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Res. 36882-2026 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 24/09/2026
OutcomeResultado
The majority granted the amparo because ICAA removed the sewer blockages only after receiving notice of the proceeding, but made no special award of costs or damages; two partial dissents would order financial awards of differing scope.La mayoría declaró con lugar el amparo porque el ICAA eliminó las obstrucciones del alcantarillado únicamente después de ser notificado del proceso, pero no impuso especial condenatoria en costas, daños y perjuicios; dos votos salvados parciales habrían ordenado condenatorias patrimoniales de distinto alcance.
SummaryResumen
The Constitutional Chamber (Sala Constitucional) granted an amparo proceeding filed on behalf of an older adult whose home was affected by sewage entering through its pipes when a manhole overflowed in Urbanización Leyva Urcuyo, Tibás. Although the affected person had reported the problem since May 2026 and the Ministry of Health requested intervention by the Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (ICAA), the Institute initially maintained that the matter was outside its responsibility. Only after receiving notice of the amparo did ICAA inspect the network, identify two blockages causing wastewater to escape, and perform maintenance on 10 and 11 September 2026. A subsequent inspection confirmed that the property connection and sewer network were operating normally. The majority applied Article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional and granted the amparo without a special award of costs or damages. Two partial dissents would impose financial liability: one for damages and costs, and the other for damages but not costs.La Sala Constitucional declaró con lugar el recurso de amparo promovido a favor de una persona adulta mayor cuya vivienda sufría el ingreso de aguas residuales por el rebalse de una caja de registro en la Urbanización Leyva Urcuyo, Tibás. Aunque la afectada había denunciado el problema desde mayo de 2026 y el Ministerio de Salud pidió la intervención del ICAA, el Instituto inicialmente sostuvo que no le correspondía atenderlo. Solo después de ser notificado del amparo, el ICAA inspeccionó la red, detectó dos obstrucciones que ocasionaban la salida de aguas residuales y realizó mantenimiento los días 10 y 11 de setiembre de 2026. Una inspección posterior confirmó que la acometida y la red funcionaban normalmente. La mayoría aplicó el artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional y acogió el amparo sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios. Dos votos salvados parciales habrían impuesto una condenatoria patrimonial, uno también en costas y el otro únicamente en daños y perjuicios.
Key excerptExtracto clave
Accordingly, the report submitted by the respondent authority and the evidence entered in the record substantiate the amparo applicant’s allegations concerning the sanitary sewer system in Urbanización Leyva Urcuyo. In a communication issued on 13 August 2026, the Ministry of Health requested ICAA’s intervention because it had verified that a manhole was filled with water and fecal matter, a condition which, according to the complainant, had existed since May and had been reported to ICAA on 28 May, 11 June, and 28 July 2026. Nevertheless, the respondent Institute replied that addressing the situation was not within its responsibility. After the respondent authority was notified of the order admitting the proceeding, however, ICAA inspected the site and found two blockages in the sanitary sewer network that were causing wastewater to escape through the manhole located in front of the protected person’s home. The Chamber determines that the circumstances alleged by the protected party were addressed as a result of this proceeding, because ICAA performed the corresponding maintenance in the affected area and removed the identified blockages only after receiving notice of this amparo on 8 September 2026. In view of the foregoing, this amparo proceeding must be granted under Article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, without a special award of costs or damages, as stated in the operative portion of this judgment and the following sections.Así las cosas, del informe rendido por parte de la autoridad accionada, así como de las pruebas aportadas a los autos, es posible constatar lo acusado por la parte recurrente en cuanto al alcantarillado sanitario de la Urbanización Leyva Urcuyo. Nótese que en comunicación efectuada por el Ministerio de Salud el 13 de agosto de 2026 se requirió la intervención del ICAA, debido a que se constató que hay una caja de registro llena de agua y materia fecal, lo que según la denunciante ocurre desde mayo y ha puesto en conocimiento del ICAA el 28 de mayo, el 11 de junio y el 28 de julio de 2026. Pese a ello, la respuesta del instituto recurrido fue que no le competía atender la situación. Sin embargo, con posterioridad a que la autoridad recurrida fue notificada de la resolución de curso del proceso, el ICAA inspeccionó el lugar de los hechos y encontró que la red de alcantarillado sanitario presentaba dos obstrucciones, lo que generaba que las aguas residuales salieran por la caja de registro situada frente a la casa de la amparada. Ahora bien, la Sala determina que los hechos alegados por la parte amparada fueron atendidos con ocasión de este proceso, pues solo es después de la notificación de este amparo -8 de setiembre de 2026- que el ICAA realizó las labores de mantenimiento correspondientes en la zona afectada y se eliminaron las obstrucciones que fueron detectadas. En virtud de lo expuesto, se debe estimar este proceso de amparo, de conformidad con lo indicado en el artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios, tal como se indica en la parte dispositiva de esta sentencia y los siguientes considerandos.
Pull quotesCitas destacadas
"Pese a ello, la respuesta del instituto recurrido fue que no le competía atender la situación."
"Nevertheless, the respondent Institute replied that addressing the situation was not within its responsibility."
Considerando III
"Pese a ello, la respuesta del instituto recurrido fue que no le competía atender la situación."
Considerando III
"En todo caso, la parte afectada del sub lite preserva la posibilidad de acudir, si a bien lo tiene, a un proceso de conocimiento a fin de demostrar que ha sufrido algún tipo de menoscabo."
"In any event, the affected party in this matter retains the option of pursuing proceedings on the merits to demonstrate that she suffered some form of harm."
Considerando IV
"En todo caso, la parte afectada del sub lite preserva la posibilidad de acudir, si a bien lo tiene, a un proceso de conocimiento a fin de demostrar que ha sufrido algún tipo de menoscabo."
Considerando IV
"Si el derecho ha sido violado y la Sala así lo constata, aún en caso de que haya sido restituido, podrían haber surgido daños y perjuicios."
"If a right has been violated and the Chamber so finds, damages may have arisen even if the right was subsequently restored."
