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Res. 16938-2011 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 07/12/2011
OutcomeResultado
The Chamber struck from Articles 2 and 3 of Decree 35803-MINAET the requirement that continental and marine wetlands be formally designated as protected wildlife areas to belong to the State Natural Heritage, and denied the remainder of the challenge.La Sala anuló de los artículos 2 y 3 del Decreto 35803-MINAET la exigencia de una declaratoria de área silvestre protegida para reconocer los humedales continentales y marinos como parte del Patrimonio Natural del Estado, y desestimó la acción en lo demás.
SummaryResumen
The Constitutional Chamber reviewed Articles 1, 2, and 3 of Executive Decree 35803-MINAET, which conditioned the inclusion of certain continental and marine wetlands in the State Natural Heritage on their formal designation as protected wildlife areas. It held that this requirement improperly excluded zones that already belong to that heritage by operation of law and must receive administrative protection. Wetlands located on state-owned land, together with mangroves, salt forests, and estuaries within the public portion of the maritime-terrestrial zone, require no additional designation to fall under the protective regime. The Chamber partially struck down Articles 2 and 3 by deleting the language requiring protected-area status, while preserving state administration of marine wetlands through MINAET and SINAC. The remainder of the challenge was denied. The judgment gave the annulment declaratory and retroactive effect from the effective date of the provisions, subject to the protection of rights acquired in good faith and consolidated legal situations.La Sala Constitucional examinó los artículos 1, 2 y 3 del Decreto Ejecutivo 35803-MINAET, que vinculaban la pertenencia de ciertos humedales continentales y marinos al Patrimonio Natural del Estado con una declaratoria de área silvestre protegida. Determinó que esa condición excluía indebidamente zonas que, por mandato legal, ya integran dicho patrimonio y deben recibir protección administrativa. Los humedales ubicados en terrenos estatales, así como los manglares, bosques salados y esteros pertenecientes a la zona pública marítimo-terrestre, no necesitan una declaratoria adicional para quedar sometidos al régimen protector. La Sala anuló parcialmente los artículos 2 y 3, eliminando las frases que exigían aquella declaratoria, y mantuvo la administración estatal de los humedales marinos mediante el MINAET y el SINAC. La sentencia preservó el resto del decreto y otorgó efectos declarativos y retroactivos a la anulación, sin afectar derechos adquiridos de buena fe ni situaciones jurídicas consolidadas.
Key excerptExtracto clave
VI.—CONCLUSION. The State Natural Heritage is a legal interest defined and individualized in our legal system, and the lands comprising it under environmental legislation do not require designation as a protected wildlife area in order to receive protection from the Administration. This does not eliminate the competent Administration's obligation to give them the scientifically and technically appropriate classifications for their proper protection and preservation as protected wildlife areas. This is an urgent matter of public and national interest that cannot remain unresolved indefinitely. Based on the foregoing, the phrase “are those that have been designated as a Protected Wildlife Area” in Article 2 of Executive Decree No. 35803-MINAET is declared unconstitutional; additionally, to preserve the provision's meaning, the conjunction “that” following the word “continental” is deleted. The phrase “are those that have been designated as a Protected Wildlife Area” in Article 3 of that Decree is likewise declared unconstitutional; additionally, to preserve the provision's meaning, the conjunction “that” following the word “marine” is also deleted. This preserves the Executive Branch's intent that those wetlands form part of the State Natural Heritage. With respect to Article 3, the phrase “which shall be administered by MINAET through the National System of Conservation Areas” is retained because all marine wetland ecosystems are inalienable areas of the maritime-terrestrial zone, are in the public domain, and are national property; consequently, they may be administered only by the State through the bodies designated by law.VI.- CONCLUSIÓN. El Patrimonio Natural del Estado es un bien jurídico, definido e individualizado en nuestro ordenamiento jurídico, cuyos terrenos que lo conforman según la legislación ambiental, no necesitan de una declaratoria de área silvestre protegida para ser objeto de protección por parte de la Administración. Lo anterior no obsta la obligación de la Administración competente de darles las clasificaciones que científica y técnicamente correspondan, para su debida protección y preservación como áreas silvestres protegidas. Esto es materia de interés público y nacional que urge y no puede quedarse indefinidamente sin resolver. Con base en lo expuesto se declara inconstitucional del artículo 2 del Decreto Ejecutivo No. 35803-MINAET la frase "son aquellos que cuenten con una declaratoria de Área Silvestre Protegida"; en adición, para que la norma preserve su sentido se elimina la conjunción "que", luego de la palabra "continentales". También se declara inconstitucional del artículo 3 del Decreto supracitado la frase "son aquellos que cuenten con una declaratoria como Área Silvestre Protegida"; en adición, para que la norma preserve su sentido también se elimina la conjunción "que", luego de la palabra "marinos". De esta manera se preserva la voluntad del Poder Ejecutivo en el sentido que los citados humedales forman parte del Patrimonio Natural del Estado. En relación con el ordinal 3° se deja la frase “los cuales serán administrados por el MINAET a través del Sistema Nacional de Áreas de Conservación”, porque todos los ecosistemas de humedales marinos son áreas inalienables de la zona marítimo terrestre, de dominio público y bienes de la nación, por lo que solo pueden ser administrados por el Estado a través de los órganos que indique la ley.
Pull quotesCitas destacadas
"En síntesis, si se aceptaran como constitucionales estas dos normas impugnadas, tal y como fueron redactadas, se estarían excluyendo zonas públicas que a pesar de no ser áreas silvestres protegidas, legalmente corresponden a -y como dice el artículo 1 cuestionado, están constituidas dentro de- ese patrimonio."
"In summary, if these two challenged provisions were accepted as constitutional as drafted, they would exclude public zones that, despite not being protected wildlife areas, legally belong to—and, as the challenged Article 1 states, are included within—that heritage."
Considerando V
"En síntesis, si se aceptaran como constitucionales estas dos normas impugnadas, tal y como fueron redactadas, se estarían excluyendo zonas públicas que a pesar de no ser áreas silvestres protegidas, legalmente corresponden a -y como dice el artículo 1 cuestionado, están constituidas dentro de- ese patrimonio."
Considerando V
"Además, la violación se extiende en la medida en que circunscribe o limita la gestión de ese sistema público [SINAC/MINAET] a los ecosistemas del patrimonio natural del Estado que cuenten con una declaratoria de área silvestre protegida."
"Moreover, the violation extends insofar as it confines or limits the work of that public system [SINAC/MINAET] to State Natural Heritage ecosystems that have been formally designated as protected wildlife areas."
Considerando V
"Además, la violación se extiende en la medida en que circunscribe o limita la gestión de ese sistema público [SINAC/MINAET] a los ecosistemas del patrimonio natural del Estado que cuenten con una declaratoria de área silvestre protegida."
Considerando V
"Por ello cuando se trate de un bien demanial resulta ilógico pensar que el Estado esté limitado o imposibilitado en su actuación en resguardo de la flora y la fauna de nuestras tierras."
"Therefore, when public-domain property is involved, it is illogical to think that the State is restricted or prevented from acting to safeguard the flora and fauna of our lands."
Considerando V, cita de la sentencia No. 11155-2007
"Por ello cuando se trate de un bien demanial resulta ilógico pensar que el Estado esté limitado o imposibilitado en su actuación en resguardo de la flora y la fauna de nuestras tierras."
Considerando V, cita de la sentencia No. 11155-2007
"Esta sentencia tiene efectos declarativos y retroactivos a la fecha de vigencia de estas dos normas, sin perjuicio de los derechos adquiridos de buena fe y de las situaciones jurídicas consolidadas."
"This judgment has declaratory and retroactive effect as of the effective date of these two provisions, without prejudice to rights acquired in good faith or consolidated legal situations."
Por tanto
"Esta sentencia tiene efectos declarativos y retroactivos a la fecha de vigencia de estas dos normas, sin perjuicio de los derechos adquiridos de buena fe y de las situaciones jurídicas consolidadas."
Por tanto
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*100113930007CO* pcastrop ggarrof 3 6 2012-03-21T15:52:00Z 2015-08-25T18:00:00Z 1 10874 59807 Poder Judicial 498 141 70540 11.6505 Clean Clean 21 false false false MicrosoftInternetExplorer4 Decision No. 2011016938 CONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at fourteen hours and thirty-seven minutes on December 7, 2011.
Constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad) filed by Xxxx in his capacity as Executive Director of FUNDACIÓN NEOTRÓPICA, legal-entity identification number 0-000-000, against Articles 1, 2, and 3 of Executive Decree No. 35803-MINAET of January 7, 2010, entitled “Technical Criteria for the Identification, Classification, and Conservation of Wetlands (Humedales),” published in La Gaceta No. 73 on April 16, 2010.
Statement of Facts (Resultando):
7416, dated June 30, 1994; Convention for the Conservation of Biodiversity and Protection of Priority Wilderness Areas in Central America, approved by Law No. 7433, dated September 14, 1994, as well as the Rio Declaration on Environment and Development, Principles 15 and 17, concerning the precautionary principle (Principio Precautorio) and preventive principle (Principio Preventivo). The petitioner requests a declaration that the fundamental rights enshrined in Articles 11, 50, 7, and 69 of the Political Constitution have been violated and, furthermore, that the action be granted and Articles 1, 2, and 3 of Executive Decree No. 35803-MINAET be annulled.
Justice Rueda Leal authors the opinion; and,
Considering:
The action satisfies the formal requirements imposed by Ley de la Jurisdicción Constitucional and is admissible because it concerns the defense of the right to a healthy and ecologically balanced environment, for which artículo 50 de la Constitución grants the broadest standing (legitimación), requiring no particular qualification of the petitioner’s interest in such cases. Furthermore, the petitioner challenged the Executive Decree at issue in this action through an amparo proceeding (recurso de amparo); therefore, this action is also admissible because it complies with the first paragraph of artículo 75 de la Ley de esta Jurisdicción (see the order allowing the action to proceed at folio 84 and copy of the filing at folio 41).
