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Payment of Prohibition to Municipal Accountant Not Part of Tax AdministrationPago de prohibición a contador municipal no forma parte de la administración tributaria

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OutcomeResultado

Partially grantedParcialmente con lugar

The Court declares the absolute nullity of the acts recognizing payment of prohibition to the municipal accountant, with prospective effect only, and denies the claims for reimbursement and retroactive nullity.El Tribunal declara la nulidad absoluta de los actos que reconocieron el pago de prohibición al contador municipal, con efectos únicamente hacia futuro, y rechaza las pretensiones de reintegro y de nulidad con efecto retroactivo.

SummaryResumen

The Administrative Court analyzes the legality of two administrative acts that granted a municipal accountant in Orotina payment for prohibition. The Municipality sought judicial review (lesividad), arguing the accountant is not part of the tax administration and does not qualify for such payment. The Court declares the absolute nullity of the acts because the accountant's functions are not directly related to tax management, but only instrumental, thus failing the requirements of Article 118 of the Tax Code and Law 5867. It rejects the statute of limitations because the acts are of continuous effect and were in force when the lesividad was declared internally. However, the nullity is prospective only (ex nunc) since the lawsuit was filed more than one year after the acts were adopted; therefore, reimbursement of amounts already paid is denied. Reimbursement is also rejected because the payments were received in good faith based on prior legal and technical opinions.El Tribunal Contencioso Administrativo analiza la legalidad de los actos que reconocieron al contador municipal de Orotina el pago de prohibición. La Municipalidad demandó por lesividad los oficios de 2008 y 2011, alegando que el contador no pertenece a la administración tributaria y no le corresponde ese pago. El Tribunal declara la nulidad absoluta de los actos porque las funciones del contador no son de gestión fiscal directa, sino instrumentales, por lo que no se cumplen los requisitos del artículo 118 del Código Tributario y la Ley 5867. Rechaza la prescripción porque los actos son de efecto continuado y estaban vigentes al momento de la declaratoria de lesividad. Sin embargo, la nulidad solo tiene efectos hacia futuro (ex nunc) porque la demanda se presentó después del año de adoptados los actos, por lo que no procede la devolución de lo pagado. También se rechaza el reintegro porque los pagos se recibieron de buena fe con base en criterios legales y técnicos previos.

Key excerptExtracto clave

To the extent that they grant Mr. Juan Vargas Bolaños a legal regime of prohibition under Articles 118 of the CNPT, Article 1 of Law 5867 (and its sole transitory provision) and mandate 4(d) of the Municipal Code, without meeting the prerequisites such a regime requires, this Court finds that official letter AM-0281 of May 21, 2008, is deficient in the element of grounds, because the factual prerequisite provided by the legal system for applying the prohibition regime to the position of Municipal Accountant of Orotina—a regime inherent in positions directly related to the Tax Administration—is not present. This deficiency also renders the act's content illegitimate, since those norms do not establish such a regime for that particular position. As a logical consequence, and due to the evident connection, under Article 164.2 of the General Public Administration Act, official letter AM-02103-2011-2016 of November 29, 2011, is equally defective and therefore null, insofar as it orders a percentage increase in the recognition of prohibition, an item which, as noted, is improper considering the credentials provided in this proceeding. Consequently, the absolute nullity of official letter AM-0281 of May 21, 2008, and official letter AM-02103-2011-2016 of November 29, 2011, both from the Municipal Mayor's Office of Orotina, must be declared. In accordance with Article 34.1 of the CPCA, in relation to Article 39.2 thereof, this invalidation is constitutive, for purposes of future inapplicability, and not retroactive, given that, despite involving acts of continuous effect, this action was filed more than one year after those acts were adopted. This leads to the rejection of the claim in its second prayer for relief, because the annulment ordered, by statutory mandate, has only prospective and not retroactive effect as requested.En la medida en que disponen a favor del señor Juan Vargas Bolaños el otorgamiento de un régimen legal de prohibición previsto en los ordinales 118 del CNPT, artículo 1 de la Ley 5867 (y su transitorio único) y mandato 4 inciso d) del Código Municipal, sin concurrir los presupuestos que tal régimen supone, es consideración de este Tribunal que el oficio AM-0281 del 21 de mayo del 2008 presenta una deficiencia en el elemento motivo, por no concurrir el presupuesto de hecho previsto por el Ordenamiento Jurídico para la aplicación a favor del puesto de Contador Municipal de Orotina, del régimen de prohibición que es propio de los puestos relacionados de manera directa con la Administración Tributaria. Tal deficiencia conlleva además que el contenido del acto sea ilegítimo, dado que esas normas no consagran tal régimen para ese cargo en particular. Como derivación lógica de ello, y por la evidente conexidad que se produce, en orden a lo estatuido por el canon 164.2 de la Ley General de la Administración Pública, resulta igualmente patológico, y en consecuencia, nulo, el oficio AM-02103-2011-2016 del 29 de noviembre del 2011, en la medida que dispone el incremento porcentual de reconocimiento de la prohibición, rubro que en orden a lo señalado, es improcedente considerando los atestados aportados a este proceso. Ergo, debe disponerse la nulidad absoluta del oficio AM-0281 del 21 de mayo del 2008 y el oficio AM-02103-2011-2016 del 29 de noviembre del 2011, ambos de la Alcaldía Municipal de Orotina. De conformidad con el ordinal 34.1 del CPCA, en relación con el numeral 39.2, ambos del CPCA, dicha supresión se realiza de manera constitutiva, para efectos de su inaplicabilidad a futuro, y no de manera retroactiva, siendo que, pese a tratarse de actos de efecto continuado, la presente acción fue formulada después del año ulterior a que esas conductas fueron adoptadas. Ello supone el rechazo de la demanda en cuanto a su pretensión segunda, pues la anulación dispuesta, por imperativo legal, es solamente con efecto prospectivo y no retroactivo como se peticiona.

Pull quotesCitas destacadas

  • "La prohibición es un incentivo económico que se les cancela a los funcionarios públicos a efectos de que éstos no presten sus servicios en otras instituciones públicas o privadas. Así, el régimen de prohibición se constituye en un impedimento al ejercicio liberal de los profesionales y en una restricción o limitación al derecho fundamental al trabajo que consagra nuestra Constitución Política en su numeral 56."

    "Prohibition is an economic incentive paid to public officials to prevent them from providing services to other public or private institutions. Thus, the prohibition regime constitutes an impediment to the liberal practice of professionals and a restriction or limitation on the fundamental right to work enshrined in Article 56 of our Political Constitution."

    Considerando IX

  • "La prohibición es un incentivo económico que se les cancela a los funcionarios públicos a efectos de que éstos no presten sus servicios en otras instituciones públicas o privadas. Así, el régimen de prohibición se constituye en un impedimento al ejercicio liberal de los profesionales y en una restricción o limitación al derecho fundamental al trabajo que consagra nuestra Constitución Política en su numeral 56."

    Considerando IX

  • "La potestad fiscal en consecuencia, supone competencias de determinación (cuantificación), fiscalización (verificación de cumplimiento de deberes formales y materiales) y recaudación (verificación de pago de tributos mediante actos de percepción o requerimientos de pago -cobro-), dentro de las que se incluye, por ejemplo; la tasación de bienes como elemento de cuantificación de tributos, el requerimiento de información a sujetos pasivos y/o terceros, acciones de cobro tributario, emisión de criterios interpretativos relativos a normas o relaciones fiscales, así como de planificación de fiscalización. Lo anterior supone esa relación directa con la administración tributaria que sería necesaria e impostergable para la aplicación del régimen de prohibición."

    "Tax authority thus entails powers of assessment (quantification), audit (verification of compliance with formal and substantive duties), and collection (verification of tax payments through acts of receipt or payment demands—collection), including, for example, property valuation as an element of tax quantification, requests for information from taxpayers and/or third parties, tax collection actions, issuance of interpretative criteria regarding tax norms or relationships, and audit planning. This implies a direct relationship with tax administration that would be necessary and indispensable for the application of the prohibition regime."

    Considerando XI

  • "La potestad fiscal en consecuencia, supone competencias de determinación (cuantificación), fiscalización (verificación de cumplimiento de deberes formales y materiales) y recaudación (verificación de pago de tributos mediante actos de percepción o requerimientos de pago -cobro-), dentro de las que se incluye, por ejemplo; la tasación de bienes como elemento de cuantificación de tributos, el requerimiento de información a sujetos pasivos y/o terceros, acciones de cobro tributario, emisión de criterios interpretativos relativos a normas o relaciones fiscales, así como de planificación de fiscalización. Lo anterior supone esa relación directa con la administración tributaria que sería necesaria e impostergable para la aplicación del régimen de prohibición."

    Considerando XI

  • "La existencia de dictámenes jurídicos y técnicos que en su oportunidad respaldaron la aplicación del régimen de prohibición a favor del accionado, y en virtud de la cual obtuvo los ingresos salariales cuestionados por el Ayuntamiento, evidencia, para esta Cámara, que tales partidas constituían derechos adquiridos de buena fe, y que por ende, resulta improcedente la orden de reintegro."

    "The existence of legal and technical opinions that at the time supported the application of the prohibition regime in favor of the defendant, and by virtue of which he obtained the salary income challenged by the Municipality, shows, for this Chamber, that such amounts constituted rights acquired in good faith, and therefore, an order for reimbursement is improper."

    Considerando XIII

  • "La existencia de dictámenes jurídicos y técnicos que en su oportunidad respaldaron la aplicación del régimen de prohibición a favor del accionado, y en virtud de la cual obtuvo los ingresos salariales cuestionados por el Ayuntamiento, evidencia, para esta Cámara, que tales partidas constituían derechos adquiridos de buena fe, y que por ende, resulta improcedente la orden de reintegro."

