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Res. 05271-2011 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 27/04/2011

Constitutionality of ICE Administrative EasementsConstitucionalidad de las servidumbres administrativas del ICE

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OutcomeResultado

DeniedSin lugar

The Chamber denied the action in full and upheld the statutory framework allowing ICE to establish compulsory easements, subject to compensation when the burden amounts to a partial or total expropriation.La Sala rechazó íntegramente la acción y declaró constitucional el marco legal que permite al ICE constituir servidumbres forzosas, sujeto a indemnización cuando la afectación equivalga a una expropiación parcial o total.

SummaryResumen

The Constitutional Chamber rejected the challenge to several provisions authorizing the Costa Rican Electricity Institute to establish compulsory easements and appraise the resulting burdens. It held that administrative easements are legitimate forms of public intervention in private property when used for public-utility or social-interest purposes. Their legal treatment depends on the severity of the interference: an easement that merely defines or shapes the content of property rights constitutes a noncompensable social-interest limitation, while one that removes powers of use and substantially empties or impairs those rights amounts to a partial or total expropriation requiring compensation. The classification must be made case by case in light of the property’s characteristics and area and the intensity of the burden. The Chamber concluded that the Expropriations Law and ICE’s special legislation provide sufficient statutory authority for easements serving electrical lines, telecommunications, and other institutional purposes, and that imposing an easement equivalent to an expropriation does not require legislation enacted by a qualified majority.La Sala Constitucional rechazó la acción promovida contra varias disposiciones que permiten al Instituto Costarricense de Electricidad constituir servidumbres forzosas y valorar las afectaciones causadas. Determinó que las servidumbres administrativas son formas legítimas de intervención pública sobre la propiedad privada para satisfacer fines de utilidad pública o interés social. Su tratamiento depende de la intensidad de la afectación: cuando únicamente delimitan o modulan el contenido del derecho de propiedad, operan como limitaciones de interés social no indemnizables; cuando sustraen facultades de uso y vacían o mutilan sustancialmente ese derecho, equivalen a una expropiación parcial o total y deben indemnizarse. La Sala indicó que esta calificación exige considerar las características del inmueble, su área y la intensidad concreta del gravamen. Concluyó que la Ley de Expropiaciones y la legislación especial del ICE ofrecen fundamento suficiente para imponer servidumbres destinadas a líneas eléctricas, telecomunicaciones y otros cometidos institucionales, sin requerir una ley aprobada por mayoría calificada.

Key excerptExtracto clave

Administrative easements are a form of public intervention or intrusion upon private property for public-utility—public-interest—purposes or reasons of social interest, in the terms used by the original constituent authority in Article 45 of the Constitution. Consequently, as stated above, an administrative easement, depending on its specific type, may be compensable because it constitutes a partial or total expropriation by emptying or impairing the essential content of the property right with respect to part or all of the private parcel, or it may be noncompensable when it constitutes a social-interest limitation that positively shapes the essential content of the property right without impairing it relatively or absolutely. Under this statutory text, when an administrative easement substantially empties or impairs the right of private property, it is properly treated as an expropriation. Conversely, if the administrative easement merely defines, shapes, or modulates the essential content of the property right, neither expropriation nor its procedure applies; instead, it constitutes a noncompensable limitation based on social interest. This statutory framework fully conforms to constitutional law, and no constitutional defect is apparent. Under this understanding, when an administrative easement constitutes a partial or total expropriation, a supermajority statute is not required for its imposition—the constitutional requirement applicable to social-interest limitations under Article 45 of the Constitution. It is sufficient for an ordinary statute to declare that the property required by public administrations to perform their duties is of public utility, allowing the issuance of an administrative expropriation act—an act imposing an individual or particular obligation.Las servidumbres administrativas son un modo de intervención o inmisión pública sobre la propiedad privada que tiene fines de utilidad pública –interés público- o razones de interés social, según los términos empleados por el constituyente originario en el ordinal 45 de la Constitución. Consecuentemente, como se ha indicado supra, la servidumbre administrativas, según el tipo específico de que se trate, puede ser indemnizable por constituir una expropiación parcial o total al vaciar o mutilar el contenido esencial del derecho de propiedad respecto de un segmento o la totalidad del fundo privado o no compensable pecuniariamente al configurarse como una limitación por razón de interés social que conforma positivamente el contenido esencial del derecho de propiedad sin mutilarlo relativa o absolutamente. A tenor de este texto legislativo, cuando la servidumbre administrativa implica un vaciamiento o mutilación sustancial del derecho de propiedad privada, la figura se asimila, acertadamente, a una expropiación. Consecuentemente, a contrario sensu, si la servidumbre administrativa se ciñe a delimitar, conformar o modular el contenido esencial del derecho de propiedad, no resulta aplicable la figura de la expropiación y de su procedimiento, sino la de la limitación por razón de interés social –no indemnizable-. Este marco normativo resulta plenamente conforme con el Derecho de la Constitución, sin que se observe vicio alguno de inconstitucionalidad. Bajo esta inteligencia, cuando la servidumbre administrativa asume la condición de una expropiación parcial o total, no se requiere de una ley reforzada para su imposición –recaudo constitucional exigido para las limitaciones por razón de interés social, ex artículo 45 de la Constitución-, basta que la ley ordinaria haya declarado de utilidad pública los bienes necesarios que requieran las administraciones públicas para cumplir sus cometidos, para que se dicte un acto administrativo expropiatorio –acto de sujeción individual o particular-.

Pull quotesCitas destacadas

  • "Las limitaciones por razones de interés social, por antonomasia, al suponer una carga o sacrificio general que modula o moldea el contenido esencial del Derecho de propiedad, no son indemnizables, en tanto que, ciertas servidumbres administrativas, al suponer un gravamen real que sustrae facultades de uso y vacía el contenido esencial del derecho de propiedad, se configuran como una expropiación parcial, al suponer un sacrificio especial o singular y, por consiguiente, indemnizable."

    "Social-interest limitations, by their nature, impose a general burden or sacrifice that modulates or shapes the essential content of property rights and are therefore noncompensable; certain administrative easements, however, impose a real burden that removes powers of use and empties the essential content of the property right, thereby constituting a compensable partial expropriation because they impose a special or individual sacrifice."

    Considerando VI

  • "Las limitaciones por razones de interés social, por antonomasia, al suponer una carga o sacrificio general que modula o moldea el contenido esencial del Derecho de propiedad, no son indemnizables, en tanto que, ciertas servidumbres administrativas, al suponer un gravamen real que sustrae facultades de uso y vacía el contenido esencial del derecho de propiedad, se configuran como una expropiación parcial, al suponer un sacrificio especial o singular y, por consiguiente, indemnizable."

    Considerando VI

  • "En suma, las servidumbres administrativas, como una forma de intervención pública sobre la propiedad, pueden delimitar o vaciar el contenido esencial del derecho de propiedad, en el primer caso no son indemnizables y en el segundo sí lo son."

    "In sum, administrative easements, as a form of public intervention in property, may either define or empty the essential content of property rights; in the first case they are noncompensable, and in the second they are compensable."

    Considerando VI

  • "En suma, las servidumbres administrativas, como una forma de intervención pública sobre la propiedad, pueden delimitar o vaciar el contenido esencial del derecho de propiedad, en el primer caso no son indemnizables y en el segundo sí lo son."

    Considerando VI

  • "Claro está que habrá que ponderar, casuísticamente, en función del área o cabida del inmueble si la servidumbre implica una expropiación parcial o total."

    "It is clear that whether the easement constitutes a partial or total expropriation must be assessed case by case according to the property’s area or size."

    Considerando VII

  • "Claro está que habrá que ponderar, casuísticamente, en función del área o cabida del inmueble si la servidumbre implica una expropiación parcial o total."

    Considerando VII

  • "Se declara sin lugar la acción de inconstitucionalidad."

    "The constitutional challenge is denied."

    Por tanto

  • "Se declara sin lugar la acción de inconstitucionalidad."

    Por tanto

Full documentDocumento completo

Sections

Procedural marks

*100067880007CO* user1 lbarahonah 3 0 2011-05-12T16:02:00Z 2012-04-09T16:10:00Z 1 16291 89606 Poder Judicial 746 211 105686 11.6505 90 21 false false false MicrosoftInternetExplorer4 SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, at fifteen hours and sixteen minutes on the twenty-seventh of April, two thousand eleven.

Constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad) filed by JAVIER COTO ECHEVERRÍA, holder of identity card No. 1-651-213, and EDUARDO SANCHO GONZÁLEZ, holder of identity card No. 1-380-073, special judicial attorneys-in-fact (apoderados especiales judiciales) for HACIENDA URASCA S.A., against Articles 22 and 23 of the Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Constitución de Servidumbres del Instituto Costarricense de Electricidad -Ley No. 6313 de 4 de enero de 1979-; Section 13 of the Ley de Expropiaciones -Ley No. 7495 de 8 de junio de 1995-; Section 79 of the Ley de Modernización y Fortalecimiento del Instituto Costarricense de Electricidad -Ley No. 8660 de 8 de agosto de 2008-, insofar as it refers to “the imposition of the easement (servidumbre),” and Sections 5.2.8, 5.2.9, 5.2.10, 5.2.11, and 7.1.2 of the Manual para la Elaboración de Avalúos para Expropiación del Instituto Costarricense de Electricidad, published in La Gaceta No. 109 de 7 de junio de 2005. Also participating in the action are LA PROCURADURÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA and EL INSTITUTO COSTARRICENSE DE ELECTRICIDAD.

10/1957 RESULTS:

  1. 1By brief filed with the Secretaría de la Sala at 15:04 hrs. on 19 de mayo de 2010 (appearing at folios 1-60), the petitioners requested a declaration that Articles 22 and 23 of the Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Constitución de Servidumbres del Instituto Costarricense de Electricidad—Ley No. 6313 de 4 de enero de 1979—; Section 13 of the Ley de Expropiaciones—Ley No. 7495 de 8 de junio de 1995—; Section 79 of the Ley de Modernización y Fortalecimiento del Instituto Costarricense de Electricidad—Ley No. 8660 de 8 de agosto de 2008—, insofar as it refers to “the imposition of the easement (servidumbre),” and Sections 5.2.8, 5.2.9, 5.2.10, 5.2.11, and 7.1.2 of the Manual para la Elaboración de Avalúos para Expropiación del Instituto Costarricense de Electricidad, published in La Gaceta No. 109 de 7 de junio de 2005, are unconstitutional. By way of background, they explained that their client had instituted ordinary proceedings (proceso ordinario) against the Instituto Costarricense de Electricidad—hereinafter ICE—which were pending before the Juzgado Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda—expediente No. 07-001500-0163-CA-.They stated that those proceedings challenge the administrative acts (actos administrativos) issued by the Consejo Directivo del ICE, which ordered the modification—by expanding it—of an easement for an electric transmission line that had been established by agreement, that is, by mutual consent of the two parties—the property owners and ICE. They argued that the ICE project does not entail an expansion of the easement but, rather, the establishment of a new encumbrance (gravamen) distinct from the one formalized by agreement between the parties. They explained that the relief sought (pretensión) in those ordinary proceedings is a declaration that the resolutions of the Consejo Directivo approving the appraisals (avalúos) and ordering the imposition of the aforementioned encumbrance are null and void. They explained that, on the basis of the challenged provisions, ICE claims that it has the authority to impose compulsory easements (servidumbres forzosas) on the privately owned properties of those subject to the Administration (administrados).They further alleged that the institution claims it has the authority to modify—whether or not the owner consents—a real easement encumbrance (gravamen real de servidumbre) on private property, even though such a procedure is not provided for in the Constitución Política. They asserted that Article 45 of the Constitución Política states with complete clarity that the right to property may be extinguished only for a legally established public-interest purpose, in conjunction with expropriation proceedings (procedimiento de expropiación) and prior payment of the corresponding compensation (indemnización). They indicated that the institution of expropriation (expropiación) guarantees the inviolability of the right to property by establishing the parameters that must necessarily be observed for private property to be subject to compulsory transfer in fulfillment of State purposes. They noted that limitations on the right to property (limitaciones al derecho de propiedad) are a separate matter.They explained that, to safeguard society’s general welfare, the Asamblea Legislativa may, by a qualified vote of two-thirds of its members, impose social-interest limitations on property. By way of example, they noted that the Ley de Construcciones, the Ley de Tierras y Colonización, the Ley Forestal, and many other bodies of law impose limitations on the right to property by regulating how owners must use certain property. They contended, however, that “(…) all of these are general limitations on the right to property, established to protect collective interests without giving rise to compensation, because their purpose is to delimit the use of certain property by regulating or prohibiting it, but without impairing the essential core of the right to property: the owner’s exclusive authority to exercise dominion over the property belonging to the owner (…)”. They stated that property is an inviolable right by express provision of the Carta Magna.Consequently, they maintained that this right may be affected in only two ways, namely: a) through expropriation, which “(…) under certain conditions, authorizes the compulsory transfer of property to the State, but without any diminution of the expropriated party’s estate (…)”; and b) through general limitations or restrictions on the use and enjoyment of specific property that do not give rise to compensation. They stated that, unlike in other countries, administrative easements (servidumbres administrativas) are not authorized by Costa Rica’s constitutional order, nor is there any law establishing them, that is, “(…) defining their specific content (…) so that their compatibility with property, their differences from expropriation, and how they fit together with the limitations provided for in Article 45 of the Constitución Política may be examined (…)”. They noted that several provisions—Articles 22 of Ley No. 6313, 79 of Ley No. 8660, and 13 of Ley No. 7495—set out the procedure by which an administrative easement may be established, namely, the same procedure applicable to an expropriation.They asserted, however, that neither at the constitutional nor statutory level is there—in violation of the principle that restrictions must be established by law (principio de reserva de ley)—a definition of an administrative easement or of the powers of public entities to impose such easements compulsorily for their own benefit. They stated that the compulsory easement—as created by Ley No. 6313 and applied in practice by ICE—is neither an expropriation nor a limitation, but rather an openly unconstitutional legal hybrid “(…) insofar as it takes concepts from private law—the rights-of-way of civil law—and transforms them into rules of public law that violate the guarantee of the inviolability of property (…)”. Consequently, they maintained that the purpose of the constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad) is to determine whether, under the Costa Rican constitutional order—which proclaims the inviolability of the right to property—a public administration, such as ICE, may reject the institution of expropriation and instead impose, through simple administrative acts, so-called compulsory easements without any full and comprehensive compensation.They therefore consider that an administrative decision is creating a category of limitation on the right to property that Section 45 of the Constitution does not permit. They argued that what ICE calls compulsory easements are an invention intended to reduce the right to full compensation when the right to property is extinguished to derisory and, as such, unconstitutional levels. They stated that compulsory easements cannot even be characterized as disguised expropriations (expropiaciones solapadas) intended to create a system guaranteeing that the Administration invests as little as possible in the public projects it builds, because that premise is not contemplated by Constitutional Law (Derecho de la Constitución). They noted that, in the conflict of interests arising between ICE and the owner through the easement mechanism, the owner is deprived of the right to full and comprehensive compensation that would leave the owner’s estate intact and, instead, an unprecedented regime of perpetual co-ownership is imposed to the owner’s detriment.They stated that, in terms of its effects, a compulsory easement means that, in exchange for payment of reduced compensation, ICE can become, virtually free of charge, a co-owner ad perpertuam, contrary to all the attributes of private property. They stated that, without any enabling law whatsoever and “(…) much less one adopted by a qualified majority, through a simple (sic) compensation calculated by determining a percentage of the property’s value set by ICE itself, that institution automatically becomes a co-owner of the real property ad perpetuam (…)”. They added that, according to the Corte Suprema de Justicia—ruling issued at 10:00 hrs. on 9 de diciembre de 1971—the Código Civil serves as a standard for constitutional review (parámetro de constitucionalidad) in matters involving the right to property. In that regard, they indicated that, according to that ruling, the right to property arises, becomes vested, and is proven in accordance with the legal rules established in the Código Civil and in certain special laws enacted to govern specific property.They explained, however, that don Eduardo Ortiz Ortiz—although agreeing with the argument that the Código Civil develops and safeguards the fundamental institutions of property law—did not accept the position adopted by the Corte Suprema de Justicia that special laws could modify the concept of private property, as established by the Carta Magna, at any time and in any manner. They added that “(…) Don Eduardo considered, instead, that such an interpretation was extremely risky in light of the second paragraph of that same Section 45 of the Constitution, which, together with the guarantee of inviolability, authorizes the imposition of limitations on the right to property through legislation enacted under an enhanced voting requirement (ley reforzada). In his view, if property were assumed to be a constitutionally indeterminate concept, it would be contradictory to regard it as inviolable, because in practice it could be stripped of all content through the limitations authorized by the Constitution itself by means of special laws that would invariably have to be deemed constitutional (…)”.They further argued that Ortiz Ortiz maintained that the constitutional right to property includes the guarantee of the rights to usufruct and to dispose—physically and legally—of the property, and that it “(…) above all, encompasses the ability to use and enjoy property to produce other property, with or without transforming the underlying property (…)”. They stated that Ortiz Ortiz’s disagreement with the decision of the Corte Suprema de Justicia concerned the possibility that new special laws might modify the right to property by calling its essential attributes into question, without being deemed unconstitutional if they had been adopted by a qualified vote. In his opinion, our Constitución Política, understood as a whole, does define an essential core of the right to property, consisting of the rights to use, transform, enjoy, and freely dispose of property; accordingly, every special law imposing limitations on property must respect that basic content.They further stated that the concept of an administrative easement or compulsory easement has no place in our legal system, because the Constitución Política requires that the right to property may be extinguished or limited only by virtue of a statutory provision, and no substantive law in our jurisdiction establishes that legal concept. They asserted that neither the general Ley de Expropiaciones, nor ICE’s special Ley de Expropiaciones, nor any other law in the Costa Rican administrative legal order defines what a compulsory easement is. They argued that this concept does not exist in any statutory provision of our Public Law. By contrast, they stated that Civil Law contains extensive regulation of easements, including those established by operation of law, as occurs with rights-of-way benefiting landlocked parcels (fundos enclavados) and with aqueduct easements (servidumbres de acueductos) regulated by the Ley de Aguas.They stated that, in practice, the compulsory easements commonly imposed by ICE for the installation of electric transmission or telecommunications lines constitute an aberrant legal hybrid in which the sovereign authority of the State (poder de imperio del Estado) is invoked to impose an encumbrance compulsorily to the detriment of privately owned parcels, while Civil Law rules are applied through administrative acts.

They added that the easements (servidumbres) referred to in the Civil Code are regulated in articles 370 et seq., while legal easements (servidumbres legales) are established in provisions 383 et seq.—party-wall rights (medianería) and the obligation to provide a right of way (obligación de paso), among others. They clarified that when the Civil Code refers to “limitations on property imposed by law” (“limitaciones de la propiedad impuestas por ley”), it means legal easements and not limitations that may be established by special law under the second paragraph of article 45 of the Constitution, which restrict and limit the right to property without ever constituting an encumbrance (gravamen) on any particular estate (fundo) and without affecting the very essence of the fundamental right. They maintained that ICE easements are neither limitations authorized by the constitutional text nor legal easements contemplated in the Civil Code.

They stated that there are several clear differences between the easements referred to in the Civil Code and those of ICE. In that regard, they indicated that Civil Code easements—including legal easements—are temporary, since an easement cannot exist for an indefinite period. They further argued that the Civil Code establishes in provision 272 that co-ownership (copropiedad) may exist only voluntarily. They explained that the quintessential legal easement under the Civil Code is the obligation to provide a right of way established in article 395, under which “the owner of an estate landlocked (predio enclavado) among properties belonging to others, with no access or insufficient access to a public road, is entitled to demand passage over neighboring estates for the use of his own, upon payment of the value of the necessary land and any other damage.” They added that this obligation to provide passage to the neighboring owner ceases when it “is no longer indispensable for the landlocked estate because the owner acquires convenient access to the road”—article 399 of the Civil Code.

They contended that this definition leads to the conclusion that the obligation to “provide passage” unquestionably refers to persons, animals, and vehicles—that is, to mobile beings and property—and not to electric-power transmission or telecommunications lines, which do not, strictly speaking, “pass,” but instead are constructed or installed on real property as permanent infrastructure for an indefinite period. They indicated, moreover, that between private parties, the location of the right-of-way easement (servidumbre de paso) is determined by the owner of the servient estate (fundo sirviente), never by the owner of the dominant estate (fundo dominante)—article 397 of the Civil Code. They also argued that, pursuant to article 398 of the Civil Code, the dimensions of the easement are determined by the judge based on the particular circumstances of the case and the parameters prescribed by law, and under no circumstances may the party seeking the encumbrance unilaterally impose those dimensions.

They added that, according to article 395 of the Civil Code, a right-of-way easement may be established only “upon payment of the value of the necessary land and any other damage,” which means that the easement must be appraised and paid for based on the actual value of the land required for its establishment, rather than according to an “impact percentage” (“porcentaje de afectación”) applied to that land. In sum, they stated that the obligation to provide passage—in the terms of the Civil Code—amounts to an expropriation (expropiación), not for a legally established public interest, but to satisfy a private interest. Nevertheless, they contended that, given its expropriatory nature, full compensation (indemnización plenaria) is likewise required to safeguard the financial integrity (intangibilidad patrimonial) of the owner of the servient or expropriated estate. They asserted that the compulsory easements (servidumbres forzosas) imposed by ICE under article 22 of Ley No. 6313 to install and operate electric-power transmission and telecommunications lines do not comply with a single characteristic element of the legal easements under the Civil Code.

They stated that ICE easements, by contrast, are indefinite, because no law in the Costa Rican legal system establishes that authority or the periods for which they may be created. They also mentioned that they are continuous and cannot be extinguished, because once the transmission lines have been built, they will operate without interruption, given the nature of the service they provide. They indicated that what ICE easements actually seek is permission to build on another person’s estate and to acquire part of that real property through accession (accesión). They noted that the location of such compulsory easements is determined unilaterally by the acquiring administration in accordance with the general route of its electric transmission line (electroducto), without ever considering access to public roads. They stated that neither article 45 of the Constitution, the Civil Code, Ley No. 6313, nor any other Costa Rican law authorizes ICE to cross private estates with its transmission lines wherever it arbitrarily chooses.

They noted that although article 398 of the Civil Code provides that a right-of-way easement may have a maximum width of six meters, in practice ICE easements for electric-power transmission lines—high-voltage lines—are coercively imposed at a width of thirty meters. They indicated that the most fundamental difference between these types of easements concerns the right to compensation (indemnización). They contended that, in the case of legal easements, anyone demanding a right of way is required to pay “the value of the necessary land and any other damage.” They alleged, however, that compensation for ICE compulsory easements is based on an impact coefficient (coeficiente de afectación) applied to the real property, which is determined unilaterally and, in practice, establishes the percentage of co-ownership to be created. They noted that this methodology for compensating the expropriated party only partially and at the expropriating authority’s discretion was created through the so-called “Manual para la Elaboración de Avalúos para Expropiaciones,” an internal ICE regulation published in La Gaceta No. 109 of 7 de junio de 2005.

