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Res. 34756-2026 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 10/09/2026
OutcomeResultado
The majority granted amparo because the closure addressing the grievance occurred after the proceeding was admitted, but made no award of costs or damages; two partial dissents would award damages, and one of them would also award costs.La mayoría declaró con lugar el amparo porque la clausura que atendió el agravio se produjo después de cursado el proceso, pero no impuso costas, daños ni perjuicios; dos votos salvados parciales habrían ordenado indemnización y uno de ellos también costas.
SummaryResumen
The Constitutional Chamber (Sala Constitucional) granted the amparo proceeding because the Ministry of Health closed Restaurante Ying Thai Bistro only after the constitutional proceeding had been admitted, although the Ministry had previously inspected the establishment, issued a health order, and conducted follow-up visits. The complaint alleged smoke, odor, and noise pollution affecting the applicant’s home. The Chamber treated the lack of a resolution on an environmental and health complaint as an exception permitting review through amparo, even though ordinary disputes over administrative deadlines generally belong to the administrative-litigation jurisdiction. Applying Article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, the majority granted amparo without a specific award of costs or damages, while preserving the affected person’s ability to pursue proceedings on the merits to prove harm. Justice Salazar Alvarado would award damages and costs; Justice Garro Vargas would award damages but not costs. Justice Castillo Víquez added a note concerning prompt and effective administrative justice.La Sala Constitucional declaró con lugar el recurso de amparo porque el Ministerio de Salud clausuró el Restaurante Ying Thai Bistro únicamente después de haberse cursado el proceso constitucional, aunque antes había inspeccionado el establecimiento, emitido una orden sanitaria y efectuado visitas de seguimiento. La denuncia señalaba contaminación por humo, olores y ruido que afectaba la vivienda del recurrente. La Sala consideró aplicable la excepción que permite examinar mediante amparo la falta de resolución de denuncias ambientales y sanitarias, pese a que las controversias ordinarias sobre plazos administrativos suelen corresponder a la jurisdicción contencioso-administrativa. Por mayoría, aplicó el artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional y acogió el amparo sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios, sin impedir que la persona afectada acuda a un proceso de conocimiento para demostrar un menoscabo. Salazar Alvarado habría condenado en daños, perjuicios y costas; Garro Vargas habría condenado en daños y perjuicios, pero no en costas.
Key excerptExtracto clave
However, because this occurred after this matter had been admitted, the Chamber considers that the application must be granted, as set out below. In any event, the person affected in the case at hand retains the possibility, if the person so chooses, of pursuing proceedings on the merits to demonstrate that some type of harm was suffered. On that basis, the majority’s position is to decide this application without an award of costs or damages. The amparo application is granted, without a specific award of costs or damages. Justice Castillo Víquez enters a note. Justice Salazar Alvarado partially dissents and would award damages and costs. Justice Garro Vargas partially dissents and would award damages, but not costs. Notice shall be given.Empero, como esto ocurrió una vez cursado este asunto, estima la Sala que se impone acoger el recurso, conforme se dirá. En todo caso, la parte afectada del sub lite preserva la posibilidad de acudir, si a bien lo tiene, a un proceso de conocimiento a fin de demostrar que ha sufrido algún tipo de menoscabo. Con base en lo anterior, es criterio de mayoría resolver este recurso sin condenatoria en costas, daños y perjuicios. Se declara con lugar el recurso, sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios. El Magistrado Castillo Víquez consigna nota. El Magistrado Salazar Alvarado salva parcialmente el voto y dispone la condenatoria en daños, perjuicios y costas. La magistrada Garro Vargas salva parcialmente el voto y ordena la condenatoria en daños y perjuicios, pero no en costas. Notifíquese.
Pull quotesCitas destacadas
"Precisamente, en el sub lite, se plantea un supuesto de excepción, pues se está ante la falta de resolución de una denuncia ambiental y sanitaria."
"The case at hand presents precisely such an exception because it concerns the failure to resolve an environmental and health complaint."
Considerando II
"Precisamente, en el sub lite, se plantea un supuesto de excepción, pues se está ante la falta de resolución de una denuncia ambiental y sanitaria."
Considerando II
"Se subraya que la Ley indica "si fueren procedentes", lo cual significa que la procedencia o improcedencia de la indemnización y costas depende de una valoración, apreciación o ponderación del Tribunal."
"The Court emphasizes that the Law states "if appropriate," which means that whether compensation and costs are appropriate depends on the Court’s assessment, appraisal, or balancing."
Considerando V
"Se subraya que la Ley indica "si fueren procedentes", lo cual significa que la procedencia o improcedencia de la indemnización y costas depende de una valoración, apreciación o ponderación del Tribunal."
Considerando V
"De modo, que ya sea que la Sala haya tenido por comprobado el agravio y haya entrado a conocer el fondo del asunto, o que la violación haya cesado por decisión de la propia autoridad recurrida, una vez que tuvo conocimiento de la tramitación del amparo, con restitución en el goce de los derechos fundamentales a favor del agraviado (artículo 52), siempre, en cualesquiera de esos supuestos, surge la imperiosa necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios al infractor, cuyo fundamento se encuentra en los principios de tutela de los derechos de las personas y en el de que la Administración debe hacerse responsable por los daños y perjuicios que ocasione con su actuar inconstitucional."
"Thus, whether the Chamber has found the grievance proven and addressed the merits, or the violation ceased by decision of the respondent authority after it learned that the amparo was being processed, restoring the injured person’s enjoyment of fundamental rights (Article 52), either circumstance invariably creates an imperative need to order the violator to pay costs and damages, based on the principles protecting individual rights and requiring the Administration to answer for harm caused by its unconstitutional conduct."
Considerando VII, voto salvado parcial del magistrado Salazar Alvarado
"De modo, que ya sea que la Sala haya tenido por comprobado el agravio y haya entrado a conocer el fondo del asunto, o que la violación haya cesado por decisión de la propia autoridad recurrida, una vez que tuvo conocimiento de la tramitación del amparo, con restitución en el goce de los derechos fundamentales a favor del agraviado (artículo 52), siempre, en cualesquiera de esos supuestos, surge la imperiosa necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios al infractor, cuyo fundamento se encuentra en los principios de tutela de los derechos de las personas y en el de que la Administración debe hacerse responsable por los daños y perjuicios que ocasione con su actuar inconstitucional."
Considerando VII, voto salvado parcial del magistrado Salazar Alvarado
"Si el derecho ha sido violado y la Sala así lo constata, aún en caso de que haya sido restituido, podrían haber surgido daños y perjuicios. Por tal motivo, cabe la condenatoria en abstracto de éstos."
"If the right was violated and the Chamber so finds, damages may have arisen even if the right was later restored. An abstract award of such damages is therefore appropriate."
Considerando VIII, voto salvado parcial de la magistrada Garro Vargas
"Si el derecho ha sido violado y la Sala así lo constata, aún en caso de que haya sido restituido, podrían haber surgido daños y perjuicios. Por tal motivo, cabe la condenatoria en abstracto de éstos."
Considerando VIII, voto salvado parcial de la magistrada Garro Vargas
Full documentDocumento completo
Document Review Decision No. 2026034756 CONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE (SALA CONSTITUCIONAL). San José, at 9:20 a.m. on 10 September 2026.
Amparo proceeding brought by Nombre01, identity card CED02, against the MINISTRY OF HEALTH.
BACKGROUND:
“On 5 June 2026, at 1:10 p.m., an inspection of the aforementioned establishment was conducted pursuant to Inspection Tool MS-DRRSCS-DARSSEM-3013-2026. Upon arrival, the official and person in charge, Pei Ying Zi, was present, and the physical-sanitary and human-safety conditions of the reported establishment were therefore verified. The same official allowed entry for purposes of verifying the aforementioned conditions at the establishment, as well as the circumstances relating to food safety and the proper disposal of gases and odors.
