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Res. 00065-2018 Sala Primera de la Corte · Sala Primera de la Corte · 01/02/2018
OutcomeResultado
The Chamber declares inadmissible the third grievance of the plaintiffs and the sole grievance of the defendants for lack of legal reasoning, and admits the first two grounds of the plaintiffs.La Sala declara inadmisibles el tercer agravio de los actores y el único agravio de las demandadas por carecer de fundamentación jurídica, y admite los dos primeros cargos de los actores.
SummaryResumen
The First Chamber of the Supreme Court rules on the admissibility of the cassation appeal filed by both parties in an administrative dispute against the Municipality of Alajuela and two developer companies of the Vila del Lago condominium. The plaintiffs, homeowners in the condominium, sought compensation for damages arising from hidden defects, problems with the wastewater treatment system—including the construction of a treatment plant (PTAR)—and concealment of information. At first instance, the Administrative Court partially upheld the claim, awarding material damages for devaluation of the homes but denying compensation for lack of information. The plaintiffs appealed the denial, arguing violation of the pro consumatore principle and a reversal of the burden of proof. The defendants challenged the valuation of the expert evidence that supported the devaluation award, alleging error of law and pretermission of other evidence. The Chamber declares both grievances inadmissible for lack of adequate legal reasoning: the plaintiffs’ grievance for failing to rebut the lower court’s finding that no concealment occurred, and the defendants’ grievance for lacking a precise technical-legal critique of the judgment. Only the plaintiffs’ first two grounds are admitted (their substance is not addressed in this ruling). The Chamber also rejects the documentary evidence and the request for an oral hearing filed by the companies. In essence, the ruling delimits the scope of cassation, confirming that generic or merely argumentative criticisms without a minimum legal basis tied to the appealed decision are inadmissible.La Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia resuelve sobre la admisibilidad del recurso de casación interpuesto por ambas partes en un proceso contencioso administrativo contra la Municipalidad de Alajuela y dos sociedades desarrolladoras del condominio Vila del Lago. Los actores, propietarios de viviendas en dicho condominio, reclamaban indemnización por daños y perjuicios derivados de vicios ocultos, problemas en el sistema de tratamiento de aguas residuales —incluyendo la construcción de una planta de tratamiento (PTAR)— y ocultamiento de información. En primera instancia, el Tribunal Contencioso Administrativo condenó parcialmente a las demandadas, reconociendo daño material por devaluación de las viviendas, pero rechazó la indemnización por falta de información. Los actores impugnaron en casación el rechazo de la indemnización por ocultamiento de información, alegando vulneración del principio pro consumatore e inversión de la carga de la prueba. Las empresas demandadas, por su parte, cuestionaron la valoración de la prueba pericial que sustentó la condena por devaluación, acusando error de derecho y preterición de otras pruebas. La Sala declara inadmisibles ambos agravios por falta de fundamentación jurídica adecuada: el de los actores, por no refutar los argumentos del Tribunal sobre la inexistencia de ocultamiento, y el de las demandadas, por carecer de una crítica técnico-jurídica precisa contra la sentencia. Solo se admiten los dos primeros cargos de los actores (cuyos detalles no se analizan en este auto). La Sala también rechaza la prueba documental y la solicitud de audiencia oral presentadas por las empresas. En esencia, el auto delimita el ámbito del recurso de casación, confirmando que las críticas genéricas o meramente argumentativas sin una fundamentación jurídica mínima y vinculada al fallo recurrido son inadmisibles.
Key excerptExtracto clave
The cassation appellant evidently forgets that this procedural stage does not correspond to an ordinary appeal, like an apelación. Thus, it is not enough to merely point out a series of general, argumentative disagreements. As noted in previous grounds, it is necessary to contrast the decision with the violation that, in their opinion, took place. The appellant does not systematically and specifically rebut the grounds of the challenged ruling. The only substantive norm alleged to have been breached is article 13 of the Regulations governing the function of interpreters, translators, experts, and executors in the Judiciary. This is limited to a reproduction, without making the corresponding factual-legal connection regarding its impact on the decision. Nor does it explain how it would lead to a different outcome. ... It is clear that the objection is merely argumentative, without a legal basis directly related to the judgment under discussion. It confines itself to making generic assertions not aimed at contesting the decision regarding the award of damages in favor of the plaintiffs.La parte casacionista, es evidente, olvida que esta instancia procesal no corresponde a un recurso ordinario, -como el de apelación-. De forma que no resulta suficiente señalar una serie de inconformidades generales y meramente argumentativas. Es menester, según se apuntó en considerandos anteriores, el contraste de lo decidido con la trasgresión que, en su opinión, tuvo lugar. La recurrente no combate, de manera sistemática y específica, los fundamentos de la resolución impugnada. La única norma sustantiva que alega quebrantada es el cardinal 13 del Reglamento para regular la función de los y las intérpretes, traductores, peritos y ejecutores en el Poder Judicial. La cual se limita a reproducir, sin hacer la correspondiente concatenación fáctico-jurídica respecto a su incidencia en lo resuelto. Tampoco, expone el modo como contribuiría a fallar de manera distinta. ... Es claro, la objeción es tan solo argumentativa, sin una fundamentación jurídica en relación directa a la sentencia debatida. Se circunscribieron a realizar afirmaciones genéricas no dirigidas a combatir lo resuelto en cuanto al otorgamiento de los daños y perjuicios en favor de los accionantes.
Pull quotesCitas destacadas
"La parte casacionista, es evidente, olvida que esta instancia procesal no corresponde a un recurso ordinario, -como el de apelación-. De forma que no resulta suficiente señalar una serie de inconformidades generales y meramente argumentativas."
"The cassation appellant evidently forgets that this procedural stage does not correspond to an ordinary appeal, like an apelación. Thus, it is not enough to merely point out a series of general, argumentative disagreements."
Considerando VIII
"La parte casacionista, es evidente, olvida que esta instancia procesal no corresponde a un recurso ordinario, -como el de apelación-. De forma que no resulta suficiente señalar una serie de inconformidades generales y meramente argumentativas."
Considerando VIII
"Se requiere que el recurso cuente con una fundamentación jurídica mínima... deben explicarse las razones en las cuales sustenta su gestión, combatiendo los argumentos de derecho de la sentencia recurrida y consignando, al menos, alguna referencia normativa que le dé sustento."
"It is required that the appeal has a minimum legal basis... it must explain the reasons on which it rests, rebutting the legal arguments of the appealed judgment and noting, at least, some normative reference that supports it."
Considerando V
"Se requiere que el recurso cuente con una fundamentación jurídica mínima... deben explicarse las razones en las cuales sustenta su gestión, combatiendo los argumentos de derecho de la sentencia recurrida y consignando, al menos, alguna referencia normativa que le dé sustento."
Considerando V
"Se ha de recalcar, se constriñe a señalar su inconformidad al respecto sin citar el derecho de fondo conculcado, y como se apuntó, en lo tocante a la única norma sustantiva que enumeraron, no explicaron de forma clara y precisa cómo se produjo su vulneración."
"It must be emphasized that it confines itself to expressing its disagreement without citing the substantive right violated, and as noted, with respect to the only substantive norm listed, it did not clearly and precisely explain how its violation occurred."
Considerando X
"Se ha de recalcar, se constriñe a señalar su inconformidad al respecto sin citar el derecho de fondo conculcado, y como se apuntó, en lo tocante a la única norma sustantiva que enumeraron, no explicaron de forma clara y precisa cómo se produjo su vulneración."
Considerando X
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**CONSIDERING** **I.** In accordance with the provisions of Articles 134, 139, and 142 of the Administrative Contentious Procedure Code, the appeal filed by the plaintiff is inadmissible with respect to its third objection, and therefore, the first and second grounds will be admitted. Regarding the sole grievance of the defendant companies, it will be declared inadmissible, and the same shall occur with the proposed evidence for better resolution and the requested hearing; for the reasons that will be set forth below.
**II.** It is necessary to refer to the requirements for admitting the appeal for cassation. This means of challenge is classified as an extraordinary one, essentially for two reasons. First, because not all judicial decisions are subject to such an appeal, but only those contemplated in the law. And second, because the grounds for challenge in that review stage are pre-established by the legal system. Regarding the first aspect, the judgments and orders having the nature of a judgment capable of producing material res judicata (cosa juzgada material) are susceptible to the cassation appeal. Likewise, those final and substantive decisions issued in execution proceedings of final judgments rendered in declaratory proceedings (procesos de conocimiento) are also subject. Against this generic formulation, the Code in charge of the matter specifies some particular decisions to which this option is granted. By way of example, the following fall within this possibility: a) the one declaring the inadmissibility of the complaint (Article 62.3); b) the one granting the prior defenses indicated in subsection 6) of canon 92 of the cited Code, and c) the one finally deciding the "execution proceeding" (proceso de ejecución) of a judgment in habeas corpus and amparos from the Constitutional Chamber (Sala Constitucional) (numeral 183 ibid.). Therefore, ordinary orders and decisions that do not define the merits of the matter or do not terminate the proceeding are barred from the cassation stage. As for the grounds, it is worth adding that the duality between procedural and substantive aspects remains. This is enshrined in precepts 137 and 138 of the new codified legislation. For the former, a broad, wide-ranging list is set forth, adjusted in some cases to the assumptions of orality. Regarding substantive grounds, the potential infraction of evidentiary elements is foreseen (holding facts as proven or unproven against the evidence on record, or omission or improper valuation), commonly called "indirect violation" (violación indirecta). On the other hand, forming part of this latter group is the strictly normative infraction, which occurs in the event of an improper application, an incorrect interpretation, or a reprehensible non-application of the norm, known in Costa Rican legal tradition as "direct violation" (violación directa).
