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Res. 06039-2025 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 28/02/2025
OutcomeResultado
The amparo is granted by majority, without award of costs, damages, or losses, since the reported problem was solved on the occasion of the appeal. Judges Salazar Alvarado and Garro Vargas partially dissent regarding the award of costs and damages.Se declara con lugar el recurso de amparo por mayoría, sin condenatoria en costas, daños y perjuicios, al constatarse que la problemática denunciada fue solucionada con ocasión del recurso. Los magistrados Salazar Alvarado y Garro Vargas salvan parcialmente el voto en lo relativo a la condenatoria.
SummaryResumen
The Constitutional Chamber hears an amparo filed by neighbors in Liberia, Guanacaste, who reported vacant lots turned into open-air dumps, mosquito breeding sites, and criminal hideouts, endangering their health and right to a healthy environment. They claimed that since June 2024, despite complaints to the Health Directorate and the Municipality of Liberia, the problem remained unresolved. The Chamber found that although inspections were conducted and owners notified, the situation persisted until the amparo was filed. It granted the appeal, but a majority held that no costs, damages, or losses should be awarded due to the cessation of the violation during proceedings, akin to an abnormal termination of the process. Judges Salazar Alvarado and Garro Vargas partially dissented on the issue of costs and damages.La Sala Constitucional conoce un recurso de amparo presentado por vecinos de la comunidad en Liberia, Guanacaste, quienes denunciaron la existencia de lotes baldíos que se convirtieron en basureros a cielo abierto, criaderos de mosquitos del dengue y refugio de delincuentes. Los recurrentes alegaron que, pese a haber presentado denuncias ante el Área Rectora de Salud de Liberia y la Municipalidad de Liberia desde junio de 2024, las autoridades no habían resuelto el problema de manera definitiva, lo cual afectaba su derecho a un ambiente sano y a la salud. La Sala constató que, aunque las autoridades realizaron inspecciones y notificaciones a los propietarios, no lograron mitigar la problemática sino hasta que el recurso de amparo fue interpuesto. En virtud de ello, se declara con lugar el recurso, pero sin condenatoria en costas, daños y perjuicios, por mayoría, al considerar que la cesación de la violación durante el trámite del amparo asimila la situación a una terminación anormal del proceso. Los magistrados Salazar Alvarado y Garro Vargas salvaron parcialmente el voto en cuanto a la condenatoria.
Key excerptExtracto clave
From the foregoing, it is proven that the situation injured the fundamental rights of the petitioner and other neighbors of the vacant lots. This is because, although the respondent authorities addressed the complaint within their powers, it was only on the occasion of the amparo that they managed to mitigate the health and safety problem represented by the situation. Thus, the Court finds the alleged violation; however, given that on the occasion of the amparo, a series of actions were taken to eradicate the problem and the petitioner expressed satisfaction, it is appropriate to grant the appeal, as set out in the operative part of this Judgment. V.- CONCERNING THE AWARD OF COSTS, DAMAGES AND LOSSES PURSUANT TO ARTICLE 52 OF THE LAW OF CONSTITUTIONAL JURISDICTION. On better consideration, the majority of the Chamber holds that the granting that operates ex lege, under paragraph 1 of Article 52 of the Law of Constitutional Jurisdiction (LCJ), which provides: 'If, while the amparo is pending, an administrative or judicial decision is issued that revokes, halts, or suspends the challenged action, the appeal shall be declared granted (...)', must be without special award of costs, damages or losses, based on the following considerations. Although there is an explicit legal text requiring the operative part to declare the appeal granted, it is also true that the same first paragraph of Article 52 states that the granting is ordered "solely for purposes of compensation and costs, if applicable". It is stressed that the Law states 'if applicable', meaning that the appropriateness of compensation and costs depends on an assessment or weighting by the Court.De lo expuesto, se tiene por acreditado que lo supra indicado, lesiona los derechos fundamentales de la recurrente, así como de los demás habitantes colindantes a los lotes baldíos del Dirección80. Esto debido a que, si bien las autoridades recurridas atendieron la denuncia dentro del ámbito de sus competencias, lo cierto del caso, es que no fue sino con ocasión del amparo que las mismas lograron mitigar la problemática de salubridad y seguridad que representaba la situación denunciada. Así las cosas, este Tribunal estima que existe la infracción acusada; sin embargo, en vista de que con ocasión del amparo se realizaron una serie de acciones para erradicar la problemática y al constar la satisfacción de la recurrente con lo actuado, lo procedente es declarar con lugar el recurso, en los términos dispuestos en la parte dispositiva de esta Sentencia. V.- SOBRE LA CONDENATORIA EN COSTAS, DAÑOS Y PERJUICIOS DE CONFORMIDAD CON EL ARTÍCULO 52 DE LA LEY DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL. Bajo una mejor ponderación, la mayoría de la Sala es del criterio que la estimatoria que opera ex lege, de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 1° del artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC), el cual dispone: “Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso (…)”, debe serlo sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios, con base en las siguientes consideraciones. Si bien hay un texto expreso en la ley que obliga a que la parte dispositiva del fallo indique que se declara con lugar el recurso, también cierto es que el mismo párrafo primero del artículo 52 de la ley de cita, refiere que la estimatoria se dicta “únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”. Se subraya que la Ley indica “si fueren procedentes”, lo cual quiere decir que la procedencia o improcedencia de la indemnización y costas dependen de una valoración, apreciación o ponderación del Tribunal.
Pull quotesCitas destacadas
"De lo expuesto, se tiene por acreditado que lo supra indicado, lesiona los derechos fundamentales de la recurrente... no fue sino con ocasión del amparo que las mismas lograron mitigar la problemática de salubridad y seguridad que representaba la situación denunciada."
"From the foregoing, it is proven that the situation injured the fundamental rights of the petitioner... it was only on the occasion of the amparo that they managed to mitigate the health and safety problem represented by the situation."
Considerando IV
"De lo expuesto, se tiene por acreditado que lo supra indicado, lesiona los derechos fundamentales de la recurrente... no fue sino con ocasión del amparo que las mismas lograron mitigar la problemática de salubridad y seguridad que representaba la situación denunciada."
Considerando IV
"Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes."
"If, while the amparo is pending, an administrative or judicial decision is issued that revokes, halts, or suspends the challenged action, the appeal shall be declared granted solely for purposes of compensation and costs, if applicable."
Considerando V (citando Artículo 52 LJC)
"Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes."
Considerando V (citando Artículo 52 LJC)
"La tutela que se pretende en estos procesos de orden constitucional no precisa de la demostración de daños y perjuicios, pues, se insiste, no es su objeto o ratio primaria."
"The protection sought in these constitutional proceedings does not require proof of damages or losses, since, it is reiterated, that is not their primary object or ratio."
Voto salvado del Magistrado Salazar Alvarado
"La tutela que se pretende en estos procesos de orden constitucional no precisa de la demostración de daños y perjuicios, pues, se insiste, no es su objeto o ratio primaria."
Voto salvado del Magistrado Salazar Alvarado
Full documentDocumento completo
CONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at nine hours twenty minutes on the twenty-eighth of February, two thousand twenty-five.
An amparo appeal processed in case file No. 24-021152-0007-CO, filed by Nombre35389, identity card CED16205, on her own behalf and on behalf of Nombre35390, identity card CED16206; Nombre35391, identity card CED16207, a minor; Nombre35392, identity card CED16208; Nombre35393, identity card CED16209, an older adult; Nombre35394, identity card CED16210, an older adult; Nombre35395, identity card CED16211; Nombre35396, identity card CED16212; and Nombre35397, identity card CED16213, a person with a condition of paralysis; against the MUNICIPALITY OF LIBERIA AND THE MINISTRY OF HEALTH.
