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OutcomeResultado
The court declares Banco Nacional de Costa Rica's duty to indemnify the external notaries, both those appointed indefinitely by the Board of Directors and those selected through a competitive process, for terminating the legal relationship without following the indemnification procedures established by law.Se declara el deber del Banco Nacional de Costa Rica de indemnizar a los notarios externos, tanto a los nombrados en forma indefinida por Junta Directiva como a los designados por concurso de antecedentes, por haber dado por terminada la relación jurídica sin seguir los procedimientos indemnizatorios previstos en la ley.
SummaryResumen
The document examines the legal relationship between Banco Nacional de Costa Rica and its external notaries, distinguishing between those appointed indefinitely by Board of Directors' agreement and those selected through a competitive process. It concludes that by terminating the contractual relationship without prior indemnification, the Bank violated the notaries' subjective rights, protected by the principles of legal certainty, intangibility of the Administration's own acts, good faith, and legitimate expectations. The decision recognizes the Bank's duty to indemnify the plaintiff notaries for damages caused by terminating their services without following the revocation or contractual rescission procedures required by the General Public Administration Law and the Administrative Contracting Law, which mandate fair compensation in cases of unilateral termination on grounds of opportunity or public interest.El documento analiza la naturaleza de la relación jurídica entre el Banco Nacional de Costa Rica y sus notarios externos, distinguiendo entre aquellos nombrados en forma indefinida por acuerdo de Junta Directiva y aquellos designados mediante concurso de antecedentes. Se determina que, al darse por terminada la relación contractual sin indemnización previa, el Banco vulneró los derechos subjetivos de los notarios, amparados por los principios de seguridad jurídica, intangibilidad de los actos propios, buena fe y confianza legítima. La decisión reconoce el deber de la entidad bancaria de indemnizar a los notarios actores por los daños y perjuicios causados al cesar sus servicios sin seguir los procedimientos de revocación o rescisión contractual que exige la Ley General de la Administración Pública y la Ley de Contratación Administrativa, los cuales contemplan el pago de justa indemnización en casos de terminación unilateral por razones de oportunidad o interés público.
Key excerptExtracto clave
The plaintiffs are correct in demanding recognition of the damages caused by the termination of the contract, by the cessation of the external notarial contractual relationships that Banco Nacional de Costa Rica maintained with the plaintiffs and with third parties having their own claims. (...) The subjective right held by a large part of the plaintiffs (the majority) who find themselves under this condition is evident, and it is deplorable that an attempt was made to terminate the relationship purely and simply by means of a notice, without further study or analysis, and by a simple laconic communication and a meeting (proven facts 88 and 89), thus seriously affecting the subjective right they held. Thus, the defendant entity's conduct violates the principles protecting the plaintiff notaries' subjective rights of legal certainty, intangibility of the Administration's own acts, good faith, and the aforementioned legitimate expectations, which entail maintaining their legal situation, unless termination is accompanied by prior indemnification.Llevan razón los promoventes al demandar para que se les reconozcan los daños y perjuicios por la terminación del contrato, por el cese de las relaciones contractuales de notariado externo que el Banco Nacional de Costa Rica sostenía con los actores y con los terceros con pretensiones propias. (...) Es evidente el derecho subjetivo que tienen una gran parte de los actores (la mayoría), que se encuentran bajo esta condición, y resulta lamentable que con un comunicado se pretenda dar por terminado en forma pura y simple, sin mayor estudio y análisis, y mediante un simple lacónico comunicado y una reunión (hechos probados 88 y 89), que se da por terminada la relación jurídica existente, afectando así gravemente el derecho subjetivo que ostentaban. De este modo, la conducta del ente accionado violenta los principios que amparan los derechos subjetivos de los notarios actores de seguridad jurídica, intangibilidad de los actos propios de la Administración Pública, el de buena fe y el confianza legítima supracitado, que conlleva el mantenimiento de su situación jurídica, salvo terminación por indemnización previa.
Pull quotesCitas destacadas
"Los derechos subjetivos se amparan en los principios de seguridad jurídica, intangibilidad de los actos propios de la Administración Pública, el de buena fe y confianza legítima."
"Subjective rights are protected by the principles of legal certainty, intangibility of the Administration's own acts, good faith, and legitimate expectations."
Considerando II.3
"Los derechos subjetivos se amparan en los principios de seguridad jurídica, intangibilidad de los actos propios de la Administración Pública, el de buena fe y confianza legítima."
Considerando II.3
"Si la administración contratante desea prescindir de los servicios de tales notarios externos nombrados directamente por intermedio de un acuerdo de Junta Directiva, deben respetar el principio de intangibilidad de los actos propios de la Administración Pública, salvaguardando el derecho subjetivo que ostentan."
"If the contracting administration wishes to dispense with the services of such external notaries appointed directly through a Board of Directors' agreement, it must respect the principle of intangibility of the Administration's own acts, safeguarding the subjective right they hold."
Considerando II.2
"Si la administración contratante desea prescindir de los servicios de tales notarios externos nombrados directamente por intermedio de un acuerdo de Junta Directiva, deben respetar el principio de intangibilidad de los actos propios de la Administración Pública, salvaguardando el derecho subjetivo que ostentan."
Considerando II.2
"Es claro y evidente que el Banco Nacional de Costa Rica, no cumplió con el deber de indemnizar a los notarios externos nombrados mediante concurso de antecedentes, toda vez que dio por finalizada la relación contractual sin reconocerles tal derecho esencial y consustancial a su condición jurídica."
"It is clear and evident that Banco Nacional de Costa Rica did not fulfill its duty to indemnify the external notaries appointed through a competitive process, since it terminated the contractual relationship without recognizing such essential right inherent to their legal status."
Considerando II.2
"Es claro y evidente que el Banco Nacional de Costa Rica, no cumplió con el deber de indemnizar a los notarios externos nombrados mediante concurso de antecedentes, toda vez que dio por finalizada la relación contractual sin reconocerles tal derecho esencial y consustancial a su condición jurídica."
Considerando II.2
"El principio de la confianza legítima, junto con el de buena fe en las relaciones jurídico-administrativas dimana del principio de seguridad jurídica, esto es, la certidumbre en las relaciones con los poderes públicos, saber, el administrado, a qué atenerse con éstos."
"The principle of legitimate expectations, together with that of good faith in administrative legal relationships, stems from the principle of legal certainty, that is, certainty in relations with public authorities, knowing what one can expect from them."
Considerando II.3
"El principio de la confianza legítima, junto con el de buena fe en las relaciones jurídico-administrativas dimana del principio de seguridad jurídica, esto es, la certidumbre en las relaciones con los poderes públicos, saber, el administrado, a qué atenerse con éstos."
