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Res. 11506-2012 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 22/08/2012
OutcomeResultado
The Chamber concluded that the consulted provisions on precautionary license removal, exceptional authorizations to drive on beaches, and penalties for reckless driving did not violate the constitutional rights or principles invoked.La Sala concluyó que las disposiciones consultadas sobre retiro cautelar de licencias, autorizaciones excepcionales para circular en playas y penas por conducción temeraria no infringían los derechos ni principios constitucionales invocados.
SummaryResumen
The Constitutional Chamber answered an optional legislative consultation concerning the proposed Road Traffic and Road Safety Law. It held that the precautionary removal of a driver’s license by a traffic inspector does not violate legality or due process because it concerns only the physical document while the challenge is processed and does not yet constitute a final sanction. Regarding motor-vehicle traffic on beaches, the Chamber concluded that exceptional authorization by the General Directorate of Traffic Engineering is not unconstitutional on its face: the general prohibition remains in force, and every authorization is subject to the principle of legality, environmental law, and the legal regime governing the maritime-terrestrial zone. A particular authorization could nevertheless be challenged if it harms the right to a healthy environment, coastal ecosystems, or public-domain property. Finally, the Chamber found the proposed penalties for reckless driving reasonable and proportionate. Separate opinions addressed the consultation’s admissibility and the constitutionality of removing a driver’s license.La Sala Constitucional evacuó una consulta facultativa sobre el proyecto de Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial. Determinó que el retiro cautelar de la licencia por un inspector no vulnera la legalidad ni el debido proceso, pues se limita al documento físico mientras se tramita la impugnación y no constituye todavía una sanción definitiva. Respecto de la circulación vehicular en playas, concluyó que la autorización excepcional de la Dirección General de Ingeniería de Tránsito no es inconstitucional en abstracto: subsiste la prohibición general y toda autorización está sometida al principio de legalidad, a la normativa ambiental y al régimen de la zona marítimo-terrestre. Una autorización concreta sí podría impugnarse si afecta el ambiente sano, los ecosistemas costeros o el dominio público. Finalmente, consideró razonables y proporcionales las penas previstas para la conducción temeraria. Hubo votos separados sobre la admisibilidad de la consulta y la constitucionalidad del retiro de la licencia.
Key excerptExtracto clave
Along this line of reasoning, it should be noted that the disputed provision maintains the general prohibition against motor vehicles traveling on the country’s beaches, thereby preserving the high level of protection afforded to this public-domain property and to the ecosystems located there. On the contrary, as a public authority, the Directorate of Traffic Engineering is fully subject to the principle of legality and, specifically, to all constitutional and statutory rules governing both environmental protection and the administration of the maritime-terrestrial zone. That legal framework is unavoidable for the administration and is not rendered inoperative merely because a provision grants greater or lesser discretion regarding a particular decision. Thus, even though the Directorate may decide in which situations it is appropriate to authorize travel on the country’s beaches, that decision must take account of the environmental legal framework and the rules governing this type of public-domain property. As mentioned at the beginning of this section, it remains possible that, in specific applications, an infringement of the fundamental right to a healthy or ecologically balanced environment or an injury to the constitutional foundation of the legal regime governing the maritime-terrestrial zone may be found; however, those particular challenged authorizations must be examined and decided at that time.En esa línea de razonamiento cabe hacer notar que la norma discutida mantiene prohibición general de circulación de vehículos automotores por las playas del país, de manera que por allí se mantiene el alto nivel de protección hacia dicho bien demanial y hacia los ecosistemas que allí se encuentran.- Al contrario, y en tanto que autoridad pública, la Dirección de Ingeniería de Tránsito está plenamente sometida al principio de legalidad y específicamente a todas las reglas constitucionales y legales que regulan tanto la protección ambiental como las que ordenan la administración de la zona marítimo-terrestre. Ese marco jurídico es ineludible para la administración y no se desactiva por el hecho de que una norma establezca mayor o menor discrecionalidad frente a una decisión específica, de manera que aún cuando la Dirección pueda decidir en cuáles situaciones resulta apropiado otorgar autorizaciones para circular en las playas del país, tal decisión debe tomar en cuenta el marco jurídico ambiental y el relacionado con este tipo de bienes demaniales. Al respecto, tal y como se mencionó al principio de este considerando, cabe la posibilidad de que en los casos de aplicación concretos pueda estimarse que se incurre en afectación del derecho fundamental a un ambiente sano o equilibrado o que se lesione el sustrato constitucional del régimen jurídico vigente para la zona marítimo-terrestre, pero será entonces en aquel momento que corresponda analizar y resolver sobre las autorizaciones particulares cuestionadas.-
Pull quotesCitas destacadas
"La medida precautoria que se establece en la norma viene descrita como "el retiro cautelar de la licencia de conducir", lo que esta Sala entiende exclusivamente como el retiro, por parte del Inspector de tránsito, del documento físico que hace constar el permiso de conducir otorgado al conductor."
"The precautionary measure established by the provision is described as the “precautionary removal of the driver’s license,” which this Chamber understands exclusively as the traffic inspector’s removal of the physical document recording the driver’s authorization to drive."
Considerando II
"La medida precautoria que se establece en la norma viene descrita como "el retiro cautelar de la licencia de conducir", lo que esta Sala entiende exclusivamente como el retiro, por parte del Inspector de tránsito, del documento físico que hace constar el permiso de conducir otorgado al conductor."
Considerando II
"La discusión radica en que -a diferencia de la ley actual- el texto del proyecto no contiene límites para la emisión de tal autorización, pero debe quedar claro que ese no significa que la eventual autorización de la Dirección de Ingeniería de Tránsito carezca de regulaciones y límites.-"
"The issue is that, unlike the current law, the bill does not state limits for issuing such an authorization; however, it must be clear that this does not mean that an eventual authorization by the Directorate of Traffic Engineering is free from rules and limits."
Considerando III
"La discusión radica en que -a diferencia de la ley actual- el texto del proyecto no contiene límites para la emisión de tal autorización, pero debe quedar claro que ese no significa que la eventual autorización de la Dirección de Ingeniería de Tránsito carezca de regulaciones y límites.-"
Considerando III
"El texto consultado no lesiona los derechos constitucionales citados por los diputados consultantes.-"
"The consulted text does not infringe the constitutional rights cited by the consulting legislators."
Considerando III
"El texto consultado no lesiona los derechos constitucionales citados por los diputados consultantes.-"
Considerando III
Full documentDocumento completo
Scanned Document SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, at sixteen hours and thirty minutes on the twenty-second day of August, two thousand twelve.
Optional legislative consultation on constitutionality (consulta legislativa facultativa de constitucionalidad) submitted in connection with the Legislative Bill for the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, which is being processed under legislative expediente number 18.032.
- The Deputies of the Asamblea Legislativa, José María Villalta Florez-Estrada, Carlos Avendaño Calvo, Fabio Molina Rojas, Edgardo Araya Pineda, Gloria Bejarano Aumada, Carolina Delgado Ramírez, María Ocampo, Alfonso Pérez Gómez, Jorge Arturo Rojas Segura, Alicia Foumier Vargas, Agnes Gómez Franceschi, Luis Antonio Aiza Campos, Julio Fonseca Solano, Annie Saborío Mora, Luis Fernando Mendoza Jiménez, Pilar Porras Zúñiga, Antonio Calderón, Víctor Hugo Víquez, Jorge Angulo, Xinia Espinoza and Rodrigo Pinto submit an optional legislative consultation on constitutionality concerning the bill entitled “Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial,” which is being processed under legislative expediente number 18.032. The filing raised procedural and substantive issues concerning various questions arising in connection with the text of the aforementioned bill, regarding which the requesting Deputies presented their arguments.-
12-Ü08765-0007-CO respect to Article 168 of the bill, a group of Deputies considers that withdrawal of a driver’s license may be ordered only by a competent body through a duly reasoned administrative act (acto debidamente fundado) specifying the grounds for ordering such withdrawal.- They assert that constitutional law could be violated because the content of the article is contrary to the principle of legality (principio de legalidad), as it grants powers—ordering and carrying out the withdrawal of a driver’s license—to public officials who are not vested with authority to issue acts of that nature.- Likewise, the essential principles of administrative due process (debido proceso administrativo) would be violated because the offender is subjected to a prior sanction that is enforced before the corresponding proceeding is initiated to determine whether that sanction is warranted.- Second ground (marked d).
