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Res. 33171-2026 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 27/08/2026

Delayed Installation of a Potable-Water MeterInstalación tardía de medidor de agua potable

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OutcomeResultado

GrantedCon lugar

The majority granted the amparo without a special award of costs or damages because AyA installed the meter while the proceeding was pending and after receiving notice, while two partial dissents would have imposed monetary awards.La mayoría declaró con lugar el amparo, sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios, porque AyA instaló el medidor durante la tramitación del proceso y después de ser notificado, mientras dos votos salvados parciales habrían impuesto condenatorias patrimoniales.

SummaryResumen

The Constitutional Chamber (Sala Constitucional) granted the amparo proceeding against the Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) because the requested meter was installed while the proceeding was pending and after AyA had been notified of the amparo. The applicant requested a new potable-water service on 29 October 2025; AyA approved the request and communicated its decision on 06 November 2025, but did not physically install the meter until 10 August 2026, approximately nine months later and four days after notice that the amparo would proceed. The Chamber treated the matter as an exception that could be heard in amparo and reiterated that access to potable water is a fundamental right derived from the rights to health, life, a healthy environment, food, and adequate housing. The majority granted relief without a special award of costs or damages. Two partial dissents concluded that different monetary awards should instead have been imposed.La Sala Constitucional declaró con lugar el recurso de amparo contra el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), porque el medidor solicitado se instaló durante la tramitación del proceso y después de que la institución fuera notificada del amparo. La persona recurrente había solicitado un nuevo servicio de agua potable el 29 de octubre de 2025; AyA aprobó la gestión y comunicó esa decisión el 06 de noviembre de 2025, pero no instaló físicamente el medidor hasta el 10 de agosto de 2026, aproximadamente nueve meses después y cuatro días después de notificarse el curso del recurso. La Sala consideró el asunto una excepción que podía conocer en amparo y reiteró que el acceso al agua potable es un derecho fundamental derivado de los derechos a la salud, la vida, el ambiente sano, la alimentación y la vivienda digna. La mayoría acogió el recurso sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios. Dos votos salvados parciales sostuvieron que correspondía imponer distintas condenatorias patrimoniales.

Key excerptExtracto clave

In this regard, it was established that, once notice was given that this proceeding would go forward, the respondent authority completed the pending formalities and installed the required meter on 10 August 2026. Consequently, the applicant's claim was satisfied during the course of this constitutional proceeding. Under this Chamber's settled case law, when the challenged action occurs after the amparo application is filed and as a consequence of the amparo proceeding, the application must be granted. Because the requested service was installed while this matter was pending, the application must be granted without a special award of costs or damages, in accordance with the following considerations and the operative portion of this judgment. It follows from the foregoing that the fundamental right known as the right to water must be afforded to all persons who satisfy the requirements established by the legal system. This means that all individuals must have the opportunity to access potable-water services under equal conditions, since potable water is essential to human life and health.Al respecto, quedó acreditado que, una vez notificado el curso de este recurso, la autoridad recurrida concluyó los trámites pendientes y procedió a instalar el medidor requerido el 10 de agosto de 2026. En consecuencia, la pretensión del recurrente fue satisfecha durante la tramitación de este proceso constitucional. Conforme a la reiterada jurisprudencia de esta Sala, cuando la actuación reclamada se verifica con posterioridad a la interposición del recurso y como consecuencia de la gestión de amparo, lo procedente es declarar con lugar el recurso, al haberse materializado la instalación del servicio solicitado durante la sustanciación de este asunto, procede estimar el recurso sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios de conformidad con lo indicado en los siguientes considerandos, así como, en la parte dispositiva de esta sentencia. De lo anterior, se colige que el denominado derecho fundamental al agua debe concederse a todas las personas, que cumplan los requisitos establecidos en el ordenamiento jurídico, lo que implica que todos los individuos tengan la posibilidad de acceder, en condiciones de igualdad, a los servicios de agua potable, toda vez que la misma resulta esencial para la vida y la salud humana.

Pull quotesCitas destacadas

  • "Este Tribunal ha reconocido, en su jurisprudencia, que el derecho a la salud y a la vida, son derechos fundamentales del ser humano que dependen del acceso al agua potable y que los órganos competentes tienen la responsabilidad ineludible de velar para que la sociedad, como un todo, no vea mermados estos."

    "This Court has recognized in its case law that the rights to health and life are fundamental human rights that depend on access to potable water, and that the competent authorities have an unavoidable responsibility to ensure that society as a whole is not deprived of them."

    Considerando IV

  • "Este Tribunal ha reconocido, en su jurisprudencia, que el derecho a la salud y a la vida, son derechos fundamentales del ser humano que dependen del acceso al agua potable y que los órganos competentes tienen la responsabilidad ineludible de velar para que la sociedad, como un todo, no vea mermados estos."

    Considerando IV

  • "Precisamente, en este recurso se plantea un supuesto de excepción pues el sub examine está ante gestiones atinentes a la instalación física de un servicio de agua potable previamente aprobado, que aparentemente no ha sido instalado. En virtud de lo anterior, la Sala entrará a resolver el recurso."

    "This proceeding presents an exceptional situation because the matter under examination concerns steps relating to the physical installation of a previously approved potable-water service that apparently had not been installed. Accordingly, the Chamber will decide the amparo application."

    Considerando II

  • "Precisamente, en este recurso se plantea un supuesto de excepción pues el sub examine está ante gestiones atinentes a la instalación física de un servicio de agua potable previamente aprobado, que aparentemente no ha sido instalado. En virtud de lo anterior, la Sala entrará a resolver el recurso."

    Considerando II

  • "Después de analizar los elementos probatorios aportados, este Tribunal acredita la lesión a los derechos fundamentales de la parte amparada."

    "After analyzing the evidence submitted, this Court finds that the protected person's fundamental rights were infringed."

    Considerando V

  • "Después de analizar los elementos probatorios aportados, este Tribunal acredita la lesión a los derechos fundamentales de la parte amparada."

    Considerando V

  • "Se declara CON LUGAR el recurso, sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios."

    "The amparo application is GRANTED, without a special award of costs or damages."

    Por tanto

  • "Se declara CON LUGAR el recurso, sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios."

    Por tanto

Full documentDocumento completo

Sections

Procedural marks

Case file: 26-027726-0007-CO Decision No. 2026033171 CONSTITUTIONAL CHAMBER (SALA CONSTITUCIONAL) OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at nine forty a.m. on 27 August 2026.

Amparo proceeding processed under case file number 26-027726-0007-CO, filed by Nombre01, identity card CED01, against the INSTITUTO COSTARRICENSE DE ACUEDUCTOS Y ALCANTARILLADOS.

BACKGROUND:

