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Res. 16359-2014 Sala Constitucional · Sala Constitucional · 03/10/2014
OutcomeResultado
The Chamber denied the amparo because the notice and reviewed conditions for the public hearing did not violate fundamental rights and satisfied the minimum safeguards for public participation.La Sala rechazó el amparo al estimar que la convocatoria y las condiciones examinadas de la audiencia pública no lesionaron derechos fundamentales y resguardaron las exigencias mínimas de participación ciudadana.
SummaryResumen
The Constitutional Chamber denied the amparo filed against SETENA over the public hearing convened for the waste-management project processed under file D1-8173-2012-SETENA in Turrúcares, Alajuela. The petitioner challenged the venue’s capacity and location, the inclusion of potentially affected communities, notice procedures, the land-use certificate, and the apparent existence of a water spring on the property. The judgment concluded that the actions reviewed did not establish a violation of fundamental rights and that minimum conditions safeguarding public participation had been observed. It recognized the public hearing as a constitutionally significant mechanism for informing civil society, hearing affected communities, and incorporating their observations into the environmental-impact-assessment process. Justices Armijo and Cruz additionally noted that, although the project remained under evaluation, SETENA could have requested information from SENARA to clarify whether a spring was present at the project site.La Sala Constitucional declaró sin lugar el recurso de amparo promovido contra SETENA por la convocatoria de una audiencia pública relacionada con el proyecto de manejo de desechos tramitado en el expediente D1-8173-2012-SETENA, en Turrúcares de Alajuela. El recurrente cuestionó la capacidad y ubicación del recinto, la inclusión de comunidades potencialmente afectadas, la notificación, el certificado de uso de suelo y la aparente existencia de una naciente en el inmueble. La sentencia concluyó que las actuaciones examinadas no demostraban una lesión de derechos fundamentales y que se habían observado condiciones mínimas para proteger la participación ciudadana. La audiencia pública fue reconocida como un mecanismo constitucionalmente relevante para informar a la sociedad civil, escuchar a las comunidades e incorporar sus observaciones al procedimiento de evaluación de impacto ambiental. Los magistrados Armijo y Cruz añadieron que, aunque el proyecto todavía estaba bajo evaluación, SETENA pudo haber solicitado a SENARA información para esclarecer la posible presencia de una naciente.
Key excerptExtracto clave
Specifically, one of the mechanisms devised to fulfill Article 9 of the Constitution is the public hearing, which is a means through which interested persons may assert their rights by actively participating in matters of national or local importance and bringing to the Administration’s attention any irregularities or disagreements concerning the proposed project. Accordingly, the public hearing is an instrument typical of a mature democracy through which active citizen participation in public decision-making is encouraged. Given its significance, the hearing must be conducted in a manner that guarantees the greatest participation by persons who may be affected; consequently, any action or omission preventing this constitutes an open violation of the participants’ fundamental rights (see, among others, judgment number 2009-018223). Accordingly, we consider that the amparo must be denied solely because the notice convening the public hearing observed the minimum requirements necessary to safeguard the right to public participation.Precisamente, uno de los mecanismos ideados para cumplir lo dispuesto en el artículo 9 constitucional es la audiencia pública, que constituye en un medio a través del cual las personas interesadas pueden hacer valer sus derechos, participando activamente en temas de relevancia nacional o local, y poniendo en conocimiento de la Administración todas aquellas anomalías o disconformidades en relación con el proyecto que se pretenda desarrollar. Así las cosas, la audiencia pública es un instrumento típico de una democracia madura, mediante el cual se fomente la participación activa del ciudadano en la toma de decisiones públicas. Por su significado, la audiencia debe efectuarse de tal forma que garantice la mayor participación de las personas que puedan verse afectadas, de ahí que cualquier acción u omisión que evite lo anterior, implica una abierta vulneración a los derechos fundamentales de los participantes (véase, entre otras, la sentencia número 2009-018223). Así las cosas, somos del criterio que el recurso de amparo debe declararse sin lugar, únicamente porque en la convocatoria a audiencia pública, sí se observaron las exigencias mínimas para resguardar el derecho a la participación ciudadana.
Pull quotesCitas destacadas
"El derecho a la participación ciudadana en la toma de decisiones se ha convertido en uno de los pilares fundamentales sobre los que descansa el sistema democrático."
"The right to public participation in decision-making has become one of the fundamental pillars on which the democratic system rests."
Voto de minoría, Considerando I
"El derecho a la participación ciudadana en la toma de decisiones se ha convertido en uno de los pilares fundamentales sobre los que descansa el sistema democrático."
Voto de minoría, Considerando I
"Durante la audiencia pública se les deben otorgar a los participantes todas las facilidades para que se encuentren informados y puedan hacerse escuchar, todo dentro de lo razonable, pues tampoco puede convertirse la audiencia en un obstáculo o un recurso para impedir que se dé oportuna resolución a determinada gestión (...)."
"During the public hearing, participants must be afforded every reasonable opportunity to be informed and heard, although the hearing cannot become an obstacle or a device for preventing the timely resolution of a particular matter (...)."
Voto de minoría, Considerando I
"Durante la audiencia pública se les deben otorgar a los participantes todas las facilidades para que se encuentren informados y puedan hacerse escuchar, todo dentro de lo razonable, pues tampoco puede convertirse la audiencia en un obstáculo o un recurso para impedir que se dé oportuna resolución a determinada gestión (...)."
Voto de minoría, Considerando I
"La participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo es un derecho y una responsabilidad. Es también una condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la democracia."
"Citizen participation in decisions concerning their own development is a right and a responsibility. It is also a necessary condition for the full and effective exercise of democracy."
Voto de minoría, Considerando I
"La participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo es un derecho y una responsabilidad. Es también una condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la democracia."
Voto de minoría, Considerando I
"Sin embargo, nos parece importante indicar en esta nota que la cuestión de la naciente, asunto de gran relevancia, pudo haberse dilucidado habiendo solicitado información al respecto a SENARA."
"Nevertheless, we consider it important to state in this note that the issue of the spring, a matter of great significance, could have been clarified by requesting information from SENARA."
Nota de los Magistrados Armijo y Cruz
"Sin embargo, nos parece importante indicar en esta nota que la cuestión de la naciente, asunto de gran relevancia, pudo haberse dilucidado habiendo solicitado información al respecto a SENARA."
Nota de los Magistrados Armijo y Cruz
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SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, at eleven forty-six on tres de octubre del dos mil catorce.
Amparo proceeding (recurso de amparo) processed under expediente número 14-014537-0007-CO, filed by RAFAEL ANGEL ROJAS JIMENEZ, identity card 0108300927, against the SECRETARIO GENERAL SETENA.
Findings of Fact:
From the foregoing provision, it is clearly inferred that the respondent Administration has not violated any fundamental right (derecho fundamental) of the appellant; on the contrary, it has acted within the parameters of legality afforded to it by the Legal System (Ordenamiento Jurídico), in compliance with Article 11 of the Constitution and the General Law of Public Administration. Currently, the environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental) procedure processed under expediente number D1-8173-2012-SETENA is at the analysis stage before the Department of Environmental Assessment. Consistent with the foregoing statements in this report, the observation submitted by the appellant will be assessed as required by law at the time of the final decision—that is, at the appropriate procedural stage. Allegation N° 12. “He also alleges that the original project encompassed 5 properties totaling 80 hectares, and 4 had land-use certificates (certificados de uso de suelo) issued by the Municipalidad de Alajuela; however, in 2013, Bajo Pitas S.A. consolidated the properties, creating a single survey plan and a single property that does not have a land-use certificate.
In this regard, the respondent Secretariat has taken no action, even though obtaining a land-use certificate is a requirement for preparing the environmental impact study (estudio de impacto ambiental).” That Secretariat considers it necessary and appropriate to state that “the Environmental Impact Study is under evaluation by this Secretariat, and should there be any restriction on the development of the project, the developer will be notified in due course. All observations and questions raised at the public hearing (audiencia pública) will be incorporated into the environmental assessment process.” (Acuerdo de la Comisión Plenaria CCP-240-2014 del 19 de setiembre 2014) -Allegation N° 13. “Despite the foregoing, the Secretaria Técnica Nacional Ambiental decided to convene the public hearing without taking into account the communities of Picagres and Piedras Negras in the cantón de Mora, which are part of the project’s direct area of influence (área de influencia directa), whether because of foul odors, noise from nighttime work, or other problems.
In his view, the communities that will be affected are left without protection.” -Allegation N° 14. “He likewise reiterates the remoteness of the location where the public hearing will be held: more than 10 km from the center of Turrucares, 7 km from Cebadilla de Turrucares, 5 km from San Miguel de Turrucares, and 15 km from Picagres and Piedras Negras.” -Allegation N° 15. “He further alleges that the community of La Garita was not even taken into account in the project’s map of areas of influence.” -Allegation N° 16. “He states that, upon review of the administrative record (expediente administrativo), there is only one notice, published in Diario Extra on 1 de setiembre de 2014, stating that transportation will be provided to the communities of Turrucares and La Garita, but not to the communities of Piedras Negras and Picagres, which are therefore excluded from the event.” It should be noted that the appellant is incorrect.
In accordance with the technical opinion issued by the Comisión Plenaria in Acuerdo N° CCP-240-2014 del 19 de setiembre 2014: “The communities identified were indeed taken into account, since the notice of the public hearing is open to the general public, and the announcement was published in a nationally circulated medium, inviting all communities near the project to participate... In convening the public hearing, this Secretariat, through RESOLUCION 1615-2014-SETENA, ordered the developer, in the THIRD POR TANTO, to provide transportation to the communities.” The notice published in Diario Extra on 1 de setiembre de 2014 states that transportation to the Public Hearing will be provided to the community of La Garita, among others, in compliance with Resolución 1615-2014-SETENA.” As with the preceding allegations, this Secretariat ordered the developer to provide transportation to the public hearing for communities interested in participating in that event.” Furthermore, Resolución Administrativa N° 1615-2014-SETENA provides in its SECOND Por Tanto: “SECOND: This process must be conducted in a manner that ensures broad public notice, using appropriate means of dissemination, such as nationally circulated newspapers, local newspapers, radio, mobile loudspeaker announcements, leaflet distribution, posters, and others that promote community participation.