Voto salvado parcial de la magistrada Garro Vargas
"Si el derecho ha sido violado y la Sala así lo constata, aún en caso de que haya sido restituido, podrían haber surgido daños y perjuicios."
Voto salvado parcial de la magistrada Garro Vargas
"Se declara con lugar el recurso sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios."
"The amparo is granted without a special award of costs or damages."
Por tanto
"Se declara con lugar el recurso sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios."
Por tanto
Full documentDocumento completo
EV Template Generation: D:\Gestion-Judicial\Servidor de Archivos\MODELOS\S4SENAMH001.dpj Case: 26-031871-0007-CO Decision No. 2026036882 CONSTITUTIONAL CHAMBER (SALA CONSTITUCIONAL) OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at 9:20 a.m. on 24 September 2026.
Amparo proceeding processed under case number 26-031871-0007-CO, filed by [Name 001], identity card [Value 001], on behalf of [Name 002], identity card [Value 002], against the INSTITUTO COSTARRICENSE DE ACUEDUCTOS Y ALCANTARILLADOS (ICAA).
Background:
Justice Hess Herrera drafts the decision; and, Reasons:
The applicant states that there is a sewer inspection box on the sidewalk outside the home of the protected person, who is an older adult, through which sewage collected from neighboring homes flows. The applicant complains that, when it rains, the sewer overflows and, because it has no outlet, sewage enters the home through its pipes, forcing the protected person to lift the cover so that the sewage can flow out onto the sidewalk. The applicant alleges that this situation arose after repairs performed by the ICAA in front of her home.
The following facts, which are relevant to the decision in this matter, are deemed duly established, either because they were proven or because the respondent failed to address them as ordered in the initial decision:
After analyzing the evidence submitted by the parties and the reports provided under oath by the respondent authorities, it is established that, through official letter CARTA-MS-DRRSCS-DARS-T-0677-2026 dated 13 August 2026, the Ministerio de Salud requested that the Director of UEN – Recolección y Tratamiento of the ICAA intervene regarding the apparent malfunction of the sewer system in a residential development in Tibás, because an inspection box was found to be full of water and fecal matter. According to the complainant, this had been occurring since May, and she had brought it to the ICAA’s attention on 28 May, 11 June, and 28 July 2026. Through written communication DRyT-OMSR-2026-00475 dated 18 August 2026, the ICAA informed the Ministerio de Salud that the site had been inspected pursuant to service order no. 55056051 and that a manhole on a public roadway was found to be receiving unlawful wastewater discharges.
It also clarified that the pipes should not be in use because they were not interconnected with the sanitary network under its administration, and it therefore considered the ministry responsible for ensuring the proper disposal and treatment of wastewater. On 22 August 2026, the protected person hired a company to provide sewer-network unblocking services, and the following was recorded: “Unblocking toward the interior of the house was performed, but it was unsuccessful because the network is blocked from the sidewalk outward, toward the street.” On 10 September 2026, ICAA personnel visited Urbanización Leyva Urcuyo. On that occasion, they found that the sanitary-sewer network had two blockages that were causing wastewater to escape through the inspection box located in front of the protected person’s home. On 10 and 11 September 2026, the respondent authority carried out maintenance work in the affected area, thereby eliminating the blockages previously detected. On 14 September 2026, the ICAA inspected the affected site and determined that both the service connection to the protected person’s property and the sanitary-sewer network were operating normally.
Accordingly, the report submitted by the respondent authority and the evidence entered into the record confirm the allegations made by the applicant concerning the sanitary sewer system of Urbanización Leyva Urcuyo. It should be noted that, in a communication issued by the Ministerio de Salud on 13 August 2026, the ICAA’s intervention was requested because an inspection box had been found to be full of water and fecal matter. According to the complainant, this had been occurring since May, and she had brought it to the ICAA’s attention on 28 May, 11 June, and 28 July 2026. Nevertheless, the respondent institute replied that addressing the situation did not fall within its authority. However, after the respondent authority was served with the decision admitting this proceeding for processing, the ICAA inspected the location of the events and found that the sanitary-sewer network had two blockages, which were causing wastewater to escape through the inspection box located in front of the protected person’s home.
The Chamber determines that the facts alleged by the protected party were addressed as a result of this proceeding, because it was only after service of this amparo application—on 8 September 2026—that the ICAA performed the corresponding maintenance work in the affected area and eliminated the identified blockages. In view of the foregoing, this amparo application must be granted pursuant to Article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, without a specific award of costs or damages, as stated in the operative portion of this judgment and the following reasons.
Regarding the award of costs and damages under Article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, upon further consideration, the majority of the Chamber holds that, in the sub examine, pursuant to the first paragraph of Article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional (“If, while the amparo is pending, an administrative or judicial decision is issued that revokes, halts, or suspends the challenged action, the application shall be granted solely for purposes of compensation and costs, where appropriate”), the application should be granted without a specific award of costs or damages, based on the following considerations. Although an express statutory provision requires the operative portion of the judgment to state that the application is granted when the grievance is resolved while the amparo is pending, it is equally true that the concluding language of that same paragraph states that the application is granted “solely for purposes of compensation and costs, where appropriate.” It bears emphasis that the Law states “where appropriate,” meaning that whether compensation and costs are appropriate or inappropriate depends on the Court’s assessment, evaluation, or weighing of the circumstances.
In cases such as this one, the substance of the protected person’s claim and the respondent authority’s conduct in recognizing it suggest that the alleged detriments, injuries, or alterations are not directly related to an impact on a constitutional right of an evidently patrimonial nature (as would occur, for example, with an infringement of the right to salary). To dispel any doubt in this respect, it is important to note Article 51 of the same Ley de la Jurisdicción Constitucional, which provides that “every decision granting the application shall impose a general award of compensation for the damages caused and payment of the costs of the application, with their quantification reserved for enforcement of the judgment.” That provision does not contemplate evaluating whether compensation and costs are appropriate. The principles of Constitutional Law, Public Law, and General Procedural Law or, as applicable, International or Community Law, followed in order by the Ley General de la Administración Pública, the Código Procesal Contencioso Administrativo, and the other procedural codes, constitute supplementary sources for applying and interpreting the provisions of the Ley de la Jurisdicción Constitucional—cf.
