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Res. 19038-2026 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 27/05/2026
OutcomeResultado
The Constitutional Chamber granted the amparo remedy for violation of the right to health due to excessive delay in performing high-priority ureteroscopy surgery, but without awarding costs or damages, since the hospital scheduled the procedure during the proceedings.La Sala Constitucional declaró con lugar el recurso de amparo por violación del derecho a la salud debido a la demora excesiva en la realización de una cirugía de ureteroscopia con prioridad alta, pero sin condenatoria en costas, daños y perjuicios, ya que el hospital programó la intervención durante el trámite.
SummaryResumen
The Constitutional Chamber reviewed an amparo action filed by a 35-year-old patient with renal lithiasis and recurrent urinary infections who was prescribed a high-priority right ureteroscopy in October 2025. By May 2026, the surgery had not been performed and she remained on a waiting list, with worsening health. The Chamber granted the remedy, finding a violation of the right to health, but only to order the surgery on the date already scheduled by the hospital (June 22, 2026), without awarding costs or damages. The majority held that since the procedure had been scheduled during the amparo proceedings within a reasonable time, the grant should be without compensation, while dissenting votes argued that abstract damages should be awarded. The ruling includes a warning of criminal liability for non-compliance.La Sala Constitucional conoció un recurso de amparo presentado por una paciente de 35 años con litiasis renal e infecciones urinarias recurrentes a quien en octubre de 2025 se le prescribió una ureteroscopia derecha con prioridad alta. A mayo de 2026, la cirugía no se había realizado y la paciente permanecía en lista de espera, con deterioro de su salud. La Sala declaró con lugar el recurso, estimando vulnerado el derecho a la salud, pero únicamente para efectos de ordenar la realización de la cirugía en la fecha ya programada por el hospital (22 de junio de 2026), sin condenatoria en costas, daños y perjuicios. La mayoría consideró que, al haberse programado la intervención durante el trámite del amparo en un plazo razonable, procedía la estimatoria sin indemnización, mientras que votos salvados sostuvieron que correspondía la condena en abstracto en daños y perjuicios. El fallo incluye una advertencia de responsabilidad penal por incumplimiento.
Key excerptExtracto clave
Note that it has been proven that the petitioner is 35 years old. It is on record that on October 27, 2025, the petitioner was evaluated in the Urology Service of the San Vicente de Paúl Hospital. She was prescribed: 'right ureteroscopy + intracorporeal lithotripsy for a stone at the right ureteropelvic junction,' with high priority. Despite the above, it is accredited that, as of the date of filing this amparo, i.e., May 4, 2026, the surgery in question had not been performed on the petitioner. Thus, it is on record that from the date she was placed on the surgery waiting list to the date of filing this amparo remedy, approximately six months elapsed, which is considered excessive and unreasonable for an insured person to receive the medical care she requires. In this line of reasoning, it is necessary to point out that the Administration must promptly and timely take the necessary actions to safeguard not only the health and life of its users, but also a better quality of life. Subjecting a patient to the uncertainty of a definite date for medical care, a test, or a procedure, or to a disproportionate timeframe, is contrary not only to the principles set forth in the preceding recital that must govern the provision of health services, but also imposes aggravating circumstances that certainly affect their quality of life.Nótese que se tiene por demostrado que la petente tiene 35 años. Consta que el 27 de octubre de 2025, la recurrente fue valorada en el Servicio de Urología del Hospital San Vicente de Paúl. Se le prescribió: “ureteroscopia derecha + litotripsia intracorporea a lito de unión ureteropiélica derecha”, con prioridad alta. Pese a lo anterior, se acredita que, a la fecha de interpuesto el presente amparo, sea, el 4 de mayo de 2026, la operación en cuestión no se había realizado a la accionante. De este modo, consta que, desde la fecha en que fue ingresada en lista de espera para cirugía y la fecha de interpuesto el presente recurso de amparo, media un plazo de seis meses aproximadamente, el cual, se considera excesivo e irrazonable para que a un asegurado se le brinde la atención médica que requiere. En ese orden de consideraciones resulta menester apuntar que la Administración debe realizar, de manera pronta y oportuna, las acciones necesarias para resguardar, no solo la salud y vida de sus usuarios, sino además una mejor calidad de vida. Someter a un paciente a la indefinición de una fecha certera para la atención médica, la realización de un examen o un procedimiento o bien, a un plazo desproporcionado, resulta contrario no solamente a los principios indicados en el considerando anterior que deben regir la prestación de los servicios de salud, sino también impone circunstancias agravantes que ciertamente inciden en su calidad de vida.
Pull quotesCitas destacadas
"consta que, desde la fecha en que fue ingresada en lista de espera para cirugía y la fecha de interpuesto el presente recurso de amparo, media un plazo de seis meses aproximadamente, el cual, se considera excesivo e irrazonable para que a un asegurado se le brinde la atención médica que requiere."
"it is on record that from the date she was placed on the surgery waiting list to the date of filing this amparo remedy, approximately six months elapsed, which is considered excessive and unreasonable for an insured person to receive the medical care she requires."
Considerando V
"consta que, desde la fecha en que fue ingresada en lista de espera para cirugía y la fecha de interpuesto el presente recurso de amparo, media un plazo de seis meses aproximadamente, el cual, se considera excesivo e irrazonable para que a un asegurado se le brinde la atención médica que requiere."
Considerando V
"Someter a un paciente a la indefinición de una fecha certera para la atención médica, la realización de un examen o un procedimiento o bien, a un plazo desproporcionado, resulta contrario no solamente a los principios indicados en el considerando anterior que deben regir la prestación de los servicios de salud, sino también impone circunstancias agravantes que ciertamente inciden en su calidad de vida."
"Subjecting a patient to the uncertainty of a definite date for medical care, a test, or a procedure, or to a disproportionate timeframe, is contrary not only to the principles set forth in the preceding recital that must govern the provision of health services, but also imposes aggravating circumstances that certainly affect their quality of life."
Considerando V
"Someter a un paciente a la indefinición de una fecha certera para la atención médica, la realización de un examen o un procedimiento o bien, a un plazo desproporcionado, resulta contrario no solamente a los principios indicados en el considerando anterior que deben regir la prestación de los servicios de salud, sino también impone circunstancias agravantes que ciertamente inciden en su calidad de vida."
Considerando V
"Se declara con lugar el recurso, con base en lo dispuesto por el artículo 52, párrafo 1º, de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios."
"The remedy is granted, based on the provisions of article 52, paragraph 1, of the Constitutional Jurisdiction Law, without special award of costs, damages, or losses."
Por tanto
"Se declara con lugar el recurso, con base en lo dispuesto por el artículo 52, párrafo 1º, de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios."
Por tanto
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Document Review CONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at nine hours twenty-five minutes on the twenty-seventh of May of two thousand twenty-six.
Amparo action filed by Nombre01, residence card no. CED01, against the CAJA COSTARRICENSE DE SEGURO SOCIAL.
Considering:
Drafted by Magistrate Araya García; and,
Considering:
I.Purpose of the Action. The petitioner alleges that on October 21, 2025, she was prescribed right ureteroscopy surgery, with high priority; however, she was placed on a waiting list. She claims that as of the date this action was filed, the operation she requires has not been performed. She considers her right to health violated.
