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Res. 10171-2025 Tribunal Contencioso Administrativo · Tribunal Contencioso Administrativo · 27/10/2025
OutcomeResultado
The Administrative Appeals Tribunal denied the claim, upholding SETENA's archiving of the environmental viability application; the company failed to meet the mining reserve requirements in Abangares and had acquired no subjective rights.El Tribunal Contencioso Administrativo declaró sin lugar la demanda, confirmando el archivo de la viabilidad ambiental por parte de SETENA, al no cumplir la empresa con los requisitos de la reserva minera en Abangares y no haber adquirido derechos subjetivos.
SummaryResumen
MCC MINING CO S.A. sought nullification of SETENA's decision archiving its environmental viability application for the 'Leona de Boston Underground Gold Mining' project, filed in 2003. The company alleged violation of the principles of legitimate expectations, non-retroactivity, and irrevocability of administrative acts, arguing the 2010 amendment to Article 8 of the Mining Code should not apply. The Administrative Appeals Tribunal dismissed all claims. It held that SETENA's 2005 resolution was merely procedural and did not grant any favorable rights or subjective rights. The company had not fulfilled all requirements for environmental viability before the legal change occurred. The amendment declared Abangares a mining reserve, restricting concessions to small-scale worker cooperatives—a status the corporation did not hold. The supervening legal prohibition rendered the environmental viability process impossible to continue, and the archiving was therefore lawful. The ruling emphasized the precedence of legality, precautionary principle, and pro natura over the company's expectations.La empresa MCC MINING CO S.A. solicitó la nulidad de la resolución de SETENA que archivó su solicitud de viabilidad ambiental para el proyecto 'Explotación Aurífera Subterránea Leona de Boston'. Alegó violación a los principios de confianza legítima, irretroactividad e intangibilidad de actos propios, argumentando que su gestión se presentó en 2003 y que la reforma al artículo 8 del Código de Minería (Ley Nº 8904) no le era aplicable. El Tribunal Contencioso Administrativo rechazó todas las pretensiones. Determinó que la resolución de SETENA de 2005 no constituyó un acto favorable ni generó derechos subjetivos, sino que fue un acto de mero trámite. Además, la empresa no cumplió con todos los requisitos exigidos para obtener la viabilidad ambiental antes del cambio normativo. La modificación legal declaró a Abangares zona de reserva minera, limitando las concesiones a cooperativas de trabajadores de minería en pequeña escala, condición que la empresa no satisfacía. La entrada en vigor de la nueva norma hizo sobrevenir una imposibilidad legal para continuar el trámite, por lo que el archivo fue ajustado a derecho, prevaleciendo los principios de legalidad, precautorio y pro natura sobre las expectativas de la actora.
Key excerptExtracto clave
In light of current regulations, the party eligible for a permit must necessarily be a Workers’ Cooperative engaged in small-scale mining for family subsistence, artisanal, and coligallero activities of communities neighboring the mining operation; however, in this case, the Project Developer is MCC Mining S.A., i.e., an entity with a legal nature different from a ‘Workers’ Cooperative.’ Therefore, it is the binding opinion that proceeding with the environmental impact assessment of the project is not appropriate, as it fails to meet the fundamental requirement of being ‘workers duly organized as cooperatives’ in areas declared mining reserves. Consequently, the file must be closed.A la luz de la normativa vigente, el sujeto que puede optar por un permiso debe indefectiblemente ser una Cooperativa de Trabajadores para el desarrollo de minería en pequeña escala para subsistencia familiar, artesanal y coligalleros de las comunidades vecinas a la explotación minera, no obstante, en este caso, el Desarrollador del Proyecto es MCC Mining S.A., es decir, un sujeto con una naturaleza jurídica distinta al de una ‘Cooperativa de Trabajadores’. Por lo expuesto, es criterio vinculante que no procede continuar con la evaluación de impacto ambiental del proyecto, al no cumplir con el requisito fundamental como lo es ‘trabajadores debidamente organizados en cooperativas’ en las áreas declaradas como de reserva minera. Consecuentemente, se debe proceder al archivo del expediente.
Pull quotesCitas destacadas
"El derecho subjetivo ha sido reconocido por la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia como: “…el poder de obrar válidamente dentro de ciertos límites, y/o de ser beneficiario de la conducta pública, exigiendo del Poder Público, y en concreto de la Administración, por un medio coactivo si es preciso, la conducta concreta y específica correspondiente, otorgada por el ordenamiento jurídico a ese o esos sujetos para la satisfacción de sus fines o intereses”."
"A subjective right has been recognized by the First Chamber of the Supreme Court as: ‘…the power to validly act within certain limits, and/or to benefit from public action, demanding from the Public Power, and specifically from the Administration, by coercive means if necessary, the specific and concrete conduct granted by the legal system to that subject or subjects for the satisfaction of their ends or interests.’"
Considerando IV, 4.1 i)
"El derecho subjetivo ha sido reconocido por la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia como: “…el poder de obrar válidamente dentro de ciertos límites, y/o de ser beneficiario de la conducta pública, exigiendo del Poder Público, y en concreto de la Administración, por un medio coactivo si es preciso, la conducta concreta y específica correspondiente, otorgada por el ordenamiento jurídico a ese o esos sujetos para la satisfacción de sus fines o intereses”."
Considerando IV, 4.1 i)
"En el caso de marras se está frente a una disposición con rango de ley, que está estableciendo que no es factible que una empresa constituida como Sociedad Anónima y regulada bajo el Código de Comercio (ordinal 5), pueda ser concesionaria minera en la zona de Abangares."
"In the present case, we are faced with a statutory provision establishing that a company incorporated as a Public Limited Company under the Code of Commerce (Article 5) cannot be a mining concessionaire in the Abangares area."
Considerando IV, 4.1 ii)
"En el caso de marras se está frente a una disposición con rango de ley, que está estableciendo que no es factible que una empresa constituida como Sociedad Anónima y regulada bajo el Código de Comercio (ordinal 5), pueda ser concesionaria minera en la zona de Abangares."
Considerando IV, 4.1 ii)
"La Sala Constitucional ha establecido que éstos [los principios de intangibilidad de los actos propios, confianza legítima y reforma en perjuicio] no incluyen un derecho a la inmutabilidad del ordenamiento jurídico."
"The Constitutional Chamber has established that [the principles of irrevocability of administrative acts, legitimate expectations, and reform to the detriment] do not include a right to the immutability of the legal system."
Considerando IV, 4.1 ii)
"La Sala Constitucional ha establecido que éstos [los principios de intangibilidad de los actos propios, confianza legítima y reforma en perjuicio] no incluyen un derecho a la inmutabilidad del ordenamiento jurídico."
Considerando IV, 4.1 ii)
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PROCEEDINGS:
PROCESS:
Knowledge PLAINTIFF:
MCC MINING CO SOCIEDAD ANÓNIMA DEFENDANT:
THE STATE N° 2025010171 CONTENTIOUS-ADMINISTRATIVE AND CIVIL TREASURY TRIBUNAL, SECOND JUDICIAL CIRCUIT, SAN JOSÉ. GOICOECHEA, at fourteen hours and fifty-eight minutes on the twenty-seventh of October of two thousand twenty-five.- A knowledge process declared PURELY OF LAW, filed by the company MCC MINING CO SOCIEDAD ANÓNIMA, with legal entity identification number N.º 3-101-347043, represented by Mr. Carlos Muñoz Álvarez, with identity card number N.º 1-0556-0921, against the STATE, represented by Procurador A, Mr. Héctor Eduardo García Villegas, with Costa Rica Bar Association card number N°22088. Participating as lead attorneys for the plaintiff are Mr. Esteban Alfaro Calderón, with identity card number N.º 1-1190-0455, and Mr. Julio Enrique Zelaya Rodríguez, with identity card number N.º 2-0488-0930.- Drafted by Judge Morales Herra, with the affirmative vote of judges Bolaños Salazar and Mejías Rodríguez.
I.PROCEDURAL BACKGROUND. As part of the procedural history relevant to the issuance of this judgment, the following is noted:
I.By means of the complaint filed on September 24, 2020, the plaintiff formulated the following claims, so that the judgment declares what is transcribed below: "1. Declare contrary to law and therefore annul resolution N°. 426-2019-SETENA, as well as its confirmatory, reproductive, and related acts. / 2. Declare that my represented party has the right to continue with the procedures aimed at obtaining the mining concession for the respective project, in accordance with the requirements and parameters initially requested by the administration, at the time of the pertinent requests. / 3. Order the State to pay both costs of this proceeding." Said claims remained unchanged at the Preliminary Hearing held on July 27, 2021. (See Complaint, visible at images 02 to 05 of the electronic judicial file; and preliminary hearing minutes, visible at images 57 to 59 of the electronic judicial file, as well as Audio in SIGAO support).
II.By resolution at 07:46 hours on January 18, 2021, the Contentious-Administrative and Civil Treasury Tribunal deemed the complaint filed, granting the corresponding legal transfer to the State. (See images 22 and 23 of the electronic judicial file).-
III.On March 8, 2023, the state representation answered the complaint negatively, raised the defense of lack of right, and requested that it be declared without merit in all its aspects, with an order for the plaintiff to pay both costs, as well as the legal interest that such sums generate from the finality of the judgment until its effective payment. (See images 29 to 40 of the electronic judicial file).-
IV.By means of the interlocutory order at 08:33 hours on March 9, 2021, this Tribunal considered the complaint answered in time and form, granting the plaintiff a hearing for a period of three (3) business days to pronounce on the answer to the complaint. A hearing that was attended by the plaintiff through the brief dated March 12, 2021. (See images 42 to 47 of the electronic judicial file).-
V.On July 27, 2021, the preliminary hearing was held, with the presence of the plaintiff's and the state's representatives. In it, the parties stated that they had no procedural cleansing aspects. The claims remained unchanged according to the complaint; and a pronouncement was made on disputed and undisputed facts and on the admissibility of the evidence offered. Due to the absence of evidence to be evacuated, the process was declared Purely of Law, in light of Article 98 of the Contentious-Administrative Procedural Code (CPCA). Finally, the parties rendered their conclusions orally. (See SIGAO Audio and preliminary hearing minutes, visible at images 57 to 59 of the electronic judicial file).-
VI.On August 5, 2021, knowledge of this matter was assigned to the Substance Team III of the Contentious-Administrative and Civil Treasury Tribunal. However, in response to the Decongestion Plan for Purely of Law Processes of the Contentious-Administrative and Civil Treasury Tribunal, this assignment is redistributed, with the drafting of this dispute corresponding to Judge Cinthya Morales Herra, and with the integration of judges Claudia Bolaños Salazar and Carlos José Mejías Rodríguez, applying the prioritization criteria defined by the Judicial Branch Planning Directorate through official notice N° 310-PLA-MNP-2025, approved by an Agreement adopted by the Superior Council of the Judicial Branch, in Article XXXII of session N° 26-2025 of March 27, 2025. (See records at images 60 and 76 of the electronic judicial file).-
VII.The prescriptions and terms of law have been observed in the proceedings, and no vices, defects, or omissions capable of producing nullity of the proceedings or defenselessness to the parties are perceived. This resolution is dictated unanimously and after prior deliberation by the members of this Contentious-Administrative and Civil Treasury Tribunal.-
WHEREAS
I.ARGUMENTS OF THE PARTIES. As ordered by numeral 61.2.1 of the Civil Procedural Code, of supplementary application in this matter, under canon 220 of Law No. 8508 (or “CPCA” hereinafter), a synthesis of the arguments of the parties is carried out below, regarding what is pertinent for the issuance and proper understanding of this resolution, avoiding an exhaustive reproduction of the literalness of what was alleged, as well as each of the specific rhetorical constructions and legal references contained in the file; this, for better reading of this resolution, and without prejudice to the detailed review that this Chamber has conducted of the arguments and references used by the parties, which can be consulted directly in the file, for all purposes.
1. PLAINTIFF'S THEORY OF THE CASE. In essence, the plaintiff's theory of the case revolves around requesting the nullity of the formal action issued by the National Environmental Technical Secretariat (Secretaría Técnica Nacional Ambiental, SETENA), through resolution N° 426-2019-SETENA dated February 13, 2019, confirmatory and reproductive acts: resolutions N.º R-1576-2019-SETENA dated May 29, 2019, and R-199-2019-MINAR dated October 8, 2019, by which the request for granting environmental viability (viabilidad ambiental) for the Project “Leona de Boston Underground Gold Extraction” was archived, presented at the time by the developer, the company Materiales y Concretos del Caribe S.A. (currently under the corporate name of the plaintiff here). This, by asserting a violation of the principles of non-retroactivity to the detriment and of legitimate expectations (principio de confianza legítima) (Constitutional precept 34) for the following reasons. It refers that its represented party processed the granting of environmental viability on November 18, 2003, which was processed under file N.º FEAP-760-2003-SETENA, as part of the requirements established by the legal system for obtaining a mining concession. It censures that, thirteen years after having submitted its request and even though, in its opinion, it had complied with all the requirements mandated by SETENA through resolution N°2416-2005-SETENA dated September 20, 2005, SETENA decided surprisingly to archive its procedure, based on the legal regulations that came into force in 2010, given the reform operated on Article 8 of the Mining Code, effected by Law N.º 8904, which was not in force at the time its request was submitted. It argues that this decision de facto nullifies, and without following legal procedure, favorable administrative acts that granted it subjective rights. This, because SETENA, through resolution N.º 2416-2005-SETENA, had approved the environmental study (estudio ambiental) of the referred project. It also maintains that its request was being processed under other regulations (in force in 2003), therefore, its procedure should have been resolved under the legal requirements that were in force at the time of submitting its petition, and not under the assumptions contained in legal regulations that came into effect three years later. All of which, in its opinion, vices with absolute nullity everything acted upon, requiring that it be so declared by this Tribunal, in accordance with the list of claims contained in its complaint brief, transcribed in point 1 of the procedural background section of this ruling. In addition to the foregoing, it raised in the complaint the reservation of unconstitutionality of Article 8 of the Mining Code. Finally, regarding the defense of lack of right raised by the State, it states that an error committed by the Administration is reiterated, by considering it feasible to give retroactive treatment to the content of the 2010 reform of Article 8 of the Mining Code, when in reality it is a request in process since 2003. It rejects that the implementation of its represented party's Project is the exploitation of open-pit mining activity, and censures that the State lacks proof in its arguments, reiterating its request that its complaint be upheld in all its aspects.- 2. STATE'S DEFENSE ARGUMENTS. The state representation rejects in all its aspects the action brought by the plaintiff, for the following reasons summarized below. 1) It maintains that a legitimate interest cannot arise under a principle of legitimate expectations, against a legal norm in force (Mining Code). 2) It affirms that, while there was a delay in processing its application, the truth is that it was also due to the inexcusable inertia of the interested party, who did not pursue its continuation before the entry into force of the reform to the Mining Code. 3) It alludes that, even acknowledging that there was shared responsibility in the time it took to resolve its petition, the truth is that the Administration is obliged to apply the requirements established in the regulations in force. It postulates that the challenged administrative acts conformed to the provisions of Transitory Provision III of Law N.º 8904, from which it infers that all procedures related to exploration permits and exploitation concessions for conducting open-pit mining activities, which were pending resolution, had to be archived by the Administration. In addition to the fact that the exploration and exploitation concessions for conducting open-pit metallic mining activities are legally prohibited, making it impossible to seek protection under the principle of legitimate expectations to contradict the law. Hence, the public conduct is adjusted to the cited legal mandate. 4) In its opinion, it is indisputable that the environmental viability license (viabilidad ambiental) was never granted to the project, since resolution N° 2416-2005-SETENA, at 07:20 hours on September 20, 2005, cannot be conceptualized as an administrative act of “approval,” but as a mere procedural step, in which it was mandated to present a series of requirements. Coupled with the fact that the Environmental Impact Study (Estudio de Impacto Ambiental) cannot be confused with the environmental license (environmental viability). Hence, no acquired rights have arisen in favor of the plaintiff company, leaving the accusations of the alleged violation of the principles of legitimate expectations and intangibility of one's own acts without support. 5) It objects that the plaintiff has complied with all the requirements that were mandated by SETENA, through the cited administrative resolution, since it only records that it presented, on October 13, 2005, the sworn statement, lacking the contribution of the other requested aspects. 6) In its opinion, the administrative decision was not surprising, since, with the entry into force of the reform to the Mining Code (February 10, 2011), the plaintiff company knew that its procedure was devoid of legal protection, and it lacks seriousness that seven years later (August 28, 2018), it requested that the issuance of environmental viability proceed. Hence, in its opinion, it cannot claim ignorance of the law for its benefit, as it would violate numerals 11 and 129 of the Political Constitution and 6, 11, and 13 of the General Law of Public Administration. 7) The Attorney General's Office postulates that there is a constitutional precedent in the case that is bindingly applicable, in which the conformity of Article 8 bis of the Mining Code with the constitutionality block was determined, from which it transcribes some excerpts. (Resolution N.º 2013-001594 issued by the Constitutional Chamber). Added to the fact that the Executive Branch, since 2002, had adopted the decision to prohibit open-pit gold mining. (Executive Decree N° 30477-MINAE of June 5, 2002). It relates that, while this decision was modified through Executive Decree N.º 34492-MINAE of March 18, 2008, on May 8, 2010, the prohibition was re-established. (Executive Decrees N.º 35982-MINAET and N° 36019-MINAET). Based on which, it requests that the claims deduced in the complaint be rejected, declaring the complaint without merit, with condemnation of costs to the detriment of the plaintiff, plus the corresponding legal interest.-
II.PROVEN FACTS. Based on the evidentiary documentary list admitted, the following facts are considered proven and relevant for this judgment. It is warned that the documentary references made will be under the understanding that the content of the alluded documents is covered by the presumption of veracity established in canons 45.1 and 45.2 of the Civil Procedural Code (CPC), applicable in this matter, in accordance with ordinals 82 and 220 of the CPCA, unless otherwise indicated:
III.UNPROVEN FACTS. The following are considered unproven facts of relevance for the issuance of the judgment, either because the parties failed to meet their evidentiary burdens, or because this Tribunal did not find suitable evidence that, in light of the principle of sound criticism, allowed them to be accredited: 1) That the company Materiales y Concretos del Caribe S.A. (now MCC MINING CO Sociedad Anónima) complied with the presentation of all the requirements mandated by SETENA, through resolution N.º 2416-2005-SETENA at 07:20 hours on September 20, 2005. / 2) That the Leona de Boston Underground Gold Exploitation Project, processed under administrative file N.º 760-2003-SETENA, obtained the Environmental Viability License (Licencia de Viabilidad Ambiental). (See image 97 of the Sole File). / 3) That the company MCC MINING CO Sociedad Anónima is constituted as a Small-Scale Workers' Cooperative, that is, for family subsistence, artisanal, or coligalleros from the communities neighboring the mining exploitation. / 4) That the plaintiff managed or urged the National Environmental Technical Secretariat to resolve the procedure submitted under administrative file N.º 760-2003-SETENA.-
IV.ANALYSIS OF THE CLAIMS THAT ARE THE SUBJECT OF THIS DISPUTE. From a detailed examination of the complaint brief, it is inferred that the cause of action (causa petendi) of the plaintiff revolves around two main claims (additionally a third claim related to the condemnation of costs). The first, of an annulment nature, concerns the formal conduct issued by the National Environmental Technical Secretariat (resolution N° 426-2019-SETENA, as well as its confirmatory, reproductive, and related acts, resolutions N.º 1576-2019-SETENA at 09:10 hours on May 23, 2019, and N.º R-199-2019-MINAE at 06:42 hours on August 14, 2019). Administrative acts through which the administrative will to archive the environmental viability request, which the plaintiff had submitted as part of the requirements it had to meet for obtaining a mining concession (submitted at the time before the Directorate of Geology and Mines of the Ministry of Environment and Energy), was materialized. Now, two aspects must be specified. The first is that, according to the wording of said claim, the conduct issued by the Directorate of Geology and Mines (particularly the decision to archive the mining concession request) is not being submitted to legality control through this judicial process, but rather only the conformity with the legal system of the formal actions issued by the National Technical Secretariat is being discussed. Secondly, by seeking with this first claim the annulment of the archiving of its request, and according to the theory of the case inferred from its action, it constitutes the legal basis (premise) of the second claim, which consists of this Tribunal declaring, “(…) the right to continue with the procedures aimed at obtaining the mining concession for the respective project, in accordance with the requirements and parameters initially requested by the administration, at the time of the pertinent requests.”
