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Res. 03741-2013 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 20/03/2013

License-Point Deductions Based on Driver ResponsibilityRebaja de puntos según responsabilidad del conductor

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OutcomeResultado

DeniedSin lugar

The Chamber summarily dismissed the challenge to the fines and otherwise denied the action, construing owner-specific violations to permit point deductions only when the driver is also the registered owner and requiring every citation to state how many points are deducted.La Sala rechazó de plano la impugnación de las multas y declaró sin lugar el resto de la acción, bajo la interpretación de que ciertas infracciones propias del propietario solo permiten rebajar puntos cuando el conductor también sea el dueño registral, y ordenó informar siempre en la boleta cuántos puntos se descuentan.

SummaryResumen

The Constitutional Chamber reviewed a challenge to fines and driver’s-license point deductions under former Traffic Law No. 7331. It summarily dismissed the challenge to the fines established in Articles 130, 131, and 132 and otherwise denied the constitutional action. Nevertheless, the Chamber interpreted that, for violations arising from duties belonging to the vehicle owner—such as keeping circulation fees and insurance current or ensuring specified vehicle conditions and equipment—points may be deducted only when the sanctioned driver is also the registered owner. A professional driver working under an employer’s authority cannot have their license affected for breaches beyond their sphere of control. By contrast, drivers remain responsible for conduct connected to their driving and for duties of care they must personally observe, particularly where life, physical integrity, road safety, and the environment are at risk. Every citation imposing a point deduction must also expressly state the number of points deducted, thereby allowing the driver to exercise the right of defense.La Sala Constitucional examinó la impugnación contra multas y rebajas de puntos previstas en la antigua Ley de Tránsito n.º 7331. Rechazó de plano el cuestionamiento de las multas de los artículos 130, 131 y 132 y desestimó, en lo demás, la acción. Sin embargo, interpretó que, respecto de infracciones derivadas de obligaciones propias del propietario —como mantener al día derechos de circulación y seguros o asegurar determinadas condiciones y equipos del vehículo—, solo procede descontar puntos cuando el conductor sancionado también sea el propietario registral. No puede afectarse de esa manera al chofer profesional subordinado por incumplimientos ajenos a su esfera de voluntad. En cambio, el conductor sí responde por actos vinculados con su conducción o con deberes de diligencia que personalmente debe observar, especialmente ante riesgos para la vida, la integridad, la seguridad vial y el ambiente. Además, toda boleta de citación debe indicar expresamente cuántos puntos se rebajan, para garantizar el derecho de defensa.

Key excerptExtracto clave

IV.—Conclusion. For the foregoing reasons, the action is summarily dismissed regarding the challenged Articles 130, 131, and 132. With respect to the second paragraph of Article 71 bis in connection with subsections (g) and (j) of Article 131; subsections (f), (g)—except for the conduct described in Article 125 of the Law, which is attributable to every driver—(h), and (l) of Article 132; subsections (c), (d), and (g) of Article 133; and subsections (ch) and (e) of Article 134, the Chamber finds that they are not unconstitutional, provided that the sanctioned driver is also the registered owner of the vehicle. As to the remaining challenged provisions, the action is denied. Whenever points are deducted from a driver’s license, it is indispensable that the citation inform the driver of the number of points deducted, so that the driver may fully exercise the right of defense before the appropriate authorities. The action is summarily dismissed regarding the fine established in Articles 130, 131, and 132 of the Traffic on Public Land Roads Law, No. 7331 of April 13, 1993, as amended. Regarding the second paragraph of Article 71 bis in connection with subsections (g) and (j) of Article 131; subsections (f), (g), (h), and (l) of Article 132; subsections (c), (d), and (g) of Article 133; and subsections (ch) and (e) of Article 134 of that Law, the action is denied, provided that the sanctioned driver is also the registered owner of the vehicle. In all other respects, the action is denied. Whenever points are deducted from a driver’s license, it is indispensable that the citation inform the driver of the number of points deducted, so that the driver may fully exercise the right of defense before the appropriate authorities. Let notice be given.IV.- Conclusión. Por lo anteriormente expuesto, se rechaza de plano la acción en cuanto a los artículos 130, 131 y 132 cuestionados. En relación con los artículos 71 bis párrafo segundo en relación con los incisos g) y j) del artículo 131; incisos f), g) -con excepción de la conducta de descrita en el artículo 125 de la Ley, que sí es atribuible a todo conductor-, h) y l) del artículo 132; incisos c), d) y g) del artículo 133 e incisos ch) y e) del artículo 134, estima la Sala que no resultan inconstitucionales, siempre y cuando el conductor sancionado sea a su vez el propietario registral del vehículo. En relación con las demás normas cuestionadas se declara sin lugar la acción. En todos los casos en que se aplique el descuento de puntos de la licencia de conducir, es requisito indispensable que se informe al conductor en la boleta de citación la cantidad de puntos rebajada, a fin de que éste pueda ejercer plenamente su derecho de defensa ante las autoridades correspondientes. Se rechaza de plano la acción en cuanto a la multa prevista en los artículos 130, 131 y 132 de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres, número 7331 del trece de abril de mil novecientos noventa y tres y sus reformas. En cuanto a los artículos 71 bis, párrafo segundo en relación con los incisos g) y j) del artículo 131; los incisos f), g), h) y l) del artículo 132; los incisos c), d) y g) del artículo 133; los incisos ch) y e) del artículo 134 de la misma Ley, se declara sin lugar la acción siempre y cuando el conductor sancionado sea a su vez el propietario registral del vehículo. En lo demás se declara sin lugar la acción. En todos los casos en que se aplique el descuento de puntos de la licencia de conducir, es requisito indispensable que se informe al conductor en la boleta de citación la cantidad de puntos rebajada, a fin de que éste pueda ejercer plenamente su derecho de defensa ante las autoridades correspondientes. Notifíquese.

Pull quotesCitas destacadas

  • "No obstante, considera esta Sala que debe diferenciarse entre las conductas que pueden ser atribuidas al conductor y aquellas que no dependen de su esfera de voluntad o acción, como son las relacionadas con obligaciones que debe cumplir el propietario del vehículo o la empresa que lo utiliza en el giro de su negocio."

    "Nevertheless, this Chamber considers that a distinction must be drawn between conduct attributable to the driver and conduct outside the driver’s sphere of will or action, such as obligations to be fulfilled by the vehicle owner or by the company using it in its business."

    Considerando III

  • "No obstante, considera esta Sala que debe diferenciarse entre las conductas que pueden ser atribuidas al conductor y aquellas que no dependen de su esfera de voluntad o acción, como son las relacionadas con obligaciones que debe cumplir el propietario del vehículo o la empresa que lo utiliza en el giro de su negocio."

    Considerando III

  • "La responsabilidad que tiene el propietario del vehículo o la empresa en la que se utiliza el mismo, no exime al conductor de la debida diligencia que debe tener, sobre todo cuando se trata de la conducción de vehículos utilizados en el servicio de transporte público o de vehículos que puedan representar un mayor riesgo en carretera, como los que transportan materiales peligrosos, carga, los remolques, grúas, etc."

    "The responsibility borne by the vehicle owner or the company using the vehicle does not relieve the driver of the required due diligence, especially when operating public-transport vehicles or vehicles presenting greater road risks, such as those carrying hazardous materials or cargo, trailers, or tow trucks."

    Considerando III

  • "La responsabilidad que tiene el propietario del vehículo o la empresa en la que se utiliza el mismo, no exime al conductor de la debida diligencia que debe tener, sobre todo cuando se trata de la conducción de vehículos utilizados en el servicio de transporte público o de vehículos que puedan representar un mayor riesgo en carretera, como los que transportan materiales peligrosos, carga, los remolques, grúas, etc."

    Considerando III

  • "El principio de razonabilidad técnica impone una apropiada adecuación entre los fines que postula una ley y los medios que planifica para lograrlos. Se procura que las normas tengan una adecuada correspondencia entre las obligaciones que impone y los propósitos que pretende."

    "The principle of technical reasonableness requires an appropriate fit between the objectives established by a law and the means designed to achieve them. Legal rules must maintain a proper correspondence between the obligations they impose and the purposes they pursue."

    Considerando III

  • "El principio de razonabilidad técnica impone una apropiada adecuación entre los fines que postula una ley y los medios que planifica para lograrlos. Se procura que las normas tengan una adecuada correspondencia entre las obligaciones que impone y los propósitos que pretende."

    Considerando III

  • "También impacta en derechos colectivos como el medio ambiente y el uso del espacio público. Por esa razón resulta necesario que el legislador regule el ejercicio de la actividad, establezca normas y sanciones para los casos de incumplimiento como forma de garantizar el orden y proteger los derechos y bienes involucrados."

    "It also affects collective rights such as the environment and the use of public space. For that reason, the legislature must regulate the activity and establish rules and penalties for noncompliance as a means of preserving order and protecting the rights and interests involved."

    Considerando III

  • "También impacta en derechos colectivos como el medio ambiente y el uso del espacio público. Por esa razón resulta necesario que el legislador regule el ejercicio de la actividad, establezca normas y sanciones para los casos de incumplimiento como forma de garantizar el orden y proteger los derechos y bienes involucrados."

    Considerando III

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Sections

Procedural marks

1 1 *120063600007CO* SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, at fourteen hours and thirty minutes on March twentieth, two thousand thirteen.

Constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad) filed by Luis Gerardo Fallas Acosta, of legal age, attorney, identity card number 1-753-259, resident of Tabarcia de Mora, in his capacity as Deputy Ombudsman of the Inhabitants of the Republic, against Article 71 bis, second paragraph, in relation to subsections c) and f) of Article 130; subsections g), i), and j) of Article 131; subsections f), g), h), and l) of Article 132; subsections c), d), e), g), and j) of Article 133; subsections a) and ch) of Article 136; subsections c), ch), and e) of Article 134; and Articles 130, 131, and 132, all of the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres, number 7331, dated April thirteenth, nineteen ninety-three, as amended. Also participating in the proceedings were Ana Lorena Brenes Esquivel, Attorney General of the Republic; Luis Llach Cordero, in his capacity as Minister of Public Works and Transportation; and Flor Madriz Molina, in her capacity as Acting Executive Director of the Consejo de Seguridad Vial.

Background:

  1. 1In a brief received by the Secretariat of the Chamber at sixteen hours on quince de mayo del dos mil doce, the petitioner requests that the provisions of Article 71 bis, second paragraph, in relation to subsections c) and f) of Article 130; subsections g), i), and j) of Article 131; subsections f), g), h), and l) of Article 132; subsections c), d), e), g), and j) of Article 133; subsections a) and ch) of Article 136; subsections c), ch), and e) of Article 134; and Articles 130, 131, and 132, all of the Law on Traffic on Public Land Roads, number 7331 of trece de abril de mil novecientos noventa y tres, be declared unconstitutional. As a first issue, he states that the deduction of points from a driver’s license (licencia de conducir) violates the principle of technical reasonableness (razonabilidad técnica) of legal provisions by transferring responsibility from the registered owner (dueño registral) of the vehicle to its driver, without distinguishing among different circumstances.The petitioner states that recurring complaints have been filed with the Defensoría de los Habitantes regarding the direct imposition on persons employed as drivers of financial penalties and the loss of license points arising not from their driving or from violations attributable to them as drivers of the vehicles, but rather from failure to comply with requirements and conditions that the motor vehicles themselves must meet and for which their owners are instead responsible. The petitioner states that one sector of the population works in the occupation or trade of driving, and that an important area of economic activity in the country and throughout the world is the transportation of persons and carriage of goods. This activity has given rise to numerous companies that own fleets of vehicles devoted to public transportation, whether buses or taxis, as well as light- or heavy-duty trucks used to transport fuel, construction materials, and countless other goods.In most such cases, those motor vehicles are driven by persons other than their registered owners (propietarios registrales), who are hired under private- or public-employment systems to perform those driving duties. In other words, the vehicles in question are driven by a third party on another’s behalf, without any ownership interest linking the employee to the motor vehicle. Under this understanding, it is logical that when a violation is detected, its commission should be attributable to the registered owner of the vehicle and not to the person driving it, because it is the former who, by virtue of the right of ownership, must comply with the mandatory specifications set forth primarily in Article 32 of the Traffic Law. Each of the challenged provisions—by connection (conexidad)—involves violations committed through an act or omission by the registered owner of the vehicles; nevertheless, the corresponding penalties are imposed on and significantly affect third parties—the drivers—who are substantially harmed not only by the monetary penalty (sanción pecuniaria), but also by the deduction of points from their driver’s licenses, even jeopardizing their ability to exercise their right to work in the short or medium term, since Article 71 bis provides for the automatic reduction or deduction of all license points.Indeed, it should be noted that the legislative drafting concerning the attribution of the violation and the party subject to a claim (sujeto pasivo) is deficient, insofar as the obligations to perform are imposed on the registered owner, while the penalty for failure to comply with them is imposed on the person who was driving the vehicle when the violation was detected, without distinguishing whether that person was a driver hired to operate it or its actual registered owner. This constitutes a clear violation of the principle of reasonableness (principio de razonabilidad). The foregoing not only distorts the purpose pursued by the provision, but also undermines its own suitability, because the identified legislative deficiency results in a significant penalty being imposed on a person who lacks standing as the liable party (legitimación pasiva) for the violation. The violations that result in the loss of license points for drivers who are not listed as registered owners and who drive on the owners’ behalf entail an improper transfer of responsibility due to a defective legal fiction in the provision, because the violations giving rise to the citations fall exclusively within the responsibility of the vehicle owners.But the burdensome consequences extend beyond the mere loss of points on a driver’s license, particularly for persons whose work consists of serving as drivers of public-transportation vehicles, cargo trucks, tanker trucks, among others. Their job security is being placed at risk when traffic officers issue fines for violations of the obligations contained in the provisions described herein, inevitably causing enormous harm to the number of points available to the driver for having violated a legal obligation or duty attributable exclusively to the registered owner of the vehicle. Indeed, the challenged provisions—by connection—punish various violations that, in substance, fall exclusively within the responsibility of the vehicle owner, because in every case they are attributed to the failure to obtain permits for the transportation activity carried out by the owner, permit holder, or concession holder of the transportation activity.This is understandable and logical because the male or female driver has no direct involvement in maintaining the motor vehicle or complying with the required permits; rather, he or she merely carries out the employer’s wishes by serving as the means through which the vehicles are driven under an employment contract. The Constitutional Chamber has repeatedly addressed the right to work, holding that Article 56 of the Political Constitution guarantees all inhabitants of the Republic the right to work and establishes the State’s obligation to endeavor to provide its citizens with duly remunerated employment and to prevent conditions arising from such employment that impair an individual’s freedom or dignity. Accordingly, the challenged provisions transfer responsibility from the vehicle owners to a third party who lacks standing as the liable party for noncompliance arising from the omissions of the registered owner of the transportation vehicle.Different are those cases in which citations are issued for violations arising from the manner of driving and are therefore directly attributable to the driver, such as disregarding a traffic sign or speed limits. In those circumstances, the person operating the vehicle is directly responsible for the violation, because it can only be committed while driving and is attributable to the person who breached the driving rules at that time. It can therefore be clearly inferred that, in drafting the challenged provisions, the legislature did not distinguish the allocation of responsibility between cases in which the violation can be established through deficient driving and those in which noncompliance results from the registered owner’s omissions or failure to fulfill obligations involving repair, maintenance, or compliance with the requirements applicable to the transportation purpose for which the vehicle is intended.Because of the identified statutory deficiency, which directly violates the due process (debido proceso) governing all lawmaking, this group of workers is currently being significantly affected in their job stability and even in their ability to practice the trade through which they seek to support their families in the short or medium term. The current situation, in which many of these inhabitants have already lost their points, places them in a position of evident vulnerability as a result of unlawfully imposed penalties for instances of noncompliance for which they bear no responsibility. Regarding the principle of reasonableness that he alleges has been violated, the petitioner states that laws, and legal provisions and acts of authority in general, require for their validity not only that they have been enacted by competent bodies through proper procedures, but also that they undergo substantive review for consistency with the supreme rules, principles, and values of the Constitution, such as order, peace, security, justice, and freedom, which serve as standards of reasonableness.That is, a public or private provision or act is valid only when, in addition to conforming to the Constitution, it is reasonably grounded and justified in accordance with constitutional ideology. This ensures that the law does not verge on the irrational, arbitrary, or capricious and that the means selected bear a real and substantial relationship to the objective. A distinction is thus drawn among technical reasonableness, meaning proportionality between means and ends; legal reasonableness (razonabilidad jurídica), meaning conformity with the Constitution generally and, in particular, with the rights and freedoms recognized or presupposed by it; and, finally, reasonableness of the effects on individual rights, meaning that no limitations or burdens may be imposed on those rights other than those reasonably arising from the nature and governing framework of the rights themselves, nor any greater than those indispensable for the rights to function reasonably in society.When these parameters or filters of legitimacy are compared with the scope of the challenged provisions, particularly as regards fines and the deduction of license points, it becomes apparent that the legislature did not distinguish all cases in which the vehicle’s driver is not its registered owner. As a second issue, the petitioner considers that the proportionality standard (parámetro de proporcionalidad) is violated by the fines provided for in the first paragraph of Articles 130, 131, and 132 of Chapter II, Section I of the Traffic Law. Regarding this issue, he states that the purpose is not to challenge the State’s sanctioning authority (potestad sancionatoria) in exercising the well-known ius puniendi, a matter addressed extensively and correctly in judgment number 2000-8193 at fifteen hours and five minutes on trece de setiembre del dos mil. In the cases covered by the challenged provisions, when the State imposes a monetary penalty, as occurs under the Law on Traffic on Public Land Roads, which punishes unlawful conduct established by formal law (ley formal), the State must necessarily consider not only the circumstances relating to the minor or serious nature of the violation, in observance of the principles of reasonableness and proportionality, but also the offender’s financial capacity.Under this understanding, there is no dispute that when the State imposes a fine, its underlying intent is to pursue two nonexclusive objectives: first, to punish the offender and, second, to deter members of the community from committing violations or, stated positively, to encourage compliance with the rules contained in formal law. However, it may be said that those purposes are not adequately achieved when the punitive provision (norma sancionadora) disregards the offender’s financial capacity, because when there is a marked difference between those who can pay the fine and those who cannot due to insufficient income, the penalty is more burdensome for the financially disadvantaged offender, thereby violating the principles of equality and equity, which are broadly recognized and guaranteed in the Political Constitution and international human-rights instruments.

The body of constitutional law (bloque de constitucionalidad) imposes on the legislature—when imposing fines and penalties—the duty to ensure a fair and equitable proportion between the amount of the penalty (quantum de la sanción) and the economic circumstances of the person penalized, as well as a fair proportion in relation to the manner, time, and place of the alleged acts. Valid and effective legislative techniques exist to achieve that aim, including those that establish minimum and maximum fine parameters, enabling the oversight body to ensure that the penalty imposed on the offender closely reflects the offender’s actual economic means. In support of the foregoing, it cites as an example Article 53 of the Criminal Code, which provides that the judge must determine the amount of money corresponding to each fine-day (día de multa) according to the convicted person’s economic circumstances, taking into account that person’s standard of living, all daily income, and reasonable expenses for meeting both personal and family needs.

Each fine-day may not exceed fifty percent of the convicted person’s daily income. Accordingly, the fine is understood to be linked to the offender’s ability to pay; for example, if a farmer is ordered to pay ten fine-days and earns five thousand colones, the fine will be fifty thousand colones; if the offender is a professional upon whom the same fine was imposed but whose salary is fifty thousand colones per day, the fine will be five hundred thousand colones. Against this backdrop, the provision in question fully complies with the principle of equality (principio de igualdad), because it treats equally those who are in equal circumstances and differently those who are in different circumstances, since there is no greater injustice than treating unequals equally. The petitioner (accionante) states that he does not intend to suggest that the State may not establish fixed fines applicable to all members of society; however, in such a case, the benchmark must be the economic means of the lowest-income population, since otherwise unequals would be treated equally, thereby violating the principles of equality, reasonableness, proportionality, and a basic principle of equity.

In the case of the challenged fines contained in the Traffic Law (Ley de Tránsito), those constitutional violations are apparent, given that fixed fines are established on the basis of the salary of an “Administrative Assistant 1” of the Judiciary, disregarding the economically weakest members of the population, who are ordinarily the most affected, as a consequence of an unjust distribution of national income in which recent trends even point toward the concentration of wealth in increasingly smaller groups. Indeed, to demonstrate the foregoing, one need only examine the results of the survey conducted by the Instituto Nacional de Estadística y Censo, the 2006 “National Household Income and Expenditure Survey,” which covered the preceding sixteen years in the country. The relevant portion states: “(…) Real income grew, on average, by 33.7%; the highest-income 20% enjoyed income growth of 67.9%.

The lowest-income 40% saw their average real income decline: -13.9% for the poorest 20% and -2,7% for the second 20% of households. All households were able to achieve growing per capita income because today nearly all households have, on average, one fewer member. The highest-income 20% experienced per capita income growth of 95,6%; the lowest-income 20%, growth of 6,7%. Currently, the highest-income 20% of households, comprising only 16% of the population, receives 52% of the country’s income, while the lowest-income 20% obtains 4.6% of income, and 80% of households, comprising 84% of the population, obtains 48,0%. This reflects redistribution toward higher-income sectors. Over these 16 years, the highest-income 20% of households increased their share of income by approximately 10 percentage points, equivalent to around one quarter of their initial income. For their part, lower-income households lost 2 percentage points of their share, that is, one third of their initial income.

The middle sectors (40% of middle-income households) also lost part of their share of total income, amounting to 7 percentage points (…).” The manner in which the penalties contemplated in the challenged provisions are established clearly reveals a violation, arising from deficient legislative drafting, of the principles of reasonableness and proportionality: first, because the benchmark used is a salary higher than the statutory minimum wage (the salary of an Administrative Assistant 1), creating gross discrimination based on the economic means of all inhabitants of the country who fall within the circumstances giving rise to liability for that fine. The amount set for the aforementioned judicial position does not correspond to the country’s socioeconomic reality, where the minimum wage for unskilled personnel is ¢ 220.345,47 for the second half of 2010, while that of a skilled worker is ¢249.725,33, with the fines increasing automatically on the basis of the selected base salary, which by its nature is much higher than the statutory minimum earned by most of the country’s workers.

The legislature’s lack of social awareness and disregard for the country’s economic reality creates a significant group of people who may be placed in a state of complete socioeconomic vulnerability when these penalties are imposed on them, which in many cases could well mean the loss of their livelihood through the loss of their principal work tool—their vehicle. Substantive equality (igualdad real), like liberty and economic efficiency, is a constitutional value embodied in the Law of the Constitution (Derecho de la Constitución) through its values, principles, and rules. Faithful to this maxim, constitutional courts have therefore advocated guaranteeing minimum subsistence (mínimo vital) to all inhabitants of the State. The concept of minimum subsistence may be regarded as one of the most important developments in the protection of human rights, since it is the right to have the minimum conditions necessary for personal subsistence and a dignified life.

Second, the percentages applied in each of the articles challenged as unconstitutional entail the imposition of fines that, in ordinary circumstances, place most people at a marked economic disadvantage relative to a small, economically powerful sector. The Constitutional Chamber addressed this issue in judgment number 2011-6805. Consequently, because the challenged provisions establish a salary that does not correspond to the statutory minimum and because its percentage-based application could threaten the inhabitants’ minimum subsistence, those provisions are deemed to suffer from absolute defects of unconstitutionality and—once they have been declared as such—the fines that were in force before the enacted reform must be applied.

  1. 2By a ruling issued at quince horas veintisiete minutos on veintiuno de mayo del dos mil doce, the action (acción) was admitted for proceedings, and the Office of the Attorney General of the Republic (Procuraduría General de la República), the Road Safety Council (Consejo de Seguridad Vial), and the Ministry of Public Works and Transportation (Ministerio de Obras Públicas y Transportes) were granted a hearing.
  2. 3By ruling number 2012-15272, issued at quince horas cinco minutos on treinta y uno de octubre del dos mil doce, the action processed under case number 12-008466-0007-CO, filed by Eladio Solano Jiménez against Article 71 bis, subsections b) and d), in relation to Article 132, subsection h), of the Public Land Transportation Traffic Law (Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres), number 7331 of trece de abril de mil novecientos noventa y tres, was consolidated with this action. The petitioner (accionante) states that he was penalized with the loss of 15 points through the application of Article 132, subsection h), and that his right to work was violated because the monetary penalty for gas emissions was paid by the owner of the bus; nevertheless, points were deducted from his license, preventing him from continuing to work. He asserts that the challenged provision (norma impugnada) transfers the liability of the owner of property to a third party. He states that the challenged provision violates Articles 49, 56, and 74 of the Political Constitution (Constitución Política) because it does not protect his individual right (derecho subjetivo) as a person subject to the Administration (administrado), infringes his right to work, and contravenes non-waivable rights (derechos irrenunciables).
  3. 4By ruling number 2012-12664, issued at catorce horas treinta minutos on doce de setiembre del dos mil doce, the action processed under case number 12-008722-0007-CO, brought by Ronaldo de Jesús Chaves Vargas against Article 133, subsection e), in relation to Article 101, subsection f), of the Public Land Transportation Traffic Law, was consolidated with this action. He states that the deduction of fifty points from his license prevents him from continuing his work as a driver. He further adds that the deduction of those points would deny him the opportunity to work and, moreover, means that his driver’s license was automatically suspended for a period of two years. He considers this a disproportionate and irrational punitive measure (medida sancionatoria), particularly because, in this case, the vehicle for which the traffic citations (boletas de citación) were issued to him does not belong to him, but to his employer.
  4. 5The Office of the Attorney General of the Republic submitted its report in a filing presented at quince horas treinta y un minutos on doce de junio del dos mil doce. It considers that the petitioner’s argument is unfounded because, in most cases, the challenged offenses involve very serious conduct by drivers, and therefore they cannot be exempted from the penalties and fines established in the Traffic Law (Ley de Tránsito). 1. Alleged unconstitutionality (inconstitucionalidad) of the second paragraph of Article 71 bis in relation to Article 130, subsections c) and f), of the Traffic Law. The provisions at issue state, insofar as relevant: “ARTICLE 71 bis.- Upon issuance of a license, each driver shall be assigned a total of fifty (50) points in order to establish, thereafter, a mechanism for monitoring the driver’s performance; this is intended to determine the corresponding penalties if deficiencies arising from violations of this Law are established, as well as to implement corrective measures intended to remedy the driver’s conduct and promote behavior that strengthens road safety.

The number of points initially assigned shall be reduced or automatically deducted in any of the following circumstances:

a) …

  • b)Twenty-five (25) points for committing any of the conduct specified in subsections … c), and f) of Article 130 … of this Law. (…).

The points shall be automatically deducted from the driver’s record (expediente del conductor) once the imposition of the penalty becomes final in administrative or judicial proceedings, and the final point balance shall be recorded.” The underlining does not appear in the original.

Article 130, subsections c) and f), in turn, provides:

“ARTICLE 130.- A fine equal to one monthly base salary corresponding to the position of ‘Administrative Assistant 1’ (‘Auxiliar administrativo 1’) appearing in the Judicial Branch (Poder Judicial) position schedule shall be imposed, in accordance with the Republic’s Ordinary Budget Law (Ley del presupuesto ordinario de la República) approved in the month of November preceding the date on which the traffic violation is committed, without prejudice to related penalties (sanciones conexas):

a) …

  • c)On a driver who engages in providing public transportation service in any of its forms without the respective authorizations, in violation of subsection a), paragraph 1, or subsection b), paragraph 1, both of Article 98, and Article 113 of this Law, solely with regard to lacking the respective authorization.
  • f)On the driver of a vehicle transporting hazardous materials who violates Article 102 of this Law. (…).” The underlining does not appear in the original.

Article 102, in turn, states:

“ARTICLE 102.- Motor vehicles, trailers, and semi-trailers transporting hazardous or explosive materials shall comply with the following requirements:

  • 1)Carry an approved document certifying completion of the semiannual technical inspection (revisión técnica semestral) required for travel on the roads.
  • 2)Carry a permit issued by the competent body of MOPT.
  • 3)Comply with the schedules, routes, and other regulations established by the competent body of MOPT.
  • 4)Comply with the provisions of the Regulations to this Law (Reglamento de esta Ley).” As may be seen, the prohibited conduct is directed at drivers and not at vehicle owners. However, in view of the serious consequences that failure to comply with such requirements could cause, the Office of the Attorney General considers it reasonable and consistent with Constitutional Law (Derecho de la Constitución) for both the fine and the penalty of losing 25 license points to be imposed on drivers. Regarding the loss of license points, it should be borne in mind that this measure is intended to make drivers aware that the authorization to drive granted to them by the State is limited and, accordingly, is subject to compliance with the conditions and requirements imposed by law. It is a corrective measure intended to remedy the irresponsible behavior of certain drivers for whom merely imposing fines would be insufficient because of their financial means.

