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Res. 00489-2015 Sala Primera de la Corte · Sala Primera de la Corte · 30/04/2015

Partial annulment of Montes de Oca cell phone infrastructure licensing regulationAnulación parcial del Reglamento de licencias para telefonía celular de Montes de Oca

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OutcomeResultado

DeniedSin lugar

The cassation appeal of the Montes de Oca Municipality is dismissed, upholding the annulment of the regulation's articles and the abstract condemnation to pay damages.Se declara sin lugar el recurso de casación de la Municipalidad de Montes de Oca, confirmando la anulación de los artículos del reglamento y la condena en abstracto al pago de daños y perjuicios.

SummaryResumen

The First Chamber of the Supreme Court upholds the trial court's decision, which granted the consolidated claims of three telecom companies and annulled retroactively several articles of the Montes de Oca Municipality's Regulation on Cell Phone Infrastructure Licensing. The trial court found that the challenged articles lacked sufficient technical-scientific justification; merely briefing council members or informal advice does not substitute for documented studies in the administrative record. Moreover, the municipal regulatory power was exceeded by encroaching on the Health Ministry's competence over radiation and by imposing unjustified restrictions on private property contrary to the national public interest in telecommunications. The First Chamber rejects the cassation appeals on both procedural and substantive grounds. On the deadline for issuing a judgment in preference proceedings, it clarifies that missing the deadline does not invalidate the ruling. It dismisses the need to join the Solicitor General's Office as a defendant because Article 173 of the General Public Administration Act governs administrative annulment of acts declaratory of rights, not regulations challenged in court. The Chamber finds the judgment well-reasoned and the abstract condemnation to pay damages appropriate under article 122.m.ii of the Code of Contentious Administrative Procedure. Costs are imposed on the appellant municipality.La Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia confirma la sentencia del Tribunal Contencioso Administrativo que declaró con lugar las demandas acumuladas de tres empresas de telecomunicaciones y anuló con efecto retroactivo varios artículos del Reglamento de Licencias Municipales para Infraestructura de Telefonía Celular de la Municipalidad de Montes de Oca. El Tribunal de instancia determinó que los artículos impugnados carecían de motivación técnico-científica suficiente, ya que la mera capacitación de los concejales o la asesoría informal no suplen la necesidad de estudios que consten en el expediente administrativo. Además, se excedió la potestad reglamentaria municipal al invadir competencias del Ministerio de Salud en materia de radiaciones y al imponer restricciones injustificadas a la propiedad privada que contravenían el interés público nacional en telecomunicaciones. La Sala Primera rechaza los recursos de casación tanto por razones procesales como sustantivas. En cuanto al plazo para dictar sentencia en proceso de trámite preferente, aclara que su inobservancia no acarrea nulidad. Descarta la necesidad de integrar a la Procuraduría como parte demandada, porque el artículo 173 de la Ley General de la Administración Pública regula la anulación administrativa de actos declaratorios de derechos, no de reglamentos impugnados judicialmente. Finalmente, estima que la sentencia sí estaba motivada y que la condena en abstracto al pago de daños y perjuicios procedía conforme al artículo 122.m.ii del Código Procesal Contencioso Administrativo. Se imponen las costas a la municipalidad recurrente.

Key excerptExtracto clave

In Consideration VI, the trial court begins its reasoning by addressing, from a doctrinal and jurisprudential perspective, the subjection of local governments to intersubjective direction, the fundamental right to proper functioning of public services, the public interest in telecommunications, the principle of prohibition of arbitrariness, and the exercise of regulatory power. It then literally transcribes the articles whose annulment is sought, and afterwards briefly summarizes what it considers the most relevant and controversial aspects of each. It then delves into the specific grounds for nullity of those norms. The court emphasizes the lack of technical studies in the administrative record that could support the content of each challenged provision. It stated: ‘It should be noted that the talk given to the Municipal Council on the topic of telecommunications and the need for its regulation (proven fact No. 2) can under no circumstances be considered as a basis for the challenged articles, since, as indicated, it is at most a training given to the members of the Municipal Council on the topic, which, while valuable, is far from constituting or forming part of the technical rationale required by the attacked norms.’ … ‘The technical-scientific rationale that is missing is studies, assessments, criteria, and analyses that an expert in the field to be regulated by each regulatory norm formally issues, taking responsibility for the conformity of the opinion or study with the unambiguous rules governing the science or technique in question. None of this has been found in the record, much less in the administrative file, which is supposed to be the materialization of the administrative procedure followed for issuing the act —in this case the Regulation— and where the foundations, not only legal but also technical and/or scientific, must be recorded, allowing the underlying reason for each norm to be understood.’En el Considerando VI el Tribunal inicia su razonamiento abordando, desde la óptica doctrinal y jurisprudencial, el tema de la sujeción de los gobiernos locales a la dirección intersubjetiva, el derecho fundamental al buen funcionamiento de los servicios públicos, el interés público sobre la materia de telecomunicaciones, el principio de interdicción de la arbitrariedad y el ejercicio de la potestad reglamentaria. A su vez, transcribe literalmente los artículos cuya nulidad se pretende, y de seguido sintetiza brevemente lo que considera son los aspectos más relevantes y controversiales de cada uno de ellos. Posteriormente se avoca al detalle de los motivos concretos de nulidad de esas normas. El Tribunal es enfático en advertir la carencia de estudios técnicos que consten en el expediente administrativo y que sirvan de sustento al contenido de cada uno de los preceptos impugnados. Así, señaló: “Tómese en cuenta que la charla brindada al Concejo Municipal sobre el tema de las telecomunicaciones y la necesidad de su regulación (hecho probado No. 2), bajo ninguna circunstancia puede considerarse como fundamentación de los artículos impugnados, pues como se indicó, se trata a lo sumo, de una capacitación dada a los integrantes del Concejo Municipal sobre el tema, que si bien puede considerarse valiosa, es lo cierto que la misma, lejos está de constituir o formar parte de la motivación técnica que requerían las normas atacadas.” … “La motivación técnico-científica que se echa de menos, es aquella consistente en estudios, valoraciones, criterios y análisis que un experto, en la materia a regularse en cada norma reglamentaria, emita formalmente, responzabilizándose por la conformidad del dictamen o estudio que emite, con las reglas unívocas que regulan la ciencia o técnica de la que se trate. De ello, nada ha podido encontrarse en los autos y menos aún en el expediente administrativo, que se supone, constituye la materialización del procedimiento administrativo seguido para la emisión del acto -en este caso el Reglamento- y donde deben constar los fundamentos de índole no solo jurídico, sino técnico y/o científico, que permitan comprender el motivo que subyace en cada norma.”

Pull quotesCitas destacadas

  • "Nótese que el plazo previsto por el canon 111 del CPCA es de carácter perentorio, pues en el inciso segundo dispone expresamente la nulidad de lo actuado y resuelto, y la necesidad de una nueva sustanciación del juicio oral ante otro Tribunal que deberá además dictar sentencia. Pero, tal carácter no puede predicarse del plazo dispuesto en el numeral 60.6 del CPCA, toda vez que no existe pena de nulidad ante su incumplimiento."

    "Note that the time limit provided for in canon 111 of the CPCA is peremptory, as the second paragraph expressly provides for the nullity of what has been conducted and resolved, and the need for a new oral trial before another Court that must also issue a judgment. However, such character cannot be attributed to the time limit provided in article 60.6 of the CPCA, since there is no penalty of nullity for non-compliance."

    Considerando III

  • "Nótese que el plazo previsto por el canon 111 del CPCA es de carácter perentorio, pues en el inciso segundo dispone expresamente la nulidad de lo actuado y resuelto, y la necesidad de una nueva sustanciación del juicio oral ante otro Tribunal que deberá además dictar sentencia. Pero, tal carácter no puede predicarse del plazo dispuesto en el numeral 60.6 del CPCA, toda vez que no existe pena de nulidad ante su incumplimiento."

    Considerando III

  • "Cuando la nulidad absoluta de un acto declaratorio de derechos sea evidente y manifiesta, podrá ser declarada por la Administración en la vía administrativa... previo dictamen favorable de la Procuraduría General de la República; este dictamen es obligatorio y vinculante... Nótese que la norma reconoce a la Administración la potestad de anular en sede administrativa un acto propio –no un reglamento-... En cambio, en el sublite se está en presencia de un proceso judicial... pretendiendo la nulidad de algunas normas reglamentarias que estiman contrarias a derecho... Es evidente que el precepto legal supra citado deviene inaplicable a la especie, no siendo exigible ni el dictamen vinculante ni la integración de la Procuraduría como demandada."

    "When the absolute nullity of an act declaratory of rights is evident and manifest, it may be declared by the Administration through administrative channels... after a favorable opinion from the Solicitor General's Office; this opinion is binding... Note that the provision empowers the Administration to annul its own act —not a regulation— ... In contrast, in the present case, there is a judicial process... seeking the nullity of certain regulatory norms deemed contrary to law... It is evident that the aforementioned legal provision is inapplicable to this case, and neither the binding opinion nor the joinder of the Solicitor General's Office as a defendant is required."

    Considerando V

  • "Cuando la nulidad absoluta de un acto declaratorio de derechos sea evidente y manifiesta, podrá ser declarada por la Administración en la vía administrativa... previo dictamen favorable de la Procuraduría General de la República; este dictamen es obligatorio y vinculante... Nótese que la norma reconoce a la Administración la potestad de anular en sede administrativa un acto propio –no un reglamento-... En cambio, en el sublite se está en presencia de un proceso judicial... pretendiendo la nulidad de algunas normas reglamentarias que estiman contrarias a derecho... Es evidente que el precepto legal supra citado deviene inaplicable a la especie, no siendo exigible ni el dictamen vinculante ni la integración de la Procuraduría como demandada."

    Considerando V

  • "La motivación técnico-científica que se echa de menos, es aquella consistente en estudios, valoraciones, criterios y análisis que un experto, en la materia a regularse en cada norma reglamentaria, emita formalmente, responzabilizándose por la conformidad del dictamen o estudio que emite, con las reglas unívocas que regulan la ciencia o técnica de la que se trate. De ello, nada ha podido encontrarse en los autos y menos aún en el expediente administrativo..."

    "The technical-scientific rationale that is lacking is studies, assessments, criteria, and analyses that an expert in the field to be regulated by each regulatory norm formally issues, taking responsibility for the conformity of the opinion or study with the unambiguous rules governing the science or technique in question. None of this has been found in the record, much less in the administrative file..."

    Considerando VII (cita del Tribunal)

  • "La motivación técnico-científica que se echa de menos, es aquella consistente en estudios, valoraciones, criterios y análisis que un experto, en la materia a regularse en cada norma reglamentaria, emita formalmente, responzabilizándose por la conformidad del dictamen o estudio que emite, con las reglas unívocas que regulan la ciencia o técnica de la que se trate. De ello, nada ha podido encontrarse en los autos y menos aún en el expediente administrativo..."

    Considerando VII (cita del Tribunal)

Full documentDocumento completo

**Case File: 12-001970-1027-CA** **Resolution: 000489-F-S1-2015** **FIRST CHAMBER OF THE SUPREME COURT OF JUSTICE.** San José, at ten hours fifty-five minutes on the thirtieth of April, two thousand fifteen.

