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Res. 12973-2013 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 25/09/2013
OutcomeResultado
The Chamber invalidated the regulatory plan only as applied to State natural heritage land and kept it in force for all other areas.La Sala anuló el plan regulador únicamente en cuanto se aplicaba a terrenos del patrimonio natural del Estado y mantuvo vigente el ordenamiento para las demás áreas.
SummaryResumen
The Constitutional Chamber partially granted the challenge to the Coastal Regulatory Plan for Playa Nombre de Jesús and Zapotillal. It found that the instrument encompassed land classified as State natural heritage, which is administered by the Ministry of Environment and Energy rather than the Municipality of Santa Cruz. The municipality therefore lacked authority to place those public assets under its zoning rules or make them available for potential concessions. The Chamber nevertheless declined to invalidate the entire plan. It reasoned that removing all land-use regulation would leave the coastal sector without rules governing construction, roads, subdivision, and zoning, resulting in greater environmental vulnerability. The Chamber also found that the plan incorporated environmental variables prepared by the municipality itself. Accordingly, it invalidated the plan solely as applied to State natural heritage land and preserved it for all remaining areas. Justice Jinesta Lobo dissented, viewing the environmental-assessment and boundary disputes as ordinary legality questions and voting to deny the challenge in full.La Sala Constitucional acogió parcialmente la acción contra el Plan Regulador del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal. Determinó que el instrumento incluía terrenos clasificados como patrimonio natural del Estado, cuya administración corresponde al Ministerio de Ambiente y Energía y no a la Municipalidad de Santa Cruz. Por ello, la municipalidad carecía de competencia para someter esos bienes a su zonificación o disponerlos para eventuales concesiones. Sin embargo, la Sala rechazó anular íntegramente el plan: consideró que eliminar todo el ordenamiento territorial dejaría el sector costero sin reglas sobre construcción, vialidad, fraccionamiento y zonificación, lo cual produciría una mayor desprotección ambiental. También tuvo por acreditado que el plan contenía variables ambientales elaboradas por la propia municipalidad. En consecuencia, anuló el plan exclusivamente respecto de los terrenos pertenecientes al patrimonio natural del Estado y mantuvo su vigencia para las demás áreas. El magistrado Jinesta Lobo salvó el voto y habría rechazado totalmente la acción.
Key excerptExtracto clave
XIV.—Conclusion. The Coastal Regulatory Plan for Playa Nombre de Jesús and Zapotillal encompasses areas belonging to the State natural heritage and is therefore unconstitutional only with respect to those lands. Declaring the entire Regulatory Plan unconstitutional would leave the environment unprotected, insofar as it would leave a large coastal sector of Playa Nombre de Jesús and Zapotillal without land-use planning. By contrast, excluding State natural heritage from the scope of that regulatory plan not only ensures respect for the special conditions governing such land, but also enables the authorities—through the rules contained in the challenged Plan—to ensure that planning of the surrounding area serves the best constitutional interests. Consequently, this Court considers the challenged Regulatory Plan unconstitutional solely and exclusively as to land classified as State natural heritage. For all other land, the Regulatory Plan remains in force so as not to cause greater environmental harm. The action is granted. Consequently, the Coastal Regulatory Plan for Playa Nombre de Jesús and Zapotillal is invalidated solely and exclusively insofar as it applies to land classified as State natural heritage. In all other respects, the action is denied. Let notice be given. Justice Jinesta Lobo dissents and would deny the constitutional challenge in its entirety.XIV.- Conclusión. El Plan Regulador del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal abarca zonas que pertenecen al patrimonio natural del Estado, por lo que resulta inconstitucional únicamente en cuanto a dichos territorios. La declaratoria de inconstitucionalidad de la totalidad del Plan Regulador provocaría una desprotección del ambiente, en tanto implicaría dejar un gran sector costero de Playa Nombre de Jesús y de Zapotillal sin ordenamiento territorial. En cambio, la exclusión del patrimonio natural del Estado del alcance del citado plan regulador, no solo asegura el respeto de las condiciones especiales de tales terrenos sino que permite a las autoridades asegurarse –mediante las reglas contenidas en el Plan impugnado- que el ordenamiento del entorno también responda a los mejores intereses constitucionales.- En consecuencia, este Tribunal considera que el Plan Regulador impugnado resulta inconstitucional única y exclusivamente en los terrenos que califican como patrimonio nacional del Estado. Para los demás terrenos, el Plan Regulador mantiene su vigencia con el fin de no causar un mayor perjuicio al ambiente. Se declara con lugar la acción. En consecuencia, se anula el Plan Regulador del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal única y exclusivamente en la parte que dispone su aplicación a los terrenos que califican como patrimonio nacional del Estado. En lo demás, se declara sin lugar la acción. Comuníquese. El Magistrado Jinesta Lobo salva el voto y declara sin lugar la acción de inconstitucionalidad en todos sus extremos.
Pull quotesCitas destacadas
"Las corporaciones municipales no tienen la competencia para elaborar y poner en marcha planes reguladores que contradigan o dejen sin efecto las zonas especiales de protección, Áreas Silvestres Protegidas y, en general, el patrimonio natural del Estado."
"Municipal corporations lack authority to prepare and implement regulatory plans that contradict or nullify special protection zones, protected wildlife areas, or State natural heritage generally."
Considerando XIII
"Las corporaciones municipales no tienen la competencia para elaborar y poner en marcha planes reguladores que contradigan o dejen sin efecto las zonas especiales de protección, Áreas Silvestres Protegidas y, en general, el patrimonio natural del Estado."
Considerando XIII
"En los límites de este plan regulador se han encontrado terrenos que clasifican como Patrimonio Natural del Estado, de acuerdo con el Artículo Nº 13 de la Ley Forestal Nº 7575 del 16 de abril de 1996, cuya administración corresponde al Ministerio de Ambiente y Energía."
"Within the boundaries of this regulatory plan, land has been found that qualifies as State Natural Heritage under Article 13 of Forestry Law No. 7575 of April 16, 1996, and its administration belongs to the Ministry of Environment and Energy."
Considerando XIII, certificación ACT-C-OSSCC-318-08
"En los límites de este plan regulador se han encontrado terrenos que clasifican como Patrimonio Natural del Estado, de acuerdo con el Artículo Nº 13 de la Ley Forestal Nº 7575 del 16 de abril de 1996, cuya administración corresponde al Ministerio de Ambiente y Energía."
Considerando XIII, certificación ACT-C-OSSCC-318-08
"Por tanto, los terrenos clasificados en dichos mapas como Patrimonio Natural del Estado no pueden ser sujetos de concesión por parte de la Municipalidad de Santa Cruz, de acuerdo al Pronunciamiento C-297-2004 de la Procuraduría General de la República."
"Therefore, land classified in those maps as State Natural Heritage may not be made subject to concessions by the Municipality of Santa Cruz, pursuant to Opinion C-297-2004 of the Attorney General's Office."
Considerando XIII, certificación ACT-C-OSSCC-318-08
"Por tanto, los terrenos clasificados en dichos mapas como Patrimonio Natural del Estado no pueden ser sujetos de concesión por parte de la Municipalidad de Santa Cruz, de acuerdo al Pronunciamiento C-297-2004 de la Procuraduría General de la República."
Considerando XIII, certificación ACT-C-OSSCC-318-08
Full documentDocumento completo
*110159110007CO* *110159110007CO* CONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at sixteen hours and twenty minutes on the twenty-fifth of September, two thousand thirteen.
Action of unconstitutionality filed by [NOMBRE 001], of legal age, married, forestry engineer, holder of identity card number [VALOR 001], resident of Mercedes de Montes de Oca, and [NOMBRE 002], of legal age, married, attorney, holder of identity card number [VALOR 002]; against the Reglamento de Zonificación del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal—approved at extraordinary session number 17-97, Chapter 1, Article 1, subsection 01, of the seventh of October, nineteen ninety-seven—and its subsequent amendments. Participating in the proceedings are Ana Lorena Brenes Esquivel, in her capacity as Procuradora General de la República; René Castro Salazar, Eugenia Vargas Gurdián, Juan Carlos Borbón Marks, and Jorge Chavarría Carrillo, representing, respectively, the Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, the Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo, the Instituto Costarricense de Turismo, and the Municipalidad de Santa Cruz.
Whereas:
It clarifies that the party it represents has no involvement or participation whatsoever in granting concessions or construction permits, as these are the responsibility of the local municipality and the Instituto Costarricense de Turismo. It requests that the action be dismissed and that the party it represents be released from all liability arising therefrom and from the payment of damages.
6.- Juan Carlos Borbón Marks, of legal age, attorney and notary, identity card number uno-quinientos cincuenta y seis-setecientos ochenta y seis, in his capacity as legal representative of the Instituto Costarricense de Turismo, responds to the hearing granted. Regarding the admissibility of the action, he states that the matters or objections arising from the challenged provisions must be heard and decided by the contentious-administrative jurisdiction (jurisdicción contencioso-administrativa). He adds that the governed party (administrado) has the constitutional guarantee of challenging before that jurisdiction any conduct constituting an exercise of the administrative function (función administrativa), where such conduct infringes rights protected by law and is a specific expression of the general concept of the “administrative function.” He continues that this administrative function rests with the municipalities pursuant to law number 6043—Article 1—which establishes that the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre) forms part of the national patrimony, belongs to the State, and is inalienable and not subject to acquisition by prescription (imprescriptible).
Likewise, by express provision of law, the usufruct and administration of the maritime-terrestrial zone belong to the municipality having jurisdiction over the respective area. He states that the contentious-administrative jurisdiction must hear and decide specific cases involving objections either to the application of the challenged regulations or to a municipality’s failure to ensure the protection of State patrimony, or involving compliance by persons—natural or legal— with the requirements applicable when concessions (concesiones) are granted within the maritime-terrestrial zone; it must also ensure that the forest and mangrove protection zones regulated by those Regulations remain intact, in the interest of sustainable tourism development that must be shared among the public and private sectors, society, and individuals. He states that the constituent authority—Article 49, first paragraph—opted for a mixed system of administrative justice by providing that the law shall protect, at a minimum, subjective rights (derechos subjetivos) and legitimate interests (intereses legítimos), without distinguishing among the latter; therefore, protection is available for both personal and collective interests, whether corporate or diffuse.
He adds that the petitioner has the right to choose the jurisdiction before which to bring the action, provided that the substantive nature of the claim and the applicable legal regime are consistent with the—constitutional or statutory—specialization of the respective jurisdiction. In this specific case, however, the judicial body must proceed with the required procedural speed and economy to decide claims that, because of their essential content and the applicable legal regime, should not be litigated in this forum but in the contentious-administrative jurisdiction, unless another cause prevents it. He requests that the action be found inadmissible. On the merits, he lists the benefits of a regulatory plan (plan regulador), including improved control by local authorities over the canton’s territory; the establishment of zoning and territorial divisions; the promotion of a balance of interests within the community; the reservation of spaces for public and community use; the rehabilitation of areas and prevention of their deterioration; and improvements to safety, appearance, and sanitation in buildings.
