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Criminal classification of illegal fishing with a gillnet in a wildlife refugeCalificación jurídica de pesca ilegal con trasmallo en refugio de vida silvestre

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OutcomeResultado

Partially grantedParcialmente con lugar

The cassation appeal is partially granted, revoking the reclassification of the facts as piracy and reinstating the original classification as an offense under Article 97 of the Wildlife Conservation Law, maintaining the sentence of two months' imprisonment with suspended execution.Se declara parcialmente con lugar el recurso de casación, revocando la recalificación de los hechos como delito de piratería y restituyendo la calificación original como delito del artículo 97 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre, manteniendo la pena de dos meses de prisión con ejecución condicional.

SummaryResumen

The Criminal Cassation Chamber resolved an appeal against the ex officio reclassification of facts as piracy (Article 265(1) of the Criminal Code). The accused was caught using a gillnet to fish 500 meters from the mouth of a channel in the Barra del Colorado National Wildlife Refuge. The appeals court had changed the classification from illegal fishing under Article 97 of the Wildlife Conservation Law to piracy, considering the Fishing Law inapplicable without a license. The Cassation Chamber rectified its prior jurisprudence and found an apparent concurrence of criminal provisions. It analyzed Article 153 of the Fishing Law (requiring commercial or sport fishing and referring to national parks, not refuges), Article 142 of the same law (lacking the spatial element of a wetland), and Article 265(1) of the Criminal Code (a prior, generic norm). It concluded that, based on specialty and because the fishing took place at the mouth of continental waters, the applicable provision was Article 97 of the Wildlife Conservation Law. The appeal was partially granted, reinstating that classification and the original sentence of two months' imprisonment with suspended execution.La Sala de Casación Penal resolvió un recurso contra la recalificación oficiosa de los hechos como delito de piratería (artículo 265.1 del Código Penal). El acusado fue sorprendido utilizando un trasmallo para pescar a 500 metros de la bocana de un canal en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Barra del Colorado. El tribunal de apelación había modificado la calificación original del delito de pesca ilegal de la Ley de Conservación de Vida Silvestre (artículo 97) al delito de piratería, por considerar que la Ley de Pesca no aplicaba al no existir licencia. La Sala de Casación rectificó su jurisprudencia anterior y determinó que en este caso concurrían aparentemente varios tipos penales. Analizó el artículo 153 de la Ley de Pesca (que exige pesca comercial o deportiva y remite a parques nacionales, no a refugios), el artículo 142 de la misma ley (que no considera el elemento espacial del humedal) y el artículo 265.1 del Código Penal (norma anterior y genérica). Concluyó que, por especialidad y por realizar la pesca en la desembocadura de aguas continentales, la norma aplicable era el artículo 97 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre. Declaró parcialmente con lugar el recurso, restituyendo esa calificación y la sanción original de dos meses de prisión con ejecución condicional.

Key excerptExtracto clave

In this case, it was proven that, in Tortuguero, within the Barra del Colorado National Wildlife Refuge, the accused was fishing near the river mouth (only 500 meters from it), using a prohibited gear (a 'gillnet 36 meters long, 2.7 meters wide, with a 2.5-inch mesh', as detailed on folio 137 verso). It was not proven that he used any vessel. Thus, both due to the gear used and the activity taking place inside a national wildlife refuge (a restricted fishing zone according to management plans determined by MINAE for each area, under Article 9 of the Fishing Law), the accused's conduct did not meet the conditions under which fishing would be lawful. [...] Thus, of the three criminal provisions that apparently concur in regulating the unlawful practice of fishing, the one that most specifically regulates the proven conduct should prevail, as it precisely includes the use of a gillnet for fishing: Article 97 of the Wildlife Conservation Law, combined with the activity taking place in an area conceptualized as a wetland.En la especie, se tuvo por acreditado que, en Tortuguero, dentro del Refugio Nacional de Vida Silvestre Barra del Colorado, el sindicado realizaba faenas de pesca cerca de la bocana (a sólo 500 metros de esta), utilizando un arte prohibido (un “…trasmallo de 36 metros de largo, 2.7 metros de ancho y 2.5 pulgadas de ojo de luz…”, como se detalla a folio 137 vuelto). No se acreditó que en dicha actividad, el endilgado hiciese uso de embarcación alguna. De manera que, tanto por el instrumento utilizado, como por el ejercicio de la actividad dentro de un refugio nacional de vida silvestre (zona de pesca restringida de conformidad con los planes de manejo que determine en cada zona el MINAE, al tenor del numeral 9 de la Ley de Pesca), el actuar del sindicado no se ajustó a las condiciones en las que resultaba lícito el ejercicio de la pesca. [...] Es así que, de los tres tipos penales que, en apariencia, confluyen en la regulación de práctica ilícita de la pesca, debe privar la que regula con mayor especificidad la conducta acreditada, al contener en forma puntual el uso de trasmallo para la pesca, a saber: el ordinal 97 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre, y el ejercicio de la actividad en una zona conceptualizada como humedal.

Pull quotesCitas destacadas

  • "En la especie, tal y como se advirtió ya, los hechos de interés ocurren en una zona muy próxima a la convergencia de un canal de agua dulce con el mar, siendo esta una zona especial de protección de especies de flora y fauna, que tiene aparejada un tratamiento diferenciado en relación con las zonas exclusivamente marinas."

    "In this case, as already noted, the relevant facts occur in an area very close to the convergence of a freshwater channel with the sea, which is a special protection zone for flora and fauna species, carrying a differentiated treatment compared to exclusively marine zones."

    Considerando III.E

  • "En la especie, tal y como se advirtió ya, los hechos de interés ocurren en una zona muy próxima a la convergencia de un canal de agua dulce con el mar, siendo esta una zona especial de protección de especies de flora y fauna, que tiene aparejada un tratamiento diferenciado en relación con las zonas exclusivamente marinas."

    Considerando III.E

  • "Es así que, de los tres tipos penales que, en apariencia, confluyen en la regulación de práctica ilícita de la pesca, debe privar la que regula con mayor especificidad la conducta acreditada, al contener en forma puntual el uso de trasmallo para la pesca, a saber: el ordinal 97 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre."

    "Thus, of the three criminal provisions that apparently concur in regulating the unlawful practice of fishing, the one that most specifically regulates the proven conduct should prevail, as it precisely includes the use of a gillnet for fishing: Article 97 of the Wildlife Conservation Law."

    Considerando III.E

  • "Es así que, de los tres tipos penales que, en apariencia, confluyen en la regulación de práctica ilícita de la pesca, debe privar la que regula con mayor especificidad la conducta acreditada, al contener en forma puntual el uso de trasmallo para la pesca, a saber: el ordinal 97 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre."

    Considerando III.E

Full documentDocumento completo

Sections

Procedural marks

**Review of the Document** **Exp: 16-001793-0485-PE** **Res: 2025-00331** **CRIMINAL CASATION CHAMBER.** San José, at eight hours fifty minutes on the tenth of April of two thousand twenty-five.

Appeal for cassation filed in the present case against [Name 001], adult, single, Costa Rican, identity card [Value 001], date of birth August 25, 1972, son of [Name 002] and [Name 003]; for the offense of commercial or sport fishing in national parks committed to the detriment of the Wildlife Conservation Law. Participating in the decision on the appeal are the magistrates Gerardo Rubén Alfaro Vargas, Sandra Eugenia Zúñiga Morales, Cynthia Dumani Stradtmann, Miguel Fernández Calvo, and Aisen Herrera López, the last three as substitutes. Also, at this stage, attorney Sergio Triunfo Otoya, as public defender of the accused. The representative of the Public Prosecutor's Office, attorney Natalia Hidalgo Porras, appeared.

**Whereas:**

1. By judgment No. 2024-0661 at 4:00 p.m. on April 22, 2024, the Trial Court of Criminal Sentencing Appeals of the Second Judicial Circuit of San José, resolved: "**THEREFORE:** The appeal filed by the defense of the accused [Name 001] is dismissed. The proven facts are reclassified as an offense of piracy in accordance with Article 265, subsection 1) of the Penal Code. In all other respects, the judgment remains unaltered. Let the trial court take note of what is stated in Considering III of this resolution. NOTIFY. Gustavo Adolfo Gillen Bermúdez - Francini Quesada Salas - Marianela Corrales Pampillo - Judges of Appeal of Criminal Sentencing." (sic).

2. Against the above pronouncement, attorney Sergio Triunfo Otoya filed an appeal for cassation.

3. Having verified the respective deliberation, the Chamber proceeded to hear the appeal.

4. The pertinent legal requirements have been observed in the proceedings.

Magistrate Sandra Eugenia Zúñiga Morales reports; and, **Considering:** I.- By resolution No. 2024-827 at 10:41 a.m. on August 22, 2024 (folios 205 to 207), this Chamber admitted for a substantive hearing the appeal for cassation filed by attorney Sergio Triunfo Otoya, in his capacity as public defender of the accused, against the judgment of the Trial Court of Criminal Sentencing Appeals of the Second Judicial Circuit of San José, No. 2024-661 at 4:00 p.m. on April 22, 2024. Through said judgment, the challenge filed by the defense counsel was dismissed, while, on the court's own motion, the proven factual framework was reclassified as an offense of piracy, in accordance with the provisions of subsection 1) of Article 265 of the Penal Code. It was ordered to that effect that, in application of the principle of non-reform in detriment, the sentence of two months of imprisonment and the granting of the benefit of conditional execution of the sentence, ordered by the Trial Court, had to be maintained (cf. folios 172 front and 144 back of the physical file).

II.- Sole ground for cassation. Erroneous application of Article 265, subsection 1) of the Penal Code. The cassation appellant claims that the appeals court erred in the application of a substantive legal precept, because when resolving the appeal filed by the defense counsel, it reclassified the proven facts as an offense of piracy, in accordance with the provisions of subsection 1° of Article 265 of the Penal Code, which in his judgment resulted in an erroneous legal classification that, furthermore, is more burdensome than the one established at trial. He states that the correct approach was to classify the proven factual framework according to the offense provided in Article 142 of the Fisheries and Aquaculture Law (No. 8436), which is a special law and posterior to the criminal offense contained in Article 265 of the Penal Code. He indicates that, in this case, the Wildlife Conservation Law is certainly not applicable, insofar as Article 1° of said law expressly refers to the Fisheries Law. However, he notes that the error of the appellate judges and female judges consists of limiting their analysis to the provisions of Article 153 of the Fisheries Law. He argues that the criminal offense that was applicable in this matter was actually Article 142 of Law No. 8436, which states: "Shall be sanctioned with a fine of twenty to sixty base salaries, defined in Article 2 of Law No. 7337, of May 5, 1993, whoever, with or without a fishing permit, license, or authorization, uses prohibited or illegal fishing gear while conducting fishing operations in inland, continental waters, in the territorial sea, or in the exclusive economic zone" (underlining provided). He highlights that the aforementioned criminal offense is not limited to fishing carried out under state authorization, since the norm explicitly provides for cases in which the active subject lacks a permit, license, or fishing authorization, which is evidenced in the phrase: "...with or without a fishing permit, license, or authorization...". For this reason, from his perspective, it is not true that the criminal offense does not contemplate fishing performed illegally, that is, that which is carried out using "prohibited or illegal fishing gear," as was considered in this matter. Based on the accredited factual framework, the appellant rules out that his defendant can be classified as a "pirate," as he is a humble fisherman. He adds that: "...It is not part of the proven factual matter in our case that the accused performed acts of exploitation, nor any other conduct involving the unjust or abusive taking of ichthyological resources, so the application of Article 265 (subsection 1) of the Penal Code is inadmissible..." (folio 180 back). He emphasizes that the accused is not a pirate, but a modest fisherman who sought to survive with the prevailing resources (see folio 180 back). He argues that, by incorrectly classifying the proven facts, the judicial authority held the accused person criminally liable for an offense whose maximum penalty is fifteen years of imprisonment, which is much more burdensome than the fines provided in Article 142 of the Fisheries Law, which only contemplates fines. He concludes that, according to the legal classification made by the appeals court, the statute of limitations is limited to ten years, reduced to five years after the preliminary statement; however, according to the correct legal interpretation, the statute of limitations would be two years, reduced to one year after the respective preliminary statement. From this perspective, in this matter the criminal action would have prescribed. The appellant argues that this aspect is very important because with the correct legal classification, an acquittal due to the extinction of the criminal action would have had to be decreed in this case. He requests that the claim be granted, establishing the ineffectiveness of the reclassification of the facts carried out by the sentencing appeals court and that, instead, the criminal offense provided in Article 142 of the Fisheries and Aquaculture Law be applied. In light of the principle of procedural economy, he requests the acquittal of his defendant, considering that the criminal action to pursue said offense has already expired (see folio 181).