They explained that, by virtue of the application of that Regulation, ICE compulsory easements constitute disguised expropriations for which compensation is paid only partially, based on an “impact percentage,” for the area occupied by the transmission line. They added that “(…) The regulatory text itself, in its article 7.1.2, explains that the impact percentage for which compensation is payable shall be determined on the basis of the ‘location-factor matrix’ (‘matriz de factor de ubicación’), that is, by precisely locating the easement’s route across the entire property and using that location to estimate the value of the damage for which compensation is payable due to the resulting limitations on the use of the land. However, the provision warns ICE’s expert appraisers (peritos-valuadores) that the impact may not exceed 80% of the property’s value, because in such a case ‘the purchase of the real property is recommended,’ subject to the approval of the project director” (…)”.

They maintained that this is irrefutable proof that such compulsory easements are sham expropriations intended solely to reduce ICE’s costs through mechanisms not authorized by law. They questioned why ICE, despite being able to expropriate as much land as it needs for its works—with full respect for the country’s constitutional and legal order—resorts to compulsory easements. They argued, however, that it is cheaper for ICE to carry out a percentage-based expropriation of real property, disguising it as an easement, than to expropriate the property in its entirety. They maintained that a public administration may not invent and coercively impose a compulsory easement through its own Manual when the proper course is to order an expropriation, since the latter is governed by the Political Constitution itself. They stated that even worse is the procedure by which ICE includes within its compulsory easements the so-called “tower sites” (“sitios de torre”), which are structures supporting the cables and whose construction occupies areas exceeding one hundred square meters.

They alleged that at tower sites, the owner required to bear the easement can do absolutely nothing—that is, the owner loses every possibility of using and benefiting from the land and thus, as a practical matter, ceases to be its owner. They mentioned that, based on these criteria, the challenged provisions are manifestly unconstitutional. Regarding article 22 of the Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Constitución de Servidumbres del ICE, they argued that it is unconstitutional insofar as it creates compulsory easements, previously nonexistent in our legal system, while omitting the corresponding expropriation proceeding (proceso expropiatorio). They further argued that there was a procedural defect (vicio procedimental) in the enactment of the provision with respect to the creation of “compulsory administrative easements” (“servidumbres administrativas forzosas”), because, on the assumption that this constitutes a public-interest limitation (limitación de interés social)—the second paragraph of article 45 of the Political Constitution—a qualified majority (mayoría calificada) is required to approve the substantive law (ley material) in order for the limitation to be legally valid.

With respect to article 23 of Ley No. 6313, they indicated that the compulsory easement is not merely an encumbrance on property, but goes beyond such effects by stripping the fundamental right to property of its substance, so that its exercise becomes subject to authorizations granted by the very institution imposing the encumbrance, leaving no doubt that this constitutes a manifestly abusive act by the administration. They stated that provision 13 of the Ley de Expropiaciones favors establishing that the same procedure used to process expropriations may, by extension, be applied to create administrative easements (servidumbres administrativas). This, they stated, is done by resorting to vague provisions authorizing the administration to establish a variety of burdens and encumbrances called easements, but which differ from those contemplated in the Civil Code. They argued that subjecting properties to easements created by the administration pursuant to a provision whose nature is to regulate expropriation—by constitutional mandate—inexorably produces an unconstitutional legal device.

With respect to the second paragraph of the cited article 13, they questioned the criteria for determining when an impact does or does not substantially limit the availability of the property or right. For that reason, they argued that a right-of-way easement—as conceived by the Civil Code—cannot be equated with a compulsory easement under which the administration determines, by itself and for itself, the conditions and characteristics of the encumbrance. They contended that the latter case does not involve a limitation on property in furtherance of a social function, but rather an intrusion upon an estate motivated by the public interest. Consequently, they maintained that this is an additional reason why the impact must always, without exception, be processed as a compulsory expropriation (expropiación forzosa). They mentioned that the referenced article 13 is unconstitutional because it facilitates evasive administrative actions that are incompatible with the right to property.

As for Ley 8660, Ley de Modernización y Fortalecimiento del ICE, the phrase “or the imposition of the easement” in article 79 is challenged. They contended that the public administration is not empowered to impose limitations contrary to the protection afforded by article 45 of the Constitution, in direct violation of the right to property.

They stated that, if the provision refers to the transfer or encumbrance of property pursuant to a declaration of public interest (declaratoria de interés público), compulsory expropriation (expropiación forzosa) as contemplated in the constitutional text must inevitably be pursued, rather than a measure intended to satisfy that public interest but concealed under the guise of an encumbrance (gravamen) or restriction, which would subsequently allow the administration to avoid undertaking expropriation proceedings. They noted that, for both compulsory expropriation and the imposition of an easement (servidumbre), the article sets forth the requirement of a declaration of public interest, an unequivocal indication of the nature of the legal mechanism that must be applied in light of Article 45 of the Constitution, namely, deprivation—not merely impairment—of the right to property, subject to prior compensation.

They stated that, for this reason, the unconstitutionality of the challenged article is manifest, because it provides that easements shall be imposed where there is a declared public interest, which is contrary to all the principles and guarantees of the constitutional corpus (bloque de constitucionalidad) concerning the right to property. They added that ICE’s “Manual for Preparing Expropriation Appraisals” (“Manual para la Elaboración de Avalúos para Expropiación”) is an internal regulatory provision that permits impairment of the properties of private parties and is intended to regulate the procedure for preparing appraisals (avalúos) to determine the value of the real property that the Institute requires to fulfill its purposes through compulsory expropriation procedures. They argued that creating a property encumbrance by means of an administrative act, with the characteristics of what have come to be known as administrative easements (servidumbres administrativas), is unrelated to that subject matter.

They emphasized that, pursuant to Article 45 of the Constitution, the right to property may be restricted only by a substantive law—and not through a regulation. Specifically, they stated that Article 5.2.8, entitled “Description of Easement” (“Descripción de servidumbre”), establishes, a priori, ICE’s authority to unilaterally create an “easement right,” which—despite having the same characteristics as expropriation—is not compensated. They further argued that ICE itself determines the route of the easement, disregarding the owner’s views; an imposition that exceeds the powers conferred on the entity by the legal system in matters of expropriation. They stated that the powers granted to ICE by section 5.2.8 are expropriatory in nature and, as such, should be compensated through payment of compensation. Regarding Article 5.2.9, entitled “Acquired Property Right” (“Derecho Real Adquirido”), they stated that it grants the Institute the authority to consolidate acquired rights arising from the imposition of an easement, which entails stripping the private party’s right to property of its substance through a legal fiction intended to facilitate the transfer of title without the need to pay compensation.

They mentioned that the administration must always provide redress for the harm caused, thereby preventing any impairment of the assets of the property owner, and therefore, if it seeks to appropriate a strip of land and subsequently intends to modify its width, it must resort to compulsory expropriation. This is because establishing an impairment that appears to be an encumbrance on the property—an easement—when its effects actually amount to co-ownership (copropiedad) means that all actions taken are unconstitutional. They asserted that Article 5.2.10 of the cited Manual, entitled “Restrictions” (“Limitaciones”), is unconstitutional because it does not, in fact, establish restrictions but rather prohibitions on the exercise of the right to property, thereby infringing upon its essential content. They explained that restrictions cease to be such when, in pursuit of a public interest, they undermine the essence of the right to property and restrict it to such an extent that the owner loses the powers implicitly inherent in that right.

They stated that Article 5.2.11, entitled “Unit Value” (“Valor Unitario”), refers to the method for calculating the monetary value of the harm to the property resulting from the impairment caused by the corresponding easement. However, they alleged that this provision once again makes the mistake of treating the imposition of this easement as though it were a restriction on the parcel (fundo), when it is actually a more extensive impairment that conflicts with the right to property. They noted that, depending on the location of the easement within the property, it may eliminate the activity conducted there, thereby giving rise to a duty to expropriate the property in its entirety. Regarding Article 7.1.2, entitled “Calculation of Damage to the Remainder (DR)” (“cálculo del daño al remanente (DR)”), they contended that, like Article 5.2.11, it seeks to establish the payment of compensation calculated as a percentage, even though the harm affects the entire property and not merely the strip affected by the easement.

They stated that compensation is calculated on the basis of a property-impact coefficient (coeficiente de afectación del inmueble), which is set unilaterally by the administration and which, in practice, determines the percentage of co-ownership, disguising a de facto expropriation (expropiación de hecho) that will allow the Institution to incur lower costs or obtain an unconstitutional economic benefit. This, they asserted, clearly harms the private party, who will be required to bear a de facto expropriation disguised as a restriction on the right to property. Finally, they stated that their standing (legitimación) derives from the ordinary proceeding pending under expediente No. 07-001500-0163-CA before the Juzgado Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, in which the unconstitutionality of the cited provisions was invoked. They requested that the action filed be granted.

  1. 2By resolution of the President of the Chamber at 10:15 hrs. on 8 de julio de 2010 (appearing at folios 99-101), the present constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad) was admitted for processing.
  2. 3The notices required by law were published in Judicial Bulletins Nos. 147, 148 and 149 of 29 y 30 de junio y de 3 de agosto de 2010 (appearing at folio 106).
  3. 4Ricardo Vargas Vásquez, in his capacity as Deputy Attorney General, through a pleading filed with the Chamber’s Secretariat at 15:10 hrs. on 10 de agosto de 2010 (appearing at folios 107-127), submitted the statutory report. He stated that the Costa Rican legal system has historically recognized the possibility of imposing encumbrances or obligations on grounds of public utility that restrict private property. In this regard, he indicated that Articles 383 and 384 of the Civil Code have regulated the possibility of imposing so-called public-utility obligations as encumbrances upon property. He explained that the earliest national legal scholarship referred to these public-utility obligations as easements (servidumbres), which at the time were classified as statutory easements (servidumbres legales). He indicated that Brenes Córdoba recognized at least three types of statutory easements: aqueduct easements, dam-abutment easements, and watering-place and water-withdrawal easements.He stated that foreign civil-law scholarship, for its part, classified them as public-utility easements (servidumbres de utilidad pública). He mentioned that Water Law No. 276 of 27 de agosto de 1942 specifically regulated various types of public-utility easements. Thus, he asserted that Article 100 of that law defines and also classifies them as aqueduct, dam-abutment, and watering-place easements. He emphasized that legal scholarship has distinguished public-utility easements from purely civil easements. He noted that their characteristic features have been the following: “(…) a- The existence of a dominant estate (fundo dominante) is not required for their imposition; b- Their intended perpetuity; c- Their subject matter may be an obligation to act; and d- Their basis lies in public service or utility (ratio publica utilitatis) (…)”. He mentioned that the earliest administrative-law scholarship recognized the so-called public-utility easements as true public easements (servidumbres públicas).In this regard, he indicated that Santamaría Paredes states the following: “(…) Public easements are limitations on ownership established over privately owned land for the benefit of other publicly owned land or of the public utility. The law imposes them compulsorily because of the need they are intended to satisfy, and in that sense they are called statutory easements. As easements, they share the legal nature and conditions of every easement, differing from private easements in that, in addition to consisting of refraining from an act or allowing another to act, they may also consist of performing an act (…)”. He stated, moreover, that contemporary comparative law has recognized the existence and legitimacy of such administrative easements (servidumbres administrativas). He noted that, on this matter, Héctor Escola states that “(…) administrative easements are a legitimate means of restricting private property.Furthermore, that same legal scholarship stresses that administrative easements are indeed an administrative right in rem (derecho real administrativo) created in favor of the State or one of its entities and affecting or encumbering privately owned land. It is emphasized that the foundational basis for this type of easement lies in the public interest (…)”. He underscored that, under our positive law, it is indisputable that Public Administrations have the power to create administrative easements. He indicated that this possibility has been expressly recognized by Article 13 of the Expropriations Law. He further noted that Costa Rican law has recognized the possibility of creating “intuitu servicii” easements for the installation of networks across private land. He mentioned that Law No. 2292 of 20 de noviembre de 1958 expressly and affirmatively incorporated the possibility of creating easements for the installation of electricity-transmission networks on grounds of legitimate public utility.Likewise, he argued that Law No. 3226 of 28 de octubre de 1963 also expressly established the possibility of creating easements on grounds of public utility for the installation of telecommunications networks. He explained that this power is currently provided for, first, in Article 22 of the ICE Acquisitions, Expropriations, and Easements Law. He mentioned that this provision unequivocally authorizes the Instituto Costarricense de Electricidad to create the easements necessary for the installation of electricity or telecommunications networks. He added that, second, there is the Law on Strengthening and Modernization of Public Entities in the Telecommunications Sector. He noted that Article 79 of that law indeed grants the Governing Ministry of Telecommunications the power to create easements on grounds of public utility for the installation of new telecommunications networks. He added that administrative easements for network installation are by no means unknown in comparative law.On the contrary, he stated that the use of administrative easements for network installation is commonplace in administrative-law scholarship, which has explained that these easements are justified by the need to establish conduits or networks that enable the provision of certain utilities or services to the community. He maintained that the legal institution of the administrative easement has been recognized and incorporated into our legal system. Consequently, he asserted that there can be no doubt regarding the Administration’s legal authority to create administrative easements, whether by agreement or compulsorily. He argued that the petitioners’ position is inconsistent with Article 45 of the Constitution. He mentioned that our fundamental legal order affords heightened protection to the right to private property. He noted that the 1949 constituent assembly chose to protect the full enjoyment of private property.He clarified, however, that the heightened protection granted by the Political Constitution to the right of property cannot be regarded as an obstacle preventing the law from imposing limitations on grounds of social interest. He asserted that our Constitution permits the right to private property to be legitimately restricted, provided that such restrictions are justified by the public interest. He mentioned that the text of Article 45 of the Constitution itself clearly states that the law may impose limitations on the right of property when required by the public interest. He argued that the Constitutional Chamber has consistently affirmed in its case law the legitimacy of legally imposed limitations on private property—Voto No. 5728-2004—. He further indicated that Article 45 of the Constitution provides for expropriation (expropiación) in the public interest. He emphasized that, from the constituent assembly’s perspective, the legal institution of expropriation was not conceptualized as incompatible with the right of property; on the contrary, it was understood as an additional safeguard reinforcing its protection.He added that the American Convention on Human Rights likewise recognizes the possibility of expropriation on grounds of public utility and social interest. This, he noted, is subject to prior and just compensation (indemnización). He asserted that the challenged provisions—which regulate the legal regime governing administrative easements for telecommunications networks—are not contrary to the constitutional protection afforded to private property. He indicated that Article 13 of the Expropriations Law authorizes the Public Administration to create administrative easements over privately owned land. He stated that this provision contains three rules of the utmost importance, namely: “(…) First, Article 13 LE authorizes Public Administrations to create easements. Article 13 LE then establishes that, for such purposes, the procedures applicable to expropriation must be followed. Finally, the provision states that when the encumbrance upon the real property substantially restricts the owner’s rights, a partial expropriation is never appropriate.On the contrary, the provision requires that, in such cases, the property be expropriated in its entirety (…)”. He mentioned that, under our law, Public Administrations are indeed legally authorized to impose easements on privately owned land when justified by the public interest. He asserted, however, that the aforementioned Article 13 implicitly states that when the imposition of an easement constitutes a serious and significant restriction of the right of property, the Administration must resort to expropriation proceedings (trámite expropiatorio) to guarantee the affected persons’ right to receive the corresponding compensation. This applies both in the case of a partial expropriation and in the case of a total expropriation. He added that Articles 22 and 23 of the ICE Acquisitions, Expropriations, and Easements Law regulate a particular type of administrative easement, specifically one created for the purpose of establishing electricity-transmission or telecommunications networks.Nevertheless, he explained that, in keeping with the doctrine of Article 13 of the Expropriations Law, the ICE Acquisitions, Expropriations, and Easements Law establishes that the corresponding expropriation procedure, as regulated by that same law, must likewise be conducted in order to create this type of administrative easement. In other words, he asserted that the Costa Rican legal system does indeed provide for the possibility of imposing administrative easements—including for the construction and operation of an electricity-transmission or telecommunications network—but in every case it has prescribed that, where such an easement seriously and severely affects the right of property, the expropriation procedure must be followed in order to guarantee the owner’s corresponding right to compensation. This, he argued, applies in the case of both partial and total expropriation. He mentioned that the foregoing is also true in the situation contemplated in Article 79 of the Law on Strengthening and Modernization of Public Entities in the Telecommunications Sector.He stated that this latter provision grants the Governing Ministry of Telecommunications the power to create easements on grounds of public utility for the installation of new telecommunications networks at the request of any private telecommunications operator. Nevertheless, he argued that the aforementioned Article 79 also expressly provides that the Governing Ministry must resort to compulsory expropriation proceedings (procedimiento de expropiación forzosa) when the imposition of the required easement entails a significant and serious restriction of the right of property. He asserted that it therefore follows from the foregoing that, as a general rule under our legal system, when it is necessary to impose an administrative easement—and that easement seriously and severely restricts the property rights associated with the affected real property—the Administration is required to resort to expropriation proceedings on grounds of public utility.The foregoing, he added, is intended to guarantee the affected party’s right to compensation. Accordingly, he maintained that the legal regime governing administrative easements for the installation of electricity and telecommunications networks does not violate the right to private property, because it adequately guarantees the affected person’s right to receive compensation where an administrative easement is created that seriously and severely affects the enjoyment of that person’s private property. He stated that this issue had already been examined by the Constitutional Court in Judgment No. 4878-2002.

He stated that, on that occasion, Sala Constitucional held that this legal regime does, in fact, guarantee the owner’s right to compensation insofar as the actual enjoyment of private property burdened by an administrative easement (servidumbre administrativa) is affected. Accordingly, he maintained that this regulation is consistent with the constitutional protection of the right to property. Along the same lines, he noted that the administration’s ability, when imposing an administrative easement, to resort to partial expropriation (expropiación parcial) is not per se unconstitutional or a violation of the right to private property. On this point, he argued that, on the contrary, the possibility of partial expropriation—permitted by Article 13 of the Ley de Expropiaciones—is consistent with the right to private property. This is so, he asserted, insofar as administrative authorities are prohibited from imposing restrictions (limitaciones) on private property that do not genuinely serve the immediate satisfaction of the public interest.

He noted that if the technical studies prepared by the administration demonstrate that, for purposes of the administrative easement, a partial taking of the real property is technically and economically sufficient, it is not appropriate to resort to full expropriation (expropiación integral). He maintained that the contrary would violate the right to property, since it would entail an expropriation without cause (expropiación incausada). In any event, he stated that the Ley de Expropiaciones provides a remedy—applicable to administrative easements—for situations in which a partial expropriation would, in practice, render the remaining portion unusable. Thus, he noted that Article 17 of that body of law clearly establishes that, in such cases, the affected owner has the right to demand the expropriation of the entire real property. He further indicated that it must likewise be borne in mind that, under the constitutional doctrine concerning Article 45 of the Constitution, not every administrative easement must necessarily give rise to a right to compensation.

In that regard, he asserted that it is important to consider the case law of Tribunal Constitucional, which has established that non-compensable restrictions may be imposed on property, provided that such restrictions do not substantially impair the enjoyment of that right—Voto No. 4857-1996. Finally, he emphasized the importance of administrative easements for the development of telecommunications and energy-transmission networks. He noted that such services have been characterized by constitutional case law as genuine fundamental rights—Sentencia de la Sala Constitucional No. 10627-2010. He stated that the arguments presented are equally applicable to the analysis of the constitutionality of Articles 5.2.8, 5.2.9 5.2.10, 5.2.11, and 7.12 of the Manual para elaboración de Avalúos para Expropiación del Instituto Costarricense de Electricidad. He argued that those provisions merely implement the duty imposed by law on ICE to compensate owners whose properties are burdened by an administrative easement. Consequently, he stated that he found no grounds for declaring the challenged provisions unconstitutional.

