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Res. 25377-2021 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 10/11/2021
OutcomeResultado
The Constitutional Chamber summarily dismisses the unconstitutionality claim against Decree 43212-MINAE due to lack of authentication, bar association stamp, and adequate substantiation. Two judges dissent and would issue a prevention order.La Sala Constitucional rechaza de plano la acción de inconstitucionalidad contra el Decreto 43212-MINAE por falta de autenticación, timbre y fundamentación adecuada. Dos magistrados salvan el voto y ordenan prevención.
SummaryResumen
The Constitutional Chamber summarily dismissed an unconstitutionality claim filed by a member of SETENA's Plenary Commission against Executive Decree No. 43212-MINAE, which amended the commission's regulations. The claimant argued the decree undermined SETENA's technical autonomy, transferred substantive functions to politically appointed positions, eliminated key powers, altered representative selection, and compromised the body's independence, potentially violating Article 50 of the Constitution. The Chamber found multiple formal defects: the filing lacked authentication, the bar association stamp was missing, and—most critically—it provided no clear, precise, and detailed reasoning contrasting the challenged provisions with the constitutional block. Mere generic disagreement without developed argumentation precluded a merits review. Two judges dissented, considering the outright rejection premature, and would have issued a prevention order under Article 80 of the Constitutional Jurisdiction Law to allow the claimant to cure the deficiencies.La Sala Constitucional rechazó de plano una acción de inconstitucionalidad interpuesta por un miembro de la Comisión Plenaria de SETENA contra el Decreto Ejecutivo nro. 43212-MINAE, que modificaba el reglamento de dicha comisión. El accionante alegaba que el decreto lesionaba la autonomía técnica de SETENA, transfería funciones a cargos de confianza política, eliminaba competencias sustantivas, alteraba la designación de representantes y afectaba la independencia del órgano, todo con posible infracción del artículo 50 constitucional. La Sala determinó que el escrito incumplía múltiples requisitos formales: carecía de autenticación, no se aportó el timbre del Colegio de Abogados, y sobre todo no contenía una fundamentación clara, precisa y circunstanciada que confrontara las normas impugnadas con el bloque de constitucionalidad. La mera disconformidad genérica sin desarrollo argumental imposibilitó un pronunciamiento de fondo. Dos magistrados salvaron el voto por considerar prematuro el rechazo, estimando que procedía prevenir al accionante para subsanar las omisiones conforme al artículo 80 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional.
Key excerptExtracto clave
In the case at hand, several formal requirements are unmet, making this unconstitutionality claim inadmissible. The filing is not authenticated, nor is the corresponding Costa Rican Bar Association stamp provided. Furthermore, the claim lacks proper substantiation. Firstly, the claimant neither indicates nor justifies the basis of his standing. Secondly, there is no precise, sufficient, and duly detailed argumentation regarding the alleged unconstitutionality of the challenged executive decree. The claimant summarily expresses disagreement with various articles of the decree but fails to develop the corresponding constitutional challenge, properly contrasting the content of such articles with the specific components of the constitutional block that are claimed to be violated. In certain instances, it even appears to argue a potential conflict between the decree and other infra-constitutional norms (in particular, Law No. 7554 and Executive Decree No. 36815-MINAE), yet this point is also left undeveloped. Finally, although the claimant generically asserts that the challenged regulation might infringe Article 50 of the Constitution, he likewise fails to elaborate on the content and scope of that constitutional provision, or to connect it to the various challenged norms, so as to justify the alleged unconstitutionality. Consequently, there is no adequate argumentation regarding the different grievances and grounds for a potential violation of Constitutional Law.En el sub lite, se incumplen varios requisitos formales que determinan la inadmisibilidad de la presente acción de inconstitucionalidad. El escrito de interposición no está autenticado, ni se aporta el respectivo timbre del Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica. A lo que se añade que el escrito de interposición de la acción carece de la debida fundamentación. En primer lugar, el accionante no indica ni fundamenta el eventual sustento de su legitimación. En segundo lugar, no existe una argumentación precisa, suficiente y debidamente circunstanciada sobre la presunta inconstitucionalidad del decreto ejecutivo impugnado. El accionante formula, de forma lacónica, su disconformidad con distintos artículos del decreto impugnado, pero omite desarrollar el respectivo reproche de inconstitucionalidad, en que se contraponga, debidamente, el contenido de tales artículos y los componentes concretos del bloque de constitucionalidad que se consideran como infringidos. Incluso, en determinados casos, parece argumentarse una eventual antinomia entre dicho decreto y otras normas de rango infraconstitucional (en particular, la Ley nro. 7554 y el Decreto Ejecutivo nro. 36815-MINAE), pero, en todo caso, tampoco se desarrolla tal extremo. Finalmente, aunque el accionante señala, de forma genérica, que la normativa cuestionada podría infringir el artículo 50 constitucional, lo cierto es que también omite desarrollar el contenido y alcances de tal disposición constitucional, así como relacionarla con las distintas normas cuestionadas, a fin de justificar la alegada inconstitucionalidad. Por lo que, en definitiva, no existe la adecuada argumentación respecto de los distintos agravios y fundamentos de una eventual infracción al Derecho de la Constitución.