In summary, the petitioner alleges that the challenged provisions are unconstitutional because their text indicates that only those wetlands (humedales) that have been declared a protected wildlife area (área silvestre protegida) will be protected and administered by SINAC [Sistema Nacional de Áreas de Conservación]. This excludes from actual protection those wetlands or mangroves in the country that have not received such a declaration [as is allegedly the case with the Manglares del Golfo Dulce, which have not received such a declaration and therefore do not form part of the Natural Heritage of the State (Patrimonio Natural del Estado), and consequently are currently unprotected]. The challenged provisions would violate this Chamber’s case law because, in decision No. 2009-14288, it was held that only the delineation of wetlands had to be effected by executive decree, since wetlands exist per se, without any need for a law or decree declaring them as such; it is sufficient that they exhibit the characteristics inherent to this type of ecosystem for them to be regarded as wetlands and, consequently, to receive the protection afforded to them by the rest of domestic and international law.
Thus, every wetland, whether or not it lies within a protected wildlife area, must always be protected, a responsibility entrusted to the Ministry of the Environment. Articles 1, 2 and 3 of Executive Decree No. 35803 violate the constitutional right to a healthy and ecologically balanced environment because they leave mangroves or wetlands not included in the National Heritage of the State (Patrimonio Nacional del Estado, PNE)—that is, those which to date have not been registered as Protected Wildlife Areas—entirely unprotected. Some of these, such as the Manglares del Golfo Dulce that are not located within Parque Nacional Piedras Blancas, require special attention because they have not been declared a Protected Wildlife Area and therefore do not form part of the PNE. Because these mangroves are not included within the PNE, they receive no protection whatsoever under Articles 1, 2 and 3 of the challenged Executive Decree.
It is sufficient for an area or ecosystem to possess the characteristics established in the various but consistent definitions of “wetland” for it to be regarded as such and for the corresponding legal protection regime (régimen de protección jurídico) to apply to it. In the matter under review (sub examine), protection is sought for the wetland as an area or ecosystem, irrespective of any measures SINAC may wish to take to determine that a particular wetland should be included in the protected-wildlife-area management category (categoría de manejo). Regardless of whether a wetland is classified as a protected wildlife area, it must always be protected by the state body empowered to do so, in this case MINAET and, more specifically, SINAC. The petitioner therefore considers that the content of Articles 1, 2 and 3 of the challenged decree infringes the right to a healthy and ecologically balanced environment by excluding from its scope those wetlands that do not form part of a Protected Wildlife Area.
A brief analysis of the text of Articles 3 and 4 of the Convention on Wetlands of International Importance Especially as Waterfowl Habitat, known as the “Ramsar Convention,” leads to the conclusion that Costa Rica would be failing to comply with those provisions by issuing Executive Decree No. 35803-MINAET, which leaves unprotected a considerable number of wetlands in our country that have not been declared protected wildlife areas and which, consequently, would lose the protection and oversight that MINAET must exercise over them through SINAC. The challenged Executive Decree also violates a further series of international treaties and conventions ratified by our country that protect our wetlands, including the Convention on Nature Protection and Wildlife Preservation in the Western Hemisphere, approved by Law No. 3763 of October 19, 1996, Article 7; the United Nations Framework Convention on Climate Change, approved by Law No. 7414 of June 13, 1994, Article 3; the Convention on Biological Diversity, approved by Law No. 7416 of June 30, 1994; the Convention for the Conservation of Biodiversity and the Protection of Priority Wildlife Areas in Central America, approved by Law No. 7433 of September 14, 1994; and the Rio Declaration on Environment and Development, Principles 15 and 17, insofar as the precautionary principle (Principio Precautorio) and preventive principle (Principio Preventivo) are concerned.
The petitioner requests a declaration that the fundamental rights enshrined in Articles 11, 50, 7 and 69 of the Political Constitution have been violated and, further, that the action be granted and Articles 1, 2 and 3 of Executive Decree No. 35803-MINAET be annulled.
Because the challenged provisions refer specifically to the Natural Heritage of the State, it is necessary to recall how the Chamber has defined this concept:
“The Natural Heritage of the State is an asset in the public domain (bien de dominio público), the conservation and administration of which are entrusted by law to the Ministry of Environment and Energy through the Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Ley Forestal, arts. 6 inc. a and 13 pfo.2°, and 14; Ley Orgánica del Ambiente, artículo 32, pfo. 2°). It comprises two important components: a) Protected Wildlife Areas, regardless of their management category, declared by Law or Executive Decree: forest reserves, protected zones, national parks, biological reserves, national wildlife refuges, wetlands, and natural monuments (Ley Forestal 7575, arts. 1°, pfo. 2°, 3° inciso i; Ley Orgánica del Ambiente 7554, artículo 32; Ley de Biodiversidad N° 7788, arts. 22 y sigts. y 58; Ley del Servicio de Parques Nacionales N° 6084, artículo 3° incs. d y f, in relation to Ley Orgánica del MINAE N° 7152 and its Regulations; Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317, artículo 82, inciso a). b) The State’s and public institutions’ other forests and forest lands (terrenos forestales), or lands suitable for forestry (terrenos de aptitud forestal) (artículo 13 de la Ley Forestal), which are immediately subject to a statutory public-purpose designation (afectación legal).
With respect to the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre), Ley 6043 itself (artículo 73) excludes Protected Wildlife Areas from its scope and makes them subject to their own legislation. The remaining wooded areas and lands suitable for forestry along the coasts are also administered by the Ministry of the Environment and governed by their specific regulations (Ley Forestal, artículo 13 and related provisions)” (see judgment No. 2008-016975 at fourteen hours and fifty-three minutes on November 12, 2008; emphasis added).
In light of the foregoing, the first point to be made upon examining the case is that the petitioner is incorrect in asserting that some mangroves or wetlands do not form part of the Natural Heritage of the State. More specifically, it is clear from the legal considerations cited by the parties, including the petitioner, that all wetlands located on State-owned properties (belonging to any state entity, body, or agency) form part of that heritage because they are classified as forest lands (see Executive Decree 36786 of August 12, 2011). Moreover, because mangroves or saltwater forests and estuaries form part of the public zone (zona pública) within the maritime-terrestrial zone—an inalienable area under Article 1 of Ley sobre la zona marítimo terrestre [“the public-domain status (carácter demanial) of the maritime-terrestrial zone (or seashore, as it was formerly known) has been recognized since time immemorial, and Roman law itself recognizes that status as ‘res communes’ and ‘extra comercium’”; see decision No. 447-91 at 15:30 on February 21, 1991]—they constitute a forest reserve and are subject to Ley Forestal 7575 of February 13, 1996 pursuant to Article 13 of that law. In any event, even before the precedent cited at the beginning of this whereas clause (considerando), the Chamber had already been clarifying this issue in the same manner:
“It is important to emphasize how the State forest heritage (patrimonio forestal del Estado) is constituted, insofar as it has a dual nature. First, it includes the Natural Heritage of the State, comprising forest reserves, biological reserves, protected zones, wildlife refuges, wetlands, and natural monuments (artículo 32 de la Ley Orgánica del Ambiente, número 7554, de dieciocho de setiembre de mil novecientos noventa y cinco), which is accorded the status of an asset in the public domain pursuant to Article 14 of Ley Forestal, número 7575” (see judgment No. 2006-17126 at fifteen hours and five minutes on November 28, 2006).
A protected area (área protegida) is “a defined geographical area, whether terrestrial or coastal-marine, which is designated, regulated, and managed to fulfill specific conservation objectives, that is, to produce a series of specified goods and services (in situ conservation)” (see Article 9 of the Convention for the Conservation of Biodiversity and the Protection of Priority Wildlife Areas in Central America, approved by Law No. 7433 of September 14, 1994). Domestic legislation likewise defines “official areas for the conservation of wild flora and fauna” as “protected wildlife areas under any management category, water-resource protection areas (áreas de protección del recurso hídrico), and any other land forming part of the State forest heritage” (see Article 2 of Ley de conservación de la vida silvestre, No. 7317 of October 30, 1992). The legislature, for its part, has defined protected wildlife areas as follows:
“ARTICLE 58.- Protected wildlife areas. Protected wildlife areas are delineated geographical zones consisting of land, wetlands, and portions of the sea. They have been declared as such because of the special significance of their ecosystems, the presence of threatened species, their importance for reproduction and other needs, and their historical and cultural significance. These areas shall be dedicated to conserving and protecting biodiversity, soil, water resources, cultural resources, and ecosystem services in general.
The objectives, classification, requirements, and mechanisms for establishing or reducing these areas are set forth in Ley Orgánica del Ambiente, No. 7554, of October 4, 1995. The restrictions applicable to natural and legal persons (personas físicas y jurídicas) within national parks and biological reserves are established in Ley de la Creación del Servicio de Parques Nacionales, No. 6084, of August 24, 1977.
During the process of satisfying the requirements for establishing state protected wildlife areas, the respective technical reports shall include the relevant recommendations and justifications for determining the most appropriate management category to which the proposed area should be subject. In all cases, the establishment of areas and categories shall give substantial consideration to rights previously acquired by indigenous or rural communities and other natural or legal persons located within or adjacent to them” (see Ley de biodiversidad, No. 7788 of April 30, 1998).