Considerando II.3
Full documentDocumento completo
II.2) NATURE OF THE LEGAL RELATIONSHIP EXISTING BETWEEN THE NOTARIES OF THE BANCO NACIONAL DE COSTA RICA AND THE PROCEDURE FOR ITS TERMINATION: The Organic Law of the National Banking System, number 1644 of September 26, 1953, provides in its first and second articles that the Banco Nacional de Costa Rica is an autonomous entity that forms part of the National Banking System, which requires, for the exercise of its functions and powers entrusted by law under the terms of articles 67, 101, 152, and 168, the contracting of notarial services in order to materialize the acts and contracts necessary for its banking activity. To achieve this purpose, said entity initially contracted notaries on an indefinite basis, having as its regulatory legal framework the provisions of the Financial Administration Law of the Republic, number 1279 of May 2, 1951, and article 180 of the Regulation on Administrative Procurement (Reglamento de la Contratación Administrativa), number 7576 of September 23, 1979, which stipulated that the procurement of the following services was not subject to the competitive selection process (concurso de antecedentes) procedure: a) Notarial services, b) Legal counsel for the direction of legal affairs or business, c) Medical interventions, d) Occasional notices or publications through mass media, e) Commercial brokerage and expert appraisals, f) Others of a similar nature in the judgment of the Contraloría General. For this purpose, Law 1279 did not contemplate, within the budgetary requirements for carrying out administrative procurement, the notarial service provided by private individuals to the Public Administration, for which many notaries were appointed on an indefinite basis. On the other hand, the Administrative Procurement Regulation also stipulated in article 174 the possibility of appointing external notaries through a competitive selection process (concurso de antecedentes), which was a procedure that had to be followed for the conclusion of all those administrative contracts whose object was the provision of technical or professional services without a labor subordination relationship and where, for awarding, price did not constitute a primary factor. This competitive selection process was a public procedure, which began with publication in "La Gaceta" of the conditions or terms thereof and the corresponding invitation to compete (canon 175 of regulation 7576). In this sense, such a Competitive Selection Process procedure was issued so that the Administration would seek to provide opportunity in the contracts it enters into, which shall be done directly, to different professionals or companies that meet characteristics of suitability and reliability, in such a way that the provision of such services does not become a privilege of only one or a few persons. In turn, the Administrative Procurement Law (Ley de Contratación Administrativa), number 7494 of May 2, 1995, in effect as of May 1, 1996, partially repealed the articles of the Financial Administration Law, and configured the contracting of notarial services through the Public Tender process. Subsequently, the General Regulation on Administrative Procurement, number 25038 of March 6, 1996, was issued, which was in effect from March 28, 1996, to September 27, 2006, and established the modality for contracting technical or professional services by individuals or legal entities in which the procedures of public tender (licitación pública), registry-based tender (licitación por registro), or restricted tender (licitación restringida) had to be followed according to the amount of the respective contract and the volume of the ordinary budget of the Administration interested in the contract, in accordance with the parameters established by the Administrative Procurement Law (article 69.1). The nature of this contracting modality between the Administration and the contractor expressly provided that it gave rise to a public employment relationship (relación de empleo público) and had to be remunerated according to professional fee schedules (article 69.2), unless the provisions of articles 69.5 and 69.6 applied, in which case the professionals or technicians were subject to a public employment relationship remunerated with a fixed salary. Such public employment modality established that public entities are authorized to contract, with a fixed salary, using their ordinary regime for appointing officials, the professionals they need to formalize operations, appraisals (avalúos), expert reports (peritajes), handling of judicial or administrative proceedings, or any other type of professional intervention related to the services they permanently provide. In these cases, the payment governed by the concept of professional fees (honorarios) for the provision of the corresponding activity shall not apply, and the respective institution may not transfer the cost of contracting those professionals to the user of the corresponding services, but it must charge the other implicit costs such as those for document registration and payment of any tax (exacción). In this sense, the Administrative Procurement Law, number 7494 of May 2, 1995, stipulated in article 67 that public entities are authorized so that, using their ordinary regime for appointing officials, they contract, with a fixed salary, the professionals they need to formalize operations, appraisals, expert reports, handling of judicial or administrative proceedings, or any other type of professional intervention related to the services they provide. For these purposes, the payment governed by the concept of professional fees for the provision of the activity shall not apply. The institution shall not transfer the cost of contracting those professionals to the user of the services; but it must charge the other implicit costs, when the respective document must be registered or payment of any type of tax is required. In this regard, article 174 of the Organic Law of the Banco Central de Costa Rica, number 7558, is clear, specifying in the contracting of professional services that public financial entities shall be subject to the provisions of article 67 of the Administrative Procurement Law for the contracting of professional services and stipulating in articles 31 and 163 that the term of the contracts shall be a maximum of four years. For its part, the new Regulation to the Administrative Procurement Law, number 33411 of September 27, 2006, in effect as of January 4, 2007, states in this regard in its article 163 that for the contracting of technical or professional services by individuals or legal entities, the Administration must follow the procedures of public tender, abbreviated tender, or direct contracting, as applicable, and that this type of contracting shall not give rise to a public employment relationship between the Administration and the contractor, and must be remunerated according to the respective fee schedules, when the services are regulated by mandatory fee schedules (aranceles obligatorios); however, it safeguarded the legal contracting conditions for those persons who had been appointed without a fixed termination date, prior to its entry into force on January 4, 2007 (Transitory Provision II). This transitional rule between the validity of the repealed norm and this provision indicates that "All direct contracting authorizations without a fixed term that have been granted by the Contraloría General de la República before the entry into force of this Regulation shall be maintained under the same terms and conditions indicated for each particular case." Furthermore, based on this new regulation, it was provided that the contracting of professional services characteristic of a public employment relationship is excluded from the application of the Administrative Procurement Law and the Regulation, so the provisions of the ordinary regime for appointing officials will be followed for their contracting. In turn, with the entry into force of the Notarial Code, the regulation of the fees of in-house public notaries in public institutions was contemplated in articles 7 and 8, by providing that it is prohibited to handle professional matters of private individuals in the offices of the Public Administration, decentralized state institutions, or public companies structured as private entities, where they provide their services, as well as to authorize, in the Public Administration, decentralized state institutions, or public companies from which they receive a salary or per diem, legal acts or contracts where their employers or subsidiary companies appear as parties; however, they may authorize them provided they do not charge professional fees (honorarios) for this concept (article 7). For its part, article 8 ibid states that the Public Administration is prohibited from contracting the same notary in more than three institutions simultaneously; to ensure compliance with this provision, the National Directorate of Notaries shall keep a list of notaries in its registration records. Likewise, the Administration must notify this Directorate of the contracting of notaries, in order to establish the respective control, and when legal acts or contracts in which the State, its companies, and autonomous and semi-autonomous institutions are parties, are authorized by notaries who earn a salary, per diem, or other remuneration from the respective institution, whoever authorizes them may not charge professional fees to the State or to third parties. Faced with this situation, the co-existence in public entities of two types of notaries, some in-house who cannot charge professional fees and others external who earn stipends for their work, article 173 of the Organic Law of the Banco Central de Costa Rica provided that "public-law financial entities, regulated by the Superintendency, that use the services of more than one notary public, whether in-house or external, shall establish a single 'roll' (rol) for all deeds in which that entity appears as creditor. Said 'roll' must be complied with permanently and in strict order, in order to guarantee an equitable and fair assignment of notarial tasks. The effective compliance with that 'roll' must be supervised by the internal audit department of the respective financial entity. The official who, directly or indirectly, causes non-compliance with or fosters the breach of the 'roll' shall incur a serious breach of their duties." On the other hand, regarding the regime that must be followed for the termination of such modalities of legal relationship existing between the Banco Nacional de Costa Rica and the external notaries, a distinction must be made as to whether they are notaries appointed and contracted on an indefinite basis, or through a competitive selection process (concurso de antecedentes) with a fixed term or without a defined termination date. In the case of notaries appointed indefinitely, by agreement of the Board of Directors, they shall be governed by the provisions of the Financial Administration Law of the Republic, number 1279 of May 2, 1951, and the Administrative Procurement Regulation, number 7576 of September 23, 1979, in force until May 1, 1996, when the General Regulation on Administrative Procurement came into effect. Under the terms of article 180 of said Regulation, the contracting of notarial services was not subject to the competitive selection process (concurso de antecedentes) procedure. Thus, the notaries appointed under such conditions have as a legal condition the holding of a subjective right (derecho subjetivo), a subjective right being understood as the faculty that individuals have to demand that the Public Administration give, do, or refrain from doing a specific service or conduct, or as expressed by Mr. Eduardo García Maynez, cited by Mr. Eduardo Ortiz, in Volume II of his Administrative Law Thesis, Editorial Stradtmann, S.A., San José, 2000, first edition, page 186, "(...) it is the possibility, granted to a person by a norm, to lawfully do or omit something... In the subjective right, the form consists of the permission of a behavior, or the content in what in each case the holder can lawfully do or not do." It has also been defined as "(...) the recognition by Law of a power in favor of a specific subject that can be enforced against other subjects, imposing obligations or duties on them, in their own interest, recognition that implies the judicial protection of said position." (Eduardo García de Enterría and Tomás Ramón Fernández, Curso de Derecho Administrativo. II. Editorial Civitas, S.A. Madrid, 1977, page 35). In this sense, Mr. Eduardo Ortiz, ibid, also tells us that it is the authorization of conduct given by the legal norm that produces in the subject the possibility of lawfully doing or omitting something. Faced with this situation, if the contracting administration wishes to dispense with the services of such external notaries appointed directly through a Board of Directors agreement, they must respect the principle of intangibility of the Public Administration's own acts, safeguarding the subjective right (derecho subjetivo) they hold. Such right gives the external notaries who find themselves under said condition the faculty to demand, in the face of the contracting entity's desire not to continue with their services, that the administrative procedures be followed to