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Registry transfer of lands to indigenous communitiesTraspaso registral de tierras a comunidades indígenas

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OutcomeResultado

GrantedCon lugar

The Chamber grants the amparo and orders the IDA to immediately begin the procedures to carry out the topographic surveys necessary for the registry transfer of the Boruca-Térraba reserve lands, to be completed within six months.La Sala declara con lugar el amparo y ordena al IDA iniciar de inmediato los trámites para realizar los levantamientos topográficos necesarios para el traspaso registral de los terrenos de la reserva Boruca-Térraba, a concluir en seis meses.

SummaryResumen

The Indigenous Development Association of Curré Boruca-Térraba filed an amparo action against the Agrarian Development Institute (IDA) for its refusal to prepare the topographic plans necessary to register the lands of their reserve in the name of the indigenous communities. The Chamber analyzes the national and international legal framework for the protection of indigenous peoples, including ILO Convention 169, Indigenous Law 6172, and Executive Decree 8516-G. It recognizes the right to communal property over traditionally occupied lands and the State obligation to guarantee it through registry transfer. However, it finds that the IDA failed to carry out the field survey required as an indispensable technical condition for the approval of plans by the Federated College of Engineers and Architects, despite the previous rejection based on that omission. The Chamber grants the amparo and orders the IDA to immediately begin the procedures to perform the topographic surveys, which must be completed within six months, in order to finalize the transfer of the Boruca-Térraba reserve.La Asociación de Desarrollo Indígena de Curré Boruca-Térraba interpuso recurso de amparo contra el Instituto de Desarrollo Agrario (IDA) por su negativa a elaborar los planos topográficos necesarios para inscribir a nombre de las comunidades indígenas los terrenos de su reserva. La Sala analiza el marco normativo nacional e internacional de protección de los pueblos indígenas, incluyendo el Convenio 169 de la OIT, la Ley Indígena 6172 y el Decreto Ejecutivo 8516-G. Reconoce el derecho de propiedad comunal sobre las tierras tradicionalmente ocupadas y la obligación estatal de garantizarlo mediante el traspaso registral. No obstante, constata que el IDA omitió realizar el levantamiento de campo exigido como requisito técnico indispensable para el visado de planos por el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos, pese al rechazo previo fundado en esa omisión. La Sala declara con lugar el amparo y ordena al IDA iniciar de inmediato los trámites para efectuar los levantamientos topográficos, que deberán concluirse en seis meses, a fin de materializar el traspaso de la reserva Boruca-Térraba.

Key excerptExtracto clave

Thus, the Chamber finds that the Agrarian Development Institute's conduct has been negligent, since instead of acting in accordance with the hierarchy of sources governed by Article 6 of the General Law of Public Administration and ordering the field survey of the respective plans, it simply assumed a passive position in the face of the rejection of the first plans by the Federated College of Engineers and Architects. It is for this reason that this court understands that the conduct of the respondent Institute has violated the rights of the members of the indigenous communities in question, and therefore this amparo action must be granted, ordering the Agrarian Development Institute to immediately begin the necessary procedures to carry out the topographic surveys necessary to transfer (through registry) to the corresponding indigenous communities the lands belonging to the Boruca-Térraba reserve.Así las cosas, estima la Sala que la actuación del Instituto de Desarrollo Agrario ha sido omisa, pues en vez de actuar de conformidad con el orden de fuentes disciplinado en el artículo 6° de la Ley General de la Administración Pública y ordenar el levantamiento de campo de los planos respectivos, simplemente asumió una posición pasiva ante el rechazo de los primeros planos realizado por el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos. Es por lo anterior que este tribunal entiende que la actuación del Instituto recurrido ha lesionado los derechos de los miembros de las comunidades indígenas en cuestión, razón por la cual el presente recurso de amparo deberá ser declarado con lugar, ordenando al Instituto de Desarrollo Agrario iniciar de inmediato los trámites necesarios para realizar los levantamientos topográficos necesarios para traspasar (registralmente) a las comunidades indígenas correspondientes, los terrenos pertenecientes a la reserva Boruca- Térraba.

Pull quotesCitas destacadas

  • "Así las cosas, estima la Sala que la actuación del Instituto de Desarrollo Agrario ha sido omisa, pues en vez de actuar de conformidad con el orden de fuentes disciplinado en el artículo 6° de la Ley General de la Administración Pública y ordenar el levantamiento de campo de los planos respectivos, simplemente asumió una posición pasiva ante el rechazo de los primeros planos realizado por el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos."

    "Thus, the Chamber finds that the Agrarian Development Institute's conduct has been negligent, since instead of acting in accordance with the hierarchy of sources governed by Article 6 of the General Law of Public Administration and ordering the field survey of the respective plans, it simply assumed a passive position in the face of the rejection of the first plans by the Federated College of Engineers and Architects."

    Considerando de fondo

  • "Así las cosas, estima la Sala que la actuación del Instituto de Desarrollo Agrario ha sido omisa, pues en vez de actuar de conformidad con el orden de fuentes disciplinado en el artículo 6° de la Ley General de la Administración Pública y ordenar el levantamiento de campo de los planos respectivos, simplemente asumió una posición pasiva ante el rechazo de los primeros planos realizado por el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos."