It is therefore entirely reasonable that, in addition to fines, a system for the loss of license points was established to penalize violations of the Traffic Law in proportion to the seriousness of the offense. With regard to the compensated transportation of persons (transporte remunerado de personas), in its various forms, it should be borne in mind that this is a public service vested in the State, although the State may delegate it to private parties. The public interest involved in this service is more than evident, and therefore only duly authorized persons or companies should be permitted to provide it. Accordingly, if a bus or taxi driver is aware that the vehicle being driven is not authorized to provide the public service of compensated transportation of persons, the driver must refrain from providing that service because, in the event of an accident, users or other affected persons would not have the protection required by the legal system (ordenamiento jurídico) in such cases.

For its part, the transportation of hazardous materials, by its very nature, requires strict compliance with the permits and mechanical conditions necessary for the safety of the motor vehicle and, of course, of the driver, other drivers, and pedestrians. It would be irresponsible for a driver to operate this type of vehicle without, for example, the semiannual technical inspection certifying due compliance with the necessary safety conditions. The same applies if the corresponding permit is not carried or if the vehicle travels at unauthorized times or on unauthorized routes. In such cases, the danger to which residents would be exposed is itself sufficient to justify the penalties imposed on drivers under the Traffic Law. Consequently, in the opinion of the Office of the Attorney General, the provision does not incur the constitutional violations alleged by the petitioner. 2. Alleged unconstitutionality of the second paragraph of Article 71 bis in relation to Article 131, subsections g), i), and j), of the Traffic Law. The provisions at issue state, insofar as relevant: “ARTICLE 71 bis.- … The number of points initially assigned shall be reduced or automatically deducted in any of the following circumstances:

a) …

  • c)Twenty (20) points for committing any of the conduct specified in subsections … g), i), j), of Article 131 (…).” The underlining does not appear in the original.

Article 131, subsections g), i), and j), in turn, provides:

“ARTICLE 131.- A fine equal to seventy-five percent (75%) of one monthly base salary corresponding to the position of ‘Administrative Assistant 1’ appearing in the Judicial Branch position schedule shall be imposed, in accordance with the Republic’s Ordinary Budget Law approved in the month of November preceding the date on which the traffic violation is committed, without prejudice to related penalties:

a) …

  • g)On anyone who drives a vehicle for which the vehicle registration fees (derechos de circulación) or mandatory vehicle insurance (seguro obligatorio de vehículos) payments are not current. (…)
  • i)On the driver of a tow truck who violates Article 100 of this Law.
  • h)On any person who performs work on public roads in violation of Article 220 of this Law.
  • j)On a driver who operates a motor vehicle with license plates that do not correspond to it. (…).” The underlining does not appear in the original.

Article 100 at issue provides:

“ARTICLE 100.- The following special provisions apply to vehicles that transport or haul vehicles by means of a tow-truck service:

  • a)They must comply with the same requirements set forth in paragraphs 2, 3, and 6 of subsection b) of Article 98 of this Law that apply to this type of service.
  • b)The competent body of MOPT shall issue permits for the provision of this service in accordance with the respective regulations. Authorization and regulation of rates shall fall within the jurisdiction of MOPT, which shall establish them on the basis of technical studies, according to the mileage required to tow the vehicle and any other information it deems appropriate. Tow trucks must also report to the stations established by the competent body of MOPT, where interested parties shall call them to provide the service; therefore, they are prohibited from driving around in search of vehicles to tow.
  • c)Vehicles used for this activity must be registered and carry the logbook (libro de registro), numbered and stamped by the Consejo de Transporte Público. This book, whose pages must be in duplicate so that carbon paper may be used, shall indicate, whenever a vehicle is towed, the vehicle’s characteristics; the names and signatures of the tow-truck driver and the driver of the towed vehicle; the physical condition of the vehicle; the time; the place of origin and destination, including the exact addresses at both locations; the amount charged; and any other relevant information. The tow-truck driver shall provide the driver of the towed vehicle with the signed duplicate containing all the information specified therein; in the event of a violation of these provisions, this document shall constitute conclusive evidence (plena prueba) against the driver and owner of the tow truck. The traffic authorities may demand production of the logbook at any time. Failure to carry it shall result in cancellation of the authorization granted, without prejudice to the fine established in subsection i) of Article 131 of this Law. Once the book is full, it shall be delivered to and filed with the Consejo de Transporte Público before the next one may be obtained.

ch ) They must carry the lights and accessories prescribed by this Law and its Regulations; in addition, they must have a three-hundred-and-sixty-degree (360) rotating beacon with an amber light visible from a distance of one hundred and fifty (150) meters, and two (2) searchlights, which shall be used when the vehicle is stopped and may be aimed so that the beam does not affect other drivers on the road. These accessories may be used only while tow-truck service is being provided.

  • d)In the event of traffic accidents, they may not move the vehicles without prior authorization from the competent authority.

Regarding the reasonableness of the loss of points, consideration should be given to what was stated for that purpose in the preceding section. As with the conduct already analyzed, the Office of the Attorney General (Procuraduría) considers that the provisions in question, insofar as they penalize drivers, are not unreasonable. As may be seen, the prohibited conduct is directed at drivers (choferes), not at vehicle owners. However, given the serious consequences that noncompliance could cause, the Office of the Attorney General considers it reasonable and consistent with Constitutional Law (Derecho de la Constitución) for the fine and the penalty involving the loss of 20 license points to be imposed on drivers. Driving a vehicle for which the vehicle registration fees (derechos de circulación) or mandatory motor vehicle insurance (seguro obligatorio de vehículos) have not been paid is extremely serious because, in the event of an accident, it would leave those affected without protection.

Consequently, there is no justification whatsoever for a driver to operate a vehicle under such circumstances. The same applies to operating a motor vehicle with license plates that do not belong to it. In the event of an accident, who would be liable for the losses and damages (daños y perjuicios) caused to third parties? Given the seriousness of the offense (falta), it is reasonable to penalize the offending driver. As for operating tow trucks, because this is a special service, they must have the corresponding authorization from the Consejo de Transporte Público, provide service within the authorized area, charge the stipulated rates, maintain the corresponding activity logbook, and display the license plates specifically designated for this type of activity. In addition, vehicles used for this activity must carry the lights and accessories prescribed for this type of vehicle. However, failure to comply with the requirements described above pertains, for the most part, to the driver as well as to the owner of the motor vehicle.

In that regard, it is reasonable for the penalty for violating them also to be imposed on drivers. 3. The alleged unconstitutionality of the second paragraph of Article 71 bis in relation to the provisions of Article 132, subsections f), g), h), and l), of the Traffic Law (Ley de Tránsito). The relevant portions of the provisions in question state:

“ARTICLE 71 bis .- …

The number of points initially assigned shall be automatically reduced or deducted in any of the following circumstances:

a) …

  • d)Fifteen (15) points for committing any of the acts detailed in subsections … f), g), h, l), … of Article 132 of this Law.” Emphasis added.

“ARTICLE 132 .-A fine equal to fifty percent (50%) of the monthly base salary corresponding to the position of ‘Administrative Assistant 1’ appearing in the Poder Judicial position schedule shall be imposed, in accordance with the Republic’s Ordinary Budget Law approved in November preceding the date on which the traffic violation is committed, without prejudice to related penalties:

a) …

  • f)On any driver operating a vehicle without the reflective devices specified in subsection 5) of section a) of Article 32 of this Law.
  • g)On any person operating a public transportation vehicle in violation of the provisions of … subsection 5), section e), and subsection 6), section a), of Article 32 of this Law. The acting officer shall proceed as established in Article 145 of this Law with respect to impoundment of the vehicle (inmovilización del vehículo).
  • h)On any person operating a vehicle whose engine, fuel-injection or carburetion systems, or emission-control systems that reduce environmental pollution have been altered or modified, or on any person who violates the provisions of subsection 1), section u), of Article 32; subsections a), b), and c) of Article 35; subsections a), b), c), and d) of Article 36; or Article 122 of this Law. …
  • l)On any person operating a vehicle that, without any justification, does not display the required license plates.” Emphasis added.

And Article 32, in the sections cited, provides:

“ARTICLE 32 .- All motorized and non-motorized vehicles, whether privately or publicly owned, that are authorized to travel pursuant to Article 1 of this Law must comply with the following requirements concerning active and passive safety devices, as well as all safety measures:

  • 1)General requirements for the operation of all motor vehicles:

a) …

  • c)Have the steering wheel or steering control located on the left-hand side. …
  • t)The bodywork located in front of the windshield shall not have any forward-projecting elements that are not technically indispensable, nor any pointed or sharp elements, sharp angles, or dangerous protrusions. Likewise, bumpers shall not have dangerous protrusions, and their lateral ends shall be directed toward the vehicle body. …
  • 5)Specific requirements for the operation of cargo vehicles, trailers, and semitrailers.

In addition to the requirements contained in subsection 1) of this article that apply according to their construction, cargo vehicles, trailers, and semitrailers must comply with the following:

  • a)Vehicles whose authorized gross weight exceeds four thousand (4.000) kilograms, as well as their trailers and semitrailers, must have at least two (2) devices on the rear, each triangular in shape, with an area of at least fifty (50) square centimeters, that reflect or project red light. Other types of cargo vehicles must have at least two (2) red reflective devices on the rear. …
  • e)Cargo vehicles must carry a wheel chock to immobilize the vehicle if necessary. …
  • 6)Public passenger transportation vehicles:

In addition to the requirements contained in subsection 1) of this article that apply according to their construction, public passenger transportation vehicles must comply with the following:

  • a)All buses in operation must have an easily accessible emergency exit, separate from the bus entrance and exit doors, located at the rear or on the side opposite the vehicle’s doors. The entrance and exit doors and the emergency exit shall have their respective fittings, must be fully functional, and must be available for use. They may not remain secured with locks, chains, or padlocks while the unit is in public service. Buses, minibuses, and small buses used for special services, tourism, or interprovincial or international transportation may have a single entrance door and the corresponding emergency exits permitted by the design.” Emphasis added. As amended by subsection f) of Article 1 of Law N° 8696 of 17 de diciembre de 2008. Its numbering was accordingly shifted by subsection a) of Article 2 in relation to subsection f) of Article 1 of Law N° 8696 of 17 de diciembre de 2008, which transferred it from Article 31 to Article 32.

In the particular case of the conduct prohibited by the provisions indicated in this section, a fine and the loss of 15 license points are imposed on anyone who operates a cargo vehicle without reflective devices; on the driver of a bus that does not have an easily accessible emergency exit separate from the bus’s entrance and exit doors; on anyone who drives a vehicle whose engine, fuel-injection or carburetion systems, or emissions-control systems have been altered or modified; and on anyone who drives a vehicle that, without any justification, does not display the required license plates. In the opinion of the Procuraduría, the provisions at issue are not unconstitutional per se, since in many cases the driver is also the owner of the vehicle. However, it likewise does not consider it acceptable to exempt from liability the driver of a truck that lacks the required reflective devices, given the importance of such devices for road safety and because their cost is not significant.

Nor is it considered acceptable to exempt from liability the driver of a vehicle whose engine, fuel-injection or carburetion systems, or emissions-control systems have been altered or modified, since this could be dangerous to the vehicle’s normal operation. Under such circumstances, the driver should refrain from driving a vehicle in that condition. The same may be said of driving a vehicle that, without justification, does not display the required license plates. The driver, as the person responsible for operating a vehicle, must ensure that it meets the minimum necessary conditions and carries the documents and devices establishing its right to be driven on public roads. Accordingly, the driver likewise should not be exempted from the liability and penalties imposed for such conduct by the legislation under discussion. The only conduct for which the Procuraduría considers an exemption from liability appropriate is that of a bus driver whose bus does not have an emergency exit.

It is obvious that compliance with that requirement cannot be attributed to the driver. In that case, however, the corresponding fine must be imposed on the owner of the vehicle. It should be recalled that, pursuant to Articles 150 and 153 of the Ley de Tránsito, fines may be entered both on the offender’s driver’s-license record and against the license-plate number of the vehicle with which the traffic violation was committed, so that collection may be carried out through the entity responsible for collecting mandatory motor-vehicle insurance premiums. 4.- The Alleged Unconstitutionality of the Second Paragraph of Article 71 bis in Relation to Article 133, Subsections c), d), e), g), and j), and Article 136, Subsections a) and ch), of the Ley de Tránsito. The provisions at issue state, insofar as relevant:

“ARTICLE 71 bis.- …

The number of points initially assigned shall be automatically reduced or deducted in any of the following circumstances:

a) …

  • e)Ten (10) points for committing any of the conduct detailed in subsections c) … d), e), g) … and j) of Article 133 and in subsections a), … and ch) of Article 136 of this Law.” Underlining not in the original— “ARTICLE 133.- A fine equal to forty percent (40%) of one monthly base salary, corresponding to the position of ‘Administrative Assistant 1’ appearing in the Judicial Branch’s position schedule, shall be imposed in accordance with the Ley del presupuesto ordinario de la República approved in November preceding the date on which the traffic violation is committed, without prejudice to related penalties:

a) …

  • c)On the driver of any type of public-transport vehicle who provides the service without meeting any of the conditions established in subsection 1), paragraphs d), f), h), i), l), r), and s); subsection 4), paragraph a); and subsection 6), paragraphs b) and f), of Article 32 of this Law. The same penalty shall apply to a driver who violates the provisions of Article 31 of this Law. …
  • d)On a driver who operates a vehicle without a windshield, with obstructed visibility, or whose side-window tinting does not provide the level of visibility from inside to outside and vice versa required under Article 114 of this Law.
  • e)On the driver of a cargo vehicle who violates the provisions of Article 101 of this Law.
  • g)On the driver of a limited-load transport vehicle (cargo taxi) who violates the provisions of Article 99 of this Law. …
  • j)On a driver who alters, fails to use, or fails to carry the taximeter required for taxi-class vehicles, in violation of subsection 6), paragraph ll), of Article 32 of this Law. (…)”.

“ARTICLE 136.- A fine equal to ten percent (10%) of one monthly base salary, corresponding to the position of ‘Administrative Assistant 1’ appearing in the Judicial Branch’s position schedule, shall be imposed in accordance with the Ley de presupuesto ordinario de la República approved in November preceding the date on which the traffic violation is committed, without prejudice to related penalties (such as the loss of 25 driver’s-license points):

  • a)On a driver who provides public-transport services in violation of Article 98 of this Law, except in the cases set forth in subsection a), items 1) and 2), and subsection b), items 1) and 3). …

ch) On anyone who uses sirens or rotating warning lights without complying with Article 33 of this Law. (…)”. Underlining not in the original.

Articles 32, 99, 101, and 114 of the Ley de Tránsito, in turn, provide:

“ARTICLE 32.- All motorized and non-motorized vehicles, whether privately or publicly owned, that are authorized to operate pursuant to Article 1 of this Law must comply with the following requirements concerning active and passive safety devices, as well as all safety measures:

  • 1)General requirements for the operation of all motor vehicles: a) … d) All vehicles in general must have three-point seat belts on all outboard seats; the remaining seats must have lap belts, except in the case of motorcycles, motorized bicycles, mopeds, tricycles, quadricycles, and other low-powered motor vehicles, unless, in the latter case, a sidecar-type device is fitted, in which the passenger must have the corresponding seat belt. Also exempt are intercity transport buses and the buses, minibuses, and microbuses authorized to provide paid passenger transportation service, subject to the exception indicated in subsection 6), paragraph e), of this Article. e) Rearview mirrors or any other device serving the purpose of allowing the driver, from the driver’s seat, to observe the roadway behind and alongside the vehicle, as well as in front of or behind the vehicle when necessary, must be installed.

Rearview mirrors and their supports and mounting devices must not have forward-facing points, sharp edges, or hazardous shapes. … h) At the rear, vehicles must have two red-light-emitting devices that remain illuminated when the high or low beams are switched on, with a section that emits a brighter red light when the brakes are applied. Passenger vehicles must also have a third red-light device that is likewise activated automatically by the brakes, located inside or outside the vehicle at the height of the rear seats and centered in relation to the rear windshield, unless the device was installed elsewhere by the manufacturer. Light-duty cargo vehicles are exempt from this requirement. i) Vehicles must have at least two (2) turn-signal lights at both ends of the front and rear. They must have one (1) lighting system that operates independently of the main lights in emergencies. … l) Vehicles must be equipped with at least one (1) fire extinguisher in perfect working order. … r) Vehicles must be equipped with brakes capable of slowing and stopping the vehicle safely, quickly, and effectively, as well as a parking or emergency brake to be used when parked or in any emergency.

The parking brake must keep the vehicle stationary, regardless of its load, on an uphill or downhill gradient of eighteen percent (18%). s) Every motor vehicle that uses a compressed-air system to operate its own brakes or the brakes of any trailer or semitrailer attached to it must be equipped with a visible and audible warning signal, located on the instrument panel in the driver’s compartment of the towing vehicle, which is activated if the air reservoir falls below fifty percent (50%) of the pressure set by the compressor regulator. Vehicles that use a vacuum-powered braking system must have a similar warning system. t) The bodywork in front of the windshield must not support forward-facing elements that are not technically indispensable, nor may it have pointed or sharp elements or elements constituting a sharp angle or hazardous protrusion. Likewise, bumpers must not have hazardous protrusions, and their side ends must be directed toward the bodywork. … 6) Public passenger transportation vehicles: In addition to the requirements set forth in subsection 1) of this Article that are applicable according to their construction, public passenger transportation vehicles must comply with the following: a) … b) Every bus used to provide public passenger transportation service must display a visible sign authorized by the Consejo de Transporte Público, clearly indicating the number of passengers who may travel in it, the name and number of the route, and the authorized fare. … f) Owners of public passenger transportation vehicles (buses, minibuses, and microbuses) must position the exhaust-pipe outlet of those vehicles as prescribed by the Regulations issued by the Executive Branch, provided that this does not conflict with the manufacturer’s technical specifications. (…).” The underlining is not in the original.

“ARTICLE 99.- Limited-capacity cargo vehicles are governed by the following special provisions: a) … c) They must have a valid special insurance policy from the Instituto Nacional de Seguros, the amount of which shall be determined by that Institution on the basis of technical, factual, and actuarial studies. (…).” The underlining is not in the original.

“ARTICLE 101.- Drivers of light-duty and heavy-duty cargo vehicles must comply with the following regulations: a) … j) Light-duty and heavy-duty cargo vehicles must carry the Weight and Dimensions Card (Tarjeta de pesos y dimensiones) issued by the competent body of MOPT, as established by regulation. (…).” “ARTICLE 114.- It is prohibited to drive a motor vehicle that has any sign, poster, decal, or other opaque material affixed to the front or rear windshield that obstructs the driver’s view of the roadway and its surroundings. This prohibition does not apply to the display of the vehicle registration sticker (marchamo) and the technical-inspection decal. Opaque or tinted material may be used on the side windows provided that it allows inward or outward visibility of no less than seventy (70%) percent. All of the foregoing is without prejudice to the provisions established by the Consejo de Transporte Público concerning the signage and information for users that must be displayed on paid passenger transportation and student transportation vehicles.” As in the case of the conduct already examined, drivers could not be exempted from liability when they engage in conduct such as driving a vehicle that does not have seat belts, functioning rear red lights, brakes in good condition, or the required windshield, or whose visibility is obstructed.

Failure to satisfy such conditions could prevent safe driving or cause improper distractions; consequently, drivers must refrain from driving the motor vehicle concerned. Likewise, it would be inadmissible to exempt taxi drivers who refuse to use the corresponding taximeter from the liabilities and penalties established by the regulations under discussion, since doing so would entail deficient service to the detriment of the user. Other conduct, however, such as displaying route signage on public transportation vehicles and the duty to position vehicle exhaust pipes in the location prescribed by the respective Regulations, does fall within the owners’ sphere of responsibility. Even in these cases, however, the regulations at issue are not unconstitutional. Quite simply, the fine must be imposed on the owner of the motor vehicle.

  1. 5The alleged unconstitutionality of the second paragraph of Article 71 bis in relation to Article 134, subsections ch) and e), of the Traffic Law (Ley de Tránsito). The relevant provisions state:

“ARTICLE 71 bis.- … The number of points initially assigned shall be automatically reduced or deducted in any of the following circumstances: a) … f) Five (5) points for committing any of the acts specified in subsections … c), ch), and e) of Article 134 of this Law.” The underlining is not in the original— “ARTICLE 134.- A fine equal to thirty percent (30%) of the monthly base salary corresponding to ‘Administrative Assistant 1’ appearing in the Poder Judicial staffing schedule shall be imposed, in accordance with the Republic’s Ordinary Budget Law approved in the month of November preceding the date on which the traffic violation is committed, without prejudice to related penalties (such as, for example, the loss of 5 points from the driver’s license): a) … c) On the driver of a motor vehicle who fails to comply with any applicable general or special provision established in Article 32 of this Law, provided that such noncompliance is not penalized under another provision of this Law. ch) On the driver of a public transportation vehicle of any type who provides service without meeting any of the conditions established in Article 109 and in subsection 1), paragraphs a), b), g), j), k), n), p), and q), as well as in subsection 6), paragraphs d) and i), of Article 32 of this Law. …” As indicated above with respect to the previously challenged conduct, drivers could be exempted from liability and from the sanctions established by the regulations at issue only when the conduct falls exclusively within the sphere of responsibility of the owners.

But even in such cases, the regulations at issue are not unconstitutional; quite simply, the fine must be imposed on the owner of the motor vehicle. B) On the proportionality of the fines contained in Articles 130, 131, and 132 of the Ley de Tránsito. Despite the settled case law (jurisprudencia) issued by the Sala Constitucional on this matter, which has annulled several provisions of the Ley de Tránsito on the ground that the amounts of the fines established in various provisions violate the constitutional principles of reasonableness and proportionality (principios constitucionales de razonabilidad y proporcionalidad), including judgments n.° 6805-2011, at 10:30 hours on 27 de mayo del 2011, which annulled Article 131, subsection k), of the Ley de Tránsito—seat belt; n.º 2011-13393, at 14:30 hours on 5 de octubre del 2011, which declared Article 132, subsection ñ), unconstitutional—technical inspection; n.° 2012-129, at 14:30 hours on 11 de enero del 2012, which declared Article 131, subsection b), unconstitutional—speed limits; n.º 2012-3942, at 16:22 hours on 21 de marzo del 2912, which declared Article 131, subsection a), unconstitutional—speeding; n.º 2012-3947, at 16:27 hours on 21 de marzo del 2912, which declared Article 134, subsection c), unconstitutional—failure to carry a reflective vest; n.º 2012-3948, at 16:28 hours on 21 de marzo del 2012, which declared Article 132, subsection n), unconstitutional—obstructing the passage of other vehicles; n.º 2012-3950, at 16:30 hours on 21 de marzo del 2012, which declared Article 134, subsection c), unconstitutional—failure to have a fire extinguisher; and n.° 2012-5250, of 25 de abril del 2012, of 25 de abril de 2012, which declared Article 131, subsection ch), unconstitutional—failure to obey a red traffic light—the Procuraduría considers that the amount of the fines established in the challenged provisions is neither irrational nor disproportionate.

The Sala Constitucional itself, in judgment n.° 2011- 16614, of 2 de diciembre de 2011, issued in an amparo proceeding (recurso de amparo), held that a fine of more than three hundred thousand colones for driving without a license or permit was reasonable and proportionate because it considered the conduct a serious offense. This demonstrates that, for purposes of deciding the case, the seriousness of each of the offenses established in the challenged provisions must be analyzed. In any event, it must be borne in mind that these are not fixed-amount fines; rather, they are adjusted annually. In initially setting them, the Asamblea Legislativa took into account the supporting technical studies conducted by the Ministerio de Obras Públicas y Transportes. It should also be borne in mind that, for many years, the general criticism was that the fines were too low and that traffic regulations were therefore disregarded, which partly prompted the change in their amounts.

Finally, the Procuraduría considers that assessing the technical factors considered by the Administración and the legislator in setting the amount of fines for violations of traffic regulations is a matter relating more to judicial review of legality (control de legalidad) or to a debate over technical criteria, which falls within the authority of the corresponding administrative bodies and, ultimately, the ordinary courts. In conclusion, the Procuraduría recommends dismissing the constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad), because the challenged regulations present no conflict with the Constitution whatsoever, or, alternatively, partially upholding it solely with respect to conduct prohibited by the regulations at issue that expressly falls within the sphere of responsibility of motor vehicle owners, in which case the monetary penalty should not be imposed on employed drivers but on the owners.

  1. 6The Acting Executive Director of the Road Safety Council, Flor Madriz Molina, submitted her report in a written filing presented to the Secretariat of the Chamber at ten forty a.m. on June fourteenth, two thousand twelve. She states that countries such as France and Spain have fully demonstrated that significant reductions in the road accident rate (siniestralidad) can be achieved in short periods through greater compliance with regulations and increased awareness among road users. They have achieved this effect by implementing various measures, including more severe penalties, substantial resources for public-awareness advertising campaigns, and the adoption and implementation of the so-called points-based driver’s license system (sistema de licencias de conducir por puntos). The premise underlying a decision of that nature has consistently been the same: traffic accidents and their fatal consequences constitute one of the leading causes of morbidity worldwide.Studies conducted by the World Health Organization indicate that traffic accidents currently represent the ninth-leading cause of morbidity worldwide and are expected to become the third-leading cause by the year two thousand twenty. Moreover, statistics from that organization show that more than 1.2 million people die in traffic accidents worldwide each year, with the resulting economic, social, and emotional costs. Multiple factors are involved in traffic accidents and may be grouped primarily into road-related risk factors (factores de riesgo vial), vehicle-related risk factors (factores de riesgo vehicular), and behavioral risk factors (factores de riesgo conductual). Although Costa Rica has made progress in incorporating safety features into streets and highways, and the technical standards of vehicles entering the Costa Rican market have gradually improved, it is essential to continue focusing action on public policies aimed at reducing behavioral risk, which is the principal cause of traffic accidents.When the points-based license system was proposed, it was determined that the prevailing system of penalties for drivers, based on fines, suspensions, and revocations, was insufficient and could not encourage safer conduct and closer adherence to traffic regulations because of its purely punitive nature. It was necessary to introduce innovations intended to improve driver quality, including other measures. First, addressing traffic-safety issues in formal education by systematically incorporating road-safety education (educación vial) into school curricula, thereby seeking the long-term development of socially responsible citizens in their use of roads and public spaces, whether as drivers, pedestrians, or passengers. Second, improving the current licensing system so that it would be a more rigorous process, allowing only those who can effectively demonstrate their driving skills and competencies to drive; and finally, modifying the system of penalties for violations of traffic regulations by making them even more severe, in order to foster among drivers an attitude of greater respect for those regulations and thereby promote safer conduct that would ultimately result in lower accident rates.To that end, it was considered that, among the principal factors contributing to traffic incidents—namely, risk factors associated with human behavior, road conditions, and the technical condition of vehicles—the most influential are those associated with the conduct of road users, such as driver recklessness, failure to obey traffic signs, alcohol use by drivers and pedestrians, or defects in motor vehicles. In other words, both traffic incidents and the resulting deaths are caused primarily by human behavior. A points-based license system was proposed under which each person is assigned a number of points upon obtaining a driver’s license, which are deducted as that person commits traffic violations. Each violation is assigned a predetermined point deduction, and the license of any driver whose point balance reaches zero is suspended. Various models were analyzed for this purpose, not with the aim of copying them uncritically, but of adapting them to national circumstances and the particular adverse features of motor-vehicle operation.Thus, on July first, two thousand six, Spain’s points-based driving permit or driver’s license system entered into force, thereby implementing one of that country’s most important measures aimed at reducing traffic fatalities, in pursuit of the European objective of reducing by 50% the number of fatalities from traffic incidents between 2001 and 2010. According to information from Spain’s Directorate-General for Traffic, the points-based permit “is a credit of trust that society grants to each driver and that may be lost if the rules of coexistence are not respected.” It is important to note that, as Costa Rica did, Spain also considered the European context, in which various countries had adopted the points-based driver’s license system several years earlier. The points-based license system recommended by the leading international organizations in the field of road safety has expanded considerably in recent years and is regarded as an effective strategy for achieving a significant reduction in traffic violations, traffic accidents, and their consequences.Major studies have evaluated the effectiveness of points-based driver’s licenses or permits internationally, making it possible to identify their principal features, which are ultimately those reflected in Costa Rica. A points-based driver’s license is a system that makes the validity of the driver’s license conditional upon retaining or maintaining a specified number of points granted to each driver. If the driver commits any of the violations covered by the system, a specified number of points will be deducted from or added to the driver’s license, depending on the particular variant of the system, and the driver may ultimately lose the license if the offending conduct continues. The principal specific purpose of the points-based driver’s license system is not to replace the traditional penalty system—that is, fines, suspensions, or revocation of the driver’s license—but to supplement it by adding a specific consequence for drivers who persist in departing from the rules of highway driving or from the requirements that must be observed when driving or operating different types of vehicles.In general terms, the points-based driver’s license system seeks to reduce the number of traffic violations committed on public roads and thereby improve road-safety conditions. It is likewise important to note that, according to international studies, the points-based driver’s license system ultimately produces four significant effects on drivers in pursuit of this purpose: a selective effect, a deterrent effect, an incentive effect, and an educational effect. Article 71 bis of the Traffic Law included all conduct punishable as violations of the Traffic Law in order to correlate it with conduct that also results in the loss of points. She considers that decision correct, because every rule or standard of conduct established in national traffic legislation is important, and this was reflected in the number of points deducted. Some violations alone result in the deduction of all points, while other conduct results in the deduction of only five points.The concern centers on the fact that those affected by this consequence are persons whose profession or occupation is driving, because they engage in conduct classified by the challenged provisions as punishable if the statutory circumstances occur, even though the violation originated with the owner, who, by act or omission, should be held responsible. That contention contradicts the system established in the Traffic Law. Article 80 of Traffic Law 7331 provides: “Users of public roads shall conduct themselves in a manner that neither obstructs traffic nor endangers the safety of vehicles or other persons. Drivers shall likewise avoid situations that impede the free flow of traffic and shall therefore practice defensive driving and maintain constant caution and mutual consideration toward pedestrians and other drivers. Drivers shall safeguard their own physical integrity and safety and that of their passengers as the persons responsible for the vehicle…” It is important to emphasize that the national penalty regime follows a system of personal attribution of liability (régimen personal de imputación), under which the violation is identified on the basis of the operation of the vehicle.In other words, it is the driver who is, in principle, responsible for complying with a particular standard required elsewhere in traffic legislation, as rules with which the driver is ultimately obligated to comply from the moment the driver assumes control of a motor vehicle. That decision involves not only matters related to the maneuverability of the motor vehicle, but also the condition of the vehicle itself, in accordance with the equipment’s particular characteristics. Article 71 ter establishes the rules governing how to proceed when points are lost from a driver’s license. Regarding the claim that the provisions ordering point deductions from drivers are unreasonable when, in the Ombudsman’s view, responsibility rests with the driver, she states that from the moment a driver is authorized to operate motor vehicles in accordance with the category of license issued, the driver assumes a clear obligation to comply with all conditions required for driving and may not claim ignorance of what is provided in traffic legislation.For that purpose, the driver takes and passes a theoretical driving course. Article 109 of the relevant legislation further provides that: “In addition to those contained in other articles of this Law, the prohibitions set forth in this Title shall apply to all drivers and vehicles.” In other words, stated negatively, the driver must refrain from conduct that breaches the duties applicable on the road when operating a motor vehicle. The roadside enforcement conducted by traffic officers, which is recorded in citation tickets or traffic citations (boletas de citación o partes) when a violation is observed on the road, is directed at drivers, because they are the persons operating the motor vehicle under the particular conditions. Likewise, given the rationale of the points system, it is a consequence intended for drivers rather than owners, who may include not only natural persons (personas físicas) but also legal entities (personas jurídicas), from which points could not be deducted.The Director of the Road Safety Council therefore considers that there is no violation of the principle of reasonableness (principio de razonabilidad) and that the Ombudsman commits the error of overgeneralization regarding the scope and consequences it asserts. It is clear that, although the challenged provisions involve matters that the owner is responsible for correcting, it is ultimately the driver who operates the motor vehicle under the punishable conditions while traveling on public land routes.