Similarly, statute law (ley formal) establishes a series of objectives and requirements for the creation of protected wildlife areas:
“ARTICLE 35.- Objectives The creation, conservation, administration, development, and oversight of protected areas shall have the following objectives:
ARTICLE 36.- Requirements for creating new areas To create State-owned protected wildlife areas (áreas silvestres protegidas), regardless of the management category established for them, the following requirements must first be met:
The foregoing quotations and the analysis of the regulatory instruments cited by the petitioner show that declaring a protected wildlife area requires a series of prerequisites and studies; a mere expression of intent by the Administration is insufficient. On other occasions, the Chamber has similarly stated that:
“Protected Wildlife Areas declared by the Executive Branch are assets subject to the State Natural Heritage (Patrimonio Natural del Estado) regime because of their high value to ecosystems and threatened species or from a scientific standpoint, and are demarcated by the Executive Branch. Upon their declaration, the aim is to give these geographic areas the conservation and protection status necessary for them to fulfill their function. As this Chamber has interpreted it, this Heritage encompasses both public and private lands, which are subject to a special legal regime regardless of whether they belong to a public-law or private-law entity. In accordance with the legislation contained in the Ley Orgánica del Ambiente and the Ley Forestal, these State Natural Heritage assets are subject to interests and restrictions that transcend cantonal boundaries, giving rise to a national and even international interest in their protection” (see judgment No. 2010-021258 de las catorce horas del veintidós de diciembre de dos mil diez).
Furthermore, an examination of the rules of the domestic environmental legal system—both those enacted by the Legislative Branch and those arising from international law approved by it, including the regulations implementing those laws—shows that a protected wildlife area has a special legal status, insofar as it responds to clearly defined special grounds, is supported by scientific and technical studies, is founded on specific regulatory instruments, entails a series of obligations for the Administration, and is framed within a planning context intended to preserve the natural resource. In this regard, the following is a representative sample of legal provisions demonstrating the foregoing:
“2.-National Reserves shall mean: Regions established for the conservation and use, under official supervision, of natural resources, in which flora and fauna shall be afforded all protection compatible with the purposes for which such reserves are created” (see Convención para la protección de la flora, fauna y bellezas escénicas naturales de los países de América, approved by Ley No. 3763 del 19 de octubre de 1966).
“Article 3.- The Contracting Parties shall formulate and implement their planning so as to promote the conservation of the wetlands included in the ‘List’ and, as far as possible, the wise use of wetlands within their territory” (see Convención sobre humedales internacionales como hábitat de aves acuáticas, approved by Ley No. 7224 del 09 de abril de 1991).
“Wildlife management areas (Áreas de manejo de vida silvestre): Wildlife areas that provide some degree of wildlife management and protection” (see Ley de conservación de la vida silvestre, No. 7317 del 30 de octubre de 1992).
“ARTICLE 4 COMMITMENTS
“ARTICLE 8. In-situ conservation (Conservación in situ) Each Contracting Party shall, as far as possible and as appropriate:
“ARTICLE 19.- National strategies shall be developed to implement Protected Wildlife Area System plans, thereby safeguarding basic economic functions for local, regional, and global development and strengthening the institutional presence in those areas; to that end, national and international funding shall be sought for their effective implementation” (see Convenio para la conservación de la biodiversidad y protección de áreas silvestres prioritarias en América Central, approved by ley No. 7433 del 14 de setiembre de 1994).
“ARTICLE 42.- Demarcation of protected zones (Delimitación de zonas protegidas) The Ministry of Environment and Energy, in coordination with the competent institutions, may demarcate protected zones for certain marine, coastal, and wetland areas, which shall be subject to land-use and management plans in order to prevent and combat the pollution or degradation of these ecosystems” (see Ley orgánica del ambiente, No. 7554 del 04 de octubre de 1995).
“i) Protected wildlife area: An area, regardless of its management category, established by the Executive Branch for conservation and protection, taking into account the geographic, biotic, social, and economic parameters that justify the public interest” (see artículo 3 de la Ley Forestal, No. 7575 del 13 de febrero de 1996).
“ARTICLE 61.- Protection of protected wildlife areas. The State must give priority attention to the protection and consolidation of State-owned protected wildlife areas located within Conservation Areas. For these purposes, the Ministry of Environment and Energy, in coordination with the Ministry of Finance, shall include in the national budgets the corresponding transfers to the trust fund or protected-area financing mechanisms to ensure, at a minimum, the personnel and resources that the National System of Conservation Areas determines are necessary for the operation and integrity of State-owned protected wildlife areas and for the permanent protection of national parks, biological reserves, and other State-owned protected wildlife areas” (see Ley de biodiversidad, No. 7788 del 30 de abril de 1998).
“35. Management plan for a wildlife area (Plan de manejo en un área silvestre): The body of technical and scientific rules governing the activities to be carried out within the wildlife area and its surroundings” (see artículo 2 de la Ley de pesca y acuicultura, No. 8436 del 01 de marzo de 2005).
“p) General management plan (Plan general de manejo): The planning instrument used to guide the management of a protected wildlife area toward achieving its long-term conservation objectives. It is based on medium-term strategic courses of action and management objectives for the natural and cultural elements within the area, as well as on the relationship between those elements and their socio-environmental surroundings. It serves as the basis for developing other planning and regulatory instruments for Protected Wildlife Areas” (see artículo 3 del Reglamento a la ley de biodiversidad, Decreto Ejecutivo No. 34433 del 11 de marzo de 2008; emphasis in the preceding texts does not appear in the originals).
In view of the information contained in all those provisions, the response given in this matter by the Minister of Environment, Energy and Telecommunications (folio 87) is unacceptable when he states that “the legislation is clear: the Ley de la Zona Marítima Terrestre establishes that Mangroves form part of the Public Zone of the ZMT; moreover, since 1977 all mangroves within the national territory have been declared Forest Reserves; therefore, the mangroves of Golfo Dulce have been declared Protected Wildlife Areas.” Specifically, the assertion that all mangroves—which are part of the public zone—have been declared protected wildlife areas is unacceptable. This is because, as is apparent from the regulations cited, the creation of such areas requires a series of scientific, technical, legal, administrative, and budgetary prerequisites and elements. It should be noted that the foregoing does not justify the fact that not all mangroves have that status. Rather, the opposite is true: all mangroves that constitute the public zone or, as applicable, are forestlands and therefore form part of the State Natural Heritage should be protected wildlife areas in the fullest sense of the term. In any event, the foregoing is not merely a theoretical or regulatory deduction, because the website of the Sistema Nacional de Áreas de Conservación [SINAC] itself states the following:
“Another important point to emphasize is the existence of many lands forming part of what Costa Rica calls the State Natural Heritage, which consists of portions of properties or forested lands held by institutions other than MINAE-SINAC, administered by local governments, or located within the maritime-terrestrial zone. All these lands must form part of the national protected wildlife area system. Steps are therefore currently being taken to inventory and classify them and subsequently assign them to one of the management categories so that they may be included in the national system” (see online: http://www.sinac.go.cr/planificacionasp.php; emphasis does not appear in the original).
Furthermore, the Chamber has considered other cases revealing the same problem: the practical indeterminacy of the areas that must form part of the State Natural Heritage:
“According to official letter number 11653 (FOE-SM- 1753 dated cuatro de octubre del dos mil siete, the Office of the Comptroller General of the Republic is conducting a study at the Municipal Council of the District of Cóbano concerning the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre) under its administration in order to determine which lands constitute State Natural Heritage (Patrimonio Natural del Estado)” (see judgment No. 2008-015585, issued at diez horas y treinta y tres minutos del diecisiete de octubre del dos mil ocho).
“Pursuant to the provisions of Article II of the referenced Decree, two objectives are sought, the first being to identify, within the Maritime-Terrestrial Zone (Zona Marítimo Terrestre, hereinafter ZMT), the lands classified as forests (bosques), forest-suitability lands (Terrenos de aptitud forestal) (Class VII and VIII soils), and wetlands (Humedales) (mangroves, estuaries, tidal inlets, marshes, coastal lagoons, swamps, flooded forests, and salt flats), so that the National System of Conservation Areas (Sistema Nacional de Áreas de Conservación, SINAC) may certify them and incorporate them as part of the State Natural Heritage” (see judgment No. 2009-013073, issued at las catorce horas y treinta y un minutos del diecinueve de agosto de dos mil nueve).
Consequently, for the purposes relevant here, there are zones that, although legally part of the State Natural Heritage, have not yet been designated as protected wilderness areas (áreas silvestres protegidas).
The petitioner requests that the first three articles of Executive Decree No. 35803-MINAET, dated 07 de enero de 2010, entitled “Technical Criteria for the Identification, Classification, and Conservation of Wetlands,” be declared unconstitutional. The first provides:
“Article 1—General Considerations. Wetland ecosystems, whether or not established by decree or statute and regardless of who owns them, must be protected and conserved. MINAET, through the National System of Conservation Areas, pursuant to national and international law, shall ensure their conservation. However, only wetlands that form part of the State Natural Heritage shall be administered by SINAC.” An examination of this provision reveals nothing contrary to constitutional law. In this regard, the provision correctly states that all wetland ecosystems, regardless of who owns them, must be protected by the Administration, and it also correctly states that only wetlands forming part of the State Natural Heritage—because they possess or meet the legal requirements for inclusion therein—must be administered by that public system. This means that wetlands located on private property cannot be administered by the State, although it must be recalled that they are subject to a constitutionally mandated protective restriction (limitación protectora), in accordance with the Chamber’s rulings on other occasions:
“It is clear that the challenged legislation imposes a series of restrictions on the property right recognized in Article 45 of the Constitution. These restrictions are legitimate because Ley Forestal 7174 was enacted by a qualified majority, as required by the cited constitutional provision and as established in judgment number 6490-95 (issued at las quince horas treinta y nueve minutos del diecinueve de diciembre de mil novecientos noventa y cinco), as was the Wildlife Conservation Act, number 7317 (which, during its legislative proceedings, was approved unanimously both on first debate—record 80—and on third debate—record 82—); and because they are justified by the legally protected interest safeguarded by this entire body of provisions—both statutory and regulatory—inasmuch as conserving the country’s forest resources is a matter of public interest (as stated in judgments number 6940-95, 7020-95, 7031-95, and 2902-96, among others), and those resources risk being destroyed or degraded if their indiscriminate exploitation is permitted.