The invitation shall be OPEN to anyone wishing to participate. Accordingly, any community near the project and in surrounding areas may participate.” It requests that the appeal (recurso) filed be dismissed.
Justice Salazar Alvarado drafts the opinion; and,
Considering:
I.Proven facts. The following facts are deemed duly established and relevant to the decision in this matter, either because they have been substantiated or because the respondent failed to address them as ordered in the initial ruling:
II.Subject matter of the petition (recurso). The petitioner challenges the SETENA resolution that ordered a public hearing to be held on 20 de setiembre de 2014, within expediente número D1-8173-2012-SETENA, for approval of the project known as the sanitary landfill in Turrúcares de Alajuela. He asserts that the hearing was scheduled unilaterally by the project developer and is to be held in the Siquiares community hall, a locality situated more than 10 km from the project area. He adds that this multipurpose hall can comfortably seat only 224 people; nevertheless, to date, his arguments have not been addressed. He alleges that holding the public hearing at the designated location would allow only a small group of people to attend, since the Technical Secretariat notified at least 1230 people who have duly entered appearances (apersonadas), thereby preventing a large proportion of those summoned from participating.
He states that he has raised technical and legal objections to the project and has also pointed out that the environmental impact study (estudio de impacto ambiental) omits an existing spring (naciente), which has been identified by the Dirección de Aguas del Ministerio de Ambiente y Energía itself, after it inspected the property at the request of the National Technical Secretariat. Despite this, the project will be carried out over the spring, without his objection having been answered. He further asserts that the original project comprised 5 properties totaling 80 hectares, 4 of which had land-use certificates (certificados de uso de suelo) issued by the Municipalidad de Alajuela; however, in 2013, the company Bajo Pitas S.A. consolidated the properties, creating a single survey plan and a single property that does not have a land-use certificate. He contends that the respondent Secretariat has done nothing in this regard, even though obtaining the land-use certificate is a requirement for preparing the environmental impact study.
Additionally, the National Environmental Technical Secretariat decided to convene the public hearing without taking into account the communities of Picagres and Piedras Negras in the canton of Mora, which form part of the project’s direct area of influence, whether because of foul odors, noise from nighttime work, or other problems. He also asserts that the community of La Garita was not taken into account in the project’s influence map.
III.On the environmental assessment procedure (procedimiento de la evaluación ambiental) and the necessary communication, information, and dialogue with the public. Conducting the environmental assessment as described entails compliance with the steps established by law for the actions of the public authorities involved, particularly the National Environmental Technical Secretariat. Of particular relevance within this procedure is the need to publicly inform the population that may be positively or negatively affected by the execution of works having an environmental impact, going beyond the mere transmission of information in order to foster a dialogue that provides input before environmental viability (viabilidad ambiental) is granted. Thus, in judgment 2003-6322, the Chamber held, insofar as relevant:
“11.- public participation in environmental matters : Public participation in environmental matters encompasses two essential points: the right to information concerning environmental projects, or projects that may harm natural resources and the environment, and the guarantee of effective participation in decision-making on these matters. Accordingly, the Costa Rican State must not only invite public participation but must also promote and respect it when it occurs (Judgments número 2001-10466, cited above). Consequently, it is of great importance that interested parties be given access to the information on the subject held in public offices, such as information concerning environmental impact studies under the responsibility of the National Environmental Technical Secretariat, or information required for approval of the regulatory plans (planes reguladores) of the respective municipalities, for example.
It was the Rio Declaration that, in Principle 10, elevated such participation to the status of a principle in environmental matters, stating: ‘Environmental issues are best handled with the participation of all concerned citizens, at the relevant level. At the national level, every person must have adequate information concerning the environment held by public authorities, including information on hazardous materials and activities in their communities, as well as the opportunity to participate in decision-making processes. States shall facilitate and encourage public awareness and participation by making information widely available. Effective access to judicial and administrative proceedings, including redress and relevant remedies, shall be provided.’ This principle clearly demonstrates the importance accorded internationally to environmental issues and, above all, to civil society’s participation in decisions of great significance to the community.
As Costa Rica is a signatory State, this instrument certainly binds and constrains it, for that is the consequence of its signature, as this Court held in judgment número 8319-2000, at diez horas dieciocho minutos on ocho de setiembre del dos mil:
‘Thus, its purpose is for governmental decisions to result from a discussion that is not confined to small official circles or groups with partial interests, but instead takes other opinions into consideration, with the openness necessary to create a broader debate, while still complying, of course, with the requirements established by the applicable legislation. This does not entail removing the principle of legality of the Public Administration (principio de legalidad de la Administración Pública) from the constitutional sphere, although it does constitute a more democratic form of government that expands the forums for debate on issues such as environmental protection and, by virtue thereof, opens them to public involvement and opinion. We are therefore dealing with an option that has become widely accepted in the evolution of the concept of democracy, and this amparo proceeding (amparo) offers an excellent opportunity to give it clear and effective force, so that it does not remain mere rhetoric. For this very reason, the Chamber has already recognized environmental matters as among those that confer special standing (legitimación especial) upon individuals, recognized as a “right of action” (derecho reaccional) (see judgments 2233-93 and 3705-93 of this Chamber).
“In environmental law, the procedural prerequisite of standing (presupuesto procesal de la legitimación) tends to be extended and broadened to such a degree that it necessarily leads to abandonment of the traditional concept. It must generally be understood that any person may be a party and that the person’s right does not arise from property titles, rights, or specific causes of action that could be exercised under the rules of conventional law; rather, that person’s procedural action responds to what modern scholars call a diffuse interest (interés difuso), whereby the original standing of the legitimate interested party, or even of a merely interested party, is diffused among all members of a particular category of persons who are thereby equally affected by the unlawful acts that infringe their rights. In matters involving environmental protection, the typically diffuse interest that gives a person standing to bring an action is transformed, by virtue of its inclusion among human rights, into a true ‘right of action,’ which, as its name indicates, empowers its holder to ‘react’ against a violation arising from unlawful acts or omissions.” (see judgment 3705-93).
For this reason, through Ley 7412 del 03 de junio de 1994, the Asamblea Legislativa amended artículo 50 of the Constitución Política, guaranteeing every person the right to a healthy and ecologically balanced environment. In this field, therefore, there is standing to report acts that infringe that right and to seek reparation for the harm caused through effective access to judicial and administrative proceedings. Thus, when the Constitución Política states that the Government of the Republic is popular, representative, alternative, and responsible, it must be clear that public participation is not limited merely to exercising the right to vote or aspiring to attain elected public office, but also, under this new vision, includes providing people with a genuine opportunity to contribute to the State’s political decision-making, especially when such decisions are nationally significant or could potentially affect the fundamental rights of certain sectors of the population.
Articles 1 and 50 of the Constitution therefore reflect the consideration that citizens deserve in a democratic state, in which they must at least have access to environmental information held by public authorities, as the petitioners state. The provision discussed thus incorporates the cited principle through access to available information and its dissemination, so that decision-making is not confined to a limited group of interests. Certainly, in the matter now under consideration, our legal system already provides that individuals may request that SETENA hold public hearings so that the positions expressed by communities interested in decisions affecting the environment are taken into account, as provided for in the Ley Orgánica del Ambiente and its Reglamento, according to the report of the respondent authority.’” Specifically, the Organic Law of the Environment (Ley Orgánica del Ambiente) recognizes this principle in Articles 6 and 23, which, insofar as relevant, provide verbatim:
“Article 6. Participation of Residents The State and the municipalities shall encourage the active and organized participation of the inhabitants of the Republic in decisions and actions aimed at protecting and improving the environment.” “Article 23. Public Availability of Information The information contained in the environmental impact assessment (evaluación de impacto ambiental) file shall be public and available for consultation by any person or organization.” Likewise, the Regulations on Procedures of the National Environmental Technical Secretariat (Reglamento sobre procedimientos de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental) also embody this principle in Chapter IV, which governs matters relating to the public hearing (audiencia pública) provided for within the environmental impact study (estudio de impacto ambiental) procedure (Articles 35 through 40), and provides for the active participation of both civil society and the municipalities—in their capacity as an entity:
“[...] constituted by the residents of the same canton, who promote and administer their own interests through the municipal government” (Article 1 of the Municipal Code (Código Municipal)).
The Urban Planning Law (Ley de Planificación Urbana) contains a similar provision regarding municipal approval of regulatory plans (planes reguladores), requiring municipalities to:
“1) Convene a public hearing through the Official Gazette and such additional publicity as may be necessary, specifying the venue, date, and time for consideration of the proposed plan and any oral or written comments that residents or interested parties may wish to submit. Notice shall be given no fewer than fifteen business days in advance” (Article 17 of the Ley de Planificación Urbana).
This principle of citizen participation in environmental matters arises from and is justified precisely by the formal embodiment of the democratic principle—enshrined in Article 1 of the Political Constitution (Constitución Política). It is important to emphasize that such participation may occur individually, through private associations, and also through local governments, which, by virtue of the authority assigned to them under Article 169 of the Constitution, are recognized as having full authority to promote it in matters that may in any way affect the community within their jurisdiction. Indeed, failure to do so would constitute a breach of one of the duties assigned to them by the constituent authority and developed in ordinary legislation.
“Municipalities shall encourage the active, informed, and democratic participation of the people in local-government decision-making. Public institutions shall be required to cooperate so that these decisions are duly implemented” (Article 5 of the Código Municipal).
It is clear that participation by citizens and municipalities is of paramount importance in raising awareness of environmental problems and assisting decision-making by the institutions responsible for preserving, monitoring, and protecting the environment and natural resources.