declare the nullity or revoke the subjective right. If opting to declare the nullity of the administrative act declaratory of subjective rights, the administrative act annulment procedure (procedimiento de lesividad) contemplated by the former Regulatory Law of the Contentious-Administrative Jurisdiction, articles 36 and 37, and currently the Contentious-Administrative Procedure Code, article 34, must be followed, as well as articles 173 and 174 of the General Law of Public Administration, whether to seek an absolute nullity (nulidad absoluta) in a judicial venue or via an administrative channel in the case of an evident and manifest absolute nullity. On the other hand, in the face of a subjective right (derecho subjetivo) such as the aforementioned appointments, the other option for terminating them without just cause is contemplated by the General Law of Public Administration, in its articles 152 to 156, by establishing the revocation procedure, through which the Public Administration is empowered to revoke it for reasons of opportunity, convenience, or merit, such power taking place when there is a serious divergence between the effects of the act and the public interest, despite the time elapsed, the rights created, or the nature and other circumstances of the legal relationship sought to be terminated (article 152 ibid). The revocation may be based on the appearance of new factual circumstances, not existing or not known at the time the original act was issued; it may also be based on a different assessment of the same factual circumstances that gave rise to the act, or of the affected public interest (article 153 ibid). The revocation of an act declaratory of subjective rights must be carried out by the head of the respective entity, with a prior favorable opinion from the Contraloría General de la República, and must simultaneously contain the acknowledgment and, if possible, the calculation of the complete indemnification for the damages caused, under penalty of absolute nullity; in any case, the damages must be liquidated by the Administration within one month following the request or appeal of the individual containing the liquidation sought by the latter (article 155 ibid). To carry out the revocation of the administrative act declaratory of subjective rights, a minimum due process must be followed in which at least the fundamental guarantees of the individual are ensured. In the case of the revocation of the administrative act declaratory of their subjective rights by having appointed them indefinitely, the Banco Nacional de Costa Rica, this entity, in the full exercise of its powers, holds the authority to revoke them or terminate them, as it did. This involves the exercise of legitimate powers exercised within the scope of its competence and authorized by the General Law of Public Administration, without any non-conformity of the procedure carried out being observed, nor absolute nullity of the legitimate decision adopted, but it should have indemnified the external notaries as stipulated in the cited article 155 and should have paid them the just and legitimate indemnification to which they were entitled, after having served the banking entity for many years. On the other hand, regarding the external notaries appointed through a competitive selection process (concurso de antecedentes), the Constitutional Chamber has established regarding the administrative contract, in rulings 6432-98 of 10:30 a.m. on September 4, 1998, and number 998-98 of 11:30 a.m. on February 16, 1998, that it is characterized by being commutative, onerous, and bilateral, having as its object the provision of a service or the execution of a public work. It differs from private contracts, because in this the Administration exercises prerogatives, powers, or exorbitant clauses based on the purpose and the public interest it must protect and realize, such as direction, modification, resolution, and execution, a principle called the mutability of the contract. Its foundation is found at the constitutional level in article 182, which establishes the tender procedure for concluding agreements with the Public Administration, which are defined as "the meeting of wills, generating obligations and therefore synallagmatic, celebrated between a state organ, in the exercise of the administrative functions that pertain to it, with another administrative organ or with a private individual, to satisfy public purposes." (Constitutional Chamber Ruling 1205-96). Thus, due to its commutative nature, in the administrative contract there are reciprocal rights and obligations, "which are summarized as follows: a) the contractor has the right to the execution of the object that was contracted and to the acknowledgment of the agreed prices; at the same time, they are owed not only fair and adequate treatment, but also respect for the execution period agreed upon in the contract; and b) the contracting Administration may, within the framework of the contract, supervise, issue instructions, make certain modifications, administratively execute the guarantees, or else, resolve or rescind the contract." (Constitutional Chamber Ruling 1205-96). In the case of these external notaries appointed through a competitive selection process (concurso de antecedentes), their appointment was extended until December 1, 2009, when the public tender of 2008 came into effect, so the procedure for its expiration or termination had to conform to the contract dissolution procedures contemplated by the General Regulation on Administrative Procurement in its articles 203 and following. In that sense, article 203 ibid stated that contracts are dissolved normally, by the occurrence of the term and the execution of the contractual object. Abnormally, by resolution, administrative recission, or declaration of nullity. Regarding contractual resolution in light of the former regulations, the Administration is empowered to unilaterally resolve contracts due to non-compliance attributable to the contractor. Once the contractual resolution is final, the performance guarantee and any other fines shall be executed, if pertinent, without any additional procedure. In the event that the Administration has provided for retention clauses in the tender document (cartel), those amounts may be applied to the payment of the acknowledged damages. If the guarantees and retentions are insufficient, the necessary measures shall be taken in the administrative and judicial venues to obtain full indemnification (article 204 ibid). Concerning the power of recission, the Administration may unilaterally rescind its contracts, not initiated or in the course of execution, for duly accredited reasons of public interest, act of God (caso fortuito), or force majeure (fuerza mayor). To do so, it must issue a reasoned resolution indicating the existing cause and the evidence on which it is based, which shall be made known to the contractor for a period of fifteen business days. The entity must pay the contractor for the part of the contract actually executed, in the event it has not done so previously, and the expenses that the contractor has incurred for complete execution, provided they are duly proven. When the recission originates from public interest reasons, any damage or harm that the termination of the contract may cause the contractor may also be recognized, upon prior invocation and verification. The loss of profit (lucro cesante) corresponding to the unexecuted part may be recognized always within criteria of reasonableness and proportionality, assessing aspects such as the outstanding execution period, degree of progress in the contract execution, and complexity of the object. When the profit has not been declared, it will be considered as 10% of the total quoted amount (article 206 ibid). The Banco Nacional de Costa Rica may also apply recission by mutual agreement, under the terms of articles 207 and following ibid, agreed when there are public interest reasons and no cause for resolution attributable to the contractor exists. In this case, the Administration may agree on the amounts to be liquidated or indemnified, always within the limits of reasonableness and proportionality. Once the recission is agreed upon without further procedure, the respective liquidation shall be sent for approval to the Contraloría General de la República, which shall have twenty-five business days to issue its resolution. Once the cause for which it is appropriate to declare the contractual recission is verified, the Administration shall proceed to issue the order to suspend the contract and shall give the contractor a hearing for a period of ten business days, identifying the cause and the supporting evidence, among others. The contractor shall attend the hearing, referring to the invoked cause, and shall present a detail of the liquidation they request, providing the respective evidence. Once the hearing period has expired, the Administration shall adopt, within the fifth business day, any necessary measure to assess the liquidation presented by the contractor. Once the evidence is evaluated, the entity shall resolve within the following calendar month and shall be obliged to verify all the items presented. The resolution shall have the ordinary remedies provided for in the General Law of Public Administration. Once the recission is final, the respective liquidation shall be sent for approval to the Contraloría General de la República, which shall have twenty-five business days to approve, disapprove, or make the observations it deems pertinent (article 208 ibid). Thus, the aforementioned procedures not followed by the Banco Nacional de Costa Rica in its actions to nullify the notaries appointed by competitive selection process (concurso de antecedentes) also have, as a regulatory framework, the norms provided in the Administrative Procurement Law in its third and fourth chapters, by providing that the Administration has the rights of recission and unilateral resolution for reasons of non-compliance, force majeure, act of God, or when it suits the public interest, in accordance with due process (article 11). This, moreover, is also contemplated in the new procedure and process stipulated by article 13, for its processing and indemnification via resolution, unilateral contractual recission, as well as termination by mutual agreement. It is clear and evident that the Banco Nacional de Costa Rica did not fulfill the duty to indemnify the external notaries appointed through a competitive selection process (concurso de antecedentes), since it terminated the contractual relationship without recognizing this essential right, inherent and consubstantial to their legal condition.
II.3)- REGARDING LEGITIMATE EXPECTATIONS (CONFIANZA LEGITIMA) AND THE SUBJECTIVE RIGHTS OF THE ADMINISTERED PARTY OBTAINED IN GOOD FAITH: On this topic, it is relevant to indicate that subjective rights are protected by the principles of legal certainty, intangibility of the Public Administration's own acts (intangibilidad de los actos propios de la Administración Pública), good faith, and legitimate expectations (confianza legítima). The principle of legitimate expectations (confianza legítima) being understood as that which, according to Caterina Balasso in her article "El Principio de Protección de la Confianza Legítima y su Aplicabilidad respecto de los ámbitos de actuación del poder público," states: " ... if the actions of the bodies exercising public power completely contradict the logical deduction determined by their previous conduct, a transgression of the principle of legitimate expectations (confianza legítima) is configured, because '... when referring to conduct that fosters expectation, it is not constituted solely of actions, but is also formed by abstentions and negative statements or voluntary omissions...'." The consequences of this principle have been described as follows: "The principle of legitimate expectations (confianza legítima), together with that of good faith in legal-administrative relations, stems from the principle of legal certainty, that is, certainty in relations with public powers, the administered party knowing what to expect from them, who must avoid objectively confusing situations and maintain legal situations even if they are not absolutely in accordance with the legal system" (Emphasis added) (Jinesta Lobo (Ernesto)). Tratado de Derecho Administrativo. Tomo I. Page 276. Therefore, legitimate expectations (confianza legítima) is a valid knowledge of what to expect, it is recognizing the good faith of the administered party so as not to subject them to political changes. It is important to indicate that this principle is fundamentally concretized in the theory of the intangibility of the administration's own acts (intangibilidad de los actos propios) declaring rights for the administered party, which was defined by vote 2006-15828 at 5:02 p.m. on October 31, 2006, the Constitutional Chamber (Sala Constitucional), in this regard, resolved: " V.