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Res. 13073-2009 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 19/08/2009

Positive Administrative Silence and Coastal Natural Heritage ClassificationSilencio positivo y clasificación del patrimonio natural costero

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OutcomeResultado

Partially grantedParcialmente con lugar

The Chamber invalidated positive administrative silence for approving State Natural Heritage classifications and upheld the remaining challenged provisions, some subject to interpretations requiring express SINAC approval and excluding proposed roads from that heritage.La Sala anuló el silencio positivo para aprobar clasificaciones del Patrimonio Natural del Estado y mantuvo las demás disposiciones impugnadas, algunas bajo interpretaciones que exigen aprobación expresa del SINAC y excluyen caminos propuestos dentro de ese patrimonio.

SummaryResumen

The Constitutional Chamber reviewed several provisions of Executive Decree No. 34295-MINAE governing the classification of forests, wetlands, land suitable for forestry, and other components of the State Natural Heritage within the Maritime-Terrestrial Zone. It partially granted the constitutional challenge and unanimously invalidated the rule under which classification documents submitted to SINAC could be deemed approved through positive administrative silence, because Article 4 of the Forestry Law excludes that mechanism in natural-resource matters. The Chamber permitted private professionals to assist with classification only when their documents receive express approval from a SINAC Conservation Area. It also construed proposed roads in regulatory plans as permissible only on land administered by municipalities, not within the State Natural Heritage. The majority rejected the remaining challenges concerning technical parameters, certification under public faith, protection areas, and transitional provisions III and IV.La Sala Constitucional examinó varias disposiciones del Decreto Ejecutivo No. 34295-MINAE, que regulaba la clasificación de bosques, humedales, terrenos de aptitud forestal y otras áreas del Patrimonio Natural del Estado dentro de la Zona Marítimo Terrestre. Declaró parcialmente con lugar la acción y anuló, por unanimidad, la regla que permitía tener por aprobados mediante silencio positivo los documentos de clasificación presentados al SINAC, pues el artículo 4 de la Ley Forestal excluye ese mecanismo en materia de recursos naturales. Admitió la colaboración de profesionales privados únicamente si sus documentos reciben aprobación expresa de un Área de Conservación del SINAC. También interpretó que los caminos propuestos en planes reguladores solo pueden ubicarse en terrenos administrados por las municipalidades, no dentro del Patrimonio Natural del Estado. La mayoría rechazó las restantes impugnaciones contra los parámetros técnicos, la certificación bajo fe pública, las áreas de protección y los transitorios III y IV.

Key excerptExtracto clave

The phrase in Article IV of the “Manual for the Classification of Land Dedicated to the Conservation of Natural Resources within Costa Rica’s Maritime-Terrestrial Zone” (Executive Decree No. 34295 of January 29, 2008) is unanimously declared unconstitutional where it states: “IV.— (...) If the respective application is submitted and is not rejected by the office before which it was filed within the following thirty calendar days, positive administrative silence shall be deemed to have occurred under Articles 330 and 331 of the General Public Administration Law (...).” The challenge against transitional provisions III and IV is unanimously denied. By majority vote, the constitutional challenge against Article VII(h), Article IX, Article X(g), Article XI, and Transitional Provision I is denied; subject to an interpretation consistent with the Constitution, the challenge is also denied regarding the phrases “(...) and duly accredited private professionals from the respective professional associations (...)” and “(...) and those proposed in Regulatory Plans (...),” contained respectively in the first paragraph of Article IV and Transitional Provision II. This judgment has declaratory and retroactive effects as of the effective date of the invalidated provisions, without prejudice to rights acquired in good faith and legal relationships or situations consolidated through limitation, expiration, or a judgment having the force of substantive res judicata.Por unanimidad se declara inconstitucional la frase del artículo IV del "Manual para la clasificación de tierras dedicadas a la conservación de los recursos naturales dentro de la zona marítimo terrestre en Costa Rica" (Decreto Ejecutivo No. 34295 de 29 de enero de 2008) que indica lo siguiente: "IV.- (...) Si presentada la respectiva solicitud no fuere rechazada por la oficina ante la que se presentó dentro de los treinta días naturales siguientes, se tendrá por producido el silencio positivo en los términos de los artículos 330 y 331 de la Ley General de la Administración Pública (...)". Por unanimidad se declara sin lugar la acción en contra de los transitorios III y IV. Por mayoría, se declara sin lugar la acción de inconstitucionalidad, contra el inciso h) del artículo VII, artículo IX, inciso g) del artículo X, artículo XI y el Transitorio I y, al interpretarse conforme a la Constitución, contra las frases "(...) y a profesionales privados debidamente acreditados por los Colegios Profesionales respectivos (...)" y "(...) y los que se proponen en los Planes Reguladores (...)" contenidas, respectivamente, en los artículos IV, párrafo primero, y Transitorio II. Esta sentencia tiene efectos declarativos y retroactivos a la fecha de vigencia de las normas anuladas, sin perjuicio de los derechos adquiridos de buena fe y las relaciones o situaciones jurídicas que se hubieran consolidado por prescripción, caducidad o en virtud de sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada material.

Pull quotesCitas destacadas

  • "Partiendo de este orden de ideas, se concluye que el fin último de la clasificación y delimitación propuesta en el Manual es proteger las áreas del Patrimonio Natural del Estado (bien de dominio público, por ende, inalienable, inembargable e imprescriptible) ubicadas en la ZMT para que sean excluidas de las zonas a concesionar según el Plan Regulador Costero."

    "Following this reasoning, the ultimate purpose of the classification and demarcation proposed in the Manual is to protect the areas of the State Natural Heritage—public-domain property that is therefore inalienable, immune from attachment, and not subject to prescription—located in the Maritime-Terrestrial Zone, so that they are excluded from the areas available for concession under the Coastal Regulatory Plan."

    Considerando VI

  • "Partiendo de este orden de ideas, se concluye que el fin último de la clasificación y delimitación propuesta en el Manual es proteger las áreas del Patrimonio Natural del Estado (bien de dominio público, por ende, inalienable, inembargable e imprescriptible) ubicadas en la ZMT para que sean excluidas de las zonas a concesionar según el Plan Regulador Costero."

    Considerando VI

  • "En criterio de este Tribunal, la frase cuestionada no resulta inconstitucional en el tanto se interprete que siempre, en todos los casos, la validez de los documentos de categorización emitidos por los profesionales privados queda sujeta a la aprobación que emita alguna de las Áreas de Conservación del SINAC."

    "In this Court’s view, the challenged phrase is not unconstitutional provided it is construed to mean that, always and in every case, the validity of classification documents issued by private professionals is subject to approval by one of SINAC’s Conservation Areas."

    Considerando VII

  • "En criterio de este Tribunal, la frase cuestionada no resulta inconstitucional en el tanto se interprete que siempre, en todos los casos, la validez de los documentos de categorización emitidos por los profesionales privados queda sujeta a la aprobación que emita alguna de las Áreas de Conservación del SINAC."

    Considerando VII

  • "Partiendo del criterio jurisprudencial expuesto e incluso, a tenor del artículo 4° de la Ley Forestal (norma que prohíbe la aplicación del silencio positivo en materia de recursos naturales), la frase supra señalada es inconstitucional."

    "Based on the cited case law and, moreover, under Article 4 of the Forestry Law—which prohibits positive administrative silence in natural-resource matters—the aforementioned phrase is unconstitutional."

    Considerando VIII

  • "Partiendo del criterio jurisprudencial expuesto e incluso, a tenor del artículo 4° de la Ley Forestal (norma que prohíbe la aplicación del silencio positivo en materia de recursos naturales), la frase supra señalada es inconstitucional."

    Considerando VIII

  • "Lo anterior, a fin de evitar la apertura indebida de redes viales en la Zona Marítimo Terrestre que comprenda zonas consideradas como parte del Patrimonio Natural del Estado."

    "This is intended to prevent the improper opening of road networks in the Maritime-Terrestrial Zone encompassing areas regarded as part of the State Natural Heritage."

    Considerando XII

  • "Lo anterior, a fin de evitar la apertura indebida de redes viales en la Zona Marítimo Terrestre que comprenda zonas consideradas como parte del Patrimonio Natural del Estado."

    Considerando XII

Full documentDocumento completo

Sections

Procedural marks

0 21 false false false ES-CR X-NONE X-NONE Case: 08-004934-0007-CO Decision: 2009-013073 SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, at fourteen hours and thirty-one minutes on diecinueve de agosto de dos mil nueve.

Constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad) filed by [Nombre 001], of legal age, holder of identity card No. [Valor 001], resident of Mercedes de Montes de Oca; against ARTICLE IV, PARAGRAPHS I AND II, ARTICLE VII, SUBSECTION H), AND TRANSITORY PROVISIONS II AND III OF EXECUTIVE DECREE No. 34295-MINAE OF 29 DE ENERO DE 2008.

Background:

  1. 1In a filing received by the Secretariat of the Court at 10:50 hours on 25 de marzo de 2008, the petitioner requests that Article IV, paragraphs I and II; Article VII, subsection h); and Transitory Provisions II and III of Executive Decree No. 34295-MINAE of 29 de enero de 2008 be declared unconstitutional. He alleges that, by means of a public-interest decree, essential environmental functions—which the laws of the Republic assign to State institutions and which constitute sovereign powers (potestades de imperio)—are delegated to private parties, thereby granting private parties official certifying authority (fe pública) to issue certifications relating to the demarcation of the Patrimonio Natural del Estado. He considers the challenged provisions unconstitutional because they violate the right to enjoy a healthy and ecologically balanced environment, as well as the constitutional principle requiring the State to safeguard environmental law, which this Court has developed in its case law by deriving it from Article 50 in conjunction with Articles 21, 69, and 89 of the Constitución Política.He maintains that the powers granted by the laws of the Republic to the Ministerio del Ambiente y Energía and the Ministerio de Agricultura y Ganadería regarding the determination and demarcation of the Patrimonio Natural del Estado constitute sovereign powers whose exercise may not be waived, transferred, or lost through the passage of time, because they entail the exercise of an administrative power involving sovereign authority or supremacy, in the form of administrative self-protection of public-domain property (autotutela demanial), which is non-disposable, exclusive, and regulated. Nevertheless, the challenged regulations modify and update the parameters for soil classification, thereby violating the preventive principle (principio preventivo), precautionary principle (principio precautorio), the environmental public interest, and the provisions of Article 50 of the Constitution. Furthermore, by establishing the obligation to include the proposed public roads contained in regulatory plans (Planes Reguladores) on the maps that define the Patrimonio Natural del Estado, and by granting municipalities the authority to request that MINAE include the public roads proposed in the regulatory plans on those maps, the lands within the Patrimonio Natural del Estado through which those roads would pass are being withdrawn from public-domain status (desafectación).The areas constituting the Patrimonio Natural del Estado are public-domain property because they are dedicated to the environmental-protection purposes established in the Ley Forestal and in other related legislation, such as the Ley Orgánica del Ambiente. He argues that, under the principle of parallelism of forms (principio de paralelismo de las formas), set forth in Article 69, second paragraph, of the Ley de Contratación Administrativa, No. 7494 of 2 de mayo de 1995, the areas comprising the Patrimonio Natural del Estado may be withdrawn from public-domain status only by means of a law of the Republic, because their dedication to environmental-protection purposes was likewise effected through formal legislation. Thus, the withdrawal of areas of the Patrimonio Natural del Estado from public-domain status constitutes a direct affront to the right to a healthy and ecologically balanced environment established in Article 50 of the Constitution, because it changes the designated use of those areas to another use involving land-use change (cambio de uso de suelo) that is entirely unrelated to the environmental-protection purposes to which the Patrimonio Natural del Estado is dedicated.The petitioner further states that this is unconstitutional because it is contrary to the principle of reasonableness, since it partitions and withdraws lands from the Patrimonio Natural del Estado in order to convert them into public roads based solely on the requirement that they have been proposed as such in the municipal regulatory plan, while omitting any mention of the need to conduct technical studies justifying the measure and ensuring that the proposed road alignment has the least impact on the ecosystems of the Patrimonio Natural del Estado. Finally, he adds that this change in methodology, coupled with the obligation to correct the classifications made pursuant to Administrative Decision No. R-SINAC-013-2006, could constitute a concealed means of withdrawing areas belonging to the Patrimonio Natural del Estado from public-domain status, thereby violating Article 50 of the Constitución Política. He requests that the cited articles be declared unconstitutional.
  2. 2By decision issued at 9:30 hours on 15 de abril de 2008 (appearing at folio 16 of the case file), the challenge was admitted for consideration, and the Procuraduría General de la República, the Ministerio de la Presidencia, the Ministerio de Ambiente y Energía, and the Ministerio de Agricultura y Ganadería were granted an opportunity to be heard.
  3. 3The notices required by law were published in Judicial Bulletins Nos. 81, 82, and 83 on 28, 29, and 30 de abril de 2008 (appearing at folio 23).
  4. 4Rodrigo Arias Sánchez and Roberto Dobles Mora, respectively, in their capacities as Ministro de la Presidencia and Ministro del Ambiente y Energía, submit their report (folio 28). They state that the petitioner alleges that the unconstitutionality of Article IV is based on the fact that the delimitation and certification of land within the Maritime-Terrestrial Zone (Zona Marítimo-Terrestre) entails the exercise of an administrative power involving sovereign authority or supremacy, in the form of administrative self-enforcement over public-domain property (autotutela demanial), which is non-disposable, exclusive, and regulated, and which, in his view, the challenged decree delegates to private professionals. However, precisely because this entails the responsible exercise of that sovereign authority, entrusted by operation of law to the Ministerio del Ambiente y Energía, the aim is to fulfill it as efficiently as possible by making use of the means available to accomplish that purpose.The sole and exclusive purpose of the challenged article is to achieve the preservation and protection of the environment and, in this regard, to fulfill the State’s obligation to safeguard the conservation of the country’s natural resources, wildlife management, the use of forest resources, soil conservation, and the recommendation of measures to ensure the perpetuation of species, which are the results arising from the delimitation of protection areas (áreas de protección). The recitals (considerandos) of the challenged decree themselves set forth the course that the Ministry has followed in seeking to comply with the basic and guiding principle of Environmental Law that the environment is the common heritage of the inhabitants and that, therefore, the State and private parties must participate in the conservation and sustainable use of the environment, which is a matter of public utility.The environment belongs to everyone, and therefore we all have rights that may be asserted and corresponding obligations. A reading of the challenged provision establishes that the nondelegable power to determine the State Natural Heritage (Patrimonio Natural del Estado) remains with the entity to which, by law and as reiterated by the Sala Constitucional itself, that authority belongs exclusively, namely, the Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC). The participation of private professionals duly accredited by their respective Professional Associations (Colegios Profesionales) is limited to the categorization of land within the Maritime-Terrestrial Zone. Note that the second paragraph of the provision at issue expressly states that the validity of the categorization documents issued by these professionals shall be subject to the approval of one of the SINAC Conservation Areas (Áreas de Conservación).Accordingly, the participation of private professionals duly accredited by their respective Professional Associations is confined to mere collaboration, which, in turn, must strictly conform to the technical categorization parameters objectively established by the challenged Executive Decree (Decreto Ejecutivo) itself. SINAC is responsible for verifying compliance with those parameters when it determines the validity of the documents issued. The participation of private professionals duly accredited by their respective Professional Associations is legally permissible provided that there is enabling authority, such as the challenged provision, and that their work is submitted for analysis, approval, and adoption by the competent entities—in this case, SINAC, which must exercise oversight. Lastly, the participation of private professionals duly accredited by the Professional Associations is a clear manifestation of the multidisciplinary nature of Environmental Law, which uses concepts and instruments from other disciplines without which legal provisions could not be fully applied.From a legal standpoint, the act delimiting that Heritage is issued by the State, not by a private party. The same occurs with environmental impact studies (estudios de impacto ambiental), which are prepared by private professionals but approved by the Secretaría Técnica Nacional Ambiental. Before such approval is issued, the study has no legal effect. The aim is to ease SINAC’s workload; SINAC is a decentralized and participatory system with its own legal personality, whose legal basis is established in the Ley de Biodiversidad, Ley No. 7788 de 27 de mayo de 1998. It is also a system for institutional management and coordination that integrates authority over forestry, wildlife, protected areas, and the Ministerio del Ambiente y Energía in order to establish policies and plan and carry out processes aimed at the sustainable management of natural resources. Moreover, considering that Costa Rica has designated nearly 25 percent of its territory under one of the various categories of Conservation Areas, there is a great deal of work to be done and the system is overburdened, since carrying out one of these studies is, by its nature, very time-consuming.Conversely, if the study is prepared by a private professional, as occurs with environmental impact studies, it is more expeditious for the competent officials of the Ministerio del Ambiente y Energía to review and approve it when it strictly complies with the applicable statutory and regulatory requirements. With respect to the period of 30 calendar days available to the corresponding Conservation Area to decide whether to approve categorization documents issued by private professionals, and the occurrence of affirmative administrative silence (silencio positivo) if the approval request is not rejected within that period, this is a matter strictly of legality rather than constitutionality, because Ley Forestal Article 4 establishes that affirmative administrative silence, as provided for in Articles 330 and 331 of the Ley General de la Administración Pública, shall not apply to natural-resource matters.Article VII, subsection h), of Decreto No.34295 - MINAE del 29 de enero de 2008 concerns documentation to be submitted under “public faith” (fe pública). With respect to this article, they consider it legally improper, particularly in this matter, to vest interested private parties with public faith. They clearly contend that the provision contains a clerical error because, in keeping with its purpose and with the text as a whole, the information entered on the maps should instead be certified “under oath” (bajo fe de juramento). Consequently, any inaccuracy or falsehood would expose the official to the penalties prescribed for the offenses of perjury or false testimony, depending on the nature of the facts contained in the report. It was never the Executive Branch’s intention to grant such powers to private parties and, because this is a clerical error, it must be corrected and remedied in accordance with Article 157 of the Ley General de la Administración Pública.Article IX of Decreto No. 34295 - MINAE, concerning the “Parameters for defining non-forested land suitable for forestry (Classes VII and VIII)” (“Parámetros para la definición de terrenos de aptitud forestal sin bosque (Clases VII y VIII)”), is a matter strictly of legality rather than constitutionality, because Decreto Ejecutivo No. 23214 - MAG - MIRENEM de 6 de junio de 1994 officially adopts the Methodology for Determining the Land-Use Capacity of Costa Rican Lands (Metodología para la determinación de la capacidad de uso de las tierras de Costa Rica). As for the transitional provisions (normas transitorias), roads established in already approved regulatory plans (planes reguladores) cannot be treated as nonexistent. It is precisely the duly approved Regulatory Plan—that is, one that has complied with all requirements established by national legislation—that provides for the planning of a portion of the national territory in accordance with technical criteria and with the open participation of all sectors involved.Otherwise, the value of Regulatory Plans in preventing the disorderly growth of different areas of the country would be diminished, to the detriment of the very environment that the petitioner seeks to protect. Moreover, the objection to Transitional Provision II (Transitorio II) is likewise unfounded because it concerns a matter of mere legality. The alleged violation—which, of course, does not occur—is a violation of the Ley de Caminos Públicos and would constitute a matter of mere legality that falls outside the jurisdiction of this court and instead belongs to the Contentious-Administrative Jurisdiction (Jurisdicción Contencioso-Administrativa). For all the foregoing reasons, provided that the challenged provisions are properly applied and interpreted, as required by Article 10 of the Ley General de la Administración Pública, and that respect for the public purpose that the State must guarantee always prevails, any violation of the right to a healthy and ecologically balanced environment is therefore ruled out. They request that the constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad) be dismissed.
  5. 5By means of a pleading filed with the Secretariat of the Chamber at 15:36 hours on 9 de mayo de 2008, the Attorney General of the Republic submitted the report required by law (appearing at folios 35-68). She states that the action is admissible pursuant to articles 50, second paragraph, of the Political Constitution, 75, second paragraph, of the Law on Constitutional Jurisdiction, and the settled case law of this Chamber concerning diffuse interests (intereses difusos), because the action falls within the legal protection of the environment. The State Natural Heritage (Patrimonio Natural del Estado) includes, among other elements, forests, forestlands, and lands suited for forestry transferred by nongovernmental organizations from inalienable areas (article 13 of Ley Forestal No. 7575 of 5 de febrero de 1996). The Maritime-Terrestrial Zone (Zona Marítimo Terrestre) is an inalienable area (article 1° of the Law on the Maritime-Terrestrial Zone, No. 6043 of 3 de marzo de 1977).Therefore, its forests, forestlands, and lands suited for forestry form part of the State Natural Heritage. That inclusion under article 13 of Ley Forestal has three fundamental consequences under that same law: first, it reaffirms that such lands are subject to the public-domain regime (régimen de dominio público), conferring upon them the characteristics of immunity from attachment, inalienability, and immunity from adverse possession (inembargabilidad, inalienabilidad e imprescriptibilidad) (article 14); second, it places their administration under the Ministerio del Ambiente y Energía (articles 6, subsections a) and r), and 13, second paragraph), excluding the administration and usufruct granted to the Municipalidades under articles 3 and 35 of the Law on the Maritime-Terrestrial Zone; and third, it entails a restrictive land-use regime. Cutting, forest exploitation (aprovechamiento forestal), and land-use change (cambio de uso del suelo) are prohibited, and only research, training, and ecotourism activities may be authorized (articles 1, second paragraph, 3, subsection a), 18, 58, subsections a) and b), and 61, subsection c)).The protective regime does not disappear through the removal of forest cover (cobertura boscosa) and land-use change; to hold otherwise would encourage a predatory attitude toward these ecosystems, particularly because their natural regeneration is possible under appropriate conditions. This rule need not be codified to exist (as was done in the case of mangroves through Decrees Nos. 16852-MAG of 23 de enero de 1986 and 23247-MIRENEM of 20 de abril de 1994), since it is a principle that public-domain property (bienes demaniales) does not cease to have that status because of human activity carried out against it, but only through the same legal means by which it was placed under that regime (article 262 of the Civil Code). According to the fourth paragraph of article IV of the challenged decree, the location and delimitation of State Natural Heritage areas within the Maritime-Terrestrial Zone are undertaken to exclude them, in the Coastal Regulatory Plan (Plan Regulador Costero) and cadastral maps, from the areas available for concession within the Maritime-Terrestrial Zone.Article 15 of Ley Forestal establishes a prohibition under which, insofar as relevant here, the Municipalidad could not “lease” land in the Maritime-Terrestrial Zone that it considers to be under its administration unless it had first been classified by the Ministerio del Ambiente y Energía, a classification that determines its continued inclusion under the State Natural Heritage regime of forest protection and conservation. The expression “lease” is used improperly by the legislature but must be understood as referring to the granting of private or special uses of the public domain (concessions and use permits). Moreover, article II, subsection i), of the challenged Decree states the following as a primary objective of identifying forests, lands suited for forestry, and wetlands within the Maritime-Terrestrial Zone: “that the Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) certify and incorporate them as part of the State Natural Heritage.” Ley Forestal assigns to the Ministerio del Ambiente y Energía the on-site delimitation of the boundaries of the areas comprising the State Natural Heritage, and the legislature provides for the possibility that the regulations implementing that law may establish the boundary-demarcation procedure (procedimiento de deslinde) (article 16).She notes that its Regulations, Decree No. 25721-MINAE of 17 de octubre de 1996, provide in article 13 that, for purposes of article 16 of the Law, the Administración Forestal del Estado “shall enter into an agreement with the Catastro Nacional to define the boundaries of the State Natural Heritage in accordance with the existing technical guidelines used to define this type of area, and may also enter into agreements with other institutions having suitable personnel and equipment to perform this work.” Mangroves and estuaries are classified as Public Zone (Zona Pública) under articles 11 of the Law on the Maritime-Terrestrial Zone and 4° of its Regulations. Delimitation of the Public Zone is a function of the Instituto Geográfico Nacional that is implicit in the powers conferred by its enabling Law, No. 59 of 4 de julio de 1944. Article 10 of that statute provides that “no public agency, person, or domestic or foreign private entity may perform work of the kind carried out by the Instituto.” Consistent with the foregoing, article 63 of the Regulations to Law No. 6043 recognizes the authority of the Instituto Geográfico Nacional to delimit the Public Zone: “The Dirección General de Catastro shall not register any map that does not bear the approval of the Instituto Geográfico Nacional regarding the delimitation of the public zone.” The demarcation of the Public Zone, like that of the State Natural Heritage within the Maritime-Terrestrial Zone, is necessary for the proper use of this public-domain strip because it ensures its administration and use in accordance with the Law.The on-site identification of the State Natural Heritage, like that of the Public Zone, falls within the power to administratively demarcate public property (deslinde administrativo de bienes públicos), which legal scholarship and statutes recognize as belonging to public entities, although these demarcations have the distinctive feature of determining the boundary between strips subject to the same public-domain regime and owned by the State. To the detriment of environmental assets, article IV deems affirmative administrative silence (silencio positivo) to have occurred in the delimitation of the State Natural Heritage merely upon expiration of the period within which the Administration (Conservation Area) must issue a decision approving or rejecting the classification made by private parties. She argues that this violates the contrary principle recognized in constitutional case law, which holds that affirmative administrative silence is inapplicable in forestry or environmental matters.In this manner, the challenged article IV transfers to private professionals the administrative power of self-enforcement over public-domain property (autotutela demanial), which the law assigns to the Ministerio del Ambiente y Energía. For its part, identifying and determining the boundary of the Public Zone is, as noted, a public power vested in the Instituto Geográfico Nacional, and article IV improperly transfers that authority. In the State’s representative’s view, subsection g) of article X of this Decree does the same by setting out the “procedure for defining wetlands (mangroves, estuaries, tidal inlets, marshes, coastal lagoons, swamps, flooded forests, salt flats)” as follows: “In the case of tidal inlets or estuaries, where no mangrove is present, the IGN must establish the public-zone boundary before classification. Tidal inlets and estuaries are public zones, and the restricted zone requiring classification continues from them.” The authority of the Instituto Geográfico Nacional to delimit mangroves, estuaries, and the Public Zone adjacent to tidal inlets (where no mangrove is present) is thus being disregarded and supplanted.The Executive Branch is required to respect the allocation of powers made by law to State institutions by virtue of the principle of legality and its corollary, the hierarchy of legal rules. According to the Procuraduría, any contrary course entails violating the principles of separation of functions and independence among branches of government (constitutional articles 9, 11, 105, 121, subsection 1), in relation to 124 and 140, subsections 3) and 18)). In its view, moreover, making the determination of the State Natural Heritage dependent on the judgment of private professionals renders that determination uncertain, because those professionals could be influenced by the private interests of persons expecting to obtain a concession under Law No. 6043 and who might even already occupy the Maritime-Terrestrial Zone. Under those circumstances, transferring the public powers to locate and delimit State Natural Heritage areas within the Maritime-Terrestrial Zone to private professionals creates a risk that the Ministerio del Ambiente y Energía will be excluded from administering those forest resources and that those areas will be entrusted to the Municipalidades for tourism development, thereby altering the purpose established by Ley Forestal for those public assets and conflicting with constitutional article 50, which guarantees the right to an adequate environment, and with the principle that the State is responsible for protecting environmental rights.Regarding article VII, subsection h), of the Executive Decree, she states that, insofar as the respective organic laws confer upon private professionals the power to certify facts with public authenticity (dar fe), and the acts described in subsection h) of the challenged Decree fall within the scope established by those laws for exercising that public power—that is, insofar as they are legally authorized to act with public authority to certify facts (fe pública) in performing such work—the provision would not be unconstitutional. There are also consequences, including criminal consequences, for improper exercise of that power. The claimant considers Article IX of Executive Decree No. 34295 unconstitutional (principally subsections i) and ii)) because it modifies the Methodology for determining the land-use capability of Costa Rican lands (Metodología para la determinación de la capacidad de uso de las tierras de Costa Rica), officially adopted through Decree No. 23214-MAG-MIRENEM of 13 de abril de 1994, by changing the soil-classification parameters without considering that the Decree created a Coordinating Committee to modify and update that methodology, in violation of the preventive and precautionary principles, the public environmental interest, and constitutional article 50.Indeed, article 3° of Decree No. 23214-MAG-MIRENEM creates a committee “for the purpose of monitoring, evaluating, modifying, and updating” the methodology. According to article 4°, it is composed of representatives of the Ministerio de Agricultura y Ganadería; the then Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas; the Colegio de Ingenieros Agrónomos; the Instituto de Desarrollo Agrario; and the Universidades, among others. Decree No. 23214-MAG-MIRENEM was also signed by the Ministro de Agricultura y Ganadería, and the Universidad Nacional, the Universidad de Costa Rica, the Instituto de Desarrollo Agrario, the Secretaría Ejecutiva de Planificación Sectorial Agropecuaria (SEPSA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería, the Secretaría de Planificación de Recursos Naturales (SEPRENA), the Centro Científico Tropical (CCT), the Servicio Nacional de Conservación de Suelos y Aguas (SENACSA), the Ministerio de Agricultura y Ganadería, and private consultants participated in preparing this methodology.The previous Metodología para la determinación de la capacidad de uso de las tierras de Costa Rica, officially adopted through Executive Decree No. 20501-MAG-MIRENEM of 5 de mayo de 1991, was likewise the product of the joint work of members of UNA, UCR, IDA, SEPSA, SEPRENA, CCT, SENACSA, MAG, and private consultants. In article IX of Decree No.

