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Res. 00117-2023 Sala Segunda de la Corte · Sala Segunda de la Corte · 25/01/2023

Police hazard pay does not apply to park rangersRiesgo policial no aplica a guardaparques

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OutcomeResultado

DeniedSin lugar

The Second Chamber denied the cassation appeals of both parties, confirming that park rangers are not entitled to police hazard pay and that the waiver of costs for the worker for litigating in good faith was appropriate.La Sala Segunda declaró sin lugar los recursos de casación de ambas partes, confirmando que los guardaparques no tienen derecho al plus salarial por riesgo policial y que procede la exoneración en costas al trabajador por haber litigado de buena fe.

SummaryResumen

The Second Chamber of the Supreme Court of Justice, by majority vote, denied the police hazard pay to a SINAC security officer serving as a park ranger. The plaintiff argued that his duties of prevention, control, and protection of natural resources involved police functions and exposure to dangers comparable to those of security forces. After analyzing the General Police Law and its regulations, as well as the special laws that grant park rangers police authority status, the Chamber concluded that such authority is limited to reporting violations and seizing items, and is not comparable to the core functions of the Public Force, such as maintaining public order or repressing crime. The court also rejected the argument of due process violation due to the case being decided as a pure question of law, and upheld the waiver of costs for the worker for having litigated in good faith. Magistrate Pereira Retana dissented, arguing that park rangers do perform substantive police functions and are exposed to real risks, so the hazard pay should have been granted based on the principle of salary equality.La Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia, en voto de mayoría, denegó el plus salarial por riesgo policial a un oficial de seguridad del SINAC que ostentaba el cargo de guardaparques. La parte actora argumentó que sus labores de prevención, control y protección de los recursos naturales implicaban funciones policiales y exposición a peligros comparables a los de los cuerpos de seguridad. La Sala, tras analizar la Ley General de Policía y su reglamento, así como las leyes especiales que confieren a los guardaparques el carácter de autoridad de policía, concluyó que dicha autoridad se limita a denunciar infracciones y decomisar, sin equipararse a las funciones propias de la Fuerza Pública, como el mantenimiento del orden público o la represión del delito. El tribunal también rechazó el argumento de violación al debido proceso por declaratoria de puro derecho y confirmó la exoneración en costas al trabajador por haber litigado de buena fe. La magistrada Pereira Retana salvó el voto y consideró que los guardaparques sí realizan funciones policiales sustantivas y están expuestos a riesgos ciertos, por lo que debía otorgarse el plus en aplicación del principio de igualdad salarial.

Key excerptExtracto clave

It is true that Article 54 of the Forestry Law of 1996, Article 9 of the National Parks Service Law, and Article 16 of the Wildlife Conservation Law provide that officials serving as park rangers have the status of police authority; however, these norms clearly establish that such authority is limited to reporting and denouncing the respective infractions to the competent authorities, meaning their obligations are merely collaborative and, therefore, different from those of Public Force officers. (...) Finally, although there is no doubt that the plaintiff faces danger like police officers, that circumstance is not sufficient to conclude that he holds that investiture. Therefore, it is not possible to uphold the plaintiff's claim, nor is there any scenario that would allow applying the rule of the most favorable norm for the worker.Es cierto que en los numerales 54 de la Ley Forestal, 1996, 9 de la Ley del Servicio de Parques Nacionales y 16 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre, se dispone que las personas funcionarias que fungen como guardaparques tienen carácter de autoridad policial; sin embargo, dichas normas establecen con claridad que esa autoridad se limita a denunciar y reportar ante las autoridades competentes las respectivas infracciones, o sea que sus obligaciones son de mera colaboración y, por ende, distintas a los servidores y las servidoras de la Fuerza Pública. (...) Finalmente, aunque no hay duda de que el promovente corre peligro como los y las policías, esa circunstancia no es suficiente para concluir que ostenta esa investidura. Así las cosas, no resulta posible acoger el reclamo formulado por la parte accionante y tampoco se está ante algún supuesto que hagan posible aplicar la regla de la norma más favorable al trabajador.

Pull quotesCitas destacadas

  • "se estima que no es posible equiparar las funciones de las personas que fungen como guardaparques con las de las personas que integran los cuerpos policiales, pues el grado de peligrosidad entre el ejercicio de ambos cargos no es el mismo"

    "it is considered that it is not possible to equate the functions of those who serve as park rangers with those of the members of police forces, since the degree of dangerousness between the performance of both positions is not the same"

    Considerando V

  • "se estima que no es posible equiparar las funciones de las personas que fungen como guardaparques con las de las personas que integran los cuerpos policiales, pues el grado de peligrosidad entre el ejercicio de ambos cargos no es el mismo"

    Considerando V

  • "aunque no hay duda de que el promovente corre peligro como los y las policías, esa circunstancia no es suficiente para concluir que ostenta esa investidura"

    "although there is no doubt that the plaintiff faces danger like police officers, that circumstance is not sufficient to conclude that he holds that investiture"

    Considerando V

  • "aunque no hay duda de que el promovente corre peligro como los y las policías, esa circunstancia no es suficiente para concluir que ostenta esa investidura"

    Considerando V

  • "las leyes bajo las que su trabajo se rige, por sí solas los pone en condición de riesgo, de manera que no deben ser tratados en forma desigual con relación a los que tienen puestos propiamente de policías"

    "the laws governing their work, by themselves, place them in a condition of risk, so they should not be treated unequally compared to those who hold positions strictly as police officers"

    Voto salvado

  • "las leyes bajo las que su trabajo se rige, por sí solas los pone en condición de riesgo, de manera que no deben ser tratados en forma desigual con relación a los que tienen puestos propiamente de policías"

    Voto salvado

  • "sí tiene derecho a recibir el plus denominado "riesgo policial", pues no es la categoría del puesto lo que justifica y trata de remunerar ese plus, sino la real exposición a sufrir daños a su integridad física por el cumplimiento de sus obligaciones"

    "he does have the right to receive the so-called 'police hazard' bonus, since it is not the category of the position that justifies and seeks to reward that bonus, but the real exposure to suffering damage to his physical integrity in the performance of his duties"

    Voto salvado

  • "sí tiene derecho a recibir el plus denominado "riesgo policial", pues no es la categoría del puesto lo que justifica y trata de remunerar ese plus, sino la real exposición a sufrir daños a su integridad física por el cumplimiento de sus obligaciones"

    Voto salvado

Full documentDocumento completo

Sala Segunda of the Court Date of Resolution: January 25, 2023 at 10:30 a.m.

Case File: 22-000560-1178-LA Type of matter: ordinary Analyzed by: SALA SEGUNDA Content type: Majority Vote Topics (descriptors): Principle of good faith Topics (descriptors): Police risk Topics (descriptors): Exoneration from costs (exemption from costs) Content type: Dissenting Vote Topics (descriptors): Police risk Judgment with Dissenting Vote Related Judgments Judgments in the same sense Judgment with protected data, in accordance with current regulations *220005601178LA* Supreme Court of Justice SALA SEGUNDA Case File: 22-000560-1178-LA Res: 2023-000117 SALA SEGUNDA OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE. San José, at ten hours thirty minutes on the twenty-fifth of January of two thousand twenty-three. Ordinary proceeding filed before the Labor Court of the First Judicial Circuit of San José, First Section, by [Name 001], single, security officer and resident of Limón, against the STATE, represented by its deputy attorney, licensed Amanda Grosser Jiménez, and the SISTEMA NACIONAL DE ÁREAS DE CONSERVACIÓN, represented by its executive director [Name 002], single, administrator and resident of Heredia. Acting as special judicial representatives; for the plaintiff, licensed Jorge Emilio Regidor Umaña, and for the co-defendant system, licensed Gidgett Ramírez Hernández, resident of Cartago. All of legal age, married, and residents of San José, with the exceptions indicated. Drafted by Judge Olaso Álvarez, and, CONSIDERING: I.- BACKGROUND: Through his special judicial representative, the plaintiff stated that he works for the Sistema Nacional de Áreas de Conservación, hereinafter SINAC, providing his services as a security officer 2, since April 20, 1998. As he explained, he performs prevention, control, and protection functions for natural resources, which entails detaining and reporting offenders, in addition to having to travel in official vehicles and on foot in prevention actions, cooperating in police work. He indicated that the above means they have to confront armed persons and dangerous animals that put their lives at risk. Therefore, he requested that the State be ordered to pay the salary bonus for police risk (riesgo policial), together with the differences generated in vacations, year-end bonus, and school salary, as well as interest, indexation, and both costs (images 1-11 of the Court's virtual case file). The state representation answered negatively and raised the exceptions of material res judicata, unenforceability of the claim, payment, and lack of right against the plaintiff. It requested that the claim be declared without merit and that the plaintiff be ordered to pay costs and interest. Should it be resolved otherwise, it requested to be exonerated from costs (images 72-90 of the Court's virtual case file). The a quo declared the claim without merit and resolved the matter without a special award of costs (images 305-318 of the Court's virtual case file).

II.- CASSATION APPEALS: Both parties appeal the decision and express the following grievances. The special judicial representative of the plaintiff party alleges, in the first place, a violation of due process in relation to the declaration of pure law (puro derecho). In his judgment, the analysis of the facts should have been done assuming that it was not a matter of proving, since it is a matter of pure law and the matter of pure law starts from the premise that what is stated in the claim and the answer must be evaluated based on these and their effects, without waiting for demonstrations of any kind, because if something had to be proven, then the judgment was made illegally, as it required the evidence that was offered. That is, what the a quo should have done is evaluate whether the tasks the plaintiff performs are those required to obtain the benefit of the professional risk bonus according to the descriptive job manual. By reason of the above, precisely because the judge felt that some things were not proven (which did not need to be proven, as it is a process of pure law), they provide a set of documentary evidence to demonstrate the true work. He explains that, unlike the police of the public force, the "park rangers (guardaparques)" go further, as they not only detain an offender, but they also prepare the complaint that is presented to the prosecutor's office, and these activities are not done by a police officer. In another order, he accuses omissive application of the professional risk regulations and environmental laws to the work of the park rangers (guardaparques). He points out that according to environmental laws, their real work is police work, and their acts generate or can generate risks from which the right they claim derives. The defendant party appeals the resolution regarding the costs of the process. It accuses a lack of factual basis to justify the exoneration from costs of the plaintiff party. It invokes numerals 562 and 563 of the Labor Code. It points out that the appealed judgment not only lacks any justification that clearly and specifically supports the reasons that led the trial judge to determine the appropriateness of the exoneration, but it is also incongruent, since on one hand it determines the plaintiff's lack of right regarding his claim - as established by the legal system itself -, but contrary to what is established, it decides to exonerate without a clear justification existing. It establishes that exoneration due to a matter of regulatory "interpretation" is not appropriate, since such a premise is not within those established in the legal norm, as well as the fact that the plaintiff was duly represented by a legal advisor.