Accumulated ordinary proceedings numbers 12-001970-1027-CA and 12-5972-1027-CA, declared purely legal matters and granted preferential processing (*trámite preferente*), filed before the Administrative and Civil Treasury Tribunal by ALTA VISTA TOWERS SOCIEDAD ANÓNIMA, represented by its general agent (*apoderado generalísimo*) Nicholas Van Slyck, of U.S. nationality, businessman, COSTA PACÍFICO TORRES LIMITADA, represented by its judicial general agent (*apoderado general judicial*) Allan Hernández Vargas, CLARO COSTA RICA TELECOMUNICACIONES SOCIEDAD ANÓNIMA, represented by its unlimited-sum general agent (*apoderado generalísimo sin límite de suma*), Luis del Cid García, of Guatemalan nationality, business administrator; against the MUNICIPALITY OF MONTES DE OCA, represented by its mayor Fernando Trejos Ballestero. Appearing as passive coadjuvants are CARLOS DELGADO BRENES, public accountant, CARMEN ZELEDÓN FORERO, divorced, businesswoman, ELIZABETH DE LA PEÑA ARANA, widow, pensioner. Appearing as special judicial attorneys are, for Claro Costa Rica, Luis Antonio Álvarez Chaves, resident of Heredia, Ana Lourdes Flores Peralta, resident of Alajuela; for the Municipality of Montes de Oca, Rita Obando Araya, marital status not stated, Sionney Bolívar Wong, marital status not stated, Randall Quirós Bustamante, marital status not stated. The individuals are of legal age and, with the exceptions noted, married, attorneys, and residents of San José.

**WHEREAS** 1.- Based on the facts stated and legal provisions cited, the attorneys for Alta Vista Towers Sociedad Anónima and Costa Pacífico Torres Limitada filed ordinary proceeding 12-001970-1027-CA, seeking a judgment declaring: “1.- …their nonconformity with the legal system and the annulment with retroactive effect to the moment of their enactment, of Articles 9, 10 section 4), 10 section 6), 11, 12, 13, 14, 15, 17 and Article 23 section 8) and other related provisions of the “REGLAMENTO GENERAL DE LICENCIAS MUNICIPALES PARA INFRAESTRUCTURA EN TELEFONÍA CELULAR” [General Regulation of Municipal Licenses for Cellular Telephony Infrastructure], of the Municipality of Montes de Oca, published in the Official Gazette La Gaceta No. 60 on March 23, 2012. 2.- Order the Administration to exercise the discretion inherent in its regulatory power, in accordance with the following limits and mandates imposed by the legal system and which I expressly request be declared, such that the regulation may not: ● exclude, expressly or implicitly, the possibility of constructing telecommunications towers; ● apply analogous urban planning rules intended to regulate the development of buildings, rather than mere infrastructure for services; ● contain provisions contrary to the unambiguous rules of science and technology; ● establish rules not subject to the provisions of national legislation, which assign to SUTEL and the Ministry of Health the authority to regulate access to scarce resources –infrastructure- and health, respectively. 3.- Declare the duty of the Municipality of Montes de Oca to apply Article 11 of Decreto N° 36159-MINAET-S-MEIC-MOPT: “Normas, estándares y competencias de las entidades públicas para la aprobación coordinada y expedita requerida para la instalación o ampliación de redes de telecomunicaciones” [Norms, standards, and competencies of public entities for the coordinated and expedited approval required for the installation or expansion of telecommunications networks], published in La Gaceta No. 745, on September 8, 2010, for the granting of the necessary permits for the construction of telecommunications towers to provide the municipality's population with cellular telephone coverage without needing to wait for new rules to be approved that replace those annulled. 4.- Order the payment of both costs in favor of my client. 5.- Order the payment of damages, to be determined in the execution of judgment phase.” The attorney for the company Claro Costa Rica filed ordinary proceeding 12-005972-1027-CA, seeking a judgment declaring: “1. …that Articles 9, 10 section 4) and 6), 11, 12, 13, 14, 15, 16 and 17, of the REGLAMENTO GENERAL DE LICENCIAS MUNICIPALES PARA INFRAESTRUCTURA EN TELEFONÍA CELULAR DE MONTES DE OCA, issued by the Municipality of Montes de Oca and published in the Official Gazette La Gaceta No. 60, on March 23, 2012, are contrary to legality, as they contravene the provisions developed in the field of telecommunications in the Ley General de Telecomunicaciones [General Telecommunications Law] No. 8642, the Reglamento a la Ley General de Telecomunicaciones [Regulation to the General Telecommunications Law] Decreto Ejecutivo No. 34765-MINAET, the Decreto Ejecutivo No. 36159-MINAET-S-MEIC-MOPT of May 10, 2010 “Normas Estándares y Competencias de Las Entidades Públicas para la Aprobación Coordinada y Expedita Requerida para la Instalación o Ampliación de Redes de Telecomunicaciones”, the Ley de la Autoridad Reguladora de Servicios Públicos [Law of the Regulatory Authority for Public Services] No. 7593 and even the Political Constitution. 2. That considering Articles 9, 10 sections 4) and 6), 11, 12, 13, 14, 15, 16 and 17, of the REGLAMENTO GENERAL DE LICENCIAS MUNICIPALES PARA INFRAESTRUCTURA EN TELEFONÍA CELULAR DE MONTES DE OCA illegal, they be annulled. 3. That the Municipality of Montes de Oca be compelled to issue a Regulation that conforms to the national legal system, without establishing limitations on private property not contained in any rule of legal rank or via executive decree. 4. That until such time as this Regulation is issued, the Municipality of Montes de Oca be compelled to resolve all land-use (*uso de suelo*) and construction permit applications submitted by my client, in accordance with the current legal system, within which the Decreto Ejecutivo No. 36159-MINAET-S-MEIC-MOPT of May 10, 2010 “Normas Estándares y Competencias de Las Entidades Públicas para la Aprobación Coordinada y Expedita Requerida para la Instalación o Ampliación de Redes de Telecomunicaciones” and the Reglamento de Construcciones del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo [Construction Regulation of the National Institute of Housing and Urbanism] stand out. 5. That the Municipality of Montes de Oca be ordered to pay the damages arising from the reported facts, with the liquidation reserved for the judgment execution phase, as well as the personal and procedural costs of this proceeding. DAMAGES. 1. Material damage: …arises from the economic losses of my client, from having maintained real estate lease contracts in the Canton of Montes de Oca, in which the installation of telecommunications structures was intended, and which had to be terminated due to the provisions of the challenged Regulation, as well as the maintenance of contracts that remain in force. As additional damage, the payment of any fine or sanction imposed on my client for non-compliance with coverage standards in the canton of Montes de Oca is included. 2. Consequential damages. Corresponds to the current and future interest on the sums corresponding to the material damage indicated in the previous point.

2.- The municipal mayor answered in the negative and raised the defenses of lack of right and lack of standing.

3.- At 8:16 a.m. on June 11, 2013, the preliminary hearing was held, at which time the representatives of the parties spoke. The Processing Judge declared the matter purely legal.

4.- The Administrative Litigation Tribunal, Ninth Section, composed of Judges Sandra Quesada Vargas, Claudia Bolaños Salazar, and Judge Elías Baltodano Gómez, in judgment no. 434-2013-IX at 10:10 a.m. on July 8, 2013, resolved: “The new evidence offered by the companies Alta Vista Towers S.A. and Costa Pacífico Ltda. is rejected. The defenses of lack of standing –in its dual aspect- and lack of right raised by the defendant Municipality are rejected. Likewise, the exoneration for fault of the victim alleged by the defendant is rejected. Consequently, the lawsuit filed by Costa Pacífico Torres Ltda., Alta Vista Towers S.A. and Claro C.R. Telecomunicaciones S.A. against the Municipality of Montes de Oca is granted, and Articles 9, 10 sections 4) and 6), 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17 and 23 section 8), all of the “Reglamento de licencias municipales para infraestructura de telefonía celular en Montes de Oca” [Regulation of municipal licenses for cellular telephone infrastructure in Montes de Oca], published in the Official Gazette La Gaceta No. 60 on March 23, 2012, are annulled with retroactive effect to the moment of their enactment. By reason thereof, finding ourselves before the improper exercise of administrative discretion, in accordance with Article 128 of the Código Procesal Contencioso Administrativo [Administrative Litigation Procedure Code, CPCA], the Municipality of Montes de Oca is ordered to issue, within a period of THREE MONTHS from the finality of this judgment, extendable for another equal period upon prior demonstration of such need before the Judgment Execution Judge, a Regulation governing the matter that respects the limits established by the Costa Rican legal system for cases such as this, as stated throughout this resolution, in accordance with the facts deemed proven herein and those that may be proven in the judgment execution phase. As long as the said regulatory provision is not issued, the defendant Municipality must resolve any application for land-use and construction licenses (*licencias constructivas*) formulated for the installation of telecommunications towers, applying the Constitutional jurisprudence on the matter, the Political Constitution, its Regulatory Plan (*Plan Regulador*), and other regulations, legal and even sub-legal, that the Executive Branch has issued on the subject of this proceeding, such as Decreto N° 36159-MINAET-S-MEIC-MOPT: “Normas, estándares y competencias de las entidades públicas para la aprobación coordinada y expedita requerida para la instalación o ampliación de redes de telecomunicaciones”, published in La Gaceta No. 745, on September 8, 2010. The effects of the interim measure (*medida cautelar*) issued by Section VI of this Tribunal, through resolution No. 134-2012-VI at seven hours fifty minutes on July fourth, two thousand twelve, in favor of the plaintiff companies Alta Vista Towers S.A. and Costa Pacífico Torres Ltda., are maintained until this ruling becomes final. The defendant entity is ordered to pay the damages caused to the plaintiff companies, which shall be liquidated in the judgment execution phase. Both costs of this proceeding are chargeable to the defendant Municipality.” 5.- The municipal mayor files an appeal in cassation (*recurso de casación*), indicating the reasons relied upon to refute the Tribunal's thesis.

6.- In the proceedings before this Chamber, the prescriptions of law have been observed. The deciding magistrate in this matter is substitute magistrate López González.

Drafted by Magistrate López González **WHEREAS** I.- According to the facts of both statements of claim, the companies Costa Pacífico Torres Ltda. and Alta Vista Tower S.A. are engaged in the construction, installation, and operation of telecommunications towers, and as part of that business, lease spaces to cellular telephone service operators who install the necessary infrastructure for that purpose. For its part, Claro C.R. Telecomunicaciones S.A. provides telecommunications services by virtue of concession no. C-002-2011-MINAET, which implies the development of infrastructure and the direct marketing of telecommunications services to end users. As part of the requirements to carry out their commercial activity, the mentioned companies signed lease contracts with the owners of the properties on which the telecommunications towers were intended to be located. However, in the Official Gazette La Gaceta No. 60 of March 23, 2012, the "Reglamento de Licencias Municipales para Infraestructura de Telefonía Celular en Montes de Oca" was published, which, in the opinion of the companies, implies an unjustified obstruction to carrying out their commercial activity, as it imposes a series of restrictions lacking technical justification. By virtue thereof, they sued the Municipality of Montes de Oca, seeking a judgment: declaring the nonconformity with the legal system and the annulment with retroactive effect to the moment of their enactment, of Articles 9, 10 section 4), 10 section 6), 11, 12, 13, 14, 15, 17 and Article 23 section 8) and other related provisions of the Regulation; ordering it to exercise the discretion inherent in its regulatory power, in accordance with the limits and mandates imposed by the legal system; ordering it to apply Decreto Nº 36159-MINAET-S-MEIC-MOPT: "Normas, estándares y competencias de las entidades públicas para la aprobación coordinada y expedita requerida para la instalación o ampliación de redes de telecomunicaciones", for the granting of the necessary permits for the construction of telecommunications towers to provide the residents with cellular telephone coverage, without needing to wait for new rules to be approved that replace those annulled; and, ordering it to pay damages, consequential damages, and costs. The Municipality answered in the negative, raised the defenses of lack of standing and lack of right, and alleged the exemption from liability for fault of the victim. The Tribunal rejected all of the above. It granted the lawsuit, annulling with retroactive effect to the moment of their enactment Articles 9, 10 sections 4) and 6), 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17 and 23 section 8) of the Regulation. Based on canon 128 of the CPCA, it ordered the Municipality of Montes de Oca to issue, within a period of three months from the finality of the judgment, extendable for another equal period, upon prior demonstration of such need before the execution judge, a Regulation governing the matter that respects the limits established by the Costa Rican legal system. As long as the said regulatory provision is not issued, the defendant Municipality must resolve any application for land-use and construction licenses formulated for the installation of telecommunications towers, applying the Constitutional jurisprudence on the matter, the Political Constitution, its Regulatory Plan, and other regulations, legal and even sub-legal, that the Executive Branch has issued on the subject of this proceeding, such as Decreto Nº 36159-MINAET-S-MEIC-MOPT. It maintained the interim measure issued in favor of Alta Vista Towers S.A. and Costa Pacífico Torres Ltda. until the ruling becomes final. It ordered a judgment in the abstract (*condena en abstracto*) for the payment of the damages caused –to be liquidated in the execution of judgment phase- and the payment of both costs of the proceeding. Dissatisfied with the ruling, the municipal representation filed an appeal in cassation on procedural and substantive grounds.

