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Res. 10421-2003 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 17/09/2003
OutcomeResultado
The Chamber declared unconstitutional, by omission, that articles 129 and 153 of the Mining Code Regulation do not require an environmental impact study for minor and specific projects, ordering that it must be required as a prerequisite for their authorization.La Sala declaró inconstitucional, por omisión, que los artículos 129 y 153 del Reglamento al Código de Minería no exijan el estudio de impacto ambiental para proyectos menores y específicos, ordenando que debe exigirse como requisito previo a su autorización.
SummaryResumen
The Constitutional Chamber reviewed a direct action of unconstitutionality against articles 128, 129, 140, 141, 152, and 153 of the Regulation to the Mining Code (Executive Decree No. 29300-MINAE), which defined and regulated "minor and specific" mining projects (extractions of up to 20,000 m³ over a maximum of four months). The petitioner argued that omitting the requirement of an environmental impact study (EIS) approved by SETENA for these projects violated the right to a healthy and ecologically balanced environment (Article 50 of the Constitution), the principle of normative hierarchy, and various international norms. The Chamber declared the action inadmissible regarding articles 140 and 141, which do require the EIS. On the merits, it partially granted the action, ruling that articles 129 and 153 were unconstitutional by omission: they did not include the EIS requirement, even though mining activities may harm the environment and Article 17 of the Organic Environmental Law mandates an EIS for any potentially damaging activity. The Chamber rejected the Executive's argument that the 20,000 m³ quantitative limit provided a technical justification for the exemption. Since the unconstitutionality was by omission, it did not annul the articles, but ordered that they must be interpreted as requiring the EIS for minor and specific projects as well.La Sala Constitucional analizó la acción de inconstitucionalidad contra los artículos 128, 129, 140, 141, 152 y 153 del Reglamento al Código de Minería (Decreto Ejecutivo No. 29300-MINAE), que definían y regulaban los "proyectos menores y específicos" de explotación minera (extracciones de hasta 20.000 m³ por un máximo de cuatro meses). Se alegó que la omisión del requisito de un estudio de impacto ambiental aprobado por SETENA para la autorización de estos proyectos violaba el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado (artículo 50 constitucional), el principio de jerarquía normativa y diversas normas internacionales. La Sala declaró inadmisible la acción respecto de los artículos 140 y 141, que sí exigen el estudio. En cuanto al fondo, estimó la acción con lugar parcialmente, al determinar que los artículos 129 y 153 eran inconstitucionales por omisión: no incluían el requisito del estudio de impacto ambiental, a pesar de que la actividad minera puede alterar el ambiente y el artículo 17 de la Ley Orgánica del Ambiente lo exige para toda actividad que pueda causar daño. La Sala rechazó el argumento del Poder Ejecutivo de que el límite cuantitativo de 20.000 m³ justificaba técnicamente la exención. Al tratarse de una inconstitucionalidad por omisión, no anuló los artículos, sino que ordenó que se interpreten en el sentido de que el estudio de impacto ambiental es obligatorio también para estos proyectos.
Key excerptExtracto clave
Following the same reasoning of that ruling, the exclusion of the environmental impact study and its approval by SETENA for minor and specific projects, provided in articles 129 and 153 of the challenged Decree, constitutes a flaw in the exercise of regulatory power, insofar as it falls outside the assumptions of regulatory delegation set forth in Article 17 of the Organic Environmental Law and developed by the Chamber in the cited rulings; thereby, it violates, by emptying its content, the fundamental right recognized in Article 50 of the Constitution. To reach this conclusion, the Chamber considered that the minor projects defined in the Decree, regarding the potential environmental harm they may cause, do not differ at all from the others contemplated in the Decree, which do require approval by SETENA of the respective environmental impact study. The constitutionality of the challenged norms is defended by the then Minister of the Presidency and Minister of Environment and Energy with the argument that the special procedures for minor projects are defined by a quantitative extraction limit of 20,000 cubic meters, calculated based on the number of trucks that, over four months, can transport the materials to be used, at a distance between the extraction site and the usage site that does not exceed half an hour's travel, over a period of four months, which constitutes no reasoning consistent with the rules of science or technique from which it could be inferred that such mining operations do not produce considerable negative impacts on the environment that would justify the non-application of the respective study. A comprehensive reading of the challenged Decree, in light of the Constitution, the provisions of the Mining Code on environmental protection (articles 98 to 104), and the Chamber's jurisprudence, leads to the conclusion that there is evident unconstitutionality in articles 129 and 153 of the Decree, by omission, since they did not include the mandatory requirement of the environmental impact study approved by SETENA, in the cases contemplated in articles 128 and 152, as it did in all others. The violation of the Constitution may be by action or by omission (Article 73 of the Constitutional Jurisdiction Law), and in the present case, the unconstitutionality lies in the omission to include the environmental impact study requirement. Therefore, the action is granted in the sense that the omission to require the environmental impact study and its corresponding approval by SETENA as a prerequisite for the applications regulated in articles 129 and 153 of Executive Decree #29300-MINAE "Regulation to the Mining Code” is unconstitutional, and thus said requirement must be demanded for the authorization of the minor and specific projects defined in articles 128 and 152 of the same Decree.Siguiendo el mismo razonamiento de dicha sentencia, la exclusión del estudio de impacto ambiental y su aprobación por la SETENA para los proyectos menores y específicos, dispuesta en los artículos 129 y 153 del Decreto impugnado, constituyen un vicio en el ejercicio de la potestad reglamentaria, en la medida en que no cabe dentro de los supuestos de delegación reglamentaria previstos por el artículo 17 de la Ley Orgánica del Ambiente y desarrollado por la Sala en las sentencias referidas; con ello, se viola, al vaciarlo de contenido, el derecho fundamental reconocido en el artículo 50 constitucional. Para llegar a esta conclusión, la Sala ha considerado que los proyectos menores definidos en el Decreto, en cuanto a la posibilidad daño ambiental que puedan ocasionar, no se diferencian en nada de los demás contemplados en el Decreto, en los que sí es exigida la aprobación, por parte de la SETENA, del respectivo estudio de impacto ambiental. La constitucionalidad de las normas impugnadas es defendida por parte de los entonces Ministro de la Presidencia y Ministra de Ambiente y Energía con el argumento de que los procedimientos especiales para proyectos menores son definidos por un límite cuantitativo de extracción de 20.000 metros cúbicos, calculados con base en la cantidad de vagonetas que, durante cuatro meses pueden transportar los materiales a utilizar, a una distancia entre el lugar de extracción y el de utilización cuyo recorrido no supere media hora, por un periodo de cuatro meses, lo cual no constituye ningún razonamiento ajustado a las reglas de la ciencia ni de la técnica del cual se pueda derivar que dichas explotaciones mineras no produzcan impactos negativos considerables en el ambiente que justifiquen la no aplicación del estudio respectivo. La lectura integral del Decreto impugnado, a la luz de la Constitución, de las disposiciones del Código de Minería sobre protección ambiental (arts. 98 a 104) y de la jurisprudencia de la Sala, dan lugar para concluir que existe una evidente inconstitucionalidad en los artículos 129 y 153 del Decreto, por omisión, dado que no incluyeron el obligado requisito del estudio de impacto ambiental aprobado por SETENA, en los casos contemplados en los artículos 128 y 152, como sí lo hizo en todos los demás. La infracción la Constitución puede serlo tanto por acción como por omisión (art. 73 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional) y, en el presente caso, la inconstitucionalidad radica en la omisión de incluir el requisito del estudio de impacto ambiental. Por lo anterior, procede declarar con lugar la acción en el sentido de que es inconstitucional la omisión en exigir el estudio de impacto ambiental y su correspondiente aprobación por parte de la SETENA como requisito previo a las solicitudes reguladas en los artículos 129 y 153 del Decreto Ejecutivo #29300-MINAE “Reglamento al Código de Minería”, por lo que debe exigirse dicho requisito a efecto de la autorización de los proyectos menores y específicos definidos en los artículos 128 y 152 del mismo Decreto.