Given this linkage (premise-consequence) between the two main claims of the action's petition, this Court considers that it must first resolve the annulment arguments in order to determine whether it is feasible to rule positively on the second petition.- 4.1. REGARDING THE ANNULMENT GRIEVANCES AGAINST THE PUBLIC CONDUCT OF SETENA (Claim No. 1). The plaintiff raises a series of reproaches of non-conformity with the legal system regarding which this Collegiate Chamber conducted a deep and careful analysis of the allegations contained in the action, inferring that they can be divided into two major themes, the first of which concerns a violation of the principles of legitimate expectations (confianza legítima) and non-retroactivity of the law to the detriment of the individual, since, in its thesis, even though a modification of the requirements for granting a mining concession had occurred, the legal framework in force in 2003 should have been applied, the date on which it submitted the application for granting an environmental license (viabilidad ambiental), as part of the requirements for the cited concession to be granted. As a second aspect, it reproaches a transgression of the principle of the intangibility of one's own acts (intangibilidad de actos propios), given that SETENA had approved the environmental feasibility study of the submitted Project, such that the decision to archive its request entails, in its view, "covertly" nullifying a favorable administrative act, without complying with the procedure established in the current regulations. These annulment grievances will be addressed and resolved below, considering within the respective analysis the arguments presented by both parties and the evidence in the judicial file, and linking them with the claims outlined in the complaint. i) Violation of the principle of intangibility of one's own acts (intangibilidad de actos propios). This Court considers that the plaintiff's theory of the case is based on two premises to support the breach of the principle of the intangibility of one's own acts issued by the State, which correspond to the fact that it has a subjective right (derecho subjetivo) or consolidated situation that is being disregarded, arising from the issuance of Resolution No. 2416-2005-SETENA at 07:20 hours on September 20, 2005, and that it fulfilled all the requirements that had been established by the legal and regulatory framework for obtaining environmental feasibility (viabilidad ambiental), before the reform of Article 8 of the Mining Code took effect. However, it is anticipated that, from the detailed examination of the case file and the specific case, none of the referred premises could be verified in this instance, for the reasons set forth below. Our Constitutional Court, since its inception (in this regard, see Resolution No. 1635-1990 at 17:00 hours on November 14, 1990, which resolved the proceeding filed by Chiriquí Land Company), established that the Public Administration is prohibited from nullifying any legal effect of conduct from which rights in favor of the administered parties emanate, except in the cases expressly established in numerals 155 and 173 of the General Law of Public Administration (Ley General de la Administración Pública) (prior compliance with the ordinary administrative procedure regulated in numerals 308 and following of said Law). Hence, if not in any of such circumstances, the lesividad process must be carried out, filed before this contentious jurisdiction. This position has been sustained to date, postulating that the limit on the exercise of the revocation powers of a public entity specifically constitutes that "(…) the Administration is prohibited from suppressing by its own action those acts it has issued that confer subjective rights (derechos subjetivos) on individuals. Thus, subjective rights (derechos subjetivos) constitute a limit with respect to the powers of revocation (or modification) of administrative acts in order to demand greater procedural guarantees. The Administration, by issuing an act and subsequently issuing another contrary to the first, to the detriment of subjective rights (derechos subjetivos), is disregarding these rights, which it had granted through the first act. The only way the State has to eliminate its own act from the legal system is the jurisdictional lesividad process, since this process is conceived as a procedural guarantee in favor of the administered party. In our legal system, there is the possibility of going against one's own acts in the administrative channel, in the hypothesis of absolute, evident, and manifest nullities, with a prior favorable opinion from the Office of the Attorney General of the Republic, and in accordance with Article 173 of the General Law of Public Administration. Consequently, if the Administration has failed to observe the rules of these procedures, or has omitted them entirely, as evidenced in the present case that it occurred, the principle of one's own acts determines as an effect of such irregularity, the invalidity of the act. Therefore, what proceeds is to declare the recourse granted due to a violation of the principle of one's own acts and due process." (Judgment No. 755-94 at 12:12 hours on February 4, 1994)…" (See Resolution No. 01133-1998 at 10:00 hours on February 20, 1998, issued by the Constitutional Chamber). Now, from the transcribed case law, it is inferred that the principle of the intangibility of one's own acts presupposes, first, the intention of the Public Administration to revoke, understood as the "(…) elimination for reasons of opportunity (…)", which occurs "In the hypothesis that the act becomes misaligned with the purpose it pursues, because although sufficient to a minimum degree to fulfill it, it is not the best possible nor among the best, the act becomes legal but inopportune." (See, Eduardo Ortiz Ortiz. Tesis de Derecho Administrativo. Costa Rica, Editorial Stradtmann, Volume II, 2002, page 401). That is, it evokes the nullification of a prior administrative act. But in addition, this is the second element upon which the principle of the intangibility of one's own acts is built: that the administrative will conferred an act with favorable content to the administered party, and that the plaintiff even qualifies that it generated a subjective right (derecho subjetivo) in its favor. None of these presuppositions are met in this instance, let us see. According to the position established in the petition, the administrative act identified as the "creator of a subjective right" constitutes Resolution No. 2416-2005-SETENA at 07:20 hours on September 20, 2005, issued by the National Environmental Technical Secretariat (Secretaría Técnica Nacional Ambiental). From reading the operative part of this administrative act, the granting of any favorable act is not extracted, which is defined as an "Act that expands in any way or favors the interests of its recipients. For example, the granting of a concession or an authorization, the recognition of a dispensation or an economic advantage. Laws especially guarantee its irrevocability". (Highlighting is intentional. See Santiago Muñoz Machado. Diccionario Panhispánico del Español Jurídico. Spain, Real Academia Española, 2017, page 73). That is, it generates a positive modification in the intersubjective legal situation of the person before the State, its organs, and public entities. In fact, upon reading the operative part, one agrees with the reading made by the State representation that it is being required to submit a series of documentation, as a requirement to continue with the analysis of the environmental feasibility (viabilidad ambiental) application, and therefore, no right is being conferred upon it, nor is a consolidated legal situation being generated. The foregoing is extracted literally from the first operative provision (Por Tanto) thereof, which states the following: "THEREFORE/ THE PLENARY COMMISSION RESOLVES / (…) FIRST: In order to continue with the environmental impact assessment procedure and prior to granting the environmental feasibility (viabilidad ambiental) of the project, the developer is requested to comply with the provisions set forth in the Third Recital (Considerando Tercero) of this resolution." (Underlining is this Court's own. See Proven Fact No. 6). The error in the plaintiff's thesis lies not only in overlooking that what was ordered by this body of maximum deconcentration of MINAE is aimed at requesting a series of requirements, necessary to continue with the procedure of conferring an environmental feasibility (viabilidad ambiental), but also that it incorrectly extracts that, since it was determined in the third recital (considerando) of this Resolution that the environmental impact study that had been previously submitted met the required criteria, as part of the aspects that were requested by SETENA (see Proven Fact No. 5), an "acquired right" or a "consolidated legal situation" was generated that required the Administration to have the duty to confer the environmental feasibility (viabilidad ambiental), or failing that, to carry out a nullity process (lesividad or declaration in administrative headquarters of evident and manifest nullity). However, that study, which is part of the prior requirements that must be analyzed by the Administration, does not have the nature of favorably expanding or modifying its legal situation before it, since it does not possess the capacity to generate – by itself – a specific legal consequence in favor of whoever performs and submits said procedure (technical study) to be evaluated together with the entirety of the other requirements. In sum, at the time of the submission of the request and the applicable regulatory framework, the only viable legal consequence to recognize would be the effect provided in Article 2 of Law No. 8220, which stipulates the single submission of documents, which must be understood according to what the rule states when it affirms: "The information presented by an administered party before an entity, organ, or official of the Public Administration may not be required again by these, for that same procedure or another within that same entity or organ. Likewise, no public entity, organ, or official may request from the administered party information that one or several of its own offices issue or possess", being clear that this does not inhibit the administration from qualifying such requirement and demanding its correction, expansion, modification, or new completion in case of total rejection, so that, as stated, it turns out to be one of the aspects that must be assessed by the public entity within the administrative procedure for granting environmental feasibility (viabilidad ambiental), but it is not the only one, and therefore, it cannot be confused with the required environmental license nor be granted an autonomous effect of its own that the legal system does not grant it. It should be taken into consideration that, even in the event that the environmental impact study had been fulfilled, it did not entail that the environmental feasibility (viabilidad ambiental) would be granted automatically; rather, each of the requirements set forth in the administrative legal system must concur, and an express administrative will for its granting must mediate, since positive silence is not applicable in environmental matters, much less when dealing with public domain assets (bienes demaniales), as mineral deposits constitute (in this regard, see Resolutions No. 1886 at 9 hours 12 minutes on April 7, 1995, and 2063 at 14 hours 45 minutes on February 14, 2007, of the Constitutional Chamber, in relation to Resolutions No. 771 at 16 hours on November 18, 2008, and No. 01195-2013 at 09:45 hours on September 18, 2013, of the First Chamber of the Supreme Court of Justice). In fact, and this is relevant for the specific case, from the detailed study of the pieces of the administrative file, it could not be determined that the company had complied with all the requirements that were mandated on that occasion; rather, it is only extracted that, on October 13, 2005, within the administrative file No. 760-2003-SETENA, the company Materiales y Concretos del Caribe S.A., today under the plaintiff's corporate name, only submitted the sworn declaration of environmental commitments (declaración jurada de compromisos ambientales), which was one of the 4 requirements that had been requested through Resolution No. 2416-2005-SETENA (see Proven Fact No. 7). However, it is not on record that the plaintiff provided the environmental guarantee (garantía ambiental) for the sum of $30,000 (legal tender currency of the United States of America) or its equivalent in colones, nor appointed the environmental officer (responsable ambiental) who was registered in the SETENA Registry of Consultants, nor that it submitted to the Legal Unit of SETENA a book that would constitute the environmental log-book (bitácora ambiental) of the Project. Even regarding whether these were the only requirements to be submitted, there is no certainty, as other requirements would likely arise in the subsequent phases of the legal proceedings in the administrative venue. These points, whose fulfillment the plaintiff was required to demonstrate, being constitutive of or the foundation of its claim, in light of the provisions of numeral 41.1 of the CPC, a rule applicable to the sub judice under the conditions of canon 220 of the CPCA, which postulates that the burden of proof corresponds to the plaintiff regarding the constitutive elements of its claim. The plaintiff should have brought evidence to the proceedings that demonstrated its assertion that it had complied with all the requirements, and to rebut the State's reproach that it had not done so. Hence, it is also not true, as the plaintiff affirms, that the decision to archive the process was violative of its legal situation, since, on the one hand, it is not on record that the Secretariat granted it the required environmental license (in fact, it is a contradiction to maintain on one hand that it was granted, and on the other, to come to this jurisdiction to challenge the very act of archiving the request without issuing a favorable pronouncement for the granting of the required license), reiterating that equating the environmental impact study with the environmental feasibility (viabilidad ambiental) of a project is not valid, nor is it that the fact that it was ruled that the environmental impact study met what was required by the Administration could give rise to any right in its favor. From this perspective, no subjective right (derecho subjetivo) arose from the referenced resolution in favor of the plaintiff company either. The subjective right (derecho subjetivo) has been recognized by the First Chamber of the Supreme Court of Justice as: "…the power to act validly within certain limits, and/or to be a beneficiary of public conduct, demanding from the Public Power, and specifically from the Administration, by coercive means if necessary, the corresponding concrete and specific conduct, granted by the legal system to that subject or subjects for the satisfaction of their ends or interests". (Resolution No. 1332-F-S1-2010 at 9 hours 45 minutes on November 4, 2010. In the same sense, see Resolution No. 00896-2012 at 15:00 hours on July 26, 2012). Since, it is insisted, through Resolution No. 2416-2005-SETENA at 07:20 hours on September 20, 2005, only a series of requirements were mandated to it, and therefore, the nature of said act is purely that of a procedural act without its own effects. It is added to the foregoing that the archiving cannot be understood as nullifying or suppressing any conduct of the State. Because, as of the date of issuance of said archiving decision (2019), the request for granting environmental feasibility (viabilidad ambiental) was still in progress, without there being, as stated in previous lines, any conduct of SETENA aimed at conferring the environmental feasibility (viabilidad ambiental); only a series of procedural steps had been precluded within the administrative procedure set forth by the legal system in force at that time, to assess whether or not to positively grant the environmental license for the Leona de Boston Project. However, none of those steps needed to be annulled or nullified to proceed with the archiving of the request, nor are they vitiated, and therefore, they must be declared null and void after fulfilling due process as would seem to be the plaintiff's thesis, but rather, without prejudging whether these acts are in conformity or not with SETENA's powers, the truth is that, with the Secretariat being aware of the request for granting environmental feasibility (viabilidad ambiental) (ergo, without the final act of this request having been issued) and without the State being attributable, the ordinary legislator adopted the decision to establish a mining exploitation reserve in the Abangares zone (precisely the area where the underground exploitation Project for silver, gold, and quartz in question was intended to be carried out, see Proven Facts No. 1 and 4), implying that the purpose of the application for granting environmental feasibility (viabilidad ambiental), as part of a request for a mining concession to be granted, became illegal in a supervening manner. In other words, while the prior phases before the issuance of the archiving of the environmental feasibility (viabilidad ambiental) application are not being discussed, and consequently, the validity or invalidity of the actions of the Secretariat within the processing of the administrative file No. 760-2003-SETENA is not being prejudged, the truth is that the Administration did not base its decision to archive the request presented by the plaintiff (under another corporate name) on the existence of any defect in any substantial element of the acts previously issued by SETENA during the handling of the environmental feasibility (viabilidad ambiental) request for the Leona de Boston Project, but rather on the fact that, after the submission of the application, in 2010, the Costa Rican legal framework underwent a modification, in the sense that "mining reserve zones (zonas de reserva minera) were declared, and all areas of the canton of Abangares, Osa, and Golfito with potential for metallic mining exploitation are frozen (congelan) in favor of the State, based on technical studies conducted by the Directorate of Geology and Mines of the Ministry of Environment, Energy, and Telecommunications (Minaet)." It being stipulated that, in said reserve areas, concessions could only be granted to workers duly organized in cooperatives dedicated to small-scale mining for family subsistence, artisanal, and coligallero (Article 8 of the Mining Code). Generating that, in a supervening manner, all and each of the requests that were being processed in administrative headquarters, such as the plaintiff's, lost their