Pull quotesCitas destacadas
"La acción de inconstitucionalidad es un proceso con determinadas formalidades, que, si no se reúnen, imposibilitan que este Tribunal se pronuncie sobre el fondo del asunto."
"The unconstitutionality claim is a process with certain formalities, which, if not met, prevent this Court from ruling on the merits."
Considerando I
"La acción de inconstitucionalidad es un proceso con determinadas formalidades, que, si no se reúnen, imposibilitan que este Tribunal se pronuncie sobre el fondo del asunto."
Considerando I
"La falta de fundamentación de la acción, impide el dictado de una sentencia debidamente motivada y congruente con lo pretendido."
"The lack of substantiation of the claim prevents the issuance of a duly reasoned and congruent judgment."
Considerando II
"La falta de fundamentación de la acción, impide el dictado de una sentencia debidamente motivada y congruente con lo pretendido."
Considerando II
"El accionante formula, de forma lacónica, su disconformidad con distintos artículos del decreto impugnado, pero omite desarrollar el respectivo reproche de inconstitucionalidad."
"The claimant summarily expresses his disagreement with various articles of the challenged decree but fails to develop the corresponding constitutional challenge."
Considerando III
"El accionante formula, de forma lacónica, su disconformidad con distintos artículos del decreto impugnado, pero omite desarrollar el respectivo reproche de inconstitucionalidad."
Considerando III
"Nos separamos del criterio de la mayoría de este Tribunal y salvamos el voto en este asunto, por considerar que la decisión de rechazar de plano esta acción de inconstitucionalidad es prematura."
"We depart from the majority view of this Court and dissent in this matter, considering that the decision to summarily dismiss this unconstitutionality claim is premature."
Voto Salvado
"Nos separamos del criterio de la mayoría de este Tribunal y salvamos el voto en este asunto, por considerar que la decisión de rechazar de plano esta acción de inconstitucionalidad es prematura."
Voto Salvado
Full documentDocumento completo
Date of Resolution: November 10, 2021, at 09:20 Type of matter: Action of unconstitutionality SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, at nine twenty hours on the tenth of November of two thousand twenty-one.
Action of unconstitutionality brought by José Ramón Cárdenas Ayales, of legal age, single, identity card number 503710716, member of the SETENA Plenary Commission, as representative of MOPT, against Executive Decree No. 43212-MINAE, published on October 20, 2021, which modifies Executive Decree No. 36815-MINAE of September 12, 2011.
Resultando:
Drafted by Magistrate Castillo Víquez; and,
Considerando:
This Chamber has repeatedly indicated that the action of unconstitutionality is a process with certain formalities, which, if not met, make it impossible for this Tribunal to rule on the merits of the matter. Article 75 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional regulates the standing to bring actions of unconstitutionality and provides for different situations. The first paragraph requires the existence of a matter pending resolution, either in a judicial forum –including habeas corpus or amparo appeals– or in the administrative forum –in the procedure for exhausting this avenue–, in which the unconstitutionality of the challenged norm is invoked, as a reasonable means to protect the right or interest that is considered harmed in the main matter. The second and third paragraphs regulate direct actions –where the underlying matter is not required–, in the following cases: a) when, due to the nature of the matter, there is no individual and direct harm; b) it concerns the defense of diffuse interests or those that concern the community as a whole; and c) when the action is brought by the Procurador General de la República, the Contralor General de la República, the Fiscal General de la República, and the Defensor de los Habitantes.
Regarding the requirement of a matter pending resolution, this Chamber, through judgment No. 04190-95 at 11:33 hours on July 28, 1995, specified that the action of unconstitutionality is:
"(…) a proceeding of an incidental nature, and not a direct nor popular action, which means that the existence of a matter pending resolution -either before the courts of justice or in the procedure for exhausting the administrative avenue- is required in order to access the constitutional avenue, but in such a way that the action constitutes a reasonable means to protect the right considered harmed in the main matter, so that the decision of the Constitutional Tribunal has a positive or negative impact on said process pending resolution, because it rules on the constitutionality of the norms that must be applied in said matter; and it is only by exception that the legislation allows direct access to this avenue -under the assumptions of the second and third paragraphs of Article 75 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional …”.