**Cassation on procedural grounds** II.- In the first procedural challenge, based on Article 137 section g) of the CPCA, it alleges a violation of canon 111 section 2 ibidem. It explains that the sole hearing of the proceeding was held on June 11, 2013, at which time new evidence offered by the co-plaintiffs Alta Vista Towers S.A. and Costa Pacífico Torres Ltda. was admitted, and a written hearing period of three days was granted to the parties. Given that the period for issuing and notifying the judgment began on June 17, it argues, it was deemed fulfilled on July 5. Consequently, having been issued on July 8 and notified on July 9, the judgment is null and void, and the case must be remanded to the Tribunal for a new judgment. It claims that the authorization granted by the Superior Council to one of the member judges to attend a course of the Specialization Program of the Administrative Litigation Jurisdiction does not constitute a valid cause for extending the period to issue the judgment, as the Tribunal interpreted it.

III.- Pursuant to Article 60 of the CPCA, the preferential processing procedure is appropriate when the Trial Tribunal deems that the specific matter is urgent, necessary, or of great importance to the public interest. In that vein, it can be affirmed that its essential characteristic lies in speeding up this type of litigation, thus ensuring prompt attention to the claims of the litigants. This makes sense from the perspective that expedited processing would prevent the judgment itself from becoming unenforceable and ineffective, or from causing serious states of risk, imminent harm, or irreparable damages that cannot be prevented through an interim measure, or also, that the outcome of the proceeding has a general scope that transcends the interest of the parties, and whose effects have a great impact on the coinciding individual interests of the governed. Under that logic, the legislator provided that the issuance of a judgment in this type of matter shall have a maximum period of five business days, counted from the day following that on which it was decided to grant it preferential processing, or, as applicable, from the holding of the last hearing (ordinals 60.6 of the CPCA and 82.3 of the Reglamento Autónomo de Organización y Servicio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y Civil de Hacienda [Autonomous Regulation of Organization and Service of the Administrative and Civil Treasury Litigation Jurisdiction]). In view of the existence of an express rule in this regard, this Chamber considers that the provisions of cardinal 111.1 of the CPCA are not applicable to preferential processing proceedings, insofar as it contemplates the possibility that the case be declared complex and that, by virtue thereof, the judgment be notified within a maximum period of 15 business days following the conclusion of the oral trial. To hold the contrary thesis would imply a distortion of the preferential processing procedure, conceived with the primary purpose of speeding up the processing of certain matters that, due to their urgency, necessity, or importance to the public interest, warrant it. Now, regarding the subject of the grievance, the appellant in cassation is not correct. Note that the period provided for by canon 111 of the CPCA is peremptory in nature, since the second section expressly provides for the nullity of what was done and decided, and the need for a new conduct of the oral trial before another Tribunal that must also issue a judgment. But, such character cannot be predicated of the period established in numeral 60.6 of the CPCA, given that there is no penalty of nullity for its non-compliance. Based on the foregoing, even if in the case at hand (*sublite*) the non-observance of this legal period could be verified, because the judgment was issued when it had already amply expired, the procedural sanction of nullity provided for other types of proceedings is incompatible, and on the contrary, its extensive application would lead to the adoption of a criterion of nullity for nullity's sake. The Tribunal should take note of what is stated in this considering clause, since, despite the directory nature of the period in question, the procedural rules are clear in their intention to promote the expedited and preferential processing of proceedings that meet any of the conditions contained in Article 60.1 of the cited Code; examples of this are the shortening of procedural periods, the suppression of some procedural actions, priority regarding the scheduling of the sole hearing, among others (sections 1, 3, 4, 6 of cardinal 60 ejusdem). In accordance with the above, the filed claim will be rejected.

IV.- In the second ground, it alleges a deficiency in the composition of the litis. It indicates that the claim of the lawsuit is the nullity of certain articles of the Reglamento de Infraestructuras para Telefonía Celular de la Municipalidad del Cantón de Montes de Oca (hereinafter the Regulation). Pursuant to precepts 173 and 183 of the Ley General de la Administración Pública [General Law of Public Administration] (LGAP) and 3.j of the Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República [Organic Law of the Attorney General's Office], the Administration itself can declare the nullity of that act without needing to file a lesivity proceeding, however, for this, it is imperative to have the binding report of the Attorney General's Office. Given that the Attorney General's Office was not joined in this proceeding, it concludes, the judgment is null.

V.- The cassation ground contemplated in numeral 137.1.a of the CPCA refers to the possible existence of an incomplete necessary joinder of parties (*litisconsorcio necesario incompleto*) which, according to the appellant, occurs in this case because the Attorney General's Office was not joined as a defendant in this matter. It must be clear that the figure of joinder of parties seeks the correct adversarial formation of the proceeding, that is, that all subjects whose legal sphere may be affected by the resolution on the merits of the case participate in it, whether by legal provision or by the nature of the substantive legal relationship under discussion. However, the appellant in cassation bases his claim on a rule irrelevant to the specific case, thus mixing two technically distinct topics. Pursuant to Article 173 section 1) of the LGAP, and regarding the subject of the grievance: “When the absolute nullity (*nulidad absoluta*) of an act declaratory of rights is evident and manifest, it may be declared by the Administration in the administrative channel, without needing to resort to the administrative litigation of lesivity, provided for in the Código Procesal Contencioso-Administrativo, with the prior favorable opinion of the Attorney General's Office; this opinion is mandatory and binding (…)”. Note that the rule recognizes the Administration's power to annul in the administrative venue its own act –not a regulation-, declaratory of rights and whose absolute nullity is evident and manifest, subject to the condition that the Attorney General's Office renders a favorable opinion on such declaration.

In contrast, the sub lite involves a judicial proceeding, in which the co-plaintiff companies Costa Pacífico Torres Ltda., Alta Vista Towers S.A., and Claro C.R. Telecomunicaciones S.A. sued the Municipality of Montes de Oca, seeking the nullity of certain regulatory provisions they deem contrary to law, as well as compensation for the damages caused. It is evident that the aforementioned legal precept is inapplicable to the instant case, and neither the binding opinion nor the inclusion of the Procuraduría as a defendant is required. Therefore, contrary to the petitioner's view, it cannot be asserted that, by provision of that rule, there exists a necessary joinder of passive parties applicable to this proceeding, since, as stated, the application of that article is restricted to the ordinary administrative procedure where the Administration seeks the annulment of certain of its own acts, according to the conditions contemplated therein. As a corollary of the foregoing, the objection must be dismissed.

VI.- In the third charge, the petitioner reproaches the lack of reasoning in the judgment. It enumerates the sections comprising Considerando VI of the resolution, after which the Court determined the nullity of Articles 9, 10.4, 10.6, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, and 23.8 of the Regulation challenged by the plaintiff. The petitioner points out that a simple verbatim transcription of the provisions was made, without analyzing the grounds for nullity of each one. It continues, arguing that it was not explained why the talk on the topic of telecommunications cannot be considered a basis for the Regulation, nor why the technical-scientific criteria of that regulation must appear in the administrative file, nor what are the substantial formalities allegedly not complied with by the municipality. It emphasizes that the issued Regulation complies with the objective and subjective elements of an administrative act—according to Articles 129, 130, 134, and 135 of the LGAP—however, the Court declared it null without analyzing which of those elements is vitiated. It asserts that the Regulation was based on the unequivocal rules of science and technique, through the “Ordoñez” report, the SUTEL regulation, and that of the Federation of Municipalities, all in compliance with Articles 16, 158.4, and 160 of the LGAP. Furthermore, the requirement imposed by Article 136 of the LGAP was also met, in the sense of providing reasoning for the regulation with a succinct mention of the opinions and resolutions prior to its issuance. It avers that, in the case sub judice, the application of the principles of preservation of the administrative act, simplicity of administrative procedures, and efficiency must prevail. In addition, it adds that to determine whether the nullity is absolute or relative, the greater or lesser impediment the defect represents for achieving the purposes of the act must be weighed. By not proceeding thus, it reproaches that the judgment's reasoning is confusing and incomplete, as the cassation appellant claims not to understand the true technical-legal reasons justifying the nullity of the challenged provisions.