Upon entering the premises, compliance with documentary requirements was verified. The establishment holds a valid sanitary operating permit appropriate to the activity conducted. Its legal representative is Li Liang Wei Jie, holder of identity document CED01.
Upon entering the premises, it was verified that the establishment has the physical-sanitary conditions necessary for its operation. Among other things, it meets basic accessibility requirements; deficiencies were found regarding emergency response; acceptable physical-sanitary conditions were observed in the food-preparation areas, although improvements must be requested; kitchen staff have food-handling cards; storage conditions are good, although improvements must be requested in certain areas; and electrical conditions are adequate, with some minor shortcomings. Regarding the emergency and waste plans, the restaurant in question had only recently begun operating relative to the commencement of operations and the inspection. Accordingly, Article 44 of Regulation 43432 provides as follows: The Comprehensive Waste Management Program, Occupational Health Program, and Emergency Response Plan are operational requirements; they must be implemented no later than 4 months from the day following the initial issuance of the PSF. These documents must be available at the operating site and provided to the relevant authorities when they conduct inspections to verify their implementation. In view of the foregoing, a sanitary order must be issued with those time limits taken into account.
The establishment has a valid liquefied petroleum gas installation certificate duly endorsed by a professional certified by CIQPA. It was also observed that the gas installations are maintained in good condition and comply with Decreto Ejecutivo No. 41150-MINAE-S, as supported by the statements of the professional specializing in the matter regarding the installations at Ying Thai Bistro Restaurant.
It was found that the food-preparation area has an automatic metal shutter that is kept open and opens onto the public roadway, causing nuisances and failing to comply with the applicable regulations.
It was also found that the establishment has a grease-extraction duct that runs vertically toward the upper part of the establishment and exits through the roof. However, it is much lower than the height established in the Construction Regulations of the Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo and must therefore be brought into compliance with Article 169 of those regulations.
In view of the foregoing, the regulated party must comply with the following directives required under sanitary order MS-DRRSCS-DARSSEM-3093-OS-2026:
Within 10 business days of notification: • Exhaust outlets from combustion appliances must be at least 5.00 m above the tallest building within a radius of 5.00 m and must terminate in an iron pipe with wire mesh covering its opening to prevent the discharge of ignited material. Legal basis: Article 169 of the Construction Regulations of the Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo.
Within 22 business days of notification: • Regarding storage, although items are stored 20 cm above the floor and under conditions appropriate under the applicable regulations, some food products are found on the floor. It must therefore be ordered that:
Nonperishable products must be kept in a clean, dry location protected from pests and must be stored in covered and labeled containers. They shall be placed on shelves, in cabinets or cupboards, or on pallets raised 0.15 meters above the floor. A record must be kept of the dates on which these products enter and leave storage in order to control product rotation according to their predetermined shelf life. Legal basis: Article 42 of the Regulations for Food Services to the Public No. 37308-S.
(…)
Current situation. Accordingly, on 19 August 2026 at 11:00 a.m., an intervention was conducted at the aforementioned establishment pursuant to inspection record MS-DRRSCS-DARSSEM-4368-2026. Upon arrival, I was allowed to enter the property and subsequently proceeded to verify compliance with the final deadline under sanitary order MS-DRRSCS-DARSSEM-3093-OS-2026, finding the following:
• Regarding the Comprehensive Waste Management Plan, they have a digital document; however, it is unsigned.
• Regarding the Emergency Response Plan and its implementation, it has been partially implemented with respect to signage, fire extinguishers, and other matters. However, the document does not meet the minimum requirements for an emergency plan and is not duly signed.
• Regarding access to the establishment, construction of the ramp has not been fully completed, and this requirement therefore remains unmet.
In view of the foregoing, and because the deadline for compliance with the aforementioned sanitary order recently expired, Ying Thai Bistro is hereby closed, as documented in closure record MS-DRRSCS-DARSSEM-4373-2026, which was duly served on the regulated party.
A sound-level measurement has been coordinated with the complainant, Nombre01, for next Friday, 21 August 2026, specifically at his home. This measurement is in turn contingent on the conduct of the regulated party and, consequently, on the operation of the affected establishment.
(…)” As explained in the report submitted by the Southeast Metropolitan Health Governing Area Directorate (DARS), before this amparo proceeding was filed, the Ministry addressed and followed up on the complaint lodged by the regulated party. In this particular case, the authorities of the Southeast Metropolitan Health Governing Area issued sanitary order No. MS-DRRSCSDARSSEM-3093-2026, dated 10 June 2026 and personally served on the reported party on that same date, ordering it to correct and submit documentation concerning the noncompliant conditions found at the establishment. Subsequently, on 19 August 2026, an inspection was conducted at the reported establishment, and inspection record No. MS-DRRSCS-DARSSEM-4368-2026 determined that the establishment had not complied with that sanitary order. Consequently, the administrative act closing the establishment was issued in closure record No. MS-DRRSCSDARSSEM-4373-2026, also dated 19 August 2026, until the conditions and requirements of the commercial premises are brought into compliance with sanitary order No. SDRRSCS-DARSSEM-3093-2026 and with the legal system.
It is clear that the Ministry has done everything possible within the scope of its authority by issuing the corresponding administrative acts and addressing and following up on the complaint filed. The Ministry has therefore not violated the applicant’s fundamental rights in any way.
Justice Hess Herrera drafts the opinion; and, REASONS:
The applicant states that, in mid-May 2026, he filed a complaint with the Ministry of Health because the physical-sanitary deficiencies at Ying Thai Bistro Restaurant were causing a serious problem of odor and noise pollution at the property where he lives with his parents. He adds that, although the period granted to that commercial establishment to correct those deficiencies has already expired, the deficiencies persist. He asserts that the challenged conduct violates his fundamental rights.
Before addressing the merits, it must be clarified that, beginning with Judgment No. 2008-02545 issued at 8:55 a.m. on 22 February 2008, this Chamber has referred to the administrative-litigation jurisdiction—with certain exceptions—matters in which it is disputed whether the public administration has complied with the time limits established by the General Law of Public Administration (Articles 261 and 325) or by sector-specific statutes governing special administrative proceedings, either to conclude an administrative proceeding—initiated ex officio or at a party’s request—by issuing a final administrative act, or to hear the available administrative challenges. This sub lite matter presents precisely such an exception because it concerns the failure to resolve an environmental and public-health complaint. Having clarified that point, the Chamber proceeds to decide the specific situation raised in this amparo.
The following facts relevant to the disposition of this amparo have been established:
It was established that, within two months after the applicant filed his environmental complaint, the reported commercial establishment was inspected and certain physical-sanitary deficiencies were verified. Subsequently, sanitary order MS-DRRSCS-DARSSEM-3093-OS-2026 of 10 June 2026 was issued, ordering the owner of the reported establishment, within 10 business days of notification, to correct the exhaust outlets from combustion appliances, which must be at least 5.00 m above the tallest building within a radius of 5.00 m and must terminate in an iron pipe with wire mesh covering its opening to prevent the discharge of ignited material. The owner was also ordered, within 22 business days of the same notification, to place nonperishable products in a clean, dry location protected from pests—on shelves, in cabinets or cupboards, or on pallets raised 0.15 meters above the floor—and in covered and labeled containers, and to keep a record of the dates on which those products enter and leave storage in order to control product rotation according to their predetermined shelf life.
Two follow-up visits were also made to the commercial establishment, during which partial compliance with that sanitary order was verified. In addition, a visit was coordinated with the complainant to perform sound-level testing at his home, but it was postponed because the person protected by the amparo would be outside the country from 23 to 31 July. Furthermore, it was confirmed that on 17 July 2026, staff of the health governing area spoke with the applicant and informed him that they would call him during the week of 3 August of that year to coordinate a visit for sound-level measurement at his home. The record shows, however, that two days after notice of the order admitting the amparo for processing, a follow-up inspection was conducted, during which it was verified that the emergency-response and waste-management plans remained noncompliant and that an access ramp to the commercial establishment remained unfinished.