  1. 1In a written submission received by this Chamber at 17:02 hrs. on 31 July 2026, the amparo applicant files an amparo application and states that, on 06 November 2025, the Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados formally approved the installation of a water meter for his property, identified under NIS PRN01, at the residential household rate. He complains that, as of the date this application was filed, approximately nine months had elapsed since that approval without the respondent having physically installed the water meter. He considers his fundamental rights to have been violated. He requests this Chamber’s intervention.
  2. 2By an order issued at 14:06 hrs. on 06 August 2026, this application was admitted for processing, and the respondent authorities were notified on 06 August 2026.
  3. 3In a written submission filed on 11 August 2026, LOURDES SÁUREZ BARBOZA, in her capacity as Executive President of the Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados, reports under oath that: “(…) With respect to the situation at issue in the amparo application filed by Mr. Nombre01 against the Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados, on the basis of the technical reports prepared by David Gamboa Mora, an employee of the UEN Servicio al Cliente Medición GAM, through memorandum N°UEN-SCMED-GAM-2026-01613 dated 11 August 2026, and by Javier Jiménez Rivas, an employee of the UEN-Servicio al Cliente Comercial GAM, through memorandum N°UEN-SCC-GAM-2026-03385 dated 11 August 2026 and its annex, which are attached as evidence supporting this report, and the scope of the relevant provision contained in the Reglamento para la Prestación de los Servicios de AyA, the following has been demonstrated: 1.The New Service application was submitted by Mr. Nombre01 through the Plataforma de Servicios Autofores. Application P12112025100014 was entered into the OPEN system on 29 October 2025 in the name of Nombre01, for the purpose of obtaining drinking-water service associated with the property located in San José, Curridabat, Granadilla, 800 meters east of the Delta pump and 50 meters south. (See reports N°UEN-SCC-GAM-2026-03385 and N°UEN-SCMED-GAM-2026-01613). The foregoing is shown by the following images: (…) 2. The application at issue was received by the Área de Inspección de Factibilidad Zona 2 on 30 October 2025; it immediately proceeded to verify compliance with the requirements established in Articles 67 and 68 of the Reglamento de Prestación de los Servicios de AyA, published in the Official Gazette La Gaceta No. 27, Supplement No. 29, of 9 February 2021, Board of Directors Resolution 2020-0442 and its amendments.On 03 November 2025, the case file was scheduled for the corresponding feasibility inspection by inspector Olman Solís Hidalgo, an AyA employee, who stated: ‘1 individualization of NIS 3425397 is approved for a dwelling, at the RESIDENTIAL-HOUSEHOLD rate, asphalt, without sewerage.’ On 04 November 2025, the Área de Inspección de Factibilidad Zona 2 forwarded approved case file Nº P1211202510014 to the Área de Catastro so that it could assess and confirm the relevant coding of the property, and on that same date, that office forwarded the case file, with the corresponding codes, to the Área de Análisis y Depuración. On 06 November 2025, at 11:04 a.m., the user was notified of the approval of the requested service through the email address provided. The scheduling and installation of the service were completed on 10 August 2026, and NIS 5569454 was assigned to it through work order 53055785.(See report N°UEN-SCMED-GAM-2026-01613). The foregoing is shown by the following images: (…) In view of the foregoing, it must be clearly understood that AyA’s actions are subject to the Principle of Legality enshrined in Article 11 of our Constitution and in the Ley General de la Administración Pública; this principle requires the entire Public Administration to act in accordance with the legal system, as well as with the unequivocal rules of science and technology supported by Article 16 of the Ley General de la Administración Pública and the scope established in Articles 7, 8, 9, 67, 68 and 77 of the Reglamento para la Prestación de los Servicios de AyA. Accordingly, it is important to conclude that the protected person’s request has been duly addressed, and therefore the institution has not violated the applicant’s fundamental rights. As stated supra, the drinking-water service was installed on 10 August 2026, and none of this Institute’s actions has been capricious, arbitrary, or unfounded.”
  4. 4The requirements prescribed by law have been observed in the processing of these proceedings.

Justice Cruz Castro writes the opinion; and, Reasons:

I. SUBJECT MATTER OF THE APPLICATION

The amparo applicant files an amparo application and states that, on 06 November 2025, the Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados formally approved the installation of a water meter for his property, identified under NIS PRN01, at the residential household rate. He complains that, as of the date this application was filed, approximately nine months had elapsed since that approval without the respondent having physically installed the water meter. He considers his fundamental rights to have been violated.

II. REGARDING THE EXCEPTION UNDER ARTICLE 41 OF THE CONSTITUCIÓN POLÍTICA

One of the matters raised could constitute a violation of the right to prompt and effective administrative justice. In this regard, it must be clarified that, since Judgment N° 2008-002545 issued at 8:55 a.m. on 22 February 2008, this Chamber has referred to the administrative-litigation jurisdiction (jurisdicción contencioso-administrativa), with certain exceptions, those matters in which it is disputed whether a public authority complied with the time limits established by the Ley General de la Administración Pública (Articles 261 and 325) or by sector-specific laws governing special administrative procedures, either to conclude an administrative proceeding, initiated ex officio or at a party’s request, by issuing a final administrative act, or to decide the applicable administrative challenges. This application presents precisely such an exception, because the matter sub examine concerns steps relating to the physical installation of a previously approved drinking-water service that apparently had not been installed. In view of the foregoing, the Chamber will decide the application.

III. PROVEN FACTS

The following facts, which are relevant to the decision in this matter, are deemed duly established, either because they have been proven or because the respondent authority failed to address them as required by the initial order:

1. On 29 October 2025, the applicant requested that the Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados connect a new drinking-water service for his property located in San José, Curridabat, Granadilla, 800 meters east of the Delta pump and 50 meters south, through the Plataforma de Servicios Autofores; the request was registered as application N° P12112025100014 (undisputed fact).

2. On 30 October 2025, the application was received by the Área de Inspección de Factibilidad Zona 2, and verification of compliance with the applicable regulatory requirements began (see report submitted by the respondent authorities).

3. On 03 November 2025, the corresponding feasibility inspection was scheduled and conducted by inspector Olman Solís Hidalgo, who approved the individualization of NIS 3425397 for a dwelling, at the residential-household rate and without sewerage (see report submitted by the respondent authorities).

4. On 04 November 2025, the Área de Inspección de Factibilidad Zona 2 forwarded the approved case file to the Área de Catastro to validate the property’s coding, and that same day the case file was forwarded to the Área de Análisis y Depuración with the corresponding codes (see report submitted by the respondent authorities).

5. On 06 November 2025, at 11:04 a.m., the applicant was notified by email of the approval of the requested service, and NIS 5569454 was assigned to it (see report submitted by the respondent authorities).

6. By an order issued at 14:06 hrs. on 06 August 2026, this application was admitted for processing, and the respondent authorities were notified that same day (the record).

7. On 10 August 2026, the requested drinking-water meter was physically installed pursuant to work order number 53055785 (see report submitted by the respondent authorities).

IV. REGARDING THE FUNDAMENTAL RIGHT TO DRINKING WATER

In its case law, this Court has recognized that the rights to health and life are fundamental human rights that depend upon access to drinking water, and that the competent bodies have an inescapable responsibility to ensure that society as a whole does not suffer any diminishment of those rights. Indeed, the Chamber previously held that the Law of the Constitution encompasses a fundamental right to the supply of drinking water, stating on that occasion as follows:

“(…) V.- The Chamber recognizes, as part of the Law of the Constitution, a fundamental right to drinking water, derived from the fundamental rights to health, life, a healthy environment, food, and decent housing, among others, as has also been recognized in international human-rights instruments applicable in Costa Rica. It is expressly set forth in the Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women (Art. 14) and the Convention on the Rights of the Child (Art. 24); it is also articulated in the International Conference on Population and Development held in Cairo (Principle 2), and declared in numerous other instruments of International Humanitarian Law. Within our Inter-American Human Rights System, the country is particularly bound in this regard by Article 11.1 of the Additional Protocol to the American Convention on Human Rights in the Area of Economic, Social and Cultural Rights (‘Protocol of San Salvador’ of 1988), which provides:

‘Article 11. Right to a Healthy Environment. 1. Everyone shall have the right to live in a healthy environment and to have access to basic public services.’ Moreover, the UN Committee on Economic, Social and Cultural Rights recently reiterated that access to water is a human right which, in addition to being indispensable for leading a healthy life, is a prerequisite for the realization of all other human rights.

VI.The foregoing regulatory framework gives rise to a series of fundamental rights connected to the State’s obligation to provide basic public services. These rights mean, on the one hand, that persons cannot unlawfully be deprived of such services; however, in the case of drinking water, it cannot be maintained that every individual holds an enforceable right requiring the State to provide drinking-water service immediately and wherever requested. Instead, as provided in the Protocol of San Salvador itself, rights of this kind require the States to adopt measures, as stipulated by Article 1 of that Protocol:

The States Parties to this Additional Protocol to the American Convention on Human Rights undertake to adopt the necessary measures, both domestically and through cooperation among the States, especially economic and technical cooperation, to the extent allowed by their available resources and taking into account their degree of development, for the purpose of progressively achieving, in accordance with domestic legislation, the full observance of the rights recognized in this Protocol.’ Nor can this be interpreted to mean that the fundamental right to public services is not concretely enforceable. On the contrary, when the State should reasonably provide such services, the holders of the right may demand them, and the public administrations or, as applicable, the private parties that provide the services in their stead may not take refuge in alleged resource shortages, which have long been the standard public excuse for failure to fulfill their duties” (Judgment N° 2003-4654, issued at 15:44 hrs. on 27 May 2003, reiterated on numerous occasions and recently in N° 2024-014848, issued at 09:30 hrs. on 31 May 2024).

It follows from the foregoing that the so-called fundamental right to water must be granted to all persons who meet the requirements established by the legal system. This entails ensuring that all individuals have the opportunity to access drinking-water services on equal terms, because water is essential to human life and health.

V. REGARDING THE SPECIFIC CASE

After analyzing the evidence submitted, this Court finds that the protected party’s fundamental rights were violated. The reports submitted by the representatives of the respondent authorities—which are deemed to have been given under oath, with the consequences, including criminal consequences, provided for in Article 44 of the Law governing this Jurisdiction—and the evidence submitted for resolution of this matter duly establish that, on 29 October 2025, the applicant requested the connection of a new water service from the Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados. It was also established that the request underwent the corresponding technical reviews and procedures, that the feasibility inspection was conducted and the application approved on 03 November 2025, and that the interested party was subsequently notified of the service’s approval on 06 November 2025. Finally, the requested drinking-water meter was physically installed on 10 August 2026.