He states that the Ley de Planificación Urbana defines a regulatory plan as the local planning instrument that sets forth, through a set of plans, maps, regulations, and any other document, graphic, or supplement, the development policy and plans for population distribution, land uses, thoroughfares, public services, community facilities, and the construction, conservation, and rehabilitation of urban areas. He states that the Reglamento de Zonificación del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal complies with all technical and legal specifications that must be considered when regulating a coastal plan, which must combine factors that permit tourism and recreational development without disregarding socioeconomic issues and productive activities in the specific area to be analyzed from the standpoint of its natural resources and their interrelationship with physical, biological, environmental, and cultural aspects.
He continues that the challenged plan does so on the basis of the technical studies required at that time and reviewed by the Comisión de la Zona Marítimo Terrestre, whose members conducted investigations confirming that the lands classified as mangrove and forest protection zones, commercial and residential zones, and tourist accommodation zones were suitable, while always seeking to preserve the environment. On several occasions, they requested modifications in order to safeguard State patrimony, promote sustainable development, protect scenic beauty, and ensure the protection of mangroves and sea turtles, without neglecting the country’s economic and social progress, acting in a balanced manner to protect the environment and natural resources. He clarifies that Article 64 of the Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental of dos mi cuatro provides that regulatory plans must satisfy the requirement of integrating the environmental-impact variable (variable de impacto ambiental).
The application of environmental fragility indices (índices de fragilidad ambiental) is currently required for regulatory plans, but this is a recent requirement and was not required when the challenged regulatory plan was approved. He believes that the failure to assess the environmental variable does not invalidate the regulatory plan because it was approved and published in the Diario Oficial La Gaceta before that requirement existed; a contrary interpretation would violate the principle of non-retroactivity of the law (principio de irretroactividad de la ley) enshrined in Article 34 of the Constitución Política. He states that the challenged Reglamento de Zonificación, as an instrument for planning land use, infrastructure development, and the utilization of natural resources, was prepared on the basis of environmental criteria and with active, organized participation, in accordance with the general directives and guidelines issued by the Dirección de Urbanismo. He requests that the action against the Reglamento de Zonificación del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal be dismissed.
7.- Jorge Chavarría Carrillo, of legal age, in his capacity as Alcalde Municipal of the Municipalidad de Santa Cruz, responds to the hearing granted. He states that the challenged regulatory plan entered into force in noviembre de mil novecientos noventa y siete; the Regulations in setiembre de dos mil dos; and that SETENA certification of the environmental variable in municipal regulatory plans has been required since dos mil cuatro, when the Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) entered into force. He considers that the petitioners seek to apply a provision retroactively, which, as a matter of law, is contrary to Article 34 of the Constitución Política, as held by the Sala Constitucional in judgment number 4397-99. He specifies that, when the challenged provisions were approved, involving SETENA was not an indispensable requirement, which does not mean that the project lacked environmental regulation; on the contrary, that element was given considerable weight when those provisions were issued, and the entity he represents respects the right of all citizens to a healthy and ecologically balanced environment.
He considers that whether the regulatory plan was prepared by a private company, or whether it was evaluated by the competent public institutions, is a matter of legality that is not for this Chamber to hear. He states that, according to certification number ACT-C-OSSCC-381.08, dated veinticuatro de setiembre de dos mil ocho, issued by the Oficina Subregional Santa Cruz-Carrillo of the Sistema Nacional de Áreas de Conservación, Área de Conservación Tempisque, no lands classified as part of the State’s natural patrimony (patrimonio natural del Estado) have been found within the boundaries of the Plan Regulador del Sector Costero Turístico Playa Zapotillal y Nombre de Jesús, pursuant to Article 13 of the Ley Forestal; therefore, the lands within the boundaries of that regulatory plan may be granted under concession by the entity he represents. He states that the Concejo Municipal de Santa Cruz, at ordinary session number 50-2011, adopted a resolution to convene a public hearing (audiencia pública) to present to the public the new proposal for the Plan Regulador Costero del Cantón de Santa Cruz, which is currently being processed and is intended to modify and update all matters relating to the State’s natural patrimony, roads, and certain uses.
He continues that this plan also includes an environmental impact study (estudio de impacto ambiental), which will be submitted to SETENA in the coming days for review and approval once the municipal corporation has completed the period for responding to the objections filed by interested parties. He requests that the action be denied.
Justice Pacheco Salazar drafts the decision; and,
Whereas:
I.Preliminary matter. Constitutional jurisdiction (jurisdicción constitucional), exercised in one of its forms through proceedings for a declaration of unconstitutionality (declaración de inconstitucionalidad), guarantees the primacy of the Constitution and adjudicates whether the challenged laws, provisions, or acts conform to or conflict with it, as well as whether they accord with the challenged rules and principles and with the rules and principles of international or Community law in force in the República de Costa Rica. It is the very integrity of the legal system (ordenamiento jurídico) that is at issue before this jurisdictional forum, such that, if a conflict with Constitutional Law (Derecho de la Constitución) is found, the offending provision is declared void and removed from the legal system, in order to guarantee the supremacy of constitutional rules and principles, pursuant to the constitutional mandate—Article 10—and the statutory mandate—Articles 1° and 3º of the Ley de la Jurisdicción Constitucional.
In an action of unconstitutionality (acción de inconstitucionalidad), priority is not given to the individual injury that persons potentially interested in the resolution of these proceedings might allege, particularly regarding concessions (concesiones), because the aim is to satisfy the general interest in ensuring that acts subject to public law and legal rules conform to the constitutional order. Accordingly, the effects and nature of a judgment upholding a claim of unconstitutionality are declaratory and establish nullity ab origine and erga omnes.
II.Admissibility of the action. An action of unconstitutionality is a proceeding subject to certain formal requirements which, if not met, prevent the Sala from hearing the challenge. Article 75 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional establishes the admissibility requirements for actions of unconstitutionality and governs three different situations: the first paragraph requires the existence of a pending matter awaiting resolution, whether in judicial proceedings, including habeas corpus or amparo proceedings, or in administrative proceedings to exhaust that avenue, in which the unconstitutionality of the challenged rule is invoked as a reasonable means of protecting the right alleged to have been infringed in the principal matter. The second and third paragraphs govern a direct action (acción directa)—for which no underlying proceeding is required—in the following circumstances: a) when, due to the nature of the matter, there is no individual and direct injury, or when the defense of diffuse interests (intereses difusos) or interests concerning the community as a whole is involved; and b) when the action is brought by the Procurador General de la República, the Contralor General de la República, the Fiscal General de la República, or the Defensor de los Habitantes.
It follows from the foregoing that the general rule requires a prior proceeding, while the circumstances in which the Sala Constitucional may be approached directly are exceptional. Under the first circumstance provided for in the second paragraph of Article 75 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, the challenged rule must not be susceptible to specific application that would subsequently allow the implementing act to be challenged and consequently used as the underlying proceeding. The text in question provides that this is appropriate when “due to the nature of the matter, there is no individual or direct injury”; that is, when, by virtue of that same nature, the injury is collective—the opposite of individual—and indirect. This would apply to acts that injure the interests of particular groups or corporations as such, rather than directly injuring their individual members. Second, it provides for the possibility of bringing an action in defense of “diffuse interests”; this concept, the content of which has been gradually delineated by the Sala, may be summarized in the terms used in judgment number 03750-93 of this Tribunal, issued at fifteen hours on treinta de julio de mil novecientos noventa y tres:
“… Diffuse interests, although difficult to define and even more difficult to identify, cannot under our law—as this Sala has already held—be merely collective interests; nor may they be so diffuse that their ownership is indistinguishable from that of the national community as a whole, or so specific that particular persons or identifiable groups, or groups that can readily be identified, stand in relation to them, whose standing would derive not from diffuse interests but from the corporate interests concerning a community as a whole. They are therefore individual interests, but at the same time dispersed among more or less extensive and amorphous groups of persons who share an interest and consequently sustain actual or potential harm that is more or less equal for all. It is therefore correctly said that these are equal interests belonging to groups situated in certain circumstances and, at the same time, to each of the persons comprising them.
In other words, diffuse interests have a dual nature, because they are simultaneously collective—being common to the public at large—and individual, and may therefore be asserted as such.” In summary, diffuse interests are those held by groups of persons who are not formally organized but are united by a particular social need, a physical characteristic, their ethnic origin, a particular personal or ideological orientation, the consumption of a certain product, etc. In these cases, the interest is dispersed or diluted—diffuse—among an unidentified plurality of persons. In such cases, of course, any challenge that a member of one of these sectors might bring under paragraph 2° of Article 75 must necessarily concern provisions affecting that person in that capacity. This Sala has identified various rights as “diffuse,” including the environment, cultural heritage, the protection of the country’s territorial integrity, and the proper management of public expenditure, among others.
The following clarification must be made in this regard: those interests extend beyond the sphere traditionally recognized for diffuse interests, because they concern, in principle, matters affecting the national community rather than particular groups within it; environmental harm does not affect only the residents of a region or the consumers of a product, but injures or seriously endangers the natural heritage of the entire country and even of humanity. Finally, when the second paragraph of Article 75 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional refers to interests “concerning the community as a whole,” it means the legally protected interests (bienes jurídicos) explained above; that is, those held by the very holders of sovereignty, each and every inhabitant of the República. This does not mean, therefore, that any person may approach the Sala Constitucional to protect any interests whatsoever through a popular action (acción popular); rather, every individual may act in defense of interests affecting the entire national community, and no attempt to provide an exhaustive list is valid in this area either (to the same effect, judgments number 2001-07391, issued at dieciséis horas siete minutos on catorce de agosto de dos mil uno, and number 2010-021258, issued at catorce horas on veintidós de diciembre de dos mil diez).
III.Standing of the petitioners. Based on the preceding paragraph, the petitioners have sufficient standing (legitimación) to seek a declaration that the challenged rules are unconstitutional, because they meet the requirements set forth in Articles 73 to 79 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional. The action is intended to defend the right to a healthy and ecologically balanced environment—Article 50 of the Constitución Política—which confers broad standing and, in these cases, requires no further showing regarding the nature of the petitioners’ interest. Their standing also derives from Article 75, second paragraph, of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, which permits an action to be filed without requiring a prior matter pending resolution before the courts or in proceedings to exhaust administrative remedies (agotar la vía administrativa) when the defense of diffuse interests is involved, as in this case, which concerns protection of the environment. In conclusion, this action is admissible, and its object and merits must therefore be considered.