    Considerando de fondo

  • "La anterior es la única interpretación que esta Sala puede dar al conjunto de normas en cuestión, en aras de permitir que el Instituto de Desarrollo Agrario cumpla con el compromiso establecido en el artículo 9° de la Ley 6172 (desarrollando, como se dijo, el convenio número 169 de la Organización Internacional del Trabajo), sin irrespetar la jerarquía de normas establecido en nuestro orden jurídico."

    "The foregoing is the only interpretation that this Chamber can give to the set of norms in question, in order to allow the Agrarian Development Institute to fulfill the commitment established in Article 9 of Law 6172 (developing, as stated, Convention 169 of the International Labour Organization), without disrespecting the hierarchy of norms established in our legal system."

    Considerando de fondo

  • "La anterior es la única interpretación que esta Sala puede dar al conjunto de normas en cuestión, en aras de permitir que el Instituto de Desarrollo Agrario cumpla con el compromiso establecido en el artículo 9° de la Ley 6172 (desarrollando, como se dijo, el convenio número 169 de la Organización Internacional del Trabajo), sin irrespetar la jerarquía de normas establecido en nuestro orden jurídico."

    Considerando de fondo

Full documentDocumento completo

The disagreement of the appellant association lies in the refusal by the authorities of the Agrarian Development Institute to proceed with the preparation (and subsequent submission to the Cadastre) of the topographic plans necessary to register in the name of the corresponding indigenous communities the lands that form part of the Curré Boruca-Térraba Indigenous Reserve. The first thing this Chamber must do, before addressing the merits of this appeal, is to review the regulations applicable to the case in question, as well as its jurisprudence on this subject. Then, it will analyze the underlying situation in this appeal, in order to determine whether the alleged violation of the fundamental rights of the petitioners truly occurred as a result of the challenged actions. In this sense, the Political Constitution, although it does not contain a specific statute regarding the rights of autochthonous communities, from its system (especially the norms contained in articles 28, 33, 50 and 74) it is possible to deduce a principle of recognition of such prerogatives, based on the idea of state respect and protection, as duties towards indigenous communities, ensuring the preservation of their culture and at the same time their members' access to the fruits that national development produces. The foregoing is reaffirmed by constitutional numeral 76, which expressly imposes on the State the duty of maintenance and cultivation of indigenous languages. Thus, the Chamber can start from the premise of the constitutional recognition made in favor of the cultural identity and protection of the indigenous peoples inhabiting the country. International Law, for its part, has been profuse in the recognition of the rights of these communities, highlighting in this sense what is established in the following instruments: Universal Declaration of Human Rights (articles 1, 2.1, 7, 17.1 and 27), International Covenant on Civil and Political Rights (27), International Covenant on Economic, Social and Cultural Rights (1.1 and 2), American Declaration of the Rights and Duties of Man (2, 13 and 23), American Convention on Human Rights (24 and 26). Specifically, it has been the International Labour Organization that has generated the most specific regulation regarding the rights of indigenous peoples. In that sense, Conventions numbers 107 and 169 contain a detailed enumeration of rights recognized to these peoples. From Convention number 107, what is established in Part II (land ownership regime for indigenous lands) is especially important for the case under study. From 169, Part II also regulates matters pertaining to indigenous lands. Of special relevance to this case is what is stipulated by article 14 of said Convention:

"Article 14 1.The rights of ownership and possession of the peoples concerned over the lands which they traditionally occupy shall be recognised. In addition, measures shall be taken in appropriate cases to safeguard the right of the peoples concerned to use lands not exclusively occupied by them, but to which they have traditionally had access for their traditional and subsistence activities. Particular attention shall be paid to the situation of nomadic peoples and shifting cultivators in this respect.

2.Governments shall take steps as necessary to identify the lands which the peoples concerned traditionally occupy, and to guarantee effective protection of their rights of ownership and possession.

3.Adequate procedures shall be established within the national legal system to resolve land claims by the peoples concerned." In development of this provision, the Indigenous Law (number 6172 of November twenty-ninth, nineteen seventy-seven), orders in its article 9°, regarding the lands belonging to the Boruca peoples, the following:

"Article 9º.- The lands belonging to the ITCO included in the demarcation of the indigenous reserves, and the Reserves of Boruca-Térraba, Ujarrás-Salitre-Cabagra, must be transferred by that institution to the indigenous communities " In development of the precepts described above, Executive Decree number 8516, of May second, nineteen seventy-eight, which "Orders the Registration of Indigenous Reserves as State Patrimony" establishes in its article 3°:

"Article 3°.- The ITCO shall prepare the survey plans based on the coordinates and boundaries defined by the National Geographic Institute and the CONAI in the aforementioned decrees." (Refers to Decrees 5904-G, 6036-G and "other concordant ones", which established the respective indigenous reserves) On the other hand, constitutional jurisprudence has been prolific in the recognition of the fundamental rights of indigenous communities as such and of their inhabitants in particular. In this regard, in judgment number 1786-93, of sixteen hours twenty-one minutes of April twenty-first, nineteen ninety-three, it was stated:

"I.- In Costa Rica, nine autochthonous groups subsist in different "reservations" totaling 30,500 inhabitants or approximately 1% of the national population. These are:

  • a)Nombre35602: 6700 members. They live in the cantons of Talamanca, Limón province and of Buenos Aires Puntarenas province up to the southern Pacific.
  • b)Nombre46486: 8300 members. They live in the canton of Talamanca, of Limón: in Chirripó of the canton of Turrialba, Cartago Province and in Buenos Aires of Puntarenas.
  • c)Nombre63774 (borucas): 2660 Members, they inhabit Buenos Aires of Puntarenas.

ch) Nombre63775: 855 Members, They live in the canton of Mora, San José province.