III.Regarding the Fundamental Right to Health. The right to life recognized in article 21 of the Political Constitution is the cornerstone upon which the rest of the fundamental rights of the inhabitants of the republic rest. Likewise, the right to health finds its basis in that article of the Political Charter, since life is inconceivable if the human person is not guaranteed minimum conditions for an adequate and harmonious psychic, physical, and environmental balance. Evidently, any delay by the hospitals, clinics, and other healthcare units of the Caja Costarricense de Seguro Social can negatively impact the preservation of the health and life of its users. Public entities, bodies, and officials owe themselves to their users with a clear and unequivocal vocation of service, since that has been the reason for their creation and existence.
IV.Regarding the Principles of Efficiency, Effectiveness, Continuity, Regularity, and Adaptation in Public Health Services. The public bodies and entities that provide public health services have the imperative and non-deferrable obligation to adapt them to the particular and specific needs of their users or patients and, above all, of those who demand immediate and urgent medical attention, without the lack of human and material resources being legally valid arguments to exempt them from fulfilling such obligation. From this perspective, the services of the clinics and hospitals of the Caja Costarricense de Seguro Social have the duty to adopt and implement organizational changes, to hire medical or auxiliary personnel, and to acquire the materials and technical equipment required to provide efficient, effective, and prompt services. The heads of Clinics and Hospitals cannot invoke, to justify deficient and precarious patient care, the problem of "waiting lists" for surgical interventions and the application of certain specialized exams or the lack of financial, human, and technical resources, since it is a constitutional imperative that public health services be provided in an efficient, effective, continuous, regular, and expeditious manner.
The heads of the Caja Costarricense de Seguro Social and the Directors of Hospitals and Clinics belonging to it have the duty and, consequently, are personally responsible—in the terms of article 199 et seq. of the General Public Administration Act—for adopting and implementing all administrative and organizational measures to definitively put an end to the tardy provision—which, on occasions, becomes negligent due to its consequences—of health services, a situation that constitutes, clearly, an unequivocal lack of service that may give rise to the administrative patrimonial liability of that entity for the anti-juridical injuries caused to the administered parties or users (articles 190 et seq. of the General Public Administration Act).
V.Regarding the Specific Case. In the present matter, this Constitutional Court, in accordance with the evidence provided to the record, as well as the report rendered under oath by the respondent authorities, considers that the petitioner is correct in her claim.
It should be noted that it is proven that the petitioner is 35 years old. It is on record that on October 27, 2025, the petitioner was evaluated in the Urology Service of the Hospital San Vicente de Paúl. She was prescribed: "right ureteroscopy + intracorporeal lithotripsy for a stone at the right ureteropelvic junction", with high priority.
Despite the above, it is accredited that, as of the date this amparo was filed, that is, May 4, 2026, the operation in question had not been performed on the plaintiff. Thus, it is on record that between the date she was placed on the waiting list for surgery and the date this amparo action was filed, a period of approximately six months elapsed, which is considered excessive and unreasonable for an insured person to be provided the medical attention she requires.
In this line of considerations, it is necessary to point out that the Administration must carry out, in a prompt and timely manner, the necessary actions to safeguard not only the health and life of its users, but also a better quality of life. Subjecting a patient to the uncertainty of a firm date for medical attention, the performance of an exam or procedure, or an disproportionate period, is contrary not only to the principles indicated in the prior considering that must govern the provision of health services, but also imposes aggravating circumstances that certainly affect their quality of life. All of this generates a state of constant uncertainty about when such actions can be performed, as well as questions about their timeliness for addressing the pathology the patient presents.
Under this state of affairs, this Court considers that, in the species, the right to health of the petitioner, enshrined in article 21 of the Political Constitution, has been breached.
Now then, given that, as a result of the notification of the resolution admitting this amparo, the authorities of the Hospital San Vicente de Paúl scheduled the petitioner's surgery for June 22, 2026 (within a period this Chamber considers reasonable), it is appropriate to grant the action, ordering that said operation be performed on the referenced date and without special award of costs, damages, and losses.
VI.Regarding the Award of Costs, Damages, and Losses in Accordance with Article 52 of the Constitutional Jurisdiction Act. Under better consideration, the majority of the Chamber considers that, in the sub examine, in accordance with the provisions of paragraph 1 of article 52 of the Constitutional Jurisdiction Act ("If, while the amparo is pending, an administrative or judicial resolution is issued that revokes, stops, or suspends the challenged action, the action shall be granted solely for the purposes of compensation and costs, if they are applicable"), the granting must be without a special award of costs, damages, and losses, based on the following considerations. While there is an express text in the law that obliges the operative part of the ruling to state that the action is granted when, during the pendency of the amparo, the grievance is resolved, it is no less true that the same paragraph in fine states that the granting is dictated "solely for the purposes of compensation and costs, if they are applicable".
It is emphasized that the Law states "if they are applicable", which means that the applicability or non-applicability of compensation and costs depends on an assessment, appreciation, or weighting by the Court. In cases like this, the content of the petitioner's claim and the conduct of the respondent authority in acknowledging it suggest that the alleged impairments, injuries, or alterations are not directly related to a repercussion on a constitutional right of an evident patrimonial nature (as would occur, for example, with an affectation of the right to salary). To dispel any doubt in this regard, it is important to highlight the provisions of article 51 of the same Constitutional Jurisdiction Act, when it provides that: "any resolution that upholds the action shall condemn in the abstract to compensation for the damages and losses caused and the payment of the costs of the action, and its liquidation shall be reserved for the execution of the judgment", where the possibility of assessing whether or not compensation and costs are applicable is not foreseen.
The principles of Constitutional Law, those of Public and General Procedural Law or, where appropriate, those of International or Community Law and, further, in order, the General Public Administration Act and the Contentious-Administrative Procedure Code and the other procedural codes, are a supplementary source for the application and interpretation of the norms of the Constitutional Jurisdiction Act -cfr. article 14-. For the contentious-administrative jurisdiction, the legislator established a precept fully applicable to the case by analogy, in article 197 of the Contentious-Administrative Procedure Code, which responds to procedural logic in any matter. In any case, the affected party in the sub lite preserves the possibility of resorting, if she sees fit, to a plenary proceeding to demonstrate that she has suffered some type of impairment. Based on the foregoing, it is the majority criterion to resolve this action without an award of costs, damages, and losses.
VII.Note by Magistrate Castillo Víquez and Magistrate Garro Vargas, drafted by the former. Although in this case we concur with our vote to grant the amparo action due to the delay in performing the surgery required by the amparo petitioner, the order provided in the operative part of this ruling, meaning that she be operated on within the period established in the "therefore" section, shall apply as long as it does not entail displacing another patient who requires priority or urgent surgery because their life is in danger or serious harm will be caused to their health.
VIII.Note by Magistrate Rueda Leal. The issue of amparo actions related to the right to health and, above all, that of waiting lists at the Caja Costarricense de Seguro Social are grievances that have become recurrent in the constitutional jurisdiction. This type of process has had an exponential increase, as the statistics of this Court show.
Number of health-related cases filed with the Constitutional Chamber:
| Year | Health Cases |
|---|---|
| 2012 | 1745 |
| 2013 | 1891 |
| 2014 | 2710 |
| 2015 | 3725 |
| 2016 | 4865 |
| 2017 | 5682 |
| 2018 | 6932 |
| 2019 | 7623 |
| 2020 | 5912 |
| 2021 | 7796 |
| 2022 | 8310 |
| 2023 | 12845 |
| 2024 | 15300 |
| 2025 | 17252 |
From the above table, it is inferred that, with the exception of a single year (2020), from 2012 to date there has been a constant increase in matters filed for violation of the right to health. Likewise, the exacerbated increase in these matters during 2025 is highlighted, when this area reached 43.21% of the Court's circulating caseload.
