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Res. 03852-2021 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 24/02/2021
OutcomeResultado
The Constitutional Chamber dismissed the constitutional action outright for lack of substantiation and for challenging subjective acts subject to amparo, with a partial dissent ordering a warning under Article 80 LJC.La Sala Constitucional rechaza de plano la acción de inconstitucionalidad por falta de fundamentación y por impugnar actos subjetivos que son materia de amparo, con voto salvado parcial que ordena prevención conforme al artículo 80 LJC.
SummaryResumen
The Constitutional Chamber summarily dismissed a constitutional challenge brought by citizens questioning the confidentiality of the names and identification of public debt bondholders. The claimants argued violations of the principles of access to information, political participation, transparency, and accountability. The Court found that the main claim challenged subjective acts of the authorities (Ministry of Finance and Central Bank), which are amenable to amparo proceedings, not constitutional challenge under Article 73(b) of the Constitutional Jurisdiction Law. Regarding the challenge to the regulations, the action lacked adequate substantiation: it did not provide a clear and precise analysis of the specific content of each impugned norm against the constitutional block. Additionally, three of the claimants were not parties to the prior amparo proceeding that served as the underlying case, thus lacking standing. A partial dissenting opinion held that the claimants should have been given an opportunity to cure the lack of substantiation, in the interest of access to constitutional justice under Article 80 of the same law.La Sala Constitucional rechaza de plano una acción de inconstitucionalidad promovida por ciudadanos que cuestionaban la confidencialidad de los nombres e identificación de tenedores de bonos de deuda pública. Los accionantes alegaban violación a los principios de acceso a la información, participación política, transparencia y rendición de cuentas. La Sala considera que la pretensión principal impugnaba actos subjetivos de las autoridades (Ministerio de Hacienda y Banco Central), los cuales son susceptibles de recurso de amparo, no de acción de inconstitucionalidad conforme al artículo 73 inciso b) de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. En cuanto a la impugnación de la normativa, la acción carece de fundamentación adecuada: no se realizó un análisis claro y preciso del contenido concreto de cada norma impugnada frente al bloque de constitucionalidad. Adicionalmente, tres de los accionantes no eran parte en el amparo previo que sirvió como asunto base, por lo que carecen de legitimación. Un voto salvado parcial sostiene que debió prevenirse a los accionantes para subsanar la falta de fundamentación, en aras del acceso a la justicia constitucional, conforme al artículo 80 de la misma ley.
Key excerptExtracto clave
VI.- IN CONCLUSION. As a corollary of the foregoing, it is appropriate to dismiss the action outright, as ordered. Judge Rueda Leal, Judge Garro Vargas, and Judge Fernández Arguello partially dissent and order that the warning under Article 80 of the Constitutional Jurisdiction Law be given. VII.- DISSENTING OPINION OF JUDGE RUEDA LEAL, JUDGE GARRO VARGAS AND JUDGE FERNÁNDEZ ARGÜELLO.- We disagree with the majority opinion of this Court and partially dissent in this matter, considering that the decision to dismiss this constitutional action outright is premature. It is unquestionable that the constitutional action is a process, "established for the purpose of ensuring the supremacy of the Political Constitution over norms or other provisions of a general nature and for that same reason a set of formalities must be complied with, so that the Chamber can validly hear the merits of the challenge" as has been stated in the extensive case law of this Chamber. However, it is precisely the law itself that orders the treatment to be given to the various formalities and their eventual non-compliance, as extracted from the text of Article 80 of the Constitutional Jurisdiction Law which states: "Article 80.- If the formalities referred to in the two preceding articles are not fulfilled, the President of the Chamber shall indicate by resolution which requirements are omitted and order them to be fulfilled within three days (...)"VI.- EN CONCLUSIÓN. Como corolario de lo anterior, precede rechazar de plano la acción, como así se dispone. El magistrado Rueda Leal, la magistrada Garro Vargas y el magistrado Fernández Arguello salvan parcialmente el voto y ordenan hacer la prevención del artículo 80 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. VII.- VOTO SALVADO DEL MAGISTRADO RUEDA LEAL, LA MAGISTRADA GARRO VARGAS Y EL MAGISTRADO FERNÁNDEZ ARGÜELLO.- Nos separamos del criterio de la mayoría de este Tribunal y salvamos parcialmente el voto en este asunto, por considerar que la decisión de rechazar de plano esta acción de inconstitucionalidad es prematura. Es incuestionable que la acción de inconstitucionalidad es un proceso, “instaurado con el propósito de garantizar la supremacía de la Constitución Política frente a normas u otras disposiciones de carácter general y que por esa misma razón deben cumplirse un conjunto de formalidades, a efecto de que la Sala pueda válidamente conocer el fondo de la impugnación” como se ha señalado en la amplia jurisprudencia de esta Sala. Sin embargo, es precisamente la propia ley la que ordena el tratamiento que debe darse a las distintas formalidades y a su eventual incumplimiento, como se extrae del texto del artículo 80 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional que señala: “Artículo 80.- Si no se llenaren las formalidades a que se refieren los dos artículos anteriores, el Presidente de la Sala señalará por resolución, cuáles son los requisitos omitidos y ordenará cumplirlos dentro de tercero día (…)”
Pull quotesCitas destacadas
"la acción de inconstitucionalidad es un proceso con determinadas formalidades, que, si no se reúnen, imposibilitan que este Tribunal se pronuncie sobre el fondo del asunto"
"the constitutional action is a process with certain formalities, which, if not met, prevent this Court from ruling on the merits"
Considerando I
"la acción de inconstitucionalidad es un proceso con determinadas formalidades, que, si no se reúnen, imposibilitan que este Tribunal se pronuncie sobre el fondo del asunto"
Considerando I
"la falta de fundamentación de la acción, impide el dictado de una sentencia debidamente motivada y congruente con lo pretendido"
"the lack of substantiation of the action prevents the issuance of a duly reasoned and consistent judgment"
Considerando II
"la falta de fundamentación de la acción, impide el dictado de una sentencia debidamente motivada y congruente con lo pretendido"
Considerando II
"no puede estimarse que se configure el supuesto previsto en el inciso b) del artículo 73 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, que establece la posibilidad de interponer acción de inconstitucionalidad contra los actos subjetivos... si no fueren susceptibles de los recursos de hábeas corpus o de amparo"
"it cannot be considered that the case provided for in subsection (b) of Article 73 of the Constitutional Jurisdiction Law is present, which establishes the possibility of filing a constitutional action against subjective acts... if they are not amenable to habeas corpus or amparo remedies"
Considerando III
"no puede estimarse que se configure el supuesto previsto en el inciso b) del artículo 73 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, que establece la posibilidad de interponer acción de inconstitucionalidad contra los actos subjetivos... si no fueren susceptibles de los recursos de hábeas corpus o de amparo"
Considerando III
"la legitimación por intereses difusos deviene procedente independientemente de que la disposición o el acto impugnado fuese susceptible de aplicación individual"
"standing based on diffuse interests is applicable regardless of whether the challenged provision or act is susceptible to individual application"
Voto salvado separado
"la legitimación por intereses difusos deviene procedente independientemente de que la disposición o el acto impugnado fuese susceptible de aplicación individual"
Voto salvado separado
Full documentDocumento completo
1 Res. No. 2021-003852 CONSTITUTIONAL CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at thirteen hours and sixteen minutes of twenty-four February two thousand twenty-one.
Action of unconstitutionality brought by Esperanza Tasies Castro, identity card no. 7-0067-0374, María del Rocío Chamorro Tasies, identity card no. 1-1124-0216, César Augusto Gómez Calderón, identity card no. 2-0536-0708, Fernando Chamorro González, identity document no. 1558-0250-9125, Cristhofer Rojas Rodríguez, identity card no. 4-0206-0223, and Alexander Tellez Aguilar, identity card no. 1-1049-0671, against the subjective action of the authorities of the Ministry of Finance and the Central Bank of Costa Rica, by which the information regarding the names and identification numbers of the holders of public debt bonds of the Costa Rican State is declared confidential and, likewise, the invocation of articles 108 and 119, subsection c), of the Securities Market Regulatory Law, 55 of the Securities Clearing and Settlement Regulations, 26 of the Custody Regulations, 12 of the Book-Entry Systems Regulations and 171 of the Payment System Regulations, as it relates to information concerning the public debt of the Costa Rican State.
Whereas:
1.- By brief received in the Secretariat of the Chamber at 11:47 hours on 1 February 2021, the plaintiffs request that the subjective action of the authorities of the Ministry of Finance and Central Bank of Costa Rica, by which the information regarding the names and identification numbers of the holders of public debt bonds of the Costa Rican State is declared confidential, be declared unconstitutional. Failing the foregoing, that the unconstitutionality of invoking articles 108 and 119, subsection c), of the Securities Market Regulatory Law, 55 of the Securities Clearing and Settlement Regulations, 26 of the Custody Regulations, 12 of the Book-Entry Systems Regulations and 171 of the Payment System Regulations, as it relates to information concerning the public debt of the Costa Rican State, be declared. Finally, if the previous claims are rejected, they request that the unconstitutionality of the aforementioned regulations be declared. They allege, to this effect, that both the subjective action of the authorities of the Ministry of Finance and Central Bank of Costa Rica, by which the information regarding the names and identification numbers of the holders of public debt bonds of the Costa Rican State is declared confidential, as well as the invocation of the regulations already cited as they relate to information concerning the public debt of the Costa Rican State and the regulations in question themselves, seriously violate the constitutional principles of access to information (article 30 of the Political Constitution), political participation (article 9 of the Political Constitution), administrative transparency and publicity (articles 9 and 11 of the Political Constitution) and accountability (article 11 of the Political Constitution). They indicate that, as this Chamber has recognized on multiple occasions, the referred principles are of strict compliance for the public administration, especially when it concerns economic commitments of a public nature that must be assumed by the national community in general. This is the case of the bonds and loans that constitute the current public debt of the Costa Rican State. They assert that on 6 July 2016, the Coordinator of the Payments and Transfers Process of the Central Bank answered -via email- a request for information from the plaintiffs, concerning the institutions, legal entities and natural persons that appear as holders of public debt bonds of the Costa Rican State, stating that "the detailed information on the debt holders is protected by banking secrecy, according to the corresponding laws, therefore it is not possible to share it with third parties." On that same date, the aforementioned official expanded on the information regarding the subject of banking secrecy, indicating that "in general terms it is found in article 24 of the Political Constitution and in the different criteria on the matter issued by the Office of the Attorney General of the Republic. Specifically for the securities market, it is found in the Securities Market Regulatory Law (Law 7732) and in the different regulations issued by Sugeval and the Central Bank, among them: Book-Entry Regulations, Custody Regulations, Payment System Regulations and Clearing and Settlement Regulations." They state that on 8 October 2018, by means of official letter no. GER 0254-2018, the Manager of the Central Bank of Costa Rica, in response to their inquiry about the names and identification numbers of the savers and holders of public debt bonds, argued that "said information is confidential, according to the scope of article 12 of the Book-Entry Regulations issued by Sugeval, which according to article 116 of the Securities Market Regulatory Law is the competent entity in matters of supervision and regulation in said markets." They narrate that on 9 October 2020, by means of official letter no. DM-1200-2020, the Acting Minister of Finance, in response to their inquiry about which institutions or natural and legal persons hold these internal debt bonds, responded that "by reason of the criterion of the Constitutional Chamber of the Supreme Court of Justice, RES N°2008-013658 of 05 September 2008, the information on the participating investors is not accessible to any market participant, including the Ministry of Finance." They indicate that the foregoing motivated them to file an amparo action, in which resolution no. 2021-195 was issued, ordering: "The issuance of the judgment in this amparo proceeding is reserved and the appealing party is granted a period of 15 business days, counted from the notification of this resolution, to file an action of unconstitutionality against articles 108 and 119 subsection c) of the Securities Market Regulatory Law and 12 of the Book-Entry Systems Regulations." In which case, they reiterate that the subjective acts of the authorities of the Ministry of Finance and Central Bank of Costa Rica, by which the data relating to the identity of the holders of public debt bonds of the Costa Rican State are declared confidential, as well as the invocation of the challenged regulations in relation to the public debt and the regulations themselves that are sought to be annulled, grossly violate the diffuse interest in the oversight of public funds, also called proper management of the public treasury. The foregoing, since the information concerning the identity of bond holders and general creditors of the Costa Rican State is of transcendental importance and public interest in a context such as the current one, in which the Executive and Legislative Branches are implementing an aggressive Structural Adjustment Program – PAE, comprised of a series of initiatives whose effects include an increase in the tax burden on the population, the cutting of the State's social investment, severe budget cuts in its institutions and the radical reform of the public employment regime. They maintain that the current state administration has attempted to legitimize its action on this matter using two lines of argument. On the one hand, that wielded by the Minister of Finance, according to which said ministry is in negotiations with the holders of public debt bonds (whose identity is confidential), while a discussion of the conditions of the titles in question has been ruled out, given the threat that this would mean falling into a selective default. On the other hand, that defended by the President of the Central Bank, according to which the IMF and the World Bank endorse and support said structural adjustment program, under penalty of strong punishment from international markets. The plaintiffs point out that in both cases the Costa Rican government authorities make continuous reference to "anonymous" creditors of the public debt, in whose interest and by whose pressure they claim to act, carrying out the aforementioned Structural Adjustment Program. They maintain that the invocation and application of a criterion of confidentiality over the identity of said