It is difficult to conceive, for example, in the case of unauthorized public transportation or the transportation of hazardous materials, that a driver could disregard the fact that a motor vehicle lacking the respective authorizations—which is not merely a matter of formalities or paperwork, but of verifying the vehicle’s fitness to obtain such approvals—is indispensable in light of the particular conditions under which that vehicle would be operating. Under the ownership-relationship criterion advanced by the Defensoría de los Habitantes, there is a risk of overgeneralization, because the lack of an owner-driver relationship may arise from a conscious arrangement which, precisely if the Defensoría’s theory were endorsed, could become a loophole for evading liability. The same may be said of the effects arising from family relationships, where, although formally or according to the registry the motor vehicle is not owned by the person operating it, that person is not unaware of the actual condition of the vehicle being driven.

These are the circumstances contemplated in Article 130 of the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres. Clarifications must also be made regarding the circumstances under Article 131, namely subsections g) and h). Drivers cannot disregard their duty to drive with the required authorizations. Operating a motor vehicle with license plates that do not belong to it is conduct that could be associated with the commission of criminal offenses. It defies even the most basic understanding to suggest that a driver operating a motor vehicle under those conditions should be shielded from the consequences of the law. Once again, the error of overgeneralization is committed, since it would never be excusable, for example, for a cargo vehicle to display private-vehicle plates when that circumstance is an immediately apparent matter that the driver has an absolute duty to recognize. The same applies when a motor vehicle displays public-transportation plates belonging to a province other than the one in which it is operating.

Such conditions must be immediately observed by the driver. The same conclusions apply to the objections raised concerning subsections f), g), h), and l) of Article 132. First, with respect to cargo vehicles, the risk is extremely high; drivers must therefore understand the importance of the equipment required therein and the risks resulting from its absence because of visibility concerns, not only for other drivers but also for themselves. The same considerations apply to the structural condition of the motor vehicle being driven and to pollutant emissions (emisiones contaminantes). Finally, because displaying the prescribed license plates is an essential requirement for a vehicle, as established in subsection c) of Article 4 of the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres, it cannot reasonably be argued that a driver should not bear the legal consequences of driving a motor vehicle under those conditions.

The same reasoning applies to the objections raised against the challenged subsections of Article 133, again emphasizing the tremendous risk of overgeneralization that would result from the claim made by the Defensoría de los Habitantes, as well as the restrictive balancing that must always be undertaken when the provision of the public service of passenger transportation is at issue. Attention must also be drawn to the fact that the use of the taximeter (“maría”) is essential to the operation of taxi-type public transportation services; accordingly, it is difficult to understand how it could be deemed unreasonable to penalize a driver who tampers with it, an act commonly committed knowingly by the driver, or who fails to use or carry it, with evident harm to the passenger. In a similar vein, and to avoid needless repetition, the same position is taken regarding subsections c), ch), and e) of Article 134 of the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres.

The requirements established in Article 32 are extremely important, as is the issue of unauthorized modifications. Particularly from the standpoint of professional drivers, whose experience makes their understanding of the consequences of noncompliance especially relevant, it is doubtful that they bear no responsibility whatsoever for the absence of those requirements. The same observations apply to the challenge concerning the effects established for subsections a) and ch) of Article 36 of the applicable law, where it is likewise inexplicable that a driver could claim ignorance of those requirements and of the consequences of their absence. The established penalty system placed the regime of fault-based liability (responsabilidad subjetiva) on the driver, excluding the owner. Therefore, at most, one might question the decision not to include the owner as an additional person subject to penalties for the conduct observed by the traffic officer.

This does not, however, relieve the driver of liability, because the driver is ultimately the person operating the motor vehicle, including under hazardous conditions. Regarding the alleged impairment of the right to work raised by the Defensoría de los Habitantes, the Sala Constitucional stated in voto 2012-3945 de las dieciséis horas veinticinco minutos del veintiuno de marzo del dos mil doce: “(…) it is clear that the provision of a public service through the grant of a taxi license plate is governed by certain statutory and regulatory provisions establishing the general guidelines, conditions, terms, parking locations, methods for providing the service, and so forth, which must be complied with. This Sala has held that the right to work entails an individual’s ability to choose, from among a wide range of lawful occupations, the one most conducive to attaining that individual’s well-being, while the State undertakes not to impose a particular activity and to respect the individual’s sphere of choice.

In every case, however, the requirements imposed by law for performing the position must be met. If they are not met, or if the work is performed without due diligence, the State is entitled to impose restrictions on this right, which, like all rights, is not absolute.” Therefore, if the situation described by the Defensoría de los Habitantes occurs, it cannot be generalized that drivers are unaware in every case of the omissions and violations of traffic legislation under which they operate the vehicles. The requested relief would violate the principle of equality by seeking different treatment from that afforded to other drivers. Contrary to the assertion of the Defensoría de los Habitantes, there is no transfer of liability through a legal fiction (ficción jurídica); rather, liability arises from driving the motor vehicle in a manner contrary to the law. Through the challenge mechanism (mecanismo de impugnación) provided for in Articles 152 et seq. of the Ley de Tránsito, drivers who believe that they do not deserve the liability attributed to them may submit the appropriate arguments and defenses for individual consideration, instead of accepting the fiction, arising from the error of overgeneralization advanced by the Defensoría de los Habitantes, that the penalties and deduction of points should be declared unconstitutional on the basis of the provisions it challenges.

Therefore, the legislature was not required to draw the requested distinction, which would be dangerous. Instead, the result sought through this constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad) may be achieved through the challenge mechanism if the absence of liability is actually established. There is no violation whatsoever of due process, because drivers who believe that their rights have been infringed may freely exercise it. Many of the situations cited by the Defensoría de los Habitantes, involving the loss of points by professional drivers, arise precisely because they failed to exercise the available avenues of appeal, despite having been able to do so. The system can do no more than provide citizens with the means to challenge a decision, leaving their exercise to the citizens’ own discretion. Regarding the alleged violation of the proportionality standard arising from the monetary fines provided for in the first paragraph of Articles 130, 131, and 132 of the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres, the claim made by the Defensoría does not comply with Article 78, second paragraph, of the Ley de Jurisdicción Constitucional.

First, it challenges three provisions of the Ley de Tránsito in generic terms, separating the penalty from the penalized conduct, even though the two cannot be considered separately. Second, it also disregards the conduct constituting the offense (acción típica) defined in each article, because each contains several circumstances, all with different characteristics and different degrees of impact on the value of road safety. Third, there is no justification whatsoever because the constitutional challenge fails to explain why, out of the seven tiers of violations established in Articles 131, 132, 133, 134, 135, and 136 of the applicable law—all of which use the same penalty parameter—only the first three would present the alleged constitutional conflict. What is offered is a subjective assessment rather than technical constitutional reasoning. Moreover, constitutional challenges have already been filed analyzing several of the forms of conduct penalized under the challenged articles and reaching conclusions as to their constitutionality or unconstitutionality.

In other words, challenges are being raised regarding matters already decided by the Sala Constitucional. Driving motor vehicles and, more generally, participating in the traffic system on public land routes is, by definition, a hazardous activity. This authorizes the State, as the entity responsible for those routes, to establish the corresponding rules for the purpose of creating a rational order. Those rules take the form of standards of conduct intended to prevent events resulting in collisions involving property damage and, in the worst cases, deaths or injuries on the road. The percentage of violations committed among all licensed active drivers ranges between 2.16% and 3.71%, according to the pattern of violations since primero de marzo del dos mil diez, the date on which the entire system of violations entered into force. This supports a basic conclusion: within the population of licensed active drivers, the proportion of persons who have not been deterred by the traffic rules since the entry into force of a system regarded as strict is extremely low.

Moreover, after excluding between 5% and 10% of traffic citations (boletas de citación) in which some type of preparation error may be identified, the situation becomes even more evident. Thus, based on a small group of offenders, an attempt is being made to undermine a system that has been functioning, relying solely on external or theoretical assessments of the rules. The mistaken premise that a penalty must be set at an amount the offender can afford to pay is repeated, when the objective is for the offender not to commit the violation. If the overwhelmingly larger percentage of licensed drivers have been deterred by the traffic rules, since offenders represent only minute percentages, the theoretical argument that the system is disproportionate or irrational must be rejected; the contrary position is based on assumptions.

The gradual whittling away of the list of violations (infracciones) and their corresponding penalties (sanciones), in an effort to remove certain penalties on the grounds of their alleged disproportionality or unreasonableness, sends a negative message regarding the expectation that participants in the traffic system will comply with it. The conduct established in Articles 130, 131, and 132 involves risk factors that require special attention, with penalties imposed on those who choose to disregard those standards of conduct. The protection of the legally protected interest (bien jurídico) of road safety, or traffic safety, which has been gaining recognition in the various legal systems, is evident and indirectly affords advance protection to life and physical integrity. Under these parameters, it is clear that the expected benefit of protecting those higher values cannot be diminished on the basis of an economic calculation, since neither life nor physical integrity has a price.

In Spanish legal scholarship and case law, traffic safety has increasingly been recognized as a legally protected interest worthy of protection, and it has therefore been deemed necessary to put forward a definition: “(…) The maintenance of the conditions necessary to ensure that the operation of motor vehicles does not pose a risk to the safety of all those involved therein.” Thus, one sector of legal scholarship presents it as the prerequisite for protecting life and physical integrity. Traffic safety is also identified as an intangible legally protected interest that is deemed impaired when the personal or property-related legally protected interests of specific individuals are placed at abstract risk. Gradually, however, the prevailing view in legal scholarship has been to assign traffic safety an instrumental character as a collective and autonomous legally protected interest with its own substantive identity, aimed at protecting material and individual legally protected interests.

There are likewise other, somewhat restrictive positions that define traffic safety as the safety of each of the legally protected interests that may be harmed or threatened in the course of road traffic; consequently, it would not ultimately constitute a legally protected interest distinct from the protection of persons and their property. He states that he does not share the position of the Sala Constitucional, which places the offender’s ability to pay and the financial burden that the penalty may represent for some persons on the same level, when it was precisely through their own decision to violate traffic rules that they voluntarily placed themselves in that situation. Nor should the concept of a Social and Democratic State governed by the Rule of Law (Estado Social y Democrático de Derecho) serve as an instrument for undermining a measure—namely, punishment—intended to help reduce road accidents alongside other approaches such as education or active prevention on the roads.

Similarly, given the demonstrably small population of offenders, one cannot proceed on the basis of a speculative exercise by assuming that most of them are low-income citizens who must therefore receive protection, and on that basis modify the entire current penalty system (esquema sancionatorio) or any similar system. In light of the foregoing, the test of rationality and proportionality (test de racionalidad y proporcionalidad), whether technical, legal, or factual, must favor the current penalty system and, accordingly, the challenged fines. Compared with other special laws, the traffic legislature actually fell short in its penalty regime (régimen de sanciones), but it clearly calibrated the specific penalty regime, contrary to the alleged lack of social awareness that the Defensoría de los Habitantes seeks to uncover. The amounts established are reasonable and proportionate. The legislature assesses the presumed danger (peligro presunto) arising from failure to observe the obligations or duties established for vehicular traffic, in view of the imminence of the consequences that may result, and the severity imposed on those who fail to comply with the mandate is determined accordingly.

There are also other aspects inherent to the regulation of vehicular traffic that must be governed by rules and severely punished when those rules are not observed. Although the amount may outwardly appear high, the objectives underlying its establishment are primarily preventive; moreover, the defined universe of persons who may potentially be liable for it is not sufficiently broad to justify modifying the system devised on their account. In any event, it is appropriate to ask: how could a standard proportionate to the entire population of drivers in the country feasibly be established? The legislature made a policy decision regarding the benchmark that would henceforth be used for a penalty regime, in this case fines for violating Ley de Tránsito number 7331. He considers that the penalties established are neither abusive nor confiscatory, but commensurate with the expected conduct, which is instead not observed.

The measures are legitimate and appropriate in view of the purposes they seek to safeguard and the imperative need to encourage compliance. He cites as examples the following judgments in which the Sala has held that a fine is not unconstitutional: 2011-16042, 2011-16614, 2011-15543, 2012-3944, 2012-3951, 2012-3939, 2012-3941, 2012-3953. All the conduct analyzed is contained in the challenged Articles 130, 131, and 132.

  1. 7The Ministro de Obras Públicas y Transportes, Luis Llach Cordero, submitted his report by means of a written statement filed with the Secretariat of the Chamber at dieciséis horas cuarenta y siete minutos del veinticinco de junio del dos mil doce. He states that the provisions of the Ley de Tránsito whose unconstitutionality the Defensor Adjunto seeks to establish do, in fact, impose different financial penalties for a set of factual circumstances characterized primarily by situations in which it would appear that the offending parties are largely the owners of the vehicles rather than the drivers, the latter merely driving motor vehicles owned by third parties within the context of an employment relationship between them. From that perspective, the Defensor may be correct in his argument; nevertheless, for as long as the provisions remain in force, the corresponding police and administrative authorities are responsible for ensuring their proper enforcement. An assessment by the Sala Constitucional is required.

8- By decision issued at dieciséis horas y diecisiete minutos del ocho de agosto del dos mil doce, the interventions (coadyuvancias) filed by Alejandro Pablo Carvajal Ramírez, holder of identity card number 3-257-237; Francisco Eladio Zumbado Madrigal, holder of identity card number 1-525-509; Ricardo Bonilla Fonseca, holder of identity card number 3-333-171; Víctor Hugo González Arias, holder of identity card number 4-116-649; Miguel Antonio Jiménez Aguirre, holder of identity card number 1-1045-968; Juan Ignacio Piedra Calvo, holder of identity card number 1-846-934; Brayan Solórzano Rodríguez, holder of identity card number 2-0592-0758; Juan Rafael Torres Fernández, holder of identity card number 2-0427-0849; José Ángel Villagra Pérez, holder of identity card number 6-0226-789; Roy Manuel Pereira Castillo, holder of identity card number 3-351-248; Marlon Quirós Rojas, holder of identity card number 3-413-802; Dennis Ulloa Flores, holder of identity card number 3-376-870; Ademar Núñez Cambronero, holder of identity card number 2-425-262; Ronald Antonio Piedra Jiménez, holder of identity card number 1-770-074; José Alfredo Cerdas Coto, holder of identity card number 9-073-0109; Rodolfo Monge Álvarez, holder of identity card number 3-261-781; Marvin González Alfaro, holder of identity card number 1-513-419; Mainor Enrique Elizondo Cruz, carrier, holder of identity card number1-822-681, all adults and drivers; and Marjorie Lizano Páez, an adult, unmarried administrator, resident of Curridabat, holder of identity card number 1-882-178, acting as general attorney-in-fact with a monetary limit (apoderada generalísima con límite de suma) for the Asociación Cámara Costarricense de Transportistas Unitarios (C.C.T.U.), legal entity identification number 3-002-153, were admitted.

  1. 9The notices (edictos) referred to in the second paragraph of Article 81 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional were published in issues 126, 127 y 128 of the Boletín Judicial, dated veintinueve de junio, dos y tres de julio del dos mil doce.
  2. 10Pursuant to Article 9 of the Ley de Jurisdicción Constitucional, the oral and public hearing provided for in Articles 10 y 85 of that same Law is waived.
  3. 11The statutory requirements have been satisfied in the proceedings.

Opinion drafted by Justice Calzada Miranda; and,

Considering:

I.Subject matter of the action. The Defensoría de los Habitantes challenges two matters in this constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad). First, the provisions of Article 71 bis, second paragraph, in relation to subsections c) y f) of Article 130; g), i), j) of Article 131; f), g) h) y l) of Article 132; c), d), e), g) y j) of Article 133; a) y ch) of Article 136; and c), ch) y e) of Article 134, all of the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres, number 7331 del trece de abril de mil novecientos noventa y tres and its amendments, on the grounds that they violate the principle of technical reasonableness (principio de razonabilidad técnica) by providing for the deduction of points from a driver’s license for conduct that, according to the petitioner, is attributable to the vehicle owner rather than the driver. Those provisions state:

ARTICLE 71 bis.- Upon issuance of a license, each driver shall be assigned a total of fifty (50) points in order to establish, thereafter, a mechanism for monitoring the driver’s performance; the foregoing is intended to determine the corresponding penalties when deficiencies arising from violations of this Law are established, as well as to implement corrective measures aimed at remedying the driver’s behavior and encouraging conduct that strengthens road safety.

The number of points initially assigned shall be automatically reduced or deducted in any of the following circumstances:

  • a)All points, upon a final judgment of conviction (sentencia condenatoria firme) for the commission of the offenses defined in Articles 117, 128 y 254 bis of the Código Penal, Ley N.° 4573, and its amendments. Likewise, all points shall be deducted from the driver for engaging in any of the conduct specified in subsections a), ( d))* y e) of Article 130 of this Law.

* (The subsection highlighted in parentheses in the preceding paragraph was annulled by decision of the Sala Constitucional N° 12657 del 21 de setiembre de 2011.)

  • b)Veinticinco (25) points for engaging in any of the conduct specified in subsections b), ( c))*, ch) y f) of Article 130 and subsections ch) y d) of Article 131 of this Law.

*(The subsection highlighted in parentheses in the preceding paragraph was annulled by decision of the Sala Constitucional N° 9205 del 04 de julio de 2012.)

c)Veinte (20) points for engaging in any of the conduct specified in subsections a), e), f), g), i), j), k) y l) of Article 131 and subsection o) of Article 132 of this Law.

d)Quince (15) points for engaging in any of the conduct specified in subsections a), b), c), ch), d), e), f), g), h,), i), j), k), l), m), n) y ñ) of Article 132 of this Law.

e)Diez (10) points for engaging in any of the conduct specified in subsections b) y c) of Article 131, subsections a), b), c), ch), d), e), f), g), h), i) y j) of Article 133, and subsections a), b) y ch) of Article 136 of this Law.

  • f)Cinco (5) points for engaging in the conduct specified in subsections a), b), c), ch), d), e) y g) of Article 134 of this Law.

The points shall be automatically deducted from the driver’s record (expediente del conductor) once the imposition of the penalty becomes final in administrative or judicial proceedings (vía administrativa o jurisdiccional), and the final point balance shall be recorded.

In the case of learner drivers or persons who drive without being duly licensed or while their license is suspended, if they engage in any conduct identified as a violation of this Law that entails a point deduction, the corresponding deduction shall be applied when the driver’s license is issued.

If the traffic citation (boleta de citación) that resulted in the revocation of authorization (cancelación de la acreditación) because of the loss of all assigned and/or available points was not challenged, Cosevi shall notify the interested party of that consequence at the location the party was required to provide for receiving notices when the citation was issued, which shall be entered in the driver’s record. If no such location was provided, the party shall be deemed notified within veinticuatro (24) horas after the corresponding decision was issued. That communication shall be for informational purposes only and shall not be subject to any administrative appeal.

Cosevi shall adopt appropriate measures to facilitate license holders’ access to their point balances through the maintenance of a record for each driver authorized to operate the motor vehicles defined in this Law, in which the points shall be calculated accurately and kept current; all of the foregoing is without prejudice to any criminal or civil penalties that may apply to the penalties described in this Article.” (As added by subsection e) of Article 2° of law N° 8696 de 17 de diciembre de 2008. Said Article 2° was subsequently repealed by Article 251 of the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial N° 9078 de 4 de octubre de 2012) “ARTICLE 130.- A fine of one monthly base salary corresponding to the “Auxiliar administrativo 1” position appearing in the Poder Judicial staffing schedule shall be imposed, in accordance with the Ley del presupuesto ordinario de la República approved in the month of noviembre preceding the date on which the traffic violation is committed, without prejudice to related penalties: […]

  • c)On any driver who provides public transportation services, in any form, without the respective authorizations, in violation of subsection a), item 1, or subsection b), item 1, both of Article 98, and Article 113 of this Law, solely with respect to the lack of the respective authorization. […]
  • f)On the driver of a vehicle transporting hazardous materials who violates Article 102 of this Law.” “ARTICLE 131.- A fine equal to setenta y cinco por ciento (75%) of one monthly base salary corresponding to the “Auxiliar administrativo 1” position appearing in the Poder Judicial staffing schedule shall be imposed, in accordance with the Ley del presupuesto ordinario de la República approved in the month of noviembre preceding the date on which the traffic violation is committed, without prejudice to related penalties: […]
  • g)On anyone who drives a vehicle for which the vehicle licensing fees or mandatory vehicle insurance payments are not current. […]
  • i)On the driver of a tow truck who violates Article 100 of this Law.
  • j)On a driver who operates a motor vehicle bearing license plates that do not belong to it. […].” “ARTICLE 132.- A fine equal to cincuenta por ciento (50%) of the monthly base salary corresponding to the “Auxiliar administrativo 1” position appearing in the Poder Judicial staffing schedule shall be imposed, in accordance with the Ley del presupuesto ordinario de la República approved in the month of noviembre preceding the date on which the traffic violation is committed, without prejudice to related penalties:
  • f)On a driver who operates a vehicle without the reflective devices specified in subsection 5) of section a) of Article 32 of this Law.
  • g)On anyone who drives a public transportation vehicle in violation of Article 125; subsections 1), sections c) y t); subsection 5), section e); and subsection 6), section a), of Article 32 of this Law. The acting officer shall proceed as established in Article 145 of this Law with respect to immobilization of the vehicle (inmovilización del vehículo).
  • h)On anyone who drives a vehicle whose engine, injection or carburetion systems, or emissions-control systems that reduce environmental pollution have been altered or modified, or on anyone who violates subsection 1), section u), of Article 32; subsections a), b) y c) of Article 35; subsections a), b), c) y d) of Article 36; and Article 122 of this Law. […]
  • l)Any person driving a vehicle that, without any justification, does not display the required license plates.” “ARTICLE 133.- A fine equal to forty percent (40%) of the monthly base salary (salario base mensual) corresponding to the “Auxiliar administrativo 1” position appearing in the Poder Judicial staffing schedule shall be imposed, in accordance with the Ley del presupuesto ordinario de la República approved in the month of November preceding the date on which the traffic violation is committed, without prejudice to related penalties (sanciones conexas):
  • c)On the driver of a public transportation vehicle of any type who provides the service without meeting any of the conditions established in subsection 1), paragraphs d), f), h), i), l), r), and s); subsection 4), paragraph a); and subsection 6), paragraphs b) and f), of Article 32 of this Law. The same penalty shall apply to any driver who violates the provisions contained in Article 31 of this Law. […]
  • d)On the driver who operates a vehicle without a windshield, with obstructed visibility, or whose side-window tinting does not provide the required level of visibility from the inside out and vice versa, in accordance with Article 114 of this Law.
  • e)On the driver of a freight vehicle who violates the provisions of Article 101 of this Law.

[…]

  • g)On the driver of a limited freight transportation vehicle (cargo taxi) who violates the provisions of Article 99 of this Law. […]
  • j)On the driver who alters, fails to use, or does not carry the taximeter required for taxi-type vehicles, in violation of subsection 6), paragraph ll), of Article 32 of this Law.” “ARTICLE 134.- A fine equal to thirty percent (30%) of the monthly base salary corresponding to the “Auxiliar administrativo 1” position appearing in the Poder Judicial staffing schedule shall be imposed, in accordance with the Ley del presupuesto ordinario de la República approved in the month of November preceding the date on which the traffic violation is committed, without prejudice to related penalties: […]
  • c)(*) On the driver of an automobile who fails to comply with any of the general or special provisions applicable to that driver established in Article 32 of this Law, provided that such noncompliance has not been penalized under another provision of this Law.

ch) On the driver of a public transportation vehicle of any type who provides service without meeting any of the conditions established in Article 109 and in subsection 1), paragraphs a), b), g), j), k), n), p), and q), as well as in subsection 6), paragraphs d) and i), of Article 32 of this Law. […]

  • e)On any person who operates a vehicle that has undergone modifications to its registered basic characteristics without having previously reported them, in accordance with Article 13 of this Law. […].

ARTICLE 136.- A fine equal to ten percent (10%) of the monthly base salary corresponding to the “Auxiliar administrativo 1” position appearing in the Poder Judicial staffing schedule shall be imposed, in accordance with the Ley de presupuesto ordinario de la República approved in the month of November preceding the date on which the traffic violation is committed, without prejudice to related penalties:

  • a)On the driver who provides public transportation service in violation of Article 98 of this Law, except in the cases set forth in subsection a), items 1) and 2), and subsection b), items 1) and 3). […]

ch) On any person who uses sirens or rotating warning lights without complying with Article 33 of this Law.” As a second issue, the Defensoría considers that the proportionality standard (parámetro de proporcionalidad) has been violated by the fines prescribed in the first paragraph of Articles 130, 131, and 132 of the aforementioned Ley de Tránsito. It states that the State must necessarily consider not only the circumstances relating to the minor or serious nature of the offense, in observance of the principles of reasonableness and proportionality (principios de razonabilidad y proporcionalidad), but also the offender’s financial capacity. It asserts that the body of constitutional law (bloque de constitucionalidad) imposes on the legislature—when imposing fines and penalties—the duty to ensure a fair and equitable proportion between the amount of the penalty and the financial circumstances of the person penalized, as well as a fair proportion in relation to the manner, time, and place of the alleged acts.

