← Environmental Law Center← Centro de Derecho Ambiental
Res. 01703-2021 Sala Primera de la Corte · Sala Primera de la Corte · 12/10/2021
OutcomeResultado
The Chamber denied the municipality’s cassation appeal, granted the claimants’ appeal only as to property damage, and ordered compensation equal to the current value of a comparable residence for each home lost, less the USD 12,500 already received.La Sala rechazó la casación municipal, acogió la de los actores únicamente sobre el daño material y ordenó indemnizar el valor actual de una vivienda semejante por cada casa perdida, menos los US$12.500 ya recibidos.
SummaryResumen
The First Chamber upheld the Municipality of Moravia’s liability for oversight failures connected with the construction of the La Fabiola subdivision and the Natalia condominium on land affected by fill, stability problems, accumulated water, and landslide risk. It denied the municipality’s cassation appeal in full and left intact the award of CRC 3,000,000 to each claimant for emotional distress, finding it proportionate to the anguish, frustration, and sadness caused by the sudden loss of their homes. The Chamber granted the homeowners’ appeal only as to the calculation of property damage. Instead of limiting compensation to certain claimants or a fixed amount, it ordered payment, for each home lost, of the current value of a comparable residence, to be established through expert evidence during judgment-enforcement proceedings. The USD 12,500 previously received from the developers must be deducted from that amount to prevent unjust enrichment.La Sala Primera confirmó la responsabilidad de la Municipalidad de Moravia por las omisiones de fiscalización vinculadas con la construcción de la Urbanización La Fabiola y el Condominio Natalia, desarrollados sobre terrenos con rellenos, problemas de estabilidad, aguas acumuladas y riesgo de deslizamiento. Rechazó íntegramente el recurso de casación municipal y mantuvo la indemnización de ₡3.000.000 para cada actor por daño moral, al estimarla proporcional a la angustia, frustración y tristeza ocasionadas por la pérdida abrupta de sus viviendas. Acogió el recurso de los propietarios únicamente respecto de la cuantificación del daño material. En lugar de limitar la reparación a determinados demandantes o a una suma fija, ordenó pagar, por cada vivienda perdida, el valor actual de una casa de condiciones semejantes, que deberá establecerse mediante peritaje durante la ejecución de sentencia. De ese monto debe descontarse la suma de US$12.500 previamente recibida de las empresas desarrolladoras, para evitar un enriquecimiento sin causa.
Key excerptExtracto clave
XVI.—In view of the foregoing, the cassation appeal filed on behalf of the Municipality of Moravia shall be denied, and the municipality shall bear the costs generated by its appeal, pursuant to article 150.3 of the Code of Administrative Procedure. The appeal filed on behalf of the claimants shall be granted and, consequently, the challenged judgment shall be reversed solely with respect to its ruling on property damage. Ruling on the merits, the Municipality of Moravia shall instead be ordered to pay the claimants the current value of a residence with conditions comparable to those they lost; that amount shall be calculated by expert appraisal during judgment-enforcement proceedings, and $12,500.00 shall be deducted from it. It is clarified that the compensation established here corresponds to each home lost; therefore, a single amount shall be paid to spouses Carlos Blanco Rodríguez and Carmen Zúñiga Jara, and likewise to Raquel Cordero Navarro and Juan Carlos Blanco Moya, because both spouses in each couple own the same property. The judgment remains unchanged in all other respects. OPERATIVE RULING The cassation appeal filed on behalf of the Municipality of Moravia is denied, and the municipality must bear the costs generated by its appeal. The appeal filed by the claimants is granted and, consequently, the challenged judgment is reversed solely as to its ruling on property damage. Ruling on the merits, the Municipality of Moravia is ordered to pay the current value of a residence with conditions comparable to those lost by the claimants; that amount shall be calculated by expert appraisal during judgment-enforcement proceedings, and the $12,500.00 already paid shall be deducted from it. The compensation established here corresponds to each home lost; therefore, a single amount shall be paid to spouses Carlos Blanco Rodríguez and Carmen Zúñiga Jara, and likewise to Raquel Cordero Navarro and Juan Carlos Blanco Moya. The judgment remains unchanged in all other respects.XVI.- En mérito de lo expuesto, se rechazará el recurso de casación interpuesto por la representación de la Municipalidad de Moravia, quien deberá sufragar las costas generadas con su ejercicio, de conformidad con el canon 150.3 del CPCA. El recurso interpuesto por la representación de la parte actora se acogerá y, en consecuencia, se revocará la sentencia objetada únicamente en lo que respecta al pronunciamiento sobre el daño material. En su lugar, fallando por el fondo, se condenará a la Municipalidad de Moravia a pagar a favor de los actores el valor actual de una casa de habitación de condiciones semejantes a las que perdieron, monto que se calculará pericialmente en la etapa de ejecución de sentencia y al cual habrá de rebajársele $12,500.00. Se aclara que la indemnización aquí establecida responde a cada vivienda perdida, de ahí que deba pagarse un único monto a favor de los cónyuges Carlos Blanco Rodríguez y Carmen Zúñiga Jara, así como Raquel Cordero Navarro y Juan Carlos Blanco Moya, por ser ambos consortes de cada pareja propietarios del mismo bien. En lo demás se mantendrá incólume. POR TANTO Se declara sin lugar el recurso de casación interpuesto por la representación de la Municipalidad de Moravia, quien debe sufragar las costas generadas con su ejercicio. Se acoge el recurso formulado por la parte actora y, en consecuencia, se revoca la sentencia recurrida únicamente en cuanto al pronunciamiento sobre el daño material. En su lugar, fallando por el fondo, se condena a la Municipalidad de Moravia al pago del valor actual de una casa de habitación de condiciones semejantes a las que perdieron los actores, monto que se calculará pericialmente en la etapa de ejecución de sentencia y al cual habrá de rebajársele la suma de $12,500.00 ya pagados. La indemnización aquí establecida responde a cada vivienda perdida, de ahí que deba pagarse un único monto a favor de los cónyuges Carlos Blanco Rodríguez y Carmen Zúñiga Jara, así como a Raquel Cordero Navarro y Juan Carlos Blanco Moya. En lo demás se mantiene incólume.
Pull quotesCitas destacadas
"No obstante, esta Sala considera que el monto concedido resulta proporcional y racional con el detrimento padecido."
"Nevertheless, this Chamber considers that the amount awarded is proportionate and reasonable in relation to the harm suffered."
Considerando XIII
"No obstante, esta Sala considera que el monto concedido resulta proporcional y racional con el detrimento padecido."
Considerando XIII
"Del análisis del único factor imputable a la Municipalidad -pérdida abrupta de sus casas de habitación-, esta Sala estima que la suma otorgada a cada actor, resulta proporcional para resarcir la frustración, tristeza, angustia y demás sentimientos generados por la lesión de comentario."
"Considering the sole factor attributable to the Municipality—the sudden loss of their homes—this Chamber finds that the amount awarded to each claimant is proportionate compensation for the frustration, sadness, anguish, and other feelings caused by the harm at issue."
Considerando XIII
"Del análisis del único factor imputable a la Municipalidad -pérdida abrupta de sus casas de habitación-, esta Sala estima que la suma otorgada a cada actor, resulta proporcional para resarcir la frustración, tristeza, angustia y demás sentimientos generados por la lesión de comentario."
Considerando XIII
"Así, al ser la estimación provisional una excepción regulada en la misma norma, es claro que en este caso no hubo plus petitio y, por ello, se denegará el embate."
"Thus, because a provisional estimate is an exception governed by the same provision, it is clear that no plus petitio occurred in this case, and the challenge shall therefore be denied."
Considerando XV
"Así, al ser la estimación provisional una excepción regulada en la misma norma, es claro que en este caso no hubo plus petitio y, por ello, se denegará el embate."
Considerando XV
Full documentDocumento completo
Document Review Res. 001703-F-S1-2021 SALA PRIMERA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, at nine thirty a.m. on October 12, 2021.
Cognizance proceeding (proceso de conocimiento) instituted before the Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda by CARLOS FRANCISCO BLANCO RODRÍGUEZ, medical technician; CARLOS FRANCISCO ROSALES CORDERO, single, merchant; CARMEN MARÍA ZÚÑIGA JARA, secretary; ELIZABETH LIZANO MARÍN, divorced, pharmacist, resident of Puntarenas; ERICKA PINTO QUINTERO, single, agricultural engineer, resident of the República de Panamá; FRANKLIN JAMES MC LAREN, single, businessman; JUAN CARLOS BLANCO MOYA, automated teller machine technician; and RAQUEL CORDERO NAVARRO, marital status not stated, homemaker; against the ESTADO, represented by State Attorney Luis Diego Flores Zúñiga, personal details not stated; the INSTITUTO NACIONAL DE VIVIENDA Y URBANISMO, represented by its general attorneys-in-fact for judicial proceedings (apoderadas generales judiciales), Marta Cecilia Robles Martínez, widowed, attorney, and Graciela Cavada Azofeifa, single, attorney; the MUNICIPALIDAD DE MORAVIA, represented by its mayor, Roberto Zoch Gutiérrez; and the SUPERINTENDENCIA GENERAL DE ENTIDADES FINANCIERAS, represented by Superintendent General Javier Cascante Elizondo, personal details not stated.
Appearing as special attorneys-in-fact for judicial proceedings (apoderados especiales judiciales) are: for the plaintiffs, Lilliana Valverde Salas, domicile not stated; for the Municipalidad, Roberto Morales Delgado, marital status not stated, resident of Heredia, and Karla Segura López, resident of Heredia; and for SUGEF, Roberto González Ruiz, marital status not stated, resident of Heredia, and Marcela Gómez Masís, marital status not stated, resident of Alajuela. The natural persons are of legal age and, subject to the exceptions stated, are married, attorneys, and residents of San José.
Opinion authored by Justice López González
CONSIDERING
I.According to the facts deemed proven in the judgment under appeal, in 2001 the companies Foresta de Moravia S.A. and Desarrollos Panorámicos del Este S.A. engaged in the construction of the Condominios Natalia and Urbanización Fabiola housing complexes, also known as UNEMOPT-SIBAMPO, located in Ato de la Trinidad de Moravia. At ordinary session 160 of March 26, 2001, the Concejo Municipal de Moravia resolved to approve the construction permit for the second stage of Urbanización UNEMOPT-SIBAMPO because all legally required procedures had been completed. Through technical report DPM-INF-121-2001 dated July 26, 2001, the Comisión Nacional de Prevención del Riesgo y Atención de Emergencias de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) warned the Municipalidad de Moravia, concerning the aforementioned housing project, that the earthworks (movimientos de tierra) and fills (rellenos) had to conform to the soil and slope-stability studies, as well as to the terrace design and the compaction and replacement of organic material with gravel, in order to prevent any significant damage to the future homes from settlement, subsidence, and minor landslides in the fills.
It further stated that the La Fabiola housing-development project did not comply with Article 1 of the Código Urbano. As a result, it recommended that no home-construction permit be authorized in that sector until all necessary studies concerning both corrective works and fills and terraces had been submitted, in order to ensure complete safety for families wishing to live there. By official letter ASM-0001-2001 of August 27, 2001, the Área Rectora del Ministerio de Salud en Moravia stated the following regarding the permits granted for the development of the aforementioned project: “a) There is a shortage of potable water; the land has seepage problems involving wastewater, sewage, and stormwater. According to a study conducted by CNE, it is situated on improperly constructed fills, with altered terraces, seismic faults, possible collapses, and accumulated debris on the right bank of the stream.
It is in a landslide-prone, high-density area near the aquifers. The position of the Engineering Department of the Municipalidad is that the plans have been duly signed by the corresponding institutions, and it therefore requests their intervention regarding the ongoing sale of lots.” By memorandum of September 17, 2002, the mayor of the Municipalidad de Moravia ordered that institution’s director of engineering to assess the houses being built by Mr. Orlando Chaves (houses 12 through 25), so that he could proceed in accordance with the legislation in force with respect to all those that did not conform to the approved plans and lacked sufficient drainage area. He also asked him to assess the houses located adjacent to the children’s play area. Through official letter D.I.O.M.M 711 of September 19, 2002, engineer José Joaquín González Gamboa of the División de Ingeniería y Operaciones de la Municipalidad de Moravia informed those in charge of Urbanización La Fabiola that, under penalty of liability, they were required to resolve the residents’ concerns regarding the request to build retaining walls (muros de contención).
That engineer also informed the Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) that illegal connections had been made in the aforementioned development to the service provided by that entity (potable water). Similarly, he informed the Instituto Nacional de Seguros that construction had been taking place in the same development without the corresponding municipal permit. On November 15, 2007, a landslide occurred in that area. Through technical report DPM-INF-1957-2007 of November 2007, CNE determined: “[…] c) The landslide that originated during the afternoon of November 15, 2007, occurred in the children’s play area, which was situated among several tiers of gabions in a hillside area. The displaced mass (gabion and fill material) slid, affecting the structural integrity of the homes and the buildings in the lower area, as well as the access entrance to Condominios Natalia.” In a record of search, inspection, and seizure (acta de allanamiento, registro y secuestro), the Fiscalía stated: “on November 14, 2007, at approximately 17:00 hours, a major landslide occurred, specifically in the children’s play area of Urbanización La Fabiola, destroying part of the public street providing access to Condominio Natalia.
This occurred because the soil lacked the stability necessary to support those structures, thereby affecting the homes and causing them serious structural fractures, since the soil on which they were built did not meet the technical and legal requirements necessary for this type of construction.” On November 16, 2007, CNE and the Unidad de Protección al Ambiente del Ministerio de Salud declared the affected homes uninhabitable and ordered their immediate evacuation, closure, and demolition. A report issued by the company INGEOTEC in January 2008 identified the following causes of the landslide: “a) The existence of fair- to poor-quality fill in the soils on which the housing complex was built. b) The placement of very heavy gabion walls (retaining walls) that were not properly founded and that progressively deformed the fill. c) The rupture of a stormwater pipe and its corresponding manholes, which ran through the fill and the wall area. d) The weight of the homes, which was far greater than the load that could be supported at the crest of the slopes. e) Unlawful sewage-pipe connections originating from drains located in the houses at the top of the slope. f) The presence of pooled water and groundwater levels within the slopes.
The houses in Urbanización Fabiola located at the top of the slope are at high risk of further landslides; it is recommended that they be permanently vacated.” Through official letter DGTO 192-1-06-2018 of June 19, 2018, the Dirección Técnico Operativa de la Municipalidad de Moravia certified the following: “a) Along the southern boundary of Urbanización la Fabiola and Condominio Natalia, there was a gabion wall approximately 171.13 linear meters long. b) The wall was built by the developer of Condominio Natalia and Urbanización la Fabiola to stabilize a slope located in the southern sector of those projects. c) Above the gabion wall located in the Condominio Natalia sector, a party pavilion and a gymnasium were built over the children’s play area and part of the gabion wall after the condominium had been constructed; these structures did not have construction permits.” Mr. Carlos Blanco Rodríguez and Ms.
Carmen Zúñiga Jara each own one undivided interest (derecho) in lot 23, block A. That property secures a debt owed to Banco Hipotecario de la Vivienda, which remains active and subject to administrative collection. Ms. Raquel Cordero Navarro and Mr. Juan Carlos Blanco Moya each own one undivided interest in lot 22, block A, which is subject to an active mortgage (hipoteca) with Bancrédito. Ms. Ericka Pinto Quintero owns lot 23, recorded under real-property folio (folio real) F-42214-000, which was subject to a mortgage with Grupo Mutual Alajuela that has already been discharged. Mr. Franklin James Mclaren owns condominium unit 19 (finca filial 19), recorded under real-property folio F-42210-000, which is subject to a mortgage with Scotiabank that was declared uncollectible. Mr. Carlos Rosales Cordero owns condominium unit 1, recorded under real-property folio F-42192-000, which was paid in full.
Ms. Elizabeth Lizano Marín owns condominium unit 21 (heredad filial 21), recorded under real-property folio F-42212-000, which is subject to an active mortgage with Scotiabank. The aforementioned persons reached an agreement with the construction companies, from which they received $12,500.00 for each house lost.
II.Carlos Blanco Rodríguez, Carmen Zúñiga Jara, Juan Carlos Blanco Mora, Raquel Cordero Navarro, Ericka Pinto Quintero, Franklin James Mclaren, Carlos Rosales Cordero, and Elizabeth Lizano Marín brought these plenary proceedings (proceso de conocimiento) against the State, the Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF), the Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU), and the Municipalidad de Moravia, seeking a declaration of administrative inaction (inactividad administrativa) in the exercise of the oversight powers and administrative protection that INVU and the Municipalidad de Moravia were legally required to exercise with respect to the construction activities of Foresta de Moravia S.A. and Desarrollos Panorámicos del Este S.A., which allowed the development of Condominio Horizontal Natalia and Urbanización La Fabiola without compliance with the minimum requirements for constructing this special type of project.
They also sought a declaration that the administrative actions taken by the defendants in connection with the approval of the construction plans (visados de los planos constructivos) for Condominio Natalia and Urbanización Fabiola were unlawful, as well as a declaration that the defendants were required to exercise their oversight and protective powers. In addition, they requested that SUGEF be ordered to restore the claimants’ status as borrowers eligible for credit as of the date on which the landslide occurred. Lastly, they sought an order holding the defendants jointly and severally liable for the damages (material and non-pecuniary) suffered by the plaintiffs due to the loss of their homes, plus interest and indexation from 14 de noviembre de 2007 (the date on which the landslide occurred) until payment in full, as well as the costs of these proceedings. All defendants denied the claims.
The State raised the defenses (excepciones) of limitation, failure to establish a legal right, and lack of standing (active and passive). SUGEF raised the defenses of failure to join all necessary defendants (litis consorcio pasivo necesario incompleto), failure to establish a legal right, lack of a present interest, and lack of standing. INVU raised the defenses of limitation, expiration (caducidad), failure to establish a legal right, and lack of standing. The Municipalidad de Moravia raised the defenses of failure to join all necessary defendants, lis pendens (litis pendencia), and failure to establish a legal right. By ruling No. 2198-2011 at 7 hours 50 minutes on 22 de setiembre de 2011, the Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda approved the settlement reached by the plaintiffs with Desarrollos Panorámicos del Este S.A. and Foresta de Moravia S.A. (originally defendants in this case), under which the plaintiffs agreed to receive from those companies the sum of $12,500.00 for each housing unit.
By judgment No. 71-2018-I at 10 hours 28 minutes on 17 de julio de 2018, issued by a majority of the Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, Sección Primera, the claim was partially granted and deemed denied in all respects not expressly addressed. The Municipalidad de Moravia was ordered to pay Elizabeth Lizano Marín and Carlos Rosales Cordero the amount of $12,500.00 as compensation for material damage. Compensation for that loss was denied with respect to the remaining plaintiffs. The entity was also ordered to pay ¢3,000,000.00 to the claimants for subjective non-pecuniary damage (daño moral subjetivo). Net interest and indexation were imposed on that latter amount from the date the judgment became final until payment in full. The matter was resolved without a specific award of costs with respect to the State, SUGEF, and INVU. The local entity was ordered to pay both categories of costs.
Dissatisfied with the judgment, counsel for the plaintiffs and the defendant Municipalidad filed appeals on points of law (recursos de casación) before this Chamber; the former was admitted in full and the latter only in part.
Appeal of the Municipalidad de Moravia
III.The first, second, and third grounds of appeal (agravios) will be considered jointly because they concern the same issue and repeat the same arguments. The appellant in cassation (casacionista) alleges omission (preterición) and incorrect assessment of the evidence (valoración de la prueba) with respect to established facts (hechos probados) 2, 3, 6, and 40, as well as unproven facts (hechos no probados) 3 and 4. He explains that, in the complaint, the plaintiff alleged that the construction permits (permisos de construcción) granted to the UNEMOPT-SIBAMPO development (urbanización) and Condominio Natalia had been granted irregularly because the requirements had not been met, and that the judgment under review (sentencia recurrida) found the following to have been established: “By letter dated 28 de marzo del 2001, issued by the Municipalidad de Moravia, the Department of Engineering and Public Works was informed that the Concejo Municipal de Moravia, at ordinary session 160 of 26 de marzo del 2001, resolved to approve the construction permit for Urbanización Residencial La Trinidad, the second stage of Urbanización UNEMOPT-SIBAMPO, because all procedures were legally compliant, and therefore authorized the corresponding fees to be collected and permits and plans to be issued.” He argues that the Tribunal failed to find that those permits were granted in compliance with legal requirements.
He adds that the municipal entity required all applicable requirements to be met and even requested additional requirements that were necessary to ensure the safety of the buildings. He notes that the construction permit for urbanización residencial La Fabiola, UNEMOPT-SIBAMPO, was originally issued under number 9178 of 21 de agosto de 1997, appearing at folio 247 of folder 27, and was extended for the second stage through construction permits 10825 and 10599, appearing at folios 25707961 of folder 25 and 246 of folder 27, as well as the resolution of the Concejo Municipal appearing at folio 1 of folder 23 and a set of 8 plan sheets submitted by INVU. With respect to Condominio Natalia, construction permit 12014 was issued, appearing at folios 314 and 315 of folder 27 and folio 21 of folder 23, and supplemented by the sheets containing 14 plans submitted by the municipality. He observes that, despite the invaluable relevance of this latter project to these proceedings, given that the landslide (deslizamiento) originated there and that most of the plaintiffs resided there, the judgment under review says nothing about its construction license (licencia constructiva).
He contends that sufficient evidence exists to establish that the projects at issue were built pursuant to municipal licenses, after compliance with the legal requirements, demonstrating that the cantonal entity fulfilled its authority and duty (poder-deber) to oversee and inspect construction. He asks that consideration be given to the fact that, when the construction permits for Condominio Natalia were granted, the following requirements were imposed:
All of the foregoing was done in order to comply with the corrective measures required by CNE in official letter DPM-INF-121-2001. 16) Official letter DIOMM 828 dated November 12, 2002, whereby engineer José Joaquín González informed the Ministerio de Salud de Moravia that regular inspections had been conducted at the La Fabiola project (folio 221 of folder 23). 17) Official letter dated January 14, 2003, addressed to the Comisión de Obras, constituting a written undertaking and report by the engineer for Urbanización La Fabiola to resolve the problems affecting the slope (talud) in the southern sector of Urbanización La Fabiola and Condominio Natalia (folio 245 of folder 27). 18) Official letter issued in January 2003 by the professionals responsible for Urbanización La Fabiola, in which they undertook before the Municipalidad to resolve the problems affecting the slope at the Urbanización La Fabiola park and even prepared a progress schedule (folios 226-244 of folder 27). Notably, the following was required as prior oversight measures for both projects (Urbanización La Fabiola and Condominio Natalia):
Condominio Natalia Urbanización La Fabiola Notice 4064 dated August 22, 2002, was issued, whereby the construction inspectors of the Municipality warned the developer of Condominio Natalia and Urbanización La Fabiola that they would halt any work performed without municipal authorization in the area where the future condominium would be developed (folios 373-374 of folder 27).
Official letter (oficio) DIOSMM 474 dated August 9, 2001, was issued to engineer Federico Chacón, the professional responsible for the project. Through that letter, he was notified of CNE report DMP-INF-121-2001 dated June 26, 2001, concerning the technical guidelines and recommendations to be followed during the project’s development (folios 210-222 of folder 27).
On August 27, 2002, municipal inspectors shut down the initial condominium construction work because it lacked municipal permits (folios 373-374 of folder 27).
Soil studies (estudios de suelo), soil-compaction studies (estudios de compactación de suelos), infiltration studies (estudios de infiltración), and studies of soil moisture (humedad del suelo) and soil strength (resistencia del suelo) were requested for the future project (folios 7-8 of folder 23).
CNFL and INS were informed of the illegal construction at Condominio Natalia and Urbanización La Fabiola (folios 944-948 of folder 27).
With the foregoing, it emphasizes, it is evident that the Municipality acted diligently, honestly, and under the protection of the law when it approved the aforementioned housing projects; accordingly, it required the responsible developers and professionals to provide not only the express legal requirements, but also studies, expert assessments, and actions of various kinds to ensure the safety of the structures; however, none of this was taken into consideration. It continues that established fact No. 3 stated: “[…] The Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) issued technical report number DPM-INF-121-2001 of 26 de julio del 2001, which states that an inspection was conducted on 13 de julio del 2001, during which the Municipalidad de Moravia was cautioned regarding the UNEMOPT-SIBAMPO housing project, second phase, owned by Moravia, as follows: a) Both the earthworks (movimientos de tierra) and the fills (rellenos) must conform to the soil studies (estudios de suelos) and slope-stability studies (estudios de estabilidad de taludes), as well as to the terrace design and the compaction and replacement of organic material with ballast, in order to prevent any significant damage to future homes from settlement, subsidence, and minor landslides in the fills. b) The La Fabiola Housing Development Project does not comply with article 1 of the Código Urbano.
Therefore, the CNE recommends that the Municipalidad de Moravia not authorize any building permit for homes in that sector until all necessary studies have been submitted, including studies concerning corrective works on fills and terraces, in order to provide complete safety to all families wishing to live there.” It maintains that the Tribunal erroneously interpreted the report cited therein. It explains that the report does not state that the Municipality was required to verify that “both the earthworks and the fills must conform to the soil studies and slope-stability studies, as well as to the terrace design and the compaction and replacement of organic material with ballast, in order to prevent any significant damage to future homes from settlement, subsidence, and minor landslides in the fills.” It points out that what the study states is: “Therefore, it is recommended that the following institutions: -Municipalidad de Moravia. -Departamento de Ingeniería Moravia -Dirección de Urbanismo.
INVU -Colegio de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica. Ministerio de Salud. Dirección de Saneamiento Ambiental request that the persons in charge of the Project known as UNIMOP-SINAMPO provide the corresponding studies and permits, corrective works on the terraces, fills and replacement with ballast, engineered retaining walls, and stormwater and wastewater discharges in accordance with existing legislation and the applicable regulations: 1. It is recommended that the Municipalidad de Moravia, Departamento de Ingeniería, not authorize any building permit for homes until all necessary studies have been submitted, including those concerning corrective works on fills and terraces, in order to provide complete safety to all families who have their homes at the site […] 3. Because the following were carried out on the property: earthworks, terraces, and the accumulation of material in the form of ‘inadequate’ fills. 4.
It must conform to: geotechnical studies (estudios geotécnicos) of slope stability and soil characteristics, due to the possibility of surface fault rupture caused by earthquakes or rainfall, potentially producing ‘mudflows,’ depending on soil conditions, in order to adopt the mitigation measures necessary for any construction and minimize the possibility of damage to any type of structure. 5. If the corresponding study does not exist, it must be requested and appropriate engineering measures must be adopted in order to determine which corrective works should be performed as soon as possible. The Municipalidad de Moravia, Departamento de Ingeniería must fully supervise these works […]”. It notes that this report recommended that the Municipality require the persons in charge of the project—meaning the responsible professionals and developers—to obtain the corresponding studies and permits.