creditors strongly calls attention, not only because such restriction of access overlooks the constitutional principles that apply to the management of public funds, but also because the International Monetary Fund itself, in its proposal for a Sovereign Debt Restructuring Mechanism (SDRM) of the International Monetary Fund, recognizes the need for information related to the identity of sovereign debt creditors to be made public. They state that, technically, this requirement is explained because in the management of sovereign debt, including its indispensable audit (which can be exercised by civil society), it becomes essential to identify strategies for attracting new resources, the legal-political negotiation strategies, the range of credits that can potentially be restructured, the equally expected national and international demands, and the profile of the creditors, in summary, a whole series of reflections and political, economic and legal deliberations (including the corresponding accountability), for which it is necessary to have data such as the date of contracting, the nominal value, the maturity date and the identity of the creditor holding the credit. They claim that, likewise, this invocation and application of confidentiality overlooks that institutions of recognized prestige, such as the Committee for the Abolition of Third World Debt, have made it clear that odious debt is all debt contracted in violation of democratic principles, which include consent, participation, transparency and responsibility, and has been used against the highest interests of the population of the debtor State, while the creditor knew, or had the capacity to know, what was appropriate. They maintain that, consequently, the legitimacy of a debt whose creditor is unknown cannot be affirmed. They consider that access to information concerning the public debt and, among this, that related to the identity of the creditors of the Costa Rican State, is fundamental when the citizenry and the inhabitants of the Republic seek to exercise the constitutional principles of access to information, public participation, administrative transparency and publicity and accountability, all of these indispensable parameters when it comes to violating and auditing the management of the State's financial resources, as occurs in the specific area of public debt. They reiterate the existence of a public interest that covers the information relating to the sovereign debt of the Costa Rican State, as well as its oversight and management. They assert that the subjective acts of the Ministry of Finance and Central Bank of Costa Rica, by which the data relating to the identity of the holders of public debt bonds are declared confidential, as well as the invocation of the challenged regulations in relation to the public debt and the regulations themselves that are sought to be annulled, grossly violate Article 30 of the Political Constitution. They point out that the jurisprudential line of this Chamber has been to strengthen the right of access to information in the same line that has been defined by the Inter-American Commission on Human Rights based on Resolution CJI/RES.147 (LXXIII-O/08) on the Principles on the Right of Access to Information. They add that this Chamber, taking as a basis the Inter-American Democratic Charter, the United Nations Convention against Corruption, the resolutions of the Inter-American Court of Human Rights and the Principles on the Right to Information, has on repeated occasions recognized that the right to privacy, from which the invocation and application of the principle of confidentiality derives in this case, finds a constitutionally established limitation based on the timely and consistent application of the principles of administrative transparency and publicity, such that this legal institute is not opposable to access to information to the extent that it involves investments and commitments of a public nature that must be assumed by the community (judgment no. 2008-013658). They add that this Chamber has indicated and made it clear that the right to privacy (article 24 of the Political Constitution) finds its limit in that information (article 27 of the Political Constitution) that concerns matters of public relevance. Such is the case of public debt. They assert that the information related to the names and identification numbers of the holders of public debt bonds and borrowers of the Costa Rican State does not fit into any of the exceptions to the principle of access to information of a public nature, namely, state secrecy, public morality and order, the investigation of crimes or the sphere of privacy (given that these are not intimate, confidential or sensitive data). On the contrary, these personal data constitute information that in the context of the current global public debt crisis has been recognized and characterized by specialists, civil organizations and international bodies as covered by evident public interest. They point out that this Tribunal has resolved that, in relation to matters of public interest, names and identification numbers are data also of a public nature and, as a consequence of that nature, of unrestricted access, since declaring the contrary would be to the detriment of the principle of transparency that irradiates all Public Administration, besides the fact that the exercise of this fundamental right -access to public information- allows the inhabitants of the Republic to subject the actions of public organs and entities to public scrutiny and citizen control. The principle of political participation is also infringed, which derives from article 9 of the Political Constitution. Access to information on the identity of bond holders and public debt creditors is fundamental when citizens seek to participate in the oversight and audit of the public treasury. It is not possible to justify the action of the Ministry of Finance and the Central Bank in relation to the management of public debt bonds, nor to analyze the measures contained in the corresponding Structural Adjustment Program, if the identity of the bond holders and creditors of the Costa Rican State is unknown, actors in whose interest and by whose pressure it is claimed such measures are carried out. They maintain that a public debt can come to be qualified as odious not only due to situations of corruption or for its inadequate use, for private purposes, contrary to human rights, among others, but also and above all in those cases where the democratic principle of participation is violated. They maintain that this Chamber has recognized the indissoluble relationship between democracy as a political system and the exercise of active and full political participation of the citizenry in public affairs. Which happens with the oversight and control over the management of sovereign debt. The constitutional principles of administrative transparency and publicity are also violated, as well as that of accountability, all of these contained in articles 9 and 11 of the Political Constitution. As pointed out in the Guiding Principles on Foreign Debt and Human Rights, A/HRC/20/23, of the Human Rights Council of the United Nations General Assembly, transparency, participation and accountability are indispensable when it comes to overseeing and managing public debt. They argue that respect for these principles implies, among other things, that States are under an obligation to declare all information related to said debt, such as the identity of bond holders and creditors in general. Alongside that and by the principle of transparency, it is understood that the citizenry has the right and the responsibility to contribute to said management, for example, by carrying out oversight and audit actions, as well as demanding accountability from the responsible authorities. They indicate that this Constitutional Tribunal has pointed out the transcendental importance that transparency and accountability have come to have in the history of the democratic system of government, under penalty that the citizenry may legitimately lose its trust in that institution. Transparency, participation and accountability are fundamental if what is intended is to defend the characteristic principles of democracy, as much as if what is sought is to affirm the legitimacy of the sovereign debt. They add that the aforementioned Guiding Principles on Foreign Debt and Human Rights, A/HRC/20/23, of the Human Rights Council of the United Nations General Assembly, constitute an international human rights instrument to the extent that they were approved by that Council through resolution 20/10 (A/HRC/RES/20/10) of 5 July 2012. Finally, the plaintiffs indicate that, before formulating their claims, they wish to make the following observations: a) that in resolution no. 2121-195, in which they are granted a period to file this action, a statement of reasons and norms by which this Tribunal considers the action of the Ministry of Finance and the Central Bank of Costa Rica to be reasonably founded on current norms, when it declares the identity of the holders of public debt bonds confidential, is lacking; b) in the cited vote, the action of unconstitutionality is limited against articles 108 and 119, subsection c), of the Securities Market Regulatory Law and 12 of the Book-Entry Account Systems Regulations, leaving aside article 55 of the Securities Clearing and Settlement Regulations, 26 of the Custody Regulations and 171 of the Payment System Regulations, all of these mentioned as justifications by the respondent authorities; c) the cited resolution 2021-195 seems to limit the scope of this claim to the principle of access to public information, whereas the amparo action that initiates this file likewise points out the violation of the constitutional principles of transparency, citizen participation and accountability; d) these situations put at risk the respect of their human rights to access public information and political participation, the coherence of the public administration with the constitutional principles of transparency, administrative publicity and accountability, as well as the diffuse interest in the oversight of public funds, given that "quite clearly, what is violative of human rights and unconstitutional is the conduct that the already mentioned authorities have demonstrated in this matter, which finds no protection in any national or international regulation"; e) they also indicate that "it is evident" that the unconstitutionality of the cited regulations "derives strictly from their application in the field of instruments and information concerning sovereign debt and public funds, not from their correct invocation regarding strictly private investments and financial movements"; and f) therefore they request this Chamber to proceed to rectify such a wrong, especially with support in its powers to graduate and dimension the effects of the urgent and just declaration of unconstitutionality that they have been led to file. As a result of the foregoing, they request, as "PRINCIPAL CLAIM," that the subjective action of the authorities of the Ministry of Finance and the Central Bank of Costa Rica, by which the information regarding the names and identification numbers of the holders of public debt bonds of the Costa Rican State is declared confidential, be declared unconstitutional. They request, as "FIRST SUBSIDIARY CLAIM," that the invocation of articles 108 and 119, subsection c), of the Securities Market Regulatory Law, 55 of the Securities Clearing and Settlement Regulations, 26 of the Custody Regulations, 12 of the Book-Entry Systems Regulations and 171 of the Payment System Regulations, as it relates to information concerning the public debt of the Costa Rican State, be declared unconstitutional. Finally, as "SECOND SUBSIDIARY CLAIM," they request that the cited regulations be declared unconstitutional.
2.- To substantiate their standing, the plaintiffs cite vote no. 2021-195 of 9:15 hours on 8 January 2021, issued by this Chamber in amparo no. 20-020058-0007-CO, in which they are urged to file this action of unconstitutionality. They allege that, equally, they have standing based on the second paragraph of article 75 of the Constitutional Jurisdiction Law, for infringement of the diffuse interest in the oversight of public funds, as this case specifically violates the constitutional principles of access to public information, political participation, administrative transparency and publicity, and accountability.
3.- By means of a resolution of 8:18 hours on 5 February 2021, the plaintiffs were warned that they had to attach and pay for the stamp of the Bar Association, corresponding to the authentication of the initial brief, under the warning of not hearing the negligent party while they fail to comply with what was ordered, without retroaction of terms. The foregoing, in accordance with articles 78 of the Constitutional Jurisdiction Law and 4 of Law no. 3245 of 3 December 1963.
4.- By a brief associated with this file, on 8 February 2021, the respective Bar Association stamps were paid.
5.- Article 9 of the Constitutional Jurisdiction Law empowers the Chamber to reject a motion outright or on the merits, at any time, even from its presentation, any petition submitted for its consideration that proves to be manifestly improper, or when it considers that there are sufficient elements of judgment to reject it, or that it is a simple reiteration or reproduction of a previous identical or similar rejected petition.
Drafted by Magistrate Castillo Víquez; and,
Considering:
I.- ON THE ASSUMPTIONS OF STANDING FOR THE FILING OF THE ACTION OF UNCONSTITUTIONALITY. This Chamber has indicated, repeatedly, that the action of unconstitutionality is a process with certain formalities, which, if not met, make it impossible for this Tribunal to rule on the merits of the matter. Article 75 of the Constitutional Jurisdiction Law regulates standing to file actions of unconstitutionality and provides for different situations. The first paragraph requires the existence of a matter pending resolution, whether in a judicial venue –including habeas corpus or amparo remedies- or in the administrative venue –in the procedure for exhausting this avenue-, in which the unconstitutionality of the questioned norm is invoked as a reasonable means of protecting the right or interest considered injured in the main matter. The second and third paragraphs regulate the direct action –no base matter is required-, in the following cases: a) when due to the nature of the matter there is no individual and direct injury; b) when it concerns the defense of diffuse interests or those that pertain to the community as a whole; and c) when the action is brought by the Attorney General of the Republic, the Comptroller General of the Republic, the Prosecutor General of the Republic and the Ombudsman. In judgment No.
04190-95 of 11:33 a.m. on July 28, 1995, this Court clarified that the unconstitutionality action is:
"(…) a proceeding of an incidental nature, and not a direct or popular action, which means that the existence of a matter pending resolution is required —whether before the courts of justice or in the procedure to exhaust the administrative pathway— in order to access the constitutional pathway, but in such a way that the action constitutes a reasonable means to protect the right considered injured in the principal matter, so that what is resolved by the Constitutional Court has a positive or negative repercussion on said proceeding pending resolution, because it manifests itself on the constitutionality of the rules that must be applied in said matter; and only by exception does the legislation permit direct access to this pathway —assumptions of the second and third paragraphs of Article 75 of the Constitutional Jurisdiction Law …." In accordance with the above, this Chamber has indicated that "the action proceeding is, principally, of an incidental nature, such that a matter pending resolution in the administrative pathway —in the administrative challenge procedure against the final act— or judicial pathway is required for the action to succeed. Thus, only in exceptional cases established by law will the existence of that requirement not be necessary" (Judgment No. 2018-018560 of 9:20 a.m. on November 7, 2018). It has also clarified that "the assumptions contained in the 2nd paragraph of Article 75 constitute an exception to the rule established in the 1st paragraph (incidental pathway) that must be carefully assessed" (Judgment No. 2018-008413 of 9:20 a.m. on May 30, 2018).
