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Res. 14283-2026 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 22/04/2026
OutcomeResultado
The Constitutional Chamber granted the amparo, ordering the surgery within the period reported by the respondent authority (90 days), but the majority exempted from condemnation of costs and damages; two justices dissented ordering abstract condemnation for damages (one also for costs).La Sala Constitucional declaró con lugar el recurso de amparo, ordenó realizar la cirugía en el plazo informado por la autoridad recurrida (90 días), pero la mayoría eximió de condenatoria en costas, daños y perjuicios; dos magistrados salvaron el voto ordenando condena en abstracto de daños y perjuicios (uno también de costas).
SummaryResumen
The Constitutional Chamber granted an amparo for violation of the fundamental right to health of a 60-year-old patient who had waited a year for elective high-priority (but non-urgent) inguinal and umbilical hernia surgery. The Chamber found the waiting period disproportionate and unreasonable, constituting a breach of her right to health. Since hospital authorities reported they would perform the surgery within 90 days from April 16, 2026, the Court ordered compliance. The majority ruling exempts the respondent from costs and damages, considering the process ended abnormally due to extraprocedural satisfaction. Two justices partially dissent, ordering abstract condemnation for damages (one also for costs), arguing that cessation of the violation does not automatically preclude compensable harm. Justice Rueda Leal highlights the exponential rise of health amparos and cites ruling 2019-005560, which found systematic violation of the right to health due to CCSS waiting lists.La Sala Constitucional declaró con lugar un recurso de amparo por la vulneración del derecho fundamental a la salud de una paciente de 60 años, quien esperaba desde hacía un año una cirugía electiva de hernia inguinal y umbilical catalogada de alta prioridad, pero no urgente. La Sala consideró que el plazo de espera resultó desproporcionado e irrazonable, lo que constituye una lesión a la salud. En virtud de que las autoridades hospitalarias informaron que realizarían la cirugía en un plazo no mayor a 90 días a partir del 16 de abril de 2026, la Sala ordenó su cumplimiento. La decisión incluye un voto de mayoría que exime de condenatoria en costas, daños y perjuicios, al estimar que operó una terminación anormal del proceso similar al desistimiento por satisfacción extraprocesal. Sin embargo, dos magistrados salvan parcialmente el voto y ordenan la condenatoria en abstracto de daños y perjuicios (uno de ellos también en costas), al sostener que la simple cesación de la violación no descarta la existencia de perjuicios indemnizables. Adicionalmente, el magistrado Rueda Leal señala el aumento exponencial de amparos de salud y cita la sentencia 2019-005560 que declaró la vulneración sistemática al derecho a la salud por listas de espera en la CCSS.
Key excerptExtracto clave
Upon review of the record, it is proven that a violation of the fundamental right to health of the protected party did occur. This breach arises from the waiting period she has been subjected to for a surgical procedure, having been placed on the waiting list since April 22, 2025, which reflects a disproportionate and unreasonable delay—a situation this Constitutional Court does not find acceptable. Therefore, this appeal must be granted, given that it is the duty of the Costa Rican Social Security Fund to effectively guarantee the protection of its users' right to health. In the same vein, having established the aforementioned harm, it is imperative for this Constitutional Court to take corresponding measures. However, considering that upon notification of the order admitting this proceeding, the respondent authorities reported they would perform the procedure within a maximum of ninety (90) days from April 16, 2026, the date on which they submitted their report, it is proper to grant the appeal under the terms set forth in the operative part of this judgment.Del análisis de los autos se tiene por acreditado que, en efecto, se produjo una lesión al derecho fundamental a la salud de la parte amparada. Dicha vulneración se configura en el lapso de espera al que ha sido sometida para la realización de una intervención quirúrgica, a cuya lista de espera ingresó desde el 22 de abril de 2025, lo que evidencia un plazo de espera desproporcionado e irrazonable, situación que este Tribunal Constitucional no estima admisible. En virtud de lo anterior, el presente recurso debe declararse con lugar, por cuanto es deber de la Caja Costarricense de Seguro Social garantizar de manera efectiva la protección del derecho a la salud de las personas usuarias. Bajo esa misma línea de análisis, al constatarse la referida lesión, resulta imperativo que este Tribunal Constitucional adopte las medidas correspondientes. No obstante, considerando que, con ocasión de la notificación de la resolución que dio curso a este proceso, las autoridades recurridas informaron que procederán a realizar el procedimiento en un plazo no mayor a noventa (90) días, contado a partir del 16 de abril de 2026, fecha en la cual rindieron su informe, lo procedente es declarar con lugar el recurso en los términos que se disponen en la parte dispositiva de esta sentencia.
Pull quotesCitas destacadas
"Dicha vulneración se configura en el lapso de espera al que ha sido sometida para la realización de una intervención quirúrgica, a cuya lista de espera ingresó desde el 22 de abril de 2025, lo que evidencia un plazo de espera desproporcionado e irrazonable."
"This breach arises from the waiting period she has been subjected to for a surgical procedure, having been placed on the waiting list since April 22, 2025, which reflects a disproportionate and unreasonable delay."
Considerando IV — Sobre el fondo
"Dicha vulneración se configura en el lapso de espera al que ha sido sometida para la realización de una intervención quirúrgica, a cuya lista de espera ingresó desde el 22 de abril de 2025, lo que evidencia un plazo de espera desproporcionado e irrazonable."
Considerando IV — Sobre el fondo
"Ciertamente, a tenor del artículo 48 de la Constitución Política (CP), el contenido esencial del derecho al recurso de amparo no es indemnizatorio sino restitutorio; sin embargo, el artículo 51 de la LJC señala: 'Toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados...'"
"Certainly, in accordance with Article 48 of the Political Constitution, the essential content of the right to amparo is not compensatory but restorative; nevertheless, Article 51 of the LJC states: 'Any decision granting the appeal shall order, in the abstract, compensation for the damages caused...'"
Considerando IX — Voto salvado de la Magistrada Garro Vargas
"Ciertamente, a tenor del artículo 48 de la Constitución Política (CP), el contenido esencial del derecho al recurso de amparo no es indemnizatorio sino restitutorio; sin embargo, el artículo 51 de la LJC señala: 'Toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados...'"
Considerando IX — Voto salvado de la Magistrada Garro Vargas
"la norma en cuestión contempla una excepción al sistema general de condenatoria en costas, daños y perjuicios, no obstante, la estimatoria del recurso, al disponer que, en los casos allí regulados, se declarará con lugar el recurso 'únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes'."
"the provision in question provides for an exception to the general system of condemnation in costs and damages, despite the granting of the appeal, by stipulating that in the cases it governs, the appeal shall be granted 'only for purposes of compensation and costs, if applicable.'"
Considerando VIII — Voto salvado parcial del Magistrado Salazar Alvarado
"la norma en cuestión contempla una excepción al sistema general de condenatoria en costas, daños y perjuicios, no obstante, la estimatoria del recurso, al disponer que, en los casos allí regulados, se declarará con lugar el recurso 'únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes'."
Considerando VIII — Voto salvado parcial del Magistrado Salazar Alvarado
Full documentDocumento completo
Document Review CONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at eleven hours forty minutes on the twenty-second of April of two thousand twenty-six.
Amparo remedy processed in file number 26-011221-0007-CO, filed by Nombre01, identity card CED01, on behalf of Nombre02, identity card CED02, against the CAJA COSTARRICENSE DE SEGURO SOCIAL.