It must not be forgotten that forest resources (recurso forestal) have been understood to mean ‘[...] the protection and preservation of the integrity of the natural environment’; in accordance with this Chamber’s statement in judgment number 2233-93, issued at las nueve horas treinta y seis minutos del veintiocho de mayo de mil novecientos noventa y tres. This legally protected interest exists in the zones affected by the challenged decree and is recognized in international law, in the special legislation enacted for that purpose—international treaties concerning the subject—and in the texts of political constitutions” (see judgment No. 1607-98, issued at las diecisiete horas veinticuatro minutos del diez de marzo de mil novecientos noventa y ocho).
“Thus, private forest property (propiedad forestal privada), which, as its name indicates, is property titled to private parties and held under Article 45 of the Political Constitution, is made subject to a special legal regime: in the first instance, the forest regime (régimen forestal), through the corresponding executive decree of the Ministry of Environment and Energy, which encumbers the property as a social-interest restriction (limitación de interés social) and which must, in all cases, be recorded in the public property registry. For this reason, these properties may be mortgaged, and the forest resources may even be pledged as collateral; they may be acquired by adverse possession (usucapión), as well as conveyed or have their ownership transferred, with the proviso that, in every case, the forest encumbrance (afectación forestal) is transferred as well. Whether private property may be exploited and used will depend on how the legislation in force categorizes the forest resources, including forest reserves, protective zones, and wildlife refuges (Article 37 of Ley Forestal number 7174), provided that such exploitation and use comply with the applicable management plan (plan de manejo).
It is clear that forestry restrictions prevent owners from exploiting forest resources; under no circumstances are they entitled to fell or economically exploit the forest existing on their property at their own discretion or volition, except exclusively pursuant to a management plan duly approved by the forestry directorate” (see judgment No. 2003-3656, issued at las catorce horas cuarenta y tres minutos del siete de mayo de dos mil tres).
This analysis continues with the remaining two challenged provisions, which state:
“Article 2—Inland Wetland Ecosystems. Inland wetland ecosystems that form part of the State Natural Heritage are those that have been declared a Protected Wilderness Area.
Article 3—Marine Wetland Ecosystems. Marine wetland ecosystems that form part of the State Natural Heritage are those that have been declared a Protected Wilderness Area, and they shall be administered by MINAET through the National System of Conservation Areas.” In accordance with the foregoing, both provisions are legally erroneous and pose a threat to the right to a healthy and ecologically balanced environment, established in Article 50 of the Constitution, because—first—it is not true that the only wetland ecosystems forming part of that public heritage are those that have been declared protected wilderness areas. This is because formal legislation determines the characteristics of the zones forming part of that heritage, since, as stated above, all wetlands located on State-owned properties form part of that heritage because they are classified as forest lands (terrenos forestales); and, in the case of mangroves or saltwater forests and estuaries, because they form part of the public zone (zona pública) of the maritime-terrestrial zone, they constitute forest reserves (reserva forestal). Therefore, pursuant to Article 13 of Ley Forestal, No. 7575 dated 13 de febrero de 1996, as amended, they form part of the State Natural Heritage. The Chamber has already so held on other occasions, as reflected in its case law:
“At this point, it should be recalled that, pursuant to Article 13 of Ley Forestal, No. 7575 dated 13 de febrero de 1996, published in La Gaceta No.72 dated 16 de abril de 1996, the State Natural Heritage consists of the forests and forest lands of national reserves, areas declared inalienable, properties registered in the State’s name, and properties belonging to municipalities, autonomous institutions, and other Public Administration bodies, except for real property securing credit transactions with the National Banking System that becomes part of its assets. Its administration falls to the Ministry of Environment, Energy and Telecommunications, through the National System of Conservation Areas (Article 6, subsection a; Article 13, second paragraph; and Article 14 of Ley Forestal; and Article 32, second paragraph, of the Organic Environmental Act, No.7554 dated 04 de octubre de 1995, published in La Gaceta No. 215 dated 13 de noviembre de 1995)” (see judgment No. 2009-013073, issued at las catorce horas y treinta y un minutos del diecinueve de agosto de dos mil nueve).
“Accordingly, dedication to public use (afectación) is the legal attachment—whether through a formal act or otherwise—by which property is incorporated into the national heritage by virtue of its designated purpose and the corresponding statutory provisions” (see judgment No. 2010-014772, issued at las catorce horas y treinta y cinco minutos del uno de setiembre de dos mil diez).
In summary, if these two challenged provisions were accepted as constitutional as drafted, public zones that, despite not being protected wilderness areas, legally belong to—and, as the challenged Article 1 states, form part of—that heritage would be excluded. Such exclusion would also violate the “Convention on Wetlands of International Importance especially as Waterfowl Habitat,” also known as the “Ramsar Convention,” approved by Law No. 7224 dated 09 de abril de 1991, whose Recital 2 states that wetlands constitute a resource of great economic, cultural, scientific, and recreational value “the loss of which would be irreparable,” and whose Article 4 stipulates that each contracting party shall promote the conservation of wetlands and waterfowl by establishing nature reserves in wetlands, whether or not they are included in the “List,” and shall adequately provide for their management and care.
The Costa Rican legislature reinforced this provision by declaring wetlands and their conservation to be in the public interest because of their multiple uses, “whether or not they are protected by the laws governing this subject” (see Article 41 of the Organic Environmental Act). Furthermore, the violation extends to the extent that the provisions circumscribe or limit the management authority of that public system [SINAC/MINAET] to State Natural Heritage ecosystems that have been declared protected wilderness areas. This is because that public authority is required to administer—regardless of whether the property has received such a declaration—any publicly owned land or zone (public-domain property or national property) that, by law, belongs to the State Natural Heritage (see judgment No. 2008-016975 cited above). This has also been decided in the same manner on other occasions:
“Because the administration of protected wild areas (áreas silvestres protegidas) may not be delegated, the State, through MINAE, retains the duties of supervising the permit holder (permisionario) and maintains the statutory authority to administer the protected wild area and its resources; it also has the duty to oversee and monitor the activities being conducted and to suspend any that threaten the area’s ecosystems” (ver sentencia No. 7500-97 de las dieciséis horas tres minutos del once de noviembre de mil novecientos noventa y siete).
“Therefore, when public-domain property (bien demanial) is involved, it is illogical to think that the State is limited or prevented from acting to safeguard the flora and fauna of our lands” (ver sentencia No. 11155-2007 de las catorce y cuarenta y nueve horas de 1° de agosto de dos mil siete).
“In this regard, according to the information provided under oath, because these are State-owned lands, the Ministerio de Ambiente y Energía is required to classify State-owned lands for the purpose of identifying and delimiting those territories constituting the State Natural Heritage (Patrimonio Natural del Estado), defined as forests and/or lands suited for forestry (terrenos de aptitud forestal), which automatically come under the administration of that Ministry rather than the Municipalities; for this purpose, the Ministry is not required to notify, request permission from, or obtain authorization from a private entity or company before proceeding to classify State lands” (ver sentencia No. 2008-015585 de las diez horas y treinta y tres minutos del diecisiete de octubre del dos mil ocho).
The State Natural Heritage is a legally protected interest (bien jurídico), defined and specifically identified in our legal system, and the lands comprising it under environmental legislation do not require designation as a protected wild area in order to receive protection from the Administration. The foregoing does not preclude the competent Administration’s obligation to assign them the scientifically and technically appropriate classifications so that they may be duly protected and preserved as protected wild areas. This is a matter of public and national interest that is urgent and cannot remain unresolved indefinitely. Based on the foregoing, the phrase “are those that have been designated as a Protected Wild Area” in Article 2 of Decreto Ejecutivo No. 35803-MINAET is declared unconstitutional; furthermore, so that the provision retains its meaning, the conjunction “that” appearing after the word “continental” is also deleted.
The phrase “are those that have been designated as a Protected Wild Area” in Article 3 of the aforementioned Decree is likewise declared unconstitutional; furthermore, so that the provision retains its meaning, the conjunction “that” appearing after the word “marine” is also deleted. In this manner, the intent of the Poder Ejecutivo that the aforementioned wetlands (humedales) form part of the State Natural Heritage is preserved. With respect to Article 3, the phrase “which shall be administered by MINAET through the Sistema Nacional de Áreas de Conservación” is retained because all marine wetland ecosystems are inalienable areas of the maritime-terrestrial zone (zona marítimo terrestre), are in the public domain, and are assets of the nation; consequently, they may be administered only by the State through the bodies prescribed by law. Accordingly, the aforementioned articles shall read as follows:
“Article 2°- Continental Wetland Ecosystems. Continental wetland ecosystems form part of the State Natural Heritage.” “Article 3°- Marine Wetland Ecosystems. Marine wetland ecosystems form part of the State Natural Heritage and shall be administered by MINAET through the Sistema Nacional de Áreas de Conservación.”
