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Res. 30483-2023 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 22/11/2023
OutcomeResultado
The majority of the Chamber answered the review by finding that the bill does not violate the right to consultation of persons with disabilities or the principles of accessibility, equality, progressivity, and non-regression, and held the reasonableness objection to be unanswerable.La mayoría de la Sala evacúa la consulta en el sentido de que el proyecto de ley no contraviene el derecho a la consulta de las personas con discapacidad ni los principios de accesibilidad, igualdad, progresividad y no regresión, y declara no evacuable la objeción por razonabilidad.
SummaryResumen
The Constitutional Chamber resolved a facultative legislative review filed by the Ombudsman’s Office concerning the 'Law to Guarantee Bus Service for Users' bill (legislative file 23.782), which sought to extend the useful life of 2007 and 2008 bus models for micro, small, and medium-sized companies for one additional year. The Ombudsman alleged procedural defects due to lack of consultation with organizations of persons with disabilities, violation of the principles of progressivity and non-regression, and breach of the principle of technical reasonableness. The majority of the Court rejected third-party interventions, found no consultation defect because the extension did not differentially affect disability rights and preserved accessibility obligations intact; concluded no infringement of non-regression; and held the reasonableness objection to be unanswerable, given no strict requirement for prior technical studies in this type of legislative initiative. Justice Garro Vargas dissented, finding the bill lacked sufficient technical justification to demonstrate reasonableness. Justice Cruz Castro dissented on both procedural and substantive grounds, citing failure to consult, violation of reasonableness, and regression in accessibility.La Sala Constitucional resuelve la consulta legislativa facultativa planteada por la Defensoría de los Habitantes sobre el proyecto de ‘Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios’ (exp. legislativo 23.782), que propone extender por un año, por única vez, la vida útil de autobuses modelo 2007 y 2008 para micro, pequeñas y medianas empresas. La Defensoría alegaba vicios por falta de consulta a organizaciones de personas con discapacidad, infracción al principio de progresividad y no regresión, y violación del principio de razonabilidad técnica. La mayoría de la Sala rechaza las coadyuvancias, declara que no hay vicio de consulta porque la prórroga no afecta derechos de discapacidad de forma diferenciada y mantiene incólumes las obligaciones de accesibilidad; considera que no se infringe el principio de no regresión; y declara no evacuable la objeción sobre razonabilidad, al no constatar la exigencia de estudios técnicos concretos en este tipo de iniciativas legislativas. La magistrada Garro Vargas salva el voto y sí evacúa la consulta estimando que la iniciativa carece de fundamentación técnica que acredite su razonabilidad. El magistrado Cruz Castro salva el voto por vicios de procedimiento y fondo: falta de consulta, lesión a la razonabilidad y regresión en accesibilidad.
Key excerptExtracto clave
The Chamber, to elucidate the above, recalls that in Judgment No. 2014-003969 of 6:00 p.m. on March 20, 2014, similar arguments were analyzed in another legislative procedure concerning the bill for a 'Biomedical Research Regulatory Law,' for violating the obligation to consult persons with disabilities under a procedure appropriate to the needs of minorities, in accordance with the Convention on the Rights of Persons with Disabilities. In that judgment, the scope of the provision was dimensioned by stating: 'It should be noted at this point that the duty to consult raised by the petitioners stems from Article 4.3 of the Convention on the Rights of Persons with Disabilities; however, according to the conventional text itself, this obligation is limited —with regard to the drafting of legislation— to consultation on those rules that constitute 'development' of the Convention and not generally to any legal rule even if persons protected by the Convention are among its addresses. This interpretation has been accepted by this Court in judgment number 2010-9059. Since this bill seeks, in some of its articles, to affect the conditions and rights of persons with disabilities in a differentiated and specific manner —with respect to clinical trials and related issues—, we consider that consultation is indeed appropriate under the terms required by the aforementioned Convention.' From the above, it is clear that the Chamber must analyze the situation regulated by a bill, for, according to the foregoing, not every bill triggers the right to consultation. Rather, it must do so when rights are specially affected, with the perspective of creating, modifying, or eliminating the rights of persons with disabilities in a differentiated manner. The Chamber already established this by holding that: '…the obligation to consult, as defined, arises when a state action contemplates an affectation (whether negative or positive) regarding the set of rights and obligations of persons with disabilities, precisely by reason and on the basis of that particular legal status, for in such cases the aim is to hear what they have to say. In that line, the petitioners' reasoning that because the legislation does not regulate certain matters related to persons with disabilities —precisely for that same reason— the bill had to be consulted with organizations of persons with disabilities is not shared; on the contrary, for this body, the fact that, as the petitioners note, the specific consulted legislation leaves certain matters unregulated could neither imply nor produce any affectation (positive or negative) and therefore precisely that silence is clear justification for deeming the consultation legally unnecessary (Judgment No. 2010-009059 of 2:47 p.m. on May 19, 2010, in connection with the 'Reform of Various Articles of the Law on Land Traffic No. 7331 and its amendments').La Sala, para dilucidar lo anterior, trae a colación que, por Sentencia N° 2014-003969 de las 18:00 horas del 20 de marzo de 2014, se analizó similares argumentos en otro procedimiento legislativo referente al Proyecto de “Ley Reguladora de Investigación Biomédica”, por violentar la obligación de la consulta a las personas con discapacidad bajo un procedimiento adecuado a las necesidades de las minorías, de conformidad con el artículo la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. En la sentencia señalada, se dimensionó el alcance de la disposición, al señalar que: “Debe observarse en este punto que la obligación de consulta que plantean los consultantes se deriva del artículo 4.3 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad; no obstante, según el propio texto convencional, esa obligación se limita —en cuanto a la elaboración de legislación- a la consulta de aquellas normas que sean “desarrollo “ de la Convención y no en general, a cualquier norma jurídica aun cuando tenga entre sus destinatarios a personas protegidas por la Convención.- _Esa interpretación ha sido acogida por este Tribunal en la sentencia número 2010-9059. Cómo este proyecto ley pretende, en algunos de sus artículos, incidir de forma diferenciada y especifica en las condiciones y derechos de las personas Con discapacidad -frente al tema de los ensayos clínicos y Cuestiones relacionadas-, estimamos que Si es procedente la consulta en los términos que exige la citada Convención”. De lo anterior, es claro que la Sala debe hacer un análisis de la situación que se regula en un Proyecto de Ley, pues, de acuerdo con lo anterior no pueden ser todos los proyectos de ley donde sea exigible el derecho a la consulta. En este Sentido, debe Serlo cuando en especial Sí Se afectan los derechos, con la perspectiva de crear, modificar o eliminar los derechos de forma diferenciada para las personas con discapacidad. La Sala ya estableció eso al afirmar que: “…la obligación de consulta, tal y como viene definida surgirá cuando en actuación estatal Se contemple una afectación (ya sea negativa o positiva) respecto del conjunto de derechos y obligaciones de las personas con discapacidad, en razón y con fundamento precisamente en ese su particular estatus jurídico, pues en tales casos lo que se busca es escuchar lo que tengan que decir.- En esa línea, no se comparte el razonamiento de los consultantes respecto de que la normativa no regula algunos temas relacionados con personas con discapacidad que -justo por ello mismo- el proyecto debió consultarse a las organizaciones de personas con discapacidad; por el contrario, para este órgano, el hecho de que, como lo dicen los consultantes, la normativa específica consultada deje de normar ciertas cuestiones, no podría implicar ni producir afectación alguna (positiva o negativa) y por ende, precisamente ese silencio resulta clara justificación para entender la consulta como no necesaria jurídicamente (Sentencia N° 2010-009059 de las 14:47 horas del 19 de mayo de 2010, con ocasión de la “Reforma a varios artículos de la ley de Tránsito por Vías terrestres número 7331 y sus reformas”).
Pull quotesCitas destacadas
"La obligación de consulta, tal y como viene definida surgirá cuando en actuación estatal Se contemple una afectación (ya sea negativa o positiva) respecto del conjunto de derechos y obligaciones de las personas con discapacidad, en razón y con fundamento precisamente en ese su particular estatus jurídico, pues en tales casos lo que se busca es escuchar lo que tengan que decir."
"The duty to consult, as defined, arises when state action contemplates an affectation (whether negative or positive) regarding the set of rights and obligations of persons with disabilities, by reason and on the basis of that particular legal status, for in such cases the aim is to hear what they have to say."
Considerando III - A
"La obligación de consulta, tal y como viene definida surgirá cuando en actuación estatal Se contemple una afectación (ya sea negativa o positiva) respecto del conjunto de derechos y obligaciones de las personas con discapacidad, en razón y con fundamento precisamente en ese su particular estatus jurídico, pues en tales casos lo que se busca es escuchar lo que tengan que decir."
Considerando III - A
"No corresponde ni recae sobre el legislativo la constatación de los supuestos de incumplimiento alegados, por el Contrario, ello recae en el Poder Ejecutivo y sus departamentos, 'quienes, en efecto, deben velar por la materialización y creación de procedimientos para la ejecución y cumplimiento de las leyes (artículo 140.3, 140.8, Constitucionales)."
"It is not up to nor falls upon the legislature to verify the alleged non-compliance; on the contrary, that falls upon the Executive Branch and its departments, who, indeed, must oversee the realization and creation of procedures for the execution and enforcement of laws (Articles 140.3, 140.8, Constitutional)."
Considerando III - B
"No corresponde ni recae sobre el legislativo la constatación de los supuestos de incumplimiento alegados, por el Contrario, ello recae en el Poder Ejecutivo y sus departamentos, 'quienes, en efecto, deben velar por la materialización y creación de procedimientos para la ejecución y cumplimiento de las leyes (artículo 140.3, 140.8, Constitucionales)."
Considerando III - B
"Los estudios técnicos son necesarios, cuando existe norma expresa al respecto (Verbigracia en cuestiones ambientales) o cuando la materia los exige, so pena de transformar la discrecionalidad en arbitrariedad."
"Technical studies are required when there is an express rule to that effect (e.g., in environmental matters) or when the subject matter demands them, under penalty of turning discretion into arbitrariness."
Voto salvado del Magistrado Cruz Castro
"Los estudios técnicos son necesarios, cuando existe norma expresa al respecto (Verbigracia en cuestiones ambientales) o cuando la materia los exige, so pena de transformar la discrecionalidad en arbitrariedad."
Voto salvado del Magistrado Cruz Castro
"La exposición de motivos se basa en premisas genéricas, y no incluye datos verificables recientes que respalden esas premisas. Por eso, ante la ausencia de datos concretos, debo salvar el voto y declarar que se acredita el vicio de constitucionalidad consultado."
"The statement of grounds is based on generic premises and does not include recent verifiable data to support those premises. Therefore, given the absence of concrete data, I must dissent and declare that the constitutional defect under review is established."
Voto salvado de la Magistrada Garro Vargas - Conclusiones
"La exposición de motivos se basa en premisas genéricas, y no incluye datos verificables recientes que respalden esas premisas. Por eso, ante la ausencia de datos concretos, debo salvar el voto y declarar que se acredita el vicio de constitucionalidad consultado."
Voto salvado de la Magistrada Garro Vargas - Conclusiones
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Visto 30483 - 2023 Date of Resolution: 22 de Noviembre del 2023 a las 13:01 Type of matter: Consulta legislativa facultativa Constitutional control: Sentencia desestimatoria Analyzed by: SALA CONSTITUCIONAL Judgment with Dissenting Vote Judgment with separate note Judgments from the same expediente Content of Interest:
Strategic Themes: Constitución Política Type of content: Voto de mayoría Branch of Law: 3. ASUNTOS DE CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD Topic: CONSULTA LEGISLATIVA FACULTATIVA Subtopics:
NO APLICA.
SERVICIOS PÚBLICOS. LEY PARA GARANTIZAR EL SERVICIO DE AUTOBÚS PARA USUARIOS. PLANTEADA POR LA DEFENSORÍA.
Judgment: 030483-23 of 22 de noviembre de 2023 Type of matter: Consulta Legislativa Facultativa Challenged norm: Ley para Garantizar el Servicio de Autobús para los Usuarios, addition of a Transitorio XXV to the Ley de Tránsito por Vías Públicas, Terrestres y Seguridad Vial. Ley No. 9078 of 04 de octubre de 2012. Proyecto de Ley No. 23.782 Operative part: The coadyuvancia actions filed by Olga Morera Arrieta, Fabricio Alvarado Muñoz, David Lorenzo Segura Gamboa, and José Pablo Sibaja Jiménez, in their respective capacities as diputada and diputados in the Asamblea Legislativa, and by Silvia Bolaños Barrantes, in her capacity as Presidenta of the Asociación Cámara Nacional de Transportes de Costa Rica, are rejected. The consulta is evacuated in the sense that the Proyecto de Ley denominated "Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios", legislative file N°23.782, as to form does not contravene the right to consultation of persons with disabilities. As to the merits, the consulta is evacuated as follows: a) the consulta regarding the violation of the principle of reasonableness is not admitted; and b) the Proyecto de Ley is not considered contrary to the right of accessibility and equality, nor to the principles of progressivity and non-regression of human rights. Magistrate Cruz Castro dissents, considering that the project presents procedural and substantive defects. Magistrate Garro Vargas, for her own reasons, evacuates the constitutional consulta in the sense that the defects for lack of consultation with representative groups of persons with disabilities, or impairment of the principles of progressivity and non-regression of human rights, do not occur. Magistrate Garro Vargas dissents and does evacuate the third aspect of the consulta in the sense that, in the specific case, there is an impairment of the principle of reasonableness in the parliamentary initiative. Notify this pronouncement to the Directorio de la Asamblea Legislativa.- ANALYZED TOPICS SOBRE LA IMPROCEDENCIA DE LAS GESTIONES DE COADYUVANCIA PRESENTADAS EN CONTRA DE LA PRESENTACIÓN DE LA CONSULTA LEGISLATIVA.
LA INFRACCIÓN AL PROCEDIMIENTO LEGISLATIVO POR NO CONCEDER AUDIENCIA A LAS ORGANIZACIONES DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD.
SOBRE LA INFRACCIÓN AL DERECHO DE ACCESIBILIDAD, A LA IGUALDAD AL PRINCIPIO DE PROGRESIVIDAD Y DE NO REGRESIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS.
SOBRE EL QUEBRANTO AL PRINCIPIO CONSTITUCIONAL DE RAZONABILIDAD.
Telf5439 ... See more Related Judgments Content of Interest:
Type of content: Voto de mayoría Branch of Law: 2. PRINCIPIOS CON JURISPRUDENCIA Topic: Igualdad Subtopics:
NO APLICA.
PRINCIPIO DE IGUALDAD. “… the violation of the principle of equality, with respect to the principles of universality of economic and social rights, of accessibility of public transportation, not only limited to persons with disabilities, to include access to public transportation for older adults, minors, and the population with special needs, among other recipients. The Chamber understands that the Defensoría's doubt lies in that the proposed Transitorio would render invisible the violation of the technical requirements and compliance deadlines of Transitorio VIII of Ley N° 7600, for which reason -it is concluded- that the Proyecto de Ley should not be approved. In principle, this Chamber sees no reason to establish such a consequence through the legislative consultation process, since there is no express or implicit deterioration of the technical requirements, and the current level of all those agreed-upon and necessary adjustments that would allow individual autonomy, inclusion, and accessibility to public transportation is maintained. This guarantees the equality of persons with disabilities with the rest of the population…” CO05/24 ... See more Content of Interest:
Type of content: Voto de mayoría Branch of Law: 1. CONSTITUCIÓN POLÍTICA CON JURISPRUDENCIA Topic: 140- Deberes y atribuciones del Poder Ejecutivo Subtopics:
NO APLICA.
ARTÍCULO 140 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA. “…the Consulta Legislativa de Constitucionalidad is designed to judge and control that a bill does not contain provisions contrary to the Law of the Constitution, but not to assess and determine hypothetical cases of application, whether there has been insufficient realization of administrative actions by the authorities responsible for doing so, the verification of which would not be directly demandable from the Poder Legislativo. That is, it does not correspond to nor fall upon the legislative power to verify the alleged instances of non-compliance; on the contrary, this falls upon the Poder Ejecutivo and its departments, 'which, indeed, must ensure the realization and creation of procedures for the execution and compliance of laws (artículo 140.3 140.8, Constitucionales)…” CO05/24 ... See more Content of Interest:
Type of content: Voto salvado Branch of Law: 3. ASUNTOS DE CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD Topic: SERVICIOS PÚBLICOS Subtopics:
NO APLICA.
Res. Telf6052 DISSENTING REASONS AND DISSENTING VOTE OF MAGISTRATE GARRO VARGAS Respectfully, I have deemed it necessary to set forth my own reasons for partially dismissing the doubts of constitutionality raised by the Defensora de los Habitantes regarding the bill processed in legislative file No. 023.782, called “Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios”.
Specifically, I consider that in the sub lite, the defects for lack of consultation with representative groups of persons with disabilities, or impairment of the principles of progressivity and non-regression of human rights, do not occur. However, I dissent from the decision of the majority of this Chamber and I consider that it is appropriate to evacuate the third aspect of the consulta facultativa de constitucionalidad and I declare that there is an impairment of the principle of reasonableness in the parliamentary initiative.
All the above, under the following order of considerations which corresponds precisely to the iter in which the constitutional consulta was formulated.
I.- Different Reasons Regarding the absence of defects of constitutionality for the lack of consultation with representative groups of persons with disabilities, or impairment of the principles of progressivity and non-regressivity in the impairment of the human rights of said group A.- Doubts of constitutionality raised In the case under examination, the Defensora de los Habitantes questions the provisions in bill No. 23.782, which intends to add a Transitorio to the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres with the purpose of extending the useful life of certain public transportation units—regular route bus mode, 2007 and 2008 models—so that they may continue providing the authorized public service and circulate for up to one more year.
In the consulta brief, she states that, although the bill does not refer directly to the problem of accessibility, but rather to the useful life of the bus units used for public transportation, the claim to extend the deadline for such vehicles effectively legitimizes and perpetuates non-compliance. Furthermore, despite recognizing that the provision includes the obligation to perform the technical vehicle inspection, she considers that such a requirement does not constitute any guarantee until the technical accessibility requirements to be verified are included in the respective manuals.
In this regard, she alleges that the concept of accessibility must be broadened to various types of users, including: the older adult population, minors, pregnant women, people of short stature, and others who also benefit from the proper application of Ley No. 7600. In this sense, she questions that the Asamblea Legislativa has omitted to submit this bill for consultation with representative organizations of persons with disabilities and, furthermore, that this decision threatens to violate the principles of progressivity and non-regressivity in the coverage of the protection of fundamental rights.
B.- Contrast of the bill with the current legal obligations In the sub lite, it is necessary to highlight the noteworthy fact that the transitory norm intended to be introduced is being placed within the content of the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, when in reality the legal prohibition for the circulation of route buses in the public transportation service past fifteen years since their manufacture is provided for in the Ley de Igualdad de oportunidades para las Personas con Discapacidad, No. 7600. Indeed, Article 46 bis, first paragraph, of the referred norm expressly orders the following:
"Art. 46 bis. -Autobuses de ruta.
The Consejo de Transporte Público and the Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) shall not permit the circulation of route buses in the public transportation service, after fifteen years have elapsed since their manufacture; this term is non-extendable (improrrogable).
Beyond an issue of legal technique and reasonableness—which will be examined infra in my dissenting vote—it is observed that, as the consultant recognizes, in the specific case this is not a requirement intrinsically related to the accessibility conditions of public transportation units. In this regard, the criteria expressed by the consultant are shared, related to the accessibility that should characterize all public transportation units, for the benefit not only of persons with disabilities, but of all users of the public transportation service. However, the fact that their possibility of operation is prolonged for a single year does not necessarily imply that this in itself impacts the rest of the legal and regulatory provisions that govern the matter regarding accessibility and compliance with technical vehicle evaluations for the purpose of, for example; ensuring the safety of users or that these units do not emit polluting emissions to the detriment of the right to a healthy environment. In this sense, it must be emphasized that other legal provisions that regulate matters concerning technical requirements remain in force and are not being affected by the extension of the useful life of the units. On this point, it is pertinent to recall, first of all, that Article 46 of the aforementioned Ley No. 7600 orders:
"To obtain permits and concessions for the exploitation of public transportation services, it shall be a requirement that the beneficiaries of this type of contract present the technical review, approved by the Ministerio de Obras Públicas y Transportes, that proves they comply with the measures established in this law and its regulations" Furthermore, the second paragraph of the already cited Article 46 bis expands on the following obligations:
"Likewise, route buses for public transportation that are not duly equipped with accessibility measures shall not circulate. To this end, the Consejo de Transporte Público and the MOPT shall incorporate, starting July 1, 2006, into the corresponding technical inspection manuals, the accessibility standards contained in this Law and its Regulations. The entity in charge of performing the technical vehicle review must verify compliance with the technical requirements of the entire fleet of remunerated public passenger transportation.
(Thus added by Article 1 of Ley N° 8556 of October 19, 2006) (The underlining does not correspond to the original).
From the above norm, it is clearly evident that there is a current legal obligation for the authorities of the Consejo de Transporte Público to verify that all bus units dedicated to providing the public transportation service are “duly equipped with accessibility measures”, otherwise, they shall not circulate. The foregoing, regardless of their year of manufacture.
This is reinforced by the Transitorio approved in the year 2006 which included a period for compliance with such accessibility conditions. The norm in question states the following:
"Transitorio VIII.- As of the entry into force of Article 46 bis of this Law, all units that are authorized to operate for the first time in the public transportation service, by concession or permit, bus mode, must be equipped in accordance with the accessibility requirements, including the ramp or platform and the access door measures. The permit holders and concessionaires that are providing the service will be subject to the following deadlines to comply with the equivalent technical requirements that guarantee their functional suitability, safety, and accessibility.
The MOPT shall incorporate, into the technical vehicle review regulations, the standards that allow verifying that the permit holders and concessionaires of route buses comply with the obligations that guarantee the functional suitability, safety, and accessibility of the transportation units.
(Thus added the preceding Transitorio VIII by Article 1 of Ley N°8556 of October 19, 2006)”. (The highlighting does not correspond to the original).
It is insisted again that the legislature provided, since the year 2006, that all units that were to be authorized to operate for the first time in the public transportation service, by concession or permit, bus mode, must be equipped in accordance with the accessibility requirements, including the ramp or platform and the access door measures.
On its part, the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, states the following:
Art. 35.- Specific requirements for the circulation of public transportation vehicles In addition to the requirements contained in Article 32, public passenger transportation vehicles must meet the following requirements, which are applicable according to their constructive nature:
(...)
Art. 52.- On compliance with Ley N.°7600 in the public transportation service The CTP, jointly with the Consejo Nacional de Rehabilitación y Educación Especial (Cnree), must work continuously on the updating and improvement of the guidelines applicable to public transportation vehicles: for the effective compliance with Ley N.° 7600. Ley de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad, of May 2, 1996, and its reforms, regulations, and its interpretation, based on the international instruments on the matter ratified by the country.
The obligations derived from the application of this article shall be part of the concession contract or any other exploitation model applicable to public transportation service operators. Once non-compliance is verified, the CTP shall warn the registered owner of the vehicle so that, within the non-extendable (improrrogable) period of three months, they correct the situation. Non-compliance that persists, once the period has expired, shall be grounds for resolution of the concession or other involved exploitation model. (The highlighting does not correspond to the original).
Now then, it is pertinent to highlight that the text of the consulted bill includes warnings and conditions to verify the strict compliance with the accessibility requirements of Ley No. 7600. The norm under consultation states the following:
“The entity in charge of performing the technical vehicle inspection must previously verify compliance with the technical requirements of the public transportation fleet circulating under this authorization. Transportation units that exceed fifteen years of age, and avail themselves of the additional period established in this Transitorio, must undergo the technical vehicle inspection every four months and comply with the accessibility conditions established in Ley 7600. Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad, of May 2, 1996, and its regulations”. (The highlighting does not correspond to the original).
As can be seen, the consulted bill provides for an extension of the useful life of public transportation units, but maintains the obligations to comply with the parameters of Ley No. 7600.
Name5650.- Considerations to dismiss the grievances According to what emerges from the current regulations, at present 100% of the authorized fleet should comply with the conditions of functional suitability, safety, and accessibility. In the sub lite, it is not appropriate to examine a potential non-compliance with said legal provisions, as it is not the object of this prior constitutional control process, but attention is drawn, even on the part of the consultant herself, to the sense that the current regulations already provide for the accessibility obligation for all units, regarding which the authorities must ensure their faithful compliance.
In this way, insofar as, in principle, the authorization to extend the useful life of public transportation units does not have a specific impact on the rights of persons with disabilities, since the accessibility conditions of these units remain unchanged—given that the rest of the current legal obligations on the matter are not nullified—, it can be concluded that there would not be a specific obligation to grant a hearing or conduct the consultation with the organizations representing the groups of persons with disabilities and, furthermore, that there is no manifest regression regarding the protection of their fundamental rights.
Regarding the consultation, the Defensora de los Habitantes is correct that it was not specifically carried out for the mentioned groups, but rather a consultation was directed to the Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP). On that aspect, I consider that there was no practical difficulty in carrying out the consultation, for example, with the Consejo Nacional de Personas con Discapacidad —Conapdis—as the governing body on disability matters; but in itself it was not required insofar as it concerns a generic legislative proposal that should not have a direct impact on the population with disabilities, given that, as noted, it is a general measure—the impact would be for all users of the public transportation services—and that there is no regression regarding the general provisions in force on accessibility.
In relation to the foregoing, it is necessary to cite the advisory opinion of this Chamber No. 2010-09059, in which it ruled in relation to bill No. 17485—which was ultimately archived due to expiration of the four-year term—and in which there was an attempt to modify the age limit for public transportation units. The normative proposal submitted for consultation with this Chamber stated the following:
“Autobuses, busetas, and microbuses authorized for collective public transportation service on regular routes may have an age range equal to or less than twenty years counted from their year of manufacture. These units must also comply: with the technical requirements that guarantee accessibility to the public service for persons with disabilities, in accordance with the provisions of Ley N.° 7600. Igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad, and its Regulations”. (The highlighting does not correspond to the original).
Regarding said initiative, the consulting legislators questioned that a defect in the legislative procedure had been incurred, precisely because the provision had not been submitted for consultation with the organizations of persons with disabilities. This Chamber dismissed the defect upon confirming that, as the accessibility requirements remained unchanged, there was no impact on the rights of persons with disabilities. This Tribunal resolved, in the relevant part, the following:
“From the comparison of the text of Article 46 bis of Ley 7600 with the provisions in the consulted project to reform the Ley de Tránsito, a change is indeed evident in what is called the "age range", which goes from a maximum of fifteen years from its manufacture (Article 46 bis) to being set at twenty years (Article 32, subsection 6, sub-subsection n. of the project). However, the simple reading of the rest of the mentioned texts clears up the doubt that has been raised regarding the necessity of consultation, as in both, the requirement to comply with the requisites and conditions of Ley 7600 and its regulations remains in force and unaltered. Thus, the possible reform in the legislation—through the consulted text—clearly states that “(…) These units must also comply with the technical requirements that guarantee accessibility to the public service for persons with disabilities in accordance with the provisions of law number 7600 Igualdad de oportunidades and its regulations, a condition that turns out to be a simple repetition of what is already provided by Article 46 bis of Ley 7600 which states that: ‘Likewise, route buses for public transportation that are not duly equipped with accessibility measures shall not circulate. To this end, the Consejo de Transporte Público and the MOPT shall incorporate, starting July 1, 2006, into the corresponding Technical Review manuals, the accessibility standards contained in this Law and Regulations. The entity in charge of performing the technical vehicle review must verify compliance with the technical requirements of the entire fleet of remunerated public passenger transportation’. The foregoing allows concluding that the modification in the permitted age of buses has no incidence on the enforceability of the accessibility requirements and conditions established by Ley 7600 and its regulations, because these legal instruments—regardless of the age of the vehicle—are mandatory, such that they must be respected whatever the vehicle's date of manufacture if authorization is sought for them to operate as transportation vehicles. Therefore, as the sphere of rights and guarantees of persons with disabilities in their capacity as such is not affected positively or negatively, it was not necessary in this specific case either to carry out the consultation process that is missed.” (The highlighting does not correspond to the original).
The highlighted considerations are fully applicable to the case under examination. In fact, the legislative proposal was precisely aimed at extending the useful life of public transportation units, which is what is intended in the sub lite. On that occasion, the Chamber considered that the modification in the age limit had no incidence on the enforceability of the accessibility requirements previously established. This Tribunal concluded the following: “the requirement to comply with the requisites and conditions of Ley 7600 and its regulations remains in force and unaltered”. The same must be concluded in the specific case, since precisely there is no alteration of the previously noted requirements.
Although I recognize and insist that there was nothing preventing the consultation from being carried out, it was not necessarily required and the omission does not imply an impairment to the legislative procedure.
In a similar sense, if the accessibility conditions remain equally in force and must be monitored by the competent authorities, there is no regression in the scope of coverage and protection of the fundamental rights of persons with disabilities.
Consequently, under this order of considerations I consider that it is appropriate to reject the first two defects pointed out by the Defensoría de los Habitantes.
II.- Dissenting vote regarding the impairment of the principle of reasonableness in the parliamentary initiative A.- Doubts of constitutionality raised The consultant states that the Sala Constitucional has developed a solid jurisprudence on the principle of reasonableness as a constitutional parameter and limit to the legislator's power to issue norms in a democratic state. In this sense, she questions that bill No. 23782 does not provide objective technical data or criteria to support the extension of the useful life period established in Ley No. 7600 for bus units used for public transportation, for the 2007 and 2008 models belonging to micro, small, and medium-sized enterprises. She notes that the statement of motives affirms that the pandemic caused by Covid-19 negatively impacted the finances of the companies offering the public transportation service, bus mode; however, the consultant questions that no specific data is recorded on the impact on these companies, no numbers are indicated about the reduction of passengers, nor data on the decrease in income. She insists that the file for bill No. 23.782 contains no financial data approved by the sector, demonstrating the problems that justify the bill's proposal.
She concludes that the absence of data and quantifiable and verifiable information supporting the project causes the initiative to be harmful to the principle of reasonableness.
Name3290.- My line of resolution on the matter Regarding this aspect, the majority of the Chamber considers that the defect raised cannot be evacuated. However, being consistent with my voting line, I must conclude that this aspect of the legislative consultation is admissible, as the principle of reasonableness is an integral and essential part of the legislative procedure, as an indispensable criterion to ensure that laws and, in general, any norm, do not result in an arbitrary and senseless exercise of public power, but rather respond to real needs and motivations.
In my dissenting vote on advisory opinion No. 2020-015542, I addressed the issue of "criteria of opportunity and convenience in legislative work". I affirmed that it is not the purview of the Sala Constitucional to examine the opportunity and convenience of bills. However, it does fall to it to “guarantee the supremacy of constitutional norms and principles”. Within such constitutional principles, the parameter of reasonableness is inserted. In this regard, I made the following considerations:
"IV. The parameter of reasonableness in provisions on public funds Since its origins, the Sala Constitucional has consistently pointed out that the production of legal norms, while in many cases responding to a parliamentary weighing of opportunity and convenience, cannot respond to a 'whimsical' or 'arbitrary' attitude of the public agent issuing the norm. Otherwise, the provision would be contrary to the principle of reasonableness, which is a constitutional principle that this Tribunal must safeguard, even in consultas facultativas de constitucionalidad.
Since ruling 1739-1992, this Tribunal established the following doctrine:
'[L]aws and, in general, norms and acts of authority require for their validity, not only having been enacted by competent bodies and through due procedures.
but also to pass the substantive review for its concordance with the supreme principles and values of the Constitution (formal and material), such as those of order, peace, security, justice, liberty, etc., which are configured as patterns of reasonableness. That is to say, a norm or a public or private act is only valid if, in addition to its formal conformity with the Constitution, it is reasonably founded and justified in accordance with constitutional ideology. In this way, the aim is not only to ensure that the law is not irrational, arbitrary, or capricious, but also that the selected means have a real and substantial relationship with their purpose." (Emphasis does not correspond to the original). (Criterion reiterated in multiple judgments, among them, 3495-1992, 2003-03667, 2007-03905, 2010-09042, 2012-016083, 2019-010642, and many others).
It is accepted that the parameter of reasonableness is an indispensable criterion to ensure that Nombre3839; laws and, in general, all norms, do not result in an arbitrary and senseless exercise of public power, but rather respond to real needs and motivations.
From this general principle, this Chamber derived the principle of the prohibition of arbitrariness (interdicción de la arbitrariedad) as an essential statement of the Rule of Law that entails, precisely, the prohibition of making decisions lacking a foundation. When examining the origin of this principle, this Chamber stated:
“It was conceived by the German jurist Nombre79872 in 1928 as a criterion to weigh the legislator's respect for the principle of equality. According to this formulation, the principle of the prohibition of arbitrariness entails the prohibition of arbitrariness, that is, of any difference lacking a sufficient and just reason. The principle is taken up by Spanish doctrine, specifically, by García de Enterría at the end of the 1950s (1959) with a broader meaning—not limited to the principle of equality—than that proposed by Nombre79873. Subsequently, the principle with this broader meaning was adopted by the Spanish Constitution of 1978 in its Article 9.3, at the proposal of Senator Lorenzo Martín-Retortillo, who justified his initiative on the need to have the principle of the prohibition of arbitrariness as one more technique or mechanism for the control or oversight of public powers inherent to the Rule of Law (Judgment 11155-2007).
Likewise, this Chamber justified that arbitrary action is that which is contrary to justice, reason, or the laws. In an earlier judgment that examined this principle (resolution 2004-14421), the Chamber emphasized that, although it is enshrined in Article 16 of the General Public Administration Law (Ley General de la Administración Pública, LGAP), its origin is found in Article 11 of the Political Constitution, which establishes the following:
“Public officials are mere depositaries of authority. They are obliged to fulfill the duties that the law imposes on them and cannot arrogate powers not granted therein.” Indeed, Article 16 of the LGAP provides:
“In no case may acts contrary to univocal rules of science or technique, or to elementary principles of justice, logic, or convenience be issued.” Then, it is a principle that, although formally expressed at the legal level, has materially constitutional content. Therefore, it is possible to conclude that this principle is applicable, even to parliamentary work.
Furthermore, the Chamber in judgment 2003-5090 expressly indicated:
“The freedom of legislative configuration is not unrestricted, since it has as its limit the Law of the Constitution, that is, the block of constitutionality formed by constitutional precepts and customs, values and principles—among which those of proportionality, prohibition of arbitrariness, non-discrimination, due process, and defense stand out—of that nature and the jurisprudence rendered by this Tribunal for similar cases.” (Emphasis does not correspond to the original). To the above must be added that this Tribunal has emphasized that, when it comes to the handling of public funds, their disposal must be carried out under criteria of legality, austerity, and reasonableness, which imposes a prohibition against wasting or managing such resources as if they were private funds (see, for example, the judgments of this Chamber 2000-6728, 2006-6347, 2012-3267, 2018-008137, 2019-009226, and 8254-2020). Such criteria could only be examined based on adequate motivation and justification of the, in this case, legislative determination.
It should be emphasized that, even if it is a matter of convenience and opportunity regarding the best destination for public funds, its justification must be sufficient. This must be to such an extent that there is no room to doubt its reasonableness and that it is ruled out as an irrational, arbitrary, or capricious determination." That is, it must be verified that the project responds to the general interest. In this vein, it must be remembered that Article 5 of the Law of the Financial Administration of the Republic and Public Budgets, No. 8131, whose wording the ordinary Legislator must also respect, provides:
“The administration of the financial resources of the public sector shall be oriented towards the general interests of society, adhering to principles of economy, effectiveness, and efficiency, with full subjection to the law.” “It is clear that all of the foregoing must be respected in law projects such as the present one.” I reiterated these considerations in judgments number 2020-022766, 2022-014870, and 2022-025307. In the latter, I made the following additional reflections:
“By virtue of the foregoing, I consider that the grievance raised by the consulting legislators is accredited. Through a law project, the importance of this type of energy is being presupposed without said decision being backed by a minimum of technical support and cost analysis that justifies the viability of green hydrogen production in the country. But not only that, but also that it justifies the declaration of public interest—with all the legal consequences that this entails—and the possible tax exemptions for an industry that, for however noble the intentions regarding the fight for economic reactivation and the implementation of clean energies, it has not been proven to have true feasibility in the territory and the national industry. I clarify that I do not doubt whether or not abundant data exists that could support that, but it is blatant that they were not provided as support for the initiative (…)
In the sub lite case, it is not strictly about the disposal of public funds to make a donation to a specific activity chosen by the legislator, but rather about betting on the 'development of a national green hydrogen economy,' which has very important implications for the national industry. For example, as I have mentioned, public or private initiatives are declared of public interest, aimed 'at the research, production, transformation, storage, transportation, marketing, supply, final use, and export of green hydrogen within the framework of the energy transition, the Sustainable Development Goals (ODS) of the United Nations Organization (ONU), and for the benefit of the country' (Art. 4). Additionally, the Costa Rican Electricity Institute (Instituto Costarricense de Electricidad, ICE), the National Power and Light Company (Compañía Nacional de Fuerza y Luz, CNFL), the Costa Rican Petroleum Refinery S.A. (Refinadora Costarricense de Petróleo S.A., Recope), the Heredia Public Services Company (Empresa de Servicios Públicos de Heredia, ESPH), the Administrative Board of Electrical Services of Cartago (Junta Administrativa de Servicios Eléctricos de Cartago, JASEC), and the rural electrification cooperatives are authorized to venture into the research, production, transformation, storage, transportation, marketing, supply, final use, and evaporation of green hydrogen; as well as the products and by-products derived from these activities (see Art. 5). It involves, as can be seen, an authorization for public companies to involve themselves in the development of an economic activity for which cost and feasibility studies were only just being conducted. Therefore, these authorizations do give rise to the disposal of public funds in an industry whose technical foundation is not duly accredited. I reiterate that I do not doubt that it has one, but that it has not been provided. Moreover, a series of incentives are established for the production and transformation activities of green hydrogen, also for the research, storage, transportation, and final use of green hydrogen, as well as for importers, distributors, and marketers of goods, equipment, machinery, and inputs necessary and linked to the development of the described activities.