legal basis in the event they did not fall within said conditions, since the object of mining exploitation that was being requested was reserved and frozen (congelado) in favor of the State, a public policy that was positivized in a rule of legal rank, and which entailed that the purpose of the eventual administrative act of granting environmental feasibility (viabilidad ambiental) (except in the case of the persons specifically included in said legal provision) would be contrary to law. At this point in the analysis, it must be specified, as an additional reason to support the pronouncement of this Collegiate Chamber, that under the principle of party presentation (principio dispositivo), provided in numeral 119 of the CPCA, this Court is constrained to render judgment within the framework of the claims, the theory of the case, and the defenses (except the privileged ones that may be declared ex officio) that have been set by the parties. The foregoing, applied to the specific case, implies that it cannot examine, because it has not been submitted for review of legality in this jurisdictional venue, whether the plaintiff company meets or not the exception requirements contained in numeral 8 of the Mining Code, which constituted the legal basis for the archiving of the environmental feasibility (viabilidad ambiental) application. Thus, it is understood as a fact not brought into the controversy, SETENA's criterion that the company MCC MINING CO Sociedad Anónima is not constituted as a Cooperative of workers dedicated to mining "(…) in small-scale for family subsistence, artisanal and coligallero." This point is of vital importance, because by not discussing this aspect, it means that only whether the lesividad procedure or declaration of evident and manifest nullity, provided in the administrative legal system, should have been carried out as a prerequisite for the archiving of the request, is being resolved. Requirements that, as has been established throughout this exposition, the state body was not required to satisfy since the presuppositions for them are not met (revocation of a favorable administrative act or subjective right (derecho subjetivo) of the plaintiff company). Added to the fact that the reason for which its request was archived did not have as a starting point any ground for nullity of one or all of the administrative acts issued by the different instances of SETENA, but rather the supervening prohibition established by law, against granting a mining concession in the Abangares zone to a company incorporated as a sociedad anónima (numeral 5 of the Commerce Code), as the plaintiff is, without there being any transitional regime that would protect the possibility of continuing with the plaintiff's request here, or in general, a rule that would have authorized the ultra-activity of the previously existing regulatory framework. In this sense, although only what is linked to the environmental feasibility (viabilidad ambiental) is considered in this proceeding, the truth is that this license was framed within a process of granting a mining concession, so that the Administration had to analyze in an integral manner the entire legal system, finding that, nine years before declaring the archiving, the legislator determined that the human activity submitted for environmental evaluation was prohibited from being executed by the plaintiff. This situation justified (since it was a requirement set forth in the legal system) that SETENA, after verifying that it did not meet the legal conditions for granting the mining concession, proceed to adopt the decision to archive the process, due to its accessory nature to it, and because it is not feasible to grant environmental feasibility (viabilidad ambiental) to a Project that was outside the scope of the legal framework. For this reason, this annulment argument must be rejected.- ii) Non-existent transgression of the principles of legitimate expectations (confianza legítima) and non-retroactivity of the Law. In the opinion of this Collegiate Chamber, there is no controversy in the sub lite regarding the concept of the principle of legitimate expectations (confianza legítima), as a reflection of the principle of the intangibility of one's own acts (intangibilidad de los actos propios) previously addressed, but rather regarding the scope that it has over the intersubjective legal situation underlying the case in question. As a starting point, it must be taken into consideration that the Constitutional Chamber has postulated regarding the principle of legitimate expectations (confianza legítima) that, "(…) it arises in the Federal Republic of Germany and, later, is collected by the jurisprudence of the Court of Justice of the European Community, to define a situation worthy of being protected for having violated the trust placed in the action of the Public Administration. The Spanish Supreme Court, in its judgment of February 1, 1990, considered that this principle must be applied, not only when any type of psychological conviction occurs in the benefited individual, but rather when it is based on external signs produced by the Administration sufficiently conclusive to reasonably induce him to trust in the legality of the administrative action, coupled with that, given the weighting of interests at stake - individual interest and general interest - the revocation or annulment of the act causes losses in the patrimony of the beneficiary who reasonably trusted in said administrative situation, losses that he should not have to bear derived from expenses or investments that can only be restituted with serious damage to his patrimony. Regarding the requirements of the principle of legitimate expectations (confianza legítima), Spanish doctrine, following the jurisprudence of the Spanish Supreme Court, has established the following: There must be 1) an act of the administration sufficiently conclusive to provoke in the affected person one of the following three types of trust: a) trust of the affected person that the Public Administration acts correctly; b) trust of the affected person that the conduct he maintains in his relationship with the Public Administration is lawful, given a possible error of prohibition; c) trust of the affected person that his expectations as an interested party are reasonable. 2) The Public Administration must provoke external signs (acts or facts) that, even without needing to be legally binding, guide the administered party toward a determined conduct that, had it not been for the appearance of legality created, he would not have carried out. 3) An act of the Public Administration (e.g., a regulation that recognizes or constitutes an individualized legal situation in whose stability the administered party trusts). 4) The cause suitable for provoking the legitimate expectations (confianza legítima) of the affected person cannot be caused by mere negligence, tolerance, ignorance of the Public Administration, or the irrationality of what is intended by the administered party. 5) The administered party must fulfill the duties and obligations that are incumbent upon him. The breach of the principle of legitimate expectations (confianza legítima) undoubtedly provokes several legal effects of importance, let us see: 1) It acts as a limit to the exercise of discretionary powers. 2) It operates as a guarantee of the principle of equality. 3) It causes the duty of the public Administration to compensate the frustration of legitimate expectations and the injured subjective rights (derechos subjetivos). The principle of legitimate expectations (confianza legítima), together with that of good faith in legal-administrative relations, emanates from the principle of legal equality, that is, the certainty of relations with public authorities, the administered party knowing what to expect from them, who must avoid objectively confusing situations and maintain legal situations even if they are not absolutely in accordance with the legal system. This principle materializes, among other cases, with the theory of the intangibility of one's own acts (intangibilidad de los actos propios) declarative of rights for the administered party, the limitation of burdensome acts, and non-retroactivity. It also finds application when a public administration dictates and carries out a series of acts and actions, which although legally incorrect, generate a series of expectations in the administered party, believing that he holds a legal situation in conformity with the legal system (…)" (Highlighting does not correspond to the original. See judgment No. 2010-010171 at 9:58 hours on June 11, 2010, of the Constitutional Chamber). Extrapolating this transcription, although extensive, allows determining that opposing the principle of legitimate expectations (confianza legítima) is not applicable to the case at hand, for the following reasons, which complement each other and are also interrelated with what was addressed in the previous section. The first of them is because, in the opinion of this Collegiate Chamber, it cannot be derived what those conducts, acts, or facts with external manifestation the plaintiff intends to derive a position of SETENA univocally aimed at indicating that it had the "right" or a legitimate interest (interés legítimo) (as it affirmed in the conclusions phase) to be granted environmental feasibility (viabilidad ambiental). From the very nature of said license, as a legal instrument that has been established for the exercise of the powers of control and supervision of environmental activity, which has constitutionally been derived from precept 50 of the Fundamental Charter, it implies that it must be assessed in each specific case whether a specific project meets the requirements or not to be granted. In other words, it cannot be interpreted as external facts or public conducts (a presupposition for the emergence of legitimate expectations (confianza legítima)), that, for example, SETENA in other cases of a similar nature or even in the same geographical area has granted them, since the content of the administrative assessment is regarding "human activities that alter or destroy elements of the environment or generate waste, toxic or hazardous materials" (Article 17 of the Organic Law of the Environment (Ley Orgánica del Ambiente)), and as such, they must be analyzed casuistically and not on a general basis, given that they may be different in each of the initiatives intended to be carried out by the interested parties, and in turn, the ecosystems present within the same region are not identical, but rather sometimes turn out to be totally different. So much so that no previously pre-constituted consequence is provided in the legal system that allows a right to the granting of environmental feasibility (viabilidad ambiental) to arise, upon prior determination of compliance with the requirements. Moreover, no right whatsoever can be derived from the exercise of environmental control, but rather a mere expectation that its request would be addressed, where an express act of verification by the competent body (SETENA, according to the Organic Law of the Environment, in its articles 1, 17 to 20) is required.
In addition to the foregoing, the principle of legitimate expectations (based, as it asserts, on a protected legitimate interest) cannot arise when activities that are proscribed under the current legal framework are being carried out. In this regard, it appears that the plaintiff seeks to reproach an apparent conflict between two principles, that of legitimate expectations and that of legality, seeking to disapply Article 8 of the Mining Code in this specific case (in contravention of the principle of legality and the current legal framework, constitutional precept 11, in relation to articles 6, 7, 11, and 13 of the General Law on Public Administration). In this respect, when faced with a potential dichotomy between two principles of equal rank, the appropriate tool to apply is precisely a balancing exercise; that is, it is not that in specific cases a right or principle is disapplied, but rather an intellectual exercise is performed to determine, in the event of a potential collision of principles, which formula best protects the right, in order to harmonize the governing constitutional and conventional block. Furthermore, this balancing exercise cannot be carried out against a current legal norm, since the very principle of trust explicitly implies that it be "legitimate," ergo it is a trust of the administrative authority based on lawful and legitimate conduct and not in contravention of the block of legality, specifically Article 8 of the Mining Code (which came into force in February 2011). A norm regarding which the Constitutional Chamber has expressly recognized the legislator's power of configurative freedom, in protection of public-domain assets (as metal deposits are, by constitutional provision, Article 121, subsection 14 of the Fundamental Norm), and also of the environment, where the pro natura and precautionary principles in environmental matters must also be included as part of the assessment. This recognition implies that, with respect to various proceedings that the plaintiff company itself and third parties have brought before the Constitutional Court, seeking to have the reserve established in Article 8 of the Mining Code declared unconstitutional, no lack of conformity with the constitutional block was determined; instead, it even confirmed that it was the competence of the ordinary legislator to determine the circumstances under which mining concessions were granted and which natural and legal persons had standing for them. Thus, in the case at hand, we are precisely facing a statutory provision establishing that it is not feasible for a company incorporated as a Sociedad Anónima and regulated under the Commerce Code (Article 5) to be a mining concessionaire in the Abangares zone. Hence, this legal norm does not yield or lose its validity in the face of principles, which, "(…) are optimization requirements, characterized by the fact that they can be fulfilled to varying degrees and that the degree of their required fulfillment depends not only on factual possibilities but also on legal possibilities. The range of legal possibilities is determined by opposing principles and rules. (…)" (See Robert Alexy. Ensayos sobre la teoría de los principios y el juicio de proporcionalidad. Lima, Peru, Editorial La Palestra, First Edition, 2019, page 92). Under this approach, compliance with a statutory norm must prevail over the principle of legitimate expectations that the plaintiff alleges. In addition to the foregoing, the plaintiff points to liability for unlawful conduct on the part of SETENA by applying the new regulatory content on mining matters to a proceeding initiated when other regulations were in force, from which it can be inferred that she alleges a violation of the principle of no reform to detriment (no reforma en perjuicio). In this regard, for the principles of intangibility of one's own acts, legitimate expectations, and reform to detriment, the Constitutional Chamber has established that these do not include a right to the immutability of the legal system. Thus, regarding legitimate expectations, it holds that, based on Spanish jurisprudence, this principle "does not guarantee the perpetuation of the existing situation; which may be modified within the framework of the discretionary power of public institutions and authorities to impose new regulations considering the needs of the general interest." On the other hand, Ruling STS of 1-2-99 Az 1633 recalls that "this principle cannot be invoked to create, maintain, or extend, in the field of public law, situations contrary to the legal system, or when the preceding act results in a contradiction with the purpose or interest protected by a legal norm that, by its nature, is not capable of covering discretionary conduct by the Administration that implies the recognition of rights and/or obligations arising from its own acts. Or, in other words, the invoked doctrine of 'one's own acts' without the limitation just set forth could introduce into the sphere of public law relations the principle of autonomy of will as a method for ordering matters regulated by norms of an imperative nature, in which the public interest safeguarded by the principle of legality prevails; a principle that would be violated if validity were given to an action by the Administration contrary to the legal system merely because it was so decided by the Administration or because it corresponds to one of its precedents. One thing is the irrevocability of one's own acts declaratory of rights outside the review channels established in the Law (articles 109 and 110 of the Administrative Procedure Law of 1958, 102 and 103 of the Law on the Legal Regime of Public Administrations and Common Administrative Procedure, Law 30/1992, amended by Law 4/1999), and another is respect for the legitimate expectations generated by one's own action, which must necessarily be projected onto the sphere of discretion or autonomy, not onto regulated aspects or regulatory requirements against which, in Administrative Law, what was resolved in an act or precedent contrary thereto cannot prevail." (Emphasis is the author's own. See Resolution No. 08000-2016 of 11:52 a.m. on June 10, 2016, of the Constitutional Chamber). In the same terms, regarding reform to detriment, the view that individuals do not enjoy a right to the immutability of the legal system "(…) that is, to rules never changing. Therefore, the constitutional precept does not consist of the rule connecting the event with the effect being unmodifiable or even suppressible by a later norm once it has come into legal existence; what it means is that – as explained – if the conditioning circumstance has occurred, a legal reform that changes or eliminates the rule cannot have the power to prevent the conditioned effect expected under the previous norm from arising. This is so because, it was said, what is relevant is that the state of affairs enjoyed by the person was already defined in terms of its elements and its effects, even if these are still being produced or have not yet begun to be produced. In this way, what the person has a right to is the consequence, not the rule." (Emphasis is the author's own, for emphasis purposes. See Resolution No. 02765-1997 of 3:03 p.m. on May 20, 1997, of the Constitutional Court). From what the Constitutional Chamber has established regarding the principle of no reform to detriment, it is expressly extracted, for what is relevant here, that there must be a subjective right (which, as previously indicated, has not arisen in the instant case, referring to what has already been pronounced to avoid repetitions), or a consolidated legal situation, which also did not originate in the sub judice. The foregoing, because the consequence that would be the granting of the environmental