  1. 5Julieta Bejarano Hernández, in her capacity as Institutional Legal Director, with authority as General Agent with Unlimited Authority of the Instituto Costarricense de Electricidad, through a pleading filed with the Chamber’s Secretariat at 14:03 hrs. on 13 de agosto de 2010 (appearing at folios 128-146), submitted the statutory report. With respect to Article 22 of Ley No. 6313, she stated that the authority conferred upon the entity she represents entails sovereign power (potestad de imperio) that allows it, as a public entity, to affect the sphere of individuals’ fundamental rights, either by imposing certain limitations upon them or compelling them by force to engage in particular conduct, even against their will. She mentioned that, in order to exercise its powers, ICE must be vested with special legal capacity that can emanate only from the law, as currently provided—leyes Nos. 6313, 7495 y 8660—.She explained that ICE ordinarily acquires two types of property to carry out its works: real property—whether entire parcels or segregated portions—and easements (servidumbres). She stated that the latter are necessary for the installation of electrical lines, telecommunications infrastructure, or the construction of conduits. She noted that, in fact, they are required for any permanent or temporary work necessary to fulfill its purposes where, because of the particular conditions of the land, acquisition of the property or a portion thereof is unnecessary. She argued that, by virtue of the foregoing, an easement is established, for which the same expropriation proceeding (procedimiento de expropiación) is followed. She stated that, in every case, the judge determines the corresponding fair value (justiprecio) to compensate the owner for the limitations arising from the acquisition. She added that the acquisition of easements offers the owner the advantage of retaining title to the property, while preserving the expectation that the easement may be extinguished, in which case the owner may recover full ownership.She stated that this is so by virtue of Article 381 of the Código Civil. Accordingly, she maintained that, contrary to the claim made by the petitioners, ICE easements are not indefinite, because the law establishes grounds for their extinguishment. She stated that easements are rights in rem (derechos reales) and that, by legislative designation, they are real property. She argued that, as with the expropriation of entire portions of land, easements require a declaration of public interest (declaratoria de interés público), pursuant to Article 45 of the Constitution. She mentioned that both that declaration and the expropriation process itself are based on the technical and financial studies supporting each of ICE’s planned projects. She noted that Ley No. 6313 was approved by the Asamblea Legislativa by a qualified majority, as stipulated in Article 45 of the Constitución Política. With respect to Article 23 of Ley No. 6313, she stated that the fact that Article 45 of the Constitution provides that private property is inviolable does not mean that it is absolute or exempt from its social function.She maintained that the challenged provisions do not nullify the right to property because they were enacted in the collective interest. She considered that the limitations imposed by ICE are intended not only to enable the construction and protection of the infrastructure necessary to provide the services legally entrusted to it, but also to protect the lives and property of private individuals who, through ignorance or imprudence, build within the restricted zone. Regarding Article 13 of Ley No. 7495, she stated that the Código Civil regulates easements generally—Articles 370-382—and that, consequently, its provisions do not expressly regulate specific categories of easements. She argued that what the petitioner refers to as a standard right-of-way easement is not, in fact, an easement, but rather a limitation on property imposed by the legislature, such as the obligation to allow passage.She mentioned that this legal concept is even regulated under a title different from the one governing easements, and therefore its organization within the Code also distinguishes the two concepts. She stated that the distinctions drawn by the protected party between statutory easements and compulsory easements (servidumbres forzosas) do not support the alleged unconstitutionality. She stated that, continuing with the reference to the Código Civil, easements are rights in rem because they are established directly over the property. She mentioned that Article 371 provides that easements may not be imposed for the benefit of or as a burden upon a person, but only for the benefit of or as a burden upon a parcel of land. Contrary to the petitioner’s position, she stated that an easement does not per se constitute a limitation on property, nor is it an attribute of ownership from which it could be concluded that its existence gives rise to co-ownership.She added that an easement is not a limitation on property within the meaning of Article 269 of the Código Civil that would create a right of co-ownership; rather, it is a restriction that the owner may impose upon the owner’s own parcel for the benefit of another. She stated that Article 266 of the same Código Civil thus provides that ownership and each of the specific rights it encompasses shall have no restrictions other than those accepted by the owner and those imposed by provisions of law. She explained that the restrictions freely accepted by the owner include easements that the owner of the parcel voluntarily agrees to impose for a specified price and that are formalized by public deed, without requiring the expropriating entity to initiate expropriation appraisal proceedings (diligencias de avalúo por expropiación). Conversely, she noted that when, for any reason, the owner of the parcel does not voluntarily accept the imposition of the easement, then, just as an expropriating administration does when it needs to acquire real property, it must initiate expropriation appraisal proceedings to acquire that right in rem for the benefit of the proposed public work.She mentioned that this means that easements, whether rights-of-way, aqueduct easements, transmission-line easements, view easements, or easements of any other kind, may be established freely or through expropriation. She clarified that what makes an easement compulsory is the means by which it is established, not the type of easement itself. She stated that Ley de Aguas No. 276 regulates natural easements and statutory easements, the latter also being referred to as compulsory easements. She stated that if the partial or total sale of the property itself may occur voluntarily or through expropriation, then the latter would also be compulsory, not because the governing law expressly calls it that, but because the property is acquired through expropriation. She observed that no confusion should be created by attempting to establish a special category of easement called compulsory, because an easement is a single legal concept—that is, a right in rem and, more specifically, real property by operation of law.She explained that what is actually compulsory or voluntary is the manner in which it is acquired: either through the owner’s exercise of freedom to dispose of the property or through an official act ordering its transfer to the public entity, even against the owner’s will. She stated that the same applies to the sale of a parcel, its segregation, and so forth. She mentioned that Spanish legal scholarship clearly distinguishes between limitations on property and easements. She observed that limitations entail restrictions on property imposed by law when defining its boundaries, delimiting it, and establishing its inherent content. Consequently, they do not entail any right to compensation. She stated that this is not the case under our legislation, given that the Código Civil clearly distinguishes between easements and limitations on property, to the extent that it regulates them under separate titles.She noted that easements entail the partial subjection of private property to use by the community. She maintained that an easement entails bearing the resulting limitations. She stated that the entity she represents designs its expansion plans and work programs on the basis of technical studies derived from service demand. She argued that those studies consider the possible routes for both the electrical grid and the telecommunications network, selecting the route with the least impact on property, the environment, and public finances. She stated that, in view of the foregoing, it is sometimes unnecessary to expropriate the property and necessary only to establish an easement, which restricts the use and enjoyment of the servient estate (fundo sirviente) but not the ability to dispose of it, unlike when the expropriation concerns the right of ownership itself. She mentioned that it would be illogical to expect ICE to pay for the complete expropriation of a one-hectare property when, for example, only 1.46% of it is needed to install the infrastructure and such an easement “(…) does not deprive the owner of the right of ownership, and the owner is also fairly compensated for the limitations on property that must be borne (…)”.She argued that if what is being challenged is the calculation of the administrative appraisal amount (avalúo administrativo), the owner has ample opportunity, precisely in the expropriation appraisal proceedings before the appropriate forum, to demonstrate that the property or easement right has a value greater than the amount the administrative appraisal seeks to recognize. However, she stated that this is an issue of legality. Regarding Article 79 of Ley No. 8660, she stated that expropriation is possible only insofar as it is based on satisfying the general interest. She stated that it is only under this circumstance that private property may be subjected to the State’s sovereign power and devoted to serving higher interests. This is accomplished, of course, through the compulsory transfer of the right of ownership itself, following payment of full and fair compensation. She clarified that the purpose and aim of that summary expropriation appraisal proceeding before the courts of justice is to review the administrative appraisal in order to establish and fix the final amount of compensation payable to the expropriated party.She noted that the purpose is to determine the fair price of the property subject to expropriation, not to review the administrative expropriation procedure. Consequently, she affirmed that the public administration does have the authority to impose easements for the benefit of the community once the public interest has been declared and the required compensation has been paid. Regarding Article 5.2.8. of the Manual, she stated that Article 45 of the Constitution does not establish the procedure that must be followed for an expropriation, but instead leaves those matters to be determined by law. For that reason, she stated that the legislature may resort to the expropriation procedure and the elements necessary for that legal mechanism to operate, without this constituting a practice contrary to the Carta Magna. She observed that the legal basis for the expropriation act lies in Leyes Nos. 6313 y 7495, in which the Asamblea Legislativa established a general expropriation procedure under parameters pursuant to which the administrative authorities determine the existence of a public need and the object that satisfies that need.

He argued that the purpose of the challenged Manual is to establish the minimum requirements for a technical report or appraisal (avalúo), as well as the valuation criteria applicable specifically to appraisals for the expropriation (expropiación) of real property or the imposition of an easement (servidumbre), whether through administrative or judicial proceedings. Regarding section 5.2.9 of the Manual, he argued that the State’s authority to lawfully expropriate property is conditioned upon leaving the owner’s estate unimpaired, that is, unharmed. Hence the special protection established by the legislature through summary proceedings (juicio sumario) for determining fair value (justo precio). He stated that expropriation is perfected upon payment of the resulting just compensation (indemnización justa), because title is transferred to the Administration through a valid and effective judicial act establishing the characteristics of the property.

He indicated that fair compensation (justiprecio) is determined not by the Administration but by a judge of the Republic. He stated that the right of ownership encompasses the use, enjoyment, and disposition of the property. He argued that, in this specific case, Hacienda Urasca retains ownership because it has the right to use the property for its own interests, the right to use the property, the right of disposition, and the right of enjoyment. He mentioned that, in the case of Hacienda Urasca, the social function (función social) corresponds to 1.46% of one property and 2.30% of another. He argued that, with respect to this small percentage, the owner is required to refrain from acting, cease an activity, or allow something to be done on the property for the benefit of the community. He maintained that the restrictions the owner will be required to bear apply only within the easement strip (franja de servidumbre), where certain activities are prohibited for safety and operational and maintenance reasons.

He asserted that the alleged co-ownership (copropiedad) does not exist in any respect, given that ICE does not exercise over the properties represented by the claimants the three powers cited above. Regarding section No. 5.2.10 of the Manual, he stated that the grounds for expropriation (causa expropiante) entail, on the one hand, the constitutional guarantee protecting private property and, on the other, the social interest that constitutes the underlying reason for which the guarantee of the inviolability of property must yield. He maintained that, when required to achieve the common good, ICE may exercise its power of expropriation to deprive private parties of their property, if necessary. However, he clarified that this power of ICE is not absolute or unlimited; rather, it is subject to conditions such as the payment of just compensation and the existence of a demonstrated public purpose (utilidad pública).

Regarding article 5.2.11 of the challenged Manual, he argued that there can be no doubt that the Administration may impose restrictions on the use of private property for the benefit of the community. He argued that the proper inquiry is whether the restrictions completely extinguish the right of ownership or merely constitute a limitation that does not prevent its enjoyment. He asserted that the restriction imposed on the protected party’s property does not affect her fundamental right to property because the restrictions imposed do not prevent the property’s natural use within the current socioeconomic context. He stated, in other words, that “(…) it does not eliminate the nature of the property so as to make it impossible to derive benefits from it, since, in the case of Hacienda Urasca, according to the sketch prepared by the surveying department, the easement is 30 meters wide and irregularly shaped; on one of the parcels, it runs along the parcel’s eastern boundary, with a width of 20 meters affecting that parcel and 10 meters affecting the adjoining property; and on the other, it crosses the eastern section of the property through a forest-pasture transition area, entering at the southern boundary and exiting at the northern boundary; the percentage affected relative to the property’s total area is 2,30% for one parcel and 1.46% for the other (…)”.

Regarding article 7.1.12 of the Manual, he stated that when the percentage affected does not impair the nature of the property, full compensation for the entire tract of land would not be logical because there is no total deprivation (ablación total) of the attributes of the right of ownership; therefore, compensation should not cover the full value assigned to that area, but only the percentage affected. He added that declaring the challenged provisions unconstitutional could cause problems in the country regarding the availability of electrical resources and could hinder the country’s development. He stated that the respondent cannot obtain relief through this constitutional challenge merely because it did not obtain a judicial decision consistent with its interests in expropriation proceeding No. 07-000241-0163-CA and ordinary proceeding No. 07-1500-0163-CA. He requested that the constitutional challenge be dismissed.

  1. 6Luis Diego Romero Collado, in his capacity as a general attorney-in-fact without limitation as to amount (Apoderado Generalísimo Sin Límite de Suma) of Empresa Agropecuaria Milla Veinticinco S.A., by means of a filing received by the Secretariat of the Chamber at 15:32 hrs. on 23 de agosto de 2010 (appearing at folios 148-150), requested recognition as an active supporting intervenor (coadyuvante activo) in these proceedings. He argued that the challenged provisions violate the requirements of Article 45 of the Constitution.
  2. 7By order issued at 11:50 hrs. on 26 de agosto de 2010 (appearing at folio 336), the Presidency of the Chamber denied the request for supporting intervention (coadyuvancia) submitted by Luis Diego Romero Collado because it had been filed out of time, pursuant to section 83 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional.
  3. 8The statutory requirements have been observed in the conduct of the proceedings.

Justice Jinesta Lobo writes the opinion; and,

WHEREAS:

I. STANDING AND ADMISSIBILITY OF THE CONSTITUTIONAL CHALLENGE (ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD)

Section 75, paragraph 1°, of the Ley de la Jurisdicción Constitucional establishes, as one of the prerequisites for bringing a constitutional challenge under specific judicial review (control concreto), the existence of a matter pending before the courts in which the challenge is invoked as a reasonable means of protecting the substantive legal position alleged to have been impaired. In this regard, this Constitutional Court, in Judgment No. 4190-95 issued at 11:33 hrs. on 28 de julio de 1995, stated as follows:

“(...) First, this is an incidental proceeding, rather than a direct or popular action, meaning that access to constitutional review requires the existence of a matter pending resolution—whether before the courts of justice or in proceedings to exhaust administrative remedies—provided that the action constitutes a reasonable means of protecting the right alleged to have been impaired in the principal matter, such that the Constitutional Court’s ruling has a positive or negative effect on those pending proceedings because it addresses the constitutionality of the provisions that must be applied in that matter; direct access to this avenue is permitted only exceptionally—under the circumstances set forth in the second and third paragraphs of Article 75 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional (...).”

In the present matter, it has been fully established that there is a matter pending resolution, namely the ordinary administrative-litigation proceeding (proceso ordinario contencioso-administrativo) brought before the Juzgado Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda (Expediente No. 07-001500-163-CA), in which the alleged unconstitutionality was, in turn, invoked with respect to Articles 22 and 23 of the Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Constitución de Servidumbre del Instituto Costarricense de Electricidad—Ley No. 6313 de 4 de enero de 1979—; section 13 of the Ley de Expropiaciones—Ley No. 7495 de 8 de junio de 1995—; section 79 of the Ley de Modernización y Fortalecimiento del Instituto Costarricense de Electricidad—Ley No. 8660 de 8 de agosto de 2008—, insofar as it refers to “the imposition of the easement,” and Articles 5.2.8, 5.2.9, 5.2.10, 5.2.11 and 7.1.2 of the Manual para la Elaboración de Avalúos para Expropiación del Instituto Costarricense de Electricidad, published in La Gaceta No. 109 de 7 de junio de 2005 (appearing at folios 61-79 of this action and folios 257-275 of court file No. 07-001500-163-CA).

That circumstance, together with compliance with the requirements established by Articles 75 et seq. of the aforementioned procedural statute, renders the present constitutional challenge admissible for consideration and decision, as it constitutes a reasonable means of protecting the rights or interests alleged to have been impaired.

II. SUBJECT MATTER OF THE ACTION

The applicants challenge Articles 22 and 23 of the Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Constitución de Servidumbre del Instituto Costarricense de Electricidad—Ley No. 6313 de 4 de enero de 1979—; section 13 of the Ley de Expropiaciones—Ley No. 7495 de 8 de junio de 1995—; section 79 of the Ley de Modernización y Fortalecimiento del Instituto Costarricense de Electricidad—Ley No. 8660 de 8 de agosto de 2008—, insofar as it refers to “the imposition of the easement,” and Articles 5.2.8, 5.2.9, 5.2.10, 5.2.11 and 7.1.2 of the Manual para la Elaboración de Avalúos para Expropiación del Instituto Costarricense de Electricidad, published in La Gaceta No. 109 de 7 de junio de 2005, on the ground that they specifically present the following constitutional defects: a) violation of the principle of statutory reservation (principio de reserva de ley), because they refer to administrative or compulsory easements (servidumbres administrativas o forzosas), even though no statute specifically establishes such easements or identifies the powers of public entities to impose them coercively for their own benefit; and b) violation of Article 45 of the Constitution, insofar as it permits public administrations to depart from the mechanism of expropriation—which is the appropriate mechanism—and instead impose, through ordinary administrative acts and without full and comprehensive compensation, so-called compulsory easements, which in turn constitute a new and unrecognized category of restriction on private property and effectively make the administration a co-owner in perpetuity.

III. CHALLENGED PROVISIONS

The present constitutional challenge contests Articles 22 and 23 of the Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Constitución de Servidumbre del Instituto Costarricense de Electricidad—Ley No. 6313 de 4 de enero de 1979—; section 13 of the Ley de Expropiaciones—Ley No. 7495 de 8 de junio de 1995—; section 79 of the Ley de Modernización y Fortalecimiento del Instituto Costarricense de Electricidad—Ley No. 8660 de 8 de agosto de 2008—, insofar as it refers to “the imposition of the easement,” and Articles 5.2.8, 5.2.9, 5.2.10, 5.2.11 and 7.1.2 of the Manual para la Elaboración de Avalúos para Expropiación del Instituto Costarricense de Electricidad, published in La Gaceta No. 109 de 7 de junio de 2005, which respectively provide as follows:

“Article 22.- The provisions of this Law apply to the establishment of compulsory easements for the installation of electrical and telecommunications lines, as well as for the direct or indirect fulfillment of any other purpose entrusted to ICE.” “Article 23.- Once an easement has been established, ICE shall notify the Ministerio de Obras Públicas y Transportes, the corresponding institutions, and the municipalities, which may not grant construction or reconstruction permits in areas affected by the encumbrance (gravamen) unless they have first obtained express authorization from ICE specifying the restrictions inherent in the easement.

The Ministerio de Obras Públicas y Transportes and the municipalities shall be subject to the same restriction with respect to the construction of public roads and community-facility areas.

In the latter case, both the Ministry and the respective municipality shall carry out the work necessary to relocate utility poles and other line installations corresponding to the right-of-way; alternatively, they shall reimburse ICE for the cost of such work by means of an advance deposit.” “Article 13.- Encumbrance of rights and easements.

The provisions of this Law shall apply to the establishment of easements and to every type of encumbrance affecting property and rights. Where the nature of the encumbrance substantially limits the availability of the property or right, processing the matter as an encumbrance shall be improper, and a full expropriation shall be carried out.” “Article 79.- Compulsory expropriation or imposition of easements.

The authorities holding title to public-domain property shall permit the installation of public telecommunications networks on property designated for 3 08«:>,i (sic) public use; all in accordance with the regulations in force governing public environmental protection areas known as the State’s natural heritage, as well as the environmental impact assessment (evaluación del impacto ambiental) of works, projects, or activities requiring such an assessment. The operators of these networks shall cover the costs and any damages that may be caused by the construction and operation of the networks and shall pay rent, the amount of which shall be set by the Dirección General de Tributación.

Operators of public telecommunications networks may install such networks on private property by prior agreement with the owner of the respective property.

When the operator of public telecommunications networks and the owner or possessor of the privately owned property fail to reach an agreement regarding the transfer or encumbrance of the property, the network operator may apply to the governing Ministry to initiate compulsory expropriation proceedings or proceedings to impose the easement.

For this purpose, any real property that the Ministry deems necessary, by reason of its location, for the establishment of public telecommunications networks or any of their components is declared to be in the public interest. Such real property may be expropriated pursuant to the Ley de expropiaciones, N.° 7495, and shall be titled in the name of the State.

To initiate compulsory expropriation proceedings or impose easements, the Ministry must determine that no other technically or economically viable alternatives are available to the network operator. For this purpose, it shall request Sutel’s opinion.” (Emphasis not in the original.)

“Article 5.2.8.- Description of the Easement.

This section applies only in cases involving the establishment of easements. The following points must be considered:

It must be stated that the Instituto Costarricense de Electricidad is the entity that will establish an easement right over the property being appraised, and the owner’s name must be provided.

The length, width, and area of the easement must be specified.

The shape of the easement must be specified, and it must be noted whether it corresponds to a regular geometric shape, in which case the dimensions of that geometric figure must be provided.

The percentage of the easement area relative to the property’s total area must be stated.

The orientation of the easement must be indicated by means of an azimuth, taking into account changes in the line’s direction and the adjoining properties.

The type of activity affected within the easement must be described in detail; for example, if the land is covered by pasture or any agricultural or forestry crop, this must be stated, together with the approximate slope of the terrain and the presence of streams, rivers, lakes, structures, distribution lines, or any other detail considered important.

If tower sites are located within the easement strip, they must be referenced in relation to one of the boundaries along the strip’s centerline, and the name or names of the tower sites must be specified.

Finally, the sector of the property affected by the easement must be specified.” “Article 5.2.9.- Acquired Real Property Right (Derecho Real Adquirido):

The following variants may arise:

The year in which the property was encumbered.

The parcel on which the encumbrance was established (owner and registration number of the parent parcel), clarifying its relationship to the current parcel, particularly in cases involving relocated easements.

The percentage of impact paid, the area of the established easement (servidumbre), and the area of the new easement (equivalent to the expansion).

Changes in the direction of the easement strip (franja de servidumbre): When the direction of an established easement is changed, it is possible, with the owner’s consent, to carry out an exchange for the new portion of the easement; the following procedure must be followed:

The value of the rights conveyed under the easement must be determined by considering the entire affected area (the new portion and part of the established easement), and the damage caused to the remainder of the property under this new condition must be determined.

The acquired rights under the established easement and the damage to the remainder must be determined. For this purpose, the same percentage of impact and the same location factor used for the first compensation must be applied, as well as the same unit value used in the previous determination, in order to account for the time value of money and bring this amount to present value.

The difference between the foregoing valuations must be calculated, in which case three situations may arise:

If the amount under the new easement conditions is greater than the amount under the previous conditions (brought to present value), the owner must be compensated for this difference.

If the amount under the new easement conditions is less than the amount under the previous conditions (brought to present value), by agreement between both parties (ICE-owner), an appraisal (avalúo) shall be conducted to amend the instrument establishing the encumbrance (gravamen), without the need to recognize any amount for this exchange, taking into account the new route and releasing the portion of the easement that is no longer required.

If the owner does not accept the exchange under either of the foregoing circumstances, compensation must be paid for the new area, recognizing the value of the rights conveyed and the value of the damage to the remainder.” “Article 5.2.10.- Limitations:

Based on the publication in Supplement Nº 10 to La Gaceta Nº 30 of 12 de febrero del 2001 (Article 13), the following limitations were established within the transmission-line corridor:

For reasons relating to the safety of transmission works and because of the necessary provisions for expansion and for operation and maintenance work, transmission-service providers shall not permit the following activities within transmission-line corridors:

1. Construction of dwellings, offices, commercial establishments, or educational, sports, and agricultural facilities.

2. Extensive planting of crops that may periodically be burned (e.g., sugarcane).

3. Planting of flooded crops (e.g., rice).

4. Retention of vegetation (trees or crops) that, upon reaching full growth, would come within five meters of the lowest conductor cables when those cables are under maximum-load or contingency conditions.

5. Earthworks (movimientos de tierra) that, through the accumulation of material, raise or alter the natural ground level.

6. Storage of flammable or explosive materials.

7. Accumulation of materials or other objects that come within five meters of the lowest conductor cables when those cables are under maximum-load or contingency conditions.

If an excavation is planned near the support structures of the transmission lines, the Instituto Costarricense de Electricidad must be consulted beforehand.

Officials of the Instituto Costarricense de Electricidad must be granted access for maintenance of the works.” “Article 5.2.11.- Unit Value:

The unit value of the land, expressed in colones per hectare or colones per square meter, assigned to the property being valued must be stated as determined through an investigation of values within the area of influence, taking supply and demand into account. In addition, the unit values applicable to improvements must be stated when they are acquired or affected, and the methodology used to determine the value and the principal value-enhancing or value-reducing characteristics of the assets in question must also be identified.

In the case of easements, the percentage of impact must be determined according to the use of the easement strip at the time of inspection, the limitations imposed by the establishment of the right, the manner in which economic activity in this area is restricted, and its short- or medium-term potential. Compensation for the damage caused to the remainder of the property also applies in this case, and the multifactor formula (fórmula multifactorial) is used to calculate this amount. The establishment of tower sites must also be recognized according to their location.” “Article 7.1.2.- Calculation of damage to the remainder (DR) DR = AR x VU x FE x FU x FR Remaining area of the property (AR): corresponds to the portion of the property not directly affected by the easement strip.

AR = AT – AS AT: Area of the property (m²) AS: Area of the easement (m²) Unit value of the property (VU): Corresponds to the average unit value of the property, expressed in colones per square meter.

Area factor (FE): As a general valuation rule, when the area of a parcel of land increases, its unit value tends to decrease. The “FE” is a correlation between the area of the easement and the area of the property. The larger the remaining area, the lower the area factor; it is determined using the following equation:

FE = 31,68489282 x AR -0,366894 Location Factor (FU): When an easement is established within a property, it causes damage to the property that is reflected in the use and condition of the remaining area. The significance of the damage will depend on the area of the property affected; for example, if the easement affects the most valuable area, the damage caused will be greater, and vice versa.

The tool used to assess such damage is the location-factor matrix (matriz de factor de ubicación), which indicates the distribution of the different value zones comprising the property according to their relative importance within it, expressed through factors as follows:

When the property has a registered cadastral plan (plano catastrado), survey plan (plano de agrimensura), or scale sketch, the location of the easement strip in relation to that plan must be drawn on it. The shape of the plan must then be matched to the shape of the matrix, treating the location of the main road as corresponding points. Once this relationship has been established, the easement strip is located within the matrix to determine the “FU”; the values of the affected cells are added together and divided by the number of cells.

The location factor has numerical values ranging from one, in the most valuable area of the property, to one-tenth, in the least valuable area at the rear of the property.

If the property does not have a registered cadastral plan, survey plan, or sketch, the approximate spatial location of the easement in relation to the property must be established and matched to the matrix, taking the location of the main road into account. The “FU” is then determined in the same manner explained above. In this case, it is important to clarify in the appraisal report that the determination of the “FU” is approximate because no plan exists.

