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Res. 03345-2026 Tribunal Contencioso Administrativo · Tribunal Contencioso Administrativo · 25/05/2026
OutcomeResultado
The court declared property 5-25375-A public domain and annulled its registration, cadastral plan G-5655-1971, and 1972 ITCO resolution, finding the possessory proceedings were conducted administratively when the law required judicial proceedings.El Tribunal declaró de dominio público el inmueble 5-25375-A y anuló su matrícula, el plano catastrado G-5655-1971 y la resolución del ITCO de 1972, por haberse tramitado la información posesoria en sede administrativa cuando la ley exigía sede judicial.
SummaryResumen
The Tribunal Contencioso Administrativo declared property 5-25375-A (21,696.55 m²) in Guanacaste to be public domain and annulled its registration, cadastral plan G-5655-1971, and the 1972 ITCO administrative resolution that created it. The National Geographic Institute certified that the entire property falls within the 150-meter restricted zone of the Maritime Terrestrial Zone. The annulment rests on the finding that Transitorio III of Law 4558 required possessory information proceedings before judicial—not administrative—authorities under Law 139 of 1941; since titling was processed before the ITCO under Law 4545, the title is void and unenforceable against the State. The ruling reaffirms that the ZMT has been public domain since 1828, that its lands are inalienable and imprescriptible, and that the State's action to reverse improper inscriptions does not expire. INDER and Corales de Arena y Mar S.A. were ordered to pay costs.El Tribunal Contencioso Administrativo declaró de dominio público el inmueble 5-25375-A (21.696,55 m²) ubicado en Guanacaste y anuló su matrícula registral, el plano catastrado G-5655-1971 y la resolución administrativa del ITCO de 1972 que lo originó. El Instituto Geográfico Nacional certificó que la totalidad de la finca cae dentro de la zona restringida de la Zona Marítimo Terrestre. La nulidad se fundamenta en que el Transitorio III de la Ley 4558 exigía tramitar la información posesoria ante autoridades judiciales conforme a la Ley de Informaciones Posesorias No. 139 de 1941, y no en sede administrativa ante el ITCO al amparo de la Ley 4545. El fallo reafirma que la ZMT ha sido de dominio público desde 1828, que sus terrenos son inalienables e imprescriptibles, y que la acción estatal para revertir inscripciones indebidas no prescribe ni caduca. Se condenó al INDER y a Corales de Arena y Mar S.A. al pago de ambas costas.
Key excerptExtracto clave
This Chamber agrees with the State's position that the validity of the registration of a property based on Transitorio III of Law 4558 of April 22, 1970—which permitted registration within the 150 meters adjacent to the inalienable zone until its repeal by Law 4847 of October 4, 1971—depends, among other requirements, on an essential condition: that proceedings were conducted before a competent court under the Law on Possessory Information No. 139 of 1941, and not before the then-ITCO administratively under Law 4545 of March 20, 1970, as occurred in the present case. This circumstance leads to the conclusion, as the State's representative also argues, that the property came into existence through the improper inclusion of the 150 meters of the restricted zone, in clear violation of the legal framework. As can be appreciated from the partially transcribed rulings, both not only address the Maritime Terrestrial Zone but also reference Transitorio III of Law No. 4558 of April 22, 1970, with the significance—in the case of the Constitutional Court ruling—that it expressly states that the legally authorized registration had to be carried out through possessory information proceedings "before judicial (not administrative) authorities." That statement, being a binding pronouncement as required by article 13 of the Law on Constitutional Jurisdiction, makes clear that this is how this Tribunal must understand the scope of the cited legislative provision. The property registered in the name of the defendant company 5-25375-A-000, cadastral plan G-5655-1971, improperly encompasses lands of the Maritime Terrestrial Zone, as it was not titled by judicial ruling nor was the procedure established during the term of Transitorio III of Law 4558 of April 22, 1970 followed. In other words, Corales de Arena y Mar CA S.A. did not have and does not have a valid title enforceable against the State that predates the demanial designation.coincide esta Cámara con la postura estatal, en cuanto a que la validez de la inscripción de un inmueble con fundamento en el transitorio III de la Ley 4558 de 22 de abril de 1970, que permitió inscribir en los 150 metros contiguos a la zona inalienable hasta su derogatoria por Ley 4847 de 4 de octubre de 1971, depende -entre otros- de un requisito esencial, que es haberse realizado ante Juzgado competente con ajuste a la Ley de informaciones Posesorias No. 139 de 1941 y no en sede administrativa ante el entonces ITCO, con el trámite de la Ley 4545 de 20 de marzo de 1970, como acaeció en el caso que nos ocupa. Esta circunstancia permite concluir, como también lo hace la representación del Estado, que el referido inmueble nació mediante la inclusión indebida de los 150 metros de la zona restringida, en evidente desajuste con el ordenamiento jurídico. Tal y como puede apreciarse a partir de las sentencias parcialmente transcritas, ambas no sólo abordan el tema de la Zona Marítimo Terrestre, sino que mencionan el Transitorio III de la Ley No. 4558 del 22 de abril de 1970, con la relevancia -en el caso del voto de la Sala Constitucional-, que expresamente indica que la inscripción legalmente autorizada debía realizarse a través del trámite de Información Posesoria "ante las autoridades jurisdiccionales (no administrativas)." Con tal manifestación, siendo que se trata de un pronunciamiento vinculante por así disponerlo el ordinal 13 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, claro está que esa es la forma en que este Tribunal debe entender el alcance de la citada disposición legislativa. el inmueble inscrito a nombre de la sociedad demandada 5-25375-A-000, plano catastrado G-5655-1971 comprende en forma indebida terrenos de la Zona Marítimo Terrestre, pues no se tituló por sentencia judicial, ni se cumplió con el procedimiento que para ese efecto se estableció durante la vigencia del Transitorio III de la Ley 4558 de 22 de abril de 1970, publicada en La Gaceta No. 104 de 12 de mayo de 1970, que permitió inscribir en los 150 metros contiguos a la zona inalienable hasta su derogatoria por Ley 4847 de 4 de octubre de 1971, publicada en La Gaceta 206 de 14 de octubre de 1971. En otras palabras, Corales de Arena y Mar CA S.A., no contaba ni cuenta con justo título oponible al Estado, que sea anterior a la afectación demanial.
Pull quotesCitas destacadas
"no resulta atendible afirmar que el terreno objeto de la presente litis, se inscribió antes de la Ley 6043 de 1977, pues la zona marítimo terrestre ostenta afectación demanial previa"
"it is not acceptable to argue that the property at issue was registered before Law 6043 of 1977, since the maritime terrestrial zone carried a pre-existing demanial designation"
Considerando IV
"no resulta atendible afirmar que el terreno objeto de la presente litis, se inscribió antes de la Ley 6043 de 1977, pues la zona marítimo terrestre ostenta afectación demanial previa"
Considerando IV
"la franja de 200 metros a partir de la pleamar ordinaria a lo largo de ambas costas definida como parte de la zona marítimo terrestre por el artículo 9 de la actual Ley sobre la Zona marítimo terrestre, ha sido de dominio público -y los terrenos en ella comprendidos, bienes demaniales- desde 1828, por lo menos."
"the 200-meter strip from the ordinary high-water mark along both coasts, defined as the maritime terrestrial zone by article 9 of the current Maritime Terrestrial Zone Law, has been public domain—and the lands within it, demanial property—since at least 1828."
Sala Primera, Sentencia No. 007-1993 (citada en Considerando IV)
"la franja de 200 metros a partir de la pleamar ordinaria a lo largo de ambas costas definida como parte de la zona marítimo terrestre por el artículo 9 de la actual Ley sobre la Zona marítimo terrestre, ha sido de dominio público -y los terrenos en ella comprendidos, bienes demaniales- desde 1828, por lo menos."
Sala Primera, Sentencia No. 007-1993 (citada en Considerando IV)
"Se declara que es de dominio público el área de la Zona Marítimo Terrestre que comprende el inmueble 5-25375-A, plano G-5655-1971, descrita por el Instituto Geográfico Nacional en oficio DIG-TOT-0377-2020 del 07 de setiembre de 2020, con una superficie de 21696,55 m2, donde en razón de ello, regirán las potestades de autotutela demanial a cargo de la Administración competente."
"It is declared that the maritime terrestrial zone area comprising property 5-25375-A, cadastral plan G-5655-1971, as described by the National Geographic Institute in official letter DIG-TOT-0377-2020 of September 7, 2020, with an area of 21,696.55 m², constitutes public domain, and accordingly the powers of demanial self-protection by the competent Administration shall apply thereto."
Por Tanto
"Se declara que es de dominio público el área de la Zona Marítimo Terrestre que comprende el inmueble 5-25375-A, plano G-5655-1971, descrita por el Instituto Geográfico Nacional en oficio DIG-TOT-0377-2020 del 07 de setiembre de 2020, con una superficie de 21696,55 m2, donde en razón de ello, regirán las potestades de autotutela demanial a cargo de la Administración competente."
Por Tanto
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PROCEEDING:
Ordinary proceeding (proceso de conocimiento) PLAINTIFF:
THE STATE DEFENDANT:
CORALES DE ARENA Y MAR S.A.
N° 2026003345 TRIBUNAL CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO Y CIVIL DE HACIENDA, SEGUNDO CIRCUITO JUDICIAL, SAN JOSÉ, GOICOECHEA, at fifteen hours and forty-nine minutes on the twenty-fifth of May two thousand and twenty-six.
Ordinary proceeding declared as a pure question of law (Puro Derecho), filed by THE STATE, represented by Ms. Procuradora Yannia Salas Víquez, bar number 17402, against the INSTITUTO DE DESARROLLO RURAL -INDER-, represented by its special judicial attorney-in-fact, Licenciada Karina Castro Leitón, bar number 25052, and CORALES DE ARENA Y MAR CA S.A., legal entity number 3-101-429492, represented by its special judicial attorney-in-fact, Licenciado José Miguel Villalobos Umaña, bar number 3465.
WHEREAS
Without prejudice to the literal content of their arguments, which have been studied in their entirety by this Chamber, each party alleges what is set forth below.
PLAINTIFF STATE. The state's representative states that the registered property (finca) 25375-A, cadastral plan (plano) G-5655-1971, with an area of 21,696.55 m², is recorded in the name of Corales de Arena y Mar C.A. Sociedad Anónima. The representative further states that registry folio (matrícula) 25375-A, plano G-5655-1971, of the Partido de Guanacaste originated on February 16, 1972—without prejudice to any third party with a superior right—upon the presentation of the deed executed before notary Álvaro Lara Wahle at 2:00 p.m. on March 20, 1972. That deed refers to the possessory information proceeding (información posesoria) of Pretensados Nacionales Sociedad Anónima, represented by Rodolfo González Volio, approved by the Instituto de Tierras y Colonización pursuant to a resolution issued at 1:40 p.m. on February 16, 1972, which invokes Ley 4545 of March 20, 1970. The representative indicates that the land described in plano G-5655-1971 associated with folio 5-25375-A falls entirely within the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre) (as confirmed by Instituto Geográfico Nacional letter DIG-TOT-0377-2020 of September 7, 2020), and lacks a legitimate prior title (justo título) predating the public-domain designation (demanio) that could be asserted against the State.
In the section titled "FUNDAMENTOS," the representative states that the "validity of a registered property" (sic) inscribed under Transitorio III of Ley 4558 of April 22, 1970, published in La Gaceta No. 104 of May 12, 1970—which permitted registration within the 150 meters adjacent to the inalienable zone (zona inalienable) until its repeal by Ley 4847 of October 4, 1971, published in La Gaceta 206 of October 14, 1971—should have been pursued before the competent court in accordance with the Ley de Informaciones Posesorias No. 139 of 1941, fulfilling the requirements of that Transitorio III, and not in the administrative forum (sede administrativa) before the ITCO under the procedure of Ley 4545 of March 20, 1970. The representative states that, according to letter DIG-TOT-0377-2020 of September 7, 2020, from the Instituto Geográfico Nacional, the land covered by plano G-5655-1971 falls within the maritime-terrestrial zone.
This being so, the representative argues, title to property 5-25375-A is invalid because it was not registered on the basis of a possessory information proceeding conducted in the judicial forum (sede judicial), and because it lacks a valid prior title predating the public-domain designation established by Ley 162 of June 20, 1828—reaffirmed by Ley 6043, articles 1, 7, 9, and 10—and because the procedure provided for in Ley 4545 of March 20, 1970 was not available for registration within the maritime-terrestrial zone.
The representative adds that, based on legislative file (expediente legislativo) 3764, which gave rise to Ley 4558, as well as Supplement (Alcance) 29 to La Gaceta 131 of June 11, 1969, page 2049; La Gaceta 286 of December 17, 1969, pages 5000–5001; La Gaceta 78 of April 7, 1970, cover page and page 1302; and Boletín Judicial 254 of December 23, 1971, the bill of January 28, 1969—"Ley de Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre"—which gave rise to Ley 4558 of April 22, 1970, published in La Gaceta 104 of May 12, 1970, provided from the outset in its Transitorio III:
"TRANSITORIO 3°.- Those persons who demonstrate that they have possessed lots or estates within the maritime-terrestrial zone quietly, publicly, peacefully, and as owners for more than thirty years may apply for title to such properties, except for the reservation referred to in article 6° of this law, even if they possessed such properties as tenants for part of that period under contracts entered into with the State or its institutions. The procedure shall be that prescribed by the current Ley de Informaciones Posesorias. In such case there shall be no limit on the size of the lot or estate to be registered in the name of the applicant." The representative explains that it was with this text that the majority affirmative committee report of November 17, 1969 (legislative file 3764 on DVD, folio 117) was issued, published in La Gaceta of December 17, 1969, pages 5000–5001. The representative therefore asserts that when Transitorio III of Ley 4558 refers to "the current Ley de Informaciones Posesorias," it did not refer to the recently enacted No. 4545 of March 20, 1970, published in La Gaceta 78 of April 7, 1970.
The representative adds that the reason is obvious: Ley 4545 did not exist on January 28, 1969, when the bill "Ley de Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre" was introduced, nor on November 11, 1969, when the Comisión de Gobierno y Administración adopted the text with which, six days later—on November 17 of that year—the majority affirmative report was issued, ultimately enacted as Ley 4558 (legislative file 3764, folio 142), which was in force from May 12, 1970 until its repeal by Ley 4847 of October 4, 1971, published in La Gaceta 206 of October 14, 1971.
The representative explains that although, during the legislative process that produced Ley 4545, an attempt was made to repeal the Ley de Informaciones Posesorias No. 139 of July 14, 1941, and its amendments, that repeal did not in fact occur. Ley 4545, referred to as the "Ley de Informaciones Posesorias," was designated only by its number "4545," as recorded in La Gaceta 78 of April 7, 1970.
The representative explains that this is logical: had Ley 4545 been given the name "Ley de Informaciones Posesorias," as was the case with Ley 139 of July 14, 1941, two statutes simultaneously in force would have borne the same name, causing confusion and legal uncertainty. The representative observes that, reflecting the prudent judgment of the legislators of 1970, Ley 4545 was designated only by its number. The fact that when Ley 4545 was later repealed by Ley 6237 of May 2, 1978, the latter was titled "Deroga Ley de Informaciones Posesorias (1970)" does not undermine this argument, because Ley 4545 was not named as such when it was enacted.
The representative further notes that Transitorio III of Ley 4558 does not cite any possessory-information law of 1970 in parentheses. Accordingly, the representative argues, the phrase "the current Ley de Informaciones Posesorias" contained in that Transitorio refers exclusively to Ley 139 of July 14, 1941, as evidenced by the examination of the bill discussed by the Comisión de Gobierno y Administración and enacted as Ley 4558.
The representative contends that, in this regard, it should be noted that the Corte Suprema de Justicia, in a notice dated December 20, 1971, in connection with the constitutional challenge against the sole transitional provision of Ley 4847—published in Boletín Judicial 254 of December 23, 1971—notified the "tribunales de justicia" of that action, the courts being the only bodies with authority to process possessory information proceedings under Transitorio III of Ley 4558. In that connection, the representative notes that the notice in question provided: "To the Tribunales de la República, notice is hereby given, for the purposes of article 965 of the Código de Procedimientos Civiles, that by resolution of eight hours and fifty minutes of this day, the constitutional challenge has been admitted… seeking a declaration that the sole transitional article of law number 4847 of October 4, 1971, is inapplicable, on the ground that the challenger maintains that said provision is contrary to articles 34 and 129, first paragraph, of the Constitución Política." The representative further states that the Corte Plena, acting in its capacity as constitutional review body (Boletín Judicial 215 of November 11, 1972), was consistent in holding that the procedure at issue is one to be conducted before the competent Juzgados and Tribunales.