    Considerando XIII

Full documentDocumento completo

VI.- Grounds for detriment in the specific case. In the present matter, from the analysis of the case file, it is evident that on January 22, 2008, Mr. Juan Vargas Bolaños, in his capacity as Municipal Accountant (Contador Municipal), requested the Mayor to pay the economic compensation for prohibition (prohibición). In response to that request, by official communication DLMO No. 030-2008 of March 18, 2008, the Legal Department of the Municipality of Orotina informed the Municipal Mayor that the payment of prohibition for the position of Municipal Accountant was appropriate. Likewise, in official communication URRHH-0018-2008 of April 30, 2008, the Human Resources Unit of the Municipality of Orotina informed the Municipal Mayor’s Office regarding the request for payment of prohibition made by the Municipal Accountant: "...I inform you that his functions issued by the Civil Service were analyzed and these coincide with the reason for the performance of his position and the close relationship stipulated with the administration of taxes and other revenues and expenditures of this Institution. Regarding his credentials, upon review of his personal file, it indicates that he is a Mid-Level Technician in Accounting, has advanced studies in a Bachelor's Degree in Business Administration with an Emphasis in Finance from the Latin American University of Science and Technology (ULACIT), and is a member of the College of Accountants of Costa Rica with membership card No. 11079. Based on the foregoing, and based on the cited study and legal opinion of Attorney Evelyn Solera Solís, Municipal Lawyer, said official is subject to the payment of prohibition, even without having a professional level, as indicated by the sole transitory provision of Law 5867." Along the same lines, official communication URRHH-0018-2008 of April 30, 2008, from the Human Resources Unit, states that: "... taking into consideration that the studies are advanced and that he only has one year left to complete the Bachelor's Degree program in Business Administration with an Emphasis in Finance, the applicable percentage of compensation for prohibition is thirty percent (30%) more of his base salary." Supported by those legal and technical analyses, by official communication AM-0281 of May 21, 2008, the then Municipal Mayor indicated to the Head of Human Resources, in relation to the request submitted by the defendant: "...If the budgetary content is available in each involved item, the indicated payment is authorized, under the protection of the studies carried out and presented to this Mayor's Office, provided that other payments already committed to date are not affected." That is, from that act onward, the defendant's right to have the prohibition item paid in his favor was recognized, which, according to the content of those actions, derives from the application of Law No. 5867 and the consideration that the position held by the defendant, that is, Municipal Accountant, is part of the fiscal management of the local entity. From that act onward, a favorable effect derived from the adoption of an act of a mixed nature was incorporated into the legal sphere of said public agent, insofar as, while it entails the conferral of an economic payment, this is nothing other than the monetary compensation for the imposition of a prohibition regime on the exercise of alternative activities, which, under the logic of those formal actions, found support in the norms and factual conditions indicated. Subsequently, on August 9, 2011, the defendant petitioned the Municipality for an increase in the percentage of the prohibition payment, for which purpose he provided a copy of his degree as a licentiate in Business Administration. In response, by unnumbered official communication of October 28, 2011, from Attorney Giovanni Varela Díjeres, it was indicated: "...It corresponds to the Municipal Accountant, in the case of the Municipality of Orotina, to administer the Municipality's revenues and taxes, so there is no doubt that the prohibition payment assigned (sic) in the law corresponds to him. / Now, since this official is already paid the 30% prohibition, what is appropriate is to analyze and verify the legitimacy of his academic degree with the Ministry of Public Education, and once that procedure is completed, to allocate the necessary budget items for the payment of the total prohibition indicated in the law." Through official communication AM-02103-2011-2016 of November 29, 2011, the Municipal Mayor indicated to the Human Resources Unit regarding the request for an increase in the prohibition percentage made by the defendant: "...I request you to verify the legitimacy of the academic degree of Mr. Juan Vargas Bolaños with the Ministry of Public Education, for the recognition of the prohibition payment, and if there is a budget, proceed with the respective payment." Again, this is an act of favorable content (mixed, as it also imposes restrictions derived from the prohibition regime), which, like official communication AM-0281 of May 21, 2008, is final and binding, making it appropriate to weigh the validity of these conducts within this detriment (lesividad) proceeding.

VII.- Pursuant to the foregoing, from the standpoint of competence to declare the detriment internally (administratively), it is established that through official communication AI-292-2014 of December 2, 2014, the Internal Audit Office of the Municipality of Orotina sent the Municipal Presidency report AI-RH-002-2014 of November 5, 2014, titled "STATEMENT OF FACTS FOR ALLEGED IRREGULARITIES COMMITTED IN THE RECOGNITION OF THE PROHIBITION ON PRACTICING A LIBERAL PROFESSION GRANTED TO THE ACCOUNTANT OF THE MUNICIPALITY OF OROTINA, MR. JUAN VARGAS BOLAÑOS, WHICH COULD GENERATE THE ABSOLUTE NULLITY OF THE ADMINISTRATIVE ACT THAT GRANTED SAID RECOGNITION". In that report, it concludes that official communication AM-0281 of May 21, 2008, which authorized payment of the prohibition item, as well as AM-02103-2011-2016 of November 29, 2011, which recognized an increase in the prohibition percentage from 30% to 65%, allegedly contain grounds for absolute nullity (vicios de nulidad absoluta) because the condition of being an official who performs functions of administration, collection, and oversight of taxes is not met. It indicated that the position of Municipal Accountant is not part of the structure of the Tax Administration, since the relationship with this function is only accessory and indirect. It recommended filing a detriment proceeding against the indicated acts. By official communication No. PCMO-TR-003-2014 of December 2, 2014, the Presidency of the Municipal Council sent said report to the Legal Advisory Office, and by official communication AL-PCMO-001-2015 of January 9, 2015, the Legal Advisor to the Presidency of the Municipal Council of Orotina replied to official communication No. PCMO-TR-003-2014 of December 2, 2014, concluding that it was appropriate to proceed with the recommendation issued by the Internal Audit Office to file a detriment proceeding against official communications AM-0281 of May 21, 2008, and AM-2103-2011-2016 of November 29, 2011, both from the Municipal Mayor's Office. In Article 3, Committee Opinions, point XIV of the minutes of Ordinary Session No. C-AJ-107-2014 held on January 14, 2015, of the Committee on Legal Affairs of the Municipality of Orotina, official communication AL-PCMO-001-2015 and the statement of facts AI-RH-002-2014 (mentioned above) were considered, and it was recommended that the Municipal Council proceed with the corresponding declaration of detriment. Ultimately, in Article 7-2 of Ordinary Session No. 454 held on October 20, 2015, it ordered the approval of the recommendation of the Committee on Legal Affairs, to file the detriment proceeding against official communications AM-0281 of May 21, 2008, and AM-2103-2011-2016 of November 29, 2011, both from the Municipal Mayor's Office. Subsequently, the Municipal Mayor, pursuant to the representational powers conferred by subsection 17, paragraph n) of the Municipal Code, filed this judicial action—a competence not subject to debate in this case. This factual account confirms the subjective element, and also the procedural element, insofar as the legal and technical analyses upon which the administrative head based his decision to resort to this form of ex officio suppression of favorable conducts are contained in the case file. From the objective standpoint, the detriment must fall upon acts of favorable content, given that both challenged actions, insofar as they recognize the payment of the salary item for prohibition, grant (within their mixed nature) a favorable effect to the public agent. It is clear that this act is one which, regardless of its validity or not, contains a favorable effect for the official, by conferring a subjective right consisting of the payment of a salary bonus as compensation for a legal imposition not to perform activities different from those of his position for the local entity. These types of relationships are of a mixed nature, because while they recognize a right to economic compensation, such consequence derives from the imposition of a series of limitations and restrictions, in the case of exclusive dedication (dedicación exclusiva), voluntarily accepted by the public agent, whereas in prohibition, they result from legally imposed impediments, with no possibility of contrary will. Hence, due to the protection of the doctrine of the intangibility of one's own acts that emanates from subsection 34 of the Political Constitution, its suppression due to invalidity must be carried out through the procedural channels established by the Legal System for such purposes, as is the case with the mechanism provided for by Article 173 of the LGAP, or, as happens in this case, through the detriment proceeding.

VIII.- Now, regarding the temporal element, it is relevant to note that the defendant raised a defense of statute of limitations (prescripción) during the preliminary hearing, considering the deadline to resort to detriment had expired. Regarding this particular, subsection 34.1 of the CPCA imposes the deadlines that apply in the stages of this procedure under review. The norm states:

  • 1)When the Administration itself, author of a declaratory act of rights, intends to demand its annulment before the Contentious-Administrative Jurisdiction, the supreme hierarchical superior must previously declare it detrimental to public, economic, or any other nature interests. The maximum period for this shall be one year, counted from the day after the day on which it was issued, unless the act contains grounds for absolute nullity, in which case, said declaration may be made while its effects persist. In this latter scenario, the one-year period shall run from when its effects cease, and the judgment declaring the nullity shall do so solely for the purposes of its annulment and future inapplicability.

That norm clearly establishes that, as an initial premise, the supreme authority of the respective Administration has a period of one year, counted from the business day following its issuance (not its notification), to declare the act detrimental to public interests in the administrative venue. However, the same mandate exceptionally establishes the persistence of the power to declare internal detriment, only for those conducts that suffer from absolute nullity, while their effects persist, in which case, that declaration can be made as long as that cycle of effectiveness is maintained and even within the year following the definitive cessation of effectiveness. This concerns the possibility of suppressing through this path the so-called acts of continued effect (actos de efecto continuado), that is, those whose validity implies the enforceability of effects and the requirement of periodic conducts within a legal relationship that is not exhausted with the adoption of the act. However, in this eventuality, the same norm indicates that the judgment ordering the eventual (absolute) nullity shall do so solely for the annulment and future inapplicability of the conduct. It should be noted that such option is only applicable to the absolute nullity of acts of continued effects, because in the case of acts with instantaneous effect, it is clear that the referred year runs from the adoption of the conduct, by application of the generic rule imposed by the precept referred to ut supra. Having said this, it is appropriate to indicate that in the hypothesis under analysis, concretized in the detriment of absolutely null acts of continued effects, if the internal declaration of detriment is made within the year following the adoption of the conduct, the eventual suppression through the judicial detriment proceeding will have retroactive effect, pursuant to what is established by canon 39.2 in relation to 131 of the CPCA and the doctrine of subsection 171 of the LGAP. Otherwise, that is, when applying the legal permissibility, faced with an absolutely null act of continued effects, that declaration is made after the year following its adoption, as mentioned by said norm 34.1 of the CPCA, the nullity declared in the judgment shall be solely for the purposes of its suppression and future inapplicability. The foregoing implies that in this scenario, the annulment of the act is carried out in a constitutive and prospective manner (ex nunc), without it being feasible, by express legal imperative, to attribute a retroactive effect to that suppression, whereby, in such cases, exceptionally, even when dealing with nullity of an absolute degree, the legal and material effects that the act has produced cannot be disregarded when undertaking eventual claims for compensation, restitution, or reimbursement. That is, those effects produced during the effective period of the act are maintained, and the nullity of the act is ordered so that it ceases to produce effects, without such suppression reaching those effects already consummated prior to the invalidation of the act that supports them. This pointed circumstance is decisive for this matter, because although the declaration of detriment was issued by the Municipal Council in agreement 2 of ordinary session 394-27-01-2015, that is, after the one-year period referred to in subsection 34.1 of the CPCA had already elapsed, the truth of the matter is that the conducts subject to this detriment proceeding constitute (both) acts of continued effect, insofar as they involve periodic benefits between the public agent and the Local Administration, as a derivation of the imposition of a prohibition regime by virtue of which a salary bonus is recognized, such that as long as that employment relationship remains in force and that bond persists, the content of those provisions is challengeable in this venue according to the tenor of the indicated regulations. From that argumentative standpoint, given that the acts that recognized the defendant's salary compensation for prohibition, by considering that he forms part of the fiscal management of the municipal government, were in force at the moment the Municipal Council made the administrative declaration of detriment, there is no preclusion whatsoever of said power, whereby the challenge of the statute of limitations (expiration) of that component must be rejected. For its part, the lawsuit under analysis was filed on November 6, 2015, and the internal detriment was declared in Article 7-2 of Ordinary Session No. 454 held on October 20, 2015, ergo, the maximum period to initiate this cause, regulated by Article 34 in relation to 39, both of the CPCA, has not been violated. The foregoing demonstrates that from the formal standpoint, the detriment action is admissible, which obliges entering into the analysis of the pathology (or not) of the questioned conducts.

