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Res. 30994-2025 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 26/09/2025
OutcomeResultado
The amparo is partially granted only against the Ministry of Health for the delay in handling the March 17, 2025 complaint, without costs.Se declara parcialmente con lugar el recurso únicamente contra el Ministerio de Salud por la demora en atender la denuncia del 17 de marzo de 2025, sin condenatoria en costas.
SummaryResumen
The Constitutional Chamber reviewed an amparo action filed by a Turrialba resident against Bar Marbella, the Municipality of Turrialba, and the Ministry of Health. The petitioner claimed the establishment played excessively loud music outside permitted hours, disturbing neighbors’ rest and health in violation of health, environmental, and municipal regulations. He filed complaints on March 17 and July 30, 2025, but the authorities were allegedly slow to act. The Chamber verified that the Municipality had addressed the complaints and informed the petitioner of the current licenses, finding no ongoing harm. Regarding the Ministry of Health, the Chamber found a five‑month delay in handling the March complaint, which was only addressed in August 2025, after the amparo was notified. Because the Ministry’s response cured the omission during the proceedings, the amparo was partially granted against the Ministry of Health only, without costs. The complaints filed in July were deemed premature. The ruling includes several concurring opinions and a partial dissent on costs.La Sala Constitucional conoció un recurso de amparo interpuesto por un vecino de Turrialba contra el bar Marbella, la Municipalidad de Turrialba y el Ministerio de Salud. El recurrente denunció que el establecimiento operaba con música a volumen excesivo en horarios no permitidos, perturbando el descanso y la salud de los vecinos, en violación de la normativa sanitaria, ambiental y municipal. Señaló que presentó denuncias el 17 de marzo y el 30 de julio de 2025, pero las autoridades fueron omisas en adoptar medidas. La Sala verificó que la Municipalidad atendió las denuncias y notificó al recurrente sobre las licencias vigentes, por lo que no halló lesión actual. En cuanto al Ministerio de Salud, constató una demora de cinco meses en atender la denuncia de marzo, comunicada apenas en agosto de 2025, después de notificado el recurso. Dado que la respuesta ministerial cesó la omisión durante el trámite, la Sala declaró parcialmente con lugar el amparo solo contra el Ministerio de Salud, sin condenatoria en costas. Respecto a las denuncias de julio, el recurso se consideró prematuro. El voto incluye varias notas y un voto salvado parcial sobre costas.
Key excerptExtracto clave
V.- Regarding the Ministry of Health, the Court finds that on March 17, 2025, the petitioner filed a complaint with that ministry about disturbances caused by the bar and restaurant Marbella. (...) In light of the foregoing, the sub examine reveals the Ministry of Health’s delay in handling the complaint filed by the petitioner on March 17, 2025, since it was not until August 18, 2025—five months later and after the Minister of Health had been notified of the order to process this case—that the petitioner was served with memorandum CARTA-MS.DRRSCE-DARST-1132-2025 of August 7, 2025, explaining that the case had been closed. Now, because the situation that was violating the petitioner’s fundamental rights regarding this grievance was corrected during the processing of this case, the matter is upheld on this point against the Ministry of Health, in accordance with Article 52 of the Constitutional Jurisdiction Law. (...)V.- Por otra parte, en cuanto al Ministerio de Salud, el Tribunal comprueba que, el 17 de marzo de 2025, el accionante formuló una denuncia ante esa cartera ministerial por escándalos producidos por el bar y restaurante Marbella. (...) En virtud de lo expuesto, en el sub examine queda en evidencia la demora del Ministerio de Salud en atender la denuncia planteada por el accionante el 17 de marzo de 2025, toda vez que no fue sino hasta el 18 de agosto de 2025, a saber, cinco meses después y con posterioridad a que la ministra de Salud fue notificada de la resolución de curso de este proceso, cuando se notificó al tutelado el memorial CARTA-MS.DRRSCE-DARST-1132-2025 del 7 de agosto de 2025, mediante el cual se explicó que el caso fue archivado. Ahora bien, dado que la situación que conculcaba los derechos fundamentales del recurrente en cuanto a este agravio fue corregida durante la tramitación de este proceso, se estima el asunto respecto a este extremo contra el Ministerio de Salud, de conformidad con lo establecido en el ordinal 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. (...)
Pull quotesCitas destacadas
"En virtud de lo expuesto, en el sub examine queda en evidencia la demora del Ministerio de Salud en atender la denuncia planteada por el accionante el 17 de marzo de 2025, toda vez que no fue sino hasta el 18 de agosto de 2025, a saber, cinco meses después y con posterioridad a que la ministra de Salud fue notificada de la resolución de curso de este proceso, cuando se notificó al tutelado el memorial CARTA-MS.DRRSCE-DARST-1132-2025 del 7 de agosto de 2025, mediante el cual se explicó que el caso fue archivado."
"In light of the foregoing, the sub examine reveals the Ministry of Health’s delay in handling the complaint filed by the petitioner on March 17, 2025, since it was not until August 18, 2025—five months later and after the Minister of Health had been notified of the order to process this case—that the petitioner was served with memorandum CARTA-MS.DRRSCE-DARST-1132-2025 of August 7, 2025, explaining that the case had been closed."
Considerando V
"En virtud de lo expuesto, en el sub examine queda en evidencia la demora del Ministerio de Salud en atender la denuncia planteada por el accionante el 17 de marzo de 2025, toda vez que no fue sino hasta el 18 de agosto de 2025, a saber, cinco meses después y con posterioridad a que la ministra de Salud fue notificada de la resolución de curso de este proceso, cuando se notificó al tutelado el memorial CARTA-MS.DRRSCE-DARST-1132-2025 del 7 de agosto de 2025, mediante el cual se explicó que el caso fue archivado."
Considerando V
"Finalmente, en cuanto a las denuncias formuladas el 30 de julio de 2025 ante la Municipalidad de Turrialba y el Ministerio de Salud, el Tribunal estima que el recurso fue planteado de manera prematura, toda vez que el día en que se acudió en amparo -a saber, el 7 de agosto de 2025-, tan solo habían transcurrido siete días naturales desde la interposición de tales denuncias."
"Finally, regarding the complaints filed on July 30, 2025 with the Municipality of Turrialba and the Ministry of Health, the Court finds that the amparo was filed prematurely, since on the day the amparo was sought—August 7, 2025—only seven calendar days had passed since those complaints were filed."
Considerando VI
"Finalmente, en cuanto a las denuncias formuladas el 30 de julio de 2025 ante la Municipalidad de Turrialba y el Ministerio de Salud, el Tribunal estima que el recurso fue planteado de manera prematura, toda vez que el día en que se acudió en amparo -a saber, el 7 de agosto de 2025-, tan solo habían transcurrido siete días naturales desde la interposición de tales denuncias."
Considerando VI
"Bajo una mejor ponderación, la mayoría de la Sala considera que, en el sub examine, de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 1° del artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (…), la estimatoria debe serlo sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios, con base en las siguientes consideraciones."
"Upon further consideration, the majority of the Chamber finds that in the sub examine, in accordance with the first paragraph of Article 52 of the Constitutional Jurisdiction Law (…), the grant must be issued without special award of costs, damages, or losses, based on the following considerations."
Considerando VII
"Bajo una mejor ponderación, la mayoría de la Sala considera que, en el sub examine, de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 1° del artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (…), la estimatoria debe serlo sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios, con base en las siguientes consideraciones."
Considerando VII
Full documentDocumento completo
Constitutional Chamber Docket: 25-023577-0007-CO Type of Matter: Writ of Amparo CONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at nine twenty-five on September twenty-sixth, two thousand twenty-five.
Writ of Amparo processed in docket number 25-023577-0007-CO, filed by CHRISTIAN JESÚS CARBALLO JIMÉNEZ, identity card CED129417, against the MUNICIPALITY OF TURRIALBA, THE MINISTRY OF HEALTH, and BAR MARBELLA.