34295-MINAE states that lands suitable for forestry (terrenos de aptitud forestal) are those classified within Classes VII and VIII, and then defines the limiting factors that identify them. Limitations are environmental conditions that adversely affect the land’s potential for other specific uses. The Methodologies for Determining the Land-Use Capacity (capacidad de uso de las tierras) of Costa Rica, made official through Decretos Nos. 20501-MAG-MIRENEM and 23214-MAG-MIRENEM, state that, either alone or in combination with another limitation, the “very stony” limitation (stone and/or rock cover over 20 to 50% of the surface area) determines that type of soil. It falls exclusively within the purview of the Sala Constitucional to assess, on the basis of the studies and technical evidence submitted in support of the challenged provision by the Ministries granted a hearing, whether there is a technical basis justifying the variation, for the Zona Marítimo Terrestre, from the line technically established in the Methodologies for Determining the Land-Use Capacity of Costa Rica, made official through Decretos números 20501-MAG-MIRENEM and 23214-MAG-MIRENEM.

This is because the “declassification,” without technical support, of lands that have been classified as suitable for forestry following studies and consensus among specialists from the Universidad de Costa Rica, the Universidad Nacional, the Centro Científico Tropical, and various state agencies would violate the preventive principle against the deterioration of natural resources (principio preventivo contra el deterioro de los recursos naturales). Likewise, under the principle of objective environmental protection (principio de la objetivación de la tutela ambiental), or the principle of adherence to science and technology (principio de la vinculación a la ciencia y a la técnica), as related to the principle of reasonableness (principio de razonabilidad) as a standard of constitutionality and the principle prohibiting arbitrariness (principio de interdicción de la arbitrariedad), excluding lands that have been technically regarded as suitable for forestry would mean exempting them from the protective regime governing the State Natural Heritage (Patrimonio Natural del Estado) described above.

From this perspective, in the absence of a technical basis, the challenged provision would also conflict with the principle of rational resource use (principio del uso racional de los recursos), which seeks to ensure the necessary balance between the country’s development and the right to the environment, as well as with constitutional Article 69, from which the principle of rational land use (principio de explotación racional de la tierra) derives, imposing on both private parties and the State the obligation to protect and preserve renewable natural resources. Insofar as the action challenges Transitory Provision II (Transitorio II), the Procuraduría General de la República states that the Coastal Regulatory Plan (Plan Regulador Costero) is the planning instrument for the Zona Marítimo Terrestre administered by the Municipalities. It states that the challenged Transitory Provision II presupposes municipal administration of the State Natural Heritage areas within the Zona Marítimo Terrestre, with the resulting authority to plan road routes through those areas by incorporating them into the Coastal Regulatory Plan.

In this respect, the transitory provision exceeds the limits governing the exercise of regulatory authority (potestad reglamentaria) by granting the Municipalities authority they do not have by law to administer and plan land use within the State Natural Heritage; furthermore, it changes the designated use to which those lands are allocated under the Ley Forestal—a change in public-domain designation (mutación demanial)—thereby violating the principle of hierarchy of norms (principio de jerarquía normativa). That advisory body has stated that “the use assigned by law to an area of the public domain may be changed only by legislative act,” in which case the Executive Branch could not effect that change. Moreover, Transitory Provision II also violates constitutional Article 50 by contemplating—or even encouraging—the possibility that the Municipalities may plan road networks in the Regulatory Plans (Planes Reguladores), fragmenting forest areas and requesting modification of the original State Natural Heritage certification so as to exclude not only the right-of-way (derecho de vía) of the planned roads but also those areas that, once fragmented into parcels of less than two hectares, no longer qualify as forest (bosque): “A native or indigenous ecosystem, whether disturbed or not, regenerated through natural succession or other forestry techniques, occupying an area of two or more hectares, characterized by the presence of mature trees of different ages, species, and varying sizes, with one or more canopies covering more than seventy percent (70%) of that area and containing more than sixty trees per hectare with a diameter of fifteen or more centimeters measured at breast height (DBH) (diámetro medido a la altura del pecho, DAP).” Although this restrictive definition of forest is broadened in Article 13 of the Ley Forestal by including forest lands (terrenos forestales) within the State Natural Heritage, the challenged Decreto No. 34295-MINAE defines forest lands as: “lands occupied by forest ecosystems, consisting of natural forests, whether disturbed or not, secondary forests, páramos, mangroves, and yolillales.” Under this definition, apart from páramos, mangroves, and yolillales, forest lands are identified with or equated to forests.

For the reasons stated, Transitory Provision II is considered to violate the preventive principle against the deterioration of natural resources. The constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad) contests Transitory Provision I (Transitorio I) “because it states that protection areas (áreas de protección) are not part of the State Natural Heritage.” When areas adjoining watercourses, bodies of water, and springs (nacientes), as well as recharge areas (áreas de recarga) and spring aquifers, are located within private property, Articles 33 and 34 of the Ley Forestal entail “limitations in the public interest” (limitaciones de interés social) (Dictamen C-042-1999 del 19 de febrero de 1999). However, when those areas are located within inalienable spaces such as the Zona Marítimo Terrestre, the forests, forest lands, and lands suitable for forestry located there constitute State Natural Heritage.

The scope of application of Decreto No. 34295-MINAE encompasses lands within the zona marítimo terrestre, excluding private property registered in accordance with the law (Article III). Accordingly, this provision, which is not “transitory” in nature, is unconstitutional insofar as it excludes those sectors of the coastal territory from the legal regime governing the State Natural Heritage, thereby changing the use that the law has prescribed for those public assets. Article XI is likewise unconstitutional because it provides for a procedure to define those areas as sectors separate and distinct from the lands suitable for forestry, forest lands, and forests constituting the State Natural Heritage. Their exclusion also causes the fragmentation of adjacent forests for purposes of their classification as State Natural Heritage (the continuity of the forest would, for example, be interrupted by the strips adjoining rivers).

This violates the preventive principle against the deterioration of natural resources and conflicts with constitutional Article 50, which guarantees the right to an adequate environment, and with constitutional Article 69, from which the principle of rational land use derives, imposing on the State the obligation to protect and preserve renewable natural resources. In addition, Article XI also includes—for the purpose of separating them from the forest lands, lands suitable for forestry, and forests of the State Natural Heritage under the terms described—areas constituting a reservation of title (reserva de dominio) in favor of the Nation, which may not be granted under concession to private parties, have been declared inalienable, and therefore also constitute State Natural Heritage. Transferring their demarcation (delimitación) to private professionals under the terms of Article IV would also violate public powers conferred by law on various institutions, once again breaching the principle of legality (principio de legalidad) and the principle of hierarchy of norms.

Regarding Transitory Provision III (Transitorio III), the petitioner considers that the “correction” by SINAC of the “classifications made pursuant to administrative resolution R-SINAC-013-2006 constitutes an implicit removal from the public domain (desafectación implícita) of all areas already classified as State Natural Heritage on the basis of the methodology established in that administrative resolution that, under the new methodology, are not considered State Natural Heritage.” In Dictamen No. C-264-2004, the Procuraduría states that variations in the demarcation of the Public Zone (Zona Pública), which also applies with respect to the State Natural Heritage, do not entail removal of the asset from the public domain. What they could cause is a modification of its legal regime. However, the petitioner does not provide the evidence leading it to conclude that lands will be “declassified” as State Natural Heritage.

A comparison of resolution No. R-SINAC-013-2006 and Decreto No. 34295-MINAE shows that: the definition of forest lands equating them to forest was not included in the SINAC resolution; that resolution referred to Terra 1998 images and 2003-2005 satellite images as elements to be considered in classification work; and systematic and representative sampling (muestreo sistemático y representativo) for classifying forest is restricted to “cases of doubt” under Decreto No. 34295-MINAE, whereas it was mandatory in all cases under the SINAC resolution. However, it is not apparent that these or other elements, due to their technical nature, which lies beyond the expertise of that advisory body, support the petitioner’s conclusion; their assessment is therefore reserved for the Tribunal Constitucional. In conclusion, based on the foregoing, the Procuraduría recommends upholding the action with respect to Article IV, first and second paragraphs, Transitory Provision I, and Transitory Provision II.

Article IX and Transitory Provision III should be annulled if this Sala finds that there is no scientific and technical basis for the variation from the line established in the Methodology for Determining the Land-Use Capacity of Costa Rica, made official through Decretos números 20501-MAG-MIRENEM and 23214-MAG-MIRENEM and resolution No. R-SINAC-013-2006. Finally, Article VII, subsection h), would not be unconstitutional insofar as private professionals are legally authorized to exercise public attestation authority (fe pública) in carrying out those tasks. That Tribunal Constitucional is likewise advised to consider declaring Article XI unconstitutional by connection (inconstitucional por conexidad) with Transitory Provision I, and subsection g) of Article X unconstitutional by connection with Article IV, with respect to the phrase “in the absence of mangroves” and because it classifies estuaries (rías) as public zone.

  1. 6By pleading filed at 16:10 hours on 15 de mayo de 2008 (folio 69-95), Javier Flores Galarza, in his capacity as Ministro de Agricultura y Ganadería, responds to the hearing granted. He considers that the petitioner did not adequately establish his standing (legitimación) to bring this action. The amendment to Article 50 of the Constitution provides that every person has the right to a healthy and ecologically balanced environment. Both rights are expressly recognized in Article 50 of the Constitución Política, which defines the Social Rule-of-Law State (Estado Social de Derecho), such that the Constitución Política emphasizes that environmental protection is an appropriate mechanism for safeguarding and improving everyone’s quality of life, making intervention by the Public Authorities necessary with respect to factors that may disrupt its balance and hinder individuals from developing and functioning in a healthy environment.To prevent the existence of the right to a healthy and ecologically balanced environment from being confined to the semantic plane of legal reality, environmental law has incorporated a series of guiding principles that guarantee the effective protection of this right and are mandatory for both private individuals and State institutions in their use of natural resources; these principles are cited and discussed in the report. The State forest estate (patrimonio forestal del Estado) is composed of property of two distinct types: first, the State natural heritage (patrimonio natural del Estado), comprising forest reserves, biological reserves, protective zones, wildlife refuges, wetlands, and natural monuments (Article 32 of the Ley Orgánica del Ambiente, No. 7554), which is granted the status of public-domain property (bien de dominio público) pursuant to Article 14 of the Ley Forestal, No. 7575: “The forest lands and forests constituting the State forest estate, as detailed in the preceding article, shall be immune from attachment and inalienable; their possession by private individuals shall create no right in their favor, and the State’s action for recovery of these lands shall not be subject to any limitation period.Consequently, they may not be registered in the Registro Público through possessory-information proceedings (información posesoria); therefore, both encroachment and occupation shall be punished in accordance with this Law.” (Article 33 of the Ley Forestal No. 7174 is to the same effect.) With respect to this type of property, land-use change (cambio de uso) is not lawful, nor is exploitation of forest resources permitted, except for research, training, and ecotourism, subject to prior authorization from the Ministerio del Ambiente y Energía (Articles 1°, second paragraph, and 18 of the Ley Forestal and Article 11 of the Reglamento de la Ley Forestal, Decreto Ejecutivo No. 25.721-MINAE): “By virtue of the public interest and except as provided in Article 18 of this Law, the cutting or exploitation of forests in national parks, biological reserves, mangroves, protective zones, wildlife refuges, and State-owned forest reserves is prohibited” (Article 1° of the Ley Forestal).For its part, privately owned forest property (propiedad forestal privada), which, as its name indicates, is property titled to private individuals and held under the terms of Article 45 of the Constitución Política, is subject to a special legal regime insofar as its placement under the forest regime (afectación al régimen forestal), through the corresponding executive decree of the Ministerio del Ambiente y Energía, burdens the property as a restriction in the social interest, which must in all cases be registered in the Registro Público de la Propiedad. The constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad) brought by [Nombre 001] is based on erroneous interpretations, evidently intended to lend support to his arguments, because the regulation under the challenged provisions—with respect to which he alleges a purported violation of the Poder Ejecutivo’s regulatory authority, separation of powers, legality, legislative authority, the statutory-reservation principle (reserva de ley), and equality before the law, established, among other provisions, in Articles 9, 11, 33, and 121, subsection 1), of the Constitución Política—has not occurred, and the decree was issued pursuant to the applicable statutory regulations governing the matter and the powers of the Poder Ejecutivo.Another matter submitted for review by the Sala Constitucional concerns Article IV of Decreto No. 34295-MINAE and the possibility of certification by private professionals duly accredited by the respective Colegio Profesional. This provision is alleged to be unconstitutional because it regulates a matter reserved to statute; in this particular case, it entails the exercise of an administrative governmental or sovereign power, in the form of administrative self-protection of public-domain property (autotutela demanial), which is non-disposable, exclusive, and regulated, and which, in his view, the challenged decree delegates to private professionals. The correct view, however, is that precisely because this involves the responsible exercise of that sovereign power entrusted by the Ministerio del Ambiente y Energía, the aim is to discharge it as efficiently as possible by making use of the means available to accomplish that purpose.The sole and exclusive purpose of the challenged article is to achieve the preservation and protection of the environment and, in this regard, to fulfill the State’s obligation to safeguard the conservation of the country’s natural resources, the administration of wildlife, the use of forest resources, soil conservation, and the recommendation of measures ensuring the perpetuity of species, which are the outcomes resulting from the demarcation of protection areas (delimitación de las áreas de protección). The specific exercise of that power complies with the statutory parameters governing the Poder Ejecutivo’s regulatory authority. The recitals (considerandos) of the challenged decree themselves set forth the course that the Ministerio de Ambiente y Energía has followed in fulfilling the basic, guiding principle of Environmental Law that the environment is the common heritage of the inhabitants and that, therefore, the State and private individuals must participate in the conservation and sustainable use of the environment, which is a task serving the public interest.The environment belongs to everyone, and therefore we all have rights and obligations with respect to it. Contrary to what the petitioner seeks to suggest, it is not true that the Poder Ejecutivo improperly delegates its essential powers to administer and demarcate public property by authorizing private professionals duly accredited by the respective Colegios Profesionales to assist in categorizing land within the Zona Marítimo Terrestre. A reading of the challenged provision establishes that the nondelegable power to determine the Patrimonio Natural del Estado remains with the entity upon which the law—and, as reiterated by the Sala Constitucional itself—exclusively confers that authority, namely the Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC). The participation of private professionals duly accredited by the respective Colegios Profesionales is limited to categorizing land within the Zona Marítimo Terrestre.It should be noted that the second paragraph of the provision in question expressly states that the validity of the categorization documents issued by these professionals is subject to approval by one of the Áreas de Conservación of SINAC. Accordingly, the participation of private professionals duly accredited by the respective Colegios Profesionales is confined to mere assistance, which must in turn strictly comply with the technical categorization parameters objectively established by the challenged Decreto Ejecutivo itself. SINAC is responsible for verifying compliance with those parameters when it determines the validity of the documents issued. The participation of private professionals duly accredited by the respective Colegios Profesionales is legally permissible provided that an enabling instrument (título habilitante), such as the challenged provision, exists and their work is submitted for review, approval, and adoption by the competent entities; in this case, SINAC must exercise oversight.Lastly, the participation of private professionals duly accredited by the Colegios Profesionales is a clear manifestation of the multidisciplinary nature of Environmental Law, which uses concepts and instruments from other disciplines without which legal rules could not be fully applied. It is evident that the State is not delegating the demarcation of the Patrimonio Natural del Estado to private individuals, as the petitioner erroneously and maliciously seeks to suggest, because the work performed by private professionals must necessarily be approved by an official of the Sistema Nacional de Áreas de Conservación. Therefore, from a legal standpoint, the act demarcating that Patrimonio is issued by the State, not by a private individual. The same occurs with environmental impact studies (estudios de impacto ambiental), in which private professionals prepare the studies, but the Secretaría Técnica Nacional Ambiental must approve them.Before such approval is issued, the study has no legal effect. Exactly the same occurs in this case. The demarcation of the Patrimonio Natural performed by a private professional acquires legal validity only when approved by the corresponding official of the Sistema Nacional de Áreas de Conservación. The purpose is to ease SINAC’s workload; it should be noted that SINAC is a decentralized and participatory body with its own legal personality, whose statutory basis is established in the Ley de Biodiversidad, Ley No. 7788 de 27 de mayo de 1998. It is also an institutional management and coordination system that integrates authority over forestry, wildlife, protected areas, and the Ministerio del Ambiente y Energía in order to establish policies and plan and implement processes aimed at sustainability in natural-resource management. Moreover, considering that Costa Rica has allocated nearly 25 percent of its territory to one of the various categories of Áreas de Conservación, a great deal of work remains to be done and the system is overburdened, because conducting one of these studies is, by its nature, very time-consuming.By contrast, if the study is prepared by a private professional, as occurs with environmental impact studies, officials review and approve it when it strictly complies with the corresponding statutory and regulatory requirements. As for the constructive approval (silencio positivo) that applies to the 30-calendar-day period within which the corresponding Área de Conservación must decide whether to approve categorization documents issued by private professionals, this would be purely a matter of legality rather than constitutionality. Regarding the other points raised by the petitioner concerning Article VII, subsection h), and Transitory Provisions I and II of the Decreto challenged in this action, that Ministerio considers that they may be construed as defects of illegality and matters of private interest, rather than violations of fundamental rights, and thus would not fall within the scope of review in this forum.In its view, the petitioner does not provide the Sala Constitucional with actual or definite parameters by which to assess an alleged violation of those principles, because the mere assertion that such rights may potentially be infringed does not demonstrate a violation of our Carta Magna. In this regard, he cites judgment No.

1999-05026, which establishes the boundary between constitutional jurisdiction and contentious-administrative jurisdiction (jurisdicción contencioso administrativa) when a constitutional violation is alleged due to failure to observe a provision of lower rank than a statute. Examination of the constitutionality of the challenged regulations requires a substantive assessment of their reasonableness. Regarding the arguments concerning public faith (fe pública), national legal scholarship indicates that it consists of the authority delegated by the State to a person (notary public, Certified Public Accountant) so that such person may authenticate certain documents containing legal acts or facts that the parties voluntarily execute or carry out in that person’s presence, respectively, in compliance with the substantive and formal requirements established by law. Consequently, the function of attestation (función de dar fe) is an eminently public function assigned by the State to a subordinate body or official, arising from a social need and intended to provide certain private legal relationships with stability, certainty, and authority so that they may produce the corresponding effects.

Public faith is more directly associated with a private professional (notary), given the concurrent exercise of a public function whose essential purpose is to authenticate documents that, through the notary’s involvement, give form to private legal relationships. The foregoing concerns Article VII, subsection h), of Decreto No.34295 - MINAE of January 29, 2008, with respect to the documentation to be submitted under “public faith.” It considers it legally improper, particularly in this matter, to vest private interested parties with public faith. This is plainly a clerical error (error material) in the provision, because the correct requirement—consistent with its purpose and with the full text—is that the information entered on the maps must be certified “under oath” (bajo fe de juramento). Accordingly, any inaccuracy or falsehood would render the official liable to the penalties for the offenses of Perjury or False Testimony, depending on the nature of the facts contained in the report.

It was never the Executive Branch’s intention to grant that type of authority to private individuals, and because this is a clerical error, it must be corrected in accordance with the terms established in Article 157 of the Ley General de la Administración Pública. For all the foregoing reasons, provided that the challenged provisions are correctly applied and interpreted, as prescribed by Article 10 of the Ley General de la Administración Pública, and that respect for the public purpose that the State must guarantee always prevails, any violation of the right to a healthy and ecologically balanced environment (Ambiente sano y ecológicamente equilibrado) is therefore ruled out. It requests that the Chamber dismiss the action in its entirety and order that this matter be closed.

  1. 7By resolution of the Presidency of the Sala issued at 8:15 hours on May 27, 2008, the responses to the hearings granted to the Procuraduría General de la República, the Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, the Ministerio de la Presidencia, and the Ministerio de Agricultura y Ganadería were deemed submitted (folio 96).
  2. 8In the conduct of the proceedings, the requirements of law have been observed.

Magistrate Jinesta Lobo drafts the opinion; and,

Whereas:

I. STANDING AND ADMISSIBILITY OF THE ACTION OF UNCONSTITUTIONALITY (ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD)

Pursuant to article 75, paragraph 2°, of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, a prior case pending resolution shall not be necessary when, by the nature of the matter, there is no individual and direct injury, or when the defense of diffuse interests (intereses difusos) concerning the community as a whole is involved. In this regard, this Constitutional Court, in Voto No. 8239-01 at 16:07 hrs. on August 14, 2001, referred to diffuse interests in the following terms:

“(…) Under the first of the circumstances provided for in paragraph 2° of article 75 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, the challenged provision must not be susceptible to specific application that would subsequently permit a challenge to the implementing act and its consequent use as the underlying matter. (...) Second, the possibility of bringing an action in defense of diffuse interests is provided for (...) Although difficult to define and even more difficult to identify, diffuse interests cannot, under our law—as this Sala has already stated—be merely collective interests; nor can they be so diffuse that their ownership is indistinguishable from that of the national community as a whole, or so specific that particular persons or identifiable or readily identifiable groups stand out in relation to them, whose standing would derive not from diffuse interests but from the corporate interests that concern a community as a whole.

They are therefore individual interests that are, at the same time, dispersed among more or less extensive and amorphous groups of persons who share an interest and who therefore suffer an actual or potential injury that is more or less equal for all. Thus, it is correctly said that these are equal interests of groups situated in particular circumstances and, at the same time, of each person within them. In other words, diffuse interests have a dual nature, since they are both collective—because they are common to the public at large—and individual, and may therefore be asserted as such. (...) In summary, diffuse interests are those held by groups of persons who are not formally organized but are united by a particular social need, physical characteristic, ethnic origin, personal or ideological orientation, consumption of a particular product, etc. (…)”.

In the present matter, the petitioner contends that the circumstance established in paragraph 2° of article 75 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, which renders this action admissible, has been satisfied. In that regard, the petitioner derives standing through abstract constitutional review (control abstracto de constitucionalidad), because the defense of diffuse interests—specifically, environmental protection—is invoked. This Court finds that the petitioner does indeed have full standing to bring this action directly, as it seeks to defend interests concerning the national community as a whole, namely the right to a healthy and ecologically balanced environment protected under constitutional article 50. This circumstance, together with compliance with the requirements established in articles 75 et seq. of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, renders the consideration and adjudication of this action of unconstitutionality admissible.

II. SUBJECT MATTER OF THE ACTION

The petitioner challenges several phrases contained in Decreto Ejecutivo No. 34295-MINAE of January 29, 2008, entitled “Manual para Clasificación de tierras dedicadas a la conservación de los recursos naturales dentro de la zona marítimo terrestre de Costa Rica,” published in La Gaceta No. 28 on February 8, 2008. These provisions are challenged on the ground that they are contrary to articles 7, 9, 11, 48, 50, 121, subsection 1), and 140, subsection 3), of the Constitución Política. They are also alleged to violate article 5 of the Convención para la Protección de la Flora, la Fauna y de la Bellezas Escénicas Naturales de los Países de América, article 5° of the Convención para la Protección del Patrimonio Cultural y Natural, the third paragraph of article 3 of the Convenio Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, article 8 of the Convenio sobre la Diversidad Biológica, articles 10, 13, subsection c), and 14 of the Convenio para la Conservación de la Biodiversidad y Protección de Áreas Silvestres Prioritarias en América Central, article 3, subsections b) and c), of the Convenio Regional para el Manejo y Conservación de los Ecosistemas Naturales Forestales y el Desarrollo de Plantaciones Forestales, and numeral 11 of the Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, “Protocolo de San Salvador.”

III. CHALLENGED PROVISIONS

This action of unconstitutionality challenges the following provisions contained in the “Manual para Clasificación de tierras dedicadas a la conservación de los recursos naturales dentro de la zona marítimo terrestre de Costa Rica”:

“IV.- Authority for boundary determination and certification.

The categorization of lands within the Maritime-Terrestrial Zone (Zona Marítimo-Terrestre) shall be the responsibility of the Conservation Areas (Áreas de Conservación, AC) of SINAC and of private professionals duly accredited by their respective Professional Associations to classify forests, forestry-suitable lands (terrenos de aptitud forestal) (Class VII and VIII soils), (mangroves, estuaries, tidal inlets, salt marshes, coastal lagoons, swamps, flooded forests, salt flats), and wetlands.

The validity of categorization documents issued by private professionals shall be subject to approval by one of the SINAC Conservation Areas. If the respective application, once submitted, is not rejected by the office with which it was filed within the following thirty calendar days, affirmative administrative silence (silencio positivo) shall be deemed to have occurred under the terms of articles 330 and 331 of the Ley General de la Administración Pública.

The SINAC Conservation Areas having jurisdiction over the Maritime-Terrestrial Zone shall also be responsible for the verification, oversight, boundary demarcation (deslinde), and certification of State Natural Heritage lands (tierras del Patrimonio Natural del Estado) and protection zones (zonas de protección).

