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Res. 00241-2021 Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de Cartago · Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de Cartago · 26/04/2021

Effective Performance of Settlement in a Forest OffenseCumplimiento efectivo de la conciliación por infracción forestal

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OutcomeResultado

GrantedCon lugar

By majority, the Court granted the Attorney General’s appeal, vacated the dismissal in full, and remanded the case for renewed proceedings because the criminal action could not be extinguished without proof of complete performance of the settlement.Por mayoría, el Tribunal acogió la apelación de la Procuraduría, anuló totalmente el sobreseimiento y reenviò la causa para nueva sustanciación, porque la acción penal no podía extinguirse sin comprobar el cumplimiento íntegro de la conciliación.

SummaryResumen

By majority, the Court of Criminal Sentence Appeals vacated the final dismissal entered in a Forest Law offense case because expiration of the settlement period does not, by itself, extinguish the criminal action. Under Article 36 of the Code of Criminal Procedure, extinction becomes effective only when the defendant has fully performed every obligation undertaken. If the defendant defaults without justification, proceedings must continue as though no settlement had been reached; when justified cause exists, the parties may extend the period by up to six months. The court must verify both actual performance and completion within the statutory period and may not presume compliance from the silence or inactivity of the victim, the Attorney General’s Office, or other parties. Although the majority acknowledged deficiencies in coordinating the agreement and a lack of diligence by the State’s representative, it held that these circumstances did not justify dismissal. The case was remanded for renewed proceedings before a differently composed trial court. One judge dissented.El Tribunal de Apelación, por mayoría, anuló el sobreseimiento definitivo dictado en una causa por infracción a la Ley Forestal, porque el vencimiento del plazo de la conciliación no extingue por sí solo la acción penal. Conforme al artículo 36 del Código Procesal Penal, la extinción únicamente produce efectos cuando el imputado cumple cabalmente todas las obligaciones asumidas. Si incumple sin justa causa, corresponde continuar el procedimiento como si no hubiera existido conciliación; si media causa justificada, las partes pueden prorrogar el plazo hasta por seis meses. El tribunal debe verificar tanto el cumplimiento efectivo como su realización dentro del plazo legal, sin presumirlo por el silencio o la inactividad de la víctima, la Procuraduría u otras partes. Aunque reconoció deficiencias en la coordinación del acuerdo y falta de diligencia de la representación estatal, la mayoría concluyó que ello no justificaba el sobreseimiento. La causa fue reenviada para nueva sustanciación con distinta integración. Una jueza salvó el voto.

Key excerptExtracto clave

As readily follows from the cited provision, it is one thing for the legislature to have established a maximum period within which the defendant may perform the obligations undertaken, and quite another to understand that period as a mandatory deadline upon whose expiration the criminal action is deemed extinguished. For that reason, the consequence of failing to perform the obligations undertaken is the continuation of the proceedings “as if no settlement had been reached,” as established by the fifth paragraph of Article 36 of the Code of Criminal Procedure. Thus, if the defendant has not complied within the maximum settlement period, the proper course is not to enter a final dismissal but, instead, to order the resumption of proceedings and of the limitations-period calculation, which remained suspended by operation of law throughout that period.Como fácilmente se desprende de la mencionada norma, una cosa es que el legislador haya dispuesto un plazo máximo para que el imputado pueda cumplir esas obligaciones contraídas, y otra muy distinta que pueda entenderse que ese plazo resulte ser perentorio para que considere extinguida la acción penal. Es por eso que la consecuencia del incumplimiento de las obligaciones contraídas, consiste en la continuación del procedimiento “…como si no se hubiere conciliado”, tal como lo establece el párrafo quinto del artículo 36 del Código Procesal Penal. De esa forma, si el imputado no ha cumplido dentro del plazo máximo de la conciliación, lo que corresponde no es dictar un sobreseimiento definitivo, sino, por el contrario, ordenar la reanudación de los procedimientos y el cómputo de la prescripción, que estuvo suspendida por disposición de ley durante todo aquél período.

Pull quotesCitas destacadas

  • "De lo anterior se colige que la voluntad expresa del legislador en cuanto a la conciliación, es el cumplimiento efectivo de las condiciones asumidas en el acuerdo conciliatorio."

    "It follows that the legislature’s express intent regarding settlement is the effective performance of the conditions undertaken in the settlement agreement."

    Considerando IV

  • "De lo anterior se colige que la voluntad expresa del legislador en cuanto a la conciliación, es el cumplimiento efectivo de las condiciones asumidas en el acuerdo conciliatorio."

    Considerando IV

  • "Contrario a otros institutos, como la Suspensión del Proceso a Prueba, donde basta el vencimiento del plazo, en esta medida alterna se requiere el cumplimiento efectivo de las condiciones."

    "Unlike other mechanisms, such as suspension of proceedings on probation, where expiration of the period is sufficient, this alternative measure requires actual performance of the conditions."

    Considerando IV, cita del voto 2011-0847

  • "Contrario a otros institutos, como la Suspensión del Proceso a Prueba, donde basta el vencimiento del plazo, en esta medida alterna se requiere el cumplimiento efectivo de las condiciones."

    Considerando IV, cita del voto 2011-0847

  • "En ese sentido, debe señalarse que como lo establece la norma de comentario, quien tiene obligación de cumplir es el imputado y no la víctima o las demás partes."

    "In that regard, it must be noted that, as the provision under discussion establishes, the person obligated to perform is the defendant, not the victim or the other parties."

    Considerando IV

  • "En ese sentido, debe señalarse que como lo establece la norma de comentario, quien tiene obligación de cumplir es el imputado y no la víctima o las demás partes."

    Considerando IV

  • "Se anula totalmente la resolución venida en alzada y se reenvía la causa al Tribunal de origen, para que con distinta integración sea sustanciada nuevamente."

    "The appealed decision is vacated in full, and the case is remanded to the court of origin to be heard anew by a differently composed panel."

    Por tanto

  • "Se anula totalmente la resolución venida en alzada y se reenvía la causa al Tribunal de origen, para que con distinta integración sea sustanciada nuevamente."

    Por tanto

Full documentDocumento completo

Sections

Procedural marks

PJEDITOR Document 1 Case file: 10-001470-0359-PE Against: [Nombre1] .

Offense: Violation of Ley Forestal.

Injured party: Natural Resources.

Decision: 2021-241 Case file: 10-001470-0359-PE Criminal Judgment Appeals Court of Cartago, First Section. At eleven twenty-six a.m. on veintiséis de abril del dos mil veintiuno.

Appeal from a criminal judgment filed in these proceedings against [Nombre1] , an adult, born on 22 de julio de 1956, holder of identity card number CED1, for the offense of Violation of Ley Forestal, to the detriment of Natural Resources. Judge Ivette Carranza Cambronero and Judges Christian Fernández Mora and David Fallas Redondo participated in deciding the appeal. Attorneys Randall Albán Aguirre Mena, acting as Criminal State Attorney, appeared in the appeal proceedings.