II.- ON THE NECESSARY SUBSTANTIATION OF THE WRIT IN WHICH THE UNCONSTITUTIONALITY ACTION IS FILED. The Constitutional Jurisdiction Law, in its Article 3, provides that "The Political Constitution shall be considered infringed when this results from the comparison of the text of the questioned rule or act, its effects, or its interpretation or application by public authorities, with the constitutional rules and principles." However, for this Court to consider the infringement established and to be able to declare the unconstitutionality of the challenged rule or act, with the consequent annulment and expulsion from the legal system, whoever promotes an unconstitutionality action has the burden of demonstrating how that provision infringes the Law of the Constitution and, additionally, must indicate why the claim should be upheld. This is referred to by this Chamber as the burden of argumentation, that is, that "a rule that facially (sic) is contrary to the Constitution shifts the burden of argumentation to those who maintain that there is in reality no conflict between that rule and the Political Constitution; the opposite occurs if action is taken against a rule that upon initial examination does not appear contrary to the Constitution, in which case it is the plaintiff who must advance arguments that convince regarding the unconstitutionality" (see Judgment No. 0184-95 of 4:30 p.m. on January 10, 1995). In a later judgment, this Chamber stated, regarding the lack of exposition of the arguments of unconstitutionality in matters of unconstitutionality actions, the following:
"The unconstitutionality action is filed on the argument that the challenged Executive Decree is harmful, injures, and infringes the fundamental rights to a healthy and ecologically balanced environment, the right to health, and the international commitments entered into with the Kyoto Protocol. Despite the opportunity granted to the plaintiffs, it is confirmed what the Office of the Attorney General indicates, that there is no concrete analysis of the provisions of the challenged Executive Decree that are considered unconstitutional, but rather it is limited to establishing discrepancies in a generic and abstract manner against the entirety of the Regulation, furthermore against all activity carried out by the Sugar Mills and Haciendas, since they maintain that they cause inconveniences in the quality of life and health of the surrounding inhabitants, without specifying which constitutionality arguments must be taken into account against each of the provisions or groups of rules of the challenged Regulation. […] The first paragraph of Article 78 of the Constitutional Jurisdiction Law establishes the obligation to authenticate writs filing unconstitutionality actions, given that it is considered necessary that there be arguments put forth by a legal professional, which this Court does not rule out results from a serious study of the technical and scientific substance of a particular matter, given the diversity and universality of the rules of the legal system. Unlike guarantee proceedings, that is, habeas corpus and amparo remedies, which can be filed directly by any interested party before the constitutional jurisdiction in defense of their fundamental rights, generally against acts or omissions that injure them in their private sphere (though not always, as in environmental cases), in proceedings for the defense of the Political Constitution (such as the unconstitutionality action), the legislator entrusted the authenticating attorney with a task whose requirement is even greater, one might say more elaborate and exhaustive, which must be reflected in the filing brief by reason of their professional office, to demonstrate to the Court the injury to the constitutional rule by a rule of lower rank, undermining the principle of constitutional supremacy contained in Article 10 of the Political Constitution. Precisely the material and formal elaboration of the Law, as well as of the other secondary provisions, involves an extremely costly process for the State, in which organized civil society has participated in many ways for or against its elaboration, and whose procedures of formation, approval, and promulgation must not be analyzed lightly. In this sense, this Chamber must recognize that there is a reduced space for this Court to remedy the manifest absences of the legal professionals who authenticate the writs in this constitutional jurisdiction, without exposing the impartiality and analysis owed to each of the unconstitutionality actions." (Judgment No. 2012-05285 of 3:03 p.m. on April 25, 2012).
The aforementioned Article 78 of the Constitutional Jurisdiction Law requires, in this regard, that the writ filing the action set forth "its grounds in a clear and precise manner." In Judgment No. 2013-016944 of 2:30 p.m. on December 18, 2013, this Chamber made express reference to the requirement of proper substantiation of the filing writ —as an essential admissibility requirement of the action, according to the provisions of the mentioned article number— in the following terms:
"II.- INADMISSIBILITY DUE TO LACK OF SUBSTANTIATION. In accordance with Article 78 of the Constitutional Jurisdiction Law, the writ filing the unconstitutionality action must set forth the grounds in a clear and precise manner, with specific citation of the rules or principles considered infringed. Said requirement does not reduce to a mere formality, but rather constitutes an essential admissibility requirement, since by virtue of the principle pro sententia —developed on other occasions by this Chamber— according to which, admissibility requirements must be interpreted in a manner favorable to the action, in addition, Constitutional Law is of preferential public order and in guarantee of its supremacy and force there is a public interest by virtue of which obstacles to the admission and resolution on the merits of an action must be interpreted and applied restrictively. Thus, all procedural rules must be interpreted and applied in such a way that the issuance of the judgment is obtained; the foregoing not only facilitates the administration of justice, but also prevents the imposition of obstacles to not achieve it (see in the same sense, judgments numbers 93-5175, 3041-97, 01-06, 2874-06, 1622-08, and 2887-08). Consequently, the lack of substantiation of the action prevents the issuance of a duly reasoned and congruent judgment consistent with what is sought. Likewise, it is improper for this Chamber to rule on the merits of rules challenged in an action when the plaintiff does not substantiate the reasons for which they challenge, given that this would imply carrying out an abstract constitutional review as an academic exercise, which is not compatible with the purpose of a proceeding of this nature." Finally, more recently, in Ruling No. 2020-000319 of 12:15 p.m. on January 8, 2020, this Court reiterated that:
"(…) given the formalism legally established for constitutionality control proceedings, the argumentative burden in the processing of an unconstitutionality action falls on the plaintiff, who must explain, unequivocally, the contradiction existing between an infra-constitutional regulation and the block of constitutionality, as well as the standing that assists them." III.- ON THE INADMISSIBILITY OF THIS ACTION. In the sub lite case, the plaintiffs indicate, repeatedly, that their principal or primary claim is to challenge the subjective conduct of the authorities of the Ministry of Finance and the Central Bank of Costa Rica, by which the information regarding the names and identification numbers of the holders of public debt bonds of the Costa Rican State is declared confidential. Even at the time of formulating their claims, they expressly request, as "PRINCIPAL CLAIM," that said "subjective conduct" be declared unconstitutional. However, in the sub judice case, it cannot be considered that the assumption is met set forth in subparagraph b) of Article 73 of the Constitutional Jurisdiction Law, which establishes the possibility of filing an unconstitutionality action against "the subjective acts of public authorities, when they infringe, by action or omission, any constitutional rule or principle, if they are not susceptible to the habeas corpus or amparo remedies" (emphasis not from the original), because, precisely, in the case at hand, the base matter of this action is constituted by a formally admitted amparo remedy (file No. 20-020058-0007-CO), i.e., we would be in the presence of subjective acts that are indeed susceptible to the cited amparo proceeding.
Closely related to the foregoing, the plaintiffs formulate as "FIRST SUBSIDIARY CLAIM" that the application of Articles 108 and 119, subparagraph c), of the Securities Market Regulatory Law, 55 of the Regulation on Compensation and Settlement of Securities, 26 of the Custody Regulation, and 12 of the Regulation on Systems be declared unconstitutional, regarding what pertains to information concerning the public debt of the Costa Rican State. In fact, the plaintiffs state that "with all clarity, what is violative of human rights and unconstitutional is the conduct that the already mentioned authorities have demonstrated in this matter, which finds no protection in any regulation, national or international" and that "it is evident" that the unconstitutionality of the cited regulation "derives strictly from its application in the field of instruments and information concerning sovereign debt and public funds, not from its correct invocation regarding strictly private investments and financial movements." That is, regarding this point, it is clear that rather than challenging per se the effective content of the referred regulation, what is intended to be questioned is its application to the specific case. Which also does not constitute subject matter for an unconstitutionality action.
This Chamber has specified, regarding the nature and purpose of constitutionality control, through questions of constitutionality, that:
"(…) the constitutional jurisdiction, exercised in one of its modalities through the proceedings for declaring unconstitutionality, guarantees the supremacy of the Constitution and judges the conformity or non-conformity with it of the laws, provisions, or acts challenged, as well as their concordance with the rules and principles of international or community law in force in the Republic. It is the very purity of the legal system that is ventilated in this jurisdictional venue, with the comparison between the fundamental rule and the laws that develop it. (Judgment number 1319-97, of two hours fifty-one minutes on March fourth, nineteen ninety-seven. In the same sense, judgment number 2008-14193, of ten hours three minutes on September twenty-fourth, two thousand eight). That is to say, in these proceedings, the individual injury that the plaintiff may exhibit is not addressed preferentially, because what is pursued is constitutional supremacy; that is, the satisfaction of a general interest that acts subject to public law… and rules conform to the constitutional order." (Judgment No. 2012-010986 of 3:05 p.m. on August 14, 2012) In accordance with the foregoing, this Constitutional Court stated in a case analogous to the present one that:
"(…) It is important to remember that the unconstitutionality action is an incidental proceeding through which the constitutionality of the rules submitted to constitutional review is determined; its object is to analyze the rule, rules, or acts challenged in light of the Law of the Constitution. It is not its role to determine if a law is being well or badly applied, because this presupposes a legality analysis, which falls outside its competence. In this case, the plaintiff clearly indicates that he is challenging the retroactive application that the authorities of the Costa Rican Electricity Institute are making of Law No. 9635 and its regulation, Executive Decree No. 41564-MIDEPLAN-H. It is clear, then, that the object of this action is not to determine the conformity with the Law of the Constitution of those rules, but rather of their application and the interpretation made of them by the authorities of the ICE in relation to the plaintiff, on the occasion of the payment of certain salary items. In this regard, the Constitutional Chamber, on repeated occasions, has held that the improper interpretation and application of the law is subject matter of the amparo remedy, provided fundamental rights are infringed or, where appropriate, of the ordinary jurisdiction, and not of the unconstitutionality action. The foregoing, in accordance with paragraph 3 of Article 29 of the Constitutional Jurisdiction Law, which establishes the following:
'Article 29.- (…)
Amparo shall proceed not only against arbitrary acts, but also against actions or omissions based on rules erroneously interpreted or improperly applied' In this order of ideas, in Judgment No. 1160-94, of 10:30 hrs. on March 2, 1994, the Constitutional Chamber expressed the following:
' According to what was pointed out supra, the plaintiff bases her argument on \"the prejudice\" that the \"interpretation and application\" of the challenged regulation has caused her, which is why this is not a case falling under the assumptions of an unconstitutionality action, but rather of an amparo remedy, based on what is provided in Article 73 subparagraph b.) governing this Jurisdiction —which provides that the unconstitutionality action shall be available against subjective acts if they are not susceptible to habeas corpus or amparo remedies—, by virtue of which, it is concluded that the content of this challenge should have been the object of an amparo remedy as it concerns not constitutional clashes, but rather allegations against administrative actions susceptible of being heard in that other pathway, as provided in the last paragraph of Article 29 of the Constitutional Jurisdiction Law' (see in the same sense Judgments No. 3454-94, 5761-94, 7337-94, and 698-95).
Furthermore, in Judgment No. 5966-94 of 15:54 hrs. on October 11, 1994, the following was stated:
'The improper application of the law or its erroneous interpretation in the specific case is proper subject matter of the amparo remedy and not of the unconstitutionality action, as Article 29 of the Constitutional Jurisdiction Law clearly sets forth. Consequently, it is appropriate to declare the inadmission of the action' Such considerations conform to the specific case, because the arguments made by the plaintiff are not directed at questioning the referred rules against the Law of the Constitution, but rather their application by the authorities of the Costa Rican Electricity Institute, all of which must be discussed and analyzed in another pathway." (Judgment No. 2019-011636 of 10:30 a.m. on June 26, 2019).
Considerations applicable to the case under study. Therefore, the action filed is inadmissible regarding this part, in the terms in which it has been formulated.