IX.- On the validity of the challenged acts. This detriment action is based on the alleged absence of the fundamental conditions that allow payment of the prohibition item to the municipal accountant, as the local entity considers that he does not form part of tax management, for which reason the payment provided for in Law No. 5867 is not applicable. From the analysis of the case file, it is evident that the request for recognition of this salary aspect was subject to analysis by the respective internal bodies. Specifically, in official communication DLMO No. 030-2008 of March 18, 2008, the Legal Department of the Municipality of Orotina considered that said payment was appropriate. To that end, it considered that the aforementioned payment could only be recognized to officials who were expressly included within the laws that provided for such treatment. From that standpoint, it indicated that the sole transitory provision of Law No. 5867 established that professionals who had equivalent preparation and occupied permanent positions, framed within Article 99 of the Tax Code of Standards and Procedures, would receive the same compensation as professionals. It considered that: "...if the Municipal Accountant Co-participates through his position in the Tax Administration contemplated in Article 4, paragraph e) of the Municipal Code, he would thereby be subject to the prohibition that has been developed, and therefore the right to the respective economic compensation would correspond to him by provision and imperative of the legal system." From the technical standpoint, in official communication URRHH-0018-2008 of April 30, 2008, the Human Resources Unit of the Municipality of Orotina indicated to the Municipal Mayor's Office that the analyzed functions issued by the Civil Service and those inherent to the position have a close relationship with the stipulations regarding the administration of taxes and other revenues and expenditures of this Institution. Likewise, regarding credentials, that opinion indicated that the official was a Mid-Level Technician in Accounting, with advanced studies (at that date) in a Bachelor's Degree in Business Administration with an Emphasis in Finance from the Latin American University of Science and Technology (ULACIT) and is a member of the College of Accountants of Costa Rica with membership card No. 11079. Along the same lines, official communication URRHH-0018-2008 of April 30, 2008, from the Human Resources Unit, states that: "... taking into consideration that the studies are advanced and that he only has one year left to complete the Bachelor's Degree program in Business Administration with an Emphasis in Finance, the applicable percentage of compensation for prohibition is thirty percent (30%) more of his base salary." Under the protection of those criteria, the prohibition payment was authorized in official communication AM-0281 of May 21, 2008, by the then Municipal Mayor. As can be observed from the reasoning of those actions, the fundamental criterion for granting the prohibition payment was precisely that the functions of the Municipal Accountant are considered inherent to the municipal Tax Administration. Precisely, the argumentative basis of this detriment proceeding is that such antecedent condition does not exist, so the prohibition regime is inapplicable. For such purposes, it is necessary to specify the scope of that referred regime. Regarding the difference between prohibition and exclusive dedication, this Tribunal, among others, in resolution No. 1554-2009 of 10 hours 15 minutes of August 10, 2009, indicated on this specific point: "From the very outset, it is necessary to distinguish between the regime of exclusive dedication and that of prohibition in the public employment regime. The former results from an agreement between the Public Administration and the public official. That is, the employee requests to be paid that economic incentive, under the commitment to dedicate themselves exclusively to the exercise of the functions of the position for which they were hired, renouncing the private practice of their profession. The entity or body for which they work will always have discretion to determine whether the occupied position requires such dedication and will determine whether to grant it or not. If it is accepted, an agreement or contract of exclusive dedication is signed. Because it is a liberality of the Administration, the basis for its granting is always discretionary and normally comes from two sources. As a general rule it is consensual, but in some cases it is regulated via regulation. It should be noted, however, that once granted, the setting of the corresponding percentage is based on objective criteria such as the requirements, tasks, and responsibilities inherent to a given position, with the percentage needing to be higher the greater the level of complexity and responsibility of the functions inherent to the post. On the other hand, prohibition is an economic incentive paid to public officials so that they do not provide their services in other public or private institutions. Thus, the prohibition regime constitutes an impediment to the liberal practice of professionals and a restriction or limitation on the fundamental right to work enshrined in our Political Constitution in its numeral 56. Precisely for this reason, judicial and administrative jurisprudence has consistently indicated that its regulation is reserved to Law, which must be interpreted restrictively. This is because prohibition is not an employer's liberality but a legal imposition inherent to the occupied position, as it involves an incompatibility between the exercise of the public function and that of the private profession, due to a potential conflict of interests between both, which could place the official in a certain degree of partiality when making decisions, a situation that, in protection of the principles of legality, transparency, and efficiency, among others, should not occur. (...)". This highlights that prohibition is not conditioned on a liberality (discretionary decision) of the employer or the management of the public official, but rather on a legal imposition that prevents the public agent from performing alternative activities outside of those inherent to the position they hold in the Public Administration. According to the legal regime that ultimately applies, for that restriction, an economic equivalent may or may not be recognized as compensation; however, it is insisted, it is the law imposing the restriction that imposes that compensatory aspect.

X.- Unlike exclusive dedication, which has a consensual basis, prohibition, it is reiterated, emanates from an express order of law. In that order, that aspect is not available within employment relationships, insofar as, if the subjective and objective conditions provided for by the legislator are met, the restriction on the public agent from performing alternative work or providing services for tasks foreign and different from those inherent to their position emerges and is imposed. It therefore entails a legal impossibility to perform other types of remunerated activities (with the exceptions that the law itself allows) different or foreign to those that have given rise to the public employment bond, by virtue of which, they must work solely for the employing Administration. Strictly speaking, the prohibition regime is based on grounds of incompatibility with the tasks performed by a public agent, such that the performance of other private or particular activities may compromise the duties of impartiality, objectivity, probity, transparency, and independence that their position imposes on them. Considering the legal bond produced in this type of relationship (special regime of subjection), the formal act of investiture entails the coerciveness of those impositions and restrictions. On this matter, the Second Chamber of the Supreme Court of Justice has indicated in vote No. 327-2012 of 09:15 hours of April 13, 2013: "This Chamber has repeatedly held that this institution entails a restriction on professional practice (see Articles 56 and 74 of the Political Constitution), since officials subject to it are absolutely prevented from holding other public positions, as well as from performing, in the private sector, activities related to the positions they hold in the Public Administration and even activities foreign to those positions, except for the exceptions that the law establishes in each case. The foregoing is so, in protection of the public interest and based on high ethical content, tending to prevent those who hold certain positions in the Public Administration from dedicating their time to other activities in the private field, as this could affect the necessary intensity in the fulfillment of the activities inherent to the function, or else, generate an undesirable confusion in the interests of one field or another (the private and the public), which would eventually entail the sacrifice of the public interest for the benefit of private interest. Thus, as can be deduced from the foregoing, prohibition constitutes a limitation on a fundamental right (freedom of work) and, therefore, its imposition is a matter reserved to law. (...)" Therefore, prohibition operates by operation of law, and by unilateral provision of the employing Administration, without the need for the official to request it, and without it being able to be considered waivable (or available) by the public agent or part of a discretionary exercise by the Administration. In essence, it is inherent to the service relationship, as indicated by the Constitutional Chamber, among many, in votes numbers 1396 of 14:31 hours, of March 22; 3370 of 10:30 hours, of July 5; and 4494 of 11:18 hours, of August 30, all of 1996, and by the Second Chamber, numbers 171 of 14:30 hours, of November 3, 1989; 333 of 10:30 hours, of October 27, 1999; and 141 of 9:10 hours, of March 26, 2003). On the other hand, it should be emphasized that the recognition of economic compensation to remunerate the prohibition requires an express norm setting that compensation. Indeed, the mere existence of a prohibition regime as indicated does not, per se, entail the right to obtain an economic consideration for that restriction. A enabling norm is required for this, stipulating the content of that salary benefit. That is, there may well be a position belonging to the public employment regime that is subject to the aforementioned prohibition, but that does not have a compensatory economic remuneration as counterpart. This has been established by the Second Chamber, among others, in resolution number 1056 of 8:55 hours, of December 19, 2008, and in precedent number 231 of 9:35 hours, of March 20, 2009. From this standpoint, there are several norms that, within the public function regime, establish the prohibition to which reference has been made. However, as indicated, the mere establishment of the restriction does not entail the recognition of a salary bonus. The economic compensation associated with the aforementioned prohibition arose with the enactment of the Law on Compensation for Payment of Prohibition, No. 5867 of December 15, 1975, effective as of December 27, 1975. For the case of interest, that is, officials belonging to fiscal management, numeral 1 of that Law establishes:

"Article 1.- For the personnel of the Tax Administration who, by reason of their positions, are subject to the prohibition contained in Article 118 of the Tax Code of Standards and Procedures, except for the members of the Administrative Fiscal Tribunal, the following economic compensation is established over the base salary of the salary scale of the Public Administration Salary Law: a) Sixty-five percent (65%) for professionals at the licentiate level or another higher academic degree. b) Forty-five percent (45%) for graduates of licentiate or master's degree programs. c) Thirty percent (30%) for those who are university bachelors or have passed the fourth year of the respective university program. d) Twenty-five percent (25%) for those who have passed the third university year or have equivalent preparation. / In all cases, within the aforementioned discipline. (...)" –As amended by Law No. 7896 of July 30, 1999.

Likewise, the sole transitional provision of that regulation states: "Transitional Provision.- Non-professionals who have equivalent preparation and who hold permanent positions covered by article 113 of the Tax Code shall receive the same compensation as professional employees, in accordance with the salary scale established in article 1." Thus, in the case of Tax Administrations, the cited Law No. 5867 imposes the payment of the incompatibility restriction on officials subject to the restrictions of article 118 of the Code of Tax Norms and Procedures. It has already been indicated that when the Legal System imposes a restriction on a public official (category), the limitation this entails is not waivable, such that neither may the official choose whether or not to accept the restriction, whether compensated or not, nor may the Administration "choose" through discretionary powers whether to impose the restriction or not. This is because no power of choice actually exists in that case, but rather a legal imposition that must be applied, being therefore a regulated decision. It is clear that when that restriction carries with it the payment of financial compensation, the Administration must not only apply the official's incompatibility regime, but must also adopt the necessary budgetary measures to pay that salary supplement to the public agent, for which it is not necessary for the latter to petition its recognition, even though they may do so, in the event that it is not recognized to them despite falling within the factual circumstances that constitute the coverage parameter of the restriction. From this perspective, although the legally established restriction per se does not give rise to a right for the official to obtain remuneration for that aspect, when the law (the one imposing the restriction or another that supplements it) establishes the salary benefit on that basis, the official holds a right to obtain that compensation, a right that is governed by the preclusion rules of article 414 of the Labor Code (with the reform generated by Law No. 9343). The opposite, that is, conditioning the right to obtain the legally stipulated compensation for the restriction (also legally established), would imply a deterioration of the public agent's legal situation and an evident administrative illegality, producing a budgetary windfall for the Public Administration to the detriment of the official. As a derivation of the foregoing, the recognition of a restriction regime (and corresponding payment), when the official does not fall within the pre-established normative circumstances that allow for it, constitutes unlawful conduct and, without doubt, completely invalid, for presenting a defect in the objective material elements of grounds and content. In the first, because the factual or legal prerequisite provided for by the norm does not exist in that employment relationship, that is, due to its real or legal nonexistence. Regarding the content, because it establishes a legal consequence that, in the absence of a primary antecedent element, would be illicit.