VII.- As this Chamber has pointed out, the procedural defect contemplated in Article 137 subsection d) of the CPCA arises when the reasoning of the judgment does not exist, or because its development is extremely confusing or contradictory, in such a way that it prevents clarity regarding the reasoning that led to the decision adopted in the operative part. Now then, in the cassation appellant's view, the argumentative omission occurs regarding the reasons justifying the nullity of the regulatory articles challenged by the plaintiff societies. However, having reviewed the judgment in light of the appellant's statements, this Court does not find that it suffers from the indicated defect, as analyzed below. In Considerando VI, the Court begins its reasoning by addressing, from a doctrinal and jurisprudential perspective, the subject of local governments' subjection to intersubjective direction, the fundamental right to the proper functioning of public services, the public interest in telecommunications matters, the principle of prohibition of arbitrariness, and the exercise of regulatory power. In turn, it transcribes verbatim the articles whose nullity is sought, and then briefly synthesizes what it considers to be the most relevant and controversial aspects of each one. Subsequently, it delves into the detail of the specific grounds for nullity of those provisions. The Court is emphatic in noting the lack of technical studies in the administrative file that serve as support for the content of each of the challenged precepts. Thus, it stated: "Take into account that the talk given to the Municipal Council on the topic of telecommunications and the need for its regulation (proven fact No. 2), under no circumstances can be considered as the reasoning for the challenged articles, since, as indicated, it is at most a training given to the members of the Municipal Council on the subject, which, although it may be considered valuable, the truth is that it is far from constituting or forming part of the technical motivation that the attacked provisions required. The same occurs with the collaboration as an advisor that—it is stated—was provided at the time by the witness-expert Mauricio José Ordoñez Chacón, because even if this were the case—which is irrelevant for the case under analysis—, the truth is that the omission consisting of indicating and recording—in the administrative file—the technical-scientific reasons on which the attacked provisions are based, can in no way be \"justified\" by the presence as an advisor of a person expert in the matter. Nor can the legal considerations that the Regulation points out prior to the regulatory development be taken as such—reasoning—, since they merely constitute a normative reference framework from which it is intended to show the addressees of the Regulation's effects the legal norms that permit or authorize the issuance of the act. Of course, much less can the declarations made by the aforementioned Witness-Expert Ordoñez Chacón in the Oral and Public Hearing be considered as reasoning for the challenged act, in which with his testimony—supported by slides—he tried to explain to the Court the technical foundations of the regulation under question, since such technical-scientific foundations are found lacking in the administrative file, which is where they should be, to prove that there was a technical analysis and conscientious discussion on the content and regulatory purpose of each article of the Regulation. The technical-scientific reasoning that is found lacking is that consisting of studies, assessments, criteria, and analyses that an expert, in the matter to be regulated in each regulatory provision, formally issues, taking responsibility for the conformity of the opinion or study issued, with the unequivocal rules governing the science or technique in question. Of this, nothing could be found in the case file, and even less in the administrative file, which is supposed to constitute the materialization of the administrative procedure followed for the issuance of the act—in this case the Regulation—and where the foundations of a not only legal, but also technical and/or scientific nature must appear, allowing the underlying motive of each provision to be understood. The foregoing is so in any case, but even more so in this one, where due to the manner in which it regulates the matter through the aforementioned act, it affects the attributes derived from ownership—and thereby the right to property, Article 45 of the Constitution—by imposing, via regulation, restrictions and limitations on the free use and enjoyment of properties located in the Canton of Montes de Oca; it addresses a subject considered of public interest by the legislator, insofar as it is a matter—telecommunications—of national interest that transcends the merely local, as indicated by the Constitutional Chamber, and deals with a public service, whereby the fundamental right to the proper functioning of public services comes into play. But furthermore, the challenged regulatory provisions unjustifiably contravene—even invading the competencies of the Ministry of Health—the regulatory development that the Executive Branch has carried out via decree, and which the Local Government must observe, since it is within the so-called Intersubjective Direction, a power constitutionally attributed to that fundamental organ of the State". Having said the above, based on Articles 16, 160, and 216 of the LGAP, the Court analyzed the three limits of the regulatory power that, in its judgment, were transgressed by the municipal entity. Regarding the first—not to go beyond or contravene the legal provisions regulating the matter being regulated—it highlighted the implications of the challenged articles in terms of prioritizing urban regulatory power over the public interest that the issue of telecommunications holds, the restrictions on private property that contravene Articles 45 of the Constitution and 16 of the LGAP, and the risks of non-compliance with the "Free Trade Agreement between the United States, Central America, and the Dominican Republic". Regarding the second—competence based on subject matter—based on jurisprudential and legal citations, it indicated that in health matters, and particularly regarding the risk from radiation emitted by cell antennas, it is the Ministry of Health that has the competence to issue the pertinent provisions. Regarding the third limit—that the provisions cannot be contrary to the unequivocal rules of science or technique, nor to elementary principles of justice, logic, or convenience—it reiterated the absence of specialized technical-scientific criteria justifying the imposition of restrictions on the properties of residents intending to allow the installation of towers for cell antennas on their properties, and the impact this would have on network design and the proper functioning of the public service. In support of this last point, it referred to the declarations of the witness-experts Walter Alberto Herrera Cantillo (Director of the General Directorate of Markets of the Superintendence of Telecommunications -SUTEL-), the electronics engineer Julio Iván Ibañez García, and the architects Enrique Gutiérrez Navas and Mauricio José Ordoñez Chacón. From the foregoing, this Court considers that it can be clearly inferred that, in the Court's view, the act as such is vitiated in its elements of motive and competence of the issuing entity of the Regulation, coupled with the fact that the limit of the regulatory power recognized to the municipal entity was exceeded. The judgment explains each of these deficiencies punctually, as was synthesized in preceding lines. It is worth noting that it is inappropriate to address the substance of the disagreements raised by the petitioner regarding the existence of the technical foundations of the Regulation and the application of the principles of preservation of the administrative act, simplicity of administrative procedures, and efficiency. Such discrepancies of opinion with what was decided by the Court cannot be channeled under the ground of lack of reasoning, since, as this Chamber has repeatedly pointed out, procedural grounds should not be confused with a mechanism to submit evidentiary assessment or the application of the law for discussion, because for that purpose, Article 138 of the CPCA establishes autonomous grounds. To that extent, note that the appellant does not expose any argumentative omission in the judgment, but rather its opinion on how and based on which criteria the specific case should have been resolved. Thus, with no defect capable of vitiating the judgment being evident, the charge must be dismissed.

Cassation for substantive reasons VIII.- In the first substantive reproach, the appellant alleges errors of evidentiary pretermission. As the core point of its disagreement, it argues that the Regulation is indeed duly reasoned and that there is no reason to annul the precepts challenged by the co-plaintiffs. It points out that the witness-expert Mauricio Ordóñez Chacón declared that he is an architect specializing in urban issues, that he has extensive experience in topics related to municipal regulatory plans, that he had involvement in the regulation of infrastructure for cellular telephony in the canton, and that he had received advice from the Superintendence of Telecommunications, the Metropolitan Federation of Municipalities, the Federated College of Engineers and Architects, and the Fire Department. Furthermore, that with the PowerPoint presentation, he explained that the need to regulate the installation of antennas and mobile infrastructure was justified by public health issues, coupled with urban planning and aesthetics issues, and by technical studies conducted in other countries that adopted this infrastructure. It asserts that, based on all these technical elements, it was decided to establish setbacks since there is a risk of the "fault wedge" phenomenon occurring, caused by the installation of antennas without the proper distance between them, which function as levers that lift the terrain where they are installed. Finally, it asserts that the precautionary principle was taken into consideration as a way to prevent harm to the health of the canton's inhabitants, who could be harmed by the installation of antennas. It notes that the administrative file is the result of the actions carried out by the local government, for example: the creation of the Special Regulations Commission, which was tasked with drafting the regulatory body given the lack of stipulation in the municipal regulatory plan; the talk by Dr. Ana Pérez on the need to organize the installation of antennas at the national level; official letter no. DP-2011-08 in which the Telecommunications Rector's Office urged it to approve the regulation promoted by the Metropolitan Federation of Municipalities; the Municipal Council's discussions recorded in various minutes; the recommendations of the Federated College of Engineers and Architects; the "Final report with recommendations from an investigation on the occasion of the opening of the telecommunications market" issued by the Ombudsman's Office; official letters from the plaintiff companies in which they express their opinion on the Regulation; documentation related to the topic of radio-frequency, cancer, and electromagnetic fields; and a document signed by the SUTEL Legal Advisory Office stating that the competence to resolve problems related to urban planning and zoning corresponds to the municipalities. Based on the foregoing, it considers Articles 82 and 83 of the CPCA to have been violated, since, in its opinion, by having preterited the aforementioned evidence, the Court reached the erroneous conclusion that the Regulation lacked reasoning.

IX.- In attention to the particularities of cassation, legal and factual substantiation of the charge is erected as an insurmountable admissibility requirement, it being improper to merely allege disagreements with what was decided, without support in the regulations relevant to the objection and, in the case of indirect regulatory infringements, without any analysis of the items of evidence submitted to the file that are considered poorly assessed. In order of such requirements, in attention to the principle of party disposition and in correct cassation technique, the appeal must be self-sufficient in terms of its full understanding, so that this Court can carry out its inherent controlling function and avoid being forced to interpret it, much less, to perform the work of an instance judge, in order to clarify everything that should have been indicated explicitly and understandably. In the instant case, the cassation appellant alleges defects of evidentiary pretermission regarding the documentary and testimonial evidence mentioned in the preceding considerando. However, it limited itself to identifying them, omitting to analyze the content of each one and how the alleged pretermission affected the factual framework established by the Court, and the consequent application of legal regulations to the specific case. Nor does it specify how and which substantive legal precepts, relevant to the claim, were violated. In this sense, given the indicated argumentative deficiencies, it is determined that the reproach does not directly, precisely, and duly substantively challenge the judgment, since it lacks the required analysis of the invoked substantive infringements that would allow the reasoning set forth by the Court as the basis for the judgment to be invalidated. Consequently, the grievances raised are informal, and therefore, inadmissible.

X.- In the second censure, it invokes a breach of Articles 190.1 of the LGAP and 122.m.ii of the CPCA. It points out that during the proceeding, it alleged the existence of an exemption from liability due to the victim's fault, based on the argument that the co-plaintiffs signed lease contracts with private individuals without the corresponding authorizations for the installation of their towers and before the issuance of the Regulation. However, it claims, the Court did not analyze the presence of such an exemption, nor the existence of a causal link between the administrative conduct and the damages for which the co-plaintiffs seek compensation.

XI.- This Court disagrees with the petitioner's assertions. In accordance with Article 58.1.e of the CPCA, when the claim for damages is accessory, the motive giving rise to them, what they consist of, and their prudential estimate must be specified. In the instant case, the three co-plaintiffs complied with this provision. As recorded at folio 6 of the judicial file, in facts 18 and 19 of the complaint, it is detailed that the Regulation prevents the plaintiffs Costa Pacífico Torres Ltda. and Alta Vista Tower S.A. from carrying out their commercial activity, the damages consisting of lease option payments made to the owners of the land where the towers would be located, the costs to process the environmental feasibility, alignments, and land uses; and the lost profits consisting of the income forgone due to the frustration of the lease contracts where the towers would be located. For its part, Claro C.R. Telecomunicaciones S.A. reiterates the obstruction that the regulatory provisions represent to carrying out its commercial activity, in addition to implying damage due to the financial costs involved in keeping the lease contracts in force where it intends to locate the structures, or even having had to terminate some of them (folio 1080, fact 10 of the complaint). After examining the grounds for nullity of the regulatory provisions alleged by the plaintiff (considerandos VI and VII of the challenged resolution), the Court determined the suit was admissible in all its aspects, annulment and compensation. Regarding the latter, specifically in considerando VIII, it analyzed the exemption from liability alleged by the defendant. Regarding this point, it stated: "this exemption—victim's fault—operates when it is the injured party themselves who, through their conduct, generates the harm for which they claim compensation, in which cases the causal link—between the harmful administrative conduct and the damage generated—necessary for the compensation obligation to arise, does not exist. In the specific case, in the opinion of this Chamber, the damage and lost profits claimed are not in any way attributable to the injured parties, since the impossibility of fulfilling their commercial objectives was generated not by the 'early' signing of the lease contracts, as the local entity maintains, but by the regulatory provisions challenged by them and which are being declared null in this judgment. Provisions that were issued by the Local Government, without any reasoning and evidently disregarding an entire legal regulation on the matter that the Costa Rican State has issued". As can be observed, the Court did analyze the cause for exemption from liability raised by the defendant municipality, and regardless of whether its reasoning is correct or not—an aspect not challenged by the cassation appellant—the truth is that the judgment ordered in the sentence finds its basis in Article 122.m.ii of the CPCA, which expressly states that when the claim is declared admissible, the Court must order payment of damages in the abstract, when their existence is established but not their amount. Consequently, the objection must be dismissed.

XII.- By virtue of the foregoing, the filed appeal must be declared without merit, and costs generated by its exercise imposed on the defendant municipality, as prescribed by Article 150.3 of the CPCA. The Court must take note of what was decided in considerando III of this resolution.

POR TANTO

The appeal filed by the Municipality of Montes de Oca is declared without merit. Its costs are charged to the petitioner.