Pull quotesCitas destacadas
"No es constitucionalmente posible realizar excepciones del estudio de impacto ambiental con fundamento en criterios o condicionamientos generales establecidos en leyes y reglamentos, lo que vaciaría de contenido el artículo 50 Constitucional"
"It is not constitutionally possible to make exceptions to the environmental impact study based on general criteria or conditions established in laws and regulations, which would empty Article 50 of the Constitution of its content."
Considerando IV.2
"No es constitucionalmente posible realizar excepciones del estudio de impacto ambiental con fundamento en criterios o condicionamientos generales establecidos en leyes y reglamentos, lo que vaciaría de contenido el artículo 50 Constitucional"
Considerando IV.2
"En virtud del principio precautorio, establecido en las normas internacionales vinculantes con rango supra legal, a fin de brindar debida tutela al derecho al ambiente sano y equilibrado, se impone la obligación del estudio de impacto ambiental."
"By virtue of the precautionary principle, established in binding international norms of supra-legal rank, in order to provide due protection to the right to a healthy and balanced environment, the obligation of the environmental impact study is imposed."
Considerando IV.3
"En virtud del principio precautorio, establecido en las normas internacionales vinculantes con rango supra legal, a fin de brindar debida tutela al derecho al ambiente sano y equilibrado, se impone la obligación del estudio de impacto ambiental."
Considerando IV.3
"La inconstitucionalidad radica en la omisión de incluir el requisito del estudio de impacto ambiental. ... es inconstitucional la omisión en exigir el estudio de impacto ambiental y su correspondiente aprobación por parte de la SETENA como requisito previo a las solicitudes reguladas en los artículos 129 y 153"
"The unconstitutionality lies in the omission to include the environmental impact study requirement. ... the omission to require the environmental impact study and its corresponding approval by SETENA as a prerequisite for the applications regulated in articles 129 and 153 is unconstitutional."
Considerando VII
"La inconstitucionalidad radica en la omisión de incluir el requisito del estudio de impacto ambiental. ... es inconstitucional la omisión en exigir el estudio de impacto ambiental y su correspondiente aprobación por parte de la SETENA como requisito previo a las solicitudes reguladas en los artículos 129 y 153"
Considerando VII
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Constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad) acabezas Sala smorales 2 0 1601-01-01T00:00:00Z 2004-03-17T19:53:00Z 2004-03-17T19:53:00Z 21 6485 36966 Sala.dot Template, version for Office 97/2000 Sala Constitucional - Corte Suprema de Justicia 83968 308 73 45396 9.2812 Constitutional challenge 9-063-809 16 38 17 9 2003 2003-10421 On the Merits -1 N Sala4 0007 Forms 2 14 5 pt 6,8 pt 0 0 Case: 01-009864-0007-CO Decision: 2003-10421 SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, at sixteen hours and thirty-eight minutes on the seventeenth day of September, two thousand three.- Constitutional challenge filed by Edgar Emilio Araya Chacón, of legal age, single, merchant, identity card #2-378-252, resident of San Ramón, against Articles 128, 129, 140, 141, 152, and 153 of the Regulations to the Mining Code (Reglamento al Código de Minería), Decreto Ejecutivo #29300-MINAE, published in La Gaceta #54 of 16 de marzo de 2001. Participating in the proceedings are Licda. Elizabeth Odio Benito; Lic. Danilo Chaverri Soto, then Ministra de Ambiente y Energía and Ministro de la Presidencia, respectively; and Lic. Farid Beirute Brenes, Procuraduría General Adjunto de la República. (SEE CHALLENGE 00-7814) Findings (Resultando):
<![if !supportLists]>1. <![endif]>Grant the challenge with respect to Articles 128, 129, 152, and 153 of the aforementioned Reglamento al Código de Minería, Decreto Ejecutivo number 29300-MINAE, insofar as the failure to require an environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental) for the activities regulated therein lacks a technical basis justifying it. This is due to the violation of Article 50, paragraphs 2 and 3, and Article 89 of the Constitution, as well as the violation of Article 7 of the Constitution and Article 11 of the Additional Protocol to the American Convention on Human Rights in the Area of Economic, Social and Cultural Rights. Otherwise, deny the challenge with respect to these provisions.
<![if !supportLists]>2. <![endif]>Deny the challenge with respect to Articles 140 and 141 of the aforementioned Regulations.
<![if !supportLists]>3. <![endif]>Deny the challenge with respect to all challenged articles of the aforementioned Regulations on the grounds of violation of Articles 7, 11, and 140, subsections 3) and 18).
Justice Armijo Sancho drafts the opinion; and,
Whereas:
I.Subject matter of the action. The petitioner brings a direct action of unconstitutionality against Articles 128, 129, 140, 141, 152, and 153 of the Reglamento al Código de Minería, Decreto Ejecutivo #29300-MINAE published in La Gaceta #54 of 16 de marzo de 2001, on the grounds that the exemption from the environmental impact assessment for approval of minor and specific mining projects, as provided in those provisions, violates Articles 7, 11, 21, 33, 50, 89, and 140 subsections 3) and 18), all of the Constitución Política; the Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos; and Principles 15 and 17 of the Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, Declaración de Río. The challenged provisions state:
“Article 128.—Definition. Minor and specific projects shall be deemed to include all works or tasks necessary to address situations caused by geodynamic processes (procesos geodinámicos), such as collapses, landslides, erosion processes, culvert failures, bridge collapses, approach fills, and others deemed as such by the DGM and so justified by the requesting entity. Repair and maintenance of existing roads and highways shall also be deemed minor projects.
The work must be site-specific, for a maximum period of four months, and involve a maximum volume of 20.000 cubic meters to be extracted or removed.
Situations duly declared a national emergency by the Executive Branch are excluded from this procedure.
Article 129.—Application and requirements. The application for authorization to extract material shall be submitted by the entity’s duly accredited legal representative, who shall be responsible for the work to be performed. The application must be submitted in an original and 2 copies and shall be accompanied by the documentation detailed below.
1- Mining methods and system to be employed.
2- Description of the equipment to be used and the characteristics of the machinery, including the crusher, if applicable.
3- Extraction period.
4- Lithologies to be exploited, calculation of the reserves available at the source, and volume of material required.
If such information is submitted incomplete, the application shall not be accepted for processing.” “Article 140.—Application. The application for authorization shall be submitted by the legal representative of the State body, who shall be responsible for the work to be performed.