It argues that the benchmark for imposing a fine should be the financial capacity of the lowest-income population; consequently, because the challenged provisions establish a salary that does not correspond to the legally prescribed minimum and because its percentage-based application could jeopardize the minimum subsistence needs of the inhabitants, it considers those provisions to be affected by absolute defects of unconstitutionality (vicios absolutos de inconstitucionalidad). The provisions it challenges in this regard are as follows:

“ARTICLE 130.- A fine equal to the monthly base salary corresponding to the “Auxiliar administrativo 1” position appearing in the Poder Judicial staffing schedule shall be imposed, in accordance with the Ley del presupuesto ordinario de la República approved in the month of November preceding the date on which the traffic violation is committed, without prejudice to related penalties:

  • a)On any person who drives recklessly (conduzca en forma temeraria), in accordance with the conduct defined as offenses in Article 107 of this Law.
  • b)On any person who drives without having obtained a driver’s license or temporary learner’s permit, or on a learner-driver who, while carrying the temporary permit, is not accompanied by any of the persons authorized under subsection b) of Article 66 of this Law.
  • c)On the driver who engages in providing public transportation service, in any of its forms, without the corresponding authorizations, in violation of subsection a), item 1, or subsection b), item 1, both of Article 98, and Article 113 of this Law, solely insofar as the driver lacks the corresponding authorization.

ch) On any person who drives while their license is suspended on any of the grounds specified in this Law.

  • d)On the driver of any vehicle who violates the third and fourth paragraphs of Article 80 of this Law, concerning the use of safety devices for minors.
  • e)On the driver of a motorcycle, motorized bicycle, moped, tricycle, or quadricycle who allows underage passengers not to use the corresponding safety helmet, in violation of subsection a) of Article 104 of this Law.
  • f)On the driver of a vehicle transporting hazardous materials who violates the provisions of Article 102 of this Law.” (The amendment made by subsection p) of Article 1° of ley N° 8696 de 17 de diciembre de 2008 was subsequently repealed by Article 251 of the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial N° 9078 de 4 de octubre de 2012) (Its numbering was thus changed by subsection a) of Article 2° of ley N° 8696 de 17 de diciembre de 2008, which moved it from Article 129 to Article 130. Said Article 2° was subsequently repealed by Article 251 of the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial N° 9078 de 4 de octubre de 2012) ARTICLE 131.- A fine equal to seventy-five percent (75%) of the monthly base salary corresponding to the “Auxiliar administrativo 1” position appearing in the Poder Judicial staffing schedule shall be imposed, in accordance with the Ley del presupuesto ordinario de la República approved in the month of November preceding the date on which the traffic violation is committed, without prejudice to related penalties:
  • a)(*) On any person who drives recklessly, in accordance with the conduct defined as offenses in Article 108 of this Law.

(*) (By judgment N° 3942 del 21 de marzo de 2012, the Sala Constitucional annulled the preceding subsection “in relation to the provisions of Article 108 of the same Law.” In the same vein, the Sala states that: “the amount of the fine applicable before the establishment of the fine amount annulled herein is deemed to remain in force…”, b) (*) On any person who disregards fixed traffic signs, including speed limits, or the directions of the traffic authority, in violation of Articles 79, 83, and 116 of this Law, which establish the duties to obey the oral or written directions of the traffic authorities and vertical and horizontal traffic signs, including those establishing speed limits; the prohibition against driving over channelizing islands or passing in the left lane of a roadway marked with a solid centerline. The cases contemplated in Article 107 and in subsections ch) and d) of Article 83 of this Law are excepted and shall be resolved in accordance with those provisions.

(*) (By judgments N° 00129-12 del 11 de enero de 2012, N° 05249-12 del 25 de abril de 2012, N° 06876-12 del 23 de mayo de 2012, N° 09203-12, N° 09204-12 ambas del 04 de julio de 2012 y N° 00091-13 del 09 de enero de 2013, the Sala Constitucional annulled, with respect to this subsection, the amount of the fine established in the heading of this Article, “…insofar as it is intended to penalize violations of fixed traffic signs establishing speed limits”; insofar as it is intended to penalize “…any person who disregards a fixed right-turn-only sign”; “any person who disregards traffic signs designating an exclusive bus lane”; “…any person who disregards a fixed no-right-turn sign”; “a driver who parks a vehicle in a prohibited area”; and “any person who disregards the prohibition against driving over a channelizing island.” In the same vein, the Sala states in those judgments that: “the amount of the fine applicable before the establishment of the fine amount annulled herein is deemed to remain in force,” which provides:

“A fine of five thousand colones shall be imposed, without prejudice to related penalties:

“g) On any person who disregards fixed traffic signs, including speed limits…” *See in this regard subsection g) of Article 131 of version N° 9 of this Law, prior to the amendment made by Ley N° 8696 del 17 de diciembre de 2008.)

  • c)On the driver who makes a ‘U’ turn in violation of Article 119 of this Law.

ch) (*) On the driver who disregards the stop signal of a red traffic light, except when turning right, as provided in subsection a) of Article 90 of this Law.

(*) (By judgment N° 5250 del 25 de abril de 2012, the Sala Constitucional annulled this subsection. In the same vein, the Sala states that: “the amount of the fine applicable before the establishment of the fine amount annulled herein is deemed to remain in force…,” which provides:

“A fine of ten thousand colones shall be imposed… a) On the driver who disregards the stop signal of a red traffic light, except when turning right…” *See in this regard subsection a) of Article 130 of version N° 9 of this Law, prior to the renumbering made by Ley N ° 8696 del 17 de diciembre de 2008.)

  • d)On the driver of a vehicle who, when turning at an intersection of public roads, fails to yield the right-of-way to pedestrians on the roadway, as provided in subsections b) and ch) of Article 90 of this Law.
  • e)On the driver who violates Article 115 of this Law.
  • f)The public transportation service driver who allows passengers to board or disembark at unauthorized locations, or who fails to use the bays designated for that purpose where they exist, provided that doing so delays the flow of traffic or creates a risk for the passengers.
  • g)Any person who drives a vehicle whose vehicle registration fees or mandatory vehicle insurance payments are not current.
  • h)Any person who performs work on public roads in contravention of Article 220 of this Law.
  • i)The driver of a tow truck who violates the provisions of Article 100 of this Law.
  • j)The driver who operates a motor vehicle with license plates that do not correspond to it.
  • k)(*) The driver of any vehicle who, in contravention of Article 80 of this Law, does not wear a seat belt, or who allows adult passengers not to wear one or to wear it incorrectly, unless there is a justifiable health-related reason. If the omission involves minors, the provisions of subsection d) of Article 130 of this Law shall apply.

(*) (By resolution N° 6805 of 27 de mayo de 2011, the Constitutional Chamber declared this subsection unconstitutional “…with respect to the fine imposed for failure to wear a seat belt.” The Chamber does not indicate whether the amount of the previous fine is reinstated.)

  • l)The rider of a bicycle, motorized bicycle, moped, tricycle, quadricycle, or motorcycle who violates the provisions concerning the use of a safety helmet contained in subsection 3), paragraph b), of Article 32; subsection a) of Article 104; and subsection j) of Article 105 of this Law.

(The amendment made by subsection p) of Article 1° of law N° 8696 of 17 de diciembre de 2008 was subsequently repealed by Article 251 of Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial N° 9078 of 4 de octubre de 2012.)

(Its numbering was thus shifted by subsection a) of Article 2° of law N° 8696 of 17 de diciembre de 2008, which moved it from Article 130 to Article 131. Said Article 2° was subsequently repealed by Article 251 of Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial N° 9078 of 4 de octubre de 2012.)

ARTICLE 132.- A fine of fifty percent (50%) of the monthly base salary corresponding to “Administrative Assistant 1,” as listed in the Judicial Branch’s position schedule pursuant to Ley del presupuesto ordinario de la República approved in the month of November preceding the date on which the traffic violation is committed, shall be imposed, without prejudice to related penalties:

  • a)The driver who passes on the right on a two-lane road carrying traffic in opposite directions, without a force majeure reason for performing the maneuver.
  • b)The motorcycle rider who travels or passes along the center of the roadway, using the space occupied by the road markings, or who passes between lines of stopped or moving vehicles.
  • c)Any person who drives in contravention of Article 85 of this Law.

ch) The driver who fails to comply with the provisions established in Articles 87, 88, and 89 of this Law concerning the use of vehicle lights.

  • d)The driver of a slow-moving vehicle who violates the provisions of Article 97 of this Law.
  • e)The driver who stops in the middle of an intersection and obstructs traffic, in contravention of Article 121 of this Law.
  • f)The driver who operates a vehicle without the reflective devices specified in subsection 5), paragraph a), of Article 32 of this Law.
  • g)Any person who drives a public transportation vehicle in contravention of Article 125; subsection 1), paragraphs c) and t); subsection 5), paragraph e); and subsection 6), paragraph a), of Article 32 of this Law. The responding officer shall proceed as provided in Article 145 of this Law with respect to immobilization of the vehicle.
  • h)Any person who drives a vehicle whose engine, injection or carburetion systems, or emission-control systems that reduce environmental pollution have been altered or modified, or any person who violates subsection 1), paragraph u), of Article 32; subsections a), b), and c) of Article 35; subsections a), b), c), and d) of Article 36; or Article 122 of this Law.
  • i)The driver who operates a vehicle on the beach in contravention of Article 128 of this Law.
  • j)The driver who uses a road for purposes other than those for which it is intended, or who uses a vehicle for a purpose other than that for which it is authorized.
  • k)The taxi driver shown to have overcharged the regulated fare. The driver who provides public transportation services in any form in violation of subsection a), item 1, or subsection b), item 1, both of Article 98, and Article 113 of this Law, with respect to failure to observe stops and schedules.

(*) (By resolution N° 3945 of 21 de marzo de 2012, corrected by resolution N° 7425 of 06 de junio de 2012, the Constitutional Chamber annulled the preceding subsection in relation to Article 98, subsection b), item 1), of this Law, specifically with respect to “the fine imposed on a taxi driver for disregarding the stopping zones established by the Public Transportation Council.” In the same vein, the Chamber states that: “the amount of the fine applicable before the establishment of the fine amount annulled herein shall be deemed in force…,” which provides:

“A fine of twenty thousand colones shall be imposed…

ch) On the driver who provides public transportation services in any form without the respective authorizations, in violation of subsection a), item 1, or subsection b), item 1…” *See, in this regard, subsection ch) of Article 129 of version N° 9 of this Law, before the renumbering carried out by Ley N° 8696 of 17 de diciembre de 2008.)

  • l)Any person who drives a vehicle that, without any justification, does not bear the required license plates.
  • m)The driver who fails to comply with Article 94 of this Law. Likewise, the driver who prevents or impedes another vehicle from passing.
  • n)(*) The driver of a vehicle who, when starting to move, blocks the path of other vehicles having the right-of-way (derecho a la vía), even if the required warning signals were given, but without allowing those drivers sufficient time to pass or yield.
  • ñ)(*) Any person who drives a vehicle without having complied with the technical inspection (revisión técnica) requirement under Article 21 of this Law.

(*) (By resolution N° 13393 of 05 de octubre de 2011, the Constitutional Chamber declared the preceding subsection unconstitutional “…with respect to the fine imposed for failure to comply with the vehicle technical inspection requirement.” In this regard, the Chamber states that: “the provision predating the amendment made by Ley N° 8696 of 17 de diciembre de 2008… regains force,” which provides:

“…A fine of ten thousand colones shall be imposed, without prejudice to the imposition of related penalties: …

  • f)On the owner of a vehicle who disregards an order for a technical inspection when such inspection is required, …” *See, in this regard, subsection f) of Article 130 of version N° 9 of this Law, before the renumbering carried out by Ley N° 8696 of 17 de diciembre de 2008.)
  • o)The driver who transports garbage, rubble, raw materials, or waste, or any object that endangers road safety and the environment or adversely affects the use or appearance of public roads and their surroundings, in a vehicle of any kind, and dumps it on a public road or within a right-of-way (derecho de vía).

(The amendment made by subsection p) of Article 1° of law N° 8696 of 17 de diciembre de 2008 was subsequently repealed by Article 251 of Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial N° 9078 of 4 de octubre de 2012.)

(Its numbering was thus shifted by subsection a) of Article 2° of law N° 8696 of 17 de diciembre de 2008, which moved it from Article 131 to Article 132. Said Article 2° was subsequently repealed by Article 251 of Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial N° 9078 of 4 de octubre de 2012).”

II.On admissibility (admisibilidad). The third paragraph of Article 75 of Ley de Jurisdicción Constitucional authorizes the Defensoría de los Habitantes de la República to bring actions of unconstitutionality (acciones de inconstitucionalidad) directly, that is, without the need for a prior proceeding in which the respective claim of unconstitutionality was raised. Nevertheless, this broad standing (legitimación) does not exempt it from complying with the other requirements established by Ley de Jurisdicción Constitucional. In this particular case, the Chamber observes that the Defensoría broadly challenges the fines provided for in Articles 131, 132, and 133 of Ley de Tránsito 7331, on the ground that the State must take into account not only the circumstances relating to the minor or serious nature of the offense, in observance of the principles of reasonableness and proportionality, but also the offender’s financial means, indicating that one way of doing so would be to establish minimum and maximum fine parameters.

As may be seen from the preceding recital (considerando), Articles 131, 132, and 133 define various offenses in their respective subsections, some of which have already been examined by the Chamber. In some cases, the provisions have been declared unconstitutional; for example, the fines provided for under Articles 131, subsection k) (judgment 2011-6805), 132, subsection ñ) (judgment 2011-13393), 131, subsection b) (judgment 2012-129), 131, subsection a) (judgment 2012-3942), and 132, subsection n) (judgment 2012-3948), among others, were annulled. In other cases, the actions have been denied because, although the fine was substantial, the conduct being punished justified the penalty given its seriousness in relation to the protected legal interests (bienes jurídicos tutelados) (e.g., judgment 2011-16614). Given the lack of specificity in the pleading, the Chamber does not have all the information necessary to undertake the constitutional review, particularly because the Defensoría even challenges provisions that have already been declared unconstitutional.

Consequently, the action is summarily dismissed with respect to those provisions because its grounds are inadequate and insufficiently precise, in violation of Article 78 of Ley de Jurisdicción Constitucional. In all other respects, it is admissible.

III.- Merits. The Defensoría de los Habitantes considers that Article 71 bis, second paragraph, in relation to subsections c) and f) of Article 130; subsections g), i), and j) of Article 131; subsections f), g), h), and l) of Article 132; subsections c), d), e), g), and j) of Article 133; subsections a) and ch) of Article 136; and subsections c), ch), and e) of Article 134, all of the Public Roads Traffic Law, number 7331 of trece de abril de mil novecientos noventa y tres, as amended, are contrary to the principle of technical reasonableness (razonabilidad técnica), because they provide for points to be deducted from the driver’s license even though the conduct involved is attributable to the vehicle owner. In this regard, it should be noted that land transportation is a social and economic activity that facilitates the exercise of the right to freedom of movement and travel, as well as rights connected with economic freedom and private initiative relating to the provision of the public transportation service.

Its exercise places individuals’ fundamental rights at risk, including the rights to life, integrity, and safety, because of the danger inherent in travel by vehicle. It also affects collective rights such as the environment and the use of public space. For that reason, the legislature must regulate the exercise of the activity and establish rules and penalties for noncompliance as a means of guaranteeing order and protecting the rights and interests involved. The conduct penalized by the challenged provisions endangers traffic safety because it concerns reckless conduct committed by a vehicle’s driver or the operation of vehicles that do not meet the conditions required for safe travel without impairing legal interests of great importance, such as life and physical integrity. Both the vehicle owner, whether a natural or legal person, and the vehicle’s driver are required to know, comply with, and ensure compliance with the rules governing vehicle operation.

The responsibility borne by the vehicle owner or by the company in whose business the vehicle is used does not exempt the driver from the required due diligence (debida diligencia), particularly when operating vehicles used for public transportation service or vehicles that may pose a greater risk on the road, such as those transporting hazardous materials or cargo, trailers, tow trucks, etc. The driver may not excuse such conduct on the basis that the employment relationship could be affected when the conduct is manifestly dangerous or risky to physical integrity, life, and traffic safety. Thus, if such traffic violations were to result in harm to the life or physical integrity of third parties, the driver could even be held criminally liable for the result caused by the breach of the duty of care (deber de cuidado). For example, this would apply to a driver who, knowing that the bus being driven has brake problems, nevertheless begins providing service and an accident occurs that affects people’s physical integrity or lives; or to a driver who travels with an excessive number of passengers when this is determined to have caused an accident.

The legislature designed the loss of points from a driver’s license as a penalty for every driver who fails to comply with the prescribed rules, without distinction. That loss of points constitutes an ancillary penalty (sanción accesoria) to the fine, and its purpose is to encourage drivers to comply with traffic provisions. Nevertheless, this Chamber considers that a distinction must be drawn between conduct attributable to the driver and conduct outside the driver’s sphere of volition or action, such as obligations that must be fulfilled by the vehicle owner or the company that uses it in the course of its business. Accordingly, with regard to the conduct described in Article 71 bis, second paragraph, in relation to subsections g) and j) of Article 131; subsections f), g)—except for the conduct described in Article 125 of the Law, which is attributable to every driver—h), and l) of Article 132; subsections c), d), and g) of Article 133; and subsections ch) and e) of Article 134 of the same Law, points should be deducted from the driver’s license only when the vehicle’s driver is also its owner.

As the Defensoría de los Habitantes correctly notes, these are obligations imposed upon the owner, and a professional driver’s license should not be affected by them because the driver is subordinate to the employer. These include, for example, operating a vehicle without being current on the payment of circulation fees or mandatory vehicle insurance; driving a vehicle with license plates that do not correspond to it; driving a vehicle without rear reflectors; driving a vehicle without emergency exits; driving an altered or modified vehicle; driving a vehicle that lacks seat belts, white- or yellow-light projectors at the front, red-light projectors and brake lights at the rear, turn signals, hazard lights, a fire extinguisher, reflective triangles or an analogous safety device, a retroreflective vest, or a visible sign stating the number of passengers, the route name and number, and the authorized fare; improperly positioning the exhaust pipe; failing to display the required signs; driving without a windshield or with obstructed visibility; driving a limited-load vehicle (taxi carga) that exceeds the maximum permitted weight; etc. In the other challenged circumstances, the Court finds that the vehicle’s driver is responsible for compliance with the rules.

Examples include transporting hazardous materials in violation of the law; operating a tow truck without meeting statutory and regulatory requirements; driving a cargo vehicle that obstructs visibility; tampering with or failing to use the taximeter; failing to comply with authorized bus stops; charging higher fares; traveling with an excessive number of passengers; using unauthorized warning lights or rotating sirens; opening the doors while the vehicle is in motion; etc. An exception must be made for Article 134, subsection c), of the Traffic Law, which concerns the condition of private automobiles. In that case, the decisive issue would be to determine in each specific case whether the person is a professional driver subject to an employment relationship that exempts the driver from liability because of that subordinate status. It should also be added that, in every case, the citation (boleta de citación) must expressly inform the driver of the number of points being deducted from the driver’s license so that the driver may fully exercise the right of defense (derecho de defensa) before the competent authorities.

This is because, although the penalty is ancillary to the fine, it has its own social effects and, specifically, employment-related effects for persons who work as drivers. The principle of technical reasonableness requires an appropriate relationship between the objectives advanced by a law and the means it provides for achieving them. It seeks to ensure that rules adequately correspond to the obligations they impose and the purposes they pursue. It is therefore not unreasonable to impose the loss of points as a penalty upon a driver for driving in violation of the rules, on the terms set forth in this judgment and with the understanding that the driver must be properly informed and given an opportunity to present a defense. This is because, where a penalized driver believes that the conduct is not unlawful because it was justified or because a defense exempting the driver from liability (eximente de responsabilidad) applies, the driver must have an opportunity to raise that argument either through administrative proceedings before the Unidad de Impugnaciones del Consejo de Seguridad Vial or through judicial proceedings before the administrative litigation jurisdiction (jurisdicción contencioso administrativa).

IV.Conclusion. For the reasons stated above, the action is summarily dismissed with respect to the challenged Articles 130, 131, and 132. Regarding Article 71 bis, second paragraph, in relation to subsections g) and j) of Article 131; subsections f), g)—except for the conduct described in Article 125 of the Law, which is attributable to every driver—h), and l) of Article 132; subsections c), d), and g) of Article 133; and subsections ch) and e) of Article 134, the Chamber finds that they are not unconstitutional, provided that the penalized driver is also the vehicle’s registered owner. Regarding the remaining challenged provisions, the action is denied. In every case in which points are deducted from a driver’s license, the citation must inform the driver of the number of points deducted so that the driver may fully exercise the right of defense before the competent authorities.

Por tanto:

The action is summarily dismissed with respect to the fine prescribed in Articles 130, 131, and 132 of the Public Roads Traffic Law, number 7331 of trece de abril de mil novecientos noventa y tres, as amended. Regarding Article 71 bis, second paragraph, in relation to subsections g) and j) of Article 131; subsections f), g), h), and l) of Article 132; subsections c), d), and g) of Article 133; and subsections ch) and e) of Article 134 of the same Law, the action is denied, provided that the penalized driver is also the vehicle’s registered owner. In all other respects, the action is denied. In every case in which points are deducted from a driver’s license, the citation must inform the driver of the number of points deducted so that the driver may fully exercise the right of defense before the competent authorities. Notice shall be given.

Ana Virginia Calzada M.

President Gilbert Armijo S.

Fernando Cruz C.

Fernando Castillo V.

Paul Rueda L.

Roxana Salazar C.

Ricardo Guerrero P.

n lang=EN style='font-size:8.0pt;mso-ansi-language:EN'>12-006360-0007-CO

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1 1 *120063600007CO* SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las catorce horas y treinta minutos del veinte de marzo del dos mil trece.

Acción de inconstitucionalidad promovida por Luis Gerardo Fallas Acosta, mayor, abogado, cédula de identidad número 1-753-259, vecino de Tabarcia de Mora, en su condición de Defensor Adjunto de los Habitantes de la República contra los artículos 71 bis, párrafo segundo en relación con los incisos c) y f) del artículo 130; incisos g), i), j) del artículo 131; los incisos f), g) h) y l) del artículo 132, los incisos c), d), e), g) y j) del artículo 133, los incisos a) y ch) del artículo 136; los incisos c), ch) y e) del artículo 134 y artículos 130, 131 y 132; todos de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres, número 7331 del trece de abril de mil novecientos noventa y tres y sus reformas. Intervinieron también en el proceso Ana Lorena Brenes Esquivel, Procuradora General de la República, Luis Llach Cordero, en su condición de Ministro de Obras Públicas y Transportes y Flor Madriz Molina, en su condición de Directora Ejecutiva a.i. del Consejo de Seguridad Vial.

Resultando:

  1. 1Por escrito recibido en la Secretaría de la Sala a las dieciséis horas del quince de mayo del dos mil doce, el accionante solicita que se declare la inconstitucionalidad de lo dispuesto en los artículos 71 bis, párrafo segundo en relación con los incisos c) y f) del artículo 130; incisos g), i), j) del artículo 131; los incisos f), g) h) y l) del artículo 132, los incisos c), d), e), g) y j) del artículo 133, los incisos a) y ch) del artículo 136; los incisos c), ch) y e) del artículo 134 y artículos 130, 131 y 132; todos de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres, número 7331 del trece de abril de mil novecientos noventa y tres. Como primer aspecto refiere que con el rebajo de puntos de la licencia de conducir, se lesiona el principio de razonabilidad técnica de las normas por trasladar la responsabilidad del dueño registral del vehículo a su conductor, sin distingo de supuestos.Señala el accionante que en la Defensoría de los Habitantes han venido planteándose quejas recurrentes en cuanto a la aplicación directa a personas cuya ocupación es la de chofer, de sanciones económicas y pérdida de puntos en la licencia que se originan no por su conducción o porque sean faltas atribuibles a ellos como choferes de los vehículos, sino más bien, por incumplimiento de requisitos y condiciones que deben reunir los automotores propiamente y cuya responsabilidad corresponde más bien a los propietarios de éstos. Señala el accionante que un sector de la población tiene una ocupación u oficio de chofer y un ámbito importante de la actividad económica del país y del mundo en general es el servicio de transporte de personas y acarreo de bienes. De esta actividad, han surgido una multiplicidad de empresas propietarias de flotillas de vehículos dedicados a la actividad de transporte público, sea en la modalidad de autobuses o taxis, así como camiones de carga liviana o pesada dedicados al transporte de combustible, materiales para la construcción, entre otro sinnúmero de bienes.En la mayoría de esos casos, dichos automotores son conducidos por personas ajenas a su propietario registral, quienes son contratados por los regímenes de empleo privado o público a efectos de realizar esas labores de conducción. En otras palabras, los vehículos en cuestión son conducidos por un tercero a cuenta ajena, sin que de por medio exista titularidad alguna que relacione al empleado con el automotor. En este entendimiento resulta lógico que en caso de detectarse una infracción, su cometimiento es atribuible al propietario registral del vehículo y no a quien conduce, pues es el primero quien en razón de su derecho de propiedad, debe cumplir con las especificaciones obligacionales contenidas primordialmente en el artículo 32 de la Ley de Tránsito. Cada una de las normas impugnadas –por conexidad- importan la comisión de faltas por acción u omisión por parte del propietario registral de los vehículos cuyas sanciones sin embargo son aplicadas y afectan sensiblemente a terceros –los choferes- que se ven sustancialmente afectados no solo por la sanción pecuniaria, sino además por la rebaja de puntos en su licencia de conducir, comprometiéndose incluso las posibilidades de ejercer su derecho al trabajo a corto o mediano plazo, pues el artículo 71 bis dispone la reducción o descuento de la totalidad de puntos de la licencia en forma automática.En efecto, nótese que la técnica legislativa respecto de la atribución de la falta y el sujeto pasivo para reclamarse resulta deficiente, en el tanto y en el cuanto a quien se le imponen las obligaciones prestacionales es al propietario registral pero la sanción por el incumplimiento de aquellas es a quien en el momento de detectarse la falta, conducía el vehículo sin distinguir si se trata de un chofer contratado para manejarlo o de su verdadero propietario registral, de lo cual resulta una clara violación al principio de razonabilidad. Lo anterior genera no solo una dislocación del fin perseguido por la norma, sino además de su propia idoneidad, pues con la deficiencia legislativa apuntada se sanciona sensiblemente a una persona que no se encuentra legitimada pasivamente para ser acreedora de la falta. Las faltas que originan la pérdida de puntos en la licencia de aquellos conductores que no figuran como propietarios registrales y quienes conducen por encargo de aquellos, implica un traslado equivocado de la responsabilidad, por ficción deficiente de la norma, pues las faltas que originan las infracciones son de resorte exclusivo de los dueños de los vehículos.Pero las consecuencias gravosas van más allá de la simple pérdida de puntos en una licencia de conducir; en los casos de aquellas personas que dedican su actividad laboral al servir como choferes de unidades de transporte público, camiones de carga, cisternas, entre otros. Su estabilidad laboral se está poniendo en riesgo cuando los oficiales de tránsito levantan aquellas multas por infracciones a las obligaciones contenidas en las normas aquí descritas generando, indefectiblemente, un enorme perjuicio en el número de puntos de que dispone el conductor por haber infringido una obligación o deber legal imputable exclusivamente al dueño registral del vehículo. En efecto, las normas impugnadas -por conexidad- sancionan distintas faltas que en el fondo son de resorte exclusivo del dueño del vehículo, pues en todos los casos se atribuyen por el no cumplimiento de permisos para la actividad de transporte a que se dedica aquél, permisionario o concesionario de la actividad de transporte.Esto es entendible y lógico porque el conductor o la conductora no tienen injerencia directa en el mantenimiento del automotor ni en el cumplimiento de los permisos exigidos al efecto, pues aquél o aquella son simples depositarios de la voluntad de su patrono, al efecto de servir como medios para conducir las unidades mediante una contratación laboral. El derecho al trabajo ha sido tratado en forma reiterada por la Sala Constitucional, en el sentido de que el artículo 56 de la Constitución Política garantiza a todos los habitantes de la República el derecho al trabajo y establece la obligación del Estado de procurar a sus ciudadanos una ocupación debidamente remunerada e impedir que por causa de ella se establezcan condiciones que menoscaben la libertad o dignidad del individuo. De esa suerte, las normas cuestionadas trasladan la responsabilidad de los dueños de los vehículos a un tercero que no se encuentra legitimado pasivamente para ser responsable por el incumplimiento derivado de las omisiones del dueño registral de la unidad de transporte.Distintos son los casos en los que las faltas por las cuales se levanta la infracción son impuestas por la forma de conducción y en consecuencia, son directamente atribuibles al conductor, como por ejemplo, por irrespeto a una señal de tránsito o a los límites de velocidad. En estos supuestos, efectivamente, quien maneja la unidad es responsable directo por la falta pues ésta únicamente puede ser cometida en el ejercicio de la conducción siendo atribuida a quien en ese momento infringió las reglas de manejo. De esa forma, puede colegirse con claridad que el legislador no distinguió en la redacción de las normas cuestionadas la calificación de la responsabilidad en casos donde la falta sea constatable por la deficiente conducción y en aquellas donde el incumplimiento deviene por omisiones o incumplimientos del dueño registral a sus obligaciones de reparación, mantenimiento o cumplimiento de los requisitos para el destino de transporte a que está destinado el vehículo.Por la deficiencia normativa apuntada que genera una lesión directa al debido proceso imperante en toda creación de la ley, a la fecha este grupo de trabajadores se está viendo sensiblemente afectado, en la estabilidad de su trabajo e incluso en la posibilidad de ejercer el oficio con el que procuran el sustento de sus familias a corto o mediano plazo. El Estado actual de situación en que ya muchos de estos habitantes han perdido sus puntos, los coloca en una situación de evidente vulnerabilidad por sanciones ilegítimamente impuestas en las que éstos no tienen responsabilidad por los incumplimientos que se les imputan. En cuanto al principio de razonabilidad que alega como lesionado señala el accionante que las leyes y en general las normas y los actos de autoridad requieren para su validez, no solo haber sido promulgados por órganos competentes y procedimientos debidos, sino también pasar la revisión de fondo por su concordancia con las normas, principios y valores supremos de la Constitución, como son los de orden, paz, seguridad, justicia y libertad, que se configuran como patrones de razonabilidad.Es decir, una norma o acto público o privado solo es válido cuando además de su conformidad con la Constitución, esté razonablemente fundado y justificado conforme a la ideología constitucional. Así se garantiza que la ley no raye en lo irracional, arbitrario o caprichoso y que además, los medios seleccionados tengan una relación real y sustancial con el objeto. Se distingue entonces entre razonabilidad técnica, que es la proporcionalidad entre medios y fines; razonabilidad jurídica, o la adecuación a la Constitución en general, y en especial, a los derechos y libertades reconocidos o supuestos por ella; y finalmente, razonabilidad de los efectos sobre los derechos personales, en el sentido de no imponer a esos derechos otras limitaciones o cargas que las razonablemente derivadas de la naturaleza y régimen de los derechos mismos, ni mayores que las indispensables para que funcionen razonablemente en la vida de la sociedad.Si se confrontan estos parámetros o filtros de legitimidad con el alcance de las normas cuestionadas, particularmente respecto de las multas y rebaja de puntos en la licencia, se tiene que el legislador no distingue todos los casos en los que el conductor del vehículo no es el propietario registral. Como segundo aspecto, el accionante considera vulnerado el parámetro de proporcionalidad en las multas previstas en el párrafo primero de los numerales 130, 131 y 132 del capítulo II, sección I de la Ley de Tránsito. Respecto de este tema señala que el propósito no es cuestionar la potestad sancionatoria que le asiste al Estado en el ejercicio del conocido ius puniendi, cuestión que se recoge amplia y acertadamente en la sentencia número 2000-8193 de las quince horas cinco minutos del trece de setiembre del dos mil. En los casos contemplados en las normas impugnadas, al imponer el Estado una sanción pecuniaria como ocurre en la Ley de Tránsito de Vías Públicas Terrestres, que sanciona una conducta ilícita prevista en la ley formal, el Estado necesariamente debe tomar en cuenta no solo las condiciones relativas a la levedad o gravedad de la falta, respetando los principios de razonabilidad y proporcionalidad, sino también la capacidad económica del infractor.En ese entendido no hay discusión de que la intencionalidad que obra de por medio cuando el Estado impone una multa, busca dos objetivos no excluyentes, siendo el primero castigar al infractor y el segundo, disuadir a los miembros del colectivo a no cometer las infracciones, o dicho de manera positiva, a respetar las normas que se encuentran en la ley formal. Sin embargo, dable es afirmar que esos propósitos no se logran adecuadamente cuando en la norma sancionadora se hace abstracción de la capacidad económica del infractor pues cuando hay una notoria diferencia entre quienes sí pueden pagar la multa y quienes no, por sus insuficientes ingresos, la sanción resulta más onerosa para el infractor económicamente débil, vulnerándose los principios de igualdad y equidad, ampliamente reconocidos y garantizados en la Constitución Política y en los instrumentos internacionales de derechos humanos.El bloque de constitucionalidad le impone al legislador –a la hora de imponer multas y sanciones- el deber de garantizar una justa y equitativa proporción entre el quantum de la sanción y las condiciones económicas del sancionado, amén de una justa proporción con las circunstancias de modo, tiempo y lugar de los hechos atribuidos. A efectos de materializar aquel fin existen técnicas legislativas válidas y eficaces, entre tales, aquellas que establecen parámetros de multas mínimas y máximas que facilitan al órgano de control garantizar que la sanción que se le imponga al infractor contiene una estrecha similitud con su real capacidad económica. A efectos de fundamentar lo anterior, cita como ejemplo que el artículo 53 del Código Penal señala que el juez debe determinar la suma de dinero correspondiente a cada día de multa, conforme a la situación económica de la persona condenada, tomando en cuenta su nivel de vida, todos sus ingresos diarios y los gastos razonables para atender tanto sus necesidades como las de su familia.Cada día de multa no puede exceder de un cincuenta por ciento del ingreso diario del sentenciado. En ese sentido, la multa se entiende vinculada con la capacidad de pago del infractor, así por ejemplo, si a un campesino se le impone el pago de diez días multa y su salario es de cinco mil colones, la multa será de cincuenta mil colones; si se trata de un profesional a quien se le impuso la misma multa, pero su salario es de cincuenta mil colones por día, la multa será de quinientos mil colones. Bajo el anterior panorama, la norma referida cumple a cabalidad con el principio de igualdad, pues trata de forma igual a quienes están en situaciones iguales y en forma desigual a quienes están en situaciones desiguales, toda vez que no hay mayor injusticia que tratar en forma igual a los desiguales. Señala el accionante que no pretende sugerir que el Estado no pueda establecer multas fijas aplicables a todos los miembros de la colectividad, sin embargo, en este supuesto, la referencia debe ser la capacidad económica de la población de menores ingresos, toda vez que si ello no fuese así se estaría tratando de forma igual a los desiguales y con ello vulnerando los principios de igualdad, razonabilidad, proporcionalidad y un principio elemental de equidad.En el caso de las multas reclamadas contenidas en la Ley de Tránsito se advierten esas lesiones de orden constitucional, en vista de que se establecen multas fijas con base en el salario de un “Asistente Administrativo 1” del Poder Judicial, haciendo abstracción de la población económicamente más débil que ordinariamente, resultan ser los más afectados, ello como producto de una injusta distribución del ingreso nacional donde incluso, las últimas tendencias son a la concentración de la riqueza en grupos cada vez más reducidos. En efecto, para demostrar lo anterior, vasta echar un vistazo al resultado de la encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censo, “Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de Hogar” del año 2006, cuya cobertura abarcó los últimos dieciséis años en el país. En lo conducente, se indica: “(…) Los ingresos reales, en promedio, crecieron en un 33.7%; el 20% de ingreso más alto disfrutó un crecimiento de su ingreso de un 67.9%.El 40% de ingreso más bajo vio reducirse su ingreso real promedio: -13.9% el más pobre y -2,7% el segundo 20% de hogares. Todos los hogares pudieron tener un ingreso por persona creciente, porque casi todos los hogares tienen hoy en día un miembro menos, en promedio. El 20% de más alto ingreso tuvo un crecimiento del ingreso por persona del 95,6%; el 20% de menos ingreso un 6,7% de crecimiento. Actualmente el 20% de los hogares de mayor ingreso, con solo el 16% de población posee el 52% del ingreso del país, mientras que el 20% de menor ingreso logra apropiarse del 4.6% del ingreso y el 80% de los hogares, con el 84% de la población, obtiene 48,0%. Esto se da sobre una redistribución hacia los sectores de mayor ingreso. El 20% de los hogares de ingresos más altos lograron en estos 16 años ampliar su apropiación de ingreso en unos 10 puntos porcentuales, alrededor de una cuarta parte de sus ingresos iniciales.Por su parte, los de menor ingreso perdieron capacidad de apropiación de 2 puntos porcentuales, esto es, un tercio de sus ingresos iniciales. Los sectores medios (40% de los hogares de ingresos medios) también perdieron de su parte del ingreso total, en un 7 puntos porcentuales (…).” La forma en que se encuentran previstas las sanciones contempladas en las normas impugnadas, se determina con claridad una lesión por deficiente técnica legislativa, a los principios de razonabilidad y proporcionalidad, primero, por establecerse como base un salario superior al mínimo legal (salario de un auxiliar administrativo 1), generando una discriminación grosera en la capacidad económica de todos los habitantes del país que se ubiquen dentro de los supuestos establecidos para hacerse acreedores a dicha multa. El monto fijado para el puesto judicial antes dicho no corresponde con la realidad socioeconómica del país donde el salario mínimo para personal no calificado es de ¢ 220.345,47 al segundo semestre del 2010, mientras que el de un trabajador calificado es de ¢249.725,33, aumentándose automáticamente las multas partiendo del salario base escogido y que por naturaleza es mucho más alto al mínimo legal devengado por la mayoría de los trabajadores del país.La falta de conciencia social del legislador, desconociendo una realidad económica del país, genera un grupo significativo de personas que potencialmente se colocan en total vulnerabilidad socioeconómica al aplicárseles estas sanciones que en muchos casos bien podría significar el fin de su trabajo a través de su principal herramienta, su vehículo. La igualdad real, al igual que la libertad y la eficiencia económica es un valor constitucional que está presente en el Derecho de la Constitución (valores, principios y normas). De ahí que fieles a esta máxima, los tribunales constitucionales han abogado por garantizar un mínimo vital a todos los habitantes del Estado. La noción de mínimo vital puede ser calificada como una de las creaciones más importantes en materia de protección de derechos humanos, pues es el derecho a disponer de unas condiciones mínimas que permitan la subsistencia y la vida digna de las personas.Segundo, los porcentajes que se aplican en cada uno de los artículos reclamados por inconstitucionales, implican la imposición de multas que en el común de los escenarios se encuentra en un rezago económico sensible respecto de un pequeño sector económicamente fuerte. Sobre este tema se pronunció la Sala Constitucional en la sentencia número 2011-6805. En consecuencia, al establecerse en las normas impugnadas un salario que no responde al mínimo legal fijado y siendo que su aplicación porcentual podría atentar contra la subsistencia mínima vital de los habitantes, se considera revisten vicios absolutos de inconstitucionalidad, debiéndose aplicar –una vez declaradas las normas como tales- aquellas multas que con anterioridad a la reforma practicada se encontraban vigentes.
  2. 2Por resolución de las quince horas veintisiete minutos del veintiuno de mayo del dos mil doce, se dio curso a la acción, confiriéndosele audiencia a la Procuraduría General de la República, al Consejo de Seguridad Vial y al Ministerio de Obras Públicas y Transportes.
  3. 3Por resolución número 2012-15272 de las quince horas cinco minutos del treinta y uno de octubre del dos mil doce, se acumuló a esta acción, la tramitada con el número de expediente 12-008466-0007-CO, presentada por Eladio Solano Jiménez contra los artículos 71 bis, incisos b) y d) en relación con el artículo 132 inciso h) de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres, número 7331 del trece de abril de mil novecientos noventa y tres. Señala el accionante que se le penalizó con la pérdida de 15 puntos por la aplicación del artículo 132 inciso h), y que se violentó su derecho al trabajo, ya que la sanción pecuniaria por emisión de gases fue cancelada por el dueño del autobús, sin embargo le rebajaron puntos a su licencia, lo cual le impide continuar trabajando. Manifiesta que la norma impugnada traslada la responsabilidad del propietario de un bien, a un tercero. Señala que la norma impugnada violenta los artículos 49, 56 y 74 de la Constitución Política, porque no protege su derecho subjetivo como administrado, lesiona su derecho al trabajo y contraviene derechos irrenunciables.
  4. 4Por resolución número 2012-12664 de las catorce horas treinta minutos del doce de setiembre del dos mil doce, se acumuló a esta acción la tramitada con el número de expediente 12-008722-0007-CO promovida por Ronaldo de Jesús Chaves Vargas, contra el artículo 133 inciso e) en relación con el artículo 101 inciso f) de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres. Señala que el rebajo de cincuenta puntos de su licencia le impide continuar con su trabajo como chofer. Así agrega que con el rebajo de dichos puntos se le estaría negando la posibilidad de trabajar, y además ello significa que, automáticamente, se produjo la suspensión de su licencia de conducir por un período de dos años. Estima que es una medida sancionatoria desproporcionada e irracional, máxime que en este caso el vehículo con el cual se le realizaron las boletas de citación no es de su propiedad, sino de su patrono.
  5. 5La Procuraduría General de la República rindió su informe en escrito presentado a las quince horas treinta y un minutos del doce de junio del dos mil doce. Considera que no lleva razón el accionante pues, en la mayoría de los casos, las faltas impugnadas implican conductas muy graves de los choferes, razón por la cual no podrían ser eximidos de las sanciones y multas dispuestas en la Ley de Tránsito. 1. De la alegada inconstitucionalidad del párrafo segundo del artículo 71 bis en relación con lo dispuesto en el artículo 130, incisos c) y f) de la Ley de Tránsito. Las normas en cuestión, en lo que interesa, disponen: “ARTÍCULO 71 bis .- En el momento de expedirse una licencia, se le asignará, a cada conductor, un total de cincuenta (50) puntos, con el fin de establecer, en lo sucesivo, un mecanismo de control de su desempeño; lo anterior, para determinar las sanciones correspondientes, de constatarse deficiencias derivadas de las infracciones a esta Ley, así como para la ejecución de medidas correctivas dirigidas a la enmienda de su comportamiento y que tiendan a fomentar conductas que fortalezcan la seguridad vial.

El número de puntos asignado inicialmente, se verá reducido o descontado en forma automática, en cualquiera de los siguientes supuestos :

a) …

  • b)Veinticinco (25) puntos, por la comisión de alguna de las conductas señaladas en los incisos … c), y f) del artículo 130 … de la presente Ley.(…).

Los puntos serán descontados en el expediente del conductor en forma automática, una vez que sea firme la imposición de la sanción, en vía administrativa o jurisdiccional y quedará constancia del saldo final de puntos.” Lo subrayado no es del original.

Por su parte, el artículo 130, incisos c) y f), disponen:

“ARTÍCULO 130 .- Se impondrá una multa de un salario base mensual correspondiente al “Auxiliar administrativo 1 ” que aparece en la relación de puestos del Poder Judicial, de conformidad con la Ley del presupuesto ordinario de la República, aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se cometa la infracción de tránsito, sin perjuicio de las sanciones conexas:

a) …

  • c)Al conductor que se dedique a prestar el servicio de transporte público, en cualquiera de sus modalidades, sin contar con las respectivas autorizaciones , en violación de lo dispuesto en el inciso a), numeral 1, o en el inciso b), numeral 1, ambos del artículo 98, y en el artículo 113 de esta Ley, lo anterior únicamente en cuanto a no contar con la respectiva autorización.
  • f)Al conductor de un vehículo de transporte de materiales peligrosos, que viole las disposiciones del artículo 102 de la presente Ley. (…).” Lo subrayado no es del original.

Y a su vez, el artículo 102, señala “ARTÍCULO 102 .- Los vehículos automotores, remolques y semirremolques que transporten materiales peligrosos o explosivos deberán cumplir las normas siguientes:

  • 1)Contar con el documento aprobado que acredite la revisión técnica semestral, a la cual están obligados para circular por las carreteras.
  • 2)Portar un permiso dado por el órgano competente del MOPT.
  • 3)Someterse a los horarios, las rutas y demás regulaciones que dicte el órgano competente del MOPT.
  • 4)Cumplir las disposiciones del Reglamento de esta Ley.” Conforme se puede apreciar, las conductas prohibidas están dirigidas a los conductores (choferes) y no a los propietarios de los vehículos. Ahora bien, por la gravedad que el incumplimiento de tales conductas podría ocasionar, estima la Procuraduría que resulta razonable y conforme con el Derecho de la Constitución que la multa y la sanción con pérdida de 25 puntos de la licencia se haga recaer en los choferes. En cuanto a la pérdida de puntos de la licencia se refiere, téngase presente que lo que pretende es hacer conciencia en los conductores de que la autorización para conducir que les brinda el Estado es limitada y que, en ese sentido, está sujeta al cumplimiento de las condiciones y requisitos que exige la ley. Se trata de una medida correctiva dirigida a enmendar el comportamiento irresponsable de ciertos conductores, con los que el simple establecimiento de multas resultaría insuficiente debido a su capacidad económica.

Por ello, es totalmente razonable que, además de las multas, se haya establecido un sistema de pérdida de puntos de la licencia para sancionar, de manera proporcional a la gravedad de la falta, las infracciones a la Ley de Tránsito. Ahora bien, en el caso del transporte remunerado de personas, en sus distintas modalidades, téngase en cuenta que se trata de un servicio público cuya titularidad corresponde al Estado quien, no obstante, la puede delegar en los particulares. El interés público involucrado en este servicio, es más que obvio por lo que solo se debe permitir que lo brinden las personas o empresas debidamente autorizadas. En ese sentido, si un chofer de bus o de taxi es consciente de que el vehículo que conduce no está autorizado para brindar el servicio público de transporte remunerado de personas, debe de abstenerse de brindarlo, pues ante un eventual accidente, los usuarios o demás personas que resulten afectados no tendrían la protección que el ordenamiento jurídico exige para estos casos.

Por su parte, el transporte de materiales peligros, por su misma naturaleza, exige el cumplimiento estricto de los permisos y de las condiciones mecánicas necesarias para la seguridad del automotor y, por supuesto, del mismo chofer, demás conductores y peatones. Sería irresponsable que un chofer conduzca un vehículo de este tipo, sin contar, por ejemplo, con la revisión técnica semestral que acredite el debido cumplimiento de las condiciones de seguridad necesarias. Y lo mismo ocurre en caso de que no se porte el permiso correspondiente o el circular en horarios y rutas no autorizadas. En tales casos, el peligro al que se expondría a los habitantes justifica de suyo las sanciones dispuestas en la Ley de Tránsito en contra de los conductores. Por consiguiente, en criterio de la Procuraduría no incurre en las violaciones constitucionales que alega el accionante. 2. De la alegada inconstitucionalidad del párrafo segundo del artículo 71 bis en relación con lo dispuesto en el artículo 131, incisos g), i), y j) de la Ley de Tránsito.

Las normas en cuestión, en lo que interesa, disponen: “ ARTÍCULO 71 bis .- … El número de puntos asignado inicialmente, se verá reducido o descontado en forma automática, en cualquiera de los siguientes supuestos :

a) …

  • c)Veinte (20) puntos, por la comisión de alguna de las conductas detalladas en los incisos … g), i), j), del artículo 131 (…).“ Lo subrayado no es del original.

Por su parte, el artículo 131, incisos g), i) y j) disponen:

“ARTÍCULO 131 .- Se impondrá una multa de un setenta y cinco por ciento (75%) de un salario base mensual correspondiente al “Auxiliar administrativo 1”, que aparece en la relación de puestos del Poder Judicial, de conformidad con la Ley del presupuesto ordinario de la República, aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se cometa la infracción de tránsito, sin perjuicio de las sanciones conexas :

a) …

  • g)A quien conduzca un vehículo que no esté al día en el pago de los derechos de circulación o del seguro obligatorio de vehículos . (…)
  • i)Al conductor de vehículos tipo grúa que viole las disposiciones del artículo 100 de esta Ley.
  • h)A la persona que realice trabajos en las vías públicas, en contravención de lo dispuesto en el artículo 220 de esta Ley.
  • j)Al conductor que opere un automotor con placas que no le corresponden . (…).” Lo subrayado no es del original.

Y el artículo 100 en cuestión, dispone:

“ARTÍCULO 100 .- Para los vehículos que presten el transporte o acarreo de vehículos mediante la modalidad grúa, rigen las siguientes disposiciones especiales:

  • a)Deben cumplir las mismas indicaciones dadas en los numerales 2, 3 y 6 del inciso b) del artículo 98 de esta Ley, aplicables para esta modalidad de servicio.
  • b)El órgano competente del MOPT emitirá los permisos para la prestación de este servicio, de acuerdo con el respectivo reglamento. La autorización y regulación de tarifas será competencia del MOPT, el que las otorgará con base en estudios técnicos, según el kilometraje requerido para remolcar el vehículo y demás datos que juzgue convenientes. Asimismo, las grúas deberán someterse a las paradas establecidas por el órgano competente del MOPT, donde serán llamadas por los interesados, a fin de prestarles el servicio; por lo tanto, se les prohíbe hacer el recorrido en busca de vehículos para remolcar.
  • c)Los vehículos que se dediquen a esta actividad, deben estar registrados y portar el libro de registro, numerado y sellado por el Consejo de Transporte Público. En este libro, cuyas hojas deben estar en duplicado que permitan utilizar papel carbón, se indicarán, en todos los casos en que se remolque algún vehículo, las características de este, el nombre y la firma del chofer del taxi grúa y del conductor del vehículo remolcado; también deben indicarse el estado físico del vehículo, la hora, el lugar de origen y el destino, con indicación de las señas exactas en ambos puntos, el monto cobrado y demás datos que sean de interés. El conductor de la grúa deberá entregarle al conductor del vehículo remolcado, el duplicado firmado en el que consten todos los datos que ahí se estipulan; este documento hará plena prueba contra el conductor y propietario de la grúa, en caso de violación de las presentes disposiciones. El libro de registro puede ser exigido, en cualquier momento, por las autoridades de tránsito. El no portarlo traerá, como efecto, la cancelación de la autorización dada, sin perjuicio de la multa que establece el inciso i) del artículo 131 de esta Ley. Cuando el libro esté lleno, se entregará y archivará en el Consejo de Transporte Público, para poder retirar el siguiente.

ch ) Deben portar las luces y los accesorios estipulados en esta Ley y en su Reglamento; además, una torre giratoria a trescientos sesenta (360) grados, con luz de color ámbar que cubra una distancia de ciento cincuenta (150) metros y dos (2) faros buscadores, los cuales se utilizarán cuando el vehículo esté parado y puedan orientarse de manera que el haz de luz no afecte a otros conductores en circulación. Estos accesorios solo se podrán utilizar cuando se realice el servicio de grúa.

  • d)En caso de accidentes de tránsito, no podrán mover los vehículos sin la autorización previa de la autoridad competente.

En cuanto a la razonabilidad de la pérdida de puntos téngase en cuenta lo indicado al efecto en el apartado anterior. Y al igual que las conductas ya analizadas, en consideración de la Procuraduría las normas en cuestión, en cuanto sancionan a los conductores, no resultan irrazonables. Conforme se puede apreciar, las conductas prohibidas están dirigidas a los conductores (choferes) y no a los propietarios de los vehículos. Ahora bien, por la gravedad que su incumplimiento podría ocasionar, estima la Procuraduría que resulta razonable y conforme con el Derecho de la Constitución que la multa y la sanción con pérdida de 20 puntos de la licencia se haga recaer en los choferes. El conducir un vehículo que no ha pagado los derechos de circulación o el seguro obligatorio de vehículos es sumamente grave pues, ante un eventual accidente, dejaría sin protección a quienes se vean afectados. Por consiguiente, no existe justificación alguna para un chofer que conduzca un vehículo en tales circunstancias.

Y lo mismo cabe decir del hecho de conducir un automotor con placas que no le corresponden. Ante un eventual accidente, ¿quién se haría responsable de los daños y perjuicios que ocasione a terceros? Por la gravedad de la falta, es razonable que se sancione al chofer infractor. En cuanto a la conducción de vehículos tipo grúa, por tratarse de un servicio especial, deben contar con la autorización correspondiente por parte del Consejo de Transporte Público, brindar el servicio en la zona autorizada, cobrar las tarifas estipuladas, llevar el libro de registro de actividades correspondiente y portar las placas específicas para este tipo de actividad. Además, los vehículos que se dediquen a esta actividad deben portar las luces y los accesorios estipulados para este tipo de vehículos. Ahora bien, el hecho de no cumplir las exigencias apuntadas, en su mayoría atañe también al conductor y no solo al propietario del automotor.

En ese sentido, es razonable que la sanción por su infracción recaiga también en los choferes. 3. De la alegada inconstitucionalidad del párrafo segundo del artículo 71 bis en relación con lo dispuesto en el artículo 132, incisos f), g), h) y l) de la Ley de Tránsito. Las normas en cuestión, en lo que interesa, disponen:

“ ARTÍCULO 71 bis .- …

El número de puntos asignado inicialmente, se verá reducido o descontado en forma automática, en cualquiera de los siguientes supuestos :

a) …

  • d)Quince (15) puntos, por la comisión de alguna de las conductas detalladas en los incisos … f), g), h, l), … del artículo 132 de la presente Ley.” Lo subrayado no es del original.

“ARTÍCULO 132 .-Se impondrá una multa del cincuenta por ciento (50%) del salario base mensual , correspondiente al “Auxiliar administrativo 1” que aparece en la relación de puestos del Poder Judicial, de conformidad con la Ley del presupuesto ordinario de la República, aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se comete la infracción de tránsito, sin perjuicio de las sanciones conexas:

a) …

  • f)Al conductor que circule un vehículo sin los dispositivos reflectantes indicados en el inciso 5) del apartado a) del artículo 32 de esta Ley.
  • g)A quien conduzca un vehículo de transporte público , en contravención de lo señalado en el … inciso 5), apartado e) y el inciso 6) apartado a) del artículo 32 de esta Ley. El oficial actuante procederá con lo que se establece en el artículo 145 de esta Ley en cuanto a la inmovilización del vehículo.
  • h)A quien conduzca un vehículo que se encuentre alterado o modificado en el motor, los sistemas de inyección o carburación , o los sistemas de control de emisiones que disminuyen la contaminación ambiental, o a quien viole lo dispuesto en el inciso 1), apartado u) del artículo 32, los incisos a), b) y c) del artículo 35, los incisos a), b), c) y d) del artículo 36 y el artículo 122 de la presente Ley. …
  • l)A quien conduzca un vehículo que sin justificación alguna no porte las placas reglamentarias.” Lo subrayado no es del original.

Y el artículo 32, en los acápites mencionados, dispone:

“ARTÍCULO 32 .- Todos los vehículos con motor o sin él, de propiedad privada o pública, que se autoricen para circular conforme al artículo 1 de la presente Ley, deberán cumplir, obligatoriamente, los siguientes requisitos referentes a los dispositivos de seguridad activa y pasiva, así como todas las medidas de seguridad:

  • 1)Requisitos generales para la circulación de todos los automotores :

a) …

  • c)Tener ubicado el volante de conducción o dirección al lado izquierdo . …
  • t)La carrocería ubicada delante del parabrisas no deberá soportar hacia adelante elementos que técnicamente no sean indispensables; tampoco elementos puntiagudos, cortantes ni que constituyan un ángulo vivo o una protuberancia peligrosa. Asimismo, los parachoques no deberán presentar protuberancias peligrosas y sus extremos laterales deberán ser dirigidos hacia la carrocería. …
  • 5)Requisitos específicos para la circulación de los vehículos de carga, los remolques y los semirremolques .

Además de los requisitos contenidos en el inciso 1) de este artículo, que le sean acordes según su naturaleza constructiva, los vehículos de carga, los remolques y semirremolques deberán cumplir lo siguiente:

  • a)Los vehículos cuyo peso bruto autorizado supere los cuatro mil (4.000) kilogramos, así como sus remolques y semirremolques , deben colocar, en la parte trasera, al menos dos (2) dispositivos de por lo menos cincuenta (50) centímetros cuadrados de área en forma de triángulo cada uno y que reflejen o proyecten la luz roja . Los otros tipos de vehículos de carga deben tener, al menos, dos (2) dispositivos reflectantes de color rojo en la parte trasera . …
  • e)Los vehículos de carga deben portar una cuña para inmovilizar el vehículo, en caso de ser necesario. …
  • 6)Los vehículos de transporte público de personas:

Además de los requisitos contenidos en el inciso 1) de este artículo, que le sean acordes según su naturaleza constructiva, los vehículos de transporte público de personas deberán cumplir lo siguiente:

  • a)Todos los autobuses que estén en circulación deberán contar con una salida de emergencia y de fácil acceso, independiente de las puertas de entrada y salida del autobús, la que deberá estar situada en la parte trasera o en el lado opuesto de las puertas del vehículo. Tanto las puertas de entrada y de salida como la salida de emergencia, tendrán sus respectivos accesorios, deberán ser plenamente funcionales y estar habilitadas para el uso. No podrán permanecer cerradas mediante llavines, cadenas o candados, cuando la unidad esté en servicio al público. Los autobuses, los microbuses y las busetas de servicio especiales, de turismo, de transporte interprovincial o internacional, podrán contar con una sola puerta de entrada y las correspondientes salidas de emergencia que el diseño permita.” Lo subrayado no es del original. Así reformado por el inciso f) del artículo 1° de la ley N° 8696 de 17 de diciembre de 2008. Así corrida su numeración por el inciso a) del artículo 2° en relación con el inciso f) del artículo 1° de la ley N° 8696 de 17 de diciembre de 2008, que lo traspasó del artículo 31 al 32.