WHEREAS:
Drafted by Magistrate Hess Herrera; and,
WHEREAS:
Before analyzing the merits of the matter—for the alleged violation of the right to a prompt and completed procedure—it must be clarified that, based on judgment no. 2008-02545 at 8:55 hours on February 22, 2008, this Chamber has remitted to the contentious-administrative jurisdiction—with some exceptions—those matters in which it is disputed whether the public administration has or has not complied with the deadlines set by the General Law of Public Administration (articles 261 and 325) or by sectoral laws relating to special administrative procedures, both to resolve by final act an administrative procedure—initiated ex officio or at the request of a party—and to hear the appropriate administrative appeals. Precisely, in the sub lite case, an exception is raised, since this concerns a complaint regarding a problem that involves the right to a healthy environment and the right to health, which the appellant claims has not been definitively resolved.
The appellant states that the neighbors of the community joined together to file a complaint regarding the existence of vacant lots that have become garbage dumps and “bunkers” for illegal products. She explains that on June 11, 2024, she sent a complaint by email to the Liberia Health Governing Area, and that on June 17, 2024, said office informed her that the inspection had been scheduled for June 27, 2024. She comments that, on that date, she was informed that, in parallel with the preparation of the report resulting from the inspection, a series of inquiries would be carried out, and therefore the results would be communicated to her shortly. She points out that on June 13, 2024, the Municipality of Liberia informed her that the owner of the vacant lots had been notified, but since they had done so to an outdated email address, they could not proceed with the action. Therefore, not having received a positive response, she undertook the task of calling the Ministry of Health and the Municipality of Liberia; however, she accuses that as of the date of filing this appeal, the reported problem has not been resolved. For the foregoing reasons, she comes to the Chamber in protection of her fundamental rights and requests that the appeal be granted.
Of importance for the decision in this matter, the following facts are deemed duly demonstrated, either because they have been accredited or because the respondent has failed to refer to them as stipulated in the initial order:
From the report rendered under oath by the respondent authorities, under the warnings, including criminal ones, set forth in article 44 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, and the documentation provided in the case file, it is deemed accredited that on June 11, 2024, the appellant filed a complaint, via email, before the Liberia Health Governing Area, regarding the inadequate maintenance of some vacant lots in Dirección80 and that on June 17, 2024, the Liberia Health Governing Area informed the appellant, via email, that an on-site inspection was scheduled for June 27, 2024. Likewise, it was verified that on June 27, 2024, the Liberia Health Governing Area informed the appellant via email that the inspection visit was conducted and that the investigations inherent to the case and other administrative proceedings would be carried out; and it consulted the person in charge of Epidemiological Surveillance whether there were confirmed dengue cases at the site of the complaint.
Subsequently, it was noted that on July 3, 2024, the Liberia Health Governing Area requested, via email, the head of the Cadastre Department of the Municipality of Liberia for information related to the reported property in order to locate the legal representative of the property, and that on August 21, 2024, it conducted a new inspection of the property with the same result as the June 27, 2024 visit. On the other hand, on August 22, 2024, the Municipality of Liberia notified Ricardo Viales Solórzano—legal representative of the reported properties—of official letter No. INSP-04-2024, via email ... , in which he was told: "(…) based on the provisions of the Código Municipal, you are granted a period of 8 calendar days, in order to proceed with the clearing of vegetation on the properties, and likewise to provide constant maintenance to guarantee the safety of the neighbors (…)"; however, on August 23, 2024, the Liberia Health Governing Area forwarded official letter No. MS-DRRSCH-DARSL-0033-2024 to the Municipality of Liberia, with the objective of applying the administrative procedure established by article 84 of the municipal code.
By virtue of the above, on August 23, 2024, the representative of the reported properties informed the Municipality of Liberia that: "(…) regarding the lots in question, 3 different contractors have been sought in the last 45 days and these have fallen through, we are waiting for another gentleman to go this weekend to coordinate the clearing (chapias) of the same as soon as possible. If the contractor makes the visit, the clearing (chapia) would be carried out in the coming days (…)". Finally, it was verified that on September 5, 2024, the health regulation team of the Liberia Health Governing Area conducted a follow-up inspection of the reported property, from which technical report MS-DRRSCH-DARSL-ER-IT-0362-2024 was generated, whereby, on September 6, 2024, via email, the health regulation team of the Liberia Health Governing Area notified the appellant of the archiving of the complaint because the land subject of the complaint had already received maintenance.
By virtue of the above, on September 7, 2024, the appellant informed the health regulation team of the Liberia Health Governing Area by email that some lots received maintenance, but the one adjacent to hers did not, and therefore, she requested a new site visit. Finally, given the protected party's request, a meeting was coordinated for Thursday, September 19, 2024, from which technical report MS-DRRSCH-DARSL-ER-IT-0519-2024 was generated, and it was noted that the lots had already received maintenance and that the protected party expressed satisfaction with the actions taken, for which she agreed with the archiving of the case.
From the foregoing, it is deemed accredited that the above-stated situation violates the fundamental rights of the appellant, as well as those of the other inhabitants adjacent to the vacant lots of Dirección80. This is because, although the respondent authorities addressed the complaint within the scope of their competencies, the truth of the matter is that it was not until the occasion of this amparo that they managed to mitigate the health and safety problem represented by the reported situation.
Thus, this Tribunal considers that the alleged infringement exists; however, given that on the occasion of the amparo a series of actions were carried out to eradicate the problem and given the appellant's evident satisfaction with the actions taken, the appropriate course is to declare the remedy with merit, under the terms set forth in the operative part of this Judgment.
V.REGARDING THE AWARD OF COSTS, DAMAGES, AND PREJUDICES IN ACCORDANCE WITH ARTICLE 52 OF THE LEY DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL. Upon better consideration, the majority of the Chamber holds the criterion that the declaration of merit that operates ex lege, in accordance with the provisions of paragraph 1 of article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC), which provides: "If, while the amparo is in progress, an administrative or judicial resolution is issued that revokes, halts, or suspends the challenged action, the remedy shall be declared with merit (…)" must be without a special award of costs, damages, and prejudices, based on the following considerations. Although there is express text in the law that requires the operative part of the ruling to state that the remedy is declared with merit, it is also true that the same first paragraph of article 52 of the cited law states that the declaration of merit is issued "solely for purposes of indemnification and costs, if they are applicable." It is underscored that the Law states "if they are applicable," which means that the applicability or non-applicability of indemnification and costs depends on an assessment, appreciation, or weighing by the Tribunal.
In cases like this where an abnormal termination of the proceeding occurs, akin to a withdrawal due to extra-procedural satisfaction, it is the majority criterion that it is not appropriate to impose costs, nor damages and prejudices, because the economic consequences of the judgment are similar to those of an archiving of the case file. Furthermore, the content of the protected person's claim and the respondent authority's conduct in acknowledging it, suggest that such impairments, injuries, or patrimonial alterations have not taken place; at least in this amparo there are no evidentiary elements suggesting otherwise. Nothing prevents the Chamber, in exceptional cases, from considering the applicability of indemnification. When laws present omissions or shortcomings, it is up to judges to rectify those deficiencies; if laws lack clarity in certain aspects, there is no other remedy than to interpret and apply them according to the requirements of procedural logic.
To dispel any doubt in this regard, it is important to highlight the provision in article 51 of the same Ley de la Jurisdicción Constitucional, when it provides that: "every resolution that upholds the remedy shall condemn in the abstract to the indemnification of the damages and prejudices caused and to the payment of the costs of the remedy, and its liquidation shall be reserved for the execution of judgment," refers to a natural or normal form of termination of the proceeding, where there is a ruling on the merits of the matter and acknowledgment of facts that have violated the fundamental rights of the claimant in the proceeding. The principles of Constitutional Law, those of Public and General Procedural Law or, where applicable, those of International or Community Law and, additionally, in their order, the Ley General de la Administración Pública and the Código Procesal Contencioso Administrativo and the other procedural codes, are supplementary sources for the application and interpretation of the norms of the Ley de la Jurisdicción Constitucional -cfr. article 14-.