Luis Guillermo Rivas Loáiciga Román Solís Zelaya Carmenmaría Escoto Fernández Rocío Rojas Morales Jorge Alberto López González Note from Judge Rojas Morales Although I concur with the majority vote insofar as the attendance of architect Ordoñez Chacón before the Municipal Council, to inform them of the need to regulate the whole issue of telecommunications structures, does not equate to the technical report required to regulate the placement of this type of structures within the Canton of Montes de Oca (principle of technical and scientific support for urban planning decisions), I deem it necessary to make the following clarifications specific to Urban Planning Law: Firstly, I must state that the municipal corporation is a territorial entity that is not subject to administrative tutelage, that is, there is no control by the larger public entity—the State—over the municipal corporation, which by constitutional provision enjoys autonomy (Article 170 of the Political Charter). Such a condition is a product of the electoral and representative nature of the Municipal Council that governs it and of the assembly of residents that comprises it. Thanks to its autonomy, the municipalities can adopt their own political decisions and allocate resources to implement them and, in general, administer themselves freely vis-à-vis the Central Government, for which they have legal personality and their own assets. One of the most intense manifestations of municipal autonomy is expressed in the possibility of issuing local provisions of diverse nature. The Urban Planning Law—a regulatory body of public order approved by a qualified majority in the Legislative Assembly—in developing Article 169 of the Constitution, grants municipalities the competence to plan and control urban development, within the limits of their territory. These provisions reflect the local idiosyncrasy, the model of canton, city, and district that, by common agreement, the residents wish to implement; a will that, of course, requires having the technical support inherent to urban-environmental regulations. Now then, local regulation does not have unlimited scope, since that possibility disappears in the face of national legal urban planning regulation and, in any case, those provisions must be in harmony with the principle of state unity, of constitutional rank. There must be harmony between the urban planning regulatory provisions and, in case of conflict, national interests prevail over local ones. There is no doubt about the importance that telecommunications hold for the country's development, and that their legal regulation is of the greatest public interest; however, it is necessary to point out that they are urban structures and, therefore, susceptible to local regulation through the instruments that the Urban Planning Law has made available to the municipalities. Within this framework and, with adequate technical support, local governments may issue provisions to guarantee aesthetics, the safety of structures, locations, etc., always allowing their existence which is, as indicated, of the greatest public interest. Local corporations may also enact specific provisions to protect the health of the population and the environment, aspects that do not pertain solely to the Central State, but rather, form part of the tasks of local governments, whose activity in this field cannot be unjustifiably restricted, without harming the competencies that the constitutional order has entrusted to them, which, as indicated, must coexist in harmony with national interests, with the Constitutional Jurisdiction Law establishing in Article 109 and following, the procedure to be followed in case of conflict.

Rocío Rojas Morales GCORONADOR Classification prepared by the PRIMERA CHAMBER of the Judicial Branch. Its reproduction and/or distribution for profit is prohibited.

It is a faithful copy of the original - Taken from Nexus.PJ on: 09-05-2026 08:01:29.

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Condena en abstracto.

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Procesos de conocimiento acumulados números 12-001970-1027-CA y 12-5972-1027-CA, declarados de puro derecho y de trámite preferente, establecidos en el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda por ALTA VISTA TOWERS SOCIEDAD ANÓNIMA, representada por su apoderado generalísimo Nicholas Van Slyck, de nacionalidad estadounidense, empresario, COSTA PACÍFICO TORRES LIMITADA, representada por su apoderado general judicial Allan Hernández Vargas, CLARO COSTA RICA TELECOMUNICACIONES SOCIEDAD ANÓNIMA, representada por su apoderado generalísimo sin límite de suma, Luis del Cid García, de nacionalidad guatemalteca, administrador de empresas; contra la MUNICIPALIDAD DE MONTES DE OCA, representada por su alcalde Fernando Trejos Ballestero. Participan como coadyuvantes pasivos CARLOS DELGADO BRENES, contador público, CARMEN ZELEDÓN FORERO, divorciada, comerciante, ELIZABETH DE LA PEÑA ARANA, viuda, pensionada. Figuran como apoderados especiales judiciales, de Claro Costa Rica Luis Antonio Álvarez Chaves, vecino de Heredia, Ana Lourdes Flores Peralta, vecina de Alajuela; de la Municipalidad de Montes de Oca, Rita Obando Araya, no indica estado civil, Sionney Bolívar Wong, no indica estado civil, Randall Quirós Bustamante, no indica estado civil. Las personas físicas son mayores de edad, y con las salvedades hechas, casados, abogados y vecinos de San José.

RESULTANDO

1.- Con base en los hechos que expuso y disposiciones legales que citó, los apoderados de Alta Vista Towers Sociedad Anónima y Costa Pacífico Torres Limitada establecieron el proceso de conocimiento 12-001970-1027-CA, para que en sentencia se declare: “1.- …su disconformidad con el ordenamiento jurídico y se anulen con efecto retroactivo al momento de su promulgación, los artículos 9, 10 inciso 4), 10 inciso 6), 11, 12, 13, 14, 15, 17 y el artículo 23 inciso 8) y demás normas conexas del “REGLAMENTO GENERAL DE LICENCIAS MUNICIPALES PARA INFRAESTRUCTURA EN TELEFÓNIA (sic) CELULAR”, de la Municipalidad de Montes de Oca, publicado en el Diario Oficial La Gaceta N° 60 el 23 de marzo de 2012. 2.- Se condene a la Administración a ejercitar la discrecionalidad propia de la potestad reglamentaria, conforme a los siguientes límites y mandatos impuestos por el ordenamiento jurídico y que solicito declara de modo expreso, de modo tal que el reglamento no podrá: ● excluir, expresa o implícitamente, la posibilidad de construir torres de telecomunicaciones; ● aplicar análogamente reglas urbanísticas dirigidas a regular el desarrollo de edificaciones, no así, meras infraestructuras para servicios; ● contener disposiciones contrarias a las reglas unívocas de la ciencia y la técnica; ● disponer reglas que no se sujeten a lo dispuesto por la legislación nacional, las cuales atribuyen a la SUTEL y al Ministerio de Salud la competencia de regular el acceso a los recursos escasos –infraestructura- y la salud respectivamente. 3.- Declara el deber de la Municipalidad de Montes de Oca, de aplicar el artículo 11 el (sic) Decreto N° 36159-MINAET-S-MEIC-MOPT: “Normas, estándares y competencias de las entidades públicas para la aprobación coordinada y expedita requerida para la instalación o ampliación de redes de telecomunicaciones”, publicado en la Gaceta N° 745, el 8 de setiembre de 2010, para el otorgamiento de los permisos necesarios para a construcción de las torres de telecomunicación para proveer a la población de la municipalidad con la cobertura de telefonía celular sin que sea necesario esperar a que se aprueben nuevas normas que sustituyan las anuladas. 4.- Se condene al pago de ambas costas a favor de mi representada. 5.- Se condene al pago de los daños y perjuicios, que se determinarán en ejecución de sentencia.” El apoderado de la empresa Claro Costa Rica estableció el proceso de conocimiento 12-005972-1027-CA, para que en sentencia se declare: “1. …que los Artículos 9, 10 inciso 4) y 6), 11, 12, 13, 14, 15, 16 y 17, del REGLAMENTO GENERAL DE LICENCIAS MUNICIPALES PARA INFRAESTRUCTURA EN TELEFONÍA CELULAR DE MONTES DE OCA, emitido por la Municipalidad de Montes de Oca y publicado en el Diario Oficial La Gaceta N° 60, del 23 de marzo de 2012, son contrarios a legalidad, pues contrarían las disposiciones desarrolladas en materia de telecomunicaciones en la Ley General de Telecomunicaciones N° 8642, el Reglamento a la Ley General de Telecomunicaciones Dercreto Ejecutivo No. 34765-MINAET, el Decreto Ejecutivo No. 36159-MINAET-S-MEIC-MOPT de 10 de mayo del 2010 “Normas Estándares y Competencias de Las (sic) Entidades Públicas para la Aprobación Coordinada y Expedita Requerida para la Instalación o Ampliación de Redes de Telecomunicaciones”, la Ley de la Autoridad Reguladora de Servicios Públicos No. 7593 e incluso la Constitución Política. 2. Que por considerarse ilegales los Artículos 9, 10 incisos 4) y 6), 11, 12, 13, 14, 15, 16 y 17, del REGLAMENTO GENERAL DE LICENCIAS MUNICIPALES PARA INFRAESTRUCTURA EN TELEFONÍA CELULAR DE MONTES DE OCA, se anulen los mismos. 3. Que se obligue a la Municipalidad de Montes de Oca, a emitir un Reglamento que se ajuste al ordenamiento jurídico nacional, sin establecer limitaciones a la propiedad privada no contenidas en norma alguna de rango legal o vía decreto ejecutivo. 4. Que durante el tiempo que se emita este Reglamento, se obligue a la Municipalidad de Montes de Oca, el resolver todas las solicitudes de uso de suelo y permiso de construcción que presente mi representada, de conformidad con el ordenamiento jurídico vigente, entre el cual destaca del Decreto Ejecutivo No. 36159-MINAET-S-MEIC-MOPT de 10 de mayo del 2010 “Normas Estándares y Competencias de Las (sic) Entidades Públicas para la Aprobación Coordinada y Expedita Requerida para la Instalación o Ampliación de Redes de Telecomunicaciones” y el Reglamento de Construcciones del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo. 5. Que se conde a la Municipalidad de Montes de Oca al Pago (sic) de los daños y perjuicios derivados de los hechos denunciados, liquidación que se reservará para la etapa de ejecución de sentencia, así como los costos personales y procesales de presente proceso. DAÑOS Y PERJUICIOS. 1. Daño material: …se deriva de las pérdidas económicas de mi representada, al haber mantenido contratos de arrendamiento de inmuebles en el Cantón de Montes de Oca, en los que se pretendía instalar estructuras de telecomunicaciones, y que debieron rescindirse en razón de lo dispuesto en el Reglamento impugnado, así como la manutención de los contratos que siguen vigentes. Como daño adicional se incluye el pago de cualquier multa o sanción que se imponga a mi representada por el no cumplimiento de estándares de cobertura en el cantón de montes (sic) de oca (sic). 2. Perjuicios. (sic) Corresponde a los intereses actuales y futuros de las sumas correspondientes a daño material indicadas en el punto anterior.

2.- El alcalde municipal contestó negativamente e interpuso las excepciones de falta de derecho y falta de legitimación.

3.- Al ser las 8 horas 16 minutos del 11 de junio de 2013, se efectuó la audiencia preliminar, oportunidad en que hicieron uso de la palabra los representantes de las partes. El Juez Tramitador declaró el asunto de puro derecho.

4.- El Tribunal Contencioso Administrativo, Sección Novena, integrada por las Juezas Sandra Quesada Vargas, Claudia Bolaños Salazar y el Juez Elías Baltodano Gómez, en sentencia no. 434-2013-IX de las 10 horas 10 minutos del 8 de julio de 2013, resolvió: “Se rechaza la prueba nueva ofrecida por las sociedades Alta Vista Towers S.A. y Costa Pacífico Ltda. Se rechazan las excepciones de falta de legitimación –en su doble vertiente- y falta de derecho opuestas por la Municipalidad accionada. De igual manera, se rechaza la eximente de culpa de la víctima alegada por la demandada. En consecuencia, se declara con lugar la demanda incoada por Costa Pacífico Torres Ltda., Alta Vista Towers S.A. y Claro C.R. Telecomunicaciones S.A. contra la Municipalidad de Montes de Oca y se anulan con efecto retroactivo al momento de su promulgación los artículos 9, 10 incisos 4) y 6), 11, 12, 13, 14, 15,16, 17 y 23 inciso 8), todos del “Reglamento de licencias municipales para infraestructura de telefonía celular en Montes de Oca”, publicado en el Diario Oficial La Gaceta No. 60 del 23 de marzo de 2012. En razón de ello, encontrándonos ante el ejercicio indebido de la discrecionalidad administrativa, de conformidad con el artículo 128 del Código Procesal Contencioso Administrativo, se ordena a la Municipalidad de Montes de Oca, emitir en un plazo de TRES MESES contados a partir de la firmeza de esta sentencia, prorrogables por otro tanto previa demostración de tal necesidad ante el (la) Juez (a) de Ejecución de Sentencia, un Reglamento regulador de la materia, que respete los límites señalados por el ordenamiento jurídico costarricense para casos como el presente según se ha dicho a lo largo de esta resolución, conforme a los hechos aquí tenidos por demostrados y los que llegaren a probarse en la fase de ejecución de sentencia. En el tanto no se emita la referida disposición reglamentaria, deberá la Municipalidad demandada resolver cualquier solicitud de uso de suelo y licencias constructivas que se formulen para la instalación de torres de telecomunicaciones, aplicando la jurirprudencia (sic) Constiticuional sobre la materia, la Constitución Política, su Plan Regulador y demás normativa, legal e inclusoinfralegal que sobre el tema objeto de este proceso haya emitido el Poder Ejecutivo como el Decreto N° 36159-MINAET-S-MEIC-MOPT: “Normas, estándares y competencias de las entidades públicas para la aprobación coordinada y expedita requerida para la instalación o ampliación de redes de telecomunicaciones”, publicado en la Gaceta N° 745, el 8 de setiembre de 2010. Se mantienen los efectos de la medida cautelar dictada por la Sección VI de este Tribunal, mediante resolución No. 134-2012-VI de las siete horas cincuenta minutos del cuatro de julio de dos mil doce, a favor de las sociedades actoras Alta Vista Towers S.A. y Costa Pacífico Torres Ltda.., hasta que el presente fallo adquiera firmeza. Se condena a la entidad demandada al pago de los daños y perjuicios causados a las sociedades actoras, mismos que se liquidarán en la etapa de ejecución de sentencia. Son ambas cotas de este proceso a cargo de la Municipalidad demandada.” 5.- El alcalde municipal formula recurso de casación indicando las razones en que se apoya para refutar la tesis del Tribunal.