Resultando:
"(...) The protected party, Nombre02, a 60-year-old woman, was assessed by the General Surgery service on April 22, 2025. In that assessment, the presence of an umbilical and inguinal hernia was documented, both with an approximate evolution of five years. It is clarified that this condition does not constitute a diagnosis that immediately compromises life, which is why it is classified as a high-priority elective procedure, but not of vital urgency. (Anexo 1)
SECOND FACT The institution will proceed to perform the pre-operative studies required to guarantee the patient's safety, among them: • Electrocardiogram anexo 2 • Pending clinical laboratories • Chest X-ray These examinations constitute fundamental and mandatory requirements for the scheduling of any elective surgical procedure. In light of this, the patient is requested to appear at window 6; on April 23, the same day she has an appointment for a scheduled talk anexo 3 and 3.1 THIRD FACT With those studies already performed, the pre-operative assessment by the Internal Medicine service is pending, in order to define the surgical risk, which will be scheduled in time.
Once this process, which has already begun with the pre-surgical tests, is completed, the surgery will be scheduled within a period of no more than 90 days, provided there is no medical contraindication that prevents it (...)".
They request that the remedy be declared without merit.
Drafted by Magistrate Araya García; and,
Considerando:
The petitioner indicates that since April 22, 2025, the protected party has had a surgery prescription order; however, despite the waiting time, she still has not undergone the procedure.
Of importance for the decision of this matter, the following facts are deemed duly demonstrated, either because they have been accredited or because the respondent has omitted to refer to them as provided in the initial order:
The right to life, recognized in numeral 21 of the Political Constitution, is the cornerstone upon which the rest of the fundamental rights of the inhabitants of the Republic rest. Similarly, in that section of the Political Charter, the right to health finds its basis, since life is inconceivable if minimum conditions for an adequate and harmonious psychic, physical, and environmental balance are not guaranteed to the human person. Evidently, any delay by the hospitals, clinics, and other healthcare units of the Caja Costarricense del Seguro Social can negatively impact the preservation of the health and life of its users. Public entities, bodies, and officials owe themselves to users with a clear and unequivocal vocation of service, since that has been the reason for their creation and existence.
From the analysis of the case file, it is deemed accredited that, indeed, a violation of the fundamental right to health of the protected party occurred. Said violation is configured in the waiting period to which she has been subjected for the performance of a surgical intervention, to whose waiting list she entered on April 22, 2025, which evidences a disproportionate and unreasonable waiting period, a situation that this Constitutional Court does not deem admissible.
By virtue of the foregoing, this remedy must be declared with merit, since it is the duty of the Caja Costarricense de Seguro Social to effectively guarantee the protection of the right to health of its users.
Under this same line of analysis, upon verifying the aforementioned violation, it is imperative that this Constitutional Court adopt the corresponding measures. However, considering that, on the occasion of the notification of the resolution that admitted this process, the respondent authorities reported that they will proceed to perform the procedure within a period of no more than ninety (90) days, counted from April 16, 2026, the date on which they rendered their report, the appropriate course is to declare the remedy with merit in the terms provided in the operative part of this judgment.
Upon better consideration, the majority of the Chamber is of the opinion that the granting that operates ex lege, in accordance with the provisions of paragraph 1 of article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC), which states: "If, while the amparo is underway, an administrative or judicial resolution is issued that revokes, stops, or suspends the challenged action, the remedy will be declared with merit (...)", must be without a special award of costs, damages, and losses, based on the following considerations. While there is an express text in the law that requires the operative part of the ruling to state that the remedy is declared with merit, it is also true that the same first paragraph of article 52 of the cited law states that the granting is ordered "solely for the purposes of indemnification and costs, if they are applicable". It is emphasized that the Law indicates "if they are applicable", which means that the appropriateness or inappropriateness of the indemnification and costs depends on an assessment, appreciation, or weighing by the Court.
In cases like this, where an abnormal termination of the process occurs, akin to a withdrawal due to extra-procedural satisfaction, it is the majority criterion that it is not appropriate to award costs, nor damages and losses, because the economic consequences of the judgment are similar to those of a case file closure. Furthermore, the content of the protected person's claim and the respondent authority's conduct in acknowledging it suggest that such impairments, injuries, or patrimonial alterations have not taken place; at least in this amparo, there are no elements of judgment suggesting otherwise. Nothing prevents the Chamber from considering the appropriateness of indemnification in exceptional cases. When laws present omissions or shortcomings, it is up to judges to rectify these deficiencies; if laws lack clarity in certain aspects, there is no other remedy but to interpret and apply them according to the demands of procedural logic.
To dispel any doubt in this regard, it is important to highlight the provisions of article 51 of the same Ley de la Jurisdicción Constitucional, when it states that: "any resolution that upholds the remedy shall award, in the abstract, the indemnification of the damages and losses caused and the payment of the costs of the remedy, and its liquidation shall be reserved for the execution of the judgment", referring to a natural or normal form of process termination, where there is a ruling on the merits of the matter and recognition of facts that have violated the fundamental rights of the plaintiff in the process. The principles of Constitutional Law, those of Public and General Procedural Law, or, where applicable, those of International or Community Law and, furthermore, in their order, the Ley General de la Administración Pública and the Código Procesal Contencioso Administrativo and the other procedural codes, are a supplementary source for the application and interpretation of the norms of the Ley de la Jurisdicción Constitucional -cfr. article 14-.
For the contentious-administrative jurisdiction, the legislator established a precept fully applicable to the case by analogy, in article 197 of the Código Procesal Contencioso Administrativo, which responds to procedural logic in any matter. In addition to the above, there are reasons of fact, which the Chamber cannot ignore, as demonstrated by almost three decades of the Constitutional Jurisdiction created in 1989, during which an abusive exercise of the vicarious action in the amparo remedy has been generated, for purposes of wealth in indemnification, to the extent that the alleged victims do not directly participate. Based on the foregoing, it is the majority criterion to resolve this remedy without an award of costs, damages, or losses.
While in this case we concur with our vote to declare the amparo remedy with merit due to the delay in performing the surgery required by the protected party, the order provided in the operative part of this ruling, meaning that she undergo surgery within the period established in the "Por tanto", shall apply provided it does not entail displacing another patient who requires priority or urgent surgery because their life is in danger or they will suffer serious harm to their health.
The issue of amparo remedies related to the right to health and, above all, that of waiting lists at the Caja Costarricense de Seguro Social are grievances that have become recurrent in constitutional jurisdiction. This type of process has seen an exponential increase, as the statistics of this Court show.
Number of health-related cases filed with the Constitutional Chamber:
| YEAR | HEALTH-RELATED QUANTITY |
|---|---|
| 2012 | 1745 |
| 2013 | 1891 |
| 2014 | 2710 |
| 2015 | 3725 |
| 2016 | 4865 |
| 2017 | 5682 |
| 2018 | 6932 |
| 2019 | 7623 |
| 2020 | 5912 |
| 2021 | 7796 |
| 2022 | 8310 |
| 2023 | 12845 |
| 2024 | 15300 |
| 2025 | 17252 |
From the table above, it is inferred that, with the exception of a single year (2020), from 2012 to date, there has been a constant increase in matters filed for violation of the right to health. Likewise, the exacerbated increase of these matters during 2025 is highlighted, when this area reached 43.21% of the Court's circulating workload.