The requesting Deputies believe that Article 135(a), which modifies the rules governing vehicular traffic on national beaches, left open the possibility that the Dirección de Ingeniería de Tránsito could authorize such traffic for any reason, unlike the prior law, which allowed the Dirección to grant such authorization only when necessary for transportation and when no other alternate route existed in acceptable driving condition.- With this change, the requesting Deputies assert, such authorization could become the rule because there would be no need to demonstrate any public need warranting harm to legally protected interests (bienes jurídicos).- For the requesting Deputies, this would impair the free use of beaches as public-domain property (bien demanial) intended for the enjoyment of the community, in violation of Articles 6 and 121(14) of the Constitución Política.- They state that the Chamber has recognized that beaches are to be used free of charge by everyone, so that use by some does not prejudice other interested persons.- They add that there is also an infringement of the right to a healthy and ecologically balanced environment because the provision significantly weakens and relaxes the applicable standards by replacing a specific exception with an open-ended one.- Vehicular traffic clearly has a significant effect on the environment, given the fragility of the ecosystems.- It is stated that the amendment to the law fails to comply with the preventive principle (principio preventivo) that must govern the formulation of public policies because, instead of 12-008765-0007-c0 preventing the impact of large-scale motor-vehicle traffic on beaches, it opens the door for that impact to increase.- Third ground (marked f).
The requesting Deputies note that the amendments to the Código Penal included in this bill encompass an amendment concerning reckless driving (conducción temeraria), regarding which the Committee concluded that the wording of the current law does not maintain consistency among the penalties, the blameworthiness of the defined conduct, and the protected legal interest.- For that reason, they state, the bill contained an amendment to adjust those penalties, specifically those set forth in Article 254 bis of the Código Penal.- However, through a motion under Rule 137, this proposal by the Committee was set aside, and the Plenary approved a new text that increased the penalties under the aforementioned Article 254 bis and once again set them at the levels contained in the current law, which, in the requesting Deputies’ view, violate the principles of proportionality and reasonableness of punishment.- The requesting Deputies explain that their proposal called for a penalty of six months to two years for reckless driving because it is an endangerment offense (delito de peligro), but the final bill set the penalty at one to three years for the same conduct, thereby disrupting its relationship and proportionality in comparison with several offenses requiring a material result (delitos de resultado material), including the following: mercy killing (one to three years); abortion (one to 3 years); injuries sustained in a fight (6 months to 2 years); abandonment of persons lacking capacity (1 month to one year); unlawful abduction (6 months to 3 years); deprivation of liberty (six months to 3 years), among others.- For the requesting Deputies, the offense of reckless driving requires different treatment because, by its nature, it does not require consummation; it is sufficient for the conduct to endanger the protected legal interest, which in this case is road safety, an interest of a collective nature.
Endangerment offenses cannot be equated with offenses requiring a material result; doing so in this case entails an erroneous weighing of the protected legal interest and the blameworthiness of the conduct in relation to the potential risk.- They conclude that the custodial sentence (pena privativa de libertad) established in the bill for Article 254 bis of the Código Penal disregards the nature of the offense it punishes.-
12-008765-0007-«) Chamber on the twenty-fourth day of July, two thousand twelve. Consequently, the deadline for issuing the advisory opinion expires on the twenty-fourth day of August of the current year.
Justice Mora Mora is the author of the opinion; and,
Considerations:
I.Admissibility Issues. By Resolution number 2012-009253, issued at fourteen hours and thirty minutes on the seventeenth day of July, two thousand twelve, this Chamber examined the issues concerning the admissibility of this legislative consultation and found grounds to reject all procedural grounds raised, as well as three of the six substantive grounds submitted for consultation.- It likewise rejected the motions to intervene in support (gestiones de coadyuvancia) that had been filed and, in the same Resolution, ordered that the consultation proceed with respect to the admitted issues.- In all other respects, compliance has been verified with the requirements of Article 96 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, which allows this Chamber to issue prior advisory opinions on legislative bills when the matter is submitted by no fewer than ten Deputies and concerns bills already approved on first reading but not yet given final approval. Pursuant to those provisions, several Deputies submit these consultations concerning the constitutionality of certain substantive aspects of the bill entitled “Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial,” which is being processed under legislative expediente number 18.032.
II.Merits.- First issue submitted for consultation: violation of the principle of legality and the rules of due process.- First, a constitutional question is raised concerning the provision of the bill that the requesting Deputies identify as number 168, but which appears instead to correspond to Article 166 of the bill, according to the final version issued by the Comisión Permanente de Redacción and included in the legislative expediente. That article provides as follows:
“lóó.-Withdrawal of Driver’s License. When issuing a traffic citation (boleta de citación) for an infraction of the provisions of this law, if it is determined that the infraction committed entails the accumulation of the total number of permitted points and the consequent suspension of the driver’s license, the traffic inspector shall immediately withdraw the license and shall forward it to the Departamento de Licencias de la Dirección de Educación vial for safekeeping.
The precautionary withdrawal (retiro cautelar) of the license shall constitute notice of the provisional suspension of the license through the traffic citation until the citation becomes final or the decision is revoked.- The alleged offender may appeal the traffic citation pursuant to Article 164 of this law. If the appeal is granted, the return of the license shall be ordered, provided it has not expired. Otherwise, the infraction and the related sanction shall become final.
The Dirección General de Educación Vial is authorized to destroy expired licenses held in its custody.-” In relation to the foregoing text, a group of Deputies considers that withdrawal of a driver’s license may be ordered only by a competent body through a duly reasoned act specifying the grounds for ordering such withdrawal.- In this regard, they understand that constitutional law could be violated, first, because the content of the article is contrary to the principle of legality, as it grants powers—ordering and carrying out the withdrawal of a driver’s license—to public officials who are not vested with authority to issue acts of that nature.- Second, the essential principles of administrative due process would be violated because the offender is subjected to a prior sanction that is enforced before the corresponding proceeding is initiated precisely to determine whether that sanction is warranted; that is, the driver’s license is withdrawn before the offender has been sanctioned.- An analysis of the cited provision shows that it contains two paragraphs that are important to this decision: in the 12-008765-0007-c0 first, the driver’s license is ordered to be taken from the driver by the Traffic Inspector when the legal circumstance described therein occurs, namely, when the inspector determines that the violation committed (and for which a citation is being issued) entails suspension of the driver’s license due to the accumulation of points.
On the other hand, a second paragraph specifically states that “(t)he precautionary taking of the license shall have the effects of notice of the provisional suspension of the license by means of the citation until the citation becomes final or the decision is revoked.” As may be seen, the precautionary measure (medida precautoria) established by the provision is described as “the precautionary taking of the driver’s license,” which this Chamber understands exclusively as the Traffic Inspector’s taking of the physical document evidencing the driving authorization granted to the driver. From that perspective, this precautionary measure is constitutionally acceptable because its scope is limited to the physical document and it seeks only to subject the alleged offender to the administrative penalty proceeding (proceso administrativo de sanción); furthermore, it causes no harm to the offender because failure to carry that document is not included among the conduct subject to administrative penalties described in Articles 143 through 147 of the bill approved by the Drafting Committee, as may be seen at folios 6610 et seq. of volumes 25 and 26 of the Legislative Record.
In conclusion, and for purposes of the issue raised by the requesting parties, this Court concludes that taking the driver’s license for the reasons stated in the first paragraph of Article 166 is a precautionary measure limited to the traffic officer’s taking of the physical document while the proceeding to determine whether the measure should be maintained is conducted, and as the provision states: “If the appeal is granted, the return of the license shall be ordered, provided it has not expired. Otherwise, the violation and the related penalty shall become final.” The foregoing leads to the conclusion that there is no infringement of the constitutional rights identified in the request.-
subsection 14 of the Political Constitution and of the right to a healthy and ecologically balanced environment.- In connection with this second ground, the requesting parties mention the text of Article 135; however, —as in the preceding instance—the provision they analyze appears as Article 133 in the version of the bill prepared by the Drafting Committee.- Specifically, the disputed provision states:
“Article 133: Prohibition on driving on beaches. The operation of motor vehicles on the country’s beaches is prohibited, with the following exceptions:
Along that line of reasoning, it should be noted that the disputed provision maintains the general prohibition on the operation of motor vehicles on the country’s beaches, thereby preserving the high level of protection afforded to that public-domain property and to the ecosystems located there.- The provision under review then establishes an exception to that prohibition, meaning that such operation will be valid in certain cases when expressly authorized by the Directorate of Traffic Engineering. The dispute centers on the fact that, unlike the current law, the text of the bill does not contain limits on the issuance of such authorization; however, it must be clear that this does not mean that any authorization issued by the Directorate of Traffic Engineering would be free of regulations and limits.- On the contrary, as a public authority, the Directorate of Traffic Engineering is fully subject to the principle of legality (principio de legalidad), and specifically to all constitutional and statutory rules governing both environmental protection and the administration of the maritime-terrestrial zone (zona marítimo-terrestre).
