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OutcomeResultado
The PGR interprets that Article 33 of the General Roads Law establishes a special procedure for reopening public roads, requiring conclusive proof of their existence and public use for over one year, integrating the presumption of Article 7 of the Construction Law, and cautioning about the limited value of cadastral plans for these purposes.La PGR interpreta que el artículo 33 de la Ley General de Caminos establece un procedimiento especial para la reapertura de caminos públicos, exigiendo prueba concluyente de su existencia y uso público por más de un año, integrando la presunción del artículo 7 de la Ley de Construcciones y advirtiendo sobre el valor limitado de los planos catastrados para estos fines.
SummaryResumen
The opinion examines the special and summary procedure under Article 33 of the General Public Roads Law, whereby a municipality may order the reopening of a public road illegally closed by a third party. It details the three required premises: existence of a road, its having been in public use for over one year, and its closure or narrowing without authorization. It stresses that evidence must include at least three witnesses, technical reports, and mapping, integrating Article 7 of the Construction Law to create a rebuttable presumption of public domain status when the road appears in official documents. It clarifies the limited evidentiary value of cadastral plans, requiring boundary identification acts to prove easements, and warns against the risk of violating private property absent absolute certainty of the road’s public nature. This serves as guidance for municipalities on how to conduct this proceeding with due process.El dictamen analiza el procedimiento especial y sumario del artículo 33 de la Ley General de Caminos Públicos para que la municipalidad ordene la reapertura de una vía pública cerrada ilegítimamente por un tercero. Detalla los tres supuestos necesarios: existencia de un camino, que haya estado al servicio público por más de un año, y que fue cerrado o estrechado sin autorización. Enfatiza que la prueba debe incluir al menos tres testigos, informes técnicos y planimetría, integrando el artículo 7 de la Ley de Construcciones para crear una presunción iuris tantum de demanialidad cuando el camino aparece en documentos oficiales. Precisa el valor probatorio limitado de los planos catastrados, requiriendo actas de identificación para acreditar linderos, y advierte contra el riesgo de violar la propiedad privada si no existe certeza absoluta de la naturaleza pública de la vía. Es una guía sobre cómo las municipalidades deben conducir este procedimiento respetando el debido proceso.
Key excerptExtracto clave
Article 33 of the General Public Roads Law, No. 5060 of August 22, 1972, and its amendments, established the procedure by which the municipal corporation may order the reopening of a public road in the event of an illegitimate closure by a third party. The provision establishes an express prohibition against third parties illegally closing public roads, as well as the procedure that the local corporation must follow for their reopening. The Law literally states: "Article 32.- No one shall have the right to partially or totally close, or to narrow, by fencing or building, roads or streets delivered by law or de facto to public service or to the owners or residents of a locality, except where authorized by a judicial resolution issued in proceedings conducted with the participation of representatives of the State or the respective municipality, or by rights acquired under laws prior to this one or the provisions of this law." "Article 33.- For the reopening of the road, the Ministry of Public Works and Transport, or the Municipality in the case of streets within its jurisdiction, either on its own initiative or at the request of road officials or any person, shall conduct an inquiry to record, through the statements of three witnesses of legal age, residents of the area, and of recognized good conduct, that the road was open to public or private service, and since when it has been narrowed or closed, and shall include the technical report from the corresponding Office. Having heard the offender and verified in the inquiry that the road was closed or narrowed without proper authorization, or that it was in public service for more than one year, the Ministry or the Municipality shall order the reopening within a peremptory period of no more than three days, and if the obligated party fails to comply, it shall execute the order at its own expense."El artículo 33 de la Ley General de Caminos Públicos, número 5060, del 22 de agosto de 1972 y sus reformas, dispuso el procedimiento mediante el cual la corporación municipal puede ordenar la reapertura de una vía pública cuando medie un cierre ilegítimo realizado por un tercero. Lo que dispone la norma, es la prohibición expresa de que terceros cierren los caminos públicos de manera ilegal, así como el procedimiento que debe seguir la corporación local para su reapertura. Dispone literalmente la Ley: "Artículo 32.- Nadie tendrá derecho a cerrar parcial o totalmente o a estrechar, cercando o edificando, caminos o calles entregados por ley o de hecho al servicio público o al de propietario o vecinos de una localidad, salvo que proceda en virtud de resolución judicial dictada en expediente tramitado con intervención de representantes del Estado o de la municipalidad respectiva o por derechos adquiridos conforme a leyes anteriores a la presente o las disposiciones de esta ley." "Artículo 33.- Para la reapertura de la vía, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes o la Municipalidad en caso de calles de su jurisdicción, por sí o a instancia de los funcionarios de caminos o de cualquier persona procederá a levantar una información que hará constar, mediante declaración de tres testigos, mayores de edad, vecinos del lugar y de reconocida buena conducta que el camino estaba abierto al servicio público o de particulares y desde cuándo ha sido estrechada o cerrada e incluirá su informe técnico de la Oficina correspondiente. Oído el infractor y comprobado en la información que el camino fue cerrado o estrechado sin la debida autorización, o que estuvo al servicio público por más de un año, el Ministerio o la Municipalidad ordenará la reapertura en un plazo perentorio no mayor de tres días y en rebeldía del obligado, ejecutará por su cuenta la orden."