Of these matters, a good number correspond to waiting lists. With regard to the above, this Court, in judgment no. 2019-005560 at 09:30 hours on March 29, 2019, declared the systematic and repeated violation by the Caja Costarricense de Seguro Social of the right to health of insured persons, specifically, by virtue of the waiting list phenomenon. As a consequence of the above, the Chamber ordered the development, within a period of six months counted from the notification of that ruling, of an integrated management system for the purposes of resolving waiting lists and incorporating solutions to the structural causes of this problem, recognized by the Caja Costarricense de Seguro Social itself in its report rendered in file no. 18-14499-0007-CO, among which are indicated: absence of adequate infrastructure, population increase, epidemiological considerations, absence of an adequate system to cover the shortage of specialist doctors, equipment needs and increasing demand from the first level of care, patient absenteeism from appointments at various medical centers of the respondent institution, among others.
In the aforementioned integrated management system project, reasonable waiting periods must be defined by pathology or related diagnosis groups according to symptomatology, level of urgency, and patient conditions, as well as objective criteria for determining a patient's inclusion and placement on waiting lists. In addition to the above, the integrated management system project must take into account the particularities of populations in a state of vulnerability (older adults, indigenous people, persons in poverty, mothers, children and adolescents, persons deprived of liberty, among others) and be guided by the constitutional principles of public service: efficiency, effectiveness, reasonableness, availability, accessibility, and universality. Consequently, the aforementioned vote seeks that the Caja Costarricense de Seguro Social ‑within the framework of its constitutional and legal competencies‑ take the measures required to alleviate the systematic and repeated violation of the right to health of the entity's patients.
In addition to this, with the purpose of monitoring compliance with the referred sentence, the Constitutional Chamber convened an oral and public hearing for November 14, 2019. Likewise, it ordered the Defensoría de los Habitantes to assist with monitoring the execution of said resolution. Thus, this intervention promotes the obligation of the Caja Costarricense to execute actions to resolve the problem in question, so that the solution to it comes from the entity itself, and not just from the resolutions of the Chamber.
VIII.PARTIAL DISSENTING VOTE OF MAGISTRATE SALAZAR ALVARADO ONLY IN RELATION TO THE NON-AWARD OF COSTS, DAMAGES, AND LOSSES AGAINST THE RESPONDENT PARTY. While I concur with the rest of the Chamber in declaring the remedy with merit, I depart from the majority criterion insofar as it exempts the respondent party from being ordered to pay the costs, damages, and losses derived from the violation caused to the fundamental rights of the protected party.
The Ley de la Jurisdicción Constitucional, in article 52, provides that:
"If, while the amparo is underway, an administrative or judicial resolution is issued that revokes, stops, or suspends the challenged action, the remedy will be declared with merit solely for the purposes of indemnification and costs, if they are applicable." On the other hand, article 51 ibidem establishes that:
"...any resolution that upholds the remedy shall award, in the abstract, the indemnification of the damages and losses caused and the payment of the costs of the remedy, and its liquidation shall be reserved for the execution of the judgment." This latter norm establishes the general system regulating the matter of indemnification and payment of costs, which the majority calls the "natural or normal form of termination of the process, where there is a ruling on the merits of the matter and recognition of facts that have violated fundamental rights…".
In the majority's criterion, article 51, cited, regulates the circumstances in which the Chamber has deemed the grievance proven; and, as a consequence, the need for an award of costs, damages, and losses arises. However, in the opinion of the undersigned, from the systematic interpretation of both norms, it is concluded that, both in cases where this Constitutional Court verifies a violation of some fundamental right; and, therefore, declares the remedy with merit, as well as in those where the Administration, by its own decision, restores the aggrieved person to the enjoyment of their fundamental rights once it has knowledge of the amparo - a situation contemplated in the referred article 52 -, by mandate of articles 50 and 51 of the cited law, the necessary and unavoidable consequence is the award against the infringer for the indemnification of the damages and losses caused and the payment of the costs of the remedy.
This rule is nothing more than the recognition, to the party that has suffered a violation of their fundamental rights, of the right to effective judicial protection regarding the reparation of the damaging consequences derived from the actions or omissions of the infringing authorities; and, as a deterrent means, so that the State does not incur again in the actions that gave basis to the granting of the remedy, an issue regulated in article 50 of the law governing this jurisdiction. So, whether the Chamber has deemed the grievance proven and has entered to hear the merits of the matter, or whether the violation has ceased by decision of the respondent authority itself, once it had knowledge of the processing of the amparo, with restoration to the enjoyment of fundamental rights in favor of the aggrieved party (article 52), always, in any of these situations, the imperative need arises for an award of costs, damages, and losses against the infringer, the basis of which is found in the principles of protection of individuals' rights and in that the Administration must be held responsible for the damages and losses it causes through its unconstitutional conduct.
Thus, the fact that at the time the amparo is heard and resolved with merit, the effects of the challenged act had already ceased, in the terms provided in articles 50 and 52 of the cited law, does not negate the appropriateness of the award of costs, damages, and losses, because such a case forms an integral part of the general system of necessary award on these points contained in the Ley de la Jurisdicción Constitucional.
On the other hand, it is clear that the mentioned article 52 applies only in cases where the Chamber, even though it has not heard nor ruled on the merits of the claim, has verified the violation that the protected party has suffered in their fundamental rights, by virtue of the restoration, in the enjoyment of those rights, that the Administration has agreed to in their favor; a situation that, as affirmed by the majority of the Chamber, implies an "abnormal termination of the process." The legislator established and delimited, precisely, the conditions under which this Chamber can decree that form of abnormal conclusion of the amparo process, as well as its scope, namely: 1) that the amparo is underway, that is, that the Administration has been duly notified of the resolution admitting the amparo; and, 2) that there exists an administrative or judicial resolution that provides, unequivocally, for the revocation, cessation, or suspension of the challenged action violating fundamental rights.
Certainly, the norm in question contemplates an exception to the general system of award of costs, damages, and losses, notwithstanding the granting of the remedy, by providing that, in the cases regulated therein, the remedy will be declared with merit "solely for the purposes of indemnification and costs, if they are applicable." As an exception that it is, it must be interpreted restrictively; that is, it only applies in the cases strictly contemplated in the norm, not only because of the rule that exceptions in law must be interpreted restrictively, but also because the consequences of applying such an exception imply, without a doubt, an impairment of the fundamental right of individuals to obtain effective judicial protection against the damages and losses suffered due to the violation of their constitutional rights.
In my criterion, such an exception must be interpreted to mean that, in accordance with the general system of automatic award of costs, damages, and losses in the event of a violation of fundamental rights, such an award is always appropriate, even in the case where the respondent party issues an administrative or judicial resolution that revokes, stops, or suspends the challenged action, unless it is established unequivocally and clearly that in the specific case no compensable injury was caused. Only and solely in such cases could the respondent Administration be exempted from paying those items. As in this case, there is no element whatsoever that disproves the presumption of the emergence, for the protected party, of economic damages and losses derived from the challenged actions - the specific determination of which does not correspond to this jurisdiction -, the granting of this remedy must necessarily imply the award of costs, damages, and losses, and I so declare.