In this regard, it was established that, once the order admitting this application for processing had been served, the respondent authority completed the pending procedures and installed the requested meter on 10 August 2026. Consequently, the applicant’s claim was satisfied during the processing of these constitutional proceedings. Under this Chamber’s settled case law, when the challenged action occurs after the application has been filed and as a consequence of the amparo proceeding, the proper course is to grant the application. Because the requested service was installed during the processing of this matter, the application must be granted without a special award of costs, damages, and losses, in accordance with the following reasons and the operative portion of this judgment.

VI. REGARDING THE AWARD OF COSTS, DAMAGES, AND LOSSES UNDER ARTICLE 52 OF THE LEY DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL

Regarding the award of costs, damages, and losses under Article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional. Upon further consideration, the majority of the Chamber holds that, in the matter sub examine, pursuant to the first paragraph of Article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional (“If, while the amparo is pending, an administrative or judicial decision is issued that reverses, halts, or suspends the challenged action, the application shall be granted solely for purposes of compensation and costs, if appropriate”), the application should be granted without a special award of costs, damages, and losses, based on the following considerations. Although the law contains express language requiring the operative portion of the decision to state that the application is granted when the grievance is remedied while the amparo is pending, it is no less true that the same paragraph states in fine that the application is granted “solely for purposes of compensation and costs, if appropriate.” It bears emphasis that the Law states “if appropriate,” which means that whether compensation and costs are appropriate depends upon an assessment, appraisal, or weighing by the Court.

In cases such as this one, the substance of the protected person’s claim and the respondent authority’s conduct in acknowledging it suggest that the alleged impairments, injuries, or disturbances do not relate directly to an impact upon a constitutional right of an obviously economic nature (as would occur, for example, with an impairment of the right to salary). To dispel any doubt on this point, it is important to note Article 51 of the same Ley de la Jurisdicción Constitucional, which provides that “every decision granting the application shall impose liability in the abstract for compensation for the damages and losses caused and for payment of the costs of the application, with their quantification reserved for enforcement of the judgment,” without providing any possibility of assessing whether compensation and costs are appropriate. The principles of Constitutional Law, Public Law, and General Procedural Law or, as applicable, International or Community Law and, in the corresponding order, the Ley General de la Administración Pública, the Código Procesal Contencioso Administrativo, and the other procedural codes are supplementary sources for the application and interpretation of the provisions of the Ley de la Jurisdicción Constitucional—cf.

Article 14. For the administrative-litigation jurisdiction, the legislature established in Article 197 of the Código Procesal Contencioso Administrativo a provision fully applicable to this case by analogy and consistent with procedural logic in any field. In any event, the affected party in the matter sub lite retains the option, if the party sees fit, of instituting proceedings on the merits (proceso de conocimiento) to prove that the party has suffered some form of impairment. Based on the foregoing, the majority’s position is to decide this application without an award of costs, damages, and losses.

VII. NOTE BY JUSTICE CASTILLO VÍQUEZ REGARDING PROMPT AND EFFECTIVE ADMINISTRATIVE JUSTICE

I have supported this Court’s position that, when a litigant alleges a violation of the right to prompt and effective justice in administrative proceedings, the Tribunales de lo Contencioso-Administrativo, rather than this Chamber, must hear the legal dispute. However, the recent enactment of Ley n.° 9097, Ley de Regulación del Derecho de Petición, established that this right is eligible for judicial protection through the amparo proceeding provided for in Article 32 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, in connection with Article 27 of the Constitución Política de la República de Costa Rica, in those cases in which the petitioner considers that the Administration’s material actions, administrative acts, or response are affecting the petitioner’s fundamental rights. In my view, the newly enacted legislation does not require this Court to modify its line of precedent, because, under Section 7 of its Law, this Court has exclusive authority to define its own jurisdiction.

Therefore, except for those constitutional-law disputes that this Chamber itself has recognized as exceptional circumstances that may properly be heard in this jurisdiction through the constitutional amparo protection proceeding, in all other cases and for the reasons given by this Court (Judgment N° 2008-02545 issued at 8:55 a.m. on 22 February 2008), the competent courts are the judges of the administrative-litigation jurisdiction. All of this is consistent with Article 25 of the American Convention on Human Rights, the Law of the Constitution (values, principles, and rules), and the corresponding statutory provisions, based on a logical, systemic, and purposive interpretation of the legal system.

VIII.PARTIAL DISSENTING OPINION OF JUSTICE SALAZAR ALVARADO, SOLELY REGARDING THE DECISION NOT TO AWARD COSTS, DAMAGES, AND LOSSES AGAINST THE RESPONDENT PARTY.

Although we agree with the remainder of the Chamber that the application should be granted, we depart from the majority’s position insofar as it exempts the respondent party from an award requiring payment of the costs, damages, and losses arising from the violation of the protected party’s fundamental rights.

Article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional provides:

“If, while the amparo is pending, an administrative or judicial decision is issued that reverses, halts, or suspends the challenged action, the application shall be granted solely for purposes of compensation and costs, if appropriate.” Article 51 thereof, in turn, establishes:

“...every decision granting the application shall impose liability in the abstract for compensation for the damages and losses caused and for payment of the costs of the application, with their quantification reserved for enforcement of the judgment.” This latter provision establishes the general system governing compensation and payment of costs, which the majority calls the “natural or normal means of concluding the proceedings, in which there is a ruling on the merits and acknowledgment of the facts that violated fundamental rights....” In the majority’s view, the cited Article 51 governs circumstances in which the Chamber has deemed the grievance established and, consequently, the need arises for an award of costs, damages, and losses. In the undersigned’s view, however, a systemic interpretation of both provisions leads to the conclusion that both when this Constitutional Court finds a violation of a fundamental right and therefore grants the application, and when the Administration, of its own accord, restores the aggrieved person’s enjoyment of fundamental rights after learning of the amparo—the circumstance addressed in the aforementioned Article 52—the necessary and inescapable consequence, by operation of Articles 50 and 51 of the cited law, is an award requiring the violator to compensate the damages and losses caused and to pay the costs of the application.

This rule is nothing more than recognition that the party whose fundamental rights have been violated is entitled to effective judicial protection in relation to reparation for the harmful consequences arising from the infringing authorities’ acts or omissions. It also serves as a deterrent to prevent the State from repeating the actions that provided the basis for granting the application, a matter governed by Article 50 of the law regulating this jurisdiction. Thus, whether the Chamber has deemed the grievance established and addressed the merits of the matter, or the violation has ceased by decision of the respondent authority itself after it learned that the amparo was being processed, thereby restoring the aggrieved person’s enjoyment of fundamental rights (Article 52), there always arises, in either circumstance, an imperative need for an award of costs, damages, and losses against the violator.

The basis for this lies in the principles of protection of individual rights and the Administration’s obligation to assume responsibility for the damages and losses caused by its unconstitutional conduct.

Accordingly, the fact that, by the time the amparo is considered and granted, the effects of the challenged act have already ceased under Articles 50 and 52 of the cited law does not preclude an award of costs, damages, and losses, because such a case forms an integral part of the general system of mandatory awards in those respects established by the Ley de la Jurisdicción Constitucional.

Moreover, it is clear that the aforementioned Article 52 applies only in cases in which the Chamber, although it has neither considered nor ruled upon the merits of the claim, has found that the protected party suffered a violation of fundamental rights by virtue of the Administration’s restoration of that party’s enjoyment of those rights; a situation which, as the Chamber’s majority states, entails an “abnormal termination of the proceedings.” The legislature precisely established and defined the conditions under which this Chamber may order this form of abnormal conclusion of an amparo proceeding and its scope, namely: 1) that the amparo be pending, meaning that the Administration has been duly notified of the decision admitting the amparo for processing; and 2) that an administrative or judicial decision exists that unequivocally orders the reversal, cessation, or suspension of the challenged action that violated fundamental rights.

The provision at issue does indeed establish an exception to the general system of awards of costs, damages, and losses notwithstanding that the application is granted, by providing that, in the cases governed by it, the application shall be granted “solely for purposes of compensation and costs, if appropriate.” As an exception, it must be interpreted restrictively; that is, it applies only in the circumstances strictly contemplated by the provision. This follows not only from the rule that legal exceptions must be interpreted restrictively, but also because the consequences of applying such an exception unquestionably impair the fundamental right of persons to obtain effective judicial protection against the damages and losses suffered through the violation of their constitutional rights.