In summary, there is a strong intention by the legislator to foster 'a national green hydrogen economy' with important implications in the national economic sphere. Therefore, I consider that there must previously exist a technical foundation that, at least in some minimal way, justifies the reasonableness of the parliamentary initiative that supports the placement of this energy in the electrical matrix produced in the country and that determines its necessity, viability, and application in the national territory. Consequently, since it is proven that such technical support did not exist, I conclude that the consulting legislators are correct regarding the questioned defect.
Finally, I must make two considerations. In the first place, it is necessary to insist that I am not objecting to the ultimate purpose of the regulation being promoted, since, as is clear from the statement of motives, these are purposes of great relevance and national impact, both economic and environmental. In the second place, as a constitutional judge, it is not my role to define which are the technical studies that should be carried out prior to promoting this initiative, nor would it be usual to examine the suitability of the specific studies; however, as I have said in this dissenting vote, there must be some type of backing that justifies and grants a certain reasonableness to a law project of such implications for energy production in the country and the national economy.
Therefore, since it is not accredited that the law project was previously backed by any technical foundation that justifies it, it is my duty to answer the consultation in the sense that the law project has an essential defect in its processing that invalidates it. The law project, in its entirety, violates the principle of technical reasonableness, due to the absence of technical studies that determine its necessity, viability, and application.” (Emphasis does not correspond to the original).
It is also important to note that the reference to judgment No. 2023-015596, which I was responsible for drafting, is made without adequately reflecting the context, as the previous considerations made in that same judgment are omitted, in the following sense:
“After evaluating the arguments of unconstitutionality, the reports of the authorities that appeared in this process, the legislative record, and the precedents of this Constitutional Tribunal, it is concluded that the questioned norms are not unconstitutional.
In the first place, contrary to what was alleged by the petitioner and reported by the CGR in the sense that a concrete technical study is lacking, it must be brought to light, according to the legislative background detailed above, that the legislative proposal in question was not devoid of a concrete technical analysis. On the contrary, and as stated, the legislative proposal backed by a qualified majority of the body of the Executive Branch itself was preceded by analyses on municipal budgets and projections of income and expenditure of the accounts that sustain municipal finances, carried out by the UNGL and the ANAI. Several municipal governments and the IFAM itself also participated in the initiative in working groups carried out and driven by the legislators.
(…)
The fact that the law project arose as a parliamentary initiative from these 'working groups' is significant because it evidences that it sprang from the knowledge, the fruit of experience, of the members of the Union of Local Governments (Unión de Gobiernos Locales), the National Association of Mayors and Intendants of Costa Rica (Asociación Nacional de Alcaldías e Intendencias de Costa Rica), the IFAM, mayors, and the legislators themselves. The inputs that these people could contribute to the working groups—all their experience regarding the different tasks entrusted to local governments and the reality of their functioning—suggests that it was not an arbitrary, hasty, or whimsical decision. The foregoing, especially, if one takes into account that the legislation was adopted as a temporary measure for the purpose of addressing a conjuntural situation affecting both the citizens themselves and the administrative machinery of the municipalities, under a particularly uncertain and unprecedented forecast. (…)
As has been noted, all these variables were evaluated by the legislators—even the disagreements of the CGR—without it appearing that their decision was arbitrary or detrimental to constitutional rights. In that sense, it is necessary to remember that, while it is true that legislative decisions cannot lack adequate substantiation, that does not imply that the Legislative Branch—a democratic and deliberative body—can be forced to submit to a single exclusive technical option, but rather that its decisions be the fruit of an analysis of reasonableness and proportionality and that they involve the technical actors who can provide sufficient arguments for adopting a particular legislative decision.
In the sub lite case, as could be verified, the law proposal arose from within the Legislative Assembly itself, was agreed upon with other actors in national economic policy, and, even, as was proven, was a legislative proposal that had the backing of the Executive Branch regarding the timely call for discussion of the law project during the extraordinary session period of Congress. Furthermore, the disagreements of the CGR were weighed. However, the Legislative Assembly chose to approve this exceptional regulation with the purpose of ensuring flexibility in case of a financial collapse due to a decrease in municipal revenue collection.
(…)
According to the indicated background, there is no inescapable duty for the Legislative Assembly to submit to technical studies for any norms it must issue, but rather to duly justify its decision on criteria of reasonableness and proportionality in light of the pertinent inputs brought to the legislative discussion (in this case, the knowledge derived from experience in the exercise of various functions in the municipal sphere, assessment of municipal budgets, etc.). These criteria were reasonably met in the specific case which, as has been said, occurred in an unprecedented and particularly uncertain framework (Emphasis does not correspond to the original).
It is of interest to highlight the following from the precedent: there is no inescapable duty for the Legislative Assembly to submit to technical studies for any norms it must issue, but rather to duly justify its decision on criteria of reasonableness and proportionality. Consequently, according to the highlighted extracts, the Chamber has maintained the criterion that the Legislative Assembly must justify its decisions on criteria of reasonableness and proportionality. It is true that Parliament is not subject to a single technical criterion, but rather that legislative decisions must be appropriately substantiated in such a way that a reasonable support can be derived that legitimizes them.
By virtue of the foregoing, the first conclusion that must be reached is that this grievance—the absence of criteria that support the reasonableness of the legislative proposal—is admissible. Therefore, I save the vote and declare that it would be for this Chamber to conduct an analysis of the reasonableness of the legislative initiative.
Nombre5650.- The statement of motives of the law project under analysis In order to examine the doubt of constitutionality formulated, it is necessary to cite the statement of motives of the law project that underpins this parliamentary initiative:
"The public transport sector was one of the sectors most affected by the isolation measures taken to prevent the spread of the coronavirus and address the health crisis caused by the COVID-19 disease, as schedules and service supply were adjusted to ensure [i][1]. Once the sanitary measures imposed by the government were lifted, the sector began to slowly recover pre-pandemic demand, but with effects on its income, caused by the low movement of people in the years 2020 and 2021. For this reason, and considering the discouraging international scenario, with the container crisis and the outbreak of the Russia-Ukraine conflict, in addition to slow economic recovery, a law proposal was presented in the legislative stream to extend the useful life of public transport units in the regular route bus mode that may circulate, under record No. 22530, Law for the Protection of the National Bus Sector in the Face of the Health, Social, and Ec[ii][2] Crisis.
With this project, the aim was to promote the recovery of the public transport sector, which was severely affected by measures and restrictions generated as a result of addressing the health crisis caused by the COVID-19 disease and, in turn, to prevent communities from being left without public transport service, so essential for the economic and social development of the inhabitants of the Republic.
The project was analyzed in the Permanent Ordinary Committee on Economic Affairs and received the support of the majority of the political factions, as the general situation was analyzed and the direct impact on communities was considered, how in some places there was no public transport service, which condemned people of all social conditions to seek other means of transportation, causing a significant economic impact on the affected families, and an increase in unregulated transport insecurity.
However, the project did not have the consensus of all parliamentary factions, because the proposed modification was made to the Law of Equality of Opportunities for Persons with Disabilities, Law No. 7600, to extend the useful life period of the units, which some sectors and legislative persons considered should not be modified in that sense, but that the legal adjustment should be made in another law. Although the proposal was not viewed unfavorably, the problem centered on the connectedness of the norm, since, according to the analysis carried out by the Department of Studies, References, and Technical Services of the Legislative Assembly, the proposal did not maintain [iii][3].
By reason of the foregoing, the undersigned deputies committed to the goal of preventing more communities from being left without public transport service and considering that micro, small, and medium-sized enterprises have been the most affected and have had the hardest time recovering, we take the liberty of presenting an alternative proposal to the legislative stream, which enjoys the necessary consensus to approve it promptly and on the basis that the original record already had a robust and broad debate in committee and plenary.
Therefore, it is intended to extend the useful life of public transport units in the regular route bus mode, for a defined term, on a one-time basis.
The proposal adds a transitory provision to the current law, which establishes as beneficiaries the micro, small, and medium-sized enterprises as determined by the Regulatory Authority of Public Services (Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos, Aresep) and the cooperatives that fall within those classifications.
In this way, the bus units of said companies, models 2007 and 2008, may be used in the regular route public transport service starting from the entry into force of the transitory provision, with the clear indication that they must respect the accessibility conditions of the Law of Equality of Opportunities for Persons with Disabilities, Law No. 7600, and pass the vehicle technical inspection, once they exceed 15 years of useful life: these inspections must be every four months, in order to provide greater safety to users.
In the effort to guarantee the continuity of public transport service for the affected people and communities, and to provide a window of opportunity for the bus sector to adjust its fleet under reasonable conditions of opportunity and convenience, the following law project is submitted for the consideration of the women deputies and the deputies." D.- Conclusions Once the statement of motives is reviewed, I concur with the doubt of constitutionality raised by the Ombudsperson (Defensora de los Habitantes), in the sense that the substantiation provided is insufficient, for which reason I must issue a dissenting vote because, despite the fact that there may exist sufficient elements that justify the law project, the truth of the matter is that they were not provided. In other words, it is not that the initiative is inherently unreasonable, but that its reasonableness is not accredited, given the absence of technical and updated data that justify it.
It must be highlighted that the statement of motives of the law project alludes to various situations that are not supported by objective and quantifiable data: the real and sustained impact of the pandemic on the business of the Concessionaires of public transport services in the bus mode; the impact of the cost of gasoline—which could occur in the medium and short term—; which communities would eventually be affected by the suspension of public transport service, if there are no other possibilities to favor the bus operators through price correction mechanisms; etc., in such a way that public transport users are not affected with units that have already reached the end of their useful life according to previous legal provisions.
In summary, the statement of motives is based on generic premises, and does not include recent verifiable data that support those premises. Therefore, given the absence of concrete data, I must issue a dissenting vote and declare that the vice of constitutionality consulted is accredited. It should be remembered that, as this Chamber recently stated, there is no inescapable duty for the Legislative Assembly to submit to technical studies for any norms it must issue, but rather to duly justify its decision on criteria of reasonableness and proportionality in light of the pertinent inputs brought to the legislative discussion. In the sub lite case, the absence of these inputs is verified and, therefore, it is necessary to answer the optional consultation of constitutionality in the sense that this legislative initiative is not supported by precise and verifiable data that justify the reasonableness of the parliamentary initiative.
Anamari Garro V. Magistrate Telf5439 ... See more Content of Interest:
Content type: Dissenting vote Branch of Law: 3. MATTERS OF CONSTITUTIONALITY CONTROL Topic: PUBLIC SERVICES Subtopics: NOT APPLICABLE.
Res. No. Telf5846 DISSENTING VOTE OF MAGISTRATE CRUZ CASTRO. - Law Project "Law to guarantee bus service for users " has procedural and substantive defects. Unlike what was considered by the majority vote, I find that the Law Project "Law to guarantee bus service for users" is unconstitutional for containing procedural and substantive defects, according to the reasons I detail below:
This project aims to extend the useful life period of public transport buses. This topic has been recurrent for several decades. Initially, the law provided that the entire bus fleet must be accessible within a maximum period of seven years. Understanding as accessible having the adequate conditions for the needs of all people, including persons with some disability. Later, this period was extended in the year 2006. However, by the year 2023, the purpose of accessibility for persons with disabilities and other users such as the older adult population had not been achieved. Therefore, as affirmed by the Ombudsperson's Office (Defensoría de los Habitantes) in its consultation, Law Project No. 23,782, when referring to the useful life of bus units destined for public transport, actually intends to extend the useful life period of said buses, for the 2007 and 2008 models of micro, small, and medium-sized enterprises, by means of the inclusion of a transitory provision in the Law of Traffic on Public Land Roads and Road Safety (Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial), which does nothing more than legitimize and perpetuate said non-compliance.
The issue of accessibility, as the Ombudsperson's Office says, is connected with a characteristic of Human Rights: universality; thus, accessibility is a principle that has universality among its characteristics. "Accessibility must be a characteristic of public transport to guarantee the inclusivity of all people and, in that way, achieve equality of conditions for all people, recognized in Article 33 of the Political Constitution." Specifically regarding the consulted law project, two major types of defects are observed that make it unconstitutional: procedural and substantive defects.
Regarding the procedural defects 1.-) Procedural defect for lack of consultation: In the case of law projects that have a direct incidence on the exercise of fundamental rights, it can be interpreted that there is a right to consultation. Particularly in this case, the holder of the right to consultation are the organizations of persons with disabilities. Such right to consultation can be derived from Article 9 of the Constitution (which establishes the participatory nature of the Government), but also, in International Human Rights Law, from Article 4, third paragraph, of the Convention on the Rights of Persons with Disabilities, as well as from Article 5 of the Inter-American Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination Against Persons with Disabilities, which establish the right to consultation of persons with disabilities. In this sense, one can see the dissenting vote that the undersigned Magistrate issued in the vote mentioned by the majority, No. 2014-003969.
As the consultant points out, there is a direct link between the reform proposed by this law project and the right of accessibility to public transport of persons with some disability. The mentioned Law Project implicitly reforms Law No. 7600 and, for that reason, should have been consulted with persons with disabilities. The political reality evidenced in this project is the effective postponement of minorities with some limitation in accessing public transport services. It is evident that the reform affects the well-being of a minority that requires political action that effectively allows dignified and equal treatment for those who, for some reason, have been left behind. This is another manifestation in which it is observed that politics gives priority to other objectives and postpones the well-being of minorities, in this case, persons with some disability. In the very title of the law, these citizens are made invisible; their drama is ignored, and it is forgotten that participation requires listening to those who are excluded from such an important public policy. Persons with some disability suffer daily the inefficiencies of a transport service that must improve, for this reason they must be heard, otherwise the legislation is approved without listening to such an important sector of the population. With these exclusions, we weaken real, effective democracy. It is not a good example of legislation that responds to the principle of citizen participation.
2.-) Procedural defect for violation of the principle of reasonableness: The legislative record does not contain any financial data provided by the transport sector that would demonstrate the problems justifying the Law Project proposal. As the consultant states: "In the statement of motives of the mentioned Law Project, it is affirmed that the pandemic caused by Covid 19 negatively impacted the finances of the companies offering public transport service in the bus mode; however, specific data on the impact on those companies is not recorded. NO numbers are indicated on the reduction of passengers, nor the decrease in income." Furthermore, said argumentation is based on outdated data and imprecise, biased information from the business sector it benefits." See what the Chamber stated in a prior vote (2006-1 1344) where this Chamber found that the legislative bill under review was unconstitutional due to the lack of objective data and minimal reasoning:
"In that line of thought, article 2 of legislative bill 15697, which establishes a transitional provision postponing the mandatory nature of the technical measures necessary for paid passenger transport services to be accessible to persons with disabilities, without any information whatsoever being found in the case file to justify the adoption of said measure, is unconstitutional for violating article 33 of the Constitution and the principle of reasonableness." Thus, the jurisprudential precedents cited in the bill referring to other situations are not acceptable. The legislator's freedom of configuration (libertad de configuración del legislador), as stated in the majority vote, I believe cannot violate the constitutional principle of technical reasonableness (razonabilidad técnica). In certain matters, legislative powers must be linked to the univocal rules of science or technique, elementary principles of justice, logic, or convenience. Of course, it is not that a technical study is required in all cases of the legislative function, as this would empty the principle of the legislator's free configuration (libre configuración del legislador) of its content. Not all legislative decisions must contemplate a technical study, since that situation would annul the discretion of the legislative body, subjecting it to the criteria of third parties lacking democratic representation. However, this Chamber has specified that in certain matters, that technical or scientific study is necessary, and therefore, it has been understood that having said technical support is part of the constitutional principle of technical reasonableness (razonabilidad técnica). Thus, this Chamber has stated that "Technical studies are necessary when there is an express rule on the matter (For example, in environmental matters) or when the subject matter so requires, lest discretion be transformed into arbitrariness." (see resolution no. 2018-00230 of 10:40 a.m. on January 19, 2018). That said, regarding the matters where it is required, in addition to environmental matters, one can indicate, for example, the application of the principle of technical reasonableness (razonabilidad técnica) in matters of social rights such as the right to accessibility. The legislator has the freedom to legislate, but when it comes to restricting the rights of persons with severe limitations, who see the principle of equality weakened, the decision must respond to a framework of technical reasonableness (razonabilidad técnica). In cases such as these, science imposes a limit, imposes a requirement; this is a reflection of the eternal friction between politics and science. The reasons of power must be in accordance with those of science and technique, and especially when they affect the rights of a vulnerable population.
3.-) Substantive defect due to violation of the right to accessibility, equality, progressivity and non-regression: The legislative decision to further extend the service life (vida útil) of bus units implies POSTPONING the fulfillment of obligations that redound to the respect of the rights of accessibility and inclusion of the disabled population or other special populations that would benefit from those same adjustments. The right of accessibility for all persons admits no further postponement, much less regression.
Contrary to what is stated in the majority vote, it is relevant to consider the context presented by the Defensoría de los Habitantes when it alleges that behind these regulations lies a history of constant non-compliance with technical requirements. While the control of said non-compliance exceeds constitutional jurisdiction, it is within its jurisdiction to review a legislative bill that perpetuates the postponement of fulfilling obligations in favor of the fundamental right to accessibility. The essence of this legislative reform shows the structural deficiencies that the private service presents; it will be very difficult at any point for the requirements and controls to allow citizens to have an efficient public transport service with high performance standards. The content of this legislative reform shows that public services managed by the private sector do not ensure efficiency and quality.
Fernando Cruz Castro ... See more Res. No. 2023-030483 SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, at one minute past one p.m. on the twenty-second of November, two thousand twenty-three.
Optional legislative consultation of constitutionality filed by Nombre9907, in her capacity as DEFENSORA DE LOS HABITANTES DE LA REPUBLICA DE COSTA RICA, regarding the Bill for a “Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios”, legislative file No. 23.782.
Whereas:
1.- The consultation was received in the Secretariat of the Chamber at 2:40 p.m. on October 23, 2023. The certified copy of legislative file No. 23.782 was received in the Chamber on the following October 27. Consequently, the deadline to evacuate the consultation expires on November 27, 2023.
2.- The Defensoría de los Habitantes de la República consults whether the Bill for a “Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios” violates articles 9 of the Political Constitution; 4, paragraph 30, of the Convention on the Rights of Persons with Disabilities; and 5 of the Inter-American Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Persons with Disabilities, the principle of non-regressivity in human rights matters, and the reasonableness of norms. By extending the service life (vida útil) of public transport buses and its relationship with the right to accessibility to that service for persons with disabilities and other populations, Law No. 7600, in Chapter V, develops the provisions relating to “Access to Means of Transport,” recognizing in its article 45 that: “Collective means of transport must be totally accessible and suitable for the needs of all persons,” and article 46 provided that: “The Consejo de Transporte Público and the Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) shall not permit the circulation of route buses in public transport service after fifteen years have elapsed since their manufacture: this period is non-extendable.” It is argued that regarding compliance deadlines, the original version of the law provided in its Transitorio V that the entire bus fleet must be accessible within a maximum period of seven years. However, in 2006, ten years after the enactment of Law No. 7600, very few public transport route units were accessible, largely due to the absence of technical manuals allowing the entity or entities responsible for conducting the vehicular technical inspection (revisión técnica vehicular) to verify compliance with accessibility requirements. Hence, that same year, a reform to this legal body was approved that came to extend the deadline that public transport companies had to adapt their units. The foregoing, through the inclusion of a Transitorio VIII establishing staggered percentages over time —in a span of eight years, between 2007 and 2014— so that buses would progressively comply with the technical accessibility standards. Additionally, an article 46 bis was added providing that public transport route buses may not circulate after a non-extendable period of fifteen years has elapsed since manufacture, nor may those that do not comply with the accessibility measures that the Consejo de Transporte Público and MOPT were to incorporate into the vehicular technical inspection manuals (manuales de revisión técnica vehicular), starting from July 1 of that year. It indicates that the foregoing was complemented by Law No. 9078, Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, in articles 41 and 52. But the history of the Access to Public Transport chapter of Law No. 7600 is one of repeated non-compliance; given that, despite the extension of the deadline introduced in the 2006 reform to make 100% of public transport accessible and the existence of the complementary provisions of the Ley de Tránsito, non-observance persists to date in incorporating the accessibility measures or requirements into the vehicular technical inspection manuals (manuales de revisión técnica vehicular) and, consequently, the purpose of accessibility for persons with disabilities and other users —such as the elderly population— has not been achieved, an essential condition to guarantee their right to access public transport by bus on an equal footing. Thus, although Legislative Bill No. 23.782 does not directly refer to the accessibility issue, but rather to the service life (vida útil) of bus units destined for public transport, the attempt to extend the service life (vida útil) of said buses, for the 2007 and 2008 models of micro, small, and medium-sized enterprises, through the inclusion of a transitional provision in the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, does nothing more than legitimize and perpetuate said non-compliance. And, although Legislative Bill No. 23.782 contemplates in the proposed transitional provision the obligation of the “entity in charge of conducting the vehicular technical inspection [to] first verify non-compliance with the technical requirements of the public transport fleet circulating under this authorization,” the truth is that such a provision constitutes no guarantee, as long as the technical accessibility requirements to be verified are not included in the respective manuals. It mentions that the accessibility measures contained in Law No. 7600 are not oriented to guarantee accessibility only for persons with disabilities, but for all persons regardless of their condition. Currently, one speaks rather of inclusive mobility in which the accessibility of the transport service in whatever modality is connected with the accessibility of the city, creating spaces that allow interconnecting the modalities in which people wish to move through the city. In this way, Sustainable Development Goal 11 establishes that cities must be sustainable. To achieve Goal 11, efforts must focus on applying inclusive, resilient, and sustainable urban development policies and practices that prioritize access to basic services, affordable housing, efficient transport, and green spaces for everyone. In turn, the foregoing connects with a characteristic of Human Rights: universality. All persons are holders of all Human Rights recognized in international legal instruments. Accessibility is a principle that has universality among its characteristics. This means it is applicable to all persons. The elderly population, minors, pregnant women, persons of short stature, among others, benefit from the public transport accessibility standards of Law No. 7600. Accessibility must be a characteristic of public transport to guarantee the inclusivity of all persons, thus achieving the equality of conditions for all persons, recognized in article 33 of the Political Constitution. Although accessibility emerged from the movement of persons with disabilities, it has an expansive dimension, since it extends to other groups that also require the modification of the environment for their social participation, such as the elderly. So much so that the Inter-American Convention on Protecting the Human Rights of Older Persons establishes in its article 26 that older persons have the right to accessibility to the physical, social, economic, and cultural environment. Regarding the principle of full social participation and the right to consultation afforded to persons with disabilities, it states that in the processing of Legislative Bill No. 23.782 to Guarantee Bus Service to Users, the Asamblea Legislativa omitted submitting it for consultation with organizations of persons with disabilities, as established by constitutional-ranking norms and international treaties ratified by our country. Thus, the consultation of persons with disabilities on matters of public interest that affect the exercise of their rights is grounded in article 9 of the Political Constitution, which establishes that “the Government of the Republic is popular, representative, participatory, alternative, and responsible.” In this regard, it cites the Judgment of this Chamber No. 2013-017305 of 11:32 a.m. on December 20, 2013. The consultation of persons with disabilities on matters of public interest that affect the exercise of their rights is framed within the actions developed by the Costa Rican State to guarantee citizen participation. Alongside the referendum and the popular initiative in the formation of laws, said consultation is aimed at effectuating intervention in decision-making, citizen control, transparency, and accountability. Article 9 of the Political Constitution, insofar as it refers to participatory government, implies that citizens become involved in the direction of matters of a public nature. The mentioned constitutional article is consistent with paragraph 3 of article 4 of the Convention on the Rights of Persons with Disabilities, as well as article 5 of the Inter-American Convention for the Elimination of All Forms of Discrimination against Persons with Disabilities, which establishes the right to consultation of persons with disabilities. This is so because they develop the Right to Participatory Government, as the Sala Constitucional calls it according to the disability perspective. From the cited norms, a series of basic aspects of the consultation of persons with disabilities are extracted, which must be respected by the legislative procedure lest it incur a violation of the Right of the Constitution. The consultation is the right of persons with disabilities to participate in decision-making in the public sphere, which may have a direct or indirect impact on the exercise of their rights and, in general, their lives. It is not a simple programmatic norm, but a true right that falls within the category of political participation. In that sense, it cites General Comment No. 7 of the Committee on the Rights of Persons with Disabilities. Regarding the Legislative Bill subject to this constitutional consultation, note that there is a direct link between the reform of the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres sought and Law No. 7600, since it implicitly modifies its article 46 bis by extending the fifteen-year period indicated. Law No. 7600 does not recognize new rights for the population with disabilities, but rather develops them from the perspective of the members of this group. From this normative body, it is clearly inferred that persons with disabilities have the same rights as other members of society. That said, the exercise of the rights of persons with disabilities may assume particular characteristics by virtue of their needs. The right to freedom of movement is violated for a person in a wheelchair when a park full of steps is built. For a person not in that circumstance, it would go unnoticed. Hence the importance of observing Human Rights from the perspective of persons with disabilities. Therefore, persons with disabilities must be consulted precisely so that they may express their perspective on the norms that recognize rights in their favor. The mentioned Legislative Bill implicitly reforms Law No. 7600 and, therefore, must be consulted with persons with disabilities. One could argue that the cited Legislative Bill guarantees compliance with the public transport accessibility standards of Law No. 7600 and, therefore, should not be consulted with this group; however, this would be assuming the opinion of persons with disabilities without taking their perspective into account. It is also consulted about the violation of the principle of non-regressivity in human rights matters, since once a right has been formally recognized as inherent to every person, it is irrevocably integrated into the list of rights that must be respected by states. Dignity cannot have relativism of any kind. It is not possible that what is recognized today as a right could lose that character tomorrow due to a decision by government authorities, or that its recognition be diminished. The rights called Economic and Social Rights are considered to be of progressive fulfillment, according to the material progress of each State. However, once a right is achieved or recognized, or a level of recognition of a right is achieved, that right or level of right cannot later be unknown. This is precisely what is known as the Principle of Non-Regressivity. By virtue of the Principle of Non-Regressivity, Human Rights and their level of recognition can increase, but never decrease. The referred Principle is based on a series of international legal instruments such as the International Covenant on Economic, Social and Cultural Rights, the American Convention on Human Rights, the Convention on the Rights of the Child, the Convention on the Rights of Persons with Disabilities, among others. On this point, it cites judgments of this Chamber No. 2012-13367 and No. 2013-011088. Regarding the principle of reasonableness as a parameter of constitutionality, it considers that the issue has already been developed by this Chamber, specifically in Judgment No. 2006-11344 when resolving the consultation formulated by several deputies regarding the reform of Law No. 7600 to extend the deadline that transport units had to comply with accessibility. It affirms that Legislative Bill No. 23.782 does not provide objective data or technical criteria to support the extension of the service life (vida útil) period established in Law No. 7600 for public transport bus units, for the 2007 and 2008 models belonging to micro, small, and medium-sized enterprises. In the explanatory statement (exposición de motivos) of the mentioned Legislative Bill, it is stated that the pandemic caused by Covid-19 negatively impacted the finances of companies offering public transport service by bus; however, specific data on the impact on those companies is not recorded. No numbers are provided on passenger reduction or income decrease. Furthermore, said argumentation is based on outdated data and imprecise, biased information from the business sector it benefits. In this regard, this oversight body does not question the impact that the Covid-19 pandemic had on all sectors of the country's economy, including the bus sector. However, it is well aware of the support that this Legislative Branch gave to the sector during the pandemic, as the Defensoría was consulted at the time on various legislative initiatives with that purpose. This Defensoría is struck by the fact that the explanatory statement (exposición de motivos) almost literally backs one of the proposals of the Cámara Nacional de Transportes in its official letter CNT-263-2023, dated last August 22. This observation is relevant because in that letter, the Cámara does not provide recent and specific data to justify the need for the Legislative Bill to be approved, but only information contained in an official letter from ARESEP dated February 2021, despite addressing the deputies in August 2023. Now, analyzing the cited ARESEP official letter OF-1048-RG-2023 addressing the Legislative consultation for the purposes of Legislative Bill 23-782, one understands why the Cámara preferred to rely on data from 2021, instead of using its own updated data. From what is set out in official letter OF-1048-RG-2023, it is inferred that the financial situation has shown significant improvement given that passenger levels have recovered by a high percentage, which is not consistent with the statements contained in the explanatory statement (exposición de motivos) of the legislative bill constituting its basis and justification. It is also argued in the explanatory statement (exposición de motivos) of the legislative bill that some communities run the risk of being left without public transport service, as it is provided by companies that, due to their size, have been more affected and have struggled to recover to replace units that have reached their permitted service life (vida útil). In this regard, the Cámara Nacional de Transportes in its official letter CNT-263-2023 claimed that more than ninety routes have had to be returned due to the pandemic. However, this data is not consistent with the information that the Consejo de Transporte Público (CTP) sent to the Defensoría in response to requests made to it under investigation No. 408222-2023-RI-2023 conducted by this oversight body. Indeed, in CTP-DT-0464-2023, the CTP reported that only twenty-seven routes had been returned by operators because passenger demand was insufficient or non-existent and it was no longer profitable to continue operating. Furthermore, that entity acknowledged that it has not conducted studies to verify that what the operators alleged is true, which is why there is no verification that this is the reason for the return. Finally, it raises doubts that the bus sector claims to have income problems, given that the companies engaged in this activity have the possibility of recovering their financial equilibrium through the ARESEP tariff system, which has two ex officio tariff fixings per year that recognize 75% of the costs of providing the service. That 75% of the costs is composed of fuels, exchange rate, salaries, maintenance, quality studies, among others. But, in addition, the companies must obligatorily submit to ARESEP at least once a year an ordinary tariff adjustment application, through which the Regulatory Authority must review the entire cost structure of the companies and correct any imbalance that may have occurred through tariff adjustments, including imbalances due to reduced demand. However, the data set out above generates at least a reasonable doubt about the true economic situation of the sector. The Defensoría's doubt deepens if considering what was set out above, regarding that the case file for Legislative Bill No. 23.782 does not contain any financial data approved by the sector demonstrating the problems that justify the proposal of the legislative bill. As indicated, the only existing data is the reference made by the Cámara Nacional de Transportes in official letter CNT-263-2023. What is undeniable from the information provided by ARESEP in addressing the legislative consultation of this legislative bill is that the approval of Legislative Bill No. 23.782 will cause harm to bus service users, that is, an increase in fares with older units. Nor does it guarantee the continuity of the service, as a unit with more than fifteen years of operation will undoubtedly be more prone to break down on the road. All of which is considered harmful to article 33 of the Political Constitution, and the principle of reasonableness.
3.- Through a brief filed at 3:37 p.m. on November 7, 2023, Olga Morera Arrieta, Fabricio Alvarado Muñoz, David Lorenzo Segura Gamboa, and José Pablo Sibaja Jiménez, in their respective capacities as deputies in the Asamblea Legislativa, submit a libel entitled “ESCRITO PARA MEJOR RESOLVER,” in which they request to be admitted as passive coadjuvants of the constitutional consultation, and make arguments and provide information in favor of the Legislative Bill.
4.- Through a brief filed at 9:00 a.m. on November 7, 2023, Silvia Bolaños Barrantes, in her capacity as Presidenta of the Asociación Cámara Nacional de Transportes de Costa Rica, requests that her intervention in favor of the Legislative Bill, processed under legislative file No. 23.782, be admitted.
5.- In the proceedings, the provisions of article 100 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional have been observed, and this resolution is issued within the term established by article 101 ibid.
Drafted by Judge Salazar Alvarado; and,
Considering:
I.- In accordance with the provisions of article 96, subsection ch), of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, we are faced with an optional consultation, raised by the Defensoría de los Habitantes de la República de Costa Rica. Indeed, the standing derives directly from the Ley de la Jurisdicción Constitucional, which indicates that the consultation may be formulated by the Defensoría de los Habitantes when it considers that a legislative bill contains provisions that infringe on fundamental rights or freedoms recognized by the Constitution, or international human rights instruments in force in the Republic (art. 96.ch). The procedural moment for the presentation of the consultation is after the approval in the first debate of the Legislative Bill, as indeed occurs in the case at hand, which happened on October 16, 2023, through Ordinary Session No. 73 of the Legislative Plenary (art. 98).
On the other hand, in the filing brief, the Defensoría de los Habitantes argues the aspects of constitutional relevance that it estimates would affect the legal regularity of Legislative Bill No. 23.782, which is the “Ley para Garantizar el Servicio de Autobús para los Usuarios” in that it adds a Transitorio XXV to the Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, Law No. 9078 of October 4, 2012. The foregoing, because it could contradict the provisions that form part of the Right of the Constitution, values, principles, constitutional norms, and International Human Rights Law. Thus, as corresponds to optional consultations of constitutionality, what this Chamber will review will be Only the aspects specifically questioned by the Defensoría and not general aspects of the constitutionality of the Law containing the challenged norm, according to the provisions of article 99 of the law that governs this jurisdiction.
II.- On the inadmissibility of the coadjuvancy proceedings filed against the presentation of the legislative consultation.
In the Secretariat of this Chamber, two proceedings were received:
Now then, on repeated occasions this Chamber has established that proceedings —such as those presented to the case file— cannot be taken into account to resolve the substantive issues under consultation. This has been pointed out on various occasions, as occurred with the Bill for a “Ley Marco de Empleo Público”, legislative file No. 21.336, in which numerous proceedings were filed by different social organizations, and even members of the Asamblea Legislativa.
On that occasion, the Chamber, by Judgment No. 2021-017098 at 11:15 p.m. on July 31, 2021, stated:
"In regard to all these filings, with statements both for and against the consulted bill, it is appropriate to note that active or passive joinder is not provided for in the mechanisms of legislative consultation, in which there may be merely opposing legal opinions regarding the constitutionality of a bill, which would be proper in amparo proceedings or actions of unconstitutionality, articles 34 and 83 of the Law of Constitutional Jurisdiction; as this Chamber has indicated in prior cases because the optional consultation of constitutionality of a bill is a proceeding in which joinders are not admitted, neither for nor against the consulted bill, the proper course is to deny processing of all these writings (see in that regard rulings no. 2019-020596, no. 2007-009469, no. 2005-009618, no. 2004-01603, among others)." As a consequence of the foregoing, in view of the precedents on active or passive joinders, the proper course is not to entertain them, since they are not regulated for the mechanisms of prior constitutional review in the Law of Constitutional Jurisdiction; consequently, processing of those briefs is denied, as is hereby done.
III.— On the object and the issues consulted.
The purpose of the Bill is the one-time, one-year temporary extension of the useful life of public transport units in the bus modality, as of the bill becoming law. This legislative measure would be incorporated as Transitional Provision XXV to the Law on Transit on Public Land Routes and Road Safety, Law No. 9078 of October 4, 2012. This provision is aimed at micro, small, and medium-sized transport enterprises according to the classification granted by the Regulatory Authority for Public Services (ARESEP) and cooperatives considered within those classifications. The Bill is evidently of great importance for the mobility and connectivity of the country's workforce.
