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Res. 11171-2020 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 17/06/2020

Wildlife exhibitions as a management siteExhibiciones de fauna silvestre como sitio de manejo

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OutcomeResultado

DeniedSin lugar

The Constitutional Chamber dismissed the unconstitutionality action for failing to meet direct standing requirements, as the plaintiffs did not demonstrate a diffuse interest or concrete harm to the right to a healthy environment.La Sala Constitucional declaró sin lugar la acción de inconstitucionalidad por no cumplir con los requisitos de legitimación directa, al no demostrarse la defensa de un interés difuso ni la afectación concreta al derecho a un ambiente sano.

SummaryResumen

The Constitutional Chamber dismissed a constitutional challenge against Articles 84 and 189 of the Wildlife Conservation Law Regulation (Decree 40548-MINAE). The plaintiffs argued that the regulation omitted the ‘exhibition’ category as a wildlife management site and excluded the importation of CITES species for such sites, thereby limiting environmental education and violating the rights to a healthy environment and education. The Court found that the plaintiffs failed to adequately demonstrate the defense of a diffuse interest required for direct standing, as their arguments were generic and abstract without showing concrete harm to the right to a healthy environment. It further held that the alleged conflict between the regulation and the statute is a matter of legality for the administrative contentious jurisdiction, not constitutional review, absent a clear violation of a constitutional principle, which was not evident. The action was therefore dismissed as inadmissible.La Sala Constitucional desestimó una acción de inconstitucionalidad contra los artículos 84 y 189 del Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre (Decreto 40548-MINAE). Los accionantes alegaban que el reglamento omitía incluir la categoría de ‘exhibición’ como sitio de manejo de fauna silvestre y excluía la importación de especies CITES para dicha categoría, lo cual limitaba la educación ambiental y vulneraba los derechos a un ambiente sano y a la educación. La Sala determinó que los accionantes no demostraron adecuadamente la defensa de un interés difuso, requisito para la legitimación directa, y que los argumentos eran genéricos y abstractos, sin desarrollar cómo las normas impugnadas afectaban concretamente el derecho a un ambiente sano. Además, señaló que la supuesta contradicción entre el reglamento y la ley es un asunto de legalidad que corresponde a la jurisdicción contenciosa-administrativa, no al control constitucional, salvo que exista una violación evidente de un principio constitucional, lo cual no se constató. Por tanto, la acción se declaró sin lugar por inadmisible.

Key excerptExtracto clave

In the present case, the plaintiffs alleged the defense of a diffuse interest, as they expressly stated that they are appearing before this jurisdiction with the aim of protecting the environment, specifically the optimal conservation of wildlife through environmental education. However, from reading the petition, no sufficient arguments emerge that reasonably develop to what extent the challenged norms affect the right to a healthy and ecologically balanced environment. On the contrary, a series of general and abstract allegations were made that do not allow any constitutional analysis. In that sense, the action is directed against Articles 84 and 189 of Executive Decree No. 40548-MINAE of July 12, 2017, called 'Regulation to the Wildlife Conservation Law No. 7317', not because their text is per se unconstitutional, but because the plaintiffs consider that the exhibition category was not incorporated in both norms, with the supposed consequences on the right to a healthy and ecologically balanced environment, which, as already indicated, were not properly addressed. Even in the petition, there is no development of the alleged unconstitutional omission nor of which sources of Constitutional Law derived the State's obligation to remedy it. Precisely, given the lack of proof of a diffuse interest, the premise that enables direct standing in this specific case collapses. Consequently, any alleged unconstitutionalities or violations of the other cited rights cannot be directly brought before this Chamber.En el sub examine, los accionantes alegaron la defensa de un interés difuso, pues, según su indicación expresa, están acudiendo a esta jurisdicción con el objetivo de proteger el ambiente, específicamente la óptima conservación de la vida silvestre a través de la educación ambiental. Sin embargo, de la lectura del escrito de interposición no se desprenden argumentos suficientes que hayan desarrollado razonablemente, en qué medida las normas impugnadas afectan al derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Por el contrario, se formuló una serie de alegatos generales y abstractos que no permiten efectuar algún análisis de constitucionalidad. En ese sentido, la acción se dirige en contra de los artículos 84 y 189 del decreto ejecutivo n.° 40548-MINAE del 12 de julio de 2017 denominado 'Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317', no porque su texto sea per se inconstitucional, sino por cuanto los accionantes consideran que no se incorporó la categoría de exhibición en ambas normas, con las supuestas consecuencias en el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, que, como ya se indicó, no fueron debidamente abordadas. Incluso, en el escrito de interposición, no se observa desarrollo alguno de la supuesta inconstitucionalidad por omisión ni tampoco de cuáles fuentes del Derecho de la Constitución se derivaba la obligación del Estado de suplirla. Precisamente, ante la falta de comprobación del interés difuso, se derrumba el supuesto que faculta la legitimación directa en el caso concreto. De ahí que las eventuales inconstitucionalidades o transgresiones a los demás derechos aludidos no pueden ser accionadas directamente ante la Sala.

Pull quotesCitas destacadas

  • "[L]a incompatibilidad que plantea el actor no es entre la disposición reglamentaria y el Derecho de la Constitución, sino entre el reglamento y la Ley... todo lo cual determina la improcedencia de esta acción."

    "The incompatibility raised by the plaintiff is not between the regulatory provision and Constitutional Law, but between the regulation and the Law... all of which determines the inadmissibility of this action."

    Considerando III

  • "[L]a incompatibilidad que plantea el actor no es entre la disposición reglamentaria y el Derecho de la Constitución, sino entre el reglamento y la Ley... todo lo cual determina la improcedencia de esta acción."

    Considerando III

  • "[A]nte la falta de comprobación del interés difuso, se derrumba el supuesto que faculta la legitimación directa en el caso concreto."

    "[G]iven the lack of proof of a diffuse interest, the premise enabling direct standing in this specific case collapses."

    Considerando III

  • "[A]nte la falta de comprobación del interés difuso, se derrumba el supuesto que faculta la legitimación directa en el caso concreto."

    Considerando III

  • "[N]o hay una contradicción evidente y manifiesta entre la ley y el reglamento que se impugna."

    "[T]here is no evident and manifest contradiction between the law and the regulation being challenged."

    Nota separada, Considerando IV

  • "[N]o hay una contradicción evidente y manifiesta entre la ley y el reglamento que se impugna."

    Nota separada, Considerando IV

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Procedural marks

Sala Constitucional Date of Resolution: 17 June 2020 at 16:04 Type of matter: Acción de inconstitucionalidad Constitutional control: Sentencia desestimatoria Analyzed by: SALA CONSTITUCIONAL Judgment with separate note Relevance Indicators Relevant judgment Related Judgments Judgments from the same expediente Content of Interest:

Strategic Topics: Environmental Type of content: Voto de mayoría Branch of Law: 3. ASUNTOS DE CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD Topic: AMBIENTE Subtopics:

NOT APPLICABLE.

Topic: ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD Subtopics:

NOT APPLICABLE.

11171-20. AMBIENTE. PROVISIONS ON THE WILDLIFE MANAGEMENT SITE. Acción de inconstitucionalidad against articles 84 and 189 of Decreto Ejecutivo No. 40548-MINAE of 12 July 2017, called “Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317”.

“..In that sense, the action is directed against articles 84 and 189 of Decreto Ejecutivo No. 40548-MINAE of 12 July 2017, called “Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317”, not because their text is per se unconstitutional, but because the plaintiffs consider that the category of exhibition was not incorporated into both norms, with the supposed consequences for the right to a healthy and ecologically balanced environment, which, as already indicated, were not properly addressed. Even in the filing brief, no development whatsoever is observed of the supposed unconstitutionality by omission, nor of which sources of Constitutional Law the State's obligation to remedy it derived from. Precisely, given the lack of proof of the diffuse interest, the supposition that enables direct standing in the specific case collapses. Hence, the eventual unconstitutionalities or transgressions of the other rights alluded to cannot be directly brought before the Sala.

Regarding the incompatibility of the regulatory norms subject to the action with the Ley de Conservación de la Vida Silvestre, it is important to point out to the plaintiffs that, in principle, it is not for this Tribunal to determine whether a regulation is contrary to a law, nor whether there has been an excess in the regulatory power, unless the violation of some fundamental right or constitutional principle is verified…” ... See more Related Judgments Content of Interest:

Type of content: Voto de mayoría Branch of Law: 6. LEY DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL ANNOTATED WITH JURISPRUDENCE Topic: 075- Prior matter pending resolution in judicial or administrative venue Subtopics:

NOT APPLICABLE.

ARTICLE 75 OF THE LEY DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL. ADMISSIBILITY IN ENVIRONMENTAL MATTERS. Now, regarding the need for a prior matter pending resolution in the administrative venue, it is necessary that this deals with the procedure that exhausts the administrative channel, which, in accordance with article 126 of the Ley General de la Administración Pública, occurs from the moment the ordinary appeals are filed before the superior hierarchical authority of the body that issued the final act, otherwise the action would be inadmissible. Likewise, there are other formalities that must be satisfied, namely, the explicit determination of the challenged regulations, duly substantiated, with specific citation of the constitutional norms and principles considered infringed, the authentication by a lawyer of the brief in which the action is filed, the accreditation of the standing conditions (powers and certifications), as well as the literal certification of the brief in which the unconstitutionality of the norms was invoked in the base matter, all requirements that, in case of not being provided by the plaintiff party, can be ordered for compliance by the Presidency of the Sala.

In the sub examine, the plaintiffs alleged the defense of a diffuse interest, since, according to their express indication, they are coming to this jurisdiction with the objective of protecting the environment, specifically the optimal conservation of wildlife through environmental education. However, from the reading of the filing brief, sufficient arguments are not derived that have reasonably developed to what extent the challenged norms affect the right to a healthy and ecologically balanced environment. On the contrary, a series of general and abstract allegations were formulated that do not allow any analysis of constitutionality to be carried out…” ... See more Content of Interest:

Strategic Topics: Environmental Type of content: Nota separada Branch of Law: 3. ASUNTOS DE CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD Topic: AMBIENTE Subtopics:

NOT APPLICABLE.

IV.- Note of Magistrates Cruz Castro, Castillo Víquez and Rueda Leal, drafted by the latter. We emphasize that in the sub iudice there is no evident and manifest contradiction between the law and the regulation being challenged. The proposition that when a regulatory norm violates or exceeds what is provided in a law it is a matter of legality, whose discussion does not correspond to this jurisdiction, is generally legally correct, because, in the majority of cases, the ordinary judge is competent to define the scope of the interpretation and application of the law and, consequently, he is the first called upon to establish jurisdictionally whether a regulatory norm violates or not one of a legal nature. However, as we have reiterated in notes and dissenting votes, from our point of view, when it is glaringly obvious that the regulatory norm exceeds, suppresses, or contradicts the text of the law, that is, when there is no doubt that the principle of force, authority, or efficacy of the law is grossly violated; constitutional control must be applied. As is well known, the principle of force, authority, or efficacy of the law refers us to the potency (active force), the resistance (passive force), and the regime of challenge of the law. Based on the first aspect of the concept, the law, once it enters into force, repeals or modifies any norm of equal or inferior rank. Furthermore, the legal norm cannot be repealed or modified by one of inferior rank. Finally, the law can only be challenged for reasons of unconstitutionality and, therefore, within the scope of domestic law, it can only be annulled through a resolution of the Sala Constitucional. The constitutional support for this principle is found in ordinal 129 of the Carta Fundamental, which states that the law can only be derogated, abrogated, or modified by another subsequent norm of equal rank. On the other hand, the principle of force, authority, or efficacy of the law is an essential prerequisite of the Rule of Law, since it stems from a core idea: the parliamentary normative act is superior in rank to the normative act issued by the other Powers of the State, which means that all Public Powers, when exercising their normative power (subsection d- of article 6 of the Ley General de la Administración Pública), must conform to what is provided by the legislator. When this does not occur, the normative rank of the law is disregarded, which, in the normative hierarchical scale, occupies the third place in importance after the Constitución Política and International Treaties (articles 10 and 7) and, consequently, a key principle of the Rule of Law is violated. Ergo, when a regulatory norm clearly and manifestly exceeds, suppresses, or contradicts a law of the republic, numeral 129 of the Carta Fundamental and the principle of force, authority, or efficacy of the law are violated, so the general rule would be broken and the Tribunal Constitucional would indeed have competence. However, in the sub lite it is not observed that such a degree of violation occurs, so constitutional control regarding the referred reason becomes inadmissible.

... See more Res. No. 2020011171 SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, at sixteen hours and four minutes of the seventeenth of June of two thousand twenty.

Acción de inconstitucionalidad filed by ÁLVARO ALONSO AZOFEIFA DELGADO, identity card No. 1-0786-0520, LUIS FERNANDO MORALES RODRÍGUEZ, identity card No. 1-0622-0779, POMPILIO CAMPOS CHINCHILLA, identity card No. 1-1237-0033, SERGIO ARGUEDAS CHAVES, identity card No. 4-0141-0665 and VÍCTOR MANUEL OREAMUNO NIÑO, identity card No. 1-1325-0884; against articles 84 and 189 of Decreto Ejecutivo No. 40548-MINAE of 12 July 2017, called “Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317”.

