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Res. 12781-2025 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 30/04/2025

Inadmissibility for Lack of a Diffuse InterestInadmisibilidad por falta de interés difuso

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OutcomeResultado

InadmissibleInadmisible

The Chamber summarily dismissed the action because the alleged harm did not qualify as a diffuse interest and, without a pending underlying proceeding, the claimant lacked direct standing.La Sala rechazó de plano la acción porque la afectación alegada no calificaba como interés difuso y, sin un asunto previo pendiente, la persona accionante carecía de legitimación directa.

SummaryResumen

The Constitutional Chamber summarily dismissed the challenge to Article 37 of the Judiciary’s Data Protection Regulation, which prohibits creating private databases from judicial information, including through automated tools or artificial intelligence. The claimant argued that the provision exceeded regulatory authority, encroached on Executive Branch powers, and restricted access to anonymized public information, academic research, data analysis, and citizen oversight. The Chamber did not decide those substantive claims because the admissibility requirements of Article 75 of the Constitutional Jurisdiction Law had not been met. The alleged harm did not constitute a diffuse interest permitting a direct constitutional challenge without a pending underlying proceeding. Justice Rueda Leal agreed with the dismissal but gave different reasons concerning standing: a diffuse interest may arise in an individualized situation, as environmental protection illustrates, but the challenged rule produced a specific rather than socially diffused effect. The judgment therefore leaves the regulation’s constitutionality unresolved and rests exclusively on the claimant’s lack of direct standing under the asserted diffuse-interest exception.La Sala Constitucional rechazó de plano la acción presentada contra el artículo 37 del Reglamento de Protección de Datos del Poder Judicial, que prohíbe generar bases de datos particulares a partir de información judicial, incluso mediante herramientas robotizadas o inteligencia artificial. La persona accionante alegó que la disposición excedía la potestad reglamentaria, invadía competencias del Poder Ejecutivo y restringía el acceso a información pública anonimizada, la investigación académica, el análisis de datos y el control ciudadano. La Sala no examinó esos cuestionamientos de fondo porque consideró incumplidos los requisitos de admisibilidad del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. La afectación invocada no constituía un interés difuso que permitiera accionar directamente sin un asunto previo pendiente. El magistrado Rueda Leal coincidió con el rechazo, aunque expuso razones diferentes sobre la legitimación: un interés difuso puede manifestarse en una situación individualizada, como sucede en materia ambiental, pero la norma impugnada producía aquí una afectación determinada y no socialmente difundida.

Key excerptExtracto clave

I.—Formal admissibility requirements for the action. An action of unconstitutionality is a proceeding subject to certain formalities that must be satisfied before the Chamber may validly examine the merits of the challenge. In this regard, Article 75 of the Constitutional Jurisdiction Law establishes the admissibility requirements for an action of unconstitutionality. First, there must be a prior matter pending resolution, either in judicial proceedings or in proceedings to exhaust administrative remedies, in which unconstitutionality has been invoked as a reasonable means of protecting the right or interest alleged to have been infringed. The second and third paragraphs of the law establish exceptional circumstances in which no prior matter is required: when, by the nature of the matter, there is no individual and direct injury; when diffuse or collective interests are being defended; or when the action is filed directly by the Comptroller General of the Republic, the Attorney General of the Republic, the Chief Public Prosecutor, or the Ombudsperson. In the claimant’s case, as the majority states, the challenged rules do not produce a socially diffused injury, but rather a specific one. Thus, although the situation may be shared by some group of people, its effect is not sufficiently extensive to be regarded as a diffuse interest. For that reason, I concur with the majority in dismissing this action. The action is summarily dismissed. Justice Garro Vargas adds a note. Justice Rueda Leal gives different reasons regarding standing based on diffuse interests.I.- Sobre los presupuestos formales de admisibilidad de la acción. La acción de inconstitucionalidad es un proceso con determinadas formalidades, que deben ser satisfechas a los efectos de que la Sala pueda válidamente conocer el fondo de la impugnación. En ese sentido, el artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, establece los presupuestos de admisibilidad de la acción de inconstitucionalidad. En primer término, se exige la existencia de un asunto previo pendiente de resolver, sea en vía judicial, o bien, en el procedimiento para agotar la vía administrativa, en que se haya invocado la inconstitucionalidad como medio razonable para amparar el derecho o interés que se considera lesionado. En el párrafo segundo y tercero, la ley establece de manera excepcional, presupuestos en los que no se exige el asunto previo, cuando por la naturaleza del asunto, no exista una lesión individual y directa, o se trate de la defensa de intereses difusos o colectivos, o bien cuando es formulada en forma directa por el Contralor General de la República, el Procurador General de la República, el Fiscal General de la República y el Defensor de los Habitantes. En el caso del accionante, tal como refiere la Mayoría, la normativa impugnada no produce una afectación socialmente difuminada, sino determinada. De modo que, en este caso, lo que se vislumbra es una situación que, si bien puede ser compartida por algún grupo de personas, ese efecto no es de tal magnitud como para considerarlo un interés difuso. Por el motivo expuesto coincido con la Mayoría en desestimar esta acción. Se rechaza de plano la acción. La magistrada Garro Vargas pone nota.El magistrado Rueda Leal da razones diferentes en cuanto a la legitimación por intereses difusos.

Pull quotesCitas destacadas

  • "El interés difuso ha sido entendido como aquel interés relacionado con un derecho o situación jurídica de naturaleza especial y particular, que puede ser compartido por otras personas, formando todos los interesados un grupo o categoría determinada."

    "A diffuse interest has been understood as an interest related to a right or legal situation of a special and particular nature that may be shared by other persons, with all interested persons forming a particular group or category."

    Considerando II

  • "El interés difuso ha sido entendido como aquel interés relacionado con un derecho o situación jurídica de naturaleza especial y particular, que puede ser compartido por otras personas, formando todos los interesados un grupo o categoría determinada."

    Considerando II

  • "No se trata por ende de que cualquier persona pueda acudir a la Sala Constitucional en tutela de cualesquiera intereses (acción popular), sino que todo individuo puede actuar en defensa de aquellos bienes que afectan a toda la colectividad nacional, sin que tampoco en este campo sea válido ensayar cualquier intento de enumeración taxativa."

    "It does not follow that anyone may appear before the Constitutional Chamber to protect any interest whatsoever through an actio popularis; rather, every individual may defend those interests affecting the entire national community, and no attempt to enumerate them exhaustively is valid."

    Considerando IV

  • "No se trata por ende de que cualquier persona pueda acudir a la Sala Constitucional en tutela de cualesquiera intereses (acción popular), sino que todo individuo puede actuar en defensa de aquellos bienes que afectan a toda la colectividad nacional, sin que tampoco en este campo sea válido ensayar cualquier intento de enumeración taxativa."

    Considerando IV

  • "Recordemos que para que un interés sea considerado “difuso”, no solo debe afectar una colectividad, sino también debe difuminarse, difundirse en esa colectividad. Si no produce tal efecto, no puede ser considerado un interés difuso."

    "For an interest to be considered “diffuse,” it must not only affect a community but must also be diffused or spread throughout that community. If it does not have that effect, it cannot be regarded as a diffuse interest."

    Considerando IV, razones diferentes del magistrado Rueda Leal

  • "Recordemos que para que un interés sea considerado “difuso”, no solo debe afectar una colectividad, sino también debe difuminarse, difundirse en esa colectividad. Si no produce tal efecto, no puede ser considerado un interés difuso."

    Considerando IV, razones diferentes del magistrado Rueda Leal

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<span data-mce-type="bookmark" id="mce_1_start" data-mce-style="overflow:hidden;line-height:0px" style="overflow: hidden; line-height: 0px;"></span>Document Review Case File: 25-007336-0007-CO Decision No. 2025012781 CONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at ten hours and five minutes on April thirtieth, two thousand twenty-five.

Action of unconstitutionality (acción de inconstitucionalidad) brought by Nombre01, of legal age, holder of DIMEX 119200016824; against Article 37 of the Reglamento de Protección de Datos del Poder Judicial.

