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Res. 01308-2014 Sala Primera de la Corte · Sala Primera de la Corte · 09/10/2014

Analysis of abrupt work stoppage and failure to decide on urban development projectAnálisis sobre paralización intempestiva de obras y falta de decisión sobre proyecto urbanístico

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OutcomeResultado

DeniedSin lugar

Both cassation appeals are dismissed, confirming the Municipality's liability for damages from the abrupt work stoppage, and upholding the three-month deadline for the Municipality to either accept the project or initiate its revocation or annulment.Se declaran sin lugar ambos recursos de casación y se confirma la condena a la Municipalidad por daños derivados de la paralización intempestiva de obras, manteniendo el plazo de tres meses para que la Municipalidad reciba el proyecto o inicie su revocación o anulación.

SummaryResumen

The First Chamber of the Supreme Court of Justice resolves the cassation appeals filed by Veintitrés Trece Doce S.A. and the Municipality of Atenas against the judgment of the Contentious-Administrative Court that partially granted the claim. The case revolves around the ‘Villas Jesús de Atenas’ project, initially processed as a simple subdivision but deemed by the trial court as an urban development project subject to stricter requirements. The First Chamber upholds the municipality's liability for damages caused by the abrupt stoppage of authorized works (ordered via official note MAT-DA-WA-0150-2009 of 9 July 2009), given the lack of a valid justification for the suspension. It rejects the plaintiff's arguments regarding alleged liability for abnormal functioning in the project’s processing, as the causal link and specific damages were not proven. It also dismisses the challenges to the three-month deadline granted to the municipality to either accept the project or initiate its revocation or annulment, finding it lawful and not in violation of constitutional principles of reasonableness and proportionality. Finally, it rejects the request for exemption from costs and declares both appeals without merit, imposing costs on each appellant.La Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia resuelve los recursos de casación interpuestos por la sociedad Veintitrés Trece Doce S.A. y la Municipalidad de Atenas contra la sentencia del Tribunal Contencioso Administrativo que declaró parcialmente con lugar la demanda. El caso gira en torno al proyecto ‘Villas Jesús de Atenas’, inicialmente tramitado como fraccionamiento simple, pero que el tribunal consideró un proyecto urbanístico sujeto a mayores requisitos. La Sala Primera confirma la condena a la Municipalidad por los daños derivados de la paralización intempestiva de las obras autorizadas (ordenada mediante oficio MAT-DA-WA-0150-2009 del 9 de julio de 2009), al no demostrarse una justificación válida para dicha suspensión. Rechaza los argumentos de la empresa actora sobre una supuesta responsabilidad por funcionamiento anormal en la tramitación del proyecto, al no acreditarse el nexo causal y los daños específicos. Asimismo, desestima los reclamos contra el plazo de tres meses otorgado a la Municipalidad para que reciba el proyecto o inicie su revocación o anulación, por considerarlo ajustado a derecho y no violatorio de los principios constitucionales de razonabilidad y proporcionalidad. Finalmente, rechaza la pretensión de exoneración de costas y declara sin lugar ambos recursos, imponiendo las costas a cargo de cada recurrente.

Key excerptExtracto clave

It is indeed an abrupt stoppage, without evidence in the record of a justified reason, lacking any procedure and not justifiable as a precautionary measure. […] Consequently, this constitutes formal and illegal conduct, and as such, gives rise to liability that can be declared in this venue. For this Chamber, the illegality of the conduct, the existence of the damage, and the causal link between them are unquestionable, given that the stoppage of a construction project affects the materials purchased, the personnel hired, and even potential business that could have arisen from it; […] We are faced with a conflict of norms, in the sense that accepting the project in its current terms would be an unlawful act, but at the same time denying effectiveness to an act without complying with legal requirements is also unlawful. Therefore, the Chamber, under Article 122 of the Contentious-Administrative Procedure Code, grants the defendant Municipality a period of three calendar months from the finality of this judgment to either execute the ordered act or, failing that, initiate the revocation or annulment procedures, as appropriate, following the legally established procedures.Se trata en efecto de una paralización intempestiva y sin la evidencia dentro del expediente de un motivo justificado, carente de todo procedimiento y tampoco justificable como medida cautelar. […] Generando como consecuencia la existencia de una conducta formal e ilegal, y como tal generadora de responsabilidad declarable en esta sede. A los efectos del Tribunal es incuestionable la ilegalidad de la conducta, la existencia del daño y el nexo causal entre uno u otro, en el entendido que la paralización de una obra de construcción presenta afectacciones sobre el material comprado, el personal contratado y hasta posibles negocios que pudieron gestarse a partir de estas; […] Estamos frente a una antinomia de las normas, en el entendido que aceptar el proyecto en los términos actuales resultaría un acto antijurídico, pero al mismo tiempo negar eficacia a un acto sin el cumplimiento de los requisitos legales, también lo es. De manera que la Cámara opta al amparo del artículo ciento veintidós del Código Procesal Contencioso Administrativo por otorgar a la Municipalidad demandada un plazo de tres meses calendario a partir de la firmeza de la presente resolución para que la demandada ejecute el acto dispuesto o en su defecto inicie los procedimientos de revocación o anulación, según corresponda a partir de los procedimientos legalmente establecidos.

Pull quotesCitas destacadas

  • "Se trata en efecto de una paralización intempestiva y sin la evidencia dentro del expediente de un motivo justificado, carente de todo procedimiento y tampoco justificable como medida cautelar."

    "It is indeed an abrupt stoppage, without evidence in the record of a justified reason, lacking any procedure and not justifiable as a precautionary measure."

    Considerando XI

  • "Se trata en efecto de una paralización intempestiva y sin la evidencia dentro del expediente de un motivo justificado, carente de todo procedimiento y tampoco justificable como medida cautelar."

    Considerando XI

  • "Declarar la validez de dichos actos es aceptar su conformidad con el ordenamiento, cuando ya se indicó no presentan tales atributos en cuanto debieron ser consideradas dentro de un proyecto urbanístico y no como fraccionamiento simple."

    "Declaring the validity of those acts means accepting their conformity with the legal system, when it has already been stated they lack such attributes because they should have been considered as part of an urban development project and not as a simple subdivision."

    Considerando X

  • "Declarar la validez de dichos actos es aceptar su conformidad con el ordenamiento, cuando ya se indicó no presentan tales atributos en cuanto debieron ser consideradas dentro de un proyecto urbanístico y no como fraccionamiento simple."

    Considerando X

  • "No se trata de una especie de convalidación de un acto que presenta serias deficiencias, sino de la imposibilidad de desconocer un acto emanado por una dependencia pública y sobre el cual no se han emitido actuación en contrario."

    "It is not a kind of validation of an act with serious deficiencies, but rather the impossibility of ignoring an act issued by a public office against which no contrary action has been taken."

    Considerando VIII

  • "No se trata de una especie de convalidación de un acto que presenta serias deficiencias, sino de la imposibilidad de desconocer un acto emanado por una dependencia pública y sobre el cual no se han emitido actuación en contrario."

    Considerando VIII

Full documentDocumento completo

Procedural marks

SALA PRIMERA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, at fourteen hours thirty-five minutes on the ninth of October, two thousand fourteen.

Ordinary proceeding filed before the Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda by VEINTITRÉS TRECE DOCE, SOCIEDAD ANÓNIMA, represented by its unlimited general agent, Diego Abel Gutiérrez Arrendondo, single, businessman; against the MUNICIPALIDAD DE ATENAS, represented by its mayor, Wilberth Aguilar Gatjens. The Asociación de Desarrollo Integral de Barrio Jesús de Atenas appeared as intervener, represented by its unlimited general agent, Geissel Herrera Hernández. The plaintiff company appears through its special judicial attorney, Luis Antonio Álvarez Chaves, resident of Heredia. The natural persons are of legal age, and with the stated exceptions, married, attorneys, and residents of Alajuela.

RESULTANDO

1.- Based on the facts set forth and the legal provisions cited, the plaintiff filed an ordinary proceeding, the claims of which were adjusted at the preliminary hearing, so that the judgment declares: "PRINCIPAL CLAIMS: 1) That the lawsuit filed by the entity VEINTITRÉS TRECE DOCE, SOCIEDAD ANÓNIMA, against the Municipalidad de Atenas be DECLARED WITH MERIT, in its entirety. 2) That the legal validity and efficacy of the approvals (visados) granted by the Municipalidad de Atenas for plans numbers A-1020358-2005, A-1020360-2005, A-1020362-2005, A-1020319-2005, A-1020326-2005, A-1020358-2005, A-1020323-2005, A-1020330-2005, A-1020331-2005, A-1020329-2005, A-1020321-2005, A-1020351-2005, A-1020349-2005, A-1020348-2005, A-1020347-2005, A-1020346-2005, A-1020344-2005, A-1020311-2005, A-1020310-2005, A-1020306-2005, A-1020305-2005, A-1020304-2005, A-1020302-2005, and A-1020301-2005 be declared and ratified, since they front a public road, have frontages and areas larger than those indicated by the Reglamento para el Control Nacional de Fraccionamientos y Urbanizaciones, and have all public services. These conditions were certified by Municipal Engineer Marcelo López León… 3) That the legal validity and efficacy of the three construction permits granted to my represented party by the Municipalidad de Atenas be ratified, by virtue of complying with the technical, legal, and regulatory requirements and conditions demanded by the legal system and because there exist opinions from two competent officials (Municipal Engineer and Surveyor) certifying that all requirements are met… The permits granted and whose ratification of validity and efficacy is requested are: 3.1) Construction Permit No. 030-2009 dated February 24, 2009, to carry out the infrastructure works required for said subdivision (Fraccionamiento), namely: 'wastewater treatment plant, improvements to public road, gravel surfacing (encascotado), curb and gutter (cordón y caño), sidewalks (aceras), storm drainage (evacuación de pluviales), and potable water.' 3.2) Construction Permit number 110-2009 dated June 22, 2009, this being a license for the construction of a single-family dwelling, on lot L-29 of the subdivision (fraccionamiento) approved to my represented party. 3.3) Construction Permit number 111-2009 dated June 22, 2009, this being a license for the construction of a single-family dwelling, on lot L-29 of the subdivision (fraccionamiento) approved to my represented party. The foregoing, by virtue of the fact that all works authorized in the permits were executed with the approval of the Mayor's Office and the Municipal Engineering Department of Atenas… 4) That the Municipalidad de Atenas be ordered to refrain from executing formal and material acts that disregard the subjective right held by the plaintiff, in relation to the recognition of the permits and licenses granted, as requested to be ratified in claims 2 and 3, appendices 1, 2, and 3. 5) That the approval of the subdivision project Proyecto Villa Jesús de Atenas developed by my represented party be ratified, given that it complies with each and every one of the requirements that have been requested, according to the technical and scientific criteria (Article 16.1 of the Ley General de Administración Pública) of Municipal Engineer Fabián Méndez Marín… For the foregoing reasons, I expressly request: 5.1) That the transfer or cession of public area be approved and the Municipal Mayor be ordered to grant the respective deed in favor of the Municipalidad de Atenas; failing that, that the forced execution of said granting be ordered… 5.2) That the approval (visado) of the following plans be ordered: A-1020352-2005, A-1210312-2007, A-1020341-2005, A-1242712-2007, A-1020356-2005, A-1210309-2007, A-1210310-2007, A-1210308-2007, A-1210307-2007, A-1210311-2007, A-1214696-2007, A-1210109-2007, A-1214677-2007, A-1210108-2007, A-1214675-2007, A-1214674-2007, A-1214676-2007, and A-1242709-2007. Given that these lots met the requirements for approval (visado); or failing that, that the forced execution of the granting of said approvals (visados) be ordered… 6) That the Municipalidad de Atenas be ordered to pay the material damages, moral damages, and losses caused to my represented party, which are a direct consequence of and derived from the material acts, omissions, and administrative acts issued by the bodies that make up that local government… 6.1.3) Prudential estimation of material or patrimonial damage… THREE HUNDRED NINETY-SEVEN MILLION SIX HUNDRED THIRTEEN THOUSAND FIVE HUNDRED SIXTY COLONES plus legal interest until its effective payment. 6.2.3) Prudential estimation of objective damage… FIVE HUNDRED MILLION COLONES. 6.3.3) Prudential estimation of losses… FOUR HUNDRED SIXTY-SEVEN MILLION SEVEN HUNDRED SEVENTEEN THOUSAND SEVEN HUNDRED FOURTEEN NET COLONES. 7) That the defendant Municipality be ordered to pay the generated legal interest calculated until the effective payment of the damages and losses; sums that in any case I request be indexed at the time of being declared in the judgment. 8) That the defendant Municipality be ordered to pay personal and procedural costs. SUBSIDIARY CLAIMS: If the validity and efficacy of the plan approvals (visados), the three construction permits, and the project as such are not ratified, by granting the approvals (visados) that to date have been denied, I request on behalf of my represented party: 1) That it be declared that the Municipalidad de Atenas must indemnify my represented party for having granted the construction permits; as well as the approvals (visados) of the registered (catastrados) plans numbers A-1020358-2005, A-1020360-2005, A-1020362-2005, A-1020319-2005, A-1020326-2005, A-1020364-2005, A-1020323-2005, A-1020330-2005, A-1020331-2005, A-1020329-2005, A-1020321-2005, A-1020343-2005, A-1020328-2005, A-1020327-2005, AA-1020325-2005, A-1020351-2005, A-1020349-2005, A-1020348-2005, A-1020347-2005, A-1030246-2005, A-1020344-2005, A-1020311-2005, A-1020310-2005, A-1020306-2005, A-1020305-2005, A-1020304-2005, A-1020302-2005, and A-1020301-2005; and for having endorsed the completion of the authorized works. The damages and losses that must be compensated are those detailed in the content of principal claims 6), 6.1), 6.1.1), 6.1.2), 6.1.3), 6.2), 6.2.1), 6.2.2), 6.2.3), 6.3), 6.3.1), 6.3.2), 6.3.3) (sic) Additionally, the direct and indirect costs related to Construction Permit No. 030-2009 dated February 24, 2009, to carry out the infrastructure works required for said subdivision (Fraccionamiento), namely: 'wastewater treatment plant, improvements to public road, gravel surfacing (encascotado), curb and gutter (cordón y caño), sidewalks (aceras), storm drainage (evacuación de pluviales), and potable water,' would have to be reimbursed; given that those works could not be utilized if the project development is not approved, considering that permits were granted and constructions were completed under their protection. As indicated, the direct and indirect costs of the project amount to the sum of NINETY-NINE MILLION FIFTY-NINE THOUSAND THREE HUNDRED THIRTY-ONE COLONES AND SIXTY-SEVEN CENTIMOS (₵99,059,331.67), and this is what was invested in the purchase of the land for subdivision purposes, construction of the treatment plant, and other works for improving the public road and infrastructure, detailed as follows: A) For the purchase of property 2-404192-000 for the purpose of developing the subdivision of interest to my represented party: 45,000,000.00 colones. B) For construction permits paid to the Municipalidad de Atenas: 613,040.7 colones. C) For expenses incurred for the development of the infrastructure works carried out under the protection of the granted municipal licenses, total sum of 53,446,290.97… 2) That the defendant Municipality be ordered to pay the generated legal interest calculated until the effective payment of the damages and losses; sums that in any case I request be indexed at the time of being declared in the judgment. 3) That the defendant Municipality be ordered to pay personal and procedural costs." 2.- The attorney for the defendant answered negatively and raised the defenses of lack of right, lack of passive standing, and the generic expression 'sine actione agit'. For its part, the intervener raised the defense of litis pendencia (resolved interlocutorily).

3.- At 9:30 a.m. on June 23, 2011, the preliminary hearing was held, at which time the representatives of both parties made statements. In this hearing, the claim was adjusted.

4.- The Tribunal Contencioso Administrativo, Section Four, composed of Judges Ricardo Madrigal Jiménez, Carlos Espinoza Salas, and Francisco Muñoz Chacón, in judgment no. 031-2012 of 11:30 a.m. on March 22, 2012, with a dissenting vote from the second judge, resolved: 'The expression sine actione agit is rejected; the lack of interest and right on all principal declaratory claims not expressly granted is declared ex officio. The lawsuit is partially granted, ordering, under the protection of Article one hundred twenty-two of the Código Procesal Contencioso Administrativo, a term of three months from the finality of the judgment for the defendant to execute the act of acceptance or, failing that, to initiate the revocation or annulment proceedings for the project Villa Jesús de Atenas. The lack of right on the principal indemnification claims for everything not expressly granted is also declared ex officio; the Municipalidad de Atenas is ordered to pay the plaintiff the damages corresponding to the stoppage of the construction works it had authorized, which shall be settled in the execution of judgment. The lack of right on the subsidiary claims is declared. On the economic amount recognized, the right to indexation and civil interest is recognized from the finality of the execution resolution that eventually sets them. Costs are charged to the defendant Municipality.' 5.- The plaintiff files a cassation appeal indicating the reasons relied upon to refute the Tribunal's thesis.

6.- In the proceedings before this Chamber, the prescriptions of law have been observed. The substitute judges Chaves Cervantes, Vargas Vásquez, and López González participate in the decision of this matter.

Judge López González writes.

CONSIDERANDO

I.- According to what is deduced from the lawsuit and the uncontested facts of the appealed judgment, the company Veintitrés Trece Doce S.A. is the owner of a piece of land in the Canton of Atenas, which borders a public road and has access to public services. There, the plaintiff company decided to develop the project called "Villas Jesús de Atenas". To this end, on February 20, 2006, it requested the Engineering Department of the Municipalidad de Atenas (hereinafter the Municipality, Local Government, or City Council) to mark the location of the sidewalk, curb, and gutter (acera, cordón y caño). In response dated March 7 of that same year, that Department indicated that this could be done once the requirements established by law for the definitive project to be carried out were met. On August 3, 2006, the developer submitted to that same municipal body a request for stormwater and treated water drainage outlets for a treatment plant, and indicated that it would build 48 houses on a lot subdivision (lotificación) fronting a public road. On August 22 of that same year, the Municipal Engineer replied that, beforehand, a plan indicating exactly the works to be carried out must be submitted and the approval of the Ministerio de Salud must be obtained. Likewise, through official letter no. MAT-DA-WA-111-2006 of August 29, 2006, the Mayor's Office communicated to the company that it granted the conforming land use, for the purposes of building dwellings and a treatment plant. On February 15, 2007, the plaintiff company requested the drainage outlet again, but this time indicated that 61 houses would be built. In response, on February 22, 2007, the Municipal Engineer reiterated that, beforehand, compliance with what is stipulated in the law regarding discharge of wastewater into a permanent body and all regulations required by the Ministerio de Salud was necessary. The following day, the developers requested a pipeline passage permit for the drainage outlet via a public road; therefore, the same official insisted on what had already been indicated and pointed out that the plans for the works to be carried out must be submitted. On the other hand, on June 19, 2007, in response to a query from the Municipal Council of Atenas, the Engineer of that City Council classified the development taking place in Barrio Jesús as a "simple subdivision (fraccionamiento simple)," which is why he considered it was not subject to the regulations established for residential developments (urbanizaciones), as it involved lot subdivision (lotificación) on existing roads, and therefore it also did not require the donation of 10% for public areas. In mid-2007, the Cadastre office of the Municipalidad de Atenas approved (visó) 28 plans to segregate lots on the property owned by the plaintiff. Subsequently, the company submitted 20 additional plans, which were not approved (visados). On July 11, 2007, the company again requested to mark the sidewalk, curb, and gutter (acera, cordón y caño); this was approved in official letter dated August 7 of that year by the Municipal Engineer, providing the location and guidelines regarding stormwater drainage. Likewise, in official letter no. UPAHORCN-1123-2007 of July 12, 2007, the Ministerio de Salud granted a location permit for the treatment plant. For its part, the Asociación de Desarrollo de Barrio Jesús requested three technical reports from the Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (hereinafter AyA), the Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (hereinafter SENARA), and Geologist Guillermo Guzmán Alpízar, which were delivered to the Municipal Council. Thus, in official letter no. DGAMB 786-2007 of September 7, 2007, the Dirección de Gestión Ambiental del Recurso Hídrico of AyA warned that any earthworks (movimiento de tierra) or housing project in the area could directly impact the quality of the water used to supply the population. In a report submitted through note no. ASUB-512-2007 of November 8, 2007, SENARA indicated that the area is classified as highly vulnerable, due to the type of aquifer, type of rock, and water table found; therefore, that zone should not undergo land-use change (cambio de uso de suelo), given the presence of high water tables and high hydraulic conductivities. Likewise, geologist Guillermo Guzmán Alpízar made an interpretation of the hydrogeological study and pointed out that the well's protection radius overlaps with the residential development (urbanización) area, hence he recommends not changing land use (uso del suelo) and keeping it as a protection zone for the aquifer. In addition to this, on September 29, 2008, the Legal Advisor informed the Municipal Council that the project required all technical and legal requirements for an urban development process and that, despite the absence of a permit from the Local Government, works aimed at its preparation (earthworks (movimiento de tierra), tree felling, lot demarcation) were carried out on the property. That same day, in ordinary session no. 185, the Municipal Council approved the Legal Advisor's recommendation to the effect that "Villas de Jesús Atenas" is an urban development project, which requires compliance with the requirements stipulated by the Ley de Planificación Urbana, among them, the cession of areas for public use. It stated that all requests submitted by the interested party, including plan approvals (visado de planos) and construction permits, must be reviewed within the framework of the integral project proposal and submitted to the Municipal Council. It additionally ordered that the company be requested to submit the complete preliminary project to the Municipality, for the Council's knowledge and decision, in order to verify compliance with technical and regulatory requirements and resolve whether it is approved or denied; so that, until then, the application for the treatment plant construction permit would not be resolved. On October 10 and 15, 2008, the company Veintitrés Trece Doce S.A. submitted a preliminary project (anteproyecto) of the proposed development to the Municipal Council. On November 5 and 17, 2008, the company's representative filed a brief with that local body, referring to the lack of response to the documents he delivered on October 15 and adding that he had complied with all legal requirements. On January 9, 2009, engineer Bayardo Noguera, in his capacity as a consultant hired by the Local Government, issued a report that was brought to the attention of the Mayor and the Municipal Council, where he pointed out various flaws and inconsistencies in the construction plans and noted, among other things, that the treatment plant was designed for a smaller number of lots and lacked a long-term operability plan. In extraordinary session no. 2190 of January 27, 2009, the Council issued instructions not to grant permits until the legal requirements were met. For his part, engineer Noguera reported on February 9, 2009, that although the project is considered a simple subdivision (fraccionamiento simple), all basic services, such as roads, potable water, wastewater, stormwater, and electricity must be improved, since "segregation cannot be provided if all basic services are not available" (folios 479 to 482 of the administrative file). However, through a note filed on February 13, 2009, the company Veintitrés Trece Doce S. A. requested that the positive silence be applied in its favor, which was approved by the Municipal Mayor in official letter no. MAT-WA-14-09 of February 17, 2009, arguing that it was a "simple subdivision (fraccionamiento simple)". Following said approval, the plaintiff company paid the corresponding tax and began construction of the treatment plant. Likewise, by virtue of what was indicated by the Mayor, on February 24, 2009, construction permit no. 030-2009 was granted for the infrastructure works required by the subdivision (fraccionamiento) (wastewater treatment plant, improvements to the public road, gravel surfacing (encascotado), curb and gutter (cordón y caño), sidewalks (aceras), and storm drainage (evacuación de pluviales) and potable water). In ordinary session no. 220 of March 16, 2009, the Municipal Council of Atenas agreed to declare the request of the plaintiff company for the positive silence to be recognized in its favor without merit, given that the requirements had not been met and by virtue of the fact that this legal institute does not operate in environmental matters. Likewise, it agreed not to endorse the positive silence that the Mayor had granted in his time through official letter MAT-WA-14-04 and urged the Administration not to approve (otorgar visado) any registered plan of the project. The affected party filed an appeal against said act. In ordinary session no. 225 of April 13, 2009, the Municipal Council of Atenas agreed to admit the appeal and forward it to the improper hierarch for its hearing; it further clarified "the Council's differentiated position regarding the positive silence granted by the Mayor's Office does not constitute the nullity or revocation of this act, given that the legal procedures for such effect have not intervened." In ordinary session no. 237 of June 8, 2009, the Municipal Council indicated that: "any precautionary measure given by this Council in relation to the Villas de Jesús Project was rendered without effect, by the issuance of the positive silence granted by the Mayor's Office"; by virtue of this, the Municipality granted construction licenses no. 110-2009 and 111-2009, both dated June 22, 2009, for single-family dwellings. However, in note no. MAT-DA-WA-0150-2009 of July 9, 2009, the Mayor's Office of Atenas ordered the suspension of the works being carried out. For this reason, the plaintiff herein filed an appeal. By official letter no. MAT-IC-73-2009 of September 7, 2009, the Municipal Engineer issued a report on the permits that had been granted in the project, indicating that the legal requirements were satisfied. Hence, in official letter no. MAT-WA-07-109 of February 15, 2010, the Mayor's Office proceeded with the "ex officio reassessment" of the measures ordered through official letter MAT-DA-WA-0150-2009 and ordered the lifting of the construction suspension order. For its part, in resolution no. 2300-2010 of 10:00 a.m. on June 17, 2010, the Third Section of the Tribunal Contencioso Administrativo, acting as improper hierarch, heard the appeal filed by Veintitrés Trece Doce S.A. against the agreement adopted by the Council in ordinary session no. 220 of March 16, 2009, confirmed the appealed decision, and deemed the administrative channel exhausted (however, as stated, what was agreed in that session had already been rendered without effect by the Municipal Council itself, in ordinary session no. 237 of June 8, 2009). On the other hand, through official letters no. MAT-IC-62-2010 of August 16, no. MAT-IC-69-2010 of September 2, and no. MAT-INGM-74-2010 of September 17, all from 2010, the Municipal Engineer informed the Mayor and the Municipal Council that the project complies with all the requirements that have been requested by that Department.