Resultando:

1.- By brief received at the Secretariat of the Sala at 8:11 a.m. on 1 March 2018, the plaintiffs file an acción de inconstitucionalidad against articles 84 and 189 of Decreto Ejecutivo No. 40548-MINAE of 12 July 2017, called “Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317”. They allege that numeral 84 lists the wildlife management sites that SINAC may authorize; however, it omitted to include the category of exhibition, despite the fact that this is explicitly contemplated as a valid wildlife management site in the Ley de Conservación de la Vida Silvestre. They assert that ordinal 52 of that regulation gives indications that exhibitions are indeed management sites independent of zoos, aquariums, captive breeding facilities (zoocriadores) and other management sites, as it provides for the possibility of mobile or itinerant exhibitions. They add that in the previous regulation there was no prohibition against understanding the exhibition of wildlife as a category of management site and there is no provision in the Ley de Conservación de la Vida Silvestre that supports such an omission. They state that, for its part, numeral 189 regulates matters related to the importation of species of fauna included in the CITES appendices for management sites; however, it omits to indicate that the importation of these animals may be carried out for management sites in the “exhibition” category. They maintain that not considering exhibitions as management sites and the impossibility these have of importing animals to exhibit them, just as zoos and captive breeding facilities (zoocriaderos) can do, contradicts the Ley de Conservación de la Vida Silvestre and, therefore, the hierarchy of norms. They consider that the foregoing is unconstitutional insofar as it seriously limits, without legal or technical basis, the possibility of more effective and beneficial environmental education, which contravenes the constitutional rights to a healthy and ecologically balanced environment, and to education. They state that action is being taken with the objective of protecting the environment, specifically, the optimal conservation of wildlife through environmental education. They argue that numerals 50 and 89 of the Constitución Política contemplate the importance of environmental education for the effective protection of the environment. They add that environmental education is fundamental in Costa Rican environmental law and this is reflected in ordinals 12 and 13 of the Ley Orgánica del Ambiente, 10 of the Ley de Biodiversidad and 2 of the Ley de Conservación de la Vida Silvestre. They mention that article 13 of the Convention on Biological Diversity recognizes the importance of environmental education. They maintain that the exhibition is a category of wildlife management site that proves fundamental for carrying out suitable environmental education. They allege that numeral 2 of the Ley de Conservación de la Vida Silvestre establishes two different meanings of the term “exhibition”: on the one hand, it can be understood as a category of management site and protection for wildlife and, on the other, as an objective of a site. They assert that historically the exhibition had been permitted as a category of management site (SINAC has recognized that exhibitions with constructions of less than three hundred square meters do not require an environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental) and, additionally, has granted operating permits to management sites in the exhibition category). They note that the Colegio de Biólogos, in official communication CBCR-JD-048-2017 of 7 April 2017, recognized that the exhibition is indeed a category of wildlife management site and condemned SINAC's decision not to renew them, considering it violative of the principles of legality and reasonableness, as well as of acquired rights. They argue that the exclusion of the wildlife exhibition as a management site that can be authorized by SINAC affects the quality of environmental education, since the other categories cannot provide the same advantages. They set forth, by way of example, that professionals and workers who work in the field of wildlife management are often trained through exhibitions of live wildlife, since only there are they allowed to have direct contact with the live animal and be able to learn to handle it properly; likewise, the exhibition of live wild animals is one of the most important ways in which children and young people within the national education system can receive quality environmental education. They add that it is common practice for schools and high schools to receive mobile exhibitions of live wildlife, as it allows the youth to understand, from an early age, the importance of caring for the environment and animals, since only through that kind of approach can the bonds of empathy from the human towards the animal necessary for the population to have environmental awareness be generated. They add that the prohibition on importing species for exhibitions affects the acquisition of fauna for their own work. They assert that the prohibitions contained in the questioned articles find no basis in the Ley de Conservación de Vida Silvestre, so the regulation is more prohibitive than the legal norm and, therefore, a transgression of the principle of hierarchy of norms occurs; especially when a provision of superior rank establishes the exhibition as a management site. They partially cite Sala resolution 243-93. They consider that constitutional numeral 140 is infringed, since the Poder Ejecutivo is exceeding its regulatory power by creating prohibitions and limitations that have no basis in the law. They state that the challenged regulations, insofar as they exclude the exhibition of wildlife, hinder the effective realization of environmental education without support in legal or technical foundations, in violation of the rights to education and to a healthy and ecologically balanced environment. They request that the unconstitutionality of numerals 84 be declared, for excluding wildlife exhibitions as a category of management site that SINAC may authorize, and 189 for arbitrarily excluding wildlife exhibitions from the possibility of importing animals included in the CITES appendices, as other management sites can do.

2.- By resolution of the Presidency at 11:50 a.m. on 5 March 2018, the acción de inconstitucionalidad filed against articles 84 and 189 of Decreto Ejecutivo No. 40548-MINAE of 12 July 2017, called “Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317”, was admitted for processing. On the occasion of the foregoing, a hearing was granted to the Procurador General de la República and the Ministro de Ambiente y Energía. Likewise, it was ordered that the action was admitted for meeting the requirements contemplated in numerals 73 through 79 of the Jurisdicción Constitucional and that the plaintiffs' standing came from paragraph 2 of article 75 of that same normative body, insofar as action is taken in defense of diffuse interests in protection of the right to a healthy and ecologically balanced environment.

3.- The edicts referred to in the second paragraph of article 81 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional were published in editions No. 49, 50 and 51 of the 15th, 16th and 19th of February 2018 of the Boletín Judicial.

4.- By brief received at the Secretariat of the Sala at 1:48 p.m. on 16 March 2018, plaintiff Luis Fernando Morales Rodríguez appears. He indicates that the case has a high level of complexity, therefore, in accordance with numeral 10 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, he requests an oral appearance.

5.- By brief received at the Secretariat of the Sala at 11:59 a.m. on 19 March 2018, Julio Alberto Jurado Fernández appears, in his capacity as Procurador General de la República. He indicates that, prior to answering the hearing granted in the resolution at 11:50 a.m. on 5 March 2018, he requests that a full copy of the filing brief be sent to him, since the one he received is missing pages 3 and 4.

6.- By brief received at the Secretariat of the Sala at 1:03 p.m. on 4 April 2018, David Solano Cantillano appears. He states that, due to what was ordered by email on 2 April 2018, he provides in full the acción de inconstitucionalidad filed on 1 March 2018.

7.- By brief incorporated into the digital expediente at 5:49 p.m. on 5 April 2018, Edgar Gutiérrez Espeleta appears, in his capacity as Ministro de Ambiente y Energía. He indicates that the plaintiffs do not have standing to file it based on the second paragraph of article 75 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, since they do not act in defense of diffuse interests. He points out that the appellants have a direct and personal interest, since they are commercially related to regulated activities and, for that reason, they had to have resorted to the administrative litigation venue (vía contenciosa administrativa). He notes that the admission of the acciones de inconstitucionalidad processed in expedientes 17-09667-0007-CO, 17-009672-0007-CO and 17-009669-0007-CO was granted under the premise of defense of diffuse interests, particularly the right to education and to a healthy and ecologically balanced environment; however, it is necessary to analyze the plaintiffs' standing in the specific case. He partially cites resolution No. 17336-2016. He notes that the defense of diffuse interests is presented as an exception that enables the appellants to exercise the direct action. He sets forth in a general manner the conception of diffuse interests in national doctrine. He argues that the Sala has also developed the theory of diffuse interests. He cites an excerpt from judgment No. 2693-2015. He sets forth that the actions are a group of individualized persons with particular interests and specific cases that can be formulated before the Administration for its assessment. He mentions that the plaintiffs' commercial and professional activities are: “1. Luis Fernando Morales Bermúdez, is in charge of the management of an itinerant wildlife exhibition that can be hired for private events, with a current permit issued by SINAC in the name of a third party. 2. Pompilio Campos Chinchilla, owner and regent of management sites”. He argues that the plaintiffs fail to demonstrate the effective defense of diffuse interests, but rather have a direct and particular interest in procedures subject in some way to the Ley de Conservación de la Vida Silvestre and its regulations. He asserts that, in similar cases, the Sala has concluded that the assumptions of the second paragraph of article 75 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional are unfulfilled; in that sense, he cites votes No. 17336-2016 and 1830-1999. He concludes that the plaintiffs fail to meet the assumptions for filing direct action. He indicates that Decreto Ejecutivo No. 40548-MINAE was published in Alcance de la Gaceta No. 194 of 9 August 2017, effective from its publication. He points out that article 84 regulates, based on the Ley de Conservación de Vida Silvestre (LCVS), the management sites authorized for the management on national territory of public domain goods, such as wildlife; this regulation includes the exhibition of fauna within management sites (zoos or artisanal captive breeding facilities with restricted management (zoocriaderos artesanales de manejo restringido)). He notes that the exhibition of wildlife as a whole is contained in the law; in the regulation, the activity was organized and classified. He adds that as part of the regulatory provisions, two categories of management sites were reserved for the exhibition of live wild animals: zoos and artisanal captive breeding facilities with restricted management (zoocriaderos artesanales con manejo restringido). He explains that such provisions are guided by technical criteria in the management of wildlife, their environments and natural behaviors, as well as by minimum rules of animal welfare and ethics that must mediate (in the opinion of the Costa Rican State) in the management and exhibition of public domain goods, living beings that have their own biological needs (thirst, temperatures, nocturnal or diurnal schedules, breeding and rearing seasons, diseases, molting, etc.) and emotions (pain, fear, anxiety, stress, etc.). He explains that, in accordance with the analysis of the legal definitions of these two management sites, it was technically determined that they are the only ones suitable for providing the minimum conditions of habitat and animal welfare for live individual wildlife, which can be observed there in sufficiently environment-adapted enclosures to allow the development of their natural behaviors. He argues that the foregoing satisfies human interest and animal welfare. He relates that, in addition, the limit of the activities permitted for each category of management site is marked by the objectives given in the law. He clarifies that the other management sites also retain their productive activities related to the characteristics of each one of them. He adds that the exhibition of dissected fauna, of products or by-products, and of wild flora is permitted and regulated in the regulation. He maintains that the Administration has regulated and classified the activities relative to the concept of exhibition contained in article 2 of the Ley de Conservación de la Vida Silvestre, giving content to and clarifying that concept in relation to the law itself. He indicates that the LCVS in its numeral 2 defines “zoo” and “artisanal captive breeding facility with restricted management (zoocriadero artesanal de manejo restringido)” as follows: “Zoo: management site that maintains wildlife in captivity, which may be for commercial purposes or not, under the direction of a body of professionals that guarantees adequate living conditions in an attractive and educational manner for the public. Its main objectives are the conservation, education, research and exhibition of wildlife in a scientific manner. Artisanal captive breeding facility with restricted management (Zoocriadero artesanal con manejo restringido): management site that reproduces wildlife whose populations are not reduced or in danger of extinction. The main purposes are the supply of the parental stock for other captive breeding facilities (zoocriaderos), family consumption, environmental education and ecosystem restoration. Supervision will be carried out by the technical personnel of the respective conservation area”. He mentions that the plaintiffs do not demonstrate what harm the regulations generate for environmental education. He explains that for the Administration there are sufficient technical antecedents that compromise animal welfare in many cases, including the deterioration of environmental education that induces or encourages the desire for ownership and “pet-ification” (mascotización) of wildlife, as well as ignorance of the good technical management of the activities inherent to the different categories of management sites defined by law and clearly differentiated according to their main objectives. He cites ordinal 2 of the LCVS. He explains that the law does not establish a management site called a mobile or itinerant exhibition, but rather that concept refers to an activity subject to a management site and is not a category by itself; furthermore, there is a series of technical analyses that support the regulation of allowing mobile exhibitions of dissected wild animals for educational purposes and not the use of live animals, which is a matter of legality. He points out that the foregoing has no friction whatsoever with constitutional norms. He adds that the definition of “exhibition” does not meet the formula that the legislator used to define the other categories of management sites. He refutes that the regulation contained in article 52 of the regulation to the LCVS gives indications that mobile or itinerant exhibitions are a management site, which is clarified in numeral 50 that clearly establishes that exhibitions with live animals are an activity that can be carried out in zoos or artisanal captive breeding facilities with restricted management (zoocriaderos artesanales de manejo restringido), not only for merely grammatical aspects of the norm, but for the scientific foundations that support it. He rejects that in the former regulation there existed any norm that expressly authorized mobile or itinerant exhibitions as a management site. He argues that, since fauna is a public domain good, it can only be disposed of in the manner expressly established or authorized by the legal system. He maintains that the plaintiffs insist on using legal principles of private goods where the principle of autonomy of will operates, but these are not applicable to wildlife. He notes that it is not an omission of the regulation that mobile exhibitions of live wildlife were not established as a management site, but that there is a legal and technical criterion that sustains their non-inclusion in ordinal 84. He adds that the activity of exhibiting live wildlife should not be seen as just any exhibition, much less be governed as a simple lucrative activity for particular or private interest; these are public domain goods that cannot leave the public domain, not even by the will of the Poder Ejecutivo. He explains that article 189 authorizes the management sites established by law to conduct exhibition, such as zoos, to import fauna from the CITES appendices. He states that exhibitions are not a management site and, moreover, there is no authorization in the law or regulation for the importation of internationally protected wildlife for an activity that could not meet the standards that guarantee the conservation of the species. He rejects the violation of the principle of hierarchy of norms, since the exhibition activity is indeed permitted within the management sites authorized for it (zoos and artisanal captive breeding facilities with restricted management (zoocriaderos artesanales de manejo restringido)). He adds that it is not a management site in itself, but an activity that must be carried out within a management site. He asserts that reasons of science and good technique have motivated the clarification of the regulations for the benefit of the optimal management of the species. He argues that it is false and contrived to argue that the supposed omissions of the regulation limit environmental education, since the use of wildlife for educational purposes is not being prohibited, but rather, with technical and legal criteria, the manner in which this type of activities should be carried out is ordered in such a way that the conservation of the species in situ is truly strengthened and scientific management standards for the protection, health and welfare of wildlife and people are met. He substantiates that articles 84 and 189 of the aforementioned Decreto Ejecutivo do not violate numeral 50 of the Constitución Política based on the following reasons: “The challenged regulations regulate, via regulatory means, an activity related to a set of the elements of biodiversity, wildlife, which in its legal scope includes both flora and fauna, legally conceptualized in a broad manner, since they include both the organisms and their parts, products and by-products. With the particularity that these goods have been declared by law as public domain and national heritage in the case of fauna and of public interest in the case of flora. The human activity subject to regulation is the exhibition of wildlife ex situ. For a better presentation of the matter, a legally delimited conceptualization is necessary. The exhibition is defined by the Ley de Conservación de Vida Silvestre as: “display of wildlife open to the public, with or without commercial purposes, temporarily or permanently, fixed, mobile or itinerant”.