For a better understanding, the provision that is the object of the consultation of constitutionality, approved by the Special Permanent Drafting Committee, is transcribed as follows:
"ARTICLE 1.— Transitional Provision XXV is added to Law 9078, Law on Transit on Public Land Routes and Road Safety, of October 4, 2012. The text is as follows:
Transitional Provision XXV.— For purposes of providing the public transport service, with respect to the useful life of units, it is authorized, on a one-time basis, that bus units in the regular route modality, model years 2007 and 2008, may be used in the public transport service and circulate for up to one year from the entry into force of this law. This rule is of sole and exclusive application for bus companies classified as micro, small, and medium-sized, according to the classification of the Regulatory Authority for Public Services (Aresep) and cooperatives in the public transport sector falling within those classifications. The entity responsible for performing the vehicle technical inspection must previously verify compliance with the technical requirements of the public transport fleet circulating under this authorization. Transport units exceeding fifteen years of age, and which take advantage of the additional period established in this transitional provision, must undergo a vehicle technical inspection every four months and comply with the accessibility conditions established in Law 7600, Equal Opportunities for Persons with Disabilities, of May 2, 1996, and its regulation.
During the term of this transitional provision, both the Public Transport Council and the Regulatory Authority for Public Services shall have authorized the operation of the units covered by this provision, for all operational, tariff-related, and legal aspects.
It takes effect upon its publication." To resolve the consultation, the Chamber will address the issues in accordance with the successive sections:
A.— The violation of the legislative procedure by failing to grant a hearing to organizations of persons with disabilities.
The Office of the Ombudsperson consults the Chamber as to whether there is a violation of Article 4.3 of the Convention on the Rights of Persons with Disabilities, and paragraph 5 of the Inter-American Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Persons with Disabilities, as well as the principles of participation derived therefrom, and Article 9 of the Political Constitution.
It states that persons with disabilities have the right to participate in public decision-making when it has a direct or indirect impact on the exercise of their rights, or on their lives. It is a true right falling under the category of political participation. This would be recognized by the Committee on the Rights of Persons with Disabilities (General Comment No. 7), as well as the extension suggested by the former Special Rapporteur on the rights of persons with disabilities of the United Nations (report 6) to the Human Rights Council. Under the provisions invoked, persons with disabilities must be consulted through their organizations, and there must be an obligation to create consultation procedures, within which it must be clear what is being consulted of them, as well as an enforceable form of guarantee when they are not consulted. This must be broadly interpreted to establish the obligation to enact laws and regulations that set forth the consultation procedures.
It maintains that the Bill implicitly modifies Law No. 7600, Law on Equal Opportunities for Persons with Disabilities, and article 46 bis of the Law on Transit on Public Land Routes, in that it extends the fifteen-year period that was established for bus operators to implement accessibility measures for persons with disabilities. It explains that Law No. 7600 does not recognize new rights, but rather develops them from the perspective of persons with disabilities, who must have the same rights as other persons in society. Even if it is argued that the bill guarantees accessibility standards for public transport, which is why consultation with the group is not necessary, this would be assuming the viewpoint of persons with disabilities and would not take their perspective into account. In this regard, the Office of the Ombudsperson is of the opinion that consultation of persons with disabilities is in the same circumstances as indigenous peoples and the right to consultation.
The Chamber, to elucidate the above, brings to bear that, by Judgment No. 2014-003969 at 6:00 p.m. on March 20, 2014, similar arguments were analyzed in another legislative proceeding regarding the Bill for a "Biomedical Research Regulatory Law," for violating the obligation to consult persons with disabilities under a procedure appropriate to the needs of minorities, in accordance with article of the Convention on the Rights of Persons with Disabilities. In the cited judgment, the scope of the provision was dimensioned, stating:
"It must be noted at this point that the obligation of consultation raised by the petitioners derives from Article 4.3 of the Convention on the Rights of Persons with Disabilities; however, according to the conventional text itself, that obligation is limited—with respect to the drafting of legislation—to the consultation of those rules that constitute 'implementing' legislation of the Convention and not, in general, any legal rule even when it includes among its addressees persons protected by the Convention. That interpretation has been adopted by this Court in judgment number 2010-9059. Since this bill seeks, in some of its articles, to have a differentiated and specific impact on the conditions and rights of persons with disabilities—with regard to the issue of clinical trials and related matters—we consider that consultation in the terms required by the cited Convention is indeed proper." From the foregoing, it is clear that the Chamber must carry out an analysis of the situation regulated in a Bill, since, in accordance with the above, not all bills can give rise to a demandable right to consultation. In this sense, it must be the case when rights are especially affected, with the perspective of creating, modifying, or eliminating rights in a differentiated manner for persons with disabilities. The Chamber already established that when it affirmed:
"…the obligation of consultation, as defined, will arise when a state action contemplates an impact (whether negative or positive) on the set of rights and obligations of persons with disabilities, precisely by reason and on the basis of that particular legal status, since in such cases what is sought is to hear what they have to say. In that line, the reasoning of the petitioners is not shared, to the effect that the legislation does not regulate some issues related to persons with disabilities and that—precisely for that reason—the bill should have been consulted with the organizations of persons with disabilities; on the contrary, for this body, the fact that, as the petitioners state, the specific legislation consulted fails to regulate certain matters, could not imply or produce any impact (positive or negative) and therefore, precisely that silence provides clear justification for understanding the consultation as not legally necessary (Judgment No. 2010-009059 at 2:47 p.m. on May 19, 2010, on the occasion of the 'Reform of several articles of the Law on Transit on Land Routes No. 7331 and its amendments')." The prior judgment was issued when it was alleged that a tacit amendment to Law No. 7600, by extending the useful life of buses from fifteen to twenty years, with the resulting deterioration and safety problems of the conditions for persons with disabilities, was contrary to the Convention in question.
Now, the Chamber observes that, indeed, the legislation on Public Transport of Persons had established time periods for compliance with the adaptations and various measures that would implement the Convention on the Rights of Persons with Disabilities. In a first instance, a period of seven years was established, and later the legislation was amended with the intention of adding an additional period of eight more years for phased compliance, and it was established as non-extendable, in order to comply with Law No. 7600. Thus, a total useful life of fifteen years was established for buses. The Bill modifies that period, which had been described by article 46 bis of the Law on Transit as "non-extendable," but with the current Bill, this circumstance is disregarded and an additional year of useful life is allowed, which would be contrary to the Law of the Constitution, without consultation of the group of persons with disabilities.
It is asserted that the group of persons with disabilities should have been consulted due to the one-year extension of the period. However, in light of what has already been decided, the reform operates neutrally for persons with disabilities, and the impact that could occur is the same as for other users of paid public transport of persons by bus.
Thus, the Chamber first of all observes that the effect the Bill has on the rights of persons with disabilities is neither differentiated nor exclusive to the group of persons with disabilities, nor that the aforementioned useful-life periods for vehicles set forth in the Law on Transit implies a serious and unjustified impact on Law No. 7600 and on the Convention on the Rights of Persons with Disabilities, in that the latter imposes a fixed, unmodifiable, specific period granted under the protection of an international obligation.
The second thing that must be observed is that Transitional Provision XXV does not seek to undercut the development of the legislation already set forth in Law No. 7600, enacted under the protection of the Convention, but rather safeguards and foresees the consequences of extending the useful life of the units for all persons, by extending the useful life of the buses used to operate public bus transport for persons and on a circular basis (routes). Certainly, the statement of legislative intent justifies the measure on the logical causes related to Covid-19, due to the decrease in users, and on other events, which have increased fuel costs after the war provoked by the invasion of Russia against Ukraine. In this sense, the proposed Transitional Provision XXV in the Bill mitigates the historical effects of an economic-contractual relationship between concessionaires and the State, which, according to the proposed instrument, establishes certain limits on the size of the recipient companies and cooperatives, in addition to ordering verification of compliance with technical requirements by the entity responsible for vehicle technical inspection, thereby providing for the inspection and verification of the units to ensure they meet technical requirements. The provision does not reveal a differentiated and harmful treatment for the population of persons with disabilities that would prevent, alter, or modify the legal obligations derived from laws and international conventions. That is to say, the requirements on transport companies are maintained, to cover the transport demand for all persons, including all those persons who, given their characteristics, require adaptations and facilities for entry and use of the transport units. In this sense, what must be verified are the various aspects involving the necessary and safety adjustments to transport the national population with and without disabilities, which has not been modified; the obligation to comply with the accessibility conditions of Law No. 7600 remains fully in effect. The Chamber observes that it includes a much more intensive four-month periodicity for these inspections, thereby making the oversight of compliance with the technical and safety conditions of the transport units falling under the scope of application of Transitional Provision XXV even stricter.
On this point, the Chamber does not find that it should have been necessary to consult the organizations or the group of persons with disabilities on the Bill, such that there would be no defect in the impugned legislative procedure.
B.— On the violation of the right to accessibility, equality, the principle of progressivity, and non-regression of human rights.
Although a violation of the principle of progressivity and non-regression of human rights is alleged, the Chamber does not find that there is a direct impact caused by Transitional Provision XXV on the levels of protection of the Convention on the Rights of Persons with Disabilities, or the Inter-American Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Persons with Disabilities, and Law No. 7600. The foregoing, since the legislative decision to extend the useful life of the units by one more year does not per se imply a violation of international standards or national legislation, because what the Bill does is add a transitional rule that temporarily enables MYPIMES companies and cooperatives in the same segment, for one year, to use 2007 and 2008 model buses, but it would not be aimed at suppressing, limiting, or restricting the already recognized rights of accessibility and inclusion of the population with disabilities or other special populations that would benefit from those same adjustments. That impact could have been examined under this argument if the legislation had not foreseen or provided for a mechanism of technical safety support and the adjustments necessary to transport all types of the public, since in that sense, it makes direct reference to respect for and recognition of the levels of protection present in the legal system. Although certain practices of bus operators could be reproached, the rule reaffirms the obligation of the bodies and entities responsible for ensuring the technical requirements to which bus units must adhere, and therefore, if there have been problems in their materialization and realization, the violations can be litigated in the administrative venue, and even in the constitutional jurisdiction. In this sense, it is not unusual for the Chamber to hear amparo actions brought by persons who have complained of problems accessing buses, illegitimate impediments to boarding with guide and assistance dogs on paid bus transport, for violations of the rights to accessibility and equal treatment as other persons.
Based on the foregoing, the doubt regarding a violation of the principle of equality is resolved, as to the principles of universality of economic and social rights, of accessibility of public transport, not limited only to persons with disabilities, to include access to public transport for older adults, minors, and populations with special needs, among other addressees. The Chamber understands that the Ombudsperson's doubt lies in that the proposed Transitional Provision would render invisible the violation of the technical requirements and compliance deadlines of Transitional Provision VIII of Law No. 7600, which is why—it is concluded—the Bill should not be approved. In principle, this Chamber sees no reason to establish such a consequence through the means of legislative consultation, since there is no express or implicit lessening of the technical requirements, and the current level of all those agreed-upon and necessary adjustments that would allow individual autonomy, inclusion, and accessibility to public transport is maintained. This guarantees the equality of persons with disabilities with the rest of the population. Even though the Office of the Ombudsperson alleges that behind this legislation there is a history of constant non-compliance with technical requirements, it is also true that the control of those violations must be carried out in other administrative and jurisdictional venues, since the Legislative Consultation of Constitutionality is intended to assess and control that a bill does not contain provisions contrary to the Law of the Constitution, but not to evaluate and determine scenarios of application, whether there has been insufficient materialization of administrative actions by the authorities responsible for doing so, and whose verification would not be directly demandable of the Legislative Branch. That is to say, the verification of the alleged scenarios of non-compliance does not correspond to nor fall upon the legislature; on the contrary, that falls upon the Executive Branch and its departments, who, indeed, must ensure the materialization and creation of procedures for the execution and enforcement of laws (Articles 140.3, 140.8, Constitutional).
By reason of the foregoing, no reasons are found to consider that the Bill introducing Transitional Provision XXV to the Law on Transit on Public Land Routes and Road Safety is contrary to the right to accessibility, equality, the principle of progressivity, or the principle of non-regression of human rights.
C.— On the violation of the constitutional principle of reasonableness.
It is complained primarily about the lack of information, that the legislative file contains no financial data provided by the transport sector that would demonstrate the problems that justify the Bill's proposal, and about the non-use of tariff mechanisms established before the Regulatory Authority for Public Services (ARESEP). Specifically, it is stated that Bill No. 23.782 does not provide objective data or technical criteria that support the extension of the useful-life period established in Law No. 7600 for public bus transport, for the 2007 and 2008 model years belonging to micro, small, and medium-sized enterprises. In the statement of legislative intent for the aforementioned Bill, it is asserted that the pandemic caused by Covid-19 negatively impacted the finances of companies offering the public transport service in the bus modality; however, no specific data on the impact on those companies are recorded. No figures are given on the reduction of passengers, or the decrease in income. Furthermore, said argument is based on outdated data and imprecise, biased information from the business sector it benefits.
It is complained that the submissions of the National Chamber of Transport on the information, which, it must be said, is outdated, from 2021 from ARESEP, are accepted, and nothing more recent is provided, such as what was indicated in official communication OF-1048-RG-2023 from ARESEP, which addresses the Legislative Consultation for purposes of Bill No. 23.782; it is understood why the Chamber preferred to rely on data from 2021. Rather, more up-to-date information indicates there is a significant recovery, contrary to what was stated in the statement of legislative intent. Reference is made to other information that is unclear, regarding the number of routes and communities at risk of being left without public transport service. The number of returned routes is not consistent with information the Ombudsperson's Office has of twenty-seven returned versus ninety returned routes, and that the income problems can be addressed by the companies through ARESEP's tariff system.
Although the Ombudsperson points out that the Chamber had previously addressed an optional consultation of constitutionality that was resolved by Resolution No. 2006-11344 of August 4, 2006, in which the unreasonableness of Transitional Provision VIII of Law No. 7600 was found, because it extended the deadlines for compliance with technical requirements of buses in a manner very different from the current one, and was found unconstitutional by the Chamber due to the lack of objective data and minimum reasoning. For this Court, it is clear that the levels of compliance with international covenants had not been achieved at that time. It is also true that, as a result of the Chamber's pronouncement, the aforementioned provision was amended in the legislative procedure, to give way to the current transitional provision of Law No. 7600. This means that, indeed, there was a correction by Parliament, which helped materialize the achievement of the levels indicated therein for 2014 of 100% of the units with respect to the accessibility requirements, including the ramp or platform and the access door measurements. However, the manner in which technical reports have been required of the Legislative Assembly has varied in the case law of this Chamber.
In reality, what is requested of the Chamber is an examination of the criteria of timeliness and appropriateness used by the Legislative Assembly to address the authorization to extend the useful life of the buses discussed in the Bill and that would introduce a transitional provision into the Law on Transit. The Chamber has consistently held that the legislature's freedom of configuration can be broad, save for the existence of an express rule or due to the nature of the matter, more so as in this case, where no international agreement is violated.
As has occurred on other occasions, the Court has dismissed similar claims when it has been alleged that there are no specific financial studies to support a given bill. By Judgment No. 2020-15542 at 11:40 a.m. on August 19, 2020, this Chamber addressed the legislative consultation of several deputies on the Bill entitled "LAW FOR THE STRENGTHENING OF SOCIAL ACTION OF THE OBRAS DEL ESPÍRITU SANTO ASSOCIATION," in which the chamber established:
"… the consultation does not clearly and precisely develop from where the constitutional requirement of carrying out technical studies for the transfer of public funds to private entities for the care of the minor population in poverty and extreme poverty derives, nor to what extent the bill violates the principle of technical reasonableness. In that sense, the Chamber, through resolution no. [sic] 2018000230 at 10:40 a.m. on January 10, 2018, held:
'the legislator has discretion, within the framework of its right to free configuration, without having to justify each decision by means of a technical study, except when there is an express rule in that regard (for instance in environmental matters) or when the subject matter requires it.' Moreover, the Deputies make a superficial approach to the Legislative Assembly's supposed lack of competence to verify the suitability of the private-law entity to receive public funds…." In that same vein, in Judgment No. 2023-15596 at 1:20 p.m. on June 28, 2023, when addressing the legal authorization to exclude municipalities, district municipal councils, and cantonal sports committees from the fiscal rule, without a technical study to support it, the decision established the following:
"The jurisprudential lines of this Court must be highlighted, in the sense that this Chamber has rejected that 'inevitably, all decisions of the legislator must include a technical study' because that goes against the very nature of Parliament, in the sense that the legislator has discretion, within the framework of its right to free configuration, in order to weigh and adopt the rules it deems necessary. If it were a strictly technical body that must adhere to a single criterion, the very nature of legislative activity would be meaningless." In another Judgment, No. 2022-25307 at 1:40 p.m. on October 25, 2022, the Chamber rejects the requirement that the Legislative Assembly was obligated to establish economic studies to determine the cost of production of green hydrogen, in order to put a production plant into operation, as well as a comparative study with hydroelectric, wind, or solar production, a financial feasibility study, among other omissions considered relevant by the petitioners. In response, the Chamber cited several precedents on the legislature's freedom of configuration, among which it is important to cite the following:
"The Deputies consult on the constitutionality of the bill due to a violation of the principle of technical reasonableness, in the absence of technical studies determining its necessity, viability, and application. However, they do not clearly and precisely develop from where the constitutional requirement to carry out technical studies to promote investment aimed at the research, production, transformation, storage, transport, commercialization, final use, and export of green hydrogen produced in Costa Rica derives. Although they mention, without even developing it, judgment 14293-95, the truth is that said ruling refers specifically to the principle of objectification of environmental protection or the principle of binding to science and technique, which evidently bears no connection to the nature of the bill that is the object of this consultation. The Chamber's case law is reiterated in the sense that legislative powers must be bound to univocal rules of science or technique, elementary principles of justice, logic, or appropriateness, when the object of legislative activity is environmental matters, given that the principle of objectification of environmental protection has been consistently applied by constitutional case law (judgments No. 201 at 3:01 p.m. on January 6, 2010, 2012-013367 at 11:33 a.m. on September 21, 2012, 2013-005964 at 3:05 p.m. on April 30, and 2018-007978 at 12:45 p.m. on May 18, 2018).
Conversely, demanding a technical study in all cases of exercise of the legislative function would empty the principle of free configuration of the legislator of its content. The Chamber ruled in that manner in judgment No. 2018-000230 at 10:40 a.m. on January 19, 2018, which stated, in relevant part:
'With regard to the alleged establishment of a numerus clausus list by the legislator without the existence of technical criteria, the Chamber rules out that there is any violation of the constitutional order. As can be seen from the preceding paragraphs, the determination of the parameters for categorizing a profession as a health science falls within the right of free configuration of the legislator. The Chamber rejects that, inevitably, all decisions of the legislator must include a technical study, since such a situation would nullify the discretion of the legislative body, subjecting it to the criterion of third parties lacking democratic representation. Technical studies are necessary when there is an express rule in that regard (for instance, in environmental matters) or when the subject matter requires them, under penalty of transforming discretion into arbitrariness.' In the case at hand, the legislature's decision clearly raised the requirements to be a professional in health sciences, by requiring the minimum degree of licentiate (licenciatura) and expressly listing the professions included, a decision that does not require a technical or scientific study." (emphasis not in original).
Taking into consideration the points raised by the consulting parties, as well as the precedents cited, the Chamber does not consider that, in the terms in which the consultation was posed, the challenged manner of legislating (promoting investment in activities aimed at the research, production, processing, storage, transportation, commercialization; supply, end use, and export of green hydrogen produced in national territory) is unconstitutional for violating the principle of technical reasonableness (principio de razonabilidad técnica). On the contrary, it is the opinion of this Chamber that, in situations like the one under analysis, the legislator enjoys a very broad margin of legislative discretion, given that, as noted, the bill creates a framework to promote the eventual realization of an economic activity, whereas the consulting deputies demand technical studies as if ordering its implementation were being mandated.
Thus, although the Bill is called into question for lack of financial information, the recent line of the Chamber's case law has taken a different path. In this regard, the Office of the Ombudsman (Defensoría de los Habitantes) has not explained how Judgment No. 2006-11344 of August 4, 2006, would apply to the current doubt regarding constitutionality, given the need to demonstrate from where the express obligation for financial studies would currently derive and its relationship to the principle of reasonableness. The Chamber is of the opinion that merely citing rulings of the Constitutional Chamber, including applicable precedents, is insufficient without explaining how they would be used in interpreting the specific case, by linking them to the jurisprudential doctrine of the elements of reasonableness, in a manner that complies with what this Chamber has established regarding evidence or the burden of argumentation.
In light of the foregoing, the consultation on constitutionality regarding this point is dismissed.
IV.- Conclusion. The joinder motions (gestiones de coadyuvancia) filed by Olga Morera Arrieta, Fabricio Alvarado Muñoz, David Lorenzo Segura Gamboa, and José Pablo Sibaja Jiménez, in their respective capacities as deputy and deputies in the Legislative Assembly, and by Silvia Bolaños Barrantes, in her capacity as President of the National Chamber of Transport of Costa Rica Association (Asociación Cámara Nacional de Transportes de Costa Rica), are rejected.
In light of all the foregoing, the consultation posed is answered in terms of form, in the sense that the Bill (Proyecto de Ley) entitled "Law to Guarantee Bus Service for Users" ("Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios"), legislative file No. 23.782, does not contravene the right to consultation of persons with disabilities (personas con discapacidad). On the merits, the consultation is answered as follows: a) the consultation regarding the infringement of the principle of reasonableness is dismissed; and b) the Bill is not considered to be contrary to the right to accessibility, to equality, or to the principles of progressivity and non-regression of human rights.
V.- DOCUMENTATION PROVIDED TO THE FILE. The parties are warned that if they have provided any paper document, as well as objects or evidence contained in any additional electronic, magnetic, optical, telematic, or new-technology-produced device, these must be withdrawn from the office within a maximum period of thirty business days counted from the notification of this judgment. Otherwise, any material not withdrawn within this period will be destroyed, pursuant to the provisions of the "Regulations on the Electronic File before the Judiciary" ("Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial") approved by the Full Court in Session No. 27-11 of August 22, 2011, article XXVI and published in Judicial Bulletin (Boletín Judicial) No. 19 of January 26, 2012, as well as the agreement approved by the Superior Council of the Judiciary, in Session No. 43-12 held on May 3, 2012, article LXXXI.
Therefore:
The joinder motions filed by Olga Morera Arrieta, Fabricio Alvarado Muñoz, David Lorenzo Segura Gamboa, and José Pablo Sibaja Jiménez, in their respective capacities as deputy and deputies in the Legislative Assembly, and by Silvia Bolaños Barrantes, in her capacity as President of the National Chamber of Transport of Costa Rica Association, are rejected. The consultation posed is answered in the sense that the Bill entitled "Law to Guarantee Bus Service for Users", legislative file No. 23.782, in terms of form, does not contravene the right to consultation of persons with disabilities. On the merits, the consultation is answered as follows: a) the consultation regarding the infringement of the principle of reasonableness is dismissed; and b) the Bill is not considered to be contrary to the right to accessibility and to equality, or to the principles of progressivity and non-regression of human rights. Magistrate Cruz Castro dissents (salva el voto) considering that the bill has procedural and substantive defects. Magistrate Garro Vargas, for her own reasons, answers the consultation on constitutionality in the sense that the defects of lack of consultation with representative groups of persons with disabilities, or harm to the principles of progressivity and non-regression of human rights, are not present. Magistrate Garro Vargas dissents and does answer the third aspect of the consultation in the sense that, in the specific case, there is indeed a harm to the principle of reasonableness in the parliamentary initiative. Let this ruling be communicated to the Directorate of the Legislative Assembly. - Fernando Castillo V.
Fernando Cruz C. Luis Fdo. Salazar A. Jorge Araya G. Anamari Garro V. Ingrid Hess H. Alexandra Alvarado P.
Res. N.°22023-030483 DIFFERING REASONS AND DISSENTING VOTE OF MAGISTRATE GARRO VARGAS I have respectfully considered it necessary to record my own reasons for partially dismissing the doubts of constitutionality raised by the Ombudsperson (Defensora de los Habitantes) regarding the bill being processed in legislative file No. 23.782, called "Law to Guarantee Bus Service for Users".
Specifically, I believe that in the case at hand (sub lite) the defects of lack of consultation with representative groups of persons with disabilities, or harm to the principles of progressivity and non-regression of human rights, are not present. However, I dissent from the decision of the majority of this Chamber and believe that it is appropriate to answer the third aspect of the optional consultation on constitutionality, and I declare that there is indeed a harm to the principle of reasonableness in the parliamentary initiative.
All of the foregoing, under the following order of considerations that responds precisely to the procedure by which the consultation on constitutionality was formulated.
I.- Differing reasons regarding the absence of constitutionality defects for lack of consultation with representative groups of persons with disabilities, or harm to the principles of progressivity and non-regressivity regarding harm to the human rights of said group A.- Doubts of constitutionality raised In the case under examination, the Ombudsperson questions the provisions of bill No. 23.782, which seeks to add a transitory provision to the Law on Transit on Public Land Routes (Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres) with the purpose of extending the useful life of certain public transport units - regular route bus modality (modalidad autobús de ruta regular), models 2007 and 2008 - so that they can continue providing authorized public service and circulate for up to one more year.
In the consultation brief, she asserts that, although the bill does not directly refer to the issue of accessibility, but rather to the useful life of bus units used for public transport, the intention to extend the term for such vehicles serves to legitimize and perpetuate non-compliance. Furthermore, despite acknowledging that the provision includes the obligation to carry out a technical vehicle inspection (inspección técnica vehicular), she considers that such a provision does not constitute any guarantee, as long as the technical accessibility requirements to be verified have not been included in the respective manuals.
In this regard, she alleges that the concept of accessibility (accesibilidad) must be broadened to several types of users, including: the elderly population, minors, pregnant women, people of short stature, and others who also benefit from the proper application of Law No. 7600. In this sense, she questions that the Legislative Assembly omitted to submit this bill for consultation with representative organizations of persons with disabilities and, furthermore, that this decision threatens to violate the principles of progressivity and non-regressivity in the coverage of protection of fundamental rights.
B.- Contrasting the bill with the current legal obligations In the case at hand, it is important to note that it is striking that the transitory rule intended to be introduced is made to the content of the Law on Transit on Public Land Routes and Road Safety (Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial), when in reality the legal prohibition for the circulation of route buses in the public transport service after fifteen years from their manufacture is established in the Law on Equal Opportunities for Persons with Disabilities (Ley de Igualdad de oportunidades para las Personas con Discapacidad), No. 7600. Indeed, the first paragraph of Article 46 bis of the aforementioned law expressly orders the following:
"Art. 46 bis. -Route buses.
The Public Transport Council (Consejo de Transporte Público) and the Ministry of Public Works and Transport (MOPT) shall not permit the circulation of route buses in the public transport service, after fifteen years have elapsed from their manufacture; this period is non-extendable.
Beyond a matter of legal technique and reasonableness —which will be examined infra in my dissenting vote— it is observed that, as the consulting party acknowledges, in this specific case, this is not a requirement that is intrinsically related to the accessibility conditions of the public transport units. In this regard, I share the criteria expressed by the consulting party, related to the accessibility that must characterize all public transport units, for the benefit not only of persons with disabilities, but of all users of the public transport service. However, the fact that their possibility of operation is extended for a single year does not necessarily imply that this in itself affects the other legal and regulatory provisions governing the matter regarding accessibility and compliance with technical vehicle evaluations for the purpose of, for example, guaranteeing user safety or ensuring that these units do not emit polluting emissions to the detriment of the right to a healthy environment. In this sense, it must be emphasized that other legal provisions regulating matters pertaining to technical requirements remain in force and are not being affected by the extension of the useful life of the units. On this point, it is worth recalling, first of all, that Article 46 of Law No. 7600, already cited, orders:
"To obtain permits and concessions for the operation of public transport services, it shall be a requirement that the beneficiaries of this type of contract present the technical inspection, approved by the Ministry of Public Works and Transport, proving that they comply with the measures established in this law and its regulations." Furthermore, the second paragraph of the cited Article 46 bis expands on the following obligations:
"Likewise, route public transport buses that are not duly equipped with accessibility measures shall not circulate. To this end, the Public Transport Council and the MOPT shall incorporate, as of July 1 of the year 2006, into the corresponding technical inspection manuals, the accessibility standards contained in this Law and its Regulations. The entity responsible for carrying out the technical vehicle inspection must verify compliance with the technical requirements of the entire fleet of paid public transport of persons.
(Thus added by Article 1 of Law No. 8556 of October 19, 2006) (The underlining does not correspond to the original).
It clearly follows from the above rule that there is a current legal obligation for the authorities of the Public Transport Council to verify that all bus units dedicated to the provision of the public transport service are "duly equipped with accessibility measures," since, otherwise, they may not circulate. This applies regardless of their year of manufacture.
This is reinforced by the transitory provision approved in 2006 that included a period for compliance with such accessibility conditions. The rule in question states the following:
"Transitory Provision VIII.- Upon the entry into force of Article 46 bis of this Law, all units authorized to operate for the first time in the public transport service, by concession or permit, bus modality, must be equipped in accordance with the accessibility requirements, including the ramp or platform and the access door measurements. Permittees and concessionaires that are already providing the service shall be subject to the following deadlines to comply with the equivalent technical requirements that guarantee their functional suitability, safety, and accessibility.
The MOPT shall incorporate, into the technical vehicle inspection regulations, the standards that allow verifying that permittees and concessionaires of route buses comply with the obligations guaranteeing the functional suitability, safety, and accessibility of the transport units.
(Transitory Provision VIII above thus added by Article 1 of Law No. 8556 of October 19, 2006)" (The highlighting does not correspond to the original).
It is once again emphasized that the legislator provided, since 2006, that all units authorized to operate for the first time in the public transport service, by concession or permit, bus modality, must be equipped in accordance with the accessibility requirements, including the ramp or platform and the access door measurements.
For its part, the Law on Transit on Public Land Routes and Road Safety, states the following:
Art. 35.- Specific requirements for the circulation of public transport vehicles In addition to the requirements contained in Article 32, public transport vehicles for persons must comply with the following requirements, where applicable according to their constructive nature:
(...) j) Comply with the provisions established in Law No. 7600, Law on Equal Opportunities for Persons with Disabilities, of May 2, 1996, its amendments, its regulation, and its interpretation.
Art. 52.- On compliance with Law No. 7600 in the public transport service The CTP, in conjunction with the National Council for Rehabilitation and Special Education (Cnree), must work continuously on updating and improving the guidelines applicable to public transport vehicles for the effective compliance with Law No. 7600, Law on Equal Opportunities for Persons with Disabilities, of May 2, 1996, and its reforms, regulation, and interpretation, based on the international instruments on the matter ratified by the country.
The obligations derived from the application of this article shall be part of the concession contract or any other exploitation model applicable to public transport service operators. Once non-compliance is verified, the CTP shall warn the registered owner of the vehicle so that, within the non-extendable period of three months, they may correct the situation. Persistent non-compliance, once the deadline has expired, shall be grounds for the resolution of the concession or other exploitation model involved. (The highlighting does not correspond to the original).
Now then, it should be noted that the text of the bill consulted includes warnings and conditions to verify strict compliance with the accessibility requirements of Law No. 7600. The rule submitted for consultation states the following:
"The entity responsible for carrying out the technical vehicle inspection must previously verify compliance with the technical requirements of the public transport fleet that circulates under this authorization. Transport units that exceed fifteen years of age, and avail themselves of the additional period established in this transitory provision, must undergo the technical vehicle inspection every four months and comply with the accessibility conditions established in Law 7600, Equal Opportunities for Persons with Disabilities, of May 2, 1996, and its regulation." (The emphasis does not correspond to the original).
As can be seen, the bill consulted provides for an extension of the useful life of public transport units, but maintains the obligations to comply with the parameters of Law No. 7600.
C.- Considerations for dismissing the grievances According to current regulations, at present 100% of the authorized fleet should comply with conditions of functional suitability, safety, and accessibility. In the case at hand, it is not appropriate to examine possible non-compliance with said legal provisions, as it is not the object of this process of prior constitutional control, but attention is drawn, even by the consulting party herself, to the fact that current regulations already provide for the obligation of accessibility for all units, regarding which the authorities must ensure faithful compliance.
Thus, insofar as, in principle, the authorization to extend the useful life of public transport units does not have a specific impact on the rights of persons with disabilities, since the accessibility conditions of these units remain unchanged —given that the rest of the current legal obligations on the matter are not rendered ineffective—, it can be concluded that there would be no specific obligation to grant a hearing or conduct the consultation with organizations representing groups of persons with disabilities, and, furthermore, that there is no manifest regression regarding the protection of their fundamental rights.
Regarding consultation, the Ombudsperson is correct that this was not carried out specifically with the mentioned groups, but rather a consultation was directed to the Regulatory Authority for Public Services (Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos, ARESEP). In that regard, I consider there was no practical difficulty in carrying out the consultation, for example, with the National Council for Persons with Disabilities (Consejo Nacional de Personas con Discapacidad —Conapdis—) as the governing body on disability matters; but it was not inherently required insofar as it is a generic legislative proposal that should not have a direct impact on the population with disabilities, given that, as noted, it is a general measure —the impact would be for all users of public transport services— and there is no regression regarding the general accessibility provisions in force.
Regarding the above, it is necessary to cite the advisory opinion of this Chamber No. 2010-09059, in which it ruled on bill No. 17485 —which was ultimately archived due to the expiration of the four-year term— and which attempted to modify the age limit for public transport units. The regulatory proposal submitted to this Chamber's consultation stated the following:
"Buses, minibuses (busetas), and microbuses authorized for the collective public transport service on regular routes may have an age range equal to or less than twenty years counted from their year of manufacture. These units must also comply with the technical requirements that guarantee accessibility to the public service for persons with disabilities, in accordance with the provisions of Law No. 7600, Equal Opportunities for Persons with Disabilities, and its Regulations." (The emphasis does not correspond to the original).
Regarding this initiative, the consulting legislators questioned that a defect in the legislative procedure had occurred, precisely because the provision had not been submitted for consultation with organizations of persons with disabilities. This Chamber dismissed the defect upon verifying that, since the accessibility requirements remained unchanged, there was no impact on the rights of persons with disabilities. This Tribunal ruled, accordingly, as follows:
“From the comparison of the text of Article 46 bis of Law 7600 with what is provided in the consulted bill to reform the Transit Law, a change is indeed evident in what is termed the 'age range,' which goes from a maximum of fifteen years from its manufacture (Article 46 bis) to being set at twenty years (Article 32 subsection 6, sub-subsection n. of the bill); however, a simple reading of the rest of the mentioned texts clarifies the doubt that has been raised regarding the need for consultation, given that in both, the requirement to comply with the requirements and conditions of Law 7600 and its regulations remains valid and unchanged. Thus, the possible reform in the legislation —through the Consulted text— clearly states that '(…) These units must also comply with the technical requirements that guarantee accessibility to the public service for persons with disabilities in accordance with the provisions of Law number 7600 Equal Opportunities and its regulations,' a condition that turns out to be a simple repetition of what was already provided by Article 46 bis of Law 7600, which states: 'Likewise, route public transport buses that are not duly equipped with accessibility measures shall not circulate; to this end, the Public Transport Council and the MOPT shall incorporate, as of July 1 of the year 2006, into the corresponding Technical Inspection manuals, the accessibility standards contained in this Law and its Regulations. The entity responsible for carrying out the technical vehicle inspection must verify compliance with the technical requirements of the entire fleet of paid public transport of persons.' The foregoing allows concluding that the modification in the permitted age of buses has no impact on the enforceability of the accessibility requirements and conditions established by Law 7600 and its regulations, since these legal instruments —regardless of the vehicle's age— are mandatory and must be respected whatever the vehicle's date of manufacture if its authorization to operate as a transport vehicle is sought. Therefore, as the sphere of rights and guarantees of persons with disabilities in their condition as such is neither positively nor negatively affected, it was not necessary in this specific case either to carry out the consultation that is claimed to be missing.” (The emphasis does not correspond to the original).
The highlighted considerations are fully applicable to the case under examination. In fact, the legislative proposal was precisely aimed at extending the useful life period of public transport units, which is what is intended in the case at hand. On that occasion, the Chamber considered that the modification in age had no impact on the enforceability of the previously established accessibility requirements. This Tribunal concluded the following: "the requirement to comply with the requirements and conditions of Law 7600 and its regulations remains valid and unchanged." The same conclusion follows in the specific case, as there is precisely no alteration of the previously noted requirements.
While I recognize and insist that nothing prevented carrying out the consultation, it was not necessarily required, and the omission does not imply harm to the legislative procedure.
In a similar vein, if the accessibility conditions remain equally in force and must be supervised by the competent authorities, there is no setback in the scope of coverage and protection of the fundamental rights of persons with disabilities.