6.- En los procedimientos ante esta Sala se han observado las prescripciones de ley. Participa en la decisión de este asunto el magistrado suplente López González.

Redacta el magistrado López González

CONSIDERANDO

I.- Según los hechos de ambos escritos de demanda, las empresas Costa Pacífico Torres Ltda. y Alta Vista Tower S.A. se dedican a la construcción, instalación y operación de torres de telecomunicaciones, y como parte de ese negocio, arriendan espacios a los operadores de servicios de telefonía celular quienes instalan la infraestructura necesaria para ese fin. Por su parte, Claro C.R. Telecomunicaciones S.A. presta servicios de telecomunicaciones en virtud de la concesión no. C-002-2011-MINAET, lo cual implica el desarrollo de infraestructura y la comercialización directa de servicios de telecomunicaciones a usuarios finales. Como parte de los requerimientos para ejercer su actividad comercial, las empresas mencionadas suscribieron contratos de arrendamiento con los propietarios de los inmuebles en los cuales se pretenden ubicar las torres de telecomunicaciones. Sin embargo, en el Diario oficial La Gaceta No. 60 del 23 de marzo de 2012, se publicó el "Reglamento de Licencias Municipales para Infraestructura de Telefonía Celular en Montes de Oca", que en criterio de las sociedades, implica una obstaculización injustificada para llevar a cabo su actividad comercial, pues impone una serie de restricciones carentes de justificación técnica. En virtud de ello, demandan a la Municipalidad de Montes de Oca, para que en sentencia: se declare la disconformidad con el ordenamiento jurídico y se anulen con efecto retroactivo al momento de su promulgación, los artículos 9, 10 inciso 4),10 inciso 6), 11, 12, 13, 14, 15, 17 y el numeral 23 inciso 8) y demás normas conexas del Reglamento; se le condene a ejercitar la discrecionalidad propia de la potestad reglamentaria, conforme a los límites y mandatos impuestos por el ordenamiento jurídico; se le ordene aplicar el Decreto Nº 36159-MINAET-S-MEIC-MOPT: "Normas, estándares y competencias de las entidades públicas para la aprobación coordinada y expedita requerida para la instalación o ampliación de redes de telecomunicaciones", para el otorgamiento de los permisos necesarios para la construcción de las torres de telecomunicación para proveer a los munícipes de la cobertura de telefonía celular, sin que sea necesario esperar a que se aprueben nuevas normas que sustituyan las anuladas; y, se le condene al pago de los daños, perjuicios y costas. La Municipalidad contestó negativamente, opuso las excepciones de falta de legitimación y de derecho, y alegó la eximente de responsabilidad por culpa de la víctima. El Tribunal rechazó todas las anteriores. Declaró con lugar la demanda, anulando con efecto retroactivo al momento de su promulgación los artículos 9, 10 incisos 4) y 6), 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17 y 23 inciso 8) del Reglamento. Con fundamento en el canon 128 del Código Procesal Contencioso Administrativo, ordenó a la Municipalidad de Montes de Oca emitir en un plazo de tres meses contados a partir de la firmeza de la sentencia, prorrogables por otro tanto, previa demostración de tal necesidad ante el juez de ejecución, un Reglamento regulador de la materia, que respete los límites señalados por el ordenamiento jurídico costarricense. En el tanto no se emita la referida disposición reglamentaria, deberá la Municipalidad demandada resolver cualquier solicitud de uso de suelo y licencias constructivas que se formulen para la instalación de torres de telecomunicaciones, aplicando la jurisprudencia Constitucional sobre la materia, la Constitución Política, su Plan Regulador y demás normativa, legal e incluso infralegal que sobre el tema objeto de este proceso haya emitido el Poder Ejecutivo como el Decreto Nº 36159-MINAET-S-MEIC-MOPT. Mantuvo la medida cautelar dictada a favor de Alta Vista Towers S.A. y Costa Pacífico Torres Ltda. hasta que el fallo adquiera firmeza. Condenó en abstracto al pago de los daños y perjuicios causados –a liquidarse en ejecución de sentencia- y a la cancelación de ambas costas del proceso. Inconforme con lo resuelto, la representación municipal interpuso recurso de casación por motivos procesales y sustantivos.

Casación por razones procesales II.- En el primer reparo de actividad, con fundamento en el artículo 137 inciso g) del Código Procesal Contencioso Administrativo (CPCA), acusa violación del canon 111 inciso 2 ibídem. Explica, la audiencia única del proceso se llevó a cabo el 11 de junio de 2013, oportunidad en que se admitió prueba nueva ofrecida por las coactoras Alta Vista Towers S.A. y Costa Pacífico Torres Ltda., y de ella se confirió audiencia escrita por tres días a las partes. Siendo que el plazo para el dictado y notificación del fallo inició el 17 de junio, arguye, se tuvo por cumplido el 5 de julio. Por consiguiente, al haberse emitido el fallo el 8 de julio y notificado el 9 de julio, deviene nulo, procediendo entonces el reenvió al Tribunal para un nuevo dictado. Reclama, la autorización que el Consejo Superior otorgó a uno de los jueces integrantes para que asistiera a un curso del Programa de Especialización de la Jurisdicción Contencioso Administrativa no constituye causa válida de prórroga del plazo para dictar la sentencia, como lo interpretó el Tribunal.

III.- Al tenor del artículo 60 del CPCA, el proceso de trámite preferente procede cuando el Tribunal de juicio estime que el asunto en particular reviste urgencia, necesidad o cuando sea de gran trascendencia para el interés público. En esa línea, puede afirmarse que su característica esencial radica en la agilización de este tipo de litigios, asegurando así una pronta atención de las pretensiones de los litigantes. Ello tiene sentido desde la óptica de que la tramitación expedita evitaría que la sentencia como tal se torne inejecutable e inefectiva, o que se causen graves estados de riesgo, de lesión inminente o daños irreparables que no puedan prevenirse a través de una medida cautelar, o bien, que el resultado del proceso tenga un alcance general, que trasciende el interés de las partes, y cuyos efectos tienen gran impacto en los intereses individuales coincidentes de los administrados. Bajo esa lógica, el legislador previó que el dictado de sentencia en este tipo de asuntos tenga como plazo máximo cinco días hábiles, contados a partir del día siguiente a aquel en que se decidió darle trámite preferente, o en su caso, de la celebración de la última audiencia (ordinales 60.6 del CPCA y 82.3 del Reglamento Autónomo de Organización y Servicio de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y Civil de Hacienda). En vista de la existencia de norma expresa en este sentido, estima esta Sala, a los procesos de trámite preferente no les resulta aplicable el cardinal 111.1 del CPCA, en cuanto contempla la posibilidad de que el caso sea declarado complejo y que en esa virtud, la sentencia se notifique dentro del plazo máximo de los 15 días hábiles siguientes a la terminación del juicio oral. El sostener la tesis contraria, implicaría una desnaturalización del proceso de trámite preferente, concebido con el fin primordial de agilizar la tramitación de determinados asuntos que por su urgencia, necesidad o trascendencia en el interés público así lo ameriten. Ahora bien, en lo que es objeto de agravio, no lleva razón el casacionista. Nótese que el plazo previsto por el canon 111 del CPCA es de carácter perentorio, pues en el inciso segundo dispone expresamente la nulidad de lo actuado y resuelto, y la necesidad de una nueva sustanciación del juicio oral ante otro Tribunal que deberá además dictar sentencia. Pero, tal carácter no puede predicarse del plazo dispuesto en el numeral 60.6 del CPCA, toda vez que no existe pena de nulidad ante su incumplimiento. A partir de lo anterior, aún y cuando en el sublite pudiese verificarse la inobservancia de este plazo legal, pues la sentencia se dictó cuando éste había fenecido sobradamente, la sanción procesal de nulidad prevista para otro tipo de procesos resulta incompatible, y por el contrario, su aplicación extensiva conllevaría la adopción de un criterio de la nulidad por la nulidad misma. De lo expuesto en este considerando deberá tomar nota el Tribunal, ya que, pese al carácter ordenatorio del plazo en cuestión, la normativa procesal es clara en su intención de potenciar la tramitación expedita y preferente de los procesos que revistan alguna de las condiciones contenidas en el artículo 60.1 del Código de cita; ejemplo de ello es el acortamiento de los plazos procesales, la supresión de algunas actuaciones procesales, la prioridad en cuanto al señalamiento de la audiencia única, entre otras (incisos 1, 3, 4, 6 del cardinal 60 éjusdem). En consonancia con lo expuesto, se rechazará el reclamo planteado.

IV.- En el segundo motivo aduce deficiencia en la composición de la litis. Señala, la pretensión de la demanda es la nulidad de algunos artículos del Reglamento de Infraestructuras para Telefonía Celular de la Municipalidad del Cantón de Montes de Oca (en adelante Reglamento). De conformidad con los preceptos 173 y 183 de la Ley General de la Administración Pública (LGAP) y 3.j de la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República, la propia Administración puede declarar la nulidad de ese acto sin necesidad de interponer un proceso de lesividad, sin embargo, para ello es imperativo contar con el informe vinculante de la Procuraduría General de la República. Dado que en este proceso no se integró a ese ente, concluye, la sentencia es nula.

V.- La causal de casación contemplada en el numeral 137.1.a del CPCA se refiere a la eventual existencia de un litisconsorcio necesario incompleto que, según el recurrente, en la especie ocurre por no haberse integrado a la Procuraduría como demandada en el presente asunto. Debe tenerse claro que la figura del litisconsorcio procura la correcta formación contradictoria del proceso, es decir, que en él concurran todos los sujetos cuya esfera jurídica pueda verse afectada por la resolución del fondo del asunto, sea por disposición legal o por la naturaleza de la relación jurídico-material que se discute. Sin embargo, el casacionista fundamenta su reclamo en una norma inatinente al caso concreto, mezclando así dos temas técnicamente distintos. Al tenor del artículo 173 inciso 1) de la LGAP, y en lo que es objeto de agravio,: “Cuando la nulidad absoluta de un acto declaratorio de derechos sea evidente y manifiesta, podrá ser declarada por la Administración en la vía administrativa, sin necesidad de recurrir al contencioso-administrativo de lesividad, previsto en el Código Procesal Contencioso-Administrativo, previo dictamen favorable de la Procuraduría General de la República; este dictamen es obligatorio y vinculante (…)”. Nótese que la norma reconoce a la Administración la potestad de anular en sede administrativa un acto propio –no un reglamento-, declaratorio de derechos y cuya nulidad absoluta sea evidente y manifiesta, estando sujeta a la condición de que la Procuraduría General de la República rinda un dictamen favorable sobre tal declaratoria. En cambio, en el sublite se está en presencia de un proceso judicial, en que son las empresas coactoras Costa Pacífico Torres Ltda., Alta Vista Towers S.A., y Claro C.R. Telecomunicaciones S.A. quienes demandaron a la Municipalidad de Montes de Oca, pretendiendo la nulidad de algunas normas reglamentarias que estiman contrarias a derecho así como la indemnización de los daños y perjuicios ocasionados. Es evidente que el precepto legal supra citado deviene inaplicable a la especie, no siendo exigible ni el dictamen vinculante ni la integración de la Procuraduría como demandada. De manera que, contrario al criterio del promovente, no puede afirmarse que por disposición de esa norma exista un litisconsorcio pasivo necesario que resulte de aplicación al presente proceso, pues según se mencionó, la aplicación de ese cardinal se restringe al procedimiento administrativo ordinario en que la Administración pretenda la anulación de determinados actos propios, según las condiciones contempladas en aquel. Corolario de lo anterior, el reproche deberá desestimarse.