In turn, the concept of Wildlife: “the set of organisms that live in natural, temporary or permanent conditions in the national territory, both in the continental and insular territory, in the territorial sea, internal waters, exclusive economic zone and jurisdictional waters and that do not require human care for their survival. Exotic organisms declared as wild by their country of origin, organisms cultivated or bred and born in captivity from wild specimens, their parts, products and derivatives are considered wildlife and regulated by law.” Both wild fauna and flora are therefore included as elements of biodiversity subject to being included in an exhibition. However, there is the particularity that not all wildlife has the same regulation. The regulations take special care regarding fauna, and it is thus that wild fauna, its parts, products and by-products have been declared public domain assets and natural heritage of the State. For this reason, its regulation is also differentiated. It is in use of the powers conferred by legislation that the Executive Branch, and within the framework of action established by the cited legislation, has proceeded to regulate via regulation which elements of wild fauna and under what conditions may be used for exhibition display. This cannot be left to free private initiative given that they are public domain assets, and even though the law has given the Executive Branch the enabling rule to permit the activity, it results in a power, never a duty, and for that reason it cannot have exhausted it. This being the case, the Public Administration has decided to regulate the exhibition of these elements of biodiversity, which it has done through Articles 50, 51 and 52 of Decree No. 40548-MINAE, I repeat, it regulates it seeking the protection of the elements of Biodiversity and for the case of live fauna which constitutes one of the elements, also seeking to provide the ideal conditions of animal welfare. Articles 84 and 189 refer to the management sites (sitios de manejo) authorized for the handling of live wild fauna and the importation of CITES species for their possible exhibition. The argument put forth by the appellants is unfounded when indicating that an exhibition is a "management site (sitio de manejo)," as we have been explaining in this document, an exhibition is an activity, it is according to the legal definition: “display of wildlife open to the public, with or without commercial purposes, on a temporary or permanent, fixed, mobile or itinerant basis.” From the comprehensive interpretation of the regulations, it is verified that the concept and characteristics of the exhibition do not meet the minimum necessary elements to become a "management site (sitio de manejo)." This needed to be clarified through regulations to scale and delimit the activity to be carried out under ideal conditions of welfare and ethics with living beings. Article 2 of the LCVS establishes that: “Wildlife management site (Sitio de manejo de vida silvestre): place or space that provides different degrees of management and protection to wildlife. It includes the following categories: zoo, breeding center (zoocriadero), rescue center, nursery, aquarium, botanical garden, herbarium, natural museums, germplasm bank, exhibitions and other delimited areas for ex situ management, with or without commercial purposes, with the objective of conservation, education, research, reproduction, reintroduction, restoration and exhibition; domestic and decorative gardens are excluded.” As can be seen, the law refers to exhibitions only at the level of definitions and in an illustrative manner, it does not in any way exhaust the authority of the Executive Branch to regulate them, guiding the performance of the activities toward the fulfillment of the law's objectives. A mobile exhibition of live wild fauna does not meet the conditions to be considered a management site (sitio de manejo) because it does not have, does not provide a place, nor a space that provides the animals with the different degrees of management and protection, much less considering the issues of animal welfare and the necessary conditions for the development of their natural and instinctive behaviors. It is contrived and removed from science and technique as well as from proper legal interpretation, to attempt to create a management site (sitio de manejo) from simple illustrative definitions that at most are enabling rules for the regulatory power of the Executive Branch, to which the law has entrusted the police power over public domain assets. The expert criterion in matters of ex situ conservation has always placed the exhibition of live fauna as an activity related to the legal objectives granted to zoos.” It partially cites resolution No. 158-2014-VI of the Contentious Administrative and Civil Court of the Treasury. It argues that the ruling of the Chamber No. 2002-11429 of 9:14 a.m. on November 29, 2002, determined that, regarding Article 50, the right to a healthy environment has a broad content that equates to the aspiration of improving the human being's living environment, so that it overflows the criteria of natural conservation to locate itself within every sphere in which the person develops, be it family, work, or the environment in which they live; while the development of an ecologically balanced environment is a more restricted concept referred to an important part of that environment in which the human being develops (the balance that must exist between the advancement of society and the conservation of natural resources). It argues that the Public Administration is aware of the obligation to make the necessary changes and regulations to give content to both the constitutional mandates and the legislative changes in matters of wild fauna. It mentions that from the constitutional notion of environment derives the obligation of the human being to protect fauna (an element of biodiversity that is also declared a public domain asset). It states that the limitations and restrictions for the sustainable use of this public domain asset come from the law and the constitution. It explains that the criterion of the Chamber in vote No. 4620-2012 is clear in that it established the appropriateness of the constitutional protection of wild fauna as an element of national biodiversity, for which it cited principles 2 and 4 of the Stockholm Declaration on the Human Environment. It states: “For Costa Rica, the changes in that code of moral action toward respect for all forms of life and mainly wild fauna have materialized in legislation through a law of popular initiative that also reformed the moral and philosophical ambit of the country. A reform that eradicates in Costa Rica sport hunting, tournaments with live fauna, circus spectacles and ambulatory spectacles with fauna, the private possession of fauna and the actions of pet-ification of beings that were born to be free. A reform that is oriented toward changing the past practices of use and exploitation of fauna for purposes exclusively of satisfying individual human desires in protection of collective interests and the diffuse interests of future generations. Being public domain assets, any activity carried out with wild fauna, even when the objective is environmental education, must be carried out complying with state regulations and with the highest quality standards as well as with the most optimal rules of science and technique. It is the duty of the State to ensure that these conditions are met or otherwise the sustainable use of the resource could not be guaranteed. It is also important to point out that some of the plaintiffs have distorted the use of environmental education, using it as protection to justify a lucrative business with public domain assets.” It states that it does not visualize how the regulation contained in Articles 84 and 189 of Executive Decree No. 40548-MINAE violates the rights contained in the right to a healthy and ecologically balanced environment, since the activity that the appellants intend to develop is lucrative and is not within Costa Rican formal education programs. It argues that the articles do not limit environmental education, but rather order and promote it by establishing that the programs be developed in attention to both legal and technical principles that truly support the conservation of the species, so that they are not isolated processes without a defined program that put the welfare of wild fauna and the health or integrity of the recipients at risk. It notes that environmental education is fundamental for the conservation of protected species and can be done with live fauna in management sites (sitios de manejo) that have it as one of their objectives under the LCVS, such as zoos and artisanal breeding centers with restricted management (zoocriaderos artesanales de manejo restringido). It refers that, regarding environmental education, the law provides the possibility for some categories of management sites (sitios de manejo) to contemplate it as part of the activities related to the site's objectives. It relates that environmental education in Costa Rica is developed by the State through non-formal education programs, designed, planned, and taught or coordinated by the National System of Conservation Areas. It asserts that neither the institutional strategy nor the National Development Plan have included activities of this nature with the handling of live animals. It maintains that science does not advise this type of handling for reasons of both animal welfare and biosecurity. It indicates that such practices are not only reprehensible from a moral and ethical aspect, but are also prohibited by law; furthermore, they expose participants to risks of accidents or health problems due to zoonosis. It notes that, to be consistent with the legislative changes, the trend is to eradicate commercial practices and those whose purpose is the public exhibition of live wild fauna organisms without the ideal conditions of animal welfare and that encourage the population to their illegal possession. It refers that, in accordance with the objectives that the law attributes to each conceptualized management site (sitio de manejo), the exhibition is an activity reserved for zoos and artisanal breeding centers with restricted management (zoocriaderos artesanales con manejo restringido), as the Administration's powers to impose regulations persist. It argues that the right to environmental education is not seen as limited, since environmental education about wildlife, their habitats, or biodiversity is not being eradicated, but rather it is being regulated in protection of biodiversity. It considers that the criteria issued by the College of Biologists of Costa Rica are not binding on the State and affirms that the members of this corporation are owners or managers of commercial establishments with economic interests in this type of activity. Regarding whether exhibitions are used for the training of workers or professionals within the scope of wildlife management, it explains that no university has requested a permit to carry them out for training purposes, since it is safer for the participants and the wild fauna for interested parties to travel to a management site (sitio de manejo) that has all the appropriate conditions. It refers that closeness to humans is a behavior that goes against the nature of wild animals, so any process that involves direct contact with them must be carried out or supervised by specialists and in activities that require it as the only alternative for knowledge; otherwise, the principles of animal welfare would be violated. It cites the criterion of the National University of January 7, 2018: “The World Association of Zoos and Aquariums Strategy for Animal Welfare recommends that zoos and aquariums apply the basic welfare model—called the 'Five Domains'—and thus maintain an ongoing commitment to animal welfare in all operations, and for the animals under their care (Mellor et al 2015). According to the OIE Terrestrial Animal Health Code, 'animal welfare is the way an animal copes with the conditions in which it lives.' The OIE principles on animal welfare also mention the well-known 'Five Freedoms' or five domains, which were published in 1965 to describe the right to welfare that animals under human control have: - free from hunger, thirst and malnutrition; - free from fear and distress; - free from physical or thermal discomfort; free from pain, injury or disease; and - free to express normal behavioral patterns. Mobile live animal exhibitions (EMAV) are programs that transport non-human animals to different locations. The animals are confined and transported in containers or cages designed for this purpose. At each location, the animals are exhibited in temporary cages or presentations, many of which are interactive, allowing contact and handling by the public (Sussman, 2017). EMAVs resemble the first generations of 19th-century zoos, when these existed exclusively as sites of recreation and leisure for the entertainment and pleasure of people. Current zoos have focused on research and conservation. Furthermore, efforts have been made to present animals in natural environments where they can express their natural behavior, have shelter and stimulation (environmental enrichment). These animal welfare standards are not present or are difficult to achieve in mobile live animal exhibitions since the animals are removed from any ecological context, frequently exposed to stressful conditions where they are used as objects of curiosity and entertainment (Sussman, 2017). According to Sussman, 2017, it is considered that none of the most effective criteria for positive cognitive learning in zoos are possible with mobile live animal exhibitions: - they cannot be observed in their natural environment nor exhibit their normal behavior - there is no use of environmental enrichment that prevents stereotypies - reinforcement; normally visits to mobile live animal exhibitions are unique, different from zoos which can be visited on multiple occasions, therefore it is not possible to follow up on the conservation message - the use of live animals can actually be a distraction contrary to an educational tool. Despite the limited research on this, some researchers suggest that as the number of animals used increases, so do the chances that children will become distracted. Furthermore, continues Sussman, 2017, elements of negative learning are presented: - many of these exhibitions use animals as 'toys,' placing them in hands or around the body, and this reinforces the notion that they are objects for entertainment, - the public tends to respond to wild animals as domesticated and minimizes their status as an endangered species, promoting the desire to acquire exotic pets - the public's perception of the biology and conservation status of the species may be erroneous. Interactions between humans and wildlife can take place through hunting, harvesting, road construction, habitat modifications, ecotourism, animal movements, including the trade of animals or animal parts (Jakob-Hoff et al. 2016). We must assume that these interactions infer a risk. Risk is usually defined as the probability that some form of harm, loss, or damage will occur (Jakob-Hoff et al. 2016). The underlying premise of the One Health Initiative is that the health of humans, pets, livestock, captive animals, research animals, wildlife and the environments in which they live are interdependent. The inclusion of wildlife in the One Health concept is important for two main reasons: (1) the physical health of humans, domesticated animals, and wildlife are inextricably linked through shared diseases, and (2) the emotional well-being of humans can be affected by their perceptions of animal health. Although an explicit premise of the One Health Initiative is that healthy wildlife contributes to human health, and vice versa, the initiative also implicitly suggests that wildlife can represent a threat to human health through zoonosis (Decker et al. 2010). People who are at greatest risk of contracting a zoonosis include immunosuppressed or immunocompromised individuals; infants and children under 5 years of age, geriatrics, and those with chronic diseases (Mader 2006). Zoos where the approach and feeding of captive wild animals are allowed have been linked to different zoonotic outbreaks, including infections by Escherichia coli O157:H7 and salmonella. Between 1990 - 2000, more than 25 outbreaks of human infections associated with visits to animal exhibitions were identified. In an outbreak of salmonellosis at the Colorado Zoo, 65 of the cases, the majority children, were associated with touching the wooden barrier around the exhibition of a Komodo dragon (Chomel et al 2007). The Center for Disease Control and Prevention (CDC) estimates that approximately 7% of human infections with salmonellosis in the United States are associated with the handling of a reptile (Chomel et al 2007). Given all the data mentioned above, we consider that the use of live animals in mobile or itinerant exhibitions: - does not contribute to improving public education since they do not show the animals in their environment nor the natural behavior of the species, - people who visit these exhibitions may have an erroneous perception that wild animals are not in danger of conservation and that they are suitable to be pets, - violates the principles of animal welfare indicated by the OIE because it does not allow them to express their natural behavior nor ensures they are free from stressful situations, - puts people at risk of acquiring zoonotic diseases and traumatic injuries from possible accidents with the animals, - does not correspond with the premises of the One Health Initiative since the risk of zoonosis can affect people's positive perceptions toward wild animals.” It requests that the action be rejected due to lack of direct standing. It asks that the action be declared without merit as the legal viability of the questioned norms has been demonstrated with technical-scientific criteria. It requires a hearing to be held.

8.- By document received at the Secretariat of the Chamber at 9:19 a.m. on April 26, 2018, Julio Jurado Fernández appears, in his capacity as Attorney General of the Republic. He indicates that the plaintiffs invoke standing based on the second paragraph of numeral 75 of the Law of Constitutional Jurisdiction in relation to Article 50 of the Political Constitution; however, the Chamber has established that collective or diffuse interests are the exception and that they are only applicable when the circumstances of the case determine the impossibility or at least an improbability that a judicial process or a base administrative procedure could be initiated. He mentions rulings No. 6803-2008, 11346-2010, 1633-2011, 1420-2013, 11332-2016 and 17336-2016. He notes that, in the sub lite case, the questioned regulatory provisions are susceptible to individual application and directly affect the legal sphere of singular persons, so that it can give rise to disagreements in administrative or judicial venues, from which the action could be filed. He refers that these interests are legitimately defensible in this jurisdiction, but not with direct standing, but rather by meeting the requirements of the first paragraph of Article 75 of the Law of Constitutional Jurisdiction. He states that the plaintiffs' allegations about the violation of the right to a healthy and ecologically balanced environment and the right to environmental education are being used as an excuse to access this jurisdiction via direct standing; however, what they seek is to protect a subjective right of a patrimonial nature (that of the owners, managers or other professionals linked to exhibition sites). He adds that the plaintiffs set forth the erroneous premise that all exhibitions are a means of environmental education, and their substantive objections essentially refer to an apparent conflict between regulatory provisions and legal norms that must be heard within the scope of the contentious-administrative jurisdiction, as they fail to substantiate its constitutional relevance, as the Chamber resolved in a similar case: “the substantive objections of the plaintiff refer, essentially, to an apparent conflict between a regulatory norm and other legal and regulatory provisions, which supposes a controversy that must be assessed and resolved within the scope of ordinary legality, as indicated by the reiterated jurisprudence of this Chamber. Even though the plaintiff makes a brief reference to the right to a healthy and ecologically balanced environment, it does so mainly to support his eventual standing to file this action, but then the concrete or effective affectation that could be generated to the cited fundamental right, with the questioned regulation, is not developed or argued in a broad and sufficient manner” (ruling No. 10590-2016). He argues that the plaintiffs do not substantiate a breach of the principle of primacy of law so that it could be deemed of constitutional relevance. He asserts that the Wildlife Conservation Law attributes the purpose of environmental education to aquariums, zoos and artisanal breeding centers with restricted management (zoocriaderos artesanales con manejo restringido). He maintains that no breach of Articles 50 and 89 of the Political Constitution is appreciated, since the law and its regulation contemplate environmental education as an objective of other wildlife management sites (sitios de manejo de vida silvestre). He indicates that the plaintiffs start from an erroneous premise by considering that exhibitions are per se a means of environmental education; however, not in all cases do they fulfill educational purposes, as is the case of mobile and some permanent exhibitions. He points out that in mobile exhibitions the animals are handled, transported, and exhibited in small cages, which, far from resembling their natural habitat, limit them to a reduced space without hiding places; furthermore, they have proximity or even human contact. He expresses that the foregoing can cause discomfort, fear, and stress in wild animals, affecting their welfare and the correct perception that should be fostered regarding wild fauna. He notes that placing snakes on people's shoulders, as if it were a toy or pet, is not nor should it be considered a tool of environmental education about wild fauna. He mentions that, for a safe interaction, most of the time it is necessary to train the animals or modify certain characteristics, which generates in people, especially in children and young people, the erroneous and dangerous conception that if they find wild animals in the wild they can touch or hold them, with risk to their own integrity and harmful effects for wild fauna. He states that the World Association of Zoos and Aquariums (WAZA), in the document “Building a Future for Wildlife. The World Strategy of Zoos and Aquariums for Conservation,” indicated that, in order for educational programs to be successful, animals must be exhibited in the best possible conditions in enclosures that allow them to live in the most natural way and show behavior typical of the species. He affirms that the previous conditions are not met in a mobile or itinerant exhibition. He argues that added to these reasons are those of public health that can be put at risk by contact with animals, and of this there are multiple documented examples, such as zoonosis (infections transmitted to humans through inhalation, ingestion, bites or scratches) and injuries, which can affect the positive perception of people toward wild animals. He refers that in the article “Development of herpetoculture in Costa Rica: Current situation of herpetariums and management of reptiles and amphibians” (published in the Journal of Environmental Sciences, vol. 50, No. 1, June 2016), it was demonstrated, on one hand, that of 29 centers that maintain reptiles and amphibians (or both) in Costa Rica (21 of them in the exhibition category) only 26% mention education as a primary objective of their operation, and, on the other, that several exhibitions left the animals completely exposed without vegetation or structures for shelter. He adds that the conclusions of that study are revealing: "Costa Rica has at least 33 centers that maintain reptiles and amphibians, in different management categories regulated by the State. The majority of these centers consist of small family businesses that emerged in the last two decades within the framework of the tourism industry's development. With few exceptions, the essence of the project resides in the exhibition of animals to different target audiences. The majority of the species used are snakes, mainly venomous. Despite the contrast between the responses of the interviewed subjects and what was observed, activities such as research, education and conservation do not appear to be priorities for the majority of these businesses. In fact, for some species they could represent a threat to their conservation, by increasing the demand for individuals from the natural environment to supply their operations." He argues that the challenged norms do not lack technical support, but the analysis of the diverse criteria exceeds the competence of the Attorney General's Office, as well as the purpose and nature of constitutional control by way of action (Chamber rulings No. 18871-2015, 4282-2016 and 16273-2017). He adds that, regarding the allusions to the previous regulation, according to the jurisprudence of this Court there is no right to the immutability of the legal system. He cites some excerpts from Chamber votes No. 9077-2002, 13330-2006, 5073-2003, 14576-2004, 12394-2012. He concludes the following: “1. The plaintiffs lack standing because the questioned regulatory provisions are susceptible to individual application. Their interests are legitimately defensible in this jurisdiction, but not under the figure of direct standing, but rather by meeting the requirements of the first paragraph of Article 75 of the Law of Constitutional Jurisdiction. Their allegations of violation of the constitutional right to a healthy and ecologically balanced environment and to environmental education are being used as an excuse to access this jurisdiction via direct standing, seeking to protect a subjective right of a patrimonial nature, concealing it as protection of environmental law. 2. A breach of the principle of primacy of law nor its transcendence is substantiated, so that it could be deemed of constitutional relevance. 3. It is not evidenced that the challenged articles contravene Articles 50 and 89 of the Political Constitution. 4. The challenged norms do not lack technical support. The analysis of the diverse technical criteria exceeds the competence of this advisory body, as well as the purpose and nature of constitutional control, by way of action.” 9.- The hearing indicated in Articles 10 and 85 of the Law of Constitutional Jurisdiction is dispensed with, based on the power granted to the Chamber by numeral 9 ibidem, esteeming this resolution to be sufficiently grounded in evident principles and norms, as well as in the jurisprudence of this Court.