It likewise recommended that the local government not authorize building permits for homes in that project until the necessary studies had been submitted, and that it fully supervise the works performed. It objects that the Tribunal did not find that the Municipality had in fact complied with those recommendations, despite the existence of evidence to that effect. It requests that consideration be given to some of the evidence already cited, especially the studies required by the Municipality from the developers after the CNE report but before the building permits were issued. It states that on 5 de mayo de 2003, the building permit for the Natalia condominium was granted (appearing at folios 314-315 of folder 27 and folio 21 of folder 23, supplemented by the sheets containing 14 plans submitted by the municipal government). It emphasizes that the permit was granted after the studies and civil stabilization works identified by the CNE had already been completed.
It argues that the Tribunal entirely disregarded the exculpatory evidence submitted by the Municipality, because had it assessed that evidence, it would have found that the entity complied with the CNE recommendations. It further asserts that established fact 6 stated that the municipal mayor ordered the engineering director to conduct an assessment of the houses under construction. It says this makes it evident that future oversight was being sought, reflecting the diligence and care exercised by the municipal government with respect to the projects at issue. It asks that consideration be given to the testimony of engineer José Joaquín González, who stated that the Municipality did supervise the entire construction process for both projects and that, given their scale, there were always matters to review, but also that no houses without permits or significant construction deviations were ever detected, and that the verifiable issues concerning the construction process consisted in some instances of minor excesses in floor area caused by the installation of flooring in garages, which were remedied through municipal action.
It complains that the record contains not a single item of evidence showing that the mayor’s instruction was not followed, which the plaintiffs had the burden of proving. It further notes that established fact 40 stated that, through official letter DGTO-192-1-06-2018 of 19 de junio de 2018, the Dirección Técnica Operativa de la Municipalidad de Moravia certified that a party pavilion and a gymnasium were built after construction of the condominium on the gabion wall located in the southern sector of the Natalia condominium, over the children’s play area and part of the gabion wall, without building permits. It adds that the Tribunal did not take the full contents of that official letter into account, especially the portion explaining why the Municipality could not have become aware of the unlawful structures. It alleges that the cause of the damage suffered by the plaintiffs in their homes is not attributable to the municipal corporation, but rather to the developers, the responsible professionals, and even the unit owners of the Natalia condominium.
It specifies that, pursuant to article 87 of the Ley de Construcciones, in relation to article 81 of the Ley Orgánica del CFIA, the obligation to supervise the execution of the works and ensure their compliance with the construction plans and technical reports rests with the responsible professional and, consequently, with the developer. It clarifies that the Municipality’s responsibility was one of oversight, a duty that could not extend beyond verifying compliance with setbacks, coverage areas, and the permits granted, although, naturally, only insofar as legally possible. It urges consideration of the fact that because these were private properties with restricted access, municipal inspectors were limited in their work because they could not enter the premises. It adds that official letter DGTO 192-1-2018, together with the testimony of witness José Joaquín González Gamboa and the remaining documentary evidence, demonstrates that the unlawful structures—which directly contributed to the damaging event—were built in the Natalia condominium after its construction had been completed, without the Municipality being able to detect them because access to the site was restricted by gates and a security booth.
Moreover, there was no visibility from outside because the owners and developers had erected a wall or green hedge that completely obstructed the view. Likewise, neither the owners nor any third party filed a complaint regarding the unlawful structures. It adds that those buildings were not unknown to the plaintiffs residing in the condominium because neither the condominium regulations nor the deed of constitution records the existence of a party room or gymnasium, demonstrating that those structures were not part of the condominium’s original layout. Nor do they appear in the plan depicting the site design for the first and second levels. It argues: “responsibility for them rests with the Assembly of Condominium Owners, which under article 14 of the Ley de Condominios is the body that must approve improvements to common property, article 27 subsection b). It is appropriate and necessary to argue that, by virtue of their legal nature, condominiums are not required to be transferred to municipalities; consequently, the possibility of verifying whether unlawful structures exist falls outside municipal control unless such structures are reported by the residents themselves, because, as in the present case, condominiums generally have access restrictions because they are private property, and maintenance of the common areas falls outside the Municipality’s authority.
Accordingly, the Municipality could have learned of these unlawful structures—which ultimately compromised the stability of the gabions—only through a complaint by a condominium owner or third party, and no competent evidence was produced in these proceedings showing that any complaint concerning those structures existed; therefore, the Municipality cannot be held responsible for what occurred.” It notes that, according to the testimony of González Gamboa, that area was unsuitable for solid structures because it was a fill area supported by a retaining wall that was not designed to withstand vertical loads, but only horizontal loads, and this was one of the most significant factors leading to the landslide. It says that the vertical surcharge generated by the weight of the unpermitted structures located at the crest of the slope and wall in the southern sector of the Natalia condominium could, in principle, be attributed to the Municipality due to a failure to supervise unlawful construction; however, it reiterates that such attribution is ruled out when consideration is given to the restricted access through gates and a security booth, as well as the lack of visibility from outside because of the wall erected there.
It insists that if the unlawful structures were built after the condominium was constructed and were not included in the approved plans, responsibility for reporting them rested with the condominium owners. It states that, in the case of plaintiff Ericka Pinto, the record shows that when she purchased her home, she declared that she knew and fully accepted the regulations governing the condominium.
In the same vein, it considers that, absent a complaint (denuncia), it was impossible for the territorial authority to become aware of those structures unless it conducted aerial surveillance using drones or similar devices, or unless the presumption of innocence were reversed and all already-occupied structures were inspected, intruding upon private property without any grounds justifying such actions, which plainly is impermissible in a state governed by the rule of law. On another matter, it states that the Tribunal deemed it an unproven fact that “the Municipalidad de Moravia succeeded in fulfilling its responsibility to supervise, safeguard, and oversee, within the scope of its authority, the proper development and execution of Urbanización La Fabiola and Condominio Natalia (the record).” The appellant disagrees with that finding because it believes sufficient evidence was submitted to prove otherwise.
In this regard, it reiterates the evidence cited supra. It further argues that the Tribunal does not identify the evidence to which it refers, merely stating “the record,” thereby creating ambiguity and flagrantly violating the right of defense. It also asserts that there was no showing as to which legal requirement or requirements were absent when the permits were issued and, consequently, no showing that the licenses had been improperly granted or were vitiated by nullity or illegality, even though the plaintiff bore the applicable burden of proof (carga probatoria). Nor was it established how the Municipalidad allegedly failed to exercise oversight. It insists that the claimant was responsible for proving its theory of the case and that there was no legal basis for the judgment to presume that the territorial authority had allegedly failed in its duty to safeguard and oversee, within the scope of its authority, the proper development and execution of the construction projects at issue.
It maintains that, even if the Municipalidad had not offered evidence to prove otherwise, the plaintiff was required to establish the breach, which did not occur in this case. In any event, it adds, the local government did prove that it had complied. It notes that unproven fact No. 4 stated: “That the exempting circumstances (eximentes de responsabilidad) of the act of a third party and the victim’s fault existed with respect to liability for the damages caused to the plaintiffs as a result of the landslide that occurred on 15 de noviembre del 2007 in Urbanización La Fabiola and Condominio Natalia (the record).” It contends that the evidence supporting this proceeding—specifically, the combined testimonial and expert evidence (testimonial-pericial) given by engineer José Joaquín González Gamboa, as well as the remaining technical documentary evidence (report IG 019-2008 of 31 de enero de 2008, appearing in its entirety in folder 26; the geotechnical and soil-mechanics report prepared by Castro & De la Torre, appearing in folder 14), and the technical report submitted as evidence to assist the court in reaching a decision (prueba para mejor resolver) (DGTO 192-1-2018)—demonstrates that the damage was caused by the landslide in the southern sector of Condominio Natalia, which also affected Urbanización La Fabiola, and resulted from the combination of the following factors: “vertical surcharge generated by the weight of unauthorized structures located at the crest of the slope and the wall located on the southern side of Condominio Natalia (events hall and gymnasium); poor-quality approach fills used in the southern sector of the condominium to connect the walls to the rest of the condominium; inadequate or nonexistent drainage in the retaining walls located where the event occurred; water seepage that saturated the fill soils, caused by the rupture of a potable-water pipe; and settlement of the wall foundations on subsoil strata of fair quality.” It emphasizes that all those factors are attributable to the developers, the responsible professionals, and the condominium owners, not to the territorial authority.
Regarding the oversight duties of the responsible private professionals and their responsibility in a construction process, it requests consideration of sections 53 and 54 of the Ley Orgánica del CFIA; 81, 83, and 85 of the Ley de Construcciones; 1-4, 6-8, and 19 of the Código de Ética Profesional del CFIA; 16.4 of the Código Sísmico de Costa Rica; 6, 7, 11 subsection B, 13, 15-17, and 40 of the Reglamento de Contratación de Servicios para Consultoría de Ingenieros y Arquitectos; and section 1185 of the Código Civil. It explains that the cited provisions establish an obligation upon private professionals not only to act in accordance with strict scientific and technical standards, but also always to guarantee the safety of the works in order to protect both economic assets and human lives. They must likewise report any irregularities. It alleges that the responsible professionals disregarded all these obligations, yet the A quo did not analyze that responsibility.
It asserts that, when considered together with the Municipalidad’s fulfillment of its power-duty (poder-deber) concerning the referenced building-regulation matters, this inexorably results in a break in the causal link (nexo causal) and its consequent exemption from liability. It adds that, if the plaintiffs decided to reach an out-of-court settlement (acuerdo extra procesal) with the developers and responsible professionals that did not meet their expectations for compensation, that does not mean that their failure in negotiating the settlement should be remedied by attributing responsibility for the events to the Municipalidad and therefore requiring the latter to bear the harm caused on a joint and several basis (en forma solidaria). For that to occur, it warns, causation must be established, which did not occur in the sub-lite. It believes that the Tribunal failed to analyze the act of a third party and the victim’s fault, under the terms described, as exempting circumstances.
To elaborate on the issue, it transcribes several excerpts from decisions No. 10874-1988 and No. 555-90 of the Tribunal Superior Contencioso Administrativo, Sección Primera. From them, it infers that the causal link between the act alleged to have caused harm and State liability must be conclusively proven. It considers that the cited exempting circumstances were established in this case and, accordingly, that the Tribunal erred by failing to apply them pursuant to section 190 of the Ley General de la Administración Pública (LGAP). It maintains that, according to the referenced evidence, the damage was caused not by the acts or omissions of the territorial corporation of Moravia, but rather by the conduct of the plaintiffs, the responsible professionals, and the developers. It adds that the judges merely noted, as background to the landslide and as the cause of the damage suffered by the plaintiffs, the existence of the report issued by the CNE (DPM-INF-121-2001); however, they failed to analyze the Municipalidad’s compliance with the recommendations contained therein.
It alleges that the challenged judgment faulted the Municipalidad because “such serious warnings were neither heeded nor efficiently, promptly, and effectively addressed by the municipal authority so that those errors could be corrected”; in its view, however, that conclusion is insufficient to impose liability on the municipal government because it is unsupported by any evidence and is merely a subjective presumption by the judges. Moreover, it argues that the Municipalidad could not oversee the professional practice of those in charge of the works, because that task falls to the professional associations. It further emphasizes that professionals receive fees for this work that may amount to as much as 12.5% of the value of the works, pursuant to article 4) of decreto No. 18.636, unlike the Municipalidad, which, under section 70 of the Ley de Planificación Urbana, receives a tax equal to 1% of the value of the structures for construction permits.
Thus, it disputes that the Municipalidad must exercise control over the responsible professionals and developers regarding the proper application of technical standards in the structures they direct or develop. It contends that seeking to extend municipal liability to that extent, as the challenged judgment did, entails “a violation of the law itself, as well as of local institutional autonomy, because this would not be possible even if the entire tax were invested in oversight: the responsible professional would receive 12.5% in revenue compared with the municipal government’s 1%, yet the municipal government would be required to supervise the person receiving disproportionately greater revenue.”
IV.In analyzing the liability attributed to the Municipalidad de Moravia, the Tribunal explained that, by means of an official letter dated March 28, 2001, issued by the Municipalidad de Moravia, the Engineering and Works Department of that entity was informed that the Concejo Municipal had approved the construction permit (permiso de construcción) for the La Trinidad residential development, the second phase of Urbanización UNEMOPT-SIBAMPO, at ordinary session 160 of March 26, 2001, and therefore authorized it to collect the applicable fees and deliver the corresponding permits and plans to the interested parties; however, years later, specifically on November 14, 2014, a landslide (deslizamiento) occurred there, causing damage to several homes that had been built. In its view, the events causing the damage were preceded by technical report No. DPM-INF-121-2001 of July 26, 2001, issued by the CNE, and official letter No. ASM-0001-2001 of August 27, 2001, from the Ministerio de Salud.
The former stated that an inspection had been conducted on July 13, 2001, and that, as a result of the conditions observed there, the Municipalidad de Moravia had been given the following warnings concerning the UNEMOPT-SIBAMPO housing project, second phase: a) Both the earthworks (movimientos de tierra) and the fills (rellenos) had to conform to the soil and slope-stability studies (estudios de suelos y estabilidad de taludes), as well as to the terrace design and the compaction and replacement of organic material with gravel fill, in order to prevent any significant damage to future homes from settlement, subsidence, and small landslides in the fills. b) The Desarrollo Habitacional La Fabiola project did not comply with Article 1 of the Código Urbano. Accordingly, it recommended that the Municipalidad de Moravia refrain from authorizing any permits for the construction of homes in that sector until all necessary studies had been submitted, including studies concerning corrective work on fills and terraces, in order to ensure complete safety for all families wishing to live there.
The latter stated the following concerning the permits granted for the development of the La Fabiola urban development project (UNEMOPT-SIBAMPO, second phase): “a) There is a lack of drinking water; the land has problems involving the seepage of wastewater, sewage, and stormwater. According to a study conducted by the CNE, there are improperly constructed fills, modified terraces, seismic faults, possible collapses, and an accumulation of debris on the right bank of the creek. It is located in a landslide zone with high density, near the aquifers. The Engineering Department of the Municipalidad states that the plans have been duly signed by the corresponding institutions and therefore requests their intervention regarding the ongoing sale of lots.” For the Tribunal, based on the account of the events that occurred before the damaging event, the Municipality’s response was neither appropriate nor sufficient to mitigate, correct, and remedy the defects observed long beforehand.
It stated that this was demonstrated by the memorandum of September 17, 2002, issued by the municipal mayor, Mr. Oscar Ureña Huertas, in which he asked the engineering director of the same local entity to assess the houses being built by Mr. Orlando Chaves, so that he could proceed in accordance with the legislation in force with respect to all those that did not conform to the approved plans and lacked sufficient drainage area. He also asked him to assess the houses located next to the children’s playground and to carry out the procedure described above. In the view of the court below (A-quo), had those actions been carried out, corrective measures would have been in place to prevent future damaging events caused by noncompliance with urban-planning requirements for construction safety. It emphasized: “Although, in official letter number D.I.O.M.M 711 of September 19, 2002, Engineer José Joaquín González Gamboa, of the Engineering and Operations Division of the Municipalidad de Moravia, informed the persons in charge of Urbanización La Fabiola that, under penalty of liability, they had to resolve the problems affecting the residents on the southern side of the lot they owned, regarding the request to build a retaining wall (muro de contención), that request was insufficient, and the territorial entity could not delegate its supervisory and oversight powers to the engineers responsible for that urban development.
Responsibility for properly correcting those errors and defects and undertaking the actions required by law, which are essential and necessary requirements for construction permits to be granted, rests with the Municipalidad de Moravia.” Similarly, it found that the local entity had failed to conduct proper supervision, oversight, and verification when the unlawful structures that triggered the tragedy and caused the plaintiffs’ severe material losses were built. In its view, the Municipality cannot excuse this failure by arguing that it lacked sufficient resources, that this was a private condominium, or that it lacked sufficient staff, since nothing justified its failure to identify, remedy, correct, halt, or order the closure of the unlawful construction work. It added that municipal officials, inspectors, and departments responsible for overseeing and supervising civil works have an unavoidable and non-waivable duty to constantly monitor, review, and inspect human settlements in which earthworks or unlawful construction are detected preventively, for the purpose of protecting the municipality’s residents.
Likewise, it found that the Municipality could not grant construction permits for the La Fabiola urban development and condominio Natalia until it had ensured that they would be built in strict compliance with the urban-planning legal framework (ordenamiento jurídico urbanístico). This was particularly true because the CNE and the Ministerio de Salud had warned the local entity that the identified deficiencies had to be corrected before construction permits were granted. According to the judges, those deficiencies were not properly remedied by either the developers or the Municipality in the exercise of its powers, because it failed to act properly to ensure that the errors were corrected. In addition, unlawful structures were built without the Municipality preventing, supervising, or ordering their closure, which overloaded the gabion wall (muro de gaviones) and led to its subsequent collapse.
It found that an examination of the causes of the landslide showed that the Municipality had failed to properly exercise its powers to monitor, oversee, supervise, and adequately inspect the following: a) Determining whether the soil was suitable and stable enough to support the proposed structure. b) Supervising and monitoring, together with the person responsible for the project, to verify that the retaining wall that had been built was in good condition. c) It did not ensure, together with the engineer responsible for the project, that the soil’s consistency was corrected and that it had the stability necessary to support those structures. d) It did not verify, supervise, or inspect, before and after granting the construction permit, the quality of the soil fill, the foundations of the gabion walls, whether deformations of the fill existed or subsequently developed, whether there were ruptures in the stormwater pipes and their respective manholes running through the fill and the wall area. e) It did not verify, supervise, or inspect, before and after granting the construction permit, the weight of the houses and whether it was substantially greater than what could be supported at the crest of the slopes, whether there were unlawful connections to sewage pipes from the drainage systems located at the houses on the upper part of the slope, or whether there was standing water or groundwater levels within the slopes. f) It did not verify, supervise, or inspect, before and after granting the construction permit, whether the anchoring of the gabion wall on the intermediate terrace was adequate, whether the gabion wall was resting on a concrete slab, or whether the area and soil had been compacted and conditioned to prevent landslide problems.
In light of the foregoing, it found the Municipality liable for failing to exercise the powers granted to it by law. It explained that the legal framework imposes on territorial entities the obligation to adopt urban-planning measures, as established in section 13 of the Código Municipal. Similarly, section 1 of the Ley de Construcciones provides: “The Municipalities of the Republic are responsible for ensuring that cities and other population centers meet the necessary conditions of safety, healthfulness, convenience, and beauty in their public roads and in the buildings and structures erected on land within them, without prejudice to the powers conferred by law upon other administrative bodies in these matters.” It added that, regarding subdivision (fraccionamiento) and urban development (urbanización), section 15 of that Law provides: “-Licenses. The subdivision of a property into blocks and lots for sale shall require prior permission from the Municipality, which, in deciding whether to grant it, shall take into account the provisions of the special regulations governing the matter.” It likewise states that the Municipality is responsible for “[…] requiring a specified quality of building materials, as well as a particular class or type of buildings, in subdivisions or replanning zones which, because of their category or the importance of nearby areas, must present a harmonious appearance and be of durable quality.” Section 74 further provides: “All construction-related work carried out in the population centers of the Republic, whether permanent or temporary, must be performed under a license from the corresponding Municipality.” For the Tribunal, section 83 is clear regarding the Municipalities’ responsibility to monitor construction work, stating: “For purposes of this Law, professionals shall mean engineering or architectural professionals duly admitted to the Colegio Federados de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica and authorized to practice their professions in their respective specialties.
The responsible professionals are the only persons empowered to authorize license applications for construction work; they are also obligated to monitor the projects for which they have applied for or authorized a construction-work license. Municipalities whose staff does not include a responsible professional capable of properly and effectively exercising construction oversight within their territory may enter into interinstitutional technical-support agreements with the nearest municipalities for the purpose of exercising such construction oversight.” Section 87, in turn, clarifies that “the municipality shall exercise oversight over the work performed within its jurisdiction, as well as over its use. It shall also be responsible for monitoring compliance with the provisions of this Law […].” Along the same lines, the Tribunal took into account that section 15 of the Ley de Planificación Urbana establishes: “In accordance with the provision of Article 169 of the Constitución Política, the competence and authority of municipal governments to plan and control urban development within the boundaries of their jurisdictional territory are hereby recognized […].”
Likewise, Article 19 of that same Law states: “Each municipality shall issue and promulgate the procedural rules necessary to ensure due compliance with the regulatory plan (plan regulador) for the protection of the community’s interests in health, safety, comfort, and well-being.” Regarding subdivision (fraccionamiento) and urban development (urbanización), it took into consideration the provisions of sections 32, 33, and 38 thereof, as well as section 58 of that same body of law, which provides: “Municipalities shall not permit construction work: 1) When it does not conform with zoning requirements (zonificación) concerning use, location, setbacks (retiros), coverage (cobertura), and other conditions; […] 5) While it is prohibited by any restriction imposed by a reservation for public use or by a formal declaration that the area is uninhabitable, based on urban renewal or protection against flooding, landslides, and other evident hazards; and 6) In the other cases specified by the regulations, pursuant to the applicable laws and for the greater protection of community interests.” Based on the cited provisions, it concluded that the Municipality of Moravia’s representative was incorrect in asserting that full responsibility rested with the developers, because the Law establishes local governments as guarantors of legality in urban developments carried out within their cantonal jurisdiction, and that responsibility cannot be delegated entirely to the developer.
Rather, it clarified, the exercise of their powers cannot be delegated, and they must ensure, both before and after the construction process, that the work is performed in compliance with appropriate technical safety standards that protect the well-being, health, and physical integrity of those residing in such developments. It considered it inadmissible for the municipal entity to invoke the act of a third party or the fault of the victim, or to justify itself on the basis of the developer’s noncompliance, because it was required, on its own initiative, to intervene in and monitor the entire construction process in order to ensure compliance with the applicable urban-planning regulations. It emphasized that, regardless of whether the work had been performed with or without a building permit, the Municipality’s duty to strengthen its inspection team remained paramount, so as to provide adequate oversight and prevent illegal construction.
It added: “Even if it is a condominium, the Municipality still retains the authority to intervene and enter such residential complexes [sic] whenever it deems appropriate, in order to safeguard the lives of their inhabitants; accordingly, it has not been established that the victims—the residents of those human settlements—bore any responsibility or fault for the collapse of the gabion wall (muro de Gaviones) [sic]. In the face of such serious construction defects [sic], the plaintiffs cannot be expected [sic] to possess the expertise needed to identify deficiencies in such construction processes, to have filed complaints concerning them, or to accept that the Municipality has no authority merely because the property is a condominium [sic]. Although the existence of unlawful connections of sewage pipes from the drainage systems of the houses located at the top of the slope is mentioned as one of the causes, this was not the fundamental cause of the collapse.
Rather, the principal and triggering causes of the disaster concerned the illegal structures, whose illegality the local residents had no reason [sic] to know about or report. Responsibility instead lay with the construction company, the engineer in charge of the work, and the Municipality of Moravia [sic], which were responsible for safeguarding, monitoring, inspecting, and supervising all construction work, whether or not located within a condominium.” It further explained that, although the municipal entity argued that the Ley de Construcciones and the Ley Orgánica del CFIA empowered it to disclaim liability, in its view that argument was inconsistent with the rule of law, since constitutional, statutory, and regulatory provisions establish its duty to intervene in, inspect, monitor, sanction, and safeguard all matters relating to the construction process, without leaving them to the discretion of private parties or entirely to the responsibility of the engineer in charge of the work.
It also found that this position was incompatible with the principles of strict liability (responsabilidad objetiva) applicable to every public administration. Along the same lines, it noted that, although engineer José Boza Gamboa testified that he had only three inspectors under his supervision and that staffing was therefore insufficient for the performance of their duties, in its view that limitation did not justify the omissions identified. It stressed that it is not enough for the engineer responsible for the work to “determine compliance with technical and safety requirements in construction processes; the Municipality is responsible for supervising and monitoring all construction work and ensuring compliance with each and every safety and protection requirement.” It emphasized that, although the failings of the engineer responsible for the work and of the construction company were clear, under strict liability for failure to supervise (responsabilidad objetiva in vigilando), the municipal entity was jointly and severally liable for the deficiencies identified, particularly for the structures built without building permits.
It found that the territorial entity could not absolve itself by arguing that it had been unaware of the situation, could not enter the condominium, lacked sufficient personnel, or could not observe the work from outside, since, in its view, these were excuses for evading the performance of its duties—namely, the constant and continuous monitoring necessary to ensure that every project has a municipal permit and, where such a permit is granted, to verify that the construction company and the responsible engineer comply with the requirements imposed by the legal system. It added: “The testimony of José González Gamboa, in his capacity as Municipal Engineer and Director of the Engineering Department until 2007, demonstrates shortcomings in the procedures followed in those human settlements. As Mr. González Gamboa himself stated, it was already known that small landslides and soil detachments had previously occurred in that area.
It was therefore insufficient merely to delegate correction of those shortcomings to the engineer responsible for the work; instead, the Municipality was required to supervise and inspect the work to ensure that everything was performed correctly, make regular site visits, conduct regular inspections, and take measures to ascertain and verify each and every required measure, all for the purpose of safeguarding public safety. In this regard, evident omissions by the municipal officials responsible for those processes can be observed. Accordingly, Mr. González’s own statements—that they had only three inspectors and that, although he claims to have made regular visits, there is neither evidence nor any record of them—cannot be accepted as grounds for exemption from liability.” It concluded that requesting soil studies (estudios de suelo) and slope-stability studies (estudios de estabilidad de taludes), or requiring compliance commitments from those responsible for the work, was insufficient, because the powers assigned by Law to the territorial entity require it to continuously verify and confirm compliance with construction requirements.
V.Because it is important for resolving the case and in order to obtain a more complete overview of the controversy, this Chamber will provide a chronological account of what occurred in the case at bar, consistent with the evidence entered into the record. In marzo de 2001, the Municipalidad de Moravia granted the construction permit for the La Fabiola residential development (urbanización). On 5 de julio de 2001, TechniSoil S.A. conducted 10 infiltration tests (pruebas de infiltración) on a property in la Trinidad de Moravia, from which it was concluded that the land of the UNEMOPT-SIBAMPO residential development was suitable for septic-tank discharge through the use of an absorption system with surface drains (folios 25-28 of file 23, as well as the expert appraisal appearing at folio 10 of file 26). In julio of that same year, geologist Julio Madrigal of the CNE issued report DPM-INF-121-2001, transcribed supra, in which he warned of a series of problems observed in that residential development and, in turn, issued recommendations to the municipal authority.
That report was communicated to the mayor of Moravia on 1° de agosto de 2001 (folio 27 of file 6). By official letter No. D.I.O.S.M.M 474 dated 9 de agosto de 2001 (folio 849 of file 27), the municipal engineer, Mr. Marco Rojas Vega, asked engineer Federico Chacón (the professional responsible for stage II of the UNEMOPT-SIBAMPO project) to address the recommendations set forth in the cited report. Likewise, on 10 de agosto of that same year, the municipal mayor sent a memorandum to municipal engineer Marco Rojas, informing him of the CNE study and, in turn, requesting that the professionals responsible for the project be required to provide the following: “- Whether infiltration or percolation tests exist following the earthworks (movimientos de tierra), that is, after disturbing the land or building. - Whether a soil study is available. - Whether slope studies and terrace designs are available. - Whether compaction and water-discharge studies exist” (folio 28 of file 6).