Of those matters, a good number correspond to waiting lists. In relation to the above, this Court, in judgment no. 2019-005560 of 09:30 hours on March 29, 2019, declared the systematic and reiterated violation by the Caja Costarricense de Seguro Social of the right to health of insured persons, specifically, by virtue of the waiting list phenomenon. As a consequence of the foregoing, the Chamber ordered the elaboration, within a period of six months from the notification of said pronouncement, of an integrated management system for the purposes of resolving the waiting lists and incorporating solutions to the structural causes of this problem, recognized by the Caja Costarricense de Seguro Social itself in its report rendered in case file no. 18-14499-0007-CO, among which are indicated: absence of adequate infrastructure, population increase, epidemiological considerations, absence of an adequate system to cover the lack of specialist doctors, equipment needs and increasing demand at the primary care level, patient absenteeism from appointments in various medical centers of the respondent institution, among others.
In the cited integrated management system project, reasonable waiting periods must be defined by pathology or related diagnostic groups according to symptomatology, level of urgency, and patient conditions, as well as objective criteria to specify the inclusion and placement of a patient on waiting lists. Added to the above, the integrated management system project must take into account the particularities of populations in a state of vulnerability (older adults, indigenous peoples, persons in poverty, mothers, children and adolescents, persons deprived of liberty, among others) and be oriented according to the constitutional principles of public service: efficiency, effectiveness, reasonableness, availability, accessibility, and universality. Consequently, the referenced vote intends that the Caja Costarricense de Seguro Social ‑within the framework of its constitutional and legal competencies‑ take the measures required to palliate the systematic and reiterated violation of the right to health of the entity's patients.
Added to this, with the aim of monitoring compliance with the referenced judgment, the Constitutional Chamber convened an oral and public hearing for November 14, 2019. Likewise, it ordered the Defensoría de los Habitantes to contribute to the follow-up of the execution of said resolution. Thus, this intervention promotes the obligation of the Caja Costarricense de to execute actions to resolve the problem in question, so that the solution to it comes from the entity itself, not only from the Chamber's resolutions.
IX.Partial Dissenting Vote of Magistrate Salazar Alvarado, solely regarding the non-award of costs, damages, and losses against the respondent party.
Although I concur with the rest of the Chamber in granting the action, I separate from the majority criterion in that it exempts the respondent party from being ordered to pay the costs, damages, and losses derived from the harm caused to the fundamental rights of the protected party.
The Constitutional Jurisdiction Act, in article 52, provides that:
"If, while the amparo is pending, an administrative or judicial resolution is issued that revokes, stops, or suspends the challenged action, the action shall be granted solely for the purposes of compensation and costs, if they are applicable".
On the other hand, article 51 ibidem establishes that:
"...any resolution that upholds the action shall condemn in the abstract to compensation for the damages and losses caused and the payment of the costs of the action, and its liquidation shall be reserved for the execution of the judgment".
This last norm establishes the general system that regulates the matter of compensation and the payment of costs, which the majority calls the "natural or normal form of termination of the process, where there is a pronouncement on the merits of the matter and recognition of the facts that have violated fundamental rights…".
In the majority's criterion, the cited article 51 regulates the assumptions in which the Chamber has verified the grievance; and, as a consequence, the need for an award of costs, damages, and losses arises. However, in the opinion of the undersigned, from the systematic interpretation of both norms, it is concluded that, both in cases where this Constitutional Court verifies a violation of a fundamental right; and, therefore, grants the action, as in those where the Administration, by its own decision, restores the aggrieved person's enjoyment of their fundamental rights, once it becomes aware of the amparo -assumption contemplated in the referenced article 52-, by imperative of articles 50 and 51 of the cited law, the necessary and unavoidable consequence is the ordering of the infringing party to compensate for the damages and losses caused and to pay the costs of the action. This rule is nothing more than the recognition, to the party that has suffered a violation of their fundamental rights, of the right to effective judicial protection regarding the reparation of the harmful consequences derived from the actions or omissions of the infringing authorities; and, as a dissuasive means, so that the State does not incur again in the actions that gave basis to the granting of the action, a matter regulated in article 50 of the law governing this jurisdiction.
So, whether the Chamber has verified the grievance and has proceeded to know the merits of the matter, or the violation has ceased by decision of the respondent authority itself, once it became aware of the processing of the amparo, with restoration of the enjoyment of fundamental rights in favor of the aggrieved party (article 52), always, in either of those assumptions, the imperative need arises for an award of costs, damages, and losses against the infringer, the basis of which is found in the principles of protection of individuals' rights and in that the Administration must be held responsible for the damages and losses it causes with its unconstitutional conduct.
Thus, the fact that at the moment of hearing and granting the amparo, the effects of the challenged act had already ceased, in the terms provided in articles 50 and 52 of the cited law, does not annul the applicability of the award of costs, damages, and losses, as such a case forms an integral part of the general system of mandatory award on these points contained in the Constitutional Jurisdiction Act.
On the other hand, it is clear that the mentioned article 52 applies only in cases where the Chamber, even though it has not heard nor pronounced on the merits of the claim, has verified the violation of fundamental rights suffered by the amparo petitioner, by virtue of the restoration, which the Administration has agreed to in their favor in the enjoyment of those rights; a situation that, as the majority of the Chamber affirms, implies an "abnormal termination of the process".
The legislator established and delimited, in a precise manner, the conditions under which this Chamber can decree this form of abnormal conclusion of the amparo process, as well as its scopes, namely: 1) that the amparo is pending, that is, that the Administration has been duly notified of the resolution admitting the amparo; and, 2) that there is an administrative or judicial resolution that undeniably orders the revocation, cessation, or suspension of the challenged action that violates fundamental rights. Certainly, the norm in question contemplates an exception to the general system of awarding costs, damages, and losses, notwithstanding the granting of the action, by providing that, in the cases regulated therein, the action shall be granted "solely for the purposes of compensation and costs, if they are applicable". As an exception that it is, it must be interpreted restrictively; that is, that it only applies in the assumptions strictly contemplated in the norm, not only due to the rule that exceptions in law must be interpreted restrictively, but also because the consequences of applying such an exception imply, without a doubt, an impairment of the individuals' fundamental right to obtain effective judicial protection against the damages and losses suffered due to the violation of their constitutional rights.
In my criterion, such exception must be interpreted in the sense that, in accordance with the general system of automatic award of costs, damages, and losses in the face of a violation of fundamental rights, said award is always applicable, even in the case that the respondent party issues an administrative or judicial resolution that revokes, stops, or suspends the challenged action, unless it is undeniably and clearly established that in the specific case no harm capable of being compensated was caused. Only and exclusively in such assumptions could the respondent Administration be exempted from paying said amounts. As in this case, there is no element whatsoever that disproves the presumption of the emergence, for the amparo petitioner, of economic damages and losses derived from the challenged actions -whose specific determination does not correspond to this jurisdiction-, the granting of this action must necessarily imply the award of costs, damages, and losses, and so we declare.
As an additional reason, it should be noted that the dynamic and very essence of amparo proceedings does not have as its primary object the analysis of the existence or not of damages and losses, but rather the existence or not of actions or omissions that could generate or produce a breach of the system of fundamental rights of individuals. From that angle, the analysis carried out by this venue focuses on said verification, however, it does not enter into the weighing of whether those issues have generated or not injuries in the eminently patrimonial sphere of the amparo petitioners. Although the aforementioned precept 52 of the LJC, in its grammatical scope, stipulates that said award (of damages, losses, and costs) operates, if applicable, the undersigned do not consider that this examination of pertinence can, a priori, be automatically excluded in this type of process, to the extent that it is within another ordinary process that it must be defined whether, within the legal relationship analyzed in the amparo action, the conducts or omissions attributable to the Administration (or private law subject, when applicable), have been constituted as the adequate cause of patrimonial injuries that are legally compensable.