Whereas:
Therefore, in accordance with Law 7803 and its current regulations and related laws, for the granting of Commercial Licenses (Patentes Comerciales) the Municipality of Turrialba, and according to the registry of the License Office (Oficina de Patentes) of the Municipality of Turrialba, it is determined that the business called the commercial establishment known as Restaurante Marbella, WHERE IT WAS VERIFIED THROUGH THE REQUIREMENTS VERIFICATION CHECKLIST FOR A RESTAURANT-TYPE ESTABLISHMENT THAT THE COMMERCIAL PREMISES MEET THE REQUIREMENTS AND CONDITIONS TO OPERATE AS A RESTAURANT, AND FURTHERMORE THE COMMERCIAL PREMISES HOLD A CURRENT SANITARY OPERATING PERMIT FOR AN EVENT HALL. Consequently, THE MUNICIPALITY OF TURRIALBA HAS ACTED WITHIN THE FRAMEWORK OF LEGALITY and has verified through its license inspectors that the commercial establishment known as Restaurante Marbella, WHERE IT WAS VERIFIED THROUGH THE REQUIREMENTS VERIFICATION CHECKLIST FOR A RESTAURANT-TYPE ESTABLISHMENT THAT THE COMMERCIAL PREMISES MEET THE REQUIREMENTS AND CONDITIONS TO OPERATE AS A RESTAURANT, AND FURTHERMORE THE COMMERCIAL PREMISES HOLD A CURRENT SANITARY OPERATING PERMIT FOR AN EVENT HALL, as of the date of this Report, meets all legal and regulatory requirements to operate in accordance with the law.
It is reiterated that this report is SUBMITTED UNDER OATH, in accordance with Articles 44 and 45 of the Law of Constitutional Jurisdiction (Ley de la Jurisdicción Constitucional). Therefore, THERE IS NO VIOLATION OF ANY CONSTITUTIONAL RIGHT. Hence, I request that the present recurso de amparo be dismissed (…) PETITION: That the present recurso de amparo against my client, the MUNICIPALITY OF TURRIALBA, be dismissed and that the matter be resolved without a special award of costs.”
Drafted by Magistrate Sánchez Navarro; and,
Considering:
Firstly, it must be clarified that, based on judgment No. 2008-02545 of 08:55 hours on February 22, 2008, this Chamber has referred to the contentious-administrative jurisdiction those matters in which it is debated whether or not the Public Administration has met the deadlines set by the General Law of Public Administration (Ley General de la Administración Pública) (Articles 261 and 325) or sectoral laws in special administrative procedures, to resolve an administrative procedure by final act – initiated ex officio or at the request of a party – or to hear the corresponding administrative appeals. However, it has also contemplated cases of exception to the above, as occurs in the present instance, since the grievance refers to alleged complaints of noise pollution (contaminación sónica). In this type of matter, constitutional jurisprudence has deemed the application of constitutional review appropriate, so we proceed to decide the sub iudice matter.
Secondly, given that the mayor failed to respond to the hearing within the deadline set by this Court in the order initiating proceedings for the sub lite matter, the recurso is decided in accordance with Article 45 of the Law of Constitutional Jurisdiction, taking into consideration the evidentiary elements contained in the case file.
Finally, although the petitioner also files the recurso against Bar Marbella, it is no less true that the claim against that party does not fall within the purview of this constitutional jurisdiction, since the admissibility requirements for an amparo against subjects of private law provided for in Article 57 of the Law of Constitutional Jurisdiction are not met, given that the respondent party is not, in fact or in law, in a position of power such that it cannot be protected in a timely and efficient manner through other jurisdictional means that have been provided for this type of case. Consequently, the petitioner party shall, if it so wishes, raise its disagreements or claims before the respondent party itself or through the corresponding ordinary legal channel, venues where it may fully discuss the merits of the matter and assert its claims.
The petitioner states that Bar Marbella is located in a residential zone and violates health, environmental, and municipal regulations, as it plays music at an excessive volume and during hours that are not permitted. He maintains that he filed complaints with the Municipality of Turrialba and the Ministry of Health (Ministerio de Salud) on March 17 and July 30, 2025; however, both have been negligent in adopting the corresponding measures.
The following facts are deemed duly proven and relevant to the decision of this matter:
REGARDING THE MUNICIPALITY OF TURRIALBA a) On March 17, 2025, the petitioner filed complaint No. 00161 against Bar Marbella. (See documentary evidence).
Under this type of license, the sale of alcoholic beverages constitutes a secondary commercial activity. Commercial License for Event Hall: enables, in accordance with the provisions of the Ministry of Health, the holding of musical activities (…)”. The amparo petitioner was notified of this on August 13, 2025. (See documentary evidence).
REGARDING THE MINISTRY OF HEALTH b) On March 17, 2025, the petitioner filed a complaint with the Ministry of Health over disturbances caused by Bar and Restaurant Marbella. (See documentary evidence).
It is important to note that this establishment has undergone three different administrations. Each time the legal representative changes or a new sanitary permit is processed, the responsibilities are linked to the legal or natural person in effect at that time. Therefore, and given that the complaint corresponds to a previous, now inactive administration, the case is considered closed in the institutional records.” (See documentary evidence).
In the sub lite matter, the petitioner states that Bar Marbella is located in a residential zone and violates health, environmental, and municipal regulations, as it plays music at an excessive volume and during hours that are not permitted. He maintains that he filed complaints with the Municipality of Turrialba and the Ministry of Health on March 17 and July 30, 2025; however, both have been negligent in adopting the corresponding measures.
Regarding the Municipality of Turrialba, the Chamber verifies that on March 17, 2025, the petitioner filed complaint No. 00161 against Bar Marbella. On April 1, 2025, the petitioner reported Bar Marbella to the Municipality of Turrialba for conducting musical activities without the corresponding municipal and Ministry of Health permits. By official communication MT-DP-MFS-34-2025 of May 7, 2025, the Municipality of Turrialba notified the license holder of Bar Marbella of a warning to refrain from conducting live musical activities, due to the lack of the corresponding authorization. The petitioner was notified of the foregoing on May 20, 2025. On July 30, 2025, a complaint was filed against Bar Marbella. On August 4, 2025, the petitioner requested information from the local corporation of Turrialba regarding the complaint filed in March 2025. By official communication MT-DP-MGS-055-2025 of August 13, 2025, the Municipality of Turrialba informed the petitioner: “First: A copy of Notification No. MT-DP-MFS-34-2025 is attached.
Second: Copies of the following documents are attached: · For the Restaurant activity, Sanitary Operating Permit from the Ministry of Health No. 0518-2025, a copy of the Commercial License, and the Liquor License. · For the Event Hall Activity, Sanitary Operating Permit from the Ministry of Health No. 0584-2025, a copy of the Commercial License. Third: The schedules for the authorized activities are as follows: The Class C Liquor License (Restaurant) enables the sale of food accompanied by alcoholic beverages from 11:00 hours to 2:30 hours the following day. The Sanitary Operating Permit No. 0584-2025 for the Event Hall establishes working hours from 11:00 a.m. to 11:00 p.m. Fourth: The activities authorized according to the current licenses are as follows: Restaurant License and Class C Liquor License: only enable the retail sale of alcoholic beverages, in open containers, served for consumption within the establishment and accompanied by food.
Under this type of license, the sale of alcoholic beverages constitutes a secondary commercial activity. Commercial License for Event Hall: enables, in accordance with the provisions of the Ministry of Health, the holding of musical activities (…)”. The amparo petitioner was notified of this on August 13, 2025. On August 28, 2025, the mayor of Turrialba was notified of the order initiating proceedings in this process.
Thus, from the case file, it can be inferred that, as of August 13, 2025, that is, prior to the mayor of Turrialba being notified of the order initiating proceedings in this matter, the amparo petitioner was informed of matters pertaining to Bar Marbella and was clarified that it holds a commercial license for an event hall, which enables it to hold commercial activities. Therefore, no situation is verified that at this time merits being heard by this Chamber regarding said local government.