On 16 de agosto de 2001, municipal engineer Marco Rojas informed the mayor that the plans for the UNEMOPT-SIBAMPO residential development had been approved by all institutions governing the matter; he also requested a hydrological study and a slope-stability study from the construction company. By official letter ASM 0002-2001 dated 27 de agosto de 2001, the Ministerio de Salud addressed the Municipalidad de Moravia, stating: “I hereby inform you that, at meetings held with the Municipalidad del Cantón, Unión Cantonal de Asociaciones de Desarrollo, A y A, other community organizations, and the Ministerio de Salud, the permits granted for development of the Proyecto Urbanización Fabiola (UNEMOPT-SIBANPO, second stage), located in la Trinidad de Moravia adjacent to Villa Margarita, have been discussed. / The most significant factors identified are: - Lack of drinking water. - Land with potential problems involving the infiltration of wastewater, sewage, and stormwater. - According to a study conducted by the C.N.E, it was determined that the site contains improperly placed fill, altered terraces, seismic faults, possible landslides, and an accumulation of debris on the right bank of a stream within the protected area (report attached). - According to the Municipalidad’s Planning Office, it is located in an area affected by landslides, high density, and seismic hazards, near the aquifers; the lots have been subdivided into 120-meter parcels, with pedestrian-lane-type streets. / The position of the Municipalidad’s Engineering Department is that the plans have been duly signed by the corresponding institutions (sic); I further inform you (sic) that the 120-meter lots are currently being sold and that roadway work, ditching (sic), and earthworks are being carried out.
In view of the aforementioned irregularities, I respectfully request that the matter be investigated” (folio 3 of file 6). On 23 de octubre de 2001, TechniSoil S.A. conducted a hydrological study and slope-stability analysis on land located in la Trinidad de Moravia belonging to the UNEMOPT-SIBAMPO residential development. It concluded that the slopes were highly stable, but did not specify which slopes it was referring to (folios 50-59 of file 23, as well as the expert report appearing at folio 11 of file 26). On 10 de mayo de 2002, residents of the UNEMOPT-SIBAMPO residential development sent a letter to the Municipalidad and other institutions, alleging that the La Fabiola residential development was being constructed irresponsibly because the walls were being used “illegally and arbitrarily, since they proceeded to chip away at the walls, join them with reinforcing bars, and erect the side boundary walls of the homes under construction, a problem that will remain for us in the future with the new residents […] the Municipalidad, headed by the Municipal Engineer, has done nothing; he has been asked to conduct an inspection, and his response is that the new residents must erect the walls […]” (folio 1027 of file 27).
By official letter D.I.O.M.M 559 dated 19 de junio de 2002, municipal engineer Marco Rojas informed the engineers responsible for the project that, in view of the complaint filed, they were the ones required to resolve the problems involving the neighbors’ boundary walls, as the neighbors were complaining of water infiltration (folio 1012 of file 27). On 25 de junio de 2002, the mayor sent a memorandum to municipal engineer Marco Rojas (D.A.M.M 432-2002), requesting the following: “before signing any Construction Permit in the La Fabiola residential development, verify that both the Plans and the Permit specify the coverage percentage, since it was confirmed ‘in situ’ that this requirement is not being respected (the construction process must also be inspected). / Also verify whether the neighbors’ wall or boundary wall is being respected and whether the septic tanks are being constructed in accordance with ICCA and Salud specifications for clay soils and at a sufficient distance from neighboring properties.
It must also be verified whether the developer complied with all the recommendations of Geologist Julio Madrigal and whether the land on which construction is planned is not within the lots that the Geologist of the Comisión de Emergencias placed under a construction freeze” (folio 115 of file 6). On 27 de junio de 2002, the municipal engineer responded to the preceding memorandum as follows: “I hereby inform you that, at the plan-review stage, the assistants first verify whether the coverage corresponds to that authorized for the zone under the Plan Regulador, expressed as a percentage in relation to the lot; as to construction matters, these have been noted and the inspectors have been instructed to review the boundary walls and coordinate with the Área de Salud regarding septic tanks and drains. As for clay soils and other details mentioned by Geologist Julio Madrigal, the inspectors have been instructed to provide this service, although it is not the responsibility of the Municipalidad, since each construction project has its own professional who will be responsible for all such details.
In any event, I remain attentive to your instructions and will again speak with the inspectors so that they remain attentive to your directions” (folio 120 of file 6). Likewise, on that same date, engineer Marco Rojas informed the mayor that they had measured each house to determine whether it conformed to what had been approved by the Municipalidad (folio 119 of file 6). On 26 de junio de 2002, the municipal mayor asked the CFIA to conduct an inspection at the La Fabiola residential development (reverse of folio 376 of file 27). On 28 de junio de 2002, engineer Marco Rojas asked the head of inspectors of the local authority to remain apprised of the review of the residential development in question with respect to the points identified supra. On 1° de agosto de 2002, the CFIA responded regarding the inspection requested by the municipal mayor. In that regard, it issued report ISRG-365-02-INSP, in which it recommended that the Municipalidad’s Engineering Department conduct a field study at the residential development in order to compare the registered cadastral plans (planos catastrados) against the built areas and to examine the houses experiencing infiltration problems (folio 124 of file 6).
On 12 de agosto de 2002, the mayor forwarded the preceding report to the new municipal engineer, Mr. José Joaquín González, and ordered him to comply with the recommendations cited therein. On 27 de agosto de 2002, the Municipalidad shut down construction of Condominio Natalia, which is located in a reserve area of the La Fabiola residential development, because it lacked municipal permits (reverse of folio 373 of file 27). By official letter ASMD 064-02 dated 17 de setiembre de 2002 from the Ministerio de Salud to the Municipalidad, whose subject line stated: “Assessment of Villa Fabiola, La Trinidad. Moravia,” it was noted that, at that time, it was important for “the municipal engineer to visit and assess what has been built and what is under construction, for stricter supervision to be conducted, and for measures to be taken in accordance with the legislation in force” (folio 928 of file 27).
On that same date, the mayor asked engineer José Joaquín González to assess the houses in accordance with the instructions given by the Ministerio de Salud in the preceding official letter (folio 137 of file 6). On 19 de setiembre de 2002, engineer José Joaquín sent an official letter to the professionals responsible for the La Fabiola residential development, granting them a period of 8 days to resolve the problem affecting the residents on the southern side. He also warned them that any civil and criminal liability that might arise would rest with them. On 23 de setiembre de 2002, municipal inspectors alerted municipal engineer José Joaquín González to the need to construct properly engineered retaining walls (muros de contención), under professional supervision, in the area where Foresta de Moravia S.A. planned to build the future condominium (folio 205 of file 27). By official letter D.I.O.M.M 758 dated 9 de octubre de 2002, municipal engineer José Joaquín González informed the professionals responsible for the project of the following: “With great concern, we received the technical opinion of Engineer Sergio Sáenz Aguilar of Ingeotec, S.A., which states that anomalies were detected in the construction work you carried out in the sector of the future Condominio […] therefore, I request that you undertake containment work as promptly as possible to protect the property in question” (folio 229 of file 23).
On 5 de noviembre de 2002, an interinstitutional meeting was held, attended, among others, by municipal engineer José Joaquín González, the Comisión de Obras de la Municipalidad de Moravia, and representatives of the Ministerio de Salud and the CNE. At that meeting, CNE geologist Julio Madrigal reported on the visit conducted on 29 de octubre de 2002 to the La Fabiola residential development, where landslides and faults previously identified in the earlier CNE report—which had also issued a series of recommendations—were observed. He stated that the landslides occurred primarily in the playground area because those spaces consist of fill. He maintained that if the boundary walls are built properly, such collapses do not occur. The municipal engineer, for his part, stated that a supervisor dedicated exclusively to the La Fabiola residential development was needed. He explained that he had assumed responsibility for that project 3 months earlier and had found major defects. He clarified that the construction of a retaining wall had been requested, but what had been built instead were boundary walls, which subsequently collapsed.
He acknowledged that there had been failures on the part of the Municipality regarding oversight of the construction work, but that the professionals in charge of the project should also be held accountable. Engineer Jorge Boza of the Ministerio de Salud stated that, during the inspection tour of several residential developments (urbanizaciones), he had observed that in La Fabiola there were defects in the construction of a playground area that had undergone a landslide (deslizamiento). In addition, there were completed and occupied houses with problems involving greater site coverage than approved, and the drainage spaces were not those recommended. At that meeting, they agreed that the developers of La Fabiola would submit a corrective plan for the area within 15 days. On 5 November 2002, the secretary of the Concejo Municipal informed the mayor that the aforementioned Council had approved the fourth opinion of the Comisión de Obras, which provided: “FOURTH OPINION OF THE COMISIÓN DE OBRAS: According to the report of council member Nidia Steward concerning the visit made on 29 October to Urbanización La Fabiola in the company of Geólogo Julio Madrigal, Alexis Matamoros, Carlos Ancho and Mario Artavia, they observed: Large-scale landslides in the playground area extending down to Urbanización Lomas de Cabeara in the lower section; destruction of fencing, a shelter and playground equipment; sidewalks, curb damage and cracked streets, where several workers were found filling the cracks with cement to conceal them; and, in a future condominium area comprising numerous retaining walls (muros de contención), which had already failed in preceding days, gaveones (sic), meaning wire-mesh baskets filled with stones, were being constructed on unstable ground.
In addition, Urbanización Lomas de Cabeara, in the lower section of La Fabiola, is in imminent danger should lots be sold and/or construction undertaken; the protection area (área de protección) of quebrada San Francisco was not respected. We remind this Council that on 15 July, at ordinary session 11, it was agreed that, in view of the irregularities committed in Urbanización La Fabiola in Alto de la Trinidad, the return of the performance bond (garantía) was denied; at the same time, we would like to know the status of that agreement. We await a further opinion from Mr. Julio Madrigal so that, in coordination with the Departamento de Ingeniería and Ministerio de Salud, as appropriate, recommendations may be made to the Concejo Municipal” (folio 235 of folder 27). By official letter D.I.O.M.M 828 dated 12 November 2002, municipal engineer José Joaquín González informed the director of the Área de Salud de Moravia (Ministerio de Salud) as follows: “During the time I have headed the Engineering Department of this Municipality, I have made several visits to Urbanización La Fabiola, and ongoing inspections have been carried out through the inspectors; as evidence, I am forwarding photocopies of reports on visits conducted” (the inspection report referenced therein does not appear in the record) (folio 231 of folder 23).
By official letter SCMM 621-02 dated 19 November 2002, the secretary of the Concejo Municipal informed the mayor that the aforementioned Council had approved the following opinion of the Comisión de Obras: “At a meeting held on 5 November among the Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos, representatives of the Ministerio de Salud, representatives of Urbanización La Fabiola, the Legal Department, the Comisión de Obras, the Municipality and council members, based on (sic) statements by the Legal Department of Foresta that they do not build houses, and because 60% of the houses are processed in the name of Foresta, this Commission requests that the Concejo Municipal approve no applications for house construction in the name of Foresta de Moravia S.A.”. On 20 November 2002, at the request of Foresta de Moravia S.A., Vieto y Asociados S.A. conducted a soil study and slope-stability analysis (análisis de estabilidad de taludes) for condominio Natalia.
It indicated that there was soft-consistency fill, varying in thickness between 4.80 and 6.00 m. It recommended placing a 60 cm-thick layer of granular fill and supporting the homes on a slab foundation. It further stated: “the stability of this area is dependent on the gabion wall (muro de gaviones) being constructed behind these lots. The design and construction of that gabion wall are therefore very important. The overall stability of the area under existing conditions must be verified, and it is therefore recommended that this study be supplemented with a slope-stability analysis […] The stability of the lots in this area depends on the walls already constructed; consequently, the design of those walls and the manner in which they were built are very important, because the stability of these lots when the homes are constructed depends on them” (folios 84-92 of folder 23). On that same date, the aforementioned company (Vieto y Asociados S.A.) conducted a soil study for the playground project in Urbanización La Fabiola.
It concluded: “The area already exhibits landslide problems. The boreholes reveal very soft soils to a depth of 3.0 m, followed by soft soils down to a depth of 6.0 meters of fill material placed without adequate compaction […] a slope-stability study and cross-sections of the ground profile in the playground area are required in order to evaluate its stability and provide recommendations for stabilizing that area, since it has undergone or is undergoing a landslide.” (folios 93-103 of folder 23). On 2 December 2002, that same company conducted a slope-stability analysis for the condominio Natalia project and the playground area. Regarding the former, it warned that the profile was stable provided that the gabion was founded on the hard stratum. Regarding the analysis of the slope in the second area, it indicated that the slope was unstable and that a retaining-wall system should therefore be installed as soon as possible.
(Folios 105-106 of folder 23). In January 2003, Victor André Dondi Ruíz and Federico Chacón Hernández, the engineer responsible for the work and the developer, respectively, informed the Municipality’s Comisión de Obras that, in accordance with the decision made at the meeting held in November 2002, Foresta de Moravia S.A. proposed constructing a retaining system as a solution to address the problem that had arisen on a slope located in the playground sector of Urbanización Unemopt-Sibampo, which adjoins the land-subdivision project (proyecto de lotificación). They also stated that the installation of drainage pipes had already begun to remove the water saturating the slope and that a new stormwater conduit had been built across property acquired for that purpose. In addition, the dividing retaining wall between condominio Natalia (the residential development’s reserve area) and the adjoining parcel-segregation project (proyecto de segregación) was being rebuilt.
On 14 January 2013, engineer Dondi Ruiz requested that the Municipality’s Comisión de Obras hold a meeting at the landslide site. He also stated: “at a meeting held with Eng. José Joaquín González, municipal engineer of Moravia, he was apprised of the corrective measures and studies being implemented in the Proyecto Urbanización Fabiola located in distrito La Trinidad. It is our obligation to keep you informed of the work being performed and even to provide you with a technical report on the studies and work that have been performed and are planned in order to provide an appropriate solution to the situation of which you are aware and which was discussed at the meeting held last November.” By official letter SCMM 84-05 dated 4 February 2003, the secretary of the Concejo Municipal informed Engineer Federico Chacón (representative of Foresta de Moravia S.A.) that the Comisión de Obras and the municipal engineer had visited Urbanización La Fabiola on 21 January 2003.
She further informed him that it had been agreed to grant the developers 8 days to submit duly approved plans for the work performed. Lastly, she stated that the Concejo Municipal had agreed not to permit construction of the condominium until stabilization of the park had been completed. On 5 February 2003, engineer Dondi Ruíz (the project manager) informed the Municipality’s Comisión de Obras that they already had a specific solution for stabilizing the slope, which had been submitted to CNE geologist Julio Madrigal and municipal engineer José Joaquín González for their analysis and approval. In May 2003, the Municipality granted the construction permit for condominio Natalia. On 9 July 2003, Vieto y Asociados S.A conducted a soil study concerning the gabion wall built in condominio Natalia, which indicated that the first gabion wall, located alongside the project’s access road, had been founded on fill ranging from moderately compact to stiff in consistency, where settlement could be expected.
The second wall had been founded on soft fill, and settlement and deformation were therefore to be expected. The third wall rested on a stiff stratum, and no deformation was expected. According to the testimony given at trial by José Joaquín González, between 2004 (when construction of condominio Natalia was completed) and 2007 (when the landslide at issue in the matter under review occurred), a gymnasium and an event shelter were built over the constructed gabion wall and the children’s playground area without the corresponding municipal permits. The Dirección Técnica Operativa de la Municipalidad likewise stated this in official letter DGTO 192-1-06-2018 dated 19 June 2018.
VI.Pursuant to provision 190 of the LGAP, the Administration shall be liable for all damage caused by its lawful or unlawful, normal or abnormal operation, except in cases of force majeure, fault of the victim, or an act of a third party. This encompasses not only active conduct but also omission-based conduct, also known as administrative inactivity (inactividad de la Administración). The latter entails failure to fulfill a legal obligation through omission; that is, where the legal system imposes an obligation to give or to act, but the expected action is not taken, to the detriment of the rights or interests of one or more affected parties. As this Chamber has stated, such inertia in fulfilling preexisting obligations may be characterized as abnormal operation (funcionamiento anormal), insofar as it relates to a required material act. It may also constitute unlawful conduct, which may coexist with the foregoing, to the extent that the failure to perform what was required not only violates the rules of good administration but also breaches the principle of legality (juridicidad) through neglect of the functional administrative powers arising from the legal system itself (decisions No. 211 at 9:40 a.m. on April 7, 2005, and No. 308 at 10:30 a.m. on May 28, 2006).
Public liability for inaction may arise directly and exclusively, that is, when administrative neglect was the sole cause of the alleged harm. Alternatively, the alleged injury may have two causes or forms of conduct: on the one hand, the actions of a public or private agent that cause detriment to the injured party’s legal sphere and, on the other, the inaction of the public authority that fails to engage, as required, in the conduct necessary to prevent the damage. In the latter situation, the administrative oversight or protection that was not exercised constitutes inactivity contributing to the injury. In this case, after reviewing the evidence cited by the appellant and the matters stated in the preceding recital (considerando), this Chamber finds no basis for overturning the liability attributed to the local government for its failure to exercise protection. The Chamber does not overlook the fact that, during construction of the La Fabiola residential development and the Natalia condominium, the Municipalidad took certain actions pursuant to its statutory powers, including, for example, suspending the commencement of work on the Natalia condominium because it lacked municipal permits; the letters sent by the mayor to the municipal engineer and, in turn, by the latter to those responsible for the work, seeking compliance with the recommendations contained in some of the technical reports issued; and certain site visits and inspections.
Nevertheless, as the Tribunal stated, those measures were insufficient for the degree of attention warranted by this project. This is particularly so because of the warnings and recommendations issued since 2001 by the CNE and the Ministerio de Salud, which called for constant supervision by the local entity, and especially because of the landslides that occurred in that same area in late 2002 and the findings of the technical studies conducted thereafter. Although, based on the soil and slope-stability analyses performed by Vieto y Asociados S.A. in November and December 2002, the Municipalidad required the construction of a gabion wall (muro de gaviones), as recommended by that company, after its construction (in July 2003), the same company conducted a new study indicating that settlement and deformation could be expected in the first and second walls. The local government disregarded this information, or at least there is no evidence to the contrary.
It is important to note that, according to the technical report prepared by Ingeotec S.A., contained in folder 26, the incident at issue in the case at bar occurred precisely at that location, hence the need to have exercised proper and continuous oversight. That fact alone demonstrates a lack of protection and oversight by the Municipalidad because, despite the technical evidence warning of possible subsidence and deformation at the site, together with the previous landslides and the warnings and recommendations issued long before, it failed to exercise constant supervision over construction of the condominium. As a result, vertical structures were erected without any permit and in an area where, according to the testimony of José Joaquín González Gamboa, construction was prohibited. Furthermore, as the Tribunal stated and the appellant in cassation acknowledges, those structures triggered the incident because of the resulting overload.
It is true that understaffing, restricted access, limited visibility from outside, and the absence of complaints from the condominium owners and/or third parties contributed to the local entity’s failure to become aware of those structures. Nevertheless, under the strict-liability regime (régimen de responsabilidad objetivo) governing the Public Administration, those factors or circumstances do not negate the liability arising from the inaction described, because, at most, they would affect a determination of fault, which plainly has no place in strict liability. Furthermore, provisions 83 and 87 of the Ley de Construcciones, as well as the other provisions reproduced in the challenged judgment—to which, incidentally, the appellant raised no objection—impose on the municipality a duty to supervise and inspect construction work performed within its jurisdiction. The municipality cannot disregard that obligation merely because professionals are responsible for the work, as the appellant contends.
Although the injury was based on a series of factors that might properly be attributed to the development company and/or the professionals responsible for the work, who could be held liable under the provisions cited by the objecting party in its appeal, this does not exclude the Municipalidad’s liability arising from its neglect or inaction, which contributed to causing the damage. In addition to those statutory duties, and to ensure proper administration, the territorial entity could not disregard the fact that life and safety were at risk, given the warnings, technical reports, and even the landslides that had previously occurred in the area. Those precedents required constant and thorough inspections, that is, on-site verifications, enabling the Municipality to oversee not only the work performed but also its safety. This does not entail supervising the professionals, as the appellant argues, but rather supervising the project itself to ensure that it complied with the technical specifications necessary to safeguard the area’s inhabitants.
The appellant in cassation argues that, under article 87 of the Ley de Construcciones, read in conjunction with provision 81 of the Ley Orgánica del CFIA, the duty to inspect the execution of construction work lies with the responsible professional and, consequently, with the developer, rather than with the Municipalidad, whose duty is merely one of supervision that cannot extend beyond verifying compliance with setback requirements, coverage area, and the permits granted. As to that argument, it must first be noted that the cited provision 81 does not exist. It should be borne in mind that the Ley Orgánica del CFIA contains only 66 articles. Second, the other provision cited does not support the inference that the duty of supervision imposed therein is limited solely to the matters identified by the appellant. As may be seen from its reproduction above, the provision does not so state. Finally, although the private engineers responsible for the work might receive higher fees than the taxes collected by the Municipalidad for issuing the construction permit, this neither defeats nor mitigates the local government’s liability.
Its statutory obligations regarding construction performed within its jurisdiction are independent of the amount collected for the permits granted. To reiterate, in this case the Municipalidad failed to fulfill its duty of inspection or, at the very least, did not engage in the conduct expected in light of the circumstances and background surrounding the construction project under review. Thus, irrespective of any liability that might attach to the professionals and/or the project developer, the Municipalidad cannot escape the liability attributed to it, given its contribution to causing the damage through the inaction described. Consistent with the foregoing, this Chamber finds no basis for reversing the ruling and, consequently, this ground of appeal shall be rejected.
VII.The other claim of error raised by the Municipalidad’s representative, identified as the “sixth” in its appeal, shall be addressed last, after resolution of the appeal filed by the plaintiffs, because it concerns the award of costs.
Appeal by the plaintiffs
VIII.In the first ground of appeal, the appellant alleges infringement of sections 190 of the LGAP and 1374 of the Civil Code. The appellant notes that, in proven fact 41, the Tribunal found that the plaintiffs had entered into a settlement (transacción) with the construction companies in the criminal proceedings, under which they received $12,500.00 (twelve thousand five hundred dollars, legal tender of the United States of America) for the material loss of each residence, and that the settlement affected both the criminal proceedings and this dispute. The appellant observes that the Tribunal held that the settlement affected recovery of the pecuniary damage (daño material) claimed in this case because it had been sought on a joint and several basis. The appellant contends that this conclusion rests on mere subjective assessments, without legal support or justification. The appellant explains that, in this case, the three fundamental requirements for application of the strict liability regime (régimen de responsabilidad objetiva) against the Municipalidad de Moravia were met: a) The existence of an omission (conducta omisiva), amounting to abnormal operation. b) The occurrence of unlawful, actual, quantifiable, and individualized harm that the victims have no duty to bear (the loss of their homes and non-pecuniary harm (afectación extrapatrimonial)). c) The existence of a causal nexus (nexo causal) between the two preceding requirements.
The appellant adds that section 190 establishes the act of a third party, the victim’s fault, and force majeure as defenses to liability; none of them, however, is present here, and therefore there is no basis for denying the pecuniary damage sought by the claimants. Rather, the appellant emphasizes, because the statutory requirements were met, the appropriate course was to grant the requested compensation, as the presiding judge of the Tribunal did in his dissenting opinion. The appellant further states that the decision failed to apply article 1374 of the Civil Code and the other provisions of that code governing settlement agreements (convenio de transacción). The appellant notes that the cited provision states: “A settlement entered into by one of the interested parties shall neither prejudice nor benefit the others unless they accept it.” The appellant objects that the judgment under appeal does not explain how the settlement in question affects, limits, or precludes recovery of pecuniary damage in the manner sought.
In the appellant’s view, this results in denial of the right of defense, inadequate reasoning, and violation of due process. The appellant argues: “Under the Civil Code, the judges have no legal authority to decide or rule on the basis of what two private parties negotiated in a settlement agreement. There is not a single provision in the Civil Code that grants them such authority.” The appellant clarifies that, regardless of whether joint and several, subsidiary, or any other form of liability was sought, there is no provision in the Civil Code that would justify producing positive or negative effects for third parties who did not participate in the settlement. Nor is there any legal provision establishing that, because a plaintiff enters into a settlement with one party, the plaintiff loses the right to recover pecuniary damage, as the Tribunal found without any justification. The appellant cautions that, even though the settled dispute arose from joint and several liability (responsabilidad solidaria), all jointly and severally liable parties must enter into the settlement in order to be deemed parties to the settlement agreement and, consequently, bound by it.
The appellant stresses that the Municipalidad de Moravia was not a party to that settlement, and therefore the transaction neither benefits nor prejudices it. The appellant adds that the Tribunal’s duty was to determine whether the defendant public entities were liable and, if so, to adjudicate the pecuniary and non-pecuniary claims in the manner prescribed by law. The appellant further states that the relief sought in this action imposes joint and several liability, and therefore the victim may sue all institutions and persons deemed appropriate, or only one of them. The appellant maintains that this neither restricts nor limits the judges’ authority to impose the corresponding judgment, because it is sufficient to prove the causal nexus between the omission and the alleged harm for the defendant Administration to incur liability. In support of this position, the appellant quotes an excerpt from the decision issued at 9:40 a.m. on 5 de noviembre de 2009 by the Tribunal de Casación de lo Contencioso Administrativo.
The appellant also alleges an erroneous interpretation of the settlement agreement. The appellant notes that the Tribunal found it proven that the plaintiffs had been compensated for pecuniary damage through the settlement in question; however, this is not true. The appellant stresses that the agreement does not state in any manner that the plaintiffs received $12,500.00 as payment for the pecuniary damage sustained. The amount in question, the appellant asserts, was received in exchange for the undertaking to discontinue the civil proceedings, pursuant to clause three of that transaction. Specifically, it states: “that the defendant paid the owners of Condominio Natalia and Urbanización Fabiola the sum of 12,500 dollars for each housing unit, subject to an undertaking to discontinue the civil action against the person with whom the settlement was reached” (folios 1702-1704 of the principal case file).
Likewise, the appellant insists that clause two—the only clause referring to the cited payment—provided: “The sum of twelve thousand five hundred dollars shall be paid to each owner of the subsidiary properties forming part of Condominio Natalia, and to the owners of the properties, to be identified, in Urbanización Fabiola and Lomas de Cabeara who are plaintiffs in the aforementioned proceedings, on the understanding that, if the property is jointly owned, only the stated sum shall be recognized.” The appellant notes that, as can be seen, it does not state anywhere that the claimants received that money as payment for the pecuniary damage sustained. The appellant considers that the judges cannot make assertions that even the parties themselves did not make in their private negotiations. The appellant states that the settlement was entered into for the purpose of concluding criminal proceedings and this civil action, but not to cover the pecuniary damage caused.
The appellant further notes that only two plaintiffs were awarded compensation for pecuniary damage, and then only in negligible amounts that did not correspond to the material loss sustained, based on a subjective, incomprehensible premise lacking any logical or legal justification. The appellant specifies that, when co-plaintiff Carlos Rosales Cordero purchased his home, he paid for it in full in the amount of $52,000.00; however, he was awarded only $12,500.00 as compensation. In the case of co-plaintiff Elizabeth Lizano Marín, despite the total loss of her home, she continued paying the debt so as not to impair her credit profile and, by the time the appeal was filed, she had paid ¢25,000,000.00; nevertheless, she also received only $12,500.00 in compensation. The remaining plaintiffs were awarded nothing under that head, even though Carmen Zúñiga Jara and her husband, Carlos Blanco Rodríguez, have an outstanding debt of ¢26,000,000.00 in principal and interest payable to BANHVI.