III.- REGARDING EVIDENCE FOR BETTER RESOLUTION: Article 594 of the Labor Code, reformed by Law 9343 (Labor Procedural Reform), provides that before the cassation body, only documentary or technical evidence that can be of decisive influence may be presented or ordered for better provision, at the discretionary qualification of the body. The plaintiff party provides a set of documentary evidence to demonstrate, according to his statement, his true work. In the judgment of the Chamber, said document is not of decisive influence to correctly resolve the present matter, since it is estimated that the case file contains sufficient and clear elements for its resolution. Likewise, it is important to note that this procedural institute cannot be used to supplement the evidentiary insufficiency of the party that did not endeavor to bring to the case file, at the appropriate procedural moment, the evidence that supports its position in the trial; given that, in accordance with the dispositive principle that governs evidentiary matters, the parties bear the responsibility not only to offer evidence but also to ensure that it is brought to the process at the appropriate procedural moment. In accordance with the above, the documentary evidence offered for better resolution in the appeal is not admissible.

IV.- REGARDING THE APPEAL ON PROCEDURAL GROUNDS: The plaintiff party requests the annulment of the judgment, as it considers that the a quo incurred a violation of due process, given that the matter was declared one of pure law (puro derecho). It is important to indicate that Article 587 of the Labor Code establishes: "On procedural grounds, [an appeal] shall be admissible when the following is invoked: 1.- Any of the defects for which the nullity of proceedings proceeds, provided that these have been alleged in any of the preceding phases of the process and the claim has been dismissed." In the matter under study, through the resolution at 8 hours and 52 minutes on July 29, 2020, a hearing was granted for the issuance of conclusions (image 182 of the Court's virtual case file), which were timely rendered by both parties (images 184-189 and 192-194 of the Court's virtual case file). Now, no appeal was filed against what was acted upon, but it was not until the presentation of the appeal that the plaintiff party shows disagreement. As indicated, for that argument to be admissible in cassation, it must have been alleged in the preceding phases of the process, as required by Article 587, subsection 1 of the Labor Code. Since this disagreement was not expressed before the Court, the reproach is unanswerable.

V.- REGARDING THE SALARY BONUS: Numeral 91 of the General Police Law, No. 7410 of May 26, 1994 (added by Article 3 of the Civilist Police Strengthening Law, No. 8096 of March 15, 2001; and its numbering shifted by ordinal 1 of the Law for the Creation of the School and Childhood Police, No. 8449 of June 14, 2005, which moved it from the old 85 to the current 91), establishes: "A salary incentive called police risk (riesgo policial) is created, which consists of a salary bonus equivalent to eighteen percent of the base salary; it shall correspond to all officials who perform police functions that imply a risk (riesgo) to their physical integrity, regardless of their location in the administrative structure (thus reformed the preceding paragraph in accordance with the partial annulment made by resolution of the Constitutional Chamber number 12017 of August 16, 2006. The highlighting is added). In the aforementioned vote, it is indicated: "The granting of this salary incentive must be based, in each specific case, defining the reasons why the functions of the corresponding employee fit within the defined danger premise." By means of Executive Decree N° 29597 of June 5, 2001, the "Regulation for the payment of police risk (riesgo policial)" was promulgated, whose numeral 1 states: "The salary bonus called 'Police Risk (Riesgo Policial)', is payable solely and exclusively to 'police servants (servidores policiales)', by virtue of the fulfillment of the 'police functions' that correspond to them by reason of the investiture, appointment, position, and office they hold, as members of the Public Force, and that in the performance of their functions, some imminent risk (riesgo) to physical integrity is run, by reason of the dangerousness that the police function may signify. By reasoned decision, in each specific case, the circumstances of dangerousness that imply some risk (riesgo) to the physical integrity of the servant will be reasoned, regardless of their location within the administrative structure of the Ministry, also having to verify compliance with the assumptions detailed in this regulation" (The highlighting is added). For its part, Article 2 states: "'Police servant (servidor policial)' is understood as: The person appointed to a police position in any of the police bodies whose competence is provided by Law, to serve the State in the exercise of the police function, for which they are invested with public authority, in accordance with the Political Constitution and the Law. Consequently, for a person to be a police servant (servidor policial), the concurrence of the following conditions must occur: a) Investiture granted by the President of the Republic and the Minister of the field through an Executive Agreement. b) Constitutional swearing-in for the performance and exercise of the position of public authority. c) Appointment to a police position in any of the Police Bodies that make up the Public Force, whose competence is constituted by Law. The appointment must be in accordance with law, according to the requirements and procedures for recruitment, selection, and appointment established in the legislation that regulates the service relationship and the police function. d) Performs police functions properly speaking." Subsequently, Article 3 of the same regulatory body establishes that: "'Police functions' is understood, without prejudice to what is established in other normative provisions of higher rank, as those that are comprised within the generic statements of: defense of national sovereignty, maintenance of public order, citizen vigilance and security. This implies, then, the functions performed by an official invested with authority to guarantee: national security, security of persons and property, physical integrity and respect for the rights and freedoms of citizens, maintenance of public order and tranquility, prevention and repression of crime, execution of the decisions of jurisdictional and administrative bodies; for which they have investiture of public authority with powers to legitimately carry out: raids, seizures, and arrests, in accordance with the Political Constitution and the Law." In the same vein, the Constitutional Tribunal in pronouncement number 4368-2003 at 15 hours and 28 minutes on May 21, 2003, defined, where relevant: "Article 12 of the Constitution provides, regarding the general function of the different police forces, that for the surveillance and conservation of public order, there shall be the necessary police forces; this alludes to the main task of the Public Force, which is to maintain public order in general, and ensure the security of the inhabitants. This Chamber has also affirmed this, among many others, in judgments numbers 1588-91, 5882-93, and 884-98. Specifically, and on this point, it was said: 'We can define the concept of public force as the set of security bodies - and their agents - that under the dependence of the Executive Branch have the purpose of maintaining public order and ensuring the security of the inhabitants with fundamentally preventive and occasionally repressive functions. By Constitutional provision - and surely for historical reasons since in them, as the only armed body, rested the power that accompanies the possession and use of arms - the Constitution not only confers supreme command of it to the Executive Branch, but also, for obvious reasons of being officials of absolute loyalty, establishes - as an attribution of the President and the respective Minister - to appoint and remove the members that compose said public force (...). On the other hand, regarding the governing body of the police forces, Constitutional article 140, in its subsections 1), 6) and 16), establishes that it corresponds to the President of the Republic and the respective Minister of Government to freely appoint and remove the members of the public force, maintain the order and tranquility of the Nation, take the necessary measures for the protection of public liberties, and dispose of the public force to preserve order, defense, and security of the country; and subsection 3) of article 139 ibid states that it corresponds, exclusively, to whoever exercises the Presidency of the Republic, to exercise supreme command of the public force (resolutions of the Constitutional Chamber, numbers 10134-1999 and 1049-2001). It is also of interest to refer to the concept of police function, which is extracted from the General Police Law, article 6, which includes, within the Police forces, the following, which have public security in their charge: the Civil Guard, the Rural Assistance Guard, the police in charge of controlling unauthorized drugs and related activities; the Border Police, the Immigration and Alien Police, the Fiscal Control Police, the Directorate of State Security, the Traffic Police, the Penitentiary Police, and the other police forces, whose competence is provided by law. According to article 2 ibid, the members of the Police forces are public officials, obligated to observe and comply with the Political Constitution, international treaties, and current laws; among their functions, according to numeral 4, are: to monitor, conserve public order, prevent manifestations of crime, and cooperate to repress them in the manner determined in the legal system. According to the above, and also based on numerals 10, 44, 45, 47, 52, 59, 69, and 70 of the General Police Law, all members of all police forces of the Executive Branch become recipients of all the imperatives that the Administrative Police must fulfill in a Republic, as well as all the rights that correspond to them as public servants in the different administrative divisions...'" (The highlighting is added). In the case under analysis, the trial judge concluded that the servant was not in the factual circumstances required to opt for the intended benefit, since he does not perform properly police functions (unproven fact). The appellant alleges that this decision is unjustified because various norms in our legal system ratify the police competences of those who work as park rangers (guardaparques). It is true that in numerals 54 of the Ley Forestal, 1996, 9 of the National Parks Service Law, and 16 of the Wildlife Conservation Law, it is provided that the officials who serve as park rangers (guardaparques) have the character of police authority; however, these norms clearly establish that this authority is limited to reporting and referring the respective infractions to the competent authorities, meaning their obligations are merely for collaboration and, therefore, different from those of the servants of the Public Force. Thus, in Article 54 of the Ley Forestal, No. 7575 of February 13, 1996, it is stipulated: "The officials of the State Forest Administration shall have the character of police authority, as such and in accordance with this law, they must report to the competent authorities the infractions committed. The police authorities shall be obligated to collaborate with the officials of the State Forest Administration, whenever they require it to fully comply with the functions and duties that this law imposes on them. For the fulfillment of their duties, these officials, identified with their respective card, shall have the right to transit and carry out inspections on any rustic property or industrial forest property, except in the dwelling houses located on it; as well as to seize the wood and other forest products exploited or processed illicitly and to confiscate, as a guarantee of a possible sanction, the equipment and machinery used in the illicit act. Also, they shall seize the means of transport that serves as an instrument or facilitator for the commission of the crime, after drawing up the respective record. All the above must be placed at the order of the competent judicial authority, within a period no greater than three days." For its part, ordinal 9 of the National Parks Service Law, No. 6084 of August 24, 1977, states: "Whoever contravenes the provisions of article eight, shall be immediately expelled from the National Park and placed at the order of the corresponding judicial authorities, by the employees of the National Parks Service, who for that effect shall have the character of police authorities." Finally, in canon 16 of the Wildlife Conservation Law, No. 7317 of October 30, 1992, it is provided that: "For the faithful fulfillment of the obligations established in this law, the wildlife inspectors, forest inspectors, park rangers (guardaparques) and officials of SINAC duly accredited for those purposes and in the performance of their functions are empowered to detain, transit, enter, and carry out inspections, within any property and vessel, as well as in the industrial and commercial facilities involved, as well as to seize organisms, parts, products, and derivatives of wildlife, along with the equipment used in the commission of a crime or activity prohibited by this law. In the case of private domiciles, the permission of the competent judicial authority or the owner shall be required" (The highlighting is added). Therefore, it is considered that it is not possible to equate the functions of the persons who serve as park rangers (guardaparques) with those of the persons who make up the police bodies, because the degree of dangerousness between the exercise of both positions is not the same (in the same sense, the votes of this body numbers 1469, at 10:40 hours on August 7, and number 948, at 12:00 hours on May 29, both from 2020, can be consulted). As explained previously, the police bodies must, as part of their functions, guarantee national security, not only of persons but also of property, ensure respect for the rights and freedoms of all citizens, maintaining public order and tranquility, preventing and repressing crime and executing the decisions of jurisdictional and administrative bodies. In contrast, as was accredited, the purpose of the position held by the plaintiff is: " Execute surveillance tasks of the State's Natural Heritage, its facilities, assets, and persons in the ASP of the ACTo where he works. Monitor and control the entry and exit of official vehicles and vessels, and/or equipment and materials, checking the quantities and type of articles, and recording the information in the logbook or corresponding book. Keep updated controls on the activities under his responsibility, ensuring they are carried out in accordance with the established plans and internal control measures are taken to minimize the risks that threaten organizational objectives. Prepare reports on the activities carried out, irregularities observed in the development of the work, and other aspects of interest that arise as a consequence of the work performed and present the pertinent recommendations. Carry out the administrative tasks derived from his function, such as: filling out control tickets or logs, preparing work reports, anomaly reports, among others. Support the control and protection tasks carried out in the ASPs of the ACTo, based on the provisions of the Prevention, Protection, and Control Plan for the ASPs. Operate the equipment necessary for the execution of surveillance activities where he works, such as handling vessels and outboard motors, driving official vehicles, among others. Document complaints from civil society related to environmental crimes in the ACTo. Support the execution of activities of other programs of the ACTo when requested, to assist with the control, management, conservation, and sustainable development of forest resources, protected wild areas, hydrographic basins, water systems, and environmental resources. Control that visitors remain within the zones established for tourist use according to the General Management Plan of the ASP. Control and evaluate the different activities under his responsibility, to detect and correct failures, as well as propose improvements and innovations related to the way of carrying out the work within the ASP. Report to the immediate superior about any deterioration, damage, or defect in the equipment, tools, weapons, or infrastructure so that it is addressed by the Administration of the ACTo. Control the adequate compliance with the provisions related to the endowment of arms, ammunition, maintenance, and security thereof, and ensure that weapons are kept inside the weapons depot when officials are on leisure time. Evaluate the security conditions of the institution, building or office, protected wild area, for which he works, to detect failures or anomalies that threaten the work to be executed and propose the pertinent solutions. Keep the buildings, offices, warehouses, and any other infrastructure found within the ASP where he works clean and strictly ordered. Execute cleaning and maintenance tasks of the green areas, and of the terrestrial and aquatic trails within the ASP where he works, to facilitate the access of officials and visitors to said areas and minimize the negative effects caused by nature. Keep the work tools such as vessels, outboard motors, vehicles, chainsaws, pressure washers, pumps, among others, clean and in good condition. Participate in training, workshops, and meetings when requested. Prepare and present verbal or written reports to his immediate superior on anomalies or negligence committed by any official of the ASP. Attend, guide, resolve inquiries, and provide information to superiors, colleagues, and the general public, related to the activity under his charge. Follow up and carry out the activities established in the Environmental Management Plan of 22. Execute other tasks inherent to the position he holds or others of similar complexity and responsibility. His immediate boss will be the Administrator of the ASP where he is located" (see proven fact second and images 300-303 of the Court's virtual case file). Hence, it is considered that the functions performed by the plaintiff, as a park ranger (guardaparque), do not fit within the legal and jurisprudential parameters necessary to be a creditor of the recognition of the incentive for police risk (riesgo policía). Finally, although there is no doubt that the plaintiff faces danger like the police officers, this circumstance is not sufficient to conclude that he holds that investiture. This being the case, it is not possible to uphold the claim made by the plaintiff party, nor is there any premise that makes it possible to apply the rule of the most favorable norm to the worker.