  • d)Nombre63776 (GUATUSO): 520 people, They inhabit Guatuso in the province of Alajuela.
  • e)Nombre63777 (CHOROTEGA): 793 People. They live in the cantons of Hojancha and Nicoya in the province of Guanacaste.
  • f)TERIBE (TERRABA): 1504 people. They live in Buenos Aires of Puntarenas. 8000 hectares.
  • g)GUAYMI: 2036 people. They inhabit the cantons of Corredores, Coto Brus, Golfito and Osa in the province of Puntarenas.

These peoples occupy 22 so-called reservations, a term that has for them a connotation of isolation, of confinement, when it is more correct to define them as territories, covering more than 322,000 hectares.

II.- In view of the foregoing, the Chamber recognizes that the fact that one or several autochthonous populations were conquered and colonized by the Spanish and after independence remained in depressed conditions, could not have created any right of the dominant populations to ignore those inherent to the human dignity of the indigenous people. Thus, our Political Constitution must be interpreted and applied in a way that allows and facilitates the independent life and development of the ethnic minorities that inhabit Costa Rica, without other limits than those that human rights themselves impose on the conduct of all men. In the same way, the clauses of international instruments and common legislation must be developed when applied to indigenous peoples. Neither the passage of time, nor numerical, technological, or economic superiority are justifications for destroying, exploiting, or depressing minorities, much less in the case of the most "natural" of our natives." Likewise:

"VII.- In addition to the infraction indicated in the preceding recital, at the time of issuing the questioned decree, 'Convention 107 Concerning the Protection and Integration of Indigenous and Other Tribal Populations' was in force and duly approved by the Legislative Assembly of Costa Rica, by means of law No. 2330 of April 9, 1959, in force from April 17 of the same year. Such an instrument in its article 3 provides the obligation of signatory States to adopt special measures for the protection of the institutions, persons, property, and labor of indigenous populations, while their social, economic, and cultural situation prevents them from benefiting from the general legislation of the country to which they belong. Such regulation, in accordance with article 7 of the Constitution, has a rank superior to the Law and consequently, to the reformist decree.

VIII.- Article 11 of the convention in question contemplated the State's duty to recognize the right of property, collective and individual, in favor of the members of indigenous populations over the lands traditionally occupied by them. These territories, traditionally occupied by these groups, were recognized in Decree 5904-G by the Costa Rican State, by setting the boundaries of the Guatuso Indigenous Reserve, so any variation to the detriment of its original area, would be in contravention of what is stipulated in article 11 of the International Convention ratified by Costa Rica, since the reduction of the boundaries of the Guatuso Indigenous Reserve, by the questioned Decree, meant a decrease in the surface area of the lands traditionally occupied by the Indigenous People of Guatuso, a reduction that in accordance with Decree °7962-G is approximately two hundred and fifty hectares.

IX.- If subsequently, the governmental authorities became aware that within those lands - traditionally occupied by the indigenous people whose boundaries had been set by Decree 5904- non-indigenous populations existed, the procedure to follow to achieve the separation of such populations should have been different from the one used in the reformist decree, since what was contemplated there was the exclusion from the Guatuso Indigenous Reserve of the towns of Los Angeles and San Jerónimo (Cucaracha), which resulted in, and as is inferred from the content of Executive Decrees No. 5904-G and 7962-G, the latter reducing the area of the Reserve by approximately 250 hectares, which formed part of the lands traditionally occupied by the indigenous people. With such action they violated article 11 of the International Convention of the International Labour Organization 'Concerning the Protection and Integration of Indigenous and Other Tribal Populations'. This is, then, a violation, via decree, of the rights of the indigenous people recognized in an international convention, since if by decree 5904-G and by Law No. 6172 it had been established what territory the indigenous people had traditionally been occupying, it could not later be reduced in area by decree, given that in accordance with the cited Convention, a right arose in favor of the indigenous people to a territory whose extension was fixed and concretized in those norms. It must be kept in mind that we are not simply before the modification of one decree by another, but before the violation of an international human rights norm, which according to article 48 of the Political Constitution, also has constitutional rank. Furthermore, if the cited convention urged States to recognize the indigenous people the lands that these had traditionally occupied, and, in compliance with this the Costa Rican State by decree 5904-G and by means of Law No. 6172 recognized a specific area as the territory that the Maleku Indians had been traditionally occupying, with this it made effective the right contemplated in the Convention, which cannot be modified by decree, since this implies a violation of the Convention itself. Thus, articles 1 and 2 of decree 7962-G referring to the Guatuso Indigenous Reserve are inapplicable for being contrary to the Constitution and to Convention 107 ratified by Costa Rica, and consequently the appeal must be granted, so the Executive Branch must initiate the corresponding legal procedures to make effective the occupation of the Melekus indigenous people, within the lands traditionally occupied by them, whose boundaries were recognized in Executive Decree No. 5904-G of March eleventh, nineteen seventy-six and the Indigenous Law No. 6172 of November 29, 1977." (Judgment number 06229-99, of fourteen hours thirty minutes of August eleventh, nineteen ninety-nine) "(…)