II.- On May 7, 2009, the company Veintitrés Trece Doce filed the present judicial process against the Municipalidad de Atenas, which was suspended until the exhaustion of the administrative channel was demonstrated. Once what was indicated was rectified, on October 19, 2010, the plaintiff company rectified and expanded its lawsuit, so that (after the adjustments made at the preliminary hearing), the legal validity and efficacy of the approvals (visados) of 28 plans and construction permits no. 30-2009 of February 24, 2009, and nos. 110-2009 and 111-2009, both of June 22, 2009, for infrastructure works and two single-family dwellings be declared and ratified. Likewise, it requested that the Local Government be ordered to refrain from executing formal and material acts that disregard its subjective right, in relation to the recognition of the permits and licenses granted. It requested that the approval of the subdivision project Villa Jesús de Atenas be ratified, the transfer or cession of the public area be approved, and the Municipal Mayor be ordered to grant the respective deed in favor of the Municipalidad de Atenas; that the approval (visado) of another 18 plans be ordered; that the administrative acts (agreements, resolutions, or official letters) be annulled, or the simple material acts or omissions be rendered without effect, which prevent the exercise of the rights held by its represented party for the normal development of the project, and that the Municipality be ordered to pay the material damages, moral damages, and losses caused, as well as the generated legal interest until their effective payment and the indexation of the amounts granted; in addition to ordering the defendant to pay personal and procedural costs. In the alternative, in case the validity and efficacy of the plan approvals (visados), the three construction permits, and the project as such are not ratified, it then requests that the City Council be ordered to pay the damages and losses generated by granting those acts and endorsing the completion of the authorized works, insofar as they were carried out under their protection; plus legal interest, indexation, and payment of costs. The Municipality answered negatively and raised the preliminary defense of necessary passive joinder (litis consorcio pasivo necesario) with respect to the Municipal Council of Atenas, which was rejected in the preliminary hearing, as well as the defenses of lack of right and lack of active standing, plus the generic expression 'sine actione agit'. In the judgment, the first was partially upheld and the last rejected; the lack of interest and right on all principal declaratory and indemnification claims not expressly granted, and on all subsidiary claims, was declared. Under the protection of Article 122 of the Código Procesal Contencioso Administrativo (hereinafter CPCA), a term of 3 months from the finality of the judgment was granted for the defendant to execute the act of acceptance or, failing that, to initiate the revocation or annulment proceedings for the project "Villa Jesús de Atenas". The Municipalidad de Atenas was ordered to pay the damages corresponding to the stoppage of the construction works it had authorized, which shall be settled in the execution of judgment and on which the right to indexation and interest is recognized from the finality of the execution resolution that eventually sets them. Likewise, the payment of both costs was imposed on the defendant City Council. Disagreeing with the ruling, the special judicial attorneys for both parties appear before this Chamber. From the Municipality's appeal, two grounds were admitted, one procedural and one on the merits. Within the period stipulated by precept 143 of the CPCA, the special judicial attorney for the defendant filed an expansion of both grievances and the addition of a new claim for breach of constitutional principles, which were admitted. Additionally, the four grievances of the plaintiff company's appeal were admitted, in which violation of substantive norms was claimed.

III.- As evidence for better resolution, the Municipalidad de Atenas provides a literal certification of 9:15 a.m. on May 2, 2012, which records the agreements adopted by the Municipal Council in sessions no. 45 and 48 of November 22 and December 6, both of 2010, respectively, in which it was resolved not to authorize the urban development project "Villas de Jesús", considering that it does not comply with the requirements and procedures established for that purpose. Likewise, the plaintiff party offers judgment no. 31-2012, issued by the Fourth Section of the Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda at 11:30 a.m. on March 22, 2012, where the lawsuit originating this process was partially granted. In this regard, it is pertinent to indicate that, in this extraordinary phase, the admissibility and reception of evidence proceeds only in exceptional situations. On one hand, when it concerns documents that the appellant swears not to have known previously, regarding new and subsequent facts to the appealed judgment, as established by Article 145.1 of the CPCA. On the other hand, numeral 148.1 of that same legal body recognizes the evidentiary initiative ex officio or at the request of a party, as a discretionary power of this Chamber or the Tribunal de Casación, to clarify some factual issue that cannot be deduced from the existing body of evidence and that is considered relevant, pertinent, and necessary to resolve the filed appeal. Such that, the presentation of evidence before this venue is not a way to rectify omissions, negligence, or carelessness of the parties regarding the evidentiary burden incumbent upon them, or to correct deficiencies in the technical defense; this would harm the equality between the litigants and compromise the impartiality of the judge (in this same vein, see, from this Chamber, judgments no. 813-F-S1-2011 of 8:10 a.m. on July 7, and 1547-F-S1-2011 of 9:15 a.m. on December 22, both of 2011). In the case of the evidence offered by the defendant Municipality, although the certification is dated May 2, 2012, the truth is that it is limited to recording agreements that were adopted by the Municipal Council in November and December 2010; that is, on a date prior to the answer to the lawsuit (March 17, 2011), meaning that entity was in a position to provide them at the appropriate procedural moment and not only upon filing the cassation appeal. In any case, this Chamber does not observe the need to admit said agreements as evidence for better resolution, given the manner in which the appeal will be decided. Regarding judgment no.

31-2012, referred to by the plaintiff corporation, is not technically a probative document, as it constitutes the judicial resolution against which the cassation appeals analyzed herein are directed, and therefore its submission as evidence is improper. Furthermore, in a brief filed on May 26, 2014 (via fax, and the original on May 27), the plaintiff requests that the following be admitted as evidence for better resolution: "4.1.1 The Archive of Aerial Photographs taken from the 2005 Cadastre Registry Regulation Program conducted by the Cadastre Department of the Municipality of Atenas, duly certified by the Municipal Secretariat, and 4.1.2. the certification issued by the Municipal Secretariat that attests, based on information contained in the municipal archives, that the streets surrounding my client's property where the real estate on which the project subject to this Litis [sic] is being developed, as described in plan A-895066-2003, are public streets; [...]". Regarding this matter, it is noted that through a resolution issued at 11:49 a.m. on May 14, 2014, this Chamber informed the plaintiff of the amplification of the cassation appeal filed by the defendant, for a period of 3 days. Said hearing was notified to the plaintiff via fax on May 20, 2014. Thus, pursuant to the provisions of Article 38 of the Judicial Notifications Law, Law No. 8687 of December 4, 2008, the company was notified on May 21, 2014, meaning the period began to run the following day and expired on May 24 of that same year. Considering that the brief was filed with this Chamber on May 26, 2014, its statements are untimely. Likewise, it is appropriate to quote here what this Chamber has indicated regarding the opportune moment to offer evidence at this venue: "[...] It is worth noting that these documents were filed with this Office on October 6, 2013, when the period of 10 business days, granted by this Chamber in resolution No. 302-A-S1-2013 at 10:05 a.m. on March 14, 2013—by which the parties were informed of the cassation appeals filed—had already amply expired. In this regard, this Chamber understands that the expressions 'during the processing of the appeal' and 'before the judgment is issued,' contained in precepts 145 and 148 of the CPCA, respectively, must be understood in light of the principles informing due process and the right to defense, and interpreted in a systematic manner, taking into account the other norms of the Code regulating the processing of the extraordinary cassation appeal. From this perspective, the party proposing evidence before this venue must do so at the appropriate moments for it, whether within the 10-day period granted pursuant to the provisions of numeral 142.1 of the CPCA, or during the oral hearing, should the cassation body have convened one (Articles 142.2.3 and 145.3 ibidem); without prejudice to any documentary evidence proposed at some opportunity prior to such hearings (with the filing of the appeal, for example). In this way, it is ensured that the counterparty can be timely informed of said evidentiary elements and, thus, address them. This does not inhibit, of course, the discretionary power of the Chamber or the Cassation Court to request any evidence at the moment it deems pertinent, relevant, and necessary, in accordance with the procedure established in numeral 148 of the CPCA, already mentioned." (Judgment No. 1535-F-S1-2013 at 9:40 a.m. on November 14, 2013). Furthermore, the aerial photographs and the referred certifications are not attached to the filed brief, nor is it indicated whether they are contained in any of the volumes and folios of the administrative file held by this Chamber. In any case, as indicated, in accordance with the aforementioned powers conferred by the legal system and considering the manner in which this will be resolved, this Chamber does not see the necessity of admitting such evidence. Consequently, the offered probative elements will be rejected.

Cassation for Violation of Procedural Norms Appeal by the Defendant IV.- As the sole charge of this nature, the special judicial representative of the Municipality of Atenas accuses "granting of claims beyond those raised by the plaintiff." He states that the Court ordered that Local Government to pay the damages corresponding to the halt of the construction works that had been authorized, which shall be liquidated in the execution of judgment. The ruling, he claims, exceeded the framework of claims raised by the plaintiff in its "action," as no such requirement appears. In this way, he asserts, the judges incurred ultra petita by granting a claim not raised by the plaintiff. Through a brief amplifying the grounds of the appeal, always related to the alleged procedural violation, he denounces an indirect violation of numeral 147, subsections b), d) and "i)" of the CPCA in relation to Article 155 of the Code of Civil Procedure (hereinafter CPC) and due process, according to canon 39 of the Political Constitution. He refers to Considerando XI of the judgment and, he explains, the Court found that the Municipality was responsible for an untimely halt without justified cause of the works the plaintiff was carrying out (merely the pressure from neighbors), which he considers suffers from the defect of incongruence and lack of motivation (precepts 137, subsections d) and "i)", of the CPCA and 155 of the CPC). However, he emphasizes, the record shows the active participation of the Asociación de Desarrollo Integral Barrio Corazón de Jesús de Atenas, as a coadjuvant in this litigation, so the ruling harms the provisions of cardinals 40 of the Urban Planning Law, 13, subsection o), of the Municipal Code, 1 of the Construction Law, 13, 16, and 154 of the General Public Administration Law (hereinafter LGAP), and 153 and 155 of the CPC, applicable supplementarily by virtue of numeral 220 of the CPCA. The municipal action, he says, was consistent with effective monitoring within legal parameters, as recognized by the same judgment in Considerandos V, VI, and VII; likewise, the coadjuvant Association raised concerns about the referred project (proven facts No. 4 and 5). This neighborhood pressure—which he claims was disqualified by the Court—"managed to evidence for the merit of the record" the technical reports from the Water Resource Environmental Management Directorate of the Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (official letter No. DGAMB 786-2007 of September 6, 2007), the November 2007 report titled Hydrogeological Study to determine infiltration zones (recharge areas) and hydrogeological vulnerability in the vicinity of Quebrada Barro, in Barrio Jesús of Atenas, by the Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (hereinafter SENARA), and the interpretations by geologist Guillermo Guzmán Alpizar of the report issued by SENARA (proven fact No. 23). In those documents, he maintains, the risk to the environment posed by the urban development project became palpable, given the presence of high water tables and high hydraulic conductivities, greater vulnerability, and the need to guarantee the quantity and continuity of the waters used, which is why absolute protection of direct or indirect tributaries of the zone and no land-use change (cambio de uso del suelo) were recommended, ensuring protection of the aquifer. He points out that these reports introduce technical elements into the process that constitute full proof of the monitoring exercised by the Municipality, in accordance with the rules of Article 16 of the LGAP, so it was not an untimely conduct. By virtue of this, he considers it incongruous that the Court, on the one hand, acknowledges that the plaintiff corporation's project "is an urbanism" and, on the other, that the halt occurred in an untimely manner, even though it was proven that technical reports were issued, noting threats to the environment. Therefore, he affirms, the Municipality acted efficiently and diligently, in accordance with its monitoring powers in urban planning matters, in the face of possible threats or imminent risk to the "natural heritage of the State." Moreover, he underlines, it was proven (demonstrated fact No. 26) that the plaintiff corporation began the project preparation work, despite lacking the respective permits. He insists, the Municipality monitored and protected, in collaboration with neighborhood efforts, the higher interest of environmental protection and guardianship, against which threats were detected since 2007; therefore, the plaintiff company should have assumed the burden of clarifying to the Municipality that said project would not affect it. Threats that, he says, to this day have not been clarified. Thus, he argues, the ruling incurs the defect of incongruence and lack of motivation, since the halt of the works was neither the motive nor the subject of the debate within the adversary proceeding, as the plaintiff did not establish a direct claim questioning that action by the Municipality, as is evident from the complaint, its amplification, and correction. For this reason, he recriminates: "This situation denotes the error in the judgment of incongruence and lack of motivation, by confirming that the municipal conduct is formal and illegal, generating liability declarable under Article 122 of the CPCA; the Ad-quem falls short in the interpretation, congruence, and foundation of the numeral, contrasted with the proven facts cited above." Under numeral 155 of the CPC, he argues a lack of foundation in condemning his client without conducting "the necessary examination for the accreditation of the causal link between what occurred and the causa petendi of the process and the respective liability for lawful or unlawful conduct, thus there is an improper imputation of municipal liability." The Court indicated that the matter did not fall within the assumptions of numeral 195 of the LGAP and, therefore, he reproaches, the claims for damages and losses claimed by the plaintiff were declared. With this, he alleges, liability was improperly imputed, without legal argumentation, for a conduct that was not questioned within the process by the plaintiff, and without a ruling on the quantum of damage. In his view, he observes a fragile argumentation, a "negligible" causal nexus, and although "with the implementation of the CPCA eliminated [sic] the defect subject to cassation for incongruence due to ultra petita, extra petita, or citra petita, said [sic] proactive endowment to the Judge does not exonerate the Tribunal's obligation to request the parties to clarify, adjust, amplify, and adapt the claims and foundation (Articles [sic] 90 subsection 1) and 95 In [sic] Fine [sic]), [...]". That is, in this matter, there is a poorly formulated complaint, but this—he censures—does not allow the judges to determine illegalities and liabilities for municipal actions that have not been the subject of the process. Thus, he maintains, by ruling that the halt of the plaintiff's works is an untimely action generating damages, "it takes us by surprise and unprepared [sic], as it is not a fact questioned within the litigation," which generates defenselessness and legal uncertainty for the defendant municipality. He adds, numeral 155 of the CPC requires carrying out the due intellectual and cognitive analysis, in accordance with the evidence and arguments wielded during the adversary proceeding. The powers of those judging, he asserts, cannot be exercised in a disproportionate, irrational, and arbitrary manner; for, by declaring the halt of the works illegal, defenselessness and procedural imbalance are incurred by sanctioning conduct foreign and extraneous to that claimed within the process by the plaintiff. He adds, there is also incongruence when the judgment states that the only defenses formulated by the defendant Municipality are the generic expression sine actione agit, when the truth is that the answer to the complaint raised the defenses of lack of right and lack of passive standing (folio 367 of the judicial file), which is a reason to overturn the judgment for violation of procedural norms. That being so, he summarizes, the judgment incurs violations of the provisions of numeral 137, subsections d) and "i)" of the CPCA, in relation to canon 155 of the CPCA, for incongruence, contradiction, and lack of motivation regarding points granted that had not been requested by the plaintiff corporation.

V.- The appellant confuses the procedural and substantive defects of lack of motivation, incongruence, and violation of certain urban planning norms; added to this, he does not specify—clearly and precisely—the error he accuses regarding the latter. This Chamber observes that, at its core, the grievance revolves around a claim of alleged violation of procedural norms, given the condemnation of the Municipality for administrative actions that—in his view—were not part of the claims set forth by the plaintiff in this litigation. For this reason, the objection will be analyzed from the procedural perspective, as a reproach for incongruence. However, given the appellant's confusion between this defect and the error of lack of motivation, it is appropriate to briefly distinguish between them. For this, it is important to recall that precept 57 of the CPCA enshrines the obligation to duly motivate judicial resolutions. Embodied in that norm is the guarantee of citizens to the foundation of the ruling, unavoidable in a State of Law, as a direct expression of the concept of justice in democracy; that is, subject to the Constitution and the law (Constitutional canon 154), based on objective and clear judgments, which in turn provide transparency to the decision, convincement to the parties, and sufficient criteria to the dissenter (in that sense, see from this Chamber, resolution No. 1292-F-S1-2012 at 9:55 a.m. on October 11, 2012). Thus, the dual purpose served by this formal element has been highlighted: a) as a tool aimed at enhancing the prohibition of arbitrariness, to the extent that it enables control of the impartiality of those administering justice; and b) for the exercise of the right to defense, as it allows the parties to challenge those arguments contained in the ruling they consider unfounded or erroneous. In this way, pursuant to the provisions of the cited Article 57 of the CPCA, in conjunction with numeral 119 of that same Code, motivation implies that, in their judgment, the judges must set forth "the analysis they conducted of the factual and legal issues that were the subject of the debate, and based on this, what the reason is for adopting one solution to the detriment of another" (First Chamber, resolution No. 1256-F-S1-2011 at 2:40 p.m. on September 26, 2011). From that perspective, one of the grounds to challenge a judgment before this Chamber is the defect of lack of foundation, contemplated in canon 137, subsection 1), sub-subsection d), ibidem. This occurs not only when the factual and legal reasons used by the Court to adopt its decision are omitted in the judgment; but also when its development is extremely confusing, contradictory, or prevents clarity regarding such reasoning, to such a degree that it nullifies the guarantee of the foundation of the ruling, derived—as stated—from the correlated rights of defense, due process, and effective judicial protection. That being the case, it is clear that through this route it is not possible to question the legal foundations of the judgment, nor to discuss the application of the law or the assessment of the evidence carried out by the Court, for which the CPCA establishes its own grounds (Article 138). Nor is it about determining whether the judge ruled on each and every one of the allegations made by the parties; rather, that the ruling contains an analysis of the incidents and substantive issues raised in the process, according to the facts and the law applicable to the specific case, that served as support for the decision taken. (On this point, see, from this Chamber, resolutions No. 126-F-S1-2009 at 3:40 p.m. on February 5, 2009; 1331-F-S1-2010 at 2:00 p.m. on October 28, 2010; and 648-F-S1-2012 at 4:10 p.m. on May 23, 2012). On the other hand, regarding the defect of incongruence, it is necessary to note that this is not regulated in subsection 1) of numeral 137 of the CPCA, to which the appellant erroneously refers (that precept refers to contradiction with res judicata). As this Chamber has reiterated, incongruence is an error of a procedural nature that affects the rights of defense and due process. It occurs when there is a manifest and transcendent contradiction between what was requested by the parties and what was resolved in the operative part of the judgment (not between the considerations of the ruling and the operative part). It is worth noting that, in the contentious-administrative process, this premise has been relativized. This is because, by virtue of the powers granted to the judge, the claims alleged in the complaint may undergo variations, either in the preliminary hearing or in the trial hearing, as provided for in numerals 90, paragraph 1) subsection b) and 95 of the CPCA. Furthermore, in accordance with canon 122 of that same normative body, the Court is granted the power to issue a series of ex officio pronouncements when the claim is declared admissible in whole or in part. Therefore, incongruence, as a ground for cassation, occurs when the judge decides on matters not requested (extra petita), more than what was requested (ultra petita), or omits a decision, in whole or in part (minima petita), concerning the claims or defenses. This is based on the facts alleged as support for the respective petition, as the petition is understood in terms of the cause expressed in them (factual causa petendi); not the legal basis, because it is the Judge, and not the parties, who is responsible for deciding on the law (principle iura novit curia). Furthermore, to determine the existence of this defect, the operative part of the judgment must necessarily be compared with the claims alleged in the complaint and at other opportunities provided for by law, or the defenses raised by the defendant, in order to determine if there is truly an evident mismatch between the former and the latter. (On this subject, see from this Chamber, judgments No. 871-F-S1-2010 at 9:15 a.m. on July 22, 2010, No. 1547-F-S1-2011 at 9:15 a.m. on December 22, 2011, and No. 402-F-S1-2012 at 9:30 a.m. on March 22, 2012, among others).

VI.- Now, from an integral reading of the judgment, it is possible to appreciate that the Court assessed the factual tableau and motivated the reasons why it partially granted the complaint. Moreover, the appellant is also incorrect in affirming that the judgment considered the expression sine actione agit as the only defense raised by the defendant Municipality. On the contrary, the judges detailed the reasons why lack of right was declared regarding the plaintiff company's compensation claims, both principal and subsidiary, and why it only recognized the damages derived from the suspension of those construction works that had already been authorized. Specifically, in Considerando XI of the judgment, reference is made to note No. MAT-DA-WA-0150-2009 of July 9, 2009, in which the Mayor of Atenas ordered the works halted until one of the following two conditions was met: "either the Constitutional Chamber [sic] rules [sic] or the developer fulfills the requirements" (proven fact No. 51 of the challenged judgment, uncontroverted). The judges observed that, subsequently, in official letter No. MAT-WA-07-109 of February 15, 2010, said official proceeded to conduct an "ex officio re-evaluation" in which he ordered the lifting of the suspension order issued on that prior occasion (proven fact No. 58 of the appealed ruling, uncontroverted and folios 117 to 120 of the judicial file). For this reason, they considered that this period, when the works remained suspended, constituted "an untimely halt, without evidence within the file of a justified cause, lacking any procedure and also unjustifiable as a precautionary measure. [...] Generating as a consequence the existence of formal and illegal conduct, and as such generating liability declarable at this venue." It was added that "the illegality of the conduct, the existence of the damage, and the causal link between one and the other are unquestionable, in the understanding that the halt of a construction work presents effects on purchased material, hired personnel, and even possible business that could have arisen from it; [...]". However, to establish the quantification of the damage, the Court warned that it was not appropriate to include the purchase price of the land, the construction of the treatment plant, and the improvement works on the public road and infrastructure, as intended by the plaintiff; as they "manifestly lack [sic] a causal nexus with the illegal conduct already indicated" and were "works developed at its own account and risk, [...] within a lucrative activity undertaken by it." Nor could the damages caused to the water well be included, given that "the administration halted works but did not prevent the plaintiff from having security personnel and the useful and necessary measures to keep its property safeguarded, [...]. Furthermore, the damage [...] was not caused by the administration but by a third party without any nexus to the administrative organization or activity." Regarding those that could be recognized, the judges pointed out that during the oral and public trial it was evidenced "how some materials had been washed due to the halt occurring in the middle of winter, as well as the normal deterioration due merely to time that would not have occurred had the work continued its normal course, damages that do present a direct realization [sic] with the illegal administrative conduct, [...]". However, given that the quantum was not established in the process, it was not possible to declare it at this time. For all the foregoing, the liquidation in the terms raised by the plaintiff company was rejected, and it was ordered to "refer to the execution of judgment so that the plaintiff effectively liquidates the damages suffered and accredits them, subject to what was previously stated." All the foregoing allows one to appreciate that the ruling does not incur in confused reasoning or such contradiction as to prevent knowing the reasons that supported the decision. For this reason, this Chamber finds that the judgment is not remiss in the foundations upon which it relied to arrive at the adopted decision; the fact that these are not shared by the appellant does not imply their non-existence. Now, the Municipality centers its reproach under the argument that, with the mentioned condemnation, the Court incurred ultra petita, by granting a claim "not raised by the plaintiff." On this matter, this Chamber observes that—contrary to what the appellant indicated—the decision taken by the judges derives from what was requested by the plaintiff. In the claim numbered 6°, the company Veintitrés Trece Doce S.A. requested, in general terms, the following: "That the Municipality of Atenas be ordered to pay the material damages, moral damages, and losses caused to my client, which are a direct consequence of and derived from the material actions, omissive conducts, and administrative acts issued by the bodies comprising that municipal government." In that sense, in point 6.1.1. of that same petitionary section, it specifically indicated: "[...] The works were suspended for six months, and subsequently, they were executed with the approval of the Municipal Mayor's Office and the Municipal Engineering Department of Atenas, however, that originated the reason that directly affected my client's patrimonial interests, as losses were generated from the unjustified halt of the referred works." (See folios 285 and 287 of the judicial file). Thus, it is clear that the imposed condemnation is the result of the claims outlined by the plaintiff in this process. Furthermore, the Court declared the liability of the Local Government—and the consequent duty to indemnify the damages caused (which must be demonstrated in the judgment execution process)—due to one of the administrative conducts expressly indicated in the list of facts of the complaint amplification, where reference is made to the mentioned official letter No. MAT-DA-WA-0150-2009 signed by the Municipal Mayor on July 9, 2009, which was not controverted by the defendant Municipal Government (fact No. 24° of the brief incorporated into the process by the plaintiff on October 19, 2010, and point No. 24° of the answer offered by the Municipality on March 17, 2011, folios 275 and 364 of the judicial file). Ergo, the defect of incongruence for ultra petita alleged by the municipal representation does not exist, as no contradiction is evident between what was requested and what was resolved. For this reason, the invoked grievance must be rejected.