Whereas:

  1. 1By written submission entered into this Court’s Case Management System on 14 de marzo de 2025, a declaration is sought that Article 37 of the Data Protection Regulations of Poder Judicial is unconstitutional, because it not only exceeds the authority of Poder Judicial, violates the principle of statutory reservation (principio de reserva de ley), and infringes the right to information, but also affects diffuse and collective interests (intereses difusos y de la colectividad) by limiting access to information, the possibility of academic research and data analysis, and citizen oversight of the Administration of Justice. Therefore, the petitioner asserts that there is no requirement for a prior case pending resolution. The petitioner states that the prohibition on creating private databases from Poder Judicial data restricts the ability of academic researchers to analyze publicly accessible judicial and administrative data.The Data Protection Regulations of Poder Judicial themselves acknowledge in Article 19 that Nexus.PJ, the official database of Poder Judicial, is intended to serve as “scientific input” for different fields of research, including legal, statistical, and sociological research. Preventing the creation of parallel databases limits and hinders the advancement of knowledge and understanding of the judicial system, as well as the proper practice of legal professionals and the evolution of legal and regulatory thought, restricting their adaptation to social changes and technological advances. The petitioner states that the restriction imposed by Article 37 significantly limits the ability to analyze judicial data in order to identify patterns, trends, and potential areas for improvement in the Administration of Justice. This limitation not only hinders the development of analytical tools that could optimize judicial proceedings, but also affects the transparency and accountability of Poder Judicial.Access to structured judicial data is essential for evaluating the system’s efficiency, detecting potential biases in decision-making, and strengthening public confidence in the justice system. Without proper analysis, the opportunity to implement evidence-based improvements is lost, which may perpetuate deficiencies and inequalities in access to and application of the law. Citizen oversight: The prohibition on creating private databases makes citizen oversight of the Administration of Justice more difficult. Article 19 of the same Data Protection Regulations of Poder Judicial provides that Nexus.PJ seeks to ensure that “society in general and the legal community in particular are aware of the content of judicial decisions and administrative documentation and can conduct citizen oversight.” Preventing the creation of parallel databases limits the public’s ability to access, analyze, and use judicial information to exercise effective oversight of Poder Judicial.In this case, the interest in academic research, data analysis, and citizen oversight of the Administration of Justice is shared by a broad range of persons, including researchers, academics, legal professionals, students, journalists, and the general public. Accordingly, the prohibition established in Article 37 of the Data Protection Regulations of Poder Judicial affects all these groups in a similar manner by limiting their ability to access, analyze, and use judicial information. In this case, the limitation on academic research, data analysis, and citizen oversight of the Administration of Justice may affect the proper management of public expenditure by preventing the identification of potential inefficiencies, irregularities, or acts of corruption within Poder Judicial. The petitioner partially cites decision no. 13658 – 2008 of this Sala Constitucional, which links access to information with citizen oversight and the effectiveness of public administration, implying that access to information is an interest concerning the community as a whole.The petitioner considers that Article 37 of the Data Protection Regulations of Poder Judicial affects diffuse and collective interests by limiting academic research, professional practice, data analysis, and citizen oversight of the Administration of Justice. Therefore, the filing of an action of unconstitutionality (acción de inconstitucionalidad) in defense of these interests is justified, without the need to satisfy the requirement of a prior case pending resolution. Grounds for Unconstitutionality: 1. Regulatory Innovation and the Principle of Statutory Reservation: Article 37 of the Data Protection Regulations of Poder Judicial introduces new provisions into the regulation of data protection, thereby exceeding the regulation-making power (potestad reglamentaria). The principle of statutory reservation establishes that the regulation of fundamental rights must be enacted through formal legislation by the Asamblea Legislativa, rather than through lower-ranking regulations.Article 37 of the Data Protection Regulations of Poder Judicial introduces technical terms and concepts not contemplated in Law no. 8968, such as “robotic tools” and “artificial intelligence.” Their inclusion expands the restrictions originally provided for by law, which is problematic from the standpoint of the principle of statutory reservation, since the regulation of fundamental rights must be established by a legal-ranking provision rather than by regulations. Moreover, Law no. 8968 (Ley de Protección de la Persona frente al tratamiento de sus datos personales) does not establish, in any form, a general prohibition on creating database backups. At the same time, Article 37 of the Data Protection Regulations of Poder Judicial introduces a restriction not found in the aforementioned law, thereby exceeding the regulation-making power. In the petitioner’s view, these new terms and restrictions not provided for in Law no. 8968 (Ley de Protección de la Persona Frente al Tratamiento de sus Datos Personales) constitute prohibited regulatory innovation (innovación reglamentaria) under the case law of Sala Constitucional.This reinforces the principle that any regulation of fundamental rights requires an express legal basis and that regulations may not introduce new provisions in this area. 2. Lack of Authority of Poder Judicial to Regulate Law no. 8968: Poder Judicial lacks authority to regulate a law that has already been regulated by Poder Ejecutivo. Article 140, subsections 3 and 18 of Constitución Política, provides that the regulation-making power belongs to Poder Ejecutivo. Law no. 8968 has already been regulated by Poder Ejecutivo through decree no. 37554-JP; therefore, any further regulation concerning the processing of personal data (tratamiento de datos personales) must emanate from Poder Ejecutivo and not from Poder Judicial. The first paragraph of Article 3 of decree no. 37554-JP (Reglamento a la Ley de Protección de la Persona frente al Tratamiento de sus Datos Personales) states as follows: “(…) These Regulations shall apply to personal data contained in automated or manual databases of public or private entities, and to any form of subsequent use of such data, insofar as it produces effects within the national territory or Costa Rican law applies to it as a result of the execution of a contract or under the terms of international law.(…)” It is evident that decree no. 37554-JP (Reglamento a la Ley de Protección de la Persona frente al Tratamiento de sus Datos Personales), within its scope of application, encompasses the databases of Poder Judicial; consequently, their regulation falls within the authority of Poder Ejecutivo, which fully exercised that authority through the aforementioned decree. The case law of Sala Constitucional has consistently established that the regulation-making power is subject to limits and that regulations may not encroach upon the authority assigned to other state bodies or branches. This limitation derives from the principle of legality (principio de legalidad) and the separation of powers (separación de poderes), both of which are fundamental to the Costa Rican legal system. Sala Constitucional so stated in decision no. 14286-2005. Likewise, Sala Constitucional has consistently established that the regulation-making power may not create new restrictions on fundamental rights without a prior legal basis.Regulations must be limited to developing and implementing the law while respecting the principle of statutory reservation and the hierarchical order of legal rules (orden jerárquico de las normas). Article 37 of the Data Protection Regulations of Poder Judicial infringes the right of access to public information (derecho de acceso a la información pública) and citizen oversight. Article 30 of Constitución Política guarantees the right of access to public information, except in expressly regulated cases. The aforementioned Article 37 of the Data Protection Regulations of Poder Judicial prevents the backing up of anonymized and de-identified information (información anonimizada y despersonalizada); that is, it prevents the creation of parallel databases even when they consist exclusively of public and anonymized information. Such information does not in any way threaten or endanger citizens’ right to the protection of their personal data.The foregoing makes sense when it is observed that the provision, departing from any notion of proportionality and reasonableness, applies broadly and fails to distinguish information that has already undergone dissociation filters or procedures (filtros o procedimientos de desasociación). It thereby affects the ability to systematize, analyze, and compare judicial data, preventing its use for citizen scrutiny and academic research. Although the various decisions of Sala Constitucional do not explicitly establish anonymization (anonimización) as an indispensable requirement for allowing access to public information, they do support the inference that anonymization is an acceptable mechanism for balancing the right of access to public information with the protection of personal data. At the same time, they emphasize the need to protect sensitive data (datos sensibles) and to ensure that access to information does not place individuals at risk.Sala Constitucional has so held in the following decisions: no. 04037–2014, 13878–2013 and 15289–2019. Likewise, Sala Constitucional has clearly determined that access to public information has been recognized as a constitutional right. It stated as much in decision no. 2014-4037, reiterated in decisions 2015-15074, 02130–2019.l In other words, the case law of Sala Constitucional has linked the right of access to information with the principles of reasonableness, proportionality, and timeliness, particularly in the context of the development of new technologies and the State’s obligations to facilitate access to public information. This is especially so because the provision does not limit access to sensitive information or information legitimately protected by the legislature, but rather to information stripped of personal data which, because of its public nature, cannot and should not be restricted.For the reasons stated, the petitioner requests that this action of unconstitutionality be granted on the following grounds: • Exceeding the regulation-making power by introducing new provisions concerning data protection. • Encroaching upon the authority of Poder Ejecutivo. • Infringing the fundamental right of access to public information and affecting citizen oversight. If Article 37 of the Data Protection Regulations of Poder Judicial is not declared unconstitutional, the petitioner requests that the Data Protection Regulations of Poder Judicial be declared unconstitutional on the following grounds: • Exceeding the regulation-making power by introducing new provisions concerning data protection; and • Encroaching upon the authority of Poder Ejecutivo. The petitioner requests that their annulment be ordered with retroactive effect as of the date of issuance.
  2. 2On 21 de abril de 2025, the Secretaría of this Chamber requested that the Secretaría General de la Corte Suprema de Justicia certify which justices of this Chamber participated in approving the resolution adopted in Article XV of Full Court Session No. 33-2024 of 29 de julio de 2024, whereby the Reglamento para el tratamiento de los datos personales contenidos en bases de datos de acceso del Poder Judicial was approved.
  3. 3On 24 de abril de 2025, the certification requested from the Secretaría General de la Corte Suprema de Justicia was received, stating that no justice of the Sala Constitucional participated in approving the resolution whereby the regulation challenged herein was adopted.
  4. 4Article 9 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional empowers the Chamber, at any time and even upon filing, to summarily dismiss or dismiss on the merits any petition brought before it that is manifestly inadmissible, when it considers that there are sufficient grounds to dismiss it, or when it is merely a reiteration or reproduction of an identical or similar petition previously dismissed.