From reading the administrative file, it appears that the formality of the consultation has indeed been omitted, a situation that breaches due process regarding the fundamental rights of the interested indigenous peoples, leaving them unable to defend the natural environment of their lands and their right to develop with a guarantee of their quality of life (article 13 of the cited Treaty and 50 of the Political Constitution)(…)" (Judgment number 2000-08019, of ten hours eighteen minutes of September eighteenth, two thousand) There is no doubt, therefore, that the Costa Rican State has broadly recognized the rights corresponding to the indigenous groups that inhabit the country. The same can be said regarding the specific communal property right that corresponds to such communities by reason of their traditional belonging. The groups of people belonging to the autochthonous communities have the right to live on the lands where they have historically been settled, and the State must fully guarantee the enjoyment of this fundamental right. To this end, national legislation provided for the registry transfer of such lands to the respective indigenous communities (Law number 6172, article 9°, transcribed above), imposing on the Agrarian Development Institute the duty to proceed to carry out all necessary procedures in order to guarantee the effective verification of said transfer. Now, based on what is stipulated in article 3° of Decree 8516-G (transcribed above), the institute drew up the respective plans based on the information contained in the National Geographic Institute and the National Commission of Indigenous Affairs. Nevertheless, the Federated College of Engineers and Architects refused to authorize the approval of the plans, a conduct that was endorsed by this same Chamber in judgment number 2001-05831, of seventeen hours and three minutes of July twenty-seventh, nineteen ninety-nine, in the following sense:

"I.- The appellants allege injury to their fundamental rights, given that the Federated College of Engineers and Architects has denied the authorization for plan approval for the lands that by means of Decrees numbers 5804-G and 6036-G were established as indigenous reserves, arguing that the field survey in those zones has not been carried out, which –according to the respondent– constitutes a sine qua non requirement for authorization, in accordance with the regulations governing the matter. Likewise, the appellant affirms that this procedure is arbitrary, because the respondent had already authorized fifteen of the twenty-two plans corresponding to the area in question, without having demanded compliance with the mentioned requirement.

II.- In accordance with the respondent's report -which is given under oath, with timely warning of the consequences, including criminal ones, provided for in article 44 of the Constitutional Jurisdiction Law- it is considered that the field survey as a requirement for granting plan approval constitutes an indispensable one for granting the same, given that according to the provisions governing the matter -first article of Law number 4294 of December 19, 1965, and articles 48, 49, 51, 52, 58 and 59 of the Regulation to the National Cadastre Law, Executive Decree number 13607-J of April 24, 1982- it consists of a technical necessity. In this order of ideas, it is observed that the fact that compliance with this requirement was not demanded for the granting of plan approval submitted to previous inspection does not have the virtue of creating a subjective right in favor of the appellants that they can oppose to the action of the respondent College.

III.- On the other hand, the plaintiffs are not correct when they allege that this action by the respondent places them in a state of discrimination with respect to other indigenous communities for whom approval was authorized without the requirement of the mentioned requirement, given that equal treatment cannot be sought for a situation that contravenes the legal order, in other words: the fact that plan approval was previously authorized without arranging the field survey does not create for the respondent the obligation to treat the appellants in the same way, given that this 'contra legem' practice does not create any subjective right in favor of the promoters that deserves the protection of this Chamber. From the foregoing it is inferred that the requirement of this requirement is a regulated power of the respondent College, and the latter cannot make a discretionary practice of it. Consequently, this appeal must be dismissed." Consistent with what was expressed in the judgment just transcribed, this Chamber is clear that neither the Federated College of Engineers and Architects nor, in its case, the National Cadastre can be required to act in disregard of the rules imposed by the legal order for the surveying and registration of topographic plans. Thus, article 1° of the Law on the exercise of topography and surveying provides:

"Article 1º.- It is understood by:

SURVEYING: The survey and layout of polygons, calculation of the comprised area, subdivision of non-urbanized areas, location of natural and artificial details existing within the area, preparation and interpretation of land descriptions for incorporation into deeds or other documents, preparation of plans in horizontal projection of the land and its linkage with the cartographic projection system in use in the country.

TOPOGRAPHY: What is included in surveying, leveling, development of profiles and cross-sections, calculation and compensation of earthworks (movimientos de tierras), establishment on the ground of the lines and levels of project works based on the information obtained from the plans, geometric vertical and horizontal verification of the works during their construction, survey of already constructed works, topographic triangulations, layout of developments, of the geometry of roads, canals and railways, and hydrographic surveys." As can be seen, the requirement of a field survey is an indispensable requirement for the cadastre of the plan. For that same reason, the mention made by article 3° of Decree 8516-G to the limits and coordinates established by the National Geographic Institute, the National Commission of Indigenous Affairs and Decrees 5904-G, 6036-G must be understood in the sense that it does not authorize the Agrarian Development Institute to bypass the other legal requirements necessary for the inscription of documents before the Public Registry of Immovable Property and of plans before the National Cadastre. The foregoing is the only interpretation that this Chamber can give to the set of norms in question, in order to allow the Agrarian Development Institute to comply with the commitment established in article 9° of Law 6172 (developing, as stated, Convention number 169 of the International Labour Organization), without disrespecting the hierarchy of norms established in our legal order.