In our view, that exception must be interpreted to mean that, under the general system providing for an automatic award of costs, damages, and losses when fundamental rights have been violated, such an award is always appropriate, even when the respondent party issues an administrative or judicial decision reversing, halting, or suspending the challenged action, unless it is unequivocally and clearly established that no compensable harm whatsoever was caused in the specific case. Only and exclusively in such circumstances may the respondent Administration be exempted from payment of those amounts. Because there is no evidence in this case rebutting the presumption that the challenged actions caused the protected party economic damages and losses—whose specific determination does not fall to this jurisdiction—the granting of this application must necessarily entail an award of costs, damages, and losses, and we would so hold.

As an additional reason, it bears emphasizing that the primary purpose of the very dynamics and essence of amparo proceedings is not to analyze whether damages and losses exist, but rather to determine whether acts or omissions exist that may cause or produce a breach of the system of fundamental rights. From that standpoint, the analysis conducted in this jurisdiction focuses on that determination but does not undertake to weigh whether those matters have caused harm within the distinctly economic sphere of protected persons. Although, grammatically, the aforementioned Section 52 of the LJC provides that such an award (of damages, losses, and costs) operates when appropriate, we, the undersigned, do not consider that this inquiry into appropriateness may be automatically excluded a priori in proceedings of this kind, because it is in separate ordinary proceedings that it must be determined whether, within the legal relationship examined in the amparo proceeding, the acts or omissions attributable to the Administration—or to a private-law entity, where applicable—constituted the adequate cause of legally compensable economic injuries.

By way of reference, Sections 179 through 184 of the Código Procesal Contencioso Administrativo, Ley N° 8508, define a special proceeding whose purpose is to determine the economic effects arising from awards entered in these proceedings. Under Section 179 thereof, that proceeding has the following purpose:

“ARTICLE 179.- The Juzgado de lo Contencioso-Administrativo shall be responsible for enforcing judgments issued by the Constitutional Jurisdiction in habeas corpus and amparo proceedings against public-law entities, solely with respect to the proof, quantification, and payment of monetary compensation.” It is clear that this proceeding is directed toward analyzing the necessary antecedent issued by this Chamber in the form of liability imposed in the abstract under those categories, because claims of that kind would not be available in such proceedings when the judgment issued in the amparo proceeding expressly established that damages, losses, and/or costs were inappropriate, or when there was no express ruling on the matter. In other words, the special proceeding in the administrative-litigation jurisdiction requires, as a sine qua non, an award or express ruling by this Constitutional Chamber.

In this regard, it is our view that, under the aforementioned Section 52 of the LJC, exemption from such a monetary award requires proof, in each case, of circumstances providing a reasoned basis for finding that no economic injuries, even potential ones, arose from or were associated with the facts examined. It is therefore an exception which, as such, requires qualified and duly reasoned application on a case-by-case basis. The mere fact that, during the course of the proceedings, the Administration issues a decision or a judicial judgment is entered reversing, halting, or suspending the challenged action does not, per se, rule out the possibility that, before such cessation for reasons attributable or unrelated to the respondent entity, the alleged indifference or complained-of interference caused damages and losses. The substantive issues concerning whether the injuries actually occurred, their amount, whether a timely claim was made, and so forth, however, are determinations falling outside the nature of these proceedings and which, under the aforementioned mandate in Section 52, properly belong to an imposition of liability in the abstract that subsequently forms the basis for analysis in the Administrative-Litigation Jurisdiction.

The protection sought in these constitutional proceedings does not require proof of damages and losses because, we reiterate, that is not their primary purpose or rationale. Thus, the protected person is not required to claim or prove damages; what that person seeks is protection of fundamental rights. Whether the administrative conduct caused injuries is an issue that, as a matter of principle and except in exceptional cases, does not form part of the basis for analysis in proceedings of this kind. It should be noted that, in the situation governed by that provision, the Constitutional Chamber does not conduct a substantive analysis of the situation warranting protection, because the amparo or habeas corpus proceeding has ended due to the supervening circumstance already noted. Consequently, in such cases, by statutory mandate, the Chamber does not assess whether an infringement exists, much less determine whether the matters reported by the applicant may give rise to situations potentially warranting civil compensation.

Accordingly, the exemption from an award referenced in that provision is exceptional, not the general rule. Therefore, in those circumstances, the provision requires the imposition of liability in the abstract so that its appropriateness may be analyzed in separate plenary proceedings. Otherwise, if release from damages, losses, and costs were applied as a rule, the legal protection of a person who, despite the respondent party’s supervening response, may have suffered injury within that person’s economic sphere would be placed at risk, to the detriment of Article 45 of the Constitución Política and in disregard of the Administration’s potential liability as required by Article 9 thereof. Moreover, it must not be overlooked that it was by virtue of an action of that kind that conduct was undertaken to end the acts which, in theory, threatened or infringed the person’s fundamental rights.

In other words, to obtain protection of those rights, the person sought judicial relief, and it was as a result of doing so that the complained-of interference ceased. We reiterate that whether the continuing threat or deterioration of the person’s situation, until it ceased for the reasons described in the provision under examination, caused damages and losses is a matter that, absent proof to the contrary, must be analyzed in ordinary proceedings; under no circumstances, however, should it be denied as a prerequisite merely because the factual circumstances governed by the aforementioned Section 52 of the LJC have materialized. Therefore, with our customary respect for the majority’s position, we state our dissent and reiterate that granting this application must necessarily entail the imposition in the abstract of liability for costs, damages, and losses.

IX. DISSENTING OPINION OF JUSTICE GARRO VARGAS REGARDING THE OPERATIVE PORTION OF THIS JUDGMENT

Article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC) states: “If, while the amparo is pending, an administrative or judicial decision is issued that reverses, halts, or suspends the challenged action, the application shall be granted solely for purposes of compensation and costs, if appropriate.” My interpretation of this provision is as follows: This “decision” is any valid and effective act by which the competent authority restores enjoyment of the infringed right. The phrase “if appropriate” refers to costs. Moreover, Article 197 of the Código Procesal Contencioso-Administrativo, cited by the majority on the basis of Article 14 of the LJC, refers precisely and exclusively to costs.

Certainly, under Article 48 of the Constitución Política (CP), the essential substance of the right to an amparo proceeding is restorative rather than compensatory; however, Article 51 of the LJC states: “Every decision granting the application shall impose liability in the abstract for compensation for the damages and losses caused and for payment of the costs of the application, with their quantification reserved for enforcement of the judgment.” If the right was violated and the Chamber so finds, damages and losses may have arisen even if the right was later restored. For that reason, liability for them may be imposed in the abstract. If that were not done, and if damages and losses had indeed occurred, there would be no enforceable basis—arising from these proceedings—upon which to claim them, potentially violating Article 41 of the CP. If, despite the imposition of liability in the abstract, no damages and losses were caused, the judge in the ordinary proceedings will so declare, because only that judge is responsible for deeming the actual existence and extent of those damages and losses proven.

I consider that the position defended by the majority would, contrary to its intended purpose, encourage the Administration to respect rights only when an amparo proceeding exists. It remains to be said that Article 52 of the LJC provides the Chamber with the possibility, if it considers it just, of awarding costs even when the right has been restored.

For the foregoing reasons, I dissent in part from the operative portion and would order an award of damages and losses, but not an award of costs.

X. DOCUMENTATION SUBMITTED TO THE CASE FILE

The parties are advised that, if they submitted any paper document, as well as objects or evidence contained in any additional electronic, computer, magnetic, optical, or telematic device or produced using new technologies, these must be collected from the court office within a maximum period of 30 business days from notification of this judgment. Otherwise, all material not collected within that period will be destroyed, pursuant to the “Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial,” approved by the Corte Plena at session N° 27-11 of 22 August 2011, Article XXVI, and published in Boletín Judicial number 19 of 26 January 2012, as well as the resolution approved by the Consejo Superior del Poder Judicial at session N° 43-12 held on 3 May 2012, Article LXXXI.

THEREFORE:

The application is GRANTED, without a special award of costs, damages, and losses. Justice Castillo Víquez files a note. Justice Salazar Alvarado dissents in part and would order an award of damages, losses, and costs. Justice Garro Vargas dissents in part and would order an award of damages and losses, but not an award of costs. Let notice be given.- Fernando Castillo V.

President Fernando Cruz C.

Paul Rueda L.

Luis Fdo. Salazar A.

Jorge Araya G.

Anamari Garro V.

Ingrid Hess H.

CASE FILE N° 26-027726-0007-CO Telephone numbers: 2549-1500 / 800-SALA-4TA (800-7252-482). Fax: 2220-4607 / 2220-4844. Website: www.poder-judicial.go.cr/salaconstitucional. Address: (Dirección01).