As an additional reason, it should be noted that the dynamics and very essence of amparo proceedings do not have as their primary object the analysis of the existence or not of damages and losses, but rather, of the existence or not of actions or omissions that may generate or produce a breach of the regime of individuals' fundamental rights. From this perspective, the analysis carried out by this court concentrates on said verification, but it does not enter into the weighing of whether these issues have or have not caused injuries in the strictly financial realm of the protected persons. While the aforementioned precept 52 of the LJC, in its grammatical scope, provides that said award (of damages, losses, and costs) operates, if applicable, we the undersigned do not consider that said examination of pertinence can, a priori, be automatically excluded in this type of process, to the extent that it is within another ordinary proceeding that it must be defined whether, within the legal relationship analyzed in the amparo remedy, the conduct or omissions attributable to the Administration (or private law subject, when applicable), have constituted an adequate cause of injuries of a patrimonial nature that are legally compensable.
As a reference, numerals 179 to 184 of the Código Procesal Contencioso Administrativo, Law No. 8508, define a special process whose purpose is the definition of the economic effects derived from awards dictated in these processes. In light of canon 179 ejusdem, that process has the following purpose:
"ARTICLE 179.- The Juzgado de lo Contencioso-Administrativo is responsible for the execution of judgments issued by the Constitutional Jurisdiction, in habeas corpus and amparo proceedings against subjects of Public law, solely regarding the demonstration, liquidation, and fulfillment of pecuniary indemnifications." It is clear that this process is directed at the analysis of the necessary antecedent issued by this Chamber regarding an abstract award on those items, since that type of claim would not be appropriate in that type of case when the judgment issued within the amparo proceeding established, expressly, the inappropriateness of damages, losses, and/or costs, as well as when there is no express pronouncement on this particular matter. That is, the special process in the contentious-administrative court requires, as a sine qua non requirement, an award or express pronouncement by this Constitutional Chamber.
In that order, in my judgment, according to the wording of the aforementioned ordinal 52 of the LJC, the dispensation from that patrimonial award requires the accreditation, in each case, of situations based on which it is considered, with reasoning, that there is an absence of patrimonial injuries, even potential ones, derived from or associated with the facts analyzed. Therefore, it is an exception that, as such, requires qualified and duly reasoned application on a case-by-case basis. The mere circumstance that, during the proceeding, the Administration issues a resolution or a judicial ruling is issued that revokes, stops, or suspends the challenged action, does not rule out, per se, that, prior to that cessation by the respondent entity's own cause or an external one, the alleged indolence or reproached disturbance may have caused damages and losses. However, such a substantive question, regarding the effectiveness of the injuries, their amount, timely claim, etc., are considerations that are beyond the nature of these processes and regarding which, in order with what is regulated by the alluded mandate 52, are proper to an abstract award that then constitutes a basis for analysis in the Contencioso Administrativo Jurisdiction.
The protection sought in these constitutional processes does not require the demonstration of damages and losses, since, it is insisted, that is not their object or primary ratio. Thus, it is not the responsibility of the protected person to claim or demonstrate damages, as what they seek is the protection of their fundamental rights. Then, whether those administrative actions have caused them injuries is an extreme that, as a matter of principle and except in exceptional cases, does not form part of the basis of analysis in this type of case. Note that, in the situation regulated in that mandate, the Constitutional Chamber does not perform a substantive analysis of the situation to be protected, given the termination of the amparo or habeas corpus by the supervening circumstance already cited. Ergo, in these cases, by legal imperative, one does not enter into assessing whether there is an infringement or not, whereby, much less can it be defined whether, based on what was reported by the requester, there may or may not be situations of possible civil reparation.
In this way, the dispensation from the award referred to in that norm is of an exceptional nature, not a principle. Therefore, in those cases, the norm imposes the abstract award, so that it is within another plenary proceeding that its appropriateness is analyzed. Otherwise, if that release from damages, losses, and costs were applied as a rule, it would jeopardize the protection of the legal situation of the person who, despite that supervening response from the claimed party, may have suffered injuries to their patrimonial sphere, to the detriment of what is provided by precept 45 of the Political Constitution, and disregarding the potential responsibility of the Administration, as imposed by article 9 ejusdem. Furthermore, one should not ignore that it was by virtue of an action of this nature that conduct was adopted that caused the cessation of the conduct that, in theory, threatens or violates the fundamental rights of the person.
That is, in order to obtain the protection of those rights, the person opted for judicial protection, and it was by virtue of that, that the cessation of the reproached disturbance occurs. It is insisted, whether the permanence of the threat or deterioration of their situation, insofar as it was made to cease by the causes alluded to in the norm under examination, generated damages and losses, is an issue that, unless proven otherwise, must be analyzed within an ordinary proceeding, but which, it is reiterated, in no way must be denied, as a presupposition, by the mere concretion of the factual circumstance regulated in the mentioned ordinal 52 of the LJC. Therefore, with the usual respect for the majority position, I express my vote and reiterate that the granting of this remedy must necessarily imply the abstract award of costs, damages, and losses.
Article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC) states: "If, while the amparo is underway, an administrative or judicial resolution is issued that revokes, stops, or suspends the challenged action, the remedy will be declared with merit solely for the purposes of indemnification and costs, if they are applicable." My interpretation of that norm is as follows: That "resolution" is any valid and effective act by which the competent authority restores the enjoyment of the violated right. The phrase "if they are applicable" refers to costs. Furthermore, article 197 of the Código Procesal Contencioso-Administrativo, cited by the majority, based on article 14 of the LJC, precisely refers only to these: to costs.
Certainly, pursuant to Article 48 of the Political Constitution (CP), the essential content of the right to the amparo remedy is not compensatory but restitutory; however, Article 51 of the LJC states: "Any ruling that grants the remedy shall impose an abstract award of damages and losses caused and payment of the costs of the remedy, reserving their liquidation for the execution of judgment." If the right has been violated and the Chamber so finds, even if it has been restored, damages and losses may have arisen. For this reason, an abstract award of these is appropriate. If this were not done, if such an award were not made, in the event that they had indeed occurred, there would be no title—derived from this proceeding—to claim them, which could violate Article 41 of the CP. If, despite the abstract award, no damages and losses have occurred, the judge in the ordinary jurisdiction will so declare, since it is the sole province of that judge to accept as proven their actual existence and magnitude.
With the thesis defended by the majority, I believe that, contrary to what is sought, the Administration would be incentivized to respect rights only in the face of an amparo remedy. It remains to be said that Article 52 of the LJC provides the possibility that, if deemed just, the Chamber may award costs, even when the right has been restored.
By reason of the foregoing, I partially dissent from the operative part and order the award of damages and losses but not the award of costs.
The parties are warned that, if they have provided any paper document, as well as objects or evidence contained in any additional electronic, computer, magnetic, optical, telematic device or one produced by new technologies, these must be withdrawn from the office within a maximum period of thirty business days counted from the notification of this Judgment. Otherwise, any material not withdrawn within this period will be destroyed, pursuant to the provisions of the "Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial," approved by the Corte Plena in Session No. 27-11 of August 22, 2011, Article XXVI and published in the Boletín Judicial No. 19 of January 26, 2012, as well as the agreement approved by the Consejo Superior del Poder Judicial, in Session No. 43-12 held on May 3, 2012, Article LXXXI.