The location-factor matrix may be modified according to the conditions of the property; for example, if it has several frontages on public roads or if its highest value is determined to be in another location that is not necessarily the road frontage. The criterion applied must take the actual circumstances of the property into account.

When lots are affected, the location factor must be used carefully because the amount of compensation may exceed the purchase price of the land, which logically does not apply to the establishment of easements. Therefore, the FU in such cases must be determined so that the amount of compensation does not exceed 80% of the property’s value. Where the impact exceeds 80%, purchase of the property is recommended, subject to the approval of the project director.

Calculation of the Area Ratio Factor (FR) This factor relates the area of the easement (AS) to the total area of the property (AT) and is expressed as a percentage: FR = AS/AT”.

IV. FUNDAMENTAL RIGHTS AND THE PRINCIPLE OF STATUTORY RESERVATION

Pursuant to the principle of statutory reservation (principio de reserva de ley) concerning fundamental rights—Articles 28 of the Constitución Política and 19 of the Ley General de la Administración Pública—the boundaries and limitations of such rights may be established only by a normative act having the hierarchy, force, and effect of a statute in both the formal and substantive sense, and never by a mere regulation, much less by an administrative decree or directive. It must be recalled that the principle of statutory reservation constitutes an invaluable achievement and cornerstone of the rule of law (Estado de Derecho) in containing and limiting arbitrariness by the public authorities responsible for government and administration, thereby preventing them from being tempted to restrict fundamental or human rights through the quick and easy means of regulations or decrees. Consequently, only the ordinary legislature—insofar as it represents and is delegated authority by popular sovereignty—has the express constitutional power and authorization to establish such limitations.

Those limitations, moreover, may not be entirely discretionary, because they must conform to the Constitutional Law (Derecho de la Constitución) or standard of constitutionality (parámetro de constitucionalidad). Regarding the statutory reservation applicable to fundamental rights, this Constitutional Court, in Voto No. 1829-99 at 16:09 hrs. on 10 de marzo de 1999, stated, insofar as relevant, as follows:

“(…) IV.- On the principle of statutory reservation. The principle of statutory reservation, a logical consequence of the principle of legality (principio de legalidad), has the rule of law and the democratic principle as its dual foundation. It derives from the rule of law insofar as the latter requires the State to submit to the rules that the State itself has created, thereby establishing a limit on public activity, particularly that of the Executive Branch. It derives from the democratic principle insofar as a formal statute is the product of the actions of a body in which the various political forces of a society are represented: Parliament. Statutory reservation imposes a limit on the Administration’s activities: it may not restrict, by regulation, the enjoyment of individuals’ fundamental rights. Only a formal statute, and even then only restrictively, may limit the exercise of such freedoms. (…).” (Emphasis not in the original).

V. ON THE ALLEGED VIOLATION OF THE PRINCIPLE OF STATUTORY RESERVATION (principio de reserva de ley) IN THIS SPECIFIC CASE

First, the petitioners (accionantes) contend that, in violation of this constitutional principle, there is no statute in our legal system that specifically establishes or defines administrative easements (servidumbres administrativas) and, in turn, specifies the powers of public entities to impose them. Nevertheless, this Constitutional Court does not consider the petitioners’ argument to be well founded. This is because public entities, including the Instituto Costarricense de Electricidad, have the authority to establish such administrative easements and, consequently, to lawfully impose restrictions on the right to property, pursuant, in turn, to a series of statutory provisions enacted for that purpose, many of which, it bears emphasizing, have curiously been challenged by the petitioners themselves. Thus, first, it should be noted that, as early as 1979, the so-called Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Servidumbres del Instituto Costarricense de Electricidad—Ley No. 6313—was enacted, regulating such easements in accordance with the following provisions:

“Article 2.- The works to be carried out by ICE and its companies in fulfillment of the statutory duties entrusted to it by the legal system are hereby declared (sic) to be for public use (utilidad pública). For purposes of expropriation (expropiación) and the compulsory imposition of easements (imposición forzosa de servidumbres), ICE and its companies may apply the provisions of Ley N.° 6313, de 4 de enero de 1979; and, additionally, on a supplementary basis, Ley N.° 7495, de 3 de mayo de 1995, and its amendments. (…)”. (Emphasis not in the original).

“Article 22.- The provisions of this law shall apply to the creation of compulsory easements (servidumbres forzosas) for the installation of electrical and telecommunications lines, as well as for the direct or indirect fulfillment of any other purpose entrusted to ICE.” (Emphasis not in the original).

“Article 23.- Once an easement has been created, ICE shall notify the Ministerio de Obras Públicas y Transportes, the relevant institutions, and the municipalities, which may not grant construction or reconstruction permits in the areas affected by the encumbrance (gravamen) without first obtaining the express authorization of ICE, setting forth the limitations inherent to the easement.

The Ministerio de Obras Públicas y Transportes and the municipalities shall be subject to the same restriction with respect to the construction of public roads and community-facility areas.

In the latter case, both the Ministry and the respective municipality shall carry out the work necessary to relocate utility poles and other line installations falling within the right-of-way (derecho de línea), or shall reimburse ICE for the cost of such work by means of an advance deposit.” (Emphasis not in the original).

Subsequently, the so-called Ley de Expropiaciones—Ley No. 7495 de 3 de mayo de 1995—was enacted, Articles 13 and 14 of which provide, respectively, as follows:

“Article 13.- Encumbrance of rights and easements (afectación de derechos y servidumbres). The provisions of this Law shall apply to the creation of easements and to every type of encumbrance affecting property and rights. When, due to the nature of the encumbrance, the availability of the property or right is substantially restricted, processing the matter as an encumbrance shall be improper, and full expropriation (expropiación integral) shall instead be carried out.” (Emphasis not in the original).

“Article 14.- Established easement (servidumbre constituida). The establishment of an easement in favor of the Administration shall be reported to the institutions that, by law or regulation, grant construction or reconstruction permits, so that they grant such permits only if the express authorization of the dominant administrative authority (administración dominante) has first been obtained. These institutions are prohibited from granting permits contrary to the provisions of this article. Any administrative decision contrary to this mandate shall be absolutely null and void.

When a public entity other than the dominant administrative authority must establish an easement that affects the preexisting easement, that entity shall bear the expenses required to modify the easement. In the event of a dispute, the Tribunal Superior Contencioso-Administrativo shall decide the matter in a single-instance proceeding (única instancia), following the procedure established in this Law insofar as compatible and necessary.” (Emphasis not in the original).

Likewise, the Ley de Fortalecimiento y Modernización de las Entidades Públicas del Sector de Telecomunicaciones—Ley No. 8660 de 8 de agosto de 2008—refers to administrative easements in Article 79 in the following terms:

“Article 79.- Compulsory expropriation or imposition of easements. The authorities responsible for public-domain property (dominio público) shall permit public telecommunications networks to be installed on property intended for 3 08«:>,i (sic) public use, all in accordance with the regulations in force for public environmental protection areas known as the State’s natural heritage (patrimonio natural del Estado), as well as with the environmental impact assessment (evaluación del impacto ambiental) of works, projects, or activities requiring such assessment. The operators of these networks shall cover the costs and any damages that may be caused by the construction and operation of the networks and shall pay rent, the amount of which shall be set by the Dirección General de Tributación.

Operators of public telecommunications networks may install such networks on private property, subject to prior agreement with the owner of the respective property. When the public telecommunications network operator and the owner or possessor of privately owned property fail to reach an agreement regarding the transfer or encumbrance of the property, the network operator may apply to the governing Ministry (Ministerio rector) to institute compulsory expropriation proceedings or proceedings to impose the easement.

For this purpose, real properties that, in the Ministry’s judgment, are necessary by reason of their location for the establishment of public telecommunications networks or any of their components are hereby declared to be in the public interest (interés público). Such real properties may be expropriated pursuant to Ley de expropiaciones, N.° 7495, and shall be registered in the name of the State.

To institute compulsory expropriation proceedings or impose easements, the Ministry must determine that no other technically or economically feasible alternatives are available to the network operator. For this purpose, it shall request Sutel’s opinion.” (Emphasis not in the original).

In view of the foregoing considerations, it cannot be asserted, as the petitioners maintain, that administrative easements are not duly regulated by statute. On the contrary, as noted above, these easements are to be imposed and established in accordance with the parameters and guidelines laid down in Laws Nos. 6313, 7495, and 8660. In this same regard, it should be emphasized that Articles 2° and 22 of Ley No 6313—Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Servidumbres del ICE—expressly and clearly provide that, in imposing the easements under consideration, the remaining provisions contained both in that body of law and in Ley No. 7495—Ley de Expropiaciones—shall apply. The same is true, as noted above, of Article 13 of Ley No. 7495, which likewise provides that all provisions contained therein shall apply to the creation of the administrative easements at issue. In other words, these articles incorporate the remaining provisions contained in the cited laws for purposes of regulating the imposition of administrative easements. Consequently, because a statutory framework providing a legal basis for the easements under consideration has been established, this Constitutional Court finds no violation of the principle of statutory reservation.

VI. CONFUSION BETWEEN ADMINISTRATIVE EASEMENTS AND LIMITATIONS ON GROUNDS OF SOCIAL INTEREST

Contemporary administrative-law scholarship has found that, owing to a kind of inertia in the legal and historical doctrine arising from the Liberal State under the Rule of Law, the legal institutions of administrative easements (servidumbres administrativas) have been confused and equated with limitations on grounds of social interest (limitaciones por razones de interés social)—ratio publica utilitatis—(See CARRILLO DONAIRE, Juan Antonio, Las servidumbres administrativas -delimitación conceptual, naturaleza, clases y régimen jurídico-, Valladolid, Editorial Lex Nova S.A., 1ª. Edición, 2003, in totum). It is enough to note that some of the latter are also called easements (e.g., urban-planning, forestry, airport, maritime-terrestrial zone, railway, highway, water easements, etc.); during that period, practically all statutory limitations on ownership were classified as statutory easements.

During the nineteenth century, in light of the Liberal State under the Rule of Law, many administrative easements were assimilated into the concept of a “limitation” that arose from the codification of Civil Law, understood as exceptional in relation to a property right conceived as almost absolute. This historical burden of doctrinal and conceptual confusion was carried over and projected into the twentieth and even the twenty-first century in most positive legislation and legal scholarship. Indeed, in a misguided attempt to assimilate the legal regime governing administrative easements to that governing private-law easements and, in particular, to that contained in most Civil Codes, a traditional distinction was drawn between statutory or compulsory easements imposed either for reasons of public utility (administrative) or private utility (civil). In reality, administrative easements and limitations on grounds of social interest are two different forms of intervention in private property.

The difference between the two legal constructs or institutions derives from correctly determining, in each case, whether compensation must be awarded to the owner, depending on whether the possibilities for exercising the property right are generally restricted or whether powers of use are withdrawn in order to transfer them to a person other than the holder. Limitations on grounds of social interest, by definition, entail a general burden or sacrifice that modulates or shapes the essential content of the property right and are therefore not compensable; whereas certain administrative easements, because they entail an encumbrance in rem (gravamen real) that removes powers of use and empties the property right of its essential content, constitute a partial expropriation because they impose a special or individual sacrifice and are therefore compensable. Under this understanding, the general category of administrative easements includes some that constitute limitations on grounds of social interest and others that take the form of a partial expropriation.

In short, administrative easements, as a form of public intervention in property, may delimit or empty the essential content of the property right; in the former case they are not compensable, while in the latter they are. As we shall see, administrative easements have a distinctive legal nature and administrative-law regime, such that they cannot be addressed from the standpoint of the institutions of ordinary or general law without risking a serious misconception. The unsuitability of the civil-law or ordinary-law regime for administrative easements is evident precisely because some administrative easements lack a dominant estate (predio dominante) (easements in rem), and may also impose affirmative obligations to act (facere), going beyond the traditional civil-easement obligations to permit an act (pati) or refrain from acting (non facere), thereby imposing genuine obligations attaching to the property (propter rem) upon the owner of the private estate burdened by the administrative easement.

Our own Ley General de la Administración Pública proclaims the principle of the self-integration of Administrative Law (auto-integración del Derecho Administrativo) and, consequently, its scientific, legislative, and jurisdictional autonomy, by providing in Article 9°, paragraph 1°, that: “1. The administrative legal system is independent of other branches of law. Only where there is no applicable written or unwritten administrative rule shall private law and its principles apply.” This provision is supplemented by Article 49 of the Constitution, which establishes administrative-litigation jurisdiction (jurisdicción contencioso-administrativa) as a specific jurisdictional branch within the judicial function for the specific purpose of reviewing the legality of administrative action. Consequently, given the self-integration and autonomy of Administrative Law, the rules and principles of ordinary or general law apply as an ultima ratio, only in the absence of written and unwritten rules of Public Law; the key provisions for defining administrative easements are Articles 33 and 45 of the Constitution, together with the doctrine, principles, and values underlying them, insofar as they establish the celebrated distinction between expropriation—which is compensable because it entails deprivation, emptying, or impairment of the property right—and a limitation on grounds of social interest—which is not compensable because it constitutes a delimitation shaping the property right—or between a general burden or sacrifice and a special or individual one.

VII. LEGAL NATURE AND LEGAL REGIME OF ADMINISTRATIVE EASEMENTS

Administrative easements are a form of public intervention or intrusion into private property for purposes of public utility—public interest—or on grounds of social interest, in the terms used by the original constituent authority in Article 45 of the Constitution. Consequently, as indicated supra, depending on the specific type involved, an administrative easement may be compensable because it constitutes a partial or total expropriation by emptying or impairing the essential content of the property right with respect to a portion or the entirety of the private estate, or it may not be subject to monetary compensation because it constitutes a limitation on grounds of social interest that positively shapes the essential content of the property right without impairing it relatively or absolutely. It should be noted that some easements of an administrative nature, strictly speaking, entail a partial or total dispossession or deprivation of the property right, thereby becoming partial or complete expropriations of private ownership that must be compensated.

Whether the expropriation is complete or partial will depend on the characteristics and conditions of the affected property (e.g., its size or area) and the intensity of the easement. Such administrative easements entail the imposition of an administrative right in rem (derecho real administrativo) that substantially diminishes or eliminates the private-estate owner’s full powers of use—ius utendi or plena in re potestas. It would be wholly contrary to the constitutional principle of proportionality or reasonableness and to the public or general interest for the owner of private property over which an administrative easement constituting a partial expropriation is established to demand expropriation of the entire estate, except in the circumstances governed by the law on unusable remnants (ley de remanentes inútiles), since public authorities ordinarily occupy only a limited strip or portion of land to provide public services and meet collective needs.

If this mistaken position were endorsed, public entities would, because of insufficient budgetary resources, be materially unable to provide essential public services positively and effectively, as required of a social and democratic State under the Rule of Law and as necessary to eradicate actual inequalities. It is clear that whether an easement entails a partial or total expropriation must be assessed case by case according to the property’s area or size. It is in such circumstances that application of the constitutional and statutory regime governing partial or complete expropriation, as provided for in our legal system, is fully justified. Hence the tendency in contemporary legislation to refer the possible establishment of an administrative easement to expropriation proceedings (procedimientos expropiatorios). This is precisely the approach of our Ley de Expropiaciones No. 7495 de 3 de mayo de 1995, which, in accordance with the most contemporary trends in Public Law, refers the establishment of administrative easements, under certain circumstances, to that statutory regime.

Thus, Article 13 of that legislation provides, under the heading “Encumbrance of rights and easements (Afectación de derechos y servidumbres),” as follows: “The provisions of this Law shall apply to the establishment of easements and to every type of encumbrance affecting property and rights. Where, due to the type of encumbrance, the availability of the property or right is substantially limited, processing the matter as an encumbrance shall be improper and complete expropriation shall be carried out.” Under this statutory text, when an administrative easement entails a substantial emptying or impairment of the private property right, the legal construct is correctly treated as an expropriation. Consequently, a contrario sensu, if the administrative easement is confined to delimiting, shaping, or modulating the essential content of the property right, neither expropriation nor its procedure applies; instead, it constitutes a limitation on grounds of social interest—which is not compensable.

Similarly, the Ley de Adquisiciones, expropiaciones y servidumbres del ICE, No. 6313 de 4 de enero de 1979, correctly provides in Article 22 that: “The provisions of this Law apply to the establishment of compulsory easements for the installation of electrical and telecommunications lines, as well as for the direct or indirect fulfillment of any other purpose entrusted to ICE.” Article 13 of that law, in turn, clearly outlines the substantial restrictions that the private owner will face in using the portion of the property affected when the administrative easement is established. This regulatory framework is fully consistent with the Law of the Constitution (Derecho de la Constitución), and no defect of unconstitutionality is apparent. Under this understanding, when an administrative easement constitutes a partial or total expropriation, its imposition does not require a specially enacted law—this being the constitutional requirement applicable to limitations on grounds of social interest, ex Article 45 of the Constitution.

It is sufficient for ordinary legislation to have declared to be of public utility the property required by public administrations to fulfill their duties, so that an administrative expropriation act (acto administrativo expropiatorio)—an act imposing an individual or specific obligation—may be issued.

VIII. COROLLARY.- In view of the foregoing considerations, the constitutional challenge must be dismissed in all respects

THEREFORE:

The constitutional challenge is dismissed.

Gilbert Armijo S.

Acting President Luis Paulino Mora M. Ernesto Jinesta L.

Fernando Cruz C. Fernando Castillo V.

Ricardo Guerrero P. Jorge Araya G.

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Acción de inconstitucionalidad interpuesta por JAVIER COTO ECHEVERRÍA, portador de la cédula de identidad No. 1-651-213 y EDUARDO SANCHO GONZÁLEZ, portador de la cédula de identidad No. 1-380-073, apoderados especiales judiciales de la firma HACIENDA URASCA S.A., contra los artículos 22 y 23 de la Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Constitución de Servidumbres del Instituto Costarricense de Electricidad -Ley No. 6313 de 4 de enero de 1979-; el numeral 13 de la Ley de Expropiaciones -Ley No. 7495 de 8 de junio de 1995-; el ordinal 79 de la Ley de Modernización y Fortalecimiento del Instituto Costarricense de Electricidad -Ley No. 8660 de 8 de agosto de 2008-, en lo que respecta a las referencias que se hacen a “la imposición de la servidumbre” y los artículos 5.2.8, 5.2.9, 5.2.10, 5.2.11 y 7.1.2 del Manual para la Elaboración de Avalúos para Expropiación del Instituto Costarricense de Electricidad, publicado en La Gaceta No. 109 de 7 de junio de 2005. Intervienen, también, en la acción, LA PROCURADURÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA y EL INSTITUTO COSTARRICENSE DE ELECTRICIDAD.

10/1957

RESULTANDO:

  1. 1Por memorial presentado en la Secretaría de la Sala a las 15:04 hrs. de 19 de mayo de 2010 (visible a folios 1-60), los accionantes solicitaron la declaratoria de inconstitucionalidad de los artículos 22 y 23 de la Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Constitución de Servidumbres del Instituto Costarricense de Electricidad -Ley No. 6313 de 4 de enero de 1979-; del numeral 13 de la Ley de Expropiaciones -Ley No. 7495 de 8 de junio de 1995-; del ordinal 79 de la Ley de Modernización y Fortalecimiento del Instituto Costarricense de Electricidad -Ley No. 8660 de 8 de agosto de 2008-, en lo que respecta a las referencias que se hacen a “la imposición de la servidumbre” y de los artículos 5.2.8, 5.2.9, 5.2.10, 5.2.11 y 7.1.2 del Manual para la Elaboración de Avalúos para Expropiación del Instituto Costarricense de Electricidad, publicado en La Gaceta No. 109 de 7 de junio de 2005. Como antecedente, explicaron que su representada tiene establecido un proceso ordinario contra el Instituto Costarricense de Electricidad -en adelante ICE-, el cual se tramita ante el Juzgado Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda -expediente No. 07-001500-0163-CA-.Refirieron, que en dicho proceso se impugnan los actos administrativos dictados por el Consejo Directivo del ICE, en virtud de los cuales se ordenó modificar -ampliándola-, una servidumbre de paso de línea de transmisión eléctrica que había sido constituida, convencionalmente, sea, por acuerdo de las dos partes -propietarios de la finca e ICE-. Argumentaron, que el proyecto del ICE no implica una ampliación de la servidumbre, sino, más bien, la constitución de un nuevo gravamen que es distinto al formalizado por el acuerdo entre partes. Explicaron, que la pretensión de dicho proceso ordinario es que se declaren nulos los acuerdos del Consejo Directivo que aprueban los avalúos y ordenan la imposición del gravamen citado. Explicaron, que, con fundamento en las normas impugnadas, el ICE declara que es de su potestad imponer servidumbres forzosas en las propiedades privadas de los administrados.Asimismo, adujeron que dicho instituto declara que es su potestad modificar -quiera o no quiera el propietario-, un gravamen real de servidumbre contra la propiedad privada, aún cuando tal procedimiento no esté contemplado en la Constitución Política. Manifestaron, que el artículo 45 de la Constitución Política establece, con toda claridad, que el derecho de propiedad, únicamente, puede ser suprimido por causa de un interés público, legalmente, comprobado, aunado a un procedimiento de expropiación y el pago previo de la correspondiente indemnización. Indicaron, que el instituto de la expropiación garantiza que el derecho de propiedad resulte inviolable, en cuanto establece los parámetros que se deben de observar, obligatoriamente, para que la propiedad privada sea susceptible de transmisión coactiva para el cumplimiento de los fines del Estado. Señalaron, que, de otra parte, se encuentran las limitaciones al derecho de propiedad.Explicaron, que para garantizar el bienestar general de la sociedad, la Asamblea Legislativa, por votación calificada de dos tercios de sus miembros, puede imponer limitaciones de interés social a la propiedad. A manera de ejemplo, señalaron que la Ley de Construcciones, la Ley de Tierras y Colonización, la Ley Forestal y muchos otros cuerpos normativos imponen limitaciones al derecho de propiedad, al regular la forma en que ciertos bienes deben ser utilizados por sus propietarios. Empero, adujeron que “(…) todas esas son limitaciones generales al derecho de propiedad, establecidas para proteger intereses colectivos sin ser indemnizables, porque su propósito es delimitar el uso de ciertos bienes, regulándolo o prohibiéndolo, pero sin atacar el núcleo esencial del derecho de propiedad: la exclusividad que tiene el dueño para ejercer su señoría sobre los bienes que le pertenecen (…)”. Indicaron, que la propiedad es un derecho inviolable por disposición expresa de la Carta Magna.En consecuencia, sostuvieron que este derecho solo puede verse afectado de dos maneras, a saber: a) mediante la figura de la expropiación que, “(…) bajo ciertas condiciones, autoriza la transferencia coactiva de bienes a favor del Estado, pero sin que el expropiado sufra mengua en su patrimonio (…)” y b) a través de limitaciones o restricciones generales al uso y aprovechamiento de bienes específicos que no son indemnizables. Indicaron, que, a diferencia de lo que ocurre en otros países, en Costa Rica las servidumbres administrativas no están autorizadas por el ordenamiento constitucional ni existe ninguna ley que las establezca, es decir “(…) que las defina en sus contenidos puntuales (…) para poder examinar su compatibilidad con la propiedad, cuáles son sus diferencias con la expropiación y cómo se ensamblan con las limitaciones previstas por el artículo 45 de la Constitución Política (…)”.Apuntaron, que en varias normas -artículos 22 de la Ley No. 6313, 79 de la Ley No. 8660 y 13 de la Ley No. 7495-, se señala la forma en que puede constituirse una servidumbre administrativa, sea, la misma a seguir para una expropiación. Sin embargo, acusaron que, ni a nivel constitucional ni legal, existe -en quebranto al principio de reserva de ley-, una definición de lo que es una servidumbre administrativa y cuáles son las facultades de los entes públicos para imponerlas, coactivamente, en su beneficio. Señalaron, que la servidumbre forzosa -tal y como lo crea la Ley No. 6313 y, de hecho, lo aplica el ICE-, no es ni expropiación ni limitación, sino un híbrido jurídico, abiertamente, inconstitucional “(…) en cuanto toma figuras del derecho privado, las servidumbres de paso del derecho civil, y las transmuta en normas de derecho público que quiebran la garantía de inviolabilidad de la propiedad (…)”.En consecuencia, sostuvieron que el objeto de la acción de inconstitucionalidad es que se resuelva si, en el ordenamiento constitucional costarricense -que proclama la inviolabilidad del derecho de propiedad-, está permitido a una administración pública -como lo es el ICE-, renegar del instituto de la expropiación para imponer, en su lugar -a través de actos administrativos simples-, las llamadas servidumbres forzosas, sin indemnización integral y plena alguna. De ahí que, consideren que se está creando, por decisión administrativa, una categoría de limitación al derecho de propiedad que no permite el numeral 45 constitucional. Argumentaron, que las llamadas, por el ICE, servidumbres forzosas, es un invento que tiene como objeto reducir a niveles ridículos y, como tales, inconstitucionales, el derecho de la indemnización plena cuando se suprime el derecho de propiedad. Mencionaron, que las servidumbres forzosas, ni siquiera, se pueden calificar como expropiaciones solapadas, cuyo propósito es crear un sistema que le garantice a la administración invertir lo menos posible en los proyectos públicos que construye, puesto que, esta premisa no está contemplada por el Derecho de la Constitución.Apuntaron, que en el conflicto de intereses que se genera entre el ICE y el propietario, por la vía de la servidumbre, se le escamotea al dueño el derecho a una indemnización plenaria e integral que deje incólume su patrimonio y, en su lugar, se impone un inaudito régimen de copropiedad perpetua en perjuicio del propietario. Señalaron, que, por sus efectos, la servidumbre forzosa significa que por el pago de una indemnización disminuida, el ICE puede convertirse casi de gratis en copropietario ad perpertuam, en contra de todos los atributos de la propiedad privada. Refirieron, que sin tener una ley de base de ninguna índole y “(…) menos aprobada con una mayoría calificada, con un simple (sic) indemnización que se calcula determinando un porcentaje del valor de la propiedad fijado por el mismo ICE, esta institución se convierte de manera automática en copropietaria del inmueble ad perpetuam (…)”.Añadieron, que, según la Corte Suprema de Justicia -pronunciamiento de las 10:00 hrs. de 9 de diciembre de 1971-, el Código Civil es parámetro de constitucionalidad en materia del derecho a la propiedad. En ese sentido, indicaron que, según tal pronunciamiento, el derecho a la propiedad nace, se consolida y se comprueba de acuerdo con las normas jurídicas establecidas en el Código Civil y en algunas leyes especiales que se han emitido para regir determinados bienes. Sin embargo, explicaron que, en su momento, don Eduardo Ortiz Ortiz -si bien compartía el argumento que el Código Civil desarrolla y resguarda los institutos fundamentales del derecho de propiedad-, no aceptó la tesis acogida por la Corte Suprema de Justicia, en el sentido que, mediante leyes especiales, se pudiera modificar, en cualquier momento y, de cualquier manera, el concepto de propiedad privada, tal y como lo estatuye la Carta Magna.Agregaron, que “(…) Don Eduardo estimaba, en cambio, que tal interpretación resultaba sumamente arriesgada de cara al párrafo segundo del mismo canon 45 constitucional que, junto a la garantía de inviolabilidad, autoriza la imposición de limitaciones al derecho de propiedad mediante ley reforzada. A criterio suyo, de asumirse que la propiedad es un concepto indeterminado constitucionalmente, sería un contrasentido considerarlo inviolable, porque en la práctica podría ser vaciado de todo contenido mediante las limitaciones autorizadas por la propia Constitución a través de leyes especiales que invariablemente tendrían que tenerse por constitucionales (…)”. Asimismo, argumentaron que Ortiz Ortiz sostenía que el derecho constitucional de propiedad es uno que contiene la garantía de los derechos de usufructo y de disposición -física y jurídica- del bien y que, “(…) sobre todo, comprende la posibilidad de usar y disfrutar de un bien para producir otros, con o sin transformación del bien de base (…)”.Mencionaron, que la discrepancia de Ortiz Ortiz con la resolución de la Corte Suprema de Justicia, se daba respecto a la posibilidad que nuevas leyes especiales pudieran venir a modificar el derecho de propiedad, poniendo en entredicho sus atribuciones esenciales, sin que se les pudiera reputar de inconstitucionales si han sido aprobadas mediante votación calificada. En opinión suya, nuestra Constitución Política, entendida, integralmente, sí define un núcleo esencial del derecho de propiedad, constituido por los derechos de uso, transformación, disfrute y libre disposición de los bienes, por lo que toda ley especial que imponga limitaciones a la propiedad tiene que respetar esos contenidos básicos. De otra parte, señalaron que en nuestro ordenamiento jurídico no tiene cabida el concepto de servidumbre administrativa o de servidumbre forzosa, ya que, la Constitución Política impone que el derecho de propiedad sólo puede ser suprimido o limitado en virtud de norma legal, siendo que no existe en nuestro medio ley sustantiva que establezca esa figura jurídica.Afirmaron, que ni la Ley de Expropiaciones -general-, ni la Ley de Expropiaciones del ICE -especial-, ni otra ley del ordenamiento administrativo costarricense, definen qué es una servidumbre forzosa. Argumentaron, que dicha figura no existe en ninguna norma legal de nuestro Derecho Público. Por el contrario, mencionaron que en el Derecho Civil sí existe un amplio desarrollo normativo en relación con las servidumbres, incluidas aquellas que se constituyen por disposición de ley, tal y como ocurre con la servidumbre de paso a favor de los fundos enclavados o bien, de las servidumbres de acueductos que regula la Ley de Aguas. Indicaron, que, en la práctica, las servidumbres forzosas que suele imponer el ICE para el establecimiento de líneas de transmisión eléctrica o de telecomunicaciones, constituyen un aberrante híbrido jurídico, donde se apela al poder de imperio del Estado para imponer, coactivamente, un gravamen en perjuicio de fundos privados, aplicando, a su vez, reglas del Derecho Civil mediante actos administrativos.Añadieron, que las servidumbres a las que hace referencia el Código Civil, aparecen reguladas en los artículos 370 y siguientes, en tanto que las servidumbres legales se establecen en los numerales 383 y siguientes -medianería y obligación de paso, entre otras-. Aclararon, que cuando el Código Civil alude a “limitaciones de la propiedad impuestas por ley”, se refiere a servidumbres legales y no a las limitaciones que pueden ser establecidas por ley especial al amparo del párrafo segundo del artículo 45 constitucional, las cuales restringen y limitan el derecho de propiedad sin constituir nunca un gravamen para ningún fundo en particular y sin afectar la esencia misma del derecho fundamental. Sostuvieron, que las servidumbres del ICE no son ni limitaciones autorizadas por el texto constitucional ni aquellas de tipo legal contempladas en el Código Civil. Manifestaron, que, entre las servidumbres aludidas en el Código Civil y las del ICE, existen una serie de claras diferencias.En ese sentido, indicaron que las servidumbres del Código Civil -incluidas las legales-, son temporales, pues no puede existir una servidumbre por tiempo indefinido. Argumentaron, que el Código Civil, igualmente, establece en el numeral 272 que la copropiedad, solamente, puede existir de manera voluntaria. Explicaron, que la servidumbre legal por excelencia del Código Civil es la obligación de paso establecida en el artículo 395, en virtud de la cual “el propietario de un predio enclavado entre otros ajenos, sin salida o sin salida bastante a la vía pública, tiene derecho de exigir paso por los predios vecinos para la explotación del suyo, pagando el valor del terreno necesario y de todo otro perjuicio”. Añadieron, que esa obligación de dar paso al propietario vecino desaparece cuando “deja de ser indispensable para el predio enclavado porque el dueño adquiere acceso cómodo al camino” -artículo 399 del Código Civil-.Adujeron, que de tal definición se concluye que la obligación de “dar paso” está referida, indubitablemente, a personas, animales y vehículos, es decir, a seres y bienes móviles y no así a líneas de transmisión eléctrica o de telecomunicaciones, las cuales no “pasan” en sentido estricto sino que se constituyen o instalan sobre un inmueble como infraestructuras permanentes que son por un plazo indefinido. Indicaron, que, además, entre particulares quien decide la ubicación de la servidumbre de paso es el propietario del fundo sirviente y nunca el dueño del fundo dominante -artículo 397 del Código Civil-. Asimismo, argumentaron que, a tenor de lo señalado en el artículo 398 del Código Civil, el tamaño de la servidumbre lo decide el juez con base en las particularidades del caso y lo predeterminado por la ley, siendo que, en ningún caso, el solicitante del gravamen podrá imponer, unilateralmente, esa medida.Añadieron, que, según el artículo 395 del Código Civil, la servidumbre de paso sólo puede darse “pagando el valor del terreno necesario y de todo otro perjuicio”, lo cual implica que la servidumbre será estimada y pagada con base en el valor real del terreno requerido para la constitución de la misma y no de acuerdo con un “porcentaje de afectación” al mismo. En suma, señalaron que la obligación de dar paso -en los términos del Código Civil-, se traduce en una expropiación, no por un interés público, legalmente, comprobado, sino para la satisfacción de un interés privado. Sin embargo, adujeron que, dado ese carácter expropiatorio, se exige, de igual manera, una indemnización plenaria para garantizar la intangibilidad patrimonial del dueño del fundo sirviente o expropiado. Aseveraron, que las servidumbres forzosas que el ICE impone con base en el artículo 22 de la Ley No. 6313 para instalar y operar líneas de transmisión eléctrica y de telecomunicaciones, no respetan ni uno sólo de los elementos característicos de las servidumbres legales del Código Civil.Afirmaron, que las servidumbres del ICE, a contrapelo, son indefinidas, pues no existe en el ordenamiento jurídico costarricense una ley que establezca esa facultad o bien, por cuáles plazos pueden ser constituidas-. Asimismo, mencionaron que son continuas e inextinguibles, pues una vez construidas las líneas de transmisión éstas operarán, ininterrumpidamente, al ser éste la naturaleza del servicio que prestan. Indicaron, que las servidumbres del ICE, en realidad, lo que pretenden es adquirir un permiso para construir en un fundo ajeno y obtener parte de ese inmueble por accesión. Apuntaron, que la ubicación de tales servidumbres forzosas la fija, unilateralmente, la administración adquirente, de conformidad con el trazado general de su electroducto y sin considerar nunca los accesos a caminos públicos. Manifestaron, que ni el artículo 45 constitucional, el Código Civil, la Ley No. 6313 ni ninguna otra ley costarricense autorizan al ICE a atravesar fundos privados con sus líneas de transmisión por los lugares donde éste lo decida caprichosamente.Refirieron, que, pese a que el Código Civil en su artículo 398 estipula que la servidumbre de paso puede tener un ancho máximo de seis metros, en la práctica, las servidumbres del ICE para líneas de transmisión eléctrica -alta tensión- son impuestas, coactivamente, con una medida de treinta metros de ancho. Indicaron, que la diferencia más radical entre este tipo de servidumbres radica en el derecho a la indemnización. Adujeron, que en el caso de las servidumbres legales, quien exija el derecho de paso está obligado a pagar “el valor del terreno necesario y de todo otro perjuicio”. Sin embargo, acusaron que en las servidumbres forzosas del ICE se indemnizan con base en un coeficiente de afectación del inmueble, fijado, unilateralmente, y que determina en la práctica el porcentaje de copropiedad a establecer. Apuntaron, que esa metodología para indemnizar al expropiado sólo en forma parcial y según el capricho del expropiante ha sido creada por medio del llamado “Manual para la Elaboración de Avalúos para Expropiaciones”, reglamento interno del ICE publicado en La Gaceta No. 109 del 7 de junio de 2005.Explicaron, que, en virtud de la aplicación del citado Reglamento, las servidumbres forzosas del ICE se constituyen en una expropiación disfrazada que se indemniza, apenas en forma parcial, con base en un “porcentaje de afectación”, al área ocupada por la línea de transmisión. Añadieron, que “(…) El mismo texto reglamentario, en su artículo 7.1.2, explica que el porcentaje de afectación a indemnizar se determinará con base en la “matriz de factor de ubicación”, es decir ubicando exactamente el trazado de la servidumbre sobre la propiedad total y estimando, a partir de ello, el valor del daño a indemnizar por las limitaciones derivadas para el uso del terreno. Sin embargo la norma advierte a los peritos-valuadores del ICE que tal afectación no puede superar el 80% del valor del bien, porque en tal caso “se recomienda la compra del inmueble”, contando con el visto bueno del director del proyecto” (…)”.Sostuvieron, que esa es una prueba irrefutable que tales servidumbres forzosas son expropiaciones simuladas que, únicamente, pretenden disminuirle costos al ICE mediante mecanismos no autorizados por ley. Cuestionaron, el motivo por el cual el ICE pudiendo expropiar cuanto terreno necesite para sus obras -con pleno respeto al orden constitucional y legal del país-, recurre a las servidumbres forzosas. Sin embargo, argumentaron que al ICE le resulta más barato la expropiación porcentual de un inmueble, disfrazándolo de servidumbre, que su expropiación integral. Sostuvieron, que una administración pública no puede inventarse e imponerse, coactivamente, una servidumbre forzosa a través de un Manual propio, cuando lo que corresponde es dictar una expropiación, ya que, ésta última está reglada por la misma Constitución Política. Señalaron, que peor es el procedimiento a través del cual el ICE incluye dentro de sus servidumbres forzosas los denominados “sitios de torre”, que son estructuras que sostienen los cableados para cuya construcción ocupan áreas superiores a los cien metros cuadrados.Alegaron, que en los sitios de torre el propietario obligado a soportar la servidumbre no puede hacer absolutamente nada, es decir, pierde toda posibilidad de uso y aprovechamiento de su terreno, con lo cual por la vía de hecho deja de ser propietario. Mencionaron, que, con fundamento en tales criterios, las normas impugnadas resultan, abiertamente, inconstitucionales. En cuanto al artículo 22 de la Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Constitución de Servidumbres del ICE, argumentaron que resulta inconstitucional en cuanto crea servidumbres forzosas, hasta ahora, inexistentes en nuestro ordenamiento jurídico, omitiendo el respectivo proceso expropiatorio. Argumentaron, que, además, existe un vicio procedimental en la promulgación de la norma, en cuanto a la constitución de las “servidumbres administrativas forzosas”; pues bajo el supuesto de encontrarnos frente a una limitación de interés social -párrafo segundo del artículo 45 de la Constitución Política-, se exige una mayoría calificada para la aprobación de la ley material, para que la limitación sea, jurídicamente, viable.Con respecto al artículo 23 de la Ley No. 6313, indicaron que la servidumbre forzosa no es sólo un gravamen a la propiedad, sino que trasciende tales efectos vaciando el derecho fundamental de propiedad de su contenido, por lo que su ejercicio queda supeditado a las autorizaciones concedidas por la misma institución que impone el gravamen, no dejando lugar a dudas que se está ante un acto, abiertamente, abusivo por parte de la administración. Señalaron, que el numeral 13 de la Ley de Expropiaciones, se decanta por establecer que el mismo procedimiento para tramitar expropiaciones puede ser, por extensión, aplicado para constituir servidumbres administrativas. Esto, mencionaron, acudiendo a preceptos oscuros que facultan a la administración a constituir una variedad de cargas y de gravámenes denominados servidumbres, pero que son diversas de las contempladas en el Código Civil. Arguyeron, que la afectación de las propiedades a través de servidumbres constituidas por la administración con fundamento en una norma cuya naturaleza es regular la expropiación -por mandato constitucional-, inexorablemente, tiene como producto una figura jurídica inconstitucional.Con respecto al párrafo segundo del citado artículo 13, cuestionaron los criterios mediante los cuales se determinará cuándo una afectación limita o no, sustancialmente, la disponibilidad del bien o el derecho. Por tal motivo, argumentaron que no puede equipararse una servidumbre de paso -tal y como la concibe el Código Civil-, con una servidumbre forzosa en donde la administración determina por sí y para sí las condiciones y características del gravamen. Adujeron, que en este último caso no se trata de una limitación a la propiedad en atención a una función social, sino de una intromisión en un fundo motivado por el interés público. En consecuencia, sostuvieron que esta es una razón de más para que la afectación deba ser siempre tramitada bajo la figura de la expropiación forzosa, sin lugar a excepciones. Mencionaron, que el artículo 13 referido resulta inconstitucional por facilitar a la administración actuaciones esquivas y ajenas al derecho de propiedad.En cuanto a la Ley 8660, Ley de Modernización y Fortalecimiento del ICE, se impugna del artículo 79, la frase “o de imposición de la servidumbre”. Adujeron, que la administración pública no está facultada para imponer limitaciones contra la protección del artículo 45 constitucional en violación directa del derecho de propiedad. Indicaron, que si la norma hace alusión al traspaso o afectación de la propiedad atendiendo la declaratoria de interés público, inevitablemente, deberá gestionarse la expropiación forzosa contemplada en el texto constitucional y no una medida tendente a satisfacer ese interés público, pero oculto bajo el velo del gravamen o limitación, que luego le evitará a la administración incurrir en procesos expropiatorios. Señalaron, que tanto para la expropiación forzosa, como para la imposición de la servidumbre, el artículo expone la necesidad que exista una declaratoria de interés público, síntoma inequívoco de la naturaleza de la figura que se debe aplicar a la luz del artículo 45 de la Constitución, sea, la privación -no afectación-, del derecho de propiedad previa indemnización.Indicaron, que, por eso, es manifiesta la inconstitucionalidad del artículo impugnado, por establecer que la imposición de servidumbres se hará al mediar un interés público declarado, siendo esto contrario a todos los preceptos y las garantías del bloque de constitucionalidad en torno al derecho de propiedad. Añadieron que el “Manual para la Elaboración de Avalúos para Expropiación" del ICE, es una norma reglamentaria interna que permite la afectación de las propiedades de los administrados y que tiene por objeto regular el procedimiento de confección de los avalúos para valorar el costo de los inmuebles que el instituto requiere para el cumplimiento de sus fines por los procedimientos de la expropiación forzosa. Alegaron, que resulta ajeno a esa materia crear un gravamen predial por medio de un acto administrativo, con las características de lo que se ha dado en llamar servidumbres administrativas.Recalcaron, que, a tenor de lo dispuesto en el artículo 45 constitucional, sólo mediante ley material -y no a través de un reglamento-, se puede limitar el derecho a la propiedad. Específicamente, indicaron que el artículo 5.2.8 llamado “Descripción de servidumbre”, establece, a priori, la potestad del ICE para constituir, unilateralmente, un “derecho de servidumbre”, el cual -pese a tener las mismas características de la expropiación-, no se indemniza. Asimismo, argumentaron que es el ICE el que determina el derrotero de la servidumbre, omitiendo el criterio del propietario; imposición que sobrepasa las potestades que le confiere el ordenamiento jurídico al ente en materia expropiatoria. Señalaron, que las facultades que le concede al ICE el numeral 5.2.8 tiene naturaleza expropiatoria y, como tal, debería de compensarse por medio de la indemnización. Sobre el artículo 5.2.9., llamado “Derecho Real Adquirido”, indicaron que establece en favor del Instituto la facultad de consolidar derechos adquiridos a partir de la imposición de una servidumbre, lo que implica el vaciamiento del derecho de propiedad del administrado, a través de una figura ficta que pretende facilitar la transmisión del dominio sin necesidad de incurrir en indemnizaciones.Mencionaron, que la administración siempre debe restituir el daño causado, evitando con esto cualquier afectación al patrimonio del propietario del inmueble, por lo que si busca apropiarse de una franja y, posteriormente, pretende modificar su ancho, deberá recurrir a la expropiación forzosa. Esto, ya que, el establecimiento de una afectación que, en apariencia, simula ser un gravamen a la propiedad -servidumbre- cuando, en realidad, sus efectos corresponden a una copropiedad, implica que todo lo actuado es inconstitucional. Manifestaron, que el artículo 5.2.10 del citado Manual llamado “Limitaciones”, es inconstitucional porque no establece, en realidad, limitaciones sino, más bien, prohibiciones al ejercicio del derecho de propiedad, atentando contra su contenido esencial. Explicaron, que las limitaciones dejan de serlo cuando menoscaban la esencia del derecho de propiedad en atención a un interés público y lo restringen a tal extremo que el propietario pierde las atribuciones que aquél conlleva en forma implícita.Señalaron, que el artículo 5.2.11, denominado “Valor Unitario”, hace referencia al modo de calcular el valor pecuniario del perjuicio de la propiedad a raíz de la afectación realizada con la respectiva servidumbre. Sin embargo, acusaron que, con tal numeral, se incurre, una vez más, en el error de entender la imposición de esta servidumbre como si se tratara de una limitación al fundo, cuando, en realidad, se trata de una afectación de mayor alcance que colisiona con el derecho de propiedad. Refirieron, que por la ubicación de la servidumbre dentro de la propiedad, puede eliminar la actividad que en esta se desarrolla, imponiéndosele el deber de expropiarla en su totalidad. Sobre el artículo 7.1.2, llamado “cálculo del daño al remanente (DR)”, adujeron que, al igual que el artículo 5.2.11, pretende consolidar el pago de una indemnización porcentual, cuando el perjuicio se realiza a la totalidad de la propiedad y no, únicamente, a la franja afectada por la servidumbre.Señalaron, que se aplican indemnizaciones con base en un coeficiente de afectación del inmueble, que es fijado, unilateralmente, por la administración y que, en la praxis, determina el porcentaje de copropiedad, disfrazando una expropiación de hecho que le permitirá a la Institución incurrir en menores costos u obtener un beneficio económico inconstitucional. Esto, manifestaron, en claro perjuicio del administrado quien deberá soportar una expropiación de hecho, disfrazada de limitación al derecho de propiedad. Finalmente, indicaron que su legitimación proviene del proceso ordinario que se tramita en el expediente No. 07-001500-0163-CA ante el Juzgado Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, en el cual se invocó la inconstitucionalidad de las citadas normas. Solicitaron que se declare con lugar la acción planteada.
  2. 2Por resolución de la Presidencia de la Sala de las 10:15 hrs. de 8 de julio de 2010 (visible a folios 99-101), se le dio curso a la presente acción de inconstitucionalidad.
  3. 3Los avisos de ley fueron publicados en los Boletines Judiciales Nos. 147, 148 y 149 de 29 y 30 de junio y de 3 de agosto de 2010 (visible a folio 106).