VI.- REGARDING COSTS: The state representation objects that the losing plaintiff was exempted from paying both costs. In labor matters, the issue of costs is regulated in Articles 562 and 563 of the Labor Code. Based on these regulations, the rule is to order the losing party in the litigation to pay both costs of the trial, just as the State's representative argued. However, according to Article 563 of the cited Code, whoever falls within one of the assumptions indicated in that numeral can be exempted from paying these expenses, that is: when the losing party litigated with evident good faith; when the propositions have partially succeeded; or when there is reciprocal defeat. The present matter was resolved without a special sanction in these expenses, as it was considered that: "(...) the plaintiff is within the assumptions for exoneration from the payment of costs. His claim cannot be considered reckless, as it is a matter of interpretation of the regulations applicable to the case, so it gave rise to the thought that he was entitled to the granting of the claimed police risk (riesgo policial)." However, the state representation asserts that such exoneration is unfounded, since the issue of "regulatory interpretation" is not an assumption contemplated in numeral 563 ibidem. It is true that this assumption is not found in the cited norm, but the Court's decision to exonerate the losing official from this item, as seen in the operative part of the appealed judgment, was because it qualified him as a litigant of good faith (subsection 1 of ordinal 563 of the Labor Code); which this Chamber shares. Procedural good faith refers to the conviction that the party has that the claimed right assists them, and, in the present case, it is evident that the losing party, in light of the special regulations that grant park rangers (guardaparques) the character of police authority in the performance of their functions, could have considered that he was entitled to the claim for the bonus called police risk (riesgo policial), even when his interpretation, as analyzed, was not correct. Hence, the exoneration ordered by the Court is deemed adjusted to law.

VII.- FINAL CONSIDERATION: As a corollary of the foregoing, the appropriate course is to declare the cassation appeals filed without merit.

VIII.- DISSENTING VOTE OF JUDGE PEREIRA RETANA: The undersigned judge dissents from the majority vote for the reasons that will be set forth below. There are laws that regulate several of the police tasks performed by park rangers (guardaparques) and even recognize them the character of police authorities: A) Ley Forestal, No. 7575 of February 13, 1996, precept 54: "The officials of the State Forest Administration shall have the character of police authority, as such and in accordance with this law, they must report to the competent authorities the infractions committed. The police authorities shall be obligated to collaborate with the officials of the State Forest Administration, whenever they require it to fully comply with the functions and duties that this law imposes on them. For the fulfillment of their duties, these officials, identified with their respective card, shall have the right to transit and carry out inspections on any rustic property or industrial forest property, except in the dwelling houses located on it; as well as to seize the wood and other forest products exploited or processed illicitly and to confiscate, as a guarantee of a possible sanction, the equipment and machinery used in the illicit act.

Likewise, they shall seize the means of transport that serves as an instrument or facilitator for the commission of the crime, following the drawing up of the respective record. All of the foregoing must be placed at the disposal of the competent judicial authority within a period not exceeding three days." B) National Parks Service Law, No. 6084 of August 24, 1977, in its articles 8 and 9, in what is relevant to resolve this case, in order, state: "...2) Hunting or capturing wild animals, collecting or extracting any of their products or remains... 8) Carrying firearms, harpoons, or any other instrument that may be used for hunting... 11) Causing any type of environmental pollution. 12) Extracting stones, sand, gravel, or similar products..." "ARTICLE 9. - Anyone who contravenes the provisions of article eight shall be immediately expelled from the National Park and placed at the disposal of the corresponding judicial authorities by the employees of the National Parks Service, who for that purpose shall have the character of police authorities." (The emphasis is added by the drafter). C) Wildlife Conservation Law, No. 7317 of October 30, 1992, mandate 16: "For the faithful fulfillment of the obligations established in this law, wildlife inspectors, forest inspectors, park rangers (guardaparques), and duly accredited SINAC officials, in the performance of their duties, are empowered to detain, transit, enter, and conduct inspections within any property and vessel, as well as in the involved industrial and commercial facilities, and to seize organisms, parts, products, and derivatives of wildlife, together with the equipment used in the commission of a crime or activity prohibited by this law. In the case of private homes, permission from the competent judicial authority or the owner shall be required" (The highlighting is my own). From the foregoing, it is inferred with crystal clarity that park rangers carry out policing duties, such as detaining, inspecting, seizing (decomisar), evicting, patrolling, and attending to complaints, for which they have the character of police authority, thereby exposing themselves, by that very fact, to risks to their physical integrity. Therefore, even though their position is not classified as a police one, this does not exclude them from the aforementioned risks, as they must confront individuals who, within national parks, are caught committing crimes by engaging in any of the conduct defined as criminal by law. That fact alone, plus the competence and obligation to detain them when caught in the commission of the crime and the seizure (decomiso) of the products removed from the national park, are by their nature dangerous, placing them in a real condition of exposing even their lives, given that they even confront those who possess weapons to commit crimes; therefore, no other conclusion can be drawn. Thus, this is a case of analyzing the legal reality that obligates park rangers, and not a question of whether they bring testimonial evidence to demonstrate the risks they face, since the laws under which their work is governed alone place them in a condition of risk, meaning they must not be treated unequally in relation to those who hold positions properly classified as police.

The undersigned judge considers that, although Article 91 of the General Police Law had as intended recipients of the police risk (riesgo policial) supplement officials who perform police functions that pose a risk to their physical integrity, we must consider that it sets as a requirement that there be constant or permanent exposure to risk. The work of park rangers is so risky that there exists a legislative initiative, file No. 16626, which aims to enact a law called the "Law of Salary Justice for Park Rangers (Guardaparques) of the Ministry of Environment and Energy (MINAE) and Operationalization of the Protected Wild Areas Trust (Fideicomiso de Áreas Silvestres Protegidas)," upon considering that police risk means that danger to which the official working in the prevention, control, and protection of natural resources, in the category of police authority, of the Ministry of Environment and Energy is exposed. Although it is only a bill and, for that very reason, is not binding on the judge in these cases, it is true that this initiative captures and seeks to protect a reality of risk, such as that to which park rangers are exposed. Day after day, due to the nature of their obligations, the denial of the supplement claimed in this proceeding is not determined by the fact that their position is not within the police category, as this does not exempt them from the risks that the rules governing them impose and classify them as police based on the functions they must perform. For these reasons, the undersigned considers that equal salary treatment should be given regarding the issue of the police risk supplement, since fundamentally, both categories of positions run risk to physical integrity, and perhaps that of park rangers is greater, given that they must confront individual or organized crime (furtive hunters, among other criminal phenomena) and even conduct house raids, upon prior authorization from criminal judges—sufficient regulatory requirements to declare that their situation perhaps involves a greater degree of danger than that of simple police officers from other police forces existing in our system. Only that in the case of park rangers, the assets they must protect are not people, but this does not make them any less relevant for the country, to the degree that it has undertaken to enact laws and create infrastructure for their execution, all with the purpose of protecting those assets of interest to the entire community, such as marine, wildlife, and forest riches, which are threatened by individual or collective actions of people willing to commit crimes, who generate an imminent risk due to the expected reaction upon being discovered and detained by park rangers, who are obligated to make the arrests and subsequently hand them over to other authorities for the processing of the corresponding criminal sanctions.