Article 14. For the administrative-litigation jurisdiction (jurisdicción contencioso-administrativa), the legislature established in Article 197 of the Código Procesal Contencioso Administrativo a provision fully applicable to this case by analogy and consistent with procedural logic in any field. In any event, the affected party in the sub lite retains the option, if she so chooses, of instituting proceedings on the merits (proceso de conocimiento) to prove that she has suffered some form of harm. Based on the foregoing, the majority holds that this application should be decided without an award of costs or damages.
V.PARTIAL DISSENTING OPINION OF JUSTICE SALAZAR ALVARADO, SOLELY REGARDING THE FAILURE TO ORDER THE RESPONDENT PARTY TO PAY COSTS AND DAMAGES.
Although I agree with the rest of the Chamber that the application should be granted, I depart from the majority’s position insofar as it exempts the respondent party from paying the costs and damages arising from the injury to the protected party’s fundamental rights.
Article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional provides:
“If, while the amparo is pending, an administrative or judicial decision is issued that revokes, halts, or suspends the challenged action, the application shall be granted solely for purposes of compensation and costs, where appropriate.” Article 51 thereof, in turn, establishes:
“...every decision granting the application shall impose a general award of compensation for the damages caused and payment of the costs of the application, with their quantification reserved for enforcement of the judgment.” This latter provision establishes the general system governing compensation and payment of costs, which the majority calls the “natural or ordinary manner of terminating the proceeding, in which there is a ruling on the merits and recognition of the facts that have violated fundamental rights....” In the majority’s view, the cited Article 51 governs situations in which the Chamber has found the grievance proven, consequently giving rise to the need for an award of costs and damages. In my view, however, a systematic interpretation of both provisions leads to the conclusion that, both in cases in which this Constitutional Court finds an infringement of a fundamental right and therefore grants the application and in those in which the Administration, on its own initiative, restores the aggrieved person’s enjoyment of fundamental rights after learning of the amparo—the situation contemplated in the aforementioned Article 52—the necessary and unavoidable consequence, by operation of Articles 50 and 51 of the cited Law, is an order requiring the infringing party to compensate the damages caused and pay the costs of the application.
This rule merely recognizes the right of a party whose fundamental rights have been violated to effective judicial protection concerning reparation for the harmful consequences arising from the acts or omissions of the infringing authorities. It also serves as a deterrent to prevent the State from repeating the actions that provided the basis for granting the application, a matter governed by Article 50 of the law governing this jurisdiction. Thus, whether the Chamber has found the grievance proven and has examined the merits, or the violation ceased by decision of the respondent authority itself after it learned that the amparo was being processed, restoring the aggrieved person’s enjoyment of fundamental rights (Article 52), in either situation there invariably arises an imperative need to order the infringing party to pay costs and damages. This is grounded in the principles of protecting individual rights and requiring the Administration to assume responsibility for damages caused by its unconstitutional conduct.
Thus, the fact that the effects of the challenged act had already ceased by the time the amparo was considered and granted, within the meaning of Articles 50 and 52 of the cited Law, does not preclude an award of costs and damages. Such a case forms an integral part of the general system of mandatory awards in those respects contained in the Ley de la Jurisdicción Constitucional.
Moreover, it is clear that the aforementioned Article 52 applies only in cases in which the Chamber, although it has neither examined nor ruled on the merits of the claim, has found that the protected party suffered a violation of fundamental rights by virtue of the Administration’s restoration of the enjoyment of those rights, a situation which, as the majority of the Chamber states, entails an “abnormal termination of the proceeding.” The legislature precisely established and delimited the conditions under which this Chamber may order that form of abnormal conclusion of an amparo proceeding, as well as its scope, namely: 1) the amparo must be pending, meaning that the Administration must have been duly served with the decision admitting the amparo for processing; and 2) there must be an administrative or judicial decision that unambiguously orders the revocation, cessation, or suspension of the challenged action that violated fundamental rights.
The provision in question does indeed establish an exception to the general system of awarding costs and damages despite the application being granted, by providing that, in the cases governed by it, the application shall be granted “solely for purposes of compensation and costs, where appropriate.” As an exception, it must be interpreted restrictively; that is, it applies only in the situations strictly contemplated by the provision, not only because of the rule that legal exceptions must be interpreted restrictively, but also because the consequences of applying such an exception unquestionably entail an impairment of the fundamental right of individuals to obtain effective judicial protection from the damages suffered due to the infringement of their constitutional rights.
In my view, this exception must be interpreted to mean that, under the general system of automatically awarding costs and damages when fundamental rights have been violated, such an award is always appropriate, even where the respondent party issues an administrative or judicial decision revoking, halting, or suspending the challenged action, unless it is established unambiguously and clearly that no compensable harm whatsoever was caused in the specific case. Only and exclusively in such circumstances could the respondent Administration be exempted from paying those amounts. Because there is no evidence in this case rebutting the presumption that the protected party suffered economic damages arising from the challenged actions—the specific determination of which does not fall to this jurisdiction—granting this application must necessarily entail an award of costs and damages, and I would so rule.