**III.** Having mentioned the decisions subject to cassation appeal and their grounds, it is essential to know the requirements necessary for its admissibility. In this regard, it is worth remembering that the anti-formalist vocation with which the Administrative Contentious Procedure Code bursts into the Costa Rican legal system permeates each and every one of its own institutes. In this manner, the cassation appeal is also liberated from excessive admissibility requirements, so that the cassation body (as the apex of the system) can, in most cases, proceed to the analysis of the alleged violations, whether procedural or substantive, in fulfillment of the essential purpose of this jurisdictional instance and of whoever approaches it. Thus, a less rigorous cassation has been established regarding admissibility aspects, without abandoning the technical nature that is proper to it, nor its nature and essence, because, after all, its role and purpose within the modern procedural regime remain unaltered.
**IV.** Now, despite the informality advocated by the new procedural legislation for lodging the cassation appeal, minimum and essential requirements relating to time, place, and form are articulated. They are created, by law, for this particular extraordinary appeal, since without them, there would be no procedural order or balance; however, they must be interpreted in a flexible and reasonable manner, since it is necessary to remember that those indicated in Article 139 of the referenced Code are the sole requirements and formalities foreseen for the cassation appeal, as indicated in subsection 5) of that same numeral. Thus, in subsection 1) of the recently cited norm, it is established that the aforementioned appeal must be filed directly before the First Chamber of the Supreme Court of Justice (Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia). The system in force until now in civil procedural legislation is slightly modified for the administrative contentious jurisdiction, given that, now, the Chamber rules on admissibility; in accordance with canon 142.1 of the Code on the matter, it notifies the opposing party within a period of 10 days (serving notice through the means established, according to the communication previously sent by the trial court). This seeks the standardization of the appellate regime presented by the Code, given that as a rule, whether ordinary or extraordinary, appeals are filed directly before the superior court responsible for hearing them. Next, in the same normative section, the period for its filing is established: 15 business days, counted from the business day following the service of notice to all parties. If an addition or clarification has been filed, the indicated period will begin to run from the business day following the service of notice to all parties of the decision rendered on this matter. Once the time and place of filing have been addressed, a series of "information" and "identification" requirements of the appellant and the proceeding are listed in subsection 2), which, by their nature ("data," "procedural information"), can be corrected within a period of 3 days, according to the provisions of numeral 141 of the same regulatory body. Thus, the following must be indicated: a) the type of proceeding; b) the full name of the parties; c) the signature of the appellant or appellants authenticated by a lawyer; d) time and date of the challenged decision; e) case file number (número de expediente) in which it was issued; and f) means for receiving notifications, when the one that has been arranged does not correspond to the same court, unless, of course, a means has been designated that is excluded from any territorial circumscription (e.g., fax or email). This completes the simple list of instrumental or adjective requirements for the appeal. Only in the event that the corresponding order to comply is not heeded, a flat rejection will be ordered, and therefore, the matter will be archived, but in that case, not only because of the omission itself, but also because of the disregard of the judicial order to comply.
**V.** To the previous requirements is added one last, in this case material, requirement (Article 139.3), necessary for the admissibility and subsequent evaluation of the appeal on its merits. This concerns the grounds for the appeal, which, due to the characteristics of cassation, must be clear and precise. In this sense, it must contain, as provided in the precept under discussion, the factual and legal basis of the case. Factual, insofar as it shows disagreement with the facts that have been held as proven or unproven (which leads to the weighing of the evidence), or with the circumstances occurring due to violation of procedural and legal norms, when it concerns a problem raised regarding the application, omission, or improper interpretation of any norm integrating the block of legality, including, of course, principles of constitutional rank or that which also operates by reflective or indirect effect, after the facts of the challenged judgment are modified. Both in the procedural infraction and in the evidentiary one, factual reasons may concur together with the legal reasons (always necessary), and in that sense, the referenced bases must be directed on both fronts. For its part, it is necessary to clarify that, by express legal mandate, the indication of the canons relating to the value of the poorly assessed evidentiary element or elements is exempted from the legal basis. Likewise, it is unnecessary to cite the norms that the trial court wrongly used to issue and reason its decision, because they appear in the very judgment appealed. And of course, it is not necessary to cite the precepts establishing the requirements, deadlines, and basic rules for the admission of the appeal. More important than citing these latter is that they be fulfilled, put into practice at the moment of drafting and lodging the cassation appeal. Thus, the legally required grounds can be understood as those technical-legal arguments in which articles or legal rules are mentioned, intertwined or concatenated with each other and reasonably linked in a dual perspective: with the arguments of the appeal and with the judgment being challenged. To the extent that a set of legal norms (or, if applicable, a single one of them) is cited, relevant and clearly linked to the contested judgment (whether in its factual or legal support) and the arguments of the appeal, there is a legal basis. Jurisprudential additions or eventual doctrinal citations will sometimes reinforce the allegations made, but generally do not constitute their essence. As this Chamber has already stated, interpreting Article 139 in question, "[translation] it is required that the appeal have a minimum legal basis... the reasons on which it sustains its request must be explained, combating the legal arguments of the challenged judgment and recording, at least, some normative reference that provides support" (Judgment No. 318-A-2008, at 14:25 of May 8, 2008). The grounds are therefore alien to the confused display of norms and allegations; to the mixture of unintelligible arguments or the simple exposition of opinions on the appropriateness or justice of the case, or to the recounting of the mistakes considered to have been made in the challenged judgment, without support in norms or legal criteria. Hence, if the appeal completely omits that technical-normative relationship referred to, or the one it undertakes is impertinent or manifestly and evidently disconnected from the case, it must be understood that it lacks a "total legal basis", and therefore, fails to comply with the necessary requirement established in numeral 139.3), which is penalized with flat rejection, in accordance with the provisions of Article 140 subsection c) of the same Code of Procedure.
**VI.** In the instant case (subexamine), the special judicial representative of the plaintiffs, in her third ground, objects that the burden of proof was reversed regarding the consumer's right to information, thereby violating the "pro consumatore" principle. She reproduces the Tribunal's ruling concerning the fact that it was not proven that the co-defendants concealed information from the plaintiffs that would affect their decision to purchase their homes. She states that the burden of proof, in light of the special protection in consumer matters, corresponds to the entrepreneur, to whom it falls to prove compliance with the duties of information, transparency, and adaptation of the contract to the consumer profile. Hence, in her opinion, it is not possible to demand this from the consumer who is affected by the verified lack of information from the developer before, during, and after the contracting. Her two witnesses, she says, declared that they were present during the negotiations for the purchase of the homes and never received information about the hidden defects (vicios ocultos) claimed in this proceeding.