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"En el procedimiento de reapertura, el acervo probatorio ha de incluir, por ende, por lo menos las tres declaraciones testimoniales de cita, junto con la incorporación de los informes técnicos en donde se suministre toda la información de planimetría, registral, catastral y de cualquier otra índole, referente a la naturaleza del camino."
"In the reopening proceeding, the body of evidence must therefore include at least the three witness statements of record, together with the incorporation of technical reports providing all planimetric, registry, cadastral, and any other information regarding the nature of the road."
Sección V
"En el procedimiento de reapertura, el acervo probatorio ha de incluir, por ende, por lo menos las tres declaraciones testimoniales de cita, junto con la incorporación de los informes técnicos en donde se suministre toda la información de planimetría, registral, catastral y de cualquier otra índole, referente a la naturaleza del camino."
Sección V
"Ese es el mayor cuidado que debe tener cualquier autoridad administrativa, pues debe procurar alcanzar el mayor grado de certeza de la naturaleza de la vía, pues no debe asumir el riesgo de privar ilegítimamente del derecho de propiedad privada de un administrado, haciendo uso indiscriminado e irresponsable de las presunciones legales."
"This is the greatest care that any administrative authority must exercise, since it must endeavor to achieve the highest degree of certainty as to the nature of the road, and must not assume the risk of illegitimately depriving an individual of the right to private property through indiscriminate and irresponsible use of legal presumptions."
Sección VI
"Ese es el mayor cuidado que debe tener cualquier autoridad administrativa, pues debe procurar alcanzar el mayor grado de certeza de la naturaleza de la vía, pues no debe asumir el riesgo de privar ilegítimamente del derecho de propiedad privada de un administrado, haciendo uso indiscriminado e irresponsable de las presunciones legales."
Sección VI
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IV.- On the legal procedure for the reopening of public roads.- Article 33 of the General Law of Public Roads (Ley General de Caminos Públicos), number 5060, of August 22, 1972 and its amendments, provided the procedure by which the municipal corporation may order the reopening of a public road when an illegitimate closure has been carried out by a third party. What the regulation provides is the express prohibition against third parties illegally closing public roads, as well as the procedure that the local corporation must follow for their reopening. The Law literally provides:
"Article 32.- No one shall have the right to partially or totally close or to narrow, by fencing or building, roads or streets given by law or in fact to the public service or to that of the owner or residents of a locality, except when it proceeds by virtue of a judicial resolution issued in a case file processed with the intervention of representatives of the State or the respective municipality or by rights acquired according to laws prior to this one or the provisions of this law. The judicial resolution shall be verified with a certification thereof, and the acquisition with the respective title; both must be shown and provided to the authority that demands it.
Whoever contravenes the foregoing shall be judged according to the corresponding criminal laws if, according to the nature of the act, the existence of the crime indicated by article 227 of the Criminal Code or the contravention provided for in article 400 of the same Code is determined, all without prejudice to the reopening of the road without any compensation whatsoever for improvements or constructions.
It is the obligation of road officials to report the referred contravention to whom it corresponds and to initiate the administrative proceedings established by the following article for the reopening of the road." (Thus amended by article 1 of Law No. 5113 of November 21, 1972).