III.The appeal is partially granted: For greater clarity in addressing the challenge raised by the technical defense, the factual framework that was proven at trial – which was not modified on appeal and is not disputed in this venue – is transcribed: "1.- On September tenth, two thousand sixteen, at approximately six o'clock in the morning, in Pococí, Tortuguero, specifically 500 meters from the river mouth, within the Barra del Colorado National Wildlife Refuge (Refugio Nacional de Vida Silvestre Barra del Colorado), in the beach area, the accused [Name 001], knowing the unlawfulness of his acts and without the permits from the competent authorities for fishing within a protected area, used an illegal fishing gear (arte de pesca ilegal) for fishing (sic), by using a 36-meter-long, 2.7-meter-wide, 2.5-inch mesh size (ojo de luz) (sic) white gillnet (trasmallo), which was observed by MINAET officers while he was pulling the illegal fishing gear out of the sea, at which moment he was detained in flagrante delicto" (cf. folio 137 verso The underlining is supplied). These facts were classified by the trial court in light of the criminal offense contained in section 97 of the Wildlife Conservation Law (Ley de Conservación de Vida Silvestre), which provides: "Whoever fishes in continental waters -rivers, streams, and creeks up to their mouth, lakes, lagoons, reservoirs, estuaries, and other wetlands-, of national property, using explosives, spearguns (arbaletas), cast nets (atarrayas), seine nets (chinchorros), multiple lines (líneas múltiples), gillnet (trasmallo), or any other method that endangers the continuity of the species, shall be punished with a fine of five (5) to ten (10) base salaries or a prison sentence of two (2) to eight (8) months, and the confiscation (comiso) of the corresponding equipment or material. In the event that fishing is carried out in continental waters using poisons, lime, or pesticides, it shall be punished with a fine of ten (10) to thirty (30) base salaries or a prison sentence of one (1) to two (2) years, provided that a more serious crime is not configured, and the confiscation of the corresponding equipment and materials. The same penalty shall be imposed on whoever damages the populations of target fishing species, incidentally captured species, and the ecosystems on which these depend to carry out their biological functions, such as marine, coastal marine, coral, rocky, mangrove, river, estuary, and seagrass bed ecosystems.". A. Need to dimension the scope of application of the criminal offenses contemplated in the Fishing and Aquaculture Law (Ley de Pesca y Acuicultura) according to their particular content. This Chamber has analyzed, on various occasions, the legal classification of cases similar to the one at hand, contrasting only two norms: section 153 of the Fishing Law, just alluded to, and subsection 1) of section 265 of the Penal Code (formerly section 258 of the Penal Code). When contrasting these norms, it has been indicated that the Fishing and Aquaculture Law – in general terms – is only applicable in cases where fishing is carried out in protected wilderness areas (áreas silvestres protegidas) with a license (improperly granted), establishing that, when one does not have such a license, the applicable offense is piracy (piratería), provided for in subsection 1) of section 265 of the Penal Code. In this regard, this office, in ruling No. 2008-379 at 9:06 a.m. on April 30, 2008, ordered the following: “…Given the content of the Fishing and Aquaculture Law No. 8436, published in La Gaceta No. 78 of April 25, 2005, it is observed how, contrary to the challenger's interest, its content does not expressly or tacitly repeal the crime of piracy contemplated in article 258 of the Penal Code but, rather, said norms complement each other, in accordance with the provisions of article 5 of that regulation, which states: “The fishing activity is declared of public utility and social interest, and the promotion and development of this activity and the related industry are declared of national interest. Fishing activity is understood as that practiced for scientific, academic, commercial, or aquaculture purposes, as well as the processes of extraction, transportation, and commercialization of aquatic fishery resources; related industry is understood as the industrialization processes of said resources. This activity shall be subject to the international treaties and conventions that the country has signed on fishing, aquaculture, water resources, and ecological matters, as well as to the national laws on the same matters, to this Law, and to its regulatory provisions.” (bold is supplied). In the same vein, article 9 establishes: “The exercise of fishing activity for commercial purposes and sport fishing in national parks, natural monuments, and biological reserves is prohibited.” (underlining is supplied), and on that basis it is extracted that there is no possibility whatsoever of granting fishing licenses in the cited areas by legal imperative (…) It is necessary to point out that the reference made to the content of the first paragraph of article 9 -which contains, where relevant, an express prohibition for the exercise of fishing in national parks-, does not contemplate the facts deemed proven in the present matter, namely, that on two occasions the accused in the Isla del Coco National Park and Marine Conservation Area (Parque Nacional y Área de Conservación Marina Isla del Coco), was exploiting the ichthyological wealth without any authorization. Indeed, article 153 ibidem is applicable to whoever exercises commercial or sport fishing activity covered by a license granted by INCOPESCA for the development of aquaculture and fishing activity in protected areas where there is an absolute prohibition on exercising that activity and, in that sense, the public official who granted the license is also sanctioned, since their action would be contrary to the law. On the contrary, section 258 of the Penal Code is applicable (…) It is evident that this criminal offense sanctions in its first subsection whoever exercises the activity of unauthorized exploitation of the nation's ichthyological wealth lacking the respective license. In the event that a person is found carrying out a commercial or sport fishing activity in a protected area but covered by a license granted by INCOPESCA, the applicable legislation is the Fishing and Aquaculture Law Number 8436, in its section 153, punishable by a fine. In the present matter, according to the factual framework deemed accredited, the accused committed two crimes of piracy by fishing in the protected area of the Isla del Coco National Park and Marine Conservation Area without any license, an unlawful conduct that is in force and contemplated in article 258 of the Penal Code…” (Third Chamber, resolution No. 2008-379 at 9:06 a.m. on April 30, 2008. Composition of Justices Pereira Villalobos and Castillo Mesén, and Judges Chinchilla Sandí, Arce Víquez, and Estrada Navas). Subsequently, this position was reiterated in a unifying precedent of this Chamber, in which the following was set forth: “…it is enough to glance at the set of articles in Title X of that law (which runs from 131 to 158), to realize that, among the many hypotheses it regulates, when it does so regarding fishing itself as the exploitation of natural resources, it always concerns authorized fishing, which has been abused, the permit has expired, the documentation is not carried on board, among other possibilities. That is, one is faced with situations in which the suspect breaches the permits granted or their conditions...” (Third Chamber, ruling No. 2015-424 at 3:16 p.m. on February 27, 2015. Composition of Justices Gómez Cortés, Zúñiga Morales, and López Madrigal and Judges Cortés Coto and Desanti Henderson. The underlining is supplied). Based on these positions, the possibility of applying any of the criminal offenses provided in the Fishing and Aquaculture Law was discarded in the specific case. In a better light, the criterion maintained until now in the aforementioned jurisprudential precedents must be rectified, establishing that it is not true that all the criminal figures contained in Title X of the Fishing Law require that the active subject have a permit for the exercise of said activity, or that, without having one, its obtention would have been at least possible. In this sense, it should be clarified that Law No. 8436 contains a great variety of criminal offenses and that its drafting is very varied, so that certainly some provide as an objective requirement, the previous obtention of permits or licenses, or else, the possibility of obtaining them. Such is the case of Article 136 of Law No. 8436, which punishes with a fine of one to sixty base salaries, “…whoever, in command of a fishing vessel with national or foreign registration and flag, carries out fishing operations (faenas de pesca) in internal waters, in the territorial sea, or in the exclusive economic zone, without having the license or registrations granted by the Costa Rican authorities or with the license, permit, or respective registration more than two months expired…” (wording in force at the time of the events of interest. The underlining is supplied). Another criminal offense that exemplifies the criminalization of conduct in which the active subject does not have a license nor could have one for the sanctioned activity, is section 141 ejusdem: “Article 141.-Whoever fishes in closed seasons and zones (épocas y zonas de veda) or fishes prohibited species (especies vedadas) with a fishing permit, license, or authorization or without these, in internal waters, in the territorial sea, or in the exclusive economic zone, shall be punished with a fine of ten to forty base salaries, defined in article 2 of Law No. 7337, of May 5, 1993” (the underlining does not correspond to the original). Another illicit conduct provided for in the Fishing Law, which is of particular interest in this matter, is that contained in section 142, which reads: “Article 142.-Whoever, with a fishing permit, license, or authorization or without these, uses prohibited or illegal gear (artes prohibidos o ilegales), when carrying out fishing operations in internal, continental waters, in the territorial sea, or in the exclusive economic zone, shall be punished with a fine of twenty to sixty base salaries, defined in article 2 of Law No. 7337, of May 5, 1993” (the underlining is supplied). The aforementioned criminal figures allow us to conclude that it is incorrect to assert that Title X of Law No. 8436 sanctions only the performance of fishing activity with valid or expired licenses or permits, since conduct in which fishing is carried out by the active subject without any license is expressly regulated. It should be noted, however, that in cases where the criminal offense alludes to concepts such as commercial, artisanal, sport, or scientific fishing (among others), which are clearly defined in that same regulatory body, one must refer to the definitions contained in section 2 of the Fishing Law. Below, an explanation regarding the inappropriateness of applying article 153 of the Fishing Law, article 265 of the Penal Code (in those terms reclassified by the sentencing appeals court), as well as section 142 of the Fishing Law (invoked by the technical defense in its challenge) B. Inapplicability of section 153 of the Fishing and Aquaculture Law in the matter under analysis. This Chamber has indicated on repeated occasions that, even though section 153 of the Fishing Law is the norm that contains, as an objective element of the offense, an aspect that is of interest in the factual scenario at hand, such as the exercise of the illicit action of fishing in a protected wilderness area, its wording also suggests that the application of this figure is limited to matters where a fishing license was issued (anomalously). This position, as already anticipated, has been sustained in rulings No. 2008-379 at 9:06 a.m. on April 30, 2008; No. 2008-1187 at 9:45 a.m. on October 22, 2008, No. 2013-786 at 10:09 a.m. on June 21, 2013, and No. 2015-424 at 3:16 p.m. on February 27, 2015. Such interpretation has been derived from the phrase in section 153 ejusdem, which alludes to the applicable sanction, as it indicates: “…shall be punished with a fine of twenty to sixty base salaries and the cancellation of the respective license…” (the underlining is supplied). As will be seen, the norm under study is not applicable to the factual framework at hand, but the reasons justifying this conclusion must be clarified in order to rectify the position maintained until now. Section 153 of the Fishing and Aquaculture Law (No. 8436 of March 1, 2005, in force as of April 24, 2005), provides: “Article 153.-Whoever authorizes or exercises commercial fishing or sport fishing activity in the protected wilderness areas indicated in the first paragraph of article 9 of this Law, shall be punished with a fine of twenty to sixty base salaries and the cancellation of the respective license. If it pertains to the public official who authorized the exercise of fishing in these areas, the respective disciplinary, administrative, and criminal sanctions shall be applied, with respect for due process” (the highlighting is supplied). Now then, article 9 of the Fishing Law contains two different classifications that need to be examined. The first paragraph establishes an absolute prohibition on carrying out fishing activity for commercial or sport purposes in “national parks, national monuments, or biological reserves.” In such places, the granting of a license or permit for sport or commercial fishing is illegal because there is an express prohibition against the exercise of said activity in those areas (paragraph 1 of article 9 of the same regulatory body). Strangely, Law No. 8436, in section 153, sanctions commercial and sport fishing in national parks, national monuments, or biological reserves with a fine and cancellation of the “respective license.” The same sanctions are also imposed on whoever authorizes the practice of sport or commercial fishing in the previously indicated locations (biological reserves, national monuments, and national parks). The second paragraph of section 9 of the Fishing Law regulates the exercise of fishing activity (in general, not just commercial or sport type), “…in the continental and insular part, in forest reserves, protective zones (zonas protectoras), national wildlife refuges (refugios nacionales de vida silvestre), and wetlands…”, indicating that this must be adjusted to “…the management plans (planes de manejo), that the Ministry of Environment and Energy (MINAE) determines for each zone, within the scope of its attributions…”. From the detailed reading of the figure contained in section 153 of the Fishing Law, it is extracted that it is not applicable to the matter under examination, not for the reasons indicated in the cited precedents, but for the following: B.1) Article 153 of the Fishing Law is applicable when the fishing activity occurs in a national park, biological reserve, or a national monument, but not when it is carried out in a national wildlife refuge. The above, since this norm expressly refers to “…the protected wilderness areas indicated in the first paragraph of article 9 of this Law…”. In this matter, it was deemed proven that the accused was carrying out fishing tasks in the beach part, in Tortuguero, a short distance from the “river mouth (bocana)”, in the Barra del Colorado National Wildlife Refuge. However, it is the second paragraph of section 9 of the Fishing Law, and not the first paragraph, that refers to the exercise of said activity in “national wildlife refuges.” B.2) The application of section 153 of the Fishing Law is reduced to sport fishing and commercial fishing. Both “sport fishing” and “commercial fishing” are concepts defined in Law No. 8436. The former is described in subsection 30) of section 2 of the Fishing and Aquaculture Law, as: “…a fishing activity carried out by natural persons, nationals or foreigners, with the aim of capturing, with a personal fishing tackle (aparejo de pesca) appropriate for the purpose, aquatic species in continental, jurisdictional waters, or in the exclusive economic zone, without profit motive and for the purpose of sport, distraction, pleasure, recreation, tourism, or pastime”. Starting from the requirement to use “appropriate” fishing equipment, the application of this concept in the matter at hand would be excluded, because the active subject used an instrument not considered appropriate for said activity, such as a “gillnet (trasmallo)” with the following dimensions: “…36 meters long, 2.7 meters wide, and 2.5-inch mesh size (ojo de luz)…” (folio 137 verso). On the other hand, the concept of commercial fishing, contained in subsection 27) of article 2 of the Fishing Law, is also not applicable to the factual framework under examination. The above, because its existence presupposes the purpose of obtaining economic benefits (article 2, subsection 27 of Law No. 8436). In addition to this, almost all the modalities of commercial fishing established in the cited section have as a premise that the activity be carried out “with the autonomy to operate (faenar) established by the Costa Rican Institute of Fishing and Aquaculture (Incopesca), as the executing authority, based on prior technical-scientific studies” (cfr. section 2, subsection 27, of Law No. 8436, specifically in points a, b, and c). The scenario of semi-industrial commercial fishing is foreign to the matter under examination, and furthermore requires the use of a “purse seine (red de cerco)”. From the above, it is extracted that it is correct to affirm that in the matter under examination, the provisions of section 153 of Law No. 8436 are not applicable. C) Inappropriateness of the application of the crime of piracy, provided for in section 265 of the Penal Code. For the appeals court, the proven facts fit the crime of piracy, in particular, the scenario contained in the first subsection of section 265 of the Penal Code, which punishes with imprisonment from 3 to 15 years: “…1) Whoever carries out in navigable rivers, in the territorial sea, or on the continental shelf, the unauthorized exploitation of the nation's ichthyological wealth, or whoever practices in said places some act of depredation or violence against a vessel, a fixed platform, or against persons or things found on them, without the vessel by means of which he executed the act belonging to the navy of a recognized power or without being authorized by a belligerent power or exceeding the limits of a legitimately granted authorization…” (the highlighting is supplied). Although the wording of the first subsection of section 265 of the Penal Code was slightly modified in 2009, regarding the entry into force of Law No. 8719 of March 4, 2009, this legal provision (originally article 258 and thereafter, article 265 of said regulatory body) – in what is relevant – maintains its wording intact since 1970. So that, concerning the exploitation of aquatic fauna, aquatic or fishing activity, or else, regarding the regulation and protection of wildlife in general, the Wildlife Conservation Law (No. 7317 of October 30, 1992, with amendments, in what is pertinent, by Law No. 9106 of December 20, 2012), as well as the Fishing Law (No. 8436 of March 1, 2005), constitute special and later law, respectively. D) Inappropriateness of article 142 of the Fishing Law. The technical defense formulates its claim of erroneous application of article 265 subsection 1) of the Penal Code, considering that the appropriate legal classification is the one established in article 142 of Law No. 8436, provided for subjects who lack a fishing permit, license, or authorization, added to the fact that it provides for illegal fishing, that is, using “prohibited or illegal gear", as occurred in the proven factual framework, with the gillnets (trasmallos). Section 142 of the Fishing Law punishes with “...a fine of twenty to sixty base salaries, defined in article 2 of Law No. 7337, of May 5, 1993, whoever, with a fishing permit, license, or authorization or without these, uses prohibited or illegal gear, when carrying out fishing operations in internal, continental waters, in the territorial sea, or in the exclusive economic zone..." However, upon carrying out an analysis of the offense in question, it is noted that even though the expression of using “prohibited gear”, which could include as was proven the use of gillnets (trasmallos), the norm in question is not subsumable to the proven fact, because the fishing was reportedly carried out in a wildlife refuge. On the other hand, as will be seen in later lines, in application of the rules of apparent concurrence (concurso aparente), there is another norm that is better suited and consequently, in application of the principle of speciality, it is that one which should be applied. E) Solution to the specific case: application of section 97 of the Wildlife Conservation Law: In the specific case, it was deemed proven that, in Tortuguero, within the Barra del Colorado National Wildlife Refuge, the accused was carrying out fishing tasks near the river mouth (only 500 meters from it), using a prohibited gear (a “…gillnet (trasmallo) 36 meters long, 2.7 meters wide, and 2.5-inch mesh size (ojo de luz)…”, as detailed on folio 137 verso). It was not proven that in said activity, the accused used any vessel. So that, both due to the instrument used, and the exercise of the activity within a national wildlife refuge (a restricted fishing zone in accordance with the management plans determined in each zone by MINAE, pursuant to section 9 of the Fishing Law), the actions of the accused did not conform to the conditions under which the exercise of fishing was lawful. The actions of the accused are not considered to conform to the definitions of scientific, artisanal, commercial, sport, didactic, promotion (fomento), or pelagic fishing, according to the classifications defined in section 2 of the Fishing and Aquaculture Law. The only criminal figure contained in the Fishing Law that sanctions the practice of fishing in a national wildlife refuge is provided for in section 153 of that regulatory body, but in relation to the exercise of commercial or sport fishing, in “national parks, national monuments, or biological reserves” and not in a national wildlife refuge, near the mouth of one of the Tortuguero canals into the sea, as occurs in this matter. So that, as already noted, both due to the limitations regarding the type of fishing regulated by section 153, and its reference to being carried out in national parks, national monuments, or biological reserves, the application of the criminal offense contained in section 153 of Law No. 8436 must be discarded. Likewise, the inappropriateness of fitting the accredited factual specifics to the crime provided for in article 265 subsection 1) of the Penal Code was explained. So finally, it is considered that section 97 of the Wildlife Conservation Law is the one that should be applied. The norm provides: “…Whoever fishes in continental waters -rivers, streams, and creeks up to their mouth, lakes, lagoons, reservoirs, estuaries, and other wetlands-, of national property, using explosives, spearguns (arbaletas), cast nets (atarrayas), seine nets (chinchorros), multiple lines (líneas múltiples), gillnet (trasmallo), or any other method that endangers the continuity of the species, shall be punished with a fine of five (5) to ten (10) base salaries or a prison sentence of two (2) to eight (8) months, and the confiscation (comiso) of the corresponding equipment or material. In the event that fishing is carried out in continental waters using poisons, lime, or pesticides, it shall be punished with a fine of ten (10) to thirty (30) base salaries or a prison sentence of one (1) to two (2) years, provided that a more serious crime is not configured, and the confiscation of the corresponding equipment and materials. The same penalty shall be imposed on whoever damages the populations of target fishing species, incidentally captured species, and the ecosystems on which these depend to carry out their biological functions, such as marine, coastal marine, coral, rocky, mangrove, river, estuary, and seagrass bed ecosystems…”. The confluence of various criminal offenses that regulate the same conduct and protect the same legal interest, and therefore, are of mutually exclusive application, is a phenomenon known as apparent concurrence of norms (concurso aparente de normas). According to section 23 of the Penal Code: “When the same conduct is described in several legal provisions that exclude each other, only one of them shall be applied, as follows: the special norm prevails over the general one, the one that completely contains another is preferred over the latter, and that which the law has not expressly or tacitly subordinated to another is applied instead of the accessory one”. This type of concurrence occurs when “… even though at first glance several criminal offenses concur and under which the fact is subsumed, by virtue of their respective content and various relationships existing between them, only one, which displaces the other or others, is applicable, for being the one that most particularly contemplates the totality of the modalities of the fact, exhausting its content of wrongdoing and culpability. These are figures that maintain a manifest incompatibility among themselves, so that they cannot be imposed jointly on the same fact, as this would violate non bis in idem…” (Caramuti, Carlos. Concurso de Delitos. Editorial Hammurabi, 2nd edition. Buenos Aires, 2010, p.191-192). To resolve which of the norms in apparent concurrence is applicable, it is resolved in accordance with the principles of speciality, consummation (consunción), and subsidiarity. According to the first, «…there is a basic or generic offense that contains certain requirements and one or more special ones that, built on the basis of the same typical action as the former, contain(s) other specific additional requirement(s). These determined requirements may refer to a special modality of the action, to characteristics of the passive subject or linked to him, to the use of certain means, to characteristics of the object, to particular purposes, to emotional states, to the context in which the action is executed, or to other situations that characterize the conduct, demonstrating a special basis of greater or lesser punishability compared to the basic figure and making it, therefore, more serious – qualified or aggravated offenses – less serious – attenuated or privileged offenses -. One of the offenses, called “specific”, describes the conduct in more detail than the other, called “generic”…» (Caramuti, Op. Cit., pp. 207-208). Returning to the specific matter, the differences existing between the criminal offenses of potential application in this matter are illustrated through the following comparative table:

**Nucleus of the prohibited conduct****Condition of mode – place of the action****Sanction****Date of entry into force of the norm of interest**
Article 265 subsection 1) of the Penal Code.“Unauthorized exploitation of the nation's ichthyological wealth”“navigable rivers, territorial sea, or continental shelf”3 to 15 years imprisonment
November 15, 1970, regarding the text of interest. Originally, it was regulated in art. 256 of the Penal Code, and subsequently, it was moved to section 258.
Article 97 of the Wildlife Conservation LawFishing “…using explosives, spearguns (arbaletas), cast nets (atarrayas), seine nets (chinchorros), multiple lines (líneas múltiples), gillnet (trasmallo), or any other method that endangers the continuity of the species”“continental waters -rivers, streams, and creeks up to their mouth, lakes, lagoons, reservoirs, estuaries, and other wetlands-“Fine of 5 to 10 base salaries, or imprisonment of 2 to 8 months.
The basic text of the criminal offense, with a different sanction, was contemplated in article 102 of Law 7317, since its entry into force on December 7, 1992. However, on December 4, 2008, this norm was reformed with the current penalty, moving to section 97, where it is now maintained. By Law No. 9106 of December 20, 2012, an additional paragraph was added at the end.
Article 142 of the Fishing and Aquaculture Law“Use of prohibited or illegal gear when carrying out fishing operations”“internal waters, continental waters, territorial sea, or exclusive economic zone”20 to 60 base salaries
April 25, 2005