- The ex officio annulment or review of administrative acts favorable to or declaratory of rights for the administered party, as a possibility of public administrations and their bodies, constitutes a qualified exception to the doctrine of the irrepealability of one's own acts (inderogabilidad de los actos propios) and those favorable to the administered party or the principle of intangibility of one's own acts (intangibilidad de los actos propios), to which this specialized Chamber has conferred constitutional rank as it derives from article 34 of the Political Constitution (see rulings #2186-94 at 5:03 p.m. on May 4, 1994 and #899-95 at 5:18 p.m. on February 15, 1995). The general rule is that the respective public administration cannot annul an act declaratory of rights for the administered party, with the exceptions being ex officio annulment or review, and revocation." In accordance with the constitutional principles emanating from articles 11 and 34 of our Political Constitution, and in light of the doctrine reiterated in the jurisprudence of the Constitutional Chamber (Sala Constitucional), the Public Administration cannot, by itself, suppress those acts it has issued in the exercise of its powers and that confer subjective rights upon individuals. This is what we know as the aforementioned principle of irrepealability of one's own acts (inderogabilidad de los actos propios) or intangibility of one's own acts (intangibilidad de los actos propios). Notwithstanding the foregoing, the Administration has the possibility, by way of exception, of ex officio annulment or review of administrative acts favorable to or declaratory of rights for the administered party, with the exception regulated in Articles 155 and 173 of the Ley General de la Administración Pública, according to which, the Administration is authorized to declare, through administrative channels, the nullity of an act declaratory of rights provided that such nullity, besides being absolute, is evident and manifest, following a report from the Procuraduría General de la República. In other cases, for the Administration to be able to declare the absolute nullity of one of its own acts creating subjective rights in favor of the administered parties, it must resort to the contentious-administrative jurisdiction to file the lesividad process indicated in Articles 34, 39 subsection e) of the Código Procesal Contencioso Administrativo, as well as 173 and 183 of the Ley General de la Administración Pública. The transcribed norm is clear in establishing that the Administration has one year counted from the day after the act declaratory of rights was issued, unless the act contains defects of absolute nullity, in which case, such declaration may be made while its effects persist, counting the year from when the effects cease. The lesividad process bears a purely annulment character, that is, its sole purpose is the declaration of invalidity of an administrative act that is considered absolutely null and harmful to the State's interests, and in that sense, it is conceived as a guarantee for individuals that the act will not be annulled without a prior trial that meets all the guarantees of a judicial process, in which it is determined whether the act is defective or not. The jurisdictional body will only declare nullity when, from the study of the case file, it confirms that a defect of nullity exists, that is, that said act does not meet the substantial requirements for its validity, insofar as it is not in accordance with the legal system. In this regard, the provision statutes: "Article 34.- No law shall be given retroactive effect to the detriment of any person or their acquired property rights or consolidated situations (situaciones consolidadas)." A first approach and clarification of concepts is that although the norm is drafted with a focus on the law, it should not be understood restrictively to that, because on the contrary, it also covers any norm of a general nature (Votes 3858-99, 431-99 and 934-98, all from the Constitutional Chamber (Sala Constitucional) of the Corte Suprema de Justicia). Now then, if norms of a general nature are subject to said principle (a clear manifestation of a power of imperium), with greater reason are acts as the execution of those (Vote 2382-96 of the Constitutional Chamber). Having delimited these concepts, a distinction must be made between acquired rights, subjective rights, and consolidated legal situations (situaciones jurídicas consolidadas), noting that the constitutional framework provides a guarantee of non-retroactivity only with respect to the latter and not the former. " The concepts of 'acquired right' and 'consolidated legal situation' ... the first denotes that consummated circumstance in which a thing –material or immaterial, being a previously alien good or a previously non-existent right– has entered into (or had an impact on) the person's patrimonial sphere, so that the person experiences a verifiable advantage or benefit. For its part, the 'consolidated legal situation' (situación jurídica consolidada) represents not so much a patrimonial gain, but a state of affairs fully defined regarding its legal characteristics and its effects, even when these have not yet been extinguished. What is relevant regarding the consolidated legal situation (situación jurídica consolidada) is precisely not whether those effects still persist or not, but that –by virtue of a legal mandate or a ruling that has so declared it– a clear and defined rule has already emerged into legal life, connecting a factual premise (conditioning fact) with a given consequence (conditioned effect)" (Votes 2843-98, 1318-99 and 1308-99 of the Constitutional Chamber (Sala constitucional) of the Corte Suprema de Justicia). For their part, subjective rights are defined as "(...) the recognition by Law of a power in favor of a specific subject that can be asserted against other subjects, imposing obligations or duties upon them, in their own interest, recognition that implies the judicial protection of said position." (Eduardo García de Enterría and Tomás Ramón Fernández, Curso de Derecho Administrativo. II. Editorial Civitas, S.A. Madrid, 1977, page 35). Thus, the clear difference is observed between the legal condition of the acquired property right and the consolidated legal situation (situación jurídica consolidada), which imply a defined state of affairs, a consummated circumstance, but not so for the subjective right, which can be revoked for non-compliance, annulled judicially through the lesividad process or administratively according to article 173 of the Ley General de la Administración Pública, or revoked according to Article 152 and following of said cited law.
II.4) SPECIFIC CASE: Applied to the resolution of the present matter, the foregoing is applicable, and the petitioners are correct in their claims when taking action so that the duty of Banco Nacional de Costa Rica to compensate each of the notary plaintiffs is declared, whether they were appointed directly and indefinitely through the Junta Directiva or whether they were designated through a competitive selection process (concurso de antecedentes), as they all have different regimes, conditions, and legal situations that must be considered in the substantive analysis. The promoters are correct in suing to be recognized for the damages and losses from the termination of the contract, from the cessation of the external notarial contractual relations that Banco Nacional de Costa Rica maintained with the plaintiffs and with the third parties having their own claims. As accredited in the proven facts, the party statement and testimonial evidence gathered, and the legal basis expressed in substantive recitals II.1, II.2, and II.3, it is clear that the essential elements for declaring such liability and compensatory duty of Banco Nacional de Costa Rica occur in the present matter, for which the special and particular situation of each of the groups of external notary plaintiffs will be analyzed, to finally determine the manner in which they will be compensated. Regarding the first group of notary plaintiffs, who had been appointed indefinitely, through respective agreements of the Junta Directiva, we have that they were appointed as stated, based on the provisions of the Ley de la Administración Financiera de la República, number 1279 of May 2, 1951, and the Reglamento de la Contratación Administrativa, number 7576 of September 23, 1979, in force until May 1, 1996, when the Reglamento General de la Contratación Administrativa came into effect. Therefore, effectively, for the external notaries appointed directly under these conditions and without having to complete a competitive selection process (concurso de antecedentes), prior to terminating the existing legal relationship with Banco Nacional de Costa Rica, a minimum compensatory procedure had to be carried out, in which the damages and losses that corresponded to them after having worked for said entity, in some cases for more than 30 and 40 years of uninterrupted service, were determined. The subjective right held by a large part of the plaintiffs (the majority), who are under this condition, is evident, and it is regrettable that with a communication it was intended to terminate it purely and simply, without further study and analysis, and through a simple laconic communication and a meeting (proven facts 88 and 89), that the existing legal relationship was terminated, thus seriously affecting the subjective right they held. The capacity and competence of said entity to, based on the procedures established in Código Procesal Contencioso Administrativo article 34, as well as articles 152 to 156, 173 and 174 of the Ley General de la Administración Pública, revoke or annul the subjective right is not in dispute, but compensating in a fair, correct, adequate, proportional, and full manner, the impact being caused to them by terminating the existing legal relationship and urging them to participate in the upcoming bidding processes. These were professionals who for many years had been providing their service to Banco Nacional de Costa Rica, so it was expected that such power to terminate such legal situation would be executed, but following the compensatory procedures provided for in the law. The human aspect here is evident and was fully manifested in the long hearings of this trial; many of the notaries, in their vast majority, are older persons, some elderly, who suddenly and based on a simple communication are left without their main source of income, therefore, what is fair is to give them the due compensation. Although the Bank's conduct was carried out in compliance with public powers, and as deduced from the arguments put forth by the parties, from resolutions issued by the Contraloría General de la República addressing complaints filed by the parties for automatic contract extensions, Official Letter FOE-FEC-0207 of March 21, 2006, DCA-2376-2008 of August 7, 2008, and R-DCA.245-2006 of May 25, 2006, cited in official letter R-DCA-413-2008 of August 11, 2008, in which it was indicated that it was imperative to resort to a bidding procedure in order to select and hire external notaries and thus regularize the situation (proven fact 81), it should have compensated the plaintiffs prior to their dismissal as announced in the communication issued via official letter number D.J/1195-2008 of June 27, 2008, in which the Director of the Dirección Jurídica of Banco Nacional de Costa Rica, Mrs. Marietta Herrera Cantillo, expresses to them that it will be upon the entry into force of the contracts to be concluded based on Bid 2008LN-000024-01 that their current role as notaries will be replaced, therefore, as of that date, their contractual relationship with Banco Nacional as an external notary will be terminated, a date which occurred on December 1, 2009 (proven fact 113). This situation, as demonstrated, meant that the plaintiffs saw their income diminished, because the work was now distributed among the newly appointed notaries. Although some notaries remained in their positions, thanks to the precautionary measures they had formulated, their income was no longer what it was before and was drastically diminished, especially since the entity itself had stated that it maintained a dual role, one for internal staff notaries and another for external notaries (proven facts 115). In this way, the conduct of the defendant entity violates the principles that protect the subjective rights of the notary plaintiffs of legal certainty, intangibility of the Public Administration's own acts (intangibilidad de los actos propios de la Administración Pública), good faith, and the aforementioned legitimate expectations (confianza legítima), which entails the maintenance of their legal situation, except for termination by prior compensation. Although the promoters are not correct in arguing that their situation is that of an acquired property right or a consolidated legal situation (situación jurídica consolidada), as it is an appointment that could be revoked upon prior compensation, a fact alien to the roots and status of the acquired right (already incorporated into the patrimony), and the consolidated legal situation (situación jurídica consolidada) (which confers an immovable legal status and prerogative) and which cannot be revoked or recognized, this does not undermine the fact that they must be duly compensated according to the administrative acts declaratory of subjective rights, therefore, it is not considered that the principle of non-retroactivity has been violated in the terms of constitutional article 34, nor that of due process, because at least a minimum administrative procedure was required, which was completed, but without compensation."