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SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las nueve horas cuarenta minutos del veintisiete de agosto de dos mil veintiseis .

Recurso de amparo que se tramita en el expediente número 26-027726-0007-CO interpuesto por Nombre01, cédula de identidad CED01, contra el INSTITUTO COSTARRICENSE DE ACUEDUCTOS Y ALCANTARILLADOS.

RESULTANDO:

  1. 1Por escrito recibido en esta Sala a las 17:02 hrs. del 31 de julio de 2026, la parte recurrente interpone recurso de amparo y expone que, el 06 de noviembre de 2025, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados aprobó formalmente la instalación de un medidor de agua para su propiedad, identificado bajo el NIS PRN01, en tarifa domiciliar residencial. Reclama que, a la fecha de interposición de este recurso, habían transcurrido aproximadamente nueve meses desde dicha aprobación, sin que la recurrida hubiera efectuado la instalación física del medidor de agua. Estima lesionados sus derechos fundamentales. Solicita la intervención de esta Sala.
  2. 2Mediante auto de las 14:06 hrs. del 06 de agosto de 2026 se cursó el presente recurso y se notificó a las autoridades recurridas el 06 de agosto de 2026.
  3. 3Por escrito presentado el 11 de agosto de 2026, informa bajo juramento LOURDES SÁUREZ BARBOZA, en condición de Presidenta Ejecutiva del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados que: “(…) En atención a la situación objeto del amparo planteado por el señor Nombre01, contra el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados, con fundamento en los informes técnicos elaborados por David Gamboa Mora, funcionario de la UEN Servicio al Cliente Medición GAM, mediante memorando N°UEN-SCMED-GAM-2026-01613 de fecha 11 de agosto del 2026, y por Javier Jiménez Rivas, funcionario de la UEN-Servicio al Cliente Comercial GAM, mediante memorando N°UEN-SCC-GAM-2026-03385 de fecha 11 de agosto del 2026 y su anexo, los cuales se adjuntan como prueba de este informe, y el alcance de la norma que al efecto se regula en el Reglamento para la Prestación de los Servicios de AyA, queda demostrado que: 1.La solicitud de Nuevo Servicio fue tramitada por el señor Nombre01, por medio de la Plataforma de Servicios Autofores. La solicitud P12112025100014 es ingresada al sistema OPEN, el 29 de octubre del 2025, a nombre de Nombre01, para la obtención de un servicio de Agua Potable, asociado a la propiedad situada en San José, Curridabat, Granadilla, 800 metros al este de la bomba Delta y 50 metros al sur. (Ver informes N°UEN-SCC-GAM-2026-03385 y N°UEN-SCMED-GAM-2026-01613). Lo anterior se evidencia con las siguientes imágenes: (…) 2. La solicitud en cuestión se recibió en el Área de Inspección de Factibilidad Zona 2, el día 30 de octubre del 2025; se procedió de inmediato con la verificación de cumplimiento de los requisitos establecidos en los Artículos 67 y 68 del Reglamento de Prestación de los Servicios de AyA, Publicado en el Diario Oficial La Gaceta No. 27, Alcance No. 29 del 9 de febrero de 2021, Acuerdo de la Junta Directiva 2020-0442 y sus modificaciones.El día 03 de noviembre del 2025 se programó el expediente para la inspección de Factibilidad correspondiente a cargo del inspector Olman Solís Hidalgo, funcionario de AyA, quién indica: “se aprueba 1 individualización del NIS 3425397 para vivienda, en tarifa DOMICILIAR-RESIDENCIAL, asfalto, sin alcantarillado”. El día 04 de noviembre del 2025, el Área de Inspección de Factibilidad Zona 2 trasladó el expediente aprobado Nº P1211202510014, al Área de Catastro con el fin de que valorara y confirmara la codificación respectiva de la propiedad y en esa misma fecha, esa dependencia remitió el expediente con los códigos correspondientes, al Área de Análisis y Depuración. En fecha 06 de noviembre del 2025, a las 11:04 horas, se le notificó al usuario la aprobación del servicio solicitado mediante el correo indicado. La programación e instalación del servicio fue ejecutada el 10 de agosto del 2026, asignándosele el NIS 5569454 mediante orden 53055785.(Ver informe N°UEN-SCMED-GAM-2026-01613). Lo anterior se evidencia con las siguientes imágenes: (…) En virtud de lo expuesto, debe tenerse claro que las actuaciones de AyA están sometidas al Principio de Legalidad consagrado en el artículo 11 de nuestra Carta Magna y la Ley General de la Administración Pública; principio que somete a toda la Administración Pública a actuar conforme al ordenamiento jurídico, así como a las reglas unívocas de la ciencia y técnica que respalda el artículo 16 de la Ley General de la Administración Pública y alcances regulados en los artículos 7, 8, 9, 67, 68 y 77 del Reglamento para la Prestación de los Servicios de AyA. En tal sentido, es importante concluir que la gestión del amparado ha sido debidamente atendida, por lo que no se han lesionado los derechos fundamentales del recurrente por parte de la institución, como se indicó supra, el servicio de agua potable fue instalado el 10 de agosto del 2026, y ninguna de las actuaciones de este Instituto han sido antojadizas, arbitrarias o infundadas.”
  4. 4En la substanciación de este proceso se han observado las prescripciones de ley.

Redacta el Magistrado Cruz Castro; y,

Considerando:

I. OBJETO DEL RECURSO

La parte recurrente interpone recurso de amparo y expone que, el 06 de noviembre de 2025, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados aprobó formalmente la instalación de un medidor de agua para su propiedad, identificado bajo el NIS PRN01, en tarifa domiciliar residencial. Reclama que, a la fecha de interposición de este recurso, habían transcurrido aproximadamente nueve meses desde dicha aprobación, sin que la recurrida hubiera efectuado la instalación física del medidor de agua. Estima lesionados sus derechos fundamentales.

II. SOBRE LA EXCEPCIÓN DEL ARTÍCULO 41, DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA

Uno de los aspectos señalados podría configurar una lesión al derecho a una justicia administrativa pronta y cumplida. Al respecto, debe aclararse que, a partir de la Sentencia N° 2008-002545 de las 8:55 horas de 22 de febrero de 2008, esta Sala ha remitido a la jurisdicción contencioso administrativa -con algunas excepciones- aquellos asuntos en los que se discute si la autoridad pública ha cumplido o no los plazos pautados por la Ley General de la Administración Pública (artículos 261 y 325) o las leyes sectoriales para los procedimientos administrativos especiales, a fin de resolver por acto final un procedimiento administrativo -incoado de oficio o a instancia de parte- o conocer de los recursos administrativos procedentes. Precisamente, en este recurso se plantea un supuesto de excepción pues el sub examine está ante gestiones atinentes a la instalación física de un servicio de agua potable previamente aprobado, que aparentemente no ha sido instalado. En virtud de lo anterior, la Sala entrará a resolver el recurso.

III. HECHOS PROBADOS

De importancia para la decisión de este asunto, se estiman como debidamente demostrados los siguientes hechos, sea porque así han sido acreditados o bien porque la autoridad recurrida haya omitido referirse a ellos, según lo prevenido en el auto inicial:

1. El 29 de octubre de 2025, el recurrente solicitó al Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados, por medio de la Plataforma de Servicios Autofores, la conexión de un nuevo servicio de agua potable para su propiedad situada en San José, Curridabat, Granadilla, 800 metros al este de la bomba Delta y 50 metros al sur, quedando registrada bajo la solicitud N° P12112025100014 (hecho no controvertido).

2. El 30 de octubre de 2025, la solicitud fue recibida por el Área de Inspección de Factibilidad Zona 2 y se inició la verificación del cumplimiento de los requisitos reglamentarios aplicables (ver informe rendido por parte de las autoridades accionadas).

3. El 03 de noviembre de 2025, se programó y realizó la inspección de factibilidad correspondiente, a cargo del inspector Olman Solís Hidalgo, quien aprobó la individualización del NIS 3425397 para vivienda, bajo tarifa domiciliar-residencial, sin alcantarillado (ver informe rendido por parte de las autoridades accionadas).

4. El 04 de noviembre de 2025, el Área de Inspección de Factibilidad Zona 2 trasladó el expediente aprobado al Área de Catastro para la validación de la codificación de la propiedad, y ese mismo día el expediente fue remitido al Área de Análisis y Depuración con los códigos respectivos (ver informe rendido por parte de las autoridades accionadas).

