it failed to identify the substantive provisions that were violated. Furthermore, matters concerning the length of the witnesses’ testimony and the subjects they addressed, as well as the time allotted for closing arguments, are unrelated to the ground for appeal.

It is also noted that the statement that, had the reversal been known since the preliminary hearing, is insufficient to support a procedural ground such as this one, because it does not specify what evidence would have been submitted or how that would have changed the final decision. Moreover, with regard to section “2.9. Reversal of the burden of proof and impossible proof (prueba diabólica),” it is apparent that, although it is styled as a claim concerning reversal of the burden of proof, the crux of the complaint is the weighing of the evidence; understood in that manner, an allegation of noncompliance with substantive provisions is lacking, even though such an allegation is required for a defect based on an indirect violation of law. Consequently, this Chamber cannot assess all the evidentiary elements identified by the appellant and find a violation that has not been specified. This ground of disagreement must therefore be rejected.

Lastly, it should be noted that: a) the argument concerning the new facts introduced by the Court will be analyzed below; b) the appellant’s assertion that the judges introduced “[…] new factual and legal allegations without complying with due process […]” is imprecise because it fails to identify what those alleged “new allegations” are; in other words, it is an entirely unsupported argument and must therefore be rejected pursuant to article 139, subsection 3, of the CPCA; and c) the alleged violation is not established because, as analyzed supra, there was no judicial bias. Regarding the assertion that, during examination, the parties must adhere to the facts they pleaded, it should also be added that, although this does not concern reversal of the burden of proof, by virtue of the principle of substantive truth (principio de verdad real), the examination conducted by the parties and by the judges need not necessarily be confined to the factual circumstances set forth in the claims and answers because, it bears repeating, given the inherent dynamics of this type of proceeding and of the evidence itself, matters of decisive importance to the final ruling may arise while the evidence is being received. Accordingly, it is reiterated that this ground must be dismissed.

XXI.As a second instance of denial of the right to a defense (indefensión), under “2.3. Continuing allegation of public interest,” it argues that, in this case, by order dated 19 de noviembre de 2008, the case-management judge requested expedited proceedings (trámite preferente) because of the alleged violation of provisions 50 and 89 of the Constitución Política. The Sixth Section of the Court decided not to grant expedited proceedings because, in its view, the case did not meet the special conditions required by law. Notwithstanding the foregoing, the trial court “insisted throughout the entire proceeding on declaring it to be in the public interest and, on that basis, substantiating its positions and decisions.” As examples, it provides: 1) two transcriptions of the Court’s rulings on objections by the State and IISA, without indicating the date and time when they occurred; and 2) that, in ruling on the active intervenor’s (coadyuvante activo) request to admit evidence ordered by the court for clarification (prueba para mejor proveer) concerning the public road, the Court decided sua sponte to declare a new fact and reproduced the Court’s statements when ruling on the motion for reconsideration (revocatoria) filed by the defendant.

Thus, it states, without any declaration of public interest by the competent authority and in violation of section 60.1 of the CPCA, the proceeding was declared to be in the public interest and Nombre223267’s rights were violated (section 2.3. of the appeal).

XXII.With respect to this disagreement, it must first be clarified that the challenge concerning the public road will be analyzed below—recitals (considerandos) XLV and XLVII—and therefore no ruling on that issue is made in this section. Second, under section 60.1 of the CPCA, expedited proceedings may be declared when the trial court determines that the matter is urgent, necessary, or of great significance to the public interest. Under such circumstances, this is a discretionary power of that body, and therefore the parties have no right to have the proceeding so designated. Its purpose is to expedite the proceeding so that, once the designation has been made, if evidence remains to be taken, a single hearing is held with priority on the Court’s docket, combining the matters to be addressed at the preliminary hearing and at trial. If no evidence remains to be received, that single hearing must be dispensed with.

Judgment must be rendered within five business days beginning on the day following the declaration or, as applicable, the holding of the hearing. From another perspective, it should be noted that the absence of such a designation (expedited proceedings) does not mean that the dispute lacks a public interest. It must be borne in mind that public interest is always inherent in administrative litigation proceedings (procesos contenciosos administrativos), such as this one, particularly when the validity of administrative conduct (conducta administrativa) is challenged (artículo 113 de la LGAP). The Court therefore committed no error when, in ruling on the new fact alleged by the active intervenor and endorsed by the claimants regarding the public road, it stated: “[…] Nor will the Court permit its ability to act to be questioned because, even though this is understood to be a party-initiated matter, an application by a party, the Court will likewise not permit its authority or ability to rule on or address matters that may be in the public interest on its own initiative to be questioned; and I do wish to emphasize this, because it is not a novel issue.

Unlike a Civil Court, an Administrative Litigation Court does not analyze only conflicting private interests. An Administrative Litigation Court, an administrative litigation judge, exercises oversight over the administrative function, as constitutionally established, and it falls to an Administrative Litigation Court, when it encounters matters of public interest, potentially and, of course, without prejudging the merits, to rule on them; and this is so far from novel that we should recall that the Ley Reguladora de la Jurisdicción Contencioso Administrativa provided, in certain circumstances, for the hearing under artículo 24, so that the judge could allow the parties to address any circumstances that the judge identified sua sponte as potentially related to the public interest. Indeed, even this Court and its officers could incur liability for failing to take the matter of public interest into account, and throughout the CPCA we can find a series of provisions demonstrating that authority; it is no coincidence that artículo 90 or 95 permits claims, legal grounds, or even artículo 122 to be adjusted at any time […].

Seeking to restrict the administrative litigation judge to what the parties request, or to the party-presentation principle (principio dispositivo), misconstrues that judge’s proper role. The Court did not bring the action filed by Mr. Bernal or Nombre223537; there is a complaint and, by virtue of the sua sponte procedural principle (principio procesal de oficio), the Court conducts the proceeding in accordance with the CPCA, but if it becomes aware of a circumstance involving the public interest, it must act. In this case, section 68 […] and that is what the Court did.” It was likewise correct to state on that same occasion that: “[…] the administrative litigation judge exercises oversight over legality. Therefore, if the judge learns that a public-domain asset is being placed at risk, the judge has a duty to address the matter, even if the parties do not expressly request it. Otherwise, the judge would incur liability […]” (see video file of the hearing held on 22 de octubre at 19:13:05 and 19:47:27).

Nombre14412, the ground must be rejected, because the Court committed no error or arbitrariness by grounding its decisions during the course of the trial in the aforementioned interest, since, as stated, the guiding objective of the proceeding is to ascertain substantive truth, and the Court is obligated always to bear in mind that interest, which underlies every administrative litigation proceeding in which the legal interests of every person are protected, the legality of the conduct of the Public Administration is guaranteed or restored, and the various aspects of the legal-administrative relationship (relación jurídico administrativa) are adjudicated (section 1 of the CPCA), with such breadth that conduct or relationships governed by Public Law may be examined even when they originate from or involve only private-law entities (provision 2.e ibídem; in this regard, see the judgment of this Chamber, n.° 839-F-SI-2009 de las 10 horas 10 minutos del 13 de agosto de 2009).

XXIII.Third, as a denial of the right of defense (indefensión), it alleges the failure to provide an opportunity to be heard (audiencia) regarding new facts. It begins by stating that substantive truth (verdad real) does not mean that the Court may annul an act on any ground; that the inquisitorial principle (principio inquisitivo) has limits, including the right of defense, transparency, and fairness; and that Article 95 of the Code of Administrative Procedure (CPCA) does not permit an issue to be introduced informally through witness statements. It refers to section “2.2. Exceeding the limits of the principle of substantive truth and excessive use of powers to ascertain the substantive truth” to assert that, with respect to the facts mentioned therein (namely,

  • 1)the alleged error in identifying the tree species,
  • 2)the alleged violation of the extraction-depth limit,
  • 3)the intention to construct the tailings pond over the public road, and
  • 4)the lack of professional approval (visado)), the Court did not grant Nombre223267 the opportunity to be heard provided for in the cited provision. It cites judgment 10-F-1999 of this Chamber. It reasons that it is the judge’s duty to rule on the disputed facts and arguments presented by the parties in the complaints and answers. It explains that incongruence (incongruencia) may be alleged with respect to novel issues and legal grounds, even if the relief sought (pretensiones) has not been amended; that is, the congruence of the judgment is defined not only by the relief sought, but also by the prohibition against the Court introducing new issues and legal grounds (section 2.4. of the appeal). It continues that the challenged judgment acknowledged that the lack of approval by the Colegio de Ingenieros Químicos and the absence of a professional’s signature on the plans constituted new facts, and that due process (debido proceso) was therefore not observed. It emphasizes that the judgment stated that the matter had been raised during the preliminary hearing (audiencia preliminar) but had not been included as a fact; even so, the Court deemed it unnecessary to grant the three-day opportunity to be heard under Article 68.3 of the CPCA. According to the Court, it states, the parties were aware of that issue and suffered no prejudice because they were able to question chemical engineer Nombre22216 . It disagrees with that determination. In its view, the principle of substantive truth, provided for in provisions 82.1, 85.1, and 93.3 of the CPCA, was infringed by the Court. It asserts that, under provision 68.1 of the CPCA, new facts introduced into the proceeding must arise after the answer to the complaint and must affect the asserted claim (pretensión); in that event, the provision directs that the parties be heard for three days. It states that Article 46, subsections 2 and 3, ibídem, establishes how to proceed if such facts are introduced before the preliminary hearing. It reiterates that the judgment characterizes two facts as “new”: the failure to obtain approval from the Colegio de Ingenieros Químicos and the absence of a professional’s signature on the plans, with respect to which the Court itself acknowledged that, although they were known before trial, no ruling had been made on whether they were admissible. If no opportunity to be heard regarding that “new fact” was provided at the preliminary hearing, it should have been provided at the beginning of the trial. The Court did not do so, even though this was a fundamental fact supporting the granting of the complaint, since two decisions of Nombre223541 were annulled on the basis of the absence of approval and of a professional’s signature. All of the foregoing violates due process and reflects a failure to state reasons (falta de motivación). Furthermore, it argues, that factual circumstance led to an expansion of the relief sought because it did not appear among the alleged defects. Accordingly, it asserts, provision 46, subsections 2 and 3, requires that notice (traslado) be given for 10 business days. It cites decision n.° 4125-1994 of the Sala Constitucional. It insists that the Court could not reverse the burden of proof (carga de la prueba) concerning this lack of approval and signature (section 2.6. of Nombre223267’s appeal).

XXIV.The Chamber disagrees with the arguments of the appellant in cassation (casacionista) for the reasons set forth below. In the first recital (considerando) of the judgment under appeal, the Court stated the reasons why it admitted that new fact (hecho nuevo): “[…] it should be borne in mind that the matter concerning the plans and flow diagrams was discussed at the commencement of the trial, during the procedural rectification phase (fase de saneamiento). It should be recalled that the issue was raised during the preliminary hearing (audiencia preliminar), but the inclusion of that fact was not decided at that hearing, which made it necessary to address it when rectifying the proceedings. Accordingly, the parties had been aware of the issue concerning the approval stamp (visado) of the Colegio de Ingenieros Químicos since the preliminary hearing was held, and it was therefore unnecessary, at trial, to grant the three-day hearing referred to in subsection 3) of Article 68 of the Código Procesal Contencioso Administrativo.

It must also be noted that this caused no harm to the parties or impaired their right of defense, since all of them were able to conduct—and did in fact conduct—the relevant examination of the expert witness (testigo-perito) who appeared regarding this issue: chemical engineer Nombre22216. Moreover, compliance with due process (debido proceso) with respect to this issue is further demonstrated by the fact that Industrias Infinito submitted a set of plans signed by a chemical engineer and bearing the approval stamp of the Colegio de Ingenieros Químicos, and referred to them during closing arguments, which demonstrates not only that the new fact was stated with sufficient specificity, but also that the right of defense was fully exercised with respect to it. […]” Having examined the video recordings of the preliminary hearing and the trial proceedings (held on 14 de setiembre and 4 de octubre de 2010, respectively), this Chamber finds that, indeed—as stated in the challenged judgment—at the former hearing, although the case-management judge (juez tramitador) admitted the testimony of Nombre22216 concerning the new fact at issue, which had been included in the brief filed by Nombre223384 on 15 de junio of that same year (folios 1429 to 1433), he failed to rule on the admission of the factual circumstance contained in that pleading.

This required the Court, during the procedural rectification phase of the trial and on its own motion—after the parties stated that they found no matters requiring correction—to ask the representatives of Nombre223384 to clarify the matter concerning that new fact (video recording of 4 de octubre de 2010, 11:27:30); in response, attorney Bernal Gamboa stated: “[…] basically, these new facts concern a letter that came to light at that time regarding one of the requirements that the plans submitted to Nombre223541 in the first EsIA had to meet; what that letter establishes, through the information that came to light at that time, is that certain requirements of the Colegio de Ingenieros Químicos were missing, and therefore even the Case-Management Judge asked the Colegio de Ingenieros Químicos whether there was indeed any procedural defect (vicio en el procedimiento) before that Colegio. The Colegio likewise responded to the official request, which is why the testimony of Mr.

Nombre22216 was requested; he is a chemical engineer who specializes precisely in the subject of plans, and because it was a new circumstance that arose at that point in the proceedings, it was incorporated in that manner […]”. Judge Eduardo González asked him to specify whether he was referring to new facts or new evidence (prueba nueva), whereupon counsel added: “[…] basically, they are both, because the Colegio de Ingenieros issued a document stating that the plans had indeed not been submitted to the Colegio de Ingenieros Químicos; that is a new fact. The new evidence consists of the documents submitted there and the witness, in view of that new fact that arose during the proceedings.” All parties were then given an opportunity to be heard. As relevant here, the statements made by counsel for the defendants are transcribed below. Government attorney Mauricio Castro stated: “The memorandum indicates that those plans required an approval stamp.

What the State wishes to demonstrate is that the acts challenged in this case met the requirements for their issuance, and in the closing arguments, after the evidence has been taken, we will explain why these approval stamps [were sufficient], such that this is a new fact, and in response to this new fact we raise the defense of lack of legal entitlement (excepción de falta de derecho), since the acts met the requirements necessary for their issuance. I would like to make an observation and take note of the words of the presiding judge regarding the possibility that, when we are examining the witnesses—and since the distinguished colleagues representing the plaintiffs have offered, as I understand it, a chemical engineer who will address these matters—if any documentation related to this issue that complies with the rules of Article 50 emerges during the proceedings, and as the Court indicated, given that we are governed by the principle of substantive truth (principio de verdad real), we may have the opportunity, particularly because this is a new fact, to debate the matter fully using evidence relevant to the issue.

We are responding at today’s hearing, but there may be documentation relating to this matter that we could submit for the Court’s consideration, provided that it passes the applicable admissibility threshold. I have thereby responded to the matter on which I was heard”; and he clarified—in response to a question from the presiding judge—that he would address the fact at the evidentiary and closing-arguments hearing, specifying that he was aware of it but that, as to anything that might ultimately be argued on the basis of that fact, he would rebut it with the evidence to be taken. For his part, counsel for SINAC, attorney Óscar Romero Aguilar, stated: “As the Procuraduría General explained, we too, with respect to the fact, on the same grounds it stated, and also because it is not a fact attributable to my client, raise the defense of lack of legal entitlement. Likewise, let it be established that this is a fact subject to proof in the adversarial proceedings (contradictorio).” Attorney Nombre56978, representing Industrias Infinito, stated: “As the preceding representatives of the defendant parties have mentioned, for our purposes these are new facts that we had not previously been able to address; however, taking advantage of this hearing, we now respond to them by rejecting them in their entirety and raising the defense of lack of legal entitlement against them.

We ask this Court to permit us, during the course of the trial proceedings, to introduce any evidence we consider appropriate for the purpose of rebutting them and, likewise, to present our arguments concerning them during closing arguments.” Lastly, counsel for Asocrucitas, Mr. José Manuel Echandi, said: “[…] we likewise raise the defense of lack of legal entitlement, because these were not necessary requirements at the time the procedure was carried out.” The Court ruled on the matter as follows: “[…] we have heard what the parties stated concerning these new facts; they have already expressed their positions. You may ultimately address them during the closing-arguments phase, and as the trial proceedings unfold we will be able to analyze those points through the expert testimonial evidence (prueba testimonial pericial), particularly because an expert witness was admitted specifically for that issue.

Let us recall that the rule, as explained, is that evidence ordered to supplement the record (prueba para mejor proveer) should be ready at the procedural stage of the opening statements, as you were advised. If, for some exceptional reason—and that remains within the Court’s discretion—it becomes necessary to examine evidence during the trial proceedings because of special circumstances, we will evaluate it at that time and determine whether it is admissible. The litigants need not be concerned about that aspect; substantive truth is what concerns us, and to that extent the Court determines what evidence will be useful for those purposes. But let us remember that the rule is that, if we have evidence ordered to supplement the record, it must be presented during the opening statement, because we are not later going to introduce surprise evidence at the closing-arguments phase; that is not what this is about, it being understood that only exceptional circumstances would warrant the alternative course of admitting evidence during the trial proceedings. […]”.

Accordingly, it is clearly established that the parties received timely notice of the new fact at the preliminary hearing. It is also established that, during the trial phase, the Court gave all parties an opportunity to address it, which they did, thereby exhausting that right, without any party expressing disagreement regarding its admissibility or the lack of a longer period in which to respond. Quite the contrary, they raised the defense of lack of legal entitlement and expressly stated that they would contest the fact by potentially offering new evidentiary material and through their closing arguments. Lastly, the assertions concerning the alleged error in identifying the tree species, the extraction depth limit, the public road, and the lack of an approval stamp do not constitute independent grounds of challenge (cargo autónomo), since they refer back to arguments made in another section of the appeal.

Therefore, because they are not asserted as a defect, this Chamber declines to rule on them. The allegation concerning a purported violation of the requirement of congruence (congruencia) will be analyzed below. In summary, for the reasons stated above, pursuant to canon 137.2 of the CPCA, this ground of challenge must be dismissed.

XXV.As a fourth instance of denial of the right of defense (indefensión), Nombre223267 argues that the credibility of testimonial evidence (testimonial) depends on whether the person has a personal interest in the case. Although, they continue, the system of challenges to witness competency (tachas) was abolished, under the rules of sound judicial assessment (sana crítica) the judge must evaluate such persons’ statements by taking into account, among other factors, their interest in the matter. They state that the only way the opposing party can determine whether a witness has a direct or indirect interest is by asking questions intended to demonstrate the witness’s partiality. They cite the text of canons 83.2 and 107 of the CPCA, 357.4 of the CPC, and 211 of the CPP. In the matter under review, they explain, the activism against the project by the witnesses offered by the plaintiffs was known.

For that reason, they elaborate, Nombre223267’s examination was initially directed at demonstrating a direct interest. Thus, Mr. Nombre223266 was questioned to establish his interest in the matter, as was Ms. Nombre223551 (they transcribe both examinations). They also mention the witnesses Nombre223552, Nombre223553, and Nombre143005. Nevertheless, they state, the Court prevented Nombre223267 from pursuing lines of inquiry intended to demonstrate that interest. They reiterate that the persons just mentioned had a direct interest in opposing the project, to the point that, in their view, they belong to the group known as “Llamado Urgente por el País,” whose objective is to prevent Nombre223267’s project from being developed (Internet site llamadourgenteporelpais.blogspot.com). Hence, they conclude, under the principle of sound judicial assessment, that evidence could not be regarded as valid for establishing the body of facts (elenco fáctico) (point 2.12. of the challenge).

XXVI.The crux of the appellant’s allegation concerning the failure to apply the rules of sound judgment (sana crítica) pertains to the assessment of the evidence (valoración de las probanzas). In other words, it concerns the improper assessment of the testimonial evidence (prueba testimonial) offered by the plaintiff, because the witnesses were persons who, in its view, had engaged in activism against the Project, which it believed demonstrated their bias in favor of the plaintiff. Framed in these terms, although this defect was characterized as procedural in nature, it is substantive; specifically, it entails an indirect violation of the law (violación indirecta de ley). For that reason, the argument is procedurally defective, because it failed to identify the substantive provisions that may have been infringed. It should also be noted that, although the allegation is identified as a denial of the right of defense (indefensión), and despite the partial transcription of two witness statements, it does not explain what that denial consists of, but instead once again refers to the violation of the rules of sound judgment or to the weight that should have been accorded to that evidence—an argument that, it bears repeating, is substantive in nature.

XXVII.Industrias Infinito alleges a fifth denial of the right of defense on the ground that its request to substitute the witness Nombre223554 was denied. It states that the issue of the tailings pond dike was not alleged as a fact in the complaints, but instead arose from the statements of the plaintiffs’ witnesses, Mr. Nombre223551 and Mr. Nombre143005. For that reason, it continues, Nombre223267 unsuccessfully requested that the first-mentioned witness be replaced by Ms. Nombre223555, who conducted the technical studies regarding the dike. That proposal, it explains, was not intended to add a new witness, but to replace one witness with another who was more qualified because of her specialization and because she was the person who had performed the technical analyses for the Project. It transcribes provisions 82.1, 94.3 and 110.1 of the CPCA, in light of which, it asserts, the proposed substitution, far from causing prejudice, would have helped ascertain the truth of the facts. It reproduces the Tribunal’s reasoning for denying that substitution request and characterizes it as contradictory to the reasoning set forth in the judgment (which it also reproduces). In summary, it argues that the substitution would have contributed to the search for the actual truth (verdad real) (section 2.14. of IISA’s appeal).

XXVIII.A review of the video recording of the hearing shows that, although counsel for Nombre223267 filed the corresponding appeal, it also shows that at 17:54:26 attorney Artavia expressly withdrew the testimony of Mr. Nombre223554, and that none of the other parties objected; consequently, the claim no longer presents a live issue and must be rejected. Thus, it is established that on 12 October 2010, at 12:39:36, attorney Artavia Barrantes requested the substitution of witness Nombre223554. The Tribunal initially ruled: “[…] unfortunately, this is not an issue that we can resolve right now, because everything depends on these circumstances; we do not know whether Ms. Nombre22026 will appear. Likewise, if for any reason we have to tell you that we cannot receive her testimony, we will issue a summons to her directly, and if she does not appear, we will have her brought here, […] but the issue of replacing Mr.

Nombre223554 will not be resolved at this time because we do not know when he will come, and the request concerned the times and days because he had certain commitments, so we are not going to resolve it; in the Tribunal’s presence, we are telling you that we will hear him that day, and if he does not come, we will have him brought here.” (14:51:48). Later, at 15:18:20, that attorney stated that the substitution had been proposed: “[…] partly because of the witness’s difficulty, but secondly […] because of the introduction of a new fact, since Ms. Nombre223555 will address two matters that have been introduced as new issues and, in view of a surprising new element introduced during the presentation of evidence, I am referring to the dam dike and the effect of the chemical elements; accordingly, I request that the Tribunal reconsider its decision, now based not only on the difficulty and impossibility of attending that day, but also on the reason we are now explaining. […]”; then, in response to the presiding judge’s question regarding the reason for the replacement, he added: “Yes, there are two reasons: that one, and because this witness is more [sic] suitable, in accordance with the defense strategy, to address the new facts; and, furthermore, because new evidence has arisen in the proceeding and, in our view, this matter was not previously debated, specifically the issue of the dike or dam mentioned […]”.

In response, the Tribunal deemed a motion for reconsideration (recurso de revocatoria) to have been filed and ruled: “The prior ruling stands, for the following reasons: first, it must be clarified that the Tribunal has not introduced any new facts; that assertion is wholly incorrect. The new facts were not introduced by the Tribunal, but by the plaintiff, and there is a process, a procedure, for that, and it was discussed at the preliminary hearing (audiencia preliminar). If you review the minutes, you will see that it was discussed there; at that time, the parties were asked to submit evidence concerning those new facts, which was admitted at the preliminary hearing through the document that each party submitted to the presiding procedural judge (juez tramitador). Those are the only new facts admitted in this matter. That issue is precluded from further discussion, and on the first day of the hearing, during the procedural regularization stage (etapa del saneamiento), the Tribunal—out of caution and because it regarded this as an issue of procedural regularization and the right of defense—gave all parties an opportunity to be heard; they did not object or say anything.

At the appropriate time, they raised the defense of failure to state a legal entitlement (excepción de falta de derecho), as I recall, regarding that issue, and said that they would address it in due course through the evidence and in closing arguments. Thus, no new facts have been introduced, and that must be made very clear, because the Tribunal has done no such thing. It is another matter that, because of the spontaneous nature of some witnesses’ statements, reference may have been made to the issue of the dikes, which you characterize as a new fact. Those were spontaneous statements concerning matters being discussed here, and we must recall that it has been argued here that the dikes are directly related to the tailings pond, which is what was alleged. Nombre223268 herself explained that the dike was the means of creating a dam to form the tailings pond; therefore, we likewise do not understand this to be a new or novel fact, much less new evidence, because it is the same witnesses who, in their technical judgment, have expressed their opinions.

Those opinions are of interest to the Tribunal, particularly because they concern issues being litigated in the proceeding. Moreover, for the sake of completeness, I refer you to the answers and complaints: allegation 20 of Mr. Nombre223537’s complaint sets forth the chart showing the changes between the original project and the modifications, and it includes the issue of the tailings pond; therefore, the tailings pond issue is not new. Accordingly, Mr. Sergio, the Tribunal finds that the reasons you have offered in seeking to replace your witness are not valid. In any event, the scheduling of the evidence, notwithstanding all the difficulties this entails, is determined by the Tribunal; the Tribunal determines it, and if the witness does not appear, the Tribunal will have him brought here, as we are doing with Ms. Nombre22026—of that you may have no doubt. Thus, the first reason given was that he had commitments; then that she is more [sic] suitable for the defense strategy; you invoked a right of defense and alleged new facts.

The Tribunal does not accept those assertions. There are no new facts and, as I have said, this issue was already discussed at the proper time. There is a stage for proposing witnesses; they have already been admitted, and those are the witnesses whom Industrias Infinito said it would bring into this proceeding, and those are the ones we will accept. We will not accept what you propose. The substitution is denied, and Mr. Nombre223554 will have to appear unless you withdraw him; if you do not withdraw him and Mr. Nombre223554 does not appear, the Tribunal will have him brought here [Judge Eduardo González]. It should also be added, first, that the situation of lead counsel (abogado director), which was an example used by counsel for the State and by counsel for Nombre223537, is not comparable to that of a witness. The matter of available slots has also been discussed, but those slots arose from withdrawals, not substitutions.

Regarding the arguments for substitution, it bears repeating, solely for illustrative purposes, that the matter of the tailings pond and the dike is not a new fact. I refer you to volume one of the court record (expediente judicial), pages 576-577, where, in its answer, the Office of the Attorney General of the Republic states that it relates to hypothetical risks arising from contamination of aquifers (paragraph 1), and on page 577, there is something about substitution by ‘Cyplus’; thus, it cannot be accepted that this is a new fact. The only fact was the one addressed at the preliminary hearing, concerning which the parties were given an opportunity to be heard at the beginning of the hearing and regarding which everything that needed to be discussed was discussed. There was no dispute. IISA was represented at that time by Mr. Nombre56978, and he did not comment; therefore, the request is inadmissible [Judge David Fallas]. […] the only new fact that has been discussed here, and regarding which the parties were afforded a further opportunity to be heard in order to safeguard their right of defense at the beginning of the hearing, was the written submission filed on 15 June 2010 by Nombre223384, at pages 1429-1433—a new fact introduced by the party, because it is the party that introduces a new fact, not the Tribunal, since that is a matter for the parties rather than the Tribunal.

This document was disclosed at the preliminary hearing and was disclosed again through a further opportunity to be heard in order to safeguard the right of defense from the outset of the hearing. […] if we recall what the new fact concerns, that sole fact […] relates exclusively to the dispute regarding the approval and the requirements that, as initially alleged, the company’s application to the Colegio de Ingenieros Químicos was required to satisfy. That is the new fact that has been discussed, not the matter of the dikes, which is information that has arisen through the spontaneous statements made in the evidence. Furthermore, when a complaint is filed and an answer is submitted, it is precisely the evidence—the taking and assessment thereof—that enables the Tribunal to evaluate and thereby determine whether the parties’ assertions and claims have been proven, as well as what the Tribunal itself may discern as the evidence is presented.

It is based on those spontaneous statements and the taking of evidence that the Tribunal makes its decision, because at the time the complaint or answer is filed, we cannot determine what the evidence will show; that is precisely why these are adversarial proceedings (contradictorio) […]. Allowing new evidence to be introduced at this point to rebut, challenge, or inform the Tribunal regarding statements being made by those same witnesses would create a procedural imbalance (desequilibrio procesal), because it would permit one party, but not the other, to do so. Indeed, the governing rules clearly establish procedural stages and prerequisites for offering evidence [Judge Grace Loaiza].” As is apparent from the foregoing transcription, Nombre223267 withdrew Nombre223554’s testimony and therefore cannot claim on cassation appeal (casación) that the request was improperly denied, since it was Nombre223267 that chose to dispense with the taking of that testimony.

XXIX.As a sixth ground of denial of the right to a defense (indefensión), Industrias Infinito objects to the rejection and “abusive” admission of supplementary evidence for better adjudication (prueba para mejor resolver). It explains that this mechanism (supplementary evidence for better adjudication) is intended to incorporate evidence not offered by the parties, or evidence that was rejected, declared incapable of being taken, inadmissible, or untimely; it is a discretionary power intended to assist the judge in the search for substantive truth (verdad real). It transcribes Articles 50.2 of the CPCA and 331 of the CPC. It states that, with respect to the tailings pond dam, which was a new fact, Nombre223267 requested that the witness Nombre223554 be replaced by Ms. Nombre223555. It transcribes Nombre223267’s argument regarding that new circumstance and the Tribunal’s ruling. Regarding the erroneous identification of species, it refers to section 2.1 of its own appeal.

The issues concerning the erroneous identification of tree species and the tailings pond dam became highly significant; this prompted Nombre223267, during the closing phase, to offer the following as supplementary evidence for better adjudication: a) a technical report prepared by engineer Nombre223555 concerning the dam; and b) a letter signed by forestry engineer Nombre223556, the Project’s Supervising Professional (Regente), addressed to ACAHN, explaining those alleged errors. The Tribunal denied this evidence, as partially quoted. Regarding the second item, it recounts that the judges decided not to admit it because they considered it irrelevant, although they later deemed it proven that official letter no. 244-2008-SCH contains defects constituting misuse of power (desviación de poder). It disagrees with the rejection of that evidence because it was not offered to cure the failure to submit evidence at the appropriate stage, but rather in response to the introduction of new factual circumstances during the trial.

It characterizes that decision by the Tribunal as lacking legal basis, because the purpose was not to cure Nombre223267’s negligence in submitting evidence, but to provide information clarifying the substantive truth regarding facts that were not at issue in the claims. All of this, it asserts, violates the right of defense and the principle of substantive truth (section 2.13). In the section entitled “2.16. Violation of due process, procedural balance, and litigation strategy through abusive supplementary evidence for better adjudication,” it continues that such evidence is taken after the ordinary evidence has been received; it is subject to the limitations imposed by the principle of procedural preclusion (preclusión), procedural good faith (lealtad procesal), and equality of the parties. It clarifies that procedural preclusion applies to the party that did not offer or present the evidence.

Procedural good faith applies, it asserts, because litigation is an adversarial proceeding in which the parties must know the opposing party’s weapons and strategy. In the present matter, it explains, Nombre223267 dispensed with the testimony of witnesses Nombre223542 and Nombre223549 because it considered their statements unnecessary to the defense. Nevertheless, it states, the Tribunal decided to order their appearance as supplementary evidence for better adjudication and denied its motion for reconsideration (recurso de revocatoria) against that decision, even though the procedural stage for ordering that type of evidence had not yet been reached. In this manner, it asserts, the Tribunal transformed it into “evidence for better conviction,” because those statements served as the basis for declaring void the acts at issue in the proceeding. Although Article 110.1 of the CPCA grants judges the authority to order evidence in that capacity, it notes that there are limitations: first, this must be done when the case is ready for judgment (that is, after all the evidence has been received); second, it may not be used to cure the negligence of one of the parties.

It reiterates that litigants have the right to devise their defense strategy and that judges must not curtail that right, thereby causing—as occurred here—an imbalance between the parties and a failure to observe the duty of impartiality. It cites ruling no. 203-1999 of this Chamber (section 2.16 of IISA’s appeal).

XXX.This Chamber has long maintained that supplementary evidence for better adjudication is a power of the tribunal rather than of the parties; it is a mechanism conceived for the adjudicating body (in this regard, see, among others, judgments no. 94 of 15 hours 45 minutes on 9 November 1994; 892 of 9 hours on 25 November 2005; 596 of 14 hours 55 minutes on 30 August 2006; 534 of 10 hours 20 minutes on 27 July and 880 of 8 hours 25 minutes on 14 December, both in 2007). Accordingly, it is entirely within the judges’ discretion to request evidence or accept evidence offered by the parties in order to clarify the facts and thereby achieve the objective of determining the substantive truth. This power is granted for the purpose of “clarifying points of uncertainty or doubt that may arise after weighing the evidence submitted by the litigants” (ruling 213-F-S1-2008 of 8 hours 20 minutes on 25 March 2008, reiterated in 393-F-S1-2010 of 10 hours 30 minutes on 18 March 2010).

Consequently, this means that a decision to order supplementary evidence for better adjudication entails an assessment of the body of evidence (acervo probatorio) already presented in light of the subject matter of the proceeding and the applicable law, allowing the judges to determine whether any factual issue requires clarification. Therefore, as a matter of principle, it is presumed that the parties have already performed the evidentiary work required of them under the burden of proof (carga probatoria) imposed by the legal system. On this basis, provision 110 of the CPCA establishes that, during deliberations, if the Tribunal considers it necessary to receive new evidence or expand upon the evidence already admitted, it may order the reopening of the trial. This is, of course, without prejudice to the judges’ authority, before declaring the trial concluded, to determine that there are factual matters regarding which the evidence is insufficient, thereby creating uncertainty that must be dispelled to resolve the matter properly.

As a consequence of the deciding body’s direct contact with the evidence when it is received, the insufficiency of the evidence brought into the proceeding is a matter that may be identified as that procedural stage unfolds, depending on the course taken, for example, by expert and witness testimony (provided, of course, that it remains confined to the subject matter of the trial). The principles of immediacy (inmediatez) and expeditiousness (celeridad) confirm the foregoing, as they avoid the need to reopen the proceeding solely to request evidence whose relevance may already be apparent at the trial stage; therefore, the party’s argument regarding the proper time to adopt the decision in question is inadmissible. It bears emphasizing that this is so provided the purpose of this mechanism is respected, namely, to clarify doubts that may arise from the evidence offered by the parties, rather than to serve as a means of curing potential deficiencies attributable to them.

In the specific case, although the supplementary evidence for better adjudication was ordered concurrently with the receipt of the parties’ evidence, this in no way constitutes a procedural defect warranting the nullification of the proceedings or of the substance of the evidence. Likewise, because it is evidence ordered by the judge, the Tribunal committed no error in denying the evidence proposed by IISA. Furthermore, in addition to the foregoing, it should be noted that the issue of the tailings pond dam constitutes an alternative ground in the challenged judgment, while the error in identifying the tree species is immaterial because, as will be seen, the nullity of act no. 244-2008-SCH issued by Sinac depends on the invalidity of the mining concession.

XXXI.Lastly, regarding the argument concerning the denial of the request to replace the witness, reference is made to the ruling in recital (considerando) XXVIII of this judgment. As for the reference to a certain lack of impartiality by the Tribunal, because it is not explained, it is not framed as an independent ground of appeal; in any event, the appellant must abide by what was stated in recitals VI through XI. In light of the foregoing, this ground shall be dismissed.

XXXII.As a seventh claim of denial of the right to a defense, Nombre223267 objects under “2.17. Restriction on the use of audiovisual media during closing arguments and arbitrary restriction of time.” Closing arguments, it states, are part of the defense strategy and are developed throughout the proceeding. It argues that a closing submission recapitulates the facts on which the parties base their claims, the evidence submitted, what the opposing party failed to prove, and the application of the facts to the rule of law, case law, and legal scholarship. In this case, it recounts that, at the hearing on 5 November, attorney Federico Sosto requested permission to use audiovisual materials when presenting the closing arguments, specifying that these consisted of photographs, sketches, plans, and models, to which the Tribunal responded that there would be no objection. It asserts that, despite the ruling on that occasion, on the day the closing arguments were presented, the Tribunal did not permit it to use plans or models, or other materials directly related to the subject matter of the proceeding, because it considered it evident that the party was attempting to introduce them unlawfully into the proceeding.

It transcribes what occurred. It maintains that there is a clear conceptual error involving the distinction between a closing-argument hearing and the introduction of evidence. During the former, it notes, audiovisual aids may be used as memory aids, including computer-generated images and “power point,” as well as maps, sketches, models, and natural materials such as rocks and minerals, without their being considered evidence. In this case, none of the foregoing was offered as evidence; it was intended to summarize and illustrate aspects of the project and of the evidence received. The refusal to allow these materials violated due process, curtailed the right to present arguments freely—subject only to the limits of morality and ethics—and violated the right of defense because it “altered the closing-argument strategy and the intent to persuade through more illustrative elements.” In a separate line of argument, it states that the Tribunal established that each attorney would have one business day to present arguments, despite a request for at least two days.

It argues that this course of action violates due process because, considering that the matter was declared complex, that the record comprises more than 50,000 folios, and that the trial lasted more than two months, the limited time granted impaired the right of defense. It emphasizes that the period allowed for presenting the arguments should have been commensurate with the circumstances described (section 2.17 of Industrias Infinito’s appeal).

XXXIII.Regarding the arguments made by the appellant in cassation (casacionista), it should be noted that, at the closing-arguments stage (etapa de conclusiones), the parties have the opportunity to present their theory of the case to the Court, analyzing the evidence taken (probanzas practicadas) in light of the legal system (ordenamiento jurídico). Thus, in principle, they are free to address the matters of interest to them in whatever manner they deem appropriate, including by using any technological means they consider useful as a guide for organizing their presentation. This, however, does not detract from the Court’s powers to direct and manage the proceedings (potestades de dirección y ordenación), as the Court, pursuant to section 109 of the CPCA, must determine the time within which those arguments are to be presented. During their presentation, the adjudicative body (órgano juzgador) is required to safeguard the parties’ right of defense (derecho de defensa), ensuring that evidentiary material (elementos de convicción) is not introduced surreptitiously without an opportunity for adversarial challenge (contradictorio), thereby violating due process (debido proceso).

In the present matter, at 18:11:50 hours on 3 de noviembre de 2010, the Court deemed it reasonable and proportionate to adjourn the hearing (debate) for four days so that the parties could prepare their closing arguments, given the complexity and volume of the matter. It also determined that each party to the proceedings (sujeto procesal) would have one business day to present them, indicating that, as an initial arrangement, the schedule would be as follows: from 8:00 to 9:45 hours, from 10:00 to 11:45 hours; then from 13:00 to 14:45 and, finally, from 15:00 to 16:30 hours. None of the parties objected to that determination. Specifically, Dr. Sosto López merely requested that the Court take into account any contingencies that might arise regarding that time limit and alter the order of presentation so that the party he represented would be the last to speak. In response, the Court clarified that the parties were required to abide by the established period, without prejudice to its consideration, at the appropriate time, of any circumstances that might arise; with the parties’ consent, it granted the change requested by counsel.

Accordingly, because this matter lay exclusively within the Court’s authority and the parties raised no disagreement, the argument made in the grievance at issue (agravio de mérito) concerning the determination of the time allowed for presenting closing arguments cannot be accepted.

XXXIV.With regard to the limitations imposed by the Court on the use of certain items that the appellant in cassation (casacionista) characterizes as audiovisual aids, the following should be clarified. On November 18, 2010, at 13:30:00 hours, the judicial representative (apoderado judicial) of Mr. Nombre223537 expressed disagreement concerning a series of materials that the representative of Nombre223267 had in the courtroom; in response, the presiding judge required the company’s representative to explain what he intended to do with all of those materials and whether the photographs had been admitted into evidence. He clarified that they consisted of photographs and a screen intended to facilitate viewing by the Court. He added that there was no cyanide, but rather samples of saprolite, activated carbon, lime, cores, stones, a steel sheet, a water carboy, and chemical containers that he would use to conduct an experiment, mixing the soil with the lime and thereby demonstrating the dissolution process; that is, to illustrate what the technical experts had stated during the taking of evidence (recepción de la prueba).

Following the ensuing discussion, the Court denied the use of those items and of any others that had not been admitted and presented in evidence (evacuados), for the following reasons: “[...] First, it must be borne in mind that the items which you, or any party, might consider for purposes of your closing arguments (conclusiones) must, in the Court’s view, be directly related to evidence that has been admitted or presented [...]; that is, the purpose of closing arguments is directly linked to that evidence, linking the evidence to the facts or arguments [...] even if you tell us that it is saprolite, and so forth, we do not know what it is, nor do we have any way of knowing at this time; we have no experts [...] the use of those visual items would be pointless and irrelevant [...] the Court never heard from you, or from any representative of Industrias Infinito, that you intended to bring these materials; we did not know that, nor did the Court authorize it, nor did we know that there were photographs that had not been admitted or presented in this proceeding, or videos that had not been admitted or presented in this proceeding; we never heard that from you, and therefore the Court had no knowledge that this was what we were going to see today [...] we believed, therefore, that it was only natural and customary that when you referred to using screens and using them to show videos and photographs, you meant those photographs and videos already contained in the case file (expediente) [...] it was within that framework that the Court understood your request to bring all these items that you characterize as audiovisual aids. [...] As for the screen, don Álvaro, [...] we do not find any difficulty, obstacle, or impropriety whatsoever in its use, given that we, the Court, would attest that what is being displayed simultaneously on this screen behind us […]” (Judge Eduardo González).

He added: “[…] even if it is called an ‘audiovisual aid,’ the effect of introducing it, if its introduction were permitted, would be that of evidence; why? Because at this closing-argument stage [...] any material [used] to show what the Project entails, to reiterate and demonstrate its benefits and viability, and to support the defense’s position is, ultimately, evidence; whatever I use to support or demonstrate something is evidence. Thus, even if it is referred to as an audiovisual aid, because it was not introduced earlier, it has the character of evidence for us [...] the consequence of allowing these items to be used at this time would be that the company could use them while the others could not address them through their experts, technical specialists, or whatever they might be called [...] Applying that concept of a closing argument based on duly presented evidence (alegato de bien probado), which always refers to evidence already taken, we must understand that Article 109 of the Code of Administrative Litigation Procedure (Código Procesal Contencioso) provides for closing arguments; naturally, all participants here have the opportunity to use whatever audiovisual media they need to present their supporting arguments: audiovisual media, a ‘video beam,’ or anything else you may require.

What cannot be done, however, is to use the closing-argument stage to introduce something that we characterize as evidence” (Judge David Fallas). Dr. Sosto López filed a motion for reconsideration (recurso de revocatoria), reiterating that all the items mentioned, as well as a model that he would present later, were means of facilitating his presentation rather than evidence. He stated that he had always understood that he could use everything contained in the case files and that, accordingly, the aids he requested did not refer to items other than those contained in the files. In response, the Court upheld its ruling and reiterated that audiovisual aids meant screens, a “video beam,” and technological media. It added that, although the representative of Nombre223267 had mentioned models, what the Court had authorized was the testing of the equipment, and it had never admitted the content of those items.

The assertion that they were intended to persuade, it observed, showed that they constituted evidentiary materials (probanzas); their content was unknown to the Court. At the relevant time, the proponent had declined to disclose it, and therefore, once the Court learned of it, the materials were not deemed useful or relevant. Subsequently, at 15:58:00 hours on that same date, counsel for the respondent company offered two written submissions, copies of the plans endorsed by the Colegio de Ingenieros Químicos, and the photographs that he had intended to use in his closing arguments as evidence to assist adjudication (prueba para mejor resolver). The following day (November 19, at 09:52:00 hours), before counsel for Nombre223267 delivered his final argument, the Court ruled on that evidentiary offer. It ordered: a) rejection of: a.1) the official letter dated November 15, 2010, signed by engineer Nombre223556, because it was merely a request, a private document of no greater import, and not an administrative act (acto administrativo) relevant to the proceeding; a.2) the technical questionnaire prepared by Nombre223555, on the ground that it violated due process (debido proceso), since the substitution of a witness by this professional had previously been denied and the offer therefore sought to undermine or circumvent the adversarial process (contradictorio), because it would effectively amount to admitting at the closing-argument stage the questions that the party wished to ask.

The Court held that an examination that had been rejected could not be introduced in writing; b) admission of: b.1) the copies of the plans, on the understanding that Industrias Infinito’s representative maintained that they demonstrated compliance with the endorsement requirement of the Colegio de Ingenieros Químicos, a matter that the Court would assess in its judgment; b.2) the two enlarged photographs appearing at folio 1754 of volume IV of the application to modify the interim measure (medida cautelar) and at folio 1666 of the case file concerning the assessment of the proposed changes to the Project; it rejected the remaining images submitted. The respondent company raised no objection to this determination. In light of the foregoing, this Chamber considers it appropriate to clarify certain matters concerning the closing-argument stage under review. First, in view of the principle of preclusion (preclusión) governing the stages relating to the admissibility and taking of evidentiary items, it is wholly improper at the closing-argument stage to introduce any type of evidence for consideration by the judges in determining the facts stated in the judgment.

That falls outside the purpose and function assigned to closing arguments within the procedural framework. At that stage, the parties may present their factual and legal arguments, connect them to the evidentiary record (acervo probatorio), and rebut the case theory (teoría del caso) advanced by the opposing party. To that end, the participants may use various means to support their presentations, on the understanding that these do not constitute new evidence and may not be assessed as such by the judges. From this perspective, although the parties may make visual reference to various evidentiary items, this does not prevent them from seeking complementary means of conveying their arguments, provided that such means bear a strict relationship to the issues debated during the proceeding. Accordingly, it is evident that the judge is required to determine, on a case-by-case basis, when the permitted bounds have been exceeded and, upon making such a determination, to exercise the judge’s case-management powers (poderes ordenatorios) to prevent any digression.

A limitation of this kind, however, does not necessarily result in denial of the right to a defense (indefensión). It should be noted that refusing to permit the use of the media proposed by the appellant does not in any way frustrate the purpose pursued, and which the parties must seek to fulfill, at the closing-argument stage. What is essential is that the parties be able to present their legal arguments and connect what occurred during the hearing to their respective positions, which is not impaired by the inability to use complementary media, whether audiovisual or of any other kind. Therefore, irrespective of whether the materials brought by Dr. Sosto López should have been regarded as evidence in this particular case, this Chamber finds that the judges’ decision not to permit their use had no bearing on the merits, since the appellant’s legal representative had an opportunity to present the appellant’s arguments even without the additional media. The alleged ground of grievance (agravio) must therefore be rejected.

XXXV.Fifth procedural defect. The representation of Nombre223267 alleges failure to observe the rules established in the CPCA concerning deliberation (deliberación), the time limit for rendering the judgment (sentencia), and the drafting of the decision (fallo) and its elements. First, it explains what the deliberation stage entails and how it must be conducted. It partially reproduces decisions No. 1021-2004 of the Third Chamber, 637-1999 of this Chamber, and 798-1997 of the Constitutional Chamber. In the present matter, it notes, upon completion of closing arguments (conclusiones), the Court declared the proceedings to be “complex proceedings” (tramitación compleja) pursuant to provision 111 of the CPCA, and therefore stated that the judgment would be rendered within 15 business days; however, on that occasion, it also stated that the reading of the Por tanto would take place within two days, postponing the reading of the reasoning portion (parte considerativa) until sometime within the specified 15 business days.

It complains that, in proceedings of such volume, controversy, and significance, the Court took “[…] less than 48 hours to deliberate, decide the case, and issue the operative portion (parte dispositiva) […]”. It continues that this was a premature manner of deciding the case, in only 16 business hours, shortly after the closing-argument stage had ended. The only possible explanation, it emphasizes, is that, in violation “[…] of the deliberation rule, its members had already made the decision, either before or during the trial […]”, which is connected to the judges’ partiality alleged in the first ground. It insists that the decision may be made only after the trial has ended, following closing arguments, but that in this case the adjudicators were prejudiced and personally opposed to the Crucitas project, such that the decision had been reached before the hearing. Proof of its complexity, it states, is that the reading of the judgment took seven hours; consequently, the Court should have allowed sufficient time for its ideas to settle, as provided in provision 111.1 of the CPCA, and the rule was therefore violated (point 4.1. of IISA’s appeal).

In the section entitled “4.3. Written judgment and orality, security, and transparency,” it further states that oral proceedings retain certain vestiges of written procedure, such as the complaint, the answer, extraordinary appeals (recursos extraordinarios), and the judgment. It states that Articles 102.1(h) and 111.1 of the CPCA establish that the hearing record (acta de la audiencia) must document the reading of the judgment and that the judgment must be served within a maximum period of 15 business days, from which it may indirectly be inferred that it must be in writing. It further asserts that provision 92.5 of the same body of law requires that, when a preliminary defense (defensa previa) is sustained, the decision must be recorded in writing; all the more so in a matter as complex as this one. It argues that provision 47 of the Autonomous Regulations, which permits an oral ruling, contravenes the CPCA and conflicts with the principles of statutory reservation (reserva de ley), procedural legality (legalidad procesal), and legal certainty (seguridad jurídica), a problem compounded in proceedings declared complex, such as these.

It reiterates that, in complex proceedings, the judgment on the merits (sentencia de fondo) cannot be oral, because what is not written is lost over time. Added to this, it says, is another factor: the judges read the judgment aloud—which took approximately 7 hours—and therefore, since it was written, it questions why it was not served on the parties, thereby sparing them the task of transcribing it and the consequent expenditure of time and financial resources. If the Court wished to communicate the decision to the public, it continues, it should not have prejudiced the parties. It contends that due process (debido proceso) and the rules of procedure were violated because the judgment was rendered orally without legal authorization and, when publication in La Gaceta was ordered, the rules of “logic and reasonableness were also disregarded, since if the judgment had been written for purposes of its reading, then out of respect, transparency, honesty, and minimum rules of courtesy and humanity, it should have served it (sic) at the same proceeding” (point 4.3.).

Finally, under the heading “4.2. Improper development of the content of the judgment requirements,” it states that provision 119 of the CPCA provides that the judgment must address all claims and issues permitted by the CPCA itself, including costs (costas). It reproduces provisions 99 and 115 of the CPC, 363 of the CPP, as well as decisions 90-2010 and 98-2010 of the Contentious-Administrative Court. The proven facts (hechos probados), it explains, must relate to those alleged by the parties and be supported by the evidence submitted. In the case under review, it maintains that the Court failed to comply with that formality regarding the facts because: a) it was imprecise as to the evidence supporting them, as circumstances 10 and 32 refer only to “the record” (los autos); b) it cited unsuitable evidence, as fact 17 should have been based on the administrative record (expediente administrativo) rather than witness testimony; c) it was imprecise as to both the fact itself and its support, because fact 31 does not identify the errors in the identification of the species or the pages on which the error appears, while fact 34, in addition to being false according to the technical documents and the “hearsay witness” (testigo de referencia), refers to “the record”; d) it violated the rules governing the formulation and verification of proven facts, as occurred with fact 36 (it was not alleged by the plaintiff, has no factual or evidentiary support, requires technical knowledge to reach that conclusion, and refers to “the record”), fact 37 (it is based on a witness’s testimony, which cannot be treated as a fact stated in the name and on behalf of the company; the existence of the public road is a well-known and public fact, it appears on the cartographic sheet, the tailings pond has the same location in every document, it was not alleged in the complaint, and Nombre223267 was not given notice of it), and fact 57 (the plaintiff should have proven the environmental damage, it should also have been based on expert evidence (prueba pericial), and it is founded on the testimony of a witness who stated the contrary; it partially transcribes the testimony of Nombre223268 and Nombre110793).

It adds that the Court included as an unproven fact (hecho no probado) that Nombre223267 had consulted the restrictions imposed by the DGM, although this was not included in the complaints and it therefore had no opportunity to address it; additionally, it says, the finding is imprecise because it is based on “the record,” and therefore the recitals (considerandos) do not rule on “the substantive issues” with reasons and citations to legal scholarship and statutes. The assertion that the Court deems valid lacks support, because the technical documents and the testimony of the witnesses and expert witnesses (testigos peritos) demonstrate the contrary, and also because “if the Court determined that a technical condition prevents the company from extracting below the elevation of 75 m.sn.m., it is impossible for the seal of the lower aquifer to be breached and, consequently, for ‘water to emerge’ from it (sic)” (point 4.2. of IISA’s challenge).

XXXVI.The foregoing summary shows that the complaint focuses on three lines of argument: A) failure to comply with the time limit for deliberation and rendition of the judgment; B) the judgment should have been issued in writing; and C) in drafting the proven and unproven facts, the Court failed to comply with the formal requirements that they correspond to the circumstances alleged by the parties and be based on the evidence submitted. With respect to point A), provision 111 of the CPCA establishes, as a general rule, that deliberation must occur immediately after the hearing has concluded so that judgment may be rendered; this is intended to ensure that the decision is announced that same day. Under rule 79.3 of the RAOSJCA, however, this stage may be postponed until the following business day because of the lateness of the hour. Immediate rendition of the decision is excused only when the matter is classified as complex (provision 111 of the relevant Code); or as a consequence of the procedural structure adopted (when the matter is granted preferential processing (trámite preferente) (Article 60 ibíd), designated as a pure question of law (puro derecho) (provision 98.2 ibídem), or handled by agreement (consensuado) (paragraph 69 ejúsdem)).

As relevant to this matter, provision 111.1 of the same body of law establishes that, in a complex case, the judgment must be served within a maximum period of 15 business days following the conclusion of the trial. In this regard, the RAOSJCA specifies that, if the matter is so classified before the oral hearing has ended, the grounds for the judgment (fundamentación de la sentencia) shall be rendered and communicated to the parties within that period (15 business days following the close of the hearing); the operative portion, however, shall be communicated after deliberation, which may extend for up to two business days pursuant to provisions 79.4 and 82.1 ibíd. Provision 111.2 of the cited body of law (in relation to provision 137(g)) renders void (nulidad) any failure to comply with the time limit for deliberation and issuance of the final decision (resolución final), and requires the trial to be repeated before a differently constituted panel of the Court, except with respect to evidentiary acts that cannot be reproduced (actos probatorios irreproductibles).

This derives from the principle of immediacy (principio de inmediación) itself and seeks to ensure that the least possible time elapses between the taking of evidence and the judgment, thereby guaranteeing that the adjudicators retain the clearest possible recollection of what occurred during the hearing and can therefore perform the corresponding assessment without overlooking relevant matters. In the present matter, based on the contents of the record, the hearing was closed on 22 de noviembre de 2010 (video file and minutes at folio 2449 verso). The Court communicated the operative portion of the decision on 24 of that same month and rendered it in full on 14 de diciembre de that year (video files and records at folios 2451 and 2457). It is clear from the foregoing that the adjudicators’ actions, far from demonstrating partiality, reflect compliance with the CPCA and the Regulations, and the ground of appeal must therefore be denied as to this issue.

Finally, it should be pointed out to the appellant in cassation (casacionista) that the Court’s partiality likewise cannot be inferred with respect to the deliberation and the time limit for rendering the decision, precisely because it acted pursuant to the applicable procedural rules.

XXXVII.From another perspective, as regards the criticism concerning the manner in which the judgment was issued (point B), the following should be noted. The procedural model adopted by the CPCA incorporates—partially, rather than absolutely—the principle of oral proceedings (principio de oralidad). Thus, at certain stages, written form may or may not be dispensed with for the expression of procedural acts (actos procesales), as occurs with the judgment in some circumstances. It has repeatedly held that “[…] under the CPCA (which follows a partially oral approach), as well as under various provisions of its articles and the Reglamento Autónomo de Organización y Servicio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y Civil de Hacienda […], a written judgment is not always required, as the appellant in cassation (casacionista) argues. Of relevance, section 57 of that Code, located in Chapter I, ‘Rules Applicable to All Proceedings,’ of Title V, ‘Procedural Activity,’ expressly provides: ‘Every ruling issued at any stage of the proceedings, whether oral or written, shall be duly reasoned.’ Even if one takes the position that the phrase ‘whether oral or written’ refers to rulings issued at different stages of the proceedings and not specifically to the judgment, the fact remains that the provision merely characterizes the form in which it is issued, without distinguishing the type of ruling involved, by stating—the rationale of the rule—that ‘…it shall be duly reasoned.’ This follows from the logical reasoning that what matters is that reasons be provided.