The representative points out that Ley 4847, Transitorio Único, expressly refers to the "juzgados," and that Ley 4558, Transitorio III, specifies that the procedure for registering land shall be that prescribed by the current Ley de Informaciones Posesorias No. 139 of July 14, 1941, as explained above.
The representative explains that, accordingly, the properties that could be titled before the ITCO under Ley 4545 were those on national reserves subject to acquisitive prescription (usucapión) under civil law (articles 1 and 5 of that law), not inalienable properties such as the one at issue.
The representative adds that, in the same vein, constitutional case law and precedents from the contentious-administrative jurisdiction (jurisdicción contenciosa administrativa) consistently hold that the procedure for registering land under Transitorio III of Ley 4558 is that of the Ley de Informaciones Posesorias and must be conducted before judicial, not administrative, authorities.
The representative argues—citing judgment numbers from the First Chamber (Sala Primera) of the Corte Suprema de Justicia and articles of the Código Civil—that registration does not cure the nullity of a title, and that the Registry does not remedy defects that may affect the registered document. The representative adds that the exclusion of an asset from commercial transaction renders it entirely unfit for reduction to private property for as long as it retains its public-domain character, which can be altered only by statute. Furthermore, the representative argues, cadastral plan G-5655-1971 confers no right of ownership or possession, much less any right adverse to the public domain, and that the principles of inalienability (inalienabilidad), imprescriptibility (imprescriptibilidad), and the statutory public notice of public-domain assets preclude invoking the registered-third-party doctrine (tercero registral) to consolidate private property unlawfully withdrawn from that regime.
The representative states that the action to reverse registrations made at the expense of the public domain does not prescribe or lapse. The representative further asserts that public-domain assets can be removed from that status or reduced to private ownership only by a normative act of equal hierarchical rank—that is, by statute—and that regulatory action, judicial resolution, or administrative action are not appropriate means of achieving this.
INDER. The special judicial representative of the defendant institution rejects the claim in all its aspects "as a matter foreign and unrelated to the Instituto de Desarrollo Rural." The representative indicates that the records for the Guanacaste property, folio 25375-A, plano G-5655-1971, show that it is registered in the name of Corales de Arena y Mar Sociedad Anónima (hereinafter Corales S.A.). The representative adds that its legal representation fully understands the existence of this judicial proceeding, since, under the principle of inviolability of the registration entry (asiento de inscripción), an entry may be annulled only "by an executory order (providencia ejecutoria)"—that is, by court order—in accordance with article 470 et seq. of the Código Civil. Notwithstanding the foregoing, the representative states that it does not accept that INDER should be a party to this judicial proceeding, especially as a defendant, since the Instituto de Desarrollo Rural has never had the authority or competence to determine and declare property to constitute public-domain assets, nor to order the registration, cancellation, or nullity of a registration entry.
The representative states that there is no institutional administrative liability (ITCO-IDA-INDER) based on force majeure (fuerza mayor) (in accordance with article 190 of the LGAP), because there is an unforeseeable or unavoidable element among the means available to the institution—one that was not and is NOT under the institution's control—namely, the effects of nature: soil erosion, climate change, and changes in marine waters. The representative therefore asserts that there is no legal certainty to establish that the delimitation carried out in that historical context correctly corresponded—or failed to correspond—to the maritime-terrestrial zone (ZMT).
The representative adds that there is no institutional administrative liability (ITCO-IDA-INDER) on grounds of lack of substantive right and lack of standing (active and passive): the institution's conduct was not, and was never required to be, the only necessary action, since the State itself (both through action and through omission) had or should have been involved in the actual completion of the registration. In this regard, the representative notes that consideration must be given both to the role of the Procuraduría General de la República (hereinafter PGR) in terms of compliance or non-compliance with article 11 of the known "Ley de Informaciones Posesorias Administrativas," number 4545, published in La Gaceta 78 of April 7, 1970—which provided that the proper processing of the administrative possessory information proceeding was to be supervised by the Procurador Agrario—and to the role of the Registro Nacional de la Propiedad, which was required in principle not only to analyze, verify, assess, and confirm the registration information and the cadastral plan data, but also to issue warnings or notices of a potential encroachment upon the ZMT.
The representative continues by stating that the key document underpinning the PGR's position is letter DIG-TOT-0377-2020 of September 7, 2020, from the Departamento Topográfico y Observación del Territorio of the Instituto Geográfico Nacional, and that the technical basis for that letter was: a) The geographic location of the property as indicated by the licensed professional responsible for cadastral plan G-0005655-1971, in accordance with the Bahía de Salinas 3049 III cartographic sheet, Edition 2, IGNCR 1988, scale 1:50,000. b) The reference information and topographic survey data contained in cadastral plan G-0005655-1971. c) The official base cartography at scales 1:1,000 and 1:5,000, and the continuous cartographic base of the Republic of Costa Rica at scale 1:25,000 (published in La Gaceta N° 146 of July 29, 2011, La Gaceta N.º 146 of July 29, 2011, and La Gaceta N° 101 of June 7, 2018, respectively). d) The information held by the IGN on official boundaries and updated data on the maritime-terrestrial zone linked to the national coordinate system. e) The digital image database of the IGN forming part of the Orthophoto Mosaic of the Sistema Nacional de Información Territorial (SNIT).
The representative adds that notwithstanding the foregoing: • There is no legal certainty to determine whether the property constituted Patrimonio Natural del Estado at the time of registration of the Guanacaste property, registry number 25375-A, plano G-9750-1971. • There is no certainty that the current delimitation and boundary demarcation (amojonamiento) (at least as of 2011 and 2018, the dates of the cartographic sheets used) corresponds to the delimitation as it existed in the 1970s, a period in which the existence or non-existence of the maritime-terrestrial zone had not yet been defined.
In a section titled "EN CUANTO AL FONDO DEL ASUNTO. PRIMERA HIPÓTESIS (sic) DEL INSTITUTO DE DESARROLLO RURAL," the representative argues that, according to the documentary records of INDER's Centro Gestión Documental, it has not been possible to locate any file in the name of Mr. Rodolfo González Volio that is also associated with cadastral plan number G-5655-1971. Furthermore, as of the date of the answer to the complaint, INDER has no record whatsoever of an administrative possessory information proceeding filed under Ley 4545 of March 17, 1970, in the name of that individual, relating to the registration of the Guanacaste property, registry number 25375-A, plano G-5655-1971, allegedly processed before the Instituto de Tierras y Colonización.
The representative further notes that it is worth emphasizing that even the PGR itself has not submitted any administrative file, given the highly uncertain hypothesis that the Procurador may have supervised that possessory information proceeding pursuant to the final paragraph of article 11 of Ley 4545, published in La Gaceta 78 of April 7, 1970, popularly known as the "Ley de Informaciones Posesorias Administrativas." The representative continues by stating that the Registro Público de la Propiedad Inmueble contains the entry giving rise to property number 25419-A in the Partido de Guanacaste; however, the representative reiterates that no file exists in the name of Mr. Rodolfo González Volio associated with plano G-5655-1971, and that, as a direct and consequential result of the foregoing, there are circumstances that are foreign and extraneous to the institution and prejudicial to its interests. As a primary hypothesis, this may have been the result of actions taken outside the institution's involvement, such that the institution cannot be the subject of a claim.
In another section titled "SEGUNDA HIPÓTESIS DEL INSTITUTO DE DESARROLLO RURAL," the representative argues that, given the circumstance that a possessory information proceeding in the name of Mr. Rodolfo González Volio associated with plano G-5655-1971 may have existed hypothetically and presumptively, and since article 17 of Ley 4545—now repealed—provided that if the possessory information proceeding file had been lost it would be replaced by a certified literal transcript of the registration entry, Ley 4558 contained Transitorio III, which authorized the obtaining of title deeds.
The representative then makes the following statements, quoted verbatim: "In 1970, with the enactment of law number 4558, 'Ley de Urbanización Turística de la Zona Marítima Terrestre,' two possessory-information laws were simultaneously in force: (i) law number 4545 of 1970, popularly known as the 'Ley de Informaciones Posesorias Administrativas,' and (ii) law number 139 of 1941. Ley 4545 is later than Ley 139, the former dating from 1970 and the latter from 1941; accordingly, applying the rules of statutory interpretation and the principle of parallelism of forms, the later law repeals the earlier one. The intent of the legislature in enacting Ley 4545 was to simplify procedures; indeed, in the transitional provision of Ley 4545, the legislature indicated to the judicial authorities that they could simplify procedures by applying Ley 4545—which was, interestingly, a law enabling the Instituto de Tierras y Colonización to carry out titling.
This Ley 4545 was a matter of public order, and article 24 thereof provided: 'The person seeking title shall determine which procedure to follow to title his property: that of the present Law or that prescribed by Ley N° 139 of July 14, 1941, and its amendments.' The legislature gave the applicant the option of choosing from between the two possessory-information procedures, and subsequently authorized the judicial authorities to simplify formalities based on Ley 4545, which was a matter of public order. The Instituto de Tierras y Colonización was, in principle, authorized to apply Ley 4545, and it was only with the enactment of Ley N° 5602 of November 14, 1974, that titling within the maritime-terrestrial zone was definitively suspended." The representative continues by stating that, in this regard, it should be taken into account that Ley 4847 repealed Transitorio III of Ley 4558, but the legislature left open the possibility that possessory information proceedings already submitted could continue to be processed through to completion.
Accordingly, the representative adds, it was not until the transitional provision of Ley 4847 of October 14, 1971, ceased to be in force with the enactment of Ley N° 5602 of November 14, 1974, that titling within the maritime-terrestrial zone was definitively suspended.
The representative indicates that cadastral plan G-5655-1971 for the Guanacaste property, registry number 25375-A, was prepared in September 1971 as a prerequisite for initiating the procedure established by Ley 4545 by reference from Transitorio III of Ley N° 4558 of May 12, 1970, and that the titling of the land was ultimately recorded in the registration entry on April 12, 1972, a date by which possessory information proceedings could still be completed.
The representative adds that, in other words, the Instituto de Tierras y Colonización was in principle authorized to continue processing possessory information proceedings within the maritime-terrestrial zone, but only those that had been submitted before October 14, 1971, and that were processed through to completion prior to the enactment of Ley N° 5602 of November 14, 1974, which definitively suspended titling within the maritime-terrestrial zone. On this basis, the representative argues, administrative possessory information proceedings covering lands beyond the fifty meters of the maritime-terrestrial zone measured from the ordinary high-tide line (pleamar ordinaria)—proceedings that had been initiated before the Instituto prior to October 14, 1971—could continue to be processed until November 14, 1974, the date on which the Ley de Urbanización Zona Marítimo Terrestre (Ley 4558) ceased to be in force.
The representative states that, in any event, the plaintiff has failed to establish when the possessory information proceeding was initiated; there is no legal certainty to determine whether the property constituted Patrimonio Natural del Estado at the time of registration of the Guanacaste property, registry number 25375-A, plano G-5655-1971; there is no evidence to show that the possessory information proceeding was initiated after the repeal of Transitorio III of Ley 4558, since the registration entry does not indicate the date on which the titling application was submitted before the administrative forum in order to determine whether it fell outside the period during which that provision was in force.
Finally, the representative states verbatim: "The titling of the Guanacaste Province property at issue, in light of the applicable legal framework and the foregoing, could be found to be in conformity with the law, based on the following supporting elements: (i) Decision number 772 issued by the Tribunal Superior Civil y Contencioso Administrativo at 3:00 p.m. on November 19, 1971, in which the Tribunal declared that jurisdiction over the possessory information proceeding for a property located in the maritime-terrestrial zone belongs to the Instituto de Tierras y Colonización. (ii) Advisory opinion number C-053-2006 of the Procuraduría General de la República, dated February 14, 2006, in which it was stated: 'It is in this way that, two years later, Ley No. 4545 of March 20, 1970, popularly known as the "Ley de informaciones posesorias administrativas," was enacted, establishing a procedure parallel to that of the Ley de Informaciones Posesorias of 1941, to the extent that it eliminates the limits on access to titling established by Ley No. 3971 (which it also repeals, article 25), leaving it to the applicant to determine which procedure to follow to title his property (article 24 of Ley No. 4545), and therefore, before which forum—whether the judicial forum or the administrative forum with the Instituto de Tierras y Colonización.' (iii) Decision number 007 of the First Chamber of the Corte Suprema de Justicia, at 3:05 p.m. on January 20, 1993, in which it was stated that Transitorio III of Ley 4558 was in force from May 12, 1970 to November 14, 1974—as contrasted with the fact that the registration entry giving rise to Guanacaste property number 25419-A dates from 1972.
In addition to the foregoing, in the present case the Instituto de Desarrollo Rural considers that it has sufficient grounds to litigate and to exercise its right of defense under both its first and/or second hypothesis in the theory of the case: under the primary hypothesis, on the grounds that circumstances foreign and extraneous to the institution and prejudicial to its interests were present, since the actions in question may well have been taken outside the institution's involvement and against its interests, given that INDER has no record whatsoever of an administrative possessory information proceeding filed under Ley 4545 of March 17, 1970, in the name of Mr. Rodolfo González Volio, relating to the registration of the Guanacaste property, registry number 25375-A, plano G-5655-l971, allegedly processed before the Instituto de Tierras y Colonización; or, under the highly uncertain second hypothesis proposed in the theory of the case, given the circumstance that a possessory information proceeding in the name of Mr.
Rodolfo González Volio associated with plano G-5655-1971 may have existed hypothetically and presumptively, since article 17 of Ley 4545—now repealed—provided that if the possessory information proceeding file had been lost, it would be replaced by a certified literal transcript of the registration entry." CORALES DE ARENA Y MAR S.A. As noted in point 3) of the "Antecedentes Procesales," by unnumbered resolution issued at 1:46 p.m. on February 9, 2023, the company Corales de Arena y Mar S.A. was declared in default (rebeldía), after which it subsequently appeared in the proceeding, participated in the Audiencia Preliminar, and submitted written closing arguments (conclusiones). It is precisely those written closing arguments that are transcribed below in this section.
Thus, the special judicial representative of the aforementioned company stated: "FIRST. The property belonging to my client, registered under Real Estate Folio (Folio Real) of the Partido de Guanacaste 25.375-A, falls within the restricted zone (zona restringida) of 150 meters in the maritime-terrestrial zone, inasmuch as the plaintiff has been unable to demonstrate that said property is located within the 20-meter public zone. My client's argument is that, by virtue of the fact that the property was registered in the name of private individuals from the moment that property came into existence and throughout its chain of title (antecedentes de dominio)—including, through the legitimate titling process, the land falling within the 150 meters of what is now the restricted zone, in accordance with the law then in force, Ley 4545 of March 20, 1970—and given that the PGR participated in the legitimation procedure and gave its approval (visto bueno) to that titling, which included and continues to include the current 150-meter zone, and given that this legislation predates the Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre and finds its legal foundation in Article 6 of the latter law, said registration is legally grounded within the exceptions provided for in that Article 6 of Ley 6077: THE PROVISIONS OF THIS LAW SHALL NOT APPLY TO PROPERTIES REGISTERED IN COMPLIANCE WITH THE LAW IN THE NAME OF PRIVATE INDIVIDUALS.
SECOND. The basis for the acquisition and titling of this area is a possessory information proceeding conducted before the then Instituto de Tierras y Colonización, pursuant to Ley 4545 of March 20, 1970, which was in force until May 2, 1978. The processing of the proceeding was carried out by the private individual seeking registration, and in the deed executed by the then Instituto de Tierras y Colonización, ITCO, the entire registration procedure was duly attested—specifically, the possessory information proceeding conducted before that institution with the participation of the PGR—and it was the Board of Directors (Junta Directiva) of the Institute that approved the possessory information proceeding, having found it to be in conformity with the law. The property was accordingly registered with an area (cabida) that included the 150 meters of what is now the restricted zone, bounded by the 50-meter beach zone.