IV.- It must be additionally noted that the plaintiffs request that, "failing that" or as "SECOND SUBSIDIARY CLAIM," the unconstitutionality of the cited regulation be declared. However, regarding this point, the present action lacks the necessary substantiation. Beyond making a series of generic observations on the proper application of such regulation, the truth is that the plaintiffs at no time carry out a clear, precise, and sufficient development and analysis of the concrete and specific content of each of the legal or regulatory rules challenged, in a duly individualized manner, for the purpose of relating them and contrasting them with the components of the block of constitutionality that are considered infringed. In short, there is no precise and sufficient argumentation regarding the grievances and grounds of the alleged infringement of the Law of the Constitution. Even in this particular case, it can be interpreted that such lack of substantiation corresponds to the primary claim of the plaintiffs, insofar as their main intention is not to challenge the content of the referred rules properly speaking, but rather to question their application in their specific case. Moreover, although the plaintiffs could be warned to remedy compliance with that requirement, in the sub judice case, said procedure is considered futile, not only because it would require redrafting the action, but also because Article 9, paragraph 1, of the Constitutional Jurisdiction Law empowers the Chamber to dismiss outright any petition "manifestly improper or unfounded," as is the case in the sub lite. In conclusion, the action filed is also inadmissible with respect to this part.
V.- Finally, this Court cannot ignore that, in the particular case of the plaintiffs Fernando Chamorro González, Cristhofer Rojas Rodríguez, and Alexander Tellez Aguilar, they are not parties to the amparo remedy being processed under file No. 20-020058-0007-CO, in which a period was granted to formalize the present action. Ergo, such plaintiffs cannot be considered to have standing to file this action based on said matter (see, in the same sense, Ruling 2020-021747 of 9:15 a.m. on November 11, 2020). This Chamber has held that, by reason of the requirements of paragraph 1 of Article 75 of the Constitutional Jurisdiction Law, whoever brings an unconstitutionality action based on a prior matter, pending resolution, must have the status of a principal party therein, in order to fulfill the reasonable means requirement, based on the following order of considerations:
"(…) In order to fulfill the requirement demanded in the first paragraph of Article 75 of the Constitutional Jurisdiction Law, regarding the existence of a prior matter pending resolution so that the action can be considered a reasonable means to protect the rights or interests considered injured, it is necessary that the plaintiff be a principal party in such matter in such a way that what this Court resolves can have a favorable or negative repercussion on the proceeding pending resolution. That is, the appellant cannot avail themselves of judicial or administrative proceedings brought by third parties to file the unconstitutionality action. In this sense, this Court pronounced through Judgment number 4190-95 of 11:33 a.m. on July 28, 1995, which states:
'I.(…) On the other hand, it must be highlighted that the plaintiff federation is not a party to the action requested to be considered as prior, in order to fulfill the requirement demanded in the first paragraph of the cited Article 75, but rather was only given the status of passive coadjuvant, which does not equate it to a party, because it cannot be directly harmed or benefited by the judgment, that is, the effects of the judgment do not affect it directly and immediately, nor does the nature of res judicata of the pronouncement affect it, nor do the immediate effects of the execution of the judgment, because through coadjuvancy the jurisdictional authority cannot be compelled to issue a resolution in its favor, for not having been a principal party in the proceeding…'. (Judgment 2000-11034 of 1:58 p.m. on December 13, 2000. Emphasis is not part of the principal. See, in this same sense, Judgment No. 2018-003796 of 09:15 a.m. on March 07, 2018).
Additionally, the plaintiffs also allege the defense of diffuse interests (intereses difusos), however, this Court, by majority, has considered that when a rule is susceptible to individual application, diffuse interests cannot be invoked to admit the action. Thus, for example, in Ruling No. 2018-18563 of 9:20 a.m. on November 7, 2018, this Chamber stated:
"(…) the challenged regulatory provision is susceptible to individual application, directly impacting the legal sphere of singular persons. Thus, the plaintiff persons can be the subject of acts that give rise to claims in the administrative or jurisdictional pathway, and it is not feasible to allege in these cases, direct standing through the defense of diffuse interests." Criterion applicable in the sub judice, in which there precisely exists an amparo remedy challenging acts of individual application of the referred regulation, in alleged direct infringement of the fundamental rights of those protected, primarily, the right of access to information of public interest.
VI.- IN CONCLUSION. As a corollary of the foregoing, it is appropriate to dismiss the action outright, as is hereby ordered. Magistrate Rueda Leal, Magistrate Garro Vargas, and Magistrate Fernández Argüello partially dissent and order that the warning under Article 80 of the Constitutional Jurisdiction Law be issued.
VII.- DISSENTING OPINION OF MAGISTRATE RUEDA LEAL, MAGISTRATE GARRO VARGAS, AND MAGISTRATE FERNÁNDEZ ARGÜELLO.- We depart from the majority criterion of this Court and partially dissent in this matter, considering that the decision to dismiss this unconstitutionality action outright is premature. It is undeniable that the unconstitutionality action is a proceeding "established with the purpose of guaranteeing the supremacy of the Political Constitution against rules or other provisions of a general nature and that for that very reason a set of formalities must be fulfilled, so that the Chamber can validly hear the merits of the challenge" as has been stated in the extensive jurisprudence of this Chamber. However, it is precisely the law itself that orders the treatment that must be given to the various formalities and their eventual non-compliance, as extracted from the text of Article 80 of the Constitutional Jurisdiction Law which states:
"Article 80.- If the formalities referred to in the two previous articles are not fulfilled, the President of the Chamber shall indicate by resolution which requirements are omitted and shall order that they be fulfilled within three days (…)" In this matter, among other requirements, an adequate and sufficient substantiation is lacking, just as Article 79 of the Constitutional Jurisdiction Law requires, which makes the warning to the plaintiff to remedy the detected omission unquestionably applicable. Likewise, it is by no means superfluous to state on the record that —in our view— the interpretation of Articles 78 and 79 as well as that of Article 80 itself of the Law governing this jurisdiction must be broad for the benefit of those who come to this Chamber, so that access to constitutional justice is not unnecessarily limited.
VIII.- DOCUMENTATION PROVIDED TO THE FILE. The parties are warned that if they have provided any document on paper, as well as objects or evidence contained in any additional electronic, computer, magnetic, optical, telematic device, or one produced by new technologies, these must be withdrawn from the office within a maximum period of 30 working days counted from the notification of this judgment. Otherwise, all material not withdrawn within this period will be destroyed, according to the provisions of the "Regulation on the Electronic File before the Judicial Branch," approved by the Full Court in Session No. 27-11 of August 22, 2011, Article XXVI and published in Judicial Bulletin number 19 of January 26, 2012, as well as the agreement approved by the Superior Council of the Judicial Branch, in Session No. 43-12 held on May 3, 2012, Article LXXXI.
Therefore:
The action is dismissed outright. Magistrates Rueda Leal and Fernández Argüello state separate reasons in relation to the notion of diffuse interests. Magistrate Rueda Leal, Magistrate Garro Vargas, and Magistrate Fernández Argüello partially dissent and order that the warning under Article 80 of the Constitutional Jurisdiction Law be issued.
Fernando Castillo V. President Paul Rueda L Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G.
Anamari Garro V.
Ileana Sánchez N.
Hubert Fernández A.
File 21-001985-0007-CO Separate reasons of Magistrates Rueda Leal and Fernández Argüello, with the drafting by the first. In the majority's view, it is unviable to claim standing based on diffuse interests (intereses difusos) when the questioned rule is susceptible to individual application and to directly impacting the legal sphere of singular and identifiable persons. The undersigned cannot share this assertion for the following reasons.
Diffuse interests are those whose ownership belongs to a community of persons that is not formally organized, but whose union arises from a social need, a physical characteristic, ethnic origin, a personal or ideological orientation, the consumption of a certain product, etc. The interest, in these cases, is spread out or diluted among an unidentified plurality of subjects; in this sense, in light of paragraph 2 of Article 75 of the Constitutional Jurisdiction Law, a constitutional challenge based on this type of interest must inexorably refer to that plurality, in the terms set forth.
This Chamber has enumerated various constitutional goods and rights in relation to which a diffuse interest can be argued, for example, a healthy and ecologically balanced environment, cultural heritage, the territorial integrity of the country, the proper management of public spending, consumer rights, among others.
In this regard, the following clarifications must be made. On the one hand, the mentioned goods and rights transcend the individual or corporate sphere, because they concern a generality; thus, an environmental damage does not only affect the residents of a region, but injures or seriously jeopardizes the right to a healthy and ecologically balanced environment of the entire country, even, depending on the scale, of humanity as such. Likewise, the defense of the proper management made of the public funds authorized in the Budget of the Republic reflects an interest of all the inhabitants of Costa Rica, not only of a specific group.
The distinction is not simple; however, a balance point must certainly be sought, so that diffuse interests in the sense set forth find constitutional protection, without reaching such an extension of the concept that, through this pathway, a popular action is configured in the various constitutionality proceedings, with the exception of the provisions of Article 105 of the Biodiversity Law.
For these purposes, the constitutional judge must assess case by case, in order to define whether the interest in a specific matter possesses such a degree of transcendence and the alleged problem spreads its damages with such coverage, as to justify that one is facing an interest that concerns the community in general.
Regarding the foregoing, it must be observed that the mere fact that a questioned rule or directive, when it is the object of a constitutionality action proceeding, is susceptible to individual application and to directly impacting the legal sphere of singular and identifiable persons, does not mean the discarding of a diffuse interest, given that there are situations in which a particular one coexists alongside the latter.
For example, consider a provision that would exempt from preservation requirements a construction on a structure declared cultural heritage; in such a matter, that measure would affect diffuse interests (intereses difusos), since its harmful consequences would dissipate throughout an entire community, which does not prevent an individual, a frequent visitor to such site, from simultaneously and equally being personally harmed and able to bring a claim. Ergo, the existence of a diffuse interest does not exclude that a subject may experience an injury to their particular interests, even of greater depth than that suffered by the generality of persons. Moreover, an application of the pro actione principle also leads to interpreting the rules favorably for the protection of fundamental rights and the safeguarding of constitutional supremacy. Consequently, standing based on diffuse interests becomes appropriate regardless of whether the challenged provision or act was susceptible to individual application.
In the instant case, however, the existence of a diffuse interest, recognized by this Chamber, is not clearly determined.
Paul Rueda L. Hubert Fernández A.
Observations of SALA CONSTITUCIONAL voted by ballot Classification prepared by SALA CONSTITUCIONAL of the Poder Judicial. Its reproduction and/or distribution for consideration is prohibited.
It is a faithful copy of the original - Taken from Nexus.PJ on: 09-05-2026 09:25:15.
Sala Constitucional Clase de asunto: Acción de inconstitucionalidad Control constitucional: Rechazo de plano Analizado por: SALA CONSTITUCIONAL Sentencia con Voto Salvado Indicadores de Relevancia Sentencia relevante Sentencias Relacionadas Contenido de Interés:
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VII.- VOTO SALVADO DEL MAGISTRADO RUEDA LEAL, LA MAGISTRADA GARRO VARGAS Y EL MAGISTRADO FERNÁNDEZ ARGÜELLO.- Nos separamos del criterio de la mayoría de este Tribunal y salvamos parcialmente el voto en este asunto, por considerar que la decisión de rechazar de plano esta acción de inconstitucionalidad es prematura. Es incuestionable que la acción de inconstitucionalidad es un proceso, “instaurado con el propósito de garantizar la supremacía de la Constitución Política frente a normas u otras disposiciones de carácter general y que por esa misma razón deben cumplirse un conjunto de formalidades, a efecto de que la Sala pueda válidamente conocer el fondo de la impugnación” como se ha señalado en la amplia jurisprudencia de esta Sala. Sin embargo, es precisamente la propia ley la que ordena el tratamiento que debe darse a las distintas formalidades y a su eventual incumplimiento, como se extrae del texto del artículo 80 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional que señala:
“Artículo 80.- Si no se llenaren las formalidades a que se refieren los dos artículos anteriores, el Presidente de la Sala señalará por resolución, cuáles son los requisitos omitidos y ordenará cumplirlos dentro de tercero día (…)” En este asunto, entre otros requisitos, se echa de menos una fundamentación adecuada y suficiente tal y como lo exige el artículo 79 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, por lo que resulta de incuestionable aplicación la prevención al accionante para que remedie la omisión detectada. De igual forma, no sobra en absoluto dejar sentado que –en nuestro criterio- tanto la interpretación de los artículos 78 y 79 como la del propio 80 de la Ley que rige esta jurisdicción, debe ser amplia en beneficio de quienes acuden a esta Sala, de modo que el acceso a la justicia constitucional no resulte innecesariamente limitado. CO07/21 ... Ver más 1 *CO* Res. Nº 2021-003852 SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las trece horas y dieciséis minutos de veinticuatro de febrero de dos mil veintiuno.