That legal framework is binding upon the Administration and is not rendered inoperative merely because a provision establishes greater or lesser discretion with respect to a specific decision. Thus, even though the Directorate may decide in which situations it is appropriate to grant authorizations to drive on the country’s beaches, that decision must take into account the environmental legal framework and the framework governing this type of public-domain property. In that regard, as mentioned at the beginning of this recital (considerando), it is possible that, in specific cases of application, an infringement of the fundamental right to a healthy or balanced environment or harm to the constitutional foundation of the legal regime in force for the maritime-terrestrial zone may be found; however, it will then be appropriate, at that time, to analyze and rule on the particular authorizations challenged.- For all these reasons, the appropriate course is to answer the request submitted and state that the text under review does not infringe the constitutional rights cited by the requesting legislators.-
12-008765-0007-00 reasonableness and proportionality of criminal penalties.- As regards this third admitted issue, the requesting parties note that the Committee that considered the bill concluded that the wording of Article 254 bis of the Criminal Code does not maintain a proper correspondence among the penalties established therein, the culpability of the defined conduct, and the protected legal interest (bien jurídico tutelado).- They state that the bill contained an amendment to adjust the penalties established in that provision; however, the Committee’s text was modified, and the Plenary again increased the penalties and set them at the same levels provided for in the current law. Consequently, the final text of the bill read as follows:
“Article 254 bis.- Reckless driving.
A prison sentence of one to three years shall be imposed in the following cases:
In all the foregoing circumstances, the person shall also be disqualified from driving any type of vehicle for two to four years.
A repeat offender’s prison sentence shall be increased by one third.
When a prison sentence of two years or less is imposed, the court may commute the custodial sentence (pena privativa de libertad) to a monetary fine that may not be less than one base salary or more than three monthly base salaries corresponding to the position of “Administrative Assistant One” listed in the Judicial Branch Classification of Positions, pursuant to the Republic’s ordinary budget law approved in November preceding the date on which the traffic violation is committed; alternatively, the court may impose the alternative measure of performing community service, which may range from one hundred to three hundred hours of service, at the locations and in the manner determined by the competent judicial authority.
The disqualification penalty shall be communicated to the competent body of MOPT for effective enforcement.” In the requesting parties’ view, this provision infringes the principles of proportionality and reasonableness of punishment, because the Committee proposed a penalty of six months to two years for reckless-driving offenses on the ground that they are endangerment offenses (delitos de peligro), but the penalty ultimately established for such conduct was one to three years, thereby losing reasonableness and proportionality in comparison with several offenses requiring a material result, including mercy killing (1 to 3 years); abortion (1 to 3 years); injuries inflicted in a fight (6 months to 2 years); abandonment of persons lacking capacity (1 month to 1 year); statutory abduction (6 months to 3 years); and unlawful deprivation of liberty (6 months to 3 years), among others.- For the requesting parties, the offense of reckless driving requires different treatment because of its nature, since consummation is not required; it is sufficient for the conduct to endanger the legally protected interest, which in this case is road safety, an interest of a collective nature.
They conclude that it is inappropriate to equate endangerment offenses with offenses requiring a material result, and therefore, in this case, the protected legal interest and the culpability of the conduct have been improperly weighed against the potential risk created by the conduct.-
V.The Chamber understands that the question raised by the petitioners has two grounds: the first states that the offense described in the provision just cited is one of the so-called endangerment offenses (delitos de peligro), such that consummation of the harm is not required; according to the petitioners, this means that it should be punished with lesser penalties than so-called result offenses (delitos de resultado), because the latter do involve actual injury to the legally protected interest (bien jurídico) sought to be protected.—The other ground for the consultation is that the legally protected interest in this offense is road safety, and therefore it should carry a penalty commensurate with the relative importance of that legally protected interest, which is not the case because, as demonstrated, its penalty is even more severe than that imposed for certain offenses protecting equally or more important legally protected interests.
Regarding the first issue, this Court disagrees with the argument presented, because it considers that an offense which does not require consummation in order to be punished (an endangerment offense) does not necessarily imply that its penalties must be less severe than those for result offenses.—It is correct to understand that, in the latter, a lesser impairment of the affected legally protected interests normally leads the legislature to establish a reduction in the penalty to be imposed, depending on the individual circumstances of the case; however, this responds to the need to adapt the penalty to the harm actually caused, and for that very reason such logic is not applicable to endangerment offenses, where the sanction is intended to punish the danger of harm to the protected legal interest. Accordingly, in endangerment offenses, the relative importance of the protected legal interest serves as the guide for analyzing the reasonableness and proportionality of the penalty imposed. Having said this, it is observed that, in the specific case
CASE FILE N° I200876s-0007-c0 at hand, the penalty established for the conduct set forth in the article under review is intended to deter conduct such as illegal racing, driving under the influence of alcohol, or driving at very high speeds, all of which endanger not only the road safety owed to persons but—more importantly—seek to prevent the clear threat to life and property, which are plainly placed at risk by the factual circumstances just mentioned.—For this reason, the imposition of a minimum penalty of one year or a maximum of three years (except for the increase in cases of recidivism (reincidencia)) constitutes, for this Chamber, a wholly reasonable and appropriate sentencing range, within which the judge has ample latitude to assess the specific circumstances of each case and decide accordingly.—Therefore, in this respect as well, the consultation raised must be answered by stating that the proposed text of Article 254 bis of the Penal Code does not violate the principles of proportionality and reasonableness of punishment.—
VI.Conclusion. In accordance with the considerations set forth above, with respect to the provisions submitted for consultation from the Legislative Bill entitled “Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial,” which is being processed under legislative case file number 18.032, this Chamber concludes that the constitutional violations alleged by the petitioners have not occurred.
VII.Dissenting opinion (voto salvado) of Justice Calzada. As stated in the first recital (considerando) of this judgment, Article 96 of the Law on Constitutional Jurisdiction refers to the possibility of filing an optional legislative consultation (consulta legislativa de carácter facultativo) and to the requirements for its admissibility. Subsection c) of the cited provision states that this type of consultation must be submitted by no fewer than ten members of the Legislative Assembly. To date, the Chamber’s standard regarding the admissibility of this type of consultation has been limited to verifying that the constitutional proceeding is in fact brought by the minimum number of legislators specified in the provision and that the arguments concerning the specific provisions submitted for consultation are duly presented. However, under a comprehensive and harmonious reading grounded in the Law of the Constitution (Derecho de la Constitución), with respect to the
CASE FILE N0 12-008765-0007-0) admissibility requirements for this type of consultation, I consider it necessary to depart from the general standard articulated by the Chamber, so that, based on a better balancing of the values and principles of the democratic system, the proper avenues may be identified for due access to preventive constitutional review (control preventivo de constitucionalidad) of laws, thereby providing systematic coherence to the requirements established for filing and admitting Optional Legislative Consultations on Constitutionality (Consultas Legislativas Facultativas de Constitucionalidad). In my view, the preamble to the Political Constitution thus establishes, ab initio, the system of government that must prevail in our country and thereby introduces a whole body of values and principles that may never be disregarded or overlooked. The constitutional preamble refers to the existence of a representative democratic system, from which arises the inclusion of, and need to observe, what has come to be called the “democratic principle” (principio democrático), which, beyond general statements concerning the organization of the State and the exercise of civil, political, social, economic, or cultural rights, likewise establishes obligations and responsibilities that must be strictly observed if the values underpinning republican life are to be fully respected.