feasibility (viabilidad ambiental), first, cannot arise from a mere expectation of right that the party would have to request the granting of an environmental license (licencia ambiental), as part of the requirements for being granted a mining concession, regarding which no consolidated legal situation arises simply by being an applicant or interested party before the Administration. But also, because it cannot be gathered from the case file that the company had fulfilled, before the entry into force of the new regulations (2010), all the requirements that had been ordered by SETENA to continue with the proceedings. In fact, it should be noted that it is proven that the Secretariat, through Resolution No. 2416-2005-SETENA, ordered the plaintiff to submit the following requirements: the deposit of an environmental guarantee (garantía ambiental) for the sum of $30,000 (legal tender of the United States of America) or its equivalent in colones; the appointment of an environmental manager registered in SETENA's Registry of Consultants (Registro de Consultores); to submit to the Legal Unit of this Secretariat a book of 100 folios, which would be enabled by said Department as an Environmental Logbook (Bitácora Ambiental); and, within fifteen days, to submit a sworn declaration of environmental commitments (declaración jurada de compromisos ambientales). (Proven Fact No. 6). Now, from the cited list of requirements, it has only been verified that, on October 13, 2005, within administrative file No. 760-2003-SETENA, the company Materiales y Concretos del Caribe S.A. (currently the plaintiff) submitted the Sworn Declaration of Environmental Commitments. (See Proven Fact No. 7). The foregoing, without considering whether other types of requirements remained to be corroborated at that time. But, in any case, in the face of the State's arguments that there is no evidence that all and each of these were satisfied, the plaintiff did not provide any evidence to refute the statement of the Office of the Attorney General of the Republic (Procuraduría General de la República) and to support her position that she did meet them. Therefore, it cannot be verified, from the evidentiary elements in the case file, that the company MCC MINING CO S.A. fulfilled all and each of the requirements set forth in the legal system before the amendment of the legal framework occurred in 2010. But furthermore, and this is relevant, as of that date the environmental feasibility had not been granted for the Project. Thus, while it is true that it is also argued that there was an excessive delay in the resolution of its proceeding, since it requested the environmental feasibility in 2003 and it was not until 2019 that it was notified of the archiving of its proceedings (see Proven Facts Nos. 9, 10, and 11 in relation to 1), the fact is that, before the entry into force of the new regulation contained in Article 8 of the Mining Code (in January 2011), it was not in a consolidated legal situation (situación jurídica consolidada), given that, for this to be the case, it would have had to be proven that the factual premise (conditioning event) derived from a clear and defined rule was effectively connected with a given consequence (conditioned effect), which had not occurred in the instant case. It was incumbent upon the plaintiff to bring forth probative elements to demonstrate that it was indeed under the assumptions of acquired rights (derechos adquiridos) or a consolidated legal situation. But additionally, it must be considered as further aspects supporting this Court's criterion that, while it is true that it could not be corroborated that the type of exploitation intended through the Leona de Boston Project was open-pit, but rather on the contrary, it was underground exploitation (see Proven Facts Nos. 2 and 4), the fact is that it was located within the geographical zone that the State designated as a reserve, for the purpose that only organizations structured as Workers' Cooperatives (Cooperativa de Trabajadores) for the development of small-scale mining for family subsistence, artisanal, and colligalleros mining, a type of organization that is, it is reiterated, distinct from a sociedad anónima such as the company MCC MINING CO S.A. Now, it must be considered that there is a strict relationship between that mining concession application (which is not the object of this proceeding) and the environmental feasibility application (which is being adjudicated in this case), insofar as the latter is framed within the first proceeding, i.e., it is one of the requirements set forth at that time (and currently still in force) for mining concessions. Hence, if the type of activity that the plaintiff intended to be environmentally assessed positively by SETENA at the time the final administrative act and its confirmatory acts were issued was restricted to a certain type of corporate organizational forms and reserved in specific areas, it was not appropriate to confer the environmental feasibility positively, since this would be endorsing an activity in contradiction to what is established in the current legal framework. It is not possible, therefore, for its proceeding to be resolved under the previous legal conditions, but rather under the current ones, in compliance with the principles of legality, precautionary, and pro natura, and in the absence of any acquired right and consolidated legal situation. The erroneous interpretation used as a basis by the plaintiff regarding the supervening regulatory change must be insisted upon, which, generally speaking, is established in an orderly manner by the Magna Carta itself in Article 129 when it states: "Laws are mandatory and take effect from the day they designate; in the absence of this requirement, ten days after their publication in the Official Gazette…" The foregoing implies that the regulatory modification is an ipso facto effect when the norm causing the change comes into force, either immediately upon its publication or the day it designates, or failing that, 10 days after its publication, and causes the effect that the fourth paragraph of the same norm indicates: "… Acts and agreements contrary to prohibitive laws shall be null, unless the laws themselves provide otherwise…", therefore, it is only through what is known as transitional law (derecho transitorio) that ultra-activity can be given to a norm that is amended or repealed, or through special provisions for temporary adaptation between regulatory regimes, where, as stated supra with reference to constitutional jurisprudential precedents, acquired rights must be protected (and not a mere interest or expectation of a right), a situation that is not present in this matter. For greater abundance of reasons, consider that the legislator, later in the year 2022, included a transitional norm to Law No. 8904, through the Law for the Strengthening and Environmental Improvement of Artisanal Mining in Abangares, No. 10132, in which it stipulated that "Within two months, counted from the entry into force of this law, the Ministry of Environment and Energy (Minae), through the Directorate of Geology and Mines (Dirección de Geología y Minas), shall conduct a study on the status of all pending resolution applications, as well as the permits and concessions granted in the mining reserve area established in Article 8 of Law 6797, Mining Code, of October 4, 1982. It will immediately proceed to the cancellation, after the application of due process, of concessions that do not comply with the provisions of said article. Likewise, it must archive, without further procedure, all permit or concession applications that are in the same condition of non-compliance." (Emphasis does not correspond to the original). Although this norm was issued subsequent to the issuance of the final administrative act challenged herein, the fact is that it supports the legislator's decision to prohibit the granting of concessions in the mining reserve area contemplated in Article 8 of the Mining Code, as well as the natural, logical consequence consistent with the legal system (its archiving) upon the fact that any of the applications did not comply with the requirements, parameters, and rules set forth in the legal system. Thus, in light of the plaintiff's failure to provide evidence establishing that it was under a subjective right or a consolidated situation (given that a legitimate interest is insufficient against a statutory norm) and the lack of evidentiary elements demonstrating that it was under those conditions set forth in Article 8 of the Mining Code (which, in any case, are not within the sub judice), its annulment argument must be rejected, the alleged violation not being observed; instead, it is reiterated that the State's conduct was framed within the exercise of its environmental oversight and control powers, in strict and faithful compliance with a statutory mandate, which, in subjection to the pro natura and precautionary principles, had to be issued in the manner in which SETENA did so. By virtue of the foregoing, the first claim of the lawsuit considered in this matter must be declared without merit.- 4.2. REGARDING THE REQUEST THAT THE PROCEEDINGS FOR OBTAINING THE MINING CONCESSION BE CONTINUED (Claim No. 2). It remains to analyze the second claim of the lawsuit, which was brought in the action in the following terms: "2. That it be declared that my represented party has the right to continue with the proceedings tending to obtain the mining concession for the respective project, in accordance with the requirements and parameters initially requested by the administration at the time of the pertinent requests." This Collegiate Chamber interprets that it appears to seek that, from the absolute nullity of the formal administrative acts, Resolution No. 426-2019-SETENA, as well as its confirmatory, reproductive, and related acts, Resolutions No. 1576-2019-SETENA of 09:10 a.m. on May 23, 2019, and No. R-199-2019-MINAE of 06:42 a.m. on August 14, 2019, the eventual fact would arise that the mining concession granting procedure could be continued. On this point, while it is true that the administrative legal system provides as one of the effects of a declaration of absolute nullity that the null public conduct be considered as never having come into legal existence, that is, with retroactive effects to the moment the vitiated act was issued (articles 131 of the CPCA in relation to 171 of the LGAP), it must be considered that, even under the hypothesis that any of the annulment grievances asserted by the plaintiff in her lawsuit had been upheld (which has not occurred in this instance, as was substantiated in the preceding point), the immediate effect is not that the right arises to continue with the administrative procedures for the respective mining concession. In this sense, this Collegiate Court notes that there is an error in the way the second claim of the action was drafted from a technical-legal perspective. In the first place, since, as has been duly analyzed in the preceding paragraphs, the conduct emanating from the MINAE's Directorate of Geology and Mines (DGM) is not part of the litis. Hence, while it is a proven fact that the DGM also adopted the decision to archive the proceeding that had been filed by the plaintiff in 2003 (see Proven Facts Nos. 1 and 13), it is also true that, within the causa petendi that is analyzed under this judicial proceeding, no petition was included aimed at reviewing the conformity with the legal system of any of the formal administrative acts issued by the DGM, but only those of SETENA. In the second place, as anticipated, even had the absolute nullity sought been declared, it would not have the effect of reactivating the mining concession proceeding processed before the DGM, nor of rendering without any effect Resolution No. 99-2020 of 2:30 p.m. on February 19, 2020, by which said proceeding was archived. Rather, it would have the effect of rewinding the environmental feasibility granting procedure, and not for it to be positively conferred, but for administrative assessment, which body would be responsible for issuing the final act after verifying whether or not the requirements for it were met (and not this Court). But in addition to the foregoing, the core point for decreeing its rejection is that the petition for annulment of the administrative act by which its proceeding before the National Environmental Technical Secretariat (Secretaría Técnica Nacional Ambiental) was archived has not been upheld, and no legal non-conformity arising from its action is found; therefore, the second claim of the action must consequently be rejected, implying for these reasons that the lawsuit brief filed by the company MCC MINING CO S.A. must be declared without merit in all its aspects.-
V.REGARDING THE RAISED DEFENSES. In accordance with the background set forth in this judgment, the State's representation only raised the defense of lack of right (falta de derecho). Now, given the manner in which this matter has been resolved, this Collegiate Chamber, after analyzing the case file and the evidence offered by the parties and admitted at the appropriate procedural moment, determined that there is merit in upholding the substantive defense of lack of right; consequently, this leads to declaring the lawsuit filed by the plaintiff without merit in all its aspects, based on the arguments of fact and law developed in this resolution. -
VI.RULING ON COSTS. In accordance with Article 193 of the Administrative Contentious Procedure Code (Código Procesal Contencioso Administrativo), procedural and personal costs constitute a burden imposed on the losing party by virtue of being so. Waiver of this award is viable only when, in the Court's judgment, there was sufficient reason to litigate, or when judgment is rendered based on evidence whose existence was unknown to the opposing party. It is also possible when the amount sought is excessive compared to what is finally granted; that is, in the case of a plus petitio, according to Article 194 ibidem. As recognized by jurisprudence (see, among others, the vote of Chamber I No. 1089-F-S1-2025 at 10:36 a.m. on July 3, 2025), except for this last case, the provisions of Article 193 must be assessed prudently, safeguarding the principle of reasonableness and proportionality, since the respective reason must have, in the specific case, sufficient relevance to disregard the benefit legally established in favor of the prevailing party in a proceeding of this nature. This being so, this Court deems that the plaintiff must be ordered to pay both costs caused by this proceeding, as well as the applicable statutory interest thereon, which shall be calculated at the rate provided for in Article 1163 of the Civil Code, starting from the date on which costs are set by the Execution Judge. These sums must be liquidated at the request of the interested party, in the judgment execution stage, in such a way as to guarantee the right of defense of the losing party with respect to the quantification of said obligation. There is no reason whatsoever to demonstrate that the plaintiff had elements that made the discussion brought to this proceeding objectively plausible, nor did it bring to the proceeding evidentiary elements proving any unlawfulness in the conduct of the defendant State. Furthermore, the formulation of the lawsuit is far from having elements that would allow, eventually, its being upheld, and the general rule of awarding costs against the losing party (in this case, the company MCC MINING CO S.A.) must be applied.
POR TANTO
By virtue of the factual and legal arguments set forth above, the defense of lack of right raised by the State's representation is upheld. Consequently, THE LAWSUIT brought by the company MCC MINING CO S.A. against the STATE is declared WITHOUT MERIT in all its aspects. The plaintiff is ordered to pay costs derived from this proceeding, on which statutory interest must be paid, calculated at the rate provided for in Article 1163 of the Civil Code, counted from the date these are set and until their effective payment. Both sums, costs and statutory interest, must be liquidated in the execution phase at the request of the interested party. Notifíquese.
CINTHYA MORALES HERRA CLAUDIA BOLAÑOS SALAZAR CARLOS JOSÉ MEJÍAS RODRÍGUEZ CINTHYA MARIA MORALES HERRA - JUEZ/A DECISOR/A CLAUDIA BOLAÑOS SALAZAR - JUEZ/A DECISOR/A CARLOS JOSE MEJIAS RODRIGUEZ - JUEZ/A DECISOR/A Goicoechea, Calle Blancos, 50 meters west of BNCR, in front of Café Dorado. Teléfonos: 2545-0107 ó 2545-0099. Ext. 01-2707 ó 01-2599. Fax: 2241-5664 ó 2545-0006. Correo electrónico: [email protected]
Tribunal Contencioso Administrativo Conocimiento ACTOR/A:
MCC MINING CO SOCIEDAD ANÓNIMA DEMANDADO/A:
EL ESTADO N° 2025010171 TRIBUNAL CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO Y CIVIL DE HACIENDA, SEGUNDO CIRCUITO JUDICIAL, SAN JOSÉ. GOICOECHEA, a las catorce horas con cincuenta y ocho minutos del veintisiete de Octubre del dos mil veinticinco.- Proceso de conocimiento declarado DE PURO DERECHO, interpuesto por la empresa MCC MINING CO SOCIEDAD ANÓNIMA, con cédula de persona jurídica N.º 3-101-347043 representada por el señor Carlos Muñoz Álvarez, con cédula de identidad N.º 1-0556-0921 en contra del ESTADO, representado por el Procurador A, el señor Héctor Eduardo García Villegas, con carné del Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica, N°22088. Participan en condición de abogados directores de la parte actora, los señores Esteban Alfaro Calderón, con cédula de identidad N.º 1-1190-0455 y Julio Enrique Zelaya Rodríguez, con cédula de identidad N.º 2-0488-0930.- Redacta la jueza Morales Herra, con el voto afirmativo de las personas juzgadoras Bolaños Salazar y Mejías Rodríguez.
I.ANTECEDENTES PROCESALES. Como parte del íter procesal de relevancia para el dictado de la presente sentencia, se tiene lo siguiente:
I.Mediante escrito de demanda presentado en fecha 24 de setiembre de 2020, la parte actora formuló las siguientes pretensiones, a fin de que en sentencia se declare lo que se procede a transcribir: "1. Se declare contraria a derecho y por ende se anule, la resolución N°. 426-2019-SETENA, así como sus actos confirmatorios, reproductivos y conexos. / 2. Se declare que mi representada tiene el derecho de continuar con los trámites tendientes a la obtención de la concesión minera del proyecto respectivo, de acuerdo a los requisitos y parámetros inicialmente solicitados por la administración, al momento de las solicitudes pertinentes. / 3. Se condene al Estado en ambas costas del presente proceso". Dichas pretensiones se mantuvieron incólumes en la Audiencia Preliminar llevada a cabo en fecha 27 de julio de 2021. (Ver Escrito de Demanda, visible a imágenes 02 a 05 del expediente judicial en formato electrónico; y minuta de audiencia preliminar, visible a imágenes 57 a 59 del expediente judicial en formato electrónico, así como Audio en soporte SIGAO).