V.On the other hand, regarding the Ministry of Health, the Court confirms that, on March 17, 2025, the petitioner filed a complaint with that Ministry over disturbances caused by Bar and Restaurant Marbella. On June 9, 2025, the Ministry of Health inspected the reported location, but it was closed. On June 10, 2025, the Ministry of Health received the surrender of the operating permit for Bar Marbella. On July 1, 2025, an operating permit was requested from the respondent Ministry for Bar and Restaurant Marbella, which was granted. On July 30, 2025, a complaint was filed with the Ministry of Health against Bar Marbella. On August 13, 2025, the Minister of Health was notified of the order initiating proceedings in this matter. By official communication CARTA-MS.DRRSCE-DARST-1132-2025 of August 7, 2025, the Ministry of Health informed the petitioner: “Subject: Response to complaint 0083-2025 In response to the complaint registered under number No. 0048-2025, related to possible structural problems (condition of walls, ceilings, floors, etc.), presence of noise and vibrations, as well as smoke and gases, we respectfully inform you of the following: On June 9, 2025, officials of this Governing Area conducted a visit to the indicated establishment; however, at the time of the inspection, the premises were closed and no response was obtained from anyone at the site.
Subsequently, on June 10, 2025, the surrender of the Sanitary Operating Permit was formally received, submitted by Mr. Juan Pablo García Rojas, in his capacity as legal representative of the establishment. Based on the foregoing, it is reported that the establishment was closed at the time of the visit, with no evidence of operation, and that the case has been duly addressed in accordance with the competencies of this Governing Area, the cancellation of the corresponding permit having been processed. It is important to note that this establishment has undergone three different administrations. Each time the legal representative changes or a new sanitary permit is processed, the responsibilities are linked to the legal or natural person in effect at that time. Therefore, and given that the complaint corresponds to a previous, now inactive administration, the case is considered closed in the institutional records.” The official communication CARTA-MS.DRRSCE-DARST-1132-2025 of August 7, 2025, was notified to the amparo petitioner on August 18, 2025.
By virtue of the foregoing, in the sub examine matter, the delay by the Ministry of Health in addressing the complaint filed by the petitioner on March 17, 2025, is evident, as it was not until August 18, 2025, that is, five months later and after the Minister of Health was notified of the order initiating proceedings in this process, that the petitioner was notified of the letter CARTA-MS.DRRSCE-DARST-1132-2025 of August 7, 2025, by which it was explained that the case was closed. Now, given that the situation that violated the fundamental rights of the petitioner regarding this grievance was corrected during the processing of this process, the matter is deemed settled with respect to this point against the Ministry of Health, in accordance with the provisions of Article 52 of the Law of Constitutional Jurisdiction.
VI.Finally, regarding the complaints filed on July 30, 2025, before the Municipality of Turrialba and the Ministry of Health, the Court deems that the recurso was filed prematurely, since the day the amparo was sought – that is, August 7, 2025 – only seven calendar days had elapsed since the filing of such complaints.
Upon better consideration, the majority of the Chamber considers that, in the sub examine matter, in accordance with the provisions of paragraph 1 of Article 52 of the Law of Constitutional Jurisdiction (“If, while the amparo is pending, an administrative or judicial resolution is issued that revokes, halts, or suspends the contested action, the recurso shall be granted solely for purposes of compensation and costs, if applicable”), the finding in favor must be without a special award of costs, damages, and losses, based on the following considerations. While there is an express text in the law obliging that the operative part of the ruling indicate that the recurso is granted when, during the pendency of the amparo, the grievance is resolved, it is no less true that the same paragraph in fine states that the finding is made “solely for purposes of compensation and costs, if applicable.” It is underscored that the Law states “if applicable,” which means that the appropriateness or inappropriateness of compensation and costs depends on an assessment, appreciation, or consideration by the Court.
In cases like this, the content of the claim of the amparo-protected person and the conduct of the respondent authority in acknowledging it suggest that the alleged impairments, injuries, or alterations are not directly related to a repercussion on a constitutional right of an evidently patrimonial nature (as would occur, for example, with an impairment of the right to salary). To dispel any doubt in this regard, it is important to highlight the provisions of Article 51 of the same Law of Constitutional Jurisdiction, which provides that: “any resolution granting the recurso shall award, in the abstract, compensation for the damages and losses caused and the payment of the costs of the recurso, and its liquidation shall be reserved for the execution of the judgment,” where the possibility of assessing whether or not compensation and costs are applicable is not foreseen. The principles of Constitutional Law, Public and General Procedural Law or, as applicable, International or Community Law and, also, in order, the General Law of Public Administration and the Contentious Administrative Procedure Code and other procedural codes, are supplementary sources for the application and interpretation of the norms of the Law of Constitutional Jurisdiction -cf.
Article 14-. For the contentious-administrative jurisdiction, the legislature established a precept fully applicable to the case by analogy, in Article 197 of the Contentious Administrative Procedure Code, which responds to the procedural logic in any matter. In any case, the affected party in the sub lite matter retains the possibility of resorting, if it so wishes, to a plenary process in order to demonstrate that it has suffered some type of impairment. Based on the foregoing, it is the criterion of the majority to decide this recurso without an award of costs, damages, and losses.
I have supported the thesis of this Court that when a litigant alleges a violation of the right to prompt and complete justice in administrative proceedings, it is the Contentious-Administrative Courts that must hear the legal dispute, and not this Chamber. Now, with the recent enactment of Law No. 9097, Law Regulating the Right of Petition (Ley de Regulación del Derecho de Petición), it has been established that this right is subject to judicial protection through the recurso de amparo established by Article 32 of the Law of Constitutional Jurisdiction, in relation to Article 27 of the Political Constitution of the Republic of Costa Rica, in those cases where the petitioner considers that the material actions of the Administration, its administrative acts, or its response are affecting their fundamental rights. In my view, the recently enacted regulation does not imply that this Court must modify its jurisprudential line, which, based on numeral 7 of its Law, must exclusively define its own competence.
Therefore, except for those juridical-constitutional disputes that have been recognized by this same Chamber as exceptional cases that are admissible to be heard in this jurisdiction through the constitutional guarantee proceeding of amparo, in the remaining cases, and for the reasons given by this Court (Judgment No. 2008-02545 of 8:55 hours on February 22, 2008), the competent bodies are the Judges of the contentious-administrative jurisdiction, all of which is in accordance with numeral 25 of the American Convention on Human Rights, the Law of the Constitution (values, principles, and norms), and the corresponding legal norms based on a logical, systemic, and teleological interpretation of the legal system.
In environmental matters, it is also the criterion of the undersigned that, if there has already been intervention by the Public Administration, I consider that the hearing and resolution of the matter corresponds to the contentious-administrative jurisdiction. However, I do proceed to hear the merits of the matter when other rights of the persons affected by the source of pollution are at stake, among them, health, quality of life, and the right to enjoy a healthy environment free from pollution (Article 50 of the Political Constitution), as is the case here, where the petitioner filed a complaint for noise pollution, which involves the right to a healthy environment and the right to health, which the petitioner claims has not been definitively resolved, in violation of the right to enjoy a healthy and ecologically balanced environment and a dignified level of quality of life.
I consider that when an amparo process is resolved favorably under the terms provided in Articles 50 and 52 of the Law of Constitutional Jurisdiction, an award of costs, damages, and losses is appropriate. However, in order not to cause disruptions in the functioning of the Chamber and the stability of its jurisprudence, I have inclined to adhere to the majority vote, being appointed for a brief period.
XI.PARTIAL DISSENTING VOTE OF MAGISTRATE SALAZAR ALVARADO, SOLELY REGARDING THE NON-AWARD OF COSTS, DAMAGES, AND LOSSES AGAINST THE RESPONDENT PARTY. Although I concur with the rest of the Chamber in granting the recurso, I depart from the majority criterion insofar as it exempts the respondent party from being ordered to pay the costs, damages, and losses derived from the injury caused to the fundamental rights of the protected party.