BACKGROUND:

1. By judgment number 32-2021, issued at thirteen hours ten minutes on nueve de febrero de dos mil veintiuno, the Trial Court of Cartago ruled: “POR TANTO: In accordance with the foregoing and Articles 39 of the Political Constitution, 7, 30 subsection k), 36, 311 subsection d), and 313 of the Code of Criminal Procedure, a final dismissal (sobreseimiento definitivo) is hereby entered in favor of the accused [Nombre1] for the offense of VIOLATION OF LEY FORESTAL that had been attributed to him to the detriment of NATURAL RESOURCES. This matter is decided without a special award of costs, and the expenses of the proceedings shall be borne by the State. The civil damages action (Acción Civil Resarcitoria) is ordered closed. Once this judgment becomes final, this settlement (conciliación) shall be entered in the Judicial Registry for a period of five years. That is all. Let notice be given. Adrián José Solano Corrales. Judge.” 2. Attorney Randall Albán Aguirre Mena filed an appeal against the foregoing decision.

3. After the corresponding deliberation was conducted in accordance with Article 466 of the Code of Criminal Procedure, as amended by Ley 8837 published on nueve de diciembre de dos mil once (Creation of an Appeal from the Judgment), the Court considered the issues raised in the appeal.

4. The applicable legal requirements have been observed throughout the proceedings.

Judge Fernández Mora writes the opinion; and,

CONSIDERING:

I.Because the statutory requirements have been met, the Court considers the appeal from the criminal judgment filed by Randall Aguirre Mena, Criminal State Attorney, against decision number 32-2021, issued at 13:10 hours on 09 de febrero de 2021 by the Criminal Court of Cartago, Turrialba venue, which entered a final dismissal in favor of the accused [Nombre1] for the offense of violation of Ley Forestal, to the detriment of natural resources. The dismissal was based on the termination of the criminal action (extinción de la acción penal) resulting from application of the settlement mechanism.

II.In the sole ground raised, the State’s representative alleges failure to observe a procedural rule and a lack of legal and intellectual reasoning (fundamentación jurídica e intelectiva). She explains that, before the judgment was issued, the parties entered into a settlement agreement under which the accused undertook, within a period of one year, to pay two and a half million colones in materials for Área de Conservación Parque Nacional Volcán Turrialba, through three payments and after coordinating with MINAE to establish the list of materials. She adds that the settlement period expired on 21 de enero de 2021 without the accused having demonstrated compliance with the agreed terms, but that, nevertheless, the judge inexplicably interpreted the absence of documentation corroborating payment as grounds for entering a final dismissal, which constitutes reasoning in reverse. In this regard, the appellant states that the party required to submit documentation concerning the purchase of the materials and their delivery to MINAE is the accused or his defense counsel, not the “causing entities.” She adds that the trial judge found that complete satisfaction with the terms of the agreement had been recorded and that no breach whatsoever appeared in the record, seemingly applying a form of affirmative administrative silence (silencio positivo) that does not exist in criminal matters.

This entails both a failure to state the grounds for the judgment and a violation of Article 36 of the Code of Criminal Procedure, which provides that termination of the criminal action shall take effect once the accused fulfills the obligations undertaken. She states that, pursuant to Article 464 of the Code of Criminal Procedure, she submits as newly discovered evidence (prueba nueva) memorandum SINAC-ACC-PNVT-2021, dated 18 de febrero de 2021, which shows that the accused did not appear to speak with the MINAE authorities until 21 de enero and contributed only sixty thousand colones out of the total amount he had undertaken to pay. She believes this demonstrates that the accused never intended to comply and that the decision issued condones the accused’s neglect and contempt for the settlement agreement, thereby rendering the criminal and civil claims in this matter ineffective. She requests that the challenged decision be declared ineffective and that, in the interest of procedural economy, the settlement agreement be revoked due to failure to comply with its terms and an oral and public trial be convened.

For his part, on 08 de abril de 2020, the accused submitted to this Court an email addressed to this office and, apparently, to a forestry authority, in which he sought to justify his noncompliance by stating that his economic activity had been affected by the pandemic affecting the country, that he had made one of the payments, and that he was in a position to continue fulfilling his commitment.

III.The evidence offered is rejected. With respect to that evidence, contrary to the appellant’s understanding, it does not fall within the circumstances provided for in the rule she invokes, which instead defines newly discovered evidence as evidence that emerges after the judgment or that, although it previously existed, could not have been offered by the interested party at the appropriate time. As is readily apparent, although the document now offered is dated after the judgment was issued, it contains information to which the party could have obtained access previously; its rejection is therefore required.

IV.The appeal must be granted: A majority of this Court (Judges Fernández and Fallas) finds merit in the appellant’s arguments, because the decision of the trial court (a quo) ordering the final dismissal (sobreseimiento definitivo) of the case against the accused (imputado) departs from the provisions of Article 36 of the Code of Criminal Procedure (Código Procesal Penal), which does not recognize the expiration of the conciliation period (plazo de la conciliación) as a ground for extinguishment of the criminal action (extinción de la acción penal), as subsection f) of Article 30 of the Code of Criminal Procedure does for suspension of proceedings subject to probation (suspensión del proceso a prueba). On the contrary, the fourth paragraph of the aforementioned Article 36 of the procedural rules provides as follows: “When conciliation (conciliación) occurs, the court shall approve the agreements and declare the criminal action extinguished.

However, the extinguishment of the criminal action shall take effect from the moment the accused fulfills all the obligations undertaken. For that purpose, a maximum period of one year may be established, during which the statute of limitations for the criminal action (prescripción de la acción penal) shall be suspended.” As readily follows from the aforementioned provision, it is one thing for the legislature to have established a maximum period within which the accused may fulfill those obligations undertaken, and quite another to construe that period as mandatory for the criminal action to be deemed extinguished. This was the interpretation adopted in the case law of the Tribunal de Casación Penal de San José, in decision 2011-0847 at 9:07 a.m. on July 5, 2011, which stated: “Pursuant to Article 36, paragraph 4, of the Code of Criminal Procedure, ‘When conciliation occurs, the court shall approve the agreements and declare the criminal action extinguished.

However, the extinguishment of the criminal action shall take effect from the moment the accused fulfills all the obligations undertaken. For that purpose, a maximum period of one year may be established, during which the statute of limitations for the criminal action shall be suspended. If the accused fails, without just cause, to fulfill the obligations agreed upon in the conciliation, the proceedings shall continue as though no conciliation had occurred. In the event of noncompliance for just cause, the parties may extend the period for up to six additional months. If the victim does not agree to extend the period, or if the period expires without the accused fulfilling the obligation, even for just cause, the proceedings shall continue, and the rules governing conciliation may not be applied again.’ It follows from the foregoing that the legislature’s express intent regarding conciliation is the actual fulfillment of the conditions assumed in the conciliation agreement (acuerdo conciliatorio).