Article 141.—Application requirements. The application must be submitted in an original and 2 copies and shall be accompanied by the documentation detailed below:
The work must be site-specific, for a maximum term of 4 months, and involve a maximum extraction volume of 20.000 cubic meters.
Article 153.—Application and requirements. The application for authorization to extract material shall be submitted by the duly accredited legal representative of the interested entity, who shall be responsible for the work to be performed. The application must be submitted in the original and 2 copies and shall be accompanied by the documentation detailed below:
1. Extraction methods and system to be used.
2. Description of the equipment to be used and the characteristics of the machinery.
3. Extraction period.
4. Lithologies to be exploited, calculation of the reserves available at the source, and the volume of material required.
This information must be signed by a geologist or mining engineer, who shall be responsible for the work to be performed.
If such information is not submitted in full, the application shall not be accepted for processing.”
II.Admissibility. The very content of the challenged provisions establishes that the action is inadmissible with respect to Articles 140 and 141 of the challenged Regulation, which refer to works performed by the Administration that are not exempt from the environmental impact assessment (estudio de impacto ambiental); indeed, their plain language confirms that they cannot be faulted for the constitutional defects alleged by the petitioner, since Article 140 provides no exemption from the environmental impact assessment and Article 141(b), on the contrary, requires SETENA to approve the corresponding assessment. Accordingly, the action may proceed solely against the remaining challenged articles. Given the nature of the matter, the petitioner has standing to bring the action directly because it concerns the protection of the environment, pursuant to Article 50 of the Constitution and Article 75, paragraph 2, of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, as well as the relevant case law of this Chamber (see, among others, judgments #3705-93 of 15:30 hrs. of 30 de julio de 1993 and #2001-8239 of 16:07 hrs. of 14 de agosto de 2001). The action is proper pursuant to Article 73 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional.
III.Merits. The fundamental issue to be considered in this action is the constitutionality of Articles 129 and 153 of the challenged Decreto insofar as they omit the environmental impact assessment requirement for the authorization of minor and specific mining projects undertaken by Municipalities and autonomous entities, as well as by the State, which are defined, respectively, in Articles 128 and 152 of the same Decreto. In the case of the latter two articles, the alleged unconstitutionality does not arise from the content of those provisions themselves, which merely define what are considered “minor and specific projects,” but from the fact that the articles governing the respective applications and requirements (129 and 153) do not include an environmental impact assessment and, more generally, do not establish a limit on the number of extraction operations that may be authorized through those procedures.
The Chamber considers that the mere definition of the so-called minor and specific projects in Articles 128 and 152 of the challenged Decreto does not in itself entail any unconstitutionality, because in those articles the Executive Branch identifies a type of project deemed minor and specific, which, as such, does not result in any violation of the rights invoked by the petitioner, except through its application or effects by virtue of the exemption from the environmental impact assessment resulting from the failure to include it among the corresponding requirements for authorization applications governed by Articles 129 and 153. Those articles entail no constitutional defect other than the aforementioned omission.
<![if !supportLists]>1. <![endif]>State institutions are the first entities called upon to comply with precautionary environmental legislation (legislación cautelar ambiental), and there is no justification for exempting them from compliance with environmental requirements, such as the environmental impact assessment required by the Ley Orgánica del Ambiente for activities undertaken by public entities that, by their nature, may alter or destroy the environment (see judgment #2001-6503); <![if !supportLists]>2. <![endif]>It is not constitutionally permissible to create exceptions to the environmental impact assessment based on general criteria or conditions established in laws and regulations, as doing so would deprive Article 50 of the Constitution of its substance (see judgment #2002-01220 of 14.48 hours on 6 de febrero del 2002); and, <![if !supportLists]>3. <![endif]>By virtue of the precautionary principle (principio precautorio), established in binding international rules having supra-statutory rank, the environmental impact assessment is mandatory in order to provide due protection for the right to a healthy and ecologically balanced environment.
At the 1992 United Nations Conference on Environment and Development, where Costa Rica joined other nations in signing the Rio Declaration, particular attention must be drawn to Principle 15: “In order to protect the environment, States shall broadly apply the precautionary approach according to their capabilities. Where there is a threat of serious and irreversible damage, a lack of absolute scientific certainty shall not be used as a reason to postpone cost-effective measures to prevent environmental degradation.” and Principle 17: “An environmental impact assessment shall be undertaken, as a national instrument, for any proposed activity that is likely to have a significant adverse impact on the environment and is subject to a decision by a competent national authority” (see judgment #2002-05977 of 11.23 hours on 14 de junio del 2002).-
V.Of particular interest is this Court’s reasoning in constitutional challenge #01-002886-0007-CO, brought against Articles 19 and 20 of Decreto Ejecutivo #26.228-MINAE in relation to urban development projects, to the effect that
“Article 50 of the Constitution is the direct source of the right of ‘every person’ to a healthy and ecologically balanced environment, which binds the Public Authorities, in safeguarding the environment—understood in the broadest possible sense—to apply the protective provision. This Chamber has repeatedly held that the development of fundamental rights and public freedoms is a matter reserved to statute; consequently, in this field, the regulatory authority that the Political Constitution itself reserves to the Executive Branch is inconceivable without an existing statute. As already noted, Article 17 of the Ley Orgánica del Ambiente, in furtherance of Article 50 of the Constitution, establishes the obligation to obtain an environmental impact study (estudio de impacto ambiental) before undertaking activities or projects that, by their nature, may alter or pollute the environment. As the Office of the Attorney General correctly notes in its report, the legislature conceived the environmental impact study as a technical procedure for controlling possible environmental alteration and the resulting effects on ecosystems.
This is unquestionably a technical matter whose detailed regulation falls outside the logic of the legislative process and may, as a matter of principle and within the existing legal framework, be regulated by the Executive Branch. The Ley Orgánica del Ambiente clearly provides that ‘...Human activities that alter or destroy elements of the environment or generate waste or toxic or hazardous materials shall require an environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental) established by this law...,’ which, properly construed, means that no human activity capable of altering or polluting the environment may dispense with the aforementioned environmental impact study. The formula devised by the Executive Branch to determine, prima facie, whether a proposed human activity may alter or destroy the environment has been the submission of the form called the ‘Preliminary Environmental Assessment’ (‘Evaluación Ambiental Preliminar’).
Thus, contrary to the position taken by the Environmental Administrative Tribunal in its report, the Executive Branch does not have absolute discretion to designate which projects must undergo an environmental impact study, because, under the Political Constitution itself (Art. 50) and the Ley Orgánica del Ambiente, every human activity that modifies the surroundings shall, as a general principle, ‘require’ such a study. It is therefore the nature of the project or works that will determine, in each case, whether an environmental impact study is required, rather than arbitrary conditions established by regulation. The regulation must merely establish how the project’s characteristics are to be determined, and those characteristics will establish whether or not an environmental impact study is warranted. This means that the defense and preservation of the right to a healthy and ecologically balanced environment, embodied in Article 50 of the Constitution, is the fundamental right of every person and operates as an inescapable general principle.