The Law of Constitutional Jurisdiction, in Article 52, provides that:
“If, while the amparo is pending, an administrative or judicial resolution is issued that revokes, halts, or suspends the contested action, the recurso shall be granted solely for purposes of compensation and costs, if applicable.” On the other hand, Article 51 ibidem establishes that:
“…any resolution granting the recurso shall award, in the abstract, compensation for the damages and losses caused and the payment of the costs of the recurso, and its liquidation shall be reserved for the execution of the judgment.” This latter norm establishes the general system that regulates the matter of compensation and the payment of costs, which the majority calls the “natural or normal form of termination of the process, where there is a ruling on the merits of the matter and recognition of the facts that have violated the fundamental rights…” In the majority’s criterion, Article 51, cited above, regulates the cases in which the Chamber has found the grievance proven; and, as a consequence, the need for an award of costs, damages, and losses arises. However, in the opinion of the undersigned, from the systematic interpretation of both norms, it is concluded that, both in cases where this Constitutional Court verifies an injury to a fundamental right and, therefore, grants the recurso, and in those where the Administration, by its own decision, restores the aggrieved person to the enjoyment of their fundamental rights, once it has knowledge of the amparo – a scenario contemplated in Article 52, referred to – by force of Articles 50 and 51 of the cited law, the necessary and unavoidable consequence is the condemnation of the infringer to the compensation of the damages and losses caused and the payment of the costs of the recurso.
This rule is nothing more than the recognition, to the party that has suffered a violation of its fundamental rights, of the right to effective judicial protection regarding the reparation of the harmful consequences derived from the actions or omissions of the infringing authorities; and, as a dissuasive means, so that the State does not again incur in the actions that gave basis to the granting of the recurso, a matter regulated in Article 50 of the law governing this jurisdiction. Thus, whether the Chamber has found the grievance proven and has proceeded to hear the merits of the matter, or whether the violation has ceased by decision of the respondent authority itself, once it had knowledge of the processing of the amparo, with restoration of the enjoyment of fundamental rights in favor of the aggrieved party (Article 52), in any of those cases, the imperative need for an award of costs, damages, and losses against the infringer arises, the basis of which is found in the principles of protection of individuals’ rights and in that the Administration must be responsible for the damages and losses it causes through its unconstitutional conduct.
Thus, the fact that, at the time the amparo is heard and granted, the effects of the contested act have already ceased, under the terms provided in Articles 50 and 52 of the cited law, does not nullify the appropriateness of the award of costs, damages, and losses, as such a case forms an integral part of the general system of necessary award on these points contained in the Law of Constitutional Jurisdiction.
Furthermore, it is clear that Article 52, mentioned above, is applied only in cases where the Chamber, even though it has not heard the merits of the claim nor ruled on them, has verified the violation of fundamental rights suffered by the amparo-protected party, by virtue of the restoration of the enjoyment of those rights that the Administration has granted in its favor; a situation which, as the majority of the Chamber states, implies an “abnormal termination of the process.” The legislator established and precisely delimited the conditions under which this Chamber may decree that form of abnormal conclusion of the amparo process, as well as its scope, namely: 1) that the amparo is pending, meaning that the Administration has been duly notified of the resolution that initiated the amparo proceedings; and, 2) that there exists an administrative or judicial resolution that indubitably provides for the revocation, halting, or suspension of the contested action that violates fundamental rights.
Certainly, the norm in question contemplates an exception to the general system of awarding costs, damages, and losses, notwithstanding the granting of the recurso, by providing that, in the cases regulated therein, the recurso shall be granted “solely for purposes of compensation and costs, if applicable.” As an exception, it must be interpreted restrictively; that is, it only applies in the situations strictly contemplated in the rule, not only because of the rule that exceptions in law must be interpreted restrictively, but also because the consequences of applying such an exception undoubtedly imply a impairment of the fundamental right of individuals to obtain effective judicial protection against the damages (daños y perjuicios) suffered due to the injury to their constitutional rights.
In my opinion, such an exception must be interpreted to mean that, in accordance with the general system of automatic condemnation to costs, damages (daños y perjuicios) in the event of a violation of fundamental rights, such condemnation is always appropriate, even in the case where the respondent party issues an administrative or judicial resolution that revokes, stops, or suspends the challenged action, unless it is undeniably and clearly established that in the specific case no compensable injury whatsoever was caused. Only and exclusively in such situations could the respondent Administration be exempted from payment of those items. As in this case, there is no element whatsoever to disprove the presumption of the emergence, for the protected party, of economic damages (daños y perjuicios) derived from the challenged actions—the specific determination of which is not the responsibility of this jurisdiction—the granting of this remedy must necessarily entail condemnation to costs, damages (daños y perjuicios), and we so declare.
As an additional reason, it should be noted that the dynamic and very essence of amparo proceedings does not have as its primary object the analysis of the existence or not of damages (daños y perjuicios), but rather the existence or not of actions or omissions that may generate or produce a breach of the regime of fundamental rights of individuals. From that perspective, the analysis carried out by this court concentrates on said verification; however, it does not enter into the weighing of whether those issues have generated or not injuries in the strictly patrimonial sphere of the protected individuals. Although the aforementioned precept 52 of the LJC, in its grammatical scope, establishes that such condemnation (in damages and costs (daños, perjuicios y costas)) operates, if applicable, the undersigned does not consider that said examination of pertinence can, a priori, be automatically excluded in this type of proceedings, to the extent that it is within another ordinary proceeding that it must be defined whether, within the legal relationship analyzed in the amparo appeal, the conducts or omissions attributable to the Administration (or private law subject, when applicable), have constituted an adequate cause of patrimonial injuries that are legally compensable.
For reference, numerals 179 to 184 of the Code of Contentious-Administrative Procedure (Código Procesal Contencioso Administrativo), Law No. 8508, define a special proceeding whose object is the definition of the economic effects derived from condemnations issued in these proceedings. In light of canon 179 ejusdem, that proceeding has the following object:
“ARTICLE 179.- The Contentious-Administrative Court is responsible for the execution of the judgments issued by the Constitutional Jurisdiction, in habeas corpus and amparo proceedings against public law subjects, only in relation to the demonstration, liquidation, and fulfillment of pecuniary indemnifications.” It is clear that this proceeding is directed to the analysis of the necessary antecedent issued by this Chamber regarding an abstract condemnation in those items, as that type of claim would not proceed within that type of causes when the judgment issued within the amparo proceeding expressly established the inapplicability of damages and/or costs (daños, perjuicios y/o costas), as well as when there is no express pronouncement on this particular matter. That is, the special proceeding in the contentious-administrative court requires, as a sine qua non requirement, a condemnation or express pronouncement by this Constitutional Chamber.
In that order, in my judgment, according to the aforementioned numeral 52 of the LJC, the waiver of that patrimonial condemnation requires the accreditation, in each case, of situations from which the non-existence of patrimonial injuries, even potential ones, derived or associated with the facts analyzed, is reasonably estimated. Therefore, it is an exception, which, as such, requires qualified and duly substantiated application on a case-by-case basis. The mere circumstance that, during the proceeding, the Administration issues a resolution or a judicial judgment is issued that revokes, stops, or suspends the challenged action, does not rule out, per se, that, prior to that cessation due to the defendant entity's own cause or an external cause, the alleged indolence or reproached disturbance may have caused damages (daños y perjuicios). However, such a substantive question, regarding the effectiveness of the injuries, their amount, timely claim, etc., are considerations that escape the nature of these proceedings and regarding which, in order to what is regulated by the aforementioned mandate 52, are proper to an abstract condemnation that later constitutes a basis for analysis in the Contentious-Administrative Jurisdiction.
The protection sought in these constitutional proceedings does not require the demonstration of damages (daños y perjuicios), since, it is insisted, it is not their object or primary ratio. Thus, the protected individual is not responsible for the claim or demonstration of damages, as what they seek is the safeguarding of their fundamental rights. Subsequently, whether those administrative conducts have produced injuries to them is an extreme that, by principle and except in exceptional cases, does not form part of the analytical basis of these types of causes. Note that, in the situation regulated in that mandate, the Constitutional Chamber does not carry out a substantive analysis of the situation to be protected, given the termination of the amparo or habeas corpus due to the supervening circumstance already cited. Ergo, in these cases, by legal imperative, one does not enter into assessing whether or not there is an infraction, whereby much less can it be defined whether, based on what was reported by the petitioner, there may or may not be situations of possible civil reparation.