Accordingly, by record No. MS-DRRSCS-DARSSEM-4373-2026 of 19 August 2026, the reported commercial establishment was ordered closed, and that closure order was served on the person protected by the amparo. Nevertheless, because this occurred only after the present matter had been admitted for processing, the Chamber considers that the amparo must be granted, as stated below.
Upon further consideration, the majority of the Chamber concludes that, in this sub examine matter, pursuant to paragraph 1 of Article 52 of the Law on Constitutional Jurisdiction (“If, while the amparo is pending, an administrative or judicial decision is issued that revokes, stops, or suspends the challenged conduct, the amparo shall be granted solely for purposes of compensation and costs, where appropriate”), the application should be granted without any specific award of costs, damages, or losses, based on the following considerations. Although the statute expressly requires the operative portion of the judgment to state that the amparo is granted when the grievance is resolved while the amparo is pending, it is equally true that the final portion of that paragraph states that the application is granted “solely for purposes of compensation and costs, where appropriate.” It bears emphasis that the Law states “where appropriate,” meaning that whether compensation and costs are or are not appropriate depends on the Tribunal’s assessment, appraisal, or balancing.
In cases such as this, the substance of the relief sought by the person protected by the amparo and the respondent authority’s conduct in acknowledging that claim suggest that the alleged impairments, injuries, or alterations do not directly concern an impact on a constitutional right of an evidently economic nature, as would occur, for example, with an infringement of the right to salary. To dispel any doubt on this point, it is important to note Article 51 of the same Law on Constitutional Jurisdiction, which provides that “every decision granting the application shall impose a general award of compensation for the damages and losses caused and payment of the costs of the application, with their quantification reserved for enforcement of the judgment.” That provision does not allow an assessment of whether compensation and costs are appropriate. The principles of Constitutional Law, Public Law, and General Procedural Law or, where applicable, International or Community Law and, in the prescribed order, the General Law of Public Administration, the Administrative Litigation Procedure Code, and the other procedural codes are supplementary sources for applying and interpreting the provisions of the Law on Constitutional Jurisdiction—cf.
Article 14. For the administrative-litigation jurisdiction, the legislature established in Article 197 of the Administrative Litigation Procedure Code a provision fully applicable to this case by analogy and consistent with procedural logic in any field. In any event, the affected party in this sub lite matter retains the possibility, should that party so choose, of bringing proceedings on the merits (proceso de conocimiento) to demonstrate that some form of impairment has been suffered. On that basis, the majority’s position is that this amparo should be decided without an award of costs, damages, or losses.
I have supported this Tribunal’s position that, when a litigant alleges a violation of the right to prompt and effective justice at the administrative level, the Administrative Litigation Courts, rather than this Chamber, must hear the legal dispute. However, with the recent enactment of Law No. 9097, the Law Regulating the Right of Petition, it has been established that this right may receive judicial protection through the amparo proceeding established by Article 32 of the Law on Constitutional Jurisdiction, in conjunction with Article 27 of the Political Constitution of the Republic of Costa Rica, in cases where the petitioner considers that the Administration’s material conduct, administrative acts, or response is affecting the petitioner’s fundamental rights. In my view, the recently enacted legislation does not require this Tribunal to modify its line of precedent because, under Article 7 of its Law, it has exclusive authority to define its own jurisdiction.
Consequently, except for those constitutional-law disputes that this Chamber itself has recognized as exceptional cases that may properly be heard in this jurisdiction through the constitutional protective proceeding of amparo, jurisdiction over all other cases lies with the judges of the administrative-litigation jurisdiction, for the reasons given by this Tribunal in Judgment No. 2008-02545 issued at 8:55 a.m. on 22 February 2008. This is consistent with Article 25 of the American Convention on Human Rights, the Law of the Constitution—its values, principles, and rules—and the corresponding statutory provisions, based on a logical, systemic, and purposive interpretation of the legal system.
VII.PARTIAL DISSENT OF JUSTICE SALAZAR ALVARADO, SOLELY REGARDING THE DECISION NOT TO AWARD COSTS, DAMAGES, AND LOSSES AGAINST THE RESPONDENT PARTY.
Although I agree with the rest of the Chamber that the amparo should be granted, I depart from the majority’s position insofar as it exempts the respondent party from an award of the costs, damages, and losses resulting from the violation of the fundamental rights of the protected party.
Article 52 of the Law on Constitutional Jurisdiction provides:
“If, while the amparo is pending, an administrative or judicial decision is issued that revokes, stops, or suspends the challenged conduct, the amparo shall be granted solely for purposes of compensation and costs, where appropriate.” Article 51 thereof, in turn, provides:
“...every decision granting the application shall impose a general award of compensation for the damages and losses caused and payment of the costs of the application, with their quantification reserved for enforcement of the judgment.” This latter provision establishes the general system governing compensation and payment of costs, which the majority describes as the “natural or ordinary manner of terminating the proceeding, in which there is a ruling on the merits and recognition of the facts that violated fundamental rights.…” In the majority’s view, the cited Article 51 governs situations in which the Chamber has found the grievance to be established and, as a consequence, an award of costs, damages, and losses becomes necessary. In my view, however, a systemic interpretation of both provisions leads to the conclusion that both when this Constitutional Tribunal finds that a fundamental right was violated and therefore grants the application, and when the Administration, on its own initiative, restores the aggrieved person’s enjoyment of fundamental rights after learning of the amparo—the situation contemplated in the cited Article 52—the necessary and unavoidable consequence, by force of Articles 50 and 51 of the cited law, is an award against the violator for compensation for the damages and losses caused and payment of the costs of the application.
This rule merely recognizes the right of a party whose fundamental rights have been violated to effective judicial protection concerning reparation for the harmful consequences resulting from the acts or omissions of the authorities responsible for the violation. It also serves as a deterrent so that the State does not again engage in the conduct on which the decision granting the application was based, a matter governed by Article 50 of the law regulating this jurisdiction. Thus, whether the Chamber has found the grievance established and addressed the merits, or the violation ceased by decision of the respondent authority itself after it learned that the amparo was being processed, thereby restoring the aggrieved party’s enjoyment of fundamental rights under Article 52, there always arises, in either situation, an imperative need to impose on the violator an award of costs, damages, and losses. That award is grounded in the principles of protecting individual rights and requiring the Administration to assume responsibility for the damages and losses caused by its unconstitutional conduct.
Accordingly, the fact that the effects of the challenged act had already ceased by the time the amparo was heard and granted, under the terms of Articles 50 and 52 of the cited law, does not preclude an award of costs, damages, and losses. Such a case forms an integral part of the general system established by the Law on Constitutional Jurisdiction for mandatory awards under those headings.
Moreover, it is clear that the cited Article 52 applies only in cases where the Chamber, although it has neither heard nor ruled on the merits of the claim, has verified that the protected party suffered a violation of fundamental rights by reason of the Administration’s decision to restore that party’s enjoyment of those rights. As the Chamber’s majority states, this situation entails an “extraordinary termination of the proceeding.” The legislature precisely established and delimited the conditions under which this Chamber may order that form of extraordinary termination of the amparo proceeding, as well as its scope, namely: 1) that the amparo be pending, meaning that the Administration has been duly notified of the decision admitting the amparo for processing; and 2) that an administrative or judicial decision exists that unequivocally orders the revocation, cessation, or suspension of the challenged conduct that violated fundamental rights.
Admittedly, the provision in question creates an exception to the general system requiring awards of costs, damages, and losses when an application is granted, by providing that, in the cases governed by it, the application shall be granted “solely for purposes of compensation and costs, where appropriate.” As an exception, it must be interpreted restrictively; that is, it applies only in the situations strictly contemplated by the provision. This follows not only from the rule that legal exceptions must be narrowly construed, but also because the consequences of applying that exception undoubtedly impair the fundamental right of individuals to obtain effective judicial protection regarding damages and losses suffered because of a violation of their constitutional rights.