For the contentious-administrative jurisdiction, the legislator established a precept fully applicable to the case by analogy, in article 197 of the Código Procesal Contencioso Administrativo, which responds to the procedural logic in any matter. To the above are added factual reasons, which the Chamber cannot ignore, as demonstrated by nearly three decades of the Constitutional Jurisdiction created in 1989, during which an abusive exercise of vicarious action in the amparo remedy has been generated, for purposes of wealth through indemnification, insofar as the alleged victims do not directly participate. Based on the above, it is the majority criterion to resolve this remedy without an award of costs, damages, or prejudices.
I have supported this Tribunal's thesis that when a litigant alleges a violation of the right to prompt and duly administered justice in the administrative forum, those who should hear the legal dispute are the Contentious-Administrative Tribunals and not this Chamber. However, with the recent enactment of Law No. 9097, Ley de Regulación del Derecho de Petición, it has been established that this right is susceptible to judicial protection by means of the amparo remedy established by article 32 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, in relation to article 27 of the Constitución Política de la República de Costa Rica, in those cases where the petitioner considers that the material actions of the Administration, its administrative acts, or its response are affecting their fundamental rights. In my view, the recently enacted regulation does not imply that this Tribunal must modify its jurisprudential line, which, based on article 7 of its Law, has the exclusive authority to define its own competence.
Therefore, save for those legal-constitutional controversies that have been recognized by this same Chamber as exceptional cases, which are properly heard in this jurisdiction through the constitutional guarantee process of amparo, in all other cases, and for the reasons this Tribunal has given (Judgment No. 2008-02545 of 8:55 a.m. on February 22, 2008), the competent courts are the Judges of the contentious-administrative jurisdiction, all of which is in accordance with article 25 of the American Convention on Human Rights, the Law of the Constitution (values, principles, and norms), and the corresponding legal norms based on a logical, systemic, and teleological interpretation of the legal system.
I consider that in environmental matters, if the Public Administration has already intervened, their cognizance and resolution correspond to the contentious-administrative jurisdiction. However, I do address the merits of the matter when other rights of the persons affected by the source of pollution are at stake, among them, health, quality of life, and the right to enjoy a healthy and pollution-free environment (article 50 of the Constitución Política), as is the case here, in which the appellant claims to have reported to the Ministry of Health and the Municipality of Liberia the existence of vacant lots used as garbage dumps, generating the proliferation of pests, which affects the right to enjoy a healthy, ecologically balanced environment and a dignified level of quality of life for the protected party and the residents of the area, but which allegedly had not been resolved.
VIII.PARTIALLY DISSENTING VOTE OF MAGISTRATE SALAZAR ALVARADO, SOLELY WITH RESPECT TO THE NON-IMPOSITION OF COSTS, DAMAGES, AND PREJUDICES ON THE RESPONDENT PARTY. Although I concur with the rest of the Chamber in declaring the remedy with merit, I separate myself from the majority criterion insofar as it exempts the respondent party from the payment of costs, damages, and prejudices derived from the injury caused to the fundamental rights of the protected party.
The Ley de la Jurisdicción Constitucional, in article 52, provides:
"If, while the amparo is in progress, an administrative or judicial resolution is issued that revokes, halts, or suspends the challenged action, the remedy shall be declared with merit solely for purposes of indemnification and costs, if they are applicable." On the other hand, article 51 ibidem establishes:
"...every resolution that upholds the remedy shall condemn in the abstract to the indemnification of the damages and prejudices caused and to the payment of the costs of the remedy, and its liquidation shall be reserved for the execution of judgment." This latter norm establishes the general system that regulates matters related to indemnification and the payment of costs, and which the majority calls the "natural or normal form of termination of the proceeding, where there is a ruling on the merits of the matter and acknowledgment of the facts that have violated the fundamental rights…".
In the majority's criterion, the cited article 51 regulates the cases in which the Chamber has deemed the grievance proven; and, as a consequence, the need for an award of costs, damages, and prejudices arises. However, in the opinion of the undersigned, from the systematic interpretation of both norms, it is concluded that, both in cases where this Constitutional Tribunal verifies an injury to a fundamental right and, therefore, declares the remedy with merit, and in those where the Administration, by its own decision, restores the aggrieved person to the enjoyment of their fundamental rights, once it has knowledge of the amparo—a situation contemplated in the referenced article 52—by mandate of articles 50 and 51 of the cited law, the necessary and inescapable consequence is the imposition on the infringer of the indemnification of the damages and prejudices caused and the payment of the costs of the remedy.
This rule is nothing more than the recognition, to the party that has suffered a violation of their fundamental rights, of the right to effective judicial protection regarding the reparation of the harmful consequences derived from the actions or omissions of the offending authorities; and, as a dissuasive means, so that the State does not incur again in the actions that gave rise to the upholding of the remedy, a matter regulated in article 50 of the law governing this jurisdiction. Thus, whether the Chamber has deemed the grievance proven and has addressed the merits of the matter, or whether the violation ceased by decision of the respondent authority itself, once it had knowledge of the processing of the amparo, with restoration of the enjoyment of fundamental rights in favor of the aggrieved party (article 52), always, in any of those cases, the imperative need arises for an imposition of costs, damages, and prejudices on the infringer, the basis of which is found in the principles of protection of the rights of individuals and in that the Administration must be held responsible for the damages and prejudices it causes by its unconstitutional action.
Thus, the fact that at the time the amparo is heard and declared with merit, the effects of the challenged act may have already ceased, in the terms of the provisions of articles 50 and 52 of the cited law, does not negate the applicability of the award of costs, damages, and prejudices, since such a case forms an integral part of the general system of necessary condemnation in those respects contained in the Ley de la Jurisdicción Constitucional.
Furthermore, it is clear that the aforementioned article 52 applies only in cases where the Chamber, even though it has not heard, nor ruled on, the merits of the claim, has verified the violation of the fundamental rights suffered by the protected party, by virtue of the restoration of the enjoyment of those rights that the Administration has agreed to in their favor; a situation that, as the majority of the Chamber affirms, implies an "abnormal termination of the proceeding." The legislator established and delimited, in a precise manner, the conditions under which this Chamber can decree that form of abnormal conclusion of the amparo proceeding, as well as its scope, namely: 1) that the amparo is in progress, meaning that the Administration has been duly notified of the resolution that gave course to the amparo; and, 2) that there exists an administrative or judicial resolution that provides, in an unequivocal manner, for the revocation, halting, or suspension of the challenged action that violates fundamental rights.
Certainly, the norm in question contemplates an exception to the general system of awarding costs, damages, and prejudices, despite the upholding of the remedy, by providing that, in the cases regulated therein, the remedy shall be declared with merit "solely for purposes of indemnification and costs, if they are applicable." As an exception, it must be interpreted restrictively; that is, it only applies in the cases strictly contemplated in the norm, not only because of the rule that exceptions in law must be interpreted restrictively, but also because the consequences of applying such an exception imply, without a doubt, an impairment of the fundamental right of individuals to obtain effective judicial protection against the damages and prejudices suffered due to the injury to their constitutional rights.
In my criterion, such an exception must be interpreted in the sense that, in accordance with the general system of automatic condemnation in costs, damages, and prejudices in response to a violation of fundamental rights, such a condemnation is always applicable, even in the event that the respondent party issues an administrative or judicial resolution that revokes, halts, or suspends the challenged action, unless it is clearly and unequivocally evident that in the specific case no compensable injury was caused. Only and solely in such cases could the respondent Administration be exempted from the payment of those items. As in this case, there is no element whatsoever that disproves the presumption of the emergence, for the protected party, of economic damages and prejudices derived from the challenged actions—the specific determination of which does not correspond to this jurisdiction—the upholding of this remedy must necessarily entail the imposition of costs, damages, and prejudices, and I so declare.