II.Mediante la resolución de las 07:46 horas del 18 de enero de 2021, el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda dio por interpuesta la demanda; confiriendo el traslado de ley respectivo al Estado. (Ver imágenes 22 y 23 del expediente judicial en formato electrónico).-
III.En fecha 08 de marzo de 2023, la representación estatal contestó negativamente la demanda, incoó la defensa de falta de derecho y solicitó que ésta sea declarada sin lugar en todos sus extremos, con condena de ambas costas a la parte actora, así como los intereses de ley que dichas sumas generen desde la firmeza de la sentencia, hasta su efectivo pago. (Ver imágenes 29 a 40 del expediente judicial en formato electrónico).-
IV.Mediante el auto interlocutorio de las 08:33 horas de fecha 09 de marzo de 2021, este Tribunal tuvo por contestada en tiempo y forma la demanda, concediéndole audiencia por el plazo de tres (3) días hábiles a la accionante, con el fin de pronunciarse sobre la contestación de la demanda. Audiencia que fue atendida mediante el memorial de fecha 12 de marzo de 2021 por la actora. (Ver imágenes 42 a 47 del expediente judicial en formato electrónico).-
V.En fecha 27 de julio de 2021, se llevó a cabo la audiencia preliminar, con la presencia de la representación del accionante y estatal. En ésta, las partes manifestaron que no contaban aspectos de saneamiento procesal. Se mantuvieron incólumes las pretensiones según el escrito de demanda; y se emitió pronunciamiento sobre hechos controvertidos y no controvertidos y sobre la admisibilidad de las probanzas ofrecidas. En virtud de la inexistencia de elementos de convicción que deban ser evacuados, se declaró el proceso de Puro Derecho, a la luz del artículo 98 del Código Procesal Contencioso Administrativo (CPCA). Por último, las partes rindieron de forma oral sus conclusiones. (Ver Audio SIGAO y minuta de la audiencia preliminar, visible a imágenes 57 a 59 del expediente judicial en formato electrónico).-
VI.En fecha 05 de agosto de 2021, se turnó el conocimiento del presente asunto al Equipo de Fondo III del Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda. No obstante, en atención al Plan de Descongestionamiento de los Procesos de Puro Derecho del Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, se redistribuye dicha asignación, correspondiéndole la ponencia de esta litis a la persona juzgadora Cinthya Morales Herra, y con integración de las personas juzgadoras, de la señora Claudia Bolaños Salazar y del señor Carlos José Mejías Rodríguez, en aplicación de los criterios de priorización definidos por la Dirección de Planificación del Poder Judicial mediante el oficio N° 310-PLA-MNP-2025 aprobados mediante Acuerdo adoptado por el Consejo Superior del Poder Judicial, en el Artículo XXXII de la sesión N° 26-2025 del 27 de marzo de 2025. (Ver constancias a imágenes 60 y 76 del expediente judicial en formato electrónico).-
VII.En los procedimientos se han observado las prescripciones y términos de ley, y no se perciben vicios, defectos u omisiones susceptibles de producir nulidad de lo actuado o indefensión a las partes. Se dicta la presente resolución por unanimidad y previa deliberación de los miembros del presente Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda.-
CONSIDERANDO
I.ARGUMENTOS DE LAS PARTES. Según lo ordena el numeral 61.2.1 del Código Procesal Civil, de aplicación supletoria en esta materia, al socaire del canon 220 de la ley no. 8508 (o “CPCA” en lo sucesivo), se realiza de seguido una síntesis de los argumentos de las partes, en lo que interesa para el dictado y debida comprensión de esta resolución, evitándose una reproducción exhaustiva de la literalidad de lo alegado, así como de cada una de las construcciones retóricas y referencias jurídicas específicas contenidas en el expediente; esto, para mejor lectura de esta resolución, y sin perjuicio de la revisión detallada que ha realizado esta Cámara de los argumentos y referencias utilizadas por las partes, las que pueden ser consultadas directamente en el expediente, para todos los efectos.
1. TEORÍA DEL CASO DE LA PARTE ACTORA. En lo medular, la teoría del caso de la accionante gravita en requerir la nulidad de la actuación formal emanada por la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA), a través de la resolución N° 426-2019-SETENA de fecha 13 de febrero de 2019, actos confirmatorios y reproductores: resoluciones N.º R-1576-2019-SETENA de fecha 29 de mayo del 2019 y R-199-2019-MINAR de fecha 08 de octubre de 2019, mediante los cuales se archivó la solicitud de otorgamiento de viabilidad ambiental del Proyecto “Extracción Aurífera Subterránea Leona de Boston”, presentada en su momento por la desarrolladora la empresa Materiales y Concretos del Caribe S.A. (actualmente bajo la razón social de la aquí actora). Lo anterior, al sostener una violación a los principios de irretroactividad en perjuicio y de confianza legítima (precepto 34 Constitucional) por los siguientes motivos. Refiere a que, su representada gestionó el otorgamiento de viabilidad ambiental en fecha 18 de noviembre de 2003, el cual fue tramitado bajo el expediente N.º FEAP-760-2003-SETENA, como parte de los requisitos establecidos por el ordenamiento jurídico para la obtención de una concesión minera. Recrimina que, trece años después de haber presentado su solicitud y aun cuando, en su criterio, había cumplido con todos los requisitos prevenidos por la SETENA mediante la resolución N°2416-2005-SETENA de fecha 20 de setiembre de 2005, ésta decidió de forma sorpresiva archivar su trámite, con sustento en la normativa legal que entró en vigencia en el año 2010, dada la reforma operada al artículo 8 del Código Minero, efectuada por la Ley N.º 8904 y que no estaba vigente para el momento de la presentación de su solicitud. Argumenta que esta decisión anula de hecho y sin seguir el procedimiento legal, actos administrativos favorables que le otorgaron derechos subjetivos. Esto, por cuanto, SETENA mediante la resolución N.º 2416-2005-SETENA había aprobado el estudio ambiental del referido proyecto. Además sostiene que, su solicitud venía tramitándose bajo otra normativa (vigente al año 2003), por lo que, debía de resolverse su trámite bajo los requisitos legales que estaban vigentes al momento de presentar su gestión, y no bajo los presupuestos contenidos una normativa legal que entró en rigor tres años después. Todo lo cual, en su criterio vicia de nulidad absoluta todo lo actuado, requiriendo que así sea declarado por este Tribunal, conforme al elenco de pretensiones contenidas en su memorial de demanda, transcritas en el punto 1 del acápite de antecedentes procesales de este fallo. En complemento a lo expuesto, planteó en el escrito de demanda la reserva de inconstitucionalidad del artículo 8 del Código de Minería. Por último, respecto a la excepción de falta de derecho opuesta por el Estado, manifiesta que, se reitera un yerro cometido por la Administración, al considerar factible dar un tratamiento retroactivo al contenido de la reforma del año 2010 al artículo 8 del Código de Minería, cuando en realidad se trata de una solicitud en trámite desde el año 2003. Rechaza que la implementación del Proyecto de su representada sea la explotación de la actividad minera a cielo abierto, y recrimina que el Estado carece de prueba en sus argumentaciones, reiterando su petitoria de que sea acogida su demanda en todos sus extremos.- 2. ARGUMENTOS DE DEFENSA DEL ESTADO. La representación estatal rechaza en todos sus extremos la acción entablada por la actora, por las siguientes razones que se resumen de seguido. 1) Sostiene que, el interés legítimo no puede surgir al amparo de un principio de confianza legítima, en contra de una norma legal vigente (Código de Minería). 2) Afirma que, si bien, existió dilación en el trámite de su solicitud, lo cierto es que, también se debió a la inercia inexcusable de la parte interesada, quien no gestionó su prosecución antes de la entrada en vigor de la reforma al Código de Minería. 3) Alude a que, aun reconociendo que medió una responsabilidad compartida en el tiempo que se tardó en resolver su gestión, lo cierto es que, la Administración se encuentra obligada a aplicar los requisitos establecidos en la normativa vigente. Postula que, los actos administrativos impugnados se ajustaron a lo dispuesto en el Transitorio III de la Ley N.º 8904 en el cual, infiere que todos los trámites relacionados con permisos de exploración y concesiones de explotación para realizar actividades de minería a cielo abierto, que se encontraban pendientes de ser resueltas, debían ser archivadas por la Administración. Sumado a que, legalmente se encuentra prohibida la exploración y las concesiones de explotación para realizar actividades de minería metálica a cielo abierto, no siendo posible ampararse al principio de confianza legítima para contrariar la ley. De ahí que, la conducta pública se encuentra ajustada al mandato de ley citado. 4) En su criterio es incontrovertible que nunca se le otorgó la licencia de viabilidad ambiental al proyecto, puesto que la resolución N° 2416-2005-SETENA, de las 07:20 horas del 20 de setiembre de 2005 no puede ser conceptualizada como un acto administrativo de “aprobación”, sino como de mero trámite, en el que se le prevenía la presentación de una serie de requisitos. Aunado a que, no se puede confundir el Estudio de Impacto Ambiental, con la licencia ambiental (viabilidad ambiental). De ahí que, no han surgido en favor de la empresa actora derechos adquiridos, quedando sin sustento los reproches de la supuesta transgresión a los principios de confianza legítima e intangibilidad de los actos propios. 5) Objeta que la accionante haya cumplido con todos los requisitos que fueron prevenidos por el SETENA, a través de la citada resolución administrativa, ya que sólo consta que presentó el día 13 de octubre de 2005, la declaración jurada faltando aportar los demás aspectos solicitados. 6) En su opinión, la decisión administrativa no fue sorpresiva, ya que, con la entrada en vigencia de la reforma al Código de Minería (10 de febrero de 2011), la empresa actora conocía que su trámite se encontraba desprovisto de protección legal, careciendo de seriedad que siete años después (28 de agosto de 2018) solicitara que se procediera con el dictado de la viabilidad ambiental. De ahí que, en su criterio no puede alegar desconocimiento de la ley en su beneficio, pues lesionaría los numerales 11 y 129 de la Constitución Política y 6, 11 y 13 de la Ley General de la Administración Pública. 7) La Procuraduría General de la República postula que existe en la especie un precedente constitucional que resulta de aplicación vinculante, en el que se determinó la conformidad del artículo 8 bis del Código de Minería con el bloque de constitucionalidad, en cual transcribe algunos extractos. (Resolución N.º 2013-001594 emitida por la Sala Constitucional). Sumado al hecho de que, el Poder Ejecutivo desde el año 2002, había adoptado la decisión de prohibir la minería de oro a cielo abierto. (Decreto Ejecutivo N° 30477-MINAE del 05 de junio de 2002). Relata que, si bien es cierto, esta decisión fue modificada a través del Decreto Ejecutivo N.º 34492-MINAE de 18 de marzo de 2008, el 08 de mayo de 2010 se vuelve a establecer la prohibición. (Decretos Ejecutivos N.º 35982-MINAET y N° 36019-MINAET). A partir de lo cual, solicita que sean rechazadas las pretensiones deducidas en la demanda, declarando sin lugar la demanda, con condena de costas en perjuicio de la actora, más los intereses de ley correspondientes.-
II.HECHOS PROBADOS. Con base en el elenco documental probatorio, admitido se consideran demostrados y de relevancia para la presente sentencia los siguientes hechos. Se advierte que las referencias documentales que se realicen serán bajo el entendido de que el contenido de los documentos aludidos está cubierto por la presunción de veracidad establecida en los cánones 45.1 y 45.2 del Código Procesal Civil (CPC), aplicables en esta materia, conforme a los ordinales 82 y 220 del CPCA, a no ser que se indique lo contrario:
III.HECHOS NO PROBADOS. Se tiene como hechos no probados de relevancia para el dictado de la sentencia, sea porque las partes incumplieron con sus cargas probatorias, o bien, porque este Tribunal no halló prueba idónea que, a la luz del principio de la sana crítica, permitiera acreditarlos, los siguientes: 1) Que la empresa Materiales y Concretos del Caribe S.A. (hoy MCC MINING CO Sociedad Anónima) cumpliera con la presentación de la totalidad de los requisitos prevenidos por el SETENA, a través de la resolución N.º 2416-2005-SETENA de las 07:20 horas de fecha 20 de setiembre de 2005. / 2) Que, el Proyecto Explotación Aurífera Subterránea Leona de Boston, tramitado bajo el expediente administrativo N.º 760-2003-SETENA, haya obtenido la Licencia de Viabilidad Ambiental. (Ver imagen 97 del expediente Único). / 3) Que, la empresa MCC MINING CO Sociedad Anónima se encuentre constituida como una Cooperativa de Trabajadores de pequeña escala, o sea de subsistencia familiar, artesanal o de coligalleros de las comunidades vecinas a la explotación minera. / 4) Que, la actora haya gestionado o instado a la Secretaría Técnica Nacional Ambiental la resolución del trámite presentado bajo el expediente administrativo N.º 760-2003-SETENA.-
IV.ANÁLISIS SOBRE DE LAS PRETENSIONES OBJETO DE LA PRESENTE LITIS. De un examen pormenorizado del memorial de la demanda se infiere que, la causa petendi de la parte accionante gira en torno a dos pretensiones principales (adicionalmente una tercera petitoria vinculada con la condenatoria de las costas). La primera de ellas de carácter anulatoria de la conducta formal emanada por la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (resolución N° 426-2019-SETENA, así como sus actos confirmatorios, reproductivos y conexos, resoluciones N.º 1576-2019-SETENA de las 09:10 horas del 23 de mayo de 2019 y N.º R-199-2019-MINAE de las 06:42 horas del 14 de agosto de 2019). Actos administrativos mediante los cuales se materializó la voluntad administrativa de archivar la gestión de solicitud de viabilidad ambiental, la cual la había presentado la parte actora, como parte de los requisitos que debía de cumplir para la obtención de una concesión minera (presentada en su momento ante la Dirección de Geología y Minas del Ministerio de Ambiente y Energía). Ahora bien, debe precisarse dos aspectos. El primero de ellos es que, conforme a la redacción de dicha petitoria no se está sometiendo al control de legalidad mediante el proceso judicial de marras, la conducta emanada por la Dirección de Geología y Minas (particularmente la decisión de archivar la solicitud de concesión minera), sino que solo se está discutiendo la conformidad con el ordenamiento jurídico de las actuaciones formales emitidas por la Secretaría Técnica Nacional. En segundo lugar, al pretenderse con dicha primera pretensión la anulación del archivo de su solicitud, y según la teoría del caso que se infiere de su acción, constituye la base jurídica (premisa) de la segunda petitoria, consistente en que se declare por este Tribunal, “(…) el derecho de continuar con los trámites tendientes a la obtención de la concesión minera del proyecto respectivo, de acuerdo a los requisitos y parámetros inicialmente solicitados por la administración, al momento de las solicitudes pertinentes”. Ante tal vinculación (premisa-consecuencia) entre las dos pretensiones principales del libelo de la acción, estima este Órgano Jurisdiccional que, se debe resolver en primera instancia los argumentos anulatorios, con el fin de determinar si es factible resolver positivamente la segunda petitoria.-