THIRD. The plaintiff's substantive argument is that the area covered by the properties cited cannot include land within the 150-meter restricted zone, as there is no valid title for such inclusion. It appears, therefore, that the defendants concede the possibility that private parties may title properties in their name where those properties fall wholly or partially within the maritime-terrestrial zone, but argue that this is not the case here, for the reasons they set forth. The central point in the PGR's position is that the titling of these lands located within the 150 meters of the restricted zone was not effected under Transitorio III of Ley 4558 of April 22, 1970—repealed by Ley 4347 of October 4, 197[1]—since the administrative act that gave rise to the titling is a resolution of the Board of Directors of the then ITCO, later IDA, and by that date the provisions of Transitorio III of Ley 4558—which is purportedly the normative source of the titling whose validity we uphold—had already been repealed.
The difficulty is that the plaintiff errs in arguing that titling within the restricted zone is possible only under Transitorio III of Ley 4558, which ceased to be in force in 1971. The law that gave rise to these registrations and titlings of the property belonging to my client is Ley 4545 of March 20, 1970—officially designated as the law establishing the titling requirements for real property before the Instituto de Tierras y Colonización—which, as noted, remained in force until it was repealed by two laws: number 6237 of May 2, 1973, and 6734 of March 29, 1982. That is to say, in the year 1973, when it was applied so that the ITCO could authorize through a Board of Directors resolution the titling and registration of the property—including land within the restricted zone—Ley 4545 was in force and was applied, with the approval of the Procurador Agrario, with full awareness that it covered such land and areas within the 150-meter restricted zone.
To now allege that neither the resolutions nor the deeds can be found is to ignore the totality of the evidence submitted, which refers to them and which even includes copies from the Registro Público itself.
FOURTH. The State appears to believe that private individuals cannot register in their name real properties that are wholly or partially situated within the maritime-terrestrial zone, specifically within the 150-meter strip designated since 1977 as the restricted zone. The Public Administration does not apply what Article 6 of Ley 6043 provides when it states that the provisions of that law do not apply to PROPERTIES REGISTERED IN COMPLIANCE WITH THE LAW IN THE NAME OF PRIVATE INDIVIDUALS—meaning that it is entirely valid for laws predating the entry into force of Ley 6043 to have authorized titling within that 150-meter strip through regulated and specific procedures.
The exceptions are numerous and have been peacefully accepted by the Procuraduría General de la República itself: cases involving areas located within cities, such as Puntarenas, Jacó, Ciudad Cortés, Limón, Quepos, and Golfito, and multiple cases predating it, such as those under Laws 58 of July 23, 1892, 29 of June 16, 1895, 60 of August 13, 1914, of November 12, 1942, 201 of August 26, 1943, 4558 of April 22, 1970, as well as other exceptions expressly set forth in Ley 5043 itself, in Articles 73, 74, 75, 76, 79, and 50. That is to say, it has been legally possible to formally claim (denunciar), alienate (enajenar), possess, and register through different legal procedures lands within the zone currently referred to as the restricted zone (zona restringida), a fact that has been upheld by case law, for which I refer especially to an extensive and well-reasoned ruling by the Tribunal Contencioso Administrativo, Fifth Section, number 30-2018, issued at 7:53 a.m. on April 6, 2018.
This ruling states that what the State holds with respect to the restricted zone is a presumption that the lands constitute public property (bienes públicos), a presumption that the decision characterizes as "generalized and lay," but subject to legal limitations that protect situations that arose under prior laws. That premise is characterized in the ruling as iuris tantum, admitting contrary proof, which must be attached and substantiated by the private party on the basis of laws predating the entry into force of Ley 5043 and grounded in the aforementioned Article 6 thereof.
FIFTH. In the present case, the prohibition on possessing, legalizing such possession, and registering lands within the 150-meter strip (franja) is a presumption iuris tantum that admits contrary proof, pursuant to numerals 6 and 7 of the aforementioned Ley 6043. That contrary proof is of two types: material proof, which consists of documents derived from the Public Registry (Registro Público) that attest to the registration procedure of the registered parcels (fincas), demonstrating that they were registered in their chain of title encompassing the aforementioned strip and with adjoining boundaries (colindancias) abutting the public zone (zona pública). Additionally, there is legal proof, which consists of Ley 4545 of March 20, 1970, predating the entry into force of Ley 6043, which established an administrative procedure for titling real property before what was then ITCO and is today INDER, in order to grant title deeds that were subsequently registered.
Thus, the Board of Directors (Junta Directiva) of ITCO authorized the granting of the title deed, after prior notice and hearing afforded to the Procuraduría General de la República and the municipality (Municipalidad) of the area and, once the proceedings were completed, the deed was formalized before a notary (protocolizaba notarialmente) and proper registration in the Public Registry (inscripción registral) was carried out, all under legal authority and with the oversight of the State's legal advisory body, the Board of Directors of an autonomous institution, and the Municipal Council (Concejo Municipal) of the region. This Law remained in force until its repeal by Ley 6237 of May 2, 1978, and was curiously repealed again, perhaps due to a legislative oversight, by Ley 6734 of March 29, 1952.
SIXTH. And the foregoing is so because, at that time, the law in force established that the lands comprising the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre) were the property of what was then ITCO, in accordance with the provisions of Article 7, paragraph b) of the Ley de Tierras y Colonización, number 2825 of October 14, 1961, and its amendments, such that that entity was fully empowered to legally process administrative possessory information proceedings (Informaciones Posesorias) before it, in application of the law then in force, which was never declared contrary to the Constitución Política, and carrying the same legal force as the Ley de Informaciones Posesorias of 1939 and as the only law the PGR recognizes for registering private titles in the maritime-terrestrial zone, namely Ley 4558 of April 27, 1970. This Ley 4545 is neither a decree nor a regulation, but a norm of statutory rank (norma de rango legal), with the same legal importance as all other statutory norms, so its non-application (desaplicación) by the State's legal advisory body is unacceptable and surprising, because that entity participated in all proceedings conducted under that Ley 4545, including the one at issue herein."
Of relevance to the resolution of this matter, the following has been duly established:
Having analyzed the Theory of the Case presented by each of the parties in these proceedings, this Tribunal finds that the claim filed must be granted, for the reasons set forth below. Indeed, as follows from the proven facts, property 25375-A located in the province of Guanacaste, canton of La Cruz, district of La Cruz, is registered in the name of Corales de Arena y Mar C.A. Sociedad Anónima. Furthermore, the property originated on February 16, 1972, without prejudice to any third party with a superior right, through the presentation to the Registro Nacional of the notarized deed executed before notary Álvaro Lara Wahle at 14:00 hours on March 20, 1972, which refers to the possessory information proceeding of Pretensados Nacionales Sociedad Anónima, approved by the Instituto de Tierras y Colonización —today INDER— pursuant to the resolution of 13:40 hours on February 16, 1972, which in its text references Ley 4545 of March 20, 1970.
Now, with respect to that property, it has likewise been found proven, in accordance with official communication from the Instituto Geográfico Nacional number DIG-TOT-0377-2020 of September 7, 2020, that cadastral plan G-5655-1971 associated with it falls entirely within the restricted zone strip of the Zona Marítimo Terrestre. For this reason, this Chamber agrees with the State's position that the validity of the registration of a property on the basis of Transitorio III of Ley 4558 of April 22, 1970—which permitted registration within the 150 meters adjacent to the inalienable zone until its repeal by Ley 4847 of October 4, 1971—depends, among other requirements, on one essential condition: that it was carried out before a competent court in accordance with the Ley de Informaciones Posesorias No. 139 of 1941, and not before an administrative body such as the then-ITCO, under the procedure of Ley 4545 of March 20, 1970, as occurred in the matter before us.
This circumstance allows the conclusion—as the State's representation also maintains—that the aforementioned property was created through the improper inclusion of the 150 meters of the restricted zone, in clear violation of the legal order. Along these lines, it is not sustainable to argue that the land at issue in this dispute was registered before Ley 6043 of 1977, since the Zona Marítimo Terrestre has borne a prior public-domain encumbrance, as correctly noted by the Procurator General's office citing Ley 162 of June 20, 1828; Código General del Estado of July 30, 1841, article 296; Ley 7 of August 31, 1868, article 1; Ley 11 of May 26, 1884, article 20; Ley 8 of October 31, 1885, article 509; Ley 11 of October 22, 1926, article 1; Ley 13 of January 6, 1939, articles 6 and 62; Ley 276 of August 27, 1942, article 69; Ley 201 of August 26, 1943, article 1; and Ley 2825 of October 14, 1961, article 7, subsection b. Precisely on this subject, the First Chamber (Sala Primera) of the Supreme Court of Justice has stated, going back many years:
"II.- Although the current legal regime of the Zona Marítimo Terrestre is established primarily by Ley No. 6043 of March 2, 1977, and its amendments and additions, for a correct understanding of the legal implications of this matter, it is appropriate to analyze the legislative evolution on the subject, highlighting in particular the aspects relating to the determination of its legal nature as a public-domain asset (bien de dominio público), as well as its surface extent. In this regard, many statutory provisions have, in one way or another, established regulations concerning the Zona Marítimo Terrestre, formerly better known as the maritime mile (milla marítima). Some of the most important are the following: Ley No. 162 of June 8, 1828, Decreto No. 12 of December 10, 1839, Ley No. 14 of February 26, 1840, Ley No. 128 of August 19, 1853, Decreto No. 4 of July 30, 1858, Ley No. 7 of August 31, 1868, Ley No. 42 of August 13, 1875, Ley No. 22 of February 7, 1881, Ley de Aguas No. 8 of May 26, 1884 and its amendments, Código Fiscal of 1885 (Ley No. 8 of October 31, 1885), Ley No. 58 of July 29, 1892, Ley No. 7 of November 4, 1892, Ley No. 15 of March 27, 1896, Ley No. 60 of August 13, 1914, Ley No. 82 of April 5, 1923, Ley No. 75 of August 30, 1924, Ley No. 11 of October 22, 1926, by which the Código Fiscal of 1885 was amended, Ley No. 29 of December 3, 1934, Ley General de Terrenos Baldíos No. 13 of January 10, 1939, Decreto No. 6 of April 2, 1940 (Reglamento to the Ley General de Terrenos Baldíos), Ley No. 19 of November 12, 1942, Ley No. 201 of August 26, 1943, Decreto Ley No. 500 of April 19, 1949, Ley de Tierras y Colonización No. 2825 of October 14, 1961, Ley No. 2906 of November 24, 1961, Ley No. 4071 of January 22, 1968, Ley Forestal No. 4465 of November 25, 1969, Ley de Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre No. 4558 of April 22, 1970, Ley No. 4928 of December 17, 1971, which amended the foregoing, and Ley No. 5602 of November 4, 1974, which suspended it.
It is not necessary here to conduct an exhaustive analysis of the various statutory provisions on this subject; however, it must be noted that from the very first legal provision enacted in the republican era—Ley No. 162 of June 28, 1828—a reserve of one maritime mile along the coasts of both seas was established, which, according to Ley No. 128 of August 19, 1853, had been in place since the colonial era by virtue of the Royal Decree (Real Cédula) of October 15, 1754. Throughout the nineteenth century, the various laws enacted reaffirmed this concept by providing for the reserve of one maritime mile along both coasts. The General Regulations of the Public Treasury (Reglamentos Generales de la Hacienda Pública) of 1839, 1858, and 1868 maintained the reserve created in 1828; but, for present purposes, what is important to bear in mind is the clear designation, in the legislation enacted during the last century, of the so-called maritime mile as a public-domain asset, with its consequent character of inalienability (inalienabilidad) and immunity from private denouncement (indenunciabilidad).
Thus, for example, the Código General of 1841 considered the ebb and flow of the sea and its banks to be public domain; the aforementioned Ley No. 7 of August 31, 1868 reaffirmed the immunity from private denouncement of the lands of the maritime mile; the Ley de Aguas No. 8 of May 26, 1884—the only nineteenth-century provision in which the term Zona Marítimo Terrestre was used—classified that zone as public domain; and the Código Fiscal of 1885 established that lands within a zone of one mile in width along the coasts of both seas could not be alienated. It is therefore clear—without diminishing the colonial-era precedent noted—that from the birth of Costa Rica as an independent State, the strip of land along both coasts has not been part of the unclaimed public lands (baldíos)—the Crown lands (tierras realengas) of the colonial period—but has always been subject to a distinct legal regime, that of public-domain assets, and therefore not reducible to private ownership.
In the legislation on this subject enacted throughout the twentieth century—culminating in the current Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre No. 6043 of March 2, 1977—the classification of the lands within that zone as public-domain assets was, of course, maintained. As a result of the nineteenth-century legislative evolution, the Zona Marítimo Terrestre comprised the portion of the coasts of both seas washed by the ebb and flow of the tide, extending inland to a distance of one maritime mile. It also included the banks of rivers up to the point where they became navigable or were affected by the tides. The legislation of this century progressively defined the extent of the zone and the elements forming part of it, but at no point denied its character as a public-domain asset (bien demanial) and, consequently, its imprescriptibility (imprescriptibilidad) and inalienability; thus, the first law enacted in the present century to reference the Zona Marítimo Terrestre—Ley No. 75 of August 30, 1924—reaffirmed in its article 6 the public-domain character of those lands and the impossibility of exploiting and enjoying usufruct over them.
Always reaffirming its inalienable character, it was in Ley No. 11 of October 22, 1922—which amended the Código Fiscal of 1855—that for the first time the extent was precisely defined as 1,672 meters from the ordinary high-water mark (pleamar ordinaria) along the coasts of both seas, and 500 meters along both banks of rivers. This measurement was maintained until 1942 and was reaffirmed in the Ley sobre Terrenos Baldíos No. 13 of January 10, 1939 and in the Ley de Aguas No. 276 of August 27, 1942. Ley No. 19 of November 12, 1942 reduced the extent of the Zona Marítimo Terrestre to 200 meters from the ordinary high-water mark for the Atlantic coast, and Ley No. 201 of January 26, 1943 did the same for the Pacific coast. These two laws constituted, without doubt, the most significant disencumbrances (desafectaciones) effected with respect to the zone, as they permitted the private acquisition of its lands, excepting 200 meters from the ordinary high-water mark.
From these two provisions onward, and with the exception of the 200 meters counted from the ordinary high-water mark, the remainder of the 1,672 meters ceased to be public domain from the moment they could be reduced to private ownership. However, the lands contained within the 200 meters excepted by the two aforementioned laws continued to be public-domain assets, not reducible to private ownership because they are inalienable and imprescriptible. It is therefore correct to maintain that the Zona Marítimo Terrestre was, from the time of the aforementioned laws, limited to a width of 200 meters measured from the high-water mark, which is the measurement it currently has, maintaining its character as a public-domain asset. This measurement of 200 meters, together with the public-domain character of the lands within it, was reaffirmed in the then-applicable article 7 of the Ley de Tierras y Colonización No. 2825 of October 14, 1961, and was repeated in Ley Forestal No. 4465 of November 25, 1969 and in the Ley de Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre No. 4558 of April 22, 1970.
But in this last law, owing to the legislator's intention to transfer to the Municipality significant areas located within the 200 inalienable meters, with a view to developing tourist zones, only 50 meters were defined as absolutely inalienable, with the remaining 150 meters placed under the administration of the respective municipalities where the Tourism Institute so determined; however, areas of agrarian and non-tourist vocation were to remain under the administration of the then Instituto de Tierras y Colonización. The 200-meter measurement is the one established by article 9 of the Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre No. 6043 of March 2, 1977, currently in force. From this brief study of the legislation concerning the Zona Marítimo Terrestre, it is easy to conclude that the 200-meter strip measured from the ordinary high-water mark along both coasts, defined as part of the Zona Marítimo Terrestre by article 9 of the current Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre, has been public domain—and the lands within it, public-domain assets—since at least 1828.