**VII.** As can be seen, what is complained of is the violation of the "pro consumatore" principle, since she argues that in a case such as the one under examination, the burden of proof is reversed. On this point, the Tribunal held: "The plaintiff claims compensation of ten million colones for each member, for concealment of information. However, it was not proven in the record that the problems with the Condominium were concealed by the co-defendants; moreover, what occurred was not something that could be described in the purchase-sale documents, as it happened once the tanks were put into operation. On the other hand, while it is true that the company's response to the problem was not immediate, there are no evidentiary elements proving that it tried to hide it from the residents, or that they suffered damages due to lack of information, therefore, in accordance with the provisions of Article 317 of the Civil Procedure Code, applicable to this case by express provision of canon 220 of the Administrative Contentious Procedure Code, as well as numeral 122, subsection m) of this latter normative body, this aspect of the claim must be rejected." To the above, it must be added what was held as proven in facts 12) and 13), regarding: "12).- That in the course of the works, particularly those corresponding to the second phase, the existence of a problem of poor filtration in the soils was determined, which forced the search for an alternative distinct from the 'traditional' septic tank for the management of residual water, opting for a prefabricated individual treatment system known as a septic tank and upflow anaerobic filter FAFA (twelfth fact of the complaint, accepted by the co-defendants in this aspect, Official Letter MA-ACC-1666-2014, of February twenty-six, two thousand fourteen, signed by the Coordinator of Constructive Activity of the Municipality of Alajuela, which appears on folios 582 to 596 of volume six of the administrative file; resolution 3008-2009- SETENA, at eight o'clock on December eighteen, two thousand nine, appearing on folios 1490 to 199 (sic) of volume III of the judicial file and the testimony of witnesses María Alfaro Fournier, Juan Ricardo Ortiz Calvo, Marvin Barquero Ríos, Roy Delgado Alpízar and LotharSpoerl Hernández); 13).- That the residual water management system, using the tank known as FAFA, was authorized by the National Environmental Technical Secretariat (Secretaría Técnica Nacional Ambiental), in resolution 2008-2009-SETENA, of December eighteen, two thousand nine (see copy of the mentioned resolution on folios 1490 and 199 (sic) of volume III of the judicial file)." **VIII.** The party filing cassation evidently forgets that this procedural instance does not correspond to an ordinary appeal—such as an appeal (apelación). Therefore, merely pointing out a series of general and merely argumentative disagreements is not sufficient. As noted in previous considering clauses, it is necessary to contrast the decision made with the transgression that, in their opinion, occurred. The appellant does not combat, systematically and specifically, the foundations of the challenged decision. From what is argued in said grievance, this Collegiate Body verifies that, in her statements, she does not properly attack the foundations of the Tribunal regarding the point to which she refers, merely limiting herself to stating that the "pro consumatore" principle was violated because, in a matter such as the one under analysis, the burden of proof is reversed. However, it is reiterated, she omits to combat the arguments outlined by the judges when ruling on the matter. In essence, the decision regarding the fact that information was not concealed, given that when the purchase-sale deeds were signed, the problem that would arise with the septic tanks was not known. The proven facts make it comprehensible that the change in the residual water treatment was generated due to the deficient permeability of the soils, with the approval of SETENA and the municipal corporation. Without these aspects being attacked by the challenger, and without explaining what impact the reversal of the burden of proof would have on the decision made, nor how it would contribute to deciding differently from how it was done. It should be remembered that the judges indicated that no information on this matter was concealed from the plaintiffs, because it was a supervening event. Undoubtedly, they should have made the corresponding technical-normative relationship and explained the manner in which substantive norms or constitutional principles were violated in the species, something which is lacking. According to what has been expressed, the informality of her objections is evident; therefore, in accordance with the provisions of provision 140 subsection c) of the CPCA, the appropriate course is to summarily dismiss said objection.
**IX.** The representative of the defendant companies, in their sole objection, alleges an error of law in the appreciation of the expert evidence, due to improper valuation of said report, as well as preterition of other means of proof, with an infraction of canons 82, subsection 4) of the CPCA and 330 of the CPC. They refute that, despite the judges stating they had doubts regarding the expert report (experticia) contributed by the plaintiffs, due to its technical insufficiency, which made it impossible to establish the magnitude of the "loss of desirability" (pérdida de deseabilidad) of the housing units and the alleged material damage caused by their presumed devaluation, the truth, they recriminate, is that the Tribunal contradicts itself, because based on said expert report, it held as a proven fact (no. 22) that said homes indeed lost desirability. They question why, if the judges had doubts regarding the report, they did not request a clarification and/or expansion of it, or a new expert report, before issuing judgment. They indicate that the counter-expert report (contra-peritaje), the evidence for better resolution (prueba para mejor resolver)—the Blue Flag (Bandera Azul) award and a SETENA resolution, and the testimonies of the expert witnesses offered by that representation—duly admitted means of proof, were preterited. Furthermore, they reproach that, in the oral and public trial, they offered as evidence for better resolution two deeds of sale of subsidiary properties (fincas filiales) located in that phase of the condominium, which were sold at high and competitive prices in the real estate market level—since no devaluation, deterioration in value, or "loss of desirability" of the properties in that location has occurred. However, they say, such evidence was rejected for being considered untimely, despite constituting public documents, which they did not have the opportunity to submit previously, and whose influence was decisive in the matter, since it detracted from the probative value of the report rendered by Engineer Valderrama. Due to the aforementioned, they allege that the rules of sound judgment (reglas de la sana crítica) were violated, and therefore, the principles of due process and the right of defense were breached. They criticize that the Tribunal did not conduct an analysis of the technical and/or scientific items of the mentioned expert report, given that said evidence is devoid of them. They claim that the judges arrived at their conclusions based on a solely legal and/or subjective study, never a technical-scientific one, regarding methodologies and findings. They transcribe part of what is set forth in the challenged decision regarding material damage due to the devaluation of the homes. From this, they note, the subjectivity and partiality with which the present case was decided is evident. They object that the construction of the Wastewater Treatment Plant (PTAR) was completely dismissed as an improvement in the Vila del Lago Condominium and a factor that increased the surplus value (plusvalía) of the properties in question. They point out that, improperly, its added value is "negativized" and nullified with the argument that its installation reduced the common areas of the condominium, and such circumstance is unfairly blamed on their represented parties—who were forced to build that PTAR. They insist that the Blue Flag award, the SETENA resolution, the counter-expert report, and the statements of the expert witnesses were disregarded, with which, in their view, the expert report of Engineer Valderrama González is disproved, as well as the supposed damages and losses apparently suffered by the plaintiffs. They argue that, in their opportunity, the improper conclusions reached in the cited expert report regarding the value of the plaintiffs' properties were made patent. They add that they pointed out the serious deficiencies that detract credibility from the expert report, but these were not considered by the Tribunal when issuing its ruling. First, it starts from the existence of the damages and losses caused to the properties under study, so they ask: What impairment (menoscabo)? What detriment does the expert personally hold as proven? They state that it is clearly seen that the expert starts from an erroneous premise, which is estimating that proven damage exists in favor of the plaintiffs, which denotes a serious defect of origin, rendering its content inappropriate. Second: the opinion is based on the mere say-so of the plaintiffs, since the reasons for the damages it sustains are not set forth with clarity and forcefulness. Thus, it manifests, in a not very analytical manner, it takes the statements of the plaintiffs as true. What it should have done was provide a detailed breakdown of the sources, studies, and tests that led it to its conclusions. Hence, they categorize the expert report as subjective and biased (reproduction of conversations or citation of the complaint document). Third, they object that the main defect is found on folio 39, since, in an unsupported manner and without any explanation (at least the reasons and methodology used), it affirms that the value of the properties decreased by 40%; which lacks practical and scientific sense, rendering it arbitrary, thus making it inapplicable. Fourth, they point out that some of the specific defects of the expert report are: 1. At the beginning, the construction of the PTAR and the sanitary network is alluded to, but it was not taken into account as it had not been received by the residents or the Municipality. This, in their opinion, shows ignorance of how infrastructure works are managed in a condominium and casts doubt on the suitability and competence of the expert Valderrama González, since the requirement of "acceptance of works" (recibo de obras) by the condominium owners or the City Council does not exist. They say that the foregoing is the responsibility of the engineer in charge of the work, who concludes it and closes the logbook, which is delivered to the Federated College of Engineers and Architects (Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos, CFIA). 2. It lacks an analysis of external factors, acts of third parties, and concurrent causes in the methodology used to determine the supposed loss in the value of the housing units. 3. It omitted the market study; it did not even conduct it within the condominium itself, since the analyzed ones are 16 out of 217 subsidiary properties, that is, not even 10% of the homes. 4. When examining the value of the common works, it left aside the wastewater treatment plant that is already built and in operation (there are photographs in its report), whose value reached almost one million dollars. 5. Regarding the rejection by Banks, only Scotiabank and Banco Popular are mentioned, ignoring that there are dozens of financial institutions in the country. They affirm that the rejection by the latter banking entities dates from February 2014, when the sanitary order was recent, more than a year and a half before, but now the points indicated in said order are already built and completed. Fifth, they recriminate that despite requesting that their represented parties be taken into account when conducting the expert examination, this aspect was ignored. They emphasize that basic principles apply to experts, among which is that of transparency. Hence, in the matter under study, their principals are unaware of the material reality of the visits and expert examinations carried out, which in their view, results in a serious formal defect of the expert report, which is evident in the expert examination. Consequently, they argue that said expert report did not meet the essential requirements established in Article 13 of the Regulation to regulate the function of interpreters, translators, experts, and executors in the Judicial Branch (Reglamento para regular la función de los y las intérpretes, traductores, peritos y ejecutores en el Poder Judicial), circular no. 71-2012 of session no. 10-12 of the Full Court of the Supreme Court (Corte Plena), of March 12, 2012. Which they partially transcribed: "Artículo 13.- Requisitos de los dictámenes periciales. (…) Deberán ser claros, precisos… El informe que rinda el perito debe contemplar, como mínimo, el objeto sobre el que versa el peritaje, los antecedentes del caso, la metodología empleada y las conclusiones. Además, deberá anexar toda la documentación de soporte que considere necesaria. (…)." Additionally, they indicate that in the cross-examination conducted of the expert at the trial hearing, and the answers given, the lack of professional suitability and competence to render the offered expert report became evident, because as he confessed, his profession is agricultural engineering, and the subject matter of the expert examination is not part of his program. Likewise, when asked, he could not answer what courses made him an expert in the required area, as requested by the plaintiff itself, namely, an expert specialized in the determination of the value of real property. Hence, they requested at the appropriate procedural moments that Mr. Valderrama González's expert report not be taken as an element of conviction, but this was ignored, along with the means of proof they contributed. They cite that in the counter-expert report rendered by specialist Diego Porras González, it was concluded that the surplus value of the 16 subsidiary properties maintained between a 6% and 7% annual increase, without any internal or external factor to the condominium threatening such performance. Consequently, it is clear there was no loss of value of said properties. Then, they indicate that with the contribution of the report of the 2015 awardees of the Programa Bandera Azul Ecológica, where the Santa Cecilia Condominium, known as Vila del Lago Condominium, appears, it held the Blue Flag award, which proves the non-existence of environmental problems and loss of value. Also, a copy of resolution no. 707-2016-SETENA, from the National Environmental Technical Secretariat dated April 29, 2016, was attached, which endorsed the technical closure of the construction phase of the housing project. Given the above, they argue that the Tribunal erred by improperly valuing the expert report offered by the plaintiffs, as well as by setting aside the totality of the means of proof offered by their represented parties. Therefore, they estimate that the decision rendered lacks independent judgment in appraising the totality of the elements of conviction, especially because the opinion of the experts does not bind the judges, who enjoy freedom in assessing them, and therefore cannot deny their power to reject it. In that regard, they reproduce doctrine and jurisprudence of this Chamber and inquire that the Tribunal omitted the global analysis based on the rules of sound judgment of the entire body of evidence brought to the record, thereby violating subsection 4) of precept 82 of the CPCA and cardinal 330 of the CPC. They insist that their represented parties fully complied with what was sought in the proceeding, and additionally, there was no loss of value in the plaintiffs' properties.