"Article 33.- For the reopening of the road, the Ministry of Public Works and Transport (Ministerio de Obras Públicas y Transportes, MOPT) or the Municipality in the case of streets under its jurisdiction, on its own initiative or at the request of road officials or any person, shall proceed to gather an information record that shall attest, through the declaration of three witnesses, of legal age, residents of the place and of recognized good conduct, that the road was open to public service or to that of private individuals and since when it has been narrowed or closed, and shall include the technical report from the corresponding Office. Having heard the violator and upon verifying in the information record that the road was closed or narrowed without due authorization, or that it was in public service for more than one year, the Ministry or the Municipality shall order the reopening within a peremptory period of no more than three days and, in default of the obligated party, shall execute the order at its own expense.
Against the resolution of the Ministry of Public Works and Transport (MOPT) or the municipality, the administrative remedies provided for in the legal system shall be applicable. This information record shall only govern for the reopening of the road, given its public significance; but, in judicial matters, it shall have no other value than that which the courts grant it, in accordance with their powers." (The preceding paragraph thus amended by article 207 of Law number 8508, of April twenty-eight, two thousand six, which is the Code of Contentious Administrative Procedure (Código Procesal Contencioso Administrativo).)
V.- The transcribed procedure thus starts from three assumptions, namely: first, that a road exists; second, that this road was destined for public use for more than one year; and third, that it was closed or narrowed by a third party without authorization, preventing passage. For this reason, the municipality must gather an information record in which the alleged violator is brought in and heard, along with at least three witnesses and technical evidence for the purpose of determining the nature of the road and whether it has been open for more than one year. Likewise, due process must be complied with and, of course, a duly reasoned resolution must finally be issued, covering all questions of fact and law involved in the matter, this last act being subject to challenge through the ordinary remedies of revocation and appeal (revocatoria y apelación), provided for in the Municipal Code. It involves, as is clearly noted, a special and summary-type procedure, whose purpose is to safeguard the public interests manifested in the specific case, given the need to keep public roads open, because of their nature as public domain assets. Local governments must have absolute certainty of the existence of the road and its public domain nature (demanialidad), since otherwise they could illegitimately encroach upon private properties.
VI.- On the determination of the existence of a public road. As has been explained, the legitimate possibility for the local government to intervene is only when it is effectively proven that access to a road that has been given over to public use and is protected by the characteristics of the public domain has been obstructed; therefore, it is not susceptible to being private property and is inalienable and unavailable, falling outside the commerce of men. However, the thesis maintained by the appellant, in the sense that there is a legal presumption in the General Law of Public Roads to the effect that every road is understood to be public when it has been so used for more than one year, is not shared by this Chamber, given that said regulation must be integrated with the Construction Law (Ley de Construcciones), where a presumption of public domain nature (demanialidad) of roads is indeed created when they are accredited in official documents, whether in the municipalities or in other administrative instances, as is transcribed below:
Article 7.- Property. Any land that appears as a public road in the existing plans of the Municipality, or in the Archive of the General Directorate of Public Works, or that of the General Directorate of Roads, or in the Cadastre, or in any other archive, museum, or public library, shall be presumed to have such quality, except upon full proof to the contrary, which must be provided by he who affirms that the land in question is private property or claims to have some exclusive right to its use. While an executory judgment so declaring is not pronounced, no one may prevent or hinder the public use of the land in question.
In the reopening procedure, the evidentiary record must include, therefore, at least the three testimonial declarations cited, along with the incorporation of the technical reports where all the planimetry, registral, cadastral, and any other information concerning the nature of the road is provided. In this way, article 7 of the Construction Law (Ley de Construcciones) is integrated with article 33 of the General Law of Public Roads, evidence that must provide the information required to arrive at the conclusion that a public road exists that must be reopened in case of any obstruction (On some occasions, when dealing with roads located in urbanized areas, the Official Maps enshrined in articles 43 and 44 of the Urban Planning Law (Ley de Planificación Urbana) must also be brought up, an assumption not known in this case). The analysis of the elements of conviction must be comprehensive and conclusive of the public nature of the road, in order to ensure that no individual is illegitimately deprived of their property right. That is the greatest care that any administrative authority must have, as it must try to achieve the highest degree of certainty of the nature of the road, since it must not assume the risk of illegitimately depriving an individual of the private property right, by making indiscriminate and irresponsible use of the legal presumptions.