Thus, the dispensation from condemnation referred to by that norm is exceptional, not of principle. Therefore, in those situations, the norm imposes condemnation in abstract, so that it is within another plenary proceeding that its applicability is analyzed. Otherwise, if this liberation from damages and costs (daños, perjuicios y costas) were applied as a rule, it would jeopardize the protection of the legal situation of the individual who, despite that supervening response from the respondent party, could have suffered injuries to their patrimonial sphere, to the detriment of what is established by precept 45 of the Political Constitution, and disregarding the potential liability of the Administration, as imposed by article 9 ejusdem. Furthermore, it must not be overlooked that it was by virtue of an action of this nature that a conduct was adopted that causes the cessation of the conducts that, in theory, threaten or violate the fundamental rights of the individual.
That is, for the purposes of obtaining the safeguarding of those rights, the individual opted for judicial protection, and it was by that virtue that the cessation of the reproached disturbance occurs. It is insisted, whether the persistence of the threat or deterioration of their situation while it continued until being made to cease by the causes alluded to in the norm under examination generated damages (daños y perjuicios) is a topic that, except for evidence to the contrary, must be analyzed within an ordinary proceeding, but which, it is reiterated, in no way should be denied, as a presupposition, solely due to the materialization of the factual situation regulated in the aforementioned numeral 52 of the LJC. Therefore, with the usual respect for the majority position, I record my vote and reiterate that the granting of this remedy must necessarily entail condemnation in abstract to costs, damages (costas, daños y perjuicios).
Parties are warned that, if they have provided any paper document or objects or evidence contained in any additional electronic, computer, magnetic, optical, telematic device or one produced by new technologies, these must be removed within a maximum period of 30 business days, counted from the notification of this judgment. It is warned that all material not collected within that period will be destroyed, based on the "Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial" (approved by the Corte Plena in article XXVI of session no. 27-11 of August 22, 2011, and published in the Boletín Judicial no. 19 of January 26, 2012) and in article LXXXI of the session of the Consejo Superior del Poder Judicial no. 43-12 of May 3, 2012.
Por tanto:
The appeal is partially granted without special condemnation to costs, damages (costas, daños y perjuicios), only with regard to the Ministry of Health for the delay in addressing the complaint filed by the claimant on March 17, 2025. In all other respects, the appeal is denied. Judge Castillo Víquez records a note. Judge Salazar Alvarado records a note. Judge Lara Gamboa records a note. Judge Salazar Alvarado partially dissents and orders condemnation to damages and costs (daños, perjuicios y costas). Let it be notified.
Fernando Castillo V.
Fernando Cruz C.
Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G.
Ingrid Hess H.
Ileana Sánchez N.
Nombre29922 G.
SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las nueve horas veinticinco minutos del veintiseis de setiembre de dos mil veinticinco .
Recurso de amparo que se tramita en expediente número 25-023577-0007-CO, interpuesto por CHRISTIAN JESÚS CARBALLO JIMÉNEZ, cédula de identidad CED129417, contra la MUNICIPALIDAD DE TURRIALBA, EL MINISTERIO DE SALUD Y BAR MARBELLA.
Resultando:
Redacta la Magistrada Sánchez Navarro; y,
Considerando:
Primeramente, debe aclararse que, a partir de la sentencia nro. 2008-02545 de las 08:55 horas del 22 de febrero de 2008, esta Sala ha remitido a la jurisdicción contenciosa‑administrativa aquellos asuntos, en los que se discute si la Administración Pública ha cumplido o no los plazos fijados por la Ley General de la Administración Pública (artículos 261 y 325) o las leyes sectoriales en los procedimientos administrativos especiales, para resolver por acto final un procedimiento administrativo ‑instruido de oficio o a instancia de parte‑ o conocer de los recursos administrativos correspondientes. Sin embargo, también ha contemplado casos de excepción a lo anterior, como sucede en la especie, toda vez que el agravio se refiere a presuntas denuncias por contaminación sónica. En este tipo de materia, la jurisprudencia constitucional ha estimado procedente la aplicación del control de constitucionalidad, de modo que se procede a resolver el sub iudice.
De segundo, en vista de que el alcalde omitió contestar la audiencia dentro del plazo fijado por este Tribunal en la resolución de curso del sub lite, se procede a resolver el recurso de acuerdo con el artículo 45 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional y tomando en consideración los elementos probatorios que constan en los autos.
Finalmente, si bien el accionante formula el recurso también contra el Bar Marbella, no menos cierto es que lo reclamado contra esa parte no compete ser dilucidado en esta jurisdicción constitucional, toda vez que no se cumplen con los presupuestos de admisibilidad del amparo contra sujetos de derecho privado contemplados en el artículo 57 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, dado que la parte recurrida no se encuentra, de hecho o de derecho, en una posición de poder tal que no pueda ampararse de manera oportuna y eficiente por otros medios jurisdiccionales que han sido previstos para este tipo de casos. En consecuencia, la parte accionante deberá, si a bien lo tiene, plantear sus inconformidades o reclamos ante la propia parte recurrida o en la vía ordinaria correspondiente, sedes en las cuales podrá, en forma amplia, discutir el fondo del asunto y hacer valer sus pretensiones.
El recurrente señala que el bar Marbella está ubicado en una zona residencial y conculca la normativa sanitaria, ambiental y municipal, ya que coloca música a un volumen excesivo y en horarios que no están permitidos. Sostiene que planteó denuncias ante la Municipalidad de Turrialba y el Ministerio de Salud el 17 de marzo y el 30 de julio de 2025; empero, ambas han sido omisas en adoptar las medidas correspondientes.
De importancia para la decisión de este asunto, se estiman como debidamente demostrados los siguientes hechos:
EN CUANTO A LA MUNICIPALIDAD DE TURRIALBA a) El 17 de marzo de 2025, el accionante planteó la denuncia nro. 00161 contra el bar Marbella. (Ver prueba documental).
En este tipo de licencia, la venta de bebidas alcohólicas constituye una actividad comercial secundaria. Licencia Comercial de Sala de Eventos: habilita, conforme a lo dispuesto por el Ministerio de Salud, la realización de actividades musicales (…)”. Ello fue notificado al amparado el 13 de agosto de 2025. (Ver prueba documental).
EN CUANTO AL MINISTERIO DE SALUD b) El 17 de marzo de 2025, el accionante formuló una denuncia ante el Ministerio de Salud por escándalos producidos por el bar y restaurante Marbella. (Ver prueba documental).
Es importante señalar que este establecimiento ha pasado por tres administraciones distintas. Cada vez que cambia el representante legal o se tramita un nuevo permiso sanitario, las responsabilidades se vinculan a la persona jurídica o física vigente en ese momento. Por ello, y dado que la denuncia corresponde a una administración anterior ya inactiva, el caso se considera cerrado en los registros institucionales”. (Ver prueba documental).
En el sub lite, el recurrente señala que el bar Marbella está ubicado en una zona residencial y conculca la normativa sanitaria, ambiental y municipal, ya que coloca música a un volumen excesivo y en horarios que no están permitidos. Sostiene que planteó denuncias ante la Municipalidad de Turrialba y el Ministerio de Salud el 17 de marzo y el 30 de julio de 2025; empero, ambas han sido omisas en adoptar las medidas correspondientes.
En cuanto a la Municipalidad de Turrialba, la Sala verifica que el 17 de marzo de 2025, el accionante planteó la denuncia nro. 00161 contra el bar Marbella. El 1° de abril de 2025, el recurrente denunció ante la Municipalidad de Turrialba al bar Marbella por efectuar actividades musicales sin contar con los permisos municipales y del Ministerio de Salud. Por oficio MT-DP-MFS-34-2025 del 7 de mayo de 2025, la Municipalidad de Turrialba comunicó a la patentada de bar Marbella una prevención de no realizar actividades musicales en vivo, al no contar con la autorización correspondiente. Lo anterior fue notificado al accionante el 20 de mayo de 2025. El 30 de julio de 2025 se formuló una denuncia contra el bar Marbella. El 4 de agosto de 2025, el recurrente solicitó información a la corporación local de Turrialba en relación con la denuncia planteada en marzo de 2025. Por oficio MT-DP-MGS-055-2025 del 13 de agosto de 2025, la Municipalidad de Turrialba comunicó al accionante: “Primero: Se Adjunta copia de la Notificación N° MT-DP-MFS-34-2025.