Accordingly, generic exceptions cannot be made in this area (in urban-planning matters and the other topics addressed by Articles 19 and 20) to exempt compliance with environmental obligations, because doing so risks stripping the guarantee of a governmental response in defense of the environment of its constitutional status. Thus, the mechanism used by the Executive Decree to determine a priori which activities or works are exempt from an environmental impact study—based on the size of the works, the existence of regulatory plans (planes reguladores), the number of persons involved in the operation or activity, the number of rooms, the project’s classification (social interest), or land use (uso del suelo)—demonstrates an excess in the exercise of regulatory authority that goes beyond the delegation contained in Article 17 of the Ley Orgánica del Ambiente and deprives inhabitants of their right to have the Public Authorities exercise direct environmental oversight—not oversight delegated to environmental managers (regencias)—in applying protective legislation.
This does not mean that the Executive Branch cannot, by regulation and on the basis of precise technical studies, determine that a particular activity or project does not require environmental impact studies; however, such a determination must be duly reasoned and justified. It should be recalled that when higher-order (constitutional) oversight is excepted, the reasonableness and proportionality of the exceptional circumstance are subject to judicial review, whether through ordinary legal proceedings or constitutional review. But under the general regime conceived by the derivative constituent authority, a generalized exception that has no reasoning or basis other than the very existence of the provision declaring it is inadmissible. (…) It must be borne in mind that, by operation of law, ‘all’ human activities that transform the surroundings must undergo a preliminary assessment study (estudio de valoración preliminar).
Furthermore, with respect to urban-development projects, the Office of the Attorney General contends that the amended provision violates the principle of reasonableness, and this Chamber must conclude, applying its own case law on this subject, that this is so, because not a single technical justification has been put before this Court for ‘preemptively’ and ‘generically’ excluding certain urban-development projects from technical studies. This additionally constitutes clear and manifest unreasonableness, which this Chamber must declare. The Chamber must emphasize that it is the specific circumstances of the project or human activity that may render submission of an environmental study unnecessary, not the regulatory provision. Indeed, a very small tract of land may be biologically important and therefore require every form of environmental oversight, while another, immense area might lack such importance.
Moreover, the existence of a regional or cantonal regulatory plan establishing land use does not exclude the obligation to conduct the study, as the development company appears to understand, because the specific environmental oversight established by Article 17 of the Ley Orgánica del Ambiente is grounded in Article 50 of the Political Charter, which cannot be understood as having been rendered inapplicable by local provisions; rather, those provisions must be integrated in accordance with that protective mandate” (Judgment #2002-01220, issued at 14.48 hours on February 6, 2002).
VI.Following the same reasoning as that judgment, the exclusion of the environmental impact study and its approval by SETENA for minor and specific projects, as provided in Articles 129 and 153 of the challenged Decree, constitutes a defect in the exercise of regulatory authority, insofar as it does not fall within the cases of regulatory delegation contemplated by Article 17 of the Ley Orgánica del Ambiente and developed by the Chamber in the cited judgments; in doing so, it violates the fundamental right recognized in Article 50 of the Constitution by depriving that right of its substance. In reaching this conclusion, the Chamber has considered that the minor projects defined in the Decree, in terms of the potential environmental damage they may cause, are no different from the other projects contemplated in the Decree for which SETENA’s approval of the corresponding environmental impact study is required.
The constitutionality of the challenged provisions is defended by the then Minister of the Presidency and Minister of Environment and Energy on the ground that the special procedures for minor projects are defined by a quantitative extraction limit of 20.000 cubic meters, calculated on the basis of the number of dump trucks that can transport the materials to be used over four months, where travel between the extraction site and the place of use does not exceed half an hour, for a period of four months. This does not constitute reasoning consistent with scientific or technical standards from which it could be inferred that such mining operations do not produce significant adverse environmental impacts that would justify dispensing with the corresponding study. On the contrary, the same Decree establishes this requirement for any other mining activities conducted by a private party, as well as for other operations conducted by Municipalities and autonomous entities (Art. 112), the State (Art. 141), and State contractors (Art. 160), regardless of whether they exceed 20.000 cubic meters.
Thus, the Decree itself provides sufficient reasons to consider the obligation to conduct an environmental impact study reasonable in all these cases and to conclude that mining activity entails an evident environmental risk. Although, according to the Ministers, that risk cannot be overcome in every case through an environmental impact study, such a study is effective in most cases and, above all, indispensable under the precautionary principle (principio precautorio), because mining operations constitute one of the situations contemplated in Article 17 of the Ley Orgánica del Ambiente, insofar as activities that alter or destroy elements of the environment or generate waste or toxic or hazardous materials require an environmental impact assessment by SETENA.
VII.A comprehensive reading of the challenged Decree in light of the Constitution, the environmental-protection provisions of the Código de Minería (Arts. 98 to 104), and the Chamber’s case law leads to the conclusion that Articles 129 and 153 of the Decree are manifestly unconstitutional by omission, because they failed to include the mandatory requirement of an environmental impact study approved by SETENA in the cases contemplated by Articles 128 and 152, although that requirement was included in every other case. The Constitution may be infringed by either action or omission (Art. 73 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional), and in the present case the unconstitutionality lies in the omission of the environmental impact study requirement. Accordingly, the action must be granted insofar as the failure to require an environmental impact study and its corresponding approval by SETENA as a prerequisite for the applications governed by Articles 129 and 153 of Decreto Ejecutivo #29300-MINAE “Reglamento al Código de Minería” is unconstitutional. That requirement must therefore be imposed for authorization of the minor and specific projects defined in Articles 128 and 152 of the same Decree. The foregoing declaration shall have declaratory and retroactive effect as of the effective date of the act or provision, without prejudice to rights acquired in good faith.
VIII.However, the foregoing decision requires the Chamber to consider whether such unconstitutionality gives rise to the invalidating consequences provided for in Article 88 of the Law on Constitutional Jurisdiction (Ley de la Jurisdicción Constitucional), or whether, on the contrary, other provisions may be invoked to remedy the declared unconstitutionality, because the constitutional violation arises from an omission. In exercising constitutional review (control de constitucionalidad), this Court has applied the principle of preservation of legal provisions (principio de conservación de las normas) to issue invalidating judgments when the constitutional violation is insurmountable, whether because the text of the provision, its effects, or its interpretation or application by public authorities conflicts with constitutional provisions and principles (art. 3). Insofar as the constitutionality of the provision can be preserved through a conforming interpretation (interpretación conforme) or by other means, the drastic remedy of invalidation can and must be avoided.
The legislature did not establish specific rules governing judgments granting relief (sentencias estimatorias) in cases where a constitutional violation has been declared because of an omission; consequently, in one case, the Chamber applied by analogy the second paragraph of Article 49 of the Law on Constitutional Jurisdiction, concerning the constitutional protection proceeding (amparo), which provides that “if the amparo was filed to require an authority to regulate, comply with, or execute what a law or another legal provision orders, that authority shall have two months to comply with the directive” (see judgment #1463-90 of 14:30 hrs. of 30 de octubre de 1990). However, the Chamber considers that although this provision applies to cases in which there has been a failure to issue regulations, as determined in an amparo proceeding or an action of unconstitutionality (acción de inconstitucionalidad), it does not necessarily apply to cases such as this one, in which the judgment granting the action identifies a legislative omission (omisión normativa), or a gap, that may even result from an error by the issuer of the provision, which is precisely the cause of the unconstitutionality and may be remedied by other means.