Consequently, under this order of considerations, I believe that the first two defects pointed out by the Office of the Ombudsman should be rejected. II.-Dissenting vote regarding the harm to the principle of reasonableness in the parliamentary initiative A.- Doubts of constitutionality raised The consulting party states that the Constitutional Chamber has developed a solid body of case law on the principle of reasonableness (principio de razonabilidad) as a constitutional parameter and limit to the legislator's power to issue norms in a democratic state. In that sense, she questions that bill No. 23782 does not provide objective data or technical criteria that support the extension of the useful life period established in Law No. 7600 for bus units for public transport, specifically models 2007 and 2008, belonging to micro, small, and medium-sized enterprises. She notes that the statement of purpose asserts that the pandemic caused by Covid-19 negatively impacted the finances of companies offering the public transport service, bus modality; however, the consulting party questions that specific data on the impact to these companies is not recorded, no numbers on the reduction of passengers are indicated, nor data on the decrease in revenue. She insists that the file for bill No. 23.782 does not contain any financial data approved by the sector demonstrating the problems that justify the bill's proposal.
She concludes that the absence of data and quantifiable, verifiable information supporting the bill causes the initiative to be harmful to the principle of reasonableness.
B.- My line of resolution on the matter Regarding this aspect, the majority of the Chamber considers that the defect raised cannot be addressed (inevacuable). However, being consistent with my voting line, I must conclude that this aspect of the legislative consultation is admissible, as the principle of reasonableness is an integral and essential part of the legislative procedure, as an indispensable criterion to ensure that laws and, in general, all norms, do not result in an arbitrary and meaningless exercise of public power, but rather respond to real needs and motivations.
In my dissenting vote to advisory opinion No. 2020-015542, I addressed the topic of "criteria of opportunity and convenience in legislative work." I affirmed that it is not the role of the Constitutional Chamber to examine the opportunity and convenience of bills. However, it is its role to "guarantee the supremacy of constitutional norms and principles." Within such constitutional principles lies the parameter of reasonableness. In this regard, I made the following considerations:
"IV. The parameter of reasonableness in provisions on public funds From its origins, the Constitutional Chamber has consistently indicated that the production of legal norms, although in many cases it follows a parliamentary weighing of opportunity and convenience, cannot be the result of a 'capricious' or 'arbitrary' attitude by the public official issuing the norm. Otherwise, the provision would be contrary to the principle of reasonableness, which is a constitutional principle that this Tribunal must safeguard, even in optional consultations on constitutionality.
Since ruling 1739-1992, this Tribunal has established the following doctrine:
'[L]aws and, in general, norms and acts of authority require for their validity, not only having been enacted by competent bodies and proper procedures, but also passing substantive review for their concordance with the supreme constitutional principles and values (formal and material), such as those of order, peace, security, justice, freedom, etc., which are configured as standards of reasonableness. That is, a public or private norm or act is only valid if, in addition to its formal conformity with the Constitution, it is reasonably founded and justified in accordance with constitutional ideology.' In this way, it is sought not only that the law not be irrational, arbitrary, or capricious, but also that the selected means have a real and substantial relationship with its object." (The emphasis does not correspond to the original). (Criterion reiterated in multiple judgments, among them, 3495-1992, 2003-03667, 2007-03905, 2010-09042, 2012-016083, 2019-010642, and many others).
It is accepted that the parameter of reasonableness is an indispensable criterion to ensure that laws and, in general, any norm, do not result in an arbitrary and senseless exercise of public power, but rather respond to real needs and motivations.
Based on this general principle, this Chamber derived the principle of the prohibition of arbitrariness (interdicción de la arbitrariedad) as an essential statement of the Rule of Law (Estado de Derecho) that presupposes, precisely, the prohibition of making decisions lacking a foundation. In examining the origin of this principle, this Chamber stated:
"It was conceived by the German jurist [Nombre9908] in 1928 as a criterion for weighing respect for the principle of equality by the legislator. According to this formulation, the principle of the prohibition of arbitrariness presupposes the prohibition of arbitrariness, that is, of any difference lacking a sufficient and just reason. The principle was taken up by Spanish doctrine, specifically by García de Enterría in the late 1950s (1959), with a broader sense—not circumscribed to the principle of equality—than that proposed by [Nombre9909]. Subsequently, the principle, with that broader sense, was embraced by the Spanish Constitution of 1978 in its Article 9.3, at the proposal of Senator Lorenzo Martín-Retortillo, who justified his initiative on the need to have the principle of the prohibition of arbitrariness as a technique or mechanism for controlling or overseeing public powers inherent to the Rule of Law (Judgment 11155-2007).
Likewise, this Chamber justified that arbitrary action is that which is contrary to justice, reason, or the laws. In a previous judgment that examined said principle (resolution 2004-14421), the Chamber stressed that, although it is enshrined in Article 16 of the General Law of Public Administration (Ley General de la Administración Pública, LGAP), its origin lies in Article 11 of the Political Constitution (Constitución Política), which establishes the following:
'Public officials are mere depositaries of authority. They are obliged to fulfill the duties that the law imposes upon them and cannot arrogate faculties not granted therein.' Indeed, Article 16 of the LGAP provides:
'In no case may acts contrary to univocal rules of science or technique, or to elementary principles of justice, logic, or convenience be issued.' Therefore, it is a principle that, although formally expressed at the legal level, has materially constitutional content. Consequently, it is possible to conclude that said principle is applicable even to parliamentary work.
Furthermore, the Chamber in judgment 2003-5090 expressly indicated:
'The freedom of legislative configuration is not unrestricted, since it has as its limit the Law of the Constitution, that is, the block of constitutionality composed of constitutional precepts and customs, the values and principles—among which those of proportionality, prohibition of arbitrariness, non-discrimination, due process, and defense stand out—of that nature, and the jurisprudence issued by this Court for similar cases.' (The emphasis does not correspond to the original). To the above, it must be added that this Court has emphasized that, when dealing with the management of public funds, their disposal must be carried out under criteria of legality, austerity, and reasonableness, which imposes a prohibition on squandering or administering such resources as if they were private funds (see, for example, judgments of this Chamber 2000-6728, 2006-6347, 2012-3267, 2018-008137, 2019-009226, and 8254-2020). Said criteria could only be examined based on adequate motivation and justification of, in this case, the legislative determination.
It should be stressed that, even if it is a matter of opportunity and convenience regarding the best destination for some public funds, its justification must be sufficient. This must be to such an extent that there are no margins to doubt its reasonableness and it is dismissed as an irrational, arbitrary, or capricious determination.' That is, it must be verified that the project responds to the general interest. In this line, it must be remembered that Article 5 of the Law of the Financial Administration of the Republic and Public Budgets (Ley de la Administración Financiera de la República y Presupuestos Públicos), No. 8131, whose tenor must also be respected by the ordinary Legislator, provides:
'The administration of the financial resources of the public sector shall be oriented towards the general interests of society, attending to principles of economy, efficacy, and efficiency, with full submission to the law.' 'It is clear that all of the foregoing must be respected in bills like the present one.' I reiterated these considerations in judgments numbers 2020-022766, 2022-014870, and 2022-025307. In the latter, I made the following additional reflections:
'By virtue of the foregoing, I consider that the grievance raised by the consulting legislators is accredited. By means of a bill, the importance of this type of energy is being presupposed without said decision being backed by a minimum of technical and cost support that justifies the viability of producing green hydrogen (hidrógeno verde) in the country. But not only that, but also that justifies the declaration of public interest (interés público)—with all the legal consequences that this implies—and the possible tax exemptions for an industry that, however noble the intentions regarding the fight for economic reactivation and the implementation of clean energies, it has not been accredited that it has true feasibility in the territory and in the national industry. I clarify that I do not question whether or not there are abundant data that could support that, but it is clear that they were not provided as support for the initiative (...)
In the sub lite, it is not strictly about the disposal of public funds to make a donation to a specific activity chosen by the legislator, but about betting on the 'development of a national green hydrogen economy,' which has very important implications for the national industry. For example, as I have mentioned, initiatives, public or private, are declared of public interest, destined 'for the research, production, transformation, storage, transport, commercialization, supply, final use, and export of green hydrogen within the framework of the energy transition, the sustainable development objectives (ODS) of the United Nations Organization (ONU), and for the benefit of the country' (art. 4). Additionally, the Costa Rican Electricity Institute (Instituto Costarricense de Electricidad, ICE), the National Power and Light Company (CNFL), the Costa Rican Oil Refinery S.A. (Recope), the Public Services Company of Heredia (ESPH), the Administrative Board of Electrical Services of Cartago (JASEC), and the rural electrification cooperatives are authorized to venture into the research, production, transformation, storage, transport, commercialization, supply, final use, and export of green hydrogen; as well as the products and by-products derived from these activities (see art. 5). It concerns, as can be seen, an authorization for public companies to become involved in the development of an economic activity for which cost and feasibility studies were just being carried out. Therefore, these authorizations do give rise to the disposal of public funds in an industry whose technical foundation has not been duly accredited. I reiterate that I do not question that it has it, but that it has not been provided. Moreover, a series of incentives are established for the production and transformation activities of green hydrogen, also for the research, storage, transport, and final use of green hydrogen, as well as for importers, distributors, and marketers of necessary and related goods, equipment, machinery, and supplies in the development of the described activities.
In summary, there is a strong intention by the legislator to promote a 'national green hydrogen economy' with important implications in the national economic sphere. Therefore, I consider that there must be a prior technical foundation that, at least in some minimal way, justifies the reasonableness of the parliamentary initiative that supports the placement of this energy in the electrical matrix produced in the country and determines its necessity, viability, and application in the national territory. Consequently, as it is accredited that such technical support did not exist, I conclude that the consulting legislators are correct regarding the defect questioned.
Finally, I must make two considerations. In the first place, it is necessary to insist that I am not objecting to the ultimate purpose of the regulations being promoted, since, as is evident from the statement of motives (exposición de motivos), it concerns purposes of great relevance and national impact, both economically and environmentally. In the second place, as a constitutional judge, it is not for me to define which technical studies should be carried out prior to advancing this initiative, nor would it be usual to examine the suitability of the specific studies; however, as I have stated in this dissenting vote (voto salvado), there must be some type of support that justifies and grants a certain reasonableness to a bill of such implications for the country's energy production and national economy.
Therefore, as it is not accredited that the bill was previously backed by any technical foundation that justifies it, it falls to me to answer the query in the sense that the bill has an essential defect in its processing that invalidates it. The bill, in its entirety, violates the principle of technical reasonableness (razonabilidad técnica), due to the absence of technical studies that determine its necessity, viability, and application.' (The emphasis does not correspond to the original).
It is also important to note that the allusion to judgment No. 2023-015596, which I was responsible for drafting, is made without adequately reflecting the context, since the prior considerations made in that same judgment are omitted in the following sense:
'After evaluating the arguments of unconstitutionality, the reports of the authorities that appeared in this process, the legislative file (expediente legislativo), and the precedents of this Constitutional Court, it is concluded that the questioned norms are not unconstitutional.
In the first place, contrary to what was adduced by the plaintiff and reported by the CGR to the effect that a specific technical study is lacking, it must be revealed, in accordance with the legislative background detailed above, that the legislative proposal in question was not devoid of specific technical analysis. On the contrary, and as it was recorded, the legislative proposal backed by a qualified majority of the very body of the Executive Branch was preceded by analyses of municipal budgets and the projections of income and expenses of the accounts that sustain municipal finances, carried out by the UNGL and the ANAI. Several municipal governments and the IFAM itself also participated in the initiative through work tables held and promoted by the legislators.
(...)
The fact that the bill arose as a parliamentary initiative from these 'work tables' is significant, because it demonstrates that it was handled with the knowledge, the fruit of experience, of the members of the Union of Local Governments, the National Association of Mayors and Intendancies of Costa Rica, the IFAM, mayors, and the legislators themselves. The inputs that these people could contribute to the work tables—all their experience on the different tasks entrusted to local governments and the reality of their functioning—points to the fact that it was not an arbitrary, hasty, or whimsical decision. The foregoing, especially, if one takes into account that the legislation was adopted as a temporary measure with the purpose of addressing a conjunctural situation that affected both citizens themselves as well as the administrative machinery of the municipalities, under a forecast that was particularly uncertain and unprecedented. (...)
As has been noted, all these variables were assessed by the legislators—even the CGR's disagreements—without it being apparent that their decision was arbitrary or harmful to constitutional rights. In that sense, it is necessary to remember that it is true that legislative decisions cannot lack adequate foundation, but that does not imply that the Legislative Branch—a democratic and deliberative body—can be obliged to submit to a single technical option, but rather that its decisions must be the fruit of an analysis of reasonableness and proportionality and involve the technical actors who can contribute sufficient arguments to adopt a particular legislative decision.
In the sub lite, according to what could be verified, the law proposal emerged from within the Legislative Assembly itself, which was agreed upon with other actors of national economic policy and, indeed, as was accredited, it was a legislative proposal that had the backing of the Executive Branch regarding the timely calling of the bill for discussion during the extraordinary sessions of Congress. Furthermore, the CGR's disagreements were weighed. However, the Legislative Assembly opted to approve this exceptional regulation with the purpose of ensuring flexibility in case there was a financial collapse due to the decrease in the collection of municipal revenues.
(...)
In accordance with the background indicated, there is no unavoidable duty of the Legislative Assembly to submit to technical studies for any norms it must issue, but rather to duly justify its decision on criteria of reasonableness and proportionality in light of the pertinent inputs that are brought to the legislative discussion (in this case, the knowledge derived from experience in the exercise of various functions in the municipal sphere, valuation of municipal budgets, etc.). Said criteria were reasonably fulfilled in the specific case, which, as has been said, occurred in an unprecedented and particularly uncertain framework.' (The emphasis does not correspond to the original).
It is of interest to highlight from the precedent the following: there is no unavoidable duty of the Legislative Assembly to submit to technical studies for any norms it must issue, but rather to duly justify its decision on criteria of reasonableness and proportionality. Consequently, in accordance with the highlighted excerpts, it is established that the Chamber has maintained the criterion that the Legislative Assembly must indeed justify its decisions on criteria of reasonableness and proportionality. It is true that Parliament is not subject to a single technical criterion, but rather legislative decisions must be appropriately founded in such a way that a reasonable support that legitimizes them can be derived.
By virtue of the foregoing, the first conclusion that must be drawn is that this grievance—the absence of criteria that support the reasonableness of the legislative proposal—is admissible. Therefore, I dissent from the vote and declare that it would be incumbent upon this Chamber to carry out an analysis of the reasonableness of the legislative initiative.
C.- The statement of motives of the bill under analysis In order to examine the doubt of constitutionality formulated, it is necessary to cite the statement of motives of the bill that grounds this parliamentary initiative:
'The public transport sector was one of the sectors most affected by the isolation measures taken to prevent the spread of the coronavirus and address the health crisis caused by the COVID-19 disease, since the schedules and supply of the service were adjusted to seek the least movement of people. A time[1].
With is[2] The project was analyzed in the Ordinary Permanent Commission of Economic Affairs and received the support of the majority of the political factions, as the general situation was analyzed and the direct impact on communities was considered, how in some places there was no public transport service, which condemned people of all social conditions to seek other means of transportation, causing a significant economic impact on the affected families, and an increase in the insecurity of unregulated transport.
However, the project did not have the consensus of all parliamentary factions, since the proposed modification was made to the Law of Equal Opportunities for Persons with Disabilities (Ley de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad), Law No. 7600, to extend the useful life period of the units, which some sectors and legislators considered should not be modified in such a sense, but rather that the legal adjustment should be made in another law. Although the proposal was not viewed unfavorably, the problem focused on the relatedness (conexidad) of the norm, since, according to the analysis carried out by the Department of Studies, References, and Technical Services of the Legislative Assembly, the proposal did not maintain relatedness with the original initiative.
In reas[3] Therefore, it is intended to extend the useful life of public transport units in the regular route bus modality, for a defined period, on a one-time basis.
The proposal adds a transitory provision to the current law, which establishes as beneficiaries micro, small, and medium-sized enterprises as determined by the Regulatory Authority of Public Services (Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos, Aresep) and cooperatives that fall within those classifications.
In this way, the bus units of said companies, models 2007 and 2008, may be used in the regular route public transport service from the entry into force of the transitory provision, with the clear indication that they must respect the accessibility conditions of the Law of Equal Opportunities for Persons with Disabilities, Law No. 7600, and pass the vehicle technical inspection, once they exceed 15 years of useful life; these inspections must be every four months, in order to provide greater safety to users.
In an effort to guarantee the continuity of the public transport service for affected people and communities, and to provide a window of opportunity for the bus sector to adjust its fleet under reasonable conditions of opportunity and convenience, the following bill is submitted for consideration by the deputies.' D.- Conclusions Having reviewed the statement of motives, I agree with the doubt of constitutionality raised by the Ombudsperson (Defensora de los Habitantes), in the sense that the foundation provided is insufficient, for which reason it falls to me to issue a dissenting vote because, despite the fact that there may be sufficient elements to justify the bill, the truth of the matter is that they were not provided. In other words, it is not that the initiative itself is unreasonable, but that its reasonableness is not accredited, given the absence of technical and updated data to justify it.
It must be highlighted that the statement of motives of the bill alludes to various situations that are not supported by objective and quantifiable data: the real and sustained impact of the pandemic on the business of the Concessionaires of public transport services in the bus modality; the impact of the cost of gasoline—which could occur in the medium and short term—; which communities would eventually be affected by the suspension of the public transport service; whether there are no other possibilities to favor bus operators through price correction mechanisms; etc., in such a way that public transport users are not affected by units that have already completed their useful life in accordance with prior legal provisions.
In summary, the statement of motives is based on generic premises and does not include recent, verifiable data to support those premises. Therefore, given the absence of specific data, I must issue a dissenting vote and declare that the consulted defect of constitutionality is accredited. It must be remembered that, as this Chamber recently stated, there is no unavoidable duty of the Legislative Assembly to submit to technical studies for any norms it must issue, but rather to duly justify its decision on criteria of reasonableness and proportionality in light of the pertinent inputs that are brought to the legislative discussion. In the sub lite, the absence of those inputs is verified and, therefore, it is imperative to answer the optional consultation of constitutionality in the sense that this legislative initiative is not supported by precise and verifiable data that justify the reasonableness of the parliamentary initiative.
Anamari Garro V. Magistrate Res. No. 2023-030483 DISSENTING VOTE OF MAGISTRATE CRUZ CASTRO. - Bill "Law to guarantee bus service for users" has procedural and substantive defects.
Unlike what was considered by the majority vote, I find that the Bill "Law to guarantee bus service for users" is unconstitutional because it contains procedural and substantive defects, according to the reasons I detail below:
This project aims to extend the useful life period of public transport buses. This topic has been recurrent for several decades. Initially, the law provided that the entire bus fleet must be accessible within a maximum period of seven years. Understanding accessible as having the adequate conditions for the needs of all persons, taking into account persons with some disability. Later, said period was extended in the year 2006. However, by the year 2023, the purpose of accessibility for persons with disabilities and other users—such as the older adult population—had not been achieved. Therefore, as stated by the Ombudsman's Office (Defensoría de los Habitantes) in its consultation, Bill No. 23.782, by referring to the useful life of bus units destined for public transport, actually has the aim of extending the useful life period of said buses, in the 2007 and 2008 models of micro, small, and medium-sized enterprises, by means of the inclusion of a transitory provision in the Law of Transit on Public Land Routes and Road Safety (Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial), which does nothing more than legitimize and perpetuate said non-compliance.
The issue of accessibility, as the Ombudsman's Office states, is connected to a characteristic of Human Rights: universality; thus accessibility is a principle that has among its characteristics universality. "Accessibility must be a characteristic of public transport to guarantee the inclusivity of all persons and, in this way, achieve equal conditions for all persons, recognized in Article 33 of the Political Constitution." Specifically regarding the consulted bill, two major types of defects are observed that make it unconstitutional: procedural and substantive defects.
Regarding procedural defects 1.-) Procedural defect due to lack of consultation: In the case of bills that have a direct impact on the exercise of fundamental rights, it can be interpreted that there is a right to consultation. Particularly in this case, the holders of the right to consultation are the organizations of persons with disabilities. Such a right to consultation can be derived from Article 9 of the Constitution (which establishes the participatory nature of the Government), but also, in International Human Rights Law, from Article 4, third paragraph of the Convention on the Rights of Persons with Disabilities, as well as from Article 5 of the Inter-American Convention for the Elimination of All Forms of Discrimination Against Persons with Disabilities, which establish the right to consultation of persons with disabilities. In this sense, one can see the dissenting vote that the undersigned Magistrate recorded in the vote mentioned by the majority, No. 2014-003969.
As the consultant points out, there is a direct link between the reform proposed by this bill and the right of accessibility to public transport for persons with some disability. The aforementioned Bill implicitly reforms Law No. 7600 and, for this reason, it should have been consulted with persons with disabilities. The political reality evidenced in this project is the effective postponement of minorities with some limitation in accessing public transport services. It is evident that the reform affects the well-being of a minority that requires political action that effectively allows for dignified and equal treatment for those who, for whatever reason, have been left behind. This is another manifestation in which it is observed that politics prioritizes other objectives and postpones the well-being of minorities, in this case, persons with some disability. In the very title of the law, these citizens are rendered invisible; their drama is ignored, and it is forgotten that participation requires listening to those who are excluded from such an important public policy. Persons with some disability suffer daily the inefficiencies of a transport service that must improve; for this reason, they must be heard, otherwise, legislation is approved without listening to such an important sector of the population. With these exclusions, we weaken real democracy, the effective one. It is not a good example of legislation that responds to the principle of citizen participation.
2.-) Procedural defect due to violation of the principle of reasonableness: The legislative file does not contain any financial data provided by the transport sector that would demonstrate the problems that justify the proposal of the Bill. As the consultant states, "The statement of motives of the aforementioned Bill states that the pandemic caused by Covid-19 negatively impacted the finances of companies offering the public transport service in the bus modality; however, no specific data on the impact on these companies is recorded. No numbers are indicated regarding the reduction of passengers, nor the decrease in income. Moreover, said argument is based on outdated data and imprecise information, and with bias from the business sector it benefits." See what was said by the Chamber in a previous vote (2006-11344) where this Chamber found that the consulted bill was unconstitutional due to the lack of objective data and minimal motivation:
"In that order of ideas, Article 2 of Bill 15697, which establishes a transitory provision that postpones the mandatory nature of the necessary technical measures so that remunerated passenger transport services are accessible for persons with disabilities, without there being any information in the file that justifies the adoption of said measure, is unconstitutional for violating Article 33 of the Constitution and the principle of reasonableness." Thus, the jurisprudential precedents cited in the project referring to other scenarios are not acceptable. The freedom of configuration of the legislator, as stated in the majority vote, I consider cannot violate the constitutional principle of technical reasonableness. In certain matters, legislative powers must be linked to the univocal rules of science or technique, elementary principles of justice, logic, or convenience. Clearly, it is not that a technical study is required in all cases of the legislative function, as that would empty the principle of free configuration of the legislator of content. Not all the legislator's decisions must contemplate a technical study, since such a situation would annul the discretion of the legislative body, subjecting it to the criteria of third parties who lack democratic representation. However, this Chamber has specified that in certain matters, that technical or scientific study is necessary, and therefore, it has been understood that having such technical support is part of the constitutional principle of technical reasonableness. Thus, this Chamber has said that "Technical studies are necessary when there is an express norm in this regard (For example, in environmental matters) or when the matter demands it, under penalty of transforming discretion into arbitrariness." (see resolution No. 2018-00230 of 10:40 a.m. on January 19, 2018). Now, regarding the matters where it is required, besides environmental matters, one can indicate, for example, the application of the principle of technical reasonableness in matters of social rights, such as the right to accessibility. The legislator has freedom to legislate, but when it comes to restricting the rights of persons with serious limitations, who see the principle of equality weakened, the decision must respond to a framework of technical reasonableness.
In cases such as these, science imposes a limit, imposes a requirement; this is a reflection of the eternal friction between politics and science. The reasons of power must be consistent with those of science and technology, and even more so when they affect the rights of a vulnerable population.
3.-) Substantive defect for violation of the right to accessibility, equality, progressivity, and non-regression: The legislative decision to further extend the useful life of bus units entails POSTPONING the fulfillment of obligations that redound to the respect of the rights to accessibility and inclusion of the disabled population and other special populations who would benefit from those same adjustments. The right of all persons to accessibility admits no further postponement, much less a regression.
Contrary to what is stated in the majority vote, it is relevant to take into account the context presented by the Ombudsman's Office (Defensoría de los Habitantes) when it indicates that behind this regulation there is a history of constant non-compliance with technical requirements. While the control of such non-compliance exceeds constitutional jurisdiction, it is within its jurisdiction to control a bill that perpetuates the postponement of the fulfillment of obligations in favor of the fundamental right to accessibility. The essence of this legislative reform shows the structural deficiencies presented by the private service; it will be very difficult for the requirements and controls to ever allow the citizenry to have an efficient public transportation service with high performance standards. The content of this legislative reform demonstrates that public services managed by the private sector do not ensure efficiency and quality.
Fernando Cruz Castro [1] Castro, J (2021). Pandemia también golpeó con fuerza a autobuseros y taxistas, En: https://www.larepublica.net/noticia/pandemia-ta,bien-golpeo-con-fuerza-a-autobuseros-y-taxistas. San José: Periódico La República. 7 de mayo del 2021, Consultado: 17/5/2023.
[2] Asamblea Legislativa. Texto base expediente 22530. En:
hup://www.asamblea.go.cr/Centro_de_informacion/Consultas_SIL/SitePages/ConsultaProyectos.aspx. 17 de mayo del 2021. Consultado: 17/5/2023.
[3] Asamblea Legislativa (2023). Informe de consulta: “Sobre la conexidad de la moción de fondo vía articuló 137 sobre el proyecto 22.530”. Departamento de Estudios, Referencias y Servicios Técnicos. Oficio ALDEST-CJU-0032-2023 del 29 de marzo 2023.
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It is a faithful copy of the original - Taken from Nexus.PJ on: 08-05-2026 14:35:04.
Sala Constitucional Clase de asunto: Consulta legislativa facultativa Control constitucional: Sentencia desestimatoria Analizado por: SALA CONSTITUCIONAL Sentencia con Voto Salvado Sentencia con nota separada Sentencias del mismo expediente Contenido de Interés:
Temas Estrategicos: Constitución Política Tipo de contenido: Voto de mayoría Rama del Derecho: 3. ASUNTOS DE CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD Tema: CONSULTA LEGISLATIVA FACULTATIVA Subtemas:
NO APLICA.
SERVICIOS PÚBLICOS. LEY PARA GARANTIZAR EL SERVICIO DE AUTOBÚS PARA USUARIOS. PLANTEADA POR LA DEFENSORÍA.
Sentencia: 030483-23 de 22 de noviembre de 2023 Tipo de asunto: Consulta Legislativa Facultativa Norma impugnada: Ley para Garantizar el Servicio de Autobús para los Usuarios, adición de un transitorio XXV a la Ley de Tránsito por Vías Públicas, Terrestres y Seguridad Vial. Ley No. 9078 de 04 de octubre de 2012. Proyecto de Ley No. 23.782 Parte dispositiva: Se rechazan las gestiones de coadyuvancia presentadas por Olga Morera Arrieta, Fabricio Alvarado Muñoz, David Lorenzo Segura Gamboa, y José Pablo Sibaja Jiménez, en sus respectivas condiciones de diputada y diputados en la Asamblea Legislativa, y por Silvia Bolaños Barrantes, en su condición de Presidenta de la Asociación Cámara Nacional de Transportes de Costa Rica. Se evacua la consulta formulada en el sentido de que el Proyecto de Ley denominado "Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios", expediente legislativo N°23.782, por la forma no contraviene el derecho a la consulta de las personas con discapacidad. En cuanto al fondo, se evacua la consulta de la siguiente manera: a) no ha lugar a evacuar la consulta por la infracción al principio de razonabilidad; y b) no se estima que el Proyecto de Ley sea contrario al derecho de accesibilidad y a la igualdad, y a los principios de progresividad y de no regresión de los derechos humanos. El magistrado Cruz Castro salva el voto al considerar que el proyecto presenta vicios de procedimiento y de fondo. La magistrada Garro Vargas, por sus propias razones, evacua la consulta de constitucionalidad en el sentido de que no se dan los vicios por la falta de consulta a los colectivos representativos de las personas con discapacidad, o lesión a los principios de progresividad y de no regresión de los derechos humanos. La magistrada Garro Vargas salva el voto y sí evacua el tercer aspecto de la consulta en el sentido de que, en el caso concreto, sí existe una lesión al principio de razonabilidad en la iniciativa parlamentaria. Comuníquese este pronunciamiento al Directorio de la Asamblea Legislativa.- TEMAS ANALIZADOS SOBRE LA IMPROCEDENCIA DE LAS GESTIONES DE COADYUVANCIA PRESENTADAS EN CONTRA DE LA PRESENTACIÓN DE LA CONSULTA LEGISLATIVA.
LA INFRACCIÓN AL PROCEDIMIENTO LEGISLATIVO POR NO CONCEDER AUDIENCIA A LAS ORGANIZACIONES DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD.
SOBRE LA INFRACCIÓN AL DERECHO DE ACCESIBILIDAD, A LA IGUALDAD AL PRINCIPIO DE PROGRESIVIDAD Y DE NO REGRESIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS.
SOBRE EL QUEBRANTO AL PRINCIPIO CONSTITUCIONAL DE RAZONABILIDAD.
Telf5439 ... Ver más Sentencias Relacionadas Contenido de Interés:
Tipo de contenido: Voto de mayoría Rama del Derecho: 2. PRINCIPIOS CON JURISPRUDENCIA Tema: Igualdad Subtemas:
NO APLICA.
PRINCIPIO DE IGUALDAD. “… la infracción al principio de igualdad, en cuanto a los principios de universalidad de los derechos económicos y sociales, de accesibilidad del transporte público, no solo limitado a las personas con discapacidad, para incluir el acceso del transporte público a las personas adultas mayores, personas menores de edad, y población con necesidades especiales, entre otros destinatarios. Entiende la Sala que la duda de la Defensoría radica en que el Transitorio propuesto invisibilizaría la infracción a los requisitos técnicos y plazos de cumplimiento del Transitorio VIII de la Ley N° 7600, razón por la cual -se concluye- que no se debería aprobar el Proyecto de Ley. En principio, esta Sala no ve razón para establecer dicha consecuencia en la vía de la consulta legislativa, toda vez que no hay desmejoramiento expreso ni implícito de los requisitos técnicos, y se mantiene el nivel actual de todos aquellos ajustes acordados y necesarios que permitirían la autonomía individual, la inclusión y accesibilidad al transporte público. Con ello se garantiza la igualdad de las personas con discapacidad con el resto de la población…” CO05/24 ... Ver más Contenido de Interés:
Tipo de contenido: Voto de mayoría Rama del Derecho: 1. CONSTITUCIÓN POLÍTICA CON JURISPRUDENCIA Tema: 140- Deberes y atribuciones del Poder Ejecutivo Subtemas:
NO APLICA.
ARTÍCULO 140 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA. “…la Consulta Legislativa de Constitucionalidad está prevista para enjuiciar y controlar que un proyecto de ley no contenga disposiciones contrarias al Derecho de la Constitución, pero no para valorar y determinar supuestos de aplicación, si ha habido insuficiente materialización de actuaciones administrativas por las autoridades encargadas de hacerlo, y cuya comprobación no le sería exigible directamente al Poder Legislativo. Es decir, no corresponde ni recae sobre el legislativo la constatación de los supuestos de incumplimiento alegados, por el Contrario, ello recae en el Poder Ejecutivo y sus departamentos, 'quienes, en efecto, deben velar por la materialización y creación de procedimientos para la ejecución y cumplimiento de las leyes (artículo 140.3 140.8, Constitucionales)…” CO05/24 ... Ver más Contenido de Interés:
Tipo de contenido: Voto salvado Rama del Derecho: 3. ASUNTOS DE CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD Tema: SERVICIOS PÚBLICOS Subtemas:
NO APLICA.
Res. Telf6052 RAZONES DIFERENTES Y VOTO SALVADO DE LA MAGISTRADA GARRO VARGAS Respetuosamente he considerado necesario consignar mis propias razones para desestimar parcialmente las dudas de constitucionalidad planteadas por la Defensora de los Habitantes respecto del proyecto de ley que se tramita en el expediente legislativo n.023.782, llamado “Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios”.
Concretamente, estimo que en el sub lite no se dan los vicios por la falta de Consulta a los colectivos representativos de las personas con discapacidad, o lesión a los principios de progresividad y de no regresión de los derechos humanos. No obstante, salvo el voto respecto de lo resuelto por la mayoría de esta Sala y estimo que sí corresponde evacuar el tercer aspecto de la consulta facultativa de constitucionalidad y declaro qué sí existe una lesión al principio de razonabilidad en la iniciativa parlamentaria.
Todo lo anterior, bajo el siguiente orden de consideraciones que responde justamente al íter en que fue formulada la consulta de constitucionalidad.
I.- Razones diferentes Sobre la ausencia de vicios de constitucionalidad por la falta de consulta a los colectivos representativos de las personas con discapacidad, o lesión a los principios de progresividad y no regresividad en la lesión a los derechos humanos del referido colectivo A.- Dudas de constitucionalidad planteadas En el caso bajo examen, la Defensora de los Habitantes cuestiona lo dispuesto en el proyecto de ley n.°23.782, que pretende adicionar un transitorio a la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres con la finalidad de alargar la vida útil de ciertas unidades de transporte público -modalidad autobús de ruta regular, modelos 2007 y 2008-, de modo que puedan seguir prestando el servicio público autorizado y circular hasta por un año más.
En el escrito de la consulta afirma que, aunque el proyecto de ley no se refiere directamente a la problemática de la accesibilidad, sino a la vida útil de las unidades de autobús destinadas al transporte público, la pretensión de ampliar el plazo de dicha de tales vehículos lo que hace es legitimar y perpetuar incumplimientos. Además, pese a reconocer que la disposición incluye la obligación de realizar la inspección técnica vehicular, considera que tal previsión no constituye ninguna garantía, hasta que no se incluyan los requisitos técnicos de accesibilidad por verificar en los respectivos manuales.
Al respecto, alega que el concepto de accesibilidad debe ampliarse a varios tipos de usuarios, entre ellos: la población adulta mayor, menores de edad, mujeres embarazadas, personas de baja estatura y otras que también se benefician de la adecuada aplicación de la ley n.°7600. En este sentido, cuestiona que la Asamblea Legislativa haya omitido someter este proyecto de ley a consulta de las organizaciones representativas de personas con discapacidad y, además, que esta decisión amenaza violar los principios de progresividad y no regresividad en la cobertura de protección de los derechos fundamentales.
B.- Contraposición del proyecto de ley con las obligaciones legales vigentes En el sub lite, es preciso destacar que llama la atención que la norma transitoria que se pretende introducir se realice sobre el contenido de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, cuando en realidad la prohibición legal para la circulación de autobuses de ruta en el servicio de transporte público pasados quince años desde su fabricación está prevista en la Ley de Igualdad de oportunidades para las Personas con Discapacidad, n.°7600. En efecto, el art. 46 bis párrafo primero de la referida norma ordena expresamente lo siguiente:
“Art. 46 bis. -Autobuses de ruta.
El Consejo de Transporte Público y el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) no permitirán la circulación de autobuses de ruta en el servicio de transporte público, después de transcurridos quince años de su fabricación; este plazo es improrrogable.
Más allá de un tema de técnica jurídica y de razonabilidad —lo que se examinará infra en mi voto salvado— se aprecia que, tal y como lo reconoce la consultante, en el caso concreto no se está ante un requisito que esté intrínsecamente relacionado con las condiciones de accesibilidad de las unidades de transporte público. Al respecto, se comparten los criterios expuestos por la consultante, relacionados con la accesibilidad que debe caracterizar a todas las unidades de transporte público, en beneficio no solamente de las personas con discapacidad, sino de todos los usuarios del servicio de transporte público, Sin embargo, el hecho de que se prolongue por un único año Su posibilidad de operación no implica necesariamente que ello en Sí mismo incida sobre el resto de las disposiciones legales y reglamentarias que rigen la materia en lo relativo a la accesibilidad y el cumplimiento de las evaluaciones técnicas vehiculares a efecto de, por ejemplo; garantizar la seguridad de los usuarios o que estas unidades no emitan emisiones contaminantes en perjuicio del derecho a un medio ambiente sano. En ese sentido, hay que enfatizar que Otras disposiciones legales que regulan lo atinente a requisitos técnicos siguen estando vigentes y no están siendo afectadas por la prolongación de la vida útil de las unidades. Sobre el particular, conviene recordar, en primer término, que el art. 46 de la ley n. °7600 ya citada ordena:
“Para obtener permisos y concesiones de explotación de servicios de transporte público, Será requisito que beneficiarios de este tipo de contralo presenten la revisión técnica, aprobada por el Ministerio de Obras Públicas y Transportes, que compruebe que cumplen con las medidas establecidas en esta ley y su reglamento” Además, el párrafo segundo del art. 46 bis ya citado, amplia las siguientes obligaciones:
“Asimismo. no podrán circular autobuses de ruta de transporte público que no Se encuentren debidamente acondicionados con las medidas de accesibilidad Para ello, el Consejo de Transporte Público y el MOPT incorporarán, a partir del 1° de julio del año 2006. en los manuales de remisión técnica correspondientes, las normas de accesibilidad contenidas en esta Ley y sus Reglamentos. El ente encargado de realizar la revisión técnica vehicular deberá verificar el cumplimiento de los requisitos técnicos de toda la flota del transporte público remunerado de personas.