**X.** In their disagreement, the challenger alleges indirect violation, due to an error of law. This would mean that the Tribunal granted improper value to the evidence, resulting in a violation of substantive norms. However, in their disagreement, the challenger devotes themselves to citing elements of conviction, such as the expert report contributed by the plaintiffs, which they reproach, claiming that despite the judges expressing having their doubts, they nonetheless used it as support for proven fact 22), concerning the loss of desirability of the homes. They add that they ignored the counter-expert report, the Blue Flag award, a SETENA resolution, and the testimonies of the expert witnesses offered by that representation. On the other hand, they refer to evidence offered at the trial hearing for better resolution, which was rejected by them as untimely.
By virtue of the foregoing, he argues, sound judicial appraisal (sana crítica) is violated, and consequently, the principles of due process and the right of defense. He also rebukes the Court for failing to examine the technical and/or scientific aspects of the opposing party's expert report, given that it is devoid of such aspects. He accuses the judges of limiting themselves to a purely legal and subjective examination, not a technical-legal one, such that the conclusions they reached are erroneous. He rebukes that the construction of the wastewater treatment plant (PTAR) was not taken into account, which, in his view, granted greater added value (plusvalía) to the condominium, with the sole argument that common areas were thereby reduced. He continues attacking the expert report (peritaje) of the plaintiff party regarding the damages (daños y perjuicios) that were deemed to have been suffered in the plaintiffs' properties. He also contests what he considers the greatest error of the expert report, namely, the 40% decrease in the value of the housing units. He seems to forget that the expert report was at no time used by the judges to establish the amount of the loss, since its quantification was deferred to the judgment execution phase. Hence, the reproaches concerning the market value study, bank rejections, methodology used to determine the loss of value, among others, likewise lose meaning, given that, as indicated, no sum was set based on the report of the expert Valderrama González. He insists on his lack of professional suitability and competence to render the expert report. Now then, the only substantive law he alleges was violated is article 13 of the Regulation to regulate the function of interpreters, translators, experts and executors within the Judicial Branch. He limits himself to reproducing it, without making the corresponding factual-legal link regarding its impact on what was resolved. Nor does he explain how it would contribute to deciding differently. Finally, he emphasizes that the judges omitted the joint analysis of the evidence in accordance with the rules of sound judicial appraisal (sana crítica), thereby accusing subsections 4 of article 82 of the Administrative-Contentious Procedural Code and article 330 of the Civil Procedural Code of being infringed. Clearly, the objection is merely argumentative, without a legal foundation directly related to the contested judgment. They restricted themselves to making generic statements not aimed at contesting what was resolved regarding the granting of damages (daños y perjuicios) in favor of the plaintiffs. It must be stressed that they confine themselves to pointing out their disagreement in this regard without citing the substantive right violated, and as noted, regarding the sole substantive law they listed, they did not explain clearly and precisely how its violation occurred in the sub judice (sublite), nor how it would lead to a different resolution. Thus, as can be appreciated, they do not legally refute or dispute the Court's considerations regarding the ruling. According to what has been stated, the informality of their objection is evident; therefore, in accordance with the provisions of article 140, subsection c) of the Administrative-Contentious Procedural Code, the appropriate course is to summarily dismiss the ground of review under examination.
XI.- Finally, the representative of the defendant companies states that, given that in the oral and public trial two public deeds of sale, dated July 29 and December 16, were rejected, he therefore submits them as elements of conviction for this appeal (recurso). In addition, he requests that a time and date be set for the holding of the oral hearing in accordance with the provisions of article 142, subsection 2) of the Administrative-Contentious Procedural Code. Regarding the first point, this Panel has stated: “The… provision 145, subsection 1), of the Administrative-Contentious Procedural Code, contains a formal requirement of an imperative nature, by virtue of which, whoever offers documents during the cassation appeal (recurso de casación) process must swear that they had not previously known of them and that they pertain to new facts subsequent to the appealed judgment. That rule does not discriminate as to the reason why the party did not know of that documentary evidence relating to new facts that occurred after the contested ruling. In that case, whether the documents existed before that ruling or were issued later, the fact is that the oath is required and, in such a premise, must be observed. Now then, this requirement must be fulfilled when presenting the evidence… Furthermore, and in the hypothesis that this mandate were dispensed with, this Chamber considers that there are sufficient elements of conviction to resolve the challenges raised by both parties, such that the evidence requested for better provision by the plaintiff's representative proves unnecessary.” No. 981 of 8 hours 42 minutes on August 23, 2011. In the sub examine, the oath stipulated in the administrative-contentious procedural regulation is omitted, which renders the offering of the aforementioned documentary evidence inadmissible. In any case, regarding evidence for better resolution, which is regulated in article 148 ibidem, as this Chamber has pointed out, it belongs to the judge, that is, it involves the recognition of the ex officio evidentiary initiative under the charge of the judges, in this case, cassation judges. Thus, it is up to them to decide on its convenience and necessity, namely, when they constitute demonstrative elements deemed relevant for the correct resolution of the proceeding. The foregoing, without it being possible to correct the omissions, negligence, or carelessness of the litigants regarding their evidentiary burden or to palliate deficiencies in their defense, since, under these assumptions, equality between the litigants would be harmed and the impartiality of the judges could be compromised. Consequently, if ordered, the guarantee of defense in trial must be respected and it must be introduced solely to elucidate uncertain or doubtful aspects that arise when weighing the evidence provided by the parties. But the decision to gather it always remains a power of the judges, that is, it is subject to a discretionary assessment by the jurisdictional body. And, when one of the parties proposes it, the decision to gather it is subject to their entire discretion. In the instant case, the proposing party offered it before the Court, which, in the exercise of its powers, rejected it. This Chamber does not deem it necessary or convenient. Hence, the evidence offered at this instance (for better resolution) will be rejected. Regarding the request for an oral hearing (vista) requested, it must be pointed out that article 142, subsection 2) introduces the possibility of an oral hearing in the cassation stage, as it empowers the jurisdictional body to convene it if deemed pertinent. It is a discretionary power of the Cassation Judge, as it is up to him to determine or not the convenience and necessity of such a hearing, either ex officio or at a party's request. Hence, it is not an essential and mandatory stage within the appeal (recurso). In this matter, it is not deemed indispensable; thus, the request for an oral hearing will be rejected.
XII.- According to the foregoing, the third ground of the plaintiffs' appeal and the sole ground of the defendant companies' appeal shall be declared inadmissible. Likewise, the first and second grounds of the plaintiff party shall be admitted. In addition, the evidence for better resolution and the oral hearing (audiencia de vista) requested by the defendant companies shall be rejected. The appeal (recurso) of the former shall be transferred to the Municipality of Alajuela, GVL Akari SRL, and CVL Cynara SRL for a period of 10 days from the notification of this order.
THEREFORE (POR TANTO) The third grievance of the plaintiffs and the sole grievance of the defendant companies are declared inadmissible. The first and second charges of the plaintiff party are admitted. The evidence proposed for better resolution is rejected, as well as the requested oral hearing (vista). This appeal (recurso) is forwarded to the Municipality of Alajuela, GVL Akari SRL, and CVL Cynara SRL for a period of 10 business days, counted from the notification of this order. HBRENES/larce Luis Guillermo Rivas Loáiciga Román Solís Zelaya Carmenmaría Escoto Fernández William Molinari Vilchez José Rodolfo León Díaz Digitally Signed Document -- Verification code -- *6PVHIOC143WQ61* Telephones: (506) 2295-3658 or 2295-3659, email [email protected] It is a faithful copy of the original - Taken from Nexus.PJ on: 09-05-2026 08:14:35.