Indeed, the legislature left it to the Court to resolve unconstitutional omissions (omisiones inconstitucionales) and unconstitutionality by omission (inconstitucionalidades por omisión); to that end, the Court must order the appropriate remedy in accordance with Article 14 of the Law on Constitutional Jurisdiction, under which, in the absence of an express provision, the principles of constitutional law shall apply, as shall the general principles of public and procedural law or, where applicable, those of international or community law, followed, in order, by the General Law of Public Administration (Ley General de la Administración Pública), the Law Governing Contentious-Administrative Jurisdiction (Ley Reguladora de la Jurisdicción Contencioso Administrativa), and the Codes of Procedure. Because the unconstitutionality lies in the aforementioned omission and not in the content of the provisions themselves, the invalidating effects provided for in Article 88 of the Law on Constitutional Jurisdiction likewise cannot be applied, because that omission cannot result in an invalidating judgment: it is obvious that omissions cannot be invalidated, but must merely be remedied or cured.
IX.Despite the simplicity of the underlying constitutional argument from which the identified unconstitutionality arises, the matter presents a particular situation with respect to the effects of the judgment, because a straightforward application of Article 88 of the Law on Constitutional Jurisdiction would lead to the drastic remedy of invalidating Articles 129 and 153 of the Decree; however, none of the requirements set forth in those provisions has been challenged, nor does the Chamber find any unconstitutionality in them. From the standpoint of the legislative framework, the issue is not that those articles are unconstitutional, but that the provision requiring an environmental impact study (estudio de impacto ambiental) for approval of the minor and specific projects provided for in Articles 128 and 152 of the Decree was omitted. That requirement exists within the legal system, deriving from constitutional Article 50, the international instruments cited supra, and the Chamber’s case law. Accordingly, just as this Court has held in amparo proceedings that the environmental impact study is mandatory in other specific cases, it must likewise be interpreted as mandatory for minor and specific procedures.
Por tanto:
The action is granted solely insofar as the omission of the requirement for an environmental impact study and its corresponding approval by SETENA, as a prerequisite for the applications governed by Articles 129 and 153 of Decreto Ejecutivo #29300-MINAE “Regulations to the Mining Code (Reglamento al Código de Minería),” is declared unconstitutional; accordingly, this requirement must be imposed for the authorization of the minor and specific projects defined in Articles 128 and 152 of the same Decree. In all other respects, the action is denied. This judgment is declaratory and retroactive to the effective date of that law, without prejudice to rights acquired in good faith. A summary of this ruling shall be published in the Diario Oficial La Gaceta, its full text shall be published in the Boletín Judicial, and it shall be communicated to the Legislative and Executive Branches. Notice shall be given.- <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> Luis Fernando Solano C.
Chief Justice <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> Luis Paulino Mora M. Carlos M. Arguedas R.
<![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> Gilbert Armijo S. Ernesto Jinesta L.
<![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> Susana Castro A. Alejandro Batalla B.
Acción de inconstitucionalidad acabezas Sala smorales 2 0 1601-01-01T00:00:00Z 2004-03-17T19:53:00Z 2004-03-17T19:53:00Z 21 6485 36966 Plantilla Sala.dot, versión para Office 97/2000 Sala Constitucional - Corte Suprema de Justicia 83968 308 73 45396 9.2812 Acción de inconstitucionalidad 9-063-809 16 38 17 9 2003 2003-10421 De Fondo -1 N Sala4 0007 Forms 2 14 5 pto 6,8 pto 0 0 Res: 2003-10421 SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las dieciséis horas con treinta y ocho minutos del diecisiete de setiembre del dos mil tres.- Acción de inconstitucionalidad promovida por Edgar Emilio Araya Chacón, mayor, soltero, comerciante, cédula de identidad #2-378-252, vecino de San Ramón contra los artículos 128, 129, 140, 141, 152 y 153 del Reglamento al Código de Minería, Decreto Ejecutivo #29300-MINAE publicado en La Gaceta #54 de 16 de marzo de 2001. Intervienen en el proceso la Licda. Elizabeth Odio Benito, el Lic. Danilo Chaverri Soto, a la sazón Ministra de Ambiente y Energía y Ministro de la Presidencia, y el Lic. Farid Beirute Brenes, Procuraduría General Adjunto de la República. (V. ACCIÓN 00-7814)
Resultando:
<![if !supportLists]>1. <![endif]>Estimar la acción en relación con lo que disponen los artículos 128, 129, 152 y 153 del Reglamento al Código de Minería, Decreto Ejecutivo número 29300-MINAE, en la medida en que la no exigencia de una evaluación de impacto ambiental para las actividades que allí se regulan, carece de un criterio técnico que lo justifique. Lo anterior, por violación de los artículos 50, párrafos 2 y 3, y 89 constitucionales, así como por violación del artículo 7 de la Constitución y del artículo 11 del Protocolo Adicional a la Convención Americana de Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. En caso contrario, desestimar la acción en relación con estos numerales.
<![if !supportLists]>2. <![endif]>Desestimar la acción en relación con lo que disponen los artículos 140 y 141 del Reglamento citado.
<![if !supportLists]>3. <![endif]>Desestimar la acción en relación con los todos los artículos impugnados del Reglamento citado por violación a los artículos 7, 11 y 140, incisos 3) y 18).
Redacta el magistrado Armijo Sancho; y,
Considerando:
I.El objeto de la acción. El accionante presenta acción directa de inconstitucionalidad contra los artículos 128, 129, 140, 141, 152 y 153 del Reglamento al Código de Minería, Decreto Ejecutivo #29300-MINAE publicado en La Gaceta #54 de 16 de marzo de 2001, por considerar que la exoneración del estudio de impacto ambiental para la aprobación de proyectos menores y específicos de explotación minera dispuesta en esas normas viola lo dispuesto en los artículos 7, 11, 21, 33, 50, 89, 140 incisos 3) y 18) todos de la Constitución Política, el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos así como los principios 15 y 17 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, Declaración de Río. Las normas impugnadas disponen que:
“"Artículo 128.—Definición. Se consideran como proyectos menores y específicos todas aquellas obras o tareas que sean necesarias para atender situaciones ocasionadas por procesos geodinámicos, tales como: derrumbes, deslizamientos, procesos erosivos, colapsos de alcantarillas, colapso de puentes, rellenos de aproximación y otros que se consideren como tales por la DGM y así lo justifique el ente solicitante. También se consideran proyectos menores la reparación y mantenimiento de caminos y carreteras existentes.
Será necesario que los trabajos sean puntuales, por un plazo máximo de cuatro meses, y con un volumen máximo a extraer o remover de 20.000 metros cúbicos.
Queda excluido de este procedimiento las situaciones debidamente declaradas como emergencia nacional por el Poder Ejecutivo.
Artículo 129.—De la solicitud y requisitos. La solicitud de autorización para extraer material la presentará el representante legal del ente, debidamente acreditado, quien será el responsable de la obra a realizar. La solicitud deberá presentarse en original y 2 copias, y se acompañará de la documentación que a continuación se detalla.