  4. 4Ricardo Vargas Vásquez, en su condición de Procurador General Adjunto, mediante libelo presentado en la Secretaría de la Sala a las 15:10 hrs. de 10 de agosto de 2010 (visible a folios 107-127), rindió el informe de ley. Refirió, que el ordenamiento jurídico costarricense ha reconocido históricamente la posibilidad que se impongan cargas u obligaciones por causa de utilidad pública y que limiten la propiedad privada. En este sentido, indicó que los artículos 383 y 384 del Código Civil han regulado la posibilidad de imponer como cargas a la propiedad las denominadas obligaciones a causa de utilidad pública. Explicó, que la doctrina nacional más antigua denominó a estas obligaciones de utilidad pública como servidumbres, las cuales fueron tipificadas, en su momento, bajo la clasificación de servidumbres legales. Indicó, que Brenes Córdoba reconoció, al menos, tres tipos de servidumbres legales: la de acueducto, la del estribo de presa y la de abrevadero y saca de agua.Refirió, que, por su parte, la doctrina civilista extranjera las tipificó como servidumbres de utilidad pública. Mencionó, que la Ley de Aguas No. 276 de 27 de agosto de 1942, reguló, específicamente, diversas especies de servidumbres de utilidad pública. Así, adujo que el artículo 100 de dicha ley las tipifica clasificándolas, también, como servidumbre de acueducto, de estribo de presa y de abrevadero. Destacó, que la doctrina ha distinguido las servidumbres de utilidad pública de las servidumbres meramente civiles. Señaló, que sus rasgos característicos han sido lo siguientes: “(…) a- Que para su imposición no resulta necesaria la existencia de un fundo dominante, b – Su vocación de perpetuidad, c- Porque su objeto puede ser una obligación de hacer, y d- Que su causa se encuentra en el servicio o utilidad pública (ratio publica utilitatis) (…)”. Mencionó, que la doctrina administrativa más antigua reconoció en las denominadas servidumbres de utilidad pública, auténticas servidumbres públicas.Al respecto, indicó que Santamaría Paredes señala lo siguiente: “(…) Son las servidumbres públicas, limitaciones del dominio constituidas sobre un predio particular, en beneficio de otro de dominio público o de la utilidad pública. La Ley las impone como forzosas en razón de la necesidad que han de satisfacer y en tal concepto se llaman legales. Como servidumbres que son, participan de la naturaleza y condiciones jurídicas de toda servidumbre, diferenciándose de las privadas en que además de consistir en no hacer o permitir que otro haga, pueden consistir también en hacer (…)”. Refirió, que, de otro extremo, en el Derecho comparado contemporáneo se ha admitido la existencia y legitimidad de tales servidumbres administrativas. Apuntó, que, sobre el particular, Héctor Escola señala que “(…) las servidumbres administrativas son una forma legítima de limitar la propiedad privada. Además, la misma Doctrina subraya que las servidumbres administrativas son efectivamente un derecho real administrativo que se constituye a favor del Estado o alguno de sus entes, y que afectan o pesan sobre fundos de propiedad privada.Se enfatiza que la causa fundacional de este tipo de servidumbres reside en el interés público (…)”. Subrayó, que en nuestro Derecho Positivo es indiscutible que las Administraciones Públicas son titulares de la potestad de constituir servidumbres administrativas. Indicó, que esta posibilidad ha sido, expresamente, reconocida por el artículo 13 de la Ley de Expropiaciones. Incluso, advirtió que la ley costarricense ha admitido la posibilidad que se constituyan servidumbres “intuitu servicii” para el tendido de redes sobre predios privados. Mencionó, que por Ley No. 2292 de 20 de noviembre de 1958, se incorporó expresa y, positivamente, la posibilidad, por causa de legitima utilidad pública, de constituir servidumbres para el tendido de redes de transmisión eléctrica. Asimismo, argumentó que mediante la Ley No. 3226 de 28 de octubre de 1963 se estableció, manifiestamente, también, la posibilidad de constituir servidumbres por causa de utilidad pública para el tendido de redes de telecomunicaciones.Explicó, que, actualmente, esa potestad se encuentra contemplada, en primer lugar, en el artículo 22 de la Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Servidumbres del ICE. Mencionó, que dicha norma, en forma indubitable, autoriza al Instituto Costarricense de Electricidad para constituir las necesarias servidumbres para el tendido de las redes eléctricas o de telecomunicaciones. Añadió, que, en segundo lugar, se encuentra la Ley de Fortalecimiento y Modernización de las Entidades Públicas del Sector Telecomunicaciones. Apuntó, que, efectivamente, el artículo 79 de dicha ley otorga al Ministerio Rector de Telecomunicaciones la potestad de constituir servidumbres por causa de utilidad pública para el tendido de nuevas redes de telecomunicaciones. Agregó, que las servidumbres administrativas para tendido de red no son desconocidas, en modo alguno, en el ámbito del Derecho comparado. Por el contrario, refirió que la utilización de la servidumbre administrativa para el tendido de redes es punto común en la doctrina administrativa, la cual ha señalado que estas servidumbres se encuentran justificadas por la necesidad de establecer conducciones o redes que posibilitan el suministro de determinados abastecimientos o servicios a la comunidad.Sostuvo, que el instituto de la servidumbre administrativa ha sido reconocido e incorporado en nuestro ordenamiento legal. En consecuencia, adujo que no puede existir duda alguna sobre la habilitación legal que tiene la administración para constituir servidumbres administrativas, ya sea por la vía del convenio o coactivamente. Argumentó, que la tesis de los accionantes no resulta conforme con el artículo 45 constitucional. Mencionó, que en nuestro ordenamiento fundamental, se protege, de forma reforzada, el derecho a la propiedad privada. Señaló, que el constituyente de 1949 optó por proteger el pleno disfrute de la propiedad privada. Sin embargo, aclaró que la protección reforzada que la Constitución Política ha otorgado al derecho de propiedad no puede pensarse como un obstáculo para que la ley pueda imponer limitaciones por causa de interés social. Afirmó, que nuestra Constitución admite que el derecho a la propiedad privada pueda sufrir, legítimamente, limitaciones, siempre que éstas se encuentren justificadas en el interés público.Mencionó, que el mismo texto del artículo 45 constitucional es claro en señalar que la ley puede, cuando lo exija el interés público, imponer limitaciones al derecho de propiedad. Argumentó, que la Sala Constitucional ha insistido en su jurisprudencia en la legitimidad de la posibilidad de imponer, legalmente, limitaciones a la propiedad privada -Voto No. 5728-2004-. De otra parte, indicó que el artículo 45 constitucional establece la posibilidad de la expropiación por interés público. Destacó, que, desde la perspectiva del constituyente, el instituto de la expropiación no fue conceptualizado como incompatible con el derecho de propiedad, sino, por el contrario, fue comprendido como una garantía más que reforzaba su protección. Añadió, que la Convención Americana de Derechos Humanos, igualmente, admite la posibilidad del instituto de la expropiación por causa de utilidad pública e interés social.Esto, señaló, previa y justa indemnización. Aseguró, que las normas impugnadas -las cuales regulan el régimen legal de las servidumbres administrativas para redes de telecomunicaciones-, no son contrarias a la protección constitucional que se le ha otorgado a la propiedad privada. Indicó, que el artículo 13 de la Ley de Expropiaciones habilita a la administración pública para constituir servidumbres administrativas sobre fundos privados. Refirió, que dicha norma contiene tres disposiciones de la mayor relevancia, a saber: “(…) La primera, el artículo 13 LE habilita a las Administraciones Públicas para constituir servidumbres. De seguido, el artículo 13 LE establece que, para dichos efectos, debe seguirse los trámites propios de la expropiación. Finalmente, la norma indica que cuando la afectación del inmueble limite sustancialmente el derecho del propietario, no procede nunca una expropiación parcial.Por el contrario, la norma obliga a que en dichos casos deba procederse a una expropiación integral del inmueble (…)”. Mencionó, que en nuestro Derecho, la ley, efectivamente, autoriza a las administraciones públicas para imponer servidumbres sobre fundos privados, cuando el interés público lo justifique. Sin embargo, adujo que el artículo 13 mencionado indica, implícitamente, que cuando la imposición de una servidumbre constituya una limitación seria y significativa del derecho de propiedad, la administración debe acudir al trámite expropiatorio para garantizar el derecho de los administrados a percibir su correspondiente indemnización. Esto, tanto en el supuesto de una expropiación parcial como en el caso de una integral. Agregó, que los artículos 22 y 23 de la Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Servidumbres del ICE regulan un particular tipo de servidumbre administrativa, concretamente, aquella que es constituida con el objeto de establecer redes de transmisión eléctrica o telecomunicaciones.No obstante, explicó que, siguiendo la doctrina del artículo 13 de la Ley de Expropiaciones, la Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Servidumbres del ICE establece que, para constituir este tipo de servidumbres administrativas, igual debe sustanciarse el correspondiente procedimiento de expropiación, reglamentado en esa misma ley. En otros términos, adujo que en el ordenamiento legal costarricense, efectivamente, se prevé la posibilidad de imponer servidumbres administrativas -incluso por causa de la construcción y funcionamiento de una red de transmisión eléctrica o de telecomunicaciones-, pero, en todos los casos, se ha normado que -en el supuesto que dicha servidumbre constituya una afectación seria y grave del derecho de propiedad-, es obligatorio seguir el procedimiento de la expropiación para garantizar al propietario su correspondiente derecho indemnizatorio. Esto, argumentó, tanto en el caso de una expropiación parcial como integral.Mencionó, que lo anterior es, también, cierto en el supuesto contemplado en el artículo 79 de la Ley de Fortalecimiento y Modernización de las Entidades Públicas del Sector Telecomunicaciones. Manifestó, que ésta última norma otorga al Ministerio Rector de Telecomunicaciones la potestad de constituir servidumbres por causa de utilidad pública, para el tendido de nuevas redes de telecomunicaciones, a solicitud de cualquier operador privado de telecomunicaciones. Empero, argumentó que, también, el citado numeral 79 dispone, expresamente, que el Ministerio rector debe acudir al procedimiento de expropiación forzosa cuando la imposición de la servidumbre requerida, implique una limitación significativa y seria del derecho de propiedad. Adujo, que de lo expuesto se infiere, entonces, que, en términos generales, en nuestro ordenamiento legal, cuando sea necesario imponer una servidumbre administrativa -y ésta limite grave y seriamente el derecho de propiedad del inmueble afectado-, la administración se encuentra en la obligación de acudir al procedimiento de expropiación por causa de utilidad pública.Lo anterior, agregó, con el objetivo de garantizar el derecho indemnizatorio del afectado. Por consiguiente, sostuvo que el régimen legal de las servidumbres administrativas para el tendido de redes eléctricas y de telecomunicaciones no violenta el derecho a la propiedad privada, pues garantiza, en forma suficiente, el derecho de la persona afectada a percibir una indemnización, en el supuesto de la constitución de una servidumbre administrativa que afecte seria y gravemente el disfrute de su propiedad privada. Refirió, que este punto ya ha sido examinado por el Tribunal Constitucional en la Sentencia No. 4878-2002. Señaló, que en dicha ocasión la Sala Constitucional estableció que este régimen legal, efectivamente, garantiza el derecho indemnizatorio del dueño, en el tanto se afecte el disfrute real de la propiedad privada gravada por una servidumbre administrativa. Por lo cual, sostuvo, esa regulación resulta conforme con la protección constitucional del derecho de propiedad.En el mismo orden de ideas, advirtió que la posibilidad que tiene la administración, en orden a imponer una servidumbre administrativa, de acudir a una expropiación parcial, no es per se inconstitucional ni violatoria del derecho de propiedad privada. Sobre este punto, argumentó que, por el contrario, la posibilidad de una expropiación parcial -permitida por el artículo 13 de la Ley de Expropiaciones-, resulta conforme con el derecho a la propiedad privada. Esto, adujo, en el tanto a las administraciones se les encuentra vedada la posibilidad de imponer limitaciones a la propiedad privada que no respondan, verdaderamente, a la satisfacción inmediata del interés público. Apuntó, que si los estudios técnicos elaborados por la administración demuestran que, para efectos de la servidumbre administrativa, basta técnica y, económicamente, una afectación parcial del inmueble, no resulta procedente acudir a una expropiación integral.Sostuvo, que, lo contrario, sería violentar el derecho de propiedad, pues supondría una expropiación incausada. En todo caso, afirmó que la Ley de Expropiaciones provee un remedio -aplicable para el caso de las servidumbres administrativas-, para aquellas situaciones en las que una expropiación parcial implique, en la práctica, inutilizar el resto sobrante. Así, mencionó que el artículo 17 de ese cuerpo normativo establece, con claridad, que en esos supuestos, el dueño afectado tiene el derecho de exigir la expropiación de la totalidad del inmueble. Indicó, que, de igual forma, debe tenerse presente que, de acuerdo con la doctrina constitucional del artículo 45 constitucional, no toda servidumbre administrativa debe generar, necesariamente, un derecho a la indemnización. En ese sentido, adujo que resulta importante tener presente la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, la cual ha establecido la posibilidad de imponer limitaciones no indemnizables a la propiedad, siempre que estas limitaciones no afecten sustancialmente el disfrute de ese derecho -Voto No. 4857-1996-.Finalmente, destacó la importancia que revisten las servidumbres administrativas en orden al desarrollo de las redes de telecomunicaciones y transmisión de energía. Mencionó, que tales servicios han sido calificados por la jurisprudencia constitucional como auténticos derechos fundamentales -Sentencia de la Sala Constitucional No. 10627-2010-. Señaló, que las tesis expuestas son, igualmente, de aplicación en el análisis de la constitucionalidad de los artículos 5.2.8, 5.2.9 5.2.10, 5.2.11 y 7.12 del Manual para elaboración de Avalúos para Expropiación del Instituto Costarricense de Electricidad. Argumentó, que tales normas no suponen más que un desarrollo del deber que la ley impone al ICE de indemnizar a los propietarios cuyos fundos sean gravados por una servidumbre administrativa. En consecuencia, afirmó que no encuentra ningún motivo para declarar la inconstitucionalidad de las normas impugnadas.
  5. 5Julieta Bejarano Hernández, en su condición de Directora Jurídica Institucional, con facultades de Apoderada Generalísima Sin Límite de Suma del Instituto Costarricense de Electricidad, mediante libelo presentado en la Secretaría de la Sala a las 14:03 hrs. de 13 de agosto de 2010 (visible a folios 128-146), rindió el informe de ley. Con respecto al artículo 22 de la Ley No. 6313, indicó que la competencia atribuida a su representada conlleva una potestad de imperio que le permite, como ente público, incidir en la esfera de los derechos fundamentales de las personas, ya sea imponiéndoles ciertas limitaciones y obligándoles a adoptar determinadas conductas por la fuerza, aún contra su voluntad. Mencionó, que para desarrollar sus competencias, el ICE requiere estar dotado de una capacidad jurídica especial que, únicamente, puede emanar de la ley como, actualmente, se dispone -leyes Nos. 6313, 7495 y 8660-.Explicó, que el ICE adquiere, ordinariamente, dos tipos de bienes para la realización de sus obras: inmuebles -ya sea fincas completas o segregaciones-, y servidumbres. Refirió, que éstas últimas son necesarias para el tendido de líneas eléctricas, infraestructura de telecomunicaciones o construcción de ductos. Señaló, que, en realidad, se requiere para cualquier obra permanente o provisional que sea necesaria para el cumplimiento de sus fines pero que, en virtud de las condiciones especiales del terreno, no sea necesario la adquisición del inmueble o parte de éste. Argumentó, que, en virtud de lo anterior, se constituye una servidumbre, para lo cual se tramita el mismo procedimiento de expropiación. Indicó, que en todos los casos el juez fija el correspondiente justiprecio que indemnice al propietario de las limitaciones que se deriven de la adquisición. Añadió, que la adquisición de servidumbres tiene como ventaja para el propietario el hecho que no se desprende del dominio del inmueble, manteniendo la expectativa que la servidumbre podría extinguirse, en cuyo caso puede recobrar la plenitud del dominio.Refirió, que esto es así en virtud de lo dispuesto por el artículo 381 del Código Civil. Por ende, sostuvo que, contrario a lo argumentado por los accionantes, las servidumbres del ICE no son indefinidas, pues la ley establece causales de extinción. Refirió, que las servidumbres son derechos reales y que su naturaleza, por disposición del legislador, es de bienes inmuebles. Argumentó, que al igual que ocurre con la expropiación de porciones enteras de terreno, en el caso de las servidumbres debe de existir una declaratoria de interés público, en atención a lo dispuesto en el artículo 45 constitucional. Mencionó, que, tanto esa declaratoria como el proceso de expropiación en sí, encuentran fundamento en los estudios técnicos y financiaros que respaldan cada uno de los proyectos planificados del ICE. Señaló, que la Ley No. 6313 fue aprobada en la Asamblea Legislativa por mayoría calificada, tal y como lo estipula el artículo 45 de la Constitución Política.En relación al artículo 23 de la Ley No. 6313, manifestó que el hecho que el artículo 45 constitucional establezca que la propiedad privada es inviolable, no significa que sea absoluta ni sustraída de la función social. Sostuvo, que las normas impugnadas no hacen nugatorio el derecho de propiedad en razón que se trata de disposiciones dictadas atendiendo el interés de una colectividad. Estimó, que las limitaciones impuestas por el ICE no sólo tienen el fin de posibilitar la construcción y protección de la infraestructura necesaria para la prestación de los servicios legalmente encargados sino, también, tienden a proteger las vidas humanas y los bienes de los particulares que, por ignorancia o imprudencia, construyen en la zona de restricción. Sobre el artículo 13 de la Ley No. 7495, manifestó que el Código Civil regula las servidumbres de forma general -artículos 370-382- por lo que, en consecuencia, no existen servidumbres típicas reguladas, expresamente, en su contenido.Adujo, que, más bien, a lo que se refiere el accionante cuando habla de servidumbre típica de paso, no es a una servidumbre, sino a una limitación a la propiedad impuesta por el legislador, como la obligación de dar paso. Mencionó, que, incluso, tal figura se regula en un título distinto al de las servidumbres, por lo que su sistematización en el código, también, distingue ambas figuras. Indicó, que las diferencias que señala el tutelado con respecto a las servidumbres legales y las forzosas no son procedentes para sustentar la inconstitucionalidad que alega. Refirió, que, siguiendo con la referencia al Código Civil, las servidumbres son derechos reales, en tanto están, directamente, establecidas sobre el inmueble. Mencionó, que el artículo 371 dispone que las servidumbres no pueden imponerse a favor ni a cargo de una persona, sino, solamente, a favor de un fundo o a cargo de él. Contrario a la tesis del accionante, indicó que la servidumbre no constituye per se, una limitación a la propiedad, ni, tampoco, un atributo del dominio, como para concluir que, por su existencia, se pueda producir la copropiedad.Añadió, que la servidumbre no es una limitación a la propiedad en el sentido del artículo 269 del Código Civil, como para que genere un derecho de copropiedad, sino que es un límite que el propio dueño puede imponer contra su fundo, a favor de otro. Indicó, que, así, el artículo 266 del mismo Código Civil dispone que la propiedad y cada uno de los derechos especiales que comprende, no tengan más limites que los admitidos por el propietario y los impuestos por disposiciones de la ley. Explicó, que, dentro de los límites libremente admitidos por el propietario, se encuentran las servidumbres que, voluntariamente, el dueño del fundo acepta imponer por un precio determinado y que se formaliza en escritura pública sin necesidad de ir a establecer, por parte del ente expropiante, las diligencias de avalúo por expropiación. Por el contrario, señaló que, cuando por cualquier razón el dueño del fundo no acepta la imposición de la servidumbre, voluntariamente, entonces, al igual que hace la administración expropiante cuando requiere adquirir un inmueble, debe establecer las diligencias de avalúo por expropiación para adquirir ese derecho real en beneficio de la obra pública que se pretende.Mencionó, que esto significa que las servidumbres, sean de paso, de acueducto, de líneas de transmisión, de vista o de cualquier tipo, pueden ser establecidas libremente o bien, por la vía de la expropiación. Aclaró, que lo que la hace forzosa es el medio por el cual se constituye y no el tipo de servidumbre en sí. Indicó, que en la Ley de Aguas No. 276, se regula las servidumbres naturales y las legales, siendo éstas últimas llamadas, también, forzosas. Manifestó, que si una venta parcial o total de la propiedad en sí puede hacerse, voluntariamente, o por la vía de expropiación, ésta última, también, sería de manera forzosa, pero ya no por llamarla así, expresamente, la ley que la regula, sino porque se adquiere mediante expropiación. Apuntó, que no puede generarse la confusión de pretender crear una categoría especial de servidumbre llamada forzosa, pues la servidumbre es una sola, o sea, un derecho real y más, concretamente, un bien inmueble por disposición de ley.Explicó, que, en realidad, lo que resulta forzoso o voluntario es la forma por la cual se adquiere, sea, en ejercicio de la libertad de disposición que, sobre el bien, tiene su propietario o bien, por medio de un acto público que ordena el traspaso a favor del ente público, aunque sea en contra de la voluntad del propietario. Indicó, que lo mismo cabe decir de la venta de un predio, de su segregación, etc.. Mencionó, que la doctrina española distingue claramente entre limitaciones de la propiedad y servidumbres. Apuntó, que las limitaciones implican restricciones de la propiedad impuestas por la ley al señalar los confines de ésta, al delimitarla y fijar su contenido propio. Por lo que, en consecuencia, no entrañan derecho de indemnización alguno. Refirió, que este no es el caso de nuestra legislación, habida cuenta que el Código Civil distingue, claramente, entre servidumbres y limitaciones a la propiedad, al punto que las regula en títulos separados.Señaló, que las servidumbres implican la sujeción parcial de un bien privado a un uso por parte de la colectividad. Sostuvo, que la servidumbre conlleva a soportar las limitaciones. Manifestó, que su representada diseña sus planes de expansión y programas de trabajo con fundamento en estudios técnicos derivados de la demanda de servicios. Adujo, que tales estudios consideran las posibles trayectorias que podrían llevar tanto la red eléctrica como la red de telecomunicaciones, eligiendo entre la de menor impacto para la propiedad, para el ambiente y para las finanzas públicas. Indicó, que, en atención a lo anterior, en ocasiones, no es necesaria la expropiación de la propiedad sino, únicamente, la constitución de servidumbre, la cual restringe el uso y goce, pero no la disponibilidad del fundo sirviente, tal y como sí ocurre cuando la expropiación versa sobre el derecho de propiedad mismo.Mencionó, que resulta ilógico pretender que el ICE pague la expropiación integral de un inmueble de una hectárea cuando, por ejemplo, únicamente, se necesita para la instalación de la infraestructura un 1.46% de la misma y que “(…) no despoja al propietario de su derecho de propiedad, y que además se ve justamente indemnizado por las limitaciones a la propiedad que tendrá que soportar (…)”. Argumentó, que si lo que se objeta es el cálculo del monto del avalúo administrativo, para eso el propietario tiene amplia oportunidad de demostrar, justamente, en las diligencias de avalúo por expropiación en la vía correspondiente, que su propiedad o derecho de servidumbre tiene un valor mayor al que pretende reconocer el avalúo administrativo. Sin embargo, indicó que esto es un tema de legalidad. En cuanto al numeral 79 de la Ley No. 8660, refirió que la expropiación, únicamente, es posible, en tanto tiene como fundamento la satisfacción del interés general.Indicó, que sólo en este supuesto es que la propiedad privada puede ser sometida al poder de imperio del Estado y se destina a servir a los intereses superiores. Esto, desde luego, mediante la cesión imperativa del propio derecho de propiedad, previo pago de la indemnización plena y justa. Aclaró, que el objeto y fin de ese procedimiento sumario de diligencia de avalúo por expropiación ante los tribunales de justicia, es el de revisar el avalúo administrativo, con el fin de establecer y fijar el monto final de la indemnización a cancelar a favor del expropiado. Señaló, que lo que se pretende es discutir el precio justo del bien objeto de la expropiación, no así revisar el procedimiento administrativo de expropiación. En consecuencia, afirmó que la administración pública sí tiene la facultad de imponer servidumbres a favor de la colectividad, una vez declarado el interés público y previo pago de la indemnización debida.Sobre el artículo 5.2.8. del Manual, indicó que el artículo 45 constitucional no establece cuál es el procedimiento que debe seguirse para una expropiación, sino que estos aspectos se dejan al arbitrio de la ley. Por tal motivo, manifestó que el legislador puede recurrir al procedimiento de expropiación y a los elementos necesarios para que este instituto opere, sin que sea una práctica contraria a la Carta Magna. Apuntó, que el fundamento legal del acto expropiado reside en las Leyes Nos. 6313 y 7495, donde la Asamblea Legislativa fijó un procedimiento genérico de expropiación, bajo los parámetros en los que las autoridades administrativas determinan la existencia de una necesidad pública y el objeto que satisface dicha necesidad. Adujo, que la finalidad del Manual impugnado es determinar los requerimientos mínimos que debe contener el informe técnico o avalúo, además de establecer los criterios de valoración para el caso específico de los avalúos para expropiación de bienes inmuebles o imposición de servidumbre, ya sea por vía administrativa o judicial.En cuanto al numeral 5.2.9 del Manual, argumentó que la potestad estatal de, válidamente, expropiar un bien, está condicionada a que el patrimonio de su propietario quede indemne, es decir, sin daño. De ahí la especial protección que el legislador dispuso al establecer el juicio sumario sobre el justo precio. Refirió, que con la indemnización justa derivada de la expropiación se perfecciona la misma, por cuanto, se transfiere el dominio a la administración mediante un acto judicial válido y eficaz que establece las características del bien. Indicó, que la determinación del justiprecio no la hace la administración, sino un juez de la República. Manifestó, que el derecho de propiedad comprende el uso, disfrute y disposición del bien. Argumentó, que, en el caso concreto, Hacienda Urasca mantiene la propiedad, ya que, tiene el derecho a servirse de la cosa para sus intereses, tiene el derecho de uso sobre la cosa, el derecho de disposición y el derecho de goce.Mencionó, que en el caso de la Hacienda Urasca la función social corresponde al 1.46% en una propiedad y al 2.30% en otra. Adujo, que sobre ese pequeño porcentaje el propietario está obligado a no hacer o dejar de hacer o bien, permitir que se haga algo en el inmueble en beneficio de la colectividad. Sostuvo, que las limitaciones que tendrá que soportar el propietario son, únicamente, dentro de la franja de servidumbre, donde se prohíben ciertas actividades por razones de seguridad y requerimientos de operación y mantenimiento. Afirmó, que no existe, de ningún modo, la copropiedad que se aduce, habida cuenta que el ICE no ejerce sobre las propiedades que representan los accionantes las tres facultades antes citadas. En lo tocante al ordinal No. 5.2.10 del Manual, indicó que la causa expropiante implica, por un lado, la garantía constitucional para resguardar la propiedad privada y, de otro, el interés social, que es la razón de ser en virtud de la cual cede la garantía de inviolabilidad de la propiedad.Sostuvo, que, cuando la realización del bien común lo exija, el ICE puede expropiar con la potestad de privar a los particulares de su propiedad, si fuera necesario. Sin embargo, aclaró que esa potestad del ICE no es absoluta o ilimitada, sino que, por el contrario, se le somete a condiciones como el pago de la justa indemnización y a la existencia de una utilidad pública comprobada. Sobre el artículo 5.2.11 del Manual impugnado, adujo que está fuera de duda que la administración puede imponer restricciones al uso de la propiedad privada en beneficio de la colectividad. Argumentó, que lo que procede es analizar si las limitaciones hacen desaparecer, completamente, el derecho de propiedad o bien, si constituye, solamente, un límite que no impide su goce. Afirmó, que la limitación impuesta a la propiedad de la amparada no afecta su derecho fundamental a la propiedad, dado que, las limitaciones que le fueron impuestas no impiden el uso natural de la cosa dentro de la realidad socio-económica actual.Indicó, que, en otros términos “(…) no hace desaparecer la naturaleza del bien que signifique la imposibilidad de usufructuar del mismo ya que en el caso de Hacienda Urasca, según el croquis elaborado por el departamento de topografía el ancho de la servidumbre es de 30 metros y su forma es irregular, en una de las fincas pasa por el propio límite Este de la finca el ancho que afecta es de 20 metros y 10 metros afectan al inmueble contiguo, y en la otra atraviesa la propiedad en la sección Este, sobre un área de transición bosque-potrero entra por la colindancia Sur y sale por la colindancia Norte, el porcentaje de afectación con respecto al total de la propiedad es en una finca 2,30% y 1.46% en la otra (…)”. En cuanto al artículo 7.1.12 del Manual, refirió que en el caso que por el porcentaje de afectación no se dañe la naturaleza del bien, no resulta lógico la indemnización integral de la totalidad de un terreno, ya que, no se da una ablación total de los atributos del derecho de propiedad, por lo que no debe de indemnizarse el valor total asignado para tal área, sino, únicamente, por el porcentaje de afectación.Añadió, que declarar inconstitucional las normas impugnadas podría provocar en el país un problema de disponibilidad de recursos eléctricos y un desmejoramiento del desarrollo del país. Señaló, que no se puede amparar el accionado en esta acción de inconstitucionalidad, sólo por el hecho de no obtener una resolución judicial acorde con sus intereses en el procedimiento expropiatorio No. 07-000241-0163-CA y en el proceso ordinario No. 07-1500-0163-CA. Solicitó que se desestime la acción de inconstitucionalidad.
  6. 6Luis Diego Romero Collado, en su condición de Apoderado Generalísimo Sin Límite de Suma de la Empresa Agropecuaria Milla Veinticinco S.A., mediante escrito recibido en la Secretaría de la Sala a las 15:32 hrs. de 23 de agosto de 2010 (visible a folios 148-150), solicitó que se le tuviera como coadyuvante activo del presente proceso. Adujo, que las normas impugnadas quebrantan lo dispuesto por el artículo 45 constitucional.
  7. 7Por resolución de las 11:50 hrs. de 26 de agosto de 2010 (visible a folio 336), la Presidencia de la Sala rechazó la solicitud de coadyuvancia formulada por Luis Diego Romero Collado, en virtud de haberse presentado de manera extemporánea, según los términos del numeral 83 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional.
  8. 8En la substanciación del proceso se han observado las prescripciones de ley.