Unlike other mechanisms, such as Suspension of Proceedings Subject to Probation (Suspensión del Proceso a Prueba), for which expiration of the period is sufficient, this alternative measure (medida alterna) requires actual fulfillment of the conditions. In the present matter, it has not been shown that the defendant (justiciable) fulfilled the conditions assumed in the conciliation agreement. Accordingly, the appeal on points of law (recurso de casación) filed by the representative of the Ministerio Público is granted, the dismissal judgment (sentencia de sobreseimiento) is vacated, and continuation of the proceedings is ordered.” More recently, a similar view was expressed by the Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia in decision 2019-065 at 3:50 p.m. on January 18, 2019, which stated: “Consistent with the foregoing, all relevant information properly enabling consideration of the appellate issue has been examined, establishing the existence of a fundamental defect (vicio esencial) causing irreparable harm, because the Tribunal de Apelación de Sentencia failed to apply Article 36 of the Code of Criminal Procedure, which expressly provides: ‘. . .

When conciliation occurs, the court shall approve the agreements and declare the criminal action extinguished. However, the extinguishment of the criminal action shall take effect from the moment the accused fulfills all the obligations undertaken . . .’ In this regard, it must be recognized that, in the case of conciliation agreements subject to a term or contingent upon fulfillment of a condition, under the principle of legality (principio de legalidad), the competent judge lacks authority to order a final dismissal (numerus clausus, a statutory mandate under the aforementioned Article 36 of the C.P.P.) until each and every commitment encompassed by the alternative conciliation measure has been fully fulfilled. Otherwise, the ruling would be entirely premature, as it is in this case, where the party suffering from the noncompliance is left wholly defenseless when the criminal action is extinguished contra legem, a disadvantageous circumstance that plainly invalidates the course of proceedings (iter) challenged by attorney Aguilera González.

Given the evident impairment of the principle of pacta sunt servanda—that is, agreements are made to be performed (Articles 1022 and 1025 of the Civil Code)—the decision of the Tribunal de Apelación de Sentencia del Segundo Circuito Judicial de San José affirming the ruling of the Tribunal Penal del Tercer Circuito Judicial de San José, [Dirección1], which ordered the final dismissal, lacks reasonableness and violates Article 41 of the Political Constitution, because the petitioner also failed to obtain redress in the second instance, since the obligated person did not honor the payment of professional fees (in the amount of one hundred thousand colones), a partial fulfillment of conditions that in no way conforms to the legislature’s provisions concerning the scope of conciliation. The a quo failed in its duty to verify that the agreed terms had been fulfilled before entering the final dismissal judgment; a warning concerning noncompliance (prevención de incumplimiento) was insufficient because it contravened the governing legal framework.

In a similar case, the Tribunal de Apelación de Sentencia del Segundo Circuito Judicial de San José, composed of Judge Patricia Vargas González and Judges Mario A. [Nombre2] and Rafael M. González González, in decision N° 2017-0648, at 8:20 a.m., on May 31, 2017, addressing a challenge filed by attorney Cathering Aguilera González, stated: ‘. . . the a quo deemed the conciliation agreement fulfilled on the basis that, upon expiration of the period, neither party had reported noncompliance with the conditions established in the approved agreement; however, this is neither acceptable nor lawful because, even in cases where the conciliation agreement involves only private interests and the participation of one of the parties is required for verification [e.g., when the accused undertakes to refrain from engaging in some type of conduct detrimental to the victim (disturbing, assaulting, insulting, approaching the victim’s home, etc.), or when the opposing party is responsible for reporting any breaches that have occurred (e.g., failure to deliver an item, failure to restore things to their prior condition, etc.)], the judge’s obligation to verify that the agreed terms were fulfilled shall always prevail, with a view to restoring social harmony between the parties.

Therefore, the agreed terms cannot validly be deemed fulfilled based on the failure of the Oficina de la Defensa Civil de la Víctima to report that the money agreed upon to cover the victim’s personal costs (the fees of the professional who handled the injured party’s civil representation) had not been paid, since doing so would tacitly mean that the trial court deemed those amounts paid without even verifying that they had been deposited into the bank accounts designated for that purpose or received by the person authorized to receive them under the conciliation agreement. . .’ By way of illustration, the appellate court (ad quem) excluded from its analysis Article 36 of the adjective criminal law (ley penal adjetiva), which requires it to order final dismissal on the ground of extinguishment of the criminal action once all agreed commitments have been satisfied. Consequently, the appeal on points of law filed by the attorney from the Oficina de la Defensa Civil de la Víctima del Ministerio Público is granted, and decision N° 403-2017 of the Tribunal Penal del Tercer Circuito Judicial de San José, sede Suroeste, issued at 3:00 p.m. on April 25, 2017, ordering final dismissal in favor of [[Nombre4] ] for the offenses of minor bodily injury (lesiones leves), property damage (daños), and discharge of a firearm (accionamiento de arma), to the detriment of [[Nombre5] ], Seguridad Común, and [Nombre6] (cf. pages 111 to 114), is reversed.

Likewise, affirming decision N° 2018-0224, issued at 9:35 a.m. on February 21, 2018, by the Tribunal de Apelación de Sentencia de Segundo Circuito Judicial de San José, is vacated, and, pursuant to the principle of expedition (principio de celeridad), the case file shall be returned to the a quo as promptly as possible for further proceedings in accordance with the legal system. The judicial precedents are unified to establish that, where conciliation agreements have been entered into, final dismissal on the ground of extinguishment of the criminal action is appropriate only in cases in which each and every commitment stipulated in the agreement has been fully fulfilled.’” (Emphasis added). In the view of the judges joining this majority opinion, suspension of the statute of limitations is a consequence established by law to prevent the accused from abusing the good faith of the other parties and to ensure that attempts to resolve the dispute do not become a means of defeating the purposes of the proceedings, such that the limitation period might expire due to the various contingencies that could arise (noncompliance by the accused, requests for information needed to declare the agreement completed, applications for financing or requests for time to obtain the money to compensate for the harm, among others).

That is why the consequence of failure to fulfill the obligations undertaken is continuation of the proceedings “. . . as though no conciliation had occurred,” as provided in the fifth paragraph of Article 36 of the Code of Criminal Procedure. Thus, if the accused has not complied within the maximum conciliation period, the proper course is not to order final dismissal but, instead, to order the resumption of proceedings and the calculation of the limitation period, which was suspended by operation of law throughout that entire period. The majority of this Chamber does not consider it permissible to construe the conciliation period and the suspension of the statute of limitations as capable of continuing indefinitely because, under the law, the court is obligated to verify not only actual compliance but also that it occurred within the period prescribed by law. Needless to say, the parties—and especially the defense—must remain alert to ensure that the period during which the statute of limitations is suspended does not exceed the limits established by law, so that they may bring the matter to the court’s attention if any issue arises regarding fulfillment of the agreed obligations.

In this respect, it must be noted that, as established by the provision under discussion, it is the accused—not the victim or the other parties—who is obligated to comply. From that perspective, imposing obligations to be performed by the other parties under a conciliation agreement is improper, because they are not the parties subject to the proceedings; moreover, it would be irregular for the accused’s conduct to depend upon the actions of a third party.