VII.- Continuing with that line of thought, this Section has recently ruled on the evidentiary value that must be given to topographic plans, given that a tendency has become widespread among litigious parties that leans toward proving the existence of public roads by means of the entry made of them in such documents. On this particular, the following has been stated:
"III.- On the evidentiary value of registered plans (planos catastrados) of individual properties for determining the existence of a public road recorded as a boundary. In the forensic practice of Administrative Law, it is not unusual that one seeks to demonstrate the existence of a public road based on the boundaries recorded in registered plans (planos catastrados) of specific rural or urban properties (fundos), whether these are approved (visados) or not by the respective municipality. Such attestation is especially important, since insofar as this is achieved, the iuris tantum presumption established by article 7 of the Construction Law (Ley de Construcciones) shall be applicable in that specific case. It is not disputed here that through a registered plan (plano catastrado) the existence of a public road can be attested, but it is simply specified that this will be conditioned, among other aspects, by the type of plan involved. It is clarified that the following considerations do not apply to subdivision (fraccionamiento) plans, urbanization plans, etc., in which the existence of public roads is attested within the plan. Regarding the evidentiary value of plans that indicate that they border on public roads, it is held that recently the First Chamber has addressed its evidentiary weight with respect to the attestation of the existence of a public road in the following terms: While it is true that the principle of initial registration (inmatriculación) postulates that registry inscription is not necessary for an asset to be considered as public domain property, it must not be interpreted in the sense that the simple inclusion in a cadastral plan allows affirming said nature, since the latter does not have the capacity to modify material reality but merely reproduces it. On the contrary, the principle in question leads to the conclusion that, if sufficient indicia exist to consider that the assumptions established in the law when the assignment of a public character was regulated are present, it is not relevant that it is not registered in the name of the State or a public institution. That being said, the plans whose undue valuation is alleged do not have the virtue of determining the public nature of the street or access in question. (First Chamber of the Supreme Court of Justice, Voto 1448-F-S1-2014, at 10:10 hours on November 7, 2014). Having said the above, it must be specified in the first place that the inclusion of boundaries in a plan is a requirement for its approval by the National Cadastre, all of which finds regulation in articles 8 and 34 subsection e) of the Regulation to the Cadastre Law (Reglamento a la Ley de Catastro), rules that textually establish: Article 8.- Delimitation of the real property. The real properties shall be delimited taking into account the titles registered in the Real Estate Registry and, where appropriate, the possession of the asset and the coincidence or conformity of the respective titleholders or possessors and adjoining owners, or disparities or objections of one and another regarding the identification or fixing of the boundaries that separate their properties. Article 34.- Information that must be provided in the Body of the survey plan. The information that must be provided in the body of the survey plan is the following: (...) e. Details: Without the need to carry out the respective survey, the plan must indicate graphically and literally any physical feature, such as canals, rivers, streams (quebradas), irrigation ditches (acequias), lagoons, reservoirs, swamps (esteros), cuts (tajos), tunnels, bridges, dikes, dams, sewers, spillways, curbs, ditches (cunetas), shoulders, roadways, and any other similar features, except when they border or cross the boundary, in which case it will be necessary to carry out a detailed survey. Likewise, the use of the property must be indicated, depending on the activity in question, pointing out with approximate lines, if it involves several different uses, the demarcation (deslinde) thereof and outline the existing constructions, at the same scale at which the surveyed polygon was drawn. Notwithstanding the foregoing, in order to specify what type of information must be attested with the plan of a specific property, it is clarified that the regulatory requirement to include boundaries in the plans of a specific property is a formal requirement, but said information is not covered by the public faith recognized in article 12 of Law 4294, Law on the Practice of Topography and Surveying (Ley de Ejercicio de la Topografía y Agrimensura). In this direction, canon 19 of the Regulation to the National Cadastre Law (Reglamento a la Ley de Catastro Nacional) establishes: Article 19.