As an additional reason, it is worth highlighting that the dynamic and very essence of amparo proceedings does not have as its primary objective the analysis of the existence or non-existence of damages and prejudices, but rather, the existence or non-existence of actions or omissions that could generate or produce a breach in the regime of the fundamental rights of individuals. From that perspective, the analysis carried out in this forum concentrates on such verification, however, it does not enter into the weighing of whether those issues have generated or not injuries in the eminently patrimonial sphere of the protected persons. Although the aforementioned precept 52 of the LJC, in its grammatical scope, establishes that said condemnation (in damages, prejudices, and costs) operates, if applicable, the undersigned do not consider that said examination of pertinence can, a priori, be automatically excluded in this type of proceedings, to the extent that it is within another ordinary proceeding that it must be defined whether, within the legal relationship analyzed in the amparo remedy, the conduct or omissions attributable to the Administration (or private law subject, when applicable), have constituted an adequate cause of patrimonial injuries that are legally compensable.
As a reference, articles 179 through 184 of the Código Procesal Contencioso Administrativo, Law No. 8508, define a special proceeding whose purpose is the definition of the economic effects derived from condemnations issued in these proceedings. In light of article 179 ejusdem, that proceeding has the following purpose:
"ARTICLE 179.- The Contentious-Administrative Court is responsible for the execution of judgments issued by the Constitutional Jurisdiction in habeas corpus and amparo proceedings against Public Law subjects, solely with respect to the demonstration, liquidation, and fulfillment of pecuniary indemnifications." It is clear that this proceeding is directed at the analysis of the necessary antecedent issued by this Chamber regarding a condemnation in the abstract in those respects, since that type of claim would not be admissible within that type of cause when the judgment issued within the amparo proceeding expressly established the non-applicability of damages, prejudices, and/or costs, as well as when there is no express pronouncement on this matter. That is to say, the special proceeding in the contentious-administrative forum requires, as a sine qua non requirement, a condemnation or express pronouncement by this Constitutional Chamber.
In that order, in my judgment, pursuant to the aforementioned article 52 of the LJC, the waiver of that patrimonial condemnation requires the accreditation, in each case, of situations based on which the inexistence of patrimonial injuries, even potential ones, derived or associated with the analyzed facts, is reasonably estimated. Therefore, it is an exception, which, as such, requires qualified application that is duly justified on a case-by-case basis. The mere circumstance that, during the course of the proceeding, the Administration issues a resolution or a judicial judgment is issued that revokes, halts, or suspends the challenged action, does not rule out, per se, that prior to that cessation by the defendant entity's own cause or by an external cause, the accused negligence or reproached disturbance may have caused damages and prejudices. However, such a substantive question, regarding the actual occurrence of the injuries, their quantification, timely claim, etc., are considerations that lie beyond the nature of these proceedings and with respect to which, in accordance with what is regulated by the aforementioned article 52, are characteristic of a condemnation in the abstract that later forms the basis for analysis in the Contentious-Administrative Jurisdiction.
The protection sought in these constitutional proceedings does not require the demonstration of damages and prejudices, since, it is insisted, that is not their primary object or ratio. Thus, the protected person is not responsible for claiming or demonstrating damages, since what they seek is the safeguarding of their fundamental rights. Later, whether those administrative conducts have caused them injuries is an extreme that, as a matter of principle and save for exceptional cases, does not form part of the analysis basis of this type of cause. Note that, in the case regulated by that mandate, the Constitutional Chamber does not conduct a substantive analysis of the situation to be protected, given the termination of the amparo or habeas corpus due to the supervening circumstance already cited. Ergo, in these cases, by legal imperative, it does not proceed to assess whether or not there is an infringement, and therefore, much less can it be defined whether, based on what was reported by the petitioner, there may or may not be situations of possible civil reparation.
In this way, the waiver of condemnation referred to in that norm is of an exceptional, not a principle-based, nature. Therefore, in those cases, the norm imposes condemnation in the abstract, so that its applicability can be analyzed within another plenary proceeding. Otherwise, if that release from damages, prejudices, and costs were applied as a rule, the protection of the legal situation of the person who, despite that supervening response from the respondent party, could have suffered injuries in their patrimonial sphere would be put at risk, to the detriment of what is established by precept 45 of the Constitución Política, and ignoring the potential liability of the Administration, as imposed by article 9 ejusdem. Furthermore, it must not be overlooked that it was by virtue of an action of that nature that a conduct was adopted that caused the cessation of the conducts that, in theory, threaten or violate the fundamental rights of the individual.
That is to say, in order to obtain the safeguarding of those rights, the individual opted for judicial protection, and it was by virtue of that action that the cessation of the reproached disturbance occurred. It is insisted, whether the persistence of the threat or deterioration of their situation, as long as it was not caused to cease by the reasons alluded to in the norm under examination, generated damages and prejudices, is a matter that, save for evidence to the contrary, must be analyzed within an ordinary proceeding, but which, it is reiterated, must in no way be denied as a premise by the mere occurrence of the factual situation regulated in the aforementioned article 52 of the LJC. Therefore, with the utmost respect for the majority position, I cast my vote and reiterate that the upholding of this remedy must necessarily entail the condemnation in the abstract in costs, damages, and prejudices.
Article 52 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC) states: "If, while the amparo is in progress, an administrative or judicial resolution is issued that revokes, halts, or suspends the challenged action, the remedy shall be declared with merit solely for purposes of indemnification and costs, if they are applicable." My interpretation of that norm is the following: That "resolution" is any valid and effective act by which the competent authority restores the enjoyment of the violated right. The phrase "if they are applicable" refers to the costs. In fact, article 197 of the Código Procesal Contencioso-Administrativo, cited by the majority, based on article 14 of the LJC, precisely refers only to these: the costs.
Certainly, pursuant to article 48 of the Constitución Política (CP), the essential content of the right to the amparo remedy is not compensatory but restitutive; however, article 51 of the LJC states: "Every resolution that upholds the remedy shall condemn in the abstract to the indemnification of the damages and prejudices caused and to the payment of the costs of the remedy, and its liquidation shall be reserved for the execution of judgment." If the right has been violated and the Chamber so verifies, even if it has been restored, damages and prejudices could have arisen. For that reason, condemnation in the abstract for these is appropriate. If it were not done so, if such condemnation were not imposed, in the event that they had occurred, there would be no title—derived from this proceeding—to claim them, which could violate article 41 of the CP. If despite the condemnation in the abstract, no damages and prejudices have occurred, the judge in the ordinary forum will so declare, since only they are responsible for deeming proven the actual existence and magnitude of the same.
With the thesis defended by the majority, I consider that, contrary to what is sought, it would incentivize the Administration to respect rights only when faced with the existence of an amparo remedy. It remains to be said that article 52 of the LJC provides for the possibility that, if it is deemed just, the Chamber may impose costs, even when the right has been restored.
By reason of the above, I partially dissent from the vote with respect to the operative part and order the imposition of damages and prejudices, but not the imposition of costs.
The parties are warned that, should they have submitted any paper document, as well as objects or evidence contained in any additional electronic, computer, magnetic, optical, telematic device or one produced by new technologies, these must be removed from the office within a maximum period of thirty working days counted from the notification of this Judgment. Otherwise, any material not removed within this period will be destroyed, in accordance with the provisions of the "Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial", approved by the Corte Plena in Session No. 27-11 of August 22, 2011, article XXVI and published in the Boletín Judicial No. 19 of January 26, 2012, as well as in the agreement approved by the Consejo Superior del Poder Judicial, in Session No. 43-12 held on May 3, 2012, article LXXXI.