XI.- Now then, the legal criterion that served as the basis for recognizing the payment of the incompatibility restriction indicates that if the municipal accountant co-participates in the tax administration contemplated in article 4, subsection d) of the Municipal Code, the payment of the restriction is appropriate. It was thus that official letter URRHH-0018-2008 of April 30, 2008, from the Human Resources Unit, states that the Accountant's functions have a close relationship with the stipulations regarding the administration of taxes and other revenues and expenditures of this Institution. However, no detailed explanation is given of the reasons leading to that derivation, as it does not even present a reference framework of the functions performed and those considered specific to tax management. On this aspect, article 118 of the Tax Code states: "Article 118.- The Directors General, Deputy Directors, Department and Section Heads or Deputy Heads, of the dependencies of the Tax Administration, as well as the full members of the Tax Administrative Tribunal and substitute members in office, may not hold other public positions with or without an employment relationship, with the exception of teaching or functions performed with the authorization of their respective hierarchical superior, whose positions are remunerated only by per diems. / In general, the personnel of the entities previously cited are prohibited, with the sole exception of teaching, from engaging in activities related to tax matters in the private sector. Likewise, such personnel are prohibited from filing claims on behalf of taxpayers or advising them in their arguments or submissions at any instance, except when it concerns their personal interests, those of their spouse, ascendants, descendants, siblings, parents-in-law, children-in-law, and brothers/sisters-in-law. (...)". It should be recalled that article 1 of Law No. 5867 recognizes the payment for the incompatibility restriction for that legal limitation. To the extent that, in accordance with article 99 of the CNPT in relation to mandate 4, subsection d) of the Municipal Code, it is clear that the Municipalities are Tax Administrations (with respect to the taxes of their own canton), in initial theory, the aforementioned payment would be applicable to personnel related to the competencies of tax management. However, it is the criterion of this Tribunal that, considering the very cause and purpose of that restriction, the payment under this concept applies only to positions that have a relationship or functions directly related to the municipality's tax competence. From this analytical perspective, a reflexive or indirect relationship with these competencies neither justifies nor permits the application of that regime, which, it is reiterated, is created and founded on the incompatibility of engaging in alternative activities related to tax management, which makes logical sense to the extent that the functional administrative competence is directly and immediately related to tax management. Therefore, the administration of budgetary resources, whose main financing base is taxation, does not necessarily imply that the duties performed are specific to tax management. In this sense, article 99 of the CNPT defines the Tax Administration in the following sense: "Tax Administration is understood as the administrative body responsible for managing and overseeing taxes, whether it concerns the treasury or other public entities that are active subjects, in accordance with articles 11 and 14 of this Code. / Said body may issue general norms for the correct application of tax laws, within the limits established by the pertinent legal and regulatory provisions. (...)". The tax power consequently entails competencies of determination (quantification), oversight (verification of compliance with formal and material duties), and collection (verification of tax payment through acts of receipt or payment demands -collection-), within which are included, for example; the appraisal of property as an element of tax quantification, the request for information from passive subjects and/or third parties, tax collection actions, issuance of interpretive criteria related to tax norms or relationships, as well as oversight planning. The foregoing supposes that direct relationship with the tax administration that would be necessary and imperative for the application of the restriction regime, such that positions that do not have that direct relationship with tax management competencies, even though they have a reflexive or instrumental link for that exercise, are not covered by the regulatory order in question.

XII.- In that order, from the list of proven facts, it is evident in the report issued by the Internal Audit Office AI-RH-002-2014 of November 5, 2014, that it is concluded that: "...presumably the condition of official performing tax administration, collection, and oversight functions is not met, as required by the article giving foundation to the recognition...". To that effect, it even referred to criteria expressed by the Comptroller General of the Republic on that particularity. Relevantly, it referred to official letter 02526 DJ-0295-2011 of March 16, 2011, in which it was indicated that the payment of the restriction derived from article 188 of the CNPT is reserved only for those holding management positions and, with special emphasis, for positions whose substantive attributions, functions, and responsibilities are directly linked to municipal tax administration, particularly, those who intervene in the determination of tax obligations, such that those positions whose relationship with tax matters is accessory or indirect need not be subject to the restriction in question. (...)". Likewise, that analysis refers to official letter 04402 (FOE-SM-0754) of May 16, 2008, in which the Comptroller General of the Republic disapproved a budget line item to pay the restriction for the positions of Accountant and Budget Manager, because there is no legal basis for it, as they are not part of the Tax Administration. In response to that report, through official letter AL-PCMO-001-2015 of January 9, 2015, the Legal Advisor to the Presidency of the Municipal Council of Orotina responded to official letter No. PCMO-TR-003-2014 of December 2, 2014, concluding that the recommendation issued by the Internal Audit Office should be followed, in the sense of initiating a lesivity proceeding against official letters AM-0281 of May 21, 2008, and AM-2103-2011-2016 of November 29, 2011, both from the Municipal Mayor's Office. This was ultimately agreed upon by the Municipal Council in article 7.2 of ordinary session 454 of October 20, 2015, as recorded from image 22 of the main file. From the analysis of the functions assigned to the position of Municipal Accountant, the following emerges. In official letter ADSD-203-2004 of September 27, 2004, from the Assistance Area for the Development of the Decentralized Sector of the General Directorate of Civil Service, the following detail of the accountant's functions was communicated to the Mayor of Orotina: "(...) b. Accountant. -Nature of the work: Execution of professional tasks related to the planning, coordination, execution, evaluation, and control in the Accounting sub-process and; provision of advisory services in the professional field of their competence. General activities: -Plan, coordinate, execute, and control the chronological recording of the accounting, budgetary, and cost operations carried out in the Municipality, as well as prepare the corresponding financial statements and specific reports, based on the formulation of the annual operating plan of the process and its execution program, the respective budgeting, the development and application of work tools and methodologies, the definition of accounting recording and control policies, and ongoing coordination, both internally with all the work units of the organization and external entities (...) Its purpose consists both of attesting to the sufficiency, validity, and compliance of the accounting record of revenues and expenditures, analysis of the various asset, liability, and equity accounts, updating of accounting books and asset policies, as well as other actions, all aimed at guaranteeing the maintenance of updated accounting records and the provision of understandable and timely financial statements for decision-making." (Folios 169-172 of the administrative file) On the other hand, in official letter ADFSD-165-2007 of August 30, 2007, from the Assistance Area for the Development of the Decentralized Sector of the General Directorate of Civil Service, the position profile of Budget Manager was communicated to the Mayor of Orotina, detailing the general activities as follows: "Collaborate with the financial analysis performed by Municipal Accounting, control the cash flow of municipal accounts. Coordinate, organize, and budget the ordinary and extraordinary budgets, respecting the guidelines and positions issued by the Comptroller General of the Republic and the current budgetary regulations. Carry out budgetary studies and analyses, provide assistance and proper information to the different municipal instances regarding budget management, execution, and control. Also responsible for recording financial revenues and preparing the respective reports, submitting the necessary budgetary documentation." (Folios 165-166 of the administrative file) The understanding of those activities does not allow one to infer that they are specific to the Tax Administration, even though they relate to the administration or management of funds derived from tax revenue collections. This is also evidenced in the detail of the organization reflected in certification No. 047-2014 of September 30, 2014, from the Human Resources Unit, an instrument that indicates that according to the basic map of municipal organization by processes 2003, from the Civil Service file, the Tax Administration Area has had under its subordination dependencies such as: Cadastre, Inspection, Licenses, and Collection Management. This detail aligns with what is stated in certification No. 048-2014 of September 30, 2014, from the Human Resources Unit, which states that according to the Organization Chart approved by the Municipal Council in ordinary session No. 107 of July 7, 2011, the Tax Administration Area has had under its subordination dependencies such as: Licenses, Collection Management, Real Estate, and Cadastre and Valuation. For its part, the Accounting Area has under its subordination the Accounting Assistant. Therefore, it is not observed that the Municipal Accountant's competencies relate to direct tax management activities. This derivation is not undermined by what is indicated in the certification of January 20, 2015, from the Administrative Financial Directorate, stating that the Municipality's Accountant performs the following functions not included in the Descriptive Job Manual: - Preparation of credit notes for payments made at banks by taxpayers for the settlement of services and taxes; - Authorizes disbursements before the National Treasury of the Ministry of Finance for payments to suppliers; - Reviews and signs certifications for referral to judicial collection of delinquent taxpayers; - Reports and pays to the Ministry of Finance the withholdings on income taxes for suppliers, salaries, and per diems; - Administers, through bank investments, the revenues derived from those taxes and other Municipality revenues. (Folio 343 of the administrative file) All of these tasks are instrumental to tax management, without it being possible to deduce that they relate directly to the determination, oversight, and collection of taxes, which characterize the so-called Tax Administration. Consequently, to the extent that they provide in favor of Mr. Juan Vargas Bolaños the granting of a legal incompatibility restriction regime provided for in article 118 of the CNPT, article 1 of Law 5867 (and its sole transitional provision), and mandate 4, subsection d) of the Municipal Code, without the prerequisites that such a regime entails being present, it is the consideration of this Tribunal that official letter AM-0281 of May 21, 2008, presents a deficiency in the grounds element, because the factual prerequisite provided for by the Legal System for the application, in favor of the position of Municipal Accountant of Orotina, of the restriction regime that is specific to positions directly related to the Tax Administration does not exist. This deficiency also means that the content of the act is illegitimate, given that those norms do not consecrate such a regime for that particular position. As a logical derivation of this, and by the evident connection that occurs, pursuant to the provisions of article 164.2 of the General Law of Public Administration, official letter AM-02103-2011-2016 of November 29, 2011, is equally defective, and consequently, null, to the extent that it provides for the percentage increase in the recognition of the restriction, an item which, based on what has been stated, is inappropriate considering the evidence provided in this proceeding. Ergo, the absolute nullity of official letter AM-0281 of May 21, 2008, and official letter AM-02103-2011-2016 of November 29, 2011, both from the Municipal Mayor's Office of Orotina, must be ordered. In accordance with article 34.1 of the CPCA, in relation to article 39.2, both of the CPCA, said annulment is carried out with constitutive effect, for purposes of its future inapplicability, and not retroactively, given that, despite being acts of continued effect, this action was filed after the year subsequent to the adoption of those decisions. This entails the rejection of the claim regarding its second request, since the ordered annulment, by legal imperative, is only with prospective and not retroactive effect as petitioned.

XIII.- Regarding the claim for reimbursement. In its third claim, the local entity petitions "3) That, since the act is absolutely null, the obligation of Mr. Juan Vargas Bolaños to return to the Municipality of Orotina the sum corresponding upon the finality of the judgment be declared, a sum that will be liquidated during the execution of the judgment." (Images 4-16, 42 of the main file) As indicated in the final part of the preceding paragraph, the annulment ordered with respect to official letter AM-0281 of May 21, 2008, and official letter AM-02103-2011-2016 of November 29, 2011, both from the Municipal Mayor's Office of Orotina, is constitutive for purposes of the future inapplicability of those decisions, because this proceeding was initiated after the year following their adoption, as was explained in this judgment. From this analytical perspective, since it is not an invalidity with retroactive effect, by express regulation so providing (article 34 of the CPCA), the effects inherent to the validity of those decisions prior to this annulment decision could not constitute a legitimate basis to demand from the official the return or reimbursement of the sums paid under the content of those decisions. Even considering that such retroactive effect were possible, the existence of legal and technical opinions that at the time supported the application of the restriction regime in favor of the defendant, and by virtue of which he obtained the salary income questioned by the Municipality, demonstrates, for this Chamber, that such items constituted rights acquired in good faith, and that therefore, the order for reimbursement, from the adoption of the acts, is inappropriate. It should be recalled that it was not until the Internal Audit report, in the year 2011, that internal actions were initiated to assess the validity of decisions that, since 2008, had endorsed the payment of the incompatibility restriction to the Municipal Accountant. No illegitimate conduct is evidenced on the part of that official, nor any duty or objective possibility of knowing the illegality of that granted regime. In sum, given the prospective effect of this pronouncement, the claim for the return of income must be rejected, as is hereby ordered.