The changes introduced by the legislation of the last century and the present one have never resulted in a generalized disencumbrance of these 200 meters; rather, the legislation prior to 1942 and 1943 established a wider strip—the so-called maritime mile—but never a narrower one. In the same manner as occurred with Ley No. 19 of November 12, 1942, with respect to the Atlantic Ocean, and Ley No. 201 of January 26, 1943, with respect to the Pacific Ocean, which disencumbered a significant area by reducing the width from 1,672 meters to 200 meters, so too did Ley No. 4558 of April 22, 1970, specifically through its Transitorio III, disencumber 150 of the 200 meters, by authorizing private individuals who had possessed lots or farms within the 200 meters to register them through the possessory information proceeding process. In this regard, possession of more than 30 years was required, exercised in a peaceful, public, undisturbed, and uninterrupted manner.
But this provision had a brief existence, as it was repealed by Ley No. 5602 of November 4, 1974. For this reason, there exist in the country property registrations within the 150 meters of the 200-meter strip—registered in relatively recent times—but expressly authorized by law, and only for those titleholders who benefited from Transitorio III, which was in effect between April 22, 1970 and November 4, 1974. The Zona Marítimo Terrestre is, and has always been, public domain—we repeat. Its current legal regime is established by Ley No. 6043 of March 2, 1977, its amendments, and its regulations (Decreto No. 7841-P of December 16, 1977), this being the first law specifically addressing the subject. Inherent to it are the characteristics of inalienability and imprescriptibility. This is clear from the provisions of its article 1, which states: 'Article 1. The Zona Marítimo Terrestre constitutes part of the national patrimony, belongs to the State, and is inalienable and imprescriptible.
Its protection, as well as the protection of its natural resources, is an obligation of the State, its institutions, and all inhabitants of the country. Its use and enjoyment are subject to the provisions of this law.' Being public-domain assets, they belong to the State, are subject to a special legal regime, and their purpose—their intended use—is common use and enjoyment. The inalienability of these assets means nothing other than their exclusion from commerce among persons, in a manner similar to the Roman law concept of assets 'extra commercium.' Therefore, these assets cannot be alienated—by any means of private or public law—it being intrinsic to their legal nature that they cannot be reduced to private ownership in any form. Hence another of their characteristics is their imprescriptibility, that is, their inability to be acquired through the passage of time by means of the legal figure of acquisitive prescription (usucapión), since possession exercised by private individuals generates no property right whatsoever, regardless of the duration of such possession.
The current Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre develops the concept of imprescriptibility in its article 7 by establishing that the lands situated within it cannot be the subject of possessory information proceedings, and cannot be appropriated or legalized in the name of a private individual by that or any other means. The regulation of the Zona Marítimo Terrestre by the Law is, in every respect, consistent with the public-domain character of the lands within it, and it is defined—in article 9—as the strip two hundred meters wide along the entire length of the Atlantic and Pacific coasts of the Republic, including also the terrain and rocks uncovered by the sea at low tide, as well as maritime islands, islets, and rocks, any land or natural formation rising above sea level within the territorial sea of the Republic, with the exception of Isla del Coco and other islands whose ownership or administration is determined in that law or in special laws.
Article 10 divides the Zona Marítimo Terrestre into two sections: the Public Zone (Zona pública) and the restricted zone, the former being the strip 50 meters wide from the ordinary high-water mark, as well as the areas uncovered at low tide, the islets, rocks, and other small areas and natural formations rising above the sea, and the mangroves of both continental and island coastlines and the estuaries (artículo 11); and the latter being the remaining 150 meters, or, in the case of islands, the remaining lands. The law prohibits any type of occupation—under whatever title—in the Public Zone, but permits concessions (concesiones) in the restricted zone, as provided in its articles 20 and 39, respectively, a technique characteristic of public-domain assets that, for the same reason, does not diminish their character. Such concessions (article 41) may be granted only for the use and enjoyment of specific areas, under the conditions and for the duration determined by that law, the latter being regulated in its articles 48, 49, and 50, and matters relating to their extinction and cancellation in articles 51 and 52, respectively.
Article 56 stipulates the full reversion of use and enjoyment to the respective municipality upon the extinction of a concession. It is clear, therefore, that since the lands and other formations comprising the Zona Marítimo Terrestre are public-domain assets, the legal possibility of their reduction to private ownership in any form must be ruled out; the only way in which private parties may use and enjoy those lands—without this implying their private appropriation—is through concessions granted by the municipalities, but only within the 150 meters of the restricted zone, or by registration—between 1970 and 1974—in accordance with Transitorio III of Ley No. 4558 of 1970." (Sentencia No. 007 of fifteen hours and five minutes on January 20, nineteen ninety-three).
Along the same lines, the Constitutional Chamber (Sala Constitucional) has stated with absolute clarity:
"V.- ON THE PUBLIC-DOMAIN CHARACTER OF THE ZONA MARÍTIMO TERRESTRE IN THE COSTA RICAN LEGAL ORDER. (...) The most relevant legislation in the regulation of the Costa Rican coastal zone begins with Ley No. 162, of June 28, 1828, shortly after independence from the Spanish Crown was declared, at the time of the formation of the Costa Rican State. This law established the reserve of one maritime mile along the coasts of both seas…This measurement was maintained until 1942, when, starting with Ley No. 19, of November 12, and Ley No. 201, of January 26, 1943, it was reduced to 200 meters for both coasts; …the remainder of the 1,672 meters ceased to be public domain from the moment they could be reduced to private ownership. However, the lands contained within the 200 meters excepted by the two aforementioned laws continued to be public-domain assets, not reducible to private ownership because they are inalienable and imprescriptible.
It is therefore correct to maintain that the Zona Marítimo Terrestre was, from the time of the aforementioned laws, limited to a width of 200 meters measured from the high-water mark, which is the measurement it currently has, maintaining its character as a public-domain asset. This measurement, together with the public-domain character of the lands within it, was reaffirmed in the then-applicable article 7 of the Ley de Tierras y Colonización No. 2825 of October 14, 1961, and was repeated in Ley Forestal No. 4465 of November 25, 1969 and in the Ley de Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre No. 4558 of April 22, 1970. Special mention must be made of Ley No. 4558 of April 22, 1970, in that pursuant to the provisions of its Transitorio III, 150 of the 200 meters were disencumbered—those following the first 50 meters measured from the high-water mark—by authorizing private individuals who had possessed lots or farms in that sector for more than 30 years, in a peaceful, public, undisturbed, and uninterrupted manner, to register them through the possessory information proceeding process before the jurisdictional authorities (not administrative ones).
In view of the large number of abuses committed under this provision—that is, from May 12, 1970 onward—it was repealed by Ley No. 5602 of November 4, 1974, which entered into force from its publication in La Gaceta No. 206 of October 14, 1971; meaning it was in force for seventeen months and two days." (Sentencia No. 2408-2007 of sixteen hours and thirteen minutes on February 21, 2007).
As can be appreciated from the judgments partially transcribed above, both not only address the subject of the Zona Marítimo Terrestre, but also mention Transitorio III of Ley No. 4558 of April 22, 1970, with the significance—in the case of the Constitutional Chamber's ruling—that it expressly states that the legally authorized registration had to be carried out through the possessory information proceeding "before the jurisdictional authorities (not administrative ones)." Given this statement, and since it constitutes a binding ruling pursuant to article 13 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, it is clear that this is how this Tribunal must understand the scope of that legislative provision. This position is consistent with what the State has argued regarding the Supreme Court of Justice's notice dated December 20, 1971, which informed the Courts of Justice of the constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad) against Transitorio Único of Ley 4847 (Boletín Judicial 254 of December 23, 1971)—courts being the only bodies competent to process possessory information proceedings on the basis of Transitorio III of Ley 4558. Thus, as the Procurator General's office correctly maintains, the notice stated:
"To the Courts of the Republic, it is hereby made known, for the purposes of article 965 of the Código de Procedimientos Civiles, that by resolution of eight hours and fifty minutes of today's date, the unconstitutionality claim has been admitted for processing…requesting that the sole transitory article of Ley No. 4847 of October 4, 1971 be declared inapplicable, since the appellant maintains that said provision is contrary to articles 34 and 129, first paragraph, of the Constitución Política." Now, as the State's representation likewise indicates, by means of Sentencia No. 52 of fourteen hours on November 2, 1972, the Corte Plena, then acting as the constitutional review body, categorically stated that the relevant procedure was the one conducted before the "Juzgados" and "competent Tribunals." In that ruling, the following was expressly stated:
"Ley No. 4847 of October 4, 1971, published in La Gaceta No. 206 of October 14 of that same year, repealed that transitional provision, established its effective date from the time of its publication, and in turn, through a 'Transitorio,' provided that 'The possessory information proceedings that had been filed with the Juzgados as of September 8 of the current year shall continue to be processed through to completion.'— This last law, in repealing Transitorio III of Ley No. 4558, maintained it in force for possessory information proceedings that had been filed with the Juzgados under that provision, but retroactively applied its effects to September 8 of the immediately preceding year, notwithstanding that in its article 2 it set its effective date from the time of its publication (October 14).— In this way, it was projecting its effects backward, retroactively.—…The 1949 Constitution, in addressing the problem of retroactivity of the law, prohibited the application of that principle to the detriment of any person, or of their acquired patrimonial rights or consolidated legal situations.— The appellant claims that by virtue of the retroactive application of Ley No. 4847, the right acquired under a previous law to continue the possessory information proceedings filed with the courts before the date on which that law was published has been eliminated.— The matter then is to determine what is meant by acquired patrimonial rights, and whether that law could have violated those claimed by the party bringing this appeal…Indeed, Transitorio III of Ley No. 4558 of April 22, 1970 authorized all persons who had possessed lots or farms in the Zona Marítimo Terrestre to request a title of ownership over them, provided they met the conditions indicated therein, using for that purpose the procedure set out in the Ley de Informaciones Posesorias, thereby granting them the right to file the information before the competent courts.— The law in this case granted the interested parties the right to initiate and pursue a proceeding by means of which they could become owners of specific properties.— And that right, which constituted precisely a legal situation recognized by law, became consolidated for those persons who, during the period the respective provision was in force, had commenced the possessory information proceedings.— The appellant did so, as appears in the file that was examined, since on September 29, 1971, he commenced the respective possessory information proceeding before the Juzgado Primero de lo Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, and the transitory provision precisely acknowledges this by providing that the possessory information proceedings that had been filed with the Juzgados shall continue to be processed through to completion.— There is no doubt that there would be no conflict of any kind if this Transitorio had not projected the effects of the law backward in time, thereby prejudicing the rights of the appellant, who at the date of publication of the law already had his respective proceeding in progress.— For these reasons, it can be concluded that Transitorio Único of Ley No. 4847 of October 4, 1971 is contrary to article 34 of the Constitución Política solely insofar as it retroactively applies its effects to September 8 of the immediately preceding year, and that aspect is declared inapplicable." Note from the foregoing that Ley 4847, Transitorio Único, expressly refers to the "juzgados," and Ley 4558, Transitorio III, specifies that the procedure for the registration of lands "shall be the one set out in the current Ley de Informaciones Posesorias," No. 139 of July 14, 1941, as the State's representation has been arguing throughout.
This being the case, the property registered in the name of the defendant company, 5-25375-A-000, cadastral plan G-5655-1971, improperly encompasses lands of the Zona Marítimo Terrestre, since no title was obtained by judicial judgment, nor was the procedure established for that purpose during the period of validity of Transitorio III of Ley 4558 of April 22, 1970, published in La Gaceta No. 104 of May 12, 1970, which permitted registration within the 150 meters adjacent to the inalienable zone until its repeal by Ley 4847 of October 4, 1971, published in La Gaceta 206 of October 14, 1971. In other words, Corales de Arena y Mar CA S.A. did not have, and does not have, a valid title enforceable against the State that predates the public-domain encumbrance. Therefore, the appropriate course of action is to grant the claim in all its aspects, as is hereby ordered.
As indicated in points 2 and 3 of the Procedural Background, only INDER filed an answer to the complaint. In doing so, it raised the preliminary defenses of failure to join necessary passive parties (litis consorcio pasiva necesaria), non-challengeable act, lapse (caducidad), and statute of limitations (prescripción) — all rejected by interlocutory ruling — as well as the defenses of lack of standing (falta de legitimación), both active and passive, and lack of right (falta de derecho). Regarding the first of these, the State, as the Office of the Attorney General of the Republic correctly asserts, has active standing, right, and interest to recover and obtain the nullity of registry entries (asientos) that affect its patrimony, since the action or counterclaim (reconvención) to reverse them is not subject to lapse or statute of limitations (Constitutional votes 447-91, 1975-91, 2306-91, 5026-97, 6170-98, 8429-2001 y 2408-07; Sala Primera, votos 104-96, 597-2000, 952-2005 y 506-2007; Tribunal Contencioso Administrativo, Nos. 7747-85-I, 9172-87-I, 230-95-I, 175-13-I, 84-04-II, 107-08-II, 868-01-III, 35-07-IV, 2569-09-IV, 681-08-V, 19-09-VII, 81-10-VIII, 2642-2010-VI, 1097-12, 71-2012-VIII, 119-2015-V, 7-2018-II).
Regarding the passive aspect, given that there exists a public deed (escritura pública) — proven fact No. 2 — according to which the proceeding that gave legal existence to the disputed property was carried out before the then ITCO — today INDER — it is clear that said entity must appear as a defendant in the case at hand, as must the company that appears as the registered owner in the Registro Nacional. Regarding the lack of right, given that the legal order supports what was argued and requested by the State's representative, the aforementioned defense must be rejected, as is hereby ordered.
In accordance with Article 193 of the Código Procesal Contencioso Administrativo, procedural and attorney's costs (costas procesales y personales) are imposed on the losing party by the mere fact of having lost, a ruling that must be made even sua sponte, pursuant to the provisions of that same article, in conjunction with Article 119.2 thereof. Exemption from this award is only viable: a) when there is, in the judgment of the Court, sufficient cause to litigate; b) when the judgment is rendered on the basis of evidence unknown to the opposing party; or c) when plus petitio occurs, that is, when the difference between what was claimed and what was ultimately obtained is fifteen percent (15%) or more, unless the bases of the claim are expressly considered provisional or their determination depends on judicial discretion or expert opinion (Article 194 thereof). In the case at hand, this Chamber does not find that any of the exceptions provided in the aforementioned regulations are present that would break the principle of costs to the losing party.
Therefore, the appropriate course is to order the co-defendants to pay both types of costs in this proceeding. The amount thereof shall be determined in the Judgment Enforcement Phase. As requested by the State's representative, on the amount that is finally determined for both types of costs, the co-defendants shall pay the respective statutory interest, which shall accrue from the date the judgment becomes final until actual payment.
POR TANTO
The defenses of lack of standing — in both its aspects — and lack of right, raised by INDER, are rejected. The complaint filed is granted, and as a logical consequence thereof:
— Verification Code — ELIAS BALTODANO GOMEZ, DECIDING JUDGE LINDSAY MANUELA RODRIGUEZ CUBERO, DECIDING JUDGE SANDRA MARIA QUESADA VARGAS, DECIDING JUDGE Goicoechea, Calle Blancos, 50 meters west of the BNCR, across from Café Dorado. Phone: 2545-0099. Ext. 01-2707 or 01-2599. Fax: 2241-5664 or 2545-0006. Email: [email protected]
EV Generación de Machote: F:\Gestion-Judicial\Servidor de Archivos\Modelos\Contencioso\TCRESOL016.dpj Conocimiento ACTOR/A:
EL ESTADO DEMANDADO/A:
CORALES DE ARENA Y MAR S.A.
N° 2026003345 TRIBUNAL CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO Y CIVIL DE HACIENDA, SEGUNDO CIRCUITO JUDICIAL, SAN JOSÉ, GOICOECHEA, a las quince horas con cuarenta y nueve minutos del veinticinco de mayo del dos mil veintiseis.- Proceso de conocimiento declarado de Puro Derecho, interpuesto por el ESTADO, representado por la señora Procuradora Yannia Salas Víquez, carnet 17402, contra el INSTITUTO DE DESARROLLO RURAL -INDER-, representado por su apoderada especial judicial, Licenciada Karina Castro Leitón, carnet 25052 y CORALES DE ARENA Y MAR CA S.A., cédula jurídica 3-101-429492, representada por su apoderado especial judicial, Licenciado José Miguel Villalobos Umaña, carnet 3465.