“II.2) NATURALEZA DE LA RELACION JURIDICA EXISTENTE ENTRE LOS NOTARIOS DEL BANCO NACIONAL DE COSTA RICA Y PROCEDIMIENTO PARA SU TERMINACION: Dispone la Ley Orgánica del Sistema Bancario Nacional, número 1644 del 26 de setiembre de 1953, en su ordinal primero y segundo, que el Banco Nacional de Costa Rica es una entidad autónoma que conforma el Sistema Bancario Nacional, la cual requiere para el ejercicio de sus funciones y competencias encomendadas por ley en los términos de los ordinales 67, 101, 152 y 168, la contratación de los servicios notariales con el objeto de materializar los actos y contratos necesarios para su actividad bancaria. Para lograr dicho cometido, tal entidad primeramente contrató notarios en forma indefinida, teniendo para ello como marco jurídico regulatorio lo dispuesto en la Ley de Administración Financiera de la República, número 1279 del 02 de mayo de 1951, y el ordinal 180 del Reglamento de la Contratación Administrativa, número 7576 del 23 de setiembre de 1979, el cual estipulaba que no se encontraba sujeto al procedimiento de concurso de antecedentes las contrataciones para los siguientes servicios: a) Notariado, b) Abogacía para la dirección de asuntos o negocios jurídicos. c) Intervenciones médicas, d) Avisos o publicaciones ocasionales por los medios de comunicación colectiva, e) Correduría de comercio y peritaje, f) Otros de similar condición a juicio de la Contraloría General. Para dicho fin, la Ley 1279 no contemplaba dentro de los presupuestos para la realización de la contratación administrativa el servicio de notariado brindado por particulares a la Administración Pública, por el cual fueron nombrados muchos notarios en forma indefinida. Por otro lado, el Reglamento de la Contratación Administrativa, estipuló también en el artículo 174, la posibilidad de nombrar los notarios externos por medio de concurso de antecedentes, el cual era un procedimiento que debía seguirse para la celebración de todos aquellos contratos administrativos que tenían por objeto la prestación de servicios técnicos o profesionales sin relación de subordinación jurídica laboral y en donde, para adjudicar, el precio no constituye factor primordial. Tal concurso de antecedentes se trataba de un procedimiento con carácter público, el cual se inicia con la publicación en "La Gaceta" de las condiciones o bases del mismo y la correspondiente invitación a concursar (canon 175 del reglamento 7576). En ese sentido, tal procedimiento de Concurso de Antecedentes se dictó con el objeto de que la Administración procurará dar oportunidad en las contrataciones que celebre, las cuales se harán en forma directa, a diferentes profesionales o empresas que reúnan características de idoneidad y confiabilidad, de tal manera que la prestación de tales servicios no se convierta en privilegio de sólo una o pocas personas. A su vez, la Ley de Contratación Administrativa, número 7494 del 02 de mayo de 1995, vigente a partir del primero de mayo de 1996, derogó parcialmente el articulado de la Ley de Administración Financiera, y configuró la contratación de los servicios notariales mediante el trámite de la Licitación Pública. Posteriormente, se dictó el Reglamento General de la Contratación Administrativa, número 25038 del 06 de marzo de 1996 el cual estuvo vigente del 28 de marzo de 1996 al 27 de setiembre del 2006 y establecía la modalidad de contratación de servicios técnicos o profesionales a cargo de personas físicas o jurídicas en el que se debían de seguir los procedimientos de licitación pública, licitación por registro o licitación restringida de acuerdo con el monto de la respectiva contratación y el volumen del presupuesto ordinario de la Administración interesada en el contrato, de conformidad con los parámetros que establece la Ley de Contratación Administrativa (numeral 69.1). La naturaleza de esta modalidad de esta contratación entre la Administración y el contratista se disponía expresamente que originaba relación de empleo público y se le debía remunerar por los aranceles profesionales (artículo 69.2), salvo que se tratara de lo dispuesto en los artículos 69.5 y 69.6, en cuyo caso los profesionales o técnicos quedaban sujetos a una relación de empleo público remunerada con sueldo fijo. Tal modalidad de empleo público, establecía que las entidades públicas están autorizadas para contratar con sueldo fijo, utilizando su régimen ordinario de nombramiento de funcionarios, a los profesionales que requieran para formalizar las operaciones, los avalúos, los peritajes, la atención de diligencias judiciales o administrativas o cualquier otro tipo de intervención profesional relacionada con los servicios que brindan permanentemente. En estos supuestos no operará el pago que rija por concepto de honorarios para la prestación de la actividad correspondiente y la institución respectiva no podrá trasladar el costo de la contratación de aquellos profesionales al usuario de los servicios correspondientes, pero sí deberá cobrar los demás costos implícitos como los de inscripción de documentos y pago de alguna exacción. En ese sentido la Ley de la Contratación administrativa, número 7494 del 2 de mayo de 1995, estipuló en el artículo 67 que se autoriza a las entidades públicas para que, utilizando su régimen ordinario de nombramiento de funcionarios, contraten, con sueldo fijo, a los profesionales que requieran para formalizar las operaciones, los avalúos, los peritajes, la atención de diligencias judiciales o administrativas o cualquier otro tipo de intervención profesional relacionada con los servicios que brindan. Para esos efectos, no operará el pago que rija por concepto de honorarios para la prestación de la actividad. La institución no trasladará el costo de la contratación de esos profesionales al usuario de los servicios; pero sí deberá cobrar los demás costos implícitos, cuando deba inscribirse el documento respectivo o se requiera pagar algún tipo de tributo. En ese sentido, es claro el numeral 174 de la Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica, número 7558, especificando en la contratación de servicios profesionales que las entidades financieras públicas estarán sujetas a lo dispuesto en el artículo 67 de la Ley de la Contratación Administrativa, para la contratación de servicios profesionales y estipulando en los ordinales 31 y 163, que el plazo de los contratos será de un máximo de cuatro años. Por su parte, el nuevo Reglamento a la Ley de Contratación Administrativa, número 33411 del 27 de setiembre del 2006, vigente a partir del 04 de enero del 2007, expresa al respecto en su artículo 163, que para la contratación de servicios técnicos o profesionales, a cargo de personas físicas o jurídicas, la Administración, deberá seguir los procedimientos de licitación pública, abreviada o contratación directa, según corresponda y que ese tipo de contrataciones no originará relación de empleo público entre la Administración y el contratista, y deberá remunerarse conforme las respectivas tarifas, cuando los servicios se encuentren regulados por aranceles obligatorios, no obstante salvaguardó las condiciones jurídicas de contratación, para aquellas personas que habían sido nombradas sin haberse fijado plazo de finalización, de previo a su entrada en vigencia el día 4 de enero del 2007 (transitorio II). Indicando tal norma de tránsito entre la vigencia de la norma derogada y la presente disposición, que "Todas las autorizaciones de contratación directa sin sujeción a plazo que haya otorgado la Contraloría General de la República antes de la vigencia de este Reglamento se mantendrán en los mismos términos y condiciones indicados para cada caso particular.". Además, se dispuso con base a esta nueva regulación, que la contratación de servicios profesionales propios de una relación de empleo público, está excluida de la aplicación de la Ley de Contratación Administrativa y del Reglamento, por lo que para su contratación se seguirán las disposiciones del régimen ordinario de nombramiento de funcionarios. A su vez, con la entrada en vigencia del Código Notarial, se contempló en los artículos 7 y 8, la regulación de los honorarios de los notarios públicos de planta en las instituciones públicas, al disponerse que está prohibido atender asuntos profesionales de particulares en las oficinas de la Administración Pública, instituciones estatales descentralizadas o empresas públicas estructuradas como entidades privadas, donde preste sus servicios, así como autorizar en la Administración Pública, instituciones estatales descentralizadas o empresas públicas, de las cuales reciba salario o dieta, actos o contratos jurídicos donde aparezcan como parte sus patronos o empresas subsidiarias, no obstante, podrá autorizarlos siempre que no cobre honorarios por este concepto (artículo 7). Por su parte, el ordinal 8 ibid, expresa que se encuentra prohibido a la Administración Pública contratar a un mismo notario en más de tres instituciones simultáneamente, que para velar por el cumplimiento de esta disposición, la Dirección Nacional de Notariado llevará en sus registros de inscripción una lista de notarios. Asimismo, la Administración deberá comunicar a esta Dirección la contratación de los notarios, a fin de establecer el respectivo control y que cuando en los actos o contratos jurídicos en que sean parte el Estado, sus empresas, las instituciones autónomas y semiautónomas, sean autorizados por notarios que devenguen salario, dieta u otra remuneración de la institución respectiva, quien los autorice no podrá cobrar honorarios profesionales al Estado ni a terceros. Ante dicha situación, de la co-existencia en las entidades públicas de dos tipos de notarios, unos de planta que no pueden cobrar honorarios y otros externos que devengan estipendios por su labor, es que el numeral 173 de la Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica dispuso “que las entidades financieras de derecho público, reguladas por la Superintendencia, que utilicen los servicios de más de un notario público, sean de planta o externos, establecerán un único "rol" para todas las escrituras en que figure esa entidad como acreedora. Dicho "rol" deberá cumplirse permanentemente y por estricto orden, a efecto de garantizar una asignación equitativa y justa de las labores de notariado. El cumplimiento efectivo de ese "rol" deberá ser supervisado por la auditoría interna de la respectiva entidad financiera. Incurrirá en falta grave a sus deberes, el funcionario que, en forma directa o indirecta, haga que no se cumpla o propicie el incumplimiento del "rol" ”. Por otro lado, en cuanto al régimen que debe seguirse para la terminación de tales modalidades de relación jurídica existente entre el Banco Nacional de Costa Rica y los notarios externos, se debe distinguir si se trata de notarios nombrados y contratados en forma indefinida, o por medio del concurso de antecedentes con plazo fijo o bien sin plazo definido de terminación. De