In my view, that exception must be interpreted to mean that, under the general system providing for an automatic award of costs, damages, and losses when fundamental rights have been violated, such an award is always appropriate, even where the respondent party issues an administrative or judicial decision revoking, stopping, or suspending the challenged conduct, unless it is clearly and unequivocally established that no compensable harm whatsoever was caused in the particular case. Only and exclusively in such circumstances could the respondent Administration be exempted from payment of those amounts. Because this case contains no evidence rebutting the presumption that the challenged conduct caused the protected party economic damages and losses—the specific determination of which does not fall within the jurisdiction of this Chamber—the decision granting this application must necessarily include an award of costs, damages, and losses, and I so declare.
As an additional reason, it should be emphasized that the dynamics and very essence of amparo proceedings do not have as their primary purpose an analysis of whether damages and losses exist, but rather whether acts or omissions exist that may impair or violate the system of individuals’ fundamental rights. From that perspective, the analysis conducted in this jurisdiction focuses on making that determination but does not extend to assessing whether those matters have caused injuries within the strictly economic sphere of the persons protected by amparo. Although, as a matter of grammar, the aforementioned Article 52 of the Law on Constitutional Jurisdiction provides that such an award—for damages, losses, and costs—operates where appropriate, I do not consider that this assessment of appropriateness may be automatically excluded a priori in proceedings of this kind. It is in a separate ordinary proceeding that a determination must be made as to whether, within the legal relationship analyzed in the amparo proceeding, conduct or omissions attributable to the Administration—or to a private-law entity, where applicable—constituted the legally adequate cause of economic injuries for which compensation may be awarded.
By way of reference, Articles 179 through 184 of the Administrative Litigation Procedure Code, Law N° 8508, establish a special proceeding whose purpose is to determine the economic effects arising from awards entered in these proceedings. Under Article 179 thereof, that proceeding has the following purpose:
“ARTICLE 179.- The Administrative Litigation Court shall be responsible for enforcing judgments issued by the Constitutional Jurisdiction in habeas corpus and amparo proceedings against public-law entities, solely with respect to proving, quantifying, and obtaining payment of monetary compensation.” It is clear that this proceeding is directed toward analysis of the necessary predicate issued by this Chamber in the form of a general award under those headings, because such claims would not be admissible in proceedings of that kind where the judgment issued in the amparo proceeding expressly established that damages, losses, and/or costs were unavailable, or where no express ruling on that specific matter existed. In other words, the special proceeding in the administrative-litigation jurisdiction requires, as a sine qua non, an award or express ruling by this Constitutional Chamber. In that respect, in my view, under the aforementioned Article 52 of the Law on Constitutional Jurisdiction, exemption from such an economic award requires proof, in each case, of circumstances supporting a reasoned conclusion that no actual or even potential economic injuries arose from or were associated with the facts examined.
It is therefore an exception that, as such, requires a qualified and duly reasoned case-by-case application. The mere fact that, while the proceeding is pending, the Administration issues a decision or a judicial judgment is entered that revokes, stops, or suspends the challenged conduct does not, per se, rule out the possibility that, before such cessation for reasons attributable or unrelated to the respondent entity, the alleged inaction or challenged disturbance may have caused damages and losses. However, the substantive questions concerning whether the injuries actually occurred, their amount, whether they were timely claimed, and other such matters lie outside the nature of these proceedings. Under the cited Article 52, they are matters properly addressed through a general award that subsequently forms the basis for analysis in the administrative-litigation jurisdiction. The protection sought in these constitutional proceedings does not require proof of damages and losses because, it bears repeating, that is not their purpose or primary rationale.
Accordingly, the person protected by the amparo is not required to claim or prove damages; what that person seeks is protection of fundamental rights. Whether the administrative conduct caused injuries is an issue that, as a matter of principle and except in exceptional cases, does not form part of the matters analyzed in proceedings of this kind. It should be noted that, in the situation governed by that provision, the Constitutional Chamber does not substantively analyze the situation requiring protection because the amparo or habeas corpus proceeding has been terminated due to the supervening circumstance already described. Therefore, in such cases, as a matter of law, no determination is made as to whether a violation did or did not occur, meaning that still less can it be determined whether the matters reported by the applicant may or may not give rise to circumstances warranting civil reparation.
Consequently, the exemption from an award contemplated by that provision is exceptional, rather than the general rule. In those circumstances, therefore, the provision requires a general award so that its appropriateness may be analyzed in a separate plenary proceeding. Otherwise, if exemption from damages, losses, and costs were applied as the rule, it would endanger the protection of the legal position of a person who, despite the respondent party’s supervening response, may have suffered injuries within the person’s economic sphere, contrary to Article 45 of the Political Constitution and without regard for the Administration’s potential liability as required by Article 9 thereof. Moreover, it must not be overlooked that conduct bringing an end to acts that theoretically threatened or violated the person’s fundamental rights was adopted because an action of this kind had been filed. In other words, to obtain protection of those rights, the person sought judicial protection, and it was by virtue of that action that the challenged disturbance ceased.
It bears repeating that whether continuation of the threat or deterioration of the person’s situation until it ceased for the reasons contemplated in the provision under examination caused damages and losses is a matter that, absent proof to the contrary, must be analyzed in ordinary proceedings. It must not, under any circumstances, be denied as a threshold matter solely because the factual situation governed by the aforementioned Article 52 of the Law on Constitutional Jurisdiction occurred. Therefore, with my customary respect for the majority’s position, I state my dissent and reiterate that granting this amparo must necessarily entail a general award of costs, damages, and losses.
Article 52 of the Constitutional Jurisdiction Law (Ley de la Jurisdicción Constitucional, LJC) provides: “If, while the amparo proceeding is pending, an administrative or judicial decision is issued that revokes, halts, or suspends the challenged action, the application shall be granted solely for purposes of compensation and costs, where appropriate.” My interpretation of that provision is as follows: That “decision” is any valid and effective act by which the competent authority restores the enjoyment of the infringed right. The phrase “where appropriate” refers to costs. Moreover, Article 197 of the Administrative Litigation Procedure Code (Código Procesal Contencioso-Administrativo), cited by the majority pursuant to Article 14 of the LJC, refers specifically and exclusively to costs.
Certainly, under Article 48 of the Political Constitution (Constitución Política, CPolt.), the essential content of the right to an amparo proceeding is not compensatory but restorative; however, Article 51 of the LJC provides: “Every decision granting the application shall impose an unliquidated award of compensation for the damage and losses caused and payment of the costs of the proceeding, with their quantification reserved for enforcement of the judgment.” If the right has been violated and the Chamber so finds, damage and losses may have arisen even if the right has been restored. For that reason, an unliquidated award for them is appropriate. If this were not done—if such an award were not made—and damage and losses had in fact occurred, there would be no enforceable basis arising from these proceedings upon which to claim them, which could violate Article 41 of the CPolt. If, despite an unliquidated award having been made, no damage or losses occurred, the judge in ordinary proceedings (vía ordinaria) will so declare, because that judge alone is responsible for determining whether they actually existed and their extent.
I consider that the position defended by the majority, contrary to its intended purpose, would encourage the Administration to respect rights only when an amparo application has been filed. It remains to be said that Article 52 of the LJC provides that, if the Chamber deems it fair, it may award costs even when the right has been restored.
For the foregoing reasons, I partially dissent regarding the operative part and would order an award for damage and losses, but not an award of costs.
The parties are advised that, if they submitted any paper document, as well as objects or evidence contained on any additional electronic, computer, magnetic, optical, or telematic device, or produced using new technologies, these must be retrieved from the court office within a maximum period of 30 business days from notice of this judgment. Otherwise, any material not retrieved within that period shall be destroyed, pursuant to the “Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial,” approved by the Corte Plena at session number 27-11 of 22 August 2011, Article XXVI, and published in Boletín Judicial number 19 of 26 January 2012, as well as the resolution approved by the Consejo Superior del Poder Judicial at session number 43-12 held on 3 May 2012, Article LXXXI.