The foregoing is relevant to the present matter, in which the conciliation agreement (acuerdo conciliatorio) established that the accused (imputado) was required to coordinate the purchase of the materials directly with the representatives of the Sistema Nacional de Conservación del Área Silvestre and to submit the invoices, without specifying where this was to be done; a condition that is difficult to fulfill without the consent of the aforementioned authorities. In a conciliation agreement such as the one under discussion, what must be established at the time of its judicial approval (homologación) is the accused’s specific obligation, for which purpose the interested parties should first have coordinated everything necessary so that the accused could simply fulfill his obligations within the agreed period. In the present matter, it is evident that the State’s representation was not as diligent as it should have been, since the judicial authority gave it an opportunity to address the accused’s fulfillment of his obligations under the conciliation, yet the Procuraduría failed to point out that there was a significant delay regarding the payment and the other conditions undertaken by the accused.

Such conduct by the body representing the State could not give rise to a procedural consequence such as the entry of a final dismissal (sobreseimiento definitivo) of the case because, as indicated, the party bound by a conciliation is the accused, not the victim. Accordingly, it was the accused himself who had the duty to inform the judicial authority of his inability to continue fulfilling his obligations, in order to obtain an extension of the deadline or to request that the proceedings be resumed, as provided by law. In light of the foregoing, the majority view of this Chamber is that, in the present case, it was not appropriate to grant the accused a final dismissal, since it has been established that he failed to comply with the terms agreed upon in the conciliation. This situation must be analyzed in light of the communications submitted by the accused to this Chamber and to the forestry authorities, stating his interest in continuing to honor his commitment and that the national situation caused by the pandemic has affected his ability to comply; this makes clear that neither the accused nor his defense has even requested a declaration that the criminal action (acción penal) has been extinguished, as they are aware that, until he complied with what had been agreed, it was improper to deem the criminal action extinguished.

In view of the foregoing, the appeal filed by the Procuraduría General de la República must be granted, the challenged judgment must be rendered ineffective, and the matter must be remanded (reenvío) to the trial court so that it may determine whether the ordinary proceedings should be continued.

V.Dissenting opinion (voto salvado) of Judge Carranza Cambronero. According to this individual position, first, contrary to the appellant’s understanding, it was the Procuraduría General de la República’s own delay that led to the issuance of the final dismissal (sobreseimiento definitivo) that it now appeals; likewise, contrary to its understanding, it alone was obligated to inform the trial court whether the accused had complied or failed to comply with the agreed settlement. The foregoing is readily apparent from a review of the case record. Thus, the audiovisual recording of the respective hearing, which had been convened for the oral and public trial, shows that the participants opted to enter into a conciliation agreement (acuerdo conciliatorio), in which it was never expressly stipulated that the defendant would be required to submit proof of the commitments undertaken to the judicial authority.

Rather, based on what can be understood from the remarks of the representative of the Procuraduría General de la República, who, for reasons not appearing in the record, participated remotely in the hearing, it was agreed that the defendant was to coordinate the purchase of the materials directly with the representatives of the Sistema Nacional de Conservación del Área Silvestre and was required to provide the invoices, without specifying where he was to do so. Admittedly, with the appellant’s consent, this created a confusing situation that cannot be attributed to the accused. Moreover, at that same procedural stage, the complainant stated that he required the approval of his superior and therefore needed time to obtain it; for his part, the presiding judge expressly stated that such approval had to be provided and that verification of compliance with the agreement, or any breach thereof, had to be reported to the court, as reflected in the aforementioned audiovisual recording of the hearing, in the minutes prepared for that purpose, and in the very filing submitted by the appellant with his superior’s approval.

Likewise, it is apparent that approval (homologación) of that agreement was ordered by the a quo in a ruling issued at 13:37 on 17 de enero de 2020, which stipulated that the agreement was approved for a period of one year, under the terms established by the parties, and that “The parties are again advised of the need to inform the Court of any breach of the agreed settlement.” Indeed, it must also be noted that, even after the period in question had expired, on 26 de enero de 2021, the judicial authority afforded the Procuraduría General de la República an opportunity to report whether the defendant had committed any breach, yet the State representative still failed to respond (cf. folios 240 and 241, 244 and 245). It must nevertheless be acknowledged that, although notice was sent to the facsimile number designated by that entity for service, it was not addressed to the applicant by name, as he had requested on one occasion (folio 248).

However, in the undersigned’s view, this latter circumstance is irrelevant because, by then, the one-year period established for performance of the conciliation had already expired. In this regard, it should be noted that, when the agreements were initially adopted on 22 de noviembre de 2019, the presiding judge expressly informed the parties that the stated period would begin to run that same day. However, it was only after authorization from the appellant’s superior had been submitted that the written approval ruling dated 17 de enero de 2020 was issued under the terms described above. It must therefore be understood that the judicial authority should have determined the disposition of the case before 17 de enero de 2021. In that regard, I concur with the position adopted by the Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia in ruling 2019-000065, issued at 15:50 on 18 de enero de 2019, according to which the judicial authority is responsible for ensuring verification of the agreements reached, with the understanding that the mere passage of the agreed period does not automatically mean that those agreements are deemed fulfilled.

Nevertheless, this will be so provided that the parties were not expressly assigned the obligation to inform the court of compliance with or breach of the conciliation agreement, particularly in this case, in which it was specified that the accused was to coordinate directly with the forestry authority regarding the purchase of certain materials, in the installments and amounts stipulated. In the case under review, the interested party refrained from providing any information whatsoever. It is even noteworthy that, from the time the first agreed installment was not paid, the criminal prosecutor was in a position to report what had occurred to the judge handling the proceeding, but failed to do so. It is therefore clear that the State representative’s own inactivity was, I reiterate, the sole cause of the final ruling issued, since throughout the agreement’s one-year term that representative made no effort to follow up on the proceeding and now expects the judicial authority to have remedied its shortcomings, which is plainly incompatible with the specific roles assigned to the participants in a distinctly accusatorial system (sistema acusatorio) such as ours.

No other conclusion could be reached, also taking into account that, pursuant to article 36 of the Código Procesal Penal itself, the period established for implementation of the procedural mechanism (instituto procesal) at issue necessarily entails suspension of the limitation period for criminal prosecution (prescripción de la acción penal); accordingly, that period cannot be understood as merely directory—indeterminate—rather than mandatory, particularly as a matter of legal certainty (seguridad jurídica). That is, once the period for performance of the conciliation has been established, the appropriate determination must be made before it expires, not afterward, just as has been understood in cases involving suspension of proceedings subject to probation (suspensión del procedimiento a prueba), a situation that, in my view, is no different from conciliation. In both cases, calculation of the limitation period is suspended, and extinction of the criminal action (extinción de la acción penal) results.

Under this minority opinion, although it is true that the accused is obligated to comply with the agreement reached, I am unable to endorse transferring the deficiencies of the judicial apparatus or the opposing party to him through an arbitrary extension of the proceeding—worse still, for an indeterminate period—after the initially agreed period has elapsed without the judicial authority conducting the corresponding verifications and while the opposing party refrains from taking any action in that regard.