Segundo: Se adjunta copia de los siguientes documentos: · Para la actividad de Restaurante, Permiso Sanitario de Funcionamiento del Ministerio de Salud N.° 0518-2025, copia de la Licencia Comercial y la Licencia de Licor. · Para la Actividad de Sala de Eventos, Permiso Sanitario de Funcionamiento del Ministerio de Salud N.° 0584-2025, copia de la Licencia Comercial. Tercero: Los horarios para las actividades autorizadas son los siguientes: La Licencia de Licor Clase C (Restaurante) habilita la venta de comida acompañada con bebidas alcohólicas en el horario de 11:00 horas a 2:30 horas del día siguiente. El Permiso Sanitario de Funcionamiento N.° 0584-2025 para Sala de Eventos establece un horario de trabajo de 11:00 a.m. a 11:00 p.m., Cuarto: Las actividades autorizadas conforme a las licencias vigentes son las siguientes: Licencia de Restaurante y Licencia de Licor Clase C: habilitan únicamente la comercialización de bebidas alcohólicas al detalle, en envase abierto, servidas para consumo dentro del establecimiento y acompañadas de alimentos.
En este tipo de licencia, la venta de bebidas alcohólicas constituye una actividad comercial secundaria. Licencia Comercial de Sala de Eventos: habilita, conforme a lo dispuesto por el Ministerio de Salud, la realización de actividades musicales (…)”. Ello fue notificado al amparado el 13 de agosto de 2025. El 28 de agosto de 2025, el alcalde de Turrialba fue notificada de la resolución de curso de este proceso.
Así las cosas, de los autos se colige que, desde el 13 de agosto de 2025, a saber, de previo a que el alcalde de Turrialba fuera notificado de la resolución de curso de este asunto, al amparado se le comunicó información atinente al bar Marbella y se le aclaró que cuenta con licencia comercial de sala de eventos, lo que lo habilita para la realización de actividades comerciales. Por ende, no se verifica alguna situación que en este momento merezca ser objeto de conocimiento de esta Cámara en cuanto a tal gobierno local.
V.Por otra parte, en cuanto al Ministerio de Salud, el Tribunal comprueba que, el 17 de marzo de 2025, el accionante formuló una denuncia ante esa cartera ministerial por escándalos producidos por el bar y restaurante Marbella. El 9 de junio de 2025, el Ministerio de Salud inspeccionó el lugar denunciado, pero estaba cerrado. El 10 de junio de 2025, el Ministerio de Salud recibió la renuncia al permiso de funcionamiento del bar Marbella. El 1° de julio de 2025 se requirió ante la cartera ministerial recurrida un permiso de funcionamiento a favor del bar y restaurante Marbella, el cual fue otorgado. El 30 de julio de 2025 se planteó una denuncia ante el Ministerio de Salud contra el bar Marbella. El 13 de agosto de 2025, la ministra de Salud fue notificada de la resolución de curso de este asunto. Mediante oficio CARTA-MS.DRRSCE-DARST-1132-2025 del 7 de agosto de 2025, el Ministerio de Salud comunicó al accionante que: “Asunto: Atención a denuncia 0083-2025 En atención a la denuncia registrada bajo el número N.º 0048-2025, relacionada con posibles problemas estructurales (estado de paredes, techos, pisos, etc.), presencia de ruido y vibraciones, así como humos y gases, muy respetuosamente se le informa lo siguiente: El día 09 de junio de 2025, funcionarios de esta Área Rectora realizaron una visita al establecimiento señalado; sin embargo, al momento de la inspección, el local se encontraba cerrado y no se obtuvo respuesta de persona alguna en el sitio.
Posteriormente, el 10 de junio de 2025, se recibió formalmente la renuncia del Permiso Sanitario de Funcionamiento, presentada por el señor Juan Pablo García Rojas, en su condición de representante legal del establecimiento. Con base en lo anterior, se informa que el establecimiento se encontraba cerrado al momento de la visita, sin evidencia de operación, y que el caso ha sido debidamente atendido conforme a las competencias de esta Área Rectora, al haberse tramitado la cancelación del permiso correspondiente. Es importante señalar que este establecimiento ha pasado por tres administraciones distintas. Cada vez que cambia el representante legal o se tramita un nuevo permiso sanitario, las responsabilidades se vinculan a la persona jurídica o física vigente en ese momento. Por ello, y dado que la denuncia corresponde a una administración anterior ya inactiva, el caso se considera cerrado en los registros institucionales”. El oficio CARTA-MS.DRRSCE-DARST-1132-2025 del 7 de agosto de 2025 fue notificado al amparado el 18 de agosto de 2025.
En virtud de lo expuesto, en el sub examine queda en evidencia la demora del Ministerio de Salud en atender la denuncia planteada por el accionante el 17 de marzo de 2025, toda vez que no fue sino hasta el 18 de agosto de 2025, a saber, cinco meses después y con posterioridad a que la ministra de Salud fue notificada de la resolución de curso de este proceso, cuando se notificó al tutelado el memorial CARTA-MS.DRRSCE-DARST-1132-2025 del 7 de agosto de 2025, mediante el cual se explicó que el caso fue archivado. Ahora bien, dado que la situación que conculcaba los derechos fundamentales del recurrente en cuanto a este agravio fue corregida durante la tramitación de este proceso, se estima el asunto respecto a este extremo contra el Ministerio de Salud, de conformidad con lo establecido en el ordinal 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional.
VI.Finalmente, en cuanto a las denuncias formuladas el 30 de julio de 2025 ante la Municipalidad de Turrialba y el Ministerio de Salud, el Tribunal estima que el recurso fue planteado de manera prematura, toda vez que el día en que se acudió en amparo -a saber, el 7 de agosto de 2025-, tan solo habían transcurrido siete días naturales desde la interposición de tales denuncias.
VII.SOBRE LA CONDENATORIA EN COSTAS, DAÑOS Y PERJUICIOS DE CONFORMIDAD CON EL ARTÍCULO 52 DE LA LEY DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL. Bajo una mejor ponderación, la mayoría de la Sala considera que, en el sub examine, de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 1° del artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (“Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”), la estimatoria debe serlo sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios, con base en las siguientes consideraciones. Si bien hay un texto expreso en la ley que obliga a que la parte dispositiva del fallo indique que se declara con lugar el recurso, cuando estando en curso del amparo se resuelva el agravio, no menos cierto es que ese mismo párrafo in fine refiere que la estimatoria se dicta “únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Se subraya que la Ley indica “si fueren procedentes”, lo cual significa que la procedencia o improcedencia de la indemnización y costas depende de una valoración, apreciación o ponderación del Tribunal. En casos como este, el contenido de la pretensión de la persona amparada y la conducta de la autoridad recurrida de reconocer aquella, sugieren que los menoscabos, lesiones o alteraciones alegados no están referidos de modo directo a una repercusión en un derecho constitucional de evidente naturaleza patrimonial (como sí ocurriría, por ejemplo, con una afectación al derecho al salario). Para disipar cualquier duda al respecto, es importante destacar lo dispuesto en el artículo 51 de la misma Ley de la Jurisdicción Constitucional, cuando dispone que: “toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”, donde no se prevé la posibilidad de valorar si procede o no lo concerniente a indemnización y costas.
Los principios del Derecho Constitucional, los del Público y Procesal General o, en su caso, los del Derecho Internacional o Comunitario y, además, por su orden, la Ley General de la Administración Pública y el Código Procesal Contencioso Administrativo y los demás códigos procesales, son fuente supletoria para la aplicación e interpretación de las normas de la Ley de la Jurisdicción Constitucional -cfr. artículo 14-. Para la jurisdicción contencioso-administrativa, el legislador estableció un precepto plenamente aplicable al caso por analogía, en el artículo 197 del Código Procesal Contencioso Administrativo, que responde a la lógica procesal en cualquier materia. En todo caso, la parte afectada del sub lite preserva la posibilidad de acudir, si a bien lo tiene, a un proceso de conocimiento a fin de demostrar que ha sufrido algún tipo de menoscabo. Con base en lo anterior, es criterio de mayoría resolver este recurso sin condenatoria en costas, daños y perjuicios.