Cassation for Violation of Substantive Norms Appeal by the Plaintiff VII.- In its first claim, the special judicial representative of the company Veintitrés Trece Doce S.A. alleges unproven facts in contradiction with the evidence, because the Court did not order the payment of damages and losses derived from the improper processing of the project by the Municipality of Atenas. The judges, he emphasizes, only recognized those caused during the time the work remained halted, but not those caused by the delay in the acceptance or rejection of the project and by the acts that contradicted each other. He presents an exposition on the administrative liability regime developed in Book I, Title VII, Chapter I of the LGAP. He mentions the differences between formal activity, material actions, and formal or material omissions. From there, he points out the distinction between liability for lawful conduct or normal functioning and that generated by unlawful conduct or abnormal functioning. He refers to the regime of strict liability of the Administration, for which he cites this Chamber's judgment, No. 584-2005 at 10:40 a.m. on August 11, 2005. He attacks the ruling because it only recognizes the damages caused during the period when the works remained halted due to formal acts by the defendant; but not those generated by the erroneous processing of the Villas de Jesús Project, due to abnormal functioning (he partially cites Considerando XI of the challenged ruling). The Court is mistaken, he says, in indicating the date of resolution No. MAT-WA-07-109 of the Municipal Mayor's Office (by which the halt ordered in 2009 was lifted), as it mentions that it was issued on January 15, 2009, when the truth is that it was January 15, but of 2010. He requests this error be corrected, in order to prevent future problems at the time of judgment execution. Based on the facts considered proven, he continues, an abnormal functioning by the defendant Local Government is demonstrated, which caused damages to his client (he partially transcribes proven facts 10, 13, 14, 26, 28, 30, 38, 39, 43, 50, 51, 58, and 62). According to the detail of what is indicated there, he asserts, it is clear that since 2006, the plaintiff company initiated procedures for the development of the Villa Jesús de Atenas Project. He claims, "from that moment, and until 2010, the processing of the project became an absolute ordeal, where my client was granted permits, they were suspended, they were revalidated, and in general, acts were carried out by the Municipal Administration and the Municipal Council that contradicted each other and prevented the project's advancement." In this way, he emphasizes, "a housing project was processed for several years, which has not been able to be developed, thanks to an abnormal functioning of said institution." He refers to the previously cited judgment No. 584-2005, regarding the concept of abnormal functioning, as those conducts that depart from good administration (Article 102, subsection d), of the LGAP) or from the organization, technical rules, expertise, and prudent conduct in the deployment of its actions, with injurious effect, which may manifest as tardy or absent functioning and must be distinguished from unlawfulness. The deficiencies in the project processing by the Municipality of Atenas, he affirms, are framed within an abnormal functioning that has caused him damages, "since it seems more than clear that keeping the final solution of a housing project pending for more than 4 years causes material damages. On this point, this representation is surprised by the fact that the Court did not consider this circumstance, even though it is clearly evident from the facts it considers proven." It is necessary to take into consideration, he underlines, that by the year 2010 that Local Government had all the elements to reject or approve the Villa Jesús Atenas Project; as is evident from proven facts no. 62 and 63, which record the administration's final criterion on its origin. Despite this, he reproaches, the ruling held as not proven that the suspension of the works was supported by legal or legitimate grounds (unproven fact no. 8). In this way, he alleges, the Court failed to consider that the Municipality already had all the sufficient elements of judgment to definitively rule on the project (proven facts no. 62 and 63) and therefore should have resolved the matter on its merits; either declaring that it was a simple subdivision (fraccionamiento simple) or a development (urbanización), and whether or not it met all legal requirements, approving or rejecting it. He denounces, "considering as an 'unproven fact' that the suspensions were supported by legal or legitimate grounds of the administration would be to disregard the fact that, by the year 2010, there were sufficient evidentiary elements and legal criteria to definitively rule on the project." He states that while this unproven fact could refer to the suspension ordered through official letter no. MAT-DA-WA-0150-2009 of July 9, 2009, from the Municipal Mayor's Office, it is not clear, because "the mere absence of definitive ruling on the project by the Municipality corresponds to a suspension." In his opinion, the correct thing would have been to hold as a proven fact that this Municipal Corporation had kept the definitive ruling on the project suspended, despite having all the evidentiary elements to resolve the matter (Administration official letters cited in proven facts no. 62 and 63), either rejecting or approving the proposal made by his client. He adds that, if the intention was to indicate that the suspension ordered in note MAT-DA-WA-0150-2009 was not supported by legitimate grounds, this should have been expressly stated. For this reason, he accuses, proven fact no. 8 contradicts the evidence provided by his client and the factual account itself; which is why the existence of abnormal functioning (funcionamiento anormal) in the processing of the Villa Jesús Atenas project must be considered demonstrated, such that the City Council must be condemned in the abstract to payment of the damages (daños y perjuicios) arising from this circumstance. As a second grievance, he argues the failure to apply numeral 122, subsection j), of the CPCA. He refers to considerando X and the operative part (por tanto) of the contested ruling, which grant to the Municipality of Atenas a period of three months from the finality of the judgment to "execute the act of acceptance or, failing that, initiate the revocation or annulment proceedings for the Villa Jesús de Atenas project." He explains, in light of the doctrine of the intangibility of one's own acts, the declaration or annulment of favorable administrative acts or acts declaratory of rights is an exceptional proceeding. He points out, under the terms of constitutional precept 34 and Articles 153, 173, and 183 of the LGAP, the power to revoke or annul may expire one year after the act was adopted (which in this case concerns the approval (visado) of 28 plans, 3 construction permits, a permit for a water treatment plant and other works, and a permit to build a dwelling). He reproaches that the operative part of the judgment does not mention the legal consequences and indemnities that would arise in the event that the revocation or annulment of the acts issued in favor of his client is not carried out, or it is determined that such is not proper. He cites subsection j) of canon 122 of the CPCA and indicates that the plaintiff company could be harmed, for not stipulating the propriety of compensation for damages (indemnización por daños y perjuicios), in the event that there are unjustified delays or non-compliances regarding the acceptance of the project or, failing that, in the initiation of revocation or annulment proceedings. If not defined by the judicial authority, he claims, it could necessitate filing a new lawsuit, to seek recognition of possible actual damages (daño emergente) and lost profits (lucro cesante). In his opinion, the ruling should have stated that, should it fail to proceed with what was ordered within the granted timeframe, the Municipality must cover the damages (daños y perjuicios), which could be liquidated in the execution of judgment phase. In the third charge, he accuses failure to apply Article 6 of the Law for the Protection of the Citizen from Excessive Requirements and Administrative Procedures (Ley de Protección al Ciudadano del Exceso de Requisitos y Trámites Administrativos, Ley no. 8220 of March 4, 2002, and its amendments, hereinafter Ley no. 8220) and canon 331 of the LGAP, under the protection of the provisions in numeral 138, subsection c), of the CPCA. He indicates that the Local Government had knowledge of the existence of the subdivision (fraccionamiento) project called Villa Jesús de Atenas since the year 2007, as is evident from proven facts no. 10, 13, 14, 26, 28, 30, 38, 39, 43, 50, 51, and 58, which he partially transcribes. He adds that, from the year 2006 to 2010, the project remained under analysis, as demonstrated in proven facts no. 62 and 63. For which reason, he asserts, since August 2010, the Municipal Council and the Mayor's Office were technically and legally able to adopt a decision regarding whether or not to accept the project. The violation of numerals 6 of Ley no. 8220 and 331 of the LGAP, he declares, arises because the contested judgment grants a period of three months to the Municipality of Atenas to decide whether or not to accept the delivery of the subdivision (fraccionamiento), despite the fact that it has had several years to adopt that decision. He cites numeral 331 of the LGAP and precept 6° of Ley no. 8220, prior to its being reformed by Ley no. 8990 of September 27, 2011. He argues that the Constitutional Chamber has indicated that the Public Administration has a period of one month, counted from when the application is received, to resolve what corresponds in law (he mentions the judgments of that Chamber, no. 171-99 of 9 hours 30 minutes of December 15, 1999, no. 3072-93 of 16 hours of June 20, 1993, and no. 17805-2007 of 15 hours 25 minutes of December 11, 2007). In the absence of a municipal regulation governing the matter, he says, the proper course was for the Local Government to resolve within the legal timeframe established to authorize or approve a subdivision (fraccionamiento) project, which in this case would be one month, in accordance with numeral 331 of the LGAP. However, he reproaches, the Court opts for the thesis of granting three months, so that the City Council may adopt the decision to resolve the project or initiate the legal proceedings for its annulment or revocation. He partially transcribes considerando X and the Operative Part of the contested judgment, where the Municipal Corporation is granted a period of three months, counted from the finality of the ruling, to execute the act of acceptance of the project or to initiate the revocation or annulment procedure. He reiterates, provisions 6° of Ley no. 8220 and 331 of the LGAP are infringed, since the Municipality must adhere to the timeframe established to decide definitively what is appropriate. In the exercise of its regulatory power, he adds, a City Council can issue a regulation for the approval of construction permits or subdivisions (fraccionamientos), where it can define timeframes to approve or authorize projects. However, in this case, he states, no such regulation has been approved, and therefore, he alleges, the aforementioned precepts 6 of Ley no. 8220 and 331 of the LGAP are applicable, by virtue of which what corresponds is one month to approve an authorization or license that meets its requirements, or else to resolve its rejection. He insists, granting three months from the finality of the ruling for the Municipality to adopt the decision to accept or reject the project infringes the cited norms, to the detriment of his client's rights. In the fourth ground, he invokes violation of the constitutional principles of legal certainty (seguridad jurídica), reasonableness (razonabilidad), and proportionality (proporcionalidad). He cites part of considerando X and the Operative Part of the contested judgment and insists: having granted a period of three months to the City Council of Atenas to resolve the acceptance of the project or initiate the annulment or revocation proceeding causes legal uncertainty (inseguridad jurídica) because, besides the unnecessary delay, no consequence is indicated in case the Municipality does not resolve within the granted timeframe. Hence, he states, the proper course would be for the Local Government to cover the damages (daños y perjuicios) that his client may accredit, due to the delay or omission of such proceedings. He transcribes the concept of legal certainty (seguridad jurídica) found in the Constitutional Chamber's judgment no. 8790-97 of 9 hours 6 minutes of December 24, 1997. Likewise, he emphasizes, the appealed ruling does not clarify what the consequence is, should the municipal officials persist in the formal omission of those annulment or revocation procedures of acts, nor are the responsibilities that would correspond in case of administrative inaction indicated. He stresses, for four consecutive years, his client's representatives have carried out procedures before the Municipality, without there being an appropriate technical and legal decision to definitively resolve the propriety of the project, which has caused serious pecuniary harm, which could be prolonged, should the formal omission of that administration persist. By virtue of this, he concludes: "should the annulment or revocation of the mentioned administrative acts not proceed legally, there would exist uncertainty and legal insecurity (inseguridad jurídica), regarding the existence, validity, and the dimensioning of the effects of those acts." On the other hand, he accuses a lack of technical reasonableness (razonabilidad), in establishing a period of three months for the Municipality to resolve the propriety or not of the project, when it is something it has known about for several years. He maintains there is no reasonable application between means and ends: "because the burden and cost of the proceeding must be borne by my client, as well as the damages (daños y perjuicios) that may arise from unjustified delays or formal omissions. What was reasonable and proportional, was for the ruling to order the Municipality of Atenas, that should it not adopt the corresponding conduct, it must compensate for the damages (daños y perjuicios) subsequent to the finality of the ruling." It is not reasonable, he states, to subject the company to a three-month period, so that the City Council may resolve, when the legal timeframe for the approval of an urban development project is one month; even more so since there already exist approval acts (construction permits and 28 plan approvals (visados de planos)). He cites the considerations of the Constitutional Chamber in ruling no. 732-2001 of 12 hours 24 minutes of January 26, 2001, regarding the concept of reasonableness (razonabilidad) of the administrative act. He repeats, "what was reasonable and proportional, would be that vote No. 031-2012, had set a minimum period (one month) to resolve the acceptance of the project, or else initiate annulment or revocation acts, otherwise compensate the corresponding damages (daños y perjuicios) and expressly indicate so." He emphasizes, the acts favorable to his client are the approval of 28 plan approvals (visados de planos), three construction permits (one permit for a wastewater treatment plant and other works, and permits to build two dwellings). It is reasonable and proportional, he insists, to expressly indicate that, should a formal omission persist regarding the processing of proceedings (annulment or revocation), attributable to the officials of the Municipality of Atenas, the possibility of accrediting and collecting the corresponding damages (daños y perjuicios) be provided for, in addition to establishing the applicable disciplinary and civil responsibilities.

VIII.- The special judicial representative of the plaintiff argues, in his first charge, that from the facts held as proven (those numbered 10, 13, 14, 26, 28, 30, 38, 39, 43, 50, 51, 58, and 62), errors in the processing of the project are evident, which caused damages (daños y perjuicios) to his client; which was not duly assessed by the Court, and therefore – in his opinion – Book I, Title VII, Chapter I of the LGAP was violated, specifically regarding its provisions on the Administration's liability for abnormal functioning (funcionamiento anormal). This is because, he indicates, starting in the year 2006, efforts were initiated and, since then, "the processing of the project became a complete ordeal, where […] acts were carried out by the Municipal Administration and the Municipal Council that were contradictory and prevented the project's advancement"; in such a way that, he estimates, "keeping the final resolution of a housing project pending for more than 4 years causes material damages." For which reason he questions "that the Court did not consider this circumstance, despite its being clearly evident from the facts it holds as proven." Faced with such an allegation, it is necessary to recall that the extracontractual patrimonial liability of the Administration is framed within an eminently objective regime, as a complex phenomenon that requires a series of elements: a harmful conduct (whether active or by omission, by virtue of legitimate or illegitimate, normal or abnormal functioning), a damage (effective, evaluable, and individualizable), and a causal link (a relationship between the claimed damage and the conduct deployed by the causal agent) (on this topic, one may consult, among others, the judgment of this Chamber, no. 398-F-S1-2009 of 10 hours 40 minutes of April 23, 2009). Regarding the parameter of abnormality, this Chamber has indicated that it refers "to those administrative conducts, which in themselves, deviate from good administration (according to the concept used by the General Law itself in Article 102 subsection d., which among other things includes effectiveness and efficiency) or from the organization, from the technical rules or from the expertise and prudent task in the deployment of its actions, with a harmful effect on the person. This allows pointing out that abnormality can manifest itself through malfunctioning; delayed functioning, or a total absence of functioning" (judgment no. 74-F-2007, of 10 hours 15 minutes of February 2, 2007). In the present case, the appellant points to a series of facts held as proven in the contested ruling, from which – in his view – an abnormal functioning (funcionamiento anormal) of the sued Municipality was demonstrated. Specifically, he alludes to the following: official letter no. MAT-DA-WA-111-2006 of August 29, 2006, by which the Mayor granted the conforming land use, for the purpose of building dwellings and a treatment plant (proven fact no. 10); the note of June 19, 2007, where the Municipal Engineer classified the project as a "simple subdivision (fraccionamiento simple)" (proven fact no. 13); the approval (visado) of 28 plans by the Cadastre Office of the Municipality of Atenas (proven fact no. 14); the report dated September 29, 2008, where the legal advisor informed the Municipal Council that the project required all technical and legal requirements for an urban development process and that, despite the absence of a municipal permit, work aimed at its preparation was done on the property; for which reason, that same day, the Local Government ordered the company to present the complete preliminary project, prior to resolving the construction permit application for the treatment plant (proven facts no. 26 and 28); the preliminary project presented by the developer on October 10 and 15, 2008 (proven fact no. 30); the note from the Municipal Mayor, no. MAT-WA-14-09 of February 17, 2009, which approved the positive silence requested by the company for the development of the project and the treatment plant, by virtue of which the plaintiff was enabled to start the works (proven facts no. 38 and 39); construction permits 30-2009 of February 24, 2009, no. 110-2009 and 111-2009, both of June 22, 2009, for infrastructure and two single-family dwellings (proven facts no. 43 and 50); note no. MAT-DA-WA-0150-2009 of July 9, 2009, in which the suspension of the works being carried out on the site was ordered, along with the respective "ex officio reevaluation," executed in official letter no. MAT-WA-07-109 of February 15, 2010 (proven facts no. 51 and 58); official letters no. MAT-IC-62-2010 of August 16, no. MAT-IC-69-2010 of September 2, and no. MAT-INGM-74-2010 of September 17, all from 2010, in which the Municipal Engineer informed the Mayor and the Council that the project met the requested requirements; as well as the statements of Messrs. Marcelo López León and Fabián Méndez Marín, municipal officials, who at the trial hearing indicated that the project meets the legal requirements, if it were considered as a "simple subdivision (fraccionamiento simple)" (proven facts no. 62 and 63). Now, it is necessary to warn that it is not possible to focus attention on some facts, to support an abnormality in the administrative action supposedly not appreciated by the judges, without considering the entirety of the factual framework in which the contested judgment is framed. This is because, when the recognition of compensation is claimed, the burden of proof lies on whoever files the lawsuit, as it is their responsibility to accredit the damage and the causal link that allows them to impute the harmful conduct (just as it is incumbent upon the defendant to demonstrate the existence of any exonerating cause) (Articles 58, subsection f), and 64, paragraph 2), of the CPCA and 317 of the CPC for supplementary application of canon 220 of the CPCA). Moreover, whoever alleges abnormal functioning (funcionamiento anormal) needs to demonstrate what the proper behavior is, whether from a legal viewpoint or according to the unequivocal rules of science or technique, or the elementary principles of justice, logic, or convenience, which constitute legality parameters (precepts 15 and 16 of the LGAP). In such a way that it is possible to compare the conduct carried out with the proper conduct "since only that contrast allows the judge to affirm the existence of an error or abnormal functioning (funcionamiento anormal)" (First Chamber, judgment no. 609-F-S1-2012 of 12 hours of May 15, 2012). In this particular case, this Chamber observes that the appellant fails to link the facts and evidentiary elements he considers improperly assessed, with the abnormal functioning (funcionamiento anormal) he claims and the damage supposedly caused. That is, it is not enough to list the facts by virtue of which a supposed abnormality in the administrative action is estimated to exist, but he should have established the causal link – with respect to each of them – and the damage he considers was caused to him and which, according to his criterion, the Court held as unproven, in contradiction with the evidence in the record. Neither does he perform the exercise of confronting that which, he argues, deviates from correct public management, with what, in his opinion, would have been the appropriate procedure. On the other hand, his argument is contradictory, since among the actions whose abnormality he reproaches are – precisely – the administrative acts that the Court recognized as favorable to his client. In that sense, it should be noted, faced with the approval (visado) of the 28 plans, the granted construction permits, and the positive silence declared by the Municipal Mayor, the judges considered that while these were acts that did not conform to the legal system, they nonetheless favored the administered party, for which reason their annulment required the corresponding legal procedures: "As has been pointed out, although it is not possible to consider each of these acts as declaratory of rights in the technical sense of the term (as they are authorizations and permits), they do generate a favorable situation for the plaintiff, which as such cannot be destroyed or ignored without fulfilling the corresponding legal and constitutional procedures for this purpose. […]. Nor is it possible to treat them as non-existent due to presenting some possible defect, for we would again be faced with an unsustainable legal uncertainty (inseguridad jurídica) in the Costa Rican State. It is not a kind of convalidation of an act that presents serious deficiencies as learned in the oral and public trial and from the evidence presented, but rather the impossibility of ignoring an act issued by a public agency and against which no contrary action has been issued; in short, there is no administrative procedure to deny it the legal effects it currently presents." It was for this reason that, under the protection of numeral 122 of the CPCA, the Court granted "the period of three months from the finality of the judgment for the defendant to execute the act of acceptance or, failing that, initiate the revocation or annulment proceedings for the Villa Jesús de Atenas project." On the other hand, it is evident that the foregoing is not recognizing that the steps taken by the plaintiff company before the Municipality complied with everything required for this type of construction works and that, therefore, an abnormal functioning (funcionamiento anormal) of the Administration was demonstrated, which could have generated the "ordeal" in which – according to the appellant – the processing of the project became. It should be recalled, the judges declared a lack of right regarding most of the plaintiff's claims. To this end, in the contested ruling, it was observed that the company alleged before the Municipality and – subsequently – in this judicial process, that the proposed development was a "simple subdivision (fraccionamiento simple)"; however, it was demonstrated that it actually constituted an urban development project, which had to be submitted to a series of requirements that were not met, as evidenced by the Court: "Under these conditions, it is unquestionable to us that it is a development (urbanización). […]. As already indicated, the idea of the simple subdivision (fraccionamiento simple) is that the interested party only has to connect their need to a pre-existing network that has the capacity to include them, which does not occur in this case, we reiterate due to the number of lots supplied. […]. It is debatable whether, from a material standpoint, some legal requirements that were not previously met are now satisfied, as it is possible to verify how the environmental impact assessment (EIA) is now available and how works have been carried out to supply the missing services, but elements of conviction are lacking to know if the totality of the needs are currently satisfied; the most notorious example is what refers to the water issue, where the evidence is non-existent; all without prejudice to the issue of competence over the body empowered to accept the project, in the terms already noted. // […] // It is also pertinent to clarify that the plaintiff implicitly supports the maintenance of said confirming acts by virtue of corresponding to simple subdivisions (fraccionamientos simples), which, as is being indicated, is incorrect, since they are part of a development (urbanización). […]." The appellant's representation does not challenge such observations and, with that, the invoked charge also fails to break the ruling contested here; insofar as what was proven is that the company was proposing a "simple subdivision (fraccionamiento simple)," when – on the contrary – such works should have been processed from the beginning based on the rules of an urban development project. Finally, in the last part of his first grievance, the appellant maintains that "the 'unproven' fact No. 8, […], contradicts the evidence provided by my client, and the same list of proven facts, for which reason we request this honorable Chamber to revoke it […]." By virtue of the foregoing, it is appropriate to observe that, in that eighth unproven fact, the judgment indicated that it had not been proven "that the suspensions of the works ordered by the Municipal Council and the Mayor, both of the Municipality of Atenas, were supported by legal or legitimate grounds of administrative action (the orders)." It was for this reason, precisely, that the judges granted the plaintiff's claim, to recognize the damages derived from the suspension ordered in official letter no. MAT-DA-WA-0150-2009 of July 9, 2009, just as was already stated when resolving the grievance for procedural defects filed by the defendant City Council. From that perspective, what the Court indicated in that unproven fact favors the interests of the plaintiff company, meaning such questioning is contradictory and lacks clarity and precision, which speaks to its informality and prevents further analysis on that point. Consequently, everything stated here allows concluding that the appellant's arguments fail to demonstrate an improper assessment of the evidence by the Court; for this reason, the alleged charge is rejected.

IX.- Due to the connection between the second and fourth reproaches, they will be analyzed jointly. On one hand, the plaintiff company accuses failure to apply precept 122, subsection j), of the CPCA, insofar as, it maintains, the judges omitted to stipulate that, in case of non-compliance with what was ordered, the Local Government would then be responsible for paying the damages (daños y perjuicios) caused to its client. Likewise, it estimates that the constitutional principles of legal certainty (seguridad jurídica), reasonableness (razonabilidad), and proportionality (proporcionalidad) are violated, by not having expressly indicated the disciplinary and civil responsibilities that might apply, in case the Municipality does not resolve within the granted time. Now, as has been stated, in the operative part of the judgment, the City Council was granted a "period of three months from the finality of the judgment for the defendant to execute the act of acceptance or, failing that, initiate the revocation or annulment proceedings for the Villa Jesús de Atenas project." It is worth noting that not indicating the consequences of failing to obey what was stipulated therein does not generate a lack of application of the referenced numeral 122, subsection j), of the Code in question. Said norm operates for different situations. According to the normative text in question, what is instituted there is the judge's power to "order the Public Administration to refrain from adopting or executing any administrative conduct that could harm the public interest or the current or potential legal situations of the person." On the contrary, what is sought by the appellant is to ensure compliance with what was agreed upon in the judgment. While there is nothing preventing a judgment that orders a specific conduct – or to refrain from executing it – from expressly indicating the consequences of its non-compliance, this does not mean that omitting it invalidates the ruling, as the appellant intends. It is pertinent to recall that the CPCA establishes, in Title VIII, Chapter I, a set of norms to which the interested party can resort, in order to guarantee compliance and the proper execution of what was decided in the cognitive phase. According to what is prescribed in that section of the mentioned Code, judgments must be complied with in the form and terms set out by them and, additionally, the executing judge can request the assistance of the Public Force for the full and complete consummation of the resolutions issued by the Trial Court, when they contain an obligation to do, not to do, or to give, and these are not voluntarily adopted by the obligated party (Article 156 of the CPCA). Moreover, a regime of fines is established for public officials who, without just cause, fail to comply with any of the requirements aimed at the execution of the ruling, without prejudice to the civil, criminal, and administrative liabilities that may apply (see precepts 158 to 161 ibid.). Furthermore, once the judgment is final, if the Public Administration incurs in any conduct contrary to it, to the detriment of the interested party, the latter may request its annulment from the executing judge, without the need to initiate a new proceeding (canon 175 of the same Code). Consequently, said norms confer the legal certainty (seguridad jurídica), reasonableness (razonabilidad), and proportionality (proporcionalidad) that the appellant misses, to guarantee respect for the ruling by the defendant entity. From that perspective, the grievance raised is improper, and therefore it must be denied.

X.- In the third grievance, the appellant refers to the three-month period the Court granted to the defendant entity, for the purpose of "executing the act of acceptance or, failing that, initiating the revocation or annulment proceedings for the Villa Jesús de Atenas project." He considers that the maximum time that should have been granted is one month, and therefore, he argues, the judgment violates numerals 6 of Ley no. 8220 and 331.1 of the LGAP. In the fourth ground of the appeal, he adds that, in his opinion, this three-month period lacks reasonableness (razonabilidad), and thus also violates said constitutional principle. According to the appellant, in this litigation, it was necessary to apply the version of Article 6° of Ley no. 8220, prior to the reform enacted by Ley no. 8990, which stated: "Article 6º— Single timeframe and qualification.

Within the legal or regulatory period granted, the entity, body, or official must resolve the proceeding, verify the information submitted by the administrated party, and may request, on a single occasion and in writing, that they complete requirements omitted from the application or proceeding or clarify information. Such request suspends the Administration's deadline for resolution and grants the interested party up to ten business days to complete or clarify; after which, the calculation of the period provided for resolution will resume." As can be seen from a reading of the cited provision, the cited text obligates public entities, bodies, and officials to respect the deadline established by law or regulation. Hence, the representation of the claimant party refers to precept 331 of the LGAP, which establishes: "// 1. The period for positive silence to arise shall be one month, starting from when the body receives the request for approval, authorization, or license with the legal requirements. // 2. Once positive silence has occurred, the Administration may not issue an act denying the petition, nor extinguish the act except in those cases and in the manner provided for in this law." In light of the provisions of the transcribed rules, the alleged infringement is not observed. In the first place, under the protection of canon 122 of the CPCA, the Court has granted a period to the Administration to comply with what was ordered in the judgment; therefore, it is evident that this is not one of the factual scenarios contemplated by cardinal 331 of the LGAP; which is directed –on the contrary– towards those cases where a request for approval, authorization, or license is received, after prior fulfillment of all the requirements demanded by the legal system. In the second place, it is necessary to recall that, in the sub judice case, the application of positive silence was analyzed regarding the formalities that, at the time, the developer presented to the Local Government. On this matter, the Court stated: "In accordance with proven fact fourteen, the municipality endorsed twenty-eight plans to segregate lots from the property in question, likewise authorized two construction permits (proven fact number 41), and in application of positive silence, declared the acceptance of the project and the wastewater treatment plant. […] // […] // […] The fourth claim requires that the Municipality of Atenas be ordered to recognize the subjective right that assists the claimant with respect to the points previously recognized, regarding their validity and effectiveness, so that it is not possible to revoke or annul said acts. […]. […] [There is an] impossibility for jurisdictional bodies to attempt to restrict the administrative powers to revoke or annul said acts, always resorting to the legally established procedure. Thus, the Court could not impede the administrative powers, limiting its statement that in the event these were exercised, they must be carried out within the framework of legality, with full guarantee [sic] of due process and the right of defense, at which time the current claimant may exercise the rights that the system itself guarantees. On the other hand, regarding the validity and effectiveness of the previous acts, as indicated, it lacks right, which must also be declared, with the Court understanding, from the evidence produced and the interpretation of the applicable rules, that it is not possible to maintain that all legal requirements have been met insofar as they were processed as a mere subdivision (fraccionamiento) and not as a development, under the conditions already explained." That is to say, although the Court considered the endorsements, construction permits, and the Mayor's resolution recognizing the application of positive silence in favor of the developer to be favorable acts, it did not therefore find them compliant with the legal system; hence, the Administration's power to proceed to declare their nullity remained, provided the corresponding administrative procedures were applied. Likewise, the judges considered that "it is not possible to maintain that all legal requirements have been met," which is necessary for any positive silence to proceed; furthermore, note that such criterion is not challenged by the cassation appellant. It is insisted, the order set forth in the contested judgment, that within the three months following the firmness of the sentence, the work be received or the revocation or annulment procedures of the favorable acts conferred be carried out, is based on numeral 122 of the CPCA. In accordance with the principles inspiring the current contentious-administrative process, said rule confers upon the judge "a series of powers aimed at guaranteeing the final objective of the process, which is, to protect the legal situations of the parties, giving a definitive solution to the conflict that is submitted for its knowledge, as a manifestation of one of the mechanisms provided for by the system to achieve an ulterior purpose, such as guaranteeing social coexistence among subjects of law. Thus, a series of authorizations are included that seek to enhance the protection of the legal situations intended to be safeguarded when resorting to the jurisdiction." (First Chamber, judgment no. 1360-F-S1-2010 of 10 hours 25 minutes of November 11, 2010). Note that the Court's decision was based on the following considerations: "We are facing an antinomy of rules, in the understanding that accepting the project under current terms would be an unlawful act, but at the same time denying effectiveness to an act without fulfilling the legal requirements is also so. Therefore, the Chamber opts, under the protection of article one hundred twenty-two of the Contentious-Administrative Procedural Code, to grant the defendant Municipality a period of three calendar months starting from the firmness of this resolution for the defendant to execute the ordered act or, failing that, to initiate revocation or annulment procedures, as applicable, based on the legally established procedures. In the understanding that the legal uncertainty presented by the defendant ceases definitively in one way or the other, […]". It is also important to highlight that the cassation appellant limits himself to contesting the period, but not the order issued, so the substantial content of the instruction given by the judges is not the object of this appeal. In any case, this Chamber observes that –in effect– the Court faced a particular scenario, in which the claimant requested that the validity be declared and the execution of a series of administrative actions that the Municipality refused to recognize (the endorsement of 28 plans, three construction licenses, and the positive silence declared by the Municipal Mayor) be ordered; however, in light of the evidence provided to the case file, the judges considered they lacked clarity as to whether all the requirements demanded for the development project had been met: "It is debatable whether, from a material standpoint, some legal requirements that were not presented at the time are not satisfied today, as it is possible to verify that currently there is an environmental impact assessment (estudio de impacto ambiental) and works have been carried out to supply the missing services, but elements of conviction are lacking to know if all needs are satisfied at this moment, the most notorious example being the issue of water, where evidence is non-existent; […]". Likewise, some of these actions were not found to be compliant with the legal system: "declaring the validity of said acts is to accept their conformity with the system, when, as already indicated, they do not present such attributes insofar as they should have been considered within a development project and not as a simple subdivision (fraccionamiento simple)". On the other hand, it is also clear that the Municipality could not allege the harmfulness of these acts by way of counterclaim (article 34, subsection 5), of the CPCA and 173, subsection 7), of the LGAP). In this way, it is understandable that the judgment adopted a sui generis position, that is, granting a three-month period for the Local Government to "execute the act of reception or, failing that, initiate the revocation or annulment procedures for the Villa Jesús de Atenas project." That is to say, given the questions evidenced in the litigation regarding what the Court considered as "favorable situations" (which the claimant party had requested be declared valid and their execution ordered), it is reasonable that, on the contrary –attending to the principles of due process and congruence–, the judges opted to order the Municipality to review its actions and, as the case may be, annul those applicable; this, of course, by complying with the procedures established for that purpose. In addition to the above, it is reiterated, given this option that the defendant Municipality is compelled to choose –either accept the project or resort to the necessary administrative procedures to annul the acts favorable to the administrated party–, this Chamber does not observe that the agreed three months are disproportionate or unreasonable, for that Local Government to proceed to carry out the technical and legal analyses and adopt the decision that is legally appropriate. Thus, by virtue of all the foregoing, the rejection of the charge proceeds.