As an additional reason, it should be emphasized that the very dynamics and essence of amparo proceedings are not primarily intended to analyze whether damages exist, but rather whether actions or omissions exist that may impair or violate the system of individuals’ fundamental rights. From that perspective, the analysis conducted by this jurisdiction focuses on that determination and does not assess whether those matters have caused harm within the protected persons’ strictly patrimonial sphere. Although the grammatical wording of the aforementioned Article 52 of the LJC provides that such an award of damages and costs operates where appropriate, I do not consider that this assessment of appropriateness can automatically be excluded a priori in proceedings of this kind. It is in separate ordinary proceedings that it must be determined whether, within the legal relationship examined in the amparo application, conduct or omissions attributable to the Administration—or to a private-law person, where applicable—constituted an adequate cause of legally compensable patrimonial harm. By way of reference, Articles 179 through 184 of the Código Procesal Contencioso Administrativo, Ley N° 8508, define a special proceeding intended to determine the financial effects arising from awards entered in these proceedings. Under Article 179 thereof, that proceeding has the following purpose:
“ARTICLE 179.- The Juzgado de lo Contencioso-Administrativo shall be responsible for enforcing judgments issued by the Constitutional Jurisdiction in habeas corpus and amparo proceedings against public-law persons, solely with respect to proving, quantifying, and securing payment of monetary compensation.” It is clear that this proceeding is directed toward analyzing the necessary antecedent issued by this Chamber consisting of a general award under those headings. Claims of this kind would not be admissible in such proceedings when the judgment rendered in the amparo proceeding expressly established that damages and/or costs were inappropriate, or when there was no express ruling on that issue. In other words, the special proceeding before the administrative-litigation jurisdiction requires, as a sine qua non condition, an award or express ruling by this Constitutional Chamber. Accordingly, in my view, under the aforementioned Article 52 of the LJC, exemption from that patrimonial award requires proof, in each case, of circumstances supporting a reasoned finding that no patrimonial harm, even potential harm, arose from or was associated with the facts examined.
It is therefore an exception that, as such, requires qualified application that is duly reasoned on a case-by-case basis. The mere fact that, during the proceeding, the Administration issues a decision or a judicial judgment is rendered revoking, halting, or suspending the challenged action does not establish, per se, that before such cessation—for reasons attributable or not attributable to the respondent entity—the alleged neglect or challenged interference did not cause damages. However, this substantive issue concerning whether harm actually occurred, its amount, the timely assertion of a claim, and related matters lies beyond the nature of these proceedings. Under the aforementioned mandate of Article 52, such issues properly belong to a general award that subsequently serves as the basis for analysis in the Administrative-Litigation Jurisdiction. The relief sought in these constitutional proceedings does not require proof of damages because, it bears repeating, that is not their object or primary rationale.
The protected person is therefore not responsible for claiming or proving damages, as what that person seeks is protection of fundamental rights. Whether the administrative conduct caused harm is a matter that, as a general principle and except in exceptional cases, does not form part of the analytical basis for proceedings of this kind. It should be noted that, in the situation governed by that provision, the Constitutional Chamber does not conduct a substantive analysis of the situation requiring protection because the amparo or habeas corpus proceeding has terminated due to the supervening circumstance already described. Consequently, in these cases, the law precludes an assessment of whether an infringement exists, and it is therefore even less possible to determine whether the situation reported by the applicant may give rise to possible civil reparation. Accordingly, the exemption from an award contemplated by that provision is exceptional rather than the rule.
In such cases, therefore, the provision requires a general award so that its appropriateness may be analyzed in separate plenary proceedings. Otherwise, if exemption from damages and costs were applied as the rule, the protection of the legal position of a person who may have suffered patrimonial harm despite the respondent party’s supervening response would be placed at risk, to the detriment of Article 45 of the Constitución Política and in disregard of the Administration’s potential liability, as required by Article 9 thereof. Nor should it be overlooked that it was by virtue of an action of this kind that conduct was adopted which brought to an end the actions that, in theory, threatened or infringed the person’s fundamental rights. In other words, to obtain protection of those rights, the person sought judicial relief, and it was by virtue of that action that the challenged interference ceased.
It bears repeating that whether the continuation of the threat or deterioration of that person’s situation until it ceased for the reasons described in the provision under examination caused damages is a matter that, absent evidence to the contrary, must be examined in ordinary proceedings. Under no circumstances, however, should that possibility be denied at the threshold merely because the factual situation governed by the aforementioned Article 52 of the LJC occurred. Therefore, with my customary respect for the majority’s position, I issue this dissenting opinion and reiterate that granting this application must necessarily entail a general award of costs and damages.
Article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC) states: “If, while the amparo is pending, an administrative or judicial decision is issued that revokes, halts, or suspends the challenged action, the application shall be granted solely for purposes of compensation and costs, where appropriate.” My interpretation of that provision is as follows: That “decision” is any valid and effective act by which the competent authority restores enjoyment of the infringed right. The phrase “where appropriate” refers to costs. Indeed, Article 197 of the Código Procesal Contencioso-Administrativo, cited by the majority on the basis of Article 14 of the LJC, refers precisely and exclusively to these: costs.
It is true that, under Article 48 of the Constitución Política (CP), the essential content of the right to an amparo proceeding is not compensatory but restorative. Article 51 of the LJC, however, provides: “Every decision granting the application shall impose a general award of compensation for the damages caused and payment of the costs of the application, with their quantification reserved for enforcement of the judgment.” If the right was violated and the Chamber so finds, damages may have arisen even if the right was restored. A general award of compensation for such damages is therefore appropriate. If no such award were made, then, where damages had in fact occurred, there would be no enforceable basis—arising from this proceeding—on which to claim them, which could violate Article 41 of the CP. If, despite a general award, no damages occurred, the judge in the ordinary proceedings will so declare, because that judge alone is responsible for finding the actual existence and extent of such damages proven.
I consider that, contrary to its intended effect, the position defended by the majority would encourage the Administration to respect rights only when an amparo application has been filed. It remains to be said that Article 52 of the LJC allows the Chamber, if it considers it just, to award costs even when the right has been restored.
For the foregoing reasons, I partially dissent from the operative portion and would order an award of damages, but not an award of costs.