Por tanto:
The remedy is granted with place, without a special award of costs, damages, and losses. Consequently, Priscilla Balmaceda Chaves and Mario Ruiz Cubillo, in their capacities as Directora General and Jefe del Servicio de Cirugía General, respectively, both of the Hospital San Vicente de Paúl, or whoever occupies these positions in their stead, are ordered to issue the pertinent orders and carry out all actions within the scope of their competencies so that, within a period of NINETY DAYS, counted from the date of presentation of the report rendered in this remedy, the surgery prescribed for the protected party Nombre02, identity card CED02, is performed, as indicated under oath, under the strict responsibility of her treating physician. They must also timely inform the amparo beneficiary of the date and time of the aforementioned care, as well as the pre-operative requirements established for that purpose.
Furthermore, if necessary, her medical care must be coordinated with another hospital center that has space availability. The respondent authorities are warned that, in accordance with the provisions of Article 71 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, imprisonment of three months to two years or a fine of twenty to sixty days shall be imposed upon anyone who receives an order that must be fulfilled or enforced, issued within an amparo remedy, and does not fulfill it or does not have it fulfilled, provided that the offense is not more severely punished. Magistrate Rueda Leal records a note. Magistrate Salazar Alvarado partially dissents from the vote and orders the award of damages, losses, and costs. Magistrate Garro Vargas partially dissents from the vote and orders the award of damages and losses, but not costs.- Fernando Castillo V.
Fernando Cruz C.
Paul Rueda L.
Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G.
Anamari Garro V.
Ingrid Hess H.
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Revisión del Documento SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las once horas cuarenta minutos del veintidos de abril de dos mil veintiseis .
Recurso de amparo que se tramita en el expediente Nº 26-011221-0007-CO, interpuesto por Nombre01, cédula de identidad CED01, a favor de Nombre02, cédula de identidad CED02, contra la CAJA COSTARRICENSE DE SEGURO SOCIAL.
Resultando:
“(…) La amparada, Nombre02, mujer de 60 años, fue valorada por el servicio de Cirugía General, el día 22 de abril de 2025. En dicha valoración se documentó la presencia de hernia umbilical e inguinal, ambas con una evolución aproximada de cinco años. Se aclara que esta condición, no constituye un diagnóstico que comprometa la vida de manera inmediata, razón por la cual se clasifica como procedimiento electivo de alta prioridad, pero no de urgencia vital. (Anexo 1) HECHO SEGUNDO La institución procederá a realizar los estudios preoperatorios requeridos para garantizar la seguridad de la paciente, entre ellos: • Electrocardiograma anexo 2 • Laboratorios clínicos pendientes • Radiografía de tórax Estos exámenes constituyen requisitos fundamentales y obligatorios para la programación de cualquier procedimiento quirúrgico de origen electivo. Ante lo que se le solicita a la paciente presentarse en ventanilla 6; el 23 de abril mismo día que cuanta con cita para charla agendada anexo 3 y 3.1 HECHO TERCERO Con dichos estudios ya realizados, se encuentra pendiente la valoración preoperatoria por el servicio de Medicina Interna, con el fin de definir el riesgo quirúrgico, misma que se programara en tiempo .
Una vez completado este proceso que ya se encuentra iniciado con los prequirúrgicos, se procederá a programar la cirugía en un plazo no mayor a 90 días, siempre que no exista contraindicación médica que lo impida (...)”.
Solicitan se declare sin lugar el recurso.
Redacta el Magistrado Araya García; y,
Considerando:
El recurrente indica que desde el 22 de abril de 2025, la amparada cuenta con orden de prescripción de cirugía; sin embargo, a pesar del tiempo en espera, sigue sin ser sometida al procedimiento.
De importancia para la decisión de este asunto, se estiman como debidamente demostrados los siguientes hechos, sea porque así han sido acreditados o bien porque el recurrido haya omitido referirse a ellos según lo prevenido en el auto inicial:
El derecho a la vida, reconocido en el numeral 21, de la Constitución Política, es la piedra angular sobre la cual descansa el resto de los derechos fundamentales de los habitantes de la República. De igual forma, en ese ordinal de la Carta Política encuentra asidero el derecho a la salud, puesto que, la vida resulta inconcebible si no se le garantizan a la persona humana condiciones mínimas para un adecuado y armónico equilibrio psíquico, físico y ambiental. Evidentemente, cualquier retardo de los hospitales, clínicas y demás unidades de atención sanitaria de la Caja Costarricense del Seguro Social puede repercutir negativamente en la preservación de la salud y la vida de sus usuarios. Los entes, órganos y funcionarios públicos se deben a los usuarios con una clara e inequívoca vocación de servicio, puesto que, esa ha sido la razón de su creación y existencia.
Del análisis de los autos se tiene por acreditado que, en efecto, se produjo una lesión al derecho fundamental a la salud de la parte amparada. Dicha vulneración se configura en el lapso de espera al que ha sido sometida para la realización de una intervención quirúrgica, a cuya lista de espera ingresó desde el 22 de abril de 2025, lo que evidencia un plazo de espera desproporcionado e irrazonable, situación que este Tribunal Constitucional no estima admisible.
En virtud de lo anterior, el presente recurso debe declararse con lugar, por cuanto es deber de la Caja Costarricense de Seguro Social garantizar de manera efectiva la protección del derecho a la salud de las personas usuarias.
Bajo esa misma línea de análisis, al constatarse la referida lesión, resulta imperativo que este Tribunal Constitucional adopte las medidas correspondientes. No obstante, considerando que, con ocasión de la notificación de la resolución que dio curso a este proceso, las autoridades recurridas informaron que procederán a realizar el procedimiento en un plazo no mayor a noventa (90) días, contado a partir del 16 de abril de 2026, fecha en la cual rindieron su informe, lo procedente es declarar con lugar el recurso en los términos que se disponen en la parte dispositiva de esta sentencia.
V.SOBRE LA CONDENATORIA EN COSTAS, DAÑOS Y PERJUICIOS DE CONFORMIDAD CON EL ARTÍCULO 52 DE LA LEY DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL. Bajo una mejor ponderación, la mayoría de la Sala es del criterio que la estimatoria que opera ex lege, de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 1° del artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC), el cual dispone: “Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso (…)”, debe serlo sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios, con base en las siguientes consideraciones. Si bien hay un texto expreso en la ley que obliga a que la parte dispositiva del fallo indique que se declara con lugar el recurso, también cierto es que el mismo párrafo primero del artículo 52 de la ley de cita, refiere que la estimatoria se dicta “únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Se subraya que la Ley indica “si fueren procedentes”, lo cual quiere decir que la procedencia o improcedencia de la indemnización y costas dependen de una valoración, apreciación o ponderación del Tribunal. En casos como este en que opera una terminación anormal del proceso, asimilable al desistimiento por satisfacción extraprocesal, es criterio de mayoría que no cabe condenar en costas, como tampoco en daños y perjuicios, porque las consecuencias económicas de la sentencia son similares a las de un archivo del expediente. Además, el contenido de la pretensión de la persona amparada y la conducta de la autoridad recurrida de reconocer aquella, sugieren que tales menoscabos, lesiones o alteraciones patrimoniales, no han tenido lugar; al menos en este amparo no hay elementos de juicio que sugieran otra cosa. Nada obsta para que, en casos de excepción, la Sala pueda considerar la procedencia de la indemnización.