Appeal of the defendant party XI.- As indicated, in the appeal filed by the Municipality of Atenas, three charges were alleged; the first has already been referenced when grievances for violation of substantive rules were analyzed; the second was rejected outright when resolving the admissibility of the appeals, and the third will be assessed later. However, in the expansion brief, a new reproach was added, which will be examined immediately. The special judicial representative of the Local Government expanded his appeal to claim violation of the constitutional principles of reasonableness and proportionality (article 138, subsections c) and d) of the CPCA), due to the sentence against his represented party to pay damages for the stoppage of the claimant company's works. He considers this to be excessive, disproportionate, irrational, and contrary to numerals 190, 195, and 196 of the LGAP. In his view, the evidentiary elements in the process fail to prove the existence of the damage granted in abstracto and much less to open indemnification avenues for the judgment execution stage, as the claimant company never raised any grievance, discomfort, or claim against the municipal action of stopping the works; it merely limited itself to the damages to the well, which was rejected in the judgment. He insists there is no relationship between what was requested and what was resolved; moreover, he highlights, because it was not a questioned fact, a correct defense was not exercised, "evidencing a procedural imbalance, extremes of the judgment that are contrary to the principles of reasonableness and proportionality." He adds, the judgment is lacking "in the determination of the damage against the Municipality," as to whether it concerns contractual liability, tort liability, or liability for lawful or unlawful conduct; without providing the necessary elements of the causal link between the generating event and the damages caused. Furthermore, he maintains, in re ipsa assessments were incurred, pertaining to cases of subjective moral damage, for which –he repeats– there is a lack of clarity in determining the type of damage and the analysis of the causal link. He states: "From the condemnation in abstracto made by the Ad-quem [sic], there is no balance between the State's power and the subjective rights of the individual – which the judgment itself determined [sic] as non-existent–; thus it must also be analyzed from the perspective of execution due to administrative or state conduct in general and the harm caused by such execution –omission in the judgment–. The principle of balance and conciliation of public powers and citizens' rights is essential in the present case, as an atomic and expansive force of the liability system." He cites national doctrine, refers to the judgments of this Chamber, no. 132 of 15 hours August 14, 1991, no. 113 of 16 hours of October 11, 1995, and no. "584-005", which –he says– are consistent with the case under study, as they "evidence the flaws and deficiencies of the judgment challenged here" in determining the legality of the generating event and the recognition of damages. The determination of the causal link, he insists, must start from minimal, sufficient, and objective elements of conviction about the existence of the affliction, whose assessment was never requested by the claimant company. If those elements are not available, he assures, those who judged should have adopted a conservative attitude in determining the generating event and the presumed damage. He considers the condemnation in abstracto "disproportionate, excessive and unreasonable, which does not reach the justification of numeral 122 CPCA, to incur in ultra petita," given that the alleged injury was not discussed and its magnitude was not proven; moreover, it gives the claimant the possibility to introduce, in the judgment execution phase, items that were rejected in the judgment, with the character of material res judicata. In this way, seeking protection in canon 138, subsections c) and d) of the CPCA, he considers that the judgment incurs in an "error of law" due to violation of the constitutional principles of equity, reasonableness, and proportionality. He censures that the Court enunciated the existence of the presumed causal link between the generating event and the damage, without proving the necessary and inescapable objective evidence for its determination and the type of damage, therefore asserting an abusive and disproportionate exercise of the in re ipsa principle, applicable to subjective moral damage, and without analyzing the damages caused by the stoppage of works, which was alien and foreign to the causa petendi of the plaintiff. He maintains there is an omission in the determination of the damage caused, in the sense that it did not assess whether the exemptions from liability under article 190 of the LGAP apply, which include those caused by rain (act of nature), or by the claimant company's own negligence (fault of the victim), who should have had the respective permits for the lots to be segregated before starting the works, buying and transporting materials, and caring for them. He adds, the Court granted these extremes with no more proof than the existence of the stoppage of works, which –according to the judges' criterion– by itself causes damage for later quantification, an element that, he reiterates, is excessive, unreasonable, and disproportionate. An ex officio determination is incurred, which is appropriate –in his view– for subjective moral damage, but not for objective damage, as in the present case, where elements that would allow determining that it actually existed, that it was produced as a consequence of an action or omission by the Municipality, and what its effect or magnitude was, are omitted; coupled with it not having been duly requested. He assures there is no evidence to prove it, so "the said affectation cannot [sic] be taken as proven [sic] solely with the party's statement, or failing that, an ex officio action by the Trial Court." He mentions the judgment of this Chamber no. 937 of 9:30 hours of November 4, 2004, from which he deduces that the claimant party is obligated to prove "the circumstances specific to the case" so that the damage suffered can be reasonably and proportionally assessed. He repeats, to accept the damage and condemn in abstracto, the judges considered that there was no reason for the stoppage of the construction works, only pressure from the neighbors; however, he emphasizes, this neighborhood action evidenced possible threats to the environment, an aspect that –he alleges– was not considered in the judgment, reason why the condemnation is "excessive, incongruous, unfounded, disproportionate and irrational," ignoring the lack of demonstration, at least indicia, of the existence of the damage and its magnitude. He concludes, article 39 of the Political Constitution and the constitutional parameters of reasonableness and proportionality are violated, by taking as certain a damage that was condemned to be paid in abstracto, despite not having the suitable and objective means of proof to prove it.

XII.- As has been stated, in the judgment under review, the lack of right was declared regarding the majority of the indemnification claims of the plaintiff company. Only the damages caused by the suspension of the effects of the construction licenses, ordered by the Municipality through resolution no. MAT-DA-WA-0150-2009 of July 9, 2009 (proven facts no. 51 and 58), were recognized –to be liquidated in the execution of judgment. The judges took into account that the Municipality endorsed 28 plans, the Municipal Mayor approved the positive silence for the development of the project and the construction of a treatment plant; furthermore, two other construction licenses were authorized (proven facts no. 14, 38, 39, 43, and 50). The Court considered that such actions "generate[d] a favorable situation for the claimant, which as such could not be destroyed or disregarded without fulfilling the legal and constitutional procedures for that purpose." They made it clear that, despite containing some defect, its existence could not be ignored, therefore, they affirmed: "It is not a kind of validation of an act that presents serious deficiencies from what was learned in the oral and public trial and from the evidence presented, but rather the impossibility of disregarding an act issued by a public entity and against which no action to the contrary has been issued; in short, there is no administrative procedure to deny it the legal effects it currently has. [...] // […] // […] Any injury to an act favorable to the administrated party is a violation of the principle of intangibility of one's own acts, such that only through legally established administrative procedures is it possible to destroy the legal effectiveness of those acts, procedures for which, in the specific case, there is no proof whatsoever of having taken place." By virtue of the above, the judgment reproached that "through resolution MAT-DA-WA-0150 of July nine, two thousand nine, the Municipal Mayor stopped the works, which were not resumed until January fifteen, two thousand ten, through official letter MAT-WA-07-109. This is indeed an abrupt stoppage with no evidence in the case file of a justified reason, lacking any procedure and also not justifiable as a precautionary measure. […]. […] Resulting in the existence of formal and illegal conduct, and as such generating liability that can be declared in this venue. For the Court's purposes, the illegality of the conduct, the existence of the damage, and the causal link between one and the other are unquestionable, […]". Thus, as indicated when resolving the procedural grievance invoked by the defendant Municipality, the judgment is not lacking in reasoning, nor does it incur in contradictory or confusing reasoning. It clearly explained how that Local Government incurred illegitimate conduct generating liability: it ordered the suspension of works for which the respective construction licenses had already been granted, without it being demonstrated in the process that such action was justified. Given this, the appellant focuses his grievance on two lines of argument: a) he insists that the plaintiff company did not raise a claim against that administrative conduct, so a condemnation was incurred without support in the party's claims, and, b) he alleges a violation of the constitutional principles of reasonableness and proportionality. Regarding the first point, as determined when addressing the reproach for violation of procedural rules, there is no manifest and transcendent contradiction between what was requested and what was resolved. Indeed, in point 6.1.1 of the petition, the company Veintitrés Trece Doce S.A. expressly indicated: "[…] The works were suspended for six months, and subsequently, they were executed with the approval of the Municipal Mayor's Office and the Municipal Engineering Department of Atenas, however, that originated the reason that directly affected the patrimonial interests of my represented party, since losses were generated due to the unjustified stoppage of the referred works." (Folios 285 and 287 of the judicial file). It is clear, then, that the cassation appellant is mistaken when he says that the plaintiff company "whether in its complaint, preliminary hearing, or during the oral and public trial debate, raised any grievance, discomfort, or claim against said municipal action of stopping the works, […]". On the contrary, the issue was effectively set forth by the claimant in its petitions, so there is no incongruity whatsoever, as indicated. Furthermore, if the Municipality considered that –given the claimant's claims– there was any exemption from liability, it should have alleged and proven it timely, as this Chamber has warned on previous occasions: "[…] it falls to the defendant to prove that it is not responsible for the production of the damage, that is, it must demonstrate the concurrence of one of the exempting causes of liability, be it the fault of the victim, the act of a third party, or force majeure." (Judgment no. 949-F-S1-2010 of 9 hours 45 minutes of August 12, 2010, reiterated in judgment no. 1685-F-S1-2012 of 9 hours 35 minutes of December 13, 2012). On the other hand, regarding the violation of the principles of reasonableness and proportionality, it is important to keep in mind that: "what is reasonable opposes what is arbitrary and refers to a standard of justice with which the principle of legality is completed. From another angle, that of proportionality, refers to a correspondence between the factual circumstances, the means employed, and the decision adopted, […]." (First Chamber, judgment no. 1292-F-S1-2012 of 9 hours 55 minutes of October 11, 2012). In the sub iudice case, it cannot be taken as proven that "what was granted is excessively unreasonable and disproportionate," insofar as it involves a condemnation in abstracto, the determination of which was deferred to the judgment execution stage. In that sense, subsection m) of numeral 122 of the CPCA grants judges the power to order the payment of damages and losses, for which, in the judgment, it will be possible to make a pronouncement on their existence and amount, when they are proven in the case record (sub-subsection i.); or to grant them in abstracto, when their existence is proven but not their amount (sub-subsection ii.), and even when their existence and amount are not proven, provided they are a consequence of the administrative conduct or legal-administrative relationship that is the object of the complaint (sub-subsection iii.). It is therefore a jurisdictional power whose exercise, as such, does not constitute any violation of the constitutional principles of reasonableness and proportionality, as the cassation appellant seems to understand. In the judgment, the judges adequately identified the harmful conduct: the stoppage, by virtue of official letter no. MAT-DA-WA-0150-2009 of July 9, 2009, of those construction works that had already been authorized (an order that remained in effect until its lifting was agreed, according to resolution no. MTA-IC-07-109 of February 15, 2010). They also established clear parameters to determine –in the execution phase– the damages to be recognized and, even, denied –from the judgment itself– those they considered improper: "It is not possible to seek to charge the total investment of the project based on a stoppage, however illicit it might have been. […]. To seek to deny the company's risks and allow it to keep the works performed and at the same time the value of these, is nothing more than unjust enrichment that under no reason can be sheltered by the Chamber." Nor can those produced by acts of vandalism to the water well be included: "[…] The absence of a causal link between the administrative conduct and the claimed damage is evident, in the understanding that the administration stopped works, but did not prevent the claimant from having security personnel and the useful and necessary measures to keep its assets safeguarded, which corresponds to diametrically different situations". Likewise, the recognition of objective moral damage regarding the alleged affectation to the image of the development firm was denied, as well as the damages claimed for the expected profit from the sale of the lots. On the contrary, the judgment framed the damages in abstracto that may be proven in the execution of judgment and derive from the referred administrative action: "It should be clarified how, in the oral and public trial, it was evidenced how some materials had been washed away because the stoppage occurred in the middle of winter, as well as the normal deterioration from mere time that would not have occurred if the work had continued its normal course, damages that do have a direct connection with the illegal administrative conduct, but unfortunately these were not liquidated at the time of filing the process; and in any case, their quantum was never established, which would prevent declaring them at this moment". It will be at that procedural stage where the Municipality may exercise its right of defense and verify that the items and amounts eventually stipulated are reasonable and proportionate, according to what happened, derived from the illegal conduct identified by the Trial Court and duly demonstrated; all under the responsibility of its senior officials and subordinate heads to ensure that due defense is exercised and the municipal treasury is safeguarded. In short, based on all the foregoing, this Chamber does not appreciate the violation of the constitutional principles of reasonableness and proportionality claimed by the defendant's representation, reason why the rejection of the reproach proceeds.

XIII.- In the third cassation ground, the representation of the defendant entity states that, in this case, the conditions and assumptions exist for their represented party to be exempted from the payment of costs. He argues that the claimant party's claims were rejected practically in their entirety, including the "exaggerated indemnification" that amounted to ¢1,314,031,110.00. He adds that the Municipality's good faith is manifest, as the Third Section of the Contentious-Administrative Court, according to judgment no. 2300-2010, declared the positive silence non-existent, granting it certainty to deny the authorization for the project, as was done in the agreement taken by the Municipal Council of Atenas in ordinary session no. 48 of December 6, 2010, article VIII, which was not brought to the case, being a later event and which is now offered as evidence for better resolution. He concludes, the Court did not apply provisions 194 "and following" of the CPCA "and supplementary regulations" which, by virtue of the foregoing, would have served as sufficient grounds to exempt the Municipality of Atenas from costs. In the expansion of the appeal, the special judicial representative of the Local Government adds that the complaint was rejected on all points, except for the one incorporated ex officio by the Court, reason for which he requests that the condemnation in costs be modified, insofar as the plaintiff company has not been successful, so it must assume the procedural and personal burdens or, failing that, there should be a pronouncement without special condemnation in costs.

XIV.- In the last charge, the cassation appellant attacks the condemnation to pay both costs. In this regard, it is advisable to note that the appellant does not refer to the exemptions established in precept 193 of the CPCA; his reproach focuses, originally, on the application of canon 194 of that Code and, in the expansion, contests the judgment with the argument that the "plaintiff company has not been successful". Given this, note that the exception of lack of right raised by the Municipality was accepted, but partially. That is to say, although part of the claimant's claims were rejected, the truth is that, as has already been indicated, the Municipality was condemned "to pay the plaintiff the damages corresponding to the stoppage of the construction works it had authorized, which shall be liquidated in the execution of judgment". In this way, the cassation appellant's argument does not conform to the reality of what was resolved, insofar as his represented party was indeed defeated. Likewise, regarding the claimed non-application of precept 194 of the CPCA, it is appropriate to observe that such rule establishes a legal exception to the principle of condemnation of the defeated party, when facing a case of plus petitio. This occurs: "[…] When the difference between what was claimed and what was ultimately obtained is fifteen percent (15%) or more, unless the bases of the complaint are expressly considered provisional or their determination depends on judicial discretion or expert opinion". On this matter, this Chamber has indicated: "[…] Once the factual assumption (plus petitio) is configured, the exoneration becomes mandatory, and to that extent, what is ordered in that sense does not imply a regulatory violation, given that the judge (as with the condemnation imposed for the fact of being defeated) merely implements the rule that imperatively so provides." (Judgment no.

1036-S1-F-2010 of 9:30 a.m. on September 2, 2010). Thus, the failure to grant the cost exemption (exoneración de costas) in cases of plus petitio makes the appeal subject to cassation (recurso de casación). However, note that the provision sets forth three exceptions to its application: a.) when the bases of the claim have been considered provisional; b.) when its determination depends on judicial discretion (arbitrio judicial); and c.) when the fixing of the claims is subject to expert opinion (dictamen pericial). In the case sub lite, the plaintiff company requested the sum of ¢397,613,560.00 for patrimonial damage (daño patrimonial) and ¢467,717,714.00 as damages (perjuicios), plus legal interest until effective payment, as well as objective moral damage (daño moral objetivo) in the amount of ¢500,000,000.00; however, it made these requests provisionally. Furthermore, their final determination depended on expert opinion. So much so that, in the statement of claim, it requested as evidence: “the appointment of a mathematical expert or certified public accountant to determine the value of the damages and damages (daños y perjuicios)” (see folios 286 to 294 and 298 of the judicial file). It was for this reason that an expert was appointed, who rendered their opinion on December 13, 2011, as recorded in folios 603 to 614 of the file. Consequently, unlike what was argued by the cassation appellant, this falls under the first and third of the scenarios stipulated by the cited numeral 194 of the CPCA, insofar as the sum claimed in the complaint was provisional in nature and the parameters for its determination depended on the opinion of experts. Hence, since plus petitio was not configured, the cost exemption (exoneración de costas) that the appellant misses was not mandatory (in this same vein, see, from this Chamber, resolution no. 1075-A-S1-2012 of 1:25 p.m. on August 24, 2012). Consequently, since the judgment did not incur the alleged defect, the charge must be dismissed.

XV.- In accordance with the foregoing considerandos, none of the appeals is admissible, and therefore they must be declared without merit (sin lugar). Likewise, pursuant to the provisions of numeral 150, subsection 3), of the CPCA and by the manner in which it is resolved, the payment of both costs (costas) of this proceeding is imposed on their respective promoters.

POR TANTO

The evidence offered before this venue is rejected. The appeals are declared without merit (sin lugar). Their costs (costas) are to be borne by each of the appellants.

Luis Guillermo Rivas Loáiciga Román Solís Zelaya Lupita Chaves Cervantes Damaris Vargas Vásquez Jorge Alberto López González GCORONADOR

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Sala Primera de la Corte Analizado por: SALA PRIMERA *090010891027CA* Res. 001308-F-S1-2014 SALA PRIMERA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las catorce horas treinta y cinco minutos del nueve de octubre de dos mil catorce.

Proceso de conocimiento establecido en el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda por VEINTITRÉS TRECE DOCE, SOCIEDAD ANÓNIMA, representado por su apoderado generalísimo sin límite de suma, Diego Abel Gutiérrez Arrendondo, soltero, comerciante; contra la MUNICIPALIDAD DE ATENAS, representada por su alcalde, Wilberth Aguilar Gatjens. Se tuvo como coadyuvante a la Asociación de Desarrollo Integral de Barrio Jesús de Atenas, representada por su apoderada general sin límite de suma, Geissel Herrera Hernández. Figuran como apoderados especiales judiciales, de la empresa actora, Luis Antonio Álvarez Chaves, vecino de Heredia. Las personas físicas son mayores de edad, y con las salvedades hechas, casados, abogados y vecinos de Alajuela.

RESULTANDO

1.- Con base en los hechos que expuso y disposiciones legales que citó, el actor estableció proceso de conocimiento, cuya pretensión fue ajustada en audiencia preliminar, para que en sentencia se declare: “PRETENSIONES PRINCIPALES: 1) Que se declare CON LUGAR, en todos sus extremos la demanda planteada por la entidad VEINTITRÉS TRECE DOCE, SOCIEDAD ANÓNIMA, contra la Municipalidad de Atenas. 2) Que se declare y ratifique la validez y eficacia jurídica de visados otorgados por la Municipalidad de Atenas a los planos números A-1020358-2005, A-1020360-2005, A-1020362-2005, A-1020319-2005, A-1020326-2005, A-1020358-2005, A-1020323-2005, A-1020330-2005, A-1020331-2005, A-1020329-2005, A-1020321-2005, A-1020351-2005, A-1020349-2005, A-1020348-2005, A-1020347-2005, A-1020346-2005, A-1020344-2005, A-1020311-2005, A-1020310-2005, A-1020306-2005, A-1020305-2005, A-1020304-2005, A-1020302-2005 y A-1020301-2005, ya que están frente a calle pública, con frentes y áreas mayores a los que indica el Reglamento para el Control nacional (sic) de Fraccionamientos y Urbanizaciones y cuentan (sic) todos los servicios públicos. Estas condiciones las acreditó el Ing. Municipal Marcelo López León… 3) Que se ratifique la validez y eficacia jurídica (sic) los tres permisos de construcción que le otorgó la Municipalidad de Atenas a mi representada, en virtud de cumplir con los requisitos y condiciones técnicas, jurídicas y reglamentarias exigidos por el ordenamiento jurídico y por existir dictámenes de dos funcionarios competentes (Ingeniero y Topógrafo Municipales) que acreditan que se cumple con todas las exigencias…Los permisos otorgados y que se solicita se ratifique su validez y eficacia son: 3.1) Permiso de construcción N° 030-2009 de fecha 24 de febrero del 2009, para realizar las obras de infraestructura requeridas para dicho Fraccionamiento, a saber: “planta de tratamiento de aguas residuales, mejoras en vía pública, encascotado, cordón y caño, aceras, evacuación de pluviales y agua potable.” 3.2) Permiso de construcción número 110-2009 de fecha 22 de junio del año 2009, siendo esta licenciada para la construcción de una vivienda unifamiliar, en el lote L-29 del fraccionamiento aprobado a mi representada. 3.3) Permiso de construcción número 111-2009 de fecha 22 de junio del año 2009, siendo esta licenciada para la construcción de una vivienda unifamiliar, en el lote L-29 del fraccionamiento aprobado a mi representada. Lo anterior, en virtud de que todas las obras autorizadas en los permisos, se ejecutaron con la venia de la Alcaldía Municipal y del Departamento de ingeniería (sic) Municipal de Atenas…4) Se le ordene a la Municipalidad de Atenas abstenerse de ejecutar actos formales y materiales que desconozcan el derecho subjetivo que le asiste a la actora, en relación con el reconocimiento de los permisos y licencias concedidas, que se solicita ratificar en las pretensiones 2 y 3 apéndices 1, 2 y 3. 5) Que se ratifique la aprobación del proyecto de fraccionamiento Proyecto Villa Jesús de Atenas desarrollado por mi representada, toda vez que cumple con todas y cada una de las exigencias que se han solicitado, según el criterio técnico y científico 8artículo 16.1 de la Ley General de Administración Pública) del Ingeniero Municipal Fabián Méndez Marín… Por lo anterior expresamente solicito: 5.1) Que se apruebe la entrega o cesión de área pública y se ordene al Alcalde Municipal otorgar la escritura respectiva a favor de la Municipalidad de Atenas; en su defecto que el (sic) proceda a la ejecución forzosa de dicho otorgamiento… 5.2) Que se ordene aprobar el visado de los planos: A-1020352-2005, A-1210312-2007, A-1020341-2005, A-1242712-2007, A-1020356-2005, A-1210309-2007, A-1210310-2007, A-1210308-2007, A-1210307-2007, A-1210311-2007, A-1214696-2007, A-1210109-2007, A-1214677-2007, A-1210108-2007, A-1214675-2007, A-1214674-2007, A-1214676-2007 y A-1242709-2007. Toda vez que estos lotes cumplían con lo requerido para el visado; o en si (sic) defecto que se ordene la ejecución forzosa del otorgamiento de dichos visados… 6) Que se condene a la Municipalidad de Atenas al pago de los daños materiales, daños morales y perjuicios irrogados a mi representada, que son consecuencia directa y derivados de las actuaciones materiales, conductas omisivas y actos administrativos dictados por los órganos que componen ese ayuntamiento… 6.1.3) Estimación prudencial del daño material o patrimonial… TRESCIENTOS NOVENTA Y SIETE MILLONES SEISCIENTOS TRECE MIL QUINIENTOS SESENTA COLONES más los intereses legales gasta su efectivo pago. 6.2.3) Estimación prudencial del daño objetivo…QUINIENTOS MILLONES DE COLONES. 6.3.3) Estimación prudencial de los perjuicios… CUATROCIENTOS SESENTA Y SIETE MILLONES SETECIENTOS DIECISIETE MIL SETECIENTOS CATORCE COLONES NETOS. 7) Que se condene a la Municipalidad demandada al pago de los intereses legales generados calculados hasta el pago efectivo de los daños y perjuicios; sumas que en todo caso solicito sean indexadas al momento de declararse en sentencia. 8) Que se condene a la Municipalidad demandada al pago de las costas personales y procesales. PRETENSIONES SUBSIDIARIAS: De no ratificarse la validez y eficacia de los visados de planos, los tres permisos de construcción, el proyecto como tal otorgando los visados que hasta la fecha se han negado, solicito en nombre de mi representada: 1) Que se declare que la Municipalidad de Atenas debe indemnizar a mi representada por haber otorgado los permisos de construcción; así como los visados de los planos: (sic) catastrados números A-1020358-2005, A-1020360-2005, A-1020362-2005, A-1020319-2005, A-1020326-2005, A-1020364-2005, A-1020323-2005, A-1020330-2005, A-1020331-2005, A-1020329-2005, A-1020321-2005, A-1020343-2005, A-1020328-2005, A-1020327-2005, AA-1020325-2005, A-1020351-2005, A-1020349-2005, A-1020348-2005, A-1020347-2005, A-1030246-2005, A-1020344-2005, A-1020311-2005, A-1020310-2005, A-1020306-2005, A-1020305-2005, A-1020304-2005, A-1020302-2005, y A-1020301-2005; y haber avalado la conclusión de las obras autorizadas. Los daños y perjuicios que deben indemnizarse son los que se detallan en contenido en las pretensiones principales 6), 6.1), 6.1.1), 6.1.2), 6.1.3), 6.2), 6.2.1), 6.2.2), 6.2.3), 6.3), 6.3.1), 6.3.2), 6.3.3) (sic) Adicionalmente se tendrían que retribuir los costos, directos e indirectos, relativos al Permiso de construcción N° 030-2009 de fecha 24 de febrero del 2009, para realizar las obras de infraestructura requeridas para dicho Fraccionamiento, a saber: “planta de tratamiento de aguas residuales, mejoras en vía pública, encascotado, cordón y caño, aceras, evacuación de pluviales y agua potable”; toda ves que no se podrían utilizar esas obras al no aprobarse el desarrollo del proyecto siendo que se otorgaron permisos y se culminaron construcciones amparados a los mismos. Tal y como se indicó los costos directos e indirectos del proyecto ascienden a la suma de NOVENTA Y NUEVE MILLONES CINCUENTA Y NUEVE MILTRESCIENTOS TREINTA Y UN COLONES CONSESENTA (sic) SIETE CENTIMOS (sic) (₵99.059.331,67), y es lo que se invirtió en la compra del terreno para fines de fraccionar, construcción de la planta de tratamiento y otras obras de mejoramiento de la vía pública y la infraestructura que se detalla de la siguiente forma: A) Por la compra de la finca 2-404192-000 a efectos de desarrollar el fraccionamiento de interés de mi representada: 45.000.000,00 de colones. B) Por permisos de construcción cancelados (sic) la Municipalidad de Atenas 613.040,7 colones. C) Por gastos realizados para el desarrollo de las obras de infraestructura realizada al amparo de las licencias municipales concedidas total de la suma de 53.446.290,97… 2) Que se condene a la Municipalidad demandada al pago de los intereses legales generados calculados hasta el pago efectivo de los daños y perjuicios; sumas que en todo caso solicito sean indexadas al momento de declararse en sentencia. 3) Que se condene a la Municipalidad demandada al pago de las costas personales y procesales.” 2.- El apoderado de la parte demandada contestó negativamente e interpuso las excepciones de falta de derecho, falta de legitimación pasiva y la expresión genérica de “sine actione agit”. Por su parte, la coadyuvante opuso la excepción de litis pendencia (resuelta interlocutoriamente).