Por tanto:
The action is partially granted and, consequently, because it is unconstitutional, the phrase “are those that have been designated as a Protected Wild Area” is annulled from Article 2 of Decreto Ejecutivo No. 35803-MINAET and, so that the provision retains its meaning, the conjunction “that” appearing after the word “continental” is deleted; because it is unconstitutional, the phrase “are those that have been designated as a Protected Wild Area” is annulled from Article 3 of the aforementioned Decree and, so that the provision retains its meaning, the conjunction “that” appearing after the word “marine” is deleted. Accordingly, the aforementioned provisions shall read as follows: “Article 2°- Continental Wetland Ecosystems. Continental wetland ecosystems form part of the State Natural Heritage.” “Article 3°- Marine Wetland Ecosystems. Marine wetland ecosystems form part of the State Natural Heritage and shall be administered by MINAET through the Sistema Nacional de Áreas de Conservación.” The action is dismissed in all other respects.
This judgment shall have declaratory and retroactive effect as of the effective date of these two provisions, without prejudice to rights acquired in good faith and settled legal situations (situaciones jurídicas consolidadas). It shall be published in full in the Boletín Judicial, and a summary shall be published in the Diario Oficial La Gaceta. Notice shall be served upon the Presidente de la Asamblea Legislativa for the appropriate action. Notice shall be served upon the Poder Ejecutivo through the Ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, who has already entered an appearance in these proceedings.- Gilbert Armijo S.
Acting President Luis Paulino Mora M. Fernando Cruz C.
Paul Rueda L. Aracelly Pacheco S.
Jorge Araya G. Enrique Ulate C.
Telephone numbers: 2295-3696/2295-3697/2295-3698/2295-3700. Fax: 2295-3712. Website: www.poder-judicial.go.cr/salaconstitucional
*100113930007CO* pcastrop ggarrof 3 6 2012-03-21T15:52:00Z 2015-08-25T18:00:00Z 1 10874 59807 Poder Judicial 498 141 70540 11.6505 Clean Clean 21 false false false MicrosoftInternetExplorer4 SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las catorce horas y treinta y siete minutos del siete de diciembre del dos mil once.
Acción de inconstitucionalidad promovida por Xxxx en calidad de Director Ejecutivo de la FUNDACIÓN NEOTRÓPICA, cédula de persona jurídica número 0-000-000, contra los artículos 1, 2, y 3 del Decreto Ejecutivo No. 35803-MINAET del 7 de enero de 2010, denominado "Criterios Técnicos para la identificación, clasificación y conservación de Humedales", publicado en La Gaceta número 73 del 16 de abril de 2010.
Resultando:
Redacta el Magistrado Rueda Leal; y,
Considerando:
La acción cumple los requisitos formales exigidos por la Ley de la Jurisdicción Constitucional y es admisible por tratarse de la defensa del derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, para lo cual el artículo 50 de la Constitución otorga la más amplia legitimación, la cual no requiere, en estos casos, calificación alguna del interés del accionante. Además, el accionante impugnó mediante recurso de amparo el Decreto Ejecutivo que cuestiona en esta acción, de forma que, esta también es admisible por cumplir lo dispuesto en el párrafo primero del artículo 75 de la Ley de esta Jurisdicción (ver resolución de curso a folio 84 y copia de escrito a folio 41).
En síntesis, el accionante alega que las normas impugnadas son inconstitucionales por cuanto de su texto se desprende que serán únicamente objeto de protección y administración por parte del SINAC [Sistema Nacional de Áreas de Conservación], aquellos humedales que cuenten con una declaratoria de área silvestre protegida, lo cual excluye de protección real a aquellos humedales o manglares del país que no cuenten con este tipo de declaratoria [tal y como es, según lo afirma, el caso de los Manglares del Golfo Dulce que no cuentan con esta declaratoria, y por lo tanto no forman parte del Patrimonio Natural del Estado, y en consecuencia se encuentran en este momento desprotegidos]. Se estaría dando con las normas impugnadas, una violación a la jurisprudencia de esta Sala, ya que mediante el voto No. 2009-14288, se resolvió que únicamente la delimitación de los humedales debía hacerse por decreto ejecutivo, por cuanto los humedales existen per se, sin necesidad de que haya una ley o decreto que así los declare; basta que presenten las características propias de este tipo de ecosistemas, para considerarlos como humedales y, por consiguiente, cuenten con la protección que el resto de la legislación nacional e internacional les da.
Así, todo humedal, esté dentro de un área silvestre protegida o no, siempre debe ser protegido, misión que le está encomendada al Ministerio del Ambiente. En el caso de los artículos 1, 2 y 3 del Decreto Ejecutivo No. 35803 se violenta el derecho constitucional a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, puesto que deja en estado de total desprotección a los manglares o humedales no incluidos en el Patrimonio Nacional del Estado (PNE), es decir que a la fecha no han sido registrados como Áreas Silvestres Protegidas. Algunos de estos, como en el caso de los Manglares del Golfo Dulce que no se encuentran en el Parque Nacional Piedras Blancas, requieren una atención especial, pues carecen de una declaratoria de Área Silvestre Protegida y, por ende, no forman parte del PNE. Al no estar contemplados estos manglares dentro del PNE, no cuentan con protección alguna, al tenor de los artículos 1, 2 y 3 del Decreto Ejecutivo impugnado.
Basta que un espacio o un ecosistema tenga las características establecidas en las diferentes pero concordantes definiciones de “humedal”, para que se le deba tener como tal y se le deba aplicar el régimen de protección jurídico correspondiente. En el sub examine, se demanda la protección del humedal como espacio o ecosistema, al margen de las disposiciones que quiera tomar el SINAC para establecer que un humedal determinado deba ser incluido en la categoría de manejo de área silvestre protegida. Independientemente de que un humedal reciba o no la categorización de área silvestre protegida, siempre debe ser protegido por el órgano estatal con potestad para ello, en este caso el MINAET, y más específicamente el SINAC; de ahí que considere que el contenido de los artículos 1, 2 y 3 del decreto impugnado, lesionan el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, al excluir de su ámbito de aplicación a aquellos humedales que no formen parte de un Área Silvestre Protegida.
Un rápido análisis del texto de los artículos 3 y 4 de la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, denominada “Convención Ramsar”, lleva a la conclusión de que Costa Rica estaría incumpliendo esas normas, al dictar el Decreto Ejecutivo No. 35803-MINAET, con el cual se deja desprotegidos a un considerable número de humedales que en nuestro país no cuentan con la declaratoria de área silvestre protegida y, por consiguiente, perderían la protección y supervisión que sobre los mismos debe ejercer el MINAET a través del SINAC. El Decreto Ejecutivo impugnado también violenta otra serie de tratados y convenios internacionales ratificados por nuestro país y que brindan protección a nuestros humedales, como la Convención para la Protección de la Flora, Fauna y Bellezas Escénicas Naturales de los Países de América, aprobada por Ley No. 3763 del 19 de octubre de 1996, en su artículo 7; Convenio Marco de Naciones Unidas Sobre el Cambio Climático, aprobado por Ley No. 7414 del 13 de junio de 1994, artículo 3; Convenio Sobre Diversidad Biológica, aprobado por Ley No. 7416, del 30 de junio de 1994; Convenio para la Conservación de la Biodiversidad y Protección de Áreas Silvestres Prioritarias en América Central, aprobado por Ley No. 7433, del 14 de setiembre de 1994, así como la Declaración de Río Sobre Medio Ambiente y Desarrollo, principios 15 y 17, en cuanto al Principio Precautorio y Principio Preventivo, se refiere.
Solicita que se declare la violación a los derechos fundamentales consagrados en los artículos 11, 50, 7 y 69 de la Constitución Política y además, que se declare con lugar la acción y se anulen los artículos 1, 2 y 3 del Decreto Ejecutivo No. 35803-MINAET.
En virtud de que las normas impugnadas se refieren en forma específica al Patrimonio Natural del Estado, es necesario recordar cómo ha definido la Sala este concepto:
“El Patrimonio Natural del Estado es un bien de dominio público cuya su conservación y administración están encomendadas, por la ley, al Ministerio del Ambiente y Energía, mediante el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Ley Forestal, arts. 6 inc. a y 13 pfo.2°, y 14; Ley Orgánica del Ambiente, artículo 32, pfo. 2°). Lo integran dos importantes componentes: a) Las Áreas Silvestres Protegidas, cualquiera sea su categoría de manejo, declaradas por Ley o Decreto Ejecutivo: reservas forestales, zonas protectoras, parques nacionales, reservas biológicas, refugios nacionales de vida silvestre, humedales y monumentos naturales (Ley Forestal 7575, arts. 1°, pfo. 2°, 3° inciso i; Ley Orgánica del Ambiente 7554, artículo 32; Ley de Biodiversidad N° 7788, arts. 22 y sigts. y 58; Ley del Servicio de Parques Nacionales N° 6084, artículo 3° incs. d y f, en relación con la Ley Orgánica del MINAE N° 7152 y su Reglamento; Ley de Conservación de la Vida Silvestre N° 7317, artículo 82, inciso a). b) Los demás bosques y terrenos forestales o de aptitud forestal del Estado e instituciones públicas (artículo 13 de la Ley Forestal), que tienen una afectación legal inmediata.
Para la zona marítimo terrestre, la misma Ley 6043 (artículo 73) excluye de su ámbito las Áreas Silvestres Protegidas y las sujeta a su propia legislación. El resto de áreas boscosas y terrenos de aptitud forestal de los litorales, están también bajo la administración del Ministerio del Ambiente y se rigen por su normativa específica (Ley Forestal, artículo 13 y concordantes)” (ver sentencia No. 2008-016975 de las catorce horas y cincuenta y tres minutos del doce de noviembre del dos mil ocho; el subrayado no es del original).