IV.Subject matter of the action. The action is directed against the Reglamento de Zonificación del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal—approved at extraordinary session number 17-97, Chapter 1, Article 1, subsection 01, on siete de octubre de mil novecientos noventa y siete—and its subsequent amendments. Its constitutionality may properly be reviewed through these proceedings pursuant to Article 73, subsection a), of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, because it is a generally applicable normative act (acto general de carácter normativo). The petitioners challenge the entire Reglamento without referring to any particular article, except for their transcription of Article 1, point a), for the purpose of posing a series of questions concerning the “evident development by private investors.” Despite failing to specify which articles of the challenged Reglamento might be unconstitutional, the petitioners allege a violation of the right to the environment, as well as of a series of principles derived from environmental protection and established in the Constitución Política and various international instruments, because the challenged Reglamento was made official and published in dos mil dos without first consulting the Secretaría Técnica Nacional Ambiental to assess the environmental variable (variable ambiental).
In this regard, the petitioners state in their initial filing that “a fundamental point is that this results from THE LACK OF A PRIOR ENVIRONMENTAL IMPACT STUDY (ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL) for the regulatory plan (plan regulador) project. We are clearly certain that, if the regulatory plan and its regulations had been submitted to SETENA and SINAC, we would very likely not now be facing several flaws (sic) [defects] of unconstitutionality such as those discussed supra.” This Sala observes that the petitioners do not challenge any one or more articles in particular, an omission that cannot be cured by this Tribunal, and that the unconstitutionality alleged in this action arises, in the petitioners’ own words, from the absence of prior environmental studies. “Likewise, the Plan Regulador and its challenged zoning regulations demonstrate a flagrant violation of the principle of statutory reservation (Principio de Reserva de Ley), because the exclusion of portions of the Patrimonio Natural del Estado falls within the authority of ordinary legislation, and it was therefore improper to create a coastal land-use plan (plan de ordenamiento territorial costero) that exceeded (sic) higher-ranking powers and rules.” Ultimately, the subject matter of the action is limited to: a) whether the alleged absence of environmental studies prior to the issuance of the Reglamento de Zonificación del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal constitutes an infringement of the right to a healthy and ecologically balanced environment; and b) whether the challenged Plan Regulador includes lands forming part of the Patrimonio Natural del Estado that could not be administered by the Municipalidad de Santa Cruz.
V.Regarding the arguments raised. The Procuraduría General de la República maintains that the right to a healthy environment has indeed been violated due to the absence of prior environmental studies; that municipalities have no authority to plan and determine the land use (uso de suelo) of lands in the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre) that form part of the State’s national patrimony; and that the challenged provision allows concessions to be granted over mangrove areas located within wetlands in which concessions may not be granted and construction of any kind may not be permitted. The Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones states that, before adopting or modifying a regulatory plan (plan regulador), an environmental impact study (estudio de impacto ambiental) by SETENA must be available and included in the final draft to be considered at the public hearing; this did not occur with the challenged provision.
For its part, the representative of the Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo considers that, when the Regulations were approved, neither classification as forest nor prior environmental feasibility studies (estudios de viabilidad ambiental) were requirements to be considered before the urban-planning review, and that its actions complied at all times with the “Modelo Para la Elaboración de Planes Reguladores en la Zona Marítimo Terrestre,” particularly the section entitled “Proceso Para la Elaboración de Planes Reguladores Costeros,” which dates from mil novecientos ochenta y dos. It clarifies that it has no involvement or participation in the granting of concessions or construction permits. The Instituto Costarricense de Turismo adds that the Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental, Decreto Ejecutivo número 31849 de veinticuatro de mayo de dos mil cuatro, provides in artículo 67 that regulatory plans must satisfy the requirement of incorporating the environmental-impact variable; however, this is a recent requirement and was not required when the challenged Regulatory Plan was approved.
In this regard, the Alcalde Municipal de Santa Cruz states that the claimants’ request to apply the aforementioned Decreto Ejecutivo retroactively would be contrary to artículo 34 of the Constitución Política. He adds that, according to certification ACT-C-OSSCC-381.08, issued by the Área de Conservación Tempisque, no lands qualifying as the State’s natural patrimony (patrimonio natural del Estado) have been found within the boundaries of the challenged Regulatory Plan.
VI.Regarding the requirements in effect when the Reglamento de Zonificación del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal was approved. The Municipalidad del cantón de Santa Cruz adopted the Plan Regulador de Playa Nombre de Jesús y Zapotillal at sesión extraordinaria número 17-97, Capítulo 1, artículo 1º, inciso 1), de siete de octubre de mil novecientos noventa y siete. In Diario Oficial La Gaceta número 220 del catorce de noviembre de mil novecientos noventa y siete, the Municipalidad published a notice reporting the adoption of the aforementioned Regulatory Plan and making the Zoning Regulations (Reglamento de Zonificación) and corresponding maps available to interested parties. Subsequently, in Diario Oficial La Gaceta número 196 del ocho de octubre de mil novecientos noventa y ocho, the Municipalidad de Santa Cruz published two new notices announcing the resolution adopted at sesión ordinaria número 59-98, Capítulo V, artículo 5º, inciso 17, de veintiséis de octubre de mil novecientos noventa y ocho, concerning the adoption of the Plan Regulador de Playa Zapotillal, Punta Sabana, and made the Zoning Regulations and corresponding maps available to interested parties.
In judgment número 2002-04252, de las trece horas del ocho de mayo de dos mil dos, this Court found that “the manner in which the resolutions approving and subsequently modifying the Plan Regulador de la Zona Costera de Playas Nombre de Jesús y Zapotillal were published violates Constitutional Law (Derecho de la Constitución), solely insofar as they do not contain the full text of those general acts,” and expressly stated that it was making no ruling regarding the substance of those regulatory acts. Finally, in Diario Oficial La Gaceta número 180 del diecinueve de setiembre de dos mil dos, the Reglamento de Zonificación y Plan Regulador del sector costero de Playa Nombre de Jesús y Zapotillal was published in full.
VII.In a case similar to the present constitutional challenge, involving a series of amendments to the Plan Regulador del cantón de San Rafael de Oreamuno that the claimants alleged had been adopted without an environmental impact study, the Chamber ruled as follows:
“Artículo 17 of the Ley Orgánica del Ambiente provides that human activities that alter or destroy elements of the environment or generate waste or toxic or hazardous materials require an environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental, EIA) by SETENA, referring to the Law and the regulations for specification of the activities, works, or projects that would require such an assessment. It should be noted that the law refers to an environmental impact assessment, which is not the same as an environmental impact study, the latter being only one of the instruments used to conduct that assessment. Subsequently, several decrees were issued, including 26.288-MINAE del 2 de julio de 1997, which introduced the obligation to submit regulatory plans to an EIA by amending artículo 20 del Decreto Ejecutivo 25.705-MINAE, which had not provided for such an obligation. However, in judgment No. 2002-1220, the Chamber annulled the amendments to artículos 19 y 20 del decreto 26.288-MINAE as unconstitutional and, by connection, artículo 20 del decreto 25.705-MINAE, leaving in effect the remainder of its provisions, which did not establish such an obligation.
It was only later, through Decreto Ejecutivo No. 31849-MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC del 24 de mayo del 2004, ‘Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental,’ that this obligation was established for Regulatory Plans. Artículo 67 of this Decree provides: ‘Artículo 67.- Incorporation of the environmental variable into Regulatory Plans. Regulatory Plans established by the Ley de Planificación Urbana and the Ley de la Zona Marítima Terrestre, as well as any other official land-use planning plans or programs intended to plan the development of human activities that may potentially affect the environment, must satisfy the requirement of incorporating the environmental-impact variable, which shall be subject to an environmental feasibility process by SETENA before approval by the respective authorities. Through its EIA Manual, SETENA shall establish the terms of reference, instruments, and procedures for incorporating that environmental variable into regulatory plans or land-use planning plans or programs, applicable both to those currently being prepared or to be prepared in the future and to those already approved that have not yet obtained environmental feasibility.’ Thus, the claimant fails to consider that the challenged Amendment entered into force upon its publication on 13 de setiembre de 1999, when this was not required for Regulatory Plans.
However, this requirement cannot be applied retroactively, nor may regulations be declared unconstitutional based merely on an analysis of legality. In any event, for plans already in operation, the cited provision states that SETENA must incorporate the environmental variable into those Plans through its EIA Manual, which shall establish the relevant terms of reference, instruments, and procedures.” (Sentencia número 2006-006346, de las dieciséis horas y cincuenta y siete minutos del diez de mayo del dos mil seis).
VIII.The Chamber notes that both the date on which the challenged provision was adopted by the Municipalidad de Santa Cruz and the date of its full publication in Diario Oficial La Gaceta precede the entry into force of the Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental. Consistent with the case law transcribed above, on the date when the challenged provision was adopted and published, an Environmental Impact Assessment was not a requirement for establishing a Regulatory Plan. Notwithstanding the foregoing, the documentary evidence submitted to this case file by the Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo includes the “Diagnóstico Ambiental del Sector Costero de Zapotillal y Nombre de Jesús,” approved by the Instituto Costarricense de Turismo on veintinueve de octubre de mil novecientos noventa y seis, which analyzes environmental processes, potential activities, and preventive mitigation measures (medidas de mitigación preventiva). Consequently, the Chamber considers that the environmental variable was indeed taken into account during the preparation of the Regulatory Plan and its Regulations, even though the assessment was not the one currently required; therefore, the alleged violation of artículo 50 of the Constitution has not occurred. Accordingly, the action must be dismissed as to this claim.
IX.The ruling in the preceding Whereas clause (Considerando) in no way means that this Court disregards the environmental protection afforded to Playas Nombre de Jesús y Zapotillal. As constitutional case law has held—including judgment número 2010-000075 de las quince horas y uno minutos del seis de enero del dos mil diez—artículo 67 del Reglamento General Sobre los Procedimientos de Impacto Ambiental, Decreto Ejecutivo número 31849, MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC del veintiocho de junio de dos mil cuatro, concerning incorporation of the environmental variable into Regulatory Plans and other land-use planning instruments, requires that even those already approved but not yet incorporating the comprehensive environmental variable must undergo environmental assessment. Accordingly, implementation of regulatory plans approved before the adoption of the cited regulations is contingent upon fulfillment of that requirement. In this regard, any works that, in the claimants’ view, would harm the environment may not be carried out until they have undergone an Environmental Impact Assessment to determine the effects they could have on the environment.