The crime of piracy is not only earlier in time, but also generically regulates the “exploitation of fishery resources (explotación de recursos ictiológicos),” in contrast to section 142 of the Fisheries Law (Ley de Pesca) and section 97 of the Wildlife Conservation Law (Ley de Conservación de Vida Silvestre), which specifically regulate “fishing” or “fishing operations (faenas de pesca).” For that reason, applying the parameters governing apparent concurrence (concurso aparente), particularly the principle of specialty (principio de especialidad), their application is excluded with respect to the factual framework at issue. On the other hand, while it is true that the amendment to the Wildlife Conservation Law (Law No. 7317 of October 30, 1992), enacted through the approval of Law No. 9106 of December 20, 2012, expressly prevents the application of that regulatory body to factual scenarios involving marine fishing activity, in this matter it was proven that the action took place in an area that, in accordance with the law, must be deemed a river mouth (desembocadura). In this regard, the fourth paragraph of section 1 of Law No. 7317, in its current wording, states: “…This law shall not apply to species of fishing or aquaculture interest, whose specific regulation is established in Law No. 7384, of March 16, 1994, and Law No. 8436, of March 1, 2005, and whose competence as the executing entity corresponds to Incopesca…”. That intention not to apply the Wildlife Conservation Law to fishing activity is reiterated in section 122 of the same regulatory body, which states, regarding such activity when carried out at sea: “The provisions of this Law shall not be applied to the exercise of fishing in the sea…” However, the same does not apply to the exercise of said activity in inland waters such as rivers, lakes, lagoons, or wetlands (humedales), which includes areas adjacent to the river mouth or “bocana” of rivers. In the instant case, it was deemed accredited that the accused, [Name 001], was carrying out fishing activity within the Barra del Colorado National Wildlife Refuge (Refugio de Vida Silvestre Barra del Colorado), 500 meters from the mouth where one of the channels making up the Tortuguero freshwater complex meets the sea. This particular fact, overlooked by the ad quem court, is important for defining which rule is applicable in this case, because it implies that the fishing activity was carried out in the vicinity of the confluence area of a channel or freshwater body with marine waters. Such confluence zones have special regulation, since both at the mouths of rivers, lakes, or lagoons and in “other wetlands (humedales),” the application of the Wildlife Conservation Law prevails (a later norm, and one that specifies more precisely the manner of executing the conduct, through the use of a trammel net (trasmallo)). Regarding the concept and regulation of wetlands (humedales), it has been stated that: «…it was not until 1992, with the entry into force of the Wildlife Conservation Law, that a legal definition of wetland (humedal) was adopted. In this regard, section 2 of the cited norm establishes as a wetland (humedal) those “extensions of marshes, swamps, peat bogs, or waters of natural or artificial regime, permanent or temporary, stagnant or flowing, fresh, brackish, or salty, including extensions of marine water whose depth at low tide does not exceed six meters.” As can be observed, the Costa Rican legislator in this case copied verbatim the definition of wetland (humedal) provided by the 1971 Ramsar Convention. The foregoing definition is too broad and difficult to apply to the wetland (humedal) ecosystems found in the tropics, which is why, during the process of drafting the Strategy for Conservation and Sustainable Development of Wetlands in Costa Rica in 1994, a definition adapted to the Costa Rican reality was developed, which was incorporated into the legal system through section 40 of the Organic Environmental Law (Ley Orgánica del Ambiente) of 1995, which states: “Definition of wetlands (humedales). Wetlands (humedales) are ecosystems dependent on aquatic regimes, natural or artificial, permanent or temporary, lentic or lotic, fresh, brackish, or salty, including marine extensions up to the upper limit of marine phanerogams or coral reefs or, in their absence, up to six meters in depth at low tide.” Following this latter line, of more recent enactment, the Fisheries and Aquaculture Law (Ley de Pesca y Acuicultura) defines wetland (humedal) in an even more restrictive manner: “Ecosystem dependent on aquatic regimes, permanent or temporary, lentic or lotic, fresh, brackish, or salty, including marine extensions up to the posterior limit of marine phanerogams or coral reefs, or in their absence, up to six meters in depth at low tide” (…) The starting point is the idea that the legal concept of wetland (humedal) already encompasses the terms estuary (estero) and mangrove swamp (manglar), under the premise: “Every estuary (estero) and every mangrove swamp (manglar) is a wetland (humedal), but not every wetland (humedal) is an estuary (estero) or a mangrove swamp (manglar),” since the concept of wetland (humedal) is very broad and includes, among other ecosystems, lakes of glacial origin, lagoons and peat bogs, flooded forests, swamps, corals, and seagrasses. From the foregoing, it is clearly deduced that the relationship between wetland (humedal), mangrove swamp (manglar), and estuary (estero) is of the “genus-species” type, where the generic concept is wetland (humedal) and the species would be: mangrove swamp (manglar) and estuary (estero). The usual term estuary (estero) is linked to the lands adjacent to a ría through which the rising tides spread. They are low-relief, swampy, impassable, and may be totally or partially covered with aquatic plants and mangrove (mangle), in which case they are called mangrove swamps (manglares). The Regulations to the Maritime-Terrestrial Zone Law (Reglamento de la Ley de la Zona Marítimo Terrestre), in its section 2, defines estuary (estero) as: “Land immediately adjacent to the shore of a ría through which the tidal waters spread.” By ría, the decree in question understands: “The part of the river close to the entrance to the sea and up to where the tides reach.” It is important to consider that the coastline (litoral) extends through the rías and permanent estuaries (esteros) up to where they are significantly affected by the tides and exhibit defined marine characteristics.” For its part, the Regulations to the Wildlife Conservation Law (Reglamento a la Ley de Conservación de Vida Silvestre) defines estuary (estero) as “the deposit of brackish water that penetrates the continent maintaining communication with the sea, with a width of 50 meters or less at its mouth (desembocadura)”…» (Peña Chacón, Mario: “Tutela jurídica de los ecosistemas del humedal”. Revista Judicial No. 99, March 2011, pp. 3-5. Electronic version retrieved from: https://escuelajudicialpj.poderjudicial.go.cr/Archivos/documentos/revs_juds/revista%2099/pdf/art_07.pdf on January 31, 2025. The underlining is added). In the instant case, as already noted, the facts at issue occur in an area very close to the convergence of a freshwater channel with the sea, this being a special zone for the protection of flora and fauna species, which carries differentiated treatment compared to exclusively marine zones. In line with the above, subsection 14) of Law No. 8436 defines “river mouth (desembocadura)” as: “Site or place where a river, an estuary (estero), or lagoon converges with the sea or ocean, and whose area of aquatic influence extends to a semicircle with a radius of one kilometer, starting from the center of said mouth” (the highlighting does not correspond to the original). From the foregoing, it is inferred that the accused’s location while engaging in illicit fishing 500 meters from the channel’s mouth (bocana) must be deemed as carrying out said activity in the river mouth (desembocadura) area of the inland waters into the sea, which coincides with the scope of application of section 97 of the Wildlife Conservation Law that penalizes fishing “…in inland waters –rivers, streams, and creeks up to their mouth (desembocadura) (…) using (…) a trammel net (trasmallo) or any other method that endangers the continuity of the species…”. Thus, of the three criminal offenses that apparently converge in regulating the illicit practice of fishing, the one that regulates the accredited conduct with greater specificity must prevail, since it specifically contains the use of a trammel net (trasmallo) for fishing, namely: section 97 of the Wildlife Conservation Law, and the exercise of the activity in an area conceptualized as a wetland (humedal). In a case similar to the one now before us, the following was resolved: “...section 97 of the Wildlife Conservation Law has several specializing elements in relation to the conduct described in section 142 of the Fisheries and Aquaculture Law (Ley de Pesca y Acuicultura). Section 97 possesses several descriptive elements that detail specific forms of fishing considered illegal arts. For example, fishing with explosives, spear guns (arbaletas), cast nets (atarrayas), seine nets (chinchorros), multiple lines, trammel nets (trasmallos), or any other method that endangers the continuity of the species. In the same manner, said criminal offense contains special normative elements that detail the places where fishing by the described methods is penalized. In this regard, the norm directs the prohibited action toward inland waters, within which it specifically includes rivers, streams, and creeks up to their mouth (desembocadura), lakes, lagoons, reservoirs, estuaries (esteros), and other nationally-owned wetlands (humedales). In the judgment of this Chamber, we are faced with an apparent concurrence of laws (concurso aparente de normas), which is regulated in section 23 of the Penal Code, which establishes: “When the same conduct is described in several legal provisions that exclude each other, only one of them shall be applied, as follows: the special norm prevails over the general one, the one that fully contains another is preferred over the latter, and the one that the law has not expressly or tacitly subordinated to another is applied instead of the accessory one.” Precisely, one of the principles to apply when we are faced with such a concurrence is the principle of specialty (principio de especialidad). This principle exists, according to doctrine, “when a criminal offense regulates in a special and more precise manner, through the addition of other elements, the factual situation that another criminal offense regulates in a general manner. Or phrased another way, specialty exists when a criminal offense has all the elements of another criminal offense, from which it differs because it contains at least one additional special element” (CASTILLO GONZÁLEZ Francisco. Derecho Penal. Parte General. Tomo 3. San José. Continental. 2010 pp 586-587). Pursuant to the principle of specialty (principio de especialidad), the more specific criminal offense prevails over the more general one (Cf. BUSTOS RAMÍREZ Juan and HORMOZABAL Hernán. Lecciones de Derecho Penal. Madrid. Trotta. 1997. pp 100). In the specific case, the act charged and proven in the judgment consists of: “On September 10, 2010, shortly after 5:28 a.m., officials of the Ministry of Environment and Energy (Ministerio del Ambiente y Energía); Mauricio Steller Fallas and others, while conducting a routine patrol in the Térraba Sierpe Wetland (Humedal Térraba Sierpe) sector, specifically 730 meters from the center of the mouth of the Térraba Sierpe Wetland (Humedal Térraba Sierpe), known as Boca Guarumal Nueva, managed to observe and detain in flagrante delicto for illegal fishing at said site, the defendant Franklin Calvo Méndez, who, using a vessel named Darlyn Vanesa, registration PQ8990, an eighty-meter-long trammel net (trasmallo) with a seven-inch mesh size and a fifty-meter-long trammel net (trasmallo) with a five-inch mesh size, was carrying out fishing work in the cited river, endangering the continuity of the species, and had already caught one fish of the róbalo species and two of the cuminate species, the said defendant not having any authorization from the State administration” (Cf. folio 159). Thus, the conduct carried out by the accused Franklin Calvo Méndez of fishing in a wetland (humedal) using trammel nets (trasmallos) is specifically contained in section 97 of the Wildlife Conservation Law, which contains two elements of the objective actus reus (tipo objetivo), one normative (wetland (humedal)) and the other descriptive (trammel net (trasmallo)), which make this norm special over the general action of illegal fishing regulated in section 142 of the Fisheries Law (Ley de Pesca). Therefore, even though the Fisheries Law (Ley de Pesca), viewed comprehensively, is a special law regulating fishing activity, the same does not apply with respect to these two criminal offenses discussed here, since by amending section 97 of the Wildlife Conservation Law in 2008, the legislator introduced into this norm, in relation to fishing using illegal arts, an action that is more specific than that established in section 142 of the Fisheries Law (Ley de Pesca)…” (Sentencing Appeals Tribunal of Cartago (Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de Cartago), ruling No. 2014-223 of 14:36 hours on May 30, 2014). For the reasons stated, despite the fact that the wording of the criminal offense contained in section 97 of the Wildlife Conservation Law predates the offense provided for in section 142 of the Fisheries Law (Ley de Pesca), the addition of a final paragraph in 2012 – through Law No. 9106 of December 20, 2012 – demonstrates the legislator’s intention to penalize, in a differentiated manner, fishing activity carried out in the specific scenarios regulated in Law No. 7317. In the matter under analysis, it is true that it was not proven that the accused managed to collect fish through the use of the “trammel net (trasmallo)” that was seized from him at the site of his apprehension. However, this is no obstacle to establishing that he was carrying out fishing activity in the vicinity of the channel’s mouth (desembocadura), within the protected area, since it was proven that the exercise of the illegal art was in progress when he was surprised by the police. For the reasons stated, the appeal for cassation filed by the technical defense is partially granted, due to erroneous application of substantive law. As a consequence, ruling No. 2024-661 of the Sentencing Appeals Tribunal of the Second Judicial Circuit of San José (Tribunal de Apelación de Sentencia del Segundo Circuito Judicial de San José) is overturned, solely and exclusively insofar as it reclassified the facts as the crime of piracy, in accordance with the provisions of subsection 1) of section 265 of the Penal Code. The classification of the accredited facts made by the Guápiles Trial Court (Tribunal de Juicio de Guápiles) in this matter, through ruling No. 864-2023 of 16:08 hours on November 1, 2023, is restored, as the offense provided for in section 97 of the Wildlife Conservation Law, as well as the penalty of two months’ imprisonment and the granting of the benefit of conditional execution (ejecución condicional) of the sentence, for a term of three years.

Por Tanto:

The appeal for cassation filed by the technical defense of the defendant is partially granted, due to erroneous application of substantive law. As a consequence, ruling No. 2024-661 of the Sentencing Appeals Tribunal of the Second Judicial Circuit of San José (Tribunal de Apelación de Sentencia del Segundo Circuito Judicial de San José) is overturned, solely and exclusively insofar as it reclassified the facts as the crime of piracy, in accordance with the provisions of subsection 1) of section 265 of the Penal Code. The classification of the accredited facts made by the Guápiles Trial Court (Tribunal de Juicio de Guápiles) in this matter, through ruling No. 864-2023 of 16:08 hours on November 1, 2023, is maintained, as the offense provided for in section 97 of the Wildlife Conservation Law, as well as the penalty of two months’ imprisonment and the granting of the benefit of conditional execution (ejecución condicional) of the sentence, for a term of three years. Let it be notified.

Gerardo Rubén Alfaro V.

Sandra Eugenia Zúñiga M.

Cynthia Dumani S.

Magistrada Suplente Miguel Fernández C.

Magistrado Suplente Aisen Herrera L.

Magistrado Suplente OGUZMAN 519-5/13-5-24

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Revisión del Documento  Res: 2025-00331 SALA DE CASACIÓN PENAL. San José, a las ocho horas cincuenta minutos del diez de abril de dos mil veinticinco.