By way of reference, articles 179 to 184 of the Contentious-Administrative Procedure Code, Law No. 8508, define a special process whose object is the definition of the economic effects derived from awards dictated in these processes. In light of canon 179 ejusdem, that process has the following object:
"ARTICLE 179.- The Contentious-Administrative Court corresponds to the execution of judgments issued by the Constitutional Jurisdiction, in habeas corpus and amparo proceedings against subjects of Public law, solely regarding the demonstration, liquidation, and fulfillment of pecuniary compensations".
It is clear that this process is directed to the analysis of the necessary antecedent issued by this Chamber regarding an abstract condemnation in those categories, since that type of claim would not be appropriate within that type of case when the judgment issued in the amparo proceeding expressly establishes the inadmissibility of damages, losses, and/or costs, as well as when there is no express pronouncement regarding this particular matter. That is, the special proceeding in the administrative litigation venue requires, as a sine qua non requirement, a condemnation or express pronouncement by this Constitutional Chamber. In that order, in my judgment, pursuant to the aforementioned Article 52 of the LJC, the exemption from that pecuniary condemnation requires the accreditation, in each case, of situations based on which the nonexistence of pecuniary injuries, even potential ones, derived from or associated with the analyzed facts, is assessed on reasoned grounds.
Therefore, it is an exception that, as such, requires a qualified and duly substantiated application on a case-by-case basis. The mere circumstance that, during the course of the proceeding, the Administration issues a resolution or a judicial judgment is issued that revokes, halts, or suspends the challenged action does not, per se, rule out that, prior to that cessation due to the defendant entity’s own cause or an external one, the accused indolence or reproached disturbance may have caused damages and losses. However, such a substantive issue, regarding the effectiveness of the injuries, their amount, timely claim, etc., involves considerations that fall outside the nature of these proceedings and regarding which, in accordance with what is regulated by the aforementioned mandate 52, are proper to an abstract condemnation that later constitutes the basis for analysis in the Administrative Litigation Jurisdiction.
The protection sought in these constitutional proceedings does not require the demonstration of damages and losses, since, it is insisted, that is not its object or primary purpose. Thus, the claimant does not bear the burden of claiming or demonstrating damages, given that what is sought is the safeguarding of their fundamental rights. Subsequently, whether those administrative actions have caused them injuries is a matter that, as a matter of principle and except for exceptional cases, does not form part of the basis for analysis in this type of case. Note that, in the situation regulated by that mandate, the Constitutional Chamber does not conduct a substantive analysis of the situation to be protected, given the termination of the amparo or habeas corpus due to the already cited supervening circumstance. Ergo, in these cases, by legal imperative, there is no assessment of whether or not an infringement occurred, and consequently, much less can it be defined whether, based on what was reported by the petitioner, situations of possible civil reparation may or may not exist.
Thus, the exemption from condemnation referred to in that norm is exceptional in nature, not a matter of principle. Therefore, in such situations, the norm imposes an abstract condemnation, so that its appropriateness is analyzed within another plenary proceeding. Otherwise, if that release from damages, losses, and costs were applied as a rule, the protection of the legal situation of the person who, despite that supervening response from the respondent party, may have suffered injuries to their pecuniary sphere would be put at risk, to the detriment of what is established by precept 45 of the Political Constitution, and disregarding the potential liability of the Administration, as imposed by Article 9 ejusdem. Furthermore, it should not be overlooked that it was by virtue of an action of that nature that a conduct was adopted that causes the cessation of the conducts that, in theory, threaten or violate the fundamental rights of the person.
That is, for the purpose of obtaining the safeguarding of those rights, the person opted for judicial protection, and it was by virtue of that, that the cessation of the reproached disturbance occurred. It is insisted, whether the persistence of the threat or deterioration of their situation, insofar as it was caused to cease by the causes alluded to in the norm under examination, generated damages and losses, is an issue that, except for proof to the contrary, must be analyzed within an ordinary proceeding, but which, it is reiterated, in no way should be denied, as a presupposition, through the mere occurrence of the factual situation regulated by the aforementioned Article 52 of the LJC. Therefore, with the respect always held for the majority’s position, I set forth my vote and reiterate that the granting of this appeal must necessarily imply an abstract condemnation in costs, damages, and losses.
X.Separate opinion of Judge Garro Vargas regarding the operative part of this judgment. Article 52 of the Law of Constitutional Jurisdiction (Ley de la Jurisdicción Constitucional, LJC) states: “If, while an amparo is in progress, an administrative or judicial resolution is issued that revokes, halts, or suspends the challenged action, the appeal shall be granted solely for the purposes of indemnification and costs, if they are appropriate.”
My interpretation of that norm is the following: That “resolution” is any valid and effective act by which the competent authority restitutes the enjoyment of the violated right. The phrase “if they are appropriate” refers to costs. Moreover, Article 197 of the Contentious-Administrative Procedural Code, cited by the majority, based on Article 14 of the LJC, precisely refers only to these: to costs.
Certainly, pursuant to Article 48 of the Political Constitution (Constitución Política, CP), the essential content of the right to an amparo appeal is not compensatory but restitutive; however, Article 51 of the LJC states: “Every resolution that grants the appeal shall condemn in the abstract to the indemnification of the damages and losses caused and to the payment of the appeal’s costs, and its liquidation shall be reserved for the execution of the judgment.” If the right has been violated and the Chamber so verifies, even in the event that it has been restored, damages and losses may have arisen. For this reason, an abstract condemnation for these is appropriate. If this were not done, if such a condemnation were not issued, in the event that they did occur, there would be no title—derived from this proceeding—to claim them, which could violate Article 41 of the CP. If, despite an abstract condemnation, no damages and losses occurred, the judge in the ordinary proceeding will so declare, as only that judge is competent to consider the actual existence and magnitude thereof as proven.
With the thesis defended by the majority, I believe that, contrary to what is sought, the Administration would be incentivized to respect rights only when faced with an amparo appeal. It remains to be said that Article 52 of the LJC provides for the possibility that, if it is deemed just, the Chamber condemns in costs, even when the right has been restored.
On the basis of the foregoing, I partially dissent regarding the operative part and order a condemnation in damages and losses, but not in costs.
XI.Documentation provided to the case file. The party is warned that, if any paper document was provided, as well as objects or evidence contained in any additional electronic, computer, magnetic, optical, telematic device or device produced by new technologies, these must be withdrawn from the office within a maximum period of 30 business days counted from the notification of this judgment. Otherwise, all material not withdrawn within this period shall be destroyed, in accordance with the provisions of the “Regulation on the Electronic Case File before the Judicial Branch,” approved by the Full Court in session no. 27-11 of August 22, 2011, Article XXVI, and published in Judicial Bulletin no. 19 of January 26, 2012, as well as in the agreement approved by the Superior Council of the Judicial Branch, in session no. 43-12 held on May 3, 2012, Article LXXXI.