1- Métodos y sistema de explotación a emplear.
2- Descripción del equipo a utilizar y características de la maquinaria, incluyendo el quebrador si fuere el caso.
3- Período de explotación.
4- Litologías a aprovechar, cálculo de las reservas disponibles en la fuente y volumen de material a requerir.
Si dicha información se presentare incompleta, no se admitirá a trámite." "Artículo 140.—De la solicitud. La solicitud de autorización, la presentará el representante legal del órgano del Estado, quien será el responsable de la obra a realizar.
Artículo 141.—De los requisitos de la solicitud. La solicitud deberá presentarse en original y 2 copias, y se acompañará de la documentación que a continuación se detalla:
Será necesario que los trabajos sean puntuales, por un plazo máximo de 4 meses, y con un volumen máximo a extraer de 20.000 metros cúbicos.
Artículo 153.—De la solicitud y requisitos. La solicitud de autorización para extraer material la presentará representante legal, debidamente acreditado del ente interesado, quien será el responsable de la obra a realizar. La solicitud deberá presentarse en original y 2 copias, y se acompañará de la documentación que a continuación se detalla:
1. Métodos y sistema de explotación a emplear.
2. Descripción del equipo a utilizar y características de la maquinaria.
3. Período de explotación.
4. Litologías a aprovechar, cálculo de las reservas disponibles en la fuente y volumen de material a requerir.
Esta información deberá ser firmada por un geólogo o ingeniero en minas, quien será responsable de las labores a ejecutar.
Si dicha información no se presentare completa no se admitirá a trámite."
II.Sobre la admisibilidad. Del propio contenido de las normas impugnadas, se desprende la inadmisibilidad de la acción en cuanto a los artículos 140 y 141 del Reglamento impugnado, que se refieren a obras ejecutadas por la Administración, no excluidas del estudio de impacto ambiental; en efecto, de su lectura textual se corrobora que no cabe achacarles los vicios de constitucionalidad apuntados por el accionante, dado que el 140 no contempla ninguna exención del estudio de impacto ambiental y el 141 inciso b), por el contrario, prescribe la aprobación del correspondiente estudio por parte de la SETENA, con lo cual, la acción procede únicamente en contra de los restantes artículos impugnados. Dada la naturaleza del asunto, el accionante se encuentra legitimado para interponer la acción en forma directa, por tratarse de la defensa del ambiente, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 50 constitucional, el 75 párrafo 2º de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, aparte de lo reconocido, sobre el particular, por la jurisprudencia de esta Sala (v., entre otras, las sentencias #3705-93 de 15:30 hrs. de 30 de julio de 1993 y #2001-8239 de 16:07 hrs. de 14 de agosto de 2001). La acción es procedente de conformidad con lo dispuesto en el artículo 73 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional.
III.Sobre el fondo. El asunto fundamental a considerar en esta acción es la validez constitucional de los artículos 129 y 153 del Decreto impugnado en cuanto incurren en la omisión del requisito del estudio de impacto ambiental para la autorización de los proyectos menores y específicos de explotación minera, tanto de las Municipalidades y entidades autónomas, como del Estado, los cuales están definidos, respectivamente, en los artículos 128 y 152 del mismo Decreto. La inconstitucionalidad reclamada, en el caso de estos dos últimos artículos, no proviene, en sí misma, del contenido de estas normas, las cuales únicamente contienen una definición de lo que se considera “proyectos menores y específicos”, sino del hecho de que en los artículos que regulan la solicitud y requisitos respectivos (129 y 153), no se incluya el estudio de impacto ambiental y de que, en general, no se establezca una limitación al número de explotaciones autorizables por esos procedimientos.
La Sala considera que la sola definición de los llamados proyectos menores y específicos de los artículos 128 y 152 del Decreto impugnado, no entraña, en sí misma, inconstitucionalidad alguna, porque en ellos, el Poder Ejecutivo señala un tipo de proyecto que, es considerado menor y específico y que, en cuanto tal, no conduce a ninguna violación de los derechos aludidos por el recurrente, salvo por su aplicación o efectos, en virtud de la exención del estudio de impacto ambiental, por omisión de incluirlo en los correlativos requisitos de las solicitudes de autorización reguladas en los artículos 129 y 153, los cuales no entrañan otro vicio constitucional que el de la señalada omisión.
<![if !supportLists]>1. <![endif]>Las instituciones del Estado son las primeras llamadas a cumplir las legislación cautelar ambiental, sin que exista justificación para eximirlas del cumplimiento de requisitos ambientales, como por ejemplo, el estudio de impacto ambiental, que exige la Ley Orgánica del Ambiente para las actividades que emprendan los entes públicos que, por su naturaleza, puedan alterar o destruir el ambiente (v. sentencia #2001-6503); <![if !supportLists]>2. <![endif]>No es constitucionalmente posible realizar excepciones del estudio de impacto ambiental con fundamento en criterios o condicionamientos generales establecidos en leyes y reglamentos, lo que vaciaría de contenido el artículo 50 Constitucional (v. sentencia #2002-01220 de las 14.48 horas del 6 de febrero del 2002); y, <![if !supportLists]>3. <![endif]>En virtud del principio precautorio, establecido en las normas internacionales vinculantes con rango supra legal, a fin de brindar debida tutela al derecho al ambiente sano y equilibrado, se impone la obligación del estudio de impacto ambiental.
En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Ambiente y Desarrollo de 1992 donde Costa Rica suscribió junto con otras naciones la Declaración de Río, para lo cual resulta preciso señalar el principio 15: “Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave e irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente.” y el principio 17: “Deberá emprenderse una evaluación del impacto ambiental, en calidad de instrumento nacional, respecto de cualquier actividad propuesta que probablemente haya de producir un impacto negativo considerable en el medio ambiente y que esté sujeta a la decisión de una autoridad nacional competente” (v. sentencia #2002-05977 de las 11.23 horas del 14 de junio del 2002).-
V.De particular interés resulta lo considerado por este Tribunal, en la acción de inconstitucionalidad #01-002886-0007-CO, promovida contra los artículos 19 y 20 del Decreto Ejecutivo #26.228-MINAE, con relación a proyectos urbanísticos, en el sentido de que
“El artículo 50 constitucional es fuente directa del derecho de “toda persona” a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, lo que vincula en la tutela del medio ambiente, conceptuado en el sentido más amplio posible, a los Poderes Públicos en la aplicación de la norma protectora. Reiteradamente esta Sala ha señalado que el desarrollo de los derechos fundamentales y de las libertades públicas es reserva de ley; es por ello que en este campo, la potestad reglamentaria que la misma Constitución Política reserva al Poder Ejecutivo, es inimaginable sin la existencia de una ley. Ya se adelantó que la Ley Orgánica del Ambiente establece en el artículo 17, como desarrollo de lo que dispone el artículo 50 constitucional, la obligación de contar con un estudio de impacto ambiental para realizar actividades o proyectos que por su naturaleza puedan alterar o contaminar el medio ambiente. Como con acierto lo señala la Procuraduría en su informe, el estudio de impacto ambiental se concibe, por el legislador, como un procedimiento técnico que permite controlar una posible alteración ambiental con la consecuente afectación de los ecosistemas.