Redacta el Magistrado Jinesta Lobo; y,

CONSIDERANDO:

I. LEGITIMACIÓN Y PROCEDENCIA DE LA ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD

El numeral 75, párrafo 1°, de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, establece como uno de los presupuestos para interponer la acción de inconstitucionalidad, en el caso del control concreto, la existencia de un asunto pendiente de resolver ante los tribunales en el que se invoque como un medio razonable para tutelar la situación jurídica sustancial que se estima lesionada. Al respecto, este Tribunal Constitucional, en la Sentencia No. 4190-95 de las 11:33 hrs. del 28 de julio de 1995, indicó lo siguiente:

“(...) En primer término, se trata de un proceso de naturaleza incidental, y no de una acción directa o popular, con lo que se quiere decir que se requiere de la existencia de un asunto pendiente de resolver -sea ante los tribunales de justicia o en el procedimiento para agotar la vía administrativa- para poder acceder a la vía constitucional, pero de tal manera que, la acción constituya un medio razonable para amparar el derecho considerado lesionado en el asunto principal, de manera que lo resuelto por el Tribunal Constitucional repercuta positiva o negativamente en dicho proceso pendiente de resolver, por cuanto se manifiesta sobre la constitucionalidad de las normas que deberán ser aplicadas en dicho asunto; y únicamente por excepción es que la legislación permite el acceso directo a esta vía -presupuestos de los párrafos segundo y tercero del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (...).”

En el presente asunto, ha quedado, plenamente, acreditado que existe un asunto pendiente de resolver, que es el proceso ordinario contencioso-administrativo presentado ante el Juzgado Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda (Expediente No. 07-001500-163-CA), en el cual, a su vez, fue invocada la presunta inconstitucionalidad de los artículos 22 y 23 de la Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Constitución de Servidumbre del Instituto Costarricense de Electricidad -Ley No. 6313 de 4 de enero de 1979-; del numeral 13 de la Ley de Expropiaciones -Ley No. 7495 de 8 de junio de 1995-; del ordinal 79 de la Ley de Modernización y Fortalecimiento del Instituto Costarricense de Electricidad -Ley No. 8660 de 8 de agosto de 2008-, en lo que respecta a las referencias que se hacen a “la imposición de la servidumbre” y de los artículos 5.2.8, 5.2.9, 5.2.10, 5.2.11 y 7.1.2 del Manual para la Elaboración de Avalúos para Expropiación del Instituto Costarricense de Electricidad, publicado en La Gaceta No. 109 de 7 de junio de 2005 (visible a folios 61-79 de la presente acción y a folios 257-275 del expediente judicial No. 07-001500-163-CA).

Tal circunstancia, aunada al cumplimiento de los requisitos que establecen los artículos 75 y siguientes de la norma de rito supra señalada, hacen admisible el conocimiento y resolución de la presente acción de inconstitucionalidad por constituir un medio razonable para amparar los derechos o intereses que se consideran lesionados.

II. OBJETO DE LA ACCIÓN

Los accionantes cuestionan los artículos 22 y 23 de la Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Constitución de Servidumbre del Instituto Costarricense de Electricidad -Ley No. 6313 de 4 de enero de 1979-; el numeral 13 de la Ley de Expropiaciones –Ley No. 7495 de 8 de junio de 1995-; el ordinal 79 de la Ley de Modernización y Fortalecimiento del Instituto Costarricense de Electricidad -Ley No. 8660 de 8 de agosto de 2008-, en lo que respecta a las referencias que se hacen a “la imposición de la servidumbre” y los artículos 5.2.8, 5.2.9, 5.2.10, 5.2.11 y 7.1.2 del Manual para la Elaboración de Avalúos para Expropiación del Instituto Costarricense de Electricidad, publicado en La Gaceta No. 109 de 7 de junio de 2005, por estimar que presentan, concretamente, los siguientes vicios de inconstitucionalidad: a) Violación al principio de reserva de ley, dado que, hacen referencia a servidumbres administrativas o forzosas, pese a que no existe ninguna ley que las establezca, puntualmente y, a su vez, señale cuáles son las facultades de los entes públicos para imponerlas, coactivamente, en su beneficio y b) quebranto al artículo 45 constitucional, en el tanto permite a las administraciones públicas apartarse del instituto de la expropiación -el cual es el que resulta procedente-, para imponer, en su lugar -a través de actos administrativos simples y, sin que medie ninguna indemnización integral y plena-, las llamadas servidumbres forzosas, las cuales, a su vez, se constituyen en una nueva y no contemplada categoría de limitación a la propiedad privada y convierten a la administración, prácticamente, en copropietaria ad perpetuam.

III. NORMAS IMPUGNADAS

En la presente acción de inconstitucionalidad, se cuestionan los artículos 22 y 23 de la Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Constitución de Servidumbre del Instituto Costarricense de Electricidad -Ley No. 6313 de 4 de enero de 1979-; el numeral 13 de la Ley de Expropiaciones -Ley No. 7495 de 8 de junio de 1995-; el ordinal 79 de la Ley de Modernización y Fortalecimiento del Instituto Costarricense de Electricidad -Ley No. 8660 de 8 de agosto de 2008-, en lo que respecta a las referencias que se hacen a “la imposición de la servidumbre” y los artículos 5.2.8, 5.2.9, 5.2.10, 5.2.11 y 7.1.2 del Manual para la Elaboración de Avalúos para Expropiación del Instituto Costarricense de Electricidad, publicado en La Gaceta No. 109 de 7 de junio de 2005, que establecen, respectivamente, lo siguiente:

“Artículo 22.- Las disposiciones de esta ley son aplicables a la constitución de servidumbres forzosas para el tendido de las líneas eléctricas y de telecomunicaciones, así como para el cumplimiento directo o indirecto de cualquier otro fin encomendado al ICE.” “Artículo 23.- Constituida una servidumbre, el ICE lo comunicará al Ministerio de Obras Públicas y Transportes, a las instituciones que corresponda y a las municipalidades, quienes no podrán otorgar permisos de construcción o reconstrucción en las zonas afectadas con el gravámen si no cuentan de previo con la expresa autorización del ICE, en que consten las limitaciones propias de la servidumbre.

A igual limitación estarán sujetos el Ministerio de Obras Públicas y Transportes y las municipalidades, en cuanto a la construcción de vías públicas y áreas de facilidades comunales.

En este último caso, tanto el Ministerio como la municipalidad respectiva deberán realizar las obras de traslado de la postería y demás instalaciones del tendido, que correspondan al derecho de línea; o bien, reconocer al ICE, mediante depósito previo, el costo de tales obras.” “Artículo 13.- Afectación de derechos y servidumbres.

Las disposiciones de esta Ley serán aplicables para constituir servidumbres y para todo tipo de afectación de bienes y derechos. Cuando, por el tipo de afectación, se le limite sustancialmente la disponibilidad del bien o el derecho, la tramitación como afectación será improcedente y deberá ejecutarla la (sic) expropiación integral.” “Artículo 79.- Expropiación forzosa o imposición de servidumbres.

Las autoridades titulares del dominio público permitirán la instalación de redes públicas de telecomunicaciones en los bienes de 3 08«:>,i (sic) uso público; todo conforme a la normativa vigente para las áreas públicas de protección ambiental, denominadas patrimonio natural del Estado; así como la evaluación del impacto ambiental de las obras, los proyectos o las actividades que lo requieran. Los operadores de estas redes deberán cubrir los costos, los eventuales daños y perjuicios que puedan ocasionar la construcción y operación de las redes y cancelar un arrendamiento, cuyo valor será fijado por la Dirección General de Tributación.

Los operadores de las redes públicas de telecomunicaciones podrán instalar dichas redes en propiedad privada, previo acuerdo con el propietario del inmueble respectivo.

Cuando el operador de redes públicas de telecomunicaciones y el propietario o poseedor del bien de dominio privado, no lleguen a un acuerdo respecto del traspaso o la afectación del inmueble, el operador de la red podrá recurrir al Ministerio rector para que promueva el proceso de expropiación forzosa o de imposición de la servidumbre.

Para este fin, se declaran de interés público los bienes inmuebles que, a juicio del Ministerio, por su ubicación sean necesarios para el establecimiento de redes públicas de telecomunicaciones o de cualquiera de sus elementos. Estos bienes inmuebles podrán ser expropiados conforme a la Ley de expropiaciones, N.° 7495, y quedarán a nombre del Estado.

Para promover el proceso de expropiación forzosa o la imposición de servidumbres, el Ministerio deberá valorar que no existan otras alternativas técnica o económicamente viables para el operador de la red. Con este fin, solicitará el criterio de la Sutel.” (El destacado no forma parte del original).

“Artículo 5.2.8.- Descripción de la Servidumbre.

Este apartado solo aplica en casos de establecimiento de servidumbres, se debe considerar los siguientes puntos:

Debe anotarse que el Instituto Costarricense de Electricidad es la entidad que establecerá un derecho de servidumbre sobre la propiedad a valorar indicando el nombre del propietario.

Indicar la longitud, ancho y área de la servidumbre.

Indicar la forma de la servidumbre y destacar si corresponde a una forma geométrica regular en cuyo caso deben indicarse las dimensiones de esa figura geométrica.

Debe anotarse el porcentaje del área de la servidumbre con respecto al área total de la propiedad.

Indicar la orientación de la servidumbre por medio de un azimut considerando los cambios de dirección de la línea, así como los colindantes de la misma.

Describir detalladamente el tipo de actividad afectada bajo la servidumbre, por ejemplo si el suelo está cubierto por pastos o algún cultivo agrícola o forestal, indicar la pendiente aproximada del terreno, quebradas, ríos, lagos, construcciones, líneas de distribución o algún otro detalle que se considere importante.

Si dentro de la franja de servidumbre se ubican sitios de torre, estas se deben de referenciar con respecto a uno de los linderos por la línea centro de la franja y se deben indicar el o los nombres de los sitios de torre.

Finalmente se debe indicar que sector de la propiedad es afectado por la servidumbre.” “Artículo 5.2.9.- Derecho Real Adquirido:

Se pueden dar las siguientes variantes:

Ampliación de servidumbres: En este caso hay una variación del ancho de la franja, para lo cual debe demostrarse la existencia registral (mediante escritura) del gravamen. Preferiblemente debe adjuntarse el avalúo que antecede al que se está elaborando, indicando una addenda y adjuntar dicha carátula. Dentro de este apartado deben anotarse los siguientes puntos:

Año en que se gravó la propiedad.

Finca sobre la cual se estableció el gravamen (propietario y numero de inscripción de la finca madre), aclarando la relación con la actual finca especialmente en casos de servidumbres trasladadas.

El porcentaje de afectación pagado, el área de la servidumbre establecida, el área de servidumbre nueva (equivalente a la ampliación).

Cambios de dirección de la franja de servidumbre: Cuando se realiza un cambio en la dirección de una servidumbre establecida es posible con el consentimiento del propietario realizar una permuta por la porción de servidumbre nueva, debe de realizarse el siguiente procedimiento:

Debe determinarse el valor de los derechos cedidos de la servidumbre considerando el área total afectada (la porción nueva y parte de la servidumbre establecida), y determinarse el daño causado al remanente de la propiedad bajo esta nueva condición.

Es necesario determinar los derechos adquiridos de la servidumbre establecida y daño al remanente, para ello debe utilizarse el mismo porcentaje de afectación y el mismo factor de ubicación considerados en la primer indemnización, debe aplicarse el mismo valor unitario que se utilizó en la determinación anterior, esto para considerar el valor del dinero en el tiempo y traer a valor presente este monto.

Debe realizarse la diferencia de las valoraciones anteriores, en cuyo caso pueden presentarse tres situaciones:

Que el monto por las condiciones nuevas de la servidumbre sea mayor que el monto de las condiciones anteriores (traídas a valor presente), en este caso al propietario debe indemnizársele por esta diferencia.

Si el monto por las condiciones nuevas de la servidumbre es menor que el monto de las condiciones anteriores (traídas a valor presente), por conveniencia entre ambas partes (ICE-propietario) se realiza un avalúo para cambiar la escritura de constitución del gravamen sin necesidad de reconocer monto alguno por esta permuta, considerando el nuevo trazo y liberando la porción de servidumbre no requerida.

En el caso de que el propietario no acepte la permuta en cualquiera de las condiciones anteriores, se debe indemnizar por la nueva área reconociendo el valor de los derechos cedidos, y el valor del daño al remanente.” “Artículo 5.2.10.- Limitaciones:

Con base a la publicación en el Alcance Nº 10 a La Gaceta Nº 30 del 12 de febrero del 2001 (artículo 13) se establecieron las siguientes limitaciones en el corredor de la línea:

Por razones de seguridad de las obras de transmisión y en razón de las necesarias previsiones para expansión y labores de operación y mantenimiento, en los corredores de las líneas, los prestatarios del servicio de transmisión no deberán permitir el ejercicio de las siguientes actividades:

1. Construcción de casas de habitación, oficinas, comercios, instalaciones educativas, deportivas y agropecuarias.

2. Siembra extensiva de cultivos que periódicamente puedan ser quemadas (p.e. caña de azúcar).

3. Siembra de cultivos anegados (p.e. arroz).

4. Permanencia de vegetación (árboles o cultivos), que en su desarrollo final se aproxime a cinco metros de los cables conductores más bajos estando estos en condiciones de carga máxima o de contingencia.

5. Movimientos de tierra que por acumulación eleven o alteren el nivel natural del suelo.

6. Almacenamiento de materiales inflamables o explosivos 7. Acumulación de materiales u otros objetos que se aproximen a cinco metros de los cables conductores más bajos, cuando éstos se encuentren en condiciones de carga máxima o contingencia.

En caso de planear una excavación en las cercanías de las estructuras de soporte de las líneas de conducción, deberá antes consultar al Instituto Costarricense de Electricidad.

Se debe permitir el acceso a funcionarios del Instituto Costarricense de Electricidad, para el mantenimiento de la obra.” “Artículo 5.2.11.- Valor Unitario:

Debe indicarse el valor unitario del terreno expresado en colones por hectárea o colones por metro cuadrado asignado al inmueble que se está valorando, como resultado de la investigación de valores en la zona de influencia, tomando en consideración la oferta y la demanda. Adicionalmente debe indicarse los valores unitarios que aplican sobre las mejoras, cuando estás sean adquiridas o afectadas, también debe mencionarse la metodología aplicada para la determinación del valor y las principales características valorizantes o desvalorizantes de los bienes en cuestión.

En el caso de servidumbres debe determinarse el porcentaje de afectación de acuerdo con el uso de la franja de servidumbre al momento de la inspección y a las limitaciones impuestas por la constitución del derecho y a la manera en que se ve restringida la actividad económica en este sector y su potencial a corto o mediano plazo. También aplica en este caso la indemnización por el daño que se le causa al remanente de la propiedad y para el cálculo de este monto se utiliza la fórmula multifactorial, debe además reconocerse el establecimiento de sitios de torre de acuerdo a su ubicación.” “Artículo 7.1.2.- Cálculo del daño al remanente (DR) DR = AR x VU x FE x FU x FR Área remanente de la propiedad (AR): corresponde a la sección de la propiedad no afectada directamente por la franja de servidumbre.

AR = AT – AS AT: Área de la finca (m²) AS: Área de la servidumbre (m²) Valor unitario de la propiedad (VU): Corresponde al valor unitario promedio de la finca expresado en colones por metro cuadrado.