Therefore:
The appeal is granted, based on Article 52, paragraph 1, of the Law of Constitutional Jurisdiction, without a special condemnation in costs, damages, and losses. Priscilla Balmaceda Chaves and Mario Ruiz Cubillo, in their respective capacities as general director and head of the Surgery Service, both of Hospital San Vicente de Paúl, or whoever holds those positions, are ordered to issue the pertinent orders and carry out all actions within the scope of their competencies so that, on June 22, 2026 (date scheduled on the occasion of the notification of the resolution regarding the course of this amparo), the petitioner undergoes the required surgery in the Urology Service of the respondent hospital, all under the strict responsibility and supervision of her treating physician and provided that a variation in the patient's medical circumstances does not require another type of care. The respondent authorities are warned that, in accordance with the provisions of Article 71 of the Law of Constitutional Jurisdiction, a penalty of imprisonment from three months to two years or a fine of twenty to sixty days shall be imposed on anyone who receives an order that must be complied with or enforced, issued within an amparo appeal, and fails to comply with it or fails to have it complied with, provided that the offense is not more severely penalized.
Judge Castillo Víquez and Judge Garro Vargas place a note. Judge Rueda Leal places a note. Judge Salazar Alvarado partially dissents and orders condemnation in damages, losses, and costs. Judge Garro Vargas partially dissents and orders condemnation in damages and losses, but not in costs. Notify.- Fernando Castillo V. President Fernando Cruz C.
Paul Rueda L. Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G. Anamari Garro V.
Ingrid Hess H.
Revisión del Documento SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las nueve horas veinticinco minutos del veintisiete de mayo de dos mil veintiseis .
Recurso de amparo interpuesto por Nombre01, cédula de residencia no. CED01, contra la CAJA COSTARRICENSE DE SEGURO SOCIAL.
Resultando:
Redacta el Magistrado Araya García; y,
Considerando:
I.Objeto del recurso. Alega la recurrente que el 21 de octubre de 2025 le prescribieron cirugía de ureteroscopia derecha, con prioridad alta; sin embargo, fue incluida en lista de espera. Reclama que a la fecha de interposición del presente recurso, no se le ha realizado la operación que requiere. Estima lesionado su derecho a la salud.
II.Hechos probados. De importancia para la decisión de este asunto, se estiman como debidamente demostrados los siguientes hechos:
III.Sobre el derecho fundamental a la salud. El derecho a la vida reconocido en el numeral 21 de la Constitución Política es la piedra angular sobre la cual descansan el resto de los derechos fundamentales de los habitantes de la república. De igual forma, en ese ordinal de la Carta Política encuentra asidero el derecho a la salud, puesto que, la vida resulta inconcebible si no se le garantizan a la persona humana condiciones mínimas para un adecuado y armónico equilibrio psíquico, físico y ambiental. Evidentemente, cualquier retardo de los hospitales, clínicas y demás unidades de atención sanitaria de la Caja Costarricense de Seguro Social puede repercutir negativamente en la preservación de la salud y la vida de sus usuarios. Los entes, órganos y funcionarios públicos se deben a los usuarios con una clara e inequívoca vocación de servicio, puesto que, esa ha sido la razón de su creación y existencia.
IV.En cuanto a los principios de eficiencia, eficacia, continuidad, regularidad y adaptación en los servicios públicos de salud. Los órganos y entes públicos que prestan servicios de salud pública tienen la obligación imperativa e impostergable de adaptarlos a las necesidades particulares y específicas de sus usuarios o pacientes y, sobre todo, de aquellos que demandan una atención médica inmediata y urgente, sin que la carencia de recursos humanos y materiales sean argumentos jurídicamente válidos para eximirlos del cumplimiento de tal obligación. Desde esta perspectiva, los servicios de las clínicas y hospitales de la Caja Costarricense de Seguro Social están en el deber de adoptar e implementar los cambios organizacionales, de contratar el personal médico o auxiliar y de adquirir los materiales y equipo técnico que sean requeridos para brindar prestaciones eficientes, eficaces y rápidas.
Los jerarcas de las Clínicas y Hospitales no pueden invocar, para justificar una atención deficiente y precaria de los pacientes, el problema de las “listas de espera” para las intervenciones quirúrgicas y aplicación de ciertos exámenes especializados o de la carencia de recursos financieros, humanos y técnicos, puesto que, es un imperativo constitucional que los servicios de salud pública sean prestados de forma eficiente, eficaz, continua, regular y célere. Los jerarcas de la Caja Costarricense de Seguro Social y los Directores de Hospitales y Clínicas que les pertenecen están en el deber y, por consiguiente son los personalmente responsables –en los términos del artículo 199 y siguientes de la Ley General de la Administración Pública–, de adoptar e implementar todas las providencias y medidas administrativas y organizacionales para poner coto definitivo a la prestación tardía –la cual, en ocasiones, deviene en omisa por sus consecuencias– de los servicios de salud, situación que constituye, a todas luces, una inequívoca falta de servicio que puede dar lugar a la responsabilidad administrativa patrimonial de esa entidad por las lesiones antijurídicas provocadas a los administrados o usuarios (artículos 190 y siguientes de la Ley General de la Administración Pública).
V.Sobre el caso concreto. En el presente asunto, este Tribunal Constitucional, de conformidad con las pruebas allegadas a los autos, así como del informe rendido bajo juramento por las autoridades recurridas, estima que lleva razón la recurrente en su alegato.
Nótese que se tiene por demostrado que la petente tiene 35 años. Consta que el 27 de octubre de 2025, la recurrente fue valorada en el Servicio de Urología del Hospital San Vicente de Paúl. Se le prescribió: “ureteroscopia derecha + litotripsia intracorporea a lito de unión ureteropiélica derecha”, con prioridad alta.
Pese a lo anterior, se acredita que, a la fecha de interpuesto el presente amparo, sea, el 4 de mayo de 2026, la operación en cuestión no se había realizado a la accionante. De este modo, consta que, desde la fecha en que fue ingresada en lista de espera para cirugía y la fecha de interpuesto el presente recurso de amparo, media un plazo de seis meses aproximadamente, el cual, se considera excesivo e irrazonable para que a un asegurado se le brinde la atención médica que requiere.
En ese orden de consideraciones resulta menester apuntar que la Administración debe realizar, de manera pronta y oportuna, las acciones necesarias para resguardar, no solo la salud y vida de sus usuarios, sino además una mejor calidad de vida. Someter a un paciente a la indefinición de una fecha certera para la atención médica, la realización de un examen o un procedimiento o bien, a un plazo desproporcionado, resulta contrario no solamente a los principios indicados en el considerando anterior que deben regir la prestación de los servicios de salud, sino también impone circunstancias agravantes que ciertamente inciden en su calidad de vida. Todo esto genera un estado de pendencia constante sobre el momento en que tales actuaciones pueden ser realizadas, así como cuestionamientos sobre su oportunidad para el abordaje de la patología que presente el paciente.
Bajo tal estado de cosas, este Tribunal estima que, en la especie, se ha quebrantado el derecho a la salud de la recurrente consagrado en el artículo 21 de la Constitución Política.
Ahora bien, dado que, con motivo de la notificación de la resolución de curso de este amparo, las autoridades del Hospital San Vicente de Paúl le programaron a la recurrente la cirugía para el 22 de junio de 2026 (dentro de un plazo que esta Sala estima razonable), lo que procede es declarar con lugar el recurso, ordenando que se realice dicha operación en la referida fecha y sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios.