Visto lo anterior, del examen del caso, lo primero que debe decirse es que no lleva razón el accionante cuando afirma que hay manglares o humedales que no forman parte del Patrimonio Natural del Estado. Más concretamente, está claro, de acuerdo con los elementos normativos de juicio que citan las partes, incluyendo a la accionante, que todos los humedales que se encuentren en propiedades del Estado (que pertenezcan a cualquier ente, órgano u organismo estatal), forman parte de ese patrimonio, dado que se les clasifica como terrenos forestales (ver Decreto Ejecutivo 36786 del 12 de agosto de 2011); además, los manglares o bosques salados y los esteros, al formar parte de la zona pública en la zona marítimo terrestre, área inalienable según el artículo 1 de la Ley sobre la zona marítimo terrestre [“el carácter demanial de la zona marítimo terrestre (o ribera marina como se le denominó antiguamente) se reconoce desde tiempo inmemorial, y el Derecho Romano mismo recoge ese status, como ‘res communes’ y ‘extra comercium’”; ver voto No. 447-91 de 15:30 horas del 21 de febrero de 1991], constituyen reserva forestal y están afectados a la Ley Forestal 7575 del 13 de febrero de 1996 de acuerdo con el artículo 13 de esa ley. En todo caso, la Sala ha venido precisando este tema en la misma forma, con anterioridad al precedente que se citó al inicio de este considerando:
“Interesa resaltar la forma en que está conformado el patrimonio forestal del Estado, en tanto en él se da una doble naturaleza, en primer lugar, por el patrimonio natural del Estado, conformado por reservas forestales, reservas biológicas, zonas protectoras, refugios de vida silvestre, humedales y monumentos naturales (artículo 32 de la Ley Orgánica del Ambiente, número 7554, de dieciocho de setiembre de mil novecientos noventa y cinco), al cual se le dota de la condición de bien de dominio público, al tenor de lo dispuesto en el artículo 14 de la Ley Forestal, número 7575” (ver sentencia No. 2006-17126 de las quince horas con cinco minutos del veintiocho de noviembre del dos mil seis).
Un área protegida es “un área geográfica definida, terrestre o costero-marina, la cual es designada, regulada y manejada, para cumplir determinados objetivos de conservación, es decir producir una serie de bienes y servicios determinados (conservación in situ)” (ver artículo 9 del Convenio para la Conservación de la Biodiversidad y Protección de Áreas Silvestres Prioritarias en América Central, aprobado mediante la Ley No. 7433 del 14 de setiembre de 1994). Asimismo, la legislación interna define las “áreas oficiales de conservación de la flora y fauna silvestres”, como “áreas silvestres protegidas por cualquier categoría de manejo, áreas de protección del recurso hídrico y cualquier otro terreno que forme parte del patrimonio forestal del Estado” (ver artículo 2 de la Ley de conservación de la vida silvestre, No. 7317 del 30 de octubre de 1992). Por su parte, el legislador ha definido las áreas silvestres protegidas, de la siguiente forma:
“ARTÍCULO 58.- Áreas silvestres protegidas Las áreas silvestres protegidas son zonas geográficas delimitadas, constituidas por terrenos, humedales y porciones de mar. Han sido declaradas como tales por representar significado especial por sus ecosistemas, la existencia de especies amenazadas, la repercusión en la reproducción y otras necesidades y por su significado histórico y cultural. Estas áreas estarán dedicadas a conservación y proteger la biodiversidad, el suelo, el recurso hídrico, los recursos culturales y los servicios de los ecosistemas en general.
Los objetivos, la clasificación, los requisitos y mecanismos para establecer o reducir estas áreas se determinan en la Ley Orgánica del Ambiente, No. 7554, de 4 de octubre de 1995. Las prohibiciones que afectan a las personas físicas y jurídicas dentro de los parques nacionales y las reservas biológicas están determinadas, en la Ley de la Creación del Servicio de Parques Nacionales, No. 6084, de 24 de agosto de 1977.
Durante el proceso de cumplimiento de requisitos para establecer áreas silvestres protegidas estatales, los informes técnicos respectivos deberán incluir las recomendaciones y justificaciones pertinentes para determinar la categoría de manejo más apropiada a que el área propuesta debe someterse. En todo caso, el establecimiento de áreas y categorías tomará muy en cuenta los derechos previamente adquiridos por las poblaciones indígenas o campesinas y otras personas físicas o jurídicas, subyacentes o adyacentes a ella” (ver Ley de biodiversidad, No. 7788 del 30 de abril de 1998).
Del mismo modo, la ley formal dispone una serie de objetivos y requisitos para la formación de las áreas silvestres protegidas:
“ARTICULO 35.- Objetivos La creación, la conservación, la administración, el desarrollo y la vigilancia de las áreas protegidas, tendrán como objetivos:
ARTICULO 36.- Requisitos para crear nuevas áreas Para crear áreas silvestres protegidas propiedad del Estado, cualquiera sea la categoría de manejo que él establezca, deberá cumplirse previamente con lo siguiente:
De las citas anteriores y el análisis de los instrumentos normativos indicados por la accionante, se desprende que la declaración de área silvestre protegida requiere una serie de requisitos y estudios, no basta la mera manifestación de voluntad de la Administración. En otras ocasiones, la Sala ha dicho en el mismo sentido que:
“Las Áreas Silvestres Protegidas declaradas por el Poder Ejecutivo, son bienes sujetos al régimen del Patrimonio Natural del Estado, por tener un alto valor para los ecosistemas, especies amenazadas o desde el punto de vista científico son delimitadas por el Poder Ejecutivo; a partir de su declaratoria se pretende dotar a estas zonas geográficas de una vocación conservacionista y proteccionista necesarias para cumplir su función. Como lo ha interpretado esta Sala, este Patrimonio alcanza tanto los terrenos públicos como los privados, sometidos a un régimen jurídico especial aunque pertenezca a un sujeto derecho público o de derecho privado. De conformidad con la legislación contenida en la Ley Orgánica del Ambiente y la Ley Forestal, estos bienes del Patrimonio Natural del Estado, soportan intereses y restricciones que superan los límites propios de los cantones, para dar lugar a un interés nacional e incluso internacional de protección” (ver sentencia No. 2010-021258 de las catorce horas del veintidós de diciembre de dos mil diez).
Además, del examen de las normas del orden jurídico ambiental interno, tanto de las que son propias del Poder Legislativo, como de las del derecho internacional aprobado por éste, incluyendo reglamentos de esas leyes, se puede observar que un área silvestre protegida tiene una eficacia jurídica especial, en tanto obedece a motivos especiales claramente definidos, se sustenta en estudios científicos y técnicos, está fundamentada en instrumentos normativos específicos, implica una serie de obligaciones para la Administración y está enmarcada dentro de un contexto de planificación que tiene la finalidad de preservar el recurso natural. Al respecto, véase una muestra representativa de normas jurídicas que demuestran lo anteriormente dicho:
“2.-Se entenderá por Reservas Nacionales: Las regiones establecidas para la conservación y utilización, bajo vigilancia oficial, de las riquezas naturales, en las cuales se dará a la flora y la fauna toda protección que sea compatible con los fines para los que son creadas estas reservas” (ver Convención para la protección de la flora, fauna y bellezas escénicas naturales de los países de América, aprobada mediante Ley No. 3763 del 19 de octubre de 1966).
“Artículo 3.- Las partes contratantes deberán elaborar y aplicar sus planes de gestión de forma que favorezcan la conservación de las zonas húmedas inscritas en la "Lista" y, siempre que ello sea posible, la explotación racional de los humedales de su territorio” (ver Convención sobre humedales internacionales como hábitat de aves acuáticas, aprobada por Ley No. 7224 del 09 de abril de 1991).
“Áreas de manejo de vida silvestre: Áreas silvestres que proveen algún grado de manejo y protección a la vida silvestre” (ver Ley de conservación de la vida silvestre, No. 7317 del 30 de octubre de 1992).
“ARTÍCULO 4 COMPROMISOS
“ARTICULO 8. Conservación in situ Cada Parte Contratante, en la medida de lo posible y según proceda:
“ARTICULO 19.- Se deberán desarrollar estrategias nacionales para ejecutar los planes de Sistemas de Áreas Silvestres Protegidas, siendo garantes de funciones económicas básicas para el desarrollo local, regional y global, y del fortalecimiento de la presencia institucional en las áreas mencionadas, para lo cual se gestionará financiamiento nacional e internacional para su efectiva ejecución” (ver Convenio para la conservación de la biodiversidad y protección de áreas silvestres prioritarias en América Central, aprobado mediante ley No. 7433 del 14 de setiembre de 1994).
“ARTICULO 42.- Delimitación de zonas protegidas El Ministerio del Ambiente y Energía, en coordinación con las instituciones competentes, podrá delimitar zonas de protección de determinadas áreas marinas, costeras y humedales, las cuales se sujetarán a planes de ordenamiento y manejo, a fin de prevenir y combatir la contaminación o la degradación de estos ecosistemas” (ver Ley orgánica del ambiente, No. 7554 del 04 de octubre de 1995).
“i) Área silvestre protegida: Espacio, cualquiera que sea su categoría de manejo, estructurado por el Poder Ejecutivo para conservarlo y protegerlo, tomando en consideración sus parámetros geográficos, bióticos, sociales y económicos que justifiquen el interés público” (ver artículo 3 de la Ley forestal, No. 7575 del 13 de febrero de 1996).
“ARTÍCULO 61.- Protección de las áreas silvestres protegidas El Estado debe poner atención prioritaria a la protección y consolidación de las áreas silvestres protegidas estatales que se encuentran en las Áreas de Conservación. Para estos efectos, el Ministerio de Ambiente y Energía en coordinación con el Ministerio de Hacienda, deberá incluir en los presupuestos de la República, las transferencias respectivas al fideicomiso o los mecanismos financieros de áreas protegidas para asegurar, al menos, el personal y los recursos necesarios que determine el Sistema Nacional de Áreas de Conservación para la operación e integridad de las áreas silvestres protegidas de propiedad estatal y la protección permanente de los parques nacionales, las reservas biológicas y otras áreas silvestres protegidas propiedad del Estado” (ver Ley de biodiversidad, No. 7788 del 30 de abril de 1998).