He apoyado la tesis de este Tribunal, de que cuando el justiciable alega una vulneración al derecho a una justicia pronta y cumplida en sede administrativa, quienes deben conocer la controversia jurídica son los Tribunales de lo Contencioso-Administrativo y no esta Sala. Ahora bien, con la reciente promulgación de la Ley n.° 9097, Ley de Regulación del Derecho de Petición, se ha establecido que ese derecho es susceptible de tutela judicial por medio del recurso de amparo establecido por el artículo 32 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, en relación con el artículo 27 de la Constitución Política de la República de Costa Rica, en aquellos casos en que el peticionario considere que las actuaciones materiales de la Administración, sus actos administrativos o su respuesta le estén afectando sus derechos fundamentales. A mi modo de ver, la normativa recién promulgada no implica que este Tribunal deba modificar su línea jurisprudencial, quien, con base en el numeral 7 de su Ley, le corresponde definir exclusivamente su propia competencia.
Por ende, salvo aquellas controversias jurídico-constitucionales que han sido reconocidas por esta misma Sala como supuestos de excepción, que sí proceden ser conocidas en esta jurisdicción a través del proceso constitucional de garantía del amparo, en los demás casos, y por las razones que ha dado este Tribunal (sentencia N° 2008-02545 de las 8:55 horas de 22 de febrero de 2008), los competentes son los Jueces de la jurisdicción de lo contencioso-administrativo, todo lo cual es conforme al numeral 25, de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Derecho de la Constitución (valores, principios y normas) y las normas legales correspondientes con base en una interpretación lógica, sistémica y teleológica del ordenamiento jurídico.
En asuntos ambientales, es también criterio del suscrito, de que, si ya ha habido intervención de la Administración Pública, considero que su conocimiento y resolución corresponde a la jurisdicción contenciosa administrativa. No obstante, sí entro a conocer el fondo del asunto cuando están de por medio otros derechos de las personas afectadas por el foco de contaminación, entre ellos, la salud, la calidad de vida y el derecho a gozar de un ambiente sano y libre de contaminación (artículo 50, de la Constitución Política), tal y como sucede en este caso, en el que la parte recurrente presentó una denuncia por contaminación sónica, que involucra el derecho a un ambiente sano y el derecho a la salud, que alega la parte recurrente no ha sido resuelta en forma definitiva, con violación del derecho a disfrutar de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado y de un nivel digno de calidad de vida.
Considero que al resolverse con lugar un proceso de amparo en los términos de lo dispuesto en los artículos 50 y 52, de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, procede la condenatoria en costas, daños y perjuicios. Sin embargo, a efectos de no ocasionar trastornos en el funcionamiento de la Sala y la estabilidad de su jurisprudencia, me he inclinado por adherirme al voto de mayoría, al encontrarme nombrado por un breve lapso.
XI.VOTO SALVADO PARCIAL DEL MAGISTRADO SALAZAR ALVARADO, ÚNICAMENTE EN RELACIÓN CON LA NO CONDENATORIA EN COSTAS, DAÑOS Y PERJUICIOS A LA PARTE RECURRIDA. Si bien coincido con el resto de la Sala en declarar con lugar el recurso, me separo del criterio de mayoría en cuanto exime de condenar a la parte recurrida al pago de las costas, daños y perjuicios derivados de la lesión producida a los derechos fundamentales de la parte tutelada.
La Ley de la Jurisdicción Constitucional, en el artículo 52, dispone que:
“Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Por otra parte, en el artículo 51 ibídem, se establece que:
“...toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”.
Esta última norma establece el sistema general que regula lo relativo al tema de la indemnización y el pago de las costas, y que la mayoría denomina “forma natural o normal de terminación del proceso, donde hay pronunciamiento sobre el fondo del asunto y reconocimiento de los hechos que han vulnerado los derechos fundamentales…”.
En criterio de la mayoría, el artículo 51, de cita, regula los supuestos en los que la Sala ha tenido por comprobado el agravio; y, como consecuencia, surge la necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios. Sin embargo, a juicio del suscrito, de la interpretación sistemática de ambas normas, se concluye que, tanto en los casos en que este Tribunal Constitucional constate una lesión a algún derecho fundamental; y, por ende, declare con lugar el recurso, como en aquellos en los que la Administración, por decisión propia, restituya a la persona agraviada en el goce de sus derechos fundamentales, una vez que tenga conocimiento del amparo -supuesto contemplado en el artículo 52, referido-, por imperio de los artículos 50 y 51, de la ley citada, la consecuencia necesaria e ineludible es la condenatoria al infractor a la indemnización de los daños y perjuicios causados y del pago de las costas del recurso.
Esta regla no es más que el reconocimiento, a la parte que ha sufrido una vulneración en sus derechos fundamentales, del derecho a una tutela judicial efectiva en torno a la reparación de las consecuencias dañosas derivadas de las actuaciones u omisiones de las autoridades infractoras; y, como medio disuasivo, a fin de que el Estado no incurra nuevamente en las acciones que dieron base a la estimatoria del recurso, tema regulado en el artículo 50, de la ley que rige esta jurisdicción. De modo, que ya sea que la Sala haya tenido por comprobado el agravio y haya entrado a conocer el fondo del asunto, o que la violación haya cesado por decisión de la propia autoridad recurrida, una vez que tuvo conocimiento de la tramitación del amparo, con restitución en el goce de los derechos fundamentales a favor del agraviado (artículo 52), siempre, en cualesquiera de esos supuestos, surge la imperiosa necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios al infractor, cuyo fundamento se encuentra en los principios de tutela de los derechos de las personas y en el de que la Administración debe hacerse responsable por los daños y perjuicios que ocasione con su actuar inconstitucional.
Así, el hecho de que al momento de conocerse y resolverse con lugar el amparo, los efectos del acto impugnado ya hubieren cesado, en los términos de lo dispuesto en los artículos 50 y 52, de la ley de cita, no enerva la procedencia de la condenatoria en costas, daños y perjuicios, pues tal caso forma parte integral del sistema general de condenatoria necesaria en esos extremos, que contiene la Ley de la Jurisdicción Constitucional.
Por otra parte, es claro que el artículo 52, mencionado, se aplica únicamente en los casos en que la Sala, aun cuando no ha conocido, ni se ha pronunciado sobre el fondo del reclamo, ha constatado la vulneración que en sus derechos fundamentales ha sufrido la parte amparada, en virtud de la restitución, que, en el goce de esos derechos, ha acordado a su favor la Administración; situación que, tal y como la afirma la mayoría de la Sala, implica una “terminación anormal del proceso”.
El legislador estableció y delimitó, de forma precisa, las condiciones en las cuales esta Sala puede decretar esa forma de conclusión anormal del proceso de amparo, así como sus alcances, a saber: 1) que el amparo esté en curso, es decir, que la Administración haya sido debidamente notificada de la resolución que dio curso al amparo; y, 2) que exista una resolución administrativa o judicial que disponga, de forma indubitable, la revocación, detención o suspensión de la actuación impugnada violatoria de derechos fundamentales. Ciertamente, la norma en cuestión contempla una excepción al sistema general de condenatoria en costas, daños y perjuicios, no obstante la estimatoria del recurso, al disponer que, en los casos allí regulados, se declarará con lugar el recurso “únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”. Como excepción que es, debe ser interpretada restrictivamente; es decir, que solo procede en los supuestos estrictamente contemplados en la norma, no solo por la regla de que las excepciones en derecho deben interpretarse de forma restrictiva, sino también porque las consecuencias de aplicar tal excepción implican, sin lugar a dudas, un menoscabo en el derecho fundamental de las personas a obtener una efectiva tutela judicial frente a los daños y perjuicios sufridos con la lesión a sus derechos constitucionales.