Justice Castillo Víquez authors the opinion; and,

Considering:

I.Regarding the formal requirements for admissibility of the action. An action of unconstitutionality (acción de inconstitucionalidad) is a proceeding subject to certain formalities, which must be satisfied for the Chamber to validly consider the merits of the challenge. In this regard, Article 75 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional establishes the admissibility requirements for an action of unconstitutionality. First, there must be a prior matter pending resolution, either through judicial proceedings or through the procedure for exhausting administrative remedies (agotar la vía administrativa), in which unconstitutionality has been invoked as a reasonable means of protecting the right or interest alleged to have been infringed. In its second and third paragraphs, the law exceptionally establishes circumstances in which no prior matter is required: when, due to the nature of the matter, there is no individual and direct injury; when the action concerns the defense of diffuse or collective interests (intereses difusos o colectivos); or when it is filed directly by the Contralor General de la República, the Procurador General de la República, the Fiscal General de la República, or the Defensor de los Habitantes.

II.Regarding the failure to satisfy the admissibility requirements in this action of unconstitutionality. In the sub examine, the petitioner justified standing (legitimación) by invoking the existence of a diffuse interest and an interest held by the community as a whole, asserting that the challenged regulation not only violates the principle that matters must be governed by statute (principio de reserva de ley) and infringes the right to information, but also affects diffuse and community interests by restricting access to information, the ability to conduct academic research, data analysis, and citizen oversight of the Administration of Justice, and by preventing the creation, through regulation, of parallel databases based on information that has already been anonymized. The petitioner states that this interest is shared by a broad range of persons, including researchers, academics, legal professionals, students, journalists, and citizens generally.

In view of the petitioner’s arguments, it is appropriate to quote what this Court has stated regarding this type of direct standing invoked by the petitioner:

“(…) II.- Regarding diffuse interests and the petitioners’ standing in the case under consideration. The petitioners state that their standing derives from the defense of diffuse interests concerning protection of the right to a healthy and ecologically balanced environment. In this regard, it should be noted that, as already stated, the circumstances set forth in the second paragraph of Article 75 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional constitute exceptions to the rule contained in the first paragraph of that same article and must be carefully analyzed in each specific case. A diffuse interest (interés difuso) has been understood as an interest related to a right or legal situation of a special and particular nature that may be shared by other persons, with all interested parties forming a particular group or category. Thus, infringement of that right may affect everyone generally or each person individually, and therefore any member of the community may bring the action to protect the right alleged to have been infringed. On this point, the Chamber’s consistent case law states that:

‘It has been noted that this is a special type of interest, the manifestation of which is less concrete and identifiable on an individual basis than the collective interest defined in the preceding recital (considerando), but which cannot be so broad and generic as to be confused with the interest recognized in all members of society in safeguarding constitutional legality, since the latter—as has repeatedly been stated—is excluded from the current system of constitutional review. It is therefore an interest distributed among each of the governed, indirect if one wishes, and diffuse, but no less ascertainable for that reason, for the purpose of defending before this Chamber certain constitutional rights of singular importance to the proper and harmonious development of society. The key to distinguishing and determining the presence of so-called diffuse interests lies in the special characteristics of those rights themselves, rather than in the particular situation in relation to them of the persons who may hold them, as stated in various decisions, such as 03705-93 at fifteen hours on treinta de julio concerning the right to the environment, No. 05753-93 at fourteen hours forty-five on nueve de noviembre of that same year concerning the defense of historical heritage, and No. 00980-91 at thirteen thirty on veinticuatro de mayo de mil novecientos noventa y uno concerning electoral matters.’ —see Judgment No. 360-90— From this definition, it may be concluded that a diffuse interest consists of an eminently subjective element, relating to ownership or entitlement to the interest, and an objective element, relating to the effect of the protected interest on society, which distinguishes it from other legal situations.

With respect to the former—the subjective element—it is clear that such entitlement is dispersed among an unidentified group of persons who jointly enjoy the legally protected interest, but whose composition does not consist of an identifiable and ascertainable set of persons with relatively clear boundaries, as is the case with a collective interest. From the objective perspective, it must be clarified that not every “dispersed” interest attains the legal status of a “diffuse interest,” but only those imbued with profound social importance, the assessment of which depends on the circumstances of each case—see, among others, Judgments Nos. 2006-15960 and 2014-4904—. In this regard, just as it has been stated that such an interest cannot be so broad and generic as to be confused with the right to safeguard constitutional legality—which would entail the tacit establishment of a popular action (acción popular) not contemplated by the Ley de la Jurisdicción Constitucional—neither may it be so specific as to permit an individual claim, because in that event standing would derive from that claim—see, among others, Judgments Nos. 2008-13442, CED01 2009-9201—.

Examples of such interests include the right to a healthy and harmonious environment, the defense of historical heritage, electoral matters, the defense of the right to health, and oversight of public funds. Accordingly, in the case under consideration, in which the petitioners assert standing based on the defense of diffuse interests concerning protection of a healthy and ecologically balanced environment, the appropriate course is to rule as indicated in the following recitals.

(…)

In the action now under consideration, the same petitioners challenge the same provisions of Articles 50 and 51 of the regulation at issue, as well as Article 52 of that instrument; and although, beyond the sustainability of wildlife-breeding facilities (zoocriaderos), this action focuses on matters of ex situ conservation and environmental education—which were also raised in that action—the fact remains that this Chamber’s definition of standing, as set forth in the cited judgment, is fully applicable to this new action. It should be noted that, as clearly stated by the Procuraduría General de la República and emphatically asserted by the Ministro de Ambiente y Energía, the challenged provisions are indeed fully capable of individual application and of directly affecting the legal sphere of specific, identifiable persons who engage in a particular activity subject to the regulations established in the Ley de Conservación de la Vida Silvestre and its implementing regulation.

It is therefore clear that, contrary to the alleged defense of diffuse interests, what is at issue is some degree of dissatisfaction with the rules to which they must submit for regulation of the activity they conduct or intend to conduct; as the report of the Ministro de Ambiente y Energía correctly states, the petitioners are directly involved as founders, managers, or employees of various companies associated with the exhibition of wildlife or its promotion for tourism. It is therefore untenable to allege purported conservation and environmental-education problems in order to invoke the concept of diffuse interests and thereby bring a direct action of unconstitutionality while disregarding the strict admissibility requirements established in the Ley de la Jurisdicción Constitucional, as indicated in recitals II and III of this decision.

Under this interpretation, and taking into consideration the identity of the petitioners and of the challenged provisions, it is clear that the precedent established in Judgment 2018-18563 is fully applicable to the action now under consideration. It must therefore necessarily be concluded that, as on that earlier occasion, the petitioners lack standing to institute this proceeding, and it is thus inadmissible to consider and rule on the matters raised. Accordingly, the proper disposition is to dismiss this action” (underlining not in the original). (Judgment No. 2021-002185 at 12:51 hours on 3 de febrero de 2021) Similarly, in Judgment No. 2021-011994 at 16:30 hours on 26 de mayo de 2021, this Chamber held:

“(…) It is reiterated that a diffuse interest cannot be so broad and generic as to be confused with the right to safeguard constitutional legality (which would entail the tacit establishment of a popular action not contemplated by the Ley de la Jurisdicción Constitucional); but neither may it be so specific as to permit an individual claim, because in that event standing would derive from that claim (…)”.

In this regard, this Court observes that Article 37 of the Reglamento de Protección de Datos del Poder Judicial, challenged herein, provides as follows:

“Article 37. Generation of private databases. All natural and legal persons are prohibited from generating private backups of the Poder Judicial databases. This includes constructing parallel databases through the use of automated or artificial-intelligence tools, or tools that in any manner compromise the purpose of the databases and information security.” Based on the foregoing, this Court considers that the provision in question is capable of individual application and of directly affecting the legal sphere (esfera jurídica) of fully identifiable persons, for example, anyone whose intention is not only to access the information—which is already publicly accessible pursuant to Article 1 of these regulations, which states that its purpose “is to regulate the processing of personal data contained in the publicly accessible databases administered by the Poder Judicial de Costa Rica”—but also, in addition to possessing such information, to construct a database parallel to that of the Poder Judicial by using automated tools, artificial intelligence, or tools that in any way compromise the purpose of the databases and information security, and which could indeed include certain students, teachers, researchers, etc.; that is, fully identifiable persons or groups specifically interested in processing the information in that manner.

Thus, a person interested in using the information in that manner could challenge such information or defend against an administrative claim which, upon exhaustion of administrative remedies (agotamiento de la vía administrativa) or in judicial proceedings, gives rise to an underlying case (asunto base). It should be noted, as already indicated, that this is not a case involving a diffuse interest (interés difuso) dispersed throughout society, because here it is possible to clearly identify the person who may be interested in constructing databases of that nature or that otherwise compromise the purpose of the databases and information security, since this does not concern the construction of just any database. Consequently, in accordance with the aforementioned judicial precedents, this Chamber finds that the petitioner lacks direct standing (legitimación directa) to bring this action in defense of diffuse interests.