3.- Al ser las 9 horas 30 minutos del 23 de junio de 2011, se efectuó la audiencia preliminar, oportunidad en que hicieron uso de la palabra los representantes de ambas partes. En esta se ajustó la pretensión.

4.- El Tribunal Contencioso Administrativo, Sección Cuarta, integrada por los Jueces Ricardo Madrigal Jiménez, Carlos Espinoza Salas y Francisco Muñoz Chacón, en sentencia no. 031-2012 de las 11 horas 30 minutos del 22 de marzo de 2012, con voto salvado del segundo, resolvió: “Se rechaza la expresión sine actione agit, se declara de oficio la falta de interés y derecho sobre todas las pretensiones principales de declarativas no expresamente concedidas. Se declara parcialmente con lugar la demanda, disponiéndose al amparo del artículo ciento veintidós del Código Procesal Contencioso Administrativo el plazo de tres meses a partir de la firmeza de la sentencia para que la demandada ejecute el acto de recepción o en su defecto inicie los trámites de revocación o anulación del proyecto Villa Jesús de Atenas. Se declara también de oficio la falta de derecho sobre las pretensiones principales indemnizatorias en todo aquello no expresamente concedido, se condena a la Municipalidad de Atenas a cancelar a la actora los daños correspondientes a la paralización de de las obras de construcción que había autorizado, los que se deberán liquidar en ejecución de sentencia. Se declara la falta de derecho sobre las pretensiones subsidiarias. Sobre el rubro económico reconocido se reconoce el derecho a indexación e intereses civiles a partir de la firmeza de la resolución de ejecución que los llegare a fijar. Corren las costas a cargo de la Municipalidad demandada.” 5.- El actor formula recurso de casación indicando las razones en que se apoya para refutar la tesis del Tribunal.

6.- En los procedimientos ante esta Sala se han observado las prescripciones de ley. Participan en la decisión de este asunto los magistrados suplentes Chaves Cervantes, Vargas Vásquez y López González.

Redacta el magistrado López González

CONSIDERANDO

I.- Según se obtiene de la demanda y de los hechos no controvertidos de la sentencia impugnada, la sociedad Veintitrés Trece Doce S.A. es propietaria de un terreno en el Cantón de Atenas, el cual colinda con calle pública y tiene acceso a servicios públicos. Allí la empresa actora decidió desarrollar el proyecto denominado “Villas Jesús de Atenas”. Para ello, el 20 de febrero de 2006, solicitó al Departamento de Ingeniería de la Municipalidad de Atenas (en adelante la Municipalidad, Gobierno Local o Ayuntamiento) que se marcara la ubicación de acera, cordón y caño. En respuesta del 7 de marzo de ese mismo año, ese Departamento le indicó que eso se podría realizar una vez cumplidos los requisitos que estableciera la ley para el proyecto definitivo que se iría a realizar. El 3 de agosto de 2006, la desarrolladora presentó a esa misma instancia municipal una solicitud de desfogues pluviales y de aguas tratadas para una planta de tratamiento, e indicó que construiría 48 casas sobre una lotificación frente a calle pública. El 22 de agosto de ese mismo año, el Ingeniero Municipal contestó que, previamente, se debía aportar un plano que indicara exactamente los trabajos a realizar y obtener la aprobación del Ministerio de Salud. Asimismo, mediante oficio no. MAT-DA-WA-111-2006 del 29 de agosto de 2006, el Despacho del Alcalde comunicó a la sociedad que otorgaba el uso del suelo conforme, a efectos de construir viviendas y una planta de tratamiento. El 15 de febrero de 2007, la empresa actora solicitó nuevamente el desfogue de aguas, pero esta vez indicó que se construirían 61 casas. Ante ello, el 22 de febrero de 2007, el Ingeniero Municipal reiteró que, de previo, se debía cumplir con lo estipulado en la ley respecto de vertido de aguas residuales a un cuerpo permanente y toda la normativa exigida por el Ministerio de Salud. El día siguiente, los desarrolladores solicitaron permiso de paso de tubería para el desfogue por vía pública; por lo que el mismo funcionario insistió en lo ya indicado y señaló que se debían presentar los planos sobre los trabajos a realizar. Por otra parte, el 19 de junio de 2007, ante una consulta del Concejo Municipal de Atenas, el Ingeniero de ese Ayuntamiento calificó el desarrollo que se estaba dando en Barrio Jesús como un "fraccionamiento simple", motivo por el cual estimó que no estaba sujeta a la normativa establecida para urbanizaciones, pues se trataba de lotificación sobre calles existentes, por lo que tampoco requería de la donación del 10% para áreas públicas. A mediados del año 2007, la oficina de Catastro de la Municipalidad de Atenas visó 28 planos para segregar lotes en la finca propiedad de la actora. Posteriormente, la empresa presentó 20 planos adicionales, los cuales no fueron visados. El 11 de julio de 2007, la sociedad nuevamente solicitó marcar la acera, cordón y caño; lo que fue aprobado en oficio del 7 de agosto de ese año por el Ingeniero Municipal, dándole la ubicación y lineamientos respecto del desfogue de aguas pluviales. Asimismo, en oficio no. UPAHORCN-1123-2007 del 12 de julio de 2007, el Ministerio de Salud otorgó permiso de ubicación de la planta de tratamiento. Por su parte, la Asociación de Desarrollo de Barrio Jesús solicitó tres informes técnicos al Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (en adelante AyA), al Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (en lo sucesivo SENARA) y al Geólogo Guillermo Guzmán Alpízar, los cuales se entregaron al Concejo Municipal. Así, en oficio no. DGAMB 786-2007 del 7 de setiembre de 2007, la Dirección de Gestión Ambiental del Recurso Hídrico del AyA advirtió que cualquier movimiento de tierra o proyecto habitacional en la zona podría incidir de manera directa sobre la calidad de las aguas usadas para abastecimiento de la población. En informe aportado mediante nota no. ASUB-512-2007 del 8 de noviembre de 2007, el SENARA indicó que el área se clasifica como de alta vulnerabilidad, debido al tipo de acuífero, tipo de roca y nivel freático encontrado; por lo que esa zona no debe cambiar de uso de suelo, dada la presencia de niveles freáticos altos y conductibilidades hidráulicas altas. Asimismo, el geólogo Guillermo Guzmán Alpízar realizó una interpretación del estudio hidrogeológico y señaló que el radio de protección del pozo se traslapa con el área de la urbanización, por lo que recomienda no cambiar el uso del suelo y se mantenga como zona de protección del manto acuífero. Aunado a ello, el 29 de septiembre de 2008, el Asesor Legal informó al Concejo Municipal que el proyecto requería de todos los requisitos técnicos y legales para un proceso urbanístico y que, pese a la ausencia de permiso del Gobierno Local, en la propiedad se hicieron trabajos tendientes a su preparación (movimiento de tierra, tala de árboles, demarcación de lotes). Ese mismo día, en la sesión ordinaria no. 185, el Concejo Municipal aprobó la recomendación del Asesor Legal en el sentido que "Villas de Jesús Atenas" es un proyecto urbanístico, lo cual demanda el cumplimiento de los requisitos que estipula la Ley de Planificación Urbana, entre ellos, la cesión de áreas de uso público. Se refirió a que toda gestión presentada por la sociedad interesada, incluyendo visado de planos y permisos de construcción, debe ser conocida dentro de la propuesta integral del proyecto y ser sometida al Concejo Municipal. Se ordenó, adicionalmente, solicitar a la sociedad que presentara a la Municipalidad, para conocimiento y decisión del Concejo, el anteproyecto completo, con el fin de verificar el cumplimiento de los requerimientos técnicos y normativos y resolver si es aprobado o denegado; de manera que, hasta entonces, no se resolvería la solicitud de permiso de construcción de la planta de tratamiento. Los días 10 y 15 de octubre de 2008, la sociedad Veintitrés Trece Doce S.A. aportó al Concejo Municipal un anteproyecto del desarrollo propuesto. El 5 y 17 de noviembre de 2008, el representante de esa empresa presentó un escrito a ese órgano local, refiriéndose a la falta de respuesta de los documentos que entregó el 15 de octubre y agregó que había cumplido con todos los requisitos legales. El 9 de enero de 2009, el ingeniero Bayardo Noguera, en su condición de consultor contratado por el Gobierno Local, emitió un informe que puso en conocimiento del Alcalde y del Concejo Municipal, donde señaló varias falencias e inconsistencias de los planos constructivos y observó, entre otras cosas, que la planta de tratamiento estaba diseñada para menos cantidad de lotes y carece de un plan de operatividad a largo plazo. En sesión extraordinaria no. 2190 del 27 de enero de 2009, el Concejo giró instrucciones para que no se otorgaran permisos hasta tanto no se cumpliera con los requisitos legales. Por su parte, el ingeniero Noguera informó, el 9 de febrero de 2009, que si bien el proyecto se considera como un fraccionamiento simple, se deben mejorar todos los servicios básicos, como calles, agua potable, aguas residuales, aguas pluviales y electricidad, pues "no se puede brindar segregación si no se cuenta con todos los servicios básicos" (folios 479 a 482 del expediente administrativo). Sin embargo, mediante nota presentada el 13 de febrero de 2009, la sociedad Veintitrés Trece Doce S. A. solicitó aplicar el silencio positivo en su favor, el cual fue aprobado por el Alcalde Municipal en oficio no. MAT-WA-14-09 del 17 de febrero de 2009, alegando que se trataba de un “fraccionamiento simple”. A partir de dicha aprobación, la sociedad actora canceló el tributo correspondiente e inició la construcción de la planta de tratamiento. Asimismo, en virtud de lo indicado por el señor Alcalde, el 24 de febrero de 2009 se le otorgó el permiso de construcción no. 030-2009 para las obras de infraestructura requeridas por el fraccionamiento (planta de tratamiento de aguas residuales, mejoras en la vía pública, encascotado, cordón y caño, aceras y evacuación de pluviales y agua potable). En sesión ordinaria no. 220 del 16 de marzo de 2009, el Concejo Municipal de Atenas acordó declarar sin lugar la solicitud de la sociedad actora para que se le reconociera el silencio positivo a su favor, dado que no se habían cumplido los requisitos y en virtud de que en temas ambientales no opera ese instituto jurídico. Igualmente, acordó no avalar el silencio positivo que concedió en su oportunidad al Alcalde mediante oficio MAT-WA-14-04 e instó a la Administración a no otorgar visado a algún plano catastrado del proyecto. Contra dicho acto la sociedad afectada interpuso recurso de apelación. En sesión ordinaria no. 225 del 13 de abril de 2009, el Concejo Municipal de Atenas acordó admitir el recurso y remitirlo al jerarca impropio para su conocimiento, además aclaró "la posición diferenciada del Concejo respecto al silencio positivo otorgado por la Alcaldía no constituye la nulidad o revocación de este acto, dado que no han intermediado los procedimientos de ley para tal efecto". En sesión ordinaria no. 237 del 8 de junio de 2009, el Concejo Municipal indicó que: "cualquier medida cautelar dada por este Concejo en relación al Proyecto Villas de Jesús, quedó sin efecto, por el dictado del silencio positivo otorgado por la Alcaldía”; en virtud de ello, la Municipalidad confirió las licencias de construcción no. 110-2009 y 111-2009, ambas del 22 de junio de 2009, para vivienda unifamiliar. Sin embargo, en nota no. MAT-DA-WA-0150-2009 del 9 de julio de 2009, la Alcaldía Municipal de Atenas, ordenó la suspensión de las obras que se estaban realizando. Por tal motivo, la aquí actora interpuso recurso de apelación. Por oficio no. MAT-IC-73-2009 del 7 de setiembre de 2009, el ingeniero Municipal emitió informe de los permisos que se habían otorgado en el proyecto, e indicó que los requisitos legales se encontraban satisfechos. De ahí que, en oficio no. MAT-WA-07-109 del 15 de febrero de 2010, la Alcaldía Municipal procedió a la “reevaluación oficiosa” de las medidas dictadas mediante oficio MAT-DA-WA-0150-2009 y dispuso levantar la orden de suspensión de la construcción. Por su parte, en resolución no. 2300-2010 de las 10 horas del 17 de junio de 2010, la Sección Tercera del Tribunal Contencioso Administrativo, en carácter de jerarca impropio, conoció el recurso de apelación interpuesto por Veintitrés Trece Doce S.A., contra el acuerdo adoptado por el Concejo en la sesión ordinaria no. 220 del 16 de marzo del 2009, confirmó lo apelado y dio por agotada la vía administrativa (empero, tal y como se dijo, lo acordado en esa sesión ya había sido dejado sin efecto por el propio Concejo Municipal, en la sesión ordinaria no. 237 del 8 de junio de 2009). Por otro lado, mediante oficios no. MAT-IC-62-2010 del 16 de agosto, no. MAT-IC-69-2010 del 2 de setiembre y no. MAT-INGM-74-2010 del 17 de setiembre, todos del 2010, el Ingeniero Municipal le informó al Alcalde y al Concejo Municipal que el proyecto cumple con todas las exigencias que se han solicitado por ese Departamento.

II.- El 7 de mayo de 2009, la empresa Veintitrés Trece Doce interpuso el presente proceso judicial en contra de la Municipalidad de Atenas, el cual se suspendió hasta tanto se demostrara el agotamiento de la vía administrativa. Una vez subsanado lo indicado, el 19 de octubre de 2010 la sociedad actora rectificó y amplió su demanda, con el fin de que (después de los ajustes efectuados en audiencia preliminar), se declare y ratifique la validez y eficacia jurídica de los visados de 28 planos y los permisos de construcción no. 30-2009 del 24 de febrero de 2009 y los no. 110-2009 y 111-2009, ambos del 22 de junio de 2009, para obras de infraestructura y dos viviendas unifamiliares. Asimismo, solicitó se le ordene al Gobierno Local se abstenga de ejecutar actos formales y materiales que desconozcan su derecho subjetivo, en relación con el reconocimiento de los permisos y licencias concedidas. Pidió que se ratifique la aprobación del proyecto de fraccionamiento Villa Jesús de Atenas, se apruebe la entrega o cesión del área pública y se ordene al Alcalde Municipal otorgar la escritura respectiva a favor de la Municipalidad de Atenas; que se disponga aprobar el visado de otros 18 planos; que se anulen los actos administrativos (acuerdos, resoluciones u oficios) o se dejen sin efecto las simples actuaciones materiales u omisiones, que impidan el ejercicio de los derechos que le asisten a su representada para el normal desarrollo del proyecto y se condene a la Municipalidad al pago de los daños materiales, daños morales y perjuicios irrogados, así como los intereses legales generados hasta su efectivo pago y la indexación de los montos concedidos; además de condenar a la demandada al pago de las costas personales y procesales. Subsidiariamente, en caso de no ratificarse la validez y eficacia de los visados de planos, los tres permisos de construcción y el proyecto como tal, solicita entonces se ordene a ese Ayuntamiento pagar los daños y perjuicios generados por otorgar esos actos y avalar la conclusión de las obras autorizadas, en tanto se realizaron amparadas a estos; además de los intereses legales, indexación y pago de costas. La Municipalidad contestó negativamente y opuso la defensa previa de litis consorcio pasivo necesario con respecto al Concejo Municipal de Atenas, la cual fue rechazada en audiencia preliminar, así como las excepciones de falta de derecho y de legitimación activa, además de la expresión genérica de “sine actione agit”. En sentencia se acogió parcialmente la primera y se rechazó la última, se declaró la falta de interés y de derecho sobre todas las pretensiones principales declarativas e indemnizatorias no expresamente concedidas y sobre todas las subsidiarias. Al amparo del artículo 122 del Código Procesal Contencioso Administrativo (en adelante CPCA), se concedió el plazo de 3 meses a partir de la firmeza de la sentencia para que la demandada ejecute el acto de recepción o, en su defecto, inicie los trámites de revocación o anulación del proyecto “Villa Jesús de Atenas”. Se condenó a la Municipalidad de Atenas a cancelar los daños correspondientes a la paralización de las obras de construcción que había autorizado, los que se deberán liquidar en ejecución de sentencia y sobre los cuales se reconoce el derecho a indexación e intereses a partir de la firmeza de la resolución de ejecución que los llegare a fijar. Asimismo, el pago de ambas costas se impuso a cargo del Ayuntamiento demandado. Inconformes con lo resuelto, los apoderados especiales judiciales de ambas partes acuden ante esta Sala. Del recurso de la Municipalidad se admitieron dos cargos, uno procesal y otro por el fondo. En el plazo estipulado por el precepto 143 del CPCA, el apoderado especial judicial de demandada presentó ampliación de ambos agravios y la adición de un nuevo reclamo por quebranto de principios constitucionales, los cuales fueron admitidos. Además, se admitieron los cuatro agravios del recurso de la empresa accionante, en los que se reclamó violación de normas sustantivas.

III.- Como prueba para mejor resolver, la Municipalidad de Atenas aporta certificación literal de las 9 horas 15 minutos del 2 de mayo de 2012, en donde se hacen constar los acuerdos tomados por el Concejo Municipal en las sesiones no. 45 y 48 del 22 de noviembre y 6 de diciembre, ambas de 2010, respectivamente, en los cuales se resolvió no autorizar el proyecto urbanístico “Villas de Jesús”, al considerar que no cumple con los requisitos y procedimientos establecidos al efecto. Asimismo, la parte actora ofrece la sentencia no. 31-2012, dictada por la Sección Cuarta del Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda a las 11 horas 30 minutos del 22 de marzo de 2012, donde se declaró parcialmente con lugar la demanda origen de este proceso. Sobre el particular conviene indicar que, en esta fase extraordinaria, la admisibilidad y recepción de prueba procede únicamente en situaciones excepcionales. Por un lado, cuando se trata de documentos que el recurrente jure no haber conocido con anterioridad, sobre hechos nuevos y posteriores a la sentencia recurrida, según lo previene el artículo 145.1 del CPCA. Por otra parte, el numeral 148.1 de ese mismo cuerpo legal, reconoce la iniciativa probatoria de oficio o a gestión de parte, como una facultad discrecional esta Sala o del Tribunal de Casación, para aclarar alguna cuestión fáctica que no se logre colegir del acervo probatorio existente y que se considere relevante, pertinente y necesaria para resolver el recurso interpuesto. De tal suerte que, la presentación de prueba ante esta sede, no es una vía para subsanar omisiones, negligencias o descuidos de las partes, en cuanto a la carga probatoria que les incumbe, o corregir deficiencias de la defensa técnica; ello lesionaría la igualdad entre los litigantes y comprometería la imparcialidad del juzgador (en esta misma línea véanse, de esta Sala, las sentencias no. 813-F-S1-2011 de las 8 horas 10 minutos del 7 de julio y 1547-F-S1-2011 de las 9 horas 15 minutos del 22 de diciembre, ambas de 2011). En el caso de la prueba ofrecida por la Municipalidad demandada, si bien la certificación es del 2 de mayo de 2012, lo cierto es que se limita a hacer constar acuerdos que fueron tomados por el Concejo Municipal en noviembre y diciembre de 2010; sea, en una fecha anterior a la contestación de la demanda (el 17 de marzo de 2011), por lo que esa entidad estaba en posibilidad de aportarlos en el momento procesal oportuno y no hasta la interposición del recurso de casación. En todo caso, no observa esta Cámara la necesidad de admitir dichos acuerdos como prueba para mejor resolver, dada la forma en que se decidirá el recurso. En cuanto a la sentencia no. 31-2012, referida por la sociedad accionante, no se trata técnicamente de un documento probatorio, en tanto constituye la resolución judicial contra la cual se dirigen los recursos de casación que aquí se analizan, por lo que su ofrecimiento como prueba deviene improcedente. Por otro lado, en escrito presentado el 26 de mayo de 2014 (mediante fax y el 27 de mayo en original), la parte actora solicita se admita como prueba para mejor resolver: “4.1.1 El Archivo de Fotografías Aéreas tomadas del Programa de Regulación de Catastro Registro del año 2005 que se lleva a cabo en el departamento de Catastro de la Municipalidad de Atenas, debidamente certificado por la Secretaría Municipal, y 4.1.2. la certificación expedida por la Secretaría Municipal que acredita conforme a la información que consta en los archivos municipales, las calles que rodean la finca de mi representada donde se ubica el inmueble en el cual se desarrolla el proyecto objeto de esta Litis [sic], descrita en el plano A-895066-2003 son calles públicas; […]”. Sobre el particular, se observa que mediante resolución de las 11 horas 49 minutos del 14 de mayo de 2014, esta Sala puso en conocimiento de la parte actora la ampliación del recurso de casación presentado por la demandada, por el plazo de 3 días. Dicha audiencia fue notificada a la actora por medio de fax el 20 de mayo de 2014. De esta forma, al tenor de lo dispuesto en el artículo 38 de la Ley de Notificaciones Judiciales, Ley no. 8687 del 4 de diciembre de 2008, la empresa quedó notificada el 21 de mayo de 2014, por lo que el plazo comenzó a correr a partir del día siguiente y venció el 24 de mayo de este mismo año. Considerando que el escrito fue presentado ante esta Cámara el 26 de mayo de 2014, sus manifestaciones devienen extemporáneas. Asimismo, conviene acotar aquí lo indicado por esta Sala en cuanto al momento oportuno para ofrecer prueba en esta sede: “[…] Valga advertir que estos documentos fueron presentados en este Despacho el día 6 de octubre de 2013, cuando ya se había vencido –sobradamente- el plazo de 10 días hábiles, conferido por esta Cámara en la resolución no. 302-A-S1-2013 de las 10 horas 5 minutos del 14 de marzo de 2013, mediante la cual se puso en conocimiento de las partes los recursos de casación interpuestos. Al respecto, esta Sala entiende que las expresiones “durante el trámite del recurso” y “antes del dictado de la sentencia”, contenidas en los preceptos 145 y 148 del CPCA, respectivamente, deben ser comprendidas a la luz de los principios que informan el debido proceso y el derecho de defensa, e interpretadas de una manera sistemática, tomando en cuenta las demás normas del Código que regulan el trámite el recurso extraordinario de casación. Desde esa perspectiva, la parte que proponga prueba ante esta sede habrá de hacerlo en los momentos propicios para ello, ya sea dentro el plazo de 10 días conferido al tenor de lo dispuesto en el numeral 142.1 del CPCA, o durante la audiencia oral, en caso de que el órgano de casación la hubiera convocado (artículos 142.2.3 y 145.3 ibídem); sin perjuicio de la prueba documental que se haya propuesto en alguna oportunidad anterior a tales audiencias (con la presentación del recurso, por ejemplo). De esta forma, se asegura que la contraparte pueda conocer oportunamente dichos elementos probatorios y, así, referirse a ellos. Ello no inhibe, claro está, la facultad discrecional de la Sala o el Tribunal de Casación de requerir alguna prueba en el momento en que lo estime pertinente, relevante y necesario, conforme el procedimiento previsto en el numeral 148 del CPCA, ya mencionado.” (Sentencia no. 1535-F-S1-2013 de las 9 horas 40 minutos del 14 de noviembre de 2013). Por otro lado, las fotografías áreas y las referidas certificaciones no se adjuntan al escrito presentado, ni tampoco se indica si éstas constan en alguno de los tomos y folios del expediente administrativo que se encuentra en esta Sala. En todo caso, tal y como se indicó, conforme las mencionadas facultades que le confiere el ordenamiento y considerando la forma en que se resolverá, esta Cámara no observa la necesidad de admitir tal prueba. En consecuencia, serán rechazados los elementos probatorios ofrecidos.