“VI.- Presupuestos de lesividad en el caso concreto. En la especie, del análisis de los autos, se desprende que el 22 de enero del 2008 el señor Juan Vargas Bolaños, en su condición de Contador Municipal, solicitó al Alcalde el pago de la compensación económica por concepto de prohibición. Ante esa petición, por oficio DLMO No. 030-2008 del 18 de marzo del 2008, el Departamento Legal de la Municipalidad de Orotina indica al Alcalde Municipal, que es procedente el pago de prohibición al puesto de Contador Municipal. De igual manera, en oficio URRHH-0018-2008 del 30 de abril del 2008, la Unidad de Recursos Humanos de la Municipalidad de Orotina indica a la Alcaldía Municipal en relación a la solicitud de pago de prohibición realizada por el Contador Municipal: "...informo que se analizaron sus funciones emanadas por el Servicio Civil y éstas coinciden con la razón del desempeño de su cargo y la relación estrecha en lo estipulado con la administración de los tributos y demás ingresos y egresos de esta Institución. En cuanto a sus atestados, revisado su expediente personal, indica que es Técnico Medio en Contabilidad, posee estudios avanzados en Bachillerato en Administración de Negocios con Énfasis en Finanzas de la Universidad Latinoamericana de Ciencias y Tecnología (ULACIT) y es Colegiado del Colegio de Contadores de Costa Rica con el carné No. 11079. Por lo anterior, y con base al citado estudio y pronunciamiento legal de la Licda. Evelyn Solera Solís, Abogada Municipal, dicho funcionario es sujeto al pago de la prohibición, aún sin tener nivel profesional, como lo indica el transitorio único de la Ley 5867." En esa misma línea, el oficio URRHH-0018-2008 del 30 de abril del 2008, de la Unidad de Recursos Humanos, expresa que: "... tomando en consideración que los estudios avanzados y que sólo le queda un año para concluir la Carrera de Bachillerato en Administración de Negocios con Énfasis en Finanzas, en el porcentaje aplicable de compensación por concepto de prohibición es un treinta por ciento (30%) más de su salario base.". Con sustento en esos análisis legal y técnico, por oficio AM-0281 del 21 de mayo del 2008, el entonces Alcalde Municipal señala a la Encargada de Recursos Humanos, en relación con la gestión presentada por el demandado: "...En caso de tenerse el contenido presupuestario en cada rubro involucrado, se autoriza el pago indicado, al amparo de los estudios efectuados y presentados a esta Alcaldía, siempre y cuando no se vean afectados otros pagos ya comprometidos a la fecha." Es decir, a partir de ese acto se reconoce al accionado el derecho de cancelar a su favor el rubro de prohibición, lo que en orden al contenido de esas actuaciones, deriva de la aplicación de la Ley No. 5867 y la consideración de que el puesto que ocupa el demandado, sea, Contador Municipal, es parte de la gestión fiscal del ente local. A partir de ese acto, se incorpora dentro de la esfera jurídica de dicho agente público un efecto favorable derivado de la adopción de un acto de naturaleza mixta, en la medida en que si bien supone el conferimiento de un pago económico, esto no es otra cosa que la correspondencia dineraria por la imposición de un régimen de prohibición en el ejercicio de actividades alternativas, que bajo la lógica de esas actuaciones formales, encontraba asidero en las normas y condiciones fácticas apuntadas. Posteriormente, el 09 de agosto del 2011, el accionado peticiona a la Municipalidad incremento de porcentaje del pago de prohibición, a efectos de lo cual aporta cop i a de su título de licenciado en Administración de Negocios. Ante ello, por oficio sin número del 28 de octubre del 2011 del Lic. Giovanni Varela Díjeres, se indica: "...Corresponde al Contador Municipal en el caso de la Municipalidad de Orotina administrar los ingresos y tributos del Municipio, por lo que no cabe duda que le corresponde el pago de la prohibición asignado (sic) en la ley. / Ahora bien, siendo que a este funcionario ya se le paga el 30% por ciento de prohibición, lo que es dable es analizar y cotejar la legitimidad de su título académico en el Ministerio de Educación Pública, y una vez realizada esa tramitología, asignar los rubros presupuestarios necesarios para el pago de la totalidad de la prohibición señalada en la ley." Mediante el oficio AM-02103-2011-2016 del 29 de noviembre del 2011, la Alcaldesa Municipal indica a la Unidad de Recursos Humanos en relación a la gestión de aumento de porcentaje de prohibición formulada por el demandado: "...le solicito cotejar la legitimidad del título académico en el Ministerio de Educación Pública del Sr. Juan Vargas Bolaños, para el reconocimiento del pago de prohibición y si se cuenta con presupuesto, se proceda con el pago respectivo." De nuevo, se trata de un acto de contenido favorable (mixto pues impone igualmente restricciones derivadas del régimen de prohibición), que al igual que el oficio AM-0281 del 21 de mayo del 2008, se encuentran firmes, por lo que es dable ponderar la validez de estas conductas dentro de este proceso de lesividad.

VII.- Conforme a lo expuesto, desde el plano de la competencia para declarar en sede interna (administrativa) la lesividad, se tiene que mediante el oficio AI-292-2014 del 02 de diciembre del 2014, la Auditoria Interna de la Municipalidad de Orotina remite a la Presidencia Municipal el informe AI-RH-002-2014 del 05 de noviembre del 2014, denominado "RELACIÓN DE HECHOS POR PRESUNTAS IRREGULARIDADES COMETIDAS EN EL RECONOCIMIENTO DE LA PROHIBICIÓN AL EJERCICIO DE LA PROFESIÓN LIBERAL OTORGADA AL CONTADOR DE LA MUNICIPALIDAD DE OROTINA, SEÑOR JUAN VARGAS BOLAÑOS, QUE PODRÍA GENERAR LA NULIDAD DEL ACTO ADMINISTRATIVO QUE CONCEDIÓ DICHO RECONOCIMIENTO". En ese informe concluye que el oficio AM-0281 del 21 de mayo del 2008, que autorizó pagar el rubro de prohibición, así como el AM-02103-2011-2016 del 29 de noviembre del 2011, que reconoció un incremento de porcentaje de prohibición de un 30% a un 65%, presuntamente contienen vicios de nulidad absoluta por cuanto no concurre la condición de funcionario que realiza funciones de administración, percepción y fiscalización de tributos. Señaló que el puesto de Contador Municipal no forma parte de la estructura de la Administración Tributaria, ya que la relación con esta función es solo accesoria e indirecta. Recomendó formular proceso de lesividad contra los actos indicados. Mediante el oficio No. PCMO-TR-003-2014 del 02 de diciembre del 2014, la Presidencia del Concejo Municipal remite a la Asesoría Legal dicho informe y por oficio AL-PCMO-001-2015 del 09 de enero del 2015, la Asesora Legal de la Presidencia del Concejo Municipal de Orotina contesta el oficio No. PCMO-TR-003-2014 del 02 de diciembre del 2014, concluyendo proceder con la recomendación rendida por la Auditoria Interna en el sentido de formular proceso de lesividad contra los oficios AM-0281 del 21 de mayo del 2008 y del oficio AM-2103-2011-2016 del 29 de noviembre del 2011, ambos de la Alcaldía Municipal. En el artículo 3 Dictámenes de Comisión, punto XIV del acta de la sesión ordinaria No. C-AJ-107-2014 celebrada el 14 de enero del 2015, de la Comisión de Asuntos Jurídicos de la Municipalidad de Orotina, se conoce el oficio AL-PCMO-001-2015 y la relación de hechos AI-RH-002-2014 (arriba mencionados) y se recomienda al Concejo Municipal proceder con la declaratoria de lesividad correspondiente. En definitiva, en el Artículo 7-2 de la Sesión Ordinaria N°. 454 celebrada el día 20 de octubre del 2015 dispuso aprobar la recomendación de la Comisión de Asuntos Jurídicos, en el sentido de formular el proceso de lesividad contra los oficios AM-0281 del 21 de mayo del 2008 y del oficio AM-2103-2011-2016 del 29 de noviembre del 2011, ambos de la Alcaldía Municipal. Luego, el Alcalde Municipal, en orden a las competencias de representación que le confiere el ordinal 17 inciso n) del Código Municipal, formuló la presente acción judicial -competencia que no es objeto de debate en esta causa-. Ese recuento fáctico dice de la conformidad del elemento subjetivo, pero además del procedimental, en la medida en que consta dentro de los autos los análisis jurídicos y técnicos sobre los cuales, el jerarca administrativo basó su voluntad de acudir a esta forma de supresión oficiosa de conductas favorables. Desde el plano objetivo, la lesividad debe recaer sobre actos de contenido favorable, siendo que ambas actuaciones reprochadas, en tanto reconoce el pago del rubro salarial de prohibición concede (dentro de naturaleza mixta) un efecto favorable al agente público. Es claro que ese acto se trata de uno que, al margen de su validez o no, contiene un efecto favorable para e l funcionari o , por conferimiento de un derecho subjetivo consistente en el pago de un plus salarial como retribución de una imposición legal de no realizar actividades diversas a las propias de su cargo para el ente local. Este tipo de relaciones son de naturaleza mixta, pues si bien reconocen un derecho de retribución económica, tal consecuencia deriva de la imposición de una serie de limitaciones y restricciones, en el caso de la dedicación exclusiva, aceptadas voluntariamente por el agente público, en tanto que en la prohibición, son resultado de impedimentos legalmente impuestos, sin posibilidad de voluntad en contrario. De ahí que por tutela de la doctrina de la intangibilidad de actos propios que dimana del ordinal 34 de la Constitución Política, su supresión por invalidez ha de realizarse por las sendas procedimentales fijadas por el Ordenamiento Jurídico para tales fines, como es el caso del mecanismo previsto por el artículo 173 LGAP, o bien, como se da en la especie, por la vía de la lesividad.

VIII.- Ahora bien, en cuanto al elemento temporal, resulta relevante señalar que la parte accionada formuló dentro de la audiencia preliminar, defensa de prescripción, considerando fenecido el plazo para acudir a la lesividad. En cuanto a ese particular, el ordinal 34.1 del CPCA impone los plazos que aplican en las etapas de este trámite bajo examen. Indica la norma:

  • 1)Cuando la propia Administración, autora de algún acto declarativo de derechos, pretenda demandar su anulación ante la Jurisdicción Contencioso-Administrativa, previamente el superior jerárquico supremo deberá declararlo lesivo a los intereses públicos, económicos o de cualquier otra naturaleza. El plazo máximo para ello será de un año, contado a partir del día siguiente a aquel en que haya sido dictado, salvo si el acto contiene vicios de nulidad absoluta, en cuyo caso, dicha declaratoria podrá hacerse mientras perduren sus efectos. En este último supuesto, el plazo de un año correrá a partir de que cesen sus efectos y la sentencia que declare la nulidad lo hará, únicamente, para fines de su anulación e inaplicabilidad futura.