The Costa Rican Political Constitution, and the Law of the Constitution that informs and encompasses it, clearly define a particular structure of the State, with specific powers and obligations for each of the Branches of the Republic, whose representatives, precisely in order to assume office, must take the so-called “constitutional oath” (juramento constitucional), the normative wording of which is found in Article 194 of the Political Constitution. This formula of the constitutional oath expressly states that anyone assuming office within the highest Branches of the Republic must undertake to observe and defend the Constitution, faithfully performing the duties of that office. It may therefore be inferred with relative ease that, in the legislative process, legislators are required to observe the Constitution, which entails avoiding, insofar as possible, unconstitutional procedures and the enactment of legislation that would conflict with the Constitution.
Precisely to prevent the possibility of such constitutional conflicts (antinomias constitucionales), the CASE FILE N° 12-Q08765-O007-C0 legal system provides for various proceedings to safeguard and protect the Constitution, such as an action of unconstitutionality (acción de inconstitucionalidad) and legislative consultations—which may be mandatory or optional (preceptivas o facultativas). In the latter case, ordinary legislation governs and permits ten legislators to file an Optional Consultation on Constitutionality (Consulta Facultativa de Constitucionalidad), so that the Constitutional Chamber may issue an opinion on the constitutionality of a bill. However, the Chamber’s case law has repeatedly overlooked the nature of an “advisory opinion” (opinión consultiva), a procedural instrument widely used to determine whether a provision conforms to the constitutional text when doubts exist in that regard—in the international sphere, regional courts may likewise issue advisory opinions regarding conformity with conventions—but not to improperly involve the Court in the legislative approval process.
Thus, it is clearly understood that an optional legislative consultation is submitted when a question exists regarding the constitutionality of certain provisions of a bill—because the consultation is not part of the legislative approval process—from which it follows that the petitioning legislators are the ones expressing those reasonable doubts about the constitutionality of the provisions. In this regard, the logic of the legislative approval process defined in the Political Constitution itself establishes particular stages in the processing of a bill during which legislators may voice their objections or express their views concerning the bill’s content, ultimately leading them to decide whether to cast a vote for or against it. Thus, if a legislator had any indication or doubt as to the constitutionality of a provision, strict compliance with that “constitutional oath” would require the legislator to raise the matter in the legislature by opposing it or voting against the bill for those reasons, and even to assert it before the Constitutional Chamber if the legislator secures the support of other colleagues who likewise express similar doubts and have raised them during the legislative vote.
It is for this reason that, in my view, the provision in subsection b) of Article 96 of the Law on Constitutional CASE FILE N° 12-O08765-<XH)7-C0 Jurisdiction must be understood to mean that the legislators filing an Optional Legislative Consultation on Constitutionality must be those who expressly stated—and voted—that they opposed the bill on grounds of alleged unconstitutionality, because this gives full effect to their obligation to ensure respect for the Constitution. Similarly, it must likewise be understood that those who voted in favor of the bill did not express any doubts about its constitutionality because, consistent with the obligations undertaken upon taking the oath of office, if they had such doubts, they should have expressed them while the bill was being considered by opposing it, both in the legislature and through consultation with the Chamber. It must remain clear, as already outlined, that an Optional Legislative Consultation is not part of the legislative approval process; it is not, by its nature, an integral part of that process.
Accordingly, seeking frequent opinions from the Chamber on bills under legislative consideration disregards not only the scope and specific sphere of authority of constitutional justice and constitutional jurisdiction, but also the particular duties of those who exercise Legislative Power. In fulfillment of their oath and the obligations imposed by the legal system, they must ensure that they have no doubts when enacting and approving laws because, if they do have any doubt regarding constitutionality, their duty is to express it and oppose the bill; failure to do so would violate their oath and potentially disregard the Constitution. Similarly, responsibilities—including political responsibilities—that do not fall within this jurisdiction’s authority must not be shifted to the Chamber, because ultimately it is not the Chamber that must approve a bill or give its approval for enactment, but only rule on its constitutionality in the expressly specified cases, which clearly are not ordinary matters for the Court.
Moreover, this assessment may lead to an evaluation or even reconsideration of the system established for legislative voting, because, in a republican democratic system involving the performance of obligations and the possibility of establishing CASE FILE N° 12-008765-0007-c0 responsibilities, that responsible exercise must allow citizens to know how and for what reasons a Deputy votes one way or another, preventing votes on bills from being cast anonymously, precisely in order to determine whether those voting one way or another are exercising that responsibility. Life in a democracy requires the exercise of public office in accordance with the values and principles that inform it; transparency, equity, justice, security, and freedom are clear examples thereof, to which responsibility must necessarily also be added as a dynamic axis for the proper observance of the other values and principles involved, to such an extent that the Political Constitution itself gives it positive legal expression when it defines it in the aforementioned provision of Article 194, within the constitutional oath, which, in full accordance with the constitutional preamble, defines the system chosen by our country and to which due protection must be afforded under Constitutional Law.
In this regard, the consultation now under consideration was submitted by twenty-one Deputies. A review of the minutes of Plenary Session number 31, held by the Legislative Plenary on 21 de junio de 2012, at which bill number 18.032, “Road Traffic and Road Safety Law,” was approved on first reading, shows that thirty-nine Deputies were present in the Plenary when the bill under consultation was approved, thirty-seven of whom voted in favor, while only two Deputies voted against it. Subject to the clarification made in the first paragraph of this dissenting opinion (voto salvado) concerning the Deputies who may file an Optional Legislative Consultation on Constitutionality (Consulta Legislativa Facultativa de Constitucionalidad), the number of Deputies who voted against the bill would be insufficient for this Consultation to be declared admissible, since, in my view, the consulting Deputies must have expressed their constitutional doubts by voting against the bill for those same reasons, and not, as has become customary, seek access to the Chamber on the basis of alleged constitutional doubts after having voted in favor of a bill.
Furthermore, although the Consultation bears the signatures of twenty-one Deputies, only two of them were not present when the bill was approved, and even if the votes against it were among the signatory Deputies, there would still be seventeen Deputies who did approve the bill on first reading without raising any objection whatsoever regarding the constitutionality of any of its provisions, which would mean allowing Deputies who raised no questions about the constitutionality of those provisions to make use of constitutional proceedings by asserting that they may indeed have such doubts.
Accordingly, because, in my view, the admissibility requirements for Optional Legislative Consultations on Constitutionality have not been met in the case under review, I declare the Consultation inadmissible and incapable of being answered in all respects.
VIII.Justice Jinesta concurs with the majority, except with respect to Article 166 of the bill under consultation, which he considers unconstitutional.
Therefore (Por tanto):
The consultation submitted is answered as follows: a) the text of the article identified by the consulting parties as number 168, but whose text corresponds to Article 166 of the Bill, according to the final version issued by the Drafting Committee and contained in the legislative record, does not violate the constitutional principles of legality and due process; b) the text of the article identified by the consulting parties as number 135, but whose text corresponds to provision 133 of the version of the bill approved by the Drafting Committee, appearing in the legislative record, does not infringe the constitutional rights and principles cited by the consulting parties; c) the text of the bill amending Article 254 bis of the Criminal Code does not infringe the principles of reasonableness and proportionality of punishment as alleged by the consulting parties. Justice Calzada dissents and declares the Consultation inadmissible and incapable of being answered in all respects. Justice Jinesta concurs with the majority, except with respect to Article 166 of the bill under consultation, which he considers unconstitutional.
N° 12-008765-0007-C’0 SEPARATE OPINION OF JUSTICE JINESTA REGARDING ARTICLE 166 OF THE BILL UNDER CONSULTATION.
Justice Jinesta Lobo considers that Article 166 of the bill under consultation—Withdrawal of the Driver’s License—is indeed unconstitutional because the alleged offender has the right to challenge the alleged violation in both administrative and ordinary judicial proceedings (Articles 41 and 49 of the Constitution). Consequently, the alleged offender would be deprived of a driver’s license until the matter is finally resolved, even though, under the principle of the Constitutional Rule of Law (Estado constitucional de Derecho), innocence is presumed until the commission of the offense has been established conclusively, properly, and reliably. Additionally, one of the characteristics of a provisional measure (medida cautelar) N° 12-008765-0007-c0 is its rebus sic stantibus, provisional, or interim effect, such that it may be lifted or modified if circumstances change. Consequently, the provision under consultation cannot be regarded as a provisional measure because there is no possibility of modifying or lifting it; on the contrary, if the affected person decides, in the exercise of their constitutional rights, to contest the violation in both administrative and judicial proceedings, that person will remain sine die without a driver’s license.