Based on the reasons stated above and this judge considering that, due to the park ranger position held by the plaintiff, since his functions are cataloged as being within the police category, as evidenced by the norms cited above, he does meet the requirement of exposure to risk to his physical integrity in the performance of his duties (certain risk), and therefore, he is entitled to receive the supplement called "police risk" (riesgo policial). It is not the category of the position that justifies and aims to compensate this supplement, but the real exposure to suffering harm to his physical integrity for fulfilling his obligations by reason of the assigned position. Thus, in my judgment, the plaintiff fits the criteria established in the norm created to compensate, under the cited supplement, all those officials of police forces who, as stated, are exposed to suffering injuries while combating crime (without the asset they protect being determinative for its application); he performs police functions consisting of guarding the nation's assets (specifically natural resources, in their many varieties that are displayed in national parks), for which he puts his physical integrity at risk, since the park ranger is the only one with that police authority within the protected national areas, where, due to his work as previously indicated, he faces varied delinquency (illegal hunting, fishing, and logging), violations of the wildlife law, among other risky activities. Consequently, he must be granted the police risk supplement, based on the principle of salary equality, of constitutional rank.

It is worth adding that in Resolution No. 4368-2003 of the Constitutional Chamber (Sala Constitucional), reference was made to the principle of equality in the following terms: "... regarding the principle of equality, it is important to rescue what the Full Court stated when it served as a constitutional court: 'The Principle of Equality before the law is only violated if a law grants different treatment, without justified motive, to persons who are in the same situation, that is, that for the same category of persons, the regulations must be equal.' (Extraordinary session of August 11, 1983). Likewise, in an extraordinary session of June 28, 1984, it considered: 'Equality before the law means not only equal treatment in equal conditions, as it would be contrary to this principle to apply the same measure in different conditions. But it must be emphasized that not every difference constitutes a legitimate cause for establishing different treatment, even less so, without any restriction, because the difference may refer to irrelevant aspects that do not affect the core of the case, in addition to the fact that the constitutional violation could also occur by excess, that is, when exorbitant measures are adopted in relation to the differences that could justify some different treatment.' These concepts served as a basis for the subsequent jurisprudential development that this Constitutional Court has made regarding the principle in question, enshrined both in domestic law (properly in Article 33 of the Political Constitution), and in International Law (in the various international human rights instruments in force in our country). In relation to this principle, two key ideas have been put forth; first, insofar as it implies equal treatment among equals and unequal treatment for the unequal (to that effect, rulings numbers 7182-94, 1474-93, 5972-94, and 6097-94); and second, regarding the constitutional possibility of establishing differentiated situations among unequals, under the condition that these be reasonable and proportionate. Thus, in subsequent judgments, it has been expressed: 'The principle of equality, contained in Article 33 of the Political Constitution, implies that in all cases, equal treatment must be given regardless of the possible differentiating elements of legal relevance that may exist; or what is the same, not every inequality necessarily constitutes discrimination. Equality, as this Chamber has stated, is only violated when the inequality is devoid of an objective and reasonable justification. But furthermore, the cause of justification for the act considered unequal must be evaluated in relation to its purpose and effects, such that a reasonable relationship of proportionality must necessarily exist between the means employed and the purpose itself. That is, equality must be understood in light of the circumstances occurring in each specific case in which it is invoked, so that universal application does not prohibit contemplating different solutions for different situations with diverse treatment. All that has been expressed means that equality before the law cannot imply material equality or real and effective economic equality.' (Rulings numbers 1770-94, at nine hours and eighteen minutes on April 15, 1994, and 1045-94 at eleven hours and fifty-one minutes on February 18, 1994)" (The emphasis is not from the original).

And regarding the principle of salary equality, in Ruling No. 12017-2006, the constitutional review body stated: "On the principle of salary equality and following the thesis contained in the partially transcribed ruling, the Court has indicated that it is not discriminatory to establish salary differences as long as that different treatment has a reasonable basis, that is, it addresses particular and objective circumstances that justify it. Thus, in ruling 1997-1320 at 14:54 hours on March 4, 1997, the Chamber stated: 'It is evident that from the constitutional articles deemed infringed (33, 57, 68, and 74), a clear purpose can be derived that, in salary matters, there be a balanced and fair treatment for different labor activities, whether or not they have a professional nature. This Chamber has reiterated this in its various pronouncements. But, as has also been explained, that balanced treatment supposes—as in any other case where an equality dispute is at stake—that the differences existing between the various activities be recognized, such that those that are different are not equated nor those that are equal differentiated, in such a way that undue privileges result from overvaluing some, or injustices occur because others are undervalued.' (The emphasis is not from the original).

From this jurisprudential line, it is concluded beyond any doubt that different salary treatment on the matter of the supplement claimed would only be justified in the specific case if the plaintiff, due to the position and the legal responsibilities he holds, were not exposed to risks to his physical integrity, for that is the fundamental basis the legislature had when creating this supplement. To avoid the interpretations that have been against park rangers for the mere fact of not holding positions formally classified as police, the previously cited legal initiative seeks to regulate it.

This being the case, the undersigned considers it appropriate to grant the appeal formulated by the plaintiff, annul the contested judgment, and, in its place, declare the lawsuit partially granted. Consequently, the State must be ordered to pay the plaintiff the police risk supplement and the differences generated with respect to the year-end bonus (aguinaldo) and the school salary (salario escolar), but not regarding vacation pay, since the granting of differences in that regard only occurs when the plaintiff has been paid any sum for that concept as compensation, and this was not proven in the record. Regarding the sums granted, the payment of interest and indexation must be recognized, as provided in Article 565 of the Labor Code. Legal interest on the sums granted shall be recognized in accordance with Article 1163 of the Civil Code from the enforceability of the debt and until its effective payment, at an amount equal to that paid by the Banco Nacional de Costa Rica for six-month term deposit certificates in colones. Likewise, the sums shall be indexed from the moment they became enforceable and until the date of effective payment. In addition, the defendant must make the respective legal deductions, including employee-employer contributions and all obligations corresponding to Social Security in the terms referred to in Article 567 of the Labor Code. In another vein, given that I consider the right of park rangers to receive the supplement for the risk they run in the exercise of the legal obligations inherent to the position to be a debatable matter, I declare the State's appeal without merit.

THEREFORE (POR TANTO): The appeals in cassation (recursos de casación) filed are declared without merit. Judge Pereira Retana dissents. The appeal filed by the plaintiff is granted, and the State's appeal is denied. The contested judgment is annulled, and in its place, the lawsuit is declared partially granted. The State is ordered to retroactively pay the plaintiff the police risk bonus payment (sobresueldo de riesgo policial), from the effective date of the Law that created it, which dates back to March 15, 2001, as well as the differences generated in year-end bonuses and school salaries (aguinaldos y salarios escolares). On the resulting amounts, the payment of legal interest is granted in accordance with Article 1163 of the Civil Code from the enforceability of the debt and until its effective payment, at an amount equal to that paid by the Banco Nacional de Costa Rica for six-month term deposit certificates in colones. Likewise, the payment of indexation of the amount owed is granted, from the moment it became enforceable and until the date of effective payment. Regarding the differences granted, the defendant is authorized to make the respective legal deductions, including employee-employer contributions and all obligations corresponding to Social Security. This matter is resolved without special assessment of costs.

Luis Porfirio Sánchez Rodríguez Jorge Enrique Olaso Álvarez Roxana Chacón Artavia Sandra María Pereira Retana Olman Gerardo Ugalde González Res: 2023-000117 AVMIRANDAS/JBÁEZ 1 ___________________________________________________________________________________________________ Telephones: 2295-3671, 2295-3676, 2295-3675 y 2295-4406. Facsimile: 2295-3009. Electronic Mails: [email protected]. y [email protected]