Acción de inconstitucionalidad promovida por Esperanza Tasies Castro, cédula de identidad nro. 7-0067-0374, María del Rocío Chamorro Tasies, cédula de identidad nro. 1-1124-0216, César Augusto Gómez Calderón, cédula de identidad nro. 2-0536-0708, Fernando Chamorro González, documento de identidad nro. 1558-0250-9125, Cristhofer Rojas Rodríguez, cédula de identidad nro. 4-0206-0223, y Alexander Tellez Aguilar, cédula de identidad nro. 1-1049-0671, contra la actuación subjetiva de las autoridades del Ministerio de Hacienda y el Banco Central de Costa Rica, con la cual se declara confidencial la información relativa a los nombres y números de identificación de los tenedores de bonos de deuda pública del Estado costarricense y, de igual manera, la invocación de los artículos 108 y 119, inciso c), de la Ley Reguladora del Mercado de Valores, 55 del Reglamento de Compensación y Liquidación de Valores, 26 del Reglamento de Custodia, 12 del Reglamento sobre los Sistemas de Anotación en Cuentas y 171 del Reglamento del Sistema de Pagos, en lo que tiene que ver con la información concerniente a la deuda pública del Estado costarricense.
Resultando:
1.- Por escrito recibido en la Secretaría de la Sala a las 11:47 horas del 1 de febrero de 2021, los accionantes solicitan que se declare inconstitucional la actuación subjetiva de las autoridades del Ministerio de Hacienda y Banco Central de Costa Rica, con la cual se declara confidencial la información relativa a los nombres y números de identificación de los tenedores de bonos de deuda pública del Estado costarricense. En defecto de lo anterior, que se declare la inconstitucionalidad de invocar los artículos 108 y 119, inciso c), de la Ley Reguladora del Mercado de Valores, 55 del Reglamento de Compensación y Liquidación de Valores, 26 del Reglamento de Custodia, 12 del Reglamento sobre los Sistemas de Anotación en Cuentas y 171 del Reglamento del Sistema de Pagos, en lo que tiene que ver con la información concerniente a la deuda pública del Estado costarricense. Finalmente, si las anteriores pretensiones se rechazan, solicitan se declare la inconstitucionalidad de la normativa ya indicada. Alegan, al efecto, que tanto la actuación subjetiva de las autoridades del Ministerio de Hacienda y Banco Central de Costa Rica, con la cual se declara confidencial la información relativa a los nombres y números de identificación de los tenedores de bonos de deuda pública del Estado costarricense, así como la invocación de la normativa ya citada en lo que tiene ver con la información concerniente a la deuda pública del Estado costarricense y la propia normativa en cuestión, violentan gravemente los principios constitucionales de acceso a la información (artículo 30 de la Constitución Política), participación política (artículo 9 de la Constitución Política), transparencia y publicidad administrativas (artículos 9 y 11 de la Constitución Política) y rendición de cuentas (artículo 11 de la Constitución Política). Indican que, tal y como lo ha reconocido esta Sala en múltiples ocasiones, los referidos principios resultan de estricto cumplimiento para la administración pública, sobre todo cuando se trata de compromisos económicos de carácter público que deban ser asumidos por la colectividad nacional en general. Este es el caso de los bonos y empréstitos que conforman la actual deuda pública del Estado costarricense. Aseveran que el 6 de julio de 2016, el Coordinador de Proceso de Pagos y Transferencias del Banco Central contestó -vía correo electrónico- una solicitud de información de los accionantes, relativa a las instituciones, personas jurídicas y personas físicas que figuran como tenedores de bonos de deuda pública del Estado costarricense, pues señaló que “la información detallada de los tenedores de deuda está protegida por el secreto bancario, según las leyes correspondientes, por lo que no es posible compartirla con terceros”. En esa misma fecha, el citado funcionario amplió la información referente al tema del secreto bancario, señalando que “en términos generales se encuentra en el artículo 24 de la Constitución Política y en los diferentes criterios al respecto emitidos por la Procuraduría General de la República. De manera particular para el mercado de valores, se encuentra en la Ley Reguladora del Mercado de Valores (Ley 7732) y en los diferentes reglamentos emitidos por Sugeval y Banco Central, entre ellos: Reglamento de Anotación en Cuenta, Reglamento de Custodia, Reglamento del Sistema de Pagos y Reglamento de Compensación y Liquidación”. Afirman que el 8 de octubre de 2018, mediante oficio nro. GER 0254-2018, el Gerente del Banco Central de Costa Rica, ante su consulta por los nombres y números de identificación de los ahorrantes y tenedores de bonos de deuda pública, adujo que “dicha información es confidencial, según los alcances del artículo 12 del Reglamento de Anotación en Cuenta emitido por la Sugeval, la cual de acuerdo al artículo 116 de la Ley reguladora de mercados de valores es la entidad competente en materia de supervisión y regulación en dichos mercados”. Narran que el 9 de octubre de 2020, por medio de oficio nro. DM-1200-2020, el Ministro a.i. de Hacienda, ante su consulta sobre cuáles instituciones o personas físicas y jurídicas tienen en su poder estos bonos de deuda interna, respondió que “en razón del criterio de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, RES N°2008-013658 del 05 de setiembre del 2008, la información sobre los inversionistas participantes no es de acceso a ningún participante del mercado, incluyendo al Ministerio de Hacienda”. Indican que lo anterior motivó que interpusieran un recurso de amparo, en el que se dictó resolución nro. 2021-195, en que se dispuso: “Se reserva el dictado de la sentencia en este proceso de amparo y se otorga a la parte recurrente el plazo de 15 días hábiles, contado a partir de la notificación de esta resolución, para que interponga acción de inconstitucionalidad contra los artículos 108 y 119 inciso c) de la Ley Reguladora del Mercado de Valores y 12 del Reglamento sobre los Sistemas de Anotación en Cuentas”. En cuyo caso, reiteran que los actos subjetivos de las autoridades del Ministerio de Hacienda y Banco Central de Costa Rica, mediante los cuales se declaran confidenciales los datos relativos a la identidad de los tenedores de bonos de deuda pública del Estado costarricense, al igual que la invocación de la normativa impugnada en relación con la deuda pública y la propia normativa que se pide dejar sin efecto, violentan groseramente el interés difuso a la fiscalización de los fondos públicos, también llamado buen manejo de la hacienda pública. Lo anterior, puesto que la información que tiene que ver con la identidad de los tenedores de bonos y acreedores en general del Estado costarricense, resulta de trascendental importancia e interés público en un contexto como el actual, en que los Poderes Ejecutivos y Legislativos llevan adelante la imposición de un agresivo Programa de Ajuste Estructural – PAE, conformado por una serie de iniciativas entre cuyos efectos se encuentra el aumento en la carga tributaria de la población, el recorte de la inversión social del Estado, serios recortes presupuestarios en sus instituciones y la reforma radical del régimen de empleo público. Sostienen que la actual administración estatal ha intentado legitimar su actuación en este tema utilizando don líneas argumentales. Por un lado, aquella esgrimida por el Ministro de Hacienda, según la cual dicho ministerio se encuentra en negociaciones con los tenedores de bonos de deuda pública (cuya identidad es confidencial), al tiempo que se ha descartado una discusión de las condiciones de los títulos en cuestión, dada la amenaza de que ello significa caer en un default selectivo. Por otro lado, aquella defendida por el Presidente del Banco Central, según la cual el FMI y el Banco Mundial respaldan y avalan dicho programa de ajuste estructural, so pena de un fuerte castigo de los mercadores internacionales. Señalan, los accionantes, que en ambos casos las autoridades del gobierno costarricense hacen continua referencia a unos acreedores “anónimos” de la deuda pública, en cuyo interés y por cuya presión actúan, llevando adelante el mencionado Programa de Ajuste Estructural. Sostienen que la invocación y aplicación de un criterio de confidencialidad sobre la identidad de dichos acreedores llama poderosamente la atención, no solo porque tal restricción de acceso pasa por alto los principios constitucionales que aplican para la gestión de fondos públicos, sino, también, porque el propio Fondo Monetario Internacional, en su propuesta de Estatuto de Reestructuración de la Deuda Soberana del Fondo Monetario Internacional (SDRM) reconoce la necesidad de que se haga pública la información relacionada con la identidad de los acreedores de la deuda soberana. Manifiestan que, técnicamente, esta exigencia se explica porque en la gestión de la deuda soberana, incluyendo su indispensable auditoría (la que puede ser ejercida por la sociedad civil), se hace imprescindible identificar las estrategias de captación de nuevos recursos, las estrategias jurídico-políticas de negociación, el rango de créditos que potencialmente pueden ser reestructurados, las demandas nacionales e internacionales también esperables y el perfil de los acreedores, en resumen, toda una serie de reflexiones y deliberaciones políticas, económicas y jurídicas (incluyendo la correspondiente rendición de cuentas), para las cuales se requiere contar con datos como la fecha de la contratación, el valor nominal, la fecha de vencimiento y la identidad del acreedor titular del crédito. Reclaman que, de igual manera, esta invocación y aplicación de confidencialidad pasa por alto que instituciones de reconocido prestigio, como el Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, han dejado en claro que deuda odiosa es toda aquella deuda contraída en violación a los principios democráticos, que comprenden el asentimiento, la participación, la transparencia y la responsabilidad, y ha sido empleada contra los más altos intereses de la población del Estado deudor, mientras que el acreedor sabía, o tenía capacidad de saber, lo procedente. Sostienen que, en consecuencia, no se puede afirmar la legitimidad de una deuda cuyo acreedor se desconoce. Consideran que el acceso a la información concerniente a la deuda pública y, entre esta, aquella relacionada con la identidad de los acreedores del Estado costarricense, resulta fundamental cuando la ciudadanía y los habitantes de la República buscan ejercer los principios constitucionales de acceso a la información, participación pública, transparencia y publicidad administrativas y rendición cuentas, todos estos parámetros indispensables cuando se trata de violar y auditar el manejo de los recursos financieros del Estado, tal y como sucede en el apartado específico de la deuda pública. Reiteran la existencia de un interés público que recubre la información relativa a la deuda soberana del Estado costarricense, así como su vigilancia y gestión. Aseveran que los actos subjetivos del Ministerio de Hacienda y Banco Central de Costa Rica, mediante los cuales se declaran confidenciales los datos relativos a la identidad de los tenedores de bonos de deuda pública, al igual que la invocación de la normativa impugnada en relación con la deuda pública y la propia normativa que se pide dejar sin efecto, violentan de manera grosera el ordinal 30 de la Constitución Política. Señalan que la línea jurisprudencial de esta Sala ha sido la de fortalecer el derecho de acceso a la información en la misma línea que ha sido definida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con base en la Resolución CJI/RES.147 (LXXIII-O/08) sobre los Principios sobre el Derecho de Acceso a la Información. Añaden que esta Sala, tomando como fundamento la Carta Democrática Interamericana, la Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción, las resoluciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y los Principios sobre el Derecho a la Información, en reiteradas ocasiones ha reconocido que el derecho a la intimidad, del cual deriva en este caso la invocación y aplicación del principio de confidencialidad, encuentra una limitación constitucionalmente establecida a partir de la aplicación oportuna y congruente de los principios de transparencia y publicidad administrativa, por lo que tal instituto legal no resulta oponible al acceso a la información en la medida que se encuentre en inversiones y compromisos de carácter público que deben ser asumidos por la colectividad (sentencia nro. 2008-013658). Agregan que esta Sala ha señalado y dejado en claro que el derecho a la intimidad (artículo 24 de la Constitución Política) encuentra su límite en aquella información (artículo 27 de la Constitución Política) que versa sobre asuntos que sean de relevancia pública. Tal es el caso de la deuda pública. Aseveran que la información relacionada con los nombres y números de identificación de los tenedores