Now, regarding the defense of collective interests (intereses colectivos), this Chamber has stated as follows:

“(…) III.- Regarding corporate interests (intereses corporativos). As a second ground for standing, the petitioner invokes the defense of collective interests, a situation contemplated in the second paragraph of Article 75 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional. The provision states: ‘…[A] prior case pending resolution shall not be necessary when, by the nature of the matter, there is no individual and direct injury, or when the defense of diffuse interests is involved, or interests concerning the community as a whole….’ In this regard, it is appropriate to note that the Chamber has specified that, through the expression ‘interests concerning the community as a whole,’ the legislature intended to refer to the standing held by a corporate entity (entidad corporativa) when it acts through its representatives in defense of the rights and interests of the persons comprising its membership base, provided that the challenge concerns rules or provisions affecting the core of rights or interests that constitutes the organization’s raison d’être and unifying factor.

Beginning with judgment 2006-9170, issued at sixteen hours and thirty-six minutes on the twenty-eighth of June, two thousand six, this Court resumed an earlier criterion under which corporate entities are authorized to directly seek a declaration of unconstitutionality (declaratoria de inconstitucionalidad) of a provision when it directly affects the sphere of action of the entity and its members, regardless of whether the provision is capable of directly affecting the rights of the organization’s members. In this case, however, that position does not apply because the petitioner does not appear on behalf of an organization that, by virtue of its nature or purposes, or whose members, could be affected by the challenged Agreement. Furthermore, the petitioner cannot simply assume de facto representation of any person or professional organization.” (Voto n° 2014-020446, issued at 09:30 hours on December 17, 2014).

Based on the aforementioned criterion, the petitioner likewise lacks standing to bring this action in defense of the collective interests of particular organizations or of a specific group of persons belonging to an organization, because the petitioner does not appear on behalf of any formally organized and identified community whose legal representation he holds; he is therefore unable to act in defense of corporate interests. In light of the foregoing, the petitioner lacks standing under the grounds invoked in these proceedings. Accordingly, the action is inadmissible and must be summarily dismissed (rechazo de plano).

III. NOTE BY JUSTICE GARRO VARGAS

In this matter, I have joined in the decision dismissing the constitutional challenge (acción de inconstitucionalidad). However, I have chosen to include a separate note intended to clarify my view concerning standing and the admissibility of these particular proceedings.

In that regard, I consider it necessary to clarify that the majority’s decision does not mean that it may be accepted—as a general rule—that whenever a claim for an individual and direct violation may exist, it necessarily follows that diffuse interests cannot also be protected in parallel. In other words, there will be cases in which, in view of the substantive legal situation (situación jurídica sustancial) affected, both circumstances may arise.

A different situation exists where it may reasonably be inferred that, although a diffuse interest is alleged, what underlies the claim is a clear personal and individual benefit of another nature or even another subjective right (derecho subjetivo) that does not simultaneously encompass the protection of diffuse interests.

Ultimately, it does not appear valid to use the “guise” of a diffuse interest to ensure the admissibility of a constitutional challenge when it can be established that what is sought is the protection of another type of right or interest that could indeed be protected through a constitutional challenge, but under the circumstance contemplated in art. 75, paragraph 1°, of the Ley de la Jurisdicción Constitucional.

IV.DIFFERING REASONS OF JUSTICE RUEDA LEAL regarding diffuse interests. As I have stated in other cases, I consider that a defining feature of a diffuse interest is precisely that its impairment is general—that is, it affects an entire population or broad sectors thereof—within a context in which the injured parties need not know one another (and may even lack any connection or legal relationships among themselves), but in which there must be a common situation of harm or danger to a constitutionally protected interest (bien constitucional) that equally encompasses and brings together society as a whole in the abstract, without any need for individual identification. Its defense is intended to satisfy a need of society as such and therefore transcends the need of a human being considered individually or collectively. In judgment nro. 2019-17397, issued at 12:54 hours on September 11, 2019, this Court reiterated the following:

“(…) Second, the possibility of appearing in defense of ‘diffuse interests’ is provided for; this concept, the content of which has gradually been delineated by the Chamber, could be summarized in the terms used in judgment number 3750-93 of this Court, issued at fifteen hours on the thirtieth of July, nineteen ninety-three): ‘… Diffuse interests, although difficult to define and even more difficult to identify, cannot under our law—as this Chamber has already stated—be merely collective interests; nor may they be so diffuse that their ownership is indistinguishable from that of the national community as a whole, or so specific that particular persons or identifiable groups, or groups that are readily identifiable, stand out in relation to them, whose standing would derive not from diffuse interests but from corporate interests concerning a community as a whole. They are therefore individual interests, but at the same time dispersed among more or less extensive and amorphous groups of persons who share an interest and consequently suffer actual or potential harm that is more or less equal for all.

It is therefore rightly said that these are equal interests of groups situated in particular circumstances and, at the same time, of each person within them. In other words, diffuse interests have a dual nature, since they are both collective—because they are common to the public at large—and individual, and may therefore be asserted in that capacity.’ In short, diffuse interests are those held by groups of persons who are not formally organized but are united by a particular social need, physical characteristic, ethnic origin, personal or ideological orientation, consumption of a particular product, etc. In such cases, the interest is spread out, diluted (diffuse) among an unidentified plurality of persons. In these cases, of course, a challenge that a member of one of these sectors may bring pursuant to paragraph 2° of Article 75 must necessarily concern provisions affecting that person in such capacity.

This Chamber has listed various rights that it has characterized as ‘diffuse,’ including the environment, cultural heritage, the defense of the country’s territorial integrity, and the proper management of public spending, among others. Two clarifications must be made in that regard: first, the aforementioned interests extend beyond the sphere traditionally recognized for diffuse interests, since in principle they concern matters affecting the national community rather than particular groups within it; environmental harm does not affect only the residents of a region or the consumers of a product, but instead damages or places at grave risk the natural heritage of the entire country and even of Humanity; similarly, the defense of the proper management of public funds authorized in the National Budget is an interest of all inhabitants of Costa Rica, not merely of any particular group among them.

Second, the list provided by the Sala Constitucional is no more than a simple description arising from its obligation—as a judicial body—to limit itself to hearing the cases submitted to it, and it can in no way be understood to mean that only those rights expressly recognized as diffuse by the Chamber may be considered diffuse rights; such an interpretation would entail an undesirable reversal in the scope of the rule of law (Estado de Derecho) and its correlative ‘State of rights’ (Estado de derechos), which—as in the Costa Rican model—is based on the premise that limitations on freedoms must be express, because those freedoms are inherent in the human condition itself and therefore require no official recognition. Finally, when paragraph 2° of Article 75 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional refers to interests ‘concerning the community as a whole,’ it refers to the legally protected interests (bienes jurídicos) explained above, namely those held by the very holders of sovereignty, each and every inhabitant of the Republic.

It is therefore not the case that any person may appear before the Sala Constitucional to protect any interests whatsoever (popular action (acción popular)); rather, every individual may act in defense of those interests that affect the entire national community, and in this area no attempt to provide an exhaustive list is valid either” (see judgment No. 2007- 01145).” Consistent with what has been stated and upheld by this Court in its case law (jurisprudencia), these are individual interests, but at the same time they are dispersed among more or less extensive and amorphous groups of persons who share an interest and who, consequently, suffer actual or potential harm that is more or less the same for all. It is therefore rightly said that these are identical interests belonging both to the groups of persons who find themselves in certain circumstances and, at the same time, to each individual within those groups.

It is precisely for this reason that, beginning with judgment no. 2021-2185, issued at 12:51 horas on 3 de febrero de 2021, we have considered, unlike the Majority of this Court, that some of these interests may be embodied in a specific individual case without thereby losing their status as a diffuse interest (interés difuso), as occurs with environmental protection, whose impact affects one person and everyone in general. Such an impact may be individualized in a particular situation, such as the construction of a factory in a particular neighboring area without the corresponding environmental studies, whose adverse effects affect the planet’s ozone layer. Undoubtedly, the outcome of a claim or proceeding that a neighbor may bring against that factory will affect not only that neighbor’s own interests, but also those of the rest of the community. It therefore constitutes a diffuse interest; nevertheless, it is also the subject of an individualized particular situation.

This does not mean, however, that the existence of a diffuse interest may be alleged in every situation invoked, even though such an interest may be the subject of a particular situation. It should be recalled that for an interest to be considered “diffuse,” it must not only affect a community but must also be dispersed and spread throughout that community. If it does not produce such an effect, it cannot be considered a diffuse interest. In the petitioner’s (accionante) case, as the Majority states, the challenged provisions do not produce a socially dispersed impact, but rather a specific one. Thus, what is apparent in this case is a situation that, although it may be shared by some group of persons, does not have an effect of such magnitude that it may be considered a diffuse interest. For the foregoing reason, I concur with the Majority in dismissing this action.

V.Documentation submitted to the case file (expediente). The parties are hereby advised that, if they submitted any paper document, as well as any objects or evidence contained on any additional electronic, computer, magnetic, optical, or telematic device or produced through new technologies, they must retrieve them from the court office within a maximum period of 30 business days counted from notification of this judgment. Otherwise, any material not retrieved within that period will be destroyed, pursuant to the "Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial", approved by the Corte Plena at session N° 27-11 of 22 de agosto del 2011, article XXVI, and published in Boletín Judicial number 19 of 26 de enero del 2012, as well as pursuant to the resolution approved by the Consejo Superior del Poder Judicial at session N° 43-12 held on 3 de mayo del 2012, article LXXXI.