5. El 06 de noviembre de 2025, a las 11:04 horas, se notificó al gestionante la aprobación del servicio solicitado mediante correo electrónico, asignándosele el NIS 5569454 (ver informe rendido por parte de las autoridades accionadas).

6. Mediante auto de las 14:06 hrs. del 06 de agosto de 2026 se cursó el presente recurso y se notificó a las autoridades recurridas ese mismo día (los autos).

7. El 10 de agosto de 2026, se ejecutó la instalación física del medidor de agua potable solicitado, mediante la orden número 53055785 (ver informe rendido por parte de las autoridades accionadas).

IV. SOBRE EL DERECHO FUNDAMENTAL AL AGUA POTABLE

Este Tribunal ha reconocido, en su jurisprudencia, que el derecho a la salud y a la vida, son derechos fundamentales del ser humano que dependen del acceso al agua potable y que los órganos competentes tienen la responsabilidad ineludible de velar para que la sociedad, como un todo, no vea mermados estos. En efecto, la Sala ha dispuesto, anteriormente, que, como parte del Derecho de la Constitución, existe un derecho fundamental al suministro de agua potable, así en aquella oportunidad se dispuso lo siguiente:

“(…) V.- La Sala reconoce, como parte del Derecho de la Constitución, un derecho fundamental al agua potable, derivado de los derechos fundamentales a la salud, la vida, al medio ambiente sano, a la alimentación y la vivienda digna, entre otros, tal como ha sido reconocido también en instrumentos internacionales sobre Derechos Humanos aplicables en Costa Rica: así, figura explícitamente en la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (art. 14) y la Convención sobre los Derechos del Niño (art. 24); además, se enuncia en la Conferencia Internacional sobre Población y el Desarrollo de El Cairo (principio 2), y se declara en otros numerosos del Derecho Internacional Humanitario. En nuestro Sistema Interamericano de Derechos Humanos, el país se encuentra particularmente obligado en esta materia por lo dispuesto en el artículo 11.1 del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ("Protocolo de San Salvador" de 1988), el cual dispone que:

“Artículo 11. Derecho a un medio ambiente sano 1. Toda persona tiene derecho a vivir en un medio ambiente sano y a contar con servicios públicos básicos”.

Además, recientemente, el Comité de Derechos Económicos, Culturales y Sociales de la ONU reiteró que disponer de agua es un derecho humano que, además de ser imprescindible para llevar una vida saludable, es un requisito para la realización de todos los demás derechos humanos.

VI.Del anterior marco normativo se deriva una serie de derechos fundamentales ligados a la obligación del Estado de brindar los servicios públicos básicos, que implican, por una parte, que no puede privarse ilegítimamente de ellos a las personas, pero que, como en el caso del agua potable, no puede sostenerse la titularidad de un derecho exigible por cualquier individuo para que el Estado le suministre el servicio público de agua potable, en forma inmediata y dondequiera que sea, sino que, en la forma prevista en el mismo Protocolo de San Salvador, esta clase de derechos obligan a los Estados a adoptar medidas, conforme lo dispone el artículo primero del mismo Protocolo:

Los Estados Partes en el presente Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos se comprometen a adoptar las medidas necesarias tanto de orden interno como mediante la cooperación entre los Estados, especialmente económica y técnica, hasta el máximo de los recursos disponibles y tomando en cuenta su grado de desarrollo, a fin de lograr progresivamente, y de conformidad con la legislación interna, la plena efectividad de los derechos que se reconocen en el presente Protocolo”.

De esto tampoco puede interpretarse que ese derecho fundamental a los servicios públicos no tenga exigibilidad concreta; por el contrario, cuando razonablemente el Estado deba brindarlos, los titulares del derecho pueden exigirlo y no pueden las administraciones públicas o, en su caso, los particulares que los presten en su lugar, escudarse en presuntas carencias de recursos, que ha sido la secular excusa pública para justificar el incumplimiento de sus cometidos” (Sentencia N° 2003-4654, de las 15:44 horas del 27 de mayo de 2003, reiterada en múltiples ocasiones, y recientemente en la N° 2024-014848, de las 09:30 horas del 31 de mayo de 2024).

De lo anterior, se colige que el denominado derecho fundamental al agua debe concederse a todas las personas, que cumplan los requisitos establecidos en el ordenamiento jurídico, lo que implica que todos los individuos tengan la posibilidad de acceder, en condiciones de igualdad, a los servicios de agua potable, toda vez que la misma resulta esencial para la vida y la salud humana.

V. SOBRE EL CASO CONCRETO

Después de analizar los elementos probatorios aportados, este Tribunal acredita la lesión a los derechos fundamentales de la parte amparada. De los informes rendidos por los representantes de las autoridades recurridas -que se tienen dados bajo juramento con las consecuencias, incluso penales, previstas en el artículo 44 de la Ley que rige esta Jurisdicción- y la prueba aportada para la resolución del asunto, ha sido debidamente acreditado que, el 29 de octubre de 2025, el recurrente solicitó la conexión de un nuevo servicio de agua ante el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados. Asimismo, se comprobó que la gestión fue sometida a las verificaciones y trámites técnicos correspondientes, que el 03 de noviembre de 2025 se realizó la inspección de factibilidad y se aprobó la solicitud, y que posteriormente, el 06 de noviembre de 2025, se notificó al interesado la aprobación del servicio. Finalmente, el 10 de agosto de 2026 se ejecutó la instalación física del medidor de agua potable requerido.

Al respecto, quedó acreditado que, una vez notificado el curso de este recurso, la autoridad recurrida concluyó los trámites pendientes y procedió a instalar el medidor requerido el 10 de agosto de 2026. En consecuencia, la pretensión del recurrente fue satisfecha durante la tramitación de este proceso constitucional. Conforme a la reiterada jurisprudencia de esta Sala, cuando la actuación reclamada se verifica con posterioridad a la interposición del recurso y como consecuencia de la gestión de amparo, lo procedente es declarar con lugar el recurso, al haberse materializado la instalación del servicio solicitado durante la sustanciación de este asunto, procede estimar el recurso sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios de conformidad con lo indicado en los siguientes considerandos, así como, en la parte dispositiva de esta sentencia.

VI.SOBRE LA CONDENATORIA EN COSTAS, DAÑOS Y PERJUICIOS DE CONFORMIDAD CON EL ARTÍCULO 52 DE LA LEY DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL. Sobre la condenatoria en costas, daños y perjuicios de conformidad con el artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. Bajo una mejor ponderación, la mayoría de la Sala considera que, en el sub examine, de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 1° del artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (“Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”), la estimatoria debe serlo sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios, con base en las siguientes consideraciones. Si bien hay un texto expreso en la ley que obliga a que la parte dispositiva del fallo indique que se declara con lugar el recurso, cuando estando en curso del amparo se resuelva el agravio, no menos cierto es que ese mismo párrafo in fine refiere que la estimatoria se dicta “únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.

Se subraya que la Ley indica “si fueren procedentes”, lo cual significa que la procedencia o improcedencia de la indemnización y costas depende de una valoración, apreciación o ponderación del Tribunal. En casos como este, el contenido de la pretensión de la persona amparada y la conducta de la autoridad recurrida de reconocer aquella, sugieren que los menoscabos, lesiones o alteraciones alegados no están referidos de modo directo a una repercusión en un derecho constitucional de evidente naturaleza patrimonial (como sí ocurriría, por ejemplo, con una afectación al derecho al salario). Para disipar cualquier duda al respecto, es importante destacar lo dispuesto en el artículo 51 de la misma Ley de la Jurisdicción Constitucional, cuando dispone que: “toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”, donde no se prevé la posibilidad de valorar si procede o no lo concerniente a indemnización y costas.

Los principios del Derecho Constitucional, los del Público y Procesal General o, en su caso, los del Derecho Internacional o Comunitario y, además, por su orden, la Ley General de la Administración Pública y el Código Procesal Contencioso Administrativo y los demás códigos procesales, son fuente supletoria para la aplicación e interpretación de las normas de la Ley de la Jurisdicción Constitucional -cfr. artículo 14-. Para la jurisdicción contencioso-administrativa, el legislador estableció un precepto plenamente aplicable al caso por analogía, en el artículo 197 del Código Procesal Contencioso Administrativo, que responde a la lógica procesal en cualquier materia. En todo caso, la parte afectada del sub lite preserva la posibilidad de acudir, si a bien lo tiene, a un proceso de conocimiento a fin de demostrar que ha sufrido algún tipo de menoscabo. Con base en lo anterior, es criterio de mayoría resolver este recurso sin condenatoria en costas, daños y perjuicios.