- Public faith of the surveyor. The data relative to the course (derrotero), area, and location contained in the survey plan are inserted therein under the public faith and responsibility held by the surveying professionals, in accordance with what is established in the ... (The original is not highlighted). In this sense, the regulation under analysis clearly establishes what aspects or information contained in the survey plan of a property are covered by said legal presumption of veracity. Regarding boundaries, it is understood that these could indeed be effectively attested–even for the application of article 7 of the Construction Law (Ley de Construcciones)–if this is done by the means of proof established by the National Cadastre Law in the following terms: Article 11.- It is called a record of demarcation (deslinde) and identification the one that is drawn up on the land itself, in accordance with the formalities of this law. The owner or possessor, or their representative, shall sign such record, attesting that they accept the data referring to location and boundaries of their property appearing therein. The preceding regulation is developed by the Regulation to the Cadastre Law (Reglamento a la Ley de Catastro) in the following terms: Article 12.- Records of conformity and of identification. The boundaries determined in the records of conformity signed by the adjoining landowners by themselves or through their legitimate representatives or agents, jointly with the owners or possessors of the bordering real properties, or who sign identification records pointing out the boundaries of their own real properties in such a way that they coincide with those pointed out by the owners or possessors of the bordering real properties, shall be definitively determined in the form in which they appear in said records. Moreover, the same legal body establishes with crystal clarity the limited effects of the registral publicity of plans and the evidentiary value that these have. In this direction, canon 57 of that regulatory body indicates: Article 57.- Effects of cadastral publicity. The main objective of the survey plan is to contribute to the establishment, improvement, and maintenance of the cadastre, to define in graphic form the real property, and to give publicity to its boundaries. A registered plan (plano catastrado) is not per se absolute proof of what is consigned in it. A survey plan drawn up unilaterally by the interested party, even if registered in the Cadastre, by itself cannot affect third parties, does not constitute a title of transfer of ownership, does not prove ownership or possession in accordance with the provisions of article 301 of the Civil Code. From the relationship of rules just exposed, it is clear that, in case of seeking to use the surveying tools as evidence for determining boundaries—and especially that one of them is a public road—the use of appropriate elements of conviction, such as identification records, will be necessary, a situation that is not the one presented when the existence of the road is indicated within the plan and not as a boundary. In this latter case, the plan is indeed proof of the existence of the road, regardless of its inclusion in the respective municipal records." (Voto No. 44-2015 at eleven hours forty-two minutes on January thirty, two thousand fifteen).
“IV.- Sobre el procedimiento legal para la reapertura de caminos públicos.- El artículo 33 de la Ley General de Caminos Públicos, número 5060, del 22 de agosto de 1972 y sus reformas, dispuso el procedimiento mediante el cual la corporación municipal puede ordenar la reapertura de una vía pública cuando medie un cierre ilegítimo realizado por un tercero. Lo que dispone la norma, es la prohibición el procedimiento que debe seguir la corporación local para su reapertura. Dispone literalmente la Ley:
"Artículo 32.- Nadie tendrá derecho a cerrar parcial o totalmente o a estrechar, cercando o edificando, caminos o calles entregados por ley o de hecho al servicio público o al de propietario o vecinos de una localidad, salvo que proceda en virtud de resolución judicial dictada en municipalidad respectiva o por derechos adquiridos conforme a leyes anteriores a la presente o las disposiciones de esta ley. La resolución judicial se comprobará con certificación de la misma, y la adquisición con el título respectivo; ambas deberán mostrarse y facilitarse a la autoridad que lo exija.
Quien contraviniere lo anterior será juzgado conforme a las leyes penales correspondientes si, según la naturaleza del hecho, se determina la existencia del delito indicado por el artículo 227 del Código Penal o la contravención prevista en el artículo 400 del mismo Código, todo ello sin perjuicio de la reapertura de la vía sin lugar a indemnización alguna por mejoras o construcciones.
Es obligación de los funcionarios de caminos denunciar ante quien corresponda la contravención referida a iniciar las diligencias administrativas que establece el artículo siguiente para la reapertura de la vía." ( Así reformado por el artículo 1º de la ley N° 5113 de 21 de noviembre de 1972).