Sin duda alguna, se trata de materia técnica cuya regulación en detalle escapa la lógica del procedimiento legislativo y puede, como tesis de principio y dentro del marco legal existente, ser reglamentada por el Poder Ejecutivo. La Ley Orgánica del Ambiente señala con claridad que “...Las actividades humanas que alteren o destruyan elementos del ambiente o generen residuos, materiales tóxicos o peligrosos, requerirán de una evaluación de impacto ambiental creada en esta ley...”, lo que permite afirmar, en correcta lectura, que ninguna actividad humana que pueda alterar o contaminar el ambiente puede prescindir del referido estudio de impacto ambiental. La fórmula que el Poder Ejecutivo ha ideado para que pueda establecerse, “prima facie”, si la actividad humana que se emprende puede alterar o destruir el ambiente, ha sido la presentación del formulario llamado "de Evaluación Ambiental Preliminar".
No es entonces, como lo sostiene el Tribunal Ambiental Administrativo en su informe, que el Poder Ejecutivo tenga discrecionalidad absoluta para señalar los proyectos que deben realizar el estudio de impacto ambiental, en tanto por disposición de la propia Constitución Política (art. 50) y la Ley Orgánica del Ambiente, como principio general, toda actividad humana de modificación del entorno “requerirá” el referido estudio. Es entonces la condición del proyecto o la obra la que determinará, en cada caso, si se requiere o no del estudio de impacto ambiental y no el establecimiento de condiciones arbitrarias por la vía reglamentaria. El reglamento solo debe establecer la forma en que se conocerán las condiciones del proyecto, y ello es lo que determinará la procedencia o improcedencia del estudio de impacto ambiental. Esto significa que la defensa y la preservación del derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, conceptuado en el artículo 50 constitucional, es el derecho fundamental de toda persona y funciona como un principio general ineludible, de manera que en esta materia no es posible hacer excepciones genéricas (en materia urbanística y otros tópicos de lo que se ocupan los artículos 19 y 20) para exonerar el cumplimiento de obligaciones ambientales, pues con ello se corre el riesgo de desconstitucionalizar la garantía de respuesta estatal en defensa del ambiente.
Así las cosas, el mecanismo usado por el Decreto Ejecutivo determinando "a priori" actividades u obras que están exentas del estudio de impacto ambiental, en atención al tamaño de la obra, a la existencia de planes reguladores, al número de personas en la operación o actividad, a la cantidad de habitaciones, la calificación del proyecto(interés social) o el uso del suelo, evidencia un exceso en el ejercicio de la potestad reglamentaria que supera la remisión al artículo 17 de la Ley Orgánica del Ambiente y que vacía de contenido el derecho de los habitantes a que los Poderes Públicos ejerzan control ambiental directo –no por delegación en regencias- en la aplicación de la legislación tutelar. No se quiere decir con ello, que no pueda el Poder Ejecutivo, vía reglamentaria, determinar, con fundamento en estudios técnicos precisos que una determinada actividad o proyecto no requiera los estudios de impacto ambiental; pero ello supone que tal definición esté debidamente motivada y justificada.
Recuérdese que en el caso de exceptuar un control de rango superior (constitucional), la razonabilidad y la proporcionalidad de la circunstancia excepcional, serán revisable por el juez, sea en la vía legal ordinaria o del control de constitucionalidad. Pero al régimen general concebido por el Constituyente derivado, es inadmisible una excepción generalizada que no tiene otra motivación o fundamentación, que la existencia misma de la norma que así lo declara.(…) téngase en cuenta que por disposición legal “todas” las actividades humanas de transformación del entorno, deben someterse al estudio de valoración preliminar. Por otra parte, la Procuraduría sostiene, en atención a los proyectos urbanísticos, que la norma reformada vulnera el principio de razonabilidad y la Sala debe concluir, en aplicación de su propia jurisprudencia sobre este tema, que ello es así en tanto no se ha esgrimido ante este Tribunal una sola justificación técnica para excluir “preventivamente” y de “manera genérica” de los estudios técnicos a ciertos proyectos urbanísticos, con lo que adicionalmente estamos en presencia de una irrazonabilidad evidente y manifiesta que esta Sala debe declarar.
La Sala debe insistir en que es la concreta situación del proyecto o actividad humana las que pueden originar que se haga innecesaria la presentación de un estudio ambiental, más no la norma reglamentaria. En efecto, un área de terreno muy pequeña puede ser biológicamente importante y requerir, por ello, de todo tipo de control ambiental; y otra área, inmensa, podría carecer de esa importancia; además, la existencia de un plan regional o regulador cantonal que establezca el uso del suelo no excluye la obligación del estudio, como parece entenderlo la empresa urbanizadora, en tanto el control ambiental concreto que ha establecido el numeral 17 de la Ley Orgánica del Ambiente tiene sustento en el artículo 50 de la Carta Política, que no puede entenderse desaplicado por las normas locales, antes bien, deben integrarse en atención a aquél mandato de tutela”( sentencia #2002-01220 de las 14.48 horas del 6 de febrero del 2002).
VI.Siguiendo el mismo razonamiento de dicha sentencia, la exclusión del estudio de impacto ambiental y su aprobación por la SETENA para los proyectos menores y específicos, dispuesta en los artículos 129 y 153 del Decreto impugnado, constituyen un vicio en el ejercicio de la potestad reglamentaria, en la medida en que no cabe dentro de los supuestos de delegación reglamentaria previstos por el artículo 17 de la Ley Orgánica del Ambiente y desarrollado por la Sala en las sentencias referidas; con ello, se viola, al vaciarlo de contenido, el derecho fundamental reconocido en el artículo 50 constitucional. Para llegar a esta conclusión, la Sala ha considerado que los proyectos menores definidos en el Decreto, en cuanto a la posibilidad daño ambiental que puedan ocasionar, no se diferencian en nada de los demás contemplados en el Decreto, en los que sí es exigida la aprobación, por parte de la SETENA, del respectivo estudio de impacto ambiental.
La constitucionalidad de las normas impugnadas es defendida por parte de los entonces Ministro de la Presidencia y Ministra de Ambiente y Energía con el argumento de que los procedimientos especiales para proyectos menores son definidos por un límite cuantitativo de extracción de 20.000 metros cúbicos, calculados con base en la cantidad de vagonetas que, durante cuatro meses pueden transportar los materiales a utilizar, a una distancia entre el lugar de extracción y el de utilización cuyo recorrido no supere media hora, por un periodo de cuatro meses, lo cual no constituye ningún razonamiento ajustado a las reglas de la ciencia ni de la técnica del cual se pueda derivar que dichas explotaciones mineras no produzcan impactos negativos considerables en el ambiente que justifiquen la no aplicación del estudio respectivo. Por el contrario, en el mismo Decreto, se establece el requisito para cualesquiera otras actividades mineras realizadas por un particular, así como para las demás explotaciones por parte de las Municipalidades y entidades autónomas (art. 112) del Estado (art. 141) y de contratistas del Estado (art. 160), con independencia de que superen o no los 20.000 metros cúbicos.