VII. NOTA DEL MAGISTRADO CASTILLO VÍQUEZ, EN CUANTO A LA JUSTICIA ADMINISTRATIVA PRONTA Y CUMPLIDA

He apoyado la tesis de este Tribunal, de que cuando el justiciable alega una vulneración al derecho a una justicia pronta y cumplida en sede administrativa, quienes deben conocer la controversia jurídica son los Tribunales de lo Contencioso-Administrativo y no esta Sala. Ahora bien, con la reciente promulgación de la Ley n.° 9097, Ley de Regulación del Derecho de Petición, se ha establecido que ese derecho es susceptible de tutela judicial por medio del recurso de amparo establecido por el artículo 32 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, en relación con el artículo 27 de la Constitución Política de la República de Costa Rica, en aquellos casos en que el peticionario considere que las actuaciones materiales de la Administración, sus actos administrativos o su respuesta le estén afectando sus derechos fundamentales. A mi modo de ver, la normativa recién promulgada no implica que este Tribunal deba modificar su línea jurisprudencial, quien, con base en el numeral 7 de su Ley, le corresponde definir exclusivamente su propia competencia.

Por ende, salvo aquellas controversias jurídico-constitucionales que han sido reconocidas por esta misma Sala como supuestos de excepción, que sí proceden ser conocidas en esta jurisdicción a través del proceso constitucional de garantía del amparo, en los demás casos, y por las razones que ha dado este Tribunal (sentencia N° 2008-02545 de las 8:55 horas de 22 de febrero de 2008), los competentes son los Jueces de la jurisdicción de lo contencioso-administrativo, todo lo cual es conforme al numeral 25, de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Derecho de la Constitución (valores, principios y normas) y las normas legales correspondientes con base en una interpretación lógica, sistémica y teleológica del ordenamiento jurídico.

VIII.VOTO SALVADO PARCIAL DEL MAGISTRADO SALAZAR ALVARADO, ÚNICAMENTE EN RELACIÓN CON LA NO CONDENATORIA EN COSTAS, DAÑOS Y PERJUICIOS A LA PARTE RECURRIDA.

Si bien coincidimos con el resto de la Sala en declarar con lugar el recurso, nos separamos del criterio de mayoría en cuanto exime de condenar a la parte recurrida al pago de las costas, daños y perjuicios derivados de la lesión producida a los derechos fundamentales de la parte tutelada.

La Ley de la Jurisdicción Constitucional, en el artículo 52, dispone que:

“Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.

Por otra parte, en el artículo 51 ibídem, se establece que:

“...toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”.

Esta última norma establece el sistema general que regula lo relativo al tema de la indemnización y el pago de las costas, y que la mayoría denomina “forma natural o normal de terminación del proceso, donde hay pronunciamiento sobre el fondo del asunto y reconocimiento de los hechos que han vulnerado los derechos fundamentales…”.

En criterio de la mayoría, el artículo 51, de cita, regula los supuestos en los que la Sala ha tenido por comprobado el agravio; y, como consecuencia, surge la necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios. Sin embargo, a juicio del suscrito, de la interpretación sistemática de ambas normas, se concluye que, tanto en los casos en que este Tribunal Constitucional constate una lesión a algún derecho fundamental; y, por ende, declare con lugar el recurso, como en aquellos en los que la Administración, por decisión propia, restituya a la persona agraviada en el goce de sus derechos fundamentales, una vez que tenga conocimiento del amparo -supuesto contemplado en el artículo 52, referido-, por imperio de los artículos 50 y 51, de la ley citada, la consecuencia necesaria e ineludible es la condenatoria al infractor a la indemnización de los daños y perjuicios causados y del pago de las costas del recurso.

Esta regla no es más que el reconocimiento, a la parte que ha sufrido una vulneración en sus derechos fundamentales, del derecho a una tutela judicial efectiva en torno a la reparación de las consecuencias dañosas derivadas de las actuaciones u omisiones de las autoridades infractoras; y, como medio disuasivo, a fin de que el Estado no incurra nuevamente en las acciones que dieron base a la estimatoria del recurso, tema regulado en el artículo 50, de la ley que rige esta jurisdicción. De modo, que ya sea que la Sala haya tenido por comprobado el agravio y haya entrado a conocer el fondo del asunto, o que la violación haya cesado por decisión de la propia autoridad recurrida, una vez que tuvo conocimiento de la tramitación del amparo, con restitución en el goce de los derechos fundamentales a favor del agraviado (artículo 52), siempre, en cualesquiera de esos supuestos, surge la imperiosa necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios al infractor, cuyo fundamento se encuentra en los principios de tutela de los derechos de las personas y en el de que la Administración debe hacerse responsable por los daños y perjuicios que ocasione con su actuar inconstitucional.

Así, el hecho de que al momento de conocerse y resolverse con lugar el amparo, los efectos del acto impugnado ya hubieren cesado, en los términos de lo dispuesto en los artículos 50 y 52, de la ley de cita, no enerva la procedencia de la condenatoria en costas, daños y perjuicios, pues tal caso forma parte integral del sistema general de condenatoria necesaria en esos extremos, que contiene la Ley de la Jurisdicción Constitucional.

Por otra parte, es claro que el artículo 52, mencionado, se aplica únicamente en los casos en que la Sala, aun cuando no ha conocido, ni se ha pronunciado sobre el fondo del reclamo, ha constatado la vulneración que en sus derechos fundamentales ha sufrido la parte amparada, en virtud de la restitución, que, en el goce de esos derechos, ha acordado a su favor la Administración; situación que, tal y como la afirma la mayoría de la Sala, implica una “terminación anormal del proceso”.

El legislador estableció y delimitó, de forma precisa, las condiciones en las cuales esta Sala puede decretar esa forma de conclusión anormal del proceso de amparo, así como sus alcances, a saber: 1) que el amparo esté en curso, es decir, que la Administración haya sido debidamente notificada de la resolución que dio curso al amparo; y, 2) que exista una resolución administrativa o judicial que disponga, de forma indubitable, la revocación, detención o suspensión de la actuación impugnada violatoria de derechos fundamentales. Ciertamente, la norma en cuestión contempla una excepción al sistema general de condenatoria en costas, daños y perjuicios, no obstante la estimatoria del recurso, al disponer que, en los casos allí regulados, se declarará con lugar el recurso “únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”. Como excepción que es, debe ser interpretada restrictivamente; es decir, que solo procede en los supuestos estrictamente contemplados en la norma, no solo por la regla de que las excepciones en derecho deben interpretarse de forma restrictiva, sino también porque las consecuencias de aplicar tal excepción implican, sin lugar a dudas, un menoscabo en el derecho fundamental de las personas a obtener una efectiva tutela judicial frente a los daños y perjuicios sufridos con la lesión a sus derechos constitucionales.

En nuestro criterio, tal excepción se debe interpretar en el sentido de que, de conformidad con el sistema general de condenatoria automática en costas, daños y perjuicios ante una violación a derechos fundamentales, esa condenatoria es siempre procedente, aún en el caso de que la parte recurrida dicte una resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, a menos que conste de manera indubitable y clara que en el caso concreto no se causó perjuicio alguno capaz de ser indemnizado. Solo y únicamente en tales supuestos podría eximirse a la Administración recurrida del pago de dichos extremos. Como en este caso, no existe elemento alguno que desvirtúe la presunción del surgimiento, para la parte amparada, de daños y perjuicios económicos derivados de las actuaciones impugnadas -cuya determinación concreta no le corresponde a esta jurisdicción-, la estimatoria de este recurso debe implicar, necesariamente, la condenatoria en costas, daños y perjuicios, y así lo declaramos.

Como razón adicional, cabe destacar que la dinámica y esencia misma de los procesos de amparo, no tiene por objeto primario el análisis de la existencia o no de daños y perjuicios, sino, de la existencia o no de acciones u omisiones que puedan generar o producir un quebranto al régimen de los derechos fundamentales de las personas. Desde esa arista, el análisis que realiza esta sede, se concentra en dicha verificación, empero, no ingresa a la ponderación de si esas cuestiones han generado o no lesiones en el ámbito eminentemente patrimonial de las personas amparadas. Si bien el precitado precepto 52, de la LJC, en su ámbito gramatical, estatuye que dicha condena (en daños, perjuicios y costas) opera, de ser procedente, no estimamos los suscritos que dicho examen de pertinencia pueda, a priori, excluirse de manera automática en este tipo de procesos, en la medida en que, es dentro de otro proceso ordinario, que se ha de definir si dentro de la relación jurídica analizada en el recurso de amparo, las conductas u omisiones imputables a la Administración (o sujeto de derecho privado, cuando corresponda), se han constituido como causa adecuada de lesiones de orden patrimonial, que sean jurídicamente indemnizables.