Moreover, it should be noted that section 111, located in Chapter VII, ‘Oral and Public Trial,’ of Title V, ‘Procedural Activity,’ does not prescribe how the judgment must be issued; therefore, in view of that purported omission, the aforementioned principle applies. The same is true of section 119, contained in Chapter II, ‘Judgment,’ of Title VI, ‘Termination of the Proceedings.’ For its part, the aforementioned Reglamento Autónomo de Organización y Servicio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y Civil de Hacienda contains the following provisions:

  • 1)Article 47, ‘Issuance and Communication of Judgments,’ located in Chapter I, ‘Proceedings before the Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia,’ of Title II, ‘Specific Provisions,’ provides in subsection
  • 1)that: ‘Once the oral hearing has concluded, the parties shall be summoned for communication of the judgment in its entirety or of its operative part, as appropriate, pursuant to Article 149 of the CPCA. The judgment shall be delivered orally and duly recorded using the corresponding technological means possessed and made available by the Poder Judicial. When strictly necessary, it may be issued in writing. In the first circumstance, the parties shall be entitled to request an immediate copy of the official recording, without this suspending or interrupting the time limit established for the relevant appeals…’ (Underlining not in the original).
  • 2)Section 83, ‘Form and Content of the Judgment,’ located in Chapter III, ‘Operation of the Tribunal,’ of Title II, ‘Specific Provisions,’ provides: ‘1) The judgment shall be delivered orally and duly recorded using the corresponding technological means possessed and made available by the Poder Judicial. When strictly necessary, it may be issued in writing. / When its transcription is indispensable for enforcement, only the necessary portions shall be recorded. …’ (Underlining supplied). In other words, the oral delivery of a judgment does not entail a violation of the principle of legality (principio de legalidad). This conclusion is reinforced by the fact that, in at least four instances, the legislature expressly provided otherwise: a) Article 92, subsection 5, concerning the case-management judge (jueza o juez tramitador), provides: ‘In all other circumstances, if the defense raised is upheld, the case-management judge shall declare the proceedings inadmissible and order the case file closed; in that event, the full text of the decision shall be set forth in writing within five days after the hearing.’ (Underlining not in the original); b) section 130, subsection 3), regarding the effects of a judgment annulling an administrative act of general application (acto administrativo de alcance general), provides that, because of the effects it produces, once final it must be ‘… published in full in the official gazette La Gaceta, …’ (underlining supplied); c) section 149, subsection 2), concerning a judgment on cassation (sentencia en casación) whose drafting is particularly complex, imposes the duty to communicate its ‘…full content.’ The foregoing also applies in the circumstance contemplated in subsection
  • 3)of that provision; and d) section 153, subsection 3), concerning the Appeal in Cassation in the Interest of the Legal Order (Recurso de Casación en Interés del Ordenamiento Jurídico), establishes the duty to publish the judgment ‘…in a special section of the official gazette La Gaceta ….’ Consequently, these provisions imply that the adjudicator may issue the judgment in whichever form is determined.” (Decision no. 469-F-SI-2009 at 15 hours 20 minutes on 7 de mayo; see also no. 380-F-SI-2009 at 9 hours 20 minutes on 2 de abril, both from 2009). In light of the foregoing precedent, it is clear that, under the legislation governing administrative litigation procedure (legislación procesal contencioso administrativa), a ruling—in this case, the judgment—may, except in the cases expressly identified, be issued either in writing or orally. Accordingly, if the latter form is chosen, contrary to the appellant’s assertion, the provisions of the CPCA would not be infringed. The foregoing—that the decision may be delivered orally or in writing—is also supported by section 102.1.h) of the CPCA, which states: “1) Minutes of the hearing shall be prepared and shall contain: […] h) Where applicable, a record that the judgment was read.” (Underlining supplied); that is, this provision establishes the possibility of oral judgments by setting forth the conditional circumstance “where applicable.” As Nombre14412 of the foregoing, it may be stated that, except in cases where procedural legislation expressly requires that the ruling be issued in writing, the Tribunal shall, in its discretion, determine whether to issue it in that form or orally. Now, if oral delivery is chosen and the decision also exists in writing, nothing prevents the judicial body (órgano jurisdiccional) from providing it to the parties at the time it is delivered. In any event, even when this occurs, the content of the judgment shall be that stated orally, and no purported contradiction between the two may be alleged. Following this same line of reasoning, this case does not fall within the circumstances provided for by the CPCA in which the judgment was necessarily required to be issued in writing; consequently, the adjudicators were authorized to deliver it orally, as they did on 14 de diciembre de 2010, without this constituting any defect, as this Body has recognized (see the recently quoted decision no. 469-F-SI-2009). In any event, according to folio 2545, the written judgment was added to the case file on 23 de diciembre de 2010, when the corresponding record was prepared, and it was even communicated to the parties (although the Tribunal was under no obligation to do so). Even if the appellant’s position were accepted—which, it bears repeating, is not shared by this Chamber—this circumstance contradicts her allegations, because a transcript of the judgment was available to her. In view of the foregoing, the oral delivery of the final ruling neither left the appellant without a defense (indefensión) nor rendered the proceedings null and void, not only because the adjudicators had the authority to determine the form the decision would take, but also because the defendant company was not prevented from filing the corresponding appeal in cassation (recurso de casación) within the applicable time limit.

XXXVIII.It remains only to address the argument concerning the alleged failure to comply with the formal requirements of the judgment regarding proven and unproven facts (hechos probados y no probados) (point C). In this regard, the alleged defect is presented ambiguously, making it difficult to classify it as procedural or substantive. It is clear that the appellant does not specify how the alleged failure to comply with the purported formality in the “drafting” of the factual findings prejudices her. She merely states: “The (sic) Tribunal’s violations in failing to comply with the formal requirements imposed by the applicable legislation, specifically in relation to the statements of background and grounds (resultandos y considerandos), renders the judgment null and void.” As this Chamber has repeatedly stated, nullity for its own sake is inadmissible, because appellants in cassation are required to specify the nature of the prejudice allegedly caused to them.

Moreover, if the alleged error is deemed to constitute a substantive defect—specifically, an indirect violation of law (violación indirecta de ley)—the appellant failed to state expressly the precise basis of her disagreement with the facts, both proven and unproven, that she invokes. It should be noted that she merely challenged their evidentiary basis, not the circumstances themselves. In other words, she appears to agree with the substance of the facts, but not with the body of evidence on which they are based. Thus, the alleged denial of a defense is unclear. As for the claim that the fact the Tribunal deemed unproven was not discussed, that claim is not adequately developed; nevertheless, the appellant is referred to what was stated in Considerando XLVI (concerning incongruity (incongruencia)). Accordingly, because of the aforementioned lack of formality, this aspect of the ground of appeal shall also be rejected.

XXXIX.Sixth procedural ground: lack of reasoning (falta de motivación). The representatives of Industrias Infinito and SINAC allege a lack of reasoning. The former (Nombre223267) essentially argues that the judgment contains arbitrary reasoning, specifically, contradictory reasoning. Reasoning, it explains, is a safeguard for citizens, because it allows them to know the law and the factual elements on which the decision is based. It cites legal scholarship, as well as judgment n.° 4389-1996 of the Sala Constitucional and judgment n.° 287-F-SI-2009 of this Sala. It emphasizes that article 57 of the CPCA provides that every decision issued, whether orally or in writing, must state its reasons. It mentions provisions 153 of the CPC and 363 of the CPP. It continues that an arbitrary and unreasoned judgment violates articles 11, 41 and 154 of the Constitución Política. In this case, it stresses, the Tribunal committed the defect due to two contradictory aspects: a) the extraction of minerals at a depth greater than 75 meters above sea level, and b) the approval endorsement (visado) of the plans.

Regarding point a (the depth), it states that the contradiction arises because, on the one hand, it is asserted that, based on the limit recommended by the DGM, the Poder Ejecutivo, when granting the concession, confined it to that elevation, while, on the other hand, it is held that Nombre223267 sought to excavate beyond that condition, based on the document “Environmental Assessment of the Proposed Changes to the Project,” which included the “environmental impact resulting from the disturbance of the lower aquifer.” However, it observes, it is impossible for the party it represents to have had that intention, since it accepted the imposed limit under penalty of cancellation of its right, pursuant to provisions 67, 90 and 91 of the Código de Minería. Regarding the endorsement and signing of the plans, it explains that the contradiction lies in the judgment’s acceptance, on the one hand, that this circumstance was not introduced by the parties while, on the other hand, using it as a basis for the nullity (nulidad) of the acts (point 5.3. of IISA’s appeal).

SINAC, for its part, asserts that the judgment upheld the defenses based on acts not subject to challenge (actos no susceptibles de impugnación) solely with respect to official letters n.° DST-773-2006 of the Instituto Nacional de Innovación y Transferencia Agropecuaria and ASA-013-2008-SETENA of the Auditoria de Seguimiento Ambiental de la Setena, and found that the remaining conduct constituted final administrative acts (actos administrativos finales) or acts having independent legal effect (actos con efecto propio), such that without them the project could not proceed, nor could the changes be approved; it likewise found that, without the Decreto, the logging permit (permiso de tala) could not be granted. Nevertheless, the judgment did not clearly and specifically enumerate the legal provisions explaining why the other acts were subject to judicial challenge, thereby preventing that decision from being rebutted and undermining due process (debido proceso) and legal certainty (seguridad jurídica). It refers to judgment n.° 468-F-SI2009 of this Sala.

XL. Before ruling on the claims summarized above, it is appropriate to clarify that the reasoning of a judgment consists of setting forth, or making evident, the factual and legal grounds on which the decision is based. It therefore forms an integral part of due process and the right of defense (derecho de defensa), since only by knowing the reasons that led to that determination can the affected party be placed in a position to challenge it. A lack of reasoning, as a procedural error (yerro procesal), arises in two circumstances: first, when it is nonexistent; that is, when the judge fails to state the foundations of the decision. The second circumstance arises in cases where the decision-making body’s reasoning is confusing or contains contradictions that constitute obstacles to clearly determining the grounds on which it is based. In distinguishing this concept—lack of reasoning—from substantive claims (reclamos sustantivos), this Sala has stated that “[…] as a grievance subject to review through an extraordinary appeal in cassation (recurso extraordinario de casación), under provision 137 subsection d) of the Código Procesal Contencioso Administrativo, it must not be understood as a mechanism for challenging the legal grounds of the judgment.

It arises when the judgment’s reasoning is omitted, either because it does not exist or because its development is extremely confusing or contradictory, so as to prevent a clear understanding of the reasoning that led to the decision adopted in the operative part (parte dispositiva) of the judgment, which would violate the parties’ procedural rights, particularly due process. The issue is not whether the court ruled on all the claims submitted to the proceedings by the parties, but rather whether the judgment contains the grounds on which the corresponding decision was adopted. Likewise, it must be borne in mind that this is a procedural ground, which means that it concerns possible failures to comply with the procedural provisions governing the course of the proceedings (iter procesal) or the judgment, as well as the legal relationship binding the parties and the judge within judicial proceedings and from which rights and obligations arise.

Accordingly, this ground must not be confused with a mechanism for debating the application of the law or the assessment of the evidence undertaken by the A quo in the judgment’s reasoning section, for which the governing Code establishes independent grounds (article 138), since otherwise the specific ground for cassation would be distorted” (decision n.° 184-F-S1-2009 of trece horas del veintitrés de febrero de dos mil nueve).

XLI. With respect to Nombre223267’s claim, it is noted first that, regarding the extraction-depth limit, this Sala does not agree that a contradiction exists, because the fact that an administrative act (acto administrativo) imposes a technical condition of this kind does not, in itself and necessarily, mean that an assessment of the evidence (which, in any event, would constitute a substantive defect) cannot lead to the conclusion that the condition was violated or that there was an attempt to violate it (which is precisely what the Tribunal determined after assessing the evidentiary elements). Now, if the purpose of the ground was to challenge the conclusion reached by the Tribunal, it should have been specified as a substantive grievance, since that is characteristic of an error of fact or law (yerro de hecho o de derecho) in weighing the evidence, which is absent in this matter and, in any event, would be futile because the issue of violating the extraction limit is a subsidiary argument supporting the nullity of the acts.

Regarding the endorsement of the plans, the appellant essentially insists that this issue was not introduced by the parties and presents this claim under various labels. In this regard, this Sala determines that the circumstance was introduced by Nombre223384 in a written submission dated 15 de junio de 2010, and that it was addressed at the preliminary hearing (audiencia preliminar), where testimonial evidence (prueba testimonial) was proposed and admitted to establish it, such that the parties implicitly agreed to litigate that fact. Moreover, the Tribunal considered this issue during the trial stage by additionally granting three business days for the parties to make whatever submissions they deemed appropriate, in order to cure the Juez Tramitador’s failure to expressly declare it a new and disputed fact. Likewise, contrary to the appellant’s assertion, it is not true that the Tribunal acknowledged in the judgment that this circumstance had not been raised by the parties. Considerando XXIV recounts what occurred both at the preliminary hearing and at trial, an issue referenced by the challenged decision. Industrias Infinito’s grievance must therefore be dismissed.

XLII. On the other hand, SINAC’s allegation is perplexing. In essence, it claims that the Tribunal failed to identify the legal rules supporting its determination that final administrative acts or interlocutory acts having independent legal effect (actos de trámite con efecto propio) are subject to challenge. However, no such deficiency exists. In a jurisdiction that, pursuant to provision 49 of the Constitución Política, is responsible for safeguarding the legality of the administrative function of the Estado, its institutions, and every other public-law entity, it is clear that administrative acts and their conformity with the legal system are indeed subject to review. In this regard, the CPCA provides in provision 36 subsection c) that such acts, insofar as they are final, definitive, or interlocutory acts having independent legal effect, may be challenged before the contentious-administrative jurisdiction (jurisdicción contencioso administrativa); therefore, in this Sala’s opinion, citing that provision in the judgment was unnecessary. Consequently, because SINAC suffered no denial of the right of defense (indefensión), its argument cannot be accepted. For all the foregoing reasons, the grievance at issue must be dismissed.

XLIII. Seventh procedural ground: failure of congruence (incongruencia). Under a different label, Nombre223267 raises a series of grounds that this Sala reclassifies because the claim essentially concerns a failure of congruence. This alleged violation is grouped into two circumstances. As the first failure of congruence, under point “1.2. Lack of jurisdiction of the Tribunal to enter judgment against persons who were not parties,” it explains the nature of the principle of congruence (principio de congruencia). It also cites provision 99 of the CPC. It maintains that the operative part of the judgment included, “as parties against whom judgment was entered,” persons who had not been sued: Nombre44592, Roberto Dobles Mora, Nombre22026, Nombre110793, Nombre78804, Nombre223542, Nombre223268 and Nombre223535. It asserts that these individuals were “convicted” and publicly exposed when the operative part was ordered to be communicated through all news media in the country. This violates the principle of congruence.

XLIV. The foregoing complaint must be dismissed because, as already stated, article 137.2 of the CPCA provides that only a party prejudiced by noncompliance with the rule may seek cassation on the basis of procedural violations. In this regard, Nombre223544 is not prejudiced by the Tribunal’s ruling concerning the persons identified in the complaint. In any event, in order n.° 1355-A-SI-2011 of 12 horas 20 minutos del 25 de octubre de 2011, this Sala already ruled that the Tribunal’s decision concerning the persons who filed appeals in cassation at that time—a ruling now extended to all persons mentioned in the operative part of the Tribunal’s judgment (and cited by Nombre223544 in its appeal)—has no effect on their legal sphere. To reiterate, what the Tribunal ordered both the Administración and the Ministerio Público to do was initiate the corresponding proceedings to assess whether grounds exist to continue the investigation, which might eventually result in an administrative and criminal penalty. In other words, no penalty or conviction was imposed on them at any time.

XLV. As the second circumstance of lack of congruence (incongruencia), Nombre223267 alleges the introduction of facts and arguments not raised by the parties. It develops this allegation as follows. A) In section “2.2. Overextension of the principle of substantive truth (verdad real) and excessive use of the powers to ascertain it,” Nombre223267 states that substantive truth is confined to the facts at issue in the proceedings, introduced by the parties and deemed disputed and relevant. The judges may not go beyond those facts, because doing so infringes the right of defense (derecho de defensa); in this case, that violation is evident in the introduction of new facts and arguments not raised by the parties and in the conversion of an offer of evidence for the court’s better determination (prueba para mejor proveer) into a new fact (which it merely mentions but does not develop in this section).

It notes that the facts found proven (hechos probados) in the judgment under nos. 31, 32, 36, 42, 43, 44, 45, and 46 were not at issue in the litigation (litis), although the defects that largely support the granting of the claims are based on them; nor were the considerations derived from them and identified by Nombre223267 at issue. Regarding the endorsement of the plans (visado de los planos), it specifies that the Court acknowledged that this was a new fact and that due process (debido proceso) had not been observed, and that the Court defended its actions in the judgment on the basis of the principle of substantive truth, when in fact it violated that principle because:

  • 1)its questioning was not intended to clarify uncertainties but to modify or suggest answers and introduce facts that were not the subject of the claims;
  • 2)facts were incorporated on the basis of which the nullity of the acts was later argued; and
  • 3)the matter of the endorsement of the plans was included as a new fact, in disregard of the right of defense. It cites judgment 287-F-SI-2009 of this Chamber (section 2.2. of IISA’s appeal). B) It continues that provision 90 of the CPCA permits claims to be adjusted at the preliminary hearing (audiencia preliminar), while provision 95 states that if the Case-Management Judge (Juez Tramitador) or the Court, on its own motion or at a party’s request, considers that the claims and grounds asserted may be expanded or adapted, or require adjustment or clarification, it shall give the interested parties an opportunity to present their arguments and conclusions. It recounts that provision 58.1.b thereof establishes that the plaintiff must set out, enumerate, and specify the facts, while provision 64.1 thereof requires the defendant to state in its answer whether it denies or admits them. It emphasizes that, pursuant to provisions 85.2, 90, and 93, paragraphs 1 and 2, thereof, the adversarial process (contradictorio) is intended to ascertain the substantive truth concerning the disputed facts defined at the preliminary hearing, at which the evidence concerning them is admitted. It specifies that the facts in Mr. Nombre223537’s complaint (nos. 35, 36, 42, 43, and 45) concerning the change to the use permit do not refer to the erroneous identification of tree species or present it as a ground for nullity; nevertheless, in fact no. 31, the Court deemed it proven that resolution no. 244-2008 SCH contains errors of that kind and concluded that there were defects in the grounds (motivo) constituting abuse of power (desviación de poder). Nombre193 a transcription of Nombre223545’s statements, from which, it says, it is clear that the error is irrelevant to the land-use change (cambio de uso de suelo) procedure. It also explains that it offered, as evidence for the court’s better determination, a letter from the forestry engineer addressing that same error, but the offer was denied (section 2.7. of Nombre223267’s appeal). C) According to Article 104 of the CPCA, it states, during the initial phase of the trial the parties present their arguments concerning the facts alleged in the complaint and the answer; if the claim is expanded, both litigants may introduce new facts before the preliminary hearing (provision 46 thereof). It also cites provision 68.2 thereof. In this case, it argues, the decision contains facts and allegations that were not stated in the complaints or in IISA’s answer and that formed the subject of the plaintiffs’ and the Court’s questions. These are:
  • 1)the alleged error in identifying the names of the tree species in the management plan (plan de manejo);
  • 2)the alleged violation of the extraction-depth limit;
  • 3)the intention to build the tailings pond (laguna de relaves) over a public road;
  • 4)the lack of endorsement by the Colegio de Ingenieros Químicos of the plans submitted to Nombre223541 (with respect to which the Court also did not grant the hearing provided for in Article 95);
  • 5)the embankment (dique) contained in the tailings pond lacks an appropriate structural design and has no maintenance and monitoring system for the operational and technical-closure phases;
  • 6)the technical closure (cierre técnico) proposed by Nombre223267 in the environmental impact study (estudio de impacto ambiental) approved by Nombre223541 is insufficient or inappropriate to ensure that no present or future environmental damage will occur; and
  • 7)the best available technology is not used to mitigate environmental impacts (for example, explosives, earthquakes, and the embankment). It presents a table listing the arguments included in the complaints and identifying the number of the fact related to each argument in those documents. In its view, the documentary, testimonial, and expert evidence disproved the facts alleged in the complaints. It sets out a table of what it regards as the plaintiffs’ false allegations, together with what it considers to be the correct view. “As a consequence of the foregoing,” it states, the plaintiffs and the Court modified the facts to which the testimonial evidence and their questions to the witnesses related (section 2.8. of IISA’s appeal). D) With regard to the existence of the public road, it explains that, at the conclusion of Mr. Nombre24687’s testimony, because the issue had arisen from the statements of the defendant’s witness, Nombre223268, and questions had been asked and discussion had taken place concerning it, counsel for the supporting intervenor (coadyuvante activo) requested the admission, as evidence for the court’s better determination, of a certified copy of expediente A-42-2009 from the Dirección Tributaria de Alajuela, invoking provision 50.2 of the CPCA for that purpose. In response, it recounts, the Court ruled that a new fact concerning the existence of a public road in the project area had been asserted and the supporting evidence submitted, and it therefore granted the parties three days to address it. It argues that the foregoing clearly shows that the Court modified the supporting intervenor’s request, which was a request to admit evidence for the court’s better determination, and converted it into a fact. It recounts that the motions for reconsideration (recursos de revocatoria) filed by the Procuraduría General de la República and IISA were denied. It asserts that this procedure was erroneous because the Court is an impartial third party and cannot invoke or introduce new facts into the proceedings without violating the principle of party-initiated or dispositive justice (justicia rogada o dispositiva). The public interest and the principle of substantive truth do not conflict with the dispositive principle (principio dispositivo) as it relates to the facts. It insists that only the plaintiff may submit the facts establishing the cause of action (causa de pedir) in the proceedings. It reiterates that provisions 9, 10, and 58 of the CPCA establish that the judicial body may neither bring an action nor introduce facts on its own motion (section 2.15. of Nombre223267’s appeal). E) Beyond what was described and decided in recitals (considerandos) XII and XIII of this decision, Nombre223267 alleges the following as a violation of the principle of congruence (principio de congruencia), as identified by this Chamber. Thus, in section 3.1. of its appeal, it also provides two tables: one containing the facts introduced by the Court in relation to the acts it declared null and the other concerning the facts alleged in Mr. Nombre223537’s complaint and those found proven in the judgment. It then reproduces the circumstances that, in its view, were not raised by the parties but that the Court deemed proven. It objects that the foregoing shows that the Court did not rule on all disputed facts, modified those alleged in the complaints, and introduced others not pleaded therein. It again explains the nature of the preliminary hearing and the disputed facts. It clarifies that, at that stage, the judge does not, together with the plaintiff, reformulate or invent the facts, because they cannot be changed after service of process (emplazamiento), as the act providing formal notice; rather, the judge must extract them from the complaint and determine whether they are disputed. From that point onward, it states, each party develops its strategy, and therefore what is defined at that hearing becomes a kind of straitjacket for the oral trial and the judgment. It objects that changing the facts at trial and in the final decision violates the right of defense because the defendant is not given an opportunity to address them. In further support of its position, it also cites judgments nos. 787-2003, 589-1999, and 950-2006 of this Chamber, as well as Articles 122, 123, and 127 of the CPCA and Article 83 of the Reglamento Autónomo (section 3.1.). F) As a failure to observe the principle of congruence, Nombre223267 alleges: “3.2. The new fact concerning the public road lacked proper technique in its structure and wording.” That “fact” is unlawful and irrelevant because it was not asserted as a new fact but was instead offered as evidence for the court’s better determination. It summarizes the content of provisions 46.3, 58(b), and 68.2 of the CPCA, as well as provision 290.3 of the CPC, from which, it reasons, it follows that the introduction of a new factual circumstance after the preliminary hearing—that is, during the trial—must be made in writing, and it describes the proper method for doing so. In its view, provision 46.3 of the CPCA states that new facts may be introduced in writing before the preliminary hearing; provision 68, paragraph 1, states that the complaint may be amended; and paragraph 2 states that if a new fact arises, it may be substantiated before judgment is rendered. It questions whether a new fact must be presented orally or in writing and what occurs during the trial stage. In this case, the assertion of the new fact concerning the public road is not a “fact”; its oral formulation is lengthy, imprecise, and lacks a logical sequence. From that fact, the Court derived 16 facts, numbered 30 through 54, which were not alleged by the plaintiff; Nombre223267 therefore had no opportunity to defend itself and accordingly requests that those facts, as well as recital XVIII of the challenged decision, be deleted. Likewise, in section “3.3. Fragmentation of the facts that distorts the factual statement,” it states that the judge must rule on the facts admitted as disputed at the preliminary hearing and may neither break them apart nor infer others. It maintains that the Court dismantled a fact and inferred others from it. It presents a table concerning fact no. 21 of the complaint (without specifying which complaint) and facts nos. 33 through 54 of the judgment, from which it concludes that the principle of congruence was violated (sections 3.2. and 3.3. of Nombre223267’s appeal). G) As its final argument based on lack of congruence, Nombre223267 contends that the statement of reasons (motivación) is “violated” by the introduction of recitals that were not at issue in the complaints and by basing the nullity of the acts on them: section XIX, concerning extraction depth (in which it identifies statements it characterizes as false, namely, that Nombre223267 submitted an application to excavate below the elevation of 75 meters above sea level, acting maliciously and misleading SETENA); section XXIX, concerning the absence of a chemical engineer’s signature on the flow diagrams (in which, it says, the violation of due process is even acknowledged); and section XVIII, concerning the public road (in which matters not mentioned by the intervenor were introduced). It emphasizes that all of this also entails a failure to observe the right of defense and the adversarial process. In further support of its position, it cites judgment no. 48-2010 of this Chamber, resolution no. 90-2010 of the Tribunal Contencioso Administrativo, Articles 119.1 of the CPCA, 99 and 115 of the CPC, and 365 of the CPP (section 5.1. of the appeal).
  • H)In addition to what was stated and decided in recitals (considerandos) XXXV and XXXVI of this judgment, Nombre223267 asserts that, in the unproven fact, the Court established that there is no evidence that Nombre223267 consulted, before any authority, the restrictions imposed by the DGM; this despite the fact that this circumstance was neither raised by the plaintiffs nor introduced as a new fact, and therefore Nombre223267 did not address it (point 4.2. of Nombre223267’s appeal).

XLVI. Regarding the second instance of inconsistency (incongruencia): the introduction of facts and arguments not raised by the parties. Specifically, the matters set forth in the fact not proven (hecho no probado) and in the proven facts (hechos demostrados) concerning:

  • 1)the error in identifying the tree species in the management plan (plan de manejo);
  • 2)the breach of the extraction-depth limit;
  • 3)the intention to build the tailings pond (laguna de relaves) over a public road;
  • 4)the lack of approval (visado) by the Colegio de Ingenieros Químicos on the plans submitted to Nombre223541;
  • 5)the inadequacy of the tailings-pond embankment (dique) design and the absence of a maintenance and monitoring system during the operation and technical-closure (cierre técnico) phases;
  • 6)the insufficiency of the technical closure to ensure that no present or future environmental damage exists; and
  • 7)the failure to employ the best available technology to mitigate the environmental impacts associated with explosives, earthquakes, and the embankment. Regarding the facts that the appellant in cassation (casacionista) claims were deemed proven, it is observed that the second matter (breach of the extraction-depth limit) is an issue addressed in Nombre223537’s complaint; it should be noted that, among the factual circumstances listed by that plaintiff, items 20 and 21 expressly state that the modification to the Project entailed, among other things, a 346% increase in extraction depth, affecting the upper and lower aquifers, and that this was approved in the concession instrument. Furthermore, with respect to points 3 and 4, it was already determined in the preceding recitals (considerandos) that the existence of a public road and the lack of approval by the Colegio de Ingenieros Químicos on the plans are matters introduced by the parties through the proper procedural channel (see, in this regard, recital XLVII of this judgment (public road) and recital XXIV (lack of approval)). Notwithstanding the foregoing, it is noted that those three matters (2, 3, and 4) are factual grounds that the Court invoked in the alternative to declare Resolutions No. 3638-2005-SETENA, Nombre223541, and R-217-2008-MINAET null and void (because, as will be analyzed below, the defect on the basis of which it declared them invalid was the failure to comply with Decree No. 30477-MINAE, which established the moratorium on open-pit gold mining). Accordingly, the allegation serves no useful purpose because it concerns an alternative ground of the challenged judgment. The same is true—rendering the cassation appeal futile (casación inútil)—of the error in identifying the tree species (point 1), because, first, it is one of the three defects that the Court found in declaring instrument 244-2008-SCH null and void, the principal defect being noncompliance with Decreto 25700 and the other being that it was based on Decreto 34801, which the Court annulled. Second, the nullity of the concession—because the regulations establishing the moratorium were violated—necessarily entails the invalidity of the instruments dependent upon it, namely No. 244-2008-SCH and Decreto 34801. Furthermore, the matters enumerated in points 5, 6, and 7 concerning the technical closure and the embankment are issues for which the Court rejected the plaintiffs’ arguments (see recitals XXIV and XXVII), and therefore IISA was not adversely affected. With respect to seismic activity and explosives, fact 21 of Nombre223537’s complaint states, first, that SETENA failed to assess the existence of a geological fault at the dam site and the risk it posed; and second, that said agency conducted an incomplete analysis of the effects of using explosives to extract rock from the open pit (tajo). Consequently, the appellant’s allegation cannot be accepted. It is also noted that the judgment’s sole fact not proven—that Nombre223267 had challenged the restrictions imposed by the DGM in official letter DGM-DC-2085-2001—is directly related to the increase in extraction depth resulting from the modifications to the project, a matter contained—as emphasized above—in fact 21 of Mr. Nombre223537’s complaint. The argument that the judgment failed to rule on each of the matters raised in the consolidated complaints (demandas acumuladas), specifically Nombre223384’s complaint, must be rejected pursuant to canon 137.2 of the CPCA. If true, that omission would prejudice that plaintiff, not the defendants. Lastly, it must be clarified that facts 33 through 54 of the challenged judgment, cited by the appellant, refer to the existence of and impact on the lower aquifer and the public road (see recital XLVIII). Nombre14412, the claim under review must therefore be rejected.

XLVII. Likewise, regarding the allegation that the matter of the public road was not raised as a new fact, but rather as evidence to assist the Court in reaching its decision (prueba para mejor proveer). Given its importance to the resolution of this matter, it is necessary to reproduce what occurred when counsel for the active supporting intervenor (coadyuvante activa) introduced the issue into the proceedings. At the hearing of 22 de octubre de 2010, at 16:28:35, attorney Araya Sibaja stated: “As we may recall, precisely 15 days ago Ms. Nombre223268 testified here […] she had extensive knowledge of the Mining Project, and in a spontaneous statement, the witness made a disclosure regarding the possibility—and she, well, affirmed it—of eliminating a public road in order to construct the Mining Project’s tailings pond (laguna de relaves). Following that disclosure, this party, this representation, began investigating the matter; indeed, it is an issue that has been discussed, and questions have been put to the witnesses and experts, who have given different answers, some of them stating that they did not know that a public road was going to be eliminated.

Accordingly, from that moment onward, this representation began investigating the matter and has obtained—and here is the certified copy—the Tax Administration administrative case file (expediente administrativo) A-42-2009, prepared by the Alajuela Tax Directorate. This case file was requested following certain inquiries by Deputy […] of the Legislative Assembly concerning the possibility of eliminating the public road. This certified copy of the case file consists of 79 folios, duly signed and stamped. Essentially, it contains the application submitted by the Directorate of Geology and Mines, at the request of Nombre223267, seeking to establish a permanent mining occupancy easement (servidumbre permanente minera de ocupación) over municipal land. It also contains maps concerning that situation, the location of the road, and its position in relation to the tailings pond; it also contains plans prepared for that purpose, sketches prepared by the company showing how that public road is to be eliminated, and an appraisal of the property that does not expressly state that it is a public road.

In light of that situation, this case file also shows that, upon receiving that request, the Tax Directorate conducted an inspection and determined—as may be seen at folio 29—that it should ask the Municipalidad de San Carlos whether that location was a public road. It contains a report from the Procuraduría General de la República regarding whether property in the public domain (bien demanial) may be appraised, which the Tax Administration itself—the Alajuela Tax Directorate—requested, and it also contains a decision by the Tax Directorate establishing that, because it had indeed been demonstrated that the request concerned a public road—that is, that it entailed the elimination of a public road—the Tax Directorate’s Alajuela Regional Office informed attorney Nombre223542, Director of the Registro Nacional Minero, that neither the appraisal nor any other procedure could be carried out unless the property was first removed from the public domain (desafectación), through the procedure enshrined in the Political Constitution of the Legislative Assembly [sic].

This last official communication contained in the case file is signed by […], appraiser, and Engineer […], coordinator of the Valuation Area of the Alajuela Tax Administration. Indeed, this document, this report, states that, in view of this uncertainty and the situation presented, they held an informal meeting with government attorney Vivian Ávila Jones, together with Dr. José Barahona Vargas, and reached a consistent opinion, which may be summarized as follows; it then sets forth a series of statements and concludes that the request submitted by the Directorate of the Mining Registry, through attorney Nombre223542, cannot be carried out. This is intended to demonstrate that the Crucitas Mining Project does in fact contemplate eliminating a public road and that the corresponding procedures have not been followed, even though, as of today, the mining concession (concesión minera), the environmental viability declaration (declaratoria de viabilidad ambiental), and a decree of national interest (decreto de conveniencia nacional) have already been issued.

Furthermore, according to the mining company, IISA, at a folio that I believe is around folio 5 of this case file, the tailings pond can technically be constructed only at that location. Accordingly, determining whether there is in fact a public road at that location will directly affect the mining company’s ability to construct the tailings pond there, and that will clearly have a direct impact on the subject matter of these proceedings. We contend that the mining concession, the environmental viability, and the Decree of national interest all lack elements, which renders them invalid. This is a matter—and here I invoke Article 50 of the CPCA, primarily paragraph 2 in fine—that was certainly not specifically set forth in the complaint or in the answer to the complaint, but it is a fact that arose during the hearing from the witnesses’ spontaneous statements. In that situation, pursuant to Article 50, paragraph 2 in fine, I request that the aforementioned case file be admitted as evidence to assist the Court in reaching its decision (prueba para mejor resolver), including so that, if admitted, it may be reviewed by the witnesses who have yet to testify, primarily Nombre223542, to whom these official communications are addressed, so to speak, and who submitted this application to the Northern Zone Tax Directorate.

In addition, the digital version also includes a memorandum addressed to Deputy […], which is also contained in this case file and summarizes, so to speak, the situation and the contents of this case file, as well as a certification from the Mining Registry stating that, as of today, no mining easement (servidumbre minera) has been established by IISA, but that an application is pending for a mining concession and for the establishment of a mining easement over unregistered municipal land, as stated by the Mining Registry. That certification, which we will have here, indicates that the proceeding was forwarded to the Alajuela Tax Directorate so that the corresponding appraisal could be conducted; it is therefore directly related to this case file because it refers to it. I therefore request that it be admitted as evidence to assist the Court in reaching its decision, taking into account that this situation directly affects the subject matter of these proceedings, as well as the principle of substantive truth (principio de la verdad real) and this Court’s obligation to review the entire body of governing law (bloque de legalidad) in light of all activities and administrative acts (actos administrativos) and the legislation in force.

Accordingly, I hereby submit it; here are the copies for the parties.” Counsel for the plaintiffs joined in the foregoing application. After deliberation, the Court (17:37:29) ruled that a new fact had been raised regarding the existence of a public road in the Project area and that the supporting evidence had been submitted. Accordingly, pursuant to Article 68 of the CPCA, it granted the parties three business days to address the matter. Nombre223267’s legal representative filed a motion for reconsideration (recurso de revocatoria) against that decision (17:46:51), based on the following arguments: “First, because the plaintiff requested evidence to assist the Court in reaching its decision; it did not raise a new fact. The application therefore cannot be converted into a new fact because the facts remain the province, so to speak, of the parties and are not subject to action by the Court on its own initiative, as that would upset the balance of the proceedings.

Second, if the plaintiff’s request is characterized as a new fact, as the Court has done, the application is likewise inadmissible because, if it concerns a new fact, it should have been submitted in writing. As with the complaint—and the principle of oral proceedings does not apply here—the facts alleged in the complaint, the addition of facts—Art. 68—and the relief sought must necessarily be set forth in writing. The principle of oral proceedings does not apply here because Articles 60 and 58 establish that the complaint, which includes the facts, must necessarily be in writing. Third, we do not consider this to be a new fact because the first document submitted today is clearly dated 29 de mayo de 2009, and most of the subsequent documents are from 2008 and 2009. Consequently, one of the conditions under Article 68 would not be met either, because it is not a supervening fact (hecho sobreviniente); it is a fact that already existed and was known, since it had been included in the administrative case file before the complaint was filed.

The motion is also based on the principles of adversarial proceedings (principio de contradicción) and procedural good faith (lealtad procesal). The Code’s provision is intended to safeguard procedural good faith by prohibiting amendment of the complaint after the answer and allowing only new or supervening facts. It seeks to prevent procedural trickery or a surprise tactic against one of the parties—in this case, the defendant—who, after answering a complaint containing certain facts and evidence, could be surprised at the last moment with a new card, as though this were a card game. That reason therefore also warrants denial of the application and, consequently, reversal of the ruling that converted the request into a new fact. The fifth reason why the application and the ruling granting it are improper is that they violate the principle of adversarial proceedings, which is set forth in several provisions of the Code.

First, an application that was not submitted as such cannot be admitted as a new fact because contentious-administrative proceedings (materia contenciosa) remain party-driven and governed by the dispositive principle (principio dispositivo), and facts that were not timely raised cannot be introduced by the Court on its own initiative. Why do I invoke the principle of adversarial proceedings? Precisely because the Code provides a lengthy period in which to address the facts alleged by a party in a complaint, and if successive facts that the party should have known at any time were allowed to be introduced, the period of 30 days or 15 days allowed under other provisions would be reduced to only three days. Given the brevity and urgency of that statutory period, safeguarding the right of defense would become virtually impossible. Finally, contentious-administrative proceedings remain party-initiated proceedings governed by the dispositive principle because there can be no complaint without an action; only when the governed party or the Administration brings an action can there technically be a claim for relief, and the matter cannot be deemed a new fact based on the Court’s interpretation when the party did not request that it be treated as such.” Likewise, both the government attorney and the representatives of Sinac and Nombre223264 objected to the ruling.

At 19:13:05, the Court decided to deny the challenges, based on the following reasons: “[…] first, and as a reason deemed sufficient to deny the motion—and the motion for reconsideration will be denied—we must be clear that Article 68, paragraph 2, of the CPCA expressly provides […] nowhere does it state that this must occur before the preliminary hearing or before the answer. The possible scenario, if it is to be interpreted in that manner, in which this would be permitted only up to the time the complaint or answer is filed and, therefore, in which the new fact must be raised in writing, appears to be contemplated in paragraph 1 of that Article, which states […]. But that is not the situation here. Here we are dealing with the scenario under paragraph 2, which clearly establishes that a new fact may be introduced before the case is ready for judgment.

It is a concrete and specific legal rule applicable to this particular case. Furthermore, it is important to bear in mind that subsection 3 of that article states […]; it must be borne in mind that this time limit is not capricious or arbitrary, was not created by the Court, and is not a judicial time limit; it is a statutory time limit established by law, and that is what the Court is applying by granting a period of three days in connection with the newly alleged fact (hecho nuevo). Continuing with the issue of the right of defense (derecho de defensa), which has been claimed to have been impaired, the Court likewise does not find that this has occurred in this case. Both defendants and plaintiffs must bear in mind—and the Court wishes to emphasize this—that the Court understood and heard, and all three members of the Court have discussed this, that we were not mistaken in this regard.

We clearly heard from don Edgardo’s statements that he asserted the existence of a newly alleged fact, accompanied by evidence to assist adjudication (prueba para mejor resolver); therefore, because it was invoked as a newly alleged fact—as we heard in his initial statements upon submission of this document—the Court decided to grant the motion pursuant to article 68, omitting reference to the evidence to assist adjudication because it understood that such evidence accompanied the proposed newly alleged fact. Indeed, the Court is satisfied that it was not mistaken in hearing that this was a newly alleged fact and therefore based its decision on article 68. Both don Bernal and don Álvaro, in responding to the motion for reconsideration (recurso de revocatoria), also understand it to be a newly alleged fact proposed by don Edgardo. It was in that sense, and on the basis of those statements, that the Court characterized it as such; this was not capricious—the Court heard it that way and, based on that statement, ruled accordingly.

And yes, what don Edgardo is seeking does constitute a newly alleged fact for this Court, because the document submitted clearly includes a certification—a certification of this public document—which, moreover, comes from Tributación Directa, not from Geología y Minas, not from the SINAC case file, and not from the SETENA case file; it is from a Tributación Directa case file. The certification clearly indicates that it was issued at 10 hours on 22 de octubre de 2010, which is today. Obviously, when an administrative act (acto administrativo) is issued—for example, the first act, which states 29 de mayo de 2009—none of us knows on 29 de mayo de 2009 that it is being issued. It is evident that, in accordance with logic and reasonableness, a private individual gains access to that case file when the certification is issued. If there is a clerical error (error material), as there indeed is [the date of the official letter addressed to the legislator and the date of the certification], legal certainty (seguridad jurídica) is not impaired.

Because the certification is a public document to which the parties ordinarily do not have access, the Court naturally understands that this is a newly alleged fact and therefore accepts it as such, in addition to don Edgardo’s statement that it was a newly alleged fact. Accordingly, it admits it; it grants the motion. The Court further clarifies that subsection 4 of article 68 […]; we are not admitting the newly alleged fact here. We are granting the hearing (audiencia) provided for in subsection 3, giving the parties three days to state their positions. After those three days, the Court will address the matter and may ultimately rule in the judgment on the alleged facts. Nor do we understand or believe that the right of defense has been impaired, precisely because the three-day period is being granted at this time to safeguard the parties’ right of defense, pursuant to a legal provision that so requires.

Whether this event had occurred at the beginning or at the end of the trial hearing (at any time), the rule provides that the parties are to be given three business days. Nor have we heard the co-defendants, who alleged a potential impairment of the right of defense, explain what that impairment would be, because merely stating that the right of defense has been impaired is meaningless unless the nature of that impairment is explained. There has been no violation of the right of defense; this is a legal rule, it is a statutory time limit, and it is being granted in response to the situation now arising, namely, a newly alleged fact as presented by the party. Nor will the Court permit its authority to be called into question because, although this is understood to be a party-initiated motion (gestión de parte), the Court will not permit its authority or ability to decide or address, on its own motion (de oficio), matters that may concern the public interest to be questioned either.

I wish to emphasize this because it is not a novel issue. Unlike a Civil Court, an Administrative Litigation Court (Tribunal Contencioso Administrativo) does not analyze only competing private interests. An Administrative Litigation Court and an administrative litigation judge (juez contencioso administrativo) oversee the administrative function, as established by the Constitution, and when such a Court encounters matters that may concern the public interest—without prejudging the merits, of course—it is incumbent upon it to rule on them. This is so well established that it is nothing new. Let us recall that, in certain circumstances, the LRJCA provided for the hearing under article 24 so that, if the judge identified on the judge’s own motion certain circumstances that could relate to the public interest, the judge could allow the parties to state their positions on the matter. Indeed, even this Court and its officials could incur liability for failing to take the public-interest issue into account.

Throughout the CPCA, we can find a series of provisions demonstrating that authority. It is no coincidence that article 90 or article 95 permits claims or legal grounds to be adjusted at any time, or that article 122 even establishes the authority of the administrative litigation judge […]. Seeking to restrict that judge to what the parties request, or to the party-presentation principle (principio dispositivo), misconstrues the proper scope of the judge’s role. The Court does not bring the action filed by don Bernal or Nombre223537; there is a complaint and, by virtue of the ex officio procedural principle (principio procesal de oficio), the Court conducts the proceedings in accordance with the CPCA. However, if it identifies a circumstance relating to the public interest, it must act. In this case, article 68 […] and that is what the Court did. […]” In light of the foregoing transcripts, this Chamber agrees with the position advanced by the Court.

It finds that the situation involving the public road was introduced by the active intervenor (coadyuvante activo), with the plaintiffs’ consent, as a newly alleged fact accompanied by evidence intended to prove it, after the issue arose primarily during the testimony of the geologist Nombre223268. This is without prejudice to the fact that attorney Araya Sibaja occasionally lost the thread of his argument and referred only to the evidence substantiating it. Likewise, under canon 68 subsection 2 of the CPCA, it is clear that this newly alleged fact could be introduced during the trial hearing and therefore orally, as the judges stated. Similarly, it bears repeating that this was a fact of which the plaintiffs did not become aware until the expert-witness testimony (prueba testimonial pericial) was presented. Accordingly, they could not have alleged it beforehand; only at that time were they able to obtain the documentary evidence needed to support it.

The Court therefore acted correctly when the fact was alleged and the items of evidence substantiating it were offered. It is true, as has been reiterated, that attorney Araya Sibaja’s presentation was somewhat confusing, to the point that the Court called it to his attention (19:58:35 of the file); however, it is equally true that, for purposes of IISA’s right of defense, the nature of the fact was clear, and IISA had the three-day period within which to make whatever arguments it deemed appropriate. It therefore suffered no denial of a defense (indefensión). Consequently, the allegation is without merit. It is also unnecessary to say that the appellant in cassation’s (casacionista) request to strike the established facts (hechos probados) from the challenged judgment (30 through 54), as well as recital XVIII (considerando XVIII), is manifestly improper in a procedural challenge. Nor is the argument concerning the inclusion of recitals addressing issues not included in the complaints valid, since those recitals concern, as the appellant itself asserts, the following matters: the depth or limit of extraction, the lack of the chemical engineer’s signature, and the public road; and this Chamber already ruled on those matters in the preceding recital.

XLVIII. Finally, with respect to the arguments included under point two of the alleged defect of inconsistency (vicio de incongruencia) described above, the following should be stated. Insofar as it is again asserted that the Tribunal did not act as an impartial third party and that the questioning was intended to alter or suggest the witnesses’ answers, the appellant is referred to the discussion in recitals (considerandos) VII through XI of this judgment. Regarding the excerpt from Nombre223545’s testimony concerning the error in the tree species and its impact on land-use change (cambio de uso de suelo), what is being challenged is the Tribunal’s conclusion based on its assessment of the evidence (valoración de la prueba); to that extent, the issue is substantive and is not properly raised as a procedural claim such as the one under consideration, and it fails to cite substantive provisions. With respect to the offer of the Forestry Engineer’s letter as evidence for better adjudication (prueba para mejor proveer), reference is made to recital XXXIV of this judgment. As to the assertion that facts were disaggregated, it should be noted that merely deriving factual circumstances does not result in a denial of the right to a defense (indefensión), provided that what is separately identified relates to the matters contested in the proceedings.

XLIX. In view of the foregoing reasons, the arguments alleging the introduction of facts and claims not raised by the parties must be rejected. In sum, and because the claim entitled “2.2. Lack of jurisdiction of the Tribunal to enter judgment against persons who were not parties” is also denied, the claim of inconsistency raised by Industrias Infinito is dismissed.

L. Eighth procedural defect. Nombre223267 further asserts the following among the alleged procedural defects: “2.11. Deciding technical matters without scientific evidence.” The appellant repeats facts alleged by the plaintiff in the complaints and states that those assertions should have been established not through the mere opinions of individuals, but through specialists; however, the plaintiff did not offer expert evidence (prueba pericial), and in its absence, “the Tribunal cannot deem technical facts proven on the basis of testimonial evidence (prueba testimonial),” such as, for example, the matter of the dike. The Tribunal, the appellant asserts, gave weight to witnesses who expressed their personal opinions. The appellant describes the characteristics and nature of an ordinary witness, an ordinary expert witness, and a technical witness. Thus, the appellant argues, “without violating the rules of logic, sound judicial evaluation (sana crítica), and scientific knowledge, the Tribunal could not reach conclusions contrary to the reality established by the documentary evidence (prueba documental), the testimony of our witnesses, and the need for expert evidence.” The appellant reiterates that section 2.9 of the appeal explained that the expert testimonial and documentary evidence contradicted the Tribunal’s assertions and arguments, but that such evidence was not given due weight.

All of the foregoing, the appellant asserts, constitutes a violation: “Because the Tribunal’s findings concerning the technical facts (…) lack the required evidentiary support (…) and, moreover, because the evidence contradicts the evidentiary weight assigned to the documentary evidence (…), the principles of consistency, defense, and evidence are violated.” LI. Notwithstanding the characterization given to it by the appellant, the allegation expresses disagreement with the facts deemed proven and their evidentiary basis. More specifically, it concerns the weight that the Tribunal assigned to the evidence. To that extent, it constitutes a substantive claim that fails to identify the substantive provisions allegedly violated. Accordingly, this Chamber rejects the grievance for failure to provide the legal grounds required by the CPCA.

VIOLATION OF SUBSTANTIVE PROVISIONS LII. Before analyzing the substantive grievances (agravios de carácter sustantivo), the following should be clarified. As the Court indicates in recital IV (considerando IV) of the challenged judgment, the subject matter of these proceedings is: a) the absolute nullity (nulidad absoluta) of administrative acts (actos administrativos) 3638-2005-SETENA, 170-2008-SETENA, R-217-2008-MINAE, Decreto 34801-MINAET, 244-2008-SCH, ASA-013-2008-SETENA, and DST-773-2006 of INTA; b) payment of damages, including full remediation of environmental harm; c) the establishment of the limits within which the Administration must conduct itself; and d) an award of costs against the defendants. The Court partially granted the claims. Regarding the nullity of the administrative acts that it deemed subject to challenge, it structured its reasoning as follows:

  • 1)With respect to acts 3638-2005-SETENA, Nombre223541, and R-217-2008-MINAE, as the Court stated in recital XI of the challenged judgment, the nullity ordered arose from the fact that they were issued in disregard of Decreto n.° 30477-MINAE, which established a moratorium on open-pit gold mining and whose first transitional provision (transitorio primero) provided that pending exploration and exploitation proceedings were suspended. In this regard, insofar as relevant, it held: “[…] This Administrative Litigation Court indeed finds that the act granting environmental viability (viabilidad ambiental), the act approving the changes to the project, and the act by which the conversion of the exploitation concession (concesión de explotación) granted to Industrias Infinito was applied violated the principle prohibiting individual derogation from a rule (principio de inderogabilidad singular de la norma), because the Administration failed to apply Decreto N° 30477-MINAE to this particular case, even though it ordered the suspension of pending proceedings for exploitation concessions […] Accordingly, the Administration could not issue any of the acts described because, at that time, a generally applicable provision was in force and binding upon the bodies of the Ministry of Environment and Energy, ordering the suspension of the proceeding; yet, in this case, the proceeding continued in both offices […] In its defense, the project developer has argued on this issue that, under Articles 23 and 26 of the Mining Code, an exploration permit (permiso de exploración) inherently grants its holder the right to an exploitation concession, and it contends that Voto N° 2010-14009 of the Constitutional Chamber already resolved the issue concerning the violation of Decreto N° 30477. Regarding these arguments, the Court finds them entirely unfounded and, moreover, inconsistent with reality. First, Article 23 of the Mining Code does indeed state that the holder of an exploration permit has, in particular, the right to obtain one or more exploitation concessions, while Article 26 of the same Law provides that, during the term of an exploration permit and until 60 days after the expiration of its term or extension, the holder shall have the right to obtain an exploitation concession. Notwithstanding the foregoing, it must be borne in mind that, when properly construed, these provisions preclude the conclusion that an exploration permit automatically grants its holder the right to an exploitation concession. […] Moreover, it should be noted that Article 23(b) itself makes the possibility of obtaining a concession right (derecho de concesión) conditional upon proof of the existence of one or more exploitable mineral deposits located within the perimeter of the exploration permit. In other words, an exploration permit does not per se grant the right to a concession; the condition required by the Law must be demonstrated, which plainly requires a specific determination by the Administration making that assessment. It may also be noted that Article 26 likewise makes the right to obtain an exploitation concession conditional upon compliance with the obligations and requirements of the law and the regulations; and an examination of Article 9 of the Regulations to the Mining Code (Decreto Ejecutivo N° 29300-MINAE) confirms that, to obtain a concession right, the interested party must satisfy a series of technical and legal requirements set forth therein, which are separate from those required by Article 8 of the Regulations to obtain an exploration permit. Finally, it must be emphasized that Article 14 of the Mining Code clearly provides that ‘the permit or concession shall be deemed acquired as of the date on which the granting resolution is recorded in the National Mining Registry. From that time onward, the original holder or its successor, as applicable, shall possess its concession right or its right as holder of the exploration permit.’ As follows from the cited provision, the exploration right is separate from the exploitation right, and either right, as applicable, is deemed acquired as of the date on which it is recorded in the Mining Registry. In this particular case, as stated above, the Constitutional Chamber had annulled the exploitation concession in 2004; therefore, pursuant to Articles 62, 65, and 109 of the Mining Code, the company’s right was extinguished and could not have remained recorded in the Mining Registry. All these reasons rule out the contention that the exploration permit per se granted Industrias Infinito the exploitation right. We may therefore conclude that the company had no vested right (derecho adquirido) to an exploitation concession for the mining project when it requested validation of the act (convalidación del acto) (30 de mayo del 2007), on which date the moratorium decree was in force. The Administration was therefore required to suspend the proceedings pending before Nombre223541 and before Geology and Mines in relation to the Proyecto Minero Crucitas. In this case, however, the Administration plainly failed to apply its own binding provision.” (Video file of the judgment and document at folio 2460 of the case record (expediente)). The Court then advanced other arguments in the challenged judgment that this Chamber considers subsidiary in nature and that also invalidate those acts. As summarized in the aforementioned recital of this judgment, they are: A) with respect to resolution Nombre223541 (approval of amendments to the project): a.1) failure to request a new environmental impact study (estudio de impacto ambiental, EsIA) to assess the project changes; a.2) failure to convene a public hearing (audiencia pública) concerning the proposed changes; a.3) the environmental viability had expired when the resolution was issued; and a.4) Nombre223541’s omission of a technical and scientific analysis of the proposed changes (impacts and mitigation and compensation measures (medidas de mitigación y compensación)). B) With respect to resolution R-217-2008 (conversion of the act and granting of the concession): the impossibility of applying the mechanism of conversion (figura de la conversión) to resolution R-578-2001-MINAE (the original grant of the exploitation concession in 2001), because it had previously been annulled by the Constitutional Chamber. C) With respect to the three aforementioned acts (resolution 3638-2005-SETENA, Nombre223541, and R-217-2008-MINAE), also because: c.1) they failed to consider the existence of a cantonal public road that had not been removed from public use (desafectado) and over which the tailings pond (laguna de relaves) would partially be constructed; and c.2) they lack a statement of reasons (motivación) and factual and legal grounds (motivo) with respect to the assessment of the social component. D) Specifically regarding resolutions Nombre223541 and R-217-2008-MINAE, it added: d.1) failure to comply with the maximum extraction elevation established by DGM, with the resulting impact on the lower aquifer; d.2) Nombre223541’s failure to provide a technical analysis of the proposed changes regarding explosives, cyanide destruction, mitigation and compensation measures, and drainage potential; and d.3) violation of the precautionary principle (principio precautorio), given the uncertainty concerning the risks posed by the tailings pond. And E) specifically regarding acts Nombre223540 and R-170-2008-SETENA, it added: the absence of the signature and seal of the Chemical Engineer responsible for the process on the flow diagrams.
  • 2)Regarding Decreto n.° 34801-MINAET (declaration that the Project was in the public interest and nationally beneficial), it found the decree null due to noncompliance with the procedure for issuing provisions of general application, because the representative entities were not afforded a hearing, no urgency or public interest preventing such a hearing was established, and not even the prior administrative procedure was conducted. It likewise found the decree invalid because: A) there was no balancing of social benefits against socio-environmental costs, which vitiates its grounds; and B) its statement of reasons was insufficient in proportion to the magnitude of what was being declared; moreover, it did not identify the supporting documents or technical studies. And
  • 3)regarding act 244-2008-SCH (authorization for land-use change (cambio de uso de suelo)), the Court declared it null for failure to comply with Decreto n.° 25700, which lists protected species whose felling that resolution authorized. It likewise identified the following subsidiary defects: 3.1) the incorrect identification of certain tree species; and 3.2) reliance on Decreto n.° 34801-MINAET, which it annulled.

LIII. From the foregoing, this Chamber determines that, with respect to the last-cited decree and resolution n.° 244-2008-SCH, regardless of the principal and subsidiary grounds outlined by the Court for annulling them, their validity ultimately depends, in the first instance, on the continued validity of the concession (R-217-2008-MINAE), because that concession constitutes the fundamental grounds for those acts. Unless the Court’s reasoning concerning the nullity of the latter is overturned, the arguments advanced by the appellants in cassation (casacionistas) concerning the other defects that the adjudicatory body found in those acts would be ineffectual as grounds for quashing the judgment, even if they were well-founded. In other words, this would be a case of futile cassation (casación inútil). The same applies to all the arguments identified by the Court as additional supporting reasons concerning acts 3638-2005-SETENA, Nombre223541, and R-217-2008-MINAE because, to reiterate, the basis for their invalidity lies in the violation of Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE, which established the moratorium on open-pit mining.

Accordingly, given the structure of the challenged judgment, this adjudicatory body considers it appropriate to rule first on the grounds of appeal challenging the aforementioned basis for nullity arising from the violation of the principle prohibiting individual derogation from a regulation or rule (principio de inderogabilidad singular del reglamento o de la norma).