En el caso particular de las conductas prohibidas en las normas indicadas en este apartado, se sanciona con multa y la pérdida de 15 puntos de la licencia a quien circule un vehículo de carga sin los dispositivos reflectantes; al conductor de un autobús que no cuente con salida de emergencia de fácil acceso, independiente de las puertas de entrada y salida del autobús; a quien conduzca un vehículo que se encuentre alterado o modificado en el motor, o en los sistemas de inyección o carburación, o los sistemas de control de emisiones; y a quien conduzca un vehículo que sin justificación alguna no porte las placas reglamentarias. En consideración de la Procuraduría, las normas en cuestión no son inconstitucionales per se, pues en muchos de los casos el conductor es a la vez el propietario del vehículo. Sin embargo, tampoco considera admisible eximir de responsabilidad al conductor de un camión que no cuente con los dispositivos reflectantes requeridos, debido a la importancia que tales dispositivos tienen para la seguridad vial y por cuanto su costo no es significativo.

Tampoco se considera admisible el eximir de responsabilidad al conductor de un vehículo alterado o modificado en el motor, o en los sistemas de inyección o carburación, o en los sistemas de control de emisiones, pues podría resultar peligroso para el normal funcionamiento del automotor. En tales condiciones, lo procedente es que el chofer se abstenga de conducir un vehículo en tales condiciones. Y lo mismo cabría señalar de la conducción de un vehículo que, sin justificación, no porte las placas reglamentarias. El chofer, como responsable de la conducción de un vehículo, debe velar porque el automotor cumpla con las condiciones mínimas necesarias y que porte los documentos y dispositivos que acrediten su derecho a circular. Por ello, por esta conducta tampoco cabría eximir al chofer de la responsabilidad y sanciones que le imputa la normativa en comentario. La única conducta en la que Procuraduría sí considera procedente el eximir de responsabilidad, es al chofer de autobús que no cuente con la salida de emergencia.

Resulta obvio que el cumplimiento de dicha exigencia no podría ser imputable al chofer. Sin embargo, en este caso la multa correspondiente debe recaer en el propietario del automotor. Recuérdese que de conformidad con lo dispuesto en los artículos 150 y 153 de la Ley de Tránsito, las multas pueden anotarse tanto en el asiento de la licencia de conducir del infractor, así como en el número de placa del vehículo con el cual se incurrió en la infracción de tránsito, a efecto de que el cobro se realice a través del ente recaudador del seguro obligatorio automotor. 4.- De la alegada Inconstitucionalidad del párrafo segundo del artículo 71 bis en relación con lo dispuesto en los artículos 133, incisos c), d), e), g) y j) y 136 incisos a) y ch ) de la Ley de Tránsito. Las normas en cuestión, en lo que interesa, disponen:

“ ARTÍCULO 71 bis .- …

El número de puntos asignado inicialmente, se verá reducido o descontado en forma automática, en cualquiera de los siguientes supuestos :

a) …

  • e)Diez (10) puntos, por la comisión de alguna de las conductas detalladas en los incisos c) … d), e), g)… y j) del artículo 133 y en los incisos a), … y ch ) del artículo 136 de la presente Ley.” Lo subrayado no es del original- “ARTÍCULO 133 .- Se impondrá una multa de un cuarenta por ciento (40%) de un salario base mensual, correspondiente al “Auxiliar administrativo 1” que aparece en la relación de puestos del Poder Judicial, de conformidad con la Ley del presupuesto ordinario de la República, aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se cometa la infracción de tránsito, sin perjuicio de las sanciones conexas :

a)…

  • c)Al conductor de un vehículo de transporte público de cualquier modalidad , que preste el servicio sin reunir alguna de las condiciones establecidas en el inciso 1) apartados d), f), h), i), l), r) y s), en el inciso 4), apartado a) y en el inciso 6), apartados b) y f) del artículo 32 de esta Ley. Se aplicará la misma sanción al conductor que infrinja las disposiciones contenidas en el artículo 31 de la presente Ley. …
  • d)Al conductor que circule un vehículo sin parabrisas o con la visibilidad obstruida, o cuyo polarizado de las ventanillas laterales no cumpla el nivel de visibilidad de adentro hacia afuera y viceversa, de acuerdo con el artículo 114 de esta Ley.
  • e)Al conductor de un vehículo de carga que viole las disposiciones del artículo 101 de esta Ley.
  • g)Al conductor de un vehículo de transporte de carga limitada (taxi carga), que viole las disposiciones del artículo 99 de la presente Ley. …
  • j)Al conductor que altere, no utilice o no porte el taxímetro exigido a los vehículos de modalidad taxi , en contravención del inciso 6), apartado ll ) del artículo 32 de la presente Ley. (…)”.

“ARTÍCULO 136 .- Se impondrá una multa de un diez por ciento (10%) de un salario base mensual , correspondiente al “Auxiliar administrativo 1” que aparece en la relación de puestos del Poder Judicial, de conformidad con la Ley de presupuesto ordinario de la República, aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se cometa la infracción de tránsito, sin perjuicio de las sanciones conexas (­como por ejemplo la pérdida de 25 puntos de la Licencia de conducir):

  • a)Al conductor que preste servicio de transporte público, en violación a lo dispuesto en el artículo 98 de esta Ley, excepto en los casos de su inciso a), numerales 1) y 2), y de su inciso b), numerales 1) y 3). …

ch ) A quien utilice sirenas o señales rotativas luminosas , sin cumplir con lo dispuesto en el artículo 33 de esta Ley. (…)”. Lo subrayado no es del original.

Por su parte, los referidos artículos 32, 99, 101 y 114 de la Ley de Tránsito, por su orden, disponen:

“ARTÍCULO 32 .- Todos los vehículos con motor o sin él, de propiedad privada o pública, que se autoricen para circular conforme al artículo 1 de la presente Ley, deberán cumplir, obligatoriamente, los siguientes requisitos referentes a los dispositivos de seguridad activa y pasiva, así como todas las medidas de seguridad: 1 ) Requisitos generales para la circulación de todos los automotores : a) … d) Todos los vehículos, en general, deberán contar con cinturones de seguridad de tres puntos , en todos los asientos laterales; en los restantes deberán tener cinturones subabdominales , con excepción de las motocicletas, motobicicletas, bicimotos, triciclos, cuadraciclos , y otros ciclomotores, salvo que, en este último caso, se les adapte un dispositivo tipo sidecar, donde el pasajero deberá contar con el cinturón correspondiente. Se exceptúan, además, los autobuses de transporte interurbano, los autobuses, las busetas y los microbuses autorizados para el servicio de transporte remunerado de personas, con la salvedad indicada en el inciso 6) apartado e) de este artículo. e)Tener colocados espejos retrovisores o cualquier otro dispositivo que cumpla la función de permitirle al conductor, desde su asiento, observar la vía que queda atrás y a los lados de su vehículo, así como al frente o detrás de su vehículo, cuando sea necesario.

Los espejos retrovisores, sus soportes y sus dispositivos de fijación, no deberán presentar, hacia delante, puntas, bordes agudos ni formas peligrosas . … h ) En la parte trasera, deberán portar dos dispositivos proyectores de luz roja, que permanezcan encendidos al poner en funcionamiento la luz alta o la baja, con una sección que dé una luz roja más intensa, al aplicar los frenos. Asimismo, los vehículos de pasajeros deberán portar un tercer dispositivo de luz roja, que se accione igualmente con los frenos en forma automática, ubicado dentro del vehículo o fuera de él y a la altura de los asientos traseros, centrado en relación con el parabrisas trasero, salvo que, de fábrica, dicho dispositivo haya sido posicionado en otro lugar. De esta obligación se exceptúan los vehículos de carga liviana. i)Portar al menos dos (2) luces direccionales , en ambos extremos de las partes trasera y delantera.

Contar con un (1 ) sistema de luz, que se encienda independientemente a las luces principales, en los casos de emergencia. … l)Estar provistos de por lo menos un (1) extintor de incendios , en perfecto estado de funcionamiento. … r)Estar equipado con frenos capaces de moderar y detener el movimiento del vehículo de un modo seguro, rápido y eficaz ; así como, con un freno de estacionamiento o de seguridad, que se utilizará cuando se estacione o en cualquier emergencia. El freno de estacionamiento deberá mantener el vehículo inmóvil, cualesquiera que sean las condiciones de carga en una pendiente, ascendente o descendente, del dieciocho por ciento (18%). s) Todo vehículo de motor que utilice un sistema de aire comprimido para el funcionamiento de sus propios frenos o de los frenos de cualquier vehículo remolque o semirremolque adherido a él, deberá estar provisto de una señal de advertencia visible y sonora, ubicada en el panel de instrumentos del habitáculo del conductor del vehículo tractor, que entre en funcionamiento, si el depósito de aire se encuentra por debajo del cincuenta por ciento (50%) de la presión dada por el regulador del compresor.

Un sistema de advertencia similar deberán tener los vehículos que utilicen vacío para el sistema de frenos. t) La carrocería ubicada delante del parabrisas no deberá soportar hacia adelante elementos que técnicamente no sean indispensables; tampoco elementos puntiagudos, cortantes ni que constituyan un ángulo vivo o una protuberancia peligrosa. Asimismo, los parachoques no deberán presentar protuberancias peligrosas y sus extremos laterales deberán ser dirigidos hacia la carrocería. … 6) Los vehículos de transporte público de personas: Además de los requisitos contenidos en el inciso 1) de este artículo, que le sean acordes según su naturaleza constructiva, los vehículos de transporte público de personas deberán cumplir lo siguiente: a)… b) Todo autobús dedicado al servicio del transporte público de personas debe llevar un cartel visible, autorizado por el Consejo de Transporte Público, en el que se indique, claramente, el número de pasajeros que puedan viajar en él, el nombre y el número de la ruta, así como la tarifa autorizada . … f) Los propietarios de los vehículos para transporte público de personas (autobuses, busetas y microbuses) deberán ubicar la salida del tubo de escape de esos vehículos según el Reglamento que establezca el Poder Ejecutivo, siempre que no contravenga las especificaciones técnicas del fabricante.

(…).” Lo subrayado no es del original. “ARTÍCULO 99 .- Los vehículos de transporte de carga limitada se rigen por las siguientes disposiciones especiales: a) … c) Deben tener vigente un seguro especial del Instituto Nacional de Seguros , cuyo monto será determinado por esta Institución, con base en estudios técnicos, reales y actuariales. (…)”. Lo subrayado no es del original. “ARTÍCULO 101 .- Los conductores de vehículos de carga liviana y de carga pesada deben acatar las siguientes regulaciones: a) … j) Los vehículos de carga liviana y pesada deberán portar la Tarjeta de pesos y dimensiones, extendida por el órgano competente del MOPT, conforme se establezca reglamentariamente. (…).” “ARTÍCULO 114 .- Prohíbese conducir un vehículo automotor que tenga puesto, en el parabrisas delantero o trasero, algún rótulo, cartel, calcomanía u otro material opaco, que obstruya al conductor la visibilidad de la vía y sus alrededores.

De esta situación se exceptúa el hecho de portar el marchamo y la calcomanía de revisión técnica. En el caso de las ventanillas laterales, podrá utilizarse un material opaco o polarizado que permita la visibilidad hacia adentro o hacia afuera de no menos de un setenta (70%) por ciento. Todo lo anterior sin perjuicio de lo dispuesto por el Consejo de Transporte Público, en relación con la rotulación e información al usuario que deberán portar las unidades de transporte remunerado de personas y de transporte de estudiantes.” Al igual que en el caso de las conductas ya estudiadas, no cabría eximir de responsabilidad a los choferes de vehículos que incurran en conductas tales como conducir un vehículo que no cuente con cinturones de seguridad, o que no tenga en funcionamiento las luces rojas traseras, o los frenos en buen estado, o que no cuente con el parabrisas correspondiente o tenga la visibilidad obstruida.

El incumplimiento de tales condiciones podrían impedir una conducción segura o propiciar distracciones indebidas y, en consecuencia, los choferes se deben abstener de conducir el automotor correspondiente. Igualmente, resultaría inadmisible el eximir de las responsabilidades y sanciones que establece la normativa en comentario a los choferes de taxi que se nieguen a utilizar el taxímetro correspondiente, pues ello implicaría una prestación deficiente del servicio en perjuicio del usuario. No obstante, otras conductas, tales como la rotulación de la ruta en las unidades de transporte público, así como el deber de ubicar el tubo de escape de los vehículos en lugar que establezca el Reglamento respectivo, si recaen bajo la órbita de responsabilidad de los propietarios. Pero incluso en estos casos, la normativa en cuestión no resulta inconstitucional. Simple y sencillamente la multa se debe hacer recaer en el propietario del automotor. 5.- De la alegada Inconstitucionalidad del párrafo segundo del artículo 71 bis en relación con lo dispuesto en el artículo 134, incisos ch ) y e) de la Ley de Tránsito.

Las normas en cuestión, en lo que interesa, disponen: “ ARTÍCULO 71 bis .- … El número de puntos asignado inicialmente, se verá reducido o descontado en forma automática, en cualquiera de los siguientes supuestos : a) … f) Cinco (5) puntos, por la comisión de alguna de las conductas detalladas en los incisos … c), ch ) y e) del artículo 134 de la presente Ley.” Lo subrayado no es del original- “ARTÍCULO 134 .- Se impondrá una multa de un treinta por ciento (30%) de un salario base mensual correspondiente al “Auxiliar administrativo 1” que aparece en la relación de puestos del Poder Judicial, de conformidad con la Ley del presupuesto ordinario de la República, aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se cometa la infracción de tránsito, sin perjuicio de las sanciones conexas (­como por ejemplo la pérdida de 5 puntos de la Licencia de conducir): a) … c) Al conductor de un automóvil que incumpla cualquiera de las disposiciones, generales y especiales, que le sean aplicables, establecidas en el artículo 32 de esta Ley, siempre que dicho incumplimiento no haya sido sancionado en otra norma de la presente Ley. ch ) Al conductor de un vehículo de transporte público, de cualquier modalidad, que preste servicio sin que reúna alguna de las condiciones establecidas en el artículo 109 y en el inciso 1), apartados a), b), g), j), k), n), p) y q), así como en el inciso 6), apartados d) e i) del artículo 32 de esta Ley. …” Al igual que se ha indicado en el caso de las conductas impugnadas anteriormente, solo cabría eximir de responsabilidad y de las sanciones que establece la normativa en cuestión a los choferes cuando las conductas recaigan exclusivamente bajo la órbita de responsabilidad de los propietarios.

Pero incluso en estos casos, la normativa en cuestión no resulta inconstitucional; simple y sencillamente la multa se debe hacer recaer en el propietario del automotor. B) Sobre la proporcionalidad de las multas contenidas en los artículos 130, 131 y 132 de la Ley de Tránsito. A pesar de la reiterada jurisprudencia emanada de la Sala Constitucional en esta materia, que ha anulado varias disposiciones de la Ley de Tránsito por considerar que el monto de las multas dispuesto en diferentes normas resulta violatorio de los principios constitucionales de razonabilidad y proporcionalidad, entre otras, las sentencias n.° 6805-2011, de las 10:30 horas del 27 de mayo del 2011, que anuló el artículo 131, inciso k), de la Ley de Tránsito -cinturón de seguridad; n.º 2011-13393, de las 14:30 horas del 5 de octubre del 2011, que declaró la inconstitucionalidad del artículo 132, inciso ñ) –revisión técnica-; n.° 2012-129, de las 14:30 horas del 11 de enero del 2012, que declaró inconstitucional el artículo 131,inciso b) –límites de velocidad-; n.º 2012-3942, de las 16:22 horas del 21 de marzo del 2912, que declaró la inconstitucionalidad del artículo 131, inciso a) –conducir en exceso de velocidad- ; n.º 2012-3947, de las 16:27, horas del 21 de marzo del 2912, que declaró la inconstitucionalidad del artículo 134, inciso c) –no portar chaleco reflectivo - ; n.º 2012-3948, de las 16:28 horas del 21 de marzo del 2012, que declaró inconstitucional el artículo 132, inciso n) –interceptar el paso de otros vehículos-; n.º 2012-3950 , de las 16:30 horas del 21 de marzo del 2012, que declaró la inconstitucionalidad del artículo 134, inciso c) –no contar con extintor de incendios-; y n.° 2012-5250, del 25 de abril del 2012, del 25 de abril de 2012, que declaró la inconstitucionalidad del artículo 131, inciso ch ) –no respetar la luz roja del semáforo-, en consideración de la Procuraduría el monto de las multas establecido en las normas impugnadas no resulta irracional o desproporcionado.

La misma Sala Constitucional, en la sentencia n.° 2011- 16614, del 2 de diciembre de 2011, dictada en un recurso de amparo, sostuvo que era razonable y proporcionada la multa de más de trescientos mil colones por conducir sin licencia o permiso, por considerarla una falta grave. Ello evidencia que para efectos de resolver el caso, debe analizarse la gravedad o no de cada una de las faltas que se establecen en las normas impugnadas. En todo caso, debe tenerse en cuenta que no se trata de multas por un monto fijo, sino que se actualizan anualmente. Y en su determinación inicial, la Asamblea Legislativa tuvo en consideración los estudios técnicos realizados por el Ministerio de Obras Públicas y Transportes que la justifican. Téngase en cuenta, además, que por muchos años, la crítica general era de que las multas eran muy bajas y que por ello no se respetaban las normas de tránsito, lo cual motivó en parte, su variación.

Finalmente, en consideración de la Procuraduría el valorar los aspectos técnicos considerados por la Administración y el legislador para establecer el monto de las multas por la infracción a las normas de tránsito, es un asunto que tiene que ver más con el control de legalidad o el debate de criterios técnicos, lo que se encuentra en manos de las instancias administrativas correspondientes y, en última instancia, de los tribunales ordinarios. En conclusión, la Procuraduría recomienda declarar sin lugar la acción de inconstitucionalidad, pues no se aprecia roce de constitucionalidad alguno en la normativa cuestionada o, en su defecto, declararla parcialmente con lugar únicamente en el caso de aquellas conductas prohibidas en la normativa en cuestión, que recaigan expresamente bajo la órbita de responsabilidad de los propietarios de los automotores, en cuyo caso la sanción económica no debe hacerse recaer sobre los choferes dependientes, sino en los propietarios.