A modo de referencia, los numerales 179 al 184, del Código Procesal Contencioso Administrativo, Ley N° 8508, define un proceso especial que tiene por objeto la definición de los efectos económicos derivados de condenas dictadas en estos procesos. A la luz del canon 179 ejusdem, ese proceso tiene por objeto lo siguiente:

“ARTÍCULO 179.- Corresponde al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo, la ejecución de las sentencias dictadas por la Jurisdicción Constitucional, en procesos de hábeas corpus y de amparo contra sujetos de Derecho público, únicamente en lo relativo a la demostración, la liquidación y el cumplimiento de indemnizaciones pecuniarias”.

Es claro que ese proceso se direcciona al análisis del antecedente necesario emitido por esta Sala en cuanto a una condena en abstracto en esos rubros, pues no procedería ese tipo de pretensiones dentro de ese tipo de causas, cuando la sentencia dictada dentro del proceso de amparo, estableciere, de manera expresa, la improcedencia de daños, perjuicios y/o costas, así como cuando no exista pronunciamiento expreso en cuanto a este particular. Es decir, el proceso especial en sede contencioso administrativa, requiere, a modo de requisito sine qua non, de condena o pronunciamiento expreso por parte de esta Sala Constitucional. En ese orden, a nuestro juicio, al tenor del mencionado ordinal 52, de la LJC, la dispensa en esa condena patrimonial precisa de la acreditación, en cada caso, de situaciones a partir de las cuales, es estime, motivadamente, la inexistencia de lesiones patrimoniales, aún potenciales, derivadas o asociadas a los hechos analizados.

Por ende, se trata de una excepción, que, como tal, requiere de aplicación calificada y debidamente fundamentada de manera casuística. La sola circunstancia que, en el curso del trámite, la Administración dicte resolución o se emita sentencia judicial que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, no descarta, per se, que, de previo a esa cesación por causa propia o ajena al ente accionado, la indolencia acusada o perturbación reprochada, haya llegado a ocasionar daños y perjuicios. Sin embargo, tal cuestión de fondo, en lo relativo a la efectividad de las lesiones, su cuantía, reclamo oportuno, etc., son ponderaciones que escapan a la naturaleza de estos procesos y respecto de la cual, en orden a lo regulado por el mandato 52 aludido, son propias de una condena en abstracto que luego constituye base de análisis en la Jurisdicción Contencioso Administrativa. La tutela que se pretende en estos procesos de orden constitucional no precisa de la demostración de daños y perjuicios, pues, se insiste, no es su objeto o ratio primaria.

Así, no corresponde a la persona amparada el reclamo o demostración de daños, siendo que lo que busca es el resguardo de sus derechos fundamentales. Luego, si esas conductas administrativas le han producido lesiones, es un extremo que, por tesis de principio y salvo casos excepcionales, no forman parte de la base de análisis de este tipo de causas. Nótese que, en el supuesto regulado en ese mandato, la Sala Constitucional no hace un análisis de fondo de la situación a tutelar, dada la terminación del amparo o habeas corpus por la circunstancia sobrevenida ya citada. Ergo, en estos casos, por imperativo legal, no se ingresa a valorar si hay o no infracción, con lo cual, mucho menos puede definirse si a partir de lo denunciado por el requirente, puede haber o no situaciones de posible reparación civil. De esa manera, la dispensa de condena a que alude esa norma, es de orden excepcional, no de principio.

Por tanto, en esos supuestos, la norma impone la condena en abstracto, para que sea dentro de otro proceso plenario, que se analice su procedencia. De otro modo, de aplicarse como regla esa liberación de daños, perjuicios y costas, se estaría poniendo en riesgo la tutela de la situación jurídica de la persona que, pese a esa respuesta sobrevenida de la parte reclamada, pudo haber sufrido lesiones en su esfera patrimonial, en detrimento de lo estatuido por el precepto 45, de la Constitución Política, y desconociendo la potencial responsabilidad de la Administración, tal y como lo impone el artículo 9 ejusdem. Además, no debe dejarse de lado que fue en virtud de una acción de esa índole, que se adoptó una conducta que hace cesar las conductas que, en teoría, amenazan o conculcan los derechos fundamentales de la persona. Es decir, a efectos de obtener el resguardo de esos derechos, la persona optó por la tutela judicial, y fue por esa virtud, que se produce el cese de la perturbación reprochada.

Se insiste, si la permanencia de la amenaza o deterioro de su situación en tanto se hizo cesar por las causas aludidas en la norma bajo examen, generó daños y perjuicios, es un tema que, salvo prueba en contrario, debe ser analizado dentro de un proceso ordinario, pero que, se reitera, en modo alguno, debe negarse, como presupuesto, por la sola concreción del supuesto de hecho regulado en el mencionado ordinal 52, de la LJC. Por ende, con el respeto de siempre en cuanto a la postura de mayoría, externamos nuestro voto y reiteramos que la estimatoria de este recurso debe implicar, necesariamente, la condenatoria en abstracto en costas, daños y perjuicios.

IX. VOTO SALVADO DE LA MAGISTRADA GARRO VARGAS RESPECTO A LA PARTE DISPOSITIVA DE ESTA SENTENCIA

Dice el artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC): “Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.

Mi interpretación sobre esa norma es la siguiente: Esa “resolución” es todo acto válido y eficaz por el cual la autoridad competente restituye en el goce del derecho conculcado. La frase “si fueren procedentes” se refiere a las costas. Es más, el artículo 197 del Código Procesal Contencioso-Administrativo, citado por la mayoría, sobre la base del artículo 14 de la LJC, justamente se refiere sólo a estas: a las costas.

Ciertamente, a tenor del artículo 48 de la Constitución Política (CP), el contenido esencial del derecho al recurso de amparo no es de carácter indemnizatorio sino restitutorio; sin embargo, el artículo 51 de la LJC señala: “Toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”.

Si el derecho ha sido violado y la Sala así lo constata, aún en caso de que haya sido restituido, podrían haber surgido daños y perjuicios. Por tal motivo, cabe la condenatoria en abstracto de estos. Si no se hiciera así, si no se diera tal condenatoria, en el caso de que sí se hubieren dado, no habría título –derivado de este proceso– para reclamarlos, con lo que se podría violar el artículo 41 de la CP. Si a pesar de que se haya dictado la condenatoria en abstracto, no se han ocasionado los daños y perjuicios, el juez en la vía ordinaria así lo declarará, pues sólo a él corresponde tener por probado la existencia real y la magnitud de los mismos.

Con la tesis defendida por la mayoría estimo que, contrario a lo que se busca, se estaría incentivando que la Administración respete los derechos sólo ante la existencia de un recurso de amparo. Resta decir que el artículo 52 de la LJC prevé la posibilidad de que, si se estima que es lo justo, la Sala condene en costas, aun cuando el derecho haya sido restituido.

En razón de lo anterior, salvo parcialmente el voto respecto de la parte dispositiva y ordeno la condenatoria en daños y perjuicios, pero no la condenatoria en costas.

X. DOCUMENTACIÓN APORTADA AL EXPEDIENTE

Se previene a las partes que, de haber aportado algún documento en papel, así como objetos o pruebas contenidas en algún dispositivo adicional de carácter electrónico, informático, magnético, óptico, telemático o producido por nuevas tecnologías, estos deberán ser retirados del despacho en un plazo máximo de 30 días hábiles contados a partir de la notificación de esta sentencia. De lo contrario, será destruido todo aquel material que no sea retirado dentro de este plazo, según lo dispuesto en el "Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial", aprobado por la Corte Plena en sesión N° 27-11 del 22 de agosto del 2011, artículo XXVI y publicado en el Boletín Judicial número 19 del 26 de enero del 2012, así como en el acuerdo aprobado por el Consejo Superior del Poder Judicial, en la sesión N° 43-12 celebrada el 3 de mayo del 2012, artículo LXXXI.

POR TANTO:

Se declara CON LUGAR el recurso, sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios. El Magistrado Castillo Víquez consigna nota. El Magistrado Salazar Alvarado salva parcialmente el voto y dispone la condenatoria en daños, perjuicios y costas. La Magistrada Garro Vargas salva parcialmente el voto y ordena la condenatoria en daños y perjuicios, pero no la condenatoria en costas. Notifíquese.- Fernando Castillo V.

Fernando Cruz C.

Paul Rueda L.

Luis Fdo. Salazar A.

Jorge Araya G.

Anamari Garro V.

Ingrid Hess H.

EXPEDIENTE N° 26-027726-0007-CO

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