LIV. Based on the line of reasoning set forth in the preceding sections, the State’s representative asserts that the challenged judgment established that acts n.° 3638-2005-SETENA, Nombre223541, and R-217-2008 violated the principle of non-derogation in individual cases (principio de inderogabilidad singular de la norma) by declining to apply Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE. It was likewise stated that resolution R-578-2001-MINAE could not be converted because it had been annulled by the Constitutional Chamber, as it had disregarded the precautionary principle (principio precautorio) in view of the technical conditions under which the changes and the maximum extraction limit were approved. The representative adds that the judges held that the absence of an environmental impact study (Estudio de Impacto Ambiental, EsIA), which was the defect for which the Constitutional Court annulled the first concession act, was not an element inherent in the second act, R-217-2008-MINAE.

The representative clarifies that, although that first act was annulled, it is also true that the operative part (parte dispositiva) of judgment n.° 13414-2004 provided that the annulment was without prejudice to what the EsIA might determine. The representative partially transcribes decision n.° 6922-2010 of the same Constitutional Chamber, insofar as it states that, when the EsIA was approved in May 2007, the company requested that the DGM convert act 578-2001-MINAE, “[…] but while this proceeding was underway, the company also submitted to Nombre223541 a request to modify the project […]”; those changes were approved in act 107-2008-SETENA. In the representative’s view, the judges erred and violated provision 13 of the LGAP, because the moratorium established by Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE did not apply to the specific case by virtue of the applications that had been filed. Since there were no grounds for nullity (causal de nulidad), the representative reasons, articles 133, 158, and 166 ibídem were violated.

It is untrue, the representative asserts, that the precautionary principle was disregarded; on the contrary, the concession process complied with all environmental conditions. For its part, counsel for Nombre223267, under the heading “SECOND GENERAL GROUND; Facts and assertions demonstrated and supported in contradiction with the documentary evidence,” and insofar as relevant, expressly reiterates arguments presented under various grounds concerning “form.” Counsel insists that Nombre223384’s complaint does not set forth facts, but rather opinions and journalistic reports, while Nombre223537’s complaint advances, as its principal argument, nullity resulting from violation of the moratorium decreed by the Executive Branch. Counsel also presents a table entitled “MINAET-Directorate of Geology and Mines Exploration and Exploitation Proceeding,” with the indicators “Constitutional Chamber judgments 2004-13414, 2010-6299, and 2010-14009” and “Contentious-Administrative Court judgment 4399-2010,” from which, counsel states, it follows that the Court failed to deem the following proven:

  • 1)the granting of the exploration permit through resolution R-185-1993-MIRENEM;
  • 2)the Mining Registry requested from the Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) the approval required under article 25 of the Código de Minería, and that body first required an EsIA;
  • 3)during the concession proceeding and until the concession was annulled by the Constitutional Chamber, “[…] it was made clear that the Environmental Impact Study would be processed after the concession was granted […]”;
  • 4)in resolution 486-2000-SETENA, the DGM was informed that the EsIA was necessary to determine environmental viability (viabilidad ambiental), in accordance with the terms of reference. Counsel continues that the table also shows that, when the challenged judgment refers to the moratorium Decree, it does not mention its Transitory Provision I (Transitorio I). According to the Court, counsel continues, the act granting environmental viability, the act approving the changes, and the act converting the annulled concession violated the principle of non-derogation in individual cases because Decreto 30477-MINAE was not applied. To that end, counsel observes, the judges introduced a negative fact that was neither alleged by the parties nor subject to adversarial proceedings, and that was unsupported by any evidence—namely, “that after Decreto Ejecutivo 30477 was issued and published, neither the Ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, nor the Secretaría Técnica Nacional Ambiental, nor the Dirección de Geología y Minas suspended the environmental-viability proceedings for the mining exploitation concession or the other related proceedings.” By doing so, counsel states, the Court deliberately disregarded, to Nombre223267’s detriment, the scope of the exploration permit and the right to obtain the concession. Counsel submits a table entitled “Environmental-viability proceeding,” whose indicators are “Constitutional Chamber judgments 2004-13414, 2010-6299, and 2010-14009” and “Contentious-Administrative Court judgment 4399-2010.” Counsel states that the documentary evidence leads to the conclusion that the administrative bodies justified their decisions not to suspend the proceedings and not to request a new EsIA. Counsel again presents a table bearing the same indicators, entitled “Mining Moratorium,” and reiterates that the Court disregarded the scope of Transitorio I of Decreto Ejecutivo 30477-MINAE, which provided that every right acquired before its publication would be respected. In counsel’s view, pursuant to provisions 23 and 26 of the Código de Minería, this included the right of the holder of an exploration permit to obtain one or more exploitation concessions, a right that, counsel asserts, IISA held in this case and that was granted to it through act R-185-93-MIRENEM. In counsel’s opinion, the exploration permit is the antecedent to the exploitation concession, and both constitute a single legal relationship (relación jurídica unitaria); that is, “[…] the exploration permit and the identification of a natural deposit confer upon its holder the right to obtain an exploitation concession […]”, pursuant to the cited provisions of the Código de Minería. In a separate line of argument, counsel maintains that the moratorium Decree was published on 12 de junio de 2002 in La Gaceta; however, counsel notes, the Código de Minería contains no provision authorizing the Executive Branch to declare a moratorium on mining activity or to defer or delay the effective date of the Code itself. Counsel notes that the stated justification for this moratorium was the need to determine whether there was a balance among the social, economic, and environmental benefits of the activity. In other words, counsel alleges, it is an “improper suspension” of gold extraction, without a scientific basis. Counsel alleges failure to observe articles 2, 12, 23, and 26 of the Código de Minería; 40 and 71 of Decreto 29300-MINAE (Reglamento al Código de Minería); 142 and 144 of the LGAP; and 34 of the Constitución Política. Counsel maintains that the Court determined that the Constitutional Chamber annulled act R-578-2001-MINAE, which had granted the mining concession to Industrias Infinito, thereby extinguishing that right, such that when the company requested validation (convalidación), it did not hold the exploitation right and MINAE was required to suspend the proceeding. Counsel further explains that the Court found that exploration does not, per se, confer the right to exploitation. Counsel agrees with this latter conclusion of the Court but clarifies that the two acts, although separate, define a single legal relationship in which the first constitutes the basis (motivo) for the second.

LV. This Chamber considers it necessary to bear in mind that on 12 de junio de 2002, the Executive Branch issued the repeatedly cited Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE, which declared a moratorium of indefinite duration on open-pit metallic gold-mining activity throughout the national territory. The first transitory provision stated: “All proceedings related to the exploration and exploitation of open-pit gold mineral deposits that are pending before the Dirección de Geología y Minas and the Secretaría Técnica Nacional Ambiental on the date of publication of this executive decree shall be suspended. Every right acquired before the publication of this decree shall be respected.” Given its significance to the resolution of this proceeding, it is appropriate to reiterate that, with respect to those provisions, the judges stated in recital XI (considerando XI) of the challenged judgment that, as a consequence of the Constitutional Chamber’s annulment of resolution n.° R-578-2001-MINAE, no exploitation-concession right in favor of Industrias Infinito S.A. existed, either substantively or formally, from December 2004 through April 2008.

They further stated that the aforementioned moratorium on mining activity remained in force from June 2002 through June 2008. The Court held that the Administration violated the principle of non-derogation in individual cases by declining to apply the aforementioned Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE to this specific case when it failed to suspend the pending proceedings, granted environmental viability, approved the changes to the Project, and applied the mechanism of conversion (conversión). The judges indicated that the Administration was barred from issuing any act concerning the application for an exploitation concession submitted by IISA. They further added that the company’s claim that, pursuant to provisions 23 and 26 of the Código de Minería, the exploration permit conferred upon it, per se, the right to an exploitation concession cannot be accepted. This is because a correct reading of those provisions establishes that an exploration permit cannot be understood to confer automatically upon its holder the right to an exploitation concession.

They indicated that this is confirmed by reading and harmonizing other provisions of the same Código de Minería that distinguish between the two rights. In that regard, the Court analyzed provisions 2, 14, 23 subsection b), and 26 of that body of law, as well as provision 9 of Decreto Ejecutivo n.° 29300-MINAE (Reglamento al Código de Minería published in La Gaceta n.° 54 of 16 de marzo de 2001). The judges emphasized that, in 2004, the Constitutional Chamber annulled the exploitation concession granted to IISA; therefore, pursuant to articles 62, 65, and 109 of the Código de Minería, its right was extinguished and could not remain registered in the Registro Nacional Minero. Accordingly, the judges found it fallacious to assert that IISA held an acquired right (derecho adquirido) to an exploitation concession when it requested validation of the act (on 30 de mayo de 2007, when the aforementioned moratorium Decree was in force).

Consequently, that adjudicative body concluded that Nombre223541 (by granting environmental viability), Geología y Minas (by recommending the concession), and MINAET (by converting the concession act) all failed to observe that Decree, thereby violating the principle of legality (principio de legalidad) (in this regard, consult both the video recording of the judgment and the document at folio 2460 of the main case file).

LVI. In light of the matters set forth in the preceding recitals (considerandos), this Chamber finds that none of the appellants who allege that the moratorium decree (n.° 30477-MINAE) was inapplicable to this case properly challenge or contest the arguments outlined by the Court on this point and, consequently, they have failed to refute them. In this regard, notwithstanding the extensive reasoning presented by the judges, the State’s counsel merely asserted that the aforementioned Decreto Ejecutivo was inapplicable because of the administrative proceedings undertaken by IISA. However, by virtue of the provisions of the aforementioned First Transitory Provision (transitorio primero) of that Decree, and of the ruling by the Sala Constitucional itself in voto 2010-014009 de las 13 horas 59 minutos del 24 de agosto de 2010, not only insofar as the examination of the alleged violation of the aforementioned Decree is a matter of legality (legalidad), but also that “[…] through the aforementioned decision of this Tribunal Constitucional, the decision granting the mining concession (concesión minera) to the company in question, número R-578-2001-MINAE, was annulled, and the respondents interpreted that annulment as a relative nullity (nulidad relativa), such that the mechanism of ‘conversion of the administrative act’ (conversión del acto administrativo) established in artículo 164 de la Ley General de la Administración Pública was applicable; the examination and assessment of whether the respondents acted correctly in ‘converting’ the grant of the mining concession previously annulled by this Tribunal Constitucional is not a matter of constitutionality but of legality. […]”; this Chamber agrees with the Court’s conclusion.

As noted in Recital I of this judgment, through voto n.° 2004-13414 de las 9 horas 29 minutos del 26 de noviembre de 2004, the Sala Constitucional annulled resolución n.° R-578-2001-MINAE de las 9 horas del 17 de diciembre de 2001, through which the exploitation concession (concesión de explotación) had been granted to the aforementioned defendant company. At that time, the aforementioned Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE, publicado en el diario oficial La Gaceta n.° 112 del 12 de junio de 2002, was in force. It is therefore clear that, from the moment the concession was annulled in 2004, all administrative proceedings initiated subsequently by Nombre223267 for the purpose of obtaining the exploitation concession had to be suspended. Nevertheless, rather than acting accordingly, the Public Administration (Administración Pública) continued processing those proceedings until it issued acto R-217-2008-MINAE de las 15 horas del 21 de abril de 2008, applying conversion to the act that had originally approved the concession.

By proceeding in this manner, it violated the provisions of that transitory rule and, consequently, also the principle prohibiting individual derogation from a regulation or rule (principio de inderogabilidad singular del reglamento o norma) (mandato 13 de la LGAP), because the aforementioned Decree establishing the moratorium on open-pit metal mining (minería metálica a cielo abierto) was not repealed until the issuance of Decreto Ejecutivo n.° 34492-MINAE, el 4 de junio de 2008, cuando se publicó en La Gaceta n.° 107; that is, after the act through which the Executive Branch applied the legal mechanism of conversion (instituto de la conversión) to n.° 578-2001-MINAE, thereby granting the concession to the defendant corporation. In any event, and for the sake of completeness, it should be noted that conversion was not permissible in the case under review. As the Court correctly stated, a defect in an act that has already been annulled cannot be cured, because the prior declaration means that the act was removed from the legal system (ordenamiento jurídico).

Moreover, it is even more significant that, pursuant to numeral 189 de dicho cuerpo normativo, conversion takes effect from that point forward (ex nunc), as of the date on which this second administrative decision was issued—that is, when the moratorium decree was already in force—which establishes its invalidity, because the effects arising from the conversion were contrary to the legal system.

LVII. Regarding the challenge to the legality of Decreto n.° 30477-MINAE, which declared the moratorium on mining activity, it is appropriate to note that the Código de Minería provides in artículo primero: “The State has absolute, inalienable, and indefeasible ownership (dominio absoluto, inalienable e imprescriptible) of all mineral resources existing within the national territory and its patrimonial sea, regardless of the origin, physical state, or nature of the substances they contain. The State shall endeavor to exploit mineral wealth itself or through agencies under its authority. / Nevertheless, the State may grant concessions for the reconnaissance, exploration, exploitation, and beneficiation of mineral resources, in accordance with this law. / Concessions shall not affect State ownership in any way and shall terminate in the event of failure to comply with the legal requirements for maintaining them.” (Emphasis added).

The foregoing dedication rule (norma de afectación) incorporates the mineral resources within the national territory into the Public Domain (Dominio Público), which subjects them to the legal regime governing public-domain property (categoría demanial). Accordingly, ownership of those assets is vested in the State. This leads to the conclusion that such assets are outside commerce (fuera del comercio), as stipulated in numeral 262 del Código Civil, and are therefore inalienable, indefeasible, and immune from attachment (inembargables), as the provision under discussion reiterates, with the State having the authority to determine, always in furtherance of the public purpose (fin público), whether to permit their exploitation and, if so, the manner in which it shall be carried out. It follows from the foregoing that declaring a moratorium on both the exploration and exploitation of mineral resources—as was done in this case—when deemed necessary to safeguard the public interest (interés público), and provided that vested rights (derechos adquiridos) are respected, constitutes the exercise of the authority derived from the State’s ownership of those assets.

LVIII. Second, as to the allegation concerning the purported omission from the facts that should have been deemed proven, if such an omission occurred, it would constitute an indirect violation of law (quebranto indirecto de ley) due to the improper assessment of the evidence identified. Furthermore, the allegation does not specifically concern the application of the aforementioned moratorium regulation (Reglamento de moratoria); therefore, if necessary and appropriate, that argument will be analyzed below. As for the failure to mention Transitorio I of those regulations, the appellant company (empresa casacionista) is not correct. In the aforementioned recital XI (considerando XI) of the challenged judgment, the Court not only transcribed that transitional provision but also applied it. In this regard, proven fact number 10 stated: “After the issuance and publication of Decreto Ejecutivo N° 30477, neither the Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, nor the Secretaría Técnica Nacional Ambiental, nor the Dirección de Geología y Minas suspended the environmental-viability proceedings (procedimientos de viabilidad ambiental), mining-exploitation concession proceedings (concesión de explotación minera), or other related procedures pursued by Industrias Infinito S.A. (the case file).” In light of the allegations made by Mr.

Nombre223537 in his complaint concerning the violation of the decreed moratorium, the Court was required—as it indeed did in the aforementioned section of the challenged judgment—on the basis of the evidence received, to determine first whether that provision was applicable and, if so, whether the active Administration (Administración activa) applied it. After analyzing both the administrative records (expedientes administrativos) submitted in the proceeding and the court record, this Chamber reaches the same conclusion as the Court: the requirements of Transitorio I of the moratorium decree (Decreto de moratoria) were not met because the procedures related to the exploitation application submitted by IISA were not suspended, although they should have been. As a result of the annulment ordered by the Sala Constitucional of resolution R-578-2001-MINAE, the defendant company had no concession right to exploit minerals at the Project.

Furthermore, regarding the appellant’s argument that, as the holder of an exploration permit (permiso de exploración), it was entitled per se to obtain an exploitation concession (concesión de explotación), it bears reiterating what the judges stated in the aforementioned section of the challenged judgment: “[…] In its defense, the developer company has argued on this issue that, pursuant to Articles 23 and 26 of the Código de Minería, an exploration permit inherently grants its holder the right to an exploitation concession, and it contends that the issue of the violation of Decreto N° 30477 was already resolved by judgment N° 2010-14009 of the Sala Constitucional. The Court finds these arguments entirely unfounded and inconsistent with reality. First, Article 23 of the Código de Minería does indeed state that the holder of an exploration permit has, in particular, the right to obtain one or more exploitation concessions, and Article 26 of the same Law provides that, while an exploration permit remains in force and for up to 60 days after the expiration of its term or extension, the holder shall have the right to obtain an exploitation concession.

Notwithstanding the foregoing, when properly construed, these provisions cannot be understood to mean that an exploration permit automatically grants its holder the right to an exploitation concession. This is readily apparent from other provisions of the Código de Minería itself, which clearly distinguish between the two rights. Thus, Article 2 of the cited Law defines both rights as follows: ‘Permit: Authorization granted by the Poder Ejecutivo through the Dirección de Geología y Minas (DGM), by which a right is vested in the applicant to explore or search for materials in general for a period of three years, which may be extended only once.’ ‘Concession: Authorization granted by the Poder Ejecutivo through the DGM for a specified period, as applicable, which grants the applicant a limited real right (derecho real limitado) to exploit or extract minerals from a specified area, transform and process them, and dispose of them for industrial and commercial purposes, or grants the exclusive right to explore for the mineral substances specifically authorized therein.’ Thus, as can be seen, there is a clear distinction between the two rights: the former permits only the search for materials, whereas the latter permits the extraction, transformation, and processing of the authorized materials. / Furthermore, it should be noted that Article 23(b) itself makes the possibility of obtaining a concession right conditional upon establishing the existence of one or more exploitable deposits of mineral substances located within the boundaries of the exploration permit.

In other words, an exploration permit does not grant the right to a concession per se; this statutory condition must be demonstrated, which clearly requires a specific determination by the Administration assessing that condition. It can also be seen that Article 26 likewise makes the right to obtain an exploitation concession conditional upon compliance with the obligations and requirements of the law and regulations. Article 9 of the Reglamento al Código de Minería (Decreto Ejecutivo N° 29300-MINAE) confirms that, to obtain a concession right, the interested party must meet a series of technical and legal requirements specified therein, which are separate from those required under Article 8 of the Reglamento to obtain an exploration permit. Finally, it is important to emphasize that Article 14 of the Código de Minería clearly provides that ‘the permit or concession shall be deemed acquired as of the date on which the resolution granting it is registered in the Registro Nacional Minero.

From that time onward, the original holder or its successor, as applicable, shall possess its right as concessionaire or as holder of the exploration permit.’ As follows from the cited provision, the exploration right is independent of the exploitation right, and either right, as applicable, is deemed acquired as of the date on which it is registered in the Registro Minero. In this particular case, as stated above, the Sala Constitucional had annulled the exploitation concession in 2004; therefore, under Articles 62, 65, and 109 of the Código de Minería, the company’s right was extinguished and could not have remained registered in the Registro Minero. All these reasons rule out the proposition that the exploration permit granted Industrias Infinito a per se right of exploitation. Accordingly, it can be stated that the company had no vested right (derecho adquirido) to an exploitation concession for the mining Project when it requested validation of the act (convalidación del acto) (30 de mayo del 2007), a date on which the Decreto de moratoria was in force.

The Administration therefore should have suspended the proceedings pending before Nombre223541 and Geología y Minas concerning the Proyecto Minero Crucitas. In this case, however, it is evident that the Administration failed to apply its own binding provision.” In the ground of appeal (agravio) at issue, it is evident that Nombre223267 merely reiterated its original position that, pursuant to Articles 23 and 26 of the Código de Minería, having held an exploration permit, it was entitled to obtain an exploitation concession. In doing so, however, it failed to properly challenge the arguments relied upon by the Court to reject that position, and the allegation is therefore of no practical effect. In any event, as the lower-court judges noted, that argument is inconsistent with the applicable regulations. First, it is clear that an exploration permit and an exploitation concession produce different effects and confer different powers.

They are two independent decisions that, although they may be related, are autonomous. The former does not entail the right conferred by the latter; at most, the holder of the former may be said to have an expectation of eventually obtaining a concession. It must not be overlooked that this does not involve the exercise of a preexisting right subject to authorization, but rather a concession regime (régimen de concesión), because the assets involved belong to the public domain (bienes de dominio público). In addition, the granting of the two enabling instruments (títulos de habilitación) is subject to different requirements. Based on IISA’s own statements and the matters set forth in the preceding recitals, what is being assessed in this proceeding is the validity of the concession; therefore, the fact that the defendant company held an exploration permit cannot in any way be understood as a factor preventing the concession’s annulment.

Finally, as this Chamber has held, private parties may claim vested rights only upon registration in the Registro Minero (see judgment 813-F-S1-2011 of 8 hours 10 minutes on 7 de julio de 2011), which did not occur in this case because of the annulment ordered by the Sala Constitucional in 2004.

LIX. In view of the foregoing reasons, the substantive grounds of appeal raised by counsel for the State and Nombre223267 concerning the principal basis of the judgment—the failure to apply the Decreto de moratoria—must be rejected.

LX. In accordance with recitals LII and LIII of this decision, because the annulment of the exploitation concession granted to Industrias Infinito has not been rebutted and the validity and continued effectiveness of the other challenged acts depend upon that concession, the remaining grounds raised by the cassation appellants (casacionistas) are of no practical effect in overturning the judgment. This Chamber therefore declines to rule on them, except for the following claims, whose substance requires this Chamber to issue an express ruling.

LXI. In the first claim, counsel for the State asserts that the Court expected the Procuraduría General de la República to assume an impartial and objective role and to act in this matter as an adviser. Counsel states that this disregards Articles 3(a) of the Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República and 16 of the CPCA, which impose upon that body the duty to defend the interests and rights of the State by appearing as a party. Counsel reports that the judges ruled in those terms in recital XLI of the appealed judgment. In the second claim, SINAC requested that the party it represents be exempted from paying costs (costas) because, in its view, it had sufficient grounds to litigate.

LXII. Regarding the statements made by the representatives of the State, it is necessary to transcribe what the Court stated in recital (considerando) XLI of its judgment: “REGARDING THE CONDUCT OF STATE ATTORNEY MAURICIO CASTRO LIZANO IN THESE PROCEEDINGS. Although this Court has decided not to issue any specific communication concerning State Attorney Mauricio Castro Lizano, it does deem it necessary to point out that this is because the State’s representation changed its conduct once State Attorney Susana Fallas Cubero joined the proceedings. Nevertheless, it is pertinent to state that this judicial body did not fail to notice how, during the hearings, State Attorney Castro Lizano coordinated with counsel for Industrias Infinito, through written notes, oral communications, and even gestures, on a wide variety of matters, including whether questions should be objected to or motions for reconsideration (revocatorias) should be filed.

In that regard, it appeared that State Attorney Castro Lizano was not merely providing the technical defense of the public interest, but was also allowing room for the defense of the company’s private interests. It should be recalled here that, given the functions assigned to it, the Procuraduría General de la República cannot divide itself and defend in court uncompromising positions that contradict what that body has stated in its legal opinions. Such duality is not possible, because the Procuraduría General de la República must adopt objective positions in administrative litigation proceedings (procesos contencioso administrativos), such as those it adopts in constitutional proceedings. Returning to the specific case, it is worth emphasizing that it was not until State Attorney Fallas Cubero joined the proceedings that State Attorney Castro Lizano objected to a question posed by Industrias Infinito, which is highly noteworthy.

Finally, it should be stated that, during the closing-argument stage, what appeared to be an improper identification by State Attorney Castro Lizano with the private interests of Industrias Infinito was perceived, because when the company’s representative sought to present various materials, the aforementioned State representative defended the importance of the samples to the company’s theory of the case even before the company’s attorney had presented it. Notwithstanding the foregoing, this Court finds that, because of the participation of Ms. Fallas Cubero, there are no grounds to communicate this judgment to any body with respect to the conduct of Mr. Castro Lizano, without prejudice to whatever the claimant parties may deem appropriate.” Regardless of the position this Body may hold on the matter at issue, it finds that the judges’ statements constitute an opinion or comment—not a ruling—concerning the impression made upon them by the manner in which State Attorney Mauricio Castro Lizano conducted himself or acted, which they considered inappropriate, during the trial hearing; this, as indicated in that same section of the challenged judgment, is not reflected in the judgment’s operative provisions (parte resolutiva). Consequently, because such assessments are unrelated to the ratio decidendi of the proceedings, they are not subject to an appeal on points of law (recurso de casación).

LXIII. With respect to the request made by the representative of Sinac concerning the legal costs (costas) of the proceedings, it must be stated that, on repeated occasions, the majority of the members of this Chamber has held that an order requiring the unsuccessful party to pay costs originates in a mandatory rule. Pursuant to provision 193 of the CPCA, “Judgments and orders having the effect of a judgment shall require the unsuccessful party to pay attorney’s fees and procedural costs (costas personales y procesales), and such ruling shall be issued by the court on its own motion.” (Underlining not in the original). The provision continues: “Notwithstanding the foregoing, the unsuccessful party may be exempted from paying costs when: / a) The judgment is issued on the basis of evidence whose existence the opposing party could not reasonably have known and, for that reason, the party’s opposition was justified. / b) In the Court’s opinion, the nature of the issues litigated provided sufficient grounds to litigate” (underlining added).

Thus, an award of costs against the unsuccessful party is appropriate by virtue of that party having been unsuccessful, whereas exemption is within the judge’s discretion. In this regard, only when the judge exercises this authority could a substantive violation arise from improper application, erroneous interpretation, or failure to apply the provision. The situation is different when the judge imposes costs on the unsuccessful party, because the judge is merely applying the general rule set forth in the cited article. Accordingly, the rule cannot be violated if the exception to it is not applied; that is, it cannot be breached if the authority to exempt the unsuccessful party from costs is not exercised. For this reason, the objection is deemed untenable and must be dismissed.

LXIV. In view of the foregoing, the appeals on points of law must be dismissed, with costs borne by those who filed them (artículo 150 inciso 3) del CPCA). Likewise, regarding the request by the claimant and the supporting intervenor on the claimant’s side (coadyuvante activa) that this Chamber examine the grounds of absolute nullity (nulidad absoluta) alleged in the complaint filed by Nombre223537 , this would be appropriate only if the challenged judgment had been vacated, which did not occur; accordingly, such rulings are unnecessary.

POR TANTO

The appeals on points of law filed by Industrias Infinito Sociedad Anónima, the State, the Sistema Nacional de Áreas de Conservación, and the Asociación Solidarista de Empleados de Industrias Infinito S.A. are dismissed, with costs to be borne by each of them.

Anabelle León Feoli Luís Guillermo Rivas Loáiciga Román Solís Zelaya Óscar Eduardo González Camacho Carmenmaría Escoto Fernández Note by Justices González Camacho and Escoto Fernández

I.The undersigned members do not concur with the position adopted by the majority of this Chamber in recital LXIII of the foregoing decision, insofar as it denies review on appeal on points of law in cases in which only the general rule requiring the unsuccessful party to pay both categories of costs is applied, that is, when no provision concerning exemption from such costs is invoked or applied. Indeed, the majority’s jurisprudential rationale is based on the premise that exemption from the payment of costs is discretionary and that no error or violation of law occurs when that discretion is not exercised or applied; therefore, it is said, if there is no violation of law, an appeal on points of law cannot review or modify the ruling requiring the unsuccessful party to pay costs because, as noted, for the majority of this Chamber a legal violation can occur only when the applicable exemption provision is invoked (among many others, see judgments of this Chamber no 1001- F-2002, at 11 hours 50 minutes on 20 de diciembre de 2002; 249-F-2003, at 11 hours 45 minutes on 7 de mayo de 2003; and 306-F-2006, at 10 hours 20 minutes on 25 de mayo de 2006).

This chain of reasoning appears logical in principle because, under this premise, if exemption is discretionary, the judge is not required to grant it; consequently, if the judge does not order or grant such an exemption, the judge does not violate the rules governing the matter. Therefore, if no rules are violated, there can be no review on appeal on points of law (see decisions of this Chamber no. 765, at 16 hours on 26 de septiembre de 2001, and 561-F-2003, at 10 hours 30 minutes on 10 de septiembre de 2003). This line of reasoning allows them to conclude that, in that specific circumstance—the mere award of costs or the failure to apply the exemptions—the matter “cannot be examined at this level” (judgment no. 419-F-03 of this same adjudicatory body, at 9 hours 20 minutes on 18 de julio del 2003), because it is a situation “not subject to appeal on points of law” (judgment no. 653-F-2003, at 11 hours 20 minutes on 8 de octubre del 2003).

Thus, in the opinion of our distinguished colleagues, an appeal on points of law is unavailable when the discretionary authority to grant an exemption is not exercised (see, a contrario sensu, recitals III and VIII, respectively, of decisions 541-F-2003, at 11 hours 10 minutes on día 3, and at 10 hours 50 minutes on día 10, both of septiembre del 2003). The majority has therefore held that “… the award of costs against the unsuccessful party, as occurred here, is not reviewable by this Chamber, given that the Court merely applied the rule in accordance with its terms” (emphasis not in the original; see recital X of Voto no. 68-F-2005, at 14 hours 30 minutes on 15 de diciembre de 2005). In notarial matters, it has been stated even more emphatically: “…the Court ordered the complainant to pay the costs associated with the claim for damages, a ruling that, it bears repeating, is not subject to appeal on points of law.” (recital X of judgment no. 928-F-2006, at 9 hours 15 minutes on 24 de noviembre de 2006).

II.However, in the opinion of the undersigned, an improper failure to apply the provisions allowing exemption from costs unquestionably violates the Legal System and, specifically, the rules authorizing such exemption, whether because of error or an improper assessment by the judges in the particular dispute. To that extent, although it is a discretionary authority, it is nonetheless not immune from review on appeal on points of law, since a violation of law may occur both through its exercise and through its nonapplication; accordingly, an improper omission is not, and must not be, synonymous with arbitrariness committed, in such a case, by the Judge. This is particularly true where the judge is granted authority subject to specific circumstances that limit the judge’s discretion in this matter. Consequently, with regard to this specific issue, we find that the mere application of the general rule in artículo 193 del Código Procesal Contencioso Administrativo—requiring the unsuccessful party to pay both categories of costs—does not foreclose an appeal on points of law.

On the contrary, the matter is admissible for examination on the merits, provided that the statutory requirements are satisfied, where there may have been an omission in applying the statutory provisions authorizing exemption from such costs (canon 193 del Código Procesal Contencioso Administrativo). Notwithstanding the foregoing, in the specific case under review, these members concur with the Court’s decision on the merits insofar as it required the unsuccessful party to pay those costs, because the appellants’ arguments for modifying the ruling are unpersuasive, given that, in our view, the manner in which the case was decided afforded the appellant body no grounds to litigate.

Óscar Eduardo González Camacho Carmenmaría Escoto Fernández Nombre223557

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*080012821027CA* RES: 001469-F-S1-2011 SALA PRIMERA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las nueve horas del treinta de noviembre de dos mil once.

Procesos de conocimiento acumulados establecidos en el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda. Expediente n.° 08-001282-1027-CA, establecido por la Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre, representada por su presidente y vicepresidente, ambos con facultades de apoderados generalísimos sin límite de suma, respectivamente, Nombre223534 , soltera, de oficio no indicado, vecina de Alajuela y Nombre159956 , biólogo; contra el ESTADO representado por su procurador Mauricio Castro Lizano, de estado civil no indicado, vecino de Heredia y su procuradora adjunta Susana Fallas Cubero, de estado civil y domicilio no indicados; el SISTEMA NACIONAL DE ÁREAS DE CONSERVACIÓN, representado por su directora ejecutiva, Nombre80047 , soltera, administradora de empresas; y contra INDUSTRIAS INFINITO SOCIEDAD ANÓNIMA, representada por sus apoderados generalísimos sin límite de suma, Nombre223535 , geólogo, vecino de Alajuela y Nombre223536 , ciudadano británico, ingeniero; y el expediente n.° 10-001721-1027-CA, que es proceso de conocimiento, establecido por Nombre223537 , divorciado, biólogo; contra INDUSTRIAS INFINITO SOCIEDAD ANÓNIMA y el ESTADO.

Intervienen como coadyuvante activo, la Asociación Norte por la Vida, representada por su presidente con facultades de apoderado generalísimo sin límite de suma, Nombre223538 , técnico agrícola, vecino de San Carlos; y como coadyuvante pasivo, la Asociación Solidarista de Empleados de Industrias Infinito, representada por su presidente con facultades de apoderado generalísimo sin límite de suma, Nombre223539 , biólogo, vecino de Palmares. Figuran además, como apoderados especiales judiciales, de la sociedad actora, los licenciados Bernal Gamboa Mora, soltero, y Luis Daniel González Aguiluz, separado judicialmente; del coactor Nombre223537 , los licenciados Álvaro Sagot Rodríguez, vecino de Palmares y Edgardo Vinicio Araya Sibaja, vecino de San Carlos; de la codemandada Industrias Infinito S.A., los licenciados Nombre56978 , vecino de Heredia, Rubén Hernández Valle, Sergio Artavia Barrantes y Federico Sosto López, los dos últimos vecinos de Tres Ríos; del codemandado Sistema Nacional de Áreas de Conservación, el Lic. Óscar Eduardo Romero Aguilar, vecino de Heredia; de la coadyuvante activa, el Lic. Edgardo Vinicio Araya Sibaja, vecino de San Carlos; y de la coadyuvante pasiva, el Lic. José Manuel Echandi Meza, vecino de Heredia. Las personas físicas son mayores de edad y con las salvedades hechas, casados, abogados y vecinos de San José.

RESULTANDO

1. Con base en los hechos que expuso y disposiciones legales que citó, la sociedad actora en el expediente n.° 08-001282-1027-CA, estableció proceso de conocimiento, a fin de que en sentencia se declare: ”1… disconformidad de Las Resoluciones (sic) Nº Nombre223540 y Nº 170-2008-SETENA, la resolución N° 217 de la Dirección de Geología y Minas del MINAET, así como el decreto N° 34801-MINAET con el ordenamiento jurídico antes citado y de todos los actos o las actuaciones conexas, (sic) La anulación total de estos decretos y del Procedimiento (sic) y Que (sic) se ordene, a la Administración Pública, en la persona del Presidente de la República y el ministro (sic) de ambiente (sic) abstenerse de adoptar y ejecutar cualquier decreto, directriz o acuerdo en similar sentido que pueda lesionar al medio ambiente, el interés público antes citado; con lo cual se ponga punto final de forma definitiva, a cualquier proyecto de minería en Las Crucitas. 2.

Solicito además se condene al Estado al pago de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del presente proceso." Asimismo, a folio 59 solicita: “…una medida cautelar provisionalísima para que se suspenda toda actividad de todo el proyecto minero en Las Crucitas, pues la Sala Constitucional únicamente detuvo la tala del bosque al suspender los efectos del decreto Nº 34801-MINAET; mientras se resuelve el presente recurso la empresa minera puede continuar levantando las edificaciones de la mina, que en caso de declararse con lugar esta demanda, por una conducta ilícita de algunos funcionarios, si en una eventual demanda de la empresa minera, se comprobase buena fe de dicha empresa, el Gobierno estaría obligado a indemnizar a la empresa minera el costo de esas edificaciones; adicionalmente si se les impide únicamente la tala del bosque pero se les permite continuar construyendo las instalaciones de la mina, es un sin sentido pues se les está permitiendo construir algo que nunca podrán utilizar, o que de cierta forma legitima una futura corta en los bosques contraviniéndose el principio precautorio ambiental. Con lo que es de vital importancia suspender toda actividad en este proyecto minero.” Además, solicita el pago de ¢200.000 colones por concepto de daño moral.

2. El Sistema Nacional de Áreas de Conservación contestó negativamente sin oponer excepciones.

3. El Estado contestó la demanda conforme a folios 572 a 586 y opuso las excepciones de falta de derecho y falta de legitimación ad causam activa. Asimismo, a folio 797 contestó la medida cautelar, interponiendo la defensa previa de cosa juzgada, la cual fue resuelta interlocutoriamente.

4. La codemandada Industrias Infinito S.A., contestó conforme a folios 493 a 510 y opuso las defensas previas de falta de agotamiento de la vía administrativa, prescripción y acto consentido.

5. El Tribunal Contencioso Administrativo mediante resolución n.° 1377-2010 de las 18 horas 25 minutos del 16 de abril de 2010, ordenó: “… (1) La suspensión de los efectos del Decreto Ejecutivo Número 34801-MINAE (sic); (2) A Nombre101208 , en su condición de Ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, a Nombre160530 en su condición de Directora Ejecutiva del Sistema Nacional de Áreas de Conservación, y a Nombre56978 , en su calidad de apoderado especial judicial de la empresa Industrias Infinito Sociedad Anónima, o a quiénes ocupen sus cargos, abstenerse inmediatamente de ejecutar o aplicar lo dispuesto en el Decreto Ejecutivo Número 34801-MINAE (sic), en particular el otorgamiento de permisos de corta de árboles a favor de Industrias Infinito Sociedad Anónima y el desarrollo de obras de infraestructura de Áreas de Protección, según lo dispuesto en el Proyecto Minero Crucitas aprobado mediante resolución N° Nombre223540 de las 09:25 horas del día 12 de diciembre del (sic) 2005, (3) a Nombre56978 , en su calidad de apoderado especial judicial de la empresa Industrias Infinito Sociedad Anónima, o a quién ocupe sus (sic) cargos (sic), abstenerse de emprender cualquier acción u omisión tendiente a ignorar o incumplir lo ordenado en esta resolución, y (4) en el plazo de tres días hábiles, indicar y demostrar a este Tribunal a través de un medio idóneo, cuáles medidas concretas se han tomado para hacer cumplir lo ordenado cautelarmente por este Despacho.” Posteriormente, en resolución n.° 1476-2010, de las 16 horas 7 minutos del 23 de abril de 2010, el Juez Tramitador confirmó la medida cautelar establecida en la resolución n.° 1377-2010; y, finalmente, el Tribunal de Apelaciones en resolución n.° 281-2010 de las 16 horas del 15 de junio de 2010, confirmó en todos sus extremos la medida cautelar y adicionó en cuanto a la ejecución de medidas de mitigación.

6. Por su parte, el actor en el expediente n.° 10-001721-1027-CA, estableció proceso de conocimiento, para que en sentencia se declare: “I. … la disconformidad con el ordenamiento jurídico y consecuente total nulidad absoluta de los siguientes actos administrativos y demás actuaciones conexas: 1. La Resolución (sic) N° Nombre223540 de las 9 horas 25 minutos del 12 de diciembre del (sic) 2005, que otorgó la viabilidad ambiental al Proyecto Minero Crucitas, y actos conexos. 2. El Oficio (sic) del INTA N° DST-773-2006 del 4 de octubre del (sic) 2006, que afirmó que con el desarrollo del Proyecto Minero Crucitas los suelos no estarían perdiendo su capacidad productiva, y actos conexos. 3. El Informe (sic) ASA-013-2008-SETENA del 14 de enero del (sic) 2008, del Departamento de Auditoría y Seguimiento Ambiental de la SETENA, y actos conexos. 4. La Resolución (sic) N° Nombre223541 del 4 de febrero del (sic) 2008, que aprobó la modificación del Proyecto Minero Crucitas, y actos conexos. 5.

La Resolución (sic) N° R-217-2008-MINAE de las 15 horas del 21 de abril del (sic) 2008, que otorgó la concesión de explotación minera a Industrias Infinito S.A., y actos conexos. 6. El Decreto Ejecutivo N° 34801-MINAET del 13 de octubre del (sic) 2008, que declaró de interés público y conveniencia nacional el Proyecto Minero Crucitas, y actos conexos. 7. La Resolución (sic) N° 244-2008-SCH de las 9 horas 5 minutos del 17 de octubre del (sic) 2008 del Área de Conservación Arenal-Huetar Norte a través de la Subregión San Carlos-Los Chiles, que autorizó el cambio de uso de suelo en áreas de bosque, en áreas de uso agropecuario sin bosque, y en áreas de plantación, y actos conexos. II.- Con base en los hechos expuestos y en los fundamentos de derecho que se expondrá, se solicita se fijen los límites y reglas impuestos por el ordenamiento jurídico y los hechos, para el ejercicio de parte del Poder Ejecutivo, de la potestad, establecida en los artículos 19, inciso b), 34, y 3 inciso m), de la Ley Forestal, de declarar la conveniencia nacional de un proyecto de infraestructura cuyos beneficios sociales sean mayores que sus costos socioambientales de acuerdo con el respectivo balance técnicamente justificado.

III. Se condene a la Administración a ordenar a la codemandada, la reparación in integrum de todos los impactos o daños ambientales causados con la ejecución material de los actos administrativos de que ha derivado derechos subjetivos espúreos. IV. Se ordene al Estado que se abstenga de adoptar o ejecutar cualquier conducta administrativa que esté en capacidad de afectar los intereses difusos y bienes jurídicos cuyo amparo reclamamos los actores. V. Se condene en abstracto al Estado y solidariamente a la codemandada, al pago de los daños y perjuicios causados con la adopción de las conductas y su ejecución material. VI. Se condene a los demandados al pago de ambas costas de este proceso.” 7. El representante estatal solicitó la acumulación de los procesos 08-001282-1027-CA y 10-001721-1027-CA; y la Jueza Lourdes Vargas Castillo en resolución n.° 2631-2010 de las 9 horas del 20 de julio de 2010, resolvió: “Se ordena la acumulación del proceso 10-001721-1027-CA al que se tramita con el expediente No. 08-1282-1027-CA.

La acumulación material se realizará cuando ambos procesos se encuentren en el mismo estado procesal, tramitándose ambos bajo el expediente No. 08-1282-1027-CA. Incorpórese y notifíquese esta resolución dentro del expediente No. 10-001721-1027-CA.” 8. La codemandada Industrias Infinito S.A. contestó negativamente e interpuso las defensas previas de cosa juzgada, caducidad y actos no susceptibles de impugnación; así como las excepciones de falta de legitimación activa, falta de interés y falta de derecho.

9. El Estado contestó negativamente y opuso las excepciones de inadmisibilidad de la acción, caducidad, cosa juzgada y falta de derecho.

10. El Sistema Nacional de Áreas de Conservación contestó conforme a folios 2025 a 2031 e interpuso las defensas previas de caducidad y cosa juzgada; así como las excepciones de falta de interés, falta de derecho y falta de legitimación.

11. El coadyuvante activo Asociación Norte por la vida se apersonó en el proceso a folio 435.

12. El Instituto Latinoamericano de Derechos Humanos y Paz Social S.A., actuó como coadyuvante pasivo hasta que en juicio oral realizado el 4 de octubre al 22 de noviembre de 2010 se ordenó su exclusión del proceso.

13. La Asociación Solidarista de Empleados de Industrias Infinito S.A., en su condición de coadyuvante pasivo, se apersonó al proceso a folio 2015 y opuso la excepción de cosa juzgada.

14. La audiencia preliminar se celebró los días 17 de junio, 11 de agosto y 14 de setiembre, todos de 2010. En la última fecha el Juez Alexander Castillo Aguilar, mediante resolución n.° 3483-2010, resolvió las defensas previas de falta de agotamiento de la vía administrativa, actos no susceptibles de impugnación y la excepción de cosa juzgada material; reservando las defensas previas de caducidad y prescripción para el dictado de fondo.

15. En juicio oral y público efectuado el 4 de octubre al 22 de noviembre de 2010, el Tribunal Contencioso Administrativo anuló parcialmente la audiencia del 11 de agosto de 2010; y admitió a la Asociación Solidarista de Empleados de Industrias Infinito S.A. como coadyuvante pasivo del proceso.

16. Durante el debate celebrado el 22 de octubre de 2010, los actores y el coadyuvante activo formularon oralmente un segundo hecho nuevo, el cual se adscribió al presentado por escrito por la sociedad actora el día 15 de junio de 2010. Ambos hechos fueron sometidos a contradictorio durante el juicio oral y público.

17. El Tribunal Contencioso Administrativo, Sección IV, integrada por los jueces Eduardo González Segura, Grace Loaiza Sánchez y David Fallas Redondo, en sentencia oral n.° 4399-2010 de las 16 horas del 14 de diciembre de 2010, dispuso: “Se admite el hecho nuevo formulado por la Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre en relación con la falta de visado del Colegio de Ingenieros Químicos y la falta de firma de un Ingeniero Químico, en los planos y diagramas de flujo del Proyecto Minero Crucitas. Se admite el hecho nuevo formulado por los actores y su coadyuvante en relación con la existencia de un camino público en la zona del Proyecto Minero Crucitas, el cual la empresa demandada propone disponer para la construcción de la laguna de relaves. Se acoge la defensa de actos no susceptibles de impugnación formulada por Industrias Infinito Sociedad Anónima, únicamente en relación con los oficios número DST-773-2006, emitido por el Instituto Nacional de Innovación y Transferencia Agropecuaria en fecha 4 de octubre de 2006, y número ASA-013-2008-SETENA, emitido por el Departamento de Auditoría y Seguimiento Ambiental de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental en fecha 14 de enero de 2008.

En consecuencia, se declara inadmisible la demanda de Nombre223537 únicamente en cuanto a sus pretensiones anulatorias contra los oficios DST-773-2006 y ASA-013-2008-SETENA, ya citados. Se rechazan las defensas previas de cosa juzgada, caducidad y la así denominada "inadmisibilidad de la acción" formuladas por el Estado. Se rechazan las defensas previas de cosa juzgada, caducidad, prescripción, acto consentido y, en lo que no fue acogida, la de actos no susceptibles de impugnación, formuladas por Industrias Infinito Sociedad Anónima. Se rechazan las defensas previas de cosa juzgada y caducidad formuladas por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación. Se rechazan las excepciones de falta de derecho, falta de legitimación activa y falta de interés opuestas por los demandados en relación con las pretensiones de nulidad de las resoluciones número 3638-2005-SETENA, número 170-2008-SETENA, número R-217-2008-MINAE, número 244-2008-SCH y el Decreto Ejecutivo número 34801-MINAET.

Se acoge la excepción de falta de legitimación activa opuesta por el Estado en relación con la pretensión de daño moral formulada por la Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre. Respecto de las pretensiones numeradas como 2 y 4 del escrito de demanda de Nombre223537 visibles a 1517 tomo III del expediente judicial, se acoge la excepción de falta de derecho, y se rechazan las excepciones de falta de legitimación activa y falta de interés opuestas por los codemandados. Se rechazan las excepciones de falta de derecho, falta de legitimación activa y falta de interés, opuestas por los codemandados respecto de las pretensiones de reparación del daño formuladas por Nombre223537 , contenidas en las pretensiones numeradas como 3 y 5 de su escrito de demanda a folio 1517 del tomo III del expediente judicial. Nombre14412 de lo anterior, se declaran parcialmente con lugar las demandas presentadas por la Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre y Nombre223537 y, en consecuencia, se resuelve así: Se anulan las resoluciones número 3638-2005-SETENA, número 170-2008-SETENA, número R-217-2008-MINAE, número 244-2008-SCH y el Decreto Ejecutivo número 34801-MINAET.

Se condena a los demandados Industrias Infinito Sociedad Anónima, al Estado y al Sistema Nacional de Áreas de Conservación, a la reparación integral de los daños ambientales provocados con la tala rasa llevada a cabo en las propiedades de Industrias Infinito Sociedad Anónima, con posterioridad al dictado de la resolución N°244-2008-SCH, mismos que se determinarán en fase de ejecución de sentencia, tomando en cuenta para tales efectos lo siguiente: el daño ambiental sufrido se determinará mediante prueba pericial, la cual deberá contener las recomendaciones necesarias para la reparación integral de la zona afectada; asimismo, pericialmente deberá cuantificarse la suma necesaria para la reparación integral de la zona impactada, y una vez fijada por el juez ejecutor, dicha suma deberá ser depositada en la caja única del Estado, en una cuenta cliente creada específicamente para tal fin, misma que deberá ser identificada con el objeto y destino para lo que fue creada y el titular de la cuenta será el Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, el que deberá destinar la suma fijada exclusivamente para ejecutar las obras de reparación y restauración de la zona afectada.

Respecto a los codemandados Estado y Sistema Nacional de Áreas de Conservación, deberá el Ministerio de Hacienda realizar la previsión presupuestaria de las sumas que se lleguen a establecer en ejecución de sentencia, a fin de garantizar la disposición presupuestaria para hacer efectiva la citada reparación. Deberá Industrias Infinito Sociedad Anónima colaborar y permitir todas las actividades tendientes a la reparación aquí ordenada. Se ordena comunicar la presente sentencia al Ministerio de Hacienda, al Área de Servicios Públicos Generales y Ambientales de la Contraloría General de la República, al Área de Derecho Agrario-Ambiental de la Procuraduría General de la República y a la Defensoría de los Habitantes de la República, para lo de sus cargos. Se mantiene la medida cautelar ordenada mediante resoluciones N°1377-2010 de las 18:25 horas del 16 de abril del 2010 y N°1476-2010, de las 16:07 horas del 23 de abril del 2010, hasta una vez que alcance firmeza esta sentencia.

Se ordena al Registro Nacional Minero cancelar la concesión a favor de Industrias Infinito Sociedad Anónima que se tramitó como expediente minero N°2594. Se ordena comunicar esta sentencia al Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, a efecto de que se inicien los procedimiento (sic) administrativos que correspondan contra Nombre110793 , Nombre78804 (sic) Francisco Castro Muñoz y Nombre223542 . Se ordena comunicar esta sentencia al Ministerio Público para que allí se determine si es procedente o no seguir una causa penal en contra de alguna de las siguientes personas: Nombre44592 , Roberto Dobles Mora, Nombre22026 , Nombre110793 , Nombre78804 , Nombre223542 , Nombre223268 y Nombre223535 . Se ordena comunicar a la Fiscalía del Colegio de Abogados y Abogadas para que se investigue el comportamiento del abogado Sergio Artavia Barrantes en este proceso. Se condena al Estado, al Sistema Nacional de Áreas de Conservación y a Industrias Infinito Sociedad Anónima al pago de ambas costas.

De conformidad con el numeral 130 inciso 3) del Código Procesal Contencioso Administrativo, se ordena publicar íntegramente la presente sentencia en el diario oficial La Gaceta, con cargo al Estado.” 18. El Estado, los apoderados especiales judiciales de Industrias Infinito S.A., el Sistema Nacional de Áreas de Conservación y la Asociación Solidarista de Empleados de Industrias Infinito S.A. formulan recursos de casación, indicando expresamente las razones en que se apoyan para refutar la tesis del Tribunal.

19. En los procedimientos ante esta Sala se han observado las prescripciones de ley.

Redacta la magistrada Escoto Fernández, excepto el considerando LXIII, que lo hace la magistrada León Feoli

CONSIDERANDO

I.De acuerdo tanto con el cuadro fáctico emanado de los expedientes judicial y administrativos y acorde a los hechos tenidos por probados no controvertidos de la sentencia impugnada, se tiene que el 13 de diciembre de 1999 Industrias Infinito Sociedad Anónima (en adelante, Industrias Infinito, IISA, la concesionaria o la empresa -identificada en el fallo recurrido también como “la desarrolladora”-), presentó solicitud ante la Dirección de Geología y Minas (en lo sucesivo DGM) para que se le concediera la explotación minera sobre un área de 10 kilómetros cuadrados de su propiedad, localizada en las coordenadas cartográficas norte: 315.000-319.000, este: 499.000-502.000, ubicada en el Dirección24290 , ; , ; poblado Crucitas; de la provincia de Alajuela. En oficio n.° DGM-DC-2085-2001 del 26 de noviembre de 2001, la coordinadora de la Zona Norte de la DGM, geóloga Nombre223543 le informó al Director General de Geología y Minas, entre otros aspectos que, con base en la metodología de extracción (tajos Fortuna, Botija y Fuentes) y a los estudios hidrogeológicos efectuados en el área a explotar, las cotas máximas de extracción serían hasta los 75 metros sobre el nivel del mar (msnm).

De igual manera, el plazo de explotación recomendado fue de 10 años. Mediante resolución n.° R-578-2001-MINAE de las 9 horas del 17 de diciembre de 2001, el Poder Ejecutivo otorgó la concesión solicitada a Nombre223267 para la explotación de oro, plata, cobre y minerales asociados. El fundamento técnico de este acto fue el indicado oficio DGM-DC-2085-2001. El 12 de marzo de 2002 se presentó el estudio de impacto ambiental (en adelante EsIA) del Proyecto Minero Crucitas (en lo sucesivo el Proyecto) a la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena). En la Gaceta n.° 112 del 12 de junio de 2002 se publicó el Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE, mediante el cual se declaró la moratoria nacional de la actividad de minería metálica de oro a cielo abierto. En la norma transitoria primera se indica: “Todos aquellos trámites relacionados con la exploración y explotación del mineral oro a cielo abierto que se encuentren pendientes ante la Dirección de Geología y Minas y ante la Secretaría Técnica Nacional Ambiental a la fecha de publicación del presente decreto ejecutivo, serán suspendidos.

Todo derecho adquirido antes de la publicación del presente decreto será respetado.” La Nombre223541 programó la realización de la audiencia pública (prevista en los artículos 3 y 22 de la Ley Orgánica del Ambiente –LOA-) para el 31 de julio de 2004 de las 8 a las 16 horas en el Dirección24291 . En voto n.° 2004-13414 de las 9 horas 29 minutos del 26 de noviembre de 2004, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia acogió el recurso de amparo interpuesto por los señores Nombre99082 y Nombre140257 . En consecuencia, anuló la indicada resolución n.° R-578-2001-MINAE que concesionó la explotación minera a IISA. Estimó violado el artículo 50 de la Constitución Política, en virtud de la ausencia de un EsIA previo. En la parte dispositiva indicó: “[…] todo sin perjuicio de lo que determine el estudio de impacto ambiental.” La Setena, en resolución n.° 2237-2005-SETENA de las 14 horas 15 minutos del 30 de agosto de 2005, concluyó que el EsIA presentado en el año 2002 y su anexo cumplían con lo solicitado por ese órgano; y requirió a Industrias Infinito nombrar un regente ambiental, preparar una bitácora y una serie de documentos referidos a los compromisos ambientales.

Asimismo, en resolución n.° Nombre223540 de las 9 horas 25 minutos del 12 de diciembre de 2005 otorgó la viabilidad ambiental al Proyecto; en la parte dispositiva, en lo de interés, indicó: “Sétimo: […] Área total del proyecto: 305,90 ha. Descripción del Proyecto: El proyecto consiste en el minado y procesamiento de minerales de oro. Se propone la extracción de mineral en la capa superficial o saprolita, en parcelas de 21 ha cada año, hasta completar 6 parcelas. El proyecto se ha formulado para un período de 10 años, los cuales incluyen 18 meses de construcción, 6 años de operación y 18 meses para el período de cierre técnico del proyecto. […] Octavo: La vigencia de esta viabilidad será por un período de dos años para el inicio de la extracción. En caso de no iniciarse la extracción en el tiempo establecido, se procederá a aplicar lo establecido en la legislación vigente. […]”. Además, la Nombre223541 calificó el Proyecto como de alto impacto ambiental potencial, es decir, de clase A. El Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria (INTA), en resolución DST-773-06 del 4 de octubre de 2006, de acuerdo con el EsIA y a los compromisos ambientales adquiridos en las declaraciones juradas que presentó Nombre223544 a la Nombre223541 y al INTA, entre otros puntos, estimó que no se perderá la capacidad productiva de los suelos, siempre y cuando se cumpla a cabalidad con todas las actividades técnicas de manejo detalladas en esas declaraciones.

El 30 de mayo de 2007, Nombre223544 solicitó a la DGM se convalidara la resolución R-578-2001-MINAE (que había otorgado la concesión, pero que anuló la Sala Constitucional el 26 de noviembre de 2004). Al efecto alegó que ya había sido aprobado el EsIA por la Nombre223541 en resolución n.° 3638-2005-SETENA. El 6 de diciembre de 2007, Nombre223544 presentó ante la Nombre223541 un documento denominado: “Evaluación Ambiental de Cambios Propuestos al Proyecto”, donde requería la aprobación de una serie de cambios introducidos por ella al Proyecto. Entre las principales modificaciones destacan las siguientes: se pasa de un área de extracción de 126,4 hectáreas (has) a 50 has; en cuanto a la litología del proceso y método de extracción, lo aprobado era la explotación de saprolita con el uso de maquinaria pesada, proponiéndose explotar saprolita y roca dura, utilizando explosivos y maquinaria pesada.

También, al cierre del Proyecto, se pretendía la conformación de una laguna de relaves, reforestación con especies nativas y comerciales; mientras que, con la propuesta de cambio, se espera la conformación de la laguna de relaves más el lago Fortuna y la reforestación total con especies nativas. La Nombre223541 aprobó la modificación descrita en resolución n.° 170-2008 de las 12 horas 50 minutos del 4 de febrero de 2008, indicando, en lo de interés: “[…] El proyecto original contemplaba la extracción de la saprolita que corresponde a la capa superior del yacimiento, hasta una profundidad de 15 m, por implicar un menor costo de extracción; sin embargo, por los cambios de precio del oro en el mercado internacional y por no poder cumplir la empresa con la norma exigida por Canadá (mercado de destino del producto final) que no permite incluir los recursos mineros “inferidos o estimados” debido a los bajos niveles de confiabilidad; la desarrolladora solicita, como parte de los cambios, poder extraer, además de la saprolita, también la roca dura, donde aumenta la probabilidad de una mayor cantidad de oro; lo que conlleva a trabajar a profundidades promedio de 67 m y reducir el área extractiva de 126,4 ha a 50 ha.