THEREFORE:
The amparo application is granted, without a specific award of costs, damage, or losses. Justice Castillo Víquez files a separate note. Justice Salazar Alvarado partially dissents and would order an award for damage, losses, and costs. Justice Garro Vargas partially dissents and would order an award for damage and losses, but not costs. Notice shall be given.
Fernando Castillo V.
President Fernando Cruz C.
Paul Rueda L.
Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G.
Anamari Garro V.
Ingrid Hess H.
CASE FILE N° 26-025236-0007-CO Telephone numbers: 2549-1500 / 800-SALA-4TA (800-7252-482). Fax: 2220-4607 / 2220-4844. Website: www.poder-judicial.go.cr/salaconstitucional. Address: (Dirección01).
Revisión del Documento SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las nueve horas veinte minutos del diez de setiembre de dos mil veintiseis .
Recurso de amparo promovido por Nombre01, cédula de identidad CED02, contra el MINISTERIO DE SALUD.
RESULTANDO:
“el día 05 de junio del 2026, al ser las 13:10 horas, según Herramienta de Inspección MS-DRRSCS-DARSSEM-3013-2026 se realiza inspección en el establecimiento supra. Al llegar al sitio, se encuentra presente la funcionaria y encargada, Pei Ying Zi, por lo que se procede a verificar las condiciones físico-sanitarias y de seguridad humana del establecimiento denunciado. Se permite el ingreso, por parte la misma funcionaria, en aras de verificar las condiciones previamente mencionadas, para con el establecimiento, así como el contexto en inocuidad alimentaria, y correcta disposición de gases y olores.
Al ingresar al sitio se comprueba el cumplimiento de las exigencias documentales, cuenta con permiso sanitario de funcionamiento vigente y acorde a la actividad que realizan. Cuyo representante legal es Li Liang Wei Jie, portador del documento de identidad CED01.
Al entrar al sitio se logra comprobar que el establecimiento cuenta con las condiciones físico sanitarias necesarias para el funcionamiento del sitio en cuestión, entre ellas cumple con las condiciones básicas de accesibilidad, se encuentran falencias en el tema de atención de emergencias, se observan físico sanitarias aceptables en las zonas de preparación de alimentos, pero con mejorías a solicitar. El personal de cocina cuenta con carné de manipulación de alimentos, existen buenas condiciones de almacenamiento, pero con mejorías a solicitar en algunas zonas, cuentan con adecuadas condiciones eléctricas con leves puntos negativos. Con respecto al plan de emergencias y de desecho, el restaurante en cuestión empezó operaciones recientemente, con respecto al inicio de operaciones y la inspección, por lo que, por lo que según el artículo 44 del reglamento 43432 indica lo siguiente: El Programa de Manejo Integral de Residuos, el Programa de Salud Ocupacional y el Plan de Atención de Emergencias son requisitos operativos; deben estar implementados a más tardar en 4 meses contados a partir del día siguiente al otorgamiento del PSF por primera vez.
Estos documentos deben estar disponibles en el sitio de operación, para ser facilitados a las autoridades correspondientes cuando realicen las inspecciones para verificar su implementación. En vista de lo anterior, se debe girar orden sanitaria tomando en cuenta dichos plazos.
El establecimiento cuenta con certificado de instalaciones de gas licuado de petróleo, vigente y debidamente avalado por un profesional certificado por el CIQPA, asimismo, se observa que las instalaciones de gas se mantienen en buenas condiciones y cumplen con lo establecido en el Decreto Ejecutivo No. 41150-MINAE-S, respaldado por lo que indica el profesional en la materia con respecto a las instalaciones del Restaurante Ying Thai Bistro.
Que, se encuentra que, la zona de preparación de alimento tiene una cortina metálica automática, la cual se mantiene abierta, y la cual tiene salida a la vía pública, provocando molestias e incumpliendo con la normativa vigente.
Asimismo, se encuentra que el establecimiento cuenta con un ducto de extracción de grasas, el cual se dirige verticalmente hacia la parte superior del establecimiento, saliendo por el techo. Sin embargo, la altura es muy baja con respecto a la altura establecida en el Reglamento de Construcciones del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo, lo cual debe adecuarse al artículo 169 de dicha normativa.
Dicho lo anterior, se menciona que el administrado, debe cumplir con las siguientes ordenanzas solicitadas bajo orden sanitaria MS-DRRSCS-DARSSEM-3093-OS-2026:
En un plazo de 10 de diez días hábiles a partir de su notificación: • Las salidas de aparatos de combustión deben tener una altura mínima de 5,00 m por encima de la edificación de mayor altura que se encuentre en un radio de 5,00 m, y deben terminar en un tubo de hierro con una rejilla de alambre que tape su boca, para evitar la salida de cuerpos de ignición. Fundamento legal, artículo 169 del Reglamento de Construcciones del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo.
En un plazo de 22 días hábiles a partir de su notificación: • Que, en cuanto al almacenamiento, si bien es cierto, que se almacenan a 20 cm del suelo y en las condiciones adecuadas según la normativa pertinente, se encuentran algunos productos alimenticios en el suelo, por lo que debe ordenarse que:
Los productos no perecederos deben mantenerse en un lugar limpio, seco y protegido de las plagas, conservarse en envases tapados e identificados. Estarán colocados en estantes, armarios, alacenas o sobre tarimas separadas del piso a una altura de 0.15 metros del piso. Debe llevarse un registro de la fecha de ingreso y salida de estos con el fin de controlar la rotación de los productos conforme a la vida útil preestablecida. Amparo legal, artículo 42 del Reglamento para los Servicios de Alimentación al Público No. 37308-S.
(…)
Situación actual Así las cosas, El día 19 de agosto del 2026, al ser las 11:00 horas, según acta de Inspección MS-DRRSCS-DARSSEM-4368-2026 se realiza intervención en el establecimiento supra. Al llegar al sitio, se me permite el ingreso al inmueble, para posteriormente proceder a verificar lo correspondiente al último plazo de la orden sanitaria MS-DRRSCS-DARSSEM-3093-OS-2026, encontrando lo siguiente:
• Con respecto al Plan de Manejo Integral de Residuos, cuentan con un documento digital, sin embargo, el mismo no se encuentra firmado.
• En cuanto al Plan de Atención de Emergencias y su implementación, se encuentra relativamente implementado, en cuanto a señalización, extintores, entre otros. Sin embargo, el documento no cumple con los requisitos mínimos de un plan de emergencia, ni se encuentra firmado respectivamente.
• Sobre el acceso al establecimiento, no han realizado la construcción de la rampa en su totalidad por lo que se encuentra incumplido.
En vista de lo anterior, y al haberse vencido recientemente el plazo para el cumplimiento de la orden sanitaria supra citada, se procede con la clausura del establecimiento Ying Thai Bistró, lo cual se ampara en el acta de clausura, MS-DRRSCS-DARSSEM-4373-2026, misma la cual fue debidamente notificada al administrado.
Que se mantiene una medición sónica coordinada con el denunciante, el señor Nombre01, para el próximo viernes 21 de agosto del 2026, en su vivienda propiamente, lo cual a su vez se encuentra sujeto al accionar del administrado y por ende del funcionamiento del establecimiento afectado.
(…)” Tal y como se expone en el informe rendido por la Dirección del Área Rectora de Salud (DARS) Sureste Metropolitana, este Ministerio, con anterioridad a la presentación del recurso de amparo, se brindó atención y seguimiento a la denuncia planteada por el administrado; sobre el caso en concreto, las autoridades del Área Rectora de Salud Sureste Metropolitana, emitieron la orden sanitaria No. MS-DRRSCSDARSSEM-3093-2026, de fecha 10 de junio del 2026 y notificada personalmente a la parte denunciada en la misma fecha de emisión, donde se le ordenó cumplir con la corrección y aporte de las disconformidades encontradas en el establecimiento. Posteriormente, el día 19 de agosto de 2026 se realizó inspección en el establecimiento denunciado y mediante acta de inspección No. MS-DRRSCS-DARSSEM-4368-2026, se determinó que no cumplió con lo ordenado mediante la orden sanitaria referida, por lo que se procedió a dictar el acto administrativo de clausura del establecimiento mediante acta de clausura No. MS-DRRSCSDARSSEM-4373-2026 del mismo día 19 de agosto de 2026, hasta tanto no adecue las condiciones y requerimientos del local comercial a lo ordenado en la orden sanitaria No. SDRRSCS-DARSSEM-3093-2026 y se apegue a lo establecido por el ordenamiento jurídico.