Likewise, Raquel Cordero Navarro and her spouse, Juan Carlos Blanco Moya, report an outstanding debt to Bancrédito in the amount of ¢12,500,000.00, including principal and interest. The appellant asks that the supplemental evidence (prueba para mejor resolver) offered before judgment was rendered be taken into account. The appellant states that serious harm exists because the loss encompasses not only the homes, which occurred 11 years ago, but also their purchasing value, since a home of equivalent characteristics would no longer have the same value, but a higher one. The appellant emphasizes that the appropriate course is to award the plaintiffs compensation for the pecuniary damage sustained, including payment for their homes and the indexation (indexación) established by article 123 of the Código Procesal Contencioso Administrativo (CPCA), as requested in the complaint. The appellant indicates that the plaintiffs would then be responsible for paying the outstanding amounts owed to the respective banking institutions from the sums awarded.
Along the same lines, the appellant argues that, as part of its reasons for denying relief, the Tribunal stated that payment of pecuniary damage was improper because many of the plaintiffs had not been required to pay the debts they incurred to purchase their homes; although two loans were apparently subject to collection, no judicial collection action had been brought. The Tribunal also found that the claimants were not entitled to seek the full value of their homes because the amount sought exceeded their purchase price. In the appellant’s view, that conclusion disregarded section 190 of the LGAP, as well as article 265, subsections 4) and 5), of the Civil Code, in conjunction with sections 305 and 315 thereof. The appellant argues that the situation described is not a defense to liability under the first cited provision. The appellant asks that it be taken into account that, pursuant to proven facts 32-39, the plaintiffs are the owners or holders of a property right (derecho de propiedad) duly registered with the Registro Nacional.
In addition, proven facts 12-18 established that the homes built there were declared uninhabitable because of the landslide that occurred on 14 de noviembre de 2007. Despite those proven facts, the appellant objects, the plaintiffs have been deprived of two fundamental attributes comprising their property right: the right to defend it and the right to demand compensation for the harm sustained. The appellant observes that the claimants lost their homes because of a serious omission by the Municipalidad de Moravia, which even placed the lives of the plaintiffs and their families at risk. What they lost, the appellant adds, was real property duly registered with the Registro de la Propiedad. The appellant states that the law authorizes them to seek redress for the pecuniary damage sustained in these proceedings, pursuant to article 265, subsections 4) and 5), of the Civil Code, as well as sections 305 and 315 of that code.
The appellant points out that the properties in question were removed from private commerce (salieron del comercio de los hombres) because they were totally lost and declared uninhabitable and, according to the Registro Nacional, the plaintiffs are their owners; they are therefore entitled to claim the pecuniary damage at issue in these proceedings, regardless of whether any debt remains outstanding or whether the creditor bank has forgiven the debt or it has been paid in part or in full. The appellant emphasizes that the relationship between the banking institution and the claimants is private in nature; accordingly, the Tribunal should not have invoked the banking institution’s failure to pursue collection as a defense to the local government entity’s payment liability and to the detriment of the claimants. The appellant insists that the respective financial institution—the only party with legal standing (legitimación) to allege any prejudice arising from nonpayment—is not challenging the bank debt in this case.
In the appellant’s view, no party to the proceedings may claim any benefit from this situation, nor may the Tribunal deprive the holders of the legal attributes comprising their property right. The appellant considers that the settlement reached between the banks and the plaintiffs produces neither benefits nor prejudice for the defendants or third parties. Likewise, the appellant argues that, although the homes had a value lower than the amount claimed in this dispute, that is not a reason to deny pecuniary damage. The appellant stresses that, pursuant to section 190 of the LGAP and section 122 of the CPCA, the appropriate course was to award compensation for the pecuniary damage sustained and defer determination of its amount to the judgment-enforcement stage (etapa de ejecución de sentencia), because that would be the proper stage at which to establish the actual, current value of a home with the same specifications as those in question at the time the event occurred. The appellant reiterates that almost 15 years have passed since the claimants lost their homes.
At the price for which they purchased those houses, they would no longer be able to purchase a property with similar conditions or characteristics today. In their view, the fairest and most equitable solution was the one set forth by Judge Espinoza Salas in his dissenting opinion (voto salvado).
IX.In ruling on the claimed material damage (daño material), the Court took into consideration that many of the plaintiffs had not been required to pay the debt they incurred to purchase their homes. By way of illustration, it noted that, as of the date the judgment was issued, Messrs. Carlos Blanco Rodríguez, Carmen Zúñiga Jara, Raquel Cordero Navarro and Juan Carlos Blanco had not been required to repay the loans they obtained; Ericka Pinto Quintero’s loan was discharged through the settlement agreement (arreglo conciliatorio) she reached with Mutual Alajuela; and Franklin James Mac Laren’s loan was declared uncollectible. It added that many of them made loan payments only until the date of the event, but made none thereafter. It clarified, however, that although two loans apparently remain subject to collection, no judicial action has been brought in connection with them. With respect to those plaintiffs, it held: “in this case, it is considered that these parties are not entitled to claim the full value of the home, which in any event does not amount to the requested sum of one hundred sixty-five thousand dollars for each dwelling, because they were purchased for lesser amounts.” On the other hand, it found that there were two special cases: that of Mr.
Carlos Rosales Cordero, who paid the full price of the house in cash ($51,500.00), and that of Ms. Elizabeth Lizano Marín, who still owes a debt to Scotiabank because she continued repaying the $41,643.00 loan and failed to prove that she had taken steps to have it declared uncollectible. With respect to these two cases, it determined: “although it is true that in this case we may determine that these two plaintiffs did suffer greater material damage than the other plaintiffs, the problem before us concerns the amount of liability sought from the Municipality. It is clear that the parties primarily obligated to answer for the serious damage suffered by the claimants were the construction companies and the engineers responsible for the construction work, and that the Municipality is liable in proportion to its supervisory duty; this is what may be attributed to it. That is, whether the houses were properly constructed by the construction companies, or whether vandalism occurred because the Condominium Board failed to provide security at Condominio La Natalia, are matters unrelated to the conduct attributable to the Municipality.
In that regard, upon reviewing both the administrative case files and the digital judicial case file, we find that the plaintiffs previously removed two defendants from the present action, namely the construction companies, as a result of a settlement (transacción) reached in the criminal proceedings by the plaintiffs herein with the companies’ representatives and the engineers involved. It should be recalled that the liability sought against all the defendants was joint and several liability (responsabilidad solidaria); consequently, it is considered that the settlement’s limitation of the construction companies’ liability to the sum of twelve thousand five hundred dollars per damaged dwelling also affects the amount that the Municipality must be ordered to pay to the only two plaintiffs whose material damage is deemed actual under article 196 of the Ley General de la Administración Pública.
Accordingly, it is considered that the amount the local government must pay to Ms. Elizabeth Lizano Marín and Mr. Carlos Rosales Cordero is twelve thousand five hundred dollars each. No interest is awarded because the awarded sum is denominated in dollars and is therefore indexed in accordance with the exchange rate.”
X.As may be observed, in the view of the court below (A-quo), the settlement entered into between the plaintiffs and the corporations Desarrollos Panorámicos del Este S.A. and Foresta de Moravia S.A. (originally named as defendants) limited the quantum of damages (quantum indemnizatorio) that could be awarded against the Municipalidad de Moravia because the claimants sought a joint and several judgment against the defendants. In other words, the Court extended the effects of that settlement to the local entity because it considered the defendants joint and several debtors. The following observations must be made concerning that position. Section 1374 of the Código Civil provides: “A settlement entered into by one of the interested parties shall neither prejudice nor benefit the others unless they accept it.” Regarding that provision, Costa Rican legal scholar Alberto Brenes Córdoba has explained that a settlement is effective and has scope only between those who enter into it; however, when several parties share an interest in a matter settled by one of them, the settlement may benefit or prejudice any of the others who accept it (Brenes Córdoba, Alberto.
“Tratado de los Contratos”. 5 ed. Editorial Juricentro, Costa Rica. 1998, p. 345). Under that provision, it may be concluded that, as a general rule, a settlement follows the principle of privity of contract (principio de relatividad de los contratos) governed by section 1025 thereof, which means that contracts produce effects only between the contracting parties and therefore neither benefit nor prejudice third parties; only exceptionally do their effects extend to other interested parties, in which case those parties must accept the settlement. In the case at bar (sub-lite), that requirement has not been met, because there is no indication that the territorial entity took any action to that effect. Indeed, when the settling parties requested that the Court approve their agreement, they expressly stated: “We note that the other parties not involved in the executed settlement agreement do not benefit from it; therefore, the proceedings against them shall continue.” Similarly, the settlement document itself stated: “The PLAINTIFF shall continue ordinary proceeding (proceso de conocimiento) 09-003401-1027-CA against the Municipalidad de Moravia, El Estado, Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo, El Banco Central de Costa Rica and the Superintendencia de Entidades Financieras; therefore, this is a partial settlement as to the parties.” The settlement was approved on those same terms (resolution No. 2198-2011 of 7 hours 50 minutes on 22 de diciembre de 2011).
Accordingly, the settlement under review follows the cited general rule and, consequently, produces effects only between the contracting parties. From that standpoint, if the plaintiffs agreed with the aforementioned companies to receive $12,500.00 for each lost dwelling, that agreement does not preclude imposing a larger monetary judgment on the Municipality if the alleged losses prove greater. Although that amount affects the overall quantification of the damage, as explained below, it in no way constitutes an insurmountable limit on the monetary liability that could be imposed on the local government, because the latter has no legal entitlement to benefit from that settlement. It must also be clarified that, under section 638 of the Código Civil, joint and several liability is not presumed, as it arises from an express agreement, a statutory provision or a will. Thus, it is not permissible to presume or speak of joint and several liability among the parties originally sued merely because it was requested in the complaint, as the Court did.
A review of the record shows that this proceeding was originally brought against persons governed by private law and persons governed by public law, to whom the plaintiffs attributed joint and several liability based on a convergence of causes in producing the alleged losses—the active conduct of the former and the omission (conducta omisiva) of the latter. In light of that claim, it would have been necessary to analyze whether a common liability regime applied to the defendants and, if not, to establish the regime applicable to each one, as well as to determine whether there was any cause or reason justifying a joint and several judgment against them, as requested. Given the nature of the relief sought and the grounds for the claim (causa de pedir), only after that analysis could the existence or absence of the asserted joint and several liability be determined. In this case, however, because the private companies ceased to be parties to this litigation (litis), no ruling could be issued against them.
Thus, presuming joint and several liability among the defendants merely because it was requested in the complaint and, based on that premise, extending the effects of the cited settlement to another co-defendant who did not participate in it in any way is a position that lacks sufficient factual and legal support to be upheld; consequently, the judgment must be reversed in that respect. This Chamber also disagrees with the assessment of the loss and the corresponding compensation. As stated in the complaint, the plaintiffs characterized the loss of their homes as material damage. That loss has been conclusively established in the matter before the Court (subjúdice), as shown by proven fact 13 of the appealed judgment, which stated that the CNE had declared those houses uninhabitable and ordered their evacuation, closure and even demolition. There is also a causal connection (relación causal) between that injury and the Municipality’s omission, as discussed extensively in recital VI (considerando VI).
Contrary to the Court’s reasoning, however, this adjudicative body finds that the loss in question is independent of the amount each plaintiff paid or failed to pay for their homes. In other words, whether the homes had been paid for in full or remained partially unpaid because of loans from financial institutions neither increases nor mitigates the loss alleged here, since the relationship between the creditor and the debtors is unrelated to the injury and conduct being examined in this case. Under the position adopted by the court below, one would reach the absurd conclusion that a person who received a house gratuitously—for example, through a gift or inheritance—would not be entitled to claim compensation for its loss simply because that person paid nothing for it. The loss for which the plaintiffs sought compensation is the loss of their dwellings, not the costs of acquiring them; accordingly, the compensable amount is the current value of a house in conditions similar to the one lost, which must be determined by expert evidence (pericialmente) during the enforcement stage (etapa de ejecución), pursuant to section 122, subsection m), subparagraph ii) of the CPCA.
The $12,500.00 received by the plaintiffs under the cited settlement must necessarily be deducted from the amount determined at that stage. This is because a review of that agreement shows that the payment was intended to compensate for the loss of each dwelling and, of course, to terminate the judicial proceedings pending against Desarrollos Panorámicos del Este S.A. and Foresta de Moravia S.A. Because it constitutes compensation for the same damage claimed here, that sum must be deducted to prevent unjust enrichment (enriquecimientos sin causa). In light of the foregoing, this ground of appeal (cargo) shall be upheld and, consequently, the challenged judgment shall be reversed solely with respect to the quantification of material damage. In its place, judgment shall be entered against the Municipality on that claim under the terms set forth above.
XI.In the second ground of challenge, a violation of the constitutional principles of proportionality, reasonableness, equity, and justice is alleged. It is explained that the amount set as compensation for non-pecuniary damage (daño moral) is not commensurate with the severe suffering endured by all the plaintiffs, which they have struggled to overcome even to this day. It is added that most of the plaintiffs are professionals who have endeavored to provide the best for their families, including the homes they lost and which they considered ideal for finding peace and security. It is asserted that, although more than 10 years have passed since the incident, the plaintiffs still experience anguish, frustration, helplessness, insecurity, distress, anxiety, sorrow, unease, disappointment, etc. It is argued that the manner in which they lost their homes and belongings amounted to a genuine, permanent trauma that is difficult to overcome.
By way of illustration, having to evacuate one’s family with only the clothes they were wearing, at night, in the rain, without knowing where to take them, is such a devastating situation that not even the passage of time can erase it from memory. This is especially true because of the loss of property of great sentimental value. It is added that the plaintiffs had no opportunity to remove anything from their homes and that, when they returned, the homes had already been completely looted and dismantled. It is contended that, in this case, the adjudicators did not weigh the true intensity of the pain suffered by the plaintiffs or the gravity of what occurred, namely, that the lives of the plaintiffs and their families were placed at risk, as they could have died when their houses were left hanging over a precipice. It is reiterated that losing their homes, belongings, neighbors, and friends; having to transfer their children to other schools or travel long distances each day to fulfill their obligations; and enduring the anguish of not knowing where they would live thereafter and seeing their credit histories tarnished are sufficient grounds for reassessing the compensation awarded. The amount granted is deemed merely symbolic and was set in violation of the aforementioned constitutional principles.
XII.Regarding the non-pecuniary harm claimed, the Court explained that it is established and quantified through a simple human presumption based on the facts, the type of harm, the principles of proportionality and reasonableness, sound judicial assessment (sana crítica), logic, and prudence, all of which limit the adjudicator’s discretion. With respect to the specific case, it found that the loss of the homes as a result of the municipal entity’s omissions, which forced the plaintiffs to leave their homes and seek somewhere else to live, caused intense pain, persistent sadness, and emotional distress. Based on the testimony of Pamela Umaña Arce, Sheila Fallas Quesada, Christian Lee Vargas, Orlando Apostulo Álvarez, and Virginia Fallas Sánchez, the adjudicators concluded that the incident at issue in the case at bar caused widespread sadness, anguish, bewilderment, and desolation due to the abrupt and sudden loss of their homes. In light of the foregoing, it determined that the sum of ¢3,000,000.00 for each plaintiff was proportionate and reasonable compensation for the harm suffered.
XIII.According to the case law of this Chamber, “[…] the award of compensation for (non-pecuniary) damage is not closely dependent upon evidentiary factors (except insofar as they concern the causal relationship), but rather upon the adjudicator’s prudent and objective discretion. Nevertheless, its determination is subject to the principles of reasonableness and proportionality, which must be assessed by the competent authority in each specific case so that its quantification is consistent with law and does not result in excessive compensation that unjustifiably benefits one of the parties. In other words, it must maintain a fair balance derived from the specific factual circumstances, a matter that must be weighed within the stated limits […]” (See, among others, judgments No. 782 de las 9 horas 20 minutos del 21 de julio de 2016 and No. 257 de las 16 horas 27 minutos del 20 de mayo de 2019).
An analysis of the circumstances surrounding this case leaves no doubt that the plaintiffs suffered harm to their inner emotional well-being as a result of the sudden loss of their homes and the manner in which the incident occurred. Nevertheless, this Chamber finds that the amount awarded is proportionate and reasonable in relation to the harm suffered. The appellant cites a series of circumstances that aggravated the harm suffered, such as the loss of belongings, the transfer of their children to other schools, or the need to travel long distances to fulfill their obligations; however, those factors were not proven in the matter under review, nor does the appellant identify the evidence establishing them. Accordingly, this Chamber cannot take those special circumstances into account when assessing the amount of compensation. Based on its analysis of the sole factor attributable to the Municipality—the abrupt loss of their homes—this Chamber finds that the sum awarded to each plaintiff is proportionate compensation for the frustration, sadness, anguish, and other feelings caused by the harm in question. The ruling will therefore be upheld, and the challenge will consequently be denied.
XIV.In the ground of challenge identified as “sixth” in the appeal filed by counsel for the Municipality, a violation of section 194 of the Code of Administrative Procedure (CPCA) is alleged. The appellant explains: “Because it is considered that the causal link (nexo de causalidad) with respect to the Municipality has been broken, it is considered that there should also be an exemption from costs; moreover, even if the judgment against it were upheld, as provided in section 194 of the Code of Administrative Procedure, the prevailing party incurred an excessive claim (plus petitio), since the difference between the amount claimed and the amount ultimately obtained was fifteen percent (15%) or more, and this exempts the defendant from the payment of costs. We therefore request, in the alternative, that this be so declared, of course, in the event that this court upholds the judgment against it.”
XV.Because this Chamber upheld the liability imposed on the Municipality, the first argument automatically lacks merit in this case. Furthermore, as to the alleged excessive claim, it should be noted that, under the cited article 194, this doctrine is defined as a difference of 15% or more between the amount sought and the amount awarded, provided that the bases of the claim were not expressly deemed provisional or that their determination does not depend upon judicial discretion or expert opinions. In this case, the plaintiffs requested $175,000.00 for pecuniary damage (daño material) and ¢20,000,000.00 for non-pecuniary damage. Those amounts reflect provisional and prudential estimates, since the first type of harm has not yet been determined and its quantification will depend upon expert determination, as provided in recital X (considerando X). The second is plainly prudential, since the amount was set in accordance with the adjudicator’s prudent discretion, as stated in recital XIII (considerando XIII). Thus, because a provisional estimate is an exception governed by the same provision, it is clear that there was no excessive claim in this case, and the challenge will therefore be denied.
XVI.In view of the foregoing, the appeal in cassation (recurso de casación) filed by counsel for the Municipalidad de Moravia will be denied, and the Municipality shall pay the costs incurred as a result thereof, pursuant to section 150.3 of the CPCA. The appeal filed by counsel for the plaintiffs will be granted and, consequently, the challenged judgment will be reversed solely with respect to the ruling on pecuniary damage. In its place, ruling on the merits, the Municipalidad de Moravia will be ordered to pay the plaintiffs the current value of a residential dwelling with conditions similar to those they lost, an amount to be calculated by experts during the judgment-enforcement stage (etapa de ejecución de sentencia), from which $12,500.00 shall be deducted. It is clarified that the compensation established herein pertains to each home lost; therefore, a single amount must be paid jointly to the spouses Carlos Blanco Rodríguez and Carmen Zúñiga Jara, and likewise to Raquel Cordero Navarro and Juan Carlos Blanco Moya, because both spouses in each couple owned the same property. The judgment will remain unchanged in all other respects.
POR TANTO
The appeal in cassation filed by counsel for the Municipalidad de Moravia is denied, and the Municipality shall pay the costs incurred as a result thereof. The appeal filed by the plaintiffs is granted and, consequently, the appealed judgment is reversed solely with respect to the ruling on pecuniary damage. In its place, ruling on the merits, the Municipalidad de Moravia is ordered to pay the current value of a residential dwelling with conditions similar to those lost by the plaintiffs, an amount to be calculated by experts during the judgment-enforcement stage, from which the sum of $12,500.00 already paid shall be deducted. The compensation established herein pertains to each home lost; therefore, a single amount must be paid jointly to the spouses Carlos Blanco Rodríguez and Carmen Zúñiga Jara, and likewise to Raquel Cordero Navarro and Juan Carlos Blanco Moya. The judgment remains unchanged in all other respects.
Luis Guillermo Rivas Loáiciga Damaris Vargas Vásquez Jorge Alberto López González Jéssica Alejandra Jiménez Ramírez Germán Serrano García ERAMIREZCA Telephone numbers: (506) 2295-3658 or 2295-3659, email: [email protected]
Revisión del Documento Res. 001703-F-S1-2021 SALA PRIMERA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. San José, a las nueve horas treinta minutos del doce de octubre de dos mil veintiuno.
Proceso de conocimiento establecido en el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda por CARLOS FRANCISCO BLANCO RODRÍGUEZ, técnico médico, CARLOS FRANCISCO ROSALES CORDERO, soltero, comerciante, CARMEN MARÍA ZÚÑIGA JARA, secretaria, ELIZABETH LIZANO MARÍN, divorciada, farmacéutica, vecina de Puntarenas, ERICKA PINTO QUINTERO, soltera, ingeniera agrónoma, vecina de la República de Panamá, FRANKLIN JAMES MC LAREN, soltero, empresario, JUAN CARLOS BLANCO MOYA, técnico de cajeros automáticos, RAQUEL CORDERO NAVARRO, no indica estado civil, ama de casa; contra el ESTADO, representado por el procurador Luis Diego Flores Zúñiga, no indica calidades, el INSTITUTO NACIONAL DE VIVIENDA Y URBANISMO, representado por sus apoderadas generales judiciales Marta Cecilia Robles Martínez, viuda, abogada, Graciela Cavada Azofeifa, soltera, abogada, la MUNICIPALIDAD DE MORAVIA, representada por su alcalde Roberto Zoch Gutiérrez, la SUPERINTENDENCIA GENERAL DE ENTIDADES FINANCIERAS, representada por el superintendente general Javier Cascante Elizondo, no indica calidades.
Figuran como apoderados especiales judiciales, de la parte actora, Lilliana Valverde Salas, no indica domicilio; por la Municipalidad, Roberto Morales Delgado, no indica estado civil, vecino de Heredia, Karla Segura López, vecina de Heredia; por la SUGEF, Roberto González Ruiz, no indica estado civil, vecino de Heredia, Marcela Gómez Masís, no indica estado civil, vecina de Alajuela. Las personas físicas son mayores de edad, y con las salvedades hechas, casados, abogados y vecinos de San José.
Redacta el magistrado López González
CONSIDERANDO
I.Conforme los hechos tenidos por demostrados en la sentencia recurrida, en el año 2001 las empresas Foresta de Moravia S.A. y Desarrollos Panorámicos del Este S.A. se dedicaron a la construcción de los complejos habitaciones Condominios Natalia y Urbanización Fabiola, conocidos también como UNEMOPT-SIBAMPO, localizados en el Ato de la Trinidad de Moravia. En sesión ordinaria 160 del 26 de marzo de 2001, el Concejo Municipal de Moravia acordó aprobar el permiso de construcción de la segunda etapa de Urbanización UNEMOPT-SIBAMPO, por encontrarse con todos los trámites a derecho. Mediante informe técnico DPM-INF-121-2001 de fecha 26 de julio de 2001, la Comisión Nacional de Prevención del Riesgo y Atención de Emergencias de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) le previno a la Municipalidad de Moravia, en torno al proyecto habitacional de cita, que los movimientos de tierra y los rellenos debían estar acordes con los estudios de suelo y estabilidad de taludes, así como al diseño de terrazas y la compactación y sustitución de material orgánico por lastre, esto con la finalidad de prevenir cualquier daño de consideración en las futuras viviendas por asentamientos, hundimientos y pequeños deslizamientos en los rellenos.
Asimismo, que el proyecto desarrollo habitacional La Fabiola no estaba acorde con el artículo 1 del Código Urbano. A raíz de lo anterior, le recomendó no autorizar ningún permiso de construcción de vivienda en ese sector, hasta que no se presentasen todos los estudios necesarios, tanto en obras correctivas como en rellenos y terrazas, con la finalidad de otorgar seguridad total a las familias que deseasen vivir en ese lugar. Por medio del oficio ASM-0001-2001 del 27 de agosto de 2001, el Área Rectora del Ministerio de Salud en Moravia, expresó lo siguiente en relación con los permisos otorgados para el desarrollo del referido proyecto: “a) Hay falta de agua potable, los terrenos tienen problemas de filtración de aguas servidas residuales, aguas negras y aguas pluviales. Según estudio realizado por el CNE, está en rellenos mal efectuados, modificación de terrazas, fallas sísmicas, posibles derrumbes, acumulación de escombros en la margen derecha de la quebrada.
Está en una zona de deslizamientos, alta densidad, cerca de los mantos acuíferos. La versión del Departamento de Ingeniería de la Municipalidad es que los planos se encuentran debidamente firmados por las instituciones correspondientes, por lo que les pide intervenir ante la venta de lotes que se está haciendo”. Por memorándum del 17 de setiembre de 2002, el alcalde de la Municipalidad de Moravia le ordenó al director de ingeniería de esa institución realizar una valoración de las casas que estaban siendo construidas por el señor Orlando Chaves (casas de la 12 a la 25), a efectos de que procediera conforme a la legislación vigente en todas aquellas que no concordasen con los planos aprobados y no tuviesen suficiente área de drenaje. Asimismo, le solicitó valorar las casas ubicadas contiguo al área de juegos infantiles. Mediante oficio D.I.O.M.M 711 del 19 de setiembre de 2002, el ingeniero José Joaquín González Gamboa de la División de Ingeniería y Operaciones de la Municipalidad de Moravia, le indicó a los encargados de la Urbanización La Fabiola, que bajo pena de responsabilidad debían resolver los problemas de los vecinos referente a la petición de construir muros de contención.
Dicho ingeniero también le comunicó al Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) que en la citada urbanización se habían conectado en forma ilegal al servicio que dicha entidad brinda (agua potable). En igual sentido, le informó al Instituto Nacional de Seguros que en la misma urbanización se habían estado realizando construcciones sin el permiso municipal respectivo. El 15 de noviembre de 2007, se produjo un deslizamiento en esa zona. Mediante informe técnico DPM-INF-1957-2007 de noviembre de 2007, la CNE dispuso: “[…] c) El deslizamiento originado el 15 de noviembre de 2007, en horas de la tarde, se suscitó en el sector de juegos infantiles, inserto en varios niveles de gaviones en un área de ladera. El desplazamiento de la masa (gavión y material de relleno), se deslizó afectando la integridad de las viviendas, asentamientos en la parte inferior, así como la entrada de acceso a los condominios Natalia”.