Thus, the Chamber considers that the action of the Agrarian Development Institute has been negligent, since instead of acting in accordance with the order of sources disciplined in article 6° of the General Law of Public Administration and ordering the field survey of the respective plans, it simply assumed a passive position in the face of the rejection of the first plans made by the Federated College of Engineers and Architects. It is for the foregoing that this court understands that the action of the respondent Institute has injured the rights of the members of the indigenous communities in question, which is why this amparo appeal must be granted, ordering the Agrarian Development Institute to immediately initiate the necessary procedures to carry out the topographic surveys necessary to transfer (registrally) to the corresponding indigenous communities, the lands belonging to the Boruca-Térraba reserve. Said plans must be completed no later than six months after the notification of this judgment.

La inconformidad de la asociación recurrente radica en la negativa, por parte de las autoridades del Instituto de Desarrollo Agrario, de proceder a la confección (y posterior presentación al Catastro) de los planos topográficos necesarios para inscribir a nombre de las comunidades indígenas correspondientes, los terrenos que forman parte de la Reserva Indígena de Curré Boruca-Térraba. Lo primero que debe esta Sala hacer, antes de entrar a resolver el fondo de este recurso, es revisar la normativa aplicable al caso en cuestión, así como a su jurisprudencia referente a este tema. Luego, analizará la situación subyacente en este recurso, para así determinar si la alegada violación a los derechos fundamentales de los amparados, en verdad se dio producto de las actuaciones impugnadas. En ese sentido, la Constitución Política, si bien no contiene un estatuto específico respecto de los derechos de las comunidades autóctonas, de su sistema (en especial de las normas contenidas en los artículos 28, 33, 50 y 74) es posible colegir un principio de reconocimiento de tales prerrogativas, basado en la idea de respeto y protección estatales, como deberes ante las comunidades indígenas, velando por la preservación de su cultura y al mismo tiempo el acceso de sus integrantes a los frutos que el desarrollo nacional produce. Lo anterior es reafirmado por el numeral 76 constitucional, que expresamente plantea impone al Estado el deber de mantenimiento y cultivo de las lenguas indígenas. Así, puede la Sala partir como premisa del reconocimiento constitucional hecho a favor de la identidad cultural y protección de los pueblos indígenas que habitan el país. El Derecho Internacional, por su parte, ha sido profuso en el reconocimiento de derechos de estas comunidades, destacando en ese sentido lo establecido en los siguientes instrumentos: Declaración Universal de los Derechos Humanos (artículos 1, 2.1, 7, 17.1 y 27), Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (27), Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1.1 y 2), Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (2, 13 y 23), Convención Americana sobre Derechos Humanos (24 y 26). En forma concreta, ha sido la Organización Internacional del Trabajo la que ha generado la regulación más específica respecto de los derechos de los pueblos indígenas. En ese sentido, los convenios números 107 y 169 contienen una detallada enumeración de derechos reconocidos a estos pueblos. Del Convenio número 107, resulta especialmente importante para el caso en estudio lo establecido en la Parte II (régimen de propiedad de las tierras indígenas). Del 169, también la Parte II regula lo atinente a las tierras indígenas. De especial relevancia para este caso resulta lo estipulado por el artículo 14 de dicho Convenio:

"Artículo 14 1.Deberá reconocerse a los pueblos interesados el derecho de propiedad y de posesión sobre las tierras que tradicionalmente ocupan. Además, en los casos apropiados, deberán tomarse medidas para salvaguardar el derecho de los pueblos interesados a utilizar tierras que no estén exclusivamente ocupadas por ellos, pero a las que hayan tenido tradicionalmente acceso para sus actividades tradicionales y de subsistencia. A este respecto, deberá prestarse particular atención a la situación de los pueblos nómadas y de los agricultores itinerantes.

2.Los gobiernos deberán tomar las medidas que sean necesarias para determinar las tierras que los pueblos interesados ocupan tradicionalmente y garantizar la protección efectiva de sus derechos de propiedad y posesión.

3.Deberán instituirse procedimientos adecuados en el marco del sistema jurídico nacional para decidir las reivindicaciones de tierras formuladas por los pueblos interesados." En desarrollo de esta disposición, la Ley Indígena (número 6172 de veintinueve de noviembre de mil novecientos setenta y siete), ordena en su artículo 9°, respecto de las tierras pertenecientes a los pueblos borucas lo siguiente:

"Artículo 9º.- Los terrenos pertenecientes al ITCO incluidos en la demarcación de las reservas indígenas, y las Reservas de Boruca-Térraba, Ujarrás-Salitre-Cabagra, deberán ser cedidos por esa institución a las comunidades indígenas " En desarrollo de los preceptos antes descritos, el Decreto Ejecutivo número 8516, de dos de mayo de mil novecientos setenta y ocho, que "Ordena Inscribir como Patrimonio del Estado Reservas Indígenas" establece en su artículo 3°:

"Artículo 3°.- El ITCO elaborará los planos de agrimensura a partir de las coordenadas y límites definidos por el Instituto Geográfico Nacional y la CONAI en los decretos antes mencionados." (Se refiere a los Decretos 5904-G, 6036-G y "otros concordantes", los cuales establecieron las respectivas reservas indígenas) Por otra parte, la jurisprudencia constitucional ha sido prolija en el reconocimiento de los derechos fundamentales de las comunidades indígenas en cuanto tales y de sus habitantes en particular. Al respecto, en la sentencia número 1786-93, de las dieciséis horas veintiún minutos del veintiuno de abril de mil novecientos noventa y tres, se dijo:

"I.- En Costa Rica, nueve grupos autóctonos subsisten en diferentes "reservaciones" que suman 30,500 habitantes o cerca del 1% de la población nacional, aproximadamente. Estos son:

  • a)Nombre35602: 6700 miembros. Viven en los cantones de Talamanca, provincia de Limón y de Buenos Aires provincia de Puntarenas hasta el pacífico sur.
  • b)Nombre46486: 8300 miembros. Viven en el cantón de Talamanca, de Limón: en Chirripó del cantón de Turrialba, Provincia de Cartago y en Buenos Aires de Puntarenas.
  • c)Nombre63774 (borucas:. 2660 Miembros, habitan en Buenos Aires de Puntarenas.

ch) Nombre63775: 855 Miembros, Viven en el cantón de Mora, provincia de San José.

  • d)Nombre63776 (GUATUSO): 520 personas, Habitan en Guatuso de la provincia de Alajuela.
  • e)Nombre63777 (CHOROTEGA): 793 Personas. Viven en los cantones de Hojancha y Nicoya de la provincia de Guanacaste.
  • f)TERIBE (TERRABA): 1504 personas. Viven en Buenos Aires de Puntarenas. 8000 hectáreas.
  • g)GUAYMI: 2036 personas. Habitan en los cantones de Corredores, Coto Brus, Golfito y Osa de la provincia de Puntarenas.

Estos pueblos ocupan 22 mal llamadas reservaciones, término que tiene para ellos una connotación de aislamiento, de encierro, cuando lo más correcto es definirlos como territorios, que abarcan más 322 000 hectáreas.

II.- Visto lo anterior la Sala reconoce que el hecho de que una o varias poblaciones autóctonas fueran conquistadas y colonizadas por los españoles y luego de la independencia se mantuvieran en condiciones deprimidas, no ha podido crear ningún derecho de las poblaciones dominantes, para desconocer los inherentes a la dignidad humana de los indígenas. Así, nuestra Constitución Política debe interpretarse y aplicarse de forma que permita y facilite la vida y desarrollo independientes de las minorías étnicas que habitan en Costa Rica, sin otros límites que los mismos derechos humanos imponen a la conducta de todos los hombres. De la misma forma deben ser desarrolladas las cláusulas de los instrumentos internacionales y de la legislación común al aplicarse a los pueblos indígenas. Ni el transcurso del tiempo, ni la superioridad numérica, tecnológica o económica son justificantes para destruir, explotar o deprimir a las minorías, mucho menos tratándose de los más "naturales" de nuestros naturales." Asimismo:

"VII.- Además de la infracción señalada en el considerando anterior, al momento de dictarse el decreto cuestionado se encontraba vigente y debidamente aprobado por la Asamblea Legislativa de Costa Rica, mediante ley N° 2330 de 9 de abril de 1959, vigente a partir del 17 de abril del mismo Año el " Convenio 107 Relativo a la Protección e Integración de las Poblaciones Indígenas y de otras Poblaciones Tribuales ". Tal instrumento en su artículo 3 dispone la obligación de los Estados firmantes de adoptar medidas especiales para la protección de las instituciones, las personas, los bienes y el trabajo de las poblaciones indígenas, mientras su situación social, económica y cultural les impida beneficiarse de la legislación general del país a que pertenecen. Tal normativa, de conformidad con el artículo 7 de la Constitución, tiene rango superior a la Ley rango superior a la ley y por consiguiente, al decreto reformista.

VIII.- El artículo 11 del convenio en cuestión, contempló el deber del Estado de reconocer el derecho de propiedad, colectivo e individual, a favor de los integrantes de las poblaciones indígenas sobre las tierras tradicionalmente ocupadas por ellas. Estos territorios, tradicionalmente ocupados por estos grupos, fueron reconocidas en el Decreto 5904-G por el Estado costarricense, al fijar los límites de la Reserva Indígena de Guatuso, por lo que cualquier variación en detrimento de su primera cabida, estaría en contraposición con lo estipulado en el artículo 11 del Convenio Internacional ratificado por Costa Rica, ya que la disminución de los límites de la Reserva Indígena de Guatuso, por parte del Decreto cuestionado, significó una disminución de la superficie de las tierras tradicionalmente ocupadas por los Indígenas de Guatuso, menoscabo que de conformidad con el Decreto °7962-G es de cerca de doscientas cincuenta hectáreas.