VI.Sobre la condenatoria en costas, daños y perjuicios de conformidad con el artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. Bajo una mejor ponderación, la mayoría de la Sala considera que, en el sub examine, de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 1° del artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (“Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”), la estimatoria debe serlo sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios, con base en las siguientes consideraciones. Si bien hay un texto expreso en la ley que obliga a que la parte dispositiva del fallo indique que se declara con lugar el recurso, cuando estando en curso del amparo se resuelva el agravio, no menos cierto es que ese mismo párrafo in fine refiere que la estimatoria se dicta “únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Se subraya que la Ley indica “si fueren procedentes”, lo cual significa que la procedencia o improcedencia de la indemnización y costas depende de una valoración, apreciación o ponderación del Tribunal. En casos como este, el contenido de la pretensión de la persona amparada y la conducta de la autoridad recurrida de reconocer aquella, sugieren que los menoscabos, lesiones o alteraciones alegados no están referidos de modo directo a una repercusión en un derecho constitucional de evidente naturaleza patrimonial (como sí ocurriría, por ejemplo, con una afectación al derecho al salario). Para disipar cualquier duda al respecto, es importante destacar lo dispuesto en el artículo 51 de la misma Ley de la Jurisdicción Constitucional, cuando dispone que: “toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”, donde no se prevé la posibilidad de valorar si procede o no lo concerniente a indemnización y costas.
Los principios del Derecho Constitucional, los del Público y Procesal General o, en su caso, los del Derecho Internacional o Comunitario y, además, por su orden, la Ley General de la Administración Pública y el Código Procesal Contencioso Administrativo y los demás códigos procesales, son fuente supletoria para la aplicación e interpretación de las normas de la Ley de la Jurisdicción Constitucional -cfr. artículo 14-. Para la jurisdicción contencioso-administrativa, el legislador estableció un precepto plenamente aplicable al caso por analogía, en el artículo 197 del Código Procesal Contencioso Administrativo, que responde a la lógica procesal en cualquier materia. En todo caso, la parte afectada del sub lite preserva la posibilidad de acudir, si a bien lo tiene, a un proceso de conocimiento a fin de demostrar que ha sufrido algún tipo de menoscabo. Con base en lo anterior, es criterio de mayoría resolver este recurso sin condenatoria en costas, daños y perjuicios.
VII.Nota del Magistrado Castillo Víquez y de la Magistrada Garro Vargas, con redacción del primero. Si bien en este caso concurrimos con nuestro voto a declarar con lugar el recurso de amparo por la dilación en la realización de la cirugía requerida por el amparado, la orden que se dispone en la parte dispositiva de este fallo, en el sentido de que se le intervenga en el plazo establecido en el por tanto, se aplicará siempre y cuando no conlleve desplazar a otro paciente que requiere de una cirugía prioritaria o urgente en vista de que está en peligro su vida o se le causará un daño grave en su salud.
VIII.Nota del Magistrado Rueda Leal. El tema de los recursos de amparo relacionados con el derecho a la salud y, sobre todo, el de las listas de espera en la Caja Costarricense de Seguro Social son agravios que se han tornado recurrentes en la jurisdicción constitucional. Este tipo de procesos ha tenido un aumento exponencial, lo que las estadísticas de este Tribunal ponen de manifiesto.
Cantidad de expedientes de salud ingresados a la Sala Constitucional:
Año Cantidad en salud 2012 1745 2013 1891 2014 2710 2015 3725 2016 4865 2017 5682 2018 6932 2019 7623 2020 5912 2021 7796 2022 8310 2023 12845 2024 15300 2025 17252 Del cuadro anterior se infiere que, con excepción de un solo año (2020), desde el año 2012 a la fecha ha habido un aumento constante en los asuntos entrados por violación al derecho a la salud. Asimismo, se destaca el exacerbado incremento de estos asuntos durante el 2025, cuando esta materia alcanzó el 43.21% del circulante del Tribunal.
De esos asuntos, buena cantidad corresponde a listas de espera. A propósito de lo anterior, este Tribunal, en la sentencia nro. 2019-005560 de las 09:30 horas del 29 de marzo de 2019, declaró la vulneración sistemática y reiterada por parte de la Caja Costarricense de Seguro Social al derecho a la salud de las personas aseguradas, específicamente, en virtud del fenómeno de las listas de espera. Consecuencia de lo anterior, la Sala ordenó la elaboración, dentro del plazo de seis meses contado a partir de la notificación de tal pronunciamiento, de un sistema de gestión integrado a los efectos de solventar las listas de espera e incorporar soluciones a las causas estructurales de tal problemática, reconocidas por la propia Caja Costarricense de Seguro Social en su informe rendido en el expediente nro. 18-14499-0007-CO, entre las cuales se indican: ausencia de infraestructura adecuada, aumento poblacional, consideraciones epidemiológicas, ausencia de un sistema adecuado para cubrir la falta de médicos especialistas, necesidades de equipamiento y demanda en aumento del primer nivel de atención, ausentismo de pacientes a citas en diversos centros médicos de la institución recurrida, entre otras.
En el citado proyecto de sistema de gestión integrado deberán definirse los plazos de espera razonables por patología o grupos relacionados de diagnóstico de acuerdo con la sintomatología, el nivel de urgencia y las condiciones del paciente, así como los criterios objetivos para precisar la inclusión y ubicación de un paciente en las listas de espera. Aunado a lo anterior, el proyecto de sistema de gestión integrado deberá tomar en cuenta las particularidades de las poblaciones en estado de vulnerabilidad (personas adultas mayores, indígenas, personas en condición de pobreza, madres, niños, niñas y adolescentes, privados de libertad, entre otros) y orientarse según los principios constitucionales del servicio público: eficiencia, eficacia, razonabilidad, disponibilidad, accesibilidad y universalidad. Por consiguiente, con el voto en mención se pretende que la Caja Costarricense de Seguro Social ‑en el marco de sus competencias constitucionales y legales‑ tome las medidas requeridas para paliar la vulneración sistemática y reiterada al derecho a la salud de los pacientes del ente.
Aunado a ello, con la finalidad de dar seguimiento al cumplimiento de la referida sentencia, la Sala Constitucional convocó a una audiencia oral y pública para el 14 de noviembre de 2019. Asimismo, le ordenó a la Defensoría de los Habitantes que coadyuvara con el seguimiento a la ejecución de tal resolución. Así las cosas, esta intervención promueve la obligación de la Caja Costarricense de ejecutar acciones para resolver la problemática en cuestión, de manera que la solución a esta provenga de la propia entidad, no solo de las resoluciones de la Sala.
IX.Voto salvado parcial del Magistrado Salazar Alvarado, únicamente en relación con la no condenatoria en costas, daños y perjuicios a la parte recurrida.
Si bien coincido con el resto de la Sala en declarar con lugar el recurso, me separo del criterio de mayoría en cuanto exime de condenar a la parte recurrida al pago de las costas, daños y perjuicios derivados de la lesión producida a los derechos fundamentales de la parte tutelada.
La Ley de la Jurisdicción Constitucional, en el artículo 52, dispone que:
“Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Por otra parte, en el artículo 51 ibídem, se establece que:
“...toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”.
Esta última norma establece el sistema general que regula lo relativo al tema de la indemnización y el pago de las costas, y que la mayoría denomina “forma natural o normal de terminación del proceso, donde hay pronunciamiento sobre el fondo del asunto y reconocimiento de los hechos que han vulnerado los derechos fundamentales…”.