"Artículo 33.- Para la reapertura de la vía, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes o la Municipalidad en caso de calles de su jurisdicción, por sí o a instancia de los funcionarios de caminos o de cualquier persona procederá a levantar una información que hará constar, mediante declaración de tres testigos, mayores de edad, vecinos del lugar y de reconocida buena conducta que el camino estaba abierto al servicio público o de particulares y desde cuándo ha sido estrechada o cerrada e incluirá su informe técnico de la Oficina correspondiente. Oído el infractor y comprobado en la información que el camino fue cerrado o estrechado sin la debida autorización, o que estuvo al servicio público por más de un año, el Ministerio o la Municipalidad ordenará la reapertura en un plazo perentorio no mayor de tres días y en rebeldía del obligado, ejecutará por su cuenta la orden.
Contra la resolución del Ministerio de Obras Públicas y Transportes o la municipalidad, cabrán los recursos administrativos previstos en el ordenamiento. Esta información únicamente regirá para la reapertura de la vía, dada su trascendencia pública; pero, en lo judicial, no tendrá otro valor que el que le concedan los tribunales, de conformidad con sus facultades." (Así reformado el párrafo anterior por el artículo 207 de la Ley número 8508, de veintiocho de abril del dos mil seis, que es Código Procesal Contencioso Administrativo.)
V.- El procedimiento transcrito parte entonces de tres supuestos, a saber: primero, que existe un camino; segundo, que ese camino estuvo destinado al uso público por más de un año; y tercero, que fue cerrado o estrechado por un tercero sin autorización, impidiendo el paso. Por ello la municipalidad debe levantar una información en la cual se hace traer al presunto infractor y se le escucha, junto con al menos tres testigos y prueba técnica a efecto de determinar la naturaleza del camino y si éste ha estado abierto por más de un año. Del mismo modo, debe cumplirse el debido proceso y, por supuesto, emitir finalmente una resolución debidamente fundamentada, que abarque todas las cuestiones de hecho y de derecho involucradas en el asunto, acto este último que puede impugnarse, mediante los recursos ordinarios de revocatoria y apelación, previstos en el Código Municipal. Se trata, como se advierte con claridad, de un procedimiento de tipo especial y de naturaleza sumaria, cuya finalidad es reguardar los intereses públicos manifestados en la especie, dada la necesidad de mantener abiertos los caminos públicos, en razón de su naturaleza de bienes de dominio público. Los gobiernos locales deben tener absoluta certeza de la existencia de la vía y su demanialidad, pues caso contrario podrían irrumpir ilegalmente sobre propiedades privadas.
VI.- Sobre la determinación de la existencia de un camino publico. Tal y como se ha venido acredite efectivamente que se ha obstruido el acceso de un camino que ha sido entregado al uso público y está protegido por las características del demanio público; por ende, no es susceptible de ser propiedad privada y es inalienable e indisponible, quedando fuera del comercio de los hombres. Sin embargo, la tesis que sostiene la parte apelante, en el sentido de existe una presunción en la Ley General de Caminos legal en el sentido de que todo camino se entiende público cuando así ha sido utilizado por más de un año, no es compartida por esta Cámara, siendo que dicha norma debe ser integrada con la Ley de Construcciones, en donde sí se crea una presunción de demanialidad de las vías cuando ellas estén acreditas en documentos oficiales, ya sea en las municipalidades o en otras instancias administrativas, tal y como seguidamente se transcribe:
Artículo 7º.- Propiedad. Todo terreno que en los planos existentes de la Municipalidad, o en el Archivo de la Dirección General de Obras Públicas, o el de la Dirección General de Caminos, o en el Catastro, o en cualquier otro archivo, museo o biblioteca pública, aparezca como vía pública se presumirá que tiene la calidad de tal, salvo prueba plena en contrario, que deberá rendir aquél que afirme que el terreno en cuestión es de propiedad particular o pretenda tener algún derecho exclusivo a su uso. Mientras no se pronuncie sentencia ejecutoria que así lo declare, nadie podrá impedir o estorbar el uso público del terreno de que se trate.