IX.- Si posteriormente, las autoridades gubernamentales, tuvieron conciencia de que dentro de esas tierras - tradicionalmente ocupadas por los indígenas cuyos límites habían sido fijados por el Decreto 5904- existían poblaciones no indígenas, el procedimiento a seguir para lograr la separación de tales poblaciones debió haber sido diferente al utilizado en el decreto reformista, pues lo que allí se contempló fue la exclusión de la Reserva Indígena de Guatuso, de los poblados de Los Angeles y San Jerónimo (Cucaracha) lo que trajo como consecuencia y según se desprende del contenido de los Decretos Ejecutivos N° 5904-G y 7962-G, que éste último disminuye la cabida de la Reserva en cerca de 250 hectáreas, que formaban parte de las tierras tradicionalmente ocupadas por los indígenas. Con tal actuación violentaron el artículo 11 del Convenio Internacional de la Organización Internacional del Trabajo "Relativo a la Protección e Integración de las Poblaciones Indígenas y de otras Poblaciones Tribuales". Se trata, entonces, de una violación, vía decreto, de los derechos de los indígenas reconocidos en un convenio internacional, ya que si por decreto 5904-G y por la Ley N°6172 se había establecido cuál era el territorio que los indígenas habían venido ocupando tradicionalmente, no podía luego, reducirse su cabida por decreto, toda vez que de conformidad con la Convención citada, a favor de los indígenas surgió un derecho a un territorio cuya extensión fue fijada y concretada en esas normas. Debe tenerse presente, que no estamos simplemente ante la modificación de un decreto por otro, sino ante la violación de una norma internacional de derechos humanos, la cual conforme al artículo 48 de la Constitución Política, también tiene rango constitucional. A mayor abundamiento, si el convenio citado urgía a los Estados a reconocer a los indígenas las tierras que estos habían ocupado tradicionalmente, y, en cumplimiento de ello el Estado costarricense por decreto 5904-G y mediante la Ley N°6172 reconoció un área determinada como el territorio que los indios malekus habían venido ocupando tradicionalmente, con ello hizo efectivo el derecho contemplado en la Convención, que no puede ser modificado por decreto, ya que esto implica una violación a la Convención misma. Así las cosas, los artículos 1 y 2 del decreto 7962-G que se refieren a la Reserva Indígena Guatuso son inaplicables por ser contrarios a la Constitución y a la Convención 107 ratificada por Costa Rica, y en consecuencia el recurso debe ser estimado, por lo que debe el Poder Ejecutivo iniciar los trámites legales correspondientes, para hacer efectiva la ocupación de los indígenas melekus, dentro de las tierras tradicionalmente ocupadas por ellos, cuyos límites fueron reconocidos en el Decreto Ejecutivo N°5904-G de once de marzo de mil novecientos setenta y seis y la Ley Indígena N°6172 del 29 de noviembre de 1977." (Sentencia número 06229-99, de las catorce horas con treinta minutos del once de agosto de mil novecientos noventa y nueve) "(…)

De la lectura del expediente administrativo resulta que efectivamente se ha omitido con la formalidad de la consulta, situación que quebranta el debido proceso respecto de los derechos fundamentales de los pueblos indígenas interesados, dejándolos en la imposibilidad de poder defender el entorno natural de sus tierras y su derecho a desenvolverse con garantía de su calidad de vida (artículo 13 del citado Tratado y 50 de la Constitución Política)(…)" (Sentencia número 2000-08019, de las diez horas con dieciocho del dieciocho de setiembre de dos mil) No cabe duda, por ende, que el Estado costarricense ha reconocido en forma amplia los derechos que corresponden a los grupos indígenas que habitan el país. Lo mismo se puede decir respecto del específico derecho de propiedad comunal que corresponde a tales comunidades en razón de su pertenencia tradicional. Los grupos de personas pertenecientes a las comunidades autóctonas tienen el derecho de vivir en las tierras donde históricamente han estado asentados, y el Estado debe garantizar plenamente el disfrute de este derecho fundamental. Para ello, la legislación nacional dispuso el traspaso registral de tales tierras a las respectivas comunidades indígenas (Ley número 6172, artículo 9°, antes transcrito), imponiéndose al Instituto de Desarrollo Agrario el deber de proceder a efectuar todos los trámites necesarios a fin de garantizar la efectiva verificación de dicho traspaso. Ahora bien, basándose en lo estipulado en el artículo 3° del Decreto 8516-G (antes transcrito), el instituto levantó los respectivos planos con base en la información contenida en el Instituto Geográfico Nacional y la Comisión Nacional de Asuntos Indígenas. No obstante, el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos se negó a autorizar el visado de los planos, conducta que fue avalada por esta misma Sala en sentencia número 2001-05831, de las diecisiete horas con tres minutos del veintisiete de julio de mil novecientos noventa y nueve, en el siguiente sentido:

"I.- Los recurrentes acusan lesión de sus derechos fundamentales , dado que el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos ha denegado la autorización de visado de planos para los terrenos que mediante los Decretos números 5804-G y 6036-G se establecieron como reservas indígenas, alegando que no se ha efectuado el levantamiento de campo en esas zonas, el cual –según el recurrido- constituye un requisito sine qua non para la autorización, de conformidad con la normativa que rige la materia. Asimismo, afirma el recurrente que este proceder es arbitrario, en razón de que el recurrido ya había autorizado quince de los veintidós planos que corresponden al área en cuestión, sin que se hubiese exigido el cumplimiento del mencionado requisito.