Queda claro, que el Ministerio ha efectuado todo lo posible dentro del ámbito de sus competencias, emitiendo los actos administrativos correspondientes y brindando una atención y seguimiento a la denuncia planteada, por lo que el Ministerio, no ha violentado los derechos fundamentales de manera alguna a la parte recurrente.
Redacta la Magistrada Hess Herrera; y,
CONSIDERANDO:
El recurrente acota que, a mediados del mes de mayo de 2026, interpuso una denuncia ante el Ministerio de Salud, en virtud de que las deficiencias físico-sanitarias que presentaba el Restaurante Ying Thai Bistro, generaban un grave problema de contaminación por olores y ruido en el inmueble donde vive con sus padres. Agrega que, aunque ya cesó el plazo que se concedió a ese establecimiento comercial para corregir esas deficiencias, las mismas persisten. Afirma que el proceder reclamado vulnera sus derechos fundamentales.
Antes de analizar el fondo del asunto debe aclararse que, a partir de la Sentencia No. 2008-02545 de las 08:55 horas del 22 de febrero de 2008, esta Sala ha remitido a la jurisdicción contencioso administrativa -con algunas excepciones- aquellos asuntos en los que se discute si la administración pública ha cumplido o no los plazos pautados por la Ley General de la Administración Pública (artículos 261 y 325) o las leyes sectoriales para los procedimientos administrativos especiales, para resolver por acto final un procedimiento administrativo –instruido de oficio o a instancia de parte– o conocer de los recursos administrativos procedentes. Precisamente, en el sub lite, se plantea un supuesto de excepción, pues se está ante la falta de resolución de una denuncia ambiental y sanitaria. Aclarado el punto, se entra a resolver la situación concreta planteada en este amparo.
De relevancia para la decisión del presente amparo se tienen por demostrados los siguientes:
Se comprobó que dentro de los dos meses siguientes a la interposición de la denuncia ambiental del recurrente, se realizó una inspección en el establecimiento comercial denunciado, en la que se verificó la existencia de algunas deficiencias físico- sanitarias. Posteriormente, se emitió la orden sanitaria MS-DRRSCS-DARSSEM-3093-OS-2026 de 10 de junio de 2026, ordenando al propietario del establecimiento denunciado que en un plazo de 10 días hábiles a partir de su notificación, corrigiera las salidas de aparatos de combustión que deben tener una altura mínima de 5,00 m por encima de la edificación de mayor altura que se encuentre en un radio de 5,00 m, y deben terminar en un tubo de hierro con una rejilla de alambre que tape su boca, para evitar la salida de cuerpos de ignición. Además, se le ordenó un plazo de 22 días hábiles a partir de la misma notificación, colocara los productos no perecederos en un lugar limpio, seco y protegido de las plagas, sea en estantes, armarios, alacenas o sobre tarimas separadas del piso a una altura de 0.15 metros del piso y, en envases tapados e identificados y se le ordenó llevar un registro de la fecha de ingreso y salida de estos con el fin de controlar la rotación de los productos conforme a la vida útil preestablecida.
Asimismo, se realizaron dos visitas seguimiento al negocio comercial, en las que se verificó el cumplimiento parcial de esa orden sanitaria. Adicionalmente, se coordinó una visita con el denunciante para realizar una sonometría en su vivienda, la cual se postergó en vista de que la persona amparada saldría del país de 23 a 31 de julio de siguiente. Aunado a lo anterior, se corroboró que el 17 de julio de 2026, personal del área rectora, conversó con el recurrente, a quien se le comunicó que lo llamarían en la semana de 3 de agosto de los corrientes, para coordinar una visita para la medición sónica en su vivienda. Ahora bien, consta que dos días después de la notificación del auto de traslado, se realizó una inspección de seguimiento, en la se verificó que continuaba sin cumplirse los planes de atención de emergencias y de gestión de residuos, así como que, continuaba sin concluirse una rampa de acceso al negocio comercial.
Así, mediante el acta No. MS-DRRSCS-DARSSEM-4373-2026 de 19 de agosto de 2026 se ordenó la clausura del establecimiento comercial denunciado y se notificó esa orden de clausura al amparado. Empero, como esto ocurrió una vez cursado este asunto, estima la Sala que se impone acoger el recurso, conforme se dirá.
V.SOBRE LA CONDENATORIA EN COSTAS, DAÑOS Y PERJUICIOS DE CONFORMIDAD CON EL ARTÍCULO 52 DE LA LEY DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL. Bajo una mejor ponderación, la mayoría de la Sala considera que, en el sub examine, de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 1° del artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional ("Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes"), la estimatoria debe serlo sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios, con base en las siguientes consideraciones. Si bien hay un texto expreso en la ley que obliga a que la parte dispositiva del fallo indique que se declara con lugar el recurso, cuando estando en curso del amparo se resuelva el agravio, no menos cierto es que ese mismo párrafo in fine refiere que la estimatoria se dicta "únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes".
Se subraya que la Ley indica "si fueren procedentes", lo cual significa que la procedencia o improcedencia de la indemnización y costas depende de una valoración, apreciación o ponderación del Tribunal. En casos como este, el contenido de la pretensión de la persona amparada y la conducta de la autoridad recurrida de reconocer aquella, sugieren que los menoscabos, lesiones o alteraciones alegados no están referidos de modo directo a una repercusión en un derecho constitucional de evidente naturaleza patrimonial (como sí ocurriría, por ejemplo, con una afectación al derecho al salario). Para disipar cualquier duda al respecto, es importante destacar lo dispuesto en el artículo 51 de la misma Ley de la Jurisdicción Constitucional, cuando dispone que: "toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia", donde no se prevé la posibilidad de valorar si procede o no lo concerniente a indemnización y costas.
Los principios del Derecho Constitucional, los del Público y Procesal General o, en su caso, los del Derecho Internacional o Comunitario y, además, por su orden, la Ley General de la Administración Pública y el Código Procesal Contencioso Administrativo y los demás códigos procesales, son fuente supletoria para la aplicación e interpretación de las normas de la Ley de la Jurisdicción Constitucional -cfr. Artículo 14-. Para la jurisdicción contencioso-administrativa, el legislador estableció un precepto plenamente aplicable al caso por analogía, en el artículo 197 del Código Procesal Contencioso Administrativo, que responde a la lógica procesal en cualquier materia. En todo caso, la parte afectada del sub lite preserva la posibilidad de acudir, si a bien lo tiene, a un proceso de conocimiento a fin de demostrar que ha sufrido algún tipo de menoscabo. Con base en lo anterior, es criterio de mayoría resolver este recurso sin condenatoria en costas, daños y perjuicios.
He apoyado la tesis de este Tribunal, de que cuando el justiciable alega una vulneración al derecho a una justicia pronta y cumplida en sede administrativa, quienes deben conocer la controversia jurídica son los Tribunales de lo Contencioso-Administrativo y no esta Sala. Ahora bien, con la reciente promulgación de la Ley n.° 9097, Ley de Regulación del Derecho de Petición, se ha establecido que ese derecho es susceptible de tutela judicial por medio del recurso de amparo establecido por el artículo 32 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, en relación con el artículo 27 de la Constitución Política de la República de Costa Rica, en aquellos casos en que el peticionario considere que las actuaciones materiales de la Administración, sus actos administrativos o su respuesta le estén afectando sus derechos fundamentales. A mi modo de ver, la normativa recién promulgada no implica que este Tribunal deba modificar su línea jurisprudencial, quien, con base en el numeral 7 de su Ley, le corresponde definir exclusivamente su propia competencia.