The parties are advised that, if they submitted any paper document, or any objects or evidence contained on an additional electronic, computer, magnetic, optical, telematic, or new-technology device, they must retrieve them from the court office within a maximum period of thirty working days from service of this judgment. Otherwise, all material not retrieved within that period will be destroyed, pursuant to the “Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial,” approved by the Corte Plena at Session N° 27-11 of 22 August 2011, Article XXVI, and published in Boletín Judicial N° 19 of 26 January 2012, as well as the agreement approved by the Consejo Superior del Poder Judicial at Session N° 43-12 held on 3 May 2012, Article LXXXI.
THEREFORE:
The application is granted without a specific award of costs or damages. Justice Salazar Alvarado partially dissents and would order an award of damages and costs. Justice Garro Vargas partially dissents and would order an award of damages, but not costs. Notice shall be given.
Fernando Castillo V.
President Fernando Cruz C.
Paul Rueda L.
Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G.
Anamari Garro V.
Ingrid Hess H.
CASE N° 26-031871-0007-CO Telephone numbers: 2549-1500 / 800-SALA-4TA (800-7252-482). Fax: 2220-4607 / 2220-4844. Website: www.poder-judicial.go.cr/salaconstitucional. Address: (Sabana Sur, Calle Morenos, 100 meters south of the Perpetuo Socorro church).
EV Generación de Machote: D:\Gestion-Judicial\Servidor de Archivos\MODELOS\S4SENAMH001.dpj SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las nueve horas veinte minutos del veinticuatro de setiembre de dos mil veintiseis .
Recurso de amparo que se tramita en expediente número 26-031871-0007-CO, interpuesto por [Nombre 001], cédula de identidad [Valor 001], a favor de [Nombre 002], cédula de identidad [Valor 002], contra el INSTITUTO COSTARRICENSE DE ACUEDUCTOS Y ALCANTARILLADOS (ICAA).
Resultando:
Redacta la Magistrada Hess Herrera; y,
Considerando:
El recurrente señala que, en la acera de la casa de la amparada, quien es una persona adulta mayor, hay una caja de registro de alcantarilla, donde pasan aguas negras que se recolectan de las viviendas vecinas. Reclama que, cuando llueve, la alcantarilla se rebalsa y, al no tener salida, las aguas negras se introducen internamente por las tuberías de la casa, lo que obliga a la tutelada a levantar la tapa para que las aguas negras puedan salir por la acera. Acusa que esta situación ha producido después de unas reparaciones que hizo el ICAA frente a su vivienda.
De importancia para la decisión de este asunto, se estiman como debidamente demostrados los siguientes hechos, sea porque así han sido acreditados o bien porque el recurrido haya omitido referirse a ellos según lo prevenido en el auto inicial:
Después de haber analizado los elementos probatorios aportados por las partes y los informes rendidos bajo juramento por las autoridades recurridas, se tiene por acreditado que, mediante oficio CARTA-MS-DRRSCS-DARS-T-0677-2026 del 13 de agosto de 2026, el Ministerio de Salud solicitó al director UEN – Recolección y Tratamiento del ICAA su intervención por el aparente mal funcionamiento del sistema de alcantarillado en una urbanización en Tibás, debido a que se constató que hay una caja de registro llena de agua y materia fecal, lo que según la denunciante ocurre desde mayo y ha puesto en conocimiento del ICAA el 28 de mayo, el 11 de junio y el 28 de julio de 2026. Por memorial DRyT-OMSR-2026-00475 del 18 de agosto de 2026, el ICAA comunicó al Ministerio de Salud que, mediante la orden de servicio nro. 55056051 se inspeccionó el sitio y se evidenció que hay un pozo sobre vía pública con vertido de aguas residuales ilícitamente.
También aclaró que las tuberías no deberían estar en uso al no estar interconectadas con la red sanitaria bajo su administración, motivo por el cual consideró que le corresponde a la cartera ministerial velar por la correcta disposición y tratamiento de las aguas residuales. El 22 de agosto de 2026, la amparada contrató a una empresa para el servicio de destaqueo de red de alcantarillado y se consignó que: “Se realizó el desaqueo (sic) hacia adentro de la casa, mas no se logró porque la red se encuentra obstruida de la acera hacia afuera, hacia la calle”. El 10 de setiembre de 2026, personal del ICAA realizó una vista a la Urbanización Leyva Urcuyo, ocasión en que se encontró que la red de alcantarillado sanitario presentaba dos obstrucciones, las cuales generaban que las aguas residuales salieran por la caja de registro situada frente a la casa de la tutelada. El 10 y 11 de setiembre de 2026, la autoridad recurrida efectuó labores de mantenimiento en la zona afectada, eliminando así, las obstrucciones que fueron previamente detectadas.
El 14 de setiembre de 2026, el ICAA realizó una inspección al sitio afectado y determinó que tanto la acometida de la propiedad de la amparada, como la red de alcantarillado sanitario, se encontraban operando con normalidad.
Así las cosas, del informe rendido por parte de la autoridad accionada, así como de las pruebas aportadas a los autos, es posible constatar lo acusado por la parte recurrente en cuanto al alcantarillado sanitario de la Urbanización Leyva Urcuyo. Nótese que en comunicación efectuada por el Ministerio de Salud el 13 de agosto de 2026 se requirió la intervención del ICAA, debido a que se constató que hay una caja de registro llena de agua y materia fecal, lo que según la denunciante ocurre desde mayo y ha puesto en conocimiento del ICAA el 28 de mayo, el 11 de junio y el 28 de julio de 2026. Pese a ello, la respuesta del instituto recurrido fue que no le competía atender la situación. Sin embargo, con posterioridad a que la autoridad recurrida fue notificada de la resolución de curso del proceso, el ICAA inspeccionó el lugar de los hechos y encontró que la red de alcantarillado sanitario presentaba dos obstrucciones, lo que generaba que las aguas residuales salieran por la caja de registro situada frente a la casa de la amparada.
Ahora bien, la Sala determina que los hechos alegados por la parte amparada fueron atendidos con ocasión de este proceso, pues solo es después de la notificación de este amparo -8 de setiembre de 2026- que el ICAA realizó las labores de mantenimiento correspondientes en la zona afectada y se eliminaron las obstrucciones que fueron detectadas. En virtud de lo expuesto, se debe estimar este proceso de amparo, de conformidad con lo indicado en el artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios, tal como se indica en la parte dispositiva de esta sentencia y los siguientes considerandos.