Sala Primera de la Corte Analizado por: SALA PRIMERA *130015401027CA* Res: 000065-A-S1-2018 SALA PRIMERA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las diez horas dieciseis minutos del uno de febrero de dos mil dieciocho .
En el proceso de Conocimiento Contencioso Administrativo, establecido en el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, por GERMÁN SÁNCHEZ CUBILLO, HAROLD MONTERO SOLANO, CINTHYA ELENA CHINCHILLA BRENES, NELSON CABA ROSARIO, JEANELLE MURDOCK SIMPSON, JORGE ALBERTO ORTIZ ACUÑA, DIOSLEY SÁNCHEZ PORRAS, CÉSAR MACHADO RECINO, JULIO ROBERTO SAGASTUME GUZMÁN, JUAN LUIS JIMÉNEZ CHAVES, EDITH PORRAS JIMÉNEZ, JOHNNY ALBERTO MATARRITA FUENTES, ROSIBEL FLORES MONGE, KARLA MARÍA MORERA RODRÍGUEZ, LUCIANO DE LIMA MACHADO HOMEN, HEIDY UREÑA CASTILLO, LOMITA DEL COYOL A Y H SOCIEDAD ANÓNIMA Y LA ASOCIACIÓN NACIONAL DE CONSUMIDORES LIBRES; contra MUNICIPALIDAD DE ALAJUELA, GVL AKARI SOCIEDAD DE RESPONSABILIDAD LIMITADA Y GVL CYNARA SOCIEDAD DE RESPONSABILIDAD LIMITADA, la parte actora y el apoderado especial judicial de las empresas demandadas formulan recurso de casación contra la sentencia no. 17-2017, de las 13 horas 47 minutos del 28 de febrero de 2017, de la Sección Quinta del Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda.
CONSIDERANDO
I.- De conformidad con lo dispuesto en los artículos 134, 139 y 142 del Código Procesal Contencioso Administrativo, el recurso planteado por la parte actora resulta inadmisible en lo que a su tercer reparo se refiere, por lo que se admitirán el primero y segundo de los cargos. En cuanto al único agravio de las compañías demandadas, se declarará inadmisible, igual sucederá con la prueba para mejor resolver propuesta y la celebración de vista solicitada; por las razones que de seguido se expondrán.
II.- Es menester referirse a los requisitos necesarios para la admisión del recurso de casación. Se califica este medio de impugnación como uno de carácter extraordinario , básicamente por dos razones. En primer término, porque no toda resolución judicial es pasible de tal recurso, sino sólo las contempladas en la ley. Y, segundo, porque las causales de impugnación en esa etapa revisora son preestablecidas por el ordenamiento jurídico. En lo relativo al primer aspecto, son susceptibles del recurso de casación las sentencias y los autos con carácter se sentencia capaces de producir cosa juzgada material. Así mismo, lo son aquellos pronunciamientos finales y de fondo emitidos en las ejecuciones de sentencia de fallos firmes recaídos en procesos de conocimiento. Frente a esta fórmula genérica, el Código encargado de la materia, puntualiza algunas resoluciones particulares a las cuales se les concede esta opción. A manera de ejemplo, se encuentran en esta posibilidad las siguientes: a) la que declara la inadmisibilidad de la demanda (artículo 62.3); b) la que declara con lugar las defensas previas indicadas en el apartado 6) del canon 92 del Código de cita, y c) la que resuelve en forma final, el “proceso de ejecución” de sentencia en habeas corpus y amparos de la Sala Constitucional (numeral 183 ibidem). Por ende, los autos comunes y las resoluciones que no definan el fondo del asunto o no pongan término al proceso, tienen vedado el paso a la etapa casacional. En lo que atañe a las causales, cabe agregar que se mantiene la dualidad entre lo procesal y lo sustantivo. Así se plasma en los preceptos 137 y 138 de la nueva legislación codificada. Para los primeros, se efectúa un listado en términos amplios, de gran cobertura, y ajustados en algunos casos a los presupuestos de la oralidad. Respecto de los sustantivos, se prevé la posible infracción de los elementos probatorios (se tengan por demostrados o indemostrados hechos contra la prueba que obra en autos, o bien, preterición o indebida valoración), denominada comúnmente “violación indirecta ”. Por otro lado, formando parte de este último grupo, se encuentra la infracción estrictamente normativa, que ocurre en el supuesto de una aplicación indebida, una incorrecta interpretación o una desaplicación reprochable de la norma, conocida en la tradición jurídica costarricense como “violación directa ”.
III.- Hecha la mención, de las resoluciones sobre las que cabe recurso de casación y sus causales, es imprescindible conocer los requisitos necesarios para su admisibilidad. En este sentido, bueno es recordar que la vocación antiformalistacon que irrumpe el Código Procesal Contencioso Administrativo en el ordenamiento jurídico costarricense, permea todos y cada uno de sus propios institutos. De esta manera, el recurso de casación se libera también de excesivos requisitos de admisibilidad, con el fin de que el órgano casacional (como vértice del sistema) pueda ingresar, las más de las veces, al análisis de los quebrantos alegados, sean procesales o sustantivos, en cumplimiento del fin esencial de esta instancia jurisdiccional y de quien a ella acude. Así se ha establecido una casación menos rigurosa en lo relativo a los aspectos de admisibilidad, sin abandonar el tecnicismo que le es propio, ni su naturaleza y esencia, pues, al fin y al cabo, se mantiene incólume su rol y su finalidad dentro del régimen procesal moderno.
IV.- Ahora bien, pese a la informalidad que propugna la nueva legislación procesal para formular el recurso de casación, se articulan requisitos mínimos e imprescindibles relativos al tiempo, lugar y forma. Se crean, mediante ley, para este particular recurso extraordinario, ya que sin ellos, no habría orden ni equilibrio procesal; empero, han de interpretarse de manera flexible y razonable, pues precisa recordar que los señalados en el artículo 139 del Código de referencia, son los únicos requisitos y formalidades previstos para el recurso de casación, según lo señala el inciso 5) de ese mismo numeral. De esta manera, en el apartado 1) de la norma recién citada, se establece que el recurso en mención deberá presentarse directamente ante la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia. Se modifica en forma leve para el contencioso administrativo, el sistema hasta ahora vigente en la legislación procesal civil, dado que, ahora, la Sala se pronuncia sobre la admisibilidad; de conformidad con el canon 142.1 del Código de la materia, lo pone en conocimiento de la parte contraria por el plazo de 10 días (notificándole por el medio que haya establecido, de acuerdo con la comunicación que le fue girada de previo por el órgano jurisdiccional de instancia). Se busca con esto, la estandarización del régimen recursivo que presenta el Código, dado que por regla, sean ordinarios o extraordinarios, se presentan directamente ante el superior encargado de conocerlos. Paso seguido, en el mismo acápite normativo, se establece el plazo para su interposición: 15 días hábiles, contados a partir del día hábil siguiente de notificadas todas las partes. Si se hubiere interpuesto adición o aclaración, el plazo indicado empezará a correr a partir del día hábil siguiente, de notificadas todas las partes de lo resuelto sobre ello. Superado el tiempo y lugar de presentación, se enumeran en el apartado 2), una serie de requisitos de “información” e “identificación” del recurrente y del proceso, que, por su naturaleza (“datos”, “información de trámite”), pueden ser subsanados en el plazo de 3 días, a tenor de lo dispuesto en el numeral 141 del mismo cuerpo normativo. Así, deberá indicarse: a) el tipo de proceso; b) el nombre completo de las partes; c) la firma del recurrente o recurrentes autenticada por abogado; d) hora y fecha de la resolución recurrida; e) número de expediente en la cual fue dictada y f) medio para recibir notificaciones, cuando el que se hubiere dispuesto no corresponda a la misma sede, salvo, claro está, que se haya señalado algún medio, excluido de cualquier circunscripción territorial (v.gr. fax o correo electrónico). Con ello se completa el listado simple de exigencias instrumentales o adjetivas del recurso. Sólo en el evento de que se incumpla la prevención dictada al efecto, se dispondrá el rechazo de plano, y por ende, el archivo del asunto, pero en ese caso, no sólo por la omisión misma, sino por la desatención a lo prevenido judicialmente.