Cuando las leyes presentan omisiones o minusvalías, corresponde a los jueces enderezar esas carencias; si las leyes carecen de inteligencia en ciertos aspectos, no queda otro remedio que interpretarlas y aplicarlas conforme a las exigencias de la lógica procesal. Para disipar cualquier duda al respecto, es importante destacar lo dispuesto en el artículo 51 de la misma Ley de la Jurisdicción Constitucional, cuando dispone que: “toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”, se refiere a una forma natural o normal de terminación del proceso, donde hay pronunciamiento sobre el fondo del asunto y reconocimiento de hechos que han vulnerado los derechos fundamentales de la parte actora en el proceso. Los principios del Derecho Constitucional, los del Público y Procesal General o, en su caso, los del Derecho Internacional o Comunitario y, además, por su orden, la Ley General de la Administración Pública y el Código Procesal Contencioso Administrativo y los demás Códigos procesales, son fuente supletoria para la aplicación e interpretación de las normas de la Ley de la Jurisdicción Constitucional -cfr. artículo 14-.
Para la jurisdicción contencioso-administrativa, el legislador estableció un precepto plenamente aplicable al caso por analogía, en el artículo 197 del Código Procesal Contencioso Administrativo, que responde a la lógica procesal en cualquier materia. A lo anterior se añaden razones de hecho, las cuales la Sala no puede soslayar, como lo demuestran casi tres décadas de la Jurisdicción Constitucional creada en 1989, en las cuales se ha generado un ejercicio abusivo de la acción vicaria en el recurso de amparo, con fines de riqueza en la indemnización, en la medida que no participa directamente las presuntas víctimas. Con base en lo anterior, es criterio de mayoría resolver este recurso sin condenatoria en costas, daños o perjuicios.
Si bien en este caso concurrimos con nuestro voto a declarar con lugar el recurso de amparo por la dilación en la realización de la cirugía requerida por la parte amparada, la orden que se dispone en la parte dispositiva de este fallo, en el sentido de que se le intervenga en el plazo establecido en el por tanto, se aplicará siempre y cuando no conlleve desplazar a otro paciente que requiere de una cirugía prioritaria o urgente en vista de que está en peligro su vida o se le causará un daño grave en su salud.
El tema de los recursos de amparo relacionados con el derecho a la salud y, sobre todo, el de las listas de espera en la Caja Costarricense de Seguro Social son agravios que se han tornado recurrentes en la jurisdicción constitucional. Este tipo de procesos ha tenido un aumento exponencial, lo que las estadísticas de este Tribunal ponen de manifiesto.
Cantidad de expedientes de salud ingresados a la Sala Constitucional:
AÑO CANTIDAD EN SALUD 2012 1745 2013 1891 2014 2710 2015 3725 2016 4865 2017 5682 2018 6932 2019 7623 2020 5912 2021 7796 2022 8310 2023 12845 2024 15300 2025 17252 Del cuadro anterior se infiere que, con excepción de un solo año (2020), desde el año 2012 a la fecha ha habido un aumento constante en los asuntos entrados por violación al derecho a la salud. Asimismo, se destaca el exacerbado incremento de estos asuntos durante el 2025, cuando esta materia alcanzó el 43.21% del circulante del Tribunal.
De esos asuntos, buena cantidad corresponde a listas de espera. A propósito de lo anterior, este Tribunal, en la sentencia nro. 2019-005560 de las 09:30 horas del 29 de marzo de 2019, declaró la vulneración sistemática y reiterada por parte de la Caja Costarricense de Seguro Social al derecho a la salud de las personas aseguradas, específicamente, en virtud del fenómeno de las listas de espera. Consecuencia de lo anterior, la Sala ordenó la elaboración, dentro del plazo de seis meses contado a partir de la notificación de tal pronunciamiento, de un sistema de gestión integrado a los efectos de solventar las listas de espera e incorporar soluciones a las causas estructurales de tal problemática, reconocidas por la propia Caja Costarricense de Seguro Social en su informe rendido en el expediente nro. 18-14499-0007-CO, entre las cuales se indican: ausencia de infraestructura adecuada, aumento poblacional, consideraciones epidemiológicas, ausencia de un sistema adecuado para cubrir la falta de médicos especialistas, necesidades de equipamiento y demanda en aumento del primer nivel de atención, ausentismo de pacientes a citas en diversos centros médicos de la institución recurrida, entre otras.
En el citado proyecto de sistema de gestión integrado deberán definirse los plazos de espera razonables por patología o grupos relacionados de diagnóstico de acuerdo con la sintomatología, el nivel de urgencia y las condiciones del paciente, así como los criterios objetivos para precisar la inclusión y ubicación de un paciente en las listas de espera. Aunado a lo anterior, el proyecto de sistema de gestión integrado deberá tomar en cuenta las particularidades de las poblaciones en estado de vulnerabilidad (personas adultas mayores, indígenas, personas en condición de pobreza, madres, niños, niñas y adolescentes, privados de libertad, entre otros) y orientarse según los principios constitucionales del servicio público: eficiencia, eficacia, razonabilidad, disponibilidad, accesibilidad y universalidad. Por consiguiente, con el voto en mención se pretende que la Caja Costarricense de Seguro Social ‑en el marco de sus competencias constitucionales y legales‑ tome las medidas requeridas para paliar la vulneración sistemática y reiterada al derecho a la salud de los pacientes del ente.
Aunado a ello, con la finalidad de dar seguimiento al cumplimiento de la referida sentencia, la Sala Constitucional convocó a una audiencia oral y pública para el 14 de noviembre de 2019. Asimismo, le ordenó a la Defensoría de los Habitantes que coadyuvara con el seguimiento a la ejecución de tal resolución. Así las cosas, esta intervención promueve la obligación de la Caja Costarricense de ejecutar acciones para resolver la problemática en cuestión, de manera que la solución a esta provenga de la propia entidad, no solo de las resoluciones de la Sala.
VIII.VOTO SALVADO PARCIAL DEL MAGISTRADO SALAZAR ALVARADO ÚNICAMENTE EN RELACIÓN CON LA NO CONDENATORIA EN COSTAS, DAÑOS Y PERJUICIOS A LA PARTE RECURRIDA. Si bien coincido con el resto de la Sala en declarar con lugar el recurso, me separo del criterio de mayoría en cuanto exime de condenar a la parte recurrida al pago de las costas, daños y perjuicios derivados de la lesión producida a los derechos fundamentales de la parte tutelada.
La Ley de la Jurisdicción Constitucional, en el artículo 52, dispone que:
“Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Por otra parte, en el artículo 51 ibídem, se establece que:
“...toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”.
Esta última norma establece el sistema general que regula lo relativo al tema de la indemnización y el pago de las costas, y que la mayoría denomina “forma natural o normal de terminación del proceso, donde hay pronunciamiento sobre el fondo del asunto y reconocimiento de los hechos que han vulnerado los derechos fundamentales…”.
En criterio de la mayoría, el artículo 51, de cita, regula los supuestos en los que la Sala ha tenido por comprobado el agravio; y, como consecuencia, surge la necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios. Sin embargo, a juicio del suscrito, de la interpretación sistemática de ambas normas, se concluye que, tanto en los casos en que este Tribunal Constitucional constate una lesión a algún derecho fundamental; y, por ende, declare con lugar el recurso, como en aquellos en los que la Administración, por decisión propia, restituya a la persona agraviada en el goce de sus derechos fundamentales, una vez que tenga conocimiento del amparo -supuesto contemplado en el artículo 52, referido-, por imperio de los artículos 50 y 51, de la ley citada, la consecuencia necesaria e ineludible es la condenatoria al infractor a la indemnización de los daños y perjuicios causados y del pago de las costas del recurso.