IV.SOBRE LA CONDENATORIA EN COSTAS, DAÑOS Y PERJUICIOS DE CONFORMIDAD CON EL ARTÍCULO 52 DE LA LEY DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL. Sobre la condenatoria en costas, daños y perjuicios de conformidad con el artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. Bajo una mejor ponderación, la mayoría de la Sala considera que, en el sub examine, de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 1° del artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (“Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”), la estimatoria debe serlo sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios, con base en las siguientes consideraciones. Si bien hay un texto expreso en la ley que obliga a que la parte dispositiva del fallo indique que se declara con lugar el recurso, cuando estando en curso del amparo se resuelva el agravio, no menos cierto es que ese mismo párrafo in fine refiere que la estimatoria se dicta “únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Se subraya que la Ley indica “si fueren procedentes”, lo cual significa que la procedencia o improcedencia de la indemnización y costas depende de una valoración, apreciación o ponderación del Tribunal. En casos como este, el contenido de la pretensión de la persona amparada y la conducta de la autoridad recurrida de reconocer aquella, sugieren que los menoscabos, lesiones o alteraciones alegados no están referidos de modo directo a una repercusión en un derecho constitucional de evidente naturaleza patrimonial (como sí ocurriría, por ejemplo, con una afectación al derecho al salario). Para disipar cualquier duda al respecto, es importante destacar lo dispuesto en el artículo 51 de la misma Ley de la Jurisdicción Constitucional, cuando dispone que: “toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”, donde no se prevé la posibilidad de valorar si procede o no lo concerniente a indemnización y costas.
Los principios del Derecho Constitucional, los del Público y Procesal General o, en su caso, los del Derecho Internacional o Comunitario y, además, por su orden, la Ley General de la Administración Pública y el Código Procesal Contencioso Administrativo y los demás códigos procesales, son fuente supletoria para la aplicación e interpretación de las normas de la Ley de la Jurisdicción Constitucional -cfr. artículo 14-. Para la jurisdicción contencioso-administrativa, el legislador estableció un precepto plenamente aplicable al caso por analogía, en el artículo 197 del Código Procesal Contencioso Administrativo, que responde a la lógica procesal en cualquier materia. En todo caso, la parte afectada del sub lite preserva la posibilidad de acudir, si a bien lo tiene, a un proceso de conocimiento a fin de demostrar que ha sufrido algún tipo de menoscabo. Con base en lo anterior, es criterio de mayoría resolver este recurso sin condenatoria en costas, daños y perjuicios.
V.VOTO SALVADO PARCIAL DEL MAGISTRADO SALAZAR ALVARADO, ÚNICAMENTE EN RELACIÓN CON LA NO CONDENATORIA EN COSTAS, DAÑOS Y PERJUICIOS A LA PARTE RECURRIDA.
Si bien coincido con el resto de la Sala en declarar con lugar el recurso, me separo del criterio de mayoría en cuanto exime de condenar a la parte recurrida al pago de las costas, daños y perjuicios derivados de la lesión producida a los derechos fundamentales de la parte tutelada.
La Ley de la Jurisdicción Constitucional, en el artículo 52, dispone que:
“Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Por otra parte, en el artículo 51 ibídem, se establece que:
“...toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”.
Esta última norma establece el sistema general que regula lo relativo al tema de la indemnización y el pago de las costas, y que la mayoría denomina “forma natural o normal de terminación del proceso, donde hay pronunciamiento sobre el fondo del asunto y reconocimiento de los hechos que han vulnerado los derechos fundamentales…”.
En criterio de la mayoría, el artículo 51, de cita, regula los supuestos en los que la Sala ha tenido por comprobado el agravio; y, como consecuencia, surge la necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios. Sin embargo, a juicio del suscrito, de la interpretación sistemática de ambas normas, se concluye que, tanto en los casos en que este Tribunal Constitucional constate una lesión a algún derecho fundamental; y, por ende, declare con lugar el recurso, como en aquellos en los que la Administración, por decisión propia, restituya a la persona agraviada en el goce de sus derechos fundamentales, una vez que tenga conocimiento del amparo -supuesto contemplado en el artículo 52, referido-, por imperio de los artículos 50 y 51, de la ley citada, la consecuencia necesaria e ineludible es la condenatoria al infractor a la indemnización de los daños y perjuicios causados y del pago de las costas del recurso.
Esta regla no es más que el reconocimiento, a la parte que ha sufrido una vulneración en sus derechos fundamentales, del derecho a una tutela judicial efectiva en torno a la reparación de las consecuencias dañosas derivadas de las actuaciones u omisiones de las autoridades infractoras; y, como medio disuasivo, a fin de que el Estado no incurra nuevamente en las acciones que dieron base a la estimatoria del recurso, tema regulado en el artículo 50, de la ley que rige esta jurisdicción. De modo, que ya sea que la Sala haya tenido por comprobado el agravio y haya entrado a conocer el fondo del asunto, o que la violación haya cesado por decisión de la propia autoridad recurrida, una vez que tuvo conocimiento de la tramitación del amparo, con restitución en el goce de los derechos fundamentales a favor del agraviado (artículo 52), siempre, en cualesquiera de esos supuestos, surge la imperiosa necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios al infractor, cuyo fundamento se encuentra en los principios de tutela de los derechos de las personas y en el de que la Administración debe hacerse responsable por los daños y perjuicios que ocasione con su actuar inconstitucional.
Así, el hecho de que al momento de conocerse y resolverse con lugar el amparo, los efectos del acto impugnado ya hubieren cesado, en los términos de lo dispuesto en los artículos 50 y 52, de la ley de cita, no enerva la procedencia de la condenatoria en costas, daños y perjuicios, pues tal caso forma parte integral del sistema general de condenatoria necesaria en esos extremos, que contiene la Ley de la Jurisdicción Constitucional.