POR TANTO:
The appeal is granted, with no special award of costs, damages, and losses (sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios). Judge Castillo files a note. Judge Salazar Alvarado files a note. Judge Salazar Alvarado partially dissents (salva parcialmente el voto) and orders the award of damages, losses, and costs (condenatoria en daños, perjuicios y costas). Judge Garro Vargas partially dissents (salva parcialmente el voto) and orders the award of damages and losses, but not costs.
Fernando Castillo V.
President Fernando Cruz C.
Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G.
Anamari Garro V.
Ingrid Hess H.
Ana María Picado B.
Telephones: 2549-1500 / 800-SALA-4TA (800-7252-482). Fax: Telf07 / Telf08. Electronic address: www.poder-judicial.go.cr/salaconstitucional. Address: (Dirección09, Dirección05, 100 mts. South of the Perpetuo Socorro church). Reception of matters for vulnerable groups: Edificio Corte Suprema de Justicia, San José, Distrito Catedral, Barrio González Lahmann, streets 19 and 21, Dirección1786 It is a faithful copy of the original - Taken from Nexus.PJ on: 08-05-2026 10:28:48.
SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las nueve horas veinte minutos del veintiocho de febrero de dos mil veinticinco .
Recurso de amparo que se tramita en el expediente N° 24-021152-0007-CO, interpuesto por Nombre35389, cédula de identidad CED16205, a favor de si misma y de Nombre35390, cédula de identidad CED16206; Nombre35391, cédula de identidad CED16207, menor de edad; Nombre35392, cédula de identidad CED16208; Nombre35393, cédula de identidad CED16209, persona adulta mayor, Nombre35394, cédula de identidad CED16210, persona adulta mayor; Nombre35395, cédula de identidad CED16211. Nombre35396, cédula de identidad CED16212 y Nombre35397, cédula de identidad CED16213, persona con condición de parálisis; contra el MUNICIPALIDAD DE LIBERIA Y EL MINISTERIO DE SALUD.
RESULTANDO:
Redacta la Magistrada Hess Herrera; y,
CONSIDERANDO:
Antes de analizar el fondo del asunto –por la presunta violación del derecho a un procedimiento pronto y cumplido– debe aclararse que, a partir de la sentencia nro. 2008-02545 de las 8:55 horas del 22 de febrero de 2008, esta Sala ha remitido a la jurisdicción contencioso administrativa –con algunas excepciones– aquellos asuntos en los que se discute si la administración pública ha cumplido o no los plazos, pautados por la Ley General de la Administración Pública (artículos 261 y 325) o por las leyes sectoriales relativas a los procedimientos administrativos especiales, tanto para resolver por acto final un procedimiento administrativo –instruido de oficio o a instancia de parte– como para conocer de los recursos administrativos procedentes. Precisamente, en el sub lite, se plantea un supuesto de excepción, pues, se está ante una denuncia por un problema, que involucra el derecho a un ambiente sano y el derecho a la salud, que alega la parte recurrente no ha sido resuelta en forma definitiva.
La recurrente manifiesta que, los vecinos de la comunidad se unieron para realizar una denuncia por la existencia de lotes baldíos que se convirtieron en basureros y “bunkers” de productos ilegales. Expone que, el 11 de junio de 2024 remitió una denuncia por correo electrónico ante el Área Rectora de Salud de Liberia y que el 17 de junio de 2024, dicha dependencia le comunicó que la inspección había quedado programada para el 27 de junio de 2024. Comenta que, en fecha señalada se le informó que, de forma paralela a la elaboración del informe producto de la inspección, se estaría realizando una serie de averiguaciones, por lo cual se le estaría comunicando los resultados a la brevedad. Señala que, el 13 de junio de 2024, la Municipalidad de Liberia le informó que se había notificado al dueño de los lotes baldíos, pero como lo habían hecho a un correo desactualizado no podían proceder con la gestión. Por lo cual, al no contar con una respuesta positiva, se dio a la tarea de llamar al Ministerio de Salud y a la Municipalidad de Liberia; sin embargo, acusa que a la fecha de interposición de este recurso no se ha resuelto el problema denunciado. Por lo expuesto, acude a la Sala en protección de sus derechos fundamentales y solicita que se declare con lugar el recurso
De importancia para la decisión de este asunto, se estiman como debidamente demostrados los siguientes hechos, sea porque así han sido acreditados o bien porque el recurrido haya omitido referirse a ellos según lo prevenido en el auto inicial:
a)El 11 de junio de 2024, la recurrente presentó una denuncia, por medio de correo electrónico, ante el Área Rectora de Salud de Liberia, por el inadecuado mantenimiento de unos lotes baldíos en el Dirección80 (véase al respecto el informe rendido bajo juramento y prueba aportada).
m)El 06 de setiembre de 2024, mediante correo electrónico, el equipo de regulación de la salud del Área Rectora de Salud de Liberia notificó a la recurrente sobre el archivo de la denuncia debido a que el terreno objeto de denuncia ya había recibido mantenimiento (véase al respecto el informe rendido bajo juramento y prueba aportada).
Del informe rendido bajo fe de juramento por las autoridades recurridas, bajo los apercibimientos, incluso penales, señalados en el numeral 44 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, y la documentación aportada al expediente, se tiene por acreditado que el 11 de junio de 2024, la recurrente presentó una denuncia, por medio de correo electrónico, ante el Área Rectora de Salud de Liberia, por el inadecuado mantenimiento de unos lotes baldíos en el Dirección80 y que el 17 de junio de 2024, el Área Rectora de Salud de Liberia informó a la recurrente, a través de correo electrónico, que se programó una inspección en el sitio para el 27 de junio de 2024. Asimismo, se verificó que el 27 de junio de 2024, el Área Rectora de Salud de Liberia comunicó a la recurrente a través de correo electrónico, que se realizó la visita de inspección y que se estarían realizando las averiguaciones inherentes al caso y otras diligencias administrativas; y consultó a la encargada de Vigilancia Epidemiológica, si existían casos confirmados de dengue en el sitio de la denuncia.
Seguidamente se denotó que, el 03 de julio de 2024, el Área Rectora de Salud de Liberia solicitó por medio de correo electrónico, al jefe del Departamento de Catastro de la Municipalidad de Liberia, información vinculada a la propiedad denunciada con el fin de localizar al representante legal del inmueble y que el 21 de agosto de 2024, realizó una nueva inspección al inmueble con el mismo resultado de la visita del 27 de junio de 2024. Por otro lado, el 22 de agosto de 2024, la Municipalidad de Liberia notificó a Ricardo Viales Solórzano-representante legal de las propiedades denunciadas-, el oficio No.INSP-04-2024, por medio del correo electrónico ... , en el cual se le indicó:”(…) en base a lo establecido en el Código Municipal, se le concede un plazo de 8 días naturaleza, esto con el fin de que se proceda con la limpieza de la vegetación en las propiedades, de igual forma darles el mantenimiento constante con el fin de garantizar la seguridad a los vecinos (…)”; no obstante, el 23 de agosto de 2024, el Área Rectora de Salud de Liberia trasladó el oficio No.MS-DRRSCH-DARSL-0033-2024, a la Municipalidad de Liberia, con el objetivo de que se aplicara el procedimiento administrativo que establece el artículo 84 del código municipal.
En virtud de lo anterior, el 23 de agosto de 2024, el representante de las propiedades denunciadas comunicó a la Municipalidad de Liberia, que: “(…) en el tema de los lotes en cuestión se han buscado 3 contratistas diferentes en los últimos 45 días y estos han quedado mal, se está a la espera de que este fin de semana vaya otro señor para para coordinar las chapias de los mismos a la brevedad posible. De realizarse la vista por el contratista la chapia se estaría realizando en los próximos días (…)”. Finalmente se verificó que el 05 de setiembre de 2024, el equipo de regulación de la salud del Área Rectora de Salud de Liberia, realizó una inspección de seguimiento en el inmueble denunciado, de la cual se generó el informe técnico MS-DRRSCH-DARSL-ER-IT-0362-2024, por lo cual, el 06 de setiembre de 2024, mediante correo electrónico, el equipo de regulación de la salud del Área Rectora de Salud de Liberia notificó a la recurrente sobre el archivo de la denuncia debido a que el terreno objeto de denuncia ya había recibido mantenimiento.