Previously, this Court recognized the importance of local-government participation in these types of proceedings (environmental impact studies) on the following grounds:
“[...] it is clear to the Chamber that, in environmental impact study procedures and declarations of environmental viability (declaratoria de viabilidad ambiental) for projects involving the proposed exploitation of natural resources, municipal participation must be active; under no circumstances, however, may municipalities seek to replace the authority directing those proceedings—in this case, the National Environmental Technical Secretariat. In the specific case, such participation means the involvement of local governments throughout the entire proceeding; accordingly, their submissions are fully admissible in those proceedings, but only as those of one additional party, which is why they are notified of all actions taken within the proceeding. In any event, the procedure established in Articles 35 through 40 of the Reglamento sobre Procedimientos de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental, Executive Decree number 25.705-MINAE, provides not only for the participation of civil society but, above all, for that of the municipalities, with which the holding of the public hearing shall be coordinated (Article 36), although only as collaborators with the National Environmental Technical Secretariat, without their being entitled in any way to make decisions.
Furthermore, municipal authority concerning the preservation and protection of the environment cannot be limited to organizing the public hearing—which, by law, is the responsibility of the National Environmental Technical Secretariat—but extends much further, including raising residents’ awareness of citizen participation; filing complaints—supported by technical evidence—with administrative bodies and courts of justice; properly managing garbage and industrial waste; supervising and monitoring compliance with environmental laws; and pursuing the appropriate legal remedies, such as requesting the suspension of administrative acts they deem harmful to the environment, not through constitutional proceedings but before the administrative-litigation and civil treasury jurisdiction (jurisdicción contenciosa-administrativa y civil de Hacienda), among other duties” (Judgment number 2001-5737, issued at fourteen hours forty-one minutes on the twenty-seventh of June, two thousand one).
In this regard, it is essential that the hearing be held in a place where residents can attend, preferably at the site of the events, since otherwise the hearing ordered by the Administration would fail to fulfill its purpose. Clearly, a lack of resources cannot constitute an obstacle to placing in the file all the evidence the Administration requires to make a decision on matters of such fundamental importance, as that decision will necessarily have implications for the environment and the community. Likewise, the importance of municipal participation in preparing environmental impact studies has been recognized in the Organic Law of the Environment itself, in the second paragraph of Article 22, which provides:
“Within five business days following receipt of an environmental impact assessment, the National Environmental Technical Secretariat shall forward an excerpt thereof to the municipalities within whose jurisdiction the work, activity, or project will be carried out. It shall also widely publicize, through mass media, the list of studies submitted for its consideration.” This emphasizes that community participation in environmental decision-making forms part of the procedure that the State must follow and, at the same time, is an integral component of every person’s fundamental right, under the terms established in Article 50 of the Constitución Política. Accordingly, constitutional case law has repeatedly held that the right to a hearing forms part of substantive due process (debido proceso sustantivo) and is a form of participatory democracy (democracia participativa) (in this regard, see, among others, the dissenting opinion of Justices Piza, Solano, and Arguedas in Judgment number 4423-93, issued at twelve hours on the seventh of September, nineteen ninety-three; 2331-96, issued at fourteen hours thirty-three minutes on the fourteenth of May, nineteen ninety-six; 3521-95, issued at seventeen hours three minutes on the tenth of July, nineteen ninety-six; 6640-00, issued at nine hours sixteen minutes on the twenty-eighth of July, two thousand; and 10466-2000, issued at ten hours sixteen minutes on the twenty-fourth of November, two thousand). Regarding access to environmental information, it has been stated:
“In environmental matters, we must place this concept of the right to information in a new perspective: every individual or community has the right to request information and to be informed by any State entity; [information] concerning any project that could affect the enjoyment of their right to a healthy and ecologically balanced environment may not be obstructed by State institutions. This, then, is the guarantee that will allow any individual or community, through diffuse interests (intereses difusos) in access to participation, to take part in decision-making processes affecting that right, for otherwise the right would be illusory and the constitutional provision would be superfluous [...]” (Judgment number 2331-96, cited supra).
In this particular field, every person must have adequate information regarding materials and activities or projects that may pose a danger or threat to communities (right to health) and to the conservation and preservation of the environment (right to a healthy and ecologically balanced environment), as well as an effective opportunity to participate in the processes through which such decisions are made. This is because, where the right to the environment is concerned, standing (legitimación) belongs to every human being as such, since an infringement of this fundamental right is suffered both by the community—as a whole—and by each individual. The Administration must therefore facilitate and encourage public awareness and participation by making information available to everyone, not only members of the community but also the public at large, since environmental matters have been deemed to involve a genuine diffuse interest (as noted earlier in this judgment).” The obligation to duly comply with this mandate to provide the public with adequate information has been clarified and effectively applied in the Chamber’s case law, when Judgment number 2004-13414, issued at nine hours twenty-nine minutes on the twenty-sixth of November, two thousand four, held that:
“This Court has previously addressed consultation with communities as part of the administrative procedure (procedimiento administrativo) for obtaining the environmental impact study, which is a prerequisite for commencing exploitation activities, in the following terms:
“IV.- “...Before analyzing the parties’ arguments, it should be noted that the purpose of the Project Environmental Assessment (Evaluación Ambiental de Proyectos) process is to identify, predict, interpret, and communicate preventively to interested parties the effect of a project on the environment. It is an administrative project-control procedure that, supported by a technical study concerning the environmental effects of a particular activity, known as an Environmental Impact Study (Estudio de Impacto Ambiental)—a technical document that must be submitted by the project developer or owner—and by a public-participation process, allows the competent environmental authority to issue an environmental impact declaration (declaración de impacto ambiental), rejecting, approving, or modifying the project. Article 17 of the Ley Orgánica del Ambiente makes it mandatory for the Secretaría Técnica Nacional Ambiental to assess the environmental impact of human activities that alter or destroy elements of the environment or generate waste or toxic or hazardous materials before such activities begin.
Environmental Assessment (Evaluación Ambiental) involves a series of phases in which the project developer, the competent oversight body (SETENA in the case of Costa Rica), and civil society participate. It begins with the submission of the Preliminary Environmental Assessment Form (Formulario de Evaluación Ambiental Preliminar), a document that must be evaluated by the Grupo de Evaluación Preliminar of the Secretaría Técnica Nacional Ambiental. Subsequently, the environmental assessment instrument required for the activity is determined, and the developer submits the document that must be examined to determine whether additional information is required. The project developer must provide a bond, appoint an Environmental Manager (Regente Ambiental), and submit a declaration of environmental commitments (declaración de compromisos ambientales). Only after all these stages have been completed does the project obtain the environmental feasibility declaration (declaración de viabilidad ambiental) from SETENA; therefore, the requirement of article 17 of the Ley Orgánica del Ambiente may be deemed satisfied only after the entire process has been completed.
(judgment number 2003-04818 at ten hours and fifty-one minutes on the thirtieth of May of two thousand three).- Ultimately, it is clear that the right to a healthy and ecologically balanced environment affords special protection to biodiversity and groundwater, which is why, pursuant to the precautionary principle (principio precautorio) in environmental matters, economic activities having an environmental impact must be authorized only when there is scientific certainty that such impact does not pose a risk or threat to the environment. For this reason, the Administration must always conduct the necessary environmental assessment, which must be shared publicly with the affected population, so that, following a rigorous and detailed analysis, the Administration may issue a reasoned determination of the corresponding environmental feasibility. Failure to address and comply with these requirements, as defined by legislation and case law, results in a violation of the aforementioned right to a healthy environment; accordingly, administrative actions ordered in this manner likewise violate this fundamental right.
IV.Specific case. It is necessary to clarify that the claims raised by the appellant—both the holding itself of the public hearing scheduled by SETENA and the particular conditions under which it is expected to be conducted—are matters of mere legality that are not to be adjudicated in this forum, but rather through the corresponding ordinary proceedings. In any event, in the case before us, the report submitted by the Secretario General of the Secretaría Técnica Nacional Ambiental—which is deemed to have been given under oath, with due warning of the consequences, including criminal penalties, provided for in section 44 of the Law governing this jurisdiction—and the other evidence in the record duly establish that the project entitled “INDUSTRIAL PARK FOR WASTE MANAGEMENT, WORKS IN A WATERCOURSE, AND FUEL STORAGE” (“PARQUE INDUSTRIAL DE MANEJO DE DESECHOS, OBRAS EN CAUCE Y ALMACENAMIENTO DE COMBUSTIBLE”) is indeed being processed by that Secretaría under expediente number D1-8173-2012-SETENA.
The project would be located in the Provincia de Alajuela, cantón Alajuela, distrito Turrucares, and is at the preliminary environmental review (análisis ambiental preliminar) stage before the Departamento de Evaluación Ambiental of that Secretaría. On 14 de agosto del año en curso, by resolution number 1615-2014- SETENA, the Secretaría agreed to schedule the public hearing for 20 de setiembre del 2014, from 8:00 a.m. to 4:00 p.m., in the community of Siquiares, distrito de Turrucares de Alajuela, at the Salón Multiuso located 100 m South of the Iglesia Católica. Contrary to the appellant’s assertion, the Chamber finds that the hearing was not scheduled unilaterally by the project developer but was ordered in accordance with the technical opinion issued by the Comisión Plenaria in Acuerdo N° CCP-240-2014 del 19 de setiembre 2014, which, insofar as relevant, provides: “...because this hearing responds to a request made by this Secretaría to the developer, since the project is considered to have a potentially high environmental impact and, therefore, before the Environmental Impact Study is approved, community participation must be permitted and obtained, as indicated by the Sala Constitucional in its judgment 6922- 2010.