On this same subject, in vote No. 1319-1997 at 14:51 hours on March 4, 1997, this Tribunal indicated the following:
"(…) Article 75 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional establishes, as one of the prerequisites for filing an action of unconstitutionality, the existence of a matter pending resolution, as it constitutes the connection point that must exist between the process in which the norm deemed unconstitutional is applied and the object of the constitutional process, and the basis that legitimizes the claimant's claim as a final procedural remedy, in the exercise of the right to constitutional jurisdiction. The strictness in the standing to access constitutional jurisdiction, rather than constituting an obstacle to prevent the review of the constitutionality of laws, constitutes the channel of the right of access to justice, derived from the existence of a "prior matter" that has motivated that discordance or contradiction between the law and the Constitution, to maintain the jurisdictional function -special-, and not distort the purity of the system of relations among the constitutional powers of the State, of which the Chamber is a part, because as a member of those, it is not entirely free and unlimited in its actions.
For this reason, the action of unconstitutionality requires the existence -of the prior matter- as a reasonable means to protect the defense of the right or interest considered harmed. However, the reasonableness of the action of unconstitutionality as a means of defense for the claimant must not be analyzed only within the context of the prior matter, but immersed in the constitutional legal framework that governs the proceedings of this Chamber. It is not, then, a matter of a particular consideration of the unconstitutionality of a normative provision, to bring an action without requiring the existence of a matter pending resolution, but rather, it is necessary to demonstrate that it constitutes a reasonable means of protecting the right or interest deemed harmed. (…)” Based on the cited precedents and the jurisprudential line of this Chamber, it is concluded that the action process is, primarily, of an incidental nature, therefore, a matter pending resolution in the administrative avenue – in the administrative challenge procedure against the final act – or judicial avenue is required for the action to prosper. Thus, only in exceptional cases established by law will this requirement not be necessary.
Likewise, there are other formalities that must be met, namely, the initial complaint brief must be authenticated and contain an explicit determination of the challenged regulations, duly substantiated, with a specific citation of the components of the constitutionality block (bloque de constitucionalidad) considered to have been violated (Article 78 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional). It must also prove the standing conditions (powers of attorney and certifications), proceed with the payment of the Colegio de Abogados stamp, and provide a literal certification of the brief in which the unconstitutionality of the challenged norms was invoked in the underlying matter (Article 79 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional).
The Ley de la Jurisdicción Constitucional, in its Article 3, provides that "The Constitución Política shall be deemed violated when this results from the confrontation of the text of the challenged norm or act, its effects, or its interpretation or application by public authorities, with constitutional norms and principles." Now, for this Tribunal to find a violation established and to be able to declare the unconstitutionality of the challenged norm or act, with the consequent annulment and expulsion from the legal system, whoever brings an action of unconstitutionality has the burden of demonstrating how that provision violates the Law of the Constitution and, additionally, must indicate why the claim should be upheld. This is termed by this Chamber as the burden of argumentation, meaning that "a norm that on its face is contrary to the Constitution, shifts the burden of argumentation to those who maintain that there is actually no conflict between that norm and the Constitución Política; the opposite occurs if an action is brought against a norm that upon initial examination does not appear contrary to the Constitution, in which case it is the claimant who must proceed with the arguments that convince about the unconstitutionality" (see judgment No. 0184-95 at 16:30 hours on January 10, 1995). In a later judgment, this Chamber stated, regarding the failure to present arguments of unconstitutionality in actions of unconstitutionality, the following:
"The action of unconstitutionality is brought with the argument that the challenged Executive Decree is harmful, injures, and violates the fundamental rights to a healthy and ecologically balanced environment, the right to health, and the international commitments signed with the Kyoto Protocol. Despite the opportunity granted to the claimants, it is confirmed what the Procuraduría General de la República indicates, that there is no specific analysis of the provisions of the challenged Executive Decree that are considered unconstitutional, but rather it is limited to establishing discrepancies in a generic and abstract manner against the entirety of the Regulation, even more so against all activities carried out by Sugar Mills and Haciendas, as they maintain that they cause inconveniences in the quality of life and health of neighboring inhabitants, without specifying what constitutional arguments must be taken into account against each of the provisions or groups of norms of the challenged Regulation. […] The first paragraph of Article 78 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional establishes the obligation to authenticate the briefs filing actions of unconstitutionality, given that it is deemed necessary that arguments exist outlined by a legal professional, which does not rule out that this Tribunal responds to a serious study of the technical and scientific background of a specific area, given the diversity and universality of the norms of the legal system.
Unlike proceedings for guarantees, that is, habeas corpus and amparo appeals, which can be directly brought by any interested party before the constitutional jurisdiction in defense of their fundamental rights, generally against acts or omissions that harm their private sphere (although not always, as in environmental cases), in proceedings for the defense of the Constitución Política (such as the action of unconstitutionality), the legislator entrusted the authenticating attorney with a task whose requirement is even greater, if one wants it more elaborate and exhaustive, which must be reflected in the libel of filing due to their professional office, to demonstrate to the Tribunal the injury to the constitutional norm by a lower-ranking norm, undermining the principle of constitutional supremacy contained in Article 10 of the Constitución Política. Precisely the material and formal creation of the Law, as well as of other secondary provisions, involves an extremely costly process for the State, in which organized civil society has participated, in favor or against, in many ways, and whose formation, approval, and enactment procedures must not be analyzed lightly.