En mi criterio, tal excepción se debe interpretar en el sentido de que, de conformidad con el sistema general de condenatoria automática en costas, daños y perjuicios ante una violación a derechos fundamentales, esa condenatoria es siempre procedente, aún en el caso de que la parte recurrida dicte una resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, a menos que conste de manera indubitable y clara que en el caso concreto no se causó perjuicio alguno capaz de ser indemnizado. Solo y únicamente en tales supuestos podría eximirse a la Administración recurrida del pago de dichos extremos. Como en este caso, no existe elemento alguno que desvirtúe la presunción del surgimiento, para la parte amparada, de daños y perjuicios económicos derivados de las actuaciones impugnadas -cuya determinación concreta no le corresponde a esta jurisdicción-, la estimatoria de este recurso debe implicar, necesariamente, la condenatoria en costas, daños y perjuicios, y así lo declaramos.
Como razón adicional, cabe destacar que la dinámica y esencia misma de los procesos de amparo, no tiene por objeto primario el análisis de la existencia o no de daños y perjuicios, sino, de la existencia o no de acciones u omisiones que puedan generar o producir un quebranto al régimen de los derechos fundamentales de las personas. Desde esa arista, el análisis que realiza esta sede, se concentra en dicha verificación, empero, no ingresa a la ponderación de si esas cuestiones han generado o no lesiones en el ámbito eminentemente patrimonial de las personas amparadas. Si bien el precitado precepto 52, de la LJC, en su ámbito gramatical, estatuye que dicha condena (en daños, perjuicios y costas) opera, de ser procedente, no estima el suscrito que dicho examen de pertinencia pueda, a priori, excluirse de manera automática en este tipo de procesos, en la medida en que, es dentro de otro proceso ordinario, que se ha de definir si dentro de la relación jurídica analizada en el recurso de amparo, las conductas u omisiones imputables a la Administración (o sujeto de derecho privado, cuando corresponda), se han constituido como causa adecuada de lesiones de orden patrimonial, que sean jurídicamente indemnizables.
A modo de referencia, los numerales 179 al 184, del Código Procesal Contencioso Administrativo, Ley N° 8508, define un proceso especial que tiene por objeto la definición de los efectos económicos derivados de condenas dictadas en estos procesos. A la luz del canon 179 ejusdem, ese proceso tiene por objeto lo siguiente:
“ARTÍCULO 179.- Corresponde al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo, la ejecución de las sentencias dictadas por la Jurisdicción Constitucional, en procesos de hábeas corpus y de amparo contra sujetos de Derecho público, únicamente en lo relativo a la demostración, la liquidación y el cumplimiento de indemnizaciones pecuniarias”.
Es claro que ese proceso se direcciona al análisis del antecedente necesario emitido por esta Sala en cuanto a una condena en abstracto en esos rubros, pues no procedería ese tipo de pretensiones dentro de ese tipo de causas, cuando la sentencia dictada dentro del proceso de amparo, estableciere, de manera expresa, la improcedencia de daños, perjuicios y/o costas, así como cuando no exista pronunciamiento expreso en cuanto a este particular. Es decir, el proceso especial en sede contencioso administrativa, requiere, a modo de requisito sine qua non, de condena o pronunciamiento expreso por parte de esta Sala Constitucional. En ese orden, a mi juicio, al tenor del mencionado ordinal 52, de la LJC, la dispensa en esa condena patrimonial precisa de la acreditación, en cada caso, de situaciones a partir de las cuales, es estime, motivadamente, la inexistencia de lesiones patrimoniales, aún potenciales, derivadas o asociadas a los hechos analizados.
Por ende, se trata de una excepción, que, como tal, requiere de aplicación calificada y debidamente fundamentada de manera casuística. La sola circunstancia que, en el curso del trámite, la Administración dicte resolución o se emita sentencia judicial que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, no descarta, per se, que, de previo a esa cesación por causa propia o ajena al ente accionado, la indolencia acusada o perturbación reprochada, haya llegado a ocasionar daños y perjuicios. Sin embargo, tal cuestión de fondo, en lo relativo a la efectividad de las lesiones, su cuantía, reclamo oportuno, etc., son ponderaciones que escapan a la naturaleza de estos procesos y respecto de la cual, en orden a lo regulado por el mandato 52 aludido, son propias de una condena en abstracto que luego constituye base de análisis en la Jurisdicción Contencioso Administrativa. La tutela que se pretende en estos procesos de orden constitucional no precisa de la demostración de daños y perjuicios, pues, se insiste, no es su objeto o ratio primaria.
Así, no corresponde a la persona amparada el reclamo o demostración de daños, siendo que lo que busca es el resguardo de sus derechos fundamentales. Luego, si esas conductas administrativas le han producido lesiones, es un extremo que, por tesis de principio y salvo casos excepcionales, no forman parte de la base de análisis de este tipo de causas. Nótese que, en el supuesto regulado en ese mandato, la Sala Constitucional no hace un análisis de fondo de la situación a tutelar, dada la terminación del amparo o habeas corpus por la circunstancia sobrevenida ya citada. Ergo, en estos casos, por imperativo legal, no se ingresa a valorar si hay o no infracción, con lo cual, mucho menos puede definirse si a partir de lo denunciado por el requirente, puede haber o no situaciones de posible reparación civil. De esa manera, la dispensa de condena a que alude esa norma, es de orden excepcional, no de principio.
Por tanto, en esos supuestos, la norma impone la condena en abstracto, para que sea dentro de otro proceso plenario, que se analice su procedencia. De otro modo, de aplicarse como regla esa liberación de daños, perjuicios y costas, se estaría poniendo en riesgo la tutela de la situación jurídica de la persona que, pese a esa respuesta sobrevenida de la parte reclamada, pudo haber sufrido lesiones en su esfera patrimonial, en detrimento de lo estatuido por el precepto 45, de la Constitución Política, y desconociendo la potencial responsabilidad de la Administración, tal y como lo impone el artículo 9 ejusdem. Además, no debe dejarse de lado que fue en virtud de una acción de esa índole, que se adoptó una conducta que hace cesar las conductas que, en teoría, amenazan o conculcan los derechos fundamentales de la persona. Es decir, a efectos de obtener el resguardo de esos derechos, la persona optó por la tutela judicial, y fue por esa virtud, que se produce el cese de la perturbación reprochada.
Se insiste, si la permanencia de la amenaza o deterioro de su situación en tanto se hizo cesar por las causas aludidas en la norma bajo examen, generó daños y perjuicios, es un tema que, salvo prueba en contrario, debe ser analizado dentro de un proceso ordinario, pero que, se reitera, en modo alguno, debe negarse, como presupuesto, por la sola concreción del supuesto de hecho regulado en el mencionado ordinal 52, de la LJC. Por ende, con el respeto de siempre en cuanto a la postura de mayoría, externo mi voto y reitero que la estimatoria de este recurso debe implicar, necesariamente, la condenatoria en abstracto en costas, daños y perjuicios.
Se previene a las partes que, de haber aportado algún documento en papel u objetos o pruebas contenidos en algún dispositivo adicional de carácter electrónico, informático, magnético, óptico, telemático o producido por nuevas tecnologías, estos deberán ser retirados en un plazo máximo de 30 días hábiles, contado a partir de la notificación de esta sentencia. Se advierte que será destruido todo material que no sea recogido dentro de ese lapso, con base en el "Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial" (aprobado por la Corte Plena en el artículo XXVI de la sesión nro. 27-11 de 22 de agosto de 2011 y publicado en el Boletín Judicial nro. 19 del 26 de enero de 2012) y en el artículo LXXXI de la sesión del Consejo Superior del Poder Judicial nro. 43-12 de 3 de mayo de 2012.
Por tanto:
Se declara parcialmente con lugar el recurso sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios, solo en cuanto al Ministerio de Salud por la demora en atender la denuncia planteada por el accionante el 17 de marzo de 2025. En lo demás, se declara sin lugar el recurso. El magistrado Castillo Víquez consigna nota. El magistrado Salazar Alvarado consigna nota. El magistrado Lara Gamboa pone nota. El magistrado Salazar Alvarado salva parcialmente el voto y dispone la condenatoria en daños, perjuicios y costas. Notifíquese.
Fernando Castillo V.
Fernando Cruz C.
Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G.
Ingrid Hess H.
Ileana Sánchez N.
Nombre29922 G.
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