II.- De conformidad con el informe del recurrido -el cual es dado bajo fe de juramento, con oportuno apercibimiento de las consecuencias, incluso penales, previstas en el artículo 44 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional- se estima que el levantamiento de campo como requisito para el otorgamiento del visado de planos, constituye uno indispensable para la concesión del mismo, toda vez que de acuerdo con las disposiciones que rigen la materia -artículo primero de la Ley número 4294 del 19 de diciembre de 1965, y artículos 48, 49, 51, 52, 58 y 59 del Reglamento a la Ley de Catastro Nacional, Decreto Ejecutivo número 13607-J del 24 de abril de 1982- consiste en una necesidad técnica. En este orden de ideas, se observa que el hecho de que no se haya exigido el cumplimiento de este requisito para la concesión del visado de planos sometidos a anterior fiscalización, no tiene la virtud de crear un derecho subjetivo a favor de los recurrentes que puedan oponer a la actuación del Colegio recurrido.

III.- Por otra parte, no llevan razón los actores cuando alegan que esta actuación del recurrido los coloca en un estado de discriminación respecto de otras comunidades indígenas a quienes sí se les autorizó el visado sin la exigencia del mencionado requisito, dado que no se puede pretender un trato igualitario para una situación que contraviene el ordenamiento, en otras palabras: el hecho de que se haya autorizado con anterioridad un visado de planos sin gestionar la realización del levantamiento del campo, no origina para el recurrido la obligación de tratar de la misma forma a los recurrentes, toda vez que esta practica "contra legem" no crea ningún derecho subjetivo a favor de los promoventes que merezca la tutela de esta Sala. De lo anterior se desprende, que la exigencia de este requisito es una potestad reglada del Colegio recurrido, no pudiendo éste hacer una práctica discrecional del mismo. En consecuencia, debe desestimarse el presente recurso." Consecuente con lo expresado en la sentencia que acaba de ser transcrita, esta Sala tiene claro que ni al Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos ni en su caso al Catastro Nacional se les puede exigir que actúen en desatención de las reglas impuestas por el ordenamiento para el levantamiento e inscripción de planos topográficos. Así, el artículo 1° de la Ley el ejercicio de la topografía y la agrimensura dispone:

"Artículo 1º.- Se entiende por:

AGRIMENSURA: El levantamiento y replanteo de poligonales, cálculo del área comprendida, fraccionamiento de áreas no urbanizadas, localización de detalles naturales y artificiales existentes dentro del área, preparación e interpretación de descripciones del terreno para su incorporación en escrituras u otros documentos, confección de planos en proyección horizontal del terreno y su enlace con el sistema de proyecciones cartográficas en uso en el país.

TOPOGRAFIA: Lo comprendido en agrimensura, nivelaciones, desarrollo de perfiles y secciones transversales, cálculo y compensación de movimientos de tierras, establecimiento en el terreno de las líneas y niveles de proyectos de obras a partir de la información obtenida en los planos, verificación vertical y horizontal geométrica de las obras durante su construcción, levantamiento de obras ya construidas, triangulaciones topográficas, replanteo de urbanizaciones, de la geometría de carreteras, canales y ferrocarriles y levantamientos hidrográficos." Como se puede ver, la exigencia de un levantamiento de campo es requisito indispensable para el catastro del plano. Por esa misma razón, la mención que hace el artículo 3° del Decreto 8516-G a los límites y coordenadas establecidos por el Instituto Geográfico Nacional, la Comisión Nacional de Asuntos Indígenas y los Decretos 5904-G, 6036-G debe ser entendida en el sentido de que la misma no autoriza al Instituto de Desarrollo Agrario a obviar los otros requisitos legales necesarios para la inscripción de documentos ante el Registro Público de la Propiedad Inmueble y de planos ante el Catastro Nacional. La anterior es la única interpretación que esta Sala puede dar al conjunto de normas en cuestión, en aras de permitir que el Instituto de Desarrollo Agrario cumpla con el compromiso establecido en el artículo 9° de la Ley 6172 (desarrollando, como se dijo, el convenio número 169 de la Organización Internacional del Trabajo), sin irrespetar la jerarquía de normas establecido en nuestro orden jurídico.

Así las cosas, estima la Sala que la actuación del Instituto de Desarrollo Agrario ha sido omisa, pues en vez de actuar de conformidad con el orden de fuentes disciplinado en el artículo 6° de la Ley General de la Administración Pública y ordenar el levantamiento de campo de los planos respectivos, simplemente asumió una posición pasiva ante el rechazo de los primeros planos realizado por el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos. Es por lo anterior que este tribunal entiende que la actuación del Instituto recurrido ha lesionado los derechos de los miembros de las comunidades indígenas en cuestión, razón por la cual el presente recurso de amparo deberá ser declarado con lugar, ordenando al Instituto de Desarrollo Agrario iniciar de inmediato los trámites necesarios para realizar los levantamientos topográficos necesarios para traspasar (registralmente) a las comunidades indígenas correspondientes, los terrenos pertenecientes a la reserva Boruca- Térraba. Dichos planos deberán estar concluidos a más tardar seis meses después de la notificación de esta sentencia.

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Implementing decreesDecretos que afectan

    TopicsTemas

    • Indigenous Law 6172 — Inalienable Territories and ILO 169Ley Indígena 6172 — Territorios Inalienables y Convenio OIT 169
    • Environmental Procedure — Amparo, TAA, Administrative RemediesProcedimiento Ambiental — Amparo, TAA, Remedios Administrativos

    Concept anchorsAnclajes conceptuales

    • Ley 6172 Art. 9
    • Decreto Ejecutivo 8516 Art. 3
    • Convenio 169 OIT Art. 14
    • Ley General de la Administración Pública Art. 6

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