Esta regla no es más que el reconocimiento, a la parte que ha sufrido una vulneración en sus derechos fundamentales, del derecho a una tutela judicial efectiva en torno a la reparación de las consecuencias dañosas derivadas de las actuaciones u omisiones de las autoridades infractoras; y, como medio disuasivo, a fin de que el Estado no incurra nuevamente en las acciones que dieron base a la estimatoria del recurso, tema regulado en el artículo 50, de la ley que rige esta jurisdicción. De modo, que ya sea que la Sala haya tenido por comprobado el agravio y haya entrado a conocer el fondo del asunto, o que la violación haya cesado por decisión de la propia autoridad recurrida, una vez que tuvo conocimiento de la tramitación del amparo, con restitución en el goce de los derechos fundamentales a favor del agraviado (artículo 52), siempre, en cualesquiera de esos supuestos, surge la imperiosa necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios al infractor, cuyo fundamento se encuentra en los principios de tutela de los derechos de las personas y en el de que la Administración debe hacerse responsable por los daños y perjuicios que ocasione con su actuar inconstitucional.
Así, el hecho de que al momento de conocerse y resolverse con lugar el amparo, los efectos del acto impugnado ya hubieren cesado, en los términos de lo dispuesto en los artículos 50 y 52, de la ley de cita, no enerva la procedencia de la condenatoria en costas, daños y perjuicios, pues tal caso forma parte integral del sistema general de condenatoria necesaria en esos extremos, que contiene la Ley de la Jurisdicción Constitucional.
Por otra parte, es claro que el artículo 52, mencionado, se aplica únicamente en los casos en que la Sala, aun cuando no ha conocido, ni se ha pronunciado sobre el fondo del reclamo, ha constatado la vulneración que en sus derechos fundamentales ha sufrido la parte amparada, en virtud de la restitución, que, en el goce de esos derechos, ha acordado a su favor la Administración; situación que, tal y como la afirma la mayoría de la Sala, implica una “terminación anormal del proceso”.
El legislador estableció y delimitó, de forma precisa, las condiciones en las cuales esta Sala puede decretar esa forma de conclusión anormal del proceso de amparo, así como sus alcances, a saber: 1) que el amparo esté en curso, es decir, que la Administración haya sido debidamente notificada de la resolución que dio curso al amparo; y, 2) que exista una resolución administrativa o judicial que disponga, de forma indubitable, la revocación, detención o suspensión de la actuación impugnada violatoria de derechos fundamentales. Ciertamente, la norma en cuestión contempla una excepción al sistema general de condenatoria en costas, daños y perjuicios, no obstante, la estimatoria del recurso, al disponer que, en los casos allí regulados, se declarará con lugar el recurso “únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”. Como excepción que es, debe ser interpretada restrictivamente; es decir, que solo procede en los supuestos estrictamente contemplados en la norma, no solo por la regla de que las excepciones en derecho deben interpretarse de forma restrictiva, sino también porque las consecuencias de aplicar tal excepción implican, sin lugar a dudas, un menoscabo en el derecho fundamental de las personas a obtener una efectiva tutela judicial frente a los daños y perjuicios sufridos con la lesión a sus derechos constitucionales.
En mi criterio, tal excepción se debe interpretar en el sentido de que, de conformidad con el sistema general de condenatoria automática en costas, daños y perjuicios ante una violación a derechos fundamentales, esa condenatoria es siempre procedente, aún en el caso de que la parte recurrida dicte una resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, a menos que conste de manera indubitable y clara que en el caso concreto no se causó perjuicio alguno capaz de ser indemnizado. Solo y únicamente en tales supuestos podría eximirse a la Administración recurrida del pago de dichos extremos. Como en este caso, no existe elemento alguno que desvirtúe la presunción del surgimiento, para la parte amparada, de daños y perjuicios económicos derivados de las actuaciones impugnadas -cuya determinación concreta no le corresponde a esta jurisdicción-, la estimatoria de este recurso debe implicar, necesariamente, la condenatoria en costas, daños y perjuicios, y así lo declaro.
Como razón adicional, cabe destacar que la dinámica y esencia misma de los procesos de amparo, no tiene por objeto primario el análisis de la existencia o no de daños y perjuicios, sino, de la existencia o no de acciones u omisiones que puedan generar o producir un quebranto al régimen de los derechos fundamentales de las personas. Desde esa arista, el análisis que realiza esta sede, se concentra en dicha verificación, empero, no ingresa a la ponderación de si esas cuestiones han generado o no lesiones en el ámbito eminentemente patrimonial de las personas amparadas. Si bien el precitado precepto 52, de la LJC, en su ámbito gramatical, estatuye que dicha condena (en daños, perjuicios y costas) opera, de ser procedente, no estimamos los suscritos que dicho examen de pertinencia pueda, a priori, excluirse de manera automática en este tipo de procesos, en la medida en que, es dentro de otro proceso ordinario, que se ha de definir si dentro de la relación jurídica analizada en el recurso de amparo, las conductas u omisiones imputables a la Administración (o sujeto de derecho privado, cuando corresponda), se han constituido como causa adecuada de lesiones de orden patrimonial, que sean jurídicamente indemnizables.
A modo de referencia, los numerales 179 al 184, del Código Procesal Contencioso Administrativo, Ley N° 8508, define un proceso especial que tiene por objeto la definición de los efectos económicos derivados de condenas dictadas en estos procesos. A la luz del canon 179 ejusdem, ese proceso tiene por objeto lo siguiente:
“ARTÍCULO 179.- Corresponde al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo, la ejecución de las sentencias dictadas por la Jurisdicción Constitucional, en procesos de hábeas corpus y de amparo contra sujetos de Derecho público, únicamente en lo relativo a la demostración, la liquidación y el cumplimiento de indemnizaciones pecuniarias”.
Es claro que ese proceso se direcciona al análisis del antecedente necesario emitido por esta Sala en cuanto a una condena en abstracto en esos rubros, pues no procedería ese tipo de pretensiones dentro de ese tipo de causas, cuando la sentencia dictada dentro del proceso de amparo, estableciere, de manera expresa, la improcedencia de daños, perjuicios y/o costas, así como cuando no exista pronunciamiento expreso en cuanto a este particular. Es decir, el proceso especial en sede contencioso administrativa, requiere, a modo de requisito sine qua non, de condena o pronunciamiento expreso por parte de esta Sala Constitucional. En ese orden, a mi juicio, al tenor del mencionado ordinal 52, de la LJC, la dispensa en esa condena patrimonial precisa de la acreditación, en cada caso, de situaciones a partir de las cuales, es estime, motivadamente, la inexistencia de lesiones patrimoniales, aún potenciales, derivadas o asociadas a los hechos analizados.
Por ende, se trata de una excepción, que, como tal, requiere de aplicación calificada y debidamente fundamentada de manera casuística. La sola circunstancia que, en el curso del trámite, la Administración dicte resolución o se emita sentencia judicial que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, no descarta, per se, que, de previo a esa cesación por causa propia o ajena al ente accionado, la indolencia acusada o perturbación reprochada, haya llegado a ocasionar daños y perjuicios. Sin embargo, tal cuestión de fondo, en lo relativo a la efectividad de las lesiones, su cuantía, reclamo oportuno, etc., son ponderaciones que escapan a la naturaleza de estos procesos y respecto de la cual, en orden a lo regulado por el mandato 52 aludido, son propias de una condena en abstracto que luego constituye base de análisis en la Jurisdicción Contencioso Administrativa. La tutela que se pretende en estos procesos de orden constitucional no precisa de la demostración de daños y perjuicios, pues, se insiste, no es su objeto o ratio primaria.