de bonos de deuda pública y prestatarios del Estado costarricense no encuadra en ninguna de las excepciones al principio de acceso a la información de carácter público, a saber, el secreto de estado, la moral y el orden público, la averiguación de delitos o la esfera de intimidad (dado que no se trata de datos íntimos, confidenciales o sensibles). Por el contrario, estos datos personales constituyen información que en el contexto de la actual crisis global de deuda pública ha sido reconocida y caracterizada por especialistas, organizaciones civiles y organismos internacionales como recubierta de un evidente interés público. Señalan que este Tribunal ha resuelto que, en relación con asuntos de interés público, los nombres y números de identificación son datos también de naturaleza pública y, como consecuencia de esa naturaleza, de acceso irrestricto, pues declarar lo contrario sería ir en detrimento del principio de transparencia que irradia a toda la Administración Pública, amén de que el ejercicio de este derecho fundamental -el acceso a la información pública- permite a los habitantes de la República someter al escrutinio público y el control ciudadano las actuaciones de los órganos y entes públicos. También se infringe el principio de participación política, el cual se desprende del artículo 9 de la Constitución Política. El acceso a la información sobre la identidad de los tenedores de bonos y acreedores de deuda pública resulta fundamental a la hora en que los y las ciudadanas buscan participar en la vigilancia y auditoría de la hacienda pública. No es posible justificar la actuación del Ministerio de Hacienda y el Banco Central en relación con la gestión de los bonos de deuda pública, así como tampoco analizar las medidas contenidas en el correspondiente Programa de Ajuste Estructural, si se desconoce la identidad de los tenedores de bonos y acreedores del Estado costarricense, actores en cuyo interés y por cuya presión se afirma llevar adelante tales medidas. Sostienen que una deuda pública puede llegar a ser calificada como odiosa no solo en razón de situaciones de corrupción o por su uso inadecuado, para fines privados, contrarios a los derechos humanos, entre otros, sino también y sobre todo en aquellos casos en que se violenta el principio democrático de participación. Sostienen que esta Sala ha reconocido la relación indisoluble entre la democracia como sistema político y el ejercicio de una activa y plena participación política de la ciudadanía en los asuntos públicos. Lo que sucede con la vigilancia y control sobre la gestión de la deuda soberana. También se violentan los principios constitucionales de transparencia y publicidad administrativas, así como el de rendición de cuentas, todos estos contenidos en los artículos 9 y 11 de la Constitución Política. Tal como señalan los Principios rectores sobre la deuda externa y los derechos humanos, A/HRC/20/23, del Consejo de Derechos Humanos de la Asamblea General de Naciones Unidas, la transparencia, participación y rendición de cuentas resultan indispensables cuando se trata de vigilar y gestionar la deuda pública. Argumentan que el respeto de estos principios implica, entre otras cuestiones, que los Estados se encuentran en la obligación de declarar toda la información relacionada con dicha deuda, tal como es el caso de la identidad de los tenedores de bonos y acreedores en general. A la par de eso y por el principio de transparencia, se entiende que la ciudadanía tiene el derecho y la responsabilidad de contribuir en dicha gestión, por ejemplo, llevando adelante acciones de vigilancia y auditoría, así como exigiendo la rendición de cuentas por parte de las autoridades responsables. Indican que este Tribunal Constitucional ha señalado la trascendental importancia que han llegado a tener la transparencia y la rendición de cuentas en la historia del sistema democrático de gobierno, so pena de que la ciudadanía llegue a perder, legítimamente, su confianza en esa institución. La transparencia, participación y rendición de cuentan resultan fundamentales si lo que se pretende es defender los principios característicos de la democracia, tanto como si lo que se busca afirmar es legitimidad de la deuda soberana. Agregan que los mencionados Principios rectores sobre la deuda externa y los derechos humanos, A/HRC/20/23, del Consejo de Derechos Humanos de la Asamblea General de Naciones Unidas, constituyen un instrumento internacional de derechos humanos en la medida que fueron aprobados por ese Consejo mediante la resolución 20/10 (A/HRC/RES/20/10) del 5 de julio de 2012. Finalmente, indican los accionantes que, antes de formular sus pretensiones, desean hacer las siguientes observaciones: a) que en la resolución nro. 2121-195, en que se les otorga plazo para interponer esta acción, se echa de menos una exposición de motivos y normas por las cuales este Tribunal considera razonablemente fundada en normas vigentes la actuación del Ministerio de Hacienda y el Banco Central de Costa Rica, cuando declara confidencial la identidad de los tenedores de bonos de la deuda pública; b) en el citado voto, se limita la acción de inconstitucionalidad, contra los artículos 108 y 119, inciso c), de la Ley Reguladora del Mercado de Valores y 12 del Reglamento sobre los Sistemas de Anotación de Cuenta, dejando de lado el artículo 55 del Reglamento de Compensación y Liquidación de Valores, 26 del Reglamento de Custodia y 171 del Reglamento del Sistema de Pagos, todos estos mencionados como justificantes por las autoridades recurridas; c) la citada resolución 2021-195 pareciera limitar los alcances de este reclamo al principio de acceso a la información pública, siendo que el amparo que da inicio a este expediente señala de igual manera la violación de los principios constitucionales de transparencia, participación ciudadana y rendición de cuentas; d) estas situaciones ponen en riesgo el respeto de sus derechos humanos de acceso a la información pública y participación política, la coherencia de la administración pública con los principios constitucionales de transparencia, publicidad administrativas y rendición de cuentas, así como el interés difuso a la fiscalización de los fondos públicos, dado que “con toda claridad, lo que resulta violatorio de derechos humanos e inconstitucional es la conducta que en este asunto han demostrado las autoridades ya mencionadas, la cual no encuentra amparo en ninguna normativa, nacional o internacional”; e) también indican que “resulta evidente” que la inconstitucionalidad de citada normativa “deviene estrictamente de su aplicación en el campo de los instrumentos e información concerniente a la deuda soberana y los fondos de carácter público, no por su correcta invocación respecto de inversiones y movimiento financieros de carácter estrictamente privado”; y f) por lo que solicitan a esta Sala que procedan a enderezar tal entuerto, sobre todo con apoyo en sus facultades para graduar y dimensionar los efectos de la urgente y justa declaratoria de inconstitucionalidad que han sido llevadas a interponer. Como producto de lo anterior, solicitan, como “PRETENSIÓN PRINCIPAL”, que se declare inconstitucional la actuación subjetiva de las autoridades del Ministerio de Hacienda y el Banco Central de Costa Rica, con la cual se declara confidencial la información relativa a los nombres y números de identificación de los tenedores de bonos de deuda pública del Estado costarricense. Piden, como “PRETENSIÓN SUBSIDIARIA PRIMERA”, que se declare inconstitucional, en lo que tiene que ver con la información concerniente a la deuda pública del Estado costarricense, la invocación de los artículos 108 y 119, inciso c), de la Ley Reguladora del Mercado de Valores, 55 del Reglamento de Compensación y Liquidación de Valores, 26 del Reglamento de Custodia, 12 del Reglamento sobre los Sistemas de Anotación en Cuentas y 171 del Reglamento del Sistema de Pagos. Finalmente, como “PRETENSIÓN SUBSIDIARIA SEGUNDA”, solicitan que se declare inconstitucional la citada normativa.
2.- A efectos de fundamentar su legitimación, los accionantes citan el voto nro. 2021-195 de las 9:15 horas del 8 de enero de 2021, emitido por esta Sala en el amparo nro. 20-020058-0007-CO, en que se les insta a interponer esta acción de inconstitucionalidad. Alegan que, igualmente, se encuentran legitimados con sustento en el párrafo segundo del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, por infracción al interés difuso a la fiscalización de los fondos públicos, siendo que este caso se violentan específicamente los principios constitucionales de acceso a la información pública, participación política, transparencia y publicidad administrativa y rendición de cuentas.
3.- Mediante resolución de las 8:18 horas del 5 de febrero de 2021, se previno a los accionantes que debían agregar y cancelar el timbre del Colegio de Abogados, correspondiente a la autenticación del escrito inicial, bajo el apercibimiento de no oír al omiso mientras no cumpla lo ordenado, sin retroacción de términos. Lo anterior, conforme a los artículos 78 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional y 4 de la Ley nro. 3245 del 3 de diciembre de 1963.
4.- Por escrito asociado a este expediente, el 8 de febrero de 2021, se procedió a cancelar los respectivos timbres del Colegio de Abogados.
5.- El artículo 9 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional faculta a la Sala a rechazar de plano o por el fondo, en cualquier momento, incluso desde su presentación, cualquier gestión que se presente a su conocimiento que resulte ser manifiestamente improcedente, o cuando considere que existen elementos de juicio suficientes para rechazarla, o que se trata de la simple reiteración o reproducción de una gestión anterior igual o similar rechazada.
Redacta el Magistrado Castillo Víquez; y,
Considerando:
I.- SOBRE LOS SUPUESTOS DE LEGITIMACIÓN PARA LA INTERPOSICIÓN DE LA ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD. Esta Sala ha señalado, de forma reiterada, que la acción de inconstitucionalidad es un proceso con determinadas formalidades, que, si no se reúnen, imposibilitan que este Tribunal se pronuncie sobre el fondo del asunto. El artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional regula la legitimación para interponer acciones de inconstitucionalidad y prevé situaciones distintas. En el párrafo primero se exige la existencia de un asunto pendiente de resolver, sea en sede judicial –incluyendo los recursos de hábeas corpus o de amparo- o en la administrativa –en el procedimiento de agotamiento de esta vía-, en el que se invoque la inconstitucionalidad de la norma cuestionada, como medio razonable de amparar el derecho o interés que se considera lesionado en el asunto principal. En los párrafos segundo y tercero se regula la acción directa –no se requiere del asunto base-, en los siguientes supuestos: a) cuando por la naturaleza del asunto no exista lesión individual y directa; b) se trate de la defensa de intereses difusos o que atañen a la colectividad en su conjunto; y c) cuando la acción sea promovida por el Procurador General de la República, el Contralor General de la República, el Fiscal General de la República y el Defensor de los Habitantes. En sentencia No. 04190-95 de las 11:33 horas del 28 de julio de 1995, este Tribunal precisó que la acción de inconstitucionalidad es:
“(…) un proceso de naturaleza incidental, y no de una acción directa o popular, con lo que se quiere decir que se requiere de la existencia de un asunto pendiente de resolver -sea ante los tribunales de justicia o en el procedimiento para agotar la vía administrativa- para poder acceder a la vía constitucional, pero de tal manera que, la acción constituya un medio razonable para amparar el derecho considerado lesionado en el asunto principal, de manera que lo resuelto por el Tribunal Constitucional repercuta positiva o negativamente en dicho proceso pendiente de resolver, por cuanto se manifiesta sobre la constitucionalidad de las normas que deberán ser aplicadas en dicho asunto; y únicamente por excepción es que la legislación permite el acceso directo a esta vía -presupuestos de los párrafos segundo y tercero del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional …”.
En consonancia con lo anterior, esta Sala ha indicado que “el proceso de acción es, principalmente, de naturaleza incidental, por lo que se requiere de un asunto pendiente de resolver en vía administrativa –en el procedimiento administrativo de impugnación contra el acto final- o judicial, para que prospere la acción. De esta manera, solo en casos excepcionales que la ley establece, no será necesaria la existencia de ese requisito” (sentencia No. 2018-018560 de las 9:20 horas del 7 de noviembre de 2018). También ha aclarado que “los supuestos contenidos en el párrafo 2o. del artículo 75, constituyen una excepción a la regla establecida en el párrafo 1o. (vía incidental) que deben ser valorados cuidadosamente” (sentencia No. 2018-008413 de las 9:20 horas del 30 de mayo de 2018).