CONSIDERANDO
Sin perjuicio de la literalidad de sus argumentaciones, la cuales han sido estudiadas en su totalidad por esta Cámara, cada una de las partes alegan lo que seguidamente se detalla. ESTADO ACTOR.- La representación estatal manifiesta que a nombre de Corales de Arena y Mar C.A. Sociedad Anónima, está inscrito el inmueble 25375-A, plano G-5655-1971, con 21696,55 m². Agrega, que del inmueble del Partido de Guanacaste 25375-A, plano G-5655-1971, se originó el 16 de febrero de 1972, sin perjuicio de tercero de mejor derecho, con la presentación de la escritura protocolizada ante el notario Alvaro Lara Wahle a las 14 horas del 20 de marzo de 1972, que refiere a la información posesoria de Pretensados Nacionales Sociedad Anónima, representada por Rodolfo González Volio aprobada por el Instituto de Tierras y Colonización según resolución de 13:40 horas de 16 de febrero de 1972, que menciona la Ley 4545 de 20 de marzo de 1970.
Indica, que el terreno descrito en el plano G-5655-1971 asociado a la matrícula 5-25375-A, comprende en su totalidad la zona marítimo terrestre (oficio del Instituto Geográfico Nacional número DIG-TOT-0377-2020 del 07 de setiembre de 2020) y carece de justo título previo a la afectación demanial, que sea oponible al Estado. En el apartado que titula “FUNDAMENTOS”, manifiesta que la “validez de un inmueble” (sic) inscrito con base en el Transitorio III de la Ley 4558 del 22 de abril de 1970, publicada en La Gaceta No. 104 del 12 de mayo de 1970, que permitió inscribir en los 150 metros contiguos a la zona inalienable, hasta su derogatoria por Ley 4847 del 4 de octubre de 1971, publicada en La Gaceta 206 de 14 de octubre de 1971, debió realizarse ante el juzgado competente con ajuste a la Ley de Informaciones Posesorias No. 139 de 1941, cumpliendo los requisitos de ese Transitorio III, y no en sede administrativa ante el ITCO, con el trámite de la Ley 4545 de 20 de marzo de 1970.
Que de acuerdo con el oficio DIG-TOT-0377-2020 del 07 de setiembre de 2020 del Instituto Geográfico Nacional, el terreno con el plano G-5655-1971 abarca la zona marítimo terrestre. Que así las cosas, el título del inmueble 5-25375-A no es válido porque no se inscribió con base en una información posesoria en sede judicial y carece de justo título legítimo previo a la afectación demanial prevista en la Ley 162 del 20 de junio de 1828, reiterada por la Ley 6043, artículos 1, 7, 9 y 10, y no era viable utilizar el procedimiento previsto en la Ley 4545 de 20 de marzo de 1970 para inscribir en la zona marítimo terrestre. Añade, que conforme con el expediente legislativo 3764 que originó la Ley 4558, así como el Alcance 29 a La Gaceta 131 del 11 de junio de 1969, página 2049; La Gaceta 286 del 17 de diciembre de 1969, páginas 5000-5001; La Gaceta 78 del 7 de abril de 1970, portada y página 1302; y el Boletín Judicial 254 del 23 de diciembre de 1971, el proyecto de ley del 28 de enero de 1969: "Ley de Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre", que originó la Ley 4558 de 22 de abril de 1970, publicada en La Gaceta 104 de 12 de mayo de 1970, dispuso desde un inicio en su Transitorio III: "TRANSITORIO 3°.- Aquellas personas que demuestren haber poseído en forma quieta, pública, pacífica y a título de dueños, lotes o fincas en la zona marítimo-terrestre, por más de treinta años, pueden solicitar título de propiedad sobre ellos, salvo la reserva a que refiere el artículo 6° de esta ley, aún cuando hubieren poseído tales inmuebles durante parte de ese tiempo como arrendatarios, mediante contratos suscritos con el Estado o sus instituciones.
El procedimiento será el que marca la actual ley de informaciones posesorias. En este caso no habrá limitación en cuanto a la extensión del lote o finca a inscribir en cabeza del interesado.” Explica, que con ese texto se emitió el dictamen afirmativo de mayoría de 17 de noviembre de 1969 (expediente legislativo 3764 en DVD, folio 117), publicado en La Gaceta del 17 de diciembre de 1969, páginas 5000-5001. Por ello, afirma, cuando en el Transitorio III de la Ley 4558, refiere a "la actual ley de informaciones posesorias", no lo hizo respecto a la de reciente aprobación, No. 4545 de 20 de marzo de 1970, publicada en La Gaceta 78 del 7 de abril de 1970. Agrega, que la razón es obvia, pues la Ley 4545 no existía el 28 de enero de 1969, cuando se presentó el proyecto: "Ley de Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre”, ni el 11 de noviembre de 1969, cuando la Comisión de Gobierno y Administración adoptó el texto con el que, 6 días después, el 17 de ese mes, se emitió el dictamen afirmativo de mayoría, finalmente adoptado como Ley 4558 (expediente legislativo 3764, folio 142), que rigió a partir del 12 de mayo de 1970, hasta su derogatoria por Ley 4847 de 4 de octubre de 1971, publicada en La Gaceta 206 del 14 de octubre de 1971.
Expone, que si bien durante el trámite del proyecto que originó la Ley 4545, se pretendió derogar la Ley de Informaciones Posesorias, No. 139 de 14 de julio de 1941 y sus reformas, ello no ocurrió. Y que, a la Ley 4545 que se le denominó "Ley de Informaciones Posesorias", únicamente se le designó con su numeración "4545", según consta en La Gaceta 78 del 7 de abril de 1970. Explica, que ello tiene su lógica, pues si la Ley 4545 hubiera sido denominada "Ley de Informaciones Posesorias", como sí ocurrió con la Ley 139 de 14 de julio de 1941, habrían existido dos leyes vigentes con el mismo nombre, causando confusión e inseguridad jurídica. Señalam que como en el legislador de 1970 privó la sensatez, a la Ley 4545 únicamente se le denominó con su número. Y que el hecho de que al derogarse la Ley 4545 por la Ley 6237 de 2 de mayo de 1978, a esta última se le denominara: "Deroga Ley de Informaciones Posesorias (1970)”, no hace mella en lo expuesto, porque al promulgarse la Ley 4545 no se denominó así.
Adiciona a lo dicho, que el Transitorio III de Ia Ley 4558 no cita ninguna ley de informaciones posesorias de 1970 entre paréntesis. Por lo que, a su juicio, la frase "la actual ley de informaciones posesorias" que contiene dicho Transitorio se circunscribe a la Ley 139 de 14 de julio de 1941, como atestigua el estudio del proyecto que discutió la Comisión de Gobierno y Administración, promulgado como Ley 4558. Aduce, que en orden a lo expuesto, nótese que la Corte Suprema de Justicia, en aviso fechado 20 de diciembre de 1971, ante la acción de inconstitucionalidad contra el transitorio único de la Ley 4847, publicado en el Boletín Judicial 254 de 23 de diciembre de 1971, informó de dicha acción a los "tribunales de jusficia”, únicos competentes para tramitar los procedimientos de información posesoria con base en el transitorio III de la Ley 4558. En esa línea señala, que el aviso de comentario dispuso: "A los Tribunales de la República, se hace saber, para los fines del artículo 965 del Código de Procedimientos Civiles, que por resolución de las ocho horas y cincuenta minutos del día de hoy, se ha dado curso a la demanda de inconstitucionalidad… para que se declare la inaplicabilidad del artículo transitorio único de la ley número 4847 de 4 de octubre de 1971, ya que el recurrente demanda que dicha norma es contraria a los artículos 34 y 129, párrafo primero, de la Constitución Política." Continúa manifestando, que así, la Corte Plena, en condición de contralor constitucional (Boletín Judicial 215 de 11 de noviembre de 1972), fue consecuente al resolver que el procedimiento de comentario es el sustanciado ante los Juzgados y Tribunales competentes.” Inidca, que ha de notarse, que la Ley 4847, Transitorio Único, alude expresamente a los "juzgados", y la Ley 4558, Transitorio III, precisa que el procedimiento para la inscripción de terrenos será el que marca la actual ley de informaciones posesorias No. 139 de 14 de julio de 1941, como se explicó.
Expone, que de esa forma, los inmuebles que podían titularse ante el ITCO, con la Ley 4545, eran los de las reservas nacionales usucapibles con la legislación civil (artículos 1 y 5 ibídem), no los inalienables, como es el caso. Agrega, que en igual orden, la jurisprudencia constitucional y los precedentes de la jurisdicción contenciosa administrativa, sostienen que el trámite para inscribir terrenos conforme con el Transitorio III de la Ley 4558, es el de la Ley de Informaciones Posesorias y ante las autoridades jurisdiccionales, no administrativas. Sostiene, citando números de sentencia de la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia y artículos del Código Civil, que la inscripción no convalida la nulidad de un título y el registro no subsana los vicios que puede tener el documento inscrito. Añade, que la exclusión del objeto del tráfico jurídico le hace por completo inidóneo para reducirlo a propiedad privada, en tanto conserve esa calidad demanial modificable sólo por ley.
Adiciona a lo dicho, que el plano G-5655-1971 tampoco confiere derecho de propiedad o posesión, mucho menos en perjuicio del dominio público y que, los principios de inalienabilidad, imprescriptibilidad y la publicidad legal del demanio, se oponen a que en su contra pueda esgrimirse la figura del tercero registral para consolidar la propiedad privada ilícitamente sustraída de ese régimen. Señala, que de esta forma, la acción para revertir inscripciones en perjuicio del dominio público no prescribe ni caduca. Siendo además, afirma, que los bienes demaniales sólo pueden desafectarse o reducirse a dominio particular por un acto normativo de igual jerarquía, es decir por ley, siendo improcedente la vía reglamentaria, la resolución judicial o la actuación administrativa. INDER. El apoderado especial judicial del ente accionado, rechaza en todos sus extremos la demanda “por ser un hecho ajeno y excluyente al Instituto de Desarrollo Rural.” Indica, que de la información de la finca de Guanacaste, matrícula número 25375-A, plano G-5655-1971 se desprende que la misma se encuentra a nombre de Corales de Arena y Mar Sociedad Anónima (en adelante Corales S.A.).
Añade, que esa representación legal entiende perfectamente la exidstencia de este proceso judicial, pues por principio de intangibilidad del asiento de inscripción, sólo podrá anularse una inscripción "por providencia ejecutoria", esto es, por orden de un juez, de conformidad con el artículo 470 y siguientes del Código Civil). No obstante lo anterior, manifiesta no aceptar que el INDER deba ser parte del proceso judicial, en especial como demandado, pues justo el Instituto de Desarrollo Rural, nunca tendría potestad o competencia para determinar y declarar bienes de dominio público, ni de ordenar ya sea la inscripción, cancelación o nulidad de un asiento registral. Señala, que no existe Responsabilidad Administrativa de la Institución (ITCO-IDA-INDER) por fuerza mayor (de conformidad con el artículo 190 de la LGAP): pues existe un elemento imprevisible o inevitable en los medios a disposición que NO estuvieron ni están bajo el control de la Institución, y es el efecto de la naturaleza: la erosión de los suelos, el cambio climático, el cambio en las aguas marítimas.
De manera que, afirma, no existe certeza jurídica para definir que la delimitación realizada en aquel contexto, respondía de manera correcta a la afectación o no de zona maritimo terrestre (ZMT). Agrega, que no existe Responsabilidad Administrativa de la Institución (ITCO-IDA-INDER) por falta de derecho, y falta de legitimación activa y pasiva: pues la actuación de esta Institución no fue ni era la única actuación necesaria, ya que, tanto el Estado (por acción y omisión) ha debido o ha estado involucrado en la respectiva materialización de la inscripción. Al respecto, indica que debe considerarse tanto la función de la Procuraduría General de la República (en adelante PGR) de conformidad con el cumplimiento o no del precepto 11 de la conocida "Ley de Informaciones Posesorias Administrativas", número 4545 publicada en La Gaceta 78 del 07 de abril de 1970, la cual indicaba que el correcto trámite de la lnformación Posesoria Administrativa debía ser vigilada por el Procurador Agrario, como la función del Registro Nacional de la Propiedad, quien en principio no sólo debió analizar, verificar, valorar y ratificar la información de la inscripción y, la información del plano catastrado, sino que debió realizar las advertencias o prevenciones de una posible afectación a ZMT.
Continúa manifestando que el oficio corona de la tesis de la PGR, es el DIG-TOT-0377-2020 del 07 de setiembre de 2020 del Departamento Topográfico y Observación del Territorio del Instituto Geográfico Nacional y que el mismo tuvo como base técnica: a) La ubicación geográfica del predio dada por el profesional responsable del plano catastrado G-0005655-1971, conforme a la hoja cartográfica Bahía de Salinas 3049 lll, Edición 2, IGNCR 1988, escala 1:50000. b) La información de referencia y levantamiento topográfico contenida en el plano catastrado G-0005655-1971. c) La Cartografía básica oficial a escalas 1000 y 1:5.000, y la base cartográfica contínua de la República de Costa Rica a escala 1:25.000 (publicado en La Gaceta N° 146 del 29 de julio de 2011, Diario La Gaceta N.º 146 del 29 de julio de 2011 y La Gaceta N° 101 del 7 de junio de 2018, respectivamente). d) La información con que cuenta el IGN sobre límites oficiales y los datos actualizados sobre la Zona Marítimo Terrestre del IGN vinculados al sistema nacional de coordenadas. e) La base de datos de imágenes digitales del IGN pertenecientes al Mosaico de Ortofotos del Sistema Nacional de Información Territorial (SNIT).
Agrega, que no obstante: • No existe certeza jurídica para determinar si nos encontramos en presencia de Patrimonio Natural del Estado para el año de la inscripción registral de la finca del partido de Guanacaste matrícula número 25375-A, plano G-9750-1971. • No existe certeza de que la delimitación y amojonamiento actual (al menos desde el 2011 y 2018, fechas de las hojas cartográficas utilizadas) corresponda a la delimitación de los años setentas, contexto en el que no se había definido la existencia o no de la zona marítimo terrestre. En un apartado que identifica con el título “EN CUANTO AL FONDO DEL ASUNTO. PRIMERA HIPÓTESISIS (sic) DEL INSTITUTO DE DESARROLLO RURAL, arguye que según los registros documentales del Centro Gestión Documental del INDER, no ha sido posible hallar expediente a nombre del señor Rodolfo González Volio que a su vez esté asociado al plano número G-5655-1971.
Y que, a la fecha de contestación de la demanda, no existe en el INDER antecedente alguno de una Información Posesoria en Sede Administrativa al amparo de la Ley 4545 del 17 de marzo de 1970, a nombre del referido señor, relacionada con la inscripción de la finca del partido de Guanacaste matrícula número 25375-A, plano G-5655-1971 supuestamente tramitada ante el lnstituto de Tierras y Colonización. Adiciona a lo dicho, que es conveniente recalcar que incluso la misma Procuraduría General de la República tampoco aporta expediente administrativo alguno, ante una inciertísima hipótesis de que el Procurador hubiese vigilado aquella información posesoria según el precepto 11 "in fine " de la Ley número 4545 publicada en La Gaceta 78 del 07 de abril de 1970, denominada populamiente "Ley de Informaciones Posesorias Administrativas." Continúa manifestando, que en el Registro Público de la Propiedad Inmueble se encuentra inscrito el asiento en donde surge la finca del Partido dc Guanacaste número 25419-A, sin embargo, reitera, que no se cuenta con ningún expediente a nombre del señor Rodolfo González Volio que a su vez esté asociado al plano G-5655-1971 y que, como consecuencia directa y refleja de lo anterior, nos encontramos con circunstancias ajenas y extrañas en perjuicio de los intereses institucionales, como hipótesis principal, dado que pudo haber sido un actuar ajeno de la Institución, por lo que la Institución no puede ser objeto de demanda.
En otro acápite que titula “SEGUNDA HIPÓTESIS DEL INSTITUTO DE DESARROLLO RURAL”, aduce que ante la circunstancia de haber existido presunta e hipotéticamente la información posesoria a nombre del señor Rodolfo González Volio que a su vez esté asociado al plano G-5655-1971, dado que la ley 4545 en su artículo 17, actualmente derogado, indicaba que si el expediente de información posesoria se hubiere extraviado, se sustituiría por una certificación literal del asiento de inscripción, la Ley número 4558 contenía el transitorio III que facultaba a obtener los títulos de propiedad. Acto seguido, realiza las siguientes manifestaciones que se transcriben textualmente: “En el año de 1970, con la promulgación de la ley número 4558, "Ley de Urbanización Turistica de la Zona Maritima Terrestre", existían dos leyes vigentes de Informaciones Posesorias, que eran (i) la Ley número 4545 del año 1970 llamada popularmente "Ley de Informaciones Posesorias Administrativas" y (ii) La Ley número 139 del año 1941.