In this sense, this Chamber must recognize that there is limited space for this Tribunal to remedy the manifest deficiencies of the legal professionals who authenticate the briefs in this constitutional jurisdiction, without exposing the impartiality and analysis owed to each of the actions of unconstitutionality." (Judgment No. 2012-05285 at 15:03 hours on April 25, 2012).
The cited Article 78 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional requires, in this regard, that the brief in which the action is brought must set forth "its grounds in a clear and precise manner." In judgment No. 2013-016944 at 14:30 hours on December 18, 2013, this Chamber made explicit reference to the requirement of adequate substantiation of the initial pleading – as an essential admissibility requirement for the action, pursuant to the provisions of the aforementioned article – in the following terms:
"II.- INADMISSIBILITY DUE TO LACK OF SUBSTANTIATION. In accordance with Article 78 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, in the brief in which the action of unconstitutionality is filed, the grounds must be set forth in a clear and precise manner, with a specific citation of the norms or principles considered to have been violated. Said requirement does not translate into a mere formality, but into an essential admissibility requirement, because by virtue of the pro sentencia principle – developed on other occasions by this Chamber – according to which, the admissibility requirements must be interpreted in a manner favorable to the action, in addition, Constitutional Law is of a preferential public order, and in guarantee of its supremacy and validity, there is a public interest by virtue of which the obstacles to the admission and resolution on the merits of an action must be interpreted and applied restrictively.
Thus, all procedural norms must be interpreted and applied in such a way that a ruling on the judgment is obtained, the foregoing not only facilitates the administration of justice but also avoids the imposition of obstacles to prevent it from being obtained (see in the same sense, judgments No. 93-5175, 3041-97, 01-06, 2874-06, 1622-08, and 2887-08). Consequently, the lack of substantiation of the action prevents the issuance of a duly reasoned and congruent judgment with what is claimed. Likewise, it is inadmissible for this Chamber to rule on the merits of norms challenged in an action, when the plaintiff does not substantiate the reasons for their challenge, as this would imply carrying out an abstract constitutional review as an academic exercise, which is not compatible with the purpose of a process of this nature." Finally, more recently, in vote No. 2020-000319 at 12:15 hours on January 8, 2020, this Tribunal reiterated that:
"(…) given the formalism legally established for constitutional review processes, the argumentative burden in the processing of an action of unconstitutionality falls on the claimant, who must explain, without ambiguity, the contradiction existing between an infraconstitutional norm and the constitutionality block (bloque de constitucionalidad), as well as the standing they hold."
In the sub lite case, several formal requirements determining the inadmissibility of this action of unconstitutionality are not met. The initial brief is not authenticated, nor is the respective stamp of the Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica provided. Added to this is the fact that the initial complaint brief lacks adequate substantiation. In the first place, the claimant does not indicate or substantiate the possible basis for his standing. In the second place, there is no precise, sufficient, and duly detailed argumentation regarding the alleged unconstitutionality of the challenged executive decree. The claimant formulates, in a laconic manner, his disagreement with different articles of the challenged decree but fails to develop the corresponding reproach of unconstitutionality, in which the content of such articles is properly contrasted with the specific components of the constitutionality block (bloque de constitucionalidad) considered violated.
Even, in certain cases, it seems to argue a possible antinomy between said decree and other norms of infraconstitutional rank (in particular, Law No. 7554 and Executive Decree No. 36815-MINAE), but, in any case, this point is also not developed. Finally, although the claimant generically points out that the challenged regulations could violate constitutional Article 50, the fact is that he also fails to develop the content and scope of such constitutional provision, as well as to relate it to the various challenged norms, in order to justify the alleged unconstitutionality. Therefore, definitively, there is no adequate argumentation regarding the different grievances and grounds for a possible violation of the Law of the Constitution. Additionally, although the claimant could be prevented in the sense of correcting compliance with the already mentioned requirements, in the specific case, such process is considered futile, not only because it means re-elaborating the action but also because Article 9, paragraph 1, of the Ley de la Jurisdicción Constitucional empowers the Chamber to reject outright any action that is "manifestly inadmissible or unfounded," as occurs in this case.
As a corollary of the foregoing, it is appropriate to reject the action outright, as so ordered. Magistrates Rueda Leal and Garro Vargas record a dissenting vote and order the prevention of Article 80 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional to be made.