4.1. SOBRE LOS AGRAVIOS ANULATORIOS DE LA CONDUCTA PÚBLICA DE SETENA (Pretensión N°1). La parte actora esgrime una serie de reproches de disconformidad con el ordenamiento jurídico de respecto de los cuales, esta Cámara Colegiada efectuó un análisis profundo y pausado de los alegatos contenidos en la acción, infiriendo que pueden dividirse en dos grandes temas, el primero de ellos, sobre una violación a los principios de confianza legítima y de irretroactividad de la ley en perjuicio, puesto que, en su tesis, aun cuando había operado una modificación de los presupuestos para el otorgamiento de una concesión minera, debía de haber sido aplicado el ordenamiento jurídico legal que estaba vigente en el año 2003, fecha en la que presentó la solicitud de otorgamiento de licencia ambiental (viabilidad ambiental), como parte de los requisitos para que se le concediera la concesión citada. Como segundo aspecto, recrimina una transgresión al principio de intangibilidad de actos propios, por cuanto, SETENA había aprobado el estudio de viabilidad ambiental del Proyecto presentado, de manera tal que, la decisión de archivar su gestión conlleva, en su criterio, “solapadamente” dejar sin efectos un acto administrativo favorable, sin cumplir con el procedimiento establecido en la normativa vigente. Estos agravios anulatorios, se procederán a conocer y resolver de seguido, considerando dentro del análisis respectivo, los alegatos presentados por ambas partes y la prueba que consta en el expediente judicial, y vinculándolos con las pretensiones esbozadas en el libelo de la demanda. i) Violación al principio de intangibilidad de actos propios. Estima este Órgano Jurisdiccional que, la teoría del caso de la actora parte de dos premisas para sostener el quebranto al principio intangibilidad de los actos propios emanados por el Estado, los cuales corresponden a que, cuenta con un derecho subjetivo o situación consolidada que le está siendo desconocida, derivada de la emisión de la resolución N.º 2416-2005-SETENA de las 07:20 horas de fecha 20 de setiembre de 2005 y que, cumplió con todos los requisitos que habían sido establecidos por la normativa legal y reglamentaria para la obtención de la viabilidad ambiental, antes de haber sido operada la reforma del artículo 8 del Código de Minería. No obstante, se adelanta que, del examen pormenorizado de los autos y del caso en concreto, ninguna de las referidas premisas logró ser verificadas en la especie, por los motivos que proceden a exponerse de seguido. Nuestro Tribunal Constitucional desde sus inicios de creación (al respecto véase la Resolución N°1635-1990 de las 17:00 horas del 14 de noviembre de 1990, en donde se resolvió el proceso interpuesto por Chiriquí Land Company), estableció que, la Administración Pública se encuentra vedada a dejar sin efecto jurídico alguno las conductas de las que emanen derechos en favor de los administrados, salvo los casos expresamente establecidos en los numerales 155 y 173 de la Ley General de la Administración Pública (previo cumplimiento del procedimiento administrativo ordinario regulado en los numerales 308 y siguientes de dicha Ley). De ahí que, en caso de no encontrarse en ninguna de dichas circunstancias, debe cumplirse con el proceso de lesividad, interpuesto frente a esta jurisdicción contenciosa. Posición que ha sido sostenida a la fecha, postulándose como límite del ejercicio de las potestades de revocación de una entidad pública constituye específicamente el que, “(…) a la Administración le está vedado suprimir por su propia acción aquellos actos que haya emitido, que confieran derechos subjetivos a los particulares. Así, los derechos subjetivos constituyen un límite respecto de las potestades de revocación (o modificación) de los actos administrativos con el fin de poder exigir mayores garantías procedimentales. La Administración al emitir un acto y con posterioridad a emanar otro contrario al primero, en menoscabo de derechos subjetivos, está desconociendo estos derechos, que a través del primer acto había concedido. La única vía que el Estado tiene para eliminar un acto suyo del ordenamiento es el proceso jurisdiccional de lesividad, pues este proceso está concebido como una garantía procesal a favor del administrado. En nuestro ordenamiento existe la posibilidad de ir contra los actos propios en la vía administrativa, en la hipótesis de nulidades absolutas, evidentes y manifiestas, previo dictamen favorable de la Procuraduría General de la República, y de conformidad con el artículo 173 de la Ley General de la Administración Pública. En consecuencia, si la Administración ha inobservado las reglas de estos procedimientos, o bien, los ha omitido del todo, como se evidencia en el presente caso que ocurrió, el principio de los actos propios determina como efecto de dicha irregularidad, la invalidez del acto. Por consiguiente, lo que procede es declarar con lugar el recurso por existir violación del principio de los actos propios y del debido proceso." (Sentencia Nº 755-94 de las 12:12 horas del 4 de febrero de 1994)…" (Ver Resolución N.º 01133-1998 de las 10:00 horas de fecha 20 de febrero de 1998 emitida por la Sala Constitucional). Ahora bien, de la jurisprudencia transcrita se infiere que, el principio de intangibilidad de actos propios presupone primero, la intención de la Administración Pública de revocar, comprendida como la “(…) eliminación por razones de oportunidad (…)”, la cual se produce “En la hipótesis de que el acto llegue a desajustarse del fin que persigue, porque aunque suficiente en un grado mínimo para cumplirlo, no sea el mejor posible ni tampoco entre los mejore, el acto devine legal pero inoportuno.” (Ver, Eduardo Ortiz Ortiz. Tesis de Derecho Administrativo. Costa Rica, Editorial Stradtmann, Tomo II, 2002, página 401). Esto es, evoca dejar sin efecto un acto administrativo precedente. Pero además, este es el segundo elemento, sobre el cual se erige el principio de intangibilidad de actos propios es que, la voluntad administrativa confirió un acto con contenido favorable al administrado, y que la accionante incluso califica que le generó un derecho subjetivo en su favor. Ninguno de estos presupuestos se cumple en la especie, veamos. Según la postura que se estableció en el libelo de acción, el acto administrativo que identifica como el “creador de un derecho subjetivo” constituye la resolución N.º 2416-2005-SETENA de las 07:20 horas de fecha 20 de setiembre de 2005 emitida por la Secretaría Técnica Nacional Ambiental. De la lectura de la parte dispositiva de este acto administrativo, no se extrae el otorgamiento de ningún acto favorable, el cual se define como “Acto que amplía de cualquier forma o favorece los intereses de sus destinatarios. Por ejemplo, el otorgamiento de una concesión o de una autorización, el reconocimiento de una dispensa o de una ventaja de carácter económico. Las leyes garantizan especialmente su irrevocabilidad”. (Resaltado es intencional. Ver Santiago Muñoz Machado. Diccionario Panhispánico del Español Jurídico. España, Real Academia Española, 2017, página 73). Esto es, genera una modificación positiva en la situación jurídica intersubjetiva de la persona frente al Estado, sus órganos y entidades públicas. De hecho, al leer la parte dispositiva se coincide con la lectura que efectúa la representación estatal de que se le está requiriendo la presentación de una serie de documentación, como requisito para continuar con el análisis de la solicitud de viabilidad ambiental, y por lo tanto, no se le está confiriendo derecho alguno o generando una situación jurídica consolidada. Lo anterior se extrae de forma literal del primer Por Tanto de ésta, en donde se consigna lo siguiente: “POR TANTO/ LA COMISIÓN PLENARIA RESUELVE / (…) PRIMERO: A efecto de continuar con el procedimiento de evaluación de impacto ambiental y de previo a otorgar la viabilidad ambiental del proyecto, se le solicita a la desarrolladora cumplir con lo establecido en el Considerando Tercero de la presente resolución.” (Subrayado es de autoría propia. Ver Hecho Probado N.º 6). El yerro de la tesis de la accionante radica en que no sólo pasa por alto que lo dispuesto por este órgano de desconcentración máxima del MINAE está dirigido en solicitar una serie de requisitos, necesarios a fin de continuar con el procedimiento de conferirle una viabilidad ambiental, sino que, también extrae de forma incorrecta que, al habérsele determinado en el considerando tercero de esta Resolución que el estudio de impacto ambiental que había sido presentado de forma previa cumplía con lo requerido, como parte de los aspectos que fueron solicitados por la SETENA (ver Hecho Probado N°5), se le generó un “derecho adquirido” o una “situación jurídica consolidada” que le exigía a la Administración el deber de conferirle la viabilidad ambiental, o en su defecto realizar un proceso de nulidad (lesividad o declaratoria en sede administrativa de nulidad evidente y manifiesta). Sin embargo, ese estudio que es parte de los requisitos previos que deben ser analizados por la Administración, no tiene la naturaleza de ampliar o modificar de forma favorable su situación jurídica frente a éste, ya que no posee la capacidad de generar – por sí solo – una consecuencia jurídica específica a favor de quien realiza y presenta dicho trámite (estudio técnico) para ser valorado junto con la totalidad de los demás requisitos. En suma, al momento de la presentación de la gestión y el marco normativo aplicable, la única consecuencia jurídica viable de reconocer, sería el efecto que dispone el artículo 2° de la Ley N° 8220, que dispone la presentación única de documentos, el cual ha de entenderse al tenor de lo que la norma señala cuando afirma: “La información que presenta un administrado ante una entidad, órgano o funcionario de la Administración Pública, no podrá ser requerida de nuevo por estos, para ese mismo trámite u otro en esa misma entidad u órgano. De igual manera, ninguna entidad, órgano o funcionario público, podrá solicitar al administrado, información que una o varias de sus mismas oficinas emitan o posean”, teniendo claro de que ello no inhibe a la administración a que califique tal requisito y exija su corrección, ampliación, modificación o nueva realización en caso de rechazo total, por lo que, como se dijo, resulta ser uno de los aspectos que deben ser valorados por la entidad pública dentro del procedimiento administrativo de otorgamiento de viabilidad ambiental, pero no es el único y por ende, no puede confundirse como la licencia ambiental requerida ni otorgársele un efecto propio autónomo que el ordenamiento no le otorga. Tómese en consideración que, aún en el supuesto de haberse cumplido con el estudio de impacto ambiental, no conllevaba el que se le concediera la viabilidad ambiental de forma automática, sino que, deben concurrir cada uno de los requisitos dispuestos en el ordenamiento jurídico administrativo, y debe mediar una voluntad expresa administrativa de su otorgamiento, ya que el silencio positivo no es aplicable en materia ambiental, ni menos tratándose de bienes demaniales, como lo constituyen los yacimientos de metales (al respecto ver, Resoluciones N.º 1886 de las 9 horas 12 minutos de 7 de abril de 1995 y 2063 de las 14 horas 45 minutos del 14 de febrero del 2007 de la Sala Constitucional en relación con las Resoluciones N.º 771 de 16 horas del 18 de noviembre de 2008 y N.º 01195-2013 de las 09:45 horas de fecha 18 de siembre de 2013, de la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia). De hecho, y esto es relevante para el caso en concreto, del estudio detallado de las piezas del expediente administrativo no se logró determinar que la empresa haya cumplido con todos los requisitos que se previnieron en esa ocasión, sino que, únicamente se extrae que, en fecha 13 de octubre de 2005, dentro del expediente administrativo N.º 760-2003-SETENA, la empresa Materiales y Concretos del Caribe S.A. hoy bajo el nombre social de la actora, presentó únicamente la declaración jurada de compromisos ambientales, que era uno de los 4 requisitos que habían sido solicitados a través de la resolución N.º 2416-2005-SETENA (ver Hecho Probado N.º 7). Sin embargo, no consta que la actora haya rendido la garantía ambiental por la suma de $30 000 (moneda de curso legal de los Estados Unidos de América) o su equivalente en colones, ni haya nombrado al responsable ambiental que estuviera inscrito en el Registro de Consultores de Setena, ni tampoco que haya presentado ante la Unidad Legal de SETENA un libro que constituiría la bitácora ambiental del Proyecto. Incluso tampoco se tiene certeza respecto a si esos eran los únicos requisitos que debían presentar, sino que faltan otros, que surgirían en las siguientes fases de las diligencias jurídicas en sede administrativa. Extremos que, le correspondía demostrar su cumplimiento al accionante, por ser constitutivos o fundamento de su pretensión, a la luz de lo dispuesto en el numeral 41.1 del CPC norma que resulta de aplicación al subjúdice bajo las condiciones del canon 220 del CPCA, en la que se postula que la carga de la prueba corresponde al actor, en los elementos constitutivos de su pretensión. Trayendo al proceso probanzas que demostraran su dicho que sí había cumplido con todos los requisitos, y de desvirtuar lo recriminado por el Estado de que no lo había hecho. De ahí que, tampoco sea cierto, como lo afirma el accionante, que resultó ser violatorio a su situación jurídica la decisión de archivar el proceso, ya que, por un lado, no consta que la Secretaría le haya la licencia ambiental requerida (de hecho, resulta ser un contrasentido, sostener por un lado que se otorgó ésta, y por el otro, acudir a esta jurisdicción para combatir el acto en sí del archivo de la gestión sin emitir un pronunciamiento favorable al otorgamiento de la licencia requerida), reiterándose que, no es equiparar el estudio de impacto ambiental con la viabilidad ambiental de un proyecto, ni tampoco que el hecho de que se haya dictaminado que el estudio de impacto ambiental cumpliera con lo requerido por la Administración, pudiera surgir algún derecho en su favor. Bajo esa perspectiva tampoco de la referida resolución surgió algún derecho subjetivo en favor de la empresa actora. El derecho subjetivo ha sido reconocido por la Sala Primera de la Corte Suprema de Justifica como: “…el poder de obrar válidamente dentro de ciertos límites, y/o de ser beneficiario de la conducta pública, exigiendo del Poder Público, y en concreto de la Administración, por un medio coactivo si es preciso, la conducta concreta y específica correspondiente, otorgada por el ordenamiento jurídico a ese o esos sujetos para la satisfacción de sus fines o intereses”. (Resolución N.º 1332-F-S1-2010 de las 9 horas 45 minutos del 4 de noviembre de 2010. En igual sentido, ver Resolución N.º 00896-2012 de las 15:00 horas de fecha 26 de julio de 2012). Puesto que, se insiste mediante la resolución N.º 2416-2005-SETENA de las 07:20 horas de fecha 20 de setiembre de 2005, únicamente se le previnieron una serie de requisitos y, por lo tanto, la naturaleza de dicho acto es, netamente de un acto de trámite sin efectos propios. Se agrega a lo dicho que, tampoco puede entenderse que el archivo está dejando sin efectos o suprimiendo conducta alguna del Estado. Ya que, para la fecha del dictado de dicha decisión de archivo (2019) aún se encontraba en trámite la gestión de otorgamiento de viabilidad ambiental, sin que, existiera como se ha manifestado en líneas precedentes alguna conducta de SETENA dirigida a que se le confiriera la viabilidad ambiental, únicamente, se habían estado precluyendo una serie de pasos procesales, dentro del procedimiento administrativo dispuesto por el ordenamiento jurídico vigente en ese momento, para valorar si se confería o no de forma positiva la licencia ambiental al Proyecto de Leona de Boston. No obstante, ninguno de esos pasos requerían ser anulados o dejados sin efectos para proceder con el archivo de la gestión, ni tampoco se encuentran viciados, y por ende, deben ser declarados nulos previo cumplimiento del debido proceso como pareciera ser la tesis de la actora, sino que, sin prejuzgar si estos actos se encuentran conformes o no a las competencias de SETENA, lo cierto es que, estando en conocimiento de la Secretaría de la gestión de otorgamiento de la viabilidad ambiental (ergo, sin que se hubiera dictado el acto final de esta gestión) y sin que le resulte imputable al Estado, el legislador ordinario adoptó la decisión de establecer una reserva de explotación minera en la zona de Abangares (precisamente el área donde se pretendía realizar el Proyecto de explotación subterránea de plata, oro y cuarzo de marras, ver Hechos Probados N.º 1 y 4), implicando que, el motivo de la solicitud de otorgamiento de viabilidad ambiental, como parte de una gestión de que se concediera una concesión minera, resultara ilegal de forma sobrevenida. En otras palabras, si bien no están discutiendo las fases previas antes del dictado del archivo de la solicitud de viabilidad ambiental, consecuencia de ello, no se está prejuzgando la validez o invalidez de lo actuado por la Secretaría dentro de la sustanciación del expediente administrativo N.