VI.- En el tercer cargo reprocha falta de motivación del fallo. Enumera los apartados que componen el considerando VI de la resolución, al cabo de los cuales el Tribunal determinó la nulidad de los artículos 9, 10.4, 10.6, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17 y 23.8 del Reglamento impugnados por la parte actora. Apunta, se hizo una simple transcripción literal de las normas, sin analizar los motivos de nulidad de cada una. Prosigue, no se explicó por qué la charla sobre el tema de las telecomunicaciones no puede considerarse fundamento del Reglamento, ni por qué los criterios técnico-científicos de esa normativa deben constar en el expediente administrativo, ni cuáles son las formalidades sustanciales presuntamente incumplidas por el municipio. Enfatiza, el Reglamento emitido cumple con los elementos objetivos y subjetivos del acto administrativo –según los cardinales 129, 130, 134 y 135 de la LGAP-, empero, el Tribunal lo declara nulo sin analizar cuál de esos elementos se encuentra viciado. Asegura, el Reglamento se basó en las reglas unívocas de la ciencia y la técnica, mediante el informe de “Ordoñez”, el reglamento de la SUTEL y de la Federación de las Municipalidades, todo ello en cumplimiento de los numerales 16, 158.4 y 160 de la LGAP. Además, también se cumplió con el requerimiento que impone el ordinal 136 de la LGAP en el sentido de motivar el reglamento con mención sucinta de los dictámenes y resoluciones previas a su emisión. Asevera, en el subjúdice debe prevalecer la aplicación de los principios de conservación del acto administrativo, de simplicidad de los procedimientos administrativos y de eficiencia. Además, añade, para determinar si la nulidad es absoluta o relativa debe ponderarse el mayor o menor impedimento que el vicio significa para la consecución de los fines del acto. Al no proceder así, reprocha, la motivación de la sentencia es confusa e incompleta pues el casacionista aduce no entender las verdaderas razones técnico-jurídicas que justifican la nulidad de las normas impugnadas.

VII.- Según lo ha puntualizado esta Cámara, el vicio procesal contemplado en el canon 137 inciso d) del CPCA surge cuando la motivación del fallo no existe, o bien, por cuanto su desarrollo resulta en extremo confuso o contradictorio, de forma tal que impide tener claridad en cuanto a los razonamientos que derivaron en la decisión adoptada en la parte dispositiva. Ahora bien, en criterio del casacionista, la omisión argumentativa ocurre respecto a los motivos que justifican la nulidad de los artículos reglamentarios impugnados por las sociedades coaccionantes. Sin embargo, una vez revisada la sentencia a la luz de las manifestaciones del recurrente, no observa esta Sala que adolezca del vicio apuntado según se analiza de seguido. En el Considerando VI el Tribunal inicia su razonamiento abordando, desde la óptica doctrinal y jurisprudencial, el tema de la sujeción de los gobiernos locales a la dirección intersubjetiva, el derecho fundamental al buen funcionamiento de los servicios públicos, el interés público sobre la materia de telecomunicaciones, el principio de interdicción de la arbitrariedad y el ejercicio de la potestad reglamentaria. A su vez, transcribe literalmente los artículos cuya nulidad se pretende, y de seguido sintetiza brevemente lo que considera son los aspectos más relevantes y controversiales de cada uno de ellos. Posteriormente se avoca al detalle de los motivos concretos de nulidad de esas normas. El Tribunal es enfático en advertir la carencia de estudios técnicos que consten en el expediente administrativo y que sirvan de sustento al contenido de cada uno de los preceptos impugnados. Así, señaló: “Tómese en cuenta que la charla brindada al Concejo Municipal sobre el tema de las telecomunicaciones y la necesidad de su regulación (hecho probado No. 2), bajo ninguna circunstancia puede considerarse como fundamentación de los artículos impugnados, pues como se indicó, se trata a lo sumo, de una capacitación dada a los integrantes del Concejo Municipal sobre el tema, que si bien puede considerarse valiosa, es lo cierto que la misma, lejos está de constituir o formar parte de la motivación técnica que requerían las normas atacadas. Igual sucede con la colaboración como asesor que en su momento -se indica-, les fue brindada por el testigo-perito Mauricio José Ordoñez Chacón, pues aún cuando ello haya sido así -lo cual es irrelevante para el caso que se analiza-, es lo cierto que la omisión consistente en indicar y consignar -en el expediente administrativo- las razones técnico-científicas en que se fundan las normas atacadas, no puede de ninguna manera "justificarse" a partir de la presencia como asesor de una persona experta en la materia. Tampoco pueden tenerse como tal -motivación-, las consideraciones legales que señala previamente al desarrollo normativo dicho Reglamento, pues las mismas tan solo constituyen un marco normativo de referencia a partir del cual se pretende hacer ver a los destinatarios de los efectos del Reglamento, las normas legales que permiten o autorizan la emisión del acto. Por supuesto, mucho menos puede considerarse como motivación del acto impugnado, las declaraciones esgrimidas por el citado Testigo-Perito Ordóñez Chacón en la audiencia de Juicio Oral y Público, en la cual con su deposición -apoyado con diapositivas- trató de explicar al Tribunal los fundamentos de técnicos de la normativa que se cuestiona, toda vez que tales fundamentos técnicos-científicos se echan de menos en el expediente administrativo, que es donde corresponde que estén, para acreditar que hubo un análisis técnico y discusión concienzuda sobre el contenido y finalidad regulatoria de cada artículo del Reglamento. La motivación técnico-científica que se echa de menos, es aquella consistente en estudios, valoraciones, criterios y análisis que un experto, en la materia a regularse en cada norma reglamentaria, emita formalmente, responzabilizándose por la conformidad del dictamen o estudio que emite, con las reglas unívocas que regulan la ciencia o técnica de la que se trate. De ello, nada ha podido encontrarse en los autos y menos aún en el expediente administrativo, que se supone, constituye la materialización del procedimiento administrativo seguido para la emisión del acto -en este caso el Reglamento- y donde deben constar los fundamentos de índole no solo jurídico, sino técnico y/o científico, que permitan comprender el motivo que subyace en cada norma. Lo anterior es así en cualquier caso, pero más áun en este, donde por la forma en que regula la materia a través del citado acto, afecta los atributos derivados del dominio -y con ello el derecho de propiedad, artículo 45 constitucional-, al imponer vía reglamentaria, restricciones y limitaciones al libre uso y disfrute de los predios ubicados en el Cantón de Montes de Oca; aborda temática considerada de interés público por el legislador, en cuanto se trata de un asunto -telecomunicaciones- de interés nacional que trasciende lo meramente local según lo indicó la Sala Constitucional y versa sobre un servicio público, con lo cual entra en juego el derecho fundamental al buen funcionamiento de los servicios públicos. Pero además, las disposiciones reglamentarias impugnadas, contrarían injustificadamente -invandiendo incluso competencias del Ministerio Salud- el desarrollo normativo que vía decreto ha realizado el Poder Ejecutivo y que debe acatar el Gobierno Local, pues se encuentra dentro de la llamada Dirección Intersubjetiva, potestad que les es constitucionalmente atribuida a dicho órgano fundamental del Estado”. Dicho lo anterior, con base en los artículos 16, 160 y 216 de la LGAP, el Tribunal analizó los tres límites de la potestad reglamentaria que a su juicio fueron transgredidos por el ente municipal. En cuanto al primero –no ir más allá ni contravenir la o las disposiciones legales reguladoras de la materia que reglamenta-, subrayó las implicaciones que tienen los ordinales impugnados en cuanto a anteponer la potestad reguladora urbanística al interés público que reviste el tema de las telecomunicaciones, las restricciones a la propiedad privada que contravienen los numerales 45 constitucional y 16 de la LGAP, los riesgos de incumplimiento del "Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana”. Respecto del segundo -competencia por la materia-, con fundamento en citas jurisprudenciales y legales, indicó que en materia de salud, y en particular sobre el riesgo por las radiaciones que emiten las antenas celulares, es el Ministerio de Salud quien tiene competencia para emitir las disposiciones pertinentes. En lo atinente al tercer límite -que lo normado no puede ser contrario a las reglas unívocas de la ciencia o de la técnica, ni a principios elementales de justicia, lógica o conveniencia-, reiteró la ausencia de criterios técnico-científicos especializados que justifiquen la imposición de restricciones a las propiedades de los munícipes que pretendan permitir que en sus inmuebles se instalen torres para antenas celulares, y el impacto que ello tendría en el diseño de las redes y el buen funcionamiento del servicio público. En sustento de este último punto hizo referencia a las declaraciones de los testigos-peritos Walter Alberto Herrera Cantillo (Director de la Dirección General de Mercados de la Superintendencia de Telecomunicaciones -SUTEL-), el ingeniero en electrónica Julio Iván Ibañez García, los arquitectos Enrique Gutiérrez Navas y Mauricio José Ordoñez Chacón. De lo expuesto, estima esta Sala, se colige claramente que en criterio del Tribunal el acto como tal se encuentra viciado en sus elementos de motivo y competencia del sujeto emisor del Reglamento, aunado a que se rebasó el límite de la potestad reglamentaria reconocida al ente municipal. En la sentencia se explica puntualmente cada una de esas falencias, tal y como se sintetizó en líneas anteriores. Valga advertir que deviene improcedente conocer por el fondo las inconformidades planteadas por el promovente en cuanto a la existencia de los fundamentos técnicos del Reglamento, y la aplicación de los principios de conservación del acto administrativo, de simplicidad de los procedimientos administrativos y de eficiencia. Tales discrepancias de criterio con lo resuelto por el Tribunal no pueden ser encausadas bajo el motivo de falta de fundamentación, ya que como reiteradamente ha señalado esta Cámara, no deben confundirse las causales procesales como mecanismo para someter a discusión la valoración de la prueba o la aplicación del Derecho, pues para ello, el ordinal 138 del CPCA establece causales autónomas. En ese tanto, nótese que el recurrente no expone ninguna omisión argumentativa del fallo, sino su criterio sobre cómo y con base en qué criterios debió resolverse el caso concreto. Así las cosas, no evidenciándose vicio alguno capaz de quebrar la sentencia, el cargo deberá ser desestimado.