Por ende, salvo aquellas controversias jurídico-constitucionales que han sido reconocidas por esta misma Sala como supuestos de excepción, que sí proceden ser conocidas en esta jurisdicción a través del proceso constitucional de garantía del amparo, en los demás casos, y por las razones que ha dado este Tribunal (sentencia No. 2008-02545 de las 8:55 horas de 22 de febrero de 2008), los competentes son los Jueces de la jurisdicción de lo contencioso-administrativo, todo lo cual es conforme al numeral 25, de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Derecho de la Constitución (valores, principios y normas) y las normas legales correspondientes con base en una interpretación lógica, sistémica y teleológica del ordenamiento jurídico.
VII.VOTO SALVADO PARCIAL DEL MAGISTRADO SALAZAR ALVARADO, ÚNICAMENTE EN RELACIÓN CON LA NO CONDENATORIA EN COSTAS, DAÑOS Y PERJUICIOS A LA PARTE RECURRIDA.
Si bien coincido con el resto de la Sala en declarar con lugar el recurso, me separo del criterio de mayoría en cuanto exime de condenar a la parte recurrida al pago de las costas, daños y perjuicios derivados de la lesión producida a los derechos fundamentales de la parte tutelada.
La Ley de la Jurisdicción Constitucional, en el artículo 52, dispone que:
“Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Por otra parte, en el artículo 51 ibídem, se establece que:
“...toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”.
Esta última norma establece el sistema general que regula lo relativo al tema de la indemnización y el pago de las costas, y que la mayoría denomina “forma natural o normal de terminación del proceso, donde hay pronunciamiento sobre el fondo del asunto y reconocimiento de los hechos que han vulnerado los derechos fundamentales…”.
En criterio de la mayoría, el artículo 51, de cita, regula los supuestos en los que la Sala ha tenido por comprobado el agravio; y, como consecuencia, surge la necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios. Sin embargo, a juicio del suscrito, de la interpretación sistemática de ambas normas, se concluye que, tanto en los casos en que este Tribunal Constitucional constate una lesión a algún derecho fundamental; y, por ende, declare con lugar el recurso, como en aquellos en los que la Administración, por decisión propia, restituya a la persona agraviada en el goce de sus derechos fundamentales, una vez que tenga conocimiento del amparo -supuesto contemplado en el artículo 52, referido-, por imperio de los artículos 50 y 51, de la ley citada, la consecuencia necesaria e ineludible es la condenatoria al infractor a la indemnización de los daños y perjuicios causados y del pago de las costas del recurso.
Esta regla no es más que el reconocimiento, a la parte que ha sufrido una vulneración en sus derechos fundamentales, del derecho a una tutela judicial efectiva en torno a la reparación de las consecuencias dañosas derivadas de las actuaciones u omisiones de las autoridades infractoras; y, como medio disuasivo, a fin de que el Estado no incurra nuevamente en las acciones que dieron base a la estimatoria del recurso, tema regulado en el artículo 50, de la ley que rige esta jurisdicción. De modo, que ya sea que la Sala haya tenido por comprobado el agravio y haya entrado a conocer el fondo del asunto, o que la violación haya cesado por decisión de la propia autoridad recurrida, una vez que tuvo conocimiento de la tramitación del amparo, con restitución en el goce de los derechos fundamentales a favor del agraviado (artículo 52), siempre, en cualesquiera de esos supuestos, surge la imperiosa necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios al infractor, cuyo fundamento se encuentra en los principios de tutela de los derechos de las personas y en el de que la Administración debe hacerse responsable por los daños y perjuicios que ocasione con su actuar inconstitucional.
Así, el hecho de que al momento de conocerse y resolverse con lugar el amparo, los efectos del acto impugnado ya hubieren cesado, en los términos de lo dispuesto en los artículos 50 y 52, de la ley de cita, no enerva la procedencia de la condenatoria en costas, daños y perjuicios, pues tal caso forma parte integral del sistema general de condenatoria necesaria en esos extremos, que contiene la Ley de la Jurisdicción Constitucional.
Por otra parte, es claro que el artículo 52, mencionado, se aplica únicamente en los casos en que la Sala, aun cuando no ha conocido, ni se ha pronunciado sobre el fondo del reclamo, ha constatado la vulneración que en sus derechos fundamentales ha sufrido la parte amparada, en virtud de la restitución, que, en el goce de esos derechos, ha acordado a su favor la Administración; situación que, tal y como la afirma la mayoría de la Sala, implica una “terminación anormal del proceso”.
El legislador estableció y delimitó, de forma precisa, las condiciones en las cuales esta Sala puede decretar esa forma de conclusión anormal del proceso de amparo, así como sus alcances, a saber: 1) que el amparo esté en curso, es decir, que la Administración haya sido debidamente notificada de la resolución que dio curso al amparo; y, 2) que exista una resolución administrativa o judicial que disponga, de forma indubitable, la revocación, detención o suspensión de la actuación impugnada violatoria de derechos fundamentales. Ciertamente, la norma en cuestión contempla una excepción al sistema general de condenatoria en costas, daños y perjuicios, no obstante la estimatoria del recurso, al disponer que, en los casos allí regulados, se declarará con lugar el recurso “únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”. Como excepción que es, debe ser interpretada restrictivamente; es decir, que solo procede en los supuestos estrictamente contemplados en la norma, no solo por la regla de que las excepciones en derecho deben interpretarse de forma restrictiva, sino también porque las consecuencias de aplicar tal excepción implican, sin lugar a dudas, un menoscabo en el derecho fundamental de las personas a obtener una efectiva tutela judicial frente a los daños y perjuicios sufridos con la lesión a sus derechos constitucionales.
En mi criterio, tal excepción se debe interpretar en el sentido de que, de conformidad con el sistema general de condenatoria automática en costas, daños y perjuicios ante una violación a derechos fundamentales, esa condenatoria es siempre procedente, aún en el caso de que la parte recurrida dicte una resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, a menos que conste de manera indubitable y clara que en el caso concreto no se causó perjuicio alguno capaz de ser indemnizado. Solo y únicamente en tales supuestos podría eximirse a la Administración recurrida del pago de dichos extremos. Como en este caso, no existe elemento alguno que desvirtúe la presunción del surgimiento, para la parte amparada, de daños y perjuicios económicos derivados de las actuaciones impugnadas -cuya determinación concreta no le corresponde a esta jurisdicción-, la estimatoria de este recurso debe implicar, necesariamente, la condenatoria en costas, daños y perjuicios, y así lo declaro.
Como razón adicional, cabe destacar que la dinámica y esencia misma de los procesos de amparo, no tiene por objeto primario el análisis de la existencia o no de daños y perjuicios, sino, de la existencia o no de acciones u omisiones que puedan generar o producir un quebranto al régimen de los derechos fundamentales de las personas. Desde esa arista, el análisis que realiza esta sede, se concentra en dicha verificación, empero, no ingresa a la ponderación de si esas cuestiones han generado o no lesiones en el ámbito eminentemente patrimonial de las personas amparadas. Si bien el precitado precepto 52, de la LJC, en su ámbito gramatical, estatuye que dicha condena (en daños, perjuicios y costas) opera, de ser procedente, no estima el suscrito que dicho examen de pertinencia pueda, a priori, excluirse de manera automática en este tipo de procesos, en la medida en que, es dentro de otro proceso ordinario, que se ha de definir si dentro de la relación jurídica analizada en el recurso de amparo, las conductas u omisiones imputables a la Administración (o sujeto de derecho privado, cuando corresponda), se han constituido como causa adecuada de lesiones de orden patrimonial, que sean jurídicamente indemnizables.