The location and boundary determination of State Natural Heritage areas within the Maritime-Terrestrial Zone must be carried out as part of the approval process for the Coastal Regulatory Plan (Plan Regulador Costero, PRC) defined by Ley 6043, since the Coastal Regulatory Plan is the land-use planning instrument (instrumento de ordenamiento territorial) that defines and locates all zones to be granted under concession within the Maritime-Terrestrial Zone and classifies that Zone at the cadastral-plan level. Therefore, the Coastal Regulatory Plan must clearly and expressly identify State Natural Heritage areas so that they are not counted within the total area to be granted under concession and are excluded from the cadastral plans forming part of the concession file.”

VII. General procedures applicable to the units to be classified

  • a)A request from the Instituto Costarricense de Turismo (ICT) and the respective Municipalidad for the classification of State Natural Heritage lands and Protection Zones located within the Maritime-Terrestrial Zone.
  • b)Availability of information from existing regulatory plans currently being implemented or proposed by the Instituto Costarricense de Turismo (ICT) and the respective Municipalidades.
  • c)Availability of thematic maps, aerial photographs, and other materials providing information on the biophysical characteristics of the areas under study.
  • d)Use of technological tools that ensure truthful and accurate collection of field information.
  • e)The perimeter of each unit classified as forest, protection area, wetland, or forestry-suitable land (Anexo 4) must be demarcated in the field using GPS.
  • f)Based on field information and the use of geographic information systems (sistemas de información geográfica), polygons shall be obtained that classify the lands as forest, wetlands, protection areas, and forestry-suitable lands (Anexo 1).
  • g)Using the information resulting from the preceding item, printed and digital maps must be prepared and submitted containing a scale (no greater than 1:15.000), visible geographic coordinates, the Lambert North or South projection, as applicable (Datum NAD27 Central America), polygon coding, area by land class, the location and identification of boundary markers (mojones), the hydrographic network, road network, infrastructure, and identification of significant geographic features such as beaches, estuaries, points, bays, etc.
  • h)In addition to the maps, a document must be prepared and submitted containing all tables indicating the coordinates of each vertex of each polygon for the mapped land classes (Anexo 1). The maps must precisely define State Natural Heritage areas within the Maritime-Terrestrial Zone. This requirement shall be fulfilled by duly accredited public and/or private interested parties, who shall certify under official attestation authority (fe pública) the information recorded on the maps, which shall form part of the documents that must be submitted to the Instituto Costarricense de Turismo and INVU for review and approval of the Coastal Regulatory Plan. The scale to be used shall be the one specified in this methodology.
  • i)As a requirement for approval of the Regulatory Plans, a vegetation map must be submitted precisely demarcating the vegetation areas of the Regulatory Plans.
  • j)When the Conservation Area determines that all requirements specified in this manual have been met, it shall issue the corresponding certification for the Regulatory Plan; the certification shall be delivered to ICT, with a copy to the respective Municipalidad. The tables and maps in printed and digital formats shall be delivered together with the certification.
  • k)The Public Zone (Zona Pública) must also be classified, and when the units correspond to forest, protection zones, forest-covered forestry-suitable land, or wetlands, they shall be integrated into a single unit with the Restricted Zone (Zona Restringida).
  • l)The Director of the Conservation Area shall assign the review process to a competent official, who shall verify the information submitted. Within no more than 10 business days, the official shall submit a report to the Director of the Conservation Area. If the information supplied by the interested party is correct, the official responsible for reviewing it shall include in the report a recommendation that the Director of the Conservation Area grant the certification. If the information is incorrect, the official’s report shall specify the corrections that must be made and the corresponding notations. The Director of the Conservation Area shall return the information initially submitted to the interested party. Once the errors have been corrected, certification shall be completed within no more than 10 business days.
  • m)The application for certification of Coastal Regulatory Plans approved and published in La Gaceta, or currently being prepared or at the initial stage of preparation, must be submitted by the respective Municipalidad. This condition is a mandatory requirement for the State Administration.

IX. Parameters for defining unforested forestry-suitable lands (Class VII and VIII)

Lands suitable for forestry (terrenos de aptitud forestal, TAF) shall be deemed to be those lands that, although lacking forest cover (cobertura boscosa), fall within Classes VII and VIII under the Methodology for Determining the Land-Use Capacity of Costa Rican Lands (Metodología para la Determinación de la Capacidad de Uso de las Tierras de Costa Rica) (Decreto 23214 MAG-MINEREM, published in La Gaceta N 107 of 6 de junio de 1994). These lands exhibit the following limiting factors:

  • i)Soils with slopes greater than or equal to 60%, under any type of cover ii) Soils with slopes greater than 40% and extreme stoniness exceeding 50% iii) Soils in the high-salinity category: more than l6 dS/m (mangrove ecosystems, coastal lagoons, or tidal marshes).
  • iv)Soils with slow or no drainage v) Soils with very severe waterlogging or flooding problems

Transitory Provision II:

“Existing public roads and those proposed in the Regulatory Plans (Planes Reguladores) must be included in the respective maps. Municipalities that have already obtained MINAE certification of the ecosystems belonging to the State Natural Heritage (Patrimonio Natural del Estado) within the Maritime-Terrestrial Zone (Zona Marítimo-Terrestre) shall have a maximum period of twelve months from the publication of this decree to request that MINAE include existing roads and those proposed in the Regulatory Plans in the respective maps and amend the original certification” “Transitory Provision III:

Classifications made under Administrative Resolution R-SINAC-013-2006, of cinco de abril del año dos mil seis, must be reconsidered in accordance with the provisions of this executive decree. For this purpose, SINAC shall have six months from the publication of this decree to make those corrections.” Notwithstanding the foregoing, other provisions exist that were not included in Mr. Figueroa Landi’s petition but were likewise challenged; they will therefore be analyzed at the appropriate time.

IV. PRELIMINARY OBSERVATION

It should be noted that, after this constitutional challenge was filed, the Consejo Nacional de Áreas de Conservación del Sistema Nacional de Áreas de Conservación, through Resolution No. R-SINAC-035-2009 at 7:00 hours on 20 de junio de 2009, published in La Gaceta No. 125 of 30 de junio de 2009, issued a new Manual para la Clasificación de Tierras Dedicadas a la Conservación de los Recursos Naturales dentro de la Zona Marítimo Terrestres en Costa Rica. That regulation did not, however, expressly repeal Decreto Ejecutivo No. 34295-MINAE, which is the subject of this action.

V. THE RIGHT TO A HEALTHY AND ECOLOGICALLY BALANCED ENVIRONMENT

On the basis of Articles 21, 50, and 89 of the Political Constitution (Constitución Política), this Constitutional Court has broadly recognized the State’s duty to protect the right to enjoy a healthy and ecologically balanced environment. Those provisions, together with subconstitutional environmental legislation (normativa infraconstitucional ambiental), give rise to the State’s responsibility to exercise a protective and governing role in this field. In this regard, this Chamber stated the following in Voto No. 4830-02 at 16:00 hrs. on 21 de mayo de 2002:

“(…) Our Political Constitution, in Article 50, expressly recognizes the right of all present and future inhabitants of this country to enjoy a healthy and perfectly balanced environment. Fulfillment of this requirement is a fundamental guarantee for the protection of life and public health, not only for Costa Ricans but also for every member of the global community. Violation of these fundamental precepts entails the possibility that interests may be harmed or endangered in the short, medium, and long term. Environmental pollution is one of the ways in which the integrity of the environment may be disrupted, with consequences that are most often permanent and cumulative. The Costa Rican State is under an obligation to act preventively, avoiding—through oversight and direct intervention—the commission of acts that harm the environment, and is subject to the corresponding and equally inescapable prohibition against encouraging its degradation (…)”.

Likewise, more recently, this Court held the following in Voto No. 17552-07 at 12:22 hrs. on 30 de noviembre del 2007:

“(…) The aforementioned Article 50 also defines the Social State under the Rule of Law (Estado Social de Derecho); we may therefore conclude that the Political Constitution emphasizes that environmental protection is an appropriate mechanism for safeguarding and improving everyone’s quality of life, making intervention by the Public Authorities necessary with respect to factors that may disturb its balance and prevent individuals from developing and thriving in a healthy environment. The impact of the right to a healthy and ecologically balanced environment on State activity is grounded, first, in the fact that, by definition, rights are not confined to individuals’ private sphere but also have significance within the very structure of the State in its role as guarantor of those rights and, second, in the fact that State activity is directed toward satisfying the interests of the community.

In constitutional case law, the concept of ‘environment’ has not been limited to the primary elements of nature, namely soil, air, water, marine and coastal resources, minerals, forests, the biological diversity of flora and fauna, and the landscape, which together form the environmental framework without which basic needs—such as food, energy, housing, sanitation, and recreation—could not be met. It is important to emphasize that this term has been understood more comprehensively, establishing a ‘macro-environmental’ concept that also encompasses matters relating to the economy, the generation of foreign currency through tourism, agricultural activity, and others: ‘Accordingly, Environmental Law (Derecho Ambiental) should not be associated solely with nature, since nature is only one part of the environment. Nature-protection policy also extends to other matters, such as the protection of hunting, forests, natural parks, and natural resources. It is therefore a macro-environmental concept, intended to ensure that important concepts are not excluded and thus to unify the body of law that we call Environmental Law (…)’”.

Finally, it should be noted that this Chamber, as guarantor of fundamental rights, serves as an overseer of compliance with the obligations arising from Articles 21 and 50 of the Constitution, which require the State not only to recognize the rights identified above but also to employ materially and legally legitimate means to guarantee them.

VI.MANUAL PARA LA CLASIFICACIÓN DE TIERRAS DEDICADAS A LA CONSERVACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES DENTRO DE LA ZONA MARÍTIMO TERRESTRE DE COSTA RICA. Before analyzing the constitutionality of the challenged provisions, it is necessary to briefly address the purpose and scope of Decreto Ejecutivo No.34295, entitled “Manual para la clasificación de Tierras dedicadas a la Conservación de los Recursos Naturales dentro de la Zona Marítimo Terrestre en Costa Rica”, of 29 de enero de 2008, published in La Gaceta No. 28 of 8 de febrero de 2008. Under Article II of that Decree, two objectives are sought. The first is to identify, within the Maritime-Terrestrial Zone (hereinafter ZMT), lands classified as forests, lands suitable for forestry (Class VII and VIII soils), wetlands (humedales) (mangroves, estuaries, tidal inlets, marshes, coastal lagoons, swamps, flooded forests, and salt flats), so that the Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) may certify and incorporate them as part of the State Natural Heritage.

At this juncture, it should be recalled that, under Article 13 of the Ley Forestal, No. 7575 of 13 de febrero de 1996, published in La Gaceta No.72 of 16 de abril de 1996, the State Natural Heritage consists of forests and forest lands (terrenos forestales) belonging to national reserves, areas declared inalienable, properties registered in the State’s name, and properties belonging to municipalities, autonomous institutions, and other Public Administration bodies, except for real property that secures credit transactions with the Sistema Bancario Nacional and becomes part of its assets. Its administration is entrusted to the Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones through the Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Article 6, subsection a, Article 13, second paragraph, and Article 14 of the Ley Forestal; Article 32, second paragraph, of the Ley Orgánica del Ambiente, No.7554 of 04 de octubre de 1995, published in La Gaceta No. 215 of 13 de noviembre de 1995).

The second objective of Decreto Ejecutivo No. 34295 is to delimit protection areas (áreas de protección) as provided in Article 33 of the Ley Forestal, which defines such areas. The scope or boundaries of the study area—as defined in Article III of the Manual—comprises lands within the ZMT along the coastal strip of both coasts, except for portions of land located within Protected Wildlife Areas (Áreas Silvestres Protegidas) or legally registered pursuant to Article 6° of Ley No. 6043, Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre of 16 de marzo de 1977 (it should be clarified that, although Article III cites Transitory Provision VI of Ley No. 6043, the applicable provision concerning legally registered areas is Article 6°). Under Article IV, fourth paragraph, of the Manual, the location and delimitation of State Natural Heritage areas within the ZMT form part of the approval procedure for the Coastal Regulatory Plan (Plan Regulador Costero, PRC), the land-use planning instrument (instrumento de ordenamiento territorial) that defines and locates all zones to be granted under concession within the ZMT and classifies them on cadastral maps (planos de catastro).

Consequently, under the provision in question, the Coastal Regulatory Plan must clearly and expressly identify all State Natural Heritage areas so that they are not included in the total area available for concession and are excluded from the cadastral maps forming part of the concession file (expediente de concesión). Based on the foregoing, it follows that the ultimate purpose of the classification and delimitation proposed in the Manual is to protect State Natural Heritage areas—public-domain property (bien de dominio público) and therefore inalienable, immune from attachment, and not subject to acquisition by prescription—located within the ZMT, so that they are excluded from the zones available for concession under the Coastal Regulatory Plan.

VII. CONSTITUTIONALITY ANALYSIS

REGARDING ARTICLE IV. First, the petitioner challenges the phrase “and duly accredited private professionals recognized by their respective Professional Associations,” contained in the first paragraph of Article IV of the Manual for the Classification of Lands Dedicated to the Conservation of Natural Resources within Costa Rica’s Maritime-Terrestrial Zone. That provision defines the authority for delimitation and certification, establishing that the categorization of lands within the Maritime-Terrestrial Zone falls to the Conservation Areas (Áreas de Conservación, AC) of MINAET’s National System of Conservation Areas and to private professionals duly accredited by their respective professional associations, so that they may classify forests, lands suitable for forestry (Class VII and VIII soils), mangroves, estuaries, tidal inlets, salt marshes, coastal lagoons, swamps, flooded forests, salt flats, and wetlands.

According to the petitioner, this provision improperly delegates essential authority over the administration and delimitation of public property. The State’s representative maintains the same position, asserting that the challenged provision transfers to private professionals the administrative power of self-protection of public-domain property (autotutela demanial), which the law assigns to the Ministry of Environment and Energy. In this Court’s opinion, the challenged phrase is not unconstitutional insofar as it is interpreted to mean that, always and in every case, the validity of the categorization documents issued by private professionals is subject to approval by one of SINAC’s Conservation Areas. In other words, the validity of that categorization will depend on the express approval of one of SINAC’s Areas, whose bodies must rule on the matter within a reasonable period. The exercise of the power of self-protection of public-domain property certainly entails the demarcation and boundary determination (deslinde) of the public zone forming part of the Maritime-Terrestrial Zone, a function entrusted to Instituto Geográfico Nacional.

Nevertheless, subject to the qualification noted above, the provision under discussion does not delegate that power to private parties, whose participation is limited to classifying lands in the ZMT, with its legal effectiveness being subject to SINAC’s express approval (the authority which, as explained supra, is responsible for the conservation and administration of the State’s Natural Heritage (Patrimonio Natural del Estado)). For this reason, and anticipating the analysis of the second challenged phrase of Article IV (which governs the application of affirmative administrative silence (silencio positivo)), it must be made clear that the challenged expression is not unconstitutional insofar as it is interpreted to mean that the classification performed by private parties must be approved through an express act issued by SINAC. However, in view of the right protected by Article 41 of the Constitution, that decision must be issued within a reasonable period, thus requiring SINAC to issue its determination promptly.

This is because there must be a necessary balance between the country’s development—which depends to a considerable extent on an efficient and expeditious Administration with regard to procedures—and the protection of a healthy environment, a function entrusted primarily to the State under the constitutional text itself. Likewise, the provision is not contrary to Constitutional Law (Derecho de la Constitución), provided it is understood that, under this mixed-collaboration arrangement, the private professionals who perform the classification at issue are duly admitted to their respective professional associations—after fulfilling all substantive and formal requirements for practicing their profession—and are therefore subject to oversight by those professional bodies. It should be recalled that professional associations (in addition to defending strictly corporate interests) are public entities that exercise significant public powers.

Among those public-law powers, these bodies have been recognized as having the authority to assess compliance with the requirements for admitting new professionals, not only from a formal but also from a substantive standpoint, and, above all, to supervise and oversee the proper practice of the profession by their members. This is intended to prevent harm to society caused by admitting professionals who are academically or ethically unfit. It must also be emphasized that, under this mixed-collaboration arrangement, professionals are subject to administrative, civil, and criminal liability in the practice of their profession and could therefore be sanctioned for any irregularity. Accordingly, such professionals must be understood to exercise public powers temporarily, acting as what legal scholarship has termed a munera pubblica, or collaborator of the public administration. In light of these considerations, and applying the method of constitutionally conforming interpretation (interpretación conforme), the phrase sub examine is not unconstitutional insofar as it is interpreted to mean that, in every case, SINAC (meaning any of its Areas) must expressly approve the categorization documents issued by private professionals, and provided it is understood that those private parties are accredited by and admitted to their respective professional associations, which are responsible for overseeing the proper practice of the profession, without prejudice to SINAC’s reserved authority to report any irregularity committed by those professionals in relation to the subject matter concerned.

VIII.Furthermore, the petitioner alleges that the phrase contained in the second paragraph of Article IV is unconstitutional. It reads as follows: “If, after the respective application has been filed, it is not rejected by the office with which it was filed within the following thirty calendar days, affirmative administrative silence shall be deemed to have occurred under the terms of Articles 330 and 331 of the General Law of Public Administration (Ley General de la Administración Pública).” He argues that, according to constitutional case law, the legal fiction of affirmative administrative silence does not apply to matters involving natural resources. The petitioner is correct because, as a substantive limitation on the application of affirmative administrative silence, environmental matters have been excluded—through this Chamber’s case law—in view of the transcendent value and hierarchy of the fundamental right to a healthy and ecologically balanced environment, recognized in Article 50 of the Political Constitution. The case law on this issue is extensive; therefore, it is sufficient to cite Voto No. 2954-94 of 9:09 a.m. on 17 June 1994, in which the following was held:

“Io.- Contrary to the appellants’ assertions, there is indeed a compelling public interest that precludes the effectiveness of the affirmative administrative silence alleged in their favor, because the requested approval, as is apparent from the application itself, concerns the exploitation of ‘Natural Forests,’ which are protected by our legislation in view of their importance to the community. Indeed, the irrational exploitation of such natural resources entails irreparable harm not only to the local residents but also to the entire citizenry because of the negative environmental impact that their uncontrolled exploitation may cause. Consequently, it cannot be alleged that the requested approval was affirmatively granted, even if the appellants believe that the proposed plan fulfilled the applicable legal requirements. In any event, compliance with those requirements is not a matter to be determined in these proceedings, since holding otherwise would entail reviewing the technical criteria employed by the respondent Ministry to verify such compliance, a procedure that, as stated, falls outside this jurisdiction.

(See also Votos Nos. 1730-94, 6836-93)” Based on the case-law standard set forth above and, indeed, pursuant to Article 4° of the Ley Forestal (a provision that prohibits the application of affirmative administrative silence in matters involving natural resources), the phrase identified supra is unconstitutional because it deems affirmative administrative silence to have occurred in the delimitation of the State’s Natural Heritage after thirty calendar days have elapsed without SINAC (that is, any of its constituent Areas) ruling on the classification performed by private parties. It must nevertheless be understood that if the responsible SINAC official fails to rule on the validity of the documents issued by private professionals within a reasonable period, that official may be subject to the sanctions prescribed by law.

IX.Furthermore, although the petitioner did not raise the issue, Procuraduría General de la República argued that subsection g) of Article X of the Decree in question is unconstitutional insofar as, in its view, it disregards and supplants the authority of Instituto Geográfico Nacional to delimit mangroves, estuaries, and the public zone adjacent to tidal inlets. In the Procuraduría’s opinion, transferring the public powers to locate and delimit areas of the State’s Natural Heritage within the Maritime-Terrestrial Zone creates a risk that the Ministry of Environment and Energy will be excluded from the administration of forest resources for tourism development, thereby altering the purpose of the Ley Forestal in violation of the principle that the State is responsible for safeguarding environmental rights and of Article 50 of the Constitution. The Executive Decree classifies and delimits the bodies of water consisting of tidal inlets and estuaries as public zones and, consequently, eliminates the fifty-meter-wide strip measured from the high-tide line that belongs to the public zone.

Insofar as relevant, the challenged provision states as follows: “X. Procedure for defining wetlands (mangroves, estuaries, tidal inlets, salt marshes, coastal lagoons, swamps, flooded forests, salt flats). (…) g) In the case of tidal inlets and estuaries, where mangroves are absent, the public-zone setback line (alineamiento) must be established by IGN before classification. Tidal inlets and estuaries are public zones, and the restricted zone to be classified begins from them.” In this regard, the majority of this Chamber finds that the challenged provision does not entail a removal from the public domain (desafectación), because it provides for a public area and restricted use in a manner consistent with the Law on the Maritime-Terrestrial Zone (Ley sobre la Zona Marítima Terrestre). Additionally, it must be considered that, because of the characteristics of tidal inlets and estuaries, it is not technically possible to extrapolate the rules applicable to the coastal strip. For these reasons, the provision is not deemed unconstitutional and is therefore so declared by majority vote.

X. REGARDING SUBPARAGRAPH H), ARTICLE VII

The petitioner considers the following phrase unconstitutional: “This requirement shall be fulfilled by duly accredited public and/or private interested parties, who shall certify under public faith (fe pública) the information recorded on the maps,” as provided in subparagraph h), Article VII of the aforementioned Manual, which governs the general procedures applicable to the units to be classified (understood to mean forests, lands suitable for forestry (terrenos de aptitud forestal)—Class VII and VIII soils—wetlands, and protection areas, pursuant to Article VI ibidem). He argues that the authority to exercise public faith must be granted by law rather than by regulation. In this regard, this Court considers that the phrase is not contrary to Constitutional Law, since those private professionals temporarily assume public powers and are therefore empowered to exercise public faith concerning those matters—in this case, the information contained in the maps delimiting the areas of the State Natural Heritage (Patrimonio Natural del Estado).

This constitutes a Munera Pubblica, meaning private individuals who permanently or temporarily exercise public powers after having been duly authorized to do so. Thus, the public faith under which they certify the information contained in the maps derives from their very status as duly accredited professionals and members of the relevant professional association.

XI. REGARDING ARTICLE IX

PARAMETERS FOR DEFINING NON-FORESTED LANDS SUITABLE FOR FORESTRY (CLASSES VII AND VIII).- As a preliminary matter, it must be clarified that the article sub examine was not included in the relief sought by the petitioner. Nevertheless, the challenger did present his arguments as to why, in his view, the provision is contrary to Constitutional Law. In that regard, he asserted that the provision violates Article 3 of Decreto Ejecutivo No. 23214-MAG-MIRENEM of 6 de junio de 1994, through which the Methodology for Determining the Land-Use Capacity of Costa Rican Lands (Metodología para la determinación de la capacidad de uso de las tierras de Costa Rica) was made official, which article provides as follows: “A Coordinating Committee is hereby created for the purpose of monitoring, evaluating, modifying, and updating this methodology.” The petitioner further states that the challenged decree modifies and updates the provisions of subparagraphs i) and ii) without having obtained an opinion from the aforementioned Committee, thereby changing the soil-classification parameters and consequently violating the preventive principle (principio preventivo), precautionary principle (principio precautorio), the environmental public interest (interés público ambiental), and Article 50 of the Constitution.

Regarding this matter, the Procuraduría General de la República argued that additional technical information should be requested concerning the provision’s constitutional validity. The allegation of unconstitutionality centers on the assertion that this provision modifies the methodology for determining the land-use capacity of Costa Rican lands, made official by Decreto Ejecutivo No. 23214-MIRENEM, particularly considering that said regulations created a Coordinating Committee to modify and update the methodology. The Chamber considers that the dispute concerning the change in the methodology for defining non-forested lands suitable for forestry involves a series of technical matters that, by their nature, fall outside this Court’s expertise. In any event, whether there was an amendment or implied repeal (derogación tácita) of the prior decree with respect to methodology and organization is a matter concerning the application of laws over time and is therefore an issue of ordinary legality (legalidad ordinaria). Accordingly, the allegation of unconstitutionality is rejected, and the action is dismissed with respect to this issue.

XII. REGARDING TRANSITORY PROVISION II

The petitioner challenges the phrase “and those proposed in the Regulatory Plans (Planes Reguladores),” contained in Transitory Provision II, which provides, insofar as relevant, as follows:

“Existing public roads and those proposed in the Regulatory Plans must be included in the respective maps. Municipalities that already have MINAE certification of the State Natural Heritage ecosystems within the Maritime-Terrestrial Zone (Zona Marítimo-Terrestre) shall have a maximum period of twelve months from the publication of this decree to request that MINAE include existing roads and those proposed in the Regulatory Plans in the respective maps and amend the original certification” In his view, this provision facilitates the opening of roads within the territory comprising the State Natural Heritage and, consequently, a land-use change (cambio de uso del suelo). The Chamber considers that the cited provision must be interpreted consistently with the Constitution, such that the public roads proposed in the Regulatory Plans are those located in areas administered by the Municipalities, not those located within the areas of the State Natural Heritage, whose administration and protection belong to the State through MINAET and, specifically, SINAC. This interpretation serves to prevent the improper opening of road networks in the Maritime-Terrestrial Zone encompassing areas deemed part of the State Natural Heritage.

XIII. REGARDING TRANSITORY PROVISION I AND ARTICLE XI

The petitioner did not request that either provision be declared unconstitutional; nevertheless, the Procuraduría did address the matter at issue. Transitory Provision I provides, insofar as relevant: “The protection areas defined in Article 33 of Ley Forestal Nº 7575 shall be delimited jointly with the ecosystems forming part of the State Natural Heritage located within the Maritime-Terrestrial Zone. Although protection areas do not form part of the State Natural Heritage, their delimitation is considered appropriate for reasons of convenience, expediency, and cost.” This provision is challenged because it states that protection areas do not form part of the State Natural Heritage. Article XI, in turn, establishes the following:

XI. Procedure for defining protection areas

The protection areas, as established in Article 33 of Ley Forestal and PGR opinion C-110-2004, and Articles 148 and 149 of the Water Law (Ley de Aguas), are as follows:

According to Article 33, Ley Forestal Nº 7575, they are:

  • i)The areas surrounding permanent springs (nacientes), defined within a radius of one hundred meters measured horizontally.
  • ii)A strip of fifteen meters in rural areas and ten meters in urban areas, measured horizontally on both sides along the banks of rivers, creeks, or streams, if the land is flat, and fifty meters horizontally if the terrain is uneven.
  • iii)A zone of fifty meters measured horizontally along the banks of natural lakes and reservoirs and of artificial lakes or reservoirs built by the State and its institutions. Privately owned artificial lakes and reservoirs are excluded. Pursuant to opinion C-110-2004 of 16 de abril de 2004, issued by the Procuraduría General de la República, the protection zone referred to in this subparagraph also applies to lagoons.
  • iv)Recharge areas (áreas de recarga) and the aquifers of springs, whose boundaries shall be determined by the competent bodies established in the regulations to this law.

In addition, according to Article 31 of Ley de Aguas Nº 276: “The following are declared public-domain reserves in favor of the Nation”:

  • i)Lands surrounding collection sites or drinking-water intake points, within a perimeter having a radius of no less than two hundred meters; ii) The forest zone that protects or must protect the collection of lands in which drinking-water infiltration occurs, as well as those encompassing watersheds and reservoir banks, supply sources, or the permanent course of those waters.
  • a)The 50-meter protection area of lake-, lagoon-, and reservoir-type wetlands must be delimited in order to include such areas within the protection zone of the ZMT Regulatory Plans.
  • b)GPS points must be recorded at springs and watercourses, including the location where they reach the beach.