El área a intervenir corresponde a los sectores ya identificados, conocidos como “Cerro Botija” y “Cerro Fortuna”. / La extracción en roca dura implica la utilización de voladuras para el avance apropiado de bloques de extracción y una adecuada conformación de los taludes de las paredes de los tajos, por lo cual la empresa Industrias Infinito S.A. se compromete a contratar a una empresa certificada en este tipo de actividad, de tal forma que sea una práctica segura y efectiva.” El Poder Ejecutivo aplicó el instituto de la conversión (previsto en el artículo 189 de la Ley General de la Administración Pública –LGAP-) a la resolución n.° R-578-2001-MINAE (anulada por la Sala Constitucional en voto 2004-13414) a través de la n.° R-217-2008-MINAE de las 15 horas del 21 de abril de 2008; en consecuencia, otorgó la concesión de explotación minera a la empresa Industrias Infinito. En la parte dispositiva, en lo de interés, señaló: “[…] Tercero: El material a explotar es oro, plata, cobre y minerales asociados […] Cuarto: La concesión queda condicionada al cumplimiento al [sic] Plan de Trabajo y a las condiciones técnicas emitidas por la Geóloga Nombre223543 , mediante oficio DGM-DC-320-2001 del 14 de marzo del 2001 y DGM-DC-2085-2001 del 26 de noviembre del 2001.

Asimismo, deberá cumplir con las condiciones ambientales según lo aprobado por la Nombre223541 y los compromisos adquiridos ante el INTA. Quinto: La concesionaria deberá cumplir con las obligaciones que la legislación le impone, así como acatar las directrices que le gire la Dirección de Geología y Minas y la SETENA.” Además, en Decreto Ejecutivo 34492-MINAE, publicado en La Gaceta n.º 107 del 4 de junio de 2008, derogó el n.° 30477-MINAE de 2002 que declaraba la moratoria nacional sobre la actividad de minería metálica a cielo abierto. Asimismo, en el Decreto n.° 34801-MINAET, publicado en La Gaceta n.° 201 del 17 de octubre de 2008, declaró de interés público y conveniencia nacional el Proyecto, indicándose en lo conducente que: “Artículo 2°- En virtud de la presente declaratoria, la empresa desarrolladora, previa autorización de la oficina correspondiente del Sistema Nacional de Áreas de Conservación, podrá proceder a la corta de árboles (inclusive de las especies que están vedadas) y al desarrollo de las obras de infraestructura en áreas de protección, según se indica en el proyecto. / Artículo 3°- La empresa desarrolladora deberá cumplir con cada una de las medidas de compensación previstas en el Considerando IX.

Para el seguimiento y control de lo anterior, la misma rendirá un informe a la oficina correspondiente del Sistema Nacional de Áreas de Conservación, la que por su parte certificará el cumplimiento.” En resolución n.º 244-2008-SCH de las 9 horas 5 minutos del 17 de octubre de 2008, el Área de Conservación Arenal-Huetar Norte (ACAHN) aprobó la solicitud de cambio de uso de suelo requerido por Nombre223267 y la consecuente corta de 12.391 árboles con un volumen de 17.218,78 metros cúbicos en los terrenos propiedad de la concesionaria, distribuidos en 191,77 has cubiertas de bosque, 66,94 has en terrenos de uso agropecuario -sin bosque- y 4,17 has en áreas plantadas; con el detalle de las especificaciones técnicas de los árboles a cortar en las diferentes zonas. Su ejecución inició en ese mismo mes, entre un viernes y lunes, sin precisarse la fecha exacta. En otro orden de ideas, el camino 2-10-104, ubicado en el cantón de San Carlos, localidad de Crucitas, aparece registrado en la red vial como camino cantonal y definido como entronque con la ruta nacional 227 Moravia Crucitas; además, se localiza en la hoja cartográfica n.° 3348 IV del Instituto Geográfico Nacional, ediciones primera y segunda de 1962 y 1988, respectivamente.

El 10 de marzo de 2009, la concesionaria gestionó ante la DGM la constitución de una servidumbre minera de ocupación permanente, cubriendo un área de 4 has 3.333,25 metros cuadrados, la cual abarcaría parte del referido camino cantonal, a efecto de ubicar la laguna de relaves del Proyecto. Dentro del trámite inicial (pues se requería hacer la valoración económica del terreno a afectar) la jefa del Registro Nacional Minero le solicitó a la Dirección General de Tributación Directa practicar el correspondiente avalúo. No obstante, en oficio n.° ATA-551-2009 del 22 de septiembre de 2009, la Administración Tributaria de Alajuela dispuso no tramitarlo, en razón de que, al tratarse de un bien de dominio público, “[…] debe necesariamente darse el cierre legal y la desafectación […]”. El susodicho camino cantonal fue modificado en su trazado original debido a la incorporación de un nuevo tramo, razón por la cual en los mapas de la red vial cantonal de San Carlos consta tanto su trazado original como la nueva sección, ambos identificados con el n.° 2-10-104.

II.El 19 de noviembre de 2008, la representante de la Asociación Preservacionista de Flora y Fauna Silvestre (en lo sucesivo Apreflofas) formuló proceso de conocimiento (identificado con el número 08-001282-1027-CA) en contra del Estado e Industrias Infinito (folio 39 del tomo I del expediente judicial). En resolución de las 9 horas 24 minutos del 16 de febrero de 2009, el Tribunal Procesal Contencioso Administrativo ordenó integrar la litis con el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (en lo sucesivo Sinac; véase folio 366). El 15 de junio de 2010, el señor Nombre223537 también interpuso proceso de conocimiento en contra del Estado e Industrias Infinito (folio 1493); el cual se individualizó con el número 10-001721-1027-CA. El referido órgano judicial, en auto n.° 2631-2010 de las 9 horas del 20 de julio de 2010 (folio 1675), ordenó la acumulación de los dos procesos, continuándose con la numeración del primero. Los actores concuerdan en solicitar se declare, en sentencia, la nulidad de las siguientes resoluciones administrativas:

  • 1)n.° Nombre223540 de las 9 horas 25 minutos del 12 de diciembre de 2005, la cual otorgó la viabilidad ambiental al Proyecto,
  • 2)n.° Nombre223541 del 4 de febrero de 2008, mediante la cual se aprobaron las modificaciones al Proyecto, ambas de la Setena,
  • 3)n.° R-217-2008-MINAE de las 15 horas del 21 de abril de 2008 del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE, hoy Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones –MINAET-, en la que se acordó la conversión del acto anulado por la Sala Constitucional y se otorgó la concesión); así como del Decreto Ejecutivo 34801-MINAET del 13 de octubre de 2008, mediante el cual se declaró de interés público y conveniencia nacional el Proyecto. Nombre223384 requirió, además, el pago de ¢200.000,00 a título de daño moral (folio 59). Por su parte don Nombre223537 también peticionó la nulidad del oficio INTA DST-773-2006 del 4 de octubre de 2006 del INTA; el informe ASA-013-2008-SETENA del 14 de enero de 2008 del Departamento de Auditoría y Seguimiento Ambiental de la Setena; y de la resolución 244-2008-SCH de las 9 horas 5 minutos del 17 de octubre de 2008 del ACAHN, en la que se autorizó el cambio de uso de suelo. De igual manera, pidió se fijaran los límites, reglas y hechos impuestos por el ordenamiento jurídico costarricense para el ejercicio de la potestad establecida en los artículos 3 inciso m), 19 inciso b) y 34 de la Ley Forestal, a fin de que el Poder Ejecutivo declare la conveniencia nacional de un proyecto de infraestructura, cuyos beneficios sociales superen los costos socio-ambientales de acuerdo con el respectivo balance técnicamente justificado. Solicitó, además, se le impusiera a la Administración el deber de requerirle a Nombre223267 la reparación “in integrum” de los impactos o daños ambientales causados con la ejecución material de los actos administrativos cuestionados. Igualmente, requirió se le ordenara al Estado abstenerse de adoptar o ejecutar cualquier conducta administrativa que esté en capacidad de afectar los intereses difusos y bienes jurídicos cuyo amparo reclama. Asimismo, se le condenara en abstracto, solidariamente con la compañía codemandada, al pago de los daños y perjuicios causados con la adopción de los actos impugnados y su ejecución material. Por último, solicitó se le impusiera a la parte demandada el pago de las costas del proceso (folio 1517). Los coaccionados, en forma independiente, se opusieron a las pretensiones de los actores. Alegaron las defensas previas de: falta de agotamiento de la vía administrativa, acto consentido, actos no susceptibles de impugnación, cosa juzgada, caducidad y prescripción; además de las de fondo de falta de: derecho, interés, legitimación ad causam activa y pasiva. El Estado también adujo, como defensa previa, la que denominó: “inadmisibilidad de la acción”. En escrito presentado el 7 de octubre de 2009, la Asociación Norte por la Vida se presentó como coadyuvante activa. De igual manera, el 20 de abril de 2010 lo hizo el Instituto Latinoamericano de los Derechos Humanos y la Paz Social Sociedad Anónima, pero como coadyuvante pasivo; sin embargo, el 4 de octubre de 2010 el Tribunal, en la audiencia del juicio oral y público anuló, en forma parcial, lo resuelto por el juez tramitador, en cuanto a la coadyuvancia pasiva de la sociedad anónima referida, excluyéndola del proceso. En esa oportunidad, luego de escuchar al representante de la Asociación Solidarista de Empleados de Industrias Infinito S.A. (Asocrucitas), el Tribunal aceptó tenerla como coadyuvante pasiva, la cual interpuso las excepciones de falta de: derecho, interés y legitimación. El juez tramitador, en resolución n.° 3483-2010 del 14 de septiembre de 2010 (folio 2089 vuelto), rechazó las defensas previas de falta de agotamiento de la vía administrativa, actos no susceptibles de impugnación y cosa juzgada material; las demás –caducidad y prescripción- las reservó para ser conocidas en sentencia. En la audiencia de juicio la parte demandada reiteró las de actos no susceptibles de impugnación y cosa juzgada. El Tribunal declaró con lugar, en forma parcial, las demandas incoadas de la siguiente manera: A) anuló las resoluciones números 3638-2005-SETENA, 170-2008-SETENA, R-217-2008-MINAE y 244-2008-SCH; así como el Decreto Ejecutivo 34801-MINAET. B) condenó a los codemandados a la reparación integral de los daños ambientales provocados con la tala rasa llevada a cabo en las propiedades de Industrias Infinito con posterioridad al dictado de la resolución 244-2008-SCH, los que se determinarán en la fase de ejecución de sentencia. C) para la ejecución ordenó considerar el daño ambiental sufrido, que habrá de determinarse con ayuda de prueba pericial, que contendrá las recomendaciones necesarias para reparar la zona afectada y establecerá el quántum necesario para ese efecto; una vez fijado por el juez ejecutor, se depositará en la caja única del Estado, en una cuenta cliente creada para ese fin, la cual deberá identificarse con su objeto y destino, su titular será el MINAET, quien tiene la obligación de destinarla, en forma exclusiva, a las obras de reparación y restauración de la zona afectada. D) en torno a los codemandados Estado y Sinac, dispuso que el Ministerio de Hacienda deberá realizar la previsión presupuestaria del monto que se llegue a establecer. E) por su parte, Industrias Infinito deberá colaborar y permitir todas las actividades tendientes a la reparación dispuesta. F) indicó poner en conocimiento de ese fallo al Ministerio de Hacienda, al Área de Servicios Públicos Generales y Ambientales de la Contraloría General de la República, al Área de Derecho Agrario-Ambiental de la Procuraduría General de la República y a la Defensoría de los Habitantes para lo de sus cargos. G) le ordenó al Registro Nacional Minero cancelar la concesión a favor de Industrias Infinito, tramitada con el número de expediente 2594. H) decretó comunicar la sentencia a:
  • 1)el MINAET, a efecto de iniciar los procedimientos administrativos correspondientes en contra de Nombre110793 , Nombre78804 y Nombre223542 ;
  • 2)el Ministerio Público, para que se determine la procedencia de seguir causa penal en contra de: Nombre44592 , Roberto Dobles Mora, Nombre22026 , Nombre110793 , Nombre78804 , Nombre223542 , Nombre223268 y Nombre223535 ; y
  • 3)la fiscalía del Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica, a fin de investigar el comportamiento del agremiado Sergio Artavia Barrantes durante el proceso. I) condenó a la parte demandada al pago de ambas costas del proceso.

III.Inconformes, interpusieron recursos de casación el Instituto Latinoamericano de los Derechos Humanos y la Paz Social Sociedad Anónima; Nombre22026 junto con Nombre110793 ; Nombre78804 con Nombre223542 ; Nombre223268 ; Nombre223535 ; IISA, el Sinac, Nombre223264 y el Estado. No obstante, en auto n.° 1355-A-S1-2011 de las 12 horas 20 minutos del 25 de octubre de 2011 se rechazaron los incoados por el susodicho Instituto y los señores Nombre22026 , Nombre110793 , Nombre78804 , Nombre223542 , Nombre223268 y Nombre223535 . Se admitió íntegramente el del Estado y, en forma parcial, los de Industrias Infinito, el Sinac y Asocrucitas. Previo a su estudio, debe advertirse que los recursos formulados, en especial, los de Nombre223267 y Asocrusitas presentan un desarrollo poco claro que obligó a esta Sala a reestructurarlos, por lo que fue necesario reordenar y recalificar tanto los agravios procesales como los sustantivos (admitidos en su oportunidad), atendiendo a lo reclamado, a la técnica de la casación y a los motivos previstos por el Código Procesal Contencioso Administrativo (CPCA).

Asimismo, se eliminan todos aquellos argumentos que resultan reiterativos. Se hace ver a Nombre223267 que, conforme a la técnica de casación y a lo previsto en los cánones 137, 138 y 150 ejúsdem, los vicios por quebranto de normas procesales requieren, necesariamente, en virtud de la consecuencia que se les atribuye (reenvío), ser resueltos en primer término; sólo en el caso de no prosperar (es decir, una vez verificado el correcto desarrollo del proceso), se entra al examen de los cargos por transgresiones sustantivas.

IV.En escritos presentados el día 22 de noviembre de 2011 (folios 4841 y siguientes), la parte actora y la coadyuvante activa se refieren a los agravios admitidos de los recursos de casación interpuestos por los codemandados y coadyuvante pasiva. En cuanto al formulado por Industrias Infinito, explican, en realidad repite la contestación de la demanda que presentó. Adolece de pertinencia y pericia. Desconoce las facultades indagatorias del Tribunal y los principios que informan el proceso contencioso administrativo. Repite, de forma sistemática, los mismos cinco argumentos que esgrimió a lo largo del proceso. Ignora las líneas argumentativas de la sentencia. Irrespeta a los juzgadores. Y, por último, presenta “abultamiento”, con 1185 páginas, con extensos cuadros comparativos poco depurados, anexos innecesarios y citas incompletas, transcripciones parciales de los testimonios, sin indicaciones de la hora y fecha de éstos.

En cuanto a los vicios procesales, como principal motivo de oposición, alegan el principio de “preclusividad”. Conforme al articulo 137 inciso 2) del CPCA, expresan, la casación por razones procesales sólo puede invocarla quien haya sido perjudicado y siempre que haya gestionado la rectificación de ese vicio. En este caso, aseveran, la recurrente no impugnó, oportunamente, ninguno de los vicios que esboza. Sin perjuicio de lo anterior, desarrollan y se oponen a los cargos procesales por temas y subtemas; así adversan lo referente a:

  • 1)La parcialidad de los jueces durante los interrogatorios y manejo de los testigos, haciendo referencia a los alegatos sobre: 1.1) beligerancia del juez Fallas, 1.2) introducción de hechos no planteados por las partes, 1.3) interrogatorios inquisitivos, 1.4) injustificada limitación a la defensa de Nombre223267 y 1.5) rechazo de prueba para mejor proveer, denegatoria de sustitución de un testigo y recepción de testimonio desistido por Industrias Infinito.
  • 2)La aceptación de hechos nuevos sin debate y no propuestos por las partes relacionados con: 2.1) el error en la identificación de las especies arbóreas, 2.2) límite de profundidad, 2.3) camino público, 2.4) falta de visado; en este punto también se oponen a los reclamos, 2.5) inconsistencia entre los hechos de las demandas y los tenidos por probados, 2.6) disgregación de hechos, 2.7) trasgresión a los principios de igualdad de armas y lealtad de las partes, 2.8) desestimación de la demanda de Nombre223384, y 2.9) acumulación abusiva de procesos.
  • 3)Que la sentencia sea contraria a la argumentación mayoritaria técnico científica, puntualizan sobre: 3.1) la inversión de la carga de la prueba, 3.2) las valoraciones de las probanzas respecto de: 3.2.1) el impacto ambiental sobre el acuífero, 3.2.2) la valoración costo beneficio, 3.2.3) el uso de explosivos, 3.2.4) la destrucción del cianuro, 3.2.5) la laguna de relaves, 3.2.6) la modificación del proyecto, y 3.2.7) el potencial de drenaje ácido.
  • 4)La falta de motivación o motivación arbitraria del fallo.
  • 5)La aceptación del hecho relativo al camino público.
  • 6)Los errores en la “presentación” de la sentencia.
  • 7)La contradicción con la cosa juzgada. En lo tocante a las recriminaciones sustantivas de IISA, también las rechazan: 1) el “segundo motivo general”, sostienen, es un planteamiento reiterativo de la cosa juzgada, lo que a su vez descartan. 2) En el “tercer motivo general” se refieren a los asuntos de: 2.1) principio precautorio, 2.2) discrepancia entre Nombre223541 y la DGM, 2.3) desafectación del camino público, 2.4) Decreto de moratoria a la minería, 2.5) prórroga de la viabilidad, 2.6) audiencia pública sobre las modificaciones al proyecto, 2.7) alcances del permiso de exploración, del Decreto de moratoria y el principio de no retroactividad, 2.8) caducidad de la viabilidad ambiental, 2.9) modificación del proyecto y la necesidad de un nuevo estudio de impacto ambiental, 2.10) conversión del acto de concesión y el principio de conservación de los actos, 2.11) interés público y la conveniencia nacional del proyecto, 2.12) dominio público y su desafectación, 2.13) actos no susceptibles de impugnación, 2.14) descuido en la identificación y daño por el cambio de uso de suelo, y 2.15) planos de los procesos químicos. Sobre el recurso de casación del Sinac, se oponen a los agravios invocados. En cuanto a los quebrantos de normas procesales, combaten tanto el primer motivo de disconformidad: contradicción con la cosa juzgada como el segundo: falta de motivación de la sentencia impugnada, porque no se enumeran, en forma clara y detallada, las disposiciones legales que justifican que los demás actos no resultan impugnables en esa jurisdicción. Asimismo, dentro de las alegadas violaciones de normas sustantivas, cuestionan el tercer motivo de disconformidad admitido, referido a la aplicación o interpretación indebida de las normas jurídicas, u omisión en su aplicación, por haberse resuelto en forma opuesta al voto n.° 6922-2010 de la Sala Constitucional. También el cuarto, relativo a la preterición de prueba del expediente administrativo AH01-PM03-2008, cuando se analizó la resolución n.° 244-2008-SHC, en torno a la tala rasa de árboles. De igual manera, objetan la afirmación del ente casacionista, en el sentido de que el Tribunal reprochara el no haberse tomado en cuenta el Decreto Ejecutivo n.° 25700-MINAE, pues lo que señaló fue que en el sector objeto de la tala existen especies vedadas por dicho Decreto. También cuestionan el alegato del Sinac en cuanto a la indebida valoración de los testimonios de Nombre223545 y Nombre223268 para justificar, respectivamente, los supuestos errores en la identificación de especies de árboles y la premura en la realización de las labores de corta. Lo relativo al cargo por la condenatoria en costas pues, en su parecer, al Sinac no le asistió suficiente motivo para litigar, al demostrarse los vicios en las autorizaciones dadas por esa institución. En lo tocante a la impugnación del Estado, los actores y la coadyuvante activa adversan los agravios formulados, solicitando su rechazo. En concreto, el primer cargo por contradicción con la cosa juzgada, y la alegada violación directa de ley por errónea interpretación, falta e indebida aplicación. Dentro de esta objeción, indican, deben desestimarse las disconformidades invocadas por el Procurador en cuanto a: punto primero, lo referido al hecho probado 32, desarrollado en el considerando XV, la nulidad del Decreto Ejecutivo n.° 34801-MINAET, alegándose que debió seguirse el procedimiento establecido en el artículo 361 de la LGAP para su promulgación por ser un acto administrativo de alcance general. Apartado segundo, en cuanto a lo expuesto en el considerando XVI, al señalarse que la resolución n.° 244-2008-SCH, emitida por el Área de Conservación Arenal-Huetar Norte, presenta el vicio de desviación de poder, ya que permitió la tala de especies amenazadas o vedadas, sustentándose en un acto absolutamente nulo: el Decreto Ejecutivo n.° 34801-MINAET; además, de haber causado un daño ambiental y establecerse la responsabilidad de Nombre223267 y el Estado. Acápite tercero, lo indicado por el Tribunal Contencioso en el considerando XII de la sentencia combatida, estableciendo la nulidad de la resolución n.° Nombre223541 por estimar el quebranto del artículo 223 de la LGAP, al no requerirse un nuevo EsIA, según lo dispuesto en los preceptos 17 de la Ley Orgánica del Ambiente (LOA) y 3 del Código de Minería; sirviendo de base para su exigencia el principio precautorio, previsto en la norma 11 de la Ley de Biodiversidad. Además, porque se echó de menos la audiencia pública. Punto cuarto, el combate a lo afirmado por el Tribunal en el considerando XII de la sentencia impugnada, en donde sostiene que la viabilidad ambiental del Proyecto, otorgada mediante resolución n.° 3638-2005-SETENA, se encontraba caduca al momento de emitirse la n.° 170-2008-SETENA. Acápite quinto, en donde el Estado reprocha que el Tribunal estimara, en los hechos probados 9 y 10 de la sentencia cuestionada, lo cual encuentra desarrollo en el considerando XI, que las resoluciones 3638-2005-SETENA, Nombre223541 y R-217-2008-MINAE conculcaron el principio de inderogabilidad singular de la norma, al no aplicarse el Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE (Decreto de moratoria). Además, comentan, la representación estatal cuestiona que los juzgadores señalaran la imposibilidad de la conversión de la resolución n.° R-578-2001-MINAE, por cuanto había sido anulada por la Sala Constitucional y estaba vigente la moratoria; agregando que, con ello, se desatendió el principio precautorio. Sexto punto, el ataque del Estado a lo dispuesto por el Tribunal en los hechos probados 43, 45, 46 y 53 de la sentencia impugnada, los cuales fueron desarrollados en el considerando XVII, en donde estimó que las resoluciones 3638-2005-SETENA, Nombre223541 y R-217-2008-MINAE, son nulas porque la construcción de la laguna de relaves afecta, en forma permanente, un camino público que no ha sido desafectado. Séptimo, la recriminación de la nulidad decretada por la falta de firma y sello de un ingeniero químico en los diagramas de flujo que describían el proceso químico del Proyecto –hecho probado 55 y considerando XXIX-. En el octavo, lo afirmado por el Procurador en cuanto al quebranto del artículo 189 de la LGAP, al haberse anulado la resolución R-217-2008-MINAE por no aceptarse el instituto de la conversión del acto. Por último, en el noveno, también muestran su desacuerdo respecto de las afirmaciones del Procurador en torno al supuesto quebranto de la normativa de rango legal que regula la actividad de la Procuraduría General de la República. En cuanto al recurso de Nombre223264, aseveran los actores y la coadyuvante activa, deben rechazarse los dos agravios generales por quebranto a normas sustantivas (artículo 138 inciso c) del CPCA). Estiman, lo alegado es una disconformidad en cuanto a la apreciación de las pruebas en la sentencia impugnada. Es decir, configura un quebranto indirecto de ley, por indebida valoración o preterición de la prueba (inciso a) del numeral indicado). En consecuencia, afirman, el recurso está mal fundamentado. Se refieren, en concreto, tanto al primer motivo invocado: “indebida aplicación del principio precautorio” cuanto a la segunda protesta de la recurrente: “aplicación e interpretación indebidas de normas jurídicas referentes al balance costo-beneficio”. Como solicitud genérica, expuesta al referirse a todos los recursos formulados, la parte actora peticiona que, en caso de que esta Sala estimare pertinente resolver los recursos por quebranto de normas sustantivas, analice los motivos de nulidad absoluta alegados en la demanda de Nombre223537 , en torno a los cuales no hubo pronunciamiento por parte del Tribunal, y que son reseñados, especialmente, al estudiarse los recursos interpuestos por Industrias Infinito y el Estado.

Violación de normas procesales

V.Primera censura. En los puntos 1.1., 1.3, 2.5., 5.2. de su recurso y bajo distinta denominación, Industrias Infinito reclama en lo medular, parcialidad del Tribunal. Alega, en ese asunto los jueces fueron parciales, y esto se evidencia en la beligerancia política del juez Fallas y sus manifestaciones públicas en Internet, contrarias al ex presidente Nombre44592 y su administración, de las que se deduce la posición ideológica de Tribunal, en un proceso en el que se discuten los actos emanados por esa Administración. De esta manera el Tribunal debió inhibirse. Concreta, el juez mencionado mezcló su pensamiento político e ideológico con su gestión como integrante del Tribunal. Relata, desde abril de 2007, en el sitio en Internet “Tribuna Democrática”, este juzgador expresó su ideología contraria a la Administración Nombre223535. Trascribe parcialmente lo que afirma es un extracto de una publicación del 3 de agosto de 2007, referida al Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de Norteamérica (TLC).

Enlista otros sitios en Internet donde, dice, pueden leerse otras manifestaciones similares. Esa posición adversa a la administración Nombre223535, denuncia, se refleja en el fallo, cuando se establece que las ilegalidades detectadas y nulidades declaradas tendían a aprobar el proyecto, y se deduce de ahí una posible concurrencia de voluntades para llevarlo adelante; por la cual se estimó pertinente comunicar al Ministerio Público la intervención de los señores Nombre44592 , Roberto Dobles Mora, Nombre22026 , Nombre110793 , Nombre78804 , Nombre223542 , Nombre223268 y Nombre223535 , a fin de que determine si es procedente seguir en su contra alguna causa. Indica, no sorprende que por esa ideología, el Tribunal haya calificado sin sustento legal y probatorio la conducta del Poder Ejecutivo, llegando al extremo de incluir a funcionarios a título personal. La imparcialidad del Tribunal, asevera, se afectó, ya que en el proceso se discutieron actos emanados de la Administración que Fallas Redondo abiertamente adversa.

Las normas 31 de la LOPJ, 49 inciso 6) y 51 del CPC, que cita conculcadas, a su juicio, obligaban al Tribunal a inhibirse del conocimiento de esta causa. En refuerzo de su tesis reproduce doctrina sobre el tema. También arguye Nombre223267 que la parcialidad se ve reflejada en “la omisión deliberada del Tribunal de reconocer la cosa juzgada (…), la introducción de hechos nuevos y argumentos decisivos en la sentencia no alegados por las partes actoras, invocar prueba no existente y contradecir la aportada en autos, la excesiva participación en los interrogatorios a los testigos (…) y decidir cuestiones no propuestas por las partes” (punto 1.1. del recurso). Reclama además, exceso de protagonismo y pérdida de objetividad en la recepción y evacuación de la prueba. Hace un desarrollo del papel del juez en el sistema procesal oral y de la imparcialidad. En el sistema procesal, enuncia, el interrogatorio de ambas partes a los testigos constituye la esencia de la dialéctica probatoria; en concreto, el mandato 107 del CPCA posibilita a los miembros del Tribunal interrogar a los testigos.

Sin embargo, aclara, su rol y condición de tercero le impide convertirse en un inquisidor con cuestionamientos extensos, inquietantes y abusivos, lo que, asevera, se produjo precisamente en este caso. Lo anterior se evidencia, dice, en los temas sobre la profundidad de la extracción y la afectación del acuífero inferior. Transcribe parcialmente la declaración de la señora Nombre223543 , y afirma, de esa ponencia se puede observar que el tema de la extracción lo desarrolló el juez Fallas, sin que fuese un aspecto que la parte actora hubiese desarrollado. Ejemplifica, la señora Nombre223543 declaró que en el oficio en que se aprobó la factibilidad, se impuso una condición técnica, la profundidad máxima de extracción hasta la cota de 75 msnm, que fue incorporada en el acto de concesión, aceptada por su representada, y cuyo incumplimiento implica se cancele el derecho de explotación. Durante el interrogatorio de las actoras, expone, la profundidad autorizada no fue un tema de interés, pues se entendió que es una limitación técnica; empero, afirma, el juez Fallas cuestionó a esta testigo perito sobre el tema, pese a no ser un punto incluido en la demanda, ni desarrollado por las actoras.

Detalla, esto mismo ocurrió con el testigo Nombre149057 (que también reproduce parcialmente), quien fue ofrecido para declarar si el “proyecto produciría un impacto negativo sobre las aguas subterráneas”, y sin embargo, el juez Fallas le inquirió sobre el tema de la profundidad de la extracción, lo que, insiste, no era objeto de la demanda, y la técnica de interrogatorio no era la más eficaz para tocar un tema tan técnico. También se observa el papel activo del Tribunal en relación con la forma en que la jueza Loaiza abordó el tema del camino público, desde que se introdujo en el testimonio de Nombre223268 , y en el interrogatorio a Nombre223542 , a quien se le cuestionó más allá de la circunstancia fáctica para la que fue propuesta, e incluso le ordenó adelantar criterio sobre la solicitud de servidumbre. Cita la sentencia 1730-2010 de la Sala Constitucional sobre la parcialidad y la recepción de la prueba, y los cánones 82.1 del CPCA, 316 del CPC y 180 del CPP, la resolución 140-2000 de la Sala Tercera.

De todos los anteriores ejemplos, expresa, se concluye que el Tribunal actuó de forma parcial, excedió sus facultades sustituyendo a las partes, no fue objetivo, violentó el derecho de defensa, la estrategia de defensa y el principio de igualdad procesal; lo cual revela que tenía una posición al inicio del debate (punto 1.3. del recurso). Recrimina, hubo interrogatorios inquisitivos e interrupciones impertinentes en las declaraciones de los testigos. Reproduce nuevamente la sentencia 1793-2010 de la Sala Constitucional. Recrimina, el interrogatorio inquisitivo a los testigos, lo que fue cuestionado por los demandados en el debate. Al juez contencioso, expresa, le corresponde dirigir la audiencia, pero no como un papel protagónico o inquisitivo en los interrogatorios a testigos. En este caso, advierte, los juzgadores sometieron a los testigos de las partes demandadas a un largo y tortuoso proceso de preguntas, lo que fue impugnado por las representaciones de las accionadas, en especial por la de IISA.

Trascribe “algunas de las intervenciones” sobre este tema ocurridas durante las ponencias de Nombre223546 , Nombre223268 , Nombre223545 y Nombre223547 . En esas oportunidades, narra, se alegó el respeto al derecho de defensa, al equilibrio de las partes, a la imparcialidad, y a la existencia de un acoso u hostigamiento por impedirse al testigo declarar sin interrupciones y de forma espontánea. Dice, el Tribunal interrumpió a los testigos en su declaración espontánea y cuando las partes preguntaban, incurrió en dos rondas de preguntas irrespetando el artículo 107.2 del CPCA, y les insinuó a los testigos que entraban en contradicciones sin dar oportunidad de que aclararan. Sobre la segunda ronda de preguntas, Nombre223267 consultó si las partes tendrían derecho y transcribe lo que dispuso el Tribunal denegándoselas. Tampoco se les permitió preguntas para que los deponentes aclararan aspectos confusos que quedaron luego de las preguntas del Tribunal.

Todo lo cual irrespeta la dignidad de los testigos, la declaración espontánea, y el derecho de defensa. El Tribunal, añade, no podía fustigar o cuestionar al testigo sobre su credibilidad o contradicciones, sino que debía valorar las ponencias conforme a las reglas de la sana crítica (artículo 82.4 del CPCA). Cita la resolución 521-2008 de la Sala Tercera (punto 2.5, del recurso). Alega además, se produjo un “debate totalmente innovativo y creativo a cargo de los Jueces sin audiencia de contestación”. Acusa, durante el debate, el Tribunal abusando de sus potestades y con la ecusa de la verdad real, creó una base fáctica distinta a la expuesta por la partes actora y debatida por Nombre223267, “dirigiendo los interrogatorios en la línea que les permitía demostrar los hechos que ellos construyeron, en fragante violación del principio de congruencia, de imparcialidad y debido proceso” Cita como “ejemplos de la actitud creativa e innovadora del Tribunal” las siguientes reproducciones sobre la práctica probatoria: a) jueza Loaiza a los testigos: Nombre110793 sobre la garantía ambiental, Nombre223547 sobre el tema de suelos, Nombre223543 sobre las visitas de campo, Nombre223545 sobre el bosque, Nombre24687 sobre los explosivos; y b) juez Fallas al testigo Nombre24687 sobre ese último tema (explosivos).

De lo que se tiene, afirma, que los miembros del Tribunal “llevaban un proceso diferente basado en sus hechos y presunciones que trataron de ir comprobándolas (sic) conforme avanzaba el juicio”, lo cual transgrede el derecho de defensa (punto 5.2. del recurso).

VI.De la anterior reseña, se tiene que Nombre223267 reclama una parcialidad del Tribunal, con base en dos circunstancias: A) desobediencia a la obligación de inhibirse por parte del juez Fallas; B) exceso de protagonismo y pérdida de objetividad en la evacuación de la prueba. En torno a las alegaciones sobre el juez David Fallas Redondo por las publicaciones que efectuó en Internet, en donde mantiene una posición crítica respecto a la aprobación del TLC, esta Sala debe indicar lo siguiente. La libertad de expresión es un derecho fundamental consagrado tanto en la Constitución Política (precepto 28) como en la Declaración Universal sobre los Derechos Humanos (disposición 19). El primero indica: “Nadie puede ser inquietado ni perseguido por la manifestación de sus opiniones ni por acto alguno que no infrinja la ley. / Las acciones privadas que no dañen la moral o el orden público o que no perjudiquen a tercero, están fuera de la acción de la ley. / No se podrá, sin embargo, hacer en forma alguna propaganda política por clérigos o seglares invocando motivos de religión o valiéndose, como medio, de creencias religiosas.”; por su parte, el segundo señala: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.” En lo que respecta a los juzgadores, este derecho resulta limitado en la materia político electoral, así como en relación con los asuntos que deban conocer.

En cuanto a lo primero, la LOPJ, en su artículo 9, en lo de interés dispone: “Se prohíbe a todos los funcionarios y empleados del Poder Judicial: […] 5. Cualquier participación en procesos políticos electorales, salvo la emisión de su voto en elecciones generales. / 6. Tomar parte activa en reuniones, manifestaciones y otros actos de carácter político electoral o partidista, aunque sean permitidos a los demás ciudadanos.” Por su parte, el Código Electoral (tanto en su redacción actual como en la anterior) establece que los magistrados y funcionarios que administren justicia no podrán participar en las actividades de los partidos políticos, asistir a clubes ni reuniones de carácter político, utilizar la autoridad o influencia de sus cargos en beneficio de los partidos políticos, colocar divisas en sus viviendas o vehículos, ni hacer ostentación partidista de cualquier otro género; de manera que sólo podrán ejercer el derecho a emitir su voto el día de las elecciones (preceptos 146 de la versión vigente y 88 de la derogada).

De lo anterior, se tiene que quienes administran justicia no están impedidos para verter opiniones sobre los temas de su interés, y en particular, sobre asuntos del acontecer nacional sino que, salvo la limitación ya indicada, se encuentran cubiertos por la libertad de expresión arriba mencionada. Claro está, su ejercicio lleva aparejado que, en caso de que le corresponda resolver sobre un tema específico respecto del cual haya vertido su opinión, pese sobre él la obligación de inhibirse del conocimiento de ese proceso (sin perjuicio de la eventual recusación que pueda formular alguna de las partes). Lo expuesto es una consecuencia clara del principio de imparcialidad y de lo preceptuado en la disposición 8 inciso 3, en concordancia con el artículo 191, ambos de la LOPJ, la cual señala que los juzgadores no podrán expresar, ni siquiera insinuar privadamente, su opinión respecto de los asuntos que están llamados a fallar o conocer.

De igual forma, cabe mencionar que esta es una de las causales de inhibición y recusación previstas en el Código Procesal Civil, de aplicación supletoria al proceso contencioso administrativo. Al margen del momento en que se dan las manifestaciones, resulta claro que lo determinante es evitar la participación de un juez en la resolución de un asunto respecto del cual ya se pronunció, al margen de si sus manifestaciones se dieron antes o después de interpuesto el proceso. Incumplir este mandato constituye falta gravísima y deberá ser puesto en conocimiento del Ministerio Público. El adelanto de criterio, por demás puede, en algunos casos, ser indicio de parcialidad de un juzgador; en ese tanto se enmarcaría como un motivo para que se separe de la causa con el objeto de asegurar el principio de imparcialidad que se desprende de los cánones 35, 39, 41, 42 y 154 de la Carta Magna, y se reconoce en el mandato 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el cual dispone: “ Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter.” A la luz de lo anterior, en el presente asunto no observa esta Sala incorrección alguna del juez Fallas Redondo.

Sus manifestaciones no pueden catalogarse dentro de la prohibición que establecen los cuerpos normativos mencionados, y en ese tanto, se enmarcan dentro del contenido esencial de su derecho fundamental a la libertad de expresión, del que gozan todos los habitantes de la República. Nótese que todas las publicaciones referidas por la parte recurrente versan sobre la polémica que se suscitó con motivo de la aprobación del TLC, y sobre la orientación política del indicado juzgador. Sin embargo, en forma alguna se logra extraer que se haya referido sobre la legalidad de la concesión. Pretender asimilar este tema con el TLC implica una extensión excesiva de las limitaciones impuestas a los juzgadores, con ocasión de su cargo, respecto de su libertad de expresión, así como de las causales de inhibición previstas en el ordenamiento jurídico. Desde otro ángulo, no encuentra este órgano decisor elementos indicativos para confirmar que el juez cuestionado tenga convicciones que puedan impedirle, en concreto, emitir un fallo imparcial capaz de conllevar una decisión viciada.

Ni se enmarca en lo atribuido al Juez Fallas Redondo dentro de la normativa específica del Código de Ética Judicial, propiamente el numeral 9 inciso 1). No consta que dicho servidor judicial hubiere asumido antes del presente asunto posiciones o conductas específicas en cuanto a la concesión minera a cielo abierto o en particular relativas a la concesión aquí debatida. Lo que se desprende es que, como cualquier juzgador, una vez practicada la prueba y concluido el debate jurídico, cumplió con su deber de tomar una determinada decisión, la cual pudiera no ser compartida por todas las partes, intervinientes o coadyuvantes. Ahora bien, se insiste, de la trascripción y del resumen que se efectúa en el recurso de Industrias Infinito no puede deducirse, siquiera de forma indirecta, que este juzgador haya emitido, de previo a que se le asignase la causa o durante su trámite, opinión alguna sobre el Proyecto Minero Crucitas en general, y mucho menos, que haya adelantado el modo en que fallaría, por lo que no existe indicio de parcialidad de su parte.

En todo caso, y aún prescindiendo de los argumentos que anteceden, debe señalarse que en ningún momento durante el trámite del proceso (incluyendo el juicio oral y público) la aquí recurrente formuló la respectiva recusación aduciendo la improcedencia de que el juez Fallas Redondo integrara el Tribunal que debía conocer de este asunto, lo que, al tenor del artículo 137.2 del CPCA, dice de la informalidad del cargo. Según este precepto, a efectos de que un vicio procesal sea pasible de casación, la parte debe haber gestionado su corrección por las vías previstas en el ordenamiento jurídico.

VII.Con relación al segundo segmento del cargo (punto B), sobre el prejuicio del Tribunal en la etapa de evacuación probatoria, conviene señalar lo siguiente. El Código Procesal Contencioso Administrativo, como lo ha indicado esta Sala, introdujo cambios paradigmáticos en la justicia contencioso administrativa. En esta línea, incorpora la oralidad como medio o mecanismo para administrar justicia y con ello, los principios que le son consustanciales como el de contradicción, inmediatez y concentración de la prueba. El nuevo régimen contencioso administrativo opta por un sistema mixto, combinando la escritura con la oralidad; introduce el proceso oral por audiencias. El acento del nuevo proceso está en la persona. Se brindan las herramientas necesarias para lograr la humanización y democratización judiciales. Los postulados constitucionales de justicia, debido proceso y tutela judicial efectiva se yerguen como guías en todos las etapas procedimentales.

En suma, se persigue la satisfacción de los valores ínsitos en un Estado democrático de derecho. Con este propósito, se instauró la búsqueda de la verdad real, la cual constituye el principio rector de todo el proceso y, por consiguiente, del actuar de los sujetos procesales, en particular el de los juzgadores. En este sentido pueden consultarse, mutatis mutandis, las sentencias de esta Sala números 290-F-SI-2009 de las 10 horas 30 minutos del 20 de marzo de 2009 y 1357-F-SI-2010 de las 14 horas 9 minutos del 4 de noviembre de 2010. Bajo este prisma, los poderes ordenatorios del órgano judicial, así como sus facultades en relación con el tema probatorio, se ven fortalecidos respecto de los que tradicionalmente se identifican en otras jurisdicciones con predominio de la escritura. En consecuencia, los jueces tienen un papel protagónico no solo en la conducción de las audiencias y en la depuración del proceso en general; sino también en la recepción de la prueba, así como para ordenarla.

Con relación a la forma como se practicará la prueba testimonial, así como la testimonial pericial, moderará el interrogatorio, evitando que el declarante conteste preguntas capciosas, sugestivas o impertinentes; procurará que el cuestionamiento se efectúe sin presiones indebidas y sin ofender la dignidad de las personas; luego del relato, permitirá el interrogatorio directo, en primer término, por quien lo propuso; de seguido, por las otras partes en el orden que estime conveniente; y, en última instancia, por los miembros del propio tribunal (mandato 107 incisos 2 y 3). Al finalizar la recepción de la probanza, dispone el precepto 109, el tribunal fijará el tiempo durante el cual las partes podrán emitir sus conclusiones. Asimismo, el juez tramitador, con el fin de esclarecer la verdad real de los hechos controvertidos, podrá ordenar de oficio la recepción de cualquier elemento de juicio no ofrecido (disposición 93.3).

De igual manera, el tribunal podrá decretar la reapertura del debate cuando estime necesario recibir nuevas pruebas o ampliar las incorporadas (artículo 110.1); en esa misma línea, el órgano casacional tiene la facultad de ordenar cualquier prueba o diligencia para mejor resolver (norma 148.1).

VIII.En lo que al asunto interesa, analizados los videos de los testimonios que la empresa recurrente menciona, esta Sala concluye que no lleva razón en sus alegatos. Se observa que ante las diferentes resoluciones que dictó el Tribunal, de oficio o con motivo de las objeciones y solicitudes de instrucción de las partes, los representantes de Nombre223267 no plantearon el correspondiente recurso de revocatoria, salvo el que de forma implícita estableció durante el interrogatorio de Nombre223543 el cual fue acogido de manera tácita, ordenándosele al licenciado Bernal Gamboa Mora (representante legal de Apreflofas) circunscribir su pregunta (véase el archivo del video a las 10:35:00 del 12 de octubre de 2010). En esta línea, a tenor de lo expuesto en el inciso 2 del canon 137 del CPCA, los reclamos efectuados precluyeron, por lo que no pueden ser alegados ahora en casación, de manera que se impone el rechazo del agravio de mérito.

IX.Sin perjuicio de lo anterior, y a mayor abundamiento de razones, es menester señalar lo siguiente. Con relación al reclamo por interrupciones del Tribunal durante las declaraciones espontáneas de los testigos y testigos peritos, así como en los interrogatorios efectuados por las partes, si bien esa circunstancia se constata en los videos, ello no genera indefensión o nulidad alguna que deba ser declarada. El artículo 107 apartado 2 del Código de la materia, dispone que luego del relato procederá el interrogatorio directo del proponente, de seguido el de las demás partes en el orden que el Tribunal estime conveniente y, por último, el de los juzgadores. Si bien ello no implica una rigidez absoluta durante la práctica probatoria, pues ha de reconocerse un grado de flexibilidad acorde a la dinámica propia de este tipo de medio de convicción y, en general, de un proceso mixto por audiencias, lo cierto del caso es que el Tribunal debe estarse a lo preceptuado por este precepto.

Esta norma pretende demarcar u ordenar el desarrollo del debate atendiendo, en primera instancia, al cuestionamiento de la parte que ofreció la probanza. Ahora bien, si para la averiguación de la verdad real, y con el fin de lograr celeridad o de evitar que se olviden algunos aspectos relevantes, el Tribunal estima de utilidad solicitar una aclaración o efectuar alguna pregunta, es razonable que intervenga, y así evadir la pérdida de la línea expositiva y evitar hacer incurrir al testigo en reiteraciones innecesarias más adelante. Asimismo, no puede considerarse violatorio del derecho de defensa el que los juzgadores efectúen preguntas en más de una ocasión a un deponente, pues los miembros del Tribunal pueden interrogar las veces que estimen convenientes a efecto de alcanzar la verdad real. En esta lite, los juzgadores, con sus cuestionamientos, buscaron cumplir con ese postulado, pues se ciñeron al objeto del proceso y, en particular, a los temas que estaban siendo tratados.

Así, la denominada “doble ronda de preguntas” (es decir, que un juzgador pudiera volver a cuestionar después de agotado su turno), no implica parcialidad alguna del Tribunal ni genera indefensión a IISA, al punto que sus apoderados no se opusieron en debida forma. En este sentido, nótese que este aspecto fue alegado de manera expresa por la representación de dicha compañía durante el testimonio de la licenciada Nombre223542 (véase el respectivo archivo del video a las 13:54:00 del 2 de noviembre de 2010); a lo que el juez Eduardo González Segura aclaró que en ese caso no se trataba de una segunda serie de interrogantes, sino de la recepción de una prueba para mejor resolver, razón por la cual los juzgadores preguntaron de primero. De esta manera, aún en esa ocasión, los juzgadores se apegaron a la literalidad del canon 107 del CPCA. En este sentido, uno de los abogados de la empresa demandada hizo la siguiente gestión al Tribunal: “Señor presidente, tenemos una solicitud antes de que entre la testigo, el Tribunal ha señalado la posibilidad de hacer una segunda ronda de preguntas, en aplicación del artículo 107, lo que queremos consultar es si el Tribunal, a pesar de lo que dice la norma, formula la segunda ronda de preguntas, si se nos va a dar la posibilidad de repreguntar o de preguntar sobre los aspectos que consideremos en la estrategia pertinentes.

Perdón, es que había una directriz del Tribunal en el sentido de que no se les permitía a las partes preguntar dos veces, a las partes, pero entonces queríamos saber si en este caso, en la eventualidad del uso de esa, de la oportunidad de esa segunda ronda de preguntas, si se nos va a permitir o no hacer preguntas.” Ante lo cual se le resolvió: “[…] lo que indica el 107 es, ya que Ud cita esa norma, es que al finalizar el relato se permitirá el interrogatorio directo, iniciará quien lo propone y continuarán las otras partes, en el orden que el Tribunal considere conveniente; luego, podrán interrogar los miembros del Tribunal. En realidad, como se trata de una prueba para mejor proveer, inició el Tribunal y luego se le dio a las partes la oportunidad de preguntar. No hay, o no se ha ordenado, por lo menos, una segunda ronda de preguntas. El Tribunal no lo ha ordenado, simplemente que, como el Tribunal preguntó primero, en razón de que era prueba para mejor resolver, a preguntas de las partes, si surgiese algún tema que hubiese que aclarar, se hace la misma dinámica que se ha hecho normalmente cuando a preguntas de ustedes el Tribunal queda con alguna duda, entonces por eso cumple con lo que establece el 107 que es preguntar al final, pero no se estaría abriendo una ronda de preguntas, ni lo ha ordenado así.

Entonces, ya en su momento se le dio la oportunidad a don Mauricio quien no quiso preguntar, don Óscar tampoco, Industrias Infinito tampoco, no estaba don José Manuel, pasamos con don Edgardo y falta don Bernal. Entonces no hay, por lo menos no se ha ordenado, por lo tanto no hay […]” El representante de la sociedad demandada aclaró que “[…] la pregunta mía, no es si se hubiera ordenado, señor presidente, era que como el Tribunal estaría preguntando dos veces, si nosotros teníamos, pero entiendo las instrucciones que no hay, se mantiene la decisión de no una segunda ronda.”; y el Tribunal le manifestó: “No, no, no. En realidad el Tribunal cumpliría con el 107 en el tanto pregunta al final solo en el caso de que queden dudas a partir de lo que ustedes han preguntado o las partes han preguntado, pero, en realidad si preguntó de primero el Tribunal fue porque era prueba para mejor resolver, pero no ha variado el sistema normal, usual, o establecido en el Código.

Bueno, creo que quedó aclarado el punto.” La representación de Industrias Infinito no mostró disconformidad alguna, menos aún, interpuso el correspondiente recurso de revocatoria; por ende, como ya se ha indicado, no puede alegarlo ahora en casación. En igual sentido, durante la ponencia de la geóloga Nombre223546 , el representante del Estado formuló la siguiente solicitud de instrucción (véase archivo de video del 7 de octubre de 2010 a las 12:11:25): “[…] señor Presidente, conforme al derecho de defensa, quiero invocar la observación siguiente, habiendo ya identificado el folio, el folio efectivamente es el 2212, el considerando II refiere a la evaluación ambiental de cambios propuestos al Proyecto Minero Crucitas. En la etapa de preguntas y repreguntas entre las partes, el Tribunal dejó establecido no preguntar porque ella señaló que no conocía de estos cambios, la pregunta es si el Tribunal puede observar esta norma para el mismo Tribunal, y si las partes, en invocación del derecho de defensa, a hacer estas observaciones.” Al efecto el Tribunal resolvió: “Bien don Mauricio, con relación a su solicitud de instrucción, el Tribunal resuelve lo siguiente, de aquí en adelante, que tengan claro las partes, que el Tribunal hace y hará lo que viene haciendo en todo juicio, preguntará lo que tenga que preguntar en función del principio de verdad real, que es nuestro norte; en ese tanto si tenemos un testigo, y nuestra delimitación clara está en las condiciones del testigo, si es un testigo perito, para el Tribunal es claro que es un experto en el tema, y como es un experto en el tema, al Tribunal le interesa conocer, desde su experticia y desde su conocimiento, lo que tenga que decir respecto de los hechos relevantes, y en función de esto le preguntará a este y otro testigo perito lo que le interese para resolver el asunto.

Ahora, no sería una violación al derecho de defensa, en el tanto el Tribunal tiene amplias potestades de dirección y ordenación, y se le garantiza el derecho de defensa a las partes en relación con sus interrogatorios, para que haya un equilibrio entre ustedes, a efecto de que ni esta parte con su interrogatorio introduzca elementos que les puedan perjudicar a ustedes, ni ustedes tampoco para que conduzcan al testigo, pero el Tribunal, el Tribunal es imparcial frente a ustedes y frente al testigo, y el Tribunal aprovecha la condición de experto, en este caso de doña Nombre223546 de geóloga, para preguntarle de otros aspectos que le interese en relación con el proceso, como experta. No existe, por lo menos desde el punto de vista de la imparcialidad, ningún derecho de defensa que pueda ser lesionado a juicio del Tribunal, esa sería la línea que nosotros vamos a marcar, nosotros no vamos a dejar de preguntar lo que nos interese para fallar el asunto, pues esa es nuestra labor constitucional y legal.

Sí garantizaremos el equilibrio en el contradictorio, eso sí, porque si no cada quien podría preguntar lo que quiera y meter elementos y el testigo se va a confundir, y eso va, digamos, de alguna manera, a ensuciar o enturbiar la prueba, pero el Tribunal no encuentra que haya ninguna violación, y de aquí en adelante esa es la instrucción, el Tribunal preguntará, y por eso es que pregunta de último, para que efectivamente podamos nosotros, con los elementos que ustedes introducen y los que nosotros vemos en la prueba, preguntarle al testigo. Aquí es importante dejar claro que si bien la testigo dijo, indicó que ella no participó en las modificaciones, verdad, ahora bien, eso es distinto a que nosotros, ahora sí, en su condición de experto le queramos preguntar dénos su opinión en tales o cuales temas, teniendo en cuenta que ella no participó, y eso será tomado en cuenta en el fallo, verdad; pero nosotros tenemos interés, como Tribunal, es más, es nuestra labor constitucional y legal, averiguar la verdad real, y vamos a aprovechar todos los elementos, como testigos que están aquí, para averiguar este principio, esa sería la dirección de aquí en adelante, para que lo tengan presente.” No hubo oposición de ninguna de las partes; por el contrario, su gestionante, el señor Procurador, señaló: “Señor Presidente, yo agradezco que el Tribunal haya tomado su tiempo para tomar este aspecto en consideración.” Queda claro, entonces, que las partes aceptaron la forma dispuesta por el Tribunal acerca de su participación en los interrogatorios de los testigos-peritos, por lo que la posibilidad de cuestionarla les precluyó.

X.En otro orden de ideas, y a mayor abundamiento, luego de analizada la probanza que señala el recurrente en su agravio, esta Sala determina que tampoco existió, por parte del Tribunal, parcialidad ni excesivo protagonismo, sino que siempre actuó de manera equilibrada, garantizando el derecho de defensa a todas las partes. En este sentido, intervino incluso de oficio en el interrogatorio de la parte actora en algunos testimonios; además, le llamó la atención tanto a los representantes de Nombre223267 y del Estado, como a los de la parte actora. A título de ejemplo, en el interrogatorio a la geóloga Nombre223268 , véase el archivo del video a las 16:35:00 del 8 de octubre de 2010, corrigió a la licenciada Gabriela Cuadrado Quesada, representante de Nombre223537 , debido a su actitud durante la audiencia, y la instruyó a efecto de que no reincidiera. De igual manera, cuando el licenciado Edgardo Araya Sibaja, representante de la coadyuvante activa, introdujo el hecho nuevo en la audiencia celebrada el 22 de octubre de 2010, véase el archivo del video a las 19:58:35, el Tribunal le llamó la atención debido a la manera imprecisa como lo hizo, requiriéndole que fuera consecuente en sus manifestaciones.

Asimismo, en varias oportunidades, ya sea a gestión de la parte demandada o de oficio, denegó las preguntas formuladas por los actores a los testigos o testigos-peritos, verbigracia, durante la ponencia de la geóloga Nombre223268 el Tribunal, de oficio rechazó, por impertinente, la pregunta formulada por el licenciado Araya Sibaja (20:12:50). De igual manera, por reiterativa, y ante oposición del Estado, eliminó otra interrogante formulada por el mismo profesional (21:59:29). En esa misma oportunidad, y en virtud de una intervención del abogado Artavia, relativa a la posibilidad de no pedir a la testigo perito abandonar la sala, el Presidente del Tribunal indicó: “[…] sobre lo que planteó don Sergio, […] estas medidas que se van tomando en el transcurso del debate, son circunstancias que ocurren, son circunstancias que no están previstas, han surgido situaciones que obligan al Tribunal, de acuerdo a sus facultades, a tomar la medida de pedirle al testigo que salga, aunque sea una objeción que a su juicio sea formal para evitar, precisamente, por conductas que observamos en usted, que influya en la respuesta de la testigo, es potestad del Tribunal, porque el Tribunal debe garantizar la mayor imparcialidad posible y la mayor transparencia y la mayor espontaneidad de todos los testigos, en razón de esto es que toma esta decisión, ahora no es que se tuvo que haber tomado en un inicio, o nunca más se tome, no, no, son reglas flexibles, el debate es flexible, van a ir surgiendo circunstancias que nos obliguen a tomar decisiones, no son normas que están predeterminadas y que simplemente se acogen siempre o no; entonces, en razón de eso es que hemos tomado esa decisión, nos parece muy acomodaticio indicar ahora que, para no afectar a su testigo, usted diga ahora que es sugestiva o reiterativa, porque al ser así lo hubiera hecho desde un inicio.” Y a ello agregó “[…] No es para nada, no creemos para nada que haya un desequilibrio como el que usted pretende hacer ver en relación con su testigo y los testigos de las partes actoras, porque el tema del tiempo que ha estado aquí el testigo es un tema circunstancial.

Es decir, si aquí ha estado sentada tantas horas, es porque pareciera que todas las partes, y por un derecho de defensa precisamente, todas tienen interés de preguntarle algunos aspectos en razón de que ella, pues, conoció todos los estudios de impacto ambiental, los anexos, fue la regente, fue consultora antes. Entonces, no puede el Tribunal limitar el tiempo para que las partes hagan preguntas, así como usted tuvo el tiempo suficiente y amplio, tiempo para hacerle preguntas a la testigo, así las demás partes, así que no podemos limitar ese derecho, es meramente circunstancial, de la misma forma un testigo de la parte actora, si ustedes tuvieran que preguntarle lo que ustedes tuvieran que preguntarle, siempre y cuando sea procedente a juicio del Tribunal, se tendrá que darle el tiempo necesario también a usted, pero no hay una afectación de un testigo de una parte a favor o en detrimento de ustedes y a favor de otros, porque eso el Tribunal no lo puede admitir.