En el procedimiento de reapertura, el acervo probatorio ha de incluir, por ende, por lo menos las tres declaraciones testimoniales de cita, junto con la incorporación de los informes técnicos en donde se suministre toda la información de planimetría, registral, catastral y de cualquier otra índole, referente a la naturaleza del camino. De esa forma, se integran el artículo 7 de la Ley de Construcciones con el 33 de la Ley General de Caminos, prueba que ha de suministrar la información requerida para arribar a la conclusión de que existe un camino público que se debe reabrir en caso de cualquier obstrucción (En algunas ocasiones, cuando se trate de vías ubicadas en zonas urbanizadas, se ha de traer a colación también, los Mapas Oficiales consignados en los artículos 43 y 44 de la Ley de Planificación Urbana, supuesto que no es el que se conoce en esta causa). El análisis de los elementos de convicción debe ser integral y concluyente de la naturaleza pública del camino, a efecto de asegurar que a ningún administrado se le prive ilegítimamente de su derecho de propiedad. Ese es el mayor cuidado que debe tener cualquier autoridad administrativa, pues debe procurar alcanzar el mayor grado de certeza de la naturaleza de la vía, pues no debe asumir el riesgo de privar ilegítimamente del derecho de propiedad privada de un administrado, haciendo uso indiscriminado e irresponsable de las presunciones legales.
VII.- Continuando con esa línea de pensamiento, esta Sección se ha pronunciado en fechas recientes respecto del valor probatorio que debe darse de los planos topográficos, dado que se ha generalizado una tendencia entre las partes litigiosas que se inclina por acreditar la existencia de caminos públicos mediante la consignación que de ellos se hace en tales documentos. Sobre este particular, se ha dicho lo siguiente:
"III.- Del valor probatorio de los planos catastrados de fincas individuales para la determinación de la existencia de un camino público consignado como lindero. En la práctica forense del Derecho Administrativo no es extraño que se pretenda demostrar la existencia de un camino público, a partir de los linderos consignados en planos catastrados de fundos específicos, estén estos visados o no por la respectiva municipalidad. Tal acreditación presenta especial importancia, pues en el tanto ello se logre, será aplicable en ese caso concreto la presunción iuris tantum que establece el artículo 7 de la Ley de Construcciones. Aquí no se discute el que mediante un plano catastrado se pueda acreditar la existencia de un camino público, sino simplemente se precisa que esto estará condicionado entre otros aspectos por el tipo de plano del que se trate. Se aclara que las consideraciones siguientes no aplican a planos de fraccionamientos, urbanizaciones, etc, en los que dentro del plano se acredita la existencia de caminos públicos. Respecto del valor probatorio de los planos que indican que colindan con caminos públicos, se tiene que recientemente la Sala Primera ha abordado su peso probatorio en lo que hace a la acreditación de la existencia de un camino público en los siguientes términos: Si bien es cierto el principio de inmatriculación postula que la inscripción registral no es necesaria para que un bien sea considerado como demanial, tampoco debe ser interpretado en el sentido de que la simple inclusión en un plano catastral permite afirmar dicha naturaleza, pues éste no tiene la aptitud de modificar la realidad material sino que únicamente la reproduce. Por el contrario, el principio en cuestión lleva a que, si existen indicios suficientes para considerar que se dan los supuestos establecidos en la ley cuando se reguló la asignación de carácter público, no sea relevante que no se encuentre inscrito a nombre del Estado o de una institución pública. Ahora bien, los planos cuya indebida valoración se alega no tienen la virtud de determinar la naturaleza de pública de la calle o acceso en cuestión. (Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia, voto 1448-F-S1-2014, de las 10:10 minutos del 7 de noviembre de 2014). Dicho lo anterior, se debe precisar en primer término que la inclusión de los linderos en un plano es un requisito para su aprobación por parte del Catastro Nacional, todo lo cual encuentra regulación en los artículos 8 y 34 inciso e) del Reglamento a la Ley de Catastro, normas que textualmente establecen: Artículo 8º-Delimitación del inmueble. Los inmuebles serán delimitados teniendo en cuenta los títulos inscritos en el Registro Inmobiliario y en su caso la posesión del bien y la coincidencia o conformidad de los respectivos titulares o poseedores y colindantes o disparidades u objeciones de unos y otros en cuanto a la identificación o fijación de los linderos que separan sus propiedades. Artículo 34.