Mediante acta de allanamiento, registro y secuestro, la Fiscalía señaló: “el 14 de noviembre de 2007, aproximadamente a las 17:00 horas, se produjo un gran deslizamiento de tierra, específicamente en el área de juegos infantiles de la Urbanización La Fabiola, que produjo la destrucción de parte de la calle pública que permite la entrada al Condominio Natalia, causado porque la consistencia del suelo no tenía la estabilidad necesaria para soportar dichas construcciones, viéndose afectadas las viviendas, lo cual les causó fracturas estructurales graves, debido a que el suelo sobre el cual se construyeron no se adecuaba a los requisitos técnicos y legales necesarios para este tipo de construcciones”. El 16 de noviembre de 2007, la CNE y la Unidad de Protección al Ambiente del Ministerio de Salud, declararon a las viviendas afectadas como inhabitables y ordenaron el desalojo, clausura y demolición inmediata de ellas.
En informe emitido por la empresa INGEOTEC de enero de 2008, se indicó como causas del deslizamiento las siguientes: “a) Existencia de un relleno de regular a mala calidad en los suelos sobre los cuales se construyó el complejo habitacional. b) Colocación de muros de gaviones (muros de retención) muy pesados que no se cimentaron adecuadamente y que fueron produciendo deformaciones del relleno. c) Ruptura de una tubería de aguas pluviales y de sus respectivos pozos de registro, que pasaba dentro del relleno y en la zona de muros. d) Peso de las viviendas mucho mayor a lo que pudiera soportarse en la corona de taludes. e) Conexiones ilícitas de tuberías de aguas negras provenientes de los drenajes localizados en las casas ubicadas en la parte alta del talud. f) Existencia de aguas empozadas, niveles freáticos dentro de los taludes. Las casas de la Urbanización Fabiola localizadas en la parte alta del talud corren alto riesgo de sufrir nuevos deslizamientos, se recomiendan que las mismas sean deshabitadas permanentemente”.
Mediante oficio DGTO 192-1-06-2018 del 19 de junio de 2018, la Dirección Técnico Operativa de la Municipalidad de Moravia, hizo constar lo siguiente: “a) Que hacia el lindero sur de la Urbanización la Fabiola y del Condominio Natalia, existió un muro de Gaviones (sic) con un largo aproximado de 171.13 metros lineales. b) El muro se construyó por parte del desarrollador del Condominio Natalia y Urbanización la Fabiola para dar estabilidad a un talud que se ubica en el sector sur de dichos proyectos. c) Sobre el muro de gaviones que se ubica en el sector del Condominio Natalia, sobre el área de juegos infantiles y parte del muro de gavión, se construyó un rancho de fiestas y un gimnasio en fecha posterior a la construcción del condominio, el cual no contaba con los permisos de construcción”. El señor Carlos Blanco Rodríguez y la señora Carmen Zúñiga Jara son propietarios de un derecho uno cada uno, sobre el lote 23, bloque A. Dicho inmueble responde por una deuda con el Banco Hipotecario de la Vivienda, la cual se encuentra activa y en cobro administrativo.
La señora Raquel Cordero Navarro y el señor Juan Carlos Blanco Moya son propietarios de un derecho cada uno, sobre el lote 22, bloque A, el cual tiene una hipoteca activa con Bancrédito. La señora Ericka Pinto Quintero es dueña del lote 23, inscrito al folio real F-42214-000, la cual tenía hipoteca con el Grupo Mutual Alajuela que ya está cancelada. El señor Franklin James Mclaren es propietario de la finca filial 19, inscrita al folio real F-42210-000, la cual tiene una hipoteca con Scotiabank que fue declarada incobrable. El señor Carlos Rosales Cordero es el propietario de la finca filial 1, inscrita bajo el folio real F-42192-000, la cual fue pagada en su totalidad. La señora Elizabeth Lizano Marín es la propietaria de la heredad filial 21, inscrita a folio real F-42212-000, la cual tiene una hipoteca activa con Scotiabank. Los referidos señores llegaron a un acuerdo con las empresas constructoras, del cual obtuvieron la suma de $12,500.00 por cada casa perdida.
II.Los señores Carlos Blanco Rodríguez, Carmen Zúñiga Jara, Juan Carlos Blanco Mora, Raquel Cordero Navarro, Ericka Pinto Quintero, Franklin James Mclaren, Carlos Rosales Cordero y Elizabeth Lizano Marín interpusieron el presente proceso de conocimiento contra el Estado, la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF), el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) y la Municipalidad de Moravia, solicitando declarar la inactividad en el ejercicio de las potestades de fiscalización y tutela administrativa no actuada, que debía ejercer por mandato legal el INVU y la Municipalidad de Moravia en el ejercicio de la actividad edilicia de las empresas Foresta de Moravia S.A y Desarrollos Panorámicos del Este S.A., que permitió el desarrollo del Condominio Horizontal Natalia y la Urbanización La Fabiola, sin cumplir con los requisitos mínimos requeridos para la edificación de este tipo especial de obras.
Asimismo, se declare disconformes las conductas administrativas emitidas por las demandadas en lo referente a la aprobación de los visados de los planos constructivos del condominio Natalia y la Urbanización Fabiola, así como se le declare su obligatoriedad de ejercer la potestad de fiscalización y tutela. Por otra parte, pide se ordene a SUGEF restablecer a los accionantes como sujetos de crédito a la fecha cuando ocurrió el deslizamiento. Por último, solicita se condene solidariamente a los accionados al pago de los daños (material y moral) sufridos por los actores debido a la pérdida de sus viviendas, intereses e indexación desde el 14 de noviembre de 2007 (fecha cuando ocurrió el deslizamiento) y hasta su efectivo pago, así como a las costas de esta contienda. Todos los demandados contestaron negativamente la demanda. El Estado opuso las excepciones de prescripción, falta de derecho y falta de legitimación (activa y pasiva).
SUGEF formuló las defensas de litis consorcio pasivo necesario incompleto, falta de derecho, falta de interés actual y falta de legitimación. El INVU interpuso las excepciones de prescripción, caducidad, falta de derecho y falta de legitimación. La Municipalidad de Moravia incoó las defensas de litis consorcio pasivo necesario incompleto, litis pendencia y falta de derecho. Mediante resolución No. 2198-2011 de las 7 horas 50 minutos del 22 de setiembre de 2011, el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda homologó el acuerdo al que arribaron los actores con las compañías Desarrollos Panorámicos del Este S.A. y Foresta de Moravia S.A. (originalmente demandadas en esta causa), en el cual pactaron recibir de dichas empresas la suma de $12,500.00 por cada una de las unidades habitacionales. Mediante sentencia No. 71-2018-I de las 10 horas 28 minutos del 17 de julio de 2018, dictada por el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, Sección Primera, por mayoría, se declaró parcialmente con lugar la demanda, entendiéndose denegada en lo no dicho expresamente.
Se condenó a la Municipalidad de Moravia a pagar a los señores Elizabeth Lizano Marín y Carlos Rosales Cordero el monto de $12,500.00, como indemnización por daño material. Con respecto a los demás actores se denegó ese detrimento. También se condenó a dicho ente al pago de ¢3,000,000.00 a favor de los accionantes, por concepto de daño moral subjetivo. Sobre esa última suma se impuso el pago de intereses netos e indexación desde la firmeza del fallo y hasta su efectivo pago. Se resolvió el asunto sin especial condenatoria en costas en cuanto al Estado, SUGEF y el INVU. Se condenó al ente local al pago de ambas costas. Inconformes la representación de los demandantes y la Municipalidad accionada, incoaron recurso de casación ante esta Sala, resultando el primero admitido en su totalidad y, el segundo, parcialmente.
Recurso de la Municipalidad de Moravia
III.El primero, segundo y tercer agravios se conocerán de manera conjunta por referir al mismo tema y reiterarse en ellos argumentos. El casacionista arguye preterición e incorrecta valoración de la prueba en lo que respecta a los hechos probados 2, 3, 6 y 40, así como en los hechos no probados 3 y 4. Explica, en la demanda, la actora alegó que los permisos de construcción otorgados a la urbanización UNEMOPT-SIBAMPO y al Condominio Natalia fueron otorgados en forma irregular por falta de requisitos y, en la sentencia recurrida se tuvo por demostrado lo siguiente: “Mediante oficio del 28 de marzo del 2001, expedido por la Municipalidad de Moravia, se le expresa al Departamento de Ingeniería y Obras, que el Concejo Municipal de Moravia en sesión ordinaria 160 del 26 de marzo del 2001, acuerda aprobar el permiso de construcción de la Urbanización Residencial La Trinidad, segunda etapa de Urbanización UNEMOPT-SIBAMPO, por encontrarse con todos los trámites a derecho, por lo que se autoriza cobrarles y entregarles los permisos y planos correspondientes”.
Alega, el Tribunal omitió tener por acreditado que esos permisos se concedieron en cumplimiento de los requisitos legales. Agrega, el ente municipal exigió la totalidad de los requisitos exigidos e incluso pidió requisitos adicionales, pero necesarios para dar seguridad a las construcciones. Anota, en cuanto al permiso de construcción de la urbanización residencial La Fabiola, UNEMOPT-SIBAMPO, originalmente se emitió bajo el número 9178 del 21 de agosto de 1997, visible en el folio 247 de la carpeta 27, ampliado para la segunda etapa por los permisos de construcción 10825 y 10599, visibles en los folios 25707961 de la carpeta 25 y 246 de la carpeta 27, así como acuerdo del Concejo Municipal visible a folio 1 de la carpeta 23 y juego de 8 láminas de planos aportados por el INVU. En cuanto al condominio Natalia, se extendió el permiso de construcción 12014 visible en los folios 314 y 315 de la carpeta 27, folio 21 de la carpeta 23 y se complementa con las láminas de 14 planos aportadas por el ayuntamiento.
De este último proyecto, advierte, a pesar de su invaluable relevancia en este proceso, dado que el deslizamiento se generó allí y porque la mayoría de demandantes residían en ese lugar, en la sentencia recurrida no se indica nada sobre su licencia constructiva. Reprocha, existe prueba suficiente para que se tuviera por acreditado que los proyectos de interés se construyeron con licencia municipal, previo cumplimiento de los requisitos legales, lo que denota que el ente cantonal cumplió con su poder-deber de control y fiscalización edilicia. Pide tomar en consideración que, cuando se otorgaron los permisos de construcción del condominio Natalia, se exigieron los siguientes requisitos:
Condominio Natalia Urbanización La Fabiola Se generó la boleta 4064 del 22 de agosto de 2002, por medio de la cual los inspectores de construcciones de la Municipalidad previnieron a la desarrolladora del condominio Natalia y de la urbanización La Fabiola que paralizarían los trabajos que realizaran sin autorización municipal en el sector donde se desarrollaría el futuro condominio (folios 373-374 de la carpeta 27) Se generó el oficio DIOSMM 474 del 9 de agosto de 2001, dirigido al ingeniero Federico Chacón, quien era el profesional responsable del proyecto. En este se puso en conocimiento del informe DMP-INF-121-2001 de la CNE del 26 de junio de 2001, referente a lineamientos y recomendaciones técnicas que debían observarse durante el desarrollo del proyecto (folios 210-222 de la carpeta 27).
El 27 de agosto de 2002, los inspectores municipales clausuraron el inicio de construcciones del condominio por no tener permisos municipales (folios 373-374 de la carpeta 27).
Se solicitó estudios de suelo, de compactación de suelos, de infiltración, humedad del suelo y resistencia del suelo para el futuro proyecto (folios 7-8 de la carpeta 23) Se informó a la CNFL y al INS sobre las construcciones ilegales del condominio Natalia y urbanización La Fabiola (folios 944-948 de la carpeta 27).
Con lo anterior, subraya, es evidente que la Municipalidad fue diligente, proba y actuó al amparo de la legalidad cuando aprobó los citados proyectos habitacionales, por ello, requirió de los desarrolladores y profesionales responsables no sólo los requisitos legales expresos, sino también estudios, pericias y actuaciones de diversa índole para brindar seguridad a las construcciones; sin embargo, nada de ello fue tomado en consideración. Prosigue, en el hecho probado No. 3, se estableció: “[…] La Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE), expidió el informe técnico número DPM-INF-121-2001 del 26 de julio del 2001, en el cual se expresa que se efectuó una inspección el 13 de julio del 2001, en la cual le previenen a la Municipalidad de Moravia, en torno al proyecto habitacional UNEMOPT-SIBAMPO, segunda atapa propiedad de Moravia, lo siguiente: a) Que tanto los movimientos de tierra, como los rellenos, deben estar acorde con los estudios de suelos y estabilidad de taludes, así como al diseño de terrazas y la compactación y sustitución de material orgánico por lastre, esto con la finalidad de prevenir cualquier daño de consideración de las futuras viviendas, por asentamientos, hundimientos y pequeños deslizamientos en los rellenos. b) El Proyecto Desarrollo Habitacional La Fabiola, no está acorde al artículo 1 del Código Urbano.
Por lo cual recomienda la CNE a la Municipalidad de Moravia, que no se autorice ningún permiso de construcción de viviendas de ese sector, hasta que no se presenten todos los estudios necesarios, tanto en obras correctivas en rellenos y terrazas, con la finalidad de otorgar seguridad total a todas las familias que deseen vivir en ese lugar”. Considera que el Tribunal interpretó erróneamente el informe allí citado. Expone, este no dice que la Municipalidad debía verificar que “tanto los movimientos de tierra, como los rellenos deben estar acorde con los estudios de suelos y estabilidad de taludes, así como al diseño de terrazas y la compactación y sustitución de material orgánico por lastre, esto con la finalidad de prevenir cualquier daño de consideración de las futuras viviendas, por asentamientos, hundimientos y pequeños deslizamientos en los rellenos”. Advierte, lo que el estudio dice es: “Por lo tanto se recomienda que las siguientes instituciones: -Municipalidad de Moravia. -Departamento de Ingeniería Moravia -Dirección de Urbanismo.
INVU -Colegio de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica. Ministerio de Salud. Dirección de Saneamiento Ambiental solicite (n) a los encargados del Proyecto denominado UNIMOP-SINAMPO, los estudios y permisos correspondientes, obras correctivas de las terrazas, rellenos y sustitución de lastre, muros de contención diseñados ingenierilmente, descargas de aguas pluviales y servidas de acuerdo con la legislación existente, así como de las regulaciones pertinentes: 1. Se recomienda a la Municipalidad de Moravia, Departamento de Ingeniería que no autorice ningún permiso de construcción de viviendas, hasta que no se presente todos los estudios necesarios, tanto en obras correctivas en rellenos y terrazas, con la finalidad de otorgar seguridad total a todas las familias que tienen su casa en el lugar […] 3. Debido a que en el terreno se llevó a cabo: movimientos de tierra, terrazas y acumulación de material en forma de rellenos “inadecuados”. 4.
Debe estar acorde a: estudios geotécnicos de estabilidad de taludes y características del suelo, debido a la posibilidad de ruptura de falla en superficie por sismos, lluvias, provocando posibles “flujos de lodo”, esto dependiendo de las condiciones del suelo, con la finalidad de tomar las medidas de mitigación necesarias para cualquier construcción, a fin de minimizar la posibilidad a que se produzcan daños en cualquier tipo de obra. 5. De no existir el estudio correspondiente es necesario solicitarlo y de adoptar las medidas ingenieriles adecuadas, con el propósito de establecer cuáles son las obras correctivas a realizar lo más pronto posible. La Municipalidad de Moravia, Departamento de Ingeniería debe supervisar en su totalidad estas obras […]”. Apunta, en ese informe se recomendó a la Municipalidad solicitar a los encargados del proyecto, entiéndase a los profesionales responsables y desarrolladores, realizar los estudios y permisos correspondientes.
Asimismo, se recomendó al ente local no autorizar permisos de construcción de viviendas en ese proyecto, hasta que no se presentasen los estudios necesarios, así como supervisar en su totalidad las obras realizadas. Recrimina, el Tribunal no tuvo por acreditado que la Municipalidad sí cumplió con esas recomendaciones, pese a la existencia de prueba en tal sentido. Pide tomar en consideración parte de la prueba ya citada, especialmente los estudios que fueron requeridos por la Municipalidad a los desarrolladores de forma posterior al informe de la CNE, pero anteriores a la emisión de los permisos de construcción. Manifiesta, el 5 de mayo de 2003, se otorgó el permiso de construcción del condominio Natalia (visible en los folios 314-315 de la carpeta 27, folio 21 de la carpeta 23 y se complementan con las láminas de 14 planos aportados por el ayuntamiento). Este se concede, resalta, cuando ya se habían hecho los estudios y obras civiles de estabilización indicadas por la CNE.
Arguye que el Tribunal despreció totalmente la prueba de descargo ofrecida por la Municipalidad, pues de haberla valorado habría tenido por demostrado que dicha entidad cumplió con las recomendaciones de la CNE. Por otra parte, aduce, en el hecho 6 tenido por demostrado, se indicó que el alcalde municipal le ordenó al director de ingeniería realizar una valoración de las casas que estaban siendo construidas. Dice, con ello es evidente que se buscaba una fiscalización futura, lo que refleja el empeño y cuidado que tuvo el ayuntamiento en los proyectos de interés. Solicita valorar la declaración del ingeniero José Joaquín González, quien indicó que la Municipalidad sí fiscalizó todo el proceso constructivo de ambos proyectos y que dada su magnitud, siempre había temas por revisar, pero además que nunca se detectaron casas sin permiso, ni variaciones constructivas significativas y que lo verificable en cuando al proceso constructivo, se trató en algunos casos de pequeños excesos de área, por colocación de pisos en cocheras y eso fue solventado por acción municipal.
Reclama, no consta en autos ni un solo elemento de prueba que acredite que la instrucción dada por el alcalde no se haya cumplido, cual era carga de los actores demostrar. Por otro lado, señala, en el hecho 40 tenido por demostrado se indicó que mediante oficio DGTO-192-1-06-2018 del 19 de junio de 2018, la Dirección Técnica Operativa de la Municipalidad de Moravia, hizo constar que sobre el muro de gaviones que se ubica en el sector sur del condominio Natalia, sobre el área de juegos infantiles y parte del muro de gavión, se construyó un rancho de fiestas y un gimnasio en fecha posterior a la construcción del condominio, el cual no contaba con los permisos de construcción. Acota, el Tribunal no tomó en cuenta el contenido íntegro del referido oficio, especialmente donde se explican las razones por las cuales la Municipalidad no podía darse cuenta de las construcciones ilegales efectuadas.
Alega, la causa del daño sufrido por los actores en sus casas no resulta atribuible al ente corporativo, sino a los desarrolladores, profesionales responsables e incluso a los titulares del condominio Natalia. Puntualiza, de acuerdo con el artículo 87 de la Ley de Construcciones, en relación con el 81 de la Ley Orgánica del CFIA, se concluye que la obligación de fiscalizar la ejecución de las obras y que estas se apeguen a los planos constructivos y a los informes técnicos es del profesional responsable y, consecuentemente, del desarrollador. La responsabilidad de la Municipalidad, esclarece, era de vigilancia, deber que no puede ir más allá de la verificación del cumplimiento de retiros, áreas de cobertura y de los permisos otorgados, aunque, claro está, hasta donde legalmente le era posible. Insta tomar en consideración que, al ser propiedades privadas, cuyo acceso es restringido, los inspectores municipales ven limitada su labor al no poder ingresar a los recintos.
Agrega, con lo expuesto en el oficio DGTO 192-1-2018, así como la declaración del testigo José Joaquín González Gamboa y la demás prueba documental, se demuestra que las construcciones ilegales, las cuales incidieron de forma directa en el evento dañoso, fueron realizadas en el condominio Natalia de forma posterior a la conclusión de su construcción, sin que la Municipalidad pudiera detectarlas porque el acceso al lugar estaba limitado por portones y una caseta de seguridad. Además, no había visibilidad externa, en tanto los propietarios y desarrolladores colocaron una tapia o cerca de setos verdes que obstruía por completo la visibilidad. De igual forma, ni los propietarios ni ningún tercero interpuso denuncia por las construcciones ilegales. Complementa, esas edificaciones no eran desconocidas por los actores habitantes del condominio, pues en el reglamento del condominio y en la escritura de constitución no consta la existencia de una sala de fiestas, ni gimnasio, lo que evidencia que dichas construcciones no se encontraban dentro de la distribución original del condominio.
Tampoco consta en el plano que describió el diseño de sitio primer y segundo nivel. Argumenta: “la responsabilidad de las mismas es de la Asamblea de Condóminos que según la Ley de Condominios artículo 14 es quien debe aprobar las mejoras en las cosas comunes, artículo 27 inciso b). Siendo oportuno y necesario argumentar que por su naturaleza jurídica los Condominios no deben ser entregados a las Municipalidades, por lo que se escapa del control municipal la posibilidad de verificar la existencia o no de construcciones irregulares si estas no son denunciadas por los propios vecinos, puesto que como en el caso que nos ocupa los condominios suelen tener restricciones de acceso al ser propiedad privada y al estar fuera de las competencias de la Municipalidad el mantenimiento de las áreas comunes, por ello era sólo por la denuncia de un condómino o tercero que la Municipalidad se enteraría de estas construcciones ilegales, que al final terminaron comprometiendo la estabilidad de los gaviones y en este proceso no se demostró con prueba idónea que existiera algún tipo de denuncia sobre dichas construcciones y por ende no es posible que sea la Municipalidad responsable de lo ocurrido”.
Señala, conforme lo declarado por el deponente González Gamboa, esa área no era apta para colocar construcciones sólidas, ya que era una zona de relleno soportada por un muro de contención que no estaba diseñado para resistir cargas verticales, sólo cargas horizontales y, fue ello, uno de los elementos más relevantes para que se produjera el deslizamiento. Dice, la sobrecarga vertical generada por el peso de las construcciones sin permiso ubicadas en la corona del talud y muro del sector sur del condominio Natalia, podría ser un factor que, en tesis de principio, le resulta endosable a la Municipalidad, por falta de fiscalización de construcciones ilegales; sin embargo, ello se descarta, reitera, al tomarse en consideración el acceso ilimitado por portones y una caseta de seguridad y además su falta de visibilidad externa, dada la tapia allí colocada. Insiste, si las construcciones ilegales se realizaron con posterioridad a la construcción del condominio y estas no estaban incluidas en los planos aprobados, la responsabilidad de denunciarlo recae en los condóminos (propietarios).
Manifiesta, en el caso de la actora Ericka Pinto consta que al adquirir su casa declaró conocer y aceptar en todos sus extremos el reglamento que rige el condominio. En igual sentido, considera que sin una denuncia resultaba imposible para el ente territorial darse cuenta de esas construcciones, salvo que realizara vigilancia aérea, mediante drones o similares, o bien, se invirtiera el principio de inocencia y se revisaran todas las construcciones ya habitadas, invadiendo propiedad privada sin elementos que motivaran dichos actos, lo cual lógicamente no procede en un estado de derecho. En otro tema, indica, el Tribunal tuvo como un hecho no probado que “la Municipalidad de Moravia haya logrado cumplir con su responsabilidad de fiscalizar, resguardar y fiscalizar conforme el ámbito de sus competencias el adecuado desarrollo y ejecución de la Urbanización La Fabiola y el Condominio Natalia (los autos)”.
El recurrente se muestra disconforme con lo allí señalado, pues estima que se aportó prueba suficiente que acredita lo contrario. Al respecto reitera la prueba citada supra. Además, aduce, el Tribunal no señala a cuál prueba se refiere, pues solo indica “los autos”, lo cual genera ambigüedad y una flagrante violación al derecho de defensa. Asimismo, alude, no se logró demostrar cuál o cuáles fueron los requisitos legales ausentes al momento de expedición de los permisos y, por ende, no se demostró que las licencias fueran otorgadas de forma incorrecta o bien con vicios de nulidad o legalidad, pese a que el peso probatorio del particular recaía en la parte actora. Tampoco se acreditó cuál fue la falta de fiscalización que se atribuye a la Municipalidad. Insiste, correspondía a la parte accionante demostrar la tesis de su caso, sin que exista motivo legal para que en sentencia se presumiera el supuesto incumplimiento del ente territorial en su deber de resguardar y fiscalizar conforme al ámbito de sus competencias el adecuado desarrollo y ejecución de los proyectos constructivos de cita.
Asevera, aún y cuando la Municipalidad no hubiera propuesto prueba para demostrar lo contrario, era la parte actora quien debía acreditar el incumplimiento, lo cual no ocurre en la especie. En todo caso, adiciona, el gobierno local sí demostró su cumplimiento. Apunta, en el hecho no probado No. 4 se estableció: “Que haya existido la eximente de responsabilidad del hecho de un tercero y de culpa de la víctima en la responsabilidad por los daños y perjuicios causados a los actores producto del deslizamiento acaecido el 15 de noviembre del 2007, en la Urbanización La Fabiola y el Condominio Natalia (los autos)”. Sostiene, la prueba que ampara este proceso, concretamente, la testimonial-pericial rendida por el ingeniero José Joaquín González Gamboa, así como el resto de documental técnica (informe IG 019-2008 del 31 de enero de 2008, visible en la carpeta 26 en su totalidad, informe geotécnico y de mecánica de suelos, elaborado por Castro & De la Torre, visible en la carpeta 14) y el informe técnico aportado como prueba para mejor resolver (DGTO 192-1-2018), demuestra que la causa del daño responde al deslizamiento ocurrido en el sector sur del condominio Natalia, que afectó además la urbanización La Fabiola, el cual se dio por la combinación de los siguientes factores: “sobrecarga vertical generada por el peso de construcciones sin permiso ubicadas en la corona del talud y muro ubicado al costado sur del Condominio Natalia (Salón de Fiestas y Gimnasio), rellenos de aproximación utilizados en el sector sur del condominio para conectar los muros con el resto del condominio de mala calidad, inadecuados o inexistentes drenajes en los muros de contención ubicados donde se dio el evento, filtración de aguas que saturaron los suelos de relleno, provenientes de la ruptura de tubo de agua potable, asentamiento de bases de muro sobre estratos de subsuelo de regular calidad”.
Todos esos factores, recalca, son atribuibles a los desarrolladores, profesionales responsables y condóminos, no así al ente territorial. En cuanto al deber de fiscalización de los profesionales responsables privados y su responsabilidad en un proceso constructivo, pide estudiar los cánones 53 y 54 de la Ley Orgánica del CFIA, 81, 83 y 85 de la Ley de Construcciones, 1-4, 6-8 y 19 del Código de Ética Profesional del CFIA, 16.4 del Código Sísmico de Costa Rica, 6, 7, 11 aparte B, 13, 15-17 y 40 del Reglamento de Contratación de Servicios para Consultoría de Ingenieros y Arquitectos, así como el cardinal 1185 del Código Civil. Expone, las normas de cita establecen la obligación de los profesionales privados, no sólo de actuar bajo las normas estrictas de la ciencia y la técnica, sino de garantizar siempre la seguridad de las obras en resguardo tanto de los bienes económicos como de las vidas humanas.
Asimismo, denunciar la existencia de irregularidades. Todo ello, acusa, fue irrespetado por los profesionales responsables y, sin embargo, el A-quo no analizó esa responsabilidad. Asegura, ello valorado en conjunto con el cumplimiento de la Municipalidad en su poder-deber en materia edilicia referido, genera como resultado inexorable el rompimiento del vínculo causal y su consecuente exención de responsabilidad. Adiciona, si los actores decidieron llegar a un acuerdo extra procesal con los desarrolladores y profesionales responsables que no cumplía sus expectativas de resarcimiento, ello no significa que esa falla a la hora de negociar, deba suplirse atribuyéndole a la Municipalidad la responsabilidad de lo ocurrido y, por ello, deba esta última asumir en forma solidaria el detrimento causado. Para que ello ocurra, advierte, debe demostrarse el nexo de causalidad, lo cual no ocurre en el sub-lite.