Es decir, no puede ser, entonces, hacerle ver esa, hacerle esa indicación, porque es importante para el Tribunal desde el punto de vista de la transparencia, hacer ver esa circunstancia, no es para nada como usted lo plantea y espero que lo tenga claro, y esa es la instrucción de ahora en adelante, son circunstancias que surgieron con ocasión del debate.” En esa línea, añadió el juez Fallas: “[…] don Sergio, usted hizo una manifestación hace un ratito, que a mi sinceramente me preocupa, usted señaló la posibilidad, o dejó abierto en el aire la posibilidad, de que se estuviera dando un trato diferente a esta testigo y la mencionó que era suya, o de su parte, de la parte que usted representa. En primer lugar, recordemos que doña Nombre223268, según lo que se discutió en la audiencia preliminar, es testigo común, vea, y voy a ser muy transparente en esto, yo creo que aquí todos estamos cansados, ha sido un día arduo para todos, para doña Nombre223268 también, ella está aquí, no porque el Tribunal quiera que ella esté aquí, sino que hubo una gestión de ustedes, para adelantarla que se recibiera a ella, señalaron que era una testigo esencial, presentaron documentación indicando que sale del país, que esa es la circunstancia esencial, si ella no saliera del país hubiéramos perfectamente decidido fragmentar el interrogatorio, de manera que todos quedaran equilibrados, pero esta es una circunstancia excepcional, realmente fuera de todo parámetro al que estemos habituados.

Entonces, si estamos aquí a esta hora, no es ni por un trato particular a la testigo, ni mucho menos hacia los abogados. Y además hay otra cosa, don Sergio, yo no recuerdo cuánto tiempo duró usted interrogando, pero sí fue mucho más de una hora, todos los demás pueden hacerlo, se le permitió a usted con estas condiciones de la testigo, tenemos que garantizárselo a los demás. Entonces, no es antojo del Tribunal, no es una situación que tenga que ver con doña Nombre223268, sino con las condiciones particulares de doña Nombre223268: que sale del país el lunes por varias semanas, según las constancias que nos presentaron.” Coincide esta Sala con el criterio del Tribunal. No existió un desequilibrio o trato desigual en ese caso particular ni con el resto de los deponentes. El tiempo que tomó recibir las declaraciones de uno u otro testigo o testigo perito no obedeció a una finalidad oculta del Tribunal, ni a la intención de hostigarles o acosarles, sino a su especialidad y al conocimiento particular que cada uno de ellos tenía sobre las circunstancias.

Nótese que la señora Nombre223268 es geóloga con una maestría en hidrogeología, y fue consultora ambiental y regente ambiental del Proyecto; la licenciada Nombre223542 es la jefa del Registro Nacional Minero y es quien tuvo a su cargo el trámite de la servidumbre que solicitó IISA; la señora Nombre223543 fue funcionaria de la Dirección de Geología y Minas, le correspondió analizar el estudio original del proyecto en su condición de geóloga, y fue quien estableció, como condición técnica, la cota de 75 msnm como límite de la extracción; el señor Nombre149057 , especialista también en hidrogeología, participó en el estudio de evaluación de las condiciones hidrogeológicas del Proyecto, tanto para el EsIA y su anexo como para la modificación; la señora Nombre223546 , exfuncionaria de la Setena, examinó el EsIA presentado por Industrias Infinito; y el señor Nombre223547 es ingeniero agrónomo, con maestría en edafología y funcionario del INTA, a quien se le solicitó rendir informe sobre la posible pérdida de capacidad de los suelos en el Proyecto.

Además, la extensión de la ponencia de la geóloga Nombre223268, por más de 15 horas, como bien expresaron los juzgadores, se debió a su inminente salida del país, circunstancia que ella misma hizo ver al Tribunal, solicitándole continuar con el interrogatorio a fin de poder dedicar las horas del sábado y domingo a tareas preparatorias del viaje (23:44:03 del 8 de octubre de 2010). Conviene hacer notar además, que durante la recepción del testimonio de la licenciada Nombre223542 , el abogado Artavia Barrantes afirmó (véase archivo del video a las 15:35:22): “[…] doña Nombre22026 me planteó su inquietud de que cómo garantizarse ella, y ella va a comparecer voluntariamente mañana, pero cómo garantizarse que no tuviera el mismo trato o la misma orden de detención y encarcelamiento que tuvo doña Nombre22026 . Entonces yo le dije que yo no podía garantizarlo, eso era el Tribunal que tenía que decírmelo si había ordenado su detención o su captura y, por supuesto, en una resolución que no conociéramos.

Entonces, esta gestión, me parece que, como abogados, dentro de las obligaciones de cortesía y servicio profesional que prestamos, incluyendo los testigos, debemos garantizarle a ellos que no van a sufrir algún trato descortés o indigno como persona humana y que no vaya a ser que hoy también ella duerma en celdas del OIJ y yo quedar mal profesionalmente, garantizándole algo que no sabía que le podía garantizar, porque no sabía si el Tribunal lo había ordenado. Esa es la razón, entonces, por las cuales, como una regla de cortesía y como un deber profesional mío, no de protección, sino de informar a los testigos la posibilidad que tiene, en este caso, de un medida de coacción en su contra.” Ante lo cual se le resolvió: “[…] No omite el Tribunal agregar, como ya lo ha hecho en otras ocasiones, don Sergio, hacerle ver que, para el Tribunal, sus manifestaciones, nuevamente, constituyen afirmaciones irrespetuosas, para el Tribunal, nuevamente y reiteradamente, puesto que usted invoca, nuevamente temas que, primero ya están precluidos y segundo habla de tratos indignos, encarcelamientos, haciendo ver una suerte de arbitrariedad del Tribunal que ya, en su momento le habíamos llamado la atención en el sentido de que no le íbamos a aceptar esas afirmaciones.

El Tribunal, en ningún momento y en ningún modo ha sido arbitrario, ya insistimos sobre ese punto, ya le hemos resuelto el particular y nuevamente su persona insiste en hacer ver la indignidad, y poco indigno el trato que se supone encuentra usted en el trato del Tribunal hacia los testigos, entendiendo y reafirmando que los testigos son de todo el proceso no de una parte. […]” A raíz de la afirmación del representante de Nombre223267 el Tribunal se vio obligado a manifestar su posición imparcial, sin que ninguno de sus apoderados expresaran discrepancia con ese pronunciamiento. También esta Sala observa que, en esa misma oportunidad, a las 13:54:00 horas, el licenciado José Manuel Echandi, abogado de la coadyuvante pasiva, en virtud de no haber estado presente cuando le correspondía su turno para realizar las preguntas a la testigo, solicitó se le permitiera efectuarlas en ese momento, a lo que accedió el Tribunal.

Por último, merece destacarse que el día 12 de octubre de 2010, el Tribunal llamó la atención enérgicamente a los licenciados Álvaro Sagot y Bernal Gamboa, en el sentido de que debían proveer de alimentación adecuada a la señora Nombre223543 , y en esos mismos términos instruyó a todas las partes para que, en lo sucesivo, no se repitiera la situación (archivo de video, 14:51:48). Todo lo anterior, en criterio de esta Sala, no existió inobservancia al deber de imparcialidad; tampoco existieron tratos tortuosos, inquisidores o abusivos. Por otro lado, resta mencionar que, en torno al tema de que la profundidad máxima de extracción hasta la cota de 75 msnm no era de interés porque no fue incluido en la demanda, esta Cámara difiere de tal aserto. Ello por cuanto, la afectación del acuífero inferior fue expresamente planteado en la demanda del señor Nombre223537 , véanse hechos 20 y 21, siendo que ese límite tenía como objetivo su protección.

Luego, en cuanto al interrogatorio efectuado por la jueza Loaiza a la licenciada Nombre223542, los apoderados de la empresa actora tampoco mostraron objeción alguna, por lo que no pueden alegarla ahora en casación (ver archivo del video a partir de las 9:53:04 y hasta las 10:42:10).

XI.Por último, se advierte que en el apartado “1.1. Motivo de inhibitoria y pérdida de imparcialidad e independencia de los Jueces”, además de la supuesta parcialidad por las manifestaciones del juzgador Fallas, se presenta como otros reclamos: “la introducción de hechos nuevos y argumentos decisivos en la sentencia no alegados por las partes actoras, invocar prueba no existente y contradecir la aportada en autos, la excesiva participación en los interrogatorios a los testigos (…) y decidir cuestiones no propuestas por las partes”). No obstante, no precisan, y se limita la casacionista a mencionarlos. De esta manera, al no explicar en qué consisten esas alegaciones, esta Sala se ve en la obligación, en razón de esa informalidad.

XII.Segundo cargo por la forma. En los puntos 3.1., 7.1. y 7.2. de su impugnación, Nombre223267 argumenta en lo medular que en este caso se acumularon dos demandas o procesos de conocimiento con hechos muy diferentes. Indica, el Tribunal sustentó la suspensión de los plazos de caducidad sobre la primera demanda, es decir, la incoada por Nombre223384, a pesar de que no reunía los requisitos para que pudiese considerarse que enuncia “hechos jurídicos”, sino que incorpora menciones a noticias publicadas en los periódicos, en su mayoría no controvertidas (motivo por el cual las partes demandadas se opusieron). Presenta una tabla sobre el cuadro fáctico de esa demanda y los que tuvo por acreditados el Tribunal, del cual extrae que los últimos versan sobre la emisión de “actos o hechos públicos”. De esta manera, añade, esa demanda de Nombre223384 debió declararse sin lugar En consecuencia, asevera, se imponía acoger la excepción de caducidad formulada contra la demanda del señor Nombre223537 y desestimarse también, toda vez que fue interpuesta para enmendar las deficiencias de la primera, en abierto fraude de ley y violentando el principio de buena fe.

Muestra un cuadro relativo a los hechos de la segunda demanda y los probados de la sentencia (punto 3.1. del recurso de Nombre223267, se advierte que el otro argumento que expone en este cargo, se estudia más adelante cuando se analice el tema de la incongruencia de este fallo, por ser relativos a un supuesto desapego de parte del Tribunal a los hechos contemplados en las demandas y definidos como controvertidos en la audiencia preliminar). Bajo el nombre “7.2. Violación al principio de lealtad de las partes”, expresa, todos los partícipes en un proceso han de ajustar su conducta a la dignidad de la Justicia, al respeto que se deben los litigantes y a la lealtad y buena fe, de allí que el Tribunal deba impedir el fraude procesal, la colusión y cualquier conducta ilícita o dilatoria. En este asunto, detalla, la demanda de Nombre223384 no contenía ningún hecho controvertido, pues las circunstancias ahí contempladas no cumplían los requisitos de modo, tiempo y lugar, y porque no tenían esa calificación (controvertidos).

Reproduce las conclusiones de la parte actora. Es claro, dice, que la demanda de Nombre223384 fue desestimada pero invisibilizada por el Tribunal, y se hizo recae todo el peso del proceso en la de Nombre223537 . Solicita esta Sala declare sin lugar la demanda, condene al pago de daños y perjuicios, todo con fundamento en el fraude de ley. Por último, con el título “7.3. Acumulación abusiva de procesos”. La demanda de Nombre223537 , insiste, tuvo por fin subsanar los defectos de la de Nombre223384, y eso constituye fraude procesal. Al desestimarse en “forma tácita la demanda” de Nombre223384, la de Nombre223537 debió ser rechazada por caducidad. Agrega, la acumulación no es solo un hecho materia al que debe referir la sentencia, sino que el Tribunal debe resolver todos y cada uno de los hechos, alegatos, pruebas y pretensiones de ambas, lo que no hizo en este caso, violentando el principio de congruencia (punto 7.3. de la impugnación de IISA).

XIII.La representación de IISA, en el agravio de mérito, combate el rechazo de la caducidad, concretamente, respecto de la demanda planteada por Nombre223537 , pues a su juicio se fundó en la acumulación decretada de los procesos de conocimiento tramitados con los números 08-0012182-1027-CA (incoado por Nombre223384) y 10-001721-1027-CA (por Nombre223537 ), siendo que, dicha demanda se interpuso para enmendar las deficiencias de la de Nombre223384, con fraude de ley y violación del principio de buena fe, razón por la cual debió acogerse la defensa de caducidad. En primer término, tal posición causa extrañeza, pues en el escrito presentado por sus apoderados generalísimos, visible a folios 1672 y 1673 del expediente judicial, con motivo de la audiencia concedida por la jueza tramitadora en resolución de las 9 horas 42 minutos del 24 de junio de 2010 (folio 1664), de manera expresa señaló su conformidad con la acumulación de ambos juicios.

Asimismo, ese criterio se confirma con el hecho de no haber mostrado objeción alguna en torno al auto del Tribunal Contencioso Administrativo, n.° 2631-2010 de las 9 horas del 20 de julio de 2010, mediante el cual se ordenó esa acumulación (folios 1675 y 1676 del mismo expediente). Así, lo afirmado ahora en casación no es de recibo (artículo 137 inciso 2) del CPCA). En todo caso, tal y como resolvió el Tribunal, la resolución 3638-2005-SETENA, adquirió firmeza con anterioridad a la entrada en vigencia del CPCA, con lo cual, según su transitorio III, su régimen de impugnación se rige la por la legislación vigente en ese momento, a saber, el canon 175 de la LGAP que establecía un plazo de caducidad de cuatro años para impugnar los actos absolutamente nulos. De manera que no había transcurrido dicho plazo. Respecto de los demás actos dictados en el año 2008, tampoco había fenecido el año que prevé el artículo 39 del CPCA, y además, en concreto, tratándose del acto R-217-2008-MINAE de las 15 horas del 21 de abril de 2008 (mediante la cual se otorgó la concesión y es impugnada en ambas demandas) al tener efecto continuado, su alcance no ha cesado aún, por lo que, acorde con los preceptos 40 ibíd y 175 de la LGAP en su redacción actual, el cómputo del plazo para que opere la caducidad ni siquiera ha iniciado; en consecuencia, no resulta procedente la defensa de caducidad interpuesta.

Por último, resta aclarar lo siguiente. El Tribunal, se reitera, dispuso que conforme al transitorio III del CPCA, los actos que adquirieron firmeza con anterioridad a la entrada en vigencia de ese cuerpo normativo se rigen con la legislación vigente en ese momento. La resolución 3638-2005-SETENA, explicó, fue dictada en el año 2005, cuando el artículo 175 de la LGAP establecía un plazo de caducidad de cuatro años para impugnar los actos absolutamente nulos; de manera que, si no transcurrió dicho plazo con relación a ese acto, tampoco respecto de los actos que fueron emitidos en el año 2008. Así, se extrae de forma diáfana que, contrario a lo afirmado por Nombre223544 , el Tribunal no determinó ninguna suspensión del plazo de caducidad, simplemente actuó el transitorio III del CPCA en concordancia con el canon citado de la LGAP, al entender que un acto administrativo cuestionado adquirió firmeza antes de la entrada en vigencia del Código mencionado.

Por último, también ha de desestimarse la simple mención a una supuesta incongruencia, pues no se explica en qué estriba, y en ese tanto, el alegato es informal (en todo caso, este la recurrente a lo señalado en el considerando XLVI de esta sentencia que resuelve precisamente el vicio de incongruencia). A la luz de lo expuesto, se impone el rechazo del presente agravio.

XIV.Tercer vicio de orden procesal. Reclaman los casacionistas “desobediencia” a la cosa juzgada. Nombre223267 asegura que, respecto del Proyecto y los actos administrativos relacionados, la Sala Constitucional emitió las sentencias n.° 5315-1998, 7882-2002, 13414-2004, 7973-2007, 17155-2009 y 6922-2010, las cuales, según el artículo 13 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (en adelante LJC), son vinculantes erga omnes salvo para sí misma, tanto su parte dispositiva como la considerativa. Tienen ese carácter, afirma, los fallos estimatorios y desestimatorios de los recursos de amparo. Lo opuesto, continúa, atentaría contra el principio de seguridad jurídica, y pondría en entredicho el “carácter de órgano judicial supremo” que tiene ese Tribunal en la estructura judicial del país. Cuando se invoca la violación al derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, expresa, aquella Sala debe analizar sus manifestaciones técnicas y legales y, por ello, ha de examinar los estudios técnicos y dictámenes vertidos para fundamentar el acto de concesión o autorización; de manera tal que realiza un control de constitucionalidad y de legalidad.

En lo referente al Proyecto, prosigue, el Tribunal Constitucional resolvió, con motivo de los diversos amparos planteados y con el carácter de cosa juzgada material, todos los hechos y pretensiones del presente proceso. Al efecto, exhibe una tabla comparativa por temas, cuyo contenido, dice, es el cuadro fáctico de las resoluciones mencionadas supra, y el de la sentencia que recurre. De la confrontación de los fallos, desprende, se tiene que en “ambos procesos” las actoras, los hechos (salvo tres, que fueron introducidos como nuevos), las probanzas y los vicios alegados, son los mismos; es decir, hay identidad sustancial de sujetos, causa y objeto, o al menos, identidad de objeto y causa en el 90% de los temas tratados. La Sala, manifiesta, determinó que las resoluciones de concesión y viabilidad ambiental, así como el decreto de declaratoria de interés nacional y el permiso de corta de árboles, fueron dictados conforme a derecho, sin que ninguno presentara vicios de inconstitucionalidad ni de legalidad, para lo cual analizó los estudios técnicos y testimonios de expertos.

De ahí que, indica, no es posible que el Tribunal Contencioso sostenga que la Sala Constitucional únicamente se pronunció sobre la supuesta violación al canon 50 de la Carta Magna, pues el examen también versó sobre los supuestos vicios de ilegalidad invocados. De esta manera, recrimina, aquel órgano judicial estaba inhibido para conocer esos mismos hechos y motivos, en virtud de la cosa juzgada estipulada en el artículo 42 de la Constitución Política y, por ende, para fallar en forma distinta a lo resuelto por el Tribunal Constitucional conforme a los preceptos 13 de la LJC y 8.2 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ). Permitir, puntualiza, que un administrado sea sometido a dos o tres procesos, violenta los principios constitucionales de no ser perseguido varias veces por los mismos hechos y de seguridad jurídica, en especial, porque ante posibles fallos contradictorios -como ocurre el presente asunto- el ciudadano no está seguro de la decisión, no sabrá cuál es la correcta.

Asimismo, asevera, se quebranta el principio de igualdad procesal, pues el supuesto perjudicado, que pierde en la vía constitucional, tendría el derecho de acudir en dos ocasiones o más a otra jurisdicción, mientras que el “ciudadano común” sólo tiene una vía. Reproduce el voto n.° 799-F-SI-2009 de esta Sala, en el cual se establece que, para determinar si hay cosa juzgada, ha de estudiarse tanto la parte dispositiva como la considerativa. Por su lado, el Sinac, en los motivos que identifica como primero y tercero, arguye, el Tribunal rechazó la defensa de cosa juzgada en relación con la sentencia n.° 6922-2010 dictada por la Sala Constitucional en virtud del recurso de amparo establecido por Edgar Vinicio Araya Sibaja a favor de la Unión Norte por la Vida contra el Minaet, la Nombre223541 e IISA, donde se apersonó también el señor Nombre223537 . Informa, aquella Sala declaró parcialmente con lugar el recurso al estimar que el EsIA se aprobó sin el criterio previo del Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (Senara), aspecto que se había subsanado durante el proceso; y además, aclaró que la declaratoria no anulaba el estudio, ni retrotraía el procedimiento.

Asimismo, expresa, analizó la supuesta afectación del recurso hídrico, el almendro amarillo, la lapa verde, el drenaje ácido, el uso de explosivos, los requisitos del EsIA, la fundamentación del Decreto Ejecutivo n.° 34801-MINAET, la conversión del acto administrativo de concesión minera, los criterios y estudios técnicos avalados por las autoridades estatales, entre otros temas. La excepción mencionada, sostiene, se asienta en el principio de seguridad previsto en el artículo 41 de la Constitución Política, y comporta la irrevocabilidad de la sentencia, haciendo indiscutible en otro proceso la existencia o inexistencia de la relación jurídica declarada, innovada, modificada o extinguida por resolución judicial. Aclara, en este caso la excepción se interpuso “más allá” de la óptica civil, pues no se refiere a procesos ordinarios o abreviados, sino a los efectos vinculantes de las resoluciones de la Sala Constitucional, conforme a los cánones 11 y 13 de la LJC.

Las sentencias emitidas por este Tribunal, puntualiza, son vinculantes erga omnes, tienen el valor y autoridad de cosa juzgada, por lo que prevalecen sobre la jurisdicción contencioso administrativa. Cita el voto n.° 240-I-95 de la Sala Constitucional en cuanto señala que sobre todas las “cuestiones resueltas” sus fallos producen el efecto de cosa juzgada, aún cuando no hubiesen sido planteadas por las partes, así como el n.° 15957-2006. En esa línea, continúa, el mandato 8.2 de la LOPJ prohíbe a los funcionarios que administran justicia interpretar o aplicar normas o actos de manera contraria a los precedentes o a la jurisprudencia de la Sala Constitucional, sin distinguir entre sentencias estimatorias o desestimatorias. Conforme al aforismo “no hay que distinguir donde la ley no lo hace”, dice, el Tribunal Contencioso no podía examinar los agravios formulados por los actores, por cuanto habían sido resueltos por el contralor de constitucionalidad en sentencia n.° 6922-2010, donde se analizaron aspectos de legalidad.

Destaca, es irrelevante si el recurso de amparo se estimó o no, si la competencia del Tribunal Constitucional debía circunscribirse a determinar la vulneración de derechos fundamentales, que ambas jurisdicciones tengan rango constitucional y que su competencia sea diversa, pues lo cierto es que en el voto n.° 6922-2010 se conocieron y resolvieron los mismos reparos formulados contra idénticas conductas. Así, manifiesta, en los hechos probados del fallo constitucional, identificados como 53, 54, 55, 56, 58, 62, 70 y 71, se analizó el procedimiento administrativo instruido en la Oficina Subregional San Carlos, Los Chiles, del ACAHN, tanto la constitucionalidad como legalidad de las actuaciones relativas al cambio de uso de suelo, y se concluyó que se encontraba ajustado a la legislación vigente. También, relata, en los hechos 20, 22, 24, 25, 26, 29, 64, 65, 66, 80 y 93 del mismo voto, se refirió a: la naturaleza del bosque existente en el proyecto, la necesidad de la corta, el almendro amarillo, la naturaleza de los terrenos a reforestar y de las áreas de cobertura boscosa, la inexistencia de bosque primario y la efectividad de las medidas de mitigación propuestas.

Insiste, la resolución de la Sala Constitucional es vinculante erga omnes, por lo que no interesa la existencia de la identidad de elementos entre la resolución que dictó y la que se recurre, pues el carácter de cosa juzgada de la primera, dice, no descansa en los presupuestos del Código Procesal Civil (CPC), sino en los numerales 11 y 13 de la LJC y 8.1 de la LOPJ. Finalmente agrega, si bien el Sinac no tuvo acceso a la sentencia n.° 730-2009 de la Sección Sexta del Tribunal, confirmada por el Tribunal de Casación –citada en el fallo que ahora se recurre- debe entenderse que esas decisiones no guardan relación con las circunstancias particulares del caso concreto, pues se dictaron en un contexto distinto, donde la Sala Constitucional no analizó la legalidad de los extremos discutidos en esta sede. El Estado, en el único vicio que esgrime por motivos procesales, explica que la sentencia impugnada afecta el valor de cosa juzgada que poseen los fallos de la Sala Constitucional n.° 6922-2010, 14009-2010 y 17292-2008; los que, con identidad de partes, causa y objeto, se refirieron a los extremos petitorios intentados en el presente caso.

Reproduce, en forma parcial, las resoluciones n.° 69-2009 del Tribunal Contencioso y 799-F-SI-2009 de esta Sala. El quebranto a la cosa juzgada, observa, se produce además por falta de aplicación de los artículos 13 de la LJC; 162 y 163 del CPC. Del primero, ya que se desconoce el efecto erga omnes de las sentencias de la Sala Constitucional, a saber, los fundamentos jurídicos y técnicos que ese Tribunal profiera sobre un determinado acto, no pueden desconocerse ni interpretarse de forma diferente por otro órgano judicial, lo que impide su análisis nuevamente pues, conforme a los mandatos 162 y 163 del CPC, esos fundamentos son inmodificables. La Sala Constitucional, continúa, examinó la validez constitucional, y por tanto, también la legalidad ordinaria de los actos administrativos que el Tribunal Contencioso declaró nulos; lo que le requirió un grado de análisis de la prueba, por el que la identidad de la cosa juzgada se manifiesta de manera plena.

Dice, ese órgano decisor consideró que no hay identidad entre el amparo y el contencioso, y que el primero es sumarísimo, en contraposición al segundo, sustanciado mediante juicios orales. Discrepa con lo anterior en virtud de que en el primero hubo, a su juicio, amplia oportunidad de contradictorio mediante informes rendidos por escrito, el reconocimiento judicial efectuado y la vista oral que se prolongó por días, donde se recibieron las declaraciones de diversos profesionales que también se pronunciaron en este asunto. Así, expresa, se tiene que el Tribunal desconoció los fundamentos en que se basó la Sala Constitucional, entre ellos, los elementos de convicción, los cuales le resultaban vinculantes. Puntualiza, la primera discordancia es la relativa a la naturaleza jurídica y requisitos del Decreto Ejecutivo 34801. En la sentencia recurrida, expone, se concluyó que ese Reglamento adolece de la debida fundamentación e incumple el precepto 361 de la LGAP.

No obstante, estima, la Sala Constitucional había analizado los elementos de la debida motivación, a través de un examen de los requerimientos de constitucionalidad y debido proceso, que imponía igualmente el estudio de la legalidad. En esa línea, cita los considerandos XCIV y XCV del voto 6922-2010. En concreto, relata, en el considerando IX esa Sala dispuso la improcedencia de ajustar el procedimiento de emisión del Decreto de comentario al artículo 361 de la LGAP. En refuerzo de su tesis, trascribe también el fallo n.° 17292-2008 de esa Cámara. Otra infracción al carácter vinculante de la sentencia del Tribunal Constitucional, explica, es el estudio del acto 244-2008-SCH, ya que los juzgadores estimaron que exhibe una desviación de poder al permitir la tala de especies amenazadas o vedadas, y al basarse en un acto absolutamente nulo (Decreto 34801); para luego extraer, de la tala, un daño ambiental del que responsabiliza solidariamente a todos los codemandados.

Calificar de nulo ese oficio, manifiesta, implica desconocer que la Sala Constitucional lo encontró plenamente ajustado al Decreto de cita, tal y como se denota en los considerandos XCIII, XCIV, CXIV, CXV y CXVI de su fallo, los cuales reproduce. Una tercera desobediencia a la sentencia constitucional, indica, se halla en las conclusiones sobre los actos 3638-2005-SETENA, Nombre223541 y R-217-2008-MINAE, que calificó de violatorios al principio de inderogabilidad singular de la norma, por estimar que se inaplicó el Decreto 30477-MINAET del 5 de junio de 2002, que ordenaba suspender los trámites de concesión de explotación pendientes, y entendió fue hasta el 4 de junio de 2008 que el Estado levantó la moratoria a la actividad de minería metálica de oro a cielo abierto. Asimismo, narra, infringe el antecedente, en cuanto señala la imposibilidad de conversión del acto R-578-2001-MINAE, al considerar que había sido anulada por la Sala Constitucional, y porque fue emitida en vigencia de la moratoria, desatendiendo el principio precautorio, así como por disponer que el “[…] vicio que producía la invalidez absoluta del primer acto de concesión, no era un elemento propio del segundo acto dictado por la resolución R-217-2008-MINAE, pues, aparentemente, la existencia de un Estudio de Impacto Ambiental fue la razón que adujo la Administración para aplicar la conversión del primer acto […]”.

No obstante, expresa, aún cuando la R-578-2001-MINAE fue anulada por la Sala Constitucional en el voto 13414-2004, lo cierto es que también estableció, en la parte resolutiva, que lo es “[…] sin perjuicio de lo que determine el estudio de impacto ambiental […]”, aspecto además que retomó ese Tribunal en la resolución no. 6922-2010, considerando LV. Así, describe, ante la ausencia del estudio hidrogeológico completo por parte del Senara, la Sala no anuló el EsIA ni la viabilidad otorgada, debido a que ese órgano confirmó la viabilidad del Proyecto, como se lee en el considerando LXIX. Nombre193, si bien en la sentencia 14009-2010, el Tribunal Constitucional dispuso que, en relación al Proyecto, la moratoria era un asunto de legalidad discutible en la jurisdicción ordinaria, en el voto 6922-2010 reconoció los procedimientos administrativos iniciados ante la DGM y la Setena, previos a la vigencia del Decreto 30477 (considerando XXIII).

En esa línea, prosigue, el fallo recurrido desatiende el dimensionamiento de la nulidad decretada en la sede constitucional. También acusa quebranto a la cosa juzgada, al considerar el Tribunal que la resolución está viciada de nulidad por omitirse un nuevo EsIA, a pesar de que la Sala Constitucional declaró inexistentes esos supuestos yerros, y debidamente satisfecho el trámite de aprobación ante Nombre223541 (en ese sentido, los considerandos XXXII, XXXIII, XXXIV, XXXV, XXXVIII, XXXIX, XL y XLIII). Por último, Nombre223264, dentro de los vicios sustantivos que arguye, entremezcla un reclamo procesal por desatención a la cosa juzgada. Así, denuncia, existen sentencias de la Sala Constitucional, entre ellas la n.° 6922-2010 que, en sus hechos y considerandos, excluyen la aplicación del principio precautorio al Proyecto. El voto mencionado, sostiene, en forma detallada y contundente, ratifica el actuar de la Administración.

Al efecto trascribe de ese fallo los hechos tenidos como probados 68, 87, 88, 89 y 90; y, en forma parcial, también de esa resolución, los considerandos XC, XCII, XCIV, XCVII, XCVIII, XCIX, C, CIII y CIV, destacando los dos últimos, donde se estableció que el Decreto 34801 demuestra la realización de un trabajo que permitió determinar la existencia de beneficios socio-económicos mayores a los eventuales costos ambientales a través de instrumentos técnicos valorados por la DGM y la Setena; es decir, que “[…] tratándose de una determinación de carácter técnico se está ante un asunto de legalidad ordinaria ya definido por las entidades competentes en cada caso […]”. Trascribe parte de la sentencia mencionada en cuanto refirió no hay “[…] trascendencia internacional de un riesgo de contaminación acuífera […]”. El Tribunal, relata, consideró también que los beneficios no son de conveniencia nacional, asimismo, los empleos y el pago de impuestos son aspectos que por sí mismos no implican una diferencia sustancial con otras actividades comerciales que se desarrollan y que no requieren de una declaratoria en aquellos términos.

En contraposición, precisa, la Sala Constitucional reconoció que el EsIA establece que la zona norte es una región con condiciones difíciles para el desarrollo de ciertas actividades productivas; y que en virtud del Proyecto se habían realizado diversas actividades de inversión social: donaciones para infraestructura, servicios básicos, beneficios para la salud física y mental de la población, capacitación en oficios y herramientas, así como “[…] formas de organización comunal […]”. Señala por último, el fallo constitucional determinó que la modalidad de explotación de la roca dura fue ampliamente difundida a los pobladores, a raíz de que los datos sobre ello fueron puestos a disposición de los sectores de las siete comunidades que integran el área de influencia.

XV.Al respecto, el Tribunal Contencioso dispuso que, a pesar de que en las sentencias constitucionales 6922-2010 y 14009-2010, que calificó de desestimatorias, se determinó que las conductas cuestionadas no implicaban vulneración a los derechos fundamentales, ello no significaba que no contengan vicios de legalidad. Puntualizó que uno y otro análisis son disímiles, pues se realizan con diferentes parámetros y por diferentes órganos. Aseveró, que el amparo en que se dictó la sentencia 6922-2010 fue promovido por la Asociación Norte por la Vida, y en este caso, esa organización ha sido un coadyuvante, y no parte. Por otra parte, indicó, el amparo que culminó con la sentencia 14009-2010, fue incoado por Nombre99082 y Nombre191492 , quienes no son parte en el presente proceso. Lo resuelto por la Sala Constitucional no guarda identidad de objeto, parte ni de causa con lo conocido en este proceso, de manera que descartó la cosa juzgada.

Agregó que el artículo 55 de la LJC prevé las consecuencias del rechazo de un amparo, al disponer que no prejuzga sobre otras responsabilidades que el interesado puede reclamar en distintas acciones. En todo caso, añadió, el Tribunal Constitucional, en esos fallos, dejó abierta la posibilidad para que en sede contencioso administrativa se conocieran los temas sobre los que versa la sentencia ahora recurrida. Por otro lado, indicó, los votos 5315-1998, 7882-2002 y 13414-2004 fueron dictados con anterioridad a la emisión de los actos objeto de este proceso, de manera que no pueden constituir cosa juzgada, pues los actos que se han impugnado en este asunto, ni siquiera existían, cuando se emitieron aquellas. Asimismo, que la resolución de la Sala Constitucional 7973-2007 sólo declara sin lugar una gestión de parte en el proceso de amparo que ya había, con anterioridad culminado con la sentencia 13414-2004 de ese mismo cuerpo decisor, por lo que no genera el efecto de cosa juzgada; y el fallo 17155-2009 de esa Cámara trata de una acción de inconstitucionalidad, por lo que tampoco guarda identidad de partes ni de objeto.

XVI.Distinción entre la cosa juzgada material y la vinculatoriedad extra-partes de una sentencia. La cosa juzgada material y la vinculatoriedad de una resolución para los sujetos son manifestaciones distintas de la eficacia que el ordenamiento jurídico costarricense reconoce a una sentencia. La primera, de arraigo constitucional (artículos 34 y 42 de la Carta Magna, de los cuales se desprende el principio de seguridad jurídica), implica el impedimento para discutir, en una nueva ocasión, la controversia ya resuelta por el órgano jurisdiccional competente, lo que significa que esa decisión tiene carácter inmutable y definitivo. Fue recogida –explícita o implícitamente- por el legislador en diversos cuerpos normativos procesales; así, los cánones 162, 163 y 164 del CPC, 11 del Código Procesal Penal (CPP) y 9 de la LJC (este último posibilita a la Sala Constitucional para rechazar de plano cualquier gestión que reproduzca una anterior igual).

Es un instituto de naturaleza procesal, sin embargo, recae sobre la relación sustancial, de manera que requiere coincidencia plena entre la controversia decidida y la ulteriormente planteada; esto es, identidad en los sujetos, el objeto y la causa. En esta línea, en voto n.° 985-F-S1-2009 de las 11 horas 5 minutos del 18 de setiembre de 2009, esta Sala reiteró que la cosa juzgada se produce cuando “[…] entre dos procesos tramitados en sede judicial existe identidad respecto de las partes, del objeto y de la causa. Desde el plano subjetivo, el fallo firme vincula y obliga a los intervinientes, quienes se hayan impedidos, jurídicamente, para someter, de nuevo, la disputa ante otro órgano. Por su parte, el objeto y la causa son los criterios objetivos con base en los cuales se debe determinar si en un caso concreto existe cosa juzgada material. El primero consiste en aquello que se reclama, es decir, se encuentra constituido por “el derecho reconocido, declarado o modificado en la sentencia, en relación con una cosa o varias cosas determinadas, relación jurídica declarada, según el caso” (sentencia 740 de las 14 horas 45 minutos del 1 de diciembre de 1999, reiterada mediante cita en los fallos 933 de las 9 horas 40 minutos del 24 de noviembre de 2006 y 710 de las 14 horas 15 minutos del 23 de octubre de 2008).

La segunda, también denominada causa petendi, se identifica como el fundamento de lo pretendido, es “la razón de hecho enunciada en la demanda como fundamento de la pretensión. Esta [sic] conformada por el conjunto de hechos alegados como base de la demanda” (sentencia de esta Sala 740 de las 14 horas 45 minutos del 1 de diciembre de 1999, reiterada mediante cita en los fallos 933 de las 9 horas 40 minutos del 24 de noviembre de 2006 y 710 de las 14 horas 15 minutos del 23 de octubre de 2008).” Desde otro ángulo, la vinculatoriedad de un fallo está referida, no ya a las partes que contendieron, (pues es claro que lo dispuesto por el órgano competente les obliga, en tanto su controversia ya fue decidida en forma definitiva), sino a otros sujetos ajenos al proceso, determinados expresamente por una norma (constitucional o legal). En lo que a este proceso interesa, se reconoce este principio respecto de las decisiones finales adoptadas por la Sala Constitucional.

De esta manera, el mandato 13 de la LJC versa: “La jurisprudencia y los precedentes de la jurisdicción constitucional son vinculantes erga omnes, salvo para sí misma”. Se observa que la redacción de esta norma puede prestarse a equívocos en cuanto al objeto de la vinculatoriedad, en razón de su aparente amplitud. No obstante, de su concordancia con los preceptos primero del mismo cuerpo normativo –que define su competencia material- y 8 inciso 1) párrafo tercero de la LOPJ, se determina que ésta sólo reside en los pronunciamientos referidos al Derecho de la Constitución. Más sencillo, a las interpretaciones que del bloque de constitucionalidad emita este órgano. Es claro que la competencia de aquel Tribunal (y el deslinde con la que corresponde a la jurisdicción contencioso administrativa), es un tema diverso al de la vinculatoriedad de sus fallos; sin embargo, nutre o define su objeto. Así las cosas, en tanto le corresponde garantizar los derechos y libertades fundamentales (precepto 48 de la Carta Magna), ejercer el control de la constitucionalidad de las normas de cualquier naturaleza y de los actos sometidos al Derecho Público, y la resolución de los conflictos de competencia entre los Poderes del Estado (norma 10 ibídem), o lo que es igual, pronunciarse sobre los conflictos y cuestionamientos de orden constitucional, las explicaciones que del Derecho de la Constitución profiera es lo que se impone a quienes aplican o interpretan aspectos jurídicos y a todas las personas (físicas o jurídicas, públicas o privadas).

Ahora bien, merece atención la hipótesis de eventuales interpretaciones en que pueda incurrir el Tribunal Constitucional de las normas infraconstitucionales. En este supuesto, lo establecido por aquel Órgano no limita u obliga a los restantes tribunales (entre ellos, claro está, a los contencioso administrativos), pues la vinculatoriedad, como se dijo, se limita a las cuestiones de naturaleza y trascendencia constitucional (se reitera, lo propio de su competencia). En este mismo orden de ideas, en sentencia n.° 1000-F-SI-2010 de las 9 horas 35 minutos del 26 de agosto de 2010, esta Cámara indicó que “[…] la vinculatoriedad de los precedentes emanados de la jurisdicción constitucional se da, únicamente, respecto de la interpretación de los alcances de los derechos fundamentales y las normas constitucionales, no así en cuanto a aspectos de legalidad […]”. Véase, en igual sentido, la resolución n.° 226-F-SI-2008 de las 15 horas 26 minutos del 14 de marzo de 2008.

También, la propia Sala Constitucional ha señalado: “[…] tal y como lo dispone el párrafo final del artículo 8.1 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, cuando existan precedentes o jurisprudencia constitucional para resolver el caso, el juez está obligado a interpretar y aplicar las normas o actos propios del asunto, conforme con tales precedentes o jurisprudencia incluso si para hacerlo haya de desaplicar leyes u otras normas que resulten incompatibles con ellos, siempre y cuando, claro está, se trate se las mismas hipótesis o supuestos, de modo que la situación bajo el conocimiento del Juez resulta idéntica a la resuelta por el precedente o la jurisprudencia constitucional. Esto es así, además, por virtud de que el artículo 13 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional establece que "la jurisprudencia y los precedentes de la jurisdicción constitucional son vinculantes erga omnes", dado que ofrecen la forma en que los actos sujetos al derecho público y la normativa en general, pueden entenderse conforme con el Derecho de la Constitución.

Además, esta misma norma, en principio, se aplica a la propia Sala Constitucional, por virtud de lo dispuesto en el artículo 9( [sic] de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, ya para inadmitir o para resolver por el fondo cualquier acción o gestión ante ella intentada, con la salvedad, y esto es obvio por tratarse del propio Tribunal Constitucional, que la jurisprudencia y los precedentes lo vinculan en tanto no encuentre razones para variar sus propias tesis o criterios. Si, como es de rigor, el Derecho de la Constitución está integrado no solamente por los valores, principios y normas constitucionales, sino también por otros parámetros de constitucionalidad (instrumentos de derecho internacional, prácticas secundum constitutionem, etc) y la propia producción jurisprudencial que en ejercicio de su competencia va generando la Sala Constitucional y que necesariamente se integra al mismo nivel normativo que interpreta o aplica, la Sala puede y debe, en ejercicio de su competencia, estar en capacidad de ir adecuando sus propias interpretaciones, cuando las circunstancias lo ameritan” (el subrayado se agrega).

Finalmente, esta Sala considera necesario señalar que la vinculatoriedad de una sentencia constitucional no depende de si es estimatoria o desestimatoria, según lo señalaron los juzgadores en el fallo impugnado, porque del canon 55 de la LJC no puede desprenderse esa situación. Al respecto, dispone esa norma: “El rechazo del recurso de amparo no prejuzga sobre las responsabilidades en que haya podido incurrir el autor del agravio. El ofendido o la Administración, en su caso, podrán promover o ejercitar las acciones que correspondan, o aplicar las medidas pertinentes.” (Lo subrayado no es del original). Se colige que regula un aspecto fáctico distinto: la eventual responsabilidad del autor del agravio, no si la sentencia es vinculante. En esta misma línea, el Tribunal de Casación de lo Contencioso Administrativo dispuso: “[…] son revisables ante la jurisdicción contencioso administrativa, tanto los supuestos donde el tribunal constitucional, haya desestimado o declarado sin lugar el recurso de amparo o habeas corpus planteado, por considerar que la conducta impugnada, no resulta contraria de manera directa al Derecho de la Constitución, pues en ese supuesto, no se alude a la legalidad del acto o conducta (de resorte exclusivo de los jueces contenciosos), como aquellos en los cuales, declarada la inconformidad con la Carta Magna, el justiciable estime oportuno, discutir la conformidad de las actuaciones, con el bloque de legalidad.

En estos casos, el administrado puede acudir a la vía contencioso administrativa, para hacer valer sus eventuales derechos subjetivos o intereses legítimos y requerir se determine en esa instancia, si las conductas o actos impugnados resultan o no contrarios al ordenamiento jurídico. De ahí que no sea válida la interpretación hecha por el demandado, en el sentido de que producen cosa juzgada todos los fallos emitidos por la Sala Constitucional, en tanto el análisis que efectúa dicho órgano decisor, es distinto del que ha realizado el Tribunal Contencioso Administrativo” (resolución n.° 107-F-SI-2010 de las 8 horas 30 minutos del 30 de abril de 2010, el subrayado no corresponde al original).

XVII.De previo a analizar el cargo, conviene precisar que la sentencia recurrida, con base en tres líneas argumentativas principales, dispuso la nulidad de las resoluciones n.° 3638-2005-SETENA, Nombre223541 y R-217-2008-MINAE; del Decreto n.° 34801-MINAET; y del acto 244-2008-SCH. En cuanto a las tres primeras, estimó, obedece a la desaplicación del Decreto n.° 30477-MINAE que estableció la moratoria de la minería metálica de oro a cielo abierto, cuyo transitorio primero disponía que los trámites de exploración y explotación pendientes quedaban suspendidos. Asimismo, consideró otras razones que, pese a no manifestarlo expresamente en esos términos, esta Sala las determina como motivos subsidiarios o secundarios de nulidad. Así, indicó que es nula la resolución 170-2008-SETENA, en su motivo y procedimiento, por cuanto no se solicitó un nuevo EsIA para evaluar los cambios del proyecto; igualmente, porque no se convocó a una audiencia pública sobre los cambios propuestos; además, en razón de que la viabilidad ambiental (3638-2008-SETENA) se encontraba caduca al momento de emitirse.

Agregó, al dictarla, la Nombre223541 incumplió con las funciones impuestas por los artículos 84 inciso a) de la LOA y 2 del Código de Minería (CM), al omitir el análisis técnico y científico de la propuesta de cambios, especialmente los impactos, y las medidas de mitigación y compensación. Sobre el acuerdo R-217-2008, añadió que no podía aplicarse la conversión a la resolución R-578-2001-MINAE. Asimismo, estableció que la nulidad de las tres resoluciones mencionadas obedece también a que se omitió la mención de la existencia de un camino público cantonal que no había sido desafectado y sobre el que parcialmente se construiría la laguna de relaves. Además, porque tales resoluciones carecen de motivación y motivo respecto de la valoración del componente social, lo que incide en la valoración del balance costo-beneficio. De igual manera, estimó que la nulidad de las n.° Nombre223541 y R-217-2008-MINAE se produce por: desacato a la cota máxima de extracción impuesta por la DGM, lo que implicaba interceptar el acuífero inferior; la omisión de Nombre223541 de rendir un análisis técnico sobre la propuesta de cambios en cuanto al tema de explosivos, la destrucción del cianuro y las medidas de mitigación y compensación, así como el potencial de drenaje (cuyo estudio técnico presentado por Nombre223267 es además un simple borrador).

También, porque quebrantó al principio precautorio, ya que existe duda sobre los riesgos que implicaba la laguna de relaves. Por último señaló, en cuanto a las n.° Nombre223540 y Nombre223541, que se encuentran viciadas en virtud de que los diagramas de flujo que describían el proceso químico del Proyecto carecían de firma y sello del Ingeniero Químico encargado del proceso. En lo tocante a los vicios del Decreto n.° 34801-MINAET dispuso el Tribunal Contencioso que: a) se incumplió el procedimiento para la emisión de disposiciones generales, ni siquiera se efectuó el procedimiento administrativo previo; b) contiene un vicio en el motivo ante la ausencia de un balance de los beneficios sociales y costos socioambientales; y c) la motivación consignada es escasa. Estimó, por último, que la resolución 244-2008-SCH es nula por cuanto: a) no tomó en cuenta que habían especies vedadas por el Decreto Ejecutivo n.° 25700; b) no identificó correctamente las especies ni los individuos; y c) se fundó en el Decreto n.° 34801, el cual es un acto absolutamente nulo.

XVIII.En lo que atañe al agravio, se advierte que el motivo por el que el Tribunal decretó la nulidad del acto de concesión (R-217-2008-MINAE) y los de trámite con efecto propio: viabilidad y autorización de cambios (3638-2005-SETENA y R-170-2008-SETENA, respectivamente); se insiste, la desaplicación del Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE, es un vicio cuyo examen corresponde a la jurisdicción ordinaria. Tanto es así que la propia Sala Constitucional estableció, en el voto 14009-2010, que si bien al dictarse el acto R-217-2008 se encontraba vigente dicho Decreto, el examen de su quebranto es un tema de legalidad. En esos términos expresó: “Al respecto, a pesar de que esta Sala comprueba que en efecto al 20 de mayo del 2008 (fecha en que se dictó la resolución R-217-2008-MINAE) estaba todavía vigente el decreto ejecutivo número 30477-MINAE (emitido el 12 de junio del 2002 y derogado el 04 de junio del 2008), y que dicho decreto establecía que los derechos adquiridos serían respetados, no es asunto de constitucionalidad sino de legalidad el examinar y valorar si una concesión minera viola un decreto ejecutivo.” (El subrayado no es del original).

De esta manera, al no haberse entrado a su análisis por la Sala Constitucional, en virtud de que estimó trataba de un punto de legalidad, no se configura la cosa juzgada ni hay vinculatoriedad de pronunciamiento alguno sobre este aspecto. Ahora bien, más allá de las razones de nulidad que esgrimió el Tribunal Contencioso respecto de la declaratoria de conveniencia nacional e interés público, así como del cambio de uso de suelo y autorización de tala de árboles (Decreto 34801 y resolución 244-2008-SCH), lo cierto es que su validez depende de la del acto de concesión (lo que se analizará cuando se estudien los vicios sustantivos a partir considerando LII). Por lo tanto, en lo que a ellos interesa, y desde esta perspectiva, tampoco puede existir cosa juzgada ni vinculatoriedad.

XIX.Cuarto agravio por quebranto de normas procesales,. La representación de Industrias Infinito arguye varios motivos de indefensión. Primero: Inversión de la carga probatoria. Se invirtió, afirma, de manera indebida, la carga de la prueba. Manifiesta, el debido proceso constitucional es aplicable a todo proceso en el que se afecte los derechos de las personas; las modificaciones que en búsqueda de la verdad real se han propiciado en los principios procesales, no conllevan a la violación de los derechos de defensa de las partes. El derecho a un ambiente sano, considera, no tiene predominio sobre el derecho al debido proceso, por ello, no puede afirmarse que los principios ordenadores de los procesos se ven modificados por aquél. Argumenta, el caso de interés se sometió a la jurisdicción contenciosa, y por tanto, a los principios que la regulan, sin que se puedan crear reglas especiales con motivo del objeto.

En la sentencia, apunta, se estableció la existencia de un proceso especial “ambiental”, de un “derecho procesal ambiental”. Insiste el Tribunal, señaló que en esta materia se rompe el esquema probatorio clásico, y adquiere un papel preponderante la teoría de la carga dinámica de la prueba, citando para esos efectos, y de forma errada, el voto n.° 212-2008 de esta Sala, que trascribe parcialmente. Todo lo anterior, en su parecer, contraviene los mandatos 49, 152 y 153 de la Constitución Política, la LOPJ y el CPCA, último cuerpo legal que dispone expresamente los deberes de la parte actora de ofrecer las pruebas correspondientes (artículo 58.1), de la demandada a presentar la que le corresponda (precepto 64.2), y del juez de ordenar y practicar todas las diligencias necesarias para determinar los hechos relevantes (norma 82.1). Asimismo, continúa, violenta el debido proceso y el derecho de defensa, la funcionalidad y el propósito de la audiencia preliminar, y modifica los hechos controvertidos; en particular, quebranta los cánones 92.2, 94.3 y el 110.1 ibídem (en cuanto, en ese orden, establecen es en la audiencia preliminar cuando las partes podrán ofrecer otros medios de prueba, atribuyen al juez la posibilidad de ordenar de oficio la recepción de cualquier probanza no ofrecida y que estime útil para esclarecer los hechos controvertidos; y al Tribunal, la facultad de ordenar la reapertura del debate, si estima necesario recibir nueva prueba o ampliar las incorporadas).

Reproduce el canon 317 del CPC y resume la disposición similar del CPP. Expone, el CPCA no tiene regla similar, sin embargo, ha de tenerse en cuenta lo ordenado por mandatos 58.1.f, 64.2, 82.1, 92.2 y 110.1; cuyo espíritu, exalta, va en la línea de que el juez es llamado a determinar la verdad real de los hechos, de manera que la carga de la prueba la tiene el propio juzgador. Presenta un cuadro del que concluye que los testigos de la actora declararon sobre más de un aspecto técnico y por 10 horas 52 minutos, los de los demandados sobre un tema en particular (salvo Nombre223268 ) y cerca de 70 horas. También las conclusiones de la parte actora y coadyuvante demoraron 5 horas, las de la parte demandada se extendió por más de 10 horas. El principio de la carga dinámica de la prueba, prosigue, no implica que todo el peso se traslade a la demandada; ambas partes deben colaborar y producir la necesaria para que el juez obtenga convicción.

Afirma, si bien en doctrina se reconoce que el principio regulador de la carga de prueba debe estudiarse con atención a los principios de continuidad, normalidad, dificultad y colaboración o lealtad, y a la proximidad de la parte con las fuentes de prueba; en ausencia de probanzas sí influye la regla tripartita del precepto 317 del CPC. Según la teoría de la carga dinámica, continúa, ha de valorarse quién se encontraba en mejores condiciones para acreditar el hecho controvertido, y las razones por las que, quien tenía la carga, no la allegó. En el CPCA, manifiesta, el juez es el llamado a determinar la verdad real de los hechos, en este contexto “la carga de la prueba la tiene el propio juez”. La inversión de la carga de la prueba violentó la funcionalidad y propósito de la audiencia preliminar, pues si se va a revertir, en esa audiencia el juez debe advertirlo. Fue hasta la sentencia, advierte, que el Tribunal invirtió la carga de la prueba contrariando lo resuelto en la audiencia preliminar.

De conocer esto desde la audiencia preliminar “quizás habría aportado otra prueba, incluso cambiado la estrategia de defensa y probatoria”, de manera que se violentó el debido proceso, el derecho de defensa y la estrategia de defensa (punto 2.1. del recurso de IISA). Bajo el titulo “2.9. Inversión de la carga de la prueba y la prueba diabólica”. Reitera lo establecido por el mandato 317 del CPC y que el CPCA no tiene regulación al respecto. Cita una aparente sentencia de esta Sala que no identifica. Dice, “Tal y como se indicó y demostró en la Sección 2.1 de este recurso en relación con la carga probatoria, mi representada cumplió en forma amplia y generosa en la producción de la prueba (…)” y de seguido reproduce en forma parcial, en lo que denomina “conclusiones más importantes de las declaraciones de los testigos”, y por temas, las deposiciones de Nombre223268 , Nombre110793 , Nombre24687 , Nombre223548 , Nombre223545 , Nombre22026 , Nombre223549 , Nombre223547 y Nombre223550 .

Así, asevera, por medio de expertos en cada campo demostró que lo afirmado por los actores eran especulaciones contrarias a las consideraciones de profesionales, lo que también se extrae de la documental, en concreto del EsIA y su anexo, el documento “Evaluación Ambiental de los Cambios al Proyecto” y el Estudio de Factibilidad Técnico Económico. Exhibe un cuadro de las probanzas ofrecidas en la contestación de la demanda de Nombre223267 según los alegatos de las actoras en sus demandas. Así, observa, es claro que aun cuando Nombre223267 no tenía que demostrar, pues la carga no le correspondía, produjo abundante prueba para acreditar que las afirmaciones de las actoras no eran ciertas. Así, si bien la inversión de la carga de prueba era improcedente, y por lo tanto violatoria del debido proceso, lo cierto es que “produjo abundante prueba (…) para demostrar que tales afirmaciones no eran ciertas” (punto 2.9. del recurso).

Identificado como “2.10. Imposibilidad de demostrar un hecho negativo e imposibilidad de invertir la carga de la prueba”, alega Nombre223267 que no obstante fue diligente en su deber probatorio, el Tribunal pretendió que demostrara un hecho imposible: que una obra de ingeniería no generara un posible daño al ambiente, cuando correspondía a los actores demostrar sus afirmaciones. La imposibilidad, asegura, radica que tocaba a las partes actoras demostrar su dicho, En todo caso, prosigue, había abundante prueba que lo refutaba. Invertir la carga de la prueba cunado no corresponde, como en este caso, infringiendo el artículo 317 del CPC ocasiona una “prueba auténticamente diabólica por imposible”. En suma, expone, en la especie:

  • 1)no se podía invertir la carga,
  • 2)no había nada imposible de probar para la parte actora, y
  • 3)habían probanzas que negaban las afirmaciones de la parte actora. Concluye, no existió motivo para invertir la carga de la prueba, y no aplicaba la regla, reconocida jurisprudencialmente, de la inversión. Menciona los fallos n.° 503-2010 y 212-2008 de esta Sala. La inversión de la carga probatoria produjo trasgresión “al debido proceso, principio de inocencia y carga probatoria”. Asimismo, alega quebranto al principio de igualdad de armas que, describe, es fundamental para el contradictorio, y que consiste en reconocer los mismos medios de ataque y defensa, idénticas posibilidades y cargas de prueba y de impugnación. Está consagrado, arguye, en el mandato 98 inciso 2) del CPC. Este principio, acusa, se infringió en este proceso al disponerse en la sentencia una inversión en la carga de prueba, y al establecerse que la dinámica del sistema oral hace razonable y lógico que, durante los interrogatorios, las partes no se apeguen, en sentido estricto, a la formulación de sus hechos, pues el límite lo definen las pretensiones. Finaliza, la parcialidad del Tribunal y la introducción de hechos y alegatos nuevos, colocó a Nombre223267 en una posición desigual, e implica por ende, la nulidad de la sentencia (punto 7.2)

XX.En primer término, conviene precisar, que en materia ambiental se produce una inversión en la carga de la prueba, por disposición expresa del cardinal 109 de la Ley de Biodiversidad, el cual, a la letra establece: “La carga de la prueba, de la ausencia de contaminación, degradación o afectación no permitidas, corresponderá a quien solicite la aprobación, el permiso o acceso a la biodiversidad o a quien se le acuse de haber ocasionado daño ambiental.” De ahí que no sea de recibo el argumento en el sentido de que debió advertirse esta inversión desde la audiencia preliminar, por cuanto es claro que su aplicación deriva del propio texto legal, y no de una decisión del Tribunal. En todo caso, se observa que la recurrente, no puntualiza en que consistió el perjuicio que alega, sino que se limitó a sostener, que quizá, de habérsele prevenido, habría variado la estrategia de defensa. Adicionalmente, afirma Nombre223267 que aportó las probanzas necesarias a fin de desvirtuar los alegatos de la parte actora, de lo que resulta, no se le ha irrogado perjuicio alguno a esa compañía.

