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Res. 03070-2025 Sala Segunda de la Corte · Sala Segunda de la Corte · 17/09/2025
OutcomeResultado
The Second Chamber denies both cassation appeals and upholds the rejection of wage differentials, finding that the plaintiff neither proved full performance of Guardacostas II duties nor met the Inspector Officer grade requirement.La Sala Segunda declara sin lugar los recursos de casación y confirma la denegatoria de las diferencias salariales, al estimar que el actor no demostró realizar todas las funciones de Guardacostas II ni cumplir con el requisito del grado de Oficial de Inspector.
SummaryResumen
The Second Chamber reviews the cassation appeal filed by a National Coast Guard agent who claimed wage differentials for allegedly performing Guardacostas II (Liaison Sailor) duties instead of those of his Guardacostas I position. The court upholds the lower ruling denying the claim, finding that the plaintiff failed to prove he carried out all the functions of the higher class or that he met all the requirements set out in the Classes Manual, specifically the Inspector Officer grade. The Chamber reaffirms that public employment is governed by the principles of proven suitability (Article 192 of the Constitution) and legality, so salary for a position cannot be paid when the conditions are not met. It stresses that job assignment is the exclusive domain of the Administration, not the courts. In a separate note, two justices express a dissenting view on the viability of payment based on work actually performed, but agree with the majority that, in this case, the plaintiff did not demonstrate execution of all functions of the claimed class.La Sala Segunda analiza el recurso de casación interpuesto por un agente del Servicio Nacional de Guardacostas que reclamaba diferencias salariales por haber realizado, según afirmó, funciones de Guardacostas II (Marinero de Enlace) en lugar de las propias de su plaza de Guardacostas I. El tribunal confirma la sentencia de instancia que denegó la demanda, al considerar que el actor no logró demostrar la ejecución de todas las funciones correspondientes a la clase superior ni tampoco cumplía con la totalidad de los requisitos exigidos por el Manual de Clases, específicamente el grado de Oficial de Inspector. La Sala reitera que en el empleo público rige el principio de idoneidad comprobada (artículo 192 constitucional) y de legalidad, por lo que no es posible pagar el salario de un puesto para el que no se reúnen las condiciones. Se destaca que la asignación de puestos es competencia exclusiva de la Administración y no de los tribunales. En nota separada, dos magistradas sostienen una postura disidente en cuanto a la procedencia del pago con base en el trabajo efectivamente realizado, pero coinciden con la mayoría en que, en el caso concreto, el demandante no demostró haber ejecutado todas las funciones de la clase pretendida.
Key excerptExtracto clave
In Public Administration, the principle of proven suitability prevails; therefore, it is not feasible to pay a person with public funds the salary corresponding to a position for which they do not meet the requirements. The foregoing not only breaches the provisions of Article 192 of the Constitution but also the principle of legality, contained in Articles 11 of the Political Constitution and 11 of the General Public Administration Act, which establish that public officials are mere depositaries of authority, are obliged to fulfill the duties imposed by law, and cannot arrogate powers not granted to them. It is worth insisting that the Administration is subject to the principle of legality (Articles 11 of the Political Constitution and 11 of the General Public Administration Act), in application of which it must also comply with the regulations governing the rights of those who serve it. Hence, if it is shown that a public servant is assigned to perform the duties of a position higher than the one in which they were appointed, they are entitled to receive the salary corresponding to the position they actually hold, as long as they remain in that condition. For the recognition of wage differential claims due to having performed functions corresponding to a higher-ranking position than the one in which they were formally appointed, the plaintiff must irrefutably prove the existence of said position, the execution of the pertinent functions, and, in addition, that they meet the requirements demanded for that post.En la Administración Pública impera el principio de idoneidad comprobada, por lo que no es factible que a una persona se le cancele con fondos públicos, el salario correspondiente a un puesto para el que no reúne los requisitos. Lo anterior, no solo lesiona lo dispuesto en el ordinal 192 de la Carta Magna, sino, además, el principio de legalidad, contenido en los artículos 11 de la Constitución Política y 11 de la Ley General de la Administración Pública, los que establecen que las funcionarias y los funcionarios públicos son simples depositarios de la autoridad, están obligados a cumplir los deberes que la ley les impone y no pueden arrogarse facultades no concedidas en ella. Valga insistir en que la Administración está sujeta al principio de legalidad (artículos 11 de la Constitución Política y 11 de la Ley General de la Administración Pública), en aplicación del cual, debe cumplir también con la normativa reguladora de los derechos de quienes le sirven. De ahí que, si se demuestra que a una persona funcionaria se le encomienda realizar las labores propias de un puesto superior del que estaba nombrada, tiene derecho a recibir el salario correspondiente al puesto que verdaderamente ejerce, mientras permanezca en esa condición. Para que proceda el reconocimiento del pago de diferencias salariales por haber ejecutado funciones correspondientes a las de un puesto de mayor jerarquía en relación con el que efectivamente se está nombrado, la parte accionante debe acreditar de manera irrefutable la existencia de dicho cargo, la ejecución de las funciones que le son atinentes y, además, que cuenta con los requisitos exigidos para ese puesto.
Pull quotesCitas destacadas
"En la Administración Pública impera el principio de idoneidad comprobada, por lo que no es factible que a una persona se le cancele con fondos públicos, el salario correspondiente a un puesto para el que no reúne los requisitos."
"In Public Administration, the principle of proven suitability prevails; therefore, it is not feasible to pay a person with public funds the salary corresponding to a position for which they do not meet the requirements."
Considerando VII
"En la Administración Pública impera el principio de idoneidad comprobada, por lo que no es factible que a una persona se le cancele con fondos públicos, el salario correspondiente a un puesto para el que no reúne los requisitos."
Considerando VII
"Para que proceda el reconocimiento del pago de diferencias salariales por haber ejecutado funciones correspondientes a las de un puesto de mayor jerarquía, la parte accionante debe acreditar de manera irrefutable la existencia de dicho cargo, la ejecución de las funciones que le son atinentes y, además, que cuenta con los requisitos exigidos para ese puesto."
"For the recognition of wage differential claims due to having performed functions corresponding to a higher-ranking position, the plaintiff must irrefutably prove the existence of said position, the execution of the pertinent functions, and, in addition, that they meet the requirements demanded for that post."
Considerando VII
"Para que proceda el reconocimiento del pago de diferencias salariales por haber ejecutado funciones correspondientes a las de un puesto de mayor jerarquía, la parte accionante debe acreditar de manera irrefutable la existencia de dicho cargo, la ejecución de las funciones que le son atinentes y, además, que cuenta con los requisitos exigidos para ese puesto."
Considerando VII
"La actividad de clasificación y valoración de clases y puestos, así como la de elaboración de los distintos manuales de puestos, estructuras orgánicas y escalas salariales es de naturaleza técnica y científica, en la cual impera un importante margen de discrecionalidad."
"The activity of classifying and evaluating classes and positions, as well as the preparation of the different job manuals, organizational structures, and salary scales, is of a technical and scientific nature, in which a significant margin of discretion prevails."
Considerando VII
"La actividad de clasificación y valoración de clases y puestos, así como la de elaboración de los distintos manuales de puestos, estructuras orgánicas y escalas salariales es de naturaleza técnica y científica, en la cual impera un importante margen de discrecionalidad."
Considerando VII
Full documentDocumento completo
**SALA SEGUNDA OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE.** San José, at fourteen hours and thirty-six minutes on the seventeenth of September of two thousand twenty-five.
Ordinary proceeding established before the Labor Court of the Second Judicial Circuit of San José, by [Name 002], coast guard officer (*guardacostas*), against the STATE, represented by its deputy state attorney (*procuradora adjunta*), Attorney Marjorie Patricia Agüero Araya, married, resident of Heredia. Attorney Asdrid Lara Rivera acts as the special judicial representative (*apoderada especial judicial*) of the plaintiff. All persons are of legal age, divorced, attorneys, and residents of San José, with the exceptions indicated.
Drafted by Judge Varela Araya; and, **CONSIDERING (*CONSIDERANDO*):** **I.- BACKGROUND (*ANTECEDENTES*):** The plaintiff alleged in his complaint that since January 16, 2009, he has worked for the Ministry of Public Security, assigned to the National Coast Guard Service, appointed to a Coast Guard Agent I (*Agente Guardacostas I*) position, performing his duties in Limón. He stated that throughout the entire employment relationship, he has performed functions of Coast Guard II (*Guardacostas II*), specifically the position of Liaison Seaman (*Marinero de Enlace*). He detailed the tasks he performs. He asserted that he meets the requirements for the cited position. He claimed that the Administration has not recognized the salary corresponding to the Coast Guard II class. Based on the foregoing, he requested that the State be ordered to retroactively pay the corresponding salary differences between the Coast Guard class and Coast Guard II, Liaison Seaman position, from January 16, 2009, to November 28, 2022, and prospectively. Likewise, he requested the imposition of the payment of adjustments for vacation leave (*vacaciones*), year-end bonus (*aguinaldo*), school salary (*salario escolar*), interest at the rate set by the National Bank of Costa Rica, and both costs (*costas*) (see complaint incorporated into the Court's electronic file on December 20, 2022). The state attorney (*procuradora estatal*) answered the complaint in the negative, raising the defense of lack of right (*falta de derecho*). She stated that the plaintiff performs Seaman (*Marinero*) functions, which are typical of the Coast Guard Agent I (*Agente de Guardacostas I*) class. She added that the plaintiff must not only demonstrate that he performs higher-ranking functions but also that he meets the requirements to be appointed to the occupational class he seeks. She invoked that according to official communication No. MSP-DM-DVA-DGAF-DRH-DAO-UGP-CT-086-2023 of January 13, 2023, issued by the Department of Occupational Analysis of the Ministry of Public Security, the plaintiff has not submitted the necessary documentation to initiate the corresponding job study and determine in which occupational class he should be reclassified, based on the requirements he has and the functions he performs. She emphasized that everything related to the classification and valuation of jobs in the Public Administration is of a technical nature, and in that area, case law, both constitutional and labor, has been consistent in pointing out that the jurisdictional venue cannot substitute for the Administration in the exercise of an administrative power that entails the materialization of a specific competence in this matter. She requested that the complaint be declared without merit and that the plaintiff be ordered to pay costs (*costas*), as well as the interest they generate until their effective payment (see answer to the complaint incorporated into the Court's electronic file on January 20, 2023). Judge Leonardo Gómez Espinoza of the Labor Court of the Second Judicial Circuit of San José, in first-instance judgment number 2024000303 issued at fifteen hours and forty-three minutes on February fourteenth, two thousand twenty-four, declared the complaint without merit and resolved without special condemnation in costs (*costas*) (see documents associated with the Court's electronic file on February 14, 2024, at 15:41:43 hours and 15:43:01 hours).
**II.- PRELIMINARY ISSUES (*CUESTIONES PREVIAS*):** Through written submissions filed in the Court's electronic file on February 15 and 20, 2024, both parties filed appeals (*recursos de apelación*) against the first-instance ruling. However, the Labor Appeals Court (*Tribunal de Apelación de Trabajo*) of the First Judicial Circuit of San José, composed of judges José Antonio Madrigal Soto, José Adrián Calderón Chacón, and Luis Eduardo Mesén García, declared the appeals improperly admitted, considering that it is an ordinary proceeding of inestimable amount (*cuantía inestimable*). Having reviewed the file, given that rights with future effects were requested in the complaint, the appeals (*recursos*) filed by the parties must be heard by this Chamber as cassation appeals (*recursos de casación*), pursuant to the provisions of Article 586 of the Labor Code, regardless of the denomination used, applying the principles of simplicity and informality that govern labor matters (doctrine of Articles 421 and 426 of the same normative body).
**III.- EVIDENCE FOR BETTER PROVISION (*PRUEBA PARA MEJOR PROVEER*):** The judicial representative of the plaintiff, through a writing incorporated into the Court's electronic file on February 21, 2024, offers as evidence for better provision the second-instance judgment number 2022-000667 issued at eight hours and fifty minutes on June ninth, two thousand twenty-two, by the Labor Appeals Court (*Tribunal de Apelación de Trabajo*) of the First Judicial Circuit of San José, in which salary differences between the Coast Guard I and Coast Guard Legal Officer (*Oficial Jurídico de Guardacostas*) classes were granted. Said evidence cannot be admitted, since Article 594 of the Labor Code establishes that before the cassation body, only documentary and technical evidence that may be of decisive influence, according to the discretionary qualification of the body, may be presented or ordered for better provision, a situation that does not occur in this case. In any event, what was resolved by the referred Tribunal is not binding on this Chamber. It should be noted that, on repeated occasions, we have stated that the possibility of offering evidence for better provision cannot be used as an instrument to remedy the procedural negligence of the parties and correct their evidentiary insufficiency caused by the failure to provide evidence to the record in a timely manner. (In this regard, see from this Chamber, among others, vote no. 1492-2022 of 12:45 hours on June 10, 2022).
**IV.- SUMMARY OF THE APPEALS (*SÍNTESIS DE LOS RECURSOS*):** Both parties are dissatisfied with the Court's verdict. They set forth their grievances for procedural and substantive reasons as will be stated below. Appeal of the plaintiff. For procedural reasons. A) Allegation of nullity (*nulidad*). The judicial representative of the plaintiff claims that the Court issued an order stating that “Due to the digital size or weight of the document uploaded to the Virtual Desktop on February 14, 2024, at 15:41:43, which corresponds to the First Instance Judgment, both parties are hereby informed that the time, vote number, and Court of Origin contained in this resolution correspond to the First Instance Judgment indicated above.” She reports that she checked the Online Management System and the judgment did not appear, nor the “therefore (*por tanto*)” section, so she appeared before the Court, where it was copied for her in a USB drive and she noticed that the ruling has no number, date, and time, requirements established under penalty of nullity in Article 460 and following of the Labor Code, for which she requests the nullity of the ruling be decreed. B) Lack of evidentiary and intellectual reasoning (*fundamentación probatoria e intelectiva*) in what was resolved by the first instance court. She reproaches that the judge ignored the logbooks (*bitácoras*) specifying the seven tasks that the plaintiff performed daily, in the months of January and February 2023, which according to the Position Manual correspond to the position of Coast Guard II, causing defenselessness (*indefensión*) to her client. She questions that the State only provided logbooks for one year, so those for fourteen years, that is, from 2009 onwards, are missing. She says that the defendant party easily has access to the logbooks, so the burden of proof is reversed and the Coast Guard II tasks that the plaintiff indicated in the complaint must be deemed proven. On the other hand, she argues that the first-instance judge partially assessed the testimony of [Name 003], who testified that the plaintiff performed Coast Guard II functions, which he explained and maintained met the requirements, namely having a high school diploma, a Coast Guard technical high school diploma, a driver's license, and knowing how to swim, which was omitted in the contested judgment. She argues that the only requirement the plaintiff lacks is the “Inspector Officer Grade (*Grado de Oficial de Inspector*)”, but the State has forced him to work as a Coast Guard II, without paying him the salary inherent to the position, unjustly enriching itself as the employer. She reproaches that, if the State does not provide the cited course, the plaintiff would still perform Coast Guard II functions, but with a lower salary. She alludes that the judge did not apply the reality contract (*contrato realidad*), which according to Article 423 of the Labor Code, doctrine, and case law, takes priority over the written contract. She claims that if the first-instance body had doubts as to whether the plaintiff performs Coast Guard II functions without the referenced course, it should have applied the principle of in dubio pro-worker. She insists that the “Inspector Officer Grade” course is only given by the State and does not depend on the plaintiff, so its fulfillment cannot be required of him. She considers that it has become evident that having this requirement is not indispensable for the performance of the Coast Guard II position. For substantive reasons. I.- Violation of the principle of equality. She brings up that the plaintiff was hired as a Coast Guard I and is paid the salary thereof, but according to the testimony of [Name 003], the logbooks in the record, and the reality contract, he always performed Coast Guard II tasks, which violates Articles 33 and 57 of the Political Constitution, 23 of the Universal Declaration of Human Rights, 135 to 148 of the Labor Code, the Law Creating the National Coast Guard Service, and the Functions Manual of that Service, as well as the principle of the supremacy of reality. She references judgment number 14-999-1178-LA (note that she cites a file number and not a judgment number) without specifying the vote number or which jurisdictional body it corresponds to. She cites excerpts from the ruling of this Chamber number 1015-2013 of 10:00 hours on August 30, 2013. She requests that the contested verdict be annulled, or alternatively, be reversed and the complaint declared with merit (see appeal incorporated into the Court's electronic file on February 20, 2022). Appeal of the defendant. A) Inadequate application of the provisions of Article 73.1 of the Civil Procedure Code and Articles 562 and 563 of the Labor Code. It notes that according to Article 563 of the Labor Code, exoneration from costs (*costas*) must be justified. In the opinion of the state representative, in the present proceeding, the lack of right of the plaintiff for the filing of the lawsuit was proven, due to lacking factual and legal grounds to support his filing. It states that the plaintiff had proper legal representation which, due to the work they perform, must know the law, without being able to allege ignorance in the matter, especially if their work is limited to advising their clients on matters such as the present one. It reproaches that the plaintiff was exempted from the payment of costs, even though the legal system provides that the losing party must be condemned. Furthermore, that the work performed by the State in this proceeding was not considered, since from the moment the notification of the complaint transfer was served, it was necessary to request information from the defendant, carry out an investigation and preliminary analysis to answer the complaint, respond to procedural orders (*audiencias*), and make the final conclusions (*conclusiones*) of the dispute (*litis*), for which it considers that the exoneration from costs is misguided for the interests of the State. It requests that the ruling be modified and that the plaintiff be ordered to pay costs, as well as the interest generated until their effective payment (see appeal incorporated into the Court's electronic file on February 15, 2024).