tratarse de notarios nombrados en forma indefinida, por acuerdo de Junta Directiva, se regirán por lo dispuesto en la Ley de Administración Financiera de la República, número 1279 del dos de mayo de 1951, y el Reglamento de la Contratación Administrativa, número 7576 del 23 de setiembre de 1979, vigente hasta el 1 de mayo de 1996 en que entró a regir el Reglamento General de la Contratación Administrativa. En los términos del ordinal 180 de dicho Reglamento, no se encontraba sujeto al procedimiento de concurso de antecedentes las contrataciones para los servicios de notariado. Así las cosas, los notarios nombrados bajo dichas condiciones tienen como condición jurídica el tener un derecho subjetivo, entendiéndose un derecho subjetivo como la facultad que tienen los administrados de poder exigir a la Administración Pública el dar, hacer o no hacer una determinada prestación o conducta, o como bien lo expresa Don Eduardo García Maynez, citado por don Eduardo Ortiz, en el tomo II de su Tesis de Derecho Administrativo, Editorial Stradtmann, S.A., San José, 2000, primera edición, página 186, "(...) es la posibilidad, concedida a una persona por una norma, de hacer u omitir lícitamente algo...En el derecho subjetivo la forma consiste en la permisión de un comportamiento, o el contenido en lo que en cada caso el título puede lícitamente hacer o no hacer". También se ha definido como “(...) el reconocimiento por el Derecho de un poder en favor de un sujeto concreto que puede hacer valer frente a otros sujetos, imponiéndoles obligaciones o deberes, en su interés propio, reconocimiento que implica la tutela judicial de dicha posición.” (Eduardo García de Enterría y Tomás Ramón Fernández, Curso de Derecho Administrativo. II. Editorial Civitas, S.A. Madrid, 1977, página 35). En ese sentido nos dice además Don Eduardo Ortiz, ibid, que es la autorización de conducta dada por la norma jurídica que produce en el sujeto la posibilidad de hacer u omitir lícitamente algo. Ante dicha situación, si la administración contratante desea prescindir de los servicios de tales notarios externos nombrados directamente por intermedio de un acuerdo de Junta Directiva, deben respetar el principio de intangibilidad de los actos propios de la Administración Pública, salvaguardando el derecho subjetivo que ostentan. Tal derecho les confiere la facultad a los notarios externos que se encuentren bajo dicha condición, de exigir ante el deseo de la entidad contratante de no continuar con sus servicios, que se sigan los procedimientos administrativos para declarar la nulidad o revocar el derecho subjetivo. De optarse por dictar la nulidad del acto administrativo declaratorio de derecho subjetivos se debe seguir el procedimiento de lesividad que contemplara la otrora Ley Reguladora de la Jurisdicción Contencioso Administrativa, ordinales 36 y 37 y actualmente el Código Procesal Contencioso Administrativo ordinal 34, así como los artículos 173 y 174 de la Ley General de la Administración Pública, bien sea para requerir una nulidad absoluta en sede judicial o bien en vía administrativa ante nulidad absoluta evidente y manifiesta. Por otro lado, ante un derecho subjetivo como los nombramientos supracitados, la otra opción para darlos por terminados sin justa causa, la contempla la Ley General de la Administración Pública, en sus ordinales 152 al 156 , al establecer el procedimiento de revocación, por medio del cual se faculta a la Administración Pública a revocarlo por razones de oportunidad, conveniencia o mérito, teniendo lugar tal potestad cuando haya divergencia grave entre los efectos del acto y el interés público, pese al tiempo transcurrido, a los derechos creados o a la naturaleza y demás circunstancias de la relación jurídica a que se intenta poner fin (artículo 152 ibid). La revocación podrá fundarse en la aparición de nuevas circunstancias de hecho, no existentes o no conocidas al momento de dictarse el acto originario, también podrá fundarse en una distinta valoración de la mismas circunstancias de hecho que dieron origen al acto, o del interés público afectado (artículo 153 ibid). La revocación de un acto declaratorio de derechos subjetivos deberá hacerse por el jerarca del ente respectivo, previo dictamen favorable de la Contraloría General de la República, simultáneamente deberá contener el reconocimiento y si es posible el cálculo de la indemnización completa de los daños y perjuicios causados, so pena de nulidad absoluta, en todo caso los daños y perjuicios deberán ser liquidados por la Administración dentro del mes posterior a la solicitud o recurso del administrado que contenga la liquidación pretendida por éste (numeral 155 ibid). Para realizar la revocación del acto administrativo declaratorio de derechos subjetivos, debe seguirse un mínimo debido proceso en el que se garanticen al menos las garantías fundamentales del administrado. En el caso de la revocatoria del acto administrativo declaratorio de sus derechos subjetivos al haberlos nombrados en forma indefinida, el Banco Nacional de Costa Rica, tal entidad en el ejercicio pleno de sus potestades ostenta la atribución de poder revocarlos o darlos por terminado como lo hizo. Se trata del ejercicio de potestades legítimas ejercidas en el ámbito de su competencia y autorizadas por la Ley General de la Administración Pública, sin que se observe disconformidad del procedimiento efectuado, ni nulidad absoluta de la decisión legítima adoptada, pero debió de haber indemnizado a los notarios externos según lo estipulado en el artículo 155 citado y haberles cancelado la justa y legítima indemnización a la que tenían derecho, después de haber servido por muchos años a la entidad bancaria. Por otro lado en lo referente a los notarios externos nombrados mediante concurso de antecedentes, la Sala Constitucional ha establecido sobre el contrato administrativo, en los votos 6432-98 de las 10:30 horas del 4 de setiembre de 1998, y número 998-98 de las 11:30 del 16 de febrero de 1998, que el mismo se caracteriza por ser conmutativo, oneroso y bilateral, teniendo por objeto la prestación de un servicio o la realización de una obra pública. Se diferencia de los contratos privados, por ejercer en este la Administración prerrogativas, poderes o cláusulas exorbitantes fundadas en el fin y el interés público que debe proteger y realizar, tales como la dirección, modificación, resolución, y ejecución, principio denominado de la mutabilidad del contrato. Su fundamento se encuentra a nivel constitucional en el ordinal 182, en el cual se estatuye el procedimiento de la licitación para la celebración de convenios con la Administración Pública, los cuales se definen como "el acuerdo de voluntades, generador de obligaciones y por ello sinalagmático, celebrado entre un órgano del estado, en ejercicio de las funciones administrativas que le competen, con otro órgano administrativo o con un particular o administrado, para satisfacer finalidades públicas." (Voto de la Sala Constitucional 1205-96). Así las cosas, por su carácter conmutativo, en el contrato administrativo hay derechos y obligaciones recíprocas, "que se sintetizan en los siguientes: a) el contratista tiene derecho a la realización del objeto que fue contratado y al reconocimiento de los precios pactados; a la vez que a él se le debe no sólo un trato justo y adecuado, sino también el respeto del plazo de ejecución convenido en el contrato; y b) la Administración contratante puede, dentro del marco de la contratación, fiscalizar, impartir instrucciones, realizar ciertas modificaciones, ejecutar administrativamente las garantías o bien, resolver o rescindir el contrato." (Voto de la Sala Constitucional 1205-96). En el caso de estos notarios externos nombrados mediante concurso de antecedentes, a ellos se les fue prorrogando su nombramiento hasta el día 01 de diciembre del 2009, en que entró en vigencia las licitación pública del 2008, por lo que el trámite para su fenecimiento o terminación, debía de ajustarse a los procedimientos de extinción del contrato que contempla el Reglamento General de Contratación Administrativa en sus ordinales 203 y siguientes. En ese sentido, expresaba el ordinal 203 ibid, que los contratos se extinguen por la vía normal, por el acaecimiento del plazo y la ejecución del objeto contractual. De modo anormal, por resolución, rescisión administrativa o declaratoria de nulidad. Sobre la resolución contractual a la luz de la otrora normativa, la Administración se encuentra facultada para resolver unilateralmente los contratos por motivo de incumplimiento imputable al contratista. Una vez firme la resolución contractual se procederá a ejecutar la garantía de cumplimiento y cualesquiera otras multas, si ello resulta pertinente, sin ningún procedimiento adicional. En el evento de que la Administración haya previsto en el cartel cláusulas de retención, se podrán aplicar esos montos al pago de los daños y perjuicios reconocidos. De ser las garantías y retenciones insuficientes, se adoptarán las medidas en sede administrativa y judicial necesarias para obtener la plena indemnización (artículo 204 ibid). En lo atinente a la facultad de rescisión, la Administración podrá rescindir unilateralmente sus contratos, no iniciados o en curso de ejecución, por razones de interés público, caso fortuito o fuerza mayor, debidamente acreditadas. Para ello deberá emitir una resolución razonada en donde señale la causal existente y la prueba en que se apoya, la cual será puesta en conocimiento del contratista por el plazo de quince días hábiles. La entidad deberá cancelar al contratista la parte efectivamente ejecutada del contrato, en el evento de que no lo hubiera hecho con anterioridad y los gastos en que ese contratista haya incurrido para la completa ejecución, siempre que estén debidamente probados. Cuando la rescisión se origine por motivos de interés público, además se podrá reconocer al contratista cualquier daño o perjuicio que la terminación del contrato le causare, previa invocación y comprobación. El lucro cesante correspondiente a la parte no ejecutada podrá reconocerse siempre dentro de criterios de razonabilidad y proporcionalidad, valorando aspectos tales como el plazo de ejecución en descubierto, grado de avance de la ejecución del contrato, complejidad del objeto. Cuando la utilidad no haya sido declarada se considerará que es un 10% del monto total cotizado (artículo 206 ibid). Bien puede también aplicar el Banco Nacional de Costa Rica la rescisión por mutuo acuerdo, en los términos de los numerales 207 y siguientes ibid, convenida cuando existan razones de interés público y no concurra causa de resolución imputable al contratista. En este caso la Administración podrá acordar los extremos a liquidar o indemnizar, siempre dentro de los límites de razonabilidad y proporcionalidad. Acordada la rescisión sin mayor trámite, se enviará la respectiva liquidación a aprobación de la Contraloría