“35. Plan de manejo en un área silvestre: Conjunto de normas técnicas y científicas que regulan las actividades por desarrollar en el área silvestre y su entorno” (ver artículo 2 de la Ley de pesca y acuicultura, No. 8436 del 01 de marzo de 2005).
“p) Plan general de manejo: Es el instrumento de planificación que permite orientar la gestión de un área silvestre protegida hacia el cumplimiento de sus objetivos de conservación a largo plazo. Se fundamenta en líneas de acción estratégicas a mediano plazo y en objetivos de manejo para los elementos naturales y culturales incluidos dentro del área, así como en la relación de estos últimos con su entorno socio ambiental. Es la base para el desarrollo de otros instrumentos de planificación y reglamentación de las Áreas Silvestres Protegidas” (ver artículo 3 del Reglamento a la ley de biodiversidad, Decreto Ejecutivo No. 34433 del 11 de marzo de 2008; los subrayados en los textos anteriores no son de los originales).
Vista la información que contienen todas esas normas, no es admisible la contestación que en este asunto dio el Ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (folio 87), cuando afirma que “la legislación es clara, la Ley de la Zona Marítima Terrestre establece que los Manglares forman parte de la Zona Pública de la ZMT, por otro lado desde 1977 se declaran como Reservas Forestales todos los manglares del territorio nacional, por lo tanto los manglares de Golfo Dulce están declarados como Áreas Silvestres Protegidas”. De esa manifestación no es aceptable, concretamente, que todos los manglares (que son zona pública), están declarados como áreas silvestres protegidas. Esto por cuanto, según se desprende de la regulación que se ha consignado, se requiere de una serie de requisitos y elementos científicos, técnicos, jurídicos, administrativos y presupuestarios, para crear esas áreas. Se advierte que lo anterior no justifica el hecho de que todos los manglares no tengan esa condición, porque más bien se trata de lo contrario, es decir, de que todos los manglares que constituyen la zona pública o, en su caso, son terrenos forestales y se encuentran por ello dentro del patrimonio natural del Estado, deban ser áreas silvestres protegidas en todo el sentido de este concepto. En todo caso, lo anterior no es solo una deducción teórico normativa, porque la propia página Web del Sistema Nacional de Áreas de Conservación [SINAC], dice lo siguiente:
“Otro detalle importante de resaltar es la existencia de muchos terrenos que forman parte de lo que en Costa Rica se denomina Patrimonio Natural del Estado, que está conformado por extensiones de fincas o terrenos con bosque que están en manos de otras instituciones aparte del MINAE-SINAC, a cargo de los gobiernos locales o dentro de la zona marítimo terrestre. Todas estas tierras deben formar parte del sistema nacional de áreas silvestres protegidas, por lo que actualmente se realizan las gestiones para su inventario, clasificación y posterior asignación en alguna de las categorías de manejo, de manera que puedan ser incluidas dentro del sistema nacional” (ver en Internet: http://www.sinac.go.cr/planificacionasp.php; el subrayado no es del original).
Además, la Sala ha visto otros casos en los que se pone de manifiesto el mismo problema de la indeterminación, en la práctica, de las áreas que deben formar parte del patrimonio natural del Estado:
“Según oficio número 11653 (FOE-SM- 1753 del cuatro de octubre del dos mil siete, la Contraloría General de la República está realizando un estudio en el Concejo Municipal del Distrito de Cóbano relacionado con la zona marítimo terrestre bajo su administración para determinar cuáles terrenos son Patrimonio Natural del Estado” (ver sentencia No. 2008-015585 de las diez horas y treinta y tres minutos del diecisiete de octubre del dos mil ocho).
“A tenor de lo dispuesto en el artículo II del Decreto de referencia, se pretenden alcanzar dos objetivos, siendo el primero, identificar dentro de la Zona Marítimo Terrestre (en adelante ZMT) los terrenos que clasifiquen como bosques, Terrenos de aptitud forestal (suelos Clase VII y VIII), Humedales (manglares, esteros, rías, marismas, lagunas costeras, pantanos, bosques anegados, salitrales) a fin que el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) los certifique e incorpore como parte del Patrimonio Natural del Estado” (ver sentencia No. 2009-013073 de las catorce horas y treinta y un minutos del diecinueve de agosto de dos mil nueve).
En consecuencia, para los efectos de lo que aquí interesa, existen zonas que aunque jurídicamente forman parte del patrimonio natural del Estado, todavía no tienen la condición de áreas silvestres protegidas.
El accionante solicita que se declaren inconstitucionales los tres primeros artículos del Decreto Ejecutivo No. 35803-MINAET, del 07 de enero de 2010, denominado “Criterios Técnicos para la Identificación, Clasificación y Conservación de Humedales”. El primero dispone:
“Artículo 1º—Consideraciones Generales. Los ecosistemas de humedales estén o no creados por decreto o ley, independientemente de quién sea su propietario, deben ser protegidos y conservados el MINAET a través del Sistema Nacional de Áreas de Conservación, al amparo de la normativa nacional e internacional, deberá velar por la conservación de los mismos. Sin embargo, sólo los humedales que están constituidos dentro del Patrimonio Natural del Estado deben ser administrados por el SINAC”.
Del examen de esa norma no se desprende cuestión alguna contraria al Derecho de la Constitución. En este sentido, el precepto indica correctamente que todos los ecosistemas de humedal, independientemente de quién sea su propietario, deben ser protegidos por la Administración, y en forma correcta también señala, que solo los humedales que forman parte del patrimonio natural del Estado (porque tienen o reúnen los requisitos para integrarlo, por Derecho) deben ser administrados por ese sistema público. Lo anterior implica que, los que se encuentran en propiedades privadas, no pueden ser administrados por el Estado, aunque debe recordarse que sobre ellos pesa una limitación protectora de carácter constitucional, de acuerdo con lo que ha resuelto la Sala en otras ocasiones:
“Es claro que en virtud de la normativa cuestionada se imponen una serie de limitaciones al derecho de propiedad reconocido en el artículo 45 constitucional, limitaciones que resultan legítimas, en virtud de que la Ley Forestal 7174, fue aprobada mediante mayoría calificada, como lo exige la norma constitucional citada, como se constató en sentencia número 6490-95 (de las quince horas treinta y nueve minutos del diecinueve de diciembre de mil novecientos noventa y cinco), al igual que la Ley de la Conservación de la Vida Silvestre, número 7317 (en cuyo trámite fue aprobada tanto, en primer debate -acta 80-, como en el tercero -acta 82-, por unanimidad); y que se encuentran justificadas en virtud del bien jurídico tutelado por todo este conjunto de normas -tanto legislativas como reglamentarias-, por cuanto es de interés público conservar la riqueza forestal con que cuenta el país, (según se indicó en sentencias número 6940-95, 7020-95, 7031-95, y 2902-96 entre otras), la que se pone en riesgo de ser destruida o deteriorada si se permite la explotación indiscriminada de ese recurso natural.
No debe olvidarse que por recurso forestal, se ha entendido “[...] la protección y preservación de la integridad del medio ambiente natural”; de conformidad con lo dicho por esta Sala en sentencia número 2233-93, de las nueve horas treinta y seis minutos del veintiocho de mayo de mil novecientos noventa y tres, bien jurídico que existe en las zonas afectadas por el decreto impugnado, y que es reconocido en la legislación internacional, en las leyes especiales dictadas al efecto -tratados internacionales de la materia- como en los textos de las cartas políticas” (ver sentencia No. 1607-98 de las diecisiete horas veinticuatro minutos del diez de marzo de mil novecientos noventa y ocho).
“Es así como la propiedad forestal privada, la cual, como su nombre lo indica, es la propiedad titulada por los particulares, y que se ostenta en los términos del artículo 45 de la Constitución Política, se afecta con un régimen jurídico especial, en el primer caso, al régimen forestal, mediante el correspondiente decreto ejecutivo del Ministerio del Ambiente y Energía, el cual pesa sobre la propiedad a modo de limitación de interés social, que en todo caso debe inscribirse en el registro público de la propiedad. Por este motivo es que estos inmuebles pueden hipotecarse, e incluso, el recurso forestal puede constituir prenda; adquirirse por usucapión, así como también enajenarse o trasladarse su dominio, con la advertencia de que en todos los casos, se traslada la afectación forestal. Y dependerá de la categorización que del recurso forestal haga la normativa vigente, como lo son las reservas forestales, las zonas protectoras y los refugios de vida silvestre (artículo 37 de la Ley forestal número 7174), que la propiedad privada podrá explotarse y aprovecharse, a condición de sujetarse al respectivo plan de manejo.
Queda claro que las limitaciones en materia forestal implican un impedimento de aprovechamiento del recurso forestal por parte de su propietario, quien en modo alguno está legitimado para talar o aprovechar económicamente el bosque existente en su propiedad a su antojo o voluntad, si no es, y exclusivamente, mediante un plan de manejo, debidamente aprobado por la dirección forestal” (ver sentencia No. 2003-3656 de las catorce horas cuarenta y tres minutos del siete de mayo de dos mil tres).
Este análisis continúa con los dos numerales impugnados restantes, que expresan:
“Artículo 2º—Ecosistemas de Humedales Continentales. Los ecosistemas de humedales continentales que forman parte del Patrimonio Natural del Estado son aquellos que cuenten con una declaratoria de Área Silvestre Protegida.