Furthermore, this hearing forms part of the environmental impact assessment (Evaluación de Impacto Ambiental) process conducted by this Secretaría, in accordance with the provisions of Decreto 31849. It is one of the mechanisms established by this decree for hearing the communities.” In accordance with article 57 of DE-31849 (Reglamento General sobre los procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), del 28 de junio del 2004), a Public Hearing (Audiencia Pública) is one of the mechanisms for citizen participation (participación ciudadana) in a project and may be held on the authority’s own initiative or at a party’s request whenever deemed necessary. In this case, the Comisión Plenaria de SETENA determined that, given the magnitude of the Project, a public hearing was necessary, and this was communicated to the developer through resolution NO.1615-2014-SETENA del 14 de agosto 2014; the developer is to bear its costs, in accordance with article 59 of the same DE-31849.
In this regard, it must be kept in mind that the scheduled Public Hearing is the presentation that the Secretaría Técnica Nacional Ambiental orders the developer and the team of environmental consultants to conduct regarding a Category A activity, work, or project whenever it deems such a presentation necessary, in order to inform civil society about the same and its impacts, as established by the Ley Orgánica del Ambiente, the Ley de Biodiversidad, the aforementioned Reglamento, and other related regulations. Regarding the capacity of the venue selected for the Public Hearing, this Chamber notes that, through Official Letter (Oficio) CN-ARS-A2-1990-2014 dated 9 setiembre 2014, the Ministerio de Salud granted permission to hold the hearing and indicated that the venue has a capacity of 1485 people, which exceeds the total number of persons notified by SETENA who have entered an appearance in the expediente.
Furthermore, regarding the alleged exclusion of certain communities near the project, as claimed by the petitioner, the Chamber finds that, in accordance with the technical opinion issued by the Comisión Plenaria in AcuerdoN° CCP-240-2014del 19 de setiembre2014, the announcement of the public hearing stated that it was open to the general public, and notice was published in a nationally circulated medium inviting all communities near the project to participate. In addition, the developer was ordered to provide transportation to nearby communities, including La Garita. Likewise, Administrative Resolution (Resolución Administrativa) N° 1615-2014-SETENA provides that the process must be conducted in a manner ensuring broad notice, using appropriate means of dissemination, such as nationally circulated newspapers, local newspapers, radio, loudspeaker announcements, leaflet distribution, posters, and others that promote community participation; according to the respondent official, this has been done, thereby establishing that the invitation is open to anyone wishing to participate.
Additionally, the appellant alleges that he has submitted technical and legal objections to the project and has further noted that the environmental impact study fails to address a spring (naciente) that exists and has been identified by the Dirección de Aguas del Ministerio de Ambiente y Energía itself, which inspected the property at the request of the Secretaria Técnica Nacional. Despite this, the project is to be carried out over the spring without his objection having been answered. He further contends that the applicant company has failed to submit the legal requirements necessary for approval of the project at issue. On this point, the respondent Secretario states that the appellant was timely notified of the technical opinion of the Comisión Plenaria CCP-240-2014 del 19 de setiembre 2014, which provides: “The Environmental Impact Study is being evaluated by this Secretaría, and if any restriction on the development of the project exists, the developer will be informed in due course.
All observations and inquiries made at the public hearing will be incorporated into the environmental assessment process.” In this regard, it is important to emphasize that article 22 of the Ley Orgánica del Ambiente states with complete clarity: “Natural or legal persons, whether public or private, shall have the right to be heard by the Secretaría Técnica Nacional Ambiental at any stage of the assessment process and during the operational phase of the work or project.” It follows clearly from the foregoing provision that the respondent Administration is required to hear and assess all observations made concerning the project before, during, and after the repeatedly cited public hearing, together with all other probative evidence contained in the expediente, for the purpose of reaching the final decision in the Environmental Impact Assessment proceeding, which is currently at the preliminary review stage before the Departamento de Evaluación Ambiental.
Consistent with the foregoing, the Secretario de SETENA states in his report that all observations submitted by the protected party will be duly assessed at the appropriate procedural stage. From this perspective, in accordance with the foregoing, given that SETENA has not yet granted any authorization whatsoever for the project at issue, that the project is at the preliminary review stage, that the public hearing was scheduled within the affected area, that it was ordered to remain open to the public, and that it has the permission of the Ministerio de Salud—thereby safeguarding the principle of citizen participation (principio de participación ciudadana)—the Chamber finds that no fundamental right has been violated; on the contrary, the respondent authority has acted within the parameters of legality afforded to it by the legal system. Consequently, the appropriate course is to order dismissal of the appeal, as is hereby ordered.
Por tanto:
The appeal is denied. Justices Armijo, Cruz, and Rueda provide separate reasons. Justices Armijo and Cruz append a note.
Gilbert Armijo S.
Presiding Justice Ernesto Jinesta L. Fernando Cruz C.
Fernando Castillo V. Paul Rueda L.
Nancy Hernández L. Luis Fdo. Salazar A.
SEPARATE REASONS OF JUSTICES ARMIJO, CRUZ, AND RUEDA, DRAFTED BY THE THIRD CASE FILE: 14-014537-0007-CO We, the undersigned Justices, set forth these separate reasons because, although the appeal must be denied, we believe that some of the arguments advanced by the majority opinion are inconsistent with the position we have maintained on the issue of citizen participation (participación ciudadana). In this regard, we consider it appropriate first to recall certain observations made by the undersigned in other cases concerning the constitutional significance of the right to citizen participation.
I.On the constitutional significance of the right to citizen participation and its advancement through the case law of this Chamber. In judgment number 2013-017305 at 11:32 a.m. on 20 de diciembre de 2013, this Court had the opportunity to examine an amparo proceeding (recurso de amparo) challenging a public hearing (audiencia pública) held within a SETENA administrative proceeding (expediente administrativo). On that occasion, the following was explained: “The right to citizen participation in decision-making has become one of the fundamental pillars upon which the democratic system rests. In our country, the constitutional framers enshrined this right in Article 9 of the Political Constitution by providing that the Government of the Republic shall be popular, representative, participatory, alternating, and responsible. This mandate of the Fundamental Law has guided subsequent constitutional and subconstitutional regulatory development.
Accordingly, a series of mechanisms has been established to ensure that the right to participatory government can be effectively exercised and does not remain merely on paper, such as the referendum for the enactment or repeal of laws and partial amendments to the Constitution, or the popular initiative in lawmaking (see, among others, judgment number 2005-05649 at 2:39 p.m. on 11 de mayo del 2005). The right to participatory government, elevated to constitutional status by the amendment enacted through Ley N° 8364 of 01 de julio de 2003, published in La Gaceta N° 146 of 31 de julio de 2003, not only means recognition at the highest normative level of the political oversight function (control político), but also constitutes a renewed appreciation of the citizen’s role in decision-making processes. By the will of the constituent lawmaker, which this Chamber must not and cannot disregard, the right to participatory government stands as a fundamental pillar of our democratic system—a matter erroneously disregarded by the minority opinion, which downgrades citizen participation from a right to a general principle, in clear contradiction with this Chamber’s line of precedent, as demonstrated below—and is consistent with a political system based on tolerance, pluralism, and respect for freedom.
This right to participatory government, also known as the right to citizen participation, is protected under several international human-rights instruments. Thus, Article 21 of the 1948 Universal Declaration of Human Rights provides that ‘everyone has the right to take part in the government of his country, directly or through freely chosen representatives.’ Consistent with the foregoing, Article 25 of the International Covenant on Civil and Political Rights expressly recognizes the right of citizens: ‘(...) to take part in the conduct of public affairs, directly or through freely chosen representatives.’ Similarly, Article 5 of the Inter-American Democratic Charter states: ‘Representative democracy is strengthened and deepened by permanent, ethical, and responsible participation of the citizenry within a legal framework conforming to the respective constitutional order.’ More emphatically, Article 6 of that Charter provides: ‘It is the right and responsibility of all citizens to participate in decisions relating to their own development.
This is also a necessary condition for the full and effective exercise of democracy. Promoting and fostering diverse forms of participation strengthens democracy.’ This conventional and constitutional recognition of that right represents a fundamental aspect of this century’s democratic model, in which citizen oversight, transparency, and accountability stand out as factors inherent in the republican system, which in turn affords political decision-making much greater legitimacy—a key consideration when genuine governability is at issue. One of the mechanisms devised to fulfill the provisions of Article 9 of the Constitution is precisely the public hearing, which is a means through which interested persons may assert their rights by actively participating in matters of national or local significance and bringing to the Administration’s attention any irregularities or objections relating to the project intended to be developed.
Accordingly, the public hearing is an instrument typical of a mature democracy, through which citizens’ active participation in public decision-making is encouraged. Given its significance, the hearing must be conducted in a manner that guarantees the broadest participation by persons who may be affected; therefore, any action or omission preventing such participation entails a manifest violation of the participants’ fundamental rights (see, among others, judgment number 2009-018223). As to the participatory nature of the public hearing, the Political Constitution itself requires it, because the amendment to Article 9 of the Fundamental Law, effective since 31 de julio de 2003, established that the Government of the Republic must be participatory, among other attributes, meaning that the government in office serves to articulate what has been established through popular deliberation. In other words, in contemporary democracy, citizens enjoy, by constitutional mandate, not only the right to vote in order to exercise their right to participatory government, but also numerous mechanisms of various kinds through which they may contribute to political decision-making, thereby enabling them to exert direct influence over major public decisions.
This fundamental right to citizen participation establishes that the people must be equally enabled to express both majority and minority viewpoints. Thus, national participatory mechanisms, such as a referendum or plebiscite, are important, as are local mechanisms. During the public hearing, participants must be afforded every reasonable means to remain informed and make themselves heard, although the hearing may not itself become an obstacle or a means of preventing the timely resolution of a particular application (...)”.
II.On the specific case. In the case under examination (sub examine), we disagree with the Chamber’s majority insofar as it states that both the holding of the public hearing scheduled by SETENA and the particular conditions under which it is expected to be conducted are matters of ordinary legality that are not to be adjudicated in this constitutional jurisdiction. As we have held repeatedly, the examination of such matters acquires constitutional significance when actions or omissions manifestly violate the constitutional right to citizen participation. In the present case, however, sufficient grounds exist to conclude that this right has not been violated to the detriment of the appellant or the other interested parties. Indeed, although the majority opinion initially states that the matter concerns ordinary legality, it ultimately evaluates each of the measures taken and concludes that citizen participation was guaranteed in the case at bar (sub judice). This line of reasoning reveals the unavoidable need to examine those matters in order to determine whether the constitutional order has been violated. Accordingly, we are of the opinion that the amparo proceeding must be denied solely because the notice convening the public hearing complied with the minimum requirements necessary to safeguard the right to citizen participation.