**V.- ON THE ALLEGED NULLITY (*NULIDAD*):** Article 587, subsection 1) of the Labor Code provides that the cassation appeal (*recurso de casación*) will be admitted for formal reasons when “Any of the defects for which the nullity of proceedings proceeds occur, provided that these have been alleged in some of the preceding phases of the proceeding and the claim has been dismissed.” For its part, Article 470 of the Labor Code establishes that jurisdictional acts must comply with the provisions that adjust the competence of the judging persons and that enshrine the rituals established to guarantee due process. Likewise, it indicates that the jurisdictional bodies shall ensure compliance with these provisions, so that denial of access to justice or affecting the right of defense does not occur at any time. Subsequently, Article 471, subsection 9) ibidem provides that nullity shall proceed when in some way access to justice or the right of defense has been impeded, or a violation of due process has been incurred. In the appeal, the judicial representative of the plaintiff claims that the contested ruling has no number, date, and time, requirements established under penalty of nullity in Article 460 and following of the Labor Code, for which she requests the nullity of the ruling be decreed. This Chamber considers that what is invoked does not constitute any violation of the right of defense or due process, for the following reasons. First, it is not true that Article 460 of the Labor Code establishes that the judgment must contain a number, date, and time, under penalty of nullity, as erroneously alleged by the appellant. This is so, given that this article regulates matters related to the exhaustion of administrative remedies and not the requirements of the judgment. Matters regarding the formalities, economic repercussions, and effects of judgments are contemplated in Articles 560 and 561 of the Labor Code. Article 560 ibidem provides that “The judgment shall be issued and shall have as its limits the acts of proposition by the parties and what was established in the preliminary phase of the trial hearing, without prejudice to the variations permitted by law. / It shall contain a preamble, a considering part, and an operative part. The preamble shall indicate the type of proceeding, the name of the parties, and their attorneys. / In the considering part, a summary of the deduced claims and defenses shall be set forth. Then, the proven and unproven facts of importance for the resolution shall be stated in a clear, precise, and chronologically ordered manner, with an indication of the means of proof on which the conclusion is based and the reasons that support it and the assessment criteria used, for which purpose a record must be left of the analysis of the different evidentiary elements presented, through a detailed and exhaustive explanation of each of them. Finally, in separate paragraphs, for each case, the factual, legal, doctrinal, and jurisprudential reasons shall be given, and the merit or lack of merit of the propositions shall be assessed, which shall be done in separate paragraphs, by topics. It is essential to cite the legal norms that serve as the basis for the conclusions on the merit or lack of merit of the proposed claims or defenses. / In the operative part, the ruling shall be pronounced, and the relief items (*extremos*) that are declared meritorious or denied and the corresponding decision on the defenses raised shall be indicated expressly and separately, and what is appropriate regarding the costs of the proceeding shall be ordered. / Second-instance and cassation judgments shall contain a brief summary of the issues debated in the contested resolution, the arguments of the appeal, an analysis of the questions of fact and law proposed, and the corresponding resolution, in the manner provided in this same Code.” (Emphasis added). From the above, it is inferred that the judgment shall contain a preamble, a considering part, and an operative part. Note that the cited Code does not establish that it must contain a ruling number, date, and time. In this sense, since there is no express norm in the Labor Code that regulates the form “per se” of resolutions, recourse must be made to civil procedural legislation. Article 28 of the Civil Procedure Code, supplementary applicable to labor matters by provision of Article 428 of the Labor Code, indicates that in jurisdictional resolutions and acts, the court shall be identified, and the place, time, date, proceeding number, name of the judges, and resolution number shall be stated, when necessary. From this perspective, every judging person in labor matters, when issuing a resolution, must adhere to these formalities (Articles 560 of the Labor Code and 28 of the Civil Procedure Code). Therefore, this Chamber does not endorse that the first-instance judge issued the judgment omitting the consignment of such data, but this does not constitute a defect capable of generating the nullity of the verdict, as invoked by the appellant, since it is a correctable error, either ex officio or at the request of a party. Let us see, Article 474 of the Labor Code dictates that “Procedural defects must be corrected, remedied, or cured and nullity shall be decreed only when correction is not possible; but in such a case, the unnecessary loss, repetition, or destruction of stages of the proceeding, acts, or completed proceedings shall always be sought to be avoided, and all proceedings that are in themselves valid shall be preserved, so that they can be used once the proceeding is adjusted to normality…” (Emphasis added). For its part, Article 578 of the same normative body, in what is pertinent, provides that “Judgments, whatever their nature, may be corrected by means of additions or clarifications, ex officio or at the request of a party. Correction ex officio may be made at any time, but before the notification of the ruling to the parties.” (Emphasis added). Upon reviewing the context of the virtual desktop of the Labor Court, this Chamber observes that on February 14, 2024, at 15:41:43 hours, the first-instance judgment was incorporated into the electronic file, which lacks the file number, name of the court, place, number, date, and time. However, the first-instance body, ex officio, by means of a resolution issued at 15:43 hours on February 14, 2024, without the judgment having been notified to the parties, resolved: “Due to the digital size or weight of the document uploaded to the Virtual Desktop on February 14, 2024, at 15:41:43, which corresponds to the First Instance Judgment, both parties are hereby informed that the time, vote number, and Court of Origin contained in this resolution correspond to the First Instance Judgment indicated above. For this reason, when they need to mention said data of that resolution, they must state those expressed here. Apologies are requested, given that for technical criteria, the resolutions incorporated into the virtual desktop cannot be larger than 3 megabytes, and in this case its size was 4.3 megabytes. That is all.- M.S.c. Leonardo Gómez Espinoza.” (Sic. Emphasis added). In addition, in the heading of that resolution, the file number and the judgment number were stated, which is “2024000303”. Upon examining the appeal filed by the plaintiff, it is noted that in the section titled “Regarding the basic identification requirements of the matter for its admissibility,” they fully identified the court of origin, date, time, and judgment number, so no violation of the rights of due process of law or right of defense has been caused to them that would lead to annulling the first-instance judgment, and the objection must be dismissed.
**VI.- APPEAL FOR PROCEDURAL REASONS:** Article 587 of the Labor Code provides that the cassation appeal shall be admissible for procedural reasons when invoking: “1.- Any of the defects for which the nullity of proceedings proceeds, provided that these have been alleged in some of the preceding phases of the proceeding and the claim has been dismissed. / 2.- Incongruence of the judgment or absolute obscurity of this last part. In cases of incongruence, the appeal is only admissible when the addition or clarification process has been exhausted. / 3.- Lack of clear and precise determination of the facts proven by the court. / 4.- The judgment having been based on illegitimate means of proof or those illegally introduced into the proceeding. / 5.- Lack of reasoning or insufficient reasoning of the judgment. / 6.- The judgment having been issued in disregard of the rules established in the third paragraph of Article 537. / (Subsection 6) amended by Law No. 9884 of August 20, 2020, published in Scope No. 249, of La Gaceta No. 233 of September 21, 2020).” (Emphasis added). The plaintiff's attorney, with evident poor legal technique, in the section on procedural grievances, invokes that the Court incurred in “Lack of evidentiary and intellectual reasoning of what was resolved by the first instance court.” The lack of reasoning or insufficient reasoning of the judgment is certainly found as a procedural defect, contemplated in subsection 5) of the cited article. However, upon analyzing the arguments, it is noted that the appellant indicates that the first-instance judge did not perform an adequate assessment of the facts of the complaint, the logbooks, and testimonial evidence collected in the oral hearing for the reception of evidence. Likewise, she raises issues related to the distribution of evidentiary burdens and application of procedural principles. That is, from the appeal, it is deduced that the appellant mixes and confuses objections, one of a procedural nature (lack of reasoning) and others of a substantive nature (improper assessment of evidence, application of evidentiary burdens, and application of procedural principles). These grievances are mutually exclusive and cannot be addressed through the formal avenue introduced by Article 587 idem, without this being an obstacle to analyzing those substantial considerations in the section related to the merits of the case. In any case, upon analyzing the appealed ruling, it is considered that the lower court (*a quo*) has not incurred in the defect of lack of reasoning or insufficient reasoning of the ruling, given that it is considered to be duly reasoned (*motivado*).
**VII.- ON THE APPEAL OF THE PLAINTIFF:** In the present matter, the plaintiff seeks to impose on the State the retroactive payment of the corresponding salary differences between the Coast Guard class and Coast Guard II, Liaison Seaman position, from January 16, 2009, to November 28, 2022, and prospectively; as well as the adjustments for vacation leave (*vacaciones*), year-end bonus (*aguinaldo*), and school salary (*salario escolar*). The state attorney (*procuradora del Estado*) based her defense thesis on the argument that the plaintiff performs Seaman (*Marinero*) functions, which are typical of the Coast Guard Agent I class. In addition, that he must not only demonstrate that he performs higher-ranking functions but also meet the requirements for appointment to the occupational class he seeks. She emphasized that everything related to the classification and valuation of jobs in the Public Administration is of a technical nature, and in that area, case law, both constitutional and labor, has been consistent in pointing out that the jurisdictional venue cannot substitute for the Administration, in the exercise of an administrative power that entails the materialization of a specific competence in this matter. Based on the foregoing, she requested that the complaint be declared without merit. In the first-instance ruling, the judge, based on the factual, legal, and evidentiary analysis performed, declared the complaint without merit, considering that the plaintiff, it being his procedural burden, failed to prove that he performed the functions of a Coast Guard Agent II, nor that he met all the requirements established in the Classes Manual of the National Coast Guard Service for that class (see unproven facts). The plaintiff's attorney alleges improper assessment of the testimony of [Name 003], the logbooks contained in the record, and the reality contract, with which she estimates it is verified that he always performed Coast Guard II tasks, but has been paid as a Coast Guard I, which violates the principle of equality contemplated in Articles 33 and 57 of the Political Constitution, 23 of the Universal Declaration of Human Rights, 135 to 148 of the Labor Code, the Law Creating the National Coast Guard Service, the Functions Manual of that Service, as well as the principle of the supremacy of reality. The grievances are not admissible. It must be clear that the present matter is governed by the principles of legality and suitability in the Public Administration, contemplated in Article 192 of the Political Constitution, according to which public servants will be appointed based on proven suitability (*idoneidad comprobada*). This means that they cannot be chosen at discretion, but through an administrative procedure under equal conditions with respect to other persons offering for the same job. In this way, the verification of the suitability of any person who intends to occupy or who occupies a public position is of constitutional rank and constitutes a guiding principle of public employment. In order to verify this capacity, the Civil Service (*Servicio Civil*), according to the competence granted by Article 191 of the Magna Carta, has developed job manuals (*manuales de puestos*) and has assigned a specific profile to each one, with requirements that each applicant must meet, including the technical level or the academic degree. Thus, it is intended to guarantee entry into the public function under conditions of equality and, at the same time, allows public officials to be the most suitable persons to fulfill the duty of efficiency of the Public Administration. Regarding the public employment regime and proven suitability, unlike the private one, the Constitutional Chamber (*Sala Constitucional*) of the Supreme Court of Justice stated, in judgment No. 2012-15024 of 10:05 hours on October 26, 2012: “The principles that guide public employment were extensively analyzed in the records of the National Constituent Assembly, evidencing the intention to establish an administrative employment regime totally differentiated from private employment - governed by the Labor Code - that responded to the special particularities of the public function. The enshrinement at the constitutional level of that administrative employment regime marked the need to regulate the relations between public servants and the State, in order to protect it from arbitrary dismissals (stability in employment), as well as to professionalize the public function (pursuit of efficiency in service and suitability of the official). The Public Administration must have the organizational factors that allow it to satisfy citizens' right to good administration, an important factor in said function being the personnel working in the service of the Administration. Likewise, the public employment system must be capable of attracting the professionals that the Administration needs, stimulating employees for the efficient fulfillment of their functions and responsibilities, providing them with adequate training, and offering them sufficient opportunities for professional promotion, while facilitating rational and objective, agile and flexible personnel management, attending to the continuous development of new technologies. To this end, the procedure used to select and appoint - in general - a servant in the Public Administration must comply with the fundamental principles provided for in Articles 191 and 192 of the Constitution for its validity, thereby guaranteeing the suitable personnel to occupy a public position, with the purpose of ensuring the efficiency and effectiveness of the public function. VI.- On the regime of the public servant. From what has been said, it follows that the public function is characterized, among other things, by guaranteeing its employees a series of basic and common rights. Among these, stability in the position stands out, which must be understood not as a corporate privilege, but as the most important guarantee of their impartiality. To this end, the regulatory framework governing the public function must guarantee selection based on the constitutional criteria of merit and capacity and establish a fair balance between rights and responsibilities of public employees.” Furthermore, the basic legislation must provide for the instruments that empower the various Administrations to plan and manage their personnel, and to utilize them most efficiently. Thus, it is considered that the public employment labor relationship is subject to certain specificities and principles, such as those of merit and capacity in access, and also to certain public law norms, such as the incompatibility regime." In the cited judgment, it defined proven suitability (idoneidad comprobada) as: "it means that the servers must meet the conditions and characteristics that enable them to perform efficiently in the job, that is, to possess the necessary merits that the position demands" (the highlighting and underlining are added). From the reasons set forth, it is clearly inferred that a person who does not meet the requirements to perform in a specific position lacks the right to claim the salary on equal terms with those who do meet the necessary academic and professional merits. This was indicated by the Constitutional Court in vote number 2016-000857 of 9:05 a.m. on January 22, 2016, in which it ordered: "The right to occupy a public office is not acquired by the mere passage of time or by having occupied other similar ones for a certain period, but by having the proven suitability (idoneidad comprobada) to perform in accordance with the provisions of Article 192 of the Constitution." As stated, in the Public Administration the principle of proven suitability (idoneidad comprobada) prevails, so it is not feasible for a person to be paid with public funds the salary corresponding to a position for which they do not meet the requirements. The foregoing not only injures the provisions of Article 192 of the Magna Carta, but also the principle of legality, contained in Articles 11 of the Political Constitution and 11 of the General Law of Public Administration, which establish that public officials are simple depositaries of authority, are obliged to fulfill the duties that the law imposes on them, and cannot arrogate powers not granted therein. It is worth insisting that the Administration is subject to the principle of legality (Articles 11 of the Political Constitution and 11 of the General Law of Public Administration), in application of which it must also comply with the regulations governing the rights of those who serve it. Hence, if it is demonstrated that an official is entrusted with performing the tasks of a higher position than the one to which they were appointed, they are entitled to receive the salary corresponding to the position they actually perform, as long as they remain in that condition. For the recognition of the payment of salary differences for having performed functions corresponding to a higher-ranking position in relation to the one to which they are actually appointed to proceed, the claimant must irrefutably prove the existence of said position, the performance of the functions pertaining to it, and, furthermore, that they meet the requirements demanded for that position. The foregoing, by virtue of the fact that, although in accordance with Article 478 of the Labor Code, it is the employer's responsibility to prove the position or post held and the nature or characteristics of the tasks performed; the analysis of the functions and the reasons why the payment of salary differences for occupying a different and higher position is sought does fall to