La Ley 4545 es posterior a la Ley 139, la primera del año 1970 y la segunda del año 1941, por ende, aplicando las reglas de interpretación y en concordancia con el principio del paralelismo de formas, la ley posterior deroga a ley anterior. La voluntad del legislador con la ley 4545 era simplificar procedimientos, incluso así en el transitorio de la ley 4545 les indicó a las autoridades judiciales que podían simplificar los procedimientos, aplicando la ley 4545, cuando curiosamente era una ley para que el Instituto de Tierras y Colonización realizara la titulación. Esta ley 4545 era de orden público, y en su artículo 24 se mencionó: "El titulante determinará a qué procedimiento se acoge para titular su finca, si a los de la presente Ley o a los que determina la Ley N° 139 del 14 de julio de 1941 y sus reformas". El legislador dio la opción de escoger el procedimiento entre las dos leyes de informaciones posesorias y seguidamente facultó a las autoridades judiciales a simplificar los trámites con base en esta ley 4545 que era de orden público.
El Instituto de Tierras y Colonización, en principio, estaba facultado para aplicar la ley 4545 y es hasta con la promulgación de la Ley N° 5602 del 14 de noviembre de 1974 que definitivamente se suspende la titulación dentro de la zona marítima terrestre.” Continúa manifestando, que al respecto se debería tomar en consideración que la ley número 4847 derogó el transitorio III de la ley 4558, pero el legislador dejó la posibilidad de que aquellas informaciones posesorias que ya habían sido presentadas, continuaran tramitándose hasta su terminación. Por lo que, añade, es hasta que el transitorio de la ley 4847 del 14 de octubre de 1971 pierde su vigencia con la promulgación de la Ley N° 5602 del 14 de noviembre de 1974 que definitivamente se suspende la titulación dentro de la zona marítima terrestre. Indica, que el plano G-5655-1971 de la finca de Guanacaste matrícula número 25375-A, fue confeccionado en setiembre del año 1971 como eventual requisito para iniciar el procedimiento establecido en la ley 4545 por remisión del transitorio III de la Ley N° 4558 del 12 de mayo de 1970 y finalmente la titulación del terreno fue inscrita en el asiento registral el 12 de abril de 1972, fecha que se podían terminar las informaciones posesorias.
Agrega, que en otras palabras, en principio, el Instituto de Tierras y Colonización estaba facultado para seguir con los trámites de información posesoria en la zona marítimo terrestre, pero solamente aquellos que habían sido presentados antes del 14 de octubre de 1971 y se tramitaron hasta la promulgación de la Ley N° 5602 del 14 de noviembre de 1974 que definitivamente se suspende la titulación dentro de la zona marítima terrestre. De esa forma, sostiene, las informaciones posesorias administrativas comprendidas después de los cincuenta metros de la zona marítimo terrestre a partir de la pleamar ordinaria, que se hubiesen empezado a tramitar en el Instituto antes del 14 de octubre de 1971, podrían continuar tramitándose hasta el 14 de noviembre de 1974, fecha en la que se suspendió la vigencia de la Ley de Urbanización Zona Marítimo Terrestre (Ley 4558). Manifiesta, que en todo caso, la parte actora no logra determinar cuándo se inició el trámite de la información posesoria, no existe certeza juridica para determinar si nos encontramos en presencia de Patrimonio Natural del Estado para el año de la inscripción registral de la finca de Guanacaste matrícula número 25375-A, plano G-5655-1971, no existe prueba que demuestre que la información posesoria se haya iniciado con posterioridad a la derogatoria del Transitorio III de la Ley 4558, dado que el asiento registral no indica la fecha en que se presentó la solicitud de titulación ante la sede administrativa para considerarse que se haya realizado fuera del plazo de su vigencia.
Finalmente, señala textualmente: “La titulación del terreno de la Provincia de Guanacaste que se discute, a la vista del ordenamiento jurídico y lo anteriormente expuesto, podría encontrarse ajustada a Derecho, de conformidad con los siguientes elementos de respaldo: (i) El voto número 772 dictado por el Tribunal Superior Civil y Contencioso Administrativo a las quince horas del diecinueve de noviembre de mil novecientos setenta y uno, en donde el Tribunal declara que le corresponde al Instituto de Tierras y Colonización el conocimiento de la información posesoria de un inmueble ubicado en la zona maritima terrestre. (ii) El Dictamen de la Procuraduría General de la República número C-053-2006 del 14 de febrero del 2006, en el cual se indicó: "Es así como se promulga, dos años después, la Ley No. 4545 de 20 de marzo de 1970 denominada popularmente "Ley de informaciones posesorias administrativas” constituyéndose en un procedimiento paralelo al de la Ley de Informaciones Posesorias de 1941 en el tanto elimina los límites para acceder a la titulación que establecía la Ley No. 3971 (la que también deroga, artículo 25) quedando a juicio del promovente determinar a qué procedimiento se acoge para titular su finca (artículo 24 de la Ley No. 4545), y por ende, ante qué sede, si lajudicial o la administrativa con el Instituto de Tierras y Colonización." (iii) El voto número 007 de la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, a las quince horas cinco minutos del veinte de enero de mil novecientos noventa y tres, en donde se expresó que el Transitorio III de la Ley 4558 rigió entre el 12 de mayo de 1970 y el 14 de noviembre de 1974, en contraposición a que el asiento registral que generó la finca de Guanacaste número 25419-A fue en el año de 1972.
Aunado a lo anterior, en la especie, el Instituto de Desarrollo Rural considera que tiene motivo suficiente para litigar y ejercer su derecho de defensa tanto en su primera y/o segunda hipótesis en la teoria del caso, al encontramos con circunstancias ajenas y extrañas en perjuicio de los intereses institucionales, como hipótesis principal, dado que bien pudo haber sido un actuar ajeno y extraño en contra del Instituto, dado que no existe en el INDER antecedente alguno de una Información Posesoria en Sede Administrativa al amparo de la Ley 4545 del 17 de marzo de 1970, a nombre del señor Rodolfo González Volio, relacionada con la inscripción de la finca de Guanacaste matrícula número 25375-A, plano G-5655-l 971 supuestamente tramitada ante el Instituto de Tierras y Colonización, o bien, como hipótesis segunda propuesta e inciertísima en la teoría del caso, ante la circunstancia de haber existido presunta e hipotéticamente la información posesoria a nombre del señor Rodolfo González Volio que a su vez esté asociado al plano G-5655-1971, dado que la ley 4545 en su artículo 17, actualmente derogado, regulaba que si el expediente de información posesoria se hubiere extraviado, se sustituiría por la certificación literal del asiento de inscripción.” CORALES DE ARENA Y MAR S.A. Tal y como fuera indicado en el punto 3) de los “Antecedentes Procesales”, mediante resolución sin número de las las trece horas cuarenta y seis minutos del nueve de febrero de dos mil veintitrés, se declaró en rebeldía a la sociedad Corales de Arena y Mar S.A., quien posteriomente se apersonó al Proceso, participó en la Audiencia Preliminar y emitió por escrito las conclusiones respectivas.
Precisamente esas conclusiones escritas, son las que de seguido se transcriben en este apartado. Así, el apoderado especial judicial de la referida compañía, manifestó: “PRIMERO. El Inmueble propiedad de mi representada, inscrito con número de Folio Real del Partido de Guanacaste 25.375-A se encuentra dentro de la zona restringida de 150 metros en la zona marítimo terrestre, por cuanto la actora no ha podido demostrar que dicha propiedad se localice dentro de los 20 metros de zona pública. El argumento de mi representada consiste en que, en virtud de que el inmueble se inscribió a nombre de particulares desde el nacimiento de esa finca y de sus antecedentes de dominio, incluyendo en su titulación legitima la zona comprendida en los 150 metros de la actual zona restringida de conformidad con la Ley vigente en ese momento número 4545 del 20 de marzo de 1970 y en cuyo procedimiento de legitimación participó la Procuraduría General de la República, quien dio su visto bueno a esa titulación que incluía e incluye la zona actual de 150 metros, siendo que esa legislación es anterior a la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre y su fundamento jurídico se encuentra en el Artículo 6 de esta última ley, dicha inscripción se encuentra fundada jurídicamente dentro de las excepciones previstas en el referido numeral 6 de la Ley 6077: LAS DISPOSICIONES DE ESTA LEY NO SE APLICARÁN A LAS PROPIEDADES INSCRITAS CON SUJECIÓN A LA LEY A NOMBRE DE PARTICULARES.
SEGUNDO. La causa de adquisición y titulación de esta área es el resultado de una información posesoria ante el entonces Instituto de Tierras y Colonización, al tenor de la Ley 4545 del 20 de marzo de 1970, que estuvo vigente hasta el 2 de mayo de 1978. La tramitación estuvo a cargo del interesado particular en esa inseripción y en la escritura otorgada por el entonces Instituto de Tierras y Colonización, ITCO, se dio fe de todo el procedimlento de inscripción mediante Información posesoria ante esa entidad, con la participación de la Procuraduría General de la República, siendo aquella Junta Directira del Instituto la que aprobó la Información (Posesoria) por estar ajustada a Derecho y se procedió a inscribir esa finca con la cabida que incluía los 150 metros de la actual zona restringida y colindando con los 50 metros de playa. TERCERO. El alegato de fondo de la actora reside en que la cabida que comprenden los inmuebles citados no puede incluir terrenos dentro de la zona restringida de los 150 metros, pues no existe de manera alguna un justo titulo para ello.
Parece entonces que las demandadas admiten que pudiere existir la posibilidad de que se titulen a nombre de particulares terrenos en esas áreas, pero que en este caso esa situación no se da, por las razones que ellas indican. El punto toral en la tesis de la Procuraduría General de la República es que para la titulación de esos terrenos ubicados en los 150 metros de la zona restringida no se utlizó el Transiiorlo ll de la Ley 4558 del 22 de abril de 1970, que fue derogada por Ley 4347 del 4 de octubre de 197%, ya que el acto administrativo que originó la titulación es un acuerdo de la Junta Directiva del entonces ITCO, luego IDA, siendo que para esa fecha ya estaba derogada la normativa del Transitorio Ill de esa Ley 4558 que presuntamente es la fuente normativa de la titulación cuya validez sostenemos. El problema es que erra la actora en apuntar que solo es posible titular en la zona restringida al amparo del Transitorio Ill de la Ley 4558, que cesó su vigencia en 1971.
La Ley que dio origen a estas inscripciones y titulaciones en el inmueble propiedad de mi representada, que es la Ley 4545 del 20 de marzo de 1970, denominada oficialmente como ley que establece requisitos de titulación de bienes inmuebles ante el Instituto de Tierras y Colonización, y que, como se indicó, estuvo vigente hasta que fue derogada por dos leyes, la número 6237 del 2 de mayo de 1973 y 6734 del 29 de marzo de 1982. Es decir, en ei año 1973, cuando se aplicó para que el ITCO autorizara por acuerdo de Junta Directiva la titulación e inscripción de la finca y que inclulan terrenos en la zona restringida, la ley 4545 estaba vigente y fue aplicada, con el aval del Procurador Agrario, a sablendas de que Incluia tales terrenos y cabidas en la zona restringida de los 150 metros. Alegar ahora que no se encuentran los acuerdos ni las escrituras es ignorar la totalidad de la prueba aportada, que hace relerencia a ellos e incluso se trata de copias del propio Registro Público.
CUARTO. El Estado parece creer que los particulares no pueden Inscribir a su nombre blenes inmuebles que tengan total o parcialmente cabida que contengan áreas en zona maritimo terrestre, especificamente en la fala de los 150 metros que se denomina a partir de 1977 como zona restringida. No aplica la Administración Pública lo que dispone el Artículo 6 de esa Ley 6043 en cuanto dispone que no es aplicable lo dispuesto en ella a LAS PROPIEDADES INSCRITAS CON SUJECIÓN A LA LEY A NOMBRE DE PARTICULARES, es decir, que es perfectamente válido que leyes anteriores a la Vigencia de la 6043 autorizaren titulaciones en esa franja de 150 metros, mediante Procedmientos reglados y especificos. Las excepciones son muchas y pacificamente aceptadas por la misma Procuraduría General de la República: los casos de áreas situadas en ciudades, coma lo son Puntarenas, Jacó, Ciudad Cortés, Limón, Quepos y Golfito y múltiples casos anteriores a ella, como lo son las Leyes 58 del 23 de julio de 1892, 29 de 16 de Junio de 1895, 60 de 13 de agosto de 1914 del 12 de noviembre de 1942, 201 del 26 de agosto de 1943, 4558 del 22 de abril de 1970, asi como otros expresos en la misma Ley 5043 en los Artículos 73, 74, 75, 76, 79 y 50.
Es decir, ha sido posible legalmente que se denuncien, enajenen, posean e inscriban mediante diferentes procedimientos legales terrenos en la zona denorninada actualmente como restringida, lo que ha sido avalado jurisprudencialmente, para lo que remito especialmente a un extenso y sesudo voto del Tribunal Contencioso Administrativo, Sección Quinta, número 30-2018 de las 7:53 horas del 6 de abril del 2018. Este voto expresa que lo que existe a favor del Estado en cuanto a la zona restringida es una presunción de que se trata de bienes públicos y que la sentencia califica como "generalizada y lega", pero con limitaciones de corte jurídico que protegen situaciones que se dleron al amparo de las leyes. Esa premisa se califica en la resolución como luris tantum y que admite la prueba en contrario, que debe adjuntarse y fundamentarse por el particular al amparo de leyes anteriores a la vigencia de la Ley 5043 y con fundamento en el referido Artículo 6 de la misma.
QUINTO. En el presente caso, la prohibición de poseer, legalizar esa posesión y de inscribir terrenos en la franja de los 150 metros es una presunción “Iuris Tantum” que admite prueba en contrario, al tenor de los numerales 6 y 7 de la referida ley 6043. Esa prueba en contrario es de dos tipos: la prueba material, que consiste en los documentos derivados del Registro Público que constatan el procedimiento de inscripción de las fincas, que demuestran que fueron inscritas en sus antecedentes comprendiendo la franja citada y con las colindancias con la zona pública. Además, está la prueba jurídica, que consiste en la Ley 4545 del 20 de marzo de 1970, anterior a la vigencia de la 6043 y que estableció un procedimiento administrativo para titular inmuebles ante el entonces ITCO y hoy INDER, para otorgar titulos de propledad que posteriormente se inscribieron. Así, la Junta Directiva del ITCO autorizaba el otorgamiento del titulo de propiedad, previa audiencia a la Procuraduría General de la Republica y la Municipalidad de la zona y, una vez cumplido el trámite, se protocolizaba notarialmente y se procedia a la debida inscripción registral, todo al amparo legal y con el control del ente asesor jurídico del Estado y el rol de la Junta Directiva de una institución autónoma y del Concejo Municipal de la región.
Esta Ley estuvo vigente hasta su derogatoria por Ley 6237 del 2 de mayo de 1978 y curiosamente fue derogada nuevamente, quizás por inadvertencia legislativa, por Ley 6734 del 29 de marzo de 1952. SEXTO. Y lo anterior es así, por cuanto para esa época la Ley vigente establecía que los terrenos comprendidos en la zona maritimo terrestre eran propiedad del entonces ITCO, conforme a lo que disponía el artículo 7 inciso b) de la Ley de Tierras y Colonización, número 2825 del 14 de octubre de 1961 y sus reformas, por lo que esa entidad estaba plenamente facultada para tramitar legalmente Informaciones Posesorlas de carácter administrativo ante ella, en aplicación de ley vigente y nuca declarada contraria a la Constitución Política y con el mismo valor jurídico que la Ley de Informaciones Posesorias de 1939 y de la única que reconoce la PGR para inscribir títulos particulares en la zona maritimo terrestre, como lo es la 4558 del 27 de abrilde 1970.