Gilbert Armijo Sancho Fernando Cruz Castro Paul Rueda Leal Case File 14-014537 Note by Justices Armijo and Cruz, drafted by the latter.
Although we concur in denying the appeal, having already stated our separate reasons, we consider that an underlying substantive issue (cuestión de fondo) in this matter is whether the project at issue would be developed over a spring (naciente de agua). The project is certainly still undergoing evaluation by SETENA; nevertheless, information could have been requested from SENARA as to whether a spring actually existed at the site, since the case file does not indicate this.
It should be noted that the appellant states that the sanitary-landfill project in Turrúcares de Alajuela will be carried out over a spring; that the environmental impact study (Estudio de impacto ambiental) is silent regarding the spring identified by the Dirección de Aguas del MINAE; and that SETENA’s only statement in this regard is that the environmental impact study is under evaluation and that, should any constraint on the project’s development exist, the developer will be notified in due course. Nevertheless, we deem it important to state in this note that the issue of the spring, a matter of great significance, could have been resolved by requesting information from SENARA.
Fernando Cruz C.
Gilbert Armijo S.
SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las once horas y cuarenta y seis minutos del tres de octubre del dos mil catorce.
Recurso de amparo que se tramita en expediente número 14-014537-0007-CO, interpuesto por RAFAEL ANGEL ROJAS JIMENEZ, cédula de identidad 0108300927 , contra el SECRETARIO GENERAL SETENA.
Resultando:
Redacta el Magistrado Salazar Alvarado; y,
Considerando:
I.Hechos probados. De importancia para la decisión de este asunto, se estiman como debidamente demostrados los siguientes hechos, sea porque así han sido acreditados o bien porque el recurrido haya omitido referirse a ellos según lo prevenido en el auto inicial:
II.Objeto del recurso . El recurrente impugna la resolución de SETENA, que acordó llevar a cabo una audiencia pública el 20 de setiembre de 2014, dentro del expediente número D1-8173-2012-SETENA, para la aprobación del proyecto conocido como relleno sanitario en Turrúcares de Alajuela. Acusa que dicha audiencia se programó de forma unilateral por el desarrollador del proyecto y está programada para llevarse a cabo en el salón comunal de Siquiares; localidad ubicada a más de 10 km del área del proyecto. Añade que en ese salón multiuso únicamente caben 224 personas cómodamente sentadas; no obstante, a la fecha no han atendido sus argumentos. Alega que de llevarse a cabo la audiencia pública en el lugar dispuesto, se estaría permitiendo que sólo un grupo pequeño de personas pueda asistir, ya que la Secretaría Técnica notificó, al menos, a 1230 personas que están debidamente apersonadas, imposibilitando así, la participación de gran parte de las convocadas.
Indica que ha hecho oposición técnica y legal al proyecto, y ha señalado además que el estudio de impacto ambiental es omiso en lo que respecta a una naciente que existe y está identificada por la misma Dirección de Aguas del Ministerio de Ambiente y Energía, que inspeccionó la finca a solicitud de la Secretaría Técnica Nacional. Pese a ello, el proyecto se llevará a cabo encima de la naciente, sin haber contestado su oposición. Asimismo, acusa que el proyecto original contemplaba 5 fincas que suman 80 hectáreas y 4 contaban con certificado de uso de suelo por parte de la Municipalidad de Alajuela; no obstante, en el 2013, la empresa Bajo Pitas S.A., reunió las fincas originando un solo plano y una sola finca, que no tiene certificado de uso de suelo. Sostiene que la Secretaría recurrida no ha hecho nada al respecto, pese a que es un requisito cumplir el certificado de uso de suelo para elaborar el estudio de impacto ambiental.
Adicionalmente, la Secretaría Técnica Nacional Ambiental decidió convocar a la audiencia pública sin tomar en cuenta las comunidades de Picagres y Piedras Negras del cantón de Mora, que forman parte del área de influencia directa del proyecto, ya sea por malos olores, por el ruido de los trabajos nocturnos, y otros problemas. Además, acusa que tampoco se tomó en cuenta a la comunidad de La Garita en el mapa de influencias del proyecto.
III.Sobre el procedimiento de la evaluación ambiental y la necesaria comunicación, información y diálogo con la población. La realización de la evaluación ambiental en los términos dichos, implica el cumplimiento de los pasos normativamente establecidos para la actuación de las autoridades públicas involucradas, especialmente la Secretaría Técnica Nacional Ambiental. Dentro de este procedimiento resulta particularmente relevante la necesidad de informar públicamente a la población que positiva o negativamente pueda verse afectada con la ejecución de obras con impacto ambiental, trascendiendo de la mera transmisión de información para propender al establecimiento de un diálogo que aporte insumos de previo al otorgamiento de la viabilidad ambiental. Así, en la sentencia 2003-6322, la Sala estableció, en lo que interesa:
“11.- participación ciudadana en los asuntos ambientales : La participación ciudadana en los asuntos ambientales abarca dos puntos esenciales: el derecho a la información relativa a los proyectos ambientales, o que puedan causar una lesión a los recursos naturales y al medio ambiente, y la garantía de una efectiva participación en la toma de decisiones en estos asuntos. Por ello, el Estado costarricense no sólo debe invitar a la participación ciudadana, sino que debe promoverla y respetarla cuando se produzca (Sentencias número 2001-10466, supra citada). De esta suerte, resulta de gran importancia la puesta a disposición de los interesados de la información que en la materia tengan en las oficinas públicas, caso de la relativa a los estudios de impacto ambiental a cargo de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental, o la requerida para la aprobación de los planes reguladores de las respectivas municipalidades, por ejemplo.
Fue la Convención de Río la que en el principio 10 elevó esta participación a rango de principio en materia ambiental, al señalar "El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda. En el plano nacional, toda persona debe tener adecuada formación sobre el medio ambiente que dispongan las autoridades públicas, incluida la información sobre los materiales y las actividades que encierran peligro en sus comunidades, así como la oportunidad de participar en los procesos de adopción de decisiones. Los Estados deberán facilitar y fomentar la sensibilización y la participación de la población poniendo la información a disposición de todos. Deberá proporcionarse acceso efectivo a los procedimientos judiciales y administrativos, entre éstos el resarcimiento de daños y los recursos pertinentes".
De este principio, se evidencia claramente la importancia que a nivel internacional se da a las cuestiones ambientales, y en general, sobre todo, a la participación de la sociedad civil en decisiones de gran trascendencia para la comunidad. Al ser Costa Rica un Estado signatario, este instrumento ciertamente la obliga y condiciona, pues esa es la consecuencia de su suscripción, según con consideró este Tribunal, en sentencia número 8319-2000, de las diez horas dieciocho minutos del ocho de setiembre del dos mil:
"Así, su propósito es que las decisiones gubernamentales sean consecuencia de una discusión que no se constriña a pequeños núcleos oficiales o de intereses parcializados, sino que sean tomadas en consideración otras opiniones, con la apertura necesaria para crear el debate ampliado, aunque sin dejar de cumplirse, claro, los requisitos que establece la legislación correspondiente. No se trata de una desconstitucionalización del principio de legalidad de la Administración Pública, aunque sí por supuesto, de una forma de gobierno más democrático, que amplía los foros de debate sobre temas como el de la protección al medio ambiente, y que por virtud de ello, quedan abiertos a la intervención y opinión ciudadana. Estamos, pues, ante una opción ya muy aceptada en la evolución del concepto de democracia y este amparo ofrece una magnífica oportunidad de darle clara y efectiva vigencia, para que no se quede en el mero discurso. Por eso mismo es que la cuestión ambiental es un tema que ya la Sala ha reconocido como aquellos que otorgan a los particulares una legitimación especial, y de la que se reconoce como un «derecho reaccional» (vid. sentencia 2233-93 y 3705-93 de esta Sala).
«En el derecho ambiental, el presupuesto procesal de la legitimación tiende a extenderse y ampliarse en una dimensión tal, que lleva necesariamente al abandono del concepto tradicional, debiendo entender que en términos generales, toda persona puede ser parte y que su derecho no emana de títulos de propiedad, derechos o acciones concretas que pudiera ejercer según las reglas del derecho convencional, sino que su actuación procesal responde a lo que los modernos tratadistas denominan el interés difuso, mediante el cual la legitimación original del interesado legítimo o aún del simple interesado, se difunde entre todos los miembros de una determinada categoría de personas que resultan así igualmente afectadas por los actos ilegales que los vulneran. Tratándose de la protección del ambiente, el interés típicamente difuso que legitima al sujeto para accionar, se transforma, en virtud de su incorporación al elenco de los derechos de la persona humana, convirtiéndose en un verdadero "derecho reaccional", que, como su nombre lo indica, lo que hace es apoderar a su titular para "reaccionar" frente a la violación originada en actos u omisiones ilegítimos.» (vid. sentencia 3705-93).
Es por ello, que por Ley 7412 del 03 de junio de 1994, la Asamblea Legislativa reformó el artículo 50 de la Constitución Política, garantizando a toda persona el derecho al ambiente sano y ecológicamente equilibrado. En esta materia, entonces, existe la legitimación para denunciar actos que infrinjan ese derecho y para reclamar la reparación del daño causado, a través del acceso efectivo a los procedimientos judiciales y administrativos. De esta manera, cuando la Constitución Política hace mención de que el Gobierno de la República es popular, representativo, alternativo y responsable, hemos de tener claro que la participación ciudadana no se limitaría al mero ejercicio del derecho al voto, o a la aspiración de alcanzar un cargo público de elección popular, sino, además y en esta nueva visión, a la de que a las personas se les ofrezca la oportunidad real de contribuir a la toma de las decisiones políticas del Estado, especialmente cuando éstas tengan trascendencia nacional, o eventualmente pudieren afectar los derechos fundamentales de ciertos sectores de la población.