Así, no corresponde a la persona amparada el reclamo o demostración de daños, siendo que lo que busca es el resguardo de sus derechos fundamentales. Luego, si esas conductas administrativas le han producido lesiones, es un extremo que, por tesis de principio y salvo casos excepcionales, no forman parte de la base de análisis de este tipo de causas. Nótese que, en el supuesto regulado en ese mandato, la Sala Constitucional no hace un análisis de fondo de la situación a tutelar, dada la terminación del amparo o habeas corpus por la circunstancia sobrevenida ya citada. Ergo, en estos casos, por imperativo legal, no se ingresa a valorar si hay o no infracción, con lo cual, mucho menos puede definirse si a partir de lo denunciado por el requirente, puede haber o no situaciones de posible reparación civil. De esa manera, la dispensa de condena a que alude esa norma, es de orden excepcional, no de principio.
Por tanto, en esos supuestos, la norma impone la condena en abstracto, para que sea dentro de otro proceso plenario, que se analice su procedencia. De otro modo, de aplicarse como regla esa liberación de daños, perjuicios y costas, se estaría poniendo en riesgo la tutela de la situación jurídica de la persona que, pese a esa respuesta sobrevenida de la parte reclamada, pudo haber sufrido lesiones en su esfera patrimonial, en detrimento de lo estatuido por el precepto 45, de la Constitución Política, y desconociendo la potencial responsabilidad de la Administración, tal y como lo impone el artículo 9 ejusdem. Además, no debe dejarse de lado que fue en virtud de una acción de esa índole, que se adoptó una conducta que hace cesar las conductas que, en teoría, amenazan o conculcan los derechos fundamentales de la persona. Es decir, a efectos de obtener el resguardo de esos derechos, la persona optó por la tutela judicial, y fue por esa virtud, que se produce el cese de la perturbación reprochada.
Se insiste, si la permanencia de la amenaza o deterioro de su situación en tanto se hizo cesar por las causas aludidas en la norma bajo examen, generó daños y perjuicios, es un tema que, salvo prueba en contrario, debe ser analizado dentro de un proceso ordinario, pero que, se reitera, en modo alguno, debe negarse, como presupuesto, por la sola concreción del supuesto de hecho regulado en el mencionado ordinal 52, de la LJC. Por ende, con el respeto de siempre en cuanto a la postura de mayoría, externo mi voto y reitero que la estimatoria de este recurso debe implicar, necesariamente, la condenatoria en abstracto en costas, daños y perjuicios.
Dice el artículo 52, de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC): “Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Mi interpretación sobre esa norma es la siguiente: Esa “resolución” es todo acto válido y eficaz por el cual la autoridad competente restituye en el goce del derecho conculcado. La frase “si fueren procedentes” se refiere a las costas. Es más, el artículo 197 del Código Procesal Contencioso-Administrativo, citado por la mayoría, sobre la base del artículo 14 de la LJC, justamente se refiere sólo a estas: a las costas.
Ciertamente, a tenor del artículo 48 de la Constitución Política (CP), el contenido esencial del derecho al recurso de amparo no es indemnizatorio sino restitutorio; sin embargo, el artículo 51 de la LJC señala: “Toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”.
Si el derecho ha sido violado y la Sala así lo constata, aún en caso de que haya sido restituido, podrían haber surgido daños y perjuicios. Por tal motivo, cabe la condenatoria en abstracto de éstos. Si no se hiciera así, si no se diera tal condenatoria, en el caso de que sí se hubieren dado, no habría título –derivado de este proceso– para reclamarlos, con lo que se podría violar el artículo 41 de la CP. Si a pesar de que se haya condenatoria en abstracto, no se han dado los daños y perjuicios, el juez en la vía ordinaria así lo declarará, pues sólo a él corresponde tener por probado la existencia real y la magnitud de los mismos.
Con la tesis defendida por la mayoría estimo que, contrario a lo que se busca, se estaría incentivando que la Administración respete los derechos sólo ante la existencia de un recurso de amparo. Resta decir que el artículo 52 de la LJC prevé la posibilidad de que, si se estima que es lo justo, la Sala condene en costas, aun cuando el derecho haya sido restituido.
En razón de lo anterior, salvo parcialmente el voto respecto de la parte dispositiva y ordeno la condenatoria en daños y perjuicios, pero no la condenatoria en costas.
Se previene a las partes que, de haber aportado algún documento en papel, así como objetos o pruebas contenidas en algún dispositivo adicional de carácter electrónico, informático, magnético, óptico, telemático o producido por nuevas tecnologías, estos deberán ser retirados del despacho en un plazo máximo de treinta días hábiles contados a partir de la notificación de esta Sentencia. De lo contrario, será destruido todo aquel material que no sea retirado dentro de este plazo, según lo dispuesto en el "Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial", aprobado por la Corte Plena en Sesión N° 27-11 del 22 de agosto del 2011, artículo XXVI y publicado en el Boletín Judicial N° 19 del 26 de enero del 2012, así como en el acuerdo aprobado por el Consejo Superior del Poder Judicial, en la Sesión N° 43-12 celebrada el 3 de mayo del 2012, artículo LXXXI.
Por tanto:
Se declara con lugar el recurso, sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios. En consecuencia, se le ordena a Priscilla Balmaceda Chaves y Mario Ruiz Cubillo, en calidades de Directora General y Jefe del Servicio de Cirugía General, respectivamente, ambos del Hospital San Vicente de Paúl, o a quienes en sus lugares ocupen estos cargos, que giren las órdenes pertinentes y lleven a cabo todas las actuaciones que estén dentro del ámbito de sus competencias para que, dentro del plazo de NOVENTA DÍAS, contado a partir de la fecha de presentación del informe rendido en este recurso, se le realice la cirugía prescrita a la tutelada Nombre02, cédula de identidad CED02, tal como se indicó bajo juramento, bajo estricta responsabilidad de su médico tratante. Igualmente deberán comunicarle oportunamente a la amparada, la fecha y hora de la referida atención, así como los requisitos pre- operatorios establecidos a tal efecto.
Además, de ser necesario, deberá coordinarse su atención médica con otro centro hospitalario que tenga disponibilidad de espacios. Se advierte a las autoridades recurridas que, de conformidad con lo establecido por el artículo 71, de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, se impondrá prisión de tres meses a dos años o de veinte a sesenta días multa, a quien recibiere una orden que deba cumplir o hacer cumplir, dictada dentro de un recurso de amparo y no la cumpliere o no la hiciere cumplir, siempre que el delito no esté más gravemente penado. El magistrado Rueda Leal consigna nota. El magistrado Salazar Alvarado salva parcialmente el voto y dispone la condenatoria en daños, perjuicios y costas. La magistrada Garro Vargas salva parcialmente el voto y ordena la condenatoria en daños y perjuicios, pero no en costas.- Fernando Castillo V.
Fernando Cruz C.
Paul Rueda L.
Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G.
Anamari Garro V.
Ingrid Hess H.
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