Esta ley 4545 no es un decreto ni un reglamento, sino una normade rango legal, con la misma importancia jurídica que las demás normas legales, por lo que su desaplicación por el ente asesor del Estado es inaceptable y sorprendente, porque esa entidad participaba en todos los procedimientos realizados al amparo de esa ley 4545, incluyendo el que nos ocupa.”
De importancia para la resolución del presente asunto, se tiene como debidamente acreditado lo siguiente: 1) Que a nombre de Corales de Arena y Mar C.A. Sociedad Anónima, se encuentra inscrito el inmueble Partido de Guancaste, Matrícula 25375-A, plano G-5655-1971, con un área de 21696,55 m². (Certificación literal RNPDIGITAL-1868427-2021 del inmueble 5-25375-A, prueba en CD); 2) Que el inmueble indicado en el hecho probado anterior, se originó el 26 de abril de 1972 con la inscripción del testimonio de la protocolización realizada ante el notario Álvaro Lara Wahle a las 14 horas del 20 de marzo de 1972, de la información posesoria aprobada por el entonces Instituto de Tierras y Colonización -ITCO-, mediante resolución de las 13:40 horas del 16 de febrero de 1972. (Tomo 2088, folio 49, asiento 1 al 2 del inmueble 5-25375-A, prueba en CD); 3) Que el terreno descrito en el plano G-5655-1971 asociado al inmueble indicado en el hecho probado número uno de la presente sentencia, comprende en su totalidad la franja de 150 metros denominada zona restringida de la Zona Marítimo Terrestre, careciendo de justo título previo a la afectación demanial, que sea oponible al Estado. (Ver oficio del Instituto Geográfico Nacional número DIG-TOT-0377-2020 del 07 de setiembre de 2020 a imágenes 86 y 87 del expediente judicial).
Habiendo analizado la Teoría del Caso de cada una de las partes en el presente proceso, estima este Tribunal que la demanda incoada debe ser declarada con lugar, por las razones que seguidamente se pasan a exponer. En efecto, conforme se desprende de los hechos probados, el inmueble 25375-A ubicado en la provincia de Guanacaste, cantón La Cruz, distrito La Cruz, se encuentra inscrito a nombre de Corales de Arena y Mar C.A. Sociedad Anónima. Siendo además, que el mismo se originó el 16 de febrero de 1972, sin perjuicio de tercero de mejor derecho, con la presentación ante el Registro Nacional de la escritura protocolizada ante el notario Álvaro Lara Wahle a las 14:00 horas del 20 de marzo de 1972, que refiere a la información posesoria de Pretensados Nacionales Sociedad Anónima, aprobada por el Instituto de Tierras y Colonización -hoy INDER- según resolución de 13:40 horas de 16 de febrero de 1972, que menciona en su texto la Ley 4545 del 20 de marzo de 1970.
Ahora bien, respecto de dicho inmueble, se ha tenido igualmente por demostrado de conformidad con el oficio del Instituto Geográfico Nacional número DIG-TOT-0377-2020 del 07 de setiembre de 2020, que el plano G-5655-1971 asociado al mismo, comprende en su totalidad la franja de zona restringida de la Zona Marítimo Terrestre. En razón de lo anterior, coincide esta Cámara con la postura estatal, en cuanto a que la validez de la inscripción de un inmueble con fundamento en el transitorio III de la Ley 4558 de 22 de abril de 1970, que permitió inscribir en los 150 metros contiguos a la zona inalienable hasta su derogatoria por Ley 4847 de 4 de octubre de 1971, depende -entre otros- de un requisito esencial, que es haberse realizado ante Juzgado competente con ajuste a la Ley de informaciones Posesorias No. 139 de 1941 y no en sede administrativa ante el entonces ITCO, con el trámite de la Ley 4545 de 20 de marzo de 1970, como acaeció en el caso que nos ocupa.
Esta circunstancia permite concluir, como también lo hace la representación del Estado, que el referido inmueble nació mediante la inclusión indebida de los 150 metros de la zona restringida, en evidente desajuste con el ordenamiento jurídico. En es línea, no resulta atendible afirmar que el terreno objeto de la presente litis, se inscribió antes de la Ley 6043 de 1977, pues la zona marítimo terrestre ostenta afectación demanial previa, como acertadamente lo señala el órgano procurador citando la Ley 162 de 20 de junio de 1828; Código General del Estado del 30 de julio de 1841, artículo 296; Ley 7 de 31 de agosto de 1868, artículo 1; Ley 11 de 26 de mayo de 1884, artículo 20; Ley 8 de 31 de octubre de 1885, artículo 509; Ley 11 de 22 de octubre de 1926, artículo 1; Ley 13 de 6 de enero de 1939, artículos 6 y 62; Ley 276 de 27 de agosto de 1942, artículo 69; Ley 201 de 26 de agosto de 1943, artículo 1 y la Ley 2825 de 14 de octubre de 1961, artículo 7 inciso b.- Precisamente sobre el tema, la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, desde vieja data señaló:
"II.- Si bien el actual régimen jurídico de la Zona Marítimo Terrestre lo establece básicamente la Ley Nº 6043 de 2 de marzo de 1977, y sus reformas y adiciones, para la correcta comprensión de las implicaciones jurídicas de este asunto, conviene analizar la evolución legislativa sobre el tema, pero subrayando los aspectos referidos tanto a la determinación de su naturaleza jurídica, en tanto bien de dominio público, como a su extensión superficial. Al respecto, muchas han sido las disposiciones normativas que de alguna u otra forma han establecido regulaciones sobre la zona marítimo terrestre, antes más conocida como milla marítima. Algunas de ellas -las más importantes- son las siguientes: Ley Nº 162 de 8 de junio de 1828, Decreto Nº 12 de 10 de diciembre de 1839, Ley Nº 14 de 26 de febrero de 1840, Ley Nº 128 de 19 de agosto de 1853, Decreto Nº 4 de 30 de julio de 1858, Ley Nº 7 de 31 de agosto de 1868, Ley Nº 42 de 13 de agosto de 1875, Ley Nº 22 de 7 de febrero de 1881, Ley de Aguas Nº 8 de 26 de mayo de 1884 y sus reformas, Código Fiscal de 1885 (Ley Nº 8 de 31 de octubre de 1885), Ley Nº 58 de 29 de julio de 1892, Ley Nº 7 de 4 de noviembre de 1892, Ley Nº 15 de 27 de marzo de 1896, Ley Nº 60 de 13 de agosto de 1914, Ley Nº 82 de 5 de abril de 1923, Ley Nº 75 de 30 de agosto de 1924, Ley Nº 11 de 22 de octubre de 1926, mediante la cual se reformó el Código Fiscal de 1885, Ley Nº 29 de 3 de diciembre de 1934, Ley General de Terrenos Baldíos Nº 13 de 10 de enero de 1939, Decreto Nº 6 de 2 de abril de 1940 (Reglamento a la Ley General de Terrenos Baldíos), Ley Nº 19 de 12 de noviembre de 1942, Ley No. 201 de 26 de agosto de 1943, Decreto Ley Nº 500 de 19 de abril de 1949, Ley de Tierras y Colonización Nº 2825 de 14 de octubre de 1961, Ley Nº 2906 de 24 de noviembre de 1961, Ley Nº 4071 de 22 de enero de 1968, Ley Forestal Nº 4465 de 25 de noviembre de 1969, Ley de Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre Nº 4558 de 22 de abril de 1970, Ley Nº 4928 de 17 de diciembre de 1971 que reformó la anterior y Ley Nº 5602 de 4 de noviembre de 1974, que la suspendió.
No es del caso hacer un exhaustivo análisis de las diversas disposiciones normativas sobre la materia; sin embargo, es necesario señalar que desde la primera disposición jurídica emanada en la época republicana -Ley Nº 162 de 28 de junio de 1828- se estableció la reserva de una milla marítima en las costas de ambos mares, que según lo consignado en el Ley Nº 128 de 19 de agosto de 1953, era así desde la época colonial por disposición de la Real Cédula de 15 de octubre de 1754. A todo lo largo del siglo XIX, las diversas leyes emanadas reafirman este concepto disponiendo la reserva de una milla marítima a lo largo de ambos litorales. Los Reglamentos Generales de la Hacienda Pública de 1839, 1858 y 1868, mantuvieron la reserva creada en 1828; pero, para los efectos, lo importante a tomar en cuenta es la clara determinación, en la legislación promulgada en el siglo pasado, de la llamada milla marítima como un bien de dominio público, con su consiguiente carácter de inalienabilidad e indenunciabilidad.
Así, por ejemplo, el Código General de 1841 consideraba el flujo y reflujo del mar y sus riberas de dominio público; la precitada Ley Nº 7 de 31 de agosto de 1868, reafirmó el carácter indenunciable de los terrenos de la milla marítima; en la Ley de Aguas Nº 8 de 26 de mayo de 1884 -única disposición del siglo XIX en la cual se usó el término Zona Marítimo Terrestre- se calificó a dicha zona como de dominio público; y el Código Fiscal de 1885 estableció que no podían enajenarse los terrenos comprendidos en una zona de una milla de latitud a lo largo de las costas de ambos mares. Resulta claro entonces, sin demérito del antecedente de la época colonial señalado, que desde el nacimiento de Costa Rica como Estado independiente, la reserva de terreno a lo largo de ambos litorales no ha sido parte de los baldíos -las tierras realengas de la Colonia- sino que siempre ha estado sometido a un régimen jurídico distinto, el propio de los bienes de dominio público y, por lo tanto, no reducibles a propiedad privada.
En la legislación sobre la materia promulgada a lo largo del siglo XX -hasta culminar con la actual Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre Nº 6043 de 2 de marzo de 1977- se mantuvo, obviamente, el calificativo de bienes de dominio público de los terrenos comprendidos en dicha zona. Como resultado de la evolución legislativa del siglo XIX, la zona marítimo terrestre comprendía la parte de las costas de ambos mares bañadas por el flujo y reflujo, extendiéndose hasta la distancia de una milla tierra adentro. Comprendía, además, las márgenes de los ríos hasta el sitio en que fueran navegables o fueran afectados por las mareas. La legislación de este siglo fue precisando la extensión de la zona así como los elementos que formaban parte de ella, pero en ningún momento negó su carácter de bien demanial y, en consecuencia, su imprescriptibilidad e inalienabilidad; de este modo, la primera ley dictada en el presente siglo en la cual se hizo referencia a la zona marítimo terrestre -Nº 75 de 30 de agosto de 1924- reafirmó en su artículo 6 el carácter demanial de esos terrenos y la imposibilidad de explotar y usufructuar de ellos.
Siempre reafirmando su carácter inalienable, fue en la Ley Nº 11 de 22 de octubre de 1922 -que reformó el Código Fiscal de 1855- donde por primera vez se precisó la extensión en 1.672 metros a partir de la pleamar ordinaria a lo largo de las costas de ambos mares y de 500 metros a lo largo de ambos márgenes de los ríos. Esta medida se mantuvo hasta el año 1942, y fue reafirmada en la Ley sobre Terrenos Baldíos Nº 13 de 10 de enero de 1939 y en la Ley de Aguas Nº 276 de 27 de agosto de 1942. La Ley Nº 19 de 12 de noviembre de 1942 redujo la extensión de la zona marítimo terrestre a 200 metros a partir de la pleamar ordinaria para la costa del Atlántico, y lo propio hizo la Ley Nº 201 de 26 de enero de 1943 para la costa del Pacífico. Estas dos leyes constituyeron, sin duda, las más importantes desafectaciones operadas en la zona, pues permitieron la adquisición privada de sus terrenos, exceptuando 200 metros a partir de la pleamar ordinaria.
A partir de estas dos disposiciones y a excepción de los 200 metros contados a partir de la pleamar ordinaria, el resto de los 1.672 metros dejaron de ser de dominio público desde el momento en que pudieron ser reducidos a dominio privado. Sin embargo, los terrenos contenidos en los 200 metros exceptuados por las dos leyes precitados, continuaron siendo bienes de dominio público, no reducibles a dominio privado por ser inalienables e imprescriptibles. Entonces, es correcto sostener que la zona marítimo terrestre quedó, a partir de las leyes mencionadas, con una extensión de 200 metros contados a partir de la pleamar, que es la que actualmente tiene, manteniendo su carácter de bien demanial. Esta medida de 200 metros, junto con el carácter demanial de los terrenos allí comprendidos, se reafirmó en el entonces vigente artículo 7 de la Ley de Tierras y Colonización Nº 2825 de 14 de octubre de 1961 y se repitió en la Ley Forestal Nº 4465 de 25 de noviembre de 1969 y en la Ley de Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre Nº 4558 de 22 de abril de 1970.
Pero en esta última ley, debido a la intención del legislador de traspasar a la Municipalidad importantes áreas ubicadas dentro de los 200 metros inalienables, con la idea de ir desarrollando zonas turísticas, se llegó a definir como absolutamente inalienables solo 50 metros, pasándose los restantes 150 bajo administración de dichas municipalidades cuando así lo definiera el Instituto de Turismo, pero seguirían bajo la administración del entonces Instituto de Tierras y Colonización aquellas áreas de aptitud agraria y no turística. Los 200 metros señalados es la medida establecida por el artículo 9 de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre Nº 6043 de 2 de marzo de 1977, actualmente vigente. De este somero estudio sobre la legislación acerca de la zona marítimo terrestre, es fácil llegar a la conclusión de que la franja de 200 metros a partir de la pleamar ordinaria a lo largo de ambas costas definida como parte de la zona marítimo terrestre por el artículo 9 de la actual Ley sobre la Zona marítimo terrestre, ha sido de dominio público -y los terrenos en ella comprendidos, bienes demaniales- desde 1828, por lo menos.
Las variaciones que la legislación del siglo pasado y del presente han introducido sobre la materia nunca han desafectado en forma generalizada estos 200 metros, siendo más bien que la legislación anterior a 1942 y 1943, establecía una franja mayor en extensión -la llamada milla marítima- pero nunca menor. En los mismos términos de como sucedió con la Ley Nº 19 de 12 de noviembre de 1942, en relación con el Océano Atlántico, y la Ley Nº 201 del 26 de enero de 1943, en relación con el Océano Pacífico, las cuales desafectaron una importante área pasando de 1.672 metros a 200 metros, también con la Ley Nº 4558 del 22 de abril de 1970, específicamente a través de su Transitorio III, se desafectaron 150 metros de los 200, en cuanto se autorizó a los particulares que hubieren poseído lotes o fincas dentro de los 200 metros a inscribirlos por medio del trámite de Informaciones Posesorias. En tal sentido se exigía una posesión de más de 30 años, cumplida en forma quieta, pública, pacífica y sin interrupción.
Pero esta disposición tuvo una corta vida pues en virtud de la Ley Nº 5602 del 4 de noviembre de 1974 se le derogó. Por tal razón se encuentran en el país inscripciones registrales dentro de los 150 de los 200 metros -en época relativamente reciente- pero autorizado expresamente por ley, y solo para aquellos titulantes beneficiados con el Transitorio III que rigió entre el 22 de abril de 1970 y el 4 de noviembre de 1974. La zona marítimo terrestre es y siempre ha sido, se repite, de dominio público. Su actual régimen jurídico es el establecido por la Ley Nº 6043 de 2 de marzo de 1977, sus reformas, y su reglamento (Decreto Nº 7841-P de 16 de diciembre de 1977), siendo esta Ley la primera específica sobre la materia. Le son inherentes las características de inalienabilidad e imprescriptibilidad. Ello resulta claro de los estipulados en su artículo primero, que al efecto dispone: "Artículo 1.
La zona marítimo terrestre constituye parte del patrimonio nacional, pertenece al Estado y es inalienable e imprescriptible. Su protección, así como la de sus recursos naturales, es obligación del Estado, de sus instituciones y de todos los habitantes del país. Su uso y aprovechamiento están sujetos a las disposiciones de esta ley." Por ser bienes de dominio público pertenecen al Estado, están sujetos a un régimen jurídico especial y su finalidad -destino- es el uso y el aprovechamiento común. La inalienabilidad de estos bienes no significa otra cosa que su no pertenencia al comercio de los hombres de manera similar a la figura romanista de los bienes "extra comercium". Por lo tanto, dichos bienes no pueden ser enajenados -por ningún medio de Derecho privado ni de Derecho público- siendo consustancial a su naturaleza jurídica su no reducción al dominio privado bajo ninguna forma. De allí que otra de sus características sea su imprescriptibilidad, es decir, la no susceptibilidad de adquirirse mediante el transcurso del tiempo bajo la figura jurídica de la usucapión, pues la posesión ejercida por particulares no genera derecho de propiedad alguno, no importa el tiempo durante el que se haya poseído.