10.- The prescriptions of law have been complied with in the proceedings.

Drafted by Justice Rueda Leal; and,

Considering:

I.- Object of the action. The plaintiffs bring an action of unconstitutionality against Articles 84 and 189 of Executive Decree No. 40548-MINAE of July 12, 2017, called “Regulation to the Wildlife Conservation Law No. 7317.” They allege that numeral 84 lists the management sites of wild fauna (sitios de manejo de fauna silvestre) that SINAC may authorize; however, it omitted to include the exhibition category, despite it being explicitly contemplated as a valid wildlife management site (sitio de manejo de vida silvestre) in the Wildlife Conservation Law. They state that ordinal 189 regulates matters related to the importation of fauna species included in the CITES appendices for management sites (sitios de manejo); however, it omits to contemplate the importation of those animals for management sites of the “exhibition” category.

They consider that such omissions are unconstitutional, insofar as they severely and without legal or technical basis limit the possibility of more effective and beneficial environmental education, and, in this way, violate the constitutional rights to education and to a healthy and ecologically balanced environment. They argue that not considering exhibitions as management sites and the impossibility these have of importing animals to exhibit them, just as zoos and captive breeding facilities (zoocriaderos) can do, contradicts the Wildlife Conservation Law (Ley de Conservación de la Vida Silvestre) and, therefore, the hierarchy of norms. They assert that the regulation is more prohibitive than the legal norm and, for this reason, there is also a transgression of the principle of hierarchy of norms. They argue that constitutional numeral 140 is infringed, because the Executive Branch is exceeding its regulatory power by creating prohibitions and limitations that have no basis in the law.

II.- Regarding the challenged regulations. The articles challenged in executive decree no. 40548-MINAE of July 12, 2017, called “Regulation to the Wildlife Conservation Law No. 7317” (Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317) are the following:

“Article 84.- Wildlife management sites. SINAC may authorize only the following categories of wildlife management sites, once compliance with the requirements established in the LCVS and this Regulation has been verified:

a. Rescue centers, non-profit.

b. Zoos, with or without commercial purposes.

c. Captive breeding facility (Zoocriadero), with or without commercial purposes.

d. Artisanal captive breeding facility (Zoocriadero artesanal) with restricted management of the species indicated in article 117 or of arthropods according to article 118 of this regulation.

e. Aquarium Article 189.- Importation of wildlife species included in the CITES appendices for management sites. SINAC may authorize the importation of wildlife species included in the CITES appendices for zoos or captive breeding facilities (zoocriaderos) that are authorized in their operating permit to receive and keep individuals of such species. The site’s management plan (plan de manejo) must contain all corresponding technical details for the care and management of the same.

Captive breeding facilities (Zoocriaderos) may commercialize individuals born in captivity of those species only under the following circumstances:

a. Within the national territory between management sites, either as parental stock or for exhibition at a management site authorized for such purpose. Written authorization from SINAC will be required for this.

b. For export. The captive breeding facility (zoocriadero) must be registered under the commercial category and comply with all requirements established in CITES, the LCVS, and this Regulation. Furthermore, the corresponding export permit must be obtained.” III.- Regarding the admissibility of the action and the alleged unconstitutionality. The action of unconstitutionality is a process with certain formalities, which must be satisfied so that the Chamber can validly hear the merits of the challenge. Article 75 of the Constitutional Jurisdiction Law (Ley de la Jurisdicción Constitucional) establishes the admissibility requirements for the action of unconstitutionality. First, a prior matter pending resolution is required, whether through judicial or administrative channels (in the procedure to exhaust it), in which the unconstitutionality has been invoked as a reasonable means to protect the right or interest considered injured. In the second and third paragraphs, the law exceptionally contemplates cases where the prior matter is not required, such as the inexistence of individual and direct injury due to the nature of the matter, defense of diffuse or collective interests, or when it is formulated directly by the Comptroller General of the Republic, the Attorney General of the Republic, the Prosecutor General of the Republic, and the Ombudsman (Defensor de los Habitantes). Now, regarding the need for a prior matter pending resolution in an administrative venue, it is necessary that this concerns the procedure that exhausts the administrative channel, which, in accordance with article 126 of the General Law of Public Administration (Ley General de la Administración Pública), occurs from the moment ordinary appeals are filed before the hierarchical superior of the body that issued the final act, because otherwise the action would be inadmissible. Likewise, there are other formalities that must be satisfied, namely, the explicit determination of the challenged regulations, duly substantiated, with specific citation of the constitutional norms and principles considered infringed, authentication by a lawyer of the document in which the action is filed, accreditation of the conditions of standing (powers and certifications), as well as the literal certification of the document in which the unconstitutionality of the norms was invoked in the base matter, all requirements which, if not provided by the petitioner, can be requested for compliance by the Presidency of the Chamber.

In the sub examine case, the petitioners alleged the defense of a diffuse interest, since, according to their express indication, they are coming to this jurisdiction with the objective of protecting the environment, specifically the optimal conservation of wildlife through environmental education. However, from a reading of the filing document, no sufficient arguments emerge that would have reasonably developed to what extent the challenged norms affect the right to a healthy and ecologically balanced environment. On the contrary, a series of general and abstract allegations was formulated that do not allow for any analysis of constitutionality.

In that sense, the action is directed against articles 84 and 189 of executive decree no. 40548-MINAE of July 12, 2017, called “Regulation to the Wildlife Conservation Law No. 7317” (Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317), not because its text is per se unconstitutional, but because the petitioners consider that the exhibition category was not incorporated in both norms, with the supposed consequences on the right to a healthy and ecologically balanced environment, which, as already indicated, were not properly addressed. In fact, in the filing document, no development whatsoever is observed of the supposed unconstitutionality by omission, nor of which sources of Constitutional Law the State's obligation to supply it derived from. Precisely, in the absence of proof of the diffuse interest, the assumption that authorizes direct standing in the specific case collapses. Hence, the potential unconstitutionalities or transgressions of the other rights alluded to cannot be directly brought before the Chamber.

Regarding the incompatibility of the regulatory norms subject to the action with the Wildlife Conservation Law (Ley de Conservación de la Vida Silvestre), it is important to point out to the petitioners that, in principle, it is not for this Tribunal to determine if a regulation is contrary to a law, nor if there has been an excess in the regulatory power, unless a violation of a fundamental right or constitutional principle is verified. In this regard, this Tribunal, in ruling no. 2013-013360 of 2:30 p.m. on October 9, 2013, reiterated:

“[T]he incompatibility that the petitioner raises is not between the regulatory provision and Constitutional Law, but between the regulation and Law No. 8444 (…), all of which determines the inadmissibility of this action. Indeed, it clearly goes beyond the scope of the Chamber’s competencies to elucidate whether what is provided by the challenged regulation fully conforms or not to the provisions of Law No. 8444 (…) all of which should instead be discussed and ventilated before the Administrative Litigation Jurisdiction (Jurisdicción Contenciosa Administrativa), which, under the protection of the provisions of article 49 of the Political Constitution, has the purpose of guaranteeing the legality of the administrative function of the State, its institutions, and any other public law entity, which is precisely the object of this matter, that is, to determine the compatibility between Law No. 8444 and its regulation, all of which is outside the scope of competencies of this Constitutional Jurisdiction through the action, in accordance with article 10 of the Political Constitution and article 73, subsection a) of the Constitutional Jurisdiction Law. Consequently, this action of unconstitutionality must be flatly rejected, so that the petitioner goes to the Ordinary Jurisdiction in defense of the rights and interests he considers violated.” For the considerations set forth, the action is declared without merit (sin lugar).

IV.- Note by Judges Cruz Castro, Castillo Víquez, and Rueda Leal, drafted by the latter. We emphasize that in the sub iudice case there is no evident and manifest contradiction between the law and the regulation being challenged. The position that when a regulatory norm violates or exceeds what is provided in a law, it is a matter of legality, whose discussion does not correspond to this jurisdiction, is legally correct in general terms, because, in most cases, the ordinary judge is responsible for defining the scope of the interpretation and application of the law and, consequently, is the first called to jurisdictionally establish whether or not a regulatory norm violates one of a legal nature. However, as we have reiterated in notes and dissenting votes, from our point of view, when it is glaringly obvious that the regulatory norm exceeds, suppresses, or contradicts the text of the law, that is, when there is no doubt that the principle of force, authority, or effectiveness of the law is grossly violated; constitutional review must be applied. As is well known, the principle of force, authority, or effectiveness of the law refers us to the power (active force), the resistance (passive force), and the challenge regime of the law. Based on the first aspect of the concept, the law, once it comes into force, repeals or modifies any norm of equal or lower rank. Furthermore, the legal norm cannot be repealed or modified by one of lower rank. Finally, the law can only be challenged for reasons of unconstitutionality and, therefore, within the scope of domestic law, it can only be annulled through a resolution of the Constitutional Chamber. The constitutional support for this principle is found in article 129 of the Fundamental Charter (Carta Fundamental), which states that the law can only be repealed, abrogated, or modified by another subsequent norm of equal rank. On the other hand, the principle of force, authority, or effectiveness of the law is an essential prerequisite of the Rule of Law (Estado de Derecho), since it stems from a core idea: the parliamentary normative act is superior in rank to the normative act issued by the other Branches of the State, which implies that all Public Branches, when exercising normative power (subsection d) of article 6 of the General Law of Public Administration), must conform to what the legislator has provided. When this does not occur, the normative rank of the law is disregarded, which, in the normative hierarchical scale, occupies the third place in importance after the Political Constitution and International Treaties (articles 10 and 7) and, consequently, a key principle of the Rule of Law is violated. Ergo, when a regulatory norm evidently and manifestly exceeds, suppresses, or contradicts a law of the republic, article 129 of the Fundamental Charter and the principle of force, authority, or effectiveness of the law are violated, thus breaking the general rule and the Constitutional Tribunal would indeed have competence. However, in the sub lite case, it is not perceived that such a degree of violation occurs, which makes the constitutional review inadmissible regarding the referred reason.

V.- Documentation provided to the case file (expediente). The parties are warned that if they have provided any document on paper, as well as objects or evidence contained in any additional electronic, computer, magnetic, optical, telematic device, or one produced by new technologies, these must be withdrawn from the office within a maximum period of 30 business days counted from the notification of this judgment. Otherwise, any material not withdrawn within this period will be destroyed, as provided in the “Regulation on the Electronic Case File before the Judicial Branch” (Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial), approved by the Full Court (Corte Plena) in session No. 27-11 of August 22, 2011, article XXVI and published in Judicial Bulletin (Boletín Judicial) number 19 of January 26, 2012, as well as in the agreement approved by the Superior Council of the Judicial Branch (Consejo Superior del Poder Judicial), in session No. 43-12 held on May 3, 2012, article LXXXI.

Therefore (Por tanto):

The action is declared without merit. Judges Cruz Castro, Castillo Víquez, and Rueda Leal append a note.

Fernando Castillo V.

President Fernando Cruz C. Paul Rueda L.

Nancy Hernández L. Luis Fdo. Salazar A.

Jorge Araya G. Anamari Garro V.

Observations from SALA CONSTITUCIONAL voted by ballot Classification prepared by SALA CONSTITUCIONAL of the Judicial Branch. Its reproduction and/or distribution in an onerous form is prohibited.

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Tema: ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD Subtemas:

NO APLICA.

11171-20. AMBIENTE. DISPOSICIONES SOBRE EL SITIO DE MANEJO DE FAUNA SILVESTRE. Acción de inconstitucionalidad contra los artículos 84 y 189 del decreto ejecutivo No. 40548-MINAE del 12 de julio de 2017 denominado “Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317”.

“..En ese sentido, la acción se dirige en contra de los artículos 84 y 189 del decreto ejecutivo n.° 40548-MINAE del 12 de julio de 2017 denominado “Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317, no porque su texto sea per ser inconstitucional, sino por cuanto los accionantes consideran que no se incorporó la categoría de exhibición en ambas normas, con las supuestas consecuencias en el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, que, como ya se indicó, no fueron debidamente abordadas. Incluso, en el escrito de interposición, no se observa desarrollo alguno de la supuesta inconstitucionalidad por omisión ni tampoco de cuáles fuentes del Derecho de la Constitución se derivaba la obligación del Estado de suplirla. Precisamente, ante la falta de comprobación del interés difuso, se derrumba el supuesto que faculta la legitimación directa en el caso concreto. De ahí que las eventuales inconstitucionalidades o transgresiones a los demás derechos aludidos no pueden ser accionadas directamente ante la Sala.

En cuanto a la incompatibilidad de las normas reglamentarias objeto de la acción con la Ley de Conservación de la Vida Silvestre, es importante señalarle a los accionantes que, en principio, no corresponde a este Tribunal determinar si un reglamento es contrario a una ley, ni si se ha dado un exceso en la potestad reglamentaria, salvo que se constate la violación a algún derecho fundamental o principio constitucional…” ... Ver más Sentencias Relacionadas Contenido de Interés:

Tipo de contenido: Voto de mayoría Rama del Derecho: 6. LEY DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL ANOTADA CON JURISPRUDENCIA Tema: 075- Asunto previo en vía judicial o administrativa pendiente de resolución Subtemas:

NO APLICA.