De los artículos 1 y 50 Constitucionales se rescata pues, la consideración que los ciudadanos merecen en un estado democrático, en el cual puedan al menos tener acceso a la información sobre el medio ambiente de que dispongan las autoridades públicas, tal y como lo señalan los recurrentes. El precepto comentado, entonces, recoge el principio citado a través del acceso a la información de que se dispone y a la divulgación de ella, para que la toma de decisiones no se circunscriba a un limitado grupo de intereses. Ciertamente, que en la materia que ahora analizamos, nuestro ordenamiento jurídico ya prevé que los particulares pueden solicitar a la SETENA llevar a cabo audiencias públicas, para efecto de que se tomen en cuenta las posiciones formuladas por las comunidades interesadas en la toma de decisiones que afectan el ambiente, lo que ha sido recogido en la Ley Orgánica del Ambiente y de su Reglamento, como informó la autoridad recurrida".
Precisamente, la Ley Orgánica del Ambiente reconoce este principio en los artículos 6 y 23, que textualmente disponen en lo que interesa:
"Artículo 6. Participación de los habitantes El Estado y las municipalidades, fomentarán la participación activa y organizada de los habitantes de la República, en la toma de decisiones y acciones tendientes a proteger y mejorar el ambiente." " Artículo 23. Publicidad de la información La información contenida en el expediente de la evaluación de impacto ambiental será de carácter público y estará disponible para ser consultada por cualquier persona u organización ".
Asimismo, en el Reglamento sobre procedimientos de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental, también se recoge este principio, al disponerse en el Capítulo IV, en el que se regula lo relativo a la audiencia pública prevista dentro del procedimiento del estudio de impacto ambiental (artículos 35 a 40), en el que se tiene prevista la participación activa, tanto de la sociedad civil como de las municipalidades -en su condición de ente.
"[...] constituido por el conjunto de vecinos residentes de un mismo cantón, que promueven y administran sus propios intereses por medio del gobierno municipal" (artículo 1° del Código Municipal).
Norma similar tiene la Ley de Planificación Urbana, en lo relativo a la aprobación por las municipalidades de los planes reguladores, al obligarlo a "1) Convocar a una audiencia pública por medio del Diario Oficial y la divulgación adicional necesaria con la indicación de local, fecha y hora para conocer el proyecto y de las observaciones verbales o escritas que tengan a bien formular los vecinos o interesados. El señalamiento deberá hacerse con antelación no menor de quince días hábiles" (artículo 17 de la Ley de Planificación Urbana).
Este principio de la participación ciudadana en los asuntos ambientales, nace y se justifica precisamente de la aplicación de la positivación del principio democrático -consagrado en el artículo 1° de la Constitución Política-. Es importante resaltar que esta participación se puede lograr en forma individual, a través de grupos asociativos de orden particular, así como también a través de los gobiernos locales, a quienes, por su competencia asignada en el artículo 169 de la Constitución, se les reconoce plena competencia para promoverla en los asuntos que de algún modo puedan afectar la comunidad de su jurisdicción, y más bien, si no lo hace, estaría incumpliendo uno de sus cometidos que el constituyente le asignó, y que ha sido desarrollada en la legislación ordinaria.
"Las municipalidades fomentarán la participación activa, consciente y democrática del pueblo en las tomas de decisiones del gobierno local. Las instituciones públicas estarán obligadas a colaborar para que estas decisiones se cumplan debidamente" (artículo 5 del Código Municipal).
Queda claro que la participación ciudadana y de las municipalidades es de trascendental importancia a fin de promover la conciencia en los problemas ambientales y para coadyuvar en la toma de decisiones de las instituciones encargadas de la preservación, vigilancia y protección del medio ambiente y los recursos naturales.
Con anterioridad, este Tribunal, reconoció la importancia de la participación de los gobiernos locales en este tipo de procesos (estudios de impacto ambiental) bajo las siguientes consideraciones:
"[...] queda claro para la Sala que en los procedimientos de estudio de impacto ambiental y declaratoria de viabilidad ambiental de los proyectos en los que se pretenda explotar recursos naturales, la participación de las municipalidades debe ser activa; sin embargo, en modo alguno puede pretenderse la sustitución del órgano director de los mismos -en este caso la Secretaría Técnica Nacional Ambiental- por las municipalidades. En el caso concreto, esa participación se traduce en la participación de los gobiernos locales en todo el procedimiento, y por ello es que en dicho procedimientos tienen plena cabida sus gestiones, pero como una parte más, motivo por el cual se le notifican todas las gestiones que se realicen dentro de ese procedimiento. En todo caso, el procedimiento previsto en los artículos 35 a 40 del Reglamento sobre Procedimientos de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental, Decreto Ejecutivo número 25.705-MINAE, prevé no sólo la participación de la sociedad civil, sino sobre todo, de las municipalidades, con las cuales coordinará la celebración de la audiencia pública (artículo 36), pero a modo de colaborador de esta entidad con la Secretaría Técnica Nacional Ambiental, sin que en modo alguno pueda pretender la toma de decisiones.
Por lo demás, las competencias municipales en lo que respecta a la preservación y protección del medio ambiente no pueden verse limitadas a la organización de la audiencia pública -que por disposición legal le corresponde a la Secretaría Técnica Nacional Ambiental-, sino que va mucho más allá, como lo es la concientización de los munícipes en la participación ciudadana, la denuncia -con pruebas técnicas- ante entidades administrativas y los tribunales de justicia, el manejo adecuado de la basura y de los desechos industriales, el control y fiscalización para que las leyes ambientales se cumplan, y la promoción de los recursos legales pertinentes, como lo sería la solicitud de suspensión de los actos administrativos que estimen nocivos para el ambiente, pero no en la vía constitucional, sino en la jurisdicción contenciosa-administrativa y civil de Hacienda, entre otros cometidos" (sentencia número 2001-5737, de las catorce horas cuarenta y un minutos del veintisiete de junio del dos mil uno).
En este sentido, resulta indispensable que la audiencia se lleve a cabo en el lugar donde los vecinos puedan asistir, y con preferencia en el lugar de los hechos, ya que lo contrario, la celebración de la audiencia ordenada por la Administración no lograría cumplir su finalidad, donde obviamente la falta de los recursos no puede constituirse en un obstáculo para hacer llegar al para tomar una decisión en asuntos de tan fundamental importancia, ya que necesariamente tendrá implicaciones sobre el medio ambiente y la comunidad. Asimismo, la importancia de la participación de las municipalidades en la elaboración de los estudios de impacto ambiental ha sido reconocida en la propia Ley Orgánica Ambiental en el párrafo segundo del artículo 22, que prevé:
"Dentro de los cinco días hábiles siguientes al recibo de una evaluación de impacto ambiental, la Secretaría Técnica Nacional Ambiental remitirá un extracto de ella a las municipalidades en cuya jurisdicción se realizará la obra, la actividad o el proyecto. Asimismo, le dará profusa divulgación, por los medios de comunicación colectiva, a la lista de estudios sometidos a su consideración".
Con lo que se resalta que la participación comunal en la toma de decisiones en materia ambiental forma parte del procedimiento al que debe sujetarse el Estado, y a la vez es integrante del derecho fundamental de toda persona, en los términos previstos en el artículo 50 de la Constitución Política. Por ello, reiteradamente la jurisprudencia constitucional ha sostenido que el derecho de audiencia hace parte del debido proceso sustantivo y que es una forma de salvado de los Magistrados Piza, Solano y Arguedas de la sentencia número 4423-93, de las doce horas del siete de setiembre de mil novecientos noventa y tres; 2331-96, de las catorce horas treinta y tres minutos del catorce de mayo de mil novecientos noventa y seis; 3521-95, de las diecisiete horas tres minutos del diez de julio de mil novecientos noventa y seis; 6640-00, de las nueve horas dieciséis minutos del veintiocho de julio del dos mil; y 10466-2000, de las diez horas dieciséis minutos del veinticuatro de noviembre del dos mil). Sobre el tema de información en materia de ambiente, se ha indicado:
"En materia del medio ambiente debemos trasladar este concepto sobre el derecho de información a una nueva perspectiva que tiene todo individuo o colectividad de solicitar información y de ser informado por cualquier ente estatal [información] que no puede ser obstruida por las instituciones estatales referentes a cualquier proyecto que pueda afectar el goce de su derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Es entonces esta, la garantía que permitirá participar a cualquier individuo o colectividad, haciendo uso de los intereses difusos del acceso a la participación, dentro de los procesos de toma de decisiones que afecten ese derecho, pues lo contrario sería ilusorio y la norma constitucional resultaría superflua [...]" (sentencia número 2331-96, supra citada).