Por tanto:

The action is summarily rejected. Justice Garro Vargas files a separate note. Justice Rueda Leal states different grounds regarding standing (legitimación) based on diffuse interests.

Fernando Castillo V.

Chief Justice Paul Rueda L.

Luis Fdo. Salazar A.

Jorge Araya G.

Anamari Garro V.

Ingrid Hess H.

Ileana Sánchez N.

CASE FILE N° 25-007336-0007-CO Telephone numbers: 2549-1500 / 800-SALA-4TA (800-7252-482). Fax: 2220-4607 / 2220-4844. Website: www.poder-judicial.go.cr/salaconstitucional. Address: (Dirección01).

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<span data-mce-type="bookmark" id="mce_1_start" data-mce-style="overflow:hidden;line-height:0px" style="overflow: hidden; line-height: 0px;"></span>Revisión del Documento SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las diez horas cinco minutos del treinta de abril de dos mil veinticinco .

Acción de inconstitucionalidad promovida por Nombre01, mayor, con DIMEX 119200016824; contra el artículo 37 del Reglamento de Protección de Datos del Poder Judicial.

Resultando:

  1. 1Por escrito incorporado en el Sistema de Gestión de este Tribunal el 14 de marzo de 2025, se solicita que se declare inconstitucional el artículo 37 del Reglamento de Protección de Datos del Poder Judicial, pues no solo excede la competencia del Poder Judicial, quebranta el principio de reserva de ley y vulnera el derecho a la información, sino que también afecta intereses difusos y de la colectividad, al limitar el acceso a la información, la posibilidad de investigación académica, análisis de datos y el control ciudadano sobre la Administración de Justicia. Por lo tanto, afirma que no se requiere la existencia de un asunto previo pendiente de resolución. Señala que la prohibición de generar bases de datos particulares del Poder Judicial restringe la capacidad de investigadores académicos para analizar datos judiciales y administrativos de acceso público. El propio Reglamento de Protección de Datos del Poder Judicial reconoce en su artículo 19 que Nexus.PJ, la base de datos oficial del Poder Judicial tiene como finalidad ser un "insumo científico" para diferentes ramas de la investigación, incluyendo la jurídica, estadística y sociológica.Al impedir la creación de bases de datos paralelas, se limita y obstaculiza el avance del conocimiento y la comprensión del sistema judicial. Así como para el correcto ejercicio de los profesionales en derecho y la evolución del pensamiento jurídico y normativo, limitando su adaptación a los cambios sociales y avances tecnológicos. Señala que la restricción impuesta por el artículo 37 limita significativamente la capacidad de analizar datos judiciales para identificar patrones, tendencias y posibles áreas de mejora en la Administración de Justicia. Esta limitación no solo obstaculiza el desarrollo de herramientas de análisis que podrían optimizar los procesos judiciales, sino que también afecta la transparencia y la rendición de cuentas del Poder Judicial. El acceso a datos judiciales estructurados es esencial para evaluar la eficiencia del sistema, detectar posibles sesgos en la toma de decisiones y fortalecer la confianza de la ciudadanía en la justicia.Sin un análisis adecuado, se pierde la oportunidad de implementar mejoras basadas en evidencia, lo que puede perpetuar deficiencias y desigualdades en el acceso y la aplicación de la ley. Control ciudadano: La prohibición de generar bases de datos particulares dificulta el control ciudadano sobre la Administración de Justicia. El artículo 19 del mismo Reglamento de Protección de Datos del Poder Judicial establece que Nexus.PJ busca que "la sociedad en general y la comunidad jurídica en particular conozcan el contenido de las resoluciones judiciales y documentación administrativa y puedan efectuar control ciudadano". Al impedir la creación de bases de datos paralelas, se limita la capacidad de la ciudadanía para acceder, analizar y utilizar la información judicial para ejercer un control efectivo sobre el Poder Judicial. En este caso, el interés en la investigación académica, el análisis de datos y el control ciudadano sobre la Administración de Justicia es compartido por una amplia gama de personas, incluyendo investigadores, académicos, profesionales en derecho, estudiantes, periodistas y ciudadanos en general.De ahí que la prohibición establecida en el artículo 37 del Reglamento de Protección de Datos del Poder Judicial afecta a todos estos grupos de manera similar, limitando su capacidad para acceder, analizar y utilizar la información judicial. En este caso, la limitación a la investigación académica, el análisis de datos y el control ciudadano sobre la Administración de Justicia puede afectar el buen manejo del gasto público, al impedir la identificación de posibles ineficiencias, irregularidades o actos de corrupción en el Poder Judicial. Cita parcialmente la resolución nro. 13658 – 2008 de esta Sala Constitucional, donde se vincula el acceso a la información con el control ciudadano y la eficacia de la administración pública, lo cual implica que el acceso a la información es un interés que atañe a la colectividad. Considera que el artículo 37 del Reglamento de Protección de Datos del Poder Judicial afecta intereses difusos y de la colectividad, al limitar la posibilidad de investigación académica, el ejercicio profesional, el análisis de datos y el control ciudadano sobre la Administración de Justicia.Por lo tanto, se justifica la interposición de una acción de inconstitucionalidad en defensa de estos intereses, sin necesidad de cumplir con el requisito del asunto previo pendiente de resolución. Motivos de Inconstitucionalidad: 1. Innovación Reglamentaria y Principio de Reserva de Ley: el artículo 37 del Reglamento de protección de datos del Poder Judicial, innova en la regulación de la protección de datos, lo cual excede la potestad reglamentaria. El principio de reserva de ley establece que la regulación de derechos fundamentales debe ser establecida por ley formal de la Asamblea Legislativa, y no por reglamentos de menor jerarquía. El artículo 37 del Reglamento de protección de datos del Poder Judicial introduce términos y conceptos técnicos que no están contemplados en la Ley nro. 8968, como “herramientas robotizadas” e “inteligencia artificial”. Esta incorporación implica una ampliación de las restricciones originalmente previstas por la ley, lo que resulta problemático desde la perspectiva del principio de reserva de ley, dado que la regulación de derechos fundamentales debe ser establecida mediante una norma de rango legal y no mediante un reglamento.Por otra parte, la Ley nro. 8968 (Ley de Protección de la Persona frente al tratamiento de sus datos personales) no establece bajo forma alguna, una prohibición general a generar respaldos de bases de datos. Al mismo tiempo, el artículo 37 del Reglamento de protección de datos del Poder Judicial introduce una restricción que no se encuentra en la ley antes citada, excediendo de esta forma la potestad reglamentaria. Estos nuevos términos y restricciones no previstas en la Ley nro. 8968 (Ley de Protección de la Persona Frente al Tratamiento de sus Datos Personales), constituyen en su criterio, una innovación reglamentaria prohibida, según la jurisprudencia de la Sala Constitucional. Lo anterior refuerza la idea de que cualquier regulación de derechos fundamentales requiere una base legal expresa y que los reglamentos no pueden innovar en esta materia. 2. Incompetencia del Poder Judicial para Reglamentar la Ley nro. 8968: El Poder Judicial carece de competencia para reglamentar una ley ya regulada por el Poder Ejecutivo.El artículo 140, incisos 3 y 18 de la Constitución Política, establece que corresponde al Poder Ejecutivo la potestad reglamentaria. Y la Ley nro. 8968 ya ha sido reglamentada por el Poder Ejecutivo mediante el decreto nro. 37554-JP, por lo que cualquier otra regulación sobre el tratamiento de datos personales debe emanar del Ejecutivo y no del Poder Judicial. El párrafo primero del artículo 3 del decreto nro. 37554-JP (Reglamento a la Ley de Protección de la Persona frente al Tratamiento de sus Datos Personales) señala lo siguiente: “(…) Este Reglamento será de aplicación a los datos personales que figuren en las bases de datos automatizadas o manuales, de organismos públicos o privados, y a toda modalidad de uso posterior de estos datos, en tanto surtan efectos dentro del territorio nacional, o les resulte aplicable la legislación costarricense derivada de la celebración de un contrato o en los términos del derecho internacional.(…)”. Es evidente que el decreto nro. 37554-JP (Reglamento a la Ley de Protección de la Persona frente al Tratamiento de sus Datos Personales) en su ámbito de aplicación, contempla las bases de datos del Poder Judicial, por lo que su regulación es competencia del Poder Ejecutivo, y el mismo ejerció de pleno esa competencia a través del decreto ya citado. En la jurisprudencia de la Sala Constitucional, se ha establecido consistentemente que la potestad reglamentaria tiene límites y que los reglamentos no pueden invadir las competencias asignadas a otros órganos o poderes del Estado. Esta limitación se deriva del principio de legalidad y de la separación de poderes, ambos fundamentales en el ordenamiento jurídico costarricense. De este modo lo expresa la Sala en la resolución nro. 14286-2005. Asimismo, la Sala Constitucional ha establecido consistentemente que la potestad reglamentaria no puede crear restricciones nuevas a los derechos fundamentales sin una base legal previa.Los reglamentos deben limitarse a desarrollar y ejecutar la ley, respetando el principio de reserva de ley y el orden jerárquico de las normas. El artículo 37 del Reglamento de protección de datos del Poder Judicial vulnera el derecho de acceso a la información pública y el control ciudadano. El artículo 30 de la Constitución Política garantiza el derecho de acceso a la información pública, salvo en casos expresamente regulados. El aludido artículo 37 del Reglamento de protección de datos del Poder Judicial impide respaldar información anonimizada y despersonalizada, es decir, impide generar bases de datos paralelas, incluso si estas están compuestas exclusivamente por información pública y anonimizada. Información que de ninguna forma amenaza o pone en peligro el derecho ciudadano a la protección de sus datos personales. Lo anteriormente dicho encuentra sentido cuando se observa que la norma alejándose de cualquier sentido de proporcionalidad y razonabilidad se generaliza y no distingue de la información que, por el contrario, ya ha pasado por filtros o procedimientos de desasociación.Afectando de esta forma la posibilidad de sistematizar, analizar y contrastar datos judiciales, impidiendo su uso para la fiscalización ciudadana y la investigación académica. Si bien las distintas resoluciones de la Sala no establecen explícitamente que la anonimización es un requisito indispensable para permitir el acceso a información pública, sí permiten inferir que la anonimización es un mecanismo aceptable para equilibrar el derecho de acceso a la información pública con la protección de datos personales. Al mismo tiempo se enfatiza en la necesidad de proteger los datos sensibles y de garantizar que el acceso a la información no ponga en riesgo a los individuos. En este sentido se ha pronunciado la Sala en los siguientes votos: nro. 04037–2014, 13878–2013 y 15289–2019. Igualmente, la Sala ha sido clara en determinar que el acceso a la información pública ha sido reconocido como un derecho constitucional.Así lo hace ver en la resolución nro. 2014-4037, reiterada por las resoluciones 2015-15074, 02130–2019.l Es decir, que la jurisprudencia de la Sala Constitucional ha vinculado el derecho de acceso a la información con los principios de razonabilidad, proporcionalidad y oportunidad, especialmente en el contexto del desarrollo de las nuevas tecnologías y las obligaciones estatales de facilitar el acceso a la información pública. Maxime que no se está limitando el acceso a información sensible o legítimamente protegida por el legislador, sino a información desprovista de datos personales y que por su carácter público no puede ni debe ser restringida. Por las razones expuestas, solicita que se declare con lugar la presente acción de inconstitucionalidad por: • Exceder la potestad reglamentaria al innovar en materia de protección de datos. • Invadir competencias del Poder Ejecutivo. • Vulnerar el derecho fundamental de acceso a la información pública y afectar el control ciudadano.En caso de no declararse inconstitucional el artículo 37 del Reglamento de Protección de Datos del Poder Judicial, pide que se declare la inconstitucionalidad del Reglamento de Protección de Datos del Poder Judicial por: • Exceder la potestad reglamentaria al innovar en materia de protección de datos, e • Invadir competencias del Poder Ejecutivo. Solicita que se ordene su anulación con efectos retroactivos a la fecha de su emisión.
  2. 2El 21 de abril de 2025, la Secretaría de esta Sala solicitó a la Secretaría General de la Corte Suprema de Justicia certificar cuáles magistrados y magistradas de esta Sala participaron en la aprobación del acuerdo adoptado en el artículo XV de la sesión de Corte Plena Nro. 33-2024 del 29 de julio de 2024, donde se aprobó el Reglamento para el tratamiento de los datos personales contenidos en bases de datos de acceso del Poder Judicial.
  3. 3El 24 de abril de 2025, se recibió la certificación solicitada a la Secretaría General de la Corte Suprema de Justicia, en la que se consigna que ninguna persona magistrada de la Sala Constitucional participó en la aprobación del acuerdo mediante el cual se aprobó el reglamento aquí impugnado.
  4. 4El artículo 9 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional faculta a la Sala a rechazar de plano o por el fondo, en cualquier momento, incluso desde su presentación, cualquier gestión que se presente a su conocimiento que resulte ser manifiestamente improcedente, o cuando considere que existen elementos de juicio suficientes para rechazarla, o que se trata de la simple reiteración o reproducción de una gestión anterior igual o similar rechazada.