Estima que el Tribunal no analizó la existencia del hecho de un tercero y culpa de la víctima en los términos descritos, como eximentes de responsabilidad. Para ahondar en el tema, transcribe algunos extractos de los votos No. 10874-1988 y No. 555-90 del Tribunal Superior Contencioso Administrativo, Sección Primera. De ellos, infiere que la existencia del nexo causal entre el hecho que se reclama como dañoso y la responsabilidad del Estado debe ser probada fehacientemente. Considera que en este caso se configuraron las eximentes de cita y, en ese tanto, erró el Tribunal al no aplicarlas de conformidad con el precepto 190 de la Ley General de la Administración Pública (LGAP). Opina, conforme la prueba aludida, no fueron las actuaciones u omisiones de la corporación territorial de Moravia las que generaron el daño, sino más bien el accionar de los actores, los profesionales responsables y los desarrolladores.
Añade, los juzgadores se limitaron a señalar como antecedente del deslizamiento ocurrido y causa del daño sufrido por los actores, que existía el informe emitido por la CNE (DPM-INF-121-2001); no obstante, omitieron analizar el cumplimiento de la Municipalidad a las recomendaciones allí consignadas. Alega, en la sentencia recurrida se le reprochó a la Municipalidad que “tales advertencias graves no fueron advertidas, ni corregidas por el ente municipal en forma eficiente, pronta y eficaz, a efecto de que se subsanaran tales yerros”; sin embargo, a su parecer, esa conclusión resulta estéril para generar responsabilidad contra el ayuntamiento, porque no está amparada en prueba alguna, sino se trata de una presunción subjetiva de los juzgadores. Por otra parte, arguye que la Municipalidad no podía fiscalizar el ejercicio de la profesión de los encargados de la obra, pues tal labor compete a los colegios profesionales.
Además, subraya, para ello los profesionales reciben honorarios que pueden llegar a representar hasta el 12.5% del valor de las obras conforme el artículo 4) del decreto No. 18.636, contrario de lo que sucede con la Municipalidad que, al tenor del numeral 70 de la Ley de Planificación Urbana, recibe un tributo equivalente a un 1% sobre el valor de las construcciones, por concepto de permisos de construcción. Así, refuta, la Municipalidad no debe ejercer control sobre los profesionales responsables y los desarrolladores en cuanto a la correcta aplicación de la técnica en las construcciones que dirigen o desarrollan. Reclama, pretender extender la responsabilidad de las municipalidades a ese extremo, como se hizo en la sentencia objetada, conlleva “un quebrantamiento del derecho mismo, pero además de la institucionalidad local, ya que ni siquiera invirtiendo la totalidad del impuesto en la fiscalización sería ello posible, tendría 12.5% de ingresos para el profesional responsable contra un 1% de ingreso para el ayuntamiento, pero se exigiría al ayuntamiento supervisar a quien recibe desproporcionalmente más ingresos”.
IV.Al analizar la responsabilidad endilgada a la Municipalidad de Moravia, el Tribunal explicó, mediante oficio del 28 de marzo de 2001, expedido por la Municipalidad de Moravia, se le indicó al Departamento de Ingeniería y Obras de esa entidad que el Concejo Municipal había aprobado el permiso de construcción de la urbanización residencial La Trinidad, segunda etapa de Urbanización UNEMOPT-SIBAMPO, mediante sesión ordinaria 160 del 26 de marzo de 2001, por lo que autorizaba cobrarles y entregarles los permisos y planos correspondientes a los interesados; sin embargo, años después, concretamente, el 14 de noviembre de 2014, allí ocurrió un deslizamiento que generó daños en algunas viviendas construidas. A su parecer, esos hechos dañosos tienen como antecedentes el informe técnico No. DPM-INF-121-2001 del 26 de julio de 2001 emitido por la CNE y oficio el No. ASM-0001-2001 del 27 de agosto de 2001 del Ministerio de Salud.
En el primero, se indicó que se había realizado una inspección el 13 de julio de 2001 y, a raíz de lo allí observado, se previno a la Municipalidad de Moravia, en torno al proyecto habitacional UNEMOPT-SIBAMPO, segunda etapa, lo siguiente: a) Que tanto los movimientos de tierra, como los rellenos, debían estar acorde con los estudios de suelos y estabilidad de taludes, así como al diseño de terrazas y la compactación y sustitución de material orgánico por lastre, esto con la finalidad de prevenir cualquier daño de consideración de las futuras viviendas, por asentamientos, hundimientos y pequeños deslizamientos en los rellenos. b) El proyecto Desarrollo Habitacional La Fabiola, no estaba acorde al artículo 1 del Código Urbano. Por lo anterior, recomendó a la Municipalidad de Moravia no autorizar ningún permiso de construcción de viviendas en ese sector, hasta que no se presentasen todos los estudios necesarios, tanto en obras correctivas en rellenos y terrazas, con la finalidad de otorgar seguridad total a todas las familias que desearan vivir en ese lugar.
En el segundo, se indicó lo siguiente sobre los permisos otorgados para el desarrollo del proyecto urbanización La Fabiola (UNEMOPT-SIBAMPO, segunda etapa): “a) Hay falta de agua potable, los terrenos tienen problemas de filtración de aguas servidas residuales, aguas negras y aguas pluviales. Según estudio realizado por el CNE, se constata la existencia de rellenos mal efectuados, modificación de terrazas, fallas sísmicas, posibles derrumbes, acumulación de escombros en la margen derecha de la quebrada. Está en una zona de deslizamientos, alta densidad, cerca de los mantos acuíferos. La versión del Departamento de Ingeniería de la Municipalidad es que los planos se encuentran debidamente firmados por las instituciones correspondientes, por lo que les pide intervenir ante la venta de lotes que se está haciendo”. Para el Tribunal, con el recuento de hechos sucedidos de previo al evento dañoso, la reacción de la Municipalidad no fue la adecuada ni suficiente, a fin de paliar, corregir y subsanar los yerros observados tiempo atrás.
Indicó que, de ello, daba cuenta el memorándum del 17 de setiembre de 2002, emitido por el alcalde municipal, señor Oscar Ureña Huertas, en el cual le pidió al director de ingeniería del mismo ente local realizar una valoración de las casas que estaban siendo construidas por el señor Orlando Chaves, a fin de que procediera conforme a la legislación vigente en todas aquellas que no concordasen con los planos aprobados y que no tuvieran suficiente área de drenaje. Además, le solicitó hacer una valoración de las casas ubicadas contiguo al área de juegos infantiles e hiciera el procedimiento anteriormente indicado. En consideración del A-quo, si esas acciones se hubieran ejecutado, con ello se habría tenido medidas correctivas para la prevención de futuros eventos dañosos por incumplimiento de requisitos urbanísticos de seguridad constructiva. Destacó: “Si bien, por oficio número D.I.O.M.M 711 del 19 de setiembre del 2002, el Ingeniero José Joaquín González Gamboa, de la División de Ingeniería y Operaciones de la Municipalidad de Moravia, le expresa a los encargados de la Urbanización La Fabiola, que bajo pena de responsabilidad deben resolver los problemas de los vecinos en el costado sur del lote de su propiedad, referente a la petición de construir muro de contención.
Tal petición no es suficiente, sin que el ente territorial pueda delegar sus competencias de supervisión y fiscalización, en los ingenieros responsables de dicha Urbanización. La responsabilidad de realizar la corrección adecuada de tales yerros, defectos y acciones exigidas por ley, que son requisitos esenciales y necesarios para podérsele otorgar los permisos de construcción, le compete a la Municipalidad de Moravia”. En igual sentido, consideró que el ente local no había realizado la supervisión, fiscalización y constatación adecuada al momento en que se construyeron las obras ilegales que fueron el detonante de la tragedia sufrida y de las graves pérdidas materiales que ello ocasionó a los actores. En su criterio, la Municipalidad no puede excusarse del particular bajo el argumento de que no había suficientes recursos, que se trataba de un condominio privado o que no existía suficiente personal, pues nada justifica que no se haya observado, subsanado, corregido, detenido o se hubiere clausurado las obras constructivas ilegales.
Agregó, los funcionarios municipales, inspectores y departamentos encargados de la fiscalización y supervisión de las obras civiles tienen el deber ineludible e inclaudicable de estar constantemente vigilando, revisando e inspeccionando aquellos asentamientos humanos en los cuales en forma preventiva se determinen movimientos de tierra o construcciones ilegales, ello con el objeto de proteger a los munícipes. En igual sentido, consideró que la Municipalidad no podía otorgar permisos de construcción de la urbanización La Fabiola y condominio Natalia, hasta tanto se asegurase que estas se construyeran en estricto acatamiento del ordenamiento jurídico urbanístico. Sobre todo, cuando la CNE y el Ministerio de Salud alertaron al ente local que de previo al otorgamiento de los permisos de construcción se corrigieran las falencias apuntadas. Para los juzgadores, esas falencias no fueron subsanadas adecuadamente ni por los desarrolladores, ni la Municipalidad en el ejercicio de sus competencias, pues no actuó debidamente para lograr que tales yerros se corrigieran.
Aunado a ello, se hicieron construcciones ilegales sin que la Municipalidad lo impidiera, supervisara ni clausurara, lo que generó una sobrecarga en el muro de gaviones y su ulterior colapso. Estimó que, del estudio de las causas generadores del deslizamiento, se apreciaba que la Municipalidad no había cumplido con el correcto ejercicio de sus competencias de dar seguimiento, vigilar, supervisar y fiscalizar adecuadamente lo siguiente: a) Determinación de que el suelo era adecuado y estable para soportar la estructura a realizar. b) Supervisar y dar seguimiento, junto con el encargado de la obra, para verificar que el muro de contención construido estuviera en buenas condiciones. c) No se aseguró que se subsanara junto con el ingeniero encargado de la obra la consistencia del suelo y que tuviera la estabilidad necesaria para soportar dichas construcciones. d) No verificó, supervisó, ni fiscalizó antes y después de otorgarse el permiso de construcción, la calidad del relleno de los suelos, la cimentación de los muros de gaviones, que no existiera o se produjeran posteriormente deformaciones del relleno, que no existieran rupturas de tuberías de aguas pluviales y de sus respectivos pozos de registro, que pasaba dentro del relleno y en la zona de muros. e) No verificó, supervisó ni fiscalizó, antes y después de otorgarse el permiso de construcción, el peso de las viviendas y que este no fuera mucho mayor a lo que pudiera soportarse en la corona de taludes, que no existiera conexiones ilícitas de tuberías de aguas negras provenientes de los drenajes localizados en las casas ubicadas en la parte alta del talud, que no existieran aguas empozadas, ni niveles freáticos dentro de los taludes. f) No verificó, supervisó ni fiscalizó, antes y después de otorgarse el permiso de construcción, que el anclaje del muro de gaviones en la terraza intermedia fuera el adecuado, que el muro de gaviones no estuviera apoyado en una placa de concreto, que la zona y el suelo fueran compactados y acondicionados para que no se presentaran problemas de deslizamientos.
Al tenor de lo expuesto, determinó la responsabilidad de la Municipalidad por incumplimiento del ejercicio de sus competencias otorgadas por ley. Explicó, el ordenamiento jurídico le atribuye a los entes territoriales la obligación de dictar las medidas de ordenamiento urbano, según lo establece el numeral 13 del Código Municipal. De igual forma, el ordinal 1° de la Ley de Construcciones estatuye: “Las Municipalidades de la República son las encargadas de que las ciudades y demás poblaciones reúnan las condiciones necesarias de seguridad, salubridad, comodidad y belleza en sus vías públicas y en los edificios y construcciones que en terrenos de las mismas se levanten sin perjuicio de las facultades que las leyes conceden en estas materias a otros órganos administrativos”. Añadió, en materia de fraccionamiento y urbanización, el numeral 15 de dicha Ley, dispone: “-Licencias. El fraccionamiento de un predio en manzanas y lotes para poner éstos a la venta, se hará previo permiso de la Municipalidad, la que para concederlo tendrá en cuenta las previsiones de los reglamentos especiales sobre el particular”.
De igual forma, se indica que, compete a la Municipalidad “[…] exigir determinada calidad de materiales en las edificaciones, así como la clase o tipo de ellas, en los fraccionamientos o zonas de replanificaciones que por su categoría o por la importancia de zonas inmediatas, deban presentar un concurso armónico y deben ser de calidad durable”. Asimismo, el canon 74 dispone: “Toda obra relacionada con la construcción, que se ejecute en las poblaciones de la República, sea de carácter permanente o provisional, deberá ejecutarse con licencia de la Municipalidad correspondiente”. Para el Tribunal, el ordinal 83 es claro en cuanto a la responsabilidad de las Municipalidades de vigilar las obras constructivas, al señalar:”Para los efectos de esta ley, se entenderá como profesionales aquellos profesionales en ingeniería o arquitectura debidamente incorporados al Colegio Federados de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica y habilitados para ejercer sus profesiones en distintas especialidades.
Los profesionales responsables son los únicos que tienen facultad para autorizar solicitudes de licencia para obras de construcción; además, tienen la obligación de vigilar las obras para las cuales hayan solicitado o autorizado licencia para obras de construcción. Las municipalidades que no cuenten, dentro de su equipo de colaboradores, con un profesional responsable de ejercer el control constructivo de manera adecuada y eficaz dentro de su territorio podrán establecer convenios interinstitucionales de apoyo técnico con las municipalidades más cercanas, con la finalidad de ejercer ese control constructivo”. El numeral 87, por su parte, aclara que “la municipalidad ejercerá vigilancia sobre las obras que se ejecuten en la jurisdicción, así como sobre el uso que se les dé. Además, tendrá la misión de vigilar la observancia de los preceptos de esta Ley […]”. En esa misma línea, el Tribunal tomó en cuenta que el cardinal 15 de la Ley de Planificación Urbana establece: “Conforme al precepto del artículo 169 de la Constitución Política, reconócese la competencia y autoridad de los gobiernos municipales para planificar y controlar el desarrollo urbano, dentro de los límites de su territorio jurisdiccional […]”.
Asimismo, el artículo 19 de esa misma Ley, en cuanto señala: “Cada municipalidad emitirá y promulgará las reglas procesales necesarias para el debido acatamiento del plan regulador para la protección de los intereses de la salud, seguridad, comodidad y bienestar de la comunidad”. En cuanto al tema de fraccionamiento y urbanización, tomó en consideración lo dispuesto en los numerales 32, 33 y 38 ídem, así como el canon 58 de ese mismo cuerpo normativo, que dispone: “Las municipalidades no permitirán obras de construcción: 1) Cuando ellas no guarden conformidad por razones de uso, ubicación, retiros, cobertura y demás condiciones de zonificación; […] 5) En tanto lo vede alguna limitación impuesta por reserva uso público o una declaratoria formal de inhabitabilidad del área, motivada en renovación urbana o protección contra inundaciones, derrumbes y otros peligros evidentes; y 6) En los demás casos que señala el reglamento, con base en las leyes aplicables y para la mejor protección de los intereses comunales”.
En mérito de las normas de cita, concluyó que no llevaba razón la representación de la Municipalidad de Moravia al indicar que la responsabilidad plena era de los desarrolladores, debido a que la Ley instaura a los gobiernos locales como garantes de legalidad en los desarrollos urbanísticos que se ejecuten dentro su jurisdicción cantonal, sin que pueda delegarlo enteramente al desarrollador. Más bien, aclaró, el ejercicio de sus competencias es indelegable y debe garantizar antes del proceso constructivo y después de él, que las obras se realicen cumpliendo las normas técnicas de seguridad adecuadas que salvaguarden el bienestar, la salud y la integridad de las personas que habiten en dichos desarrollos. Consideró que no resultaba admisible que el ente corporativo alegase el hecho de un tercero, la culpa de la víctima y se justificase en la inobservancia del desarrollador, por cuanto, de oficio, debía intervenir y dar seguimiento a todo el proceso constructivo, para asegurar el cumplimiento de las normas urbanísticas que rigen la materia.
Subrayó, independientemente de que las obras se hubieran hecho con o sin permiso de construcción, prevalece el deber de la Municipalidad de fortalecer el equipo de inspectores con el objeto de brindar la adecuada vigilancia para evitar que se realicen construcciones ilegales. Añadió: “Más allá de que se trate de un condominio, igual conserva la Municipalidad las competencias para poder intervenir e ingresar cuando lo considere adecuado a dichos complejos habitaciones (sic), para salvaguardar la vida de sus habitantes, en razón de lo cual no se acredita que exista responsabilidad o culpa de la víctima, de los habitantes de dichos asentamientos humanos en el colapso del muro de Gaviones (sic). Ante vicios tan graves constructivos (sic), no se le pude (sic) pedir a los actores que tengan la pericia para determinar falencias en tales procesos constructivos o de que (sic) hayan puesto las denuncias por ello o que por tratarse de un condominio la Municipalidad no tiene injerencia.
Si bien se menciona como una de las causas la existencia de conexiones ilícitas de tuberías de aguas negras provenientes de los drenajes localizados en las casas ubicadas en la parte alta del talud, no se trata de la causa fundamental del colapso, siendo más bien las causas principales y desencadenantes del siniestro lo relativo a las construcciones ilegales, de cuya ilegalidad no tenían porque (sic) saber o denunciar los habitantes del lugar, siendo más bien responsabilidad de la empresa constructora, del ingeniero a cargo de la obra y de la Municipalidad de Moravia (sic), en el resguardo, vigilancia, fiscalización y supervisión de toda obra constructiva, se encuentre o no dentro de un condominio”. Por otra parte, explicó, si bien el ente municipal argumentó que la Ley de Construcciones y la Ley Orgánica del CFIA la facultan para exonerarse de responsabilidad, a su entender, ello no se ajusta al imperio de la Ley, pues en normas constitucionales, legales y reglamentarias se estipula su deber de intervenir, fiscalizar, vigilar, sancionar y resguardar todo lo relativo al proceso constructivo, sin que pueda dejarlo al arbitrio de los particulares o a la entera responsabilidad del ingeniero encargado de la obra.
Además, consideró que esa tesis no encaja a la luz de los principios de responsabilidad objetiva que aplica a toda administración pública. En esa misma línea, anotó, si bien el ingeniero José Boza Gamboa declaró que solo tenía a su cargo tres inspectores, por lo que el personal era insuficiente para el cumplimiento de sus funciones, en su criterio, esa limitación no justifica las omisiones encontradas. Recalcó, no basta con que el ingeniero responsable de la obra “determine el cumplimiento de los requisitos técnicos y de seguridad en los procesos constructivos, correspondiendo a la Municipalidad la supervisión y vigilancia de toda obra constructiva y que se cumpla con todos y cada uno de los requisitos de seguridad y protección”. Destacó que, aunque era claro que hubo una falencia del ingeniero responsable de la obra y de la empresa constructora, con base en la responsabilidad objetiva in vigilando, la entidad municipal debía responder de manera solidaria por las fallas encontradas, principalmente, por las construcciones que se realizaron sin contar con permisos de construcción.
Estimó que el ente territorial no podía eximirse de tal hecho bajo el argumento de que no se dio cuenta, no podía ingresar al condominio, no había suficiente personal o no se podía observar desde afuera, pues, a su parecer, se trata de excusas para evadir el cumplimiento de sus competencias, sea la vigilancia constante y permanente de que toda obra cuente con el permiso municipal y, de otorgarse, verificar que la constructora y el ingeniero responsable cumplan con los requisitos exigidos por el ordenamiento jurídico. Agregó: “la declaración del señor José González Gamboa, en su condición de Ingeniero de la Municipalidad y Director del Área de Ingeniería hasta el año 2007, se constatan falencias en los procedimientos seguidos en tales asentamientos humanos, debido a que a pesar de saber que en dicha zona, como refiere el propio señor González Gamboa, ya se tenían antecedentes de deslizamientos pequeños y desprendimientos de suelo, no era suficiente con delegar en el ingeniero responsable de la obra la subsanación de tales falencias, sino que debía supervisar y fiscalizar que todo se realizara correctamente, efectuar constantes visitas al campo, realizar constantes inspecciones, y efectuar medidas de constatación y de verificación de todas y cada una de las medidas requeridas, todo en aras de salvaguardar la seguridad de las personas, en lo cual se aprecian evidentes omisiones de parte de los funcionarios municipales encargados de dichos procesos.
Ante ello, no puede admitirse como causal eximente de responsabilidad lo manifestado por el propio señor González, en lo referente a que sólo tenían tres inspectores y aunque refiere de haber efectuado constantes visitas, no hay prueba, ni constancia de ello”. Concluyó, no basta con pedir los estudios de suelo, estudios de estabilidad de taludes o requerir compromisos de cumplimiento de parte de los encargados de la obra, en tanto las competencias asignadas por Ley al ente territorial, obligan a este último a la constante verificación y constatación de los requisitos constructivos.
V.Por resultar de importancia para la resolución del caso y a fin de tener un panorama más completo de la controversia, esta Sala hará un recuento cronológico de lo acontecido en el sub-lite, en concordancia con la prueba arribada a los autos. En marzo de 2001, la Municipalidad de Moravia concedió el permiso de construcción de la urbanización La Fabiola. El 5 de julio de 2001, la empresa TechniSoil S.A. realizó 10 pruebas de infiltración en una propiedad en la Trinidad de Moravia, de las cuales se concluyó que el terreno de la urbanización UNEMOPT-SIBAMPO era adecuado para la evacuación de tanques sépticos mediante el empleo de sistema de absorción con drenajes superficiales (folios 25-28 de la carpeta 23, así como peritaje visible a folio 10 de la carpeta 26). En julio de ese mismo año, el geólogo Julio Madrigal de la CNE emitió el informe DPM-INF-121-2001, transcrito supra, en el cual alertó sobre una serie de problemas observados en esa urbanización y, a su vez, emitió recomendaciones al ente municipal.
Dicho informe fue comunicado al alcalde de Moravia en data 1° de agosto de 2001 (folio 27 de la carpeta 6). Mediante oficio No. D.I.O.S.M.M 474 del 9 de agosto de 2001 (folio 849 de la carpeta 27), el ingeniero municipal, señor Marco Rojas Vega, le solicitó al ingeniero Federico Chacón (profesional responsable del proyecto UNEMOPT-SIBAMPO II etapa), atender las recomendaciones señaladas en el informe de cita. Asimismo, en fecha 10 de agosto de ese mismo año, el alcalde municipal dirigió memorándum al ingeniero municipal Marco Rojas, mediante el cual le informó sobre el estudio de la CNE y, su vez, pidió requerir a los profesionales responsables de la obra lo siguiente: “- Existen pruebas de filtración o de percolación, luego de efectuar los movimientos de tierra, o sea luego de remover el terreno o construir. - Se cuenta con estudio de suelo. - Se tienen estudios de taludes y diseño de terrazos. - Existen estudios de compactación y descarga de aguas” (folio 28 de la carpeta 6).
En fecha 16 de agosto de 2001, el ingeniero municipal Marco Rojas le indicó al alcalde que los planos de la urbanización UNEMOPT-SIBAMPO habían sido aprobados por todas las instituciones que rigen la materia, además solicitó a la constructora un estudio hidrológico y un estudio de estabilidad de taludes. Mediante oficio ASM 0002-2001 del 27 de agosto de 2001, el Ministerio de Salud se dirigió a la Municipalidad de Moravia, señalando: “Le manifiesto que en reuniones sostenidas con Municipalidad del Cantón, Unión Cantonal de Asociaciones de Desarrollo, A y A, otras organizaciones comunales y el Ministerio de Salud, se ha discutido los permisos otorgados para desarrollo del Proyecto Urbanización Fabiola (UNEMOPT-SIBANPO, segunda etapa), sita en la Trinidad de Moravia contiguo a Villa Margarita. / Los factores más relevantes encontrados son: - Falta de agua potable. - Terrenos con posibles problemas de filtración de aguas servidas residuales, aguas negras, aguas pluviales. - Según estudio realizado por la C.N.E se determinó que está en rellenos mal efectuados, modificación de terrazas, fallas sísmicas, posibles derrumbes, acumulación de escombros en la margen derecha de una quebrada dentro del área de protección (adjunto informe). - De acuerdo a la oficina de Planificación de la Municipalidad se encuentra en una zona de deslizamientos, alta densidad, afectación sísmica, cerca de los mantos acuíferos, los lotes están fraccionados en 120 metros, calles tipo alameda. / La versión del Departamento de Ingeniería de la Municipalidad es que los planos se encuentran debidamente firmados por los instituciones (sic) correspondientes, le manifiestos (sic) además que en la actualidad se están realizando las ventas de los lotes de 120 metros, trabajo de vías, cuenteado (sic) y movimientos de tierra.
Por las irregularidades antes mencionadas le solicito de la manera más atenta se someta una investigación del caso” (folio 3 de la carpeta 6). En fecha 23 de octubre de 2001, la empresa TechniSoil S.A. realizó un estudio hidrológico y análisis de estabilidad de taludes en un terreno ubicado en la Trinidad de Moravia, el cual pertenece a la urbanización UNEMOPT-SIBAMPO. En este se concluyó que los taludes poseen alta estabilidad, mas no indica a cuáles taludes refiere (folios 50-59 de la carpeta 23, así como informe pericial visible en el folio 11 de la carpeta 26). El día 10 de mayo de 2002, vecinos de la urbanización UNEMOPT-SIBAMPO dirigieron misiva ante la Municipalidad y otras instituciones, alegando que la construcción de la urbanización La Fabiola se estaba haciendo de forma irresponsable, porque se estaban utilizando los muros “de forma ilegal y antojadiza ya que procedieron a picar los muros, unir con varillas y levantar las tapias laterales de las viviendas en construcción, problema que nos quedará más adelante con los nuevos vecinos […] la Municipalidad en cabeza del Ingeniero Municipal no ha hecho nada, se le ha pedido que realice inspección y lo que indica es que los nuevos vecinos tienen que levantar los muros […]” (folio 1027 de la carpeta 27).
Mediante oficio D.I.O.M.M 559 del 19 de junio de 2002, el ingeniero municipal Marco Rojas le indicó a los ingenieros responsables de la obra que, en virtud de la denuncia interpuesta, eran ellos quienes debían resolver los problemas de las tapias de los vecinos, pues se quejaban de infiltración de aguas (folio 1012 de la carpeta 27). En fecha 25 de junio de 2002, el alcalde dirigió memorándum al ingeniero municipal Marco Rojas (D.A.M.M 432-2002), mediante el cual le solicitó lo siguiente: “antes de firmar algún Permiso de Construcción en urbanización la Fabiola, verificar que en los Planos como en el Permiso, se especifique el porcentaje de cobertura ya que se pudo comprobar “in situ”, se está irrespetando esta situación (se debe inspeccionar también el proceso constructivo). / También verificar si se respeta la pared o tapia de vecinos y si los tanques sépticos se construyen de acuerdo con las especificaciones del ICCA y Salud, para terrenos arcillosos, y a distancia suficiente de los vecinos.