Recurso de casación interpuesto en la presente causa seguida contra [Nombre 001], mayor, soltero, costarricense, cédula de identidad [Valor 001], fecha de nacimiento 25 de agosto de 1972, hijo de [Nombre 002] y [Nombre 003]; por el delito de pesca comercial o deportiva en parques nacionales cometido en perjuicio de Ley de Conservación de la Vida Silvestre. Intervienen en la decisión del recurso los magistrados y las magistradas Gerardo Rubén Alfaro Vargas, Sandra Eugenia Zúñiga Morales, Cynthia Dumani Stradtmann, Miguel Fernández Calvo y Aisen Herrera López, los úlitmos tres como suplentes. Además, en esta instancia, el licenciado Sergio Triunfo Otoya, como defensor público del encartado. Se apersonó la representante del Ministerio Público, la licenciada Natalia Hidalgo Porras.

Resultando:

1. Mediante sentencia Nº 2024-0661 de las 16:00 horas del 22 de abril del 2024, el Tribunal de Apelación de Sentencia Penal del Segundo Circuito Judicial de San José , resolvió: “POR TANTO: Se declara sin lugar el recurso de apelación planteado por la defensa del imputado [Nombre 001]. Se recalifican los hechos probados a un delito de piratería de conformidad con el artículo 265 inciso 1) del Código Penal. En todo lo demás, el fallo permanece incólume. Tome nota el tribunal de juicio, de lo referido en el considerando III de la presente resolución. NOTIFÍQUESE. Gustavo Adolfo Gillen Bermúdez - Francini Quesada Salas - Marianela Corrales Pampillo - Juez y juezas de Apelación de Sentencia Penal.” (sic).

2. Contra el anterior pronunciamiento el licenciado Sergio Triunfo Otoya, interpuso recurso de casación.

3. Verificada la deliberación respectiva, la Sala entró a conocer del recurso.

4. En los procedimientos se han observado las prescripciones legales pertinentes.

Informa la magistrada Sandra Eugenia Zúñiga Morales; y,

Considerando:

I.- Mediante resolución N° 2024-827 de las 10:41 horas del 22 de agosto de 2024 (folios 205 a 207), esta Sala admitió para conocimiento de fondo el recurso de casación formulado por el licenciado Sergio Triunfo Otoya, en calidad de defensor público del imputado, contra el fallo del Tribunal de Apelación de Sentencia Penal del Segundo Circuito Judicial de San José, N° 2024-661 de las 16:00 horas del 22 de abril de 2024. A través de dicha sentencia, se declaró sin lugar la impugnación interpuesta por la defensa técnica, a la vez que, de forma oficiosa, se recalificó el cuadro fáctico probado como un delito de piratería, de conformidad con lo previsto en el inciso 1) del ordinal 265 del Código Penal. Se dispuso al efecto que, en aplicación del principio de no reforma en perjuicio, debía mantenerse la sanción de dos meses de prisión y la concesión del beneficio de ejecución condicional de la pena, dispuesta por el Tribunal de Juicio (cfr. folios 172 frente y 144 vuelto del II.- Único motivo de casación. Errónea aplicación del artículo 265 inciso 1) del Código Penal. Reclama el casacionista, que el tribunal de alzada incurrió en errónea aplicación de un precepto legal sustantivo, porque al resolver el recurso de apelación de la defensa técnica, recalificó los hechos probados como un delito de piratería, de conformidad con lo previsto en el inciso 1° del artículo 265 del Código Penal, lo que a su juicio resultó en una calificación jurídica errónea que, además, resulta más gravosa que la establecida en juicio. Expone que lo correcto era calificar el marco fáctico probado, según la figura prevista en el artículo 142 de la Ley de Pesca y Acuicultura (N° 8436), la cual es norma especial y posterior al tipo penal contenido en el ordinal 265 del Código Penal. Indica que, en la especie, ciertamente no resulta de aplicación la Ley de Conservación de Vida Silvestre, en el tanto el artículo 1° de dicha ley, remite expresamente a la Ley de Pesca. Sin embargo, acota que el error de los jueces y juezas de alzada, consiste en limitar su análisis a lo previsto en el ordinal 153 de la Ley de Pesca. Argumenta que el tipo penal que resultaba aplicable en este asunto, era en realidad el artículo 142 de la Ley N° 8436, que señala: “Será sancionado con pena multa de veinte a sesenta salarios base, definidos en el artículo 2 de la Ley N° 7337, de 5 de mayo de 1993, quien, con permiso, licencia o autorización de pesca o sin estos, utilice artes prohibidos o ilegales, al realizar faenas de pesca en aguas interiores, continentales, en el mar territorial o en la zona económica exclusiva” (el subrayado es suplido). Resalta que la figura penal antes mencionada, no se circunscribe a la pesca que se encuentre amparada en una autorización estatal, pues de manera explícita la norma prevé casos en que el sujeto activo carece de permiso, licencia o autorización de pesca, lo que se evidencia en la frase: “…con permiso, licencia o autorización de pesca o sin estos…”. Por tal razón, desde su perspectiva, no es cierto que la figura penal no contemple la pesca que se realiza ilegalmente, es decir, aquella que se lleva a cabo utilizando “artes prohibidos o ilegales”, tal y como se estimó en este asunto. A partir del marco fáctico acreditado, el impugnante descarta que se pueda catalogar a su defendido como “pirata”, al tratarse de un humilde pescador. Añade que: “…No es parte de la especie fáctica acreditada en nuestro caso, que el inculpado haya realizado actos de explotación, ni ninguna otra conducta que suponga el aprovechamiento injusto o abusivo de recursos ictiológicos, por lo que resulta inadmisible la aplicación del ordinal 265 (inciso 1) del Código Penal…” (folio 180 vuelto). Enfatiza que el endilgado no es un pirata, sino un modesto pesquero, quien procuraba subsistir con los recursos imperantes (confrontar folio 180 vuelto). Aduce que, al calificarse de manera incorrecta los hechos probados, la autoridad judicial responsabilizó penalmente a la persona imputada por un ilícito cuyo extremo máximo de la pena corresponde a quince años de prisión, lo que resulta mucho más gravoso que las sanciones de multa previstas en el artículo 142 de la Ley de Pesca, el cual únicamente contempla sanciones de multa. Concluye que, según la calificación jurídica realizada por el tribunal de alzada, el plazo de prescripción se limita a diez años, disminuidos a cinco años después de la declaración indagatoria; empero, acorde con la interpretación legal correcta, el plazo de prescripción sería de dos años, reducidos a un año posterior a la respectiva indagatoria. Bajo esa perspectiva, en este asunto la acción penal habría prescrito. Aduce el recurrente, que este aspecto es muy importante porque con la calificación jurídica correcta, se habría tenido que decretar la absolutoria por extinción de la acción penal en esta causa. Solicita declarar con lugar el reclamo, estableciéndose la ineficacia de la recalificación de los hechos efectuada por el tribunal de apelación de sentencia y que, en su lugar, se aplique la figura penal prevista en el artículo 142 de la Ley de Pesca y Acuicultura. A la luz del principio de economía procesal, solicita la absolutoria de su defendido, al estimar que la acción penal para perseguir dicho delito, ya se extinguió (ver folio 181).