Por último, es menester señalar, que Nombre223267 no explica en qué consiste la violación de las normas constitucionales que menciona, ni siquiera identifica cuales artículos de la LOPJ y del CPCA han sido quebrantados, por lo tanto, no puede emitirse pronunciamiento. Igual ocurre en cuanto refiere la demostración de la falsedad o imprecisión de las afirmaciones de la actora. Se trata de un reclamo por quebranto indirecto de ley. No obstante, resulta informal, pues omitió señalar las normas de fondo conculcadas. Por otra parte, lo relativo a la duración de las declaraciones de los testigos y los temas a los que se refirieron, así como el tiempo de las conclusiones, no tiene relación con el cargo. También se advierte que la frase en que se indica que de haber conocido la inversión desde la audiencia preliminar, es insuficiente para fundar un motivo procesal como este, pues no precisa qué probanzas habría aportado, cómo eso habría cambiado la decisión final.

Por otro lado, en lo relativo al punto “2.9. Inversión de la carga de la prueba y la prueba diabólica” se denota que, aun cuando se titula como un reclamo por inversión de la carga de la prueba, el meollo de lo recriminado es la ponderación de las probanzas, y en ese entendido, se extraña un alegato por desobediencia a normas sustantivas, siendo este lo propio de un vicio por desatención indirecta de la ley. De esta manera, no puede esta Cámara valorar todos elementos de juicio que señala la recurrente y concluir una infracción que no se identifica. En consecuencia, se impone el rechazo del presente motivo de disconformidad. Conviene señalar por último, que: a) el argumento tocante a los hechos nuevos introducidos por el Tribunal, será objeto de análisis más adelante; b) el aserto del recurrente de que los juzgadores incorporaron “[…] alegatos nuevos de hecho y de derecho sin cumplir con el debido proceso […]” resulta impreciso, pues omite la determinación de cuáles son esos supuestos “alegatos nuevos”; es decir, representa un argumento sin ningún tipo de sustento; por ende, de conformidad con el artículo 139 inciso 3 del CPCA, se impone su rechazo; y c) que no se verifica la violación aducida por cuanto no hubo –según se analizó supra- parcialidad de los jueces.

También en lo que respecta a la afirmación de que durante los interrogatorios, las partes deben apegarse a los hechos que formularon, es menester agregar que, aun cuando no está referido a la inversión de la carga de la prueba, en virtud del principio de verdad real, el interrogatorio de las partes y el de los juzgadores no necesariamente ha de ceñirse a las circunstancias fácticas expresadas en las demandadas y las contestaciones, pues, se insiste, por la dinámica propia de este tipo de procesos y de la prueba misma, pueden surgir aspectos trascendentales para el pronunciamiento final durante su recepción. De esta suerte, se reitera, deberá desestimarse el cargo.

XXI.Como segunda indefensión expone en el “2.3. Alegato permanente del interés público”, arguye, en este caso, en resolución del 19 de noviembre de 2008 el juez tramitador solicitó dar trámite preferente por la alegada violación a las disposiciones 50 y 89 de la Constitución Política. La sección sexta del Tribunal resolvió no conceder el trámite preferente en razón de que, en su parecer, no reunía las condiciones especiales que la Ley exige. A pesar de lo anterior, el Tribunal de juicio “insistió durante todo el proceso en declarar el mismo(sic) de interés público, y con base en ello, fundamentar sus posiciones y decisiones”. De lo cual brinda como ejemplos: 1) dos transcripciones de lo resuelto por el Tribunal sobre objeciones del Estado y de IISA, sin indicar la fecha y hora en que produjeron; 2) que al resolver la solicitud del coadyuvante activo sobre la incorporación de la prueba para mejor proveer relativa al camino público, decidió el Tribunal de forma oficiosa declarar un hecho nuevo, y reproduce las manifestaciones del Tribunal al pronunciarse sobre la revocatoria establecida por la parte demandada. Así, dice, sin mediar declaratoria de interés público por parte del competente, con desobediencia del canon 60.1 del CPCA, se declaró el proceso de interés público y se quebrantó los derechos de Nombre223267 (punto 2.3. del recurso)

XXII.En lo tocante a esta disconformidad, es menester aclarar, en primer término, que el cuestionamiento sobre el tema del camino público será analizado más adelante –considerandos XLV y XLVII-, por lo que se omite pronunciamiento en este apartado. En segundo lugar, conforme al canon 60.1 del CPCA, la declaratoria de trámite preferente procede cuando el tribunal de juicio estime que el asunto reviste urgencia o necesidad o es de gran trascendencia para el interés público. Se trata de una facultad de ese órgano ante estos supuestos, y por tanto, no existe un derecho de las partes a que así se decrete. Su fin es imprimir celeridad al proceso, de manera que una vez declarado, de existir pruebas por practicar, se celebra con prioridad en la agenda del Despacho una única audiencia, en donde se unifican los extremos a conocerse en la audiencia preliminar y en la del debate. La inexistencia de elementos de convicción por recibir obliga a prescindir de dicha audiencia única.

La sentencia deberá dictarse dentro del plazo de cinco días hábiles a partir del día siguiente a la declaratoria, o bien desde la celebración de la audiencia. En otro ángulo, debe advertirse que la no declaratoria de esta condición (trámite preferente) no implica la inexistencia de un interés público en el conflicto. Ha de tenerse en cuenta que tratándose de procesos contenciosos administrativos, como el presente, siempre subyace, aún más cuando se cuestiona la validez de la conducta administrativa (artículo 113 de la LGAP). Por lo tanto, no incurrió en yerro alguno el Tribunal cuando, al pronunciarse respecto del hecho nuevo alegado por el coadyuvante activo y avalado por los actores, en relación con el camino público, señaló: “[…]Tampoco el Tribunal va a permitir que se cuestione la posibilidad, porque aun cuando esto se entiende que es de parte, una gestión de parte, tampoco el Tribunal va a permitir que se cuestione su capacidad o posibilidad, de oficio, de resolver o atender temas que pueden ser de interés público y en esto sí quiero ser enfático, porque no es un tema novedoso.

Un Tribunal Contencioso Administrativo, a diferencia de un Tribunal Civil, no analiza únicamente intereses privados que se contraponen. Un Tribunal Contencioso Administrativo, un juez contencioso administrativo, es un contralor de la función administrativa, constitucionalmente así establecido, y corresponde a un Tribunal Contencioso Administrativo, a la vista que eventualmente, y sin prejuzgar sobre el fondo, por supuesto, ve temas de interés público, pronunciarse sobre los mismos, y tan es así que no es nada novedoso, que recordemos que la Ley Reguladora de la Jurisdicción Contencioso Administrativa preveía, en ciertos supuestos, la audiencia del artículo 24, para que el juez permitiera a las partes, si apreciaba de oficio algunas circunstancias, que podían tener relación con el interés público, que se manifestaran sobre el particular y, tan es así, que incluso este Tribunal y sus funcionarios podrían tener responsabilidad de omitir tomar en cuenta el tema de interés público, y podemos verlo a través del CPCA, una serie de normas que evidencian tal posibilidad, no es casualidad que el artículo 90 o el 95 que permite ajustes en todo momento de pretensiones, de fundamentos de derecho o, incluso el 122 […].

Pretender limitar al juez contencioso a lo que le ruegan las partes, o al principio dispositivo, no está en su correcta dimensión. El Tribunal no presenta la acción de don Bernal o de Nombre223537 , hay una demanda y, en virtud del principio procesal de oficio, el Tribunal, conforme al CPCA tramita el proceso, pero si advierte la circunstancia que tenga que ver con el interés público, debe actuar. En este caso el 68 […] y eso fue lo que hizo el Tribunal.” Asimismo, es un acierto el que haya señalado, en esa misma oportunidad, que: “[…] el juez contencioso es un contralor de la legalidad. Por eso, si tiene conocimiento de que se pone en peligro un bien de dominio público tiene la responsabilidad de conocerlo, aunque las partes no lo soliciten expresamente. Porque de lo contrario incurriría en responsabilidad […]” (véase archivo del video de la audiencia celebrada el 22 de octubre a las 19:13:05 y 19:47:27).

Nombre14412, habrá de rechazarse el cargo, pues el Tribunal no incurrió en error o arbitrariedad alguna al motivar sus decisiones durante el desarrollo del debate en el aludido interés, ya que, como se dijo, el norte del proceso es la averiguación de la verdad real, y es su obligación tener presente siempre ese interés que subyace en todo proceso contencioso administrativo, en donde se tutelan las situaciones jurídicas de toda persona, se garantiza o reestablece la legalidad de la conducta de la Administración Pública y se resuelve sobre los distintos aspectos de la relación jurídico administrativa (canon 1 del CPCA), con tal amplitud que incluso pueden examinarse conductas o relaciones que, si bien están regidas por el Derecho Público, provienen o participan sólo sujetos de derecho privado (precepto 2.e ibídem, ver en este sentido la sentencia de esta Sala, n.° 839-F-SI-2009 de las 10 horas 10 minutos del 13 de agosto de 2009).

XXIII.En tercer lugar, como indefensión recrimina falta de audiencia sobre hechos nuevos. Empieza indicando que la verdad real no significa que el Tribunal puede anular por cualquier motivo; que el principio inquisitivo tiene límites, entre ellos el derecho de defensa, la transparencia y la equidad; el artículo 95 CPCA no permite se introduzca informalmente un tema con manifestaciones de los testigos. Remite al apartado “2.2. Extralimitación del principio de verdad real y uso excesivo de poderes para la averiguación de la verdad real” para afirmar que en lo relativo a los hechos en ese punto mencionados (a saber,

  • 1)supuesto error en la identificación de las especies de árboles,
  • 2)supuesta violación al límite de la profundidad de la extracción,
  • 3)intención de construir la laguna de relaves sobre el camino público, y
  • 4)falta de visado), el Tribunal no otorgó a Nombre223267 la audiencia del precepto citado. Cita la sentencia 10-F-1999 de esta Sala. Es deber del juez, razona, fallar sobre los hechos controvertidos y alegatos formulados por las partes en las demandas y en la contestación. La incongruencia, expone, puede alegarse respecto de los temas y fundamentos de derecho novedoso, aunque no se hubieren modificado las pretensiones; es decir, la congruencia del fallo no solo la definen las pretensiones, sino la imposibilidad de que el Tribunal introduzca temas nuevos y razones de derecho (punto 2.4. del recurso). Continúa, en la sentencia recurrida, se reconoció que la falta de visado por parte del Colegio de Ingenieros Químicos y la ausencia de firma de un profesional en los planos, constituían hechos nuevos, ante lo cual se incumplió con el debido proceso. Destaca, en el fallo se señaló que fue planteado durante la audiencia preliminar, pero no incluido como hecho; aún así, se entendió innecesario otorgar la audiencia de tres días del artículo 68.3 del CPCA. A juicio del Tribunal, dice, las partes tenían conocimiento de esa problemática y no se les ocasionó perjuicio en tanto pudieron realizar el interrogatorio al ingeniero químico Nombre22216 . Discrepa con esa determinación. En su parecer, el principio de verdad real, previsto en los cánones 82.1, 85.1 y 93.3 del CPCA, fue infringido por el Tribunal. Según el precepto 68.1 del CPCA, asevera, los hechos nuevos que se introduzcan al proceso deben surgir con posterioridad a la contestación de la demanda, y deben tener influencia en la pretensión invocada; en ese caso, ordena el mandato, se oirá a las partes por tres días. El artículo 46 incisos 2 y 3 ibídem, enuncia, establece cómo proceder si se introducen antes de la audiencia preliminar. En la sentencia, reitera, se califican como “nuevos” dos hechos: el incumplimiento del visado por parte del Colegio de Ingenieros Químicos y la falta de firma de un profesional en los planos, sobre los que el propio Tribunal reconoció que pese a ser conocidos antes del juicio, no hubo pronunciamiento sobre su admisión o no. Si en la audiencia preliminar no se dio la audiencia sobre ese “hecho nuevo”, al inicio del debate sí debió darse. Y no lo hizo el Tribunal, pese a que es un hecho fundamental para acoger la demanda, pues se anulan dos resoluciones de Nombre223541 con base en la ausencia de visado y de la firma de un profesional. Todo lo anterior violenta el debido proceso y la falta de motivación. Además, alega, esa circunstancia fáctica conllevó a que se ampliase la pretensión, pues ésta no aparecía en los supuestos vicios esgrimidos. En ese tanto, asegura, el canon 46 apartados 2 y 3 obliga a dar traslado por 10 días hábiles. Cita la resolución n.° 4125-1994 de la Sala Constitucional. Insiste, en que no podía el Tribunal invertir la carga de la prueba en cuanto a esta falta de visado y firma (punto 2.6. el recurso de Nombre223267).

XXIV.La Sala difiere de los argumentos del casacionista por las razones que se dirán. En el considerando primero de la sentencia recurrida, el Tribunal manifestó las razones por las que admitió ese hecho nuevo: “[…] conviene tener presente que lo relativo a los planos y diagramas de flujo, fue discutido al iniciarse el juicio, durante la fase de saneamiento. Cabe recordar que el tema fue planteado durante la audiencia preliminar, pero durante la misma no se resolvió la inclusión de ese hecho, razón por la cual fue necesario tratarlo a la hora de sanear las actuaciones. Así las cosas, las partes tenían conocimiento de la problemática relativa al visado del Colegio de Ingenieros Químicos desde que se celebró la audiencia preliminar, por lo que no resultaba necesario otorgar, en juicio, la audiencia por tres días a la que hace referencia el inciso 3) del artículo 68 del Código Procesal Contencioso Administrativo.

Y es necesario hacer ver que ello no ha causado ningún perjuicio a las partes, ni ha menoscabado su derecho a defensa, pues todos estuvieron en posibilidad de realizar, y efectivamente realizaron, el interrogatorio respectivo al testigo-perito que compareció sobre este tema: el ingeniero químico Nombre22216 . Además, el respeto del debido proceso, en cuanto a este tema, se ve realzado por el hecho de que Industrias Infinito aportó un juego de planos firmados por un ingeniero químico, visados por el Colegio de Ingenieros Químicos y se refirió a ellos durante las conclusiones, lo cual pone de manifiesto no sólo la suficiente concreción del hecho nuevo, sino también el pleno ejercicio del derecho de defensa en cuanto al mismo. […]” Examinados los archivos de video de la audiencia preliminar y del debate (celebrados el 14 de setiembre y el 4 de octubre de 2010, respectivamente), esta Cámara encuentra que, en efecto –tal y como se expuso en la sentencia impugnada-, en la primera, aun cuando el juez tramitador admitió el testimonio de Nombre22216 para referirse al hecho nuevo de comentario, que fue incorporado en el escrito presentado por Nombre223384 el 15 de junio del mismo año (folios 1429 a 1433), omitió pronunciarse sobre la admisión de la circunstancia fáctica contenida en ese libelo.

Ello obligó al Tribunal, en la etapa de saneamiento del debate y de manera oficiosa –luego de que las partes manifestaron no encontrar aspectos que corregir-, solicitar a la representación de Nombre223384 aclarar lo relativo a ese hecho nuevo (archivo de video del 4 de octubre de 2010, 11:27:30); a lo que el licenciado Bernal Gamboa señaló: “[…] básicamente estos hechos nuevos son una carta que trasciende aquel momento, sobre uno de los requisitos que debían llevar los planos presentados a Nombre223541 en el primer EsIA, esa carta que en ese momento trasciende esa información, lo que se establece es que faltaban unos requisitos del Colegio de Ingenieros Químicos, y por ende, incluso el Juez Tramitador solicita al Colegio de Ingenieros Químicos si, en efecto, existe algún vicio en el procedimiento ante ese Colegio. El Colegio igualmente contestó el oficio, es por eso que se pide la declaración de don Nombre22216 , que es un ingeniero químico especialista en el tema precisamente de los planos; y dado que fue una circunstancia nueva que aparece en ese momento del proceso que se incorpora de esa manera […]”.

El juez Eduardo González le requirió precisar si está aludiendo a hechos o prueba nueva, por lo que aquel profesional agregó: “[…] básicamente son ambas, porque el Colegio de Ingenieros emite el documento en el sentido de que, en efecto, los planos no pasaron por el Colegio de Ingenieros Químicos, ese es un hecho nuevo; la prueba nueva son los documentos que ahí se aportan y el testigo, dado ese hecho nuevo que apareció en el camino.” Luego, se concedió audiencia a todas las partes. En lo que interesa, se transcribe lo manifestado por los apoderados de los demandados. El procurador Mauricio Castro afirmó: “La nota refiere que se requería de un visado de esos planos, el Estado lo que quiere hacer ver es que las conductas objeto de impugnación en este caso cumplieron los requisitos para su otorgamiento, y en el alegato de conclusiones y evacuada la prueba, vamos a exponer por qué razones estos visados, de manera tal que se trata de un hecho nuevo, y frente a este hecho nuevo, lo que hacemos es invocar la excepción de falta de derecho, toda vez que las conductas cumplieron los requisitos necesarios para su otorgamiento.

Quisiera hacer la observación, y tomar nota de las palabras del presidente del Tribunal, sobre la posibilidad de que cuando estemos interrogando a los testigos, y toda vez que los distinguidos colegas de la parte actora ofrecieron, tengo entendido, a un ingeniero químico que va a referirse a estos temas, la posibilidad de si en el transcurso del proceso surge alguna documentación relacionada con este tema que cumpla con las reglas del artículo 50, y como lo indicaba el Tribunal, toda vez que nos rige el principio de verdad real, pues que tengamos la oportunidad, más que se trata de un hecho nuevo, de debatir con amplitud, con pruebas atinentes al tema, toda vez que estamos evacuando la audiencia hoy, pero pudiera haber alguna documentación relacionada con esto que pudiéramos traer a conocimiento del Tribunal y siempre que cumpla con el tamiz de admisibilidad pertinente. De esta forma doy por evacuada la audiencia que me han trasladado”; y aclaró –ante la pregunta del presidente del Tribunal- que se referiría al hecho en la audiencia de recepción de prueba y conclusiones, puntualizando que era de su conocimiento, pero que en lo que eventualmente se pudiese discutir a partir de él, lo refutaría con la prueba que se recibiría.

Por su parte, el apoderado del Sinac, licenciado Óscar Romero Aguilar, expresó: “Al igual que expuso la Procuraduría General, nosotros también, en cuanto al hecho, por los mismos argumentos que expuso, y además que no es un hecho de mi representado, oponemos la excepción de falta de derecho. Igual, que quede, que sea un hecho que quede sujeto a prueba en el contradictorio.” El licenciado Nombre56978 , en representación de Industrias Infinito, indicó: “Tal y como lo mencionan los anteriores representantes de las partes demandadas, para efectos nuestros estos son hechos nuevos sobre los cuales no nos habíamos podido referir anteriormente, pero aprovechando la audiencia, procedemos a responder en este acto, rechazándolos en forma total, y oponiendo en contra de ellos la excepción de falta de derecho, solicitando a este Tribunal, si nos permite en el transcurso del debate, incorporar la prueba que consideremos oportuna con el fin de refutarlos, y en conclusiones de igual forma poder exponer nuestros argumentos en relación con ellos.” Por último, el apoderado de Asocrucitas, don José Manuel Echandi dijo: “[…] de igual forma presentamos la excepción de falta de derecho, por no ser requisitos necesarios en el momento en que se hizo el trámite.” Al respecto, el Tribunal se pronunció de la siguiente manera: “[…] hemos escuchado lo que indicaron las partes respecto a estos hechos nuevos, ya se han manifestado; eventualmente ustedes se pronunciarán al respecto en la etapa de conclusiones y sobre el devenir del debate vamos a poder, a través de la prueba testimonial pericial, analizar esos puntos, sobre todo, porque hay un testigo perito que fue admitido para ese tema en particular.

Recordemos que la regla, según se explicó, es que la prueba para mejor proveer en el alegato de apertura, como se les indicó, deberían tener ustedes preparadas las pruebas en ese momento procesal, si por alguna razón excepcional, y eso queda a criterio del Tribunal, hay necesidad de revisar una prueba en el transcurso del debate, por circunstancias especiales, pero ahí las valoraremos, y determinará su procedencia o no, no es, no debe haber preocupación en los litigantes sobre ese aspecto, la verdad real es lo que a nosotros nos interesa, y en esa medida, el Tribunal determina qué prueba le va a ser útil para esos efectos; pero recordemos que la regla es que en el alegato de apertura la prueba para mejor proveer si la tenemos, porque después no vamos a venir en la etapa de conclusiones a traer una prueba sorpresiva, y no se trata de eso, entendiendo que son circunstancias excepcionales las que ameritarían la otra forma, de admitir alguna en el transcurso del debate. […]”.

Así las cosas, se determina con claridad que las partes tuvieron conocimiento oportuno del hecho nuevo desde la audiencia preliminar. Además, que en la fase de juicio el Tribunal concedió audiencia a todas las partes para que se refirieran, lo cual en efecto hicieron, dando por agotado ese derecho y sin que ninguna manifestara disconformidad en torno a su admisibilidad o a la falta de un plazo mayor para pronunciarse; todo lo contrario, alegaron la defensa de falta de derecho y explicitaron que combatirían el hecho con el ofrecimiento eventual de nuevos elementos de juicio y en las conclusiones. Por último, en cuanto a lo alegado respecto del error en la identificación de las especies arbóreas, el límite de profundidad de la extracción, el camino público y la falta de visado, son afirmaciones que no revisten del carácter de cargo autónomo, pues remite a lo argumentado en otro acápite del recurso.

En ese tanto, por no esgrimirse como vicio, esta Sala omite pronunciamiento. Lo alegado en relación a una supuesta infracción a la congruencia, se analizará más adelante. En síntesis, por lo dicho con anterioridad, conforme al canon 137.2 del CPCA, se impone desestimar el presente agravio.

XXV.Como cuarta indefensión, invoca Nombre223267 que la credibilidad de una testimonial pende de la existencia del interés particular que tenga el sujeto en el caso. Si bien, continúan, el sistema de tachas fue eliminado, con base en la sana crítica el juez debe valorar las declaraciones de aquéllos, tomando en cuenta, entre otros factores, su interés en el asunto. La única manera que la contraparte tiene para determinar el interés directo o indirecto de un testigo, informan, es mediante preguntas para demostrar su parcialidad. Refiere el texto de los cánones 83.2 y 107 del CPCA, 357.4 del CPC y 211 del CPP. En el asunto de estudio, describe, se conocía el activismo contra el proyecto por parte de los declarantes ofrecidos por los actores. Por esa razón, detallan, el interrogatorio de Nombre223267 estaba dirigido inicialmente a demostrar el interés directo. Así, al señor Nombre223266 se le cuestionó para acreditar su interés en el tema, igualmente con la señora Nombre223551 (ambos que transcribe).

Menciona también a los deponentes Nombre223552 , Nombre223553 y Nombre143005 . Sin embargo, enuncia, el Tribunal le impidió profundizar en temas que tenían como objetivo demostrar ese interés. Reitera, las personas recién mencionadas tenían interés directo contra el proyecto, al punto que, estiman, forman parte del grupo denominado “Llamado Urgente por el País”, cuyo objetivo es impedir que el proyecto de Nombre223267 se desarrolle (sitio de Internet llamadourgenteporelpais.blogspot.com). De ahí que, concluyen, en aplicación del principio de la sana crítica, no podía considerarse esa prueba como válida para determinar el elenco fáctico (punto 2.12. de la impugnación).

XXVI.El meollo de lo alegado por la recurrente, en cuanto refiere desaplicación de la sana crítica, es propio del ejercicio valorativo de las probanzas. Es decir, estriba en la indebida valoración de la prueba testimonial ofrecida por la parte actora, por tratarse de personas, que a su juicio, tenían un activismo en contra del Proyecto, lo que en su criterio implicaba, su parcialidad a favor de la parte actora. Expuesto en estos términos, este vicio pese haberse calificado como de naturaleza procesal, es de orden sustantivo; en concreto, por violación indirecta de ley. Por esa razón, resulta informal, pues se omitió indicar las normas de fondo eventualmente conculcadas. Nótese además, que si bien se le identifica como una indefensión, y a pesar de que trascribe parcialmente dos testimonios, no explica en qué consiste aquella, sino que nuevamente remite a la violación de la sana crítica, o al valor que debería otorgársele a dicha prueba, reclamo que se insiste, es de carácter sustantivo.

XXVII.Industrias Infinito arguye una quinta indefensión por habérsele denegado la solicitud de sustitución del testigo Nombre223554 . Apunta, el tema del dique de la laguna de relaves no fue establecido como hecho en las demandas, sino que surgió de las declaraciones de los testigos de las actoras, señores Nombre223551 y Nombre143005 . Por esta razón, continúa, Nombre223267 solicitó, sin éxito, sustituir al primer testigo mencionado por la señora Nombre223555 , quien realizó los estudios técnicos sobre el dique. Esa propuesta, explica, no pretendía incluir un nuevo testigo, sino cambiar uno por otro más calificado debido a su especialidad y por cuanto era quien había realizado los análisis técnicos en el Proyecto. Transcribe los mandatos 82.1, 94.3 y 110.1 del CPCA, a la luz de los cuales, dice, el cambio mencionado lejos de perjudicar, hubiese contribuido con el esclarecimiento de la verdad de los hechos. Reproduce el razonamiento del Tribunal para rechazar esa solicitud de cambio, y lo califica de contradictorio respecto del consignado en la sentencia (y que también copia). En síntesis arguye, la sustitución habría contribuido a la búsqueda de la verdad real (punto 2.14. del recurso de IISA)

XXVIII.Revisado el archivo de video del debate, se tiene que si bien la representación de Nombre223267 presentó el recurso correspondiente, se observa también que a las 17:54:26 horas el abogado Artavia, de manera expresa, desistió del testimonio de don Nombre223554 , y que ninguna de las otras partes se opuso; por ende, el cargo carece de interés actual, y se impone su rechazo. Así, se constata que el 12 de octubre de 2010, al ser las 12:39:36 horas, el licenciado Artavia Barrantes peticionó sustituir al testigo Nombre223554 . El Tribunal dispuso en un inicio: “[…] lamentablemente no es un tema que podamos resolver ahorita, porque todo depende de estas situaciones, no sabemos si llega o no doña Nombre22026. De igual forma, si por alguna cosa, le tenemos que decir que no podemos recibir su testimonio, le giramos citación directamente, y si no lo mandamos a traer, […] pero no se va resolver el tema de la sustitución de don Nombre223554 en este momento porque no sabemos cuándo va a venir, y el planteamiento era por las horas y días, porque él tenía ciertas ocupaciones, entonces no lo vamos a resolver, en presencia del Tribunal le decimos, lo recibimos ese día, y si no viene lo mandamos a traer.” (14:51:48).

Más tarde, al ser las 15:18:20 horas, aquel litigante manifestó que la sustitución se había planteado: “[…]un poco por la dificultad del testigo, pero en segundo lugar […] por la introducción del hecho nuevo, pues la señora Nombre223555 se va referir a dos temas que se han introducido como temas nuevos y ante un elemento sorpresivo, nuevo, introducido durante la introducción de la prueba, me refiero al dique de la represa y al efecto de los elementos químicos; de manera que solicito al Tribunal reconsidere la decisión, basado ahora en el tema de además de la dificultad e imposibilidad de asistir ese día, por la razón que ahora exponemos. […]”; luego ante el cuestionamiento del presidente del Tribunal respecto del motivo del reemplazo, añadió: “Sí, son dos razones, por esa, y porque esta testigo es más [sic] idónea de acuerdo con la estrategia de la defensa para referirse a los hechos nuevos; y por otro lado, prueba nueva que en el proceso ha surgido, y no siendo un tema en nuestra opinión debatido previamente, específicamente el tema en el dique o presa mencionado […]”.

Ante esto, el Tribunal entendió establecido un recurso de revocatoria, que resolvió: “Se mantiene lo resuelto, por lo siguiente: primero, aclarar no hay una introducción de hechos nuevos por el Tribunal, lo que es una apreciación absolutamente incorrecta, los hechos nuevos no los introdujo el Tribunal, los introdujo la parte actora, y para eso hay un proceso, un procedimiento, y eso fue discutido en la audiencia preliminar, si usted observa la minuta, ya fue discutido ahí, en ese momento, se les solicitó a las partes la prueba sobre esos nuevos hechos, fue admitido en la audiencia preliminar, como a través del documento que cada una de las partes le hicieron llegar al juez tramitador, esos son los únicos hechos nuevos que fueron admitidos en este asunto, esa una discusión precluida, que el primer día del debate el Tribunal, en la etapa del saneamiento, por aquello, por considerar un tema de saneamiento, de derecho de defensa, dio audiencia a todas las partes, no se opusieron, no dijeron nada, en su momento opusieron la excepción de falta de derecho, recuerdo, sobre ese tema, y dijeron que se iban a referir en su momento a través de la prueba y en conclusiones, así que no hay ninguna introducción de hechos novedosos y eso debe quedar muy claro, porque el Tribunal no ha hecho tal cosa.

Cosa distinta es que por la espontaneidad de las declaraciones de algunos testigos, se haya hecho referencia al tema de los diques, que usted menciona como un hecho novedoso, son manifestaciones espontáneas con ocasión de temas que aquí se discuten, y debemos recordar que aquí se ha discutido que los diques tienen una directa relación con la laguna de relaves, que es lo que se planteó. La misma Nombre223268 explicó que el dique era la forma de crear una represa para generar la laguna de relaves; entonces, tampoco entendemos que se trate de hecho nuevo o novedoso, mucho menos prueba, pues son los mismos testigos, en su criterio técnico, quienes han vertido su opinión, al Tribunal le interesan, sobretodo teniendo en cuenta que son temas discutidos en el proceso. Y, para mayor abundamiento, lo remito a las contestaciones y demandas: se puede observar el hecho 20 de la demanda de don Nombre223537 , plantea el cuadro de las variaciones del proyecto de inicio y las modificaciones, incluye el tema de la laguna de relaves; entonces, el tema de la laguna de relaves no es novedoso; entonces, don Sergio, el Tribunal entiende que las razones que usted plantea para tratar de sustituir a su testigo no son procedentes.

En todo caso, el tema de la distribución de la prueba, con todo y las dificultades que esto implica, lo ordena el Tribunal, el Tribunal lo ordena, y si el testigo no se presenta, el Tribunal lo va a traer, como estamos haciendo con doña Nombre22026 , de eso no le quepa la menor duda. Entonces, primero las razones que dio fue que él tenía compromisos, luego que es más [sic] idóneo para la estrategia de defensa, invocó un derecho de defensa y alegó hechos nuevos; el Tribunal no acepta tales aseveraciones, no hay hechos nuevos, y como le digo, ya en su momento fue un tema discutido, hay una etapa para proponer los testigos, ya fueron admitidos, y esos son los que Industrias Infinito dijo traer a este proceso, y son los que vamos a aceptar, no vamos a aceptar lo que usted esboza, se rechaza la sustitución y tendrá que venir don Nombre223554, salvo que desistan, si no desiste, y si don Nombre223554 no viene, el Tribunal lo va atraer [Juez Eduardo González].

Cabe agregar, primero, que no es comparable la situación de un abogado director, que fue un ejemplo utilizado por la representación del Estado y la de Nombre223537 , con la de un testigo. También se ha hablado del tema de espacios pero son por desistimiento y no de sustitución. Y los argumentos de sustitución, vale reiterar, solo a efecto de ilustrar, que el tema de la laguna de relaves y el dique no son un hecho nuevo, lo remito al tomo primero del expediente judicial, folios 576-577 al contestar la Procuraduría General de la República, expresa, dice que se relaciona con riesgos hipotéticos por la contaminación de acuíferos (párrafo 1), y en el 577, algo de sustitución por “Cyplus”, así que no se puede admitir que es un hecho nuevo. El único hecho fue el que se refirió en la audiencia preliminar, respecto del cual se dio audiencia a las partes al inicio del debate, y respecto del que se discutió lo que tenía que discutirse, no hubo discusión, quien hizo la representación de IISA, en ese momento, era don Nombre56978 , y él no se pronunció, por eso es improcedente [juez David Fallas]. […] el único hecho nuevo que se ha discutido aquí, y sobre el cual se confirió una nueva audiencia para garantizar el derecho de defensa de las partes, en el inicio del debate, fue el del escrito presentado el 15 de junio de 2010 por Nombre223384, a folios 1429-1433, hecho nuevo introducido por la parte, porque es la parte la que introduce el hecho nuevo y no el Tribunal, a quien no le corresponde, sino a las partes.

Este documento fue puesto en conocimiento en la audiencia preliminar, fue puesto en conocimiento con una nueva audiencia a fin de garantizar el derecho de defensa desde el inicio del debate. […] si recordamos a que refiere el hecho nuevo, ese único hecho […] refiere exclusivamente a la discusión sobre el visto bueno y los requisitos, que en principio se alegan debía cumplir la gestión de la empresa respecto del Colegio de Ingenieros Químicos, ese es el hecho nuevo que se ha discutido, y no el asunto de los diques, que es una información que se ha venido discutiendo por parte de las manifestaciones espontáneas de la prueba. Además, cuando se presenta una demanda y se ofrece una contestación, es la prueba precisamente, la recepción y la valoración de ella, es la que permite al Tribunal valorar, y con ello se demuestran las manifestaciones de las partes y sus pretensiones, o bien lo que el Tribunal pueda apreciar en el desarrollo de la misma, y de esas manifestaciones espontáneas y de la recepción de la prueba, es que el Tribunal toma una decisión, porque no podemos, en el momento que se plantea la demanda o la contestación, determinar qué va a decir la prueba, precisamente estamos en un contradictorio […].

Permitir que se introduzca una nueva prueba en este momento para combatir, confrontar o informar al Tribunal sobre manifestaciones que vienen haciendo los mismos testigos, sería incurrir en un desequilibrio procesal, permitírselo a una parte y no a la otra, incluso la normativa es clara en establecer etapas procesales y presupuestos para el ofrecimiento de la prueba [jueza Grace Loaiza]”. Como se observa de lo trascrito, Nombre223267 desistió del testimonio de Nombre223554 , por lo que no puede en casación, reclamar una supuesta denegatoria en ese sentido, pues fue ella quien prescindió de su recepción.

XXIX.Como sexto motivo de indefensión Industrias Infinito presenta disconformidad con el rechazo y admisión “abusiva” de pruebas para mejor resolver. Explica, este instituto (la prueba para mejor resolver) tiene como propósito incorporar elementos no ofrecidos por las partes, o bien, rechazados, declarados inevacuables, inadmisibles o extemporáneos; es una potestad discrecional cuyo fin es auxiliar al juez en la búsqueda de la verdad real. Trascribe los artículos 50.2 del CPCA y 331 del CPC. Manifiesta, en cuanto al tema del dique de la laguna de relaves que era un hecho nuevo, Nombre223267 solicitó la sustitución del testigo Nombre223554 , por la señora Nombre223555 . Transcribe la alegación de Nombre223267 respecto de esa nueva circunstancia y lo resuelto por el Tribunal. Sobre la errónea identificación de las especies remite al apartado 2.1 del propio recurso. Los temas del error en la identificación de las especies de árboles y el dique de la laguna de relaves adquirieron gran relevancia; esto motivó que Nombre223267 en la fase conclusiva ofreciese como prueba para mejor proveer: a) un informe técnico preparado por la ingeniera Nombre223555 , relativo al dique, y b) una carta suscrita por el ingeniero forestal Nombre223556 , Regente del Proyecto, dirigida al ACAHN, en donde se explican aquellos supuestos yerros.

Lo que denegó el Tribunal según reproduce parcialmente. En cuanto al segundo, narra, los juzgadores decidieron no admitirlo porque estimaron era irrelevante, aunque luego tuvieron por demostrado que en el oficio n.° 244-2008-SCH existen defectos constitutivos de desviación de poder. Disiente con el rechazo de esos elementos, en tanto el ofrecimiento no fue para suplir la omisión de aportar la prueba en la etapa correspondiente, sino que obedeció a la introducción de nuevas circunstancias fácticas durante el debate. Dicha decisión del Tribunal, califica, adolece de sustento legal, pues no tenía por fundamento suplir la negligencia de Nombre223267 en aportar prueba, sino dar elementos para esclarecer la verdad real de los hechos que no eran objeto en las demandas. Todo esto, asegura, trasgrede el derecho de defensa y el principio de verdad real (punto 2.13.) En el apartado “2.16. Violación al debido proceso, el equilibrio procesal y la estrategia procesal por prueba para mejor resolver abusiva”, continúa, la prueba para mejor resolver, se produce una vez recibida la ordinaria; tiene como límites el principio de preclusión, la lealtad procesal y la igualdad de las partes.

El de preclusión, aclara, aplica para el sujeto que no ofreció o no evacuó la prueba. La lealtad procesal, asevera, porque el proceso es un debate, en el que las partes deben conocer las armas y estrategia de la contraria. En el presente asunto, explica, Nombre223267 prescindió de las testigos Nombre223542 y Nombre223549 , al estimar que sus manifestaciones eran innecesarias para la defensa. No obstante, expone, el Tribunal decidió ordenar su comparecencia para mejor resolver, y rechazó su recurso de revocatoria contra esa determinación, todo ello a pesar de que aún no era el momento procesal para ordenar ese tipo de probanza. De esta manera, afirma, la convirtió en “prueba para mejor condenar”, ya que fue con base en esas ponencias que se sustentó la nulidad de los actos objeto del proceso. Si bien, el artículo 110.1 del CPCA otorga al juez la facultad de ordenar elementos de convicción con ese carácter, señala, existen límites: el primero, ha de efectuarse cuando el proceso está para dictado de la sentencia (a saber, una vez recibida toda la prueba); el segundo, no puede utilizarse para suplir la negligencia de una de las partes.

Es derecho de los contendientes, reitera, trazar la estrategia de defensa, y los juzgadores no deben cercenarlo, ocasionando –como en este caso- un desequilibrio entre las partes y un irrespeto al deber de imparcialidad. Cita la resolución n.° 203-1999 de esta Sala (punto 2.16. de la impugnación de IISA).

XXX.Desde vieja data, esta Sala ha mantenido el criterio de que la prueba para mejor resolver es una facultad del tribunal y no de las partes; es un instrumento concebido para el órgano juzgador (en este sentido pueden consultarse, entre otras, las sentencias n.° 94 de las 15 horas 45 minutos del 9 de noviembre de 1994; 892 de las 9 horas del 25 de noviembre de 2005; 596 de las 14 horas 55 minutos del 30 de agosto de 2006; 534 de las 10 horas 20 minutos del 27 de julio y 880 de las 8 horas 25 minutos del 14 de diciembre, ambas de 2007). En estos términos, queda a entera decisión de los juzgadores el solicitar algún elemento de convicción o admitir el ofrecimiento de las partes, a fin de obtener claridad sobre los hechos, y de esta manera lograr el objetivo de encontrar la verdad real. Esta facultad es concedida a efectos de “esclarecer puntos de incertidumbre o de duda que puedan surgir luego de ponderar los elementos aportados por los litigantes” (voto 213-F-S1-2008 de las 8 horas 20 minutos del 25 de marzo de 2008, reiterado en el 393-F-S1-2010 de las 10 horas 30 minutos del 18 de marzo de 2010).

Ello supone, en consecuencia, que la decisión de ordenar prueba para mejor resolver implica una valoración del acervo probatorio ya practicado en función del objeto del proceso y la normativa aplicable, conforme a la cual los juzgadores puedan determinar si existe algún aspecto fáctico que requiere ser precisado. Por lo anterior, en tesis de principio, se parte del supuesto de que las partes ya desplegaron la labor demostrativa que les corresponde de acuerdo a la carga probatoria que impone el ordenamiento jurídico. Con base en lo anterior, el canon 110 del CPCA dispone que durante la deliberación, si el Tribunal estima necesario recibir nuevas pruebas o ampliar las incorporadas, podrá disponer la reapertura del debate. Lo anterior, claro está, sin perjuicio de la posibilidad que le asiste a los juzgadores de que, antes de dar por finalizado el debate, consideren que existen aspectos fácticos respecto de los cuales las probanzas resultan insuficientes, generándose una incertidumbre que requiera ser disipada para una adecuada solución del asunto.

Como consecuencia de la directa inmediación al momento de recibir la prueba por parte del órgano decisor, la insuficiencia de los elementos de convicción traídos al proceso es un aspecto que puede ser apreciado desde el desarrollo de dicha etapa procesal, producto del curso que tomen, por ejemplo, las declaraciones periciales y testimoniales (siempre, claro está, que se circunscriban al objeto del debate). Los principios de inmediatez y de celeridad confirman lo expuesto, al evitar tener que reabrir el proceso con la única finalidad de solicitar probanzas cuya pertinencia pueda resultar evidente desde la etapa de juicio, por lo que no resulta admisible el alegato de la parte en cuanto al momento oportuno para adoptar la decisión que se comenta. Ello, conviene insistir, siempre que se respete la finalidad de este instituto, cual es esclarecer las dudas que eventualmente se puedan derivar de la prueba ofrecida por las partes, y no constituir un mecanismo para suplir eventuales deficiencias imputables a estas.

Ahora bien, en el caso concreto, si bien la prueba para mejor resolver fue ordenada en forma concomitante con la recepción de aquellos elementos de convicción de las partes, ello en forma alguna conlleva a un vicio procesal que genere la nulidad de lo actuado o el contenido de la prueba. De igual forma, al constituir prueba del juez, el Tribunal no incurrió en yerro alguno al denegar la que le propuso IISA. Por otra parte, a más de lo anterior, se advierte que el tema del dique de la laguna de relaves constituye un argumento subsidiario de la sentencia impugnada, y el del error en la identificación de las especies de árboles resulta inocuo, ya que, como se verá, la nulidad del acto n.° 244-2008-SCH emitido por el Sinac depende de la invalidez de la concesión minera.

XXXI.Por ultimo, en lo relativo al argumento sobre la denegatoria a la solicitud de sustitución del testigo, estése a lo resuelto en el considerando XXVIII de este fallo. Y en cuanto a la mención a cierta parcialidad del Tribunal, en tanto no se explica, no se estructura como un cargo autónomo; en todo caso, debe atenerse el recurrente a lo dicho en los considerandos del VI al XI. En virtud de lo antes dicho, procederá desestimar el cargo.

XXXII.En un séptimo tema de indefensión, recrimina Nombre223267 “2.17. Limitación al uso de medios audiovisuales en conclusiones y restricción arbitraria del tiempo”. Las conclusiones, indica, son parte de la estrategia de defensa; y se van construyendo durante el proceso. Argumenta, un alegato de conclusiones recapitula los hechos en que las partes fundan sus pretensiones, la prueba aportada, lo que no probó la parte contraria, la subsunción de los hechos a la norma, a la jurisprudencia y a la doctrina. En este caso, relata, en la audiencia del 5 de noviembre, el abogado Federico Sosto requirió el uso de material audiovisual para formular las conclusiones, precisando que eran fotografías, croquis, planos y maquetas, a lo que el Tribunal dispuso que no habría inconveniente. Afirma, a pesar de lo resuelto en esa oportunidad, el día cuando se emitieron las conclusiones, el Tribunal no le permitió el uso de planos o maquetas, ni de otros materiales directamente relacionados con el objeto del proceso, al estimar que era evidente que intentaba introducirlos de manera ilegal al proceso.

Trascribe lo acontecido. Es claro, sostiene, que hay un error conceptual entre la audiencia de conclusiones y la introducción de prueba. En la primera, señala, se puede utilizar, como ayuda para la memoria, apoyo audiovisual, entre otros, imágenes computarizadas, “power point”, así como mapas, croquis, maquetas, elementos naturales como rocas, minerales, sin que ello pueda considerarse prueba. En este caso, nada de lo anterior fue ofrecido como prueba, era para resumir y representar aspectos del proyecto y de la prueba recibida. La denegatoria a estos elementos violentó el debido proceso, cercenó el derecho a exponer argumentos de forma libre, cuyo único límite es la moral y la ética, así como el derecho de defensa pues se “alteró la estrategia de conclusiones, la intención de convicción con elementos más representativos”. En otro orden de ideas, expresa, el Tribunal estableció que cada abogado tendría un día hábil para hacer sus alegaciones, pese a la solicitud de que al menos fuesen dos días.

Este proceder, alega, infringe el debido proceso, ya que, teniendo en cuenta que el asunto fue declarado complejo, que consta de más de 50.000 folios, así como la extensión del debate (más de dos meses de duración), el poco tiempo concedido afectó el derecho de defensa. Resalta que el lapso para formularlas debió ser congruente con las condiciones descritas (punto 2.17. del recurso de Industrias Infinito).

XXXIII.En torno a lo manifestado por la casacionista, debe indicarse que, en la etapa de conclusiones, las partes tienen la oportunidad de exponerle al Tribunal su teoría del caso, haciendo un análisis de las probanzas practicadas a la luz del ordenamiento jurídico. Así, gozan, en principio, de libertad para abordar los temas de su interés en la forma según estimen conveniente; utilizando, incluso, todos aquellos medios tecnológicos que a bien consideren que les sirven de guía para ordenar su relato. Ahora bien, ello no va en detrimento de las potestades de dirección y ordenación del tribunal, quien conforme a la norma 109 del CPCA, tendrá que definir el tiempo en que deberán rendirse. Durante su desarrollo, el órgano juzgador está obligado a garantizar el derecho de defensa de las partes, velando porque no se incorporen, de manera disimulada, elementos de convicción en ausencia del contradictorio, con el consecuente quebranto al debido proceso.

En el presente asunto, se tiene que el 3 de noviembre de 2010, al ser las 18:11:50 horas, el Tribunal estimó razonable y proporcional suspender el debate por el plazo de cuatro días, a fin de que las partes preparasen sus conclusiones atendiendo a la complejidad y el volumen del asunto. Asimismo, determinó que cada sujeto procesal contaría con un día hábil para emitirlas, indicando que, tesis de inicio, el horario sería el siguiente: de las 8:00 a las 9:45 horas, de las 10:00 y hasta 11:45 horas; luego, a partir de las 13:00 hasta las 14:45 y, por último, de las 15:00 a las 16:30 horas. Ante lo dispuesto, ninguna de las partes mostró objeción. En concreto, el doctor Sosto López únicamente manifestó al Tribunal se tomasen en cuenta eventuales incidencias respecto a ese plazo y se modificara el orden expositivo, con el propósito de que su representada fuese la última en hacer uso de la palabra.

Al efecto, el Tribunal aclaró que las partes debían estarse al lapso definido, sin perjuicio de que cualquier circunstancia que se presentase sería valorada en su momento; accedió, ante la anuencia de las partes, al cambio peticionado por ese profesional. De esta suerte, al ser resorte exclusivo del Tribunal, y en tanto no hubo discrepancia de las partes, no resulta de recibo lo argumentado en el agravio de mérito en torno a la definición del plazo para rendir las conclusiones.

XXXIV.En lo relativo a los límites que impuso el Tribunal al empleo de ciertos elementos que el casacionista califica de medios audiovisuales, conviene precisar lo siguiente. El 18 de noviembre de 2010, a las 13:30:00 horas, el apoderado judicial del señor Nombre223537 manifestó disconformidad en relación a una serie de materiales que el representante de Nombre223267 mantenía en la sala de juicio; ante lo cual, el presidente del Tribunal le requirió al mandatario de la empresa que explicase qué pretendía hacer con todo aquello y si las fotografías habían sido admitidas en el proceso. Éste aclaró que se trataban de fotografías y una pantalla para facilitar la visualización al Tribunal. Agregó, no había cianuro, sino muestras de saprolita, carbón activado, cal, núcleos, piedras, una lámina de acero, un garrafón de agua y envases de química que utilizaría para elaborar un experimento, mezclar la tierra con la cal, mostrando así lo que es el proceso de disolución; es decir, para evidenciar lo que los técnicos expresaron durante la recepción de la prueba.

Luego de la discusión que al respecto se suscitó, el Tribunal denegó el uso de esos elementos y de todos aquellos que no estuviesen admitidos y evacuados, por las siguientes razones: “[...] Primero, hay que tener presente que los elementos que usted podría, o que cualquier parte, podría tomar en cuenta para sus conclusiones, tienen que estar, a juicio del Tribunal, directamente relacionados con la prueba que se haya admitido o evacuado [...]; es decir, la idea de la conclusiones va enlazada directamente con esa prueba, enlazar la prueba con los hechos o los argumentos [...] aunque usted nos diga que es saprolita, etcétera, no sabemos qué es ni tenemos forma de saberlo en este momento, no tenemos expertos [...] sería inútil e impertinente esa utilización de esos elementos visuales [...] el Tribunal nunca escuchó de su parte, y de ningún representante de Industrias Infinito, que iban a traer estos materiales, eso no lo sabíamos, ni lo autorizó el Tribunal, tampoco que había fotos que no eran las admitidas o las evacuadas en este proceso, ni tampoco que eran videos no admitidos o no evacuados en este proceso, eso nunca lo escuchamos de su parte, por lo tanto el Tribunal no tenía conocimiento de que esto era lo que íbamos a ver el día de hoy [...] creímos pues, que eso es lo natural y lo usual, que cuando usted se refería a la utilización de pantallas y a la utilización para mostrar videos y fotografías, pues eran aquellas fotografías y videos que ya constan en el expediente [...] en ese marco es que el Tribunal entendió la solicitud suya para traer todos estos elementos que usted califica de ayuda audiovisual. [...] En cuanto a lo de la pantalla, don Álvaro, [...] ahí sí no encontramos ningún tipo de dificultad, obstáculo o improcedencia en su utilización, habida cuenta que nosotros daríamos fe, el Tribunal, de que lo que se está mostrando simultáneamente en esta pantalla detrás nuestro […]” (juez Eduardo González).

Agregó: “[…] aun cuando se les denomine “ayuda audiovisual”, el efecto que va a tener introducirla, si se permitiera la introducción, es el de una prueba, por qué, porque en este momento de conclusiones [...] cualquier material [que se utilice] para enseñar en qué consiste el Proyecto, para reiterar, para demostrar las bondades y viabilidad, para respaldar la tesis de defensa, al final de cuentas, lo que yo utilice para respaldar, para mostrar, es prueba; entonces, aun cuando se mencione como una ayuda audiovisual, en la medida en que no fue introducido antes, para nosotros tiene el significado de prueba [...] la consecuencia que tendríamos en este momento de admitir la utilización de estos elementos, sería tanto como que la empresa lo pueda utilizar, y que los demás no se puedan referir con sus expertos o técnicos o como se le pueda llamar [...] Traducida esa idea de qué es un alegato de bien probado, que está referido siempre a prueba practicada, tenemos que entender que el artículo 109 del Código Procesal Contencioso contempla la posibilidad de conclusiones, por supuesto, aquí todos los intervinientes gozan de la oportunidad de utilizar los medios audiovisuales que necesiten para exponer sus conclusiones de respaldo: audiovisuales, que el “video beam” o todo lo que ustedes requieran, pero lo que no se puede es tomar la etapa de conclusiones para introducir algo que para nosotros es calificado como prueba” (juez David Fallas).

El doctor Sosto López planteó recurso de revocatoria, reiterando que todos los elementos mencionados, así como una maqueta que presentaría más adelante, son medios para facilitar su exposición, mas no probatorios. Dijo, entendió siempre que podía utilizar todo lo que constaba en los expedientes y, por ello, las ayudas que solicitó no estaban referidas a elementos distintos a lo que aquellos legajos contienen. Ante lo cual, el Tribunal mantuvo lo resuelto y reiteró que por ayudas audiovisuales se entendió pantallas, “video beam”, medios tecnológicos. Agregó, si bien la representación de Nombre223267 mencionó las maquetas, lo que autorizó el Tribunal fueron las pruebas de equipo, nunca se admitió el contenido de esos elementos. El que se diga que son para el convencimiento, señaló, denota que se trata de probanzas; su contenido era desconocido para el Tribunal. El proponente, en su momento, no lo quiso dar a conocer, de manera que, una vez enterado sobre ello, no se estiman útiles ni pertinentes.

Con posterioridad, a las 15:58:00 de esa misma fecha, el apoderado de la sociedad demandada ofreció como prueba para mejor resolver dos escritos, copia de los planos visados por el Colegio de Ingenieros Químicos y las fotografías que pretendió utilizar en sus conclusiones. Al día siguiente (19 de noviembre, a las 09:52:00 horas), de previo a que el abogado de Nombre223267 emitiera su alegato final, el Tribunal resolvió dicho ofrecimiento. Dispuso: a) rechazar: a.1) el oficio del 15 de noviembre de 2010, suscrito por el ingeniero Nombre223556 , por cuanto es una simple gestión, un documento privado sin mayor alcance, no es un acto administrativo relevante para el proceso; a.2) el cuestionario técnico preparado por Nombre223555 , por quebranto al debido proceso, ya que, como con anterioridad se había denegado la sustitución de un testigo por esta profesional, ese ofrecimiento lo que pretendía era vulnerar o evadir el contradictorio pues, prácticamente era admitir las preguntas que tenía la parte en fase de conclusiones.

Consideró que no se podía pretender incorporar, por escrito, un interrogatorio que había sido rechazado; b) admitir: b.1) las copias de los planos, en el entendido de que era tesis de la representación de Industrias Infinito que con ello se acreditaba el cumplimiento del requisito de visado del Colegio de Ingenieros Químicos, aspecto que valoraría en sentencia; b.2) las dos fotografías ampliadas que constan en folios 1754 del tomo IV de la solicitud de modificación de medida cautelar y 1666 del expediente de evaluación de los cambios propuestos al Proyecto; rechazando las restantes imágenes aportadas. No hubo oposición de la empresa demandada a esta determinación. A la luz de lo expuesto, esta Sala considera oportuno realizar algunas precisiones en torno a la etapa de conclusiones que se analiza. En primer lugar, y en atención al principio de preclusión de las etapas referidas a la admisibilidad y recepción de los elementos probatorios, en la fase de conclusiones, resulta absolutamente improcedente la incorporación de cualquier tipo de pruebas a efectos de que sean consideradas por los juzgadores para la fijación de los hechos de la sentencia.

Esto escapa del objeto y finalidad que, dentro del diseño del proceso, asumen las conclusiones. En estas, las partes tienen la posibilidad de realizar una exposición sobre sus alegatos, fácticos y jurídicos, su concatenación con el acervo probatorio así como desvirtuar la teoría del caso esbozada por la contraparte. Para tales efectos, los intervinientes pueden acudir a diversos medios de apoyo para su exposición en el entendido de que no se trata de nuevos elementos de prueba (y no pueden ser valorados como tales por los juzgadores). Desde esta perspectiva, si bien las partes pueden hacer referencia visual a distintos elementos probatorios, ello no les limita para buscar mecanismos complementarios a fin de lograr transmitir sus planteamientos, siempre y cuando estos guarden estricta relación con los puntos debatidos durante el proceso. En esta línea, resulta evidente que el juzgador está en la obligación de determinar, caso por caso, en qué supuestos se da una extralimitación, y cuando así lo determine, ejercer sus poderes ordenatorios para evitar cualquier digresión.

Ahora bien, una limitación de este orden no genera, necesariamente, una indefensión. Nótese que el no permitir el uso de los medios que pretendía usar el recurrente, no enerva, en forma alguna, el cumplimiento de la finalidad que se persigue, y que deben procurar las partes, en la etapa de conclusiones. Lo cierto es que lo fundamental es que estas puedan plantear sus alegatos jurídicos y vincular lo acontecido durante el debate con su tesis, lo que no se ve afectado por el no uso de medios complementarios, sean audiovisuales o de cualquier otro tipo. Por ello, al margen de si en el caso concreto los materiales traídos por el Dr. Sosto López debían o no ser considerados como prueba, lo cierto es que no aprecia esta Cámara que la decisión de los juzgadores de no permitir su utilización tuviera incidencia alguna en el fondo, toda vez que la representación legal de la recurrente tuvo oportunidad de exponer, aún sin los medios adicionales, sus argumentos, todo lo cual obliga a rechazar el agravio alegado.

XXXV.Quinto vicio por la forma. La representación de Nombre223267 recrimina inobservancia de las reglas previstas en el CPCA para la deliberación, el plazo de dictado de la sentencia o la redacción del fallo en sus elementos. En primer término, señala en qué consiste la etapa de deliberación y cómo ha de llevarse a cabo. Reproduce parcialmente los votos n.° 1021-2004 de la Sala Tercera, 637-1999 de esta Cámara y 798-1997 de la Sala Constitucional. En el presente asunto, advierte, al finalizarse las conclusiones, el Tribunal declaró el proceso de “tramitación compleja” conforme al canon 111 del CPCA, por lo cual indicó que el dictado de la sentencia se realizaría en el plazo de 15 días hábiles; sin embargo, en esa oportunidad, también señaló que la lectura del por tanto se haría en el plazo de dos días, difiriendo la lectura de la parte considerativa para hacerlo dentro de los 15 días hábiles señalados.

Reclama, en este proceso tan voluminoso, controversial y trascendental, el Tribunal tardó “[…] menos de 48 horas en deliberar, resolverlo y dictar la parte dispositiva […]”. Es, prosigue, una forma prematura de fallarlo en sólo 16 horas hábiles, al poco tiempo de finalizada la etapa de conclusiones. La única explicación posible, destaca, es que, en quebranto “[…] de la regla de la deliberación sus miembros ya habían tomado la decisión, previo o en el curso del juicio […]”, lo que tiene vínculo con la parcialidad que tuvieron los jueces y que recrimina en el primer cargo. La decisión, insiste, se toma hasta que termine el juicio, luego de las conclusiones, pero en este caso, los juzgadores estaban prejuiciados y con una posición personal adversa al proyecto Crucitas, de manera que el fallo estaba adoptado desde antes del debate. Prueba de su complejidad, manifiesta, es que se tardó siete horas en la lectura de la sentencia; por ello, el Tribunal debió reposar sus ideas en el tiempo suficiente, previsto en el canon 111.1 del CPCA, de ahí que la norma resulte conculcada (punto 4.1. del recurso de IISA).