General de la República de la República, quien contará con veinticinco días hábiles para emitir su resolución. Verificada la causal por la cual procede declarar la rescisión contractual, la Administración procederá a emitir la orden de suspensión del contrato y dará al contratista audiencia por el plazo de diez días hábiles identificando la causal y la prueba en que se sustenta, entre otros. El contratista atenderá la audiencia refiriéndose a la causal invocada y presentará un detalle de la liquidación que pide aportando la prueba respectiva. Vencido el plazo de audiencia, la Administración adoptará, dentro de quinto día hábil cualquier medida necesaria para valorar la liquidación presentada por el contratista. Evacuada la prueba, la entidad resolverá dentro del mes calendario siguiente y estará obligada a la verificación de todos los rubros presentados. La resolución tendrá los recursos ordinarios previstos en la Ley General de la Administración Pública. Una vez firme la rescisión, la respectiva liquidación se enviará a aprobación de la Contraloría General de la República de la República, quien contará con veinticinco días hábiles para aprobar, improbar o efectuar las observaciones que considere pertinentes (artículo 208 ibid). Así las cosas, los procedimientos supracitados no seguidos por el Banco Nacional de Costa Rica en sus actuaciones para dejar sin efecto los notarios nombrados por concurso de antecedentes, tienen además, como marco regulatorio, las normas dispuestas en la Ley de Contratación Administrativa en sus capítulos tercero y cuarto, al disponer que la Administración tiene los derechos de rescisión y resolución unilateral por motivos de incumplimiento, fuerza mayor, caso fortuito o cuando convenga al interés público, con apego al debido proceso (artículo 11). Lo cual además, es contemplado también en el nuevo al procedimiento y trámite que estipula el ordinal 13, para su trámite e indemnización por la vía de la resolución, rescisión contractual unilateral, así como la terminación por mutuo acuerdo. Siendo claro y evidente que el Banco Nacional de Costa Rica, no cumplió con el deber de indemnizar a los notarios externos nombrados mediante concurso de antecedentes, toda vez que dio por finalizada la relación contractual sin reconocerles tal derecho esencial y consustancial a su condición jurídica.
II.3)- SOBRE LA CONFIANZA LEGITIMA Y LOS DERECHOS SUBJETIVOS DEL ADMINISTRADO OBTENIDOS DE BUENA FE: Sobre este tema es relevante indicar que los derechos subjetivos se amparan en los principios de seguridad jurídica, intangibilidad de los actos propios de la Administración Pública, el de buena fe y confianza legítima. Entendiéndose por el principio de confianza legítima aquel según lo señalado por Caterina Balasso en su artículo "El Principio de Protección de la Confianza Legítima y su Aplicabilidad respecto de los ámbitos de actuación del poder público", " ... si las actuaciones de los órganos que ejercen el poder público contrarían por completo la deducción lógica determinada por sus procederes anteriores, se configura una transgresión del principio de la confianza legítima, pues "... cuando se alude a la conducta que fomenta la expectativa, la misma no está constituida tan sólo de actuaciones, sino que también se conforma con abstenciones y manifestaciones denegatorias u omisiones voluntarias...". Las consecuencias de este principio, han sido descritas de la siguiente manera: "El principio de la confianza legítima, junto con el de buena fe en las relaciones jurídico-administrativas dimana del principio de seguridad jurídica, esto es, la certidumbre en las relaciones con los poderes públicos, saber, el administrado, a qué atenerse con éstos, quienes deben evitar las situaciones objetivamente confusas y mantener las situaciones jurídicas aunque no sean absolutamente conformes con el ordenamiento jurídico " (El destacado es nuestro) (Jinesta Lobo (Ernesto)). Tratado de Derecho Administrativo. Tomo I. Página 276. Por ello, la confianza legítima es un saber a que atenerse válidamente, es reconocer la buena fe del administrado para no someterlo a los cambios políticos. Siendo importante indicar que este principio se concreta fundamentalmente en la teoría de la intangibilidad de los actos propios declaratorios de derechos para el administrado, la cual fue definida mediante voto 2006-15828 de las 17:02 horas del 31 de octubre de 2006, la Sala Constitucional, al respecto, resolvió: " V.- La anulación o revisión de oficio de los actos administrativos favorables o declaratorios de derechos para el administrado, como posibilidad de las administraciones públicas y sus órganos, constituye una excepción calificada a la doctrina de la inderogabilidad de los actos propios y favorables para el administrado o del principio de intangibilidad de los actos propios, al que esta Sala especializada le ha conferido rango constitucional por derivar del ordinal 34 de la Constitución Política (ver sentencias #2186-94 de las 17:03 hrs. del 4 de mayo de 1994 y #899-95 de las 17:18 hrs. del 15 de febrero de 1995). La regla general es que la administración pública respectiva no puede anular un acto declaratorio de derechos para el administrado, siendo las excepciones la anulación o revisión de oficio y la revocación. ". De conformidad con los principios constitucionales que dimanan de los numerales 11 y 34 de nuestra Constitución Política, y a la luz de la doctrina reiterada en la jurisprudencia de la Sala Constitucional, la Administración Pública no puede suprimir por sí misma, aquellos actos que haya emitido en ejercicio de sus competencias, y que confieran derechos subjetivos a los particulares. Esto es lo que conocemos como el principio citado de inderogabilidad de los actos propios o intangibilidad de los actos propios. No obstante lo dicho, la Administración tiene la posibilidad, por la vía de excepción, de anular o revisar de oficio actos administrativos favorables o declaratorios de derechos para el administrado, con la excepción regulada en los artículos 155 y 173 de la Ley General de la Administración Pública según la cual, se autoriza a la Administración a declarar, en vía administrativa, la nulidad de un acto declaratorio de derechos siempre y cuando esa nulidad, además de absoluta, sea evidente y manifiesta, previo dictamen de la Procuraduría General de la República. En los demás supuestos, para que la Administración pueda declarar la nulidad absoluta de un acto propio creador de derechos subjetivos a favor de los administrados debe acudir a la jurisdicción contencioso administrativa a interponer el proceso de lesividad señalado en los artículos 34, 39 inciso e) del Código Procesal Contencioso Administrativo, así como 173 y 183 de la Ley General de la Administración Pública. La norma transcrita, es clara al establecer que la Administración tiene un año contado a partir del día siguiente a aquel en que haya sido dictado el acto declaratorio de derechos, salvo si el acto contiene vicios de nulidad absoluta, en cuyo caso, dicha declaratoria podrá hacerse mientras perduran sus efectos, contando el año a partir de que cesen los efectos. El proceso de lesividad ostenta un carácter netamente anulatorio, es decir, su finalidad única es la declaratoria de invalidez de un acto administrativo que se considera absolutamente nulo y lesivo a los intereses del Estado y en ese sentido está concebido como una garantía para los particulares, de que el acto no será anulado sin un juicio previo que cumpla con todas las garantías de un proceso judicial, en el cual se determine si el acto se encuentra viciado o no. El órgano jurisdiccional solo declarará la nulidad, cuando del estudio de los autos, constate que existe un vicio de nulidad, es decir, que dicho acto no cumpla los requisitos sustanciales para su validez, en tanto éste no resulte conforme con el ordenamiento jurídico. Al respecto la disposición estatuye: “Artículo 34.- A ninguna ley se le dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna o de sus derechos patrimoniales adquiridos o de situaciones consolidadas.” Un primer acercamiento y precisión de conceptos es que si bien la norma está redactada orientándose hacia la ley, no deben entenderse restrictiva a aquella, pues por el contrario cubre también a toda norma de carácter general (Votos 3858-99, 431-99 y 934-98, todas de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia). Ahora bien, si las normas de carácter general están afectas a dicho principio (manifestación evidente de una facultad de imperio), con mayor razón lo están los actos como ejecución de aquellos (Voto 2382-96 de la Sala Constitucional). Delimitados dichos conceptos, debe realizarse una distinción entre derechos adquiridos, derechos subjetivos y situaciones jurídicas consolidadas, advirtiendo que el marco constitucional presenta una garantía de irretroactividad con respecto solamente a las segundas y no a las primeras. “ Los conceptos de “derecho adquirido” y “situación jurídica consolidada” ... el primero denota a aquella circunstancia consumada en la que una cosa –material o inmaterial, tratándose de un bien previamente ajeno o de un derecho antes inexistente- ha ingresado en (o incidido sobre) la esfera patrimonial de la persona, de manera que ésta experimenta una ventaja o beneficio constatable. Por su parte, la “situación jurídica consolidada”, representa no tanto un plus patrimonial, sino un estado de cosas definido plenamente en cuanto a sus características jurídicas y a sus efectos, aún cuando éstos no se hayan extinguido aún. Lo relevante en cuanto a la situación jurídica consolidada, precisamente, no es que esos efectos todavía perduren o no, sino que –por virtud de mandato legal o de una sentencia que así lo haya declarado- haya surgido ya a la vida jurídica una regla, clara y definida, que conecta a un presupuesto fáctico (hecho condicionante) con una consecuencia dada (efecto condicionado)” (Votos 2843-98, 1318-99 y 1308-99 de la Sala constitucional de la Corte Suprema de Justicia). Por su parte los derechos subjetivos se definen como “(...) el reconocimiento por el Derecho de un poder en favor de un sujeto concreto que puede hacer valer frente a otros sujetos, imponiéndoles obligaciones o deberes, en su interés propio, reconocimiento que implica la tutela judicial de dicha posición.” (Eduardo García de Enterría y Tomás Ramón Fernández, Curso de Derecho Administrativo. II. Editorial Civitas, S.A. Madrid, 1977, página 35). Así las cosas, se observa la clara diferencia entre la condición jurídica del derecho patrimonial adquirido y la situación jurídica consolidada, que implican un estado de cosas definido, una circunstancia consumada, no así del derecho subjetivo, el cual puede ser revocado por incumplimiento, anulado en la vía judicial por lesividad o administrativa acorde al ordinal 173 de la Ley General de la Administración Pública o bien revocado según el artículo 152 y siguientes de dicha ley citada.