Casación por violación de normas procesales Recurso de la parte demandada IV.- Como único cargo de esta naturaleza, el apoderado especial judicial de la Municipalidad de Atenas acusa “concesión de pretensiones más allá de las planteadas por la actora”. Indica, el Tribunal condenó a ese Gobierno Local a pagar los daños correspondientes a la paralización de las obras de construcción que se habían autorizado, los que se liquidarán en ejecución de sentencia. Lo dispuesto, reclama, rebasó el marco de pretensiones planteado por la actora en su “acción”, en tanto no aparece requerimiento alguno en ese orden. De este modo, asegura, los juzgadores incurrieron en ultra petita al otorgar una pretensión no planteada por la demandante. Mediante escrito de ampliación de los fundamentos del recurso, siempre relacionados con el quebranto procesal alegado, denuncia violación indirecta del numeral 147, incisos b), d) e “i)” del CPCA en relación con el artículo 155 del Código Procesal Civil (en lo sucesivo CPC) y al debido proceso, conforme el canon 39 de la Constitución Política. Refiere al considerando XI de la sentencia y, explica, el Tribunal estimó que la Municipalidad era responsable por una paralización intempestiva y sin motivo justificado de las obras que estaba haciendo la actora (tan sólo la presión de los vecinos), lo cual considera adolece del vicio de incongruencia y falta de motivación (preceptos 137, incisos d) e “i)”, del CPCA y 155 del CPC). Sin embargo, destaca, en autos consta la participación activa de la Asociación de Desarrollo Integral Barrio Corazón de Jesús de Atenas, como coadyuvante de esta litis, por lo que el fallo lesiona lo dispuesto en los cardinales 40 de la Ley de Planificación Urbana, 13, inciso o), del Código Municipal, 1 de la Ley de Construcciones, 13, 16 y 154 de la Ley General de la Administración Pública (en adelante LGAP) y 153 y 155 del CPC, de aplicación supletoria en virtud del numeral 220 del CPCA. La actuación municipal, dice, resultó acorde a una efectiva fiscalización, dentro de los parámetros legales, según lo reconoce la misma sentencia en los considerandos V, VI y VII; asimismo, la Asociación coadyuvante planteó inquietudes sobre el referido proyecto (hechos probados no. 4 y 5). Esa presión vecinal –que afirma fue descalificada por el Tribunal– “logró evidenciar para mérito de los autos” los informes técnicos de la Dirección de Gestión Ambiental del Recurso Hídrico del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (oficio no. DGAMB 786-2007 del 6 de setiembre de 2007), el informe de noviembre de 2007 denominado Estudio Hidrogeológico para determinar zonas de infiltración (áreas de recarga) y vulnerabilidad hidrogeológica en las cercanías de la Quebrada Barro, en Barrio Jesús de Atenas, del Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (en adelante SENARA) y las interpretaciones del geólogo Guillermo Guzmán Alpizar, sobre el informe rendido por el SENARA (hecho probado no. 23). En esos documentos, sostiene, quedó palpable el riesgo que implicaría para el medio ambiente el proyecto urbanístico, dada la presencia de niveles freáticos altos y conductividades hidráulicas altas, mayor vulnerabilidad y la necesidad de garantizar la cantidad y continuidad de las aguas utilizadas, por lo que se recomendaba mantener la protección absoluta de los afluentes directos o indirectos de la zona y no cambiar el uso del suelo, asegurando la protección del manto acuífero. Apunta, dichos informes introducen en el proceso elementos técnicos que constituyen plena prueba de la fiscalización ejercida por el Municipio, acorde a las reglas del artículo 16 de la LGAP, por lo que no se trata de una conducta intempestiva. En virtud de ello, estima incongruente que el Tribunal, por un lado, acredite que el proyecto de la sociedad actora “es un urbanismo” y, por otro, que la paralización se dio en forma intempestiva, a pesar de que se tuvo por probado que se rindieron informes técnicos dictaminando las amenazas al medio ambiente. Por ello, afirma, el Municipio actuó de manera eficiente y diligente, acorde a sus facultades fiscalizadoras en materia urbanística, ante posibles amenazas o riesgo inminente al “patrimonio natural del Estado”. Mas aún, subraya, se tuvo por probado (hecho demostrado no. 26) que la sociedad actora inició los trabajos de preparación del proyecto, a pesar de carecer de los respectivos permisos. Insiste, el Municipio fiscalizó y protegió, en colaboración con las gestiones vecinales, el interés superior de protección y tutela del medio ambiente, en contra del cual se detectaron amenazas desde el año 2007; por ello la empresa accionante debió asumir la carga de aclarar al Municipio que dicho proyecto no lo afectaría. Amenazas que, dice, al día de hoy no han sido aclaradas. De esta forma, arguye, el fallo incurre en el vicio de incongruencia y falta de motivación, ya que la paralización de las obras no fue motivo ni objeto del debate dentro del contradictorio, en tanto la demandante no estableció pretensión directa en la que cuestionara dicha actuación del Municipio, según se desprende del escrito de demanda, su ampliación y corrección. Por tal razón, recrimina: “Dicha situación denota el yerro de la sentencia de incongruencia y falta de motivación, al acreditar que la conducta municipal es formal e ilegal generadora de responsabilidad declarable al amparo del 122 CPCA, el Ad-quem se queda corto en la interpretación, congruencia y fundamentación del numeral, contrapuesto a los hechos probados antes citados.”. Al amparo del numeral 155 del CPC, arguye falta de fundamentación al condenar a su representada sin realizar “el necesario examen para la acreditación del nexo causal entre lo acaecido y la causa petendi del proceso y la respectiva responsabilidad por conducta lícita o ilícita, por lo que hay una indebida imputación de la responsabilidad municipal”. El Tribunal les indicó que el asunto no entra entre los supuestos del numeral 195 de la LGAP y por ello, reprocha, se declaró las pretensiones de daños y perjuicios reclamados por la actora. Con ello, aduce, se imputó indebidamente la responsabilidad, sin contar con una argumentación jurídica, por una conducta que no fue cuestionada dentro del proceso por el actor y sin pronunciamiento sobre el quantum del daño. En su parecer observa en el fallo una argumentación frágil, un nexo de causalidad “deleznable” y si bien “con la implementación del CPCA elimino [sic] el vicio pasible de la casación por incongruencia por ultra petita, extra petita o citra petita, dicho [sic] dotación proactiva al Juez, no exonera la obligación del Tribunal de solicitarle a las partes aclarar, ajustar, ampliar y adaptar las pretensiones y fundamento (Artículos [sic] 90 inciso 1) y 95 In [sic] Fine [sic]), […]”. Es decir, en el presente asunto existe una demanda mal formulada, pero ello –censura– no permite a los juzgadores determinar ilegalidades y responsabilidades por actuaciones municipales que no han sido objeto del proceso. Así, sostiene, al dictaminar que la paralización de las obras del actor es una actuación intempestiva generadora de daños, “nos toma por sorpresa y desprevenido [sic], al no ser un hecho cuestionado dentro de litis”, lo cual le genera indefensión e inseguridad jurídica al municipio demandado. Añade, el numeral 155 del CPC exige efectuar el debido análisis intelectivo y cognoscitivo, acorde a las probanzas y argumentos esgrimidos durante el contradictorio. Las facultades de quienes juzgan, asegura, no pueden darse de forma desproporcional, irracional y arbitraria; pues, al declarar ilegal la paralización de las obras, se incurre en indefensión y desequilibrio procesal, al sancionar conductas ajenas y extrañas a las reclamadas dentro del proceso por la parte actora. Agrega, existe también incongruencia al indicar la sentencia que las únicas defensas formuladas por el Municipio demandado es la expresión genérica sine actione agit, cuando lo cierto es que en la contestación de demanda se opusieron las excepciones de falta de derecho y de legitimación pasiva (folio 367 del expediente judicial), lo cual es motivo para casar el fallo por quebranto de normas procesales. Siendo así, resume, la sentencia incurre en las violaciones de lo dispuesto en el numeral 137, incisos d) e “i)” del CPCA, en relación con el canon 155 del CPCA, por incongruencia, contradicción y falta de motivación de extremos concedidos que no habían sido peticionados por la sociedad actora.

V.- El casacionista confunde los vicios procesales y sustantivos de falta de motivación, incongruencia y quebranto de algunas normas urbanísticas; aunado a ello, no concreta –de manera clara y precisa– el yerro que acusa respecto de estas últimas. Observa esta Cámara que, en lo medular, el agravio gira en torno a un reclamo por supuesta violación de normas procesales, dada la condena a la Municipalidad por causa de actuaciones administrativas que –en su criterio– no formaban parte de las pretensiones expuestas por la accionante en esta litis. Por tal razón, el reparo será analizado desde la perspectiva procesal, como un reproche por incongruencia. Empero, ante la confusión del recurrente entre este vicio y el yerro por falta de motivación, conviene –brevemente– distinguir cada uno. Para ello importa recordar que el precepto 57 CPCA consagra la obligación de motivar, debidamente, las resoluciones judiciales. Se plasma en esa norma la garantía de los ciudadanos a la fundamentación del fallo, ineludible en un Estado de Derecho, como expresión directa del concepto de justicia en democracia; sea, sometida a la Constitución y a la ley (canon 154 Constitucional), basada en sentencias objetivas y claras, que a su vez brinden transparencia a la decisión, convencimiento a las partes y criterios suficientes al inconforme (en ese sentido véase, de esta Sala, la resolución no. 1292-F-S1-2012 de las 9 horas 55 minutos del 11 de octubre de 2012). Así, se ha destacado el doble propósito al que sirve este elemento formal: a) como herramienta tendente a potenciar la interdicción de la arbitrariedad, en la medida en que habilita un control de la imparcialidad de quien administra justicia; y b) para el ejercicio del derecho de defensa, ya que permite a las partes impugnar aquellos argumentos contenidos en el fallo que consideren infundados o erróneos. De este modo, al tenor de lo dispuesto por el citado artículo 57 del CPCA, concordado con el numeral 119 de ese mismo Código, la motivación implica que, en su sentencia, los juzgadores deben plasmar “el análisis que realizaron de las cuestiones fácticas y jurídicas que fueron objeto del debate, y con base en este, cuál es la razón por la que adoptaron una solución en detrimento de otra” (Sala Primera, resolución no. 1256-F-S1-2011 de las 14 horas 40 minutos del 26 de setiembre de 2011). Desde esa perspectiva, uno de los motivos para impugnar una sentencia ante esta Cámara es el vicio de falta de fundamentación, contemplado en el canon 137, inciso 1), subinciso d), ibídem. Éste se presenta no sólo cuando se omiten en la sentencia las razones fácticas y jurídicas que utilizó el Tribunal para adoptar su decisión; sino también cuando su desarrollo resulta en extremo confuso, contradictorio o impida tener claridad en cuanto a tales razonamientos, en grado tal que haga nugatoria la garantía a la fundamentación del fallo, derivada –como se ha dicho– de los correlacionados derechos de defensa, debido proceso y tutela judicial efectiva. Así las cosas, está claro que mediante esta vía no es posible cuestionar los fundamentos jurídicos de la sentencia, ni discutir la aplicación del derecho o la valoración de la prueba realizada por el Tribunal, para lo cual el CPCA establece sus propias causales (artículo 138). Tampoco se trata de determinar si el juzgador se pronunció sobre todos y cada uno de los alegatos esgrimidos por las partes; sino que el fallo cuente con un análisis de las incidencias y cuestiones de fondo planteadas en el proceso, según los hechos y el derecho aplicable al caso concreto, que sirvieron de sustento a la decisión tomada. (Sobre el particular, puede consultarse, de esta Sala, las resoluciones no. 126-F-S1-2009 de las 15 horas 40 minutos del 5 de febrero de 2009; 1331-F-S1-2010 de las 14 horas del 28 de octubre de 2010 y 648-F-S1-2012 de las 16 horas 10 minutos del 23 de mayo de 2012). Por otra parte, en cuanto al vicio de incongruencia, precisa advertir que éste no se encuentra regulado en el inciso 1) del numeral 137 del CPCA, al que equivocadamente remite el casacionista (ese precepto se refiere a la contradicción con la cosa juzgada). Conforme lo ha reiterado esta Sala, la incongruencia es un error de carácter procedimental que incide en los derechos de defensa y debido proceso. Se produce cuando existe una contradicción manifiesta y trascendente entre lo peticionado por las partes y lo resuelto en la parte dispositiva de la sentencia (no entre las consideraciones del fallo y lo resuelto en la parte dispositiva). Valga acotar que, en el proceso contencioso administrativo, tal premisa ha sido relativizada. Ello por cuanto, en virtud de los poderes otorgados al juzgador, las pretensiones aducidas en la demanda pueden sufrir variaciones, tanto en la audiencia preliminar o como en la de juicio, conforme lo previsto en los numerales 90 párrafo 1) inciso b) y 95 del CPCA. Además, de conformidad con el canon 122 de ese mismo cuerpo normativo, se le confiere al Tribunal la potestad de emitir una serie de pronunciamientos de carácter oficioso, cuando se declare procedente la pretensión en forma parcial o total. De modo que la incongruencia, como causal de casación, ocurre cuando el juzgador decide sobre cuestiones no peticionadas (extra petita), más de lo pedido (ultra petita), u omite la decisión, en todo o en parte (mínima pepita), acerca de las pretensiones o de las excepciones. Lo anterior según los hechos aducidos como sustento de la respectiva petición, en tanto ésta se entiende en función de la causa que en ellos se expresa (causa petendi fáctica); no así el fundamento legal, porque es el Juez y no a las partes a quien corresponde decidir acerca del derecho (principio iura novit curia). Por otra parte, para determinar la existencia de este vicio ha de confrontarse, necesariamente, la parte resolutiva de la sentencia con las pretensiones aducidas en la demanda y en las demás oportunidades que la ley contempla, o las excepciones propuestas por el demandado, a fin de determinar si en realidad existe un evidente desajuste de aquella frente a estas. (Sobre este tema pueden consultarse, de esta Sala, las sentencias no. 871-F-S1-2010 de las 9 horas 15 minutos del 22 de julio de 2010, no. 1547-F-S1-2011 de las 9 horas 15 minutos del 22 de diciembre de 2011 y no. 402-F-S1-2012 de las 9 horas 30 minutos del 22 de marzo de 2012, entre otras).

VI.- Ahora bien, de la lectura integral de la sentencia es posible apreciar que el Tribunal valoró el cuadro fáctico y motivó las razones por las cuales declaró parcialmente con lugar la demanda. Mas aún, tampoco lleva razón el recurrente cuando afirma que en sentencia se consideró que la única excepción opuesta por la Municipalidad demanda fue la expresión sine actione agit. Por el contrario, los juzgadores detallaron las razones por las cuales se declaró la falta de derecho sobre las pretensiones indemnizatorias de la empresa accionante, tanto principales como subsidiarias, y el por qué únicamente reconoció los daños derivados de la suspensión de aquellas labores constructivas que ya habían sido autorizadas. Específicamente, en el considerando XI de la sentencia, se refiriere a la nota no. MAT-DA-WA-0150-2009 del 9 de julio de 2009, en la cual el Alcalde de Atenas ordenó se paralizaran las obras hasta tanto se cumpliera con alguna de las siguiente dos condiciones: “o la Sala cuarta [sic] se pronuncia [sic] o el desarrollador cumpla con los requisitos” (hecho probado no. 51 de la sentencia impugnada, no controvertido). Los juzgadores observaron que, posteriormente, en oficio no. MAT-WA-07-109 del 15 de febrero de 2010, dicho funcionario procedió a realizar una “reevaluación oficiosa” en la que dispuso levantar la orden de suspensión girada en aquella oportunidad (hecho probado no. 58 del fallo recurrido, no controvertido y folios 117 a 120 del expediente judicial). Por tal razón estimaron que, ese lapso cuando estuvieron suspendidas las obras, se trataba de “de una paralización intempestiva y sin la evidencia dentro del expediente de un motivo justificado, carente de todo procedimiento y tampoco justificable como medida cautelar. […] Generando como consecuencia la existencia de una conducta formal e ilegal, y como tal generadora de responsabilidad declarable en esta sede”. Se agregó que “es incuestionable la ilegalidad de la conducta, la existencia del daño y el nexo causal entre uno u otro, en el entendido que la paralización de una obra de construcción presenta afectacciones sobre el material comprado, el personal contratado y hasta posibles negocios que pudieron gestarse a partir de estas; […]”. Sin embargo, para establecer la cuantificación del daño el Tribunal advirtió que no resultaba procedente incluir el precio de compra del terreno, la construcción de la planta de tratamiento y las obras de mejoramiento de la vía pública e infraestructura, tal y como lo pretendía la parte actora; en tanto “carecen de manera manifiesta nexo [sic] de causalidad con la conducta ilegal ya señalada” y se trataba de “obras desarrollas por su cuenta y riesgo, […] dentro de una actividad lucrativa por él emprendida”. Tampoco podrían ser incluidos los daños producidos al pozo de agua, dado que “la administración paralizó obras, pero no impidió a la actora que contara con el personal de seguridad y las medidas útiles y necesarias para mantener sus bienes en resguardo, […]. Además el daño, […] no fue realizado por la administración sino por un tercero sin nexo alguno con la organización o actividad administrativa”. Respecto de aquellos que sí podrían ser reconocidos, los juzgadores señalaron que en el juicio oral y público se evidenció “como algunos materiales se habían lavado por generarse la paralización en pleno invierno y así como el deterioro normal por el mero tiempo que no se habría generado si la obra hubiera continuado por su curso normal, daños que si presentan realización [sic] directa con la conducta administrativa ilegal, […]”. Empero, dado que en el proceso no se llegó a establecer el quantum, no era posible declararlo en este momento. Por todo lo anterior, se rechazó la liquidación en los términos planteados por la empresa accionante y se ordenó “remitir a la ejecución de sentencia a que la parte actora liquide efectivamente los daños sufridos y los acredite, supeditado a lo antes dicho”. Todo lo antes expuesto permite apreciar que el fallo no incurre en razonamientos confusos o de tal contradicción que impidan conocer las razones que sustentaron lo decidido. Por tal motivo, estima esta Sala que la sentencia no es omisa en cuanto a los fundamentos en que se sustentó para arribar a la decisión adoptada; el que éstos no sean compartidos por el casacionista no conlleva su inexistencia. Ahora bien, la Municipalidad centra su reproche bajo el argumento de que, con la mencionada condena, el Tribunal incurrió en ultra petita, al otorgar una pretensión “no planteada por la demandante”. Sobre el particular, esta Sala observa que –contrario a lo indicado por el casacionista– la decisión tomada por los juzgadores deriva de lo solicitado por la parte accionante. En la pretensión numerada como 6°, la empresa Veintitrés Trece Doce S.A. pidió, en términos generales, lo siguiente: “Que se condene a la Municipalidad de Atenas al pago de los daños materiales, daños morales y perjuicios irrogados a mi representada, que son consecuencia directa y derivados de las actuaciones materiales, conductas omisivas y actos administrativos dictados por los órganos que componen ese ayuntamiento.” En ese sentido, en el punto 6.1.1. de ese mismo apartado petitorio, específicamente indicó: “[…] Las obras se suspendieron por seis meses, y posteriormente, se ejecutaron con la venia de la Alcaldía Municipal y del Departamento de Ingeniería Municipal de Atenas, sin embargo, eso originó el motivo que afectó directamente los intereses patrimoniales de mi representada, ya que se generaron pérdidas por la paralización injustificada de las obras referidas.” (Ver folios 285 y 287 del expediente judicial). De esta forma, es claro que la condena impuesta es el resultado de las pretensiones esbozadas por la demandante en este proceso. Más aún, el Tribunal declaró la responsabilidad del Gobierno Local –y el consecuente deber de indemnizar los daños irrogados (que habrán de ser demostrados en el proceso de ejecución de sentencia)–, por causa de una de las conductas administrativas expresamente indicadas en el elenco de hechos de la ampliación de demanda, donde se hace referencia al mencionado oficio no. MAT-DA-WA-0150-2009 suscrito por el Alcalde Municipal el 9 de julio de 2009, lo cual no fue controvertido por el Ayuntamiento demandado (hecho no. 24° del escrito incorporado al proceso por la accionante el 19 de octubre de 2010 y punto no. 24° de la contestación ofrecida por la Municipalidad el 17 de marzo de 2011, folios 275 y 364 del expediente judicial). Ergo, no existe el vicio de incongruencia por ultra petita alegado por la representación municipal, en tanto no se evidencia una contradicción entre lo pedido y lo resuelto. Por tal motivo, el agravio invocado habrá de ser rechazado.

Casación por violación de normas sustantivas Recurso de la parte actora VII.- En su primer reclamo, el apoderado especial judicial de la sociedad Veintitrés Trece Doce S.A. aduce hechos indemostrados en contradicción con la prueba, por cuanto el Tribunal no condenó al pago de daños y perjuicios derivados de la indebida tramitación del proyecto por parte de la Municipalidad de Atenas. Los juzgadores, destaca, solamente reconocieron aquellos causados durante el tiempo que se mantuvo paralizada la obra; mas no los provocados por el atraso en la aceptación o rechazo del proyecto y por los actos que se contradijeron entre sí. Realiza una exposición acerca del régimen de responsabilidad administrativa desarrollado en el Libro I, Título VII, Capítulo I de la LGAP. Menciona las diferencias entre actividad formal, actuaciones materiales y omisiones formales o materiales. A partir de ahí, señala la distinción entre responsabilidad por conducta lícita o funcionamiento normal y la generada por conducta ilícita o funcionamiento anormal. Refiere al régimen de responsabilidad objetiva de la Administración, para lo cual cita la sentencia de esta Sala, no. 584-2005 de las 10 horas 40 minutos del 11 de agosto de 2005. Combate el fallo por cuanto únicamente reconoce los daños causados por el tiempo cuando se mantuvieron paralizadas las obras en virtud de actos formales de la demandada; mas no aquellos generados por la errónea tramitación del Proyecto Villas de Jesús, por un funcionamiento anormal (cita parcialmente el considerando XI del fallo impugnado). El Tribunal se equivoca, dice, al indicar la fecha de la resolución no. MAT-WA-07-109 de la Alcaldía Municipal (mediante la cual se levantó la paralización ordenada en el año 2009), ya que menciona que ésta se emitió el 15 de enero de 2009, cuando lo cierto es que fue el día 15 de enero, pero del año 2010. Solicita se corrija tal error, con el fin de evitar futuros problemas al momento de la ejecución de sentencia. A partir de los hechos que se tienen por probados, continúa, se demuestra un funcionamiento anormal por parte del Gobierno Local demandado, que le causó daños a su representada (transcribe parcialmente los hechos probados 10, 13, 14, 26, 28, 30, 38, 39, 43, 50, 51, 58 y 62). Según el detalle de lo allí indicado, asegura, se desprende que desde el año 2006, la empresa actora inició gestiones para el desarrollo del Proyecto Villa Jesús de Atenas. Reclama, “a partir de ese momento, y hasta el año 2010, la tramitación del proyecto se convirtió en todo un calvario, donde a mi representada se le otorgaron permisos, se le suspendieron, se le revalidaron y en general se llevaron a cabo actos por parte de la Administración Municipal y del Concejo Municipal que se contradecían y que evitaron el avance del proyecto”. De esta forma, enfatiza, “se tramitó durante varios años un proyecto habitacional, que no ha podido desarrollarse, gracias a un funcionamiento anormal de dicha institución”. Alude a la ya citada sentencia no. 584-2005, acerca del concepto de funcionamiento anormal, como aquellas conductas que se apartan de la buena administración (artículo 102, inciso d), de la LGAP) o de la organización, de las reglas técnicas, la pericia y el prudente quehacer en el despliegue de sus actuaciones, con efecto lesivo, lo cual puede manifestarse por un funcionamiento tardío o ausente y que debe distinguirse de la ilicitud. Las deficiencias en la tramitación del proyecto por parte de la Municipalidad de Atenas, afirma, se enmarcan dentro de un funcionamiento anormal que le ha producido daños, “toda vez que parece más que claro que el mantener pendiente la solución final de un proyecto habitacional durante más de 4 años, causa daños materiales. En este punto, extraña a esta representación el hecho de que el Tribunal no haya considerado esta circunstancia, a pesar de que se desprende claramente de los hechos que tiene por probados”. Es necesario tomar en consideración, subraya, que para el año 2010 ese Gobierno Local contaba con todos los elementos para rechazar o aprobar el Proyecto Villa Jesús Atenas; según se desprende de los hechos probados no. 62 y 63, donde consta el criterio final de la administración sobre su procedencia. A pesar de ello, recrimina, el fallo tuvo por no probado que la suspensión de las obra se encuentre sustentada en motivos legales o legítimos (hecho indemostrado no. 8). De esta forma, alega, el Tribunal dejó de considerar que la Municipalidad ya contaba con todos los elementos de juicio suficientes para conocer de forma definitiva el proyecto (hechos probados no. 62 y 63), por lo que debía resolver por el fondo el asunto; ya sea declarando que se trataba de un fraccionamiento simple o de una urbanización, y si contaba o no con todos los requerimientos de ley, aprobándolo o rechazándolo. Denuncia, “el considerar como ‘hecho no probado’ que las suspensiones fueran sustentadas en motivos legales o legítimos de la administración, sería dejar de lado el hecho de que existían, para el año 2010 suficientes elementos de prueba y criterios legales, para conocer el proyecto de forma definitiva”. Manifiesta que si bien ese hecho no demostrado podría referirse a la suspensión dictada mediante oficio no. MAT-DA-WA-0150-2009 del 9 de julio de 2009 de la Alcaldía Municipal, no queda claro, pues “la simple ausencia de conocimiento definitivo del proyecto por parte de la Municipalidad, corresponde a una suspensión”. En su criterio, lo correcto era tener como un hecho probado que esa Corporación Municipal había mantenido suspendido el conocimiento definitivo del proyecto, a pesar de que se contaban con todos los elementos de prueba para darle solución al asunto (oficios de la Administración citados en los hechos probados no. 62 y 63), ya sea rechazando o aprobando la propuesta realizada por su representada. Agrega, si lo que se pretendía era indicar que la suspensión dictada en la nota MAT-DA-WA-0150-2009 no estaba sustentada en motivos legítimos, debió haberse señalado así expresamente. Por tal motivo, acusa, el hecho probado no. 8 contradice la prueba aportada por su representada y el mismo elenco fáctico; razón por la cual se debe tener por demostrada la existencia de un funcionamiento anormal en la tramitación del proyecto Villa Jesús Atenas, de tal suerte que el Ayuntamiento debe ser condenado en abstracto al pago de daños y perjuicios derivados de esta circunstancia. Como segundo agravio, arguye falta de aplicación del numeral 122, inciso j), del CPCA. Refiere al considerando X y al por tanto del fallo impugnado, en los cuales se le otorga a la Municipalidad de Atenas un plazo de tres meses a partir de la firmeza de la sentencia, para que “ejecute el acto de recepción o en su defecto inicie los trámites de revocación o anulación del proyecto Villa Jesús de Atenas”. Expone, a la luz de la doctrina de la intangibilidad de los actos propios, la declaración o anulación de actos administrativos favorables o declarativos de derechos es un trámite de excepción. Destaca, al tenor de lo dispuesto en el precepto 34 Constitucional y los artículos 153, 173 y 183 de la LGAP, la potestad de revocar o anular podría caducar un año después de adoptado el acto (que en este caso se trata del visado de 28 planos, 3 permisos de construcción, un permiso para planta de tratamiento de aguas y otras obras y permiso para construir una vivienda). Recrimina, el por tanto de la sentencia no hace mención de las consecuencias jurídicas e indemnizatorias, que surgirían en el supuesto de que no se realice la revocación o anulación de los actos que se han dictado a favor de su representada, o se determine que ello no es procedente. Cita el inciso j) del canon 122 del CPCA e indica que se podría lesionar a la empresa demandante, por no estipular la procedencia de una indemnización por daños y perjuicios, en el supuesto de que existan retrasos injustificados o incumplimientos referidos a la aceptación del proyecto o, en su defecto, en el inicio de los procedimientos de revocación o anulación. De no ser definido por la autoridad judicial, reclama, podría implicar interponer un nuevo juicio, para que se reconozca el posible daño emergente y lucro cesante. En su criterio, el fallo debió consignar que, de no proceder con lo dispuesto en el plazo conferido, la Municipalidad debería cubrir los daños y perjuicios, lo cuales podrán liquidarse en ejecución de sentencia. En el tercer cargo, acusa falta de aplicación del artículo 6 de la Ley de Protección al Ciudadano del Exceso de Requisitos y Trámites Administrativos (Ley no. 8220 del 4 de marzo de 2002 y sus reformas, en adelante Ley no. 8220) y el canon 331 de la LGAP, al amparo de lo previsto en el numeral 138, inciso c), del CPCA. Indica, el Gobierno Local tuvo conocimiento de la existencia del proyecto de fraccionamiento denominado Villa Jesús de Atenas desde el año 2007, según se desprende de los hechos probados no. 10, 13, 14, 26, 28, 30, 38, 39, 43, 50, 51 y 58, que transcribe de forma parcial. Agrega, desde el año 2006 al 2010, el proyecto se mantuvo en análisis, según se demuestra en los hechos probados no. 62 y 63. Motivo por el cual, asegura, desde agosto de 2010 el Concejo Municipal y la Alcaldía estaban en posibilidad técnica y jurídica de adoptar una decisión, en torno a si se aceptaba o no el proyecto. El quebranto a los numerales 6 de la Ley no. 8220 y 331 de la LGAP, declara, surge por cuanto la sentencia impugnada otorga un plazo de tres meses a la Municipalidad de Atenas, para que decida si acepta o no la entrega del fraccionamiento, a pesar de que ha contado con varios años para adoptar esa decisión. Cita el numeral 331 de la LGAP y el precepto 6° de la Ley no. 8220, previo a que fuera reformado por Ley no. 8990 del 27 de septiembre de 2011. Aduce, la Sala Constitucional ha señalado que la Administración Pública cuenta con el plazo de un mes, contado a partir de que se recibe la solicitud, para resolver lo que en derecho corresponda (menciona las sentencias de esa Cámara, no. 171-99 de las 9 horas 30 minutos del 15 de diciembre de 1999, no. 3072-93 de las 16 horas del 20 de junio de 1993 y no. 17805-2007 de las 15 horas 25 minutos del 11 de diciembre de 2007). Ante la ausencia de un reglamento municipal que regule el tema, dice, lo procedente era que el Gobierno Local resolviera en el plazo legal previsto para autorizar o aprobar un proyecto de fraccionamiento, que en este caso sería un mes, de conformidad con el numeral 331 de la LGAP. Sin embargo, recrimina, el Tribunal se decanta por la tesis de otorgar tres meses, para que el Ayuntamiento adopte la decisión de resolver el proyecto o iniciar los procedimientos legales para su anulación o revocación. Transcribe parcialmente el considerando X y el Por Tanto de la sentencia impugnada, donde se le otorga a la Corporación Municipal un plazo de tres meses, contados a partir de la firmeza del fallo, para que ejecute el acto de recepción del proyecto o para que inicie el trámite de revocación o anulación. Reitera, se infringen las disposiciones 6° de la Ley no. 8220 y 331 de la LGAP, toda vez que la Municipalidad debe sujetarse al plazo previsto para decidir en definitiva lo que corresponda. En el ejercicio de la potestad reglamentaria, agrega, un Ayuntamiento puede emitir un reglamento para la aprobación de permisos de construcción o fraccionamientos, donde puede definir plazos para aprobar o autorizar proyectos. Sin embargo, en este caso, afirma, no se ha aprobado tal reglamento, por lo que, alega, son aplicables los mencionados preceptos 6 de la Ley no. 8220 y 331 de la LGAP, en virtud de los cuales lo que corresponde es un mes para aprobar una autorización o licencia que cumpla con sus requisitos, o bien resolver acerca de su rechazo. Insiste, otorgar tres meses a partir de la firmeza del fallo, para que la Municipalidad adopte la decisión de aceptar o rechazar el proyecto, infringe las citadas normas, en detrimento de los derechos de su representada. En el cuarto motivo invoca quebranto de los principios constitucionales de seguridad jurídica, razonabilidad y proporcionalidad. Cita parte del considerando X y del Por Tanto de la sentencia impugnada e insiste: al haber otorgado un plazo de tres meses al Ayuntamiento de Atenas para resolver la aceptación del proyecto o iniciar el procedimiento de anulación o revocación, le causa inseguridad jurídica pues, además del atraso innecesario, no se indica ninguna consecuencia en caso de que la Municipalidad no resuelva en el plazo otorgado. De ahí que, afirma, lo procedente sería que el Gobierno Local cubra los daños y perjuicios que su representada logre acreditar, por la dilación u omisión de tales procedimientos. Transcribe el concepto de seguridad jurídica visible en la sentencia de la Sala Constitucional no. 8790-97 de las 9 horas 6 minutos del 24 de diciembre de 1997. Asimismo, destaca, el fallo recurrido no aclara cuál es la consecuencia, de persistir los funcionarios municipales en la omisión formal de esos procedimientos anulatorios o de revocación de actos, ni se indican las responsabilidades que corresponderían, en caso de inacción administrativa. Recalca, por cuatro años consecutivos los personeros de su representada han realizado trámites ante la Municipalidad, sin que exista una decisión técnica y jurídica apropiada para resolver en definitiva la procedencia del proyecto, lo que le ha generado una grave lesión patrimonial, la cual podría postergarse, de persistir la omisión formal de esa administración. En virtud de ello, concluye: “de no proceder jurídicamente la anulación o revocación de los mencionados actos administrativos, existiría una incertidumbre e inseguridad jurídica, en cuanto a la existencia, vigencia y el dimensionamiento de los efectos de esos actos.” Por otro lado, acusa falta de razonabilidad técnica, al establecer un plazo de tres meses para que la Municipalidad resuelva la procedencia o no del proyecto, cuando se trata de algo que ha conocido a lo largo de varios años. Sostiene, no hay una aplicación razonable entre los medios y los fines: “porque la carga y costo del trámite lo tiene que asumir mi representada, así como los daños y perjuicios que se puedan derivar de tardanzas u omisiones formales injustificadas. Lo razonable y proporcional, era que el fallo le ordenara a la Municipalidad de Atenas, que de no adoptar las conductas correspondientes, deberá resarcir los daños y perjuicios con posterioridad a la firmeza del fallo”. No es razonable, afirma, someter a la empresa a un plazo de tres meses, a efecto de que el Ayuntamiento resuelva, cuando el plazo legal para la aprobación de un proyecto urbanístico es de un mes; más aún por cuanto ya existen actos de aprobación (permisos de construcción y 28 visados de planos). Cita las consideraciones de la Sala Constitucional en el fallo no. 732-2001 de las 12 horas 24 minutos del 26 de enero de 2001, en cuanto al concepto de razonabilidad del acto administrativo. Repite, “lo razonable y proporcional, sería que el voto No 031-2012, haya dispuesto un plazo mínimo (un mes) para resolver la aceptación del proyecto, o bien iniciar actos de anulación o revocación, caso contrario indemnizar los daños y perjuicios que corresponden y así indicarlo expresamente”. Enfatiza, los actos favorables a su representada son la aprobación de 28 visados de planos, tres permisos de construcción (un permiso para planta de tratamiento de aguas residuales y otras obras y permisos para construir dos viviendas). Es razonable y proporcional, insiste, se indique expresamente que, de persistir una omisión formal, en cuanto a la tramitación de procedimientos (anulatorios o de revocación), atribuible a los funcionarios de la Municipalidad de Atenas, se deje prevista la posibilidad de acreditar y cobrar los daños y perjuicios que correspondan, además de sentar las responsabilidades disciplinarias y civiles procedentes.