the worker, since it is not a usual situation but rather an exceptional one, given that the norm is for all workers to perform the functions of the position to which they are formally appointed; coupled with the fact that these are constitutive facts of a right disputed in the litigation (Article 477 of the Labor Code). In particular, in the public sector, the existence of positions, their classification and valuation, as well as the corresponding tasks, are determined by the respective administrative act of creation and the class and position manuals in which the qualification, valuation, and tasks are established. In that sense, when one seeks, as in this case, the payment of the salary of a superior position within the respective position and salary structure, it is the responsibility of the party alleging it to prove that said class exists in the structure and that in reality they perform the tasks of that position, and not those of the class in which they are formally appointed; therefore, the grievance related to the reversal of proof regarding the demonstration of the performance of Guardacostas II duties is inadmissible. In the case under analysis, it has not been disputed that the plaintiff has been working for the Ministry of Public Security since January 16, 2009, assigned to the National Coast Guard Service (Servicio Nacional de Guardacostas) (first proven fact of the appealed judgment). Upon reviewing the case file, it is evident that they have served in the following periods and classes: from the beginning of the employment relationship (January 16, 2009) to January 31, 2009, as Coast Guard Agent I (Agente Guardacostas I); from February 1 to March 16, 2009, as Police Private (Raso de Policía) and from March 17, 2009, to the present, as Coast Guard Agent I (Agente Guardacostas I) (see certification 0223-2023-DRH-DCODC-D issued by the Head of the Control and Documentation Department of the sued Ministry issued on January 17, 2023, at image 133). When analyzing the evidence as a whole, with logical criteria, from experience, science, correct human understanding, and human or legal presumptions, according to the procedural burdens and rules for the assessment of evidence established in articles 477, 478, and 481 of the Labor Code, the Chamber considers that the trial court's verdict is in accordance with the law and the merit of what was substantiated in the process. In the complaint, the plaintiff listed the functions they claimed to have performed throughout the entire employment relationship while serving as Coast Guard Agent II (Agente de Guardacostas II), in this regard they cited "some of my functions are: answering the emergency telephone and relaying telephone communications to my superiors and the Coast Guard operations center, keeping official logbooks (BITACORAS) of the Station, of the Coast Guard, such as noting arrivals and departures of personnel, vehicles, spare parts, the departure and entry of different vessels, and their personnel, news of the same on the high seas, and any other situation that occurs at the Coast Guard Station, besides operating the communication radios with the different Vessels, when they are navigating or on operations, reporting news to my superiors and providing security to the facilities and personnel both day and night., said functions are those of Coast Guard Liaison Sailor Two (Marinero de Enlace Guardacostas dos)." (Sic. The writing and spelling errors are from the original). In the Class Manual of the National Coast Guard Service, the tasks of the Coast Guard Agent I (Agente Guardacostas I) class are described, in which the plaintiff is appointed and with respect to which he requests salary differences, which are: "Helming a vessel of any size to maintain its intended course. - Participating in docking and undocking tasks of the National Coast Guard Service vessels, related to the transfer and securing of lines, positioning of fenders (buoys, tires, etc.), among others. - Participating in police-nautical operations and inspections within the territorial sea, exclusive economic zone, and internal waters. - Collaborating with the boarding and inspection teams, which are responsible for carrying out checks on vessels navigating the jurisdictional waters of the country, in order to search for drugs, contraband articles, undocumented persons, among others. - Assisting higher-level personnel in tasks related to the verification of permits that vessels navigating the jurisdictional waters of the country, which carry out commercial activities, must possess, such as: fishing, recreation, cabotage, etc. - Collaborating in the detention of vessels and apprehension of persons who have violated national and international laws, in the following activities: fishing, navigation, migration, contraband of articles, drug trafficking, piracy, environmental damage, among others. - Operating inflatable boats and small boats up to fifteen feet in length, assigned to coast guard vessels of different sizes. - Participating in rescue operations for persons and vessels, as well as in social welfare activities - Performing surveillance tasks on vessels, Stations, or other places defined by the immediate superior. - Participating in maritime safety and emergency drills or simulations carried out on public or private service vessels. - Participating in the preparation of food on a vessel and ensuring that basic hygiene principles are applied during its preparation and storage. - Collaborating with the loading and unloading of materials, equipment, provisions, etc., when required. - Ensuring the proper use of assigned work equipment and materials and reporting any damage or malfunctions thereof to the immediate superior. - Substituting higher-level personnel (immediate class) due to vacations, leave, illness, among others. - Keeping the immediate superior informed about the activities entrusted. - Attending tours to different places in the country to perform duties specific to the position. - Collaborating in compliance with the laws, regulations, provisions, and internal guidelines of the National Coast Guard Service, applicable to the field of activity. - Performing administrative tasks derived from the substantive activity. - Performing other tasks specific to the position." (Sic. Images 244-245. The highlighting is added. Likewise, proven fact 2 of the trial court's judgment, not contested). In the functions certification MSP-DMSP-DVUE-DSNG-EGL-273-2023 signed by the Director Officer of the Limón Coast Guard Station, it is evident that the plaintiff has served as Coast Guard Agent I (Agente Guardacostas I) since January 16, 2009, performing the aforementioned functions (see images 194-195). In a similar sense, said Manual establishes that the functions of the Coast Guard Agent II (Agente Guardacostas II) class, whose salary differences are sought, are: "- Performing surveillance and control tasks related to the protection of marine-coastal, riverine, and island resources, in accordance with the work plans defined by the Environmental Unit of a Coast Guard Station. - Cooperating with other institutions in matters of protecting marine-coastal, riverine, and island resources, in order to prevent and control different environmental crimes. - Collaborating in the collection of samples of specimens, water, and any other evidence of environmental crimes. - Making known to the administrative and police personnel the guidelines issued by the Director Officer of a Station and ensuring they are carried out as requested. - Resolving inquiries presented by the administrative and police personnel assigned to a Coast Guard Station, arising from guidelines or policies issued by the Station's Director Officer. - Recording in the logbook the movements made by personnel located in the Unit, entry or exit of assets, equipment, materials, spare parts, as well as the development of normal activities and relevant events occurring at a Coast Guard Station. - Exercising various controls over the activities developed within a Coast Guard Station and keeping the Station's Director Officer informed about them. - Ensuring the proper use of the assigned boat and equipment and informing the immediate superior about any malfunctions or losses occurring to them. - Participating in police-nautical operations and inspections within the territorial sea, exclusive economic zone, and internal waters. - Being part of the boarding and inspection teams, which are responsible for carrying out checks on vessels navigating the jurisdictional waters of the country, in order to search for drugs, contraband articles, undocumented persons, among others. - Verifying that vessels navigating the jurisdictional waters of the country, which carry out commercial activities, such as: fishing, recreation, cabotage, among others, have the respective permit to execute them. - Detaining vessels and apprehending persons who have violated national and international laws, in the following activities: navigation, migration, contraband of articles, drug trafficking, piracy, environmental damage, among others. - Participating in rescue operations for persons and vessels, as well as in social welfare activities. - Performing surveillance tasks on vessels, Stations, or other places defined by the immediate superior. - Participating in maritime safety and emergency drills or simulations carried out on public or private service vessels. - Collaborating with the loading and unloading of materials, equipment, provisions, etc., when required. - Operating specialized communication equipment located on vessels and/or at Coast Guard Stations. - Modulating communication equipment on different radio bands, namely: VHF (marine band), UHF (official Ministry of Public Security band), VHF–FM two meters (national network), HF (marine band), among others. - Recording the entries and exits of vessels with national clearance, for the purpose of knowing the location of the different vessels registered nationally, as well as international ones that must do so by decree. - Recording communications from a Coast Guard Station with the Service's vessels, Red Cross, National Emergency Commission, National Coast Guard Directorate, Communications Center of the Ministry of Public Security (Charlie – Charlie), among others. - Reading and interpreting nautical charts, in order to locate, at a given moment, a public or private service vessel, according to previously reported coordinates. - Receiving and transmitting encoded information of a confidential nature. - Ensuring the proper use of assigned work equipment and materials and reporting any damage or malfunctions thereof to the immediate superior. - Performing minor checks and repairs on stationary and outboard motors. - Recording and checking oil levels, engine operating hours, fuel consumption, among others. - Replacing parts of vessels, such as: filters, spark plugs, screws, among others. - Collaborating with Technical-Nautical Officers in the execution of difficult vessel repair and maintenance tasks. - Ensuring the correct use of materials, equipment, tools, and spare parts used in the works. - Substituting higher-level personnel (immediate class) due to vacations, leave, illness, among others. - Keeping the immediate superior informed about the activities entrusted, maintaining fluid communication or by means of periodic reports. - Attending tours to different places in the country to perform duties specific to the position. - Ensuring compliance with the laws, regulations, provisions, and internal guidelines of the National Coast Guard Service, applicable to the field of activity. - Performing administrative tasks derived from the substantive activity. - Performing other tasks specific to the position. (images 249-251). Regarding the requirements to occupy the Coast Guard Agent II (Agente Guardacostas II) class, the cited Manual dictates: "- Certificate of Completion of Secondary Studies. - Be Costa Rican. - Be over eighteen years of age and a citizen in full exercise of their rights. - Police Rank of Inspector or its equivalent within the scope of the National Coast Guard Service. - Mid-Level Technical Course in Coast Guard, taught by the Academy of the National Coast Guard Service. - Two years of experience in police-nautical tasks, duly certified. - Have a valid weapons carry permit. - Know how to swim. - Preferably a driver's license." (The highlighting is added). In the case under study, although the petitioner in the complaint (second fact) affirmed that they met all the requirements for the Coast Guard II (Guardacostas II) class, in the appeal, they changed their version and indicated that the only requirement they lack is the "Rank of Inspector Officer (Grado de Oficial de Inspector)". Indeed, before this Chamber, the non-fulfillment of this requirement is not a disputed fact. On the other hand, in official communication MSP-DM-DVA-DGAF-DRH-DAO-UGP-CT-086-2023 signed on January 13, 2023, signed by the Head of the Occupational Analysis Department, it is confirmed that said Department did not conduct any study on the plaintiff analyzing the tasks and requirements of the Coast Guard Agent II (Agente de Guardacostas II) class, Liaison Sailor (Marinero Enlace) position (see image 60). When analyzing the certification MSP-DMSP-DVUE-DSNG-EGL-274-2023 issued on March 1, 2023, some logbooks from January and February 2023 are observed, with a sort of roster in which several people made notations of developments, among them the plaintiff. In said logbooks, the plaintiff records the times they started and finished surveillance rounds of the perimeter of the Limón National Coast Guard Service Station, parking area, administrative building, sides, surroundings, as well as information related to vessel arrivals and departures, docking, visual inspections, procedures for the delivery of seized goods, weather conditions, and operations (see images 150-194), which coincide with the functions established in the Class Manual of the National Coast Guard Service for the Coast Guard Agent I (Agente de Guardacostas I) class. Upon listening to the recording of the oral hearing for the reception of evidence, it is inferred that the witness provided by the plaintiff, [Name 003], said they have been their colleague in the National Coast Guard Service since approximately 2009 or 2010 to the present. Said witness first maintained that the plaintiff performs the functions of "watch officer (oficial de guardia)", having to answer telephone and radio calls, provide security to the peripheral area, if internal or external vehicles arrive, note arrivals and departures. Subsequently, they stated that the plaintiff's position is Coast Guard Agent I (Agente de Guardacostas I) and the functions are those of Coast Guard Agent II (Agente Guardacostas II), without providing further details about the functions "per se" of this latter class. Regarding the requirements, they related that they are a driver's license, weapons carry, and that everyone must have the Mid-Level Technical course, but that for the Coast Guard Agent II (Agente Guardacostas II) one must have the course, which the petitioner has not been sent to take (listen to oral hearing recording). In the Chamber's opinion, the testimony of Mr. Arcadio is insufficient to prove that the plaintiff has performed all of the functions corresponding to the Coast Guard Agent II (Agente Guardacostas II) class. Note that, on one hand, they asserted that the plaintiff performs "watch officer (oficial de guardia)" functions, having to attend telephone and radio calls, provide security to the peripheral area, if internal or external vehicles arrive, note arrivals and departures. Then, they contradicted themselves by saying they are a Coast Guard Agent I (Agente Guardacostas I), but that they perform the functions of a Coast Guard Agent II (Agente Guardacostas II). Coupled with this, they indicated that the plaintiff has not been "sent" to the course they lack, a situation that, in any case, lacks interest because the plaintiff admitted in the appeal that they lack the "Rank of Inspector Officer (Grado de Oficial de Inspector)" requirement, so this testimony does not have the virtue of varying the outcome of the process. Consequently, in this case, as there is no doubt whatsoever that the plaintiff did not meet all the requirements for the class and position for which they seek to have the salary differences recognized, and that they did not demonstrate all the functions pertaining to the Coast Guard Agent II (Agente Guardacostas II) class, the decision of the lower court is endorsed. It must be insisted that the Public Administration is governed by the principle of proven suitability (idoneidad comprobada), so it is not feasible for a person to be paid with public funds the salary corresponding to a post for which they do not meet the requirements, and neither do they perform the functions pertaining to the class, which would violate Article 192 of the Magna Carta, and the principles of legality and budgetary legality, contained in Articles 11 of the Political Constitution and 11 of the General Law of Public Administration, which stipulate that public officials are simple depositaries of Authority, are obliged to fulfill the duties that the law imposes on them, and cannot arrogate powers not granted therein. It cannot be overlooked that the Constitutional Chamber, through vote number 11169 of 4:02 p.m. on June 17, 2020, dismissed the action filed against this other Chamber's jurisprudence on the subject. Likewise, it is pertinent to highlight that dismissing the complaint does not injure the principle of equal pay stipulated in Article 57 of the Political Constitution, because for this to be applicable, it is necessary to be faced with identical situations, which is not the case here, because the plaintiff did not meet all the legal requirements demanded for the class cited in the claims of the complaint, nor did they demonstrate having performed the functions specific to the class, sufficient grounds to proceed differently, since one is not faced with equal conditions. The appellant invokes that the principles of the reality contract (contrato de realidad), supremacy of reality (supremacía de la realidad), and in dubio pro-operario should have been applied. However, in this specific case, as it involves a public employment relationship, the aforementioned principles must yield to those of legality and suitability (idoneidad) in the public function (doctrine of Articles 11 and 192 of the Political Constitution and 11 of the General Law of Public Administration). It should be noted that the appellant essentially seeks a reassignment of their position, which is inferred from the claims of the complaint with future effects. The plaintiff must bear in mind that the reassignment of positions is an exclusive function of the active Administration, which is why Courts of Justice are prohibited from venturing into this sphere. It is opportune to bring to mind that this Chamber, on repeated occasions, has resolved cases similar to the one at hand and has stated that the activity of classifying and valuing classes and positions, as well as the preparation of the different position manuals, organizational structures, and salary scales, is of a technical and scientific nature, in which a significant margin of discretion prevails, in consideration of matters of opportunity and convenience, all with the aim of ensuring the efficiency of the public service provided. In other words, accepting the claims of the plaintiff would inevitably disqualify employer autonomy and weaken the technical study process that the reassignment of posts executed by the Administration requires, which would constitute a limitation on the discretionary powers vested in the competent administrative body (in this regard, see this Chamber's vote No. 763-2022 of 10:05 a.m. on April 8, 2022). For the foregoing reasons, the Chamber concludes that the appropriate course is to deny the cassation appeal.