Además se debe verificar si el urbanizador cumplió con todas las recomendaciones del Geólogo Julio Madrigal y si los terrenos en los que se va a construir no están dentro de los lotes que el Geólogo de la Comisión de Emergencias, congeló para efectos de construcción” (folio 115 de la carpeta 6). En data 27 de junio de 2002, el ingeniero municipal dio respuesta al memorándum anterior en los siguientes términos: “me permito indicarle que a nivel de planos son revisados previamente por los asistentes si la cobertura coincide con la autorizada, según la zona de acuerdo al Plan Regulador, porcentualmente una cantidad con relación al lote, en cuanto a aspectos constructivos se han tomado nota y se han girado instrucciones a los inspectores para que revisen tapias y se coordine con el Área de Salud lo relacionado con tanques sépticos y drenajes. En cuanto a terrenos arcillosos y otros detalles que menciona el Geólogo Julio Madrigal, se le ha indicado a los inspectores que den este servicio sin que el mismo sea responsabilidad de la Municipalidad, ya que cada construcción tiene su profesional que será responsable de todos estos detalles.
En todo caso estoy atento a sus instrucciones y de nuevo conversaré con los inspectores para que estén atentos a sus indicaciones” (folio 120 de la carpeta 6). Asimismo, en esa misma fecha, el ingeniero Marco Rojas le informó al alcalde que habían medido cada casa para determinar sí se ajustaban a lo aprobado por la Municipalidad (folio 119 de la carpeta 6). En fecha 26 de junio de 2002, el alcalde municipal solicitó al CFIA realizar una inspección en la urbanización La Fabiola (folio 376 vuelto de la carpeta 27). En data 28 de junio de 2002, el ingeniero Marco Rojas solicitó al jefe de inspectores del ente local mantenerse al tanto de la revisión de la urbanización de comentario, en lo que respecta a los puntos señalados supra. En fecha 1° de agosto de 2002, el CFIA se refirió a la inspección requerida por el alcalde municipal. Al respecto emitió el informe ISRG-365-02-INSP, en el cual recomendó al Departamento de Ingeniería de la Municipalidad realizar un estudio de campo en la urbanización, a efectos de confrontar los planos catastrados versus las áreas construidas, así como las casas que estaban presentando problemas de filtración (folios 124 de la carpeta 6).
El día 12 de agosto de 2002, el alcalde le remitió el informe anterior al nuevo ingeniero municipal, señor José Joaquín González y le ordenó acatar las recomendaciones allí citadas. En fecha 27 de agosto de 2002, la Municipalidad clausuró la construcción del Condominio Natalia, el cual se ubica en un área de reserva de la urbanización La Fabiola, por carecer de permisos municipales (folio 373 vuelto de la carpeta 27). Mediante oficio ASMD 064-02 del 17 de setiembre de 2002 del Ministerio de Salud, dirigido a la Municipalidad, en cuyo asunto se indicó: “Valoración Villa Fabiola, La Trinidad. Moravia”, se advirtió que en ese momento resultaba importante “la visita del ingeniero municipal a realizar una valoración de lo construido, lo que está en proceso de construcción, además se supervise más estrictamente y se tomen las medidas de acuerdo a la legislación vigente” (folio 928 de la carpeta 27).
En esa misma data, el alcalde le solicitó al ingeniero José Joaquín González realizar la valoración de las casas, conforme lo señalado por el Ministerio de Salud en el oficio anterior (folio 137 de la carpeta 6). El 19 de setiembre de 2002, el ingeniero José Joaquín dirigió oficio a los profesionales responsables de la urbanización La Fabiola, mediante el cual les otorgó el plazo de 8 días para resolver el problema que aquejaba a los vecinos en el costado sur. Asimismo, les advirtió que la responsabilidad civil y penal que pudiera generarse era de ellos. El día 23 de setiembre de 2002, inspectores municipales alertaron al ingeniero municipal José Joaquín González, sobre la necesidad de construir muros de contención debidamente estructurados y supervisados por profesionales, en el área donde la empresa Foresta de Moravia S.A. realizaría el futuro condominio (folio 205 de la carpeta 27). Por medio del oficio D.I.O.M.M 758 del 9 de octubre de 2002, el ingeniero municipal José Joaquín González comunicó a los profesionales responsables de la obra, lo siguiente: “Con suma preocupación se recibió dictamen técnico del Ingeniero Sergio Sáenz Aguilar de Ingeotec, S.A. en donde se indica que fueron detectadas anomalías en las construcciones que ustedes han realizado en el sector del futuro Condominio […] por lo tanto les solicito con la mayor brevedad realizar obra de contención para proteger la propiedad en mención” (folio 229 de la carpeta 23).
El día 5 de noviembre de 2002 hubo una reunión interinstitucional, en la cual participaron, entre otros, el ingeniero municipal José Joaquín González, la Comisión de Obras de la Municipalidad de Moravia, representantes del Ministerio de Salud y la CNE. Allí, el geólogo Julio Madrigal de la CNE informó sobre la visita realizada el 29 de octubre de 2002 a la urbanización La Fabiola, donde se observaron deslizamientos y fallas que se habían advertido en el anterior informe de la CNE y en el cual se habían emitido una serie de recomendaciones. Mencionó que fue esencialmente en la zona de juegos donde se presentaron los deslizamientos, pues son espacios de rellenos. Sostuvo que si las tapias se construyen como debe ser, no suceden esos derrumbes. El ingeniero municipal, por su parte, señaló que se necesita un supervisor sólo para la urbanización La Fabiola. Explicó que él había asumido la responsabilidad de ese proyecto hacía 3 meses y encontró grandes fallas.
Aclaró que se pidió la construcción de un muro, pero lo que realizaron fueron tapias que posteriormente colapsaron. Reconoció que había fallas de parte de la Municipalidad en cuanto al control de la obra, pero que también se debía sentar responsabilidad en los profesionales a cargo del proyecto. El ingeniero Jorge Boza del Ministerio de Salud, mencionó que en la gira por varias urbanizaciones, pudo observar que en La Fabiola había fallas en la construcción de un área de juegos que se deslizó. Además, había casas construidas y habitadas que presentaban problemas con mayor cobertura de la aprobada y los espacios de drenaje no eran los recomendados. En dicha reunión, acordaron que los urbanizadores de La Fabiola presentarían un proyecto correctivo de la zona dentro de un plazo de 15 días. El día 5 de noviembre de 2002, la secretaria del Concejo Municipal informó al alcalde que el referido Concejo había aprobado el cuarto dictamen de la Comisión de Obras, en el cual se dispuso: “CUARTO DICTAMEN DE LA COMISIÓN DE OBRAS: Según informe de la regidora Nidia Steward ante visita el pasado 29 de octubre a Urbanización La Fabiola en compañía del Geólogo Julio Madrigal, Alexis Matamoros, Carlos Ancho y Mario Artavia, vieron: Deslizamientos en área de juegos de gran magnitud llegando hasta Urbanización Lomas de Cabeara en la parte baja, destrucción de malla, rancho y juegos, aceras, cordón de daño y calles agrietadas, encontrando a varios obreros rellenándolas de cemento para disimularlas, en futura área de condominio formada por cantidad de muros de contención, que ya han fallado en días pasados se construyen gaveones (sic) que son canastas de cedazo con piedras adentro en terrenos movedizos.
Además la Urbanización Lomas de Cabeara en la parte baja de La Fabiola se encuentra en inminente peligro en caso de vender lotes y/o construir, el área de protección a quebrada San Francisco no se respetó. Recordamos a este Concejo que el pasado 15 de julio en sesión ordinaria 11 se acordó en vista de las irregularidades cometidas en la Urbanización La Fabiola en el Alto de la Trinidad, se deniega la devolución de la garantía y a la vez quisiéramos saber en que situación se encuentra el acuerdo en mención, esperamos otro pronunciamiento del señor Julio Madrigal para en caso de coordinación con el Departamento de Ingeniería y Ministerio de Salud, hacer las recomendaciones del caso al Concejo Municipal” (folio 235 de la carpeta 27). Mediante oficio D.I.O.M.M 828 del 12 de noviembre de 2002, el ingeniero municipal José Joaquín González le informó al director del Área de Salud de Moravia (Ministerio de Salud) lo siguiente: “En el tiempo en que he estado al frente del Departamento de Ingeniería de esta Municipalidad he realizado varias visitas a la Urbanización La Fabiola y a través de los inspectores se han venido realizando constantes inspecciones, como muestra le remito fotocopias de informes de visitas realizadas” (no consta el informe de visitas allí indicado) (folio 231 de la carpeta 23).
Por oficio SCMM 621-02 del 19 de noviembre de 2002, la secretaria del Concejo Municipal comunicó al alcalde que el citado Concejo había aprobado el siguiente dictamen de la Comisión de Obras: “En reunión el pasado 5 de noviembre entre el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos, representantes del Ministerio de Salud, representantes urbanización La Fabiola, Departamento Legal, Comisión de Obras, Municipalidad y Consejales, en base a (sic) afirmaciones del Departamento Legal de la Foresta, en cuanto a que ellos no construyen casas y debido a que el 60% de las casas se tramitan a nombre de la Foresta, esta comisión solicita al Concejo Municipal: no aprobar ningún trámite para construcción de casas a nombre de Foresta de Moravia S.A.”. En fecha 20 de noviembre de 2002, a solicitud de la compañía Foresta de Moravia S.A., la empresa Vieto y Asociados S.A. realizó un estudio de suelos y análisis de estabilidad de taludes para el condominio Natalia.
En este se indicó que existía un relleno de consistencia suave, de espesor variable entre 4.80 y 6.00 m. Se recomendó colocar un relleno de lastre de 60 cm de espesor, así como cimentar las viviendas en una losa. Asimismo, se anotó: “la estabilidad de esta zona está sujeta al muro de gaviones que se construye detrás de estos lotes. Por lo que es muy importante el diseño y construcción de ese muro de gaviones. Debe verificarse la estabilidad global de la zona con las condiciones existentes, por lo que se recomienda completar este estudio con un análisis de estabilidad de taludes […] La estabilidad de los lotes en esta zona depende de los muros construidos, por lo que es muy importante el diseño y como fueron construidos esos muros de los que depende la estabilidad de estos lotes al construir las viviendas” (folios 84-92 de la carpeta 23). En esa misma data, la compañía citada (Vieto y Asociados S.A.) efectuó un estudio de suelos del proyecto parque infantil de la urbanización La Fabiola.
De este, concluyó: “La zona ya presenta problemas de deslizamientos. En las perforaciones realizadas se encuentran suelos muy blandos hasta una profundidad de 3.0 m en donde continúan suelos suaves hasta una profundidad de 6.0 metros de material de relleno colocado sin una adecuada compactación […] se requiere de un estudio de estabilidad de taludes y las secciones del perfil del terreno de la zona del parque infantil para evaluar su estabilidad y poder dar recomendaciones para estabilizar esa área ya que se deslizó o está en proceso de deslizamiento”. (folios 93-103 de la carpeta 23). El 2 de diciembre de 2002, esa misma empresa realizó un análisis de estabilidad de taludes del proyecto condominio Natalia y en la zona del parque de juegos. En relación con el primero, advirtió que el perfil era estable siempre y cuando el gavión estuviese cimentado en el estrato duro. En cuanto al análisis del talud de la segunda zona, indicó que este era inestable, por lo que debía realizarse un sistema de muros de retención a la mayor brevedad posible.
(Folios 105-106 de la carpeta 23). En enero de 2003, los señores Victor André Dondi Ruíz y Federico Chacón Hernández, ingeniero responsable de la obra y desarrollador, respectivamente, le informaron a la Comisión de Obras de la Municipalidad que, de acuerdo con la decisión tomada en la reunión celebrada en noviembre de 2002, Foresta de Moravia S.A., proponía la construcción de un sistema de contención como solución para solventar el problema que se presentó en un talud ubicado en el sector de parques infantiles en la urbanización Unemopt-Sibampo, el cual colinda con el proyecto de lotificación. Asimismo, señalaron que ya se había iniciado la colocación de tuberías de drenaje para evacuar el agua que tenía saturado el talud, y que se había construido una nueva conducción pluvial sobre una propiedad adquirida con tal propósito. Además, se estaba reconstruyendo el muro de contención divisorio entre el condominio Natalia (área de reserva de la urbanización) y el proyecto de segregación colindante.
En fecha 14 de enero de 2013, el ingeniero Dondi Ruiz solicitó a la Comisión de Obras de la Municipalidad una reunión en la zona del deslizamiento. También indicó: “en reunión sostenida con el Ing. José Joaquín González ingeniero municipal de Moravia, se le pone al tanto de las medidas correctivas y estudios que se están implementando en el Proyecto Urbanización Fabiola ubicado en el distrito La Trinidad. Es nuestra obligación, mantenerles informados de los trabajos que se realizan, e incluso darles un informe técnico de los estudios y trabajos que se han hecho y se piensan hacer para darle una solución adecuada a la situación que ustedes conocen y de los que se habló en la reunión sostenida en noviembre pasado”. Mediante oficio SCMM 84-05 del 4 de febrero de 2003, la secretaria del Concejo Municipal comunicó al Ingeniero Federico Chacón (representante de Foresta de Moravia S.A.), que la comisión de obras y el ingeniero municipal habían realizado una visita a la urbanización La Fabiola el 21 de enero de 2003.
Asimismo, que se había acordado conceder un plazo de 8 días a los desarrolladores para presentar los planos de los trabajos realizados debidamente aprobados. Por último, se informó que el Concejo Municipal acordó no permitir la construcción del condominio hasta que se terminase la estabilización del parque. En data 5 de febrero de 2003, el ingeniero Dondi Ruíz (encargado del proyecto), informó a la Comisión de Obras de la Municipalidad que ya tenían una solución específica para la estabilización del talud, la cual se puso en conocimiento del geólogo de la CNE, señor Julio Madrigal, y del ingeniero municipal José Joaquín González para su análisis y aval. En mayo de 2003, la Municipalidad concedió el permiso de construcción del condominio Natalia. El 9 de julio de 2003, la empresa Vieto y Asociados S.A hizo un estudio de suelos respecto del muro de gaviones construido en el condominio Natalia, en el cual se indicó que el primer muro de gaviones localizado a la orilla del camino de acceso al proyecto se cimentó sobre un relleno de consistencia medianamente compacta a rígida, en el cual se podían esperar asentamientos.
El segundo muro se cimentó sobre un relleno blando, por lo que era de esperar asentamientos y deformaciones. El tercer muro se apoyó sobre un estrato rígido, por lo que no se esperaban deformaciones. De acuerdo con la declaración rendida en juicio por el señor José Joaquín González, entre los años 2004 (cuando se terminó la construcción del condominio Natalia) y 2007 (cuando ocurrió el deslizamiento objeto del subexamine), sobre el muro de gaviones construido y el área de juegos infantiles se construyó un gimnasio y un rancho de fiestas, sin contar con los permisos municipales correspondientes. Así también lo indicó la Dirección Técnica Operativa de la Municipalidad mediante oficio DGTO 192-1-06-2018 del 19 de junio de 2018.
VI.Conforme el canon 190 de la LGAP, la Administración responderá por todos los daños que cause su funcionamiento legítimo o ilegítimo, normal o anormal, salvo fuerza mayor, culpa de la víctima o hecho de un tercero. Ello abarca no solo el comportamiento activo, sino también la conducta omisiva, también llamada inactividad de la Administración. Esta última se traduce en el incumplimiento de una obligación jurídica por omisión, es decir, cuando existiendo una obligación de dar o hacer impuesta por el ordenamiento jurídico, no se despliega la actividad esperada con detrimento a los derechos o intereses de uno o varios sujetos pasivos. Según lo ha indicado esta Sala, esa inercia frente al cumplimiento de obligaciones preexistentes se puede enmarcar como funcionamiento anormal, en cuanto se corresponda con una actividad material debida. Asimismo, con una conducta ilegítima, que puede ser concurrente con la anterior, en la medida en que el incumplimiento de lo debido no sólo atente contra las reglas de la buena administración, sino también infrinja la juridicidad, por inatención de las potestades administrativas funcionales que dimanan del propio ordenamiento jurídico (votos No. 211 de las 9 horas 40 minutos del 7 de abril de 2005 y No. 308 de las 10 horas 30 minutos del 28 de mayo de 2006).
Ahora, puede ocurrir que la responsabilidad pública por inacción provenga por vía directa y exclusiva, esto es, cuando la indolencia administrativa fue la única causa que produjo el menoscabo reclamado. O bien, que la lesión reprochada tenga una doble causa o comportamiento: por un lado, el ejercicio de un agente -público o privado-, por cuya acción se produce el detrimento en la esfera jurídica del lesionado y, por otro, la inacción de la autoridad pública que no ejerce, como es debido, la conducta requerida para evitar el daño. Se trata, en este último supuesto, de la fiscalización o tutela administrativa no actuada, que como inactividad concurre a producir la lesión. En este caso, revisada la prueba citada por el recurrente y lo señalado en el considerando precedente, esta Sala no encuentra mérito para desvirtuar la responsabilidad que le fue atribuida al gobierno local por la tutela no actuada.
No se obvia que durante el proceso constructivo de la urbanización La Fabiola y el condominio Natalia, la Municipalidad hizo algunas intervenciones en atención a sus competencias legales, verbigracia, la suspensión del inicio de obras del condominio Natalia por carecer de permisos municipales, las misivas que dirigió el alcalde al ingeniero municipal y este a su vez a los encargados de la obra, a efectos de ajustarse a las recomendaciones dadas en algunos de los informes técnicos vertidos, así como, algunas visitas e inspecciones en el lugar; no obstante, tal como lo indicó el Tribunal, ello resulta insuficiente para la atención que ameritaba esta obra. En particular, por las advertencias y recomendaciones que desde el año 2001 se emitieron por parte de la CNE y el Ministerio de Salud, en las que se encomendaba una constante supervisión de parte del ente local y, especialmente, por los deslizamientos que se presentaron en esa misma zona a finales del año 2002 y los resultados arrojados en los estudios técnicos realizados después de esa data.
Si bien a partir de los análisis de suelos y estabilidad de taludes realizados por la empresa Vieto y Asociados S.A. en noviembre y diciembre de 2002, la Municipalidad requirió la construcción de un muro de gaviones, tal cual lo recomendaba dicha compañía; después de su construcción (en julio de 2003), hubo un nuevo estudio realizado por la misma empresa, en el que se indicó que en el primer y segundo muros se podían esperar asentamientos y deformaciones y, sobre ello, el gobierno local hizo caso omiso, o al menos, no hay prueba en contrario. Importante descartar que, de acuerdo con el informe técnico rendido por Ingeotec S.A., visible en la carpeta 26, fue precisamente en ese lugar donde ocurrió el incidente objeto del sub-lite, de ahí la necesidad de haber ejercido un control debido y constante. Ese hecho, por sí solo, evidencia una falta de tutela y fiscalización de parte de la Municipalidad, porque aún y con la existencia de prueba técnica que alertaba sobre posibles hundimientos y deformaciones en el lugar, aunado a los anteriores deslizamientos que se habían presentado, así como las advertencias y recomendaciones que se habían desplegado desde tiempo atrás, omitió ejercer una vigilancia constante en la construcción del condominio, al punto que se realizaron edificaciones verticales sin permiso alguno y sobre una zona que, según relató el deponente José Joaquín González Gamboa, no se podía construir.
Además, según lo indicó el Tribunal y lo acepta el casacionista, esas construcciones fueron el detonante del incidente ocasionado, dado la sobrecarga producida. Ahora, es cierto que la falta de personal, el acceso restringido, la poca visibilidad externa, así como la inexistencia de denuncias de los propios condóminos y/o terceros, coadyuvaron a que el ente local no se percatara de la existencia de las construcciones de cita; no obstante, en un régimen de responsabilidad objetivo como el que gobierna a la Administración Pública, tales factores o circunstancias no desvanecen la responsabilidad recaída por la inacción descrita, pues estos, a lo sumo, incidirían en un ligamen de culpabilidad, el cual, desde luego, no encuentra cabida en una responsabilidad de corte objetivo. Por otra parte, los preceptos 83 y 87 de la Ley de Construcciones y el resto de normas transcritas en la sentencia impugnada, respecto de las cuales, dicho sea de paso, el recurrente no mostró inconformidad alguna, imponen al municipio un deber de vigilancia y control constructivo sobre las obras que se ejecuten en su jurisdicción, obligación que no puede desconocer, por el hecho de que existan profesionales a cargo de la obra, como lo pretende el impugnante.
Si bien la lesión causada estuvo cimentada en una serie de factores, que bien podrían imputarse a la empresa desarrolladora y/o los profesionales a cargo de la obra, y a estos se les podría exigir responsabilidad conforme los cánones citados por el objetante en su recurso, ello no excluye la responsabilidad que se achaca a la Municipalidad derivada de su indolencia o inacción, la que coadyuvó en la generación del daño. Además de esos deberes legales, en garantía de una correcta administración, el ente territorial no podía desconocer que la vida y seguridad estaban en riesgo, dado las advertencias, informes técnicos y hasta la materialización de deslizamientos presentados con anterioridad en la zona. Esos precedentes exigían inspecciones constantes y minuciosas, es decir, verificaciones in situ, que le permitieran al Municipio no solo tener control de las obras realizadas, sino también de la seguridad de aquellas.
Ello no comporta una supervisión de los profesionales, como lo arguye el recurrente, sino de la obra en sí, a fin de asegurarse que esta cumpliera con las especificaciones técnicas necesarias que garantizasen seguridad a los habitantes de la zona. El casacionista arguye que, de conformidad con lo establecido en el artículo 87 de la Ley de Construcciones, en relación con lo dispuesto en el numeral 81 de la Ley Orgánica del CFIA, se concluye que la obligación de fiscalizar la ejecución de las obras constructivas es del profesional responsable y, consecuentemente, del desarrollador, mas no de la Municipalidad, pues el deber de esta última es de vigilancia, el que no puede ir más allá de la verificación del cumplimiento de retiros, área de cobertura y de los permisos otorgados. Con respecto a dicho argumento, ha de advertirse, en primer lugar, el canon 81 citado es inexistente. Tómese nota que la Ley Orgánica del CFIA sólo tiene 66 artículos.
En segundo lugar, de la otra norma citada no es dable inferir que el deber de vigilancia allí impuesto, se circunscriba únicamente a los supuestos señalados por el impugnante. La norma no lo establece así, según se puede observar en su transcripción hecha supra. Por último, si bien los ingenieros -privados- encargados de la obra, podrían percibir mayores honorarios que lo que recibe la Municipalidad por concepto de tributos por el otorgamiento del permiso de construcción, ello no enerva ni atenúa la responsabilidad del gobierno local. Sus obligaciones legales con respecto a las construcciones ejecutadas en su jurisdicción, son independientes del monto recibido por los permisos concedidos. Se insiste, en este caso la Municipalidad fue omisa en su deber de fiscalización o, al menos, no desplegó la conducta que se esperaba ante las circunstancias y antecedentes que rodeaban el proyecto constructivo en examen.
Así, con independencia de la responsabilidad que podría recaer en los profesionales y/o desarrollador de la obra, la Municipalidad no puede librarse de la responsabilidad que le fue achacada, dada su coadyuvancia en la generación del daño, producto de la inacción descrita. En consonancia con lo expuesto, esta Cámara no encuentra mérito para revocar lo fallado y, consecuentemente, se impondrá el rechazo del cargo.
VII.El otro agravio formulado por la representación de la Municipalidad, identificado como “sexto” en su recurso, se conocerá de último, sea después de la resolución del recurso planteado por los actores, en tanto versa sobre la condenatoria en costas.
Recurso de la parte actora
VIII.En el primer embate, se acusa la vulneración de los cánones 190 de la LGAP y 1374 del Código Civil. Señala, en el hecho probado 41, el Tribunal tuvo por demostrado que los actores llegaron a una transacción con las constructoras en sede penal, en la cual obtuvieron la suma de $12,500.00 (doce mil quinientos dólares, moneda de curso legal de los Estados Unidos de América), por la pérdida material de cada una de las residencias, que afectaba tanto el proceso penal como la presente contienda. Anota, el Tribunal consideró que esa transacción afectaba el cobro del daño material pedido en esta causa, pues fue requerido de forma solidaria. Considera que esa conclusión se asienta sobre simples apreciaciones subjetivas, sin apoyo o justificación legal. Explica, en este caso concurrieron los tres requisitos fundamentales para la generación del régimen de responsabilidad objetiva en contra de la Municipalidad de Moravia: a) La existencia de una conducta omisiva, que se traduce en un funcionamiento anormal. b) La generación de un daño antijurídico, efectivo, evaluable e individualizable que las víctimas no tienen el deber de soportar (la pérdida de su casa de habitación y la afectación extrapatrimonial). c) La existencia del nexo causal entre los dos requisitos anteriores.
Añade, el precepto 190 en mención estatuye como eximentes de responsabilidad el hecho de un tercero, culpa de la víctima y fuerza mayor; sin embargo, en este caso no se está en presencia de alguna de ellas, de ahí que no exista fundamento para la denegatoria del daño patrimonial requerido por los accionantes. Más bien, destaca, al concretarse los presupuestos de Ley, lo pertinente era acoger la indemnización solicitada, tal como lo hizo el presidente del Tribunal en su voto disidente. Por otro lado, expone, con lo resuelto se inaplicó el artículo 1374 del Código Civil y las demás normas de ese cuerpo legal que regulan el convenio de transacción. Apunta, el ordinal de cita dispone: “La transacción hecha por uno de los interesados, no perjudica ni aprovecha a los demás si no lo aceptan”. Reprocha, en la sentencia recurrida no se explica cuál es la afectación que provoca la transacción de comentario, que limita o impide el cobro del daño material en la forma como se pretende.
A su parecer, ello genera indefensión, falta de motivación y violación al debido proceso. Aduce: “los juzgadores no tienen legitimación de conformidad con el Código Civil, para decidir o resolver, partiendo de lo negociado en el ámbito privado por dos particulares en un acuerdo de transacción. No existe tan solo una norma en el Código Civil, que así lo legitime”. Aclara, independientemente de si se solicitó una condenatoria solidaria o subsidiaria o de cualquier tipo, lo cierto es que no hay norma en el Código Civil que justifique la producción de efectos positivos o negativos a favor de terceras personas que no participen en la transacción. Tampoco existe una norma legal que establezca que, por el hecho de que el actor llegue a una transacción con una parte, este pierde el derecho a un eventual cobro de daños materiales, tal como lo determinó el Tribunal sin justificación alguna. Advierte, aunque el conflicto transigido deriva de una responsabilidad solidaria, todos los responsables solidarios deben transigir para considerarse parte del contrato de transacción y, por ende, afectados por él.
Recalca, la Municipalidad de Moravia no fue parte de esa transacción, por lo que ese negocio no le beneficia ni le perjudica. Agrega, el deber del Tribunal era determinar si existía responsabilidad en relación con las entidades públicas demandadas y, si así lo fuera, resolver las pretensiones patrimoniales y extrapatrimoniales en la forma que lo determine la Ley. Complementa, la condena solicitada en esta acción es solidaria, de ahí que la víctima tiene la posibilidad de demandar a todas las instituciones y personas que considere oportunas, o solamente a una de ellas. Lo anterior, sostiene, no restringe ni limita el accionar de los jueces para imponer la condenatoria que corresponda, por cuanto basta que quede demostrado el nexo causal entre la conducta (omisiva) y el daño endilgado para que la Administración demandada asuma su responsabilidad. En apoyo a su postura, transcribe un extracto del voto de las 9 horas 40 minutos del 5 de noviembre de 2009 del Tribunal de Casación de lo Contencioso Administrativo.