VIII.- El apoderado especial judicial de la accionante arguye, en su primer cargo, que a partir de los hechos tenidos por probados (los numerados como 10, 13, 14, 26, 28, 30, 38, 39, 43, 50, 51, 58 y 62), se evidencian errores en la tramitación del proyecto, que le generaron daños y perjuicios a su representada; lo cual no fue debidamente valorado por el Tribunal, por lo que –en su criterio– se violentó el Libro I, Título VII, Capítulo I de la LGAP, específicamente en cuanto dispone la responsabilidad de la Administración por funcionamiento anormal. Ello por cuanto, indica, a partir del año 2006 inició gestiones y, desde entonces “la tramitación del proyecto se convirtió en todo un calvario, donde […] se llevaron a cabo actos por parte de la Administración Municipal y del Concejo Municipal que se contradecían y que evitaron el avance del proyecto”; de modo tal que, estima, al “mantener pendiente la solución final de un proyecto habitacional durante más de 4 años, causa daños materiales.” Razón por la cual cuestiona “que el Tribunal no haya considerado esta circunstancia, a pesar de que se desprende claramente de los hechos que tiene por probados”. Ante tal alegato, es preciso recordar que la responsabilidad patrimonial extracontractual de la Administración se enmarca dentro de un régimen preminentemente objetivo, como fenómeno complejo que requiere una serie de elementos: una conducta lesiva (sea activa o por omisión, en virtud de funcionamiento legítimo o ilegítimo, normal o anormal), un daño (efectivo, evaluable e individualizable) y un nexo de causalidad (relación entre el daño reclamado y la conducta desplegada por el agente causante) (sobre este tema puede consultarse, entre otras, la sentencia de esta Sala, no. 398-F-S1-2009 de las 10 horas 40 minutos del 23 de abril de 2009). En cuanto al parámetro de anormalidad, esta Cámara ha indicado que se refiere “a aquellas conductas administrativas, que en sí mismas, se apartan de la buena administración (conforme al concepto utilizado por la propia Ley General en el artículo 102 inciso d., que entre otras cosas incluye la eficacia y la eficiencia) o de la organización, de las reglas técnicas o de la pericia y el prudente quehacer en el despliegue de sus actuaciones, con efecto lesivo para la persona. Esto permite señalar que la anormalidad puede manifestarse a través de un mal funcionamiento; un funcionamiento tardío, o una ausencia total de funcionamiento” (sentencia no. 74-F-2007, de las 10 horas 15 minutos de 2 de febrero de 2007). En el presente caso, el recurrente señala una serie de hechos tenidos por probados en el fallo impugnado, a partir de los cuales –en su parecer– se demostró un funcionamiento anormal de la Municipalidad demandada. Específicamente, alude a los siguientes: el oficio no. MAT-DA-WA-111-2006 del 29 de agosto de 2006, mediante el cual el Alcalde otorgó el uso de suelo conforme, a efectos de construir viviendas y una planta de tratamiento (hecho probado no. 10); la nota del 19 de junio de 2007, donde el Ingeniero Municipal calificó el proyecto como un “fraccionamiento simple” (hecho probado no. 13); el visado de 28 planos por parte de la Oficina de Catastro de la Municipalidad de Atenas (hecho probado no. 14); el informe de fecha 29 de septiembre de 2008, donde el asesor legal comunicó al Concejo Municipal que el proyecto requería de todos los requisitos técnicos y legales para un proceso urbanístico y que, pese a la ausencia de permiso de la municipalidad, en la propiedad se hicieron trabajos tendientes a su preparación; motivo por el cual, ese mismo día, el Gobierno Local ordenó a la empresa que presentara el anteproyecto completo, previo a resolver la solicitud de permiso de construcción de la planta de tratamiento (hechos probados no. 26 y 28); el anteproyecto presentado por la desarrolladora los días 10 y 15 de octubre de 2008 (hecho probado no. 30); la nota del Alcalde Municipal, no. MAT-WA-14-09 del 17 de febrero de 2009, que aprobó el silencio positivo solicitado por la empresa para el desarrollo del proyecto y la planta de tratamiento, en virtud del cual se posibilitó que la actora iniciara las obras (hechos probados no. 38 y 39); los permisos de construcción 30-2009 del 24 de febrero de 2009, no. 110-2009 y 111-2009, ambos del 22 de junio de 2009, para infraestructura y dos viviendas unifamiliares (hechos probados no. 43 y 50); la nota no. MAT-DA-WA-0150-2009 del 9 de julio de 2009, en la que se ordenó la suspensión de los trabajos que se estaban realizando en el lugar y la respectiva “reevaluación oficiosa”, ejecutada en oficio no. MAT-WA-07-109 del 15 de febrero de 2010 (hechos probados no. 51 y 58); los oficios no. MAT-IC-62-2010 del 16 de agosto, no. MAT-IC-69-2010 del 2 de setiembre y no. MAT-INGM-74-2010 del 17 de setiembre, todos del 2010, en los que el Ingeniero Municipal le informó al Alcalde y al Concejo que el proyecto cumplía las exigencias solicitadas; así como las manifestaciones de los señores Marcelo López León y Fabián Méndez Marín, funcionarios municipales, quienes en la audiencia de juicio indicaron que el proyecto cumple con los requisitos legales, en caso de que se considerara como un “fraccionamiento simple” (hechos probados no. 62 y 63). Ahora bien, es preciso advertir que no resulta posible centrar la atención en algunos hechos, para sustentar una anormalidad en la actuación administrativa supuestamente no apreciada por los juzgadores, sin que se considere la integralidad del cuadro fáctico en que se enmarca la sentencia impugnada. Ello por cuanto, cuando se reclama el reconocimiento de una indemnización, la carga de la prueba pesa sobre quien formula la demanda, en tanto le corresponde acreditar el daño y el nexo causal que le permita imputar la conducta lesiva (así como al demandado le atañe demostrar la existencia de alguna de las causas eximentes) (artículos 58, inciso f), y 64, párrafo 2), del CPCA y 317 del CPC por aplicación supletoria del canon 220 del CPCA). Más aún, quien alega un funcionamiento anormal, requiere evidenciar cuál es el comportamiento debido, ya sea desde el punto de vista jurídico o conforme las reglas unívocas de la ciencia o la técnica, o los principios elementales de justicia, lógica o conveniencia, los cuales constituyen parámetros de legalidad (preceptos 15 y 16 de la LGAP). De forma tal que sea posible comparar la conducta realizada con la debida “ya que únicamente ese contraste permite al juzgador afirmar la existencia de un error o un funcionamiento anormal” (Sala Primera, sentencia no. 609-F-S1-2012 de las 12 horas del 15 de mayo de 2012). En el caso particular, observa esta Cámara que el casacionista no logra vincular los hechos y elementos probatorios que considera indebidamente valorados, con el funcionamiento anormal que reclama y el daño supuestamente causado. Es decir, no basta con enumerar los hechos en virtud de los cuales se estima existe una supuesta anormalidad en la actuación administrativa, sino que debió establecer el nexo de causalidad –respecto de cada uno de ellos– y el daño que considera se le generó y que, según su criterio, el Tribunal tuvo por indemostrado, en contradicción con la prueba constante en el proceso. Tampoco realiza el ejercicio de confrontar aquello que, aduce, se aparta de la correcta gestión pública, con lo que, en su criterio, hubiera sido el proceder adecuado. Por otra parte, su argumento resulta contradictorio, toda vez que, entre las actuaciones cuya anormalidad recrimina, se encuentran –precisamente– los actos administrativos que el Tribunal le reconoció como favorables para su representada. En ese sentido, obsérvese, ante el visado de los 28 planos, los permisos de construcción concedidos y el silencio positivo declarado por el Alcalde Municipal, los juzgadores estimaron que si bien eran actos que no resultaban conformes con el ordenamiento jurídico, no por ello dejaban de favorecer al administrado, motivo por el cual su anulación requería de los procedimientos legales correspondientes: “Como se ha venido señalando si bien no es posible considerar cada uno de estos actos como declarativo de derechos en el sentido técnico del término (por tratarse de autorizaciones y permisos), si generan una situación favorable a la actora, que como tal no podría destruirse o desconocerse sin cumplir para tal efecto los procedimientos legales y constitucionales al efecto. […]. Tampoco es posible tenerlos como inexistentes por presentar algún posible vicio, pues nuevamente estaríamos ante una inseguridad jurídica insostenible en el Estado costarricense. No se trata de una especie de convalidación de un acto que presenta serias deficiencias de lo que se conoció en el juicio oral y público y de la prueba vertida, sino de la imposibilidad de desconocer un acto emanado por una dependencia pública y sobre el cual no se han emitido actuación en contrario; en pocas palabras no existe procedimiento administrativo para negarle los efectos jurídicos que presenta a la fecha”. Fue por tal motivo que, al amparo del numeral 122 del CPCA, el Tribunal confirió “el plazo de tres meses a partir de la firmeza de la sentencia para que la demandada ejecute el acto de recepción o en su defecto inicie los trámites de revocación o anulación del proyecto Villa Jesús de Atenas.” Por otro lado, resulta evidente que lo anterior no está reconociendo que las gestiones realizadas por la empresa actora, ante la Municipalidad, cumplieran con todo lo requerido para este tipo obras constructivas y que, por tanto, se haya demostrado un funcionamiento anormal de la Administración, que pudo haber generado el “calvario” en el que –dice el recurrente– se convirtió el trámite del proyecto. Recuérdese, los juzgadores declararon la falta de derecho sobre la mayoría de las pretensiones de la parte actora. Para ello, en el fallo impugnado se observó que la empresa alegó, ante la Municipalidad y –posteriormente– en este proceso judicial, que el desarrollo propuesto se trataba de un “fraccionamiento simple”; sin embargo, se demostró que en realidad constituía un proyecto urbanístico, el cual debía ser sometido a una serie de requisitos que no fueron observados, según lo evidenció el Tribunal: “En esas condiciones nos resulta incuestionable que se trata de una urbanización. […]. Como ya se indicó la idea del fraccionamiento simple es que el interesado solo tiene que conectar su necesidad a una red preexistente que tiene capacidad para incluirlo, lo que en este caso no se da, reiteramos por la cantidad de lotes suministrados. […]. Es discutible si desde el plano material algunos requisitos legales que en su momento no se presentaban al día de hoy no esten [sic] satisfechos, pues es posible constatar como actualmente se cuenta con el estudio de impacto ambiental y como se han realizado obras para suplir los servicios faltantes, pero faltan elementos de convicción para saber si la totalidad de las necesidades están satisfechas al momento, el ejemplo más notorio es lo referente al tema del agua, donde la prueba es inexistente; todo sin perjuicio del tema de la competencia sobre el órgano facultado para recibir el proyecto, en los términos ya apuntados. // […] // También es pertinente aclarar que la parte actora sostiene de manera implícita la manutención de dichos actos constatativos [sic] en virtud de corresponder a fraccionamientos simples, lo que como se viene indicando es incorrecto, pues son parte de una urbanización. […].”. La representación recurrente no combate tales apreciaciones y, con ello, el cargo invocado tampoco quiebra el fallo que aquí se impugna; en tanto lo que se comprobó es que la empresa estaba proponiendo un “fraccionamiento simple”, cuando –por el contrario– tales obras se debieron tramitar, desde un inicio, con base en las reglas de un proyecto urbanístico. Finalmente, en la última parte de su primer agravio, el casacionista sostiene que “el hecho ‘no probado’ N°8, […], contradice la prueba aportada por mi representada, y el mismo elenco de hechos probados, razón por la cual solicitamos a esta honorable Sala revocar el mismo […].”. En virtud de lo anterior, conviene observar que, en ese hecho indemostrado octavo, la sentencia indicó que no había sido probado “que las suspensión de las obras dictadas por el Concejo Municipal y el Alcalde, ambos de la Municipalidad de Atenas, se encuentren sustentados en motivos legales o legítimos de la actuación administrativa (los autos)”. Fue por esta razón, precisamente, que los juzgadores declararon con lugar la pretensión de la actora, para que se le reconocieran los daños derivados de la suspensión ordenada en el oficio no. MAT-DA-WA-0150-2009 del 9 de julio de 2009, tal y como ya se expuso al resolver el agravio por vicios procesales interpuesto por el Ayuntamiento demandado. Desde esa perspectiva, lo indicado por el Tribunal, en ese hecho no probado, favorece los intereses de la empresa accionante, por lo que tal cuestionamiento es contradictorio y carece de claridad y precisión, lo que dice de su informalidad e impide realizar mayor análisis, en cuanto a ese punto. En consecuencia, todo lo aquí señalado permite concluir que los argumentos del casacionista no logran demostrar una indebida valoración de la prueba por parte del Tribunal; por tal razón, se rechaza el cargo alegado.

IX.- En virtud de la conexión entre el segundo y cuarto reproche, se procederá a analizarlos conjuntamente. Por un lado, la empresa accionante acusa falta de aplicación del precepto 122, inciso j), del CPCA, por cuanto, sostiene, los juzgadores omitieron estipular que, en caso de no cumplir con lo ordenado, el Gobierno Local sería entonces responsable de cancelar los daños y perjuicios que se le generen a su representada. Asimismo, estima, se violentan los principios constitucionales de seguridad jurídica, razonabilidad y proporcionalidad, al no haber indicado, expresamente, la responsabilidades disciplinarias y civiles que podrían caber, en caso de que la Municipalidad no resuelva en el tiempo conferido. Ahora bien, según se ha expuesto, en la parte dispositiva de la sentencia se le otorgó al Ayuntamiento un “plazo de tres meses a partir de la firmeza de la sentencia para que la demandada ejecute el acto de recepción o en su defecto inicie los trámites de revocación o anulación del proyecto Villa Jesús de Atenas”. Valga señalar que, el no indicar las consecuencias de no obedecer lo allí estipulado, no genera una falta de aplicación del referido numeral 122, inciso j), del Código de referencia. Dicha norma opera para presupuestos diferentes. Según indica el texto normativo en comentario, lo que allí se instituye es la facultad del juez para “ordenar a la Administración Pública que se abstenga de adoptar o ejecutar cualquier conducta administrativa, que pueda lesionar el interés público o las situaciones jurídicas actuales o potenciales de la persona.” Por el contrario, lo pretendido por el casacionista es asegurar que se acate lo acordado en sentencia. Si bien nada obsta para que, cuando una sentencia ordene realizar una conducta específica –o abstenerse de ejecutarla–, indique expresamente las consecuencias de su incumplimiento, ello no significa que el omitirlo invalida el fallo, tal y como lo pretende el recurrente. Conviene recordar que el CPCA establece, en el Título VIII, Capítulo I, un conjunto de normas a las cuales el interesado puede acudir, con el fin de garantizar el cumplimiento y la debida ejecución de lo resuelto en la fase cognitiva. Según lo preceptuado en ese apartado del mencionado Código, las sentencias deben ser cumplidas en la forma y los términos consignados por ellas e, inclusive, el juez ejecutor puede solicitar el auxilio de la Fuerza Pública para la consumación plena e íntegra de las resoluciones dictadas por el Tribunal de Juicio, cuando contengan una obligación de hacer, de no hacer o de dar, y estas no sean adoptadas voluntariamente por la parte obligada (artículo 156 del CPCA). Más aún, se establece un régimen de multas para los funcionarios públicos que, sin justa causa, incumplan cualquiera de los requerimientos tendientes a la ejecución del fallo, sin perjuicio de las responsabilidades civiles, penales y administrativas que puedan proceder (ver preceptos 158 a 161 ibídem). Por otra parte, una vez firme la sentencia, si la Administración Pública incurre en cualquier conducta contraria a aquella, en perjuicio de la parte interesada, ésta puede solicitar al juez ejecutor su nulidad, sin necesidad de incoar un nuevo proceso (canon 175 del mismo Código). En consecuencia, dichas normas confieren la seguridad jurídica, la razonabilidad y la proporcionalidad que el recurrente extraña, para garantizar el respeto del fallo por parte de la entidad demandada. Desde esa perspectiva, el reclamo esgrimido resulta improcedente, por lo que habrá de ser denegado.