III.Se declara parcialmente con lugar el recurso formulado: Para mayor claridad en el abordaje del cuestionamiento que formula la defensa técnica, se transcribe el marco fáctico que resultó acreditado en juicio – que no fue modificado en alzada y tampoco se discute en esta sede –: "1.- El diez de setiembre del año dos mil dieciséis, al ser aproximadamente las seis horas, en Pococí, Tortuguero, propiamente a 500 metros de la bocana, dentro del Refugio Nacional de Vida Silvestre Barra del Colorado, en la zona de la playa, el acusado [Nombre 001], a sabiendas de la ilicitud de sus actos y sin contar con los permisos de las autoridades competentes para la pesca dentro de un área de protección, utilizó un arte de pesca ilegal para la pesca (sic) , al usar un trasmallo de 36 metros de largo, 2.7 metros de ancho y 2.5 pulgadas de ojo de luz (sic) color blanco, el cual fue observado por oficiales de MINAET mientras sacaba de dentro del mar el arte de pesca ilegal, momento en que fue detenido en flagrante delito" (cfr. folio 137 vuelto El subrayado es suplido). Dichos hechos fueron calificados por el tribunal de juicio a la luz del tipo penal contenido en el ordinal 97 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre, que dispone: “Será sancionado con pena de multa de cinco (5) a diez (10) salarios base o pena de prisión de dos (2) a ocho (8) meses, y el comiso del equipo o material correspondiente, quien pesque en aguas continentales -ríos, riachuelos y quebradas hasta su desembocadura, lagos, lagunas, embalses, esteros y demás humedales-, de propiedad nacional, empleando explosivos, arbaletas, atarrayas, chinchorros, líneas múltiples, trasmallo o cualquier otro método que ponga en peligro la continuidad de las especies. En caso de que la pesca se efectúe en aguas continentales, empleando venenos, cal o plaguicidas, será sancionado con pena de multa de diez (10) a treinta (30) salarios base o pena de prisión de uno (1) a dos (2) años, siempre que no se configure un delito de mayor gravedad, y el comiso del equipo y el material correspondientes. Igual pena se impondrá a quien dañe a las poblaciones de especies objetivo de la pesca, a las especies capturadas incidentalmente y a los ecosistemas de los cuales estas dependen para llevar a cabo sus funciones biológicas, como ecosistemas marinos, marino costeros, coralinos, rocosos, manglares, ríos, esteros, estuarios y bancos de pastos.”. A. Necesidad de dimensionar el ámbito de aplicación de los tipos penales contemplados en la Ley de Pesca y Acuicultura según su contenido particular. Esta Sala ha analizado, en diversas ocasiones, la calificación jurídica de supuestos semejantes al que nos ocupa, contraponiendo únicamente dos normas: el numeral 153 de la Ley de Pesca, al que se acaba de hacer alusión, y el inciso 1) del numeral 265 del Código Penal (antes numeral 258 del Código Penal). Al contrastar dichas normas, se ha señalado que la Ley de Pesca y Acuicultura – en términos generales – sólo resulta aplicable en los casos en que se ejerza la pesca en áreas silvestres protegidas con una licencia (indebidamente concedida), estableciéndose que, cuando no se cuenta con dicha licencia, lo que corresponde es aplicar el delito de piratería, previsto en el inciso 1) del numeral 265 del Código Penal. Al respecto este despacho, en el fallo N° 2008-379 de las 9:06 horas del 30 de abril de 2008, dispuso lo siguiente: “…Visto el contenido de la Ley de Pesca y Acuicultura N° 8436, publicada en La Gaceta N° 78 de 25 de abril de 2005, se observa cómo, contrario al interés del impugnante, su contenido no deroga expresa ni tácitamente el delito de piratería contemplado en el artículo 258 del Código Penal sino, más bien, dichas normas se complementan, acorde con lo dispuesto en el artículo 5 de esa normativa, que señala: “Declarase de utilidad pública e interés social, la actividad pesquera y se declaran de interés nacional el fomento y desarrollo de esa actividad y de la industria afín. Se entiende por actividad pesquera la que se practica con fines científicos, académicos, comerciales o de acuicultura, así como los procesos de extracción, transporte y comercialización de los recursos acuáticos pesqueros; por industria afín se entienden los procesos de industrialización de dichos recursos. Esta actividad estará sujeta a los tratados y convenios internacionales que el país haya suscrito sobre pesca, acuicultura, recurso hídrico y materia ecológica, así como a las leyes nacionales sobre las mismas materias, a la presente Ley y a sus disposiciones reglamentarias.” (la negrita se suple). En igual sentido, en el artículo 9, se establece: “Prohíbense el ejercicio de la actividad pesquera con fines comerciales y la pesca deportiva en parques nacionales, monumentos naturales y reservas biológicas.” (el subrayado se suple), y sobre esa base se extrae que, no existe posibilidad alguna de otorgar licencias de pesca en las citadas áreas por imperativo legal (…) Es necesario puntualizar que la remisión que se hace al contenido del párrafo primero del artículo 9 -que contiene en lo conducente una prohibición expresa para el ejercicio de la pesca en los parques nacionales-, no contempla los hechos tenidos por demostrados en el presente asunto, a saber, que en dos oportunidades el imputado en el Parque Nacional y Área de Conservación Marina Isla del Coco, realizaba la explotación de la riqueza ictiológica sin autorización alguna. En efecto, el artículo 153 ibídem, resulta aplicable a quien ejerza la actividad de pesca comercial o de pesca deportiva amparado en una licencia concedida por INCOPESCA para el desarrollo de la actividad acuícola y de pesca en áreas protegidas donde existe una prohibición absoluta de ejercer esa actividad y, en tal sentido, también se sanciona al funcionario público que otorgó la licencia, ya que su actuación resultaría contraria a la ley. Por el contrario, el numeral 258 del Código Penal resulta aplicable (…) Resulta evidente que este tipo penal sanciona en su inciso primero a quien ejerce la actividad de explotación no autorizada de las riquezas ictiológicas careciendo de la licencia respectiva. En el caso de que una persona sea hallada efectuando una actividad de pesca comercial o deportiva en un área protegida pero amparado en una licencia concedida por INCOPESCA, la legislación aplicable resulta ser la Ley de Pesca y Acuicultura Número 8436, en su ordinal 153, sancionado con pena de multa. En el presente asunto, de acuerdo con el cuadro fáctico tenido por acreditado, el imputado incurrió en dos delitos de piratería al pescar en el área protegida del Parque Nacional y Área de Conservación Marina Isla del Coco sin licencia alguna, conducta ilícita que se encuentra vigente y contemplada en el artículo 258 del Código Penal…”(Sala Tercera, resolución N° 2008-379 de las 9:06 horas del 30 de abril de 2008. Integración de las magistradas Pereira Villalobos y Castillo Mesén, y los magistrados Chinchilla Sandí, Arce Víquez y Estrada Navas). Con posterioridad, dicha posición se reiteró en un precedente unificador de esta Sala, en el que se expuso lo siguiente: “…basta dar una mirada al conjunto del articulado del Título X de esa ley (que va del 131 al 158), para percatarse que, entre las muchas hipótesis que regula, cuando lo hace en cuanto a la pesca en sí misma como explotación de recursos naturales, siempre se trata de una pesca autorizada, de la cual se ha abusado, ha caducado el permiso, no se porta abordo la documentación, entre otras posibilidades. Es decir, se está ante situaciones en que el sospechoso incumple los permisos otorgados o sus condiciones...” (Sala Tercera, fallo N° 2015-424 de las 15:16 horas del 27 de febrero de 2015. Integración de las magistradas Gómez Cortés, Zúñiga Morales y López Madrigal y de los magistrados Cortés Coto y Desanti Henderson. El subrayado es suplido). Partiendo de dichas posturas, se descartó en la especie la posibilidad de aplicar alguno de los tipos penales previstos en la Ley de Pesca y Acuicultura. Bajo una mejor luz, deber rectificarse el criterio mantenido hasta ahora en los precedentes jurisprudenciales antes mencionados, estableciéndose que no es cierto que todas las figuras delictivas contenidas en el Título X de la Ley de Pesca, requieran que el sujeto activo cuente con permiso para el ejercicio de dicha actividad, o que, sin contar con este, hubiese sido al menos posible su obtención. En este sentido, cabe aclarar que la Ley N° 8436 contiene una gran variedad de tipos penales y que su redacción es muy variada, de manera que ciertamente algunos disponen como requisito de orden objetivo, la obtención previa de permisos o licencias, o bien, la posibilidad de obtenerlas. Tal es el caso del artículo 136 de la Ley N° 8436, que sanciona con multa de uno a sesenta salarios base, a “…quien, al mando de una embarcación de pesca con registro y bandera nacional o extranjera, realice faenas de pesca en aguas interiores, en el mar territorial o en zona económica exclusiva, sin contar con la licencia o los registros otorgados por las autoridades costarricenses o con más de dos meses de vencida la licencia, el permiso o el registro respectivo…” (redacción vigente al momento de los hechos de interés. El subrayado es suplido). Otro tipo penal que ejemplifica la tipificación de conductas en las que el sujeto activo no cuenta con licencia ni podría contar con ella para la actividad que se sanciona, es el ordinal 141 ejusdem: “Artículo 141.-Será sancionado con pena de multa de diez a cuarenta salarios base, definidos en el artículo 2 de la Ley Nº 7337, de 5 de mayo de 1993, quien pesque en épocas y zonas de veda o pesque especies vedadas con permiso, licencia o autorización de pesca o sin estos, en aguas interiores, en el mar territorial o en la zona económica exclusiva” (el subrayado no corresponde al original). Otra conducta ilícita prevista en la Ley de Pesca, que resulta de interés particular en este asunto, es la recogida en el numeral 142, que reza: “Artículo 142.-Será sancionado con pena de multa de veinte a sesenta salarios base, definidos en el artículo 2 de la Ley Nº 7337, de 5 de mayo de 1993, quien, con permiso, licencia o autorización de pesca o sin estos, utilice artes prohibidos o ilegales, al realizar faenas de pesca en aguas interiores, continentales, en el mar territorial o en la zona económica exclusiva” (el subrayado es suplido). Las figuras delictivas antes mencionadas, permiten concluir que no es correcto afirmar que el título X de la Ley N° 8436, sancione únicamente la realización de actividad pesquera con licencias o permisos vigentes o caducos, ya que se regulan en forma expresa, conductas en las que la pesca la lleva a cabo el sujeto activo, sin contar con licencia alguna. Debe señalarse, eso sí, que en los casos en que el tipo penal aluda a conceptos como pesca comercial, artesanal, deportiva o científica (entre otros), los cuales se encuentran claramente delimitados en ese mismo cuerpo normativo, debe acudirse a las definiciones contenidas en el numeral 2 de la Ley de Pesca. A continuación, una explicación en cuanto a la improcedenciade aplicar el artículo 153 de la Ley de Pesca, el artículo 265 del Código Penal (en dichos términos recalificado por el tribunal de apelación de sentencia), así como el numeral 142 de la Ley de Pesca (invocado por la defensa técnica en su impugnación) B. Inaplicabilidad del numeral 153 de la Ley de Pesca y Acuicultura en el asunto bajo análisis. Esta Sala ha señalado en reiteradas ocasiones, que pese a que el numeral 153 de la Ley de Pesca, es la norma que contiene como elemento objetivo del tipo, un aspecto que resulta de interés en el supuesto fáctico que nos ocupa, como lo es el ejercicio de la acción ilícita de pescar en un área silvestre protegida, de su redacción se extrae también, que la aplicación de dicha figura se circunscribe a asuntos donde se emitió (de forma anómala) una licencia de pesca. Esta posición, como ya se adelantó, ha sido sostenida en los fallos N° 2008-379 de las 9:06 horas del 30 de abril de 2008; N° 2008-1187 de las 9:45 horas del 22 de octubre de 2008, N° 2013-786 de las 10:09 horas del 21 de junio de 2013 y N° 2015-424 de las 15:16 horas del 27 de febrero de 2015. Tal interpretación se ha derivado de la frase del numeral 153 ejusdem, que alude a la sanción aplicable, en tanto indica: “…se sancionará con multa de veinte a sesenta salarios base y la cancelación de la respectiva licencia…” (el subrayado es suplido). Como se verá, la norma bajo estudio no resulta aplicable al marco fáctico que nos ocupa, pero las razones que justifican esta conclusión, deben aclararse a efectos de rectificar la posición mantenida hasta ahora. El numeral 153 de la Ley de Pesca y Acuicultura (N° 8436 de 1° de marzo de 2005, vigente a partir del 24 de abril de 2005), dispone: “Artículo 153.-Quien autorice o ejerza la actividad de pesca comercial o de pesca deportiva en las áreas silvestres protegidas indicadas en el primer párrafo del artículo 9 de esta Ley, se sancionará con multa de veinte a sesenta salarios base y la cancelación de la respectiva licencia. Si corresponde al funcionario público que autorizó el ejercicio de la pesca en estas áreas, se le aplicarán las sanciones disciplinarias, administrativas y penales respectivas, con respeto al debido proceso” (el resaltado es suplido). Ahora bien, el artículo 9 de la Ley de Pesca, contiene dos clasificaciones distintas en la que es necesario detenerse. En el párrafo primero se establece una prohibición absoluta de realizar actividad de pesca con fines comerciales o deportivos, en “parques nacionales, monumentos nacionales o reservas biológicas”. En dichos lugares resulta ilegal la concesión de una licencia o permiso para pesca deportiva o comercial, porque existe prohibición expresa para el ejercicio de dicha actividad en esas zonas (párrafo 1° del artículo 9 del mismo cuerpo normativo). Extrañamente, la Ley N° 8436 en el ordinal 153, sanciona la pesca comercial y deportiva en parques nacionales, monumentos nacionales o reservas biológicas, con multa y cancelación de la “respectiva licencia”. También se imponen las mismas sanciones a quien autorice la práctica de pesca deportiva o comercial, en los lugares antes indicados (reservas biológicas, monumentos nacionales y parques nacionales). En el párrafo segundo del numeral 9 de la Ley de Pesca, se regula el ejercicio de actividad pesquera (en general, ya no sólo la de tipo comercial o deportivo), “…en la parte continental e insular, en las reservas forestales, zonas protectoras, refugios nacionales de vida silvestre y humedales…”, indicándose que esta deberá ajustarse a “…los planes de manejo, que determine para cada zona el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), en el ámbito de sus atribuciones…”. De la lectura detallada de la figura contenida en el ordinal 153 de la Ley de Pesca, se extrae que la misma no resulta aplicable al asunto bajo examen, no por las razones señaladas en los antecedentes de cita, sino por lo siguiente: B.1) El artículo 153 de la Ley de Pesca resulta aplicable cuando la actividad de pesca se produce en un parque nacional, reserva biológica o un monumento nacional., pero no cuando se ejecuta en un refugio nacional de vida silvestre Lo anterior, desde que dicha norma remite expresamente a “…las áreas silvestres protegidas indicadas en el primer párrafo del artículo 9 de esta Ley…”. En este asunto se tuvo por acreditado que el encartado se encontraba realizando faenas de pesca en la parte de playa, en Tortuguero, a poca distancia de la “bocana”, en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Barra del Colorado. Sin embargo, es el párrafo segundo del numeral 9 de la Ley de Pesca, y no el párrafo primero, el que se refiere al ejercicio de dicha actividad en “refugios nacionales de vida silvestre”. B.2) La aplicación del numeral 153 de la Ley de Pesca se reduce a la pesca deportiva y pesca comercial. Tanto la “pesca deportiva” como la “pesca comercial”, son conceptos definidos en la Ley N° 8436. La primera se describe en el inciso 30) del numeral 2 de la Ley de Pesca y Acuicultura, como: “…una actividad de pesca que realizan personas físicas, nacionales o extranjeras, con el fin de capturar, con un aparejo de pesca personal apropiado para el efecto, especies acuáticas en aguas continentales, jurisdiccionales o en la zona económica exclusiva, sin fines de lucro y con propósito de deporte, distracción, placer, recreo, turismo o pasatiempo”. Partiendo de la exigencia de uso de equipo de pesca “apropiado”, se excluiría la aplicación de dicho concepto en el asunto de marras, debido a que el sujeto activo hizo uso de un instrumento que no se estima apropiado para dicha actividad, como lo es un “trasmallo” con las siguientes dimensiones: “…36 metros de largo, 2.7 metros de ancho y 2.5 pulgadas de ojo de luz…” (folio 137 vuelto). Por otro lado, no resulta aplicable tampoco al cuadro fáctico bajo examen, el concepto de pesca comercial, contenido en el inciso 27) del artículo 2 de la Ley de Pesca. Lo anterior, porque su existencia supone que se tenga como finalidad la obtención de beneficios económicos (artículo 2, inciso 27 de la Ley N° 8436). En adición a ello, casi todas las modalidades de pesca comercial que se establecen en el numeral de cita, tienen como premisa, que la actividad se realice “con la autonomía para faenar que establezca el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca), como autoridad ejecutora, con fundamento en estudios técnico-científicos previos” (cfr. ordinal 2, inciso 27, de la Ley N° 8436, específicamente en los puntos a, b y c). El supuesto de pesca comercial semiindustrial, es ajeno al asunto bajo examen, y además exige uso de una “red de cerco”. De lo anterior se extrae que es correcto afirmar que en el asunto bajo examen, no resulta aplicable lo establecido en el ordinal 153 de la Ley N° 8436. C) Improcedencia de la aplicación del delito de piratería, previsto en el ordinal 265 del Código Penal. Para el tribunal de alzada, los hechos acreditados encuadran en el delito de piratería, en particular, en el supuesto que recoge el inciso primero del ordinal 265 del Código Penal, el cual sanciona con prisión de 3 a 15 años a: “…1) Quien realice en los ríos navegables, en el mar territorial o en la plataforma continental, la explotación no autorizada de las riquezas ictiológicas de la nación, o quien practique en dichos lugares algún acto de depredación o violencia contra un buque, la plataforma fija o contra personas o cosas que se encuentren en ellas, sin que el buque por medio del cual ejecutare el acto, pertenezca a la marina de guerra de alguna potencia reconocida o sin estar autorizado por alguna potencia beligerante o excediendo los límites de una autorización legítimamente concedida…” (el resaltado se suple). Si bien del inciso primero del numeral 265 del Código Penal, se modificó ligeramente en su redacción en el año 2009, a propósito de la entrada en vigencia de la Ley N° 8719 de 4 de marzo de 2009, dicha previsión legal (originalmente artículo 258 y posterior a ello, artículo 265 de dicho cuerpo normativo) – en lo que interesa – mantiene su redacción intacta, desde el año 1970. De manera que, tratándose de la explotación de fauna acuífera, actividad acuífera o de pesca, o bien, en lo que toca a la regulación y protección de la vida silvestre en general, constituyen ley especial y posterior, respectivamente, la la Ley de Conservación de Vida Silvestre (N° 7317 de 30 de octubre de 1992, con reformas, en lo que resulta pertinente, mediante Ley N° 9106 de 20 de diciembre de 2012), así como la Ley de Pesca (N° 8436 de 1° de marzo de 2005). D) Improcedencia del artículo 142 de la Ley de Pesca. La defensa tecnica formula su reclame de erronea aplicacion del articulo 265 inciso 1) del Codigo Penal, al considerar que lo procedente es la calificacion juridica establecida en el articulo 142 de la Ley N° 8436, prevista para sujetos que carecen de permiso, licencia o autorizacion de pesca, sumado a que se prevepara pesca ilegal, es decir utilizando “artes prohibidos o ilegales", como ocurre en la cuadro factico acreditado, con los trasmallos. El ordinal 142 de la Ley de Pesca, sanciona con “...multa de veinte a sesenta salarios base, definidos en el artkulo 2 de la Ley N° 7337, de 5 de mayo de 1993, quien, con permiso, licencia o autorizacion de pesca o sin estos, utilice artes prohibidos o ilegales, al realizar faenas de pesca en aguas interiores, continentales, en el mar territorial o en la zona economica exclusiva..." Sin embargo, al realizar unanalisis del tipo en cuestion, se advierte que aun cuando la expresion del uso de “artes prohibidos”, que podria incluir como se acredito el uso de trasmallos, la norma en cuestion no resulta subsumible al hecho demostrado, porque la pesca se acusa realizada en un refugio de vida silvestre. Por otro lado, como se verá en lineas posteriores, en aplicacion a las reglas del concurso aparente, existe otra norma que se adecua mejor y en consecuencia, en aplicacion del principio de especialidad, es esa la que corresponde aplicar. E) Solución al caso concreto: aplicación del numeral 97 la Ley de Conservación de Vida Silvestre: En la especie, se tuvo por acreditado que, en Tortuguero, dentro del Refugio Nacional de Vida Silvestre Barra del Colorado, el sindicado realizaba faenas de pesca cerca de la bocana (a sólo 500 metros de esta), utilizando un arte prohibido (un “…trasmallo de 36 metros de largo, 2.7 metros de ancho y 2.5 pulgadas de ojo de luz…”, como se detalla a folio 137 vuelto). No se acreditó que en dicha actividad, el endilgado hiciese uso de embarcación alguna. De manera que, tanto por el instrumento utilizado, como por el ejercicio de la actividad dentro de un refugio nacional de vida silvestre (zona de pesca restringida de conformidad con los planes de manejo que determine en cada zona el MINAE, al tenor del numeral 9 de la Ley de Pesca), el actuar del sindicado no se ajustó a las condiciones en las que resultaba lícito el ejercicio de la pesca. No se reputa que el actuar del sindicado se ajuste a las definiciones de pesca científica, artesanal, comercial, deportiva, didáctica, de fomento o pelágica, según las clasificaciones definidas en el numeral 2 de la Ley de Pesca y Acuicultura. La única figura delictiva contenida en la Ley de Pesca, en la que se sanciona la práctica de la pesca en un refugio nacional de vida silvestre, se encuentra prevista en el numeral 153 de ese cuerpo normativo, pero en relación con el ejercicio de pesca comercial o deportiva, en “parques o monumentos nacionales o reservas biológicas” y no en un refugio nacional de vida silvestre, cerca de la desembocadura de uno de los canales de Tortuguero, con el mar, como ocurre en este asunto. De manera que, como ya se advirtió, tanto por las limitaciones en cuanto al tipo de pesca que regula el ordinal 153, como por el señalamiento a su realización en parques nacionales, monumentos nacionales o reservas biológicas, debe descartarse la aplicación del tipo penal contenido en el ordinal 153 de la Ley N° 8436. Asimismo se explicó, la improcedencia de adecuar a la especie fáctica acreditada el delito previsto en el artículo 265 inciso 1) del Código Penal. Así que finalmente, se considera es el numeral 97 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre, el que correspone aplicar.. Dispone la norma: “…Será sancionado con pena de multa de cinco (5) a diez (10) salarios base o pena de prisión de dos (2) a ocho (8) meses, y el comiso del equipo o material correspondiente, quien pesque en aguas continentales -ríos, riachuelos y quebradas hasta su desembocadura, lagos, lagunas, embalses, esteros y demás humedales-, de propiedad nacional, empleando explosivos, arbaletas, atarrayas, chinchorros, líneas múltiples, trasmallo o cualquier otro método que ponga en peligro la continuidad de las especies. En caso de que la pesca se efectúe en aguas continentales, empleando venenos, cal o plaguicidas, será sancionado con pena de multa de diez (10) a treinta (30) salarios base o pena de prisión de uno (1) a dos (2) años, siempre que no se configure un delito de mayor gravedad, y el comiso del equipo y el material correspondientes. Igual pena se impondrá a quien dañe a las poblaciones de especies objetivo de la pesca, a las especies capturadas incidentalmente y a los ecosistemas de los cuales estas dependen para llevar a cabo sus funciones biológicas, como ecosistemas marinos, marino costeros, coralinos, rocosos, manglares, ríos, esteros, estuarios y bancos de pastos…”. La confluencia de diversos tipos penales que regulan la misma conducta y resguardan el mismo bien jurídico y por lo tanto, son de aplicación excluyente, es un fenómeno conocido como concurso aparente de normas. Según el numeral 23 del Código Penal: “Cuando una misma conducta esté descrita en varias disposiciones legales que se excluyan entre sí, sólo se aplicará una de ellas, así: la norma especial prevalece sobre la general, la que contiene íntegramente a otra se prefiere a ésta y aquella que la ley no haya subordinado expresa o tácitamente a otra, se aplica en vez de la accesoria”. Este tipo de concurso ocurre, cuando “… a pesar de que a primera vista son varios los tipos que concurren y bajo los cuales se subsume el hecho en virtud de su respectivo contenido y de diversas relaciones existentes entre ellos sólo uno, que desplaza al otro u otros, resulta aplicable, por ser el que más particularizadamente contempla la totalidad de las modalidades del hecho, agotando su contenido del injusto y culpabilidad. Se trata de figuras que guardan entre sí una manifiesta incompatibilidad, de modo que no pueden imponerse conjuntamente al mismo hecho, pues ello violaría el non bis in idem…” (Caramuti, Carlos. Concurso de Delitos. Editorial Hammurabi, 2ª edición. Buenos Aires, 2010, p.191-192). Para resolver cuál de las normas en aparente concurso es la aplicable, se resuelve de conformidad con los principios de especialidad, consunción y subsidiariedad. Según el primero, «…existe un tipo básico o genérico que contiene determinados requisitos y uno o más especiales que, construido(s) sobre la base de la misma acción típica de aquél, contiene(n) otro(s) requisito(s) adicional(es) específico(s). Estos requerimientos determinados pueden referirse a una modalidad especial de la acción, a características del sujeto pasivo o vinculados con él, a la utilización de determinados medios, a características del objeto, a finalidades particulares, a estados emocionales, al contexto en que se ejecuta la acción o a otras situaciones que caracterizan la conducta, demostrando un fundamento especial de mayor o menor punibilidad respecto de la figura básica y tornándola, por ello, más grave – tipos calificados o agravados – menos grave – atenuados o privilegiados -. Uno de los tipos, llamado “específico”, describe la conducta en forma más detallada que el otro, llamado “genérico”…» (Caramuti, Op. Cit., pp. 207-208). Retornando al asunto concreto, las diferencias existentes entre los tipos penales de potencial aplicación en este asunto, se ilustran a través del siguiente cuadro comparativo:

Núcleo de la conducta prohibida Condición de modo – lugar de la acción Sanción Fecha de entrada en vigencia de la norma de interés Articulo 265 inciso 1) del Código Penal.

“Explotación no autorizada de las riquezas ictiológicas de la nación” “ríos navegables, mar territorial, o plataforma continental” 3 a 15 años de prisión 15 de noviembre de 1970 en lo que atañe al texto de interés. Original mente, se regulaba en el art. 256 del Código Penal, y posteriormente, se trasladó al ordinal 258.

Artículo 97 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre Pescar “…empleando explosivos, arbaletas, atarrayas, chinchorros, líneas múltiples, trasmallo o cualquier otro método que ponga en peligro la continuidad de las especies” “aguas continentales -ríos, riachuelos y quebradas hasta su desem bocadura, lagos, lagunas, embalses, esteros y demás humedales-“ Multa de 5 a 10 salarios base, o prisión de 2 a 8 meses.

El texto básico del tipo penal, con una sanción diversa, se contempló en el artículo 102 de la Ley 7317, desde su entrada en vigencia, el 7 de diciembre de 1992.

Sin embargo, el 4 de diciembre de 2008 esta norma se reformó con la penalidad actual,trasladándose al ordinal 97, en el que se conserva ahora. Mediante Ley N° 9106 de 20 de diciembre de 2012 se agregó un párrafo adicional, al final.