V.DISSENTING VOTE OF MAGISTRATES RUEDA LEAL AND GARRO VARGAS.- We dissent from the majority opinion of this Tribunal and record a dissenting vote in this matter, considering that the decision to reject this action of unconstitutionality outright is premature. It is unquestionable that the action of unconstitutionality is a process, "established with the purpose of guaranteeing the supremacy of the Constitución Política over norms or other provisions of a general nature, and for that same reason, a set of formalities must be met, so that the Chamber can validly address the substance of the challenge," as has been indicated in the ample jurisprudence of this Chamber. However, it is precisely the law itself that mandates the treatment that must be given to the different formalities and their eventual non-compliance, as extracted from the text of Article 80 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, which states:
"Article 80.- If the formalities referred to in the two previous articles are not fulfilled, the President of the Chamber shall indicate by resolution which requirements have been omitted and shall order them to be fulfilled within three days (…)" In this matter, among other requirements, adequate and sufficient substantiation is lacking, as required by Article 79 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional, hence the prevention to the claimant to remedy the detected omission is unquestionably applicable. Likewise, it is not at all superfluous to place on record that – in our opinion – the interpretation of Articles 78 and 79, as well as that of Article 80 of the Law governing this jurisdiction, must be broad for the benefit of those who come to this Chamber, so that access to constitutional justice is not unnecessarily limited.
The parties are notified that if any physical document has been provided, as well as objects or evidence contained in any additional electronic, computer, magnetic, optical, telematic device, or one produced by new technologies, these must be removed from the office within a maximum period of 30 business days counted from the notification of this judgment. Otherwise, all material not removed within this period will be destroyed, according to the provisions of the "Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial", approved by the Corte Plena in session No. 27-11 of August 22, 2011, Article XXVI, and published in the Boletín Judicial number 19 of January 26, 2012, as well as in the agreement approved by the Consejo Superior del Poder Judicial, in session No. 43-12 held on May 3, 2012, Article LXXXI.
Por tanto:
The action is rejected outright. Magistrates Rueda Leal and Garro Vargas record a dissenting vote and order the prevention of Article 80 of the Ley de la Jurisdicción Constitucional to be made.
Fernando Castillo V.
President Fernando Cruz C.
Paul Rueda L.
Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G.
Anamari Garro V.
Ana María Picado B.
SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las nueve horas veinte minutos del diez de noviembre de dos mil veintiuno .
Acción de inconstitucionalidad promovida por José Ramón Cárdenas Ayales, mayor, soltero, cédula número 503710716, miembro de la Comisión Plenaria de SETENA, como representante del MOPT, contra el Decreto Ejecutivo nro. 43212-MINAE, publicado el 20 de octubre de 2021, que modifica el Decreto Ejecutivo nro. 36815-MINAE del 12 de septiembre de 2011.
Resultando:
Redacta el Magistrado Castillo Víquez; y,
Considerando:
Esta Sala ha señalado, de forma reiterada, que la acción de inconstitucionalidad es un proceso con determinadas formalidades, que, si no se reúnen, imposibilitan que este Tribunal se pronuncie sobre el fondo del asunto. El artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional regula la legitimación para interponer acciones de inconstitucionalidad y prevé situaciones distintas. En el párrafo primero se exige la existencia de un asunto pendiente de resolver, sea en sede judicial –incluyendo los recursos de hábeas corpus o de amparo- o en la administrativa –en el procedimiento de agotamiento de esta vía-, en el que se invoque la inconstitucionalidad de la norma cuestionada, como medio razonable de amparar el derecho o interés que se considera lesionado en el asunto principal. En los párrafos segundo y tercero se regula la acción directa –no se requiere del asunto base-, en los siguientes supuestos: a) cuando por la naturaleza del asunto no exista lesión individual y directa; b) se trate de la defensa de intereses difusos o que atañen a la colectividad en su conjunto; y c) cuando la acción sea promovida por el Procurador General de la República, el Contralor General de la República, el Fiscal General de la República y el Defensor de los Habitantes.
En cuanto a la exigencia de un asunto pendiente de resolver, esta Sala, mediante sentencia nro. 04190-95 de las 11:33 horas del 28 de julio de 1995, precisó que la acción de inconstitucionalidad es:
“(…) un proceso de naturaleza incidental, y no de una acción directa o popular, con lo que se quiere decir que se requiere de la existencia de un asunto pendiente de resolver -sea ante los tribunales de justicia o en el procedimiento para agotar la vía administrativa- para poder acceder a la vía constitucional, pero de tal manera que, la acción constituya un medio razonable para amparar el derecho considerado lesionado en el asunto principal, de manera que lo resuelto por el Tribunal Constitucional repercuta positiva o negativamente en dicho proceso pendiente de resolver, por cuanto se manifiesta sobre la constitucionalidad de las normas que deberán ser aplicadas en dicho asunto; y únicamente por excepción es que la legislación permite el acceso directo a esta vía -presupuestos de los párrafos segundo y tercero del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional …”.