En criterio de la mayoría, el artículo 51, de cita, regula los supuestos en los que la Sala ha tenido por comprobado el agravio; y, como consecuencia, surge la necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios. Sin embargo, a juicio del suscrito, de la interpretación sistemática de ambas normas, se concluye que, tanto en los casos en que este Tribunal Constitucional constate una lesión a algún derecho fundamental; y, por ende, declare con lugar el recurso, como en aquellos en los que la Administración, por decisión propia, restituya a la persona agraviada en el goce de sus derechos fundamentales, una vez que tenga conocimiento del amparo -supuesto contemplado en el artículo 52, referido-, por imperio de los artículos 50 y 51, de la ley citada, la consecuencia necesaria e ineludible es la condenatoria al infractor a la indemnización de los daños y perjuicios causados y del pago de las costas del recurso.
Esta regla no es más que el reconocimiento, a la parte que ha sufrido una vulneración en sus derechos fundamentales, del derecho a una tutela judicial efectiva en torno a la reparación de las consecuencias dañosas derivadas de las actuaciones u omisiones de las autoridades infractoras; y, como medio disuasivo, a fin de que el Estado no incurra nuevamente en las acciones que dieron base a la estimatoria del recurso, tema regulado en el artículo 50, de la ley que rige esta jurisdicción. De modo, que ya sea que la Sala haya tenido por comprobado el agravio y haya entrado a conocer el fondo del asunto, o que la violación haya cesado por decisión de la propia autoridad recurrida, una vez que tuvo conocimiento de la tramitación del amparo, con restitución en el goce de los derechos fundamentales a favor del agraviado (artículo 52), siempre, en cualesquiera de esos supuestos, surge la imperiosa necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios al infractor, cuyo fundamento se encuentra en los principios de tutela de los derechos de las personas y en el de que la Administración debe hacerse responsable por los daños y perjuicios que ocasione con su actuar inconstitucional.
Así, el hecho de que al momento de conocerse y resolverse con lugar el amparo, los efectos del acto impugnado ya hubieren cesado, en los términos de lo dispuesto en los artículos 50 y 52, de la ley de cita, no enerva la procedencia de la condenatoria en costas, daños y perjuicios, pues tal caso forma parte integral del sistema general de condenatoria necesaria en esos extremos, que contiene la Ley de la Jurisdicción Constitucional.
Por otra parte, es claro que el artículo 52, mencionado, se aplica únicamente en los casos en que la Sala, aun cuando no ha conocido, ni se ha pronunciado sobre el fondo del reclamo, ha constatado la vulneración que en sus derechos fundamentales ha sufrido la parte amparada, en virtud de la restitución, que, en el goce de esos derechos, ha acordado a su favor la Administración; situación que, tal y como la afirma la mayoría de la Sala, implica una “terminación anormal del proceso”.
El legislador estableció y delimitó, de forma precisa, las condiciones en las cuales esta Sala puede decretar esa forma de conclusión anormal del proceso de amparo, así como sus alcances, a saber: 1) que el amparo esté en curso, es decir, que la Administración haya sido debidamente notificada de la resolución que dio curso al amparo; y, 2) que exista una resolución administrativa o judicial que disponga, de forma indubitable, la revocación, detención o suspensión de la actuación impugnada violatoria de derechos fundamentales. Ciertamente, la norma en cuestión contempla una excepción al sistema general de condenatoria en costas, daños y perjuicios, no obstante la estimatoria del recurso, al disponer que, en los casos allí regulados, se declarará con lugar el recurso “únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”. Como excepción que es, debe ser interpretada restrictivamente; es decir, que solo procede en los supuestos estrictamente contemplados en la norma, no solo por la regla de que las excepciones en derecho deben interpretarse de forma restrictiva, sino también porque las consecuencias de aplicar tal excepción implican, sin lugar a dudas, un menoscabo en el derecho fundamental de las personas a obtener una efectiva tutela judicial frente a los daños y perjuicios sufridos con la lesión a sus derechos constitucionales.
En mi criterio, tal excepción se debe interpretar en el sentido de que, de conformidad con el sistema general de condenatoria automática en costas, daños y perjuicios ante una violación a derechos fundamentales, esa condenatoria es siempre procedente, aún en el caso de que la parte recurrida dicte una resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, a menos que conste de manera indubitable y clara que en el caso concreto no se causó perjuicio alguno capaz de ser indemnizado. Solo y únicamente en tales supuestos podría eximirse a la Administración recurrida del pago de dichos extremos. Como en este caso, no existe elemento alguno que desvirtúe la presunción del surgimiento, para la parte amparada, de daños y perjuicios económicos derivados de las actuaciones impugnadas -cuya determinación concreta no le corresponde a esta jurisdicción-, la estimatoria de este recurso debe implicar, necesariamente, la condenatoria en costas, daños y perjuicios, y así lo declaramos.
Como razón adicional, cabe destacar que la dinámica y esencia misma de los procesos de amparo, no tiene por objeto primario el análisis de la existencia o no de daños y perjuicios, sino, de la existencia o no de acciones u omisiones que puedan generar o producir un quebranto al régimen de los derechos fundamentales de las personas. Desde esa arista, el análisis que realiza esta sede, se concentra en dicha verificación, empero, no ingresa a la ponderación de si esas cuestiones han generado o no lesiones en el ámbito eminentemente patrimonial de las personas amparadas. Si bien el precitado precepto 52, de la LJC, en su ámbito gramatical, estatuye que dicha condena (en daños, perjuicios y costas) opera, de ser procedente, no estimamos los suscritos que dicho examen de pertinencia pueda, a priori, excluirse de manera automática en este tipo de procesos, en la medida en que, es dentro de otro proceso ordinario, que se ha de definir si dentro de la relación jurídica analizada en el recurso de amparo, las conductas u omisiones imputables a la Administración (o sujeto de derecho privado, cuando corresponda), se han constituido como causa adecuada de lesiones de orden patrimonial, que sean jurídicamente indemnizables.
A modo de referencia, los numerales 179 al 184, del Código Procesal Contencioso Administrativo, Ley N° 8508, define un proceso especial que tiene por objeto la definición de los efectos económicos derivados de condenas dictadas en estos procesos. A la luz del canon 179 ejusdem, ese proceso tiene por objeto lo siguiente:
“ARTÍCULO 179.- Corresponde al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo, la ejecución de las sentencias dictadas por la Jurisdicción Constitucional, en procesos de hábeas corpus y de amparo contra sujetos de Derecho público, únicamente en lo relativo a la demostración, la liquidación y el cumplimiento de indemnizaciones pecuniarias”.
Es claro que ese proceso se direcciona al análisis del antecedente necesario emitido por esta Sala en cuanto a una condena en abstracto en esos rubros, pues no procedería ese tipo de pretensiones dentro de ese tipo de causas, cuando la sentencia dictada dentro del proceso de amparo, estableciere, de manera expresa, la improcedencia de daños, perjuicios y/o costas, así como cuando no exista pronunciamiento expreso en cuanto a este particular. Es decir, el proceso especial en sede contencioso administrativa, requiere, a modo de requisito sine qua non, de condena o pronunciamiento expreso por parte de esta Sala Constitucional. En ese orden, a mi juicio, al tenor del mencionado ordinal 52, de la LJC, la dispensa en esa condena patrimonial precisa de la acreditación, en cada caso, de situaciones a partir de las cuales, es estime, motivadamente, la inexistencia de lesiones patrimoniales, aún potenciales, derivadas o asociadas a los hechos analizados.