Por otra parte, es claro que el artículo 52, mencionado, se aplica únicamente en los casos en que la Sala, aun cuando no ha conocido, ni se ha pronunciado sobre el fondo del reclamo, ha constatado la vulneración que en sus derechos fundamentales ha sufrido la parte amparada, en virtud de la restitución, que, en el goce de esos derechos, ha acordado a su favor la Administración; situación que, tal y como la afirma la mayoría de la Sala, implica una “terminación anormal del proceso”.
El legislador estableció y delimitó, de forma precisa, las condiciones en las cuales esta Sala puede decretar esa forma de conclusión anormal del proceso de amparo, así como sus alcances, a saber: 1) que el amparo esté en curso, es decir, que la Administración haya sido debidamente notificada de la resolución que dio curso al amparo; y, 2) que exista una resolución administrativa o judicial que disponga, de forma indubitable, la revocación, detención o suspensión de la actuación impugnada violatoria de derechos fundamentales. Ciertamente, la norma en cuestión contempla una excepción al sistema general de condenatoria en costas, daños y perjuicios, no obstante la estimatoria del recurso, al disponer que, en los casos allí regulados, se declarará con lugar el recurso “únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”. Como excepción que es, debe ser interpretada restrictivamente; es decir, que solo procede en los supuestos estrictamente contemplados en la norma, no solo por la regla de que las excepciones en derecho deben interpretarse de forma restrictiva, sino también porque las consecuencias de aplicar tal excepción implican, sin lugar a dudas, un menoscabo en el derecho fundamental de las personas a obtener una efectiva tutela judicial frente a los daños y perjuicios sufridos con la lesión a sus derechos constitucionales.
En mi criterio, tal excepción se debe interpretar en el sentido de que, de conformidad con el sistema general de condenatoria automática en costas, daños y perjuicios ante una violación a derechos fundamentales, esa condenatoria es siempre procedente, aún en el caso de que la parte recurrida dicte una resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, a menos que conste de manera indubitable y clara que en el caso concreto no se causó perjuicio alguno capaz de ser indemnizado. Solo y únicamente en tales supuestos podría eximirse a la Administración recurrida del pago de dichos extremos. Como en este caso, no existe elemento alguno que desvirtúe la presunción del surgimiento, para la parte amparada, de daños y perjuicios económicos derivados de las actuaciones impugnadas -cuya determinación concreta no le corresponde a esta jurisdicción-, la estimatoria de este recurso debe implicar, necesariamente, la condenatoria en costas, daños y perjuicios, y así lo declaramos.
Como razón adicional, cabe destacar que la dinámica y esencia misma de los procesos de amparo, no tiene por objeto primario el análisis de la existencia o no de daños y perjuicios, sino, de la existencia o no de acciones u omisiones que puedan generar o producir un quebranto al régimen de los derechos fundamentales de las personas. Desde esa arista, el análisis que realiza esta sede, se concentra en dicha verificación, empero, no ingresa a la ponderación de si esas cuestiones han generado o no lesiones en el ámbito eminentemente patrimonial de las personas amparadas. Si bien el precitado precepto 52, de la LJC, en su ámbito gramatical, estatuye que dicha condena (en daños, perjuicios y costas) opera, de ser procedente, no estimo el suscrito que dicho examen de pertinencia pueda, a priori, excluirse de manera automática en este tipo de procesos, en la medida en que, es dentro de otro proceso ordinario, que se ha de definir si dentro de la relación jurídica analizada en el recurso de amparo, las conductas u omisiones imputables a la Administración (o sujeto de derecho privado, cuando corresponda), se han constituido como causa adecuada de lesiones de orden patrimonial, que sean jurídicamente indemnizables.
A modo de referencia, los numerales 179 al 184, del Código Procesal Contencioso Administrativo, Ley N° 8508, define un proceso especial que tiene por objeto la definición de los efectos económicos derivados de condenas dictadas en estos procesos. A la luz del canon 179 ejusdem, ese proceso tiene por objeto lo siguiente:
“ARTÍCULO 179.- Corresponde al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo, la ejecución de las sentencias dictadas por la Jurisdicción Constitucional, en procesos de hábeas corpus y de amparo contra sujetos de Derecho público, únicamente en lo relativo a la demostración, la liquidación y el cumplimiento de indemnizaciones pecuniarias”.
Es claro que ese proceso se direcciona al análisis del antecedente necesario emitido por esta Sala en cuanto a una condena en abstracto en esos rubros, pues no procedería ese tipo de pretensiones dentro de ese tipo de causas, cuando la sentencia dictada dentro del proceso de amparo, estableciere, de manera expresa, la improcedencia de daños, perjuicios y/o costas, así como cuando no exista pronunciamiento expreso en cuanto a este particular. Es decir, el proceso especial en sede contencioso administrativa, requiere, a modo de requisito sine qua non, de condena o pronunciamiento expreso por parte de esta Sala Constitucional. En ese orden, a mi juicio, al tenor del mencionado ordinal 52, de la LJC, la dispensa en esa condena patrimonial precisa de la acreditación, en cada caso, de situaciones a partir de las cuales, es estime, motivadamente, la inexistencia de lesiones patrimoniales, aún potenciales, derivadas o asociadas a los hechos analizados.
Por ende, se trata de una excepción, que, como tal, requiere de aplicación calificada y debidamente fundamentada de manera casuística. La sola circunstancia que, en el curso del trámite, la Administración dicte resolución o se emita sentencia judicial que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, no descarta, per se, que, de previo a esa cesación por causa propia o ajena al ente accionado, la indolencia acusada o perturbación reprochada, haya llegado a ocasionar daños y perjuicios. Sin embargo, tal cuestión de fondo, en lo relativo a la efectividad de las lesiones, su cuantía, reclamo oportuno, etc., son ponderaciones que escapan a la naturaleza de estos procesos y respecto de la cual, en orden a lo regulado por el mandato 52 aludido, son propias de una condena en abstracto que luego constituye base de análisis en la Jurisdicción Contencioso Administrativa. La tutela que se pretende en estos procesos de orden constitucional no precisa de la demostración de daños y perjuicios, pues, se insiste, no es su objeto o ratio primaria.