Sobre este mismo tema, en el voto nro. 1319-1997 de las 14:51 horas de 4 de marzo de 1997, este Tribunal indicó lo siguiente:
“(…) El artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional establece como uno de los presupuestos para interponer la acción de inconstitucionalidad, la existencia de un asunto pendiente de resolver, por constituir el punto de conexión que ha de existir entre el proceso en que se aplica la norma que se reputa inconstitucional con el objeto del proceso constitucional y el fundamento que legitima la pretensión del accionante como último remedio procesal, en el ejercicio del derecho a la jurisdicción constitucional. El rigor en la legitimación para acceder a la jurisdicción constitucional, más que constituir un obstáculo para impedir el control de la constitucionalidad de las leyes, constituye el cauce del derecho de acceso a la justicia, derivado de la existencia de un "asunto previo" que haya motivado aquella discordancia o contradicción entre la ley y la Constitución, para mantener la función jurisdiccional -especial-, y no distorsionar la pureza del sistema de relación de los poderes constitucionales del Estado, del que es parte la Sala, porque como integrante de aquellos, no es enteramente libre e ilimitada en sus acciones.
Por esta causa, es que la acción de inconstitucionalidad necesita de su existencia -del asunto previo- como medio razonable para amparar la defensa del derecho o interés que se considera lesionado. Empero, la razonabilidad de la acción de inconstitucionalidad como medio de defensa del accionante no debe analizarse solo dentro del contexto del asunto previo, sino inmersa en el marco jurídico constitucional que rige las actuaciones de esta Sala. No se trata, entonces, de una consideración particular de la inconstitucionalidad de una disposición normativa, para interponer una acción sin requerir la existencia de un asunto pendiente de resolver, sino, que es necesario que se demuestre que constituye un medio razonable de amparar el derecho o interés que se estima lesionado. (…)” Con fundamento en los precedentes citados y la línea jurisprudencial de esta Sala, se colige que el proceso de acción es, principalmente, de naturaleza incidental, por lo que se requiere de un asunto pendiente de resolver en vía administrativa –en el procedimiento administrativo de impugnación contra el acto final- o judicial, para que prospere la acción. De esta manera, solo en casos excepcionales que la ley establece, no será necesaria la existencia de ese requisito.
Asimismo, existen otras formalidades que deben ser cumplidas, a saber, el escrito de interposición debe estar autenticado y contener una determinación explícita de la normativa impugnada, debidamente fundamentada, con cita concreta de los componentes del bloque de constitucionalidad que se consideren infringidos (artículo 78 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional). Debe, además, acreditarse las condiciones de legitimación (poderes y certificaciones), procederse al pago del timbre del Colegio de Abogados y aportarse certificación literal del escrito en el que se invocó la inconstitucionalidad de las normas impugnadas en el asunto base (artículo 79 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional).
La Ley de la Jurisdicción Constitucional, en su artículo 3, dispone que “Se tendrá por infringida la Constitución Política cuando ello resulte de la confrontación del texto de la norma o acto cuestionado, de sus efectos, o de su interpretación o aplicación por las autoridades públicas, con las normas y principios constitucionales”. Ahora bien, para que este Tribunal tenga por configurada la infracción y pueda declarar la inconstitucionalidad de la norma o acto impugnado, con la consecuente anulación y expulsión del ordenamiento jurídico, quien promueva una acción de inconstitucionalidad tiene la carga de demostrar cómo esa disposición infringe el Derecho de la Constitución y, además, debe indicar por qué debe estimarse la demanda. Esto es denominado por esta Sala como la carga de la argumentación, es decir, que “una norma que facialmente (sic) sea contraria a la Constitución, vuelca la carga de la argumentación a quienes sostengan que en realidad no hay conflicto entre esa norma y la Constitución Política; lo contrario sucede si se acciona contra una norma que en primer examen no parece contraria a la Constitución, en cuya hipótesis es el accionante el que debe avanzar con los argumentos que convenzan acerca de la inconstitucionalidad” (véase la sentencia nro. 0184-95 de las 16:30 horas del 10 de enero de 1995). En una sentencia posterior, esta Sala expuso, en cuanto a la falta de exposición de los argumentos de inconstitucionalidad en materia de acciones de inconstitucionalidad, lo siguiente:
“La acción de inconstitucionalidad se interpone con el argumento de que el Decreto Ejecutivo impugnado es nocivo, lesiona e infringe los derechos fundamentales a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, el derecho a la salud y a los compromisos internacionales suscritos con el Protocolo de Kyoto. Pese a la oportunidad otorgada a los accionantes, se confirma lo que indica la Procuraduría General de la República, de que no existe un análisis concreto de las disposiciones del Decreto Ejecutivo impugnado que se consideran inconstitucionales, sino que el mismo se limita a establecer discrepancias de forma genérica y en abstracto contra la totalidad del Reglamento, más aún contra toda actividad que desempeñan los ingenios Azucareros y Haciendas, pues sostienen que causan inconvenientes en la calidad de vida y en la salud de los habitantes circunvecinos, sin concretar qué argumentos de constitucionalidad se deben tomar en cuenta en contra de cada una de las disposiciones o grupos del normas del Reglamento impugnado. […] El párrafo primero del artículo 78 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional establece la obligación de autenticar los escritos de interposición de acciones de inconstitucionalidad, toda vez que se estima necesario que existan argumentos esgrimidos por un profesional en Derecho, que no descarta este Tribunal responda a un serio estudio del fondo técnico y científico de una determinada materia, dada la diversidad y universalidad de las normas del ordenamiento jurídico.