En virtud de lo anterior, el 07 de setiembre de 2024, la recurrente comunicó por correo electrónico al equipo de regulación de la salud del Área Rectora de Salud de Liberia, que algunos lotes recibieron mantenimiento, pero el colindante a ella no, por lo cual, solicitó una nueva visita al sitio. Finalmente ante, el requerimiento de la tutelada se coordinó una reunión para el jueves 19 de setiembre de 2024, de la cual, se generó el informe técnico MS-DRRSCH-DARSL-ER-IT-0519-2024, y se anotó que los lotes ya habían recibido mantenimiento y que la tutelada mostro satisfacción con lo actuado por lo que estuvo de acuerdo con el archivo del caso.
De lo expuesto, se tiene por acreditado que lo supra indicado, lesiona los derechos fundamentales de la recurrente, así como de los demás habitantes colindantes a los lotes baldíos del Dirección80. Esto debido a que, si bien las autoridades recurridas atendieron la denuncia dentro del ámbito de sus competencias, lo cierto del caso, es que no fue sino con ocasión del amparo que las mismas lograron mitigar la problemática de salubridad y seguridad que representaba la situación denunciada.
Así las cosas, este Tribunal estima que existe la infracción acusada; sin embargo, en vista de que con ocasión del amparo se realizaron una serie de acciones para erradicar la problemática y al constar la satisfacción de la recurrente con lo actuado, lo procedente es declarar con lugar el recurso, en los términos dispuestos en la parte dispositiva de esta Sentencia.
V.SOBRE LA CONDENATORIA EN COSTAS, DAÑOS Y PERJUICIOS DE CONFORMIDAD CON EL ARTÍCULO 52 DE LA LEY DE LA JURISDICCIÓN CONSTITUCIONAL. Bajo una mejor ponderación, la mayoría de la Sala es del criterio que la estimatoria que opera ex lege, de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 1° del artículo 52 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC), el cual dispone: “Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso (…)”, debe serlo sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios, con base en las siguientes consideraciones. Si bien hay un texto expreso en la ley que obliga a que la parte dispositiva del fallo indique que se declara con lugar el recurso, también cierto es que el mismo párrafo primero del artículo 52 de la ley de cita, refiere que la estimatoria se dicta “únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Se subraya que la Ley indica “si fueren procedentes”, lo cual quiere decir que la procedencia o improcedencia de la indemnización y costas dependen de una valoración, apreciación o ponderación del Tribunal. En casos como este en que opera una terminación anormal del proceso, asimilable al desistimiento por satisfacción extraprocesal, es criterio de mayoría que no cabe condenar en costas, como tampoco en daños y perjuicios, porque las consecuencias económicas de la sentencia son similares a las de un archivo del expediente. Además, el contenido de la pretensión de la persona amparada y la conducta de la autoridad recurrida de reconocer aquella, sugieren que tales menoscabos, lesiones o alteraciones patrimoniales, no han tenido lugar; al menos en este amparo no hay elementos de juicio que sugieran otra cosa. Nada obsta para que, en casos de excepción, la Sala pueda considerar la procedencia de la indemnización.
Cuando las leyes presentan omisiones o minusvalías, corresponde a los jueces enderezar esas carencias; si las leyes carecen de inteligencia en ciertos aspectos, no queda otro remedio que interpretarlas y aplicarlas conforme a las exigencias de la lógica procesal. Para disipar cualquier duda al respecto, es importante destacar lo dispuesto en el artículo 51 de la misma Ley de la Jurisdicción Constitucional, cuando dispone que: “toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”, se refiere a una forma natural o normal de terminación del proceso, donde hay pronunciamiento sobre el fondo del asunto y reconocimiento de hechos que han vulnerado los derechos fundamentales de la parte actora en el proceso. Los principios del Derecho Constitucional, los del Público y Procesal General o, en su caso, los del Derecho Internacional o Comunitario y, además, por su orden, la Ley General de la Administración Pública y el Código Procesal Contencioso Administrativo y los demás Códigos procesales, son fuente supletoria para la aplicación e interpretación de las normas de la Ley de la Jurisdicción Constitucional -cfr. artículo 14-.
Para la jurisdicción contencioso-administrativa, el legislador estableció un precepto plenamente aplicable al caso por analogía, en el artículo 197 del Código Procesal Contencioso Administrativo, que responde a la lógica procesal en cualquier materia. A lo anterior se añaden razones de hecho, las cuales la Sala no puede soslayar, como lo demuestran casi tres décadas de la Jurisdicción Constitucional creada en 1989, en las cuales se ha generado un ejercicio abusivo de la acción vicaria en el recurso de amparo, con fines de riqueza en la indemnización, en la medida que no participa directamente las presuntas víctimas. Con base en lo anterior, es criterio de mayoría resolver este recurso sin condenatoria en costas, daños o perjuicios.
He apoyado la tesis de este Tribunal, de que cuando el justiciable alega una vulneración al derecho a una justicia pronta y cumplida en sede administrativa, quienes deben conocer la controversia jurídica son los Tribunales de lo Contencioso-Administrativo y no esta Sala. Ahora bien, con la reciente promulgación de la Ley n.° 9097, Ley de Regulación del Derecho de Petición, se ha establecido que ese derecho es susceptible de tutela judicial por medio del recurso de amparo establecido por el artículo 32 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, en relación con el artículo 27 de la Constitución Política de la República de Costa Rica, en aquellos casos en que el peticionario considere que las actuaciones materiales de la Administración, sus actos administrativos o su respuesta le estén afectando sus derechos fundamentales. A mi modo de ver, la normativa recién promulgada no implica que este Tribunal deba modificar su línea jurisprudencial, quien, con base en el numeral 7 de su Ley, le corresponde definir exclusivamente su propia competencia.
Por ende, salvo aquellas controversias jurídico-constitucionales que han sido reconocidas por esta misma Sala como supuestos de excepción, que sí proceden ser conocidas en esta jurisdicción a través del proceso constitucional de garantía del amparo, en los demás casos, y por las razones que ha dado este Tribunal (sentencia N° 2008-02545 de las 8:55 horas de 22 de febrero de 2008), los competentes son los Jueces de la jurisdicción de lo contencioso-administrativo, todo lo cual es conforme al numeral 25, de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Derecho de la Constitución (valores, principios y normas) y las normas legales correspondientes con base en una interpretación lógica, sistémica y teleológica del ordenamiento jurídico.
Considero que en asuntos ambientales, si ya ha habido intervención de la Administración Pública, su conocimiento y resolución corresponde a la jurisdicción contenciosa administrativa. No obstante, sí entro a conocer el fondo del asunto cuando están de por medio otros derechos de las personas afectadas por el foco de contaminación, entre ellos, la salud, la calidad de vida y el derecho a gozar de un ambiente sano y libre de contaminación (artículo 50, de la Constitución Política), tal y como sucede en este caso, en el que la parte recurrente asegura haber denunciado, ante el Ministerio de Salud y la Municipalidad de Liberia, la existencia de lotes baldíos que son utilizados como basureros, generando la proliferación de plagas, lo que afecta el derecho a disfrutar de un ambiente sano, ecológicamente equilibrado y de un nivel digno de calidad de vida a la amparada y los vecinos de la zona, pero que presuntamente no había sido resuelta.