VIII.- APPEAL OF THE DEFENDANT: In labor matters, issues regarding costs are regulated in Articles 562 to 564 of the Labor Code, reformed by the Labor Procedural Reform Law (Ley de Reforma Procesal Laboral, Law number 9343 of January 25, 2016). In that sense, Article 562 states that: "In every judgment, including summary judgments, and the resolutions that cause the end of the process due to lis pendens, lack of jurisdiction for reasons of national territory, extra-procedural satisfaction, or desertion, the defeated party, the party who has satisfied the right, or the party sanctioned with the ending of the matter shall be ordered to pay the personal and procedural costs incurred./ If the judgment resolves the matter on the merits or upholds material defenses classified as preliminary, the personal costs may not be less than fifteen percent (15%) nor greater than twenty-five percent (25%) of the liquid amount of the judgment, as applicable./ In all other cases, as well as when the process is not susceptible to pecuniary estimation, the setting shall be done prudentially./ To set the percentage or the prudential amount, the work performed, the amount of the matter litigated, and the economic position of the plaintiff and defendant shall be taken into account./ In non-estimable matters where there is economic significance, the setting shall be made based on the resulting amount up to the finality of the judgment and, if as a consequence of the process the economic result continues to be generated in the future, up to fifty percent (50%) may be added to the set amount, according to prudential criteria. If the economic result is insignificant, the setting shall be made prudentially based on the mentioned criteria." Subsequently, Article 563 regulates the situations that enable the judge to resolve the matter without a special order of those expenses; as well as those in which good faith is considered not to exist. This norm provides: "Nevertheless, the defeated party may be exempted from the payment of personal costs and even procedural costs, when:/ 1) The litigation has been conducted with evident good faith./ 2) The propositions have partially succeeded./ 3) There has been reciprocal defeat./ The exoneration must always be reasoned./ The party who denied evident claims which the outcome of the process indicates should have been accepted, did not attend the entirety of the hearing, adduced bribed witnesses or false witnesses and documents, or did not offer any evidence to justify their complaint or defenses, if they were based on disputed facts, may not be considered to be acting in good faith./ The exoneration from costs shall be mandatory if any special norm so provides." In the trial court's verdict, the judge exempted the plaintiff from the payment of these costs considering that: "The undersigned observes that both what was expressed in the factual framework and the material claim were not exaggerated or orchestrated. Based on this and in the undersigned's opinion, a very valid substantive reason is observed for Mr. Jhonny to have sued his employer because, in his opinion, he was entitled to the invoked claim. By virtue of the foregoing, an action imbued with good faith is appreciated, and as a consequence thereof, a cost order is not applicable." (sic). Against this pronouncement, the state attorney files a grievance. They object that the trial judge incurred in an inadequate application of the provisions of Article 73.1 of the Civil Procedure Code and Articles 562 and 563 of the Labor Code. As stated earlier, in the labor process, matters related to costs are regulated in Articles 562 to 564 of the Labor Code, so it is not appropriate to apply the civil procedural legislation supplementarily, and, therefore, the objection in that sense is inadmissible. Now, the State's representative considers that the plaintiff had proper legal representation, which must know the law, and cannot plead ignorance of the matter. They object that the plaintiff was exempted from the payment of costs, even though the legal system provides that the defeated party must be ordered to pay. They maintain that the work carried out by the State in this process was not taken into consideration, since from the moment the notification of the complaint transfer was received, it was necessary to request information from the defendant, conduct a preliminary investigation and analysis to answer the complaint, answer hearings, and present the conclusions of the litis, therefore they consider that the cost exoneration is misguided for the State's interests. The reproach is not acceptable. Having analyzed the circumstances of the specific case, this cassation body endorses the cost exoneration in favor of the plaintiff, since the case file shows that they have litigated with evident good faith, in pursuit of the recognition of their salary right they considered violated, as they believed they had performed functions of the Coast Guard Agent II (Agente Guardacostas II) class, Liaison Sailor (Marinero de Enlace) position, and that they met the requirements, which, in court, was concluded not to be the case.
Consequently, there are no reasons to modify what has been ordered.
IX.- FINAL CONSIDERATIONS: As a corollary of what has been set forth, it is considered that the proper course is to declare both appeals without merit.
X.- NOTE BY MAGISTRATES VARELA ARAYA AND MONTERO MORALES: Although the undersigned have been dissenting in cases similar to the present one, in which the plaintiffs have sought recognition of salary differences for having performed functions of a higher rank than the position in which they are formally appointed, in this specific case, we agree with the majority of the Chamber in that the appellant is incorrect in alleging that, had the testimony of [Nombre 003] been properly assessed and the logs taken into account, the decision would be altered by finding the performance of functions of Agente Guardacostas II (Coast Guard Agent II) proven, since indeed said evidence substantiates that circumstance. In the present matter, despite the fact that the trial judge denied the recognition of salary differences between the two classes upon considering that the plaintiff failed to demonstrate that he performed the functions of Agente Guardacostas II (Coast Guard Agent II) nor that he met the requirements, the truth is that in the appeal it was admitted that the petitioner lacks the requirement of Grado Policial de Inspector (Inspector Police Rank) or its equivalent within the Servicio Nacional de Guardacostas (National Coast Guard Service), so the topic under debate before this Chamber concerns the performance of functions. As we have pointed out on other occasions, Article 57 of the Constitución Política enshrines the equality of salary under equal conditions of work and efficiency; a principle developed by numeral 167 of the Código de Trabajo. Regarding claims for salary differences for performing functions of a higher-ranking position, without payment of the corresponding remuneration, the Chamber has held different positions. Initially, the principle of legality was given preponderance, considering that it was not viable to pay a remuneration different from that of the position to which the public servant was appointed. Subsequently, that thesis was relaxed, upon deeming that the Administration obtained an illegitimate benefit when it demanded the execution of a specific task that did not correspond to the duties of the position to which the person was appointed. Currently, it has been considered that even in this last scenario, the recognition of salary differences is only appropriate when the worker meets the requirements that the position demands in the corresponding Manual Descriptivo de Puestos. Magistrate Varela Araya in recent years adhered to that thesis; however, with a reconsideration of the issue, and analyzing the normative sources and principles that inform labor procedural law, she reached the conclusion that a worker who proves performing functions not inherent to his or her position is entitled to be paid the salary differences existing between the post in which he or she was formally appointed and the post whose functions he or she performed, regardless of whether he or she meets the requirements. This originates from the application of the constitutional principle that for equal work, under identical conditions of efficiency, equal salary must be guaranteed to prevent discrimination in that field. Not recognizing that right in cases where the Court denies the claim due to lack of requirements to occupy the post or class would mean legitimizing abusive conduct by the employer, who made the worker perform the tasks of a higher-ranking position while paying them a lower salary. The Sala Constitucional had the opportunity to pronounce on this in the vote 11169-2020 of the Chamber, which states: “It is a matter of legality whether, in a specific case, it is considered that the Public Administration has incurred an abuse or illicit enrichment by assigning an official functions superior to those of the position in which they are appointed and continues paying them according to the functions of the lower-ranking position.” That is, the Constitutional Court did not deny the right to receive the salary according to the tasks of the position performed, but rather declared the appeal without merit because it deemed it an issue of legality and not constitutionality, which had to be submitted for consideration of this Chamber, which essentially means that it leaves the assessment of each specific case to the labor courts, taking into consideration equality according to the work performed and not whether the person has the requirements for the position in which they were put to provide service, i.e., the constitutional principle of salary equality focuses on work of equal value and not on the requirements for the position “per se”. In this way, it is clear that remuneration must be for the work performed and not for the formalism of the requirements for the position, a topic that will take on special relevance for the elaboration of competitive examinations and subsequent appointments, thereby adjusting the administrative conduct of the competent authorities to the provisions of numeral 192 of the Constitución Política, which is not the case under study. For those of us signing this note, that is the mandate contained in the vote of the Sala Constitucional, as it recognizes that it is the judges in this matter who, in each specific case, will determine if one is faced with the performance of duties inherent to the position and if the payment corresponds to the value of the work assigned, since only in this way can the abuse of right by the active administration with the consequent unjust enrichment be avoided. Enrichment, which we add, occurs when, in the interest of the active Administration, of any Public Administration, for the fulfillment of the service it is responsible for providing, it avails itself of the work of a public servant and then does not remunerate them as appropriate, thereby generating a breach in two ways: 1) because it omitted to take into account the legal obligation to make appointments when the person has the requirements for the assigned position, and 2) for the non-payment of the salary corresponding to the work actually performed, causing discrimination and inequity in salary treatment for the same work received from its male and female collaborators, by appealing to a requirement that it did not demand prior to the assignment of work in favor of the public service assigned to the respective entity. Under those circumstances, an illegal management of human resources is generated that does not legitimize it to disregard the constitutionally protected salary right of the worker exposed, by the employer's decision, to that type of situation. It is worth noting that ILO Convention 100 (1951) on equal remuneration, although it promotes equal remuneration between men and women, is based on the premise of the value of the work performed and not on the requirements for the position; we must also understand it as applicable in any situation related to the value of the work performed. That convention is related to ILO Recommendation No. 90, which sets guidelines for achieving, by the member countries of that Body, equal remuneration, understood, as indicated before, based on the value of the work (position) performed. These conventions are fundamental to promoting salary equality based on the position performed, which in our legal system we have enshrined in Article 57 of the Carta Magna, when it states: "...Salary shall always be equal for equal work under identical conditions of efficiency." There is not the slightest doubt that the constituent framers anticipated guaranteeing that right, recognizing that salary must respond to the value of the work performed and not to other factors. On the matter, the Sala Constitucional has long pointed out that "…if work is conceived as a right of the individual whose exercise benefits society and which, regarding the person, guarantees periodic remuneration, it could not be accepted that the State receives that benefit without giving the worker anything in return or by belatedly giving them what corresponds, so salary as remuneration owed to the worker by virtue of an employment contract, for the work they have performed or must perform or for the services they have provided or must provide, is not only an obligation of the employer, but a constitutionally protected right" (vote No. 5138 at 16:57 hours, on September 7, 1994). Furthermore, in vote of that Chamber number 28023, at 14:02 hours on December 5, 2021, it was indicated: “…the constitutional article must be complemented with the norms of International Labor Law, which advocates the need to focus attention on work of equal value, which must be considered an objective concept of work that serves as a reference by its functions with the rest of the workers, whose worth lies not so much in who performs them, but rather the payment of a salary under equal conditions and in identical circumstances foreseen for a specific service; this is relevant for the point under discussion because indeed, it focuses attention on the value of a same type of work, regardless of who performs it, but on the objective aspect that is directly related to human dignity. This clearly leads to dismantling the practices of reducing salaries to those who perform the same functions, especially agreed upon under a statutory regime. All of this is related to the specific description of personal requirements, tasks, and remuneration, among other things, which are described in the job manuals, especially in the objectively determined statutory relationship. It must be recognized that, in the case of State workers, the legal rules that determine the duties and obligations of the parties are based on the fulfillment of a public interest or order. […] the non-waivability of the integrity of the salary according to work of equal value must be noted. It cannot be argued that the payment of the salary for which they were contracted can be maintained over time, even when responsibilities have increased, because that breaks with the objective constitutional concept of work of equal value…”. As can be seen, the objective constitutional concept of work of equal value responds to the effective performance of the functions, not to the fulfillment of academic requirements. In these cases, we must understand that payment of less salary than what corresponds to the tasks effectively performed by a person should not be permitted, that is, payment must be for the value of the work. Despite the foregoing, in this specific case the plaintiff did not demonstrate that they performed all of the functions of the Agente Guardacostas II (Coast Guard Agent II) class and did not challenge the issue concerning non-compliance with the referred requirement, so we consider that the denial of the claimed salary differences must be upheld.
POR TANTO:
The appeals filed by both parties are declared without merit. Magistrates Varela Araya and Montero Morales append a note.
Res: 2025003070 VSIBAJAF \t Luis Porfirio Sánchez Rodríguez \t Julia Varela Araya \t \t Jorge Enrique Olaso Álvarez Roxana Chacón Artavia \t \t Ana Patricia Montero Morales Documento Firmado Digitalmente -- Código verificador -- 1
Sala Segunda de la Corte Clase de asunto: ordinario Analizado por: CENTRO DE INFORMACIÓN JURISPRUDENCIAL Sentencia con nota separada Sentencias del mismo expediente Sentencia con datos protegidos, de conformidad con la normativa vigente Corte Suprema de Justicia SALA SEGUNDA Res: 2025003070 SALA SEGUNDA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las catorce horas treinta y seis minutos del diecisiete de setiembre de dos mil veinticinco .
Proceso ordinario establecido ante el Juzgado de Trabajo del Segundo Circuito Judicial de San José, por [Nombre 002], guardacostas, contra el ESTADO, representado por su procuradora adjunta, la licenciada Marjorie Patricia Agüero Araya, casada, vecina de Heredia. Figura como apoderada especial judicial del actor, la licenciada Asdrid Lara Rivera. Todas las personas son mayores, divorciadas, abogadas y vecinas de San José, con las excepciones indicadas.