Dicha norma establece de manera diáfana que en tesis de inicio, el jerarca supremo de la Administración respectiva, cuenta con un plazo de un año contado a partir del día hábil siguiente a su emisión (que no de su comunicación) para declarar lesivo en sede administrativa el acto a los intereses públicos. Empero, el mismo mandato fija de manera excepcional la pervivencia de la potestad de declaratoria de lesividad interna, únicamente para aquellas conductas que padecieren de nulidad absoluta, mientras perduren sus efectos, caso en el cual, esa declaratoria puede realizarse en tanto ese ciclo de eficacia se mantenga e incluso, dentro del año posterior al cese definitivo de eficacia. Se trata de la posibilidad de suprimir por esta senda los denominados actos de efecto continuado, sea, aquellos cuya vigencia supone oponibilidad de efectos y requerimiento de conductas periódicas dentro de una relación jurídica que no se agota con la adopción del acto. Con todo, en esta eventualidad, la misma norma señala que la sentencia que disponga la eventual nulidad (absoluta), lo hará únicamente para la anulación e inaplicabilidad futura de la conducta. Cabe destacar que tal opción es solo aplicable a la nulidad absoluta de actos de efectos continuados, pues en el supuesto de actos de efecto instantáneo, es claro que el año aludido corre desde la adopción de la conducta, por aplicación de la regla genérica que impone el precepto referido ut supra. Dicho esto, conviene indicar que en la hipótesis que se analiza, concretada en la lesividad de actos absolutamente nulos de efectos continuados, si la declaratoria interna de lesividad se realiza dentro del año posterior a la adopción de la conducta, la eventual supresión por la vía judicial de la lesividad, tendrá efecto retroactivo, en orden a lo estatuido por el canon 39.2 en relación al 131 del CPCA y la doctrina del ordinal 171 de la LGAP. De otro modo, sea, cuando aplicando la permisibilidad legal, frente a un acto absolutamente nulo de efectos continuados, esa declaratoria se realice luego del año posterior a su adopción, tal y como lo menciona dicha norma 34.1 del CPCA, la nulidad que se declare en sentencia lo será únicamente para fines de su supresión e inaplicabilidad futura. Lo anterior supone que en este escenario, la anulación del acto se realiza de manera constitutiva y prospectiva (ex nunc), sin que sea factible, por imperativo expreso de ley, atribuir un efecto retroactivo a esa supresión, con lo cual, en tales casos, de manera excepcional, aun tratándose de nulidad de grado absoluto, los efectos jurídicos y materiales que ha producido ese acto, no pueden desconocerse de cara a emprender eventuales peticiones indemnizatorias, de devolución o reintegro. Es decir, esos efectos producidos en el ciclo de vigencia del acto se mantienen, y la nulidad del acto se dispone para que deje de surtir efectos, sin que tal supresión pueda alcanzar a aquellos efectos ya consumados de previo a la invalidación del acto que los sustenta. Esta circunstancia apuntada es determinante para este asunto, pues si bien la declaratoria de lesividad fue dictada por el Concejo Municipal en el acuerdo 2 de la sesión ordinaria 394-27-01-2015, sea, ya superado el plazo de un año a que alude el ordinal 34.1 del CPCA, lo cierto del caso es que las conductas objeto de este proceso de lesividad constituyen (ambos) actos de efecto continuado, en la medida en que suponen prestaciones periódicas entre el agente público y la Administración Local, como derivación de la imposición de un régimen de prohibición en virtud del cual se reconoce un plus salarial, de suerte que en tanto esa relación de empleo se mantenga vigente y perviva tal vinculación, el contenido de esas disposiciones es atacable en esta sede al tenor de la normativa señalada. Desde ese plano argumentativo, siendo que los actos que reconocieron al accionado la retribución salarial por concepto de prohibición, al estimar que forma parte de la gestión fiscal del ayuntamiento, se encuentran vigentes al momento en que el Concejo Municipal realiza la declaratoria administrativa de lesividad, no existe preclusión alguna de dicha potestad, con lo cual, el reproche de prescripción (caducidad) de ese componente, debe ser rechazado. Por su parte, la demanda que se analiza fue planteada el 06 de noviembre del 2015, siendo que la lesividad interna fue declarada en el Artículo 7-2 de la Sesión Ordinaria N° 454 celebrada el día 20 de octubre del 2015, ergo, el plazo máximo para incoar esta causa, regulado por el artículo 34 en relación al 39, ambos del CPCA, no ha sido vulnerado. Lo anterior pone de manifiesto que desde el plano formal, la acción de lesividad es admisible, lo que obliga ingresar al análisis de la patología (o no) de las conductas cuestionadas.

IX.- Sobre la validez de los actos impugnados. La presente acción de lesividad se sustenta en la supuesta ausencia de los presupuestos fundamentales que permiten cancelar al contador municipal el rubro de prohibición, al estimar el ente local que no forma parte de la gestión tributaria, razón por la cual, no resulta aplicable el pago previsto en la Ley No. 5867. Del análisis de los autos se tiene que la solicitud de reconocimiento de este extremo salarial, fue objeto de análisis por parte de las instancias internas respectivas. En concreto, en el oficio DLMO No. 030-2008 del 18 de marzo del 2008, el Departamento Legal de la Municipalidad de Orotina estimó que dicho pago era procedente. Para ello, consideró que el pago aludido solamente podía ser reconocido a los funcionarios que se encontraran expresamente incluidos dentro de las leyes que dispusieran tal tratamiento. Desde ese plano, señaló que el transitorio único de la Ley No. 5867 estableció que los profesionales que tuvieran preparación equivalente y ocuparan puestos en propiedad, enmarcada en el artículo 99 del Código de Normas y Procedimientos Tributarios, recibirían la misma compensación que los profesionales. Estimó que: "...si el Contador Municipal Co-participa a través de su cargo de la Administración Tributaria contemplada en el artículo 4 inciso e) del Código Municipal, con ello estaría sujeto a la prohibición que se ha desarrollado y por ende le correspondería el derecho a la respectiva compensación económica por disposición e imperativo del ordenamiento jurídico." Desde el plano técnico, en el oficio URRHH-0018-2008 del 30 de abril del 2008, la Unidad de Recursos Humanos de la Municipalidad de Orotina indica a la Alcaldía Municipal señaló que analizadas las funciones emanadas por el Servicio Civil y las propias del cargo, tienen una relación estrecha en lo estipulado con la administración de los tributos y demás ingresos y egresos de esta Institución. Igualmente, en cuanto a los atestados, indicó ese criterio que el funcionario era Técnico Medio en Contabilidad, con estudios avanzados (a esa fecha) en Bachillerato en Administración de Negocios con Énfasis en Finanzas de la Universidad Latinoamericana de Ciencias y Tecnología (ULACIT) y es Colegiado del Colegio de Contadores de Costa Rica con el carné No. 11079. En esa misma línea, el oficio URRHH-0018-2008 del 30 de abril del 2008, de la Unidad de Recursos Humanos, que sólo le queda un año para concluir la Carrera de Bachillerato en Administración de Negocios con Énfasis en Finanzas, en el porcentaje aplicable de compensación por concepto de prohibición es un treinta por ciento (30%) más de su salario base.". Bajo el amparo de esos criterios, el pago de prohibición fue autorizado en el oficio AM-0281 del 21 de mayo del 2008, del entonces Alcalde Municipal. Como se observa de la motivación de esas actuaciones, el criterio de base para el conferimiento del pago de prohibición, fue precisamente que las funciones del Contador Municipal se estiman propias de la Administración Tributaria municipal. Precisamente, la base argumentativa de este proceso de lesividad es que tal condición antecedente no concurre, por lo que el régimen de prohibición resulta inaplicable. Para tales efectos, cabe precisar el alcance de ese régimen aludido. Sobre la diferencia entre la prohibición y la dedicación exclusiva, este Tribunal, entre otras, en la resolución No. 1554 -2009 de las 10 horas 15 minutos del 10 de agosto del 2009 señaló sobre este punto en particular: "De pleno inicio, es menester distinguir entre el régimen de dedicación exclusiva y el de prohibición en el régimen de empleo público. La primera, resulta del acuerdo entre la Administración Pública y el funcionario público. Es decir, el empleado solicita que se le pague ese incentivo económico, bajo el compromiso de dedicarse exclusivamente al ejercicio de las funciones del cargo para el cual fue contratado, renunciando al ejercicio privado de su profesión. El ente o órgano para el cual trabaja tendrá siempre discrecionalidad para disponer si el cargo ocupado requiere de esa dedicación y determinará si la otorga o no. Si la aceptara, se suscribe un convenio o contrato de dedicación exclusiva. Por tratarse de una liberalidad de la Administración, la base de su otorgamiento resulta siempre discrecional y normalmente proviene de dos fuentes. Por regla general es consensual, pero en algunos casos se regula vía reglamentaria. Cabe señalar, eso sí, que una vez concedida la fijación del porcentaje correspondiente se basa en criterios objetivos como lo son los requisitos, las tareas y las responsabilidades propias de un determinado cargo, debiendo ser superior el porcentaje entre mayor sea el nivel de complejidad y de responsabilidad de las funciones propias del puesto. Por otra parte, la prohibición es un incentivo económico que se les cancela a los funcionarios públicos a efectos de que éstos no presten sus servicios en otras instituciones públicas o privadas. Así, el régimen de prohibición se constituye en un impedimento al ejercicio liberal de los profesionales y en una restricción o limitación al derecho fundamental al trabajo que consagra nuestra Constitución Política en su numeral 56. Precisamente por ello es que la jurisprudencia judicial y administrativa ha señalado en forma conteste que su regulación está reservada a la Ley, la cual debe interpretarse restrictivamente. Esto toda vez que la prohibición no es una liberalidad patronal sino una imposición legal propia del puesto que se ocupa, pues se trata de una incompatibilidad entre el ejercicio de la función pública y el de la profesión privada, por un eventual choque de intereses entre ambas, que podría poner al funcionario en cierto grado de parcialidad a la hora de resolver, situación que en tutela de los principios de legalidad, transparencia y eficiencia, entre otros, no debe darse. (...)". Esto pone en evidencia que la prohibición no se encuentra condicionada a una liberalidad (decisión discrecional) del patrono o de la gestión del funcionario público, sino de una imposición legal que impide al agente público el desarrollo de actividades alternativas fuera de las que son propias del cargo que ocupa en la Administración Pública. Acorde al régimen jurídico que resulte en definitiva aplicable, por esa restricción, puede o no reconocerse un equivalente económico a modo de compensación, empero, se insiste, es la ley que imponga la restricción la que impone ese aspecto retributivo.