VIII.VOTO SALVADO PARCIAL DEL MAGISTRADO SALAZAR ALVARADO, ÚNICAMENTE EN RELACIÓN CON LA NO CONDENATORIA EN COSTAS, DAÑOS Y PERJUICIOS A LA PARTE RECURRIDA. Si bien coincido con el resto de la Sala en declarar con lugar el recurso, me separo del criterio de mayoría en cuanto exime de condenar a la parte recurrida al pago de las costas, daños y perjuicios derivados de la lesión producida a los derechos fundamentales de la parte tutelada.
La Ley de la Jurisdicción Constitucional, en el artículo 52, dispone que:
“Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Por otra parte, en el artículo 51 ibídem, se establece que:
“...toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”.
Esta última norma establece el sistema general que regula lo relativo al tema de la indemnización y el pago de las costas, y que la mayoría denomina "forma natural o normal de terminación del proceso, donde hay pronunciamiento sobre el fondo del asunto y reconocimiento de los hechos que han vulnerado los derechos fundamentales…".
En criterio de la mayoría, el artículo 51, de cita, regula los supuestos en los que la Sala ha tenido por comprobado el agravio; y, como consecuencia, surge la necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios. Sin embargo, a juicio de los suscritos, de la interpretación sistemática de ambas normas, se concluye que, tanto en los casos en que este Tribunal Constitucional constate una lesión a algún derecho fundamental; y, por ende, declare con lugar el recurso, como en aquellos en los que la Administración, por decisión propia, restituya a la persona agraviada en el goce de sus derechos fundamentales, una vez que tenga conocimiento del amparo -supuesto contemplado en el artículo 52, referido-, por imperio de los artículos 50 y 51, de la ley citada, la consecuencia necesaria e ineludible es la condenatoria al infractor a la indemnización de los daños y perjuicios causados y del pago de las costas del recurso.
Esta regla no es más que el reconocimiento, a la parte que ha sufrido una vulneración en sus derechos fundamentales, del derecho a una tutela judicial efectiva en torno a la reparación de las consecuencias dañosas derivadas de las actuaciones u omisiones de las autoridades infractoras; y, como medio disuasivo, a fin de que el Estado no incurra nuevamente en las acciones que dieron base a la estimatoria del recurso, tema regulado en el artículo 50, de la ley que rige esta jurisdicción. De modo, que ya sea que la Sala haya tenido por comprobado el agravio y haya entrado a conocer el fondo del asunto, o que la violación haya cesado por decisión de la propia autoridad recurrida, una vez que tuvo conocimiento de la tramitación del amparo, con restitución en el goce de los derechos fundamentales a favor del agraviado (artículo 52), siempre, en cualesquiera de esos supuestos, surge la imperiosa necesidad de una condenatoria en costas, daños y perjuicios al infractor, cuyo fundamento se encuentra en los principios de tutela de los derechos de las personas y en el de que la Administración debe hacerse responsable por los daños y perjuicios que ocasione con su actuar inconstitucional.
Así, el hecho de que al momento de conocerse y resolverse con lugar el amparo, los efectos del acto impugnado ya hubieren cesado, en los términos de lo dispuesto en los artículos 50 y 52, de la ley de cita, no enerva la procedencia de la condenatoria en costas, daños y perjuicios, pues tal caso forma parte integral del sistema general de condenatoria necesaria en esos extremos, que contiene la Ley de la Jurisdicción Constitucional.
Por otra parte, es claro que el artículo 52, mencionado, se aplica únicamente en los casos en que la Sala, aun cuando no ha conocido, ni se ha pronunciado sobre el fondo del reclamo, ha constatado la vulneración que en sus derechos fundamentales ha sufrido la parte amparada, en virtud de la restitución, que, en el goce de esos derechos, ha acordado a su favor la Administración; situación que, tal y como la afirma la mayoría de la Sala, implica una “terminación anormal del proceso”.
El legislador estableció y delimitó, de forma precisa, las condiciones en las cuales esta Sala puede decretar esa forma de conclusión anormal del proceso de amparo, así como sus alcances, a saber: 1) que el amparo esté en curso, es decir, que la Administración haya sido debidamente notificada de la resolución que dio curso al amparo; y, 2) que exista una resolución administrativa o judicial que disponga, de forma indubitable, la revocación, detención o suspensión de la actuación impugnada violatoria de derechos fundamentales. Ciertamente, la norma en cuestión contempla una excepción al sistema general de condenatoria en costas, daños y perjuicios, no obstante la estimatoria del recurso, al disponer que, en los casos allí regulados, se declarará con lugar el recurso “únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”. Como excepción que es, debe ser interpretada restrictivamente; es decir, que solo procede en los supuestos estrictamente contemplados en la norma, no solo por la regla de que las excepciones en derecho deben interpretarse de forma restrictiva, sino también porque las consecuencias de aplicar tal excepción implican, sin lugar a dudas, un menoscabo en el derecho fundamental de las personas a obtener una efectiva tutela judicial frente a los daños y perjuicios sufridos con la lesión a sus derechos constitucionales.
En mi criterio, tal excepción se debe interpretar en el sentido de que, de conformidad con el sistema general de condenatoria automática en costas, daños y perjuicios ante una violación a derechos fundamentales, esa condenatoria es siempre procedente, aún en el caso de que la parte recurrida dicte una resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, a menos que conste de manera indubitable y clara que en el caso concreto no se causó perjuicio alguno capaz de ser indemnizado. Solo y únicamente en tales supuestos podría eximirse a la Administración recurrida del pago de dichos extremos. Como en este caso, no existe elemento alguno que desvirtúe la presunción del surgimiento, para la parte amparada, de daños y perjuicios económicos derivados de las actuaciones impugnadas -cuya determinación concreta no le corresponde a esta jurisdicción-, la estimatoria de este recurso debe implicar, necesariamente, la condenatoria en costas, daños y perjuicios, y así lo declaro.
Como razón adicional, cabe destacar que la dinámica y esencia misma de los procesos de amparo, no tiene por objeto primario el análisis de la existencia o no de daños y perjuicios, sino, de la existencia o no de acciones u omisiones que puedan generar o producir un quebranto al régimen de los derechos fundamentales de las personas. Desde esa arista, el análisis que realiza esta sede, se concentra en dicha verificación, empero, no ingresa a la ponderación de si esas cuestiones han generado o no lesiones en el ámbito eminentemente patrimonial de las personas amparadas. Si bien el precitado precepto 52, de la LJC, en su ámbito gramatical, estatuye que dicha condena (en daños, perjuicios y costas) opera, de ser procedente, no estimamos los suscritos que dicho examen de pertinencia pueda, a priori, excluirse de manera automática en este tipo de procesos, en la medida en que, es dentro de otro proceso ordinario, que se ha de definir si dentro de la relación jurídica analizada en el recurso de amparo, las conductas u omisiones imputables a la Administración (o sujeto de derecho privado, cuando corresponda), se han constituido como causa adecuada de lesiones de orden patrimonial, que sean jurídicamente indemnizables.
A modo de referencia, los numerales 179 al 184, del Código Procesal Contencioso Administrativo, Ley N° 8508, define un proceso especial que tiene por objeto la definición de los efectos económicos derivados de condenas dictadas en estos procesos. A la luz del canon 179 ejusdem, ese proceso tiene por objeto lo siguiente:
“ARTÍCULO 179.- Corresponde al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo, la ejecución de las sentencias dictadas por la Jurisdicción Constitucional, en procesos de hábeas corpus y de amparo contra sujetos de Derecho público, únicamente en lo relativo a la demostración, la liquidación y el cumplimiento de indemnizaciones pecuniarias”.