Así, no corresponde a la persona amparada el reclamo o demostración de daños, siendo que lo que busca es el resguardo de sus derechos fundamentales. Luego, si esas conductas administrativas le han producido lesiones, es un extremo que, por tesis de principio y salvo casos excepcionales, no forman parte de la base de análisis de este tipo de causas. Nótese que, en el supuesto regulado en ese mandato, la Sala Constitucional no hace un análisis de fondo de la situación a tutelar, dada la terminación del amparo o habeas corpus por la circunstancia sobrevenida ya citada. Ergo, en estos casos, por imperativo legal, no se ingresa a valorar si hay o no infracción, con lo cual, mucho menos puede definirse si a partir de lo denunciado por el requirente, puede haber o no situaciones de posible reparación civil. De esa manera, la dispensa de condena a que alude esa norma, es de orden excepcional, no de principio.
Por tanto, en esos supuestos, la norma impone la condena en abstracto, para que sea dentro de otro proceso plenario, que se analice su procedencia. De otro modo, de aplicarse como regla esa liberación de daños, perjuicios y costas, se estaría poniendo en riesgo la tutela de la situación jurídica de la persona que, pese a esa respuesta sobrevenida de la parte reclamada, pudo haber sufrido lesiones en su esfera patrimonial, en detrimento de lo estatuido por el precepto 45, de la Constitución Política, y desconociendo la potencial responsabilidad de la Administración, tal y como lo impone el artículo 9 ejusdem. Además, no debe dejarse de lado que fue en virtud de una acción de esa índole, que se adoptó una conducta que hace cesar las conductas que, en teoría, amenazan o conculcan los derechos fundamentales de la persona. Es decir, a efectos de obtener el resguardo de esos derechos, la persona optó por la tutela judicial, y fue por esa virtud, que se produce el cese de la perturbación reprochada.
Se insiste, si la permanencia de la amenaza o deterioro de su situación en tanto se hizo cesar por las causas aludidas en la norma bajo examen, generó daños y perjuicios, es un tema que, salvo prueba en contrario, debe ser analizado dentro de un proceso ordinario, pero que, se reitera, en modo alguno, debe negarse, como presupuesto, por la sola concreción del supuesto de hecho regulado en el mencionado ordinal 52, de la LJC. Por ende, con el respeto de siempre en cuanto a la postura de mayoría, externo mi voto y reitero que la estimatoria de este recurso debe implicar, necesariamente, la condenatoria en abstracto en costas, daños y perjuicios.
Dice el artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC): “Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Mi interpretación sobre esa norma es la siguiente: Esa “resolución” es todo acto válido y eficaz por el cual la autoridad competente restituye en el goce del derecho conculcado. La frase “si fueren procedentes” se refiere a las costas. Es más, el artículo 197 del Código Procesal Contencioso-Administrativo, citado por la mayoría, sobre la base del artículo 14 de la LJC, justamente se refiere sólo a estas: a las costas.
Ciertamente, a tenor del artículo 48 de la Constitución Política (CP), el contenido esencial del derecho al recurso de amparo no es indemnizatorio sino restitutorio; sin embargo, el artículo 51 de la LJC señala: “Toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”.
Si el derecho ha sido violado y la Sala así lo constata, aún en caso de que haya sido restituido, podrían haber surgido daños y perjuicios. Por tal motivo, cabe la condenatoria en abstracto de éstos. Si no se hiciera así, si no se diera tal condenatoria, en el caso de que sí se hubieren dado, no habría título –derivado de este proceso– para reclamarlos, con lo que se podría violar el artículo 41 de la CP. Si a pesar de que se haya condenatoria en abstracto, no se han dado los daños y perjuicios, el juez en la vía ordinaria así lo declarará, pues sólo a él corresponde tener por probado la existencia real y la magnitud de los mismos.
Con la tesis defendida por la mayoría estimo que, contrario a lo que se busca, se estaría incentivando que la Administración respete los derechos sólo ante la existencia de un recurso de amparo. Resta decir que el artículo 52 de la LJC prevé la posibilidad de que, si se estima que es lo justo, la Sala condene en costas, aún, cuando el derecho haya sido restituido.
En razón de lo anterior, salvo parcialmente el voto respecto de la parte dispositiva y ordeno la condenatoria en daños y perjuicios, pero no la condenatoria en costas.
Se previene a las partes que, de haber aportado algún documento en papel, así como objetos o pruebas contenidas en algún dispositivo adicional de carácter electrónico, informático, magnético, óptico, telemático o producido por nuevas tecnologías, estos deberán ser retirados del despacho en un plazo máximo de treinta días hábiles contados a partir de la notificación de esta sentencia. De lo contrario, será destruido todo aquel material que no sea retirado dentro de este plazo, según lo dispuesto en el "Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial", aprobado por la Corte Plena en Sesión N° 27-11 del 22 de agosto del 2011, artículo XXVI y publicado en el Boletín Judicial N° 19 del 26 de enero del 2012, así como en el acuerdo aprobado por el Consejo Superior del Poder Judicial, en la Sesión N° 43-12 celebrada el 3 de mayo del 2012, artículo LXXXI.
POR TANTO:
Se declara con lugar el recurso sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios. El magistrado Salazar Alvarado salva parcialmente el voto y dispone la condenatoria en daños, perjuicios y costas. La magistrada Garro Vargas salva parcialmente el voto y ordena la condenatoria en daños y perjuicios, pero no en costas. Notifíquese.
Fernando Castillo V.
Fernando Cruz C.
Paul Rueda L.
Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G.
Anamari Garro V.
Ingrid Hess H.
EXPEDIENTE N° 26-031871-0007-CO
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