Redacta la Magistrada Varela Araya; y,
CONSIDERANDO:
I.- ANTECEDENTES: El promovente alegó, en su demanda, que desde el 16 de enero del 2009 labora para el Ministerio de Seguridad Pública, destacado en el Servicio Nacional de Guardacostas, nombrado en una plaza de Agente Guardacostas I, desempeñando sus funciones en Limón. Manifestó que durante toda la relación laboral ha desempeñado funciones de Guardacostas II, específicamente del cargo de Marinero de Enlace. Detalló las labores que realiza. Aseguró que cumple con los requisitos del cargo citado. Reclamó que la Administración no le ha reconocido el salario correspondiente a la clase de Guardacostas II. Con base en lo anterior, pidió que se condene al Estado al pago retroactivo de las diferencias salariales correspondientes entre la clase de Guardacostas a de Guardacostas II, cargo de Marinero de Enlace, desde el 16 de enero del 2009 hasta el 28 de noviembre del 2022 y, a futuro. De igual forma, se imponga el pago de los reajustes de vacaciones, aguinaldo, salario escolar, intereses al tipo fijado por el Banco Nacional de Costa Rica y, ambas costas (véase demanda incorporada al expediente electrónico del Juzgado el 20 de diciembre del 2022). La procuradora estatal contestó la demanda negativamente. Opuso la defensa de falta de derecho. Manifestó que el accionante realiza funciones de Marinero, propias de la clase de Agente de Guardacostas I. Agregó que, el promovente no solo debe demostrar que cumple con funciones de mayor jerarquía, sino también que cumple con los requisitos para ser nombrado en la clase ocupacional que pretende. Invocó que según el oficio No. MSP-DM-DVA-DGAF-DRH-DAO-UGP-CT-086-2023 de 13 de enero de 2023, emitido por el Departamento de Análisis Ocupacional del Ministerio de Seguridad Pública, el actor no ha presentado la documentación necesaria para iniciar con el correspondiente estudio del puesto y determinar en qué clase ocupacional se debe reclasificar, según los requisitos que tenga y las funciones que realice. Enfatizó que todo lo relativo a la materia de clasificación y valoración de puestos en la Administración de Pública es de naturaleza técnica, y en ese ámbito la jurisprudencia, tanto constitucional como laboral, han sido contestes en señalar que la sede jurisdiccional no puede sustituir a la Administración, en el ejercicio de una potestad administrativa que conlleva la materialización de una competencia concreta en esta materia. Pidió que se declare sin lugar la demanda y se condene al petente a pagar las costas, así como los intereses que éstas generen hasta su efectivo pago (ver contestación de demanda incorporada al expediente electrónico del Juzgado el 20 de enero del 2023). El juez Leonardo Gómez Espinoza del Juzgado de Trabajo del Segundo Circuito Judicial de San José, en sentencia de instancia número 2024000303 dictada a las quince horas cuarenta y tres minutos del catorce de febrero de dos mil veinticuatro, declaró sin lugar la demanda y resolvió sin especial condenatoria en costas (véanse documentos asociados al expediente electrónico del Juzgado el 14 de febrero de 2024 a las 15:41:43 horas y 15:43:01 horas).
II.- CUESTIONES PREVIAS: Por medio de escritos presentados al expediente electrónico del Juzgado el 15 y 20 de febrero del 2024, ambas partes formularon recursos de apelación contra el fallo de instancia. No obstante, el Tribunal de Apelación de Trabajo del Primer Circuito Judicial de San José, integrado por los jueces José Antonio Madrigal Soto, José Adrián Calderón Chacón y Luis Eduardo Mesén García, declaró los recursos mal admitidos, al considerar que se trata de un proceso ordinario de cuantía inestimable. Revisado el expediente, dado que en la demanda se solicitaron derechos con efectos a futuro, los recursos interpuestos por las partes como de apelación, deben ser conocidos por esta Sala como recursos de casación, según lo dispuesto en el numeral 586 del Código de Trabajo, con independencia de la denominación utilizada, aplicando los principios de sencillez e informalismo que rigen la materia laboral (doctrina de los numerales 421 y 426 del mismo cuerpo normativo).
III.- PRUEBA PARA MEJOR PROVEER: La apoderada judicial del accionante mediante escrito incorporado al expediente electrónico del Juzgado el 21 de febrero del 2024, ofrece como prueba para mejor proveer la sentencia de segunda instancia número 2022-000667 dictada a las ocho horas y cincuenta minutos del nueve de junio de dos mil veintidós por el Tribunal de Apelación de Trabajo del Primer Circuito Judicial de San José, en el que se conceden diferencias salariales entre las clases de Guardacostas I y la de Oficial Jurídico de Guardacostas. Dicha prueba no puede ser admitida, toda vez que el ordinal 594 del Código de Trabajo, establece que ante el órgano de casación sólo podrán presentarse u ordenarse para mejor proveer pruebas documentales y técnicas que puedan ser de influencia decisiva, según calificación discrecional del órgano, situación que no ocurre en la especie. En todo caso, lo resuelto por el Tribunal referido no resulta vinculante para esta Sala. Cabe señalar que, en reiteradas ocasiones, hemos externado que la posibilidad de ofrecer pruebas para mejor proveer no puede utilizarse como un instrumento que sirva para solventar la incuria procesal de las partes y subsanar su insuficiencia probatoria provocada por la omisión de aportar a los autos las pruebas de forma oportuna. (Al respecto, puede consultarse de esta Sala, entre otros, el voto n.º 1492-2022 de las 12:45 horas del 10 de junio de 2022).
IV.- SÍNTESIS DE LOS RECURSOS: Ambas partes se muestran inconformes con el veredicto del Juzgado. Exponen los agravios por razones procesales y de fondo que a continuación se dirán. Recurso de la parte actora. Por razones procesales. A) Alegato de nulidad. La apoderada judicial del accionante acusa que el Juzgado emitió un auto en el que indicó que “En virtud del tamaño digital o peso que ostenta el documento subido al Escritorio Virtual el día 14 de febrero de 2024 a las 15:41:43 y que corresponde a la Sentencia de I Instancia, se hace saber a ambas partes que la hora, número de voto y Juzgado de Procedencia que contiene la presente resolución corresponde a la Sentencia de I Instancia que supra se indicó.” Relata que revisó en el sistema de Gestión en Línea y no aparecía la sentencia, ni el “por tanto” de manera que se apersonó al Juzgado, donde se la copiaron en llave maya y se percató de que el fallo no tiene número, fecha y hora, requisitos establecidos bajo pena de nulidad en el artículo 460 y siguientes del Código de Trabajo, por lo que pide se decrete la nulidad de este. B) Falta de fundamentación probatoria e intelectiva de lo resuelto por el juzgado de primera de instancia. Reprocha que el juzgador pretirió las bitácoras que especifican las siete labores que el actor realizó diariamente, en los meses de enero y febrero del 2023, las que según el Manual de Puestos corresponden al puesto de Guardacostas II, lo que causa indefensión a su poderdante. Cuestiona que el Estado sólo aportó bitácoras de un año, por lo que faltan las de catorce años, sea del 2009 en adelante. Dice que la parte demandada tiene acceso fácilmente a las bitácoras, por lo que se revierte la carga de la prueba y debe tenerse por probadas las labores de Guardacostas II que el actor señaló en la demanda. Por otro lado, refiere que el juez de instancia valoró parcialmente el testimonio de [Nombre 003], quien dio cuenta que el petente realizaba funciones de Guardacostas II, las cuales explicó y sostuvo que cumplía los requisitos, sea tener el título de bachillerato, título de técnico medio de Guardacostas, licencia de conducir y, saber nadar, lo que fue omitido en la sentencia impugnada. Aduce que al accionante el único requisito que le falta es el “Grado de Oficial de Inspector”, pero el Estado lo ha obligado a trabajar como Guardacostas II, sin pagarle el salario inherente al cargo, enriqueciéndose ilícitamente como patrono. Reprocha que, si el Estado no brinda el curso citado, el actor siempre desempeñaría funciones de Guardacostas II, pero con un salario inferior. Alude que el juez no aplicó el contrato realidad, que según el 423 del Código de Trabajo, doctrina y jurisprudencia, tiene prioridad frente al contrato escrito. Reclama que, si el órgano de instancia tenía duda en cuanto a que el promovente realiza funciones de Guardacostas II, sin el curso referido, debió aplicar el principio de in dubio pro-trabajador. Insiste en que el curso “Grado de Oficial de Inspector”, solamente es impartido por el Estado y no depende del actor, por lo que no se le puede exigir su cumplimiento. Estima que ha quedado evidenciado que tener ese requisito no es indispensable para el desempeño del puesto de Guardacostas II. Por razones de fondo. I.- Violación al principio de igualdad. Trae a colación que el accionante fue contratado como Guardacostas I y le pagan el sueldo de este, pero según el testimonio de [Nombre 003], las bitácoras que constan en autos y el contrato realidad, siempre realizó labores de Guardacostas II, lo que violenta los numerales 33 y 57 de la Constitución Política, 23 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, 135 a 148 del Código de Trabajo, la Ley de Creación del Servicio Nacional de Guardacostas y, el Manual de Funciones de ese Servicio, así como el principio de supremacía de la realidad. Referencia a la sentencia número 14-999-1178-LA (nótese que señala un número de expediente y no de sentencia) sin precisar el número de voto, ni a cuál órgano jurisdiccional corresponde. Cita extractos del fallo de esta Sala número 1015-2013 de las 10:00 horas del 30 de agosto del 2013. Solicita que se anule el veredicto impugnado, en su defecto, se revoque y declare con lugar la demanda (véase recurso incorporado al expediente electrónico del Juzgado el 20 de febrero del 2022). Recurso de la parte demandada. A) Inadecuada aplicación de lo dispuesto en el artículo 73.1 del Código Procesal Civil y ordinales 562 y 563 del Código de Trabajo. Señala que según el artículo 563 del Código de Trabajo la exoneración en costas debe ser justificada. A criterio de la representante estatal en el presente proceso quedó acreditada la falta de derecho de la parte actora para la interposición del proceso, por carecer de fundamentos fácticos y jurídicos que sustentaran su interposición. Expone, que el actor contó con la debida representación letrada la cual, por la labor que ejecuta, debe conocer el derecho, sin que pueda alegar desconocimiento en la materia, máxime si su labor se circunscribe a asesorar a sus clientes respecto de temas como el presente. Recrimina que el actor haya sido exonerado del pago de costas, pese a que el ordenamiento jurídico dispone que debe condenarse al vencido. Además, que no se tomó en consideración la labor realizada por el Estado en este proceso, pues desde que se notificó el traslado de la demanda, fue necesario solicitar la información al demandado, realizar una investigación y análisis preliminar para contestar la demanda, contestar audiencias y realizar las conclusiones de la litis, por lo que estima que la exoneración en costas es desacertada para los intereses del Estado. Pide que se modifique el fallo y se imponga a la parte actora el pago de costas, así como los intereses que se generen hasta su efectivo pago (véase recurso incorporado al expediente electrónico del Juzgado el 15 de febrero del 2024).
V.- SOBRE LA NULIDAD ALEGADA: El artículo 587 inciso 1) del Código de Trabajo, dispone que se admitirá el recurso de casación por razones formales cuando ocurra “Cualquiera de los vicios por los cuales procede la nulidad de actuaciones, siempre y cuando estos hayan sido alegados en alguna de las fases precedentes del proceso y la reclamación se haya desestimado”. Por su parte, el ordinal 470 del Código de Trabajo establece que las actuaciones jurisdiccionales deberán cumplir las disposiciones que ajustan la competencia de las personas juzgadoras y que consagran las ritualidades establecidas para garantizar el debido proceso. De igual forma, indica que los órganos jurisdiccionales velarán por el cumplimiento de esas disposiciones, de tal manera que no se produzca, en ningún momento, denegación del acceso a la justicia o se afecte el derecho de defensa. Luego, el numeral 471 inciso 9) ibidem dispone que procederá la nulidad cuando de alguna manera se ha impedido el acceso a la justicia o al derecho de defensa, o se ha incurrido en la violación del debido proceso. En el recurso, la apoderada judicial del accionante acusa que el fallo impugnado no tiene número, fecha y hora, requisitos establecidos bajo pena de nulidad en el artículo 460 y siguientes del Código de Trabajo, por lo que pide se decrete la nulidad de este. Esta Sala estima que lo invocado no constituye violación alguna al derecho de defensa y al debido proceso, por las siguientes razones. De previo, no es cierto que el artículo 460 del Código de Trabajo establezca que la sentencia deberá contener un número, fecha y hora, bajo pena de nulidad, como erróneamente lo alega quien impugna. Esto es así, habida cuenta que ese ordinal regula lo relacionado al agotamiento de la vía administrativa y no, sobre los requisitos de la sentencia. Lo tocante a las formalidades, repercusiones económicas y efectos de las sentencias, se encuentra contemplado en los artículos 560 y 561 del Código de Trabajo. El artículo 560 ibidem, dispone que “La sentencia se dictará y tendrá como límites los actos de proposición de las partes y lo fijado en la fase preliminar de la audiencia de juicio, sin perjuicio de las variaciones que sean permitidas por la ley. / Contendrá un preámbulo, una parte considerativa y una dispositiva. En el preámbulo se indicará la clase de proceso, el nombre de las partes y sus abogados o abogadas. / En la considerativa se consignará una síntesis de las pretensiones y excepciones deducidas. Luego se enunciarán de forma clara, precisa y ordenada cronológicamente los hechos probados y no probados de importancia para resolver, con indicación de los medios de prueba en que se apoya la conclusión y las razones que la amparan y los criterios de valoración empleados, para cuyo efecto deberá dejarse constancia del análisis de los distintos elementos probatorios evacuados, mediante una explicación detallada y exhaustiva de cada uno de ellos. Finalmente, en párrafos separados, para cada caso se darán las razones de hecho, jurídicas, doctrinales y jurisprudenciales, se bastanteará la procedencia o improcedencia de las proposiciones, lo cual se hará en párrafos separados, por temas. Es indispensable citar las normas jurídicas que sirven de base a las conclusiones sobre la procedencia o improcedencia de las pretensiones o excepciones propuestas. / En la parte dispositiva se pronunciará el fallo y se indicarán en forma expresa y separada, en términos dispositivos, los extremos que se declaran procedentes o deniegan y la decisión correspondiente a las excepciones opuestas y se dispondrá lo procedente sobre las costas del proceso. / Las sentencias de segunda instancia y de casación contendrán un breve resumen de los aspectos debatidos en la resolución que se combate, los alegatos del recurso, un análisis de las cuestiones de hecho y de derecho propuestas y la resolución correspondiente, de la forma prevista en este mismo Código.” (El destacado se agregó). De lo anterior, se colige que la sentencia contendrá un preámbulo, una parte considerativa y una dispositiva. Nótese que el Código citado, no establece que deba contener número de fallo, fecha y hora. En ese sentido, al no existir norma expresa en el Código de Trabajo que regule la forma “per se” de las resoluciones, se debe acudir a legislación procesal civil. El artículo 28 del Código Procesal Civil, de aplicación supletoria a la materia laboral por disposición del canon 428 del Código de Trabajo, señala que en las resoluciones y actuaciones jurisdiccionales se identificará al tribunal y se consignará el lugar, la hora, la fecha, el número de proceso, el nombre de los jueces y el número de resolución, cuando sea necesario. Desde esa perspectiva, toda persona juzgadora en la materia laboral al dictar una resolución deberá apegarse a esas formalidades (artículos 560 del Código de Trabjo y 28 del Código Procesal Civil). Por lo anterior, la Sala no avala que el juez de instancia haya dictado la sentencia omitiendo la consignación de esos datos, mas ello no constituye un vicio capaz de generar la nulidad del veredicto, como lo invoca la recurrente, pues se trata de un error corregible, ya sea de oficio o a instancia de parte. Veamos, el ordinal 474 del Código de Trabajo dicta que “Los vicios procesales deberán ser corregidos, subsanados o saneados y la nulidad se decretará, únicamente, cuando la subsanación no sea posible; pero en tal caso se procurará siempre evitar la pérdida, repetición o destrucción innecesarias de etapas del proceso, los actos o las diligencias cumplidos y se conservarán todas las actuaciones que en sí mismas sean válidas, de modo que puedan ser aprovechadas, una vez que el proceso se ajuste a la normalidad…”. (El destacado es agregado). Por su parte, el artículo 578 del mismo cuerpo normativo, en lo que interesa, dispone que “Las sentencias, cualquiera que sea su naturaleza, pueden corregirse mediante adiciones o aclaraciones, de oficio o a solicitud de parte. La corrección de oficio podrá hacerse en cualquier momento, pero antes de la notificación del pronunciamiento a las partes”. (El destacado es agregado). Al revisar el contexto del escritorio virtual del Juzgado de Trabajo, la Sala aprecia que el 14 de febrero del 2024 a las 15:41:43 horas, se incorporó la sentencia de instancia al expediente electrónico, la que carece del número de expediente, nombre del juzgado, lugar, número, fecha y hora. No obstante, el órgano de instancia, de oficio, mediante resolución de las 15:43 horas del 14 de febrero de 2024, sin que se hubiera notificado la sentencia a las partes, resolvió: “En virtud del tamaño digital o peso que ostenta el documento subido al Escritorio Virtual el día 14 de febrero de 2024 a las 15:41:43 y que corresponde a la Sentencia de I Instancia, se hace saber a ambas partes que la hora, número de voto y Juzgado de Procedencia que contiene la presente resolución corresponde a la Sentencia de I Instancia que supra se indicó. Por tal razón, cuando requieran mencionar dichos datos de aquella resolución, deberán consignar los aquí expresados. Se ruega las disculpas del caso, dado que por criterios técnicos, las resoluciones que se incorporan al escritorio virtual no pueden ser mayores a 3 megas y en el presente caso su tamaño lo era de 4,3 megas. Es todo.- M.S.c. Leonardo Gómez Espinoza.” (Sic. El destacado se agregó). Además, en el encabezamiento de esa resolución, se consignó el número de expediente y el de la sentencia, el cual es “2024000303”. Al examinar el recurso interpuesto por la parte actora, se denota que en el apartado titulado “En cuanto a los requisitos básicos de identificación del asunto para su admisibilidad”, identificó a cabalidad el juzgado de origen, fecha, hora y número de sentencia, por lo que no se le ha causado ninguna violación a los derechos del debido proceso de ley o derecho de defensa, que conlleve a anular la sentencia de instancia, debiendo desestimarse el reparo.