II.- DE LA NECESARIA FUNDAMENTACIÓN DEL ESCRITO EN EL QUE SE FORMULE LA ACCIÓN DE INCONSTITUCIONALIDAD. La Ley de la Jurisdicción Constitucional, en su artículo 3, dispone que “Se tendrá por infringida la Constitución Política cuando ello resulte de la confrontación del texto de la norma o acto cuestionado, de sus efectos, o de su interpretación o aplicación por las autoridades públicas, con las normas y principios constitucionales”. Ahora bien, para que este Tribunal tenga por configurada la infracción y pueda declarar la inconstitucionalidad de la norma o acto impugnado, con la consecuente anulación y expulsión del ordenamiento jurídico, quien promueva una acción de inconstitucionalidad tiene la carga de demostrar cómo esa disposición infringe el Derecho de la Constitución y, además, debe indicar por qué debe estimarse la demanda. Esto es denominado por esta Sala como la carga de la argumentación, es decir, que “una norma que facialmente (sic) sea contraria a la Constitución, vuelca la carga de la argumentación a quienes sostengan que en realidad no hay conflicto entre esa norma y la Constitución Política; lo contrario sucede si se acciona contra una norma que en primer examen no parece contraria a la Constitución, en cuya hipótesis es el accionante el que debe avanzar con los argumentos que convenzan acerca de la inconstitucionalidad” (véase la sentencia No. 0184-95 de las 16:30 horas del 10 de enero de 1995). En una sentencia posterior, esta Sala expuso, en cuanto a la falta de exposición de los argumentos de inconstitucionalidad en materia de acciones de inconstitucionalidad, lo siguiente:
“La acción de inconstitucionalidad se interpone con el argumento de que el Decreto Ejecutivo impugnado es nocivo, lesiona e infringe los derechos fundamentales a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, el derecho a la salud y a los compromisos internacionales suscritos con el Protocolo de Kyoto. Pese a la oportunidad otorgada a los accionantes, se confirma lo que indica la Procuraduría General de la República, de que no existe un análisis concreto de las disposiciones del Decreto Ejecutivo impugnado que se consideran inconstitucionales, sino que el mismo se limita a establecer discrepancias de forma genérica y en abstracto contra la totalidad del Reglamento, más aún contra toda actividad que desempeñan los ingenios Azucareros y Haciendas, pues sostienen que causan inconvenientes en la calidad de vida y en la salud de los habitantes circunvecinos, sin concretar qué argumentos de constitucionalidad se deben tomar en cuenta en contra de cada una de las disposiciones o grupos del normas del Reglamento impugnado. […] El párrafo primero del artículo 78 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional establece la obligación de autenticar los escritos de interposición de acciones de inconstitucionalidad, toda vez que se estima necesario que existan argumentos esgrimidos por un profesional en Derecho, que no descarta este Tribunal responda a un serio estudio del fondo técnico y científico de una determinada materia, dada la diversidad y universalidad de las normas del ordenamiento jurídico. A diferencia de los procesos de garantías, es decir, los recursos de hábeas corpus y de amparo, que los puede interponer directamente cualquier interesado ante la jurisdicción constitucional en defensa de sus derechos fundamentales, generalmente contra actos u omisiones que le lesionan en su esfera particular (aunque no siempre como en los casos ambientales), en los procesos de defensa de la Constitución Política (como la acción de inconstitucionalidad), el legislador confió al abogado autenticante una labor cuya exigencia es aún mayor, si se quiere más elaborada y exhaustiva que debe plasmar en el libelo de interposición en razón de su oficio profesional, para demostrar al Tribunal la lesión a la norma constitucional por parte de una norma de menor rango, socavando el principio de supremacía constitucional contenida en el artículo 10 de la Constitución Política. Precisamente la elaboración material y formal de la Ley, así como de las demás disposiciones secundarias, suponen un proceso sumamente costoso para el Estado, en la que de muchas maneras para su elaboración ha participado la sociedad civil organizada a favor o en contra, y cuyos procedimientos de formación, aprobación y promulgación no debe analizarse a la ligera. En este sentido, debe reconocer esta Sala que existe un reducido espacio para este Tribunal para socorrer las ausencias manifiestas de los profesionales en derecho que autentican los escritos en esta jurisdicción constitucional, sin exponer la imparcialidad y análisis que se debe a cada una de las acciones de inconstitucionalidad.” (Sentencia No. 2012-05285 de 15:03 horas de 25 de abril de 2012).
El citado artículo 78 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional exige, en tal sentido, que en el escrito en que se interponga la acción se expongan “sus fundamentos en forma clara y precisa”. En sentencia No. 2013-016944 de las 14:30 horas del 18 de diciembre de 2013, esta Sala hizo expresa referencia a la exigencia de debida fundamentación del escrito de interposición –como requisito esencial de admisibilidad de la acción, a tenor de lo dispuesto el mencionado ordinal- en los siguientes términos:
“II.- INADMISIBILIDAD POR FALTA DE FUNDAMENTACIÓN. De conformidad con el artículo 78 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, en el escrito en que se interponga la acción de inconstitucionalidad, se deberán exponer los fundamentos en forma clara y precisa, con cita concreta de las normas o principios que se consideren infringidos. Dicho requisito no se traduce en una mera formalidad, sino en un requisito esencial de admisibilidad, pues en virtud del principio pro sentencia –desarrollado en otras ocasiones por esta Sala- según el cual, los requisitos de admisibilidad deben interpretarse en sentido favorable a la acción, además, el Derecho Constitucional es de orden público preferente y en garantía de su supremacía y vigencia hay un interés público en virtud del cual los obstáculos para la admisión y resolución de fondo de una acción, deben interpretarse y aplicarse restrictivamente. Así las cosas, todas las normas procesales deben ser interpretadas y aplicadas de manera tal que se obtenga el dictado de la sentencia, lo anterior, no solo facilita la administración de la justicia, sino que además, evita que se impongan obstáculos para no alcanzarla (ver en igual sentido, las sentencias números 93-5175, 3041-97, 01-06, 2874-06, 1622-08 y 2887-08). En consecuencia, la falta de fundamentación de la acción, impide el dictado de una sentencia debidamente motivada y congruente con lo pretendido. Asimismo, resulta improcedente que esta Sala se pronuncie por el fondo de normas cuestionadas en una acción, cuando el que acciona no fundamenta las razones por las cuales impugna, toda vez, que ello implicaría efectuar un control constitucional en abstracto a manera de ejercicio académico, lo que no es compatible con la finalidad de un proceso de esta naturaleza.” Finalmente, de forma más reciente, en el voto No. 2020-000319 de las 12:15 horas del 8 de enero de 2020, este Tribunal reiteró que:
“(…) dado el formalismo dispuesto legalmente para los procesos de control de constitucionalidad. la carga argumentativa en el trámite de una acción de inconstitucionalidad recae en el accionante, quien debe explicar, sin ambages, la contradicción existente entre una normativa infraconstitucional y el bloque de constitucionalidad, así como la legitimación que le asiste”.
III.- DE LA INADMISIBILIDAD DE LA PRESENTE ACCIÓN. En el sub lite, los accionantes indican, de forma reiterada, que su pretensión principal o primaria es impugnar la actuación subjetiva de las autoridades del Ministerio de Hacienda y el Banco Central de Costa Rica, con la cual se declara confidencial la información relativa a los nombres y números de identificación de los tenedores de bonos de deuda pública del Estado costarricense. Incluso, al momento de formular sus pretensiones, solicitan, expresamente, como “PRETENSIÓN PRINCIPAL”, que se declare inconstitucional dicha “actuación subjetiva”. Sin embargo, en el sub judice, no puede estimarse que se configure el supuesto previsto en el inciso b) del artículo 73 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, que establece la posibilidad de interponer acción de inconstitucionalidad contra “los actos subjetivos de las autoridades públicas, cuando infrinjan, por acción u omisión, alguna norma o principio constitucional, si no fueren susceptibles de los recursos de hábeas corpus o de amparo” (el destacado no corresponde al original), pues, justamente, en la especie, el asunto base de la presente acción lo constituye un recurso de amparo formalmente admitido (expediente nro. 20-020058-0007-CO), sea, se estaría en presencia de actos subjetivos que sí son susceptibles de citado proceso de amparo.
En íntima relación con lo anterior, los accionantes formulan como “PRETENSIÓN SUBSIDIARIA PRIMERA” que se declare inconstitucional la aplicación de los artículos 108 y 119, inciso c), de la Ley Reguladora del Mercado de Valores, 55 del Reglamento de Compensación y Liquidación de Valores, 26 del Reglamento de Custodia y 12 del Reglamento sobre los Sistemas, en lo que tiene que ver con la información concerniente a la deuda pública del Estado costarricense. De hecho, los accionantes señalan que “con toda claridad, lo que resulta violatorio de derechos humanos e inconstitucional es la conducta que en este asunto han demostrado las autoridades ya mencionadas, la cual no encuentra amparo en ninguna normativa, nacional o internacional” y que “resulta evidente” que la inconstitucionalidad de la citada normativa “deviene estrictamente de su aplicación en el campo de los instrumentos e información concerniente a la deuda soberana y los fondos de carácter público, no por su correcta invocación respecto de inversiones y movimiento financieros de carácter estrictamente privado”. Sea, respecto a este punto, es claro que más que impugnar per se el contenido efectivo de la referida normativa, lo que se pretende cuestionar es su aplicación al caso concreto. Lo que tampoco constituye materia de acción de inconstitucionalidad.
Esta Sala ha precisado, en lo referente a la naturaleza y propósito del control de constitucionalidad, mediante las cuestiones de constitucionalidad, que:
“(…) la jurisdicción constitucional, ejercida en una de sus modalidades a través de los procedimientos de declaración de inconstitucionalidad, garantiza la primicia de la Constitución y enjuicia la conformidad o disconformidad con ella de las leyes, disposiciones o actos impugnados, como su concordancia con las normas y principios del derecho internacional, o comunitario vigentes en la República. Es la pureza misma del ordenamiento jurídico la que se ventila en esta sede jurisdiccional, con la comparación entre la norma fundamental y las leyes que la desarrollan. (Sentencia número 1319-97, de las catorce horas cincuenta y un minutos del cuatro de marzo de mil novecientos noventa y siete. En el mismo sentido, sentencia número 2008-14193, de las diez horas con tres minutos del veinticuatro de setiembre del dos mil ocho). Es decir que en estos procesos no se atiende la lesión individual que pueda exhibir la actora, de manera preferente, pues lo que se persigue es la supremacía constitucional; es decir la satisfacción de un interés general de que los actos sujetos al derechos público… y las normas se conformen con el ordenamiento constitucional”. (sentencia nro. 2012-010986 de las 15:05 horas del 14 de agosto de 2012) En concordancia con lo anterior, este Tribunal Constitucional señaló en un caso análogo al presente que:
“(…) Es importante recordar que, la acción de inconstitucionalidad es un procedimiento incidental a través del cual se determina la constitucionalidad de las normas sometidas al examen constitucional; su objeto es analizar la norma, normas o actos impugnados a la luz del Derecho de la Constitución. No le corresponde determinar si una ley está siendo bien o mal aplicada, pues esto supone un análisis de legalidad, que resulta ajeno a su competencia. En este caso, el actor manifiesta, claramente, que impugna la aplicación retroactiva que están haciendo las autoridades del Instituto Costarricense de Electricidad de la Ley No. 9635 y su reglamento, Decreto Ejecutivo No. 41564-MIDEPLAN-H. Es claro, entonces, que el objeto de esta acción no es determinar la conformidad con el Derecho de la Constitución de esas normas, sino de su aplicación y la interpretación que de ellas realizan las autoridades del ICE en relación con el actor, con ocasión del pago de algunos extremos salariales. Al respecto, la Sala Constitucional, en reiteradas oportunidades, ha sostenido que la indebida interpretación y aplicación de la ley es materia del recurso de amparo, siempre y cuando se infrinjan derechos fundamentales o, en su caso, de la jurisdicción ordinaria, y no de la acción de inconstitucionalidad. Lo anterior, con arreglo al párrafo 3º, del artículo 29, de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, que establece lo siguiente:
“Artículo 29.- (…)
El amparo procederá no sólo contra los actos arbitrarios, sino también contra las actuaciones u omisiones fundadas en normas erróneamente interpretadas o indebidamente aplicadas” En este orden de ideas, en la sentencia No. 1160-94, de las 10:30 hrs. de 2 de marzo de 1994, la Sala Constitucional expresó lo siguiente:
“ Según lo apuntado supra la accionante fundamenta su alegato en "el perjuicio" que le ha causado la "interpretación y aplicación" de la normativa impugnada, razón por la cual no se está ante los presupuestos de una acción de inconstitucionalidad, sino de un recurso de amparo, con fundamento en lo dictado en el artículo 73 inciso b.) que rige esta Jurisdicción -el cual dispone que cabrá la acción de inconstitucionalidad contra los actos subjetivos si no fueren susceptibles de los recursos de habeas corpus o de amparo-, en virtud del cual, se concluye que el contenido de esta impugnación debió haber sido objeto de un recurso de amparo por tratarse no de roces constitucionales, sino de alegatos contra actuaciones administrativas susceptibles de ser conocidas en esa otra vía, según lo dispuesto en el artículo 29 párrafo último de la Ley de la Jurisdicción Constitucional” (véase en igual sentido las sentencias No. 3454-94, 5761-94, 7337-94 y 698-95).
Más aún, en la sentencia No. 5966-94 de las 15:54 hrs. de 11 de octubre de 1994, se dijo lo siguiente:
“La aplicación indebida de la ley o su errónea interpretación en el caso concreto, es materia propia del recurso de amparo y no de la acción de inconstitucionalidad, como lo expone claramente el artículo 29 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional. En consecuencia, procede declararse la inadmisión de la acción” Tales consideraciones se ajustan al caso concreto, en virtud que los argumentos que formula el actor no van dirigidos cuestionar de las normas referidas con el Derecho de la Constitución, sino su aplicación por parte de las autoridades del Instituto Costarricense de Electricidad, todo lo cual debe ser discutido y analizado en otra vía.” (sentencia nro. 2019-011636 de las 10:30 horas del 26 de junio de 2019).
Consideraciones aplicables al caso en estudio. Por lo que la acción interpuesta es inadmisible en cuanto a este extremo, en los términos en que ha sido formulada.