Sala Segunda de la Corte Clase de asunto: ordinario Analizado por: SALA SEGUNDA Tipo de contenido: Voto de mayoría Temas (descriptores): Principio de buena fe Temas (descriptores): Riesgo policial Temas (descriptores): Exoneración en costas (exención en costas) Tipo de contenido: Voto salvado Temas (descriptores): Riesgo policial Sentencia con Voto Salvado Sentencias Relacionadas Sentencias en igual sentido Sentencia con datos protegidos, de conformidad con la normativa vigente *220005601178LA* Corte Suprema de Justicia SALA SEGUNDA Res: 2023-000117 SALA SEGUNDA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las diez horas treinta minutos del veinticinco de enero de dos mil veintitrés. Proceso ordinario establecido ante el Juzgado de Trabajo del Primer Circuito Judicial de San José, Sección Primera, por [Nombre 001], soltero, oficial de seguridad y vecino de Limón, contra el ESTADO, representado por su procuradora adjunta la licenciada Amanda Grosser Jiménez, y el SISTEMA NACIONAL DE ÁREAS DE CONSERVACIÓN, representado por su director ejecutivo [Nombre 002] , soltero, administrador y vecino de Heredia. Actúan como apoderados especiales judiciales; del actor el licenciado Jorge Emilio Regidor Umaña, y del sistema codemandado la licenciada Gidgett Ramírez Hernández, vecina de Cartago. Todos mayores, casados y vecinos de San José, con las excepciones indicadas. Redacta el magistrado Olaso Álvarez, y, CONSIDERANDO: I.- ANTECEDENTES: Por medio de su apoderado especial judicial, el actor manifestó que labora para el Sistema Nacional de Áreas de Conservación, en adelante SINAC, prestando sus servicios como oficial de seguridad 2, desde el 20 de abril de 1998. Según expuso, cumple funciones de prevención, control y protección de los recursos naturales, lo que implica detener y denunciar a los infractores, además de tener que desplazarse en vehículos oficiales y a pie en acción de prevención, cooperando en labores policiales. Indicó que lo anterior produce que tengan que enfrentarse con personas armadas y a animales peligrosos que ponen en riesgo su vida. Por ello, solicitó se condene al Estado al pago del plus salarial por riesgo policial, junto con las diferencias generadas en vacaciones, aguinaldo y salario escolar, así como intereses, indexación y ambas costas (imágenes 1-11 del expediente virtual del Juzgado). La representación estatal contestó de forma negativa y respecto al accionante planteó las excepciones de cosa juzgada material, de inoponibilidad de la demanda, de pago y de falta de derecho. Pidió se declare sin lugar la demanda y se condene a la parte accionante al pago de costas e intereses. De resolverse lo contrario, requirió se le exonere en costas (imágenes 72-90 del expediente virtual del Juzgado). La a quo declaró sin lugar la demanda y resolvió el asunto sin especial condena en costas (imágenes 305-318 del expediente virtual del Juzgado). II.- RECURSOS DE CASACIÓN: Ambas partes recurren lo fallado y expresan los siguientes agravios. El apoderado especial judicial de la parte actora alega, en primer orden, violación al debido proceso en relación a la declaratoria de puro derecho. A su juicio, el análisis de los hechos se debía hacer asumiendo que de lo que se trataba no era de demostrar, pues es un asunto de puro derecho y el asunto de puro derecho lo que hace es partir de que lo expuesto en la demanda y la contestación hay que valorarlos partiendo de estos y de sus efectos, sin esperar demostraciones de ningún tipo, pues si hubiera que probar algo, entonces la sentencia se hizo ilegalmente, pues requería de la prueba que se ofreció. Es decir, la a quo lo que debía hacer es valorar si las labores que despliega el actor son las propias para obtener el beneficio del plus del riesgo profesional según el manual descriptivo de puestos. En razón de lo anterior, precisamente por el hecho de que la jueza siente que no se probaron algunas cosas (las cuales no había que probar, pues es un proceso de puro derecho), aportan un conjunto de pruebas documentales para demostrar la verdadera labor. Explica que, a diferencia de los policías de la fuerza pública, los “guardaparques” van más allá, pues no solo detienen a un infractor, sino que él prepara la denuncia que se le presenta a la fiscalía, y estas actividades no las hace un policía. En otro orden, acusa aplicación omisa de las normas del riesgo profesional y las leyes ambientales a la labor de los guardaparques. Hace ver que conforme las leyes ambientales, su labor real es de policía, y sus actos generan o pueden generar riesgos de los cuales deriva el derecho que requiere. La parte demandada recurre lo resuelto respecto a las costas del proceso. Acusa falta de fundamentación fáctica que justifique la exoneración de costas de la parte actora. Invoca los numerales 562 y 563 del Código de Trabajo. Señala que la sentencia recurrida no solo carece de toda justificación que sustente, de manera clara y puntual, los motivos que llevaron al juez de instancia a determinar la procedencia de la exoneración, sino que resulta incongruente, toda vez que por una parte determina la falta de derecho del actor sobre su reclamo -tal y como lo establece el mismo ordenamiento jurídico-, pero de forma contraria a lo establecido decide exonerar sin que exista una justificación clara. Establece que no es procedente la exoneración por un tema de “interpretación ” normativa, pues tal presupuesto no se encuentra dentro los establecidos en la norma legal, así como que el mismo se encontraba debidamente representado por un asesor legal. III.- SOBRE LA PRUEBA PARA MEJOR RESOLVER: El artículo 594 del Código de Trabajo reformado por la Ley 9343 (Reforma Procesal Laboral), dispone que ante el órgano de casación solo podrán presentarse u ordenarse para mejor proveer pruebas documentales o técnicas que puedan ser de influencia decisiva, según calificación discrecional del órgano. La parte accionante aporta un conjunto de pruebas documentales para demostrar, según su dicho, su verdadera labor. A juicio de la Sala, dicho documento no es de influencia decisiva para resolver con acierto el presente asunto, ya que se estima que en autos se cuenta con elementos suficientes y claros para su resolución. Asimismo, es importante acotar que este instituto procesal no puede ser utilizado para suplir la insuficiencia probatoria de la parte que no procuró traer a los autos, en el momento procesal oportuno, la prueba que da sustento a su posición en juicio; puesto que, de conformidad con el principio dispositivo que rige la materia probatoria, las partes ostentan la responsabilidad no solo de ofrecer la prueba sino también de procurar que esta sea traída al proceso en el momento procesal oportuno. Conforme lo expuesto, la prueba documental ofrecida para mejor resolver en el recurso no es de recibo. IV.- SOBRE EL RECURSO POR RAZONES PROCESALES: La parte actora solicita la nulidad de la sentencia, pues considera que la a quo incurrió en violación al debido proceso, dado que el asunto se declaró de puro derecho. Es importante indicar que el artículo 587 del Código de Trabajo establece: “Por razones procesales será admisible cuando se invoque: 1.- Cualquiera de los vicios por los cuales procede la nulidad de actuaciones, siempre y cuando estos hayan sido alegados en alguna de las fases precedentes del proceso y la reclamación se haya desestimado”. En el asunto bajo estudio, por medio de la resolución de las 8 horas y 52 minutos del 29 de julio del 2020, se concedió audiencia para la emisión de conclusiones (imagen 182 del expediente virtual del Juzgado), las cuales fueron rendidas oportunamente por ambas partes (imágenes 184-189 y 192-194 del expediente virtual del Juzgado). Ahora bien, contra lo actuado no se interpuso recurso alguno, sino que es hasta la presentación del recurso que la parte actora se muestra disconforme. Tal como se indicó, para que ese argumento sea admisible en casación, debe haber sido alegado en las fases precedentes del proceso, según lo requiere el artículo 587, inciso 1° del Código de Trabajo. Al no haberse manifestado esa inconformidad ante el Juzgado, el reproche es inatendible. V.- SOBRE EL PLUS SALARIAL: El numeral 91 de la Ley General de Policía, n.º 7410 del 26 de mayo de 1994 (adicionado por el artículo 3 de la Ley de Fortalecimiento de la Policía Civilista, n.° 8096 del 15 de marzo de 2001; y corrida su numeración mediante el ordinal 1 de la Ley de Creación de la Policía Escolar y de la Niñez, n.° 8449 del 14 de junio de 2005, que lo trasladó del antiguo 85 al 91 actual), estatuye: “Créase un incentivo denominado riesgo policial, el cual consiste en un plus salarial equivalente a un dieciocho por ciento del salario base; corresponderá a todos los funcionarios que desarrollen funciones policiales que impliquen riesgo a su integridad física, independientemente de la ubicación en la estructura administrativa (así reformado el párrafo anterior de acuerdo con la anulación parcial hecha por resolución de la Sala Constitucional número 12017 del 16 de agosto de 2006. El resalto es agregado). En el voto supracitado, se indica: “El otorgamiento de este incentivo salarial deberá fundamentarse, en cada caso concreto, definiendo las razones por las cuales las funciones del empleado correspondiente encuadran dentro del supuesto de peligrosidad definido”. Por medio del Decreto Ejecutivo N.° 29597 del 5 de junio de 2001 se promulgó el “Reglamento para el pago del riesgo policial” , cuyo numeral 1 reza: “El plus salarial denominado "Riesgo Policial", es pagadero única y exclusivamente a los "servidores policiales", en virtud del cumplimiento de las "funciones policiales" que les corresponde en razón de la investidura, nombramiento, puesto y cargo que ostentan, como miembros de la Fuerza Pública, y que en el desempeño de funciones se corra algún riesgo inminente para la integridad física , en razón de la peligrosidad que la función policial pueda significar. Mediante resolución fundada, se razonará en cada caso concreto, en qué consisten las circunstancias de peligrosidad que impliquen algún riesgo para la integridad física del servidor, independientemente de su ubicación dentro de la estructura administrativa del Ministerio, debiéndose constatar además, el cumplimiento de los supuestos que se detallan en el presente reglamento” (El resaltado es agregado) . Por su parte, el artículo 2 cita: “Se entiende por "servidor policial": La persona nombrada en un puesto de plaza policial de alguno de los cuerpos policiales cuya competencia esté prevista por Ley, para servir al Estado en el ejercicio de la función policial, para lo cual es investido de autoridad pública, de conformidad con la Constitución Política y la Ley. Por consiguiente, para que una persona sea servidor policial, debe darse el concurso de las siguientes condiciones: a) Investidura otorgada por el Presidente de la República y el Ministro del ramo mediante Acuerdo Ejecutivo. b) Juramentación constitucional para el desempeño y ejercicio del cargo de autoridad pública. c) Nombramiento en puesto de plaza policial, en alguno de los Cuerpos Policiales que conforman la Fuerza Pública, cuya competencia esté constituida por Ley. El nombramiento debe estar conformado a Derecho, según los requisitos y procedimientos de reclutamiento, selección y nombramiento establecidos en la legislación que regula la relación de servicio y la función policial. d) Desempeñar funciones policiales propiamente dichas”. Luego, el artículo 3 del mismo cuerpo normativo establece que: “Se entiende por "funciones policiales", sin perjuicio de lo que se establezca en otras disposiciones normativas de rango