Por otra parte, alega la errónea interpretación del contrato de transacción. Acota, el Tribunal tuvo por probado que a los actores se les había cancelado el daño material por medio de la transacción de referencia; empero, ello no es cierto. Subraya, en el contrato en mención no dice de forma alguna que los actores recibieron el pago de $12,500.00 como pago por el daño material sufrido. El monto en cuestión, afirma, se recibió con el compromiso de desistir del proceso civil, según la cláusula tercera de dicho negocio. Concretamente se indica: “que el demandado canceló a los propietarios del Condominio Natalia y Urbanización Fabiola por cada unidad habitacional la suma de 12,500 dólares, bajo compromiso de desistir de la acción civil en contra la persona con quien se transaba” (folios 1702-1704 del expediente principal). De igual forma, insiste, en la cláusula segunda -única que refiere al pago de cita- se dispuso: “Se cancelará la suma de doce mil quinientos dólares a cada uno de los propietarios de las fincas filiares que forman parte del Condominio Natalia, y las propiedades que se dirán de Urbanización Fabiola y Lomas de Cabeara y que son actores en el proceso mencionado, en el entendido que, en caso de existir copropietarios del inmueble, únicamente se reconocerá la suma indicada”.
Apunta, como se observa, en ningún lado dice que los accionantes reciben ese dinero como pago por los daños materiales sufridos. Estima que los juzgadores no pueden hacer aseveraciones que ni siquiera las partes hicieron en su negociación privada. Manifiesta, dicha transacción se hizo con la finalidad de culminar un proceso penal y la presente acción civil, mas no para cubrir los daños materiales irrogados. Por otro lado, acota, sólo a dos actores se les reconoció indemnización por daño material, pero en sumas ínfimas, no acordes con la pérdida material sufrida, lo anterior bajo una premisa subjetiva, incompresible y sin justificación lógica y jurídica alguna. Puntualiza, en el caso del co-actor Carlos Rosales Cordero, cuando compró su casa de habitación, la canceló íntegramente por la suma de $52,000.00; sin embargo, como resarcimiento se le concedió únicamente el monto de $12,500.00. En el caso de la co-actora Elizabeth Lizano Marín, a pesar de la pérdida total de su vivienda, ella siguió pagando la deuda a fin de no afectar su perfil crediticio y hasta el momento de interposición del recurso había cancelado el importe de ¢25,000,000.00; sin embargo, también sólo recibió $12,500.00 de indemnización.
Al resto de actores no se les reconoció rubro alguno por ese concepto, pese a que, en el caso de la señora Carmen Zúñiga Jara y su esposo Carlos Blanco Rodríguez tienen una deuda pendiente por pagar de ¢26,000,000.00 entre intereses y capital con el BANHVI. Asimismo, la señora Raquel Cordero Navarro y su cónyuge Juan Carlos Blanco Moya reportan una deuda pendiente con Bancrédito por la suma de ¢12,500,000.00 incluyendo capital e intereses. Pide tomar en cuenta la prueba para mejor resolver ofrecida de previo a dictar sentencia. Menciona, existe un daño grave pues no es sólo la pérdida de la casa, lo cual sucedió hace 11 años, sino también la pérdida de su valor adquisitivo, porque una casa de iguales condiciones no tendría el mismo valor ahora, sino sería mayor. Resalta, lo procedente es reconocer a los actores el pago del daño material sufrido, reconociendo el pago de sus casas de habitación, así como la indexación que establece el artículo 123 del Código Procesal Contencioso Administrativo (CPCA), tal y como se solicitó en la demanda.
Indica, correspondería a los actores cancelar los rubros pendientes ante las entidades bancarias respectivas a partir de los montos otorgados. En esa misma línea, arguye, como parte de la denegatoria, el Tribunal indicó que era improcedente el pago de daño material, por cuanto a muchos de los actores no se les había cobrado la deuda en que incurrieron para la adquisición de su casa, pues aunque hay dos préstamos que están aparentemente en cobro, no existe acción judicial de cobro. Asimismo, consideró que los demandantes no tenían derecho a pedir el valor total de la vivienda, en tanto la suma pedida es superior a la suma en que fueron adquiridas. En criterio del casacionista, esa conclusión se hizo con inobservancia del cardinal 190 de la LGAP, así como del artículo 265 incisos 4) y 5) del Código Civil, en relación con los numerales 305 y 315 ídem. Argumenta, la situación descrita no es una causa eximente de responsabilidad conforme el primer canon citado.
Pide tomar en consideración que, conforme los hechos probados 32-39, los actores son dueños o titulares de un derecho de propiedad debidamente inscrito en el Registro Nacional. Además, en los hechos probados 12-18 quedó acreditado que las casas allí construidas fueron declaradas inhabitables por el deslizamiento ocurrido el 14 de noviembre de 2007. A pesar de tenerse por probado lo anterior, reprocha, se les ha cercenado a los actores dos atributos fundamentales que integran el derecho de propiedad: defensa y poder exigir el pago de indemnización a causa del daño experimentado. Reflexiona, los demandantes perdieron su casa de habitación por una grave conducta omisiva de la Municipalidad de Moravia, lo cual puso en riesgo inclusive la vida de los actores y sus familias. Lo que perdieron, agrega, es un inmueble debidamente inscrito ante el Registro de la Propiedad. Dice, la Ley les faculta a exigir en esta vía el reparo del daño material sufrido, conforme el artículo 265, inciso 4) y 5) del Código Civil, así como el 305 y 315 del mismo cuerpo normativo.
Alude, los inmuebles en cuestión salieron del comercio de los hombres por cuanto sufrieron pérdida total, fueron declarados inhabitables y, conforme el Registro Nacional, los actores son sus propietarios, razón por la cual les asiste el derecho de reclamar los daños materiales que se discuten en este proceso, independientemente si existe deuda pendiente, si el banco acreedor haya condonado la deuda o se haya cancelado parcial o totalmente. Destaca, la relación entre la entidad bancaria y los accionantes es de carácter privado, de ese modo, el Tribunal no debió invocar la falta de cobro de la entidad bancaria como eximente a la responsabilidad de pago del ente local y en perjuicio de los demandantes. Insiste, la deuda bancaria no está siendo cuestionada en esta causa por la entidad financiera respectiva, única que gozaría de legitimación para reprochar perjuicio alguno por la falta de pago.
Opina, ninguna parte procesal puede reclamar beneficio sobre esta situación, ni tampoco el Tribunal puede cercenar los atributos legales que integran el derecho de propiedad en contra de sus titulares. Considera que lo transado entre los bancos y los actores no genera beneficios, ni perjuicios a favor de los demandados ni terceras personas. De igual forma, arguye, si bien el valor de las casas tenía un valor inferior al que fue pedido en esta contienda, ello no es motivo para denegar el daño material. Subraya, de conformidad con el ordinal 190 de la LGAP y 122 del CPCA, lo procedente era aprobar el daño material sufrido y remitir la determinación de su valor a la etapa de ejecución de sentencia, pues allí sería el espacio idóneo para demostrar el valor real y actual que tendría una casa con las mismas especificaciones que tenían al momento que sucedió el evento. Reitera, han pasado casi 15 años desde que los accionantes perdieron sus viviendas.
Con el precio que compraron esas casas, ya no podrían comprar al día de hoy un inmueble de condiciones o características semejantes. A su parecer, la solución más justa y equitativa fue la exhibida por el juez Espinoza Salas en su voto salvado.
IX.Al pronunciarse sobre el daño material reclamado, el Tribunal tomó en consideración que a muchos de los actores no se les había cobrado la deuda en que incurrieron para comprar sus viviendas. Así, ilustró: a los señores Carlos Blanco Rodríguez, Carmen Zúñiga Jara, Raquel Cordero Navarro y Juan Carlos Blanco, a la fecha del dictado de la sentencia no se les había cobrado el préstamo adquirido, a Ericka Pinto Quintero se le canceló por el arreglo conciliatorio al que arribó con Mutual Alajuela y el préstamo de Franklin James Mac Laren fue declarado incobrable. Agregó, muchos de ellos solo cancelaron las cuotas del préstamo hasta la fecha del evento, pero posterior a ello no lo hicieron. Ahora, aclaró, aunque existen dos préstamos que están aparentemente en cobro, sobre estos no existe ninguna acción judicial al respecto. En relación con ellos, dispuso: “en este caso se considera que no tienen derecho estas partes a pedir la totalidad del valor de la vivienda, que en todo caso no asciende a la suma pedida de ciento sesenta y cinco mil dólares por cada casa de habitación, por cuanto fueron adquiridas por montos menores”.
Por otro lado, analizó que existían dos casos especiales: el del señor Carlos Rosales Cordero que canceló en efectivo la totalidad de la casa ($51,500.00) y el de la señora Elizabeth Lizano Marín, quien aún mantiene una deuda con Scotiabank porque continuó pagando el préstamo de $41,643.00 y no demostró haber hecho gestiones para solicitar que se le declarara incobrable. Con respecto a estos dos casos, determinó: “si bien es cierto en este caso podemos determinar que estos dos actores sí sufrieron un daño material superior al de los otros actores, el problema que nos enfrentamos es cuanto al monto en la responsabilidad pedida a la Municipalidad, es claro que los principales obligados a responder por los graves daños que sufrieron los accionantes eran las empresas constructoras y los ingenieros responsables de las obras constructivas y que la Municipalidad es responsable en la proporción de su deber de fiscalización, esto es lo que se le podría achacar, es decir, si las casas estaban o no bien construidas por las constructoras, o si hubo vandalismo al no prever la Junta de Condominios vigilancia en el Condominio La Natalia, son aspectos ajenos a la actuación que se le puede achacar a la Municipalidad.
En ese orden de ideas al revisarse los expedientes tanto administrativos como el judicial digital tenemos que los actores en su momento sacaron de la presente demanda a dos de los demandados en el proceso, en este caso a las empresas constructoras, esto a raíz de una transacción que realizaron en sede penal los acá actores con los representantes de las empresas y los ingenieros involucrados. Recordemos que la responsabilidad que se pedía en torno a todos los demandados era solidaria y consecuencia de ello es que se considera que lo resuelto en la transacción en cuanto a limitar la responsabilidad de las constructoras en la suma de doce mil quinientos dólares por vivienda dañada, afecta también al monto al cual se debe condenar a la Municipalidad a pagar a los dos únicos actores cuyo daño material se considera efectivo en los términos del artículo 196 de la Ley General de la Administración Pública, es decir se considera que el monto que debe cancelar el gobierno local a la señora Elizabeth Lizano Marín y al señor Carlos Rosales Cordero es de doce mil quinientos dólares a cada uno, siendo que no se otorgan intereses por estar la suma otorgada fijada en dólares con lo cual se indexa conforme el tipo cambiario”.
X.Según se observa, en criterio del A-quo, la transacción hecha entre los actores y las sociedades Desarrollos Panorámicos del Este S.A. y Foresta de Moravia S.A. (originalmente accionadas), limitó el quantum indemnizatorio al que podría condenarse a la Municipalidad de Moravia, pues los accionantes requirieron una condena solidaria contra los demandados. En otras palabras, el Tribunal trascendió los efectos de la referida transacción al ente local, en tanto estimó a los accionados deudores solidarios. En relación con dicha postura, precisa hacer las siguientes acotaciones. El canon 1374 del Código Civil establece: “La transacción hecha por uno de los interesados, no perjudica ni aprovecha a los demás si no la aceptan”. Sobre lo allí dispuesto, el tratadista nacional Alberto Brenes Córdoba ha explicado que la transacción sólo tiene eficacia y alcance entre quienes la celebren; sin embargo, cuando hubiere varios co-interesados en el asunto transigido por uno de ellos, la transacción puede aprovechar o perjudicar a cualquiera de los otros que la acepten (Brenes Córdoba, Alberto.
“Tratado de los Contratos”. 5 ed. Editorial Juricentro, Costa Rica. 1998, p. 345). Al tenor de esa disposición, es dable colegir que, por regla general, la transacción sigue el principio de relatividad de los contratos regulado en el canon 1025 ídem, el cual supone que los contratos no producen efecto sino entre las partes contratantes, por lo que no benefician ni perjudican a terceros y, solo por excepción, sus efectos trascienden a otros interesados, supuesto para el cual se torna necesario que estos la acepten. En el sub-lite, el requisito en cuestión no se cumple, pues no consta que el ente territorial haya gestionado en ese sentido. Más bien, cuando los transigentes solicitaron al Tribunal la homologación de su acuerdo, expresamente señalaron: “Advertimos que los otros sujetos ajenos al acuerdo de transacción suscrito, no se benefician del mismo, por lo que respecto de ellos, el proceso continúa”.
En igual sentido, en el propio documento de transacción se indicó: “Que la PARTE ACTORA continuará el proceso de conocimiento 09-003401-1027-CA, contra la Municipalidad de Moravia, El Estado, Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo, El Banco Central de Costa Rica y la Superintendencia de Entidades Financieras, por lo que se trata de una transacción parcial en cuanto a partes”. En esos términos también se homologó la transacción (resolución No. 2198-2011 de las 7 horas 50 minutos del 22 de diciembre de 2011). Conforme lo anterior, la transacción en examen sigue la regla general de cita y, en consecuencia, sólo surte efectos entre las partes contratantes. Desde ese plano, si los actores convinieron con las empresas mencionadas en recibir el pago de $12,500.00 por cada vivienda perdida, ese acuerdo no impide imponerle a la Municipalidad una condena pecuniaria mayor, si los detrimentos endilgados resultan superiores.
Si bien el importe de referencia influye en la cuantificación total del daño, tal como se explicará más adelante, de modo alguno, comporta el límite infranqueable de la responsabilidad pecuniaria a la cual se podría condenar al gobierno local, pues este último carece de título jurídico para beneficiarse de esa transacción. Por otra parte, comporta aclarar, conforme el canon 638 del Código Civil, la solidaridad no se presume, en tanto subyace de pacto expreso, por disposición de Ley o testamento. Así, no resulta viable presumir ni hablar de solidaridad entre las partes inicialmente demandadas, por el solo hecho de que así fue solicitado en la demanda, como lo hizo el Tribunal. Revisados los autos, se denota, originalmente en este proceso se habían demandado a sujetos de derecho privado y de derecho público, a quienes los actores les atribuía responsabilidad solidaria por una convergencia de causas en la generación de los detrimentos alegados (conducta activa de los primeros y conducta omisiva de los segundos).
En atención a tal pedimento, habría correspondido analizar si existía un régimen de responsabilidad común entre los accionados y, de no haberlo, establecer el régimen aplicable a cada uno, así como, determinar si existía o no causa o razón que justificase una condena de carácter solidario entre ellos, como era requerido. Por la naturaleza de lo pretendido y su causa de pedir, sólo después de ese estudio podría tenerse claridad sobre la existencia o no de la solidaridad invocada. Ahora bien, en este caso, como las empresas privadas dejaron de ser parte en esta litis, contra ellos no podría hacerse pronunciamiento alguno. Así, presumir la solidaridad entre los accionados por el hecho de que así fue pedido en la demanda y, a partir de tal premisa, extender los efectos de la transacción de cita a otro co-accionado que no participó de forma alguna en ella, constituye una postura que carece del respaldo fáctico y jurídico suficiente para prohijarla y, por consiguiente, habrá de revocarse el fallo en ese aspecto.
Por otro lado, esta Cámara también difiere de la valoración del detrimento y su indemnización. Según consta en la demanda, los actores catalogaron como daño material la pérdida de sus viviendas. Dicho menoscabo ha quedado fehacientemente demostrado en el subjúdice, tal cual se observa en el hecho probado 13 de la sentencia recurrida, en el cual se indicó que la CNE había declarado inhabitables esas casas, ordenando su desalojo, clausura y hasta demolición. Asimismo, hay una relación causal entre esa lesión y la conducta omisiva de la Municipalidad, tal cual se abordó ampliamente en el considerando VI. Ahora, contrario al razonamiento del Tribunal, para este Órgano decisor el detrimento de referencia resulta independiente del monto que cada uno de los actores pagó o dejó de pagar por sus viviendas. Es decir, si estas habían sido pagadas en su totalidad o se debía parte de ellas por existir créditos con entidades financieras, ello no acrecienta ni atenúa el menoscabo aquí endilgado, pues la relación entre el acreedor y los deudores es ajena a la lesión y conductas que aquí se analizan.
Con la tesis seguida por el A-quo, se caería en el absurdo de concluir que, si alguien recibió su casa a título gratuito, por ejemplo, por donación o herencia, no tendría derecho a reclamar indemnización por su pérdida, por la simple razón de que no pagó suma alguna por ella. El detrimento cuyo resarcimiento fue solicitado por los actores, corresponde a la pérdida de sus casas de habitación, no a los costos de su adquisición, de ahí que lo indemnizable sea el valor actual de una casa en condiciones semejantes a la perdida, lo cual habrá de determinarse pericialmente en la etapa de ejecución, conforme el numeral 122, inciso m), subinciso ii) del CPCA. Ahora, al importe que resulte en esa etapa, debe, necesariamente, descontarse los $12,500.00 recibidos por los actores en la transacción de cita. Ello es así porque, de la revisión del referido acuerdo, se evidencia que el pago en cuestión tuvo como fin resarcir la pérdida de cada vivienda y, desde luego, poner fin a los procesos judiciales que se tramitaban en contra de las empresas Desarrollos Panorámicos del Este S.A. y Foresta de Moravia S.A. Así, como se trata de la indemnización del mismo daño aquí reclamado, habrá de descontarse la referida suma, a fin de evitar enriquecimientos sin causa.
Al tenor de lo expuesto, se acogerá el cargo y, en consecuencia, se revocará la sentencia impugnada únicamente en lo que respecta a la cuantificación del daño material. En su lugar, se condenará a la Municipalidad por ese extremo en los términos expuestos.
XI.En el segundo reparo, se acusa la infracción de los principios constitucionales de proporcionalidad, razonabilidad, equidad y justicia. Explica, el monto fijado como indemnización por daño moral no resulta acorde con el grave sufrimiento padecido por todos los accionantes y que aún en la actualidad les ha costado superar. Agrega, la mayoría de los actores son profesionales que se han esmerado en ofrecerle lo mejor a sus familias, dentro de ello, la vivienda que perdieron y la cual consideraban la idónea para encontrar paz y seguridad. Asegura que, pese a que han pasado más de 10 años desde el incidente, los demandantes aún sienten angustia, frustración, impotencia, inseguridad, zozobra, ansiedad, pena, intranquilidad, desilusión, etc. Arguye que la forma como perdieron sus viviendas y enseres, se traduce en un verdadero trauma permanente, difícil de superar. Ilustra, tener que sacar a su familia solamente con la ropa que andaban puesta, en horas de la noche, bajo el agua, sin saber a dónde llevarlos, es una situación tan lamentable que ni siquiera el transcurrir del tiempo hace que se olvide.
Sobre todo, por la pérdida de bienes de gran valor sentimental. Añade, los actores no tuvieron oportunidad de sacar nada de sus casas y cuando llegaron a ellas, ya las habían saqueado y desmantelado en su totalidad. Considera que, en este caso, los juzgadores no ponderaron la real intensidad del dolor padecido por los actores y la gravedad de lo acontecido, sea que se puso en riesgo la vida de los demandantes y sus familias, quienes pudieron perder su vida al quedar sus casas guindando en un precipicio. Reitera, el hecho de perder su casa, enseres, vecinos, amigos, cambiar de escuela a sus hijos, o bien, transitar grandes distancias para cumplir día a día con sus obligaciones, además de la angustia por saber dónde vivir en adelante y ver manchado su perfil crediticio, es suficiente para que se revalore el resarcimiento otorgado. Estima que el monto dado es simbólico, el cual fue fijado en detrimento de los principios constitucionales de cita.
XII.En cuanto al detrimento moral pedido, el Tribunal explicó que este se acredita y cuantifica mediante una simple presunción humana, que responde a los hechos, tipo de afectación, principios de proporcionalidad y razonabilidad, sana crítica, lógica y prudencia, todo lo cual limita la discrecionalidad del juzgador. Respecto al caso concreto, consideró que la pérdida de las viviendas por las actuaciones omisivas del ente municipal, lo cual generó que los actores debieran salir de sus casas a buscar donde vivir, genera un dolor intenso y una constante tristeza y afectación anímica. Conforme los testimonios de Pamela Umaña Arce, Sheila Fallas Quesada, Christian Lee Vargas, Orlando Apostulo Álvarez y Virginia Fallas Sánchez, los juzgadores arribaron a la conclusión de que el incidente objeto del sub-lite provocó tristeza, angustia, desconcierto y desolación generalizada por la pérdida abrupta y repentina de sus viviendas. Ante lo anterior, estimó que la suma de ¢3,000,000.00 para cada actor, resultaba proporcional y racional para indemnizar la lesión sufrida.
XIII.De acuerdo con jurisprudencia de esta Sala “[…] el otorgamiento de la indemnización del daño (moral) no guarda una estrecha sujeción a factores probatorios (salvo que se refieran a la relación de causalidad), sino a la prudencia y objetivo arbitrio del juzgador. Sin embargo, su fijación está sujeta a los principios de razonabilidad y de proporcionalidad, los que deben ser valorados por la autoridad competente en cada caso concreto, para que su cuantificación sea acorde a Derecho y no lleve a indemnizaciones excesivas que beneficien injustificadamente a una de las partes. Es decir, debe guardar un justo equilibrio derivado del cuadro fáctico específico, cuestión que ha de ponderarse dentro de los límites señalados […]” (Consúltense, entre otras, las sentencias No. 782 de las 9 horas 20 minutos del 21 de julio de 2016 y No. 257 de las 16 horas 27 minutos del 20 de mayo de 2019). Del análisis de las circunstancias que rodean este caso, no cabe duda que los actores sufrieron una lesión en su fuero interno producto de la pérdida repentina de sus viviendas y la forma como fue el incidente.
No obstante, esta Sala considera que el monto concedido resulta proporcional y racional con el detrimento padecido. El recurrente cita una serie de circunstancias que agravan la lesión padecida, verbigracia, la pérdida de enseres, el traslado de sus hijos a otras escuelas o transitar largas distancias para cumplir con sus obligaciones; sin embargo, tales factores no quedaron demostrados en el subexamine y el recurrente tampoco cita la probanza que demuestra el particular. Así, esas condiciones especiales no pueden ser tomadas en cuenta por esta Cámara en la valoración del quantum indemnizatorio. Del análisis del único factor imputable a la Municipalidad -pérdida abrupta de sus casas de habitación-, esta Sala estima que la suma otorgada a cada actor, resulta proporcional para resarcir la frustración, tristeza, angustia y demás sentimientos generados por la lesión de comentario. De esta forma, se prohijará lo resuelto y, por consiguiente, se denegará la censura.
XIV.En el reproche identificado como “sexto” en el recurso interpuesto por la representación de la Municipalidad, se aduce el quebranto del cardinal 194 del CPCA. Explica el recurrente: “Por considerarse que existe una ruptura del nexo de causalidad con respecto a la Municipalidad, se considera que también debe existir exención en costas, siendo además, que aún cuando se sostuviera la sentencia condenatoria conforme lo señala el numeral 194 del Código Procesal Contencioso Administrativo, la parte vencedora incurrió en plus petitio, pues la diferencia entre lo reclamado y lo obtenido en definitiva fue de un quince por ciento (15%) o más y ello exime, al demandado al pago de costas, y así requerimos de forma supletoria se declare, claro está, en caso de que ese tribunal sostuviera la condenatoria”.
XV.En virtud de que esta Sala mantuvo la responsabilidad declarada en perjuicio de la Municipalidad, el primer argumento pierde, en automático, cabida en la especie. Por otra parte, en cuanto a la plus petitio alegada, debe advertirse que, conforme el artículo 194 citado, dicha figura se define como la diferencia de un 15% o más entre lo pedido y lo otorgado, siempre que las bases de la demanda no sean consideradas expresamente provisionales o su determinación dependa del arbitrio judicial o del dictamen de peritos. En este caso, los actores solicitaron el monto de $175,000.00 por daño material y ¢20,000,000.00 por daño moral. Dichos rubros responden a estimaciones provisionales y prudenciales, pues el primer detrimento aún no se ha determinado y su cuantificación penderá de la determinación de peritos, conforme lo dispuesto en el considerando X. El segundo evidentemente es prudencial, pues el quamtum fue fijado conforme el prudente arbitrio del juzgador, según se indicó el considerando XIII. Así, al ser la estimación provisional una excepción regulada en la misma norma, es claro que en este caso no hubo plus petitio y, por ello, se denegará el embate.
XVI.En mérito de lo expuesto, se rechazará el recurso de casación interpuesto por la representación de la Municipalidad de Moravia, quien deberá sufragar las costas generadas con su ejercicio, de conformidad con el canon 150.3 del CPCA. El recurso interpuesto por la representación de la parte actora se acogerá y, en consecuencia, se revocará la sentencia objetada únicamente en lo que respecta al pronunciamiento sobre el daño material. En su lugar, fallando por el fondo, se condenará a la Municipalidad de Moravia a pagar a favor de los actores el valor actual de una casa de habitación de condiciones semejantes a las que perdieron, monto que se calculará pericialmente en la etapa de ejecución de sentencia y al cual habrá de rebajársele $12,500.00. Se aclara que la indemnización aquí establecida responde a cada vivienda perdida, de ahí que deba pagarse un único monto a favor de los cónyuges Carlos Blanco Rodríguez y Carmen Zúñiga Jara, así como Raquel Cordero Navarro y Juan Carlos Blanco Moya, por ser ambos consortes de cada pareja propietarios del mismo bien. En lo demás se mantendrá incólume.
POR TANTO
Se declara sin lugar el recurso de casación interpuesto por la representación de la Municipalidad de Moravia, quien debe sufragar las costas generadas con su ejercicio. Se acoge el recurso formulado por la parte actora y, en consecuencia, se revoca la sentencia recurrida únicamente en cuanto al pronunciamiento sobre el daño material. En su lugar, fallando por el fondo, se condena a la Municipalidad de Moravia al pago del valor actual de una casa de habitación de condiciones semejantes a las que perdieron los actores, monto que se calculará pericialmente en la etapa de ejecución de sentencia y al cual habrá de rebajársele la suma de $12,500.00 ya pagados. La indemnización aquí establecida responde a cada vivienda perdida, de ahí que deba pagarse un único monto a favor de los cónyuges Carlos Blanco Rodríguez y Carmen Zúñiga Jara, así como a Raquel Cordero Navarro y Juan Carlos Blanco Moya. En lo demás se mantiene incólume.
Luis Guillermo Rivas Loáiciga Damaris Vargas Vásquez Jorge Alberto López González Jéssica Alejandra Jiménez Ramírez Germán Serrano García ERAMIREZCA
Document not found. Documento no encontrado.