In the Procuraduría’s view, this article is unconstitutional because it establishes a procedure for defining such areas as sectors that are independent and distinct from lands suitable for forestry, forest lands (terrenos forestales), and forests constituting the State Natural Heritage. Furthermore, according to the Advisory Body, their exclusion causes the fragmentation of adjoining forests for purposes of their classification as State Natural Heritage. In this Court’s view, the aforementioned articles are not unconstitutional. Indeed, whether the challenged Decree exceeds the limits established by Ley Forestal is a matter of ordinary legality that must be litigated before the administrative-law courts (jurisdicción contencioso administrativa). Accordingly, the alleged unconstitutionality is rejected.

XIV. REGARDING TRANSITORY PROVISIONS III AND IV

A declaration that both provisions are unconstitutional is requested on the ground that the change established by Decreto Ejecutivo No. 34295-MINAE contravenes Article 50 of the Political Constitution by modifying the text of the administrative resolution (resolución administrativa). Specifically, it is alleged that resolution No. R-SINAC-013-2006 of 5 de abril de 2006 governs the previous methodology for classifying the State Natural Heritage within the Maritime-Terrestrial Zone, since both transitory provisions reconsider the classifications made under the aforementioned Administrative Resolution (Transitory Provision III) and provide for its repeal (Transitory Provision IV). The difficulty in resolving this issue lies in the fact that the petitioner did not provide the methodology contained in resolution No.R-SINAC-013-2006 of 5 de abril de 2006. The purpose of the transitory provision is to establish a period during which the classifications made under the cited resolution may be resubmitted so that they can be adjusted to the new provisions.

Nevertheless, the petitioner does not clearly and precisely explain the reasons he believes constitute constitutional violations, which, together with the noted omission, prevents the Chamber from deciding that issue. Consequently, with respect to both issues, the Chamber cannot reach the requested conclusion, and the action must be dismissed.

XV. CONCLUSION

In view of the foregoing considerations, this constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad) is partially granted, as detailed in the operative portion of this judgment.

XVI.Justices Vargas Benavides, Armijo Sancho, and Cruz Castro dissent, as set forth in the operative portion of this judgment.

THEREFORE:

The phrase in Article IV of the “Manual for the Classification of Lands Dedicated to the Conservation of Natural Resources within Costa Rica’s Maritime-Terrestrial Zone” (Decreto Ejecutivo No. 34295 of January 29, 2008), which provides as follows, is unanimously declared unconstitutional: “IV.- (...) If, after the corresponding application has been filed, it is not rejected by the office with which it was filed within the following thirty calendar days, affirmative administrative silence (silencio positivo) shall be deemed to have occurred under the terms of Articles 330 and 331 of the Ley General de la Administración Pública (...)”. The action against Transitional Provisions III and IV is unanimously dismissed. By majority vote, the constitutional challenge against subsection h) of Article VII, Article IX, subsection g) of Article X, Article XI, and Transitional Provision I is dismissed; and, when construed in conformity with the Constitution, the challenge against the phrases “(...) and duly accredited private professionals from the respective Professional Associations (...)” and “(...) and those proposed in the Regulatory Plans (Planes Reguladores) (...)”, contained respectively in the first paragraph of Article IV and in Transitional Provision II, is likewise dismissed.

This judgment shall have declaratory and retroactive effect as of the date on which the annulled provisions entered into force, without prejudice to rights acquired in good faith and to legal relationships or situations that may have become final through prescription, expiration, or a judgment having the authority of substantive res judicata (cosa juzgada material). It shall be published in full in the Boletín Judicial, and a summary shall be published in the Diario Oficial La Gaceta.

Justices Vargas Benavides, Armijo Sancho, and Cruz Castro dissent and would partially grant the action, annulling as unconstitutional the phrases “...and duly accredited private professionals from the respective Professional Associations...” in paragraph 1 and all of paragraph 2, both of Article IV. With respect to Article VII, heading h), in the phrase stating “(...) This requirement shall be fulfilled by duly accredited public and/or private interested parties, who shall certify under the authority of their office (fé pública) the information recorded on the maps, which shall form part of the documents that must be submitted to the Instituto Costarricense de Turismo and INVU for review and approval of the Coastal Regulatory Plan (Plan Regulador Costero). (...)” They further declare Articles IX and XI and Transitional Provisions I and II unconstitutional in their entirety. They also declare subsection g) of Article X unconstitutional by connection (inconstitucional por conexidad)./Ana Virginia Calzada M.,President,Luis Paulino Mora M./Adrián Vargas B./Gilbert Armijo S./Ernesto Jinesta L./Fernando Cruz C./ Rosa María Abdelnour G.

Dissenting Opinion of Justices Vargas Benavides, Armijo Sancho, and Cruz Castro In an opinion drafted by the first-named justice, we dissent insofar as the majority concludes that private professional activity and the exercise of municipal powers that are neither authorized nor regulated by statute do not violate the principles of statutory reservation (reserva de ley) and the right to a healthy and ecologically balanced environment. Decreto Ejecutivo No. 34295-MINAE of January 29, 2008, was promulgated to identify lands located within the Maritime-Terrestrial Zone (Zona Marítimo Terrestre) that are classified as forest, forest-suitable land (terrenos de aptitud forestal) (Class VII and VIII soils), or wetlands (humedales) (mangroves, estuaries, tidal inlets, marshes, coastal lagoons, swamps, flooded forests, and salt flats), so that the Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) may certify them and incorporate them into the Natural Heritage of the State (Patrimonio Natural del Estado). Its purpose is also to delimit protection areas (áreas de protección) (Article 33 of the Ley Forestal).

1. Regarding Article IV of Decreto No. 34295-MINAE, two aspects are challenged. The first concerns the powers to delimit and certify land within the Maritime-Terrestrial Zone, which are vested in the Conservation Areas (Áreas de Conservación, AC) of SINAC “...and duly accredited private professionals from the respective Professional Associations...”. The authority to survey and demarcate the public zone of the Maritime-Terrestrial Zone belongs to the Instituto Geográfico Nacional. Despite the existence of a competent entity established by statute to exercise that public authority, the Decreto Ejecutivo authorizes private professionals accredited by the Professional Associations to classify land within the Maritime-Terrestrial Zone, even though a statutory provision assigns the delimitation of the boundaries of the Natural Heritage of the State to MINAET under the applicable regulations (Article 16 of the Ley Forestal, No. 7575, and its Decreto Ejecutivo No. 25721-MINAE).

The principle of legality enshrined in Article 11 of the Constitution, which is also governed by Article 11 of the Ley General de la Administración Pública, provides that the acts and conduct of the Public Administration must be regulated in advance by a written provision. In this regard, administrative action must be based on statutes that permit the Executive Branch to act within strict limits by interpreting and implementing them; it may not, however, contradict them. In addition, we consider that Article 85.2 of the Ley General de la Administración Pública provides that a provision authorizing a transfer must have a rank equal or superior to that of the provision creating the transferred power. In our view, there is a compelling public interest in safeguarding the integrity of the Maritime-Terrestrial Zone, requiring a restrictive interpretation of the Executive Branch’s authority to enact regulations beyond what the legislature has expressly authorized.

Under the challenged provision, the categorization of lands located within the Maritime-Terrestrial Zone falls to the Conservation Areas of the Sistema Nacional de Áreas de Conservación, a legal entity empowered to establish policies and to plan and implement processes aimed at achieving sustainability in the management of our country’s natural resources. For private professionals to perform this work—even as private collaborators exercising public authority—we believe that this function must be the product of a coherent legislative and state policy that enables the prevention of harm, avoids environmental degradation, and regulates the rational use of natural resources, land, and its scenic beauty. Articles 28 and 121, subsection 1), of the Constitución Política are violated because the principle of statutory reservation must be construed so that the law is neither contradicted nor rendered ineffective; failure to do so would entail an inherent risk of harm to third parties and the natural environment.

In our view, authorizing professionals through regulations to conduct the administrative boundary survey (deslinde administrativo) of public-domain property in areas of high tourism and economic interest is an unsuitable solution to the problem it seeks to address. Moreover, the grounds stated for Decreto Ejecutivo No. 34295 do not help establish the existence of a statutory provision authorizing private professional activity in delimiting State-owned land. On the contrary, the Procuraduría General de la República cites Articles 11 of the Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre and 4 of its Reglamento, as well as Article 10 of the Ley de Creación del Instituto Geográfico Nacional, provisions that establish the prohibition that “...no public agency or national or foreign private person or entity may perform work of the kind carried out by the Instituto,” since the function of surveying and demarcating the public zone of the Maritime-Terrestrial Zone belongs to the Instituto Geográfico Nacional.

Consequently, it is not sufficient for the work of private professionals to be subject to SINAC approval if it effectively transfers a public power to private parties, which has not been authorized by statute. The absence of a specific legal framework authorizing private professionals to participate in sensitive activities, given the potential repercussions for the Natural Heritage of the State, is not adequately remedied by the general provisions governing professional associations. The nature of Environmental Law (Derecho Ambiental) as a multidisciplinary branch of law does not preclude establishing appropriate mechanisms that comply with the constitutional principles protecting a healthy and ecologically balanced environment and provide the safeguards necessary to protect the Natural Heritage of the State. In a case similar to the one before us, this Chamber held:

“... As explained, the repeal of Article 6 of Decreto Ejecutivo N° 16614-MAG (through Article 2 of Decreto Ejecutivo no. 32753 of May 16, 2005) resulted in the communities of Gandoca, Manzanillo, and Puerto Viejo being included within the boundaries of Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo. However, Article 3 of the challenged Decreto, which restored the repealed Article 6 to legal effect, once again excluded the urban areas of those communities from the boundaries of the Refugio, thereby reducing its area. This situation violates not only the principle of statutory reservation but also the right to enjoy a healthy and ecologically balanced environment. The principle of statutory reservation is violated because, as stated, the State’s forest heritage may be reduced only by statute, not by regulation. This principle has been defined as a corollary of the principle of legality, compliance with which requires certain matters to be governed exclusively by formal statutes enacted by the Legislative Branch pursuant to the procedure established in the Constitution for the enactment of laws.

This is because the Constitution designates certain matters which, due to their importance, must necessarily be regulated by statute. […] Thus, by reducing the boundaries of Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo, the challenged Decreto violates the principle of statutory reservation, because those boundaries may be reduced only through a duly justified statute enacted for that purpose. It also violates the right to the environment because reducing a wildlife refuge clearly not only diminishes the opportunities to enjoy that right in the Gandoca-Manzanillo area, but also deprives the area’s natural resources of protection by leaving the urban areas of the communities of Gandoca, Manzanillo, and Puerto Viejo open to unrestricted exploitation. Property plainly does not receive the same protection when it constitutes forest property (propiedad forestal). It should be recalled that this form of property is a distinct category with its own characteristics and particular features and a special legal regime, because it is conceived primarily for conservation, not for production or participation in private commerce.

All lands regarded as national reserves are immediately dedicated to the purposes of forestry legislation, which establishes a special regime applicable to all forest resources. (Judgment No. 2009-001056).

In this regard, any error by a duly accredited private professional would have negative consequences for the right to a healthy and ecologically balanced environment (derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado), and there is no framework debated and analyzed by the legislature establishing regulatory provisions for these sensitive tasks. Finally, because it violates the principle of statutory reservation (principio de reserva de ley), we consider that the entirety of the second paragraph of Article IV of the Executive Decree should also be declared void on grounds of unconstitutionality, as a natural consequence of all the foregoing, insofar as the involvement of private professionals and the validity of the documentation they prepare may be authorized only by a law so providing.

2. Another challenged aspect on which we dissent relates to the point raised by the Procuraduría General de la República concerning subsection g) of Article X, which disregards and supplants the jurisdiction of the Instituto Geográfico Nacional. In this regard, the provision establishes the boundary alignment (alineamiento) of the public zone (zona pública), but states: “In the case of tidal inlets (rías) and estuaries (esteros), where mangroves are absent, the boundary alignment of the public zone must be established by the IGN before classification. Tidal inlets and estuaries are part of the public zone, and the restricted zone (zona restringida) to be classified extends from them.” As previously discussed, modifying matters of boundary demarcation (delimitación) by means of an Executive Decree violates the principle of statutory reservation; accordingly, provisions lower in rank than a statute that interpret the areas comprising the Maritime-Terrestrial Zone (Zona Marítimo Terrestre) and that may transfer powers to the Municipalities are unconstitutional, because there is no legislative act providing otherwise with respect to the jurisdiction of the Ministerio de Ambiente y Energía.

Furthermore, the determination made by the Executive Decree regarding permissible use (aprovechamiento), and its consequences for demarcating the restricted zone from bodies of water—which could be granted under concession (concesionada) by the municipalities from the public zone—must be interpreted restrictively to avoid the risk of violating Article 50 of the Constitution. For these reasons, we deem it appropriate to declare the provision unconstitutional on the basis of its connection with the foregoing reasoning set forth in this recital (considerando).

  1. 3Subsection h) of Article VII of Decreto No. 34295-MINAE refers to the general procedures applicable to the units to be classified, specifies the requirements, and provides that the State Natural Heritage (Patrimonio Natural del Estado) located within the Maritime-Terrestrial Zone must be precisely identified on maps prepared by private professionals. Specifically challenged is the sentence stating: “This requirement shall be fulfilled by duly accredited public and/or private interested parties, who shall certify under public faith (fe pública) the information recorded on the maps, which shall form part of the documents that must be submitted to the Instituto Costarricense de Turismo and the INVU for review and approval of the Coastal Regulatory Plan (Plan Regulador Costero).” Under this provision, interested persons, whether public or private, certify under public faith the areas of the Maritime-Terrestrial Zone that form part of the State Natural Heritage, thereby empowering them to identify matters relevant to classification in a highly authoritative manner.This information will serve as the basis for reviewing and approving Coastal Regulatory Plans. The specific point at issue concerns the public faith conferred upon private individuals and the data recorded on the maps, since they act as a munera pubblica in relation to a constitutional right such as the environment and the Maritime-Terrestrial Zone. In our view, the scope granted to public faith must be regulated by statute, consistently with what has already been stated regarding Article IV of the challenged Executive Decree; accordingly, it is insufficient for such authority to be based on that established generically by the Organic Laws of the professional associations, because, in the case of classifying lands belonging to the State Natural Heritage located within the Maritime-Terrestrial Zone, private individuals may not displace statutory public powers. Public faith, as a public function exercised by a private individual, must be authorized by statute, and its generic conferral cannot displace that vested in the Instituto Geográfico Nacional or the powers vested in MINAET and SINAC.

Moreover, with respect to submitting information to the Instituto Costarricense de Turismo and the INVU for review and approval of the Coastal Regulatory Plan, the Chamber has already ruled that regulations of this kind cannot be established, because they entail transferring areas that must remain under the administration of the Ministerio de Ambiente y Energía rather than other public institutions. In this regard, Judgment No. 2008-16975 of the Chamber held:

“…the challenged Decree presupposes municipal administration of forest areas in the maritime-terrestrial zone, with the resulting authority to grant concessions and apply Ley 6043 within them. Thus, Article 2 incorporates the ‘forest areas of the maritime-terrestrial zone’ into the ‘respective Coastal Regulatory Plan within the framework of Ley 6043.’ That Coastal Regulatory Plan is the planning instrument specifically applicable to the maritime-terrestrial zone administered by the Municipalities and an essential requirement for them to grant concessions for tourism purposes. (Ley 6043, arts. 31, 33 and 38; 17 and 18 of its Regulations, Decreto 7841-P). Articles 1, 2, 3, 5 and 7 elaborate upon that incorporation of the forests of the maritime-terrestrial zone into the Regulatory Plan; moreover, the Decree is categorical regarding the authority assigned to local governments in those areas, because it requires ecotourism projects involving the cutting and utilization of forest resources to hold a ‘concession granted by the competent Municipality’ (Art. 4, subsection 1).

In this respect, the Decree exceeds the limits governing the exercise of regulatory authority (potestad reglamentaria) by granting the Municipalities authority that they do not possess by law to administer and grant concessions over the State Natural Heritage along the coasts (Protected Wild Areas (Áreas Silvestres Protegidas) and other publicly owned forests or forest lands), in addition to changing the designated use of public-domain property (demanio público) by converting it to private tourism operations, thereby violating Article 13 of the Ley Forestal and Article 73 of Ley 6043, which it renders ineffective. Finally, a concession is the ordinary means of using areas of the maritime-terrestrial zone administered by the Municipalities (Ley 6043, Art. 39) and is incompatible with the objectives of certain Protected Wild Areas subject to absolute conservation, such as national parks and biological reserves.

For that reason, the Decree would be contrary to the Ley de Parques Nacionales, N° 6084 (Art. 12), which prohibits granting concessions to exploit products from national parks or to establish facilities other than those of the Área de Conservación del MINAE, formerly the Servicio de Parques Nacionales.” Consequently, in light of all the foregoing, responsibility for directly preparing the maps lies with the Área de Conservación del SINAC, for the purpose of recording on those maps the areas of the State Natural Heritage within the Maritime-Terrestrial Zone. Finally, we disagree with the majority’s position insofar as the Ministro de la Presidencia, the Ministro de Energía, Minas y Telecomunicaciones, and the Ministro de Agricultura y Ganadería acknowledge that the provision contains a clerical error (error material), given that “under oath” should have been stated instead of “under public faith.” This is plainly a conceptual error that goes beyond a mere clerical error and entails violations of the constitutional rights invoked.

  1. 4Regarding Article IX.- Parameters for defining unforested lands suitable for forestry (terrenos de aptitud forestal sin bosques) (Classes VII and VIII).- The petitioner is correct in asserting that a conflict exists between the challenged Decree, number 34295, and number 23214-MIRENEM, because it entails a modification of the Methodology for Determining the Land-Use Capacity of Costa Rica (Metodología para la determinación de la capacidad de uso de tierras de Costa Rica). The change introduced alters the administrative procedures established to safeguard environmental policies, thereby violating Articles 11 and 50 of the Political Constitution. The challenged Decree disregards the Comité de Coordinación responsible for the technical and scientific methodology for classifying land use, created by Decreto Ejecutivo No. 23214-MIRENEM, which provides: “For purposes of studies in the agricultural, livestock, forestry, natural-resource-protection, and credit fields, this methodology is established and shall be mandatory when preparing all strategies, policies, projects, programs, and plans and when carrying out specific activities within the national territory by public or private national and international institutions.” (Article 2).This is in addition to the petitioner’s observation that the Comité de Coordinación created by those regulations is tasked with evaluating, modifying, and updating the methodology (Article 3). As occurred in a similar case, the Court examined the wholesale exclusion of an interdisciplinary commission that had developed a methodology for obtaining approval of water concessions, without the relevant grounds having been established. The Chamber characterized it as an “Exclusion that, nevertheless, as this Constitutional Court finds, was implemented wholesale and without any of the recitals of the aforementioned Decree—which have been transcribed in Section III of this Judgment—clearly and unequivocally stating the technical grounds justifying the removal of the environmental oversight that had previously been exercised and was then regarded as necessary by the bodies and entities mentioned above.” Judgment No. 2009-02019.Similarly, in this case, the methodology for determining land-use capacity (capacidad de uso de suelos) in our country, previously governed by a more dynamic and scientifically oriented committee, could not be modified without the corresponding technical justification; consequently, these amendments must be deemed contrary to the principle of legality (principio de legalidad) and the right to the environment (derecho al ambiente).
  2. 5Regarding Transitory Provision II, the petitioner alleges the unconstitutionality of two phrases that would grant Municipalities the authority to remove land from the State Natural Heritage (Patrimonio Natural del Estado) through requests to include public roads proposed in Regulatory Plans (Planes Reguladores). “Existing public roads and those proposed in the Regulatory Plans must be included in the respective maps.” Likewise, the following is challenged: “…the inclusion of existing roads and those proposed in the Regulatory Plans.” The absence of provisions excluding the transfer to Municipalities of the administration of national interests entrusted to MINAET, such as the incorporation of areas designated for local roads (caminos vecinales), must be addressed through clear and precise provisions; it cannot give rise to an expansive interpretation such as the one adopted here, because this effectively strips the regime intended to protect the State Natural Heritage of its constitutional foundation and entails a reduction in the powers of the Executive Branch without statutory authorization.The same occurs when the transitory provision regulates the possibility that Municipalities may include previously certified areas on the maps of these zones, even where this introduces State Natural Heritage land. In this regard, the transitory provision is unconstitutional because it violates the principle of statutory reservation (principio de reserva de ley) and the precautionary principle (principio precautorio), and alters the classification of the land through which roads run or would run, when removal from protected status (desafectación) may occur only through a provision expressly authorizing it. Accordingly, neither a Regulatory Plan developed by a Municipality nor an Executive Decree (Decreto Ejecutivo) issued by the Executive Branch may alter what has already been established by the Ley Forestal. In this regard, the case law cited above, corresponding to judgment No. 2009-001056, applies.
  3. 6Regarding Transitory Provision I and Article XI. Transitory Provision I is challenged because of its lack of precision, insofar as it refers to the application of Article 33 of the Ley Forestal, which establishes the protection areas (áreas de protección) that private owners must maintain by reason of restrictions in the public interest imposed by the legislature. Because the land belongs to the State Natural Heritage, it would not be relevant to record the imposed restrictions on the maps, since the administration of such land falls to the State; however, the provision’s unconstitutionality becomes apparent when the protection areas are located on State Natural Heritage land, as this would promote a change in the entity competent for their management and protection. Transitory Provision I states: “Although the protection areas are not part of the State Natural Heritage, their delimitation is considered appropriate for reasons of expediency, timeliness, and cost.” It is constitutionally defective because it conflates the applicable legal regimes and excludes those areas from the category of protected property without any provision authorizing this action by the Administration, in violation of the principle of legality (principio de legalidad) and the principle of environmental protection (principio de protección al ambiente).Article XI establishes the procedure for defining the protection areas, which, in the opinion of the Procuraduría General de la República, is done in a fragmented manner that may harm the environment. In this regard, the article reiterates the provisions of Article 33 of the Ley Forestal, opinion C-110-2004 of the Procuraduría General de la República, and Articles 148 and 149 of the Ley de Aguas. The purpose of the provision is to take into account the protection areas of wetlands (humedales) consisting of lakes, lagoons, and reservoirs, so as to include them within the protection zone (zona de protección) of the Regulatory Plans for the Zona Marítimo Terrestre, as well as to identify the locations of springs (nacientes) and watercourses (cauces de agua) leading toward the beach. The Chamber likewise considers that the challenged article of the Executive Decree facilitates the future placement of State-owned property under the administration of the Municipalities, since such property will be included as protection areas within the protection zone of the Regulatory Plans.These provisions are unconstitutional because Transitory Provision I excludes the protection areas from the State Natural Heritage; as previously indicated, no provision authorizes this measure, and the Executive Decree contains no corresponding statement of reasons. Consequently, Transitory Provision I and Article XI of Executive Decree No. 34295-MINAE must be declared unconstitutional.

For all the foregoing reasons, we declare the aforementioned provisions unconstitutional.-/Adrián Vargas Benavides/Gilberth Armijo Sancho/Fernando Cruz Castro.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

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0 21 false false false ES-CR X-NONE X-NONE Resolución: 2009-013073 SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las catorce horas y treinta y uno minutos del diecinueve de agosto de dos mil nueve.

Acción de inconstitucionalid¿ad promovida por [Nombre 001], mayor, portador de la cédula de identidad No. [Valor 001], vecino de Mercedes de Montes de Oca; contra el ARTICULO IV, PARRAFOS I Y II, ARTICULO VII, INCISO H) Y LOS TRANSITORIOS II Y III DEL DECRETO EJECUTIVO No. 34295-MINAE DE 29 DE ENERO DE 2008.