Artículo 3º—Ecosistemas de Humedales Marinos. Los ecosistemas de humedales marinos que forman parte del Patrimonio Natural del Estado, son aquellos que cuenten con una declaratoria como Área Silvestre Protegida, los cuales serán administrados por el MINAET a través del Sistema Nacional de Áreas de Conservación”.
De acuerdo con lo que se ha venido exponiendo, ambas normas son jurídicamente erróneas y constituyen una amenaza al derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, previsto en el artículo 50 de la Constitución, porque -en primer lugar- no es cierto que los ecosistemas de humedales que forman parte de ese patrimonio público, son solo, los que cuentan con una declaratoria de área silvestre protegida. Lo anterior porque es la ley formal la que determina las características de las zonas que forman parte de dicho patrimonio, ya que, de acuerdo con lo indicado arriba, todos los humedales que se encuentren en propiedades del Estado, integran ese patrimonio, dado que se les clasifica como terrenos forestales, y en el caso de los manglares o bosques salados y los esteros, al ser parte de la zona pública de la zona marítimo terrestre, constituyen reserva forestal, de manera que, conforme con lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley Forestal, No. 7575 del 13 de febrero de 1996 y sus reformas, forman parte del patrimonio natural del Estado. Esto ya ha sido establecido así por la Sala en otras oportunidades, conforme se observa en su jurisprudencia:
“A este punto, conviene recordar que, de acuerdo con el artículo 13 de la Ley Forestal, No. 7575 de 13 de febrero de 1996, publicada en La Gaceta No.72 de 16 de abril de 1996, el Patrimonio Natural del Estado está constituido por los bosques, terrenos forestales de las reservas nacionales, de las áreas declaradas inalienables, de las fincas inscritas a su nombre y de las pertenecientes a las municipalidades, instituciones autónomas y demás organismos de la Administración Pública, excepto los inmuebles que garanticen operaciones crediticias con el Sistema Bancario Nacional e ingresen a formar parte de su patrimonio, siendo que su administración le corresponde al Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, a través del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (artículo 6, inciso a, 13, párrafo segundo y 14 de la Ley Forestal, artículo 32, párrafo segundo de la Ley Orgánica del Ambiente, No.7554 de 04 de octubre de 1995, publicada en La Gaceta No. 215 de 13 de noviembre de 1995)” (ver sentencia No. 2009-013073, de las catorce horas y treinta y un minutos del diecinueve de agosto de dos mil nueve).
“De esta suerte, la afectación es la vinculación, sea por acto formal o no, por el que un bien se integra en el patrimonio nacional en virtud de su destino y de las correspondientes previsiones legales” (ver sentencia No. 2010-014772 de las catorce horas y treinta y cinco minutos del uno de setiembre de dos mil diez).
En síntesis, si se aceptaran como constitucionales estas dos normas impugnadas, tal y como fueron redactadas, se estarían excluyendo zonas públicas que a pesar de no ser áreas silvestres protegidas, legalmente corresponden a -y como dice el artículo 1 cuestionado, están constituidas dentro de- ese patrimonio. Esa exclusión también quebrantaría lo dispuesto por la "Convención relativa a los humedales de importancia internacional, especialmente como hábitat de las aves acuáticas", denominada también "Convención de Ramsar", aprobada por Ley No. 7224 del 09 de abril de 1991, que en su Considerando 2 indica que los humedales constituyen un recurso de gran valor económico, cultural, científico y recreativo, "cuya pérdida sería irreparable", y en el artículo 4 estipula que cada parte contratante fomentará la conservación de las zonas húmedas y de las aves acuáticas creando reservas naturales en los humedales, estén o no inscritos en la "Lista", y atenderá de manera adecuada su manejo y cuidado; disposición que el legislador costarricense ha reforzado al declarar de interés público los humedales y su conservación, por ser de uso múltiple, "estén o no estén protegidos por las leyes que rijan esta materia" (ver artículo 41 de la Ley Orgánica del Ambiente).
Además, la violación se extiende en la medida en que circunscribe o limita la gestión de ese sistema público [SINAC/MINAET] a los ecosistemas del patrimonio natural del Estado que cuenten con una declaratoria de área silvestre protegida. Lo anterior en virtud de que esa autoridad pública está obligada a administrar, independientemente de que el bien tenga una declaratoria de ese tipo, cualquier terreno o zona de titularidad pública (de dominio público o bienes de la nación), que conforme con la ley corresponda al patrimonio natural del Estado (véase el voto No. 2008-016975 arriba citado). Esto también ha sido resuelto de la misma forma en otras oportunidades:
“Como la administración de las áreas silvestres protegidas es indelegable, el estado a través del MINAE conserva los deberes de supervisar al permisionario y mantiene las competencias de ley de administración del área silvestre y los recursos de la misma, asimismo tiene el deber de controlar y monitorear las actividades que se estén realizando y suspender aquellas que atenten contra los ecosistemas del área” (ver sentencia No. 7500-97 de las dieciséis horas tres minutos del once de noviembre de mil novecientos noventa y siete).
“Por ello cuando se trate de un bien demanial resulta ilógico pensar que el Estado esté limitado o imposibilitado en su actuación en resguardo de la flora y la fauna de nuestras tierras” (ver sentencia No. 11155-2007 de las catorce y cuarenta y nueve horas de 1° de agosto de dos mil siete).
“Sobre el particular, según se informó bajo juramento, por tratarse de terrenos del Estado, el Ministerio de Ambiente y Energía está obligado a realizar la clasificación de los terrenos propiedad del Estado con el objetivo de identificar y delimitar aquéllos territorios que constituyan Patrimonio Natural del Estado definidos como bosques y/o terrenos de aptitud forestal que pasan a ser administrados automáticamente por ese Ministerio y no por las Municipalidades y para ello el Ministerio no requiere comunicar, solicitar permiso o autorización a una entidad o empresa privada para proceder a clasificar las tierras del Estado” (ver sentencia No. 2008-015585 de las diez horas y treinta y tres minutos del diecisiete de octubre del dos mil ocho).
El Patrimonio Natural del Estado es un bien jurídico, definido e individualizado en nuestro ordenamiento jurídico, cuyos terrenos que lo conforman según la legislación ambiental, no necesitan de una declaratoria de área silvestre protegida para ser objeto de protección por parte de la Administración. Lo anterior no obsta la obligación de la Administración competente de darles las clasificaciones que científica y técnicamente correspondan, para su debida protección y preservación como áreas silvestres protegidas. Esto es materia de interés público y nacional que urge y no puede quedarse indefinidamente sin resolver. Con base en lo expuesto se declara inconstitucional del artículo 2 del Decreto Ejecutivo No. 35803-MINAET la frase "son aquellos que cuenten con una declaratoria de Área Silvestre Protegida"; en adición, para que la norma preserve su sentido se elimina la conjunción "que", luego de la palabra "continentales".
También se declara inconstitucional del artículo 3 del Decreto supracitado la frase "son aquellos que cuenten con una declaratoria como Área Silvestre Protegida"; en adición, para que la norma preserve su sentido también se elimina la conjunción "que", luego de la palabra "marinos". De esta manera se preserva la voluntad del Poder Ejecutivo en el sentido que los citados humedales forman parte del Patrimonio Natural del Estado. En relación con el ordinal 3° se deja la frase “los cuales serán administrados por el MINAET a través del Sistema Nacional de Áreas de Conservación”, porque todos los ecosistemas de humedales marinos son áreas inalienables de la zona marítimo terrestre, de dominio público y bienes de la nación, por lo que solo pueden ser administrados por el Estado a través de los órganos que indique la ley. Por consiguiente, los artículos supracitados deberán leerse de la siguiente forma:
“Artículo 2°- Ecosistemas de Humedales Continentales. Los ecosistemas de humedales continentales forman parte del Patrimonio Natural del Estado”.
“Artículo 3°- Ecosistemas de Humedales Marinos. Los ecosistemas de humedales marinos forman parte del Patrimonio Natural del Estado, los cuales serán administrados por el MINAET a través del Sistema Nacional de Áreas de Conservación”.
Por tanto:
Se declara parcialmente con lugar la acción y, en consecuencia, del artículo 2 del Decreto Ejecutivo No. 35803-MINAET, por inconstitucional, se anula la frase "son aquellos que cuenten con una declaratoria de Área Silvestre Protegida" y, para que la norma preserve su sentido, se elimina la conjunción "que", luego de la palabra "continentales"; del artículo 3 del Decreto supracitado, por inconstitucional, se anula la frase "son aquellos que cuenten con una declaratoria como Área Silvestre Protegida", y, para que la norma preserve su sentido, se elimina la conjunción "que", luego de la palabra "marinos". Por consiguiente, las normas mencionadas deberán leerse de la siguiente forma: “Artículo 2°- Ecosistemas de Humedales Continentales. Los ecosistemas de humedales continentales forman parte del Patrimonio Natural del Estado”. “Artículo 3°- Ecosistemas de Humedales Marinos. Los ecosistemas de humedales marinos forman parte del Patrimonio Natural del Estado, los cuales serán administrados por el MINAET a través del Sistema Nacional de Áreas de Conservación”.
En lo demás se desestima la acción. Esta sentencia tiene efectos declarativos y retroactivos a la fecha de vigencia de estas dos normas, sin perjuicio de los derechos adquiridos de buena fe y de las situaciones jurídicas consolidadas. Publíquese íntegramente en el Boletín Judicial y reséñese en el Diario Oficial La Gaceta. Notifíquese al Presidente de la Asamblea Legislativa para lo de su cargo. Al Poder Ejecutivo se le notificará por medio del Ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, que ya se encuentra apersonado en este proceso.- Gilbert Armijo S.
Presidente a.i.
Luis Paulino Mora M. Fernando Cruz C.
Paul Rueda L. Aracelly Pacheco S.
Jorge Araya G. Enrique Ulate C.
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