superior, aquellas que se comprenden dentro de los enunciados genéricos de: defensa de la soberanía nacional, mantenimiento del orden público, vigilancia y seguridad ciudadana. Se implican entonces, las funciones que realiza un funcionario investido de autoridad para garantizar: la seguridad nacional, la seguridad de las personas y de los bienes, la integridad física y el respeto de los derechos y libertades de los ciudadanos, el mantenimiento del orden y la tranquilidad pública, la prevención y represión de la delincuencia, la ejecución de las decisiones de los órganos jurisdiccionales y administrativos; para lo cual cuenta con investidura de autoridad pública con atribuciones para realizar legítimamente: allanamientos, decomisos y detenciones, con arreglo en la Constitución Política y la Ley”. En igual sentido, el Tribunal Constitucional en el pronunciamiento número 4368-2003 de las 15 horas y 28 minutos del 21 de mayo del 2003, en lo interesa, definió: “El artículo 12 de la Constitución dispone, en cuanto a la función general de las distintas fuerzas de policía, que para la vigilancia y conservación del orden público habrá las fuerzas de policía necesarias; con ello se alude a la principal tarea de la Fuerza Pública, cual es mantener el orden público en general, y velar por la seguridad de los habitantes. Así lo ha afirmado también esta Sala, entre muchas otras, en sentencias números 1588-91, 5882-93 y 884-98. Concretamente, y sobre este punto, se dijo: "Podemos definir el concepto de fuerza pública como el conjunto de cuerpos de seguridad -y sus agentes- que bajo la dependencia del Poder Ejecutivo tienen como finalidad mantener el orden público y velar por la seguridad de los habitantes con funciones fundamentalmente preventivas y ocasionalmente represivas. Por disposición Constitucional -y seguramente por motivos históricos ya que en ellas descansaba como único cuerpo armado, el poder que apareja la tenencia y el uso de las armas- la Constitución no sólo confiere el mando supremo de ella al Poder Ejecutivo, sino que, por razones obvias de ser funcionarios de absoluta lealtad establece también -como atribución del Presidente y del respectivo Ministro- nombrar y remover a los miembros que componen dicha fuerza pública (…).Por otra parte, en lo que se refiere al órgano rector de las fuerzas de policía, el artículo 140 constitucional, en sus incisos 1), 6) y 16) establece que le corresponde al Presidente de la República y al respectivo Ministro de Gobierno nombrar y remover libremente a los miembros de la fuerza pública, mantener el orden y la tranquilidad de la Nación, tomar las providencias necesarias para el resguardo de las libertades públicas y disponer de la fuerza pública para preservar el orden, defensa y seguridad del país; y el inciso 3) del artículo 139 ídem señala que le corresponde, exclusivamente, a quien ejerce la Presidencia de la República, ejercer el mando supremo de la fuerza pública (resoluciones de la Sala Constitucional, números 10134-1999 y 1049-2001). Interesa también hacer referencia al concepto de función policial, el cual se extrae de la Ley General de Policía, artículo 6, que incluye, dentro de las fuerzas de Policía, a las siguientes, que tienen la seguridad pública a su cargo: la Guardia Civil, la Guardia de Asistencia Rural, la policía encargada del control de drogas no autorizadas y de actividades conexas; la Policía de Fronteras, la Policía de Migración y Extranjería, la Policía del Control Fiscal, la Dirección de Seguridad del Estado, la Policía de Tránsito, la Policía Penitenciaria y las demás fuerzas de policía, cuya competencia esté prevista en la ley. De acuerdo con el artículo 2 ídem, los miembros de las fuerzas de Policía son funcionarios públicos, obligados a observar y cumplir la Constitución Política, los tratados internacionales y las leyes vigentes; entre sus funciones, de acuerdo con el numeral 4, se encuentran: vigilar, conservar el orden público, prevenir las manifestaciones de delincuencia y cooperar para reprimirlas en la forma en que se determina en el ordenamiento jurídico. De acuerdo con lo anterior, y también con base en los numerales 10, 44, 45, 47, 52, 59, 69 y 70 de la Ley General de Policía, todos los miembros de todas las fuerzas de policía del Poder Ejecutivo se constituyen en destinatarios de todos los imperativos que debe cumplir la Policía Administrativa en una República, así como de todos los derechos que les corresponde como servidores públicos en los distintos repartos administrativos…” (El resaltado es agregado). En el caso bajo análisis, la juzgadora de instancia concluyó que el servidor no se encontraba en los supuestos de hecho requeridos para optar por el beneficio pretendido, ya que no desempeña funciones propiamente policiales (hecho no probado). El recurrente alega que esa decisión es injustificada porque diversas normas en nuestro ordenamiento jurídico ratifican las competencias policiales de quienes se desempeñan como guardaparques. Es cierto que en los numerales 54 de la Ley Forestal, 1996, 9 de la Ley del Servicio de Parques Nacionales y 16 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre, se dispone que las personas funcionarias que fungen como guardaparques tienen carácter de autoridad policial; sin embargo, dichas normas establecen con claridad que esa autoridad se limita a denunciar y reportar ante las autoridades competentes las respectivas infracciones, o sea que sus obligaciones son de mera colaboración y, por ende, distintas a los servidores y las servidoras de la Fuerza Pública. Así, en el artículo 54 de la Ley Forestal, N.° 7575 del 13 de febrero de 1996, se estipula: “Los funcionarios de la Administración Forestal del Estado tendrán carácter de autoridad de policía, como tales y de acuerdo con la presente ley, deberán denunciar ante las autoridades competentes las infracciones cometidas. Las autoridades de policía estarán obligadas a colaborar con los funcionarios de la Administración Forestal del Estado, cada vez que ellos lo requieran para cumplir, cabalmente, con las funciones y los deberes que esta ley les impone Para el cumplimiento de sus atribuciones, estos funcionarios, identificados con su respectivo carné, tendrán derecho a transitar y a practicar inspecciones en cualquier fundo rústico o industrial forestal, excepto en las casas de habitación ubicadas en él; así como decomisar la madera y los demás productos forestales aprovechados o industrializados ilícitamente y secuestrar, en garantía de una eventual sanción, el equipo y la maquinaria usados en el acto ilícito. También, decomisarán el medio de transporte que sirva como instrumento o facilitador para la comisión del delito, previo levantamiento del acta respectiva. Todo lo anterior deberá ponerse a la orden de la autoridad judicial competente, en un plazo no mayor de tres días” . Por su parte, el ordinal 9 de la Ley del Servicio de Parques Nacionales, N.° 6084 del 24 de agosto de 1977, reza: “Quien contraviniera lo dispuesto en el artículo ocho, será expulsado inmediatamente del Parque Nacional y puesto a la orden de las autoridades judiciales correspondientes, por los empleados del Servicio de Parques Nacionales, quienes para ese efecto tendrán el carácter de autoridades de policía” . Por último, en el canon 16 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre, N.° 7317 del 30 de octubre de 1992, se dispone que: “Para el fiel cumplimiento de las obligaciones establecidas en esta ley, los inspectores de vida silvestre, los inspectores forestales, los guardaparques y funcionarios del SINAC debidamente acreditados para esos fines y en el desempeño de sus funciones están facultados para detener, transitar, entrar y practicar inspecciones, dentro de cualquier finca y embarcación, lo mismo que en las instalaciones industriales y comerciales involucradas, así como para decomisar los organismos, las partes, los productos y los derivados de vida silvestre, junto con el equipo utilizado en la comisión de un delito o actividad prohibida por esta ley. En el caso de los domicilios privados se deberá contar con el permiso de la autoridad judicial competente o del propietario” (Los resaltado son agregados). Por ello, se estima que no es posible equiparar las funciones de las personas que fungen como guardaparques con las de las personas que integran los cuerpos policiales, pues el grado de peligrosidad entre el ejercicio de ambos cargos no es el mismo (en igual sentido puede consultarse los votos de este órgano números 1469, de las 10:40 horas del 7 de agosto y el número 948, de las 12:00 horas del 29 de mayo, ambos del 2020). Como se explicó con anterioridad, los cuerpos policiales deben, como parte de sus funciones, garantizar la seguridad nacional, no solo de las personas sino también de los bienes, velar por el respeto de los derechos y libertades de todos los ciudadanos y de todas las ciudadanas, manteniendo el orden y la tranquilidad pública, previniendo y reprimiendo la delincuencia y ejecutando las decisiones de los órganos jurisdiccionales y administrativos. En cambio, según se tuvo por acreditado, el propósito del puesto que desempeña el promovente es: “ Ejecutar labores de vigilancia del Patrimonio Natural del Estado, sus instalaciones, activos y personas en el ASP del ACTo donde labora. Vigilar y controlar el ingreso y salida de vehículos y embarcaciones oficiales, y/o equipos y materiales, comprobando las cantidades y tipo de los artículos, y registrando la información en la bitácora o libro correspondiente. Mantener controles actualizados sobre las actividades bajo su responsabilidad, velando por que se cumplan de acuerdo con los planes establecidos y se tomen las medidas de control interno con el fin de minimizar los riesgos que atenten contra los objetivos organizacionales. Preparar reportes sobre las actividades realizadas, las irregularidades observadas en el desarrollo de las labores y otros aspectos de interés que surjan como consecuencia del trabajo que realiza y presentar las recomendaciones pertinentes. Realizar las labores administrativas que se derivan de su función, tales como: llenar boletas o bitácoras de control, preparar informes de labores, reportes de anomalías, entre otras. Apoyar las labores de control y protección que se realizan en las ASP del ACTo, tomando como base lo establecido en el Plan de Prevención, Protección y Control de las ASP. Operar el equipo necesario para la ejecución de las actividades de vigilancia donde labora, como el manejo de embarcaciones y motores fuera de borda, conducción de vehículos oficiales, entre otros. Documentar las quejas de la sociedad civil relacionadas a delitos ambientales en el ACTo. Apoyar en la ejecución de actividades de otros programas del ACTo cuando se le solicite, para ayudar al control, manejo, conservación y desarrollo sostenible de recursos forestales, áreas silvestres protegidas, cuencas hidrográficas, sistemas hídricos y recursos ambientales. Controlar que los visitantes se mantengan dentro de las zonas establecidas para uso turístico según el Plan General de Manejo del ASP. Controlar y evaluar las diferentes actividades que tiene bajo su responsabilidad, con el fin de detectar y corregir fallas, así como proponer mejoras e innovaciones relacionadas con la forma de desarrollar el trabajo dentro del ASP. Reportar al superior inmediato sobre cualquier deterioro, daño o desperfecto en el equipo, herramientas, armas o infraestructura para que sea atendido por la Administración del ACTo. Controlar el adecuado cumplimiento de las disposiciones relacionadas con la dotación de armas, municiones, mantenimiento y seguridad de las