VI.- RECURSO POR RAZONES PROCESALES: El artículo 587 del Código de Trabajo dispone que será admisible el recurso de casación por razones procesales, cuando se invoque: “1.- Cualquiera de los vicios por los cuales procede la nulidad de actuaciones, siempre y cuando estos hayan sido alegados en alguna de las fases precedentes del proceso y la reclamación se haya desestimado. / 2.-Incongruencia de la sentencia u oscuridad absoluta de esta última parte. En los supuestos de incongruencia, el recurso solo es admisible cuando se ha agotado el trámite de la adición o aclaración./ 3.-Falta de determinación, clara y precisa, de los hechos acreditados por el juzgado./ 4.-Haberse fundado la sentencia en medios probatorios ilegítimos o introducidos ilegalmente al proceso./ 5.-Falta de fundamento o fundamento insuficiente de la sentencia./ 6.- Haberse dictado la sentencia con inobservancia de las reglas establecidas en el párrafo tercero del artículo 537. / (Modificado el inciso 6), mediante Ley Nº 9884 del 20 de agosto del 2020, publicado en el Alcance N° 249, a La Gaceta Nº 233 de 21 de setiembre del 2020).” (El destacado se agregó). La abogada del accionante con una evidente mala técnica jurídica, en el apartado de agravios procesales, invoca que el Juzgado incurrió en “Falta de fundamentación probatoria e intelectiva de lo resuelto por el juzgado de primera de instancia”. La falta de fundamento o fundamento insuficiente del fallo ciertamente se encuentra como un vicio de índole procesal, contemplado en el inciso 5) del artículo citado. No obstante, al analizar la argumentación, se denota que la recurrente señala que el juez de instancia no realizó una adecuada valoración de los hechos de la demanda, las bitácoras y testimonial recabada en audiencia oral de recepción de pruebas. De igual forma, plantea temas relacionados con la distribución de las cargas probatorias y aplicación de principios procesales. Es decir, del recurso se desprende que, quien recurre mezcla y confunde reparos, uno de orden procesal (falta de fundamentación) y otros de naturaleza sustantiva (indebida valoración de prueba, aplicación de las cargas probatorias y aplicación de principios procesales). Estos agravios son excluyentes y no pueden abordarse por la vía formal introducida por el artículo 587 ídem, sin que ello sea óbice para analizar esas consideraciones sustanciales, en el apartado relativo al fondo del asunto. De todas formas, al analizar el fallo recurrido, se considera que el a quo no ha incurrido en el vicio de falta de fundamento o fundamento insuficiente del fallo, ya que se estima que está debidamente motivado.
VII.- SOBRE EL RECURSO DE LA PARTE ACTORA: En el presente asunto, el accionante pretende que se imponga al Estado el pago retroactivo de las diferencias salariales correspondientes entre las clases de Guardacostas (sic) a la de Guardacostas II, cargo de Marinero de Enlace, desde el 16 de enero del 2009 hasta el 28 de noviembre del 2022 y, a futuro; así como los reajustes de vacaciones, aguinaldo y, salario escolar. La procuradora del Estado basó su tesis de defensa en que el accionante realiza funciones de Marinero, las que son propias de la clase de Agente de Guardacostas I. Aunado a ello, que no solo debe demostrar que cumple con funciones de mayor jerarquía, sino también con los requisitos para ser nombrado en la clase ocupacional que pretende. Enfatizó que todo lo relativo a la materia de clasificación y valoración de puestos en la Administración de Pública es de naturaleza técnica, y en ese ámbito la jurisprudencia, tanto constitucional como laboral, han sido contestes en señalar que la sede jurisdiccional no puede sustituir a la Administración, en el ejercicio de una potestad administrativa que conlleva la materialización de una competencia concreta en esta materia. Por lo descrito, solicitó que se declare sin lugar la demanda. En el fallo de instancia, el juzgador, con base en el análisis fáctico, jurídico y probatorio que realizó, declaró sin lugar la demanda al considerar que el accionante, siendo su carga procesal, no logró acreditar que realizara funciones de Agente Guardacostas II y tampoco que cumpliera con todos los requisitos establecidos en el Manual de Clases del Servicio Nacional de Guardacostas para esa clase (véase hechos no probados). La abogada del accionante alega indebida valoración del testimonio de [Nombre 003], las bitácoras que constan en autos y el contrato realidad, con los que estima se constata que siempre realizó labores de Guardacostas II, pero se le ha pagado como Guardacostas I, lo que violenta el principio de igualdad contemplado en los numerales 33 y 57 de la Constitución Política, 23 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, 135 a 148 del Código de Trabajo, la Ley de Creación del Servicio Nacional de Guardacostas, el Manual de Funciones de ese Servicio, así como el principio de supremacía de la realidad. Los agravios no son de recibo. Debe quedar claro que el presente asunto se rige conforme a los principios de legalidad e idoneidad en la Administración Pública, contemplados en el artículo 192 de la Constitución Política, según el cual las personas servidoras públicas serán nombradas con base en la idoneidad comprobada. Esto quiere decir que no podrán ser escogidas discrecionalmente, sino a través de un procedimiento administrativo en igualdad de condiciones frente a otras personas oferentes al mismo puesto. De esta forma, la comprobación de la idoneidad de toda persona que pretenda ocupar o que ocupe un puesto público, es de rango constitucional y constituye un principio rector de empleo público. A efecto de comprobar esta capacidad, es que el Servicio Civil, según la competencia que le otorga el numeral 191 de la Carta Magna, ha elaborado manuales de puestos y a cada uno de ellos le ha asignado un perfil específico, con requisitos que cada uno de las y los postulantes debe cumplir, dentro de los que se encuentra el nivel técnico o el grado académico. Así, se pretende garantizar el ingreso a la función pública en condiciones de igualdad y, al mismo tiempo, permite que las funcionarias y funcionarios públicos sean las personas más aptas, para cumplir con el deber de eficiencia de la Administración Pública. Sobre el régimen de empleo público y la idoneidad comprobaba, a diferencia con el privado, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia expuso, en la sentencia n.° 2012-15024 de las 10:05 horas del 26 de octubre de 2012: “Los principios que orientan el empleo público fueron ampliamente analizados en las actas de la Asamblea Nacional Constituyente, evidenciando la intención de establecer un régimen laboral administrativo totalmente diferenciado del empleo privado -regido por el Código de Trabajo-, que respondiera a las especiales particularidades de la función pública. La consagración a nivel constitucional de ese régimen laboral administrativo marcó la necesidad de regular las relaciones entre los servidores públicos y el Estado, a fin de protegerlo de las destituciones arbitrarias (estabilidad en el empleo), así como también de profesionalizar la función pública (búsqueda de la eficiencia en el servicio y la idoneidad del funcionario). La Administración Pública debe contar con los factores organizativos que le permitan satisfacer el derecho de los ciudadanos a una buena administración, siendo un factor importante en dicha función el personal que trabaja al servicio de la Administración. Asimismo, el sistema de empleo público debe ser capaz de atraer a los profesionales que la Administración necesita, de estimular a los empleados para el cumplimiento eficiente de sus funciones y responsabilidades, de proporcionarles formación adecuada y de brindarles suficientes oportunidades de promoción profesional, al tiempo que facilita una gestión racional y objetiva, ágil y flexible del personal, atendiendo al continuo desarrollo de las nuevas tecnologías. Para ello, el procedimiento que se utilice para seleccionar y nombrar -en general- a un servidor en la Administración Pública, debe cumplir con los principios fundamentales que prevén los artículos 191 y 192 constitucionales para su validez, garantizándose de esa manera, el personal idóneo para ocupar un puesto público, con el propósito de que con ello, se garantice la eficiencia y efectividad de la función pública. VI.- Sobre el régimen del servidor público. De lo dicho se desprende que la función pública se caracteriza, entre otras cosas, por garantizar a sus empleados una serie de derechos básicos y comunes. Entre estos destaca la estabilidad en el puesto, que debe entenderse no como un privilegio corporativo, sino como la garantía más importante de su imparcialidad. Para ello, el marco normativo que regule la función pública debe garantizar la selección sobre la base de los criterios constitucionales de mérito y capacidad, y establecer un justo equilibrio entre derechos y responsabilidades de los empleados públicos. Además, la legislación básica ha de prever los instrumentos que faculten a las diferentes Administraciones la planificación y ordenación de sus efectivos, y la utilización más eficiente de los mismos. Así, se considera que la relación laboral de empleo público está sujeta a ciertas especificidades y principios, como los de mérito y capacidad en el acceso, y también a ciertas normas de derecho público, como el régimen de incompatibilidades”. En la citada sentencia, definió la idoneidad comprobada como: “significa que los servidores deben reunir las condiciones y características que los faculten para desempeñarse en forma eficiente en el trabajo, sea reunir los méritos necesarios que el cargo demande” (el destacado y subrayado, son agregados). De las razones expuestas, claramente se colige que una persona que no cumpla con los requisitos para desempeñarse en un determinado puesto carece del derecho a reclamar el salario en igualdad de condiciones de quienes sí cumplen con los méritos académicos y profesionales necesarios. Así lo indicó el Tribunal Constitucional en el voto número 2016-000857 de las 9:05 horas del 22 de enero de 2016, en el que dispuso: “El derecho a ocupar un cargo público no se adquiere con el simple transcurso del tiempo o por haber ocupado otros similares por cierto período, sino por tener la idoneidad comprobada para desempeñarse conforme a los dispuesto por el artículo 192 constitucional”. Según se expuso, en la Administración Pública impera el principio de idoneidad comprobada, por lo que no es factible que a una persona se le cancele con fondos públicos, el salario correspondiente a un puesto para el que no reúne los requisitos. Lo anterior, no solo lesiona lo dispuesto en el ordinal 192 de la Carta Magna, sino, además, el principio de legalidad, contenido en los artículos 11 de la Constitución Política y 11 de la Ley General de la Administración Pública, los que establecen que las funcionarias y los funcionarios públicos son simples depositarios de la autoridad, están obligados a cumplir los deberes que la ley les impone y no pueden arrogarse facultades no concedidas en ella. Valga insistir en que la Administración está sujeta al principio de legalidad (artículos 11 de la Constitución Política y 11 de la Ley General de la Administración Pública), en aplicación del cual, debe cumplir también con la normativa reguladora de los derechos de quienes le sirven. De ahí que, si se demuestra que a una persona funcionaria se le encomienda realizar las labores propias de un puesto superior del que estaba nombrado, tiene derecho a recibir el salario correspondiente al puesto que verdaderamente ejerce, mientras permanezca en esa condición. Para que proceda el reconocimiento del pago de diferencias salariales por haber ejecutado funciones correspondientes a las de un puesto de mayor jerarquía en relación con el que efectivamente se está nombrado, la parte accionante debe acreditar de manera irrefutable la existencia de dicho cargo, la ejecución de las funciones que le son atinentes y, además, que cuenta con los requisitos exigidos para ese puesto. Lo anterior, en virtud de que, si bien de conformidad con el artículo 478 del Código de Trabajo, al patrono le corresponde probar el puesto o cargo desempeñado y la naturaleza o las características de las labores ejecutadas; el análisis de las funciones y las razones por las cuales se pretende el pago de diferencias salariales por ocupar un puesto distinto y superior, sí le competen al trabajador, toda vez que no se trata de una situación habitual, sino que es excepcional, ya que lo normal es que todas las personas trabajadoras desempeñen las funciones del puesto en el que formalmente están nombradas; aunado a que se trata de hechos constitutivos de un derecho controvertido en el litigio (artículo 477 del Código de Trabajo). En particular, en el sector público, la existencia de los cargos, su clasificación y valoración, así como las tareas correspondientes, están determinadas por el respectivo acto administrativo de creación y los manuales de clases y puestos en los cuales se establecen la calificación, valoración y tareas. En ese sentido, cuando se pretende, como sucede en este caso, el pago del salario de un puesto superior de la respectiva estructura de cargos y salarios, le corresponde a la parte que alega acreditar que esa clase existe en la estructura y que en la realidad realiza las tareas propias de ese puesto, y no, las de la clase en la que está formalmente nombrado, por lo que el agravio relacionado con la reinversión de la prueba en cuanto a la demostración de la ejecución de labores de Guardacostas II, resulta improcedente. En el caso bajo análisis, no ha sido controvertido que el promovente desde el 16 de enero del 2009 labora para el Ministerio de Seguridad Pública, destacado en el Servicio Nacional de Guardacostas (hecho probado primero de la sentencia impugnada). Al revisar el expediente, se evidencia que se ha desempeñado en los siguientes períodos y clases: del inicio de la relación de empleo (16 de enero del 2009) al 31 de enero del 2009, como Agente Guardacostas I; del primero de febrero al 16 de marzo del 2009, como Raso de Policía y desde el 17 de marzo del 2009 hasta la actualidad, como Agente Guardacostas I (véase certificación 0223-2023-DRH-DCODC-D emitida por la Jefatura del Departamento de Control y Documentación del Ministerio accionado emitida el 17 de enero del 2023 a imagen 133). Al analizar las probanzas en conjunto, con criterios lógicos, de la experiencia, la ciencia, el correcto entendimiento humano y las presunciones humanas o legales, según las cargas procesales y reglas de valoración de las pruebas, establecidas en los numerales 477, 478 y 481 del Código de Trabajo, la Sala considera que el veredicto de instancia se encuentra apegado a derecho y al mérito de lo substanciado en el proceso. En la demanda, el promovente enlistó las funciones que aseguró haber realizado durante toda la relación laboral desempeñándose como Agente de Guardacostas II, al respecto citó “algunas de mis funciones son: atender teléfono de emergencia y realizar el enlace de comunicaciones telefónicas a mis superiores y al centro de operaciones de Guardacostas, llevar controles de libros oficiales, (BITACORAS) de la Estación, de Guardacostas, como anotar entradas y salidas de personal, ,vehículos, repuestos, salida y entrada de las diferentes embarcaciones, y su personal, novedades de las mismas en altamar, y cualquier otra situación que suceda en la Estación de Guardacostas, ,además de operar los radios de comunicación con las diferentes Embarcaciones, cuando las mismas están navegando o en operativos, reportar a mis superiores las novedades y dar seguridad a las instalaciones y personal tanto de día como de noche., dichas funciones son las de Marinero de Enlace Guardacostas dos”. (Sic. Los errores de redacción y ortografías son del original). En el Manual de Clases del Servicio Nacional de Guardacostas, se describen las tareas de la clase de Agente Guardacostas I, en el que el actor se encuentra nombrado y respecto del que pide las diferencias salariales, las cuales son: “Timonear una embarcación de cualquier tamaño para mantener el rumbo previsto de la misma. - Participar en labores de atraque y desatraque de las embarcaciones del Servicio Nacional de Guardacostas, relacionadas con el traspaso y aseguramiento de cabos, posicionamiento de defensas (boyas, llantas, etc.), entre