“The State Natural Heritage (patrimonio natural del Estado) is public-domain property whose conservation and administration are entrusted by law to the Ministerio del Ambiente y Energía, through the Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Ley Forestal, arts. 6 inc. a y 13 pfo.2°, y 14; Ley Orgánica del Ambiente, artículo 32, pfo. 2°). It comprises two important components: a) Protected Wildlife Areas (Áreas Silvestres Protegidas), regardless of their management category, declared by Law or Executive Decree: forest reserves, protective zones, national parks, biological reserves, national wildlife refuges, wetlands, and natural monuments (Ley Forestal 7575, arts. 1°, pfo. 2°, 3° inciso i; Ley Orgánica del Ambiente 7554, artículo 32; Ley de Biodiversidad N° 7788, arts. 22 y sigts. y 58; Ley del Servicio de Parques Nacionales N° 6084, artículo 3° incs. d y f, en relación con la Ley Orgánica del MINAE N° 7152 y su Reglamento; Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317, artículo 82, inciso a). b) The other forests and forestlands or lands suitable for forestry belonging to the State and public institutions (artículo 13 de la Ley Forestal), which are immediately subject to legal restrictions.
With respect to the maritime-terrestrial zone, Ley 6043 itself (artículo 73) excludes Protected Wildlife Areas from its scope and subjects them to their own legislation. The remaining wooded areas and lands suitable for forestry along the coasts are also under the administration of the Ministerio del Ambiente and are governed by their specific regulations (Ley Forestal, artículo 13 y concordantes)” (Judgment number 2008-016975, issued at catorce horas y cincuenta y tres minutos del doce de noviembre del dos mil ocho).
It has likewise clarified that:
“The State Natural Heritage is a legally protected interest, defined and individualized in our legal system, and the lands comprising it under environmental legislation need not be declared a Protected Wildlife Area in order to receive protection from the Administration. The foregoing does not relieve the competent Administration of its obligation to assign them the scientifically and technically appropriate classifications for their proper protection and preservation as Protected Wildlife Areas. This is a matter of public and national interest that is urgent and cannot remain unresolved indefinitely.” (Judgment number 2011-016938, issued at catorce horas y treinta y siete minutos del siete de diciembre del dos mil once).
As this Chamber has interpreted it, the State Natural Heritage encompasses both public and private lands subject to a special legal regime, regardless of whether they belong to a public-law or private-law entity.
XI.This Court notes the inconsistency in the evidence submitted to the case file for the purpose of determining whether lands classified as State Natural Heritage have or have not been found within the boundaries of the challenged Plan Regulador de Playa Nombre de Jesús y Zapotillal. This is because the same certification contains contradictory information. Certification ACT-C-OSSCC-381-08, dated veinticuatro de setiembre de dos mil ocho, signed by Eduardo Viales Rodríguez, Jefe Subregional, Oficina Subregional Santa Cruz-Carrillo, Área de Conservación Tempisque, Sistema Nacional de Áreas de Conservación, and submitted by the Procuraduría General de República, states: “Within the boundaries of this regulatory plan (plan regulador), lands classified as State Natural Heritage have been found, pursuant to Artículo Nº 13 de la Ley Forestal Nº 7575 del 16 de abril de 1996, the administration of which falls to the Ministerio de Ambiente y Energía.
Therefore, the lands classified on those maps as State Natural Heritage may not be granted under concession (concesión) by the Municipalidad de Santa Cruz, pursuant to Pronunciamiento C-297-2004 de la Procuraduría General de la República.” By contrast, according to the same certification ACT-C-OSSCC-381-08, dated veinticuatro de setiembre de dos mil ocho, signed by Eduardo Viales Rodríguez, Jefe Subregional, Oficina Subregional Santa Cruz-Carrillo, Área de Conservación Tempisque, Sistema Nacional de Áreas de Conservación, but this time submitted to this case file by the Municipalidad de Santa Cruz, it states: “Within the boundaries of this regulatory plan, no lands classified as State Natural Heritage have been found, pursuant to Artículo Nº 13 de la Ley Forestal Nº 7575 del 16 de abril de 1996, the administration of which falls to the Ministerio de Ambiente y Energía. Therefore, the lands within the boundaries of this regulatory plan may be granted under concession by the Municipalidad de Santa Cruz, pursuant to pronunciamiento C-297-2004 de la Procuraduría General de la República.” (Emphasis not in the original).
This contradiction prompted a request that the Ministerio de Ambiente y Energía clarify the situation. In this regard, Nelson Marín Mora, Director Regional del Área de Conservación Tempisque, Sistema Nacional de Áreas de Conservación, states in official letter ACT-OR-DR-918, dated veintidós de julio del dos mil trece, that certification ACT-C-OSSCC-318-08, dated veinticuatro de setiembre de dos mil ocho, submitted by the Municipalidad de Santa Cruz, “contains a formal error in stating, ‘Within the boundaries of this regulatory plan, no lands classified as State Natural Heritage have been found.’ This is because that statement is neither correct nor accurate and resulted from a human drafting error, which was corrected through official letter ACT-OSRCC-610-2013 dated 19 de julio de 2013, prepared by Luis Antonio Villafuerte, Jefe a.i. de la Oficina Subregional de Santa Cruz-Carillo, in which he informs the Municipalidad de Santa Cruz of the error and attaches a certified copy of the correct certification.” According to the information provided by the Ministerio de Ambiente y Energía, the content of the certification submitted to this case file by the Municipalidad de Santa Cruz is neither correct nor accurate due to a “formal error” or an “administrative error.” All of the foregoing leads this Court, for purposes of deciding this action of unconstitutionality (acción de inconstitucionalidad), to consider only the information contained in certification ACT-C-OSSCC-381-08, dated veinticuatro de setiembre de dos mil ocho, submitted by the Contraloría General de la República.
XII.Regarding the participation of municipal bodies in the State Natural Heritage. State Natural Heritage property is subject to interests and restrictions that extend beyond cantonal boundaries, giving rise to a national and even international interest in its protection. In the case of municipalities, as minor entities decentralized on a territorial basis, Protected Wildlife Areas constitute a limit on the exercise of their autonomy, particularly because such autonomy is confined to political, administrative, and taxation autonomy and is expressed through their regulatory power, which is limited to the administration of local interests and services in each canton. In judgment number 1999-05445, issued at catorce horas treinta minutos del catorce de julio de mil novecientos noventa y nueve, this Court established that:
“the public power of a territorial entity is neither unlimited nor exclusive; it is defined by the State, generally through the Constitution, and is exercised alongside other entities of the same nature with a broader or narrower territorial scope, with which it is harmonized through the distribution of powers. Municipal government is therefore said to constitute true decentralization of the political function in local matters, including the authority to issue rules having regulatory force, which prevail within the reserved sphere, that is, in the administration of local interests and services. In other words, with respect to local matters, regulation by any other public entity is impermissible unless otherwise provided by law, which implies that there must be well-founded grounds for issuing the regulation; or, stated differently, the municipality is not subordinate to State policy, and only by means of legislation may matters connected with local affairs be regulated, provided that the legal rule is reasonable in light of the purposes pursued.” Despite this Court’s recognition of municipalities’ primary authority over urban planning through the adoption and implementation of regulatory plans, urban-planning and local legislation yield to State provisions governing the protection of sites reserved and geographically delimited by the Poder Ejecutivo as Protected Wildlife Areas.
Within the classification set forth in artículo 32 de la Ley Orgánica del Ambiente, it is also established that “Municipalities must cooperate in preserving these areas,” which means that, by operation of law, the State’s minor entities are obligated to protect the areas against damage or danger and to safeguard their integrity, not only by identifying areas but also through prevention. On other occasions, this Chamber has reaffirmed the authority of national entities and bodies over local entities in protecting and conserving areas of the national territory, especially when national interests conflict within municipalities’ territorial jurisdictions or even extend beyond them. Municipalities’ authority to issue regulatory provisions is highly specific and territorially focused; accordingly, regulations enacted by the legislature may not affect the political and administrative autonomy of municipalities in local matters.
Although Costa Rican territory is divided among 81 cantons, once a particular territory is subjected to a special legal regime—or, as in this case, when several municipal territorial jurisdictions are affected—for environmental protection, those jurisdictions become bound to a public interest that transcends merely local considerations and encompasses national and even international concerns; accordingly, they are required to cooperate in its preservation. Consequently, if the Poder Ejecutivo is authorized to declare protective zones by regulation, subject to compliance with statutory requirements, municipalities may not disregard those powers over areas of the State Natural Heritage because, as entities decentralized on a territorial basis, their relationship with the State is limited to the spheres in which the constituent authority granted them political, administrative, and taxation autonomy—namely, local interests and services—but not when national or local entities and bodies must exercise nationwide powers to establish, safeguard, conserve, and protect natural resources present in the environment. (To this effect, judgment number 2010-021258, issued at catorce horas del veintidós de diciembre de dos mil diez).
XIII.In the present case, certification ACT-C-OSSCC-318-08, dated veinticuatro de setiembre de dos mil ocho, issued by the Área de Conservación Tempisque, Sistema Nacional de Áreas de Conservación, states that:
“Within the boundaries of this regulatory plan (plan regulador), lands have been identified that are classified as State Natural Heritage (Patrimonio Natural del Estado), pursuant to Article Nº 13 of Ley Forestal Nº 7575 of 16 de abril de 1996, the administration of which falls to the Ministerio de Ambiente y Energía. Therefore, the lands classified on those maps as State Natural Heritage may not be granted under concession by the Municipalidad de Santa Cruz, pursuant to Opinion C-297-2004 of the Procuraduría General de la República.” According to the certification transcribed above, within the boundaries of the Plan Regulador del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal there are indeed lands classified as State Natural Heritage. As stated previously—supra Considerando XI—municipal corporations lack authority to prepare and implement regulatory plans that conflict with or render ineffective special protection zones, Protected Wildlife Areas (Áreas Silvestres Protegidas), and State Natural Heritage generally.
However, the Chamber considers that annulment of the challenged Regulatory Plan in its entirety would in no way provide greater protection for the fundamental right enshrined in Article 50 of the Constitution, but would instead lead to its infringement. The normative content governing the entire regulatory plan, in areas as important as construction, roads, subdivision (fraccionamiento), and zoning (zonificación), would be left with a legal vacuum that, far from benefiting the residents of the Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal, could cause them harm if the plan were annulled. Accordingly, it is clear that, given the manner in which the subject matter of this action has been defined—insofar as it is alleged only that the challenged regulatory plan lacks the corresponding environmental feasibility studies (estudios de viabilidad ambiental) and encompasses State Natural Heritage property—rather than constituting a measure in favor of the environment, if this action were upheld, it would result in a genuine withdrawal of protection or lack of protection for this asset, since it would leave that area without land-use planning (ordenamiento territorial).