POR TANTO

The evidence offered by the Procuraduría General de la República is rejected. By majority, the appeal filed by that same body, represented by Randall Aguirre Mena, Criminal Prosecutor, is granted in all respects. The appealed ruling is vacated in its entirety, and the case is remanded to the court of origin for new proceedings before a differently constituted panel. Judge Carranza Cambronero dissents. The statement made at this stage by the accused [Nombre1] shall be forwarded to the court of origin for whatever action it deems appropriate. Notice shall be given.

IVETTE CARRANZA CAMBRONERO - DECIDING JUDGE CHRISTIAN FERNANDEZ MORA - DECIDING JUDGE DAVID FALLAS REDONDO - DECIDING JUDGE Circuito Judicial de Cartago Telephone numbers: 2551-2713 or 2553-0340. Fax: 2551-2355. Email: [...]

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Documento PJEDITOR 1 Contra: [Nombre1] .

Delito: Infracción a la Ley Forestal.

Persona ofendida: Los Recursos Naturales.

Res: 2021-241 Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de Cartago, sección Primera. A las once horas veintiséis minutos del veintiséis de abril del dos mil veintiuno.

Recurso de apelación de sentencia penal interpuesto en la presente causa seguida contra [Nombre1] , mayor, nacido el 22 de julio de 1956, con cédula de identidad número CED1, por el delito de Infracción a la Ley Forestal, en perjuicio de Los Recursos Naturales. Intervienen en la decisión del recurso la jueza Ivette Carranza Cambronero, así como, los jueces Christian Fernández Mora y David Fallas Redondo. Se apersonaron en apelación los licenciados Randall Albán Aguirre Mena, en calidad de Procurador Penal.

RESULTANDO:

1. Que mediante sentencia número 32-2021 de las trece horas diez minutos del nueve de febrero de dos mil veintiuno, el Tribunal de Juicio de Cartago, resolvió: "POR TANTO: De conformidad con lo expuesto y artículos, 39 de La Constitución Política, 7, 30 inciso k), 36, 311 inciso d), 313 del Código Procesal Penal, se procede a dictar sentencia de sobreseimiento definitivo a favor del imputado [Nombre1] por el delito de INFRACCIÓN LEY FORESTAL que se le venía atribuyendo en perjuicio de LOS RECURSOS NATURALES. Se dicta el presente asunto sin especial condenatoria en costas, quedando los gastos del proceso a cargo del Estado. Se ordena el archivo de la Acción Civil Resarcitoria. Con la firmeza del fallo se ordena la inscripción de la presente conciliación ante el Registro Judicial por el plazo de cinco años. Es todo. Notifíquese. Adrián José Solano Corrales. Juez".

2. Que contra el anterior pronunciamiento, el licenciado Randall Albán Aguirre Mena, interpuso el recurso de apelación.

3. Que verificada la deliberación respectiva de conformidad con lo dispuesto por el artículo 466 del Código Procesal Penal, reformado por Ley 8837 publicada el nueve de diciembre de dos mil once (Creación de Recurso de Apelación de la Sentencia), el Tribunal se planteó las cuestiones formuladas en el recurso.

4. Que en los procedimientos se han observado las prescripciones legales pertinentes.

Redacta el Juez Fernández Mora, y;

CONSIDERANDO:

I.Por cumplir con los requisitos legales exigidos, se conoce del recurso de apelación de la sentencia penal incoado por Randall Aguirre Mena, Procurador Penal, contra la resolución número 32-2021, de las 13:10 horas, de 09 de febrero de 2021, dictada por el Tribunal Penal de Cartago, sede Turrialba, que sobreseyó definitivamente al sindicado [Nombre1] , por el delito de infracción a la ley forestal, en perjuicio de los recursos naturales. Lo anterior, por extinción de la acción penal derivada de la aplicación del instituto de la conciliación.

II.En el único motivo incoado, la representante estatal alega inobservancia de una norma procesal y falta de fundamentación jurídica e intelectiva. Explica que, previo al dictado del fallo, existió un acuerdo conciliatorio entre las partes, según el cual, el imputado asumió el compromiso de cancelar en el plazo de un año la suma de dos millones y medio de colones en materiales a favor del Área de Conservación Parque Nacional Volcán Turrialba, mediante tres pagos y previa coordinación del imputado con el MINAE para establecer la lista de materiales. Agrega, que el plazo de la conciliación venció el pasado 21 de enero de 2021 sin que el imputado hubiera acreditado el cumplimiento de los términos pactados, pero que, no obstante, de forma incomprensible, el juez interpretó que la ausencia de documentación que corrobore el pago corresponde al dictado de un sobreseimiento definitivo, lo que constituye un razonamiento inverso.

Al respecto, el quejoso manifiesta quien está obligado a aportar la documentación de la compra de los materiales y la entrega de los mismos al MINAE es el imputado o su defensa técnica, y no los “entes causadores”. Añade que el juzgador de instancia estableció que se plasmó entera satisfacción de los extremos del acuerdo logrado y que no consta incumplimiento alguno, en lo que pareciera la aplicación de un silencio positivo que no existe en materia penal e implica una falta de fundamentación del fallo, así como, la violación del artículo 36 del Código Procesal Penal que dispone que la extinción de la acción penal tendrá efecto a partir de que el imputado cumpla con las obligaciones contraídas. Indica que, aporta como prueba nueva el oficio SINAC-ACC-PNVT-2021, de fecha 18 de febrero de 2021, conforme al artículo 464 del Código Procesal Penal, en el que consta que el acusado se apersonó hasta el 21 de enero anterior a conversar con las autoridades del MINAE y solo aportó sesenta mil colones de la totalidad de la suma a la que se había comprometido.

Opina, que así se evidencia que el imputado nunca tuvo la intención de cumplir y que la resolución emitida ampara la desidia y desprecio del endilgado hacia el acuerdo conciliatorio, con lo que se hacen nugatorias las pretensiones penales y civiles en este asunto. Solicita se declare la ineficacia de la resolución impugnada y, por economía procesal, se revoque el acuerdo conciliatorio por incumplimiento de lo pactado y se ordene la convocatoria a debate oral y público. Por su parte, el pasado 08 de abril de 2020, endilgado presentó ante esta sede, correo electrónico dirigido a este despacho y, al parecer, a alguna autoridad forestal, en el que aporta como justificación al incumplimiento, que su actividad económica se ha visto afectada por la pandemia que atraviesa el país, que realizó uno de los pagos y que se encuentra en condiciones de seguir asumiendo su compromiso.

III.La prueba ofrecida se rechaza. En cuanto a la prueba ofrecida, contrario a lo que entiende el quejoso, la misma no se encuentra dentro de los supuestos previstos en la norma que invoca, que, más bien, conceptualiza como prueba nueva aquella que aparezca como novedosa con posterioridad a la sentencia o que, aunque existiera previamente, no estuvo en posibilidad de ser ofrecida por el interesado en su momento. Como salta a la vista, el documento que ahora se ofrece, si bien data de una fecha posterior al dictado del fallo, se trata de información a la que la parte pudo tener acceso con anterioridad, por lo que se impone su rechazo.