Casación por razones sustantivas VIII.- En el primer reproche de fondo, el recurrente alega yerros de preterición probatoria. Como punto medular de su inconformidad aduce, el Reglamento sí se encuentra debidamente motivado, no existiendo razón para anular los preceptos impugnados por las coactoras. Señala, el testigo-perito Mauricio Ordóñez Chacón declaró ser arquitecto especialista en temas urbanos y tener amplia experiencia en temas relacionados con los planes reguladores municipales, haber tenido injerencia en la reglamentación de la infraestructura para telefonía celular del cantón, haber contado con la asesoría de la Superintendencia de Telecomunicaciones, la Federación Metropolitana de Municipalidades, el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos y el Cuerpo de Bomberos. Además, que con la exposición en Power Point explicó que la necesidad de regular la instalación de antenas e infraestructura móvil se justificaba en temas de salud pública, aunado a cuestiones de urbanismo y ornato, y en estudios técnicos realizados en otros países que adoptaron esta infraestructura. Asegura, con base en todos esos elementos técnicos se optó por establecer retiros toda vez que existe riesgo de presentarse el fenómeno de “la cuña de falla”, causado por la instalación de antenas sin la distancia debida entre ellas, las cuales funcionan como palancas que levantan el terreno donde están instaladas. Finalmente, asevera, se tomó en consideración el principio precautorio como forma de prevenir daños en la salud de los habitantes del cantón, quienes podían verse perjudicados por la instalación de las antenas. Acota, el expediente administrativo es el resultado de las actuaciones realizadas por el gobierno local, por ejemplo: la creación de la Comisión Especial de Reglamentos que se encargó de redactar el cuerpo normativo ante la falta de estipulación en el plan regulador municipal, la charla de parte de la doctora Ana Pérez sobre la necesidad de organizar la instalación de antenas a nivel nacional, el oficio no. DP-2011-08 en que la Rectoría de Telecomunicaciones le instó a aprobar la normativa impulsada por la Federación Metropolitana de Municipalidades, las discusiones del Concejo Municipal consignadas en diversas actas, las recomendaciones del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos, el “Informe final con recomendaciones de una investigación con ocasión de la apertura del mercado de telecomunicaciones” emitido por la Defensoría de los Habitantes, oficios de las empresas actoras en que expresan su opinión sobre el Reglamento, documentación relacionada al tema de la radio-frecuencia, cáncer y campos electromagnéticos, y documento suscrito por la Asesoría Jurídica de la SUTEL en que se indica que la competencia para resolver los problemas relacionados con la planificación urbana y zonificación corresponde a las municipalidades. A partir de lo anterior, estima conculcados los cardinales 82 y 83 del CPCA, por cuanto, a su juicio, al haber preterido las pruebas antes mencionadas el Tribunal arribó a la errónea conclusión de que el Reglamento carecía de motivación.

IX.- En atención a las particularidades que reviste la casación, como requisito infranqueable de admisibilidad se erige la fundamentación jurídica y fáctica del cargo, siendo impropia la mera alegación de disconformidades de criterio con lo resuelto, sin sustento en la normativa atinente al reproche y, en el caso de las infracciones normativas indirectas, sin ningún análisis de los elementos de convicción allegados al expediente que se consideran mal apreciados. En orden a tales exigencias, en atención al principio dispositivo y en una correcta técnica casacional, el recurso debe bastarse a sí mismo en cuanto a su cabal entendimiento, para que esta Sala lleve a cabo la labor contralora que le es propia y evitar que tenga que verse obligada a interpretarlo, más aún, realizar una labor de juez de instancia, a fin de esclarecer todo aquello que debió indicar de modo explícito y comprensible. En la especie, el casacionista alega vicios de preterición probatoria respecto de la prueba documental y testimonial mencionada en el considerando anterior. No obstante, se limitó a identificarlas, omitiendo analizar el contenido de cada una de ellas y de qué manera la preterición acusada incidió en el cuadro fáctico fijado por el Tribunal, y en la consecuente aplicación de la normativa jurídica al caso concreto. Tampoco concreta cómo y cuáles fueron los preceptos jurídicos sustantivos, atinentes al reclamo, que resultaron conculcados. En ese sentido, ante las falencias argumentativas señaladas, se determina que el reproche no combate de forma directa, precisa y debidamente fundamentada la sentencia, pues carece del requerido análisis de las infracciones sustantivas invocadas que permitan desvirtuar los razonamientos esgrimidos por el Tribunal como fundamento del fallo. En consecuencia, los agravios planteados resultan informales, y por consiguiente, inadmisibles.

X.- En la segunda censura invoca quebranto de los ordinales 190.1 de la LGAP y 122.m.ii del CPCA. Apunta, durante el proceso alegó la existencia de la eximente de responsabilidad por culpa de la víctima, con base en el argumento de que las coaccionantes suscribieron contratos de arrendamiento con particulares sin contar con las autorizaciones correspondientes para la instalación de sus torres y antes de de la emisión del Reglamento. Pero, reclama, el Tribunal no analizó la concurrencia de tal eximente ni la existencia del nexo causal entre la conducta administrativa y los daños cuya indemnización pretenden las codemandantes.

XI.- Discrepa esta Sala con las aseveraciones del promovente. De conformidad con el artículo 58.1.e del CPCA, cuando la pretensión indemnizatoria de daños y perjuicios sea accesoria, deberá concretarse el motivo que los origina, en qué consisten y su estimación prudencial. En la especie, las tres coactoras cumplieron con tal disposición. Según consta a folio 6 del expediente judicial, en los hechos 18 y 19 de la demanda se detalla que el Reglamento impide que las accionantes Costa Pacífico Torres Ltda. y a Alta Vista Tower S.A. ejerzan su actividad comercial, consistiendo los daños en los pagos por opciones de arrendamiento girados a los propietarios de los terrenos donde se ubicarían las torres, los costos para tramitar la viabilidad ambiental, alineamientos y usos de suelo; los perjuicios consistentes en los ingresos dejados de percibir al frustrarse los contratos de arrendamiento donde se ubicarían las torres. Por su parte, Claro C.R. Telecomunicaciones S.A. reitera la obstaculización que la normativa reglamentaria significa para ejecutar su actividad comercial, además de implicar un daño por los costos financieros que implica mantener vigentes los contratos de arrendamiento donde pretende ubicar las estructuras, o incluso haber tenido que rescindir algunos de ellos (folio 1080, hecho 10 de la demanda). Luego de examinar los motivos de nulidad de las normas reglamentarias alegadas por la parte actora (considerandos VI y VII de la resolución impugnada), el Tribunal determinó la procedencia de la demanda en todos sus extremos, anulatorios e indemnizatorios. Con respecto a estos últimos, específicamente en el considerando VIII, analizó la eximente de responsabilidad alegada por la demandada. Sobre el particular indicó: “esa eximente –culpa de la víctima- opera cuando es el propio damnificado el que con su actuar genera la lesión que pretende le sea indemnizada, casos en los cuales no existe el nexo de causalidad -entre la conducta administrativa lesiva y el daño generado-, indispensable para que se genere la obligación indemnizatoria. En el caso concreto, en criterio de esta Cámara, el daño y los perjuicios que se reclaman, no le son imputables en modo alguno a las damnificadas, toda vez que, la imposibilidad de cumplir con sus cometidos comerciales, fue generada no por la suscripción "anticipada" de los contratos de arriendo como lo sostiene la entidad local, sino de las normas reglamentarias impugnadas por ellas y que en esta sentencia se están declarando nulas. Normas, que fueron emitidas por el Gobierno Local, sin motivación alguna y desatendiendo en forma evidente, toda una regulación jurídica que sobre la materia, ha emitido el Estado Costarricense”. Según se observa, el Tribunal sí analizó la causal de exención de responsabilidad planteada por el municipio demandado, y al margen de si sus razonamientos son acertados o no –aspecto no combatido por el casacionista-, lo cierto es que la condena dispuesta en sentencia encuentra fundamento en el cardinal 122.m.ii del CPCA que expresamente indica que cuando se declare procedente la pretensión, el Tribunal deberá condenar en abstracto al pago de los daños y perjuicios, cuando conste su existencia pero no su cuantía. Por consiguiente, el reparo deberá ser desestimado.

XII.- En mérito de lo expuesto, deberá declararse sin lugar el recurso incoado, e imponer al municipio demandado las costas generadas con su ejercicio, según lo preceptúa el artículo 150.3 del CPCA. Deberá el Tribunal tomar nota de lo resuelto en el considerando III de esta resolución.

POR TANTO

Se declara sin lugar el recurso planteado por la Municipalidad de Montes de Oca. Son sus costas a cargo de la promovente.

Luis Guillermo Rivas Loáiciga Román Solís Zelaya Carmenmaría Escoto Fernández Rocío Rojas Morales Jorge Alberto López González Nota de la magistrada Rojas Morales Aún cuando concurro con el voto de mayoría en cuanto a que la asistencia del arquitecto Ordoñez Chacón al Concejo Municipal, para informarles sobre necesidad de regular todo el tema de las estructuras en telecomunicaciones, no equivale al informe técnico requerido para normar la colocación de este tipo de estructuras dentro del Cantón de Montes de Oca (principio de sustento técnico y científico de las decisiones urbanísticas) estimo necesario hacer las siguientes precisiones propias del Derecho Urbanístico: En primer término debo indicar que, la corporación municipal es un ente territorial que no está sujeto a tutela administrativa, esto es, no existe control del ente público mayor –Estado- sobre la corporación municipal, la que por disposición constitucional goza de autonomía (numeral 170 de la Carta Política). Tal condición es producto del carácter electoral y representativo del Concejo Municipal que las gobierna y de la reunión de los munícipes que la conforma. Merced a su autonomía, las municipalidades pueden adoptar sus propias decisiones políticas y destinar recursos para implementarlas y, en general, administrarse con libertad frente al Poder Central para lo que poseen personería jurídica y patrimonio propio. Una de las más intensas manifestaciones de la autonomía municipal se expresa en la posibilidad de dictar normas locales de diversa naturaleza. La Ley de Planificación Urbana –cuerpo normativo de orden público aprobado por mayoría calificada en la Asamblea Legislativa- en desarrollo del numeral 169 constitucional, otorga a las municipalidades competencia para planificar y controlar el desarrollo urbano, dentro de los límites de su territorio. Estas normas recogen la idiosincrasia local, el modelo de cantón, de ciudad y de distrito que, en común acuerdo, los munícipes quieren implementar; voluntad que, desde luego, requiere contar con el respaldo técnico propio de las normas urbanístico-ambientales. Ahora bien, la regulación local no tiene alcances ilimitados, puesto que esa posibilidad desaparece frente a la regulación urbanística legal nacional y, en todo caso, aquellas normas deben estar en armonía con el principio de unidad estatal, de rango constitucional. Debe haber armonía entre las normas urbanísticas regulatorias y, en caso de conflicto, los intereses nacionales privan sobre los locales. No cabe duda de la importancia que para el desarrollo del país tienen las telecomunicaciones y que su regulación legal es del mayor interés público; sin embargo, es preciso señalar que ellas son estructuras urbanas y, por ello, susceptibles de regulación local a través de los instrumentos que la Ley de Planificación Urbana ha puesto a disposición de las municipalidades. Dentro de éste marco y, con adecuado sustento técnico, los gobiernos locales podrán dictar normas para garantizar el ornato, la seguridad de las estructuras, las ubicaciones etc, permitiendo siempre su existencia que es, como se indicó, del mayor interés público. Las corporaciones locales también podrán disponer de normas concretas para proteger la salud de la población y el ambiente, aspectos que no solo corresponden al Estado Central, antes bien, hacen parte de las tareas de los gobiernos locales, cuya actividad en este campo no se puede restringir injustificadamente, sin lesionar las competencias que el orden constitucional les ha encomendado, las que como se indicó deben coexistir en armonía con los intereses nacionales, estableciendo la Ley de la Jurisdicción Constitucionales en el numeral 109 y siguientes, el procedimiento a seguir en caso de conflicto.

Rocío Rojas Morales GCORONADOR Clasificación elaborada por SALA PRIMERAdel Poder Judicial. Prohibida su reproducción y/o distribución en forma onerosa.

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