Furthermore—as already stated supra Considerando VII—it must be borne in mind that this Court deemed it established that the Regulatory Plan contains environmental variables prepared by the municipality itself. (See, to this effect, judgments number 2010-000075 of fifteen hours and one minute on seis de enero del dos mil diez; number 2006-011562, of fifteen hours and thirty minutes on nueve de agosto del dos mil seis; and number 2005-09765, of fifteen hours and thirty-seven minutes on veintiséis de julio del dos mil cinco).
XIV.Conclusion. The Plan Regulador del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal encompasses areas belonging to State Natural Heritage and is therefore unconstitutional only with respect to those territories. A declaration that the Regulatory Plan as a whole is unconstitutional would leave the environment unprotected, since it would leave a large coastal sector of Playa Nombre de Jesús and Zapotillal without land-use planning. By contrast, excluding State Natural Heritage from the scope of the aforementioned regulatory plan not only ensures respect for the special conditions applicable to such lands, but also enables the authorities to ensure—through the rules contained in the challenged Plan—that the planning of the surrounding area also serves the best constitutional interests.- Consequently, this Court considers that the challenged Regulatory Plan is unconstitutional solely and exclusively with respect to lands classified as State Natural Heritage. As to the remaining lands, the Regulatory Plan remains in force so as not to cause greater harm to the environment.
Por tanto:
The action is granted. Consequently, the Plan Regulador del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal is annulled solely and exclusively insofar as it provides for its application to lands classified as State Natural Heritage. In all other respects, the action is denied. Let notice be given. Justice Jinesta Lobo dissents and would deny the constitutional challenge in all respects.
Gilbert Armijo S.
Acting President Ernesto Jinesta L. Fernando Cruz C.
Fernando Castillo V. Aracelly Pacheco S.
Roxana Salazar C. Jose Paulino Hernández G.
DISSENTING OPINION OF JUSTICE JINESTA LOBO Justice Jinesta Lobo dissents and would deny the constitutional challenge for the following reasons:
I.With regard to whether the Reglamento de Zonificación del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal and its amendments require an environmental impact study (estudio de impacto ambiental), the issue is plainly one of legality rather than constitutionality, as there is an extensive and dense subconstitutional regulatory framework that clearly defines which activities require a prior environmental impact study. The reasons given by the majority for rejecting this claim of unconstitutionality are strictly matters of ordinary legality and are more properly addressed by an administrative-litigation judge (juez contencioso-administrativo) than by a Constitutional Judge. Indeed, the majority undertakes the task of determining the temporal validity of subconstitutional regulations, which is the role of the judge responsible for reviewing legality (artículo 49 constitucional), not of the Constitutional Jurisdiction (Jurisdicción Constitucional).
The majority cites a series of subconstitutional regulatory instruments, such as the “Modelo para la elaboración de Planes Reguladores en al Zona Marítimo Terrestre,” the Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental, and the Ley Orgánica del Ambiente. None of these regulatory instruments forms part of the standard of constitutional review (parámetro de constitucionalidad) on which this Constitutional Court could base a definitive conclusion concerning this matter; they are subconstitutional regulatory instruments whose interpretation and application are reserved to the ordinary judge responsible for reviewing legality.
II.As to whether the challenged regulatory provision includes property belonging to the “State Natural Heritage,” this is an issue that must be resolved on the basis of a series of technical evidence, such as an analysis of the area’s cartographic sheets and a determination by the Instituto Geográfico Nacional, the only entity with sufficient and appropriate authority to determine precisely whether such an overlap exists. Indeed, the majority of this Constitutional Court refers in Considerando XI to the “inconsistency in the evidence submitted” on this particular issue and even states that “the same certification contains contradictory information.” Nevertheless, full evidentiary weight is subsequently accorded to a certification issued by the Oficina Subregional Santa Cruz, Area de Conservación Tempisque, of the Sistema Nacional de Áreas de Conservación. In any event, determining whether a zoning regulation encompasses land within the public domain (dominio público), specifically State Natural Heritage, which is defined and delimited by the subconstitutional legal system, is a matter of ordinary legality that must be resolved before the administrative-litigation jurisdiction (jurisdicción contencioso-administrativa).
For these reasons, I would deny the constitutional challenge filed in all respects.
Ernesto Jinesta L.
*110159110007CO* *110159110007CO* SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las dieciséis horas con veinte minutos del veinticinco de setiembre de dos mil trece.
Acción de inconstitucionalidad promovida por [NOMBRE 001], mayor, casado, ingeniero forestal, portador de la cédula de identidad número [VALOR 001], vecino de Mercedes de Montes de Oca, y [NOMBRE 002], mayor, casado, abogado, portador de la cédula de identidad número [VALOR 002]; contra el Reglamento de Zonificación del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal -aprobado en sesión extraordinaria número 17-97, Capítulo 1, artículo 1, inciso 01 de siete de octubre de mil novecientos noventa y siete- y sus posteriores reformas. Intervienen en el proceso Ana Lorena Brenes Esquivel, en su calidad de Procuradora General de la República; René Castro Salazar, Eugenia Vargas Gurdián, Juan Carlos Borbón Marks, Jorge Chavarría Carrillo, en representación del Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo, del Instituto Costarricense de Turismo, y de la Municipalidad de Santa Cruz, respectivamente.
Resultando:
Redacta la Magistrada Pacheco Salazar; y,
Considerando:
I.Cuestión previa. La jurisdicción constitucional, ejercida en una de las modalidades a través de los procedimientos de declaración de inconstitucionalidad, garantiza la primicia de la Constitución y enjuicia la conformidad o disconformidad con ella de las leyes, disposiciones o actos impugnados, como su concordancia con las normas y principios impugnados, así como con las normas y principios del derecho internacional o comunitario vigentes en la República de Costa Rica. Es la pureza misma del ordenamiento jurídico la que se ventila en esta sede jurisdiccional, de manera que si se determina su choque con el Derecho de la Constitución, se declare su anulación del ordenamiento jurídico, lo anterior para poder garantizar la supremacía de las normas y principios constitucionales, según el mandato constitucional -artículo 10- y el legal -artículos 1° y 3º de la Ley de la Jurisdicción Constitucional-.
En la acción de inconstitucionalidad no se atiende la lesión individual que pudieran exhibir posibles interesados en la resolución de este proceso, de manera preferente, en particular el tema de las concesiones, pues lo que se persigue es la satisfacción de un interés general de que los actos sujetos al derecho público y las normas se conformen con el ordenamiento constitucional. Por eso, los efectos y la característica de una sentencia estimatoria en inconstitucionalidad son declarativos y pronuncian una nulidad aborigine y erga omnes.
II.Sobre la admisibilidad de la acción. La acción de inconstitucionalidad es un procedimiento con determinadas formalidades, que si no se reúnen, imposibilitan a la Sala conocer de la impugnación que se hace. En el artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional se establecen los presupuestos de admisibilidad para las acciones de inconstitucionalidad, y se regulan tres situaciones distintas: en el párrafo primero, exige la existencia de un asunto pendiente de resolver, sea en sede judicial, incluyendo los recursos de hábeas corpus o de amparo, o en la administrativa, en el procedimiento de agotamiento de esta vía, en el que se invoque la inconstitucionalidad de la norma cuestionada, como medio razonable de amparar el derecho que se considera lesionado en el asunto principal. En los párrafos segundo y tercero, se regula la acción directa -no se requiere del asunto base-, en los siguientes supuestos: a) cuando por la naturaleza del asunto no exista lesión individual y directa, o se trate de la defensa de intereses difusos, o que atañen a la colectividad en su conjunto; y b) cuando la acción sea promovida por el Procurador General de la República, el Contralor General de la República, el Fiscal General de la República y el Defensor de los Habitantes.
A partir de lo antes dicho, se tiene que la regla general apunta a la necesidad de contar con un asunto previo, siendo excepcionales las posibilidades de acudir a la Sala Constitucional en forma directa. De acuerdo con el primero de los supuestos previstos por el párrafo segundo del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, la norma cuestionada no debe ser susceptible de aplicación concreta, que permita luego la impugnación del acto aplicativo y su consecuente empleo como asunto base. Dispone el texto en cuestión que procede cuando "por la naturaleza del asunto, no exista lesión individual ni directa", es decir, cuando por esa misma naturaleza, la lesión sea colectiva (antónimo de individual) e indirecta. Sería el caso de actos que lesionen los intereses de determinados grupos o corporaciones en cuanto tales, y no propiamente de sus miembros en forma directa. En segundo lugar, se prevé la posibilidad de acudir en defensa de "intereses difusos"; este concepto, cuyo contenido ha ido siendo delineado paulatinamente por parte de la Sala, podría ser resumido en los términos empleados en la sentencia de este Tribunal número 03750-93, de las quince horas del treinta de julio de mil novecientos noventa y tres:
“… Los intereses difusos, aunque de difícil definición y más difícil identificación, no pueden ser en nuestra ley -como ya lo ha dicho esta Sala- los intereses meramente colectivos; ni tan difusos que su titularidad se confunda con la de la comunidad nacional como un todo, ni tan concretos que frente a ellos resulten identificados o fácilmente identificables personas determinadas, o grupos personalizados, cuya legitimación derivaría, no de los intereses difusos, sino de los corporativos que atañen a una comunidad en su conjunto. Se trata entonces de intereses individuales, pero a la vez, diluidos en conjuntos más o menos extensos y amorfos de personas que comparten un interés y, por ende reciben un perjuicio, actual o potencial, más o menos igual para todos, por lo que con acierto se dice que se trata de intereses iguales de los conjuntos que se encuentran en determinadas circunstancias y, a la vez, de cada una de ellas. Es decir, los intereses difusos participan de una doble naturaleza, ya que son a la vez colectivos -por ser comunes a una generalidad- e individuales, por lo que pueden ser reclamados en tal carácter”.
En síntesis, los intereses difusos son aquellos cuya titularidad pertenece a grupos de personas no organizadas formalmente, pero unidas a partir de una determinada necesidad social, una característica física, su origen étnico, una determinada orientación personal o ideológica, el consumo de un cierto producto, etc. El interés, en estos casos, se encuentra difuminado, diluido (difuso) entre una pluralidad no identificada de sujetos. En estos casos, claro, la impugnación que el miembro de uno de estos sectores podría efectuar amparado en el párrafo 2° del artículo 75, deberá estar referida necesariamente a disposiciones que lo afecten en cuanto tal. Esta Sala ha enumerado diversos derechos a los que les ha dado el calificativo de "difusos", tales como el medio ambiente, el patrimonio cultural, la defensa de la integridad territorial del país y del buen manejo del gasto público, entre otros.