mismas, y velar porque las armas se mantengan dentro de la bodega de armas cuando los funcionarios se encuentran en tiempo de ocio. Evaluar las condiciones de seguridad de la institución, edificio u oficina, área silvestre protegida, para la cual labora, con el fin de detectar fallas o anomalías que atenten contra la labor a ejecutar y proponer las soluciones pertinentes. Mantener limpios y estrictamente ordenados los edificios, oficinas, bodegas, y cualquier otra infraestructura que se encuentre dentro del ASP donde labora. Ejecutar labores de limpieza y mantenimiento de las áreas verdes, y de los senderos terrestres y acuáticos dentro del ASP donde labora, para facilitar el acceso de funcionarios y visitantes a dichas áreas y minimizar los efectos negativos causados por la naturaleza. Mantener limpias y en buenas condiciones las herramientas de trabajo como embarcaciones, motores fuera de borda, vehículos, motosierras, hidrolavadoras, bombas, entre otros. Participar en capacitaciones, talleres, y reuniones cuando se le solicite. Elaborar y presentar informes verbales o escritos a su superior inmediato sobre anomalías o negligencias cometidas por algún funcionario del ASP. Atender, orientar, resolver consultas y suministrar información a superiores, compañeros y público en general, relacionadas con la actividad a su cargo. Dar seguimiento y realizar las actividades establecidas en el Plan de Gestión Ambiental del 22. Ejecutar otras tareas propias del cargo que desempeña o de otros de similar complejidad y responsabilidad. Su jefe inmediato será el Administrador del ASP donde se encuentre ubicado" (consultar hecho probado segundo e imágenes 300-303 del expediente virtual del Juzgado). De ahí que se considera que las funciones desempeñadas por el accionante, como guardaparques, no encajan dentro de los parámetros legales y jurisprudenciales necesarios para ser acreedor del reconocimiento del incentivo por riesgo policía. Finalmente, aunque no hay duda de que el promovente corre peligro como los y las policías, esa circunstancia no es suficiente para concluir que ostenta esa investidura. Así las cosas, no resulta posible acoger el reclamo formulado por la parte accionante y tampoco se está ante algún supuesto que hagan posible aplicar la regla de la norma más favorable al trabajador. VI.- SOBRE LAS COSTAS: La representación estatal objeta que se haya eximido al demandante perdidoso del pago de ambas costas. En materia laboral el tema de las costas está regulado en los artículos 562 y 563 del Código de Trabajo. Con sustento en esa normativa, la regla es condenar al vencido en el litigio a pagar ambas costas del juicio, tal y como lo adujo la representante del Estado. Sin embargo, al tenor del artículo 563 del Código citado se puede eximir del pago de esos gastos a quien se encuentre en alguno de los supuestos señalados en ese numeral, esto es: cuando el vencido haya litigado con evidente buena fe; cuando las proposiciones hayan prosperado parcialmente; o cuando haya vencimiento recíproco. El presente asunto se resolvió sin especial sanción en estos gastos, al considerarse que: “(…) el actor se encuentra dentro de los presupuestos de exoneración en el pago de las costas. Su pretensión no puede considerarse temeraria, pues se trata de un tema de interpretación de la normativa aplicable al caso, por lo que daba a lugar a pensar que tenía derecho al otorgamiento del riesgo policial reclamado”. No obstante, la representación estatal asegura que dicha absolutoria es infundada, en tanto el tema de “interpretación normativa” no es un presupuesto contemplado en el numeral 563 ibídem. Es cierto que ese supuesto no se encuentra contemplado en la norma citada, pero la decisión del Juzgado de exonerar al funcionario vencido del pago de este rubro, según se aprecia en la parte dispositiva de la sentencia recurrida, fue porque lo calificó como litigante de buena fe (inciso 1° del ordinal 563 del Código de Trabajo); lo cual comparte esta Sala. La buena fe procesal hace referencia al convencimiento que tiene la parte de que el derecho reclamado le asiste y, en el presente caso, es evidente que la parte perdidosa, a luz de la normativa especial que les otorga carácter de autoridad policial a los guardaparques en el desempeño de sus funciones, pudo considerar que le asistía derecho al reclamo del plus denominado riesgo policial, aun cuando su interpretación, como se analizó, no era acertada. De ahí que la exoneración dispuesta por el Juzgado se estima ajustada a derecho. VII.- CONSIDERACIÓN FINAL: Como corolario de lo expuesto, lo procedente declarar sin lugar los recursos de casación presentados. VIII.- VOTO SALVADO DE LA MAGISTRADA PEREIRA RETANA: La suscrita magistrada disiente del voto de mayoría por las razones que de seguido se expondrán. Existen leyes que regulan varias de las tareas policiales que ejercen los guardaparques e incluso les reconocen el carácter de autoridades de policía: A) Ley Forestal, n.° 7575 del 13 de febrero de 1996, precepto 54: “Los funcionarios de la Administración Forestal del Estado tendrán carácter de autoridad de policía, como tales y de acuerdo con la presente ley, deberán denunciar ante las autoridades competentes las infracciones cometidas. Las autoridades de policía estarán obligadas a colaborar con los funcionarios de la Administración Forestal del Estado, cada vez que ellos lo requieran para cumplir, cabalmente, con las funciones y los deberes que esta ley les impone. Para el cumplimiento de sus atribuciones , estos funcionarios, identificados con su respectivo carné, tendrán derecho a transitar y a practicar inspecciones en cualquier fundo rústico o industrial forestal, excepto en las casas de habitación ubicadas en él; así como decomisar la madera y los demás productos forestales aprovechados o industrializados ilícitamente y secuestrar, en garantía de una eventual sanción, el equipo y la maquinaria usados en el acto ilícito. También, decomisarán el medio de transporte que sirva como instrumento o facilitador para la comisión del delito, previo levantamiento del acta respectiva. Todo lo anterior deberá ponerse a la orden de la autoridad judicial competente, en un plazo no mayor de tres días”. B) Ley del Servicio de Parques Nacionales, n.° 6084 del 24 de agosto de 1977, en sus ordinales 8 y 9, en lo de interés para resolver este caso, por su orden, indican: "...2) Cazar o capturar animales silvestres, recolectar o extraer cualquiera de sus productos o despojos... 8) Portar armas de fuero, arpones o cualquier otro instrumento que pueda ser usado para cacería... 11) Provocar cualquier tipo de contaminación ambiental. 12) Extraer piedras, arenas, grava o productos semejantes..."“ARTÍCULO 9°. - Quien contraviniera lo dispuesto en el artículo ocho, será expulsado inmediatamente del Parque Nacional y puesto a la orden de las autoridades judiciales correspondientes, por los empleados del Servicio de Parques Nacionales, quienes para ese efecto tendrán el carácter de autoridades de policía ”. (El destacado se agrega por quien redacta). C) Ley de Conservación de Vida Silvestre, n.° 7317 del 30 de octubre de 1992, mandato 16: “Para el fiel cumplimiento de las obligaciones establecidas en esta ley, los inspectores de vida silvestre, los inspectores forestales, los guardaparques y funcionarios del SINAC debidamente acreditados para esos fines y en el desempeño de sus funciones están facultados para detener, transitar, entrar y practicar inspecciones, dentro de cualquier finca y embarcación, lo mismo que en las instalaciones industriales y comerciales involucradas, así como para decomisar los organismos, las partes, los productos y los derivados de vida silvestre, junto con el equipo utilizado en la comisión de un delito o actividad prohibida por esta ley. En el caso de los domicilios privados se deberá contar con el permiso de la autoridad judicial competente o del propietario” (Los resaltados son propios). De lo anterior se infiere, con meridiana claridad, que los guardaparques llevan a cabo labores policiales, tales como detener, inspeccionar, decomisar, desalojar, patrullar y atender denuncias, para las que tiene el carácter de autoridad de policía, exponiéndose, por ese solo hecho a riesgos para su integridad física, por lo que, aunque su puesto no esté catalogado como de policía, ello no los excluye de los riesgos antes señalados, pues deben de enfrentar a personas que dentro de los parques nacionales sean sorprendidos delinquiendo, por incurrir en alguna de las conductas tipificadas por la ley como delictivas. Ese solo hecho, más la competencia y obligación de detenerles, cuando sean sorprendidos en la comisión del delito, y decomiso de los productos substraídos del parque nacional, son por su naturaleza de carácter peligroso, que les pone en condición real de exponer hasta su vida, pues incluso enfrentan a quienes tienen armas para delinquir, entonces no otra cosa puede concluirse. Así que, este es un caso de análisis de la realidad legal que les obliga a los guardaparques y no de si traen prueba testimonial para demostrar los riesgos a los que se enfrentan, pues las leyes bajo las que su trabajo se rige, por sí solas los pone en condición de riesgo, de manera que no deben ser tratados en forma desigual con relación a los que tienen puestos propiamente de policías. Considera la suscrita juzgadora que, si bien el artículo 91 de la Ley General de Policía, tuvo como destinatarios del complemento por riesgo policial, a los funcionarios que desarrollen funciones policiales y que estas supongan un riesgo para su integridad física, debemos tomar en consideración que pone como requisito que se trate de una exposición constante o permanente al riesgo. Tan riesgoso es el trabajo de los guardaparques, que existe una iniciativa legislativa, expediente n.° 16626, que pretende emitir una le denominada "Ley de Justicia Salarial para los Guardaparques del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) y Operativización del Fideicomiso de Áreas Silvestres Protegidas", por considerar que significa riesgo policial aquel peligro al que está expuesto el o la funcionaria que labora en prevención, control y protección de los recursos naturales, en la categoría de autoridad de policía, del Ministerio de Ambiente y Energía. Si bien se trata solo de un proyecto de ley que por esa misma condición no es vinculante para quien juzga en estos casos, es lo cierto que esa iniciativa recoge y pretende tutelar una realidad de riesgo, como es a la que están expuestos los guardaparques, pues día a día, por la naturaleza de sus obligaciones, sin que para la denegatoria del plus que se reclama en este proceso sea determinante el que su plaza no está dentro de la categoría de policía, pues ello no le exime de los riesgos que las normas que lo rigen le imponen y califican de policía por las funciones que debe desempeñar. Por esas razones, la suscrita considera que debe darse el trato salarial sobre el tema del plus de riesgo policial, pues en lo fundamental de ambas categorías de puestos, corren riesgo a la integridad física y, quizá es mayor el de los guardaparques, pues tiene que enfrentar la criminalidad individual u organizada (cazadores furtivos, entre otros fenómenos criminales) y hasta hacer allanamientos en casas, previa autorización de jueces penales, exigencias normativas suficientes para declarar que su situación es quizá con un grado mayor de peligrosidad que la de simples policías de otros cuerpos policiales que existen en nuestro sistema. Solo que en el caso de los guardaparques, los bienes que deben proteger no son personas, pero no por ello dejan de ser de