Redacta el Magistrado Castillo Víquez; y,

Considerando:

I.Sobre los presupuestos formales de admisibilidad de la acción. La acción de inconstitucionalidad es un proceso con determinadas formalidades, que deben ser satisfechas a los efectos de que la Sala pueda válidamente conocer el fondo de la impugnación. En ese sentido, el artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, establece los presupuestos de admisibilidad de la acción de inconstitucionalidad. En primer término, se exige la existencia de un asunto previo pendiente de resolver, sea en vía judicial, o bien, en el procedimiento para agotar la vía administrativa, en que se haya invocado la inconstitucionalidad como medio razonable para amparar el derecho o interés que se considera lesionado. En el párrafo segundo y tercero, la ley establece de manera excepcional, presupuestos en los que no se exige el asunto previo, cuando por la naturaleza del asunto, no exista una lesión individual y directa, o se trate de la defensa de intereses difusos o colectivos, o bien cuando es formulada en forma directa por el Contralor General de la República, el Procurador General de la República, el Fiscal General de la República y el Defensor de los Habitantes.

II.Sobre el incumplimiento de los requisitos de admisibilidad en esta acción de inconstitucionalidad. En el sub examine la parte accionante justificó su legitimación invocando la existencia de un interés difuso y a la colectividad en su conjunto, al estimar que el reglamento impugnado no solo quebranta el principio de reserva de ley y vulnera el derecho a la información, sino que también afecta intereses difusos y de la colectividad, al limitar el acceso a la información, la posibilidad de investigación académica, el análisis de datos y el control ciudadano sobre la Administración de Justicia, al impedirles la creación de bases de datos paralelas vía reglamento, a partir de información que ya ha sido anonimizada. Señala que se trata de un interés compartido por una amplia gama de personas, incluyendo investigadores, académicos, profesionales en derecho, estudiantes, periodistas y ciudadanos en general.

Vistos los argumentos del accionante, resulta pertinente citar lo que este Tribunal ha señalado en relación con este tipo de legitimación directa invocada por el accionante:

“(…) II.- Sobre los intereses difusos y la legitimación de los accionantes en el caso bajo estudio. Las accionantes señalan que su legitimación proviene de la defensa de los intereses difusos respecto de la protección al derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Al respecto, cabe indicar que, como ya se mencionó, los supuestos del párrafo segundo del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional constituyen excepciones a la regla contenida en el párrafo primero del mismo artículo, que deben ser analizados cuidadosamente en cada caso concreto. El interés difuso ha sido entendido como aquel interés relacionado con un derecho o situación jurídica de naturaleza especial y particular, que puede ser compartido por otras personas, formando todos los interesados un grupo o categoría determinada. Así, la vulneración de ese derecho puede afectar a todos en general o a cada uno en particular, de ahí que cualquier miembro de la colectividad puede interponer la acción para proteger el derecho que se estima lesionado. Sobre el particular, la reiterada jurisprudencia de la Sala indica que:

"Se ha señalado que se trata un tipo especial de interés, cuya manifestación es menos concreta e individualizable que la del colectivo recién definido en el considerando anterior, pero que no puede llegar a ser tan amplio y genérico que se confunda con el reconocido a todos los miembros de la sociedad de velar por la legalidad constitucional, ya que éste último -como se ha dicho reiteradamente- está excluido del actual sistema de revisión constitucional. Se trata pues de un interés distribuido en cada uno de los administrados, mediato si se quiere, y diluido, pero no por ello menos constatable, para la defensa, en esta Sala, de ciertos derechos constitucionales de una singular relevancia para el adecuado y armónico desarrollo de la sociedad. Son las especiales características de éstos derechos por sí mismas y no la particular situación frente a ellos de los sujetos que puedan ostentarlos, la clave para la distinción y determinación de la presencia de los llamados intereses difusos tal y como se manifestado en distintas resoluciones como la 03705-93 de las quince horas del treinta de julio para el derecho al ambiente, la número 05753-93 de las catorce horas cuarenta y cinco del nueve de noviembre de ese mismo año para la defensa del patrimonio histórico y la número 00980-91 de las trece y treinta del veinticuatro de mayo de mil novecientos noventa y uno para la materia electoral." –ver sentencia número 360-90- De esta definición es posible estimar que el interés difuso está conformado por un elemento eminentemente subjetivo, relativo a su pertenencia o titularidad del interés, y otro objetivo, relacionado con la incidencia del bien en la sociedad, que lo distingue de otras situaciones jurídicas.

En relación con el primero -el subjetivo-, es claro que la misma se encuentra difuminada en un grupo humano no individualizado, que coparticipa en el disfrute del bien jurídico objeto del interés, pero cuya conformación no resulta de un conjunto de sujetos identificable, abarcable y de contornos relativamente nítidos, como sí ocurre en el interés colectivo. Y desde la perspectiva objetiva, debe aclararse que no todo interés "difuminado" adquiere la categoría jurídica de "interés difuso", sino únicamente aquellos impregnados de una profunda relevancia social, cuya valoración resulta de las circunstancias de cada caso –ver, entre otras, sentencias números 2006-15960 y 2014-4904-. En este sentido, así como se ha dicho que ese interés no puede ser tan amplio y genérico que se confunda con el derecho a velar por la legalidad constitucional -lo que supondría la instauración tácita de una acción popular no contemplada por la Ley de la Jurisdicción Constitucional-, tampoco puede ser tan concreto que permita el reclamo individual, pues en tal caso, la legitimación derivaría de ese reclamo –ver, entre otras, sentencias números 2008-13442, CED01 2009-9201-.