V.- A los anteriores requisitos se añade un último requerimiento (artículo 139.3), en este caso, material, necesario para la admisibilidad y la posterior valoración del recurso por el fondo. Se trata, de la motivación del recurso, que por las características de la casación, ha de ser clara y precisa. En este sentido, debe contener, tal como lo dispone el precepto de comentario, la fundamentación fáctica y jurídica del caso. Fáctica, en la medida en que se muestre inconforme con los hechos que se han tenido por demostrados, o indemostrados (lo cual lleva a la ponderación de las probanzas), o con las circunstancias acaecidas por violación de normas procesales y jurídica, cuando se trata de un problema que se expone acerca de la aplicación, omisión o indebida interpretación de cualquier norma que integre el bloque de juricidad, incluidos por supuesto, los principios de rango constitucional o aquella que también opera por efecto reflejo o indirecto, después de que se modifican los hechos de la sentencia impugnada. Tanto en la infracción procesal, como en la probatoria, pueden concurrir, junto con las razones jurídicas (siempre necesarias), las de carácter fáctico, y en ese sentido, los fundamentos de referencia deberán ser dirigidos en ambas vertientes. Por su parte, es necesario aclarar que de la fundamentación jurídica se exonera, por expreso mandato legal, la indicación de los cánones relativos al valor del elemento o elementos probatorios mal apreciados. De igual forma, resulta innecesario citar las normas que equivocadamente utilizó el órgano jurisdiccional de instancia para emitir y razonar su decisión; porque constan en el mismo pronunciamiento recurrido. Y desde luego, no es menester, citar los preceptos que establecen los requisitos, plazos y reglas básicas para la admisión del recurso. Antes que la cita de estas últimas, lo imprescindible es que se cumplan, que se pongan en práctica al momento de elaborar e interponer la casación. Así las cosas, la fundamentación dispuesta por ley, puede entenderse, como aquella argumentación técnico-jurídica en la que se mencionan artículos, o reglas jurídicas entrelazadas o concatenadas entre sí y vinculadas razonablemente en una doble perspectiva: con los argumentos del recurso y con la sentencia que se ataca. En la medida en que se cite un conjunto de normas jurídicas (o si es del caso, una sola de ellas), atinente y vinculada de manera clara con la sentencia combatida (ya sea en el sustento de hecho o derecho) y los argumentos del recurso, hay fundamentación jurídica. Los agregados jurisprudenciales o las eventuales citas doctrinales, reforzarán en ocasiones las alegaciones efectuadas, pero, por lo general, no hacen a su esencia. Como lo ha dicho ya esta Sala, interpretando el artículo 139 de referencia, “ se requiere que el recurso cuente con una fundamentación jurídica mínima...deben explicarse las razones en las cuales sustenta su gestión, combatiendo los argumentos de derecho de la sentencia recurrida y consignando, al menos, alguna referencia normativa que le dé sustento ” (Sentencia n° 318-A-2008, de las 14 horas 25 minutos del 8 de mayo del 2008). La fundamentación es por tanto, ajena al despliegue confuso de normas y alegatos; a la mezcla de argumentos ininteligibles o a la simple exposición de opiniones sobre la procedencia o justicia del caso, o bien, al recuento de los desaciertos que se consideran cometidos en la sentencia recurrida, sin respaldo en normas o criterios jurídicos. De allí que, si el recurso omite por completo esa relación técnico-normativa a la que se ha hecho referencia, o la que realiza, resulta impertinente o desvinculada al caso de manera manifiesta y evidente, habrá que entender que carece de “total fundamentación jurídica” , y por tanto, incumple el necesario requisito establecido en el numeral 139.3), que se sanciona con el rechazo de plano, a tenor de lo dispuesto en el artículo 140 inciso c) del mismo Código de rito.
VI.- En el subexamine, la apoderada especial judicial de los accionantes en su cargo tercero, objeta, se invirtió la carga de la prueba en cuanto al derecho de información del consumidor, con lo que se vulneró el principio “pro consumatore”. Reproduce, lo resuelto por el Tribunal en lo tocante a que no se acreditó los codemandados ocultaran información a los actores que incidiera en su decisión de compra de sus viviendas. Expresa, la carga de la prueba a la luz de la tutela especial en materia de consumo, corresponde al empresario, a quien corresponde probar el cumplimiento de los deberes de información, transparencia y adecuación del contrato al perfil del consumidor. De ahí, en su opinión, no resulta posible exigir al consumidor y afectado por la comprobación de la falta de información del desarrollador antes, durante y después de la contratación. Sus dos testigos, dice, declararon que estuvieron presentes en las negociaciones de la compra de las viviendas, y nunca recibieron información sobre los vicios ocultos reprochados en el presente proceso.
VII.-Como se aprecia lo recriminado es la vulneración del principio “pro consumatore”, ya que arguye, en un caso como el de examen se invierte la carga de la prueba. Sobre el particular el Tribunal dispuso: “La parte actora reclama una indemnización por diez millones de colones para cada afiliado, por ocultamiento de información. No obstante no fue acreditado en autos que los problemas del Condominio fueron ocultados por los codemandados, es más, lo ocurrido no era algo que pudiese describirse en los documentos de compraventa, pues ocurrió una vez que los tanques se pusieron en operación. Por otra parte, si bien es cierto la respuesta de la empresa ante el problema no fue inmediata, no existen elementos probatorios que acrediten que intentó ocultarla a los vecinos, o que éstos sufrieron daños por falta de información, por lo cual, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 317 del Código Procesal Civil, aplicable a este caso por disposición expresa del canon 220 del Código Procesal Contencioso Administrativo, así como del numeral 122, inciso m de este último cuerpo normativo, este extremo de la demanda debe rechazarse”. A lo anterior, ha de abonarse lo tenido por probado en los hechos 12) y 13), en cuanto a: “ 12).- Que en el curso de las obras, y en particular las correspondientes a la segunda etapa, se determinó la existencia de un problema de mala filtración en los suelos, lo cual obligó a buscar una alternativa distinta a la del tanque séptico “tradicional”, para el manejo de las aguas residuales, optándose por un sistema de tratamiento individual prefabricado conocido como tanque séptico y filtro anaeróbico de flujo ascendente FAFA (hecho duodécimo de la demanda, aceptado por los codemandados en este aspecto, Oficio MA-ACC-1666-2014, de veintiséis de febrero del dos mil catorce, suscrito por el Coordinador de la Actividad Constructiva de la Municipalidad de Alajuela, el cual consta a folios 582 a 596 del tomo sexto, del expediente administrativo; resolución 3008-2009- SETENA, de las ocho horas del dieciocho de diciembre del dos mil nueve, que constan a folios 1490 a 199 (sic) del tomo III del expediente judicial y declaración de los testigos María Alfaro Fournier, Juan Ricardo Ortiz Calvo, Marvin Barquero Ríos, Roy Delgado Alpízar y LotharSpoerl Hernández); 13).- Que el sistema de manejo de aguas residuales, mediante el tanque conocido como FAFA, fue autorizado por la Secretaría Técnica Nacional Ambiental, en resolución 2008-2009-SETENA, de dieciocho del dos mil nueve (ver copia de la resolución mencionada a folios 1490 y 199 (sic) del tomo III del expediente judicial)”.
VIII.- La parte casacionista, es evidente, olvida que esta instancia procesal no corresponde a un recurso ordinario, -como el de apelación-. De forma que no resulta suficiente señalar una serie de inconformidades generales y meramente argumentativas. Es menester, según se apuntó en considerandos anteriores, el contraste de lo decidido con la trasgresión que, en su opinión, tuvo lugar. La recurrente no combate, de manera sistemática y específica, los fundamentos de la resolución impugnada. De lo argüido en dicho agravio, este Órgano Colegiado constata que, en sus manifestaciones, no ataca debidamente los fundamentos del Tribunal en cuanto al extremo a que hace referencia, constriñéndose a señalar se vulneró el principio “pro consumatore”, pues, en un asunto como el de análisis, se invierte la carga de la prueba. Sin embargo, se insiste, omite combatir los argumentos esbozados por los jueces al fallar el asunto. En esencia, lo resuelto en cuanto a que, no se ocultó información, dado que al firmarse las escrituras de compraventa no se conocía de la problemática que se presentaría con los tanques sépticos. Los hechos probados permiten comprender, el cambio en el tratamiento de aguas residuales, se generó en razón de la deficiente permeabilidad de los suelos, con el aval de la SETENA y la corporación municipal. Sin que tales aspectos sean atacados por la impugnante, y sin explicar que incidencia tendría sobre lo resuelto, la inversión de la carga de la prueba; ni cómo contribuiría a fallar de forma distinta como se hizo. Recuérdese, los jueces señalaron, a los accionantes no se les ocultó ninguna información sobre el particular, porque fue un hecho sobreviniente. Es indudable, debieron hacer la correspondiente relación técnico normativa y explicar la manera como se conculcaron en la especie normas sustanciales o principios constitucionales, lo cual se echa de menos. Según lo expresado, se denota la informalidad de sus reparos, por ende, de conformidad con lo dispuesto en la disposición 140 inciso c) del CPCA, lo que procede es desestimar de plano dicho reproche.