X.- A diferencia de la dedicación exclusiva, de base consensual, la prohibición, se reitera, dimana de orden expresa de la ley. En ese orden, ese aspecto no es disponible dentro de las relaciones funcionariales, en la medida en que de darse las condiciones subjetivas y objetivas previstas por el legislador, emerge y se impone la restricción del agente público de realizar labores alternativas o prestar sus servicios para tareas ajenas y diversas a las propias de su cargo. Supone por ende una imposibilidad jurídica de realizar otro tipo de actividades remuneradas (con las salvedades que la misma ley permita) diversas o ajenas a las que han dado base al ligamen de empleo público, debiendo por esa virtud, laborar únicamente para la Administración empleadora. En rigor, el régimen de prohibición se sustenta en causales de incompatibilidad con las tareas que realiza un agente público, de suerte que la realización de otras actividades privadas o particulares, pueden llegar a comprometer los deberes de imparcialidad, objetividad, probidad, transparencia e independencia que su cargo les impone. Atendiendo al ligamen jurídico que se produce en este tipo de relaciones (régimen especial de sujeción), el acto formal de investidura supone la coercitividad de esas imposiciones y restricciones. Sobre el particular, la Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia ha señalado en el voto n .º 327-2012 de las 09:15 horas del 13 de abril de 2013: “Esta Sala, de manera reiterada ha dispuesto, que ese instituto supone una restricción al ejercicio profesional (véase artículos 56 y 74 de la Constitución Política), pues los funcionarios y funcionarias sujetos a ésta se encuentran imposibilitados en forma absoluta para el ejercicio de otros cargos públicos, así como para desempeñar, en la empresa privada, actividades relativas a los puestos que ocupan en la Administración Pública e inclusive ajenas a esos puestos, salvo las excepciones que la ley establezca en cada caso. Lo anterior es así, en tutela del interés público y con sustento en un alto contenido ético, tendiente a impedirle a quien desempeñe determinados puestos en la Administración Pública destinar su tiempo a otras actividades en el campo privado, pues con ello se podría afectar la necesaria intensidad en el cumplimiento de las actividades propias de la función, o bien, generarse una indeseable confusión, en los intereses de uno u otro campo (el privado y el público), lo que eventualmente supondría el sacrificio del interés público en beneficio del interés privado. Así, según se desprende de lo expuesto, la prohibición constituye una limitación a un derecho fundamental (la libertad de trabajo) y, por ende, su imposición es reserva de ley. (...)" Por ende, la prohibición, opera de pleno derecho, y por disposición unilateral de la Administración empleadora, sin necesidad de que el funcionario lo peticione, y sin que en ningún caso pueda estimarse renunciable (o disponible) por el agente público o parte de un ejercicio de contenido discrecional de la Administración. En esencia, es inherente a la relación de servicio, tal y como ha señalado la Sala Constitucional, entre muchos, en los votos números 1396 de las 14:31 horas, del 22 de marzo; 3370 de las 10:30 horas, del 5 de julio y 4494 de las 11:18 horas, del 30 de agosto, todas de 1996 y de la Sala Segunda, los números 171 de las 14:30 horas, del 3 de noviembre de 1989; 333 de las 10:30 horas, del 27 de octubre de 1999 y 141 de las 9:10 horas, del 26 de marzo de 2003). Por otro lado, cabe destacar, el reconocimiento de una compensación económica para retribuir la prohibición requiere de norma expresa que fije esa compensación. En efecto, la sola existencia de un régimen de prohibición como el señalado, no supone, per se, el derecho de obtener una contraprestación económica por esa restricción. Se exige para ello que una norma habilitante disponga el contenido de ese beneficio salarial. Es decir, bien puede darse el caso de un puesto propio del régimen de empleo público que se encuentre afecto a la prohibición aludida, pero que no tenga como contra partida una retribución económica compensatoria. Así lo ha fijado la Sala Segunda, entre otros, en la resolución número 1056 de las 8:55 horas, del 19 de diciembre de 2008 y en el precedente número 231 de las 9:35 horas, del 20 de marzo de 2009. Desde este plano, existen varias normas que dentro del régimen de la función pública establece la prohibición a la que se viene haciendo referencia. Sin embargo, como se ha indicado, el solo establecimiento de la restricción no supone el reconocimiento de un plus salarial. La compensación económica asociada a la citada prohibición surge con la promulgación de la Ley de Compensación por Pago de Prohibición, No. 5867 del 15 de diciembre de 1975, vigente a partir del 27 de diciembre de 1975. Para el caso que interesa, sea, funcionarios pertenecientes a la gestión fiscal, el numeral 1 de esa Ley establece:

"Artículo 1.- Para el personal de la Administración Tributaria que, en razón de sus cargos, se encuentre sujeto a la prohibición contenida en el artículo 118 del Código de Normas y Procedimientos Tributarios, excepto para los miembros del Tribunal Fiscal Administrativo, se establece la siguiente compensación económica sobre el salario base de la escala de sueldos de la Ley de Salarios de la Administración Pública: a) Un sesenta y cinco por ciento (65%) para los profesionales en el nivel de licenciatura u otro grado académico superior. b) Un cuarenta y cinco por ciento (45%) para los egresados de programas de licenciatura o maestría. c) Un treinta por ciento (30%) para quienes sean bachilleres universitarios o hayan aprobado el cuarto año de la respectiva carrera universitaria. d) Un veinticinco por ciento (25%) para quienes hayan aprobado el tercer año universitario o cuenten con una preparación equivalente. / En todos los casos, dentro de la disciplina antes citada. (...) “-Así reformado por Ley N° 7896 del 30 de julio de 1999.

De igual manera, el transitorio único de esa normativa señala: "Transitorio.- Los no profesionales que tengan preparación equivalente y que ocupen puestos en propiedad enmarcada en el artículo 113 del Código Tributario, recibirán la misma compensación que los empleados profesionales, de acuerdo con la escala de salarios establecida en el artículo 1º.". Así, en el caso de las Administraciones Tributarias, la citada Ley No. 5867, impone el pago de la prohibición a los funcionarios cubiertos a las restricciones del ordinal 118 del Código de Normas y Procedimientos Tributarios. Ya se ha indicado que cuando el Ordenamiento Jurídico impone una prohibición a un funcionario público (categoría), la restricción que ello supone no es disponible, de modo que ni el funcionario puede optar por acogerse o no a la prohibición, sea esta remunerada o no, ni la Administración puede "elegir" mediante potestades discrecionales si impone la restricción o no. Esto debido a que no existe en realidad potestad de elección en ese caso, sino una imposición legal que ha de ser aplicada, siendo por ende una decisión reglada. Es claro que cuando esa prohibición tenga aparejado el pago de una compensación económica, la Administración no solo debe aplicar el régimen de incompatibilidad del funcionario, sino que además debe adoptar las medidas presupuestarias de rigor para cancelar al agente público ese plus salarial, para lo cual, no es necesario que este peticione su reconocimiento, aun cuando puede hacerlo, caso que no le sea reconocido pese a que se encuentre en los supuestos de hecho que configuran el parámetro de cobertura de la prohibición. Desde esa óptica, si bien la prohibición legalmente establecida per se, no hace surgir un derecho del funcionario a obtener una retribución por ese aspecto, cuando la ley (la que impone la prohibición u otra que la complemente) establece el beneficio salarial por esa base, el funcionario ostenta un derecho a obtener esa compensación, derecho que se encuentra regulado por las reglas de la preclusión del ordinal 414 del Código de Trabajo (con la reforma generada por la Ley No. 9343). Lo opuesto, sea, supeditar el derecho de obtener la compensación legalmente fijada por la prohibición (también legalmente establecida), implicaría un deterioro de la situación jurídica del agente público y una evidente ilegalidad administrativa, produciendo una ventana presupuestaria para la Administración Pública en detrimento del funcionario. Como derivación de lo indicado, el reconocimiento de un régimen de prohibición (y pago correspondiente), cuando el funcionario no se encuentre dentro de los supuestos normativos preestablecidos, que le dan cabida, constituye una conducta ilegítima y a no dudarlo, completamente inválida, por presentar una patología en los elementos materiales objetivos de motivo y de contenido. En el primero, por no concurrir en esa relación funcionarial el presupuesto de hecho o de derecho previsto por la norma, sea, por su inexistencia real o jurídica. Respecto del contenido, por establecer una consecuencia jurídica que ante la ausencia de un elemento antecedente primario, sería ilícito.

XI.- Ahora bien, el criterio legal que dio base al reconocimiento del pago de prohibición indica que si el contador municipal co-participa de la administración tributaria contemplada en el artículo 4 inciso d) del Código Municipal, procede el pago de la prohibición. Fue así que el oficio URRHH-0018-2008 del 30 de abril del 2008, de la Unidad de Recursos Humanos, estipulado con la administración de los tributos y demás ingresos y egresos de esta Institución. Empero, no se hace un detalle profundo de las razones por las cuales se llega a esa derivación, pues ni siquiera presenta un marco referencial de las funciones desarrolladas y las que se consideran propias de la gestión fiscal. Sobre tal aspecto, el ordinal 118 del Código Tributario los Jefes o Subjefes de Departamento y de Sección, de las dependencias de la Administración Tributaria, así como los miembros propietarios del Tribunal Fiscal Administrativo y los suplentes en funciones, no pueden ejercer otros puestos públicos con o sin relación de dependencia, excepción hecha de la docencia o de funciones desempeñadas con autorización de su respectivo superior jerárquico, cuyos cargos estén sólo remunerados con dietas. / En general queda prohibido al personal de los entes precedentemente citados, con la única excepción de la docencia, desempeñar en la empresa privada actividades relativas a materias tributarias. Asimismo está prohibido a dicho personal hacer reclamos a favor de los contribuyentes o asesorarlos en sus alegatos o presentaciones en cualesquiera de las instancias, salvo que se trate de sus intereses personales, los de su cónyuge, ascendientes, descendientes, hermanos, suegros, yernos y cuñados. (...)". Cabe recordar que el numeral 1 de la Ley No. 5867 reconoce el pago de prohibición por esa restricción legal. En la medida en que de conformidad con el ordinal 99 del CNPT en relación con el mandato 4 inciso d) del Código Municipal, es claro que las Municipalidades son Administraciones Tributarias (respecto de los tributos propios de su cantón), en tesis de inicio, el pago aludido sería aplicable al personal relacionado con las competencias de gestión fiscal . Sin embargo, es criterio de este Tribunal, que atendiendo a la causa y finalidad misma de esa prohibición, el pago por ese concepto aplica únicamente a los puestos que tengan una relación o funciones directamente relacionadas con la competencia fiscal del ayuntamiento. Desde esa arista de examen, la relación refleja o indirecta con esta competencias no justifica ni permite la aplicación de ese régimen, que se insiste, viene creado y fundamentado en la incompatibilidad de ejercer actividades alternativas relacionadas con la gestión de tributos, lo que tiene sentido lógico en la medida en que la competencia administrativa funcional se relacione de manera directa e inmediata con la gestión fiscal. Por ende, la administración de recursos presupuestarios, cuya base de financiamiento principal es tributaria, no necesariamente implica que las labores desempeñadas sean propias de una gestión tributaria. En ese sentido, el precepto 99 del CNPT define a la Administración Tributaria en el siguiente sentido: "Se entiende por Administración Tributaria el órgano administrativo encargado de gestionar y fiscalizar los tributos, se trate del fisco o de otros entes públicos que sean sujetos activos, conforme a los artículos 11 y 14 del presente Código. / Dicho órgano puede dictar normas generales para los efectos de la aplicación correcta de las leyes tributarias, dentro de los límites fijados por las disposiciones legales y reglamentarias pertinentes. (...)". La potestad fiscal en consecuencia, supone competencias de determinación (cuantificación), fiscalización (verificación de cumplimiento de deberes formales y materiales) y recaudación (verificación de pago de tributos mediante actos de percepción o requerimientos de pago -cobro-), dentro de las que se incluye, por ejemplo; la tasación de bienes como elemento de cuantificación de tributos, el requerimiento de información a sujetos pasivos y/o terceros, acciones de cobro tributario, emisión de criterios interpretativos relativos a normas o relaciones fiscales, así como de planificación de fiscalización. Lo anterior supone esa relación directa con la administración tributaria que sería necesaria e impostergable para la aplicación del régimen de prohibición, de modo que los cargos que no tengan esa relación directa con las competencias de gestión fiscal, aún y cuando tengan un vínculo reflejo o de instrumentalidad para ese ejercicio, no se encuentran amparados al orden normativo en cuestión.