Al respecto debe efectuarse la siguiente precisión: los referidos bienes trascienden la esfera tradicionalmente reconocida a los intereses difusos, ya que se refieren en principio a aspectos que afectan a la colectividad nacional y no a grupos particulares de ésta; un daño ambiental no afecta apenas a los vecinos de una región o a los consumidores de un producto, sino que lesiona o pone en grave riesgo el patrimonio natural de todo el país e incluso de la humanidad. Finalmente, cuando el párrafo segundo del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional habla de intereses "que atañen a la colectividad en su conjunto", se refiere a los bienes jurídicos explicados en las líneas anteriores, es decir, a aquellos cuya titularidad reposa en los mismos detentores de la soberanía, en cada uno de los habitantes de la República. No se trata por ende de que cualquier persona pueda acudir a la Sala Constitucional en tutela de cualesquiera intereses (acción popular), sino que todo individuo puede actuar en defensa de los bienes que afectan a toda la colectividad nacional, sin que tampoco en este campo sea válido ensayar cualquier intento de enumeración taxativa (En este mismo sentido sentencias número 2001-07391, de las dieciséis horas siete minutos del catorce de agosto de dos mil uno; número 2010-021258, las catorce horas del veintidós de diciembre de dos mil diez).
III.Sobre la legitimación de los accionantes. A partir de lo dicho en el párrafo anterior, los actores ostentan legitimación suficiente para demandar la inconstitucionalidad de las normas impugnadas, por reunir los requisitos contenidos en los artículos 73 a 79 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. La acción está destinada a ejercer la defensa del derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado -artículo 50 de la Constitución Política- que otorga amplia legitimación, la cual no requiere, en estos casos, calificación alguna del interés de los accionantes; también, su legitimación se deriva de lo dispuesto en el artículo 75 párrafo segundo de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, que permite la interposición de la acción sin requerir la existencia de un asunto previo, pendiente de resolver, ante los tribunales de justicia o en procedimientos para agotar la vía administrativa, cuando se trata de la defensa de intereses difusos, como ocurre en este caso, en que se trata de la defensa del ambiente. En conclusión, la presente acción es admisible por lo que debe entrarse a discutir el objeto y el fondo del asunto.
IV.Sobre el objeto de la acción. La acción se dirige contra el Reglamento de Zonificación del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal -aprobado en sesión extraordinaria número 17-97, Capítulo 1, artículo 1, inciso 01 de siete de octubre de mil novecientos noventa y siete- y sus posteriores reformas; materia cuya constitucionalidad procede revisar en esta vía, de conformidad con el artículo 73 inciso a) de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, por tratarse de un acto general de carácter normativo. Los accionantes impugnan la totalidad del Reglamento, sin hacer referencia a algún artículo en particular salvo la transcripción que hacen del artículo 1 punto a) con el propósito de realizarse una serie de preguntas en torno al “desarrollo evidente de inversionistas privados”. Pese a la ausencia de concreción sobre cuáles artículos del Reglamento impugnado podrían resultar inconstitucionales, los accionantes sostienen la violación al derecho al ambiente, así como a una serie de principios que se derivan de la protección al ambiente, dispuestos en la Constitución Política y en diversos instrumentos internacionales, al haberse oficializado y publicado en Reglamento impugnado en el año dos mil dos sin que previamente se hubiera acudido a la Secretaría Técnica Nacional Ambiental para verificar la variable ambiental.
Al respecto, los accionantes en su escrito de interposición manifiestan que “un aspecto básico es que ello resulta de LA FALTA DE UN ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL PREVIO del proyecto del plan regulador. Estamos claramente seguros que si el plan regulador y su reglamento se sometían a SETENA y SINAC muy probablemente no se estaría hoy en día ante varios vecinos (sic) [vicios] de inconstitucionalidad como los desarrollados supra”. Esta Sala aprecia que los accionantes no impugnan uno o varios artículos en particular, omisión que no puede ser suplida por este Tribunal, y que la inconstitucionalidad alegada en la presente acción se origina, en términos de los propios accionantes, en la falta de estudios ambientales previos. “Asimismo, el Plan Regulador y su reglamento de zonificación cuestionado evidencian una violación flagrante al Principio de Reserva de Ley, pues la exclusión de porciones del Patrimonio Natural del Estado es competencia de la ley ordinaria y por ello se hizo mal en crear un plan de ordenamiento territorial costero que sobre pasó (sic) competencias y normas de mayor rango”.
En definitiva, el objeto de la acción se circunscribe a: a) si la alegada ausencia de estudios ambientales previos al dictado del Reglamento de Zonificación del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal constituye una lesión al derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado; y b) si dentro del Plan Regulador impugnado se encuentran terrenos que forman parte del Patrimonio Natural del Estado que no podrían ser administrados por la Municipalidad de Santa Cruz.
V.Sobre los alegatos planteados. La Procuraduría General de la República sostiene que sí hay una violación al derecho a un ambiente sano por la ausencia de estudios ambientales previos; las municipalidades no tienen potestad para planificar y determinar el uso de suelo de los terrenos de la zona marítimo terrestre que formen parte del patrimonio nacional del Estado; y la norma impugnada permite otorgar concesiones sobre áreas de manglar que se ubican en humedales respecto de los cuales no pueden darse concesiones ni permitirse construcciones de ningún tipo. El Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones señala que previo a la adopción de un plan regulador o sus modificaciones debe contarse con el estudio de impacto ambiental de la Setena que debe ser incluido en el proyecto final a conocer en la audiencia pública; situación que no se dio con la norma impugnada. Por su parte, la representación del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo considera que, al momento de la aprobación del Reglamento, no existía como requisito a considerar la calificación de bosque y de estudios de viabilidad ambiental previos a la revisión urbanística y que su actuación se ajustó en todo momento al “Modelo Para la Elaboración de Planes Reguladores en la Zona Marítimo Terrestre”, especialmente el apartado “Proceso Para la Elaboración de Planes Reguladores Costeros” que data de mil novecientos ochenta y dos.
Aclara que no tiene ninguna injerencia y participación en el otorgamiento de concesiones o permisos de construcción. El Instituto Costarricense de Turismo agrega que el Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental, Decreto Ejecutivo número 31849 de veinticuatro de mayo de dos mil cuatro, en el artículo 67 dispone que los planes reguladores deben cumplir el requisito de integrar la variable de impacto ambiental; pero es un requisito reciente y no se pedía cuando se aprobó el Plan Regulador impugnado. Al respecto, el Alcalde Municipal de Santa Cruz señala que la pretensión de los accionantes, de aplicar retroactivamente el Decreto Ejecutivo mencionado, resultaría contraria a lo establecido en el artículo 34 de la Constitución Política. Añade que según certificación ACT-C-OSSCC-381.08, emitida por el Área de Conservación Tempisque, en los límites del Plan Regulador impugnado no se han encontrado terrenos que califiquen como patrimonio natural del Estado.
VI.Sobre los requisitos exigidos al momento de la aprobación del Reglamento de Zonificación del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal. La Municipalidad del cantón de Santa Cruz adoptó el Plan Regulador de Playa Nombre de Jesús y Zapotillal, en la sesión extraordinaria número 17-97, Capítulo 1, artículo 1º, inciso 1) de siete de octubre de mil novecientos noventa y siete. En el Diario Oficial La Gaceta número 220 del catorce de noviembre de mil novecientos noventa y siete la Municipalidad publicó un edicto dando cuenta de la adopción del mencionado Plan Regulador y poniendo a disposición de los interesados el Reglamento de Zonificación y los planos correspondientes. Posteriormente, en el Diario Oficial La Gaceta número 196 del ocho de octubre de mil novecientos noventa y ocho, la Municipalidad de Santa Cruz publicó dos nuevos edictos por los cuales da aviso del acuerdo tomado en la sesión ordinaria número 59-98, Capítulo V, artículo 5º, inciso 17 de veintiséis de octubre de mil novecientos noventa y ocho referido a la adopción del Plan Regulador de Playa Zapotillal, Punta Sabana, y puso a disposición de los interesados el Reglamento de Zonificación y los planos correspondientes.
Este Tribunal en la sentencia número 2002-04252, de las trece horas del ocho de mayo de dos mil dos, estimó que “la forma en que se produjo la publicación de los acuerdos mediante los que se aprobó y posteriormente se modificó el Plan Regulador de la Zona Costera de Playas Nombre de Jesús y Zapotillal viola el Derecho de la Constitución, únicamente en cuanto no contienen el texto íntegro de esos actos generales” y señaló expresamente que no realizaba pronunciamiento alguno sobre el contenido de tales actos normativos. Finalmente, en el Diario Oficial La Gaceta número 180 del diecinueve de setiembre de dos mil dos, se publicó integralmente el Reglamento de Zonificación y Plan Regulador del sector costero de Playa Nombre de Jesús y Zapotillal.
VII.La Sala en un caso similar al de la presente acción de inconstitucionalidad, ya que se trataba de una serie de reformas al Plan Regulador del cantón de San Rafael de Oreamuno que los accionantes cuestionaban habían sido efectuadas sin un estudio de impacto ambiental, dispuso que:
“El artículo 17 de la Ley Orgánica del Ambiente dispone que las actividades humanas que alteren o destruyan elementos del ambiente o generen residuos, materiales tóxicos o peligrosos, requieren de una evaluación de impacto ambiental por parte de SETENA, remitiendo a la Ley y a los reglamentos para que se especificara cuáles actividades, obras o proyectos la requerirán. Nótese que la ley indica que se trata de una evaluación de impacto ambiental, que no es lo mismo que un estudio de impacto ambiental, el cual es solo uno de los instrumentos utilizados para realizar esa evaluación. Posterior a ello se han emitido varios decretos como el 26.288-MINAE del 2 de julio de 1997 que introdujo la obligación de que los planes reguladores debían ser sometidos a una EIA que reformó el artículo 20 del Decreto Ejecutivo 25.705-MINAE, que no lo contemplaba. Sin embargo, en sentencia No. 2002-1220 la Sala anuló por considerar inconstitucionales las reformas a los artículos 19 y 20 del decreto 26.288-MINAE y por conexidad el artículo 20 del decreto 25.705-MINAE, quedando vigente el resto de su legislación que no establecía tal obligación.