relevancia para el país, al grado que se ha ocupado de dictar leyes y crear infraestructura para su ejecución, todo con la finalidad de la tutela de esos bienes de interés para toda la colectividad, como son las riquezas marinas, silvestres y forestales, mismas que se ven amenazadas por acciones individuales o colectivas de personas dispuestas a delinquir, quienes generan un riesgo inminente, por la reacción esperable al ser descubiertos y detenidos por los guardaparques, quienes tienen la obligación de realizar las detenciones y posterior entrega a otras autoridades para el trámite de sanciones de tipo penal que corresponda. Con fundamento en las razones antes indicadas y, considerando esta juzgadora que por el puesto de guardaparques que ocupa el actor, al estar catalogado que sus funciones están dentro de la categoría de policía, como se desprende de las normas supra citadas, sí reúne el requisito de exposición a riesgo a su integridad física en el desempeño del cargo (riesgo cierto) por lo que, sí tiene derecho a recibir el plus denominado "riesgo policial", pues no es la categoría del puesto lo que justifica y trata de remunerar ese plus, sino la real exposición a sufrir daños a su integridad física por el cumplimiento de sus obligaciones, en razón del cargo asignado, de modo que, en mi criterio, el accionante se ajusta a los presupuestos en la norma creada para retribuir, bajo el citado plus, a todos aquellos funcionarios de los cuerpos policiales que, como queda dicho, se ven expuestos a sufrir lesiones al combatir la criminalidad (sin que el bien que protegen sea lo determinante para su aplicación), pues realiza funciones policiales consistentes en vigilar los bienes de la nación (concretamente los recursos naturales, en sus múltiples variedades que están expuestos en los parques nacionales) para lo cual ponen en riesgo su integridad física, por ser el guardaparques el único con esa autoridad policial dentro de las áreas nacionales protegidas, donde producto de sus labores como se indicó antes, lo enfrentan a delincuencia variada (caza, pesca y tala ilegal), infracciones a la ley de vida silvestre, entre otras realizadas de riesgo. En consecuencia, se le ha de reconocer el plus por riesgo policial, con fundamento en el principio de igualdad salarial, de rango constitucional. Conviene agregar, que en la resolución n.° 4368-2003, de la Sala Constitucional, se hizo referencia al principio de igualdad, en los siguientes términos : “... en cuanto al principio de igualdad, es importante rescatar lo que la Corte Plena señaló, cuando fungió como tribunal constitucional: "El Principio de Igualdad ante la ley solamente se viola si una ley otorga un trato distinto, sin motivo justificado, a personas que se encuentren en igual situación, o sea, que para una misma categoría de personas las regulaciones tienen que ser iguales." (Sesión extraordinaria del once de agosto de mil novecientos ochenta y tres). Asimismo, en sesión extraordinaria del veintiocho de junio de mil novecientos ochenta y cuatro consideró: "Igualdad ante la ley significa no solo trato igual en condiciones iguales, pues resultaría contrario a este principio aplicar una misma medida en condiciones diferentes. Pero debe hacerse hincapié en que no toda diferencia constituye causa legítima para establecer un distinto trato, menos aún, sin restricción alguna, pues la diferencia puede referirse a aspectos irrelevantes, que no afectan lo medular del caso además de que el quebranto constitucional también podría producirse por exceso , es decir, cuando se adoptan medidas exorbitantes en relación a las diferencias que pudieren justificar algún distinto trato." Estos conceptos sirvieron de sustento para el posterior desarrollo jurisprudencial que este Tribunal Constitucional ha hecho en torno al principio en cuestión, consagrado tanto en el derecho interno (propiamente en el artículo 33 de la Constitución Política), como en el Derecho Internacional (en los diversos instrumentos internacionales de derechos humanos vigentes en nuestro país). En relación con este principio se han dado dos ideas claves; primero, en cuanto implica el trato igual entre iguales y desigual para los desiguales (al efecto, las sentencias números 7182-94, 1474-93, 5972-94 y 6097-94); y segundo, en cuanto a la posibilidad constitucional de establecer situaciones diferenciadas entre desiguales, bajo la condición de que éstas sean razonables y proporcionadas. Así, en posteriores sentencias se ha expresado: "El principio de igualdad, contenido en el Artículo 33 de la Constitución Política, implica que en todos los casos, se deba dar un trato igual prescindiendo de los posibles elementos diferenciadores de relevancia jurídica, que pueda existir; o lo que es lo mismo, no toda desigualdad constituye necesariamente una discriminación. La igualdad, como lo ha dicho esta Sala, sólo es violada cuando la desigualdad está desprovista de una justificación objetiva y razonable. Pero además, la causa de justificación del acto considerado desigual debe ser evaluada en relación con la finalidad y sus efectos, de tal forma que deba existir, necesariamente, una relación razonable de proporcionalidad entre los medios empleados y la finalidad propiamente dicha. Es decir, que la igualdad debe entenderse en función de las circunstancias que ocurren en cada supuesto concreto en el que se invoca, de tal forma que la aplicación universal, no prohíbe que se contemplen soluciones distintas ante situaciones distintas, con tratamiento diverso. Todo lo expresado quiere decir, que la igualdad ante la ley no puede implicar una igualdad material o igualdad económica real y efectiva." (Sentencias números 1770-94, de las nueve horas dieciocho minutos del quince de abril de mil novecientos noventa y cuatro, y 1045-94 de las once horas cincuenta y un minutos del dieciocho de febrero de mil novecientos noventa y cuatro)” (El destacado no es del original). Y en lo que atañe al principio de igualdad salarial, en el voto n. 12017-2006, el órgano contralor de constitucionalidad apuntó: “Sobre el principio de igualdad salarial y siguiendo la tesis contenida en la sentencia parcialmente transcrita, el Tribunal ha señalado que no resulta discriminatorio establecer diferencias salariales siempre y cuando ese trato diferente tenga un fundamento razonable, esto es, atienda a circunstancias particulares y objetivas que lo justifiquen. Así en la sentencia 1997-1320 de las 14:54 horas del cuatro de marzo de mil novecientos noventa y siete, la Sala señaló: “Es evidente que de los artículos constitucionales que se estima infringidos (33, 57, 68 y 74) se puede derivar un claro propósito de que, en materia salarial, exista un tratamiento equilibrado y justo para las distintas actividades laborales, tengan o no un carácter profesional. Esta Sala lo ha reiterado así en sus diversos pronunciamientos. Pero, como ha sido explicado también, ese trato equilibrado supone –como en cualquier otro caso en que esté de por medio una disputa de igualdad– que se reconozcan las diferencias que existen entre las diversas actividades, de modo que no se equiparen las que son distintas ni se diferencien las que son iguales, de forma tal que resulten indebidos privilegios por el hecho de sobrevaluar a unas, o injusticias porque se subvalúen otras”. (El destacado no es del original). De esa línea jurisprudencial se colige, sin lugar a dudas, que solo se justificaría, en el caso concreto, un trato salarial distinto en el tema del plus que se reclama, si el actor, por el puesto y las responsabilidades legales que tiene, no se viera expuesto a riesgos a su integridad física, pues esa es la base fundamental que tuvo el legislador al crear ese plus y, que para evitar las interpretaciones que han sido en contra de los guardaparques, por el solo hecho de no tener puestos catalogados formalmente como policías, quiere regularse en la iniciativa legal antes citada. Así las cosas, la suscrita considera procedente acoger el recurso formulado por la parte actora, anular el fallo impugnado y, en su lugar, declarar parcialmente con lugar a demanda. En consecuencia, se debe condenar al Estado a pagarle al actor el plus por riesgo policial y las diferencias generadas respecto del aguinaldo y el salario escolar, no así de las vacaciones, por cuanto el otorgamiento de diferencias en aquellas solo ocurre cuando al demandante se le haya pagado suma alguna por ese concepto, a modo de compensación, y esto no fue acreditado en autos. Sobre las sumas otorgadas, se debe reconocer el pago de intereses e indexación, conforme lo dispone el artículo 565 del Código de Trabajo. Se deberán reconocer los intereses legales sobre las sumas concedidas de conformidad con el artículo 1163 del Código Civil la exigibilidad del adeudo y hasta su efectivo pago, en un monto igual al que pague el Banco Nacional de Costa Rica por los certificados de depósito a plazo de seis meses en colones. Asimismo, se indexarán las sumas a partir del momento en que resultaron exigibles y hasta la fecha del efectivo pago. Además, el demandado debe realizar las deducciones legales respectivas, incluyendo las cuotas obrero-patronales y todas las obligaciones correspondientes a la Seguridad Social en los términos referido en el numeral 567 del Código de Trabajo. En otro orden de ideas, por estimar que se trata de un tema opinable en cuanto al derecho que les asiste a los guardaparques a recibir el plus por el riesgo que corren, en el ejercicio de las obligaciones legales propias del cargo, declaro sin lugar el recurso del Estado. POR TANTO: Se declaran sin lugar los recursos de casación formulados. La Magistrada Pereira Retana salva el voto. Declara con lugar el recurso planteado por el accionante y deniega el del Estado. Anula el fallo impugnado y, en su lugar, declara parcialmente con lugar la demanda. Condena al Estado a pagarle de manera retroactiva al actor el sobresueldo de riesgo policial, desde la entrada en vigencia de la Ley que lo crea que data del quince de marzo de dos mil uno, así como las diferencias generadas en aguinaldos y salarios escolares. Sobre los montos resultantes otorga el pago de los intereses legales de conformidad con el artículo mil ciento sesenta y tres del Código Civil desde la exigibilidad del adeudo y hasta su efectivo pago, en un monto igual al que pague el Banco Nacional de Costa Rica por los certificados de depósito a plazo de seis meses en colones. De igual modo, concede el pago de la indexación de lo adeudado, a partir del momento en que resultaron exigibles y hasta la fecha del efectivo pago. En relación con las diferencias concedidas, autorizan al demandado a realizar las deducciones legales respectivas, incluyendo las cuotas obrero-patronales y todas las obligaciones correspondientes a la Seguridad Social. Resuelve este asunto sin especial condena en costas. Luis Porfirio Sánchez Rodríguez Jorge Enrique Olaso Álvarez Roxana Chacón Artavia Sandra María Pereira Retana Olman Gerardo Ugalde González Res: 2023-000117 AVMIRANDAS/JBÁEZ 1 ___________________________________________________________________________________________________

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Implementing decreesDecretos que afectan

    TopicsTemas

    • Off-topic (non-environmental)Fuera de tema (no ambiental)

    Concept anchorsAnclajes conceptuales

    • Ley General de Policía, N° 7410 Art. 91
    • Ley Forestal, N° 7575 Art. 54
    • Ley del Servicio de Parques Nacionales, N° 6084 Art. 9
    • Ley de Conservación de Vida Silvestre, N° 7317 Art. 16
    • Código de Trabajo Arts. 562, 563

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