Resultando:

  1. 1Por escrito recibido en la Secretaría de la Sala a las 10:50 horas de 25 de marzo de 2008, el accionante solicita la declaratoria de inconstitucionalidad del artículo IV, párrafos I y II, el artículo VII, inciso h), y los transitorios II y III del Decreto Ejecutivo No 34295-MINAE de 29 de enero de 2008. Alega que por vía decreto de interés público se delega en particulares, funciones esenciales en materia ambiental que las leyes de la República asignan a instituciones del Estado y que constituyen potestades de imperio, por medio del cual se le otorga fe pública a particulares para emitir certificaciones relacionadas con la delimitación del Patrimonio Natural del Estado. Considera que las normas impugnadas son inconstitucionales porque vulneran el derecho a disfrutar de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, así como el principio constitucional de tutela del derecho ambiental a cargo del Estado, que esta Sala ha desarrollado en su jurisprudencia derivándolo del artículo 50 en relación con los numerales 21, 69 y 89 de la Constitución Política.Estima que las facultades otorgadas por las leyes de la República al Ministerio del Ambiente y Energía y al Ministerio de Agricultura y Ganadería en cuanto a la determinación y delimitación del Patrimonio Natural del Estado, constituyen potestades de imperio cuyo ejercicio es irrenunciable, intransmisible e imprescriptible, ya que, comporta el ejercicio de una potestad administrativa, de imperio o supremacía, en la modalidad de autotutela demanial, indisponible, exclusiva y reglada. No obstante, la normativa impugnada modifica y actualiza, cambiando los parámetros de clasificación de los suelos, transgrediendo por consiguiente los principios preventivo, precautorio, interés público ambiental y lo dispuesto en el artículo 50 constitucional. Además, al establecer la obligación de incluir los caminos públicos que se proponen en los Planes Reguladores dentro de los mapas que determinan el Patrimonio Natural del Estado y al otorgarle a las Municipalidades la potestad de solicitarle al MINAE la inclusión de los caminos públicos propuestos en los Planes Reguladores dentro de dichos mapas, se está desafectando aquellos terrenos del Patrimonio Natural del Estado sobre los que pasarían dichos caminos.Los espacios que constituyen el Patrimonio Natural del Estado son bienes de dominio público por estar afectados a los fines de protección ambiental establecidos en la Ley Forestal y en otra legislación conexa como la Ley Orgánica del Ambiente. Sostiene que por el principio de paralelismo de las formas, contenido en el artículo 69, párrafo segundo, de la Ley de Contratación Administrativa, No. 7494 del 2 de mayo de 1995, los espacios que conforman el Patrimonio Natural del Estado únicamente pueden ser desafectados mediante una Ley de la República, ya que, su afectación a fines de protección ambiental se produjo también mediante ley formal. De esta manera, la desafectación de los espacios del Patrimonio Natural del Estado constituye una afrenta directa al derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado establecido en el artículo 50 constitucional, por cuanto, cambia el destino de dichos espacios por otro que implica cambio de uso de suelo y que es completamente ajeno a los fines de protección ambiental a los cuales está afectado dicho Patrimonio Natural del Estado.Sigue indicando el accionante que es inconstitucional por ser contrario al principio de razonabilidad ya que, segrega y desafecta terrenos del Patrimonio Natural del Estado para convertirlos en caminos públicos con el simple requisito que así se haya propuesto en el plan regulador municipal, omitiendo cualquier mención a la necesidad de realizar estudios técnicos que justifiquen la medida y que garanticen que el trazado propuesto de los caminos es el que menos impacto tiene sobre los ecosistemas del Patrimonio Natural del Estado. Finalmente, agrega que este cambio de metodología, aunado a la obligación de corregir las clasificaciones realizadas al amparo de la resolución administrativa No. R-SINAC-013-2006, podría constituir entonces una manera solapada de desafectación de espacios pertenecientes al Patrimonio Natural del Estado, con lo cual se violenta el artículo 50 de la Constitución Política. Solicita la declaratoria de inconstitucionalidad de los citados artículos.
  2. 2Por resolución de 9:30 horas de 15 de abril de 2008 (visible a folio 16 del expediente), se le dio curso a la acción, confiriéndole audiencia a la Procuraduría General de la República, al Ministerio de la Presidencia, al Ministerio de Ambiente y Energía y al Ministerio de Agricultura y Ganadería.
  3. 3Los avisos de Ley fueron publicados en los Boletines Judiciales números 81, 82 y 83 de los días 28, 29 y 30 de abril de 2008 (visible a folio 23).
  4. 4Rodrigo Arias Sánchez y Roberto Dobles Mora, respectivamente, en su condición de Ministro de la Presidencia y Ministro del Ambiente y Energía rinden el informe (folio 28). Manifiestan que el accionante alega que la inconstitucionalidad del artículo IV se fundamenta en el hecho que la delimitación y certificación de los terrenos dentro de la Zona Marítimo - Terrestre, comporta el ejercicio de una potestad administrativa, de imperio o supremacía, en la modalidad de autotutela demanial, indisponible, exclusiva y reglada, que, a su entender, con el decreto impugnado se delega a profesionales privados. Sin embargo, por tratarse del ejercicio responsable de esa potestad de imperio, confiada por ministerio de ley al Ministerio del Ambiente y Energía, es que se trata de darle cumplimiento de la manera más eficiente posible y echando mano de los medios que se tengan al alcance para lograrlo. El fin único y exclusivo del artículo impugnado es lograr la preservación y protección del ambiente y, en este sentido, dar cumplimiento a la obligación del Estado de velar por la conservación de los recursos naturales del país, la administración de la vida silvestre, el uso de los recursos forestales, la conservación de los suelos y la recomendación de medidas que aseguren la perpetuidad de las especies, que son los resultados derivados de la delimitación de la áreas de protección.Los mismos considerandos del decreto impugnado señalan la pauta que el Ministerio ha venido siguiendo en atención de cumplir con el Principio básico e informador del Derecho Ambiental que el ambiente es patrimonio común de los habitantes y por tanto el Estado y los particulares deberán participar en la conservación y utilización sostenible del ambiente que es una tarea de utilidad pública. El ambiente es un bien de todos y por tanto todos tenemos derechos que exigir y obligaciones correlativas. De la lectura de la norma que se cuestiona se establece que la potestad indelegable de determinación del Patrimonio Natural del Estado permanece en la entidad a la que por Ley, y así reiterado por la misma Sala Constitucional, corresponde en forma exclusiva esa competencia, sea el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC). La participación de los profesionales privados debidamente acreditados por los Colegios Profesionales respectivos se limita a la categorización de los terrenos dentro Zona Marítimo Terrestre.Nótese como el segundo párrafo de la norma en cuestión indica, expresamente, que la validez de los documentos de categorización emitidos por estos profesionales quedará sujeta a la aprobación que emita alguna de las Áreas de Conservación del SINAC. Así las cosas, la participación de los profesionales privados debidamente acreditados por los Colegios Profesionales respectivos está circunscrita a una mera colaboración, la cual, a su vez, debe estar ajustada en forma estricta a los parámetros técnicos de categorización que el mismo Decreto Ejecutivo cuestionado, establece de forma objetiva. El ajuste a dichos parámetros corresponde verificarlo al SINAC en el momento en que deba determinar la validez de los documentos emitidos. La participación de profesionales privados debidamente acreditados por los Colegios Profesionales respectivos, es jurídicamente procedente siempre que exista un título habilitante, como lo es la norma cuestionada y se sometan a análisis, aprobación y adopción de las entidades competentes, siendo en este SINAC, quien debe ejercer el control.Por último, la participación de profesionales privados debidamente acreditados por los Colegios Profesionales es una manifestación clara del carácter multidisciplinario del Derecho Ambiental, el cual utiliza conceptos e instrumentos propios de otras disciplinas sin las cuales las normas jurídicas no podrían ser plenamente aplicables. Desde el punto de vista jurídico, el acto de delimitación de dicho Patrimonio es emanado por el Estado no por un particular. Igual sucede con los estudios de impacto ambiental, en que profesionales particulares elaboran los estudios pero es la Secretaría Técnica Nacional Ambiental la que los aprueba. Antes que se produzca dicha aprobación, el estudio no surte ningún efecto jurídico. Lo que se pretende es aliviar la carga de trabajo al SINAC, el cual es un sistema desconcentrado y participativo, con personería jurídica propia, cuyo sustento legal se establece dentro de la Ley de Biodiversidad, Ley No. 7788 de 27 de mayo de 1998.Es, además, un sistema de gestión y coordinación institucional, que integra las competencias en materia forestal, de vida silvestre, áreas protegidas y el Ministerio del Ambiente y Energía, con el fin de dictar políticas, planificar y ejecutar procesos dirigidos a la sostenibilidad en el manejo de los recursos naturales. Aunado a esto si se toma en cuenta que Costa Rica ha destinado cerca del 25 por ciento de su territorio a alguna de las diferentes categorías de Áreas de Conservación, es mucho el trabajo por realizar y el mismo se encuentra saturado, pues la realización de uno de estos estudios es un trabajo que por su naturaleza demanda mucho tiempo. En cambio, si el estudio es elaborado por un profesional particular, como ocurre con los estudios de impacto ambiental, resulta más expedito que los funcionarios competentes del Ministerio del Ambiente y Energía lo revisen y le den su aprobación cuando se ajuste estrictamente a los requisitos legales y reglamentarios correspondientes.En relación con el plazo de 30 días naturales que tiene la correspondiente Área de Conservación, para resolver sobre la aprobación de los documentos de categorización emitidos por profesionales privados y la producción del silencio positivo si no fuera rechazada dicha solicitud de aprobación en el plazo mencionado, este es un tema eminentemente de legalidad y no de constitucionalidad, porque es en la Ley Forestal artículo 4 donde se establece que en materia de recursos naturales no operará el silencio positivo, contemplado en los artículos 330 y 331 de la Ley General de la Administración Pública. El artículo VII, inciso h), del Decreto No.34295 - MINAE del 29 de enero de 2008, en relación con la documentación a aportar bajo "fe pública". En relación con este artículo, estiman que resulta jurídicamente improcedente, especialmente en este tema, investir de fe pública a los interesados privados.Evidentemente, alegan que se está en presencia de un error material en la norma, por cuanto, lo correcto y de acuerdo con el espíritu de la misma y en concordancia con el texto integral, es que debe certificarse "bajo fe de juramento" la información que se consigne en los mapas. Por consiguiente, cualquier inexactitud o falsedad haría incurrir al funcionario en las penas de los delitos de perjurio o de falso testimonio, según la naturaleza de los hechos contenidos en el informe. Nunca fue intención del Ejecutivo, otorgar ese tipo de potestades a los particulares y como error material que es, debe darse su corrección, subsanando el mismo en los términos establecidos en el Artículo 157 de la Ley General de la Administración Pública. El artículo IX del Decreto No. 34295 - MINAE en relación con los "Parámetros para la definición de terrenos de aptitud forestal sin bosque (Clases VII y VIII)", este es un tema eminentemente de legalidad y no de constitucionalidad, porque es en el Decreto Ejecutivo No. 23214 - MAG - MIRENEM de 6 de junio de 1994, donde se oficializa la Metodología para la determinación de la capacidad de uso de las tierras de Costa Rica.En cuanto a las normas transitorias, los caminos establecidos en los planes reguladores ya aprobados no pueden tenerse como inexistentes. Es precisamente, el Plan Regulador debidamente aprobado, sea, aquel que ha cumplido con todos los requisitos establecidos en la legislación nacional, el que establece el ordenamiento de una porción del territorio nacional, atendiendo a criterios técnicos con la participación abierta de todos los sectores involucrados. De no ser así, se estaría restando el valor que los Planes Reguladores tienen a efecto de evitar el crecimiento desordenado de las diferentes áreas del país en detrimento del mismo ambiente que el accionante pretende proteger. Aunado a lo anterior, la objeción del Transitorio II tampoco es de recibo, por cuanto se trata de un asunto de mera legalidad. La supuesta violación, que desde luego no se produce, lo es respecto de la Ley de Caminos Públicos, y estaríamos en presencia de una cuestión de mera legalidad, la cual no es objeto de esta jurisdicción, sino más bien de la Contencioso Administrativa.Por todo lo anterior y en el tanto se realice una correcta aplicación e interpretación de las normas cuestionadas, tal y como lo dispone el artículo 10 de la Ley General de la Administración Pública, y privando siempre el respeto al fin público que el Estado debe garantizar, se descarta entonces una violación al derecho a un Ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Solicitan que se declare sin lugar la acción de inconstitucionalidad.
  5. 5Mediante libelo presentado en la Secretaría de la Sala a las 15:36 horas de 9 de mayo de 2008, la Procuradora General de la República rindió el informe de ley (visible a folios 35-68). Señala que la acción es admisible al tenor de lo dispuesto en los artículos 50, párrafo segundo, de la Constitución Política, 75, párrafo segundo, de la Ley de la Jurisdicción Constitucional y la reiterada jurisprudencia de esta Sala sobre el tema de los intereses difusos al enmarcarse la acción en la protección jurídica del ambiente. El Patrimonio Natural del Estado comprende, entre otros elementos, los bosques, terrenos forestales y terrenos de aptitud forestal transmitidos por organismos no gubernamentales, de las áreas inalienables (artículo 13 de la Ley Forestal No. 7575 de 5 de febrero de 1996). La Zona Marítimo Terrestre es un área inalienable (artículo 1° de la Ley sobre la zona marítimo terrestre, No. 6043 de 3 de marzo de 1977).Por lo tanto, sus bosques, terrenos forestales y terrenos de aptitud forestal, forman parte del Patrimonio Natural del Estado. Esa inclusión del artículo 13 de la Ley Forestal tiene tres consecuencias fundamentales, conforme a la misma ley: la primera se reitera su afectación al régimen de dominio público, otorgándole sus caracteres de inembargabilidad, inalienabilidad e imprescriptibilidad (artículo 14); segundo, determina su administración por el Ministerio del Ambiente y Energía (artículos 6, incisos a) y r) y 13, párrafo segundo), excluyendo la administración y usufructo que se le otorga a las Municipalidades en los artículos 3 y 35 de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre y, tercero, implica un régimen restrictivo de usos. No cabe la corta, el aprovechamiento forestal ni el cambio de uso del suelo y solo pueden autorizarse labores de investigación, capacitación y ecoturismo (artículos 1, párrafo segundo, 3, inciso a), 18, 58, incisos a) y b) y 61, inciso c).El régimen tutelar no desaparece por la eliminación de la cobertura boscosa y cambio de uso del suelo, sería fomentar una actitud depredadora de estos ecosistemas, máxime cuando, bajo condiciones apropiadas, es posible su regeneración natural. Esta regla no requiere ser normativizada para existir (como se hace en el caso de los manglares por los Decretos Nos. 16852-MAG de 23 de enero de 1986 y 23247-MIRENEM de 20 de abril de 1994), ya que, es de principio que los bienes demaniales no dejan de serlo por la actividad humana que se realice en su contra, sino por la misma vía legal con que fueron destinados a ese régimen (artículo 262 del Código Civil). Según el párrafo cuarto de este artículo IV del decreto impugnado, la ubicación y delimitación de las áreas del Patrimonio Natural del Estado dentro de la Zona Marítimo Terrestre se realiza para excluirlas en el Plan Regulador Costero y en los planos de catastro, de las zonas por concesionar dentro de la Zona Marítimo Terrestre.El artículo 15 de la Ley Forestal contempla un impedimento según el cual, para lo que aquí interesa, la Municipalidad no podría “dar en arrendamiento” terrenos de la Zona Marítimo Terrestre que considere bajo su administración, sin que antes hayan sido clasificados por el Ministerio del Ambiente y Energía, clasificación que determina su permanencia al régimen del Patrimonio Natural del Estado, de protección y conservación forestal. La expresión “dar en arrendamiento” es utilizada por el legislador inadecuadamente pero debe entenderse referida al otorgamiento de usos privativos o especiales del dominio público (concesiones y permisos de uso). Pero, además, como objetivo primario de la identificación de los bosques, terrenos de aptitud forestal y humedales dentro de la Zona Marítimo Terrestre se enuncia, en el artículo II, inciso i), del Decreto impugnado: “que el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) los certifique e incorpore como parte del Patrimonio Natural del Estado ”.La Ley Forestal atribuye al Ministerio del Ambiente y Energía la delimitación en el terreno, de los linderos de las áreas que conforman el Patrimonio Natural del Estado y el legislador contempla la posibilidad que el reglamento de esa ley fije el procedimiento de deslinde (artículo 16). Indica que su Reglamento, Decreto No. 25721-MINAE de 17 de octubre de 1996 dispone en su artículo 13 que para los efectos del artículo 16 de la Ley, la Administración Forestal del Estado “ suscribirá un convenio con el Catastro Nacional para definir los linderos del Patrimonio Natural del Estado de acuerdo con los lineamientos técnicos existentes que se utilizan para definir este tipo de áreas, además podrá suscribir convenios con otras instituciones que cuenten con personal y equipo adecuado para realizar esta labor .” Los manglares y esteros se califican como Zona Pública en los artículos 11 de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre y 4° de su Reglamento.La delimitación de la Zona Pública es una función del Instituto Geográfico Nacional, que está implícita dentro de las competencias atribuidas en su Ley de creación, No. 59 de 4 de julio de 1944. El artículo 10 de ese cuerpo legal establece que “ninguna dependencia pública, persona o entidad privada nacional o extranjera, podrá efectuar labores de la índole de las ejecutadas por el Instituto”. En concordancia con lo anterior, el artículo 63 del Reglamento a la Ley No. 6043 reconoce la competencia del Instituto Geográfico Nacional para la delimitación de la Zona Pública: “La Dirección General de Catastro no registrará ningún plano que no lleve el visto bueno del Instituto Geográfico Nacional en lo referente a la delimitación de la zona pública.” La demarcatoria de la Zona Pública, al igual que la del Patrimonio Natural del Estado dentro de la Zona Marítimo Terrestre, son necesarios para la debida utilización de esta franja demanial, pues garantizan su administración y su uso conforme a la Ley.La identificación en el terreno del Patrimonio Natural del Estado, al igual que la de la Zona Pública, están comprendidos en la facultad de deslinde administrativo de bienes públicos, que reconoce la doctrina y textos legales a los entes públicos, aunque tienen la particularidad de precisar el límite entre franjas de igual régimen demanial, y titularidad del Estado. En demérito de los bienes ambientales, el artículo IV tiene por operado el silencio positivo en la delimitación del Patrimonio Natural del Estado con el simple transcurso del plazo en que la Administración (Área de Conservación) debe pronunciarse aprobando o no la clasificación hecha por los particulares. Con esto aduce que se infringe el principio contrario reconocido por la jurisprudencia constitucional, que señala la improcedencia del silencio positivo en materia forestal o ambiental. De esta manera, el artículo IV impugnado traslada a los profesionales privados la potestad administrativa de autotutela demanial, atribuida por ley al Ministerio del Ambiente y Energía.Por su parte, la identificación y determinación del límite de la Zona Pública, como se indicó, es potestad pública del Instituto Geográfico Nacional y el artículo IV traslada indebidamente esa competencia. En criterio de la representación del Estado, también lo hace el inciso g) del numeral X de este Decreto, desarrollando el “procedimiento para la definición de humedales (manglares, esteros, rías, marismas, lagunas costeras, pantanos, bosques anegados, salitrales)” al disponer lo siguiente: “Para el caso de las rías o esteros, en ausencia de manglar, de previo a la clasificación, debe existir el alineamiento de la zona pública por parte del IGN. Las rías y esteros son zona pública y a partir de ellos continúa la zona restringida que debe ser clasificada.” De modo que se está obviando y sustituyendo la competencia del Instituto Geográfico Nacional para la delimitación de los manglares, esteros y Zona Pública contigua a las rías (en ausencia de manglar).El Poder Ejecutivo está obligado a respetar la atribución de competencias hecha por las leyes a las instituciones estatales, en virtud del principio de legalidad y su corolario, el de jerarquía de las normas. Lo contrario, para la Procuraduría, implica violentar los principios de separación de funciones e independencia entre poderes (artículos constitucionales 9, 11, 105, 121, inciso 1) en relación con el 124 y 140, incisos 3) y 18). Además, en su criterio, torna incierta la determinación del Patrimonio Natural del Estado, el hacerla depender de criterios de profesionales privados que podrían verse influidos por el interés particular de quienes tienen expectativas de obtener una concesión en los términos de la Ley No. 6043 y que, incluso, podrían ya ocupar la Zona Marítimo Terrestre. En esas circunstancias, el traslado de las competencias públicas de ubicación y delimitación de las áreas del Patrimonio Natural del Estado dentro de la Zona Marítimo Terrestre a los profesionales privados, pone en riesgo de que se excluya al Ministerio del Ambiente y Energía de la administración de esos recursos forestales y se confíen esas áreas a las Municipalidades para desarrollo turístico, modificando el destino que la Ley Forestal ha previsto para esos bienes públicos, y entrando en pugna con el artículo 50 constitucional que garantiza el derecho a un ambiente adecuado y con el principio de la tutela del derecho ambiental a cargo del Estado.En cuanto al artículo VII, inciso h), del Decreto Ejecutivo indica que, en el tanto las leyes orgánicas respectivas, confieran a los profesionales privados la potestad de dar fe y las actuaciones del inciso h), del Decreto impugnado estén dentro del alcance definido por esas leyes para el ejercicio de esa potestad pública, es decir, que estén legalmente facultados para actuar con fe pública en esas labores, éste no sería inconstitucional. Además, existen las consecuencias incluso penales respecto de su mal ejercicio. El accionante considera que el Artículo IX del Decreto Ejecutivo No. 34295 es inconstitucional (principalmente los incisos i) y ii) porque modifica la Metodología para la determinación de la capacidad de uso de las tierras de Costa Rica oficializada en el Decreto No. 23214-MAG-MIRENEM del 13 de abril de 1994, cambiando los parámetros de clasificación de los suelos sin considerar que en él se crea un Comité de Coordinación para modificar y actualizar dicha metodología, con quebranto de los principios preventivo, precautorio, interés público ambiental y lo dispuesto en el artículo 50 constitucional.Efectivamente, el artículo 3° del Decreto No. 23214-MAG-MIRENEM crea un comité “con el objeto de poderle dar un seguimiento, evaluación, modificación y actualización” a la metodología. Conformado, según el artículo 4° por representantes del Ministerio de Agricultura y Ganadería; el entonces Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas; el Colegio de Ingenieros Agrónomos; el Instituto de Desarrollo Agrario; y las Universidades; entre otros. El Decreto No. 23214-MAG-MIRENEM fue firmado también por el Ministro de Agricultura y Ganadería y en la elaboración de esta metodología participaron la Universidad Nacional, la Universidad de Costa Rica, el Instituto de Desarrollo Agrario, la Secretaría Ejecutiva de Planificación Sectorial Agropecuaria (SEPSA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería, la Secretaría de Planificación de Recursos Naturales (SEPRENA), el Centro Científico Tropical (CCT), el Servicio Nacional de Conservación de Suelos y Aguas (SENACSA), el Ministerio de Agricultura y Ganadería, y consultores privados.La Metodología para la determinación de la capacidad de uso de las tierras de Costa Rica anterior, oficializada mediante el Decreto Ejecutivo No. 20501-MAG-MIRENEM del 5 de mayo de 1991, también fue producto del trabajo conjunto de miembros de UNA, UCR, IDA, SEPSA, SEPRENA, CCT, SENACSA, MAG y consultores privados. En el artículo IX del Decreto No. 34295-MINAE se indica que los terrenos de aptitud forestal son aquellos que clasifiquen dentro de las clases VII y VIII, definiendo, de seguido, los factores limitantes que los identifican. Las limitaciones son condiciones ambientales que afectan adversamente el potencial de la tierra para otros usos específicos. En las Metodologías para la determinación de la capacidad de uso de las tierras de Costa Rica, oficializadas en los Decretos Nos. 20501-MAG-MIRENEM y 23214-MAG-MIRENEM se indica que por sí sola o combinada con otra limitante la de “fuertemente pedregosa” (cobertura de piedras y/o rocas entre 20 y 50% de la superficie) determina ese tipo de suelos.Es del resorte exclusivo de la Sala Constitucional valorar, con base en los estudios y elementos técnicos que suministren en aval de la norma impugnada los Ministerios a los cuales se confirió audiencia, si existe fundamento técnico justificante de la variación para la Zona Marítimo Terrestre de la línea establecida técnicamente en las Metodologías para la determinación de la capacidad de uso de las tierras de Costa Rica, oficializadas en los Decretos números 20501-MAG-MIRENEM y 23214-MAG-MIRENEM. Lo anterior por cuanto, la “ desclasificación ” sin sustento técnico de terrenos que han sido calificados de aptitud forestal luego de estudios y consensos entre especialistas de la Universidad de Costa Rica, la Universidad Nacional, el Centro Científico Tropical y diversos organismos estatales, quebrantaría el principio preventivo contra el deterioro de los recursos naturales. Así como el principio de la objetivación de la tutela ambiental o principio de la vinculación a la ciencia y a la técnica relacionado con el principio de razonabilidad como parámetro de constitucionalidad y el principio de interdicción de la arbitrariedad, la exclusión de terrenos que han sido técnicamente considerados de aptitud forestal, significa eximirlos del régimen tutelar del Patrimonio Natural del Estado descrito antes.Desde esta perspectiva, en ausencia de fundamento técnico, la norma impugnada rozaría también con el principio del uso racional de los recursos, a fin que exista el necesario equilibrio entre el desarrollo del país y el derecho al ambiente y con el artículo 69 constitucional, del cual se deriva el principio de explotación racional de la tierra, imponiendo tanto a los particulares como al Estado, la obligación de proteger y preservar los recursos naturales renovables. En cuanto la acción cuestiona el Transitorio II la Procuraduría General de la República indica que el Plan Regulador Costero, es la figura de planificación de la zona marítimo terrestre administrada por las Municipalidades. Refiere que el transitorio II impugnado presupone la administración municipal de las áreas del Patrimonio Natural del Estado de la Zona Marítimo Terrestre, con la consiguiente competencia para planificar el trazado de caminos sobre esas áreas incorporándolas al Plan Regulador Costero.En este extremo, el transitorio excede los límites que encauzan el ejercicio de la potestad reglamentaria, al atribuir a las Municipalidades una competencia que por ley no tienen, para administrar y planificar el uso del suelo en el Patrimonio Natural del Estado, además, que cambia el destino a que están afectados esos terrenos por la Ley Forestal (mutación demanial), quebrantando el principio de jerarquía normativa. Ese órgano asesor ha indicado que “el destino asignado por ley a un espacio de dominio público sólo puede cambiarse por acto legislativo” en cuyo caso el Poder Ejecutivo no podría operar la mutación. Por otra parte, el Transitorio II quebranta también el numeral 50 constitucional al contemplar (o incluso propiciar) la posibilidad que las Municipalidades planeen el trazado de redes viales en los Planes Reguladores fragmentando las áreas de bosque, solicitando la modificación de la certificación original del Patrimonio Natural del Estado, para excluir, no solamente el derecho de vía de los caminos previstos, sino también las áreas que, ya fragmentadas (en menos de dos hectáreas), no califiquen como bosque: “Ecosistema nativo o autóctono, intervenido o no, regenerado por sucesión natural u otras técnicas forestales, que ocupa una superficie de dos o más hectáreas , caracterizada por la presencia de árboles maduros de diferentes edades, especies y porte variado, con uno o más doseles que cubran más del setenta por ciento (70%) de esa superficie y donde existan más de sesenta árboles por hectárea de quince o más centímetros de diámetro medido a la altura del pecho (DAP). ” Y es que, aunque este concepto restrictivo de bosque se amplía en el artículo 13 de la Ley Forestal con la inclusión en el Patrimonio Natural del Estado de los terrenos forestales, el Decreto No. 34295-MINAE impugnado define los terrenos forestales como: “las tierras ocupadas por ecosistemas boscosos, constituidos por bosques naturales intervenidos o no, los bosques secundarios, páramos, manglares y yolillales.” Y en esta definición, fuera de los páramos, manglares y yolillales, se identifican o equiparan los terrenos forestales con los bosques.Por lo expuesto, se considera que el Transitorio II quebranta el principio preventivo contra el deterioro de los recursos naturales. La acción de inconstitucionalidad impugna el Transitorio I “por cuanto expresa que las áreas de protección no son parte del Patrimonio Natural del Estado”. Cuando las áreas contiguas a cauces, cuerpos de agua y nacientes, áreas de recarga y acuíferos de manantiales se encuentren dentro de propiedad privada, los artículos 33 y 34 de la Ley Forestal implican “limitaciones de interés social” (Dictamen C-042-1999 del 19 de febrero de 1999). Sin embargo, cuando esas áreas se localicen dentro de espacios inalienables como la Zona Marítimo Terrestre; los bosques, terrenos forestales y terrenos de aptitud forestal allí ubicados, son Patrimonio Natural del Estado. El ámbito de aplicación del Decreto No. 34295-MINAE son los terrenos de la zona marítimo terrestre, excluyendo la propiedad privada inscrita con sujeción a la ley (artículo III).Así las cosas, esta norma, que no tiene carácter “transitorio” es inconstitucional en cuanto se excluyen esos sectores del territorio costero del régimen jurídico del Patrimonio Natural del Estado, modificando el destino que la ley ha previsto para esos bienes públicos. También lo es el artículo XI, donde se contempla un procedimiento para definir esas áreas como sectores independientes y distintos de los terrenos de aptitud forestal, terrenos forestales y bosques que constituyen el Patrimonio Natural del Estado. Su exclusión provoca, además, la fragmentación de los bosques colindantes para efectos de su clasificación como Patrimonio Natural del Estado (la continuidad del bosque sería interrumpida por las franjas contiguas a los ríos, por ejemplo). Lo anterior, quebranta el principio preventivo contra el deterioro de los recursos naturales, entran en pugna con el artículo 50 constitucional, que garantiza el derecho a un ambiente adecuado, y con el artículo 69 constitucional, del cual se deriva el principio de explotación racional de la tierra, imponiendo al Estado la obligación de proteger y preservar los recursos naturales renovables.Además, en el artículo XI también se incluyen (para separarlas de los terrenos forestales, terrenos de aptitud forestal y bosques del Patrimonio Natural del Estado en los términos expuestos) áreas que constituyen reserva de dominio a favor de la Nación, no pudiendo ser objeto de concesión a particulares, declaradas inalienables y por lo tanto también Patrimonio Natural del Estado. El traslado de su delimitación a los profesionales privados en los términos del artículo IV, también sería una violación de potestades públicas atribuidas por Ley a diversas instituciones, con quebrantamiento, nuevamente, del principio de legalidad y de jerarquía normativa. Sobre el Transitorio III estima el accionante que la “corrección” por parte del SINAC de las “clasificaciones realizadas al amparo de la resolución administrativa R-SINAC-013-2006, constituye una desafectación implícita de todos aquellos espacios que ya habían sido clasificados como Patrimonio Natural del Estado con base en la metodología establecida en dicha resolución administrativa, y que, con base en la nueva metodología, no sean considerados Patrimonio Natural del Estado.” La Procuraduría indica en el Dictamen No. C-264-2004 que acerca de que las variaciones en la delimitación de la Zona Pública, aplicable también en lo que respecta al Patrimonio Natural del Estado, no conllevan la desafectación del bien.Lo que sí podrían ocasionar es la modificación de su régimen jurídico. Sin embargo, no aporta el accionante los elementos que lo llevan a concluir que habrá terrenos “desclasificados” como Patrimonio Natural del Estado. De una comparación de la resolución No. R-SINAC-013-2006 y el Decreto No. 34295-MINAE se evidencia que: la definición de terrenos forestales equiparándolos al bosque no estaba incluida en la resolución del SINAC; en esa resolución se aludía a las imágenes Terra 1998 e imágenes satelitales 2003-2005 como elementos para tomar en cuenta en los trabajos de clasificación; el muestreo sistemático y representativo para clasificar el bosque se restringe únicamente para “ caso de duda ” en el Decreto No. 34295-MINAE, mientras en la resolución del SINAC era obligatorio en cualquier caso. Sin embargo, no se aprecia que estos u otros elementos, por la índole técnica que escapa a ese órgano asesor, conduzcan a la conclusión del accionante, de manera que su valoración se reserva al Tribunal Constitucional.En conclusión de conformidad con lo expuesto, la Procuraduría estimar la acción en lo que se refiere a los artículos IV, párrafos primero y segundo, transitorio I y transitorio II. Anular el artículo IX y transitorio III en caso que esta Sala constate la carencia de fundamento científico y técnico para la variación de la línea establecida en la Metodología para la determinación de la capacidad de uso de las tierras de Costa Rica, oficializada en los Decretos números 20501-MAG-MIRENEM y 23214-MAG-MIRENEM y en la resolución No. R-SINAC-013-2006. Finalmente, el artículo VII, inciso h), no sería inconstitucional en el tanto los profesionales privados estén legalmente facultados para actuar con fe pública en esas labores. Asimismo, se recomienda a ese Tribunal Constitucional valorar la posibilidad de declarar inconstitucional por conexidad el artículo XI con el transitorio I y el inciso g), del artículo X por conexión con el numeral IV, respecto de la frase “en ausencia de manglar” y por calificar las rías como zona pública.
  6. 6Mediante libelo presentado a las 16:10 horas de 15 de mayo de 2008 (folio 69-95), Javier Flores Galarza en su condición de Ministro de Agricultura y Ganadería contesta la audiencia concedida. Considera que el accionante no fundamentó adecuadamente su legitimación para interponer la presente acción. La reforma del artículo 50 de la constitucional, dispone que toda persona tiene derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Ambos derechos se encuentran reconocidos expresamente en el artículo 50 de la Constitución Política, que perfila el Estado Social de Derecho, de forma que la Constitución Política enfatiza que la protección del medio ambiente es un mecanismo adecuado para tutelar y mejorar la calidad de vida de todos, lo que hace necesaria la intervención de los Poderes Públicos sobre los factores que pueden alterar su equilibrio y obstaculizar que la persona se desarrolle y desenvuelva en un ambiente sano.A fin de evitar que la existencia del derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado esté restringida al plano semántico de la realidad jurídica, el derecho ambiental ha integrado una serie de principios rectores que garantizan la tutela efectiva de este derecho, los cuáles son de acatamiento obligatorio, tanto para los particulares como las instituciones del Estado, en el aprovechamiento que hagan de los recursos naturales, y que en el informe se citan y desarrolla. La forma en que está conformado el patrimonio forestal del Estado, se da por una doble naturaleza, en primer lugar, por el patrimonio natural del Estado, conformado por reservas forestales, reservas biológicas, zonas protectoras, refugios de vida silvestre, humedales y monumentos naturales (artículo 32 de la Ley Orgánica del Ambiente, No. 7554), al cual se le dota de la condición de bien de dominio público, al tenor de lo dispuesto en el artículo 14 de la Ley Forestal, No. 7575: "Los terrenos forestales y bosques que constituyen el patrimonio forestal del Estado, detallados en el artículo anterior, serán inembargables e inalienables; su posesión por los particulares no causará derecho alguno a su favor y la acción reivindicatoría del Estado por estos terrenos es imprescriptible.En consecuencia, no pueden inscribirse en el Registro Público mediante información posesoria; y por tanto la invasión como la ocupación serán sancionadas conforme con lo dispuesto en esta Ley." (En idéntico sentido el artículo 33 de la Ley Forestal No. 7174). Respecto de este tipo de bienes, no resulta legítimo el cambio de uso de estos inmuebles, y no procede la explotación del recurso forestal, salvo lo relativo a la investigación, capacitación y ecoturismo, previa autorización del Ministerio del Ambiente y Energía (artículos 1° párrafo segundo y 18 de la Ley Forestal y 11 del Reglamento de la Ley Forestal, Decreto Ejecutivo No. 25.721-MINAE): "En virtud del interés público y salvo lo estipulado en el artículo 18 de esta ley, se prohibe la corta o el aprovechamiento de los bosques en parques nacionales, reservas biológicas, manglares, zonas protectoras, refugios de vida silvestre y reservas forestales propiedad del Estado" (artículo 1° de la Ley Forestal).Por su parte, respecto de la propiedad forestal privada, la cual, como su nombre lo indica, es la propiedad titulada por los particulares, y que se ostenta en los términos del artículo 45 de la Constitución Política, tiene un régimen jurídico especial, en tanto la afectación al régimen forestal que se haga mediante el correspondiente decreto ejecutivo del Ministerio del Ambiente y Energía pesa sobre la propiedad a modo de limitación de interés social, la cual, en todo caso debe inscribirse en el Registro Público de la Propiedad. La acción de inconstitucionalidad, promovida por el [Nombre 001], está sustentada sobre erróneas interpretaciones, con el ánimo evidente de tratar de fundamentar sus consideraciones, pues la regulación de la normativa impugnada y respecto del cual alega una supuesta violación a la potestad reglamentaria del Poder Ejecutivo, separación de poderes, legalidad, potestad legislativa y reserva de legal y el de igualdad ante la Ley, establecidos entre otros en los artículos 9, 11, 33, 121, inciso 1), de la Constitución Política, no se ha dado y el decreto fue emitido al amparo de las regulaciones legales aplicables en la materia y las facultades del Poder Ejecutivo.Otro de los aspectos sometidos al análisis de la Sala Constitucional, es en cuanto al artículo IV del Decreto No. 34295-MINAE, sobre la posibilidad de certificación de profesionales privados debidamente acreditados por el Colegio Profesional respectivo, el cual, se afirma, es inconstitucional por regular materia reservada a la ley, en el caso concreto comporta el ejercicio de una potestad administrativa, de imperio o supremacía, en la modalidad de autotutela demanial, indisponible, exclusiva y reglada, que a su entender con el decreto impugnado se delega a profesionales privados. Cuando la correcto es que precisamente por tratarse del ejercicio responsable de esa potestad de imperio, confiada por el Ministerio del Ambiente y Energía, es que se trata de darle cumplimiento de la manera más eficiente posible y echando mano de los medios que se tengan al alcance para lograrlo. El fin único y exclusivo del artículo impugnado es lograr la preservación y protección del ambiente y en este sentido dar cumplimiento a la obligación del Estado de velar por la conservación de los recursos naturales del país, la administración de la vida silvestre, el uso de los recursos forestales, la conservación de los suelos y la recomendación de medidas que aseguren la perpetuidad de las especies, que son los resultados derivados de la delimitación de la áreas de protección.El ejercicio concreto de esa atribución, se ajusta a los parámetros legales que regulan la potestad reglamentaria del Poder Ejecutivo. Los mismos considerandos del decreto impugnado señalan la pauta que el Ministerio de Ambiente y Energía, ha venido siguiendo en atención al cumplimiento del Principio básico e informador del Derecho Ambiental de que el ambiente es patrimonio común de los habitantes y por tanto el Estado y los particulares deberán participar en la conservación y utilización sostenible del ambiente que es una tarea de utilidad pública. El ambiente es un bien de todos y por tanto todos tenemos derechos y obligaciones respecto de él. No es cierto como pretende hacerlo ver el accionante, que el Poder Ejecutivo, al autorizar a profesionales privados, debidamente acreditados por los Colegios Profesionales respectivos, para que contribuyan a la categorización de los terrenos dentro de la Zona Marítimo Terrestre, delegue de manera indebida sus competencias esenciales de administración y delimitación de la propiedad pública.De la lectura de la norma que se cuestiona se establece que la potestad indelegable de determinación del Patrimonio Natural del Estado permanece en la entidad a la que por Ley, y así reiterado por la misma Sala Constitucional, corresponde en forma exclusiva esa competencia, sea al Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC). La participación de los profesionales privados debidamente acreditados por los Colegios Profesionales respectivos, se limita a la categorización de los terrenos dentro de la Zona Marítimo Terrestre. Nótese como el segundo párrafo de la norma en cuestión, indica expresamente que la validez de los documentos de categorización emitidos por estos profesionales quedará sujeta a la aprobación que emita alguna de las Áreas de Conservación del SINAC. Así las cosas, la participación de los profesionales privados debidamente acreditados por los Colegios Profesionales respectivos, está circunscrita a una mera colaboración, la cual a su vez debe estar ajustada en forma estricta a los parámetros técnicos de categorización que el mismo Decreto Ejecutivo cuestionado, establece de forma objetiva.El ajuste a dichos parámetros corresponde verificarlo al SINAC en el momento en que deba determinar la validez de los documentos emitidos. La participación de profesionales privados debidamente acreditados por los Colegios Profesionales respectivos, es jurídicamente procedente siempre que exista un título habilitante, como lo es la norma cuestionada y se sometan a análisis, aprobación y adopción de las entidades competentes, siendo en este caso el SINAC, el que debe ejercer el control. Por último, la participación de profesionales privados debidamente acreditados por los Colegios Profesionales es una manifestación clara del carácter multidisciplinario del Derecho Ambiental, el cual utiliza conceptos e instrumentos propios de otras disciplinas sin las cuales las normas jurídicas no podrían ser plenamente aplicables. Es evidente que el Estado no está delegando en los particulares, como errónea y maliciosamente quiere hacerlo ver el accionante, la delimitación del Patrimonio Natural del Estado, dado que, el trabajo realizado por los profesionales particulares debe necesariamente ser aprobado por un funcionario del Sistema Nacional de Áreas de Conservación.Por tanto, desde el punto de vista jurídico, el acto de delimitación de dicho Patrimonio es emanado por el Estado no por un particular. Igual sucede con los estudios de impacto ambiental, en que profesionales particulares elaboran los estudios, pero es la Secretaría Técnica Nacional Ambiental la que debe aprobarlos. Antes que se produzca dicha aprobación el estudio no surte ningún efecto jurídico. En el presente caso sucede exactamente lo mismo. La delimitación del Patrimonio Natural, realizada por un profesional particular, sólo adquiere validez jurídica cuando es aprobada por el correspondiente funcionario del Sistema Nacional de Áreas de Conservación. Lo que se pretende es aliviarle la carga de trabajo al SINAC, el cual dicho sea de paso, es un órgano desconcentrado y participativo, con personería jurídica propia, cuyo sustento legal se establece dentro de la Ley de Biodiversidad, Ley No. 7788 de 27 de mayo de 1998.Es además un sistema de gestión y coordinación institucional, que integra las competencias en materia forestal, de vida silvestre, áreas protegidas y el Ministerio del Ambiente y Energía, con el fin de dictar políticas, planificar y ejecutar procesos dirigidos a la sostenibilidad en el manejo de los recursos naturales. Aunado a esto si se considera que Costa Rica ha destinado cerca del 25 por ciento de su territorio a alguna de las diferentes categorías de Áreas de Conservación, es mucho el trabajo por realizar y el mismo se encuentra saturado, pues la realización de uno de estos estudios es un trabajo que por su naturaleza demanda mucho tiempo. En cambio, si el estudio es elaborado por un profesional particular, como ocurre con los estudios de impacto ambiental, los funcionarios lo revisan y le dan su aprobación cuando se ajuste estrictamente a los requisitos legales y reglamentarios correspondientes.En cuanto al silencio positivo que opera, con respecto al plazo de 30 días naturales que tiene la correspondiente Área de Conservación, para resolver sobre la aprobación de los documentos de categorización emitidos por profesionales privados, sería un tema eminentemente de legalidad y no de constitucionalidad. En cuanto a los demás puntos tratados por el accionante, con respecto al artículo VII, inciso h) y los transitorios I y II del Decreto objeto de la presente acción, es criterio de ese Ministerio que pueden interpretarse como vicios de ilegalidad y de intereses particulares, y no de la violación de derechos fundamentales, lo cual no sería de resorte de discusión en esta sede. En su criterio, el accionante no ofrece a la Sala Constitucional, los parámetros reales o ciertos, sobre los cuales valorar una supuesta violación a dichos principios, pues la simple mención de que eventualmente se violentan tales derechos no demuestra la trasgresión a nuestra Carta Magna.Al respecto cita la sentencia No. 1999-05026 que establece el deslinde entre la jurisdicción constitucional y la contencioso administrativa, cuando el quebranto constitucional se reclama por la inobservancia de una disposición de menor jerarquía frente a la ley. El examen sobre la constitucionalidad de la normativa impugnada, obliga a una valoración sustancial sobre su razonabilidad. En cuanto a lo argumentos sobre la fé pública, la doctrina nacional señala que consiste en la potestad delegada por el Estado a una persona (notario público, Contador público), a efecto de que otorgue autenticidad a ciertos documentos contentivos de actos o hechos jurídicos, que las partes voluntariamente otorguen o realicen en su presencia, respectivamente, cumpliendo los requisitos de fondo y forma que la ley establece. En consecuencia, la función de dar fe, es una función eminentemente pública, atribuida por el Estado a un órgano o funcionario dependiente, como resultado de una necesidad social que tiene por objeto dotar a ciertas relaciones jurídicas privadas de fijeza, certeza y autoridad, para que surtan los efectos consiguientes.La fe pública se encuentra ligada de una manera más directa a un profesional privado (notario), en vista del ejercicio coetáneo de una función pública, que tiene como esencial objetivo dotar de autenticidad a los documentos que con su intervención modelan las relaciones jurídicas privadas. Lo anterior en relación al artículo VIl, inciso h), del Decreto No.34295 - MINAE del 29 de enero de 2008, con respecto a la documentación a aportar bajo "fe pública". Considera que resulta jurídicamente improcedente, especialmente en este tema, investir de fe pública a los interesados privados. Evidentemente, se está en presencia de un error material en la norma, por cuanto lo correcto y de acuerdo con el espíritu de la misma y en concordancia con el texto integral, es que debe certificarse "bajo fe de juramento" la información que se consigne en los mapas. Por consiguiente, cualquier inexactitud o falsedad haría incurrir al funcionario en las penas de los delitos de Perjurio o de Falso testimonio, según la naturaleza de los hechos contenidos en el informe.Nunca fue intención del Ejecutivo, otorgar ese tipo de potestades a los particulares y como error material que es, debe darse su corrección, subsanando el mismo en los términos establecidos en el Artículo 157 de la Ley General de la Administración Pública. Por todo lo anterior y en el tanto se realice una correcta aplicación e interpretación de las normas cuestionadas, tal y como lo dispone el artículo 10 de la Ley General de la Administración Pública, y privando siempre el respeto al fin público que el Estado debe garantizar, se descarta entonces una violación al derecho a un Ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Solicita a la Sala declarar sin lugar en todos sus extremos y se proceda al archivo del presente asunto.
  7. 7Por resolución de la Presidencia de la Sala de las 8:15 horas de 27 de mayo de 2008 se tuvieron por contestadas las audiencias conferidas a la Procuraduría General de la República, al Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, al Ministerio de la Presidencia y al Ministerio de Agricultura y Ganadería (folio 96).
  8. 8En la substanciación del proceso se ha observado las prescripciones de ley.