IV.El recurso debe declararse con lugar: Para la mayoría de este Tribunal (jueces Fernández y Fallas), el recurrente lleva razón en sus alegatos, pues la decisión del a quo de ordenar el sobreseimiento definitivo de la causa contra el imputado se aparta de lo dispuesto por el artículo 36 del Código Procesal Penal, que no contempla el transcurso del plazo de la conciliación como una causal de extinción de la acción penal, como sí lo hace el inciso f) del artículo 30 del Código Procesal Penal para la suspensión del proceso a prueba. Por el contrario, el mencionado numeral 36 de la normativa procesal, dispone en su párrafo cuarto lo siguiente: “Cuando la conciliación se produzca, el tribunal homologará los acuerdos y declarará extinguida la acción penal. Sin embargo, la extinción de la acción penal tendrá efectos a partir del momento en que el imputado cumpla todas las obligaciones contraídas.

Para tal propósito, podrá fijarse un plazo máximo de un año, durante el cual se suspende la prescripción de la acción penal”. Como fácilmente se desprende de la mencionada norma, una cosa es que el legislador haya dispuesto un plazo máximo para que el imputado pueda cumplir esas obligaciones contraídas, y otra muy distinta que pueda entenderse que ese plazo resulte ser perentorio para que considere extinguida la acción penal. Así lo había entendido la jurisprudencia del Tribunal de Casación Penal de San José, en el voto 2011-0847 de las 9:07 horas del 5 de julio de 2011, en donde indicó: “De conformidad con lo establecido con el artículo 36 párrafo 4 del Código Procesal Penal "Cuando la conciliación se produzca, el tribunal homologará los acuerdos y declarará extinguida la acción penal. Sin embargo, la extinción de la acción penal tendrá efectos a partir del momento en que el imputado cumpla todas las obligaciones contraídas.

Para tal propósito, podrá fijarse un plazo máximo de un año, durante el cual se suspende la prescripción de la acción penal. Si el imputado no cumpliere, sin justa causa, las obligaciones pactadas en la conciliación, el procedimiento continuará, como si no se hubiere conciliado. En caso de incumplimiento por causa justificada, las partes podrán prorrogar el plazo hasta por seis meses más. Si la víctima no aceptare prorrogar el plazo, o este se extinguiere sin que el imputado cumpla la obligación, aun por justa causa, el proceso continuará su marcha, sin que puedan aplicarse de nuevo las normas sobre la conciliación". De lo anterior se colige que la voluntad expresa del legislador en cuanto a la conciliación, es el cumplimiento efectivo de las condiciones asumidas en el acuerdo conciliatorio. Contrario a otros institutos, como la Suspensión del Proceso a Prueba, donde basta el vencimiento del plazo, en esta medida alterna se requiere el cumplimiento efectivo de las condiciones.

En el presente asunto no se ha demostrado que el justiciable cumpliera con las condiciones asumidas en el acuerdo conciliatorio. En razón de lo anterior, se declara con lugar el recurso de casación interpuesto por la representación del Ministerio Público, se anula la sentencia de sobreseimiento y se ordena continuar con los tramitación del proceso”. Más recientemente, un criterio similar ha sido esbozado por la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia en el voto 2019-065 de las 15:50 horas del 18 de enero de 2019, en el que se indicó: “Acorde con lo esgrimido, se han evacuado todos los datos de interés que con propiedad permiten abordar la temática recursiva, determinándose la existencia de un vicio esencial que produce agravio irreparable, en razón de que el Tribunal de Apelación de Sentencia, inobservó el artículo 36 del Código Procesal Penal, que expresamente señala: “ . .. Cuando la conciliación se produzca, el tribunal homologará los acuerdos y declarará extinguida la acción penal.

Sin embargo, la extinción de la acción penal tendrá efectos a partir del momento en que el imputado cumpla todas las obligaciones contraídas …”. Al respecto, debe analizarse que ante pactos conciliatorios a plazo o supeditados al cumplimiento de una condición, al tenor del principio de legalidad, el Juez o la Jueza competente carece de la facultad de decretar el sobreseimiento definitivo (numerus clausus, imperativo legal del citado numeral 36 del C.P.P.), hasta que se hayan cumplido a cabalidad con cada uno de los compromisos que abarcaron la medida alternativa de conciliación. De lo contrario, el fallo sería absolutamente prematuro como acontece en esta causa, donde la parte que sufre del incumplimiento, se encuentra en plena indefensión al extinguirse - contra legem- la acción penal, circunstancia desventajosa que desde luego le resta validez al iter cuestionado por la licenciada Aguilera González.

Al ser evidente el menoscabo al principio de pacta sunt servanda, es decir, los acuerdos se realizaron para ser cumplidos (artículos 1022 y 1025 Código Civil), la decisión del Tribunal de Apelación de Sentencia del Segundo Circuito Judicial de San José, de ratificar la resolución del Tribunal Penal del Tercer Circuito Judicial de San José, [Dirección1] , que ordenó el sobreseimiento definitivo, adolece de razonabilidad, violenta el precepto 41 de la Constitución Política, porque tampoco en segunda instancia la petente logró encontrar reparación del daño, al no honrar la persona obligada el pago de honorarios (correspondiente a la suma de cien mil colones), cumplimiento parcial de condiciones que de ninguna manera se apega a lo contemplado por nuestro legislador en lo referente a los alcances de la conciliación. El a quo faltó al deber de corroborar que los acuerdos pactados se hubiesen cumplido para decretar la sentencia de sobreseimiento definitivo, no siendo suficiente la prevención de incumplimiento, por contrariar el marco normativo.

En un caso semejante, el Tribunal de Apelación de Sentencia del Segundo Circuito Judicial de San José, conformado por la Jueza Patricia Vargas González, y por los Jueces Mario A. [Nombre2] y Rafael M. González González, resolución N° 2017-0648, de las 8:20 horas, de 31 de mayo de 2017, ante una impugnación de la licenciada Cathering Aguilera González, señalaron: “ ... el a quo tuvo por cumplido el acuerdo conciliatorio con base en que ninguna de las partes al cabo del plazo informó del incumplimiento de las condiciones pactadas en el acuerdo homologado; empero, ello no resulta ni aceptable ni legal, ya que, aun en aquellos casos en los que el acuerdo conciliatorio implica, únicamente, intereses particulares, en los cuales se requiera de la participación de una de las partes para su verificación [v.gr., cuando el encartado se comprometa a omitir realizar algún tipo de conducta en perjuicio de la víctima (perturbarla, agredirla, ofenderla, acercarse a su casa, etc.) o los que implican que la parte contraria sea quien se deba encargar de informar de los quebrantamientos acaecidos (v.gr. falta de entrega de algún objeto, devolución de las cosas a su estado anterior, etc.)]; siempre prevalecerá la obligación del juez de verificar que los acuerdos pactados se cumplieron, en aras de restaurar la armonía social entre las partes.