Telephone numbers: 2295-3696/2295-3697/2295-3698/2295-3700. Fax: 2295-3712. Email address: vvww.poder-judicial go.cr/salaconstitucional. Supreme Court of Justice Building. San José. Distrito Catedral, Barrio González Lahmann. calles 19 y 21, avenidas 8 y 6
Scanned Document SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las dieciséis horas y treinta minutos del veintidós de agosto del dos mil doce.
Consulta legislativa facultativa de constitucionalidad planteada en relación con el Proyecto Legislativo de Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, que se tramita bajo el expediente legislativo número 18.032.
Resultando:
!>- Los Diputados a la Asamblea Legislativa, José María Villalta Florez-Estrada, Carlos Avendaño Calvo, Fabio Molina Rojas, Edgardo Araya Pineda, Gloria Bejarano Aumada, Carolina Delgado Ramírez, María Ocampo, Alfonso Pérez Gómez, Jorge Arturo Rojas Segura, Alicia Foumier Vargas, Agnes Gómez Franceschi, Luis Antonio Aiza Campos, Julio Fonseca Solano, Annie Saborío Mora, Luis Fernando Mendoza Jiménez, Pilar Porras Zúñiga, Antonio Calderón, Víctor Hugo Víquez, Jorge Angulo, Xinia Espinoza y Rodrigo Pinto plantean consulta legislativa facultativa de constitucionalidad respecto del proyecto de Ley denominado "Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial", que se tramita bajo el expediente legislativo número 18.032. En el escrito presentado se consultaron temas de procedimiento y de fondo relacionados con diferentes cuestiones surgidas al alrededor del texto del proyecto citado, respecto de las que los consultantes plantearon sus consideraciones.-
12-Ü08765-0007-CO relación con el artículo 168 del proyecto, un sector de diputados estima que retiro de la licencia de conducir solo puede ser dictado por un órgano competente mediante un acto debidamente fundado donde se especifique las razones de disponer tal retiro.- Afirman que podría lesionarse el derecho de la Constitución porque el contendio del artículo es contrario al principio de legalidad al dar competencias (ordenar y ejecutar el retiro de la licencia de conducir) a funcionarios públicos que no están investidos para dictar actos de esa naturaleza.- Igualmente, se violentarían los principios esenciales del debido proceso administrativo porque el infractor es sujeto de una sanción previa que es ejecutada antes de inciar el proceso respectivo para determinar si prodede la sanción respectiva.- Segundo motivo (marcado d). Opinan los diputados consultantes que el artículo 135 inciso a) que modifica las regulaciones sobre la circulación de vehículos en las playas nacionales, lo que hizo fue dejar abierta la posibilidad de que la Dirección de Ingeniería de Tránsito autorice dicha circulación por cualquier motivo y no como estaba en la ley anterior que solo permitía a la Dirección tal autorización cuando existiese una necesidad de comunicación y por no existir otra vía alterna en condiciones de circulación aceptable.- Con ese cambio, aseguran los consultantes, tal autorización podría convertirse en regla pues no tendría que demostrarse alguna necesidad de de la población que amerite lesionar bienes jurídicos.- Para los consultantes esto desemboca en una afectación del libre uso de la playas como bien demanial destinado al disfrute de la colectividad con violación de los artículos 6 y 121 inciso 14 de la Constitución Política.- Señalan que la Sala ha señalado el uso gratuito para todos de las playas, de manera que el uso de unos no vaya en detrimento de los demás interesados.- Agregan que además hay una infracción al Derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado en tanto la norma debilita y relaja notablemente los parámetros pues se pasa de una excepción específica a una abierta.- Es notorio que la circulación de vehículos afecta notoriamente el ambiente, dados los frágiles ecosistemas.- Se indica que la reforma de la ley incumple con el principio preventivo que debe regir la definición de políticas públicas pues en vez de 12-008765-0007-c0 prevenir el impacto de la circulación masiva de automotores por las playas se abre una puerta para que este impacto aumente.- Tercer motivo (marcado f) Hacen notar los consultantes que dentro de las reformas al Código Penal que se dan en este proyecto, se presenta la relacionada con la conducción temeraria, respecto de la cual, la Comisión concluyó que la redacción de la ley vigente no guarda correspondencia entre las penas, la reprochabilidad de las conductas tipificadas y el bien jurídico tutelado.- Por ese motivo, señalan, el proyecto contenía una modificación para ajustar tales penascontenidas específicamente en el artículo 254 bis del Código Penal.- Sin embargo, mediante moción vía 137 esta idea de la Comisión se dejó de lado y se aprobó un nuevo texto por parte del Plenario que elevó las penas del citado artículo 254 bis y las fijó nuevamente en los montos que se recogen en la ley actual y que son -a criterio de los consultantes- lesivas de los principios de proporcionalidad y razonabilidad de la pena.
Explican los consultantes que su propuesta era una pena de seis meses a dos años para los supuestos de conducción temeraria al tratarse de un delito de peligro, pero el proyecto final dejó la pena en uno a tres años para esas mismas conductas con lo cual hace se pierde la relación y proporción frente varios delitos de resultado material como los siguientes: el homicido por piedad (la tres años); el aborto (la 3 años);lesiones en riña (6 meses a 2 años); abandono de incapaces (1 mes a i año); rapto impropio(6 meses a 3 años); privación de libertad (seis meses a 3 años) entre otros.- Para los consultantes el delito de conducción temeraria requiere un tratamiento diferenciado en razón de su naturaleza que no requiere la consumación sino que se basta con que la conducta ponta en peligro el bien jurídico, que en este caso es la seguridad vial, que es un bien de naturaleza colectiva. No pueden equipararse delitos de peligro con otros de resultado material de manera que en este caso se incurre en una equivocada ponderación del bien jurídico tutelado y la reprochabilidad de la conducta respecto de la potencialidad del riesgo.- Concluyen que la la pena privativa de libertad establecida en el proyecto para el artículo 254 bis del Código Penal, desatiende la naturaleza del delito que sancionan.-
12-008765-0007-«) Sala el día veinticuatro de julio de dos mil doce. En consecuencia, el plazo para evacuar la consulta vence el veinticuatro de agosto del año que corre.
Redacta el Magistrado Mora Mora; y,
Considerando:
I.Cuestiones de Admisibilidad. Esta Sala mediante resolución número 2012-009253 de las catorce horas con treinta minutos del diecisiete de julio de dos doce, analizó las cuestiones relacionadas con la admisibilidad de esta consulta Legislativa y encontró motivos para rechazar todos los motivos de forma planteados así como tres de los seis motivos de consulta por el fondo presentados.- De igual forma rechazó las gestiones de coadyuvancia presentadas y en esa misma resolución dispuso el trámite de la consulta en los aspectos admitidos.- Por lo demás, se ha constatado el cumplimiento de los requisitos del artículo 96 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, que dispone la posibilidad de que esta Sala emita opiniones consultivas previas sobre los proyectos legislativos cuando la cuestión sea presentada por un número no menor de diez Diputados y respecto de proyectos de ley aprobados ya en primer debate y antes del definitivo. Al amparo de tales normas se presentan estas gestiones de consulta por parte de varios diputados, sobre la constitucionalidad de algunos aspectos de fondo del proyecto de Ley denominado ",Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial", que se tramita bajo el expediente legislativo número 18.032.
II.Sobre el fondo.- Primer aspecto consultado: violación del principio de legalidad y las reglas del debido proceso.- Se plantea en primer lugar una duda de constitucionalidad respecto de la norma del proyecto que los consultantes identifican como número 168, pero que parece corresponder más bien al artículo 166 del Proyecto según se aprecia en la versión final emanada de la Comisión Permanente de Redacción que consta en el expediente legislativo. Dicho artículo señala lo siguiente:
"lóó.-Retiro de la Licencia de conducir. Al confeccionar una boleta de citación por infracción a lo establecido en esta ley y de comprobarse que la infracción cometida conlleva la acumulación del total de los puntos permitidos y la consecuente suspensión de licencia de conducir, el inspector de tránsito procederá a retirar de inmediato la licencia y deberá remitirla al Departamento de Licencias de la Dirección de Educación vial para su custodia.