Después no fue sino hasta el Decreto Ejecutivo No. 31849-MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC del 24 de mayo del 2004, "Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental", que se establece tal obligatoriedad para los Planes Reguladores. El artículo 67 de este Decreto dispone: “Artículo 67.- Integración de la variable ambiental en los Planes Reguladores. Los Planes Reguladores establecidos por la Ley de Planificación Urbana y por la Ley de la Zona Marítima Terrestre, o aquellos otros planes o programas oficiales de ordenamiento del uso del suelo, como forma de planificar el desarrollo de actividades humanas potencialmente impactantes al medio, deberán cumplir el requisito de integrar la variable de impacto ambiental, la cual estará sujeta a un proceso de viabilidad ambiental por parte de la SETENA, de previo a su aprobación por las autoridades respectivas. La SETENA, por medio de su Manual de EIA, establecerá los términos de referencia, los instrumentos y los procedimientos para que dicha variable ambiental sea integrada a los planes reguladores o planes o programas de ordenamiento del uso del suelo, aplicable, tanto a aquellos que se encuentren en elaboración o se elaborarán en el futuro, como a aquellos ya aprobados, que todavía no cuenten con la viabilidad ambiental.” De manera tal que el accionante no toma en consideración que la Reforma impugnada entró en vigencia a partir de su publicación el 13 de setiembre de 1999, cuando este no era requerido para los Planes Reguladores.
Sin embargo este requerimiento no puede ser interpretado retroactivamente y además, declarar inconstitucional una normativa, bajo un mero análisis de legalidad. En todo caso, para aquellos planes que se encuentran en funcionamiento, la disposición citada señala que SETENA deberá integrar la variable ambiental a estos Planes por medio de su Manual de EIA, donde se establecerán los términos de referencia, los instrumentos y los procedimientos al respecto”. (Sentencia número 2006-006346, de las dieciséis horas y cincuenta y siete minutos del diez de mayo del dos mil seis).
VIII.La Sala aprecia que tanto la fecha en que la norma impugnada fue adoptada por la Municipalidad de Santa Cruz como la de su publicación íntegra en el Diario Oficial La Gaceta son anteriores a la entrada en vigencia del Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental. En concordancia con la jurisprudencia trascrita, para la fecha en que se adoptó y publicó la norma impugnada la Evaluación de Impacto Ambiental no era un requisito para la constitución de un Plan Regulador. Pese a lo anterior, consta en la prueba documental aportada a este “Diagnóstico Ambiental del Sector Costero de Zapotillal y Nombre de Jesús”, aprobado por el Instituto Costarricense de Turismo el veintinueve de octubre de mil novecientos noventa y seis, en el cual se realiza un análisis de los procesos ambientales, las actividades posibles y las medidas de mitigación preventiva. En consecuencia, la Sala considera que la variable ambiental sí fue tomada en consideración durante la preparación del Plan Regulador y su Reglamento, aunque no fuera la evaluación que se exige actualmente, por lo que no se ha producido la alegada lesión al artículo 50 constitucional. En consecuencia, la acción debe ser desestimada en cuanto a este extremo.
IX.Lo dispuesto en el Considerando anterior, en modo alguno implica que este Tribunal desconozca la protección ambiental de las playas Nombre de Jesús y Zapotillal. Como lo ha sostenido la jurisprudencia constitucional -entre otras sentencia número 2010-000075 de las quince horas y uno minutos del seis de enero del dos mil diez- lo dispuesto en el artículo 67 del Reglamento General Sobre los Procedimientos de Impacto Ambiental, Decreto Ejecutivo número 31849, MINAE-S-MOPT-MAG-MEIC del veintiocho de junio de dos mil cuatro, relativo a la integración de la variable ambiental en los Planes Reguladores y demás instrumentos de planificación de uso de suelo, que aún los que ya estén aprobados, pero no cuenten con la variable integral integrada a los mismos, deben ser evaluados ambientalmente. Por ello es que la ejecución de los planes reguladores aprobados con anterioridad a la adopción de la normativa señalada, queda supeditada al cumplimiento de dicho requisito. En este sentido, las eventuales obras que a juicio de los accionantes producirían una lesión al ambiente, no se podría llevar a cabo hasta tanto las mismas no sean sometidas a una Evaluación de Impacto Ambiental para determinar la afectación que podría tener sobre el ambiente.
“El patrimonio natural del estado es un bien de dominio público cuya su conservación y administración están encomendadas, por la ley, al Ministerio del Ambiente y Energía, mediante el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Ley Forestal, arts. 6 inc. a y 13 pfo.2°, y 14; Ley Orgánica del Ambiente, artículo 32, pfo. 2°). Lo integran dos importantes componentes: a) Las Áreas Silvestres Protegidas, cualquiera sea su categoría de manejo, declaradas por Ley o Decreto Ejecutivo: reservas forestales, zonas protectoras, parques nacionales, reservas biológicas, refugios nacionales de vida silvestre, humedales y monumentos naturales (Ley Forestal 7575, arts. 1°, pfo. 2°, 3° inciso i; Ley Orgánica del Ambiente 7554, artículo 32; Ley de Biodiversidad N° 7788, arts. 22 y sigts. y 58; Ley del Servicio de Parques Nacionales N° 6084, artículo 3° incs. d y f, en relación con la Ley Orgánica del MINAE N° 7152 y su Reglamento; Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317, artículo 82, inciso a). b) Los demás bosques y terrenos forestales o de aptitud forestal del Estado e instituciones públicas (artículo 13 de la Ley Forestal), que tienen una afectación legal inmediata.
Para la zona marítimo terrestre, la misma Ley 6043 (artículo 73) excluye de su ámbito las Áreas Silvestres Protegidas y las sujeta a su propia legislación. El resto de áreas boscosas y terrenos de aptitud forestal de los litorales, están también bajo la administración del Ministerio del Ambiente y se rigen por su normativa específica (Ley Forestal, artículo 13 y concordantes)” (Sentencia número 2008-016975, de las catorce horas y cincuenta y tres minutos del doce de noviembre del dos mil ocho).
Asimismo, ha precisado que:
“El patrimonio natural del estado es un bien jurídico, definido e individualizado en nuestro ordenamiento jurídico, cuyos terrenos que lo conforman según la legislación ambiental, no necesitan de una declaratoria de área silvestre protegida para ser objeto de protección por parte de la Administración. Lo anterior no obsta la obligación de la Administración competente de darles las clasificaciones que científica y técnicamente correspondan, para su debida protección y preservación como áreas silvestres protegidas. Esto es materia de interés público y nacional que urge y no puede quedarse indefinidamente sin resolver.” (Sentencia número 2011-016938 de las catorce horas y treinta y siete minutos del siete de diciembre del dos mil once).
Como lo ha interpretado esta Sala, el patrimonio natural del Estado alcanza tanto los terrenos públicos como los privados, sometidos a un régimen jurídico especial aunque pertenezca a un sujeto derecho público o de derecho privado.
XI.Este Tribunal aprecia la inconsistencia en la prueba aportada al expediente con el fin de determinar si dentro de los límites del Plan Regulador de Playa Nombre de Jesús y Zapotillal impugnado se han encontrado o no terrenos que clasifican como patrimonio natural del Estado. Ello por cuanto una misma certificación contiene información contradictoria. La certificación ACT-C-OSSCC-381-08, de veinticuatro de setiembre de dos mil ocho, suscrita por Eduardo Viales Rodríguez, Jefe Subregional, Oficina Subregional Santa Cruz-Carrillo, Área de Conservación Tempisque, Sistema Nacional de Áreas de Conservación, aportada por la Procuraduría General de República, dispone que: "En los límites de este plan regulador se han encontrado terrenos que clasifican como Patrimonio Natural del Estado, de acuerdo con el Artículo Nº 13 de la Ley Forestal Nº 7575 del 16 de abril de 1996, cuya administración corresponde al Ministerio de Ambiente y Energía.
Por tanto, los terrenos clasificados en dichos mapas como Patrimonio Natural del Estado no pueden ser sujetos de concesión por parte de la Municipalidad de Santa Cruz, de acuerdo al Pronunciamiento C-297-2004 de la Procuraduría General de la República". Mientras que, según la misma certificación ACT-C-OSSCC-381-08, de veinticuatro de setiembre de dos mil ocho, suscrita por Eduardo Viales Rodríguez, Jefe Subregional, Oficina Subregional Santa Cruz-Carrillo, Área de Conservación Tempisque, Sistema Nacional de Áreas de Conservación, pero esta vez aportada a este expediente por la Municipalidad de Santa Cruz, la misma indica que: "En los límites de este plan regulador, no se han encontrado terrenos que clasifican como Patrimonio Natural del Estado, de acuerdo con el Artículo Nº 13 de la Ley Forestal Nº 7575 del 16 de abril de 1996, cuya administración corresponde al Ministerio de Ambiente y Energía.
Por tanto los terrenos dentro de los límites de este plan regulador, pueden ser sujetos de concesión por parte de la Municipalidad de Santa Cruz, de acuerdo al pronunciamiento C-297-2004 de la Procuraduría General de la República". (Lo resaltado no es del original). Esta contradicción motivó que se solicitara al Ministerio de Ambiente y Energía aclarara la situación. Al respecto, Nelson Marín Mora, Director Regional del Área de Conservación Tempisque, Sistema Nacional de Áreas de Conservación, por oficio ACT-OR-DR-918, del veintidós de julio del dos mil trece, señala que la certificación ACT-C-OSSCC-318-08, de veinticuatro de setiembre de dos mil ocho, aportada por la Municipalidad de Santa Cruz, “presenta un error formal al indicar “En los límites de este plan regulador, no se han encontrado terrenos que se clasifican como Patrimonio Natural del Estado”. Lo anterior por cuanto esta afirmación no es correcta, ni precisa y obedeció a un error humano en la redacción, que fue corregido mediante el oficio ACT-OSRCC-610-2013 de fecha 19 de julio de 2013, elaborado por Luis Antonio Villafuerte Jefe a.i. de la Oficina Subregional de Santa Cruz-Carillo en el que informa del error cometido a la Municipalidad de Santa Cruz y le adjunta copia certificada de la correcta certificación”.
Según la información suministrada por el Ministerio de Ambiente y Energía, el contenido de la certificación aportada al presente expediente por la Municipalidad de Santa Cruz no es correcto ni preciso debido a un “error formal” o a un “error administrativo”. Todo lo anterior, lleva a este Tribunal a considerar, a los efectos de la resolución de la presente acción de inconstitucionalidad, solamente la información contenida en la certificación ACT-C-OSSCC-381-08, de veinticuatro de setiembre de dos mil ocho, aportada por la Contraloría General de la República.