-Información que se debe suministrar en el Cuerpo del plano de agrimensura. La información que se debe suministrar en el cuerpo del plano de agrimensura es la siguiente: (...) e. Detalles: Sin necesidad de hacer el levantamiento respectivo, en el plano se debe indicar gráfica y literalmente, cualquier accidente físico, tales como canales, ríos, quebradas, acequias, lagunas, embalses, esteros, tajos, túneles, puentes, diques, represas, alcantarillados, vertederos, cordones, cunetas, espaldones, calzadas y cualesquiera otros similares, excepto cuando colinden o atraviesen el lindero, en cuyo caso, será necesario realizar levantamiento detallado. Asimismo, se debe indicar el uso del inmueble, dependiendo de la actividad de que se trate, señalando con líneas aproximadas, si trata de varios usos distintos, el deslinde de los mismos y delinear las construcciones existentes, a la misma escala en que se dibujó el polígono levantado. No obstante lo anterior, a fin de precisar qué tipo de información es la que debe acreditarse con el plano de un inmueble específico, se aclara que el requerimiento reglamentario de incluir los linderos en los planos de un inmueble específico, es un requisito formal, pero dicha información no está cubierta por la fe pública reconocida en el artículo 12 de la Ley 4294, Ley de Ejercicio de la Topografía y Agrimensura. En esta dirección el canon 19 del Reglamento a la Ley de Catastro Nacional establece: Artículo 19.-Fe pública del agrimensor. Los datos relativos al derrotero, área y ubicación contenidos en el plano de agrimensura son insertados en él bajo la fe pública y responsabilidad que tienen los profesionales de la agrimensura, de conformidad con lo establecido en la ... (El original no está destacado). En este sentido, el reglamento bajo análisis claramente establece qué aspectos o información contenida en el plano de agrimensura de un inmueble están cubiertos por dicha presunción legal de veracidad. Respecto de los linderos se tiene que estos sí podrían quedar efectivamente acreditados -incluso para la aplicación del artículo 7 de la Ley de Construcciones-, si esto se efectúa por los medios de prueba que establece la Ley de Catastro Nacional en los siguientes términos: Artículo 11.- Se denomina acta de deslinde e identificación a la que se levanta en el propio terreno, de acuerdo con las formalidades de esta ley. El propietario o poseedor, o su representante, suscribirá tal acta, haciendo constar que acepta los datos referentes a ubicación y linderos de su inmueble, que figuran en ella. La norma anterior es desarrolla por el Reglamento a la Ley de Catastro en los siguientes términos: Artículo 12.- Actas de conformidad y de identificación. Los linderos determinados en las actas de conformidad firmadas por los colindantes por sí, o por medio de sus legítimos representantes o apoderados, conjuntamente con los propietarios o poseedores de los inmuebles limítrofes, o que firmen actas de identificación señalando los linderos de sus propios inmuebles en forma tal que coincidan con los señalados por los propietarios o poseedores de los inmuebles limítrofes, quedarán determinados definitivamente en la forma que aparezcan en dichas actas. Más aún, el mismo cuerpo legal establece con meridiana claridad, los efectos limitados de la publicidad registral de los planos y el valor probatorio que estos tienen. En esta dirección el canon 57 de ese cuerpo reglamentario señala: Artículo 57.-Efectos de la publicidad catastral. El objetivo principal del plano de agrimensura es contribuir al establecimiento, mejora y mantenimiento del catastro, definir en forma gráfica el inmueble y dar publicidad a sus linderos. El plano catastrado no es de por sí prueba absoluta de lo que en él se consigna. El plano de agrimensura levantado unilateralmente por el interesado, aunque esté inscrito en el Catastro, por sí mismo no puede afectar a terceros, no constituye título traslativo de dominio, no comprueba la propiedad ni la posesión de conformidad con lo dispuesto por el artículo 301 del Código Civil. De la relación de normas recién expuestas, se tiene que, en caso de pretender utilizar las herramientas de agrimensura como prueba para determinación de linderos -y en especial de que alguno es un camino público-, será necesaria la utilización de elementos de convicción adecuados como las actas de identificación, situación que no es la que se presenta cuando la existencia del camino se señala dentro del plano y no como lindero. En este último caso, el plano sí es prueba de la existencia del camino, al margen de su inclusión en los registros municipales respectivos." (Voto No. 44-2015 de las once horas cuarenta y dos minutos del treinta de enero de dos mil quince).”
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