Redacta el Magistrado Jinesta Lobo; y,

Considerando:

I. LEGITIMACIÓN Y PROCEDENCIA DE LA ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD

A tenor de lo dispuesto en el artículo 75, párrafo 2°, de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, no será necesario el caso previo pendiente de resolución cuando por la naturaleza del asunto no exista lesión individual y directa, o se trate de la defensa de intereses difusos que atañen a la colectividad en su conjunto. Sobre el particular, este Tribunal Constitucional, en el Voto No. 8239-01 de las 16:07 hrs. del 14 de agosto del 2001, se refirió a los intereses difusos en los siguientes términos:

"(…) De acuerdo con el primero de los supuestos previstos por el párrafo 2° del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, la norma cuestionada no debe ser susceptible de aplicación concreta, que permita luego la impugnación del acto aplicativo y su consecuente empleo como asunto base. (...) En segundo lugar, se prevé la posibilidad de acudir en defensa de intereses difusos (...) Los intereses difusos, aunque de difícil definición y más difícil identificación, no pueden ser en nuestra ley -como ya lo ha dicho esta Sala- los intereses meramente colectivos; ni tan difusos que su titularidad se confunda con la de la comunidad nacional como un todo, ni tan concretos que frente a ellos resulten identificados o fácilmente identificables personas determinadas, o grupos personalizados, cuya legitimación derivaría, no de los intereses difusos, sino de los corporativos que atañen a una comunidad en su conjunto.

Se trata entonces de intereses individuales, pero a la vez, diluidos en conjuntos más o menos extensos y amorfos de personas que comparten un interés y, por ende reciben un perjuicio, actual o potencial, más o menos igual para todos, por lo que con acierto se dice que se trata de intereses iguales de los conjuntos que se encuentran en determinadas circunstancias y, a la vez, de cada una de ellas. Es decir, los intereses difusos participan de una doble naturaleza, ya que son a la vez colectivos -por ser comunes a una generalidad- e individuales, por lo que pueden ser reclamados en tal carácter. (...) En síntesis, los intereses difusos son aquellos cuya titularidad pertenece a grupos de personas no organizadas formalmente, pero unidas a partir de una determinada necesidad social, una característica física, su origen étnico, una determinada orientación personal o ideológica, el consumo de un cierto producto, etc. (…)".

En el presente asunto, el accionante aduce que se cumple el supuesto establecido en el párrafo 2° del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, que hace admisible esta acción. En ese sentido, deriva su legitimación, vía control abstracto de constitucionalidad, dado que, invoca la defensa de intereses difusos, en concreto, la protección del ambiente. Estima este Tribunal que, en efecto, el accionante se encuentra plenamente legitimado para interponer la presente acción, en forma directa, al acudir en defensa de intereses que atañen a la colectividad nacional en su conjunto, tal y como lo es el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado tutelado en el artículo 50 constitucional. Esta circunstancia, aunado al cumplimiento de los requisitos que establecen los artículos 75 y siguientes de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, hace admisible el conocimiento y resolución de la presente acción de inconstitucionalidad.

II. OBJETO DE LA ACCIÓN

El accionante cuestiona varias frases contenidas en el Decreto Ejecutivo No. 34295-MINAE de 29 de enero de 2008, denominado "Manual para Clasificación de tierras dedicadas a la conservación de los recursos naturales dentro de la zona marítimo terrestre de Costa Rica”, publicado en La Gaceta No. 28 de 8 de febrero de 2008. Estas normas se impugnan por considerarlas contrarias a lo dispuesto en los artículos 7, 9, 11, 48, 50, 121, inciso 1), y 140, inciso 3), de la Constitución Política. Asimismo, se estiman violatorias de lo dispuesto en el artículo 5 de la Convención para la Protección de la Flora, la Fauna y de la Bellezas Escénicas Naturales de los Países de América, el artículo 5° de la Convención para la Protección del Patrimonio Cultural y Natural, el párrafo tercero del artículo 3 del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el artículo 8 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, los artículos 10, 13, inciso c), 14 del Convenio para la Conservación de la Biodiversidad y Protección de Áreas Silvestres Prioritarias en América Central, el artículo 3, incisos b) y c), del Convenio Regional para el Manejo y Conservación de los Ecosistemas Naturales Forestales y el Desarrollo de Plantaciones Forestales, el numeral 11 del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, "Protocolo de San Salvador".

III. NORMAS IMPUGNADAS

En la presente acción de inconstitucionalidad se cuestionan los siguientes preceptos, contenidos en el "Manual para Clasificación de tierras dedicadas a la conservación de los recursos naturales dentro de la zona marítimo terrestre de Costa Rica”:

“IV.- Competencias para la delimitación y certificación.

La categorización de los terrenos dentro de la Zona Marítimo- Terrestre corresponderá a las Áreas de Conservación (AC) del SINAC y a profesionales privados debidamente acreditados por los Colegios Profesionales respectivos para que clasifiquen los bosques, terrenos de aptitud forestal (suelos Clase VII y VIII), (manglares, esteros, rías, marismas, lagunas costeras, pantanos, bosques anegados, salitrales) y humedales.

La validez de los documentos de categorización emitidos por profesionales privados quedará sujeta a la aprobación que emita alguna de las Áreas de Conservación del SINAC. Si presentada la respectiva solicitud no fuere rechazada por la oficina ante la que se presentó dentro de los treinta días naturales siguientes, se tendrá por producido el silencio positivo en los términos de los artículos 330 y 331 de la Ley General de la Administración Pública.

A las AC del SINAC con jurisdicción en la Zona Marítimo Terrestre les competerá, además, la verificación, fiscalización, deslinde y certificación de las tierras del Patrimonio Natural del Estado y las zonas de protección.

La ubicación y delimitación de las áreas del Patrimonio Natural del Estado dentro de la Zona Marítimo Terrestre, debe realizarse como parte del proceso de aprobación del Plan Regulador Costero (PRC), definido por la Ley 6043, ya que el Plan Regulador Costero es el instrumento de ordenamiento territorial, que define y ubica todas las zonas a concesionar dentro de la Zona Marítimo Terrestre y para la clasificación de esta a nivel de los planos de catastro. Por tanto, el Plan Regulador Costero debe indicar clara y expresamente, las áreas del Patrimonio Natural del Estado para no contabilizarlas en el área total a concesionar y excluirlos de los planos de catastro que forman parte del expediente de concesión”

VII. Procedimientos generales aplicables a las unidades por clasificar

  • a)Solicitud de las instituciones Instituto Costarricense de Turismo (ICT), y Municipalidad respectiva, para la clasificación de los terrenos del Patrimonio Natural del Estado y Zonas de Protección ubicados en la Zona Marítima Terrestre.
  • b)Disponer de la información de los planes reguladores existentes en ejecución o propuestos por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) y las Municipalidades respectivas.
  • c)Disponer de mapas temáticos, fotografías aéreas entre otros, que permitan conocer aspectos biofísicos de las áreas en estudio.
  • d)Utilizar herramientas tecnológicas que garanticen el levantamiento de la información de campo de forma veraz y precisa.
  • e)El perímetro de cada unidad clasificada como: bosque, áreas de protección, humedales y terrenos de aptitud forestal (Anexo 4), debe delimitarse en el campo con GPS.
  • f)A partir de la información de campo y el uso de sistemas de información geográfica, se obtendrán los polígonos que clasifiquen los terrenos como bosque, humedales, áreas de protección y aptitud forestal (Anexo 1).
  • g)Con la información resultante del punto anterior deberán elaborarse y aportarse mapas impresos y digitales que contengan escala (no mayor a 1:15.000), coordenadas geográficas visibles, utilizar proyección Lambert Norte o Sur, según corresponda (Datum NAD27 América Central), codificación de polígonos, área por clase de terreno, ubicación e identificación de mojones, red hídrica, red vial, infraestructura y la identificación de accidentes geográficas importantes como: playas, esteros, puntas, bahías, etc.
  • h)Además de los mapas se deberá elaborar y aportar un documento que contenga todos los cuadros donde se indiquen las coordenadas de cada vértice de cada uno de los polígonos de las clases de terreno mapeadas (Anexo 1). Los mapas deben definir con precisión las áreas del Patrimonio Natural del Estado dentro de la Zona Marítimo Terrestre. Este requisito será cumplido por los interesados públicos y/o privados debidamente acreditados quienes certificarán bajo fe pública la información consignada en los mapas y formarán parte de los documentos que deben entregarse para la revisión y aprobación del Plan Regulados Costero ante el Instituto Costarricense de Turismo y el INVU. La escala que debe utilizarse será la indicada en esta metodología.
  • i)Como requisito para la aprobación de los Planes Reguladores, se debe presentar un mapa de vegetación, donde se delimite con precisión las áreas de vegetación Planes Reguladores.
  • j)Cuando el Área de Conservación, considere que se han cumplido todos los requisitos indicados en este manual, procederá a emitir la certificación correspondiente del Plan Regulador; la misma será entregada al ICT con copia a la Municipalidad respectiva. Junto con la certificación se entregarán los cuadros y mapas en formato impreso y digital.
  • k)La Zona Pública también debe ser clasificada y cuando las unidades correspondan a bosque, zonas de protección, terreno de aptitud forestal cubiertos de bosque o humedal, se integrará en una sola unidad con la Zona Restringida.
  • l)El Director del Área de Conservación, asignará el trámite de revisión a un funcionario competente y este verificará la información presentada. En un plazo no mayor a 10 días hábiles, el funcionario presentará un informe al Director del Área de Conservación. Si la información suministrada por el interesado es correcta el funcionario encargado de su revisión incluirá dentro del informe una recomendación para que el Director del Área de Conservación, otorgue la certificación. Si la información no es correcta el informe del funcionario indicará las correcciones que deben realizarse y las anotaciones correspondientes. El Director del Área de Conservación devolverá al interesado la información aportada inicialmente. Una vez subsanado los errores, se procederá a la certificación en plazo no mayor a 10 días hábiles.
  • m)La solicitud de certificación para Planes Reguladores Costeros aprobados y publicados en la Gaceta, o en proceso o inicio de elaboración, deberá ser presentada por la Municipalidad respectiva. Esta condición es un requisito obligatorio para la Administración del Estado.