XII.Sobre la participación de las corporaciones municipales en el patrimonio natural del Estado. Los bienes del patrimonio natural del Estado, soportan intereses y restricciones que superan los límites propios de los cantones, para dar lugar a un interés nacional e incluso internacional de protección. Para el caso de las Municipalidades, como entes menores descentralizados por razón del territorio, las Áreas Silvestres Protegidas se constituyen en un límite de acción para la autonomía que gozan sobre todo porque ésta se circunscribirá a la autonomía política, administrativa y tributaria, y se traduce en la potestad reglamentaria sujeta a la administración de los intereses y servicios locales en cada cantón. En la sentencia número 1999-05445, de las catorce horas treinta minutos del catorce de julio de mil novecientos noventa y nueve, este Tribunal estableció que:
“el poder público del ente territorial no es ilimitado ni exclusivo; su definición la recibe del Estado, generalmente por vía constitucional y lo tiene junto a otros entes de igual naturaleza y de mayor o menor radio espacial, respecto de los cuales se armoniza mediante la distribución de competencias. Por ello se dice que la municipal es una verdadera descentralización de la función política en materia local, que incluye la capacidad de dictar normas con valor reglamentario, que resultan superiores en el campo reservado, o sea, en la administración de los intereses y servicios locales. En otras palabras, en lo atinente a lo local no caben regulaciones de ningún otro ente público, salvo que la ley disponga lo contrario, lo que implica un fundado motivo para dictar la regulación; o lo que es lo mismo, el municipio no está coordinado con la política del Estado y solo por la vía de la ley se puede regular materia que pueda estar vinculada con lo local, pero a reserva que esa norma jurídica resulte razonable, según los fines que se persiguen”.
Pese al reconocimiento que ha hecho este Tribunal, en cuanto a la titularidad primaria municipal en materia de planificación urbana mediante la adopción y puesta en vigencia de los planes reguladores, la legislación de planificación urbana y la local ceden frente a las disposiciones del Estado que regulan, la protección de sitios reservados y delimitados geográficamente por el Poder Ejecutivo como Áreas Silvestres Protegidas. Enunciados en la clasificación del artículo 32 de la Ley Orgánica del Ambiente se establece también que “Las municipalidades deben colaborar en la preservación de estas áreas”, lo cual significa que por disposiciones legales, existen obligaciones de los entes menores del Estado de proteger las áreas contra daños o peligros o velar por su integridad, no solo de identificación de áreas, sino de prevención. En otras ocasiones esta Sala ha reafirmado la competencia de los entes y órganos nacionales sobre los entes locales, en la protección y conservación de áreas del territorio nacional, especialmente cuando están en conflicto los intereses nacionales dentro de las circunscripciones territoriales de las municipalidades o, incluso cuando las desborda.
La competencia de las municipalidades para dictar disposiciones reglamentarias es muy específica y focalizada territorialmente, en tal sentido la normativa dictada por el legislador, no puede afectar la autonomía política y administrativa de las Municipalidades en materia local. Aunque la distribución del territorio costarricense esta en los 81 cantones, una vez sometido un determinado territorio a un régimen legal especial (o incluso como sucede en el caso, la afectación de diversas circunscripciones territoriales municipales), de protección ambiental quedan vinculados a un interés público que trasciende las consideraciones meramente locales, por aquellas nacionales e incluso internacionales, y en tal sentido están llamadas a colaborar en su preservación. Consecuentemente, si el Poder Ejecutivo está facultado para declarar zonas de protección por vía reglamentaria, cumpliendo los requisitos exigidos por la legislación, las municipalidades no pueden desconocer dichas potestades sobre las áreas del Patrimonio Natural del Estado, porque como entes descentralizados por razón de su territorio, únicamente se corresponden con el Estado en donde el constituyente les otorgó autonomía política, administrativa y tributaria (en los intereses y servicios locales), pero no cuando los entes y órganos nacionales o locales deben ejercer competencias nacionales para establecer, tutelar, conservar y proteger los recursos naturales presentes en el medio ambiente. (En este sentido sentencia número 2010-021258 de las catorce horas del veintidós de diciembre de dos mil diez).
XIII.En el presente caso, la certificación ACT-C-OSSCC-318-08, de veinticuatro de setiembre de dos mil ocho, del Área de Conservación Tempisque, Sistema Nacional de Áreas de Conservación, dispone que:
"En los límites de este plan regulador se han encontrado terrenos que clasifican como Patrimonio Natural del Estado, de acuerdo con el Artículo Nº 13 de la Ley Forestal Nº 7575 del 16 de abril de 1996, cuya administración corresponde al Ministerio de Ambiente y Energía. Por tanto, los terrenos clasificados en dichos mapas como Patrimonio Natural del Estado no pueden ser sujetos de concesión por parte de la Municipalidad de Santa Cruz, de acuerdo al Pronunciamiento C-297-2004 de la Procuraduría General de la República".
De acuerdo a la certificación transcrita, dentro de los límites del Plan Regulador del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal sí hay terrenos catalogados como patrimonio natural del Estado. Como se dijo anteriormente -supra Considerando XI- las corporaciones municipales no tienen la competencia para elaborar y poner en marcha planes reguladores que contradigan o dejen sin efecto las zonas especiales de protección, Áreas Silvestres Protegidas y, en general, el patrimonio natural del Estado. Sin embargo, estima la Sala que la anulación del Plan Regulador impugnado en su totalidad, de forma alguna representaría una mayor tutela al derecho fundamental consagrado en el artículo 50 constitucional, sino conduciría a su vulneración. En el contenido normativo de todo el plan regulador, en aspectos tan importantes como la construcción, vialidad, fraccionamiento y zonificación, quedaría una laguna que, lejos de beneficiar a los pobladores del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal les podría acarrear perjuicios en caso de que se anulara.
Con lo cual, es claro que, en la forma en que ha sido definido el objeto de esta acción -en tanto únicamente se acusa que el plan regulador impugnado carece de los respectivos estudios de viabilidad ambiental y abarca bienes del Patrimonio Natural de Estado- lejos de constituirse en una medida en pro del ambiente, de prosperar esta gestión, se convertiría en una verdadera "des-tutela" o desprotección de este bien, en tanto implicaría dejar esa zona sin ordenamiento territorial. Además, -como ya se dijo supra Considerando VII- debe tenerse en cuenta que este Tribunal tuvo por acreditado que el Plan Regulador contiene variables ambientales realizadas por la propia municipalidad. (En este sentido sentencias número 2010-000075 de las quince horas y uno minutos del seis de enero del dos mil diez; número 2006-011562, de las quince horas y treinta minutos del nueve de agosto del dos mil seis; y número 2005-09765, de las quince horas treinta y siete minutos del veintiséis de julio del dos mil cinco).
XIV.Conclusión. El Plan Regulador del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal abarca zonas que pertenecen al patrimonio natural del Estado, por lo que resulta inconstitucional únicamente en cuanto a dichos territorios. La declaratoria de inconstitucionalidad de la totalidad del Plan Regulador provocaría una desprotección del ambiente, en tanto implicaría dejar un gran sector costero de Playa Nombre de Jesús y de Zapotillal sin ordenamiento territorial. En cambio, la exclusión del patrimonio natural del Estado del alcance del citado plan regulador, no solo asegura el respeto de las condiciones especiales de tales terrenos sino que permite a las autoridades asegurarse –mediante las reglas contenidas en el Plan impugnado- que el ordenamiento del entorno también responda a los mejores intereses constitucionales.- En consecuencia, este Tribunal considera que el Plan Regulador impugnado resulta inconstitucional única y exclusivamente en los terrenos que califican como patrimonio nacional del Estado. Para los demás terrenos, el Plan Regulador mantiene su vigencia con el fin de no causar un mayor perjuicio al ambiente.
Por tanto:
Se declara con lugar la acción. En consecuencia, se anula el Plan Regulador del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal única y exclusivamente en la parte que dispone su aplicación a los terrenos que califican como patrimonio nacional del Estado. En lo demás, se declara sin lugar la acción. Comuníquese. El Magistrado Jinesta Lobo salva el voto y declara sin lugar la acción de inconstitucionalidad en todos sus extremos.
Gilbert Armijo S.
Presidente a.i Ernesto Jinesta L. Fernando Cruz C.
Fernando Castillo V. Aracelly Pacheco S.
Roxana Salazar C. Jose Paulino Hernández G.
VOTO SALVADO DEL MAGISTRADO JINESTA LOBO El Magistrado Jinesta Lobo salva el voto y declara sin lugar la acción de inconstitucionalidad, por las razones siguientes:
I.En lo concerniente a si el Reglamento de Zonificación del Sector Costero Playa Nombre de Jesús y Zapotillal y sus reformas, requiere o no de un estudio de impacto ambiental, la cuestión es evidentemente de legalidad y no de constitucionalidad, existe una tupido y denso marco normativo sub-constitucional que define claramente qué actividades requieren de una estudio de impacto ambiental previo. Las razones esgrimidas por la mayoría para desestimar ese agravio de inconstitucionalidad, son de estricta legalidad ordinaria y más propias de un juez contencioso-administrativo que de un Juez Constitucional. En efecto, la mayoría se aboca a la tarea de establecer la vigencia en el tiempo de la normativa infra constitucional, lo que es tarea del juez contralor de legalidad (artículo 49 constitucional) y no de la Jurisdicción Constitucional. Se cita, por la mayoría, una serie de instrumentos normativos infra constitucionales tales como el “Modelo para la elaboración de Planes Reguladores en al Zona Marítimo Terrestre”, el Reglamento General sobre los Procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental y la Ley Orgánica del Ambiente.
Ninguno de esos instrumentos normativos forman parte del parámetro de constitucionalidad para que este Tribunal Constitucional pueda arribar a una conclusión cierta sobre el particular, se trata de instrumentos normativos sub constitucionales cuya interpretación y aplicación está reservada al juez ordinario de legalidad.
II.En punto a si la norma reglamentaria impugnada incluye o no bienes del “Patrimonio Natural del Estado”, es una cuestión que debe ser dilucidada de conformidad con una serie de pruebas técnicas, tales como el análisis de la hojas cartográficas de la zona y el pronunciamiento del Instituto Geográfico Nacional, única entidad con competencias suficientes e idóneas para determinar con exactitud si se produce o no tal traslape. Incluso, la mayoría de este Tribunal Constitucional en el Considerando XI hace referencia a la “inconsistencia en la prueba aportada” sobre ese tema particular, incluso, afirma que “una misma certificación contiene información contradictoria”. No obstante, luego se le concede plena idoneidad a una certificación emitida por la Oficina Subregional Santa Cruz, Area de Conservación Tempisque, del Sistema Nacional de Áreas de Conservación. En todo caso, determinar si un reglamento de zonificación comprende terrenos del dominio público, concretamente, del Patrimonio Natural del Estado, que es definido y delimitado por el ordenamiento jurídico infraconstitucional, es una cuestión de legalidad ordinaria que debe dilucidarse ante la jurisdicción contencioso-administrativa.
Por tales razones, declaro sin lugar la acción de inconstitucionalidad interpuesta en todos sus extremos.
Ernesto Jinesta L.
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