El retiro cautelar de la licencia surtirá los efectos de la notificación de la suspensión provisional de la licencia por medio de la boleta de citación hasta tanto la boleta de citación adquiera su fiermeza o se revoque la decisión.- E1 suspuesto infractor podrá recurrir la boleta de citación, según lo establecido en el artículo 164 de esta ley. Si el recurso se declara con lugar se ordenará la devolución de la licencia, siempre que no se encuentre vencida. En caso contrario la infracción y la sanción conexa quedarán firmes.
La Dirección General de Educación Vial queda autorizada para que destruya las licencias que tenga bajo su custodia y se encuentren vencidas.-" En relación con el texto anterior, un grupo de diputados estima que el retiro de la licencia de conducir solo puede ser dictado por un órgano competente mediante un acto debidamente fundado donde se especifique las razones de disponer tal retiro.- Al respecto, entienden que podría haber una lesión al derecho de la Constitución primero porque el contenido del artículo es contrario al principio de legalidad al dar competencias (ordenar y ejecutar el retiro de la licencia de conducir) a funcionarios públicos que no están investidos para dictar actos de esa naturaleza.- En segundo lugar, se violentarían los principios esenciales del debido proceso administrativo porque el infractor es sujeto de una sanción previa que es ejecutada antes de iniciar el proceso respectivo para determinar justamente si procede dicha sanción, es decir, se le retira la licencia de conducir antes de haber sido sancionado.- Al analizar la disposición citada, se observa que en ella se distinguen dos párrafos importantes para esta decisión: en el 12-008765-0007-c0 primero se ordena el retiro de la licencia de conducir del conductor, por parte del Inspector de tránsito, cuando ocurra el supuesto jurídico que allí se describe, a saber: que el inspector compruebe que la infracción cometida (y respecto de la que está confeccionando una boleta citación) conlleva la suspensión de la licencia de conducir por acumulación de puntos.- Por otra parte, en un segundo párrafo se indica concretamente que “(e)l retiro cautelar de la licencia surtirá los efectos de la notificación de la suspensión provisional de la licencia por medio de la boleta de citación hasta tanto la boleta de citación adquiera su firmeza o se revoque la decisión” Como puede apreciarse la medida precautoria que se establece en la norma viene descrita como "el retiro cautelar de la licencia de conducir ”, lo que esta Sala entiende exclusivamente como el retiro, por parte del Inspector de tránsito, del documento físico que hace constar el permiso de conducir otorgado al conductor.
Desde esa perspectiva, dicha cautela resulta constitucionalmente aceptable por cuanto tiene un alcance limitado al documento físico y busca solamente someter al supuesto infractor al proceso administrativo de sanción; además, no acarrea perjuicio alguno al infractor ya que la falta de portación de ese documento no aparece incluida dentro del grupo de conductas sancionadas administrativamente y descritas en los artículos 143 a 147 del texto del proyecto de ley aprobado por la comisión de Redacción, según se aprecia de los folios 6610 y siguientes de los tomos 25 y 26 del Expediente Legislativo.- En conclusión, y para efectos del planteamiento de los consultantes, este Tribunal concluye que el acto de retiro de la licencia de conducir por los motivos señalados en el párrafo primero del artículo 166 es una medida precautoria que se limita al retiro del documento físico por parte del oficial de tránsito, mientras se tramita el proceso de mantenimiento o no de la medida, y conforme señala la norma: “Si el recurso se declara con lugar se ordenará la devolución de la licencia, siempre que no se encuentre vencida. En caso contrario la infracción y la sanción conexa quedarán firmes”. Lo anterior motiva que deba concluirse que no existe una lesión a los derechos constitucionales señalados en la consulta.-
inciso 14 de la Constitución Política y al derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado.- En relación con este segundo motivo, los consultantes mencionan el texto del artículo 135, sin embargo -igual que en el caso anterior- la norma que analizan aparece bajo el numeral 133 de la versión del proyecto de ley producida por la Comisión de Redacción.- En concreto la disposición discutida señala:
"Artículo 133: Prohibición de circular en las playas. Se prohíbe la Circulación de los vehículos automotores en las playas del país, con las siguientes excepciones:
En esa línea de razonamiento cabe hacer notar que la norma discutida mantiene prohibición general de circulación de vehículos automotores por las playas del país, de manera que por allí se mantiene el alto nivel de protección hacia dicho bien demanial y hacia los ecosistemas que allí se encuentran.- Seguidamente, la norma en análisis lo que hace es plantear una excepción a dicha prohibición lo cual significa que en algunos casos será válida dicha circulación cuando la autorice expresamente la Dirección de Ingeniería de Tránsito. La discusión radica en que -a diferencia de la ley actual- el texto del proyecto no contiene límites para la emisión de tal autorización, pero debe quedar claro que ese no significa que la eventual autorización de la Dirección de Ingeniería de Tránsito carezca de regulaciones y límites.- Al contrario, y en tanto que autoridad pública, la Dirección de Ingeniería de Tránsito está plenamente sometida al principio de legalidad y específicamente a todas las reglas constitucionales y legales que regulan tanto la protección ambiental como las que ordenan la administración de la zona marítimo-terrestre.
Ese marco jurídico es ineludible para la administración y no se desactiva por el hecho de que una norma establezca mayor o menor discrecionalidad frente a una decisión específica, de manera que aún cuando la Dirección pueda decidir en cuáles situaciones resulta apropiado otorgar autorizaciones para circular en las playas del país, tal decisión debe tomar en cuenta el marco jurídico ambiental y el relacionado con este tipo de bienes demaniales. Al respecto, tal y como se mencionó al principio de este considerando, cabe la posibilidad de que en los casos de aplicación concretos pueda estimarse que se incurre en afectación del derecho fundamental a un ambiente sano o equilibrado o que se lesione el sustrato constitucional del régimen jurídico vigente para la zona marítimo-terrestre, pero será entonces en aquel momento que corresponda analizar y resolver sobre las autorizaciones particulares cuestionadas.- Por todo ello lo que procede es evacuar la consulta planteada y señalar que el texto consultado no lesiona los derechos constitucionales citados por los diputados consultantes.-
12-008765-0007-00 razonabilidad y proporcionalidad de las sanciones penales.- En lo que se refiere a este tercer aspecto admitido hacen notar los consultantes que la Comisión que estudió el proyecto de ley concluyó que la redacción del artículo 254 bis del Código Penal no guarda correspondencia entre las penas allí establecidas, la reprochabilidad de las conductas tipificadas y el bien jurídico tutelado.- Señalan que el proyecto contenía una modificación para ajustar tales sanciones establecidas en esa norma, sin embargo el texto de la Comisión se modificó y el Plenario elevó de nuevo las penas y las fijó en los mismos montos que se recogen en la ley actual. En consecuencia el texto final del proyecto quedó de la siguiente forma:
“Artículo 254 bis.- Conducción temeraria.
Se impondrá pena de prisión de uno a tres años, en los siguientes casos:
En todas las circunstancias anteriores, además se le inhabilitará para conducir todo tipo de vehículos de dos a cuatro años.
Al conductor reincidente se le aumentará la pena de prisión en un tercio.
Cuando se imponga una pena de prisión de dos años o menos, el tribunal podrá conmutar la pena privativa de libertad por una multa pecuniaria la cual no podrá ser menor de un salario base, ni mayor de tres salarios base mensual, correspondiente al “Auxiliar Administrativo Uno” que aparece en la Relación de Puestos del Poder Judicial, de conformidad con la ley de presupuesto ordinario de la República aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se cometa la infracción de tránsito, o bien, la imposición de una medida alternativa de prestación de servicio de utilidad pública que podrá ser desde cien horas hasta trescientas horas de servicio, en los lugares y la forma que se dispongan por la autoridad jurisdiccional competente.