De manera que el mismo Decreto da razones suficientes para considerar que la obligación del estudio de impacto ambiental en todos estos supuestos sea razonable y que la actividad minera supone un evidente riesgo ambiental, el cual, aunque, según lo afirman los Ministros, no es superable en todos los casos mediante el estudio de impacto ambiental, dicho estudio es eficaz en la mayoría de los casos y, sobre todo, es indispensable, en aplicación del principio precautorio, en la medida en que la explotación minera constituye una de las situaciones previstas en el artículo 17 de la Ley Orgánica del Ambiente, en cuanto que las actividades que alteren o destruyan elementos del ambiente o generen residuos, materiales tóxicos o peligrosos, requerirán de una evaluación de impacto ambiental, por parte de la SETENA.
VII.La lectura integral del Decreto impugnado, a la luz de la Constitución, de las disposiciones del Código de Minería sobre protección ambiental (arts. 98 a 104) y de la jurisprudencia de la Sala, dan lugar para concluir que existe una evidente inconstitucionalidad en los artículos 129 y 153 del Decreto, por omisión, dado que no incluyeron el obligado requisito del estudio de impacto ambiental aprobado por SETENA, en los casos contemplados en los artículos 128 y 152, como sí lo hizo en todos los demás. La infracción la Constitución puede serlo tanto por acción como por omisión (art. 73 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional) y, en el presente caso, la inconstitucionalidad radica en la omisión de incluir el requisito del estudio de impacto ambiental. Por lo anterior, procede declarar con lugar la acción en el sentido de que es inconstitucional la omisión en exigir el estudio de impacto ambiental y su correspondiente aprobación por parte de la SETENA como requisito previo a las solicitudes reguladas en los artículos 129 y 153 del Decreto Ejecutivo #29300-MINAE “Reglamento al Código de Minería”, por lo que debe exigirse dicho requisito a efecto de la autorización de los proyectos menores y específicos definidos en los artículos 128 y 152 del mismo Decreto. La anterior declaración tiene efecto declarativo y retroactivo a la fecha de vigencia del acto o de la norma, sin perjuicio de los derechos adquiridos de buena fe.
VIII.Sin embargo, la anterior decisión obliga la Sala a considerar si de dicha inconstitucionalidad se derivan las consecuencias anulatorias previstas en el artículo 88 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional o si, por el contrario, cabe recurrir a otras disposiciones para remediar la inconstitucionalidad declarada, porque la infracción constitucional se deriva de una omisión. Este Tribunal, en el ejercicio del control de constitucionalidad, ha aplicado el principio de conservación de las normas, para dictar sentencias anulatorias cuando la infracción constitucional sea insuperable, sea por la confrontación del texto de la norma, de sus efectos, de su interpretación o aplicación por las autoridades públicas, con las normas y principios constitucionales (art. 3). En la medida en que la constitucionalidad de la norma sea superable mediante su interpretación conforme o por otro medio, puede y debe evitarse la drástica solución anulatoria.
El legislador no dispuso regulaciones concretas sobre las sentencias estimatorias en los casos en que la violación constitucional haya sido declarada por causa de una omisión, por lo que la Sala, en algún caso, ha aplicado analógicamente el párrafo segundo del artículo 49 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, referido al amparo, el cual dispone que “si el amparo hubiere sido establecido para que una autoridad reglamente, cumpla o ejecute lo que una ley u otra disposición normativa ordena, dicha autoridad tendrá dos meses para cumplir con la prevención” (v. sentencia #1463-90 de 14:30 hrs. de 30 de octubre de 1990). Sin embargo, la Sala considera que dicha disposición, si bien resulta aplicable a los casos en que ha existido una omisión de reglamentar, determinada en la vía del amparo o de la acción de inconstitucionalidad, no lo es, necesariamente, en casos como el presente, en que la sentencia estimatoria de la acción detecta una omisión normativa, o un vacío, que incluso puede ser consecuencia de un error del que dicta la norma, la cual es, precisamente, la causa de la inconstitucionalidad y que puede ser subsanado por otros medios.
En efecto, el legislador dejó en manos del Tribunal la solución a las omisiones inconstitucionales y a las inconstitucionalidades por omisión, para lo cual el Tribunal ha de disponer lo procedente, de conformidad con el artículo 14 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, según el cual, a falta de disposición expresa, se aplicarán los principios del derecho constitucional, así como los del derecho público y procesal generales o, en su caso, los del derecho internacional o comunitario y, además, por su orden, la Ley General de la Administración Pública, la Ley Reguladora de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y los Códigos Procesales. Como la inconstitucionalidad radica en la omisión dicha, no así en el contenido de las normas mismas, tampoco no cabe aplicar los efectos anulatorios previstos en el artículo 88 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional porque dicha omisión no puede tener como consecuencia una sentencia anulatoria, ya que es obvio que a las omisiones no es aplicable anulación alguna, sino que la omisión sólo debe ser reparada o satisfecha.
IX.A pesar de la simplicidad del argumento constitucional de fondo del cual se deriva la inconstitucionalidad señalada, el asunto entraña una particular situación, desde el punto de vista de los efectos de la sentencia, ya que una aplicación pura y simple de lo dispuesto en el artículo 88 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional conduciría a la drástica solución de disponer la anulación de los artículos 129 y 153 del Decreto; sin embargo, ninguno de los requisitos contemplados en esas disposiciones es impugnado, ni la Sala encuentra inconstitucionalidad alguna. Lo que ocurre, desde el punto de vista de la estructura normativa, no es que dichos artículos sean inconstitucionales, sino que faltó disponer la norma que dice que para la aprobación de los proyectos menores y específicos previstos en los artículos 128 y 152 del Decreto es necesario el estudio de impacto ambiental, la cual existe en el ordenamiento, derivada del artículo 50 constitucional, de los instrumentos internacionales citados supra y de la jurisprudencia de la Sala, con lo cual, ha de interpretarse, en la misma forma que este Tribunal lo ha hecho en la vía de amparo, que es obligatorio el estudio de impacto ambiental para otros casos concretos, igualmente, para los procedimientos menores y específicos.
Por tanto:
Se declara con lugar la acción, únicamente en cuanto se dispone que es inconstitucional la omisión en exigir el estudio de impacto ambiental y su correspondiente aprobación por parte de la SETENA como requisito previo a las solicitudes reguladas en los artículos 129 y 153 del Decreto Ejecutivo #29300-MINAE “Reglamento al Código de Minería”, por lo que debe exigirse dicho requisito a efecto de la autorización de los proyectos menores y específicos definidos en los artículos 128 y 152 del mismo Decreto. En lo demás, se declara sin lugar la acción. Esta sentencia es declarativa y retroactiva a la fecha de entrada en vigencia de dicha ley, sin perjuicio de los derechos adquiridos de buena fe. Reséñese este pronunciamiento en el Diario Oficial La Gaceta, publíquese íntegramente en el Boletín Judicial y comuníquese a los Poderes Legislativo y Ejecutivo. Notifíquese.- <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> Luis Fernando Solano C.
<![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> Luis Paulino Mora M. Carlos M. Arguedas R.
<![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> Gilbert Armijo S. Ernesto Jinesta L.
<![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> <![if !supportEmptyParas]> <![endif]> Susana Castro A. Alejandro Batalla B.
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