ARTÍCULO 75 DE LA LEY DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL. ADMISIBILIDAD EN MATERIA AMBIENTAL. Ahora, en cuanto a la necesidad de un asunto previo pendiente de resolver en sede administrativa, es necesario que este trate del procedimiento que agota la vía administrativa, el cual, de conformidad con el artículo 126 de la Ley General de la Administración Pública, se da a partir del momento en que se interponen los recursos ordinarios ante el superior jerarca del órgano que dictó el acto final, pues de lo contrario la acción resultaría inadmisible. Asimismo, existen otras formalidades que deben ser satisfechas, a saber, la determinación explícita de la normativa impugnada, debidamente fundamentada, con cita concreta de las normas y principios constitucionales que se consideren infringidos, la autenticación por abogado del escrito en el que se plantea la acción, la acreditación de las condiciones de legitimación (poderes y certificaciones), así como la certificación literal del escrito en el que se invocó la inconstitucionalidad de las normas en el asunto base, requisitos todos que, en caso de no ser aportados por la parte accionante, pueden ser prevenidos para su cumplimiento por la Presidencia de la Sala.

En el sub examine, los accionantes alegaron la defensa de un interés difuso, pues, según su indicación expresa, están acudiendo a esta jurisdicción con el objetivo de proteger el ambiente, específicamente la óptima conservación de la vida silvestre a través de la educación ambiental. Sin embargo, de la lectura del escrito de interposición no se desprenden argumentos suficientes que hayan desarrollado razonablemente, en qué medida las normas impugnadas afectan al derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Por el contrario, se formuló una serie de alegatos generales y abstractos que no permiten efectuar algún análisis de constitucionalidad…” ... Ver más Contenido de Interés:

Temas Estrategicos: Ambiental Tipo de contenido: Nota separada Rama del Derecho: 3. ASUNTOS DE CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD Tema: AMBIENTE Subtemas:

NO APLICA.

IV.- Nota de los Magistrados Cruz Castro, Castillo Víquez y Rueda Leal con redacción del último. Subrayamos que en el sub iudice no hay una contradicción evidente y manifiesta entre la ley y el reglamento que se impugna. La tesitura de que cuando una norma reglamentaria violenta o excede lo dispuesto en una ley es un tema de legalidad, cuya discusión no corresponde a esta jurisdicción, en términos generales, acierta jurídicamente, porque, en la mayoría de los casos, al juez ordinario compete la definición de los alcances de la interpretación y aplicación de la ley y, por consiguiente, él es el primer llamado a establecer jurisdiccionalmente si una norma reglamentaria vulnera o no una de naturaleza legal. Sin embargo, como hemos reiterado en notas y votos salvados, desde nuestro punto de vista, cuando salta a la vista que la norma reglamentaria excede, suprime- o contradice el texto de la ley, es decir, cuando no cabe duda de que groseramente se vulnera el principio de fuerza, autoridad o eficacia de la ley; el control de constitucionalidad debe ser aplicado. Como es bien sabido, el principio de fuerza, autoridad o eficacia de ley nos remite a la potencia (fuerza activa), a la resistencia (fuerza pasiva) y al régimen de impugnación de la ley. Con base en el primer aspecto del concepto, la ley, una vez que entra en vigor, deroga o modifica toda norma de igual o inferior rango. Además, la norma legal no puede ser derogada ni modificada por una de inferior rango. Por último, la ley solo puede ser impugnada por razones de inconstitucionalidad y, por ende, dentro del ámbito del derecho interno, únicamente puede ser anulada a través de una resolución de la Sala Constitucional. El sustento constitucional de este principio lo encontramos en el ordinal 129 de la Carta Fundamental, que señala que la ley solo puede ser derogada, abrogada o modificada por otra norma posterior de igual rango. Por otra parte, el principio de fuerza, autoridad o eficacia de ley es un presupuesto esencial del Estado de Derecho, toda vez que parte de una idea nuclear: el acto normativo parlamentario es superior en rango al acto normativo que emiten los otros Poderes del Estado, lo que supone que todos los Poderes Públicos, cuando ejercen la potestad normativa (inciso d- del artículo 6 de la Ley General de la Administración Pública), deben ajustarse a lo dispuesto por el legislador. Cuando ello no ocurre, se desconoce el rango normativo de la ley que, en la escala jerárquica normativa, ocupa el tercer lugar en importancia después de la Constitución Política y los Tratados Internacionales (artículos 10 y 7) y, por consiguiente, se vulnera un principio clave del Estado de Derecho. Ergo, cuando de manera evidente y manifiesta una norma reglamentaria rebasa, suprime o contradice una ley de la república, se vulnera el numeral 129 de la Carta Fundamental y el principio de fuerza, autoridad o eficacia de la ley, por lo que se rompería la regla general y el Tribunal Constitucional sí tendría competencia. No obstante, en el sub lite no se aprecia que tal grado de vulneración se dé, por lo que deviene improcedente el control de constitucionalidad en cuanto al referido motivo.

... Ver más Res. Nº 2020011171 SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las dieciséis horas y cuatro minutos del diecisiete de junio de dos mil veinte.

Acción de inconstitucionalidad interpuesta por ÁLVARO ALONSO AZOFEIFA DELGADO, cédula de identidad n.° 1-0786-0520, LUIS FERNANDO MORALES RODRÍGUEZ, cédula de identidad n.° 1-0622-0779, POMPILIO CAMPOS CHINCHILLA, cédula de identidad n.° 1-1237-0033, SERGIO ARGUEDAS CHAVES, cédula de identidad n.° 4-0141-0665 y VÍCTOR MANUEL OREAMUNO NIÑO, cédula de identidad n.° 1-1325-0884; contra los artículos 84 y 189 del decreto ejecutivo n.° 40548-MINAE del 12 de julio de 2017 denominado “Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317”.

Resultando:

1.- Por escrito recibido en la Secretaría de la Sala a las 8:11 horas del 1°de marzo de 2018, los accionantes interponen acción de inconstitucionalidad contra los artículos 84 y 189 del decreto ejecutivo n.° 40548-MINAE del 12 de julio de 2017 denominado “Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317”. Alegan que el numeral 84 enlista los sitios de manejo de fauna silvestre que el SINAC puede autorizar; sin embargo, omitió incluir la categoría de exhibición, pese a que esta se encuentra contemplada explícitamente como un sitio de manejo de vida silvestre válido en la Ley de Conservación de la Vida Silvestre. Afirman que el ordinal 52 de ese reglamento da indicios de que las exhibiciones sí son sitios de manejo independientes de los zoológicos, acuarios, zoocriadores y otros sitios de manejo, en tanto prevé la posibilidad de que existan exhibiciones móviles o itinerantes. Añaden que en el reglamento anterior no existía prohibición para entender la exhibición de fauna silvestre como una categoría de sitio de manejo y no hay alguna disposición de la Ley de Conservación de la Vida Silvestre que sustente tal omisión. Manifiestan que, por su parte, el numeral 189 regula lo relacionado con la importación de especies de fauna incluidas en los apéndices CITES para sitios de manejo; sin embargo, omite señalar que la importación de estos animales pueda realizarse para los sitios de manejo de categoría “exhibición”. Sostienen que no considerar las exhibiciones como sitios de manejo y la imposibilidad que tienen estos de importar animales para exhibirlos, tal y como lo pueden hacer los zoológicos y zoocriaderos, contradice a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre y, por ende, la jerarquía de las normas. Consideran que lo anterior es inconstitucional en tanto limita gravemente y sin fundamento legal o técnico la posibilidad de una educación ambiental más efectiva y provechosa, lo que contraviene los derechos constitucionales a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, y a la educación. Refieren que se está accionando con el objetivo de proteger el ambiente, específicamente, la óptima conservación de la vida silvestre a través de la educación ambiental. Aducen que los numerales 50 y 89 de la Constitución Política contemplan la importancia de la educación ambiental para la protección efectiva del ambiente. Añaden que la educación ambiental es fundamental en el derecho ambiental costarricense y así se refleja en los ordinales 12 y 13 de la Ley Orgánica del Ambiente, 10 de la Ley de Biodiversidad y 2 de la Ley de Conservación de la Vida Silvestre. Mencionan que en el artículo 13 del Convenio de Biodiversidad Biológica se reconoce la importancia de la educación ambiental. Sostienen que la exhibición es una categoría de sitio de manejo de vida silvestre que se revela como fundamental para llevar a cabo una educación ambiental propicia. Alegan que el numeral 2 de la Ley de Conservación de la Vida Silvestre establece dos acepciones distintas del término “exhibición”: por un lado, se puede entender como categoría de sitio de manejo y protección a la vida silvestre y, por otro, como objetivo de un sitio. Afirman que históricamente se había permitido la exhibición como categoría de sitio de manejo (el SINAC ha reconocido que las exhibiciones con construcciones menores a trescientos metros cuadrados no requieren Evaluación de Impacto Ambiental y, además, ha otorgado permisos de funcionamiento a sitios de manejo con categoría de exhibición). Acotan que el Colegio de Biólogos, en el oficio CBCR-JD-048-2017 de 7 de abril de 2017, reconoció que la exhibición sí es una categoría de sitio de manejo de vida silvestre y condenó la decisión del SINAC de no renovarlos al estimarla violatoria de los principios de legalidad y razonabilidad, así como de los derechos adquiridos. Arguyen que la exclusión de la exhibición de fauna silvestre como sitio de manejo que pueda ser autorizado por SINAC repercute en la calidad de la educación ambiental, por cuanto las otras categorías no pueden proporcionar las mismas ventajas. Exponen, a manera de ejemplo, que los profesionales y trabajadores que se desempeñan en el ámbito del manejo de la vida silvestre suelen capacitarse mediante las exhibiciones de fauna silvestre viva, puesto que solo allí se les permite tener un contacto directo con el animal vivo y poder aprender a manipularlo de forma adecuada; asimismo, la exhibición de animales silvestres vivos es una de las maneras más importantes en que los niños y jóvenes dentro del sistema educativo nacional pueden recibir educación ambiental de calidad. Añaden que es práctica común que las escuelas y colegios reciban exhibiciones móviles de fauna silvestre viva. ya que permite que la juventud comprenda, desde temprana edad, la importancia del cuido del ambiente y los animales, puesto que solo a través de esa clase de acercamientos se pueden generar los lazos de empatía del humano hacia el animal necesarios para que exista conciencia ambiental en la población. Agregan que la prohibición de importación de especies para exhibiciones repercute en la adquisición de fauna para las labores propias. Aseveran que las prohibiciones contenidas en los artículos cuestionados no encuentran asidero en la Ley de Conservación de Vida Silvestre, por lo que el reglamento es más prohibitivo que la norma legal y, por ello, se da una transgresión al principio de jerarquía de las normas; máxime cuando en una disposición de rango superior se establece a la exhibición como un sitio de manejo. Cita parcialmente la resolución de la Sala 243-93. Consideran que se infringe el numeral 140 constitucional, por cuanto el Poder Ejecutivo está excediendo su potestad reglamentaria al crear prohibiciones y limitaciones que no tienen asidero en la ley. Expresan que la normativa impugnada, en tanto excluye la exhibición de fauna silvestre, obstaculiza la realización efectiva de la educación ambiental sin respaldo en fundamentos legales o técnicos, en infracción de los derechos a la educación y a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Solicitan que se declare la inconstitucionalidad de los numerales 84, por excluir las exhibiciones de fauna silvestre como categoría de sitio de manejo que pueda autorizar el SINAC, y 189 por excluir arbitrariamente a las exhibiciones de fauna silvestre de la posibilidad de importar animales incluidos en los apéndices CITES, como sí lo pueden hacer otros sitios de manejo.

2.- Mediante resolución de la Presidencia de las 11:50 horas de 5 de marzo de 2018, se dio curso a la acción de inconstitucionalidad formulada en contra de los artículos 84 y 189 del decreto ejecutivo n.° 40548-MINAE del 12 de julio de 2017, denominado “Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317”. Con ocasión de lo anterior, se confirió audiencia al Procurador General de la República y al Ministro de Ambiente y Energía. Asimismo, se dispuso que la acción se admitía por reunir los requisitos contemplados en los numerales del 73 al 79 de la Jurisdicción Constitucional y que la legitimación de los accionantes provenía del párrafo 2 del artículo 75 de ese mismo cuerpo normativo, en tanto se acciona en defensa de intereses difusos en resguardo del derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado.

3.- Los edictos a que se refiere el párrafo segundo del artículo 81 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional fueron publicados en las ediciones n.ºs 49, 50 y 51 de los días 15, 16 y 19 de febrero de 2018 del Boletín Judicial.

4.- Por escrito recibido en la Secretaría de la Sala a las 13:48 horas de 16 de marzo de 2018, el accionante Luis Fernando Morales Rodríguez se apersona. Indica que el caso tiene un alto nivel de complejidad, por lo que, de conformidad con el numeral 10 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, solicita una comparecencia oral.

5.- Por escrito recibido en la Secretaría de la Sala a las 11:59 horas de 19 de marzo de 2018, se apersona Julio Alberto Jurado Fernández, en su condición de procurador general de la República. Indica que, previo a contestar la audiencia concedida en la resolución de las 11:50 horas de 5 de marzo de 2018, solicita que se le remita copia integral del escrito de interposición, toda vez que al que recibió le hacen falta las páginas 3 y 4.

6.- Por escrito recibido en la Secretaría de la Sala a las 13:03 horas de 4 de abril de 2018, se apersona David Solano Cantillano. Manifiesta que, debido a lo prevenido por correo electrónico el 2 de abril de 2018, aporta de forma completa la acción de inconstitucionalidad formulada el 1° de marzo de 2018.