En esta especial materia, toda persona debe tener adecuada información sobre los materiales y las actividades o proyectos que pueden implicar un peligro o amenaza para las comunidades (derecho a la salud), y para la conservación y preservación del medio ambiente (derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado), así como para la efectiva oportunidad de participar en los procesos de adopción de tales decisiones; toda vez que tratándose del derecho al ambiente, la legitimación corresponde al ser humano como tal, pues la lesión a este derecho fundamental la sufre tanto la comunidad -como un todo-, como el individuo en particular. Por ello, la Administración debe facilitar y fomentar la sensibilidad y la participación de la población poniendo la información a disposición de todos, no sólo de los miembros de la comunidad, sino también de la ciudadanía en general, en tanto en materia ambiental se ha considerado la existencia de un verdadero interés difuso (según se había anotado anteriormente en esta sentencia)”.La debida observación de este mandato de informar adecuadamente a la población, ha sido precisado y efectivamente aplicado en la jurisprudencia de la Sala, cuando en sentencia número 2004-13414, de las nueve horas veintinueve minutos del veintiséis de noviembre de dos mil cuatro, estableció que:
“Este Tribunal en anteriores oportunidades se ha referido a la consulta a las comunidades como parte del procedimiento administrativo para la obtención del estudio de impacto ambiental, que es requisito previo al inicio de labores de explotación, en el siguiente sentido:
“IV.- “...Antes de analizar los alegatos de las partes, cabe señalar que el proceso de Evaluación Ambiental de Proyectos tiene por objeto identificar, predecir, interpretar, y comunicar a los interesados preventivamente, el efecto de un proyecto sobre el medio ambiente. Es un procedimiento administrativo de control de proyectos que, apoyado en un estudio técnico sobre las incidencias ambientales de una actividad determinada, denominado Estudio de Impacto Ambiental (documento técnico que debe presentar el promotor o titular del proyecto) y en un trámite de participación pública, permite a la autoridad ambiental competente emitir una declaración de impacto ambiental, rechazando, aprobando o modificando el proyecto. El artículo 17 de la Ley Orgánica del Ambiente impone la obligatoriedad de que la Secretaría Técnica Nacional Ambiental evalúe el impacto ambiental de las actividades humanas que alteren o destruyan elementos del ambiente o generen residuos, materiales tóxicos o peligrosos, previo a que éstas inicien.
La Evaluación Ambiental involucra una serie de fases en las que participan el desarrollador del proyecto, el ente fiscalizador competente (SETENA en el caso de Costa Rica), y la sociedad civil. Inicia con la presentación del Formulario de Evaluación Ambiental Preliminar, documento que debe evaluar el Grupo de Evaluación Preliminar de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental. Posteriormente, se determina qué instrumento de evaluación ambiental requiere la actividad, y el desarrollador presenta el documento que debe ser examinado a fin de determinar si se requiere o no información adicional. El desarrollador del proyecto debe rendir una garantía y nombrar un Regente Ambiental, además de dar una declaración de compromisos ambientales. No es sino hasta que se cumplen todas estas etapas que el proyecto obtiene la declaración de viabilidad ambiental por parte de SETENA, por lo que una vez que se ha llevado a cabo todo el proceso es que puede considerarse satisfecho el requerimiento del artículo 17 de la Ley Orgánica del Ambiente.
(sentencia número 2003-04818 de las diez horas con cincuenta y un minutos del treinta de mayo del dos mil tres).- En definitiva, es claro que el derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado otorga una protección especial a la biodiversidad y las aguas subterráneas, razón por la cual y en aplicación del principio precautorio en materia ambiental, las actividades económicas con impacto ambiental deben ser autorizadas cuando exista certeza científica de que ese impacto no implica un riesgo o amenaza al ambiente. Es por esta razón que la administración debe realizar siempre la evaluación ambiental necesaria, la cual debe ser compartida públicamente con la población afectada, para que luego de un análisis riguroso y detallado la administración emita de manera fundamentada la viabilidad ambiental correspondiente. La desatención e inobservancia de estos aspectos definidos normativa y jurisprudencialmente, deviene en la vulneración del referido derecho a un ambiente sano, por lo que las actuaciones administrativas así dispuestas resultan igualmente violatorias de este derecho fundamental.
IV.Caso concreto. Resulta necesario aclarar que los alegatos planteados por el recurrente, tanto la realización en sí de la audiencia pública programada por SETENA, así como las condiciones particulares bajo las cuales se espera su ejecución, constituyen aspectos de mera legalidad que no corresponde ser discutidos en esta sede, sino en la vía ordinaria correspondiente. De cualquier manera, en el caso que nos ocupa, del informe rendido por el Secretario General de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental -que se tiene dado bajo fe de juramento, con oportuno apercibimiento de las consecuencias incluso penales, previstas en el numeral 44 de la Ley que rige esta jurisdicción-, y demás elementos probatorios que obran en autos, se tiene debidamente acreditado que efectivamente en esa Secretaría se tramita el proyecto denominado “PARQUE INDUSTRIAL DE MANEJO DE DESECHOS, OBRAS EN CAUCE Y ALMACENAMIENTO DE COMBUSTIBLE", bajo el número de expediente D1-8173-2012-SETENA.
Dicho proyecto se estaría ubicando en la Provincia de Alajuela, cantón Alajuela, distrito Turrucares, y se encuentra en la etapa de análisis ambiental preliminar, por parte del Departamento de Evaluación Ambiental de esa Secretaría. El 14 de agosto del año en curso, por resolución número 1615-2014- SETENA, la Secretaría acordó programar la audiencia pública el 20 de setiembre del 2014, de las 8:00 a.m. a 4:00 p.m., en la localidad de Siquiares, distrito de Turrucares de Alajuela, en el Salón Multiuso ubicado 100 m Sur de la Iglesia Católica. Contrario a lo señalado por el recurrente, la Sala aprecia que dicha audiencia no se programó de forma unilateral por el desarrollador del proyecto, sino que fue dispuesta de conformidad con el criterio técnico emitido por la Comisión Plenaria en Acuerdo N° CCP-240-2014 del 19 de setiembre 2014, que en lo que interesa dispone: "...puesto que esta audiencia responde a una solicitud realizada por esta Secretaría al desarrollador, ya que el proyecto se considera de alto impacto ambiental potencial y por lo tanto previa a la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental debe permitirse y contarse con la participación de la comunidad según lo indica la Sala Constitucional en su sentencia 6922- 2010.
Además esta audiencia forma parte del proceso de Evaluación de Impacto Ambiental que realiza esta secretaría, de acuerdo a lo estipulado en el Decreto 31849. Como parte de los mecanismos para escuchar a las comunidades establecidos en este decreto." De conformidad, con lo señalado en el artículo 57 del DE-31849 (Reglamento General sobre los procedimientos de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), del 28 de junio del 2004), la Audiencia Pública es uno de los mecanismos de participación ciudadana para un proyecto, y se puede realizar de oficio o a petición de parte en los casos que lo considere necesario. En este caso la Comisión Plenaria de SETENA determinó que por la magnitud del Proyecto es necesario la realización de una audiencia pública, lo cual se le comunicó al desarrollador mediante la resolución NO.1615-2014-SETENA del 14 de agosto 2014, cuyo costos correrán por cuenta de este último, de conformidad con lo estipulado en el artículo 59 del mismo DE-31849.
Al respecto, debe tenerse presente que la Audiencia Pública programada, es la presentación que la Secretaría Técnica Nacional Ambiental le ordena llevar a cabo, al desarrollador y al equipo de consultores ambientales, de una actividad, obra o proyecto de Categoría A, cuando lo estime necesario, a fin de informar a la sociedad civil, sobre el mismo y sus impactos, conforme lo establecen la Ley Orgánica del Ambiente, la de Biodiversidad, el Reglamento de previa cita, y demás normativa concordante. En cuanto a la capacidad locativa del lugar que se escogió para llevar a cabo la Audiencia Pública, esta Sala aprecia que mediante Oficio CN-ARS-A2-1990-2014 de fecha 9 setiembre 2014, el Ministerio de Salud otorgó el permiso para realizar dicha audiencia, e indicó que el sitio cuenta con una capacidad para 1485 personas, lo cual supera el total de las personas notificadas por SETENA, apersonadas en el expediente.
Por otra parte, en cuanto a la presunta exclusión de algunas comunidades cercanas al proyecto que reclama el promovente, la Sala constata que de conformidad con el criterio técnico emitido por la Comisión Plenaria en AcuerdoN° CCP-240-2014del 19 de setiembre2014, la publicación de la audiencia pública fue declarada abierta al público en general, y la convocatoria se realizó en un medio de circulación nacional invitando a la participación de todas las comunidades cercanas al proyecto. Además, se ordenó al desarrollador que debe brindar transporte a las comunidades cercanas, incluyendo a La Garita. Asimismo, la Resolución Administrativa N° 1615-2014-SETENA establece que el proceso debe realizarse garantizando que la convocatoria sea amplia, utilizando medios adecuados de divulgación, tales como: periódicos de circulación nacional, periódicos locales, radio, perifoneo, volanteo, afiches y otros, que promuevan la participación comunal, lo que según el funcionario recurrido se ha venido haciendo, por lo que se constata que la convocatoria es abierta para todo aquel que desee participar.
Adicionalmente, el recurrente alega que ha hecho oposición técnica y legal al proyecto, y ha señalado además que el estudio de impacto ambiental es omiso en lo que respecta a una naciente que existe y está identificada por la misma Dirección de Aguas del Ministerio de Ambiente y Energía, que inspeccionó la finca a solicitud de la Secretaria Técnica Nacional. Pese a ello, el proyecto se llevar a cabo encima de la naciente, sin haber contestado su oposición. Además, sostiene que la empresa gestionante ha omitido la presentación de requisitos legales necesarios para la aprobación del proyecto en cuestión. Sobre este punto, el Secretario recurrido indica que al recurrente se le comunicó oportunamente, el criterio técnico de la Comisión Plenaria CCP-240-2014 del 19 de setiembre 2014, el cual establece que; "El Estudio de Impacto Ambiental se encuentra en evaluación por parte de esta Secretaría y de existir alguna limitante para el desarrollo del proyecto, se le indicará al desarrollador en su debido momento.
Todas las observaciones y consultas realizadas en la audiencia pública serán incorporadas dentro del proceso de evaluación ambiental”. Al respecto, es importante destacar que el artículo 22 de la Ley Orgánica del Ambiente establece, con toda la claridad: "Las personas, físicas o jurídicas, públicas o privadas, tendrán el derecho a ser escuchadas por la Secretaría Técnica Nacional Ambiental, en cualquier etapa del proceso de evaluación y en la fase operativa de la obra o el proyecto. De la norma anterior, se colige con claridad que la Administración recurrida está obligada a escuchar y valorar todas las observaciones que se realicen al proyecto antes, durante y después de la audiencia pública de reiterada cita-, junto con todos los demás elementos de convicción que constan en el expediente, con la finalidad de adoptar la decisión final del procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental, el cual actualmente se encuentra en la etapa de análisis preliminar por parte del Departamento de Evaluación Ambiental.