Así, ejemplos de tales intereses son el derecho a un ambiente sano y armonioso, la defensa del patrimonio histórico, la materia electoral, la defensa del derecho a la salud y la fiscalización de los fondos públicos. De tal forma, en el caso bajo estudio, donde las accionantes refieren su legitimación respecto de la defensa de intereses difusos en materia de protección a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, lo que corresponde es pronunciarse conforme se indica en los considerandos siguientes.

(…)

En la acción que ahora se conoce, los mismos accionantes cuestionan las mismas normas de los artículos 50 y 51 del Reglamento en cuestión, así como el artículo 52 del mismo instrumento, y si bien, más allá de la sostenibilidad de los zoocriaderos, en esta acción se centran sobre temas de conservación ex situ y educación ambiental -que también fue señalado en aquella acción-, lo cierto es que la misma definición de esta Sala sobre la legitimación, tal como se dispuso en la sentencia de cita, resulta de plena aplicación en esta nueva acción. Nótese que, ciertamente, tal como lo señala claramente la Procuraduría General de la República y de manera enfática lo refiere el Ministro de Ambiente y Energía, la normativa que se cuestiona sí es totalmente susceptible de aplicación individual y de incidir directamente en la esfera jurídica de personas singulares e identificables, que ejercen una determinada actividad, sujeta a la regulación señalada en la Ley de Conservación de la Vida Silvestre y su reglamento.

De tal manera, es claro que contrario a la aducida defensa de intereses difusos, lo que se encuentra de por medio es algún grado de inconformidad con la sujeción a que deben someterse para la regulación de la actividad que ejercen o pretenden ejercer; véase que como bien refiere el informe del Ministro de Ambiente y Energía, los accionantes se encuentran directamente relacionados como fundadores, gerentes o servidores de diversas empresas relacionadas con la exhibición de fauna silvestre o su promoción turística. Así, resulta inviable aducir presuntos problemas de conservación y de educación ambiental, para utilizar la figura de los intereses difusos y promover con ello una acción de inconstitucionalidad directa obviando los estrictos requisitos de admisibilidad señalados en la Ley de la Jurisdicción Constitucional, tal como se indicó en los considerandos II y III de esta resolución.

Bajo esta inteligencia, y tomando en consideración la identidad de accionantes y de la normativa cuestionada, es claro que el precedente de la sentencia 2018-18563 resulta plenamente aplicable a esta acción que ahora se conoce, de donde debe necesariamente concluirse que al igual que en aquella anterior ocasión, los accionantes carecen de legitimación para la interposición de este proceso, por lo que resulta improcedente conocer y pronunciarse sobre los aspectos planteados. De tal manera, lo procedente es declarar sin lugar esta acción” (el subrayado no corresponde al original). (Sentencia nro. 2021-002185 de las 12:51 horas del 3 de febrero de 2021) En similar sentido, en la sentencia nro. 2021-011994 de las 16:30 horas del 26 de mayo de 2021, esta Sala dispuso que:

“(…) Se reitera que el interés difuso no puede ser tan amplio y genérico que se confunda con el derecho a velar por la legalidad constitucional (lo que supondría la instauración tácita de acción popular no contemplada por la Ley de la Jurisdicción Constitucional); pero tampoco puede ser tan concreto que permita el reclamo individual, pues, en tal caso, la legitimación derivaría de ese reclamo (…)”.

Al respecto, observa este Tribunal que el artículo 37 del Reglamento de Protección de Datos del Poder Judicial, aquí impugnado, dispone lo siguiente:

“Artículo 37. Generación de bases de datos particulares. Se prohíbe a todas las personas físicas y jurídicas generar respaldos particulares de las bases de datos del Poder Judicial. Lo anterior incluye la construcción de bases de datos paralelas mediante la utilización de herramientas robotizadas, de inteligencia artificial o que de cualquier forma comprometan la finalidad de las bases de datos y la seguridad de la información”.

A partir de lo anterior, considera este Tribunal que la disposición en cuestión es susceptible de aplicación individual y de incidir directamente en la esfera jurídica de personas plenamente identificables, por ejemplo, cualquiera cuya intención sea no solo acceder a la información, que ya de por sí es de acceso público conforme lo dispone el artículo 1 de este reglamento, al indicar que “tiene por objeto regular el tratamiento de los datos personales contenidos en las bases de datos de acceso público que administra el Poder Judicial de Costa Rica”, sino aquella que pretenda, además de contar con tal información, el construir una base de datos paralela a la del Poder Judicial mediante la utilización de herramientas robotizadas, de inteligencia artificial o que de cualquier forma comprometan la finalidad de las bases de datos y la seguridad de la información y que, en efecto, podría abarcar algunos estudiantes, docentes, investigadores, etc.; es decir, personas o grupos perfectamente identificables que estén interesado específicamente en tratar la información de esa manera.

De modo que, la persona interesada en darle tal uso a la información, podría impugnar tal información o defenderse ante un reclamo administrativo que, en fase de agotamiento de la vía administrativa o en la vía judicial, genere un asunto base. Adviértase, como ya se indicó, que no estamos ante el supuesto de un interés difuso, que se encuentre diluido en la sociedad, porque en este caso es posible identificar claramente a la persona que eventualmente esté interesada en la construcción de bases de datos de esa naturaleza o que de cualquier forma comprometan la finalidad de las bases de datos y la seguridad de la información, pues tampoco se trata de la construcción de cualquier base de datos. En consecuencia, conforme a los antecedentes jurisprudenciales precitados, esta Sala estima que el accionante carece de legitimación directa para plantear esta acción en defensa de intereses difusos.

Ahora bien, en cuanto a la defensa de intereses colectivos, esta Sala ha señalado lo siguiente:

“(…) III.- Sobre los intereses corporativos. Cómo segundo motivo de legitimación, el accionante aduce la defensa de intereses colectivos, situación contemplada en el párrafo segundo del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. La norma dispone: “…[N]o será necesario el caso previo pendiente de resolución cuando por la naturaleza del asunto no exista lesión individual y directa, o se trate de la defensa de intereses difusos, o que atañen a la colectividad en su conjunto…”. Al respecto, es oportuno señalar que la Sala ha precisado que a través de la expresión "intereses que atañen a la colectividad en su conjunto", el legislador quiso referirse a la legitimación que ostenta una entidad corporativa, cuando actúa por intermedio de sus representantes en defensa de los derechos e intereses de las personas que conforman su base asociativa y siempre y cuando se trate del cuestionamiento de normas o disposiciones que incidan en aquel núcleo de derechos o intereses que constituye la razón de ser y el factor aglutinante de la agrupación.

A partir de la sentencia 2006-9170 de las dieciséis horas treinta y seis minutos del veintiocho de junio del dos mil seis, este Tribunal retomó un criterio anterior, según el cual los entes corporativos están autorizados para solicitar en forma directa la declaratoria de inconstitucionalidad de una norma, cuando ésta afecte directamente la esfera de acción del ente y de sus integrantes, sin que tenga relevancia que la norma sea susceptible de afectar en forma directa los derechos de los agremiados. En este caso, sin embargo, esta tesis no es de aplicación, porque el accionante no acude en representación de una organización que por su naturaleza o fines, o cuyos asociados, puedan verse afectados por el Acuerdo cuestionado. Por otra parte, el accionante no puede arrogarse sin más la representación de hecho de ninguna persona u organización profesional”. (Voto n° 2014-020446 de las 09:30 horas del 17 de diciembre de 2014).

Con base en el criterio precitado, el accionante tampoco se encuentra legitimado para interponer esta acción en defensa de intereses colectivos de determinadas organizaciones o de un grupo determinado de personas que forman parte de una agrupación, dado que que el actor no acude en representación de alguna colectividad formalmente organizada e identificada, de la cual ostente la representación legal, por lo que se encuentra imposibilitado para actuar en defensa de intereses corporativos. En razón de lo expuesto, el accionante carece de legitimación en los supuestos invocados en este proceso. De ahí que la acción sea inadmisible y procede su rechazo de plano.

III. NOTA DE LA MAGISTRADA GARRO VARGAS

En este asunto he concurrido con mi voto en la desestimatoria de la acción de inconstitucionalidad. Pero he optado por consignar una nota separada con la que pretendo perfilar mi criterio en relación con la legitimación y la admisibilidad de este proceso en concreto.

En ese sentido, considero necesario precisar que lo resuelto por la mayoría no significa que se pueda admitir ‒como regla general‒ que, cuando pueda existir un reclamo por una violación individual y directa, no procede per se afirmar que no corresponde tutelar paralelamente la protección de los intereses difusos. Es decir, habrá casos en que en atención a la situación jurídica sustancial afectada podría configurarse ambos supuestos.