7.- Por escrito incorporado al expediente digital a las 17:49 horas de 5 de abril de 2018, se apersona Edgar Gutiérrez Espeleta, en su condición de ministro de Ambiente y Energía. Indica que los accionantes no tienen legitimación para interponerla con sustento en el párrafo segundo del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, ya que no actúan en defensa de intereses difusos. Señala que los recurrentes tienen interés directo y personal, toda vez que están relacionados comercialmente con actividades reguladas y, por esa razón, tuvieron que haber acudido a la vía contenciosa administrativa. Refiere que la admisión de las acciones de inconstitucionalidad tramitadas en los expedientes 17-09667-0007-CO, 17-009672-0007-CO y 17-009669-0007-CO se dio bajo la premisa de defensa de intereses difusos, en particular el derecho a la educación y a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado; sin embargo, es necesario analizar la legitimación de los accionantes en el caso concreto. Cita parcialmente la resolución n.° 17336-2016. Acota que la defensa de los intereses difusos se presenta como una excepción que habilita a los recurrentes a ejercer la acción directa. Expone de manera general la concepción de intereses difusos en la doctrina nacional. Aduce que la Sala también ha desarrollado la teoría de los intereses difusos. Cita un extracto de la sentencia n.° 2693-2015. Expone que los acciones son un grupo de personas individualizadas con intereses particulares y casos específicos que pueden ser formulados ante la Administración para su valoración. Menciona que las actividades comerciales y profesionales de los accionantes son: “1. Luis Fernando Morales Bermúdez, es el encargado del manejo de una exhibición de fauna silvestre itinerante que puede ser contratada para eventos privados, con permiso vigente emitido por el SINAC a nombre de una tercera persona. 2. Pompilio Campos Chinchilla, dueño y regente de sitios de manejo”. Aduce que los accionantes no logran demostrar la efectiva defensa de intereses difusos, sino que tienen un interés directo y particular en procedimientos sujetos de alguna manera a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre y su reglamento. Asevera que, en casos similares, la Sala ha concluido que se incumplen los supuestos del párrafo segundo del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional; en ese sentido, cita los votos n.os 17336-2016 y 1830-1999. Concluye que los accionantes incumplen los supuestos para accionar de manera directa. Indica que el decreto ejecutivo n.º 40548-MINAE fue publicado en el Alcance de la Gaceta n.º194 de 9 de agosto de 2017 con un rige a partir de su publicación. Señala que el artículo 84 reglamenta, con base en la Ley de Conservación de Vida Silvestre (LCVS), los sitios de manejo autorizados para el manejo en el territorio nacional de bienes de dominio público, como es la fauna silvestre; en esa regulación se incluye la exhibición de fauna dentro de sitios de manejo (zoológicos o zoocriaderos artesanales de manejo restringido). Acota que la exhibición de fauna silvestre como un todo se encuentra contenida en la ley; en el reglamento se organizó y clasificó la actividad. Añade que como parte de las regulaciones reglamentarias se reservaron dos categorías de sitios de manejo la exhibición de animales silvestres vivos: zoológicos y zoocriaderos artesanales con manejo restringido. Expone que tales disposiciones son guiadas por el criterio técnico en el manejo de fauna silvestre, de sus ambientes y comportamientos naturales, así como por reglas mínimas de bienestar animal y ética que deben mediar (a criterio del Estado costarricense) en el manejo y exhibición de bienes del dominio público seres vivos que tienen necesidades biológicas propias (sed, temperaturas, horarios nocturnos o diurnos, épocas de reproducción y cría, enfermedades, mudas, etc.) y emociones (dolor, miedo, ansiedad, estrés, etc.). Explica que, conforme al análisis de las definiciones de ley de estos dos sitios de manejo, se dictaminó técnicamente que son los únicos idóneos para brindar las condiciones mínimas de hábitat y bienestar animal de los individuos vivos de fauna silvestre, los cuales ahí pueden ser observados en recintos suficientemente ambientados para permitir el desarrollo de sus comportamientos naturales. Aduce que lo anterior satisface el interés humano y el bienestar animal. Relata que, además, el límite de las actividades permitidas para cada categoría de sitio de manejo está marcado por los objetivos dados en la ley. Aclara que los demás sitios de manejo también conservan sus actividades productivas relacionadas con las características de cada uno de ellos. Añade que la exhibición de fauna disecada, de productos o subproductos y de flora silvestre se encuentra permitida y regulada en el reglamento. Sostiene que la Administración ha regulado y clasificado las actividades relativas al concepto de exhibición contenido en el artículo 2 de la Ley de Conservación de la Vida Silvestre, dando contenido y aclarando ese concepto en relación con la propia ley. Indica que la LCVS en su numeral 2 define “zoológico” y "zoocriadero artesanal de manejo restringido” de la siguiente manera: “Zoológico: sitio de manejo que mantiene vida silvestre en cautiverio, puede ser con fines comerciales o no, bajo la dirección de un cuerpo de profesionales que les garantiza condiciones de vida adecuada en una forma atractiva v didáctica para el público. Sus principales objetivos son la conservación, educación, investigación y exhibición de la fauna silvestre de una manera científica. Zoocriadero artesanal con manejo restringido: sitio de manejo que reproduce vida silvestre cuyas poblaciones no están reducidas o en peligro de extinción. Los fines principales son el suministro del plantel parental para otros zoocriaderos, el consumo familiar, la educación ambiental y la restauración de ecosistemas. La supervisión será realizada por el personal técnico del área de conservación respectiva”. Menciona que los accionantes no demuestran cuál es la lesión que genera la normativa para la educación ambiental. Explica que para la Administración existen suficientes antecedentes técnicos que comprometen el bienestar animal en muchos casos, entre ellos el deterioro de la educación ambiental que induce o alienta los deseos de tenencia y “mascotización” de fauna silvestre, así como el desconocimiento del buen manejo técnico de las actividades inherentes a las diferentes categorías de sitios de manejo definidas por ley y diferenciadas claramente según sus principales objetivos. Cita el ordinal 2 de la LCVS. Expone que la ley no establece un sitio de manejo denominado exhibición móvil o itinerante, sino que ese concepto refiere a una actividad supeditada a un sitio de manejo y no es una categoría por sí misma; además, hay una serie de análisis técnicos que sustentan la regulación de permitir las exhibiciones móviles de animales silvestres disecados con fines educativos y no el uso de animales vivos, lo que es un tema de legalidad. Señala que lo anterior no tiene roce alguno con las normas constitucionales. Adiciona que la definición de "exhibición” no cumple con la fórmula que utilizó el legislador para definir las otras categorías de sitios de manejo. Refuta que la regulación contenida en el artículo 52 del reglamento a la LCVS dé indicios sobre que las exhibiciones móviles o itinerantes sean un sitio de manejo, lo cual se aclara en el numeral 50 que estatuye claramente que las exhibiciones con animales vivos son una actividad que se puede llevar a cabo en los zoológicos o zoocriaderos artesanales de manejo restringido, no solamente por los aspectos meramente gramaticales de la norma, sino por los fundamentos científicos que la sustentan. Rechaza que en el antiguo reglamento haya existido alguna norma que autorizara expresamente las exhibiciones móviles o itinerantes como sitio de manejo. Arguye que, como la fauna es un bien de dominio público, solo se puede disponer de ella de la manera en que está expresamente establecida o autorizada por el ordenamiento jurídico. Sostiene que los accionantes insisten en utilizar principios legales de bienes privados donde opera el principio de autonomía de la voluntad, pero estos no son aplicables a la fauna silvestre. Refiere que no es una omisión del reglamento que no se hayan establecido exhibiciones móviles de fauna silvestre viva como sitio de manejo, sino que hay un criterio legal y técnico que sustenta la no inclusión en el ordinal 84. Agrega que la actividad de exhibición de fauna silvestre viva no se debe ver como cualquier exhibición, mucho menos ser regida como una simple actividad lucrativa para el interés particular o privado; se trata de bienes de dominio público que no pueden salir del dominio público, ni siquiera por voluntad del Poder Ejecutivo. Explica que el artículo 189 autoriza a los sitios de manejo establecidos por la ley para hacer exhibición, tales como zoológicos, a importar fauna de los apéndices de CITES. Manifiesta que las exhibiciones no son un sitio de manejo y, además, no existe en la ley o reglamento autorización de importación de fauna silvestre protegida internacionalmente para una actividad que no podría cumplir con los estándares que garanticen la conservación de las especies. Rechaza que se violente el principio de jerarquía de las normas, por cuanto la actividad exhibición sí es permitida dentro de los sitios de manejo autorizados para ello (zoológicos y zoocriaderos artesanales de manejo restringido). Añade que no es un sitio de manejo por sí mismo, sino una actividad que se debe desarrollar dentro de un sitio de manejo. Asegura que razones de ciencia y buena técnica han motivado la aclaración de las regulaciones en beneficio del óptimo manejo de la especie. Aduce que es falso y artificioso argumentar que las supuestas omisiones del reglamento limitan la educación ambiental, ya que no se está prohibiendo el uso de fauna silvestre con fines educativos, sino que, con criterio técnico y legal, se ordena la manera en la que se debe llevar a cabo este tipo de actividades de tal forma que verdaderamente se fortalezca la conservación de las especies in situ y se cumplan estándares de manejo científico para la protección, salud y bienestar de la fauna silvestre y de las personas. Fundamenta que los artículos 84 y 189 del decreto ejecutivo de marras no violentan el numeral 50 de la Constitución Política con base en las siguientes razones: “La normativa impugnada regula vía reglamentaria una actividad relacionada con un conjunto de los elementos de la biodiversidad, la vida silvestre, que en su ámbito jurídico incluye tanto la flora como la fauna, conceptualizados jurídicamente de forma amplia, puesto que incluyen tanto a los organismos como a sus partes, productos y subproductos. Con la particularidad de que estos bienes han sido declarados por ley como de dominio público y patrimonio nacional en el caso de la fauna y de interés público en el caso de flora. La actividad humana objeto de regulación es la exhibición de vida silvestre ex situ. Para un mejor planteamiento del tema se hace necesario por la conceptualización jurídicamente delimitada. La exhibición está definida por la Ley de Conservación de Vida Silvestre como: “muestra de vida silvestre abierta al público, con o sin fines comerciales, en forma temporal o permanente, fija, móvil o itinerante”. A su vez el concepto de Vida silvestre: “conjunto de organismos que viven en condiciones naturales, temporales o permanentes en et territorio nacional, tanto en el territorio continental como insular, en el mar territorial, aguas interiores, zona económica exclusiva y aguas jurisdiccionales y que no requieren el cuidado del ser humano para su supervivencia, Los organismos exóticos declarados como silvestres por el país de origen, los organismos cultivados o criados y nacidos en cautiverio provenientes de especímenes silvestres, sus partes, productos y derivados son considerados vida silvestre y regulados por ley." Se incluyen entonces tanto la fauna como la flora silvestre como elementos de la biodiversidad sujetos a ser incluidos en una exhibición. Sin embargo, se presenta la particularidad de que no toda la vida silvestre tiene la misma regulación. La normativa pone especial cuidado para la fauna y es así como ha declarado a la fauna silvestre, sus partes, productos y subproductos como bienes de dominio público y patrimonio natural del Estado. Razón por la cual su regulación también es diferenciada. Es en uso de las facultades que le confiere la legislación que el Poder Ejecutivo y dentro del marco de acción establecido por la legislación citada que se ha procedido a regular vía reglamento cuales (sic) elementos de la fauna silvestre y en qué condiciones podrán ser usados para muestra de exhibición. Esto no puede quedar a la libre iniciativa particular dado que se trata de bienes de dominio público y que aun cuando la ley le ha dado la norma habilitante al Poder Ejecutivo para permitir la actividad resulta en una facultad, nunca un deber por esa razón no puede haberla agotado. Siendo así, la Administración Pública ha decido regular la exhibición de estos elementos de la biodiversidad, lo que ha hecho a través de los artículos 50, 51 y 52 del Decreto No. 40548-MINAE, repito, es regularla procurando la protección de los elementos de la Biodiversidad y para el caso de la fauna viva que constituye uno de los elementos, procurando además que se le brinden las condiciones idóneas de bienestar animal. Los artículos 84 y 189, se refieren a los sitios de manejo autorizados para el manejo de fauna silvestre viva y la importación de especies CITES para su posible exhibición. No lleva razón el argumento esgrimido por los recurrente (sic) al indicar que la exhibición es un "sitio de manejo", como hemos venido explicando en este documento, la exhibición es una actividad, es según definición de ley: “muestra de vida silvestre abierta al público, con o sin fines comerciales, en forma temporal o permanente, fija, móvil o itinerante”. De la interpretación integral de la normativa se verifica que el concepto y características de la exhibición no cumplen con los elementos mínimos necesarios para llegar a ser un "sitio de manejo". Lo que fue necesario aclarar mediante las regulaciones para dimensionar y delimitar la actividad a realizar en las condiciones idóneas de bienestar y ética con los seres vivos. El artículo 2 de la LCVS establece que: “Sitio de manejo de vida silvestre: lugar o espacio que provee diferentes grados de manejo y protección a la vida silvestre. Incluye las siguientes categorías: zoológico, zoocriadero, centro de rescate, vivero, acuario, jardín botánico, herbario, museos naturales, banco de germoplasma, exhibiciones y otras áreas delimitadas para el manejo ex situ, con o sin fines comerciales, con el objetivo de conservación, educación, investigación reproducción, reintroducción, restauración y exhibición, quedan excluidos los jardines domésticos y decorativos." Como puede verse la ley se refiere a las exhibiciones únicamente a nivel de definiciones y en forma ejemplificante, no agota en modo alguno la competencia del Poder Ejecutivo para regularlas orientando la realización de las actividades al cumplimiento de los objetivos de la ley. Una exhibición móvil de fauna silvestre viva no reúne las condiciones para considerarse sitio de manejo por cuanto no cuenta, no proporciona un lugar, ni espacio que provea a los animales los diferentes grados de manejo y protección, ni pensar en los temas de bienestar animal y las condiciones necesarias para el desarrollo de sus conductas naturales e instintivas. Resulta artificioso y alejado de la ciencia y la técnica como de la adecuada interpretación jurídica, pretender crear un sitio de manejo de simples definiciones ejemplificantes que a lo sumo son normas habilitantes para la facultad reglamentaria del Poder Ejecutivo a quien la ley le ha encomendado el poder de policía sobre los bienes del dominio público. El criterio experto en materia de conservación ex situ ha colocado siempre a la exhibición de fauna viva como una actividad afín a los objetivos de ley otorgados a los zoológicos”. Cita parcialmente la resolución n.º 158-2014-VI del Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda. Arguye que la sentencia de la Sala n.º 2002-11429 de las 9:14 horas de 29 de noviembre de 2002 determinó que, en lo concerniente al artículo 50, el derecho a un ambiente sano tiene un contenido amplio que equivale a la aspiración de mejorar el entorno de vida del ser humano, de manera que desborda los criterios de conservación natural para ubicarse dentro de toda esfera en la que se desarrolle la persona, sea la familiar, la laboral o la del medio en el cual habita; mientras que el desarrollo a un ambiente ecológicamente equilibrado es un concepto más restringido referido a una parte importante de ese entorno en el que se desarrolla el ser humano (el equilibrio que debe existir entre el avance de la sociedad y la conservación de los recursos naturales). Aduce que la Administración Pública es consciente de la obligación de hacer los cambios y regulaciones necesarias para dar contenido tanto a los mandatos constitucionales como a los cambios legislativos en materia de fauna silvestre. Menciona que de la noción constitucional de ambiente se colige la obligación del ser humano de proteger la fauna (elemento de biodiversidad que además se encuentra declarado como bien de dominio público). Manifiesta que las limitaciones y restricciones para el uso sostenible de este bien de dominio público vienen desde la ley y la constitución. Explica que el criterio de la Sala en el voto n.º 4620-2012 es claro en cuanto fijó la procedencia de la tutela constitucional de la fauna silvestre como elemento de la biodiversidad nacional, para lo cual citó los principios 2 y 4 de la Declaración de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano. Manifiesta: “Para Costa Rica, los cambios en ese código de acción moral hacia el respeto a todas las formas de vida y principalmente la fauna silvestre se han materializado en legislación a través de una ley de iniciativa popular que reformó además el ámbito moral y filosófico del país. Una reforma que erradica en Costa Rica la cacería deportiva, los torneos con fauna viva, los espectáculos circenses y los espectáculos ambulatorios con fauna, la tenencia particular de fauna y las acciones de mascotización de los seres que nacieron para ser libres. Una reforma que se orienta a cambiar las prácticas pasadas de uso y explotación de la fauna con fines exclusivamente de satisfacer los deseos humanos individuales en protección de los intereses colectivos y los intereses difusos de las futuras generaciones. Al tratarse de bienes de dominio público toda actividad que se realice con la fauna silvestre, aun cuando el objetivo sea la educación ambiental debe realizarse cumpliendo con las regulaciones estatales y con los más altos estándares de calidad así como con las reglas de la ciencia y la técnica más óptimas. Es deber del Estado asegurarse que se cumpla con esas condiciones o de lo contrario no se podría garantizar el uso sostenible del recurso. Es importante señalar además que algunos de los accionantes han desvirtuado el uso de la educación ambiental, al usarla de amparo para justificar un negocio lucrativo con los bienes de dominio público”. Expone que no visualiza forma de que la regulación contenida en los artículos 84 y 189 del decreto ejecutivo n.º 40548-MiNAE violenten los derechos contenidos el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, pues la actividad que los recurrentes pretenden desarrollar es lucrativa y no está dentro de los programas de educación formal costarricense. Arguye que los artículos no limitan la educación ambiental, sino que la ordenan y fomentan al establecer que los programas se desarrollen en atención a principios tanto legales como técnicos que verdaderamente apoyen la conservación de las especies, de tal forma que no sean procesos aislados sin programa definido que pongan en riesgo el bienestar de la fauna silvestre y la salud o integridad de los receptores. Acota que la educación ambiental es fundamental para la conservación de las especies protegidas y puede hacerse con fauna viva en los sitios de manejo que lo tienen como uno de sus objetivos por LCVS, tales como zoológicos y los zoocriaderos artesanales de manejo restringido. Refiere que, en cuanto a la educación ambiental, la ley tiene prevista la posibilidad de que algunas categorías de sitios de manejo lo contemplen como parte de las actividades atinentes a los objetivos del sitio. Relata que la educación ambiental en Costa Rica es desarrollada por el Estado a través de programas de educación no formal, diseñados, planificados e impartidos o coordinados por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación. Asevera que ni en la estrategia institucional ni en el Pian Nacional de Desarrollo se han incluido actividades de esta naturaleza con manipulación de animales vivos. Sostiene que la ciencia no aconseja ese tipo de manipulación por razones tanto de bienestar animal como de bioseguridad. Indica que tales prácticas no solo resultan reprochables desde una vertiente moral y ética, sino que también están prohibidas por la ley; además, exponen a los participantes a riesgos de accidentes o problemas de salud por zoonosis. Acota que, para ser congruentes con los cambios legislativos, la tendencia es erradicar las prácticas comerciales y aquellas cuya finalidad sea la exhibición pública de organismos vivos de fauna silvestres sin las condiciones idóneas de bienestar animal y que incentiven a la población su tenencia ilegal. Refiere que, de acuerdo con los objetivos que la ley le atribuye a cada sitio de manejo conceptualizado, la exhibición es una actividad reservada a los zoológicos y zoocriaderos artesanales con manejo restringido, por cuanto las facultades de la Administración para imponer regulaciones subsisten. Aduce que no se ve limitado el derecho a la educación ambiental, toda vez que no se está erradicando la educación ambiental sobre la vida silvestre, sus hábitats o la biodiversidad, sino que se está regulando en protección de la biodiversidad. Estima que los criterios emitidos por el Colegio de Biólogos de Costa Rica no son vinculantes para el Estado y afirma que los miembros de esta corporación son dueños o regentes de establecimientos comerciales con intereses económicos en este tipo de actividad. En cuanto a que las exhibiciones sean usadas para capacitación de trabajadores o profesionales dentro del ámbito de manejo de la vida silvestre, explica que ninguna universidad ha solicitado permis para realizarlas con fines de capacitación, toda vez que es más seguro para los participantes y la fauna silvestre, que los interesados se trasladen a un sitio de manejo que tenga todas las condiciones apropiadas. Refiere que la cercanía con los humanos es un comportamiento que va en contra de la naturaleza de los animales silvestres, por lo que cualquier proceso que involucre el contacto directo con ellos debe ser efectuado o supervisado por especialistas y en actividades que lo requieran como única alternativa de conocimiento; caso contrario, se estarían violentando los principios del bienestar animal. Cita el criterio de la Universidad Nacional de 7 de enero de 2018: "La Estrategia Mundial de Zoológicos y Acuarios para el Bienestar animal recomienda que los zoológicos y acuarios apliquen el modelo simple de bienestar- llamado los "Cinco Dominios"- y así mantengan un continuo compromiso hacia el bienestar animal en todas las operaciones, y para los animales bajo su cuidado (Mellor et al 2015). Según el Código Sanitario para los Animales Terrestres da la OIE, "el bienestar animal es el modo en que un animal afronta las condiciones en las que viva". Los principios de la OIE sobre bienestar animal también mencionan las archiconocidas "Cinco Libertades" o cinco dominios, que se publicaron en 1965 para describir el derecho al bienestar que tienen los animales que se encuentran bajo el control del ser humano: - libre de hambre, sed y desnutrición; - libre de miedos y angustias; - libre de incomodidades físicas o térmicas; libre de dolor, lesiones o enfermedades; y -libre para expresar las pautas propias de comportamiento. Las exhibiciones móviles de animales vivos (EMAV) son programas que transportan animales no humanos a diferentes ubicaciones. Los animales son confinados y transportados en contenedores o jaulas diseñadas para este propósito. En cada ubicación, los animales son exhibidos en jaulas temporales o en presentaciones, muchas de ellas son interactivas permitiendo el contacto y manejo por el público (Sussman, 2017). Las EMAV se asemejan a las primeras generaciones de zoológicos del siglo 19, cuando estos existían exclusivamente como sitios de recreación y esparcimiento para el entretenimiento y placer de las personas. Los zoológicos actuales se han enfocado en la investigación y conservación. Además se han realizado esfuerzos en presentar a los animales en ambientes naturales donde puedan expresar su comportamiento natural, tener refugio y estimulación (enriquecimiento ambiental). Estos estándares del bienestar animal no están presentes o son difíciles de alcanzar en las exhibiciones móviles de animales vivos ya que los animales son removidos de cualquier contexto ecológico, frecuentemente expuestos a condiciones estresantes donde son utilizados como objetos de curiosidad y entretenimiento (Sussman, 2017). Según Sussman, 2017 se considera que ninguno de los criterios más efectivos para un aprendizaje cognitivo positivo en los zoológicos son posibles con las exhibiciones móviles de animales vivos: - no pueden ser observados en su ambiente natural ni exhibir su comportamiento normal - no existe el uso de enriquecimiento ambiental que prevenga estereotipias - reforzamiento, normalmente las visitas en las exhibiciones móviles de animales vivos son únicas, diferentes a los zoológicos que se pueden visitar en múltiples ocasiones, por lo cual no es posible dar seguimiento el mensaje de conservación - el uso de animales vivos en realidad puede ser una distracción contrario a una herramienta educativa. A pesar de la poca investigación al respecto, algunos investigadores sugieren que según aumenta el número de animales utilizados así aumentan las posibilidades de que los niños se distraigan. Además, continúa Sussman, 2017, se presentan elementos de aprendizaje negativo: - muchas de estas exhibiciones utilizan a los animales como "juguetes" colocándolos en las manos o alrededor del cuerpo y esto refuerza la noción de que son objetos para entretenimiento, - el público tiende a responder a los animales silvestres como domesticados y minimizando su estatus de especie en peligro, promoviendo el deseo de adquirir mascotas exóticas - la percepción de la biología y el estatus de conservación de las especies por parte del público pueden ser erróneas. Las interacciones entre el hombre y la fauna silvestre pueden tener lugar a través de la caza, la cosecha, la construcción de carreteras, las modificaciones del hábitat, el ecoturismo, los desplazamientos de animales, incluido el comercio de animales o partes de animales (Jakob-Hoff et al. 2016). Debemos suponer que estas interacciones infieren un riesgo. El riesgo se suele definir como la probabilidad de que se produzca alguna forma de daño, pérdida o perjuicio (Jakob-Hoff et al. 2016). La premisa subyacente de One Health Initiative es que la salud de los humanos, mascotas, ganado, animales en cautiverio, animales de investigación, vida silvestre y los ambientes en el que viven son interdependientes. La inclusión de la vida silvestre en el concepto de Una Salud (One Health) es importante por dos razones principales: (1) la salud física de los humanos, los animales domesticados y la vida silvestre están vinculados inextricablemente a través de enfermedades compartidas, y (2) el bienestar emocional de los humanos puede verse afectado por sus percepciones en la salud de los animales. Aunque una premisa explícita de One Health Initiative es que la vida silvestre saludable contribuye a la salud humana, y viceversa, la iniciativa también sugiere implícitamente que la vida silvestre puede representar una amenaza para la salud humana a través de la zoonosis (Decker et al. 2010). Las personas que están en mayor riesgo de contraer una zoonosis incluyen individuos inmunosupresos o inmunocomprometidos; infantes y niños menores de 5 años, geriátricos y aquellos con enfermedades crónicas (Mader 2006). Los zoológicos donde se permita el acercamiento y la alimentación de animales silvestres cautivos han sido ligados a diferentes brotes zoonóticos, incluyendo infecciones por Escherichia coli O157:H7 y salmonella. Entre 1990 - 2000 se identificaron más de 25 brotes de infecciones humanas asociadas con visitas a exhibiciones animales. En un brote de salmonelosis en Colorado Zoo, 65 de los casos, la mayoría niños, fueron asociados a tocar la barrera de madera alrededor de la exhibición de un dragón de Komodo (Chomel el al 2007). El Centro para Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, en inglés) estima que aproximadamente el 7% de las infecciones humanas con salmonelosis en los Estados Unidos están asociadas a la manipulación de un reptil (Chomel et al 2007). Dados todos los datos mencionados anteriormente consideramos que el uso de animales vivos en las exhibiciones móviles o itinerantes: - no contribuyen a mejorar la educación del público ya que no muestran a los animales en su ambiente ni el comportamiento natural de las especies, - las personas que visitan estas exhibiciones pueden tener una percepción errónea de que los animales silvestres no están en peligro de conservación y que son aptos para ser mascotas, - atentan contra los principios de bienestar animal indicados por la OIE debido a que no les permite expresar su comportamiento natural ni se asegura que se encuentren libre de situaciones estresantes, - ponen en riesgo a las personas a adquirir enfermedades zoonóticas y lesiones traumáticas por posibles accidentes con los animales, - no corresponden con las premisas de One Health Initiative ya que el riesgo de zoonosis puede afectar las percepciones positivas de las personas hacia los animales silvestres”. Solicita que se rechace la acción por falta de legitimación directa. Pide que se declare sin lugar la acción al haberse demostrado con criterio técnico científico la viabilidad jurídica de las normas cuestionadas. Requiere la celebración de una vista.