IX. Parámetros para la definición de terrenos de aptitud forestal sin bosque (Clases VII y VIII)

Se considerarán terrenos de aptitud forestal (TAF), aquellos que sin contar con cobertura boscosa clasifiquen dentro de las clases VII y VIII, según la Metodología para la Determinación de la Capacidad de Uso de las Tierras de Costa Rica (Decreto 23214 MAG-MINEREM, publicado en La Gaceta N 107 del 6 de junio de 1994). Estos presentan los siguientes factores limitantes:

  • i)Suelos con pendientes mayores o iguales al 60%, bajo cualquier tipo de cobertura ii) Suelos con pendientes mayores al 40% y pedregosidad extrema de más de un 50% iii) Suelos con categoría de salinidad fuerte: más del l6 dS/m (ecosistemas de manglar, lagunas costeras o marismas con influencia mareal).
  • iv)Suelos con drenaje de tipo lento o nulo v) Suelos con problemas de anegamiento o inundación de tipo muy severo

Transitorio II:

“Los caminos públicos existentes y los que se proponen en los Planes Reguladores, se deben incluir en los mapas respectivos. Las Municipalidades que ya cuentan con la certificación por parte del MINAE, de los ecosistemas del Patrimonio Natural del Estado, dentro de la Zona Marítimo- Terrestre, contarán con un plazo máximo de doce meses a partir de la publicación de este decreto, para que soliciten al MINAE, la inclusión de los caminos existentes y los propuestos en los Planes Reguladores dentro de los mapas respectivos y se proceda a modificar la certificación original” “Transitorio III:

Las clasificaciones realizadas al amparo de la Resolución Administrativa R-SINAC-013-2006, del cinco de abril del año dos mil seis deberán replantearse de conformidad con lo estipulado en el presente decreto ejecutivo. Para ello, SINAC tendrá un plazo de seis meses a partir de la publicación del presente decreto para realizar dichas correcciones.” No obstante lo anterior, existen otras disposiciones que no fueron incluidas en la petitoria del señor Figueroa Landi pero que fueron, igualmente, impugnadas, por lo que serán analizadas en su oportunidad.

IV. ADVERTENCIA PRELIMINAR

Cabe advertir que con posterioridad a la interposición de la presente acción de inconstitucionalidad, el Consejo Nacional de Áreas de Conservación del Sistema Nacional de Áreas de Conservación, mediante resolución No. R-SINAC-035-2009 de las 7:00 horas de 20 de junio de 2009, publicada en La Gaceta No. 125 de 30 de junio de 2009, emitió un nuevo Manual para la Clasificación de Tierras Dedicadas a la Conservación de los Recursos Naturales dentro de la Zona Marítimo Terrestres en Costa Rica. No obstante, con esa regulación no se derogó expresamente el Decreto Ejecutivo No. 34295-MINAE, objeto de la presente acción.

V. EL DERECHO A UN AMBIENTE SANO Y ECOLÓGICAMENTE EQUILIBRADO

A partir de lo dispuesto en los artículos 21, 50 y 89 de la Constitución Política, este Tribunal Constitucional ha reconocido, ampliamente, el deber del Estado de proteger el derecho a disfrutar de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Es a tenor de dichos numerales, así como de la normativa infraconstitucional ambiental, que nace la responsabilidad del Estado de ejercer una función tutelar y rectora en esta materia. En este sentido, esta Sala, en el Voto No. 4830-02 de las 16:00 hrs. de 21 de mayo de 2002, señaló lo siguiente:

"(…) Nuestra Constitución Política, en su artículo 50, reconoce expresamente el derecho de todos los habitantes presentes y futuros de este país, de disfrutar de un medio ambiente saludable y en perfecto equilibrio. El cumplimiento de este requisito es fundamental garantía para la protección de la vida y la salud públicas, no sólo de los costarricenses, sino además de todos los miembros de la comunidad mundial. La violación a estos fundamentales preceptos conlleva la posibilidad de lesión o puesta en peligro de intereses a corto, mediano y largo plazo. La contaminación del medio es una de las formas a través de las cuales puede ser rota la integridad del ambiente, con resultados la mayoría de las veces imperecederos y acumulativos. El Estado costarricense se encuentra en la obligación de actuar preventivamente evitando -a través de la fiscalización y la intervención directa- la realización de actos que lesionen el medio ambiente, y en la correlativa e igualmente ineludible prohibición de fomentar su degradación (…)”.

Asimismo, recientemente, este Tribunal, en el Voto No. 17552-07 de las 12:22 hrs. de 30 de noviembre del 2007, dispuso lo siguiente:

“(…) El artículo 50 citado, también perfila el Estado Social de Derecho, por lo que podemos concluir que la Constitución Política enfatiza que la protección del ambiente es un mecanismo adecuado para tutelar y mejorar la calidad de vida de todos, lo que hace necesaria la intervención de los Poderes Públicos sobre los factores que pueden alterar su equilibrio y obstaculizar que la persona se desarrolle y desenvuelva en un ambiente sano. La incidencia que tiene el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado dentro de la actividad del Estado, encuentra su primera razón de ser, en que por definición, los derechos no se limitan a la esfera privada de los individuos, sino que tienen asimismo trascendencia en la propia estructura del Estado, en su papel de garante de los mismos y, en segundo término, porque la actividad del Estado se dirige hacia la satisfacción de los intereses de la colectividad.

En la jurisprudencia constitucional el concepto de "ambiente", no ha sido limitado a los elementos primarios de la naturaleza, sea el suelo, el aire, el agua, los recursos marinos y costeros, los minerales, los bosques, la diversidad biológica en la flora y fauna, y el paisaje; a partir de los cuales se conforma el marco ambiental sin el cual las demandas básicas -como la alimentación, energía, vivienda, sanidad y recreación- serían imposibles. Es importante resaltar que este término se ha entendido de una manera más integral, estableciéndose un concepto "macro-ambiental", al comprender también aspectos referentes a la economía, a la generación de divisas a través del turismo, la explotación agrícola y otros: "Por lo anterior, el Derecho Ambiental no debe asociarse sólo con la naturaleza, pues ésta es únicamente parte del ambiente. La política de protección a la naturaleza se vierte también sobre otros aspectos como la protección de la caza, de los bosques, de los parques naturales y de los recursos naturales. Se trata, entonces, de un concepto macro-ambiental, para no dejar conceptos importantes por fuera y así lograr unificar el conjunto jurídico que denominamos Derecho Ambiental (…)”.

Finalmente, cabe señalar que esta Sala, como garante de los derechos fundamentales, se erige como un contralor del cumplimiento de las obligaciones que derivan de lo dispuesto en los artículos 21 y 50 constitucionales, los cuales constriñen al Estado no sólo a reconocer los derechos señalados, sino, además, a utilizar los medios material y jurídicamente legítimos para garantizarlos.

VI.MANUAL PARA LA CLASIFICACIÓN DE TIERRAS DEDICADAS A LA CONSERVACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES DENTRO DE LA ZONA MARÍTIMO TERRESTRE DE COSTA RICA. De previo al análisis de constitucionalidad de las normas impugnadas, resulta preciso hacer una breve referencia al fin y alcance del Decreto Ejecutivo No.34295 denominado “Manual para la clasificación de Tierras dedicadas a la Conservación de los Recursos Naturales dentro de la Zona Marítimo Terrestre en Costa Rica”, de 29 de enero de 2008, publicado en La Gaceta No. 28 de 8 de febrero de 2008. A tenor de lo dispuesto en el artículo II del Decreto de referencia, se pretenden alcanzar dos objetivos, siendo el primero, identificar dentro de la Zona Marítimo Terrestre (en adelante ZMT) los terrenos que clasifiquen como bosques, Terrenos de aptitud forestal (suelos Clase VII y VIII), Humedales (manglares, esteros, rías, marismas, lagunas costeras, pantanos, bosques anegados, salitrales) a fin que el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) los certifique e incorpore como parte del Patrimonio Natural del Estado.

A este punto, conviene recordar que, de acuerdo con el artículo 13 de la Ley Forestal, No. 7575 de 13 de febrero de 1996, publicada en La Gaceta No.72 de 16 de abril de 1996, el Patrimonio Natural del Estado está constituido por los bosques, terrenos forestales de las reservas nacionales, de las áreas declaradas inalienables, de las fincas inscritas a su nombre y de las pertenecientes a las municipalidades, instituciones autónomas y demás organismos de la Administración Pública, excepto los inmuebles que garanticen operaciones crediticias con el Sistema Bancario Nacional e ingresen a formar parte de su patrimonio, siendo que su administración le corresponde al Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones, a través del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (artículo 6, inciso a, 13, párrafo segundo y 14 de la Ley Forestal, artículo 32, párrafo segundo de la Ley Orgánica del Ambiente, No.7554 de 04 de octubre de 1995, publicada en La Gaceta No. 215 de 13 de noviembre de 1995).

De otra parte, como segundo objetivo del Decreto Ejecutivo No. 34295 está la delimitación de las áreas de protección según lo estatuido en el artículo 33 de la Ley Forestal, norma que define ese tipo de áreas. El alcance o delimitación del área de estudio —así definida en el artículo III del Manual de referencia— corresponde a los terrenos dentro de la ZMT, a lo largo de la franja litoral de ambas costas, excepto las porciones de tierra que se ubican dentro de las Áreas Silvestres Protegidas o que fueron legalmente inscritas según lo dispuesto en el artículo 6° de la Ley No. 6043, Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre de 16 de marzo de 1977 (debe aclararse que, aunque el artículo III cita el transitorio VI de la Ley No. 6043, corresponde al artículo 6° en lo referente a las áreas legalmente inscritas). Ahora bien, de acuerdo con artículo IV, párrafo cuarto del Manual, esta ubicación y delimitación de las áreas del Patrimonio Natural de Estado dentro de la ZMT es parte del procedimiento de aprobación del Plan Regulador Costero (PRC) que es el instrumento de ordenamiento territorial que define y ubica todas las zonas a concesionar dentro de la ZMT y para su clasificación a nivel de planos de catastro.

De ahí entonces que —a tenor de la norma de comentario— el Plan Regulador Costero debe indicar clara y expresamente, todas las áreas del Patrimonio Natural del Estado a efecto que no sean contabilizadas en el área total a concesionar y excluirlas de los planos de catastro que forman parte del expediente de concesión. Partiendo de este orden de ideas, se concluye que el fin último de la clasificación y delimitación propuesta en el Manual es proteger las áreas del Patrimonio Natural del Estado (bien de dominio público, por ende, inalienable, inembargable e imprescriptible) ubicadas en la ZMT para que sean excluidas de las zonas a concesionar según el Plan Regulador Costero.

VII. ANÁLISIS DE CONSTITUCIONALIDAD

EN CUANTO AL ARTÍCULO IV. En primer término, el accionante impugna la frase “y a profesionales privados debidamente acreditados por los Colegios Profesionales respectivos”, contenida en el párrafo primero del artículo IV del Manual para la Clasificación de tierras dedicadas a la conservación de los recursos naturales dentro de la zona marítimo terrestre de Costa Rica. Dicha norma define las competencias para la delimitación y certificación, estableciendo que la categorización de los terrenos dentro de la zona marítimo terrestre corresponde a las Áreas de Conservación (AC) del Sistema Nacional de Áreas de Conservación del MINAET y a los profesionales privados debidamente acreditados por los colegios profesionales respectivos para que clasifiquen los bosques, terrenos de aptitud forestal (suelos Clase VII y VIII), manglares, esteros, rías, marismas, lagunas costeras, pantanos, bosques anegados, salitrales y humedales.

Para el accionante, con esa disposición se delega, en forma indebida, la competencia esencial en la administración y delimitación de la propiedad pública. Igual criterio sostiene la representación del Estado al asegurar que la norma cuestionada traslada a los profesionales privados, la potestad administrativa de autotutela demanial, atribuida por ley al Ministerio de Ambiente y Energía. En criterio de este Tribunal, la frase cuestionada no resulta inconstitucional en el tanto se interprete que siempre, en todos los casos, la validez de los documentos de categorización emitidos por los profesionales privados queda sujeta a la aprobación que emita alguna de las Áreas de Conservación del SINAC. Es decir, la validez de esa categorización dependerá de la aprobación expresa de una de las Áreas del SINAC, órganos que deberán pronunciarse al respecto dentro de un plazo razonable. Ciertamente, el ejercicio de la potestad de autotutela demanial conlleva la demarcación y deslinde de la zona pública integrante de la Zona Marítimo Terrestre, función que ha sido encomendada al Instituto Geográfico Nacional.

No obstante, en la disposición de comentario, haciendo la salvedad apuntada, no se delega esa potestad en los particulares, cuya participación está limitada a la clasificación de los terrenos en la ZMT, quedando supeditada su eficacia a la aprobación expresa del SINAC (autoridad que, según se expuso supra, es la encargada de la conservación y administración del Patrimonio Natural del Estado). Por esta razón y adelantando el análisis de la segunda frase impugnada del artículo IV (la cual regula la aplicación del silencio del silencio positivo), debe dejarse claro que la expresión cuestionada no es inconstitucional en la medida que se interprete que la clasificación efectuada por los particulares debe ser aprobada por un acto expreso emitido por el SINAC. Eso sí, en atención del derecho tutelado en el artículo 41 constitucional, ese pronunciamiento debe dictarse dentro de un plazo razonable, quedando así, obligado el SINAC a emitir su criterio en forma oportuna.

Lo anterior, por cuanto, debe existir un necesario equilibrio entre el desarrollo del país que parte, en una buena medida, de una Administración expedita y ágil en cuanto a trámites se refiere, y la protección al medio ambiente sano, función encomendada primordialmente, al Estado a tenor del propio texto constitucional. Asimismo, la disposición no resulta contraria al Derecho de la Constitución siempre que se entienda que en este esquema de colaboración mixta, los profesionales privados que realizan la clasificación de comentario, están debidamente incorporados al colegio profesional respectivo -previo cumplimiento de todos los requisitos sustanciales y formales para el ejercicio de su profesión- y por ende, fiscalizados por esa corporación profesional. Recuérdese que los colegios profesionales (aparte de la defensa de los intereses estrictamente corporativos), son entes públicos que ejercen importantes potestades públicas.

Dentro de tales competencias de orden público, se ha reconocido el derecho de esas corporaciones de analizar el cumplimiento de los requisitos para la incorporación de nuevos profesionales, no solo desde el punto de vista formal sino sustancial y sobretodo, fiscalizar y controlar el correcto ejercicio de la profesión por parte de sus agremiados. Lo anterior, para evitar el perjuicio causado a la sociedad por la incorporación de profesionales no aptos académica y éticamente. Asimismo, debe recalcarse que en este esquema de colaboración mixta, los profesionales están sometidos al régimen de responsabilidad administrativa, civil y penal por el ejercicio de su profesión, por lo que ante una eventual irregularidad, podrían ser sancionados. Consecuentemente, debe interpretarse que tales profesionales ejercen transitoriamente potestades públicas, actuando como lo que la doctrina ha denominado un munera pubblica o colaborador de la administración pública.

Bajo este de orden de consideraciones, haciendo uso del método de la interpretación conforme, la frase sub examine no es inconstitucional en el tanto se interprete que en todos los casos, el SINAC (entiéndase, cualquiera de sus Áreas) debe dar la aprobación expresa a los documentos de categorización emitidos por los profesionales privados y siempre que se entienda que esos particulares están acreditados e incorporados al colegio profesional respectivo, entidad en la que recae la fiscalización del correcto ejercicio de la profesión, además de la posibilidad que se reserva el SINAC para denunciar cualquier irregularidad cometida por esos profesionales en cuanto a la materia concierne.

VIII.De otra parte, el accionante acusa la inconstitucionalidad de la frase contenida en el párrafo segundo del artículo IV, que reza de la siguiente manera: “Si presentada la respectiva solicitud no fuere rechazada por la oficina ante la que se presentó dentro de los treinta días naturales siguientes, se tendrá por producido el silencio positivo en los términos de los artículos 330 y 331 de la Ley General de la Administración Pública”. Alega que, según la jurisprudencia constitucional, en materia de recursos naturales no opera la ficción jurídica del silencio positivo. Lleva razón el accionante en su argumento, ya que, como límite material para la aplicación del silencio positivo, se ha excluido —vía jurisprudencia de esta Sala— lo medioambiental en virtud del trascendente valor y jerarquía que posee el derecho fundamental a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, reconocido en el artículo 50 de la Constitución Política. La jurisprudencia sobre este tema es abundante, por esto, basta citar lo expuesto en el Voto No. 2954-94 de las 9:09 horas de 17 de junio de 1994, ocasión en la que se sostuvo, lo siguiente:

“Io.- Contrario a lo que afirman los recurrentes, sí media un interés público calificado que imposibilita la eficacia del silencio positivo que se alega a su favor, pues la aprobación solicitada, según se desprende del propio libelo de interposición, lo es para la explotación de "Bosques Naturales" los que se encuentran protegidos por nuestra legislación, habida cuenta de la importancia que ellos tienen para la colectividad. En efecto, la explotación irracional de tales recursos naturales implica un perjuicio irreparable no sólo para los vecinos del lugar sino que también para toda la ciudadanía, en razón del impacto ambiental negativo que una explotación no controlada de ellos puede ocasionar, de manera que, no es posible alegar que la aprobación pretendida haya operado positivamente, aún cuando los recurrentes estimen que el plan propuesto cumplía con los requisitos legales exigidos, cumplimiento que, en todo caso, no corresponde ser constatado en esta vía, pues afirmar lo contrario implica la revisión de los criterios técnicos empleados por el Ministerio recurrido para el bastanteo de tal cumplimiento, procedimiento que, como se dijo, resulta ajeno a esta jurisdicción.

(Ver, también, los votos Nos. 1730-94, 6836-93)” Partiendo del criterio jurisprudencial expuesto e incluso, a tenor del artículo 4° de la Ley Forestal (norma que prohíbe la aplicación del silencio positivo en materia de recursos naturales), la frase supra señalada es inconstitucional, pues tiene por operado el silencio positivo en la delimitación del Patrimonio Natural del Estado con el transcurso de treinta días naturales sin que el SINAC (es decir, cualquier de las áreas que lo conforman) se haya pronunciado sobre la clasificación realizada por los particulares. Ahora bien, debe entenderse que si el funcionario responsable del SINAC no se pronuncia sobre la validez de los documentos emitidos por los profesionales privados dentro de un plazo razonable, podría exponerse a las sanciones dispuestas en las leyes.

IX.De otra parte, aún cuando no fue alegado por el accionante, la Procuraduría General de la República adujo la inconstitucionalidad de lo dispuesto en el inciso g), del artículo X del Decreto en cuestión, en el tanto, según su criterio, se está obviando y sustituyendo la competencia del Instituto Geográfico Nacional para la delimitación de los manglares, esteros y zona pública contigua a las rías. Es opinión de la Procuraduría que el traslado de competencias públicas de ubicación y delimitación de las áreas del Patrimonio Natural del Estado dentro de la Zona Marítimo Terrestre pone en riesgo que se excluya al Ministerio de Ambiente y Energía en la administración de los recursos forestales, para el desarrollo turístico, modificando el destino de la Ley Forestal, con infracción al principio de la tutela del derecho ambiental a cargo del Estado y el artículo 50 constitucional. El Decreto Ejecutivo clasifica y delimita como zona pública a los cuerpos de agua que son las rías y los esteros, en consecuencia elimina la franja de cincuenta metros de ancho contadas desde la pleamar, que pertenece a la zona pública.

La cuestionada norma en lo que interesa, dispone lo siguiente: “X. Procedimiento para la definición de humedales (manglares, esteros, rías, marismas, lagunas costeras, pantanos, bosques anegados, salitrales). (…) g) Para el caso de las rías y esteros, en ausencia de manglar, de previo a la clasificación, debe existir el alineamiento de la zona pública por parte del IGN. Las rías y esteros son zona pública y a partir de ellos continúa la zona restringida que debe ser clasificada”. Al respecto, para la mayoría de esta Sala, la cuestionada norma no implica una desafectación por cuanto se prevé el área pública y uso restringido de forma consonante con la Ley sobre la Zona Marítima Terrestre. Adicionalmente, debe considerarse que por las características de las rías y los esteros no es, técnicamente, posible extrapolar lo dispuesto para la franja costera. Por estas razones, no se estima que la norma sea inconstitucional y, por ende, por mayoría así se declara.

X. EN CUANTO AL INCISO H), ARTÍCULO VII

El accionante estima inconstitucional la siguiente frase: “Este requisito será cumplido por los interesados públicos y/o privados debidamente acreditados quienes certificarán bajo fe pública la información consignada en los mapas” dispuesto en el inciso h), artículo VII del Manual de reiterada cita que regula los procedimientos generales aplicables a las unidades por clasificar (entiéndase, bosques, terrenos de aptitud forestal —suelos Clase VII y VIII—, humedales y áreas de protección, así según el artículo VI ibidem). Alega que el otorgamiento de fe pública debe realizarse mediante ley y no reglamento. Al respecto, este Tribunal considera que esa frase no resulta contraria al Derecho de la Constitución, dado que, esos profesionales privados asumen, transitoriamente, competencias públicas y por ende, están dotados para dar fe pública sobre esos aspectos, en este caso, sobre la información contenida en los mapas en los que se delimitan las áreas del Patrimonio Natural del Estado. Se trata de un Munera Pubblica que son aquellos particulares que ejercen permanente o transitoriamente, potestades públicas cuando han sido previamente habilitados. De este modo, la fe pública con la que certifican la información contenida en los mapas dimana de la naturaleza propia de ser profesionales debidamente, acreditados e incorporados al colegio respectivo.

XI. SOBRE EL ARTÍCULO IX

PARÁMETROS PARA LA DEFINICIÓN DE TERRENOS DE APTITUD FORESTAL SIN BOSQUES (CLASES VII Y VIII).- Preliminarmente, debe aclararse que el artículo sub examine no fue incluido en la petitoria del accionante. No obstante, el impugnante sí presentó sus alegatos de por qué, en su criterio, la norma es contraria al Derecho de la Constitución. En ese sentido, adujo que la norma atenta contra lo dispuesto en el artículo 3 del Decreto Ejecutivo No. 23214-MAG-MIRENEM de 6 de junio de 1994, a través del cual, se oficializó la Metodología para la determinación de la capacidad de uso de las tierras de Costa Rica, numeral que estipula lo siguiente: “Créase un Comité de Coordinación con el objeto de poderle dar seguimiento, evaluación, modificación y actualización a la presente metodología”. Continúa diciendo el accionante que el decreto impugnado modifica y actualiza lo dispuesto en los incisos i) y ii), sin haber sido dictaminados por el Comité en mención, cambiando los parámetros de clasificación de los suelos, transgrediendo por consiguiente, los principios preventivo, precautorio, interés público ambiental y lo dispuesto en el artículo 50 constitucional.

Sobre este particular, la Procuraduría General de la República alegó que, debía requerirse mayores datos técnicos sobre la regularidad constitucional de la norma. El alegato de inconstitucionalidad se centra en que esa norma modifica la metodología para la determinación de la capacidad de uso de las tierras de Costa Rica, oficializada en el Decreto Ejecutivo No. 23214-MIRENEM, sobretodo, considerando que en esa normativa se creó un Comité de Coordinación para modificar y actualizar la metodología. Considera la Sala que la discusión acerca de la variación en la metodología para la definición de terrenos de aptitud forestal sin bosques, implica una serie de aspectos técnicos que por esa naturaleza, escapan al conocimiento de este Tribunal. En todo caso, si hubo una modificación o derogación tácita del decreto anterior en cuanto a la metodología y organización es una cuestión que atañe a la aplicación de las normas en el tiempo, lo cual es un extremo de mera legalidad ordinaria. Por ende, se desestima el alegato de inconstitucionalidad y se declara sin lugar la acción en cuanto a este extremo.

XII. RESPECTO DEL TRANSITORIO II

El accionante impugna la frase “y los que se proponen en los Planes Reguladores”, contenida en el transitorio II que dispone en lo que interesa, lo siguiente:

“Los caminos públicos existentes y los que se proponen en los Planes Reguladores se deben incluir en los mapas respectivos. Las Municipalidades que ya cuentan con la certificación por parte del MINAE, de los ecosistemas del Patrimonio Natural del Estado, dentro de la Zona Marítimo- Terrestre, contarán con un plazo máximo de doce meses a partir de la publicación de este decreto, para que soliciten al MINAE, la inclusión de los caminos existentes y los propuestos en los Planes Reguladores dentro de los mapas respectivos y se proceda a modificar la certificación original” En su criterio, con esa disposición se propicia la apertura de caminos dentro del territorio correspondiente al Patrimonio Natural de Estado y con eso, un cambio del uso de suelo. Considera la Sala que debe hacerse una interpretación conforme de la citada norma en el sentido que los caminos públicos que se proponen en los Planes Reguladores son aquellos que se encuentran ubicados en las áreas de administración de las Municipalidades y no de los que se encuentran en las áreas del Patrimonio Natural al Estado, cuya administración y protección le corresponde a ese ente a través del MINAET, concretamente, al SINAC. Lo anterior, a fin de evitar la apertura indebida de redes viales en la Zona Marítimo Terrestre que comprenda zonas consideradas como parte del Patrimonio Natural del Estado.

XIII. SOBRE EL TRANSITORIO I Y EL ARTÍCULO XI

La inconstitucionalidad de ambas disposiciones no fue solicitada por el accionante, no obstante, la Procuraduría sí se refirió al tema en cuestión. El transitorio I en lo que interesa dispone: “Las áreas de protección definidas en el artículo 33 de la Ley Forestal Nº 7575, se delimitarán de manera conjunta con los ecosistemas que forman parte del Patrimonio Natural del Estado, ubicadas dentro de la Zona Marítimo Terrestre. A pesar de que las áreas de protección no son parte del Patrimonio Natural del Estado, se considera oportuno su delimitación por razones de conveniencia, oportunidad y costo”. Esa norma se cuestiona por cuanto expresa que las áreas de protección no son parte del Patrimonio Natural del Estado. De otra parte, el artículo XI establece lo siguiente:

XI. Procedimiento para la definición de las áreas de protección

Las áreas de protección, según lo establecido en el artículo 33 de la Ley Forestal y pronunciamiento de la PGR C-110-2004; artículos 148 y 149 Ley de Aguas, son las siguientes:

Según artículo 33, Ley Forestal Nº 7575, son:

  • i)Las áreas que bordeen nacientes permanentes, definidas en un radio de cien metros medidos de modo horizontal.
  • ii)Una franja de quince metros en zona rural y de diez metros en zona urbana, medidas horizontalmente a ambos lados, en las riberas de los ríos, quebradas o arroyos, si el terreno es plano, y de cincuenta metros horizontales, si el terreno es quebrado.
  • iii)Una zona de cincuenta metros medida horizontalmente en las riberas de los lagos y embalses naturales y en los lagos o embalses artificiales construidos por el Estado y sus instituciones. Se exceptúan los lagos y embalses artificiales privados. Por dictamen C-110-2004 de 16 de abril de 2004, de la Procuraduría General de la República, la zona de protección a que se refiere este inciso también aplica para las lagunas.
  • iv)Las áreas de recarga y los acuíferos de los manantiales, cuyos límites serán determinados por los órganos competentes establecidos en el reglamento de esta ley.

Además, según artículo 31 de la Ley de Aguas Nº 276: “Se declaran como reserva de dominio a favor de la Nación”:

  • i)Las tierras que circunden los sitios de captación o tomas surtidoras de agua potable, en un perímetro no menor de doscientos metros de radio; ii) La zona forestal que protege o debe proteger el conjunto de terrenos en que se produce la infiltración de aguas potables, así como el de los que dan asiento a cuencas hidrográficas y márgenes de depósito, fuentes surtidoras o curso permanente de las mismas aguas.
  • a)Se deben delimitar los 50 metros de área de protección de los humedales tipo lagos, lagunas y embalses, con el fin de incluirlas dentro de la zona de protección de los planes reguladores de la ZMT.
  • b)Tomar puntos con GPS en las nacientes, en los cauces, incluyendo en el sitio donde estos llegan a la playa.