(Así adicionado por el artículo 1° de la ley N° 8556 del 19 de octubre del 2006) (Lo subrayado no corresponde al original).
De la norma anterior se desprende con claridad que existe una obligación legal Vigente para las autoridades del Consejo de Transporte Público de verificar que todas las unidades de autobuses dedicadas a la prestación del servicio de transporte público estén “debidamente acondicionadas con las medidas de accesibilidad”, pues, de lo contrario; no podrán circular. Lo anterior, independientemente de su año de fabricación.
Esto se encuentra reforzado con el transitorio aprobado en el año 2006 que incluyó un período de cumplimiento de tales condiciones de accesibilidad. La norma en cuestión dice lo siguiente:
“Transitorio VIII.- A partir de la entrada en vigencia del artículo 46 bis de esta Ley, todas las unidades que se autoricen para que operen por primera vez en el servicio de transporte público. por concesión o permiso. modalidad autobuses. deberán estar acondicionadas de conformidad eon los requisitos de accesibilidad, incluida la rampa o plataforma V las medidas de puertas de acceso. los permisionarios y concesionarios que se encuentren brindando el servicio, se les aplicarán [os siguientes plazos para cumplir los requerimientos técnicos equivalentes que garanticen su idoneidad funcional, seguridad y accesibilidad.
El MOPT incorporará. en la normativa de la revisión técnica vehicular, las normas que permitan verificar que los permisionarios concesionarios de autobuses de ruta cumplen las obligaciones que garanticen idoneidad funcional. seguridad accesibilidad de las unidades de transporte.
(Así adicionado el transitorio VIII anterior por el artículo 1° de la ley N°8556 del 19 de octubre de 2006)”, (Lo resaltado no corresponde al original).
Se insiste nuevamente en que el legislador dispuso, desde el año 2006, que todas las unidades que se fuerana autorizar para operar por primera vez en el servicio de transporte público, por concesión o permiso, modalidad autobuses, deben estar acondicionadas de conformidad con los requisitos de accesibilidad, incluida la rampa o plataforma y las medidas de las puertas de acceso.
Por Su parte, la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, señala lo siguiente:
Art. 35.- Requisitos específicos para la circulación de los vehículos de transporte publico Además de los requisitos contenidos en el artículo 32, loy vehiculas de transporte público de personas deberán cumplir los siguientes requisitos, que les sean aplicables según su naturaleza constructiva:
(…)
Art. 52.- Sobre el cumplimiento de la Ley N.°7600 en el servicio de transporte público El CTP. en conjunto con el Consejo Nacional de Rehabilitación y Educación Especial (Cnree) deberá trabajar continuamente en la actualización y el mejoramiento de los lineamientos aplicables a los vehículos de transporte público: para el efectivo cumplimiento de la Ley N.° 7600. Ley de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad, de 2 de mayo de 1996, y sus reformas, reglamento y su interpretación, con base en los instrumentos internacionales sobre la materia ratificados por el país.
Las obligaciones derivadas de la aplicación de este artículo serán parte del contrato de concesión o de cualquier otro modelo de explotación aplicable a los operadores de servicios de transporte público. Verificado el incumplimiento, el CTP prevendrá al propietario registral del vehículo para que, en el plazo improrrogable de tres meses, corrija la situación. El incumplimiento que persista, una vez vencido el plazo, será causal de resolución de la concesión u otro modelo de explotación involucrado. (Lo resaltado no corresponde al original).
Ahora bien, corresponde destacar que el texto del proyecto de ley consultado incluye advertencias y condiciones para verificar el estricto cumplimiento de los requisitos de accesibilidad de la ley n.°7600, La norma que se somete a consulta dice lo siguiente:
“El ente encargado de realizar la inspección técnica vehicular deberá verificar de previo el cumplimiento de los requisitos técnicos de la flota del transporte público que circule bajo esta habilitación. Las unidades de transporte que sobrepasen los quince años de antigüedad, y se acojan al plazo adicional establecido en el presente transitorio, deberán realizar la inspección técnica vehicular cada cuatro meses cumplir con las condiciones de accesibilidad establecidas en la Ley 7600. Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad, de 2 de mayo de 1996, y su reglamento”. (Lo destacado no corresponde al original).
Tal y como se aprecia, el proyecto de ley consultado prevé una prórroga de la vida útil de las unidades de transporte públicos, pero mantiene las obligaciones de cumplir con los parámetros de la ley n.°7600.
Nombre5650.- Consideraciones para desestimar los agravios Según se desprende de la normativa vigente, en la actualidad un 100% de la flota autorizada debería cumplir con las condiciones de idoneidad funcional, Seguridad y accesibilidad. En el sub lite no corresponde examinar un eventual incumplimiento a dichas disposiciones legales, pues no es el objeto de este proceso de control previo de constitucionalidad, pero se llama la atención incluso de la propia consultante en el sentido de que la normativa vigente ya prevé la obligación de accesibilidad de todas las unidades, respecto de lo cual las autoridades deben velar por su fiel cumplimiento.
De este modo, en la medida que, en tesis de principio, la autorización para extender la vida útil de las unidades de transporte público no tiene un impacto específico sobre los derechos de las personas con discapacidad, pues las condiciones de accesibilidad de estas unidades se mantienen incólumes —toda vez que no se dejan sin efecto el resto de obligaciones legales vigentes en -la materia—, es que puede concluir que no habría una obligación específica de dar una audiencia o realizar la consulta a las organizaciones que representan los colectivos de personas con discapacidad y, además, que no existe un palmaria regresión en lo relativo a la protección de sus derechos fundamentales.
En lo relativo a la consulta, lleva razón la Defensora de los Habitantes que esta no se ejecutó en específico a los colectivos mencionados, sino que se dirigió una consulta a la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP), En ese aspecto; considero que no existía ninguna dificultad práctica de realizar la consulta por ejemplo al Consejo Nacional de Personas con Discapacidad — Conapdis—como órgano rector en materia de discapacidad; pero de suyo no era exigible en la medida que se trata de una propuesta legislativa genérica que no debería tener un impacto directo respecto de la población con discapacidad, toda vez que, Como se apuntó, se trata de una medida general —el impacto sería para todos los usuarios de los servicios de transporte público— y que no hay una regresión en lo relativo a las disposiciones generales vigentes sobre accesibilidad.
En cuanto a lo anterior, resulta necesario citar la opinión consultiva de esta Sala n.°2010-09059, en la que se pronunció en relación con el proyecto de ley n.° 17485 —que finalmente fue archivado por vencimiento del plazo cuatrienal- y en el que se intentó modificar el plazo de antigüedad de las unidades de transporte público. La propuesta normativa que se sometió a consulta de esta Sala decía lo siguiente:
“Los autobuses. las busetas y los microbuses autorizados para el servicio de transporte público colectivo en rulas regulares podrán tener un rango de antigüedad igual o inferior a los veinte años contados a partir de su año de fabricación. Estas unidades deberán cumplir: además. los requisitos técnicos que garanticen la accesibilidad al servicio público de personas con discapacidad, de conformidad con lo establecida en la Ley N.° 7600. Igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad, y su Reglamento”. (Lo destacado no corresponde al original).
Respecto de dicha iniciativa, los legisladores consultantes cuestionaron que se había incurrido en un vicio de procedimiento legislativo, justamente porque la disposición no había sido sometida a consulta de las organizaciones de personas Con discapacidad. Esta Sala descartó el vicio al constatar que, al mantenerse incólumes los requisitos sobre accesibilidad, no había un impacto en los derechos de las personas con discapacidad. Este Tribunal resolvió, en lo conducente, lo siguiente:
“De la confrontación del texto del artículo 46 bis de la Ley 7600 con lo dispuesto en el proyecto consultado de reforma la Ley de Tránsito, Se desprende efectivamente un cambio en lo que se denomina el “rango de antigüedad”, el cual pasa de un máximo de quince años desde su fabricación (artículo 46 bis) a fijarse en veinte años (artículo 32 inciso 6, subinciso n. del proyecto), sin embarco la simple lectura del resto de los textos mencionados deja aclarada la duda que se ha planteado respecto de la necesidad de consulta, en tanto que en ambos la exigencia de cumplimiento de las requisitos condiciones de la ley 7600 y su reglamento queda vigente e inalterada. Así, la posible reforma en la legislación -a través del texto Consultado- señala claramente que “(…) Estas unidades deberán cumplir además los requisitos técnicos que garanticen la accesibilidad al servicio público de las personas con discapacidad de conformidad con lo establecido en la ley numero 7600 Igualdad de oportunidades y su reglamento, condición que resalla ser una simple repetición de lo ya dispuesto por el artículo 46 bis de la Ley 7600 que dice que: “Asimismo, podrán Circular autobuses de nita de transporte público que no se encuentren debidamente acondicionados Con medidas de accesibilidad, para ello, el Consejo de Transporte Público y el MOPT incorporarán, a partir del 1° de julio del año 2006. en los manuales de Revisión Técnica correspondientes, las normas de accesibilidad contenidas en esta Ley y Reglamentos. El ente encargado de reali2ar la revisión técnico vehicular deberá verificar el cumplimiento de los requisitos técnicos de toda la nota del transporte público remunerado de personas”. Lo anterior permite concluir que la modificación en la antigüedad permitida de los buses tiene ninguna incidencia en la exigibilidad de los requisitos y condiciones de accesibilidad establecidas por la Lev 7600 V su reglamento. pues estos instrumentos jurídicos —con independencia de la antigüedad del vehículo— resultan de cumplimiento obligatorio de modo que tendrán que respetarse cualquiera que sea la fecha de fabricación del vehículo si se pretende lograr su autorización para que operen como vehículos de transporte. Por ello, al no afectarse ni positiva ni negativamente la esfera de derechos y garantías de las personas con discapacidad en su condición de tales, no era necesario tampoco en este caso específico realizar la gestión de consulta que Se echa de menos”. (Lo destacado no corresponde al original).
Las consideraciones destacadas son de plena aplicación para el caso que Se examina. De hecho, la propuesta legislativa iba precisamente dirigida a ampliar el plazo de vida útil de las unidades de transporte público, que es lo que se pretende en el sub lite, En aquella oportunidad la Sala consideró que la modificación en la antigüedad no tenía incidencia en _la exigibilidad de los requisitos de accesibilidad previamente establecidos. Este Tribunal concluyó IO siguiente: “la exigencia de cumplimiento de los requisitos y condiciones de la ley 7600 y su reglamento queda vigente e inalterada”. Lo mismo corresponde concluir en el caso concreto, pues justamente no hay una alteración sobre los requisitos previamente apuntados.
Si bien reconozco e insisto en que nada dificultaba realizar la consulta, esta no era necesariamente exigible y la omisión no implica una lesión al procedimiento legis1ativo.
En similar sentido, si las condiciones de accesibilidad siguen igualmente vigentes y deben ser fiscalizadas por las autoridades competentes, no hay un retroceso en el ámbito de cobertura y de protección de los derechos fundamentales de las personas con discapacidad.
En consecuencia, bajo este orden de consideraciones estimo que corresponde rechazar los primeros dos vicios apuntados por la Defensoría de los Habitantes. II.-Voto salvado en lo relativo a la lesión al principio de razonabilidad en la iniciativa parlamentaria A.- Dudas de constitucionalidad planteadas La consultante manifiesta que la Sala Constitucional ha desarrollado una sólida jurisprudencia sobre el principio de razonabilidad como parámetro constitucional y límite a la potestad del legislador para emitir normas en un estado democrático. En tal sentido, cuestiona que el proyecto de ley n.°23782 no aporta datos ni criterios técnicos objetivos que fundamenten la ampliación del plazo de vida útil establecido en la ley n.°7600 para las unidades de autobús para el transporte público, en los modelos 2007 y 2008, pertenecientes a las micro, pequeñas y medianas empresas. Refiere que en la exposición de motivos se afirma que la pandemia provocada por el Covid-19 impactó negativamente en las finanzas de las empresas que ofrecen el servicio de transporte público, modalidad autobuses; sin embargo, la consultante cuestiona que no se consignan datos específicos de la afectación de esas empresas, no se indican números sobre la reducción de pasajeros, ni datos sobre la disminución de ingresos. Insiste en que el expediente del proyecto de ley n.°23.782 no contiene ningún dato financiero aprobado por el sector, que demuestre los problemas que justifican la propuesta del proyecto de ley.
Concluye que la ausencia de datos e información cuantitativa y verificable que respalden el proyecto provoca que la iniciativa sea lesiva del principio de razonabilidad.
Nombre3290.- Mi línea de resolución en la materia En lo atinente a este aspecto, la mayoría de la Sala considera que el vicio planteado es inevacuable. Sin embargo, siendo consistente con mi línea de votación, me corresponde concluir que este aspecto de la consulta legislativa sí es admisible, pues el principio de razonabilidad es parte integrante y esencial del procedimiento legislativo, como un criterio indispensable para asegurar que las leyes y, en general toda norma, no resulten en un ejercicio arbitrario y sin sentido del poder público, sino que respondan a necesidades y motivaciones reales.
En mi voto salvado de la opinión consultiva n.°2020-015542 abordé la temática de los “criterios de oportunidad y conveniencia en el quehacer legislativo”. Afirmé que no le compete a la Sala Constitucional examinar la oportunidad y conveniencia de proyectos de ley. Sin embargo, Sí le corresponde “garantizar la supremacía de las normas y principios constitucionales”. Dentro de tales principios constitucionales se inserta el parámetro de razonabilidad. Al respecto, realicé las siguientes consideraciones:
“IV. El parámetro de la razonabilidad en disposiciones sobre fondos públicos Desde sus orígenes, la Sala Constitucional de forma consistente ha señalado que la producción de normas jurídicas. si bien en muchos casos obedece a una ponderación parlamentaria de la oportunidad y la conveniencia. no puede responder a una actitud “caprichosa “ o “arbitraria” del agente público emisor de la norma. De lo contrario, la disposición n seria contraria al principio de razonabilidad que es un principio constitucional que este Tribunal debe custodiar, aun en ley consultas facultativas de constitucionalidad.
Desde la sentencia 1739-1992, este Tribunal estableció la Siguiente doctrina:
“[L]as leyes y, en general, las normas y los actos de autoridad requieran para su validez, no sólo haber sido promulgados por órganos competentes y procedimientos debidos. sino también pasar la revisión de fondo por Su concordancia con las principios y valores supremos de la Constitución (formal y material), como son los de orden. paz. seguridad, justicia. libertad etc., que se configuran como patrones de razonabilidad. Es decir. que una norma o acto público o privado sólo es válido estando, además de su conformidad formal con la Constitución, esté razonablemente fundado y justificado conforme a la ideología constitucional. De esta manera se procura, no sólo que la ley no sea irracional. arbitraria o caprichosa, sino además que los medios seleccionados tengan una relación real y sustancial con su objeto”. (Lo destacado no corresponde al original). (Criterio reiterado en múltiples sentencias, entre ellas, las 3495-1992. 2003-03667, 2007-03905, 2010-09042, 2012-016083, 2019-010642 y entre muchas Otras).
Es aceptado que el parámetro de la razonabilidad es un criterio indispensable para asegurar que Nombre3839; leyes y. en general toda norma. no resulten en un ejercicio arbitrario y sin sentido del poder público, sino que respondan a necesidades y motivaciones reales.
A partir de dicho principio general, esta Sala derivó el principio de la interdicción de la arbitrariedad como un enunciado esencial del Estado de Derecho que supone, justamente, la prohibición de tomar decisiones carentes de fundamento. Al examinar el origen de este principio, esta Sala dijo:
“Fue concebido por el jurista alemán Nombre79872 en 1928 como Criterio para ponderar el respeto del principio de igualdad por el legislador. Según esta formulación, el principio de interdicción de la arbitrariedad supone la prohibición de la arbitrariedad, esto es, de toda diferencia carente de una razón suficiente y justa. El principio es retomado por la doctrina española, concretamente, por García de Enterría a finales de la década de los cincuenta (1959) con un sentido más extenso no circunscrito al principio de igualdad- al propuesto por Nombre79873. Ulteriormente, el principio con ese sentido más amplio, fue acogido por la Constitución Española de 1978 en su artículo 9.3, a propuesta del senador Lorenzo Martín-Retortillo, quien justifico su iniciativa en la necesidad de tener el principio de interdicción de la arbitrariedad como una técnica o mecanismo más de control 0 fiscalización de los poderes públicos inherente al Estado de Derecho (Sentencia 11155-2007).
Asimismo. esta Sala justificó que la actuación arbitraria es la que es contraria a la justicia. a la razón o las leyes. En una sentencia anterior que examinó dicho principio (resolución 2004-14421), la Sala subrayó que, si bien se encuentra consagrado en el artículo 16 de la Ley General de la Administración Pública (LGAP), Su origen se encuentra en el artículo ll de la Constitución Política que establece lo siguiente:
“Los funcionarios públicos son simples depositarios de la autoridad Están obligados a cumplir los deberes que la ley les impone y no pueden arrogarse facultades no concedidas en ella”.
En efecto, el artículo 16 de la LGAP dispone:
“En ningún caso podrán dictarse actos contrarias a reglas univocas de la ciencia o de la técnica, o a principios elementales de justicia, lógica o conveniencia”.
Entonces, se trata de un principio que, aunque formalmente está expresado nivel legal, tiene un contenido materialmente constitucional. Por lo tanto, es posible concluir que dicho principio es de aplicación, incluso, para la labor parlamentaria.
Además, la Sala en la sentencia 2003-5090 expresamente así señaló:
“La libertad de configuración legislativa no es irrestricta, puesto que, tiene como limite el Derecho de la Constitución, esto es. el bloque de constitucionalidad conformado por los preceptos y costumbres constitucionales, los valores y principios -dentro de los que destacan los de proporcionalidad, interdicción de la arbitrariedad, no discriminación, debido proceso y defensa- de esa índole y la jurisprudencia vertida por este Tribunal vara casos similares”. (Lo destacado no corresponde al original). A lo anterior se debe agregar que este Tribunal ha enfatizado que, cuando se trata del manejo de fondos públicos, su disposición Se debe realizar bajo criterios de legalidad austeridad y razonabilidad, lo que impone una prohibición de derrochar o administrar tales recursos como si se tratase de fondos privados (ver, por ejemplo, las sentencias de esta Sala 2000-6728, 2006-6347, 2012-3267, 2018-008137, 2019-009226 y 8254-2020). Dichos criterios sólo podrían ser examinados a partir de una adecuada motivación y justificación de la este caso, de la determinación legislativa.
Cabe subrayar que, aunque se trate de una disposición de oportunidad y conveniencia, sobre el mejor destino para unos fondos públicos, su justificación debe ser suficiente. Esto debe ser a tal punto que no haya márgenes para dudar de su razonabilidad y se descarte que se trata de una determinación irracional, arbitraria o caprichosa”. Es decir, ha de constatarse que el proyecto responde al interés general. En esta línea, debe recordarse que el artículo 5 de la Ley de la Administración Financiera de la República y Presupuestos Públicos, n.°8131, cuyo tenor debe respetar también el Legislador ordinario, dispone:
“La administración de los recursos financieros del sector público se orientará los intereses generales de la sociedad, atendiendo principios de economía, eficacia y eficiencia, con sometimiento pleno a la ley”.
“Es claro que iodo lo anterior ha de ser respetado en proyectos de ley Cómo el presente”.
Dichas consideraciones las reiteré en las sentencias números 2020-022766, 2022-014870 y 2022-025307. En esta última, realicé las siguientes reflexiones adicionales:
“En virtud de lo expuesto, considero que se acredita el agravio planteado por los legisladores consultantes. Mediante un proyecto de ley se está presuponiendo la importancia de este tipo de energía sin que dicha decisión esté respaldada con un mínimo de sustento técnico y de costos que justifique la viabilidad de la producción del hidrógeno verde en el país. Pero no solamente eso, sino también que justifique la declaratoria de interés público —con todas las consecuencias jurídicas que ello implica- y las posibles exenciones fiscales sobre una industria que, por más nobles intenciones en lo relativo a la lucha por la reactivación económica y la implementación de energías limpias, no ha sido acreditado que tiene verdadera factibilidad en el territorio y en la industria nacional. Aclaro que no pongo en duda si existen o no abundantes datos que podría respaldar eso, pero es palmario que no se aportaron como sustento de la iniciativa (…)
En el sub lite no se trata propiamente de la disposición de fondos públicos para realizar una donación a una determinada actividad elegida por el legislador, sino de apostar por el “desarrollo de una economía nacional de hidrógeno verde”, que tiene importantísimas implicaciones en la industria nacional. Por ejemplo, como he mencionado, se declaran de interés público iniciativas, públicas o privadas, destinadas “a la investigación, producción, transformación, almacenamiento, transporte, comercialización, suministro, uso final y exportación del hidrógeno verde en el marco de la transición energética, los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y en beneficio del país” (art, 4). Adicionalmente, se autoriza al Instituto Costarricense de Electricidad, a la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL), a la Refinadora Costarricense de Petróleo S.A, (Recope), a la Empresa de Servicios Públicos de Heredia (ESPH) a la Junta Administrativa de Servicios Eléctricos de Cartago (JASEC) y a las cooperativas de electrificación rural pura que incursionen en la investigación, producción, transformación, almacenamiento, transporte, comercialización, suministro, uso final y evaporización de hidrógeno verde; así como los productos y subproductos derivados de estas actividades (véase art. 5). Se trata. como se ve, de una autorización a empresas pública para que se involucren en el desarrollo de una actividad económica sobre la que apenas se estaban realizando estudios de costos y de factibilidad. Por eso, esas autorizaciones sí dan pie a la disposición de fondos públicos en una industria que no tiene debidamente acreditado su fundamento técnico. Reitero que no pongo en duda que lo tenga. sino que no se ha aportado. Además, se establecen una serie de incentivos para las actividades de producción y transformación de hidrógeno verde, también para la investigación, almacenamiento, transporte y uso final de hidrógeno verde, así como a los importadores, distribuidores y comercializadores de bienes, equipos, maquinaria e insumos necesarios y vinculados en el desarrollo de las actividades descritas.
En síntesis, hay una fuerte intención del legislador de fomentar “una economía nacional de hidrógeno verde” con importantes implicaciones en el ámbito económico nacional. Por lo tanto, considero que debe existir de previo un basamento técnico que al menos de alguna forma mínima justifique la razonabilidad de la iniciativa parlamentaria que respalde la ubicación de esta energía en la matriz eléctrica que se produce en el país y que determinen su necesidad, viabilidad y aplicación en el territorio nacional. En consecuencia, al acreditarse que no existió tal apoyo técnico, concluyo que llevan razón los legisladores consultantes respecto del vicio cuestionado.
Finalmente, debo realizar dos consideraciones. primer lugar. corresponde insistir que no estoy objetando el fin último de la normativa que se está promoviendo, pues tal y como se desprende de la exposición de motivos, se trata de propósitos de gran relevancia e impacto nacional, tanto económico corno medioambiental. En segundo lugar, como jueza constitucional no me corresponde definir cuáles son los estudios técnicos que se deberían realizar de previo a impulsar esta iniciativa, ni tampoco sería lo usual examinar la idoneidad de los estudios en concreto; no obstante, como he dicho en este voto salvado, sí debe existir algún tipo de respaldo que justifique y otorgue una cierta razonabilidad a un proyecto de ley de tantas implicaciones para la producción de energías en el país de la economía nacional.
Por lo tanto, al no acreditarse que el proyecto de ley estuviera previamente respaldado en algún basamento técnico que lo justifique, me corresponde evacuar la consulta en el sentido de que el proyecto de ley tiene un vicio esencial en su trámite que lo invalida. El proyecto de ley, en su totalidad, lesiona el principio de razonabilidad técnica, por la ausencia de estudios técnicos que determinen su necesidad, viabilidad y aplicación”. (Lo destacado no corresponde al original).
También es importante señalar que la alusión a la sentencia n.°2023-015596, que me correspondió redactar, se hace sin reflejar adecuadamente el contexto, pues se omiten las consideraciones previas realizadas en esa misma sentencia en el siguiente sentido:
“Luego de valorar los argumentos de inconstitucionalidad los informes de las autoridades que se apersonaron a este proceso, el expediente legislativo y los antecedentes de este Tribunal Constitucional, se concluye que las normas cuestionadas no son inconstitucionales.
En primer término, contrario a lo aducido por el accionante y lo informado por la “GR en el sentido de que se carece de un estudio técnico concreto, se debe de poner de manifiesto, conforme a los antecedentes legislativos supra detallados, que la propuesta legislativa en cuestión no estuvo desprovista de un análisis técnico concreto. Por lo contrario, y como se consignó, la propuesta legislativa respaldada por una mayoría calificada del órgano del propio Poder Ejecutivo estuvo precedida de los análisis sobre los presupuestos municipales y las proyecciones de ingresos y egresos de las cuentas que sostienen las finanzas municipales, realizados por la UNGL y la ANAI. También participaron de la iniciativa varios gobiernos municipales y el propio IFAM en mesas de trabajo llevadas a cabo e impulsadas por los legisladores.
(…)
El hecho de que el proyecto de ley haya surgido como una iniciativa parlamentaria a partir de estas “mesas de trabajo es significativo, porque evidencia que estuvo marido del conocimiento, fruto de la experiencia, de las personas integrantes de la Unión de Gobiernos Locales, la Asociación Nacional de Alcaldías e Intendencias de Costa Rica, el IFAM, alcaldes y los propios legisladores. Los insumos que estas personas pudieron aporrar a las mesas de trabajo -toda su experiencia sobre las distintas tareas encomendadas a los gobiernos locales y la realidad sobre el funcionamiento de estos- apunta a que no se trató de una decisión arbitraria, precipitada. antojadiza. Lo anterior, máxime, si se toma en cuenta que la legislación sé adoptó como una medida temporal con el propósito de atender una situación coyuntural que afectaba tanto a los ciudadanos mismos como al engranaje administrativo de las municipalidades, bajo un pronóstico particularmente incierto y sin precedentes. (…)
Como se ha advertido, todas estas variables fueron valoradas por los legisladores incluso las disconformidades de la CGR-, sin que se aprecie que su decisión haya sido arbitraria o lesiva de derechos constitucionales. En ese sentido, es preciso recordar que es verdad que las decisiones legislativas no pueden carecer de una adecuada fundamentación, pero eso no implica que se le pueda obligar al Poder Legislativo órgano democrático y deliberante que se someta a una exclusiva opción técnica, sino que sus decisiones sean fruto de un análisis de razonabilidad proporcionalidad y que involucre a los actores técnicos que puedan aportar suficientes argumentos para adoptar una determinada decisión legislativa.
En el sub lite, según se pudo comprobar, del propio seno de la Asamblea Legislativa surgió la propuesta de ley, la cual fue consensuada con otros actores de la política económica nacional e, incluso, como se acreditó, fue una propuesta legislativa que contó con el respaldo del Poder Ejecutivo en lo relativo a la oportuna convocatoria del proyecto de ley a la discusión durante el período de sesiones extraordinarias del Congreso. Además. se sopesaron las disconformidades de la CGR. Sin embargo, la Asamblea Legislativa optó por aprobar esta normativa excepcional Con el propósito de asegurar una flexibilidad en caso de que hubiera un descalabro financiero por la disminución en la recaudación de los ingresas municipales.
(…)
Conforme a los antecedentes señalados, no existe un deber ineludible de la Asamblea Legislativa de someterse a estudios técnicos para cualesquiera normas que deba dictar, sino a justificar debidamente su decisión en criterios de razonabilidad proporcionalidad a la luz de los insumos pertinentes que sean allegados a la discusión legislativa (en este caso, el conocimiento derivado de la experiencia en el ejercicio de diversas funciones en el ámbito municipal, valoración de los presupuestos municipales. etc.). Dichos Criterios fueron cumplidos razonablemente en el caso concreto que, como se ha dicho, se dio en un marco sin precedentes y particularmente incierto (Lo destacado no corresponde al original).
Interesa destacar del precedente lo siguiente: no existe un deber ineludible de la Asamblea Legislativa de someterse a estudios técnicos para cualesquiera normas que deba dictar, sino a justificar debidamente su decisión en criterios de razonabilidad y proporcionalidad, En consecuencia, conforme a los extractos destacados, se tiene que la Sala ha mantenido el criterio de que la Asamblea Legislativa sí debe justificar sus decisiones en criterios de razonabilidad y proporcionalidad. Es verdad que el Parlamento no está sometido a un único criterio técnico, sino que las decisiones legislativas deben estar fundamentadas apropiadamente de forma tal que se pueda derivar un razonable sustento que las legitime.
En virtud de lo anterior, la primera conclusión que corresponde realizar es que este agravio —la ausencia de Criterios que sustenten la razonabilidad de la propuesta legislativa— sí es admisible. Por lo anterior, salvo el votó y declaro que le correspondería a esta Sala realizar un análisis de la razonabilidad de la iniciativa legislativa.
Nombre5650.- La exposición de motivos del proyecto de ley bajo análisis A efecto de examinar la duda de constitucionalidad formulada, se hace preciso citar la exposición de motivos del proyecto de ley que fundamenta esta iniciativa parlamentaria:
“El sector de transporte público fue uno de los sectores más afectados por las medidas de aislamiento que se tomaron para evitar la propagación del coronavirus y atender la crisis sanitaria provocada por la enfermedad COVID-19, pues se adecuaron los horarios y la oferta del servicio para procurar el[i][1]. Una vez que las medidas sanitarias impuestas por el gobierno se levantaron, el sector empezó a recuperar lentamente la demanda pre-pandémica, pero con afectaciones en sus ingresos, causadas por la poca movilización de personas en los años 2020 y 2021. Por ello, y al considerar el escenario internacional poco alentador, con la crisis de contenedores y el estallido del conflicto Rusia-Ucrania, además de lenta recuperación económica, se presentó en la corriente legislativa una propuesta de ley para ampliar la vida útil de las unidades de transporte público modalidad autobús de ruta regular que pueden circular, bajo el expediente N.° 22530, Ley para la Protección del Sector Autobusero Nacional ante la Crisis Sanitaria, Social y Ec[ii][2].
Con este proyecto se procuraba promover la recuperación del sector transporte público, que se vio severamente afectado por medidas y restricciones que se generaron, a raíz de la atención de la crisis sanitaria provocada por la enfermedad COVID-19 y a su vez, evitar que las comunidades se quedaran sin el servicio de transporte público, tan esencial para el desarrollo económico y social de los habitantes de la República.
El proyecto fue analizado en la Comisión Permanente Ordinaria de Asuntos Económicas y recibió el apoyo de /a mayoría de las fracciones políticas. pues se analizó la situación general y se consideró la afectación directa en las comunidades, cómo en algunos lugares no se contaba con servicio de transporte público. lo que condenó a personas de todas las condiciones sociales a buscar otros medios para trasladarse, provocándose una importante afectación económica a las familias afectadas, y un aumento en la inseguridad de transporte no regulado.
Sin embargo, el proyecto no contaba con el consenso de todas las fracciones parlamentarias, pues la modificación propuesta se realizaba en la Ley de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad, Ley N.° 7600, para ampliar el período de vida útil de las unidades. la cual algunos sectores y personas legisladoras consideraron no debía de modificarse en tal sentido, sino que el ajuste legal debía realizarse en otra ley. Aunque la propuesta no era mal vista, el problema se centró en la conexidad de la norma, pues, según el análisis que realizó el Departamento de Estudios. Referencias y Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa. la propuesta no guardaba [iii][3].
En razón de lo anterior, los suscritos diputados y diputadas comprometidos con el fin de evitar que más comunidades queden sin servicio de transporte público y al considerar que las micro. pequeñas y medianas empresas han sido las más afectadas y les ha costado más recuperarse. nos permitimos-presentar una propuesta alternativa a la corriente legislativa, la cual goza del consenso necesario para aprobarla a la brevedad y sobre la base de que el expediente original ya tuvo un robusto y amplio debate en comisión y plenario.
Por ello. se pretende ampliar la vida útil de las unidades de transporte pública modalidad autobús de ruta regular, por un plazo definido, por una única vez.
La propuesta agrega un transitorio a la ley actual, que establece como beneficiarios a las micro, pequeñas y medianas empresas según lo determina la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) y a las cooperativas que estén en esas clasificaciones.
De esta forma, las unidades de autobuses de dichas empresas, modelos 2007 y 2008 se podrán utilizar en el servicio de transporte público de ruta regular a partir de la entrada en vigencia del transitorio, con la clara indicación que deben respetar condiciones de accesibilidad de la Ley de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad Ley N.°7600, y aprobar la inspección técnica vehicular, una vez que sobrepasen los 15 años de vida útil: estas inspecciones deben, ser cada cuatro meses, a fin de brindarle mayor seguridad a los usuarios.
En procura de que a las personas y comunidades afectadas se les garantice la continuidad del servicio de transporte público, y se brinde una ventana de oportunidad al sector autobusero para que ajuste su flota en condiciones de oportunidad y conveniencia razonables, se somete a consideración de las señoras diputadas y de los señores diputados el siguiente proyecto de ley” D.- Conclusiones Una vez revisada la exposición de motivos, coincido con la duda de constitucionalidad planteada por la Defensora de los Habitantes, en el sentido de que la fundamentación realizada es insuficiente, por lo cual me corresponde salvar el voto porque, pese a que puedan existir suficientes elementos que justifiquen el proyecto de ley, lo cierto del caso es que no se aportaron. En otras palabras, no es que de suyo la iniciativa sea irrazonable, sino que no se acredita la razonabilidad, ante la ausencia de datos técnicos y actualizados que la justifiquen.
Debe destacarse que en la exposición de motivos del proyecto de ley aluden a Situaciones varias que no se respaldan en datos objetivos y cuantificables: el impacto real y sostenido de la pandemia en el negocio de los Concesionarios de servicios de transporte público modalidad de autobús; el impacto del costo de la gasolina —que podría dar a mediano y corto plazo—; cuáles comunidades eventualmente se verían afectadas por la suspensión del servicio de transporte público, si no hay otras posibilidades de favorecer a los autobuseros a través de los mecanismos de corrección de precios; etc. de forma tal que no se afecte a los usuarios del transporte público con unidades que ya cumplieron su vida útil conforme a disposiciones legales previas.
En síntesis, la exposición de motivos se basa en premisas genéricas, y no incluye datos verificables recientes que respalden esas premisas. Por eso, ante la ausencia de datos concretos, debo salvar el voto y declarar que se acredita el vicio de constitucionalidad consultado. Recuérdese que, como lo dijo recientemente esta Sala, no existe un deber ineludible de la Asamblea Legislativa de someterse a estudios técnicos para cualesquiera normas que deba dictar, sino a justificar debidamente su decisión en criterios de razonabilidad y proporcionalidad a la luz de los insumos pertinentes que sean allegados a la discusión legislativa. En el sub lite, se constata la ausencia de esos insumos y, por lo tanto, se impone evacuar la consulta facultativa de constitucionalidad en el sentido de que esta iniciativa legislativa no se encuentra respaldada en datos precisos y verificables que justifiquen la razonabilidad de la iniciativa parlamentaria.
Anamari Garro V.
Telf5439 ... Ver más Contenido de Interés:
Tipo de contenido: Voto salvado Rama del Derecho: 3. ASUNTOS DE CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD Tema: SERVICIOS PÚBLICOS Subtemas:
NO APLICA.
Res. N° Telf5846 VOTO SALVADO DEL MAGISTRADO CRUZ CASTRO. - Proyecto de Ley “Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios “ tiene vicios de procedimiento y de fondo.