En consonancia con lo indicado anteriormente, en su informe, el Secretario de SETENA indica que todas las observaciones presentadas por el tutelado serán valoradas, como corresponda, en el momento procedimental oportuno. Desde esta perspectiva, de conformidad con lo señalado anteriormente, dado que SETENA no ha otorgado aún autorización alguna al proyecto en cuestión, que está en la etapa de análisis preliminar, y que la audiencia pública se programó dentro del área de afectación, se dispuso mantenerla abierta al público, y cuenta con el permiso del Ministerio de Salud -garantizando así el principio de participación ciudadana-, la Sala estima que no se ha vulnerado derecho fundamental alguno, sino que por el contrario, la autoridad recurrida ha mantenido su actuar dentro de los parámetros de legalidad que el ordenamiento jurídico le proporciona. En consecuencia, lo procedente es ordenar la desestimación del recurso, como en efecto se dispone.
Por tanto:
Se declara sin lugar el recurso. Los magistrados Armijo, Cruz y Rueda dan razones diferentes. Los magistrados Armijo y Cruz ponen nota.
Gilbert Armijo S.
Ernesto Jinesta L. Fernando Cruz C.
Fernando Castillo V. Paul Rueda L.
Nancy Hernández L. Luis Fdo. Salazar A.
RAZONES DIFERENTES DE LOS MAGISTRADOS ARMIJO, CRUZ Y RUEDA, CON REDACCIÓN DEL TERCERO Los suscritos Magistrados consignamos estas razones diferentes, pues si bien el recurso debe ser declarado sin lugar, estimamos que algunos de los argumentos que plantea el voto de mayoría no son acordes con la línea que hemos mantenido en este tema de la participación ciudadana. En ese sentido, consideramos que lo primero es recordar algunas reflexiones realizadas por los suscritos en otros casos, que guardan relación con la relevancia constitucional del derecho de participación ciudadana.
I.Sobre la relevancia constitucional del derecho a la participación ciudadana y su impulso mediante la jurisprudencia de esta Sala. En la sentencia número 2013-017305 de las 11:32 horas del 20 de diciembre de 2013, este Tribunal tuvo la oportunidad de analizar un recurso de amparo en el que se cuestionaba la audiencia pública celebrada dentro de un expediente administrativo de SETENA. En esa oportunidad, se explicó lo siguiente: “El derecho a la participación ciudadana en la toma de decisiones se ha convertido en uno de los pilares fundamentales sobre los que descansa el sistema democrático. En nuestro país, el legislador constitucional recogió este derecho en el artículo 9 de la Constitución Política al disponer que el Gobierno de la República sea popular, representativo, participativo. alternativo y responsable. Este mandato de la Ley Fundamental ha orientado un posterior desarrollo normativo constitucional e infraconstitucional.
Así, se ha establecido una serie de mecanismos que buscan que el derecho al gobierno participativo pueda ser aplicado en forma efectiva, y no quede únicamente en el papel, tales como el referéndum para la aprobación o derogación de leyes y reformas parciales a la Constitución, o la iniciativa popular en la formación de leyes (véase, entre otras, la sentencia número 2005-05649 de las 14:39 horas del 11 de mayo del 2005). El derecho al gobierno participativo, elevado a rango constitucional mediante la reforma propiciada por Ley N° 8364 de 01 de julio de 2003, publicada en La Gaceta N° 146 de 31 de julio de 2003, no solo significa un reconocimiento del más alto rango normativo a la función del control político, sino que, además, constituye una revalorización del papel del ciudadano en los procesos de toma de decisión. Por voluntad del legislador constituyente, que esta Sala no debe ni puede desconocer, el derecho al gobierno participativo se erige como pilar fundamental de nuestro régimen democrático -cuestión erróneamente desconocida por el voto de minoría, que le baja la categoría a la participación ciudadana de derecho a principio general, en clara contraposición a la línea jurisprudencial de esta Sala como más adelante se demuestra-, lo que resulta conteste con un sistema político basado en la tolerancia, el pluralismo y el respeto a la libertad.
Este derecho al gobierno participativo, también denominado derecho a la participación ciudadana, se encuentre cobijado en varios instrumentos internacionales de derechos humanos. De este modo, el artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 dispone que "toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos". Concordante con lo anterior, el numeral 25 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos reconoce expresamente el derecho de los ciudadanos: “(...) de participar en la dirección de los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos”. En igual sentido, la Carta Democrática Interamericana señala en su artículo 5° que: “La democracia representativa se refuerza y profundiza con la participación permanente, ética y responsable de la ciudadanía en un marco de legalidad conforme al respectivo orden constitucional”.
De manera más vehemente, el numeral 6 de dicha Carta estatuye que: “La participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo es un derecho y una responsabilidad. Es también una condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la democracia. Promover y fomentar diversas formas de participación fortalece la democracia”. Este reconocimiento convencional y constitucional al mencionado derecho representa un aspecto fundamental del modelo democrático de este siglo, en el que el control ciudadano, la transparencia y la rendición de cuentas destacan como factores inherentes al sistema republicano, lo que a su vez dota la toma de decisiones políticas de mucha mayor legitimidad, aspecto clave cuando de verdadera gobernabilidad se trata. Precisamente, uno de los mecanismos ideados para cumplir lo dispuesto en el artículo 9 constitucional es la audiencia pública, que constituye en un medio a través del cual las personas interesadas pueden hacer valer sus derechos, participando activamente en temas de relevancia nacional o local, y poniendo en conocimiento de la Administración todas aquellas anomalías o disconformidades en relación con el proyecto que se pretenda desarrollar.
Así las cosas, la audiencia pública es un instrumento típico de una democracia madura, mediante el cual se fomente la participación activa del ciudadano en la toma de decisiones públicas. Por su significado, la audiencia debe efectuarse de tal forma que garantice la mayor participación de las personas que puedan verse afectadas, de ahí que cualquier acción u omisión que evite lo anterior, implica una abierta vulneración a los derechos fundamentales de los participantes (véase, entre otras, la sentencia número 2009-018223). En cuanto al carácter participativo de la audiencia pública, la propia Constitución Política obliga a ello, pues con la reforma vigente desde el 31 de julio de 2003 al numeral 9 de la Ley Fundamental quedó estatuido que el Gobierno de la República tiene que ser, entre otros aspectos, participativo, lo que implica que el gobierno de turno es un articulador de lo establecido por deliberación popular.
En otras palabras, en la democracia actual, los ciudadanos gozan, por mandato constitucional, ya no solo del derecho al voto para ejercer su derecho al gobierno participativo, sino de cantidad de instrumentos de diversa naturaleza para coadyuvar en la toma de decisiones políticas, lo que propicia que puedan ejercer influencia directa en las grandes decisiones públicas. Este derecho fundamental de participación ciudadana establece que el pueblo debe estar habilitado para manifestarse por igual en puntos de vista tanto mayoritarios como minoritarios. Así, serán importantes tanto los mecanismos de participación nacionales como el referéndum o plebiscito, como los locales. Durante la audiencia pública se les deben otorgar a los participantes todas las facilidades para que se encuentren informados y puedan hacerse escuchar, todo dentro de lo razonable, pues tampoco puede convertirse la audiencia en un obstáculo o un recurso para impedir que se dé oportuna resolución a determinada gestión (...)”.
II.Sobre el caso concreto . En el sub examine, diferimos de lo señalado por la mayoría de la Sala, en el sentido de que tanto la realización de la audiencia pública programada por SETENA, como las condiciones particulares bajo las cuales se espera su ejecución, constituyen aspectos de mera legalidad que no corresponden ser discutidos en esta sede constitucional. Como lo hemos hecho en reiteradas oportunidades, el análisis de este tipo de cuestiones revierte trascendencia constitucional cuando se dan acciones u omisiones que abiertamente vulneran el derecho constitucional a la participación ciudadana. Ahora bien, en la especie existen elementos suficientes para considerar que no se ha vulnerado dicho derecho en perjuicio de la parte recurrente y demás interesados. Tan es así que el voto de mayoría, a pesar de que primeramente señala que la materia es de legalidad, lo cierto es que termina por evaluar cada una de las diligencias seguidas, para concluir que la participación ciudadana se fue garantizada en el sub judice, línea argumentativa que pone de manifiesto la inexorable necesidad de examinar dichos aspectos a los efectos de resolver si ha violentado o no el orden constitucional.
Así las cosas, somos del criterio que el recurso de amparo debe declararse sin lugar, únicamente porque en la convocatoria a audiencia pública, sí se observaron las exigencias mínimas para resguardar el derecho a la participación ciudadana.
Gilbert Armijo Sancho Fernando Cruz Castro Paul Rueda Leal Nota de los Magistrados Armijo y Cruz, con redacción del segundo.
Aunque compartimos la declaratoria sin lugar del recurso, habiendo subyace una cuestión de fondo, referido a si el proyecto en cuestión se desarrollaría sobre una naciente de agua. Ciertamente el proyecto todavía está en proceso de evaluación en la SETENA, sin embargo, pudo haberse solicitado a SENARA información sobre si en efecto había una naciente de agua en el sitio, esto por cuando en el expediente no se indica.
Nótese que el recurrente indica que el proyecto del relleno sanitario en Turrúcares de Alajuela se llevará a cabo encima de una naciente, que el Estudio de impacto ambiental es omiso en lo que respecta a la naciente, identificada por la Dirección de Aguas del MINAE; y que al respecto, lo única que indica SETENA es que el estudio de impacto ambiental se encuentra en evaluación y de existir alguna limitante para el desarrollo del proyecto se le indicará al desarrollador en su momento. Sin embargo, nos parece importante indicar en esta nota que la cuestión de la naciente, asunto de gran relevancia, pudo haberse dilucidado habiendo solicitado información al respecto a SENARA.
Fernando Cruz C. Gilbert Armijo S.
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