A diferencia de los procesos de garantías, es decir, los recursos de hábeas corpus y de amparo, que los puede interponer directamente cualquier interesado ante la jurisdicción constitucional en defensa de sus derechos fundamentales, generalmente contra actos u omisiones que le lesionan en su esfera particular (aunque no siempre como en los casos ambientales), en los procesos de defensa de la Constitución Política (como la acción de inconstitucionalidad), el legislador confió al abogado autenticante una labor cuya exigencia es aún mayor, si se quiere más elaborada y exhaustiva que debe plasmar en el libelo de interposición en razón de su oficio profesional, para demostrar al Tribunal la lesión a la norma constitucional por parte de una norma de menor rango, socavando el principio de supremacía constitucional contenida en el artículo 10 de la Constitución Política. Precisamente la elaboración material y formal de la Ley, así como de las demás disposiciones secundarias, suponen un proceso sumamente costoso para el Estado, en la que de muchas maneras para su elaboración ha participado la sociedad civil organizada a favor o en contra, y cuyos procedimientos de formación, aprobación y promulgación no debe analizarse a la ligera.
En este sentido, debe reconocer esta Sala que existe un reducido espacio para este Tribunal para socorrer las ausencias manifiestas de los profesionales en derecho que autentican los escritos en esta jurisdicción constitucional, sin exponer la imparcialidad y análisis que se debe a cada una de las acciones de inconstitucionalidad.” (Sentencia nro. 2012-05285 de 15:03 horas de 25 de abril de 2012).
El citado artículo 78 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional exige, en tal sentido, que en el escrito en que se interponga la acción se expongan “sus fundamentos en forma clara y precisa”. En sentencia nro. 2013-016944 de las 14:30 horas del 18 de diciembre de 2013, esta Sala hizo expresa referencia a la exigencia de debida fundamentación del escrito de interposición –como requisito esencial de admisibilidad de la acción, a tenor de lo dispuesto el mencionado ordinal- en los siguientes términos:
“II.- INADMISIBILIDAD POR FALTA DE FUNDAMENTACIÓN. De conformidad con el artículo 78 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, en el escrito en que se interponga la acción de inconstitucionalidad, se deberán exponer los fundamentos en forma clara y precisa, con cita concreta de las normas o principios que se consideren infringidos. Dicho requisito no se traduce en una mera formalidad, sino en un requisito esencial de admisibilidad, pues en virtud del principio pro sentencia –desarrollado en otras ocasiones por esta Sala- según el cual, los requisitos de admisibilidad deben interpretarse en sentido favorable a la acción, además, el Derecho Constitucional es de orden público preferente y en garantía de su supremacía y vigencia hay un interés público en virtud del cual los obstáculos para la admisión y resolución de fondo de una acción, deben interpretarse y aplicarse restrictivamente. Así las cosas, todas las normas procesales deben ser interpretadas y aplicadas de manera tal que se obtenga el dictado de la sentencia, lo anterior, no solo facilita la administración de la justicia, sino que además, evita que se impongan obstáculos para no alcanzarla (ver en igual sentido, las sentencias números 93-5175, 3041-97, 01-06, 2874-06, 1622-08 y 2887-08).
En consecuencia, la falta de fundamentación de la acción, impide el dictado de una sentencia debidamente motivada y congruente con lo pretendido. Asimismo, resulta improcedente que esta Sala se pronuncie por el fondo de normas cuestionadas en una acción, cuando el que acciona no fundamenta las razones por las cuales impugna, toda vez, que ello implicaría efectuar un control constitucional en abstracto a manera de ejercicio académico, lo que no es compatible con la finalidad de un proceso de esta naturaleza.” Finalmente, de forma más reciente, en el voto nro. 2020-000319 de las 12:15 horas del 8 de enero de 2020, este Tribunal reiteró que:
“(…) dado el formalismo dispuesto legalmente para los procesos de control de constitucionalidad. la carga argumentativa en el trámite de una acción de inconstitucionalidad recae en el accionante, quien debe explicar, sin ambages, la contradicción existente entre una normativa infraconstitucional y el bloque de constitucionalidad, así como la legitimación que le asiste”.