Distinto es el caso en que razonablemente se pueda desprender que, si bien se alega un interés difuso, lo que subyace es una clara utilidad personal e individual de otra naturaleza o, incluso, otro derecho subjetivo que no engloba paralelamente la protección de los intereses difusos.

En definitiva, no parece que resulte válido utilizar “el ropaje” de un interés difuso para garantizar la admisibilidad de una acción de inconstitucionalidad, cuando se puede corroborar que lo que se procura es el resguardo de otro tipo de derechos o intereses que bien podrían ser tutelados en una acción de inconstitucionalidad, pero a través del supuesto contemplado en el art. 75, párrafo 1°, de la Ley de la Jurisdicción Constitucional.

IV.RAZONES DIFERENTES DEL MAGISTRADO RUEDA LEAL, en lo que respecta a intereses difusos. Tal como lo he expresado en otros casos, estimo que una cualidad del interés difuso consiste precisamente, en que su afectación es general -esto es, incide en toda una población o en amplios sectores de ella- dentro de un contexto, donde no se precisa que los sujetos perjudicados se conozcan entre sí (incluso podrían carecer de nexo o relaciones jurídicas entre ellos), pero sí se requiere de la presencia de una misma situación de daño o peligro a un bien constitucional que, por igual y sin necesidad de individualización alguna, comprende y aglomera a toda una sociedad en abstracto. Su defensa tiene como finalidad satisfacer una necesidad de la sociedad como tal, por ello, es trascendente a la de un ser humano individual o colectivamente considerado. En sentencia nro. 2019-17397 de las 12:54 horas del 11 de setiembre de 2019, este Tribunal reiteró lo siguiente:

“(…) En segundo lugar, se prevé la posibilidad de acudir en defensa de "intereses difusos"; este concepto, cuyo contenido ha ido siendo delineado paulatinamente por parte de la Sala, podría ser resumido en los términos empleados en la sentencia de este tribunal número 3750-93, de las quince horas del treinta de julio de mil novecientos noventa y tres) "… Los intereses difusos, aunque de difícil definición y más difícil identificación, no pueden ser en nuestra ley -como ya lo ha dicho esta Sala los intereses meramente colectivos; ni tan difusos que su titularidad se confunda con la de la comunidad nacional como un todo, ni tan concretos que frente a ellos resulten identificados o fácilmente identificables personas determinadas, o grupos personalizados, cuya legitimación derivaría, no de los intereses difusos, sino de los corporativos que atañen a una comunidad en su conjunto. Se trata entonces de intereses individuales, pero a la vez, diluidos en conjuntos más o menos extensos y amorfos de personas que comparten un interés y, por ende reciben un perjuicio, actual o potencial, más o menos igual para todos, por lo que con acierto se dice que se trata de intereses iguales de los conjuntos que se encuentran en determinadas circunstancias y, a la vez, de cada una de ellas.

Es decir, los intereses difusos participan de una doble naturaleza, ya que son a la vez colectivos -por ser comunes a una generalidad- e individuales, por lo que pueden ser reclamados en tal carácter".

En síntesis, los intereses difusos son aquellos cuya titularidad pertenece a grupos de personas no organizadas formalmente, pero unidas a partir de una determinada necesidad social, una característica física, su origen étnico, una determinada orientación personal o ideológica, el consumo de un cierto producto, etc. El interés, en estos casos, se encuentra difuminado, diluido (difuso) entre una pluralidad no identificada de sujetos. En estos casos, claro, la impugnación que el miembro de uno de estos sectores podría efectuar amparado en el párrafo 2° del artículo 75, deberá estar referida necesariamente a disposiciones que lo afecten en cuanto tal. Esta Sala ha enumerado diversos derechos a los que les ha dado el calificativo de "difusos", tales como el medio ambiente, el patrimonio cultural, la defensa de la integridad territorial del país y del buen manejo del gasto público, entre otros.

Al respecto deben ser efectuadas dos precisiones: por un lado, los referidos bienes trascienden la esfera tradicionalmente reconocida a los intereses difusos, ya que se refieren en principio a aspectos que afectan a la colectividad nacional y no a grupos particulares de ésta; un daño ambiental no afecta apenas a los vecinos de una región o a los consumidores de un producto, sino que lesiona o pone en grave riesgo el patrimonio natural de todo el país e incluso de la Humanidad; del mismo modo, la defensa del buen manejo que se haga de los fondos públicos autorizados en el Presupuesto de la República es un interés de todos los habitantes de Costa Rica, no tan solo de un grupo cualquiera de ellos. Por otra parte, la enumeración que ha hecho la Sala Constitucional no pasa de una simple descripción propia de su obligación –como órgano jurisdiccional- de limitarse a conocer de los casos que le son sometidos, sin que pueda de ninguna manera llegar a entenderse que solo pueden ser considerados derechos difusos aquellos que la Sala expresamente ha ya reconocido como tales; lo anterior implicaría dar un vuelco indeseable en los alcances del Estado de Derecho, y de su correlativo "Estado de derechos", que –como en el caso del modelo costarricense- parte de la premisa de que lo que debe ser expreso son los límites a las libertades, ya que éstas subyacen a la misma condición humana y no requieren por ende de reconocimiento oficial.

Finalmente, cuando el párrafo 2° del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional habla de intereses "que atañen a la colectividad en su conjunto", se refiere a los bienes jurídicos explicados en las líneas anteriores, es decir, aquellos cuya titularidad reposa en los mismos detentadores de la soberanía, en cada uno de los habitantes de la República.

No se trata por ende de que cualquier persona pueda acudir a la Sala Constitucional en tutela de cualesquiera intereses (acción popular), sino que todo individuo puede actuar en defensa de aquellos bienes que afectan a toda la colectividad nacional, sin que tampoco en este campo sea válido ensayar cualquier intento de enumeración taxativa” (véase la sentencia No. 2007- 01145).” En consonancia con lo expuesto y sostenido por este Tribunal en su jurisprudencia, se trata entonces de intereses individuales, pero a la vez, diluidos en conjuntos más o menos extensos y amorfos de personas que comparten un interés y, por ende, reciben un perjuicio, actual o potencial, más o menos igual para todos, por lo que con acierto se dice que se trata de intereses iguales de los conjuntos que se encuentran en determinadas circunstancias y, a la vez, de cada una de ellas. Es por ello, precisamente, que, a partir de la sentencia nro. 2021-2185 de las 12:51 horas del 3 de febrero de 2021, consideramos, a diferencia de la Mayoría de este Tribunal, que algunos de estos intereses pueden estar plasmados en un caso particular en concreto, sin perder por ello su condición de interés difuso, tal como ocurre con la protección al ambiente, cuyo impacto afecta a una persona y a todos en general; y puede ser individualizada tal afectación en una situación en particular, como por ejemplo, la construcción de una fábrica en un sector vecino determinado, sin los estudios ambientales respectivos, cuyos efectos negativos incidan en la capa de ozono del planeta.

Indudablemente el resultado de un reclamo o proceso que pueda plantear un vecino contra esa fábrica, no solo incidirá en sus intereses propios, sino también en el resto de la colectividad. Por ello, constituye un interés difuso; y, sin embargo, también es objeto de una situación particular individualizada. Ahora bien, ello no quiere decir, en modo alguno, que en toda situación invocada se pueda alegar la existencia de un interés difuso, aunque este pueda ser objeto de una situación particular. Recordemos que para que un interés sea considerado “difuso”, no solo debe afectar una colectividad, sino también debe difuminarse, difundirse en esa colectividad. Si no produce tal efecto, no puede ser considerado un interés difuso. En el caso del accionante, tal como refiere la Mayoría, la normativa impugnada no produce una afectación socialmente difuminada, sino determinada. De modo que, en este caso, lo que se vislumbra es una situación que, si bien puede ser compartida por algún grupo de personas, ese efecto no es de tal magnitud como para considerarlo un interés difuso. Por el motivo expuesto coincido con la Mayoría en desestimar esta acción.

V.Documentación aportada al expediente. Se previene a las partes que de haber aportado algún documento en papel, así como objetos o pruebas contenidas en algún dispositivo adicional de carácter electrónico, informático, magnético, óptico, telemático o producido por nuevas tecnologías, estos deberán ser retirados del despacho en un plazo máximo de 30 días hábiles contados a partir de la notificación de esta sentencia. De lo contrario, será destruido todo aquel material que no sea retirado dentro de este plazo, según lo dispuesto en el "Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial", aprobado por la Corte Plena en sesión N° 27-11 del 22 de agosto del 2011, artículo XXVI y publicado en el Boletín Judicial número 19 del 26 de enero del 2012, así como en el acuerdo aprobado por el Consejo Superior del Poder Judicial, en la sesión N° 43-12 celebrada el 3 de mayo del 2012, artículo LXXXI.

Por tanto:

Se rechaza de plano la acción. La magistrada Garro Vargas pone nota.El magistrado Rueda Leal da razones diferentes en cuanto a la legitimación por intereses difusos.

Fernando Castillo V.

Paul Rueda L.

Luis Fdo. Salazar A.

Jorge Araya G.

Anamari Garro V.

Ingrid Hess H.

Ileana Sánchez N.

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