8.- Por escrito recibido en la Secretaría de la Sala a las 9:19 horas de 26 de abril de 2018, se apersona Julio Jurado Fernández, en su condición de Procurador General de la República. Indica que los accionantes invocan una legitimación sustentada en el párrafo segundo del numeral 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional en relación con el artículo 50 de la Constitución Política; sin embargo, la Sala ha establecido que los intereses colectivos o difusos son la excepción y que solo resultan aplicables cuando las circunstancias del caso determinan la imposibilidad o al menos una improbabilidad de que pueda llegar a plantearse un proceso judicial o un procedimiento administrativo base. Menciona las sentencias n.os 6803-2008, 11346-2010, 1633-2011, 1420-2013, 11332-2016 y 17336-2016. Acota que, en el sub lite, la normativa reglamentaria cuestionada es susceptible de aplicación individual e incide directamente en la esfera jurídica de personas singulares, de modo que puede dar lugar a disconformidades en sede administrativa o judicial, a partir de las cuales se podría interponer la acción. Refiere que esos intereses son legítimamente defendibles en esta jurisdicción, pero no con legitimación directa, sino cumpliendo los requisitos del párrafo primero del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. Manifiesta que los alegatos de los accionantes sobre la violación al derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado y al derecho a la educación ambiental, se están utilizando como excusa para acceder a esta jurisdicción por la vía de la legitimación directa; empero, lo que buscan es tutelar un derecho subjetivo de carácter patrimonial (el de los propietarios, regentes u otros profesionales ligados a sitios de exhibición). Agrega que los accionantes plantean la premisa equivocada de que todas las exhibiciones son un medio de educación ambiental y sus reproches de fondo se refieren esencialmente a un aparente conflicto entre disposiciones reglamentarias y normativa legal que debe ser conocido dentro del ámbito de la jurisdicción contenciosa, pues no logran fundamentar su relevancia constitucional, como lo resolvió la Sala en un caso similar: “los reproches de fondo del accionante se refieren, esencialmente, a una aparente conflicto entre una norma reglamentaria y otra normativa legal y reglamentaria, lo que supone una controversia que debe valorarse y resolverse dentro del ámbito de la legalidad ordinaria, tal como lo señala la reiterada jurisprudencia de esta Sala. Incluso, aunque el accionante hace una breve referencia al derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, lo hace para efectos, principalmente, de sustentar su eventual legitimación para interponer esta acción, pero, luego, no se desarrolla u argumenta, de manera amplia y suficiente, la afectación concreta o efectiva que pudiese generarse al citado derecho fundamental, con la normativa cuestionada” (sentencia n.º 10590-2016). Aduce que los accionantes no fundamentan un quebranto al principio de primacía de la ley para que este pueda estimarse de relevancia constitucional. Asevera que la Ley de Conservación de la Vida Silvestre atribuye el fin de educación ambiental a los acuarios, zoológicos y zoocriaderos artesanales con manejo restringido. Sostiene que no se aprecia quebranto a los artículos 50 y 89 de la Constitución Política, pues la ley y su reglamento contemplan la educación ambiental como objetivo de otros sitios de manejo de vida silvestre. Indica que los accionantes parten de una premia equivocada al considerar que las exhibiciones son per se un medio de educación ambiental; sin embargo, no en todos los casos cumple fines educativos, como es el caso de las exhibiciones móviles y algunas permanentes. Señala que en las exhibiciones móviles los animales son manipulados, transportados y exhibidos en jaulas pequeñas, que, lejos de asimilarse a su hábitat natural, los limita a un espacio reducido sin escondites; además, tienen cercanía o incluso contacto humano. Expresa que lo anterior puede provocar en los animales silvestres malestar, miedo y estrés, con afectación a su bienestar y la correcta percepción que debe propiciarse respecto de la fauna silvestre. Acota que poner serpientes en los hombres de las personas, como si se tratara de un juegue o mascota, no es ni debe considerarse una herramienta de educación ambiental sobre la fauna silvestre. Menciona que, para una interacción segura, la mayoría de las veces se requiere adiestrar a los animales o modificarles ciertas características, lo cual genera en las personas, especialmente en los niños y jóvenes, la equivocada y peligrosa concepción de que si se encuentran animales silvestres en libertad pueden tocarlos o sujetarlos, con riesgo para su propia integridad y efectos nocivos para la fauna silvestre. Manifiesta que la Asociación Mundial de Zoos y Acuarios (WAZA), en el documento “Construyendo un futuro para la fauna salvaje. La estrategia mundial de los zoos y acuarios para la conservación”, indicó que, a los efectos de que los programas de educación tengan éxito, deben exponerse los animales en las mejores condiciones posibles en recintos que les permitan vivir de la manera más natural y mostrar un comportamiento propio de la especie. Afirma que las condiciones anteriores no se dan en una exhibición móvil o itinerante. Arguye que a esas razones se suman las de salud pública que pueden ponerse en riesgo por el contacto con los animales y de ello hay documentados múltiples ejemplos, como la zoonosis (infecciones que se transmiten a los seres humanos a través de la inhalación, la ingestión, mordidas o rasguños) y las lesiones, lo cual puede afectar la percepción positiva de las personas hacia los animales silvestres. Refiere que en el artículo “Desarrollo de la herpetocultura en Costa Rica: Situación actual de herpetarios y manejo de reptiles y anfibios” (publicado en la Revista de Ciencias Ambientales, vol. 50, n.º 1, junio, 2016), se demostró, por un lado, que de 29 centros que mantienen reptiles y anfibios (o ambos) en Costa Rica (21 de ellos en la categoría de exhibición) solo el 26% menciona educación como un objetivo principal de su operación, y, por otro, que varias exhibiciones dejaban totalmente expuestos a los animales sin vegetación o estructuras para guarecerse. Agrega que las conclusiones de ese estudio son reveladoras: "Costa Rica cuenta con al menos 33 centros que mantienen reptiles y anfibios, en diferentes categorías de manejo reguladas por el Estado. La mayoría de esos centros consisten en pequeños negocios familiares surgidos en las últimas dos décadas en el marco del desarrollo de la industria del turismo. Con pocas excepciones la esencia del proyecto reside en la exhibición de animales a diferentes públicos meta. La mayoría de las especies utilizadas son serpientes, principalmente venenosas. A pesar del contraste entre las respuestas de los sujetos entrevistados y lo observado, actividades como investigación, educación y conservación no parecen ser prioridades para la mayoría de estos negocios. De hecho, para algunas especies podrían representar una amenaza para su conservación, al incrementar la demanda de individuos del entorno natural para suplir sus operaciones". Aduce que las normas impugnadas no carecen de sustento técnico, pero el análisis de los diversos criterios excede la competencia de la Procuraduría, así como el propósito y la naturaleza del control de constitucionalidad por la vía de la acción (sentencias de la Sala n.os 18871-2015, 4282-2016 y 16273-2017). Añade que, respecto de las alusiones al reglamento anterior, de acuerdo con la jurisprudencia de este Tribunal no existe un derecho a la inmutabilidad del ordenamiento. Cita algunos extractos de los votos de la Sala n.os 9077-2002, 13330-2006, 5073-2003, 14576-2004, 12394-2012. Concluye lo siguiente: “1. Los accionantes carecen de legitimación pues la normativa reglamentaria cuestionada es susceptible de aplicación individual. Sus intereses son legítimamente defendibles en esta jurisdicción, pero no bajo la figura de la legitimación directa, sino cumpliendo los requisitos del párrafo primero del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. Sus alegatos de violación al derecho constitucional a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado y a la educación ambiental se están utilizando como una excusa para acceder a esta jurisdicción por la vía de la legitimación directa, buscando tutelar un derecho subjetivo de carácter patrimonial encubriéndolo como tutela al derecho ambiental. 2. No se fundamenta un quebranto al principio de primacía de la ley ni su trascendencia, para que éste pueda estimarse de relevancia constitucional. 3. No se evidencia que los artículos impugnados se contrapongan a los artículos 50 y 89 de la Constitución Política. 4. Las normas impugnadas no carecen de sustenta técnico. El análisis de los diversos criterios técnicos excede la competencia de este órgano asesor, así como el propósito y la naturaleza del control de constitucionalidad, por la vía de la acción”.