A diferencia de lo considerado por el voto de mayoría, encuentro que el Proyecto de Ley “Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios” resulta inconstitucional por contener vicios de procedimiento y de fondo, conforme las razones que detallo a continuación:
Este proyecto tiene como objetivo extender el plazo de vida útil de los autobuses de transporte público. Este tema ha sido recurrente desde hace varios lustros. Inicialmente la ley dispuso que toda la flota de autobuses debía ser accesible en un plazo máximo de siete años. Entendiendo como accesible contar con las condiciones adecuadas para las necesidades de todas las personas, en cuenta las personas con alguna discapacidad. Luego, dicho plazo fue ampliado en el año 2006. Sin embargo, al año 2023 no se había logrado el propósito de accesibilidad para las personas con discapacidad y otras personas usuarias como la población adulta mayor-. Por ello, tal como lo afirma la Defensoría de los Habitantes en su consulta, el Proyecto de Ley N° 23.782 al referirse a la vida útil de las unidades de autobús destinadas al transporte público, tiene en realidad como pretensión ampliar el plazo de la vida útil de dichos autobuses, en los modelos 2007 y 2008 de las micro, pequeñas y medianas empresas, por la vía de la inclusión de un transitorio en la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, lo cual, no hace más que legitimar y perpetuar dichos incumplimientos.
El tema de la accesibilidad, como dice la Defensoría de los Habitantes, se conecta con una característica de los Derechos Humanos: la universalidad; así la accesibilidad es un principio que tiene entre sus características la universalidad. “La accesibilidad debe ser una característica del transporte público para garantizar la inclusividad de todas las personas y, de esa forma, alcanzar la igualdad de condiciones de todas las personas, reconocida en el artículo 33, de la Constitución Política.” Concretamente en cuanto al proyecto de ley consultado se observan dos grandes tipos de vicios que lo hacen inconstitucional: vicios de procedimiento y de fondo.
Sobre los vicios de procedimiento 1.-) Vicio de procedimiento por falta de consulta: En caso de proyectos de ley que tienen una incidencia directa en el ejercicio de derechos fundamentales puede interpretarse que hay un derecho a la consulta. Particularmente en este caso, el titular del derecho de consulta son las organizaciones de personas con discapacidad. Tal derecho de consulta se puede derivar del artículo 9 Constitucional (que establece el carácter participativo del Gobierno), pero además, en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos en el artículo 4 párrafo tercero de la Convención Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, así como del artículo 5, de la Convención Interamericana Para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra las Personas con Discapacidad, los cuales establecen el derecho de consulta de las personas con discapacidad. En este sentido puede verse el voto salvado que el suscrito Magistrado consignó en el voto mencionado por la mayoría, n°2014-003969.
Tal como lo hace ver el consultante, existe un vínculo directo entre la reforma que propone este proyecto de ley y el derecho de accesibilidad al transporte público de las personas con alguna discapacidad. El Proyecto de Ley mencionado reforma implícitamente la Ley N° 7600 y, por ello debió ser consultado a las personas con discapacidad. La realidad política que se evidencia en este proyecto, es la postergación efectiva de las minorías con alguna limitación para acceder a servicios de transporte público. Es evidente que la reforma incide en el bienestar de una minoría que requiere una acción política que efectivamente permita un trato digno y igualitario para quienes por algún motivo han quedado atrás. Esta es otra manifestación en la que se aprecia que la política le da prioridad a otros objetivos y posterga el bienestar de minorías, en este caso, las personas con alguna discapacidad. En el mismo título de la ley, se invisibiliza a estos ciudadanos; se ignora su drama y se olvida que la participación requiere escuchar a los que son excluidos de una política pública tan importante. Las personas con alguna discapacidad sufren diariamente las ineficiencias de un servicio de transporte que debe mejorar, por esta razón deben ser escuchados, de lo contrario la legislación se aprueba sin escuchar a un sector tan importante de la población. Con estas exclusiones, debilitamos la democracia real, la efectiva, No es un buen ejemplo de legislación que responda al principio de participación ciudadana.
2.-) Vicio de procedimiento por violación al principio de razonabilidad: El expediente legislativo no contiene ningún dato financiero aportado por el sector de transportes que demostrara los problemas que justifican la propuesta del Proyecto de Ley, Tal como lo dice el consultante, “En la exposición de motivos del mencionado Proyecto de Ley se afirma que la pandemia provocada por el Covid 19, impactó negativamente en las finanzas de las empresas que ofrecen el servicio transporte público modalidad autobuses; sin embargo, no se consignan dalos específicos de la afectación de esas empresas. NO se indican números sobre la reducción de pasajeros, ni disminución de ingresos. Más aún, dicha argumentación se sustenta en datos desactualizados e información imprecisa y con sesgo del sector empresarial al que beneficia.” Ver lo dicho por la Sala en voto anterior (2006-1 1344) donde esta Sala encontró que el proyecto de ley consultado era inconstitucional por la falta de datos objetivos y de mínima motivación:
“En ese orden de ideas, el artículo 2 del proyecto de ley 15697, que establece una disposición transitoria que posterga la obligatoriedad de las medidas técnicas necesarias para que los servicios de transporte remunerado de personas sean accesibles papa las personas con discapacidad, sin que se encuentre en el expediente información alguna, que justifique la adopción de dicha medida, es inconstitucional por lesionar el artículo 33 de la Constitución y el principio de razonabilidad.” Así, no son de recibo los antecedentes jurisprudenciales que se citan en el proyecto referidos a otros supuestos. La libertad de configuración del legislador, como se dice en el voto de mayoría, considero que no puede violentar el principio constitucional de razonabilidad técnica. En ciertas materias, las potestades legislativas deben estar vinculadas con las reglas unívocas de la ciencia o la técnica, principios elementales de justicia, lógica o conveniencia. Claro está, no es que se requiera de un estudio técnico en cualesquiera casos de la función legislativa, pues ello vaciaría de contenido el principio de libre configuración del legislador. No todas las decisiones del legislador deben contemplar un estudio técnico, toda vez que dicha situación anularía la discrecionalidad del órgano legislativo, sometiéndolo al criterio de terceros que carecen de representación democrática. Sin embargo, esta Sala ha precisado que en ciertas materias ese estudio técnico o científico es necesario y por tanto, se ha entendido que contar con dicho sustento técnico es parte del principio constitucional de razonabilidad técnica. Así ha dicho esta Sala que “Los estudios técnicos son necesarios, cuando existe norma expresa al respecto (Verbigracia en cuestiones ambientales) o cuando la materia los exige, so pena de transformar la discrecionalidad en arbitrariedad.” (ver resolución n°2018-00230 de las 10:40 horas del 19 de enero del 2018). Ahora bien, sobre las materias en donde se exige, además de la ambiental, se puede indicar, por ejemplo, la aplicación del principio de razonabilidad técnica en materia de derechos sociales como lo es el derecho a la accesibilidad. El legislador tiene libertad para legislar, pero cuando se trata de restringir derechos de personas con graves limitaciones, que ven el principio de igualdad debilitado, la decisión debe responder a un marco de razonabilidad técnica. En casos como estos, la ciencia impone un límite, impone una exigencia; este es un reflejo de la eterna fricción entre la política y la ciencia, Las razones del poder deben ser acordes con las de la ciencia, la técnica y con mayor razón cuando incide en los derechos de una población vulnerable.
3.-) Vicio de fondo por violación al derecho de accesibilidad, igualdad, progresividad y no regresión: La decisión legislativa de extender más la vida útil de las unidades de autobuses implica POSTERGAR el cumplimiento de obligaciones que redundan en el respeto de los derechos de accesibilidad e inclusión de la población discapacitada u otras poblaciones especiales que se beneficiarían de esos mismos ajustes. El derecho de accesibilidad de todas las personas no admite más postergación, ni mucho menos una regresión.
Contrario a lo que se afirma en el voto de mayoría, resulta relevante tener en cuenta el contexto que expone la Defensoría de los Habitantes cuando acusa que detrás de esta normativa hay una historia de constantes incumplimientos de los requisitos técnicos. Sin bien, el control de dichos incumplimientos excede la competencia constitucional, si está dentro de sus competencias controlar un proyecto de ley que perpetúa la postergación del cumplimiento de obligaciones en favor del derecho fundamental a la accesibilidad. La esencia de esta reforma legislativa muestra las deficiencias estructurales que presenta el servicio privado, será muy difícil que en algún momento las exigencias y los controles le permita a la ciudadanía tener un servicio de transporte público eficiente y con altos estándares de desempeño. El contenido de esta reforma legislativa, evidencia que los servicios públicos administración del sector privado, no aseguran eficiencia y calidad.
Fernando Cruz Castro ... Ver más Res. N°2023-030483 SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José; a las trece horas y un minuto del veintidós de noviembre de dos mil veintitrés.
Consulta legislativa facultativa de constitucionalidad interpuesta por Nombre9907 , en su condición de DEFENSORA DE LOS HABITANTES DE LA REPUBLICA DE COSTA RICA, respecto del Proyecto de “Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios”, expediente legislativo N° 23.782.
Resultando:
1.- La consulta se recibió en la Secretaria de la Sala a las 14:40 horas del 23 de octubre de 2023. La copia certificada del expediente legislativo N° 23.782 se recibió en la Sala el día 27 de octubre siguiente, En consecuencia, el plazo para evacuar la consulta vence el 27 de noviembre del 2023.
2.- Consulta la Defensora de los Habitantes de la República si el Proyecto de “Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios” quebranta los artículos 9, de la Constitución Política; 4, párrafo 30, de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad; y 5, de la Convención Interamericana para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las Personas con Discapacidad, el principio de no regresividad en materia de derechos humanos, y el de razonabilidad de las normas. Al extender el plazo de vida útil de los autobuses de transporte público y su relación con el derecho a la accesibilidad a ese servicio para las personas con discapacidad y Otras poblaciones, la Ley N° 7600, en el Capítulo V, desarrolla las disposiciones relativas al “Acceso a los Medios de Transporte”, reconociendo en su artículo 45, que: “Los medios de transporte colectivo deberán ser totalmente accesibles y adecuados a las necesidades de todas las personas”, y el artículo 46, dispuso que: “El Consejo de Transporte Público y el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) no permitirán la circulación de autobuses de ruta en el servicio de transporte público, después de transcurridos quince años de su fabricación: este plazo es improrrogable”. Se aduce que en cuanto a los plazos de cumplimiento, la versión original de la ley dispuso en su Transitorio V, que toda la flota de autobuses debía ser accesible en un plazo máximo de siete años. Sin embargo, en el año 2006, transcurridos diez años de la promulgación de la Ley N° 7600, muy pocas unidades de ruta de transporte público eran accesibles, en gran medida debido a la ausencia de manuales técnicos que permitieran la entidad o entidades encargadas de realizar la revisión técnica vehicular, verificar el cumplimiento de los requisitos de accesibilidad. De ahí que ese mismo año se aprobó una reforma a este cuerpo legal que vino a ampliar el plazo Con que contaban las empresas de transporte público para adaptar sus unidades. Lo anterior, mediante la inclusión de un Transitorio VIII que establece porcentajes escalonados en el tiempo -en un lapso de ocho años, entre los años 2007 y 2014- para que los autobuses paulatinamente Cumplieran con las normas técnicas de accesibilidad. Además, se adicionó un artículo 46 bis que dispone que no podrán circular autobuses de ruta de transporte público después de transcurrido un plazo improrrogable de quinee años desde la fabricación, como tampoco aquellos que no cumplan con las medidas dé accesibilidad que debía incorporar el Consejo de Transporte Público y el MOPT en los manuales de revisión técnica vehicular, a partir del IO de julio de ese año. Indica que lo anterior, se complementó con la Ley N° 9078, Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, en los artículos 41, y 52. Pero la historia del capítulo de Acceso al Transporte Público de la Ley N° 7600 es una dé incumplimientos repetidos; ya que, pese a la ampliación del plazo introducida en la reforma del año 2006 para convertir en accesible el 100 % de transporte público y a la existencia de las disposiciones complementarias de la Ley de Tránsito, a la fecha persiste la inobservancia de incorporar las medidas o requisitos de accesibilidad en los manuales de revisión técnica vehicular y, por consiguiente no se ha logrado el propósito de accesibilidad para las personas con discapacidad y otras personas usuarias -como la población adulta mayor-, condición indispensable para garantizar su derecho acceder al transporte público en modalidad de autobús en un plano de igualdad, Así las cosas, aunque el Proyecto de Ley N° 23.782 no refiere directamente la problemática de accesibilidad, sino a la vida útil de las 'unidades de autobús destinadas al transporte público, la pretensión de ampliar el plazo de la vida útil de dichos autobuses, en los modelos 2007 y 2008 de las micro, pequeñas y medianas empresas, por la vía de la inclusión de un transitorio en la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, no hace más que legitimar y perpetuar dichos incumplimientos. Y, aunque el Proyecto de Ley Nd 23.782, contempla en el transitorio propuesto la obligación del “ente encargado de realizar la inspección técnica vehicular [de] verificar de previo el incumplimiento de los requisitos técnicos de la flota del transporte público que circule bajo esta habilitación” lo cierto es que tal disposición no constituye ninguna garantía, hasta tanto no se incluya en los respectivos manuales, los requisitos técnicos de accesibilidad por verificar. Menciona que las medidas de accesibilidad contenidas en la Ley N° 7600 no están orientadas a garantizar la accesibilidad solo para las personas con discapacidad_, sino para todas las personas independientemente de su condición. En la actualidad Se habla más bien de movilidad inclusiva en la que se conecta la accesibilidad del servicio de transporte en la modalidad que sea con la accesibilidad de la ciudad y que se crean espacios que permiten interconectar las modalidades en la que las personas desean moverse por la ciudad. De esta forma, el objetivo de Desarrollo Sostenible 11 establece que las ciudades deben ser sostenibles. Para alcanzar el Objetivo 11, los esfuerzos deben centrarse en aplicar políticas y prácticas de desarrollo urbano inclusivo, resiliente y sostenible que den prioridad al acceso a los servicios básicos, a la vivienda a precios asequibles, al transporte eficiente y a los espacios verdes para todo el mundo. A su vez, lo anterior se conecta con una característica de los Derechos Humanos: la universalidad. Todas las personas son titulares de todos los Derechos Humanos reconocidos en los instrumentos jurídicos internacionales. La accesibilidad es un principio que tiene entre sus características la universalidad. Ello quiere decir que es de aplicación para todas las personas. La población adulta mayor, menor de edad, mujeres embarazadas, personas de baja estaturas, entre otras, se benefician de normas de accesibilidad al transporte público de la Ley N° 7600. La accesibilidad debe ser una característica del transporte público para garantizar la inclusividad de todas las personas de esa forma, alcanzar la igualdad de condiciones de todas las personas, reconocida en el artículo 33, de la Constitución Política. Si bien la accesibilidad surgió del movimiento de personas Con discapacidad tiene una dimensión expansiva, puesto que se extiende a otros colectivos, que también requieren de modificar el entorno para su participación social como las personas adultas mayores, Tanto es así que la Convención Interamericana Sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, establece en su artículo 26, que las personas mayores tienen el derecho a la accesibilidad al entorno físico, social, económico y' cultural. Sobre el principio de plena participación social y el derecho de consulta que asiste a las personas con discapacidad, refiere que en la tramitación del Proyecto de Ley N° 23.782 para Garantizar el Servicio de Autobuses a los usuarios, la Asamblea Legislativa omitió someterlo a consulta de las organizaciones de personas con discapacidad, tal y como 10 establece normas de rango constitucional y tratados internacionales ratificados por nuestro país. Así, la consulta de las personas con discapacidad sobre los asuntos de interés público que inciden en el ejercicio de sus derechos tiene asidero en el artículo 9, de la Constitución Políticas que -establece que “el Gobierno de la República es popular, representativo, participativo, alternativo y responsable”. Al respecto, cita la Sentencia de esta Sala NC 2013-017305 de las 11:32 horas del 20 de diciembre de 2013. La consulta a las personas con discapacidad sobre los asuntos de interés público que inciden en el ejercicio de sus derechos, se enmarca dentro de las acciones desarrolladas por el estado costarricense a efecto de garantizar la participación ciudadana, A la par del referéndum y de la iniciativa popular en la formación de leyes, dicha consulta se dirige a hacer efectivo la intervención en la toma de decisiones, el control Ciudadano, la transparencia y la rendición de cuentas. El artículo 9, de la Constitución Política, en cuanto a lo que Se refiere al gobierno participativo implica que las y los ciudadanos se involucren en la dirección de los asuntos que son de naturaleza pública, El artículo constitucional mencionado se encuentra en consonancia con el párrafo 3, del artículo 4, de la Convención Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, así como del artículo 5, de la Convención Interamericana Para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra las Personas con Discapacidad, que establece el derecho de consulta de las personas con discapacidad Esto es así puesto que desarrollan el Derecho al Gobierno Participativo, como lo denominada la, Sala Constitucional de acuerdo con la perspectiva de la discapacidad. De las normas citadas se extrae una serie de aspectos básicos de la consulta a las personas con discapacidad, que deben respetar el procedimiento legislativo so pena de incurrir en una violación al Derecho de la Constitución. La consulta es el derecho de las personas con discapacidad de participar en la toma de decisiones en el ámbito de lo público, que pueden tener repercusión en forma directa o indirecta en el ejercicio de sus derechos y, en general, sus vidas. No es una simple norma programática, sino un verdadero derecho que se enmarca dentro de la categoría a la participación política. En ese sentido, cita la Observación General N° 7, del Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad. En referencia al Proyecto de Ley objeto de la presente consulta de constitucionalidad, nótese que existe un vínculo directo entre la reforma de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres que pretende y la Ley N° 7600, puesto que modifica implícitamente Su artículo 46 bis ya que amplía el plazo de quince años que se indicó. La Ley N° 7600 no reconoce derechos nuevos para la población con discapacidad, sino que desarrolla los mismos desde la perspectiva de las y los miembros de este colectivo. De este cuerpo normativo se desprende con claridad que las personas con discapacidad tienen los mismos derechos que los demás miembros de la sociedad. Ahora bien, el ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad puede asumir características particulares en virtud a sus necesidades. Se viola él derecho -a la libertad de tránsito a una persona en silla de ruedas cuando se construye un parque colmado de gradas. Para una persona que no se encuentre en esa circunstancia pasaría inadvertida. De ahí la importancia de observar los Derechos Humanos desde la perspectiva de las personas con discapacidad. Por ello se debe consultar a las personas con discapacidad precisamente para que externen cuál es su perspectiva de las normas que reconocen derechos a su favor. El Proyecto de Ley mencionado reforma implícitamente la Ley N° 7600 y, por ello debe Ser consultado a las personas con discapacidad. Se podría argumentar que el Proyecto de Ley citado garantiza que Se cumpla con las normas de accesibilidad al transporte público de la Ley N° 7600 y, por ello, no debería ser consultado a este colectivo; sin embargo, se estaría suponiendo el criterio de las personas con discapacidad y no se tomaría en cuenta su perspectiva. También se consulta sobre la vulneración al principio de no regresividad en materia de derechos humanos, pues una vez que un derecho formalmente ha sido reconocido como propio de toda persona, queda irrevocablemente integrado al elenco de derechos que deben ser respetados por los estados. La dignidad no puede tener relativismos de ninguna especie. No es posible que lo que hoy se reconozca como un derecho y el día de mañana pierde ese carácter por una decisión de las autoridades de gobierno, o bien se menoscabe el reconocimiento del mismo los Derechos denominados Económicos y Sociales se considera que son de cumplimiento progresivo, conforme al avance material de cada Estado. Sin embargo, una vez alcanzado o reconocido un derecho 0 bien un nivel de reconocimiento de un derecho, no se puede, con posterioridad, desconocer ese derecho o nivel de derecho. Esto es precisamente lo que se Conoce como el Principio de No regresividad. En virtud al Principio de No Regresividad los Derechos Humanos y su nivel de reconocimiento puedan aumentar, pero nunca disminuir. El Principio referido tiene fundamento en una serie de instrumentos jurídicos internacionales como el Pacto Internacional de los Derechos Económicos y Sociales, la Convención Interamericana de Derechos Humanos, la Convención Sobre los Derechos del Niño, la Convención Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, entre otros. Sobre este punto cita las sentencias de esta Sala N° 2012-13367 y N° 2013-011088. Sobre el principio de razonabilidad como parámetros de constitucionalidad, considera que el tema ya ha sido desarrollado por esta Sala, específicamente, en la Sentencia N° 2006-11344 al resolver la consulta formulada por varios diputados respecto de la reforma a la Ley N° 7600 para ampliar el plazo que las unidades de transporte tenían para cumplir con la accesibilidad. Afirma que el Proyecto de Ley N°23.782 no aporta datos ni criterios técnicos objetivos que fundamenten la ampliación del plazo de vida útil establecido en la Ley N° 7600 para las unidades de autobús para el transporte público, en los modelos 2007 y 2008 pertenecientes a las micro, pequeñas y medianas empresas. En la exposición de motivos del mencionado Proyecto de Ley se afirma que la pandemia provocada por el Covid 19, impactó negativamente en las finanzas de las empresas que ofrecen el servicio transporte público modalidad autobuses; sin embargo, no se consignan datos específicos de la afectación de esas empresas. No se indican números sobre la reducción de pasajeros, ni disminución de ingresos. Más aún, dicha argumentación se sustenta en datos desactualizados e información imprecisa y con sesgo del sector empresarial al que beneficia. Al respecto, ese Órgano Defensor no cuestiona la afectación que la pandemia de la Covid-19 tuvo en todos los sectores de la economía del país, incluido el autobusero. No obstante, conoce bien el apoyo que ese Poder Legislativo le dio al sector durante la pandemia, pues en su momento la Defensoría fue consultada sobre distintas iniciativas de ley que tenían ese propósito. Llama la atención de esta Defensoría el hecho de que en la exposición de motivos se acuerpa casi en forma literal uno de los planteamientos de la Cámara Nacional de Transportes en su oficio CNT-263- 2023, del pasado 22 de agosto. Esta observación es relevante por cuanto en ese oficio la Cámara no aporta datos recientes y propios para justificar a necesidad de que se apruebe el Proyecto de Ley, Sino únicamente información contenida en un oficio de la ARESEP fechado febrero del año 2021, a pesar de que se está dirigiendo a las y los señores diputados en agosto del año 2023. Ahora bien, si se analiza el citado oficio OF-1048-RG-2023 de la ARESEP en el que se atiende la consulta Legislativa para efectos del Proyecto de Ley 23-782, se entiende por qué la Cámara prefirió echar mano de datos del año 2021, en lugar de utilizar datos propios actualizados. De lo expuesto en el oficio OF-1048-RG-2023 se colige que la situación financiera ha tenido una mejoría importante dado que los niveles de pasajeros se han recuperado en un alto porcentaje, lo cual no es consiste Con las afirmaciones contenida en la exposición de motivos del proyecto de ley y que Constituyen su fundamento y justificación. Se argumenta también en la exposición de motivos del proyecto de ley, que algunas comunidades corren el riesgo de quedarse sin servicio de transporte público, ya que es brindado por empresas que por su tamaño se han visto más afectadas y les ha costado recuperarse para sustituir las unidades que han alcanzado su vida útil permitida, Al respecto, la Cámara Nacional de Transportes en su oficio CNT-263-2023 afirmó que más de noventa rutas han tenido que ser devueltas por causa de la pandemia. Sin embargo, este dato no es consistente con la información que el Consejo de Transporte Público (CTP) remitió a la Defensoría atendiendo solicitudes que Se le hicieron en virtud de la investigación N° 408222-2023-RI-2023 que realiza este órgano Defensor. Efectivamente, en CTP-DT-0464-2023 el CTP informó que solamente veintisiete rutas habían sido devueltas por los operadores porque la demanda de pasajeros no era suficiente o era nula y ya no era rentable seguir operando. Además, esa entidad reconoció que no ha realizado estudios para comprobar que lo alegado por los operadores es cierto, razón por la cual no existe ninguna comprobación de que ése sea el motivo de la devolución. Finalmente, genera dudas el hecho de que el sector autobusero alegue que tiene problemas de ingresos, por cuánto las empresas dedicadas a esta actividad, tienen la posibilidad de recuperar su equilibrio financiero mediante el sistema tarifario de la ARESEP, el cual tiene dos fijaciones al año de oficio que reconocen el 75% de los costos de la prestación del servicio. Ese 75% de los costos está compuesto por combustibles, tipo de cambio, salarios, mantenimiento, estudios de calidad, entre otros, Pero, además, las empresas deben, Obligatoriamente, presentar a la ARESEP al menos una vez al año una solicitud de ajuste tarifario ordinario, mediante la cual la Autoridad Regula debe revisar toda la estructura de costos de las empresas y corregir mediante ajustes tarifarios cualquier desequilibrio que se haya producido, incluyendo los desequilibrios por reducción de la demanda. Sin embargo, los datos expuestos supra generan al menos una duda razonable sobre la verdadera situación económica del sector. La duda de la Defensoría se profundiza si se considera lo expuesto supra, en cuanto a que el expediente del Proyecto de Ley NO 23.782 no contiene ningún dato financiero aprobado por el sector que demuestre los problemas que justifican la propuesta del proyecto de ley. Como se indicó, el único dato existente es la referencia que hace la Cámara Nacional de Transportes en el oficio CNT-263-2023. Lo que resulta innegable a partir de la información facilitada por la ARESEP al atender a consulta legislativa de este proyecto de ley, es que la aprobación del Proyecto de Ley N° 23.782 ocasionará prejuicios a las personas usuarias del servicio de autobús, sea el aumento de tarifas con unidades más viejas. Tampoco garantiza la continuidad del servicio, pues una unidad con más de quince años de operación, sin duda estará más propensa a dejar de operar en carretera. Todo lo cual considera lesivo del artículo 33, de la Constitución Política, y el principio de razonabilidad.
3.- Por escrito presentado a las 15:37 horas del 7 de noviembre de 2023, Olga Morera Arrieta, Fabricio Alvarado Muñoz, David Lorenzo Segura Gamboa, y José Pablo Sibaja Jiménez, en sus respectivas condiciones de diputada y diputados en la Asamblea Legislativa, presentan un libelo intitulado “ESCRITO PARA MEJOR RESOLVER”, en el que solicitan se les tenga como coadyuvantes pasivos de la consulta de constitucionalidad, y hacen argumentaciones y aportan información en favor del Proyecto de Ley.
4.- Por escrito presentado a las 9:00 horas del 7 de noviembre de 2023, Silvia Bolaños Barrantes, en su condición de Presidenta de la Asociación Cámara Nacional de Transportes de Costa Rica, solicita se le admita su intervención en favor del Proyecto de Ley, tramitado bajo el expediente legislativo N° 23.782.
5.- En los procedimientos se han acatado las disposiciones del artículo 100, de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, y esta resolución se dicta dentro del término que establece el artículo 101 ibídem.
Redacta el magistrado Salazar Alvarado; y,
Considerando:
I.- De conformidad con lo que dispone el artículo 96, inciso ch), de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, nos encontramos frente a una consulta facultativa, planteada por la Defensora de los Habitantes de la República dé Costa Rica. En efecto, la legitimación se deriva directamente de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, que indica que la consulta la puede formular la Defensoría de los Habitantes cuando considere que un proyecto legislativo contenga disposiciones que infringen derechos o libertades fundamentales reconocidos por la Constitución, O los instrumentos internacionales de derechos humanos vigentes en la República (art. 96.ch). El momento procesal para la presentación de la consulta es después de la aprobación en primer debate del Proyecto de Ley, como en efecto ocurre en el caso que nos ocupa, lo que sucedió el 16 de octubre de 2023, mediante la Sesión Ordinaria N° 73, del Plenario Legislativo (art. 98).
Por otra parte, en el escrito de interposición la Defensora de los Habitantes argumenta los aspectos de relevancia constitucional que estima afectarían la regularidad jurídica del Proyecto de Ley N° 23.782 que es “Ley para Garantizar el Servicio de Autobús para los Usuarios” en cuanto adiciona un Transitorio XXV, a la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, Ley N° 9078 del 04 de octubre de 2012. Lo anterior, porque podría contradecir las disposiciones que forman parte del Derecho de la Constitución, de valores, principios, y normas constitucionales y del Derecho Internacional de los Derechos Humanos. De esta forma, conforme corresponde a las consultas facultativas de constitucionalidad, lo que esta Sala revisará será Únicamente los extremos Cuestionados en forma concreta por la Defensora y no aspectos generales de constitucionalidad de la Ley que contiene la norma impugnada, según lo dispone el artículo 99, de la ley que rige esta jurisdicción.
II.- Sobre la improcedencia de las gestiones de coadyuvancia presentadas en contra de la presentación de la consulta legislativa.
En la Secretaría de esta Sala, fueron recibidos dos gestiones:
Ahora bien, en reiteradas ocasiones esta Sala ha establecido que las gestiones -como las presentadas al expediente- no pueden ser tomadas en cuenta, para resolver las cuestiones de fondo que se consultan. Esto ha sido señalado, en diversas ocasiones, como sucedió con el Proyecto de “Ley Marco de Empleo Público”, expediente legislativo N° 21.336, en el que se presentaron numerosas gestiones por diferentes organizaciones sociales, e incluso miembros de la Asamblea Legislativa. En esa ocasión, la Sala, por Sentencia N° 2021-017098 de las 23:15 horas del 31 de julio de 2021, indicó que:
“Sobre todas estas gestiones, con manifestaciones a favor y en contra del proyecto consultado, procede señalar que la intervención adhesiva activa o pasiva no está prevista para los mecanismos de consulta legislativa, en IÓ que pueden existir simples opiniones jurídicas contrapuestas acerca de la regularidad constitucional de un proyecto de ley, lo que si procede en IO' procesos de amparo o de acciones de inconstitucionalidad, artículos 34 y 83 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional; tal como 10 indicado esta Sala en casos anteriores por -tratarse la consulta facultativa de constitucionalidad de un proyecto de ley, siendo un proceso donde no se admiten coadyuvancias, ni a favor ni en contra del proyecto consultado, lo que procede es la denegatoria del trámite dé todos estos escritos (ver al respectó los votos n.° 2019-020596, n.° 2007-009469, n.° 2005-009618, n.° 2004-01603, entre otros)”.
En consecuencia de lo anterior, en atención a los precedentes sobre las intervenciones adhesivas activas o pasivas, lo procedente es no atenderlas, toda vez que no están reguladas para los mecanismos de control previo de constitucionalidad, en la Ley de la Jurisdicción Constitucional, en consecuencia, se deniega el trámite a esos memoriales, como en efecto Se hace.
III.- Sobre el objeto y los aspectos consultados.
El Proyecto de Ley tiene por objetivo la ampliación temporal de la vida útil de las unidades de transporte público en la modalidad autobús por un año y por única vez, a partir de que el proyecto se convierta en ley. Esta medida legislativa se incorporaría como un Transitorio XXV, a la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestre; y Seguridad Vial, Ley N° 9078 del 4 de octubre de 2012. Esta disposición está dirigida a las micro, pequeñas y medianas empresas de transportes de acuerdo con la calificación otorgada por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) y a las cooperativas consideradas dentro de esas Clasificaciones. El Proyecto de Ley evidentemente tiene gran importancia para la movilidad y conectividad de la fuerza laboral en el país.
Para una mejor comprensión, se transcribe la disposición que es objeto de la consulta de constitucionalidad, aprobada por la Comisión Permanente Especial de Redacción, de la siguiente manera:
“ARTÍCULO 1.- Se adiciona el transitorio XXV a la Ley 9078, Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, de 4 de octubre de 2012. El texto es el siguiente:
Transitorio XXV.- Para efectos de la prestación del servicio de transporte público, en relación con la vida útil de las unidades, se autoriza, por única vez, que las unidades modalidad autobús de ruta regular, modelos 2007 y 2008, puedan ser utilizadas en el servicio de transporte público y circular hasta por un año a partir de la entrada en vigencia de la presente ley. Esta norma es de aplicación única y exclusiva para las empresas autobuseras clasificadas como micro, pequeñas y medianas, según la clasificación de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) y las cooperativas del sector de transporte público ubicadas en esas clasificaciones. El ente encargado de realizar la inspección técnica vehicular deberá verificar de previo el cumplimiento de los requisitos técnicos de la flota del transporte público que circule bajo esta habilitación. Las unidades de transporte que sobrepasen los quince años de antigüedad, y se acojan al plazo adicional establecido en el presente transitorio; deberán realizar la inspección técnica vehicular cada cuatro meses y cumplir Con las condiciones de accesibilidad establecidas en la Ley 7600, Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad, de 2 de mayo de1996, y su reglamento.
Durante la vigencia de la presente norma transitoria, tanto el Consejo de Transporte Público como la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos tendrán por autorizada la operación de las unidades cubiertas por esta disposición, para todos los aspectos operativos, ,tarifarios y legales.
Rige a partir de su publicación”.
Para evacuar la consulta, la Sala resolverá los temas de conformidad con los sucesivos apartados:
A.- La infracción al procedimiento legislativo por no conceder audiencia a las organizaciones de personas con discapacidad.
La Defensoría de los Habitantes consulta a la Sala si hay infracción al artículo 4.3, de la Convención sobre los Derechos de las personas con discapacidad, y el numeral 5, de la Convención Interamericana para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las personas con discapacidad, así como los principios de participación que se deriva de lo anterior, y el artículo 9, de la Constitución Política.
Manifiesta que las personas con discapacidad tienen el derecho de participar en la toma de decisiones en el ámbito público, cuando tenga repercusión en forma directa o indirecta en el ejercicio de sus derechos, o en sus vidas. Se trata de un verdadero derecho que cae bajo la categoría de la participación política. Esto estaría reconocido por parte del Comité de los derechos de las personas con discapacidad (Observación General N° 7), así como la extensión que Sugiere la Exrelatora de los Derechos de las personas con discapacidad de la Organización de las Naciones Unidas (informe 6), al Consejo de Derechos Humanos. De las normas invocadas se debe consultar a las personas con discapacidad, a través de sus organizaciones, y debe existir en la obligación de crear procedimientos de consulta, dentro de los cuales debe quedar claro qué se les consulta, como también, una forma de garantía exigible cuando no se les consulta. Esto debe ser ampliamente interpretado, para establecer la obligación de promulgar leyes y reglamentos que pauten los procedimientos de consulta.
Sostiene que el Proyecto de Ley modifica implícitamente la Ley N° 7600, Ley de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad, y el artículo 46 bis, de la Ley de Tránsito por las Vías Públicas Terrestres, en cuanto amplía el plazo de quince años que tomó para que los autobuseros pudieran implementar las medidas de acceso para personas con discapacidad. Explica que la Ley N° 7600 no reconoce nuevos derechos, sino que los desarrolla desde la perspectiva de las personas con discapacidad, y deben contar con los mismos derechos que las demás personas de la sociedad. Aunque Se argumente que el proyecto garantiza normas de accesibilidad al transporte público, razón por la que no es necesario la consulta al colectivo, se estaría Suponiendo el criterio de las personas con discapacidad y no se tomaría en cuenta su perspectiva. En este sentido, la Defensoría de los Habitantes es de la opinión que la consulta a las personas con discapacidad están en las mismas circunstancias que los pueblos indígenas y el derecho a la consulta.
La Sala, para dilucidar lo anterior, trae a colación que, por Sentencia N° 2014-003969 de las 18:00 horas del 20 de marzo de 2014, se analizó similares argumentos en otro procedimiento legislativo referente al Proyecto de “Ley Reguladora de Investigación Biomédica”, por violentar la obligación de la consulta a las personas con discapacidad bajo un procedimiento adecuado a las necesidades de las minorías, de conformidad con el artículo la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. En la sentencia señalada, se dimensionó el alcance de la disposición, al señalar que:
“Debe observarse en este punto que la obligación de consulta que plantean los consultantes se deriva del artículo 4.3 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad; no obstante, según el propio texto convencional, esa obligación se limita —en cuanto a la elaboración de legislación- a la consulta de aquellas normas que sean “desarrollo “ de la Convención y no en general, a cualquier norma jurídica aun cuando tenga entre sus destinatarios a personas protegidas por la Convención.- _Esa interpretación ha sido acogida por este Tribunal en la sentencia número 2010-9059. Cómo este proyecto ley pretende, en algunos de sus artículos, incidir de forma diferenciada y especifica en las condiciones y derechos de las personas Con discapacidad -frente al tema de los ensayos clínicos y Cuestiones relacionadas-, estimamos que Si es procedente la consulta en los términos que exige la citada Convención”.