otros. - Participar en operativos policiales – náuticos e inspecciones dentro del mar territorial, zona económica exclusiva y aguas interiores. - Colaborar con los equipos de abordaje e inspección, los cuales se encargan de realizar revisiones dentro de las embarcaciones que navegan por las aguas jurisdiccionales del país, con el fin de buscar drogas, artículos de contrabando, personas indocumentadas, entre otros. - Asistir al personal de mayor nivel, en labores relacionadas con la verificación de los permisos que deben poseer las embarcaciones que navegan en las aguas jurisdiccionales del país, que desarrollan actividades comerciales, tales como: pesca, recreación, cabotaje, etc. - Colaborar en la detención de embarcaciones y aprehensión de personas, que han violentado las leyes nacionales e internacionales, en las siguientes actividades: pesca, navegación, migración, contrabando de artículos, narcotráfico, piratería, daños al medio ambiente, entre otros. - Operar botes inflables y pequeños hasta quince pies de eslora, asignados a las embarcaciones de guardacostas de diferente tamaño. - Participar en labores de rescate de personas y embarcaciones, así como en actividades de bien social - Ejecutar labores de vigilancia en las embarcaciones, Estaciones u otros lugares definidos por el superior inmediato. - Participar en las prácticas o simulacros sobre seguridad marítima y emergencias, que se lleven a cabo en las embarcaciones de servicio público o privado. - Participar en la preparación de los alimentos en una embarcación y velar porque se apliquen los principios básicos de higiene durante la elaboración y almacenaje de los mismos. -Colaborar con la carga y descarga de materiales, equipos, avituallamiento, etc. cuando se requiera. - Velar por el uso adecuado de los equipos y materiales de trabajo asignados y reportar al superior inmediato, los daños o desperfectos que éstos sufran. - Sustituir al personal de mayor nivel (clase inmediata) por vacaciones, permisos, enfermedad, entre otros. - Mantener informado al superior inmediato sobre las actividades encomendadas. - Asistir a giras a diferentes lugares del país para desempeñar labores propias del cargo. - Colaborar en el cumplimiento de las leyes, reglamentos, disposiciones y las directrices internas del Servicio Nacional de Guardacostas, aplicables al campo de actividad. - Ejecutar labores administrativas que se derivan de la actividad sustantiva. - Ejecutar otras labores propias del cargo.” (Sic. Imágenes 244-245. El destacado es agregado. Asimismo, hecho probado 2 del fallo de instancia, no impugnado). En la certificación de funciones MSP-DMSP-DVUE-DSNG-EGL- 273-2023 suscrita por la Oficial Directora de la Estación Guardacostas Limón, se evidencia que el demandante desde el 16 de enero del 2009 se ha desempeñado como Agente Guardacostas I, ejecutando las citadas funciones (véanse imágenes 194-195). En similar sentido, dicho Manual establece que las funciones de la clase de Agente Guardacostas II, cuyas diferencias salariales se pretenden, son: “- Ejecutar labores de vigilancia y control relacionadas con la protección de recursos marino-costeros, fluviales e insulares, de acuerdo con los planes de trabajo definidos por la Unidad Ambiental de una Estación de Guardacostas. - Coadyuvar con otras instituciones en materia de protección de recursos marino - costeros, fluviales e insulares, en pro de prevenir y controlar los diferentes delitos ambientales. - Colaborar en la recolección de muestras de especímenes, agua y cualquier otra evidencia sobre delitos ambientales. - Dar a conocer al personal administrativo y policial las directrices emitidas por el Oficial Director de una Estación y velar porque las mismas se lleven a cabo según lo solicitado. - Resolver las consultas presentadas por el personal administrativo y policial destacado en una Estación de Guardacostas, que surjan a raíz de directrices o políticas emitidas por el Oficial Director de Estación. - Registrar en la bitácora los movimientos efectuados por el personal ubicado en la Unidad, ingreso o salida de activos, equipos, materiales, repuestos, así como el desarrollo de las actividades normales y los hechos relevantes que ocurren en una Estación de Guardacostas. - Ejercer controles varios sobre las actividades desarrolladas dentro de una Estación de Guardacostas y mantener informado al Oficial Director de Estación acerca de las Mismas. - Velar por el adecuado uso del bote y equipo asignado e informar al superior inmediato sobre los desperfectos o pérdidas ocurridas en los mismos. - Participar en operativos policiales – náuticos e inspecciones dentro del mar territorial, zona económica exclusiva y aguas interiores. - Formar parte de los equipos de abordaje e inspección, los cuales se encargan de realizar revisiones dentro de las embarcaciones que navegan por las aguas jurisdiccionales del país, con el fin de buscar drogas, artículos de contrabando, personas indocumentadas, entre otros. - Verificar que las embarcaciones que navegan en las aguas jurisdiccionales del país, que desarrollan actividades comerciales, tales como: pesca, recreación, cabotaje, entre otros, cuenten con el respectivo permiso para ejecutarlas. - Detener embarcaciones y aprehender personas que han violentado las leyes nacionales e internacionales, en las siguientes actividades: navegación, migración, contrabando de artículos, narcotráfico, piratería, daños al medio ambiente, entre otros. - Participar en labores de rescate de personas y embarcaciones, así como en actividades de bien social. - Ejecutar labores de vigilancia en las embarcaciones, Estaciones u otros lugares definidos por el superior inmediato. - Participar en las prácticas o simulacros sobre seguridad marítima y emergencias que se lleven a cabo en las embarcaciones de servicio público o privado. - Colaborar con la carga y descarga de materiales, equipos, avituallamiento, etc. cuando se requiera. - Operar equipo de comunicación especializado ubicado en las embarcaciones y/o Estaciones de Guardacostas. - Modular los equipos de comunicación en las diferentes bandas de radio, a saber: VHF (banda marina), UHF (banda oficial del Ministerio de Seguridad Pública), VHF–FM dos metros (red nacional), HF (banda marina), entre otros. - Registrar las entradas y salidas de las embarcaciones con zarpe nacional, con la finalidad de conocer la ubicación de las diferentes naves registradas en el ámbito nacional, así como las internacionales que por decreto deban hacerlo. - Registrar las comunicaciones de una Estación de Guardacostas, con las embarcaciones del Servicio, Cruz Roja, Comisión Nacional de Emergencias, Dirección Nacional de Guardacostas, Central de Comunicaciones del Ministerio de Seguridad Pública (Charlie – Charlie), entre otros. - Leer e interpretar cartas náuticas, con el fin de ubicar en determinado momento, una embarcación de servicio público o privado, de acuerdo con las coordenadas reportadas con antelación. - Recibir y transmitir información codificada con carácter de confidencialidad. - Velar por el uso adecuado de los equipos y materiales de trabajo asignados y reportar al superior inmediato, los daños o desperfectos que éstos sufran. - Realizar revisiones y reparaciones menores a motores estacionarios y fuera de borda. - Registrar y controlar los niveles de aceite, horas de funcionamiento de los motores de la embarcación, consumo de combustible, entre otros. - Sustituir piezas de las embarcaciones, tales como: filtros, bujías, tornillos, entre otros. - Colaborar con los Oficiales Técnico - Náuticos en la ejecución de tareas difíciles de reparación y mantenimiento de las embarcaciones. - Velar por el correcto empleo de materiales, equipos, herramientas y repuestos utilizados en los trabajos. - Sustituir al personal de mayor nivel (clase inmediata) por vacaciones, permisos, enfermedad, entre otros. - Mantener informado al superior inmediato sobre las actividades encomendadas, manteniendo una comunicación fluida o por medio de informes periódicos. - Asistir a giras a diferentes lugares del país para desempeñar labores propias del cargo. - Velar por el cumplimiento de las leyes, reglamentos, disposiciones y las directrices internas del Servicio Nacional de Guardacostas, aplicables al campo de actividad. - Realizar labores administrativas que se derivan de la actividad sustantiva. - Ejecutar otras labores propias del cargo. (imágenes 249-251). Con relación a los requisitos para ocupar la clase de Agente Guardacostas II, el citado Manual, dicta: “- Certificado de Conclusión de Estudios Secundarios. - Ser costarricense. - Ser mayor de dieciocho años y ciudadano en el ejercicio pleno de sus derechos. - Grado Policial de Inspector o su equivalente en el ámbito del Servicio Nacional de Guardacostas. - Curso Técnico Medio en Guardacostas, impartido por la Academia del Servicio Nacional de Guardacostas. - Dos años de experiencia en labores policiales – náuticas, debidamente certificada. - Contar con el permiso de portación de armas vigente. - Saber nadar. - Preferiblemente licencia de conducir.” (El destacado es agregado). En el caso bajo estudio, si bien el petente en la demanda (hecho segundo) afirmó que cumplía con todos los requisitos para la clase de Guardacostas II, en el recurso, cambió su versión e indicó que el único requisito que le falta es el de “Grado de Oficial de Inspector”. En efecto, ante esta Sala, no es un hecho controvertido el incumplimiento de ese requisito. Por otro lado, en el oficio MSP-DM-DVA-DGAF-DRH-DAO-UGP-CT-086-2023 suscrito del 13 de enero del 2023, suscrito por la Jefa del Departamento de Análisis Ocupacional se constata que ese Departamento no realizó estudio alguno al promovente en el cual se analizaran las tareas y requisitos de la clase Agente de Guardacostas II, cargo Marinero Enlace (ver imagen 60). Al analizar la certificación MSP-DMSP-DVUE-DSNG-EGL-274-2023 emitida el 1° de marzo del 2023, se observan unas bitácoras de enero y febrero del 2023, con una suerte de rol en el que varias personas realizaban anotaciones de novedades, entre ellas el accionante. En dichas bitácoras quien demanda consigna las horas en que iniciaba y finalizaba recorridos de vigilancia en el perímetro de la Estación del Servicio Nacional de Guardacostas de Limón, zona de parqueo, edificio administrativo, costados, alrededores, así como información relacionada con entradas y salidas de embarcaciones, atraques, inspecciones visuales, trámites de entrega de bienes decomisados, estado del clima y operativos (véanse imágenes 150-194), las que coinciden con las funciones establecidas en el Manual de Clases del Servicio Nacional de Guardacostas para la clase de Agente de Guardacostas I. Al escuchar la grabación de audiencia oral de recepción de pruebas, se colige que el testigo aportado por el promovente, [Nombre 003], dijo ser su compañero en el Servicio Nacional de Guardacostas desde aproximadamente 2009 o 2010 hasta la actualidad. Dicho testigo primero sostuvo que el accionante cumple las funciones de “oficial de guardia”, debiendo responder llamadas telefónicas y de radio, prestar seguridad a la zona periférica, si llegan carros internos o externos, apuntar entradas y salidas. Posteriormente, manifestó que el puesto del actor es de Agente de Guardacostas I y las funciones de Agente Guardacostas II, sin dar más de detalles sobre las funciones “per se” de esta última clase. En cuanto a los requisitos, relató que son licencia de conducir, portación de armas y que todos deben tener el Técnico Medio, pero que, para el de Agente Guardacostas II, deben tener el curso, el que al petente no lo han mandado a realizar (escuchar grabación de audiencia oral). A criterio de la Sala, la declaración de don Arcadio resulta insuficiente para tener por probado que el accionante ha desempeñado la totalidad de las funciones correspondientes a la clase de Agente Guardacostas II. Nótese que, por un lado, aseveró que quien demanda realiza funciones de “oficial de guardia”, debiendo atender llamadas telefónicas y de radio, prestar seguridad a la zona periférica, si llegan carros internos o externos, apuntar entradas y salidas. Luego, se contradijo al decir que es Agente Guardacostas I, pero que desempeña funciones de Agente Guardacostas II. Aunado a ello, indicó que al actor no lo han “mandado” al curso que le hace falta, situación que, en todo caso, carece de interés debido a que la parte demandante, en el recurso, admitió que le falta el de “Grado de Oficial de Inspector”, por lo que ese testimonio no tiene la virtud de variar el resultado del proceso. Por consiguiente, en la especie, al no existir duda alguna de que el actor no cumplía con la totalidad de requisitos para la clase y cargo que pretende sean reconocidas las diferencias salariales y que no demostró la totalidad de funciones atinentes a la clase de Agente Guardacostas II, se avala lo resuelto por el órgano de instancia. Se ha de insistir en que la Administración Pública se rige por el principio de idoneidad comprobada, por lo que no es factible que a una persona se le cancele con fondos públicos el salario correspondiente a una plaza para la que no reúne los requisitos y tampoco desempeña las funciones atinentes a la clase, lo que conculcaría el ordinal 192 de la Carta Magna, los principios de legalidad y legalidad presupuestaria, contenidos en los artículos 11 de la Constitución Política y 11 de la Ley General de la Administración Pública, que estipulan que los funcionarios públicos son simples depositarios de la Autoridad, están obligados a cumplir los deberes que la ley les impone y no pueden arrogarse facultades no concedidas en ella. No puede obviarse que la Sala Constitucional, mediante voto número 11169 de las 16:02 horas del 17 de junio de 2020, declaró sin lugar la acción presentada contra la jurisprudencia de esta otra Sala sobre el tema. Del mismo modo, resulta oportuno destacar que al desestimar la demanda no se lesiona el principio de igualdad salarial estipulado en el ordinal 57 de la Constitución Política, pues para que éste sea aplicable, es necesario estar ante supuestos idénticos, lo que no sucede en este caso, debido a que la persona accionante no cumplió con la totalidad de requisitos legales que se exigen para la clase citada en la pretensión de la demanda, ni demostró haber realizado las funciones propias de la clase, supuestos suficientes para proceder de manera distinta, pues no se está ante condiciones iguales. La recurrente invoca que se debieron aplicar los principios de contrato de realidad, supremacía de la realidad e in dubio pro-operario. Sin embargo, en este caso concreto, al tratarse de una relación de empleo público, los principios mencionados deben ceder ante los de legalidad e idoneidad en la función pública (doctrina de los artículos 11 y 192 de la Constitución Política y 11 de la Ley General de la Administración Pública). Cabe advertir que la parte impugnante en el fondo lo que pretende es que se proceda con la reasignación de su puesto, lo que se extrae de la pretensión de la demanda con efectos futuros. Deberá tener presente la parte actora que la reasignación de puestos es una función exclusiva de la Administración activa, por lo que le está prohibido a los Tribunales de Justicia incursionar en ese ámbito. Resulta oportuno traer a colación que esta Sala, en reiteradas ocasiones, ha resuelto casos similares al que nos ocupa y se ha externado que la actividad de clasificación y valoración de clases y puestos, así como la de elaboración de los distintos manuales de puestos, estructuras orgánicas y escalas salariales es de naturaleza técnica y científica, en la cual impera un importante margen de discrecionalidad, en atención a cuestiones de oportunidad y conveniencia, todo con el objeto de procurar la eficiencia del servicio público que se presta. En otras palabras, acoger las pretensiones de la persona accionante implicaría ineludiblemente descalificar la autonomía patronal y debilitar el proceso de estudio técnico que amerita la reasignación de plazas ejecutado por la Administración, lo que constituiría una limitación de las facultades discrecionales de las que se encuentra investido el órgano administrativo competente (al respecto, puede consultarse de esta Sala, el voto n.º 763-2022 de las 10:05 horas del 8 de abril de 2022). Por lo expuesto, la Sala concluye que lo procedente es denegar el recurso de casación.