En el sub lite, se incumplen varios requisitos formales que determinan la inadmisibilidad de la presente acción de inconstitucionalidad. El escrito de interposición no está autenticado, ni se aporta el respectivo timbre del Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica. A lo que se añade que el escrito de interposición de la acción carece de la debida fundamentación. En primer lugar, el accionante no indica ni fundamenta el eventual sustento de su legitimación. En segundo lugar, no existe una argumentación precisa, suficiente y debidamente circunstanciada sobre la presunta inconstitucionalidad del decreto ejecutivo impugnado. El accionante formula, de forma lacónica, su disconformidad con distintos artículos del decreto impugnado, pero omite desarrollar el respectivo reproche de inconstitucionalidad, en que se contraponga, debidamente, el contenido de tales artículos y los componentes concretos del bloque de constitucionalidad que se consideran como infringidos.
Incluso, en determinados casos, parece argumentarse una eventual antinomia entre dicho decreto y otras normas de rango infraconstitucional (en particular, la Ley nro. 7554 y el Decreto Ejecutivo nro. 36815-MINAE), pero, en todo caso, tampoco se desarrolla tal extremo. Finalmente, aunque el accionante señala, de forma genérica, que la normativa cuestionada podría infringir el artículo 50 constitucional, lo cierto es que también omite desarrollar el contenido y alcances de tal disposición constitucional, así como relacionarla con las distintas normas cuestionadas, a fin de justificar la alegada inconstitucionalidad. Por lo que, en definitiva, no existe la adecuada argumentación respecto de los distintos agravios y fundamentos de una eventual infracción al Derecho de la Constitución. Por lo demás, aunque se podría prevenir al accionante en el sentido que subsane el cumplimiento de los requisitos ya mencionados, en el caso concreto, dicho trámite se considera ocioso, no solo porque supone volver a elaborar la acción, sino, también, porque el artículo 9, párrafo 1º, de la Ley de la Jurisdicción Constitucional faculta a la Sala para rechazar de plano cualquier gestión “manifiestamente improcedente o infundada”, como ocurre en la especie.
Como corolario de lo anterior, procede rechazar de plano la acción, como así se dispone. Los magistrados Rueda Leal y Garro Vargas salvan el voto y ordenan hacer la prevención del artículo 80 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional.
V.VOTO SALVADO DE LOS MAGISTRADOS RUEDA LEAL Y GARRO VARGAS.- Nos separamos del criterio de la mayoría de este Tribunal y salvamos el voto en este asunto, por considerar que la decisión de rechazar de plano esta acción de inconstitucionalidad es prematura. Es incuestionable que la acción de inconstitucionalidad es un proceso, “instaurado con el propósito de garantizar la supremacía de la Constitución Política frente a normas u otras disposiciones de carácter general y que por esa misma razón deben cumplirse un conjunto de formalidades, a efecto de que la Sala pueda válidamente conocer el fondo de la impugnación” como se ha señalado en la amplia jurisprudencia de esta Sala. Sin embargo, es precisamente la propia ley la que ordena el tratamiento que debe darse a las distintas formalidades y a su eventual incumplimiento, como se extrae del texto del artículo 80 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional que señala:
“Artículo 80.- Si no se llenaren las formalidades a que se refieren los dos artículos anteriores, el Presidente de la Sala señalará por resolución, cuáles son los requisitos omitidos y ordenará cumplirlos dentro de tercero día (…)” En este asunto, entre otros requisitos, se echa de menos una fundamentación adecuada y suficiente tal y como lo exige el artículo 79 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, por lo que resulta de incuestionable aplicación la prevención al accionante para que remedie la omisión detectada. De igual forma, no sobra en absoluto dejar sentado que –en nuestro criterio- tanto la interpretación de los artículos 78 y 79 como la del propio 80 de la Ley que rige esta jurisdicción, debe ser amplia en beneficio de quienes acuden a esta Sala, de modo que el acceso a la justicia constitucional no resulte innecesariamente limitado.
Se previene a las partes que de haber aportado algún documento en papel, así como objetos o pruebas contenidas en algún dispositivo adicional de carácter electrónico, informático, magnético, óptico, telemático o producido por nuevas tecnologías, estos deberán ser retirados del despacho en un plazo máximo de 30 días hábiles contados a partir de la notificación de esta sentencia. De lo contrario, será destruido todo aquel material que no sea retirado dentro de este plazo, según lo dispuesto en el "Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial", aprobado por la Corte Plena en sesión N° 27-11 del 22 de agosto del 2011, artículo XXVI y publicado en el Boletín Judicial número 19 del 26 de enero del 2012, así como en el acuerdo aprobado por el Consejo Superior del Poder Judicial, en la sesión N° 43-12 celebrada el 3 de mayo del 2012, artículo LXXXI.
Por tanto:
Se rechaza de plano la acción. Los magistrados Rueda Leal y Garro Vargas salvan el voto y ordenan hacer la prevención del artículo 80 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional.
Fernando Castillo V.
Fernando Cruz C.
Paul Rueda L.
Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G.
Anamari Garro V.
Ana María Picado B.
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