La actual Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre desarrolla la imprescriptibilidad en su artículo 7 al establecer que los terrenos en ella situados no pueden ser objeto de informaciones posesorias, no pudiendo ser apropiados ni legalizados a nombre de particular por ese u otro medio. La regulación que la Ley hace de la Zona marítimo terrestre es, en todo, consecuente con el carácter demanial de los terrenos en ella comprendidos, y es definida -artículo 9- como la franja de doscientos metros de ancho a todo lo largo de los litorales del Atlántico y Pacífico de la República, incluyendo, también, los terrenos y rocas que deje el mar en descubierto en la marea baja, así como las islas, islotes y peñascos marítimos, toda tierra o formación natural que sobresalga del nivel del océano dentro de mar territorial de la República, con la excepción de la Isla del Coco y otras islas cuyo dominio o administración se determine en esa ley o en leyes especiales.
El artículo 10 divide la Zona marítimo terrestre en dos secciones: la Zona pública y la Zona restringida, siendo que la primera lo constituye la faja de 50 metros de ancho a partir de la pleamar ordinaria, así como las áreas que quedan al descubierto durante la marea baja, los islotes, peñascos y demás áreas pequeñas y formaciones naturales que sobresalen del mar, y los manglares de los litorales continentales e insulares y los esteros (artículo 11); y la segunda lo constituye los 150 metros restantes o, en caso de las islas, por los demás terrenos. La ley prohíbe cualquier tipo de ocupación -bajo el título que sea- en la Zona pública, pero permite las concesiones en la Zona restringida, según lo dispuesto en sus artículos 20 y 39, respectivamente, técnica propia de los bienes demaniales que, por lo mismo, no desmerecen su carácter. Dichas concesiones (artículo 41) podrán serlo únicamente para el uso y disfrute de áreas determinadas en las condiciones y durante el plazo que esa ley determine, regulándose esto último en sus artículos 48, 49 y 50, y lo relativo a su extinción y cancelación en el 51 y 52, respectivamente.
En el numeral 56 se estipula la reversión del uso y disfrute plenos a la municipalidad respectiva, una vez extinguida una concesión. Resulta claro, en consecuencia, que siendo los terrenos y demás formaciones comprendidas en la zona marítimo terrestre de dominio público, se debe descartar la posibilidad legal de su reducción a dominio privado bajo forma alguna; la única manera en que los sujetos privados pueden usar y gozar de dichos terrenos -sin que ello implique su apropiación privada- es mediante la concesión que las municipalidades hagan, pero sólo en los 150 metros de la Zona restringida, o bien por inscrito -entre 1970 y 1974- de conformidad en el Transitorio III de la Ley Nº 4558 de 1970." (Sentencia No. 007 de las quince horas cinco minutos del veinte de enero de mil novecientos noventa y tres).
En esa misma línea, la Sala Constitucional ha indicado con absoluta claridad:
“V.- DE LA DEMANILIALIDAD DE LA ZONA MARÍTIMO TERRESTRE EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO COSTARRICENSE. (...) La normativa de mayor relevancia en la regulación de la zona litoral costarricense inicia con la Ley número 162, de veintiocho de junio de mil ochocientos veintiocho, recién declarada la independencia de la Corona Española, y en la etapa de formación del Estado costarricense. En esta ley se estableció la reserva de una milla marítima en las costas de ambos mares…Esta medida se mantuvo hasta mil novecientos cuarenta y dos, en que a partir de las Leyes número 19, de doce de noviembre, y la Ley número 201, de veintiséis de enero de mil novecientos cuarenta y tres, se redujo su extensión, a doscientos metros para ambas costas; …el resto de los mil seiscientos setenta y dos metros dejaron de ser de dominio público desde el momento en que pudieron ser reducidos a dominio privado. Sin embargo, los terrenos contenidos en los doscientos metros exceptuados por las dos leyes precitados, continuaron siendo bienes de dominio público, no reducibles a dominio privado por ser inalienables e imprescriptibles.
Entonces, es correcto sostener que la zona marítimo terrestre quedó, a partir de las leyes mencionadas, con una extensión de doscientos metros contados a partir de la pleamar, que es la que actualmente tiene, manteniendo su carácter de bien demanial. Esta medida, junto con el carácter demanial de los terrenos allí comprendidos, se reafirmó en el entonces vigente artículo 7 de la Ley de Tierras y Colonización No. 2825 de catorce de octubre de mil novecientos sesenta y uno, y se repitió en la Ley Forestal No. 4465, de veinticinco de noviembre de mil novecientos sesenta y nueve y en la Ley de Urbanización Turística de la Zona Marítimo Terrestre No. 4558, de veintidós de abril de mil novecientos setenta. Especial mención debe hacerse de la Ley número 4558, de veintidós de abril de mil novecientos setenta, en tanto al tenor de lo dispuesto en su Transitorio III, se desafectaron ciento cincuenta metros de los doscientos metros, después de los primeros cincuenta metros contados a partir de la pleamar, al autorizarse a los particulares que hubiesen poseído por más de treinta años, en forma quieta, pública, pacífica y sin interrupción, lotes o fincas en ese sector, a inscribirlos por medio del trámite de informaciones posesorias ante las autoridades jurisdiccionales (no administrativas).
Ante la gran cantidad de abusos que se cometieron al tenor de la vigencia de esta disposición, sea, desde el doce de mayo de mil novecientos setenta, es que se deroga mediante Ley número 5602, de cuatro de noviembre de mil novecientos setenta y cuatro, la cual entra en vigencia a partir de su publicación en La Gaceta número 206, del catorce de octubre de mil novecientos setenta y uno; sea que tuvo una vigencia de diecisiete meses y dos días.” Sentencia No. 2408-2007 de las dieciséis horas con trece minutos del veintiuno de febrero del dos mil siete).
Tal y como puede apreciarse a partir de las sentencias parcialmente transcritas, ambas no sólo abordan el tema de la Zona Marítimo Terrestre, sino que mencionan el Transitorio III de la Ley No. 4558 del 22 de abril de 1970, con la relevancia -en el caso del voto de la Sala Constitucional-, que expresamente indica que la inscripción legalmente autorizada debía realizarse a través del trámite de Información Posesoria “ante las autoridades jurisdiccionales (no administrativas).” Con tal manifestación, siendo que se trata de un pronunciamiento vinculante por así disponerlo el ordinal 13 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, claro está que esa es la forma en que este Tribunal debe entender el alcance de la citada disposición legislativa. Dicha postura resulta coincidente con lo aducido por el Estado respecto a que la Corte Suprema de Justicia en aviso fechado 20 de diciembre de 1971, informó de la acción de inconstitucionalidad contra el transitorio único de la Ley 4847 (Boletín Judicial 254 de 23 de diciembre de 1971) a los Tribunales de Justicia, únicos competentes para tramitar los procedimientos de información posesoria con base en el transitorio III de la Ley 4558. Así, como bien lo sostiene el órgano procurador, el aviso indicaba:
“A los Tribunales de la República, se hace saber, para los fines del artículo 965 del Código de Procedimientos Civiles, que por resolución de las ocho horas y cincuenta minutos del día de hoy, se ha dado curso a la demanda de inconstitucionalidad establecida…para que se declare la inaplicabilidad del artículo transitorio único de la ley número 4847 de 4 de octubre de 1971, ya que el recurrente demanda que dicha norma es contraria a los artículos 34 y 129, párrafo primero, de la Constitución Política.” Ahora bien, como de igual forma lo indica la representación estatal, mediante sentencia No. 52 de las catroce horas del dos de noviembre de mil novecientos setenta y dos, la Corte Plena en funciones entonces de contralor constitucional, señaló categóricamente que ese procedimiento era el sustanciado ante los “Juzgados” y “Tribunales competentes”. En tal sentido, en el Fallo de comentario expresamente se indicó:
“La Ley número 4847 de 4 de octubre de 1971, publicada en La Gaceta número 206 del 14 de ese mismo mes, derogó ese transitorio, estableció su fecha de vigencia a partir de su publicación, y a su vez, mediante un “Transitorio” dispuso que “Las informaciones posesorias que hubieren sido presentadas a los Juzgados al 8 de setiembre en curso, continuarán tramitándose hasta su terminación”.- Esta última ley, al derogar el transitorio III de la número 4558, lo mantuvo en vigencia para las informaciones posesorias que hubieren sido presentadas a los Juzgados al amparo de esa disposición, pero retrotrajo sus efectos al día 8 de setiembre inmediato anterior, no obstante que en su artículo 2° fijó su fecha de vigencia a partir de su publicación. (14 de octubre).- En esa forma estaba proyectando sus efectos hacia el pasado, retroactivamente.-…La Constitución de 1949 al tratar el problema de la retroactividad de la ley prohibió aplicar ese principio en perjuicio de persona alguna, o de sus derechos patrimoniales adquiridos o de situaciones jurídicas consolidadas.- El recurrente reclama que por obra y gracia de la aplicación retroactiva de la ley número 4847 se suprime el derecho adquirido por una ley anterior a continuar los procedimientos de informaciones posesorias presentadas a los tribunales con anterioridad a la fecha en que esa ley fue publicada.- Se trata entonces de determinar qué se entiende por derechos patrimoniales adquiridos, y si esa ley ha podido vulnerar los que reclama la parte que promueve este recurso…En efecto, el Transitorio III de la Ley número 4558 de 22 de abril de 1970 facultó a todas las personas que hubieran poseído lotes o fincas en la zona marítimo-terrestre para solicitar título de propiedad sobre ellos, siempre que reunieran las condiciones que en la misma se indican, usando para ello el procedimiento que marca la Ley de Informaciones Posesorias, otorgándoles así el derecho de presentar la información ante los tribunales competentes.- La ley en este caso concedió a los interesados el derecho de iniciar y seguir un procedimiento mediante el cual podrían llegar a ser propietarios de determinados inmuebles.- Y ese derecho que constituía precisamente una situación jurídica reconocida por la ley, quedó consolidado para aquellas personas que durante la vigencia de la norma respetiva, hubieran promovido las informaciones posesorias.- El recurrente así lo hizo, pues consta en el expediente que se ha tenido a la vista que el día 29 de setiembre de 1971 promovió en el Juzgado Primero de lo Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, la respectiva información posesoria, y precisamente el transitorio así lo reconoce al disponer que las informaciones posesorias que hubieren sido presentadas a los Juzgados, continuarán tramitándose hasta su terminación.- No hay duda de que no habría conflicto de ninguna clase, si este Transitorio no hubiera proyectado hacia el pasado los efectos de la ley, perjudicando así los derechos de la parte recurrente, quien a la fecha de la publicación de la misma ya tenía en trámite su respectiva información.- Por estas razones cabe concluir que el Transitorio de la ley número 4847 de 4 de octubre de 1971, es contrario al artículo 34 de la Constitución Política únicamente en cuanto retrotrae sus efectos al 8 del mes de setiembre inmediato anterior, y ese aspecto se declara inaplicable.” Obsérvese de lo transcrito, que la Ley 4847, Transitorio Único, alude expresamente a los “juzgados”, y la Ley 4558, Transitorio III, precisa que el procedimiento para la inscripción de terrenos “será el que marca la actual ley de informaciones posesorias”, No. 139 de 14 de julio de 1941, como viene aduciéndolo la representación estatal.
Así las cosas, el inmueble inscrito a nombre de la sociedad demandada 5-25375-A-000, plano catastrado G-5655-1971 comprende en forma indebida terrenos de la Zona Marítimo Terrestre, pues no se tituló por sentencia judicial, ni se cumplió con el procedimiento que para ese efecto se estableció durante la vigencia del Transitorio III de la Ley 4558 de 22 de abril de 1970, publicada en La Gaceta No. 104 de 12 de mayo de 1970, que permitió inscribir en los 150 metros contiguos a la zona inalienable hasta su derogatoria por Ley 4847 de 4 de octubre de 1971, publicada en La Gaceta 206 de 14 de octubre de 1971. En otras palabras, Corales de Arena y Mar CA S.A., no contaba ni cuenta con justo título oponible al Estado, que sea anterior a la afectación demanial. De ahí que lo procedente sea acoger la demanda formulada en todos sus extremos, como en efecto se dispone.
Tal y como fue indicado en los puntos 2 y 3 de los Antecedentes Procesales, únicamente el INDER contestó la demanda. Al hacerlo, opuso las defensas previas de falta de integración de litis consoricio pasiva necesaria, acto no susceptible de impugnación, caducidad y prescripción -todas rechazadas interlocutoriamente-, además de las excepciones de falta de legitimación tanto activa como pasiva y falta de derecho. Respecto de la primera de ellas, el Estado como bien lo afirma la Procuraduría General de la Repúblcia, tiene legitimación activa, derecho e interés para recuperar y obtener la nulidad de asientos que afectan su patrimonio, pues la acción o reconvención para revertirlos no caduca ni prescribe (Votos constitucionales 447-91, 1975-91, 2306-91, 5026-97, 6170-98, 8429-2001 y 2408-07; Sala Primera, votos 104-96, 597-2000, 952-2005 y 506-2007; Tribunal Contencioso Administrativo, Nos. 7747-85-I, 9172-87-I, 230-95-I, 175-13-I, 84-04-II, 107-08-II, 868-01-III, 35-07-IV, 2569-09-IV, 681-08-V, 19-09-VII, 81-10-VIII, 2642-2010-VI, 1097-12, 71-2012-VIII, 119-2015-V, 7-2018-II).
En lo atinente a la vertiente pasiva, en tanto existe una escritura pública -hecho probado No. 2- según la cual, fue ante el entonces ITCO -hoy INDER-, que se realizó el trámite que permitió nacer a la vida jurídica el inmueble en disputa, claro está que dicha entidad debe figurar como demandada en la especie, al igual que la sociedad que registralmente aparece como propietaria en el Registro Nacional. En lo atinente a la falta de derecho, siendo que el ordenamiento jurídico ampara lo argumentado y pedido por la representación estatal, la excepción de comentario debe rechazarse, como en efecto se dispone.
De conformidad con el numeral 193 del Código Procesal Contencioso Administrativo, las costas procesales y personales son impuestas al vencido por el solo hecho de serlo, pronunciamiento que debe hacerse incluso de oficio, al tenor de lo dispuesto en esa misma norma, en concordancia con el numeral 119.2 ibídem. La dispensa de esta condena sólo es viable: a) cuando hubiere, a juicio del Tribunal, motivo suficiente para litigar; b) cuando la sentencia se dicte en virtud de pruebas que desconociera la parte contraria; o bien, c) cuando se incurra en plus petitio, esto es, cuando la diferencia entre lo reclamado y lo obtenido en definitiva sea de un quince por ciento (15%) o más, a no ser que las bases de la demanda sean expresamente consideradas provisionales o su determinación dependa del arbitrio judicial o dictamen de peritos (ordinal 194 ibídem). En la especie, no aprecia esta Cámara que estemos en presencia de alguna de las excepciones previstas en la citada normativa para quebrar el postulado de costas al vencido.
De ahí que lo procedente sea condenar a los codemandados al pago de ambas costas del presente proceso. Quantum de las mismas que deberá determinarse en la Fase de Ejecución de Sentencia. Por haberlo peticionado así la representación estatal, sobre el importe que por concepto de ambas costas llegare a determinarse en firme, deberán los codemandados cancelar los intereses legales respectivos, que se computarán a partir de la firmeza de la sentencia respectiva hasta su efectivo pago.
POR TANTO
Se rechazan las excepciones de falta de legitimación -en su doble vertiente- y falta de derecho, opuestas por el INDER. Se declara con lugar la demanda incoada y como lógica consecuencia de ello:
Goicoechea, Calle Blancos, 50 metros oeste del BNCR, frente a Café Dorado. Teléfonos: 2545-0099. Ext. 01-2707 ó 01-2599. Fax: 2241-5664 ó 2545-0006. Correo electrónico: [email protected]
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