IX.- El representante de las compañías demandadas en su único reproche, acusa error de derecho en la apreciación de la prueba pericial, por indebida valoración de dicho informe, así como preterición de otros medios de prueba, con infracción de los cánones 82, inciso 4) del CPCA y 330 del CPC. Refuta, pese a que los juzgadores dijeron tener dudas en lo tocante a la experticia aportada por los demandantes, en razón de su insuficiencia técnica, que imposibilitaba establecer la magnitud de la “pérdida de deseabilidad” de las unidades habitacionales; y, del supuesto daño material causado por su presunta devaluación. Lo cierto, recrimina, es que el Tribunal se contradice, pues con base en dicho peritaje tuvo como hecho probado (no. 22) que dichas viviendas en efecto perdieron deseabilidad. Se cuestiona, por qué si los jueces tuvieron dudas respecto al informe, no solicitaron una aclaración y/o ampliación del mismo, o un nuevo peritaje, antes de dictar sentencia. Señala, se pretirieron el contra-peritaje, la prueba para mejor resolver, -condecoración de Bandera Azul y resolución de la SETENA, testimonios de los testigos-peritos ofrecidos por esa representación-, medios probatorios, debidamente admitidos. Además, reprocha, en el juicio oral y público, ofreció como prueba para mejor resolver, dos escrituras de venta de fincas filiales ubicadas en la fase de dicho condominio, que se vendieron en precios altos y competitivos a nivel del mercado inmobiliario, -ya que no se ha presentado ninguna devaluación, ni desmejora en el valor y/o “pérdida de deseabilidad” de las propiedades en esa ubicación-. No obstante, dice, tal probanza fue rechazada, por estimarse extemporánea, pese a constituir documentos públicos, los cuales no se tuvo la oportunidad de aportar antes, y cuya influencia era decisiva en el asunto, ya que desvirtuaba el valor probatorio del informe rendido por el Ingeniero Valderrama. En razón de lo expuesto, alega, se quebrantan las reglas de la sana crítica, y por ende, los principios del debido proceso y derecho de defensa. Increpa, el Tribunal no efectuó un análisis de los rubros técnicos y/o científicos del informe pericial mencionado, dado que esa prueba resulta carente de los mismos. Reclama, los juzgadores arribaron a sus conclusiones a partir de un estudio tan solo jurídico y/o subjetivo, nunca técnico-científico, sobre metodologías y hallazgos. Transcribe parte de lo dispuesto en el fallo recurrido acerca del daño material por devaluación de las viviendas. De ello, apunta, se evidencia la subjetividad y parcialidad con que se resolvió el presente caso. Objeta, se desdeñara por completo la construcción de la PTAR, como una mejora en el Condominio Vila del Lago, y un factor que aumentó la plusvalía de las propiedades en cuestión. Acota, de forma improcedente, se le “negativiza” y anula su valor agregado, con el argumento de que su instalación disminuyó las áreas comunes del condominio, y le endilgó de modo injusto tal circunstancia a sus representadas, -que se vieron obligadas a construir esa PTAR-. Insiste, se dejaron de considerar la condecoración de Bandera Azul, la resolución de la SETENA, el contra-peritaje, las declaraciones de los testigos-peritos, con los cuales, en su criterio, se desvirtúa el peritaje del Ing. Valderrama González, así como los supuestos daños y perjuicios aparentemente sufridos por los actores. Arguye, en su oportunidad se hicieron patentes las indebidas conclusiones a las que se arribó en la citada experticia en lo referente al valor de los inmuebles de los demandantes. Agrega, hizo notar las graves deficiencias que le restan credibilidad al peritaje, pero no fueron consideradas por el Tribunal al dictar su fallo. Primera, parte de la existencia de los daños y perjuicios causados a las propiedades en estudio, por lo que se pregunta: ¿Cuál menoscabo? ¿Qué detrimento tiene por demostrado personalmente el perito? Expone, con claridad se aprecia el experto parte de una premisa errónea, como es, estimar que existe un daño probado a favor de los actores, lo cual denota un serio vicio de origen, que produce, su contenido sea improcedente. Segunda: el dictamen se sustenta en el simple decir de los actores, ya que no se plasma con claridad y contundencia las razones de los daños que sustenta. Así, manifiesta, de forma poco analítica da por ciertas las manifestaciones de los accionantes. Lo que debió hacer fue proporcionar un detalle pormenorizado de las fuentes, estudios y pruebas que le condujeron a sus conclusiones. De ahí, que catalogue el peritaje como subjetivo y parcializado (reproducción de conversaciones o cita del documento de demanda). Tercera, objeta, el principal vicio se encuentra a folio 39, pues, de forma no sustentada y sin explicación alguna (al menos motivos y metodología empleada), afirma, el valor de las propiedades disminuyó un 40%; lo que carece de sentido práctico y científico, lo que redunda en su arbitrariedad, lo cual lo torna inaplicable. Cuarta, apunta, algunos de los vicios específicos del peritaje son: 1. al inicio se alude a la construcción de la PTAR y de la red sanitaria, pero, no se tomó en cuenta al no haber sido recibida por los vecinos, ni por la Municipalidad. Ello, en su opinión, muestra desconocimiento de cómo se manejan las obras de infraestructura en un condominio y hace dudar de la idoneidad y competencia del perito Valderrama González, ya que no existe el requisito de “recibo de obras” por los condóminos, ni el Ayuntamiento. Lo anterior, dice, compete al ingeniero responsable de la obra, quien la da por concluida y cierra la bitácora, de la que hace entrega al Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA). 2. Carece de análisis de factores externos, hechos de terceros y causas concurrentes en la metodología usada para determinar la supuesta pérdida en el valor de las unidades habitacionales. 3. Omitió el estudio de mercado, ni siquiera lo realizó en el propio condominio, pues las analizadas son 16 filiales de 217, sea, ni un 10% de las viviendas. 4. Al examinar el valor de las obras comunes dejó de lado la planta de tratamiento de aguas residuales que ya está construida y en operación (existen fotografías en su informe), cuyo valor, alcanzó casi el millón de dólares. 5. En lo concerniente al rechazo de los Bancos, solo se señalan el Scotiabank y el Banco Popular, ignorando que existen decenas de instituciones financieras en el país. Afirma, el rechazo de los últimos de las entidades bancarias data de febrero de 2014, cuando era reciente la orden sanitaria, más de un año y medio antes, pero, ahora los extremos indicados en dicha orden ya están construidos y concluidos. Quinta, recrimina, pese a que requirió se tomara en cuenta a sus representadas al realizar la pericia, dicho aspecto se obvió. Recalca, a los peritos se aplican principios básicos, entre los que se encuentra el de transparencia. De ahí, en el asunto de estudio sus poderdantes desconocen la realidad material de las visitas y pericias efectuadas, lo que en su criterio, redunda en un grave vicio formal del peritaje, lo cual consta en la experticia. En consecuencia, arguye, tal experticia no cumplió con los requisitos indispensables, establecidos en el artículo 13 del Reglamento para regular la función de los y las intérpretes, traductores, peritos y ejecutores en el Poder Judicial, circular no. 71-2012 de la sesión no. 10-12 de la Corte Plena, del 12 de marzo de 2012. El cual transcribió de forma parcial: “Artículo 13.- Requisitos de los dictámenes periciales. (…) Deberán ser claros, precisos… El informe que rinda el perito debe contemplar, como mínimo, el objeto sobre el que versa el peritaje, los antecedentes del caso, la metodología empleada y las conclusiones. Además, deberá anexar toda la documentación de soporte que considere necesaria. (…)”. De forma adicional, señala, en el contra-interrogatorio realizado al perito en la audiencia de juicio, y las respuestas dadas, quedó en evidencia la falta de idoneidad profesional y de competencia para rendir el peritaje ofrecido, pues como lo confesó, su profesión es la ingeniería agrónoma y en su programa no consta el objeto del peritaje. Asimismo, al preguntársele no supo contestar cuáles eran los cursos que lo hacían experto en el área requerida, como lo solicito la propia parte actora, a saber, un perito especialista en la determinación del valor de bienes inmuebles. De ahí, que solicitó en los momentos procesales oportunos, el peritaje del señor Valderrama González no fuera tomado como elemento de convicción, pero esto se ignoró, junto con los medios probatorios que aportara. Cita, en el contra-peritaje rendido por el especialista Diego Porras González, se concluyó la plusvalía de las 16 fincas filiales se mantenía entre un 6% y 7% anual, sin que existiera ningún factor interno o externo al condominio que amenazara tal comportamiento. Por consiguiente, es claro, no hubo pérdida de valor de dichas propiedades. Luego, señala, con el aporte del informe de galardonados 2015 del Programa Bandera Azul Ecológica, donde consta el Condominio Santa Cecilia, conocido como Condominio Vila del Lago, ostentó la condecoración de bandera azul, lo que acredita la inexistencia de problemas ambientales y pérdida de valor. También, se adjuntó copia de la resolución no. 707-2016- SETENA, de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental de fecha 29 de abril de 2016, que avaló el cierre técnico de la etapa constructiva del proyecto habitacional. Por lo expuesto, argumenta, el Tribunal erró al valorar indebidamente el peritaje ofrecido por las accionantes, así como al dejar de lado la totalidad de los medios probatorios ofrecidos por sus representados. Por ende, estima, lo fallado carece de juicio propio al apreciar la totalidad de los elementos de convicción, sobre todo porque el dictamen de los peritos no obliga a los jueces, quienes gozan de libertad al valorarlos, por lo que no pueden negar su facultad para rechazarlo. En dicho sentido, reproduce doctrina y jurisprudencia de esta Cámara, e inquiere, el Tribunal omitió el análisis global con fundamento en las reglas de la sana crítica de todo el acervo probatorio traído a los autos, con lo cual conculcó el inciso 4) del precepto 82 del CPCA y el cardinal 330 del CPC. Insiste, sus representadas cumplieron a cabalidad con lo pretendido en el proceso y adicionalmente no existió pérdida de valor en los inmuebles de los demandantes.