Este artículo en criterio de la Procuraduría es inconstitucional porque contempla un procedimiento para definir esas áreas como sectores independientes y distintos de los terrenos de aptitud forestal, terrenos forestales y bosques que constituyen el Patrimonio Natural del Estado. Además, de acuerdo con el Órgano Asesor, su exclusión provoca la fragmentación de los bosques colindantes para efectos de su clasificación como Patrimonio Natural del Estado. En criterio de este Tribunal, los mencionados artículos no son inconstitucionales. En efecto, si el Decreto impugnado transgrede los límites establecidos por la Ley Forestal es una cuestión de legalidad ordinaria que deberá discutirse en la jurisdicción contencioso administrativa. Por ende, se desestima la inconstitucionalidad alegada.

XIV. SOBRE LOS TRANSITORIOS III Y IV

Se solicita la inconstitucionalidad de ambas disposiciones, con fundamento en que el cambio que establece el Decreto Ejecutivo No. 34295-MINAE contraviene lo dispuesto en el artículo 50 de la Constitución Política, al modificar el texto de la resolución administrativa. En sentido, se acusa que la resolución No. R-SINAC-013-2006 de 5 de abril de 2006 regula la metodología anterior para la clasificación del Patrimonio Natural del Estado en la Zona Marítimo Terrestre, dado que, en ambas disposiciones transitorias se replantean las clasificaciones realizadas con el amparo de la Resolución Administrativa mencionada, (Transitorio III) y su derogatoria (Transitorio IV). La dificultad para resolver este punto radica en que el accionante no aportó la metodología contenida en la resolución No.R-SINAC-013-2006 de 5 de abril de 2006. El fin de la disposición transitoria es abrir un plazo para que se puedan volver a plantear las clasificaciones que fueron realizadas al amparo de la resolución señalada, para reajustarlas a las nuevas disposiciones. No obstante, no explica, en forma clara y precisa, las razones que considera el accionante que constituyen las infracciones constitucionales, lo cual aunado a la omisión apuntada impide a la Sala resolver ese aspecto. De ahí que, en ambos extremos, la Sala no puede arribar a la conclusión solicitada y la acción debe desestimarse.

XV. CONCLUSIÓN

En mérito de las consideraciones expuestas, se declara parcialmente con lugar la presente acción de inconstitucionalidad conforme se detallará en la parte dispositiva de esta sentencia.

XVI.Los Magistrados Vargas Benavides, Armijo Sancho y Cruz Castro, salvan el voto conforme se expondrá en la parte dispositiva de esta sentencia.

POR TANTO:

Por unanimidad se declara inconstitucional la frase del artículo IV del "Manual para la clasificación de tierras dedicadas a la conservación de los recursos naturales dentro de la zona marítimo terrestre en Costa Rica" (Decreto Ejecutivo No. 34295 de 29 de enero de 2008) que indica lo siguiente: "IV.- (...) Si presentada la respectiva solicitud no fuere rechazada por la oficina ante la que se presentó dentro de los treinta días naturales siguientes, se tendrá por producido el silencio positivo en los términos de los artículos 330 y 331 de la Ley General de la Administración Pública (...)". Por unanimidad se declara sin lugar la acción en contra de los transitorios III y IV. Por mayoría, se declara sin lugar la acción de inconstitucionalidad, contra el inciso h) del artículo VII, artículo IX, inciso g) del artículo X, artículo XI y el Transitorio I y, al interpretarse conforme a la Constitución, contra las frases "(...) y a profesionales privados debidamente acreditados por los Colegios Profesionales respectivos (...)" y "(...) y los que se proponen en los Planes Reguladores (...)", contenidas, respectivamente, en los artículos IV, párrafo primero, y Transitorio II.

Esta sentencia tiene efectos declarativos y retroactivos a la fecha de vigencia de las normas anuladas, sin perjuicio de los derechos adquiridos de buena fe y las relaciones o situaciones jurídicas que se hubieran consolidado por prescripción, caducidad o en virtud de sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada material. Publíquese íntegramente en el Boletín Judicial y reséñese en el Diario Oficial La Gaceta.

Los Magistrados Vargas Benavides, Armijo Sancho y Cruz Castro salvan el voto y acogen parcialmente la acción, anulan por inconstitucionales las frases "...y a profesionales privados debidamente acreditados por los Colegios Profesionales respectivos..." del párrafo 1° y todo el párrafo 2° ambos del artículo IV. En lo que se refiere al numeral VII epígrafe h) en la frase que indica "(...) Este requisito será cumplido por los interesados públicos y/o privados debidamente acreditados quienes certificarán bajo fé pública la información consignada en los mapas y formarán parte de los documentos que deben entregarse para la revisión y aprobación del Plan Regulador Costero ante el Instituto Costarricense de Turismo y el INVU. (...)" Declaran además la inconstitucionalidad de la totalidad de los artículos IX, XI, los Transitorios I y II. Declaran además inconstitucional por conexidad lo dispuesto por el inciso g) del artículo X./Ana Virginia Calzada M.,Presidenta,Luis Paulino Mora M./Adrián Vargas B./Gilbert Armijo S./Ernesto Jinesta L./Fernando Cruz C./ Rosa María Abdelnour G.

Voto salvado de los Magistrados Vargas Benavides, Armijo Sancho y Cruz Castro Con redacción del primero, salvamos el voto en cuanto la mayoría estima que la actividad profesional privada y el ejercicio de competencias municipales, no autorizadas ni reguladas por una ley no quebrantan los principios de reserva de ley y el Derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. El Decreto Ejecutivo No. 34295-MINAE del 29 de enero de 2008 fue promulgado para identificar aquellas tierras ubicadas en la Zona Marítimo Terrestre que clasifiquen como bosque, como terrenos de aptitud forestal (suelos Clase VII y VIII) humedales (manglares, esteros, rías, marismas, lagunas costeras, pantanos, bosques anegados, salitrales), con el fin de que el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) los certifique e incorpore como parte del Patrimonio Natural del Estado. También su objetivo es delimitar las áreas de protección (artículo 33 de la Ley Forestal).

1. Sobre el Artículo IV del Decreto No. 34295-MINAE, son dos aspectos los que se impugnan, el primero tiene relación con las competencias para la delimitación y certificación de los terrenos dentro de la Zona Marítimo- Terrestre, las cuales recaen en cabeza de las Áreas de Conservación (AC) del SINAC “…y a profesionales privados debidamente acreditados por los Colegios Profesionales respectivos…”. La función para deslindar y demarcar la zona pública de la Zona Marítimo Terrestre le corresponde al Instituto Geográfico Nacional. Ante la existencia de un ente competente establecido por ley para llevar acabo esa potestad pública, el Decreto Ejecutivo autoriza a los profesionales privados acreditados ante los Colegios Profesionales la posibilidad de clasificar los terrenos dentro de la Zona Marítimo Terrestre, cuando una norma legal remite a la delimitación de los linderos del patrimonio natural del Estado a las regulaciones sobre la materia al MINAET (artículo 16 de la Ley Forestal, No. 7575 y su Decreto Ejecutivo No. 25721-MINAE).

El principio de legalidad consagrado en el artículo 11 constitucional, el cual se encuentra también regulado en el artículo 11 de la Ley General de la Administración Pública, establece que los actos y conductas de la Administración Pública deben estar previamente regulados en una disposición escrita. En este sentido, la actuación administrativa debe estar fundada en las leyes que le permitan al Poder Ejecutivo actuar con estrictos límites interpretándolas y desarrollándolas, sin embargo no le está permitido contradecirlas. Aunado a lo anterior, estimamos que el artículo 85.2 de la Ley General de la Administración Pública establece que la norma que autoriza la transferencia deberá tener rango igual o superior al que crea la competencia transferida. En nuestro criterio, asiste un fuerte interés público en la defensa de la integridad de la zona marítima terrestre, que impone una interpretación restrictiva a la potestad del Poder Ejecutivo de desarrollar normativa más allá de lo expresamente autorizado por el legislador.

De conformidad con la norma impugnada, la categorización de los terrenos ubicados en la Zona Marítimo-Terrestre corresponde a las Áreas de Conservación del Sistema Nacional de Áreas de Conservación que es una persona jurídica dotada para dictar políticas, planificar y ejecutar procesos dirigidos a lograr la sostenibilidad en el manejo de recursos naturales de nuestro país. Para que los profesionales privados puedan ejercer esta labor (aún como colaboradores privados en ejercicio de potestades públicas), estimamos que esa función debe ser el resultado de una política legislativa y estatal coherente que permita la prevención de daños y evite el deterioro del medio ambiente, así como regule el uso racional de los recursos naturales y de la utilización racional de la tierra y sus bellezas escénicas. Se violentan los numerales 28 y 121 inciso 1) de la Constitución Política, en razón de que el principio de reserva de ley debe interpretarse de forma que no se contradiga o se deje sin efecto la ley, no hacerlo conllevaría un riesgo inherente de afectación a terceros y al medio ambiente natural.

En nuestro criterio, la habilitación mediante un Reglamento de profesionales en el deslinde administrativo de bienes de dominio público, en sitios de alto interés turístico y económico, es una solución inidónea al problema que se pretende resolver. Por otra parte, la fundamentación del Decreto Ejecutivo No. 34295 tampoco ayuda a esclarecer la existencia de una norma legal que autorice la actividad profesional privada para la delimitación de los terrenos del Estado, por el contrario la Procuraduría General de la República señala los artículos 11 de la Ley sobre la Zona Marítimo Terrestre y 4 de su Reglamento, así como el artículo 10 de la Ley de Creación del Instituto Geográfico Nacional, normativa que establece la prohibición para que “… ninguna dependencia pública, persona o entidad privada nacional o extranjera, podrá efectuar labores de la índole de las ejecutadas por el Instituto”, cuando la función para deslindar y demarcar la zona pública de la Zona Marítimo Terrestre corresponde al Instituto Geográfico Nacional.

Consecuentemente, no es suficiente que la labor de los profesionales privados esté sujeta a una aprobación del SINAC, si en el fondo transfiere una competencia pública y la traslada a sujetos privados, lo cual no ha sido autorizado por ley. La ausencia de un marco legal específico que autorice a los profesionales privados a intervenir en actividades sensibles, por las repercusiones que puede tener con el Patrimonio Natural del Estado, queda insuficientemente regulado por las disposiciones generales que gobiernan los colegios profesionales. El carácter del Derecho Ambiental, como una rama del derecho multidisciplinario, no es óbice para establecer los mecanismos apropiados que cumplan con los principios constitucionales a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, y se establezcan las seguridades necesarias para la protección del Patrimonio Natural del Estado. En un caso similar al que nos ocupa, esta Sala dispuso:

“… Tal como se expuso, al derogarse artículo 6º del Decreto Ejecutivo, N° 16614-MAG (mediante el artículo 2° del Decreto Ejecutivo no. 32753 del 16 de mayo del 2005) se incluyeran las comunidades de Gandoca, Manzanillo y Puerto Viejo dentro de los límites del Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo. Sin embargo, mediante el artículo 3° del Decreto impugnado, que vuelve a traer a la vida jurídica el derogado artículo 6º, las áreas urbanas de dichas comunidades quedaban nuevamente excluidas de los límites del Refugio, lo que implicó su reducción. Esta situación, no sólo violenta el principio de reserva legal sino el derecho a gozar de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Se viola el principio de reserva legal pues, según lo expresado, la reducción del patrimonio forestal del Estado sólo puede operar vía legal y no reglamentaria. Este principio ha sido definido como un corolario del principio de legalidad cuyo respeto obliga a que determinadas materias son de regulación exclusiva por ley formal, emanada del Poder Legislativo y por el procedimiento previsto en la Constitución para la emisión de las leyes.

Ello por cuanto constitucionalmente se han establecido ciertas materias, que por su trascendencia, para ser reguladas, deben serlo obligatoriamente por medio de una ley. […] De esta forma, al proceder el decreto impugnado a reducir los límites del Refugio Nacional de Vida Silvestre de Gandoca-Manzanillo viola el principio de reserva legal pues la reducción de tales límites sólo puede operar mediante una ley debidamente justificada al efecto. Además, se viola el derecho al ambiente pues la reducción de un refugio de vida silvestre claramente no sólo disminuye las posibilidades de gozar de este derecho en la zona de Gandoca-Manzanillo sino que desprotege los recursos naturales de la zona al dejar a las áreas urbanas de las comunidades de Gandoca, Manzanillo y Puerto Viejo a la libre explotación sin restricciones algunas. Evidentemente no es la misma protección que recibe la propiedad cuando se trata de propiedad forestal.

Sobre este tipo de propiedad recuérdese que es un tipo diferente de propiedad con características y particularidades propias y un régimen especial, pues se concibe fundamentalmente para conservar, no para producir ni ser parte del comercio de los hombres. Todas las tierras consideradas como reservas nacionales quedan afectadas en forma inmediata a los fines de la normativa forestal, la cual establece un régimen especial aplicable a todos los recursos forestales. (Sentencia No. 2009-001056).

En este sentido, cualquier error por parte de un profesional privado debidamente acreditado, tendría consecuencias negativas en el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, y no existe un régimen discutido y analizado por el legislador para establecer disposiciones normativas para estas delicadas labores. Finalmente, por quebrantar el principio de reserva de ley consideramos que también procede la nulidad por inconstitucional de la totalidad del párrafo 2° del artículo IV del Decreto Ejecutivo, como una consecuencia natural de todo lo señalado, y en el tanto los profesionales privados y la validez de la documentación que elaboren solo sea posible con una ley que así los autorice.

2. Otro aspecto impugnado y en el que salvamos el voto, tiene relación con lo señalado por la Procuraduría General de la República en el inciso g) del artículo X cuando obvia y sustituye la competencia del Instituto Geográfico Nacional. En este sentido, la disposición establece el alineamiento de la zona pública, pero señala que “Para el caso de las rías y esteros, en ausencia de manglar, de previo a la clasificación, debe existir el alineamiento de la zona pública por parte del IGN. Las rías y esteros son zona pública y a partir de ellos continúa la zona restringida que debe ser clasificada.” Según se ha visto anteriormente, la modificación a la materia de la delimitación mediante un Decreto Ejecutivo conlleva la violación al principio de reserva de ley, de modo que son inconstitucionales las disposiciones de menor jerarquía a la ley que interprete las áreas de la Zona Marítimo Terrestre, y que puedan transferir competencias a las Municipalidades, porque no existe un acto legislativo que disponga lo contrario a la competencia del Ministerio de Ambiente y Energía.

Además, la determinación para el aprovechamiento que hace el Decreto Ejecutivo y sus consecuencias en la delimitación desde los cuerpos de agua con la zona restringida, que pueda ser concesionada por las municipalidades de la zona pública, debe ser interpretada restrictivamente bajo el riesgo de infringir el artículo 50 constitucional. Por lo anterior, estimamos procedente declarar la inconstitucionalidad de la norma, por conexidad con los anteriores razonamientos expuestos en este considerando.

  1. 3El inciso h) del artículo VII del Decreto No. 34295-MINAE se refiere a los procedimientos generales aplicables a las unidades por clasificar, señala los requisitos, dispone que el Patrimonio Natural del Estado ubicados dentro de la Zona Marítimo Terrestre debe quedar definido con precisión en los mapas realizados por profesionales privados. Ahora bien, se impugna en concreto la frase que establece: “Este requisito será cumplido por los interesados públicos y/o privados debidamente acreditados quienes certificarán bajo fé (sic) pública la información consignada en los mapas y formarán parte de los documentos que deben entregarse para la revisión y aprobación del Plan Regulados (sic) Costero ante el Instituto Costarricense de Turismo y el INVU.” Ahora bien, con esta norma las personas interesadas, sean públicas o privadas, certifican con fe pública las áreas de la Zona Marítimo Terrestre que forman parte del Patrimonio Natural del Estado, de modo que quedan facultados para identificar aspectos relevantes para la clasificación de una manera muy calificada.Esta información servirá de base para la revisión y aprobación de los Planes Reguladores Costeros. El punto concreto en discusión radica en la fe pública que se otorga a los particulares y los datos que se consignan en los mapas, pues ellos actúan como un munera pubblica, frente a un derecho constitucional como el medio ambiente y la Zona Marítimo Terrestre. Es nuestro criterio que el alcance que se da a la fe pública debe estar regulada en una Ley, muy ligado a lo ya señalado para el artículo IV del Decreto Ejecutivo impugnado, de modo que es insuficiente si su fundamento radica en la establecida genéricamente por las Leyes Orgánicas de los Colegios profesionales, porque en el caso de la clasificación de terrenos propios del Patrimonio Natural del Estado ubicados en la Zona Marítimo Terrestre, los particulares no podrán desplazar competencias publicas señaladas por la ley. La fe pública, como función pública ejercida por un particular debe estar habilitada en una ley, y su otorgamiento en forma genérica no puede desplazar la otorgada al Instituto Geográfico Nacional, como también las establecidas por las facultades otorgadas por el MINAET y el SINAC.

Por otra parte, sobre la entrega de la información para la revisión y aprobación del Plan Regulador Costero ante el Instituto Costarricense de Turismo y el INVU, ya la Sala se ha manifestado sobre la imposibilidad de establecer este tipo de regulaciones, pues implican el traspaso de áreas que deben estar en administración del Ministerio de Ambiente y Energía y no de otras instituciones públicas. En este sentido, la sentencia No. 2008-16975 de la Sala estableció:

“…el Decreto impugnado presupone la administración municipal de las áreas de bosques de la zona marítimo terrestre, con la consiguiente competencia para otorgar concesiones y aplicar dentro de ellas la Ley 6043. Así, el artículo 2° incorpora las "áreas de bosque de la zona marítimo terrestre" al "respectivo Plan Regulador Costero en el marco de la Ley 6043". Ese Plan Regulador Costero es la figura propia de planificación de la zona marítimo terrestre administrada por las Municipalidades, y requisito esencial para que éstas puedan otorgar concesiones con fines turísticos. (Ley 6043, arts. 31, 33 y 38; 17 y 18 de su Reglamento, Decreto 7841-P). Los artículos 1°, 2°, 3°, 5° y 7° desarrollan esa incorporación de los bosques de la zona marítimo terrestre al Plan Regulador; además, es categórico acerca de la competencia que asigna a los gobiernos locales en dichas áreas, al exigir para los proyectos ecoturísticos que impliquen corta y aprovechamiento del recurso forestal, la "concesión otorgada por la Municipalidad competente" (art. 4° inc. 1°).

En este extremo, el Decreto excede los límites del ejercicio de la potestad reglamentaria, al atribuir a las Municipalidades una competencia que por ley no tienen para administrar y otorgar concesiones sobre el Patrimonio Natural del Estado en los litorales (Áreas Silvestres Protegidas y demás bosques o terrenos forestales públicos), aparte de que producen una mutación de destino del demanio público, convirtiéndolo en explotación turística particular, con lo cual infringe los artículos 13 de la Ley Forestal y 73 de la Ley 6043, los cuales deja insubsistentes. Por último, la concesión es el medio normal de aprovechamiento de las áreas de la zona marítimo terrestre administradas por las Municipalidades (Ley 6043, art. 39) e irreconciliable con los objetivos de ciertas Áreas Silvestres Protegidas, de conservación absoluta; por ejemplo, parques nacionales y reservas biológicas. Por esa razón, el Decreto sería contrario a la Ley de Parques Nacionales, N° 6084 (art. 12), que prohíbe otorgar concesiones para la explotación de productos de los parques nacionales o para establecer otras instalaciones que las del Área de Conservación del MINAE, antes Servicio de Parques Nacionales.” En consecuencia de todo lo dicho, la elaboración directa de los mapas corresponde al Área de Conservación del SINAC, para los efectos de consignar en los mapas las áreas de Patrimonio Natural del Estado dentro de la Zona Marítimo Terrestre.

Finalmente, no coincidimos con la tesis de la mayoría en cuanto el Ministro de la Presidencia, el Ministro de Energía, Minas y Telecomunicaciones, y el Ministro de Agricultura y Ganadería aceptan que en la disposición se incurrió un error material, dado que en vez de fe pública se debió consignar bajo la fe del juramento, situación que evidentemente se trata de un error conceptual y va más allá de un simple error material, sino que conlleva las violaciones a los derechos constitucionales invocados.

  1. 4Sobre el artículo IX.- Parámetros para la definición de terrenos de aptitud forestal sin bosques (Clases VII y VIII).- Sobre el particular lleva razón el accionante al señalar la existencia de un conflicto entre el Decreto impugnado con el número 34295 y el número 23214-MIRENEM, dado que implica una modificación a la Metodología para la determinación de la capacidad de uso de tierras de Costa Rica, porque mediante la variación incluida se alteran los procedimientos administrativos instaurados para garantizar las políticas relacionadas con el ambiente, lo cual conlleva la infracción a los artículos 11 y 50 de la Constitución Política. El Decreto impugnado desconoce al Comité de Coordinación que se ocupa de la metodología técnica-científica para clasificación del uso de suelos, creado en el Decreto Ejecutivo No. 23214-MIRENEM, en cuanto establece “Para efectos de estudios en el campo agrícola, pecuario, forestal, protección de recursos naturales y crédito, se establece esta metodología que es de aplicación obligatoria en la elaboración de todas las estrategias, políticas, proyectos, programas, planes y ejecución de actividades específicas que se lleven a cabo en el territorio nacional, por instituciones nacionales e internacionales de carácter público o privado.” (artículo 2), además de lo señalado por el demandante, de que el Comité de Coordinación creado en la propia normativa, tiene por objeto evaluar, modificar y actualizar la metodología (artículo 3).Al igual que ocurrió en un caso similar a éste, se analizó la exclusión general de una Comisión interdisciplinaria que elaboró una metodología para obtener la aprobación de concesiones de agua, lo cual se hizo sin establecerse el fundamento correspondiente. La Sala consideró esta “Exclusión que, no obstante, según aprecia este Tribunal Constitucional, se llevó a cabo de una manera general y sin que, en ninguno de los considerandos del Decreto supra referido -los cuales han sido transcritos en el apartado III de la presente Sentencia-, se haya expresado, de manera clara e inequívoca, el sustento en criterios técnicos que justifique haber realizado tal supresión del control ambiental que, previamente, se ejercía y se apreciaba, entonces, como necesario por los órganos y entes arriba mencionados.” Sentencia No. 2009-02019. Al igual que sucede en este caso, no se podría modificar la metodología para determinar la capacidad de uso de suelos en nuestro país, regulado previamente por un comité más dinámico y científico, sin la respectiva fundamentación técnica, de modo que estas modificaciones deberán juzgarse lesivas al principio de legalidad y el derecho al ambiente.
  2. 5Sobre el Transitorio II el accionante acusa la inconstitucionalidad de dos frases que permitirían a las Municipalidades la potestad de desafectar terrenos de Patrimonio Natural del Estado a través de la solicitud para incluir los caminos públicos propuestos en los Planes Reguladores. “Los caminos públicos existentes y los que se proponen en los Planes Reguladores, se deben incluir en los mapas respectivos. De igual forma se impugna “… la inclusión de los caminos existentes y los propuestos en los Planes Reguladores”. La ausencia de normas que excluya la administración de los intereses nacionales confiados al MINAET a favor de las Municipalidades, como la incorporación de áreas destinadas a caminos vecinales debe ser objeto de normas claras y precisas, no puede dar lugar a una interpretación expansiva como se hace, por cuanto efectivamente desconstitucionaliza el régimen que se ha querido establecer a favor del Patrimonio Natural del Estado, implica una disminución de las potestades del Poder Ejecutivo sin estar autorizada por una ley.Lo mismo sucede cuando la disposición transitoria regula la posibilidad de que las Municipalidades puedan incluir en los mapas de estas zonas lo previamente certificado, aún si introduce terrenos del Patrimonio Natural del Estado. En este sentido, es inconstitucional el transitorio por quebrantar el principio de reserva de ley, el principio precautorio y modificar la categoría de estos terrenos por donde pasan o pasarían caminos, cuando una desafectación solo puede ocurrir mediante una norma que de forma expresa así lo autorice. De esta manera, ni un Plan Regulador desarrollado por una Municipalidad ni un Decreto Ejecutivo elaborado por el Poder Ejecutivo puede variar lo ya establecido por la Ley Forestal. En este sentido aplica la jurisprudencia citada arriba, correspondiente a la sentencia No. 2009-001056.
  3. 6En cuanto al Transitorio I y el artículo XI. Se impugna por la imprecisión en que incurre el Transitorio I, por cuanto se refiere a la aplicación del artículo 33 de la Ley Forestal, que establece las áreas de protección que deben soportar los propietarios privados en razón de limitaciones de interés social impuestas por el legislador. Al ser terrenos pertenecientes al Patrimonio Natural del Estado, no resultaría relevante consignar en los mapas las limitaciones impuestas dado que en dichos terrenos la administración corresponde al Estado, pero la inconstitucionalidad de la norma se entiende cuando las áreas de protección están en los terrenos del Patrimonio Natural del Estado, y se estaría promoviendo un cambio del ente competente para su manejo y tutela. El numeral Transitorio I dispone que: “A pesar de que las áreas de protección no son parte del Patrimonio Natural del Estado, se considera oportuno su delimitación por razones de conveniencia, oportunidad y costo.”, incurre en el vicio de constitucionalidad, dado que efectivamente se confunden los regímenes y se excluye esas áreas como bienes de protección sin que exista una norma que habilite esta actuación de la Administración, en quebranto del principio de legalidad y de protección al ambiente.El artículo XI establece el procedimiento para definir las áreas de protección, lo que en criterio de la Procuraduría General de la República se hace con consecuencias fragmentarias que puede deteriorar el medio ambiente. En este sentido, el artículo reitera lo dispuesto en el numeral 33 de la Ley Forestal, el pronunciamiento de la Procuraduría General de la República C-110-2004, y los artículos 148 y 149 de la Ley de Aguas. El fin de la norma es tomar en cuenta las áreas de protección de los humedales tipo lagos, lagunas y embalses, con el fin de incluirlas dentro de las zona de protección de los planes reguladores de la Zona Marítimo Terrestre, así como concretar los puntos de nacientes y causes de agua hacía la playa. De igual manera estima la Sala que el numeral impugnado del Decreto Ejecutivo abona a una futura inclusión de bienes propiedad del Estado en administración de las Municipalidades, toda vez que serán incluidas dentro de la zona de protección de los planes reguladores, como zonas de protección.La inconstitucionalidad de estas disposiciones radica en que el Transitorio I excluye las zonas protectoras como Patrimonio Natural del Estado, lo cual como se indicó anteriormente, no exista una norma que habilite esta disposición, y sin que conste en el Decreto Ejecutivo la motivación correspondiente. Consecuentemente, debe declararse la inconstitucionalidad del Transitorio I y artículo XI del Decreto Ejecutivo No. 34295-MINAE.

Por todo lo expuesto, declaramos la inconstitucionalidad de los extremos antes mencionados.-/Adrián Vargas Benavides/Gilberth Armijo Sancho/Fernando Cruz Castro.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

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