º 760-2003-SETENA, lo cierto es que la Administración no fundamentó su decisión de archivar la gestión presentada por la actora (bajo otra denominación social), en la existencia de algún vicio en algún elemento sustancial de los actos previamente emitidos por SETENA durante el conocimiento de la gestión de viabilidad ambiental del Proyecto Leona de Boston, sino en que, de forma posterior a la presentación de la solicitud, en el año 2010, el marco jurídico costarricense sufrió una modificación, en el sentido de que, se declararon “(…) zonas de reserva minera y se congelan a favor del Estado todas las áreas del cantón de Abangares, Osa y Golfito, con potencial para la explotación de minería metálica, con base en los estudios técnicos que realice la Dirección de Geología y Minas del Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (Minaet).” Estipulándose que, en dichas áreas de reserva únicamente podían conferírseles concesión a trabajadores debidamente organizados en cooperativas dedicadas a la minería en pequeña escala para subsistencia familiar, artesanal y coligallero (Artículo 8 del Código de Minería). Generándose que, de manera sobrevenida, perdieran de sustento legal todas y cada una de las gestiones que se estaban conociendo en sede administrativa, como la de actora, en el caso de que no se encontraran en dichos presupuestos, puesto que, el objeto de explotación minero que se estaba requiriendo se encontraba reservado y congelado a favor del Estado, política pública que quedó positivizada en una norma de rango legal, y que conllevaba a que, el motivo del eventual acto administrativo de otorgamiento de viabilidad ambiental (salvo para el caso de las personas específicamente contenidas en dicha disposición legal), resultara contrario a derecho. En este punto del análisis, debe precisarse, como motivo adicional para sustentar el pronunciamiento de esta Cámara Colegiada que, bajo el principio dispositivo, previsto en el numeral 119 del CPCA, este Tribunal se encuentra constreñido a dictar sentencia dentro del marco de las pretensiones, la teoría del caso y las excepciones (salvo las privilegiadas que pueden declararse de oficio) que han sido fijadas por las partes. Lo anterior, aplicado al caso en concreto, implica que, no se puede entrar a conocer, por no haber sido sometido a revisión de legalidad en esa sede jurisdiccional, si la empresa actora cumple o no con los requisitos de excepción contenidos en el numeral 8 del Código de Minería, y que constituyeron la base jurídica del archivo de la solicitud de viabilidad ambiental. De manera tal que, se entiende como un hecho no traído a la controversia el criterio de SETENA de que, la empresa MCC MINING CO Sociedad Anónima no está constituida como una Cooperativa de trabajadores dedicadas a la minería “(…) en pequeña escala para subsistencia familiar, artesanal y coligallero”. Este extremo resulta de vital importancia, por cuanto, al no discutirse este aspecto, conlleva a que únicamente se esté dirimiendo si debía o no cumplirse con el procedimiento de lesividad o declaratoria de nulidad evidente y manifiesta, previstos en el ordenamiento jurídico administrativo, como antesala para el archivo de la gestión. Requisitos que, como se ha establecido a lo largo de esta exposición, no se requerían de satisfacer por parte del órgano estatal ya que no se cumplen con los presupuestos para ello (revocación de un acto administrativo favorable o derecho subjetivo de la empresa actora). Sumado al hecho de que, la razón por la cual se archivó su gestión no tenía como punto de partida algún vicio de nulidad de uno o todos los actos administrativos emanados por las diferentes instancias de SETENA, sino la prohibición sobrevenida dispuesta por ley, para conceder una concesión minera en la zona de Abangares para una empresa constituida como sociedad anónima (numeral 5 del Código de Comercio), como lo es la accionante, sin que existiese algún régimen transitorio que amparase la posibilidad de continuar con la gestión del acá demandante, o en general, una norma que hubiese autorizado la ultraactividad del marco normativo previamente vigente. En este sentido, si bien se conoce en este proceso únicamente lo vinculado con la viabilidad ambiental, lo cierto es que, esta licencia estaba enmarcada dentro de un proceso de otorgamiento de concesión minera, de suerte que, la Administración debía analizar de forma integral todo el ordenamiento jurídico, encontrándose que, nueve años antes de declarar el archivo, el legislador determinó que la actividad humana sometida a evaluación ambiental estaba prohibida ser ejecutada por la actora. Esta situación, ameritaba (ya que era una exigencia dispuesta en el ordenamiento jurídico) que la SETENA procediera, previa verificación de que no cumplía con los presupuestos legales para conceder la concesión minera, adoptar la decisión de archivar el proceso, por su accesoriedad a éste, y por cuanto no es factible conceder una viabilidad ambiental a un Proyecto que, se encontraba fuera de los alcances del marco legal. Por este motivo debe ser rechazado este argumento anulatorio.- ii) Inexistente transgresión a los principios de confianza legítima e irretroactividad de la Ley. En criterio de esta Cámara Colegiada, no existe controversia en el sublite, en relación al concepto del principio de confianza legítima, como reflejo del principio de intangibilidad de los actos propios anteriormente abordado, sino respecto a los alcances que cuenta este sobre la situación jurídica intersubjetiva que subyace en el caso de marras. Como punto de partida debe tomarse en consideración que la Sala Constitucional ha postulado sobre el principio de confianza legítima que, "(…) surge en la República Federal de Alemania y, luego, es recogido por la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Comunidad Europea, para definir una situación digna de ser amparada al haber sido violada la confianza puesta en la acción de la Administración Pública. El Tribunal Supremo Español, en su sentencia del 1º de febrero de 1990, consideró que este principio ha de ser aplicado, no tan sólo cuando se produzca cualquier tipo de convicción psicológica en el particular beneficiado, sino más bien cuanto se basa en signos externos producidos por la Administración lo suficientemente concluyentes para que le induzcan razonablemente a confiar en la legalidad de la actuación administrativa, unido a que, dada la ponderación de intereses en juego interés individual e interés general- la revocación o dejación sin efectos del acto, hace crecer en el patrimonio del beneficiado que confió razonablemente en dicha situación administrativa, unos perjuicios que no tiene por qué soportar derivados de unos gastos o inversiones que solo pueden serle restituidos con graves perjuicios en su patrimonio. En cuanto a los requisitos del principio de confianza legítima, la doctrina española, siguiendo la jurisprudencia del Tribunal Supremo Español, ha establecido los siguientes: Debe mediar un acto 1) de la administración lo suficientemente concluyente para provocar en el afectado uno de los tres tipos siguientes de confianza: a) confianza del afectado en que la Administración Pública actúa correctamente; b) confianza del afectado en que es lícita la conducta que mantiene en su relación con la Administración Pública, al existir un eventual error de prohibición; c) confianza del afectado en que sus expectativas como interesado son razonables. 2) La Administración Pública debe provocar signos (actos o hechos) externos que, incluso, sin necesidad de ser jurídicamente vinculantes, orienten al administrado hacia una determinada conducta que de no ser por la apariencia de legalidad creada no hubiere efectuado. 3) Un acto de la Administración Pública (v. gr. un reglamento que reconoce o constituye una situación jurídica individualizada en cuya estabilidad confía el administrado). 4) La causa idónea para provocar la confianza legítima del afectado no puede provocarse por la mera negligencia, tolerancia, ignorancia de la Administración Pública o lo irracional de lo pretendido por el administrado. 5) El administrado debe cumplir los deberes y obligaciones que le competen. El quebranto del principio de la confianza legítima provoca, indudablemente, varios efectos jurídicos de importancia, veamos: 1) Actúa como límite al ejercicio de las potestades discrecionales. 2) Opera como una garantía del principio de igualdad. 3) Provoca el deber de la Administración pública de resarcir la frustración de las expectativas legítimas y los derechos subjetivos lesionados. El principio de la confianza legítima, junto con el de la buena fe en las relaciones jurídico-administrativas, dimana del principio de igualdad jurídica, esto es, la certidumbre de las relaciones con los poderes públicos, saber, el administrado, a qué atenerse con éstos, quienes deben evitar las situaciones objetivamente confusas y mantener las situaciones jurídicas aunque no sean absolutamente conformes con el ordenamiento jurídico. Este principio, se concreta, entre otros supuestos, con la teoría de la intangibilidad de los actos propios declarativos de derechos para el administrado, la limitación de los actos de gravamen y la irretroactividad. Encuentra aplicación, también, cuando una administración pública dicta y realiza una serie de actos y de actuaciones, que aunque jurídicamente incorrectas, generan una serie de expectativas en el administrado creyendo que ostenta una situación jurídica conforme con el ordenamiento jurídico (…)" (Resaltado no corresponde al original. Ver sentencia N° 2010-010171 de las 9:58 horas del 11 de junio de 2010 de la Sala Constitucional). Extrapolando esta transcripción, aunque extensa, permite determinar que no resulta aplicable al caso de marras oponer el principio de confianza legítima, por los siguientes motivos, los cuales se complementan mutuamente y también están interrelacionados con lo abordado en el acápite anterior. El primero de ellos, por cuanto en criterio de este Cámara Colegiada no puede derivarse cuáles son esas conductas, actos o hechos con manifestación externa de los que pretende derivar la accionante, una postura de SETENA dirigida de forma univoca a que contaba con el “derecho” o un interés legítimo (como lo afirmó en la fase de conclusiones) a que se le concediera la viabilidad ambiental. De la propia naturaleza de dicha licencia, como instrumento legal que se ha dispuesto para el ejercicio de las competencias de control y fiscalización de la actividad ambiental, el cual, constitucionalmente se ha derivado del precepto 50 de la Norma Fundamental, implica que, debe ser valorado en cada en concreto, si un proyecto específico cumple con los requerimientos o no para concederse. En otras palabras, no puede interpretarse como hechos externos o conductas públicas (presupuesto para el surgimiento de la confianza legítima) de que, por ejemplo, la SETENA en otros casos de una similar naturaleza o incluso en una misma área geográfica los haya dado con lugar, ya que, el contenido de la valoración administrativa es respecto a “las actividades humanas que alteren o destruyan elementos del ambiente o generen residuos, materiales tóxicos o peligrosos” (artículo 17 de la Ley Orgánica del Ambiente), y como tales, deben ser analizadas casuísticamente y no de carácter general, dado que pueden ser distintas en cada una de las iniciativas que pretendan realizarse por los interesados, y a su vez, también los ecosistemas que se presentan dentro de una misma región no son idénticos, sino que incluso a veces resultan ser totalmente distintos. De suerte que, no está previsto en el ordenamiento jurídico alguna consecuencia preconstituida previamente, que permita surgir, previa determinación del cumplimiento de los requisitos, un derecho al otorgamiento de una viabilidad ambiental. Es más, frente al ejercicio de control ambiental no puede derivarse derecho alguno, sino una mera expectativa de que se atendiera su gestión, en donde se requiere un acto expreso de verificación por parte del órgano competente (SETENA, según la Ley Orgánica del Ambiente, en sus ordinales 1, 17 a 20). En complemento a lo expuesto, tampoco puede generarse dicho principio de confianza legítima (basado como lo afirma con un interés legítimo tutelado), cuando se trate de la realización de actividades que están proscritas en el marco jurídico vigente. En este sentido, pareciera que la actora pretende recriminar un conflicto aparente entre dos principios, el de confianza legítima y el de legalidad, pretendiendo que se desaplique para el caso en concreto el artículo 8 del Código de Minería (en contravención del principio de legalidad y el marco jurídico vigente, preceptos 11 constitucional, en relación con los numerales 6, 7, 11 y 13 de la Ley General de la Administración Pública). Al respecto, cuando se está en presencia de una eventual dicotomía entre dos principios de mismo rango, el instrumento a aplicar precisamente es la realización de un juicio de ponderación, es decir, no es que en casos concretos se desaplique un derecho o un principio, sino que se realiza un ejercicio intelectivo para determinar ante la eventual colisión de principios, cuál es la fórmula que mejor protege al derecho, a fin de armonizar el bloque constitucional y convencional que rige. Pero además, este ejercicio ponderativo no puede efectuarse en contra de una norma de carácter legal vigente, ya que precisamente, el mismo principio de confianza, lleva explícito que sea “legítima”, ergo es una confianza del administrativo sobre la base de una conducta lícita y legítima y no en contravención del bloque de legalidad, específicamente el artículo 8 del Código de Minería (el cual entró a regir en febrero del año 2011). Norma, respecto de la cual la Sala Constitucional expresamente ha reconocido la potestad de la libertad configurativa del legislador, en resguardo de los bienes demaniales (como lo son, por disposición constitucional los yacimientos de metales, 121 inciso 14 de la Norma Fundamental), sino también del ambiente, en donde también debe incluirse como parte de la valoración el principio pro natura, y precautorio en temas ambientales. Reconocimiento que implica que, ante diversas gestiones que la misma empresa actora y terceros han promovido ante el Tribunal Constitucional, con miras a que se declare la inconstitucionalidad de la reserva contemplada en el artículo 8 del Código de Minería, no determinó disconformidad con el bloque de constitucionalidad, sino que, incluso confirmó que era competencia del legislador ordinario determinar los supuestos en los cuales se concedían las concesiones mineras, y cuáles personas físicas y jurídicas contaban con la legitimación para ello. Así las cosas, precisamente, en el caso de marras se está frente a una disposición con rango de ley, que está estableciendo que no es factible que una empresa constituida como Sociedad Anónima y regulada bajo el Código de Comercio (ordinal 5), pueda ser concesionaria minera en la zona de Abangares. De ahí que, no cede ni pierde su vigencia dicha norma legal frente a principios, los cuales, “(…) son mandatos de optimización, que se caracterizan por el hecho de que pueden cumplirse en diversos grados y que el grado de cumplimiento requerido por ellos depende no sólo de las posibilidades fácticas, sino también de las posibilidades jurídicas. El rango de posibilidades jurídicas está determinado por los principios y reglas que se contraponen. (…)" (Ver Robert Alexy. Ensayos sobre la teoría de los principios y el juicio de proporcionalidad. Lima Perú, Editorial La Palestra, Primera Edición, 2019, página 92). Debiéndose bajo esta tesitura, prevalecer el cumplimiento de una norma de carácter legal frente al principio de confianza legítima, que aduce la accionante. Adicionalmente a lo expuesto, la actora apunta a una imputabilidad por conducta ilícita de SETENA, al aplicar el nuevo contenido regulatorio en materia minera, a una gestión que se inició cuando estaba en rigor otra normativa, de lo que se desprende que esgrime, una infracción al principio de no reforma en perjuicio. Al respecto, para el caso de los principios de intangibilidad de los actos propios, confianza legítima y reforma en perjuicio, la Sala Constitucional ha establecido que éstos no incluyen un derecho a la inmutabilidad del ordenamiento jurídico. Así, para el caso de la confianza legítima sostiene que, a partir de la jurisprudencia española, este principio, señaló que “(…) no garantiza la perpetuación de la situación existente; la cual puede ser modificada en el marco de la facultad de apreciación de las instituciones y poderes públicos para imponer nuevas regulaciones apreciando las necesidades del interés general". Por otra parte, en la STS de 1-2-99 Az 1633, se recuerda que "este principio no puede invocarse para crear, mantener o extender, en el ámbito del Derecho público, situaciones contrarias al ordenamiento jurídico, o cuando del acto precedente resulta una contradicción con el fin o interés tutelado por una norma jurídica que, por su naturaleza, no es susceptible de amparar una conducta discrecional por la Administración que suponga el reconocimiento de unos derechos y/u obligaciones que dimanen de actos propios de la misma. O, dicho en otros términos, la doctrina invocada de los «actos propios» sin la limitación que acaba de exponerse podría introducir en el ámbito de las relaciones de Derecho público el principio de la autonomía de la voluntad como método ordenador de materias reguladas por normas de naturaleza imperativa, en las que prevalece el interés público salvaguardado por el principio de legalidad; principio que resultaría conculcado si se diera validez a una actuación de la Administración contraria al ordenamiento jurídico por el solo hecho de que así se ha decidido por la Administración o porque responde a un precedente de ésta. Una cosa es la irrevocabilidad de los propios actos declarativos de derechos fuera de los cauces de revisión establecidos en la Ley ( arts. 109 y 110 de la Ley de Procedimiento Administrativo de 1958 , 102 y 103 de la Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y Procedimiento Administrativo Común, Ley 30/1992 [RCL 1992 \2512, 2775 y RCL 1993\246], modificada por Ley 4/1999 [RCL 1999\114]), y otra el respeto a la confianza legítima generada por actuación propia que necesariamente ha de proyectarse al ámbito de la discrecionalidad o de la autonomía, no al de los aspectos reglados o exigencias normativas frente a las que, en el Derecho Administrativo, no puede prevalecer lo resuelto en acto o en precedente que fuera contrario a aquéllos." (Resaltado es autoría propia. Ver Resolución N.º 08000-2016 de las 11:52 horas de fecha 10 de junio de 2016 de la Sala Constitucional). En igualdad de términos, en el ámbito de la reforma en perjuicio sobre que los particulares no gozan de un derecho a la inmutabilidad del ordenamiento jurídico, “(…) es decir, a que las reglas nunca cambien. Por eso, el precepto constitucional no consiste en que, una vez nacida a la vida jurídica, la regla que conecta el hecho con el efecto no pueda ser modificada o incluso suprimida por una norma posterior; lo que significa es que –como se explicó– si se ha producido el supuesto condicionante, una reforma legal que cambie o elimine la regla no podrá tener la virtud de impedir que surja el efecto condicionado que se esperaba bajo el imperio de la norma anterior. Esto es así porque, se dijo, lo relevante es que el estado de cosas de que gozaba la persona ya estaba definido en cuanto a sus elementos y a sus efectos, aunque éstos todavía se estén produciendo o, incluso, no hayan comenzado a producirse. De este modo, a lo que la persona tiene derecho es a la consecuencia, no a la regla”. (Resaltado es autoría propia, con fines de enfatizar. Ver Resolución N.