VIII.- RECURSO DE LA PARTE DEMANDADA: En materia laboral, lo tocante a las costas está regulado en los artículos 562 al 564 del Código de Trabajo, reformados por la Ley de Reforma Procesal Laboral (Ley número 9343 del 25 de enero de 2016). En ese sentido, el artículo 562 señala que: “En toda sentencia, incluidas las anticipadas, y las resoluciones que provoquen el perecimiento del proceso por litispendencia, incompetencia por razones del territorio nacional, satisfacción extraprocesal o deserción, se condenará al vencido, a quien ha satisfecho el derecho o a la parte sancionada con la finalización del asunto, al pago de las costas personales y procesales causadas./ Si la sentencia resuelve el asunto por el fondo o acoge excepciones materiales de las calificadas como previas, las personales no podrán ser menores del quince por ciento (15%) ni mayores del veinticinco por ciento (25%) del importe líquido de la condenatoria o de la absolución, en su caso./ En los demás supuestos, así como cuando el proceso no fuera susceptible de estimación pecuniaria, la fijación se hará prudencialmente./Para hacer la fijación del porcentaje o del monto prudencial se tomarán en cuenta la labor realizada, la cuantía de la cosa litigada y la posición económica del actor y demandado./ En los asuntos inestimables en que hubiera trascendencia económica se hará la fijación con base en el monto resultante hasta la firmeza de la sentencia y, si a consecuencia del proceso se siguiera generando en el futuro el resultado económico, podrá agregarse al monto fijado, según criterio prudencial, hasta un cincuenta por ciento (50%). Si el resultado económico fuera intrascendente se hará la fijación de forma prudencial con fundamento en los criterios mencionados”. Luego, el numeral 563 siguiente regula los supuestos que posibilitan a quien juzga resolver el asunto sin especial condena de esos gastos; así como de aquellos en que se considera no existe buena fe. Esta norma, dispone: “No obstante, se podrá eximir al vencido del pago de las costas personales y aun de las procesales, cuando:/ 1) Se haya litigado con evidente buena fe./ 2) Las proposiciones hayan prosperado parcialmente./ 3) Cuando haya habido vencimiento recíproco./ La exoneración debe ser siempre razonada./ No podrá considerarse de buena fe a la parte que negó pretensiones evidentes que el resultado del proceso indique que debió aceptarlas, no asistió a la totalidad de la audiencia, adujo testigos sobornados o testigos y documentos falsos, no ofreció ninguna probanza para justificar su demanda o excepciones, si se fundaran en hechos disputados./ La exoneración de costas será imperativa, si alguna norma especial así lo dispone”. En el veredicto de instancia, el juzgador, exoneró a la parte actora del pago de esos gastos al considerar que: “Observa el suscrito que tanto lo expresado en el cuadro fáctico así como la pretensión material no fue exagerado o orquestado. Con base en ello y a criterio del suscrito se observa un motivo de fondo muy válido para que el señor Jhonny accionara contra su empleador pues a su criterio si le asistía derecho para el reclamo invocado. En virtud de lo anterior se aprecia una acción impregnada de buena fe y como consecuencia de ello no procede la condena en costas.”. (sic). Contra dicho pronunciamiento, la procuradora estatal interpone agravio. Recrimina que el juez de instancia incurrió en una inadecuada aplicación de lo dispuesto en el artículo 73.1 del Código Procesal Civil y ordinales 562 y 563 del Código de Trabajo. Como se expuso líneas atrás, en el proceso laboral lo relativo a las costas se encuentra regulado en los numerales 562 al 564 del Código de Trabajo, por lo que no corresponde aplicar supletoriamente la legislación procesal civil y, por ende, el reparo en ese sentido resulta improcedente. Ahora bien, la representante del Estado estima que el actor contó con la debida representación letrada la cual debe conocer el derecho, sin que pueda alegar desconocimiento en la materia. Reclama que el actor haya sido exonerado del pago de costas, pese a que el ordenamiento jurídico dispone que debe condenarse al vencido. Sostiene que no se tomó en consideración la labor realizada por el Estado en este proceso, pues desde que se notificó el traslado de la demanda, fue necesario solicitar la información al demandado, realizar una investigación y análisis preliminar para contestar la demanda, contestar audiencias y realizar las conclusiones de la litis, por lo que estima que la exoneración en costas es desacertada para los intereses del Estado. El reproche no es de recibo. Analizadas las circunstancias del caso concreto, este órgano de casación avala la exoneración en costas a favor del demandante, ya que de los autos se denota que ha litigado con evidente buena fe, en procura del reconocimiento de su derecho al salario que consideró violentado, en tanto estimó haber realizado funciones de la clase de Agente Guardacostas II, cargo de Marinero de Enlace y que cumplía con los requisitos, lo que, en sede judicial, se concluyó que no fue así. En consecuencia, no hay razones para modificar lo que viene dispuesto.
IX.- CONSIDERACIONES FINALES: En corolario de lo que viene expuesto, se considera que lo procedente es declarar sin lugar ambos recursos.
X.- NOTA DE LAS MAGISTRADAS VARELA ARAYA Y MONTERO MORALES: Si bien quienes suscriben esta nota han venido salvando el voto en casos similares al presente, en los que las personas actoras han pretendido el reconocimiento de diferencias salariales por haber ejercido funciones de mayor jerarquía a las del puesto en el que se encuentran formalmente nombrados, en este caso concreto, coincidimos con la mayoría de la Sala en el sentido de que, no lleva razón el recurrente al alegar que de haber sido valorado adecuadamente el testimonio de [Nombre 003] y tomado en cuenta las bitácoras, se variaría lo resuelto al tenerse por probado la realización de funciones de Agente Guardacostas II, dado que ciertamente dichas probanzas acreditan tal circunstancia. En el presente asunto, pese a que el juez de instancia rechazó el reconocimiento de diferencias salariales entre ambas clases al considerar que el actor no logró demostrar que realizara las funciones de Agente Guardacostas II y tampoco el cumplimiento de requisitos, lo cierto es que en el recurso se admitió que al petente le falta el de Grado Policial de Inspector o su equivalente en el ámbito del Servicio Nacional de Guardacostas, por lo que el tema objeto de debate ante esta Sala versa sobre la ejecución de funciones. Tal y como lo hemos señalado en otras ocasiones, el artículo 57 de la Constitución Política consagra la igualdad de salario en iguales condiciones de trabajo y eficiencia; principio desarrollado por el numeral 167 del Código de Trabajo. En relación con los reclamos de diferencias salariales por ejercer funciones de un puesto de mayor jerarquía, sin el pago de la retribución correspondiente, la Sala ha tenido diferentes posiciones. En un inicio, se dio preponderancia al principio de legalidad, considerándose que no era viable pagar una remuneración diferente a la del puesto en donde la persona servidora estuviera nombrada. Posteriormente, esa tesis se flexibilizó, al estimarse que la Administración obtenía un beneficio ilegítimo cuando demandaba la ejecución de una labor determinada, que no correspondía a las labores del cargo en que se estaba nombrado. Actualmente, se ha considerado que aún en este último supuesto, el reconocimiento de diferencias salariales solo es procedente cuando la persona trabajadora reúne los requisitos que el cargo exige en el correspondiente Manual Descriptivo de Puestos. La magistrada Varela Araya en los años recientes se adhirió a esa tesis, sin embargo, con un replanteamiento del tema, y analizando las fuentes normativas y los principios que informan la materia procesal laboral, arribó a la conclusión de que la persona trabajadora que compruebe ejercer funciones que no le son propias de su cargo, tiene derecho a que se le paguen las diferencias salariales existentes entre la plaza en la que estaba formalmente nombrada y la plaza cuyas funciones ejerció, sin que interese si cumple o no con los requisitos. Ello se origina en la aplicación del principio constitucional de que, a igual trabajo, en idénticas condiciones de eficiencia, debe garantizarse igual salario para evitar discriminación en ese campo. No reconocer ese derecho en casos donde el Juzgado deniega la demanda por la falta de requisitos para ocupar el puesto o clase, significaría legitimar una conducta abusiva del empleador, quien hizo a la persona trabajadora ejecutar las tareas propias de un cargo de mayor jerarquía, remunerándole con un salario inferior. La Sala Constitucional tuvo la oportunidad de referirse en el voto 11169-2020 de la Sala en donde se indica: “Es una cuestión de legalidad si en un caso concreto se considera que, la Administración Pública ha incurrido en un abuso o en un enriquecimiento ilícito por asignarle a un funcionario funciones superiores a las del puesto en que está nombrado y continúa pagándole de acuerdo a las funciones del puesto de inferior rango”. Es decir, el Tribunal Constitucional no negó el derecho a recibir el salario de acuerdo a las tareas del puesto desempeñado, sino que declaró sin lugar el recurso por estimar que era un tema de legalidad y no de constitucionalidad, que debía de ser sometido a consideración de esa Sala, lo que en el fondo significa que deja a definición el conocimiento de los tribunales laborales la valoración de cada caso concreto, tomando en consideración la igualdad de acuerdo al trabajo desempeñado y no si la persona tiene o no los requisitos para el cargo en el que se le ha puesto a prestar el servicio, o sea, que el principio constitucional de igualdad salarial se enfoca al trabajo de igual valor y no a los requisitos para el puesto "per se". De esa forma, es claro que se debe retribuir por el trabajo desempeñado y no por el formalismo de los requisitos para el puesto, tema que cobrará especial relevancia para la elaboración de concursos de oposición y su posterior nombramiento, ajustando así la conducta administrativa de las autoridades competentes a lo previsto en el numeral 192 de la Constitución Política, que no es el caso de estudio. Para quienes suscribimos esta nota, ese es el mandato contenido en el voto de la Sala Constitucional, pues reconoce que son las personas juzgadoras en esta materia las que, en cada caso concreto, determinarán si se está ante el cumplimiento de labores propias del puesto y si el pago corresponde al valor del trabajo asignado, pues solo de esa forma se puede evitar el abuso del derecho de la administración activa con el consiguiente enriquecimiento sin causa. Enriquecimiento, que agregamos, se da cuando por el interés de la Administración activa, de cualquier Administración Pública, para el cumplimiento del servicio que le corresponde brindar, se vale del trabajo de una persona servidora y luego no le retribuye como corresponde generándose, de esa manera, un incumplimiento en dos vías: 1) porque obvió tomar en cuenta la obligación legal de hacer los nombramientos cuando la persona tiene los requisitos para el puesto asignado y 2) por el no pago del salario correspondiente a las labores realmente desempeñadas, dándose una discriminación e inequidad en el trato salarial por las mismas labores recibidas de sus colaboradores y sus colaboradoras, apelando a un requisito que no ha exigido de previo a la asignación del trabajo en pro del servicio público asignado al respectivo ente. En esas circunstancias se genera una gestión ilegal del recurso humano que no le legitima para desconocer el derecho salarial que es constitucionalmente protegido, de la persona trabajadora expuesta, por decisión del empleador, a ese tipo de situaciones. Conviene acotar que el Convenio 100 (1951) de la OIT sobre la igualdad de remuneración, si bien es cierto promueve la igualdad de remuneración entre hombres y mujeres, está basado en la premisa del valor del trabajo desempeñado y no en los requisitos para el puesto, también debemos entenderlo como aplicable en cualquier situación relacionada con el valor del trabajo desempeñado. Ese convenio está relacionado con la Recomendación número 90 de la OIT, que fija directrices para lograr, por parte de los países miembros de ese Órgano, la igualdad de remuneración, entendida, como se indicó antes, en razón del valor del trabajo (puesto) desempeñado. Esos convenios son fundamentales para promover la igualdad salarial en razón del puesto desempeñado, que en nuestro sistema legal lo tenemos comprendido en el artículo 57 de la Carta Magna, cuando dice:"...El salario será siempre igual para trabajo igual en idénticas condiciones de eficiencia". No cabe la menor duda de que el constituyente se adelantó a garantizar ese derecho, reconociendo que el salario debe responder al valor del trabajo desempeñado y no a otros factores. Sobre el tema, la Sala Constitucional desde vieja data ha señalado que “…si el trabajo se concibe como un derecho del individuo cuyo ejercicio beneficia a la sociedad y que en cuanto a la persona garantiza una remuneración periódica, no podría aceptarse que el Estado reciba ese beneficio sin entregar al trabajador nada a cambio o entregándole tardíamente lo que corresponde, por lo que el salario como remuneración debida al trabajador en virtud de un contrato de trabajo, por la labor que haya efectuado o deba efectuar o por los servicios que haya prestado o deba prestar, no es solo una obligación del empleador, sino un derecho constitucionalmente protegido” (voto n.° 5138 de las 16:57 horas, del 7 de setiembre de 1994). Además, en el voto de esa Sala número 28023, de las 14:02 horas del 5 de diciembre de 2021, se indicó: “…el artículo constitucional debe complementarse con las normas del Derecho Internacional del Trabajo, que predica la necesidad de fijar la atención en el trabajo de igual valor, que debe ser considerado un concepto objetivo del trabajo que sirve de referencia por sus funciones con el resto de trabajadores, cuya valía está no tanto en quien las ejecuta, más bien el pago de un salario en la igualdad de condiciones y en idénticas circunstancias previstas para una prestación en concreto; esto es relevante para el punto en discusión porque en efecto, fija la atención en la valía de un mismo tipo de trabajo, independientemente de quien la ejecuta, sino en el aspecto objetivo que se relaciona directamente con la dignidad humana. Esto claramente conduce a desarticular las prácticas de reducir salarios a quienes ejercen las mismas funciones, especialmente acordadas en un régimen estatutario. Todo esto tiene relación con la descripción específica de los requisitos personales, tareas y remuneración, entre otras cosas, que están descritos en los manuales de trabajo, especialmente en la relación estatutaria objetivamente determinadas. Debe reconocerse que, en el caso de las personas trabajadoras del Estado, las reglas de derecho que determinan los deberes y las obligaciones de las partes, está fundamentado en el cumplimiento de un interés u orden público. […] debe señalarse la irrenunciabilidad de la integridad del salario de acuerdo a un trabajo de valor igual. No podría argumentarse que el pago del salario para el cual fue contratado, puede mantenerse a lo largo del tiempo, aun cuando hayan aumentado las responsabilidades, porque ello rompe con el concepto objetivo constitucional de trabajo de valor igual…”. Como se aprecia, el concepto objetivo constitucional de trabajo de valor igual responde al desempeño efectivo de las funciones, no del cumplimiento de los requisitos académicos. En estos casos, debemos entender que no se debe permitir el pago de menos salario del que corresponde a las tareas efectivamente desempeñadas por una persona, o sea, que se debe pagar por el valor del trabajo. A pesar de lo anterior, en este caso concreto la parte actora no demostró que realizara la totalidad de funciones de la clase de Agente Guardacostas II y no impugnó lo tocante al incumplimiento del requisito referido, por lo que estimamos que debe mantenerse la denegatoria respecto a las diferencias salariales pretendidas.
POR TANTO:
Se declaran sin lugar los recursos de casación formulados por ambas partes. Las magistradas Varela Araya y Montero Morales consignan nota.
Res: 2025003070 VSIBAJAF Luis Porfirio Sánchez Rodríguez Julia Varela Araya Jorge Enrique Olaso Álvarez Roxana Chacón Artavia Ana Patricia Montero Morales Documento Firmado Digitalmente -- Código verificador -- 1
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