  1. 6La Directora Ejecutiva a.i. del Consejo de Seguridad Vial, Flor Madriz Molina, rindió informe mediante escrito presentado a la Secretaría de la Sala a las diez horas cuarenta minutos del catorce de junio del dos mil doce. Refiere que países como Francia y España han demostrado a cabalidad que es posible obtener en cortos períodos de tiempo, reducciones significativas de la siniestralidad mediante un mayor cumplimiento de la normativa y un aumento de la generación de conciencia de los usuarios de las vías. Tal efecto lo han conseguido con la implementación de medidas diversas, entre ellas, sanciones más severas, importantes recursos en campañas publicitarias de sensibilización y la incorporación y ejecución del denominado sistema de licencias de conducir por puntos. La premisa para una decisión de esa naturaleza ha sido recurrente: los accidentes de tránsito y sus fatales consecuencias constituyen una de las principales causas de morbilidad en el mundo.Estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud indican que los accidentes de tránsito representan en la actualidad la novena causa de morbilidad mundial y se espera que al año dos mil veinte se constituyan en la tercera causa. Por otra parte, estadísticas de esa organización demuestran que cada año mueren en el mundo más de 1.2 millones de personas en accidentes de tránsito con el consiguiente costo no solo económico, sino además social y emocional que ello representa. En los accidentes de tránsito intervienen múltiples factores, pudiendo agruparlos fundamentalmente en factores de riesgo vial, factores de riesgo vehicular y factores de riesgo conductual. Si bien en Costa Rica se ha avanzado en la incorporación de elementos de seguridad en las vías y carreteras, y progresivamente se han elevado las condiciones técnicas de los vehículos que ingresan al mercado costarricense, es imprescindible continuar focalizando la acción en políticas públicas que se dirijan a disminuir el riesgo conductual que constituye la principal causa de los accidentes de tránsito.Al proponer el sistema de licencia por puntos, se valoró que el modelo imperante de sanciones a los conductores, basado en multas, suspensiones y cancelaciones, es insuficiente y no permite inducir comportamientos más seguros y apegados a las normas del tránsito por su carácter netamente sancionador. Era necesario introducir innovaciones tendientes a mejorar la calidad de los conductores, incluyendo otras medidas. Primero, el tratamiento dado a la problemática de seguridad de tránsito en la educación formal, incorporando la educación vial en los programas escolares en forma sistemática, con lo cual se busca la formación en el largo plazo de ciudadanos socialmente responsables en el uso de las vías y el espacio público, ya sean estos conductores, peatones o pasajeros. Segundo, mejorar el actual sistema de otorgamiento de licencias, de modo que sea un proceso más riguroso, permitiendo que solo quienes efectivamente puedan certificar sus habilidades y competencias para conducir, lo hagan y finalmente, modificar el sistema de sanciones a las normas de tránsito, haciendo éstas todavía más severas, con el objeto de generar en los conductores una actitud de mayor respeto a esta normativa, desarrollando así conductas más seguras que finalmente se traduzcan en menores rangos de accidentalidad.Para ello se consideró que los principales factores que inciden en la ocurrencia de siniestros de tránsito, esto es, factores de riesgo asociados al comportamiento humano, a los factores viales y a las condiciones técnicas de los vehículos, el que mayormente influye es el asociado a comportamientos de los usuarios de las vías, tales como imprudencia del conductor, desobediencia a la señalización o alcohol en los conductores y peatones o fallas respecto de los automotores. Es decir, tanto los siniestros de tránsito, como los fallecidos derivados de éstos, tienen como principal causa el comportamiento humano. Se propuso el tema de licencia por puntos, en virtud del cual a cada persona al momento de obtener su licencia de conducir, se le asigna una cantidad de puntos, los que se irán descontando a medida que cometa infracciones de tránsito. A cada infracción se le asigna un descuento de puntos a priori y el conductor cuyo puntaje llegue a cero se le suspende la licencia.Para ello, se analizaron distintos modelos, no con el fin de establecer copias acríticas, sino trasladarlos a la problemática nacional y particularidades negativas en el fenómeno de la conducción vehicular. Es así como se tiene que el primero de julio del año dos mil seis entró en vigencia en España el sistema de permisos o licencia de conducir por puntajes, poniendo en marcha con ello una de las medidas más importantes en ese país tendientes a reducir las cifras de mortalidad de tránsito, con el objetivo europeo de reducir al 50% el número de víctimas fatales en siniestros de tránsito entre los años 2001 y 2010. De acuerdo a informaciones de la Dirección General de Tráfico de España, el permiso por puntos, “es un crédito de confianza que la sociedad otorga a cada conductor y que se puede perder si no se respetan las reglas de convivencia.” Es importante señalar que al igual que lo hizo Costa Rica, España consideró también el entorno europeo, en el cual diversos países, y con varios años de antelación habían adoptado el sistema de licencias de conducir con puntajes.El sistema de licencia por puntos recomendado por los principales organismos internacionales en el campo de la seguridad vial, ha tenido una notable expansión en los últimos años y es considerado como una estrategia eficaz para lograr una reducción significativa de las infracciones, los accidentes de tránsito y sus consecuencias. Importantes investigaciones han evaluado la eficacia de la licencia de conducir por puntos o permiso por puntos a nivel internacional, permitiendo distinguir sus principales rasgos, que en definitiva son los que se palpan en Costa Rica. La licencia de conducir por puntos es un sistema que condiciona la vigencia de la licencia de conducir a la conservación o mantenimiento de un determinado número de puntos otorgados a cada conductor. Si el conductor comete alguna de las infracciones contempladas dentro del sistema, se descontarán o se le sumarán dependiendo de las distintas variantes, en una determinada cantidad de puntos de su licencia de conducir, pudiendo llegar a perder dicha licencia si continúa con su comportamiento infractor.El gran objetivo específico del sistema de licencias de conducir por puntos no es reemplazar el sistema sancionador tradicional, es decir, las multas, suspensiones o cancelación de la licencia de conducir, sino que es un complemento que agrega solamente una consecuencia específica para los conductores que se empecinan en alejarse de las pautas de la conducción en carretera o de los requisitos que se deben observar en el manejo u operación de los diferentes tipos de vehículos. En términos generales lo que el sistema de licencias de conducir por puntos persigue es reducir el número de infracciones de tránsito que se cometan en las vías públicas y con ello mejorar las condiciones de seguridad vial. De igual manera es importante señalar que para alcanzar esta finalidad, y de acuerdo a estudios internacionales, el sistema de licencias de conducir por puntos, finalmente incorpora cuatro importantes efectos en los conductores: un efecto selectivo, un efecto disuasorio, un efecto de incentivo y un efecto educativo.En el artículo 71 bis de la Ley de Tránsito se incluyeron todas las conductas sancionadas como infracciones a la Ley de Tránsito para correlacionarlas con aquellas que a su vez producen pérdida de puntos. Estima correcta la decisión, pues toda conducta o pauta de comportamiento establecida en la legislación de tránsito nacional es importante y ello se reflejó en la cantidad de puntos que se deducen. Hay supuestos que deducen por sí solos la totalidad de los puntos, mientras otras conductas producen tan solo la deducción de cinco puntos. La preocupación se focaliza en que los afectados con esa consecuencia son los que tienen como profesión u oficio el ser choferes, ya que incurren en conductas que tipifican en las normas cuestionadas como objeto de sanción en el evento de producirse el supuesto normativo, estando la falta originada en el propietario, quien por acción u omisión debería ser el responsable.Esa tesis contradice el sistema contenido de la Ley de Tránsito. El artículo 80 de la Ley de Tránsito 7331, señala que “Los usuarios de las vías públicas deberán conducirse de manera que no obstruyan la circulación ni pongan en peligro la seguridad de los vehículos o de las demás personas. Asimismo, los conductores deberán evitar las situaciones que impidan la libre circulación del tránsito, por lo cual aplicarán el manejo defensivo y mantendrán una constante precaución y consideración mutua hacia los peatones y los demás conductores. Los conductores deberán velar por la integridad física y la seguridad de su persona y la de los pasajeros como responsables del vehículo…” Es importante recalcar que el régimen sancionatorio nacional sigue un régimen personal de imputación, por el cual la falta se identifica a partir de la conducción vehicular. Es decir, es el conductor el que en principio responde por determinada pauta exigida en otros apartados de la legislación de tránsito, como normas a las cuales está obligado a cumplir en definitiva, desde el momento que asume el manejo de un vehículo automotor.Tal decisión no solo comporta aspectos relacionados con la maniobralidad del automotor, sino del estado del mismo vehículo, de acuerdo a las características propias del aparato. El artículo 71 ter establece las pautas sobre cómo proceder ante la coyuntura de la pérdida de los puntos de la licencia de conducir. En relación con el alegato de irrazonabilidad de las normas que disponen el rebajo de los puntos a los conductores, cuando a juicio de la Defensoría, la responsabilidad es del conductor, señala que desde el momento en que un conductor es acreditado para operar vehículos automotores, de acuerdo a la categoría de licencia que se le expide, asume el compromiso claro de respetar todas las condiciones necesarias para el manejo, no pudiendo alegar el desconocimiento de que está previsto en la legislación de tránsito. Para tal fin recibe y aprueba un curso teórico de manejo. Luego se tiene el artículo 109 de la legislación de la materia que establece que “Además de las contenidas en otros artículos de esta Ley, para todos los conductores y vehículos, rigen las prohibiciones previstas en el presente Título.” Es decir, en sentido negativo debe abstenerse de realizar conductas lesivas de lo que son sus deberes en carretera al operar un automotor.El control que realizan los oficiales de tránsito en carretera y que se plasma en las boletas de citación o partes al constatar una falta en carretera, es a los conductores, quienes son los que realizan el desplazamiento del automotor en determinadas condiciones. De igual manera, dada la filosofía del sistema de puntos, es una consecuencia prevista para conductores y no para propietarios, donde incluso no solamente se focalizan personas físicas, sino también personas jurídicas, a las cuales no se les podrían deducir puntos. Por lo tanto, estima la Directora del Consejo de Seguridad Vial que no existe violación al principio de razonabilidad y la Defensoría incurre en el vicio de generalización en los alcances y consecuencias que pretende. Es claro que si bien en las normas cuestionadas subyacen aspectos que corresponde enmendar al propietario, en definitiva quien opera el automotor en las condiciones sancionadas es el conductor al desplazarse por las vías públicas terrestres.Es difícil concebir por ejemplo para el transporte público no autorizado o bien para el transporte de materiales peligrosos, que un conductor pueda sustraerse a la realidad de que un automotor sin las autorizaciones respectivas, lo que no es solamente un tema de formalidades o papeleos, sino de verificación de condiciones de los automotores para acceder a dichos avales, es imprescindible considerando las particularidades en que estaría operando ese automotor. Bajo el criterio de la relación de propiedad que esgrime la Defensoría de los Habitantes, se puede incurrir en el riesgo de generalización, pues la falta de vinculación propietario-conductor puede deberse a una situación consciente, que precisamente en el evento de avalarse la tesis de la Defensoría, puede convertirse en un portillo para evadir responsabilidades. En igual sentido pueden concebirse los efectos derivados de las relaciones familiares, donde si bien formal o registralmente el automotor no es propiedad de quien lo opera, no existe una desvinculación sobre el conocimiento del estado real del vehículo que se maneja.Tales los supuestos del artículo 130 de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres. Para los eventos del artículo 131, a saber, los incisos g) y h) también deben hacerse precisiones. Los conductores no pueden sustraerse al deber de circular con las autorizaciones debidas. Operar un automotor con placas que no le corresponden, es un hecho que podría estar asociado a la comisión de delitos. Escapa a cualquier entendimiento mínimo que a un chofer que opera un automotor en esas condiciones, debe sustraérsele de las consecuencias de la ley. De nuevo se incurre en el vicio de la generalización, pues nunca sería excusable que un vehículo por ejemplo tipo carga ostente placas particulares, cuando es un deber inmediato de absoluto conocimiento tal circunstancia. Como también el que un automotor porte placas de transporte público propias de una provincia distinta a la que circula. Tales condiciones deben ser de observancia inmediata por el chofer.Iguales consecuencias deben predicarse respecto de los cuestionamientos que se hacen para los incisos f), g), h) y l) del artículo 132, donde primero para los vehículos de carga, el riesgo es máximo, por lo que los conductores deben conocer la importancia de los implementos ahí requeridos y las consecuencias de riesgo de su ausencia por un tema de visibilidad, no solo a favor del resto de los conductores, sino del suyo propio. Iguales condiciones deben derivarse respecto de condiciones estructurales del automotor conducido o en el tema de las emisiones contaminantes. Por último, siendo un requisito esencial el que un vehículo porte sus placas reglamentarias, tal y como lo establece el inciso c) del artículo 4 de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres, no puede razonarse que un conductor no asuma las consecuencias de ley, por manejar un automotor en esas condiciones. Iguales razones deben aplicarse a los reparos que se hacen para los incisos cuestionados del artículo 133, nuevamente recalcando el tremendo riesgo de la generalización que derivaría de la pretensión de la Defensoría de los Habitantes y la ponderación restrictiva que siempre debe hacerse cuando está de por medio la prestación del servicio público de transporte de personas.También debe llamarse la atención, cómo siendo el uso de la “maría” que es un instrumento esencial para la operación del servicio de transporte público tipo taxi, cómo pueda señalarse la ausencia de razonabilidad de sancionar al chofer que la altere, lo que es muy común como una actividad que despliega el conductor de manera consciente, como igual el no usarla o no portarla, con la lesión evidente para el usuario. En similar sentido y para no incurrir en el error de la reiteración, se pronuncian en relación con los incisos c), ch) y e) del artículo 134 de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres. Los requerimientos establecidos en el artículo 32 son sumamente importantes como también el tema de las modificaciones no autorizadas, que más bajo la óptica de los choferes profesionales, quienes por su experiencia cobran relevancia sobre los alcances de su omisión, es dudoso que sean totalmente irresponsables de su ausencia.Las mismas apreciaciones rendidas deben hacerse para el cuestionamiento que se hace de los efectos establecidos para los incisos a) y ch) del artículo 36 de la ley de la materia, donde tampoco es explicable que el conductor pueda alegar un desconocimiento y las consecuencias de la falta de esos requerimientos. El sistema de sanciones establecido concentró el régimen de responsabilidad subjetiva en el conductor, sustrayendo al propietario. Por lo tanto, a lo sumo podría discutirse sobre la decisión de no incluir también al propietario en la conducta sancionable al momento en que el oficial de tránsito actuante observa. Ello no releva por lo tanto de la responsabilidad al conductor, quien es el que en definitiva opera el automotor, incluso incurriendo en situaciones de riesgo. Sobre la afección al derecho al trabajo por parte de la Defensoría de los Habitantes, la Sala Constitucional señaló en el voto 2012-3945 de las dieciséis horas veinticinco minutos del veintiuno de marzo del dos mil doce: “(…) es claro que la prestación de un servicio público a través de la concesión de una placa de taxi, se rige por determinadas disposiciones tanto de carácter legal como reglamentario que son las que establecen las pautas generales, condiciones, plazos, lugares de estacionamiento, formas de prestación del servicio, etc. que obligatoriamente deben ser acatadas.Esta Sala ha señalado que el derecho al trabajo implica que el individuo pueda escoger, entre multiplicidad de ocupaciones lícitas, la que más convenga para la consecución de su bienestar, a la vez que el Estado se compromete a no imponerle una determinada actividad y a respetar su ámbito de elección. Pero en todo caso, deben cumplirse los requisitos que la ley exige para el desempeño del cargo. Si no se cumplen o el trabajo se ejerce sin la diligencia debida, el Estado está legitimado para imponer restricciones a este derecho, que como todos, no es un derecho absoluto.” Por lo tanto, si se produce la situación descrita por la Defensoría de los Habitantes, no puede generalizarse que en todos los casos exista una abstracción por parte de conductores, respecto de las condiciones omisivas y lesivas de la legislación de tránsito, en las que ellos operan los vehículos. Lo pretendido generaría una lesión al principio de igualdad al pretender dar un trato distinto respecto del resto de conductores.No hay ningún traslado de responsabilidad por una ficción jurídica como se afirma por parte de la Defensoría de los Habitantes, sino que se responde por conducir el automotor de forma contraria a lo que señala la ley. Mediante el mecanismo de impugnación previsto en los artículos 152 y siguientes de la Ley de Tránsito, los choferes que se consideren no merecedores de la responsabilidad que se les endilga, pueden presentar los alegatos respectivos y los descargos del caso para que sean valorados puntualmente y no asumir la ficción por vicio de generalización que pretende la Defensoría de los Habitantes, para que se declare la inconstitucionalidad de las sanciones y deducción de puntos, a partir de los numerales que cuestiona. Por lo tanto, el legislador no debía hacer la distinción que se pretende por peligrosa, sino que será mediante el mecanismo de la impugnación y si realmente se acredita la ausencia de responsabilidad, que el efecto pretendido mediante esta inconstitucionalidad puede lograrse.En modo alguno hay una lesión al debido proceso, pues el mismo puede ejercerse libremente por los choferes que se estimen lesionados en sus derechos. Muchas de las situaciones que aduce la Defensoría de los Habitantes se están produciendo con pérdidas de puntos a cargo de choferes profesionales, casualmente se deben a que no ejercieron los mecanismos recursivos, pudiendo hacerlo. El sistema no puede ir más allá de disponer para el ciudadano de las herramientas de impugnación, quedando el ejercicio de las mismas a su libre albedrío. Sobre la supuesta lesión al parámetro de proporcionalidad contenido en las multas económicas previstas en el párrafo primero de los numerales 130, 131 y 132 de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres. El planteamiento que hace la Defensoría no cumple con lo dispuesto en el artículo 78 párrafo segundo de la Ley de Jurisdicción Constitucional. En primer término, por cuanto cuestiona tres normas de la Ley de Tránsito de manera genérica, desvinculando la sanción de la conducta sancionada, lo que es insoslayable.En segundo lugar, se olvida también de la acción típica definida en cada artículo, pues cada uno de ellos contiene varios supuestos, todos con características diferentes y niveles de afección al valor de seguridad vial. En tercer lugar no hay justificación alguna, pues está omitido en la acción de inconstitucionalidad planteada, por qué de siete estratos de infracciones establecidas en los artículos 131, 132, 133, 134, 135 y 136 de la ley de la materia, si todos utilizan el mismo parámetro sancionatorio, solamente los tres primeros presentarían el roce constitucional que se alega. Lo que media es una valoración subjetiva, antes que un razonamiento técnico de orden constitucional. Además ya se han presentado acciones de inconstitucionalidad que han analizado varias de las conductas sancionadas en los artículos cuestionados, concluyendo sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de las mismas.En otras palabras, se están haciendo cuestionamientos sobre aspectos ya resueltos por la Sala Constitucional. La actividad de la conducción vehicular y en general la intervención en el sistema de tránsito en las vías públicas terrestres, por definición es una actividad de riesgo, lo que habilita al Estado como responsable de las mismas, al establecer las normas correspondientes con el fin de establecer un orden racional. Esas normas se se traduzcan en colisiones con daños a la propiedad y en el peor de los casos, muertes o lesiones en carretera. El porcentaje de comisión de infracciones dentro de la totalidad de los conductores acreditados activos oscila entre un 2.16% y un 3.71% de acuerdo al comportamiento de las infracciones desde el primero de marzo del dos mil diez, fecha en que entró en vigencia la totalidad del sistema de infracciones, lo que permite llegar a una conclusión básica, que es que el componente de las personas que no se han motivado con las normas de tránsito a partir de la entrada en vigencia del sistema que se tiene como severo, es bajísimo, dentro del universo de conductores acreditados y activos.Además, excluyendo entre un 5% y un 10% de las boletas de citación en las que se permita ubicar algún tipo de error en su confección, la situación se hace más evidente. Esto hace que a partir de un reducido componente de infractores, se pretende menoscabar un sistema que ha estado funcionando a partir de valoraciones puramente externas o teóricas sobre la visión de las normas. Se insiste en la premisa equivocada de que debe fijarse una sanción que el infractor pueda pagar, cuando la idea es que no incurra en la infracción. Si el porcentaje radicalmente superior de los conductores acreditados se han visto motivados con las normas de tránsito, pues solo porcentajes minúsculos son los que representan a los infractores, la discusión teórica de una desproporcionalidad o irracionalidad está descartada y lo contrario parte de presunciones. El ir mermando poco a poco el elenco de infracciones y las sanciones que llevan aparejadas, pretendiendo desterrar del mismo algunas sanciones bajo el criterio de su supuesta desproporcionalidad o irrazonabilidad, es un mensaje negativo sobre la aspiración de los partícipes del sistema de tránsito se ajusten a él.Las conductas establecidas en los artículos 130, 131 y 132 comprenden factores de riesgo a los cuales se les debe poner especial atención, sancionando a quienes se decidan marginar de esas pautas de conducta. La tutela del bien jurídico seguridad vial o la seguridad en el tráfico que ha venido consolidándose en los distintos sistemas jurídicos es evidente y de manera refleja, mediante una protección anticipada a la vida y a la integridad física. Bajo estos parámetros es claro que el beneficio esperado de protección a aquellos valores superiores no puede menoscabarse bajo una cuantificación económica, pues ni la vida ni la integridad física tienen precio. La seguridad en el tráfico se ha venido imponiendo en la doctrina y jurisprudencia española como un bien jurídico digno de tutela, por lo que se ha visto como un bien jurídico digno de tutela, por lo que se ha visto como necesario adelantar alguna definición: “(…) El mantenimiento de las condiciones necesarias para que la circulación de vehículos de motor no entrañe un riesgo para la seguridad de todos los intervinientes en el mismo.” Es así como un sector de la doctrina lo plantea como el presupuesto de protección a la vida y a la integridad física.También se identifica a la seguridad en el tráfico como un bien jurídico espiritualizado que se observa como lesionado cuando se ponen en peligro de manera abstracta, bienes jurídicos personales o patrimoniales de los individuos en concreto. Pero paulatinamente la constante de la doctrina es otorgarle un carácter instrumental a la seguridad en el tráfico como bien jurídico colectivo, autónomo y con sustantividad propia, dirigido a la protección de bienes jurídicos materiales e individuales. Igualmente hay otras posiciones revestidas de un cierto carácter restrictivo que establecen a la seguridad en el tráfico, como la seguridad de cada uno de los bienes jurídicos que pueden ser daños o amenazados en el curso del tráfico rodado, por lo que no sería en definitiva un bien jurídico diferenciado respecto de la tutela de la seguridad de las personas y sus bienes. Señala que no comparte la posición de la Sala Constitucional, que pone en el mismo nivel la capacidad económica del infractor y la onerosidad que para algunos pueda representar, cuando precismente por su decisión de vulnerar la pauta de tránsito, por propia voluntad se han colocado en esa situación.La conceptualización de Estado Social y Democrático de Derecho, tampoco debe ser un instrumento para menoscabar una herramienta dirigida a contribuir a reducir la accidentalidad en carretera, al lado de otras fórmulas como la educación o la prevención activa en carretera, cual es la sanción. De igual manera, demostrado el universo reducido de infractores, no se puede partir de un ejercicio especulativo, suponiendo que dentro del mismo la mayoría son ciudadanos de bajos ingresos y por lo tanto deben ser objeto de tutela, modificando todo el esquema sancionatorio vigente o cualquier otro similar. A partir de lo descrito, el test de racionalidad y proporcionalidad tanto técnica como jurídica y fáctica, debe inclinarse a favor del sistema sancionatorio vigente y por ende de la multas cuestionadas. En relación con otras leyes especiales, el legislador de tránsito más bien se quedó corto en su régimen de sanciones, pero evidentemente dosificó el régimen específico de sanciones, contrario a la falta de conciencia social que pretende descubrir la Defensoría de los Habitantes.Su fijación es razonable y proporcionada. El legislador hace una valoración del peligro presunto derivado de inobservar las obligaciones o deberes fijados en el tráfico vehicular por la inminencia de los resultados que pueden producirse y así será la severidad para quienes no atiendan el mandato. También existen otros aspectos propios de la ordenación vehicular que deben ser normados y sancionados severamente en el supuesto de no atenderse. Si bien externamente se plantee como un monto alto, los objetivos en su fijación son primordialmente de carácter preventivo y tampoco el universo establece de los eventuales obligados a la misma, no representan un ámbito lo suficientemente amplio como para modificar por ellos el sistema concebido. En todo caso es dable preguntarse: ¿cómo sería factible un parámetro que fuese proporcional a toda la población de conductores del país? El legislador estableció una decisión política sobre cuál es la baremo que se utilizaría en adelante para un régimen de sanciones, en este caso de multas por infringir la Ley de Tránsito número 7331.Considera que las sanciones establecidas no son abusivas ni confiscatorias, sino equidistantes con la conducta esperada, que más bien se omite. Las medidas devienen en legítimas y adecuadas, en razón de los fines que se pretenden tutelar y la imperiosidad de motivar su cumplimiento. Cita como ejemplos de sentencias en las que la Sala ha declarado que la multa no es inconstitucional: 2011-16042, 2011-16614, 2011-15543, 2012-3944, 2012-3951, 2012-3939, 2012-3941, 2012-3953. Todas las conductas analizadas están contenidas en los artículos 130, 131 y 132 impugnados.
  2. 7El Ministro de Obras Públicas y Transportes, Luis Llach Cordero rindió informe mediante escrito presentado a la Secretaría de la Sala a las dieciséis horas cuarenta y siete minutos del veinticinco de junio del dos mil doce. Señala que el conjunto de normas de la Ley de Tránsito cuya inconstitucionalidad procura el Defensor Adjunto, en efecto establecen distintas sanciones económicas a un conjunto de supuestos fácticos, caracterizados básicamente por situaciones en donde pareciera que los sujetos infractores en buena medida son los propietarios de los vehículos más que los conductores, estos últimos quienes se limitan a conducir automotores propiedad de terceros dentro de la existencia de una relación laboral dada entre unos y otros. Desde esa perspectiva, puede tener razón el Defensor en la argumentación; sin embargo, mientras se encuentren vigentes las normas, compete a las autoridades policiales y administrativas correspondientes, velar por su debido cumplimiento. Se requiere de una valoración por parte de la Sala Constitucional.

8- Por resolución de las dieciséis horas y diecisiete minutos del ocho de agosto del dos mil doce, se admitieron las coadyuvancias presentadas por Alejandro Pablo Carvajal Ramírez, portador de la cédula de identidad número 3-257-237, Francisco Eladio Zumbado Madrigal, portador de cédula de identidad número 1-525-509, Ricardo Bonilla Fonseca, portador de la cédula de identidad número 3-333-171, Víctor Hugo González Arias, portador de la cédula de identidad número 4-116-649, Miguel Antonio Jiménez Aguirre, portador de la cédula de identidad número 1-1045-968, Juan Ignacio Piedra Calvo, portador de la cédula de identidad número 1-846-934, Brayan Solórzano Rodríguez, portador de la cédula de identidad número 2-0592-0758, Juan Rafael Torres Fernández, portador de la cédula de identidad número 2-0427-0849, José Ángel Villagra Pérez, portador de la cédula de identidad número 6-0226-789, Roy Manuel Pereira Castillo, portador de la cédula de identidad número 3-351-248, Marlon Quirós Rojas, portador de la cédula de identidad número 3-413-802, Dennis Ulloa Flores, portador de la cédula de identidad número 3-376-870, Ademar Núñez Cambronero, portador de la cédula de identidad número 2-425-262, Ronald Antonio Piedra Jiménez, portador de la cédula de identidad número 1-770-074, José Alfredo Cerdas Coto, portador de la cédula de identidad número 9-073-0109, Rodolfo Monge Álvarez, portador de la cédula de identidad número 3-261-781, Marvin González Alfaro, portador de la cédula de identidad número 1-513-419, Mainor Enrique Elizondo Cruz, transportista, portador de la cédula de identidad número1-822-681, todos mayores, choferes y Marjorie Lizano Páez, mayor, soltera, Administradora, vecina de Curridabat, portadora de la cédula de identidad número 1-882-178, en su condición de apoderada generalísima con límite de suma de la Asociación Cámara Costarricense de Transportistas Unitarios (C.C.T.U.), cédula jurídica 3-002-153.

  1. 9Los edictos a que se refiere el párrafo segundo del artículo 81 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional fueron publicados en los números 126, 127 y 128 del Boletín Judicial, de los días veintinueve de junio, dos y tres de julio del dos mil doce.
  2. 10De conformidad con lo previsto en el artículo 9 de la Ley de Jurisdicción Constitucional, se prescinde de la celebración de la audiencia oral y pública prevista en los artículos 10 y 85 de la misma Ley.
  3. 11En los procedimientos se ha cumplido las prescripciones de ley.

Redacta la Magistrada Calzada Miranda; y,

Considerando:

I.Objeto de la acción. La Defensoría de los Habitantes cuestiona dos aspectos en esta acción de inconstitucionalidad. Primero, lo dispuesto en los artículos 71 bis, párrafo segundo en relación con los incisos c) y f) del artículo 130; g), i), j) del artículo 131; f), g) h) y l) del artículo 132; c), d), e), g) y j) del artículo 133; a) y ch) del artículo 136; c), ch) y e) del artículo 134, todos de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres, número 7331 del trece de abril de mil novecientos noventa y tres y sus reformas, por considerar que vulnera el principio de razonabilidad técnica, al disponerse la reducción de los puntos de la licencia del conductor, por conductas que según el accionante, son atribuibles al propietario del vehículo y no al conductor. Dichas normas señalan:

ARTÍCULO 71 bis .- En el momento de expedirse una licencia, se le asignará, a cada conductor, un total de cincuenta (50) puntos, con el fin de establecer, en lo sucesivo, un mecanismo de control de su desempeño; lo anterior, para determinar las sanciones correspondientes, de constatarse deficiencias derivadas de las infracciones a esta Ley, así como para la ejecución de medidas correctivas dirigidas a la enmienda de su comportamiento y que tiendan a fomentar conductas que fortalezcan la seguridad vial.

El número de puntos asignado inicialmente, se verá reducido o descontado en forma automática, en cualquiera de los siguientes supuestos:

  • a)La totalidad de puntos, por la sentencia condenatoria firme por la comisión de los delitos tipificados en los artículos 117, 128 y 254 bis del Código Penal, Ley N.° 4573, y sus reformas. Asimismo, se descontará la totalidad de los puntos al conductor por la comisión de alguna de las conductas señaladas en los incisos a), ( d))* y e) del artículo 130 de la presente Ley.

* (Anulado el inciso destacado entre paréntesis en el párrafo anterior, mediante resolución de la Sala Constitucional N° 12657 del 21 de setiembre de 2011.)

  • b)Veinticinco (25) puntos, por la comisión de alguna de las conductas señaladas en los incisos b), ( c))*, ch) y f) del artículo 130 y en los incisos ch) y d) del artículo 131 de la presente Ley.

*(Anulado el inciso destacado entre paréntesis en el párrafo anterior, mediante resolución de la Sala Constitucional N° 9205 del 04 de julio de 2012.)

c)Veinte (20) puntos, por la comisión de alguna de las conductas detalladas en los incisos a), e), f), g), i), j), k) y l) del artículo 131 y en el inciso o) del artículo 132 de la presente Ley.

d)Quince (15) puntos, por la comisión de alguna de las conductas detalladas en los incisos a), b), c), ch), d), e), f), g), h,), i), j), k), l), m), n) y ñ) del artículo 132 de la presente Ley.

e)Diez (10) puntos, por la comisión de alguna de las conductas detalladas en los incisos b) y c) del artículo 131, en los incisos a), b), c), ch), d), e), f), g), h), i) y j) del artículo 133 y en los incisos a), b) y ch) del artículo 136 de la presente Ley.

  • f)Cinco (5) puntos por la comisión de las conductas detalladas en los incisos a), b), c), ch), d), e) y g) del artículo 134 de la presente Ley.

Los puntos serán descontados en el expediente del conductor en forma automática, una vez que sea firme la imposición de la sanción, en vía administrativa o jurisdiccional y quedará constancia del saldo final de puntos.

En el caso de los aprendices de conductor o de aquellos que conduzcan sin estar debidamente acreditados o con la licencia suspendida, si incurren en alguna de las conductas señaladas como infracción a la presente Ley y es objeto de deducción de puntaje, se aplicará la deducción correspondiente en el momento de la expedición de la licencia de conducir.

Si la boleta de citación que motivó la cancelación de la acreditación por la pérdida de la totalidad de los puntos asignados y/o disponibles no fue impugnada, el Cosevi le comunicará esa consecuencia al interesado, en el lugar que debió indicar para recibir notificaciones en el momento de haber sido levantada la boleta y que se incorporará en el expediente del conductor. De no haberlo indicado, se tendrá por notificado en el transcurso de veinticuatro (24) horas después de dictada la resolución correspondiente. Esa comunicación será meramente informativa y no tendrá recurso alguno en vía administrativa.

El Cosevi adoptará las medidas oportunas para facilitarles, a los titulares de licencias, el acceso a su saldo de puntos, mediante la existencia de un expediente por cada conductor autorizado para la operación de los vehículos automotores definidos en esta Ley, en el que se contabilizarán los puntos de manera precisa y actualizada; todo lo anterior sin perjuicio de las sanciones penales o civiles que puedan ser aplicables a las sanciones descritas en este artículo.” (Así adicionado por el inciso e) del artículo 2° de la ley N° 8696 de 17 de diciembre de 2008. Dicho artículo 2° fue derogado posteriormente por el artículo 251 de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial N° 9078 de 4 de octubre de 2012) “ ARTÍCULO 130.- Se impondrá una multa de un salario base mensual correspondiente al “Auxiliar administrativo 1” que aparece en la relación de puestos del Poder Judicial, de conformidad con la Ley del presupuesto ordinario de la República, aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se cometa la infracción de tránsito, sin perjuicio de las sanciones conexas: […]

  • c)Al conductor que se dedique a prestar el servicio de transporte público, en cualquiera de sus modalidades, sin contar con las respectivas autorizaciones, en violación de lo dispuesto en el inciso a), numeral 1, o en el inciso b), numeral 1, ambos del artículo 98, y en el artículo 113 de esta Ley, lo anterior únicamente en cuanto a no contar con la respectiva autorización. […]
  • f)Al conductor de un vehículo de transporte de materiales peligrosos, que viole las disposiciones del artículo 102 de la presente Ley.” “ARTÍCULO 131 .- Se impondrá una multa de un setenta y cinco por ciento (75%) de un salario base mensual correspondiente al “Auxiliar administrativo 1 ” , que aparece en la relación de puestos del Poder Judicial, de conformidad con la Ley del presupuesto ordinario de la República , aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se cometa la infracción de tránsito, sin perjuicio de las sanciones conexas: […]
  • g)A quien conduzca un vehículo que no esté al día en el pago de los derechos de circulación o del seguro obligatorio de vehículos. […]
  • i)Al conductor de vehículos tipo grúa que viole las disposiciones del artículo 100 de esta Ley.
  • j)Al conductor que opere un automotor con placas que no le corresponden. […].” “ARTÍCULO 132 .- Se impondrá una multa del cincuenta por ciento (50%) del salario base mensual, correspondiente al “Auxiliar administrativo 1” que aparece en la relación de puestos del Poder Judicial, de conformidad con la Ley del presupuesto ordinario de la República, aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se comete la infracción de tránsito, sin perjuicio de las sanciones conexas:
  • f)Al conductor que circule un vehículo sin los dispositivos reflectantes indicados en el inciso 5) del apartado a) del artículo 32 de esta Ley.
  • g)A quien conduzca un vehículo de transporte público, en contravención de lo señalado en el artículo 125, en los incisos 1), apartados c) y t), el inciso 5), apartado e) y el inciso 6) apartado a) del artículo 32 de esta Ley. El oficial actuante procederá con lo que se establece en el artículo 145 de esta Ley en cuanto a la inmovilización del vehículo.
  • h)A quien conduzca un vehículo que se encuentre alterado o modificado en el motor, los sistemas de inyección o carburación, o los sistemas de control de emisiones que disminuyen la contaminación ambiental, o a quien viole lo dispuesto en el inciso 1), apartado u) del artículo 32, los incisos a), b) y c) del artículo 35, los incisos a), b), c) y d) del artículo 36 y el artículo 122 de la presente Ley. […]
  • l)A quien conduzca un vehículo que sin justificación alguna no porte las placas reglamentarias.” “ARTÍCULO 133 .- Se impondrá una multa de un cuarenta por ciento (40%) de un salario base mensual, correspondiente al “Auxiliar administrativo 1” que aparece en la relación de puestos del Poder Judicial, de conformidad con la Ley del presupuesto ordinario de la República, aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se cometa la infracción de tránsito, sin perjuicio de las sanciones conexas:
  • c)Al conductor de un vehículo de transporte público de cualquier modalidad, que preste el servicio sin reunir alguna de las condiciones establecidas en el inciso 1) apartados d), f), h), i), l), r) y s), en el inciso 4), apartado a) y en el inciso 6), apartados b) y f) del artículo 32 de esta Ley. Se aplicará la misma sanción al conductor que infrinja las disposiciones contenidas en el artículo 31 de la presente Ley. […]
  • d)Al conductor que circule un vehículo sin parabrisas o con la visibilidad obstruida, o cuyo polarizado de las ventanillas laterales no cumpla el nivel de visibilidad de adentro hacia afuera y viceversa, de acuerdo con el artículo 114 de esta Ley.
  • e)Al conductor de un vehículo de carga que viole las disposiciones del artículo 101 de esta Ley.

[…]

  • g)Al conductor de un vehículo de transporte de carga limitada (taxi carga), que viole las disposiciones del artículo 99 de la presente Ley. […]
  • j)Al conductor que altere, no utilice o no porte el taxímetro exigido a los vehículos de modalidad taxi, en contravención del inciso 6), apartado ll) del artículo 32 de la presente Ley.” “ ARTÍCULO 134 .- Se impondrá una multa de un treinta por ciento (30%) de un salario base mensual, correspondiente al “Auxiliar administrativo 1” que aparece en la relación de puestos del Poder Judicial, de conformidad con la Ley del presupuesto ordinario de la República, aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se cometa la infracción de tránsito, sin perjuicio de las sanciones conexas: […]
  • c)(*) Al conductor de un automóvil que incumpla cualquiera de las disposiciones, generales y especiales, que le sean aplicables, establecidas en el artículo 32 de esta Ley, siempre que dicho incumplimiento no haya sido sancionado en otra norma de la presente Ley.

ch) Al conductor de un vehículo de transporte público, de cualquier modalidad, que preste servicio sin que reúna alguna de las condiciones establecidas en el artículo 109 y en el inciso 1), apartados a), b), g), j), k), n), p) y q), así como en el inciso 6), apartados d) e i) del artículo 32 de esta Ley. […]

  • e)A quien circule con un vehículo que haya sufrido modificaciones en sus características básicas registradas, sin haber informado previamente sobre ellas, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 13 de esta Ley. […].