Por ende, se trata de una excepción, que, como tal, requiere de aplicación calificada y debidamente fundamentada de manera casuística. La sola circunstancia que, en el curso del trámite, la Administración dicte resolución o se emita sentencia judicial que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, no descarta, per se, que, de previo a esa cesación por causa propia o ajena al ente accionado, la indolencia acusada o perturbación reprochada, haya llegado a ocasionar daños y perjuicios. Sin embargo, tal cuestión de fondo, en lo relativo a la efectividad de las lesiones, su cuantía, reclamo oportuno, etc., son ponderaciones que escapan a la naturaleza de estos procesos y respecto de la cual, en orden a lo regulado por el mandato 52 aludido, son propias de una condena en abstracto que luego constituye base de análisis en la Jurisdicción Contencioso Administrativa. La tutela que se pretende en estos procesos de orden constitucional no precisa de la demostración de daños y perjuicios, pues, se insiste, no es su objeto o ratio primaria.
Así, no corresponde a la persona amparada el reclamo o demostración de daños, siendo que lo que busca es el resguardo de sus derechos fundamentales. Luego, si esas conductas administrativas le han producido lesiones, es un extremo que, por tesis de principio y salvo casos excepcionales, no forman parte de la base de análisis de este tipo de causas. Nótese que, en el supuesto regulado en ese mandato, la Sala Constitucional no hace un análisis de fondo de la situación a tutelar, dada la terminación del amparo o habeas corpus por la circunstancia sobrevenida ya citada. Ergo, en estos casos, por imperativo legal, no se ingresa a valorar si hay o no infracción, con lo cual, mucho menos puede definirse si a partir de lo denunciado por el requirente, puede haber o no situaciones de posible reparación civil. De esa manera, la dispensa de condena a que alude esa norma, es de orden excepcional, no de principio.
Por tanto, en esos supuestos, la norma impone la condena en abstracto, para que sea dentro de otro proceso plenario, que se analice su procedencia. De otro modo, de aplicarse como regla esa liberación de daños, perjuicios y costas, se estaría poniendo en riesgo la tutela de la situación jurídica de la persona que, pese a esa respuesta sobrevenida de la parte reclamada, pudo haber sufrido lesiones en su esfera patrimonial, en detrimento de lo estatuido por el precepto 45, de la Constitución Política, y desconociendo la potencial responsabilidad de la Administración, tal y como lo impone el artículo 9 ejusdem. Además, no debe dejarse de lado que fue en virtud de una acción de esa índole, que se adoptó una conducta que hace cesar las conductas que, en teoría, amenazan o conculcan los derechos fundamentales de la persona. Es decir, a efectos de obtener el resguardo de esos derechos, la persona optó por la tutela judicial, y fue por esa virtud, que se produce el cese de la perturbación reprochada.
Se insiste, si la permanencia de la amenaza o deterioro de su situación en tanto se hizo cesar por las causas aludidas en la norma bajo examen, generó daños y perjuicios, es un tema que, salvo prueba en contrario, debe ser analizado dentro de un proceso ordinario, pero que, se reitera, en modo alguno, debe negarse, como presupuesto, por la sola concreción del supuesto de hecho regulado en el mencionado ordinal 52, de la LJC. Por ende, con el respeto de siempre en cuanto a la postura de mayoría, externo mi voto y reitero que la estimatoria de este recurso debe implicar, necesariamente, la condenatoria en abstracto en costas, daños y perjuicios.
X.Voto salvado de la Magistrada Garro Vargas respecto a la parte dispositiva de esta sentencia. Dice el artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC): “Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Mi interpretación sobre esa norma es la siguiente: Esa “resolución” es todo acto válido y eficaz por el cual la autoridad competente restituye en el goce del derecho conculcado. La frase “si fueren procedentes” se refiere a las costas. Es más, el artículo 197 del Código Procesal Contencioso-Administrativo, citado por la mayoría, sobre la base del artículo 14 de la LJC, justamente se refiere sólo a estas: a las costas.
Ciertamente, a tenor del artículo 48 de la Constitución Política (CP), el contenido esencial del derecho al recurso de amparo no es indemnizatorio sino restitutorio; sin embargo, el artículo 51 de la LJC señala: “Toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”.
Si el derecho ha sido violado y la Sala así lo constata, aún en caso de que haya sido restituido, podrían haber surgido daños y perjuicios. Por tal motivo, cabe la condenatoria en abstracto de éstos. Si no se hiciera así, si no se diera tal condenatoria, en el caso de que sí se hubieren dado, no habría título –derivado de este proceso– para reclamarlos, con lo que se podría violar el artículo 41 de la CP. Si a pesar de que se haya condenatoria en abstracto, no se han dado los daños y perjuicios, el juez en la vía ordinaria así lo declarará, pues sólo a él corresponde tener por probado la existencia real y la magnitud de los mismos.
Con la tesis defendida por la mayoría estimo que, contrario a lo que se busca, se estaría incentivando que la Administración respete los derechos sólo ante la existencia de un recurso de amparo. Resta decir que el artículo 52 de la LJC prevé la posibilidad de que, si se estima que es lo justo, la Sala condene en costas, aun cuando el derecho haya sido restituido.
En razón de lo anterior, salvo parcialmente el voto respecto de la parte dispositiva y ordeno la condenatoria en daños y perjuicios, pero no en costas.
XI.Documentación aportada al expediente. Se previene a la parte que, de haber aportado algún documento en papel, así como objetos o pruebas contenidas en algún dispositivo adicional de carácter electrónico, informático, magnético, óptico, telemático o producido por nuevas tecnologías, éstos deberán ser retirados del despacho en un plazo máximo de 30 días hábiles contados a partir de la notificación de esta sentencia. De lo contrario, será destruido todo aquel material que no sea retirado dentro de este plazo, según lo dispuesto en el “Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial”, aprobado por la Corte Plena en sesión no. 27-11 de 22 de agosto de 2011, artículo XXVI y publicado en el Boletín Judicial no. 19 de 26 de enero de 2012, así como en el acuerdo aprobado por el Consejo Superior del Poder Judicial, en la sesión no. 43-12 celebrada el 3 de mayo de 2012, artículo LXXXI.
Por tanto:
Se declara con lugar el recurso, con base en lo dispuesto por el artículo 52, párrafo 1º, de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios. Se ordena a Priscilla Balmaceda Chaves y Mario Ruiz Cubillo, por su orden directora general y jefe del Servicio de Cirugía, ambos del Hospital San Vicente de Paúl, o a quienes ocupen el cargo, que giren las órdenes pertinentes y lleven a cabo todas las actuaciones que estén dentro del ámbito de sus competencias para que, el 22 de junio de 2026 (fecha programada con motivo de la notificación de la resolución de curso de este amparo), a la recurrente se le realice la cirugía que requiere en el Servicio de Urología del hospital recurrido, todo bajo estricta responsabilidad y supervisión de su médico tratante y siempre que una variación de las circunstancias médicas de la paciente no requiera otro tipo de atención.
Se advierte a las autoridades recurridas que, de conformidad con lo establecido por el artículo 71 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, se impondrá prisión de tres meses a dos años o de veinte a sesenta días multa, a quien recibiere una orden que deba cumplir o hacer cumplir, dictada dentro de un recurso de amparo y no la cumpliere o no la hiciere cumplir, siempre que el delito no esté más gravemente penado. El Magistrado Castillo Víquez y la Magistrada Garro Vargas, consignan nota. El Magistrado Rueda Leal pone nota. El Magistrado Salazar Alvarado salva parcialmente el voto y dispone la condenatoria en daños, perjuicios y costas. La Magistrada Garro Vargas salva parcialmente el voto y ordena la condenatoria en daños y perjuicios, pero no en costas. Notifíquese.- Fernando Castillo V.
Fernando Cruz C.
Paul Rueda L.
Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G.
Anamari Garro V.
Ingrid Hess H.
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