X.- En su inconformidad el impugnante acusa violación indirecta, por error de derecho. Ello significaría que el Tribunal le concedió indebido valor a las pruebas, producto de lo cual se produjo un quebranto de normas de fondo. Sin embargo, en la inconformidad el impugnante se dedica a citar elementos de convicción, como es el caso de la experticia aportada por los demandantes, la cual reprocha, pese a que los juzgadores, expresaron tener sus dudas, no obstante, lo utilizaron como sustento, del hecho probado 22), en lo atinente a la pérdida de la deseabilidad de las viviendas. Agregan, obviaron el contra-peritaje, la condecoración de Bandera Azul, resolución de la SETENA, y testimonios de los testigos-peritos ofrecidos por esa representación. Por otra parte, se refiere a prueba ofrecida en la audiencia de juicio para mejor resolver, la cual les fue rechazada por extemporánea. En virtud de lo expresado, aduce, se conculca la sana crítica, y por consiguiente, los principios del debido proceso y derecho de defensa. Increpa, asimismo, el Tribunal no realizó un examen de los aspectos técnicos y/o científicos del informe pericial de la contraria, dado que resulta carente de los mismos. Acusa, los jueces se limitaron a un examen solo jurídico y subjetivo, no técnico-jurídico por lo que las conclusiones a las que arribaron resultan erróneas. Increpa, se dejó de considerar la construcción de la PTAR, la cual, en su criterio, le otorgó una mayor plusvalía al condominio, con el único argumento de que con ello se disminuyeron las áreas comunes. Continúa atacando el peritaje de la parte accionante en torno a los daños y perjuicios que se tuvieron como sufridos en los inmuebles de los actores. Combate también el que estima el mayor yerro de la experticia, a saber, la disminución de un 40% en el valor de las unidades habitacionales. Pareciendo olvidar, que el peritaje en ningún momento fue usado por los juzgadores para establecer el monto del menoscabo, puesto que difirió su cuantificación a la vía de ejecución de sentencia. De ahí, que pierdan sentido de igual forma los reproches relativos al estudio del valor de mercado, rechazo de los bancos, metodología utilizada para determinar la pérdida de valor, entre otras, dado que según se indicó, no se fijó suma alguna con fundamento en el informe del perito Valderrama González. Insiste en su falta de idoneidad profesional y de competencia para rendir el peritaje. Ahora bien, la única norma sustantiva que alega quebrantada es el cardinal 13 del Reglamento para regular la función de los y las intérpretes, traductores, peritos y ejecutores en el Poder Judicial. La cual se limita a reproducir, sin hacer la correspondiente concatenación fáctico-jurídica respecto a su incidencia en lo resuelto. Tampoco, expone el modo como contribuiría a fallar de manera distinta. Por último, recalca, los jueces omitieron el análisis conjunto de las probanzas de acuerdo con las reglas de la sana crítica, con lo cual acusa infringidos el inciso 4) del precepto 82 del CPCA y el canon 330 del CPC. Es claro, la objeción es tan solo argumentativa, sin una fundamentación jurídica en relación directa a la sentencia debatida. Se circunscribieron a realizar afirmaciones genéricas no dirigidas a combatir lo resuelto en cuanto al otorgamiento de los daños y perjuicios en favor de los accionantes. Se ha de recalcar, se constriñe a señalar su inconformidad al respecto sin citar el derecho de fondo conculcado, y como se apuntó, en lo tocante a la única norma sustantiva que enumeraron, no explicaron de forma clara y precisa cómo se produjo su vulneración en el sublite, ni la forma cómo conduciría a resolver de manera distinta. Así, según se aprecia, no refutan o disputan, jurídicamente, las consideraciones del Tribunal en torno a lo fallado. Según lo expresado, se denota la informalidad de su reparo, por ende, de conformidad con lo dispuesto en la disposición 140 inciso c) del CPCA, lo que procede es desestimar de plano el agravio de examen.
XI.- Por último, el representante de las sociedades demandadas, expresa, dado que en el juicio oral y público le fueron rechazadas dos escrituras públicas de compraventa, de fechas 29 de julio y 16 de diciembre, entonces las aporta como elementos de convicción del presente recurso. Además, solicita se señale hora y fecha para la celebración de la audiencia oral de acuerdo a lo normado en el canon 142, inciso 2) del CPCA. En cuanto a lo primero, este Órgano Colegiado ha expresado: “El… precepto 145, inciso 1), del CPCA, contiene un requisito formal de carácter imperativo, en virtud del cual, quien ofrezca documentos durante el trámite del recurso de casación, debe jurar no haberlos conocido con anterioridad y que sean sobre hechos nuevos y posteriores a la sentencia recurrida. No discrimina esa norma respecto al motivo por el que el gestionante no conoció de esa documental relativa a hechos novedosos, acaecidos luego del fallo impugnado. En ese caso, ya sea que los documentos existiesen antes de esa resolución o que se emitieron con posterioridad, lo cierto es que el juramento se exige y, en tal predicado, ha de observarse. Ahora bien, ese requisito debe cumplirse al presentarse la prueba… Por lo demás, y en la hipótesis de que se dispensara ese mandato, estima esta Sala que existen suficientes elementos de convicción para resolver las impugnaciones planteadas por ambas partes, de modo que la prueba que para mejor proveer gestiona el apoderado del actor resulta ser innecesaria”. N° 981 de las 8 horas 42 minutos del 23 de agosto de 2011. En el subexamine, se omite el juramento estipulado en la normativa procesal contenciosa administrativa, lo cual hace improcedente el ofrecimiento que se hace de la prueba documental reseñada. En todo caso, en lo relativo a la prueba para mejor resolver, que se encuentra normada en el canon 148 ibídem, según lo ha señalado esta Sala, es del juzgador, sea, se trata del reconocimiento de la iniciativa probatoria oficiosa a cargo de los jueces, en este caso, casacionales. Así, corresponde a estos decidir su conveniencia y necesidad, a saber, cuando constituyan elementos demostrativos que se consideren relevantes para la correcta resolución del proceso. Lo expresado, sin que pueda hacerse para corregir las omisiones, negligencias o descuidos de los contendientes respecto a su carga probatoria o para paliar carencias en la defensa, pues, en estos presupuestos se lesionaría la igualdad entre los litigantes y podría comprometer la imparcialidad de los juzgadores. Consecuentemente, de ordenarse ha de respetarse la garantía de defensa en juicio y deberá ser introducida únicamente para dilucidar aspectos inciertos o dudosos que surjan al ponderar las pruebas aportadas por las partes. Pero quedando la decisión de recabarla, siempre como facultad de los jueces, o sea, que compete a una valoración discrecional del órgano jurisdiccional. Y, cuando alguna de las partes la propone, compete a su entera discrecionalidad la decisión de recabarla. En la especie, la parte proponente la ofreció ante el Tribunal, quien en uso de sus facultades la rechazó. Esta Sala no la estima necesaria ni conveniente. De ahí se rechazará la prueba ofrecida en esta instancia (para mejor resolver). Respecto a la solicitud de vista solicitada, es menester señalar, que el precepto 142, inciso 2) introduce la posibilidad de una audiencia oral en la etapa de casación, pues habilita al órgano jurisdiccional para que, de estimarlo pertinente la convoque. Se trata de una facultad discrecional del Juez de Casación, pues corresponde a éste determinar o no, la conveniencia y necesidad de tal audiencia, ya sea de manera oficiosa o bien, a gestión de parte. De ahí, no es una etapa esencial y preceptiva dentro del recurso. En este asunto no se estima indispensable, así, se rechazará la solicitud de audiencia oral.
XII.- Según lo expuesto, se declararán inadmisibles el reparo tercero de los demandantes y el único de las empresas accionadas. Asimismo, se admitirán el primero y segundo de los motivos de la parte actora. Además se rechazarán la prueba para mejor resolver y la audiencia de vista requeridas por las sociedades demandadas. Se conferirá traslado del recurso de los primeros a la Municipalidad de Alajuela, GVL Akari SRL y CVL Cynara SRL por un plazo de 10 días a partir de la notificación del presente auto.
POR TANTO
Se declaran inadmisibles los agravios tercero de las accionantes y el único de las compañías demandadas. Se admiten el primero y segundo cargos de la parte actora. Se rechaza la prueba propuesta para mejor resolver, así como la vista solicitada. Se confiere traslado de este recurso a la Municipalidad de Alajuela, GVL Akari SRL y CVL Cynara SRL por el plazo de 10 días hábiles, contados a partir de la notificación de este auto. HBRENES/larce Luis Guillermo Rivas Loáiciga Román Solís Zelaya Carmenmaría Escoto Fernández William Molinari Vilchez José Rodolfo León Díaz Documento Firmado Digitalmente -- Código verificador -- *6PVHIOC143WQ61*
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