ARTÍCULO 136.- Se impondrá una multa de un diez por ciento (10%) de un salario base mensual, correspondiente al “Auxiliar administrativo 1” que aparece en la relación de puestos del Poder Judicial, de conformidad con la Ley de presupuesto ordinario de la República, aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se cometa la infracción de tránsito, sin perjuicio de las sanciones conexas:

  • a)Al conductor que preste servicio de transporte público, en violación a lo dispuesto en el artículo 98 de esta Ley, excepto en los casos de su inciso a), numerales 1) y 2), y de su inciso b), numerales 1) y 3). […]

ch) A quien utilice sirenas o señales rotativas luminosas, sin cumplir con lo dispuesto en el artículo 33 de esta Ley.” Como segundo aspecto la Defensoría considera vulnerado el parámetro de proporcionalidad en las multas previstas en el párrafo primero de los numerales 130, 131 y 132 de la Ley de Tránsito referida. Señala que el Estado necesariamente debe tomar en cuenta no solo las condiciones relativas a la levedad o gravedad de la falta, respetando los principios de razonabilidad y proporcionalidad, sino también la capacidad económica del infractor. Refiere que el bloque de constitucionalidad le impone al legislador –a la hora de imponer multas y sanciones- el deber de garantizar una justa y equitativa proporción entre el quantum de la sanción y las condiciones económicas del sancionado, amén de una justa proporción con las circunstancias de modo, tiempo y lugar de los hechos atribuidos. Aduce que la referencia para imponer una multa debe ser la capacidad económica de la población de menores ingresos; en consecuencia, al establecerse en las normas impugnadas un salario que no responde al mínimo legal fijado y siendo que su aplicación porcentual podría atentar contra la subsistencia mínima vital de los habitantes, considera que revisten vicios absolutos de inconstitucionalidad. Las normas que cuestiona en cuanto a este aspecto son las siguientes:

“ARTÍCULO 130.- Se impondrá una multa de un salario base mensual correspondiente al “Auxiliar administrativo 1” que aparece en la relación de puestos del Poder Judicial, de conformidad con la Ley del presupuesto ordinario de la República, aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se cometa la infracción de tránsito, sin perjuicio de las sanciones conexas:

  • a)A quien conduzca en forma temeraria, de conformidad con las conductas tipificadas en el artículo 107 de esta Ley.
  • b)A quien conduzca sin haber obtenido la licencia de conducir o el permiso temporal de aprendizaje, o al aprendiz de conductor que, portando el permiso temporal, no se haga acompañar de alguna de las personas autorizadas de conformidad con el inciso b) del artículo 66 de la presente Ley.
  • c)Al conductor que se dedique a prestar el servicio de transporte público, en cualquiera de sus modalidades, sin contar con las respectivas autorizaciones, en violación de lo dispuesto en el inciso a), numeral 1, o en el inciso b), numeral 1, ambos del artículo 98, y en el artículo 113 de esta Ley, lo anterior únicamente en cuanto a no contar con la respectiva autorización.

ch) A quien conduzca con la licencia suspendida por las causales señaladas en esta Ley.

  • d)Al conductor de todo vehículo que contravenga lo establecido en los párrafos tercero y cuarto del artículo 80 de esta Ley, que se refiere al uso de dispositivos de seguridad para personas menores de edad.
  • e)Al conductor de motocicleta, motobicicleta, bicimoto, triciclo y cuadraciclo, que permita que pasajeros menores de edad no utilicen el casco de seguridad respectivo, en contravención de lo señalado por el inciso a) del artículo 104 de la presente Ley.
  • f)Al conductor de un vehículo de transporte de materiales peligrosos, que viole las disposiciones del artículo 102 de la presente Ley.” (La reformada practicada por el inciso p) del artículo 1° de la ley N° 8696 de 17 de diciembre de 2008, fue derogada posteriormente por el artículo 251 de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial N° 9078 de 4 de octubre de 2012) (Así corrida su numeración por el inciso a) del artículo 2° de la ley N° 8696 de 17 de diciembre de 2008 , que lo traspasó del artículo 129 al 130. Dicho artículo 2° fue derogado posteriormente por el artículo 251 de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial N° 9078 de 4 de octubre de 2012) ARTÍCULO 131 .- Se impondrá una multa de un setenta y cinco por ciento (75%) de un salario base mensual correspondiente al “Auxiliar administrativo 1”, que aparece en la relación de puestos del Poder Judicial, de conformidad con la Ley del presupuesto ordinario de la República , aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se cometa la infracción de tránsito, sin perjuicio de las sanciones conexas:
  • a)(*) A quien conduzca en forma temeraria, de conformidad con las conductas tipificadas en el artículo 108 de esta Ley.

(*) (La Sala Constitucional mediante resolución N° 3942 del 21 de marzo de 2012, anuló el inciso anterior “en relación con lo dispuesto en el artículo 108 de la misma Ley”. En el mismo sentido indica la Sala que: “se tiene por vigente el monto de la multa que se aplicaba antes del establecimiento del monto de multa que aquí se anula…”, b) (*) A quien irrespete las señales de tránsito fijas, incluso los límites de velocidad o las indicaciones de la autoridad de tránsito, en contravención de los artículos 79, 83 y 116 de esta Ley, normas que establecen los deberes de acatar las indicaciones verbales o escritas de las autoridades de tránsito, el señalamiento vertical y horizontal, incluso el que comprende los límites de velocidad; la prohibición de pasar sobre las islas canalizadoras o de adelantar por el carril izquierdo de la carretera demarcada con línea continua en el centro. Se exceptúan los casos considerados en el artículo 107 y en los incisos ch) y d) del artículo 83 de esta Ley, que se resolverán de acuerdo con lo que determinan dichos numerales.

(*) (La Sala Constitucional mediante resoluciones N° 00129-12 del 11 de enero de 2012, N° 05249-12 del 25 de abril de 2012, N° 06876-12 del 23 de mayo de 2012, N° 09203-12, N° 09204-12 ambas del 04 de julio de 2012 y N° 00091-13 del 09 de enero de 2013 , anuló de este inciso el monto de la multa establecido en el encabezado de este artículo, “…en la parte que se dirige a sancionar la infracción a las señales de tránsito fijas que establecen límites de velocidad”; en la parte que se dirige a sancionar “…a quién irrespete la señal fija de solo viraje a la derecha.”; “ para quien irrespete las señales de tránsito que indiquen carril exclusivo para buses.”; “…a quien irrespete la señal fija de prohibición de viraje a la derecha.”; “al conductor que estacione su vehículo en zona prohibida.” y “ para quien irrespete la prohibición de pasar por una isla canalizadora.” En el mismo sentido, indica la Sala en dichas resoluciones que: “se tiene por vigente el monto de la multa que se aplicaba antes del establecimiento del monto de multa que aquí se anula”, misma que dispone que:

“Se impondrá una multa de cinco mil colones, sin perjuicio de la imposición de sanciones conexas:

“g) A quien irrespete las señales de tránsito fijas, incluyendo los límites de velocidad…” *Ver en este sentido el inciso g) del artículo 131 de la versión N° 9 de esta ley, antes de la reforma hecha por Ley N° 8696 del 17 de diciembre de 2008.)

  • c)Al conductor que vire en ‘U’, en contravención de lo dispuesto en el artículo 119 de esta Ley.

ch ) (*) Al conductor que irrespete la señal de alto de la luz roja de un semáforo, excepto cuando vire a la derecha, según lo estipulado en el inciso a) del artículo 90 de esta Ley.

(*) ( La Sala Constitucional mediante resolución N° 5250 del 25 de abril de 2012, anuló este inciso. En el mismo sentido indica la Sala que: “se tiene por vigente el monto de la multa que se aplicaba antes del establecimiento del monto de multa que aquí se anula…”, misma que dispone que:

“Se impondrá una multa de diez mil colones…a) Al conductor que irrespete la señal de alto de la luz roja de un semáforo, excepto cuando vire a la derecha…” * Ver en este sentido el inciso a) del artículo 130 de la versión N° 9 de esta Ley, antes del corre de numeración hecho por la Ley N ° 8696 del 17 de diciembre de 2008.)

  • d)Al conductor de un vehículo que, al virar en una intersección de las vías públicas, no ceda el paso a los peatones que se encuentren en la calzada, como se dispone en los incisos b) y ch) del artículo 90 de esta Ley.
  • e)Al conductor que infrinja lo estipulado en el artículo 115 de esta Ley.
  • f)Al conductor de servicio de transporte público que les permita a los pasajeros subir o bajar en lugares no autorizados, o que no utilice las bahías destinadas a tal fin, en aquellos lugares en que existan, siempre que con ello provoque atraso en el fluido vehicular o genere riesgo para los transportados.
  • g)A quien conduzca un vehículo que no esté al día en el pago de los derechos de circulación o del seguro obligatorio de vehículos.
  • h)A la persona que realice trabajos en las vías públicas, en contravención de lo dispuesto en el artículo 220 de esta Ley.
  • i)Al conductor de vehículos tipo grúa que viole las disposiciones del artículo 100 de esta Ley.
  • j)Al conductor que opere un automotor con placas que no le corresponden.
  • k)(*) Al conductor de todo vehículo que en contravención de lo establecido en el artículo 80 de esta Ley, no use el cinturón de seguridad o cuando permita que los pasajeros mayores de edad no lo utilicen o lo empleen incorrectamente, salvo que exista algún motivo justificante vinculado con la salud. Si la omisión involucra personas menores de edad, se aplicará lo dispuesto en el inciso d) del artículo 130 de esta Ley.

(*) ( La Sala Constitucional mediante resolución N° 6805 del 27 de mayo de 2011, declaro inconstitucional este inciso “…en cuanto a la multa que se impone por el no uso del cinturón de seguridad”. No indica la Sala si se restablece el monto de la multa anterior.)

  • l)Al conductor de bicicleta, motobicicleta, bicimoto, triciclo, cuadraciclo o motocicleta que viole las disposiciones, en cuanto al uso del casco de seguridad, contenidas en el inciso 3) apartado b) del artículo 32, el inciso a) del artículo 104 y el inciso j) del artículo 105 de la presente Ley.

(La reformada practicada por el inciso p) del artículo 1° de la ley N° 8696 de 17 de diciembre de 2008, fue derogada posteriormente por el artículo 251 de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial N° 9078 de 4 de octubre de 2012) (Así corrida su numeración por el inciso a) del artículo 2° de la ley N° 8696 de 17 de diciembre de 2008, que lo traspasó del artículo 130 al 131 . Dicho artículo 2° fue derogado posteriormente por el artículo 251 de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial N° 9078 de 4 de octubre de 2012) ARTÍCULO 132 .- Se impondrá una multa del cincuenta por ciento (50%) del salario base mensual, correspondiente al “Auxiliar administrativo 1” que aparece en la relación de puestos del Poder Judicial, de conformidad con la Ley del presupuesto ordinario de la República, aprobada en el mes de noviembre anterior a la fecha en que se comete la infracción de tránsito, sin perjuicio de las sanciones conexas:

  • a)Al conductor que rebase por el lado derecho, en carreteras de dos carriles con sentidos de vía contraria, sin que medie una razón de fuerza mayor para ejecutar la maniobra.
  • b)Al conductor de motocicleta que circule o adelante por el medio de la calzada, aprovechando el espacio de la señalización, o bien, que adelante en medio de las filas de vehículos detenidos o circulantes.
  • c)A quien conduzca en contravención de lo establecido en el artículo 85 de esta Ley.

ch) Al conductor que incumpla las disposiciones establecidas en los artículos 87, 88 y 89 de esta Ley, en relación con el uso de las luces del vehículo.

  • d)Al conductor de un vehículo de tránsito lento que infrinja las disposiciones del artículo 97 de la presente Ley.
  • e)Al conductor que se detenga en medio de una intersección y obstruya la circulación, en contravención del artículo 121 de esta Ley.
  • f)Al conductor que circule un vehículo sin los dispositivos reflectantes indicados en el inciso 5) del apartado a) del artículo 32 de esta Ley.
  • g)A quien conduzca un vehículo de transporte público, en contravención de lo señalado en el artículo 125, en los incisos 1), apartados c) y t), el inciso 5), apartado e) y el inciso 6) apartado a) del artículo 32 de esta Ley. El oficial actuante procederá con lo que se establece en el artículo 145 de esta Ley en cuanto a la inmovilización del vehículo.
  • h)A quien conduzca un vehículo que se encuentre alterado o modificado en el motor, los sistemas de inyección o carburación, o los sistemas de control de emisiones que disminuyen la contaminación ambiental, o a quien viole lo dispuesto en el inciso 1), apartado u) del artículo 32, los incisos a), b) y c) del artículo 35, los incisos a), b), c) y d) del artículo 36 y el artículo 122 de la presente Ley.
  • i)Al conductor que circule un vehículo en la playa, en contravención de lo dispuesto en el artículo 128 de esta Ley.
  • j)Al conductor que use una vía para otros fines distintos de los que está destinado, a quien utilice un vehículo con otro fin que no sea para el cual esté autorizado.
  • k)Al conductor de taxi al que se le compruebe haber cometido abusos en el cobro de la tarifa reglamentaria. Al conductor que se dedique a prestar el servicio de transporte público, en cualquiera de sus modalidades, en violación de lo dispuesto en el inciso a), numeral 1, o en el inciso b), numeral 1, ambos del artículo 98 y en el artículo 113 de esta Ley, en cuanto al incumplimiento de paradas y horarios.

(*) (La Sala Constitucional mediante resolución N° 3945 del 21 de marzo de 2012, corregida mediante resolución N° 7425 del 06 de junio de 2012, anuló el inciso anterior, en relación con lo dispuesto en el artículo 98 inciso b), numeral 1) de esta ley, específicamente en cuanto a “la multa que se impone al conductor de taxi por irrespetar las zonas de parada establecidas por el Consejo de Transporte Público”. En el mismo sentido indica la Sala que: “se tiene por vigente el monto de la multa que se aplicaba antes del establecimiento del monto de multa que aquí se anula…”, misma que dispone que:

“Se impondrá una multa de veinte mil colones…

ch ) Al conductor que se dedique a prestar el servicio de transporte público, en cualquiera de sus modalidades, sin contar con las respectivas autorizaciones, en violación de lo dispuesto en el inciso a), numeral 1 o en el inciso b), numeral 1 …” *Ver en este sentido el inciso ch) del artículo 129 de la versión N° 9 de esta Ley, antes del corre de numeración hecho por la Ley N° 8696 del 17 de diciembre de 2008.)

  • l)A quien conduzca un vehículo que sin justificación alguna no porte las placas reglamentarias.
  • m)Al conductor que incumpla lo dispuesto en el artículo 94 de esta Ley. Igualmente, al conductor que impida o dificulte el rebase de otro vehículo.
  • n)(*) Al conductor de un vehículo que al iniciar su marcha intercepte el paso de otros vehículos con derecho a la vía, aun cuando haya hecho las señales preventivas y reglamentarias, pero sin dar tiempo a que los conductores de estos se adelanten o cedan el paso.
  • ñ)(*) A quien conduzca un vehículo sin haber cumplido el requerimiento de la revisión técnica, según lo dispuesto en el artículo 21 de esta Ley.

(*) ( La Sala Constitucional mediante resolución N° 13393 del 05 de octubre de 2011, declaró inconstitucional el inciso anterior “…en cuanto a la multa que se impone por no cumplir con el requerimiento de la revisión técnica vehicular”. En este sentido indica la Sala que: “recobra vigencia la disposición anterior a la reforma operada por Ley N° 8696 del 17 de diciembre de 2008…”, misma que dispone que:

“…Se impondrá una multa de diez mil colones, sin perjuicio de la imposición de sanciones conexas: …

  • f)Al propietario de un vehículo que desatienda la orden de revisión técnica, cuando se requiera para ello, …” *Ver en este sentido el inciso f) del artículo 130 de la versión N° 9 de esta ley, antes del corre de numeración hecho por Ley N° 8696 del 17 de diciembre de 2008. )
  • o)Al conductor que transporte basura, escombros, materia prima o desechos, así como cualquier objeto que ponga en peligro la seguridad vial y el medio ambiente, o altere el uso u ornato en las vías públicas y sus alrededores, en un vehículo de cualquier naturaleza, y los arroje en la vía pública o en los derechos de vía.

(La reformada practicada por el inciso p) del artículo 1° de la ley N° 8696 de 17 de diciembre de 2008, fue derogada posteriormente por el artículo 251 de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial N° 9078 de 4 de octubre de 2012) (Así corrida su numeración por el inciso a) del artículo 2° de la ley N° 8696 de 17 de diciembre de 2008, que lo traspasó del artículo 131 al 132. Dicho artículo 2° fue derogado posteriormente por el artículo 251 de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial N° 9078 de 4 de octubre de 2012).”

II.Sobre la admisibilidad. El artículo 75 párrafo tercero de la Ley de Jurisdicción Constitucional faculta a la Defensoría de los Habitantes de la República, para interponer acciones de inconstitucionalidad en forma directa, sea, sin necesidad de asunto previo donde se hubiere invocado la inconstitucionalidad respectiva. No obstante, esta amplia legitimación conferida no la exime de cumplir con los demás requisitos que establece la Ley de Jurisdicción Constitucional. Particularmente en este caso, la Sala observa que la Defensoría cuestiona en forma genérica las multas previstas en los artículos 131, 132 y 133 de Ley de Tránsito 7331, por considerar que el Estado debe tomar en cuenta no solo las condiciones relativas a la levedad o gravedad de la falta, respetando los principios de razonabilidad y proporcionalidad, sino también la capacidad económica del infractor, indicando que una forma de hacerlo sería estableciendo parámetros de multas mínimas y máximas.

Como puede apreciarse en el considerando anterior, los artículos 131, 132 y 133 tienen varias conductas tipificadas en los diversos incisos, y algunos de ellos ya han sido examinados por la Sala. En algunos casos se ha declarado la inconstitucionalidad de las normas, por ejemplo, se anuló la multa prevista para lo dispuesto en los artículos 131 inciso k) (sentencia 2011-6805), 132 inciso ñ) (sentencia 2011-13393), 131 inciso b) (sentencia 2012-129), 131 inciso a) (sentencia 2012-3942), 132 inciso n) (sentencia 2012-3948), etc. En otros supuestos se han declarado sin lugar las acciones por considerar que a pesar de tratarse de una multa elevada, la conducta que se sanciona justifica la sanción, por la gravedad que implica en relación con los bienes jurídicos tutelados (ej. sentencia 2011-16614). Dada la informalidad del planteamiento, la Sala no tiene todos los elementos para incursionar en el examen de constitucionalidad, pues véase que la Defensoría se dirige incluso contra normas que han sido declaradas inconstitucionales.

En consecuencia, se procede a rechazar de plano la acción en cuanto a esas normas por una inadecuada y poco precisa fundamentación de la acción, que incumple con lo previsto en el artículo 78 de la Ley de Jurisdicción Constitucional. En lo demás sí resulta admisible.

III.Sobre el fondo. La Defensoría de los Habitantes considera que los artículos 71 bis, párrafo segundo en relación con los incisos c) y f) del artículo 130; incisos g), i), j) del artículo 131; los incisos f), g) h) y l) del artículo 132, los incisos c), d), e), g) y j) del artículo 133, los incisos a) y ch) del artículo 136; los incisos c), ch) y e) del artículo 134, todos de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres, número 7331 del trece de abril de mil novecientos noventa y tres y sus reformas, son contrarios al principio de razonabilidad técnica, en razón de que se dispone el rebajo de puntos de la licencia del conductor, a pesar de que se trata de conductas atribuibles al propietario del vehículo. Sobre el particular debe señalarse que el transporte terrestre es una actividad social y económica que facilita la realización del derecho de libre movimiento y circulación, así como los derechos vinculados con la libertad económica y la iniciativa privada relacionada con la prestación del servicio público de transporte.

Su ejercicio pone en riesgo derechos fundamentales de las personas, como el derecho a la vida, la integridad y la seguridad, por el peligro que implica la movilización a través de vehículos. También impacta en derechos colectivos como el medio ambiente y el uso del espacio público. Por esa razón resulta necesario que el legislador regule el ejercicio de la actividad, establezca normas y sanciones para los casos de incumplimiento como forma de garantizar el orden y proteger los derechos y bienes involucrados. Las conductas que se sancionan en las normas cuestionadas ponen en peligro la seguridad en el tránsito, porque tienen que ver con conductas imprudentes cometidas por el conductor de un vehículo o por la conducción de vehículos que no reúnen las condiciones que deben tener para poder circular de forma segura, sin menoscabo de bienes jurídicos de gran relevancia, como la vida y la integridad física.

Tanto el propietario del vehículo, sea persona física o jurídica, como el conductor del mismo están obligados a conocer, cumplir y hacer cumplir las normas relativas a la operación de vehículos. La responsabilidad que tiene el propietario del vehículo o la empresa en la que se utiliza el mismo, no exime al conductor de la debida diligencia que debe tener, sobre todo cuando se trata de la conducción de vehículos utilizados en el servicio de transporte público o de vehículos que puedan representar un mayor riesgo en carretera, como los que transportan materiales peligrosos, carga, los remolques, grúas, etc. El conductor no puede excusarse en la posible afectación de su relación laboral, cuando se trata de conductas que son evidentemente peligrosas o riesgosas para la integridad física, la vida y la seguridad en el tránsito. De ahí que en la eventualidad de que esas faltas de tránsito ocasionen un resultado para la vida o integridad física de terceros, tendría que responder incluso penalmente por el resultado causado por la falta al deber de cuidado.

Por ejemplo, el caso de un chofer que a sabiendas de que el autobús que conduce tiene problemas de frenos, sale a prestar el servicio y se produce un accidente que afecta la integridad física o vida de las personas; o el chofer que viaja con un exceso de pasajeros y se determine que esto constituye la causa de un accidente. El legislador diseñó la pérdida de puntos en la licencia de conducir, como una sanción a todo conductor que no se ajusta a las reglas previstas, sin distinción. Esa pérdida de puntos constituye una sanción accesoria a la multa y su finalidad es la de motivar a los conductores en el respeto a las disposiciones de tránsito. No obstante, considera esta Sala que debe diferenciarse entre las conductas que pueden ser atribuidas al conductor y aquellas que no dependen de su esfera de voluntad o acción, como son las relacionadas con obligaciones que debe cumplir el propietario del vehículo o la empresa que lo utiliza en el giro de su negocio.

Es así como se estima que tratándose de las conductas descritas en los artículos 71 bis párrafo segundo en relación con los incisos g) y j) del artículo 131; los incisos f), g) -con excepción de la conducta de descrita en el artículo 125 de la Ley, que sí es atribuible a todo conductor- h) y l) del artículo 132; los incisos c), d) y g) del artículo 133 y los incisos ch) y e) del artículo 134 de la misma Ley; el descuento de puntos de la licencia de conducir, solo debe realizarse en el caso de que el conductor del vehículo sea a su vez el propietario del mismo, dado que como bien señala la Defensoría de los Habitantes, se trata de obligaciones previstas para el propietario, por las que no podría afectarse la licencia de conducir del chofer profesional, pues el mismo está en una condición de subordinación frente a su patrono. Véase que se trata por ejemplo de las conductas de circular sin estar al día con el pago de los derechos de circulación o el seguro obligatorio de vehículos, conducir un vehículo con placas que no correspondan, conducir un vehículo sin dispositivos reflectantes traseros, conducir un vehículo sin salidas de emergencia, conducir un vehículo alterado o modificado, conducir un vehículo que no tenga cinturones de seguridad, dispositivos proyectores de luz blanca o amarilla en la parte delantera, dispositivos proyectores traseros de luz roja y luces de frenos, luces direccionales, luces de emergencia, extintor de incendios, triángulos reflectantes o dispositivo de seguridad análogo, chaleco retrorreflectivo, cartel visible con el número de pasajeros, nombre y número de la ruta, tarifa autorizada; inadecuada ubicación del tubo de escape, no llevar los rótulos exigidos, conducir sin parabrisas o visibilidad obstruida, conducir un vehículo de carga limitada (taxi carga) que viole el peso máximo permito, etc. En los demás supuestos impugnados, se estima que sí existe una responsabilidad del conductor del vehículo en el cumplimiento de las reglas.

Ejemplo de ellos, transportar materiales peligrosos en contra de lo que dispone la ley, conducir una grúa sin cumplir con las exigencias legales y reglamentarias, conducir un vehículo de carga que obstruya la visibilidad, alterar o no utilizar el taxímetro, incumplir con las paradas de autobuses autorizadas, cobrar tarifas más altas, viajar con exceso de pasajeros, utilizar señales luminosas o sirenas rotativas no autorizadas, abrir las puertas durante el recorrido, etc. Debe hacerse la salvedad de lo dispuesto en el artículo 134 inciso c) de la Ley de Tránsito, que se refiere a las condiciones de los automóviles particulares, en cuyo caso, lo determinante sería establecer en cada caso concreto, si se trata de un chofer profesional ligado a una relación laboral que lo exima de responsabilidad, por su estado de subordinación. A lo anterior debe agregarse que en todos los casos, es requisito indispensable que en la boleta de citación que se formule se le indique expresamente al conductor, la cantidad de puntos que se restan de su licencia, para que éste pueda ejercer plenamente su derecho de defensa ante las autoridades correspondientes.

Esto, por tratarse de una sanción que si bien es accesoria a la multa, tiene sus propios efectos en el ámbito social y específicamente laboral, en el caso de las personas que se dedican al oficio de chofer. El principio de razonabilidad técnica impone una apropiada adecuación entre los fines que postula una ley y los medios que planifica para lograrlos. Se procura que las normas tengan una adecuada correspondencia entre las obligaciones que impone y los propósitos que pretende. De ahí que no resulte irrazonable que se imponga la pérdida de puntos como una sanción al conductor por la conducción violatoria de las reglas, en los términos expuestos en este fallo y en el entendido de que debe informársele debidamente y dársele la oportunidad de ejercer su defensa. Ello por cuanto, en los casos en que el conductor sancionado considere que su actuación no es antijurídica por encontrarse justificada o por mediar una eximente de responsabilidad, debe tener la posibilidad de alegarlo ya sea en vía administrativa ante la Unidad de Impugnaciones del Consejo de Seguridad Vial o en sede jurisdiccional, ante la jurisdicción contencioso administrativa.

IV.Conclusión. Por lo anteriormente expuesto, se rechaza de plano la acción en cuanto a los artículos 130, 131 y 132 cuestionados. En relación con los artículos 71 bis párrafo segundo en relación con los incisos g) y j) del artículo 131; incisos f), g) -con excepción de la conducta de descrita en el artículo 125 de la Ley, que sí es atribuible a todo conductor-, h) y l) del artículo 132; incisos c), d) y g) del artículo 133 e incisos ch) y e) del artículo 134, estima la Sala que no resultan inconstitucionales, siempre y cuando el conductor sancionado sea a su vez el propietario registral del vehículo. En relación con las demás normas cuestionadas se declara sin lugar la acción. En todos los casos en que se aplique el descuento de puntos de la licencia de conducir, es requisito indispensable que se informe al conductor en la boleta de citación la cantidad de puntos rebajada, a fin de que éste pueda ejercer plenamente su derecho de defensa ante las autoridades correspondientes.

Por tanto:

Se rechaza de plano la acción en cuanto a la multa prevista en los artículos 130, 131 y 132 de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres, número 7331 del trece de abril de mil novecientos noventa y tres y sus reformas. En cuanto a los artículos 71 bis, párrafo segundo en relación con los incisos g) y j) del artículo 131; los incisos f), g), h) y l) del artículo 132; los incisos c), d) y g) del artículo 133; los incisos ch) y e) del artículo 134 de la misma Ley, se declara sin lugar la acción siempre y cuando el conductor sancionado sea a su vez el propietario registral del vehículo. En lo demás se declara sin lugar la acción. En todos los casos en que se aplique el descuento de puntos de la licencia de conducir, es requisito indispensable que se informe al conductor en la boleta de citación la cantidad de puntos rebajada, a fin de que éste pueda ejercer plenamente su derecho de defensa ante las autoridades correspondientes. Notifíquese.

Ana Virginia Calzada M.

Presidenta Gilbert Armijo S.

Fernando Cruz C.

Fernando Castillo V.

Paul Rueda L.

Roxana Salazar C.

Ricardo Guerrero P.

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