En el apartado “4.3. Sentencia escrita y oralidad, seguridad y transparencia”, expone además, en los procesos orales existen resabios de la escritura como lo son la demanda, la contestación, los recursos extraordinarios y la sentencia. El CPCA, indica, en los artículos 102.1 inciso h) y 111.1 establece que en el acta de la audiencia debe dejarse constancia de la lectura de la sentencia y que ésta deberá notificarse en el plazo máximo de 15 días hábiles, de lo que indirectamente se extrae que debe ser escrita. Además, afirma, el canon 92.5 del mismo cuerpo legal ordena que, al acogerse una defensa previa, la decisión ha de consignarse por escrito; a mayor razón, un asunto tan complejo como éste. Argumenta, la disposición 47 del Reglamento Autónomo que admite el dictado oral contraviene el CPCA y roza con los principios de reserva de ley, legalidad procesal y seguridad jurídica, lo que se agrava en un proceso declarado complejo como éste.

Reitera, en los procesos complejos, la sentencia de fondo no puede ser oral, pues lo no escrito se pierde con el tiempo. A ello, dice, se suma otro elemento, a saber, que los jueces leyeron la sentencia (lo que tardó alrededor de 7 horas), de ahí que siendo escrita, cuestiona por qué no se les notificó a las partes, evitándoseles la tarea de tener que trascribirla, con el consecuente consumo de tiempo y esfuerzo económico. Si el Tribunal, continúa, deseaba comunicar el fallo al público, no debió afectar a las partes. Arguye, se violentó el debido proceso y las normas de procedimiento, al haber dictado en forma oral la sentencia sin autorización legal, y cuando se ordenaba publicar en La Gaceta, se desobedeció además las reglas de “la lógica y razonabilidad, ya que si la sentencia para su lectura estaba escrita, por respeto, transparencia, honradez, y reglas mínimas de cortesía y humanidad, debía haberla notificado (sic) en el mismo acto” (punto 4.3.).

Por último, bajo el título “4.2. Desarrollo incorrecto del contenido de los requisitos de la sentencia”, apunta, el precepto 119 del CPCA dispone que la sentencia deberá versar sobre todas las pretensiones y extremos permitidos por el propio CPCA, incluyendo las costas. Reproduce los cánones 99 y 115 del CPC, 363 del CPP, así como las resoluciones 90-2010 y 98-2010 del Tribunal Contencioso Administrativo. Los hechos probados, explica, deben tener relación con los expuestos por las partes y fundamento en la prueba aportada. En el caso de examen, sostiene, el Tribunal incumplió esa formalidad en cuanto a los hechos, por cuanto: a) incurrió en imprecisión sobre la prueba que les da el sustento, así las circunstancias 10 y 32 solo refieren “los autos”; b) señaló prueba no idónea, así el 17 debió basarse en el expediente administrativo y no en declaraciones de testigos; c) imprecisión del hecho mismo y de su sustento, pues el 31 no identifica los errores de identificación en las especies y los folios donde está el yerro, y el 34 además de falso según los documentos técnicos y el “testigo de referencia”, refiere a “los autos”; d) violentó las reglas sobre construcción y verificación de los probados, así el 36 (no fue expuesto por la parte actora, no tiene sustento fáctico ni probatorio, requiere de conocimiento técnico para concluirlo, y refiere a “los autos”), el 37 (se funda en la declaración de una testigo, lo que no puede tomarse como hecho en nombre y representación de la empresa, la existencia del camino público es un hecho notorio y público, consta en la hoja cartográfica, la laguna de relaves en todos los documentos tiene la misma ubicación, no fue expuesto en la demanda y no se le dio traslado a Nombre223267 sobre él), el 57 (el daño ambiental debió probarlo la parte actora, además debió basarse en una prueba pericial, y se funda en la declaración de una testigo que manifestó lo contrario, trascribe parcialmente el testimonio de Nombre223268 y Nombre110793 ).

Agrega, se incluyó como un hecho no probado que Nombre223267 hubiese consultado las limitaciones impuestas por la DGM, lo cual no fue incluido en las demandas, por lo que no pudo referirse a ello; adicionalmente, dice, es impreciso al fundarse en “los autos”, por esto los considerandos no se pronuncian sobre “las cuestiones de fondo” con razones y citas de doctrina y leyes, esa afirmación que tiene por válida el Tribunal carece de sustento, pues los documentos técnicos y declaraciones de los testigos y testigos peritos demuestran lo contrario, y además, porque “si el Tribunal determinó que existe una condición técnica que le impide a la empresa profundizar en la extracción más allá de la cota de 75 m.sn.m., es imposible que se rompa el sello del acuífero inferior, y con ello, que “brote agua” del mismo (sic)” (punto 4.2. de la impugnación de IISA).

XXXVI.De la anterior reseña, se observa que el reclamo se centra en tres líneas argumentativas: A) incumplimiento del plazo para la deliberación y el dictado de la sentencia; B) la sentencia debió emitirse en forma escrita; y C) al redactarse los hechos probados y no probados, el Tribunal incumplió con la formalidad de respetar las circunstancias expuestas por las partes y la de fundarse en la prueba aportada. En lo que respecta al punto A), se tiene que el precepto 111 del CPCA establece, como regla general, la deliberación inmediata luego de concluido el debate para el dictado de la sentencia; ello con el fin de que la decisión se conozca ese mismo día. Ahora bien, conforme a la regla 79.3 del RAOSJCA, esta etapa puede diferirse al día hábil siguiente por lo avanzado de la hora. El fallo inmediato sólo se dispensa cuando el asunto se califica como complejo (norma 111 del Código de la materia); o bien, como consecuencia de la estructura adoptada (al otorgársele trámite preferente (artículo 60 ibíd), establecerse como de puro derecho (precepto 98.2 ibídem), o consensuado (numeral 69 ejúsdem)).

En lo que a este asunto interesa, estatuye la misma disposición 111.1 de este cuerpo legal que en el supuesto de complejidad, la sentencia deberá notificarse en el plazo máximo de 15 días hábiles siguientes a la terminación del juicio. Puntualiza al respecto el RAOSJCA que, calificado en ese término antes de finalizada la audiencia oral, la fundamentación de la sentencia se dictará y comunicará a las partes en el plazo dicho (de 15 días hábiles desde la clausura del debate); sin embargo, la parte dispositiva se comunicará luego de la deliberación, que se podrá extender hasta por dos días hábiles según los mandatos 79.4 y 82.1 ibíd. La disposición 111.2 del cuerpo legal de cita (en relación con el precepto 137 inciso g), sanciona con nulidad el incumplimiento del plazo para la deliberación y el dictado de la resolución final y ordena repetir el juicio ante otra integración del Tribunal, salvo por los actos probatorios irreproductibles.

Lo anterior obedece al propio principio de inmediación, y busca asegurar que entre la práctica probatoria y la sentencia trascurra el menor tiempo, garantizando que los juzgadores tengan presente lo acontecido en el debate con la mayor claridad posible y, por ende, puedan efectuar el ejercicio valorativo que corresponde sin olvidar aspectos relevantes. En el presente asunto, de conformidad con el mérito de los autos, se tiene que la clausura del debate se dio el día 22 de noviembre de 2010 (archivo de video y minuta de folio 2449 vuelto). El Tribunal comunicó la parte dispositiva del fallo en fecha 24 del mismo mes y la dictó en forma íntegra el 14 de diciembre de ese año (archivos de video y actas de folios 2451 y 2457). De lo anterior se extrae con claridad que el actuar de los juzgadores, lejos de mostrar parcialidad, refleja apego a lo establecido por el CPCA y el Reglamento, por lo que deberá denegarse el agravio en lo que a este aspecto se refiere.

Conviene por último, hacer notar a la casacionista que no podría tampoco deducirse una parcialidad del Tribunal, en cuanto a este tema de la deliberación y plazo del dictado, por cuanto precisamente actuó con base la normativa procesal de la materia.

XXXVII.Desde otro ángulo, en lo tocante a la recriminación por la forma como se emitió la sentencia (punto B), debe señalarse lo siguiente. En el modelo de proceso adoptado por el CPCA se incorpora (de forma parcial, que no absoluta) el principio de oralidad. De esta manera, en determinadas etapas se prescinde, o puede prescindirse, de la escritura para manifestar los actos procesales, como es el caso de la sentencia en algunos supuestos. En reiteradas ocasiones, ha señalado que “[…] el CPCA (con una línea de oralidad parcial), así como de diferentes disposiciones en su articulado y en el Reglamento Autónomo de Organización y Servicio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y Civil de Hacienda […], no siempre debe mediar, como lo arguye el casacionista, una sentencia escrita. De interés, el canon 57 de dicho Código, ubicado dentro del capítulo I “Normas aplicables a todos los procesos”, del Título V “Actividad Procesal”, expresamente establece: “Toda resolución dictada en cualquiera de las etapas del proceso, sea oral o escrita, deberá estar debidamente motivada.” Aún y cuando se tome posición de que la expresión “sea oral o escrita” está referida a las resoluciones que se emitan en diferentes etapas del proceso y no propiamente a la sentencia, cierto es que el precepto se limita a calificar la forma del dictado, sin diferenciar el tipo de resolución que trate, al señalar -razón de la norma- que “…deberá estar debidamente razonada.” Lo anterior, a partir del razonamiento lógico de que lo que interesa es que se motiven.

Incluso, nótese como el numeral 111, ubicado en el capítulo VII “Juicio Oral y Público”, del Título V “Actividad Procesal”, no dispone de qué manera debe dictarse la sentencia, por lo que, ante esa presunta omisión, procede aplicar el aludido principio. Igual sucede con el canon 119, inserto en el Capítulo II “Sentencia” del Título VI “Terminación del Proceso”. Por su parte, el indicado Reglamento Autónomo de Organización y Servicio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y Civil de Hacienda contiene las siguientes disposiciones:

  • 1)el artículo 47 “Del dictado y comunicación de las sentencias”, ubicado en el Capítulo I “Del trámite ante la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia”, del Título II “Disposiciones específicas”, establece, en su inciso 1), que “Concluida la audiencia oral, se convocará a las partes para la comunicación integral de la sentencia, o de su parte dispositiva, según corresponda, de conformidad con el artículo 149 CPCA. La sentencia será dictada en forma oral, consignándola debidamente en los medios tecnológicos correspondientes que posea y disponga el Poder Judicial. Cuando sea estrictamente necesario podrá dictarse en forma escrita. En el primer supuesto, las partes tendrán derecho a solicitar una copia del respaldo oficial en forma inmediata, sin que ello suspenda o interrumpa el plazo establecido para los recursos pertinentes…” (El subrayado no es del original).
  • 2)el numeral 83 “De la forma y contenido de la sentencia”, ubicado en el Capítulo III “Del funcionamiento del Tribunal” del Título II “Disposiciones específicas”, dispone: “1) La sentencia será dictada en forma oral, consignándola debidamente en los medios tecnológicos correspondientes que posea y disponga el Poder Judicial. Cuando sea estrictamente necesario podrá dictarse en forma escrita. / Cuando resulte imprescindible transcribirla para su ejecución, sólo se consignarán los aspectos necesarios. …” (El subrayado es suplido). Es decir, el dictado oral de la sentencia no implica violación al principio de legalidad. Refuerza lo anterior el hecho de que el legislador, al menos en cuatro casos, expresamente dispuso lo contrario: a) el artículo 92, inciso 5, referido a la jueza o juez tramitador, preceptúa: “En los demás supuestos, si se acoge la defensa formulada, la jueza o el juez tramitador declarará inadmisible el proceso y ordenará el archivo del expediente; en este caso, deberá consignar, por escrito, el texto íntegro del fallo, en el plazo de los cinco días posteriores a la realización de la audiencia.”(El subrayado no aparece en el original); b) el numeral 130 inciso 3), en cuanto a los efectos de la sentencia anulatoria de un acto administrativo de alcance general, por los efectos que produce, una vez firme debe ser “… publicada íntegramente en el diario oficial La Gaceta, …”(el subrayado es suplido); c) el canon 149 inciso 2), respecto de la sentencia en casación, cuya redacción tenga una particular complejidad, impone el deber de comunicar su “…contenido total”. Lo anterior, también es aplicable en el supuesto del inciso
  • 3)de esa norma; y d) el ordinal 153 inciso 3), referido al Recurso de Casación en Interés del Ordenamiento Jurídico, establece el deber de publicar la sentencia “…en una sección especial del diario oficial La Gaceta …”. En consecuencia, lo dispuesto implica la posibilidad del juzgador de dictar la sentencia bajo la modalidad que se determine.” (Resolución n.° 469-F-SI-2009 de las 15 horas 20 minutos del 7 de mayo; puede consultarse también la n.° 380-F-SI-2009 de las 9 horas 20 minutos del 2 de abril ambas del año 2009). A la luz del anterior precedente, resulta claro que, al amparo de la legislación procesal contencioso administrativa, el dictado de una resolución –en este caso la sentencia-, salvo los casos expresamente señalados, puede ser en forma escrita u oral. Por ello, de optarse por la segunda forma, distinto a lo afirmado por la casacionista, no se conculcaría lo dispuesto por el CPCA. Lo anterior (que el fallo se pueda dictar en forma oral o escrita), también encuentra asidero en lo dispuesto por el precepto 102.1.h) del CPCA, al señalar: “1) Se levantará un acta de la audiencia, la cual contendrá : […] h) Cuando así corresponda, la constancia de la lectura de la sentencia.” (Lo subrayado es suplido); es decir, esta norma establece la posibilidad de que existan sentencias orales al establecer un supuesto condicional “cuando así corresponda”. Como Nombre14412 de lo expuesto, se puede indicar que, exceptuando los casos donde la legislación procesal establece de manera expresa que la resolución deba dictarse por escrito, el Tribunal, en forma discrecional, valorará si lo hace de esa forma u oralmente. Ahora bien, si se opta por la oralidad, y el fallo constare también por escrito, nada le impide al órgano jurisdiccional facilitárselo a las partes en el mismo acto de su dictado. En todo caso, aún y cuando esto ocurra, el contenido de la sentencia será el consignado en forma oral, sin que se pueda aducir una eventual contradicción entre ambos. Siguiendo este mismo orden de ideas, este caso, no se enmarca dentro de los supuestos previstos por el CPCA para que el dictado de la sentencia fuera necesariamente por escrito; en consecuencia, los juzgadores estaban facultados para emitirla oralmente, como lo hicieron el día 14 de diciembre de 2010, sin que esto comporte vicio alguno, tal y como lo ha reconocido este Órgano (véase el voto recién trascrito no. 469-F-SI-2009). En todo caso, de conformidad con el folio 2545, el documento escrito de la sentencia fue adjuntado al expediente el día 23 de diciembre de 2010, momento cuando se confeccionó la respectiva acta, e incluso se comunicó a las partes (aunque no fuere una obligación que pesara sobre el Tribunal). Esta circunstancia, aún de admitirse la tesis de la casacionista (la que se insiste, no es compartida por esta Sala) contraría sus alegatos, al tener disponible una trascripción de la sentencia. De acuerdo a lo expuesto, el dictado oral de la resolución final no le irrogó indefensión alguna a la recurrente ni causó nulidad del proceso, no sólo por ser una facultad de los juzgadores determinar la forma que asumirá el fallo, sino, además, por que la empresa demandada no se vio imposibilitada para interponer el respectivo recurso de casación dentro del plazo respectivo.

XXXVIII.Resta sólo referirse al argumento sobre el supuesto incumplimiento de la formalidad de la sentencia en cuanto a los hechos probados y no probados (punto C). Al respecto, la presentación del vicio es ambigua, lo que dificulta su calificación como procesal o de fondo. Es claro que la recurrente no precisa en qué le perjudica la pretendida desobediencia a la supuesta formalidad en la “redacción” del elenco fáctico. Únicamente señala “La (sic) violaciones del Tribunal en cumplir con los requisitos formales que exige la legislación aplicable, específicamente en relación con los resultandos y considerandos, produce la nulidad de la sentencia”. Tal y como ha manifestado en forma reiterada esta Cámara, no es de recibo la nulidad por la nulidad misma, toda vez que es obligación de los casacionistas puntualizar en qué consiste el perjuicio que supuestamente se les irroga. Además, si se estima que lo denunciado constituye un vicio de carácter sustantivo, concretamente, por violación indirecta de ley, la recurrente omitió manifestar, de manera expresa, en qué estriba puntualmente su disconformidad con los hechos –probados e indemostrados que invoca.

Nótese que se limitó a impugnar su sustento fáctico, no las circunstancias. Es decir, da la impresión de que se muestra conforme con el contenido de los hechos, pero no con el acervo probatorio en que se fundamentan. De manera que no queda claro cuál es la indefensión que aduce. En cuanto al reclamo en el sentido de que no se discutió el hecho que tuvo por no demostrado el Tribunal, este no se desarrolla adecuadamente, sin embargo, estese la recurrente a lo dicho en el considerando XLVI (relativo a la incongruencia). Así las cosas, por la informalidad mencionada, se rechazará también este extremo del agravio.

XXXIX.Sexto motivo procesal: falta de motivación. Las representaciones de Industrias Infinito y del Sinac denuncian falta de motivación. Por su parte, la primera (Nombre223267) arguye básicamente motivación arbitraria del fallo, en concreto, un razonamiento contradictorio en el fallo. La motivación, explica, es una garantía del ciudadano, pues así conoce el derecho y los elementos fácticos sobre los que se basa la decisión. Cita doctrina, así como el voto n.° 4389-1996 de la Sala Constitucional y la sentencia n.° 287-F-SI-2009 de esta Sala. El CPCA, resalta, dispone en el artículo 57 que toda resolución dictada, oral o escrita, debe ser motivada. Menciona los numerales 153 del CPC y 363 del CPP. Continúa, una sentencia arbitraria e irrazonada es lesiva a los artículos 11, 41 y 154 de la Constitución Política. En este caso, destaca, el Tribunal incurre en el vicio por dos aspectos contradictorios: a) la extracción de minerales a una profundidad mayor a los 75 metros sobre el nivel del mar, y b) el visado de planos.

En cuanto al punto a (la profundidad), expresa, la contradicción se da, pues por un lado se afirma que con motivo del límite recomendado por la DGM, el Poder Ejecutivo, al emitir la concesión, la circunscribió a esa cota y, por otro, se sostiene que Nombre223267 ha pretendido excavar más allá de esa condición, esto con base en el documento “Evaluación Ambiental de los Cambios Propuestos al Proyecto”, en el que se incluyó el “impacto ambiental producido de la afectación del acuífero inferior”. Sin embargo, observa, es imposible que su representada tenga esa intención, ya que aceptó el límite impuesto bajo pena de que le fuera cancelado el derecho, conforme a los cánones 67, 90 y 91 del Código de Minería. En cuanto al tema del visado y firma de los planos, detalla, lo contradictorio está en que la sentencia acepta, por un lado, que esa circunstancia no fue introducida por las partes, y por otro, lo utiliza para fundar la nulidad de los actos (punto 5.3. del recurso de IISA).

Por su parte, el Sinac asevera que en la sentencia se admitieron las defensas de actos no susceptibles de impugnación en lo relativo, únicamente, a los oficios n.° DST-773-2006 del Instituto Nacional de Innovación y Transferencia Agropecuaria y ASA-013-2008-SETENA de la Auditoria de Seguimiento Ambiental de la Setena, y se estimó que las demás conductas son actos administrativos finales o con efecto propio, de modo que sin ellas el proyecto no podía seguir adelante, tampoco la aprobación de los cambios; asimismo que, sin el Decreto no podía otorgarse el permiso de tala. Sin embargo, en el fallo no se enumeró, en forma clara y detallada, las disposiciones legales que justifican el porqué los demás actos resultan impugnables judicialmente, lo que impide rebatir esa decisión, lo cual atenta contra el debido proceso y la seguridad jurídica. Refiere el voto n.° 468-F-SI2009 de esta Sala.

XL. Con antelación a pronunciarse sobre los reclamos reseñados, conviene precisar que la motivación de un fallo consiste en plasmar, o poner de manifiesto, las razones o fundamentos fácticos y jurídicos por los que se adopta la decisión. De allí que forme parte integrante del debido proceso y del derecho de defensa, pues sólo conociendo los motivos por los que se arriba a esa determinación, es que se coloca al afectado en posibilidad de combatirla. La ausencia de motivación, como yerro procesal, se advierte en dos hipótesis: la primera, cuando es inexistente; es decir, cuando el juzgador o juzgadora omite consignar los cimientos de su decisión. El segundo supuesto se produce en aquellos casos en que el despliegue argumentativo del órgano decisor resulta confuso o exhibe contradicciones, los que se erigen como obstáculos para determinar, de forma diáfana, los motivos que le sirven de base.

Al deslindar esta figura –la falta de motivación- de reclamos sustantivos, esta Sala ha señalado que “[…] como agravio susceptible de ser revisado mediante el recurso extraordinario de casación, en los términos del canon 137 inciso d) del Código Procesal Contencioso Administrativo, no debe entenderse como un mecanismo para cuestionar los fundamentos jurídicos de la sentencia. Surge cuando la motivación del fallo es omisa, ya sea porque no exista, o bien, por cuanto su desarrollo resulta en extremo confuso o contradictorio, de forma tal que se impida tener claridad en cuanto a los razonamientos que derivaron en la decisión adoptada en la parte dispositiva de la sentencia, lo que vulneraría los derechos procesales de las partes, en particular, del debido proceso. No se trata de determinar si el juzgado se pronunció sobre todas las pretensiones incorporadas al proceso por las partes, sino por el contrario, que el fallo cuente con los fundamentos sobre los cuales se adoptó la decisión correspondiente.

De igual manera, debe tenerse presente que se trata de un motivo de índole procesal, lo que implica que es atinente a eventuales incumplimientos de las disposiciones adjetivas que regulan el iter procesal o la sentencia, así como la relación jurídica que vincula a las partes y al juez en el marco de un proceso judicial, y de la cual derivan derechos y obligaciones. Así las cosas, no debe confundirse esta causal con un mecanismo para entrar a discutir la aplicación del Derecho o la valoración de la prueba realizada por el A quo en la parte considerativa de la sentencia, para lo cual el Código de rito establece causales autónomas (artículo 138), ya que de lo contrario se desnaturalizaría el motivo casacional específico” (resolución n.° 184-F-S1-2009 de las trece horas del veintitrés de febrero de dos mil nueve).

XLI. En lo tocante al reclamo de Nombre223267, se advierte en primer lugar, que en cuanto al tema del límite de la profundidad de extracción, no se comparte que exista una contrariedad, puesto que, el hecho de que un acto administrativo imponga una condición técnica de este tipo, no implica por si misma y necesariamente, que de la valoración de las probanzas (lo cual en todo caso sería un vicio sustantivo), no se pueda concluir que se violentó o se pretendió violentarla (que fue en efecto lo que el Tribunal determinó, luego del ejercicio valorativo de los elementos de convicción). Ahora bien, si lo que se pretendía con el cargo era adversar la conclusión a la que llegó el Tribunal, éste debió precisarse como un agravio de índole sustantivo, pues es lo propio de un yerro de hecho o de derecho en la ponderación de las probanzas, lo cual se extraña en este asunto, y en todo caso resultaría inútil pues el tema del quebranto al límite de la extracción, es un argumento subsidiario para la nulidad de los actos.

En lo relativo al visado de los planos, el recurrente insiste, en lo medular, que no fue incorporado por las partes y presenta este reclamo bajo distintas denominaciones. Al respecto, esta Sala determina que esa circunstancia fue introducida por Nombre223384 mediante escrito de 15 de junio de 2010, y que fue conocida en la audiencia preliminar, donde se propuso y se admitió prueba testimonial para acreditarla, de manera que operó una aceptación implícita de las partes para discutir sobre ese hecho, aspecto que, además, fue considerado por el Tribunal en la etapa de juicio, al otorgar, adicionalmente, tres días hábiles para lo que a bien tuvieran las partes manifestar, con el fin de sanear la no declaratoria expresa de hecho nuevo y controvertido por el Juez Tramitador. De igual manera, no es cierto, como afirma la recurrente, que el Tribunal haya reconocido en el fallo que esa circunstancia no había sido planteada por las partes.

En el considerando XXIV se reseña lo acontecido tanto en la audiencia preliminar como en el juicio, aspecto que fue referido por la resolución impugnada. Por lo que se impone el rechazo del agravio formulado por Industrias Infinito.

XLII. Por otro lado, causa desconcierto lo alegado por el Sinac. En lo medular, se reclama que el Tribunal no señaló las normas legales que sirven de sustento para determinar la impugnabilidad de los actos administrativos finales o de trámite con efecto propio. Sin embargo, tal falencia no existe. En una jurisdicción que conforme al precepto 49 de la Constitución Política, le corresponde garantizar la legalidad de la función administrativa del Estado, de sus instituciones y de toda otra entidad de derecho público, es claro que en efecto se prevé el análisis de los actos administrativos y su ajuste al ordenamiento jurídico. En este sentido, el CPCA dispone, en su canon 36 inciso c), que tal tipo de actos, mientras sean finales, definitivos o de trámite con efecto propio, serán objeto de impugnación ante la jurisdicción contencioso administrativa; por lo que, a juicio de esta Sala, no resulta necesaria su cita en la sentencia. En consecuencia, al no causársele indefensión alguna, lo argumentado por el Sinac no resulta de recibo. Por todo lo expuesto, se impone el rechazo del agravio de mérito.

XLIII. Séptimo cargo por la forma: incongruencia. Con distinta denominación, Nombre223267 plantea una serie de cargos que esta Sala recalifica, en tanto lo reclamado en lo medular es una incongruencia. Se agrupa este quebranto en dos circunstancias que alega. Como primera incongruencia, en el punto “1.2. Incompetencia del Tribunal para condenar a quienes no fueron parte”, explica en qué consiste el principio de congruencia. Y cita el canon 99 del CPC. En la parte resolutiva de la sentencia, sostiene, se incluyó, “como partes condenadas”, a personas que no fueron demandadas: los señores Nombre44592 , Roberto Dobles Mora, Nombre22026 , Nombre110793 , Nombre78804 , Nombre223542 , Nombre223268 y Nombre223535 . Sujetos que, manifiesta, fueron “condenados” y expuestos públicamente al ordenarse comunicar la parte dispositiva en todos los medios de comunicación del país. Lo que violenta el principio de congruencia.

XLIV. De la recriminación anterior, se impone su rechazo en virtud de que, como ya se ha dicho, el artículo 137.2 del CPCA dispone que sólo puede acudir en casación, alegando infracciones procesales, aquella parte a quien haya perjudicado la inobservancia de la norma. En este sentido, Nombre223544 no resulta perjudicada por el pronunciamiento del Tribunal en relación con las personas que indica en el reproche. En todo caso, al respecto, ya en el auto n.° 1355-A-SI-2011 de las 12 horas 20 minutos del 25 de octubre de 2011, esta Sala dispuso que lo resuelto por el Tribunal en cuanto a los sujetos que en aquel momento presentaron recurso de casación, y que ahora se hace extensivo a todas las personas que se mencionan en la parte dispositiva de la sentencia del Tribunal (y que cita Nombre223544 en su recurso), no tiene efectos sobre su esfera jurídica. Se reitera, lo ordenado por el Tribunal, tanto para la Administración cuanto para el Ministerio Público, es que se inicien los procedimientos respectivos a efecto de valorar si existe causa para proseguir con la investigación que, eventualmente, desembocaría en una sanción administrativa y penal. Es decir, en ningún momento se les impuso sanción o condena alguna.

XLV. Como la segunda circunstancia de incongruencia Nombre223267 alega introducción de hechos y alegatos no planteados por las partes. Así, desarrolla lo siguiente. A) En el punto “2.2. Extralimitación del principio de verdad real y uso excesivo de los poderes para averiguarla” Nombre223267 expresa, la verdad real se circunscribe a los hechos objeto del proceso, introducidos por las partes, y que se consideran controvertidos y relevantes. No pueden los juzgadores trascender los hechos, pues se trasgrede el derecho de defensa, y en este caso tal violación se evidencia en la introducción de hechos nuevos y alegatos no planteados por las partes y la conversión de un ofrecimiento de prueba para mejor proveer en un hecho nuevo (lo que solo menciona pero no desarrolla en este apartado). No fueron objeto de la litis, apunta, los hechos probados de la sentencia n.° 31, 32, 36, 42, 43, 44, 45 y 46, sobre los que se fundan, en gran parte, los vicios que dan sustento al acogimiento de las demandas; tampoco lo fueron las consideraciones que de ellos se derivaron y que anota. Puntualiza, en cuanto al tema del visado de los planos, el Tribunal reconoció que era un hecho nuevo y que no se cumplió el debido proceso, y defendió en sentencia sus actuaciones con base en el principio de verdad real, cuando lo cierto es que lo violentó, pues,

  • 1)sus interrogatorios no tuvieron como fin aclarar incertidumbres, sino que se quiso modificar o sugerir respuestas e introducir hechos no objeto de las pretensiones;
  • 2)se incorporó hechos de los cuales luego se argumentó la nulidad de los actos; y
  • 3)se incluyó como hecho nuevo el tema del visado de los planos, inobservando el derecho de defensa. Cita la sentencia 287-F-SI-2009 de esta Sala (punto 2.2. del recurso de IISA). B) Prosigue, el mandato 90 del CPCA admite el ajuste de pretensiones en la audiencia preliminar y, en el 95, dispone que si el Juez Tramitador o el Tribunal, de oficio o a gestión de parte, estima que las pretensiones y los fundamentos alegados pueden ser ampliados o adaptados, objeto de ajuste o aclaración, dará a los interesados la palabra para que formulen los alegatos y conclusiones. Relata, la norma 58.1.b ejúsdem establece que la parte actora debe exponer los hechos, enumerarlos y especificarlos y, el 64.1 ibídem, que la demandada referirá en la contestación si los rechaza o los admite. El contradictorio, enfatiza, según los preceptos 85.2, 90 y 93 puntos 1 y 2 ibíd, tiene por finalidad verificar la verdad real sobre los hechos controvertidos que se delimitan en la audiencia preliminar, en la cual se admiten las pruebas sobre ellos. Puntualiza, los hechos de la demanda del señor Nombre223537 (n.° 35, 36, 42, 43 y 45) relativos al cambio de permiso de uso, no refieren la identificación errónea de las especies de árboles, ni lo exponen como causal de nulidad; no obstante, el Tribunal tiene por demostrado, en el hecho n.° 31, que en la resolución n.° 244-2008 SCH hay errores en ese sentido, y concluye que hay vicios en el motivo constitutivos de desviación de poder. Nombre193 una trascripción de lo manifestado por Nombre223545 , de lo que dice, es claro que dicho error no posee relevancia para el trámite de cambio de uso de suelo. Asimismo detalla, que ofreció como prueba para mejor proveer una carta del ingeniero forestal sobre ese mismo tema del error, lo que le fue denegado (punto 2.7. del recurso de Nombre223267). C) Según el artículo 104 del CPCA, afirma, en la fase inicial del juicio las partes presentan sus alegatos sobre los hechos de la demanda y contestación; si se amplía la pretensión, ambos contendientes pueden introducir hechos nuevos antes de la audiencia preliminar (numeral 46 ibíd). Cita, además, el precepto 68.2 ibídem. En este caso, alega, el fallo contiene hechos y alegaciones que no fueron referidos en las demandas y en la contestación de IISA, y sobre los cuales giraron las preguntas de las actoras y del Tribunal. Estos son:
  • 1)el supuesto error en la identificación de los nombres de las especies de árboles en el plan de manejo;
  • 2)la supuesta violación del límite de la profundidad de extracción;
  • 3)la intención de construir la laguna de relaves sobre un camino público;
  • 4)la falta de visado del Colegio de Ingenieros Químicos en los planos presentados a Nombre223541 (sobre los cuales, además, no concedió la audiencia que prevé el artículo 95);
  • 5)el dique contenido en la laguna de relaves no posee un diseño constructivo idóneo, y carece de un sistema de mantenimiento y monitoreo durante la fase de operación y cierre técnico;
  • 6)el cierre técnico propuesto por Nombre223267 en el estudio de impacto ambiental aprobado por Nombre223541, resulta insuficiente o inapropiado para garantizar la inexistencia de un daño ambiental actual o futuro; y
  • 7)no se utiliza la mejor tecnología disponible para mitigar los impactos ambientales (verbigracia, explosivos, sismos, dique). Presenta un cuadro con los alegatos incorporados en las demandas, identificando el número del hecho relacionado a cada uno de ellos en esos documentos. En su parecer, de la prueba documental, testimonial y pericial, los hechos de las demandas fueron desvirtuados. Expone un cuadro de las que, a su juicio, son alegaciones falsas de las actoras, así como lo que estima es el criterio correcto. “Como consecuencia de lo anterior”, dice, las actoras y el Tribunal modificaron los hechos sobre los que recaía la prueba testimonial y las preguntas que efectuaron a los testigos (punto 2.8. del recurso de IISA). D) Describe, en lo relativo a la existencia del camino público, al finalizar el testimonio del señor Nombre24687 , en razón de que el tema surgió de las declaraciones de la testigo de la parte demandada Nombre223268 , y siendo que se había preguntado y discutido al respecto, el representante del coadyuvante activo solicitó que se admitiera, como prueba para mejor proveer, copia certificada el expediente A-42-2009 de la Dirección Tributaria de Alajuela, invocando, al efecto, el canon 50.2 del CPCA. Ante esto, narra, el Tribunal dispuso que se tenía por formulado un hecho nuevo relativo a la existencia de un camino público en la zona del proyecto y por aportada la prueba que lo respaldaba, de manera que otorgó el plazo de tres días para que las partes se refirieran a él. De lo anterior, argumenta, es claro que el Tribunal modificó la solicitud del coadyuvante activo, que era una prueba para mejor proveer y lo convirtió en un hecho. Los recursos de revocatoria establecidos por la Procuraduría General de la República y por IISA, relata, fueron rechazados. Este proceder es erróneo, asegura, pues el Tribunal es tercero imparcial y no puede invocar o incorporar hechos nuevos al debate sin violentar el postulado de justicia rogada o dispositiva. El interés público y el principio de verdad real no contrarían el principio dispositivo en cuanto a los hechos. Sólo el demandante, insiste, puede aportar los hechos que fijan la causa de pedir del proceso. De los preceptos 9, 10 y 58 del CPCA, reafirma, se extrae que el órgano jurisdiccional no puede demandar ni introducir hechos de forma oficiosa (punto 2.15. del recurso de Nombre223267). E) Más allá de lo reseñado y resuelto en el considerando XII y XIII de este fallo, Nombre223267 como un quebranto al principio de congruencia (que identifica esta Sala) reclama lo siguiente. Así, en el punto 3.1. de su recurso muestra, además, dos cuadros, uno en el que incluye los hechos que introdujo el Tribunal en relación con los actos que declaró nulos y, el otro, relativo a los hechos de la demanda del señor Nombre223537 y los probados de la sentencia. Luego reproduce las circunstancias que, a su juicio, no fueron planteadas por las partes, pero que el Tribunal tuvo por demostradas. De lo anterior, recrimina, se tiene que el Tribunal no se pronunció sobre todos los hechos controvertidos, modificó los propuestos en las demandas e introdujo otros no deducidos en ellas. Vuelve a explicar la naturaleza de la audiencia preliminar y de los hechos controvertidos. Aclara, en ese momento el juez, junto con el actor, no reelabora o inventa los hechos, pues desde el emplazamiento, como acto intimatorio, no se pueden cambiar; lo que debe hacer el juez es extraerlos de la demanda y determinar si son o no controvertidos. A partir de allí, enuncia, cada parte elabora su estrategia y por esto, lo definido en esa audiencia se convierte en una especie de camisa de fuerza para el juicio oral y la sentencia. Reprocha, variar los hechos en el juicio y en la resolución final quebranta el derecho de defensa, pues no se concede audiencia al demandado para referirse a ellos. Cita también en refuerzo de su tesis, las sentencias de esta Sala n.° 787-2003, 589-1999 y 950-2006, así como los artículos 122, 123, 127 del CPCA y 83 del Reglamento Autónomo (punto 3.1.) F) Como desatención al principio de congruencia, Nombre223267 alega: “3.2. El hecho nuevo sobre el camino público carecía de la técnica adecuada, en su estructura y redacción”. Ese “hecho” es ilegal e impertinente porque no fue formulado como hecho nuevo, sino como prueba para mejor proveer. Resume el contenido de las disposiciones 46.3, 58 inciso b) y 68.2 del CPCA así como el 290.3 del CPC, de los que, razona, se desprende que la introducción de una nueva circunstancia fáctica, luego de la audiencia preliminar, es decir, durante el debate, debe hacerse por escrito y refiere la técnica para hacerlo. El canon 46.3 del CPCA dispone, a su juicio, que con anterioridad a la audiencia preliminar se pueden introducir hechos nuevos en forma escrita, el 68 inciso 1) que la demanda puede ampliarse, y apartado 2) que si sobreviene un nuevo hecho se puede acreditar antes del dictado de la sentencia. Se cuestiona cómo debe presentarse un hecho nuevo, si en forma oral, o por escrito y qué ocurre en la etapa de juicio. En este caso, la formulación del hecho nuevo relativo al camino público no es un “hecho”, es extenso en su formulación oral, impreciso, sin secuencia lógica. De ese hecho el Tribunal derivó 16 hechos, numerados del 30 al 54 que no fueron alegados por la parte actora, por lo que Nombre223267 no tuvo oportunidad de defensa, por lo cual solicita se supriman, así como el considerando XVIII del fallo recurrido. Asimismo, en el apartado “3.3. Desagregación de los hechos que desvirtúa el enunciado fáctico”, expresa, el juez debe pronunciarse sobre los hechos admitidos en calidad de controvertidos en la audiencia preliminar, sin que pueda disgregarlos ni deducir otros. Sostiene, el Tribunal deshizo un hecho, deduciendo otros a partir de ahí. Presenta un cuadro relativo al hecho n.° 21 de la demanda (no indica de cuál) y de los n.° 33 a 54 de la sentencia, de lo cual desprende que hay violación al principio de congruencia (puntos 3.2. y 3.3. del recurso de Nombre223267). G) Como último alegato por incongruencia, arguye Nombre223267, se “violenta” la motivación al introducir considerandos que no fueron objeto de las demandas y sobre ellos fundar la nulidad de los actos: los apartados XIX, respecto a la profundidad de la extracción (en el que identifica afirmaciones que califica de falsas, a saber: que Nombre223267 presentó una solicitud para excavar más abajo de la cota de 75 metros sobre el nivel del mar, con un proceder malicioso que indujo a error a la Setena); XXIX, referido a la falta de firma de un ingeniero químico en los diagramas de flujo (en el cual incluso, dice, se reconoce que se violentó el debido proceso); y el XVIII sobre el camino público (en el que se introdujeron aspectos no mencionados por el coadyuvante). Todo lo cual, destaca, implica además la inobservancia al derecho de defensa y contradictorio. Cita en refuerzo de su tesis la sentencia de esta Sala n.° 48-2010, la resolución n.° 90-2010 del Tribunal Contencioso Administrativo, así como los artículos 119.1 del CPCA, 99 y 115 del CPC, así como el 365 del CPP (punto 5.1. del recurso). H) Además de lo reseñado y resuelto en los considerandos XXXV y XXXVI de este fallo, Nombre223267 asevera que en el hecho no probado, el Tribunal estableció que no consta que Nombre223267 haya consultado en sede alguna las limitaciones impuestas por la DGM; ello a pesar de que esta circunstancia no fue expuesta por las actoras ni incorporada como hecho nuevo, por ello Nombre223267 no se refirió a él (punto 4.2. del recurso de Nombre223267).

XLVI. En lo tocante a la segunda circunstancia de incongruencia: introducción de hechos y alegatos no planteados por las partes. En concreto, lo expuesto en el hecho no probado y en los demostrados relativos a:

  • 1)el error en la identificación de las especies de árboles en el plan de manejo;
  • 2)la violación del límite de la profundidad de extracción;
  • 3)la intención de construir la laguna de relaves sobre un camino público;
  • 4)la falta de visado del Colegio de Ingenieros Químicos en los planos presentados a Nombre223541;
  • 5)falta de idoneidad del diseño del dique de la laguna de relaves, y ausencia de un sistema de mantenimiento y monitoreo durante la fase de operación y cierre técnico;
  • 6)insuficiencia del cierre técnico para garantizar la inexistencia de un daño ambiental actual o futuro; y
  • 7)el no empleo de la mejor tecnología disponible para mitigar los impactos ambientales en materia de explosivos, sismos y el dique. Respecto de los hechos que afirma el casacionista se tuvieron por acreditados, se observa que la segunda (violación del límite de profundidad de la extracción) es un tema contemplado en la demanda de Nombre223537 , nótese que entre las circunstancias fácticas que enlista ese actor, las números 20 y 21 mencionan, de manera expresa, que la modificación al Proyecto conllevó, entre otros, un incremento de un 346% en la profundidad de la extracción, afectándose los acuíferos superficial e inferior; aprobándose así en el acto de concesión. Por otra parte, en lo relativo a los puntos 3 y 4, ya se dispuso, en los considerandos que anteceden, que la existencia de un camino público y la falta de visado del Colegio de Ingenieros Químicos en los planos, son aspectos introducidos por las partes a través del debido cauce procesal (véase en este sentido el considerando XLVII de esta sentencia (camino público) y el número XXIV (falta de visado). Sin perjuicio de lo anterior, se advierte que esos tres aspectos (2, 3 y 4) son motivos de hecho que el Tribunal esgrimió en forma subsidiaria para decretar la nulidad de las resoluciones n.° 3638-2005-SETENA, Nombre223541 y R-217-2008-MINAET (esto por cuanto, como será objeto de análisis más adelante, el vicio por el cual declaró su invalidez es la inobservancia del Decreto n.° 30477-MINAE que establecía la moratoria a la minería metálica de oro a cielo abierto). En ese tanto, lo alegado carece de utilidad, pues es respecto a un argumento subsidiario del fallo recurrido. Lo mismo ocurre (casación inútil) respecto del error en la identificación de las especies arbóreas (punto 1); ya que, en primer lugar, se trata de uno de los tres vicios que halló el Tribunal para declarar la nulidad del acto 244-2008-SCH, siendo el principal la desobediencia al Decreto 25700 y, el otro, el que se haya fundado en el Decreto 34801, el cual anuló. En segundo término, la nulidad de la concesión (por haberse conculcado la normativa que establecía la moratoria) conlleva, necesariamente, la invalidez de los actos que penden de ella, a saber: el n.° 244-2008-SCH y el Decreto 34801. Por otra parte, en los puntos enumerados 5, 6 y 7, en lo que refieren al cierre técnico y el dique, son temas en los que el Tribunal desestimó los argumentos de los actores (véase considerandos XXIV y XXVII), de manera que no hay afectación a IISA. En lo relativo a la sismicidad y explosivos, el hecho 21 de la demanda de Nombre223537 consigna; primero, que la existencia de un falla geológica en el sitio de la presa y el riesgo que ello implica no fueron valorados por la Setena; y segundo, que ese órgano realizó un análisis incompleto del efecto del uso de explosivos para extraer las rocas del tajo. De esta suerte, no resulta de recibo lo alegado por el casacionista. También se advierte que el único hecho no probado del fallo: que Nombre223267 haya cuestionado las limitaciones impuestas por la DGM en oficio DGM-DC-2085-2001, está directamente relacionado con el aumento en la profundidad de extracción producto de las modificaciones al proyecto, aspecto contenido –se insiste- en el hecho 21 de la demanda del señor Nombre223537 . Respecto al argumento de que la sentencia omitió pronunciarse sobre cada uno de los aspectos formulados en las demandas acumuladas, específicamente, la de Nombre223384, se impone desestimarlo conforme al canon 137.2 del CPCA. De ser cierto, a quien perjudicaría esa desatención sería a dicha parte actora y no a los demandados. Por último, debe aclararse que los hechos 33 al 54 de la sentencia impugnada, señalados por el casacionista, aluden a la existencia y afectación del acuífero inferior y del camino público (véase considerando XLVIII). Nombre14412, el cargo de mérito habrá de ser rechazado.

XLVII. Asimismo, en cuanto se alega que el tema del camino público no fue formulado como hecho nuevo, sino como prueba para mejor proveer. Es menester reproducir, por la importancia que reviste para su resolución, lo acontecido cuando el apoderado de la coadyuvante activa introdujo el punto al debate. En la audiencia del 22 de octubre de 2010, al ser las 16:28:35 horas, el licenciado Araya Sibaja manifestó: “Como podríamos recordar, hoy hace precisamente 15 días estuvo aquí declarando doña Nombre223268 […] tenía un amplio conocimiento del Proyecto Minero, en una declaración espontánea que dio la testigo, hizo una revelación en cuanto a la posibilidad, y ella, bueno, lo afirmó, de la eliminación de un camino público para la realización de la laguna de relaves del Proyecto Minero. Esa revelación, ante esa revelación, esta parte, esta representación, incluso es un tema que se ha venido discutiendo, se le han hecho preguntas a los testigos, peritos también, y han dado distintas respuestas, algunas de las respuestas son que no sabían que se iba a eliminar un camino público.

En ese sentido, esta representación, a partir de ese momento, inició la investigación al respecto, y ha logrado allegar, aquí está la copia certificada, el expediente administrativo de Tributación A-42-2009, que se confeccionó en la Dirección Tributaria de Alajuela. Este expediente se solicitó a raíz de que, en algunas consultas por parte del Diputado […] de la Asamblea Legislativa de esa posibilidad de eliminación del camino público. Esta certificación del expediente consta de 79 folios, debidamente firmados y sellados. Básicamente, lo que contiene es la gestión que hace la Dirección de Geología y Minas a petición de Nombre223267 sobre la solicitud de constituir una servidumbre permanente minera de ocupación sobre un terreno municipal. Tiene, también, mapas sobre esa situación, sobre la localización del camino y su ubicación con relación a la laguna de relaves, tiene también planos confeccionados al respecto, tiene croquis confeccionados por la empresa señalando la forma como se va a eliminar ese camino público, tiene un avalúo de la propiedad que no dice exactamente que es un camino público.

Ante esa situación, en este expediente también tenemos que la Dirección de Tributación, ante esa solicitud hace una inspección y determina, de acuerdo con lo que se puede encontrar a folio 29, le consulta a la Municipalidad de San Carlos si ese lugar es un camino público o no, tiene un informe de la Procuraduría General de la República respecto a la posibilidad de valorar un bien demanial o no que hace la misma Tributación, la Dirección de Tributación de Alajuela, y también contiene una resolución de la Dirección de Tributación donde establece que habiéndose efectivamente demostrado que la solicitud de un camino público, o sea que implica la eliminación de un camino público, la Dirección de Tributación, la Regional de Alajuela, le comunica a la licenciada Nombre223542 , Directora del Registro Nacional Minero, de que no es posible realizar el avalúo ni ningún trámite, a menos que se realice la desafectación, mediante el trámite consagrado en la Constitución Política de la Asamblea Legislativa [sic].

Este último oficio que consta aquí, en el expediente, está firmado por […], perito, y el Ing. […], coordinador del Área de Valoración de la Administración Tributaria de Alajuela; incluso, en este escrito, en este informe, se establece que, ante esta duda, ante la situación planteada, sostuvieron una reunión informal con el procurador licenciado Vivian Ávila Jones, en conjunto con el doctor José Barahona Vargas, tuvieron criterio coincidente, que se puede resumir como sigue, y hace una serie de manifestaciones, para concluir que no se puede realizar lo que solicita la Dirección del Registro Minero, la licenciada. Nombre223542 . Esto con el fin de demostrar que, efectivamente, el Proyecto Minero Crucitas contempla la eliminación de un camino público, y que no se han seguido los trámites correspondientes para esa situación, teniendo, al día de hoy, ya constituido, es decir, teniendo la concesión minera, la declaratoria de viabilidad ambiental y teniendo también un decreto de conveniencia nacional.

A mayor abundamiento, la laguna de relaves, según lo que dice la empresa minera, IISA, a folio, creo que anda a folio 5 de este expediente, parece que ese es el único lugar técnicamente viable para poder realizar la laguna de relaves, por lo que, la determinación de si efectivamente hay un camino público o no en ese lugar va a incidir, directamente, en la posibilidad de que la empresa minera construya la laguna de relaves ahí y eso, evidentemente, va a afectar directamente el objeto del proceso en que nos encontramos acá. Estamos planteando que tanto la concesión minera como la viabilidad ambiental y el Decreto de conveniencia nacional carecen de elementos, verdad, por lo que los invalida. Este es un asunto, y aquí invoco el artículo 50 del CPCA, fundamentalmente el numeral 2 in fine, es un hecho que ciertamente no está establecido concretamente en la demanda y en la contestación de la demanda, pero es un hecho surgido durante el debate, de las declaraciones espontáneas de testigos; y en esa situación, aplicando lo que establece esa normativa, el artículo 50, numeral 2 in fine, solicito que se tenga este expediente indicado, como prueba para mejor resolver, incluso para tener, si es admitido para que pueda ser consultado por los testigos que faltan, fundamentalmente Nombre223542 que es a quien va dirigido, digamos, estos oficios, digamos, y realiza esta gestión ante la Dirección Tributaria Zona Norte.

Además de eso, en formato digital viene también una nota dirigida al diputado […] que también está en este expediente donde se hace un resumen, digamos, de la situación, de este expediente y una certificación del Registro Minero donde indica que al día de hoy no hay constituida ninguna servidumbre minera por parte de IISA, pero que hay en trámite una solicitud de concesión minera, una constitución de servidumbre minera sobre terreno municipal sin inscribir, establece el Registro Minero, e indica esa certificación que vamos a tener acá que el trámite se envió a la Dirección de Tributación de Alajuela para que se realizara el correspondiente avalúo; entonces, tiene relación directa con este expediente porque hace referencia a este expediente. Por lo tanto, hago la solicitud de que se admita como prueba para mejor resolver, teniendo en cuenta esa situación, que incide directamente en el objeto de este proceso, ateniéndonos también al principio de la verdad real y en la obligación que tiene este Tribunal de revisar la totalidad del bloque de legalidad, de conformidad con la totalidad de las actividades, de los actos administrativos con la legislación vigente.

Entonces, a raíz de eso hago la presentación, aquí están las copias para las partes.” Los apoderados de los actores se adhirieron a la gestión anterior. Ante lo cual, previa deliberación, el Tribunal (17:37:29) resolvió tener por formulado un hecho nuevo en relación con la existencia de un camino público en la zona del Proyecto y por aportada la prueba que lo respaldaba. En ese sentido, conforme al artículo 68 del CPCA, otorgó un plazo de tres días hábiles para escuchar a las partes sobre el particular. Contra esta decisión, el representante legal de Nombre223267 formuló recurso de revocatoria (17:46:51 horas) sustentado en los siguientes alegatos: “En primer lugar, porque la actora formuló solicitud de prueba para mejor resolver, no planteó un hecho nuevo. Por lo que la gestión no puede convertirse en un hecho nuevo, porque los hechos siguen siendo propiedad, si se puede llamar de alguna manera, de las partes y no una actuación oficiosa, porque se rompe el equilibrio del proceso.

En segundo lugar, si se conceptualiza la solicitud de la parte actora como hecho nuevo, según lo considera el Tribunal, la gestión también resulta improcedente, porque si se trata de un hecho nuevo, debía formularse por escrito, pues, al igual que la demanda y aquí no rige el principio de oralidad, los hechos de la demanda, la ampliación de hechos –art. 68- lo mismo que la pretensión, necesariamente tienen que constar por escrito, no rige aquí el principio de oralidad porque los artículos 60 y el 58 establecen que la demanda, dentro de lo cual se incluyen los hechos, necesariamente tienen que ser por escrito. En tercer lugar, no consideramos que sea un hecho nuevo, porque desde el primer documento, que hoy se presenta, se nota claramente que está fechado 29 de mayo de 2009, y los sucesivos documentos son del 2008, 2009 en su mayoría, de manera que tampoco se produciría uno de los supuestos del artículo 68 porque no es un hecho sobreviniente, es un hecho que existía, que se conocía, pues constaba en el expediente administrativo desde antes de la formulación de la demanda.

El recurso se fundamenta, además, en un tema del principio de contradicción y de lealtad procesal, la norma del Código está pensada en resguardo de la lealtad procesal, al no permitir la ampliación de la demanda después de la contestación; y solo permitir los hechos nuevos o sobrevinientes. Lo que trata de evitar es el embusterismo procesal o el acto sorpresivo para una de las partes, en este caso, el demandado que, contestando la demanda con unos hechos y pruebas pueda ser sorprendido, como si se tratara de un juego de naipes, con una carta en el último momento. De manera que, esa razón también justifica el rechazo de la pretendida gestión y, por ello, la resolución, al convertirse la solicitud en un hecho nuevo. La quinta razón por la cual resulta improcedente la gestión y la resolución que la avala, está basada en la violación al principio de contradicción, contenido en varias normas del Código; en primer lugar, no se podría admitir como hecho nuevo una gestión que no se ha presentado de esa manera, porque la materia contenciosa sigue siendo rogada, sigue siendo dispositiva y no puede, por vía de oficio, con oficiosidad, introducirse hechos que no fueron introducidos oportunamente.

Por qué digo el principio de contradicción, porque, precisamente, el Código contiene un emplazamiento amplio para referirse a los hechos que una parte formula en una demanda y si se permitiera introducir hechos sucesivos que la parte debió conocer en cualquier momento, se estaría reduciendo el plazo de 30 días o 15 que permiten otras normas, a tan solo tres días con lo cual resulta prácticamente imposible garantizar el derecho de defensa por lo corto del plazo y por la premura del plazo que fija la norma. Como última razón, el proceso contencioso sigue siendo un proceso rogado, basado en el principio dispositivo, porque no hay demanda sin acción; solamente cuando el administrado o la Administración demandan puede haber técnicamente pretensión, y no podría decirse que es un hecho nuevo por interpretación del Tribunal cuando la parte no lo ha rogado.” En igual sentido, tanto el señor procurador como los representantes del Sinac y Nombre223264 se opusieron a lo resuelto.

El Tribunal, al ser las 19:13:05 horas, determinó rechazar las impugnaciones formuladas, sustentado en las siguientes razones: “[…] en primer lugar, y como razón que se estima suficiente para rechazar el recurso, que se va a rechazar el recurso de revocatoria, debemos de tener claro que el artículo 68 inciso 2 del CPCA establece claramente […] aquí no dice, en ningún momento, que es antes de la audiencia preliminar, o antes de la contestación. El supuesto eventual, si se quiere interpretar así, de que sería hasta el momento de la demanda o contestación y, por ende, que la formulación debe ser por escrito del hecho nuevo, parece estar previsto en el inciso 1 de ese artículo que dice […]. Mas ese no es el caso aquí. Aquí estamos en el supuesto del inciso 2 que claramente establece que, antes de que los autos estén listos para sentencia, se puede incorporar un hecho nuevo. Es una norma legal, concreta y específica para el caso concreto.

Además, es importante tener en cuenta que el inciso 3 de ese articulo dice […], debe tenerse en cuenta que ese plazo no es antojadizo, no es arbitrario, no es creado por el Tribunal, no es un plazo judicial, es un plazo legal, establecido por ley y eso es lo que hace el Tribunal, está otorgando un plazo de tres días con ocasión del hecho nuevo formulado. Para el Tribunal, continuando con el tema del derecho de defensa, invocado como afectado, que tampoco se observa que suceda en este caso, deben tener en cuenta, tanto los demandados como los actores, y aquí quiere ser enfático el Tribunal, el Tribunal entendió y escuchó, y los tres miembros del Tribunal así lo hemos discutido, no nos hemos equivocado sobre el particular, escuchamos claramente de las manifestaciones de don Edgardo, señaló la existencia de un hecho nuevo que lo acompaña con prueba para mejor resolver y, por lo tanto, siendo invocado como un hecho nuevo, porque así lo oímos en sus manifestaciones iniciales al presentar este documento, el Tribunal resolvió acoger la gestión de acuerdo con el artículo 68, omitiendo hacer referencia a la prueba para mejor resolver, entendiendo que va acompañada del hecho nuevo propuesto.

Tan es así, que el Tribunal estima que no se ha equivocado al escuchar que se trataba de un hecho nuevo, por lo tanto así lo fundamentó de acuerdo con el artículo 68, que tanto don Bernal como don Álvaro, al contestar el recurso de revocatoria, también lo entienden como hecho nuevo propuesto por don Edgardo, y en ese sentido fue que, y con base en estas manifestaciones que el Tribunal lo calificó así, no fue antojadizo, el Tribunal lo escuchó así y el Tribunal con base en esa manifestación así lo resolvió. Y, sí, es un hecho nuevo, para este Tribunal lo que está gestionando don Edgardo, porque del mismo documento que se aporta, claramente la certificación viene, certificación de este documento público que es, además, de Tributación Directa, no es de Geología y Minas, no es del expediente del Sinac, no es del expediente de Setena, es un expediente de Tributación Directa, la certificación indica claramente que fue expedida a las 10 horas del 22 de octubre de 2010, que es el día de hoy; evidentemente las partes, cuando dictan un acto administrativo, por ejemplo, el primer acto que dice 29 de mayo de 2009, ninguno de nosotros sabemos que se está dictando el 29 de mayo de 2009, es evidente que una persona privada tiene acceso a ese expediente, de acuerdo con la lógica y razonabilidad, en el momento en que se expide la certificación, si hay un error material, que sí lo es [la fecha del oficio dirigido al diputado y el de la certificación], no se afecta la seguridad jurídica.