Artículo 142 de la Ley de Pesca y Acuicultura “Uso de artes prohibidos o ilega les al realizar faenas de pesca” “aguas interiores, continentales, mar territorial, o zona económica exclusiva” 20 a 60 salarios base 25 de abril de 2005 El delito de piratería no sólo es anterior en el tiempo, sino que regula en forma genérica la “explotación de recursos ictiológicos”, en contraposición del numeral 142 de la Ley de Pesca y el ordinal 97 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre, que regulan en forma específica “la pesca” o las “faenas de pesca”. Por tal razón, en aplicación de los parámetros que rigen el concurso aparente, particularmente el principio de especialidad, se excluye su aplicación en relación con el marco fáctico de interés. Por otra parte, si bien es cierto, la reforma a la Ley de Conservación de Vida Silvestre (Ley N° 7317 de 30 de octubre de 1992), ocurrida con la aprobación de la Ley N° 9106 de 20 de diciembre de 2012, impide expresamente la aplicación de dicho cuerpo normativo, a los supuestos fácticos que tengan que ver con la actividad de pesca en el mar, en este asunto se tuvo por probado que la acción se desarrolló en una zona que, de conformidad con la ley, debe reputarse como desembocadura. En este sentido, señala el párrafo cuarto del numeral 1° de la Ley N° 7317, en su redacción actual: “…La presente ley no se aplicará a las especies de interés pesquero o acuícola, cuya regulación específica se establecen en la Ley N° 7384, de 16 de marzo de 1994, y la N° 8436, de 1 de marzo de 2005, y cuya competencia como entidad ejecutora corresponde a Incopesca…”. Dicha voluntad de no aplicar la Ley de Conservación de Vida Silvestre a la actividad de pesca, es reiterada en el ordinal 122 del mismo cuerpo normativo, que señala en relación con dicha actividad, cuando se lleva a cabo en el mar: “ Las disposiciones de esta Ley no serán aplicadas al ejercicio de la pesca en el mar…” Sin embargo, no ocurre lo mismo con el ejercicio de dicha actividad en aguas continentales como ríos, lagos, lagunas o humedales, lo que incluye áreas adyacentes a la desembocadura o “bocana” de los ríos. En la especie, se tuvo por acreditado que el encartado, [Nombre 001], efectuaba actividad de pesca dentro del Refugio de Vida Silvestre Barra del Colorado, a 500 metros de la desembocadura que hace uno de los canales que conforma el complejo de aguas dulces de Tortuguero, con el mar. Este dato particular que pasa por alto el ad quem, es importante para definir cuál es la norma aplicable en la especie, porque supone que la actividad de pesca se realizó en las cercanías del área de confluencia de un canal o cuerpo de agua dulce, con las aguas marinas. Dichas zonas de confluencia tienen una regulación especial, ya que tanto en las desembocaduras de ríos, lagos o lagunas como en los “demás humedales”, priva la aplicación de la Ley de Conservación de Vida Silvestre (norma posterior, y que precisa en forma más certera el modo de ejecución de la conducta, a través del uso de trasmallo). En relación con el concepto y regulación de los humedales, se ha indicado que: «…es hasta el año 1992, con la puesta en vigencia de la Ley de Conservación de Vida Silvestre, que se adopta una definición jurídica de humedal. Al respecto el artículo 2 de la citada norma establece como humedal aquellas “extensiones de marismas, pantanos, turberas o aguas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluyendo las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros”. Como puede observarse, el legislador costarricense en este caso, copió textualmente la definición de humedal que da la Convención Ramsar que data de 1971. La anterior acepción es demasiado amplia y difícil de aplicar a los ecosistemas de humedal que se encuentran en el trópico, razón por la cual, durante el proceso de elaboración de la Estrategia de Conservación y Desarrollo Sostenible para los Humedales en Costa Rica en 1994, se desarrolló una definición adaptada a la realidad costarricense, la cual fue incorporada al ordenamiento jurídico por medio del artículo 40 de la Ley Orgánica del Ambiente de 1995, que al efecto establece: “Definición de humedales. Los humedales son los ecosistemas con dependencia de regímenes acuáticos, naturales o artificiales, permanentes o temporales, lénticos lóticos, dulces, salobres o salados, incluyendo las extensiones marinas hasta el límite superior de fanerógamas marinas o arrecifes de coral o, en su ausencia, hasta seis metros de profundidad en marea baja”. Siguiendo ésta última línea, de más reciente promulgación, la Ley de Pesca y Acuicultura define humedal de una forma aún más restrictiva: “Ecosistema con dependencia de regímenes acuáticos, permanentes o temporales, lénticos o lóticos, dulces, salobres o salados, incluso las extensiones marinas hasta el límite posterior de fanerógamas marinas o arrecifes de coral, o en su ausencia, hasta seis metros de profundidad en marea baja” (…) Se parte de la idea que el concepto jurídico humedal, engloba ya de por sí los términos estero y manglar, bajo la premisa: “Todo estero y todo manglar son un humedal, pero no todo humedal es un estero o un manglar”, pues el concepto humedal es muy amplio e incluye entre otros ecosistemas a los lagos de origen glacial, lagunas y turberas, bosques anegados, pantanos, corales y pastos marinos. De lo dicho anteriormente se deduce claramente que la relación entre humedal, manglar y estero es de tipo “género – especie”, donde el concepto genérico es humedal y las especies serían: manglar y estero. El vocablo usual de estero se liga a los terrenos contiguos a una ría por los que se extienden las crecidas de las mareas. Son de bajo relieve, pantanosos, intransitables y pueden estar total o parcialmente cubiertos de plantas acuáticas y mangle, en cuyo caso se denominan manglares. El Reglamento de la Ley de la Zona Marítimo Terrestre en su artículo 2 define estero como: “Terreno inmediato a la orilla de una ría por la cual se extienden las aguas de las mareas”. Por ría el decreto en mención entiende: “Parte del río próxima a la entrada en el mar y hasta donde llegan las mareas”. Es importante tomar en cuenta que el litoral se extiende por las rías y esteros permanentes hasta donde éstas sean sensiblemente afectadas por las mareas y presenten características marinas definidas”. Por su parte, el Reglamento a la Ley de Conservación de Vida Silvestre define estero como “el depósito de agua salobre que penetra en el continente manteniendo comunicación con el mar, con 50 metros o menos de ancho en su desembocadura”…» (Peña Chacón, Mario: “Tutela jurídica de los ecosistemas del humedal”. Revista Judicial N° 99, marzo 2011, pp. 3-5. Versión electrónica recuperada de:https://escuelajudicialpj.poder judicial.go.cr/Archivos/documentos/revs_juds/revista%2099/pdf/art_07.pdf el 31 de enero de 2025. El subrayado es suplido). En la especie, tal y como se advirtió ya, los hechos de interés ocurren en una zona muy próxima a la convergencia de un canal de agua dulce con el mar, siendo esta una zona especial de protección de especies de flora y fauna, que tiene aparejada un tratamiento diferenciado en relación con las zonas exclusivamente marinas. En consonancia con lo anterior, el inciso 14) de la Ley N° 8436 define “desembocadura” como: “Sitio o lugar donde un río, un estero o laguna confluye con el mar o el océano, y cuya área de influencia acuática se extiende a un semicírculo de un kilómetro de radio, a partir del centro de dicha boca” (el resaltado no corresponde al original). De lo anterior se colige, que la ubicación del encartado ejerciendo la pesca ilícita a 500 metros de la bocana del canal, debe reputarse como realización de dicha actividad en el área de desembocadura de las aguas continentales en el mar, lo que coincide con el ámbito de aplicación del ordinal 97 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre que sanciona la pesca “…en aguas continentales -ríos, riachuelos y quebradas hasta su desembocadura (…) empleando (…) trasmallo o cualquier otro método que ponga en peligro la continuidad de las especies…”. Es así que, de los tres tipos penales que, en apariencia, confluyen en la regulación de práctica ilícita de la pesca, debe privar la que regula con mayor especificidad la conducta acreditada, al contener en forma puntual el uso de trasmallo para la pesca, a saber: el ordinal 97 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre, y el ejercicio de la actividad en una zona conceptualizada como humedal. En un caso similar al que ahora nos ocupa, se resolvió lo siguiente: “...el artículo 97 de la Ley de Conservación de la Vida Silvestre tiene varios elementos especializantes con relación a la conducta descrita en el numeral 142 de la Ley de Pesca y Acuicultura. El artículo 97 posee varios elementos descriptivos que detallan formas específicas de pescar que se consideran artes ilegales. Por ejemplo, el pescar con explosivos, arbaletas, atarrayas, chinchorros, líneas múltiples, trasmallos o cualquier otro método que ponga en peligro la continuidad de las especies. En la misma forma, dicho tipo penal contiene elementos normativos especiales que detallan los lugares en donde resulta sancionado pescar mediante los métodos descritos. Al respecto la norma dirige la acción prohibida hacia las aguas continentales dentro de las cuales en forma específica incluye ríos, riachuelos y quebradas hasta su desembocadura, lagos, lagunas, embalses, esteros y demás humedales de propiedad nacional. A juicio de esta Cámara nos encontramos ante un concurso aparente de normas el cual es regulado en el artículo 23 del Código Penal que establece: " Cuando una misma conducta esté descrita en varias disposiciones legales que se excluyan entre sí, sólo se aplicará una de ellas, así; la norma especial prevalece sobre la general, la que contiene íntegramente a otra se prefiere a ésta y aquella que la ley no haya subordinado expresa o tácitamente a otra, se aplica en vez de la accesoria". Precisamente uno de los principios a aplicar cuando nos encontramos ante un concurso de esta naturaleza es el principio de especialidad. Este principio existe según la doctrina " cuando un tipo penal regula de manera especial y más precisa mediante la agregación de otros elementos, la situación fáctica que otro tipo penal regula de la manera general. O planteado el asunto de otro modo, la especialidad existe cuando un tipo penal tiene todos los elementos de otro tipo penal, del cual se diferencia porque al menos contiene un elemento adicional especial" (CASTILLO GONZÁLEZ Francisco. Derecho Penal. Parte General. Tomo 3. San José. Continental. 2010 pp 586-587). Conforme al principio de especialidad, el tipo penal más específico prima sobre el más general ( Cfr. BUSTOS RAMÍREZ Juan y HORMOZABAL Hernán. Lecciones de Derecho Penal. Madrid. Trotta. 1997. pp 100). En el caso concreto el hecho acusado y que se tuvo por demostrado en la sentencia consiste en que: "En fecha diez de setiembre del año dos mil diez, al ser poco más de las cinco horas con veintiocho minutos, los funcionarios del Ministerio del Ambiente y Energía; Mauricio Steller Fallas y otros, realizando un recorrido de rutina en el sector del Humedal Térraba Sierpe, propiamente 730 metros del centro de la bocana del Humedal Térraba Sierpe, conocida como Boca Guarumal Nueva, lograron observar y detener en flagrante delito de pesca ilegal en dicho sitio, al encausado Franklin Calvo Méndez, el cual mediante el empleo de una embarcación de nombre Darlyn Vanesa, matrícula PQ8990 un trasmallo de ochenta metros de largo con luz de malla de siete pulgadas y un trasmallo de cincuenta metros de largo con luz de malla de cinco pulgadas, realizaba la labor de pesca en el citado río, poniendo en peligro la continuidad de las especies y ya había capturado un pez de la especie róbalo y dos de la especie cuminate, siendo que dicho encausado no contaba con autorización alguna de la administración del Estado" (Cfr. folio 159). De manera tal que la conducta realizada por el imputado Franklin calvo Méndez de pescar en un humedal mediante el uso de trasmallos, está contenida de forma específica en el artículo 97 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre, que contiene dos elementos del tipo objetivo, uno normativo (humedal) y otro descriptivo (trasmallo), que hacen especial esta norma por sobre la acción general de pesca ilegal regulada en el artículo 142 de la Ley de Pesca. De manera tal que si bien la Ley de Pesca vista de manera integral es una Ley especial que regula la actividad pesquera, no ocurre lo mismo con relación a estos dos tipos penales que aquí se discuten, ya que al reformar el legislador en el año 2008 el artículo 97 de la Ley de Conservación de la Vida Silvestre, introdujo en esta norma con relación a la pesca mediante artes ilegales, una acción que resulta más específica que la establecida en el numeral 142 de la Ley de Pesca…” (Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de Cartago, fallo N° 2014-223 de las 14:36 horas del 30 de mayo de 2014). Por las razones expuestas, pese a que la redacción del tipo penal contenido en el ordinal 97 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre es anterior a la figura prevista en el artículo 142 de la Ley de Pesca, la adición de un párrafo final en el año 2012 – mediante Ley N° 9106 de 20 de diciembre de 2012 – evidencia la voluntad del legislador de sancionar en forma diferenciada la actividad de pesca que se realizan en los supuestos específicos regulados en la ley N° 7317. En el asunto bajo análisis, es cierto que no se acreditó que el sindicado haya logrado recolectar peces a través del uso del “trasmallo” que le fue decomisado en el sitio de su aprehensión. Empero, ello no es óbice para establecer que realizaba la actividad de pesca en las cercanías de la desembocadura del canal, dentro del área protegida, ya que se tuvo por probado que el ejercicio del arte ilegal se encontraba en curso, cuando fue sorprendido por la policía. Por las razones expuestas, se declara parcialmente con lugar el recurso de casación formulado por la defensa técnica, por errónea aplicación de la ley sustantiva. Como consecuencia, se revoca el fallo N° 2024-661 del Tribunal de Apelación de Sentencia del Segundo Circuito Judicial de San José, única y exclusivamente en cuanto recalificó los hechos como un delito de piratería, de conformidad con lo previsto en el inciso 1) del ordinal 265 del Código Penal. Se restituye la calificación de los hechos acreditados efectuada por el Tribunal de Juicio de Guápiles en este asunto, mediante fallo N° 864-2023 de las 16:08 horas del 1° de noviembre de 2023, como el delito previsto en el ordinal 97 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre, así como la sanción de dos meses de prisión y la concesión del beneficio de ejecución condicional de la pena, por el término de tres años.

Por Tanto:

Se declara parcialmente con lugar el recurso de casación formulado por la defensa técnica del justiciable, por errónea aplicación de la ley sustantiva. Como consecuencia, se revoca el fallo N° 2024-661 del Tribunal de Apelación de Sentencia del Segundo Circuito Judicial de San José, única y exclusivamente en cuanto recalificó los hechos como un delito de piratería, de conformidad con lo previsto en el inciso 1) del ordinal 265 del Código Penal. Se mantiene la calificación de los hechos acreditados efectuada por el Tribunal de Juicio de Guápiles en este asunto, mediante fallo N° 864-2023 de las 16:08 horas del 1° de noviembre de 2023, como el delito previsto en el ordinal 97 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre, así como la sanción de dos meses de prisión y la concesión del beneficio de ejecución condicional de la pena, por el término de tres años. Notifíquese.

Gerardo Rubén Alfaro V.

Sandra Eugenia Zúñiga M.

Cynthia Dumani S.

Magistrada Suplente Miguel Fernández C.

Magistrado Suplente Aisen Herrera L.

Magistrado Suplente OGUZMAN 519-5/13-5-24

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Implementing decreesDecretos que afectan

    TopicsTemas

    • Environmental Criminal LiabilityResponsabilidad Penal Ambiental
    • Wildlife Conservation Law 7317Ley de Conservación de Vida Silvestre 7317

    Concept anchorsAnclajes conceptuales

    • Ley 7317 Art. 97
    • Ley 8436 Art. 142
    • Ley 8436 Art. 153
    • Código Penal Art. 265 inciso 1
    • Código Penal Art. 23
    • Ley 8436 Art. 9
    • Ley 9106

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