Es claro que ese proceso se direcciona al análisis del antecedente necesario emitido por esta Sala en cuanto a una condena en abstracto en esos rubros, pues no procedería ese tipo de pretensiones dentro de ese tipo de causas, cuando la sentencia dictada dentro del proceso de amparo, estableciere, de manera expresa, la improcedencia de daños, perjuicios y/o costas, así como cuando no exista pronunciamiento expreso en cuanto a este particular. Es decir, el proceso especial en sede contencioso administrativa, requiere, a modo de requisito sine qua non, de condena o pronunciamiento expreso por parte de esta Sala Constitucional. En ese orden, a mi juicio, al tenor del mencionado ordinal 52, de la LJC, la dispensa en esa condena patrimonial precisa de la acreditación, en cada caso, de situaciones a partir de las cuales, es estime, motivadamente, la inexistencia de lesiones patrimoniales, aún potenciales, derivadas o asociadas a los hechos analizados.
Por ende, se trata de una excepción, que, como tal, requiere de aplicación calificada y debidamente fundamentada de manera casuística. La sola circunstancia que, en el curso del trámite, la Administración dicte resolución o se emita sentencia judicial que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, no descarta, per se, que, de previo a esa cesación por causa propia o ajena al ente accionado, la indolencia acusada o perturbación reprochada, haya llegado a ocasionar daños y perjuicios. Sin embargo, tal cuestión de fondo, en lo relativo a la efectividad de las lesiones, su cuantía, reclamo oportuno, etc., son ponderaciones que escapan a la naturaleza de estos procesos y respecto de la cual, en orden a lo regulado por el mandato 52 aludido, son propias de una condena en abstracto que luego constituye base de análisis en la Jurisdicción Contencioso Administrativa. La tutela que se pretende en estos procesos de orden constitucional no precisa de la demostración de daños y perjuicios, pues, se insiste, no es su objeto o ratio primaria.
Así, no corresponde a la persona amparada el reclamo o demostración de daños, siendo que lo que busca es el resguardo de sus derechos fundamentales. Luego, si esas conductas administrativas le han producido lesiones, es un extremo que, por tesis de principio y salvo casos excepcionales, no forman parte de la base de análisis de este tipo de causas. Nótese que, en el supuesto regulado en ese mandato, la Sala Constitucional no hace un análisis de fondo de la situación a tutelar, dada la terminación del amparo o habeas corpus por la circunstancia sobrevenida ya citada. Ergo, en estos casos, por imperativo legal, no se ingresa a valorar si hay o no infracción, con lo cual, mucho menos puede definirse si a partir de lo denunciado por el requirente, puede haber o no situaciones de posible reparación civil. De esa manera, la dispensa de condena a que alude esa norma, es de orden excepcional, no de principio.
Por tanto, en esos supuestos, la norma impone la condena en abstracto, para que sea dentro de otro proceso plenario, que se analice su procedencia. De otro modo, de aplicarse como regla esa liberación de daños, perjuicios y costas, se estaría poniendo en riesgo la tutela de la situación jurídica de la persona que, pese a esa respuesta sobrevenida de la parte reclamada, pudo haber sufrido lesiones en su esfera patrimonial, en detrimento de lo estatuido por el precepto 45, de la Constitución Política, y desconociendo la potencial responsabilidad de la Administración, tal y como lo impone el artículo 9 ejusdem. Además, no debe dejarse de lado que fue en virtud de una acción de esa índole, que se adoptó una conducta que hace cesar las conductas que, en teoría, amenazan o conculcan los derechos fundamentales de la persona. Es decir, a efectos de obtener el resguardo de esos derechos, la persona optó por la tutela judicial, y fue por esa virtud, que se produce el cese de la perturbación reprochada.
Se insiste, si la permanencia de la amenaza o deterioro de su situación en tanto se hizo cesar por las causas aludidas en la norma bajo examen, generó daños y perjuicios, es un tema que, salvo prueba en contrario, debe ser analizado dentro de un proceso ordinario, pero que, se reitera, en modo alguno, debe negarse, como presupuesto, por la sola concreción del supuesto de hecho regulado en el mencionado ordinal 52, de la LJC. Por ende, con el respeto de siempre en cuanto a la postura de mayoría, externo mi voto y reitero que la estimatoria de este recurso debe implicar, necesariamente, la condenatoria en abstracto en costas, daños y perjuicios.
Dice el artículo 52, de la Ley de la Jurisdicción Constitucional (LJC): “Si, estando en curso el amparo, se dictare resolución, administrativa o judicial, que revoque, detenga o suspenda la actuación impugnada, se declarará con lugar el recurso únicamente para efectos de indemnización y de costas, si fueren procedentes”.
Mi interpretación sobre esa norma es la siguiente: Esa “resolución” es todo acto válido y eficaz por el cual la autoridad competente restituye en el goce del derecho conculcado. La frase “si fueren procedentes” se refiere a las costas. Es más, el artículo 197 del Código Procesal Contencioso-Administrativo, citado por la mayoría, sobre la base del artículo 14 de la LJC, justamente se refiere sólo a estas: a las costas.
Ciertamente, a tenor del artículo 48 de la Constitución Política (CP), el contenido esencial del derecho al recurso de amparo no es indemnizatorio sino restitutorio; sin embargo, el artículo 51 de la LJC señala: “Toda resolución que acoja el recurso condenará en abstracto a la indemnización de los daños y perjuicios causados y al pago de las costas del recurso, y se reservará su liquidación para la ejecución de sentencia”.
Si el derecho ha sido violado y la Sala así lo constata, aún en caso de que haya sido restituido, podrían haber surgido daños y perjuicios. Por tal motivo, cabe la condenatoria en abstracto de éstos. Si no se hiciera así, si no se diera tal condenatoria, en el caso de que sí se hubieren dado, no habría título –derivado de este proceso– para reclamarlos, con lo que se podría violar el artículo 41 de la CP. Si a pesar de que se haya condenatoria en abstracto, no se han dado los daños y perjuicios, el juez en la vía ordinaria así lo declarará, pues sólo a él corresponde tener por probado la existencia real y la magnitud de los mismos.
Con la tesis defendida por la mayoría estimo que, contrario a lo que se busca, se estaría incentivando que la Administración respete los derechos sólo ante la existencia de un recurso de amparo. Resta decir que el artículo 52 de la LJC prevé la posibilidad de que, si se estima que es lo justo, la Sala condene en costas, aun cuando el derecho haya sido restituido.
En razón de lo anterior, salvo parcialmente el voto respecto de la parte dispositiva y ordeno la condenatoria en daños y perjuicios, pero no la condenatoria en costas.
Se previene a las partes que, de haber aportado algún documento en papel, así como objetos o pruebas contenidas en algún dispositivo adicional de carácter electrónico, informático, magnético, óptico, telemático o producido por nuevas tecnologías, estos deberán ser retirados del despacho en un plazo máximo de treinta días hábiles contados a partir de la notificación de esta Sentencia. De lo contrario, será destruido todo aquel material que no sea retirado dentro de este plazo, según lo dispuesto en el "Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial", aprobado por la Corte Plena en Sesión N° 27-11 del 22 de agosto del 2011, artículo XXVI y publicado en el Boletín Judicial N° 19 del 26 de enero del 2012, así como en el acuerdo aprobado por el Consejo Superior del Poder Judicial, en la Sesión N° 43-12 celebrada el 3 de mayo del 2012, artículo LXXXI.
POR TANTO:
Se declara con lugar el recurso, sin especial condenatoria en costas, daños y perjuicios. El Magistrado Castillo pone nota. El Magistrado Salazar Alvarado consigna nota. El magistrado Salazar Alvarado salva parcialmente el voto y dispone la condenatoria en daños, perjuicios y costas. La magistrada Garro Vargas salva parcialmente el voto y ordena la condenatoria en daños y perjuicios, pero no en costas.
Fernando Castillo V.
Fernando Cruz C.
Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G.
Anamari Garro V.
Ingrid Hess H.
Ana María Picado B.
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