A modo de referencia, los numerales 179 al 184, del Código Procesal Contencioso Administrativo, Ley N° 8508, define un proceso especial que tiene por objeto la definición de los efectos económicos derivados de condenas dictadas en estos procesos. A la luz del canon 179 ejusdem, ese proceso tiene por objeto lo siguiente:
“ARTÍCULO 179.- Corresponde al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo, la ejecución de las sentencias dictadas por la Jurisdicción Constitucional, en procesos de hábeas corpus y de amparo contra sujetos de Derecho público, únicamente en lo relativo a la demostración, la liquidación y el cumplimiento de indemnizaciones pecuniarias”.
Es claro que ese proceso se direcciona al análisis del antecedente necesario emitido por esta Sala en cuanto a una condena en abstracto en esos rubros, pues no procedería ese tipo de pretensiones dentro de ese tipo de causas, cuando la sentencia dictada dentro del proceso de amparo, estableciere, de manera expresa, la improcedencia de daños, perjuicios y/o costas, así como cuando no exista pronunciamiento expreso en cuanto a este particular. Es decir, el proceso especial en sede contencioso administrativa, requiere, a modo de requisito sine qua non, de condena o pronunciamiento expreso por parte de esta Sala Constitucional. En ese orden, a mi juicio, al tenor del mencionado ordinal 52, de la LJC, la dispensa en esa condena patrimonial precisa de la acreditación, en cada caso, de situaciones a partir de las cuales, es estime, motivadamente, la inexistencia de lesiones patrimoniales, aún potenciales, derivadas o asociadas a los hechos analizados.
Por ende, se trata de una excepción, que, como tal, requiere de aplicación calificada y debidamente fundamentada de manera casuística. La sola circunstancia que, en el curso del trámite, la Administración dicte resolución o se emita sentencia judicial que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, no descarta, per se, que, de previo a esa cesación por causa propia o ajena al ente accionado, la indolencia acusada o perturbación reprochada, haya llegado a ocasionar daños y perjuicios. Sin embargo, tal cuestión de fondo, en lo relativo a la efectividad de las lesiones, su cuantía, reclamo oportuno, etc., son ponderaciones que escapan a la naturaleza de estos procesos y respecto de la cual, en orden a lo regulado por el mandato 52 aludido, son propias de una condena en abstracto que luego constituye base de análisis en la Jurisdicción Contencioso Administrativa. La tutela que se pretende en estos procesos de orden constitucional no precisa de la demostración de daños y perjuicios, pues, se insiste, no es su objeto o ratio primaria.
Así, no corresponde a la persona amparada el reclamo o demostración de daños, siendo que lo que busca es el resguardo de sus derechos fundamentales. Luego, si esas conductas administrativas le han producido lesiones, es un extremo que, por tesis de principio y salvo casos excepcionales, no forman parte de la base de análisis de este tipo de causas. Nótese que, en el supuesto regulado en ese mandato, la Sala Constitucional no hace un análisis de fondo de la situación a tutelar, dada la terminación del amparo o habeas corpus por la circunstancia sobrevenida ya citada. Ergo, en estos casos, por imperativo legal, no se ingresa a valorar si hay o no infracción, con lo cual, mucho menos puede definirse si a partir de lo denunciado por el requirente, puede haber o no situaciones de posible reparación civil. De esa manera, la dispensa de condena a que alude esa norma, es de orden excepcional, no de principio.
Por tanto, en esos supuestos, la norma impone la condena en abstracto, para que sea dentro de otro proceso plenario, que se analice su procedencia. De otro modo, de aplicarse como regla esa liberación de daños, perjuicios y costas, se estaría poniendo en riesgo la tutela de la situación jurídica de la persona que, pese a esa respuesta sobrevenida de la parte reclamada, pudo haber sufrido lesiones en su esfera patrimonial, en detrimento de lo estatuido por el precepto 45, de la Constitución Política, y desconociendo la potencial responsabilidad de la Administración, tal y como lo impone el artículo 9 ejusdem. Además, no debe dejarse de lado que fue en virtud de una acción de esa índole, que se adoptó una conducta que hace cesar las conductas que, en teoría, amenazan o conculcan los derechos fundamentales de la persona. Es decir, a efectos de obtener el resguardo de esos derechos, la persona optó por la tutela judicial, y fue por esa virtud, que se produce el cese de la perturbación reprochada.
Se insiste, si la permanencia de la amenaza o deterioro de su situación en tanto se hizo cesar por las causas aludidas en la norma bajo examen, generó daños y perjuicios, es un tema que, salvo prueba en contrario, debe ser analizado dentro de un proceso ordinario, pero que, se reitera, en modo alguno, debe negarse, como presupuesto, por la sola concreción del supuesto de hecho regulado en el mencionado ordinal 52, de la LJC. Por ende, con el respeto de siempre en cuanto a la postura de mayoría, externo mi voto y reitero que la estimatoria de este recurso debe implicar, necesariamente, la condenatoria en abstracto en costas, daños y perjuicios.
Dice el artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC): “Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Mi interpretación sobre esa norma es la siguiente: Esa “resolución” es todo acto válido y eficaz por el cual la autoridad competente restituye en el goce del derecho conculcado. La frase “si fueren procedentes” se refiere a las costas. Es más, el artículo 197 del Código Procesal Contencioso-Administrativo, citado por la mayoría, sobre la base del artículo 14 de la LJC, justamente se refiere sólo a estas: a las costas.
Ciertamente, a tenor del artículo 48 de la Constitución Política (CPolt.), el contenido esencial del derecho al recurso de amparo no es indemnizatorio sino restitutorio; sin embargo, el artículo 51 de la LJC señala: “Toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”.
Si el derecho ha sido violado y la Sala así lo constata, aún en caso de que haya sido restituido, podrían haber surgido daños y perjuicios. Por tal motivo, cabe la condenatoria en abstracto de éstos. Si no se hiciera así, si no se diera tal condenatoria, en el caso de que sí se hubieren dado, no habría título –derivado de este proceso– para reclamarlos, con lo que se podría violar el artículo 41 de la CPolt. Si a pesar de que se haya condenado en abstracto, no se han dado los daños y perjuicios, el juez en la vía ordinaria así lo declarará, pues sólo a él corresponde tener por probado la existencia real y la magnitud de los mismos.
Con la tesis defendida por la mayoría estimo que, contrario a lo que se busca, se estaría incentivando que la Administración respete los derechos sólo ante la existencia de un recurso de amparo. Resta decir que el artículo 52 de la LJC prevé la posibilidad de que, si se estima que es lo justo, la Sala condene en costas, aun cuando el derecho haya sido restituido.
En razón de lo anterior, salvo parcialmente el voto respecto de la parte dispositiva y ordeno la condenatoria en daños y perjuicios, pero no la condenatoria en costas.
Se previene a las partes que de haber aportado algún documento en papel, así como objetos o pruebas contenidas en algún dispositivo adicional de carácter electrónico, informático, magnético, óptico, telemático o producido por nuevas tecnologías, estos deberán ser retirados del despacho en un plazo máximo de 30 días hábiles contados a partir de la notificación de esta sentencia. De lo contrario, será destruido todo aquel material que no sea retirado dentro de este plazo, según lo dispuesto en el "Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial", aprobado por la Corte Plena en sesión número 27-11 del 22 de agosto de 2011, artículo XXVI y publicado en el Boletín Judicial número 19 del 26 de enero de2012, así como en el acuerdo aprobado por el Consejo Superior del Poder Judicial, en la sesión número 43-12 celebrada el 3 de mayo de 2012, artículo LXXXI.
POR TANTO:
Se declara con lugar el recurso, sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios. El Magistrado Castillo Víquez consigna nota. El Magistrado Salazar Alvarado salva parcialmente el voto y dispone la condenatoria en daños, perjuicios y costas. La magistrada Garro Vargas salva parcialmente el voto y ordena la condenatoria en daños y perjuicios, pero no en costas. Notifíquese.
Fernando Castillo V.
Fernando Cruz C.
Paul Rueda L.
Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G.
Anamari Garro V.
Ingrid Hess H.
EXPEDIENTE N° 26-025236-0007-CO
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