9.- Se prescinde de la vista señalada en los artículos 10 y 85 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, con base en la potestad que otorga a la Sala el numeral 9 ibidem, al estimar suficientemente fundada esta resolución en principios y normas evidentes, así como en la jurisprudencia de este Tribunal.

10.- En los procedimientos se han cumplido las prescripciones de ley.

Redacta el Magistrado Rueda Leal; y,

Considerando:

I.- Objeto de la acción. Los accionantes plantean acción de inconstitucionalidad contra los artículos 84 y 189 del decreto ejecutivo n.° 40548-MINAE del 12 de julio de 2017 denominado “Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317”. Alegan que el numeral 84 enlista los sitios de manejo de fauna silvestre que el SINAC puede autorizar; sin embargo, omitió incluir la categoría de exhibición, pese a que esta se encuentra contemplada explícitamente como un sitio de manejo de vida silvestre válido en la Ley de Conservación de la Vida Silvestre. Manifiestan que el ordinal 189 regula lo relacionado con la importación de especies de fauna incluidas en los apéndices CITES para sitios de manejo; empero, omite contemplar la importación de esos animales para los sitios de manejo de categoría “exhibición”. Consideran que tales omisiones son inconstitucionales, en tanto gravemente y sin fundamento legal o técnico limitan la posibilidad de una educación ambiental más efectiva y provechosa, y, de ese modo, vulneran los derechos constitucionales a la educación y a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Sostienen que no considerar las exhibiciones como sitios de manejo y la imposibilidad que tienen estos de importar animales para exhibirlos, tal y como lo pueden hacer los zoológicos y zoocriaderos, contradice a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre y, por ende, la jerarquía de las normas. Aseveran que el reglamento es más prohibitivo que la norma legal y, por ello, también se da una transgresión al principio de jerarquía de las normas. Aducen que se infringe el numeral 140 constitucional, por cuanto el Poder Ejecutivo está excediendo su potestad reglamentaria al crear prohibiciones y limitaciones que no tienen asidero en la ley.

II.- Sobre la normativa impugnada. Los artículos cuestionados decreto ejecutivo n.° 40548-MINAE del 12 de julio de 2017 denominado “Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317 son los siguientes:

“Artículo 84.- Sitios de manejo de fauna. El SINAC podrá autorizar únicamente las siguientes categorías de sitios de manejo de fauna, una vez que se haya verificado el cumplimiento de los requisitos establecidos en la LCVS y este Reglamento:

a. Centros de rescate, sin fines de lucro.

b. Zoológicos con o sin fines comerciales.

c. Zoocriadero con o sin fines comerciales.

d. Zoocriadero artesanal con manejo restringido de las especies indicadas en el artículo 117 o de artrópodos según el artículo 118 de este reglamento.

e. Acuario Artículo 189.- Importación de especies de fauna incluidas en los apéndices CITES para sitios de manejo. El SINAC podrá autorizar la importación de especies de fauna incluidas en los apéndices CITES para zoológicos o zoocriaderos que estén autorizados en su permiso de funcionamiento para recibir y mantener individuos de especies de este tipo. El plan de manejo del sitio debe contener todos los detalles técnicos correspondientes para el cuido y manejo de los mismos.

Los zoocriaderos podrán comercializar individuos nacidos en cautiverio de esas especies únicamente bajo las siguientes circunstancias:

a. Dentro del territorio nacional entre sitios de manejo, ya sea como plantel parental o para exhibición en un sitio de manejo autorizado para tal fin. Para ello se requerirá la autorización por escrito del SINAC.

b. Para exportación. El zoocriadero deberá estar inscrito bajo la categoría comercial y cumplir todos los requisitos establecidos en CITES, la LCVS y este Reglamento. Además, se deberá contar con el permiso de exportación correspondiente”.

III.- Sobre la admisibilidad de la acción y la inconstitucionalidad alegada. La acción de inconstitucionalidad es un proceso con determinadas formalidades, que deben ser satisfechas a efectos de que la Sala pueda válidamente conocer el fondo de la impugnación. El artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional establece los presupuestos de admisibilidad de la acción de inconstitucionalidad. En primer término, se exige un asunto previo pendiente de resolver, sea en vía judicial o administrativa (en el procedimiento para agotarla), en que se haya invocado la inconstitucionalidad como medio razonable para amparar el derecho o interés que se considera lesionado. En el párrafo segundo y tercero, de manera excepcional contempla la ley supuestos en los que no se exige el asunto previo, tales como inexistencia de lesión individual y directa por la naturaleza del asunto, defensa de intereses difusos o colectivos, o bien, cuando sea formulada directamente por el Contralor General de la República, el Procurador General de la República, el Fiscal General de la República y el Defensor de los Habitantes. Ahora, en cuanto a la necesidad de un asunto previo pendiente de resolver en sede administrativa, es necesario que este trate del procedimiento que agota la vía administrativa, el cual, de conformidad con el artículo 126 de la Ley General de la Administración Pública, se da a partir del momento en que se interponen los recursos ordinarios ante el superior jerarca del órgano que dictó el acto final, pues de lo contrario la acción resultaría inadmisible. Asimismo, existen otras formalidades que deben ser satisfechas, a saber, la determinación explícita de la normativa impugnada, debidamente fundamentada, con cita concreta de las normas y principios constitucionales que se consideren infringidos, la autenticación por abogado del escrito en el que se plantea la acción, la acreditación de las condiciones de legitimación (poderes y certificaciones), así como la certificación literal del escrito en el que se invocó la inconstitucionalidad de las normas en el asunto base, requisitos todos que, en caso de no ser aportados por la parte accionante, pueden ser prevenidos para su cumplimiento por la Presidencia de la Sala.

En el sub examine, los accionantes alegaron la defensa de un interés difuso, pues, según su indicación expresa, están acudiendo a esta jurisdicción con el objetivo de proteger el ambiente, específicamente la óptima conservación de la vida silvestre a través de la educación ambiental. Sin embargo, de la lectura del escrito de interposición no se desprenden argumentos suficientes que hayan desarrollado razonablemente, en qué medida las normas impugnadas afectan al derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Por el contrario, se formuló una serie de alegatos generales y abstractos que no permiten efectuar algún análisis de constitucionalidad.

En ese sentido, la acción se dirige en contra de los artículos 84 y 189 del decreto ejecutivo n.° 40548-MINAE del 12 de julio de 2017 denominado “Reglamento a la Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317, no porque su texto sea per ser inconstitucional, sino por cuanto los accionantes consideran que no se incorporó la categoría de exhibición en ambas normas, con las supuestas consecuencias en el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, que, como ya se indicó, no fueron debidamente abordadas. Incluso, en el escrito de interposición, no se observa desarrollo alguno de la supuesta inconstitucionalidad por omisión ni tampoco de cuáles fuentes del Derecho de la Constitución se derivaba la obligación del Estado de suplirla. Precisamente, ante la falta de comprobación del interés difuso, se derrumba el supuesto que faculta la legitimación directa en el caso concreto. De ahí que las eventuales inconstitucionalidades o transgresiones a los demás derechos aludidos no pueden ser accionadas directamente ante la Sala.

En cuanto a la incompatibilidad de las normas reglamentarias objeto de la acción con la Ley de Conservación de la Vida Silvestre, es importante señalarle a los accionantes que, en principio, no corresponde a este Tribunal determinar si un reglamento es contrario a una ley, ni si se ha dado un exceso en la potestad reglamentaria, salvo que se constate la violación a algún derecho fundamental o principio constitucional. Al respecto, este Tribunal, en la sentencia n.º 2013-013360 de las 14:30 horas del 09 de octubre de 2013, reiteró:

“[L]a incompatibilidad que plantea el actor no es entre la disposición reglamentaria y el Derecho de la Constitución, sino entre el reglamento y la Ley No. 8444 (…) , todo lo cual determina la improcedencia de esta acción. En efecto, a todas luces desborda el ámbito de competencias de la Sala dilucidar si lo previsto por el reglamento cuestionado se adecua plenamente o no a las disposiciones de la Ley No. 8444 (…) todo lo cual más bien debe ser discutido y ventilado ante la Jurisdicción Contenciosa Administrativa, la cual, al amparo de lo dispuesto en el artículo 49 de la Constitución Política, tiene por fin garantizar la legalidad de la función administrativa del Estado, de sus instituciones y de toda otra entidad de derecho público, lo que constituye justamente el objeto de este asunto, es decir, determinar la compatibilidad entre la Ley No. 8444 y su reglamento, todo lo cual es ajeno al ámbito de competencias de esta Jurisdicción Constitucional por la vía de la acción, de acuerdo con el artículo 10 de la Constitución Política y el artículo 73 inciso a) de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. Por consiguiente, se debe rechazar de plano esta acción de inconstitucionalidad, a efecto que el actor acuda a la Jurisdicción ordinaria en defensa de los derechos e intereses que estima vulnerados.” Por las consideraciones expuestas, se declara sin lugar la acción.

IV.- Nota de los Magistrados Cruz Castro, Castillo Víquez y Rueda Leal con redacción del último. Subrayamos que en el sub iudice no hay una contradicción evidente y manifiesta entre la ley y el reglamento que se impugna. La tesitura de que cuando una norma reglamentaria violenta o excede lo dispuesto en una ley es un tema de legalidad, cuya discusión no corresponde a esta jurisdicción, en términos generales, acierta jurídicamente, porque, en la mayoría de los casos, al juez ordinario compete la definición de los alcances de la interpretación y aplicación de la ley y, por consiguiente, él es el primer llamado a establecer jurisdiccionalmente si una norma reglamentaria vulnera o no una de naturaleza legal. Sin embargo, como hemos reiterado en notas y votos salvados, desde nuestro punto de vista, cuando salta a la vista que la norma reglamentaria excede, suprime- o contradice el texto de la ley, es decir, cuando no cabe duda de que groseramente se vulnera el principio de fuerza, autoridad o eficacia de la ley; el control de constitucionalidad debe ser aplicado. Como es bien sabido, el principio de fuerza, autoridad o eficacia de ley nos remite a la potencia (fuerza activa), a la resistencia (fuerza pasiva) y al régimen de impugnación de la ley. Con base en el primer aspecto del concepto, la ley, una vez que entra en vigor, deroga o modifica toda norma de igual o inferior rango. Además, la norma legal no puede ser derogada ni modificada por una de inferior rango. Por último, la ley solo puede ser impugnada por razones de inconstitucionalidad y, por ende, dentro del ámbito del derecho interno, únicamente puede ser anulada a través de una resolución de la Sala Constitucional. El sustento constitucional de este principio lo encontramos en el ordinal 129 de la Carta Fundamental, que señala que la ley solo puede ser derogada, abrogada o modificada por otra norma posterior de igual rango. Por otra parte, el principio de fuerza, autoridad o eficacia de ley es un presupuesto esencial del Estado de Derecho, toda vez que parte de una idea nuclear: el acto normativo parlamentario es superior en rango al acto normativo que emiten los otros Poderes del Estado, lo que supone que todos los Poderes Públicos, cuando ejercen la potestad normativa (inciso d- del artículo 6 de la Ley General de la Administración Pública), deben ajustarse a lo dispuesto por el legislador. Cuando ello no ocurre, se desconoce el rango normativo de la ley que, en la escala jerárquica normativa, ocupa el tercer lugar en importancia después de la Constitución Política y los Tratados Internacionales (artículos 10 y 7) y, por consiguiente, se vulnera un principio clave del Estado de Derecho. Ergo, cuando de manera evidente y manifiesta una norma reglamentaria rebasa, suprime o contradice una ley de la república, se vulnera el numeral 129 de la Carta Fundamental y el principio de fuerza, autoridad o eficacia de la ley, por lo que se rompería la regla general y el Tribunal Constitucional sí tendría competencia. No obstante, en el sub lite no se aprecia que tal grado de vulneración se dé, por lo que deviene improcedente el control de constitucionalidad en cuanto al referido motivo.

V.- Documentación aportada al expediente. Se previene a las partes que de haber aportado algún documento en papel, así como objetos o pruebas contenidas en algún dispositivo adicional de carácter electrónico, informático, magnético, óptico, telemático o producido por nuevas tecnologías, estos deberán ser retirados del despacho en un plazo máximo de 30 días hábiles contados a partir de la notificación de esta sentencia. De lo contrario, será destruido todo aquel material que no sea retirado dentro de este plazo, según lo dispuesto en el "Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial", aprobado por la Corte Plena en sesión N° 27-11 del 22 de agosto del 2011, artículo XXVI y publicado en el Boletín Judicial número 19 del 26 de enero del 2012, así como en el acuerdo aprobado por el Consejo Superior del Poder Judicial, en la sesión N° 43-12 celebrada el 3 de mayo del 2012, artículo LXXXI.

Por tanto:

Se declara sin lugar la acción. Los Magistrados Cruz Castro, Castillo Víquez y Rueda Leal ponen nota.

Fernando Castillo V.

Fernando Cruz C. Paul Rueda L.

Nancy Hernández L. Luis Fdo. Salazar A.

Jorge Araya G. Anamari Garro V.

Observaciones de SALA CONSTITUCIONAL votado con boleta Clasificación elaborada por SALA CONSTITUCIONALdel Poder Judicial. Prohibida su reproducción y/o distribución en forma onerosa.

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