IV.- Debe indicarse, adicionalmente, que los accionantes solicitan que, “en su defecto” o como “PRETENSIÓN SUBSIDIARIA SEGUNDA”, se declare la inconstitucionalidad de la citada normativa. Sin embargo, en cuanto a este punto, la presente acción carece de la necesaria fundamentación. Más allá de realizar una serie de apreciaciones genéricas sobre la debida aplicación de tal normativa, lo cierto es que los accionantes en ningún momento realizan un desarrollo y análisis claro, preciso y suficiente del contenido concreto y específico de cada una de las normas legales o reglamentarias impugnadas, de forma debidamente individualizada, a efectos de relacionarlas y contraponerlas con los componentes del bloque de constitucionalidad que se consideran como infringido. En definitiva, no existe una argumentación precisa y suficiente sobre los agravios y fundamentos de la alegada infracción al Derecho de la Constitución. Incluso, en este caso en particular, se puede interpretar que tal falta de fundamentación se corresponde con la pretensión primaria de los accionantes, en tanto que su intensión principal no es impugnar propiamente el contenido de las referidas normas, sino que cuestionar su aplicación en su caso concreto. Por lo demás, aunque se podría prevenir a los accionantes que subsanen el cumplimiento de tal requisito, en el sub judice, dicho trámite se considera ocioso, no solo porque supone volver a elaborar la acción, sino, también, porque el artículo 9, párrafo 1º, de la Ley de la Jurisdicción Constitucional faculta a la Sala para rechazar de plano cualquier gestión “manifiestamente improcedente o infundada”, como ocurre en el sub lite. En conclusión, la acción interpuesta también resulta inadmisible respecto a este extremo.
V.- Finalmente, no puede obviar este Tribunal que, en el caso particular de los accionantes Fernando Chamorro González, Cristhofer Rojas Rodríguez y Alexander Tellez Aguilar, ellos no son parte en el recurso de amparo que se tramita en expediente nro. 20-020058-0007-CO, en que se otorgó plazo para formalizar la presente acción. Ergo, tales accionantes no puede estimarse como legitimados para interponer esta acción con sustento en dicho asunto (véase, en igual sentido, el voto 2020-021747 de las 9:15 horas del 11 de noviembre de 2020). Esta Sala ha sostenido que, en razón de las exigencias del párrafo 1° del artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, quien planteé una acción de inconstitucionalidad con fundamento en un asunto previo, pendiente de resolución, debe tener la condición de parte principal dentro de este, a fin de cumplir el requisito del medio razonable, con sustento en el siguiente orden de consideraciones:
“(…) A efecto de cumplir el requisito exigido en el párrafo primero de artículo 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, en cuanto a la existencia de un asunto previo pendiente de resolución para que la acción puede considerarse un medio razonable para tutelar los derechos o intereses que se consideran lesionados, es necesario que el accionante sea parte principal en tal asunto de forma tal que lo que resuelva este Tribunal pueda repercutir favorable o negativamente en el proceso pendiente de resolver. Esto es, no puede valerse el recurrente de los procesos judiciales o administrativos formulados por terceros para plantear la acción de inconstitucionalidad. En tal sentido se pronunció este Tribunal mediante la sentencia número 4190-95 de las 11:33 horas del 28 de julio de 1995, que dice:
"I.(…) Por otra parte, debe resaltarse que la federación accionante no es parte en la acción que solicita se tenga como previa, a efectos de cumplir el requisito exigido en el párrafo primero del citado artículo 75, sino únicamente se le dio la condición de coadyuvante pasivo, que no le asimila a una parte, pues no puede resultar directamente perjudicada o beneficiada por la sentencia, es decir, los efectos de la sentencia no le alcanzan de manera directa e inmediata, ni le afecta el carácter de cosa juzgada del pronunciamiento, ni tampoco los efectos inmediatos de ejecución de la sentencia, pues a través de la coadyuvancia no se podrá obligar a la autoridad jurisdiccional a dictar una resolución a su favor, por no haber sido parte principal en el proceso…”. (Sentencia 2000-11034 de las 13:58 horas del 13 de diciembre de 2000. El resaltado no es parte del principal. Véase, en este mismo sentido, sentencia No. 2018-003796 de las 09:15 horas del 07 de marzo de 2018).
Por lo demás, los accionantes también alegan la defensa de intereses difusos, sin embargo, este Tribunal, por mayoría, ha estimado que cuando una norma es susceptible de aplicación individual, no cabe invocar los intereses difusos para admitir la acción. Así, por ejemplo, el voto nro. 2018-18563 de las 9:20 horas del 7 de noviembre de 2018, esta Sala señaló:
“(…) la normativa reglamentaria cuestionada es susceptible de aplicación individual, incidiendo directamente en la esfera jurídica de personas singulares. Así que las personas accionantes pueden ser sujeto de actos que originen reclamaciones en la vía administrativa o jurisdiccional, no siendo factible alegar en estos casos, legitimación directa por la vía de la defensa de intereses difusos.” Criterio aplicable en el sub judice, en que justamente existe un recurso de amparo en que se cuestionan actos de aplicación de individual de la referida normativa, en presunta infracción directa de los derechos fundamentales de los amparados, principalmente, de acceso a la información de interés público.
VI.- EN CONCLUSIÓN. Como corolario de lo anterior, precede rechazar de plano la acción, como así se dispone. El magistrado Rueda Leal, la magistrada Garro Vargas y el magistrado Fernández Arguello salvan parcialmente el voto y ordenan hacer la prevención del artículo 80 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional.
VII.- VOTO SALVADO DEL MAGISTRADO RUEDA LEAL, LA MAGISTRADA GARRO VARGAS Y EL MAGISTRADO FERNÁNDEZ ARGÜELLO.- Nos separamos del criterio de la mayoría de este Tribunal y salvamos parcialmente el voto en este asunto, por considerar que la decisión de rechazar de plano esta acción de inconstitucionalidad es prematura. Es incuestionable que la acción de inconstitucionalidad es un proceso, “instaurado con el propósito de garantizar la supremacía de la Constitución Política frente a normas u otras disposiciones de carácter general y que por esa misma razón deben cumplirse un conjunto de formalidades, a efecto de que la Sala pueda válidamente conocer el fondo de la impugnación” como se ha señalado en la amplia jurisprudencia de esta Sala. Sin embargo, es precisamente la propia ley la que ordena el tratamiento que debe darse a las distintas formalidades y a su eventual incumplimiento, como se extrae del texto del artículo 80 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional que señala:
“Artículo 80.- Si no se llenaren las formalidades a que se refieren los dos artículos anteriores, el Presidente de la Sala señalará por resolución, cuáles son los requisitos omitidos y ordenará cumplirlos dentro de tercero día (…)” En este asunto, entre otros requisitos, se echa de menos una fundamentación adecuada y suficiente tal y como lo exige el artículo 79 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, por lo que resulta de incuestionable aplicación la prevención al accionante para que remedie la omisión detectada. De igual forma, no sobra en absoluto dejar sentado que –en nuestro criterio- tanto la interpretación de los artículos 78 y 79 como la del propio 80 de la Ley que rige esta jurisdicción, debe ser amplia en beneficio de quienes acuden a esta Sala, de modo que el acceso a la justicia constitucional no resulte innecesariamente limitado.
VIII.- DOCUMENTACIÓN APORTADA AL EXPEDIENTE. Se previene a las partes que de haber aportado algún documento en papel, así como objetos o pruebas contenidas en algún dispositivo adicional de carácter electrónico, informático, magnético, óptico, telemático o producido por nuevas tecnologías, estos deberán ser retirados del despacho en un plazo máximo de 30 días hábiles contados a partir de la notificación de esta sentencia. De lo contrario, será destruido todo aquel material que no sea retirado dentro de este plazo, según lo dispuesto en el "Reglamento sobre Expediente Electrónico ante el Poder Judicial", aprobado por la Corte Plena en sesión N° 27-11 del 22 de agosto del 2011, artículo XXVI y publicado en el Boletín Judicial número 19 del 26 de enero del 2012, así como en el acuerdo aprobado por el Consejo Superior del Poder Judicial, en la sesión N° 43-12 celebrada el 3 de mayo del 2012, artículo LXXXI.
Por tanto:
Se rechaza de plano la acción. Los magistrados Rueda Leal y Fernández Argüello dan razones separadas en relación con la noción de intereses difusos. El magistrado Rueda Leal, la magistrada Garro Vargas y el magistrado Fernández Argüello, salvan parcialmente el voto y ordenan hacer la prevención del artículo 80 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional.
Fernando Castillo V.
Paul Rueda L Luis Fdo. Salazar A.
Jorge Araya G.
Anamari Garro V.
Ileana Sánchez N.
Hubert Fernández A.
Razones separadas de los magistrados Rueda Leal y Fernández Argüello, con redacción del primero. En criterio de la mayoría, resulta inviable alegar legitimación por intereses difusos cuando la norma cuestionada es susceptible de aplicación individual y de incidir directamente en la esfera jurídica de personas singulares e identificables. Los infrascritos no pueden compartir esta afirmación por los siguientes motivos.
Intereses difusos son aquellos cuya titularidad pertenece a una comunidad de personas que no se encuentra organizada formalmente, pero cuya unión se produce a partir de una necesidad social, una característica física, el origen étnico, una orientación personal o ideológica, el consumo de cierto producto, etc. El interés, en estos casos, se encuentra difuminado o diluido entre una pluralidad no identificada de sujetos; en este sentido, a la luz del párrafo 2°, del ordinal 75 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, la impugnación por inconstitucional con base en este tipo de interés inexorablemente debe estar referida a esa pluralidad, en los términos expuestos.
Esta Sala ha enumerado diversos bienes y derechos constitucionales, en relación con los cuales se puede argüir un interés difuso, verbigracia, el ambiente sano y ecológicamente equilibrado, el patrimonio cultural, la integridad territorial del país, el buen manejo del gasto público, los derechos del consumidor, entre otros.
Al respecto, deben efectuarse las siguientes precisiones. Por un lado, los mencionados bienes y derechos trascienden la esfera individual o corporativa, porque incumben a una generalidad; así, un daño ambiental no afecta apenas a los vecinos de una región, sino que lesiona o pone en grave riesgo el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado de todo el país, incluso, según la envergadura, de la humanidad como tal. De igual forma, la defensa del buen manejo que se haga de los fondos públicos autorizados en el Presupuesto de la República refleja un interés de todos los habitantes de Costa Rica, no solo de un grupo específico.
La distinción no es sencilla; empero, ciertamente se debe buscar un punto de equilibrio, de modo que los intereses difusos en el sentido expuesto hallen cobijo constitucional, sin que se llegue a una extensión tal del concepto, que por esa vía se configure una acción popular en los diversos procesos de constitucionalidad, con excepción de lo dispuesto en el artículo 105 de la Ley de Biodiversidad.
Para tales efectos, el juez constitucional debe valorar caso por caso, a fin de definir si el interés en un determinado asunto reviste tal grado de trascendencia y la problemática acusada difumina sus perjuicios con semejante cobertura, como para justificar que se esté ante un interés que atañe a la comunidad en general.
En cuanto a lo antedicho, se debe observar que el mero hecho de que una norma o directriz cuestionada, cuando ello es objeto de un proceso de acción de constitucionalidad, sea susceptible de aplicación individual e incidir de forma directa en la esfera jurídica de personas singulares e identificables, no significa el descarte de un interés difuso, toda vez que hay situaciones en las que al lado del último confluye uno particular. Por ejemplo, piénsese en una disposición que eximiera de requerimientos de preservación una obra en una estructura declarada patrimonio cultural; en tal asunto, esa medida afectaría intereses difusos, toda vez que sus consecuencias perniciosas se disiparían a través de toda una comunidad, lo que no obsta para que, igual y simultáneamente, un individuo, asiduo visitante de tal sitio, se viera perjudicado en lo personal y pudiera entablar un reclamo. Ergo, la existencia de un interés difuso no excluye que un sujeto pueda experimentar una lesión en sus intereses particulares, aun de mayor calado que en la generalidad de personas. A mayor abundamiento, una aplicación del principio pro actione también lleva a interpretar las normas de manera favorable para la tutela de los derechos fundamentales y la protección de la supremacía constitucional. Por consiguiente, la legitimación por intereses difusos deviene procedente independientemente de que la disposición o el acto impugnado fuese susceptible de aplicación individual.
En el caso de marras, empero, no se determina con claridad la existencia de un interés difuso, reconocido por esta Sala.
Paul Rueda L. Hubert Fernández A.
Observaciones de SALA CONSTITUCIONAL votado con boleta Clasificación elaborada por SALA CONSTITUCIONALdel Poder Judicial. Prohibida su reproducción y/o distribución en forma onerosa.
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