II.4) CASO CONCRETO: Aplicado, lo anteriormente expuesto a la resolución del presente asunto, tenemos que llevan razón los gestionantes en sus pretensiones al accionar con el objeto de que se declare el deber que tiene el Banco Nacional de Costa Rica de indemnizar a cada uno de los notarios actores, bien sea que hayan sido nombrados en forma directa e indefinida por intermedio de la Junta Directiva o que hayan sido designados por medio de concurso de antecedentes, al tener todos ellos regímenes, condiciones y situaciones jurídicas diferentes que deben ser consideradas en el análisis de fondo. Llevan razón los promoventes al demandar para que se les reconozcan los daños y perjuicios por la terminación del contrato, por el cese de las relaciones contractuales de notariado externo que el Banco Nacional de Costa Rica sostenía con los actores y con los terceros con pretensiones propias. Tal y como se acreditara en los hechos probados, la declaración de parte y testimonial recabada, y del fundamento jurídico acaecen en el presente asunto los elementos esenciales para declarar tal responsabilidad y deber indemnizatorio del Banco Nacional de Costa Rica, para lo cual se analizará la situación especial y particular de cada uno de los grupos de notarios externos actores, para determinar finalmente la forma como se les indemnizará. Respecto al primer grupo de notarios actores, que habían sido nombrados en forma indefinida, por intermedio de sendos acuerdos de Junta Directiva, tenemos que ellos fueron nombrados como se expresó, con base en lo dispuesto en la Ley de la Administración Financiera de la República, número 1279 del dos de mayo de 1951, y el Reglamento de la Contratación Administrativa, número 7576 del 23 de setiembre de 1979, vigente hasta el 1 de mayo de 1996 en que entró a regir el Reglamento General de la Contratación Administrativa. Por ello, efectivamente, los notarios externos nombrados directamente bajos estas condiciones y sin tener que realizar concurso de antecedentes, de previo a darse por terminado la relación jurídica existente con el Banco Nacional de Costa Rica, debía realizarse un mínimo procedimiento indemnizatorio, en el cual se determinaran los daños y perjuicios que les correspondían después de haber laborado para dicha entidad durante incluso algunos por más de 30 y 40 años de servicio ininterrumpido. Es evidente el derecho subjetivo que tienen una gran parte de los actores (la mayoría), que se encuentran bajo esta condición, y resulta lamentable que con un comunicado se pretenda dar por terminado en forma pura y simple, sin mayor estudio y análisis, y mediante un simple lacónico comunicado y una reunión (hechos probados 88 y 89), que se da por terminada la relación jurídica existente, afectando así gravemente el derecho subjetivo que ostentaban. No esta en discusión la capacidad y competencia de dicha entidad para que con base en los procedimientos establecidos en el Código Procesal Contencioso Administrativo ordinal 34, así como los ordinales 152 al 156, 173 y 174 de la Ley General de la Administración Pública, revocar o anular el derecho subjetivo, pero indemnizando en forma justa, correcta, adecuada, proporcional y plena, la afectación que se les estaba causando al dar por terminado la relación jurídica existente y conminarlos a participar en los procesos licitatorios en ciernes. Se trataba de profesionales que durante muchos años venían brindado su servicio para el Banco Nacional de Costa Rica, por lo que era lo esperable que se ejecutara tal potestad de dar por terminada tal situación jurídica, pero siguiendo los trámites indemnizatorios previstos en la ley. El aspecto humano aquí es evidente y quedó plenamente manifiesto en las largas audiencias de este juicio, muchos de los notarios, en su gran mayoría son personas mayores, algunos adultos mayores, que intempestivamente y con base en un simple comunicado se quedan sin su principal fuente de ingreso, por lo que lo justo es darles la indemnización debida. Si bien, la conducta del Banco se realizó con apego a potestades públicas, y como se desprende de los alegatos esgrimidos por las partes, de resoluciones dictadas por la Contraloría General de la República atendiendo denuncias presentadas por las partes por prórrogas automáticas de los contratos, Oficio FOE-FEC-0207 del 21 de marzo del 2006, DCA-2376-2008 del 07 de agosto del 2008 y la R-DCA.245-2006 del 25 de mayo del 2006, citada en el oficio R-DCA-413-2008 del 11 de agosto del 2008, en las que se indicaba ser imperativo recurrir a un procedimiento licitatorio con el fin de seleccionar y contratar los notarios externos y así regularizar la situación (hecho probado 81), debió de haber indemnizado a los actores previamente a su destitución como se anunciaba en el comunicado la señora directora de la Dirección Jurídica del Banco Nacional de Costa Rica, doña Marietta Herrera Cantillo, les expresa que será a partir de la entrada en vigencia de los contratos que se lleguen a concertar con base en la Licitación 2008LN-000024-01, que se sustituirá el rol de notarios en el cual ellos figuran en la actualidad, por lo que a partir de esa fecha se dará por terminada su relación contractual con el Banco Nacional como notario externo, fecha que acaeció el día 01 de diciembre del 2009 (hecho probado 113). Esta situación como se demostró, implicó que los actores vieran disminuidos sus ingresos, debido a que el trabajo ahora se distribuía entre los nuevos notarios recién nombrados. Si bien algunos notarios se mantuvieron en su cargo, merced a las medidas cautelares que habían formulado, ya los ingresos no eran los de antes y se vieron disminuidos drásticamente, máxime que la misma entidad había manifestado que llevaba un doble rol, uno para los notarios internos de planta y otros para los notarios externos (hechos probados 115). De este modo, la conducta del ente accionado violenta los principios que amparan los derechos subjetivos de los notarios actores de seguridad jurídica, intangibilidad de los actos propios de la Administración Pública, el de buena fe y el confianza legítima supracitado, que conlleva el mantenimiento de su situación jurídica, salvo terminación por indemnización previa. Si bien no llevan razón los promoventes al argumentar que su situación es la de un derecho patrimonial adquirido o de una situación jurídica consolidada, al tratarse de un nombramiento que podía ser revocado previa indemnización, hecho ajeno a la raigambre y estatus del derecho adquirido (ya incorporada al patrimonio), y la situación jurídica consolidada (que confiere un estatus jurídico y prerrogativa inamovible) y que no puede ser revocado o reconocido, ello no enerva que se les deba indemnizar debidamente a tenor de los actos administrativos declaratorios de derechos subjetivos, por lo que no se estima que se haya violentado el principio de irretroactividad en los términos del ordinal 34 constitucional, ni el del debido proceso, porque al menos se requería un mínimo trámite administrativo, que fue cumplido, pero sin indemnización.”
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