X.- En el tercer agravio, el casacionista se refiere al plazo de tres meses que confirió el Tribunal a la entidad demandada, con el fin de que “ejecute el acto de recepción o en su defecto inicie los trámites de revocación o anulación del proyecto Villa Jesús de Atenas”. Considera que el máximo de tiempo que se debió otorgar es de un mes, por lo que, arguye, la sentencia quebranta los numerales 6 de la Ley no. 8220 y 331.1 de la LGAP. En el cuarto motivo de su recurso agrega que, según su criterio, ese periodo de tres meses carece de razonabilidad, por lo que violenta –además– dicho principio constitucional. Según el recurrente, en esta litis se requería aplicar la versión del artículo 6° de la Ley no. 8220, previa a la reforma operada por Ley no. 8990, donde se disponía: “Artículo 6º— Plazo y calificación únicos. Dentro del plazo legal o reglamentario dado, la entidad, órgano o funcionario deberá resolver el trámite, verificar la información presentada por el administrado y podrá prevenirle, por una única vez y por escrito, que complete requisitos omitidos en la solicitud o el trámite o que aclare información. Tal prevención suspende el plazo de resolución de la Administración y otorgará, al interesado, hasta diez días hábiles para completar o aclarar; transcurridos los cuales, continuará el cómputo del plazo previsto para resolver.” Según se aprecia de la lectura de la norma citada, el texto citado obliga a los entes, órganos y funcionarios públicos a respetar el plazo que instituya la ley o reglamento. De ahí que la representación de la parte actora remite al precepto 331 de la LGAP, en el cual se establece: “// 1. El plazo para que surja el silencio positivo será de un mes, a partir de que el órgano reciba la solicitud de aprobación, autorización o licencia con los requisitos legales. // 2. Acaecido el silencio positivo no podrá la Administración dictar un acto denegatorio de la instancia, ni extinguir el acto sino en aquellos casos y en la forma previstos en esta ley.” A la luz de lo dispuesto en las normas transcritas, no se observa la infracción que se acusa. En primer lugar, al amparo del canon 122 del CPCA, el Tribunal ha conferido un plazo a la Administración para que cumpla con lo ordenado en sentencia; por lo que es evidente que no se trata de uno de los supuestos de hecho contemplados por el cardinal 331 de la LGAP; el cual se dirige –por el contrario– hacia aquellos casos donde se recibe una solicitud de aprobación, autorización o licencia, previo cumplimiento de todos los requisitos exigidos por el ordenamiento jurídico. En segundo lugar, es preciso recordar que, en el sub júdice, se analizó la aplicación del silencio positivo ante las gestiones que, en su momento, presentó la desarrolladora al Gobierno Local. Sobre el particular, el Tribunal señaló: “Conforme con el hecho probado catorce el ayuntamiento visó veintiocho planos para segregar lotes a partir de la finca que nos ocupa, así mismo autorizó dos permisos de construcción (hecho probado número 41) y en aplicación de un silencio positivo declaró la aceptación del proyecto y de la planta de tratamiento de aguas residuales. […] // […] // […] La cuarta pretensión requiere se ordene a la Municipalidad de Atenas el reconocimiento del derecho subjetivo que asiste a la actora con respecto a los puntos anteriormente reconocidos, en cuanto a su validez y eficacia, de manera que no es posible revocar o anular dichos actos. […]. […] [Hay] imposibilidad de los órganos jurisdiccionales de pretender restringir las facultades administrativas de revocar o anular dichos actos, siempre concurriendo al procedimiento legalmente establecido. De manera que el Tribunal no podría impedir las facultades administrativas, limitando su señalamiento que en el supuesto de que fueran ejercidas estas deberán desarrollarse dentro del marco de la legalidad, con plena garantia [sic] del debido proceso y del derecho de defensa, momento en el cual la hoy actora podrá ejercer los derechos que el mismo ordenamiento le garantiza. Por otro lado, en cuanto a la validez y eficacia de los actos anteriores, como se indicó carece de derecho, lo que también debe declararse, en el entendido para el Tribunal que de la prueba evacuada y de la interpretación de las normas aplicables, no es posible sostener que se han cumplido todos los requisitos legales en cuanto fueron tramitados como un mero fraccionamiento y no como urbanización, en las condiciones ya explicadas.” Es decir, si bien el Tribunal consideró que eran actos favorables los visados, permisos de construcción y la resolución del Alcalde que reconocía la aplicación del silencio positivo a favor de la desarrolladora, no por ello los encontraban conformes con el ordenamiento jurídico; de ahí que se mantenía la potestad de la Administración de proceder a declarar su nulidad, siempre y cuando se aplicaran los procedimientos administrativos correspondientes. Asimismo, los juzgadores estimaron que“no es posible sostener que se han cumplido todos los requisitos legales”, lo cual resulta necesario para que proceda todo silencio positivo; mas aún, obsérvese que tal criterio no es atacado por el casacionista. Se insiste, la orden dispuesta en el fallo impugnado, para que en los tres meses posteriores a la firmeza de la sentencia se reciba la obra o se realicen los procedimientos revocación o anulación de los actos favorables conferidos, se fundamenta en el numeral 122 del CPCA. Conforme los principios que inspiran el actual proceso contencioso-administrativo, dicha norma le confiere al juez “una serie de facultades tendientes a garantizar el objetivo final del proceso, cual es, tutelar las situaciones jurídicas de las partes, dando una solución definitiva al conflicto que es sometido a su conocimiento, como manifestación de uno de los mecanismos previstos por el ordenamiento para alcanzar una finalidad ulterior, como lo es, garantizar la convivencia social entre los sujetos de derecho. Así, se incluyen una serie de habilitaciones que procuran potenciar el resguardo de las situaciones jurídicas que se pretenden tutelar al acudir a la jurisdicción.” (Sala Primera, sentencia no. 1360-F-S1-2010 de las 10 horas 25 minutos del 11 de noviembre de 2010). Véase que la decisión del Tribunal se sustentó en las siguientes consideraciones: “Estamos frente a una antinomia de las normas, en el entendido que aceptar el proyecto en los términos actuales resultaría un acto antijurídico, pero al mismo tiempo negar eficacia a un acto sin el cumplimiento de los requisitos legales, también lo es. De manera que la Cámara opta al amparo del artículo ciento veintidós del Código Procesal Contencioso Administrativo por otorgar a la Municipalidad demandada un plazo de tres meses calendario a partir de la firmeza de la presente resolución para que la demandada ejecute el acto dispuesto o en su defecto inicie los procedimientos de revocación o anulación, según corresponda a partir de los procedimientos legalmente establecidos. En el entendido que la inseguridad jurídica presentada por la demandada cese de manera definitiva en uno u otro sentido, […]”. Importa destacar, además, que el casacionista se limita a combatir el plazo, mas no la orden dictada, por lo que no es objeto del presente recurso analizar el contenido sustancial de la instrucción dada por los juzgadores. En todo caso, observa esta Sala que –en efecto– el Tribunal se enfrentó a un escenario particular, en el cual la demandante pidió se declare la validez y se ordene la ejecución de una serie actuaciones administrativas que la Municipalidad se negaba a reconocer (el visado de 28 planos, tres licencias de construcción y el silencio positivo declarado por el Alcalde Municipal); sin embargo, a la luz de las pruebas aportadas al expediente, los juzgadores consideraron que no tenían claridad acerca de si todos de los requisitos exigidos para el proyecto urbanístico se habían cumplido: “Es discutible si desde el plano material algunos requisitos legales que en su momento no se presentaban al día de hoy no esten [sic] satisfechos, pues es posible constatar como actualmente se cuenta con el estudio de impacto ambiental y como se han realizado obras para suplir los servicios faltantes, pero faltan elementos de convicción para saber si la totalidad de las necesidades están satisfechas al momento, el ejemplo más notorio es lo referente al tema del agua, donde la prueba es inexistente; […]”. Asimismo, algunas de estas actuaciones no se encontraron conformes con el ordenamiento jurídico: “declarar la validez de dichos actos es aceptar su conformidad con el ordenamiento, como cuando ya se indicó no presentan tales atributos en cuanto debieron ser consideradas dentro de un proyecto urbanístico y no como fraccionamiento simple”. Por otra parte, también es claro que la Municipalidad no podía aducir la lesividad de estos actos por la vía de contrademanda (artículo 34, inciso 5), del CPCA y 173, inciso 7), de la LGAP). De este modo, se entiende que en sentencia se adoptara una posición sui generis, sea, conferir un plazo de tres meses para que el Gobierno Local “ejecute el acto de recepción o en su defecto inicie los trámites de revocación o anulación del proyecto Villa Jesús de Atenas.”. Es decir, ante cuestionamientos evidenciados en la litis respecto de lo que el Tribunal consideró como “situaciones favorables” (que la parte actora había solicitado fueran declaradas válidas y se ordenara su ejecución), es razonable que, por el contrario –atendiendo a los principios de debido proceso y congruencia–, los juzgadores hayan optado por ordenarle al Ayuntamiento revisar sus actuaciones y, siendo el caso, anule las que correspondan; eso sí, cumpliendo para ello con los procedimientos establecidos al efecto. Aunado a lo anterior, se reitera, ante esta opción que se le impone elegir a la Municipalidad demanda –ya sea aceptar el proyecto o bien acudir a los procedimientos administrativos necesarios para anular los actos favorables al administrado–, no observa esta Sala que sean desproporcionados ni irrazonables los tres meses acordados, para que ese Gobierno Local proceda a realizar los análisis técnicos y jurídicos y adopte la decisión que en derecho corresponda. De esta forma, en virtud de todo lo expuesto, procede el rechazo del cargo.

Recurso de la parte demandada XI.- Según se indicó, en el recurso interpuesto por la Municipalidad de Atenas se alegaron tres cargos, al primero ya se hizo referencia, cuando se analizaron los agravios por violación de normas sustantivas; el segundo fue rechazado de plano al resolver la admisibilidad de los recursos y el tercero será valorado más adelante. Sin embargo, en escrito de ampliación se agregó un nuevo reproche, el cual se examinará de inmediato. El representante especial judicial del Gobierno Local amplió su recurso con el fin de reclamar violación de los principios constitucionales de razonabilidad y proporcionalidad (artículo 138, incisos c) y d) del CPCA), debido a la condena a su representada de pagar los daños por la paralización de las obras de la sociedad actora. Considera que ello es excesivo, desproporcional, irracional y contrario a los numerales 190, 195 y 196 de la LGAP. En su criterio, los elementos de juicio en el proceso no logran acreditar la existencia del daño concedido en abstracto y mucho menos abrir portillos indemnizatorios para la etapa de ejecución de sentencia, en tanto la sociedad actora nunca planteó agravio, malestar o reclamo alguno contra la actuación municipal de paralizar las obras, únicamente se circunscribió a los daños en el pozo, lo cual fue rechazado en sentencia. Insiste, no hay relación entre lo pedido y lo resuelto; más aún, destaca, por no ser un hecho cuestionado, no se ejerció una correcta defensa “evidenciando un desequilibrio procesal, extremos de la sentencia que resultan contrarios a los principios de razonabilidad y proporcionalidad”. Añade, la sentencia es omisa “en la determinación del daño en contra de la Municipalidad”, en cuanto a si se trata de responsabilidad contractual, extracontractual, o por conductas lícitas o ilícitas; sin que se brinden los elementos necesarios del nexo causal entre el hecho generador y los daños ocasionados. Además, sostiene, se incurrió en valoraciones in re ipsa, atinentes a los casos de daño moral subjetivo, por lo que –repite– hay falta de claridad en la determinación del tipo de daño y el análisis del nexo de causalidad. Afirma: “De la condenatoria en abstracto efectuada por el Ad-quem [sic], no existe un equilibrio entre la potestad del Estado y los derechos subjetivos del particular –que la propia sentencia determino [sic] por inexistentes–; así también se debe analizar desde la óptica de la ejecución por conducta administrativa o estatal en forma general y el perjuicio causado por tal ejecución –omisión en la sentencia–. El principio de equilibrio y de conciliación de potestades públicas y los derechos ciudadanos, es esencial en el presente caso, por ser fuerza atómica y expansiva del sistema de responsabilidades.” Cita doctrina nacional, refiere a los fallos de esta Sala, no. 132 de las 15 horas 14 de agosto de 1991, no. 113 de las 16 horas del 11 de octubre de 1995 y no. “584-005”, que –dice– resultan acordes al caso en estudio, ya que “evidencia las falencias y carencias del fallo aquí impugnado” en determinar la legalidad del hecho generador y el reconocimiento de daños. La determinación del nexo de causalidad, insiste, debe partir de elementos de convicción mínimos, suficientes y objetivos sobre la existencia de la aflicción, cuya valoración nunca fue solicitada por la sociedad actora. Si no se cuenta con esos elementos, asegura, quienes juzgaron debieron adoptar una actitud conservadora en la determinación del hecho generador y el presunto daño. La condena en abstracto la estima “desproporcionada, excesiva e irrazonable, que no alcanza la justificación del numeral 122 CPCA, para incurrir en ultra petita”, dado que la supuesta lesión no fue discutida y su magnitud no fue acreditada; además, otorga la posibilidad a la actora de introducir en ejecución de sentencia rubros que fueron rechazados en la sentencia, con carácter de cosa juzgada material. De esta forma, buscando amparo en el canon 138, incisos c) y d) del CPCA, considera que la sentencia incurre en “error de derecho” por violación de los principios constitucionales de equidad, razonabilidad y proporcionalidad. Censura, el Tribunal enunció la existencia del presunto nexo causal entre el hecho generador y el daño, sin acreditar la prueba objetiva necesaria e ineludible de su determinación y el tipo de daño, por lo que afirma existe un ejercicio abusivo y desproporcional del principio in re ipsa, procedente en el daño moral subjetivo, y sin entrar a analizar los daños ocasionados con la paralización de las obras, lo cual fue ajeno y extraño a la causa petendi del actor. Sostiene, existe omisión en la determinación del daño causado, en el sentido de que no se entró a valorar si se aprecian las eximentes de responsabilidad del artículo 190 de la LGAP, entre los que se incluyen aquellos causados por la lluvia (hecho de la naturaleza), o por el propio descuido de la sociedad actora (culpa de la víctima), quien debió contar con los respectivos permisos para los lotes a segregar, previo a iniciar los trabajos, comprar y trasladar los materiales y cuidarlos. Añade, el Tribunal otorgó estos extremos sin más prueba que la existencia de la paralización de las obras, la cual –según el criterio de los juzgadores– por sí sola causa un daño para una posterior cuantificación, elemento que, reitera, es excesivo, irrazonable y desproporcionado. Se incurre en una determinación oficiosa, la cual es procedente –en su parecer– en el daño moral subjetivo, mas no en el objetivo, como en el presente caso, en donde se omiten elementos que permitan determinar que éste realmente existió, que se produjo como consecuencia de una actuación u omisión del Municipio y cual fue su efecto o magnitud; aunado a que no fue peticionado debidamente. Asegura, no existe prueba que lo acredite, por lo que “no pude [sic] tenerse por demostrados [sic] la afectación dicha únicamente sin el dicho de la parte, o en su defecto, actuación oficiosa del Tribunal de Juicio”. Menciona la sentencia de esta Sala no. 937 del 9:30 horas del 4 de noviembre de 2004, de la que deriva que la parte actora se encuentra obligada a comprobar “las circunstancias propias del caso” para que se pueda valorar razonable y proporcionalmente el daño sufrido. Repite, para acoger el daño y condenar en abstracto, los juzgadores consideraron que no existió motivo por la paralización de las obras constructivas, tan sólo la presión de los vecinos; sin embargo, enfatiza, esta acción vecinal evidenció posibles amenazas al medio ambiente, aspecto que –alega– no fue considerado en el fallo, motivo por el cual la condenatoria es “excesiva, incongruente, infundada, desproporcional e irracional”, obviando la falta de demostración, al menos indiciaria, de la existencia del daño y su magnitud. Concluye, se violenta el artículo 39 de la Constitución Política y los parámetros constitucionales de razonabilidad y proporcionalidad, al tener por cierto un daño que se condenó a pagar en abstracto, a pesar de no contar con los medios de prueba idóneos y objetivos que lo acrediten.

XII.- Según se ha venido exponiendo, en el fallo objeto de examen se declaró la falta de derecho sobre la mayoría de las pretensiones indemnizatorias de la empresa demandante. Únicamente se reconocieron –para ser liquidados en ejecución de sentencia– los daños ocasionados por la suspensión de los efectos de las licencias de construcción, ordenada por la Municipalidad mediante resolución no. MAT-DA-WA-0150-2009 del 9 de julio de 2009 (hechos probados no. 51 y 58). Los juzgadores tomaron en cuenta que el Ayuntamiento visó 28 planos, el Alcalde Municipal aprobó el silencio positivo para el desarrollo del proyecto y la construcción de una planta de tratamiento; además, se autorizaron otras dos licencias de construcción (hechos probados no. 14, 38, 39, 43 y 50). El Tribunal estimó que tales actuaciones “genera[n] una situación favorable a la actora, que como tal no podría destruirse o desconocerse sin cumplir para tal efecto los procedimientos legales y constitucionales al efecto”. Dejaron claro que, a pesar de contener algún vicio, no podía ser desconocida su existencia, por ello, afirmaron: “No se trata de una especie de convalidación de un acto que presenta serias deficiencias de lo que se conoció en el juicio oral y público y de la prueba vertida, sino de la imposibilidad de desconocer un acto emanado por una dependencia pública y sobre el cual no se han emitido actuación en contrario; en pocas palabras no existe procedimiento administrativo para negarle los efectos jurídicos que presenta a la fecha. [...] // […] // […] Cualquier lesión a un acto favorable al administrado es una vulneración al principio de intangibilidad de los actos propios, de suerte que solo mediante los procedimientos administrativos legalmente establecidos es posible destruir la eficacia jurídica de esos actos, procedimientos que frente al caso en concreto no existe prueba alguna de haberse dado.” En virtud de lo anterior, en sentencia se reprochó que “por intermedio de la resolución MAT-DA-WA-0150 del nueve de julio de dos mil nueve el Señor Alcalde Municipal paralizó las obras, las que fueron reanudadas hasta el quince de enero de dos mil nueve, por intermedio del oficio MAT-WA-07-109. Se trata en efecto de una paralización intempestiva y sin la evidencia dentro del expediente de un motivo justificado, carente de todo procedimiento y tampoco justificable como medida cautelar. […]. […] Generando como consecuencia la existencia de una conducta formal e ilegal, y como tal generadora de responsabilidad declarable en esta sede. A los efectos del Tribunal es incuestionable la ilegalidad de la conducta, la existencia del daño y el nexo causal entre uno u otro, […]”. Así, tal y como se indicó al resolver el agravio procesal invocado por la Municipalidad demandada, la sentencia no es ayuna de fundamentación, ni incurre en razonamientos contradictorios o confusos. Claramente explicó cómo ese Gobierno Local incurrió una conducta ilegítima generadora de responsabilidad: se ordenó suspender obras para las cuales ya se habían otorgado las respectivas licencias de construcción, sin que en el proceso se llegara a demostrar que tal proceder se encontraba justificado. Ante ello, el recurrente centra su agravio en dos líneas argumentativas: a) insiste en que la empresa actora no planteó reclamo en contra de esa conducta administrativa, por lo que se incurrió en una condena sin sustento en las pretensiones de la parte y, b), aduce quebranto de los principios constitucionales de razonabilidad y proporcionalidad. En cuanto a lo primero, según se determinó al atender el reproche por violación de normas procesales, no existe contradicción manifiesta y trascendente entre lo peticionado y lo resuelto. Efectivamente, en el punto 6.1.1 de la petitoria, la sociedad Veintitrés Trece Doce S.A. expresamente indicó: “[…] Las obras se suspendieron por seis meses, y posteriormente, se ejecutaron con la venia de la Alcaldía Municipal y del Departamento de Ingeniería Municipal de Atenas, sin embargo, eso originó el motivo que afectó directamente los intereses patrimoniales de mi representada, ya que se generaron pérdidas por la paralización injustificada de las obras referidas.” (Folios 285 y 287 del expediente judicial). Es claro, entonces, que se equivoca el casacionista cuando dice que la sociedad actora “ya sea en su escrito de demanda, audiencia preliminar, y durante el debate de juicio oral y público planteó agravio, malestar o reclamo alguno contra dicha actuación municipal de paralizar las obras, […]”. Por el contrario, el tema fue efectivamente expuesto por la accionante en sus peticiones, de modo que no hay incongruencia alguna, según se indicó. Mas aún, si el Municipio consideraba que –ante las pretensiones de la accionante– existía alguna eximente de responsabilidad, debió haberlo alegado y demostrado oportunamente, tal y como lo ha advertido esta Sala en anteriores oportunidades: “[…] corre por cuenta del accionado probar que es ajeno a la producción del daño, es decir, debe demostrar la concurrencia de alguna de las causas eximentes de responsabilidad, ya sea la culpa de la víctima, el hecho de un tercero o la fuerza mayor.” (Sentencia no. 949-F-S1-2010 de las 9 horas 45 minutos del 12 de agosto de 2010, reiterada en el fallo no. 1685-F-S1-2012 de las 9 horas 35 minutos del 13 de diciembre de 2012). Por otro lado, respecto del quebranto de los principios de razonabilidad y proporcionalidad, importa tener presente que: “lo razonable se opone a lo arbitrario y remite a una pauta de justicia con la cual se completa el principio de legalidad. Desde otro ángulo, el de proporcionalidad, se refiere a una correspondencia entre las circunstancias de hecho, los medios empleados y la decisión adoptada, […].” (Sala Primera, sentencia no. 1292-F-S1-2012 de las 9 horas 55 minutos del 11 de octubre de 2012). En el sub iudice, no puede tenerse por acreditado que resulte “excesivamente irrazonable y desproporcionado lo concedido”, en tanto se trata de una condena en abstracto, cuya determinación fue diferida para la etapa de ejecución de sentencia. En ese sentido, el inciso m) del numeral 122 del CPCA confiere a los juzgadores la facultad condenar al pago de los daños y perjuicios, para lo cual en sentencia será posible verter pronunciamiento sobre su existencia y cuantía, cuando estos consten probados en autos (subinciso i.); o bien concederlos en abstracto, cuando conste su existencia mas no su cuantía (subinciso ii.), y aún cuando no conste su existencia y cuantía, siempre que sean consecuencia de la conducta administrativa o relación jurídico-administrativa objeto de la demanda (subinciso iii.). Se trata entonces de una potestad jurisdiccional cuyo ejercicio, en tanto tal, no constituye quebranto alguno de los principios constitucionales de razonabilidad y proporcionalidad, como parece entenderlo el casacionista. En el fallo, los juzgadores identificaron adecuadamente la conducta lesiva: la paralización, en virtud del oficio no. MAT-DA-WA-0150-2009 del 9 de julio de 2009, de aquellas obras de construcción que ya se habían autorizado (orden que se mantuvo vigente hasta que se acordó su levantamiento, conforme la resolución no. MTA-IC-07-109 del 15 de febrero de 2010). También establecieron parámetros claros para determinar –en fase de ejecución– los daños a reconocer e, inclusive, denegaron –desde sentencia– aquellos que consideraron improcedentes: “No es posible pretender cobrar el total de la inversión del proyecto a partir de una paralización por más ilícita que esta pudiera ser. […]. Pretender negar los riesgos de la empresa y permitirle quedarse con obras realizadas y al mismo tiempo con el valor de éstas, no es más que un enriquecimiento injusto que bajo ningún motivo puede tener abrigo por parte de la Cámara.” Tampoco podrán ser incluidos los producidos por actos vandálicos al pozo de agua: “[…] Es evidente la ausencia de nexo causal entre la conducta administrativa y el daño reclamado, en el entendido que la administración paralizó obras, pero no impidió a la actora que contara con el personal de seguridad y las medidas útiles y necesarias para mantener sus bienes en resguardo, lo que corresponde a situaciones diametralmente diferentes”. Igualmente, se denegó el reconocimiento al daño moral objetivo respecto de la alegada afectación a la imagen de la firma desarrolladora, ni los perjuicios pretendidos por la utilidad esperada de la venta de los lotes. Por el contrario, la sentencia enmarcó los daños en abstracto que podrán ser acreditados en ejecución de sentencia y deriven de la referida actuación administrativa: “Si debe aclararse como en el juicio oral y público se evidenció como algunos materiales se habían lavado por generarse la paralización en pleno invierno y así como el deterioro normal por el mero tiempo que no se habría generado si la obra hubiera continuado por su curso normal, daños que si presentan realización directa con la conducta administrativa ilegal, más lamentablemente estos no se liquidaron a la hora de presentar el proceso; y en todo caso nunca se llegó a establecer su quantum, lo que impediría declararlos en este momento”. Será en ese estadio procesal donde la Municipalidad podrá ejercer su derecho de defensa y verificar que los extremos y montos que se lleguen a estipular resulten razonables y proporcionales, acorde a lo sucedido, derivados de la conducta ilícita identificada por el Tribunal de mérito y debidamente demostrados; todo ello bajo la responsabilidad de sus jerarcas y titulares subordinados de velar para que se ejerza una debida defensa y se resguarde la hacienda municipal. En definitiva, partiendo de todo lo expuesto, no aprecia esta Sala el quebranto de los principios constitucionales de razonabilidad y proporcionalidad reclamados por la representación de la demandada, motivo por el cual procede el rechazo del reproche.

XIII.- En el tercer motivo de casación, la representación de la entidad demandada manifiesta que, en este caso, existen las condiciones y supuestos para que su representada sea exonerada del pago de costas. Aduce, las pretensiones de la parte actora fueron rechazadas prácticamente en su totalidad, incluyendo la “exagerada indemnización” que ascendía a ¢1.314.031.110,00. Agrega, es manifiesta la buena fe de la Municipalidad, en tanto la Sección Tercera del Tribunal Contencioso Administrativo, según sentencia no. 2300-2010, declaró inexistente el silencio positivo, confiriéndole certeza para negar la autorización al proyecto, según se hizo en el acuerdo tomado por el Concejo Municipal de Atenas en la sesión ordinario no. 48 del 6 de diciembre de 2010, artículo VIII, que no fue allegado al caso, por ser un evento posterior y que ahora se ofrece como prueba para mejor resolver. Concluye, el Tribunal no aplicó las disposiciones 194 “y siguientes” del CPCA “y normativa supletoria” que, en virtud de lo expuesto, habrían servido de sustento suficiente para exonerar de costas a la Municipalidad de Atenas. En ampliación del recurso el representante especial judicial del Gobierno Local agrega que la demanda fue rechazada en todos los extremos, salvo el incorporado de oficio por el Tribunal, motivo por el cual solicita se modifique la condenatoria en costas, en tanto la sociedad actora no ha resultado victoriosa, por lo que ella debe asumir las cargas procesales y personales o, en su defecto, debe haber pronunciamiento sin especial condenatoria en costas.

XIV.- En el último cargo el casacionista ataca la condena al pago de ambas costas. Al respecto, conviene advertir que el recurrente no se refiere a las eximentes establecidas en el precepto 193 del CPCA; su reproche se centra, originalmente, en la aplicación del canon 194 de ese Código y, en la ampliación, combate la sentencia con el argumento de que la “la sociedad actora no ha sido victoriosa”. Ante ello, obsérvese que la excepción de falta de derecho interpuesta por la Municipalidad fue acogida, pero de manera parcial. Es decir, si bien una parte de las pretensiones de la demandante fueron rechazadas, lo cierto es que, tal y como ya se ha señalado, se condenó a la Municipalidad “a cancelar a la actora los daños correspondientes a la paralización de de las obras de construcción que había autorizado, los que se deberán liquidar en ejecución de sentencia”. De esta forma, el argumento del casacionista no se ajusta a la realidad de lo resuelto, en tanto su representada sí resultó vencida. Asimismo, respecto de la reclamada inaplicación del precepto 194 del CPCA, conviene observar que tal norma fija una excepción legal al principio de condena al vencido, cuando se está ante un supuesto de plus petitio. Ello ocurre: “[…] Cuando la diferencia entre lo reclamado y lo obtenido en definitiva sea de un quince por ciento (15%) o más, a no ser que las bases de la demanda sean expresamente consideradas provisionales o su determinación dependa del arbitrio judicial o dictamen de peritos”. Sobre el particular, esta Cámara ha indicado: “[…] Configurado el presupuesto de hecho (plus petitio), la exoneración deviene en obligatoria, y en ese tanto, lo dispuesto en tal sentido, no implica un quebranto normativo, dado que el juzgador (al igual que en la condena que se impone por el hecho de ser vencido) se limita a actuar la norma que, imperativamente, así lo dispone.” (Sentencia no. 1036-S1-F-2010 de las 9 horas 30 minutos del 2 de setiembre de 2010). De esta forma, el incumplimiento de la exoneración de costas en casos de plus petitio, hace pasible el recurso de casación. Sin embargo, obsérvese que el precepto dispone tres excepciones para su aplicación: a.) cuando las bases de la demanda se hayan considerado como provisionales; b.) que su determinación dependa del arbitrio judicial; y c.) la fijación de las pretensiones esté sujeta a dictamen pericial. En el sub lite, la empresa accionante solicitó la suma de ¢397.613.560,00 por daño patrimonial y ¢467.717.714,00 como perjuicios, más los intereses legales hasta su efectivo pago, así como un daño moral objetivo por un monto de ¢500.000.000,00; sin embargo, estas peticiones las realizó de manera provisional. Mas aún, su determinación definitiva dependía de dictamen pericial. Tanto es así que, en el escrito de demanda, solicitó como prueba: “el nombramiento de un perito matemático o contador público autorizado, para que determine el valor de los daños y perjuicios” (ver folios 286 a 294 y 298 del expediente judicial). Fue por ello que se procedió a nombrar un perito, quien rindió su dictamen el 13 de diciembre de 2011, según consta en folios 603 a 614 del expediente. En consecuencia, a diferencia de lo argüido por el casacionista, se está ante el primero y tercero de los supuestos estipulados por el citado numeral 194 del CPCA, en el tanto lo suma reclamada en la demanda tenía carácter provisional y los parámetros para su determinación dependían del dictamen de peritos. De ahí que, al no configurarse el plus petitio, no resultaba obligatoria la exoneración de costas que extraña el recurrente (en esta misma línea, puede consultarse, de esta Cámara, la resolución no. 1075-A-S1-2012 de las 13 horas 25 minutos del 24 de agosto de 2012). En consecuencia, siendo que la sentencia no incurrió en el vicio alegado, el cargo habrá de desestimarse.

XV.- Conforme a lo expuesto en los anteriores considerandos, ninguno de los recursos resulta procedente, motivo por el cual deben ser declarados sin lugar. Asimismo, acorde a lo dispuesto en el numeral 150, inciso 3), del CPCA y por la forma como se resuelve, se impone el pago de ambas costas de esta gestión a cargo de sus respectivos promoventes.

POR TANTO

Se rechaza la prueba ofrecida ante esta sede. Se declaran sin lugar los recursos. Son sus costas a cargo de cada uno de los recurrentes.

Luis Guillermo Rivas Loáiciga Román Solís Zelaya Lupita Chaves Cervantes Damaris Vargas Vásquez Jorge Alberto López González GCORONADOR

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