Por ende, no resulta válido el tener por cumplido el acuerdo pactado, partiendo de la inercia de la Oficina de la Defensa Civil de la Víctima en informar el no pago del dinero que se acordó cubriría las costas personales de la víctima (el pago de los honorarios del profesional que realizó la defensa civil de la agraviada), en tanto ello implicaría, tácitamente, que el tribunal de juicio tuviera por pagados estos dineros, sin siquiera haber verificado que hayan ingresado a las cuentas bancarias dispuestas para esto o hubiese sido recibidos por la persona que, en el acuerdo conciliatorio, se autorizó para ello...”. A modo de ilustración, el ad quem excluyó de análisis el artículo 36 de la ley penal adjetiva, que los conmina a dictar el sobreseimiento definitivo por extinción de la acción penal, ante la observancia de la totalidad de los compromisos convenidos. En consecuencia, se acoge el recurso de casación incoado por la abogada de la Oficina de la Defensa Civil de la Víctima del Ministerio Público, por lo que se revoca la resolución del Tribunal Penal del Tercer Circuito Judicial de San José, sede Suroeste, N° 403-2017, de las 15:00 horas, de 25 de abril de 2017, que dictó sobreseimiento definitivo a favor de [[Nombre4] ], por los delitos de lesiones leves, daños y accionamiento de arma, en daño de [[Nombre5] ], la Seguridad Común y [Nombre6] (cfr. folios 111 a 114).

Asimismo, se anula el fallo confirmatorio N° 2018-0224, de las 9:35 horas, de 21 de febrero de 2018, del Tribunal de Apelación de Sentencia de Segundo Circuito Judicial de San José, y según el principio de celeridad se remite a la mayor brevedad los autos al a quo para que proceda conforme al ordenamiento jurídico. Se unifican los precedentes jurisprudenciales en el entendido de que, procede el sobreseimiento definitivo por extinción de la acción penal, cuando se han pactado conciliaciones, únicamente en aquellos supuestos en los cuales se han cumplido a cabalidad con cada uno de los compromisos pactados en dicho acuerdo”. (Los resaltados son suplidos). Para quienes suscriben este voto de mayoría, la suspensión de la prescripción es una consecuencia establecida por la ley para evitar que el imputado pueda abusar de la buena fe de las demás partes y que los intentos para solucionar el conflicto se tornen en una forma para burlar los fines del proceso, de forma tal que pudiera acaecer el plazo de prescripción ante las diferentes vicisitudes que se pudieran presentar (incumplimientos del imputado, requerimiento de informaciones para poder dar por concluido el acuerdo, solicitudes de financiamientos o de tiempo para conseguir el dinero para resarcir el daño, entre otros).

Es por eso que la consecuencia del incumplimiento de las obligaciones contraídas, consiste en la continuación del procedimiento “…como si no se hubiere conciliado”, tal como lo establece el párrafo quinto del artículo 36 del Código Procesal Penal. De esa forma, si el imputado no ha cumplido dentro del plazo máximo de la conciliación, lo que corresponde no es dictar un sobreseimiento definitivo, sino, por el contrario, ordenar la reanudación de los procedimientos y el cómputo de la prescripción, que estuvo suspendida por disposición de ley durante todo aquél período. Para la mayoría de esta Cámara, no es admisible entender que el plazo de la conciliación y el de la suspensión de la prescripción podría mantenerse de manera indefinida, pues de conformidad con la ley, existe una obligación del tribunal de verificar no solo el efectivo cumplimiento, sino también que esto haya ocurrido dentro del plazo determinado por la ley.

Demás está señalar que las partes, pero sobre todo la defensa deberán estar pendientes de que el plazo de la suspensión de la prescripción no exceda los límites establecidos por la ley, para hacérselo ver al tribunal en caso de que hubiese algún inconveniente respecto de cumplimiento de las obligaciones pactadas. En ese sentido, debe señalarse que como lo establece la norma de comentario, quien tiene obligación de cumplir es el imputado y no la víctima o las demás partes. Desde esa perspectiva, resulta improcedente que se le impongan obligaciones a las demás partes por cumplir en un acuerdo conciliatorio, pues no son estas las que se encuentran sometidas a proceso; aparte de que resultaría irregular el que el comportamiento del imputado deba depender de lo que realice un tercero. Lo anterior cobra relevancia en el presente asunto, en donde el acuerdo conciliatorio estableció que el imputado debía coordinar la compra de los materiales directamente con los representantes del Sistema Nacional de Conservación del Área Silvestre y que tenía que aportar las facturas, sin que se especificara el lugar en que debía hacerlo; condición que resulta de difícil cumplimiento si no se cuenta con la venia de las mencionadas autoridades.

En un acuerdo conciliatorio como el de comentario, lo que debe establecerse al momento de su homologación es cuál es la obligación concreta del imputado, para lo cual previamente los interesados deberían haber coordinado previamente todo lo necesario para que el imputado simplemente cumpla sus obligaciones en el plazo acordado. En el presente asunto, es evidente que la representación del Estado no ha sido lo diligente que debió, pues la autoridad jurisdiccional le dio audiencia para que se refiriera al cumplimiento de las obligaciones del imputado en la conciliación, sin que la Procuraduría hiciera ver que existía un atraso importante en cuanto al pago y demás condiciones a las que aquél se obligó. Ese comportamiento del órgano que ejerce la representación del Estado no podría generar una consecuencia procesal como el dictado del sobreseimiento definitivo de la causa, pues como se indicó, el obligado en una conciliación es el imputado y no la víctima, razón por la que quien tenía el deber de informar a la autoridad jurisdiccional sobre la imposibilidad que tenía para seguir cumpliendo sus obligaciones era el propio imputado, a fin de conseguir una extensión del plazo, o bien solicitar que se reanudaran los procedimientos, tal como lo señala la ley.

De acuerdo con lo anterior, es criterio mayoritario de esta Cámara que, en el presente caso no procedía favorecer al imputado con el dictado de un sobreseimiento definitivo, puesto que se ha corroborado que no cumplió con lo acordado en la conciliación; situación que debe ser analizada a la luz de las comunicaciones que ha realizado el justiciable ante esta Cámara y ante las autoridades forestales, señalando que su interés en continuar asumiendo su compromiso y que ha sido la situación nacional generada por la pandemia la que ha afectado sus posibilidades de cumplimiento; dejando en evidencia que ni siquiera el imputado o su defensa han solicitado que se dicte la extinción de la acción penal, conocedores de que mientras no cumpliera con lo acordado, resultaba improcedente dar por extinguida la acción penal. En virtud de lo expuesto, procede declarar con lugar el recurso incoado por la Procuraduría General de la República, disponer la ineficacia del fallo impugnado y ordenar el reenvío del asunto ante el tribunal sentenciador, para que analice si procede ordenar la continuación del procedimiento ordinario.