La pena de inhabilitación será comunicada al órgano competente del MOPT para su efectiva aplicación.” En criterio de los consultantes, esta norma lesiona los principios de proporcionalidad y razonabilidad de la pena, pues se indica que la Comisión propuso una pena de seis meses a dos años para los supuestos de conducción temeraria, en razón de tratarse de un delito de peligro, pero finalmente la pena se estableció en uno a tres años para tales conductas, con lo que se pierde la razonabilidad y proporción frente varios delitos de resultado material, entre los que mencionan el homicidio por piedad (1 a 3 años); el aborto (1 a 3 años); lesiones en riña (6 meses a 2 años); abandono de incapaces (1 mes a 1 año); rapto impropio (6 meses a 3 años) y privación dé libertad (6 meses a 3 años), entre otros.- Para los consultantes, el delito de conducción temeraria requiere un tratamiento diferenciado en razón de su naturaleza pues no se requiere la consumación, sino que basta con que la conducta ponga en peligro el bien jurídico, que en este caso es la seguridad vial, que es un bien de naturaleza colectiva. Se concluye que no es apropiado equiparar delitos de peligro con otros de resultado material, por lo que en este caso se incurre en una mala ponderación del bien jurídico tutelado y la reprochabilidad de la conducta en frente de la potencialidad del riesgo creado por la conducta.-
V.La Sala entiende que la duda planteada por los consultantes tiene dos fundamentos: el primero señala que el delito descrito en la norma recién citada es de los llamados delitos de peligro de modo que no se exige la consumación del daño; para los consultantes esto hace que deba sancionarse con penas menores a los llamados delitos de resultado porque en ellos sí que hay una lesión real del bien jurídico que se desea proteger.- El otro fundamento de la consulta es que este delito tiene como bien jurídico protegido la seguridad vial, de manera que debería tener una sanción acorde con la importancia relativa que corresponde para dicho bien jurídico, lo cual no se cumple pues, como se demuestra, su sanción es incluso más gravosa que la impuesta a ciertos delitos donde se protegen bienes jurídicos igual o más importantes. En cuanto al primer tema, este Tribunal discrepa del planteamiento señalado pues estima que un delito que no exige su consumación para ser penado (delito de peligro) no implica necesariamente el que sus penas deban ser menores que las de los delitos de resultado.- Resulta correcto entender que en estos últimos una afectación más reducida de los bienes jurídicos afectados conlleva normalmente que el legislador establezca una disminución de la pena a imponer, todo según las circunstancias individuales del caso pero ello responde a la necesidad de adaptar la pena al daño efectivamente causado y por esto mismo esa lógica no es aplicable a los casos de los delitos de peligro en donde la sanción se dirige a castigar el peligro de afectación para bien jurídico protegido; en tal sentido, en los delitos de peligro será la relevancia relativa del bien jurídico protegido el que venga á servir de guía para analizar la razonabilidad y la proporcionalidad de la pena impuesta. Dicho lo anterior, se observa que en el caso
N° I200876s-0007-c0 concreto, la pena establecida para las conductas establecidas en el artículo analizado pretenden disuadir comportamientos como las carreras ilícitas, la conducción con alcohol o el manejo a muy altas velocidades, las cuales ponen en peligro con su realización no solo la seguridad vial que se debe las personas, sino -más que ello- buscan evitar que la clara amenaza a la vida y la propiedad, los cuales se arriesgan de manera evidente con los supuestos de hecho recién mencionados.- Por esto, imponer una pena de mínima de un año o bien una máxima de de tres años (salvo el aumento para casos de reincidencia) es para esta Sala un marco sancionatorio completamente razonable y apropiado dentro del que se da un buen margen para que el juez valore las circunstancias concretas de cada caso y decida de conformidad.- Por lo anterior, también en este aspecto la consulta planteada debe evacuarse señalando que el texto proyectado del artículo 254 bis del Código Penal, no lesiona los principios de proporcionalidad y razonabilidad de la pena.-
VI.Conclusión. Conforme lo señalado en los considerandos anteriores, en lo que respecta a las normas consultadas del Proyecto Legislativo de “Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial ” , que se tramita bajo el expediente legislativo número 18.032, concluye esta Sala de que no se dan las infracciones constitucionales señaladas por los consultante.
VII.Voto salvado de la Magistrada Calzada. Tal como se ha indicado en el primer considerando de esta sentencia, el artículo 96 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional refiere la posibilidad de interponer una consulta legislativa de carácter facultativo y los requisitos para su admisibilidad. El inciso c) de la norma de cita, señala que este tipo de consultas debe ser presentada por un número no menor a diez Diputados de la Asamblea Legislativa. El criterio de la Sala hasta el momento respecto de la admisibilidad este tipo de consultas, se ha limitado a verificar que efectivamente el proceso constitucional sea interpuesto por el mínimo de Diputados que señala la norma, y a la debida exposición de los argumentos respecto de las concretas normas consultadas. Sin embargo, bajo una lectura integral y armónica desde el Derecho de la Constitución, respecto de los
12-008765-0007-0) requisitos de admisibilidad de este tipo de consultas, considero necesario separarme de aquel criterio genérico expuesto por la Sala, para que partiendo de una mejor ponderación de los valores y principios del sistema democrático, se señalen las vías adecuadas para el debido acceso al control preventivo de constitucionalidad de las leyes, brindando coherencia sistemática a los requisitos establecidos para el planteamiento y admisibilidad de las Consultas Legislativas Facultativas de Constitucionalidad. En mi criterio, el preámbulo de la Constitución Política señala así, ab initio, el sistema de gobierno que debe regir en nuestro país, e introduce con ello toda una carga de valores y principios que no puede ser obviado ni soslayado en momento alguno. El preámbulo constitucional refiere la existencia de un sistema democrático de carácter representativo, de donde resulta la inserción y necesidad de observar lo que se ha dado en llamar el «principio democrático», que más allá de enunciaciones genéricas sobre la organización del Estado y el ejercicio de los derechos civiles, políticos, sociales, económicos o culturales, señala igualmente obligaciones y responsabilidades de estricta observancia si se quiere un pleno respeto a los valores que informan la vida republicana.
La Constitución Política costarricense, y el Derecho de la Constitución que la informa y contiene, es claro que define una determinada estructura del Estado, con competencias y obligaciones concretas para cada uno de los Poderes de la República, cuyos representantes, precisamente para asumir el cargo, deben prestar el denominado «juramento constitucional», cuya formulación normativa se encuentra en el artículo 194 de la Constitución Política. Esta fórmula del juramento constitucional, señala de manera expresa que quien asume un cargo dentro de los altos Poderes de la República, debe comprometerse con observar y defender la Constitución, cumpliendo fielmente los deberes de su propio destino. Así, se colige con relativa sencillez, que en el proceso de formulación de las leyes, los Diputados se encuentran obligados a observar la Constitución, lo que implica evitar, en lo posible, la realización de procedimientos inconstitucionales y la emisión de normativa que resultare contradictoria con la Constitución.
Precisamente para evitar esta posibilidad de antinomias constitucionales, el ordenamiento prevé diferentes procesos para la garantía y protección de la Constitución, tales como la acción de inconstitucionalidad y las consultas legislativas -que pueden ser preceptivas o facultativas-. Es, en este último caso, donde la legislación ordinaria regula y permite que diez Diputados puedan interponer la Consulta Facultativa de Constitucionalidad, para que sea la Sala Constitucional quien emita una opinión sobre la constitucionalidad de un proyecto. Sin embargo, la jurisprudencia de la Sala reiteradamente ha obviado la naturaleza de una «opinión consultiva», instrumento procesal que es ampliamente utilizado para determinar la conformidad de una norma con el texto constitucional cuando existan dudas al respecto -en el ámbito internacional igualmente los Tribunales regionales pueden emitir sus opiniones consultivas respecto de la conformidad convencional-, pero no para integrar al Tribunal de manera indebida en el trámite de aprobación de las leyes.