De lo anterior, es claro que la Sala debe hacer un análisis de la situación que se regula en un Proyecto de Ley, pues, de acuerdo con lo anterior no pueden ser todos los proyectos de ley donde sea exigible el derecho a la consulta. En este Sentido, debe Serlo cuando en especial Sí Se afectan los derechos, con la perspectiva de crear, modificar o eliminar los derechos de forma diferenciada para las personas con discapacidad. La Sala ya estableció eso al afirmar que:
“…la obligación de consulta, tal y como viene definida surgirá cuando en actuación estatal Se contemple una afectación (ya sea negativa o positiva) respecto del conjunto de derechos y obligaciones de las personas con discapacidad, en razón y con fundamento precisamente en ese su particular estatus jurídico, pues en tales casos lo que se busca es escuchar lo que tengan que decir.- En esa línea, no se comparte el razonamiento de los consultantes respecto de que la normativa no regula algunos temas relacionados con personas con discapacidad que -justo por ello mismo- el proyecto debió consultarse a las organizaciones de personas con discapacidad; por el contrario, para este órgano, el hecho de que, como lo dicen los consultantes, la normativa específica consultada deje de normar ciertas cuestiones, no podría implicar ni producir afectación alguna (positiva o negativa) y por ende, precisamente ese silencio resulta clara justificación para entender la consulta como no necesaria jurídicamente (Sentencia N° 2010-009059 de las 14:47 horas del 19 de mayo de 2010, con ocasión de la “Reforma a varios artículos de la ley de Tránsito por Vías terrestres número 7331 y sus reformas”).
La anterior sentencia se dictó cuando se alegó que era contrario a la Convención en cuestión, una reforma tácita a la Ley N° 7600 al extender -el plazo de quince a veinte años la vida útil de los autobuses, con los problemas de desmejora y seguridad de las condiciones para los discapacitados.
Ahora bien, la Sala observa que en efecto la normativa sobre Transporte Público de Personas había establecido plazos para el cumplimiento de las adaptaciones y diferentes medidas que cumplimentarían la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. En un primer supuesto se estableció por siete años, y luego la normativa fue reformada con la intención de agregar otro plazo de ocho años más para cumplimiento escalonado, y fue establecido como Improrrogable, con el fin de cumplir con la Ley N° 7600. Con ello, se estableció un total de quince años de vida útil a los autobuses' En el Proyecto de Ley se modifica ese plazo, que había sido calificado por el artículo 46 bis, de la Ley de Tránsito Como “improrrogable”, pero con el actual Proyecto de Ley para desatender esa circunstancia y permitir un año adicional de vida útil, lo cual sería contrario al Derecho de la Constitución, sin la consulta al colectivo de las personas discapacitadas.
Se afirma que se debió consultar al colectivo de los discapacitados por la ampliación del plazo de un año. Sin embargo, a la luz de lo ya decidido, la reforma opera de forma neutral para las personas con discapacidad, y que, la afectación que se podría dar es la misma para Otros usuarios del transporte público remunerado de personas en autobuses.
Así, la Sala primero que todo observa que el efecto que el Proyecto de Ley tiene sobre los derechos de las personas discapacitadas no es diferenciado ni exclusivo del colectivo de las personas discapacitadas, así tampoco que los mencionados plazos de vida útil de los vehículos dispuestos en la Ley de Tránsito implique una afectación grave e injustificada a la Ley N° 7600, y de la Convención sobre los Derechos de las personas con discapacidad, en cuanto este último imponga un plazo fijo e inmodificable, concreto dado al amparo de una obligación internacional.
Lo segundo que debe observarse es que el Transitorio XXV no pretende restar el desarrollo de la normativa ya dispuesta en la Ley N° 7600, dictada al amparo de la Convención, sino que vela y prevé las consecuencias de extender la vida útil de las unidades para todas las personas, al extender la vida útil de los buses que son utilizados para operar el transporte público de autobús para personas y de forma circular (rutas). Ciertamente, la exposición de motivos justifica la medida en las causas lógicas relacionadas al Covid-19, por la disminución de los usuarios, y en otros eventos, que han incrementado los combustibles después de la guerra provocada por la invasión de Rusia contra Ucrania. En este sentido, el Transitorio XXV propuesto en el Proyecto de Ley mitiga los efectos históricos de una relación económica-contractual de los concesionarios con el Estado, que de acuerdo con el instrumento propuesto se establece ciertos límites en él tamaño de las empresas y cooperativas destinatarias, además de ordenar, la verificación en el cumplimiento de los requisitos técnicos en el ente encargado de la inspección técnica vehicular, con lo que se prevé la inspección y comprobación de las unidades para que cumplan con los requisitos técnicos. De la disposición no se desprende un tratamiento diferenciado y perjudicial para la población de personas con discapacidad, que impida, altere o modifique las obligaciones jurídicas derivadas de las leyes y las convenciones internacionales. Es decir, se mantienen los requerimientos de las empresas de transportes, al cubrir la demanda de transporte para todas las personas, sean incluidas todas aquellas personas que dadas sus características requieran aditamentos y facilidades de entrada y uso a las unidades de transporte. En este sentido, lo que se debe verificar son los diferentes aspectos que involucran los ajustes necesarios y de seguridad, para transportar la población nacional discapacitada y no discapacitada, que no se ha modificado, sigue vigente en toda su extensión cumplir con las condiciones de accesibilidad de la Ley N° 7600. Observa la Sala, que incluye una periodicidad de cuatro meses mucho más intensa de estas revisiones, con lo que, se hace aún más estricta la vigilancia del cumplimiento de las condiciones técnicas y de seguridad, de las unidades de transporte que caen bajo el ámbito de aplicación del Transitorio XXV.
Sobre este extremo, no encuentra la Sala que debió ser necesario consultar el Proyecto de Ley las organizaciones o colectivo de las personas con discapacidad, de modo que no existiría un vicio en el procedimiento legislativo acusado.
B.- Sobre la infracción al derecho de accesibilidad, a la igualdad al principio de progresividad y de no regresión de los derechos humanos.
A pesar de que se alega la afectación al principio de progresividad y de no regresión de los derechos humanos, no encuentra la Sala que exista una afectación directa causada por el Transitorio XXV sobre los niveles de protección de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ni la Convención Interamericana para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Personas con Discapacidad, y de la Ley N° 7600. Lo anterior, toda vez que la decisión legislativa de extender a un año más la vida útil de las unidades no implica per se la infracción de los estándares internacionales o de la legislación nacional, pues lo que el Proyecto de Ley hace es agregar una norma transicional que habilita temporalmente a las empresas MYPIMES y cooperativas del mismo segmento, por un año, al uso de los autobuses modelo 2007 y 2008, pero no estaría dirigida a suprimir, limitar o restringir los derechos ya reconocidos de accesibilidad e inclusión de la población discapacitada u otras poblaciones especiales que se beneficiarían de esos mismos ajustes. Esa afectación podría haber sido examinada bajo este argumento, si la normativa no hubiera previsto o dispuesto un mecanismo de acompañamiento técnico de seguridad y de los ajustes necesarios para transportar todo tipo de público, pues en ese sentido, hace referencia directa al respeto y reconocimiento de los niveles de protección presentes en el ordenamiento jurídico. Si bien, podría reprocharse algunas prácticas de los autobuseros, la norma reafirma la obligación de los órganos y entes encargados de velar por los requisitos técnicos a que debe estar ceñidas las unidades de autobuses, y por ello, si han existido problemas en su materialización y cristalización, las violaciones pueden discutirse en la vía administrativa, incluso en la jurisdicción de la libertad. En este sentido, no es extraño para la Sala entrar a conocer los recursos de amparo de personas que han reclamado problemas de acceso a los autobuses, impedimentos ilegítimos de poder abordar con perros guía y de asistencia al transporte remunerado de personas por autobús, por infracciones a los derechos de accesibilidad y de igual trato que a las demás personas.
Con base en lo anterior, se despeja la duda de la infracción al principio de igualdad, en cuanto a los principios de universalidad de los derechos económicos y sociales, de accesibilidad del transporte público, no solo limitado a las personas con discapacidad, para incluir el acceso del transporte público a las personas adultas mayores, personas menores de edad, y población con necesidades especiales, entre otros destinatarios. Entiende la Sala que la duda de la Defensoría radica en que el Transitorio propuesto invisibilizaría la infracción a los requisitos técnicos y plazos de cumplimiento del Transitorio VIII de la Ley N° 7600, razón por la cual -se concluye- que no se debería aprobar el Proyecto de Ley. En principio, esta Sala no ve razón para establecer dicha consecuencia en la vía de la consulta legislativa, toda vez que no hay desmejoramiento expreso ni implícito de los requisitos técnicos, y se mantiene el nivel actual de todos aquellos ajustes acordados y necesarios que permitirían la autonomía individual, la inclusión y accesibilidad al transporte público. Con ello se garantiza la igualdad de las personas con discapacidad con el resto de la población. Si bien, la Defensoría de los Habitantes acusa que detrás de esta normativa hay una historia de constantes incumplimientos, de los requisitos técnicos, es también Cierto que el control de esas infracciones debe realizarse en Otras vías administrativas y jurisdicciones, pues la Consulta Legislativa de Constitucionalidad está prevista para enjuiciar y controlar que un proyecto de ley no contenga disposiciones contrarias al Derecho de la Constitución, pero no para valorar y determinar supuestos de aplicación, si ha habido insuficiente materialización de actuaciones administrativas por las autoridades encargadas de hacerlo, y cuya comprobación no le sería exigible directamente al Poder Legislativo. Es decir, no corresponde ni recae sobre el legislativo la constatación de los supuestos de incumplimiento alegados, por el Contrario, ello recae en el Poder Ejecutivo y sus departamentos, 'quienes, en efecto, deben velar por la materialización y creación de procedimientos para la ejecución y cumplimiento de las leyes (artículo 140.3 140.8, Constitucionales).
En razón de lo anterior, no se encuentran razones para estimar que el Proyecto de Ley que Introduce el Transitorio XXV, a la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, sea contrario al derecho de accesibilidad, a la igualdad, al principio de progresividad y de no regresión de los derechos humanos.
C.- Sobre el quebranto al principio constitucional de razonabilidad.
Se queja principalmente por la falta de información, que el expediente legislativo no contiene ningún dato financiero aportado por el sector de transportes que demostrara los problemas que justifican la propuesta del Proyecto de Ley, y de la no utilización de mecanismos tarifarios establecidos ante la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP). En concreto, se dice que el Proyecto de Ley N° 23.782 no aporta datos ni criterios técnicos objetivos que fundamenten la ampliación del plazo de vida útil establecido en la Ley N° 7600 para el transporte público de autobús, en los modelos 2007 y 2008 pertenecientes a las micro, pequeñas y medianas empresas. En la exposición de motivos del mencionado Proyecto de Ley, se afirma que la pandemia provocada por el Covid-19, impactó negativamente en las finanzas de las empresas que ofrecen el servicio transporte público modalidad autobuses; sin embargo, no Se consignan datos específicos de la afectación de esas empresas. No se Indican números sobre la reducción de pasajeros, ni disminución de ingresos. Más aún, dicha argumentación se sustenta en datos desactualizados e información imprecisa y con sesgo del sector empresarial al que beneficia.
Se queja de que se aceptan los planteamientos de la Cámara Nacional de Transportes sobre la información, que valga decir, es desactualizada, del 2021 de la ARESEP, y no aporta nada más reciente, como lo indicado por el oficio OF-1048-RG-2023 de a ARESEP en el que se atiende la Consulta Legislativa para efectos del Proyecto de Ley N° 23.782, se entiende por qué la Cámara prefirió echar mano de datos del año 2021. Más bien, información más actualizada indica que hay una recuperación importante, contrario a lo afirmado en la exposición de motivos- Alude a otras informaciones que no están claras, sobre el número de rutas y comunidades que corren el riesgo de quedarse sin servicio de transporte público, El número de rutas devueltas no es consistente con informaciones que tiene la Defensoría de veintisiete devueltas contra noventa rutas devueltas, y que los problemas de ingresos los puede afrontar las empresas con el sistema tarifario de la ARESEP.
Si bien, la Defensora de la Habitantes señala que ya la Sala había entrado a conocer una consulta facultativa de constitucionalidad que fue evacuada por la Resolución N° 2006-11344 del 4 de agosto del 2006, con la que se encontró la irrazonabilidad del Transitorio VIII de la Ley N° 7600, por cuanto prorrogaba los plazos de cumplimiento de los requerimientos técnicos de los autobuses en forma muy distinta a la actual, y fue encontrada como inconstitucional por la Sala por la falta de datos objetivos y de mínima motivación. Para este Tribunal, es claro que los niveles de cumplimiento con los pactos Internacionales no habían sido alcanzados en esa oportunidad. También lo es que, a raíz del pronunciamiento de la Sala, la mencionada norma se enmendó en el procedimiento legislativo, para dar campo a la actual disposición transitoria de la Ley N° 7600. Esto quiere decir, que en efecto, hubo una corrección por parte del Parlamento, que ayudó a materializar el cumplimiento de los niveles ahí señalados para el 2014 de un 100% de las unidades con respecto a los requisitos de accesibilidad, incluida la rampa o plataforma y las medidas de las puertas de acceso. Sin embargo, la forma en que fueron exigidos los informes técnicos a la Asamblea Legislativa ha variado en la jurisprudencia de esta Sala.
En realidad lo que se solicita a la Sala es el examen de los criterios de oportunidad y conveniencia utilizados por la Asamblea Legislativa para abordar autorización de extender la vida útil de los autobuses que se discute en el Proyecto de Ley y que introduciría un transitorio a la Ley de Tránsito. La Sala ha venido sosteniendo que la libertad de configuración del legislador puede ser amplio, salvo la existencia de norma expresa o por la exigencia de la materia, más Como en este caso, en que no se vulnera un acuerdo internacional.
Así como ha ocurrido en otras ocasiones, el Tribunal ha desestimado pretensiones similares, cuando se ha alegado que no hay estudios financieros concretos que respaldarían un determinado proyecto de ley, Por Sentencia N° 2020-15542 de las 11:40 horas del 19 de agosto de 2020, esta Sala conoció de la consulta legislativa de varias personas diputadas sobre el Proyecto denominado “LEY PARA EL FORTALECIMIENTO DE LA ACCIÓN SOCIAL DE LA ASOCIACIÓN OBRAS DEL ESPÍRITU SANTO”, y en la que la sala estableció que:
“… la consulta no desarrolla de manera clara y precisa de dónde se deriva la exigencia constitucional de efectuar estudios técnicos para el traslado de fondos públicos a sujetos privados para la atención de la población menor de edad en pobreza y pobreza extrema, ni tampoco en qué medida el proyecto transgrede el principio de razonabilidad técnica. En ese sentido, la Sala, mediante resolución n.o (sic) 2018000230 de las 10:40 horas de 10 de enero de 2018, dispuso:
“el legislador cuenta con discrecionalidad, en el marco de su derecho a la libre configuración, sin que deba justificar cada decisión mediante un estudio técnico, salvo cuando existe norma expresa al respecto (verbigracia en cuestiones ambientales) o cuando la materia los exige”.
Además, las Diputadas y (os Diputados realizan un abordaje superficial de la supuesta incompetencia de la Asamblea Legislativa para hacer la verificación de la aptitud del sujeto de derecho privado para recibir fondos públicos (…)”.
En ese mismo orden de ideas, en la Sentencia N° 2023-15596 dé las 13:20 horas del 28 de junio de 2023, al conocer de la habilitación legal para excluir de la regla fiscal a las municipalidades, concejos municipales de distrito y los comités cantonales de deportes, lo anterior, sin un estudio técnico que lo avalara. En la decisión, se estableció lo siguiente:
“Deben destacarse las líneas jurisprudenciales de este Tribunal en el sentido de que esta Sala ha rechazado que “irremediablemente, todas las decisiones del legislador deban contemplar un estudio técnico” porque eso atenta contra la naturaleza misma del Parlamento en el sentido de que el legislador cuenta con discrecionalidad, en el mareo de su derecho a la libre configuración, a efecto de ponderar y adoptar las normas que estime necesarias. Si fuera un órgano estrictamente técnico que debe apegarse a un único criterio, carecería de sentido la naturaleza misma de la actividad legislativa” En otra Sentencia N° 2022-25307 de las 13:40 horas del 25 de octubre de 2022, la Sala rechaza la exigencia de que la Asamblea Legislativa estuviera obligada a establecer estudios económicos que permitieran fijar el valor en el costo de producción del hidrógeno verde, para poner en Operación una planta de producción, así como un estudio comparativo con la producción hidroeléctrico, eólico o solar, estudio de viabilidad financiera, entre Otras omisiones que se consideraban relevantes por los consultantes. En respuesta, la Sala citó varios precedentes sobre la libertad de configuración del legislador, entre los cuales, es importante citar lo siguiente:
“Los Diputados y Diputadas consultan sobre la constitucionalidad del proyecto de ley por lesión al principio de razonabilidad técnica, ante la ausencia de estudios técnicos que determinen su necesidad, viabilidad y aplicación. Sin embargo, no desarrollan de manera clara y precisa de dónde se deriva la exigencia constitucional de efectuar estudios técnicos para fomentar la inversión destinada a la investigación, producción, transformación, almacenamiento, transporte, comercialización, uso final y exportación de hidrogeno verde producido en Costa Rica. Si bien mencionan, sin siquiera desarrollar, la sentencia 14293-95, lo cierto es que dicho falló se refiere de manera específica al principio de objetivación de la tutela ambiental o principio de vinculación a la ciencia y la técnica, lo que evidentemente no guarda conexión con la naturaleza del proyecto objeto de esta consulta. La jurisprudencia de la Sala es reiterada en el sentido de que las potestades legislativas deben estar vinculadas a reglas unívocas de la ciencia o la técnica, principios elementales de justicia, lógica o conveniencia, cuando el objeto de la actividad legislativa son las cuestiones ambientales, dado que el principio de objetivación de la tutela ambiental ha sido aplicado consistentemente por la jurisprudencia constitucional (sentencias N. 201 de las 15:01 horas del 6 de enero de 2010, 2012-013367 de las 11:33 horas del 21 de setiembre de 2012, 2013-005964 de las 15:05 horas del 30 de abril de y 2018-007978 de las 12:45 horas del 18 de mayo de 2018).
En cambio, demandar un estudio técnico en cualesquiera casos de ejercicio de la función legislativa, vaciaría de contenido el principio de libre configuración del legislador. De esa forma se pronunció la Sala en la sentencia N. 2018-000230 de las 10:40 horas de/ 19 de enero de 2018, que en lo que interesa señaló:
“En lo que respecta al alegado establecimiento de una lista numerus clausus por parte del legislador sin la existencia de criterios técnicos, la Sala descarta que exista alguna lesión al orden constitucional. Según se desprende de los párrafos precedentes, cae en el derecho a la libre configuración del legislador la determinación de los parámetros para categorizar a una profesión como ciencia en la salud. La Sala rechaza que, irremediablemente, todas las decisiones del legislador deban contemplar un estudio técnico, toda vez que dicha situación anularía la discrecionalidad del órgano legislativo, sometiéndolo al criterio de terceros que carecen de representación democrática. Los estudios técnicos son necesario» cuando existe norma expresa al respecto (verbigracia en cuestiones ambientales) o cuando la materia los exige, so pena de transformar la discrecionalidad en arbitrariedad. En el caso de marras, la decisión del legislador elevó claramente los requisitos para ser profesional en ciencias de la salud, al demandar el grado mínimo de licenciatura y enumerar expresamente las profesiones incluidas, decisión que no requiere un estudio técnico o científico.” (el destacado no corresponde al original).
Tomando en consideración lo expuesto por los consultantes, así como los precedentes citados, la Sala no considera que, en los términos en que se planteó la consulta, la forma de legislar cuestionada (fomentar la inversión en actividades destinadas a la investigación, producción, transformación, almacenamiento, transporte, comercialización; suministro, uso final y exportación del hidrógeno verde producido en territorio nacional) sea inconstitucional por violación del principio de razonabilidad técnica. Por el contrario, es criterio de esta Cámara que, en Supuestos como el que Se analiza, e/ legislador goza de un amplísimo margen de discrecionalidad legislativa ya que, como se anotó, el proyecto de ley crea un marco para fomentar la eventual realización de una actividad económica, mientras que los diputados consultantes exigen estudios técnicos tal como si se ordenara realizarla”.
Entonces, si bien se pone en duda el Proyecto de Ley por falta de la información financiera, la reciente línea de la jurisprudencia de la Sala ha transitado por otra vía. En este sentido, la Defensoría de los Habitantes no ha explicado cómo se ajustaría la Sentencia N° 2006-11344 del 4 de agosto del 2006 a la duda de constitucionalidad actualmente, existiendo necesidad de evidenciar de dónde derivaría actualmente la expresa obligación de estudios financieros y su relación con el principio de razonabilidad. La Sala es de la opinión que no basta con citar sentencias de la Sala Constitucional, incluso los precedentes aplicables sin explicar cómo es que se emplearían en la interpretación al vaso concreto, al unirlos a la doctrina jurisprudencial de los elementos de la razonabilidad, de modo que cumpla con lo establecido por la Sala Sobre la prueba o carga de la argumentación.
En razón de lo expuesto, no ha lugar a evacuar la consulta de Constitucionalidad en Cuanto a este extremo.
IV.- Conclusión. Se rechazan las gestiones de coadyuvancia presentadas por Olga Morera Arrieta, Fabricio Alvarado Muñoz, David Lorenzo Segura Gamboa, y José Pablo Sibaja Jiménez, en sus respectivas condiciones de diputada y diputados en la Asamblea Legislativa, y por Silvia Bolaños Barrantes, en su condición de Presidenta de la Asociación Cámara Nacional de Transportes de Costa Rica.
En razón de todo lo expuesto, se evacua por la forma la consulta formulada en el sentido de que el Proyecto de Ley denominado “Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios”, expediente legislativo N°23.782, no contraviene el derecho a la consulta de las personas con discapacidad. En cuanto al fondo, la consulta se evacua de la siguiente manera: a) no ha lugar a evacuar la consulta por la infracción al principio de razonabilidad; y b) no se estima que el Proyecto de Ley sea contrario al derecho de accesibilidad, y a la igualdad, y los principios de progresividad y de no regresión de los derechos humanos.
V.- DOCUMENTACIÓN APORTADA AL EXPEDIENTE. se previene a las partes que de haber aportado algún documento en papel, así como objetos o pruebas contenidas en algún dispositivo adicional de carácter electrónico, informáticos magnético, óptico, telemático o producido por nuevas tecnologías, estos deberán ser retirados del despacho en un plazo máximo de treinta días hábiles contados a partir de la notificación de esta sentencia, De lo contrario, será destruido todo aquel material que no sea retirado dentro de este plazo, según lo dispuesto en el “Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial” aprobado por la Corte Plena en Sesión N° 27-11 del 22 de agosto del 2011, artículo XXVI y publicado en el Boletín Judicial N° 19 del 26 de enero del 2012, así como en el acuerdo aprobado por el Consejo Superior del Poder Judicial, en la Sesión N° 43-12 celebrada el 3 de mayo del 2012, artículo LXXXI.
Por tanto:
Se rechazan las gestiones de coadyuvancia presentadas por Olga Morera Arrieta, Fabricio Alvarado Muñoz, David Lorenzo Segura Gamboa, y José Pablo Sibaja Jiménez, en sus respectivas condiciones de diputada y diputados en la Asamblea Legislativa, y por Silvia Bolaños Barrantes, en su condición de Presidenta de la Asociación Cámara Nacional de Transportes de Costa Rica. Se evacua la consulta formulada en el sentido de que el Proyecto de Ley denominado “Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios”, expediente legislativo N°23.782, por la forma no contraviene el derecho a la Consulta de las personas con discapacidad. En cuanto al fondo, se evacua la consulta de la siguiente manera: a) no ha lugar a evacuar la consulta por la infracción al principio de razonabilidad; y b) no se estima que el Proyecto de Ley sea contrario al derecho de accesibilidad y a la igualdad, y a los principios de progresividad y de no regresión de los derechos humanos. El magistrado Cruz Castro salva el voto al considerar que el proyecto presenta vicios de procedimiento y de fondo. La magistrada Garro Vargas, por sus propias razones, evacua la consulta de constitucionalidad en el sentido de que no se dan los vicios por la falta de consulta a los colectivos representativos de las personas con discapacidad, o lesión a los principios de progresividad y de no regresión de los derechos humanos, La magistrada Garro Vargas salva el voto y sí evacua el tercer aspecto de la consulta en el sentido de que, en el caso concreto, sí existe una lesión al principio de razonabilidad en la iniciativa parlamentaria. Comuníquese este pronunciamiento al Directorio de la Asamblea Legislativa. - Fernando Castillo V.
Fernando Cruz C. Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G. Anamari Garro V.
Ingrid Hess H. Alexandra Alvarado P.
Res. N.°22023-030483 RAZONES DIFERENTES Y VOTO SALVADO DE LA MAGISTRADA GARRO VARGAS Respetuosamente he considerado necesario consignar mis propias razones para desestimar parcialmente las dudas de constitucionalidad planteadas por la Defensora de los Habitantes respecto del proyecto de ley que se tramita en el expediente legislativo n.023.782, llamado “Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios”.
Concretamente, estimo que en el sub lite no se dan los vicios por la falta de Consulta a los colectivos representativos de las personas con discapacidad, o lesión a los principios de progresividad y de no regresión de los derechos humanos. No obstante, salvo el voto respecto de lo resuelto por la mayoría de esta Sala y estimo que sí corresponde evacuar el tercer aspecto de la consulta facultativa de constitucionalidad y declaro qué sí existe una lesión al principio de razonabilidad en la iniciativa parlamentaria.
Todo lo anterior, bajo el siguiente orden de consideraciones que responde justamente al íter en que fue formulada la consulta de constitucionalidad.
I.- Razones diferentes Sobre la ausencia de vicios de constitucionalidad por la falta de consulta a los colectivos representativos de las personas con discapacidad, o lesión a los principios de progresividad y no regresividad en la lesión a los derechos humanos del referido colectivo A.- Dudas de constitucionalidad planteadas En el caso bajo examen, la Defensora de los Habitantes cuestiona lo dispuesto en el proyecto de ley n.°23.782, que pretende adicionar un transitorio a la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres con la finalidad de alargar la vida útil de ciertas unidades de transporte público -modalidad autobús de ruta regular, modelos 2007 y 2008-, de modo que puedan seguir prestando el servicio público autorizado y circular hasta por un año más.
En el escrito de la consulta afirma que, aunque el proyecto de ley no se refiere directamente a la problemática de la accesibilidad, sino a la vida útil de las unidades de autobús destinadas al transporte público, la pretensión de ampliar el plazo de dicha de tales vehículos lo que hace es legitimar y perpetuar incumplimientos. Además, pese a reconocer que la disposición incluye la obligación de realizar la inspección técnica vehicular, considera que tal previsión no constituye ninguna garantía, hasta que no se incluyan los requisitos técnicos de accesibilidad por verificar en los respectivos manuales.
Al respecto, alega que el concepto de accesibilidad debe ampliarse a varios tipos de usuarios, entre ellos: la población adulta mayor, menores de edad, mujeres embarazadas, personas de baja estatura y otras que también se benefician de la adecuada aplicación de la ley n.°7600. En este sentido, cuestiona que la Asamblea Legislativa haya omitido someter este proyecto de ley a consulta de las organizaciones representativas de personas con discapacidad y, además, que esta decisión amenaza violar los principios de progresividad y no regresividad en la cobertura de protección de los derechos fundamentales.
B.- Contraposición del proyecto de ley con las obligaciones legales vigentes En el sub lite, es preciso destacar que llama la atención que la norma transitoria que se pretende introducir se realice sobre el contenido de la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, cuando en realidad la prohibición legal para la circulación de autobuses de ruta en el servicio de transporte público pasados quince años desde su fabricación está prevista en la Ley de Igualdad de oportunidades para las Personas con Discapacidad, n.°7600. En efecto, el art. 46 bis párrafo primero de la referida norma ordena expresamente lo siguiente:
“Art. 46 bis. -Autobuses de ruta.
El Consejo de Transporte Público y el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) no permitirán la circulación de autobuses de ruta en el servicio de transporte público, después de transcurridos quince años de su fabricación; este plazo es improrrogable.
Más allá de un tema de técnica jurídica y de razonabilidad —lo que se examinará infra en mi voto salvado— se aprecia que, tal y como lo reconoce la consultante, en el caso concreto no se está ante un requisito que esté intrínsecamente relacionado con las condiciones de accesibilidad de las unidades de transporte público. Al respecto, se comparten los criterios expuestos por la consultante, relacionados con la accesibilidad que debe caracterizar a todas las unidades de transporte público, en beneficio no solamente de las personas con discapacidad, sino de todos los usuarios del servicio de transporte público, Sin embargo, el hecho de que se prolongue por un único año Su posibilidad de operación no implica necesariamente que ello en Sí mismo incida sobre el resto de las disposiciones legales y reglamentarias que rigen la materia en lo relativo a la accesibilidad y el cumplimiento de las evaluaciones técnicas vehiculares a efecto de, por ejemplo; garantizar la seguridad de los usuarios o que estas unidades no emitan emisiones contaminantes en perjuicio del derecho a un medio ambiente sano. En ese sentido, hay que enfatizar que Otras disposiciones legales que regulan lo atinente a requisitos técnicos siguen estando vigentes y no están siendo afectadas por la prolongación de la vida útil de las unidades. Sobre el particular, conviene recordar, en primer término, que el art. 46 de la ley n. °7600 ya citada ordena:
“Para obtener permisos y concesiones de explotación de servicios de transporte público, Será requisito que beneficiarios de este tipo de contralo presenten la revisión técnica, aprobada por el Ministerio de Obras Públicas y Transportes, que compruebe que cumplen con las medidas establecidas en esta ley y su reglamento” Además, el párrafo segundo del art. 46 bis ya citado, amplia las siguientes obligaciones:
“Asimismo. no podrán circular autobuses de ruta de transporte público que no Se encuentren debidamente acondicionados con las medidas de accesibilidad Para ello, el Consejo de Transporte Público y el MOPT incorporarán, a partir del 1° de julio del año 2006. en los manuales de remisión técnica correspondientes, las normas de accesibilidad contenidas en esta Ley y sus Reglamentos. El ente encargado de realizar la revisión técnica vehicular deberá verificar el cumplimiento de los requisitos técnicos de toda la flota del transporte público remunerado de personas.
(Así adicionado por el artículo 1° de la ley N° 8556 del 19 de octubre del 2006) (Lo subrayado no corresponde al original).
De la norma anterior se desprende con claridad que existe una obligación legal Vigente para las autoridades del Consejo de Transporte Público de verificar que todas las unidades de autobuses dedicadas a la prestación del servicio de transporte público estén “debidamente acondicionadas con las medidas de accesibilidad”, pues, de lo contrario; no podrán circular. Lo anterior, independientemente de su año de fabricación.
Esto se encuentra reforzado con el transitorio aprobado en el año 2006 que incluyó un período de cumplimiento de tales condiciones de accesibilidad. La norma en cuestión dice lo siguiente:
“Transitorio VIII.- A partir de la entrada en vigencia del artículo 46 bis de esta Ley, todas las unidades que se autoricen para que operen por primera vez en el servicio de transporte público. por concesión o permiso. modalidad autobuses. deberán estar acondicionadas de conformidad eon los requisitos de accesibilidad, incluida la rampa o plataforma V las medidas de puertas de acceso. los permisionarios y concesionarios que se encuentren brindando el servicio, se les aplicarán [os siguientes plazos para cumplir los requerimientos técnicos equivalentes que garanticen su idoneidad funcional, seguridad y accesibilidad.
El MOPT incorporará. en la normativa de la revisión técnica vehicular, las normas que permitan verificar que los permisionarios concesionarios de autobuses de ruta cumplen las obligaciones que garanticen idoneidad funcional. seguridad accesibilidad de las unidades de transporte.
(Así adicionado el transitorio VIII anterior por el artículo 1° de la ley N°8556 del 19 de octubre de 2006)”, (Lo resaltado no corresponde al original).
Se insiste nuevamente en que el legislador dispuso, desde el año 2006, que todas las unidades que se fuerana autorizar para operar por primera vez en el servicio de transporte público, por concesión o permiso, modalidad autobuses, deben estar acondicionadas de conformidad con los requisitos de accesibilidad, incluida la rampa o plataforma y las medidas de las puertas de acceso.
Por Su parte, la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, señala lo siguiente:
Art. 35.- Requisitos específicos para la circulación de los vehículos de transporte publico Además de los requisitos contenidos en el artículo 32, loy vehiculas de transporte público de personas deberán cumplir los siguientes requisitos, que les sean aplicables según su naturaleza constructiva:
(…)
Art. 52.- Sobre el cumplimiento de la Ley N.°7600 en el servicio de transporte público El CTP. en conjunto con el Consejo Nacional de Rehabilitación y Educación Especial (Cnree) deberá trabajar continuamente en la actualización y el mejoramiento de los lineamientos aplicables a los vehículos de transporte público: para el efectivo cumplimiento de la Ley N.° 7600. Ley de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad, de 2 de mayo de 1996, y sus reformas, reglamento y su interpretación, con base en los instrumentos internacionales sobre la materia ratificados por el país.
Las obligaciones derivadas de la aplicación de este artículo serán parte del contrato de concesión o de cualquier otro modelo de explotación aplicable a los operadores de servicios de transporte público. Verificado el incumplimiento, el CTP prevendrá al propietario registral del vehículo para que, en el plazo improrrogable de tres meses, corrija la situación. El incumplimiento que persista, una vez vencido el plazo, será causal de resolución de la concesión u otro modelo de explotación involucrado. (Lo resaltado no corresponde al original).
Ahora bien, corresponde destacar que el texto del proyecto de ley consultado incluye advertencias y condiciones para verificar el estricto cumplimiento de los requisitos de accesibilidad de la ley n.°7600, La norma que se somete a consulta dice lo siguiente:
“El ente encargado de realizar la inspección técnica vehicular deberá verificar de previo el cumplimiento de los requisitos técnicos de la flota del transporte público que circule bajo esta habilitación. Las unidades de transporte que sobrepasen los quince años de antigüedad, y se acojan al plazo adicional establecido en el presente transitorio, deberán realizar la inspección técnica vehicular cada cuatro meses cumplir con las condiciones de accesibilidad establecidas en la Ley 7600. Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad, de 2 de mayo de 1996, y su reglamento”. (Lo destacado no corresponde al original).
Tal y como se aprecia, el proyecto de ley consultado prevé una prórroga de la vida útil de las unidades de transporte públicos, pero mantiene las obligaciones de cumplir con los parámetros de la ley n.°7600.
C.- Consideraciones para desestimar los agravios Según se desprende de la normativa vigente, en la actualidad un 100% de la flota autorizada debería cumplir con las condiciones de idoneidad funcional, Seguridad y accesibilidad. En el sub lite no corresponde examinar un eventual incumplimiento a dichas disposiciones legales, pues no es el objeto de este proceso de control previo de constitucionalidad, pero se llama la atención incluso de la propia consultante en el sentido de que la normativa vigente ya prevé la obligación de accesibilidad de todas las unidades, respecto de lo cual las autoridades deben velar por su fiel cumplimiento.
De este modo, en la medida que, en tesis de principio, la autorización para extender la vida útil de las unidades de transporte público no tiene un impacto específico sobre los derechos de las personas con discapacidad, pues las condiciones de accesibilidad de estas unidades se mantienen incólumes —toda vez que no se dejan sin efecto el resto de obligaciones legales vigentes en -la materia—, es que puede concluir que no habría una obligación específica de dar una audiencia o realizar la consulta a las organizaciones que representan los colectivos de personas con discapacidad y, además, que no existe un palmaria regresión en lo relativo a la protección de sus derechos fundamentales.
En lo relativo a la consulta, lleva razón la Defensora de los Habitantes que esta no se ejecutó en específico a los colectivos mencionados, sino que se dirigió una consulta a la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP), En ese aspecto; considero que no existía ninguna dificultad práctica de realizar la consulta por ejemplo al Consejo Nacional de Personas con Discapacidad — Conapdis—como órgano rector en materia de discapacidad; pero de suyo no era exigible en la medida que se trata de una propuesta legislativa genérica que no debería tener un impacto directo respecto de la población con discapacidad, toda vez que, Como se apuntó, se trata de una medida general —el impacto sería para todos los usuarios de los servicios de transporte público— y que no hay una regresión en lo relativo a las disposiciones generales vigentes sobre accesibilidad.
En cuanto a lo anterior, resulta necesario citar la opinión consultiva de esta Sala n.°2010-09059, en la que se pronunció en relación con el proyecto de ley n.° 17485 —que finalmente fue archivado por vencimiento del plazo cuatrienal- y en el que se intentó modificar el plazo de antigüedad de las unidades de transporte público. La propuesta normativa que se sometió a consulta de esta Sala decía lo siguiente:
“Los autobuses. las busetas y los microbuses autorizados para el servicio de transporte público colectivo en rulas regulares podrán tener un rango de antigüedad igual o inferior a los veinte años contados a partir de su año de fabricación. Estas unidades deberán cumplir: además. los requisitos técnicos que garanticen la accesibilidad al servicio público de personas con discapacidad, de conformidad con lo establecida en la Ley N.° 7600. Igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad, y su Reglamento”. (Lo destacado no corresponde al original).