V.Voto salvado de la jueza Carranza Cambronero. Para esta particular posición, en primer lugar, contrario a lo que entiende el recurrente, fue gracias a su propio proceder tardío de la Procuraduría General de la República lo que dio lugar al dictado del sobreseimiento definitivo que ahora apela, siendo que, también contrario a lo que entiende, era su obligación exclusiva informar al tribunal sentenciador el cumplimiento o incumplimiento del sindicado del pacto acordado. Lo anterior, se deriva con absoluta facilidad del estudio de autos. Así, consta en registro audiovisual de la respectiva audiencia que había sido convocada para la celebración del juicio oral y público, los intervinientes optaron por la celebración de un acuerdo conciliatorio en la que, en ningún momento, se estipuló como condición expresa que fuese el encartado el obligado a presentar a la autoridad judicial los comprobantes de los compromisos adquiridos.

Más bien, a partir de lo que logra entenderse de la alocución del representante de la Procuraduría General de la República, que por razones que no constan intervino vía remota en la audiencia, lo que se acordó fue que el encartado debía coordinar la compra de los materiales directamente con los representantes del Sistema Nacional de Conservación del Área Silvestre y que tenía que aportar las facturas, sin que se especificara el lugar en que debía hacerlo. Ciertamente, se propició así con la venia del recurrente una situación confusa, que no puede endilgársele al imputado. Más aún, en esa misma oportunidad procesal, el quejoso hizo saber que requería el aval de su superior por lo que requería un espacio para ello y, por su parte, el juzgador a cargo expresamente manifestó que debía aportar el mismo y comunicarse al despacho la verificación del acuerdo o su incumplimiento, así consta en el registro audiovisual de la audiencia referido, en el acta que se elaboró al efecto y en el mismo memorial que presentó el recurrente con el visto bueno de su superior.

De igual forma, se observa que la homologación de ese acuerdo fue dictada por resolución del a quo de las 13:37 de 17 de enero de 2020, en la que se estipuló que el acuerdo se homologa por el plazo de un año, en los términos que así fueron dispuestos por las partes y que “Se le reitera a las partes de la necesidad de informar al Tribunal cualquier incumplimiento del acuerdo pactado”. Incluso, no puede dejar de evidenciarse que, aún vencido el plazo en cuestión, el 26 de enero de 2021, la autoridad judicial confirió audiencia a la Procuraduría General de la República, a fin de que informase la existencia de algún incumplimiento por parte del encartado y, aun así, el representante estatal se abstuvo de atender la misma (cfr. folios 240 y 241, 244 y 245). Frente a lo que debe admitirse que, se constata también que, aunque se notificó al facsímil señalado para notificaciones por ese ente, la misma no fue rotulada a nombre del gestionante como este lo había solicitado en alguna oportunidad (folio 248).

Sin embargo, para la suscrita, esta última situación no guarda ninguna relevancia puesto que, ya para entonces había expirado el plazo de un año dispuesto para la ejecución de la conciliación. Al respecto, nótese que, al momento de la adopción inicial de los acuerdos, el 22 de noviembre de 2019, el juzgador encargado expresamente indicó a las partes que a partir de ese mismo día correría el plazo de cita. Sin embargo, no fue sino luego de presentada la autorización del jerarca del recurrente, que se dictó la resolución escrita de homologación, de fecha 17 de enero de 2020, en los términos referidos. De ahí que debe entenderse que, antes del 17 de enero de 2021, la autoridad judicial debió decidir el destino de la causa. En ese sentido, se comparte la posición adoptada por la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, en resolución 2019-000065, de las 15:50 horas, de 18 de enero de 2019, según la cual, corresponde a la autoridad judicial el velar por la verificación de los acuerdos adoptados, en el entendido de que, el solo transcurso del plazo acordado no implica que de forma automática se tenga por cumplidos los acuerdos adoptados.

No obstante, ello será así, siempre que expresamente no se hubiese trasladado a las partes su obligación de informar al despacho el cumplimiento o incumplimiento del pacto conciliatorio, sobre todo en este caso, en el que se consignó que el imputado debía coordinar directamente con la autoridad forestal la compra de ciertos materiales, en los tractos y por los montos estipulados. En el caso bajo estudio, el interesado se abstuvo de brindar cualquier tipo de información. Incluso llama la atención que, desde el incumplimiento del primer tracto acordado, el procurador penal estuvo en posibilidad de dar cuenta de lo acontecido a la persona juzgadora encargada del trámite, pero no lo hizo. De modo que, resulta claro que, fue la propia inactividad de la representación estatal, insisto, lo que provocó como única consecuencia la resolución final dictada, pues, durante todo el año de vigencia del acuerdo, no se preocupó por dar seguimiento al proceso y pretende, ahora, que la autoridad judicial hubiere suplido sus falencias, lo que resulta a todas luces incompatible con los roles específicos asignados a los intervinientes en un sistema marcadamente acusatorio como el nuestro.

A otra conclusión no podría llegarse, tomando en cuenta que, además, conforme el mismo artículo 36 del Código Procesal Penal, el plazo dispuesto para la ejecución del instituto procesal que nos ocupa implica indefectiblemente la suspensión del plazo de la prescripción de la acción penal, en razón de lo cual, no podría entenderse que el mismo resulta simplemente ordenatorio -indeterminado- y no, perentorio, incluso por un tema de seguridad jurídica. Esto es, una vez dispuesto el plazo para la ejecución de la conciliación, antes de su vencimiento y no después, es que deberá resolverse lo que corresponda, tal cual se ha entendido en los casos de suspensión del procedimiento a prueba, supuesto frente al cual, no encuentro ninguna diferencia con la conciliación. En ambos casos, se suspende el cómputo de la prescripción y se tiene como consecuencia la extinción de la acción de la acción penal.

En este criterio minoritario, aunque es cierto que el imputado es el obligado a cumplir el acuerdo alcanzado, me encuentro imposibilitada de validar que las deficiencias del aparato judicial o de la contraparte puedan trasladársele a aquel en una ampliación arbitraria del proceso, peor aún, de forma indeterminada en el tiempo, luego de pasado el plazo inicialmente acordado sin que la autoridad judicial realice las verificaciones correspondientes y la contraparte se abstenga de gestionar al respecto.

POR TANTO

Se rechaza la prueba ofrecida por la Procuraduría General de la República. Por mayoría, se declara con lugar, en todos sus extremos, el recurso interpuesto por ese mismo órgano, representado por Randall Aguirre Mena, Procurador Penal. Se anula totalmente la resolución venida en alzada y se reenvía la causa al Tribunal de origen, para que con distinta integración sea sustanciada nuevamente. La jueza Carranza Cambronero salva el voto. Remítase al Tribunal de origen, para lo que estime procedente, la manifestación efectuada por el imputado [Nombre1] en esta instancia. Notifíquese.

IVETTE CARRANZA CAMBRONERO - JUEZ/A DECISOR/A CHRISTIAN FERNANDEZ MORA - JUEZ/A DECISOR/A DAVID FALLAS REDONDO - JUEZ/A DECISOR/A Circuito Judicial de Cartago Teléfonos: 2551-2713 ó 2553-0340. Fax: 2551-2355. Correo electrónico: [...]

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