XII.- En ese orden, del elenco de hechos probados, se tiene que en el informe rendido por la Auditoria Interna AI-RH-002-2014 del 05 de noviembre del 2014, se concluye que: "...presuntamente no concurre la condición de funcionario que realiza funciones de administración, percepción y fiscalización de tributos, tal y como lo exige el numeral que le da fundamento al reconocimiento...". Para tales efectos, hizo referencia incluso a los criterios expresados por la Contraloría General de la República sobre esa particularidad. En lo relevante, remitió al oficio 02526 DJ-0295-2011 del 16 de marzo del 2011 en el que se indicó que el pago de la prohibición derivada del ordinal 188 del CNPT, se reserva únicamente a quienes desempeñen cargos de jefaturas y con especial énfasis, a cargos cuyas atribuciones, funciones y responsabilidades sustantivas se vinculen directamente a la administración tributaria municipal, en particular, quienes intervengan en la determinación de las obligaciones tributarias, de manera que aquellos cargos cuya relación con la materia tributaria sea accesoria o indirecta, no tienen por qué estar sujetos a la restricción de mérito. (...)". De igual modo ese análisis remite al oficio 04402 (FOE-SM-0754) del 16 de mayo del 2008, en el que la Contraloría General de la República improbó una partida presupuestaria para cancelar la prohibición a los puestos de Contador y Encargado de Presupuesto, debido a que no se encuentra sustento legal para ello, al no formar parte de la Administración Tributaria. Ante ese informe, mediante el oficio AL-PCMO-001-2015 del 09 de enero del 2015, la Asesora Legal de la Presidencia del Concejo Municipal de Orotina contesta el oficio No. PCMO-TR-003-2014 del 02 de diciembre del 2014, concluyendo proceder con la recomendación rendida por la Auditoria Interna en el sentido de formular proceso de lesividad contra los oficios AM-0281 del 21 de mayo del 2008 y del oficio AM-2103-2011-2016 del 29 de noviembre del 2011, ambos de la Alcaldía Municipal. Esto en definitiva fue acordado por el Concejo Municipal en el artículo 7.2 de la sesión ordinaria 454 del 20 de octubre del 2015, tal y como consta a partir de la imagen 22 del puesto de Contador Municipal se desprende lo que de seguido se expone. En oficio ADSD-203-2004 del 27 de septiembre del 2004 del Área de Asistencia para el Desarrollo del Sector Descentralizado de la Dirección General de Servicio Civil, se comunica al Alcalde de Orotina, el siguiente detalle sobre las funciones del contador: "(...) b. Contador. -Naturaleza del trabajo: Ejecución de labores profesionales relacionados con el planeamiento, coordinación, ejecución, evaluación y control en el subproceso Contabilidad y; prestación de asesoría en el campo profesional de su competente. Actividades generales: -Planear, coordinar, ejecutar y controlar el registro en orden cronológico de las operaciones contables, presupuestarias y de costos que se realizan en la Municipalidad, así como preparar los correspondientes estados financieros e informes específicos, a partir de la formulación del plan anual operativo del proceso y su programa de ejecución, la presupuestación respectiva, el desarrollo y aplicación de herramientas y metodologías de trabajo, definición de políticas de registro y control contable y, la coordinación permanente, tanto a lo interno con la totalidad de las unidades de trabajo de la organización como entes externos (...) Su finalidad consiste tanto en dar fe de la suficiencia, validez y cumplimiento del registro contable de los ingresos y egresos, análisis de las diversas cuentas del activo, pasivo y patrimonio, actualización de libros contables y pólizas de activos, así como de otras actuaciones, todas orientadas a garantizar el mantenimiento actualizados de los registros contables y la provisión del est6ado (sic) financiero comprensible y oportunos para la toma de decisiones." (Folios 169-172 del administrativo) Por otro lado, en el oficio ADFSD-165-2007 del 30 de agosto del 2007 del Área de Asistencia para el Desarrollo del Sector Descentralizado de la Dirección General de Servicio Civil, se comunica al Alcalde de Orotina el perfil del cargo de Encargado de Presupuesto, detallando las actividades generales de la siguiente manera: "Colaborar con el análisis financiero que realiza la Contabilidad Municipal, efectuar el control de flujo de efectivo de las cuentas municipales. Coordinar, organizar y presupuestar el presupuesto ordinario y extraordinarios, respetando los lineamientos y posiciones emanadas por la Contraloría General de la República y los reglamentos presupuestarios vigentes. Realizar estudios y análisis presupuestarios, brindar asistencia y debida información a las diferentes instancias municipales, en lo concerniente al manejo, ejecución y control del presupuesto. Además le corresponde registrar los ingresos financieros y preparar los informes respectivos, presentar la documentación necesaria de materia presupuestaria." (Folios 165-166 del administrativo) La comprensión de esas actividades no permite colegir que sean propias de la Administración Tributaria, aún y cuando se relacionen con la administración o gestión de los fondos derivados de captaciones por ingresos fiscales. Ello se pone en evidencia además en detalle de la organización que se plasma en la constancia No. 047-2014 del 30 de septiembre del 2014, de la Unidad de Recursos Humanos, instrumento en el que se indica que según el mapa básico de organización municipal por procesos 2003, del expediente Servicio Civil, el Área de Administración Tributaria ha tenido bajo su subordinación las dependencias tales como: Catastro, Inspección, Patentes y Gestión de Cobro. Este detalle engarza con lo señalado en la constancia No. 048-2014 del 30 de septiembre del 2014, de la Unidad de Recursos Humanos, en la que se expone que según el Organigrama aprobado por el Concejo Municipal en la sesión ordinaria No. 107 del 07 de julio del 2011, el Área de Administración Tributaria ha tenido bajo su subordinación las dependencias tales como: Patentes, Gestión de Cobro, Bienes inmuebles y Catastro y Valoración. Por su parte, el Área de Contabilidad tiene bajo su subordinación al Auxiliar de Contabilidad. No se observa por ende que las competencias del Contador Municipal se relacionen con actividades propias de la gestión tributaria directa. Esta derivación tampoco decae por lo indicado en la constancia del 20 de enero del 2015, de la Dirección Administrativo Financiera, que expresa que el Contador de la Municipalidad, realiza las siguientes funciones no incluidas dentro del Manual descriptivo de puestos: - Confección de notas de crédito por pagos realizados en los bancos por los contribuyentes para la cancelación de servicios e impuestos; - Autoriza desembolso ante la Tesorería Nacional del Ministerio de Hacienda de los pagos a proveedores; - Realiza la revisión y firma de las certificaciones para pase a cobro judicial de contribuyentes morosos; - Reporta y cancela ante el Ministerio de Hacienda de las retenciones sobre impuestos de la renta a proveedores, salarios y dietas; - Administra por medio de las inversiones bancarias los ingresos derivados de esos tributos y otros ingresos de la Municipalidad. (Folio 343 del administrativo) Todas esas tareas son instrumentales a la gestión fiscal, sin que pueda derivarse que se relacionan de manera directa con la determinación, fiscalización y recaudación de tributos, que caracterizan la denominada Administración Tributaria. En consecuencia, en la medida en que disponen a favor del señor Juan Vargas Bolaños el otorgamiento de un régimen legal de prohibición previsto en los ordinales 118 del CNPT, artículo 1 de la Ley 5867 (y su transitorio único) y mandato 4 inciso d) del Código Municipal, sin concurrir los presupuestos que tal régimen supone, es consideración de este Tribunal que el oficio AM-0281 del 21 de mayo del 2008 presenta una deficiencia en el elemento motivo, por no concurrir el presupuesto de hecho previsto por el Ordenamiento Jurídico para la aplicación a favor del puesto de Contador Municipal de Orotina, del régimen de prohibición que es propio de los puestos relacionados de manera directa con la Administración Tributaria. Tal deficiencia conlleva además que el contenido del acto sea ilegítimo, dado que esas normas no consagran tal régimen para ese cargo en particular. Como derivación lógica de ello, y por la evidente conexidad que se produce, en orden a lo estatuido por el canon 164.2 de la Ley General de la Administración Pública, resulta igualmente patológico, y en consecuencia, nulo, el oficio AM-02103-2011-2016 del 29 de noviembre del 2011, en la medida que dispone el incremento porcentual de reconocimiento de la prohibición, rubro que en orden a lo señalado, es improcedente considerando los atestados aportados a este proceso. Ergo, debe disponerse la nulidad absoluta del oficio AM-0281 del 21 de mayo del 2008 y el oficio AM-02103-2011-2016 del 29 de noviembre del 2011, ambos de la Alcaldía Municipal de Orotina. De conformidad con el ordinal 34.1 del CPCA, en relación con el numeral 39.2, ambos del CPCA, dicha supresión se realiza de manera constitutiva, para efectos de su inaplicabilidad a futuro, y no de manera retroactiva, siendo que, pese a tratarse de actos de efecto continuado, la presente acción fue formulada después del año ulterior a que esas conductas fueron adoptadas. Ello supone el rechazo de la demanda en cuanto a su pretensión segunda, pues la anulación dispuesta, por imperativo legal, es solamente con efecto prospectivo y no retroactivo como se peticiona.

XIII.- Sobre la pretensión de reintegro. En su pretensión tercera el ente local peticiona "3) Que siendo que el acto es absolutamente nulo se declare la obligación del señor Juan Vargas Bolaños de devolverle a la Municipalidad de Orotina la suma que corresponda al dictado de la firmeza (sic) de la sentencia, suma que será liquidada en la ejecución de sentencia." (Imágenes 4-16, 42 del principal) Como se ha señalado en la parte final del considerando precedente, la nulidad que se ha dispuesto respecto del oficio AM-0281 del 21 de mayo del 2008 y el oficio AM-02103-2011-2016 del 29 de noviembre del 2011, ambos de la Alcaldía Municipal de Orotina, es constitutiva para efectos de la inaplicabilidad a futuro de esas conductas, por haberse formulado este proceso después del año posterior a su adopción, tal y como fue explicitado en este fallo. Desde esa arista de examen, al no tratarse de una invalidez con efecto retroactivo, por regulación expresa que así lo estatuye (artículo 34 del CPCA), los efectos propios de la vigencia de esas conductas de previo a esta decisión anulatoria, no podrían constituir base legítima para exigir al funcionario la devolución o reintegro de las sumas canceladas al tenor del contenido de esas conductas. Incluso, aun considerando que tal efecto retroactivo fuera posible, la existencia de dictámenes jurídicos y técnicos que en su oportunidad respaldaron la aplicación del régimen de prohibición a favor del accionado, y en virtud de la cual obtuvo los ingresos salariales cuestionados por el Ayuntamiento, evidencia, para esta Cámara, que tales partidas constituían derechos adquiridos de buena fe, y que por ende, resulta improcedente la orden de reintegro, desde la adopción de los actos. Cabe recordar que no fue sino hasta con el informe de Auditoría Interna, en el año 2011, que se inician acciones internas para ponderar la validez de decisiones que desde el 2008 habían avalado el pago de prohibición al Contador Municipal. No se evidencia proceder ilegítimo alguno de parte de ese funcionario, como tampoco el deber o posibilidad objetiva de conocer la ilegalidad de ese régimen otorgado. En suma, dado el efecto hacia futuro de este pronunciamiento, la pretensión de devolución de ingresos debe ser rechazada como en efecto se dispone.”

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    Concept anchorsAnclajes conceptuales

    • Ley 5867 Art. 1
    • Código de Normas y Procedimientos Tributarios Art. 118
    • Código Municipal Art. 4 inciso d)
    • Código Procesal Contencioso Administrativo Art. 34.1
    • Ley General de la Administración Pública Art. 164.2
    • Constitución Política Art. 56

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