Siendo la certificación un documento público al cual no tienen acceso las partes comúnmente, entonces, por supuesto, el Tribunal entiende que se trata de un hecho nuevo y, por lo tanto, el Tribunal así lo acepta, además de la manifestación de don Edgardo de que se trataba de un hecho nuevo. En tal sentido, así lo admite, admite la gestión. Es otra cosa que aclara el Tribunal, el inciso 4 del artículo 68 […], no estamos aquí admitiendo el hecho nuevo. Estamos dando la audiencia que dice el inciso 3, por tres días para que las partes se pronuncien; después de esos tres días sobre el particular y, eventualmente, el Tribunal se va a pronunciar en sentencia sobre esos hechos alegados. Tampoco entendemos o creemos que existe una afectación al derecho de defensa, en el tanto, precisamente, el plazo de los tres días se está otorgando en este momento para garantizar el derecho de defensa de las partes, amparándonos en una norma de carácter legal que así lo establece.

Ya fuera que hubiese sucedido este evento al inicio del debate o al final del debate (en cualquier momento), la norma establece que se den tres días hábiles a las partes y tampoco hemos escuchado, por parte de los codemandados, que han alegado una eventual afectación al derecho de defensa, cuál sería esa afectación al derecho de defensa, porque limitarse a decir que hay una afectación al derecho de defensa no tiene ningún sentido si no se explica cuál es esa afectación. No existe una vulneración al derecho de defensa, es una norma legal, es un plazo legal y se está otorgando en función de la situación que acaece en este momento, que es un hecho nuevo tal y como ha sido presentado por la parte. Tampoco el Tribunal va a permitir que se cuestione la posibilidad, porque aun cuando esto se entiende que es de parte, una gestión de parte, tampoco el Tribunal va a permitir que se cuestione su capacidad o posibilidad, de oficio, de resolver o atender temas que pueden ser de interés público y, en esto, sí quiero ser enfático, porque no es un tema novedoso.

Un Tribunal Contencioso Administrativo, a diferencia de un Tribunal Civil, no analiza, únicamente, intereses privados que se contraponen. Un Tribunal Contencioso Administrativo, un juez contencioso administrativo, es un contralor de la función administrativa, constitucionalmente así establecido y corresponde a un Tribunal Contencioso Administrativo, a la vista que eventualmente, y sin prejuzgar sobre el fondo, por supuesto, ve temas de interés público, pronunciarse sobre los mismos, y tan es así que no es nada novedoso, que recordemos que la LRJCA preveía, en ciertos supuestos, la audiencia del artículo 24, para que el juez permitiera a las partes, si apreciaba de oficio algunas circunstancias, que podían tener relación con el interés público, que se manifestaran sobre el particular y, tan es así, que incluso este Tribunal y sus funcionarios podrían tener responsabilidad de omitir tomar en cuenta el tema de interés público y, podemos verlo a través del CPCA, una serie de normas que evidencian tal posibilidad, no es casualidad que el artículo 90 o el 95 que permite ajustes en todo momento de pretensiones, de fundamentos de derecho o, incluso el 122 establece la posibilidad del juez contencioso […].

Pretender limitar al juez contencioso a lo que le rogan las partes, o al principio dispositivo, no está en su correcta dimensión. El Tribunal no presenta la acción de don Bernal o de Nombre223537 , hay una demanda y, en virtud del principio procesal de oficio, el Tribunal, conforme al CPCA tramita el proceso, pero si advierte la circunstancia que tenga que ver con el interés público, debe actuar. En este caso el 68 […] y eso fue lo que hizo el Tribunal. […]” A la luz de las anteriores transcripciones, esta Sala comparte la tesis esgrimida por el Tribunal. Se determina que la situación presentada con el camino público fue introducida por el coadyuvante activo, con la venia de los actores, como un hecho nuevo al que se le adjuntó prueba para su demostración, luego de haber surgido el tema, principalmente, durante el testimonio de la geóloga Nombre223268 . Lo anterior, sin perjuicio de que el licenciado Araya Sibaja perdiera, en algunos momentos, la línea argumentativa y se refiriera, nada más, a la prueba que lo acreditaba.

Asimismo, a tenor de lo establecido en el canon 68 inciso 2 del CPCA, es claro que ese hecho nuevo podía ser introducido en la audiencia de debate y, por esa razón, en forma oral, tal y como lo indicaron los juzgadores. De igual manera, se insiste, debe tenerse en cuenta que se trata de un hecho sobre el cual los actores no tuvieron conocimiento sino hasta el desarrollo de la prueba testimonial pericial. En ese sentido, no podía haber sido alegado por ellos con anterioridad; no siendo hasta ese momento que pudieron obtener la prueba documental para sustentarlo. De esta manera, actuó en forma correcta el Tribunal ante la formulación del hecho y el ofrecimiento de elementos de convicción que lo acreditaban. Es cierto, se reitera, la exposición del licenciado Araya Sibaja fue un poco confusa, al punto que el Tribunal le llamó la atención (19:58:35 del archivo); sin embargo, también lo es que, para efectos del derecho de defensa de IISA, quedó claro en qué consistía y tuvo el plazo de los tres días para alegar lo que a bien consideraba oportuno, por lo que no se le irrogó indefensión alguna.

En consecuencia, no es de recibo lo alegado, de mas está decir, la solicitud del casacionista, a fin de suprimir los hechos probados de la sentencia impugnada (del 30 al 54), así como el considerando XVIII, es a todas luces improcedente en un reclamo procesal. Tampoco es válida la argumentación en torno a la introducción de considerandos en los que se refieren temas no incluidos en las demandas, toda vez que los referidos considerandos versan, como la propia recurrente aduce, sobre los puntos de: profundidad o límite de la extracción, la falta de firma del ingeniero químico y el camino público, y sobre esos aspectos ya esta Sala emitió pronunciamiento en el considerando anterior.

XLVIII. Por último, en lo relativo a argumentos que se insertan en el punto dos del vicio de incongruencia reseñado, conviene manifestar lo siguiente. En cuanto se menciona nuevamente que el Tribunal no se comportó como un tercero imparcial y que los interrogatorios pretendieron modificar o sugerir las respuestas de los deponentes, remítase la recurrente a lo dicho en los considerandos comprendidos entre el VII y XI de este fallo. En lo que transcribe el testimonio de Nombre223545 respecto del error en las especies de árboles y la incidencia de esto sobre el cambio de uso de suelo, lo recriminado es la conclusión del Tribunal a raíz de la valoración de la prueba, y en ese tanto es de orden sustantivo, no propio de un cargo procesal como el que se conoce, y adolece de la cita de normas de fondo. Referente al ofrecimiento como prueba para mejor proveer de la carta del Ingeniero Forestal, remítase a lo dispuesto en el considerando XXXIV de esta sentencia. En cuanto menciona que se desagregaron hechos, conviene advertir que de la sola derivación de circunstancias fácticas no se desprende una indefensión, siempre que lo que se desglose tenga relación con lo discutido en el proceso.

XLIX. En mérito de las razones expuestas, se impone el rechazo de lo argumentado en cuanto a se alega introducción de hechos y alegatos no planteados por las partes. En suma, y al denegarse también el reclamo denominado “2.2. Incompetencia del Tribunal para condenar a quienes no fueron parte”, se desestima el cargo por incongruencia planteado por Industrias Infinito.

L. Octavo vicio procesal. Nombre223267 reclama además, dentro de los vicios procesales lo siguiente: “2.11. Resolver criterios técnicos sin prueba científica”. Reproduce hechos que alegaba la parte actora en las demandas, y dice, esas afirmaciones debían comprobarse no por simples opiniones de personas, sino por personas especializadas, pero la parte demandante no ofreció prueba pericial, y al no existirla, “el Tribunal no puede tener por probados hechos técnicos con base en prueba testimonial”, así por ejemplo el tema del dique. El Tribunal, asevera, dio valor a los testigos que rindieron su opinión personal. Señala las características y naturaleza del testigo tradicional, el perito tradicional y del testigo técnico. Así, expone, “el Tribunal no podía sin conculcar las reglas de la lógica, de la sana crítica y de las ciencias, arribar a conclusiones contrarias a la realidad que ofrecían las pruebas documentales, las declaraciones de nuestros testigos y la necesidad de la prueba pericial”.

Reitera que en la sección 2.9 de su recurso se explicó que la prueba testimonial pericial y documental se contradijo las afirmaciones y los argumentos del Tribunal, pero que no se les dio el valor. Todo lo anterior, afirma, infringe “Por carecer las consideraciones del Tribunal en relación con los hechos técnicos (…)del sustento probatorio requerido (…) y además contradecir con la prueba el valor probatorio de la prueba documental (…) se violenta los principios de congruencia, defensa y prueba”.

LI. Pese a la denominación que le otorga la recurrente, lo alegado es una disconformidad con los hechos tenidos por probados y el su fundamento probatorio. Más concretamente, el valor que atribuyó el Tribunal a las probanzas. En ese tanto, constituye un reclamo de carácter sustantivo, que adolece del señalamiento de las normas de fondo que se estiman conculcadas. De esta suerte, esta Sala rechaza el agravio por incumplimiento de la fundamentación jurídica que exige el CPCA.

VIOLACIÓN DE NORMAS SUSTANTIVAS LII. De previo al análisis de los agravios de carácter sustantivo, conviene precisar lo siguiente. Como lo indica el Tribunal en el considerando IV del fallo impugnado, el objeto de este proceso es: a) la nulidad absoluta de los actos administrativos 3638-2005-SETENA, 170-2008-SETENA, R-217-2008-MINAE, Decreto 34801-MINAET, 244-2008-SCH, ASA-013-2008-SETENA y DST-773-2006 del INTA; b) el pago de los daños y perjuicios, con la reparación integral de los daños ambientales; c) la fijación de los límites a los cuales debe la Administración ajustar su conducta; y d) la condenatoria en costas a los demandados. El Tribunal declaró parcialmente con lugar las demandadas. En cuanto a la nulidad de los actos administrativos que estimó susceptibles de impugnación, estructuró su criterio de la siguiente manera: 1): En relación con los actos 3638-2005-SETENA, Nombre223541 y R-217-2008-MINAE, conforme lo indicó el Tribunal en el considerando XI del fallo combatido, la nulidad decretada obedece a que su emisión se hizo desatendiendo el Decreto n.° 30477-MINAE, que disponía la moratoria de la minería metálica de oro a cielo abierto, y cuyo transitorio primero disponía que los trámites de exploración y explotación pendientes quedaban suspendidos.

En este sentido, en lo de interés, estableció: “[…]Ciertamente encuentra este Tribunal Contencioso Administrativo que el acto que otorgó la viabilidad ambiental, el acto que aprobó los cambios al proyecto y el acto mediante el cual se aplicó la conversión del acto de concesión de explotación a favor de Industrias Infinito, violentaron el principio de inderogabilidad singular de la norma, ya que la Administración dejó de aplicar para este caso concreto el Decreto N° 30477-MINAE, que ordenaba que se suspendieran los trámites de concesión de explotación pendientes […] Entonces, no podía la Administración dictar ninguno de los actos descritos, debido a que en ese momento existía una disposición de carácter general vigente y vinculante para los órganos del Ministerio de Ambiente y Energía, que ordenaba la suspensión del procedimiento, y en este caso el procedimiento continuó en ambas oficinas […] En su defensa, la empresa desarrolladora, sobre este tema, ha planteado que de acuerdo con los artículos 23 y 26 del Código de Minería, el permiso de exploración le concede a su titular de por sí el derecho de la concesión de explotación, y aducen que mediante el voto N° 2010-14009 de la Sala Constitucional, el tema de la violación del Decreto N° 30477 ya fue resuelto.

Sobre estos argumentos, el Tribunal encuentra que los mismos son absolutamente infundados y además no se ajustan a la realidad. En primer lugar, ciertamente el artículo 23 del Código de Minería, en su enunciado, indica que el titular de un permiso de exploración tiene derecho especialmente a la obtención de una o varias concesiones de explotación, y el artículo 26 de la misma Ley señala que durante la vigencia de un permiso de exploración y hasta los 60 días siguientes al vencimiento del plazo o de la prórroga, el titular tendrá el derecho de obtener una concesión de explotación. No obstante lo anterior, debe tenerse presente que estas normas, en su correcta lectura, impiden entender que el permiso de exploración concede a su titular, automáticamente, el derecho de concesión de explotación. […] Por otra parte, nótese que el mismo artículo 23 inciso b) condiciona la posibilidad de obtener un derecho de concesión, en tanto se justifique la existencia de uno o varios yacimientos explotables de sustancias minerales, situados en el interior del perímetro de su permiso de exploración.

Es decir, el permiso de exploración no otorga per se el derecho de la concesión, debiendo demostrarse esta condición que exige la Ley, lo que evidentemente requiere de un pronunciamiento concreto de la Administración haciendo esa valoración. Ahora bien, también podemos notar que el artículo 26, de igual forma, condiciona el derecho a obtener una concesión de explotación, a que se cumplan las obligaciones y requerimientos de la ley y el reglamento, y si observamos el artículo 9 del Reglamento al Código de Minería (Decreto Ejecutivo N° 29300-MINAE), se puede constatar que para poder obtener un derecho de concesión, el interesado debe cumplir una serie de requisitos técnicos y jurídicos que allí se detallan, los cuales son independientes a los que exige el artículo 8 del Reglamento para poder obtener un permiso de exploración. Finalmente, es preciso destacar que el artículo 14 del Código de Minería claramente dispone que “el permiso, o la concesión, se entenderán adquiridos desde la fecha en que se inscriba la resolución de otorgamiento en el Registro Nacional Minero.

Desde entonces, el titular originario o su sucesor, según el caso, será poseedor de su derecho de concesionario o de titular del permiso de exploración.” Tal y como se desprende de la norma citada, el derecho de exploración es independiente del derecho de explotación y se entiende adquirido uno u otro derecho, según el caso, desde la fecha en que se inscribe en el Registro Minero. En el caso concreto, tal y como se indicó antes, la Sala Constitucional en el año 2004 había anulado la concesión de explotación, por lo que conforme a los artículos 62, 65 y 109 del Código de Minería, el derecho de la empresa se extinguió y en el Registro Minero no podía estar inscrito. Todas estas razones permiten descartar que el permiso de exploración le otorgaba per se el derecho de explotación a Industrias Infinito, con lo cual, podemos afirmar que dicha empresa no tenía un derecho adquirido de concesión de explotación en el Proyecto minero para el momento en que solicitó la convalidación del acto (30 de mayo del 2007), fecha en la cual se encontraba vigente el Decreto de moratoria, por lo que la Administración debió suspender los procedimientos pendientes ante Nombre223541 y ante Geología y Minas para el caso del Proyecto Minero Crucitas.

Sin embargo, en este caso es evidente que la Administración desaplicó su propia disposición vinculante.” (Archivo de video de la sentencia y documento a folio 2460 del expediente). De seguido, el Tribunal, en el fallo cuestionado, esgrimió otros argumentos, que estima esta Cámara tienen el carácter de subsidiarios, y que también invalidan esos actos, los cuales –como se reseñó en el considerando dicho de este fallo- son: A) respecto a la resolución Nombre223541 (aprobación de modificaciones al proyecto): a.1) el no haberse solicitado un nuevo EsIA para evaluar los cambios del proyecto; a.2) por no convocarse a una audiencia pública sobre los cambios propuestos; a.3) porque la viabilidad ambiental había caducado cuando se emitió; y a.4) por omitir Nombre223541 el análisis técnico y científico de la propuesta de cambios (impactos y medidas de mitigación y compensación). B) En lo relativo al acuerdo R-217-2008 (conversión del acto y otorgamiento de concesión): imposibilidad de aplicar la figura de la conversión a la resolución R-578-2001-MINAE (otorgamiento original de la concesión de explotación en el 2001), por haber sido anulada previamente por la Sala Constitucional.

  • C)En cuanto a los tres actos mencionados (resolución 3638-2005-SETENA, Nombre223541 y la R-217-2008-MINAE), también en razón de que: c.1) se omitió considerar la existencia de un camino público cantonal que no había sido desafectado y sobre el que parcialmente se construiría la laguna de relaves y c.2) carecen de motivación y motivo en lo que se refiere a la valoración del componente social. D) En particular sobre las resoluciones Nombre223541 y R-217-2008-MINAE, añadió: d.1) incumplimiento de la cota máxima de extracción impuesta por la DGM, y consecuente impacto al acuífero inferior; d.2) la omisión de Nombre223541 de rendir un análisis técnico sobre la propuesta de cambios en cuanto al tema de explosivos, la destrucción del cianuro y las medidas de mitigación y compensación, así como el potencial de drenaje; y d.3) por infracción al principio precautorio, en virtud de la duda sobre los riesgos de la laguna de relaves.

Y, E) en concreto sobre los actos Nombre223540 y R-170-2008-SETENA, agregó: la falta de rúbrica y sello del Ingeniero Químico encargado del proceso en los diagramas de flujo. 2) respecto del Decreto n.° 34801-MINAET (declaratoria de interés público y conveniencia nacional del Proyecto), estimó su nulidad con motivo del incumplimiento del procedimiento para la emisión de disposiciones generales, pues no se dio audiencia a las entidades representativas, y no se acreditó la urgencia o interés público que impidiese realizarla, ni siquiera se efectuó el procedimiento administrativo previo. Asimismo, se estimó la invalidez por: A) la ausencia del balance de los beneficios sociales y costos socioambientales, lo que vicia el motivo; y B) escasez de la motivación, en proporción a la magnitud de lo que se declaraba; además no se indican los documentos o estudios técnicos que lo respaldan. Y, 3) tocante al acto 244-2008-SCH (autorización de cambio de uso de suelo), se decretó su nulidad por inobservancia del Decreto n.° 25700, el cual enlista especies vedadas, y que se autorizó talar en esa resolución. Asimismo, señaló como vicios subsidiarios: 3.1) la incorrecta identificación de algunas especies arbóreas y 3.2) al haberse fundado en el Decreto n.° 34801-MINAET que anuló.

LIII. De lo recién expuesto, determina esta Sala que, respecto a este último decreto citado y a la resolución n.° 244-2008-SCH, con independencia de los motivos principales y subsidiarios que esbozó el Tribunal para anularlos, lo cierto es que su validez pende, en primera instancia, de la vigencia de la concesión (R-217-2008-MINAE), pues ésta constituye el motivo fundamental de estos actos, y en tanto no se quiebre el razonamiento del Tribunal sobre la nulidad de este último, los argumentos esgrimidos por los casacionistas, en relación con los otros vicios que halló el órgano juzgador en aquellos actos, resultan inocuos para casar la sentencia, en el eventual caso de que fueran procedentes. Es decir, se estaría en un supuesto de casación inútil. Igual ocurre con todos los alegatos que señaló el Tribunal a mayor abundamiento de razones en lo tocante a los actos 3638-2005-SETENA, Nombre223541 y R-217-2008-MINAE, pues se insiste, el sustento de su invalidez reside en la infracción del Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE, el cual decretó la moratoria de la actividad minera a cielo abierto. De esta suerte, considerando la estructura de la sentencia combatida, este Órgano decisor estima pertinente, en primer lugar, pronunciarse sobre los cargos en donde se ataca el aludido motivo de nulidad de quebranto al principio de inderogabilidad singular del reglamento o de la norma.

LIV. Con base en el orden de ideas expuesto en los apartados anteriores, la representación estatal afirma, en la sentencia impugnada se estableció que los actos n.° 3638-2005-SETENA, Nombre223541 y R-217-2008 violentaron el principio de inderogabilidad singular de la norma al desaplicar el Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE. Asimismo, se señaló la imposibilidad de convertir la resolución R-578-2001-MINAE por haber sido anulada por la Sala Constitucional, porque desatendió el principio precautorio, con motivo de las condiciones técnicas que se dieron al aprobar los cambios y el límite máximo de extracción. Añade, sostuvieron los juzgadores que la falta de EsIA, el cual era el vicio por el que el Tribunal Constitucional anuló el primer acto de concesión, no era un elemento propio del segundo acto R-217-2008-MINAE. Aclara, si bien aquel primer acto fue anulado, también es cierto que la parte dispositiva de la sentencia n.° 13414-2004 dispuso que lo era sin perjuicio de lo que determinarse el EsIA.

Trascribe parcialmente el voto n.° 6922-2010 de la misma Sala Constitucional, en cuanto expone que al aprobarse el EsIA, en mayo de 2007, la empresa solicitó a la DGM la conversión del acto 578-2001-MINAE, “[…] pero estando en curso esta tramitación, la empresa también presentó ante Nombre223541 la solicitud de modificación del proyecto […]”, cambios que fueron aprobados en acto 107-2008-SETENA. En su parecer, los juzgadores incurren en error y violentaron el precepto 13 de la LGAP, ya que la moratoria del Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE no era aplicable al caso concreto, en virtud de las gestiones realizadas. En tanto no había causal de nulidad, razona, se produce infracción a los artículos 133, 158 y 166 ibídem. No es cierto, afirma, que se haya irrespetado el principio precautorio, por el contrario, el proceso de concesión cumplió con todos los condicionamientos ambientales. Por su parte, el apoderado de Nombre223267, en el denominado “SEGUNDO MOTIVO GENERAL; Hechos y afirmaciones demostrados y sustentadas en contradicción con la prueba documental”, y en lo que interesa, reitera –expresamente- argumentos que expuso en distintos motivos por “la forma”.

La demanda de Nombre223384, insiste, no presenta hechos, sino opiniones e informaciones periodísticas y la de Nombre223537 , como principal argumento esgrime la nulidad con motivo de la trasgresión a la moratoria decretada por el Poder Ejecutivo. Asimismo, presenta una tabla cuyo nombre es “Trámite MINAET-Dirección de Geología y Minas Exploración y Explotación”, y con los indicadores “Sala IV sentencias 2004-13414, 2010-6299 y 2010-14009” y “Tribunal Contencioso sentencia 4399-2010”, de la cual, dice, se desprende que el Tribunal omitió tener por probado:

  • 1)el otorgamiento del permiso de exploración con la resolución R-185-1993-MIRENEM;
  • 2)el Registro Minero solicitó al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) el visto bueno del artículo 25 del Código de Minería, y que ese órgano solicitó de previo contar con el EsIA;
  • 3)durante el trámite de la concesión y hasta que fue anulada por la Sala Constitucional, “[…] se dejó claro que el Estudio de Impacto Ambiental se tramitaría con posterioridad al otorgamiento de la concesión […]”;
  • 4)en resolución 486-2000-SETENA se comunicó a la DGM que para determinar la viabilidad ambiental era necesario el EsIA según los términos de referencia. Asimismo, prosigue, se extrae del cuadro que cuando la sentencia recurrida refiere al Decreto de moratoria, no menciona lo relativo a su Transitorio I. Para el Tribunal, continúa, los actos de la viabilidad, el que aprobó los cambios y el que convirtió la concesión anulada, violentaron el principio de inderogabilidad singular de la norma, por no haberse aplicado el Decreto 30477-MINAE. Con este fin, observa, los juzgadores introdujeron un hecho negativo, que no fue alegado por las partes ni objeto de contradictorio, y sin prueba alguna, a saber, “que con posterioridad al dictado y publicación del Decreto Ejecutivo 30477, ni el Ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, ni la Secretaría Técnica Nacional Ambiental, ni la Dirección de Geología y Minas suspendieron los procedimientos de viabilidad ambiental de concesión de explotación minera y demás trámites conexos”. Con esto, manifiesta, el Tribunal desconoció deliberadamente a Nombre223267 los alcances del permiso de exploración y el derecho a obtener la concesión. Exhibe un cuadro “Trámite de viabilidad ambiental”, cuyos indicadores son: “Sala IV sentencias 2004-13414, 2010-6299 y 2010-14009” y “Tribunal Contencioso sentencia 4399-2010”. De la prueba documental, expresa, se concluye que los órganos administrativos justificaron sus decisiones de no suspender los trámites y de no solicitar un nuevo EsIA. De nuevo, presenta una tabla con los mismos indicadores, titulada “Moratoria Minera”, y reitera, el Tribunal desconoció el alcance del Transitorio I del Decreto Ejecutivo 30477-MINAE que establecía el respeto a todo derecho adquirido antes de su publicación, lo que, en su parecer, conforme a los preceptos 23 y 26 del Código de Minería, cubre el derecho del titular de un permiso de exploración a obtener una o varias concesiones de explotación, como, afirma, tenía en este caso IISA, y que le fue otorgado mediante acto R-185-93-MIRENEM. El permiso de exploración, en su criterio, es el antecedente de la concesión de explotación, y ambos conforman una relación jurídica unitaria, esto es, “[…] el permiso el exploración y la identificación de un yacimiento natural, confieren el derecho a su titular de obtener una concesión de explotación […]”, según las normas citadas del Código de Minería. En otra línea, argumenta, el Decreto de moratoria fue publicado el 12 de junio de 2002 en La Gaceta; sin embargo, apunta, el Código de Minería no establece regulación alguna que permita al Poder Ejecutivo declarar la moratoria de la actividad minera, de diferir o atrasar la vigencia del propio Código. Como justificación a esta moratoria, anota, se esgrimió la necesidad de determinar si existía un equilibrio entre los beneficios sociales, económicos y ambientales de la actividad. En otras palabras, alega, es una “suspensión impropia” del aprovechamiento del oro, sin base científica. Arguye inobservancia de los artículos 2, 12, 23, 26 del Código de Minería; 40, 71 del Decreto 29300-MINAE (Reglamento al Código de Minería); 142, 144 de la LGAP y 34 de la Constitución Política. El Tribunal, sostiene, determinó que la Sala Constitucional anuló el acto R-578-2001-MINAE que otorgó la concesión minera a Industrias Infinito, desapareciendo ese derecho, de manera que, para cuando esta empresa solicitó la convalidación, no era titular del derecho a la explotación, debiendo el MINAE suspender el trámite. Asimismo, detalla, entendió que la exploración no otorga, per se, el derecho de explotación. Comparte esta última conclusión del Tribunal, pero aclara, que los dos actos, aunque separados, definen una relación jurídica unitaria donde el primero constituye el motivo del segundo.

LV. Considera esta Cámara, es menester tener en cuenta que el 12 de junio de 2002, el Poder Ejecutivo emitió el tantas veces citado Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE, mediante el cual se declaró una moratoria por plazo indefinido para la actividad minera metálica de oro a cielo abierto en el territorio nacional. La norma transitoria primera disponía: “Todos aquellos trámites relacionados con la exploración y explotación del mineral oro a cielo abierto que se encuentren pendientes ante la Dirección de Geología y Minas y ante la Secretaría Técnica Nacional Ambiental a la fecha de publicación del presente decreto ejecutivo, serán suspendidos. Todo derecho adquirido antes de la publicación del presente decreto será respetado.” Por la trascendencia para la resolución de este proceso, resulta oportuno reiterar que los juzgadores, en torno a esa normativa, en el considerando XI de la sentencia impugnada manifestaron que, como consecuencia de la nulidad decretada por la Sala Constitucional de la resolución n.° R-578-2001-MINAE, desde el mes de diciembre del año 2004 y hasta abril de 2008 no existió (material ni formalmente) un derecho de concesión de explotación a favor de la empresa Industrias Infinito S.A. Además, que desde junio del año 2002 y hasta junio de 2008 estuvo vigente la susodicha moratoria para la actividad minera.

El Tribunal aseveró que la Administración conculcó el principio de inderogabilidad singular de la norma al desaplicar, para este caso concreto, el referido Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE, al no suspender los trámites pendientes y otorgar la viabilidad ambiental, aprobar los cambios al Proyecto y aplicar la figura de la conversión. Se encontraba vedada la Administración, indicaron los juzgadores, para dictar acto alguno referido a la solicitud de concesión de explotación presentada por IISA. De igual manera, agregaron, no resulta de recibo el alegato de dicha empresa, en el sentido de que, de conformidad con los preceptos 23 y 26 del Código de Minería, el permiso de exploración le concedía, per se, el derecho de la concesión de explotación. Ello por cuanto, de la correcta lectura de esas normas, se determina que no puede entenderse que el permiso de exploración concede a su titular, de manera automática, el derecho de concesión de explotación.

Esto, señalaron, se constata a partir de la lectura y relación armónica de otras disposiciones del mismo Código de Minería que diferencian uno y otro derecho. Al respecto, el Tribunal analizó las normas 2, 14, 23 inciso b) y 26 de ese cuerpo normativo; así como el 9 del Decreto Ejecutivo n.° 29300-MINAE (Reglamento al Código de Minería publicado en La Gaceta n.° 54 del 16 de marzo de 2001). Insisten los juzgadores en que la Sala Constitucional, en el año 2004, anuló la concesión de explotación otorgada a IISA, por lo que, de conformidad con los artículos 62, 65 y 109 del Código de Minería, su derecho se extinguió, no pudiendo estar inscrito en el Registro Nacional Minero. Por ende, para los juzgadores, resulta falaz afirmar que tuviera un derecho adquirido de concesión de explotación al momento en que solicitó la convalidación del acto (el 30 de mayo de 2007, data en la cual se encontraba vigente el aludido Decreto de moratoria).

Consecuentemente, concluye aquel órgano decisor, tanto la Nombre223541 (al otorgar la viabilidad ambiental) como Geología y Minas (al recomendar la concesión) y el MINAET (por convertir el acto de concesión) inobservaron ese Decreto, irrespetando el principio de legalidad (en este sentido, consúltese tanto el archivo de video de la sentencia cuanto el documento a folio 2460 del expediente principal).

LVI. A la luz de lo expuesto en los considerandos precedentes, determina esta Cámara que ninguno de los recurrentes que aducen que el decreto de moratoria (n.° 30477-MINAE) no resultaba aplicable en la especie, combaten o impugnan en debida forma los argumentos esbozados por el Tribunal sobre este punto; no logrando, por ende, desvirtuarlos. En este sentido y no obstante el amplio razonamiento expuesto por los juzgadores, la representación del Estado se limitó a indicar que el aludido Decreto Ejecutivo no resultaba aplicable debido a las gestiones administrativas efectuadas por IISA. Empero, en virtud de lo preceptuado en el referido transitorio primero de ese Decreto, y a lo dispuesto por la propia Sala Constitucional en el voto 2010-014009 de las 13 horas 59 minutos del 24 de agosto de 2010, no solo en cuanto a que el examen del quebranto del indicado Decreto es un asunto de legalidad; sino también “[…] que mediante la citada resolución de este Tribunal Constitucional se anuló la resolución que otorgaba la concesión minera a la empresa en cuestión, número R-578-2001-MINAE, y que los recurridos interpretaron que dicha nulidad era una nulidad relativa por lo que procedía la figura de la “conversión del acto administrativo” establecida en el artículo 164 de la Ley General de la Administración Pública, no es asunto de constitucionalidad sino de legalidad el examinar y valorar si los recurridos procedieron de forma correcta o no al “convertir” el otorgamiento de la concesión minera que había sido previamente anulada por este Tribunal Constitucional. […]”, esta Sala concuerda con el criterio del Tribunal.

Como se apuntó en el considerando I de esta sentencia, mediante voto n.° 2004-13414 de las 9 horas 29 minutos del 26 de noviembre de 2004, la Sala Constitucional anuló la resolución n.° R-578-2001-MINAE de las 9 horas del 17 de diciembre de 2001, mediante la cual se le había otorgado la concesión de explotación a la susodicha empresa demandada. Para ese momento se encontraba vigente el aludido Decreto Ejecutivo n.° 30477-MINAE, publicado en el diario oficial La Gaceta n.° 112 del 12 de junio de 2002. Por ello, es claro que, desde el momento en que fue anulada la concesión en el 2004, se imponía la suspensión de todos los trámites administrativos iniciados por Nombre223267 con posterioridad, a efecto de obtener la concesión de explotación. No obstante, la Administración Pública, lejos de actuar de esa manera, continuó con su diligenciamiento hasta la emisión del acto R-217-2008-MINAE de las 15 horas del 21 de abril de 2008, aplicando la conversión del acto que aprobó originalmente la concesión.

Con ese proceder conculcó lo preceptuado en dicha norma transitoria y, por ende, también el principio de inderogabilidad singular del reglamento o norma (mandato 13 de la LGAP), pues el aludido Decreto que estableció la moratoria sobre la actividad de minería metálica a cielo abierto no fue derogado sino hasta la emisión del Decreto Ejecutivo n.° 34492-MINAE, el 4 de junio de 2008, cuando se publicó en La Gaceta n.° 107; es decir, con posterioridad al acto con el cual el Poder Ejecutivo aplicó el instituto de la conversión al n.° 578-2001-MINAE, confiriéndole la concesión a la sociedad demandada. En todo caso, y a mayor abundamiento, debe indicarse que en el caso que se analiza, el instituto de la conversión no resultaba procedente. Como bien lo indicó el Tribunal, no puede subsanarse un defecto de un acto que ya ha sido anulado, ya que la anterior declaración implica que este fue suprimido del ordenamiento jurídico.

Y aunado a lo anterior, resulta aún más relevante el que, de conformidad con el numeral 189 de dicho cuerpo normativo, la conversión surte efectos a partir (ex nunc) de la fecha en que se dictó esta segunda resolución administrativa, es decir, cuando ya estaba vigente el decreto de moratoria, lo que dice de su invalidez, por cuanto los efectos que de la conversión se derivan resultaban contrarios al ordenamiento.

LVII. En cuanto al cuestionamiento de legalidad del Decreto n.° 30477-MINAE, el cual declaró la moratoria de la actividad minera, resulta oportuno manifestar que el Código de Minería, en el artículo primero preceptúa: “El Estado tiene el dominio absoluto, inalienable e imprescriptible de todos los recursos minerales que existen en el territorio nacional y en su mar patrimonial, cualquiera que sea el origen, estado físico o naturaleza de las sustancias que contengan. El Estado procurará explotar las riquezas mineras por sí mismo o por medio de organismos que dependan de él. / Sin embargo, el Estado podrá otorgar concesiones para el reconocimiento, exploración, explotación y beneficio de los recursos minerales, conforme con la presente ley. / Las concesiones no afectarán en forma alguna el dominio del Estado, y se extinguirán en caso de incumplimiento de las exigencias legales para mantenerlas.” (Lo subrayado es suplido).

La anterior norma de afectación incorpora los recursos minerales en el territorio nacional al Dominio Público, lo que implica su sometimiento al régimen jurídico propio de la categoría demanial. Por ende, la titularidad de dichos bienes la ostenta el Estado. Esto conlleva a la conclusión de que estos bienes estén fuera del comercio, tal y como se estipula en el numeral 262 del Código Civil, de ahí que sean inalienables, imprescriptibles e inembargables, como lo reitera la norma en comentario, contado el Estado con la facultad de determinar, siempre en atención al fin público, si permite su explotación, y en caso afirmativo, la forma en que esta se va a llevar a cabo. De lo anterior se concluye que, el decretar una moratoria, tanto en la exploración como explotación de los recursos minerales –como se hizo en este caso-, cuando se estime necesario para resguardar el interés público, y siempre que se respeten los derechos adquiridos, constituye el ejercicio de esta potestad derivada de la titularidad que sobre esos bienes ostenta el Estado.

LVIII. En segundo término, lo alegado respecto a la supuesta omisión en los hechos que debieron haberse tenido por probados, de darse se estaría ante un quebranto indirecto de ley por indebida valoración de la prueba que señala. Además, no se refiere, en concreto, a la aplicación del susodicho Reglamento de moratoria, por lo que, de resultar necesario y procedente, se analizará ese argumento más adelante. Luego, en torno a la no mención del Transitorio I de esa normativa, se advierte que no lleva razón la empresa casacionista. El Tribunal, en el aludido considerando XI del fallo cuestionado, no solo transcribió la indicada norma transitoria; sino que la aplicó. En este orden de ideas, en el hecho probado antecedido con el número 10 indicó: “Que con posterioridad al dictado y publicación del Decreto Ejecutivo N° 30477, ni el Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, ni la Secretaría Técnica Nacional Ambiental, ni la Dirección de Geología y Minas suspendieron los procedimientos de viabilidad ambiental, de concesión de explotación minera y demás trámites conexos, gestionados por la empresa Industrias Infinito S.A. (los autos).” En razón de lo alegado por el señor Nombre223537 en su demanda (tocante a la violación de la moratoria decretada) se imponía que el Tribunal, como en efecto lo hizo en el susodicho apartado de la sentencia que se combate, al amparo de las probanzas recibidas, determinara, en primer término, si esa norma resultaba aplicable y, en caso afirmativo, si la Administración activa la aplicó o no. Esta Sala, luego de analizar tanto los expedientes administrativos traídos al proceso como el judicial, arriba a la misma conclusión del Tribunal: no se cumplió con lo previsto en el referido Transitorio I del Decreto de moratoria, pues no se suspendieron los trámites relacionados con la solicitud de explotación presentada por IISA, cuando así debió hacerse, pues a raíz de la nulidad decretada por la Sala Constitucional de la resolución R-578-2001-MINAE, a la empresa demandada no le asistía derecho de concesión para explotar minerales en el Proyecto.

Por otro lado, respecto a lo argüido por la recurrente, en el sentido de que al ser titular de un permiso de exploración, per se, tenía derecho a obtener la concesión de explotación, debe insistirse en lo señalado por los juzgadores en el referido apartado de la sentencia cuestionada: “[…] En su defensa, la empresa desarrolladora, sobre este tema, ha planteado que de acuerdo con los artículos 23 y 26 del Código de Minería, el permiso de exploración le concede a su titular de por sí el derecho de la concesión de explotación, y aducen que mediante el voto N° 2010-14009 de la Sala Constitucional, el tema de la violación del Decreto N° 30477 ya fue resuelto. Sobre estos argumentos, el Tribunal encuentra que los mismos son absolutamente infundados y además no se ajustan a la realidad. En primer lugar, ciertamente el artículo 23 del Código de Minería, en su enunciado, indica que el titular de un permiso de exploración tiene derecho especialmente a la obtención de una o varias concesiones de explotación, y el artículo 26 de la misma Ley señala que durante la vigencia de un permiso de exploración y hasta los 60 días siguientes al vencimiento del plazo o de la prórroga, el titular tendrá el derecho de obtener una concesión de explotación.

No obstante lo anterior, debe tenerse presente que estas normas, en su correcta lectura, impiden entender que el permiso de exploración concede a su titular, automáticamente, el derecho de concesión de explotación. Esto es fácilmente constatable a partir de la lectura de otras normas contenidas en el propio Código de Minería, que diferencian claramente uno y otro derecho. Así, el artículo 2 de la citada Ley define ambos derechos de la siguiente forma: “Permiso: Autorización otorgada por el Poder Ejecutivo, mediante la Dirección de Geología y Minas (DGM), con la cual se consolida un derecho en favor del peticionario que permite la exploración o búsqueda de materiales en general por un plazo de tres años, el cual puede ser prorrogado por una única vez”. “Concesión: Autorización que otorga el Poder Ejecutivo mediante la DGM por determinado período, según el caso, el cual le otorga al peticionario un derecho real limitado para explotar o extraer los minerales de determinada zona, transformarlos, procesarlos y disponer de ellos con fines industriales y comerciales, o le otorga el derecho exclusivo de explorar las sustancias minerales específicamente autorizadas en ella.” Entonces, como podemos ver, existe una clara diferenciación entre uno y otro derecho, siendo que el primero lo que permite exclusivamente es la búsqueda de materiales, mientras que el segundo permite la extracción, la transformación y el procesamiento de los materiales autorizados. / Por otra parte, nótese que el mismo artículo 23 inciso b) condiciona la posibilidad de obtener un derecho de concesión, en tanto se justifique la existencia de uno o varios yacimientos explotables de sustancias minerales, situados en el interior del perímetro de su permiso de exploración.

Es decir, el permiso de exploración no otorga per se el derecho de la concesión, debiendo demostrarse esta condición que exige la Ley, lo que evidentemente requiere de un pronunciamiento concreto de la Administración haciendo esa valoración. Ahora bien, también podemos notar que el artículo 26, de igual forma, condiciona el derecho a obtener una concesión de explotación, a que se cumplan las obligaciones y requerimientos de la ley y el reglamento, y si observamos el artículo 9 del Reglamento al Código de Minería (Decreto Ejecutivo N° 29300-MINAE), se puede constatar que para poder obtener un derecho de concesión, el interesado debe cumplir una serie de requisitos técnicos y jurídicos que allí se detallan, los cuales son independientes a los que exige el artículo 8 del Reglamento para poder obtener un permiso de exploración. Finalmente, es preciso destacar que el artículo 14 del Código de Minería claramente dispone que “el permiso, o la concesión, se entenderán adquiridos desde la fecha en que se inscriba la resolución de otorgamiento en el Registro Nacional Minero.

Desde entonces, el titular originario o su sucesor, según el caso, será poseedor de su derecho de concesionario o de titular del permiso de exploración.” Tal y como se desprende de la norma citada, el derecho de exploración es independiente del derecho de explotación y se entiende adquirido uno u otro derecho, según el caso, desde la fecha en que se inscribe en el Registro Minero. En el caso concreto, tal y como se indicó antes, la Sala Constitucional en el año 2004 había anulado la concesión de explotación, por lo que conforme a los artículos 62, 65 y 109 del Código de Minería, el derecho de la empresa se extinguió y en el Registro Minero no podía estar inscrito. Todas estas razones permiten descartar que el permiso de exploración le otorgaba per se el derecho de explotación a Industrias Infinito, con lo cual, podemos afirmar que dicha empresa no tenía un derecho adquirido de concesión de explotación en el Proyecto minero para el momento en que solicitó la convalidación del acto (30 de mayo del 2007), fecha en la cual se encontraba vigente el Decreto de moratoria, por lo que la Administración debió suspender los procedimientos pendientes ante Nombre223541 y ante Geología y Minas para el caso del Proyecto Minero Crucitas.

Sin embargo, en este caso es evidente que la Administración desaplicó su propia disposición vinculante.” En el agravio de mérito, es evidente que Nombre223267 se limitó a reiterar su tesis original, en el sentido de que, de acuerdo con los numerales 23 y 26 del Código de Minería, al haber ostentado un permiso de exploración tenía el derecho a obtener una concesión de explotación; empero, con ello no combate, en debida forma, los argumentos que esgrimió el Tribunal para desechar esa posición, por lo que lo alegado carece de utilidad. En todo caso, debe señalarse, tal y como lo hicieron los juzgadores de instancia, que dicha argumentación no resulta acorde con lo estipulado en la normativa aplicable. En primer lugar, resulta claro que los efectos que se derivan del permiso de exploración y la concesión de explotación son distintos, otorgando facultades distintas. Se trata de dos decisiones independientes que, aún y cuando puedan estar relacionadas, son autónomas.

El primero no supone el derecho que otorga el segundo, por lo que, a lo sumo, puede hablarse que, el titular del primero ostenta una expectativa para, eventualmente, obtener una concesión. No debe obviarse en este punto que no se trata del ejercicio de un derecho preexistente sujeto a autorización, sino que se trata de un régimen de concesión por tratarse de bienes de dominio público. Aunado a lo anterior, debe señalarse que el otorgamiento de ambos títulos de habilitación está supeditado a requisitos distintos. Del propio dicho de IISA, así como de lo expuesto en los anteriores considerandos, lo que se valora en este proceso es la validez de la concesión, por lo que en forma alguna, el hecho de que la empresa demandada contara con un permiso de exploración puede entenderse como un factor que impida la anulación de aquella. Finalmente, tal y como lo ha sostenido esta Sala, es a partir de la inscripción en el Registro Minero que los particulares pueden alegar la existencia de derechos adquiridos (en este sentido, véase el voto 813-F-S1-2011 de las 8 horas 10 minutos del 7 de julio de 2011), lo cual no sucedió en este caso, en virtud de la nulidad decretada por la Sala Constitucional en el año 2004.

LIX. En mérito de las razones expuestas, se impone el rechazo de los agravios sustantivos formulados por los apoderados del Estado y de Nombre223267 en cuanto al argumento principal de la sentencia: la inaplicación del Decreto de moratoria.

LX. De conformidad con lo señalado en los considerandos LII y LIII de esta resolución, no habiéndose desvirtuado la nulidad de la concesión de explotación otorgada a Industrias Infinito y al depender la validez y vigencia de los demás actos impugnados de ella, los restantes agravios invocados por los casacionistas carecen de utilidad para quebrar el fallo, razón por la cual esta Sala omite pronunciamiento en cuanto a ellos, con excepción de los siguientes cargos que, por su contenido, obligan a esta Sala a realizar un pronunciamiento expreso.

LXI. En el primero de ellos, la representación estatal afirma que el Tribunal pretendió que la Procuraduría General de la República asumiera un rol imparcial y objetivo, correspondiéndole actuar en el presente asunto como asesor. Con ello, indica, se desconoce lo preceptuado en los artículos 3 inciso a) de la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República y 16 del CPCA, los cuales le imponen a dicho órgano el deber de defender los intereses y derechos del Estado, asumiendo la posición de parte. En esos términos, informa, se pronunciaron los juzgadores en el considerando XLI de la sentencia recurrida. En el segundo, el Sinac solicitó se le exonere a su representado del pago de las costas en virtud de que, en su criterio, le asistió suficiente motivo para litigar.

LXII. En torno a lo manifestado por los representantes del Estado, es menester transcribir lo indicado por el Tribunal en el considerando XLI de su sentencia: “SOBRE LA CONDUCTA DEL PROCURADOR MAURICIO CASTRO LIZANO EN ESTE PROCESO. Aún cuando este Tribunal ha decidido no efectuar ninguna comunicación particular en relación con el Procurador Mauricio Castro Lizano, sí estima necesario hacer ver que ello se debe a que la representación del Estado cambió su proceder desde que se incorporó al juicio la Procuradora Susana Fallas Cubero. No obstante ello, es pertinente expresar que a este cuerpo jurisdiccional no pasó [sic] desapercibida la forma cómo, durante las audiencias, el Procurador Castro Lizano coordinó, a través de papeles, comunicaciones verbales o incluso mediante señas, con la representación de Industrias Infinito, los más diversos temas, incluidos el de si se objetaban preguntas o se formulaban revocatorias.

En ese sentido, dio la impresión de que el Procurador Castro Lizano no estaba realizando únicamente la defensa técnica de los intereses públicos, sino que estaba dando cabida también a la defensa de los intereses privados de la empresa. Y cabe recordar aquí que la Procuraduría General de la República, dadas las funciones que tiene asignadas, no puede dividirse y defender en juicio posiciones a ultranza que niegan lo dicho por ese órgano en sus dictámenes. Tal dualidad no es posible, pues la Procuraduría General de la República debe asumir en los procesos contencioso administrativos, posiciones objetivas, tales como las que asume en los procesos constitucionales. Retomando el caso concreto, conviene destacar que no fue sino después de la incorporación al juicio de la Procuradora Fallas Cubero, que el Procurador Castro Lizano objetó una pregunta de Industrias Infinito, lo cual llama mucho la atención.

Finalmente, cabe indicar que durante la etapa de conclusiones se percibió lo que pareció ser una inadecuada identificación del Procurador Castro Lizano con los intereses particulares de Industrias Infinito, pues cuando el representante de la empresa pretendía hacer la exposición de diversos materiales, el referido representante estatal defendió la importancia de las muestras para la teoría del caso de la empresa incluso antes de que el abogado de ella la expusiera. Pese a ello, es criterio de este Tribunal que debido a la participación de la licenciada Fallas Cubero, no encuentra razones para comunicar esta sentencia a algún órgano en lo que respecta a la actuación del licenciado Castro Lizano, sin perjuicio de lo que las partes actoras estimen pertinente.” Al margen de la posición que pueda tener este Órgano sobre el punto en cuestión, es del criterio que lo señalado por los juzgadores es una opinión o comentario (no un pronunciamiento) acerca de la impresión que les causó la forma cómo se desenvolvió o actuó el señor procurador Mauricio Castro Lizano, a su juicio inapropiada, durante la audiencia del debate; lo cual, como se indica en ese mismo apartado de la sentencia combatida, no se refleja en la parte resolutiva del fallo. En consecuencia, al ser tales apreciaciones ajenas a la ratio decidendi del proceso, no resultan pasibles del recurso de casación.

LXIII. Respecto a la peticionado por el representante del Sinac atinentes a las costas del proceso, debe indicarse que, en reiteradas ocasiones, la mayoría de los integrantes de esta Sala ha señalado que, la condena al vencido del pago de las costas, tiene su origen en una norma imperativa. Según el precepto 193 del CPCA, “En las sentencias y los autos con carácter de sentencia, se condenará al vencido al pago de las costas personales y procesales, pronunciamiento que deberá hacerse de oficio.” (El subrayado no es del original). Continúa el mandato, “No obstante lo anterior, la parte vencida podrá ser exonerada del pago de las costas, cuando: / a) La sentencia se dicte en virtud de pruebas cuya existencia verosímilmente no haya conocido la contraria y, por causa de ello, se haya ajustado la oposición de la parte. / b) Por la naturaleza de las cuestiones debatidas haya existido, a juicio del Tribunal, motivo bastante para litigar” (el subrayado es agregado).

De esta forma, la condenatoria en costas al vencido procede por el hecho de serlo; en tanto que la exoneración, es una facultad del juzgador. En ese sentido, solo cuando hace uso de esta potestad, podría incurrirse en una infracción sustantiva por indebida aplicación, errónea interpretación o falta de actuación del precepto. Distinto ocurre cuando el juez las impone al perdidoso, pues se limita a emplear la regla general contemplada en el artículo de cita. De esta manera, no puede infringirse la norma si no se aplica la excepción a la regla; es decir, no puede violentarse si no ejerce la facultad de exonerar de las costas al vencido. Por este motivo, se estima que el reproche resulta inatendible y deberá desestimarse.

LXIV. En virtud de lo expuesto, se impone el rechazo de los recursos de casación, con sus costas a cargo de quienes lo formularon (artículo 150 inciso 3) del CPCA). Asimismo, en cuanto a la solicitud de la parte actora y la coadyuvante activa para que esta Sala analice los motivos de nulidad absoluta alegados en la demanda de Nombre223537 , ello sería procedente, únicamente, en caso de que se hubiera anulado la sentencia impugnada, lo que no ocurrió, por lo que dichos pronunciamientos devienen en innecesarios.

POR TANTO

Se declaran sin lugar los recursos de casación interpuestos por Industrias Infinito Sociedad Anónima, el Estado, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación y la Asociación Solidarista de Empleados de Industrias Infinito S.A.; con las costas a cargo de cada uno de ellos.

Anabelle León Feoli Luís Guillermo Rivas Loáiciga Román Solís Zelaya Óscar Eduardo González Camacho Carmenmaría Escoto Fernández Nota de los magistrados González Camacho y Escoto Fernández

I.Los suscritos integrantes no comparten el criterio plasmado por la mayoría de esta Sala en el considerando LXIII de la resolución anterior, en cuanto deniega el control casacional para aquellos casos en los que sólo se hace uso de la regla general de la condena al vencido en el pago de ambas costas, es decir, cuando no se actúa o aplica ninguna norma atinente a la exoneración de ellas. En efecto, el fundamento jurisprudencial de mayoría, parte de que la exoneración en el pago de las costas es una facultad, en la que no se produce yerro ni infracción normativa cuando no se ejercita o aplica; por ello, se dice, si no hay violación legal, no es posible en casación entrar a valorar o modificar lo resuelto sobre la condena al vencido, pues se repite, para la mayoría de esta Sala, sólo puede haber infracción jurídica cuando se actúa la norma correspondiente a la exoneración (entre muchas pueden verse las sentencias de esta Sala no 1001- F-2002, de las 11 horas 50 minutos del 20 de diciembre de 2002; la 249-F-2003, de las 11 horas 45 minutos del 7 de mayo de 2003 y la 306-F-2006, de las 10 horas 20 minutos del 25 de mayo de 2006).

La concatenación parece en principio lógica, pues con esta premisa, si la exoneración constituye una facultad, el juzgador no está obligado a exonerar; y por ende, si no ordena o realiza tal exoneración, no viola las normas que corresponden al tema. Por lo tanto, si no se da violación de normas, no puede haber revisión casacional (consúltense las resoluciones de esta Sala no. 765 de las 16 horas del 26 de septiembre de 2001 y 561-F-2003, de las 10 horas 30 minutos del 10 de septiembre de 2003). Esta relación de ideas, les permite concluir, que en ese supuesto específico (la simple condena o la inaplicación de las exoneraciones) “no puede ser objeto de examen en esta sede” (de este mismo órgano decidor, sentencia no. 419-F-03, de las 9 horas 20 minutos del 18 de julio del 2003), pues se trata de una hipótesis “no pasible de casación” (fallo no. 653-F-2003, de las 11 horas 20 minutos del 8 de octubre del 2003).

Así, en opinión de los distinguidos compañeros: no tiene cabida el recurso de casación cuando no se hace uso de la facultad exoneratoria (véanse a contrario sensu los considerandos III y VIII, por su orden de las resoluciones 541-F-2003, de las 11 horas 10 minutos del día 3 y de las 10 horas 50 minutos del día 10, ambas de septiembre del 2003). De esta forma se ha estimado por la mayoría que “… la condena en costas al vencido, como aquí sucedió no es revisable en esta Sede, habida cuenta de que el Tribunal se limitó a actuar la norma en los términos por ella dispuestos” (el destacado no es del original, véase el considerando X del voto no. 68-F-2005, de las 14 horas 30 minutos del 15 de diciembre de 2005). Y en materia notarial, con mayor contundencia, se ha señalado: “…el Tribunal le impuso el pago de las costas de la pretensión resarcitoria a la denunciante, pronunciamiento que, se repite, no tiene casación”. (considerando X de la sentencia no. 928-F-2006, de las 9 horas 15 minutos del 24 de noviembre de 2006).

II.Sin embargo, en parecer de los suscritos, la indebida inaplicación de los preceptos que permiten la exoneración de costas, infringe, sin duda, el Ordenamiento Jurídico y, en concreto, las normas que la autorizan, ya sea por error o inadecuada apreciación de los jueces en el conflicto específico. En ese tanto, aunque se trate de una facultad, es lo cierto que no se encuentra inmune al control casacional, pues tanto en su ejercicio como en su inaplicación, puede operar una violación de ley, y en esa medida, la indebida omisión no es ni debe ser, sinónimo de arbitrariedad, en tal caso, cometida por el propio Juzgador. Máxime si se trata de un apoderamiento al juez otorgado con supuestos específicos que limitan su poder discrecional en esta materia. En consecuencia, en este particular aspecto, se estima que con la sola aplicación de la regla general del artículo 193 del Código Procesal Contencioso Administrativo (condenatoria al vencido al pago de ambas costas), no se cierran las puertas al recurso de casación, pues al contrario, el asunto es admisible para su examen de fondo (siempre y cuando se cumplan los requisitos de ley) ante un eventual vicio omisivo en la aplicación de las disposiciones legales que autorizan la exoneración de dichas costas (canon 193 del Código Procesal Contencioso Administrativo).

No obstante lo anterior, en el caso concreto de examen, estos integrantes comparten lo dispuesto en el fondo por el Tribunal, en cuanto se impuso al vencido el pago de ellas, ya que los argumentos de los recurrentes para variar lo dispuesto no son de recibo, toda vez que estimamos que, por la manera cómo se resolvió, al órgano recurrente no le asiste motivo para litigar.

Óscar Eduardo González Camacho Carmenmaría Escoto Fernández Nombre223557

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    • Environmental Criminal LiabilityResponsabilidad Penal Ambiental

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      • Ley 6227 General Public Administration Law
      • Ley 30 Civil Code of Costa Rica
      • Decreto Ejecutivo 30477 National Moratorium on Open-Pit Gold Mining
      • Ley 6797 Mining Code
      • Ley 8508 Contentious-Administrative Code
      • Autonomous Regulation of Organization and Service of the Contentious-Administrative and Civil Treasury Jurisdiction
      • Ley 1536 Electoral Code
      • Ley 8765 Electoral Code
      • Constitución Política 0 (Asamblea Nacional Constituyente, 07/11/1949) Right to a Healthy and Ecologically Balanced Environment — Article 50 of the Political Constitution

      Este documento cita

      • Ley 6227 Ley General de la Administración Pública
      • Ley 30 Código Civil de Costa Rica
      • Decreto Ejecutivo 30477 Declara moratoria nacional por plazo indefinido para la actividad de minería
      • Ley 6797 Código de Minería
      • Ley 8508 Código Procesal Contencioso-Administrativo
      • Reglamento Autónomo de Organización y Servicio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y Civil de Hacienda
      • Ley 1536 Código Electoral
      • Ley 8765 Código Electoral
      • Constitución Política 0 (Asamblea Nacional Constituyente, 07/11/1949) Derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado — Artículo 50 de la Constitución Política

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