Respecto de dicha iniciativa, los legisladores consultantes cuestionaron que se había incurrido en un vicio de procedimiento legislativo, justamente porque la disposición no había sido sometida a consulta de las organizaciones de personas Con discapacidad. Esta Sala descartó el vicio al constatar que, al mantenerse incólumes los requisitos sobre accesibilidad, no había un impacto en los derechos de las personas con discapacidad. Este Tribunal resolvió, en lo conducente, lo siguiente:
“De la confrontación del texto del artículo 46 bis de la Ley 7600 con lo dispuesto en el proyecto consultado de reforma la Ley de Tránsito, Se desprende efectivamente un cambio en lo que se denomina el “rango de antigüedad”, el cual pasa de un máximo de quince años desde su fabricación (artículo 46 bis) a fijarse en veinte años (artículo 32 inciso 6, subinciso n. del proyecto), sin embarco la simple lectura del resto de los textos mencionados deja aclarada la duda que se ha planteado respecto de la necesidad de consulta, en tanto que en ambos la exigencia de cumplimiento de las requisitos condiciones de la ley 7600 y su reglamento queda vigente e inalterada. Así, la posible reforma en la legislación -a través del texto Consultado- señala claramente que “(…) Estas unidades deberán cumplir además los requisitos técnicos que garanticen la accesibilidad al servicio público de las personas con discapacidad de conformidad con lo establecido en la ley numero 7600 Igualdad de oportunidades y su reglamento, condición que resalla ser una simple repetición de lo ya dispuesto por el artículo 46 bis de la Ley 7600 que dice que: “Asimismo, podrán Circular autobuses de nita de transporte público que no se encuentren debidamente acondicionados Con medidas de accesibilidad, para ello, el Consejo de Transporte Público y el MOPT incorporarán, a partir del 1° de julio del año 2006. en los manuales de Revisión Técnica correspondientes, las normas de accesibilidad contenidas en esta Ley y Reglamentos. El ente encargado de reali2ar la revisión técnico vehicular deberá verificar el cumplimiento de los requisitos técnicos de toda la nota del transporte público remunerado de personas”. Lo anterior permite concluir que la modificación en la antigüedad permitida de los buses tiene ninguna incidencia en la exigibilidad de los requisitos y condiciones de accesibilidad establecidas por la Lev 7600 V su reglamento. pues estos instrumentos jurídicos —con independencia de la antigüedad del vehículo— resultan de cumplimiento obligatorio de modo que tendrán que respetarse cualquiera que sea la fecha de fabricación del vehículo si se pretende lograr su autorización para que operen como vehículos de transporte. Por ello, al no afectarse ni positiva ni negativamente la esfera de derechos y garantías de las personas con discapacidad en su condición de tales, no era necesario tampoco en este caso específico realizar la gestión de consulta que Se echa de menos”. (Lo destacado no corresponde al original).
Las consideraciones destacadas son de plena aplicación para el caso que Se examina. De hecho, la propuesta legislativa iba precisamente dirigida a ampliar el plazo de vida útil de las unidades de transporte público, que es lo que se pretende en el sub lite, En aquella oportunidad la Sala consideró que la modificación en la antigüedad no tenía incidencia en _la exigibilidad de los requisitos de accesibilidad previamente establecidos. Este Tribunal concluyó IO siguiente: “la exigencia de cumplimiento de los requisitos y condiciones de la ley 7600 y su reglamento queda vigente e inalterada”. Lo mismo corresponde concluir en el caso concreto, pues justamente no hay una alteración sobre los requisitos previamente apuntados.
Si bien reconozco e insisto en que nada dificultaba realizar la consulta, esta no era necesariamente exigible y la omisión no implica una lesión al procedimiento legis1ativo.
En similar sentido, si las condiciones de accesibilidad siguen igualmente vigentes y deben ser fiscalizadas por las autoridades competentes, no hay un retroceso en el ámbito de cobertura y de protección de los derechos fundamentales de las personas con discapacidad.
En consecuencia, bajo este orden de consideraciones estimo que corresponde rechazar los primeros dos vicios apuntados por la Defensoría de los Habitantes. II.-Voto salvado en lo relativo a la lesión al principio de razonabilidad en la iniciativa parlamentaria A.- Dudas de constitucionalidad planteadas La consultante manifiesta que la Sala Constitucional ha desarrollado una sólida jurisprudencia sobre el principio de razonabilidad como parámetro constitucional y límite a la potestad del legislador para emitir normas en un estado democrático. En tal sentido, cuestiona que el proyecto de ley n.°23782 no aporta datos ni criterios técnicos objetivos que fundamenten la ampliación del plazo de vida útil establecido en la ley n.°7600 para las unidades de autobús para el transporte público, en los modelos 2007 y 2008, pertenecientes a las micro, pequeñas y medianas empresas. Refiere que en la exposición de motivos se afirma que la pandemia provocada por el Covid-19 impactó negativamente en las finanzas de las empresas que ofrecen el servicio de transporte público, modalidad autobuses; sin embargo, la consultante cuestiona que no se consignan datos específicos de la afectación de esas empresas, no se indican números sobre la reducción de pasajeros, ni datos sobre la disminución de ingresos. Insiste en que el expediente del proyecto de ley n.°23.782 no contiene ningún dato financiero aprobado por el sector, que demuestre los problemas que justifican la propuesta del proyecto de ley.
Concluye que la ausencia de datos e información cuantitativa y verificable que respalden el proyecto provoca que la iniciativa sea lesiva del principio de razonabilidad.
B.- Mi línea de resolución en la materia En lo atinente a este aspecto, la mayoría de la Sala considera que el vicio planteado es inevacuable. Sin embargo, siendo consistente con mi línea de votación, me corresponde concluir que este aspecto de la consulta legislativa sí es admisible, pues el principio de razonabilidad es parte integrante y esencial del procedimiento legislativo, como un criterio indispensable para asegurar que las leyes y, en general toda norma, no resulten en un ejercicio arbitrario y sin sentido del poder público, sino que respondan a necesidades y motivaciones reales.
En mi voto salvado de la opinión consultiva n.°2020-015542 abordé la temática de los “criterios de oportunidad y conveniencia en el quehacer legislativo”. Afirmé que no le compete a la Sala Constitucional examinar la oportunidad y conveniencia de proyectos de ley. Sin embargo, Sí le corresponde “garantizar la supremacía de las normas y principios constitucionales”. Dentro de tales principios constitucionales se inserta el parámetro de razonabilidad. Al respecto, realicé las siguientes consideraciones:
“IV. El parámetro de la razonabilidad en disposiciones sobre fondos públicos Desde sus orígenes, la Sala Constitucional de forma consistente ha señalado que la producción de normas jurídicas. si bien en muchos casos obedece a una ponderación parlamentaria de la oportunidad y la conveniencia. no puede responder a una actitud “caprichosa “ o “arbitraria” del agente público emisor de la norma. De lo contrario, la disposición n seria contraria al principio de razonabilidad que es un principio constitucional que este Tribunal debe custodiar, aun en ley consultas facultativas de constitucionalidad.
Desde la sentencia 1739-1992, este Tribunal estableció la Siguiente doctrina:
“[L]as leyes y, en general, las normas y los actos de autoridad requieran para su validez, no sólo haber sido promulgados por órganos competentes y procedimientos debidos. sino también pasar la revisión de fondo por Su concordancia con las principios y valores supremos de la Constitución (formal y material), como son los de orden. paz. seguridad, justicia. libertad etc., que se configuran como patrones de razonabilidad. Es decir. que una norma o acto público o privado sólo es válido estando, además de su conformidad formal con la Constitución, esté razonablemente fundado y justificado conforme a la ideología constitucional. De esta manera se procura, no sólo que la ley no sea irracional. arbitraria o caprichosa, sino además que los medios seleccionados tengan una relación real y sustancial con su objeto”. (Lo destacado no corresponde al original). (Criterio reiterado en múltiples sentencias, entre ellas, las 3495-1992. 2003-03667, 2007-03905, 2010-09042, 2012-016083, 2019-010642 y entre muchas Otras).
Es aceptado que el parámetro de la razonabilidad es un criterio indispensable para asegurar que Nombre9574; leyes y. en general toda norma. no resulten en un ejercicio arbitrario y sin sentido del poder público, sino que respondan a necesidades y motivaciones reales.
A partir de dicho principio general, esta Sala derivó el principio de la interdicción de la arbitrariedad como un enunciado esencial del Estado de Derecho que supone, justamente, la prohibición de tomar decisiones carentes de fundamento. Al examinar el origen de este principio, esta Sala dijo:
“Fue concebido por el jurista alemán Nombre9908 en 1928 como Criterio para ponderar el respeto del principio de igualdad por el legislador. Según esta formulación, el principio de interdicción de la arbitrariedad supone la prohibición de la arbitrariedad, esto es, de toda diferencia carente de una razón suficiente y justa. El principio es retomado por la doctrina española, concretamente, por García de Enterría a finales de la década de los cincuenta (1959) con un sentido más extenso no circunscrito al principio de igualdad- al propuesto por Nombre9909. Ulteriormente, el principio con ese sentido más amplio, fue acogido por la Constitución Española de 1978 en su artículo 9.3, a propuesta del senador Lorenzo Martín-Retortillo, quien justifico su iniciativa en la necesidad de tener el principio de interdicción de la arbitrariedad como una técnica o mecanismo más de control 0 fiscalización de los poderes públicos inherente al Estado de Derecho (Sentencia 11155-2007).
Asimismo. esta Sala justificó que la actuación arbitraria es la que es contraria a la justicia. a la razón o las leyes. En una sentencia anterior que examinó dicho principio (resolución 2004-14421), la Sala subrayó que, si bien se encuentra consagrado en el artículo 16 de la Ley General de la Administración Pública (LGAP), Su origen se encuentra en el artículo ll de la Constitución Política que establece lo siguiente:
“Los funcionarios públicos son simples depositarios de la autoridad Están obligados a cumplir los deberes que la ley les impone y no pueden arrogarse facultades no concedidas en ella”.
En efecto, el artículo 16 de la LGAP dispone:
“En ningún caso podrán dictarse actos contrarias a reglas univocas de la ciencia o de la técnica, o a principios elementales de justicia, lógica o conveniencia”.
Entonces, se trata de un principio que, aunque formalmente está expresado nivel legal, tiene un contenido materialmente constitucional. Por lo tanto, es posible concluir que dicho principio es de aplicación, incluso, para la labor parlamentaria.
Además, la Sala en la sentencia 2003-5090 expresamente así señaló:
“La libertad de configuración legislativa no es irrestricta, puesto que, tiene como limite el Derecho de la Constitución, esto es. el bloque de constitucionalidad conformado por los preceptos y costumbres constitucionales, los valores y principios -dentro de los que destacan los de proporcionalidad, interdicción de la arbitrariedad, no discriminación, debido proceso y defensa- de esa índole y la jurisprudencia vertida por este Tribunal vara casos similares”. (Lo destacado no corresponde al original). A lo anterior se debe agregar que este Tribunal ha enfatizado que, cuando se trata del manejo de fondos públicos, su disposición Se debe realizar bajo criterios de legalidad austeridad y razonabilidad, lo que impone una prohibición de derrochar o administrar tales recursos como si se tratase de fondos privados (ver, por ejemplo, las sentencias de esta Sala 2000-6728, 2006-6347, 2012-3267, 2018-008137, 2019-009226 y 8254-2020). Dichos criterios sólo podrían ser examinados a partir de una adecuada motivación y justificación de la este caso, de la determinación legislativa.
Cabe subrayar que, aunque se trate de una disposición de oportunidad y conveniencia, sobre el mejor destino para unos fondos públicos, su justificación debe ser suficiente. Esto debe ser a tal punto que no haya márgenes para dudar de su razonabilidad y se descarte que se trata de una determinación irracional, arbitraria o caprichosa”. Es decir, ha de constatarse que el proyecto responde al interés general. En esta línea, debe recordarse que el artículo 5 de la Ley de la Administración Financiera de la República y Presupuestos Públicos, n.°8131, cuyo tenor debe respetar también el Legislador ordinario, dispone:
“La administración de los recursos financieros del sector público se orientará los intereses generales de la sociedad, atendiendo principios de economía, eficacia y eficiencia, con sometimiento pleno a la ley”.
“Es claro que iodo lo anterior ha de ser respetado en proyectos de ley Cómo el presente”.
Dichas consideraciones las reiteré en las sentencias números 2020-022766, 2022-014870 y 2022-025307. En esta última, realicé las siguientes reflexiones adicionales:
“En virtud de lo expuesto, considero que se acredita el agravio planteado por los legisladores consultantes. Mediante un proyecto de ley se está presuponiendo la importancia de este tipo de energía sin que dicha decisión esté respaldada con un mínimo de sustento técnico y de costos que justifique la viabilidad de la producción del hidrógeno verde en el país. Pero no solamente eso, sino también que justifique la declaratoria de interés público —con todas las consecuencias jurídicas que ello implica- y las posibles exenciones fiscales sobre una industria que, por más nobles intenciones en lo relativo a la lucha por la reactivación económica y la implementación de energías limpias, no ha sido acreditado que tiene verdadera factibilidad en el territorio y en la industria nacional. Aclaro que no pongo en duda si existen o no abundantes datos que podría respaldar eso, pero es palmario que no se aportaron como sustento de la iniciativa (…)
En el sub lite no se trata propiamente de la disposición de fondos públicos para realizar una donación a una determinada actividad elegida por el legislador, sino de apostar por el “desarrollo de una economía nacional de hidrógeno verde”, que tiene importantísimas implicaciones en la industria nacional. Por ejemplo, como he mencionado, se declaran de interés público iniciativas, públicas o privadas, destinadas “a la investigación, producción, transformación, almacenamiento, transporte, comercialización, suministro, uso final y exportación del hidrógeno verde en el marco de la transición energética, los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y en beneficio del país” (art, 4). Adicionalmente, se autoriza al Instituto Costarricense de Electricidad, a la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL), a la Refinadora Costarricense de Petróleo S.A, (Recope), a la Empresa de Servicios Públicos de Heredia (ESPH) a la Junta Administrativa de Servicios Eléctricos de Cartago (JASEC) y a las cooperativas de electrificación rural pura que incursionen en la investigación, producción, transformación, almacenamiento, transporte, comercialización, suministro, uso final y evaporización de hidrógeno verde; así como los productos y subproductos derivados de estas actividades (véase art. 5). Se trata. como se ve, de una autorización a empresas pública para que se involucren en el desarrollo de una actividad económica sobre la que apenas se estaban realizando estudios de costos y de factibilidad. Por eso, esas autorizaciones sí dan pie a la disposición de fondos públicos en una industria que no tiene debidamente acreditado su fundamento técnico. Reitero que no pongo en duda que lo tenga. sino que no se ha aportado. Además, se establecen una serie de incentivos para las actividades de producción y transformación de hidrógeno verde, también para la investigación, almacenamiento, transporte y uso final de hidrógeno verde, así como a los importadores, distribuidores y comercializadores de bienes, equipos, maquinaria e insumos necesarios y vinculados en el desarrollo de las actividades descritas.
En síntesis, hay una fuerte intención del legislador de fomentar “una economía nacional de hidrógeno verde” con importantes implicaciones en el ámbito económico nacional. Por lo tanto, considero que debe existir de previo un basamento técnico que al menos de alguna forma mínima justifique la razonabilidad de la iniciativa parlamentaria que respalde la ubicación de esta energía en la matriz eléctrica que se produce en el país y que determinen su necesidad, viabilidad y aplicación en el territorio nacional. En consecuencia, al acreditarse que no existió tal apoyo técnico, concluyo que llevan razón los legisladores consultantes respecto del vicio cuestionado.
Finalmente, debo realizar dos consideraciones. primer lugar. corresponde insistir que no estoy objetando el fin último de la normativa que se está promoviendo, pues tal y como se desprende de la exposición de motivos, se trata de propósitos de gran relevancia e impacto nacional, tanto económico corno medioambiental. En segundo lugar, como jueza constitucional no me corresponde definir cuáles son los estudios técnicos que se deberían realizar de previo a impulsar esta iniciativa, ni tampoco sería lo usual examinar la idoneidad de los estudios en concreto; no obstante, como he dicho en este voto salvado, sí debe existir algún tipo de respaldo que justifique y otorgue una cierta razonabilidad a un proyecto de ley de tantas implicaciones para la producción de energías en el país de la economía nacional.
Por lo tanto, al no acreditarse que el proyecto de ley estuviera previamente respaldado en algún basamento técnico que lo justifique, me corresponde evacuar la consulta en el sentido de que el proyecto de ley tiene un vicio esencial en su trámite que lo invalida. El proyecto de ley, en su totalidad, lesiona el principio de razonabilidad técnica, por la ausencia de estudios técnicos que determinen su necesidad, viabilidad y aplicación”. (Lo destacado no corresponde al original).
También es importante señalar que la alusión a la sentencia n.°2023-015596, que me correspondió redactar, se hace sin reflejar adecuadamente el contexto, pues se omiten las consideraciones previas realizadas en esa misma sentencia en el siguiente sentido:
“Luego de valorar los argumentos de inconstitucionalidad los informes de las autoridades que se apersonaron a este proceso, el expediente legislativo y los antecedentes de este Tribunal Constitucional, se concluye que las normas cuestionadas no son inconstitucionales.
En primer término, contrario a lo aducido por el accionante y lo informado por la “GR en el sentido de que se carece de un estudio técnico concreto, se debe de poner de manifiesto, conforme a los antecedentes legislativos supra detallados, que la propuesta legislativa en cuestión no estuvo desprovista de un análisis técnico concreto. Por lo contrario, y como se consignó, la propuesta legislativa respaldada por una mayoría calificada del órgano del propio Poder Ejecutivo estuvo precedida de los análisis sobre los presupuestos municipales y las proyecciones de ingresos y egresos de las cuentas que sostienen las finanzas municipales, realizados por la UNGL y la ANAI. También participaron de la iniciativa varios gobiernos municipales y el propio IFAM en mesas de trabajo llevadas a cabo e impulsadas por los legisladores.
(…)
El hecho de que el proyecto de ley haya surgido como una iniciativa parlamentaria a partir de estas “mesas de trabajo es significativo, porque evidencia que estuvo marido del conocimiento, fruto de la experiencia, de las personas integrantes de la Unión de Gobiernos Locales, la Asociación Nacional de Alcaldías e Intendencias de Costa Rica, el IFAM, alcaldes y los propios legisladores. Los insumos que estas personas pudieron aporrar a las mesas de trabajo -toda su experiencia sobre las distintas tareas encomendadas a los gobiernos locales y la realidad sobre el funcionamiento de estos- apunta a que no se trató de una decisión arbitraria, precipitada. antojadiza. Lo anterior, máxime, si se toma en cuenta que la legislación sé adoptó como una medida temporal con el propósito de atender una situación coyuntural que afectaba tanto a los ciudadanos mismos como al engranaje administrativo de las municipalidades, bajo un pronóstico particularmente incierto y sin precedentes. (…)
Como se ha advertido, todas estas variables fueron valoradas por los legisladores incluso las disconformidades de la CGR-, sin que se aprecie que su decisión haya sido arbitraria o lesiva de derechos constitucionales. En ese sentido, es preciso recordar que es verdad que las decisiones legislativas no pueden carecer de una adecuada fundamentación, pero eso no implica que se le pueda obligar al Poder Legislativo órgano democrático y deliberante que se someta a una exclusiva opción técnica, sino que sus decisiones sean fruto de un análisis de razonabilidad proporcionalidad y que involucre a los actores técnicos que puedan aportar suficientes argumentos para adoptar una determinada decisión legislativa.
En el sub lite, según se pudo comprobar, del propio seno de la Asamblea Legislativa surgió la propuesta de ley, la cual fue consensuada con otros actores de la política económica nacional e, incluso, como se acreditó, fue una propuesta legislativa que contó con el respaldo del Poder Ejecutivo en lo relativo a la oportuna convocatoria del proyecto de ley a la discusión durante el período de sesiones extraordinarias del Congreso. Además. se sopesaron las disconformidades de la CGR. Sin embargo, la Asamblea Legislativa optó por aprobar esta normativa excepcional Con el propósito de asegurar una flexibilidad en caso de que hubiera un descalabro financiero por la disminución en la recaudación de los ingresas municipales.
(…)
Conforme a los antecedentes señalados, no existe un deber ineludible de la Asamblea Legislativa de someterse a estudios técnicos para cualesquiera normas que deba dictar, sino a justificar debidamente su decisión en criterios de razonabilidad proporcionalidad a la luz de los insumos pertinentes que sean allegados a la discusión legislativa (en este caso, el conocimiento derivado de la experiencia en el ejercicio de diversas funciones en el ámbito municipal, valoración de los presupuestos municipales. etc.). Dichos Criterios fueron cumplidos razonablemente en el caso concreto que, como se ha dicho, se dio en un marco sin precedentes y particularmente incierto (Lo destacado no corresponde al original).
Interesa destacar del precedente lo siguiente: no existe un deber ineludible de la Asamblea Legislativa de someterse a estudios técnicos para cualesquiera normas que deba dictar, sino a justificar debidamente su decisión en criterios de razonabilidad y proporcionalidad, En consecuencia, conforme a los extractos destacados, se tiene que la Sala ha mantenido el criterio de que la Asamblea Legislativa sí debe justificar sus decisiones en criterios de razonabilidad y proporcionalidad. Es verdad que el Parlamento no está sometido a un único criterio técnico, sino que las decisiones legislativas deben estar fundamentadas apropiadamente de forma tal que se pueda derivar un razonable sustento que las legitime.
En virtud de lo anterior, la primera conclusión que corresponde realizar es que este agravio —la ausencia de Criterios que sustenten la razonabilidad de la propuesta legislativa— sí es admisible. Por lo anterior, salvo el votó y declaro que le correspondería a esta Sala realizar un análisis de la razonabilidad de la iniciativa legislativa.
C.- La exposición de motivos del proyecto de ley bajo análisis A efecto de examinar la duda de constitucionalidad formulada, se hace preciso citar la exposición de motivos del proyecto de ley que fundamenta esta iniciativa parlamentaria:
“El sector de transporte público fue uno de los sectores más afectados por las medidas de aislamiento que se tomaron para evitar la propagación del coronavirus y atender la crisis sanitaria provocada por la enfermedad COVID-19, pues se adecuaron los horarios y la oferta del servicio para procurar el menor movimiento de las personas. Una ve[1].
Con es[2] El proyecto fue analizado en la Comisión Permanente Ordinaria de Asuntos Económicas y recibió el apoyo de /a mayoría de las fracciones políticas. pues se analizó la situación general y se consideró la afectación directa en las comunidades, cómo en algunos lugares no se contaba con servicio de transporte público. lo que condenó a personas de todas las condiciones sociales a buscar otros medios para trasladarse, provocándose una importante afectación económica a las familias afectadas, y un aumento en la inseguridad de transporte no regulado.
Sin embargo, el proyecto no contaba con el consenso de todas las fracciones parlamentarias, pues la modificación propuesta se realizaba en la Ley de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad, Ley N.° 7600, para ampliar el período de vida útil de las unidades. la cual algunos sectores y personas legisladoras consideraron no debía de modificarse en tal sentido, sino que el ajuste legal debía realizarse en otra ley. Aunque la propuesta no era mal vista, el problema se centró en la conexidad de la norma, pues, según el análisis que realizó el Departamento de Estudios. Referencias y Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa. la propuesta no guardaba conexidad con iniciativa original.
En raz[3] Por ello. se pretende ampliar la vida útil de las unidades de transporte pública modalidad autobús de ruta regular, por un plazo definido, por una única vez.
La propuesta agrega un transitorio a la ley actual, que establece como beneficiarios a las micro, pequeñas y medianas empresas según lo determina la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) y a las cooperativas que estén en esas clasificaciones.
De esta forma, las unidades de autobuses de dichas empresas, modelos 2007 y 2008 se podrán utilizar en el servicio de transporte público de ruta regular a partir de la entrada en vigencia del transitorio, con la clara indicación que deben respetar condiciones de accesibilidad de la Ley de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad Ley N.°7600, y aprobar la inspección técnica vehicular, una vez que sobrepasen los 15 años de vida útil: estas inspecciones deben, ser cada cuatro meses, a fin de brindarle mayor seguridad a los usuarios.
En procura de que a las personas y comunidades afectadas se les garantice la continuidad del servicio de transporte público, y se brinde una ventana de oportunidad al sector autobusero para que ajuste su flota en condiciones de oportunidad y conveniencia razonables, se somete a consideración de las señoras diputadas y de los señores diputados el siguiente proyecto de ley” D.- Conclusiones Una vez revisada la exposición de motivos, coincido con la duda de constitucionalidad planteada por la Defensora de los Habitantes, en el sentido de que la fundamentación realizada es insuficiente, por lo cual me corresponde salvar el voto porque, pese a que puedan existir suficientes elementos que justifiquen el proyecto de ley, lo cierto del caso es que no se aportaron. En otras palabras, no es que de suyo la iniciativa sea irrazonable, sino que no se acredita la razonabilidad, ante la ausencia de datos técnicos y actualizados que la justifiquen.
Debe destacarse que en la exposición de motivos del proyecto de ley aluden a Situaciones varias que no se respaldan en datos objetivos y cuantificables: el impacto real y sostenido de la pandemia en el negocio de los Concesionarios de servicios de transporte público modalidad de autobús; el impacto del costo de la gasolina —que podría dar a mediano y corto plazo—; cuáles comunidades eventualmente se verían afectadas por la suspensión del servicio de transporte público, si no hay otras posibilidades de favorecer a los autobuseros a través de los mecanismos de corrección de precios; etc. de forma tal que no se afecte a los usuarios del transporte público con unidades que ya cumplieron su vida útil conforme a disposiciones legales previas.
En síntesis, la exposición de motivos se basa en premisas genéricas, y no incluye datos verificables recientes que respalden esas premisas. Por eso, ante la ausencia de datos concretos, debo salvar el voto y declarar que se acredita el vicio de constitucionalidad consultado. Recuérdese que, como lo dijo recientemente esta Sala, no existe un deber ineludible de la Asamblea Legislativa de someterse a estudios técnicos para cualesquiera normas que deba dictar, sino a justificar debidamente su decisión en criterios de razonabilidad y proporcionalidad a la luz de los insumos pertinentes que sean allegados a la discusión legislativa. En el sub lite, se constata la ausencia de esos insumos y, por lo tanto, se impone evacuar la consulta facultativa de constitucionalidad en el sentido de que esta iniciativa legislativa no se encuentra respaldada en datos precisos y verificables que justifiquen la razonabilidad de la iniciativa parlamentaria.
Anamari Garro V.
Res. N° 2023-030483 VOTO SALVADO DEL MAGISTRADO CRUZ CASTRO. - Proyecto de Ley “Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios “ tiene vicios de procedimiento y de fondo.
A diferencia de lo considerado por el voto de mayoría, encuentro que el Proyecto de Ley “Ley para garantizar el servicio de autobús para los usuarios” resulta inconstitucional por contener vicios de procedimiento y de fondo, conforme las razones que detallo a continuación:
Este proyecto tiene como objetivo extender el plazo de vida útil de los autobuses de transporte público. Este tema ha sido recurrente desde hace varios lustros. Inicialmente la ley dispuso que toda la flota de autobuses debía ser accesible en un plazo máximo de siete años. Entendiendo como accesible contar con las condiciones adecuadas para las necesidades de todas las personas, en cuenta las personas con alguna discapacidad. Luego, dicho plazo fue ampliado en el año 2006. Sin embargo, al año 2023 no se había logrado el propósito de accesibilidad para las personas con discapacidad y otras personas usuarias como la población adulta mayor-. Por ello, tal como lo afirma la Defensoría de los Habitantes en su consulta, el Proyecto de Ley N° 23.782 al referirse a la vida útil de las unidades de autobús destinadas al transporte público, tiene en realidad como pretensión ampliar el plazo de la vida útil de dichos autobuses, en los modelos 2007 y 2008 de las micro, pequeñas y medianas empresas, por la vía de la inclusión de un transitorio en la Ley de Tránsito por Vías Públicas Terrestres y Seguridad Vial, lo cual, no hace más que legitimar y perpetuar dichos incumplimientos.
El tema de la accesibilidad, como dice la Defensoría de los Habitantes, se conecta con una característica de los Derechos Humanos: la universalidad; así la accesibilidad es un principio que tiene entre sus características la universalidad. “La accesibilidad debe ser una característica del transporte público para garantizar la inclusividad de todas las personas y, de esa forma, alcanzar la igualdad de condiciones de todas las personas, reconocida en el artículo 33, de la Constitución Política.” Concretamente en cuanto al proyecto de ley consultado se observan dos grandes tipos de vicios que lo hacen inconstitucional: vicios de procedimiento y de fondo.
Sobre los vicios de procedimiento 1.-) Vicio de procedimiento por falta de consulta: En caso de proyectos de ley que tienen una incidencia directa en el ejercicio de derechos fundamentales puede interpretarse que hay un derecho a la consulta. Particularmente en este caso, el titular del derecho de consulta son las organizaciones de personas con discapacidad. Tal derecho de consulta se puede derivar del artículo 9 Constitucional (que establece el carácter participativo del Gobierno), pero además, en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos en el artículo 4 párrafo tercero de la Convención Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, así como del artículo 5, de la Convención Interamericana Para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra las Personas con Discapacidad, los cuales establecen el derecho de consulta de las personas con discapacidad. En este sentido puede verse el voto salvado que el suscrito Magistrado consignó en el voto mencionado por la mayoría, n°2014-003969.
Tal como lo hace ver el consultante, existe un vínculo directo entre la reforma que propone este proyecto de ley y el derecho de accesibilidad al transporte público de las personas con alguna discapacidad. El Proyecto de Ley mencionado reforma implícitamente la Ley N° 7600 y, por ello debió ser consultado a las personas con discapacidad. La realidad política que se evidencia en este proyecto, es la postergación efectiva de las minorías con alguna limitación para acceder a servicios de transporte público. Es evidente que la reforma incide en el bienestar de una minoría que requiere una acción política que efectivamente permita un trato digno y igualitario para quienes por algún motivo han quedado atrás. Esta es otra manifestación en la que se aprecia que la política le da prioridad a otros objetivos y posterga el bienestar de minorías, en este caso, las personas con alguna discapacidad. En el mismo título de la ley, se invisibiliza a estos ciudadanos; se ignora su drama y se olvida que la participación requiere escuchar a los que son excluidos de una política pública tan importante. Las personas con alguna discapacidad sufren diariamente las ineficiencias de un servicio de transporte que debe mejorar, por esta razón deben ser escuchados, de lo contrario la legislación se aprueba sin escuchar a un sector tan importante de la población. Con estas exclusiones, debilitamos la democracia real, la efectiva, No es un buen ejemplo de legislación que responda al principio de participación ciudadana.
2.-) Vicio de procedimiento por violación al principio de razonabilidad: El expediente legislativo no contiene ningún dato financiero aportado por el sector de transportes que demostrara los problemas que justifican la propuesta del Proyecto de Ley, Tal como lo dice el consultante, “En la exposición de motivos del mencionado Proyecto de Ley se afirma que la pandemia provocada por el Covid 19, impactó negativamente en las finanzas de las empresas que ofrecen el servicio transporte público modalidad autobuses; sin embargo, no se consignan dalos específicos de la afectación de esas empresas. NO se indican números sobre la reducción de pasajeros, ni disminución de ingresos. Más aún, dicha argumentación se sustenta en datos desactualizados e información imprecisa y con sesgo del sector empresarial al que beneficia.” Ver lo dicho por la Sala en voto anterior (2006-1 1344) donde esta Sala encontró que el proyecto de ley consultado era inconstitucional por la falta de datos objetivos y de mínima motivación:
“En ese orden de ideas, el artículo 2 del proyecto de ley 15697, que establece una disposición transitoria que posterga la obligatoriedad de las medidas técnicas necesarias para que los servicios de transporte remunerado de personas sean accesibles papa las personas con discapacidad, sin que se encuentre en el expediente información alguna, que justifique la adopción de dicha medida, es inconstitucional por lesionar el artículo 33 de la Constitución y el principio de razonabilidad.” Así, no son de recibo los antecedentes jurisprudenciales que se citan en el proyecto referidos a otros supuestos. La libertad de configuración del legislador, como se dice en el voto de mayoría, considero que no puede violentar el principio constitucional de razonabilidad técnica. En ciertas materias, las potestades legislativas deben estar vinculadas con las reglas unívocas de la ciencia o la técnica, principios elementales de justicia, lógica o conveniencia. Claro está, no es que se requiera de un estudio técnico en cualesquiera casos de la función legislativa, pues ello vaciaría de contenido el principio de libre configuración del legislador. No todas las decisiones del legislador deben contemplar un estudio técnico, toda vez que dicha situación anularía la discrecionalidad del órgano legislativo, sometiéndolo al criterio de terceros que carecen de representación democrática. Sin embargo, esta Sala ha precisado que en ciertas materias ese estudio técnico o científico es necesario y por tanto, se ha entendido que contar con dicho sustento técnico es parte del principio constitucional de razonabilidad técnica. Así ha dicho esta Sala que “Los estudios técnicos son necesarios, cuando existe norma expresa al respecto (Verbigracia en cuestiones ambientales) o cuando la materia los exige, so pena de transformar la discrecionalidad en arbitrariedad.” (ver resolución n°2018-00230 de las 10:40 horas del 19 de enero del 2018). Ahora bien, sobre las materias en donde se exige, además de la ambiental, se puede indicar, por ejemplo, la aplicación del principio de razonabilidad técnica en materia de derechos sociales como lo es el derecho a la accesibilidad. El legislador tiene libertad para legislar, pero cuando se trata de restringir derechos de personas con graves limitaciones, que ven el principio de igualdad debilitado, la decisión debe responder a un marco de razonabilidad técnica. En casos como estos, la ciencia impone un límite, impone una exigencia; este es un reflejo de la eterna fricción entre la política y la ciencia, Las razones del poder deben ser acordes con las de la ciencia, la técnica y con mayor razón cuando incide en los derechos de una población vulnerable.
3.-) Vicio de fondo por violación al derecho de accesibilidad, igualdad, progresividad y no regresión: La decisión legislativa de extender más la vida útil de las unidades de autobuses implica POSTERGAR el cumplimiento de obligaciones que redundan en el respeto de los derechos de accesibilidad e inclusión de la población discapacitada u otras poblaciones especiales que se beneficiarían de esos mismos ajustes. El derecho de accesibilidad de todas las personas no admite más postergación, ni mucho menos una regresión.
Contrario a lo que se afirma en el voto de mayoría, resulta relevante tener en cuenta el contexto que expone la Defensoría de los Habitantes cuando acusa que detrás de esta normativa hay una historia de constantes incumplimientos de los requisitos técnicos. Sin bien, el control de dichos incumplimientos excede la competencia constitucional, si está dentro de sus competencias controlar un proyecto de ley que perpetúa la postergación del cumplimiento de obligaciones en favor del derecho fundamental a la accesibilidad. La esencia de esta reforma legislativa muestra las deficiencias estructurales que presenta el servicio privado, será muy difícil que en algún momento las exigencias y los controles le permita a la ciudadanía tener un servicio de transporte público eficiente y con altos estándares de desempeño. El contenido de esta reforma legislativa, evidencia que los servicios públicos administración del sector privado, no aseguran eficiencia y calidad.
Fernando Cruz Castro [1] Castro, J (2021). Pandemia también golpeó con fuerza a autobuseros y taxistas, En: https://www.larepublica.net/noticia/pandemia-ta,bien-golpeo-con-fuerza-a-autobuseros-y-taxistas. San José: Periódico La República. 7 de mayo del 2021, Consultado: 17/5/2023.
[2] Asamblea Legislativa. Texto base expediente 22530. En:
hup://www.asamblea.go.cr/Centro_de_informacion/Consultas_SIL/SitePages/ConsultaProyectos.aspx. 17 de mayo del 2021. Consultado: 17/5/2023.
[3] Asamblea Legislativa (2023). Informe de consulta: “Sobre la conexidad de la moción de fondo vía articuló 137 sobre el proyecto 22.530”. Departamento de Estudios, Referencias y Servicios Técnicos. Oficio ALDEST-CJU-0032-2023 del 29 de marzo 2023.
Observaciones de SALA CONSTITUCIONAL votado con boleta Clasificación elaborada por SALA CONSTITUCIONALdel Poder Judicial. Prohibida su reproducción y/o distribución en forma onerosa.
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