Así, se entiende claramente que una consulta legislativa de carácter facultativo, se presenta cuando exista alguna interrogante sobre la constitucionalidad de algunas normas de un proyecto de ley -pues la consulta no es parte del procedimiento de aprobación de las leyes-, de donde se colige que los Diputados consultantes son quienes muestran esas dudas razonables sobre la constitucionalidad de las normas. En este sentido, la lógica del proceso de aprobación de las leyes definido en la propia Constitución Política, define momentos especiales en la tramitación de un proyecto de ley durante los cuales los legisladores pueden manifestar sus oposiciones o expresar sus apreciaciones sobre el contenido del proyecto, lo cual los lleva en última instancia a decidir si otorgan un voto favorable o desfavorable al mismo. Así, si un Diputado tuviese algún indicio o duda sobre la constitucionalidad de una norma, en estricto cumplimiento de aquél «juramento constitucional», lo consecuente es que así lo haga ver en sede legislativa oponiéndose al mismo o votando en contra el proyecto por esas razones, e incluso haciéndolo valer ante la Sala Constitucional si logra el concurso de otros colegas que igualmente manifiesten dudas similares y así las hayan disposición del inciso b) del artículo 96 de la Ley de la Jurisdicción 12-O08765-<XH)7-C0 Constitucional, debe ser entendida en el sentido de que los Diputados que presentan una Consulta Legislativa Facultativa de Constitucionalidad, deben ser aquellos legisladores que de manera expresa se hayan manifestado -votado- en contra del proyecto de ley por razones de presuntas inconstitucionalidades, pues es así que se le otorga pleno contenido a su obligación de hacer respetar la Constitución.
En similar sentido, igualmente debe entenderse que quienes votaron a favor del proyecto de ley, no manifiestan tener dudas sobre la constitucionalidad del mismo, pues siendo consecuentes con las obligaciones asumidas al jurar el cargo, de tener esas dudas así debieron manifestarlo en la tramitación del proyecto oponiéndose al mismo, tanto en sede legislativa como consultando a la Sala. Debe quedar claro lo ya esbozado, de que la Consulta Legislativa Facultativa no forma parte del procedimiento de aprobación de las leyes; no es de suyo, parte integradora de ese procedimiento, por lo que pretender frecuentes opiniones de la Sala sobre los proyectos que se encuentran en la dinámica legislativa, es desconocer no sólo los alcances y el ámbito de competencias propio de la justicia y la jurisdicción constitucional, sino también los deberes propios de quienes ejercen el Poder Legislativo, quienes en cumplimiento de su juramento y de las obligaciones impuestas por el ordenamiento, deben asegurar no tener dudas al momento de emitir y aprobar las leyes, pues en caso de tener alguna duda sobre la constitucionalidad, su deber es así manifestarlo y oponerse al proyecto, pues de no hacerlo así se estaría violentando su juramento y, eventualmente, inobservando la Constitución.
En el mismo sentido, debe evitarse trasladar a la Sala responsabilidades, incluso de carácter político, que no son competencia de esta jurisdicción, pues en definitiva no es la Sala quien debe aprobar un proyecto de ley ni dar el visto bueno para su aprobación, sino solo pronunciarse sobre la constitucionalidad del mismo en los casos expresamente indicados, los cuales no son, claramente, situaciones de carácter ordinario del Tribunal. Por otra parte, esta apreciación puede llevar a valorar o reconsiderar incluso el sistema establecido para las votaciones legislativas, pues tratándose de un sistema democrático de carácter republicano, con ejercicio de obligaciones y la posibilidad de establecer N° 12-008765-0007-c0 responsabilidades, ese ejercicio responsable debe permitir a la ciudadanía conocer cómo y por qué razones un Diputado vota en un sentido o en otro, evitando que las votaciones de los proyectos de ley se realicen de manera innominada para justamente determinar ese ejercicio responsable de quienes votan en uno u otro sentido.
La vida en democracia exige ejercer la función pública de acuerdo con los valores y los principios que la informan; transparencia, equidad, justicia, seguridad, libertad, son claras muestras de ello, a los que necesariamente hay que añadir también la responsabilidad como eje dinámico para el debido respeto de los demás valores y principios involucrados, al punto que es la propia Constitución Política quien se encarga de positivizarlo cuando en la referida norma del artículo 194 así lo define en el contenido del juramento constitucional, que en plena concordancia con el preámbulo constitucional, define el sistema por el cual se ha optado en nuestro país y al cual debe brindársele la protección debida desde el Derecho de la Constitución.
En este sentido, la consulta que ahora se conoce fue presentada por veintiún diputados. Del estudio del acta de la Sesión Plenaria número 31, celebrada por el Plenario legislativo el 21 de junio de 2012, en la cual se aprobó en primer debate el proyecto número 18.032, “Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial”, se aprecia que al momento de aprobarse el proyecto consultado se encontraban en el Plenario treinta y nueve diputados, de los cuales treinta y siete votaron a favor, y solamente dos diputados votaron en contra. Bajo la precisión realizada en el primer párrafo de este voto salvado respecto de los diputados que pueden interponer una Consulta Legislativa Facultativa de Constitucionalidad, el número de Diputados que votaron en contra del proyecto resultaría insuficiente para declarar la admisibilidad de esta Consulta, pues mi criterio es que los Diputados consultantes deben haber manifestado sus dudas de constitucionalidad votando en contra del proyecto por esas mismas razones, y no, como se ha acostumbrado, que aún votando a favor de un proyecto de ley, luego pretenda accederse a la Sala con presuntas dudas de constitucionalidad.
Más aún, nótese que si bien la Consulta viene firmada por veintiún diputados, solamente dos de ellos no estuvieron presentes al momento de aprobarse el proyecto, y aún si los votos en contra estuvieren dentro de los Diputados firmantes» subsistiría un número de diecisiete Diputados que sí aprobó él proyecto de ley en primer debate sin reparo alguno sobre la constitucionalidad de alguna de las normas contenidas en el proyecto, lo que implicaría permitir que Diputados que no manifestaron interrogantes sobre la constitucionalidad de las normas, hagan uso de un proceso constitucional indicando que sí pueden tener esas dudas.
De tal forma, siendo que en mi criterio, en el caso bajo estudio se incumplen los requisitos de admisibilidad de las Consultas Legislativas Facultativas de Constitucionalidad, declaro inadmisible e inevacuable la Consulta en todos sus extremos.
VIII.El Magistrado Jinesta coincide Con la mayoría salvo en lo relativo al artículo 166 del proyecto de ley consultado que estima es inconstitucional.
Por tanto:
Se evacúa la consulta formulada en los siguientes sentidos: a) el texto del artículo que los consultantes identifican como número 168, pero cuyo texto corresponde al artículo 166 del Proyecto, según versión final emanada de la Comisión Redacción que consta en el expediente legislativo no infringe los principios constitucionales legalidad y debido proceso, b) el texto de del artículo que los consultantes señalan como número 135, pero cuyo texto corresponde al numeral 133 de la versión del proyecto de ley aprobado por la Comisión de Redacción, visible en el Expediente legislativo, no lesiona los derechos y principios constitucionales señalados por los consultantes; c) no existe la lesión a los principios de razonabilidad y proporcionalidad de la pena que acusan los consultantes respecto del texto del proyecto de ley que reforma el artículo 254 bis del Código Penal. La Magistrada Calzada salva el voto y declara inadmisible e inevacuable la Consulta en todos sus extremos. El Magistrado Jinesta coincide con la mayoría salvo en lo relativo al artículo 166 del proyecto de ley consultado que estima es inconstitucional.
N° 12-008765-0007-C’0 OPINIÓN SEPARADA DEL MAGISTRADO JINESTA RESPECTO DEL ARTÍCULO 166 DEL PROYECTO DE LEY CONSULTADO.
El Magistrado Jinesta Lobo estima que el artículo 166 del proyecto de ley consultado -Retiro de la licencia de conducir-, sí es inconstitucional, por cuanto, el presunto infractor tiene derecho de impugnar, tanto en sede administrativa como jurisdiccional ordinaria, la supuesta infracción (artículos 41 y 49 constitucionales). Consecuentemente, el presunto infractor se vería desprovisto de la licencia de conducir hasta que quede definitivamente resuelto el asunto, siendo que de acuerdo con el principio del Estado constitucional de Derecho la inocencia se presume hasta que se demuestre de manera definitiva, idónea y fehaciente la comisión de la falta. Adicionalmente una de las características de una medida N° 12-008765-0007-c0 cautelar es su eficacia rebus sic stantibus, provisional o interina, por lo que existe la posibilidad de levantarla o modificarla si varían las circunstancias, consecuentemente, no puede estimarse que la disposición consultada es una medida cautelar, por cuanto, no hay posibilidad de modificarla o levantarla, al contrario, si la persona afectada decide, en el ejercicio de sus derechos constitucionales, discutir la infracción tanto/en) la sede administrativa y jurisdiccional se quedará sine die sin licencia de'conducir.
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