º 02765-1997 de las 15:03 horas de fecha 20 de mayo de 1997 del Tribunal Constitucional). De lo establecido por la Sala Constitucional sobre el principio de no reforma en perjuicio, se extrae expresamente, para lo que interesa que, debe estarse ante un derecho subjetivo (el cual como se ha indicado anteriormente, no ha surgido en el caso en especie, remitiéndose a lo ya pronunciado para evitar reiteraciones), o ante una situación jurídica consolidada, la cual tampoco se originó en el subjúdice. Lo anterior, por cuanto la consecuencia que sería el otorgamiento de la viabilidad ambiental, en primer lugar, no puede surgir ante una mera expectativa de derecho, que tendría la parte de solicitar el otorgamiento de una licencia ambiental, como parte de los requisitos para que se le conceda una concesión minera, sobre lo cual no surge ni una situación jurídica consolidada por solo ser una persona solicitante o interesada frente a la Administración. Sino también, por cuanto, no se logra colegir de los autos que la empresa haya cumplido, para antes de la entrada en rigor de la nueva normativa (2010) todos los requisitos que habían sido prevenidos por SETENA para continuar el trámite. De hecho, adviértase que, se tiene por probado que, la Secretaría previno mediante la resolución N.º 2416-2005-SETENA a la accionante, la presentación de los siguientes requisitos: el depósito de una garantía ambiental por la suma de $30 000 (moneda de curso legal de los Estados Unidos de América) o su equivalente en colones; el nombramiento de un responsable ambiental inscrito en el Registro de Consultores de SETENA; presentar ante la Unidad Legal de esta Secretaría un libro de 100 folios, que sería habilitado por dicho Departamento como Bitácora Ambiental y, dentro del plazo de quince días, debía presentar una declaración jurada de compromisos ambientales. (Hecho Probado N.º 6). Ahora bien, del citado listado de requisitos únicamente se tiene comprobado que, en fecha 13 de octubre de 2005, dentro del expediente administrativo N.º 760-2003-SETENA, la compañía Materiales y Concretos del Caribe S.A. (actualmente la accionante) presentó la Declaración Jurada de Compromisos Ambientales. (Ver Hecho Probado N.º 7). Lo anterior, sin tomar en cuenta si faltaba corroborar para ese entonces, otro tipo de requisitos. Pero que, en todo caso, ante las argumentaciones de la representación estatal, con relación a que, no consta que hubiera satisfechos todos y cada uno de éstos, no aportó prueba alguna el accionante a fin de desvirtuar el dicho de la Procuraduría General de la República, y de respaldar su postura de que sí los cumplía. Por lo que, no puede comprobarse, a partir de los elementos probatorios que rolan en los autos, que la empresa MCC MINING CO S.A. haya cumplido todos y cada uno de los requisitos dispuestos en el ordenamiento, antes de que, aconteciera en el año 2010 la modificación del marco jurídico. Pero además, y esto es relevante, para esa fecha no se había conferido la viabilidad ambiental al Proyecto. De manera tal que, si bien es cierto, también aduce que existió una dilación excesiva en la resolución de su gestión, ya que la solicitud de viabilidad ambiental la requirió en el año 2003 y no fue sino hasta el año 2019 que se le comunicó el archivo de su trámite (ver Hechos Probados N.º 9, 10 y 11 en relación con el 1), lo cierto es que, no se encontraba para antes de la entrada en rigor de la nueva regulación contenida en el artículo 8 del Código de Minería (en enero del año 2011), en una situación jurídica consolidada, dado que, para ello debía comprobarse que, el hecho que el presupuesto fáctico (hecho condicionante) derivado de una regla, clara y definida, estaba conectado efectivamente, con una consecuencia dada (efecto condicionado), lo cual no había ocurrido en el caso de mérito. Aspecto que le correspondía a la parte actora, traer elementos de convicción para permitir demostrar que sí estaba bajo los supuestos de derechos adquiridos o situación jurídica consolidada. Pero además, debe considerarse como aspectos adicionales para sustentar el criterio de este Tribunal que, si bien es cierto, no se logró corroborar que el tipo de explotación que se pretendía efectuar mediante el Proyecto Leona de Boston era de cielo abierto, sino que por el contrario, era una explotación subterránea (ver Hechos Probados N.º 2 y 4), lo cierto es que, éste se encontraba localizado dentro de la zona geográfica que el Estado determinó como reserva, para efectos de que, únicamente las organizaciones organizadas en Cooperativa de Trabajadores, para el desarrollo de minería en pequeña escala para subsistencia familiar, artesanal y coligalleros, tipo de organización que, se reitera es distinta a una sociedad anónima, como lo es la empresa MCC MINING CO S.A. Ahora bien, debe considerar que, existe una estricta relación entre esa solicitud de concesión minera (que no es objeto del presente proceso) y la solicitud de viabilidad ambiental (que se está dirimiendo en la presente causa), en la medida que, ésta última se encuentra enmarcada dentro de la gestión primera, es decir, es uno de los requisitos que se disponían para ese momento (y actualmente aún rige), para las concesiones mineras. De ahí que, si el tipo de actividad que la actora pretendía que se evaluara ambientalmente positiva por SETENA, para el momento en que, se emitió el acto administrativo final y sus confirmatorios, estaba restringida a cierto tipo de formas de organización societarias, y reservada en áreas específicas, no correspondía conferir de forma positiva la viabilidad ambiental, ya que, se estaría avalando una actividad en contradicción a lo establecido al marco jurídico vigente. No siendo posible, por ende, que se le resolviera su trámite, bajo las anteriores condiciones jurídicas, sino las actuales, en cumplimiento de los principios de legalidad, precautorio, pro natura y ante la inexistencia de algún derecho adquirido y situación jurídica consolidada. Cabe insistir en la errónea interpretación que utiliza de base la parte accionante respecto de la variación normativa sobrevenida, la cual, de forma general, está dispuesta de forma ordenatoria por la misma Carta Magna en su numeral 129 cuando afirma: “Las leyes son obligatorias y surten efectos desde el día que ellas designen; a falta de este requisito, diez días después de su publicación en el Diario Oficial…” Lo anterior implica que, la modificación normativa es un efecto ipso facto cuando la norma que provoca el cambio entra en vigencia, sea de inmediato a su publicación o el día que designe, o en su defecto, 10 días después de su publicación, y provoca el efecto que el párrafo cuarto de la misma norma señala: “… Los actos y convenios contra las leyes prohibitivas serán nulos, si las mismas leyes no disponen otra cosa…”, por lo que, es sólo a través de lo que se conoce como derecho transitorio que se le puede dar ultraactividad a una norma que es modificada o derogada, o a través de disposiciones especiales de adecuación temporal entre regímenes normativos, donde, como se dijo supra con referencia a los antecedentes jurisprudenciales constitucionales, ha de tutelarse los derechos adquiridos (y no un mero interés o expectativa de derecho), situación que no es la que se encuentra presente en este asunto. Para mayor abundamiento de razones, tómese en consideración que el mismo legislador de forma posterior en el año 2022, incluyó una norma transitoria a la Ley N° 8904, a través de la Ley de Fortalecimiento y mejoramiento ambiental de la minería artesanal de Abangares, N° 10132, en la que estipuló que "En el plazo de dos meses, contado a partir de la entrada en vigencia de esta ley, el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), por medio de la Dirección de Geología y Minas, deberá realizar un estudio sobre el estado de todas las solicitudes pendientes de resolución, así como de los permisos y las concesiones otorgadas en el área de reserva minera establecida en el artículo 8 de la Ley 6797, Código de Minería, de 4 de octubre de 1982. Inmediatamente procederá a la cancelación, previa aplicación del debido proceso, de las concesiones que no cumplan lo dispuesto en dicho artículo. Asimismo, deberá archivar, sin más trámite, todas las solicitudes de permisos o concesiones que se encuentren en esa misma condición de incumplimiento." (El resaltado no corresponde al original). Esta norma si bien fue emitida de forma posterior a la emisión del acto administrativo final que aquí se impugna, lo cierto es que, sustenta la decisión del legislador de que se prohibiera el otorgamiento de concesiones en el área de reserva minera contemplada en el ordinal 8 del Código de Minería, así como la consecuencia natural, lógica y acorde con el ordenamiento jurídico (su archivo) ante el hecho de que alguna de las solicitudes no cumpliera con los requisitos, parámetros y reglas dispuestas en el ordenamiento. De manera tal que, ante la inercia de la accionante de aportar pruebas que determinaran que se encontraba bajo un derecho subjetivo o una situación consolidada (dado que el interés legítimo no le alcanza frente a un norma legal) y la carencia de elementos de convicción que demuestren que estaba bajo esas condiciones dispuestas en el numeral 8 del Código de Minería (que de por sí, no están dentro del subjúdice), debe ser rechazada su argumento anulatorio, no advirtiéndose la infracción alegada, sino se reitera que, la conducta del Estado se enmarcó dentro del ejercicio de las potestades de fiscalización y control del ambiente, en estricto y fiel cumplimiento de un mandato con rango legal, que en sujeción al principio pro natura y precautorio, debía dictarse de la forma en como lo hizo SETENA. En virtud de lo anterior, debe declararse sin lugar la pretensión primera de la demanda que se conoce en el presente asunto.- 4.2. SOBRE SOLICITUD DE QUE SE CONTINÚE EL TRÁMITE PARA LA OBTENCIÓN DE LA CONCESIÓN MINERA (Pretensión N° 2). Resta por analizar, la pretensión segunda de la demanda que se dedujo en la acción en los siguientes términos: “2. Se declare que mi representada tiene el derecho de continuar con los trámites tendientes a la obtención de la concesión minera del proyecto respectivo, de acuerdo a los requisitos y parámetros inicialmente solicitados por la administración, al momento de las solicitudes pertinentes.” Se interpreta por esta Cámara Colegiada que, pareciera pretender que, de la nulidad absoluta de los actos administrativos formales resolución N° 426-2019-SETENA, así como sus actos confirmatorios, reproductivos y conexos, resoluciones N.º 1576-2019-SETENA de las 09:10 horas del 23 de mayo de 2019 y N.º R-199-2019-MINAE de las 06:42 horas del 14 de agosto de 2019, surgía el eventual hecho de que, se pudiera continuar con el procedimiento de otorgamiento de concesión minera. Sobre el particular, si bien es cierto, del ordenamiento jurídico administrativo se prevé como uno de los efectos de la declaratoria de nulidad absoluta, el que se tenga por no surgido a la vida jurídica la conducta pública nula, esto es, con efectos retroactivos para el momento del dictado del acto viciado (numerales 131 del CPCA en relación con el 171 de la LGAP), debe tomarse en consideración que, aún bajo la hipótesis de haberse acogido alguno de los agravios anulatorios esgrimidos por la actora en su demanda (lo cual, no ha sucedido en la especie, según se sustentó en el punto anterior), el efecto inmediato no es que, surja el derecho a que se continúen con las diligencias administrativas para la concesión minera respectiva. En este sentido, advierte este Tribunal Colegiado que existe un yerro en la forma en cómo se redactó la pretensión segunda de la acción, desde la perspectiva técnica jurídica. En primer lugar, ya que, como ha quedado debidamente analizado en párrafos precedentes, no es parte de la litis la conducta emanada por la Dirección de Geología y Minas del MINAE. De ahí que, si bien, se tiene como hecho probado que ésta también adoptó la decisión de archivar la gestión que fuera presentada por la actora en el año 2003 (ver Hechos Probados N.º 1 y 13), también lo es que, dentro de la causa petendi que es analizada bajo el presente proceso judicial, no es incluyó ninguna petitoria tendiente a que se contralora la conformidad con el ordenamiento jurídico, a alguno de los actos administrativos formales emitidos por la DGM, sino únicamente de la SETENA. En segundo lugar, como se adelantó, aún en el caso de haberse declarado la nulidad absoluta pretendida, no tendría el efecto de que, se reactivara el trámite de concesión minera tramitada ante la DGM, ni dejar sin efecto alguno la resolución N.º 99-2020 de las 14:30 horas de fecha 19 de febrero de 2020, en la que se archivó dicho trámite. Sino que, tendría el efecto de retrotraerse el procedimiento de otorgamiento de viabilidad ambiental, y no para que sea conferido positivamente, sino para la valoración administrativa, quien le correspondería dictar el acto final, previa verificación de si se cumplían o no los requisitos para ello (y no este Tribunal). Pero en complemento a lo expuesto, el punto medular para decretar su rechazo, es que no se ha acogido la petitoria de anulación del acto administrativo mediante el cual se le archivó su trámite ante la Secretaría Técnica Nacional Ambiental, no encontrándose disconformidad jurídica alguna derivada de su actuación, por lo que, consecuentemente debe ser rechazada la pretensión segunda de la acción, implicando por estos motivos que deba ser declarada sin lugar en todos sus extremos el memorial de demanda interpuesto por la empresa MCC MINING CO S.A.-
V.SOBRE LAS EXCEPCIONES PLANTEADAS. Conforme a los antecedentes expuestos en la presente sentencia, la representación estatal únicamente interpuso la excepción de falta de derecho. Ahora bien, por la forma en cómo se ha resuelto el presente asunto, esta Cámara Colegiada luego del análisis efectuado de los autos y de la prueba que fue ofrecida por las partes y admitida en el momento procesal oportuno, determinó que existe mérito para acoger la defensa de fondo de falta de derecho, consecuentemente conlleva a declarar sin lugar en todos sus extremos la demanda interpuesta por la parte actora, con sustento en los argumentos de hecho y de derecho, desarrollados en la presente resolución. -
VI.PRONUNCIAMIENTO SOBRE LAS COSTAS. De conformidad con el numeral 193 del Código Procesal Contencioso Administrativo, las costas procesales y personales constituyen una carga que se impone a la parte vencida por el hecho de serlo. La dispensa de esta condena solo es viable cuando hubiere a juicio del Tribunal, motivo suficiente para litigar o bien, cuando la sentencia se dicte en virtud de pruebas cuya existencia desconociera la parte contraria. También es esto posible en virtud de que lo pretendido sea excesivo, en cotejo con lo otorgado finalmente; es decir, en el supuesto de una plus petitio, según el ordinal 194 ibídem. Como lo ha reconocido la jurisprudencia (ver, entre otros, el voto de la Sala Primera no. 1089-F-S1-2025 de las 10:36 horas del 03 de julio de 2025), salvo este último caso, los contenidos en el numeral 193 deben ser valorados con prudencia, en resguardo del principio de razonabilidad y proporcionalidad, puesto que el motivo respectivo debe tener, en el caso concreto, la suficiente relevancia como para desconocer el beneficio legalmente dispuesto en favor de quien resulte victoriosa o victorioso en un proceso de esta naturaleza. Siendo ello así, estima este Tribunal que la parte actora debe ser condenada al pago de ambas costas ocasionadas con este proceso, así como de los intereses de ley respectivos sobre éstas, que deberán ser calculados bajo la tasa prevista en el numeral 163 del Código Civil, a partir de la fecha que hayan sido fijadas las costas por la persona Juzgadora de Ejecución. Sumas que deberán ser liquidadas a ruego del interesado, en etapa de ejecución de sentencia, de manera tal que se garantice el derecho de defensa de la parte vencida, con respecto a la cuantificación de dicha obligación. No hay razón alguna que acredite que la demandante tuviera elementos que hicieran objetivamente plausible la discusión que ha traído a este proceso ni trajo al proceso, elementos de convicción que comprobaran ilicitud alguna en la conducta del Estado demandado. Además, el planteamiento de la demanda dista de tener elementos que permitieran, eventualmente, su acogimiento, debiendo aplicarse la regla general de condena en costas a cargo de la parte vencida (en este caso, la empresa MCC MINING CO S.A.).-
POR TANTO
En virtud de los argumentos de hecho y de derecho expuestos anteriormente, se acoge la excepción de falta de derecho incoada por la representación estatal. En consecuencia, se declara SIN LUGAR LA DEMANDA incoada por la empresa MCC MINING CO S.A. en contra del ESTADO en todos sus extremos. Se condena a la parte actora, al pago de costas derivadas del presente proceso, sobre las cuales, deberá reconocerse los intereses de ley, calculados a la tasa prevista en el artículo 1163 del Código Civil, contados a partir de la fecha en que sea fijadas éstas y hasta su efectivo pago. Ambas sumas, costas e intereses de ley que deberán ser liquidadas en la fase de ejecución a instancia del interesado. Notifíquese.
CINTHYA MORALES HERRA CLAUDIA BOLAÑOS SALAZAR CARLOS JOSÉ MEJÍAS RODRÍGUEZ CINTHYA MARIA MORALES HERRA - JUEZ/A DECISOR/A CLAUDIA BOLAÑOS SALAZAR - JUEZ/A DECISOR/A CARLOS JOSE MEJIAS RODRIGUEZ - JUEZ/A DECISOR/A Goicoechea, Calle Blancos, 50 metros oeste del BNCR, frente a Café Dorado. Teléfonos: 2545-0107 ó 2545-0099. Ext. 01-2707 ó 01-2599. Fax: 2241-5664 ó 2545-0006. Correo electrónico: [email protected]
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