Factor de extensión (FE): En la valoración se tiene por norma que al aumentar el área de un terreno su valor unitario tiende disminuir. El “FE” es una correlación del área de la servidumbre con respecto al área de la finca. Cuanto mayor sea el área remanente menor será el factor de extensión, se determina a través de la siguiente ecuación:

FE = 31,68489282 x AR -0,366894 Factor de Ubicación (FU): Al constituirse una servidumbre dentro de un inmueble se produce un daño a la finca que se refleja en el uso y las condiciones en que queda el área remanente. La importancia del daño va a depender de la zona de la finca afectada por ejemplo si la servidumbre afecta la zona de mayor valor, el daño causado será mayor y viceversa.

El elemento para evaluar dicho daño es utilizar la matriz de factor de ubicación, la cual indica la distribución de las diferentes zonas de valor que componen el inmueble, de acuerdo a su importancia dentro del mismo expresado por medio de factores de la siguiente forma:

Cuando la propiedad posee plano catastrado, plano de agrimensura o un croquis a escala, se debe de dibujar en él la ubicación de la franja de servidumbre con respecto a dicho plano, posteriormente se debe de relacionar la forma del plano con la forma de la matriz, considerando como puntos homólogos la ubicación de la calle principal, una vez hecho esta relación para determinar el “FU” se ubica la franja de la servidumbre en la matriz, se suman los valores de las casillas afectadas y se divide entre el número de casillas.

El factor de ubicación tiene valores numéricos que van desde la unidad, en la zona más valiosa de la propiedad, hasta la décima, en la zona menos valiosa en el fondo de la propiedad.

En el caso de que la propiedad no cuente con plano catastrado, de agrimensura o croquis, se debe de tener una idea de la ubicación espacial de la servidumbre con respecto a la propiedad y relacionar esta ubicación con la matriz, considerando la ubicación de la calle principal. Posteriormente se determina el “FU” igual a lo explicado anteriormente, para este caso es importante aclarar en el informe del avalúo que la determinación del “FU” es aproximada debido a la inexistencia del plano.

La matriz del factor de ubicación puede modificarse de acuerdo a las condiciones de la propiedad, por ejemplo si se tienen varios frentes a calle pública o si se determina que su valor más alto esta en otra ubicación que no necesariamente es el frente a calle. El criterio a aplicar debe considerar la situación real del bien.

En el caso de afectación de lotes la utilización del factor de ubicación debe hacerse en forma cuidadosa debido a que el monto a indemnizar puede ser superior a la compra del terreno, lo cual lógicamente no aplica en el caso de establecimiento de servidumbres. Por ello, la determinación de FU en estos casos debe de realizarse de manera que el monto a indemnizar no supere el 80% del valor del bien. En casos de afectaciones superiores al 80% se recomienda la compra del inmueble, contando con el visto bueno del director del proyecto.

Cálculo de Factor de Relación de áreas (FR) Este factor relaciona el área de la servidumbre (AS) con respecto al área total del inmueble (AT) y se expresa como porcentaje: FR = AS/AT”.

IV. LOS DERECHOS FUNDAMENTALES Y EL PRINCIPIO DE RESERVA DE LEY

A tenor del principio de reserva de ley en materia de derechos fundamentales -artículos 28 de la Constitución Política y 19 de la Ley General de la Administración Pública-, los límites y limitaciones de éstos sólo pueden estar establecidos por un acto normativo con la jerarquía, potencia y resistencia de una ley, en sentido formal y material, y nunca por simple reglamento y, menos aún, por medio de decreto o directriz administrativa. Es menester recordar que el principio de reserva de ley constituye una invaluable conquista y piedra angular del Estado de Derecho en la contención y limitación de la arbitrariedad de los poderes públicos de gobierno y administración, para evitar que se vean tentados de restringir derechos fundamentales o humanos por la vía fácil y rápida del reglamento o de los decretos. En consecuencia, es, únicamente, el legislador ordinario -en cuanto representa y es delegado de la soberanía popular-, el que tiene competencia y habilitación constitucional expresa para establecer tales limitaciones, las que, por cierto, tampoco, pueden ser enteramente discrecionales, por cuanto, deben ser conformes con el Derecho de la Constitución o parámetro de constitucionalidad.

Sobre el tema de la reserva de ley de los derechos fundamentales, este Tribunal Constitucional, en el Voto No. 1829-99 de las 16:09 hrs. de 10 de marzo de 1999, indicó, en lo conducente, lo siguiente:

“(…) IV.- Sobre el principio de reserva legal. El principio de reserva legal, derivación lógica del principio de legalidad, tiene como doble fundamento el Estado de Derecho y el principio democrático. Del Estado de Derecho en cuanto el mismo impone al Estado el sometimiento a aquellas normas por él mismo creadas, configurándose en un límite a la actividad pública, en especial la del Poder Ejecutivo. Del principio democrático, en tanto la Ley formal es producto de la actuación de un órgano donde las diversas fuerzas políticas de una sociedad se encuentran representadas: el Parlamento. La reserva legal impone a la Administración un límite a su actividad: el de no poder restringir, por vía de reglamento, el disfrute de derechos fundamentales de las personas. Solamente la Ley formal, y aún en forma restricta, puede limitar el ejercicio de tales libertades. (…).” (El destacado no forma parte del original).

V. SOBRE LA PRESUNTA VIOLACIÓN AL PRINCIPIO DE RESERVA DE LEY EN EL CASO CONCRETO

En primer término, los accionantes aducen que, en detrimento de este principio constitucional, no existe una ley en nuestro ordenamiento jurídico que establezca o defina, puntualmente, las servidumbres administrativas y, a su vez, señale cuáles son las facultades de los entes públicos para imponerlas. No obstante, este Tribunal Constitucional no estima que lleven razón los gestionantes en su alegato. Esto, ya que, los entes públicos, entre éstos, el Instituto Costarricense de Electricidad, tienen la potestad de establecer tales servidumbres administrativas y, por consiguiente, de imponer, legalmente, restricciones al derecho de la propiedad, de conformidad, a su vez, con lo dispuesto en una serie de normas legales dictadas al efecto, muchas de éstas, incluso, cabe resaltar, impugnadas, curiosamente, por los propios accionantes. Así, en un primer término, obsérvese que, desde el año 1979, se dictó la denominada Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Servidumbres del Instituto Costarricense de Electricidad -Ley No. 6313-, donde se regulan tales servidumbres, de conformidad con lo dispuesto en los siguientes ordinales:

“Artículo 2.- Decláranse (sic) de utilidad pública las obras por ejecutar por el ICE y sus empresas, en el cumplimiento de las atribuciones legales que el ordenamiento jurídico le ha encomendado. Para los efectos de expropiación e imposición forzosa de servidumbres, el ICE y sus empresas podrán aplicar las disposiciones de la Ley N.° 6313, de 4 de enero de 1979; además, supletoriamente, la Ley N.° 7495, de 3 de mayo de 1995, y sus reformas. (…)”. (El destacado no forma parte del original).

“Artículo 22.- Las disposiciones de esta ley son aplicables a la constitución de servidumbres forzosas para el tendido de las líneas eléctricas y de telecomunicaciones, así como para el cumplimiento directo o indirecto de cualquier otro fin encomendado al ICE.” (El destacado no forma parte del original).

“Artículo 23.- Constituida una servidumbre, el ICE lo comunicará al Ministerio de Obras Públicas y Transportes, a las instituciones que corresponda y a las municipalidades, quienes no podrán otorgar permisos de construcción o reconstrucción en las zonas afectadas con el gravámen si no cuentan de previo con la expresa autorización del ICE, en que consten las limitaciones propias de la servidumbre.

A igual limitación estarán sujetos el Ministerio de Obras Públicas y Transportes y las municipalidades, en cuanto a la construcción de vías públicas y áreas de facilidades comunales.

En este último caso, tanto el Ministerio como la municipalidad respectiva deberán realizar las obras de traslado de la postería y demás instalaciones del tendido, que correspondan al derecho de línea; o bien, reconocer al ICE, mediante depósito previo, el costo de tales obras.” (El destacado no forma parte del original).

Posteriormente, se emitió la llamada Ley de Expropiaciones -Ley No. 7495 de 3 de mayo de 1995-, la cual, en su numerales 13 y 14 establece, respectivamente, lo siguiente:

“Artículo 13.- Afectación de derechos y servidumbres. Las disposiciones de esta Ley serán aplicables para constituir servidumbres y para todo tipo de afectación de bienes y derechos. Cuando, por el tipo de afectación, se le limite sustancialmente la disponibilidad del bien o el derecho, la tramitación como afectación será improcedente y deberá ejecutarla la expropiación integral.” (El destacado no forma parte del original).

“Artículo 14.- Servidumbre constituida. EL establecimiento de una servidumbre en favor de la Administración, se comunicará a las instituciones que, por ley o reglamento, otorgan permisos de construcción o reconstrucción, para que los concedan sólo si previamente se cuenta con la autorización expresa de la administración dominante. Se prohíbe a estas instituciones otorgar permisos en contra de lo dispuesto en este artículo. Cualquier decisión administrativa opuesta a este mandato será absolutamente nula.

Cuando un ente público distinto de la administración dominante deba establecer una servidumbre que afecte la anterior, ese ente deberá correr con los gastos que demande la modificación de la servidumbre. En caso de conflicto, el Tribunal Superior Contencioso-Administrativo resolverá, en única instancia, siguiendo en lo compatible y necesario el trámite de esta Ley.” (El destacado no forma parte del original).

De igual forma, la Ley de Fortalecimiento y Modernización de las Entidades Públicas del Sector de Telecomunicaciones -Ley No. 8660 de 8 de agosto de 2008-, hace referencia a las servidumbres administrativas en el artículo 79, bajo los siguientes términos:

“Artículo 79.- Expropiación forzosa o imposición de servidumbres. Las autoridades titulares del dominio público permitirán la instalación de redes públicas de telecomunicaciones en los bienes de 3 08«:>,i (sic) uso público; todo conforme a la normativa vigente para las áreas públicas de protección ambiental, denominadas patrimonio natural del Estado; así como la evaluación del impacto ambiental de las obras, los proyectos o las actividades que lo requieran. Los operadores de estas redes deberán cubrir los costos, los eventuales daños y perjuicios que puedan ocasionar la construcción y operación de las redes y cancelar un arrendamiento, cuyo valor será fijado por la Dirección General de Tributación.

Los operadores de las redes públicas de telecomunicaciones podrán instalar dichas redes en propiedad privada, previo acuerdo con el propietario del inmueble respectivo. Cuando el operador de redes públicas de telecomunicaciones y el propietario o poseedor del bien de dominio privado, no lleguen a un acuerdo respecto del traspaso o la afectación del inmueble, el operador de la red podrá recurrir al Ministerio rector para que promueva el proceso de expropiación forzosa o de imposición de la servidumbre.

Para este fin, se declaran de interés público los bienes inmuebles que, a juicio del Ministerio, por su ubicación sean necesarios para el establecimiento de redes públicas de telecomunicaciones o de cualquiera de sus elementos. Estos bienes inmuebles podrán ser expropiados conforme a la Ley de expropiaciones, N.° 7495, y quedarán a nombre del Estado.

Para promover el proceso de expropiación forzosa o la imposición de servidumbres, el Ministerio deberá valorar que no existan otras alternativas técnica o económicamente viables para el operador de la red. Con este fin, solicitará el criterio de la Sutel”. (El destacado no forma parte del original).

Bajo tal orden de consideraciones, no es posible afirmar, como lo sostienen los accionantes, que las servidumbres administrativas no se encuentren, debidamente, reguladas en una ley. Por el contrario, como pudo observarse supra, estas servidumbres se van a imponer y establecer según los parámetros y lineamientos que instituyen, sobre el particular, las leyes Nos. 6313, 7495 y 8660. En ese mismo sentido, debe de resaltarse que, de forma expresa, los numerales 2° y 22 de la Ley No 6313 -Ley de Adquisiciones, Expropiaciones y Servidumbres del ICE-, señalan, claramente, que, para llevar a cabo la imposición de las servidumbres bajo estudio, se aplicarán el resto de las disposiciones contenidas tanto en ese cuerpo normativo como en la Ley No. 7495 -Ley de Expropiaciones-. Situación anterior que se repite, como pudo observarse, en el numeral 13 de la Ley No. 7495, al disponer que, de igual manera, todas las disposiciones contenidas en ésta última serán aplicables para constituir las servidumbres administrativas en cuestión.

En otros términos, tales numerales remiten a lo dispuesto en el resto de ordinales contenidos en las citadas leyes a efecto de regular la imposición de las servidumbres administrativas. Por consiguiente, al haberse determinado la existencia de un marco legislativo que le da fundamento a las servidumbres bajo estudio, este Tribunal Constitucional no encuentra violación al principio de reserva de ley.

VI. CONFUSIÓN DE LAS SERVIDUMBRES ADMINISTRATIVAS CON LAS LIMITACIONES POR RAZÓN DE INTERÉS SOCIAL

La doctrina contemporánea del Derecho Administrativo ha comprobado que por una suerte de inercia de la dogmática jurídica e histórica que surge a partir del Estado Liberal de Derecho, se confunden y asimilan los institutos jurídicos de las servidumbres administrativas con las limitaciones por razones de interés social –ratio publica utilitatis- (V. CARRILLO DONAIRE, Juan Antonio, Las servidumbres administrativas -delimitación conceptual, naturaleza, clases y régimen jurídico-, Valladolid, Editorial Lex Nova S.A., 1ª. Edición, 2003, in totum). Basta comprobar que a algunas de éstas le son llamadas, también, servidumbres (v. gr. servidumbres urbanísticas, forestales, aeroportuarias, en la zona marítimo-terrestre, de ferrocarriles, carreteras, aguas, etc.), durante ese período, prácticamente, todas las limitaciones legales del dominio eran calificadas como servidumbres legales. Durante el siglo XIX, a la luz del Estado Liberal de Derecho, muchas de las servidumbres administrativas fueron asimiladas al concepto de “limitación” surgido a partir de la codificación del Derecho Civil, entendido en un sentido excepcional frente a un derecho de propiedad que se concibió casi como absoluto.

Este lastre histórico de confusión dogmática y conceptual ha sido arrastrado y proyectado al siglo XX y aun al XXI, en la mayoría de las legislaciones positivas y de la doctrina. Incluso, en un errado intento de asimilar el régimen jurídico de las servidumbres administrativas con el propio de las servidumbres del Derecho privado y, en particular, del contenido en la mayoría de los Códigos Civiles, se distinguió, clásicamente, entre servidumbres legales o forzosas impuestas ya fuera por causa de utilidad pública (administrativas) o de utilidad privada (civiles). En realidad, las servidumbres administrativas y las limitaciones por razón de interés social, son dos formas diferentes de intervención de la propiedad privada. Las diferencias entre sendas figuras o instituciones deriva de establecer, certeramente, en cada supuesto si procede o no el reconocimiento de una indemnización a favor del propietario, según se restringa, de modo general, las posibilidades de uso del derecho de propiedad o se sustraigan facultades de uso para transferirlas a un sujeto distinto del titular.

Las limitaciones por razones de interés social, por antonomasia, al suponer una carga o sacrificio general que modula o moldea el contenido esencial del Derecho de propiedad, no son indemnizables, en tanto que, ciertas servidumbres administrativas, al suponer un gravamen real que sustrae facultades de uso y vacía el contenido esencial del derecho de propiedad, se configuran como una expropiación parcial, al suponer un sacrificio especial o singular y, por consiguiente, indemnizable. Bajo esta inteligencia, dentro de la categoría general de las servidumbres administrativas habrá algunas que son limitaciones por razones de interés social y otras que asumen la condición de una expropiación parcial. En suma, las servidumbres administrativas, como una forma de intervención pública sobre la propiedad, pueden delimitar o vaciar el contenido esencial del derecho de propiedad, en el primer caso no son indemnizables y en el segundo sí lo son.

Como veremos, las servidumbres administrativas tienen una naturaleza jurídica y un régimen jurídico-administrativo singular, de manera que su tratamiento no puede abordarse a partir y desde la perspectiva de las instituciones del Derecho común u ordinario, so pena de incurrir en un grave equívoco. Precisamente, la inadecuación del régimen del Derecho civil u ordinario a la servidumbres administrativas, se constata cuando en algunas de éstas está ausente un predio dominante (servidumbres reales) y, además, pueden suponer obligaciones positivas de hacer (facere), superando las clásicas obligaciones de las servidumbres civiles de dejar hacer (pati) o de no hacer (non facere), suponiendo verdaderas obligaciones personales (propter rem) para el titular del fundo privado que soporta la administrativa. Nuestra propia Ley General de la Administración Pública proclama el principio de la auto-integración del Derecho Administrativo y, por ende su autonomía científica, legislativa y jurisdiccional, al preceptuar su artículo 9°, párrafo 1°, que “1.

El ordenamiento jurídico administrativo es independiente de otros ramos del derecho. Solamente en el caso de que no haya norma administrativa aplicable, escrita o no escrita, se aplicará el derecho privado y sus principios”, norma complementada por el artículo 49 constitucional que erige la jurisdicción contencioso-administrativa como un orden jurisdiccional específico dentro de la función jurisdiccional para el específico fin de controlar la legalidad de la función administrativa. Consecuentemente, las normas y principios del Derecho común u ordinario, en razón de la auto-integración y autonomía del Derecho Administrativo, se aplican como ultima ratio, solo en ausencia de normas escritas y no escritas del Derecho público, siendo los preceptos claves para delimitar las servidumbres administrativas, el 33 y 45 constitucionales, junto con la doctrina, principios y valores que los informan, al establecer la célebre distinción entre la expropiación –indemnizable por suponer una privación, vaciamiento o mutilación del derecho de propiedad- y la limitación por razón de interés social –no indemnizable por ser una delimitación conformadora del derecho de propiedad- o entre carga o sacrificio general y especial o singular.

VII. NATURALEZA JURÍDICA Y RÉGIMEN JURÍDICO DE LAS SERVIDUMBRES ADMINISTRATIVAS

Las servidumbres administrativas son un modo de intervención o inmisión pública sobre la propiedad privada que tiene fines de utilidad pública –interés público- o razones de interés social, según los términos empleados por el constituyente originario en el ordinal 45 de la Constitución. Consecuentemente, como se ha indicado supra, la servidumbre administrativas, según el tipo específico de que se trate, puede ser indemnizable por constituir una expropiación parcial o total al vaciar o mutilar el contenido esencial del derecho de propiedad respecto de un segmento o la totalidad del fundo privado o no compensable pecuniariamente al configurarse como una limitación por razón de interés social que conforma positivamente el contenido esencial del derecho de propiedad sin mutilarlo relativa o absolutamente. Cabe advertir que algunas servidumbres de carácter administrativo, en sentido estricto, suponen un despojo o privación parcial o total del derecho de propiedad con lo que se transforman en expropiaciones parciales o absolutas del dominio privado que deben indemnizarse.

El carácter absoluto o relativo de la expropiación dependerá de las características y condiciones del inmueble afectado (v. gr. cabida o área) y de la intensidad de la servidumbre. Tales servidumbres administrativas suponen la imposición de un derecho real administrativo que merma, sustancialmente, o anula, las facultades plena de uso –ius utendi o plena in re potestas- del titular del predio privado. Sería absolutamente contrario al principio constitucional de proporcionalidad o razonabilidad y al interés público o general que el titular de un inmueble privado sobre el que se constituye una servidumbre administrativa que asume la condición de expropiación parcial, pretenda que se le expropie la totalidad del fundo, salvo las hipótesis que regula la ley de remanentes inútiles, por cuanto, ordinariamente, los poderes públicos ocupan, para la prestación de los servicios públicos y la satisfacción de las necesidades colectivas, simplemente, una franja o porción limitada de terreno.

De avalarse esta errada postura, los entes públicos tendrían una imposibilidad material, por carencia de recursos presupuestarios, para prestar positiva y efectivamente los servicios públicos de carácter esencial propios de un Estado social y democrático de Derecho y necesarios para erradicar las desigualdades reales. Claro está que habrá que ponderar, casuísticamente, en función del área o cabida del inmueble si la servidumbre implica una expropiación parcial o total. Es en tales supuestos que se justifica, plenamente, la aplicación del régimen constitucional y legal de la expropiación parcial o integral, tal y como se contempla en nuestro ordenamiento jurídico. De ahí, entonces, la tendencia de la legislación contemporánea de remitir a los procedimientos expropiatorios la constitución eventual de una servidumbre administrativa. Esa es, precisamente, la tónica de nuestra Ley de Expropiaciones No. 7495 de 3 de mayo de 1995, que conforme a las más contemporáneas tendencias del Derecho público, remite la constitución de servidumbres administrativas, bajo ciertos supuestos, a ese régimen legal, así el artículo 13 de ese cuerpo legislativo dispone, bajo el epígrafe “Afectación de derechos y servidumbres”, lo siguiente: “Las disposiciones de esta Ley serán aplicables para constituir servidumbres y para todo tipo de afectación de bienes y derechos.

Cuando, por el tipo de afectación, se le limite sustancialmente la disponibilidad del bien o el derecho, la tramitación como afectación será improcedente y deberá ejecutar la expropiación integral”. A tenor de este texto legislativo, cuando la servidumbre administrativa implica un vaciamiento o mutilación sustancial del derecho de propiedad privada, la figura se asimila, acertadamente, a una expropiación. Consecuentemente, a contrario sensu, si la servidumbre administrativa se ciñe a delimitar, conformar o modular el contenido esencial del derecho de propiedad, no resulta aplicable la figura de la expropiación y de su procedimiento, sino la de la limitación por razón de interés social –no indemnizable-. En idéntico sentido, la Ley de Adquisiciones, expropiaciones y servidumbres del ICE, No. 6313 de 4 de enero de 1979, dispone, con acierto, en su artículo 22 que “Las disposiciones de esta ley son aplicables a la constitución de servidumbres forzosas para el tendido de líneas eléctricas y de telecomunicaciones, así como para el cumplimiento directo o indirecto de cualquier otro fin encomendado al ICE”, por su parte el artículo 13 de esa ley esboza, claramente, las restricciones sustanciales en el uso de la porción del inmueble afectado por la servidumbre administrativa que tendrá el propietario privado cuando se constituye.

Este marco normativo resulta plenamente conforme con el Derecho de la Constitución, sin que se observe vicio alguno de inconstitucionalidad. Bajo esta inteligencia, cuando la servidumbre administrativa asume la condición de una expropiación parcial o total, no se requiere de una ley reforzada para su imposición –recaudo constitucional exigido para las limitaciones por razón de interés social, ex artículo 45 de la Constitución-, basta que la ley ordinaria haya declarado de utilidad pública los bienes necesarios que requieran las administraciones públicas para cumplir sus cometidos, para que se dicte un acto administrativo expropiatorio –acto de sujeción individual o particular-.

VIII.COROLARIO.- En mérito de las consideraciones expuestas, se impone declarar sin lugar la acción de inconstitucionalidad en todos sus extremos.

POR TANTO:

Se declara sin lugar la acción de inconstitucionalidad.

Gilbert Armijo S.

Presidente a.i.

Luis Paulino Mora M. Ernesto Jinesta L.

Fernando Cruz C. Fernando Castillo V.

Ricardo Guerrero P. Jorge Araya G.

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